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    <title><![CDATA[infoLibre - Teresa Franco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/teresa-franco/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Teresa Franco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gracias por contarlo, Egeria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/foro-milicia-democracia/gracias-contarlo-egeria_132_1922912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b968871f-b33d-4d02-9061-297edd77b565_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gracias por contarlo, Egeria"></p><p><strong>Durante 45 días caminé 900 kilómetros, sola,</strong> con una mochila de 15 kilos a la espalda desde Somport, frontera en Pirineos con Francia, hasta Santiago y extendiendo el peregrinaje hasta Finisterre. Era uno de los propósitos que apunté en el cuaderno que cada año estreno en enero en la primera página: “Hacer el Camino francés hasta Santiago de Compostela, sola”. Objetivo cumplido. Ya puedo tacharlo de la lista. La primera etapa la hice el 11 de septiembre y llegué al faro de Finisterre, al kilómetro 0, el 28 de octubre de 2024. Llevé conmigo un diario en el que indicaba lugares por los que pasaba, historias que me sucedían, pensamientos, sentimientos, aventuras, anécdotas. </p><p>Ha sido, sin duda, <strong>una experiencia vital única en términos físicos y de resistencia mental. Y muy espiritual</strong>. Caminaba hablando con la mujer que llevo dentro, o en silencio en mi propia compañía, viviendo el presente. Conocí a personas de muchos lugares del planeta, de todas las edades y sentí cómo todo aquello me enriquecía. Los paisajes, la gastronomía de cada lugar, los animales que encontraba y las conversaciones con la gente se quedaban dentro de mí convirtiéndose en recuerdos para toda la vida. Tanto bien me hizo esta andadura que, una vez en casa, decidí compartirla con mis seguidores de Facebook para que disfrutasen y para que se animaran, incluso, a hacerlo alguna vez. </p><p><strong>Y en ello está Teresa Franco</strong>, subiendo las etapas con texto y fotos a las redes sociales, compartiendo mi experiencia tan feliz <strong>cuando,</strong> casualidades de la vida, preciosas y mágicas, <strong>el diario de una mujer de mi edad que también hizo una peregrinación cae en mis manos</strong>, cerrando el año de una forma que no hubiera podido imaginar: henchida de admiración y humildad. He caído rendida a sus pies. <strong>Es el “</strong><em><strong>Viaje de Egeria</strong></em><strong>”,</strong> no el mío, el que merece ser conocido por todos y todas. </p><p>En el siglo IV, cuando el Imperio Romano estaba a punto de derrumbarse, <strong>una hispana de mediana edad, en el año 381, emprendió viaje hacia Jerusalén.</strong> Les dijo a sus amigas que escribiría cartas para contarles todo lo que fuera viendo, y que la esperaran. Y emprendió viaje. Esas cartas son las que nos han llegado de su apasionante <strong>viaje desde Galicia a Tierra Santa </strong>1640 años después. Creedme cuando digo que al leer a Egeria pareciera que eres una de sus amigas, que su frescura a la hora de describir sus andanzas es tan actual como alguien que en 2025 cuenta las suyas en<em> Facebook</em>. </p><p><strong>Estas cartas fueron descubiertas en 1884</strong>. Un erudito, ordenando documentos, encontró estas notas en una biblioteca italiana. Durante mucho tiempo se creyó que Egeria era monja y que escribía a sus hermanas religiosas, pero no fue así. Era una dama importante, religiosa, pero no era monja y a quien escribía era a sus amigas del alma. Tenía dinero y tiempo para viajar,  eso sí, y en el camino la recibían como una diplomática y militar. </p><p><strong>La hispana Egeria fue la primera escritora española conocida cuya obra ha llegado a nuestras manos.</strong> Su relato está catalogado como el primer libro español de viajes. Ella no fue la primera mujer que peregrinó a Tierra Santa, pero sí la primera que plasmó su experiencia por escrito. Este “<em>Viaje de Egeria</em>”, se ha recogido en la obra de Luis Lavur, “<em>Historia mundial del turismo</em>” como uno de los desplazamientos frívolos de la aristocracia imperial y una forma de viajar en la posterior Edad Media: la <em>peregrinatio cristiana</em>.</p><p><strong>En aquella época</strong>, año 381, <strong>estaba de moda peregrinar a Jerusalén</strong> porque la madre del emperador Constantino quiso recuperar los Santos Lugares. Otras mujeres antes que Egeria lo habían hecho como, por ejemplo, María de Amida, la noble Melania o la diaconisa Marthana. Pero, indudablemente, <strong>eran caminos de hombres, religiosos y no religiosos, trotamundos</strong>. Y eran caminos con lugares peligrosos. San Gregorio de Nisa criticaba a las mujeres peregrinas diciendo: “Puesto  que en aquellos lugares de Oriente las posadas, las hospederías y las ciudades tienen mucho de licencioso y de indiferente hacia el mal ¿cómo puede conseguir que a quien anda entre humos no se le irriten los ojos?”.</p><p>Egeria empezó su viaje en alguna parte de la provincia Gallaecia. Atravesó la región francesa de Aquitania y cruzó el Ródano. Llegó a Constantinopla por mar y, siguiendo la vía militar que pasaba por Bitinia, Galacia y Capadocia, en la actual Turquía, llegó a Jerusalén. Se quedó allí tres años, pero haciendo excursiones, en rutas de meses, a Egipto y a Samaria y Galilea. <strong>Hizo su travesía unas veces a caballo, otras en barco, otras a pie</strong>. Y por carta contaba a sus amigas lo que estaba viendo. En el libro editado por Carlos Pascual, descubrimos que estamos ante una mujer viajera de raza, adelantada a su tiempo, que se detiene en detalles que los demás no reparan. <strong>Pasaba fatigas y penalidades, pero buscaba disfrutar de su viaje, enriquecerse, crecer</strong>. Fue valiente. Se lanzó a conocer el mundo que existía. Era culta, pero no alardeaba de ello. Eso la hacía cercana, coloquial, directa. Tenía sentido crítico y su curiosidad y apertura a todo la convierten en una mujer admirable.</p><p>Leyéndola, la acompañas y te sientes su amiga. Te das cuenta de lo buena persona que era cuando visitaba a monjes ancianos y enfermos que no podían subir con ella a montañas elevadas, o a lugares santos muy lejanos para ellos. Y cuenta cómo la recibían, con hospitalidad, dejándole a veces hasta alguna manta, y la despedían con presentes y frutos de los huertos de los monjes. Como dice el editor,<strong> “puede que el mundo haya cambiado mucho desde entonces. Las manías de los hombres, no tanto”.</strong></p><p>Estaba fuerte, era fuerte. Pero por lugares peligrosos fue escoltada por militares romanos desplegados en la zona. Luego, en las vías romanas, seguía camino con su comitiva. No sabemos si logró volver a Hispania, no lo sabremos nunca. Yo quiero creer que sí, y que se fundió en un abrazo con sus queridas amigas.</p><p><strong>El viaje de Egeria deja plantada la semilla de trotamundos</strong> para seguir sus pasos. La imagino por el desierto a lomos de los camellos que tanto le sorprendían cuando se orientaban perfectamente por la noche, viendo paisajes preciosos, junto al calor de un fuego o bañándose en algún río. Imagino la dureza de sus días y las fatigas que pasó. La imagino con el corazón agitado, viva. Todo aquello pudo hacerlo por la red de calzadas que había en el Imperio, unos 80.000km, que seguían las legiones, las postas y comerciantes, y por la <em>pax romana.</em></p><p>Han pasado más de 1.600 años y poco parece haber cambiado en lo esencial. Los caminos siguen siendo más peligrosos para las mujeres, sin paz no se puede disfrutar de la libertad de movimiento ni de nada. Seguimos contando nuestros viajes en otros formatos y la hospitalidad al peregrino y peregrina permanece, sobre todo si económicamente te lo puedes permitir. <strong>Tenemos militares desplegados en aquellas tierras, muy lejos de casa, y mujeres que, como Egeria, son pioneras en muchos ámbitos</strong>. Ojalá pudiera cartearme con ella, pero no se puede viajar al pasado, ese viaje solo tiene una dirección. Una pena, pero me alegra haber encontrado en mi camino a Egeria. </p><p>Gracias. A mis 900 kilómetros no les quito mérito, pero no son nada comparados con tu proeza, amiga. Gracias mil. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jan 2025 18:38:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gracias por contarlo, Egeria]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Gracias, hombres feministas. Sois imprescindibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/foro-milicia-democracia/gracias-hombres-feministas-imprescindibles_132_1951360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Los últimos datos estadísticos, (informe del Observatorio para la Vida Militar), muestran cómo <strong>el porcentaje de mujeres en las Fuerzas Armadas en España se ha estancado </strong>en los últimos diez años. A la luz de esos números deberíamos trabajar en buscar las variables tras esta realidad, pensar qué falla para que las españolas no elijan ser militares. </p><p><strong>El ejército sigue siendo un estamento de la sociedad machista</strong> y, <strong>a pesar de los avances en derechos de conciliación y de la creación de unidades para la Igualdad</strong>, también es verdad que cuando se cometen injusticias (entre ellas discriminación hacia las mujeres por razón de sexo y/o acoso sexual) dentro de los ejércitos es más complicado perseguirlas por la falta del derecho sindical para los militares en este país. Después de todo, o entendemos que se trata de<strong> trabajadoras y trabajadores que</strong> para reivindicar sus mejoras laborales, económicas, salariales y en derechos <strong>necesitan el más fundamental, el de sindicación</strong>, o seguirá siendo el propio Gobierno, asesorado por el correspondiente generalato, quien decida qué hacer y cómo. </p><p><strong>Las cuestiones relacionadas con el trabajo </strong>no deberían estar en manos de la condescendencia gubernamental sino de la<strong> negociación entre las partes.</strong> Y será justa cuando ambas tengan las herramientas que permitan la igualdad de fuerza negociadora. El número de mujeres parece crecer en las escalas de oficiales y en los cuerpos comunes, pero no así en la tropa. En mi opinión, o se decide políticamente remover de forma valiente las estructuras más conservadoras de nuestros ejércitos e impartir formación en Género e Igualdad a todas las escalas, o nuestras Fuerzas Armadas tardarán muchos años en poder decir que son igualitarias en número y en el trato justo. </p><p>No obstante, lentamente, hemos avanzado y seguimos avanzando en el trabajo del asociacionismo militar que espera el momento en que pueda cambiar el nombre por el de sindicalismo. A la Guardia Civil le pasa lo mismo. Por eso, <strong>la Plataforma de Mujeres Policías y Militares de España</strong>, un proyecto al que estoy muy unida pues formé parte de su fundación en 2018, <strong>se presenta en Sevilla a finales de febrero bajo el lema “Más fuertes, más visibles”</strong>. Habrá mesas redondas donde se analicen estas barreras que están encontrando las mujeres en los cuerpos policiales y militares, el estado de los protocolos frente a los acosos sexuales en estos cuerpos, habrá debates y se intercambiarán experiencias. Es muy importante que acudan a esta cita altos mandos militares y policiales y responsables políticos que han de tomar decisiones en base a la realidad. Frente al machismo, gafas violetas y políticas públicas de Igualdad. No hay otra fórmula mejor. Todo esto respecto de este ámbito, uno más, porque se acerca el 8 de marzo de 2025 y todas las mujeres recordarán al mundo en las calles que <strong>la lucha por contar realmente con igualdad de derechos, justicia y poder en la participación social y política</strong> <strong>como lo tienen los hombres es irrefrenable</strong>.</p><p>También habrá hombres que nos acompañen para visibilizar el machismo y el capitalismo despiadado en el que vivimos y que todo parece poder comprar, hasta el cuerpo de las mujeres para el uso y gozo sexual o como incubadoras personales para ser padres/madres. <strong>Qué importantes son los compañeros feministas</strong>, porque con su ejemplo, con su activismo y su compromiso en esta causa, son elemento clave para ir dando pasos hacia un futuro en Igualdad entre mujeres y hombres. Son valientes e inteligentes y, sobre todo, justos. Nos ven como iguales, y al percatarse de las diferentes injusticias que sufrimos o podemos potencialmente padecer por ser mujeres,<strong> se ponen a nuestro lado, sin miedo, desprendiéndose de privilegios y explicándole a otros hombres que esto no puede seguir así. </strong>No se callan. Conozco a hombres así, aunque no a muchos, en las Fuerzas Armadas, en política, en otros ámbitos y si se van logrando cambios es también porque eligen la opción de actuar frente a la de ponerse de perfil. Ellos y nosotras identificamos fácilmente a los (y las) machistas, incluso a quienes manifiestan que no lo son, pero se comportan demostrando todo lo contrario, por inconsciencia unas veces y por poca vergüenza otras muchas.</p><p>El cine deja mensajes en nuestro ideario. Cuando en las películas que cuentan historias sobre racismo veía cómo las personas blancas reconocían la existencia de odio al otro por su diferente color de piel, cuando luchaban para que desapareciera la discriminación racial porque no era justo, yo les juzgaba honorables, decentes. La empatía ante el dolor de las personas discriminadas se mezclaba siempre con la admiración por la decencia de quienes, teniendo privilegios, trabajaban para que las injusticias desapareciesen. </p><p>Por eso cada 8 de marzo, día de la lucha de las mujeres por la igualdad, y siendo mujer feminista, agradezco a cada hombre que defiende con nosotras el objetivo de la Igualdad de trato y oportunidades.<strong> Hay que dar las gracias, gracias con mayúscula por comprendernos. Gracias por apoyarnos. </strong>Gracias por no ponerse de perfil. Gracias por ser compañeros en Igualdad. Gracias porque sois vosotros, hombres, los que haréis posible que la Igualdad sea real cambiando el comportamiento propio y haciendo ver a quien no actúa con justicia cuál es el camino: tratarnos con respeto en todos los ámbitos de la vida, no acosarnos ni agredirnos física ni sexualmente. </p><p>Porque nosotras tenemos derecho a tener vidas libres como las vuestras, a tomar decisiones sobre nuestro presente y futuro, a ser madres o no, a estudiar y trabajar en lo que deseemos, sin ningún obstáculo, a gobernar pueblos, países y ciudades, a emprender, a elegir la pareja que nos gusta, a dejar la que no nos gusta o a estar solas. Somos mujeres, como vosotros sois hombres, ambos seres humanos. El sexo con el que nacemos no nos condiciona como seres inferiores ni justifica que se nos trate en desigualdad de oportunidades y condiciones. </p><p>Pido consciencia para las mujeres que no la tienen de su opresión por ser mujeres, y <strong>apertura de mente para los hombres que no quieren perder los privilegios que la cultura patriarcal les ha otorgado</strong>. Se ha conseguido mucho en este caminar, pero ni el papel lo aguanta todo ni nada es para siempre. Las leyes que hacen que seamos más iguales no garantizan esa igualdad de forma efectiva, ni haberla conseguido en muchos ámbitos supone que no pueda retrocederse. Ya lo decía Virginia Woolf, podemos perder nuestros derechos ante crisis sociales y políticas. Tenemos que estar en guardia constantemente.</p><p><strong>Vivimos tiempos complicados</strong>, tiempos de crisis sociales y políticas que hacen retroceder los derechos de las mujeres. El mapa del mundo está sembrado de guerras y conflictos estratégicos y económicos. Pareciera que el mayor momento de la Historia de la Humanidad en cuanto a progreso, científico y tecnológico, convive con la barbarie absoluta y más estúpida. <strong>Los sistemas democráticos</strong>, que están haciendo aguas por las rendijas de la corrupción y la falta de valores que los sustentan (Justicia, Igualdad, Libertad, Respeto a la pluralidad), <strong>no son perfectos</strong>. Así que tenemos que estar ojo avizor allá donde aún nos quedan derechos a las mujeres y tener mucha determinación para conquistar los espacios que nos han denegado. </p><p>España es uno de los países donde las mujeres viven más seguras y aun así la violencia machista nos asesina cada día. <strong>El día a día de las mujeres de países</strong> como Colombia, México, Afganistán, la República Democrática del Congo, Egipto, Etiopía, India, Iraq, Malí, Pakistán, República Centroafricana, Siria, Sudán, Uganda o Yemen <strong>es demasiado doloroso, un infierno</strong>. Como lo es el que vive una mujer española amenazada de muerte, deseada sexualmente por un machista depredador o ninguneada por algún superior que ejerce su poder abusando de autoridad. Así que queda mucho trabajo por delante y <strong>las mujeres necesitamos de los compañeros varones feministas</strong> en todos los ámbitos en todas partes del mundo. La revolución feminista logrará su objetivo caminando juntos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2025 19:58:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Gracias, hombres feministas. Sois imprescindibles]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un tramposo, cinco grados, el comunicado de un violador y filosofía educativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/foro-milicia-democracia/tramposo-cinco-grados-comunicado-violador-filosofia-educativa_132_1900846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>¿Tenéis la sensación de que al analizar la realidad no se puede profundizar entre tanta suciedad? Un estupor generalizado inunda el ambiente. Pero ¿sentís que a pesar de todo hay hambre de un mundo mejor?</p><p>Sobre la presidencia de Estados Unidos llama la atención el mensaje de algunos titulares: “Hay una primera vez en la Historia de esta nación al ser elegido presidente un hombre condenado por la Justicia”. ¿No hay periodistas que lo hagan mejor? <strong>Estados Unidos hará Historia cuando elija a una mujer como presidenta.</strong> <strong>El resto es más de lo mismo</strong>. La realidad es que un hombre blanco, podrido de dinero, amigo de armas y bulos, consiguió desbancar en 2016 a una mujer blanca con formación y experiencia en política. Y ese mismo hombre lo ha vuelto a hacer en 2024 con una mujer de color sobradamente preparada para dirigir esa potencia mundial. Miro con estupor cómo el machismo elije a sus mejores representantes. Y para seguir igual, mujeres votando en contra de sus propios derechos. Los sistemas democráticos ya no son sistemas de garantías. Tenemos ejemplos históricos que posibilitan la subida al poder de fascistas capaces, por ejemplo, de gasear a millones de personas. Nadie en su sano juicio hubiera imaginado la barbarie de los campos de concentración, el intento de exterminio de gitanos, republicanos españoles, de judíos. </p><p>Israel masacra a los palestinos. ¿Qué hemos aprendido? Desde que la humanidad existe hay dos tipos de personas: las que quieren dominar y las que se dejan dominar. Quienes quieren dominar lo consiguen removiendo sentimientos y guiando la “libre elección” y/o por la fuerza. Para que la humanidad sea grande deberíamos querer que nos gobernaran auténticas personas buenas. <strong>En la educación siempre está la clave. Pero la educación es política. ¿Qué política educativa tenemos?</strong></p><p>Uno de los objetivos de la educación es que aprendamos a identificar y cuestionar las injusticias, desigualdades y opresiones presentes en la sociedad, así como a buscar soluciones desde una perspectiva transformadora. ¿Somos capaces de pensar por nosotros mismos, contrastar información, de no tragar lo que nos echan por el embudo de las redes sociales o desde platós altavoces de bulos? <strong>Cuando nos representa morralla es porque personas la han puesto ahí</strong>. El pueblo americano tendrá que apechugar con lo que ha elegido. La lástima es que el que más tiene lo compra todo y a casi todos. Asco-pena. La gente se quedó pasmada cuando supo que Hitler ordenaba gasear a seres humanos como quien come pipas. <strong>Ahora nos comemos las pipas viendo cómo masacran Gaza</strong>, cómo la invaden y dejan a su población -la que sobrevive- sin comida, ropa, sanidad, que se pudra, literalmente, entre los escombros. El mundo se desangra. Hay periodistas arriesgando sus vidas para contarnos verdades a las que, seamos sinceros, no prestamos atención. Hay en la actualidad más de 50 guerras con más de 90 países involucrados.<strong> ¿Y la hipocresía, cómo la llevamos? Somos Europa. Muy bien. Y aquí está Israel en competiciones deportivas, sin mayores problemas, pero Rusia no. Rusia es muy mala, malísima</strong>, y no puede participar en competiciones internacionales. Si el deporte es paz ¿no sería justo que quienes atacan a otros no pudieran participar? Decisiones sin vergüenza, pero ¿la tiene esa mayoría que pone en el poder a quienes deciden así? </p><p>Valencianos ¿es mejor invertir en el toreo que en unidades de emergencia? <strong>Tan peligrosa es una dana fruto del cambio climático como la desinformación para la gestión de sus consecuencias.</strong> Y he aquí a los negacionistas con deseo de poder, mintiendo, intentando convencer. Es esperpéntico que tenga más peso la opinión de alguien que fomenta cómo matar a un toro por placer, que lo que dice la experta Teresa Franquesa, doctora en ciencias Biológicas y autora de <em>Cambio climático y ecoansiedad. De la preocupación a la acción</em>: “<em>Estamos por encima de 1,2 grados de la temperatura global del planeta que había antes de la era industrial. Hay quien dirá que a lo largo del mismo día o de una estación cambia mucho la temperatura. Pero una cosa es la temperatura local o estacional, y otra la temperatura global de la Tierra que sólo depende de la cantidad de energía que llega del Sol y de la que retiene el planeta. </em><em><strong>El aumento de la temperatura en 2 ó 3 grados son aumentos enormes. Tenemos que pensar que la diferencia que había entre un periodo glaciar o un periodo interglaciar normal era de unos 5 grados.</strong></em><em> La Tierra puede pasar de una bola de hielo a una bola de fuego con una variación pequeña de la temperatura global.” </em></p><p>¿Nos damos cuenta de la situación? Supongo que para convertir el malestar en acción tendremos, por mayoría, que sentir ese malestar. Por eso el trabajo está en tomar conciencia, en la educación.</p><p>Y si nos vamos <strong>a la reciente entrada en prisión del suboficial de la Guardia Civil que violó y acosó durante años a su subordinada, </strong>tanto en el cuartel de un municipio de la Región de Murcia como en la propia casa de la víctima, más de lo mismo. La perla machista<strong> la obligó a abortar,</strong> la trató como a una cosa sin dignidad. Ella sabe que no está sola, que la apoyamos, que la admiramos por su valentía al denunciar la barbarie. ¿Cómo de brutales serían las pruebas para que no pudieran justificarlas y neutralizarlas con alguna argucia de la que recurrentemente echan mano los tribunales militares (reminiscencias del pasado rancio y antidemocrático de la dictadura franquista)? Ese “poco” hombre, que <strong>se defendía hace unos días en un comunicado diciendo que no era un violador ni un monstruo</strong> tiene derecho a la expresión, a mantener su inocencia y a una defensa, pero ha quedado bien demostrado lo que hizo, “cositas” tipificadas como delito de agresión sexual, abuso de autoridad, trato degradante a una subordinada. Castigado a 19 años de prisión, cumplirá menos. </p><p>Nos harta el machismo porque toca los cimientos de la sociedad, de los valores de nuestra convivencia entre hombres y mujeres. Estos comportamientos se repiten una y otra vez.<strong> No tenemos conciencia. Si la tuviésemos, las personas que conformamos la sociedad, no pasaríamos ni una.</strong> Nuestros dirigentes, el periodismo y las universidades necesitan una revolución feminista. Ese hombre, y todos y cada uno de los mandos y compañeros que pudieron tener conocimiento de los hechos decidiendo mirar para otro lado, fueron a un colegio e instituto españoles, fueron formados en una academia de la Guardia Civil en suelo español. <strong>¿Qué enseñan allí, qué valores absorben?</strong> Me decían hace poco que no puedo exigir valentía. Puedo y quiero. Exijo valentía para denunciar y para testificar la verdad cuando un tribunal te requiere para declarar. Exijo la responsabilidad de ser buenas y valiosas personas. La cobardía ante el mal permite las injusticias y nos corrompe.</p><p>Hace poco escuché en una entrevista a Josep María Esquirol, catedrático de filosofía de la Universidad de Barcelona. “<em>La escuela del alma. De la forma de educar a la manera de vivir</em>” es una obra deliciosa que invita a la reflexión y a pensar sobre otra forma de hacer las cosas para que la vida tenga más valor. </p><p>Para quienes tenemos hambre de un mundo mejor sus palabras nos alimentan: “Pensar significa ir a lo profundo de las cosas que más nos afectan. La atención indica la apertura que somos como seres humanos. Esta apertura puede cultivarse para ser cada vez mayor o puede cerrarse.<strong> Quienes deciden cerrarse están optando por la indiferencia y la frialdad</strong>. En la escuela se intenta cultivar el principio de la atención, de la apertura hacia los demás y las cosas bellas del mundo. Atender es una manera de ser. Las personas atentas viven cuidando y estando al tanto de aquello que les rodea. La atención nos aleja de la indiferencia. En el camino de la vida, si se da el progreso hacia la madurez hay una generación de frutos, porque la madurez hace que el camino recorrido sirva para generar algo que tenga sentido, algo bello, algo que incremente las cosas bonitas y con sentido del mundo. <strong>Educar es enseñar a vivir en la intemperie.</strong>”</p><p>Ahí fuera hace muchísimo machismo, fascismo y odio. ¡Cuánta necesidad de filosofía educativa!</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Nov 2024 20:24:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[(FMD), Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Un tramposo, cinco grados, el comunicado de un violador y filosofía educativa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Florence Nightingale, la dama de la lámpara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/foro-milicia-democracia/florence-nightingale-dama-lampara_132_1623986.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Los soldados heridos la llamaban así, la dama de la lámpara. Cuenta la leyenda que todas las noches recorría los seis kilómetros de pasillo del hospital en el frente de Crimea preocupándose por el bienestar de los militares. Asistía a los heridos y no sólo eso, escribía cartas en nombre de los soldados, organizó un sistema para enviar dinero a sus familias y asignó habitaciones de juego y lectura para los convalecientes. </p><p>Su aportación a la ciencia de la salud es revolucionaria. Fue la persona que <strong>sentó las bases de la enfermería moderna</strong>. Le tocó venir al mundo en un momento de la historia donde las mujeres no podían gestionar los sistemas sanitarios, militares, académicos o científicos. Pero se abrió camino gracias a su pasión por los cuidados, y lo abrió a las mujeres y hombres que vinimos detrás. <strong>Los hospitales, antes de su trabajo, eran lugares donde se iba a morir lo mejor posible. Después de ella son lugares donde habitan la esperanza, la sanación y la vida</strong>. Los países han avanzado porque adquirieron su metodología en los sistemas sanitarios. España, donde los cuidados de las personas enfermas recaían en la caridad, también lo adoptó. Su camino no fue fácil. Muchos médicos la invitaban a irse a casa y usar sus métodos de cuidados con el esposo que debía tener. Ella no se achantó jamás. Su prestigio es reconocido a nivel mundial. La he descubierto en un maravilloso <a href="https://www.rtve.es/play/videos/modo-digital/coronavirus-covid19-diaenfermeras-diaenfermeros-primeraenfermera-florencenightingale/5574570/" target="_blank" >documental de RTVE </a>cuyo guión es de Elisabeht Norell y donde participaron Myriam Ovalle y Rafael Lletget, doctora en enfermería y director del Gabinete de estudios del Consejo General de Enfermería respectivamente.</p><p>Adentrémonos en su vida y descubramos qué hizo para convertirse en heroína nacional; la primera mujer británica en recibir la Orden del Mérito; consultora de salud del ejército para el gobierno de Estados Unidos en la Guerra Civil americana, o colaboradora en la oficina de Guerra Británica sobre cuidados médicos en Canadá. </p><p>Nació en 1820. Su familia le proporcionó formación y estudió matemáticas, estadística, física, literatura y diversos idiomas. Su abuelo y su padre defendieron a nivel político la abolición de la esclavitud. Por entonces, el principal objetivo de las mujeres era casarse, pero ella decidió rechazar a todos los pretendientes que le buscaban. Sus padres no lo entendían pero se empeñó en trabajar cuidando a los demás. Quería ser enfermera y enseñar. Se mantuvo firme en esa línea a pesar de los enormes esfuerzos por disuadirla. <strong>La enfermería no tenía prestigio</strong>. De hecho, a las presas se las redimía de su pena en parte si cuidaban enfermos a domicilio. Su padre no quería verla en esos menesteres. Ella insistió: <em>“Si pudiéramos ser educados dejando al margen lo que la gente piense o deje de pensar y teniendo en cuenta sólo lo que en principio es bueno o malo, qué diferente sería todo”.</em></p><p>Viajó mucho. En uno de esos viajes conoció a Theodor Fliedner, fundador de un hospital que era también orfanato y escuela. Recibió formación práctica con mucho entusiasmo y teniendo a su familia en contra. <em>“Aunque desde el punto de vista intelectual se ha dado un paso adelante, desde el punto de vista práctico no se ha progresado. </em><em><strong>La mujer está en desequilibrio. Su formación para la acción no va al mismo ritmo que su enriquecimiento intelectual”.</strong></em></p><p>Trabajó en diversos hospitales en tiempos de grandes epidemias vinculadas a la alimentación y muchas infecciones por heridas de guerra. Dedicó mucho tiempo a estudiar la causa de las enfermedades y puso todo su interés en la higiene. Demostró ser muy buena gestora allá donde iba. <em>“Hay que realizar ensayos, hay que emprender esfuerzos, algunos cuerpos tienen que caer en la brecha para que otros pasen sobre ellos”.</em></p><p>Fue elegida como la <strong>primera mujer del mundo en dirigir a un grupo de enfermeras</strong> en los hospitales del frente cuando estalló la guerra de Crimea, en 1853. Cuando llegó allí quedó pasmada. Los índices de mortandad eran del 49% por heridas e infecciones. Elaboró informes, recogió datos y, en paralelo, se puso manos a la obra haciendo que se tomaran medidas de alimentación e higiene. Hizo que se lavara la ropa, los cubiertos… ¡El porcentaje de mortandad bajó al 2,2%! Salvó una cantidad de vidas enorme. <em>“Hay cinco punto esenciales para asegurar la salubridad: aire puro, agua pura, desagües eficaces, limpieza y luz”</em>. Los primeros corresponsales de guerra recogieron sus ideas y la población tuvo conocimiento de sus logros.</p><p>El cuidado lo concibió como un concepto holístico, no sólo físico sino social y psíquico. A pesar de que la orden que tenía para trabajar en el frente limitaba sus competencias abogó por la educación de los médicos militares. Señaló sin miedo la <strong>falta de experiencia médica de los jóvenes cirujanos militares</strong>. <em>“…Como ingresar en el ejército significa para ellos automáticamente enfrentarse con la práctica, y en un corto espacio de tiempo tienen pacientes a su cargo, parece necesaria la existencia de una escuela donde el alumno pueda adquirir un conocimiento práctico entre su ingreso en el ejército y el momento en el que se incorpore a su regimiento”.</em></p><p>El reglamento militar recogió sus ideas. Florence también estaba convencida de que la educación en el ejército no sólo debería abarcar la formación de los médicos, también la de las tropas. <em>“Nunca he podido compartir el prejuicio sobre la ineptitud del soldado, al contrario, creo que nunca he conocido a una gente tan receptiva y atenta como los soldados. Si se les ofrece la oportunidad de enviar dinero a casa de manera rápida y segura, lo harán, si se les ofrece una escuela asistirán a clase, si se les ofrece un libro, un juego y una linterna mágica, dejarán de beber”. </em></p><p>Tuvo un impacto tan grande que sin cargo oficial cambió el sistema de salud inglés e influyó en que se hiciera investigación. Tras la guerra llegó como una heroína nacional. Logró que se creara una universidad médica militar y cuatro años más tarde consiguió fondos para crear la <strong>primera escuela de enfermería:</strong> <strong>La escuela y casa de enfermeras Nightingale</strong>.</p><p>Con sus estadísticas demostró que sus métodos de enfermería eran los adecuados para mejorar la salud y reducir la mortandad. Desarrolló un modelo de estadística hospitalaria. Ello le llevó a formar parte de la Sociedad de Estadística Real en 1858 y a ser miembro honorario de la Asociación Americana de Estadística en 1874.</p><p>El compromiso deontológico de las enfermeras estadounidenses comienza cada graduación con el juramento de Florence Nightingale, <em>“Llevar una vida digna y ejercer mi profesión con fidelidad a la misma”</em> y les acompaña un candil como símbolo de la profesión.</p><p>Han quedado para la historia sus más de doscientos escritos, entre notas artículos y libros destaca:<em> </em><em><strong>Notas sobre enfermería</strong></em><strong>.</strong> Sus principios siguen en vigor para la enfermería y la administración y gestión.</p><p>A Florence Nightingale le debemos mucho, sin duda. Me pregunto qué pensaría sobre la situación bélica actual, sobre la pandemia del Covid-19 y cómo se gestionó y, sin duda, sé que le encantaría acudir a la 128ª Asamblea General de la Organización Europea de Asociaciones y Sindicatos Militares (<a href="https://euromil.org/" target="_blank" >EUROMIL</a>) que se celebra este año en Madrid los días 26 y 27 de octubre. </p><p>Florence no podría imaginar cuánto se ha avanzado en derechos en general y para las mujeres en particular, pero cuánto queda por conseguir en derechos para los y las militares. Coincido con ella en su visión sobre las tropas. Ahora imagino que ella abogaría, como elemento de la salud desde un enfoque holístico, por la consecución del sindicalismo militar como derecho y, a modo de transición, impulsaría el <strong>ejercicio del asociacionismo militar</strong> en los acuartelamientos, unidades y hospitales militares. Debemos seguir abriendo caminos. Florence nos inspira.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Oct 2023 19:31:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Florence Nightingale, la dama de la lámpara]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fuerzas Armadas: serás lo que tú quieras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/foro-milicia-democracia/fuerzas-armadas-seras-quieras_132_1245891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff8135b4-51b0-44f4-b948-9c431bd2afe5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fuerzas Armadas: serás lo que tú quieras"></p><p>El otro día estuve hablando con un joven politólogo, buen orador y escritor, sensible, buena persona, activista en los derechos LGTBI y me dejó impactada con su reflexión. Es un chico inteligente y feminista. Es de esas personas con las que conversar se convierte en un placer<strong> porque aprendes, te mueve del sitio donde estás con argumentos y puedes crecer como persona</strong>. Es homosexual, está buscando trabajo. Su hermano es oficial de la Armada. </p><p>Hablando de la vida actual, de lo complicado que es para la juventud encontrar trabajo a pesar de contar con una buena formación, me comentaba que había pensado en alistarse en las Fuerzas Armadas. Y me pidió consejo. Pero me lo pidió sin chispa, sin fuerza, como buscando la confirmación de que se trataba de una mala idea y así poder descartarla definitivamente. Me decía, “a mí me gustaría desarrollar mis conocimientos y aportarlos al ámbito jurídico, pero claro, luego veo a mi hermano, te veo a ti, y debe de ser un mundo tan difícil para gente como nosotros que se me quitan las ganas y siento que no es mi lugar”. Demasiadas alarmas saltaron en mi cabeza y solo pude decirle que tenía que hacer caso a lo que sentía, que podía intentarlo pero encontraría muchas dificultades por el camino. Le dije que quizá en la calle tuviera más probabilidades de ser feliz y realizarse como persona en un trabajo acorde a sus estudios. Me limité a decirle lo que quería escuchar y ahora, sin alarmas, <strong>soy consciente de que no me creo ni yo lo que le sugerí.</strong></p><p>Este escrito es el consejo que definitivamente le doy, ahora que reina el silencio a mi alrededor y puedo pensar con claridad. A ese chico le puse <strong>una venda en una herida que no existía</strong> y eso no se llama prevención ni protección, se llama miedo.</p><p>Las Fuerzas Armadas están formadas por mujeres y hombres (sobre todo hombres) que proceden de nuestra sociedad. Es un ámbito muy especial porque está vertebrado por la disciplina, la cadena de mando y las relaciones de orden y subordinación. Debe ser así para que el cumplimiento de las misiones sea operativo y eficaz. En esas relaciones de absoluto y necesario poder todo puede enmarañarse si se les adereza con el abuso de poder y el machismo, <strong>y muchas veces ese aderezo existe</strong>. No seamos negacionistas, sí existe. El acoso laboral podemos encontrarlo en los ejércitos y por eso está tipificado como delito en el Código Penal Militar. También sabemos que la sociedad es machista y las Fuerzas Armadas forman parte de ella, por tanto, el machismo campa a sus anchas allí dentro. Después de todo es el lugar del machismo por antonomasia, el lugar donde los hombres se han reconocido entre ellos en su rol de hombres valientes, fuertes, protectores, arrojados, salvadores, vigorosos, aventureros, duros, resistentes, atrevidos, jabatos, decididos, machos. El lugar donde se manejan armas, se miden las fuerzas y las capacidades, donde se realizan pruebas de endurecimiento y se prepara para la guerra o “el conflicto bélico”, como se la conoce hoy día.</p><p>Voces autorizadas nos dicen que todos estos adjetivos calificativos <strong>no son exclusivos de los hombres por ser hombres</strong>. </p><p>Aunque haya quienes siguen pensando y defendiendo que los auténticos hombres no pueden ser maricones ni las mujeres “de verdad” machorras, eso es una falacia, lo cierto es que <strong>los homosexuales y las mujeres somos personas potencialmente más vulnerables para que se cometan comportamientos de abuso y acoso machista en cualquier parte</strong>. Imaginadlo en lugares muy masculinizados y machistas, donde te despojan de muchos derechos fundamentales cuando ingresas, como el de ser privado de libertad por un juez, contar con un sindicato, el acceso a una petición colectiva, la libertad de expresión, etc. </p><p>Que un comportamiento delictivo esté tipificado no significa que tenga que producirse. La venda quizá no haya que ponérsela pero no estaría mal llevarla en la mochila. La mejor venda que se puede llevar al entrar al ejército es <strong>formar parte de una asociación militar</strong>, derecho que asiste a todos y todas las militares. Trabajan para conseguir derechos, consolidar los adquiridos, informar a sus asociados y asesorarles en lo que necesitan.</p><p>Hay machismo por todas partes. Siento que estoy aquí para que no olvidemos que existe en las Fuerzas Armadas y que es un enemigo a combatir, un objetivo a eliminar, una misión que cumplir. <strong>Al machismo se le vence con feminismo</strong>, con formación, con conocimiento en derechos y con perspectiva de género. Solo así sabremos identificarlo y señalarlo. No tengamos miedo. </p><p>En la campaña de captación que el Ministerio de Defensa ideó cuando me alisté en 2001, el lema decía así: <strong>“Fuerzas Armadas, serás lo que tú quieras”</strong>.</p><p>Ese es el consejo que te doy, <strong>que seas lo que tú quieras donde tú quieras.</strong></p><p>Si quieres ser militar lo puedes ser. Vestir el uniforme y servir a España es un honor, es un orgullo. Y para todos en España lo es que vistan el uniforme hombres y mujeres diversos y con pluralidad de ideas, gustos, orientaciones sexuales, religiones y procedencias diferentes <strong>unidos por la causa del servicio público de la defensa de nuestros conciudadanos y de nuestro país</strong>.</p><p>Amigo, <strong>se acerca el Día del Orgullo gay y espero que lo celebres con el mismo orgullo que yo celebro haberte conocido</strong>. Ahora, hagas lo que hagas, sabré que te he aconsejado sin ruido. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jun 2022 19:23:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fuerzas Armadas: serás lo que tú quieras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Armada Española,Ejército español,Defensa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo vive la Semana Santa una militar reservista, roja, ahora en política municipal en el sureste de España?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/foro-milicia-democracia/vive-semana-santa-militar-reservista-roja-ahora-politica-municipal-sureste-espana_132_1225361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b39046e4-92d9-43c0-921e-d63473efdede_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo vive la Semana Santa una militar reservista, roja, ahora en política municipal en el Sureste de España?"></p><p>Este artículo quizá sea el más complicado al que me he enfrentado hasta ahora porque me deja desnuda ante quienes lo lean. Pero no importa, <strong>asumo las posibles críticas sobre incoherencias, dudas, vidas que se viven de un modo y se explican de otro</strong> y es que, yo soy mi más dura jueza. La cuestión es que no volveré a ser la misma persona tras escribirlo, y sé que significará un punto de partida para seguir creciendo como persona que intenta, cada día, no fallarse a sí misma y mantener unos principios sólidos.</p><p>Antes de entrar en materia, y para contextualizar, os diré que este artículo de opinión está relacionado con las Fuerzas Armadas, la Semana Santa, la política, la religión, la paz y la guerra visto todo ello desde el prisma de una mujer que fue militar muchos años, que fue y es activista feminista, actualmente concejala en uno de los ayuntamientos más grandes de España, y alguien educada en la religión católica pero que no la profesa <strong>y se considera agnóstica, tal vez atea.</strong></p><p>De pequeña fui educada en la religión católica, y <strong>en algún momento de mi niñez recuerdo que quería ser monja</strong>. Tendría unos siete años. Me duró poco aquello. Pero recuerdo que rezaba junto a la cama a veces y que cuando tenía miedos o deseos rezaba al Señor. Mis abuelas eran creyentes (¡cómo no!). Una de ella especialmente. Me iba con ella a misa los domingos. La iglesia de su pueblo tenía una imagen de la Vírgen del Loreto, patrona del Ejército del Aire, por cierto. Mi abuela cantaba en el coro. Lo hacía fenomenal. Rezaba su rosario. Mi niñez y adolescencia se mezcla entre misas, tradiciones murcianas, paisajes, conversaciones familiares, consejos, ideas de pecado y correspondiente confesión, etc. </p><p><strong>Mi abuela paterna murió encomendándose a Dios</strong>, rezando, llena de fe. Mi abuela materna también era creyente, pero yo observaba que era una creyente que iba a misa no creyendo porque me lo decía ella misma, pero sin embargo, rezaba todas las noches por mi madre, mi tío y todas las nietas y nietos. <strong>A mi abuela materna también la acompañaba a misa algunos domingos en su pueblo</strong>, donde se reza a la Virgen del Rosario. Con mis abuelas hablaba de la vida y la muerte, del aquí y del más allá. Una jamás se cuestionó que Dios no existiera, la otra, el último año de su vida solía decirme que lo de la Iglesia era una tontería y que cuando se acabara la vida no había un más allá. Estaba muy unida a las dos, pero a esta segunda, especialmente. Quería que fuera inmortal u así se lo decía. Y cuando supe que le quedaba poco y le escuchaba hablar así se me partía el alma porque yo quería creer que sí nos encontraríamos en el más allá. <strong>“Nena, no seas tonta”, me decía, “no hay nada después de esto”</strong>. Qué desgarrador fue aquello. Yo tenía 40 años cuando mi abuela murió, y me consideraba atea ya, pero no me disgustaba nada entrar en las iglesias, oler a incienso, formar parte de un ritual que para mí suponía estar cerca de mis raíces y mi familia. </p><p>A todo esto, y <strong>por el camino de la infancia, tuve momentos de crisis existencial</strong>. Quise ser testigo de Jehová porque tenía una compañera en el colegio que decía que si no lo éramos iríamos al infierno. Incluso quise acercarme al islam. También me duró poco aquello. En la coctelera de las experiencias, los valores, los principios, los sentimientos y los conocimientos hay una mezcla que me ha traído hasta aquí. </p><p><strong>Fui militar. Durante los primeros años desfilé en procesiones. </strong>Destacaba en el paso lento porque practico danza en mi tiempo libre y se me da bien. Recuerdo la sensación de la gente aplaudiendo a nuestro paso y gritando "¡Viva España!" Era una mezcla de subidón y orgullo. Recuerdo que me gustaba sentir aquello. Pero no me detenía a pensar mucho. <strong>Cumplía órdenes, era militar, no me cuestionaba tampoco nada.</strong> </p><p>Con el paso de los años, estudiando además Derecho Constitucional y creciendo en otros sentidos mientras mi desapego por la fe también crecía, comprendí, entendí, me pareció, pensé y defendí que los cuerpos y Fuerzas de Seguridad no debíamos participar activamente en estos escenarios porque somos el brazo armado del Estado, un Estado que es aconfesional. Comprendí que eran costumbres, sí, pero que no debían mantenerse si no queremos vincular los uniformes y a la institución con una religión determinada. Me parecía injusto que solo hubiera capillas en los cuarteles y que se rezara al Dios cristiano cuando<strong> hay más religiones en este país y militares que las profesan y no tienen esa oportunidad.</strong> Critiqué con dureza el papel y cargo de los curas castrenses, los llamados “pater”. Me quedé atónita con decisiones como por ejemplo que la bandera se pusiera a media asta por la muerte de Cristo. No entendía nada y no me convencía lo de las costumbres. Cambié. </p><p><strong>No volví a salir en procesión alguna vestida de militar. </strong>Y todo ello lo sigo manteniendo tal cual, aunque entienda que existen explicaciones antropológicas y culturales para entender el fenómeno Semana Santa. Entiendo que el respeto debe ser máximo para las religiones y sus actos. Entiendo que a título personal se asista y se participe en los actos. Pero no entiendo esa fusión entre la religión y los cuerpos de servidores públicos. Y tanto he pensado sobre ello y tan claro lo tengo que creo firmemente en la defensa de esta idea. El Estado y todos sus servicios son aconfesionales. Entonces,<strong> ¿cuándo daremos los pasos necesarios para actuar en consecuencia y cumplir la Constitución?</strong></p><p>En la actualidad la vida me ha dado la oportunidad de ser concejala en el Ayuntamiento de Murcia, y además con responsabilidades de gobierno. Aquí se habla en otras claves, como que somos representantes de toda la ciudadanía y tenemos que estar en todo lo que se nos invita, y son las que me tienen desconcertada y caminando en una línea fronteriza. En Twitter la he dibujado en un hilo para verla y<strong> poder hacerme preguntas cuyas respuestas me lleven a algún lado</strong>:</p><p>Creo que voy a necesitar un poco más de tiempo para volver a ser coherente, y si no, al menos, para encontrar <strong>un equilibrio entre lo que pienso, siento y vivo</strong>, esta vez como cargo político municipal, que es el más cercano al pueblo y, junto a mis compañeros y vecinos andaluces tenemos una idiosincrasia diferente a otras zonas del país. Invito a echarle una pensada a todo esto porque yo me estoy invitando a ello desde hace varios días. Quizá el año que viene, para no pensar, me vaya en Semana Santa a los Pirineos como tenía pensado, a buscar respuestas en las montañas.</p><p>Al menos, y no es suficiente consolación pero quiero compartirlo, en estas procesiones estoy viendo<strong> mujeres de uniforme dirigir pelotones </strong>con lo que conlleva de visibilidad para todas las niñas que están sentadas viendo la procesión. </p><p>Quizá no explote, como dice cariñosamente un compañero, pero<strong> lo llevo regular</strong>. Que el Señor me perdone.</p><p> </p><p><em><strong>Teresa Franco</strong></em><em> es militar en Servicios Especiales y concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Murcia.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Apr 2022 17:24:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo vive la Semana Santa una militar reservista, roja, ahora en política municipal en el sureste de España?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Semana Santa,Ejército español,Religión]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[El cínico concierto internacional de potencias abandona a las mujeres afganas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/cinico-concierto-internacional-potencias-abandona-mujeres-afganas_1_1212143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fb449001-c07b-4fbd-b5b2-aa1b8cd791ef_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El cínico concierto internacional de potencias abandona a las mujeres afganas"></p><p>El especialista de reconocido prestigio en análisis militar y de seguridad <a href="https://www.infolibre.es/tags/autores/alberto_piris.html" target="_blank">Alberto Piris</a> escribía hace escasos días en este mismo medio un artículo, a mi parecer, brillante. Su título, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/foro_milicia_democracia/2021/09/29/escrito_hace_veinte_anos_125041_1861.html" target="_blank"><em>Escrito hace veinte años</em></a>. El que yo escribo aquí, muy estrechamente relacionado con el suyo, pero con otra perspectiva, la de género, trata sobre el cinismo colectivo que en este mundo somos capaces de soportar sin apenas despeinarnos.</p><p>Repasando los acontecimientos con la estrecha perspectiva que permiten hacerlo en la Historia veinte años, y con todo el peso de la decencia moral de quienes defienden los Derechos Humanos por encima de los intereses capitalistas que lo arrasan todo en nombre de causas diversas, entre ellas, como no, la seguridad mundial, no puedo sino coincidir con este gran analista en que tenemos la obligación de “ampliar el punto de mira de nuestras preocupaciones y buscar coincidencias, entre sangrientos terroristas y exaltados neofascistas, que permita sobrevivir al género humano en condiciones soportables”.</p><p>Alberto Piris recuerda que la “Guerra contra el terrorismo” que emprendió Bush en noviembre de 2001, cuyo objetivo era exterminarlo y salvaguardar la seguridad mundial, ha costado 8 billones de dólares y ha matado a 400.000 civiles en Afganistán. España, como otros países aliados, ha participado en esta guerra y ha dejado de participar en el momento que Estados Unidos ha decidido abandonar. Qué triste desatender lo que nunca debió siquiera empezar. Tras veinte años y después de tantas vidas perdidas por el camino y tanto dinero invertido en armamento (las élites sabrán en qué más), poco hemos avanzado.</p><p>Desde mi posición de mujer blanca privilegiada, en comparación con otras mujeres del mundo que no han tenido la inmensa suerte de haber nacido en el lado del planeta “avanzado en derechos de las mujeres”, observo con espanto el significado de la palabra cinismo: actitud de quienes mienten con descaro y practican de forma deshonesta algo que merece general desaprobación. ¿Acaso no la merece la promesa de paz para abandonarte al opresor? En mi opinión, todo esto va de machismo y de cómo las mujeres, y también los propios hombres, son víctimas de una forma de entender y abordar los problemas y las soluciones a nivel local, regional, nacional y mundial. El feminismo no nos hubiera llevado a la guerra, ni lo hubiera hecho además llamándole “conflicto bélico” o “misión de paz”, cosa que, por otra parte, a todos nos ha hecho sentir menos culpables, aunque supiéramos que la guerra es guerra por mucho que se le llame paz. El feminismo nos hubiera llevado a una verdadera “misión de paz”, y no hubiera invertido 8 millones de euros en armamento, hubiera invertido 16 en campañas de diálogo, en colegios, en hospitales, en género e igualdad y en nuevas masculinidades. Pero las mujeres poca vela tenemos en los entierros de enjundia. </p><p>Estoy preparada para contestar a quienes sostengan que esto no era un juego y era necesario una acción bélica contundente, que no lo sigue siendo veinte años después y estamos peor que al principio. Estoy preparada para contestar a quienes me puedan tachar de “capitana a posteriori”, que estas palabras van de futuro y de capacidad de aprendizaje de los errores garrafales que las prácticas machistas llevan a la humanidad a la destrucción. Lo que ha pasado en Afganistán, y lo que está pasando en otras partes del mundo ahora mismo, va de intereses económicos ligados siempre a cuestiones de hombres, finanzas, armamento, territorio, materias primas, no va de otra cosa. Mucho después vendrá (si llega) la preocupación por los supuestos oprimidos y víctimas del sistema. El terrorismo que infunden los atentados terroristas es el mismo que a las mujeres afganas les infunde haberlas tenido engañadas prometiéndoles derechos humanos, protección y esperanza y haberlas dejado en el inicio de un empoderamiento fallido a los pies de los caballos. Podemos mirar para otro lado y justificarlo con los principios generales del Derecho Internacional, ahora en mano, que establecen, entre otros, la igualdad soberana de los Estados, la prohibición de intervenir en los asuntos internos de los mismos y el uso de la amenaza o la fuerza, que existe la igualdad de derechos y libre determinación de los pueblos. La gestión de los asuntos de un Estado, y su independencia, es cuestión de política internacional, pero la desvergüenza de haberlos ocupado en nombre de una “seguridad mundial” durante tantos años, prometiendo paz para luego abandonar a sus mujeres, fundamentalmente a ellas, a su suerte machista, ¿de qué es cuestión?</p><p>La situación de las mujeres en Afganistán había mejorado tras veinte años de ocupación, y, aun así, según datos de la Agencia estatal de estadísticas de Afganistán, Unicef, informes de Derechos Humanos o el Código Penal de Afganistán, más del 86% de las mujeres afganas experimentó al menos una forma de violencia física, sexual o psicológica. Las pruebas de virginidad eran procedimientos rutinarios en los procesos penales para las mujeres, aunque no tengan validez científica, y se ignore constantemente el consentimiento. Las mujeres afganas morían jóvenes, su esperanza de vida, 66 años, y 2,2 millones de niñas no iban a la escuela. Existía el Ministerio de Asuntos de la Mujeres y habían conseguido ocupar el 27% de escaños en el Parlamento, aunque la representación en altos cargos era prácticamente inaccesible. ¿Qué va a pasar ahora con las mujeres en Afganistán? ¿Qué está pasando con las mujeres en Afganistán en estos momentos?</p><p>Lo sabemos, y por lo que les pasa a millones de mujeres en el mundo, el mes de noviembre tiene una fecha señalada para visibilizar el Día Mundial contra las Violencias sobre las Mujeres por el hecho de serlo. ¡Qué desastre! ¡Qué fracaso! ¡Qué impotencia! ¡Cuánto camino por recorrer! Reivindico desde estas páginas que las mujeres tengan presencia en los espacios de decisión para resolver los problemas del mundo. Cuando llegue la hora de poner algo encima de una mesa quizá pongan algo que no se mide en centímetros sino en valores. </p><p>________________</p><p><em>Teresa Franco es militar en Servicios Especiales y concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Murcia.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Oct 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El cínico concierto internacional de potencias abandona a las mujeres afganas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Afganistán,Mujeres,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La decadencia está prohibida, pero nos estruja fuerte del cuello]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/decadencia-prohibida-estruja-fuerte-cuello_1_1195429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/464adf0b-439b-46c8-a0cf-d239e465f3ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La decadencia está prohibida, pero nos estruja fuerte del cuello"></p><p>No me atrevo a decir que sea la mayoría, pero <strong>demasiadas personas en política</strong>, más de las que la indecencia soporta en una civilización como la nuestra de miles de años, que nos ha traído un avance científico y técnico sin igual y, en definitiva, el momento más álgido de nuestra evolución, <strong>no leen filosofía</strong>.</p><p>Si desde la política, que es la actividad de quienes gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a las sociedades, a un país, a los pueblos, no se tienen unos valores comunes claros sobre los que sustentarla, la decadencia está servida.</p><p><em>La decadencia</em>…, como decía Enrique <strong>Bunbury </strong>en <strong>Héroes del Silencio</strong>, "está prohibida, pero te estruja fuerte del cuello y no se suelta". Y ahora más que nunca esas terribles palabras, que en un plano mental servían para explicar una oscuridad interior, cobran el más miserable de los sentidos porque explican la realidad común.</p><p>Estamos siendo testigos de la profanación de <strong>los valores sagrados de nuestra cultura</strong>. A la honradez, la transparencia, la verdad, la justicia, la igualdad, incluso a la memoria de nuestras personas muertas, se les está dando un trato ultrajante, irrespetuoso e indigno.</p><p><strong>Está de moda mentir en política</strong>. Eso es muy peligroso y venenoso para la salud de la democracia. No se puede llegar a los parlamentos nacionales, regionales y a los plenos de los ayuntamientos y verter mentiras, y comportarse de forma deshonrosa sin respetar las reglas que nos hemos dado para que la democracia sea un marco de convivencia. Podemos y debemos pensar diferente, debemos y tenemos que discutir ideas, pero los límites deben existir. ¿Quién puede debatir algo sobre la base de preceptos falsos, sobre trolas? Solo quien abrace la mediocridad, la estupidez y la maldad se podrían prestar a tal fin. Es muy peligroso, repito, porque las decisiones en política recaen en sanidad, educación, justicia, en cada área donde haya personas llevando asuntos y por supuesto, en defensa.</p><p>Los meses, los años, el tiempo pasa y la vorágine del presente nos lleva en volandas a no se sabe bien dónde, pero no podemos dejar que el análisis lo haga solo la Historia, <strong>tenemos que ser capaces de abstraernos </strong>y pensar que lo importante se nos está escurriendo de las manos, la decencia.</p><p>Recuerdo al ministro de Defensa Morenés cuando decía en el Congreso de los Diputados que no existía acoso sexual en las Fuerzas Armadas mientras Zaida Cantera de Castro le miraba y escuchaba horrorizada. Somos capaces de ver el<em> caso Nevenka Fernández </em><strong>Nevenka Fernández</strong>y sentir empatía, pero también somos capaces de negar la realidad. En política la responsabilidad debe traer consecuencias y aquí las dimisiones son la excepción de la norma cuando se obra sin ella. El espectáculo que dio ese día el ministro sucedió en 2015 y hoy, poquitos años después, tenemos los parlamentos y los Plenos infectados de políticos y (espantosamente) políticas, aseverando que el feminismo es “ideología de género” y <strong>negando la violencia hacia las mujeres </strong>por ser mujeres. ¿Qué sucedería si nos gobernasen cuentistas farsantes? Que la decadencia, que nos estruja fuerte del cuello ahora, nos terminaría asfixiando sin entender qué pasó.</p><p>Desde el horror y esperpento que se está viviendo en la política actual, donde se confunde derecho a cambiar de ideas con trasfuguismo y deslealtad, donde caminar por la democracia no es hacerlo por una senda de seguridad y juego limpio sino por una repleta de trampas y emboscadas sucias, y desde la esperanza, también, de que desde el Ayuntamiento de Murcia donde ahora presto mis servicios a la ciudadanía <strong>abramos las ventanas a la transparencia</strong>, quiero compartir con ustedes esta reflexión filosófica de Javier Gomá Lanzón de su obra <em>Tetralogía de la ejemplaridad</em>, sobre todo, para que le llegue a la clase dirigente y a quienes aspiran a dirigir líneas políticas para los países, ciudades y pueblos:</p><p>"… Está por ver que seamos capaces de fundar una civilización sobre los cimientos de la propia humanidad y sobre la dignidad que se debe así mismo en cuanto hombre (y mujer), sin recurrir a una legitimación superior, instancia divina o religiosa, o a ideas en sí mismas no religiosas pero susceptibles de divinización, como la Razón y el Progreso, que han sido desechadas por anacrónicas antes de haberse asegurado el poder sustituirlas por otras de parecida capacidad cohesionadora. Ese es el gran experimento de este tiempo nuestro que por convención llamamos posmoderno, el de ver si los presentes pluralismo y relativismo axiológico que han reemplazado al anterior monologismo moderno pueden o no contener y sostener toda la complejidad económica, ética, política y cultural de una civilización, sin que esta acabe reventando por alguna de sus costuras; si la ética convencional, resultado del consenso democrático, es o no suficiente para resolver racional y pacíficamente los conflictos… Si el horror y la indignidad y el reproche anudado a lo incívico son instrumentos eficaces para asegurar la cohesión entre ellas, y para reprimir las pulsiones destructivas o antisociales que siguen vivas igual o más que antes; si, en fin, es posible que millones y millones de ciudadanos (y ciudadanas) aprendan a mantener sus expectativas dentro de lo humanamente realizable".</p><p>Vayamos en busca de la ejemplaridad pública. Nos lo debemos como <strong>hombres y mujeres con dignidad</strong>. </p><p>________________</p><p><em>Teresa Franco es militar en Servicios Especiales y concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Murcia.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Mar 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La decadencia está prohibida, pero nos estruja fuerte del cuello]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es pensar en María y sonreír]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/pensar-maria-sonreir_1_1191937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/85b5c3a7-5c15-4a55-a111-4a72f7ec4842_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es pensar en María y sonreír"></p><p>Felices primeros días de 2021. Es tiempo de repasar el año que dejamos atrás y de fijar objetivos. La reflexión que traigo hoy se remonta a la muerte de Jesús de Nazaret y el <strong>objetivo tiene que ver con las mujeres y el futuro.</strong></p><p>Decía Ramón Jáuregui, respecto al tándem Iglesia-Ejército, que “<strong>un acto militar no puede empezar con una misa </strong>y es cuestión pendiente en España”. Sobre esto, Gaspar Llamazares decía también que “no se está respetando la separación entre Iglesia y Estado”, y “la relación que tiene la primera con las Fuerzas Armadas (FAS) es <strong>herencia del nacionalcatolicismo”.</strong></p><p>Comparto estas conclusiones. El debate está servido y vuelvo sobre él. ¿Por qué <strong>tenemos más de 100 capellanes</strong>, llamados páters, aún hoy día en las fuerzas armadas españolas? ¿Sólo porque su presencia existe en ellas desde el siglo XVII?.</p><p>En este país hay demasiados aspectos donde no progresamos. Por ejemplo, pensemos en el ejército. Nos llamamos sociedad avanzada pero, ay, no es así siempre. Esta relación Iglesia-Ejército, que lleva arraigada siglos, tuvo de 1932 a 1939 un paréntesis. El Gobierno de la República la suprimió en 1932, pero en la Guerra Civil, en la zona bajo el mando del general Francisco Franco, que se levantó en armas contra el sistema democráticamente establecido, la restauró poco a poco y, <strong>cuando finalizó la guerra, dicha relación la impuso por ley.</strong></p><p>Dicen que el ejército de hoy nada tiene que ver con el que era, y aluden siempre a la incorporación de las mujeres en las FAS, (acuérdense de esta idea) pero, seamos serios, decir esto es poco profundo.<strong> Tiene mucho que ver con lo que era</strong>, más que con lo que pudiera haber sido, debería ser o será.</p><p>Defiendo la separación entre religión y Estado. Pienso que militares, profesorado, personal sanitario, quienes trabajen para el Estado, deben <strong>disfrutar de su religión en el ámbito privado.</strong> Considero un sinsentido que el Tribunal Constitucional diga que no se puede obligar a un militar a participar en un acto religioso, pero que obligarlo no es delito, porque podéis imaginar qué consecuencias puede implicar esto para aquella o aquel militar que <strong>decida desafiar al sistema.</strong></p><p>Hay firmado un acuerdo para que las entidades evangélicas y las comunidades israelita e islámica puedan asistir religiosamente a militares que profesen estas religiones y no se cumple dicho acuerdo. Mientras la católica campa a sus anchas con escoltas militares en procesiones de Semana Santa, más de 100 páters, cumpliendo con el régimen interior propio de la unidad donde están destinados en función de su rango, vestidos de uniforme militar de campaña en operaciones y dando, en definitiva, <strong>apoyo religioso y moral a las tropas.</strong> Un sinsentido.</p><p>Pero quizá tenga todo el sentido de la Historia patriarcal de la humanidad y todo este tinglado responda sencillamente al <strong>ninguneo que le hicieron a María Magdalena </strong>por ser mujer poderosa, lideresa y capaz de encabezar, junto a Jesús de Nazaret, un movimiento destinado a la igualdad que ahora nos deja a las mujeres como meras espectadoras y destinatarias de la palabra divina interpretada únicamente por hombres.</p><p>María Magdalena existió, fue real. Y he descubierto, a raíz de los estudios con perspectiva de género realizados por Juan José Tamayo, profesor de Teología y Ciencias Religiosas, que a través de los hombres que interpretaron los evangelios, de la literatura e imágenes, <strong>tenemos en nuestro ideario a una María pecadora</strong>, sirvienta, amante de Jesús. Pero la realidad es que disponía de autonomía económica, tenía capacidad para reunir a personas en comidas que se convertían en encuentros de reflexión teórica. La realidad es que perteneció a un <strong>movimiento de lucha contra la opresión política y militar</strong> que había en ese momento, y ese movimiento formado por todo un grupo de seguidores de Jesús estaba basado en la igualdad entre hombres y mujeres.</p><p>Ante un fenómeno revolucionario de esta envergadura, observamos la valentía de quienes se quedan hasta el final apoyando una causa, haciéndola suya. María Magdalena permaneció junto a Jesús hasta el final, hasta que le condenaron a muerte por blasfemo, por pretender alterar el orden social del momento. A quienes se comportan con valentía (muchísimo más si son mujeres), el sistema les pretende aplastar. <strong>Ella fue valiente hasta el final.</strong></p><p>María Magdalena tuvo una posición privilegiada como discípula, junto a la madre de Jesús (las dos le acompañaron en los momentos más duros, los del ajusticiamiento y luego en los de la resurrección), y ello le <strong>otorgaba poder e influencia</strong>, también igualdad. Cuando contó lo que había presenciado, los discípulos de Jesús no la creyeron, la ningunearon y si nos detenemos a analizar esto, lo que sucedió fue que los hombres se pusieron al frente del grupo de mujeres que trasladaban ideas de igualdad, y convirtieron lo que gracias a María Magdalena sería el nacimiento de la Iglesia, en un<strong> sistema de poder patriarcal piramidal.</strong></p><p>Ella es la heredera de la autoridad espiritual en la Iglesia Cristiana, como apunta J.J. Tamayo en sus estudios. Ella, mujer. Es ejemplo de la emancipación de las mujeres que creen en la construcción de una sociedad sin violencia y sin discriminación. Y observad con detenimiento cómo la ha tratado la Historia, cómo el sistema sigue siendo patriarcal piramidal, cómo los hombres hacen y deshacen. <strong>¿De verdad el ejército que tenemos hoy en nada se parece al que teníamos antes? </strong>Demasiado de lo que ahora tenemos se parece a lo que había antes, y todo lo que hoy no se le parece es gracias a la lucha feminista, sí, por ejemplo, la tímida presencia de las mujeres en los ejércitos, otro sistema históricamente patriarcal piramidal que estamos haciendo nuestro por derecho.</p><p>¿Cuándo dejará de ser sagrada y venerada la masculinidad?</p><p>Sigo avivando el debate en este principio de año después de veinte siglos de Historia: las religiones deben profesarse fuera de nuestras fuerzas armadas Y, desde luego, debe hacerse justicia con el papel de las mujeres en ellas y cambiarlo por completo porque el objetivo es el mismo que nos une a las mujeres, de la milicia y de todas las profesiones y ámbitos del mundo: <strong>despatriarcalizar los sistemas</strong>, volverlos igualitarios.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Es pensar en María y sonreír]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Quien tenga honra que me siga!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/tenga-honra-siga_1_1189247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/862e2d59-31ee-45e3-a6e7-a6cd254d15e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Quien tenga honra que me siga!"></p><p>Me ha tocado vivir <strong>una etapa de la Historia de mi país tan deforme</strong> que ni siquiera la idea de que no se trata de la Guerra Civil de 1936 a 1939, o la de las cuatro décadas de dictadura que le siguieron, me consuela.</p><p>Para la gente de mi generación, la que ha nacido durante la Transición, la que ha crecido al albor de la Constitución Española de 1978 y del contrato social garante de los principios fundamentales que sustentan la convivencia en España, la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, <strong>es complejo entender cómo es posible que la extrema derecha haya echado raíces aquí</strong> y esté pisando los valores básicos de la democracia como si se tratase de uva para hacer vino. Estamos perdiendo el norte, porque estamos eliminando lo que nos une y porque hace años que no se han hecho los deberes.</p><p>Si miro a un lado, la lucha contra el feminismo es más cruenta que nunca. Están desbocados. Ya ves tú, <strong>feminismo, una de las causas más nobles por las que luchar en este mundo</strong>, la igualdad entre hombres y mujeres, trabajar para que no haya discriminación entre las personas de sexo diferente. ¿Habrá lucha más justa que esa? No lo creo. Pues ahí están, insultándonos con términos como “feminazis”, negando la realidad del machismo recalcitrante que a las mujeres nos impide ser tratadas como merecemos, como iguales en derechos y oportunidades siendo diferentes.</p><p>Estoy preocupada. Pero sé que la gente decente y demócrata está ahí, escuchando las barbaridades que profesan, viendo las cosas que hacen, tomando nota de quienes les apoyan y esperando el momento para reafirmar nuevamente que<strong> España, en general, es un país lleno de gente cívica</strong>, respetuosa con los Derechos Humanos, de gente noble que sabe distinguir el bien del mal, la seriedad de la insensatez, la verdad de la mentira.</p><p>Tengo muy presente la reciente carta abierta que ha dirigido la nieta de Largo Caballero a la España justa y democrática como respuesta a los insultos de la extrema derecha en este país. Una mujer que ha puesto los puntos sobre las íes dejando claro que “<strong>La Guerra Civil fue la lucha del fascismo contra el pueblo español.</strong> El pueblo defendió la libertad y el fascismo la represión. El ejército sublevado tuvo las armas, la disciplina, los conocimientos estratégicos de batalla, el capital y el apoyo de Hitler y de Mussolini. El pueblo español tuvo a sus líderes republicanos elegidos democráticamente y sus aliados fueron los profesores universitarios, los poetas y artistas, los escritores y pintores, los filósofos y científicos y, por supuesto, los trabajadores. Hombres y mujeres que tenían que defender su patria. Y por defender su patria fueron fusilados, asesinados, encarcelados, torturados, y aquellos que pudieron salir de España, exiliados…”</p><p>Cuánta razón lleva cuando dice que la extrema derecha está conscientemente<strong> retorciendo el significado de la ley de la Memoria Histórica,</strong> escondiendo la verdad. Cuánta razón cuando dice que no debemos permitir que se siga adelante con este atropello. Un atropello que, por cierto, altos mandos de cierta promoción de la Academia General del Aire, de cuando el “tío Paco”, parecen querer llegar a Bruselas y a quienes les recomiendo que lean la carta de Sonia Largo Valcarce en su totalidad antes de hacer el soberano ridículo.</p><p>Las mujeres tenemos un papel importantísimo en la sociedad. Somos las más empoderadas de la Historia de la humanidad, las depositarias de todo el conocimiento y los logros que fueron transmitiéndonos nuestras predecesoras y lo vamos a demostrar. <strong>Con nosotras no pueden, a pesar de que nos siguen asesinando por ser mujeres.</strong> Todavía tengo el corazón sobrecogido cuando supe que el último caso que se está investigando por Violencia de Género en España lo perpetró quien fuera mi teniente en la Escuadrilla de Policía de mi Unidad. Qué valiente ha sido, qué macho, disparándole a bocajarro en la cabeza a su novia y suicidándose después. Cosas que pasan, cosas que no dejan de pasar… cuánta falta en formación para la igualdad hace falta en todas partes, incluido el ámbito de las Fuerzas Armadas.</p><p>Vamos a recuperar la memoria de todas las partes que durante décadas ha sido olvidada y ahora pretende ser tergiversada. De hecho, ya lo estamos haciendo y todo este movimiento reaccionario a la libertad, la igualdad, la justicia y la memoria, no es más que la constatación de que lo estamos haciendo bien y estamos removiendo los cimientos mismos de la civilización tal y como se ha entendido siempre, en clave patriarcal. A las mentiras se las desmonta con la verdad y con la determinación de que no se la entierre. <strong>De determinación las mujeres entendemos mucho cuando nos empoderamos</strong>. Mirad a María Pita que, en 1581, al grito de “¡Quien tenga honra que me siga!”, hizo dar media vuelta a los corsarios ingleses de Francis Drake, retirándose todos de La Coruña, ciudad que pretendían tomar.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Oct 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¡Quien tenga honra que me siga!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Feminismo,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres y poder en las Fuerzas Armadas españolas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/mujeres-fuerzas-armadas-espanolas_1_1185356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>Extraño a mi abuela</strong>. Ya lo sabe todo el mundo que me conoce en persona o me sigue en redes sociales porque siempre la saco en mis conversaciones. Fue mi apoyo y referente en vida y lo sigue siendo tras su muerte. Ya no está, pero me sigue aconsejando.</p><p>La idea me la dio un gran y admirado amigo cuando <strong>le confesé que temía olvidarla</strong>, que temía perder sus recuerdos y que eso me apenaba y aterrorizaba profundamente. Le dije que no sabía cómo honrarla y me dio este brillante consejo: cuando necesites a tu abuela, cuando algo te preocupe y eches de menos tratarlo con ella, <strong>piensa en qué te diría</strong>. Desde entonces su ausencia es menos ausencia, la soledad menos soledad. No es lo mismo, pero llena.</p><p>Hace un año ya que dejé las Fuerzas Armadas para servir a la gente de otro modo, desde la política. Ya se sentía orgullosa delante de sus vecinas cuando vestía el uniforme y me llevaba a casa de “la María” y de “la Paquita”, que vivían en su misma plaza, para que me vieran con él y pudiera <strong>presumir de nieta militar</strong>. Las tres reían y me decían cuánto había cambiado la vida, que era impensable e inimaginable que las mujeres pudieran ser militares cuando ellas eran jóvenes, que eso era tarea de hombres y que les daba mucho gusto que las cosas hubieran cambiado. Cuando me miraban sentían orgullo, yo lo notaba, y cuando me miraba mi abuela sentía orgullo y amor. Yo me dejaba querer y les contaba que las mujeres como ellas, de generaciones anteriores, eran muy fuertes por haber vivido siendo discriminadas y buscando permanentemente la felicidad en el espacio que los hombres les habían dejado. Les contaba que <strong>todas éramos fuertes</strong> y que todavía quedaba mucho por hacer, que ya nada podría detenernos. Ellas también se dejaban querer.</p><p>—¡Ay nena, qué “bonica” eres! La vida es muy complicada. Antes vivíamos como nos habían enseñado, la mujer en la casa, el marido a trabajar. <strong>Ahora sois libres—</strong> Me decía su vecina.</p><p>—Pues todavía queda mucho camino, Paquita, no creas tú— Le decía yo.</p><p>Mi abuela enseguida sentenciaba,</p><p>—No, si esta chiquilla es de armas tomar, quieta no va a quedarse como vea una injusticia.</p><p>—Claro, abuela— decía yo,—como debe ser.</p><p>—Sí,— decía ella —pero lleva “cuidaico” porque el pez grande siempre se come al chico…</p><p>Yo sabía que mi abuela pretendía protegerme recordándome que por mucho que hubiera cambiado la vida ahora, seguía siendo el pez chico por ser militar de tropa, pero, sobre todo, por ser mujer. <strong>Arriba estaban los hombres poderosos</strong>.</p><p>Yo la abrazaba, volvíamos a su casa, me duchaba, me cambiaba y pasábamos la tarde juntas. Tardes de novela para ella, de estudio para mí, tardes de charla y noches frescas de verano en los bancos de su plaza con las vecinas. “La era de los Espinosas, Santomera, Murcia”. Tremendo. Doy gracias a la vida por darme esos momentos.</p><p>Mi abuela murió sin que le diera tiempo a ver que el expediente que me habían abierto en el Ejército del Aire para ser expulsada fue, finalmente, cerrado, y que a su nieta no se la había comido ningún pez grande. Es lo que peor llevo, que muriera preocupada por mí. Espero que me esté viendo desde alguna parte, aunque ella me aseguraba que tras la muerte no hay nada. Lo más seguro es que lleve razón. Pero tras la muerte sí hay algo, <strong>el legado que nos dejan nuestros y nuestras mayores</strong>, el testigo que tomar con firmeza para la carrera de relevos hacia la meta llamada un mundo mejor. Sonará cursi, pero es la verdad del más allá.</p><p>En una noche de verano, como la de hoy, le hubiera contado a mi abuela que la cúpula política de la Defensa española está ahora formada, por primera vez, por mujeres.</p><p>—<strong>Todas mujeres, abuela</strong>— le diría.</p><p>—¿Sí?— Madre mía, qué ojos más abiertos pondría.</p><p>—Sí, abuela, mujeres, todas mujeres. La ministra de Defensa, mujer, la secretaria de Estado de Defensa, mujer, la subsecretaria de Defensa, mujer, la directora del Centro Nacional de Inteligencia, mujer. Abuela, ¿has visto? Eso lo ve el abuelo y se cae de la silla.</p><p>—¡Ay, si Franco levantara la cabeza!— Exclamaría ella con los ojos brillantes.</p><p>Nos hubiéramos reído un montón, y sentido orgullosas juntas. Hubiera habido debate en la plaza con las vecinas, con sus pipas y granizados de limón.</p><p>Mi abuela tampoco llegó a tiempo de ver cómo la democracia sacaba a Franco de su mausoleo, pero lo hemos hecho. <strong>No ha visto cómo las mujeres se han convertido en peces grandes</strong> que se pueden comer a los chicos (o no, porque llegadas al poder podemos también hacer las cosas de otro modo, como dice Carmen Calvo). Pero ha sucedido. Y quizá yo vea, eso espero, a una mujer presidenta del Gobierno, a una cúpula militar formada por mujeres, a un cuerpo de la Guardia Civil formado por un 50% de mujeres, o a los cuerpos de bomberos con la misma proporción de hombres y mujeres… O puede que no, pero lo que sí me diría mi abuela es que más tarde o temprano, esas cosas sucederán. Y por supuesto, ella me diría que lleve cuidado y que gaste formalidad.</p><p>¡Qué grande era la Sra. Rufina!</p><p>________________</p><p><em>Teresa Franco es militar en servicios especiales y concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Murcia</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Mujeres y poder en las Fuerzas Armadas españolas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres en batallas de otras realidades ocultas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/mujeres-batallas-realidades-ocultas_1_1183030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/51963f00-2230-4759-a744-be54246a79f3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres en batallas de otras realidades ocultas"></p><p>“Año 2020. Un virus de origen desconocido amenaza a la humanidad. Los gobiernos confinan a la gente en sus casas. Los militares salen a la calle a combatirlo con los recursos que tienen a su disposición. Obedeciendo órdenes harán identificaciones, desinfectarán zonas, vigilarán áreas estratégicas de Seguridad Nacional, transportarán mercancías por tierra, mar y aire, repartirán alimentos y material y cooperarán con los cuerpos policiales y sanitarios. La misión de muchos hombres y mujeres de uniforme será mantener el virus a raya mientras la ciencia encuentra la vacuna”. Bien podría tratarse de la sinopsis de un videojuego, por ejemplo <em>The division</em> de la compañía <em>Ubisoft</em>,<strong> pero se trata de la realidad superando la ficción.</strong></p><p>Teniendo en cuenta los últimos datos oficiales, no hemos retrocedido en España en número de militares mujeres y, de no existir mujeres en lo más alto de la escala de mando, hemos hecho Historia con el nombramiento de la primera mujer general, Patricia Ortega. Un 12,7% son mujeres en el conjunto de nuestros ejércitos, el mismo que hace 3 años y casi el mismo que los últimos 12. El grueso de mujeres sigue estando en la escala de tropa. Esta es la fotografía de la realidad y ahora, en estos tiempos donde las mujeres militares (como sus compañeros varones) están saliendo a las calles en la llamada “Misión Balmis”,<strong> las niñas encuentran referentes mujeres si se asoman por las ventanas.</strong> Oportunidad magnífica para crear una vocación en un ámbito tradicionalmente masculino.</p><p>Los gobiernos comprometidos con la igualdad trabajan para que ese porcentaje siga en ascenso<strong>, y para que las decisiones sobre defensa y seguridad nacional también las tomen mujeres</strong>. Pero este trabajo sigue siendo de hombres y para que haya plena igualdad queda mucho camino. Mucho, mucho. Demasiado en mi opinión.</p><p>Hoy quiero escribir de realidad en la ficción, de la industria cultural que más ingresos genera en el mundo: <strong>los videojuegos y, dentro de estos, los bélicos. </strong>Existe una realidad virtual donde hombres y mujeres se dejan la piel para vencer al rival y cumplir con su misión. Si el porcentaje de militares en la vida real muestra una diferencia abismal entre hombres y mujeres, ¿cuáles son los datos en la realidad virtual?</p><p>En España existen 15 millones de videojugadores, conocidos como <em>gamers.</em><strong> El 44% son mujeres</strong>. Es curioso observar cómo a las mujeres se les permitió el acceso a las Fuerzas Armadas españolas en 1988, y sin ninguna restricción normativa en 1998, veinte años después de que nuestra Constitución estuviera vigente con su artículo 14 aseverando que a hombres y mujeres no se les discrimina por razón de sexo.</p><p>El primer videojuego se creó en 1958 y, veinte años más tarde, en 1978,<strong> Carol Shaw fue la primera mujer desarrolladora de un videojuego. </strong>Trabajó en <em>Atari </em>a finales de los años 70. Su presidente dijo al verla, “¡<em>Hombre</em>, por fin tenemos una diseñadora de videojuegos! Puede encargarse de buscar colores que combinen y decoren el interior de los cartuchos”.</p><p>Los videojuegos, como los ejércitos, parecen ser cosa de hombres porque, aunque un 44% de mujeres son <em>gamers, sólo un 5% son programadoras. En la realidad virtual un 95% de hombres programan, idean ese espacio en función de su visión del mundo. Entonces, ¿cómo son los personajes femeninos en los videojuegos?: Hipersexualizados. Nos imaginan con pechos enormes y/o ligeras de ropa para, por ejemplo, luchar contra un militar de operaciones especiales muy musculado. Crean así a los personajes femeninos porque nos deben ver así en sus fantasías eróticas. Mientras los personajes masculinos transmiten poder, a las mujeres nos cosifican.Muy interesante también es observar a los personajes femeninos en su rol dentro de la trama del videojuego a lo largo de su corta historia. Encontramos doncellas en apuros a las que rescatar o mujeres como meras recompensas de héroes machotes que superan los obstáculos del juego. Así nos diseñan porque así nos ven.Es cierto que ha habido una tendencia al cambio en los últimos años, una que coincide con la llegada de mujeres al diseño y con la revolución feminista que están ejerciendo las propias jugadoras porque, y esto es igualdad, juegan como lo hacen los hombres y quieren personajes femeninos que las representen como los hay para ellos. Quieren poder elegir. No quieren ser dibujos sexuales sino mujeres poderosas en igualdad de condiciones para ganar. Se está respirando una nueva corriente en este sentido. Muchas mujeres han sido acosadas en redes, pero no se han dado por vencidas, han recibido apoyo y ya se están configurando videojuegos con personajes más diversos.Aunque la lucha feminista se ha colado en esta realidad virtual para crear un mundo en igualdad entre hombres y mujeres, hay mucho por hacer. Elevar el número de programadoras, crear personajes femeninos que representen a las mujeres de forma justa, o que desaparezcan las ligas profesionales separadas por sexos, son algunos de los objetivos que el feminismo tiene por delante. He querido aportar mi grano de arena visibilizándolos.En 1843, el primer algoritmo que una máquina procesadora fue creado por una mujer. Dijo: “creo poseer la más singular combinación de cualidades que me hacen una preeminente descubridora de las realidades ocultas de la naturaleza”.En memoria de Ada Lovelace, considerada la primera programadora del mundo. Gracias.________________Teresa Franco es militar en servicios especiales y concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Murcia.</em><strong>,</strong><strong> </strong><strong>Mientras los personajes masculinos transmiten poder, a las mujeres nos cosifican.</strong></p><p><strong>Así nos diseñan porque así nos ven.</strong></p><p><strong> No quieren ser dibujos sexuales sino mujeres poderosas en igualdad de condiciones para ganar.</strong></p><p><strong>He querido aportar mi grano de arena visibilizándolos.</strong></p><p><strong>el primer algoritmo que una máquina procesadora fue creado por una mujer.</strong></p><p><strong>En memoria de Ada Lovelace</strong></p><p><strong>Teresa Franco</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres en batallas de otras realidades ocultas]]></media:title>
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      <title><![CDATA[8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, en plural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/8-marzo-dia-internacional-mujeres-plural_1_1180863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El 8 de marzo de 2020 ya lo tenemos aquí. Este año, este día tan importante para las mujeres, cae en domingo.</p><p>¿Sabéis qué se celebra ese día y por qué? ¿<strong>Sabéis qué supone que sea domingo</strong>? ¿Por qué hay quienes le llaman el Día de la Mujer y quienes el Día de las mujeres? ¿Cuál es la diferencia?</p><p>Repasemos estas cuestiones porque estamos ante el maravilloso mundo de los Derechos Humanos, de los derechos de las mujeres, de los de <strong>la otra mitad de la Humanidad</strong>.</p><p>Muchos son los antecedentes a los que remontarnos para comprender <strong>por qué existe este día internacional</strong>. Miles de mujeres que trabajaban en la industria textil, el 8 de marzo de 1857 tomaron las calles de Nueva York para reivindicar mejoras en las condiciones laborales y para exigir el fin de la explotación infantil. A esta protesta le seguirían muchas otras.</p><p>El 28 de febrero de 1909 se celebró por primera vez, en Nueva York también, este día internacional. Lo organizaron las mujeres socialistas de Estados Unidos en honor a la huelga de las trabajadoras textiles que, un año antes, la habían convocado para protestar por <strong>las malas condiciones en las que trabajaban</strong>. 15.000 mujeres caminaron por las calles de la ciudad exigiendo reducción de jornada, mejores salarios y derecho al voto.</p><p>En nuestra mente tenemos también la famosa y terrible tragedia de la fábrica de camisas <em>Triangle ShirtWaist</em>, en Nueva York, el 25 de marzo de 1911. <strong>Murieron 123 mujeres y 23 hombres </strong>en un incendio del que no pudieron escapar porque los responsables de la fábrica habían cerrado las puertas con llave para evitar robos. Este hecho hizo que se cambiase la legislación laboral en Estados Unidos y se convirtió en un referente de la lucha de las mujeres trabajadoras.</p><p>En España, el 8 de marzo de 1910 supuso el pistoletazo de salida para que la mujer accediera en igualdad de condiciones que los hombres a la Enseñanza Superior, justo después de que Emilia Pardo Bazán fuera nombrada consejera de Instrucción Pública. Es lo que hacen las mujeres (y los hombres) feministas cuando llegan a puestos de poder, <strong>trabajar por la igualdad</strong>.</p><p>En 1913, justo antes de la Primera Guerra Mundial, las mujeres rusas celebraron su primer Día Internacional. En 1914, Alemania, Suecia y Rusia lo conmemoraron de forma oficial y, en el resto de Europa, la mujeres llevaron a cabo actividades para protestar por la guerra y solidarizarse con las demás mujeres. Estamos ante <strong>movimientos reivindicativos y de paz.</strong> Podría seguir rescatando antecedentes indefinidamente durante días.</p><p>En 1975 la ONU celebró este día y, dos años más tarde, invitó a los Estados a que<strong> proclamasen un día </strong>del año como: “Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la paz internacional”. En 2017, por primera vez, hubo un paro internacional de mujeres.</p><p>El 8 de marzo es el día, pues, en el que gritamos alto y claro que<strong> no queremos discriminaciones hacia las mujeres</strong> en sus trabajos, en sus vidas, para que existan derechos que poder reclamar ante la justicia si no se respetan, desde la igualdad en el salario pasando por el derecho a sindicarse, a ser lo que nos propongamos, a ocupar los puestos más altos en las empresas y en Administración y, por supuesto, a no ser agredidas de ningún modo.</p><p>Este año cae en domingo. No va a haber huelga generalizada de mujeres paralizando empresas y puestos de trabajo, huelga de cuidados o de consumo. Va a haber lugares donde<strong> sí se convoque y otros donde no</strong>, y esto es así porque este día está reconocido por el calendario oficial de Naciones Unidas, pero no lo está al mismo nivel que en España el Día Internacional del Trabajador. Nuestro día me parece de segunda clase por cuestiones como esta. Pero sí habrá movilizaciones y manifestaciones por todo el país, en las ciudades y municipios de todo el mundo.</p><p>Deberíamos llamarle el Día de las mujeres, huelga de las mujeres, manifestaciones de las mujeres, derechos de las mujeres, todo en plural por una razón simple y muy importante: cuando decimos “de la mujer”, estamos integrando en un todo a todas y cada una, pero somos diversas y plurales. <strong>A todas nos une la condición de mujer</strong>, pero no somos en absoluto intercambiables. Somos irrepetibles, únicas, exclusivas. Somos, repito, diversas y plurales y por tanto, somos mujeres y el día 8 de marzo, es el Día Internacional de todas nosotras: altas, bajas, católicas, musulmanas, ateas, ricas, pobres, negras, blancas, ucranianas o francesas, alemanas o americanas, trabajadoras del hogar, cirujanas… el día de todas.</p><p>Hoy, uno de los objetivos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas es alcanzar<strong> la igualdad entre hombres y mujeres</strong>. Para el 8 de marzo de 2020 el lema con el que trabajan es “Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de las mujeres”.</p><p>Con esta campaña, #GeneraciónIgualdad, se quiere movilizar a personas de todas las edades, sexo, orígenes étnicos, religiones y países para impulsar acciones que hagan un mundo más igualitario. La meta es que se <strong>elimine la Violencia de Género</strong>, que haya justicia económica y derechos para todas las personas, autonomía sobre los propios cuerpos, derecho a la salud sexual y reproductiva, justicia climática, tecnología para la igualdad y liderazgo feminista.</p><p>Naciones Unidas nos dice que nos unamos a esta campaña y nos invita a que seamos parte de este movimiento porque <strong>las pequeñas acciones</strong> pueden generar importantes repercusiones y hacer realidad esta visión del mundo.</p><p>Esta es mi pequeña aportación para sumar, <strong>#YoSoyGeneracionIgualdad </strong></p><p>Tenemos mucho trabajo por delante, muchos obstáculos que superar para alcanzar las metas propuestas, pero nadie dijo que fuera fácil. Lo conseguiremos. <strong>Las mujeres militares</strong>, a través del asociacionismo y del activismo feminista <strong>también tienen mucho que reivindicar</strong>. El 8 de marzo también es de ellas.</p><p>____________</p><p><strong>Teresa Franco</strong> es militar en servicios especiales y concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Murcia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, en plural]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bomberas y emociones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/bomberas-emociones_1_1178929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No solemos hacer caso a nuestros sentimientos. Solemos pensar y actuar sin escuchar nuestras emociones y así nos va. Mal. Hay que pensar y utilizar<strong> el lóbulo frontal</strong> (es lo que nos diferencia de los animales, nuestra capacidad para el raciocinio) por supuesto, pero escuchando lo que sentimos, identificando lo que nos pasa por dentro.</p><p>Afortunadamente, cambiamos las cosas. El sistema educativo va introduciendo <strong>una metodología que apunta a la resolución de conflictos </strong>dentro del aula, basada en la escucha y en la identificación de emociones. Enseña, por ejemplo, a respirar unos segundos, a calmarse y dialogar ante situaciones de enfado. Ello, sumado al fomento de la capacidad de empatía, preparará a las niñas y niños para una convivencia sana con los demás y consigo mismo.</p><p>En el aula, como pasará luego en la vida, en las casas, en los trabajos y en los espacios públicos, se crean<strong> situaciones de alegría, tristeza, ira, miedo, asco, sorpresa</strong>. Saber gestionarlas pasa por haber aprendido a identificarlas y saber cómo actuar.</p><p>¿Quién no ha sentido alguna vez una alegría inmensa y tras dar saltos o reír a carcajadas se ha encontrado con alguien reprimiendo ese comportamiento? “<strong>No te rías así, ¡estás dando la nota!</strong>”.</p><p>¿Quién no ha estado muy triste por algo y alguien ha reprimido su llanto? “<strong>No, no llores, llorar es de débiles</strong>”. ¿Quién no ha sentido rabia y cuando ha gritado o golpeado algo ha sido reprimido? “¡Calla, para, eso no se hace!”. ¿Quién no ha sentido miedo por algo y no ha tenido a quien le ayude a mitigar la ansiedad? En definitiva, ¿quién no ha sido reprimido o reprimida ante sus propios sentimientos? No conozco a nadie que no pueda poner ejemplos a esta pregunta.</p><p>Cuando sentimos alegría debemos reír, cuando sentimos ira tenemos que soltarla y si bien no hay que pegar a nadie o destruir objetos (lóbulo frontal), sí se puede gritar en la montaña, golpear una almohada o un saco de boxeo. Cuando se está triste se debe llorar y cuando se tiene miedo acudirá el estrés de forma natural y, entonces, habrá que replantear las interpretaciones. Lo que está claro es que guardar lo que sentimos dentro nos daña. <strong>Los sentimientos son patrimonio de la humanidad.</strong> Como no hayamos aprendido a identificarlos y mostrarlos, seremos infelices más veces de las necesarias.</p><p>A las mujeres y a los hombres, de sobra es conocido y reconocido en normas de todo tipo (internacionales, nacionales y regionales), nos han educado de forma diferente en contenidos y gestión de emociones. Por ser mujeres nuestros espacios eran unos, por ser hombres sus espacios, otros. <strong>Todavía sucede</strong>. Cosas de hombres eran la seguridad, la política, la justicia, la automoción, la fuerza, la valentía, pegar, etc. Cosas de mujeres la casa, la crianza, la enfermería, la limpieza, la costura, la delicadeza, llorar... Gracias a la lucha feminista (no lleva muchos años como movimiento social si pensamos en la Historia de la Humanidad) las mujeres, tristes por la situación de inferioridad, han llorado; invadidas por la ira provocada por la discriminación, han gritado; con miedo a las consecuencias de rebelarse ante las injusticias, se han levantado; y ahora, alegres por los avances conseguidos, por ser cada vez más iguales, reímos, cantamos, bailamos y saltamos.</p><p>Esa lucha por una causa tan justa y noble, la igualdad entre hombres y mujeres, es <strong>la lucha de las mujeres y los hombres de bien</strong>. No hay otra forma más sencilla de describirlo.</p><p>Queda mucho <strong>camino por recorrer </strong>pero vamos a darnos el gusto de parar de vez en cuando, como cuando subes a una montaña y reparas en lo andado hasta ese momento para disfrutar de las vistas, para ser consciente de dónde estás y cuánto falta para llegar allí arriba.</p><p>Las mujeres ya tenemos reconocidos en nuestro país (no hay muchos en el planeta como el nuestro) derechos para ser iguales que los hombres en oportunidades. Objetivamente y a pesar de haber profesiones donde siguen siendo predominantes los hombres en los puestos más altos, ya somos médicas, juezas, políticas, ingenieras, conductoras de camiones, de coches y motos de carreras, científicas, presidentas de comunidades autónomas, pilotas de aviones de combate y de aviones de pasajeros, guardias civiles y policías, militares, etc. Y también se ven hombres (no tantos como mujeres, es verdad) en casa, criando a sus bebés, cocinando, poniendo lavadoras, cosiendo, cuidando a los mayores dependientes, enfermeros, maestros infantiles… Y no pasa nada (malo) y pasa todo (bueno). Y ahí estamos, en el camino de la corresponsabilidad, aunque haya quienes no entienden qué significa igualdad y nos pongan piedras. Ahí estamos, subiendo a cada cima que <strong>no hemos encumbrado jamás por ser mujeres</strong>. Me parece precioso.</p><p>Volviendo la vista hacia una de las cimas a las que no hemos llegado por ser mujeres… tomamos aliento. Las mujeres en España no llegan al 1% en los cuerpos de extinción de incendios.</p><p>Castilla y León, la Rioja, Ceuta y Murcia tienen sus cumbres esperando a<strong> la primera mujer bombera</strong>. En otros países con otro tipo de pruebas las mujeres en esta profesión alcanzan hasta el 30%.</p><p>Quiero recordar, sabiendo que es más fácil cambiar leyes que mentalidades, que nuestra Constitución le dice a los poderes públicos que tienen que promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas, que tienen que remover <strong>los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud.</strong></p><p>Apagar fuegos, rescatar personas de accidentes o pozos y todas las acciones que puedan desempeñarse en el servicio de bomberos,<strong> no es tarea de hombres</strong>, es una tarea de hombres y mujeres, como todas. Pruebas pensadas para atletas de élite que posteriormente, a lo largo del desempeño de la profesión, no se les exige suponen una de las barreras y obstáculos para las mujeres a remover por los poderes públicos.</p><p>Las diferencias biológicas no son incompatibles con la profesionalidad como dice<strong> Inés Suárez</strong>, bombera forestal de la que podemos estar henchidas/os de orgullo por apagar fuegos y también la discriminación.</p><p>P.D: Si en tu mente (seas hombre o mujer) está saltándote esta alarma roja: “¡Si hay un fuego en mi casa, a mí que me rescate un hombre que<strong> tiene mejores marcas que una mujer</strong>!”, reflexiona: estás sintiendo miedo, identifícalo, véncelo. <strong>Las mujeres pueden hacer cualquier cosa</strong>, operarte de un tumor, llegar a la Luna, descubrir la estructura nuclear del núcleo atómico, juzgarte, escribir artículos que lo explican y salvarte de un incendio.</p><p><em>_____________</em></p><p><em>Teresa Franco. Militar en servicios especiales, concejala en el Ayuntamiento de Murcia.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jan 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Bomberas y emociones]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cómo Cervantes nos habla de los derechos de los soldados y de la defensa de la libertad de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/cervantes-habla-derechos-soldados-defensa-libertad-mujeres_1_1175558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>De cómo Cervantes, a través del Quijote, nos habla de los derechos de los soldados y de la defensa de la libertad de las mujeres.</p><p>Las experiencias de vida y conocimientos de Miguel de Cervantes, junto a <strong>su capacidad para escribir y el ingenio</strong> que le caracterizaba y que solo pueden tener quienes nacen con este, hicieron posible que viera la luz, entre otras obras<em>, Don Quijote de la Mancha.</em></p><p>Estamos ante la primera novela, la más destacada de la literatura moderna y obra universal. Solo la Biblia ha sido leída más que <em>Don Quijote de la Mancha</em>. Encabezó la lista de las mejores obras literarias de la Historia, con las votaciones de cien escritores de 54 nacionalidades a petición del <em>Club noruego del libro</em> en 2002. “<strong>El mejor trabajo literario jamás escrito</strong>”, se ha dicho de ella.</p><p>Cuando lees a Cervantes a través de <em>Don Quijote</em> solo puedes rendirte a sus pies y disfrutar aprendiendo. El hidalgo soñador pasa a formar parte de ti, por un lado, porque ya estaba en lo que has vivido y por otro, te enseña lo que no conocías y te acompaña en lo que vas conociendo.</p><p>Miguel de Cervantes fue militar. En octubre de 1571, participó en la Batalla de Lepanto. Le hirieron dos arcabuzazos en el pecho y en una mano de la que quedó lisiado para siempre. Estuvo privado de libertad varios años en Argel y, así, cuando nos habla a través de los siglos de lo que es ser militar, solo <strong>nos cabe “escuchar” con atención.</strong></p><p>Este militar experimentado, en la primera parte de <em>Don Quijote de la Mancha</em>, publicada en 1605, nos ha hecho llegar un estereotipo de mujer al que todavía hoy, parte de la sociedad juzga, critica e insulta como “feminazi”. Sí, y la defiende con su espada ante todo aquel que pretenda perseguirla. Nos presenta a Marcela, una mujer que quería ser pastora y libre. Los pretendientes le salían por doquier, la acosaban e incluso la culpaban porque alguno se había suicidado al haberlo ella rechazado. Era feliz siendo pastora y libre. No era no, y nada en el mundo (se incluye a cualquier hombre) la desviaría de sus sueños. Personaje mujer pastora y autor hombre militar, ambos feministas, año 1605. ¡Grandioso!<strong> Cervantes tuvo que conocerlas </strong>(a mujeres feministas) y sabemos, lo ha dejado por escrito en palabras de Don Quijote, que las defendía.</p><p>Mirad qué interesante: en la segunda parte, publicada en 1615, concretamente en el capítulo XXIV, Don Quijote y su amigo Sancho se encontraron un mancebito por el camino, llevaba un envoltorio y una espada al hombro, la camisa por fuera, una ropilla de terciopelo, medias de seda y zapatos cuadrados. La edad llegaría a dieciocho o diecinueve años, alegre de rostro y ágil de cuerpo. Iba cantando seguidillas para entretenerse en la marcha:</p><p><em>A la guerra me llevami necesidad;si tuviera dinerosno iría de verdad.</em></p><p>Les dijo a los amigos Don Quijote y Sancho que iba a alistarse, que quería<strong> tener por amo y señor al rey</strong>, y servirle en la guerra, y no a un pelagatos en la corte.</p><p>Don Quijote le dijo que no hay otra cosa en la tierra más honrada que servir en el ejercicio de las armas y le da algunos consejos.</p><p>“En el caso de que os maten en primera acción… de un tiro de artillería o volado por una mina, ¿qué importa? Todo es morir, y se acabó la función. Mejor parece el soldado muerto en batalla que vivo y salvo en la huida… Y advertir, que le está mejor al soldado el oler a pólvora que a rosas y si… <strong>la vejez os coge estropeado</strong>…, al menos no os podrá coger sin honra y tanta, que no os la podrá menoscabar la pobreza… Ya se va dando orden para mantener y remediar a los soldados viejos y estropeados, porque no está bien que se haga con ellos lo que suelen hacer los que libran y dan libertad a sus negros cuando ya son viejos y no pueden servir, y echándolos de la casa con título de libres los hacen esclavos del hambre, de la que no piensan librarse sino con la muerte. Y por ahora no quiero decir más…”.</p><p>Cuatrocientos años después de estos consejos siguen dándose pasos en este sentido para las y los soldados de nuestros días, porque sigue sin estar bien lo que no está bien. El Ministerio de Defensa, por ejemplo, el 30 de septiembre de 2019, firmó un convenio con la Federación de Municipios de la Región de Murcia para <strong>impulsar la incorporación al mundo laboral</strong> del personal militar con medidas específicas como reserva de plazas para quienes acrediten cinco o más años de servicios, valoración del tiempo de servicios prestados como mérito.</p><p>Me pregunto qué hubiera escrito Cervantes sobre las mujeres que quieren ser militares:  quizá que deben ser libres y luchar por sus derechos. Qué les diría a jóvenes de 18 años si se cruzaran en su camino y supiera que van a alistarse en las Fuerzas Armadas: quizá que sigue siendo un honor morir por tu país o llegar a viejo y vieja habiendo servido a su gente. Me pregunto cómo abordaría el tema de la conciliación si le pidieran consejo o qué medidas tomaría para mejorar el sistema del trabajo de las armas y a sus trabajadores y trabajadoras: <strong>quizá que toda medida en la dirección correcta es bienvenida</strong>, pero a veces no suficiente y tal vez hablaría de justicia y decisiones valientes. Pero, sobre todo, me asombra cómo puede estar tan de moda esta obra y cómo siglos después nos hace comparar, pensar, reflexionar sobre temas de plena actualidad.</p><p>"Ladran los perros, amigo Sancho, luego cabalgamos". <em>__________Teresa Franco es militar en Servicios Especiales. Concejala en el Ayuntamiento de Murcia. Miembro del Foro Milicia y Democracia.</em></p><p><strong>Teresa Franco</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[De cómo Cervantes nos habla de los derechos de los soldados y de la defensa de la libertad de las mujeres]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un ejemplo de vanguardia del asociacionismo militar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ejemplo-vanguardia-asociacionismo-militar_1_1171781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cómo me gustaría que Pilar se tomara un café una tarde con mis excompañeros del grupo de trabajo de la <strong>Asociación Unificada de Militares Españoles</strong> (AUME), todos varones, que se han encargado de hacer un informe al Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas, (COPERFAS), sobre el proyecto de Real Decreto por el que se aprueba el reglamento de ordenación de la enseñanza de formación en las Fuerzas Armadas.</p><p>Para quienes no estéis familiarizados con el funcionamiento del COPERFAS, órgano del que he formado parte durante un tiempo, os contaré que éste remite a las asociaciones militares que participan en él, por ejemplo, <strong>proyectos de normas </strong>y las asociaciones le “informan” sobre lo que estimen oportuno.</p><p>En una de las sesiones de este Consejo, AUME le dice al alto mando militar en materia de personal, y al equipo ministerial que está al frente, que existen<strong> modificaciones al desarrollo</strong> de la Ley de la Carrera Militar, y éstos responden que se hacen modificaciones “sobrevenidas” por la situación cambiante de la sociedad y por la experiencia adquirida por la aplicación de la normativa actual. AUME observa que estos mismos argumentos valen para proponer un cambio de ley. Muchos militares están <strong>descontentos</strong> en lo que atañe a su carrera militar y, además, los desarrollos legales con continuos cambios llaman a eso: a revisar la Ley para concretarla y establecer mayor seguridad jurídica.</p><p>AUME está promoviendo un cambio de la ley actual para ir a una nueva <strong>Ley Integral de la Carrera Militar</strong>, única para todos los militares. Y por eso, como se trata de informar sobre una norma que supone el desarrollo y aplicación de la Ley de la Carrera Militar vigente, que por otra parte proponen que desaparezca en favor de otra que sea integral, informan al COPERFAS sobre una base crítica.</p><p>En este proyecto de Real Decreto, en la disposición adicional cuarta, titulada <em>Economía del lenguaje,</em> se dice que:</p><p>“De conformidad con el artículo 14.11 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, todas las denominaciones que, en virtud del principio de economía del lenguaje, se hagan en <strong>género masculino</strong> inclusivo en este real decreto, referidas a titulares o miembros de órganos o colectivos de personas, se entenderán realizadas tanto en género femenino como en masculino”.</p><p>Pero volvamos a Pilar y a ese café.<strong> Pilar Careaga Castrillo </strong>es una filóloga y editora feminista, especialista en Educación y Lenguaje con perspectiva de género. Me encantaría que pasara una tarde con este grupo de militares, hombres, que “informan” proyectos de leyes militares. Porque lo han hecho con perspectiva de género.</p><p>Los generales jefes de los mandos de personal, también todos varones, deben haber quedado, imagino, <strong>ojipláticos</strong>al leer la propuesta de estos otros hombres, propuesta que yo leo, analizo y comparto con orgullo infinito y máxima admiración con los lectores aquí, por ser defensores de<strong> la igualdad entre hombres y mujeres</strong>, por dejarlo claro y por escrito, sin complejos, aportando su grano de arena para que la igualdad, como dice la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, sea<strong> real y efectiva.</strong> Así que, atención a la propuesta de AUME a la disposición adicional cuarta sobre economía del lenguaje:</p><p><em>“Lejos de la seriedad del término 'principio' que no creemos que aquí quepa aplicar, entendemos que la referencia se hace a la 'economía lingüística' en el sentido de abreviar o simplificar y no realizar redundancias.  Aplicar la economía lingüística en apoyo del artículo 14.11 de la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres, resulta un contrasentido ya que parece ir justamente en sentido contrario a lo que esta ley propugna. En este sentido parece más justificable, en atención a dicha ley orgánica y poniéndolo en consonancia con dicho artículo, lo establecido también en el artículo 11 de la misma:1. Con el fin de hacer efectivo el derecho constitucional de la igualdad, los Poderes Públicos adoptarán medidas específicas en favor de las mujeres para corregir situaciones patentes de desigualdad de hecho respecto de los hombres.Entendemos que esta referencia a la “economía lingüística” se realiza en atención a no realizar un lenguaje inclusivo, sin embargo, respetando esa “economía” se pueden adoptar medidas positivas para “equilibrar” la terminología y ayudar a esa igualdad efectiva, mediante la utilización del “femenino” en aquellos casos donde se generalice en masculino la referencia a los dos géneros. Por ejemplo: en lugar de “el alumno”, “la alumna”. Se cumpliría con la ley orgánica para la igualdad de hombres y mujeres y con la economía lingüística. No olvidemos que este Real Decreto lo propone una Ministra y lo aprueba la Vicepresidenta Primera y Ministra de la Presidencia, sin duda, dos mujeres que no dudarían en escribir en términos positivos según lo aquí expuesto</em></p><p><strong> medidas específicas</strong></p><p><strong> un lenguaje inclusivo</strong>”.</p><p>Y a partir de este momento, sobre la base de este argumento ¡<strong>utilizan el femenino genérico </strong>en todo el texto remitido al COPERFAS!</p><p>Es maravilloso, respetan el principio (que no ley) de la economía del lenguaje. Solo tienen los hombres que sentirse incluidos como lo hemos hecho y hacemos nosotras (siempre), en los textos que (siempre) han sido y son escritos utilizando el masculino genérico.<strong> Utilicemos la lógica.</strong></p><p>Hombres y mujeres somos seres humanos, si el masculino genérico nos incluye a nosotras, el femenino genérico os incluye a vosotros. ¿Qué problema hay? ¿La Real Academia Española?</p><p>Ninguno.</p><p>Pilar Careaga escribió un artículo titulado <em>No es gramática, es ideología.</em> Os aconsejo que  lo leáis (<a href="https://elpais.com/elpais/2012/03/13/mujeres/1331620920_133162.html" target="_blank">aquí</a>) no tiene desperdicio.</p><p>“Lo que proceda del Diccionario de la Real Academia Española no tiene la comunidad hablante que aceptarlo e interiorizarlo como si fuera un Código Civil o Penal”, escribe Pilar. Estoy de acuerdo con ella, es más, creo que todo lo que proceda de la Real Academia Española, una institución patriarcal después de todo y que<strong> terminará siendo feminista</strong> por la fuerza de nuestra lucha, de entender que el lenguaje no es gramática, es ideología, no tiene la comunidad hablante y escribiente que aceptarlo e interiorizarlo como si fuera un Código Civil, Penal o Militar.</p><p>Gracias, compañeras. Por ser “<strong>hombres de verdad</strong>”, feministas. Y Pilar, si me estás leyendo, me gustaría estar en ese café. _________________</p><p><em>Teresa Franco Martínez es militar en Servicios Especiales. Concejala del Ayuntamiento de Murcia.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jun 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Un ejemplo de vanguardia del asociacionismo militar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violencia, perspectiva de género y Fuerzas Armadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/violencia-perspectiva-genero-fuerzas-armadas_1_1168549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hacía mucho tiempo que no amanecía con esta desesperanza en el alma, la que te lleva a escribir un artículo la misma mañana en que lees una noticia en prensa, y decides sustituirlo por otro que ya tenías pensado publicar con el título: <strong>“Las mujeres militares de verdad somos todas”.</strong></p><p>Toca escribir sobre violencia machista, institucional y de género, sobre esta violencia hacia las mujeres militares, para que la protagonista de la noticia que daba el periodista Miguel González en <em>El País</em> y las de historias parecidas en este momento que no conocemos, pero sabemos que existen,<strong> sepan que no están solas</strong>. Escribo para transmitirles mi cariño, fuerza y apoyo y el de muchas personas que, desde que ha saltado la noticia en prensa hasta que me he sentado a escribir, han llamado por teléfono o escrito mensajes para decir que esto es una barbaridad, para preguntar cómo es posible que algo así suceda, para decirme que tienen el corazón encogido, que no pueden creerlo. Llamadas de compañeros y compañeras.</p><p><a href="https://elpais.com/sociedad/2019/03/19/actualidad/1553021619_372052.html" target="_blank">La noticia empieza así:</a> “El Ejército español expulsa por <strong>trastorno psíquico</strong> a una cabo víctima de violencia de género y acoso laboral”.</p><p>Miguel González nos cuenta que ha sido <strong>maltratada por su marido y acosada por un superior</strong>, que su esposo fue condenado a penas que sumaban más de ocho años de cárcel por delitos de maltrato habitual, amenazas, coacciones y por quebrantar la orden de alejamiento. Una sentencia determina que llegó a amenazarla de muerte. “En una ocasión, temerosa de que su marido la matara, la cabo acudió a la Guardia Civil. Allí el marido la llamó y ella le pasó el móvil a un agente que se identificó como tal. 'Me da igual, voy a matar a mi mujer. Si me tenéis que detener, hacedlo', le dijo al agente”. Estamos sabiendo que, como consecuencia de la conducta del acusado hacia ella, la cabo ha sufrido <strong>un trastorno ansioso depresivo desde 2012.</strong></p><p>Además, en 2005 esta cabo empezó a sufrir un acoso laboral por parte de un superior, y la historia de este acoso es tremenda. Sigue contando el periodista que la Junta Médico Militar ha examinado a la cabo y determinado que sufre una patología que no se debe a ningún hecho concreto y solo toman nota de que la cabo la “<strong>achaca a la situación familiar, personal y laboral</strong>” que ha sufrido. No han considerado los hechos de acoso argumentando que no los denunció, pero no han tenido en cuenta el dictamen de su psicóloga que expone que la cabo “calló por miedo a perder el puesto de trabajo y la independencia económica en momentos de episodios de tratos físicos y psíquicos cada vez más graves y dolorosos”.</p><p>Su baja forzosa en el Ejército ha salido nombrada en el Boletín Oficial de Defensa. No le corresponde pensión porque se concluye que entre su patología y el servicio en filas no hay relación. Dice Miguel González para finalizar que, “con dos hijos de seis y nueve años de su maltratador, quien no le abona la manutención<strong>, su batalla más dura acaba de empezar</strong>”.</p><p>No puedo imaginar lo que debe estar pasando esta compañera militar, asustada por su futuro económico y el de sus hijos, maltratada por quien se espera que sería la persona que la tenía que amar y en quien poder confiar, abandonada por la institución a la que pertenece, descuidada por los servicios médicos que se supone que trabajan para cuidar de su salud, supuestamente acosada por superiores que debían velar por su bienestar, pero sí <strong>sé que está luchando para que se haga justicia</strong>. Tenemos que construir una sociedad basada en el respeto y las relaciones humanas, entre hombres y mujeres, en igualdad, sin abusos de poder, sin ningún tipo de violencia.</p><p>El feminismo académico emplea el género como una categoría de análisis para resaltar que <strong>las desigualdades económicas, sociales y políticas, entre hombres y mujeres, se construyen socialmente y no son biológicas</strong>. Sabemos que el conocimiento humano universal ha sido en la Historia fruto de la visión particular de las experiencias masculinas. El ejercicio intelectual de deconstruir y construir la producción de conocimiento, teniendo en cuenta a las mujeres como agentes sociales, se llama <strong>generización</strong>, término que procede del inglés <em>egendering.</em></p><p>El género es<strong> una categoría relacional</strong> que identifica roles socialmente construidos y relaciones entre hombres y mujeres. Ser hombre y mujer son procesos de aprendizaje que surgen de patrones socialmente establecidos, fortalecidos a través de normas y de coerción. Las asimetrías que existen entre ser hombre o mujer responden al ordenamiento del modelo de sociedad patriarcal. Su estructura básica sería la familia organizada en torno al padre o varón de mayor edad. La autoridad del hombre en la familia es el punto de partida de la autoridad y del poder del grupo social. La lucha del feminismo, movimiento que ha surgido para que las relaciones entre hombres y mujeres se basen en la igualdad y no en el poder patriarcal, está cambiando las cosas. Pero aún no ha conseguido que la igualdad sea real y efectiva.</p><p>Muchos son los hombres en la lucha feminista. Gran parte de las llamadas que he recibido para darle ánimos a esta compañera, por si la conocía personalmente, eran de <strong>compañeros varones militares</strong>. El feminismo está más vivo que nunca porque no hemos acabado con esta lacra, llamada machismo, de la que mujeres y hombres somos víctimas. Me alegra que cada vez haya más hombres sumándose a esta lucha por la justicia y la igualdad.</p><p>Manuel Castells define patriarcado como la “<strong>estructura básica de todas las sociedades contemporáneas</strong>. Se caracteriza por la autoridad de los hombres sobre las mujeres y sus hijos, impuesta desde las instituciones”.</p><p>Y aquí estamos siendo testigos de un caso, que no es aislado, ni dentro ni fuera de los ejércitos: mujer, oprimida por su pareja hombre económica, psicológica y físicamente, amenazada de muerte, oprimida por el sistema patriarcal laboral, médico e institucional culturalmente de hombres.<strong> El patriarcado existe y trabaja para derrocar al feminismo.</strong> Tiene que tener la seguridad de que el feminismo desaparecerá, sí, cuando haya cumplido su misión: destruir al patriarcado. Nos queremos libres y sanas, en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestros centros médicos, en nuestra sociedad y os necesitamos, hombres, ¡vaya si os necesitamos en esta situación de opresión y discriminación!</p><p>  El pacto de Estado para erradicar la violencia machista lleva entre sus medidas que haya <strong>formación con perspectiva de género </strong>para todos los jueces y juezas. Debería contemplar asimismo que lo lleve por obligación para todos los militares en este país porque casos como el de esta cabo son el fruto de decisiones que no tienen en cuenta la perspectiva de género, decisiones machistas. <strong>El feminismo es paz</strong>. Lo que estamos viendo aquí es violencia.</p><p><em>____________Teresa Franco es secretaria de Igualdad de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Mar 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Violencia, perspectiva de género y Fuerzas Armadas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Fuerzas Armadas,Feminismo,Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palabras y conceptos. ¿Hablamos el mismo idioma?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/palabras-conceptos-hablamos-idioma_1_1165579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Imagina un mundo donde al hablar empleamos <strong>las palabras</strong> de tal forma que dicen lo que creemos que significan o lo que queremos que signifiquen, pero no con el concepto que realmente llevan aparejado. Eso está sucediendo, y por eso no nos entendemos. Si utilizamos las palabras queriendo que digan lo que no significan estamos manipulando a la gente a través del lenguaje y, en todo caso, estamos ante la mala fe y el dolo. Si las utilizamos asociándolas a ideas y conceptos que no son los que contemplan, aunque no se haga con mala intención, por<strong> pura ignorancia</strong>, tampoco nos vamos a entender y estaremos aportando leña a un fuego destructivo que es deseable apagar, como es el caso de la discriminación hacia las mujeres.</p><p>Hoy quiero hablar de palabras, conceptos y significados porque parece que hablamos el mismo idioma, pero no estamos usando el mismo sistema de signos.</p><p><strong>Feminismo:</strong> Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres.</p><p><strong>Feminista:</strong> Persona (hombre, mujer) partidaria del movimiento feminista.</p><p><strong>Machismo:</strong> Ideología que se basa en dar mayor valor al hombre que a la mujer. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres. Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón.</p><p><strong>Machista:</strong> Persona (hombre, mujer) partidaria del machismo.</p><p><strong>Feminazi:</strong> Término que se usa con intención despectiva hacia una persona feminista (insulto creado por el machismo).</p><p><strong>Igualdad:</strong> Principio que reconoce la equiparación de toda la ciudadanía en derechos y obligaciones. No discriminación. Recibir un trato igual que quienes están en la misma situación.</p><p><strong>Patriarcado:</strong> Sistema de relaciones desiguales entre hombres y mujeres en la Historia de la Humanidad. Sistema filosófico, cultural y político donde el hombre, por la fuerza, las costumbres, las leyes, el lenguaje, la educación, etc., determina el papel que la mujer debe y no debe desempeñar.</p><p><strong>Sexo:</strong> Característica física y biológica del cuerpo. Categoría biológica.</p><p><strong>Género:</strong> Construcción social. Relaciones de poder entre hombres y mujeres. Categoría cultural que permite el cambio.</p><p><strong>Empoderamiento:</strong> Adueñarse de algo, ocuparlo, ponerlo bajo su poder. Se trata de que las mujeres, como los hombres, sean dueñas de sí mismas.</p><p><strong>Violencia machista:</strong> Violencia ejercida por el hombre sobre la mujer por el hecho de ser mujer.</p><p><strong>Violencia de género:</strong> Es la violencia que ejerce un hombre sobre una mujer con la que le une o le ha unido una relación sentimental.</p><p><strong>Libertad sexual:</strong>  Es la libertad individual de disponer del propio cuerpo para ejercer actos sexuales en libertad. Es su dimensión estática es no hacer lo no deseado, y en su dimensión dinámica, disponer del cuerpo con otra persona o con uno mismo.</p><p><strong>Agresión sexual: </strong>Es un delito. Consiste en vulnerar la libertad sexual con violencia e intimidación. Se actúa sobre el cuerpo de otra persona y hay un elemento intencional. Está penado con uno a cinco años de prisión. La violación es una agresión sexual agravada. Consiste en acceder carnalmente por vía vaginal, anal o bucal, o introducir miembros corporales u objetos por vía vaginal y o anal. Es el acceso carnal no consentido. Está penado con seis a doce años de prisión. En los delitos contra la libertad sexual autores y víctimas pueden ser hombres y mujeres, pero en la realidad son delitos donde el mayor número de víctimas son mujeres y el de agresores, hombres.</p><p><strong>Abuso sexual: </strong>También es un delito contra la libertad sexual. Nuestro Código Penal, hoy, lo diferencia de la agresión sexual porque entiende que en el abuso no hay violencia e intimidación ya que la víctima no puede prestar consentimiento. Se ejercita contra personas privadas de sentido o que tienen anulada la voluntad (fármacos, drogas, sustancias), sueño profundo o hipnosis. Se distingue entre abuso con acceso carnal o no.</p><p>El debate queda abierto en nuestro país a raíz del caso de <em>La manada</em> donde a los agresores no se les ha condenado por agresión sexual (violación), sino por abuso sexual. En este sentido habría que entender que no poder prestar el consentimiento comporta violencia, o que no ofrecer resistencia puede entenderse como intimidación. Expertos y expertas (con a) están estudiando la posible reforma de este delito.</p><p><strong>Acoso sexual: </strong>También es un delito contra la libertad sexual. Consiste en solicitar favores en una relación laboral, docente o de prestación de servicios. Si se da entre compañeros no existe el abuso de autoridad, pero si existe una situación de jerarquía y amenaza condicional el delito se agrava.</p><p>Ahora que tenemos claros los conceptos no podemos cometer el error de sentir desprecio por la palabra “feminista”. Todo lo contrario, si somos capaces de entender que feminismo e igualdad van de la mano, esa palabra, seamos hombres o mujeres, debe gustarnos y debe hacernos sentir bien. Igual de bien que si nos estuvieran diciendo que somos “personas justas”. Y todo lo contrario con la palabra “machista”. Si machista es quien otorga más valor al hombre que a la mujer y actúa sobre la base de esta idea, machista (hombre o mujer) estará siendo una persona injusta con la mitad de la humanidad.</p><p>Si tenemos claro qué es feminismo y machismo estaremos en condiciones de entender que no se puede decir “no soy machista ni feminista”, la neutralidad en este sentido es decantarse por la primera opción. Una persona abraza la igualdad o no la abraza, pero no se puede ir por la vida de perfil porque se hace la cama a la desigualdad.</p><p>Tenemos que entendernos y diferenciar el sexo del género. Nacemos con un sexo (eso es biología) pero los roles que nos han asignado históricamente a los sexos nada tienen que ver con la biología sino con la dominación y eso lo podemos cambiar, es cultural y permite el cambio. Por esta capacidad de cambio podemos aspirar a un mundo igualitario donde todos y todas podamos elegir en libertad hacer todo lo que elegimos.</p><p>Ahora, sabiendo que <em>toda violencia no tiene género pero que el género sí tiene violencia</em> (artículo recomendado del médico forense y experto en igualdad, Miguel Lorente), entenderemos que al hablar de estas violencias nunca se menosprecia a las demás, sino que hacemos referencia a la especial característica que sufren las mujeres a manos de hombres solo por el hecho de ser mujeres y tratarlas como seres inferiores.</p><p>Os necesitamos en esta lucha contra este tipo concreto de violencia, hombres, hombres “de verdad”, hombres feministas y compañeros en el viaje de la vida de la otra mitad de la humanidad, nosotras, las mujeres.</p><p>La revolución, ese cambio brusco que ha de transformar a mejor nuestra sociedad, será feminista o no será. Y debe empezar dentro de cada una de nosotras, de cada uno de nosotros. También en los Ejércitos</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Dec 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Palabras y conceptos. ¿Hablamos el mismo idioma?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Violencia género,Feminismo,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres, Ejército y vocación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/mujeres-ejercito-vocacion_1_1163633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cuando voy conduciendo por la ciudad y está cerca la hora en la que dan comienzo las clases en los colegios, me gusta ver y sentir la vida que me rodea. <strong>Niños y niñas</strong> cruzan pasos de cebra, con sus mochilas a cuestas o arrastradas por ruedas, de la mano de sus madres y algunos de sus padres, otros solos, mientras policías locales nos dan el alto porque es la hora de “nuestros peques” y tienen preferencia. Me encanta verles las caras, cómo sonríen unas, cómo van pensativos otros, cómo caminan rápido o corren para entrar en los centros educativos, su trabajo, cómo miran a izquierda y derecha antes de cruzar, aunque estemos parados, y cómo sueñan despiertos. Me gusta contemplar esta estampa de vida, <strong>en su poder está el futuro, en el nuestro su presente</strong> y me parece magia. Pasadas las nueve, las calles nos pertenecen, son de los adultos y ya no es lo mismo… meto primera y me gusta ponerme a pensar y pensar… a veces llego a alguna parte y ese pensamiento lo plasmo para compartirlo, como ahora, con ustedes.</p><p>En el mundo habitamos seres humanos, hombres y mujeres al cincuenta por ciento más o menos. <strong>Venimos iguales, pero vivimos diferente</strong>. Sé que la explicación científica y sociológica es que las diferencias son culturales y no biológicas en cuanto a la forma en la que nos relacionamos. Está claro que la biología nos diferencia como hombres y mujeres, pero ella no discrimina por razón de sexo, lo hacemos las personas culturalmente reproduciendo estereotipos sexistas: los hombres son fuertes, las mujeres débiles, los hombres no lloran, las mujeres sí, a los hombres pertenece lo público, a las mujeres criar y cuidar de los demás y un listado de grandes mitos que la lucha feminista desterrará porque empezó para ganar y cambiar la cultura. Sí, lo que es cultural puede cambiarse y por eso hay esperanza, aunque haya mucha resistencia.</p><p>Los niños de hoy serán los hombres de mañana y se dedicarán a lo privado como lo han estado haciendo las mujeres a lo largo de la historia, y las niñas de hoy serán las mujeres de mañana y se dedicarán a las cosas que han sido cosa de los hombres y, en fin, en eso estoy con mis pensamientos, que los niños y niñas de hoy serán mañana <strong>lo que ellos libremente decidan</strong>, lo que ellos quieran, no lo que culturalmente se haya establecido para ellos y ellas.</p><p>El pensamiento vuela y me lleva a recordar que, hace unos años, cayó en mis manos un estudio sobre<em> la construcción de la vocación científica del personal becario como atributo masculino</em>. Aquel estudio y sus conclusiones quedaron en mi mente guardados y ahora las conexiones sinápticas y la capacidad relacional están cumpliendo su función: aparecer en <strong>mi mente de mujer feminista militar</strong>.</p><p>¿Qué tiene que ver esto con los niños y las niñas? ¿Con qué lo estoy relacionando? ¿Por qué mi cerebro está en estado de ebullición?</p><p>La formación de la vocación. ¡Eureka! Es eso, tiene que serlo.</p><p>¿Cómo se forma la vocación de una profesión en un hombre y en una mujer? Así que cuando llego a casa rescato aquel estudio que se expuso en el I congreso Internacional sobre Género, Trabajo y Economía Informal, en Elche en 2008, y lo repaso.</p><p>La teoría, la ley, nos dice que hombres y mujeres somos iguales en derechos, oportunidades y trato. La Ley de Igualdad de 2007 nos recuerda que la Igualdad no es real ni efectiva y que debemos dar pasos en la dirección de la no discriminación, en este caso, por razón de sexo. Pero aquí estamos, <strong>el Ejército sigue siendo cosas de hombres en número y en decisiones</strong>. El estudio hablaba de lo siguiente respecto de la vocación científica (algo que ha pertenecido a los hombres por lo general, ¿verdad?) y yo lo he relacionado con el ámbito militar, otro ámbito tradicional y actualmente cosa de hombres.</p><p><strong>La vocación es un estado mental</strong>. Es algo subjetivo que hay que considerar al mismo tiempo con las acciones en las que se apoya y el estudio que recordé determinaba la idea de vocación como una tendencia inexplicable, prefijada e inmutable a determinada actividad (profesional). Difumina y oscurece el verdadero papel de la persona y la estructura social. Existen procesos estructuralmente condicionados en los que los sujetos dan forma a sus deseos. El deseo de “ser militar” en este caso se va formando gracias a experiencias satisfactorias. <strong>Los y las jóvenes llegan o no a tener esta vocación en función de sus experiencias en los primeros contactos con el mundo militar.</strong> Y como existe una desigualdad estructural entre hombres y mujeres, las actividades en las que unos y otras obtienen satisfacción y la evidencia de su propia valía son distintas, de modo que <strong>se produce una diferencia de género en el tipo de “llamada vocacional que reciben unos y otras”.</strong></p><p>Si hiciéramos entrevistas relacionadas con las expectativas y planes de futuro, ¿qué pasaría entre los y las militares? Esto pasó respecto a los becarios y becarias en investigación cuando en el estudio les pidieron “dar consejos”: los becarios hombres hablaban de sí mismos, de resistencia, de pelea, de conocer las dificultades, de no desanimarse y de que las posibilidades de éxito dependen de su propio esfuerzo en una “etapa bonita de la vida”. Las becarias decían que no querían desanimarse, pero la idea es que ser becaria conllevaba un esfuerzo condicional.</p><p>Sus consejos eran menos entusiastas. <strong>La voluntad de permanencia era menos generalizada</strong>. ¿Encontraríamos estos resultados en lo militar?</p><p>Quizá, en el diseño de políticas de igualdad efectivas habría que centrarse en que <strong>el mundo militar es un mundo hostil hacia las mujeres</strong>, pero tal vez sea más productivo explicar las causas de la formación en determinados estados mentales, en la construcción de la vocación militar. ¿Cuáles son las causas de la vocación? ¿Cómo actúan los mecanismos que explican la construcción de la vocación? Es decir, ¿cómo actúan la privación relativa, los costes de la incertidumbre, las experiencias y estereotipos, las preferencias adaptativas y la profecía autocumplida?</p><p>La <strong>privación relativa</strong> hace referencia a la formación de creencias relativas a las propias oportunidades de éxito de una organización, los niveles de satisfacción personal.</p><p>Los costes de la incertidumbre suponen otro mecanismo que explica cómo formamos la vocación. Puede que no sea el mismo para todos y todas. Pensemos en las condiciones en las que se ejerce la maternidad que no favorecen su adecuada conciliación con la vida laboral. Pensemos en<strong> la menor implicación masculina </strong>en los planes de paternidad y cómo puede contribuir a que se considere menos costoso asumir un nuevo periodo de incertidumbre por una postergación de la estabilización en un puesto o un territorio.</p><p>Experiencias y estereotipos. Si el juicio del propio valor depende del contexto y este es predominantemente masculino, resulta más probable que<strong> las autoevaluaciones </strong>reflejen en cierta medida los sesgos y estereotipos culturales del entorno.</p><p>Preferencias adaptativas y profecía autocumplida es el mecanismo que explica cómo se rebaja <strong>la intensidad emocional del fracaso</strong>. Pensando en el futuro, las mujeres lidian con un deseo que tratan de reorientar o afirman no tener.</p><p>Y todo esto voy pensando mientras vuelvo a conducir, mientras me hace el alto una policía local en un paso de peatones para que cruce la calle una niña que va al colegio, que todo en la vida es aprendizaje y que <strong>cuando una mujer se empodera</strong>, el mundo tiene más posibilidades de convertirse en un lugar más igual, con más oportunidades para esa niña que hoy puede encontrar en otras mujeres un espejo donde mirarse para formar su vocación profesional y donde, en el futuro, quizá ella rompa el techo de cristal que otras hoy aún no han logrado y se convierta en referencia para otras.</p><p>Coco Chanel dijo: "Una mujer debería ser dos cosas: quien y lo que ella quiera."</p><p>Ahora debemos hacer que sus palabras lleguen a todas las niñas para que sean quienes ellas quieran y lo que ellas quieran en verdadera libertad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Oct 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Mujeres, Ejército y vocación]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ejército español,Ley Igualdad,Cultura,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nada es imposible: conciliación y corresponsabilidad en las Fuerzas Armadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/imposible-conciliacion-corresponsabilidad-fuerzas-armadas_1_1162419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>Año 2018. </strong>Este mes de septiembre la ministra de Defensa, Margarita Robles, mantendrá con las diferentes asociaciones profesionales militares españolas, a través de sus representantes en el Consejo de Personal  (COPERFAS), una reunión monográfica sobre conciliación. Será la primera vez que se aborde esta cuestión de forma detallada y minuciosa. Por fin, mujer tenía que ser, alguien que dirige el Ministerio de Defensa y toma decisiones que atañen al personal militar, a quienes trabajan como militares, ha decidido que <strong>la conciliación merece ser tratada </strong>de forma monográfica.</p><p>Celebro que haya mujeres en política en cargos importantes y significativos con ideología feminista y por tanto, comprometidas con la causa de la igualdad. Por supuesto celebro que haya hombres en política en cargos importantes con tal ideología pero, por los tiempos en los que me ha tocado vivir, tiempos donde la desigualdad entre hombres y mujeres es manifiesta y real, celebro<strong> la llegada de mujeres al poder </strong>y sobre todo, de mujeres feministas porque van a tomar decisiones que harán que las desigualdades vayan desapareciendo. Así, celebro con alegría esta primera decisión: la realización de una reunión monográfica sobre conciliación en las Fuerzas Armadas en el seno del COPERFAS.</p><p>Si me preguntaran si lo celebraría igual si la misma decisión la toma un ministro en lugar de una ministra, contestaría que lo celebraría con alegría pero, con <strong>un poquito más</strong> si la toma una ministra porque celebraría al mismo tiempo que una mujer está en ese cargo históricamente vedado para nosotras.</p><p><strong>Avancemos.</strong></p><p>Sinónimos de concilia<strong>r</strong> son: arreglar, armonizar, concordar, ajustar, coordinar, arbitrar, unir.</p><p>En la sociedad tenemos un gran problema. Por un lado, hay un conflicto entre desarrollo de la vida familiar y personal y por otro lado, el desarrollo de la vida profesional de las personas. Ese conflicto es el que hay que “arreglar” y conciliar para que las personas en nuestra sociedad, <strong>hombres y mujeres</strong>, podamos desarrollar nuestra vida familiar, personal y laboral.</p><p>Conciliar la vida personal, familiar y laboral es <strong>un derecho de la ciudadanía</strong> y una condición fundamental para garantizar la igualdad entre las mujeres y hombres. Se define conciliación como “la participación equilibrada entre hombres y mujeres en la vida familiar y en el mercado de trabajo, conseguida a través de la reestructuración y reorganización de los sistemas laboral, educativo y de recursos sociales, con el fin de introducir la igualdad de oportunidades en el empleo, variar los roles y estereotipos tradicionales y cubrir las necesidades de atención y cuidado a personas dependientes.” Por tanto, conciliar es un derecho pero necesita reestructuración y reorganización del sistema laboral, los recursos y la variación de los roles tradicionales en el cuidado a personas dependientes como observamos en la definición anterior.</p><p>En otras palabras, trabajamos pero también tenemos una vida fuera del trabajo. Podemos tener personas que dependen de nosotros y a las que cuidar como menores y mayores que no se valen por sí mismos, o personas con algún tipo de discapacidad. Atendemos las tareas del hogar, <strong>podemos estudiar y formarnos </strong>para seguir progresando y ascendiendo en nuestro trabajo o para cambiar a otro con mejores condiciones. Necesitamos tiempo para el ocio y el descanso y en definitiva, tenemos derecho a desarrollar todos los aspectos de nuestra vida.</p><p>El problema con el que nos encontramos actualmente es que aunque los hombres pueden, y lo hacen, conciliar el peso de las cargas familiares, del cuidado de los hijos y personas dependientes, de lo doméstico y del ámbito privado, sigue estando en mayor medida sobre las espaldas sobre las espaldas de las mujeres. Por tanto ellas solicitan conciliar más cuando están en el mercado laboral. Como sociedad tenemos un reto: variar esos roles y estereotipos tradicionales que nos fueron asignados por el hecho de ser hombres o mujeres y caminar hacia otro concepto: <strong>la corresponsabilidad</strong>. ¿Por qué? Porque las medidas de conciliación se han dirigido fundamentalmente a las mujeres, porque ellas se encargan de lo doméstico históricamente, contribuyendo a que la conciliación se considere problema exclusivo de las mujeres. Pero la corresponsabilidad supone desarrollar una nueva cultura de la organización donde hombres y mujeres concilien por igual.</p><p>En las Fuerzas Armadas se reconoce el derecho a la conciliación de la vida familiar, personal y laboral. Lo encontramos por ejemplo en la Orden DEF/253/2015 de 9 de febrero, donde se regula el régimen de vacaciones, permisos, reducciones de jornada y licencia de los miembros de las Fuerzas Armadas. Pero los y las militares en España quedamo<strong>s atrapados en una trampa </strong>porque, para nosotros, ejercer el derecho a conciliar la vida laboral y la personal depende de variables tan etéreas como etérea es la definición de “necesidades del servicio”, de la decisión de cada Jefe de Unidad y por tanto, de su sensibilidad (o insensibilidad) para abordar estas cuestiones, y también la de los mandos intermedios que le puedan asesorar llegado el momento de tomar la decisión de conceder o no este derecho.</p><p>Ya hace más de diez años que la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), alertaba de estar ante papel mojado respecto a<strong> la normativa de conciliación </strong>precisamente por estas cuestiones, y pedía concreción en el concepto “necesidades del servicio” e inversión en políticas de personal: mayor número de efectivos, material, formación en igualdad, etc. ya que las políticas de personal no han de estar reñidas con las de la seguridad nacional y por supuesto, el argumento de la confrontación tampoco podía (ni puede) utilizarse para justificar denegaciones al personal militar del uso del derecho a la conciliación de la vida laboral, personal y familiar.</p><p>Mucho hemos de cambiar para que el ejercicio de este derecho sea una realidad normalizada y, siempre lo digo, es <strong>más fácil cambiar leyes que mentalidades</strong>. Pero también digo siempre: nada es imposible.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Sep 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Franco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Nada es imposible: conciliación y corresponsabilidad en las Fuerzas Armadas]]></media:title>
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