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    <title><![CDATA[infoLibre - Antonio Estella]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/antonio-estella/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Antonio Estella]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un programa para la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/programa-izquierda_129_2180922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un programa para la izquierda"></p><p>En psicología, se denomina<strong> “desplazamiento”</strong> al intento de <strong>arreglar un problema</strong> cuando en realidad<strong> no podemos solucionar el que verdaderamente nos preocupa, </strong>el que es la causa determinante de nuestro malestar. Digamos que es como si decidiéramos cambiarle las ruedas a nuestro coche cuando lo que en realidad le pasa es que le falla el motor. Conecto esto con un libro que me acaba de llegar, y que creo que ilustra perfectamente la situación en la que estamos: se trata de<em> </em><em><strong>La chica más lista que conozco</strong></em>, y va de relaciones asimétricas. Al otro lado de mi mesilla de noche tengo el primer volumen de <em>Archipiélago Gulag;</em> pero claro, ya no se escriben historias como las de antes. La mirada es profundamente <strong>introspectiva, personalista e individual.</strong></p><p>No solamente no quiero echar un jarro de agua fría a la <strong>Cumbre Progresista</strong> que acaba de tener lugar, el pasado fin de semana, en Barcelona; todo lo contrario, creo que ha sido un <strong>verdadero éxito</strong> y que los progresistas deberían hacer mucho más a menudo lo que han hecho en Barcelona: exhibir que, por paradójico que parezca, <strong>hoy los necesitamos más que nunca.</strong> Son como el oxígeno que respiramos: <strong>necesarios para la vida</strong>. Pero, al mismo tiempo, sigo pensando que están obsesionados con <strong>cambiarle las ruedas al coche,</strong> cuando lo que le falla es, en realidad, el <strong>motor</strong>. <strong>Relaciones asimétricas,</strong> antes que archipiélagos.</p><p>Creo realmente que la historia del mundo, desde luego la historia de Europa, y más concretamente la de la Unión Europea y la de los países que la forman, empezó a cambiar a finales de los años 80. Se produjo, en ese momento, lo que en vela se denomina un<strong> “rolo de viento”: el curso de los acontecimientos cambió de dirección.</strong> Hasta ese momento, la política y el Estado tenían la suficiente fuerza como para imponerse a las otras esferas de la vida y, en particular, a la economía. A partir de ahí <strong>las cosas cambiaron, </strong>y lo hicieron de una manera no contingente, sino <strong>estructural</strong>. Se empezó a cerrar, dicho sea de otra manera, un episodio de la historia, y empezó a abrirse otro. ¿Se acuerdan, no? Empezamos a asistir, en aquellas fechas, a la <strong>explosión de la revolución digital</strong>, al despliegue de internet, a la progresiva aparición de las redes sociales, lo que se acompañó de los primeros procesos serios de <strong>liberalización y de privatización</strong>, de las telecomunicaciones, de la energía eléctrica, del Gas Natural, y un largo etcétera. En muchos casos, esos procesos fueron auspiciados por <strong>fuerzas progresistas</strong>, que observaban atónitas cómo la única opción que tenían era la de <strong>subirse al barco o morir irremediablemente ahogados.</strong> No, no creo que la Tercera Vía, ni ésta ni aquella, sea la culpable de la situación de la izquierda en el mundo. Creo que <strong>la izquierda hizo lo que pudo para adaptarse al entorno,</strong> a costa, eso sí, de perder gran parte de su credibilidad. Pero, si somos serios, ¿qué podía hacer la izquierda realmente en ese momento? Adaptarse o morir. Y <strong>todas las adaptaciones</strong> se dejan parte de la <strong>genética original</strong> por el camino. No, no fue ese el problema. El problema fue otro.</p><p>Sigo pensando que el intelectual que mejor ha diagnosticado los males de los Estados modernos, y de la izquierda por tanto, es <strong>Dani Rodrik. </strong>Rodrik señala, como sabemos, que no se puede optar por globalización económica, soberanía nacional y democracia a la vez. Al menos, hay que dejar una por el camino. Aunque, como digo, el <strong>análisis de Rodrik</strong> no es un análisis sobre el estado de la izquierda, sí que tiene claras implicaciones para ella: <strong>si decidimos dejar la democracia a un lado,</strong> como en realidad está sucediendo, <strong>la socialdemocracia sufre más </strong>que otras fuerzas políticas, puesto que la socialdemocracia no puede sobrevivir sin democracia (otras fuerzas políticas, sí). Aunque Rodrik ha matizado su “trilema” en posteriores estudios, lo que me interesa recalcar aquí es que el marco que establece es esencialmente válido para entender lo que ha pasado: <strong>cuando se expandió la globalización económica, </strong>ello tuvo efectos sobre los otros dos vértices del triángulo. Dejemos a un lado la cuestión del voluntarismo (¿se optó por la globalización económica o simplemente ocurrió de forma inexorable?). El caso es que la globalización económica acabó de sellar la <strong>dominancia de la esfera económica sobre todas</strong> las demás, y en particular, sobre la política. Me da igual que en estos momentos haya un loco en la Casa Blanca que con su política arancelaria esté frenando, de alguna manera, la globalización económica: eso sí que es contingente, y cuando este episodio recesivo termine, <strong>volveremos exactamente a lo mismo de antes, </strong>aunque con mucha más fuerza.</p><p>El marco de Rodrik nos permite ver qué han hecho los Estados ante la globalización económica: optar por soberanía nacional en lugar de por democracia. Es verdad que probablemente la causa de esa opción haya que encontrarla en la crisis económica de 2008, que para mí es el epítome del triunfo de la esfera económica sobre las demás; en efecto, la crisis de 2008 produjo una <strong>reacción nacionalista</strong> tanto entre las fuerzas progresistas como entre aquellas a las que lo nacional y hasta lo local les salía de dentro de manera natural. De tener que<strong> endosar algún error a la izquierda</strong>, yo le apuntaría este: el <strong>no haber dejado a un lado la soberanía nacional </strong>y haber apostado de forma más clara por el internacionalismo, es decir, por la vía democrática regional y global.</p><p>Está muy bien que el proyecto progresista para los próximos decenios sea la ecología; también que se intente <strong>poner coto a la expansión antiética</strong> de la revolución digital. Pero mis queridos amigos y amigas del mundo progresista: ¿cuándo abordaremos definitivamente que si la economía es global, la política democrática también tiene que serlo, que no caben ya miradas nacionalistas, ni siquiera nacionales? El programa de la izquierda es, pues, de escala: <strong>una democracia global para una economía global.</strong> Si lo hacemos, a lo mejor hasta tenemos una oportunidad.</p><p>____________________________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 04:00:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un programa para la izquierda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Izquierda,PSOE,Pedro Sánchez,Socialdemocracia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Habermas o la filosofía en la barra de un bar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/habermas-filosofia-barra-bar_129_2165580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Habermas, o la filosofía en la barra de un bar"></p><p>Siempre he sido un gran<strong> defensor de los bares</strong>. En España, se calcula que hay unos 164.000 bares, es decir, aproximadamente 3,3 bares por cada 1000 personas. Es bastante. Es, en realidad, mucho. Incluso hay quien dice que España es en la práctica un gran bar: cuando alguien no sabe qué negocio montar, monta un bar. Muchos destacan este hecho como una muestra de nuestra inveterada incapacidad para inventar, para ser creativos, para ir más allá. Y puede que tengan razón. Pero lo que no ven es que los bares son, han sido, y serán, auténticos <strong>seminarios filosóficos en la calle.</strong> Los españoles (y todos los seres humanos) van a los bares a discutir de filosofía, incluso, muchas veces, aunque no se den cuenta. No se trata de esbozar grandes ideas filosóficas o políticas: pero cuando, en la barra de un bar, hablamos de nuestras parejas, de nuestros trabajos, de nuestros hijos, de nuestros viajes, o incluso de nuestros políticos, en realidad <strong>lo que estamos haciendo es filosofar</strong>. Filosofar no de la manera en la que Habermas lo haría en el Max Planck; sino filosofar como probablemente a él le hubiera gustado que la gente filosofara: de manera llana, clara, sin coacciones, sin tapujos, sin miedo a la verdad, y todo ello aderezado por unas cuantas pintas, a lo que, seguramente, el filósofo tampoco habría tenido nada que objetar. </p><p>Los méritos intelectuales y políticos de Habermas ya han sido glosados por gente mucho más competente que yo en estos menesteres. Por tanto, no los voy a repetir aquí, y me voy, además, a ahorrar aquello de que fue la “luminaria de nuestro tiempo”, porque me parece una frase completamente cursi. Efectivamente, <strong>Habermas estuvo en todos los debates relevantes de la Europa de la posguerra</strong>, y aportó a dichos debates una mirada desprejuiciada, novedosa, y sobre todo, no temerosa de incomodar, que es para mí el primer oficio del intelectual: incomodar con las ideas, con las preguntas.<strong> </strong>Pero por importantes que sean esos méritos, creo que el principal de todos ellos fue el de subrayar una idea muy específica: la de la <strong>enorme fragilidad de la democracia. </strong>Para Habermas, la democracia depende de manera directa de la vitalidad de la esfera pública; de la calidad del debate público, de la amplitud de ese debate, de las condiciones de igualdad, confianza y credibilidad en las que se produce dicho debate, de la no-institucionalidad de ese debate. Depende, en definitiva, de los bares, y de lo que se va cociendo en ellos. A más bares más posibilidad de que se emprenda un debate público fuerte, de que la democracia encuentre su propia vitalidad, se encuentre a sí misma.</p><p>Hace poco intenté desarrollar un proyecto de investigación en el que trataba de explicar el terrible <strong>declive de la confianza en nuestras instituciones públicas,</strong> y concretamente en los tribunales de justicia (que están algo mejor en términos de confianza que el resto de los poderes públicos, aunque no mucho mejor). Mi idea era que las razones por las que se está produciendo, desde hace ya algún tiempo, este increíble declive, están conectadas con la <strong>cada vez menor vitalidad de nuestra esfera pública</strong>. Cada vez hay menos foros, cafés, clubs, sociedades, y sí, bares (en España su número está descendiendo de manera importante), en los que la gente pueda debatir de forma abierta, sincera, descarnada, sin tapujos. No pudimos obtener datos sistemáticos al respecto, y tuvimos que abandonar el proyecto, que necesitaría de un trabajo empírico mucho más profundo. Pero creo que la idea es buena, y se la debo a Habermas: la confianza institucional se revierte cuando la esfera pública lo hace. Es ahí, en la esfera pública, en donde se produce el entramado deliberativo que permite <strong>enervar cambios en la sociedad, en la economía, en la política, en el derecho.</strong> Y esos cambios son los que, a su vez, permiten generar más confianza y credibilidad en las instituciones. </p><p>La esfera pública, y su dimensión, están permanentemente <strong>amenazadas</strong>. Están amenazadas, en particular, por la revolución digital, su peor enemigo. Habermas tuvo dos fases en relación con esta cuestión: en la primera, más optimista, pensaba que los seres humanos lograríamos llegar a gestionar bien las redes sociales y en general las nuevas tecnologías de la información. En una segunda fase se rindió, sin embargo, ante la evidencia de que la amenaza que provenía del mundo digital era mucho mayor de lo que él mismo había podido suponer. La tercera fase, de <strong>recalibración de expectativas</strong>, es la fase en la que, imagino, habría entrado ahora si hubiera vivido más tiempo.</p><p>Habermas ha muerto. Pero en realidad, en algunos sitios, está muy vivo todavía. <strong>Habermas</strong> está en los bares, en los cafés, en los clubs de debate, en las asociaciones, en las fiestas, en todos aquellos lugares en los que se junte más de un ser humano que esté dispuesto a emplear el lenguaje como forma de comunicación con la <strong>finalidad de llegar a un entendimiento.</strong> Cada vez que entren en un bar piensen, por tanto, en ello: Habermas está con ustedes, les está observando, les está acompañando. No lo olviden. No le olviden.</p><p>_____________________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 05:01:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Democracia,Filosofía,Ocio,Bares]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La Gran Regresión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/gran-regresion_129_2111654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dd484492-9a3c-4129-be04-caeaf39da552_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Gran Regresión"></p><p>Mi argumento es que vivimos una etapa en el mundo que me gustaría bautizar como “La Gran Regresión”. Por la Gran Regresión, quiero denotar un proceso por el cual la democracia <strong>está involucionando</strong>, está yendo hacia atrás, está desandando su camino de forma irremisible. La Gran Regresión es mucho más que lo que en inglés se suele identificar con la expresión “<em>democratic backsliding</em>”, que podríamos traducir como retroceso democrático. Mi metáfora favorita para describir cuál es el fenómeno al que intento hacer referencia es el “<em>big bang</em>”: como sabemos, para algunos científicos, después de un período de gran expansión del universo, le sucederá otro periodo de gran retracción, de “<em>big crunch</em>”, de tal manera que volveremos al principio de los tiempos, a un momento anterior a la producción del “<em>big bang”</em>. Estamos justamente en este proceso, estamos volviendo a un periodo anterior al surgimiento de la <strong>democracia</strong>. Lo ilustro de forma macro, meso, y micro.</p><p>Desde un punto de vista macro, lo que nos dicen las encuestas de opinión y los índices que preguntan por y analizan el estado de nuestras democracias, es realmente alarmante. V-Dem, un conocido y respetado índice de la democracia en el mundo, dice –en su edición de 2025– que mientras que en 2004 solamente el 7% de la población vivía en autocracias, ahora lo hace el 38%. Es decir, en solamente 20 años, el ascenso de las autocracias ha sido exponencial <strong>en el mundo</strong>. Si lo miramos desde la perspectiva de la confianza, que es la argamasa de la democracia, los índices de confianza, de acuerdo con el World Values Survey, en su última oleada, se han erosionado hasta unos límites casi insoportables: un 66,5% de la gente no confía “nada en absoluto” o “no mucho” en los parlamentos, la sede de la <strong>soberanía popular</strong>. La confianza es a la democracia como el oxígeno a la vida: sin confianza, la democracia muere. Más allá de ello, estamos asistiendo, con la irrupción de nuevas tecnologías como la IA, a una situación en el mundo en el que no es que ya nadie crea en nada, sino que lo que la gente cree es que todo es mentira. El matiz es importante. En el asunto <a href="https://storage.courtlistener.com/recap/gov.uscourts.caed.453046/gov.uscourts.caed.453046.101.0.pdf" target="_blank"><em>Kohls versus Bonta</em></a>, recientemente decidido por un Tribunal Federal del Estado de California, el juez insiste en que la mentira (se trataba de una <em>deepfake</em> que ridiculizaba a Kamala Harris difundida por Elon Musk) solamente se combate con la verdad, no con regulación al efecto. Pero, ¿cómo se puede seguir manteniendo el <em>dictum</em> de que “<em>truth is the best remedy against lie</em>”, en un contexto en el que la gente piensa que todo es mentira?</p><p>En el nivel meso, en el de los Estados, estamos asistiendo a un ascenso sin límites de los partidos populistas de <strong>extrema derecha</strong>. Como nos advierten los que examinan de cerca este fenómeno, los objetivos de estos populismos son similares a los de antaño (quebrar la democracia) pero sus métodos han evolucionado y se han hecho mucho más sofisticados. Ya no pretenden atacar al sistema desde fuera, sino que lo están haciendo desde dentro, insertándose en él, empleando <strong>todas las herramientas</strong> de las que les dota el sistema legal, aprovechando todos los mecanismos de los que les provee el propio sistema democrático, utilizando los medios de comunicación, etc. No se trata de un ataque desde fuera, de un cuestionamiento del sistema desde una perspectiva externa, sino que se trata de romperlo desde dentro. A ello le tenemos que añadir, además, el hecho de que la gente cree que todo es mentira, como decíamos más arriba; lo cual favorece este asalto desde dentro: cuando Vox dice que expulsará a <a href="https://elpais.com/espana/2025-07-07/vox-habla-ya-abiertamente-de-deportar-a-ocho-millones-de-inmigrantes-y-sus-hijos.html" target="_blank">millones</a> de inmigrantes si llega al poder, la gente reacciona con una mueca de incredulidad, como suele hacer frente a todo lo que es político en nuestro mundo: “eso nunca pasará”. Pero, ¿y si nos estuvieran diciendo la verdad?</p><p>Me preocupa, además, sobremanera, el nivel micro, el de las personas, el de todos nosotros. En una reunión de intelectuales y académicos a la que asistí hace unas semanas, alguien dijo que la idea de que la ley era la “declaración” de la voluntad general, tal y como dijera en su momento Rousseau en <em>El Contrato Social</em>, era <strong>un “residuo del pasado”</strong>, sin reparar siquiera en que nuestra propia Constitución de 1978 dice algo similar en su preámbulo. Me encuentro cada vez más en la triste situación de que hay que defender la democracia como tal; lo que, hace simplemente unos años, parecía algo dado, algo que asumíamos sin más, tiene que ser recordado e incluso defendido hoy en día. Estamos hablando de círculos intelectuales, que de alguna manera representan las corrientes sociales del momento, pero que, al mismo tiempo, las azoran y vigorizan, <strong>legitimando</strong> el discurso que escuchamos fuera de los seminarios y de las universidades.</p><p>En Albania, el primer ministro, Edi Rama, nombró a principio de este año como ministra de su gobierno a Diella, un sistema <strong>de Inteligencia Artificial</strong>. Diella tendrá, entre otras funciones ministeriales, la de mejorar la accesibilidad de los ciudadanos a los servicios públicos, la digitalización de los documentos públicos y los procesos estatales. Valoren ustedes, prefiero no incluir ningún comentario adicional. Por cierto, esta noticia es verdad y pueden consultarla <a href="https://www.kryeministria.al/en/ministrat/diella/" target="_blank">aquí</a>.</p><p>___________________</p><p><em><strong>Antonio Estella</strong></em> <em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2025 05:00:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Gran Regresión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Inteligencia artificial,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El Partido Patoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/partido-patoso_129_2073767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Partido Patoso"></p><p>Tengo una especial obsesión, que creo compartir con algún que otro colega, por intentar entender a la derecha de este país. A pesar de que leo todo o casi todo lo que cae en mis manos sobre el<strong> Partido Popular</strong> (Vox es la extrema derecha, no la derecha, y a ellos no me cuesta entenderles), <strong>les confieso con la mano en el corazón henchido</strong> que no soy capaz de entender la lógica que anima a esta formación política.<strong> El problema es sin duda mío: </strong>a mis limitaciones intelectuales de base se une el hecho de que nunca he estado cerca de este partido político, con lo cual, efectivamente, <strong>“me falta información”</strong>, como a veces me dicen los que sí son de ese partido político. Vayamos por partes.</p><p>Hace no más de unos pocos meses, lo que teníamos era exactamente esto: un panorama desolador para el primer partido del gobierno y su secretario general, <strong>Pedro Sánchez.</strong> En un artículo que publiqué en este mismo diario por aquel entonces, partía de la base de que, esta vez, ni las patas del PP serían suficientes para cambiar la suerte del PSOE.<em> ¡O tempora, o mores! </em>Me equivoqué. Solamente unos meses después, el PP se ha visto envuelto en, al menos, dos absurdos tiros en los pies. Primero, ha sido incapaz de atender a su electorado y llamar a las cosas por su nombre. Me refiero, como es natural, al <strong>genocidio en Gaza</strong>. No hay ningún problema en decirlo así de claro; más, si cabe, cuando tu electorado (tu electorado, no una banda de trotskistas que anda suelta por ahí haciendo estragos) está de acuerdo también con llamar a las cosas por su nombre. Algún <strong>Presidente de Comunidad Autónoma del PP</strong> ya lo ha dicho, incluso. <strong>¿Por qué Feijóo no? ¿Sólo yo me doy cuenta de que Gaza es a Feijóo lo que Irak fue a Aznar?</strong> No, no puede ser, no soy tan listo. <strong>¿Entonces?</strong></p><p>He vuelto a subestimar mi propia capacidad de subestimar al PP esta semana. Resulta que al <strong>alcalde de Madrid</strong> no se le ha ocurrido mejor idea que decir que hay que <strong>“informar”</strong> a las mujeres que abortan de que el aborto trae consecuencias psicológicas negativas para las mujeres. A partir de ahí, el PP se ha enzarzado en una discusión carpetovetónica sobre si esas consecuencias están avaladas por la ciencia o no (no lo están) o si <strong>“es mejor informar que no informar”</strong> (esta es buenísima: solamente les falta volver a decir, de nuevo, aquello de que <strong>“os falta información”</strong>). En unas pocas semanas, el PP, el Partido Patoso, la ha vuelto a liar. Y ello por no mencionar que mantiene, por la vía de la respiración política asistida, a nuestro amigo <strong>Mazón como Presidente de la Comunidad Valenciana.</strong> Pero almas de cántaro: <strong>¿por qué os empeñáis en combatir a Pedro Sánchez con cuatro tiros en los pies, una mano atada a la espalda y los cuatro dedos de la otra rotos?</strong></p><p>Vamos a tirar del manual –no sé si de resistencia, pero al menos sí de estrategia política–. Por cierto, hay un señor que se llama <strong>Maquiavelo </strong>que a lo mejor (quizá, vamos, igual no) convendría <strong>leer y releer</strong> a estas alturas de la película por parte de los señores y señoras del <strong>PP </strong>(en particular, por parte de su lenguaraz nueva portavoz en el Congreso, que nos va a regalar, ya lo verán ustedes, muchísimas tardes de gloria). Primer punto del manual de estrategia: <strong>pensar antes de hablar.</strong> Si el 80% de la gente te está diciendo que está de acuerdo con la idea de que lo de <strong>Gaza es un genocidio</strong>, hombre, pues, quizá, convendría no <strong>des-oír</strong> del todo lo que dicen dichas encuestas. Pensemos: a los españoles, las guerras sin sentido les parecen, por regla general, mal. <strong>Les pareció mal la guerra de Irak.</strong> Les parece mal la guerra en Ucrania. Y les parece mal lo que está ocurriendo en <strong>Gaza</strong>, que es un genocidio <strong>(no me cansaré de repetirlo). </strong></p><p>Segundo: <strong>nunca fue cierto que un error mayúsculo pueda tapar otro error anterior.</strong> Es como combatir al fuego con fuego, a una inundación con más agua, o a una plaga con otra más potente. Si a alguien se le hubiera o hubiese ocurrido <strong>lanzar al debate público lo del aborto simple</strong> y llanamente para quitar presión por lo del genocidio en <strong>Gaza</strong>, bingo, el ardid se le ha vuelto en contra y le ha dado justamente en la parte que más interesa ahora que quede preservada de cualquier golpe: sí, justamente, en la cabeza. </p><p>No me convencen ninguna de las hipótesis que hay en liza para explicar el comportamiento del PP. <strong>No me convence que el PP esté haciendo lo que está haciendo por miedo, temor y hasta incluso horror ante los avances de Vox.</strong> Ese señor que decía antes que hay que leer, recomendaba frialdad, frialdad ante la adversidad como cualidad principal del Príncipe. Tampoco me convence la idea de que el PP hace lo que hace, es decir, meter la pata, porque se debe a su <strong>“</strong><em><strong>constituency</strong></em><strong>”</strong>, que es muy conservadora: que yo sepa, no existe ninguna demanda potente entre la gente que vota al PP en la dirección apuntada por el <strong>alcalde Almeida</strong> (aunque puede que me falte información, de nuevo). Las explicaciones económicas tampoco me convencen, puesto que aunque pueda ser cierto que haya personas que pongan dinero en el PP para que éste defienda determinadas posiciones en <strong>Oriente Próximo</strong>, no me creo que ese tipo de presiones sean tan fuertes como para cancelar la presión más fuerte que tiene que tener un partido mayoritario como el PP, que es la de alcanzar el poder.</p><p>Lo que le ocurre al <strong>PP </strong>solamente se puede entender, quizá, si volvemos a visionar la cinta de <strong>Stanley Kubrick</strong>, <em>Full Metal Jacket</em>. Ahí hay un personaje que, bajo mi punto de vista, habría que ascender a los altares de la cinematografía contemporánea: se trata, lo habrán adivinado ya, del recluta patoso. No importa lo que haga el recluta patoso: siempre está mal lo que hace. <strong>Él lo intenta</strong>, pero su capacidad para meter la pata supera todas las expectativas. Al final, ya sabemos cómo acaba el recluta patoso: se pega un tiro, pero no, precisamente, en el pie.</p><p>________________________________</p><p><em><strong>Antonio Estella</strong></em> <em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2025 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Partido Patoso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,PP,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ONU condena a Israel por genocidio (Léanse el informe, señores del PP y Vox)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/onu-condena-israel-genocidio-leanse-informe-senores-pp-vox_129_2064035.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ONU condena a Israel por genocidio (Léanse el informe, señores del PP y Vox)"></p><p>Hoy, día 16 de septiembre de 2025, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de los Territorios Ocupados en Palestina, incluyendo Jerusalén Este, e Israel, ha publicado su <a href="https://www.ohchr.org/sites/default/files/documents/hrbodies/hrcouncil/sessions-regular/session60/advance-version/a-hrc-60-crp-3.pdf" target="_blank">informe</a> sobre el genocidio en Gaza. La conclusión es clara: <strong>ha existido (sigue existiendo) genocidio en Gaza.</strong> Mi pregunta es: <strong>¿alguien se ha leído el informe?</strong> ¿Alguien, concretamente, <strong>en el PP y en Vox?</strong> Me da la sensación de que la respuesta es un claro y rotundo NO.</p><p>Primero: el análisis de la Comisión Internacional Independiente es un análisis jurídico, no valorativo. Lo que hace la Comisión es <strong>examinar la evidencia existente</strong> y analizar si la misma encaja en la normativa de derecho internacional público que regula la cuestión del genocidio. Segundo: el análisis es un <strong>análisis sumamente detallado, </strong>cauteloso, que emplea el lenguaje más neutro que se pueda emplear en este tipo de casos. No hay en ningún momento un pasaje, ni siquiera una expresión o una palabra que se pueda considerar como tendenciosa. Es un informe impecable desde un punto de vista técnico jurídico.</p><p>Vayamos a su análisis. El informe está estructurado en VIII partes. Las más relevantes son la III, la IV y la V, que es donde se encuentra el peso del análisis jurídico. La estructura en estos apartados es siempre la misma: <strong>primero se expone el marco legal </strong>(por ejemplo: la prohibición de genocidio en derecho internacional público); en la segunda parte<strong> se analiza la evidencia existente;</strong> y en la tercera parte se examina si esa evidencia<strong> encaja dentro de los tipos normativos</strong> que se han analizado previamente.</p><p>Recomiendo a los lectores, en particular a los<strong> lectores del PP y Vox, </strong>que lean la parte factual del análisis, es decir, la segunda parte. Uno se queda helado ante tanta <strong>falta de humanidad e inmundicia moral.</strong> Párrafo 42: “La Comisión revisa las narrativas de dos testigos, un paramédico y un médico. El paramédico cuenta lo siguiente: la ambulancia en la que iba fue atacada, con el resultado de que dos de sus colegas murieron en el ataque. Posteriormente, fue golpeado con rifles en la espalda por parte del ejército israelí, acusado de ser un terrorista. Además, y de forma separada, un médico y su hijo de 12 años fueron detenidos. Todos ellos indicaron que el convoy en el que iban estaba perfectamente señalizado, a pesar de lo cual el ejército israelí abrió fuego contra el mismo. Por su parte, en la investigación realizada por el ejército israelí, se indicó que el incidente ocurrió en medio de un contexto peligroso y hostil de combate. El propio ejército, en su investigación, apunta a que <strong>se cometieron una serie de desviaciones y errores.</strong> Por su parte, la Comisión detecta toda una serie de errores en la investigación realizada por las fuerzas de seguridad israelitas: el video que uno de los atacados exhibió muestra bien que <strong>la narrativa de las fuerzas israelíes era falsa. </strong>Segundo, la zona era efectivamente una zona de combate, pero los vehículos del convoy estaban claramente identificados. Finalmente, la Comisión solicitó a Israel que le remitiera el informe completo de este caso, cosa que el gobierno israelí no ha hecho hasta la fecha”.</p><p>Podríamos seguir contando muchas más historias, todas ellas están en el informe. En el punto VII del informe se reflejan las Conclusiones de la Comisión: la Comisión entiende que existen “bases sólidas” (que es una forma educada de decir que encuentran probado) de que se han producido: 1) <strong>asesinatos</strong> de miembros de un grupo; 2) <strong>daño mental y físico serio </strong>a los miembros del grupo; 3) deliberadamente, se han<strong> infligido condiciones de vida</strong> a un grupo que están calculadas para conducir a la destrucción completa o parcial del mismo; y 4) se han aplicado medidas destinadas a <strong>impedir futuros nacimientos</strong> en dicho grupo. Todos estos son los elementos normativos que están establecidos en <strong>derecho internacional público </strong>y que permiten verificar la existencia de un genocidio. En este sentido, el informe formará parte ineludible del proceso que se celebrará ante el Tribunal Penal Internacional. Efectivamente, el Informe no es una condena jurídica definitiva a Israel por genocidio. <strong>Solamente los Tribunales pueden condenar.</strong> Pero sí que forma parte, y una parte de relevancia fundamental, del proceso penal internacional que tendrá lugar posteriormente. El informe es creíble. <strong>Falla sin embargo la credibilidad de los que hablan sin leer.</strong></p><p>__________________________________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Sep 2025 04:00:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[antoni, Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La ONU condena a Israel por genocidio (Léanse el informe, señores del PP y Vox)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,ONU,Gaza,Bombas sobre Gaza,La invasión de Gaza,Palestina,Israel,PP,Vox,Alberto Núñez Feijóo,Santiago Abascal,Benjamin Netanyahu]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja de las primarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/paradoja-primarias_129_2022162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoja de las primarias"></p><p>La democracia <strong>es un proceso de ensayo y error </strong>hasta que llega a un punto de equilibrio en el que no existen incentivos para su modificación. Luego cambia el contexto, el proceso se vuelve a desequilibrar, volvemos al ensayo y error, hasta que se produce de nuevo un equilibrio, y así sucesivamente.</p><p>La emergencia del <em>caso Koldo</em> y compañía nos indica que la democracia en los partidos políticos, concretamente en el PSOE, está bastante lejos de alcanzar ese equilibrio que todos deseamos. Una de las razones fundamentales de esta situación se plantea como una paradoja: es lo que yo denomino “la paradoja de las primarias”. Las primarias se establecieron en el Partido Socialista (primero para elegir el candidato a la presidencia; luego para elegir al secretario general) como una forma de contrarrestar la<strong> fuerte tendencia que tienen las organizaciones políticas hacia la selección adversa</strong>. Que nadie se llame a engaño: la selección adversa es un mal que aqueja a los partidos políticos, desde luego, pero no solamente a estas organizaciones: por ejemplo, la Universidad, o la empresa privada, están plagadas de casos de este tipo.</p><p><strong>La selección adversa</strong> implica que no son precisamente los mejores los que acaban llegando a ocupar puestos de mando en las organizaciones, ya sea la secretaría general de un partido o la Cátedra de una Universidad; al revés, son las personas menos preparadas, más mediocres y más inmorales las que acaban ocupando puestos de responsabilidad. Se trata de una dinámica que, si no se contrarresta, acaba obliterando a las organizaciones hasta conseguir su desaparición. En el caso, además, de los partidos de izquierda, la corrupción política tiene un precio especialmente alto, puesto que se parte de la base de que las ideas de izquierda son superiores moralmente a las demás. De ahí que la corrupción se castigue el doble de lo que se castiga en otras formaciones políticas.</p><p>El diseño de las primarias para la elección del secretario general (o secretaria general) en el PSOE vino anudado a la idea de que “<em>the winner takes it all</em>”, de que el vencedor en las primarias<strong> se lleva todo</strong>. Ahí es donde ha estado el problema. En efecto, a partir del momento en que un líder está ungido por un proceso de primarias, más si cabe si lo consigue por una mayoría importante, y más si cabe todavía si lo hace contra el establishment, existe una tendencia muy fuerte a que el líder elija a todos y cada uno de los puestos de responsabilidad del partido, sin más limitaciones que las establecidas por la propia dinámica organizativa del partido en cuestión. <strong>En el Partido Socialista este poder del secretario general ha sido omnímodo</strong>, aunque ha funcionado en el contexto del notable, aunque menguante, poder territorial que todavía ostentan los llamados barones del partido. Si esto es así en el PSOE, no quiero ni imaginar lo que puede pasar, y de hecho pasa, en otros partidos políticos en los que el líder del partido se elige a dedazo.</p><p>Esto ha sido, es y será una fuente importante de desequilibrio dentro del Partido Socialista. Parece necesario pensar, por tanto, en mecanismos que, por un lado, den suficiente margen de maniobra al secretario general que salga de unas elecciones primarias, al mismo tiempo que ese margen de maniobra se limite con el objeto de impedir supuestos de selección adversa como los que estamos conociendo en estos momentos.<strong> No se trata de establecer fórmulas específicas</strong> en este artículo, pero se podría pensar en que los demás candidatos en liza en unas primarias pudieran elegir a parte de los miembros de la ejecutiva federal sobre la base de sus resultados en las primarias. Es solamente un ejemplo, se podría pensar en muchos otros mecanismos que reequilibraran el resultado de unas primarias internas y evitaran la idea de “<em>the winner takes it all</em>”.</p><p>Si lo examinamos detenidamente, podemos comprobar que esta medida, u otras que se puedan pensar en esta dirección, van en el sentido de inyectar más democracia en las organizaciones, y no menos. Es decir, la democracia es el mejor antídoto frente a la selección adversa en los partidos políticos. Cuanta más democracia, mejores líderes políticos tendremos. Cuanta más autocracia,<strong> más nos deslizaremos por la pendiente de la corrupción</strong>, y en definitiva, de la selección adversa. Pero la democracia no es solamente un momento puntual en la historia de un partido: tiene que seguir perfeccionándose, hasta que lleguemos a fórmulas en las que sea la propia democracia la que contrarreste a la democracia.</p><p>______________________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Jul 2025 04:00:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La paradoja de las primarias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Corrupción,PSOE,Caso Koldo,Democracia,Partidos políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Rerum Novarum']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/rerum-novarum_129_1998059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b574eeef-84ba-4c9c-948d-64d62a0bea6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rerum Novarum"></p><p>Leí la Encíclica de León XIII, <em><strong>Rerum Novarum</strong></em>, en mi primer año de realización de tesis doctoral, que versó sobre el principio de subsidiariedad. “Probablemente podemos situar el nacimiento de la doctrina social de la Iglesia Católica en la encíclica papal <em>Rerum Novarum</em>”, escribía por entonces (1997). Estaba hablando, concretamente, de los orígenes del principio de subsidiariedad, que es el epicentro de la encíclica en cuestión. Me tocó, además, leer unas cuantas otras, como por ejemplo, <em>Quadragessimo Anno</em>, de Pio XI, en la que se desarrollaba y clarificaba algo más el contenido de dicho principio. A partir de ahí desarrollé una especie de obsesión por el estudio de la teología, que claramente ha perdurado hasta la actualidad.</p><p>Al leer algunas de las cosas que se han escrito últimamente, con ocasión de la entronización de León XIV como Papa de la Iglesia Católica (no lo olvidemos, el Estado de la Ciudad del Vaticano adopta la forma de <strong>monarquía absoluta de base electiva</strong>, a cuya cabeza está el Papa, por lo que el Papa es a la vez el líder espiritual de la Iglesia Católica y el Monarca absoluto del Estado Vaticano), sobre la encíclica <em>Rerum Novarum,</em> creo que quizá sea oportuno clarificar alguna que otra cuestión. </p><p>En primer lugar, es importante señalar que el hecho de que la Iglesia Católica lanzara a través de Rerum su doctrina social, no significa que la doctrina fuera especialmente social, en el sentido de progresista, como parece que se está afirmando por parte de algunos autores y periodistas. De hecho la doctrina social de la Iglesia Católica <strong>es en realidad bastante conservadora;</strong> al menos, en Rerum. Hay que recordar que Rerum se escribe exactamente en 1891, es decir, en una etapa marcada por profundas transformaciones sociales y económicas como consecuencia de la segunda Revolución Industrial y la emergencia y expansión del marxismo en toda Europa. La Iglesia Católica, concretamente León XIII, concernido fundamentalmente por el ascenso del marxismo, decidió tomar posición en este debate a través de <em>Rerum Novarum</em>, sobre todo ante la situación de altísima tensión social que se estaba viviendo en esos momentos, que ya presagiaba el estallido posterior de la I Guerra Mundial. </p><p>Por tanto, como digo, una cosa es que Rerum tome posición sobre estas cuestiones, y otra es tildar a la Encíclica de progresista. En efecto, en <em>Rerum Novarum </em>se dicen cosas como las siguientes: “Querer que [el Estado] penetre a su arbitrio hasta la intimidad de los hogares es un error grave y pernicioso. Cierto es que, si una familia se encontrara eventualmente en una situación de extrema angustia y carente en absoluto de medios para salir de por sí de tal agobio, es justo <strong>que los poderes públicos la socorran </strong>con medios extraordinarios, porque cada familia es una parte de la sociedad. Cierto también que, si dentro del hogar se produjera una alteración grave de los derechos mutuos, la potestad civil deberá amparar el derecho de cada uno; esto no sería apropiarse los derechos de los ciudadanos, sino protegerlos y afianzarlos con una justa y debida tutela. Pero es necesario de todo punto que los gobernantes se detengan ahí; la naturaleza no tolera que se exceda de estos límites”. </p><p>Además, en relación con los sindicatos, que estaban emergiendo en esos momentos en toda Europa como una importantísima fuerza social de intermediación, se dice: “Efectivamente, el número de las más diversas asociaciones, principalmente de obreros, es en la actualidad mucho mayor que en otros tiempos. Existe, no obstante, la opinión, confirmada por múltiples observaciones, de que en la mayor parte de los casos<strong> están dirigidas por jefes ocultos</strong>, los cuales imponen una disciplina no conforme con el nombre cristiano ni con la salud pública; acaparada la totalidad de las fuentes de producción, proceden de tal modo, que hacen pagar con la miseria a cuantos rehúsan asociarse con ellos” (mi énfasis).</p><p>A partir de ahí, <em>Rerum Novarum </em>ofrece un principio ordenador de los desajustes que está experimentando la sociedad, que es el principio de subsidiariedad. Aunque la Encíclica no lo menciona expresamente, se dice en ella: “No es justo, según hemos dicho, que ni el individuo ni la familia sean absorbidos por el Estado; lo justo es dejar a cada uno la facultad de obrar con libertad hasta donde sea posible, sin daño del bien común y sin injuria de nadie”. Es decir, se plantea un modelo en el que la unidad mínima de organización social es la familia (no el individuo). A partir de ahí, la Encíclica ve, al menos hasta cierto punto, con sospecha todas las organizaciones civiles que vayan más allá de la propia familia, aunque las tolera cuando ellas son “eficaces” para el bien común. El principio de subsidiariedad es pues profundamente conservador. Tiene una vertiente esencialmente negativa, lo que significa que <strong>se deja a su libre albedrío a la sociedad civil, </strong>de tal manera que el Estado interfiera en ella lo menos posible. Solamente cuando es estrictamente necesario podría el Estado intervenir, acudir al socorro y ayuda de la sociedad civil y en particular de su unidad básica, la familia. </p><p><strong>Rerum marca el inicio de un debate en la Iglesia Católica</strong> sobre la llamada cuestión social, en la que se pone por delante al principio de subsidiariedad, un principio que pretende, fundamentalmente, limitar lo máximo posible la intervención de los poderes públicos en la sociedad. La subsidiariedad apuesta de manera decidida por la autonomía y la libertad social, que se entiende amenazada por los constantes embates de un Estado que ya en esa época empezaba a ser omnipresente. Fue una buena noticia que la Iglesia Católica llamara la atención en su momento sobre la pésima situación de la clase obrera a finales del siglo XIX. Pero no arrojemos al bebé junto con el agua de la bañera: de ahí a decir que Rerum es poco más o menos que un panfleto de izquierdas, y que León XIV es un Papa progresista, al haber elegido precisamente ese nombre por León XIII, el autor de Rerum, va verdaderamente todo un océano.</p><p>____________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 May 2025 18:35:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Rerum Novarum']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa,Sucesión del papa,Papa León XIV,Iglesia católica,Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo importante es lo que quiere Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/importante-quiere-europa_129_1963295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo importante es lo que quiere Europa"></p><p>Desde que Trump ganara las elecciones, nos hemos metido en un extrañísimo debate sobre <strong>quién es el malo de la película, si Trump o Putin,</strong> y sobre qué quieren los Estados Unidos y Rusia. Nos estamos olvidando, sin embargo, de que lo realmente importante no es qué quieren estos dos países, y quién es peor de ellos, si Trump o Putin, sino qué es lo que quiere Europa, la Unión Europea. Lo demás nos debería dar aproximadamente igual.</p><p><strong>Empiezo por Rusia</strong>. Para algunos, Rusia está desarrollando una política imperialista que buscaría, en el medio plazo, ampliarse hacia Europa. De forma más o menos explícita, los defensores de esta tesis dicen que Rusia constituye una amenaza bélica para la UE y para Europa en su conjunto, y que después de Ucrania vendrán Lituania, Letonia y Estonia, para pasar ya a Polonia y quién sabe si luego a la propia Alemania. Putin sería el nuevo Hitler: lo querría todo, querría conquistar Europa.</p><p>Para otros, sin embargo, Rusia no habría dado muestras de querer expandirse hacia el resto de Europa; en realidad lo que <strong>estaría buscando sería defenderse</strong> de la errática y patosa política de ampliación de los últimos años tanto de la OTAN como de la Unión Europea. Lo que Putin estaría expresando es una necesidad de crear un cinturón de seguridad alrededor suyo, ante las amenazas provenientes de estas dos estructuras multinacionales, la OTAN y la UE.</p><p>De verdad, no perdamos la perspectiva. Lo primero que tenemos que dejar claro es que nadie sabe a ciencia cierta ni lo que quiere Rusia ni lo que quiere Putin. <strong>Probablemente no lo sepan ni ellos mismos. </strong>Por un lado, parece bastante descabellado pensar que Putin quiera anexionarse partes importantes de Europa. Ni tiene la fuerza militar para ello ni la potencia ni capacidad económicas. Pero, por otra parte, tampoco podemos desdeñar su matonismo político internacional. Basta con leer a uno de sus asesores de cabecera, el <a href="https://www.nytimes.com/2022/08/21/world/europe/who-is-aleksandr-dugin.html" target="_blank">filósofo Alexander Dugin</a>, que defiende con convicción que el destino de la Federación Rusa es convertirse en un Santo Imperio en la línea de la Rusia Zarista, para intentar adivinar lo que podría tener en la cabeza Putin. Pero claro, una cosa son los deseos y otra las realidades. Aunque Rusia pretendiera eso, es difícil pensar que pueda tener la capacidad económica y militar para poder alcanzar su objetivo. Parece más razonable pensar, por tanto, que Putin lo único que podría conseguir en este momento es<strong> desestabilizar a la Unión Europea, </strong>un argumento en el que llevo insistiendo desde que comenzara la guerra. ¿Por qué quiere desestabilizar Europa? Ni idea: imagino que a río revuelto, ganancia –incluso personal– de pescadores. En cualquier caso: como no sabemos exactamente qué es lo que quiere la Rusia de Putin, estemos preparados no para lo peor, pero tampoco para lo mejor, que pueda venir de este país y de este oligarca.</p><p>Turno de Estados Unidos.<strong> Estados Unidos es un país en crisis.</strong> Todos los que hemos estado viviendo en este país lo sabemos y lo vemos. Va cuesta abajo y con patines. Pero todavía es la primera potencia militar y económica del planeta. El matonismo de Trump, tanto en política nacional como en política internacional, es un fiel reflejo de la sensación que tienen hoy en día muchos americanos de que USA está perdiendo empuje. A partir de ahí, lo que Trump quiere exactamente en relación con Europa tampoco lo sabemos. Tenemos una pista en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=pCOsgfINdKg" target="_blank">el discurso de Vance de Múnich</a>: si queréis defensa, pagárosla vosotros, europeos. <strong>Si queréis energía, producidla vosotros, europeos. </strong>Nosotros no vamos a estar ahí para protegeros. Si esto es un cálculo basado en el interés personal o forma parte realmente de una verdadera política internacional está por ver. Pero, de nuevo, no perdamos la perspectiva. Es evidente que Trump y su fiel escudero Musk forman parte de una alianza internacional ultraconservadora que busca impactar en la política nacional de los Estados miembros de la Unión Europea. Si tendrán los recursos necesarios para conseguirlo, está por ver. Qué conseguirán exactamente, está por ver. Pero de nuevo: quizá lo más prudente sea pensar que lo que quieren es desestabilizar la Unión Europea, porque, de nuevo, a río revuelto, ganancia –incluso personal– de pescadores. Es aquí donde las posibles estrategias y objetivos de Rusia y de Estados Unidos coincidirían.</p><p>Insisto: es imposible estar en la cabeza de un tipo como Trump y de un tipo como Putin, por muchos sesudos análisis que hagamos. Como es imposible, y además, lo que quieran y lo que puedan conseguir no depende de nosotros, ¿por qué no nos centramos, entonces, en lo que queremos y podemos hacer nosotros, los europeos? Creo que deberíamos intentar al menos tres cosas. Primero, <strong>hacer de la Unión Europea una verdadera democracia</strong>. La UE es una democracia pero a medias. Necesitamos tener verdaderas elecciones europeas, con verdaderos partidos políticos europeos, de los que emerja un verdadero gobierno europeo. Segundo –y después, o en paralelo a lo anterior–, necesitamos rearmarnos militarmente y ser independientes energéticamente. No recuerdo ahora quién era el que decía que Europa es un sitio maravilloso en el que la seguridad la ponen los Estados Unidos y la gasolina Rusia. Esto ya no puede seguir siendo así. Pero no nos volvamos locos ni en relación con un tema ni en relación con el otro. El rearme militar (en realidad, el desarrollo de una política industrial en materia de defensa) debe ser en el nivel europeo, no en el nivel nacional. La idea de la presidenta de la Comisión Europea de que sean los Estados Miembros los que amplíen más todavía el gasto militar va en la pésima dirección. La fórmula de la cooperación reforzada se tiene que aplicar en este ámbito: <strong>tiene que ser Europa, y no los Estados Miembros</strong>, la que se rearme. Y con respecto a la política energética, creo que las cosas van mucho mejor encarriladas, pero necesitamos imprimir velocidad a la agenda de transición verde.</p><p>En definitiva,<strong> Europa debería querer independencia</strong>. Independencia política, independencia militar e independencia energética. Qué quieren los demás es un debate de salón interesante pero que, a nosotros, en este momento, no nos concierne.</p><p>______________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Mar 2025 19:25:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo importante es lo que quiere Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,Vladimir Putin,Donald Trump,Defensa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Tienen todavía algún papel los intelectuales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/todavia-papel-intelectuales_129_1925241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Tienen todavía algún papel los intelectuales?"></p><p>Me pregunto constantemente qué papel tienen (tenemos, me perdonarán la arrogancia) los intelectuales en este mundo completamente loco en el que vivimos. Me asaltan las dudas. Por un lado, Sartre decía que no era capaz de concebir a un intelectual que no fuera de izquierdas. Por otro lado, ese paradigma parece que cae a partir de 1989 y se “descubre” todo <strong>lo que dio de “no” el régimen soviético</strong>, sus atrocidades. Desde entonces a esta parte las cosas han cambiado mucho, el paradigma “intelectual”, sí, intelectual, dominante, ya no es el mismo, y en un mundo liberal, cuando no neoliberal, de nuevo nos asaltan las dudas sobre cuál es nuestro papel. “Ninguno”, dice Max Estrella en Luces de Bohemia. <strong>“La inteligencia ha muerto”</strong>. Si Sartre levantara la cabeza ahora diría que ya no se puede ser un intelectual si no se es de derechas.</p><p>Hay, pues, varias narrativas sobre lo que es un intelectual en el mundo de hoy. No son exactamente iguales, de alguna manera y hasta cierto punto son contradictorias, pero quizá también complementarias. En una primera narrativa, un intelectual es una persona des-ideologizada, neutra políticamente, que lo único que intenta es, a través de las ideas, que la verdad prospere sobre todas las demás cosas. Esta es la narrativa racional del intelectual. Sin embargo, vemos a muchos intelectuales de este tipo que abrazan sin pudor las redes sociales y se dan a la orgía, al festín, de la provocación y del insulto en el que se han convertido las redes, y además con aparente desenfreno. ¿Tienen doble personalidad los intelectuales? Y<strong> hasta triple, podríamos decir</strong>. Son como en la <em>Double vie de Veronique</em>, una cosa cuando dan clases en las aulas o están sentados ante su escritorio y otra muy diferente cuando bucean en este tanatorio de la razón que son las redes. ¿Cómo es posible tal ambivalencia? Es muy duro ser siempre la misma persona, podría ser la respuesta. Además, las redes nos permiten desencorsetar el pensamiento racional. Uno puede decir lo que le salga de los cojones, o de los ovarios, en las redes, sin más. Las redes no están sometidas a las tonsuras del pensamiento racional. Y además <strong>se puede insultar,</strong> cosa que en el <em>Cambridge Yeaarbook of European Legal Studies</em> no puedes hacer. No puedes llamar gilipollas a un compañero en la Cambridge. En las redes sociales, sin embargo, no puedes dejar de hacerlo. Además, si lo haces te van a dar más <em>likes</em>, la gente asume que es lo que tienes que hacer, para eso están las redes. Flipo en colores cuando veo a colegas intelectuales (no es mi caso, a mí la gente apenas me da <em>likes</em>) cuando emiten una frase con sujeto verbo y predicado y además <strong>reciben miles de </strong><em><strong>likes</strong></em>, en Twitter, actual X. A lo mejor están en la versión prime de esta red social y ello lo explica todo. Pero a lo mejor no. Ello solo hace que mis dudas aumenten sobre cuál es, en realidad, nuestro papel. ¿Introducir un poco de pensamiento racional en un mundo que parece haber perdido el norte? ¿Comprometernos políticamente de nuevo con las únicas ideas que son superiores moralmente, es decir, las de izquierdas, en un mundo en el que ya casi nadie lo es de verdad? El progresista es el clown del siglo XXI. Sus ideas son espectaculares –aunque nadie pretenda ya llevarlas a cabo, no vaya a ser que funcionen–.</p><p>La segunda narrativa es la del <strong>intelectual burocrático</strong>. No estoy hablando del intelectual del régimen, del intelectual de pago, del intelectual comprado. Mi cinismo no llega a tanto. Ese ya no es necesario que exista. Estoy hablando del intelectual que se ha convertido en un verdadero experto en rellenar casillas. En el intelectual que ha hecho de su trabajo un ejemplo de perfección técnico burocrática. El intelectual al que, si Weber levantara la cabeza, volvería a morirse al ver parte de su obra, al menos parte, completamente cumplida. Al probo funcionario de las obras de Kafka. En <em>El Castillo</em>, de este autor, una pléyade de burócratas se encarga de que el agrimensor, que parece ser la única figura medio racional en esta distopía, nunca llegue a su destino. Pero después del advenimiento de las redes sociales y de la incrustación de la lógica hiper-burocrática de las casillas en el mundo intelectual me asalta la duda: <strong>¿Quiénes son los intelectuales</strong>, el agrimensor, o los burócratas que le acechan como lobos? ¿Ambos? ¿Ninguno? En una segunda y hasta en una tercera lectura, parecería como si la insistencia del agrimensor en llegar a su destino y ocupar su puesto de trabajo, aquel para el que fue contratado, fuera una empresa loca, casi quijotesca, en un mundo en el que solamente se entrevé de manera esporádica, casi como si de un relámpago se tratara, su racionalidad, su sentido: <strong>no sabemos cuál es</strong>, pero el caso es que el mundo del pueblo en el que aterriza el agrimensor tiene sus propias reglas. Sólo sabemos de su existencia, pero su contenido nunca es realmente revelado.</p><p>Si mezclamos ambas versiones del intelectual de hoy en día, lo que nos queda es una figura proteica:<strong> el peor de todos los mundos posibles</strong>, podríamos decir. Se trata del intelectual que es racional por la mañana pero que por la noche se convierte en Nosferatu, al mismo tiempo que en un burócrata comprometido con la única cosa que realmente sabe hacer bien, que es rellenar casillas. Mientras rellene casillas e insulte en las redes todo está bien,<strong> ese intelectual que ahoga al otro intelectual,</strong> que intenta poner un poco de orden en el ruido circundante, nunca conseguirá irse de madre. El caso es que nadie le ha dicho al intelectual que tiene que ser un Nosferatu burocratizado (rellena casillas como muerde cuellos y succiona sangre): ha sido él mismo el que ha tomado esa determinación. Al final, la pregunta que anima este artículo queda sin respuesta. ¿Tienen todavía algún papel los intelectuales, dónde están? Ni idea. Apuesten ustedes.</p><p>____________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jan 2025 18:54:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Tienen todavía algún papel los intelectuales?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley Propiedad Intelectual,Autores,Opinión]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Tambores de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/tambores-guerra_129_1906941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tambores de guerra"></p><p>Nunca pensé que llegaría a escribir esto. Nuestra generación, la de los <em>baby boomers</em>, era la generación de aquellos que iban a vivir a lo largo de toda su vida<strong> en paz,</strong> sin conocer una guerra. Estábamos completamente seguros de ello. De hecho, hace unos años me pidieron que organizara, en el conocido círculo de debate madrileño “Café Filosófico”, que se reúne el último domingo de cada mes en el Café Libertad, cerca de la plaza de Chueca, un coloquio sobre la eventualidad de una<strong> Tercera Guerra Mundial. </strong>No sé si el debate concertó un cierto éxito de crítica, pero lo que está claro es que el de público no fue precisamente mayúsculo. Estoy seguro, sin embargo, de que si lo organizáramos ahora, tendría un éxito, también de público, rotundo.</p><p>En efecto: las alarmas han saltado en todas las capitales del mundo a partir del momento en el que Putin ha decidido modificar su doctrina sobre disuasión nuclear. Esta modificación implica una rebaja del umbral a partir del cual <strong>Rusia empleará armas nucleares </strong>con un efecto disuasorio. La credibilidad del uso de armas nucleares depende, en teoría de juegos, de su carácter más o menos automático, y como se señala en este <a href="https://breakingdefense.com/2024/11/putins-new-nuclear-doctrine-its-my-arsenal-and-ill-strike-if-i-want-to/" target="_blank">artículo</a>, la doctrina de disuasión nuclear de Rusia todavía depende excesivamente de la voluntad de Putin. Pero por otro lado está claro que se están dando pasos hacia dicho automatismo: la rebaja del umbral legitimaría el uso de armas nucleares en más casos que antes de la reforma de dicha doctrina. Para dar algo de credibilidad a este giro en la estrategia nuclear del país, Putin ha lanzado varios <strong>misiles balísticos </strong>(sin carga nuclear) sobre Ucrania en los últimos días.</p><p>La reacción en algunas capitales europeas no se ha hecho esperar. En Suecia, el Gobierno acaba de presentar la nueva versión del folleto <a href="https://rib.msb.se/filer/pdf/30874.pdf" target="_blank">“En caso de crisis o guerra”</a>, que está distribuyendo entre la población (está repartiendo alrededor de 5 millones de copias). En este folleto se indica de manera clara qué hacer en caso de un ataque militar, y en particular, en el caso de un ataque nuclear. En esencia se pide a la población que tenga <em><strong>kits </strong></em><strong>de abastecimiento de alimentos</strong> y medicinas preparados y que se protejan en el refugio más cercano en el caso en el que se empleen armas nucleares. “La radiación” se dice “baja drásticamente después de unos días”, que es el momento en el que las personas podrían salir de los refugios.</p><p>Por su parte, Finlandia, Dinamarca y Noruega están implementando estrategias similares al efecto. <a href="https://72tuntia.fi/wp-content/uploads/2023/08/72hour_esiteA5_verkkoon-SIVUT.pdf" target="_blank">Finlandia</a> ha elaborado un folleto parecido al sueco, pero <em>online</em>. <a href="https://www.brs.dk/en/prepared/" target="_blank">Dinamarca</a> está remitiendo emails a sus nacionales con instrucciones para gestionar los tres días posteriores al estallido de una “emergencia”. Y <a href="https://www.dsb.no/globalassets/dokumenter/egenberedskap/brosjyrer-2021/rev_dsb_beredskap_brosjyre_original_eng.pdf" target="_blank">Noruega</a> está distribuyendo más de <strong>dos millones de folletos</strong> con consejos para situaciones similares, en los que, por ejemplo, se dan recomendaciones sobre el uso por parte de la población de pastillas de yodo en caso de ataque nuclear. Pero estas medidas no las están aplicando solamente los Estados nórdicos, lo que podría explicarse por su cercanía geográfica con Rusia, sino también otros Estados. Por ejemplo, <a href="https://www.lasexta.com/noticias/internacional/alemania-prepara-bunkeres-proteger-poblacion-caso-guerra_202411256744f84bb1008800018ea9fc.html" target="_blank">Alemania</a> está examinando el estado de sus búnkeres con objeto de ponerlos al día para el caso en el que la población necesitara refugiarse en ellos ante un ataque nuclear. Y <a href="https://prepare.campaign.gov.uk/be-informed-about-hazards/" target="_blank">Reino Unido</a> ha publicado una página web en Mayo de este año en donde el gobierno da recomendaciones a los ciudadanos en caso de “emergencias”. Aunque l<strong>a guerra no se cita en esa página web</strong> entre los “riesgos” previstos, es evidente que muchas de las recomendaciones son aplicables a este caso.</p><p>Por su parte, nuestro país está preparando el primer Código de Protección Civil, como parte de la II Estrategia Nacional de Protección Civil, que será publicada en los próximos días. Este Código aparentemente incluye, por primera vez, el riesgo bélico entre los <a href="https://www.antena3.com/noticias/sociedad/espana-trabaja-guia-recomendaciones-poblacion-conflicto-belico_202411226740abc8d4360100015393f6.html" target="_blank">riesgos</a> contemplados. Este es un paso en la buena dirección, teniendo en cuenta que a la incertidumbre de la guerra entre Rusia y Ucrania se le ha unido, desde hace unos días, la incertidumbre adicional de la <strong>imprevisibilidad y bipolaridad genéricas del nuevo inquilino de la Casa Blanca. </strong>Por otro lado, es evidente que la Unión Europea debería de coordinar a escala europea los esfuerzos de los Estados Miembros en este terreno, sobre todo en aras a informar a los ciudadanos de manera clara sobre qué hacer en caso de conflicto bélico. Sería deseable, por tanto, que la UE elaborara folletos similares a los elaborados por los Estados arriba mencionados en los que se dieran instrucciones claras a los ciudadanos europeos a escala no solamente nacional, sino comunitaria.</p><p>Soy perfectamente consciente de que todas estas medidas pueden generar alarma en la sociedad. ¿No es ese, al fin y al cabo, el juego de la derecha y de la extrema derecha, el de hacer pensar a la gente que vivimos en un Estado de emergencia permanente, por lo que lo más sensato, en este tipo de circunstancias, es apostar por caballo ganador? Sí, es cierto. Pero, por otro lado, también es cierto que el mundo progresista no puede dejar que el debate sobre la seguridad y la protección frente a amenazas como la bélica sea un discurso monopolizado en exclusiva por las fuerzas conservadoras. Se puede informar de manera <strong>sensata, razonable y razonada</strong>, a los ciudadanos de las medidas que hay que tomar en caso de conflicto bélico, sin por ello causar una sensación de pánico y terror. Es más, es posible pensar que ésta sea la mejor forma de conjurar ambas amenazas para la democracia. Informemos a la gente de lo que tiene que hacer en caso de conflicto bélico. Y hagámoslo de forma sensata, prudente y razonable. No dejemos que sean otros los que lo hagan.</p><p>____________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Dec 2024 19:33:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Rusia,Vladimir Putin,Ucrania,OTAN,Guerra,Guerra en el este de Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ganan el miedo y la incertidumbre (no solo en Estados Unidos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/ganan-miedo-incertidumbre-no-estados-unidos_129_1893500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ganan el miedo y la incertidumbre (no solo en Estados Unidos)"></p><p>Trump ha ganado por goleada las elecciones a la Presidencia de los Estados Unidos de América, con el lema<strong> </strong><em><strong>Make America Great Again</strong></em><strong> (Maga)</strong>. A partir de ahora veremos análisis que intentan explicar la contundencia de esta victoria sobre la base de razones estrictamente coyunturales: la inflación, la escasa popularidad de la Presidencia de Biden, el hecho de que Kamala Harris entrara en la carrera electoral tarde, de que sea mujer, su origen étnico, etc. <strong>No creo, sin embargo, que la victoria de Trump tenga nada de coyuntural. </strong>Al revés, tenemos que acudir a explicaciones más amplias, de tipo estructural, para entender qué es lo que está pasando. Y no solamente en Estados Unidos; también en el resto del mundo, Europa incluida. En efecto, de acuerdo con la V-Dem (uno de los índices sobre el estado de la democracia más importantes del mundo), en 2003 un 50% del mundo vivía en regímenes democráticos. En la actualidad (los datos son de 2023) solamente un 29% de la población vive en democracia. El resto, lo hace en regímenes autocráticos. <strong>La democracia está en retroceso en todo el mundo.</strong></p><p>Las explicaciones tradicionales sobre la emergencia y<strong> los buenos resultados que está obteniendo el populismo en el mundo </strong>(Maga lo es de manera exponencial) han roto completamente sus costuras. Dichas explicaciones eran una mezcla de variables socio-económicas y movimientos migratorios. Serían las clases más amenazadas por la situación económica y por el impacto de la inmigración las que estarían votando a las opciones populistas. Sin embargo, sabemos que<strong> el voto a Trump y a Maga es bastante transversal</strong>: une a clases sociales altas, medias y bajas, y a blancos, hispanos y afro-americanos. ¿Cómo es posible esta convergencia?</p><p>Es posible esta convergencia si contextualizamos por un momento lo que está pasando en el mundo. Para empezar, estamos observando desde hace ya un tiempo<strong> síntomas claros de agotamiento del sistema económico.</strong> El capitalismo funcionó aproximadamente desde el fin de la segunda guerra mundial hasta aproximadamente la caída del muro de Berlín. Pero a partir de los años 90 entró en crisis, lo que significa una cosa muy concreta: ya no fue capaz de atender a sus promesas de progreso. La promesa fundamental del sistema capitalista se resumía en un lema: <strong>mis hijos van a vivir mejor de lo que yo lo he hecho</strong>. Esto ya no es así, muy posiblemente nuestros hijos vayan a vivir mucho peor de lo que nosotros hemos vivido. Esto explica lemas como el <em>Make America Great Again</em>. Es interesante observar cómo la mayor parte de la gente se centra en las tres primeras palabras y se olvida de la expresión que es en realidad la clave en esta frase: <em><strong>again. </strong></em>Es decir, lo que Trump promete es que, de nuevo, nuestros hijos van a volver a vivir mejor que nosotros. Esto es altamente improbable, claro, pero da igual: el mensaje conecta con el miedo de mucha gente a que ello no vuelva a ser así nunca jamás en la vida.</p><p>Miedo e incertidumbre que se aceleran ante transformaciones como <strong>el cambio climático o la irrupción de la Inteligencia Artificial en nuestras vidas</strong>. El cambio climático es una realidad que está para quedarse (prefiero no hacer una referencia a la Dana de Valencia por respeto a las víctimas). Ante esa situación, ante la incertidumbre de qué es lo que pasará en los próximos años como consecuencia del cambio climático, la gente reacciona con miedo, con terror incluso. Miedo y pánico que se expresan de manera perfecta a través del <strong>negacionismo</strong>: cuando no quieres reconocer un problema, cuando te agobia, qué mejor estrategia que la de meter la cabeza debajo de la tierra, como el avestruz. Negar el problema no resuelve nada, claro está, pero al menos genera un cierto sentimiento de satisfacción al pensar que estamos en un mundo mejor de lo que los aguafiestas de los progresistas nos quieren hacer ver. Miedo, e incertidumbre, que se expresa también ante los cambios que traerá consigo la Inteligencia Artificial. No sabemos cuál será el impacto de los sistemas y modelos de IA en nuestros trabajos, en nuestras relaciones, en nuestras familias, en nuestra economía, en nuestras ciudades, en nuestros centros académicos… más que generar la esperanza de que quizá la IA pueda resolver muchos de los problemas que el sistema económico y el cambio climático nos plantean, <strong>la IA está generando un nuevo tipo de incertidumbre con la que no sabemos cómo lidiar. </strong></p><p>No quiero decir con esto que las incertidumbres que plantea la transformación de nuestros sistemas económico, ecológico y tecnológico sean fruto del populismo. No: son objetivas. Pero bien explotadas (pensemos simplemente en lo que hace todos los días el jefe de una de las redes sociales más importantes del mundo, uno de los apoyos más firmes de Trump) acrecientan la sensación de terror ante lo que pueda venir. Y cuando el terror se expande el que gana es el que plantea soluciones que la gente pueda entender de manera relativamente sencilla. Tranquilos, voy a hacer que América sea grande <em>de nuevo. </em><strong>Tranquilos, voy a hacer que el mundo sea grande</strong><em><strong>, de nuevo.</strong></em></p><p>El miedo y la incertidumbre explican la emergencia del populismo de derechas no solamente en Estados Unidos, sino en el resto del mundo. Se trata de <strong>una ola imparable</strong>, que va a llegar a Europa, que está llegando ya a la Unión Europea, la tendremos aquí en cuestión de minutos. Y vamos a tener que vivir con ella durante mucho tiempo, puesto que estamos en un interregno entre un mundo que ha muerto y otro que todavía está por nacer y que no sabemos qué aspecto va a tener. En tanto en cuanto nos encontremos en este limbo, el populismo campará por sus respetos con toda su fuerza. </p><p>Quiero acabar este artículo con un mensaje positivo: quizá la respuesta para combatir al miedo esté en<strong> la expansión del conocimiento.</strong> El conocimiento no te da las claves para volver a la tranquilidad, pero al menos te permite entender que ésta no es la única vez que el mundo se ha enfrentado a profundas transformaciones. Si echamos la vista atrás y analizamos los datos, lo que vemos es que, hasta ahora al menos, la humanidad ha salido airosa de todas las pruebas a las que la historia le ha ido sometiendo. Quizá esta vez sea diferente, quien sabe. Pero quizá no. Y esa es la baza con la que tenemos que contar.</p><p>____________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Nov 2024 10:23:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ganan el miedo y la incertidumbre (no solo en Estados Unidos)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones EEUU 2024,Estados Unidos,Donald Trump,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Tienen sentido los acuerdos prenupciales?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/sentido-acuerdos-prenupciales_129_1868929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63059814-5dc1-4ca4-8de6-2430657e5c73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Tienen sentido los acuerdos prenupciales?"></p><p>De acuerdo con el INE, aproximadamente <strong>el 50% de los matrimonios que se celebran en España acaban en divorcio</strong>. Los datos son similares en otros países occidentales. Por ejemplo, Thaler y Sunstein (2021:33) nos informan de que “entre el 40% y 50% de los matrimonios terminan en divorcio en los Estados Unidos, aunque el porcentaje concreto es difícil de afinar”. Estos autores emplean el caso del divorcio, precisamente, como uno de los ejemplos que ilustra a la perfección uno de los sesgos más comunes del ser humano: lo que ellos denominan el sobre-optimismo. El sobreoptimismo implica que uno siempre piensa que lo va a hacer mejor de lo que luego realmente lo hace. El sobreoptimismo es típico de los profesores:<strong> todos pensamos que somos mejores docentes de lo que luego nos señalan las encuestas</strong> de evaluación de la docencia. También es típico de los novios: evidentemente, nadie se casa pensando en que se va a divorciar, a pesar de que todo el mundo conoce aproximadamente las cifras arriba señaladas, y todo el mundo conoce, además, gente que está divorciada a su alrededor (de hecho en algunos entornos lo que es difícil es encontrarse con gente que no lo esté).</p><p>En este contexto, surge la pregunta: <strong>¿tiene sentido realizar acuerdos prenupciales? Para Thaler y Sunstein, la respuesta es evidente: sí que tiene sentido</strong>. Para entender su posición, tenemos que hacer un breve excurso sobre cómo funciona el cerebro humano. Aquí los autores se basan en otro premio nobel de economía (Thaler también lo es), recientemente fallecido, Daniel Kanhneman, cuyo libro base recomiendo encarecidamente (<em>Pensar rápido, pensar despacio</em>, Edit. Debate, 2011). De acuerdo con Kanhneman, nuestro cerebro funciona con dos Sistemas: llamémoslos Sistema 1 y Sistema 2. El Sistema 1 es el sistema intuitivo; el Sistema 2 es el reflexivo, el racional. La mayor parte del tiempo los humanos operamos, de acuerdo con este autor, con el Sistema 1, no necesitamos la puesta en funcionamiento del Sistema 2. Pero en algunas ocasiones sí que necesitamos tirar del Sistema 2. Por ejemplo, para elaborar este artículo el Sistema 1 me ha dicho, de manera intuitiva, que debería escribir sobre los acuerdos prenupciales y la racionalidad. Pero para elaborar el artículo, he tenido que poner en funcionamiento mi Sistema 2 y reflexionar seriamente lo que quiero escribir para no meter demasiado la pata.</p><p>Pues bien, lo que dicen Thaler y Sunstein es que los enamorados, antes de casarse, operan bajo el influjo del Sistema 1. El amor es un sentimiento, o una sensación, que tiene mucho más que ver con la intuición que con la razón. No sabemos por qué, pero nos volvemos locos por Juan o por Berta, y aunque <strong>la razón nos dice “aparta de mi este cáliz”, hay algo que nos mueve directamente hacia esa persona</strong>, nuestro objeto de deseo. Siendo esto así, Thaler y Sunstein nos dicen que compensemos el Sistema 1 con el Sistema 2. De esta manera, al “dejar” que la parte reflexiva de nuestro cerebro entre en funcionamiento en una cuestión tan espinosa como es el amor, entonces podemos compensar de alguna manera las locuras a las que nos puede llevar el Sistema 1. Una forma de hacer entrar en funcionamiento en este terreno al Sistema 2 es, precisamente, la de pensar en acuerdos prenupciales, a través de los cuales le demos vueltas de manera más fría a las consecuencias de la decisión que estamos tomando, a la sazón, la de contraer matrimonio con Juan o con Berta.</p><p>Bruce Ackerman, en un libro cuya lectura también recomiendo encarecidamente (“<em>The Postmodern Predicament”</em>, 2024) reacciona furibundamente frente al “<em>Nudging</em>” de Thaler y Sunstein. De hecho, le dedica a la cuestión ni más ni menos que unas 20 páginas de su libro. Para Ackerman, Thaler y Sunstein están “trágicamente equivocados”, y de seguirse sus recomendaciones, “saltarán en pedazos las vidas de millones de personas alrededor del globo”. La crítica de Ackerman tiene varios niveles: uno, más general, y otro mucho más teórico e interesante. Desde un punto de vista más general, <strong>Ackerman dice que negociar un acuerdo prenupcial es algo así como echar un jarro de agua fría a una persona que se está levantando tranquilamente por la mañana</strong>. Es decir, el acuerdo prenupcial “estropea” el momento. Pero más allá de ello, lo que Ackerman señala es que el ejemplo del acuerdo prenupcial plantea una cuestión de mucho más calado: la de cómo resolver nuestra relación con el futuro, el riesgo, y la incertidumbre. Desde la perspectiva de Ackerman, la fórmula de Thaler y Sunstein promociona una buena dosis de “tecnocracismo” en la regulación de la conducta social. En efecto, para elaborar un acuerdo prenupcial uno tiene necesariamente que consultar a un abogado, y los abogados somos los técnicos del Derecho. Es decir, convertimos una cuestión “vital”, como es la relación entre dos personas, en una cuestión “técnica”, que va a ser fruto del acuerdo y negociación sobre la base de un tipo de racionalidad muy específica, que es la jurídica. Mejor, por tanto, evitar este tipo de comodificación y fiarse de las “esferas de intimidad” en las que cada persona está involucrada: la familia, los amigos, etc. Es decir, frente al tecnicismo de la solución jurídica, deberían prevalecer soluciones que apunten al sentido común y la razonabilidad.</p><p>No sé si tienen sentido los acuerdos pre-nupciales o no; pero lo que sí sé es que el “paternalismo libertario” de autores como Thaler y Sunstein<strong> abre una brecha en el liberalismo (progresismo diríamos en Europa) de consecuencias que pueden ser importantes</strong>, teniendo en cuenta que los autores han vendido ya 1.5 millones de libros en todo el mundo. El debate queda, en cualquier caso, abierto.</p><p>____________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Aug 2024 17:46:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Matrimonio,Matrimonio civil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unión Europea: la manzana podrida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/union-europea-manzana-podrida_129_1803401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81becf7a-61f9-4553-a06f-b4b9c7e1afce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unión Europea: la manzana podrida"></p><p>Vamos a partir de una adivinanza: ¿qué es rojo por fuera, tiene un aspecto admirable, huele bien, tiene buen color, aunque por dentro está empezando a pudrirse? Bingo, lo han adivinado: es la Unión Europea. <strong>La Unión Europea es la manzana podrida, empieza al menos a serlo</strong>.</p><p>Para empezar, es absolutamente fascinante comprobar cómo las élites europeas no se acaban de enterar de que <strong>el problema que tiene la Unión Europea no es con su economía, sino con su democracia</strong>. Los dos informes que se han solicitado recientemente sobre el futuro de la UE (el <a href="https://geopolitique.eu/en/2024/04/16/radical-change-is-what-is-needed/" target="_blank">Informe Draghi</a> y <a href="https://www.consilium.europa.eu/media/ny3j24sm/much-more-than-a-market-report-by-enrico-letta.pdf" target="_blank">el Informe Letta</a>) son sobre cómo mejorar la economía comunitaria. El primero de ellos, el Informe Draghi (que lleva por título “<em>Se necesita un cambio radical</em>”) se centra en cómo incrementar la competitividad en la UE. La palabra “democracia” no se cita ni una sola vez en este informe. </p><p>En el segundo de ellos (que lleva por título, paradójicamente, “<em>Mucho más que un mercado</em>”), la palabra democracia se cita 17 veces, pero el problema de la democracia, o de la falta de ella, en la UE, no se aborda de manera directa en ningún momento. <strong>Nadie ha encargado, que yo sepa al menos, ningún informe sobre cómo establecer la democracia en la UE</strong>. Este informe podría llamarse algo así como “<em>¡¡Democracia en la UE ya!!</em>”. En cualquier caso: tanto Draghi como Letta saben perfectamente que sin democracia plena, sin democracia de verdad, no habrá cambio en el sistema económico. Los países que más crecen y que mejor lo hacen son los países más democráticos. No sólo lo saben ellos: lo sabe absolutamente todo el mundo.</p><p>En estas elecciones al Parlamento de la UE, a mí me gustaría poder elegir al próximo gobierno comunitario. Querría saber quién va a ser el próximo Presidente de la Comisión si voto a un partido o si voto a otro. El sistema del llamado <em>Spitzenkandidat </em>no funciona, porque <strong>vincula candidatos a la Presidencia de la Comisión Europea a Partidos Políticos,</strong> y no a coaliciones políticas. No quiero que el nombre del próximo Presidente o Presidenta dependa de una componenda extraña que no puedo entender entre los gobiernos nacionales, y en la que el Parlamento Europeo tiene un papel casi prácticamente de comparsa. No quiero volver a tener de Presidenta de la Comisión a Ursula von der Leyen, la peor Primera Ministra que ha tenido nunca jamás la Unión Europea. </p><p>De hecho, varios grupos pro-derechos humanos, junto a algunos profesores de derecho internacional y europeo, han interpuesto una demanda ante el Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra por <a href="https://www.tovima.com/politics/ec-pres-von-der-leyen-sued-for-complicity-in-war-crimes-in-israel-by-gipri/" target="_blank">su conducta y actitud ante el genocidio</a> que se está cometiendo en la franja de Gaza a manos de Israel. <strong>Von der Leyen es culpable, según ellos, de complicidad en la comisión de crímenes de guerra</strong>. Le están creciendo los problemas, además: otro grupo de activistas y profesores la acusan no ya de negligencia, sino, directamente, de desarrollar un papel activo a la hora de convertir el mar mediterráneo en una auténtica fosa común. </p><p>Este grupo está liderado por el profesor Dimitry Kochenov; cualquiera que esté interesado, puede leer cuál es la situación en el mar Mediterráneo en un trabajo publicado por este profesor de Derecho en <a href="https://verfassungsblog.de/how-the-eu-death-machine-works/" target="_blank">2024</a>. Desde 2015, <strong>más de 27000 personas han muerto ahogadas</strong> en lo que para nosotros es el Mare Nostrum, sin que la actual Comisión Europea esté haciendo nada para evitarlo, o incluso, con su complicidad. </p><p>La prensa nacional <a href="https://elpais.com/internacional/2024-05-21/detenciones-masivas-y-traslados-forzosos-asi-se-destierra-con-dinero-europeo-a-migrantes-en-el-norte-de-africa.html" target="_blank">ya se ha hecho eco</a>, afortunadamente, de lo retorcido de la política europea en este ámbito: en efecto, <strong>la UE está financiando operaciones en Marruecos, Mauritania y Túnez</strong> para que los migrantes (sobre todo de color) se queden atrapados en el desierto con el objetivo de que nunca puedan traspasar las fronteras de la UE. Finalmente, el llamado Pacto sobre Migración ha conseguido recibir la <a href="https://picum.org/blog/open-letter-eu-human-rights-risks-migration-pact/" target="_blank">crítica</a> unánime de todas las organizaciones pro-derechos humanos especializadas en asuntos migratorios.</p><p>La cuestión relativa al genocidio de Israel en la franja de Gaza merece un comentario adicional. La Unión Europea no consigue ponerse de acuerdo ni siquiera para llamar a las cosas por su nombre: <strong>lo que está pasando en la franja de Gaza es un genocidio en toda regla.</strong> Por supuesto, la UE ni se plantea siquiera denunciar el Acuerdo comercial UE-Israel, que este país está violando claramente (solamente se ha puesto de acuerdo para charlar un rato con Israel en el marco del Acuerdo). Como en muchos otros temas, la UE está secuestrada por Alemania en este punto. No me canso de repetirlo: hasta que la UE no solucione el problema de la inserción de Alemania en Europa, no habrá auténtica democracia en la Unión.</p><p>Por otro lado, me llama poderosamente la atención cómo se está generando un estado de opinión favorable —incluso en el mundo progresista— a que <strong>la UE cree una Unión de la Defensa, es decir, asuma competencias en materia de seguridad</strong> y defensa que le permitan, por ejemplo, armarse. Pero ¿hemos olvidado el ABC de la democracia? ¿Cómo es posible que se plantee esta cuestión sin abordar previamente la de la democracia de la UE? </p><p>Yo no quiero una super-estructura armada que quede fuera del control democrático de la ciudadanía. Dar ese paso nos pondría del lado equivocado de la historia. Primero, <strong>lo primero, que es ver cómo democratizamos la UE</strong>. Y luego nos podemos plantear todas las cuestiones de defensa y seguridad que queremos, o que quiera la ciudadanía de la UE.</p><p>No sé si existen tratamientos para devolver la salud a una manzana que se está pudriendo, lo desconozco. En el ámbito institucional afortunadamente sí que existen: se llama democracia. <strong>Instalar una democracia en la UE permitiría que la manzana fuera apetecible</strong> y atractiva no solamente por fuera, sino también cuando la comiéramos. Todavía estamos a tiempo.</p><p>______________________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 May 2024 18:53:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Unión Europea: la manzana podrida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Unión Europea,Democracia,Israel,Gaza,Genocidio,Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abramos un debate sobre el “haterismo” político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/abramos-debate-haterismo-politico_129_1777602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c1e45a35-5b46-4c4f-9b52-faf819a6612e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abramos un debate sobre el “haterismo” político"></p><p>Carezco de información sobre si la <a href="https://www.infolibre.es/politica/carta-integra-ciudadania-pedro-sanchez_1_1775876.html" target="_blank"><strong>carta que ha publicado Pedro Sánchez</strong></a>, el Presidente del Gobierno, es una <strong>maniobra estratégica</strong> o es, más bien, una decisión tomada desde el <strong>dolor personal</strong>. Por lo que conozco, no ya al personaje, sino a la <strong>persona</strong>, creo que es más bien lo segundo, y <strong>no lo primero. </strong>Pero insisto, ni yo ni nadie tiene más información de la que ha aparecido en los medios para saber cuál es la motivación exacta de este movimiento de Pedro Sánchez. En cualquier caso, y pase lo que pase el lunes, creo que deberíamos aprovechar la oportunidad para <strong>abrir un debate en España</strong> (también en el resto del mundo, probablemente) sobre el<strong> “haterismo” político.</strong></p><p>El ”haterismo” político es una forma de hacer política que lo que pretende es la <strong>destrucción personal del enemigo.</strong> Se intenta que la gente acabe no ya dando la espalda a las ideas políticas “del otro”, sino<strong> odiando</strong>, literalmente, <strong>al enemigo político.</strong> Cuando digo odiando me refiero al sentido personal de esta palabra: no se trata de movilizar “políticamente” a las personas, sino de <strong>movilizarlas en un sentido personal.</strong> No se manifestó la gente en <strong>Ferraz </strong>hace unos meses porque estuviera en contra de una idea política, sino porque se estaba <strong>en contra de una persona.</strong> La política va a las ideas políticas y a los personajes políticos, el “haterismo” va en contra de las personas y pretende su devastación personal, no solamente política. Es decir, traspasa las <strong>fronteras de lo político</strong> y llega hasta lo personal.</p><p>Digámoslo de la manera más clara posible: cuando la práctica del “haterismo” político se convierte en eso, en una <strong>práctica común</strong>, es cuando debe saltar una señal de alarma en todas nuestras cabezas que nos diga que <strong>algo muy malo</strong> está pasando en nuestro sistema político. Esas alarmas deberían habernos saltado ya desde hace mucho tiempo. Recuerdo algunas de las lindezas que se le han soltado a Pedro Sánchez últimamente: <strong>perro, hijo de puta, felón, traidor, matón político, corrupto, trilero, dictador, golpista</strong> y un largo etcétera que se enmarca en una siniestra estela de descalificaciones de tipo personal, no político. </p><p>No me vale el argumento de que<strong> los insultados insultan también</strong>: creo realmente que hay una desproporción en el discurso político que es completamente alarmante en nuestro país. Mientras unos discuten sobre ideas, otros descalifican personalmente. Y la víctima fundamental es, en este caso, Pedro Sánchez y su entorno familiar. Lo que ha pasado con el caso de su esposa es completamente <strong>inaceptable en una democracia moderna</strong>, madura y europea.</p><p>Hay que salir de esta situación. Propongo, por tanto, que los partidos políticos se reúnan inmediatamente y pongan fin a esta situación que <strong>vicia el discurso político</strong> de nuestro país, degrada nuestra democracia y nos degrada a todos como <strong>ciudadanos maduros y responsables políticamente. </strong>Propongo, concretamente, que se elabore un protocolo de buenas prácticas políticas. Que se establezca, en este protocolo, lo que se puede decir y lo que no se puede decir. Que se indiquen de manera clara y pactada cuáles son las <strong>líneas rojas </strong>que nadie, en ninguna circunstancia, debería poder traspasar. Que se indiquen las formas y maneras en las que se deberían emplear los <strong>medios de comunicación</strong> y los<strong> tribunales de justicia</strong> para no contaminar todavía más el discurso político. Que se discuta sobre los límites prácticos de nuestra democracia. </p><p>Es evidente que este protocolo de buenas prácticas políticas no solamente afecta a nuestro país, y que lo que estamos viviendo en estos momentos en España replica en gran medida <strong>lo que sucede en buena parte del mundo.</strong> Pero seamos los primeros en proponer un protocolo de estas características, que podamos luego <strong>exportar </strong>a otros países del mundo. El discurso político está tan envenenado que tenemos que hacer algo para corregir el actual <strong>rumbo de los acontecimientos.</strong></p><p><strong>﻿</strong></p><p>____________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Apr 2024 17:52:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Estamos bien o estamos mal? Estamos mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/mal-mal_129_1740810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9e64bcd4-1cb2-486f-97b7-963e3e818b75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Estamos bien o estamos mal? Estamos mal"></p><p>El último optimista que quedaba en el mundo se acaba de rilar. Efectivamente, en el libro que ha publicado <strong>Philipp Felsch </strong>recientemente (Febrero de 2024), <a href="https://www.philomag.de/artikel/philipp-felsch-habermas-ist-die-antwort-der-frankfurter-schule-auf-die-moderne" target="_blank">Jürgen Habermas</a> nos dice que “actualmente, todo a lo que había dedicado <strong>mi vida se está desvaneciendo”</strong>. Sin embargo, en una conocida canción de <strong>trap </strong>(es verdad que tiene ya unos años), <a href="https://www.youtube.com/watch?v=bcHTl9h7TWI" target="_blank">Bad Bunny</a> nos dice “que estamos bien; todos los míos están bien”. <strong>¿Estamos bien o estamos mal?</strong> </p><p>Creo que el cambio de posición de Habermas es muy esclarecedor. Estamos, efectivamente, <strong>mal</strong>. El mundo que conocíamos se está, no ya licuando, como diría, antes que Habermas, <strong>Zygmunt Bauman</strong>, sino que se está evaporando. ¿Cuáles son los riesgos que tenemos por delante? ¿Por qué tenemos que mirar al futuro con consternación? Me parece que la humanidad está confrontando, al menos, los siguientes <strong>cinco problemas</strong>:</p><p>En primer lugar,<strong> </strong><em><strong>la</strong></em><em> </em><em><strong>crisis del modelo neocapitalista</strong></em><strong>. </strong>Es evidente que estamos ante un <strong>fin de ciclo</strong>. Las promesas del modelo económico imperante desde la segunda guerra mundial ya no pueden cumplirse. Esto es independiente de la ideología que tenga cada cual. Si miramos con detenimiento lo que está ocurriendo en el sistema económico, llegamos a la rápida conclusión de que cada vez <strong>menos gente cree en él</strong>. </p><p>Es, hasta cierto punto, normal que nuestros estudiantes asistan abúlicos a las clases que les damos los profesores: tienen la sospecha de que lo que les enseñamos <strong>no valdrá de nada en poco tiempo</strong>. Nadie verbaliza de manera muy clara esta sospecha. Nadie sabe qué es exactamente lo que no funciona. Pero todos piensan que ya no funciona. </p><p>Muchos de nuestros alumnos, de nuestros jóvenes, no es que crean, sino que están convencidos de que vivirán <strong>peor que sus mayores</strong>. De hecho, ya están viviendo peor que sus mayores. Con carácter general, la perspectiva que les ofrece el sistema es, cuando menos, <strong>incierta</strong>. </p><p>Por otro lado, nadie sabe cuándo el sistema acabará de colapsar. Probablemente no colapsará de golpe, en un acto, un día cuando nos levantemos por la mañana y estemos tomando un café, o a la sazón, un té. Lo que veremos será, probablemente, una <strong>degradación paulatina</strong>, progresiva, que actuará de manera impredecible, con momentos de degradación seguidos de momentos de esperanza a los que les seguirán otros momentos de degradación. </p><p>Como en todas las transiciones, dará pie, poco a poco, a otro sistema, a otro modelo; <strong>el problema es que no sabemos qué otro sistema sustituirá al actual</strong>. No tenemos ni idea. Por tanto, doble incertidumbre: ¿Cuándo acabará de morir nuestro sistema? ¿Y cuál será su sustituto?</p><p>En segundo lugar,<strong> </strong><em><strong>la crisis climática</strong></em><strong>. </strong>Creo que ya podemos decir, sin miedo a que nos tachen de <strong>fatalistas</strong>, que existe un consenso científico lo suficientemente extenso como para afirmar que el propio modelo económico que ha imperado en nuestras sociedades en los últimos 50 años es el <strong>responsable directo</strong> de la crisis climática que estamos padeciendo en estos momentos. </p><p>Por otro lado, no sabemos <strong>si es muy tarde para actuar o si podemos todavía hacer algo</strong>. Nadie lo sabe, hay opiniones para todos los gustos. En cualquier caso, de ser lo segundo, daría igual, porque las respuestas que se están proponiendo e implementando son, si hacemos caso a los mismos científicos que nos dicen que actuemos, tremendamente tímidas, cuanto no <strong>timoratas</strong>. El punto 2 tiene que ver con el punto 1, como es natural: todo el mundo tiene miedo a sobrerreaccionar. </p><p>Si actuamos demasiado, igual nos acabamos de cargar el sistema económico, que sigue siendo la prioridad. Entre la lucha contra el cambio climático y el mantenimiento del sistema económico tal y como lo conocemos, no hay opción: <strong>el segundo se lleva por delante al primero</strong>. </p><p>No actuamos porque estamos aterrorizados de miedo al no saber cuáles pueden ser exactamente las consecuencias de nuestra actuación. Los más cínicos nos dicen: si esto se va a acabar, <strong>disfrutemos hasta el final y a tope</strong>. Qué más da, al fin y al cabo, ya nada se puede hacer.</p><p>En tercer lugar, <em><strong>la crisis de la gobernanza mundial</strong></em><strong>. </strong>Tenemos <strong>dos guerras</strong> ante nuestras mismas puertas y no somos capaces de ponerles coto. Han saltado literalmente por los aires las costuras del sistema de gobernanza que se había establecido después de la segunda guerra mundial. <strong>Estados Unidos</strong> es un viejo enfermo y la <strong>Unión Europea</strong> es un joven que expresa todos los miedos e incertidumbres que padece nuestra propia juventud: piensa que va a vivir peor de lo que lo hicieron sus mayores, con lo cual, ¿<strong>por qué empeñarse a fondo?</strong></p><p>La <strong>guerra de Ucrania</strong> es un conflicto por la hegemonía europea, y la <strong>guerra entre israelíes y palestinos</strong> es algo mucho más profundo que tiene que ver sobre todo con una determinada visión del mundo, con una determinada cosmología. Es una guerra mucho más que cultural, es una guerra que podíamos llamar ontológica, de concepciones del ser y del mundo. El caso es que <strong>nadie puede parar ninguna</strong> de las dos. El potencial que tienen ambas como <strong>acelerador de confrontación</strong> es brutal. Y no es que no nos demos cuenta de ello; es que somos <strong>impotentes</strong>, pensamos que nada podemos hacer.</p><p>En cuarto lugar, <em><strong>la crisis de la democracia</strong></em><strong>. </strong>Nadie confía en las instituciones democráticas. Lo miremos como lo miremos, el <strong>problema de confianza institucional </strong>que tenemos planteado es de proporciones alarmantes. Se ha evaporado la confianza en las instituciones, nadie cree ya que las instituciones democráticas sirvan para hacer democracia. Con esta alarmante pérdida de la confianza nada se puede hacer. </p><p><strong>La confianza es la argamasa de la sociedad.</strong> Es la base sobre la que se construye la democracia. Es la masa con la que se elabora la fábrica social y política. Sin democracia, entramos en una zona desconocida completamente. El punto 4 tiene que ver con el punto 1. Antes se pensaba que la democracia podía domesticar al sistema económico. Ahora sabemos que <strong>el sistema económico cabalga a lomos de la democracia</strong>, la dirige, o mejor, la dirigía, porque ahora el jinete está también desbocado. </p><p>Ocurre lo mismo que en el punto 1: nadie ha inventado, por el momento, un <strong>sistema alternativo</strong>. La vuelta a las comunidades primitivas, un sistema de autoabastecimiento en lo económico y en lo político, casi nos sitúa en una especie de escenario distópico a lo <em>Mad Max</em>, ante lo que solamente cabe sonreír, o quizá llorar. Las alternativas son simplemente <strong>patéticas</strong>.</p><p>Por último,<strong> la crisis de la Inteligencia Artificial. </strong>Me dirán que esto es contingente, o que se puede insertar en todos los apartados anteriores. Sin embargo, creo que es importante darle a la crisis que puede venir de la mano del desarrollo de la <strong>IA </strong>su sitio en este <strong>drama</strong>. </p><p>Hace poco, uno de los inventores de la Inteligencia Artificial decía que siempre que había habido interacción entre dos agentes, el más inteligente se había llevado el gato al agua, y el menos inteligente había perdido. El sistemático exterminio de nuestra flora y fauna tiene una explicación que, directamente, tiene que ver con ello. Pues bien, de la misma manera, <strong>no podremos ganar a la IA</strong> cuando ésta esté completamente desarrollada. </p><p>El <em><strong>human-in-the-loop-approach</strong></em><em>,</em> es decir, el señor/a que está detrás de la IA para darle al botón de desconexión, no valdrá, en poco tiempo, de nada.<strong> La máquina, al ser más inteligente, le acabará convenciendo de que no debe ser desconectada.</strong> También le acabará convenciendo de que debe tomar decisiones que al ser humano le puedan parecer contra-intuitivas o de cómo debemos gobernar nuestros sistemas políticos y económicos. Estamos ante un reto del que no hemos ni siquiera empezado a ver sus dimensiones reales.</p><p>____________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es</em> <em>catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Mar 2024 20:37:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Estamos bien o estamos mal? Estamos mal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Inteligencia artificial,La invasión de Gaza,Ucrania,Rusia,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Incertidumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/incertidumbre_129_1724386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/911b12d2-23c2-4ee6-90aa-1048c67855e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1010616.jpg" width="960" height="540" alt="Incertidumbre"></p><p>Juan Luis Arsuaga dice que la incertidumbre es el miedo a no saber qué es lo que nos deparará el futuro. También dice que es un sentimiento natural en el ser humano: todos hemos sentido incertidumbre desde que el hombre empieza a existir. La idea que proyecta su condición de paleontólogo me hace pensar, por otro lado, que, en realidad, la incertidumbre tiene que ver con <strong>el miedo a lo que pasará en el futuro</strong>, pero que también está relacionada con el presente y con el pasado. En un famosísimo cuadro, que lleva por título “<em>¿De dónde venimos?; ¿Quiénes somos?; ¿Adónde vamos?</em>”, Paul Gauguin refleja, en toda su amplitud, que la cuestión de la incertidumbre es, justamente, mucho más compleja que el simple miedo a lo que nos deparará el futuro. También me interesa, de este sugerente cuadro de Gauguin, la idea de que no podemos contestar una de las preguntas que el pintor francés se hace sin contestar a las demás. El punto es que la incertidumbre está asociada a estas tres preguntas, y a su conexión entre ellas.</p><p>En su libro <em>Anarquía, Estado y Utopía</em> (1974), el filósofo Robert Nozick nos plantea un experimento mental con objeto de entender mejor la idea de “experiencia”, y concretamente, de placer asociado al hedonismo. En este experimento mental, Nozick “crea” la máquina de la experiencia. <strong>La máquina de la experiencia permitiría a la gente vivir experiencias, pero no directamente</strong>, sino conectados a la máquina. Es decir, las personas tendrían la vivencia de la experiencia, sin vivir la experiencia de que se tratara. Por ejemplo, si una persona quisiera experimentar placer sexual, se le propondría la alternativa de tenerlo realmente (por ejemplo, con otra persona) o de conectarse a la máquina. Si decidiera conectarse a la máquina, esa persona tendría la misma sensación, pero sin experimentar la vivencia real del placer sexual. El punto de Nozick es que la mayor parte de la gente decidirá no conectarse a la máquina y tener experiencias reales. Sin embargo, en algunos experimentos que se han realizado, parece que la cuestión no está tan clara como Nozick hubiera deseado: hay mucha gente que optaría por conectarse a la máquina en lugar de vivir la experiencia de que se trate de manera real (vid por ejemplo Hindriks &  Douven, 2018).</p><p>Inspirándome en este experimento mental de Nozick, he ideado un experimento similar, que denomino la máquina de la certidumbre. El experimento se plantearía como una alternativa que se daría a la gente entre conectarse a la máquina de la certidumbre y no conectarse. De conectarse, las incertidumbres de las personas se verían resueltas, y de no conectarse, las personas tendrían que vivir con las incertidumbres que tengan en cada momento. <strong>Mi hipótesis </strong>es que las personas<strong> se conectarían a la máquina de manera mayoritaria</strong>.</p><p>En los pequeños sondeos personales que he realizado planteando este experimento mental, siempre suele pasar lo mismo: tal y como se plantea, la gente siempre empieza diciendo que prefiere la incertidumbre a la conexión a la máquina: <strong>qué aburrido sería saber lo que nos pasará, </strong>me señalan, entre otras cosas. Sin embargo, a medida que la conversación avanza, la gente empieza a dudar, hasta que se llega a un punto en el que, al final, las personas (algunas de ellas, al menos) terminan por cambiar de opinión. Sin duda alguna estos sondeos no tienen ningún valor científico, no son experimentos en el sentido estricto del término, sino meras intuiciones. Pero quizá estas intuiciones anticipen lo que nos podemos llegar a encontrar en el futuro cuando se hagan experimentos científicos más serios en la materia. Lo importante es discutir, en este momento, la idea desde un punto de vista teórico.</p><p>La idea que subyace al experimento de la máquina de la certidumbre es que lo que nos produce angustia a los seres humanos no es la muerte, como señala la filosofía existencialista, sino, precisamente, la incertidumbre. De hecho si nos paramos a pensar, en realidad la muerte en sí misma considerada no nos genera angustia: si no nadie podría vivir, porque<strong> todos sabemos que vamos a morir en algún punto de nuestra existencia</strong>. Nos agobia, sin embargo, no saber exactamente, o al menos aproximadamente, cuándo ocurrirá, y cómo ocurrirá, de qué manera ocurrirá, si sufriremos en el proceso o no, etc. Estoy de acuerdo con Heidegger en el sentido de que la internalización de la muerte, su asunción, la asunción de nuestra finitud, la normalización de este “evento”, es lo que nos hace vivir, lo que nos hace ser vitales, incluso, en algunos casos, de forma superlativa. Sí que podemos dar respuesta, por tanto, a la pregunta de “a dónde vamos”; lo que no podemos saber es cuándo iremos hacia allá, ni de qué manera, ni qué es lo que habrá, si es que hay algo, después de que ocurra ese evento fatal.</p><p>Este último aspecto nos preocupa sobremanera, pero en realidad, el mismo nos remite a la cuestión no del fin, sino del origen. No sabemos a dónde vamos (a qué lugar vamos) porque en realidad no sabemos de dónde venimos. Si supiéramos de dónde venimos, quizá ello nos daría una pista sobre el lugar al que podemos ir a recalar. La pregunta “¿de dónde venimos?” es por tanto crucial. Mi argumento es que, aunque no seamos conscientes del todo de ello, menos todavía en sociedades casi completamente secularizadas como la europea, en realidad<strong> esta es la clave de toda nuestra incertidumbre existencial</strong>. Dios ha sido una respuesta (¿la respuesta?) que los hombres han inventado para calmar la incertidumbre, y por tanto, el malestar que les supone no haber podido contestar a esa pregunta. Por su parte, la ciencia tiene sus propios límites, y, hasta la fecha al menos, no ha podido, o quizá no ha querido, intentar contestar a esa cuestión. Como me señalaba un reputado astrofísico que conocí en una universidad inglesa, “nosotros solamente nos hacemos preguntas que podamos ser capaces de responder”.</p><p>El último aspecto que nos angustia, que nos produce incertidumbre, es el que se refiere a la pregunta “¿quiénes somos?”. Esta cuestión ha adquirido tal importancia hoy en día que, precisamente por ello, nos encontramos en una era que yo denominaría “la era de la identidad”: todo tiene que ver con la identidad en estos momentos; con la identidad individual, en primer lugar, y con la identidad colectiva, en segundo lugar. No tengo muy claro que la explicación de por qué estamos en la era de la identidad sea de tipo material. Evidentemente cuando nuestros problemas materiales están más o menos resueltos es cuando podemos permitirnos el lujo de ocuparnos de otras cuestiones, más teóricas. Esto sin duda tiene un efecto. Pero adicionalmente, creo que la sobre-preocupación que vivimos en este momento por el problema de la identidad está más conectada con el alto nivel de incertidumbre que vivimos en la actualidad. Que yo sepa, <strong>no existe ninguna medida cuantitativa de nuestro nivel actual de incertidumbre</strong>, ni mucho menos encuestas que midan esta cuestión desde los últimos, por ejemplo, 100 años; por lo tanto, no podemos saber si sentimos más incertidumbre ahora o antes. Quizá la sobre-importancia que le estamos dando en estos momentos a la cuestión de “quién soy yo” sea el mejor indicador que tenemos de que sentimos más incertidumbre ahora que nunca antes en nuestra historia.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Mar 2024 18:28:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Incertidumbre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es de izquierdas prohibir?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/izquierdas-prohibir_129_1700017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f029d9e8-0249-4ef2-9bec-5119ad9dc0de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es de izquierdas prohibir?"></p><p>La polémica sobre la verdadera identidad de la izquierda se ha vuelto a desatar, por enésima vez en lo que llevamos de siglo XXI, cuando se ha filtrado a la opinión pública que <a href="https://elpais.com/sociedad/2024-01-15/el-plan-del-gobierno-para-proteger-a-los-menores-del-porno-esos-contenidos-distorsionan-la-percepcion-de-la-sexualidad.html" target="_blank">el Gobierno de nuestro país estaría planteándose prohibir</a> el acceso de los adolescentes a determinados contenidos pornográficos, sobre todo a través de dispositivos móviles. Nada más conocerse la noticia, una caterva de políticos de derecha, filósofos libertarios, y <strong>creadores de opinión anti-gubernamentales</strong>, <a href="https://www.elmundo.es/espana/2019/07/21/5d333737fdddff344a8b457e.html" target="_blank">han salido de nuevo a la palestra acusando al Gobierno</a>, y a la izquierda en su conjunto, de “puritana” “rancia” “canceladora” “censuradora” “castradora” y “anti-liberal”. Incluso Naomi Klein, que es, como sabemos, una importante activista progresista, ha señalado en una reciente <a href="https://elpais.com/ideas/2024-01-21/naomi-klein-solo-una-renuncia-de-biden-puede-frenar-a-trump-ha-enfurecido-a-los-jovenes-al-apoyar-el-genocidio-en-gaza.html" target="_blank">entrevista</a>: “[El problema] (…) tiene que ver con la pasión censora de la izquierda, esa vigilancia del discurso y la crueldad que despliega cuando alguien se pasa de la raya. Podríamos hablar de la cultura de la cancelación, si no fuera un concepto tan cargado”. Es decir: parte de la izquierda está comprando el discurso de parte de la derecha libertaria, en virtud del cual la izquierda estaría obsesionada con la prohibición. </p><p>El problema se complica, además, por la percepción de que cuando la izquierda hace algo, lo hace imbuida de una cierta superioridad moral. Es decir: <strong>cuando prohíbe algo, al mismo tiempo está haciendo un reproche moral en relación con la actividad que se prohíbe</strong>. De esta manera, si prohibimos que los adolescentes empleen dispositivos móviles a todas horas, la izquierda lo haría porque en el fondo está pensando que esos adolescentes son incapaces de controlarse a sí mismos, y la falta de control es mala. Igualmente, si se prohibiera la prostitución en nuestro país, la izquierda lo haría porque pensaría que los puteros son seres deleznables que merecen la reprobación moral de toda la sociedad. Al mismo tiempo, la prohibición de fumar en lugares públicos incorporaría una carga moral al tildar, aunque sea implícitamente, a los fumadores de seres incontrolados e incontrolables, además de poco solidarios. Por otro lado, si se prohibieran determinados usos de Inteligencia Artificial, ello se haría porque en el fondo el ser humano es un irresponsable, y si no se restringieran, nadie podría controlar los usos corruptos de estas nuevas tecnologías. En definitiva, la prohibición acarrearía, siempre, un juicio moral negativo desde la ética progresista.</p><p>Me propongo rebatir en este artículo la idea de que prohibir no es de izquierdas. Al revés: no prohibir (en las condiciones que señalaré más adelante) implica no solamente una cierta cobardía de la izquierda (podríamos llegar a hablar de la “izquierdita cobarde”, si la broma no fuera de tan mal gusto), sino que, además, pone de manifiesto que la izquierda se ha impregnado, en parte, de neoliberalismo: <strong>“libertad, carajo” sería también un eslogan de la izquierda</strong>, si seguimos a pies juntillas lo que dicen autores como la arriba mencionada Naomi Klein.</p><p>Para que la cuestión quede nítidamente clara desde el principio, empezaré diciendo que estoy completamente en desacuerdo con la llamada cultura de la cancelación. En efecto, bajo mi punto de vista, la libertad de expresión (recalco el calificativo de “expresión”) forma una parte consustancial e irrenunciable del progresismo. La “moda” de la cancelación se ha originado en los Estados Unidos de América, en donde la izquierda ha defendido, en distintos contextos, la cultura de la cancelación. El ejemplo de la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/rectora-harvard-dimite-cercada-acusaciones-plagio-polemica-antisemitismo-universidad_1_10808848.html#:~:text=La%20rectora%20de%20la%20Universidad,las%20recientes%20acusaciones%20de%20plagio." target="_blank">reciente dimisión de la Rectora de la Universidad de Harvard</a>, <strong>por no condenar suficientemente los atentados de Hamas</strong>, no es sino el penúltimo caso que ilustra perfectamente este callejón sin salida en el que se ha metido la izquierda en aquel país. No puedo extenderme en este momento sobre la cuestión de la cultura de la cancelación, por falta de espacio. Valgan simplemente dos reflexiones: la primera es que la izquierda en Estados Unidos es, en realidad, una versión de la derecha de ese país, dicho sea con todos los respetos y con carácter general. La segunda observación la hago en forma de recomendación: toda la izquierda contemporánea debería leer y releer al filósofo más importante de nuestra época, también progresista, cuando habla de democracia y modernidad; sí, lo habrán adivinado, me refiero a <strong>Jürgen Habermas</strong>. Para Habermas, la base de la democracia consiste en la institucionalización de un diálogo estructurado, en el que todas las partes en el mismo reclaman la validez de sus propios argumentos pero, al mismo tiempo, se comprometen a aceptar aquel argumento que es más convincente que los demás. Este diálogo está estructurado sobre la base de una serie de condiciones, una de las cuales es, precisamente, la eliminación de todas las trabas y cortapisas que impedirían de manera objetiva el desarrollo normal y productivo del mismo. Si nos tomamos en serio a Habermas,<strong> la cultura de la cancelación no tiene cabida en el mundo</strong>, y mucho menos, en el progresismo.</p><p><strong>Cancelar no es, sin embargo, prohibir</strong>. La prohibición repele al neo-liberalismo, sobre todo en su versión más radical y libertaria, puesto que el mismo parte de la base de que el mundo es una especie de lugar “natural” en el que, a través de la interacción propiciada por la libre competencia de las personas, al final del día las cosas se acaban ajustando, también de forma “natural”. No existe ninguna evidencia, sin embargo, de que haya algo de “natural” en la interacción social. Al revés: la misma está conformada por una serie de instituciones que hacen que sea de una manera, y no de otra. El estado de naturaleza es, por tanto, una quimera, y lo es más todavía que el estado de naturaleza conlleve, al final del día, a una especie de equilibrio social natural. Al revés, los seres humanos se desarrollan a través de reglas, y las reglas implican limitaciones y prohibiciones, además de oportunidades. La prohibición, desde este punto de vista, es una herramienta de último recurso a favor de la cual se puede optar cuando se dan una serie de condiciones, la más importante de la cual es la idea de <em>riesgo moral</em>, otro concepto absolutamente fundamental e idiosincrático para la izquierda. La izquierda, desde este punto de vista, no debe prohibir por mor de un reproche moral, sino porque es<strong> la única alternativa que queda cuando todas las demás no han funcionado</strong>, con objeto de conseguir que las acciones de unos <em>no afecten a los demás</em>. No se prohíbe, por ejemplo, fumar en lugares públicos porque pensemos que los fumadores son unos viciosos, sino porque molesta a los demás, además de que potencialmente puede ser peligroso para la salud de los no-fumadores; no prohibimos las drogas porque pensemos que los drogadictos son un desecho de la humanidad, sino porque pensamos que su conducta puede afectar y de hecho afecta a los demás; no prohibimos la pornografía en los móviles porque pensemos que los adolescentes son unos descerebrados inmorales, sino porque pensamos que hay que protegerles de ellos mismos, y con ello, a su entorno más inmediato. Y sí, la izquierda debe de tener como fin último la buena sociedad, la mejora de la sociedad. A veces ello tiene que pasar por defender determinadas prohibiciones: no hay que avergonzarse de ello; más bien, todo lo contrario.</p><p><em><strong>____________________________</strong></em></p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Feb 2024 18:59:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Es de izquierdas prohibir?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gobierno,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué nos dice 'Perfect Days', de Wim Wenders]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/dice-perfect-days-wim-wenders_129_1689889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b05c9b95-9ae9-4d43-b54d-40c668b25af7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué nos dice “Perfect Days”, de Wim Wenders"></p><p><em>Perfect Days</em>, de Win Wenders (2023), es una de las películas más políticas que se han realizado en los últimos años. <a href="https://elpais.com/cultura/2024-01-12/perfect-days-tan-solito-y-tan-feliz.html" target="_blank">Mucha gente</a> está dando una lectura en clave puramente personal e intimista a esta obra de arte que nos ha regalado Wim Wenders, quien, a sus casi 80 años de edad, hace una exhibición de frescura como probablemente nunca lo haya hecho antes en su extensa filmografía. Sin embargo, creo que la interpretación de este film es mucho más compleja, y es precisamente por ello mismo por lo que te deja sin palabras cuando la ves. ¿Cómo es posible que se haga tan corta una película en la que, escena tras escena, durante más de dos horas, se muestra de manera rutinaria a un tipo de unos 60 años, quizá más, que<strong> se dedica con devoción mariana a limpiar urinarios</strong>? Es posible, porque apela a nuestros sentimientos más íntimos y los conecta con el sentido de lo político.</p><p>Wenders <a href="https://www.slantmagazine.com/film/wim-wenders-interview-anselm-perfect-days/" target="_blank">ha dicho</a>, en alguna de las entrevistas que le han hecho en relación con <em>Perfect Days</em>, que la película “es la reflexión más próxima que haya hecho nunca sobre la idea de paz”. La idea de paz, interior, sin duda alguna, pero también la idea de paz exterior, y ya sabemos que todo lo exterior es político. Hirayama, el protagonista de nuestra película, el limpiador de urinarios, no solamente representa a una persona que, a pesar de las muchas batallas, frustraciones, desencantos y vivencias que, intuimos, ha librado en la vida, está en paz, definitivamente, consigo mismo. Además de ello, Hirayama es, bajo mi punto de vista, una metáfora de lo que podría ser, de lo que debería ser mejor dicho, un mundo en paz, un mundo en donde la violencia hubiera quedado extirpada de manera definitiva. Es <strong>una proyección de la idea kantiana de la paz perpetua</strong>, universal; Hirayama fija, por tanto, un estándar moral en cuyo espejo deberíamos examinarnos para poder reconducir hacia parámetros mucho más razonables el mundo en el que vivimos, y el mundo de la política, también. </p><p>Es cierto: como han dicho muchos otros antes que yo, lo personal y lo político no pueden disociarse tan sencillamente. No se puede construir un mundo en paz sin seres que no estén en paz consigo mismos. Por eso deberíamos de intentar volcar en el terreno de lo político una reflexión mucho más profunda sobre la felicidad de las personas, sobre nuestra felicidad interior. Bután es conocido por ser uno de los primeros países del mundo que ha creado un “Ministerio de la Felicidad”, mientras que en otros países occidentales se está insistiendo, desde hace ya algún tiempo, en emplear métricas diferentes, que tengan mucho más que ver con el bienestar social y personal, para evaluar el progreso, incluso en términos económicos. La reflexión que estamos empezando a hacer en nuestro propio país sobre la salud psicológica de las personas va, creo, en la misma dirección. ¿<strong>Por qué no hablamos más de lo que es la felicidad</strong>, y del sentido político de la felicidad, como hace Wenders en su película? ¿Y qué es lo que da felicidad? ¿Es la felicidad un concepto puramente individual? Podría  parecer que sí: cuando Hirayama lee por la noche a Faulkner, antes de caer rendido y ponerse a soñar, los espectadores podemos a su vez caer en la tentación de que nos está dando una recomendación para intentar ser más felices, y de paso conciliar mejor el sueño; de la misma forma, cuando nuestro protagonista celebra, cada día que abre la puerta de su casa, la maravilla de estar vivo, observar el cielo, oler el aire tibio que le acaricia suavemente en la cara, o escuchar, en soledad, las <em>casetes</em> de músicos imperecederos, parece que nos está ofreciendo, Wenders, una película de autoayuda. Nada más lejos de la realidad. En el fondo, las acciones de Hirayama no empiezan y terminan en sí mismo, sino que son toda una declaración de cómo estar en el mundo, de cómo ser en el mundo, de cómo estar bien para que el resto del mundo esté bien también. Es ejemplarizante, en ese sentido, el comportamiento de nuestro protagonista, con lo que sus acciones tienen una finalidad que es personal pero que también está relacionada con el sentido de lo político.</p><p>Wenders ha señalado, <a href="https://www.festival-cannes.com/en/2023/perfect-days-interview-with-wim-wenders/" target="_blank">en otras entrevistas</a>, que una de las ideas que le han inspirado para hacer la película es la de “servicio” y “bien común”. Es una película, por tanto, que reclama atención sobre lo importantes que son los servidores públicos en nuestras sociedades. Pero en lugar de ponerse en la piel de un profesor, o de un médico, o de un policía, Wenders emplea un ejemplo extremo, y probablemente poco tratado en la historia del cine (no conozco otra película en la que el protagonista principal sea un limpiador de urinarios, y disfrute con el servicio que presta a los ciudadanos a través de su trabajo) para hacernos ver la importancia que tiene lo público en nuestras sociedades, en el mundo en el que vivimos. <strong>El sentido de servicio y de bien común es una idea, por tanto, matriz en la película</strong>, en la que se rescata el concepto de placer, incluso estético, a la hora de desarrollar el trabajo que como servidores públicos, servidores del bien común, nos haya tocado hacer a cada uno de nosotros en cada momento. A Wenders le arreciarán, sin duda alguna, críticas por hacer poesía de algo que parece tan procaz a primera vista, incluso le amonestarán por panfletario. Pero creo que esas censuras se equivocan, porque la película intenta realizar una reivindicación moderna y actual de lo que hacen muchas personas todos los días en muchos países de manera callada, silenciosa, sin que se note. Wenders homenajea, con esa película, a esa mayoría silenciosa, que se levanta todos los días de madrugada y, de manera rutinaria, hace exactamente lo mismo que hizo ayer y anteayer. La rutina tiene un sentido democrático en la película.</p><p>Me gusta <em>Perfect Days</em>. Y me gusta porque abre un abanico de posibilidades interpretativas que van <strong>en la dirección de conectar lo interior con lo exterior, lo íntimo con lo social,</strong> lo personal con lo político. Y está bien también que alguien, de vez en cuando, nos recuerde que lo que tenemos es mucho, mucho más de lo que pueda parecer a primera vista.</p><p><em><strong>____________________________</strong></em></p><p><em><strong>Antonio Estella </strong></em><em>es catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jan 2024 20:19:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Qué nos dice 'Perfect Days', de Wim Wenders]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La europeización del debate español sobre la amnistía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/europeizacion-debate-espanol-amnistia_129_1654654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/154126f8-081a-4ca0-af65-b89ee65c300b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La europeización del debate español sobre la amnistía"></p><p>Una parte importante de la estrategia del Partido Popular en relación con la cuestión de la futura ley española de amnistía pasa por intentar elevar este debate al ámbito de la Unión Europea. Algunos analistas han calificado esta maniobra de <a href="https://elpais.com/opinion/2023-11-28/en-nombre-de-la-democracia.html?rel=buscador_noticias" target="_blank">“ridícula”</a>; y, bajo mi punto de vista, se quedan cortos. El problema no es que la estrategia del PP sea una auténtica astracanada. El problema es que es ilegal: <strong>va en contra de los Tratados de la UE</strong>. Desde un punto de vista político es legítimo, aunque grotesco, que el PP intente esta maniobra. Me parece mucho más grave sin embargo que las instituciones comunitarias hayan aceptado entrar en este juego. Además, desde un punto de vista más general, y más teórico, el asunto tiene relevancia, puesto que expresa de manera muy clara cuáles son los riesgos de la “sobre-europeización”.</p><p>La genial idea de hacer un <strong>Informe sobre la situación del Estado de Derecho en los países de la Unión Europea</strong> parte de la Presidenta Von der Leyen. Concretamente, en sus Orientaciones Políticas para 2019-2024, la Presidenta se comprometió a establecer un “mecanismo complementario y general sobre el Estado de Derecho, con un ámbito de aplicación a escala de la UE y un informe anual objetivo por parte de la Comisión Europea”. A partir de ahí, la Comisión Europea puso en marcha el “<em>Rule of Law Mechanism</em>” (un proceso de diálogo entre la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo junto con los Estados Miembros sobre el Estado de Derecho) que generaría un “<em>Rule of Law Report</em>” anual (dirigido a monitorear los progresos y retrocesos en materia de Estado de Derecho en los Estados Miembros). </p><p>Es necesario dar un poco de contexto para entender correctamente de donde sale esta (genial, insisto) idea. Para empezar, en los años anteriores al nombramiento de Von der Leyen se produjo un debate, fundamentalmente académico, sobre el Estado de Derecho en los Estados Miembros de la Unión Europea. En particular, autores como Werner-Müller (2015) argumentan en esta <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/eulj.12124" target="_blank">pieza</a> que la Unión Europea no solamente estaba legitimada, sino que además<strong> tenía competencia, jurídicamente hablando, para monitorear la situación </strong>del Estado de Derecho en los Estados Miembros de la Unión Europea. Este debate académico se produjo en medio de los acontecimientos políticos que se estaban produciendo ya en ese momento en países como Hungría y Polonia. En Hungría, Orban ganó las elecciones en 2010 con una agenda que se puede calificar, como poco, de iliberal, siguiendo la estela de sus colegas los hermanos Kaczynski, en Polonia.</p><p>Entiendo la preocupación de estos intelectuales, sobre todo de aquellos que más han trabajado en cuestiones relacionadas con la democracia en el centro y este de Europa; pero discrepé en su momento, y sigo discrepando, sobre los métodos que algunos de ellos han defendido para que desde la Unión Europea se reaccione frente a esta involución. Por supuesto en nuestro país aplaudimos con fervor el establecimiento del “<em>Rule of Law Mechanism</em>” y del “<em>Rule of Law Report</em>”, pensando, tontamente, que nunca se podría volver contra nosotros. En otro orden de cosas, nos tendríamos que hacer mirar en España, de manera muy profunda además, esta absurda recepción acrítica de todo aquello que viene de la Unión Europea como si fuera un maná siempre, en cualquier circunstancia, en todos los casos. Dejémoslo claro de una vez por todas, por favor: <strong>Europa no siempre es la solución</strong>.</p><p>En cualquier caso, el punto que quiero destacar en este momento es que la competencia que tiene la Unión Europea para entrar a “monitorear”, es decir, a <strong>controlar y denunciar los progresos o regresos</strong> del Estado de Derecho en cada uno de los Estados Miembros es inexistente. Como las instituciones comunitarias lo saben, en los cuatro Informes que se han elaborado hasta la fecha en esta materia, la Comisión Europea elude referirse a la cuestión. Es importante señalar a este respecto un aspecto técnico jurídico que es clave en esta materia: la UE se basa en el principio de la competencia de atribución para justificar su actuación, por lo que, de acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia al efecto, las instituciones comunitarias, y en particular la Comisión Europea, tienen que mencionar en la motivación de las medidas que adoptan, cuál es la base jurídica sobre la que las mismas se basan. Este “silencio” solamente se corrige al inicio de cada Informe sobre el Estado de Derecho de la Comisión Europea, en donde, y a modo de nota a pie de página, se cita simplemente el artículo 2 del TUE, en donde se dice que la UE (la UE, no los Estados Miembros) se fundamenta en el respeto al Estado de Derecho.</p><p>Pues bien: si la UE carece de competencia, al menos de una competencia claramente establecida, para emitir el Informe que he mencionado antes, menos competencia tendrá, si cabe, para entrar a controlar una cuestión como la de la adopción de la ley española de amnistía. La futura ley nos puede parecer mejor o peor. Políticamente e incluso jurídicamente es una propuesta discutible, sin duda. Pero no estamos hablando de eso. De lo que estamos hablando es de <strong>si es legal, desde la perspectiva del derecho de la UE</strong> en vigor, que la Comisión (y el Parlamento Europeo) se pronuncien sobre la misma. La respuesta a esta pregunta es evidentemente negativa. Y como el Comisario Reynders lo sabe, ha emitido una declaración sumamente prudente al respecto, que no me resisto a dejar de citar: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=bz7tbvJdIgg" target="_blank">“Este es, y seguirá siendo, un asunto interno español”.</a></p><p>Concluyamos: la UE no puede monitorear la situación del Estado de Derecho de los Estados Miembros. No puede hacerlo porque ello viola claramente el contrato en el que se basa la adhesión de los Estados Miembros a la Unión Europea. En efecto, la UE puede desplegar su actuación “aunque en materias limitadas”, como ha señalado por activa y por pasiva el garante del Estado de Derecho en la Unión Europea: el Tribunal de Justicia. Este contrato implica que <strong>la Unión debe respetar la soberanía de los Estados Miembros</strong>, mientras que los Estados Miembros deben respetar la intervención comunitaria en aquellas áreas en las que se ha delegado competencia a aquella. Por cierto: los Informes no hablan, curiosamente, de cuál es la situación del Estado de Derecho en la propia Unión Europea, como si esta situación estuviera exenta de graves problemas. Veremos cuál es el primer Estado, o la liga de Estados Miembros, que se atreve, sobre la base de sus propias constituciones nacionales, a monitorear la situación del Estado de Derecho en la propia UE, y a elaborar un informe anual sobre un ente que, recordémoslo una vez más, padece importantes problemas de legitimación democrática.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Antonio Estella</strong></em><em> es catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Nov 2023 20:54:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,Parlamento Europeo,Ursula von der Leyen,Amnistía,Unión Europea]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Reflexiones en torno a una crisis judicial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/reflexiones-torno-crisis-judicial_129_1391196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/25d50b6b-0d57-47ce-9a8d-9d4e031bc1ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1003567.jpg" width="6720" height="3780" alt="Reflexiones en torno a una crisis judicial"></p><p>Estamos viendo estos días cómo el Derecho es mucho más que esa dama vendada, que en una mano lleva la balanza y en la otra la espada, que estamos acostumbrados a ver en las representaciones clásicas de la Justicia. Fijémonos, empero, una vez más, en esa imagen: quizás podamos extraer alguna que otra enseñanza de ella. La dama va vendada, como ya hemos dicho. Eso implica que está ciega ante las partes. No puede “ver” quién está delante de ella. Ello representa la idea de independencia. Independencia, como dice Martin Shapiro, <strong>“frente a todos”</strong>, además. El juez tiene que ser independiente frente a los <strong>poderes políticos, económicos, sociales, culturales. </strong>Tiene que soportar las presiones que vengan de todos los lados, y tomar decisiones de forma imparcial e independiente.</p><p>Nos olvidamos, sin embargo, de un elemento que es completamente crucial, cuando analizamos la venda que tapa los ojos de la <strong>Justicia</strong>. Quizá porque la venda exprese el deseo de imparcialidad de los jueces “frente afuera”, pero no nos dice nada, o casi nada, sobre otro riesgo igual de peligroso para la independencia: las presiones que vienen desde “adentro”, desde el propio juez . Más profundamente, <strong>la Justicia está vendada hacia fuera y hacia dentro</strong>, podemos decir, aunque no existe ninguna imagen que represente con tanta claridad este segundo aspecto. Sí, los jueces tienen que dejar a un lado sus inclinaciones personales, sus gustos, sus sesgos, sus preferencias, sus intereses, cuando están juzgando. Tienen que dejar de ser ellos, de alguna manera, cuando están haciendo su trabajo de juzgar. Desde un punto de vista institucional, se han establecido muchas medidas para impedir u obstaculizar las presiones que vienen desde fuera. Pero se ha hecho mucho menos para conjurar el segundo tipo de riesgo que se menciona. Personalmente no creo, sinceramente, que los jueces, por ejemplo del <strong>Tribunal Constitucional (TC)</strong> , estén soportando unas presiones insuperables por parte de los representantes políticos que los auparon a tan altos magisterios, para hacer lo que están haciendo. Creo que la realidad va por otro camino: <strong>son ellos mismos los que están reinterpretando su función</strong> como meros tentáculos del poder político. Es decir: los jueces podrían hacer otra cosa, pero no quieren. Dicho todavía de otro modo: pueden soportar las presiones externas, pero no están consiguiendo controlar las que vienen de dentro, las que vienen de ellos mismos. Se olvidan del doble carácter de la venda que está tapando la visión de la dama de la Justicia.</p><p>Segundo, la balanza. La balanza representa el equilibrio. Juzgar implica “sopesar” correctamente todos los argumentos que se plantean ante un juez. Sopesar es pesar bien, pesar correctamente, de tal manera que al final la balanza esté en equilibrio. Por eso juzgar es tan complejo. Pero remontémonos por un momento a la historia de la simbología de la balanza, que proviene del <strong>Antiguo Egipto</strong>. Osiris era el dios que hacía el balanceo, pero en este caso, entre el corazon del difunto y la pluma, que representaba la verdad. Si el corazón pesaba más que la pluma, era porque las mentiras en la vida del difunto pesaban más que sus verdades. Me interesa más esta representación de la idea de la balanza. Más allá del equilibrio, las decisiones de los jueces tienen que arrojar verdad. Más modernamente, tienen que ser creíbles ante los ojos de todo el mundo.</p><p>La credibilidad, la verdad podemos decir, de las <strong>decisiones judiciales,</strong> es una cuestión compleja, que depende de toda una serie de factores. Depende, para empezar, de cómo los jueces realizan esa operación de equilibrio, de sopesar. Es decir, <strong>depende de los argumentos jurídicos que empleen para llegar a decisiones correctas. </strong>Depende, también, de los resultados: los argumentos pueden ser buenos, pero si al final del día las decisiones son incorrectas, carecerán de credibilidad. Si después de pensar en cómo salvamos un río, después de desarrollar millas de argumentos técnicos y jurídicos de la máxima sofisticación, los peces de ese río se siguen muriendo, entonces es que esa decisión no era correcta, y por tanto, creíble. Y depende, finalmente, de cómo los jueces son elegidos para su cargo. Idealmente, las personas llamadas a ejercitar las más altas magistraturas judiciales deberían representar un consenso político, social, judicial, lo más amplio posible. Recordémoslo de nuevo, sin embargo: solamente aquellos que sean capaces de controlar la Hidra interior podrán emplear de manera correcta la balanza.</p><p>Finalmente, está la espada. Es el elemento más perturbador de la imagen clásica de la <strong>Justicia</strong>. La espada implica amenaza. Implica violencia. Implica desafío. Implica que si las decisiones de la justicia no se cumplen de manera voluntaria, entonces habrá que emplear la espada para conseguir dicho efecto: <em><strong>dura lex sed lex. </strong></em>Sin embargo, no podemos ver este elemento como algo aislado de los otros dos, de la venda y de la balanza. Es justo al contrario, hay que verlos en su conjunto, de manera combinada. El tipo de equilibrio que debería arrojar la justicia es el equilibrio que representa la idea de rigidez del derecho, pero también el de flexibilidad. El derecho que está en equilibrio no es solamente el derecho de la espada; es el derecho que supone un punto intermedio entre <strong>flexibilidad y rigidez. </strong>La espada está ahí para recordarnos una potencialidad del derecho. Una potencialidad a la que el propio derecho debería renunciar. Una potencialidad que se puede volver, de hecho, contra el propio derecho y la propia idea de Justicia, si no está en equilibrio con los otros dos elementos de su propia imagen.</p><p>¿Está excesivamente idealizada esta imagen de la Justicia? ¿No deberíamos reconocer que, en el fondo, el Tribunal Constitucional es simplemente una tercera cámara política, de la misma manera que lo son el <strong>Congreso y el Senado</strong>? ¿No nos ahorraríamos muchos disgustos si en lugar de emplear la imagen de la Justicia antes descrita, utilizáramos la de una Dama que carece de venda, balanza y que mantiene la espada como forma amenazante frente a los otros dos poderes políticos? ¿No es algo hipócrita escribir un artículo en el que damos una visión casi sublimada de lo que debería ser la Justicia aunque sabemos que nunca la alcanzará? Sí, podemos decir que sí. Pero entonces, imaginémonos ese mundo contrafactual. Algunos tendrán la tentación de superponer un cuarto poder sobre el tercero, un quinto sobre el cuarto, y así sucesivamente. Porque los valores de la Justicia, <strong>equilibrio, ponderación, prudencia, igualdad, neutralidad,</strong> que encarna la Justicia, son valores que conviene mantener. Si los <strong>Padres Fundadores </strong>inventaron un <strong>tercer poder independiente del resto</strong> fue por algo. Y que recordemos las ideas fundamentales en las que descansa esa división tripartita del poder es si cabe hoy en día mucho más importante que nunca, para evitar oasis de horror, en medio de desiertos de aburrimiento.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Antonio Estella</strong></em><em> es catedrático Jean Monnet "ad personam" de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Dec 2022 20:25:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Estella]]></author>
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