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    <title><![CDATA[infoLibre - Javier Lorenzo Candel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/javier-lorenzo-candel/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Javier Lorenzo Candel]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La Tertulia fue mi Granada. Un obituario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/tertulia-granada-obituario_129_2184105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e0809d98-a503-45cd-baf9-9bd573389b98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tertulia fue mi Granada. Un obituario"></p><p>Hay una <strong>Granada </strong>que contesta a los turistas, que se enmarca en la cultura y <strong>refuerza las murallas de La Alhambra</strong> para dejarse caer por calles y bares abiertos de par en par al recuerdo. Una Granada atenta a la época del tabaco y las largas conversaciones, a los cantares desde el Albaicín y la poesía que se escapaba por los recovecos de san Juan de Dios. Hay una Granada que despide y que se entrega a lo vivido, que describe y que <strong>fomenta la literatura</strong>, que afirma su compromiso con el verso, con la pintura, con el flamenco. Esa Granada que ahora acierto a recordar estaba contenida dentro de las paredes de <strong>La Tertulia</strong>.</p><p>Y ahora cierra. Acaba sus días de revolución cultural regentada por <strong>Tato Rébora</strong>, el argentino promotor, entre otras cosas, del <strong>Festival del Tango de Granada</strong>, uno de esos acontecimientos que sirve de puente entre dos orillas y que, por su calidad y prestigio, hacía que la ciudad andaluza oliera a las aguas del Río de la Plata, al arrabal y al llanto.</p><p>Tato era hombre noble, y su local ponía todo para que llegara la intelectualidad granadina. <strong>Álvaro Salvador, Javier Egea, Luis García Montero</strong>, esa tripleta que forjó un nuevo lenguaje poético y que imantaba razones de futuro en La Tertulia; pero también <strong>Joaquín Sabina, Ángel González</strong> o la personalidad de <strong>Almudena Grandes o de Juan Diego</strong>, dando espacios de afirmación de lo artístico entre las sillas y mesas del local.  </p><p>Recuerdo también las fichas de dominó movidas por las manos huesudas de <strong>Juan Habichuela</strong>, buscando refugio después de kilómetros de trabajo, o la fuerza de una nueva forma de entender el flamenco, de lo ortodoxo a la heterodoxia de <strong>Enrique Morente</strong> con aquella potentísima apuesta con <strong>Lagartija Nick</strong>.</p><p>Las tardes y las noches de La Tertulia eran propuestas para seguir caminando en el tortuoso sendero de la literatura, en la dimensión onírica que, en ocasiones, representaba el arte en estado puro, donde un grupo de jóvenes: <strong>Javier Benítez</strong>, por entonces camarero del local, <strong>Alfonso Salazar</strong>, <strong>Luis Muñoz, Ernesto Pérez Zúñiga y yo mismo</strong>, íbamos pergeñando cielos azules y tierras de un ocre intenso, con <strong>Mariano Maresca</strong> como tutor en una encarnizada lucha por saber más.</p><p>Todo era razón de equilibrio en <strong>La Tertulia</strong> porque todo equilibrio era <strong>razón de vida</strong>, un cuerpo que atisba el espacio del abismo pero que se agarra con firmeza a la amistad y al <strong>sueño de la literatura</strong> para seguir, sin miedo a las alturas, sin razón para el arrastre.</p><p>Aquel local fue cúspide porque fue <strong>universal</strong>; infinito porque nunca pensamos que acabara; poesía, porque era en esa verdad donde existíamos.</p><p>Quedará, si es que queda, un espacio para el recuerdo, un eslabón de la cadena de <strong>una Granada que lucha</strong>, que concibe el hecho cultural como un maremoto para tomar la costa, como una propuesta desde la utopía para regentar el espacio común del paraíso.</p><p>La Tertulia fue, para mí, todo eso. <strong>Y ahora cierra</strong>.</p><p>La educación literaria de muchos de nosotros se proyectó en el ambiente dulce de un local amparado por la creatividad. <strong>Pero fue mucho más</strong>: la búsqueda y el hallazgo de los felices, también de los atribulados, de las largas conversaciones y los proyectos a corto plazo, de la belleza y nuestra verdad.</p><p>Un tango suena allá a lo lejos, y he vuelto a recordarlo todo.</p><p>___________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 04:00:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Granada,Cultura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La unión de las izquierdas y la Guerra Fría cultural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/union-izquierdas-guerra-fria-cultural_129_2180340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/58f9dfa8-f152-40e2-8ef1-e1e29e782092_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La unión de las izquierdas y la Guerra Fría cultural"></p><p>Los <strong>populismos en la derecha española</strong> vienen administrando elementos que refuerzan sus objetivos. La visita de <strong>María Corina Machado </strong>podríamos enmarcarla dentro de la lucha cultural, de los tiempos de una guerra ideológica que salta la gestión para encaramarse a lo simbólico. </p><p><strong>Isabel Díaz Ayuso</strong> promueve, dispone, activa mecanismos donde las referencias tienen que ver con esos elementos. En el mismo espacio en el que una bandera o un himno <strong>levantan los corazones de las masas</strong>, la opositora venezolana, convertida en un símbolo más, ha servido de espoleta para tratar de incendiar el panorama progresista de nuestro país. </p><p>Nos debería preocupar que estos actos, promovidos para <strong>descoyuntar sociedades</strong> a cuenta de esa lucha cultural a la que antes aludía, no tengan un espacio donde analizar de qué manera estas acciones de las derechas conectan con un espíritu de atomización a través de elementos de distorsión.</p><p>Se enfrenta y se confronta desde una naturaleza que tiene el poso del autoritarismo como emblema. <strong>María Corina Machado</strong> es otro de los argumentos de confrontación para activar una conciencia de rechazo a la gestión de un Gobierno progresista, otra balada eterna en los cantos de sirena del PP.</p><p>Pero esto nos lleva también a otra reflexión: los intentos, hasta ahora infructuosos, de <strong>consolidar grupos de izquierda que participen</strong>, desde una conciencia social, en un proyecto común para acallar las voces que están intentando instalar discursos de validación de los populismos, guerras culturales alentadas por la fuerza de lo simbólico. </p><p>La atomización y la <strong>pérdida de fuerza política</strong> que estamos viendo en los intentos por unificar a esas izquierdas ponen de manifiesto que falta una representación sólida y proyectos comunes para reinterpretar lo que está pasando con el ascenso de la <strong>guerra cultural de la derecha</strong> en nuestro país. No podemos estar en discursos que no sean los de proponer ilusión y fuerza en la gestión para poner dique a los movimientos más reaccionarios.</p><p>Recordemos que la izquierda en su conjunto ha pasado por procesos de unificación, por compromisos para adaptar su filosofía a los nuevos tiempos, por modernizar, desde el abandono del marxismo por parte del socialismo, el trabajo de <strong>consolidación de sociedades libres </strong>y en igualdad, con derechos, participativas y, sobre todo, <strong>democráticas</strong>. El eslabón de las izquierdas en la cadena de modernización de España no es nada despreciable. ¿Y qué están haciendo ahora?</p><p>Si los intentos de consolidación de estos movimientos para enfrentar el auge inminente de la ultraderecha y su guerra cultural no tienen como guía la capacidad de <strong>mirar de frente a la ciudadanía</strong>, de activar mecanismos para hacerles ver una propuesta ilusionante, para <strong>acompañarles en sus deseos</strong>, en sus sueños de sociedad, en sus necesidades y es sus demandas, se habrá perdido un tiempo precioso en ese afán de ser protagonistas o de buscar un espacio de privilegio en las listas electorales, de no querer dar naturaleza a la consolidación de un grupo unitario desde la izquierda política para alcanzar al mayor número de electores.</p><p>La propuesta más progresista, con elementos demostrables de estabilidad social, riqueza, empleo, recursos públicos, compromiso y gestión ciudadana, pone de manifiesto que también <strong>hay una izquierda que sabe administrar recursos</strong> para hacer una sociedad mejor, que mira de frente a la gente para escuchar y gobernar en consecuencia, que conoce bien el resultado de una responsabilidad que tiene a las mujeres y hombres como motor en el desarrollo de sus políticas. En definitiva, <strong>una izquierda que sabe gobernar desde la izquierda</strong>. Para lo cual tendríamos que preguntarnos: ¿Es utópico pensar en un proceso de unificación?</p><p>La visita de María Corina Machado, y la consiguiente activación de un nuevo envite en la guerra cultural de las derechas, pone de manifiesto la necesidad cada vez más urgente de consolidar un proyecto firme, inteligente, ahormado y estable desde una <strong>unificación capaz de combatir con fuerzas en una guerra cultural</strong> que puede llegar a arrastrar a la derecha y la ultraderecha hacia futuros gobiernos.</p><p>Las exhibiciones de guerra cultural de las derechas de este país tienen que tener una respuesta firme en una izquierda con un claro objetivo, un discurso que demuestre <strong>la fuerza de las sociedades</strong> y el valor real de los discursos políticos y la capacidad de gestión; pero también la defensa de la inteligencia para desenmascarar lo simbólico de las derechas y proponer una cultura que nazca de la unión, no de la confrontación de los españoles y las españolas. </p><p>La unión política puede traer una <strong>unión cultural</strong> que avale una respuesta ante los totalitarismos. ¿A qué estamos esperando?</p><p>___________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La unión de las izquierdas y la Guerra Fría cultural]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Democracia,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La cara oculta de lo humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/cara-oculta-humano_129_2173673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3cce602f-9691-4b86-9d19-d0a0d24f74f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cara oculta de lo humano"></p><p>La <strong>Luna es un</strong> <strong>astro fascinante que ha irrumpido siempre en las actitudes</strong> de los seres humanos. La antropología ha analizado los recursos que las lunas han venido dejando, marcando las fiestas, los duelos, los acontecimientos de la siembra, el ritmo de la vida.</p><p>La Luna <strong>no es un astro que ampare formas de conquista,</strong> colonizaciones para hacer de su superficie un espacio habitable, sino que se ha instalado en nosotros<strong> como un recurso profundamente literario</strong> capaz de activar nuestra sensibilidad y de modificar nuestros comportamientos.</p><p>Los viajes a la Luna descritos por <strong>Julio Verne</strong> o por <strong>Cyrano de Bergerac</strong> han dejado en los ojos de generaciones un compromiso con esa trayectoria para marcar tiempos de<strong> activación de lo creativo,</strong> literaturas para acompañar a la imaginación a mundos soñados, nuevas tierras de <em>jauja</em> que se describen como imponentes paraísos inimaginables.</p><p>Cyrano hablaba de seres de <strong>doce pies que caminaban al revés,</strong> de un <strong>diálogo con la ambivalencia de la guerra y la paz</strong>, con un recorrido moral de las costumbres enfrentadas entre los lunáticos y los terrestres. La Luna era un planeta para <strong>reflexionar sobre los males de la tierra: </strong>La ambición, el dolor, la culpa; en definitiva, la condición humana.</p><p>El viaje de Cyrano no era otra cosa que el enfoque, desde otra manera de mirar, de las costumbres de la sociedad de su época, criticando, con el viaje de por medio, las formas de vida en las que su tiempo (1619- 1655) estaba viviendo.</p><p>Ahora un viaje lunar significa una<strong> carrera de conquista, </strong>una lucha de temperamentos nacionalistas que ponen de manifiesto la capacidad y la fuerza de Estados Unidos ante los movimientos de acercamiento de China. Ya <strong>la literatura y su estructura imaginativa se ha ido perdiendo</strong> a favor de una guerra tecnológica que refuerza la idea de colonización para ocupar territorios inexplorados y hacerlos nuestros, rotundamente nuestros.</p><p>La Luna es una <strong>posibilidad habitacional donde ir construyendo nuevas estructuras sociales,</strong> donde ir fomentando nuevos mundos para el desarrollo de élites que puedan elegir el planeta satélite como espacio para apartarse del caos y la furia de la humanidad terrestre. ¿Estamos en trance de utilizar la superficie lunar para acometer una tarea de destrucción a largo plazo? </p><p>Porque el ser humano, en su condición operante, siempre ha estado<strong> activando el botón del deterioro de la naturaleza</strong> para beneficio propio, ¿puede ser este un eslabón más para la larga cadena de conquistas?</p><p>Si así fuera, parece entonces curioso que la misión lunar de Estados Unidos se denomine <strong>Artemis</strong>, diosa de la luz y poseedora de atributos que <strong>castigaban a quienes dañaban la naturaleza.</strong></p><p>Pero desde la literatura siempre nos quedará <strong>la sensación de lo misterioso, la reflexión ante lo inexplorado y la visión lejana de un astro </strong>que nos faculta para plantar las cosechas, nos invita a celebrar los cambios, nos avisa del tiempo de la fiesta y pone sobre nuestras cabezas el amor, la pasión, la fuerza de un diálogo eterno cuando alzamos la vista para mirar.</p><p>Pensemos ahora que<strong> la cara oculta de la Luna </strong>–también desde el álbum de Pink Floyd– no es tanto un <strong>desconcertante territorio oculto al ojo humano, </strong>sino también un proceso de identificación del pensamiento con la conciencia interior, con un recorrido desde fuera hacia dentro, con la introspección como forma de conocimiento. Nuestra cara oculta se ilumina con nuestra <strong>necesidad de explorarnos</strong> (permítanme el reflexivo) para saber más de nosotros. Y en esta exploración no puede haber conquista, sino descubrimiento puro.</p><p><strong>El viaje es antropología, literatura, imaginación y pasión.</strong> Porque todo lo demás está llamado a ser<strong> colonización, toma de posesión y guerra tecnológica. </strong>La Luna está ahí arriba para gozarla.</p><p>___________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 04:01:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Cohetes espaciales,Estados Unidos,Donald Trump,Literatura,Libros,Astronomía,Astronautas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Homo Bellicus']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/homo-bellicus_129_2154187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Homo Bellicus"></p><p>A la vista de los acontecimientos, podríamos concluir que <strong>la especie humana es violenta por naturaleza</strong>. Esto, que parece una afirmación muy evidente si tenemos en cuenta la escalada bélica en el mundo y el afán conquistador y de dominio de los intereses del <strong>presidente de Estados Unidos</strong>, no debería mantenerse como una verdad irrefutable, como un dogma de fe.</p><p>Caeríamos en un error si nos planteáramos que<strong> es imposible modificar el comportamiento de las sociedades</strong>, de la respuesta a las ambiciones, de la contestación mediante la violencia, aun a pesar de los focos de acción bélica que se extienden por el mundo. </p><p>Pero si observamos de cerca los <strong>movimientos a favor de la paz frente a los del odio</strong>, podremos suponer que no hay un camino de esperanza, un espacio para el optimismo que puede llegar a concluir con un armisticio permanente, con la función social de los grupos humanos que tenga más que ver con un <strong>comportamiento pacificador</strong> que con una acción de guerra.</p><p>Cuando los neandertales convivieron con los sapiens, la evolución de unos y otros caminó por senderos diferentes. Los primeros, mucho más <strong>proclives a una violencia física</strong>, al estímulo de la fuerza física, fueron perdiendo eficacia en el contexto de los segundos, que utilizaban algo tan interesante como la comunicación como argamasa de su comportamiento. Los que se comunicaban tendían a formar grupos humanos que contribuían al <strong>mejor funcionamiento de la tribu</strong>, la comunicación les proveía de fuerza para afrontar dificultades, para asimilar conflictos y deshacer entuertos. Mientras que los primeros atribuían a la fuerza bruta todo el peso de su evolución, los segundos hablaban para entenderse, o tratar de hacerlo.</p><p>Esta herramienta, mucho más poderosa que una flecha a tenor de los acontecimientos, <strong>provocó la preponderancia del grupo de los sapiens</strong>, frente a unos neandertales que fueron desapareciendo a medida que el mundo evolucionó hacia la comunicación y el lenguaje, hacia la comprensión y la empatía.</p><p>Esa y no otra debería ser <strong>la fuerza que moviera a las civilizaciones</strong>, el contexto en el que los poderosos estuvieran más cómodos, aplicando el lenguaje, el entendimiento, como armamento para la acción; y, con él, el respeto por el otro y por su derecho a la existencia.</p><p>Permítanme hacer una<strong> reinterpretación filosófica</strong>: </p><p>La voz de Nietzsche proclamando <strong>“Dios ha muerto”</strong> venía a dotarnos del nuevo contexto ante la desaparición de los valores reglamentados por la espiritualidad, ante la fuerza del nihilismo, pero también ante la aparición de un ser humano desprovisto de los amarres que esta situación dejaba en el nuevo contexto social, desprovisto, fundamentalmente, de la moral. La <strong>aparición del Superhombre</strong> llevaba aparejada, en una interpretación más ajustada, el egoísmo, el despotismo, la astucia para el enfrentamiento, el rechazo al otro. El Superhombre era, por tanto, gasolina para la afirmación de la individualidad y la desaparición de cualquier contexto moral que apresara sus intenciones.</p><p>Estamos en un momento profundamente individualista, agarrados a la evolución desde postulados de conquista y asimilación de territorios, desde el <strong>aprovechamiento de las materias primas para beneficio propio</strong>; estamos, sin duda, manejando una parte de nosotros que tiene más que ver con neandertales que con sapiens, y lo estamos haciendo con la <strong>pérdida de la capacidad de comunicarnos</strong> y, por consiguiente, con un proceso rápido de <strong>desaparición de los juicios morales</strong>.</p><p>El <strong>“Dios ha muerto”</strong> nietzscheano, no está ahora para absolver al ser humano en el concurso de lo dogmático, en la fuerza de la moral cristiana, sino para descarrilar al individuo en el más <strong>preocupante proceso de individualismo </strong>que trae consigo una <strong>negación de la moral civil</strong>, de la empatía, del reconocimiento y la cercanía al otro, un proceso construido con la naturaleza de los neandertales, sin tener en cuenta que las civilizaciones han llegado hasta aquí por haber entendido que su supervivencia está más cerca de proclamarse desde la actitud del sapiens, con la comunicación como herramienta, con el lenguaje como fuerza. </p><p>Observemos de cerca el comportamiento de los poderosos en su afán de conquista. <strong>¿De dónde penden sus propósitos?</strong>, ¿desde qué moral se evalúan?</p><p>Quizá estemos en un punto de inflexión que provoque la <strong>desaparición y el exterminio del homo sapiens a favor del homo bellicus</strong>, sean estos quienes sean. </p><p>_______________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Homo Bellicus']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra,Política]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El gran Bryce Echenique]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/gran-bryce-echenique_129_2159408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9415c072-3fcb-439d-9d60-2b58bbd315de_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021483.jpg" width="5304" height="2984" alt="El gran Bryce Echenique"></p><p>Con la muerte de<strong> Alfredo Bryce</strong> desaparece también un ímpetu literario que iba mucho más allá de la propia literatura, un abrazo de <strong>consistencia vívida</strong> y un profundo conocimiento de los resortes de la emoción.</p><p>Alfredo era una de esas personas que sedimentan amistades, rellenan los huecos que ha provocado el desánimo y se atrincheran en el humor como el <strong>máximo exponente de la vida</strong>. Además de un escritor de largo aliento, con estructuras líricas en cada una de sus narrativas, <strong>era un hombre bueno</strong>, con la fuerza de una bondad que iba regalando al mundo, sin nada a cambio, más que un abrazo, una sonrisa, <strong>tan solo una palabra</strong>. </p><p>Lo conocí hace mucho de la mano de Pepe Esteban y Chus Visor, quizá delante de un Pisco Sour o riendo después de una de aquellas anécdotas incuestionables que, aun sin tener un <strong>fondo de verdad</strong>, las iba trazando como si realmente hubieran sido vividas.</p><p>Alfredo sembró parte de <strong>mis estancias en Madrid </strong>de un tono de celebración y de nostalgia, como si ambas cosas fueran necesarias en su manera de transitar las cosas del mundo, ese <em>mundo de Julius</em>, abocándonos a un imaginario solvente <strong>en lo literario</strong>, pero también firme en el compromiso con su verdad.</p><p>Se fue a Lima para abandonar las noches largas de Madrid, los tiempos de la amistad sincera y el escalofrío de su narrativa. Se fue quizá para integrarse en <strong>otra manera de ver el mundo</strong>, en otro sabor en la punta de la lengua, quizá con más tristeza, aquella que proclamaba su tata cuando Alfredo preguntó: “Cómo estás”, para responder un tremendo <strong>“Dándole pena a la tristeza”</strong> . </p><p>Porque así quedó el escritor y el amigo, combatiendo entre la trinchera de la desesperación y <strong>el poder sanador de la literatura</strong>, entre la dureza de un sentimiento de tiempo ya no usado y los minutos lentos de Perú, los taimados momentos del retiro a su pesar.</p><p>Fue muchas cosas Alfredo, pero por encima de toda su estructura, aquella que empujó la creación de libros magníficos, estaba la bondad y la nobleza,<strong> la lucidez extrema en la ebriedad</strong>, el brazo preparado siempre para abrazar y, aunque perdida por un tiempo, una sonrisa <strong>abierta a la esperanza</strong>. </p><p>Descansa en paz, amigo.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 12:01:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El gran Bryce Echenique]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Perú,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quien insulta, pierde?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/insulta-pierde_129_2138538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cce53b1b-33ba-4000-b527-35c3784db5df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quien insulta, pierde?"></p><p><strong>El arte del insulto</strong> ha generado mucha literatura. Los recelos, las sospechas, las envidias entre escritores tienen como exponente un elemento común desde el que insulta y ante aquél que es insultado: un poso de<strong> inteligencia e ingenio</strong>. Góngora, Quevedo, Lope, eran grandes insultadores, con una pericia mayúscula para descargar sus iras sobre un adjetivo, una sentencia o un verso que rasgaba las vestiduras del enemigo, arañaba la piel del otro, profería<strong> un golpe de excelencia</strong> en cualquier herida.</p><p>Pero los tiempos han cambiado. Ahora el insulto es atropello, improvisación, bilis, desde los que atacar desnudos de ingenio, desprovistos de astucia y, desde luego, <strong>de inteligencia</strong>.</p><p>La presidenta de la Comunidad de Madrid<strong> lanza un “hijo de puta” </strong>en la tribuna de invitados del Congreso como una pedrada, un resorte de su falta de oratoria que tiene que ver más con <strong>poca contención</strong> que con dominio del verbo. Cuando se mezcla la activación del odio con la poca preparación, casi siempre sale el eructo y el ruido, y, en ellos, una desesperada acción sin cimientos en el conocimiento, <strong>sin poso</strong>.</p><p>La concejala del PP que lanza un “hijo de puta” en un mitin de Sánchez está afirmando <strong>una voz de tribu</strong> entre los suyos, una destreza singular para atacar un debate ponderado y cuerdo, con la dimensión real de un “hijo de puta”.</p><p>Pero el problema viene cuando el insulto fácil se convierte en argumento de un partido, cuando la voz desgarrada de un “hijo de puta”<strong> es juicio suficiente</strong> del interlocutor político. Porque aquí podemos evidenciar dos elementos fundamentales.</p><p>El primero es pensar que mediante esos improperios se activa la maquinaria de <strong>captación del voto</strong>, que tras un “hijo de puta” se encuadra <strong>la dimensión moral </strong>de una nueva política que favorece a quien lo profiere, que abre las puertas a aquello tan nuestro de “bien dicho” o al “así sí”, que marcan un camino <strong>abierto a la aceptación</strong> y al refuerzo de la actitud.</p><p>El segundo es pensar que el territorio de la política no se entiende desde la oratoria y la capacidad de convencer, desde el acercamiento de valoraciones, juicios racionales y análisis de estrategias, sino más bien desde las acometidas verbales al centro del<strong> estómago de los electores</strong>, allí desde donde lo irracional puede ser la llama que encienda el recurso más oportuno para alcanzar el poder.</p><p>El primero tiene que ver con la clase política en general, el segundo con <strong>la masa</strong> que compone la sociedad en su conjunto. Preocupante, ¿verdad?</p><p>Si hemos llegado a situarnos en un modo de hacer política en que un “hijo de puta” tiene la fuerza de un argumento, pongamos a preparar nuestras vidas para acudir a <strong>cualquier cita electoral </strong>protagonizada por el insulto en los púlpitos de la oratoria, por los faltones en las homilías, por la bilis en los consejos de dirección.</p><p>Y después de este análisis, parémonos a pensar cómo los aires de<strong> la política americana del norte </strong>están llegando a la cuna del conocimiento y la inteligencia, de qué manera Europa es asaltada por la verborragia del trumpismo, atenta sólo a la descalificación para consolidar <strong>discursos de odio</strong>, afrentas, reyertas y juicios sumarísimos desde ese tan recurrente “hijo de puta”.</p><p><strong>Trump</strong> insulta a la prensa, a los países de la OTAN, al entramado societario que no baila su música, a los migrantes que tratan de defender sus vidas ahora en peligro por la existencia de una asociación criminal llamada ICE, a los que investigan su conducta sexual. Insulta <strong>como forma de vida</strong> porque su argumento no requiere mucho más en la destreza de su maquinaria de poder. Nadie le para los pies porque <strong>sus índices de aceptación</strong> después de determinados comportamientos se elevan satisfactoriamente para sus intereses.</p><p>Con todo, me temo que esto no ha hecho más que empezar. Y podemos afirmar que, además de nuestra lengua, también sufre <strong>nuestra democracia</strong>. Además de nuestra inteligencia, empieza a sufrir España como país, como entidad política, como ejemplo.</p><p>No nos dejemos llevar por un “hijo de puta”. Hablemos de las cosas que preocupan y ocupan a la clase social que activa los resortes del <strong>desarrollo real </strong>de un país, y hablémosle a la cara para decirles que nunca un insulto puede ser la llave para defender las capacidades futuras de España, su contexto general real. </p><p>Quien insulta, pierde. ¿O no?</p><p>_______________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Feb 2026 05:00:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Quien insulta, pierde?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP,Política,España,Extrema derecha,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo puede ser diferente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/diferente_129_2126460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todo puede ser diferente"></p><p>Por muchos análisis políticos que uno pudiera hacer de la situación en la que se encuentran <strong>las derechas en este país</strong>, nunca podríamos imaginar el impacto real que sus políticas tienen en una sociedad como la nuestra. </p><p>Los torbellinos mundiales a los que estamos asistiendo, <strong>perplejos con las acometidas del trumpismo y sus golpes de pecho</strong>, con el orden internacional en trance de hacerse pedazos, aportan una idea que flota en el ambiente de la política en España y que, de manera muy clara, da muestras de una afirmación de determinados comportamientos que complace a una parte del electorado que se describe por mayorías. </p><p>La incursión en <strong>Venezuela </strong>y el <strong>secuestro de Maduro</strong>, las avaricias motoras de la economía, que han puesto el foco de explotación en <strong>Groenlandia</strong>, las amenazas a <strong>Cuba</strong>, <strong>México </strong>o <strong>Colombia</strong>, y la <strong>falta de consideración del gobierno de Estados Unidos a Europa</strong>, no son más que las espoletas para que las derechas crezcan, instaladas en silencios de complicidad ante Trump o alojadas en el escapismo político cuando se les pregunta por la aceptación de esas amenazas, por su legitimidad.</p><p>Callan ante el poderoso de la misma manera que cuentan las reacciones de la sociedad por votos. <strong>Los beneficios son muchos,</strong> a cuenta de las encuestas que vamos conociendo, y que dan un crecimiento significativo al bloque que representan. </p><p>Ahora es necesario preguntarse qué está pasando, cómo una sociedad democráticamente constituida, que vivió el puño de la dictadura franquista, que trabajó de manera ejemplar por reaccionar a la muerte de Franco para construir una España de consenso, <strong>puede estar dando su apoyo a partidos políticos que apoyan comportamientos dictatoriales, colonialistas, racistas y violentos</strong>, además de antidemocráticos, para hacerse valer en ese nuevo orden internacional.</p><p>Pero han pasado cincuenta años desde esos acontecimientos, y ya la sociedad española no es la misma.</p><p>La marea del <strong>neoliberalismo</strong>, la <strong>apropiación de una guerra cultural con fuerza suficiente</strong>, la exclusión como forma de defensa, pero sobre todo, la prepotencia y la sobreexcitación de los pulsos, son elementos valorados por esta nueva sociedad, la descrita por Trump, ahora <strong>líder mundial con derecho de pernada</strong> (Epstein mediante).</p><p>Las derechas españolas saben que, subidos al carro de los acontecimientos mundiales, <strong>son menos vulnerables</strong>. Saben que desde esa postura están incrementando sus apoyos, conocen bien cuál es el movimiento que capitaliza los votos para conseguir el poder y ven, de manera notable, que los comicios aportan valor a sus silencios, a la complicidad con el nuevo orden mundial.</p><p>Pero ya es <strong>hora de tener en cuenta las políticas de protección</strong>, no solo de los territorios amenazados, sino también de la sociedad en su conjunto. Los niveles de inversión en lo público, el crecimiento de la calidad de vida a través de acciones gubernamentales precisas, la economía española en máximos históricos, y la repercusión internacional del gobierno de coalición de la izquierda. Es hora de <strong>amplificar en el discurso cotidiano esas políticas</strong>, y hacerlas entender enfrentadas al discurso que las derechas vienen representando. Y hacerlo, definitivamente, sin complejos.</p><p>Ese es el más destacado de nuestros valores. Frente a las amenazas, <strong>la protección de lo público</strong>; frente a las invasiones, la defensa de la democracia; frente a la ambición desmedida de las grandes corporaciones internacionales, la puesta en valor de la sociedad como motor necesario para conquistar el futuro.</p><p>Quedan más o menos dieciocho meses para las elecciones, un tiempo en el que se darán o quitarán razones, y se debería de <strong>comenzar a poner el foco en la defensa de la democracia, en la construcción de España y Europa</strong> como sedimentos firmes sobre los que seguir creando sociedades libres, en el empuje que supone ponerse en frente del neocolonialismo, de la explotación del territorio, de las mentiras de los gobiernos que tratan de arrasar la plenitud cultural de los pueblos, apenas movidos por la explotación y la ambición como equipaje. </p><p>Deberíamos empezar a pensar en la <strong>defensa del ser humano </strong>antes que enzarzarnos en discusiones políticas que obstaculizan el desarrollo de la izquierda, y que dan alas definitivamente al bloque de las derechas. Deberíamos proponernos, como sociedad, crear un dique a las locuras y a los silencios, a las ambiciones desorbitadas y a los odios, a las intolerancias y a las mentiras. Y tener oídos que sepan escuchar y mentes que sepan reflexionar. Porque ese es el espíritu social que sostiene a la civilización, y no otro.</p><p><strong>Todo puede ser diferente</strong> a lo que parece, aunque nos cueste pensarlo ahora.  </p><p>_______________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 05:01:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Todo puede ser diferente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Izquierda,Democracia,Guerra,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Populismo desde la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/populismo-izquierda_129_2112029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7b3575b7-b9f5-4df1-a801-c0d79598bf8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Populismo desde la izquierda"></p><p>Algún lector pedía soluciones ante la <strong>descarga de análisis de mis artículos,</strong> unas soluciones que trataran de dar claves para afrontar lo que nos espera con cierta dignidad y con poco atropello informativo.</p><p>Ante tal petición, uno trata de ponerse en la tarea de colocar cuatro o cinco líneas que pudieran construir un discurso político de alternativa a los que ahora vamos escuchando, una mirada atípica para sacar del tedio a los informativos, a los artículos de opinión, a la sociedad en su conjunto. Los decálogos serían una<strong> buena herramienta para profundizar, </strong>pero para asumir la defensa de un decálogo sería necesario diseñar diez puntos de interés y, me temo, no tenemos tanta capacidad real para trazarlos sin caer en lo cursi o en el discurso vacío.</p><p>Pero sí que puedo decir, a riesgo de equivocarme, que existe una<strong> </strong>línea de análisis de lo político<strong> </strong>que, o se le tiene miedo, o no ha prosperado por la incapacidad para llevarla a cabo en este momento de nuestra historia: <strong>el populismo desde la izquierda.</strong></p><p>Asumir que las consideraciones populistas quedan en manos de la derecha y de sus vientos neoliberales sería un error importante. No considerar esa capacidad del discurso desde la izquierda supone dejar el<strong> territorio despejado </strong>para lo que en este momento se ha establecido como líneas mágicas de los partidos más a la derecha del PP (y de algunas baronías del propio PP). </p><p>El trabajo de alentar a los seguidores con proclamas que tiran al centro de lo emocional se ha convertido en una de las sendas por las que transitar sin ningún desprecio, con resultados notables y con discursos relativamente sencillos, que llegan porque disparan al centro del corazón. <strong>La razón, </strong>por tanto,<strong> queda en un segundo término, </strong>es el último vagón que arrastra una locomotora poderosa. Activar los sentimientos, las tripas de la población, siempre ha dado resultados; o bien para proclamar revoluciones o para asimilar regímenes.</p><p>La literatura política ya ha puesto sobre el papel la importancia de asumir capacidades populistas en la izquierda para tocar la fibra sensible del electorado, para iniciar un proceso de <strong>asimilación del discurso político </strong>desde estas coordenadas y construir puentes entre las teorías, la acciones de gobierno y el corazón. Y no hablo del <em>storytelling</em>, tan difuminado ya desde la utilización de sus argumentos por Ronald Reagan. </p><p>Pero la naturaleza del nuevo tiempo en política nos lleva a pensar que objetivar el trabajo realizado, aplicar porcentajes al desarrollo de sus leyes, diseñar estrategias de comunicación y venta de producto desde coordenadas estrictamente formales, va a ganar la <strong>consideración de la población en su conjunto. </strong></p><p>¿Por qué no atreverse con esta línea de pensamiento? Pues quizá porque<strong> el miedo acecha </strong>y la incapacidad para llevarla a cabo por parte de los diseñadores de contenido en la izquierda es manifiesta. O, sencillamente, porque falte la capacidad de pensar desde el punto de vista de lo creativo.</p><p>Cuando casi todo está perdido, cuando la opinión generalizada apuesta por la quiebra de la izquierda para próximas citas electorales, cuando la defensa de las acciones de los partidos se someten al<strong> juicio de su defensa</strong> sin proclamar un ataque de sus líneas de pensamiento, cuando el territorio del corazón, y su activación necesaria, queda en manos de lo ultra, un paso hacia delante para conquistar determinados discursos de aliento no vendría nada mal. </p><p>El populismo de la izquierda no alentaría a <strong>desatar las iras </strong>contra aquellas personas que<strong> pensaran diferente,</strong> ni activaría comportamientos de odio y de rechazo del otro; no contestaría con proclamas ni con sedimentos de tiempos pasados; porque la izquierda en su conjunto siempre ha venido defendiendo aquellas tesis que quedan dentro de su historia, que enaltecen comportamientos sociales claros, que evidencian la<strong> necesidad de mirar a los otros </strong>para saberse también en ellos como una manera de profundizar democracias. La colectividad y su corazón, la sociedad y sus latidos, son parte esencial de la fuerza de los y las progresistas. No estaría de más que supieran poner sobre cada discurso, sobre cada argumento, el corazón común de todos y todas:<strong> el populismo de la izquierda. </strong></p><p>_______________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 05:13:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Populismo desde la izquierda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Sumar,Podemos,PSOE,IU,Populismo,Pablo Iglesias Turrión,Yolanda Díaz,Ione Belarra,Irene Montero,Estrategia electoral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La bala' y la memoria democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/bala-memoria-democratica_129_2105773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En estas fechas en las que se recuerda la <strong>muerte del dictador Francisco Franco</strong>, que modificó el curso de la historia de nuestro país hacia un lodazal de largo aliento, también sería bueno preguntarse dónde estamos, como ciudadanos, en el proceso de reivindicación de la democracia, de la memoria democrática. </p><p>Porque atravesamos un espacio de turbulencias que<strong> agitan el elemento fundamental de convivencia por el que se luchó durante el proceso de la transición española</strong>, un momento en el que las generaciones que han vivido en la paz y la estabilidad social airean una crítica a los sistemas políticos desde los que se está gobernando, con un enaltecimiento de los fascismos en las calles de Madrid, con cánticos que evidencian un acercamiento preocupante hacia grupos de acción social muy adheridos a las proclamas franquistas. <strong>Quizá sean pocos, pero son.</strong></p><p>Así las cosas, las leyes surgidas para <strong>enmarcar la memoria democrática</strong>, vinculadas también a presupuestos para mover la tierra de las fosas comunes donde los republicanos españoles reposan, es un hito dentro de los compromisos del Gobierno para mantener vivo el recuerdo de los años más duros, de la dictadura más atroz y de<strong> los instantes de dolor de las familias que buscan con ahínco los restos de sus familiares. </strong></p><p>Para dotar de dignidad a nuestra historia <strong>es necesario fomentar la memoria</strong>, también la de los republicanos caídos por defender sus ideales, y fomentarla desde la participación de todas las personas en un discurso que hable de solidaridad y de dignidad, de unión y de comprensión; pero también de verdad como el elemento fundamental para comprometernos como sociedad en construcción.</p><p>He visto <em><strong>La bala,</strong></em> la nueva película dirigida y protagonizada por <strong>Carlos Iglesias</strong>, en la que se habla de la memoria histórica para acercarnos problemas morales clave en nuestra sociedad, el protagonismo de lo simbólico y el ruido en el debate social sobre vencedores y vencidos, <strong>la polarización en una España acrecentada por sus males</strong>, los valores y los vínculos con la verdad de los republicanos y los alistados a la División Azul para combatir el comunismo. </p><p>La tesis que defiende Iglesias es muy sencilla, porque tiene que ver con la idea de que saber la verdad lleva a descubrir una visión diferente de lo imaginado. <strong>La clase burguesa de derechas tiende a querer ignorar porque lo que puede descubrir no concuerde con sus ideas o con sus valores. </strong>Es en este sentido donde cuelga el análisis de “La bala” y que ahora dejo a la opinión, después del visionado, de quien esto lee.</p><p>Pero lo importante de este discurso es ser capaces de analizar dónde estamos como sociedad y desde dónde venimos, qué valores tenemos ahora y de qué manera estos son los posos de nuestra historia reciente. Porque <strong>somos hijos de la democracia</strong>, pero también nietos de los que lucharon por defender la República, y, posiblemente, padres y madres de no se sabe qué desarrollo evolutivo posible. </p><p>La memoria histórica pone de manifiesto un espacio para la reflexión, que reivindique un tiempo de renuncia y de hallazgo. Los jóvenes que gritan el “Cara al sol” con el brazo alzado en saludo fascista por las calles de Madrid son el foco desde donde iluminar un problema social de gran calado, un tiempo en el que se están desarrollando –y permeando de manera sustancial– <strong>unas ideas que tapan los procesos de memoria democrática para llevarnos por la senda de una debilidad intelectual</strong> que sea magma para la producción de comportamientos fascistas, de grupos activos que reivindican a Franco como máximo exponente de una nueva España.</p><p>El personaje interpretado por <strong>Eloísa Vargas en </strong><em><strong>La bala</strong></em>, una vez descubierta la verdad sobre la ideología de sus antepasados y la actitud de su abuelo en la guerra civil, dice algo muy elocuente en un bello diálogo de afirmación de clase social: <strong>“Eso es lo que no nos conviene ser”</strong>. <strong>No</strong> <strong>conviene ser hijo o nieta de rojo</strong>, de la misma manera que no conviene saber la verdad; no conviene perder una dignidad familiar forjada por un estatus de clase porque la memoria histórica aporte una evidencia que rompe con los valores forjados en el seno de esa familia. <strong>¿Cuántos de los chicos y chicas que proclaman en las calles discursos fascistas podrían encontrar, a poco que rascaran en su historia, ese compromiso con la verdad? </strong>La verdad que no les gustaría encontrar. Su propia memoria forjada por la lucha ideológica y vital de sus antepasados.</p><p>Esa es la vital importancia de las leyes surgidas en torno a la memoria democrática: Mantener vivo el espíritu de nuestra verdad, por mucho que a algunos les duela.  </p><p>_________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 05:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
      <media:title><![CDATA['La bala' y la memoria democrática]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Democracia,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estrategias comunicativas en la ultraderecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/estrategias-comunicativas-ultraderecha_129_2092056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6ef26215-e2bd-486b-8686-af09f4b16ee1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estrategias comunicativas en la ultraderecha"></p><p>Una de las conclusiones que podemos sacar de los resultados de las encuestas que definen los apoyos de los partidos políticos en liza es que<strong> la presencialidad agota al electorado. </strong></p><p>Los dos grandes partidos no solamente pierden votos, sino que <strong>transfieren los suyos a formaciones con muy poca presencia en medios</strong> y que se abastecen del desgaste con poco esfuerzo comunicativo; o que representan a formaciones muy implicadas en redes sociales casi instaladas en <em>dark webs.</em> A más presencia, incluso con un discurso bien construido, con interés político real, más desgaste electoral. Esto es, a todas luces, muy preocupante, porque <strong>define un proceso de recepción del mensaje político </strong>que tiene que ver con una sociedad cerrada a las estructuras de comunicación tradicionales, con nuevos modos de enfocar la opinión y, por tanto, abierta a nuevos tiempos en esta materia.</p><p>Y, <strong>¿cuáles podrían ser estos nuevos tiempos?</strong> Se está dando un vuelco que se define en las tendencias de voto; no solo por el uso de las redes sino también por el manejo del silencio como recurso en la comunicación. Aquel que habla tiene más posibilidades de equivocarse. Y es ahí donde se establece la<strong> diferencia entre lo que es acogido con eficacia y lo que no.</strong></p><p>En los minutos siguientes a <strong>la decisión de Carlos Mazón de presentar su dimisión,</strong> Abascal desliza no solo el chascarrillo de las lentejas, sino también algo mucho más elocuente. El líder de Vox dice que hablarán de su posición cuando el PP hable de la suya respecto al relevo en el Gobierno de la <strong>Generalitat Valenciana.</strong> Esa actitud es la actitud del silencio, de la espera, del compromiso con dejar hacer para que sea el mensaje del otro el que fructifique en tu formación, un mensaje del cual te aproveches para tus fines de campaña. Convendrán conmigo en que este <strong>“no mojarse”</strong> implica también no tener un discurso alternativo con la fuerza del debate político, con la constatación de una dialéctica que, hasta la fecha, era la piedra angular de cualquier decisión política, pero, <strong>¿de qué serviría? </strong></p><p>Estamos, por tanto, ante un emisor que huye del argumento, instalándose en ese silencio del que hablamos, un receptor cansado del debate establecido como <strong>“guerra de guerrillas” </strong>que ahora prolifera entre los dos partidos de mayor representación parlamentaria, y un mensaje que se apoya en la valoración de los otros para defender, no solo las conclusiones propias, sino también el protagonismo de ese argumento que tanto prolifera ahora: <strong>“Todos los políticos son iguales”</strong>; sin dejar advertir que quien esto defiende forma parte de las estructuras de los partidos en el arco parlamentario.</p><p>No me negarán entonces que los resultados que proyectan el<strong> aumento de porcentaje de votos en el partido de Abascal</strong> están dándonos la clave para analizar más en profundidad (y, sobre todo, desde los gabinetes de comunicación política) el desarrollo que está teniendo este nuevo camino de impacto. </p><p>Si tratamos de justificar lo dicho, no hay nada como analizar la intención del voto joven y las nuevas incorporaciones al voto.</p><p>Por edades, <strong>Vox vence en intención de voto de los 18 a los 44 años.</strong> La ventaja sobre sus competidores es especialmente amplia entre los más jóvenes (hasta 24 años) donde obtiene un <strong>30,6% de intención de voto</strong>, lo que supone una ventaja de <strong>23,1 puntos porcentuales sobre el PP (7,5%) y de 11,1 sobre el PSOE (19,5%).</strong> En apenas un mes, en esa franja de edad, el partido de extrema derecha ha subido <strong>6,6 puntos (fuente 40dB).</strong></p><p>Si para un análisis más perfilado tenemos en cuenta los <strong>niveles de percepción del mensaje político tradicional </strong>en esta franja de edad, las cadenas de televisión, los periódicos, incluso la prensa digital en su conjunto, habremos llegado a la conclusión de que los tiempos han definido un sendero que beneficia cualquier estrategia que se aleje de esta dimensión en los <strong>procesos de comunicación política.</strong> Los falsos comunicadores a sueldo de la ultraderecha buscan estos terrenos para abrir la posibilidad de acercar más el voto joven a la formación de Abascal, y ahora también a la de SALF, con <strong>Alvise Pérez a la cabeza</strong> que, con un lema como<strong> “venciendo la corrupción, recuperando la libertad”</strong>, trata de afirmarse dentro del panorama de representación de los votantes más a la derecha de la derecha. Este último, con afirmaciones como “las ideologías solo sirven para engañar a tontos y a paletos”.</p><p>Lo hemos comentado en alguna ocasión, pero <strong>la fuerza de lo simbólico</strong>, que huye de la presencia del corpus político que atesoran los partidos más tradicionales, el alejamiento de los valores impuestos por los años de democracia y la activación de resortes que van más allá del argumentario manido de los debates parlamentarios, <strong>fortalecen la posición de Vox y SALF</strong>; y definen cuál es el beneficio de la no presencialidad de la ultraderecha para alcanzar sus fines. Y por eso no tiene más que esperar.</p><p>Sin presencialidad, sin claridad argumental, incluso ocultos en las <em><strong>dark webs</strong></em><em>, </em>reciben un constante alimento en forma de apoyos que evidencia una falla en el sistema. “Todo es lo mismo hoy: Tirar flores al agua que llegarse hasta el mar a recogerlas”, decía el poeta cántabro José Luis Hidalgo.  </p><p>______________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Nov 2025 05:01:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Estrategias comunicativas en la ultraderecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ultraderecha,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Familia, religión y patria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/familia-religion-patria_129_2087398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1405acd-f582-4fb8-9294-e17d75d640c3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Familia, religión y patria"></p><p>Con el<strong> triunfo de Milei en las elecciones legislativas argentinas,</strong> la política internacional no tiene desperdicio. </p><p>Las proas de todos los barcos de la ultraderecha están apuntando a un éxito que les lleva a formar gobiernos o a ser parte del juego de las mayorías en los parlamentos, las estructuras que sustentan, pequeños pilares sin aparente fuerza de empuje, son la razón con la que cuentan para pregonar, entre otras cosas, la<strong> llegada del reino del insulto</strong>, la descalificación ramplona y la apropiación de lo simbólico como fuerza motora de sus políticas. </p><p>Pero no debemos despreciar, desde la mirada de las democracias, la base de su juego, las <strong>reglas que se han dado para colonizar las ideas y los corazones. </strong></p><p>Si analizamos las características de las sociedades de las que formamos parte, podríamos decir que se asientan en una <strong>nueva fe que emana de lo irracional </strong>y que amenaza con instalarse dentro del campo de lo político. Los acontecimientos venidos de Estados Unidos ponen de manifiesto el concurso de lo simbólico, la fuerza del despertar de una<strong> emotividad muy conservadora que va delimitando el territorio protagonista de la familia, la religión y la patria</strong>.</p><p>Respecto a la familia, el desarrollo de las reglas de las sociedades más conservadores están <strong>proponiendo la defensa de ese micromundo</strong>, la protección ante las amenazas que pudieran desestabilizar el núcleo familiar y la fuerza de políticas que apuesten por lo <strong>individual frente a lo colectivo</strong>. Defender ese núcleo social significa tener controlado el espacio de voto desde una perspectiva muy singular, que obedece a las <strong>necesidades de supervivencia de un concepto de amparo y protección</strong>. </p><p>Pareciera que nadie está en contra, a tenor del valor dado a la familia, de normas y leyes que definan sus beneficios frente, por ejemplo, al flujo de la inmigración, o en cuanto a las <strong>ayudas sociales y el concurso de las creencias religiosas</strong> (recordemos que la familia es la cúspide del valor católico); pero tampoco a la defensa de lo simbólico porque es desde la educación en valores de esa primera estancia educativa desde donde articular el motor de la identificación con banderas, himnos, proclamas, etc. Frente a esto, la fuerza educativa de los centros de enseñanza. Las<strong> universidades más progresistas,</strong> que incentivan el compromiso con el pensamiento libre, están siendo castigadas por ser <strong>enemigas de los dogmas que surgen desde la política</strong> y que repercuten directamente en lo familiar. La proliferación de centros privados intensifica la posibilidad de un adoctrinamiento muy conservador dentro del contexto educativo, premiando valores que poco tienen que ver con el viento de una ideología progresista, o, si se me apura, que tiene que ver con <strong>la producción de individuos preparados para formar parte de los nuevos proyectos de un mundo de competitividad e individualización</strong>. </p><p>Lo <strong>religioso</strong> es un elemento a tener también en cuenta, porque desde organizaciones que se sustentan por el peso de la fe y el dinero a partes iguales, se propone un ejército para la defensa moral de los gobiernos más conservadores. Los <strong>evangelistas</strong>, por poner un ejemplo, son e<strong>l sustento de la lucha contra el aborto</strong>, desarrollando toda una red de clínicas en América para disuadir a las mujeres de su derecho a no llevar a término un embarazo; o la implicación política en Brasil. La fuerza de su lucha también tiene que ver con la defensa de aquellos gobernantes que fortalecen en sus políticas la doctrina que ellos viene defendiendo, sirviendo como amparo a sus acciones e incrementando sus ingresos como respuesta a sus tácticas de defensa de esos valores. Los <strong>núcleos religiosos son, por tanto, la gasolina</strong> <strong>de los populismos </strong>de la ultraderecha y están fortalecidos para sus fines.</p><p>Y, por último, la <strong>patria</strong>, como el<strong> territorio fuertemente protegido ante las injurias y las calumnias</strong>, con un fuerte componente de protección frente a los que vienen de fuera y amparado por una masa social que la defiende, no como una representación simbólica de su naturaleza de español, francés o alemán, sino como una frontera impermeable a todo lo demás. Los criterios de defensa de la patria tienen la <strong>naturaleza de excluyentes y anticipan una atomización de las sociedades para alejarse la idea de mundialización</strong> de la que todos y todas hablamos en cierto momento de nuestra historia reciente. </p><p>La<strong> atomización es también defensa de la raza</strong>, de las costumbres, de la lucha cultural y del relato. Estas piezas son claves para entender los ajustes que la ultraderecha está haciendo en los territorios donde gobierna o en aquéllos desde donde puede condicionar las políticas sociales. Estos gobiernos no se amparan en el desarrollo de políticas de urbanismo, ni se definen demasiado por las promociones de sus respectivos lugares como promoción y marketing, sino que <strong>necesitan incidir en lo cultural</strong>, en el medio ambiente, en las claves de los valores más simbólicos del ser humano para conquistar posiciones. </p><p>Tres elementos para empezar a comprender el proceso armamentístico de los nuevos tiempos (aunque los resortes también tengan que ver con lo tecnológico), que inciden en un humanismo ultraconservador, en la <strong>familia cristiana sostenida por símbolos tan potentes como la bandera, el himno </strong>y la condición de fuerza de los gobiernos que los enarbolan. </p><p>Existe, por tanto, un proceso de aislamiento de lo social en torno a estos tres elementos que deberíamos empezar, al menos, por <strong>comprender para analizarlos e intervenir </strong>en la medida de lo posible. </p><p>La sociedad está en la <strong>situación más favorable para creer</strong>. Démosles un <strong>discurso alternativo</strong>. </p><p>__________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Nov 2025 05:01:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Familia, religión y patria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ultraderecha,Javier Milei,Iglesia católica,Religión,patriotismo,Inteligencia artificial,Democracia,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni comunistas millonarios ni poetas menores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/comunistas-millonarios-poetas-menores_129_2080977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/69ad7301-f1d6-4714-b4c0-098552660565_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni comunistas millonarios ni poetas menores"></p><p>También el insulto puede ser un arte, porque en la dimensión del lenguaje <strong>está la mecha que puede prender una discusión</strong>, la fuerza de una reivindicación o la dimensión intelectual de una réplica.</p><p>A veces, en cambio, el insulto vive en la majadería, <strong>la falta de control de las palabras o la comunión con un ser humano irritado</strong> que descontrola sus recursos lingüísticos sin acariciarlos, sin marcar los tiempos, sin conocimiento apenas.</p><p>En el mundo literario, las batallas dialécticas han dado los mejores versos, las más acertadas respuestas, los asertos más geniales; quizá porque la literatura es un campo amplio para crear, <strong>incluso dentro de los escritores más majaderos o menos ilustrados</strong>, los más dados a la falta o aquellos más taimados. Pero siempre el insulto ha sido parte de lo literario.</p><p>Con la opinión de <strong>Luis García Montero</strong> respecto a la relación de la dirección del Instituto Cervantes con <strong>Muñoz Machado</strong>, director de la Real Academia Española, uno puede estar más o menos de acuerdo, pero la afirmación del primero tiene que ver con una dimensión real del problema: <strong>lo alejado de Muñoz Machado a la filología</strong>, ámbito al que García Montero ha dedicado toda su vida.</p><p>Si tenemos en cuenta el recorrido intelectual de uno y otro, podemos colegir que el filólogo ha mantenido siempre una complicidad activa con las palabras, mientras que Muñoz Machado, abogado de profesión con bufete importante, <strong>ha tocado la Academia como un resorte para aplicar sus conocimientos económicos</strong> en la revisión de la deuda de la institución. Si este es suficiente mérito como para ostentar el cargo que ocupa, esa opinión queda en manos de los y las que lo han elegido, evidentemente, pero también aporta conocimiento respecto a la figura del director de la RAE.</p><p>García Montero no hizo más que <strong>poner sobre la mesa una incomodidad que viene de lejos</strong>, un asunto que ya se viene larvando desde los primeros momentos de la relación de la RAE con el Instituto Cervantes, capitaneados ambos por sus responsables actuales, y que evidencia una falta de entendimiento en cuanto a lo mollar de la defensa y las competencias en materia lingüística del español. </p><p>Pero lo que llama la atención es la <strong>inquina con la que los defensores de Muñoz Machado han salido en tromba</strong> en la prensa nacional. Parece como si estuvieran esperando para acrecentar su odio, para liberar las compuertas del insulto y activar los mecanismos del faltón, carente de sensibilidad, hacia quien sea y de la forma que sea.</p><p>El Cervantes <strong>Álvaro Pombo</strong> utiliza su artículo en <em>ABC</em> para cargar contra la izquierda con afirmaciones ridículas sobre lo que él llama “izquierda millonaria”, y que describen el afán de su crítica al <strong>dinero que cada uno tiene el derecho de ganar en la vida</strong>, como si ocupar un cargo público abriera las puertas de la caja fuerte para el enriquecimiento personal de quien lo ostenta. </p><p>El servicio público que ofrece el Instituto Cervantes <strong>tiene más de vocacional que de afirmación de lucro</strong>; y achacar a la gestión, no solo el enriquecimiento, sino también la característica de ser de izquierda, podría llevarnos a tiempos de muy poco beneficio en el ámbito de la cultura que tampoco beneficiarían al premio Cervantes. </p><p>Pero se equivoca Pombo al seguir este camino, porque, sobre esa base, <strong>pierde la dignidad</strong> achacando también a García Montero la característica de <strong>poeta menor</strong>. </p><p>Los que dedicamos nuestra vida a la poesía sabemos (cosa que parece ignorar el reciente premio Cervantes), que la poesía del granadino viene definiendo un <strong>camino muy interesante para el estudio y la afirmación de la poesía experiencial</strong>, contra la que también carga Pombo; y que, además, ignorar esto es cometer un error mayor en la revisión de los y las poetas que hicieron su obra fundamental entre finales del siglo XX y principios del XXI. “Tú me llamas amor, yo cojo un taxi”, verso al se refiere Pombo con inquina en su crítica, es uno de esos resortes que marcó un antes y un después de la poesía española, rescatando lo que Machado calificaba como “Lo que pasa en la calle”, <strong>frente al lenguaje altisonante</strong> que, lejos de comunicar, siembra de ruido el diálogo entre el escritor y el lector. </p><p>No es verdad, por tanto, que García Montero sea un poeta menor –en palabras de Pombo–, porque tanto su poesía como sus estudios filológicos ponen de manifiesto <strong>la fuerza de su lenguaje</strong>, el descubrimiento de un movimiento de revolución de la poesía española, que marca un hito en la contestación a la poesía <em>venecianista </em>de los novísimos, y que desciende a unos resortes que facilitaron el acercamiento a la lírica de muchos <strong>lectores y lectoras entonces muy poco dados a leer el género</strong>.  </p><p>Ni comunistas millonarios ni poetas menores. Porque lo que también olvida Pombo es que esta sociedad en la que vivimos, tendente a reafirmarse en la negación de la literatura, puede seguir construyendo su rechazo animado por las afirmaciones pueriles de algunos intelectuales que, al afirmar desde el insulto, hacen saltar también el insulto en los no avisados. Flaco favor a la literatura, <strong>a esa que algunos están empezando a calificar de izquierdas</strong> o de derechas.</p><p>No ofende quien quiere, sino quien puede. Es por tanto necesario poner las palabras de Pombo en el ruedo del juego ibérico del insulto, pero un insulto menor, esta vez sí, <strong>impulsado por la sangre alterada y no por la inteligencia</strong> y la capacidad de reflexión del que insulta. </p><p>Si Pombo quiere ser una cámara de eco de sus opiniones, estas deberían nacer, no de la inquina, sino <strong>desde lo ponderado de un juicio crítico</strong>. Y si se trata de ser el espolón del debate literario, se tiene que hacer con más gusto. Porque la verdad, sea esta cual sea, se defiende con verdad.</p><p>________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta.</em> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2025 04:01:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ni comunistas millonarios ni poetas menores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Luis García Montero,RAE,Literatura,Instituto Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las piedras de la destrucción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/piedras-destruccion_129_2066968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las piedras de la destrucción"></p><p>Los que tuvimos la oportunidad de estar en Berlín a finales del 1989 y primeros meses de 1990, presenciamos una muy singular imagen que entroncaba con el futuro político y económico de <strong>Alemania</strong>. Algunos soldados de la extinta <strong>RDA</strong>, armados con un escoplo y un martillo, arremetían con fuerza contra el muro que separaba todavía dos territorios. Lo singular del caso es que, a medida que iban picando, volvían la vista para tener controladas cada una de las piedrecitas que saltaban. Sabían que ellas eran parte de sus ingresos, que significaban un sustento con categoría de souvenir que podría arreglar la situación en la que se encontraban, esa precariedad que ya tomaba forma en los primeros meses después de la reunificación. El impetuoso capitalismo bañaba los procesos de futuro de la Alemania del este, mojando incluso la dignidad de algunos trabajadores abocados a la destrucción de sus trabajos, ahogando sus maltrechas esperanzas de integración. Y aquellos soldados picaban la pared con saña muy cerca del <strong>Checkpoint Charlie.</strong></p><p>Esas piedras que entonces saltaban con la <strong>fuerza del escoplo</strong> pueden ser las mismas que ahora se esparcen en el suelo de la política internacional; las mismas con las que tropezamos con un discurso que tiene miedo a los conceptos por no saber si atraen o no el voto que se necesita para gobernar. </p><p>Cada piedra que salta después de la invasión de los<strong> drones rusos</strong> es un juicio de valor que contiene una calculadora para contar los beneficios, una cuenta de resultados para ampliar aún más el protagonismo de los poderosos.  </p><p>Cada misil en la franja de Gaza es un proyecto especulador de<strong> Trump y Netanyahu</strong>, una acción necesaria para la fuerza del capitalismo en esos territorios que ahora ya son ruinas pidiendo reparación, ciegos ante la muerte. Las piedras que con tanto afán recogían los soldados en <strong>Berlín</strong>, son las mismas que ahora ponen en alerta a la fuerza motriz de las grandes empresas. Y no importa que desde la otra parte se establezcan valores que tiene que ver con defensas territoriales que se creen históricas, o con la denuncia internacional de aniquilación de miles de personas en lo que, definitivamente, llamamos genocidio; sino en una estructura empresarial que cuelga sus intereses en las llamadas tierras raras o en las imágenes virtuales de una <strong>Gaza </strong>conquistada para el capitalismo más atroz, entre otras razones. </p><p>Una estructura empresarial manchada de sangre y olor a pólvora como los elementos indispensables de la prosperidad de sus negocios. No se trata entonces de establecer un juicio ideológico en torno a la guerra <strong>(opinión y propaganda)</strong>, podríamos pensar, porque la guerra que ahora vivimos carece de principios ideológicos, de contextos bélicos pasados o de la fuerza de atacantes y atacados. Pero la contestación sí tiene que ser ideológica, de<strong> firmes convicciones y defensa de los derechos humanos.</strong></p><p>Europa (o Post- Europa) no acaba de hacer frente a las sacudidas de Donald Trump porque tiene miedo real a que ese capitalismo arrasador que forma parte de su estrategia política sea un misil directo a los beneficios, a las empresas, a los proyectos futuros de análisis y explotación de territorios (la política arancelaria ha sido un primer envite, pero todo apunta a que vendrán más), o, por el contrario, irrumpa la llegada de la fuerza económica asiática. El <strong>liberalismo </strong>del que hacen gala determinados lideres políticos, entre los que se encuentran también <strong>Isabel Díaz Ayuso</strong> o el empresario <strong>José María Aznar</strong>, tiene un firme defensor en aquellos que cuentan las piedras que saltan para amplificar sus beneficios. Están convencidos de que cuantas más piedras fruto de la destrucción, mejor para sus proyectos de estabilidad política y económica.</p><p>La pregunta que me vengo haciendo desde hace un tiempo tiene que ver con saber dónde queda la moral individual y colectiva, desde qué perspectiva estamos ahora preparados para contestar o si, quizás, es el miedo el que nos paraliza. <strong>¿Qué ocurre entonces con la consolidación de sociedades temerosas? ¿A quién benefician?</strong> Nos queda la esperanza de que algunos países, entre ellos Reino Unido, están reconociendo el Estado palestino en los últimos días. Pero, ¿hasta dónde llegará realmente ese reconocimiento?</p><p>El filósofo checo <strong>Jan Patocka</strong> hablaba del cuidado del alma frente a la función de la tecnología en la vida de los europeos, un cuidado que tiene que ver con el entendimiento, también, a mi juicio, con la <strong>autorreflexión</strong>, con el <strong>autoconocimiento</strong>, frente a las alharacas de los que impregnan las ideas con el fortalecimiento de sus objetivos más viles, una acción formativa unificadora, en palabras del filósofo. </p><p>Cuidar el alma significa también cuidar a las sociedades como motores necesarios de construcciones futuras. Rechazar la actitud de <strong>quienes aprovechan las piedras de la destrucción para beneficio propio</strong> tiene también que ver con el cuidado del alma. </p><p>Porque cuidar el alma evidencia un fuerte componente de compromiso con todos y todas. <strong>Ahí tiene que estar nuestra resistencia.</strong> Parémonos a pensar.</p><p>______________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 04:00:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las piedras de la destrucción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Relaciones internacionales,Europa,Democracia,Liberalismo político,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Protestas sociales como puentes necesarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/protestas-sociales-puentes-necesarios_129_2063295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42f7bad8-8c0f-45d5-a754-c971ec45d59b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Protestas sociales como puentes necesarios"></p><p>Cuando Toni Negri y Michael Hardt hablaban en <em>Asamblea </em>de la acción del grupo humano por encima de las acciones de los gobiernos, estaban interpretando <strong>la importancia de la contestación</strong> y la búsqueda de soluciones en lo colectivo.</p><p>Porque es en ese estadio de la sociedad donde debe estar la política, amparada por decisiones globales, de <strong>impacto general</strong> y nacidas desde la pluralidad para hacerlas mucho más fuertes. </p><p>Con los últimos acontecimientos de repulsa al genocidio israelí, a la masacre en Gaza, <strong>un potente movimiento ciudadano se moviliza para gritar a la contra. </strong>Y no se trata de una decisión improvisada ni carente de juicio crítico, sino de un proceso de asimilación social ante los hechos, unos hechos que han marcado una serie de decisiones como protesta, un tiempo nuevo para dejarse oír en el contexto del ruido internacional. </p><p>No se trata, entonces, de establecer criterios políticos de uno u otro signo a lo hora de valorar la acción que cortó la Vuelta Ciclista a España, sino de<strong> activar, </strong>definitivamente,<strong> una lucha que acabe con la sinrazón </strong>y el exterminio del pueblo palestino. </p><p>Esa es la verdadera espoleta del movimiento ciudadano: Activar el concepto de paz y abominar de la estrategia de muerte y destrucción; ampliar la idea de solidaridad y <strong>fortalecer lazos de apoyo a Palestina</strong> como manos alzadas para tratar de salvar a la población civil de las manos asesinas del otro lado.</p><p>El PP critica la acción ciudadana aludiendo a que viene diseñada desde Ferraz, que son los socialistas los que dirigen el rumbo de la protesta. Pero no es Pedro Sánchez el impulsor de este movimiento porque <strong>es un movimiento que no requiere de direcciones ideológicas</strong> ni de Estados; es la asamblea ciudadana, con fuertes y firmes cimientos morales, la que se pone en marcha. </p><p>Cuando en nuestro país estamos viendo aproximarse un posible gobierno de coalición entre PP y Vox, la calle ha sido un enlace necesario con un concepto que disgusta a la derecha: La puesta en marcha de un<strong> discurso contrario al odio </strong>y a favor de la paz y la no violencia. </p><p>Estamos preparados para la<strong> acción de defensa de Palestina,</strong> para gritar la salvación de un pueblo, para pedir a voces la conclusión de los grandes aparatos bélicos, para diseminar por el mundo en descomposición la tierra fértil de lo común, de la esperanza. Y lo hacemos juntos y juntas, en las protestas civiles, con ilusión y fortaleza.</p><p><strong>Quien mira de reojo a Israel es cómplice</strong> también de la masacre; quien hace de esto un discurso político para reafirmar a la derecha española está festejando, en beneficio propio, las muertes de civiles, muchos de ellos niños. Esta es una reivindicación moral que tiene al pueblo como gran protagonista. La acción está proponiendo respuestas.</p><p>Nietzsche dice en <em>La gaya ciencia</em>: “En medio del océano nos damos cuenta de que no hay nada más aterrador que el infinito, pero <strong>ya no hay hogar al que regresar, </strong>porque hemos derrumbado el puente que había tras nosotros”.</p><p>La acción ciudadana está diseñando los puentes derrumbados, está aproximando nuestra capacidad de regresar, de hacernos hogar, donde el infinito imprevisible no forme parte de nuestra carta de navegación como sociedad. Estamos desconcertados en medio del océano, pero tenemos <strong>la capacidad de guiarnos,</strong> definitivamente, para alcanzar tierra firme. Y, así, permanecer.</p><p>________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Sep 2025 04:00:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Protestas sociales como puentes necesarios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Manifestaciones,Protestas sociales,Gaza,Bombas sobre Gaza,La invasión de Gaza,Madrid,Política,Políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poesía, filosofía y política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/poesia-filosofia-politica_129_2056972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poesía, filosofía y política"></p><p>En la respuesta que el escritor y político Marqués de Molins da al discurso de ingreso del poeta Ramón de Campoamor a la Real Academia Española en 1862, propone tres elementos fundamentales para la consecución de lo que llama las<strong> “revoluciones de la civilización”</strong> y que tienen, a mi juicio, un destacado <strong>componente de actualidad</strong>.</p><p>Dice que es necesario que haya tres inescrutables manifestaciones para el desarrollo de las revoluciones:<strong> Un corazón que lo desee</strong>, con lo que abre la puerta al planteamiento de los poetas; <strong>un entendimiento que lo formule</strong>, aplicando esta función a los filósofos y, definitivamente, <strong>un brazo que lo cumpla</strong>, dándole esta particularidad al soberano o al guerrero.</p><p>Desde mi punto de vista, estas <strong>tres vías de participación en la revolución</strong> son muy destacables si tenemos en cuenta lo que podemos encontrar en el seno de nuestras sociedades actuales. </p><p>Porque si asumimos esa fuerza y ese ímpetu real, la idea desde la que nace el impulso correspondería a <strong>los y las poetas.</strong> Y si nos detenemos en esta participación veremos cómo nos hemos desentendido de la aportación que la literatura –o la creación literaria– podría entregar al desarrollo de las políticas que determinen la <strong>vida futura de los ciudadanos y ciudadanas</strong>. Y es que el poeta, lejos del achaque de Platón de fingir el discurso, puede proponer un elemento fundamental: El enfoque humanista que construye desde la principal pieza de análisis de las <strong>gestiones y las acciones del Estado</strong>. </p><p>No debemos desdeñar esta aportación, entre otras razones, porque facultaría a la masa social para integrar una actitud de contestación ante <strong>la fuerza del neoliberalismo</strong> o la puesta en marcha de movimientos de exclusión, o ante cualquier<strong> enfoque tecnocrático</strong>. </p><p>Que el ser humano es <strong>la medida de todas las cosas</strong>, como decía Protágoras, puede ser solo un aforismo o la contestación ante <strong>los apeaderos de la civilización</strong> tal y como la entendimos. El poeta maneja los resortes para viajar al centro del ser, en algunos momentos desde la metafísica, en otros desde lo social, para interpretar sus verdaderas necesidades, los impulsos que las ponen en marcha.</p><p>Pero también el filósofo sostiene el núcleo más favorable del discurso, porque, como decía el Marqués de Molins, es el entendimiento que lo formula.</p><p>Desde el ímpetu del poeta surge entonces la capacidad de asimilación de la idea. Y esa idea tiene que ser la<strong> base del discurso político</strong>; no desde una actitud de rechazo o exclusión, sino desde la visión general del ser humano en su conjunto, como una acción de <strong>unificación de intereses</strong> y de objetivos comunes. Luego vendrá el concurso del que gobierna y el que propone las leyes desde las que se gobierna, pero asentado fundamentalmente en la idea del poeta y<strong> la fórmula del filósofo</strong>.</p><p>¿Y cómo podemos asimilar estas conclusiones en nuestras sociedades actuales? ¿Tienen cabida real las aportaciones de los poetas y los filósofos? Creo que indudablemente sí, porque determinan, a estas alturas del<strong> deterioro de las democracias</strong> y del protagonismo de<strong> movimientos de ultraderecha</strong>, la fuerza de una idea desde la que ir construyendo una contestación definitiva a cualquier actitud que no frecuente <strong>el humanismo </strong>como región necesaria. </p><p>No pensemos que abordar estos caminos ahora podría ser una utopía en la civilización que nos ha tocado vivir, porque determinan, al menos, la reflexión sincera, el<strong> concurso de la inteligencia</strong> y el núcleo de cualquier propuesta para incrementar, entre otras cosas, la solidaridad entre individuos. </p><p>Pararse a pensar en el trabajo de poetas y filósofos para los gobernantes significa también <strong>activar mecanismos de revolución </strong>en el centro del impacto social, así como cualquier acción que anime a conquistar espacios de libertad o compromisos con la paz, o determine movimientos hacia la solidaridad o <strong>en contra del rechazo</strong>. Asimilar el rumbo de civilizaciones que dependan de la idea del poeta o de la fórmula del filósofo, para que puedan ser transmitidas a la acción de los gobiernos, implica apostar fuerte por una nueva manera, no solo de comprender lo que somos, sino de <strong>dotarnos de herramientas</strong> para saber qué queremos ser.  </p><p>La filosofía o la poesía están en el centro del pensamiento, facultan para pensar bien, construyen desde la moral y<strong> amplifican el sentimiento social</strong>. ¿Qué podemos pedir ahora a la política, en los momentos más difíciles de un mundo que camina hacia un destino no muy optimista en cuanto a derechos sociales y a la <strong>unión de civilizaciones</strong>? Un proceso de asimilación de la inteligencia, una apertura radical que nos haga ver la <strong>luz edificante del humanismo</strong>.</p><p>________________________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Sep 2025 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Poesía, filosofía y política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Exagera que algo queda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/exagera-queda_129_2052126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fe08a242-c978-49a5-a172-d8eed91aa226_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Exagera que algo queda"></p><p>La hipérbole se ha instalado en el discurso político. Como una espoleta para activar conciencias, no es ya el discurso establecido en base a unos hechos considerados de manera objetiva, ni la razón con la que se impregna un juicio crítico dentro de la batalla dialéctica entre contrarios, sino que <strong>es el momento de lo hiperbólico, de la exageración</strong> para medir la capacidad de acción electoral de la derecha. </p><p>Cervantes, con la voz de su Quijote, ese hombre de La Mancha que se puso el Don sin merecerlo, <strong>utiliza también la hipérbole para atraer la atención del lector,</strong> para simpatizar con una literatura fresca y cercana donde los compromisos con la verdad quedan en el territorio de la ficción. Así las cosas, el escritor facilita, en esa astucia literaria, un tono de burla para comunicar la acción que está intentando describir.</p><p>Pero <strong>el territorio de lo literario tiene poco que ver con la política, </strong>se puede pensar. ¿O no?</p><p>Los recursos que se dan en la escritura pueden ser un foco de atención dentro del contexto de las mensajes de los partidos en liza. Las estrategias penden de la <strong>asimilación de mensajes</strong> para calar de manera definitiva en el otro, en ese interlocutor que es el hooligan, el votante, el militante de base, etc.</p><p>Si quiero vender un coche, pongamos por caso, mi mensaje va a ser definido por su tecnología, su capacidad para dar el confort necesario, la fuerza de su motor y, sobre todo, los niveles de consumo y la eficacia en carretera. ¿Dónde quedaría aquí el concurso de lo hiperbólico para acercar al comprador a mi producto? Quizá no en lo que quiero vender sino <strong>en aquello que quiero que no compren. </strong></p><p>Hagamos un esfuerzo y supongamos que el coche es la fuerza de una ideología, de un partido político, de un líder. La destreza del mensaje de venta viene definida por hablar en términos moderados de nuestro producto, calificándolo de envidiable o de necesario, pero <strong>nunca exagerando sus características.</strong> El líder político no soportaría, ni sus votantes tampoco, una estrategia en la que se valorara demasiado efusivamente su contexto y su imagen.</p><p>Pero si se trata del contrario, del coche chino o del americano, podemos establecer una gran mueca para comunicar, una estrategia de ficcionalidad que nos permite, por un lado<strong> denigrar el producto </strong>y, por otro, <strong>amplificar sus defectos.</strong> Lo hiperbólico es aquí el gran elemento a tener en cuenta.</p><p>Por eso cabe ese compromiso con la frase esdrújula. Cuando el PP habla de la directora general de Protección Civil como de una pirómana, no se tiene en cuenta nada que tenga que ver con la moral, sino que es una <strong>estrategia de venta de su producto; </strong>no les importa atacar desmedidamente, con calificativos gruesos en tiempos de incendios, para hacer llegar el mensaje de lo hiperbólico, porque esa es su estrategia de venta. Cuando activan la maquinaria de la crítica, nada les es más útil que el chisme o la exageración. Y <strong>nadie </strong>(o muy pocos) <strong>se paran a pensar en el tamaño de la barbaridad, </strong>en la falta de moral que acarrea.</p><p>Porque tenemos<strong> una sociedad que disfruta con la hipérbole,</strong> de la misma manera que los numerosos lectores de la primera parte de Don Quijote disfrutaron con las cuitas del loco caballero andante y su escudero. Y eso es algo que la derecha sabe. </p><p><strong>Nuestra idiosincrasia es hiperbólica.</strong> Desde ahí hemos dejado caer el peso mayoritario de nuestra civilización.</p><p>Y ahora vendemos coches en vez de políticos que trabajen en el bien común y en la calidad de vida como asunto de Estado. <strong>Ahora es el mejor momento para exagerar</strong> porque tenemos una capacidad magnífica para que funcione la idea de cargar las tintas sobre el coche de la competencia. </p><p>Acabo de empezar la lectura del libro de Pino Aprile <em>Nuevo elogio del imbécil, </em>en el que ya en el prólogo dice: “Es como cabrearse por los resultados electorales que no nos gustan, cuando deberíamos tener presente que <strong>los votantes no eligen al mejor,</strong> al más honrado, al más capaz, <strong>sino a quien más se les parece.</strong> Y como los imbéciles son mayoría, ya sabemos quién gana”. Pura estrategia de marketing desde lo hiperbólico. </p><p><strong>Touche.</strong></p><p>________________________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel </strong></em><em>es poeta.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Sep 2025 04:01:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Exagera que algo queda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,PP,Congreso PP,Alberto Núñez Feijóo,Derecha,Política,Políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un enemigo del pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/enemigo-pueblo_129_2031085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/062dc972-33ca-482b-ab70-144d9be9c5c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un enemigo del pueblo"></p><p><strong>Torre Pacheco</strong> es la punta de lanza de la parte activa de los discursos de odio propiciados por<strong> Vox</strong>. Es ahí donde toma forma una idea que tiene que ver con la pureza de la raza, la defensa de la patria y los valores de eso que llaman <strong>“cultura española”</strong>, y que no es otra cosa que la razón para expulsar de nuestro país a aquellos y aquellas que no sean capaces de integrarse en lo que sea que eso quiera significar.</p><p>Las teorías conspiranoicas, y los resortes del <em>gran reemplazo </em>o el <em>genocidio blanco</em> ponen de manifiesto una actitud, no solo beligerante contra el extranjero, sino un alegato de defensa de lo español que dista mucho de los<strong> niveles de convivencia </strong>y de multiculturalidad que se deberían defender ahora. Rousseau decía que las diferencias de poder en democracia no deben ser tan grandes como para que puedan ser ejercidas como violencia. <strong>Rocío de Meer</strong>, diputada de Vox en el Congreso, puede haber activado<strong> la espoleta del odio</strong>.</p><p>Las teorías que heredamos del <strong>trumpismo</strong>, como un viento que todo destroza, tienen la fuerza que otorga una sociedad de fieles con ideas tales como el miedo, la defensa de lo propio o <strong>la pérdida del privilegio</strong> a favor del extraño, del que no lo merece, del otro. Cualquier acción encaminada a dotar de mejores condiciones de vida a los que llegan es un asunto que activa la furia de esos españoles encargados de la defensa de lo español. Ignorantes y arrogantes que utilizan la violencia verbal y, ahora, la física, para echar de las fronteras del país a quienes no sean españoles. El extranjero no es un magrebí o un ecuatoriano, <strong>es la abstracción del enemigo</strong>, la perversión más desafortunada para la convivencia.</p><p>Porque la razón no moviliza ya a la gente, ya no es activación para el análisis ponderado de cualquier acción ciudadana. Ahora<strong> lo irracional puede mover montañas</strong>, porque se asienta, como matizaba Carlos Fernández Liria en su estupendo libro <em>Las razones del populismo</em>, en un diagnóstico preocupante para la guerra cultural a la que nos enfrentamos: El pueblo no se moviliza con razonamientos, <strong>sino con mitos</strong>.</p><p>El ascenso de las políticas antidemocráticas en Occidente tiene que ver con estas conductas; porque estamos fortaleciendo, <strong>sobre las ruinas del liberalismo</strong>, sociedades excluyentes, estructuras de rechazo y abandono de cualquier acción que procure la igualdad entre los seres humanos, cualquier sociedad que apunte al bien común. <strong>Estamos construyendo sociedades posliberales</strong> con un claro componente irracional.</p><p>Así las cosas, cada día que pasa ese sentimiento de odio se instala con mayor fuerza en las opiniones y los comportamientos de nuestros vecinos. Estamos asistiendo a<strong> un incremento preocupante </strong>de la idea de <em>gran reemplazo</em> que toma protagonismo en las opiniones de un mayor número de opinadores, en las tertulias distendidas de cada vez más personas, y, sobre todo, en las líneas que dictan la acción futura de los partidos políticos, líneas que no son otra cosa que aquello que pueda atraer los <strong>votos para conseguir mayorías</strong>.</p><p>No es fácil hablar de multiculturalismo, de amplificación de conocimiento o de solidaridad como conceptos necesarios para hacer de nuestras sociedades un elemento de compromiso con la convivencia, como no es fácil generar políticas que tengan un claro acuerdo con la inmigración sin asistir a la voz desnortada de los partidos que componen <strong>el arco de las derechas</strong>.</p><p>Saben que la sociedad está escorándose <strong>hacia el odio al extranjero</strong> y quieren aprovechar esos vientos para hacer de su travesía un paseo gozoso. Vox y Rocío de Meer lo tienen claro. Están convencidos de que buena parte del incremento en el porcentaje de éxito que anuncian las encuestas se debe, fundamentalmente, a esas políticas de defensa de la patria y de lo español. El PP va entendiendo que hay un pozo enorme que permitirá regar sus tierras con el compromiso de devolver a España lo que España ha sido. ¿Les suena aquello de<strong> Make America Great Again?</strong>, pues eso.</p><p>Torre Pacheco es el foco inicial de una acción política que la ultraderecha (también la que existe dentro del PP) está poniendo delante del carro del desarrollo de la democracia y de Europa, para hacernos entender que la fuerza más poderosa para cambiarlo todo pasa por <strong>la eliminación del migrante</strong>, por la defensa de la patria y por el valor de una España que defiende a los hombres blancos, heterosexuales, patriotas heridos y rabiosos para, con ellos, ganar la batalla cultural, una batalla que, como se puede empezar a vislumbrar, va a formar parte de manera definitiva de la lucha política.</p><p>Y, cuidado; porque si la democracia no acompaña sus cuitas,<strong> se cargan la democracia</strong>.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel</strong></em><em> es poeta.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Aug 2025 04:00:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un enemigo del pueblo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migrantes,Vox,Migración,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se trata de cortijos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/trata-cortijos_129_2027285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cf698e68-3497-4c94-80b4-1dc4cdc539a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se trata de cortijos"></p><p> En la rancia España de la que hicieron literatura<strong> Camilo José Cela</strong> o <strong>Miguel Delibes </strong>proliferaban los cortijos como formas de aprovechamiento de la tierra. Extensiones de terreno agrario o ganadero en las que se construían una serie de edificaciones para solaz del amo, cuadras y almacenes de grano, y viviendas sencillas y austeras para las familias que trabajaban en la explotación. Los cortijos eran la representación de un país donde abundaba lo rural, pero también<strong> un claro ejemplo de las estructuras de la sociedad</strong>, del dominio de las clases privilegiadas con el resto y del reconocimiento de una estratificación que ahondaba en los<strong> privilegios de los explotadores</strong> frente a los deberes de los explotados.</p><p>A poco que tengamos en cuenta esta idea, podremos empezar a pensar que las formaciones políticas tienen mucho de cortijos.<strong> La estructura piramidal</strong> que las sostiene es el proceso de análisis para erigir al señor (normalmente señores) y para emparentar los trabajos realizados por sus compañeros y compañeras como mero aprovechamiento de explotación a la hora de alcanzar un fin, <strong>que no es otro que el de ostentar el poder</strong>.</p><p>El poderoso se arma de razones para formar<strong> un equipo de acólitos</strong> que no solo sea el eco de su mensaje, sino que también sea el <strong>grupo de palmeros o la camarilla obediente</strong> que acompaña a la ambición del señor. Podríamos decir que forman el núcleo de los invitados a la cacería.</p><p><strong>La estructura es casi la misma</strong>, porque obedece a una <strong>construcción cultural</strong> que marca el camino entre el poderoso y aquellos o aquellas que sostienen su poder, el dueño de la tierra y los trabajadores que marcan sus horas con el esfuerzo y la consideración hacia quien les da cobijo, manutención y ánimo para trabajar cada día con más afán. Y el señor (normalmente señor) considera que la tierra es suya y que nada pueden reivindicar sus trabajadores a tenor del cuidado con el que son tratados por el privilegiado amo. <strong>A cualquier contestación, una respuesta de expulsión; cualquier ataque, un alejamiento</strong>.</p><p>Recuerden la famosa sentencia de<strong> Alfonso Guerra</strong> que afirmaba aquello de que <strong>quien se mueve no sale en la foto</strong>, por no hablar de determinadas convocatorias de la alta política de cortijo, donde los citados a la mesa eran salvados e invitados al cuerpo y la sangre de cristo (asuman esto como una metáfora).</p><p>Y del otro lado, la militancia que lucha denodadamente por <strong>mantener a flote el espacio de su ideología</strong>, la fuerza de su marca o la dignidad de su espíritu. Una militancia de uno u otro signo que trabaja con ahínco para restablecer lo perdido o para recuperar lo ido,<strong> para sostener al poderoso amo </strong>y servir de soporte necesario a la explotación cortijera. Si la explotación va bien, el amo representa el buen hacer; si va mal, los trabajadores de esa tierra serán castigados con más trabajo, más horas sin dormir, más presión.</p><p>Las últimas citas de los dos grandes partidos dan a entender lo que trato de explicar. Los unos, <strong>con Feijóo como el gran amo</strong> que trata de dotar de entidad a lo que, supone, es su latifundio, dando muestras de bonhomía y de activación de sus bases para hacer de la explotación –y de los recursos con los que cuenta–, la gran cosecha de la historia del cortijo. Todos y todas salen, no solo esperanzados, sino <strong>absorbidos por las palabras de aliento del amo</strong>, por las de quien los sostiene, por las de los compañeros de armas más viejos y por un mensaje ambicioso y descarnado que procure la activación de los siervos. <strong>Todo está preparado para hacer del cortijo la gran hacienda</strong>.</p><p>Los otros, que todavía cuentan con la extensión de sus tierras como patrimonio, con problemas serios dentro de su formación, desactivando mensajes contrarios a la ambición del núcleo duro, <strong>reivindicando el espacio que, por naturaleza casi divina</strong>, tendrían que ocupar en el privilegiado campo que es la política nacional, sembrando y recogiendo, con buenas cosechas aunque los nubarrones y el pedrisco hayan empañado la explotación. La culpa puede ser del señorito y sus invitados, pero eso nunca se dice. Más bien se apaga con el argumento de que quien sirve no puede establecer criterios de desajuste dentro del cortijo. <strong>Calla y otorga, como sentencia lapidaria</strong>.</p><p><strong>García Page</strong>, por poner el claro ejemplo de desaprobación del ritmo de la explotación, no puede alzar la voz a riesgo de dejarlo, no solo sin pertenencias, sin casa y sin manutención en el cortijo, sino también puesto en la plaza pública para escarnio de la sociedad cortijera en su conjunto. <strong>“Este se ha salido de la foto”</strong>, dicen.</p><p>Pero ni Cela ni Delibes pudieron imaginar que la torpeza con la que la sociedad española avanzaría en cuanto a derechos y deberes contendría también estructuras de poder, asuntos de delirio que tienen más que ver con ideas pasadas, <strong>con rancios soportes cortijeros</strong>, con la idea de que<strong> el amo es siempre el amo</strong>; el señorito, siempre el señorito, aunque la democracia haya alcanzado todos los niveles de representación, todos los poros de la sociedad, toda la acción de los gobiernos y, sobre todo, las estructuras internas de los partidos políticos en liza.</p><p>Queda la explotación de la tierra como el único soporte real de éxito en la política, pero una tierra fértil. Aquel que no sabe que la cooperación y el trabajo en equipo puede hacer una buena cosecha, está siendo parte de esa naturaleza del amo, <strong>cargado de privilegios y ausente de las necesidades</strong> reales de los cortijos que, o bien ha heredado, o bien alguien heredará. Pero, ¿en qué situación?</p><p>Ladran los perros, que decía Rulfo. <strong>El cortijo está cerca</strong>.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel</strong></em><em> es poeta.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jul 2025 04:00:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,PP,Alberto Núñez Feijóo,Pedro Sánchez,Emiliano García-Page]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Navegación de asombro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/navegacion-asombro_129_2023515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e3a55a2-0389-4286-8e3f-fd10130985f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Navegación de asombro"></p><p>En <em>Pequeña filosofía del océano</em>, el profesor de filosofía Claude Obadia establece <strong>un símil entre los procesos de navegación desde el punto de vista de un aficionado a las grandes regatas </strong>y el conjunto de las decisiones que a uno le puede asaltar en el noble arte de vivir. Habla de anécdotas, de líneas de supervivencia, de lo poco previsible que es, para el humano, el comportamiento del mar, de la necesidad de cooperación y de ayuda mutua para empezar a entender los asuntos de navegación.</p><p>Pero también habla de la vida, de la posibilidad de<strong> enfrentarse al miedo</strong>, de la necesidad de vivirlo y trazar caminos para superarlo, de las razones que todas tenemos para asumir y gestionar nuestros problemas de carácter cotidiano, y del estoicismo, tan de moda en buena parte de las teorías <em>mindfulness</em> que aparecen en tantos libros de autoayuda.</p><p>En este breve tratado aparecen, como digo, claros <strong>espacios dedicados al comportamiento humano en toda su extensión</strong>; espacios donde uno puede encontrarse con interesantes reflexiones que ponen de manifiesto en qué momento nos encontramos, qué sociedades estamos viviendo y, lo más importante, cuál o cuáles son las respuestas aprendidas de los seres humanos en la actualidad ante una desestabilización de nuestros ritmos más cotidianos.</p><p>Ante un problema de navegación, dice Obadia, nos podemos encontrar con dos caminos de solución posible: o regresamos a puerto para solucionarlo, un puerto que podría significar esa zona de confort donde descansar de la ansiedad provocada por el entuerto, o arreglar la embarcación y seguir la travesía. Los marineros más avezados<strong> optan siempre por reparar y seguir antes que abandonar </strong>un objetivo determinado, frente a una conducta mucho más conservadora caracterizada por el amarre en puerto seguro, con aguas tranquilas y a salvo de cualquier cambio en las condiciones del clima.</p><p>Todo buen navegante tiene que ser capaz de actuar con precisión, de elegir el momento para su acción (cualquiera que sea ante un problema determinado) para que esa acción sea <strong>realmente eficaz</strong>. Los griegos llamaban a esta capacidad de actuación <em>kairos</em> y la emparentaban también con la política y el arte de la guerra. Tener buen <em>kairos</em> era acertar con la acción para conseguir los fines más propicios, acertar con lo que hay que hacer y hacerlo en el momento oportuno.</p><p>Se habla de la importancia de los tiempos en el contexto de la política, de ser muy preciso a la hora de actuar para que esa actuación tenga las consecuencias que queremos llegar a alcanzar. Nuestros dirigentes tratan de marcar los ritmos para que la bomba, si es que ha de llegar, <strong>sea lo más devastadora posible</strong>, para que la ola que arranque la proa golpee con las mejores condiciones para tronchar también el mástil.</p><p>Pero hemos de pensar que existen aquellos intrépidos que <strong>asumen los problemas para dotarlos de soluciones rápidas</strong>, aquellos que esquivan la ola o que surcan el mar bravío con una capacidad heroica para contener los golpes de la marea.</p><p>Obadia habla, con estos últimos, del concepto de felicidad. Se es realmente feliz, no cuando todo sale como habíamos previsto, sin sorpresas en los ritmos de nuestras vidas, sino cuando ante los problemas cotidianos, de la gravedad que sean, estamos capacitados para gestionarlos. La felicidad no estaría, por esto mismo, en la mar en calma, sino en los asuntos de las mareas, <strong>sabiendo de qué manera afrontarlos</strong>, cómo poner a salvo la embarcación, desde qué actitud plantar cara a los acontecimientos más desestabilizadores. </p><p>El profesor francés recurre a una máxima, atribuida a Aristóteles, que dice: “Están los vivos, los muertos y <strong>los que salen a navegar</strong>” para diferenciar y dar protagonismo a aquellas y aquellos intrépidos que surcan los mares desde la imprevisibilidad del océano, con las debilidades propias de un pequeño armazón provisto de velas, en la soledad del viajero y con la preparación suficiente para hacer de cada problema una posible solución para no volver a puerto, sino seguir la travesía feliz por haber sabido solucionarlo.</p><p>Leía esta <em>Pequeña filosofía del océano</em> mientras <strong>una algarada de periodistas se agolpaba en la explanada de la cárcel de Soto del Real</strong> al tiempo que los furgones de la Guardia Civil iban pasando por las compuertas que sirven de frontera entre la libertad y la prisión. Un cambio de rumbo en la defensa del ex secretario de Organización del PSOE puede golpear la proa del partido, una nueva incorporación de documentación podría ser la ola definitiva, pienso. </p><p>Pero también me ha dado por preguntarme, ¿dónde los navegantes provistos de buen <em>kairos</em>? Y, lo más importante: ¿de qué manera hacer que esta embarcación, que podría navegar sin rumbo, repare sus pérdidas para continuar, una vez que pase el temporal, <strong>con la mar en calma</strong>?</p><p>Valentía y perseverancia, voluntad de superación y buena gestión de los problemas cotidianos, destreza y sabiduría, son elementos fundamentales del navegante, pero también de la política, y de su gestión por parte del ser humano en tierra. ¿Estamos preparados entonces para zarpar?</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Jul 2025 04:00:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Navegación de asombro]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Sánchez, limpiador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/sanchez-limpiador_129_2021866.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/25d53106-4c84-4f2c-9262-dd94cd0cee4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sánchez, Limpiador"></p><p>Cuando se dice que la clase política no es más que <strong>un reflejo de la sociedad que tenemos</strong>, se quiere decir que ellos y ellas, servidores públicos con diversas maneras de entender gobiernos, son elementos que surgen de la cultura de una sociedad como un elemento primordial de <strong>aprendizaje y de desarrollo de sus naturalezas</strong>. No hay nada que nos pudiera hacer pensar que las características de la clase política difieren de las de el común de los mortales, en sus aciertos y en sus errores, en las voluntades y en las maneras de afrontar los problemas; pero también en <strong>la envidia, en la avaricia y en la corrupción</strong> como formas propias de los individuos que viven en colectividad. Somos mujeres y hombres provistos de lo mejor y de lo peor de nosotros mismos, de la fuerza de la moral y el matiz de nuestros comportamientos más amorales; <strong>somos, en definitiva, de la naturaleza de lo humano</strong>.</p><p>Heráclito advirtió de la <strong>necesidad de limpieza de las sociedades</strong> cuando estas tienden a la descomposición, entre otras razones, porque los individuos surgidos de esa limpieza podrían construir desde lo vivido, pero también con la intención de no repetir los errores del pasado. <strong>“A todo animal hay que llevarlo a pastar a golpes”</strong>, decía. El presocrático dibujó el escenario de las guerras como cauce hacia la armonía, el conflicto para abrir el camino hacia un tiempo nuevo. </p><p><strong>Salvando las distancias éticas</strong> con Heráclito, no podemos dejar pasar, no obstante, ese comportamiento natural propio con el que tendemos a repetir conductas, a afianzar comportamientos y a <strong>olvidar para caer de nuevo en el error</strong>; pero tampoco deberíamos olvidar la necesidad (o la capacidad) de<strong> parar para reconstruir</strong>, de detenernos a pensar para iniciar el paso con firmeza y conocimientos nuevos, de acudir a la reflexión para no tener que acudir a la guerra.</p><p>La crisis a la que se enfrenta el <strong>PSOE</strong> es muy elocuente de lo que trato de decir. Las conductas de sus secretarios de Organización, en el nivel más alto de la cúpula de dirigentes, albergaban características propias de conductas humanas, atendiendo, no al recorrido de las leyes que les ponen coto, sino a esa libertad propia de lo humano donde <strong>la prepotencia</strong>, el <strong>narcisismo, la amoralidad</strong> y los movimientos para alcanzar poder, componen las figuras de los manipuladores y los corruptos.<strong> Son pocos, pero son</strong>; ponen a las organizaciones políticas al borde de la quiebra y alteran el ritmo de los países montados en sus propósitos, <strong>en sus ambiciones y sus majaderías</strong>. En definitiva, nada que no hayamos vivido a poco que nos acerquemos a los flujos de las sociedades que tratamos de habitar.</p><p>Así las cosas, los procesos de limpieza son absolutamente necesarios. No permitir que se enquiste la idea de renovación, trabajar para que el daño no alcance a otras y otros dirigentes, absorber la fuerza del golpe para no perjudicar a toda la estructura, es condición indispensable.  Pero, <strong>¿quién le pone el cascabel al gato?</strong> Acercarse a las garras de este felino supone salir arañado hasta las cejas, pero también comprometer a alguien que, libre de culpa, sea capaz de llevar a la plaza pública a los elementos que han propiciado el desastre. ¿Y quién está libre de culpa si las investigaciones, tal y como apunta la UCO, no han terminado todavía? <strong>¿Quién puede ser, entonces, el Juan sin miedo? </strong></p><p>En la película de Luc Besson <em>Nikita</em>, un personaje llamado Víctor acudía a limpiar el espacio en donde una misión había fracasado. A la voz de “Víctor, limpiador”, el eficiente trabajador llegaba a los domicilios para ponerse manos a la obra. No digo yo que con los mismos recursos que los empleados por Víctor, pero sería necesaria <strong>la figura de ese limpiador, sin prejuicios</strong> y sin más escrúpulos que los de salvar a la organización política del <strong>absoluto descalabro</strong>, para limpiar las estructuras dañadas y ofrecer algo nuevo a la ciudadanía.  Pero, ¿quién? ¿Podría ser <strong>Eduardo Madina</strong> el elegido por los grupos de presión a Sánchez?</p><p>Atendiendo a las opiniones de algunos barones del partido, con <strong>Page</strong> a la cabeza<strong>, no es de extrañar que demanden con rapidez una solución</strong>, entre otras razones, para que el viento de la corrupción que ahora sacude al <strong>PSOE</strong> no se cuele en los propósitos electorales de las ayuntamientos y las comunidades autónomas. </p><p>A riesgo de que el<strong> </strong><em><strong>efecto Sánchez</strong></em> acabe con toda la hierba que puebla el camino hacia la <strong>cita electoral de 2027</strong>, los dirigentes autonómicos y locales tienen el miedo propio de aquel que ve el precipicio cada vez más cerca de su paso y es incapaz de detenerse. La crisis abierta en el PSOE puede acabar con el partido, con más de ciento cuarenta años de historia y con la credibilidad, desde esa izquierda moderada, que tuvo<strong> tiempos de gloria en democracia</strong>. Tres individuos (a fecha de hoy), atendiendo a esa fuerza natural que los sitúa en el lado más detestablemente humano, han puesto a temblar las estructuras de un partido político, de un gobierno progresista, pero también de nuestro tiempo.</p><p>Ninguna comunidad está exenta del <strong>oprobio, de la iniquidad, de la mentira, de la corrupción</strong>; pero tenemos que saber detener a quienes se instalan ahí donde la moral, ese instrumento para hacernos mejores, tiende a ser olvidada.</p><p><strong>Limpiar para renacer</strong>, que diría Heráclito. Pero limpiar también para seguir creyendo que es posible hacerlo.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Javier Lorenzo Candel</strong></em><em> es poeta.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jun 2025 04:00:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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