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    <title><![CDATA[infoLibre - El Gran Wyoming]]></title>
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      <title><![CDATA[Por no llorar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/no-llorar_1_2089713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ee29eaa3-cd7f-4099-88a1-5186f6b316c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por no llorar"></p><p><strong>No son buenos tiempos</strong> para la lírica, pero para el humor siempre habrá espacio. Frank Zappa, un músico de obra inabarcable y rara vez comprendida, llevó el rock a terrenos que nunca se habían explorado y a los que nunca se volvió. Su música era de una tremenda complejidad, gran calidad y muy difícil de interpretar. Se encerraba con los músicos, grandísimos músicos, los mejores, dos meses antes de comenzar una gira en sesiones de ocho horas diarias. A pesar de su imagen, de ser un tipo absolutamente<strong> anarquista, iconoclasta, sarcástico y terriblemente anticonvencional</strong>, no permitía a los miembros de la banda beber alcohol, fumar porros o consumir cualquier tipo de droga mientras trabajaran con él. Luego, entre concierto y concierto, ya tal. Sorprende esta <strong>disciplina espartana</strong> a la que sometía a sus colaboradores teniendo en cuenta que vivió en el epicentro de la revolución contracultural de la Costa Oeste americana que se produjo, cual <strong>erupción volcánica</strong>, en los años sesenta y que tenía al LSD y la marihuana como principales vías de entrada a la psicodelia. </p><p>Su casa estaba en Laurel Canyon, junto a la de Mama Cass [The Mama’s & the Papa’s], Joni Mitchel, David Crosby y demás iconos de aquella demolición de la cultura tradicional. Vivía rodeado de <em>hippies</em> que le tenían un enorme respeto mientras él los machacaba en las letras de sus canciones, que disolvían todo lo que tocaban. Es autor entre otros cáusticos textos de <em>Dirty Love</em> (publicó más de seiscientas canciones en vida y su obra se duplicó cuando rebuscaron en sus archivos una vez muerto). En una parte de este tema, <em>Amor Sucio</em>, dice:</p><p><em>Dame tu sucio amor,</em></p><p><em>Ese que tu mamá </em></p><p><em>le obliga a hacer a su peludo caniche.</em></p><p><em>Dame tu sucio amor,</em></p><p><em>Del mismo modo que tu mamá</em></p><p><em>Hace al asqueroso caniche que la mordisquee.</em></p><p><em>Ignoraré tu perfume barato</em></p><p><em>Y tus irrelevantes diplomas</em></p><p><em>Te dejaré en coma con algo de sucio amor.</em></p><p>Con este tono tan directo y poco complaciente, es fácil entender que durante toda su vida fuera un sucio marginado dentro de la pacata, hipócrita y puritana sociedad estadounidense. Nunca, ni siquiera en sus últimos días, renunció a la provocación, a la revulsiva desazón que su obra provocaba incluso entre sus <em>fans</em>. Sólo su calidad como músico y su demostrada inteligencia le libraron de una lapidación segura. Uno de sus trabajos se titula <em>¿Tiene cabida el humor en la música?</em> La pregunta tiene guasa porque dejó más de <strong>72 álbumes de música repletos de humor</strong>. Humor brutal, irreverente, iconoclasta y mugriento, que traspasaba todas las líneas rojas de la corrección establecida y que en su espíritu destructivo se aplicaba también a sí mismo, conseguía que su música no fuera tomada en serio al ir acompañada de semejantes textos: “No sé de dónde vino una chica llamada Dinah Moe Humm, pero me dijo que me daba cuarenta dólares si hacía que se corriera y me puse de inmediato manos a la obra”. Bueno, a continuación cuenta lo que le va haciendo a Dinah Moe para ganar la apuesta y, de paso, se folla a su hermana que parecía medio tonta. Es muy difícil, decía, tomar en consideración su música cuando vas escuchando tan <strong>truculentas aventuras</strong>. Cualquiera que hubiera poseído semejante talento creativo lo habría puesto, como ocurre en el 100% de los casos, al servicio de la trascendencia. La vanidad siempre va unida al gen de la genialidad. Todo monstruo creativo aspira al reconocimiento y rara vez lucha contra él. Zappa conseguía de esta manera matar dos pájaros de un tiro: convertirse en una verdadera antiestrella denostada por la industria, por ser poco comercial (nunca consintió que se editara un disco recopilatorio en vida, cosa que ocurrió en cuanto murió), y que su obra fuera censurada en la mayoría de medios de comunicación americanos. Tuvo una gloriosa intervención en el congreso de los EE UU cuando intentaron sacar una ley que obligara a colocar una pegatina en los discos advirtiendo de lo obsceno de las letras de algunos autores. Él tenía un argumento que enunciaba de diferentes maneras: “¿Qué se puede esperar de una sociedad que es tan primitiva que se agarra a la creencia de que ciertas palabras del lenguaje son tan poderosas que te pueden corromper nada más oírlas?”. <strong>Es, simplemente, genial</strong>.</p><p>Un ejemplo de su carácter incorruptible lo refleja su reacción ante la crítica de un miembro de su compañía discográfica, que después de un concierto donde sus comentarios en el escenario habían sido, como siempre, de una incorrección política absoluta, le dijo: “No puedes volver a hacer eso en el escenario nunca más”. Bien, pues Zappa, ante semejante observación, que llevaba aparejada una velada amenaza ya que de ese individuo dependía la publicación de su obra futura, lejos de tomarla en consideración, sacó nada menos que seis volúmenes grabados en directo con ese título: <em>No puedes volver a hacer eso nunca más Vol. 1, Vol 2, Vol.3</em> …., por supuesto sin rebajar un ápice su planteamiento discursivo.</p><p>Como quiera que nadie es profeta en su tierra, Zappa triunfó en el lugar menos previsible. La música rock, perseguida en los países de la órbita comunista situados detrás de lo que se llamó Telón de Acero, le convirtió en la nueva <em>Libertad guiando al pueblo</em> entre los disidentes activistas que perseguían la transición a la democracia. Vaclav Havel, <strong>luchador en la clandestinidad por la libertad de su país</strong> y que llegó a ser presidente de Checoslovaquia, le tenía, junto a sus compañeros, mitificado. Siendo presidente se enteró de su presencia en el país y provocó un encuentro que terminó con un recorrido por los bares de la capital, del que surgió una gran amistad. Le nombró embajador cultural de Checoslovaquia, cargo que tuvo que ser reducido a un reconocimiento testimonial por las presiones del gobierno de los EE UU con la excusa de que ningún ciudadano estadounidense podía servir oficialmente a los intereses de una potencia extranjera. No podían consentir que un ser tan repugnante accediera a un cargo relevante de un país europeo, puesto que representaba la peor imagen que un ciudadano norteamericano podía dar. Finalmente, colaboró en el concierto que se dio en una plaza pública para despedir a las <strong>tropas soviéticas</strong> que ocupaban Checoslovaquia en el acto que representó para la historia la independencia del país y la entrada en la órbita de la libertad occidental. Y sí, allí estaba él.</p><p>También en Lituania le tenían durante los años de la dominación soviética como expresión máxima de la libertad, al punto de que tras alcanzar la independencia, y gracias a una cuestación popular, le erigieron un monumento en una plaza de Vilna que yo mismo visité hace años cuando creía que se trataba de una leyenda urbana. No podía creer que alguien levantara un monumento a semejante figura. Se da la curiosa paradoja de que el autor de la escultura era un especialista en bustos de Lenin, lo que constituye una representación perfecta de la metamorfosis de un pueblo.</p><p><strong>Una neoplasia en crecimiento</strong></p><p>Ahora sí, intentaré acercarme al encargo que me hizo don Jesús Maraña en su pretensión de que escribiera un artículo que llevara como tema central “Humor contra el odio”.</p><p>Vivimos tiempos convulsos en los que una neoplasia crece desmesuradamente en el epicentro del Sistema en el que nos desenvolvíamos, y que creíamos inmortal. La gente decente está desmoralizada, en estado de tetania, de parálisis, semejante al de esa pareja de ancianos que aparece siempre en las películas de tsunamis y demá<strong>s desgracias apocalípticas</strong>, que contempla cómo se acerca la gigantesca ola y se abrazan contemplándola sabedores de que correr no les va a servir de nada. En un momento en el que la unidad popular parece diluida en el inmenso océano donde navegan las masas y que da en llamarse Internet, se instaura la creencia de que poco o nada se puede hacer para combatir esta ola totalitaria que avanza y crece destruyendo el mundo plural en el que nos creíamos a salvo, en el que pensábamos que la convivencia de las diferentes ideas, religiones, culturas, era posible y que cada cual tendría su espacio en este tránsito hacia nuestra fecha de caducidad.</p><p>El monstruo autoritario avanza por la llanura y ya se le adivina en el horizonte. Su discurso agresivo, violento, estridente y, por encima de todo, plagado de mentiras, se impone sobre la razón, que apenas se percibe como un susurro y va achicando los espacios de libertad en su intento de reducirlos a la nada. Cuando la mentira se acepta como un elemento más y el fiel de la balanza se sitúa en el centro frente a la verdad, la partida está perdida. Cuando uno de los equipos puede <strong>jugar haciendo trampas ante la indiferencia del árbitro</strong>, que no es otro que el pueblo, que decide quién es el ganador de la contienda, se hace imprescindible desenmascarar al impostor, al lobo disfrazado de cordero, al usurpador de los medios que le provee el Sistema para utilizarlos en la destrucción del mismo.</p><p>En este estado de cosas, hay un elemento que corroe cual ácido las entrañas del tirano: el humor. </p><p>Aquí podemos preguntarnos como hizo Zappa con respecto a la música: <strong>“¿Tiene cabida el humor en la política?”</strong></p><p>Sin duda, cualquier análisis certero, información puntual, seguimiento implacable de las diferentes artimañas que persiguen abolir la convivencia pacífica, es imprescindible, necesario como el aire que se respira. Sin embargo, hay un elemento que esas fuerzas reaccionarias enemigas del sistema democrático y del estado de bienestar que parecen imbatibles no pueden soportar y provoca la voladura de sus cabezas: que te rías de ellos. ¿Puede concebirse un ser más patético en su imagen y discurso corporal que Hitler? Y ese general bajito, rechoncho, y con voz de pito, llamado Franco, ¿puede proponerse como tirano exterminador y símbolo racial del español con potencia sexual desmesurada de cara a la Historia? Al propio Hitler, después de su encuentro en Hendaya con nuestro Generalísimo, le pareció un ser tremendamente ridículo, y en efecto, lo era, lo son. Y lo saben. Fingen ignorar su estupidez y suplen su frustración con agresividad, con violencia, con crueldad. Se llaman <strong>Abascal, Ayuso, Aguirre, Tellado, Milei, Trump, Aznar,</strong> y la lista continúa hasta el infinito y más allá. No recuerdo una caterva de seres tan mediocres, ignorantes y amorales al frente de las cosas. En su estulticia tienen su tendón de Aquiles porque se conoce.</p><p>Riámonos de ellos. De poco sirve llamarles fachas, fascistas, autoritarios, están orgullos de serlo, pero cuando te ríes de ellos les despojas de su capa de solemnidad y pierden los superpoderes.</p><p>Mediocres, bobos, ignorantes, <strong>chorizos de encefalograma plano</strong>, chuletas de salón, eso es lo que mejor les define. Riámonos de ellos, como hizo Zappa de la sociedad en la que vivía para convertirse en un icono de la lucha por la libertad sin pretenderlo.</p><p>Eres tonto y lo sabes, <em>je, je, je</em>.</p><p><strong>¿Humor contra el odio?</strong>, sí, como remedio, pero no como estrategia de lucha, porque el odio es imposible extirparlo. Cuánto se ganaría si en las tertulias políticas, en lugar de un análisis sesudo sobre las diferentes acciones y proclamas de nuestros próceres, se buscara el lado ridículo de las declaraciones, se provocara la risa.</p><p><strong>“Ánimo Alberto”</strong>. Dos palabras. Una carcajada sonora en el Congreso. Más eficaz y demoledor que media hora de réplicas intentando desmontar acusaciones. El pobre Alberto quedó como lo que es: un bobo sumergido en su patetismo.</p><p>“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía levantó la mano y dirigiéndose a la tropa que le apuntaba dijo: Esperen un momento que me acaba de dar la risa y debemos recuperar la solemnidad que este acto requiere”.</p><p><em>* El Gran Wyoming es presentador de ‘El Intermedio’ y su último libro ha sido ‘La furia y los colores’ (Booket, 2021)</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Oct 2025 18:56:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
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      <title><![CDATA[Déjennos en paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/dejennos-paz_129_1778535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4fc6bda0-4365-4334-8266-624073eb1225_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Déjennos en paz"></p><p>La insólita decisión del presidente del Gobierno de tomarse unos días de reflexión, antes de decidir si dimite o no, ha causado sorpresa en todos, desolación en unos, alegría en otros, y esperanza, de nuevo, en el líder de la oposición, que afirma que no es presidente porque no quiere. Debe tener la fábula de “la zorra y las uvas” de libro de cabecera. <strong>Cada vez que ve un rayo de luz, algo en su cerebro le dice: “calienta que sales”</strong>, y salta a la palestra para proponerse, cual superhéroe sin mallas, como la única y necesaria salvación de España. Desde la más absoluta modestia, sube él solo a la tribuna para anunciar que sigue disponible. Claro que, un señor que no sabía que su amigo era un narcotraficante, a pesar de haber copado muchas portadas de periódicos por esa peculiaridad profesional, y que no es capaz de afirmar si ha estado con él en Andorra o no (sólo recuerda que había nieve), puede que salve España, pero de un hecho puntual, porque para dirigir los destinos hacia el imperio donde no se ponía el sol se le ve más lúcido a Biden, y me atrevería a decir que hasta a Ortega Cano. Por darle un consejo de madre, <strong>le diré que vigile las amistades, porque ese tipo de señores traficantes no siempre van a Andorra a esquiar</strong>. Ahora bien, si se va a dedicar a presidir ese partido político, ahí no va a tener problemas, porque son “liberales” y les trae sin cuidado lo que contengan las bolsas del maletero. Si le pillan de marrón le pedirán que sea fuerte, que cierre el pico, y harán lo que puedan de la mano de sus contactos togados para que todo salga bien. Eso sí, siempre que parte del botín acabe en la sede central, ya que de vez en cuando habrá que darle una manita de pintura. </p><p>[<strong>Nota</strong>: Es curioso que dicha sede esté en Génova, donde ya en el siglo XVI –y cito un artículo de historia– <strong>se trataba de una república “</strong><em><strong>con un mínimo de principios y un máximo de manipulaciones</strong></em><em>, que no aborrecían la política más depredadora</em>”. Resulta increíble tamaña coincidencia cósmica, al punto de que alguno se preguntará si le han puesto el nombre a la calle porque ahí se reúnen esos patriotas españoles que responden de forma tan precisa a esa descripción.]</p><p>Por centrarnos en el tema, cosa que nos cuesta mucho a Feijóo y a mí, habría que recordar a Pedro Sánchez que tan sólo es el <strong>último objetivo de una larga lista de acosados por el entramado judicial que rige el así llamado Estado de Derecho</strong>. En su día, cuando dicho acoso no se cebaba en los suyos, las aberraciones judiciales con las que trituraban a otros, incluido su propio vicepresidente, no le motivaron jornada de reflexión alguna. Tendría cosas más importantes en que pensar. <strong>Demostró una torpeza absoluta con su indiferencia, pensando que le estaban haciendo el trabajo sucio gratis</strong>, porque aquellos advenedizos que le quitaban el sueño, según sus propias palabras, eran su mejor muralla: mientras las invisibles fuerzas del mal estuvieran ocupadas con los díscolos podemitas, él podría disfrutar de jornadas de extraordinaria placidez. Debió haber intervenido a través de su ministro responsable de la cosa, haber detenido aquello, porque una vez asumido el <em>informe PISA</em>, elaborado por la policía democrática y constitucional, llamada patriótica, a las órdenes del señor Fernández Díaz, a la sazón Ministro de Interior, pillado infraganti delinquiendo en su despacho con un responsable de la justicia (esta vez con minúsculas), <strong>para fulminar la carrera de rivales políticos a los que había que buscar causas para dar con sus huesos en chirona</strong>, una vez normalizadas estas estrategias mafiosas, decía, todo valdría y todo ha valido. “… Cuando vinieron a por mí ya era tarde”.</p><p>Del acoso político <strong>“ya tal…”, como diría ese otro genio del pensamiento que ha pasado a la historia como un ser espectral</strong> porque, a día de hoy, el Poder Judicial, independiente y apolítico, es incapaz de dilucidar quién es M. Rajoy. Sólo saben que trabajaba en Génova, porque era allí donde le entregaban los sobres. Conocemos, eso sí, que su amor por los sobres llenos de billetes contrastaba con su desprecio hacia las sacrosantas instituciones que representaba como presidente de España porque, el día que iban a despojarle de dicha presidencia, decidió abandonar su escaño para emborrachase con los colegas en el bar de al lado, dejando su asiento ocupado por el bolso de una de sus escuderas, escenificando así un insulto al máximo órgano de la representación democrática sin precedentes, que explica gran parte de lo que pasa hoy. Una pena que no sepamos quién es ese M. Rajoy, pero lo que sí imaginamos es que hoy, que <strong>se pretende acabar con el presidente Sánchez con métodos mafiosos</strong>, se lo debe estar pasando pipa gritando: “Donde las dan las toman”. <strong>Porque así entienden que es el orden constitucional.</strong> Que no les vengan con la chorrada esa de “la ley”, porque ellos son “La Ley”.</p><p>El señor Sánchez afirma que, a pesar de todo, <strong>sigue teniendo fe en la Justicia. Bueno, sí, claro, ¿quién no?</strong>. En la Justicia con mayúsculas. Como en la Historia. O en la Medicina momentos antes de entrar al quirófano. ¿Queda otra?</p><p>La pregunta tiene trampa, porque aquel que conteste que no queda eliminado del juego democrático. Ahora bien, si se pregunta: “¿Tiene usted fe en los jueces?”. <strong>Ante esta cuestión sólo cabe responder antes de pillarse los dedos: “¿En todos?”</strong>. Es tan larga la lista de prevaricaciones, persecuciones políticas, reuniones conspiratorias, declaraciones inadmisibles, concentraciones con la ropa de faena para que resulten más amenazantes, absoluciones paranormales, en algunos casos después de haberse declarado culpables los que estaban siendo juzgados, y disparatadas reducciones de condenas en recursos en instancias superiores, que más que poner la mano en el fuego por los jueces, lo mejor es correr a comprarse un extintor.</p><p>Y cuando digo hechos paranormales, no lo digo de coña. Un ejemplo: <strong>el juez García Castellón. </strong>Comenzó su carrera persiguiendo a una clínica abortista, poniendo patas arriba la intimidad de aquellas mujeres, gracias a una denuncia presentada por su hermano, presidente entonces de Provida y miembro del Opus Dei. ¿Os suena el método? Todo un pionero. Pues ese juez tiene poderes extrasensoriales. En su sentencia del caso del robo del móvil de Dina Bousselham, <strong>afirmaba que todo se lo habían inventado ella y Pablo Iglesias para victimizarse</strong>, y conseguir más votos en las elecciones. Leía la mente de los que perseguía con saña, mientras era incapaz de leer las pruebas de otros, más afines ideológicamente, a los que libraba de cualquier condena sin el menor problema. <strong>Claro está que este señor no caía del cielo</strong>. Ignacio Gónzález, en conversación telefónica que hemos podido escuchar, le pedía a Eduardo Zaplana –que hoy se sienta en el banquillo para intentar justificar los millones que se encontró entre los cojines del sofá de su casa– que apartara en la Audiencia Nacional al juez del <em>caso Lezo</em>, Eloy Velasco, y se trajera de vuelta a García Castellón –que llevaba doce años de retiro dorado por Europa cobrando un pastón– para que se pusiera al frente de ese juzgado. Dicho y hecho, y en los casos que tenían pendientes diferentes cargos del PP por múltiples presuntas fechorías, <strong>les fue de maravilla</strong>. Esa es la fe en la justicia que tienen los ministros y presidentes de Comunidades Autónomas de España, quieren que les juzgue un juez específico y sólo ése. </p><p>El historial del señor García Castellón es impresentable y sus diversas declaraciones en foros y conferencias para echarse a temblar. Pero tranquilos, porque <strong>para controlar este tipo de desmanes de los jueces hay una institución que nos ampara</strong>: el Consejo General del Poder Judicial. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah!!!. ¡Cada vez que se cita ese nombre, muere un niño en alguna parte del planeta! <strong>Ya saben, esa institución en la que llevan emboscados diez años unos jueces</strong> que se niegan a marcharse a su casa por una razón muy sencilla: no les da la gana. Las excusas son múltiples, pero hay una realidad incuestionable: si la justicia española fuera independiente y sus miembros profesionales y responsables, daría igual que esos sillones los ocuparan otros jueces cualesquiera de reconocido prestigio. ¿O no es así?. </p><p>No es así. El Partido Popular entiende que teniendo a la justicia comiendo de su mano <strong>la impunidad está garantizada y a ello dedica sus hercúleos esfuerzos</strong>. </p><p>Ahora están enfadados en ese CGPJ ilegítimo porque no les dejan nombrar jueces para las plazas vacantes. Y menos mal. Estaban nombrando contrarreloj, en puestos vitalicios, a jueces de inusitada juventud en un afán indisimulado de copar la justicia de por vida. Y estas cosas no se me ocurren a mí, las extraigo de las declaraciones de un alto cargo de la judicatura que, preguntado con motivo de la llamada <em>ley del solo sí es sí</em> por qué unos jueces revisaban casos a troche y moche y otros decían que no había nada que revisar, respondía que sólo había jueces profesionales y otros que no lo eran. Bueno, pues habrá que darle la razón. <strong>Hay dos tipos de jueces. Ya empezamos a entendernos</strong>. </p><p>Ante las críticas y la indignación inevitables por los numerosos casos extravagantes –que algunos tachan de serviles– del señor García Castellón, el actual presidente en funciones del CGPJ, Vicente Guilarte, saltó a la palestra a poner orden y <strong>envió un mensaje a la sociedad: “Déjennos en paz”</strong>.</p><p>¿Sería mucho pedir que fueran ustedes los que nos dejaran en paz a los demás?. <strong>¿Sería un exceso exigirles que se limitaran a cumplir con las funciones que se les asignan?</strong>. Lo de marcharse a su casa ya sabemos que no, pero da mala imagen que, precisamente, la cúpula de la justicia sea la primera en incumplir la ley. </p><p>Ya que se declaran en rebeldía con la excusa de que los políticos no se ponen de acuerdo para su renovación, al menos, limítense a lo suyo. Por cierto, <strong>no son “los políticos”, son los señores del Partido Popular</strong>. Cuesta creer –yo no lo creo– que a ustedes, que son tan precisos con el lenguaje, se les escape esta cuestión tan obvia. </p><p><strong>Dejen de emitir comunicados profilácticos que nadie les ha pedido cuando se van a aprobar leyes en el Parlamento</strong>. Eso es actividad política. Habrá que recordarles que la división de poderes les atañe también a ustedes. </p><p>Manifestarse –como ocurrió– ante las sedes de los tribunales con sus togas y sus puñetas, contra el pacto alcanzado entre el PSOE y Junts, que derivó más tarde en una protesta contra la aún inexistente ley de amnistía, señor Guilarte, <strong>es una falta grave que le compete a usted, precisamente, sancionar</strong>. Hay que recordarles de nuevo la división de poderes. Se habla mucho de ello en el sentido de evitar la intromisión de los gobiernos en el poder judicial, pero el señor Montesquieu también hablaba de las nefastas consecuencias de la intromisión del poder judicial en los otros, y esto aparece menos en los debates. Cito textualmente lo que decía al respecto: “<span class="highlight" style="--color:#f9f9f9;"><em>no hay libertad, si la potencia de juzgar no está separada de la potencia legislativa y de la ejecutiva. Si estuviese unida a la potencia legislativa, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario; debido a que el juez sería un legislador. Si se uniera a la potencia ejecutiva, el juez podría tener la fuerza de un opresor”</em></span><span class="highlight" style="--color:#f9f9f9;">. Pues eso.</span></p><p>Ya nos gustaría dejarles en paz, pero colaboren con el normal funcionamiento de la Justicia porque se están produciendo <strong>atentados graves contra el sistema democrático y algunos vienen desde la acción beligerante de jueces</strong>. Por eso le devuelvo la sugerencia: ¡Déjennos en paz!</p><p>Una última cuestión que, en principio, parece lógica. <strong>Se trata de la pretensión de que los jueces elijan a los jueces sin intervención del Parlamento</strong>. Sí, parece lógico, si no fuera por los pronunciamientos de los representantes de las asociaciones de jueces como los de la portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura, doña María Jesús del Barco, sobre la ley de amnistía cuando afirma que: “Sería volar por los aires el Estado de Derecho. Se quiere dar un paso más para situarnos en el principio del fin de la Democracia”. <strong>¿Un paso más?, ¿cuántos van?, ¿desde cuándo la acción parlamentaria de los ciudadanos camina hacia un régimen totalitario?</strong>, ¿desde que el PP no gobierna? </p><p>Estos señores –que como digo son mayoría– <strong>coparían para siempre la Justicia en España si los jueces se eligieran a sí mismos</strong> para el CGPJ, el Constitucional, Supremo… Estos postulados de extrema derecha no pueden presidir en exclusiva la acción judicial y, como consecuencia, política en nuestro país. Para esto último están las elecciones generales que eligen a los representantes de los ciudadanos en el Parlamento. Eso y no otra cosa es la Democracia.</p><p>Como ciudadano alarmado por las consecuencias de acciones judiciales que pueden y <strong>pretenden acabar con un Gobierno legítimamente constituido</strong>, como ha ocurrido últimamente en Brasil o en Portugal, y ahora estamos viendo con un descaro absoluto en nuestro país, hago mío su deseo de vivir en paz dentro del sistema democrático que los españoles nos hemos dado y me permito recordarle, para terminar, que no fueron los partidos políticos –mucho menos los jueces– los que trajeron la Democracia a España. Fueron los ciudadanos los que sufrieron encarcelamientos, torturas, secuestros. Fueron los ciudadanos los que pusieron los muertos en aquella transición. Como heredero orgulloso de aquel cambio le devuelvo su deseo y les pido: ¡Déjennos en paz!</p><p>______________________</p><p><em><strong>José Miguel Monzón Navarro</strong></em><em> (Madrid, 1955), más conocido como El Gran Wyoming,, es humorista, presentador de televisión, actor, músico, médico, escritor y columnista. Presentador de 'El Intermedio' en laSexta.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Apr 2024 14:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Democracia,Justicia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Tiempo de miserables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/tiempo-miserables_129_1221375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/61eb1f39-5bda-48a0-bd43-00b5aacf3562_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000624.jpg" width="2335" height="1313" alt="Tiempo de miserables"></p><p><strong>Con motivo de la publicación del número 100 de </strong><em><strong>tintaLibre</strong></em>, Jesús Maraña me manda recado para que escriba algo, dado que en otro tiempo fui colaborador de esta revista y el digital <strong>infoLibre</strong>. </p><p>Antes de comenzar mi magistral artículo paso a dar cuenta de mi súbita espantada como colaborador, etapa de la que me siento muy honrado, así como agradecido a todos los lectores que, con esto de las nuevas tecnologías, crearon una especie de tertulia en torno a mis artículos. Me tomé la licencia de no intervenir en los debates que suscitaban y, como no podía ser de otra manera, <strong>no me libré de esa chusma que interviene para cuestionar al sujeto y no la opinión</strong>, denominados <em>trolls</em>, ciudadanos que se llaman a sí mismos demócratas constitucionalistas de centro. Eso sí, se trata de un centrismo que está por la aniquilación del contrario.</p><p>La experiencia de esta tertulia interactiva fue muy enriquecedora, en la medida que despejó todas mis dudas con respecto a mi futura relación o pertenencia a eso que llaman, y nunca mejor dicho, <em>las redes</em>. Y digo nunca mejor dicho, porque es muy difícil escapar. Cuando dejas de estar activo,<strong> te persiguen como si fueras un urogallo</strong> con todo tipo de reclamos que ellos suponen interesantes, desde mensajes de amigos, publicaciones de fotos o celebraciones y, cómo no, pibones interesados en tu persona que no sabes de dónde salen. A día de hoy, y gracias a aquella experiencia mi relación con las redes es nula y estoy tan feliz como otros colegas que también viven de espaldas a ese magma primigenio.</p><p><strong>Ahora soy un </strong><em><strong>freak </strong></em><strong>y recibo proposiciones para debates en los que me posicionan como enemigo de las nuevas tecnologías</strong>. Les aclaro que estoy todo el día navegando en internet, desde hace muchos años, cuando la contrataba por minutos en una operadora que se llamaba Wanadoo, o algo así, y que soy fan de las nuevas tecnologías, pero en cuanto les reconozco que no entro en Twitter, Instagram, y demás, también les vale. Rechazo amablemente la oferta porque no me gusta que me lleven a los sitios como ente exótico, obsoleto. <strong>Simplemente prefiero quedarme debajo de la higuera</strong> o, como decía Joni Mitchell, a la que amo profundamente, en su canción <em>Woodstock,</em> que fue un himno para toda una generación: <em>We’ve got to get ourselves back to the garden</em> (Tenemos que volver al jardín).</p><p>Tras esta breve introducción paso a exponer los motivos de mi espantada. Se cuenta que Johnny Weissmuller, Tarzán de toda la vida, al final de sus días, reproducía el grito de Tarzán por doquier y sin venir a cuento. Algo parecido cuenta la leyenda que le ocurrió a Bela Lugosi, el Drácula verdadero. Al parecer, cogió la costumbre de dormir metido en un féretro cuando entró en años. Son dos casos de actores devorados por sus personajes.</p><p><strong>Pues a mí me pasó algo parecido</strong>. Proveniente del mundo del entretenimiento y gracias precisamente a uno de los actuales responsables de esta publicación, José Miguel Contreras, entré a formar parte del programa llamado <em>El Intermedio</em>, en el que llevo la friolera de dieciséis años. Pues bien, de una forma u otra y dado que allí damos información por un tubo, acabé siendo un bufón inserto en un informativo. Nuestro programa no se corresponde con el informativo convencional y nos especializamos en corruptelas, corrupciones y grandes desfalcos de lo público perpetrados, precisamente, por administradores de lo público, léase políticos. Comencé a recibir más información de la deseable para un cerebro desprotegido y me convertí en cronista de actualidad. Yo no soy periodista y noto que, a diferencia de compañeros que sí lo son, las cosas me afectan de otra manera. Las noticias, dentro del torbellino de la actualidad, <strong>pasan como los objetos que arrastra un tsunami</strong>, donde algunos quedan atrapados entre obstáculos, mientras otros desaparecen empujados por la corriente, pero todos acaban incorporados al nuevo paisaje sin que se llegue a recoger la mierda.</p><p>Yo, que provengo del mundo de las “ciencias”<strong>, entiendo mejor la intransigencia ante lo inasumible</strong> que la incorporación de lo abyecto, simplemente, por cotidiano.</p><p>Así, el “terraplanismo” puede ser un fenómeno de masas, pero jamás será aceptado como una premisa válida en un debate científico. Ese es mi mundo. Puedes ser terraplanista, pero en los márgenes de la ciencia, extramuros, feliz en ese espacio que llaman pseudociencia.</p><p>En el terreno de lo político, me he quedado estancado, paralizado al borde del camino porque no acepto el movimiento neofascista que representa Vox, ni las acciones del PP, en su mayoría características de la extrema derecha, como asumibles en un sistema democrático. El otro día, con motivo del espectáculo que está dando el PP, me hacía gracia escuchar a algunos altos cargos de ese partido hablar de “los que trajimos la democracia”, y<strong> creo que soy el único que ya recuerda que lo fundaron siete ministros de la Dictadura</strong>, encabezados por Fraga, que hicieron todo lo que daba su energía e inteligencia para que aquí no hubiera democracia, ni libertad, nunca. </p><p>Sigo sin transigir en asumir la corrupción como algo inherente al sistema, o la falta de independencia del poder judicial cuyo Consejo General actúa al servicio de una derecha intransigente y corrupta sin el menor rubor. Se habla mucho de la división de poderes, de Montesquieu, siempre en el mismo sentido, en la no intervención del poder ejecutivo en el judicial, pero él ya advertía, y de esto se habla menos, de que <strong>la incursión del judicial en el ejecutivo podría dar lugar a una dictadura de la peor especie.</strong> En esas estamos desde que se soltaron el pelo los fiscales de la Audiencia Nacional, llamados “rebeldes”, encabezados por Fungairiño, cuando montaron un motín por el procesamiento de Mario Conde. Salió bien. Acabaron con la carrera de su jefe y se hicieron con el cotarro, dando al traste, tras las sucesivas incorporaciones de ultras en los altos puestos de la judicatura, con la posibilidad de vivir en un Estado de derecho potable. Ahora asistimos al circo del PP que parece sacado de la canción de La Tribu: “Los perros de Martorell se están devorando entre ellos”. Yo, como decía, me quedé en la fase anterior, en la que la presidenta de la Comunidad de Madrid nunca debería haber sido candidata porque es una presunta <em>choriza</em> como la copa de un pino. <strong>¿Llegará a presidenta del Gobierno?</strong>. Puede ser. La condición de presunta o convicta, depende de unos jueces que en lugar de una venda portan un parche pirata para poder reconocer a qué tribu pertenece el procesado y obrar en consecuencia.</p><p>Hágase una comparativa del caso Ayuso con el de Ada Colau, imputada por ser quien es, equiparándola a esa jauría que legitima y ampara la corrupción y que hasta las paredes que les contemplan en la sede en la que se reúnen están levantadas con dinero sucio. <strong>No les importa, es su medio.</strong></p><p>Lo dicho, que soy un <em>freak</em> anclado en la intransigencia científica de no aceptar el terraplanismo ni la España de los ladrones.</p><p><strong>Abro la ventana y contemplo una realidad ajena, que habla otro idioma</strong>. Desubicado, acepto mi rareza, pero me niego a debatir mis ideas. Intento sobrevivir con ellas debajo de la higuera, consciente de pertenecer a un mundo anterior, cuando fuimos los mejores y ellos, todavía, disimulaban su condición repugnante.</p><p><em>I’m back to the garden</em>.</p><p><em>* </em><em><strong>El Gran Wyoming</strong></em><em> (Madrid, 1955) es humorista, presentador de televisión, actor, músico, médico, escritor y columnista español.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Mar 2022 18:57:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tiempo de miserables]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA['La furia y los colores']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/furia-colores_1_1177085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8fdae1a0-e2b3-4f12-9feb-e35154ce18bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La furia y los colores'"></p><p>infoLibre publica un extracto de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-furia-y-los-colores/290259" target="_blank">La furia y los colores</a>, el segundo tomo de las memorias de José Miguel Monzón, más conocido como <em><strong>El Gran Wyoming</strong></em>, que llega a las librerías el 19 de noviembre publicado por la editorial Planeta. El título llega tras <em>¡De rodillas, Monzón!</em>, que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/10/18/el_pequeno_wyoming_56329_1026.html" target="_blank">inició el relato autobiográfico</a> del músico y presentador, desde su primera infancia hasta los 18 años. En esta ocasión, la historia avanza desde esa primera juventud <strong>hasta el año 1982</strong>, cuando a Monzón le toca hacer el servicio militar, justo antes de que cuelgue la bata de médico y se entregue definitivamente al rock y la farándula. Este fragmento pertenece al primer capítulo, donde el autor relata su segundo viaje europeo, al que se lanza después de haber conocido Ámsterdam a los 17 años. </p><p>__________</p><p>  <strong>Un viaje por Europa</strong></p><p>  </p><p>El Interrail fue un tren lanzadera que permitió a los jóvenes salir de España hacia lo que parecía, y resultó ser, la Tierra Prometida.</p><p>Tras el viaje iniciático a Ámsterdam que realicé al terminar el curso de COU, previo a la entrada en la universidad, allá por el año 1972, con diecisiete años, donde descubrí el mundo al otro lado del jardín, es decir, el de la música, la psicodelia, el jipismo, el sexo y, en resumen, la libertad, al año siguiente decidí repetir la experiencia.</p><p>La aventura de Ámsterdam fue tan gratificante en todos los sentidos, y tan transformadora, que entendí que viajar era la mejor manera de conocer "el mundo", no en el sentido literal, que parecería una redundancia, sino "el mundo" como enemigo del alma tal y como nos enseñaban en el catecismo, de obligado aprendizaje por obra y gracia de los que ahora se quejan del adoctrinamiento en las escuelas con un cinismo que roza la psicopatía.</p><p>Los enemigos del alma eran tres, nos decían: el mundo, el demonio y la carne. Los tres me gustaban. Bueno, el demonio me daba igual, pero no dejaba de tener su gracia que los que creían en el «hombre invisible" y demás supersticiones atávicas tuvieran una idea tan pueril del mal absoluto. Aunque entiendo que en la evolución natural del individuo, del mismo modo que al final de la vida laboral se suele cotizar a la Seguridad Social lo máximo posible para incrementar la pensión de jubilación, el beato, con la edad, se vuelva ultrarreligioso, intentando rentabilizar la inversión en el más allá hecha durante toda una vida. Los no creyentes, siguiendo esa línea argumental, deberían terminar siendo satánicos. La evolución natural sería: agnóstico, ateo, anticristo, pero suelen frenarse los mortales, precisamente por serlo, y ante el temor a estar equivocados, algunos reciben los santos sacramentos en el último momento, por si acaso. Total, es gratis.</p><p>De pequeño, claro está, los niños no entendíamos lo del "mundo", y mucho menos lo de la carne, que era esa cosa tan rica que se comía de vez en cuando. ¿Dónde estaba el pecado de la carne? Es curiosa la manera tan despectiva que tiene la religión católica de referirse a la atracción sexual. Lo llaman "la carne" en un intento, parece ser, de fundir en el inconsciente el erotismo con la antropofagia a la que, en razón del santo sacramento de la eucaristía que convierte el pan ácimo en cuerpo de Cristo para ser ingerido por los feligreses, tiene tanta afición.</p><p>Solo en las mentes religiosas filtradas por la fe cabe regirse por la "ley del embudo", al hacer responsable al sumo creador de todo lo bueno que nos acontece y absolverle de su responsabilidad en las desgracias. Recientemente, volví a cometer un suicidio social al borrarme de un grupo de WhatsApp en el que me pedían que rezara una oración a un santo muy milagroso, para ayudar a la curación de una persona que tenía una enfermedad muy grave, y yo pensaba, joder, qué chollo tienen los que han vivido del cuento del "hombre invisible": si sana, es un milagro, y si muere, es culpa de la enfermedad. Nadie se plantea que, puesto que el santo al que se reza es capaz de interceder en el buen sentido, haga dejación de servicio cuando deja morir al inocente. Yo también quiero ser juzgado de esa manera, pero el halo de santidad no cabe en mi enorme cabeza, ni encaja bien con mi naturaleza promiscua y dada a la relajación y el abandono.</p><p>La intransigencia de las religiones monoteístas es la clave, la base de la organización de todo lo demás. La idea de un ser superior, todo bondad, omnipotente e infalible, crea un esquema vertical de jerarquía en el que se cimienta la devoción al líder, el sometimiento al padre y al jefe, el respeto y la servidumbre a la autoridad. En la creencia del Ser Supremo está la base de todos los cuentos que se han inventado para someter al ser humano privándole de libertad bajo coacción y amenaza.</p><p>Cuando estas religiones, además, toman un sesgo político, como en el caso del llamado "nacionalcatolicismo" en España, pero que es extensible a otras latitudes de diferentes formas, el culto al líder y la propaganda gubernamental se inculcan desde el púlpito mezclados con el mensaje divino, negando la posibilidad de cuestionarlos sin ofender el "sentimiento religioso". Un ejemplo de este adoctrinamiento político desde los altares lo da el prior del Valle de los Caídos cuando en referencia a la exhumación de los restos de Franco afirma que está directamente "ligada al diablo". Es de suponer que también lo están los que la procuran desde las instituciones. Cuando se señala a un partido, en el nombre de dios, para satanizarlo, también se está concluyendo que solo existe una forma de gobierno legítima, del mismo modo que solo "una" es la religión verdadera, y "uno" el dios.</p><p>Estas verdades quedan incluidas dentro de los dogmas propios de la religión, que se siente atacada cuando los ciudadanos pretenden organizarse en lo social de forma diferente a los intereses de los oligarcas a los que sirven, que conceden desde el poder privilegios inaceptables a la Iglesia. No es de extrañar, por tanto, que les den cobijo en su seno, tanto a ellos como a sus ideas, bendiciéndolos desde los altares. Los ciudadanos que no son religiosos, o practican otra creencia, también pagan los gastos de infraestructura, doctrina y propaganda de "la religión verdadera", que opera contra sus intereses o ideología. Así está organizado el negocio que lleva en vigor tantos siglos: cuestionar ese sistema de financiación es cuestionar al mismo dios. Una vez más, se exhibe el mito de la Iglesia perseguida, proclamando que la lógica reacción de los "no creyentes" al negarse a pagar una patraña ajena forma parte de un contubernio guiado por los dicterios de Satán.</p><p>El anticlericalismo endémico en España no tiene otro origen que la adscripción de la religión católica patria a los postulados políticos más reaccionarios en cada ocasión, teniendo su máxima expresión en la elevación de Franco a los altares paseándole bajo palio como si fuera el mismo dios o, si queremos ser precisos: la "hostia consagrada".</p><p>Otro de los factores que enciende ese anticlericalismo es el encubrimiento y defensa sistemática de la pederastia. Baste citar las declaraciones respecto a esta cuestión del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, cuando afirma: "Hay menores que desean el abuso e incluso te provocan". Si los niños le provocan deseos sexuales, tiene un problema serio, y nosotros también. En fin, esto lo dejamos para otro día. Basta con comentar que esa afirmación referida a casos concretos de víctimas que denuncian violaciones le habría acarreado serios problemas con la Justicia si no llevara sotana. Cuando la cúpula de la Iglesia reacciona diciendo que la pederastia es un problema que afecta a toda la sociedad, pero que siempre se señala a la Iglesia, miente. No existe ninguna otra institución que dé cobijo, oculte hechos y encubra a pederastas. Pretenden borrar la realidad reduciendo la cuestión a un ataque a la institución desde el anticlericalismo: de nuevo, "la Iglesia perseguida".</p><p>En mi adolescencia, comoquiera que los preceptos religiosos chocaban frontalmente con aquello que perseguía, que no era otra cosa que la libertad, sin saberlo, tuve que dejar de lado la fe, si es que alguna vez la sentí, al margen del mimetismo inevitable de la pertenencia a un colectivo del que me hicieron socio a través del bautismo y, más tarde, la "primera comunión", sin contar conmigo. Claro está que no me quería perder el único día en lustros en el que yo sería, como el resto de los niños, el único protagonista de un evento de grandes proporciones, excesivas para lo que entonces pintábamos los críos: nada. Éramos tan invisibles como el dios que entraba en nuestro cuerpo.</p><p>Ese día de la Primera Comunión, por obra y gracia de mi tío Pedro José, también entraba a formar parte de otro colectivo: el Real Madrid C. F. Cuando hicimos la comunión nos hizo socios del Real Madrid a los tres hermanos, un regalo excesivo para aquel tiempo, y nos pagaba la cuota todos los meses hasta que fuimos mayorcitos. Esa causa, que me inculcó mi tío, a diferencia de la celestial, ha permanecido en mi ideario hasta nuestros días.</p><p>Dado, como decía, el buen rendimiento del primer viaje por Europa, y guiado, como no podía ser de otra manera, por satán, al año siguiente decidí repetir la experiencia.</p><p>Las andanzas que contamos de nuestro paso por Ámsterdam el año anterior hicieron mella en nuestros colegas y algunos se sumaron a la aventura. Nos juntamos cinco: Carolo, Julio, Rubén, el Pírex y yo. Más tarde se incorporó al viaje Javier "el catalán", que andaba por ahí de satélite. No recuerdo bien el sistema por el que nos comunicábamos cuando andábamos dispersos por Europa en aquella era sin móviles, sé que hacíamos citas con semanas de margen. Si por cualquier circunstancia alguien no acudía, se quedaba descolgado.</p><p>De nuevo, el sistema de viaje fue el Interrail, ese tique que te permitía circular por toda Europa y cubría incluso los ferris cuando saltabas a Suecia o a Finlandia.</p><p>Nuestra intención era llegar a Grecia, pero avatares ajenos a nuestra voluntad cambiaron el rumbo previsto y acabamos en Helsinki, nada menos, y todo porque en Italia tienen la fea costumbre de llamar Mónaco a Múnich, y al atravesar la frontera francoitaliana cogimos un tren que no debíamos y acabamos en la ciudad alemana. Ya puestos, y como con el tique podíamos viajar a cualquier parte, cambiamos el rumbo hacia los países nórdicos.</p><p>La economía era precaria y nos alimentábamos con lo justo. Íbamos cargados con gigantescos macutos donde, además de la ropa y útiles de aseo, acarreábamos chorizos, salchichones y bolsas de beicon del que sacábamos el aceite para freír huevos. Todo estaba medido, cada cuatro lonchas, un huevo. Las condiciones de aquellos alimentos, sometidos a la temperatura ambiente y mezclados con la ropa, no eran las óptimas y, de hecho, tuvimos que deshacernos de alguna pieza de embutido con el dolor que sienten los amputados de extremidades por la gangrena.</p><p>La fuente de ingresos era la música. Llevábamos varias guitarras con las que tocábamos en las calles hasta que llegaba la autoridad competente y nos invitaba amablemente a terminar el concierto. El repertorio, a falta de talento para tocar flamenco o algo parecido, pero con la intención de dar oferta latina, ya que los otros géneros estaban cubiertos por artistas locales, lo integraba una selección de canción folclórica sudamericana, de moda en aquel tiempo en nuestro país.</p><p>Al llegar a Ámsterdam, recibimos una lección de civismo que todavía llevo en la memoria. Esperando el tranvía, consultamos a unas chicas que se encontraban en la parada si la dirección y el número de la línea eran correctos. Tras darnos la información pertinente, cogimos el transporte. Llegamos al camping y montamos las tiendas para comprobar que, con el follón de bultos que llevábamos, nos habíamos dejado una guitarra en la parada del tranvía. Empezamos a cagarnos en todo, así como a discutir sobre quién tenía la culpa de la pérdida. En plena vorágine de insultos y gritos, aparecieron dos de las chicas a las que habíamos preguntado la dirección, que al ver abandonado el instrumento se apiadaron y decidieron buscarnos hasta que dieron con nosotros. Fue una suerte haberlas consultado y que nuestro tranvía llegara antes que el suyo. En nuestra estupidez cateta, educada en el machismo más recalcitrante, no cabía la posibilidad de que se tratara de una buena acción. Entendíamos que habían venido a algo más, que se habían presentado con la guitarra para reclamar un pago a cambio del favor, es decir, que había que follárselas. Nos enfrentábamos a un dilema de difícil solución. Por un lado, éramos unos pardillos sin la menor experiencia en la cuestión sexual, y por otro, y más complejo, se daba la circunstancia de que las chicas no eran muy agraciadas físicamente y nadie estaba dispuesto a cumplir con el pago del servicio. Estábamos asustados, así de idiota era el español medio.</p><p>De nuevo se estableció una discusión sobre quién debía afrontar la situación y la mayoría concluía que le correspondía al dueño de la guitarra, que, por cierto, era yo. No entendían nuestro idioma, razón por la que hablábamos con total libertad delante de ellas sin que alcanzaran a entender qué estaba pasando. Finalmente, ante nuestra sorpresa, se despidieron alegando que tenían prisa y ni siquiera quisieron aceptar una invitación a cerveza. En nuestra estupidez adolescente nos quedamos perplejos, sin entender qué había ocurrido. ¿Nos habían buscado para devolvernos la guitarra? ¿Alguien se encuentra una guitarra "abandonada" y coge el tranvía para buscar al dueño? ¿Están locos? Durante el resto del viaje le dimos vueltas a este hecho sin llegar a ninguna conclusión. No sabíamos que veníamos de un país de chorizos. Nuestro concepto de honradez difería enormemente del de los países del otro lado de los Pirineos.</p><p>Ese era nuestro nivel de cualificación cuando viajábamos por Europa. El español, en general, era una peste. Somos una peste. Los más cachondos, los más ruidosos, los más presentes, los que más destacan, la alegría de la fiesta, de las calles, de los bares y restaurantes donde los europeos, salvo los del Mediterráneo, tienen por costumbre mantener las conversaciones en voz baja, evitando molestar al de la mesa de al lado.</p><p>Como puede comprobarse, sigo manejando el término "europeo" como distintivo. Tantos años de aislamiento, sin permeabilidad cultural, sin mestizaje alguno, perpetúan una diferencia abismal en las costumbres, en la educación. También en el código moral. Tenemos tendencia a señalar a la clase política como corrupta obviando la responsabilidad de quien los elige: el pueblo soberano. En el origen del alto número de políticos corruptos que tenemos en España están esas pequeñas concesiones a la ilegalidad, pequeñas infracciones, que consideramos legítimas cuando las cometemos nosotros. En Irlanda, por ejemplo, no existen en las grandes superficies o grandes almacenes los dispositivos antirrobo que pitan a la salida de los comercios cuando se porta un artículo que no ha pasado por caja. La invasión de estudiantes españoles que acuden a aprender inglés ha supuesto una plaga similar a las de los saqueos que se producen durante los conflictos raciales en el sur de Estados Unidos.</p><p>En el transporte público los ciudadanos pagan periódicamente su abono, que rara vez exhiben salvo por la presencia, poco frecuente, de un revisor. Los españoles, especialmente los de paso, no suelen pagar por usar el transporte público allá donde carecen de un sistema exhaustivo de control de los viajeros. Recientemente, he leído un tuit del candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid en el que afirma que llevarse el albornoz de un hotel no es robar: "Es un clásico". Y en efecto lo es. Todo un clásico de nuestro código moral. A los evangelistas, que nosotros llamamos "protestantes", les llama la atención lo cómoda que resulta para esta conducta "la absolución" que obtienen los católicos con la confesión. En la misma acción de relatar los pecados al confesor, quedan borrados del currículum y se parte otra vez de cero, con el alma limpia. Tal cosa es inadmisible para ellos, que exigen a los miembros de su Iglesia un comportamiento estricto, más puritano si se quiere, pero coherente con sus reglas. Aquí, en España, vemos a altos cargos de la política que hacen gala de su creencia religiosa o, incluso, pertenencia a sectas de espiritualidad superior, que no tienen empacho en mentir o robar con el mayor de los descaros.</p><p>(...)</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Nov 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
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      <media:title><![CDATA['La furia y los colores']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Memorias,Prepublicación]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[El linchamiento del doctor Montes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/linchamiento-doctor-montes_1_1157673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El día que el doctor<strong> Luis Montes</strong> salía esposado y escoltado por la Guardia Civil, sin entender qué estaba pasando, se aprobaban los resortes que permitían la privatización encubierta de la Sanidad madrileña a través de eso que dan en llamar<em> colaboración público-privada</em>. No hubo el menor debate sobre el asunto ya que la Sanidad pública gozaba de un prestigio incuestionable y nadie, en su sano juicio, se atrevería a destruir un sistema que había costado<strong> muchos años y muchos millones construir</strong>, y que se había convertido, probablemente, en uno de los mejores del mundo.</p><p>La denuncia anónima que utilizó en su día el consejero de Sanidad <strong>Manuel Lamela</strong> para iniciar todo el proceso judicial por el que acusaban al doctor Montes y su equipo de cuatrocientos asesinatos ya era conocida. Circulaba por los departamentos de la Consejería hacía tiempo e incluso se envió a un equipo para que investigara si aquello<strong> tenía el menor sentido</strong>, y los técnicos que fueron al hospital, tras un largo y exhaustivo trabajo para que no quedaran dudas, concluyeron que la denuncia era absurda y felicitaron al equipo de urgencias del hospital por su trabajo.</p><p>Al llegar el señor Lamela a la Consejería de Sanidad madrileña de la mano de <strong>Esperanza Aguirre</strong>, gracias al soborno de dos diputados del PSOE (Tamayo y Sáez), la denuncia volvió a desempolvarse, y se utilizó como<strong> bomba de relojería </strong>para llevar el debate de la Sanidad a un derrotero estúpido, pero que servía a sus fines: trabajar en la sombra para lograr <strong>la privatización de la Sanidad a escondidas</strong>, mientras los medios de comunicación hablaban de campos de exterminio. La cabeza de turco fueron las Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés. Este hospital era uno de los de mayor prestigio de toda España. Destacaba por su calidad asistencial a pesar de que durante mucho tiempo abarcó un área mayor que la que le correspondía, atendía a más pacientes de los que debía.</p><p>La denuncia anónima en cuestión hacía referencia al <strong>asesinato de 400 pacientes</strong>. No de golpe, con gas letal, sino a lo largo de años. Es decir, que por el normal funcionamiento de un hospital esto exigiría la colaboración de los trabajadores de todas las plantas y especialidades: médicos, enfermeros, celadores…</p><p>Es decir, tamaña estupidez no habría tenido el menor recorrido sin la colaboración necesaria de la Justicia que, en lugar de desestimar <strong>esa absurda denuncia anónima</strong>, ahora que la rescataba de la basura el consejero Lamela, decidió darle pábulo, y comenzar el proceso de investigación, declarando el secreto del sumario durante muchos meses, de forma que los propios médicos encausados no sabían de qué se les acusaba, mientras la acusación particular, una asociación de afectados que sólo consiguió dos familiares de los supuestos 400 asesinados, y que se retiraron en el juicio cuando vieron de qué iba el juego, esa asociación, misteriosamente, tuvo acceso a muchas pruebas y documentos durante la fase de instrucción que le fueron negadas a la defensa. No se presentó, como digo, ningún miembro de familias afectadas, era lo que llaman los juristas “<strong>un delito sin víctimas”.</strong></p><p>El juez fue Rafael Rosel. El hecho de prolongar un proceso que creó alarma social y política mucho más de lo deseable, de forma incomprensible e innecesaria, supuso que ya no habría justicia para los encausados, tal y como me relató uno de ellos. <strong>El daño ya estaba hecho</strong>. Les hicieron vivir un calvario impresentable mientras en las radios y televisiones les acusaban de ser nazis exterminadores. Todo era ridículo y de una crueldad extrema.</p><p>En ningún momento estas autoridades pensaron que esa historia de los asesinatos tuviera el menor sentido. Eso dota sus acciones de<strong> una crueldad extrema</strong>, y denota la catadura moral de Esperanza Aguirre, Manuel Lamela y todos los que intervinieron en este linchamiento.</p><p>A tal punto era cierto que nadie creía en este montaje, que aunque Luis Montes fue apartado de su cargo, tanto él como el resto de sus compañeros siguieron ejerciendo la medicina en el mismo hospital. Para que <strong>siguieran matando</strong>, es de suponer.</p><p>La estupidez en la que se basaron para emprender las acciones legales fue que la cifra de muertes en Urgencias del Hospital Severo Ochoa superaba con creces la de cualquier otro. Esto se debía, y los políticos lo sabían muy bien, a que en esa planta de Urgencias también estaba la unidad de enfermos terminales, que por una cuestión técnica se había ubicado allí. Es decir, que en el resto del hospital apenas moría nadie, pero este dato se ocultaba capciosamente para dar<strong> algo de credibilidad a esa teoría </strong>de médicos asesinando sistemáticamente durante años.</p><p>Finalmente, el juez Rafael Rosel desestimó las acusaciones dos años y dos meses después, algo que podía haber hecho en menos tiempo, antes de que este juego macabro para ocultar el gran negocio de la privatización de la Sanidad del que, por cierto, el señor Lamela ha sido <strong>uno de los grandes beneficiarios</strong>, destruyera la vida y la reputación de los encausados. Aún dilató un poco más el proceso para que no coincidiera con las elecciones autonómicas y municipales, y terminó de echar una manita al Gobierno de la Comunidad de Madrid cuando declaró en la sentencia que esas muertes pudieron ser provocadas por la mala praxis de los médicos, aunque no se pudo probar. Para no pillarse los dedos, declaraba el señor juez una cosa y su contraria y así la caverna mediática, como en efecto ocurrió, tuvo también su titular, al tiempo que Aguirre y Lamela se iban de rositas. Bueno, el segundo, además, con un patrimonio espectacular gracias a los negocios que hacía mientras era Consejero. Ya saben eso que ahora se llama lobismo, y es legal, y antes, soborno, y era un robo, <strong>una vergüenza.</strong></p><p>Escribía el juez en la sentencia: "Varios pacientes han muerto tras mala práctica médica a la hora de sedarles", aunque admitía que no hay pruebas de que se deba "excesivamente a los fármacos prescritos”. ¿?</p><p>¿Cómo podía afirmar que varios pacientes habían muerto tras mala práctica y a la vez que <strong>no había pruebas de tal cosa</strong>?</p><p>Recurrió el doctor Montes la sentencia para que eliminaran cualquier alusión que pudiera sembrar dudas sobre su quehacer médico. Finalmente, la Audiencia Provincial de Madrid<strong> falló en su favor </strong>y ordenó suprimir “toda referencia sobre mala práctica de los médicos denunciados”.</p><p>Como era de esperar, y para eso se había montado la conjura político-mediático-judicial, ya nada importaba. El Gobierno estaba de nuevo en manos de Esperanza Aguirre, la Consejería de Sanidad ya había comenzado su <strong>imparable política de destrucción de la Sanidad Pública</strong> en favor de los negocios sanitarios, y de sus compañeros de partido que desembarcaron en esas sociedades, y la notificación de la sentencia definitiva<strong> llegaba muy tarde.</strong></p><p>Las diferentes acciones difamatorias que en su día poblaban la red (especial aversión provocaba una entrevista que en su día hizo <strong>Jiménez Losantos</strong>  al consejero Lamela en la que ambos se despachaban a gusto con estos “asesinos”), se han borrado. <strong>Es difícil encontrar vestigios de aquella infame campaña</strong> en los medios de los difamadores. Como suele suceder, estos seres ignominiosos se encubren y protegen bajo el manto de la mentira y la cobardía. Cuando el caso se cerró, sin que ninguno de los responsables diera la cara, se inhibieron, llegando a afirmar el señor Lamela, artífice de toda la operación, que nada tenía que ver con el caso y que todo había sido <strong>un proceso judicial ajeno a su cometido.</strong></p><p>Delincuentes y cobardes.</p><p>Más tarde, la Audiencia Provincial de Madrid, a través de la jueza Celia Sainz de Robles, declaraba que los insultos y las acusaciones de <strong>Jiménez Losantos, Isabel San Sebastián o Cristina López Schlichting</strong>, entre otros, se encuadraban dentro del derecho de libertad de expresión que ampara la Constitución. Decían cosas del tipo: "No se trataba de aplicar morfina a enfermos terminales con horribles sufrimientos, sino que llegaba un señor con una insuficiencia respiratoria, con una apoplejía que tenía una esperanza de vida, a lo mejor de cinco años, y se lo “piolaban”.</p><p><strong>Pura basura.</strong></p><p>Ah, se me olvidaba, el fiscal del caso de los 400 asesinatos era <strong>Manuel Moix.</strong></p><p>Bueno, lo dejo aquí. Estos son los que dicen que hay que cumplir la ley.</p><p>Quiero mandar <strong>un abrazo a la familia </strong>de Luis Montes, a todos sus compañeros que tuvieron que sufrir esta ignominia en forma directa, y también a todos los ciudadanos de Leganés que tantas veces salieron a la calle para defender a sus médicos, así como a mis compañeros del rodaje del documental (enlace abajo) que hicimos en su día, mientras la instrucción se estiraba deliberadamente, y que me permitió conocerles.</p><p>Para mí fue el mayor exponente de<strong> hasta dónde están dispuestos a llegar con sus mentiras</strong>, pero la gente decente de este país tiene la obligación de restablecer el honor de los injustamente perseguidos.</p><p>En ello estaremos.</p><p>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Apr 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[El linchamiento del doctor Montes]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Esperanza Aguirre,Muerte digna,Sanidad pública,Privatización de la sanidad,Manuel Lamela,Luis Montes,Manuel Moix]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Honestidad por decreto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/honestidad-decreto_1_1142549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Rajoy afirma que le gustaría pasar a la historia: “C<strong>omo un hombre honesto</strong>”. Y a mí como “Marilyn Monroe”.</p><p>Creo que<strong> ambos lo tenemos difícil</strong>. Yo un poco menos, en principio, pero claro, esto es sólo una opinión, y en esa sección me incluyen.</p><p>Bueno, en realidad añade algo más a su deseo: “Como un hombre honesto que supo<strong> sacar lo mejor de España </strong>y de los españoles".</p><p>La segunda parte… ya tal. Parafraseando al propio presidente, con respecto al añadido que complementa su deseo, ya tal, porque nadie le va a discutir que ha sacado lo mejor de ambos, <strong>es obvio,</strong> como analizaremos en este profundo ensayo.</p><p>Ahora bien, si Rajoy es capaz de sacar lo mejor de España y los españoles, yo voy a ser más modesto y me voy a limitar a sacar un pero: creo que lo segundo no nos lleva a lo primero. Alguien no es honesto porque saque algo bueno del otro, eso, en todo caso, le convierte en zahorí. Sería honesto si lo hiciera <strong>sin aprovecharse de ello</strong>, sin obtener un beneficio oculto, ajeno al deseo del supuesto beneficiario, y aquí entraríamos en materia de debate. Ya tal…, para nada. No demos por sabido lo que está confuso, turbio, me atrevería a decir.</p><p>Para empezar, habría que pensar un poco desde la mente neoliberal, que es como les gusta llamarse ahora, en esta era del metalenguaje y el eufemismo, a los herederos del nacionalcatolicismo. Hacen bien en colocarle el prefijo “neo” para redefinir el término, porque no creo que soportasen toda una vida de excesiva secreción gástrica que llevaría, sin duda, a la perforación de estómago, si tuvieran que sonreír asintiendo cada vez que alguien se dirigiera a ellos con el adjetivo “liberal”, que de toda vida de dios han odiado a muerte y utilizado como insulto. Para un español de verdad, “liberal” era <strong>una mezcla entre mariquita y afrancesado </strong>y, en cualquier caso, traidor a los valores que históricamente han portado los de este lado de los Pirineos. Los que nos defendieron en su día de las garras de Moscú e hicieron de nuestra patria la reserva espiritual de occidente.</p><p>Y no andan muy desencaminados. Tengamos en cuenta que “liberal” significa<strong> tolerante o indulgente</strong> referido a la persona, y favorecedor de las libertades individuales si lo aplicamos a las leyes. Así expresado, diríamos que estos señores son la antítesis de lo que afirman ser, para lo cual el neoliberalismo lleva un complemento añadido que lo sitúa en sus justos márgenes. Se definen como liberales en “economía”. Es decir, que a la hora de hacer negocios, y sólo a esa hora,<strong> reclaman a una libertad total</strong>. Como hemos visto, les gustaría que ni siquiera la policía, tampoco los jueces, estuvieran al tanto de sus asuntos. También se llaman anarquistas en la intimidad, pero para hacer lo que les cante de…, a la hora de disfrutar de su patrimonio.</p><p>En eso, exclusivamente, son liberales. Del mismo modo que el señorito calavera es capaz de incumplir los diez mandamientos de una tacada en una noche de juerga, incluso el tercero, santificarás las fiestas, si la cosa termina el domingo por la tarde y ya no se llega a la última misa, los neoliberales pueden saltar el código ético que aplican a los demás<strong> si el beneficio de la opresión que se traen entre manos </strong>lo justifica. Incluso, y aquí entra en juego su lado anarquista, venden la patria, esa entelequia que todo lo justifica, si el rédito es astronómico.</p><p>Así, volviendo al caso de Rajoy, que es el que nos trae aquí, cuando afirma sacar lo mejor de España y los españoles, ¿a qué se refiere?, ¿qué es lo mejor de España y los españoles para estos señores neoliberales del PP? Yo creo que han dado suficientes muestras de que lo que más les motiva, su fuente de inspiración, su luz y su guía, la razón, como afirman cuando creen que nadie les oye, por la que se dedican a esto de la política, <strong>no es otra cosa que la pasta</strong>. Entendiendo el dinero como fin supremo no hay que ser muy listo para entender que lo mejor que pueden sacar de España y los españoles es eso mismo, la pasta gansa. En ese sentido habría que decir: “Ya tal”. Lo han bordado. Han dejado las arcas públicas relucientes en sus fondos, a la vez que los bolsillos del personal.</p><p>Por eso decía que una cosa no llevaba a la otra. Sacar lo mejor del personal, lo único valioso a sus ojos, <strong>no convierte al señor Rajoy en un hombre honesto</strong>, más bien al contrario.</p><p>Pueden ser otras las virtudes que adornan al presidente del Gobierno, pero llega tarde y mayor para <strong>emprender la carrera hacia la honestidad</strong>. Veamos cómo define el diccionario el adjetivo “honesto”:<em> Que actúa rectamente, cumpliendo su deber y de acuerdo con la moral, especialmente en lo referente al respeto por la propiedad ajena, la transparencia en los negocios, etc.</em></p><p>Con respecto a la transparencia, no vamos a recordar cómo tratan en su sede los discos duros cuando se intenta esclarecer la verdad sobre hechos de gravedad, pero no sería mucho pedir que dé la cara y explique a los españoles, a los que saca lo mejor que tienen, qué está pasando aquí, en lugar de afirmar “<strong>parece que va a llover</strong>”, que es una de las genialidades que le ríen los suyos y que suelta cuando está inspirado, para manifestar su desprecio a los periodistas que, en su afán de llevarle al huerto, le ponen los micrófonos delante de las narices con el quimérico propósito de que aclare la situación de latrocinio generalizado a la que han llevado al país los miles de casos aislados que ampara bajo su sonrisa, que semeja la de aquel que está impregnado por la ingesta de antidepresivos.</p><p>Mira el señor presidente a su entorno cuando se ve rodeado por <strong>el bosque de micrófonos de los reporteros</strong>, como las vacas miran al tren.</p><p>En esos momentos, da la impresión de que no tiene actividad cerebral y que, ayudándose de técnicas de meditación trascendental, logra <strong>un bloqueo eléctrico en el encéfalo</strong>, de modo que ni una sola de las miles de millones de sinapsis que pueblan nuestro cerebro transmite estímulo alguno. Tiene episodios crepusculares puntuales, a voluntad.</p><p>Ahora que sabemos lo que sabemos y que, por ejemplo, en el caso del señor González, expresidente y caso aislado de la Comunidad de Madrid, <strong>se gastaron decenas de miles de euros</strong> de dinero público, por supuesto, eso ya tal, en mejorar la reputación del susodicho, así como evitar la aparición de hechos negativos en el buscador de internet de turno cuando se introducía su nombre, podemos afirmar que Rajoy no debería perder la esperanza, tal vez tenga lo de pasar a la posteridad como un hombre honesto más fácil de lo que se podría pensar.</p><p>La historia ya no está en las enciclopedias sino en la red. Una red que todos pueden editar, y que todos pueden reventar con datos que conviertan en un bosque impenetrable lo que antes era un espacio de recreo y consulta. Las fechorías colectivas también se pueden tapar<strong> bajo toneladas de casos aislados,</strong> de informaciones compradas que impiden llegar al fondo de la cuestión. Es lo que hicieron desde<em> El Mundo</em> con el 11M sacando día tras día durante dos años, prácticamente, una portada diaria de elucubraciones y conspiranoia al servicio de las tesis de Aznar y sus huestes que, como sabemos, intentaron utilizar los cuerpos de los muertos en el atentado <strong>para ganar las elecciones</strong>. El papelón de Acebes pasará a la historia de la ignominia universal o, tal vez, a la de la honestidad, no se sabe. Si alguien tuviera que escribir una tesis sobre el tema dentro de unos años, la “teoría de la conspiración” arrasaría. Algunos podían pensar que era una locura sinsentido toda aquella basura, pero se equivocan, estaban escribiendo la historia del atentado que ya, gracias a su intervención, entrará en los anales como uno de los grandes misterios sin resolver, como <strong>el paradero de Elvis y de Walt Disney.</strong></p><p>No se preocupe señor Rajoy, su deseo de pasar a la historia como “un hombre honesto” es sólo cuestión de presupuesto. Hable con los suyos, saben mucho de eso. Periodistas tampoco le faltan, pero yo que usted lo llevaría por la vía que mejor domina y me haría honesto “por decreto”. Así no tendría que<strong> debatir ni justificar semejante disparate.</strong></p><p>Por otro lado, su deseo es comprensible. Uno siempre aspira a ser<strong> el conjunto complementario</strong> de lo que en realidad es.</p><p>La historia ya no pone a cada uno en su sitio, son otros, son muchos, y disponen de aquello que les proporciona el poder, eso mismo que sacan los neoliberales de España y los españoles para entregárselo a quien corresponda y que haga su trabajo como dios manda. Con sentido común. <strong>Esa persona de la que usted me habla.</strong> Y tal.</p><p>Pida por esa boquita, y si quiere meter en el lote a alguno de sus colaboradores…, no sé…,<strong> Luis sé fuerte</strong>, o su colega Rato, pues no tiene más que decirlo, seguro que hay ofertas de segunda unidad al cincuenta por ciento.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[Honestidad por decreto]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Corrupción política,Ignacio González,Liberalismo político,Mariano Rajoy,Luis Bárcenas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde vas con la calor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/vas-calor_1_1142301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hubo épica en el hemiciclo en la moción de censura.</p><p>Lo siento, pero soy de efecto retardado, no paso la página tan rápido.</p><p>La desproporción de fuerzas era tal que la gente honrada sólo podía estar de un lado. Es una pena que la ideología, como el sentimiento religioso, nuble la razón, pero <strong>la moción dio para una película de buenos y malos</strong>.</p><p>Nunca se habían oído esas cosas en el Congreso, y nunca se hubieran oído porque nunca había llegado hasta allí un recién nacido. Sólo desde la osadía de la juventud, que no pide permiso, se pudo producir un “cante de pollo” semejante al que escuchamos dirigido a un Gobierno. No hubo esos cubatas previos en la cafetería del Congreso en los que, como decía Celia Villalobos, sus señorías se acaban entendiendo. <strong>Se comieron la voz de la calle en todo su esplendor, sin el filtro del corporativismo</strong>.</p><p>Una de las cosas que más me llamó la atención la primera vez que fui a EEUU fue la imagen de muchas personas mayores. Eso que los españoles llamamos “pintas”. En cualquier parte encontrabas a un paisano de sesenta o setenta años, con una camiseta rockera y un tupé a lo Elvis. Te dejaba un poco estupefacto porque esas extravagancias, en España, están reservadas a la juventud.<strong> El español es reaccionario por naturaleza</strong>. Tiene un sentido del ridículo tan exacerbado que le convierte en el ser más convencional de los posibles, paradójicamente, el más ridículo. Hay muchas personas allí que se niegan a envejecer. Envejecer en el sentido oficial, quiero decir, ese que le hace a uno renegar de lo que ha sido. Aquí la edad lleva implícita un proceso involutivo inevitable. Es posible que se deba a que el individuo acaba renunciando a eso que, en realidad, nunca fue.</p><p>Nos pasamos la vida disfrazándonos de esquimales, de pingüinos o de indios, en lugar de convertirnos en esquimales, pingüinos o indios con lo cual no nos tendríamos que disfrazar. <strong>El español sienta la cabeza</strong>. Se convierte en algo diferente cada vez que cambia el primer dígito en el espacio reservado a la edad en los impresos oficiales. Esa diferente manera de comportarse en función de los años conlleva una regresión en la psique que acaba transformando al individuo. Uno es lo que hace, no lo olvidemos. Por eso, a mis 62 tacos, sigo subiéndome al escenario para hacer rock and roll, quiero seguir siendo el mejor que fui. Sé que a muchos les resultará patético, allá ellos en sus mesas camillas cascando nueces. A mí me funciona. Me mantiene vivo, y más joven que algunos a los que doblo en edad, pero no por tocar en un grupo, sino por hacer lo me da la gana. Cuando lo cuento, intentando explicar que otra realidad es posible, muchos lo interpretan como un acto de insoportable arrogancia. No tiene nada que ver con eso, me produce una inmensa tristeza ver como el personal renuncia a lo que verdaderamente es, a su esencia, a aquello que siempre le ha gustado, sea pintar, salir por ahí, tocar la guitarra o los cojones, escribir, lo que sea, a cambio de nada. Renuncia a cambio de nada. Triste. Luego no encuentra sentido a su vida, probablemente porque no lo tiene. Mata ese sentido para incorporarse a lo oficial, para abrazar lo que Buñuel llamaba<strong> “el discreto encanto de la burguesía”</strong>.</p><p><strong>Con esto de los partidos políticos pasa lo mismo</strong>. Se anquilosan, y en esa artrosis degenerativa característica de la edad, caen en la decadencia de la estrategia, el crecimiento, lo rentable, lo conveniente, lo práctico y lo correcto. Se quedan sin margen de maniobra. Se tienen que abstener ante lo evidente por no dar alas al rival, o evitar lo que llaman “una sangría de votos”. Es el ciudadano, y no el rival político, el que acaba pagando esta estrategia de supervivencia que les define, aunque su gesto sea alabado por entendidos en la cosa política que han seguido ese mismo camino de la decrepitud.</p><p>Como decía al principio, lo del otro día de la moción de censura, que todavía colea y asusta por el nuevo discurso de Pedro Sánchez en el congreso del PSOE, tenía una parte épica que disfrutaron los que se lo pueden permitir.</p><p>Da para un <em>western</em> clásico. <strong>Los buenos y los malos estaban bien definidos</strong>.</p><p><strong>Rajoy era el cobarde en esa farsa</strong>. El hijo del ranchero que contempla desde la ladera como sus matones fustigan a los de la aldea. Disfruta con el palillo entre los dientes, y media sonrisa, mientras sus pistoleros dan una paliza al chico de la peli, satisfacción que le permite ese régimen de injusticia donde el <em>sheriff</em> no se mete, todos dependen del rancho grande. <strong>Es el villano que produce la náusea en el espectador al tiempo que la ira de los buenos</strong>, con la venganza consecuente.</p><p><strong>En la ficción siempre pierde</strong> en la pelea larga que viene al final. Empiezan en el bar y acaban rodando por el campo. <strong>En la realidad se va de rositas</strong>, pero es que, amigos, ya sabemos que la realidad es una mierda, por eso nos evadimos de ella. ¡Qué rico está el vino! ¡Qué buena y fresquita la cerveza!</p><p>Compramos la ficción en un autoengaño que compensa un poco la balanza. Para eso estoy yo. No voy a cambiar el mundo, pero sirvo de consuelo y me consuelo sirviendo.</p><p>Claro que esa canalla también tiene su público.</p><p>El segundo día, como desapareció el que les echa el alpiste, el que quita y pone, decidieron ausentarse por turnos. La parte del hemiciclo correspondiente a los censurados estaba vacía. No les interesa lo que puedan decir los perdedores, ellos sólo van a aplaudir al líder supremo, al carismático Mariano. Llegó el jefe y con él sus huestes al completo para apuntalar la puesta en escena que había preparado su portavoz. Soltaron a la bestia. <strong>Esa mezcla de pijo chulesco y acosador de colegio de pago que ofende sólo con el tono de voz</strong>, olvida que obviar el desprecio que sienten por aquellos que no les votan y se quejan, con razón, del latrocinio generalizado que se ha organizado en ese partido, denigra también a la institución que representa.</p><p>Es la viva imagen del Gobierno. <strong>La cara real de ese Rajoy que se vende como un moderado, mientras ríe desde el escaño las gracias de la extrema derecha que encarna su portavoz,</strong> el que él ha puesto. No pueden ser más opuestas las imágenes que pretenden dar Rajoy y su portavoz que, en buena lógica, deberían representar el mismo rol. Claro que, <strong>en ese partido, todo es falso, todo es una gran mentira</strong>. ¿Cuál es el Rajoy real?: el que se queja de la subida del IVA de “los chuches” que haría llorar a los niños, el que se presenta en el debate de candidatos con una niña ficticia exigiendo u futuro para ella, o el que nombra a un matón para que nos recuerde que las leyes en democracia son papel mojado y que sigue vigente el régimen del que proceden. Es un portavoz que representa a su partido y que, cuando se entera de que las cunetas están llenas de españoles asesinados, para el coche para bajarse a mear.</p><p>Esa <strong>escenificación del prohombre que lleva un guardaespaldas sin escrúpulos detrás</strong>, que se encarga de que la sangre no salpique al jefe, para que al llegar a casa pueda dar la cena al nieto sin cambiarse de camisa, está bien para el cine negro, pero resulta repugnante cuando se trata de obviar la hipocresía que preside las acciones de aquellos que manejan nuestro futuro. Por eso decía que<strong> Rajoy es el cobarde de la película</strong>.</p><p>Hubo un momento en el debate que no se ha destacado demasiado, en el que el presidente del Gobierno se dirigió a Pablo Iglesias, con el disfraz de Heidi, para anunciarle que él nunca le haría un escrache. Debe entender, y creo que entiende el señor Rajoy, que los pobres no tienen medios de comunicación a su servicio. Ni banqueros, ni empresarios, ni donantes altruistas, ni abogados, ni fiscales, ni jueces, ni policías. No tienen nada. Sólo pueden manifestar su indignación haciéndose presentes, pacíficamente, por supuesto, arriesgan años de cárcel. <strong>El señor Rajoy, con esa promesa de ejercer el juego limpio, solo dice una verdad a medias</strong>. Es cierto que él, personalmente, no va estar presente en el escrache, pero eso no significa que el señor Iglesias pueda estar tranquilo, dormir al margen del juego sucio. <strong>El señor Rajoy no hace escraches, tiene quien se los haga</strong>, y de los chungos, de los que merecerían castigos ejemplares. Periodistas a los que compran, policías que, como en el fascismo, se encargan de putear desde las sombras. Asociaciones que se hacen llamar sindicatos, o represores desde el sentimiento religioso que extorsionan a ciudadanos con la colaboración de una justicia que, a veces, no es ciega. Allí tienen puestos vigías leales.</p><p><strong>Todo lo sucio, se lo hacen otros</strong>. En el colmo de la crueldad, en estos escraches de Estado, son las víctimas las que, además, pagan su propio suplicio. Cómo se tiene que reír con Rafael Hernando, al terminar la jornada, de esos perroflautas bolivarianos que todavía pretenden cambiar el mundo y pretenden competir desde la honradez.</p><p>En la moción de censura <strong>muchos disfrutamos con la épica del David perdedor</strong> que sólo pretendía, usando las formas que sus señorías exigen al decoro del espacio que les contempla, pero que no se aplican a sí mismos, hacer uso del espacio que le permite la ley y señalarles con el dedo para gritarles una gran verdad que ni siquiera negaron: “Ladrones”. Y se la comieron. Y se la tragaron delante de todos los españoles. También de los suyos. Ya lo creo que tragaron. Eso es todo, la cosa no da para más.</p><p>Su única respuesta fue sacar a ese perro de presa que lleva siempre de la correa para que dejara claro que las denuncias les resbalan. Tienen callo.</p><p>De las cenizas de la sede de Ferraz <strong>resurge un Pedro Sánchez efusivo que promete llevar al PSOE a un lugar que tenga que ver con sus siglas</strong>. Su única acción, por el momento, ha consistido en abstenerse de ratificar lo evidente, en un acto de vil estrategia que deja fuera a los ciudadanos. Toca ver si se dejará, como denunció en la televisión tras ser defenestrado, llevar por los que mandan, por la senda de la política correcta, o viene a intentar poner las cosas en su sitio. Falta hace.</p><p><strong>Ya ha conocido la sensación de tener a la opinión mediática en contra, a toda</strong>. Ha elegido quienes son los suyos dentro del partido, le queda por decidir quienes lo son fuera.</p><p>La causa merece la pena. No le van a faltar apoyos.</p><p>Está claro quiénes son los malos. Van a degüello.</p><p>Lo tiene a huevo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Dónde vas con la calor?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Mariano Rajoy,Mociones de censura,PP,PSOE,Rafael Hernando,Pedro Sánchez,Podemos,39º Congreso Federal del PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La venganza de los titiriteros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/venganza-titiriteros_1_1142022.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>¡Ojalá Irene Montero, en su primera intervención, hubiera dicho <strong>una sola mentira</strong>!</p><p>Qué triste realidad aquella en la que uno desea un mundo donde el ponente en sede parlamentaria mienta. <strong>Sería un mundo mejor</strong>. La realidad expuesta, que se ciñe a lo que hay, es demoledora e indigna de un país que se llame a sí mismo democrático. De nada sirve volver a recordar que fuera de aquí los políticos dimiten por cuestiones nimias comparadas con lo que se expuso en dicha intervención.</p><p>Terminada su intervención, el señor Rajoy respondió que Montero no había explicado<strong> las razones por las que se ha llevado adelante la moción de censura</strong>. Un chorreo de dos horas de fechorías no le parecía suficiente al presidente del Gobierno, no se dio por aludido, creía que ese ruido de fondo que componían la concatenación de fechorías y la interminable ristra de cargos de su partido con problemas con la justicia, era la lluvia sobre los cristales, en una ensoñación fantástica de su infancia en Galicia. Supongo. Le llamaron chorizo de diferentes maneras más de cien veces, pero él seguía con esa mirada que parece que persigue el vuelo de una mosca. La verdad en que, entre eso, y que le ha dado por andar de forma compulsiva, cada vez se parece más a <strong>Forrest Gump</strong>. Permanece ajeno en el escaño, aunque luego dice que atiende, como lo está en las ruedas de prensa cuando solventa las preguntas complicadas con un: “<strong>Bueno eso ya… tal”.</strong></p><p>En su respuesta se puso a hablar de otra cosa. Eso sí, sin olvidar citar a Venezuela, o aquello de “<strong>ustedes lo ven todo muy negro</strong>”, “les gusta que las cosas vayan mal”. Parece que en su grupo siguen abundando en la pobreza necesaria. La pobreza, al parecer, como la corrupción, es inevitable. No va con ellos, pueden convivir insertos en ella, enterrados en ella, en realidad, a costa de ella.</p><p>Aceptada banda criminal mafiosa como gobierno legítimo de la nación española, lo demás es superfluo. <strong>Todo cabe. </strong>Pasó por alto por esta cuestión y se dedicó a otra cosa.</p><p>Mientras, escucho en la radio que el señor Rajoy sale a la palestra sin que se le espere, tras la intervención de la diputada de Podemos. De forma espontánea. Como si se hubiera picado. Sin embargo, apareció con un discurso escrito de muchos folios con los que pretendía responder a la intervención de la señora Montero, a su tono y a sus matices. <strong>Con un discurso escrito improvisa cualquiera</strong>. Más bien, parece que pretendía robar protagonismo a los ponentes, tiene medios a su servicio que le van a dar un diez diga lo que diga, como hicieron sus compañeros de bancada cuando todos en pie estuvieron minutos aplaudiendo antes de que comenzara a hablar. Los que nos subimos al escenario de vez en cuanto sabemos lo bien que se trabaja en esas circunstancias, con el pescado vendido.</p><p>También fueron pródigos en el aplauso de despedida cuando terminó su intervención.<strong> Ahí era más sentido. </strong>Tras las graves acusaciones que le dirigieron a él y a sus compañeros, a las que no respondió, ni se molestó en defenderse de ellas, se sintieron de nuevo juntos, integrados, protegidos en ese todo que todo lo borra, lo obvia y lo olvida. Están a salvo en la madriguera que a todos ampara. Sin fisuras, sin dudas, sin delaciones. Pasar por encima del hecho de que la Justicia les defina como organización criminal para delinquir, les reduce la pena, les diluye sus inquietudes, les atenúa el desasosiego. Todos, en ese seno materno que a todos ampara, se sintieron reconfortados y con la sensación de tener en sus manos un futuro prometedor. Cuando menos, un presente plácido, a pesar de la gravedad de la cuestión.</p><p>Llama la atención la sonrisa de idiocia con la que recibían las acusaciones.<strong> Fingen que no les afectan</strong>. Uno llegaría a creerse que son inmunes a lo que allí se dijo si no fuera por quién se lo dijo. A pesar del disimulo, tuvieron que aguantar un brutal chorreo de unos descamisados que nunca deberían haber entrado en el hemiciclo, si no hubiera sido por la dejación de funciones que hicieron los socialdemócratas ante la crisis y la aprobación de medidas que cambiaron las bases de convivencia de los españoles. No salieron entonces en defensa de la ciudadanía de manera drástica, radical, como la situación reclamaba, planteando medidas de choque que hubieran atenuado las intenciones del Gobierno. Dejaron al personal con el culo al aire en una actitud de impotencia que no se justificaba con la mayoría absoluta del PP. <strong>Aquella oposición se mostró incapaz,</strong> insuficiente, y dio paso a la irrupción de Podemos que, digan lo que digan, alcanzó una representación espectacular en poco tiempo. Artificial, según algunos, porque capitalizaron el descontento de la ciudadanía. Claro. Alguien tenía que llevar al hemiciclo la voz de los desamparados, que lo estaban.</p><p>Durante el debate, los señores del PP sonreían a sabiendas de que la impunidad, en mayor o menor medida, les ampara, que la justica se puede doblegar, y que el tiempo borrará las huellas que dejan esas monedas que se les escapan del saco. Siguiendo la enseñanzas de Rajoy, que actúa como un pequeño Buda, “hay que sentarse debajo de una encina a ver como anidan las abubillas. De regreso a la ciudad habrá escampado y <strong>el dinosaurio ya no estará allí</strong>”.</p><p>El señor Rajoy, en su discurso escrito, llevaba <strong>comentarios jocosos para ridiculizar las formas de la ponente</strong>, aunque el escrito parecía dirigido a Pablo Iglesias. No contestó a nada. Parecía que nadie había hablado antes que él.</p><p>A continuación salió Pablo Iglesias que reiteró parte del discurso de su predecesora para dar paso a una intervención política en la que desgranó sus propuestas. Hizo una declaración de principios.</p><p>Para sorpresa de los populares tuvo una intervención muy sosegada, mucho más que la de su telonera. <strong>Se presentaba con maneras de jefe de Estado</strong>. No quería caer en la trampa que les tendieron en el debate de la Comunidad donde los populares se pasaron veinte pueblos con las descalificaciones, utilizando un tono impropio de aquel que se presume inocente, ante las acusaciones, también graves, que se vertieron.</p><p>De nuevo, en sus contestaciones sucesivas, el señor Rajoy eludió la cuestión que allí se planteaba. En síntesis, le venían a decir que está deslegitimado para gobernar porque ha tocado fondo, el lodo les cubre por completo, y ya ni siquiera la palabra inaceptable se ajusta a la realidad, se queda corta.</p><p>Rajoy siguió vendiendo sus logros sin entrar al trapo. A lo otro, lo del latrocinio generalizado, no hizo alusión. Parece que dan por hecho que es su estado natural. <strong>No se molestó ni en negar esa realidad.</strong></p><p>No sé cómo calificarán los expertos en la materia este debate. No ha habido vencedores ni vencidos porque hablaban de realidades paralelas. Quedó caro, sin embargo, que hay una España indignada que les contó las verdades que se dicen en la calle y en los medios de comunicación todos los días, que entiende que no se puede gobernar en este estado de cosas, y otra España que sigue viendo la patria como algo de su propiedad y que, en cualquier caso, no les considera representantes legítimos para dirigirse a ellos, para pedir explicaciones. Les falta el consabido: “Usted no sabe con quién está hablando”. No se las van a dar. Siguen actuando como si estos de Podemos fueran unos adolescentes que se han colado en la piscina de su zona residencial. No terminan de creerse ni entender por qué están allí. <strong>Ese día comenzarían a tener problemas de conciencia.</strong></p><p>Sí, es posible que la moción no fuera oportuna, que la cortesía parlamentaria no se haya cumplido por no haber consultado al PSOE antes de anunciar la medida, si es que querían su apoyo, o hacerlo cuando estaban desintegrados, pero creo que ya ha pasado el tiempo suficiente<strong> para escuchar lo que se ha oído </strong>hoy en el Parlamento.</p><p>Dicho queda y anotado en el cuaderno de sesiones.</p><p>Por otra parte, se entiende que el PSOE estuviera molesto con la iniciativa. <strong>Se les han adelantado</strong>. En realidad, no se ha dicho una sola palabra de la que ellos renieguen salvo, claro está, la cosa del referéndum de Cataluña que les podría provocar una hemorragia de votos. Problema que no tienen los de Podemos que amplían con ello su espacio democrático, espacio, por cierto, que en su día defendía el mismísimo Felipe González cuando se hablaba, término que ha recordado hoy Rajoy y que no se emplea porque suena muy mal, de “autodeterminación”. Entonces, a aquel socialismo de pana, le daba votos, hoy se los quita y se elimina. Razón por la que Podemos les barre en Cataluña y el País Vasco.</p><p>Callados, se han quedado de testigos. Situación incómoda en la que no se permitían, ni siquiera, aplaudir lo evidente. <strong>Son las normas:</strong> nadie aplaude al otro. Los nacionalistas lo han hecho, sin embargo, en varias ocasiones. El PNV, no, lógicamente. Todavía está digiriendo el talón que les soltaron a cambio de aprobar los presupuestos y que les supone un bozal durante una temporada.</p><p>Son cosas que el PSOE debió decir y se las han robado. Ese y no otro era su terreno cuando eran los chulazos de la oposición. <strong>Ahora hay una competencia seria</strong>. Se tienen que poner las pilas. Como en los amores de verano, ha llegado un veraneante nuevo, con más morro, ha soltado eso que el enamorado en la sombra llevaba tiempo mascullando, y se ha levantado a la chica.</p><p>Han tenido la desvergüenza de actuar sin pedir permiso.</p><p>Los españoles, que no entienden de estrategias ni de cortesía parlamentaria, han visto a un solo grupo <strong>enfrentándose a los villanos </strong>a cara descubierta.</p><p>Oportuno o no, efectivo o no, ya era hora de que alguien les cantara la gallina de esta manera y les tuviera callados tantas horas escuchando una verdad grande.<strong> Como decía, ¡ojalá no lo fuera!</strong></p><p>Se han ido con un rapapolvo de los buenos.<strong> Se lo merecen.</strong></p><p>La verdad, hubiera sido más cómodo para el PSOE no haber llegado a este punto, pero ahora que las cartas están sobre la mesa se verán obligados, otra vez, a pasar por el bochorno de la abstención ante esta banda, que lo es, y que sigue practicando la<em> omertá</em> y aquello de <em>Gürtel somos todos</em>. <strong>Y lo son.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[La venganza de los titiriteros]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Corrupción política,Mariano Rajoy,Mociones de censura,Pablo Iglesias Turrión,PP,Podemos,Irene Montero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desfile de la victoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/desfile-victoria_1_1141753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Mucho se ha alabado <strong>la Transición como un modelo a seguir, para pasar de una tiranía a una democracia</strong>, porque no hubo un derramamiento de sangre masivo. Que las fuerzas armadas, la policía y la Guardia Civil no entraran a sangre y fuego en los estamentos que entonces se encargaban de conducir el proceso se celebró como un éxito que, a cambio, obligaba a mirar hacia otro lado dejando intactas las diferentes instituciones encargadas de administrar la dictadura para que continuaran haciendo lo propio cuando se proclamó la llegada de la democracia: <strong>Los que dictaban el crimen, pasaron a tutelar la libertad</strong>.</p><p>Nos perdonaron la vida, nos dejaron estar y, sólo por eso, por permitirnos seguir viviendo, <strong>debíamos permanecer eternamente agradecidos</strong>, según pregonan los que desde la gobernación actual afirman que “algunos quieren ganar una guerra que perdieron”. Apelan a la victoria de la Santa Cruzada como un derecho natural a continuar conservando aquellos privilegios que les convirtieron en dueños y señores de España y de las vidas de los que allí moraban.</p><p>Ahora llegan tiempos de osadía y los españoles ya no se conforman con “estar”. Olvidando el pretendido derecho que los vencedores tienen sobre sus vidas, también pretenden “ser”.</p><p>No comprenden los herederos de los derechos de esta farsa criminal que, como decía el gran Ovidi en una de sus canciones: “ya no nos alimentan las migas, ahora queremos el pan entero”.</p><p>Heredaron las instituciones intactas y, con ellas, su forma de hacer. <strong>No les resulta fácil desprenderse de aquellas prebendas</strong> que obtenían con la corrupción de las palabras y las cosas, desde la legitimidad que otorgaba el convertirse en centinela de la espiritualidad de Occidente.</p><p><strong>Llamaban justicia a aquello que no era más que una sumisión</strong>, desde la colaboración ciega, a los deseos de los corruptos gobernantes que, arropados por gorilas con cartucheras, imponían con la pólvora y la represión el deseo de tener bajo su dominio y capricho a todo un pueblo esclavizado, aterrorizado y humillado.</p><p>Años de opresión que ellos nunca han conocido. Niegan que tal tiempo existió y todavía evitan enseñarlo en las escuelas en la verdadera dimensión de la crueldad con la que se ejercía el poder. <strong>Discuten desde el revisionismo</strong>, a través de voceros propagandistas que usurpan el lugar de los historiadores, la propia existencia de un golpe de Estado que contó con el apoyo militar de la primera potencia mundial, y que terminó conquistando el poder tras vencer la resistencia de tres años de un pueblo heroico que<strong> se levantó contra las armas para defender la democracia y la libertad</strong>.</p><p>Heredar aquella justicia con todos sus hombres, aquel ejército bañado en sangre y aquella policía criminal tiene consecuencias que se evidencian en la desfachatez con la que actúan los actuales responsables del gobierno con su pretensión de la aniquilación del Estado de derecho,<strong> colocando en puestos clave a determinados agentes a su servicio</strong>, para impedir que la ley garantice la normal convivencia de los ciudadanos.</p><p><strong>Se sienten perseguidos y es cierto, lo están, por el Estado que dicen representar</strong>. Un Estado en el que no tienen encaje porque nunca creyeron en él. Siguen luchando contra su instauración corrompiendo los cimientos que lo sustentan al tiempo que la moral de los ciudadanos y la fe en que otro mundo, donde la justicia se imponga, sea posible.</p><p>Es en la prostitución de las instituciones donde obtienen más rédito político aunque se vean castigados por los votos. Las trampas, el juego sucio, la represión a través de <strong>ridículas leyes promulgadas contra la libertad</strong>, que sólo pretenden instaurar de nuevo el miedo en la población, les devolverán el poder perdido ocasionalmente en las urnas.</p><p>No son nuestros iguales, tal pretensión no es más que una convención para participar en el juego. Es en el desprestigio y la degradación de la justicia donde se perpetuarán en sus privilegios.</p><p>José Antonio Primo de Rivera definió esta estrategia a la perfección en el <strong>discurso fundacional de la Falange al referirse a las elecciones</strong> que se avecinaban: “…no saldrá de ahí vuestra España, ni está ahí nuestro marco. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto”.</p><p>Ni fe en el sistema ni respeto.</p><p>Mueven sobre la mesa a sus hombres como si fueran fichas de dominó y <strong>les hacen recuperar sus puestos de jueces o de fiscales</strong>, después de haber sido apartados de sus diferentes destinos por prevaricar y negarse a implantar el régimen de justicia para el que son nombrados.</p><p>Sus jefes los amparan y, cual trileros de barrio, los recolocan allá donde creen que cumplirán el mejor servicio a su causa corrupta y decadente que sólo busca la impunidad del delincuente poderoso.</p><p>También los que dirigen la policía se embarcan en esta causa colectiva de persecución del rival con maniobras de extorsión, elaboración de dossieres difamatorios y creación de procesos judiciales fabricados en las cloacas del Estado. Una vez descubiertas, estas acciones punibles se convierten en arma arrojadiza contra los que denuncian, estrategia habitual de regímenes totalitarios, y <strong>amenazan con decapitar a los mensajeros de la información</strong>.</p><p>El fin de toda esta farsa es tan obvio como legal: Desproveer de servicios públicos a los ciudadanos para derivar fondos a las arcas de empresas afines que les esperan con las puertas abiertas.</p><p>Cobran comisiones, amañan contratos, se reúnen cobrando importantes sumas con responsables de empresas que aspiran a concesiones.<strong> Tienen parejas que se convierten en “conseguidores” de adjudicaciones públicas</strong>. Todo es legal. Las leyes las hacen ellos. Las legitiman las votaciones por mayoría en el Congreso. Legitimidad que se diluye cuando ese mismo órgano reprueba a sus fiscales o ministros nombrados con el único propósito de inhibir el estado de derecho para poder seguir mangoneando.</p><p>Lejos de pedir perdón por el daño causado a los ciudadanos, por la pobreza generada, por la aniquilación de una generación a la que se ha privado de un proyecto de vida, a la que se hurtado el futuro, se presentan con arrogancia, desafiantes, en las comisiones en las que deberían dar explicaciones a los ciudadanos por sus execrables acciones.</p><p><strong>Ahora, se sienten acorralados, víctimas de una causa general</strong>. Tal vez no sería tan general la causa si no fuera generalizado el latrocinio y, sobre todo, si la cúpula del partido no se mostrara tan activa ante esas acciones corruptas amparando, encubriendo, defendiendo hasta el último minuto con todas la armas al alcance, con todas las triquiñuelas legales, con todas la promesas de intervenir en lo judicial hasta lo imposible a cambio de “ser fuerte” y resistir el castigo en silencio, con el único fin de continuar expoliando las arcas del Estado.</p><p>Por desgracia la causa es general, pero no corresponde a una acción inquisitorial sino a la <strong>constatación de que los “casos aislados” constituyen un todo</strong>, una maquinaria perfectamente engrasada para perpetuar un clientelismo delincuente.</p><p>Mientras, otros medios de comunicación, también comprados con nuestro dinero, destacarán sus logros y venderán a los crueles e insaciables artífices de la desgracia colectiva como represaliados por la intransigencia de los perdedores.</p><p>En el<strong> secuestro de la justicia</strong> basan la perpetuación de su especie.</p><p>Ganaron la guerra y no consienten que se les arrebate el botín.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jun 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[El desfile de la victoria]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ley Memoria Histórica,Víctimas del franquismo,Franquismo,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo por la pasta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/pasta_1_1141387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La aprobación de los Presupuestos de este año es <strong>una metáfora</strong> de lo que nos deparan estos tiempos.</p><p>Del mismo modo que Aznar tuvo que ponerse de rodillas con los pantalones bajados delante de Jordi Pujol al día siguiente de que sus huestes gritaran bajo el balcón de Génova lo de “<strong>Pujol, enano, habla castellano</strong>”, para conseguir eso que los grandes estadistas llaman “gobernabilidad”, y que consiste en juntar una amalgama de intereses contrapuestos de manera que todos saquen tajada con el fin de que nada cambie y se conserven las esencias del amor a la patria que, básicamente, consiste en seguir gobernando para los señoritos mientras se empobrece a los currantes, que son los que deciden las cosas con su voto, ahora vivimos, de nuevo, <strong>tiempos de “gobernabilidad”.</strong></p><p>También con Jordi Pujol tuvo un detalle de gobernabilidad Felipe González cuando paralizó las investigaciones que llevaban a cabo<strong> los fiscales Villarejo y Mena</strong>, evitando su procesamiento cuando el muy honorable y viejo zorro catalán se encontraba con el agua al cuello con motivo de la descapitalización de Banca Catalana. Le tenían pillado, pero era un maestro a la hora de dar el Gobierno, tanto al PP como al PSOE, a él le daba lo mismo, sólo deseaba lo mejor para Cataluña a la que hacía sinónima de sí mismo, como demostró al envolverse en la<em> senyera</em> dando vivas a la patria,<strong> asomado al balcón en la Plaza de San Jordi,</strong> cuando los tribunales osaron imputarle y llamarle a declarar. El pueblo catalán se echó a la calle en la mayor concentración que se conocía hasta entonces, movido por las palabras de su adorado Jordi, que se había recorrido de joven Cataluña con<strong> un seiscientos y un megáfono</strong> dando mítines por los pueblos, reivindicando la patria catalana, y les hizo creer que la justicia española venía a secuestrar su esencia nacional, l<strong>a razón de su existir.</strong></p><p>Con la ayuda de González, aquella estafa en la que el señor Pujol estaba implicado, quedó archivada, y sabiéndose respaldado por la gobernabilidad de los constitucionalistas de Madrid, y por el fervor nacional de su propio pueblo, se entregó junto a su señora al saqueo que hoy conocemos y entonces ya se sabía. Pero como daba el Gobierno de España a quien lo necesitara, esa virtud de ser un maestro de la gobernabilidad, le convertía en intocable. A él le daba lo mismo uno que otro, pero no ocho que ochenta. Siempre con un ojo puesto en sus recónditas cuentas, manejaba el cotarro con la simple fórmula de “ustedes hagan y dejen hacer”. <strong>A buen entendedor pocas palabras bastan y todos se aplicaron el cuento.</strong></p><p>Finalmente, y por cosas del independentismo, todo esto de los ingresos de la familia Pujol ha salido a la luz.<strong> El latrocinio estaba amparado por la gobernabilidad</strong>, pero sin ella no se sostiene. Estos cachorros independentistas, hijos y nietos de aquellas doctrinas que diera Pujol con su megáfono, han venido a echar por tierra todo el tinglado que se tenían montado los adalides de la gobernabilidad a mayor gloria de su identidad catalana o española, que tanto les daba, y han puesto en práctica los principios de la identidad nacional de forma drástica, sin ofrecerlos antes al libre mercado, donde se compran y se venden estos sentimientos profundos e irrenunciables a cambio de un módico o un desorbitado precio, según sean las necesidades de aquel que pretende el Gobierno.</p><p>Como las lluvias en los trópicos, todo vuelve por la característica de los planetas de ser redondos y girar sobre sí mismos, al tiempo que lo hacen alrededor de las estrellas en las diferentes constelaciones. <strong>Todo regresa</strong>. También la gobernabilidad y las camisas de flores.</p><p>Ahora vivimos tiempos de “gobernabilidad” y se abren las carteras, al tiempo que<strong> se guardan los principios</strong> para que esa virtud de dejar las tareas de Gobierno al mejor postor se imponga sobre cualquier otra cuestión.</p><p>Se acabó la borrachera del gasto público, nos anuncia el señor Montoro al presentar los Presupuestos, el mismo que ejercía de dios Baco, en compañía de otros, cuando, en efecto, <strong>la fiesta de la dilapidación de los fondos públicos</strong> se celebraba en el gran templo del esplendor desarrollista de las burbujas que nos explotaron en la cara. Ellos dilapidaron nuestro dinero en lugar de construir un país, derivando fondos tanto al partido como a los bolsillos de los colegas, que se cuentan imputados por centenares en los diferentes procesos abiertos y que, también ahora, se intentan parar, encubrir y archivar, con todo tipo de triquiñuelas, incluyendo el descaro de poner la frente del gobierno de la Justicia tanto a personal personal afín sin escrúpulos, como a fiscales y magistrados que más parecen trabajar para la causa juzgada que para la juzgadora. <strong>Y en esas estamos.</strong> Ellos se emborrachan, y nosotros pagamos las copas. También sufrimos la resaca cuando llega <strong>la hora de aprobar las cuentas.</strong></p><p>Aparecen los que tienen la posibilidad de hacer “gobernabilidad” con <strong>sus sacas abiertas corriendo a por el botín</strong>. El Gobierno, conocedor del juego, se reúne en despachos donde se trilea y se pergeña el trato hasta llegar al apretón de manos, porque si pierde el poder, cuya legitimidad ya dejó hace tiempo en el camino con sus diferentes acciones al margen de la ley, se le puede acabar el cuento. Ahora entenderán muchos por qué estos pequeños partidos aplaudían la pluralidad que se veía en el hemiciclo. Echaban cuentas contando escaños y calculando el precio que tendrían los suyos se les iba la cabeza como en su día se le fue a Sagaseta cuando entró Tejero pegando tiros. Son imprescindibles para la gobernabilidad y vienen a cosechar su valor de mercado a la hora de aprobar unas cuentas que según dicen expertos agudizan el deterioro del Estado de Bienestar y a incrementar la desigualdad y la pobreza.</p><p><strong>“Si quieres grano, Aitor, te dejaré mi tractor”</strong>. Y así ha sido. Aitor se ha llevado una buena cosecha a costa de dejar vendido al resto del personal, cosa que a los representantes del PNV, que siempre presumen de honrados y de que entre sus filas no se dan casos de corrupción, les importa un carajo porque, nacionalistas en esencia, <strong>miran para lo suyo</strong> que es lo que les proporciona el voto. Un problema salía al paso. Una vez salvado el culo aquí, quedaba por salvar la cara allí. Cómo se presentaban con la saca en su pueblo pactando con un partido al que saben corrupto, facha y poco amigo de los vascos, a los que consideran terroristas en potencia y, al PNV, en concreto, tibio y necesario para que aquel horror sucediera. Han salido del paso ideológico apuntalando al Gobierno de Madrid con un posible acercamiento de presos.</p><p>Esa reivindicación siempre negada en la que el PP<strong> se mostraba intransigente </strong>y, en tanto tal, único valedor de la lucha contra el terrorismo, ha sido doblegada por la “gobernabilidad”. Ya no se es batasuno ni afín a los que matan por pretender eso del acercamiento de presos. El sufrimiento infringido a las familias era, por tanto,<strong> gratuito.</strong> Con tal de estar allí donde se recaudan los dineros de los ciudadanos, es posible que regresen los tiempos en los que Aznar se refería a esos que luego eran terroristas que se pudrirían en la cárcel, como <strong>Movimiento de Liberación Vasco.</strong></p><p>Se impone la necesidad de aguantar en el poder para no perder el control de las instituciones, en unos tiempos tan delicados que hasta Acebes, en conversación telefónica con Ignacio González, afirma que <strong>podrían tener serias dificultades</strong>. En este estado de emergencia, se salta hasta esa gruesa y sagrada línea roja que marca el terrorismo y sus secuelas, y que tiene trazado un círculo sanitario alrededor de varios kilómetros.</p><p>No hay ideales, no hay moral, <strong>no hay religión ni norma</strong>, sólo un norte: La pasta y su incautación.</p><p>Los canarios, por su parte, sin concesiones políticas de gran alcance sólo quieren dinero. Rehecha la injusticia que según ellos desequilibraba la balanza, no tienen el menor problema en apuntalar a este Gobierno que además suele contar con ellos para presidir, en tanto neutrales, <strong>comisiones de investigación.</strong></p><p>Mientras, en las tertulias y foros de politólogos se debate la estrategia a seguir, si la moción de censura continúa, pero con una conclusión común: plantearla a sabiendas de que se va a perder y sin pactos previos es ridículo. Hacen mención a las anteriores llevadas a cabo por Felipe González y Hernández Mancha. No coincido con ellos. En ninguno de los dos casos la situación era tan grave y descarada como la actual. Mientras, el PSOE tiene un grave dilema que le lleva a plantearse si votará no, o se abstendrá. <strong>Terrible tesitura que no sé a quién puede importarle.</strong></p><p>Más de lo mismo. Sí, que son ladrones no se discute, pero la cosa es a ver qué saco yo de todo esto.</p><p>No habrá borrachera de gasto público. Son tiempos de “gobernabilidad” y las borracheras de despilfarro se hacen a puerta cerrada, se apañan en los despachos.</p><p>Quién sabe si para cuando se les pueda desbancar será tarde. Desde luego<strong> no dejan títere con cabeza</strong>, ni juzgado sin vigilante.</p><p>El Estado de Derecho será sinónimo de Estado de Derechas porque habrá que ser de lo segundo para poder administrar el primero.</p><p>Coincide este tiempo de gobernabilidad con el de la declaración de la renta, recuerden: <strong>Hacienda somos todos</strong>. Aunque aquella abogada del Estado, dando la cara por la infanta imputada, en lugar de por el Estado en cuestión, durante el juicio del <em>caso </em><em>Nóo</em>s, nos recordara que el que piensa eso <strong>es un gilorio.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[Todo por la pasta]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PNV,Mariano Rajoy,PP,Presupuestos Generales Estado,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La defenestración de Ferraz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/defenestracion-ferraz_1_1141067.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En Praga, en diferentes momentos de su historia, tres veces, en los siglos XV y XVII, aunque se sospecha de una cuarta ya en el siglo XX, grupos radicales tomaron la justicia por su mano y tras irrumpir en palacios o ayuntamientos, defenestraron a políticos con los que, al parecer, discrepaban. <strong>Es una forma de moción de censura bastante drástica</strong>, que ha pasado a la historia como las<em> Defenestraciones de Praga</em>. Me interesé por el caso cuando vi un cuadro en un museo donde se representaba la segunda de ellas y, en efecto, aquello era lo que parecía. En todos los casos en que se llevó a cabo esta solución para resolver crisis políticas, el resultado de la acción fue de<strong> muerte para los cesados en el cargo de forma drástica</strong>, con la colaboración imprescindible de la ley de la gravitación universal, que le da por atraer a los cuerpos, también los humanos, contra el suelo. Hubo una excepción y fue en la tercera defenestración, que por encontrarse un montón de estiércol en el foso del palacio cayeron los gobernadores de turno sobre él, suavemente, y aunque la circunstancia podría tener un sentido metafórico, no se cumplió el propósito de la oposición, que no era<strong> mandarlos a la mierda</strong>, sino al otro mundo. Estos gobernadores, que salieron ilesos del trance, recibieron del emperador, por lo visto, el título de <em>Caídos del cielo</em> y, como no, se aprovechó la circunstancia de que eran católicos, cuestión que estaba en la base de las pendencias que se traían unos y otros, para<strong> calificarlo de milagro.</strong></p><p>Algunos recordarán que en la calle Ferraz ocurrió algo parecido en el mes de octubre del año pasado y Pedro Sánchez, a la sazón secretario general del PSOE, salió cual hombre bala surcando los cielos de Madrid, cuando en el Comité Federal se celebró una votación, “<strong>a mano alzada</strong>”, sin que las razones para mandarlo a la estratosfera quedaran claras.</p><p>Aquel suceso tuvo el apoyo de todos los medios de la prensa escrita, así como radios y televisiones, que respiraron aliviados al ver cómo se abortaba en agraz la propuesta del defenestrado Sánchez de intentar formar un gobierno alternativo al de Rajoy, ante la parálisis política que vivía el país, donde dichos medios de comunicación, apoyados por altos representantes del PSOE, apostaban por la formación de <strong>un tripartito absurdo formado por PP, PSOE y Ciudadanos</strong>, con el nuevo argumento de que el partido más votado debería ser, lógicamente, el que gobernara, cosa que no se cumplía en ninguna de las comunidades autónomas o ayuntamientos en los que gobernaba dicho partido gracias al apoyo de Podemos. ¿<strong>Estamos tontos o qué</strong>?</p><p>Todas las fuerzas coherentes de España apostaban por hacer partícipe al PSOE de dicha extravagancia, por no decir traición a la voluntad popular, cuestión que ya carece de importancia para la laxa moral de gran parte de la clase política y de los tertulianos radiofónicos y televisivos que siguen la actividad política, y argumentan y pontifican con una pedagogía nefasta, situando a los partidos políticos en una competición, como si de la Liga de fútbol se tratara, e instalando en el inconsciente colectivo el “<strong>todo vale con tal de sacar tajada”,</strong> abandonando a su suerte a los ciudadanos que mantienen con su voto la existencia de dichas formaciones. “Apoyaré esta o aquella medida, siempre que beneficie a mi partido, independientemente de que sea buena o mala para los ciudadanos”, esa parece ser la estrategia. Se ha instalado la legitimidad de que los partidos trabajen en beneficio propio, ignorando la razón de su existencia, que no es otra que procurar desde las diferentes ideologías el bienestar del pueblo y no el lucro de la institución, ni de los que la forman.</p><p>Como le ocurre al agente de la CIA en la película de Alfred Hitchcock, <em>Topaz</em>, parece que Pedro Sánchez, en su defenestración, cayó sobre un toldo de una tienda situada en los bajos de la sede y no resultó herido de gravedad, salvo en lo anímico. Recuperado del trance, salió a la carretera a hacer campaña para procurar su reelección, y según hemos visto, los militantes le han otorgado, como en su día hicieran con los gobernadores checos, el título de <em>caído del cielo</em>. <strong>Mas su caso no ha sido calificado de milagro sino de putada.</strong></p><p>Que se vaya preparando porque ya están abriendo las ventanas en algunos de los centros de poder de este país que se arrogan la exclusiva de la razón, la cordura, y la gobernabilidad, aunque sea a costa de perpetuar en el poder a esa formación que algunos fiscales y jueces califican de banda organizada para delinquir, y que a mí, por más que se empeñen en apuntalarla para que la izquierda no llegue nunca a gobernar, me parece totalmente deslegitimada, <strong>una vergüenza histórica sin precedentes</strong>, y un atentado grave contra el Sistema y la Constitución, de la que se presentan como principales valedores.</p><p>Los estudios que se han hecho del daño causado a las arcas públicas por la corrupción, tirando por lo bajo, ya que afirman que desconocen lo que todavía no ha aflorado, así como el cómputo total de las cantidades ocultas en paraísos fiscales, lo sitúan en torno a<strong> 87.000 millones de euros.</strong> ¿Les parece poco a sus señorías constitucionalistas que vinieron a regenerar la democracia?</p><p><strong>El editorial de 'El País'</strong></p><p>A Pedro Sánchez le van a dar para el pelo, y no se van a esperar ni los cien días de cortesía, ni los diez minutos del cigarrillo de después. El artículo <a href="http://elpais.com/elpais/2017/05/21/opinion/1495402685_402133.html" target="_blank">editorial del diario El País</a> del lunes debería estudiarse en las universidades de Periodismo como el paradigma de la desvergüenza de<strong> un diario que se pretende serio </strong>frente a la supuesta caspa a la que nos tiene acostumbrados la derecha con sus libelos. Han conseguido que muchos exlectores, entre los que me encuentro, se arrepientan de haber contribuido con su aportación, durante muchos años, a la creación de semejante engendro. En fin, no hay mal que por bien no venga, eso hace mejores a las publicaciones digitales que todavía velan porque en este país no manden, obligatoriamente, los mismos que en el Ibex 35 y aledaños. Lo que llaman los de centro, como Felipe González<strong>, gobernabilidad.</strong></p><p>Escriben los analistas políticos sobre la crisis de la socialdemocracia en Europa desde diferentes puntos de vista. No hablan de la traición que han cometido contra los ciudadanos colocando su futuro en las garras de un capital cada vez más cruel e inmisericorde, al que dotan de todas las armas al promulgar leyes que anulan derechos fundamentales, garantizando la impunidad en la represión por si encuentran resistencia a sus propósitos devastadores, como en los viejos tiempos, cuando no había libertad para evitar el libertinaje.</p><p>Es el mismo capital, y sus representantes, el que desde las instituciones <strong>paga con nuestros impuestos a los turcos</strong>, a los que desprecian, para que se hagan cargo de los refugiados que vienen huyendo de las bombas, y los arrinconen en campos de concentración, que ahora llaman de refugiados, sin haber cometido delito alguno, a cambio de una importante suma de dinero que se irá, como no puede ser de otra manera, a los bolsillos de las élites corruptas de ese país, al que, al tiempo que le sueltan el pastón, califican de tiranía. Son cosas como éstas, al no plantear medidas de choque, enfrentándose al poder ante los abusos que se cometen contra los ciudadanos, las que provocan la crisis de una socialdemocracia que renunció hace tiempo a su esencia, incluyendo la defensa de los derechos humanos, mientras disfrazan<strong> sus apoyos con floridos discursos contestatarios</strong> en los que ya nadie cree.</p><p>Ayer se cantó<em> La Internacional </em>en la sede de Ferraz. No era la banda sonora que querían los poderosos, ni los que perdieron. A algunos, como a Albert Rivera o García Albiol, les parece que la victoria de Sánchez no es buena o, directamente,<strong> una desgracia</strong>, como afirma el segundo.</p><p>Olvida Rivera que fue con Pedro Sánchez con quien pactó un documento para procurar su investidura. Bueno, no lo olvida, hizo su trabajo, todo era una patraña para cumplir los deseos expresados por Josep Oliu, presidente del Banco de Sabadell, de crear con urgencia <strong>un Podemos de derechas</strong>. Cumplió con el encargo de evitar el cambio que reflejaban las urnas, que no favorecía al PP, aunque nos intentaran por todos los medios, y valga la redundancia, convencer de lo contrario. Con esta victoria de Sánchez, le toca volver a empezar y, como es lógico, a Rivera le da pereza. Tiene que inventar un nuevo ideario que case con su eterno run run de que ha venido a terminar con la corrupción, mientras la apuntala en el poder. Un coñazo. Se entiende que no le venga bien todo esto, cuando ya parecía que la misión había cumplido sus últimos objetivos. El PSOE<strong> había pactado su harakiri</strong> a cambio de que la cúpula permaneciera en sus puestos.</p><p>En otro orden de cosas, Susana Díaz, que repite una y otra vez que le gusta ganar, este domingo lo demostró. No pudo ocultar su gesto de cabreo. Debió ser<strong> especialmente humillante su derrota</strong> porque fue en beneficio de un “perdedor”, que es como ella se ha empeñado en calificar a Pedro Sánchez.</p><p>Demostró un mal gusto evitable al salir tras conocer el resultado, y su discurso fue el paradigma de lo que no hay que hacer cuando uno aspira a lo máximo en política. Sin darse cuenta, o sin poder evitarlo, volaba con su actitud los puentes que, en sus sueños de vencedora, la conducían directamente a la Moncloa. <strong>Se volvió a su feudo, donde se siente querida.</strong> ¿Hasta qué punto? Se ha destacado que recibió menos votos que avales, es decir, que fueron muchos los que la avalaron contra su voluntad. ¡Uyyyyyy!</p><p>Patxi López, por otra parte, fue todo un señor. <strong>Demostró clase.</strong></p><p>Ya se han colocado los francotiradores en las terrazas.</p><p>Que se prepare Pedro Sánchez para emprender esta nueva carrera de obstáculos en la que se ha comprometido para<strong> girar el partido a la izquierda </strong>porque, de entrada, ya le han metido en el saco de los demagogos populistas que hacen propuestas imposibles. Ya es, de nuevo, un enemigo a batir.</p><p>En unos meses será <strong>antisistema y bolivariano.</strong></p><p>Mientras, seguirán <strong>matando periodistas en México. </strong>Y mujeres por diversión en Ciudad Juárez. Abogados y activistas en Honduras. Desenterrando cadáveres de fosas comunes de hombres, mujeres, niños y niñas violadas en Guatemala y…</p><p>Pero esa es otra película. Son nuestros<em> extravagant friends</em>, que diría J. M. Aznar.<strong> No merecen la tinta de nuestros diarios</strong>, ni las lágrimas de nuestros representantes embarcados hasta la emoción en la lucha por la libertad de Venezuela. No pueden estar en todo. Van a lo que van.</p><p>A mí me ha gustado que gane, aunque sólo sea <strong>para joderles la siesta.</strong></p><p>Mariano Rajoy no le ha felicitado. <strong>Ni por un plasma. </strong>Dice que por no molestar. ¿A quién? No ha hecho gala de ese<em> fair play </em>del que presume. <strong>Es todo farsa.</strong></p><p>No se preocupe por eso, señor Rajoy, <strong>usted sólo molesta en el Gobierno.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[La defenestración de Ferraz]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Mariano Rajoy,Pablo Iglesias Turrión,Patxi López,PP,PSOE,Ciudadanos,Albert Rivera,Susana Díaz,Pedro Sánchez,Podemos,El futuro de la izquierda,Primarias del PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un poco de mística no viene mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/mistica-no-viene-mal_1_1140799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El <strong>arzobispo Cañizares</strong> se suma a los discursos de aquellos que hacen política desde afirmaciones que no se corresponden con la verdad. Ya no se habla de mentir en el lenguaje político, del mismo modo que ya no hay imputados. A este paso van a dejar el diccionario reducido a un folleto.</p><p>Tiene suerte de que su grey sea definida como rebaño, como ovejas a apacentar, por el mismo Cristo, aquel al que envió su padre para que arreglara los defectos de su obra, haciendo responsable de los mismos a los clientes que nada tuvieron que ver en el diseño, ni en la ejecución, y a los que ni siquiera se les dejó hacer una inspección ocular para firmar la recepción del “paraíso terrenal” en condiciones aceptables. Recordemos que el ser humano fue <strong>expulsado del mismo por acceder al árbol de la ciencia</strong>, del conocimiento. Le estaba prohibido, el creador le quería ignorante. Querer saber les costó una condena a Adán y Eva que pagamos todos, fue un pecado colectivo con el que cargamos, algunos, con mucha honra. Es el llamado<strong> “pecado original”</strong>, desde luego más original no puede ser.</p><p>Nacemos con una<strong> naturaleza pecadora</strong> que hay que enmendar: ¿Por qué al nacer no nos dan una garantía como a los electrodomésticos? Este defecto de origen también es ajeno, por lo visto, al fabricante, y lo pagamos el resto de nuestros días al tener que someternos a los únicos técnicos reconocidos por la casa matriz. Pero vamos, que queda claro que el conocimiento y el amor al saber no vienen de serie, sino todo lo contrario. Diversas hogueras han intentado a lo largo de la historia que científicos, tachados de herejes, que pretendían continuar con la rebeldía que ya estrenaron nuestros primeros padres allá en el paraíso, por <strong>encontrar soluciones a preguntas complejas</strong>, no metieran las narices donde nadie les llama, es decir, todo comienza y termina en el mismo punto, dios. Es la respuesta para todo: ¿Cómo estás? Como dios. ¿Qué va a pasar? Lo que dios quiera. ¿Quién ha puesto esas estrellas ahí? ¿Quién va a ser?, ¿Estás tonto o qué?</p><p>Todo ha sido él, el mismo que nos hizo a su imagen y semejanza.</p><p>No manifiesta la <strong>jerarquía eclesiástica</strong> una inteligencia especial al renegar del evolucionismo. Podría agarrarse en su defensa, para justificar lo dañino del ser humano, al hecho de que la naturaleza cogió un rumbo inesperado que deterioró la idea original con un resultado extravagante. Pero no. Con tal de no dar baza a nadie en este maravilloso panorama que contemplamos, intentan que cuele que todo esto lo hizo dios en seis días, utilizando el séptimo para descansar. ¿Se cansa dios? ¿Es posible que se cabree también? Con respecto a esto último, a los que hablan con él en exclusiva, no les cabe la menor duda y, de hecho, citan “la ira de dios”, cosa en la que no creo mucho porque <strong>castiga por igual a los buenos y a los malos</strong> y, desde luego, a los tiranos les rinde todos los honores de la mano de los que viven de predicar su palabra.</p><p>Como por el humo se sabe dónde está el fuego, yo tuve, como Newton, una revelación un día que me encontraba sentado a la sombra de un árbol. Un suceso inesperado me alejó de la fe. Vi pasar a una mariquita volando, y su errática trayectoria me llevó a conclusiones tajantes: ¿Qué sentido tiene esa mierda? ¿Acaso no eran suficientes los millones de especies que estudian los entomólogos para dar cabida a variaciones sin sentido? ¿Y los bichos palo? ¿Por qué animar a una brizna de paja dotándola de vida, para abandonarla a su suerte en un medio plagado de pájaros insaciables? ¿Y los niños que ejercen de monaguillos en la oscuridad de las sacristías? Son <strong>reflexiones teológicas de alto nivel </strong>que todo ser debería tener en algún momento de su existencia.</p><p>Afirman las escrituras, como decía, que dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. Sin duda, y dado que, como hemos visto, el creador tiene sentimientos, he llegado a la conclusión de que el día que le dio por moldear la arcilla de la que salió Adán, estaba teniendo una crisis de autoestima. Hizo tonto al ser que heredaría su obra. <strong>Le dotó de encefalograma casi plano</strong>, detalle, como digo, de infravaloración, pues ¿a qué semejanza con dios remite semejante diseño? De esa tara, consecuencia de la circunstancia de que fuera a crear al hombre cuando tenía un mal día, vienen todas estas cosas que nos pasan.</p><p>Uno, en el fondo, acostumbrado a renunciar a sueños por culpa de la ignominia, la mentira, la crueldad y la desvergüenza absolutas en las que nos sumen nuestros próceres, acaba reconociendo que le gustaría que todo ese cuento en el que está basado el omnipotente negocio de la religión, fuera cierto. Pero cierto tal y como lo pinta la religión verdadera, o sea, <strong>la católica, la nuestra, la española</strong>, la que nos ha acompañado desde chicos y cuya jerarquía siempre ha estado y está al servicio de quien merecía la pena, los ganadores, el poder, el dinero: los más fachas. Me gustaría que hubiera un dios como ellos lo pintan: chungo, rencoroso, vengativo, que se puliera del tirón a tantos y tantos hijos de p… que en el mundo son, muchos de ellos, en su nombre. Un dios que juega a estas perversiones de dejar morir de hambre a los niños del tercer mundo, y nos condena si morimos en pecado al fuego eterno, a toda clase de torturas, por los siglos de los siglos, que nos quebrantará los huesos, nos hundirá en el lodo, nos azotará, y no se escucharán nuestras súplicas, nos arrojará a la niebla donde será el llanto y crujir de dientes, pero “nos ama”.</p><p>Ni siquiera se cumple lo de que la ira de dios pondría las cosas en su sitio. A mí me gustaría haberlo visto en sus buenos tiempos, cuando hacía milagros en público y sometía a los pecadores a las sofisticadas plagas que leemos en la <em>Biblia</em>. En una edición antigua, retocada para la posteridad, se describe cómo condenó a los filisteos a una epidemia de almorranas: Ése es mi dios.</p><p>Ahora los milagros se hacen en secreto, como los del papa Wojtyla, o Escrivá de Balaguer, y la Iglesia los reconoce sin dar testimonio público alguno, con lo útiles que serían estas demostraciones de superpoderes <strong>para captar agnósticos o dudosos.</strong> Pero ya digo que no, incluso la venganza en la que los malvados serán juzgados tendrá lugar, en todo caso, después de muertos: otra frustración por prescripción de los tiempos legales, como los casos de pederastia. De aquí se van de rositas.</p><p>Mientras, desde los púlpitos, nos advierten, como hacía este fin de semana el arzobispo Cañizares, sobre <strong>los peligros a los que se enfrenta la juventud,</strong> entristecido ante el panorama de esos jóvenes “sujetos a adicciones como drogas, alcohol o sexo”, que son “instrumentalizados por intereses inconfesables, rebajándoles a objetos”. Así es, y sabe de qué habla. Jóvenes, y menos jóvenes, usados como objetos sexuales, de los que el obispo de Tenerife decía: “Desean el abuso e incluso te provocan”. En su perversión, esos niños hacen pecar a los adultos que caen en la tentación de sus estrategias demoníacas.</p><p>También, aunque tarde, el arzobispo dedica un tiempo a la<strong> justicia social</strong> para "defender los derechos humanos inviolables y fundamentales" como el derecho "a la enseñanza y libertad de educación, claramente amenazados en nuestra tierra".</p><p>Aunque algo tarde, es bueno que la Iglesia desde la cúpula se una a reivindicaciones que también hacen otros curas marginados por sus propios compañeros por defender a los pobres. Sin duda, con ese peligro amenazado que el arzobispo ve en el derecho a la educación, irrenunciable donde los haya, y dado que pronunciaba esas palabras en Valencia, se referiría a esos miles de niños que por culpa de las inversiones que han hecho sus correligionarios políticos, que han despistado la pasta de las arcas públicas a bolsillos de colegas, se han visto obligados a recibir las clases en barracones de obra donde el agua cae a turbión cuando llueve, y el frío dificulta su atención ante la perplejidad de sus maestros, que asisten atónitos a este expolio de nuestros dineros, en detrimento de <strong>una enseñanza impartida en unas condiciones vergonzosas.</strong> Esta situación provisional se ha prolongado durante años mientras el presupuesto se derivaba hacia otros centros concertados. Tiene razón el arzobispo cuando se refiere a la imposibilidad de elegir. A miles de niños de esa Comunidad se les ha obligado a estudiar en esas condiciones sin posibilidad de elección. La libertad de elección, tal y como afirma el arzobispo Cañizares, está amenazada en esa tierra.</p><p>También es de alabar que apueste por<strong> la aconfesionalidad de ese derecho</strong>, aunque sea de forma inconsciente, y la no imposición de dogmas de ningún tipo cuando denuncia que los niños “son manejados por ideologías tan engañosas y llenas de mentira por legislaciones ideológicas en el campo de la enseñanza”. Aunque no se trate de un ejercicio de honestidad, está bien que proclame que no pueden imponer dogma alguno a un niño desde las instituciones públicas o subvencionadas con fondos públicos.</p><p>Me van a permitir que repita de nuevo su enunciado porque creo que es difícil sintetizar mejor en una sola frase lo que se hace con la <strong>enseñanza de la religión</strong> que ellos pretenden obligatoria: “son manejados por ideologías tan engañosas y llenas de mentira por legislaciones ideológicas en el campo de la enseñanza”.</p><p>Estoy con él. Aunque parece una soflama radical, estoy de acuerdo en que <strong>no debe derivarse dinero público hacia otros centros mientras la educación pública no tenga sus necesidades cubiertas</strong>. Lo de enseñar mentiras bajo ideologías engañosas llenas de mentira a través de la legislación, me parece meridianamente claro aunque también un poco radical.</p><p>¿Se ha hecho la Iglesia de Podemos? ¿Son bolivarianos?</p><p>Tal vez he leído el artículo del señor Cañizares sacando interpretaciones erróneas, pero así, en una lectura somera, no puedo negar que tiene más razón que un santo. Y puede que esté en el camino. Es sabido que, como Tamariz, este personal se saca milagros de la manga.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[Un poco de mística no viene mal]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Educación,Religión,Antonio Cañizares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Susto o muerte?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/susto-muerte_1_1140440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Definitivamente las costumbres americanas se han infiltrado en nuestra cultura de manera irreversible y todos los que nos encontramos bajo su órbita las celebramos con júbilo. Halloween ha venido para quedarse. En esta segunda vuelta de las <strong>elecciones francesas</strong> a los ciudadanos no les dieron a elegir entre dos opciones reales, por todo menú les preguntaron si querían la carne en su punto o muy hecha. <strong>La pregunta era: “susto o muerte”</strong>, pero podría haber sido: “entierro o incineración”. Hasta ese punto han llegado los franceses por su cobardía al no querer apostar por un cambio real, ni refrendar opciones con las que no les quedan excusas para acudir a las urnas a votar lo de siempre con dignidad.</p><p>Claro que, lo de no apostar por el cambio puede que no sea sólo cobardía, también esconde <strong>dosis de arrogancia.</strong> Es duro reconocer que uno ha estado toda la vida haciendo el imbécil al encumbrar opciones que les vendían como mal menor, amparándose en la amenaza de que la alternativa era peor, y que se acababan abrazando, creyendo suyas, al <strong>vivir en el pulso permanente del bipartidismo</strong>. Hay que tener la humildad de reconocer a tiempo el error y poner las cosas en su sitio aunque, claro, son muchos años dando la cara en los bares, en la oficina, en las reuniones familiares para acabar concluyendo que, en efecto, aquellos seres que les pedían el voto desde unas siglas que representaban una verdad, no eran otra cosa que unos lacayos al servicio del gran capital que les pagaba, y muy bien, por tener al ganado encerrado en los respectivos corrales. En eso se han convertido los partidos tradicionales, en <strong>hornos de incineración de votos</strong> para evitar que las cosas sucedan.</p><p>En Francia, los partidos así llamados, han acabado arrinconados, lejos de la más mínima opción de salir elegidos. No sentirán el menor atisbo de vergüenza o necesidad de pedir perdón por haber sido desenmascarados, sino que se convertirán en víctimas del <strong>triunfo del populismo demagógico.</strong> Incluso llegarán a recriminar a sus antiguos votantes la inmensa ingratitud de haberles dado la espalda después de haber dedicado tantos años a servir la causa del bien común y el bienestar, también común, no propio. Y es posible que algunos, incluso, lo crean de verdad. Aquellos que han estado desde sus posiciones de base dando la cara por esas siglas con las que se han criado, que han sostenido, defendido a muerte, siguiendo las instrucciones de la jerarquía de turno que un día mandaba una cosa y, al siguiente, la contraria. Un día aplaudían al líder para, sin solución de continuidad, celebrar su defenestración sin que medie un discurso didáctico que les aclare las razones. Como los adolescentes que llegan tarde, por lo menos deberían preparar un argumentario que ayudara a las bases a decir algo al llegar a casa.</p><p>Este lunes Europa se ha levantado en estado de gracia por el resultado de las elecciones francesas. La anunciada derrota del Frente Nacional Francés ha supuesto <strong>un alivio para los ciudadanos europeos</strong>. Se celebra como una gran victoria lo que para muchos que han votado a Macron debería ser un desastre.</p><p>Lo que le han hecho a los franceses se parece mucho a esa broma que practican los niños pequeños en el colegio cuando le dicen a un compañero que mire hacia un lado, señalando la dirección con un dedo, mientras con la otra mano le propinan una colleja en la nuca. La única diferencia es que el que recibe la colleja se siente un imbécil por <strong>caer en una trampa tan manida</strong>. Aquí no, los informativos destacaban eufóricos la victoria aplastante de la democracia cuando se ha puesto el cotarro en manos de los que les van o, mejor dicho, <strong>nos van a freír a collejas.</strong></p><p>Siempre pergeñan un mal mayor para imponer una gran mentira. Decía León Felipe que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos. El lobo, el terrorismo, el FN, son la misma cosa.</p><p>En realidad, los neoliberales odian a Le Pen y a su hija porque son unos chivatos.</p><p><strong>No dicen nada nuevo.</strong> Les pierden las formas y la obviedad de su discurso patriotero y de apropiación de la bandera y el himno nacional, algo a lo que nos tiene tan acostumbrados el PP aquí, en España. Por no hablar de la utilización del terrorismo y sus víctimas con fines electorales, lección también vieja y manida, no por ello menos efectiva, y que tan solo delata la falta de escrúpulos de los que utilizan la maniobra, cuestión que les importa un pimiento, dicho sea de paso. No es dignidad lo que buscan, sino poder.</p><p>Esta dinastía de los Le Pen no proclama nada que no se esté pergeñando en los diferentes despachos de Bruselas, o en los tratados internacionales en los que no se permite la entrada a los diputados. En lo esencial, eso de la cosa económica, en lo que de verdad importa, <strong>se pondrían de acuerdo antes de la puesta de sol.</strong></p><p>Estos de la ultraderecha dicen muchas cosas que los liberales también sienten y no les permiten proclamar las reglas del juego. Sólo nos enteramos de lo que de verdad piensan cuando algún micrófono abierto, en un descuido, nos transmite comentarios por los que más tarde se disculpan, así, como si nada. <strong>A los Le Pen les pierden las formas</strong>. ¿A qué viene eso de proclamarse xenófobo en público? ¿No es mejor vender a los refugiados a los turcos sin dejar de cumplir los compromisos adquiridos con la religión y los derechos humanos?</p><p>No, la señora Le Pen no tiene cabida en la foto por bocazas. La tuvo <strong>Berlusconi</strong> cuando todos sabían que era un mafioso de la vieja escuela, que había sido condenado por sobornar a jueces, y que era un corruptor de menores.</p><p>También se la hacen con Rajoy, a sabiendas de la corrupción que ensucia a su partido y al que desprecian porque no tiene cabida en su moral evangelista del norte. Pero ambos eran dóciles. Ellos no tienen problemas con sus socios mientras cumplan con sus compromisos de gasto militar y sus recortes en gasto social amparándose en la deuda. Como ya sabían los economistas de izquierdas, hoy vetados en todos los medios, <strong>la política es sólo economía</strong>, y esta jugada de sacar el dinero de donde debería estar para entregárselo a ese amo, ente superior incuestionable, más conocido como Troika, no plantea un esquema de desarrollo para un país, sino que implica un orden nuevo donde el bienestar de la ciudadanía deja de ser prioritario o, mejor dicho, queda abolido. Se gobierna para otra cosa.</p><p>Los <strong>americanos del sur</strong> nos lo advierten a gritos que quedan ahogados en mitad del océano que nos separa: “No consintáis que el FMI se imponga. ¡Resistid! A nosotros nos llevaron a una ruina que hemos arrastrado durante décadas. Se quedan con lo que producimos y cada vez les debemos más pasta”.</p><p>Ese y no otro es el problema de los Le Pen: no son dóciles. Dicen que lo de la UE no está claro y generan problemas a los que mandan. Aquí lo resolvieron con el partido de derechas único. Caben todos: los de Le Pen, los de Franco, los cacos, los santos varones que ven a dios y sus ángeles, los banqueros, los fondos de inversión y los advenedizos macarras que salen de las instituciones con bolsas de basura.</p><p>El tema de las <strong>soberanías nacionales</strong> que proclama el FN está pasado de moda. Ya no se lleva. Es “vintage” del chungo,<em> demodé</em>. Ahora se vota en los diferentes países como se vota en las comunidades de vecinos, para otras cosas. La cuestión de la política y la economía pertenece a otro ámbito lejos de los errores que comete la masa al elegir que, como los hamsters, tiene tendencia a precipitarse en el abismo. Las cosas de importancia, donde reside el dinero, son demasiado importantes para dejarlas en manos de las urnas. La masa es obstinada. Se resiste a entender que no hay nada fuera de ese muro negro y espeso que nos proponen. El ejemplo de lo que le hicieron a <strong>Grecia</strong> por querer quitarse el yugo de unas políticas opresoras que sólo causan pobreza y desgracia a su gente ha sido una de las maniobras mas evidentes de en qué culmina esta política de entreguismo a los que de verdad mandan. También, como en nuestros nuevos presupuestos, <strong>les obligaron a recortar en todo hasta lo asfixiante, y a incrementar el gasto militar</strong>. Una vergüenza. Casualidades del destino: era Alemania la destinataria de esos dineros del gasto en armas. Con esta mano te doy el crédito, y con esta lo recibo con intereses. Las amenazas y coacciones que se llevaron a cabo desde la UE contra el Gobierno griego fueron dignas de imperios tiranos en régimen de sumisión, no de socios. El silencio del resto de los países recordaba a cuando el profesor se ponía a repartir hostias en la clase y todos los niños miraban al pupitre sin levantar la cabeza. Nadie tenía nada que decir. La pobreza, el hambre, la miseria, los despidos colectivos, no son prioritarios. Debemos sacrificar a nuestros hijos en el ara de la diosa economía, que no es otra cosa que las cuentas de beneficios de esas gigantescas corporaciones para las que trabajan, donde terminan sus días, los políticos europeístas.</p><p>¿Alguien más del sur quiere seguir el ejemplo griego?¿Alguien quiere terminar como en Venezuela? No os preocupéis, de eso nos encargamos nosotros, los enemigos de la demagogia populista.</p><p>Ha ganado la opción correcta. <strong>La victoria de ahora es una gran derrota.</strong></p><p>A todo el mundo le obligaban estos días a decir que apoyaba a Macron, como hicieron en los tiempos previos a la guerra de Irak, en los que, antes de abrir la boca en cualquier medio de comunicación, te exigían cagarte en <strong>Sadam Husein</strong> o, automáticamente, te convertías en su cómplice. A Husein lo ahorcaron antes de que pudiera declarar en el juicio todo lo que había hecho antes por orden de los que se convirtieron en sus verdugos. Las vueltas que da la vida.</p><p>Me parece una broma de mal gusto que los neoliberales pretendan hacer renegar públicamente a gente de izquierdas de la señora Le Pen. Ella es de los suyos, y lo saben. Yo reniego de esa opción cada vez que escribo un artículo sobre el Gobierno de España. Es lo mismo. El que no quiera entenderlo, allá él.</p><p>Ahora toca definirse con el resultado que llena de orgullo y satisfacción a los, así llamados, demócratas europeos. Pues ahí va mi significación. Como defensor de la enseñanza pública, de la sanidad pública, y enemigo de la esclavitud a la que nos llevan con estos salarios de hambre que hacen que crezca la economía gracias a la explotación de los trabajadores, no me queda más remedio que decirle: “Señor Macron, enhorabuena por el resultado, y váyase a la mierda.”</p><p>Atentamente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Susto o muerte?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,Elecciones,Marine Le Pen,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién teme a una moción de censura?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/teme-mocion-censura_1_1140223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Muchos de los lectores de esta sección habrán notado que<strong> no soy votante del Partido Popular.</strong></p><p>Tampoco me abstengo con respecto a mis opiniones al respecto y si de mí dependiera, no gobernarían. Los motivos que me llevan a hacer determinada declaración de principios<strong> llenarían cientos de páginas</strong>, pero por resumir: los ciudadanos vivían mejor antes de su desembarco en el poder. Nuestros hijos tenían un futuro. Dirán que este estado de cosas se da en todos los sitios, que la crisis es internacional. En efecto, <strong>esta peste es pandémica</strong>.</p><p>Trabajo en un programa de televisión en el que el martes emitimos la edición número 1.700, y en todos, sin excepción, se han relatado fechorías llevadas a cabo por políticos. Siempre comenzaron como presuntas, pero ni una sola vez ha resultado que quedaran en eso. Los políticos que estaban detrás de ellas tuvieron el mismo recorrido, pasaron de presuntos a convictos, en unos casos, y a culpables liberados por la prescripción en el tiempo, en otros. Los que salieron absueltos, casos excepcionales, lo fueron por decisiones judiciales garantistas en las que no se pudo demostrar la culpabilidad o, como le gusta decir a Rajoy: “<strong>Nadie podrá demostrar que no es inocente</strong>”, pero casi siempre se iban de rositas gracias a que no se admitieron en su día como pruebas correos electrónicos o pinchazos telefónicos que ya habían sido leídos o escuchados por los ciudadanos a través de su publicación en los medios de comunicación, en los que se mostraba a las claras que los presuntos chorizos no eran otra cosa que <strong>vulgares rateros sin escrúpulos. </strong>Todavía, cuando los jueces les archivaban la causa por razones ajenas a su condición de inocentes, tenían el cuajo de plantarse delante de los micrófonos para <strong>exigir la rehabilitación de su honor.</strong></p><p>Sus superiores jerárquicos en el partido tienen mucha responsabilidad en estos comportamientos delincuentes ya que, como hemos visto recientemente en el caso del expresidente de Murcia, suelen salir en tromba para defender la honorabilidad de aquel que a todas luces se ha comportado como un facineroso, con el absurdo argumento de que ya <strong>ha sido absuelto en otras ocasiones </strong>y que no van a caer en la trampa de condenarlo antes que la justicia.</p><p>Ahora sabemos que entran al saqueo sin recato ni disimulo porque los actores tienen perfectamente diseñado el proceso que van a seguir una vez que se descubra el pastel. Como muy bien relató Ernesto Ekaizer en su libro<em> Vendetta </em>de 1996, o sea, hace más de veinte años, sobre el caso de Mario Conde, los que montaron la trama para desvalijar Banesto no eran idiotas y sabían que, tarde o temprano, el caso iba a salir a la luz, pero ya tenían calculadas las consecuencias y establecido un colchón para que el botín obtenido con el golpe compensara con creces la condena y, sobre todo, que en ningún caso les embargaran lo sustraído. En aquel golpe, detrás de la organización, que dan en llamar “ingeniería financiera”, se encontraban abogados con familiares en la alta judicatura, así como personajes relevantes de la Fiscalía que se encargaban de que la cosa no llegara a mayores. <strong>¿Les suena?</strong></p><p>Esto del Fiscal General y el Fiscal Anticorrupción no es nuevo. Lo que estamos viviendo no es una pesadilla que empeora la opinión que ya de por sí muchos ciudadanos tienen de una parte de la clase política que por acción, omisión, <em>in vigilando</em> lo menos posible, o abstención, devuelve a una entelequia delictiva que destruye la vida de los ciudadanos con sus acciones al margen de la ley, pero, sobre todo, dentro de ella, el poder de seguir operando contra sus súbditos. Estamos ante la constatación de que<strong> son una red delictiva </strong>que está arruinando el país llevándonos a un nuevo orden esclavista y opresivo al que llaman “crisis”, que ha venido para quedarse, y en el que <strong>los ciudadanos son desposeídos </strong>progresivamente de sus derechos.</p><p>La aparición de antiguos mitos de la Transición que se encontraban detrás de los cambios políticos que viraron hacia la modernidad, así como de los medios de comunicación progresistas, amparando este contubernio político-empresarial-judicial entregado a la delincuencia, ayuda a entender cómo hemos llegado hasta aquí y por qué no se frenaron durante los últimos cuarenta años<strong> las ansias expansivas de esta derecha intransigente y corrupta </strong>heredera de aquel régimen dictatorial.</p><p>La oposición que pudo detener este tsunami no quiso hacerlo. Cada vez que retomaban el poder en las diferentes instituciones hablaban de renunciar a la <strong>“política del retrovisor</strong>” e iniciar una era de consenso y mano tendida: tapaban sus fechorías.</p><p>Comoquiera que ya se ha convencido a la masa de votantes de que los partidos políticos operan como los clubs de fútbol, con estrategias que benefician exclusivamente a sus propios intereses, en lugar de actuar como representantes de los ciudadanos que les eligen con sus votos, todo vale. Todo cabe. <strong>Todo se justifica y comprende.</strong></p><p>Así, se entiende que ningún partido dé un paso si ese movimiento va a perjudicar sus intereses domésticos, si tal acción les va a hacer perder <em>followers</em>, que se diría en estos tiempos. De este modo, no se discute ni debate la necesidad de llevar a cabo una moción de censura al Gobierno, sino sobre la conveniencia coyuntural de apoyarla en función de a quién beneficie. Es decir, los partidos ya no tienen el menor inconveniente en <strong>mostrarse como negocios para defender sus puestos de trabajo </strong>o su jerarquía. Se delatan ante la opinión pública como agencias de colocación sin el menor escrúpulo.</p><p>Estas cosas que se están publicando estos días, estos casos de corrupción sistémica en los que están involucrados los poderes del Estado, esos en los que se basa el sistema democrático, no surgen, necesariamente, cuando a uno le conviene o le viene bien, sino que explotan sin previo aviso pillando desprevenidos también a los ciudadanos, que se preguntan: “<strong>¿Por qué ahora?</strong>”. Recordemos que son delitos cometidos hace muchos años, que han estado hibernando en la presunción, y durante ese período los responsables han seguido manejando nuestros dineros mientras leíamos en la prensa noticias que convertían a los presuntos, sin dejar de serlo, en<strong> reyes del hampa.</strong></p><p>Se plantea una moción de censura y, claro está, los que han venido a apuntalar al antiguo régimen desde la nueva política, es decir <em>Ciudadanos</em>, se decantan por la lucha contra la corrupción como filosofía, sin destruir sus nidos, para que esa lucha se haga crónica y les dé una razón de ser, como los que dicen <strong>combatir el narcotráfico</strong> deteniendo al camello del barrio.</p><p>Uno se pregunta: “¿De qué sirve que toda esta corrupción que alcanza a los ministerios y la cúpula de la judicatura salga a la luz?”. Ya que al día siguiente los responsables directos de dichas acciones continúan en sus puestos, en lugar de haber abandonado el país aprovechando la noche, lo mínimo es que el resto de los partidos, del mismo o diferente signo político, es igual, que no tengan que ver con<strong> ese entramado mafioso</strong>, se unan para reprobar este estado de cosas. Pues no. Tampoco la vida me da esa satisfacción y resulta que es prioritario que esta iniciativa no dé votos a Podemos que es quien la ha sacado adelante. Dicen que no se ha pactado previamente y que no tiene visos de prosperar porque, por lo visto, no cuenta con los apoyos suficientes ya que hay gente en el Parlamento que está dispuesta a que esto siga el curso normal de nuestra democracia, es decir, apuntarse a las enseñanzas de Rajoy en el sentido de permitir que <strong>la mierda se acumule </strong>ya que la pestilencia hace que a nadie le dé por removerla, y con el tiempo se convertirá en abono que hará florecer nuevos próceres que nos gobernarán desde los principios mamados en esa basura.</p><p>El Parlamento debe ser el sitio donde se aborden estas cuestiones y se llame delincuente a aquel que está hundiendo las vidas de los ciudadanos con sus políticas favorecedoras de intereses ajenos, al derivar recursos que debieran utilizarse para construir un bienestar posible, a las cajas de las empresas en las que desembarcan cuando dejan las poltronas. No importa el resultado, es la acción democrática que la ley permite la que exige poner las cosas en su sitio. Si esto no es suficiente, ¿qué hace falta que ocurra para reprobar una acción de Gobierno cuando éste e<strong>stá plagado de colaboradores necesarios con el delito</strong>, encubridores y secuestradores de la acción de la justicia?</p><p>Dicen desde el PSOE los tres candidatos a Secretario General, en esto coinciden, que esto es una jugada en la sombra para favorecer a Rajoy y hundirles.</p><p>La cuestión no es a quién favorece y a quién perjudica. Siendo grave que el PSOE piense que esta acción puede perjudicarles, sus razones tendrán, deberían pensar en los ciudadanos que sufren todos los días, ya digo, son 1.700 programas relatando fechorías, este estado de cosas. <strong>Es insoportable.</strong> No tienen derecho a permitir con su abstención ni con su acción que continúe este latrocinio gubernamental.</p><p>Libérennos aunque sea de forma testimonial de esta plaga, de<strong> esta chusma.</strong></p><p>Sólo queremos que se suban al estrado y desde allí les digan que estos días terminarán y algún día pagarán por todo el daño que han hecho a los españoles con sus robos y sus leyes para favorecer el saqueo: Que<strong> somos conscientes </strong>de lo que hacen.</p><p>Nada más. No es mucho pedir después de lo que están haciendo sufrir a la gente honrada.</p><p>Ha llegado la hora de retratarse y por lo que veo algunos no lo tienen claro.<strong> Era todo boquilla</strong>. Prefieren esperar tiempos mejores.</p><p><strong>¿Para quién?</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Quién teme a una moción de censura?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Corrupción política,Mariano Rajoy,Pablo Iglesias Turrión,PP,PSOE,moción de censura,Podemos,El Intermedio,Operación Lezo']]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Hay alguien honrado ahí?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/hay-alguien-honrado_1_1139847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Ante los recientes acontecimientos judiciales que afectan al PP, la cúpula del partido ha reaccionado, como suele ocurrir, con un discurso uniforme donde no cabe la duda: <strong>se muestran contrarios a la corrupción</strong>.</p><p>A su vez, el portavoz en el Ayuntamiento de Madrid ha hablado, en lugar de la esperada <strong>Esperanza Aguirre, </strong>que seguía sin dar la cara a media mañana del lunes, a pesar de que afirma machaconamente que le gusta ser<strong> clara y directa</strong>. Esa mujer, autora de la frase:  “nadie debería estar más de ocho años en política”; o de esta otra dedicada a Manuela Carmena porque la mujer se emocionó: “En política hay venir llorado de casa”; y tal vez la más graciosa de todas, pronunciada segundos antes de que la voz se le quebrara cuando intentaba proclamar su honradez: “Durante toda mi vida he buscado la mejor utilización del dinero del contribuyente y el servicio público”.</p><p>Lo decía la misma semana en la que sabíamos que la Comunidad de Madrid ya había pagado el precio de la construcción del hospital Infanta Leonor de Vallecas y aún así vamos a seguir pagando durante veinte años más por algo que ya habríamos comprado si no fuera por <strong>esta especial colaboración público privada que nos arruina. </strong>El informe de las gestiones de este y otros hospitales de esa red que se abrió en la capital a la gestión privada con contratos de treinta años de los que se encuentra tan orgullosa, y que reivindica constantemente, es uno de los mejores ejemplos de despilfarro, irregulares administrativas, gestión mafiosa y latrocinio por la vía legal. Se les paga de nuevo por servicios ya contratados, también por otros que no se llegan realizar, a su vez, no se les cobra por los servicios que realizan otros hospitales y que deberían abonar, el canon se incrementa de manera subrepticia para incrementar los beneficios de las empresas adjudicatarias, alguno de cuyos responsables está procesado en la <em>trama Gürtel</em>, y detrás de las cuales se encontraban diferentes consejeros de Sanidad, como Fernández Lasquetty, Güemes o Lamela, responsables de esas adjudicaciones, cobrando de esta manera por los servicios prestados cuando estaban en la Comunidad. ¡Joder con los emprendedores!</p><p>Uno de ellos, el señor Lamela, todavía sigue en el consejo de una de ellas, <strong>Assignia,</strong> a la que él mismo asignó la concesión. Una vergüenza que ellos no sienten ni padecen, de la que se lucran, mientras el falso techo de una de las plantas del hospital Gregorio Marañón se venía abajo este fin de semana sobre una de las trabajadoras del centro, representando una metáfora inmejorable del desplome que están provocando en nuestros servicios para poder trincar.</p><p>Esta descapitalización que lleva a la ruina al sistema público de sanidad mientras se forran estas empresas ajenas, que pertenecen a amigos y colaboradores de la concejala Aguirre, está provocando un deterioro en la asistencia que se salda también, como afirman los informes realizados en Inglaterra sobre este modelo de gestión, con <strong>muertes que no se hubieran producido con el anterior sistema.</strong> Si se hubiera derivado esa cantidad ingente de millones de euros, en lugar de a esas empresas de capital ajenas a la cuestión sanitaria, a nuestros hospitales, tendríamos, sin duda alguna, el mejor sistema sanitario público del mundo, y pagamos para ello.</p><p>Esta cuestión me afecta especialmente por mi pasado relacionado con la sanidad y porque aún sigo teniendo muchos amigos que se dedican a ese noble oficio, pero quiero denunciar que son políticas criminales, no en el sentido jurídico del término, referido al quebranto de la ley, sino porque provocan muertes. Sí, este modelo de gestión hace que mueran personas con el único fin de que otros se forren y además tenemos que escuchar cómo de este latrocinio criminal <strong>hacen campaña política con orgullo.</strong> Repito la frase pronunciada antes de que se le saltaran las lágrimas: “Durante toda mi vida he buscado la mejor utilización del dinero del contribuyente y el servicio público”. Yo también lloraría si estuviera en su lugar y tuviera que decir eso a sabiendas de lo que he hecho con el dinero público.</p><p>Hago esta denuncia inevitable porque se me revuelve el estómago cada vez que oigo reivindicar, como hizo el otro día el señor Güemes en la Comisión sobre Sanidad, este modelo de gestión. Güemes, que <strong>también fue consejero de Sanidad con Aguirre</strong>, tras cumplir los dos años de incompatibilidad que marca la ley apareció como consejero de Unilab, la empresa privada que se encarga de los análisis de los madrileños con un alto coste para nuestros bolsillo que podría evitarse. ¿Lo pillan?. Este Güemes, protegido de Rato y de Aguirre, es el yerno de Carlos Fabra, el pope del PP en Castellón que ha pasado por la cárcel, desde la que me dedicó unas cariñosas palabras de amenaza en una entrevista de <em>Interviú</em>: “Nunca, nunca veo ningún programa de laSexta”.<em> </em>Durante un tiempo se le oía expresar su fijación por El Gran Wyoming, presentador del informativo satírico <em>El intermedio</em> en esa cadena<em>.</em><em> </em>“Decía que iba a recopilar información para hundirle, porque le había hecho mucho daño”, asegura una de sus personas de confianza en la prisión.</p><p>Yo debo ser un tipo raro, pero me siento más presionado por este señor de orden que por los salvajes bolivarianos de Podemos. Y, por lo menos, aporto esta denuncia con nombre y apellidos.</p><p>Como ven esto es<strong> la Gran Familia</strong>. Amigos, cuñados, yernos, sobrinos, estaciones de AVE absurdas, adjudicaciones millonarias a empresas en las que se termina de consejero a la salida… casos aislados que se llaman.</p><p>Hecha esta denuncia, decía, hoy el portavoz del Ayuntamiento de Madrid ha afirmado que esto de la corrupción es una vergüenza para la gente honrada del PP: ¿Quiénes son? ¿dónde están? ¿existen? ¿pueden manifestarse o hay que tirar de ouija?</p><p>Hasta ahora el PP no ha hecho otra cosa como institución por un lado, y todos y cada uno de sus representantes por otro, que <strong>encubrir, amparar y procurar la inmunidad de los delincuentes.</strong> Sólo cuando ya están siendo procesados se desmarcan y, en algunos casos, como el del propio Presidente del Gobierno, prometiendo interceder entrometiéndose en la acción judicial (“hacemos lo que podemos”), o, como en el caso de la <em>Gürtel</em>, destruyendo pruebas e intentando que se suspenda el juicio que ellos mismos, con un cinismo repugnante, exigían con urgencia para que se aclarara todo.</p><p>Es significativo lo que ha salido a luz estos últimos días referente a la colaboración de elementos de la judicatura, como la cúpula fiscal, alguna jueza de la Audiencia Nacional, o el juez de Murcia don Julián Pérez Templado, que lleva el caso del expresidente de esa comunidad, que come con allegados a la causa con total soltura. Como si un juez, por el simple hecho de tener un caso entre las manos que afecta a colegas de cañas, tuviera que renunciar a la amistad que es lo más bonito del mundo: La Gran Familia.</p><p><strong>¿Dónde están esos hombres y mujeres honrados del PP que luchan contra la corrupción?</strong> En el último Congreso se aprobó la gestión de la formación con el 95,65% de los votos de los asistentes. ¿Dónde están los críticos? Nadie está ahí por la regeneración. Son jueces y fiscales los que han definido a esta formación en diferentes comunidades como una trama organizada para delinquir, sin que tal situación provoque sonrojo en esos presumibles hombres honrados de la formación que no dan la cara y callan en la esperanza de que alguna vez les caiga un cargo, un sillón o lo que sea, porque todos otorgan con su silencio y voto la bendición a esta acción colectiva mafiosa de enriquecimiento a través del secuestro de los bienes públicos y las adjudicaciones.</p><p>El esfuerzo del fiscal jefe Anticorrupción, <strong>Manuel Moix,</strong> para evitar que se acuse a Ignacio González del delito de organización criminal no es vano. Tiene mucha importancia porque esto extendería la acusación a muchos otros responsables de que tales fechorías se llevaran a cabo, incluso podrían citarle a él mismo, que parece colaborar con la causa, según celebran los propios encausados. Aunque ahora se explique de la manera que le dé la gana, es público que <strong>ha hecho lo posible por evitar que estas cosas llegaran hasta la Justicia</strong>: ha llevado a cabo acciones contrarias a aquellas para las que está destinado. Sí, a todas luces es evidente que una parte de la Justicia está colaborando por acción, comprensión, celo u omisión con este entramado criminal al que no se quiere dar ese nombre. En el caso que nos ocupa, además del señor González, se encuentran implicados su hermano, su mujer, su suegro, otros miembros del partido, así como altos cargos del Canal de Isabel II. ¿Podría explicarnos el señor fiscal Anticorrupción cómo operaban si no estaban organizados? ¿Iba cada uno por su cuenta y coincidían, por ejemplo, en Colombia con bolsas de plástico llenas de toallas? ¿Trincaba cada uno por su lado y un día en un cumpleaños se dieron cuenta que eran almas afines? ¿Coincidieron una mañana robando todos a la vez de la misma caja y se hicieron amigos?</p><p>El Partido Popular, como tal, y también el Gobierno, han hecho todo lo posible por evitar que la Justicia hiciera su trabajo amparando la corrupción. El exdiputado <strong>Jorge Trías</strong>, del PP, afirmó que el juez Pedreira, mientras instruía el sumario de la <em>Gürtel,</em> le dijo: “Dile por favor, si puedes, a Mariano Rajoy que me deje en paz, que quiero llevar esta instrucción tranquilo”. Y también aconsejó a Rajoy, según sus palabras: “Yo creo que os estáis equivocando con la estrategia de enredar la causa judicial del<em> caso Gürtel</em> para que esto acabe en una nulidad de actuaciones”. Trías dixit. También afirmó que contribuyó a que Pedreira desimputara a la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, porque su implicación en el caso le parecía “una injusticia tremenda”. El exdiputado abundó en que Pedreira fue objeto de juego sucio por parte del PP y sabía de qué hablaba porque él mismo era el intermediario entre el juez y Rajoy. Se cabreó cuando el PP se negó a pagarle estos servicios mientras le daba un pastón a Trillo por coordinar la defensa de los imputados. Casos casos aislados que dirían en Génova, por eso cantó.</p><p>Así de claro. Y Rajoy sigue de presidente.</p><p>Todos los policías y funcionarios que han tenido relación con el<em> caso Gürtel</em> han sido apartados de sus cargos. También fiscales que han tenido que ver con casos de convictos que pertenecen a ese partido. <strong>Más de trescientos funcionarios han sido relevados del Ministerio de Hacienda.</strong> Habría que recordar cómo se apartó de forma fulminante de la judicatura a los jueces Garzón y Elpidio Silva. Como se vio más tarde, la prisión que decretó contra Blesa, que causó su expulsión de la carrera judicial, estaba más que justificada. Es el fiscal que impidió que los correos que Blesa enviaba a los trabajadores del banco se aportaran como prueba en la causa, el que ha ascendido a fiscal Anticorrupción con todos los honores, y hoy se encuentra en una situación complicada por sus dudosas acciones que favorecen a la causa delictiva.</p><p>Los jueces que llevan adelante los casos de corrupción que afectan al partido del Gobierno caen en desgracia mientras que aquellos más dóciles y que toman decisiones cuestionables o descaradas son los que ascienden en el escalafón. El fiscal general de Estado, señor De la Maza, ha llevado a cabo verdaderas purgas, como ha ocurrido en Murcia, y seguirá llevando, si nadie lo impide, <strong>por el método de “libre designación”,</strong> que le permite, como hemos escuchado en pinchazos telefónicos, nombrar como fiscal Anticorrupción a Manuel Moix, sin la menor experiencia en el tema y ante la sorpresa de sus compañeros, al que Ignacio González aplaudía para el puesto meses antes de su nombramiento, hoy confirmado en él, según sabían el mismo González y Zaplana, que era el que estaba al otro lado del teléfono. Por eso no le gusta a Manuel Moix lo de organización criminal, porque tal cosa puede extenderse hasta el infinito y salpicar al menos pensado. Es un puzle al que cada día se le aportan más piezas y, como con el manto de Penélope, alguien en la oscuridad se encarga de que desaparezcan por la noche las que encajan durante el día.</p><p>Hoy mismo ha dicho <strong>Soraya Sáenz de Santamaría</strong>, la sabelotodo que, como Montoro, habla siempre para tontos, que no debe usarse la corrupción para deteriorar al Sistema. No, señora vicepresidenta. Es la corrupción la que pudre al Sistema cuando se instala en las instituciones con el amparo y protección de sus responsables, porque convierte la forma de actuar del Sistema Democrático en equiparable al de las tiranías, como la que hemos padecido aquí durante cuarenta años, y a la que, también desde las instituciones por acción u omisión, se le rinden homenajes constantemente, mientas se evita la aplicación de la Ley de Memoria Histórica de la que el presidente Rajoy se jacta de haber hundido al dejar sin presupuesto. De casta les viene a los galgos. La Gran Familia, como digo.</p><p>¿Hay gente honrada en el Partido Popular? De poco vale. Saben que echarían por la borda su carrera si abrieran la boca.</p><p>Les recuerdo que votaron en contra de la protección de las personas que denuncien casos de corrupción. Los quieren para alimentar los leones de su circo.</p><p>El único servicio que podrían prestar a esta España que dicen querer es <strong>marcharse todos</strong>, en comandita, de la misma forma que han operado desde hace años para enriquecerse y labrarse un futuro en grandes corporaciones y bancos que hemos tenido que rescatar para que vuelvan a manos de los mismos.</p><p>El problema es que el negocio es tan bueno, y el riesgo tan pequeño, que trabajan por la impunidad corrompiendo también en la medida de lo posible la acción de la Justicia con sus nombramientos de elementos afines en el Supremo, Constitucional, CGPJ, Fiscalías...</p><p>¿Alguien ha pedido la regeneración dentro de ese partido?</p><p>¿Regeneración para qué? Acaban de nombrar como responsable de las <strong>Nuevas Generaciones</strong> a uno tan facha o más que los mayores. Debe ser cosa de la genética ya que hay mucha endogamia en La Gran Familia. En Italia la llaman Nostra.</p><p><strong>PD:</strong> Mientras escribo estas páginas, Aguirre presenta su dimisión. La rana que le salió rana a sí misma.</p><p>Otro caso aislado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Hay alguien honrado ahí?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,Esperanza Aguirre,Ignacio González,PP,Manuel Moix]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Somos sus negros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/negros_1_1139498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Este domingo estuve en el cine viendo la película <a href="https://www.youtube.com/watch?v=pgp6B3PTiT0" target="_blank"><strong>Yo no soy tu negro</strong></a><strong>,</strong>del director Raoul Peck, basada en textos del escritor <strong>James Baldwin</strong>, y tuve una revelación. Escuchando a este hombre sereno que no lo tuvo fácil al ser negro en los años cincuenta en los EEUU de América, con el agravante de ser homosexual, escritor y poco dócil, <strong>compartí su verdad</strong> como todos los que estábamos en la sala porque era diáfana. Su discurso no se basaba en el inevitable rencor al que conducen las permanentes<strong> injusticias, vejaciones y asesinatos</strong> a los que los muy cristianos blancos sometían a otras personas por el mero hecho de ser de otro color, sino que en aquella vorágine orgiástica de monstruosidad moral, Baldwin proclamaba una y otra vez que<strong> el problema lo tenían ellos</strong>, los verdugos. Intentaba convencer a aquellos seres despiadados de que una sociedad que se comporta de esa manera tiene un problema serio y, desde luego, <strong>no es una democracia</strong>. Esa ingenuidad innata que los americanos venden como una virtud, esencia del sueño americano, en realidad era <strong>una perversión que les permitía mirar para otro lado</strong>, no alcanzar nunca la madurez para permanecer ajenos a ese crimen colectivo que se cometía con los negros. A diferencia de los blancos, Baldwin fue consciente a los seis o siete años de que esos indios a los que mataban sus héroes eran él y su gente, los negros, que sus enemigos eran sus compatriotas, y este descubrimiento le dejó perplejo, atónito,<strong> le ahogó en un mar de incomprensión.</strong></p><p>Entonces, sin moverme de la butaca me dije:<strong> ¡Coño como aquí!</strong> Empecé a recordar situaciones parecidas en las que se han visto envueltos amigos y compañeros de profesión, y me di cuenta de que las dos Españas ya no son la de los rojos y los fachas, aunque también coincide. En las pancartas que portaban en los años sesenta los americanos de pro se podía leer: “<strong>La integración es comunismo</strong>”. En una delirante pirueta cromática convertían a los negros en rojos, y esto incrementaba su pulsión represiva porque a la categoría de seres inferiores fustigables se añadía la de “<strong>traidores a la patria</strong>” y, por tanto, exterminables.</p><p>Aquí pasa lo contrario, los próceres de la patria, actualmente en el Gobierno, a los que ellos llaman rojos, los ven negros, hez social, <strong>morralla explotable en régimen de esclavitud</strong> y ajena a las esencias patrias que nunca alcanzará la verdadera condición de española. Condición que, dicho sea de paso, según la<em> Marca España</em> se va definiendo, cada vez da más asco.</p><p>Como joven educado en el tardofranquismo con sensibilidad a la injusticia, nunca superé el trauma de la bandera como símbolo del nacionalcatolicismo, ni el término España y español como exclusivo de los vencedores. Franco lo tenía tan claro como estos de ahora cuando se refirió a Berlanga como “<strong>peor que un comunista: un mal español</strong>”.</p><p>Ser español no es una cuestión de partida de nacimiento ni de DNI, es algo más profundo, más complejo. Del mismo modo que un obispo terminó con la ola de apostasía, que llevaba a una legión de malos españoles a renegar de su fe de forma oficial, cerrando tal posibilidad con el argumento de que el sacramento del bautismo imprime carácter y, por tanto, se lleva en el ADN y es imposible anularlo,<strong> la españolidad tiene el mismo origen genético.</strong> Para ser español uno debe llevar en sus cromosomas las tres coordenadas que lo sitúan en el exclusivo espacio que la Historia le tiene reservado: <strong>blanco, católico y de derechas. </strong>Todo lo demás es chusma moruna, o peor aún, rojerío teñido con la sangre de los crímenes de aquel Moscú, en permanente mestizaje con las hordas bolivarianas que asesinan y secuestran por doquier.</p><p>La verdadera casta no es un espacio que definen unas prebendas de las que disfruta determinada élite político-económica que, amparándose en el sistema que llaman democrático, crea un espacio residencial a resguardo de las leyes que se aplican al resto de los ciudadanos, sino <strong>una cuestión de blancos y negros.</strong></p><p><strong>Blancos</strong>: ciudadanos que velan por el mantenimiento de las esencias patrias que nos convierten en la reserva espiritual de Occidente.</p><p><strong>Negros</strong>: algarada que conforma un contubernio <strong>ateo, homosexual, igualitario e integrador </strong>que pretende acabar con esta era de apogeo de los auténticos españoles, esos que nos han sacado del rincón de la Historia para integrarnos en la Europa de la supremacía blanca que encontrará en sus esencias católicas y liberales el camino a la incautación en exclusiva de la riqueza, que permitió, permite y permitirá a las clases privilegiadas vivir en la opulencia. Porque son superiores.</p><p>Confundidos están aquellos que sin cumplir las tres reglas básicas se creen ciudadanos de pleno derecho, pues la condición de español portador de valores eternos, en tanto genética, se produce en el mismo acto de la fecundación, siendo anterior al nacimiento, y difícilmente se alcanzará la condición de ciudadano español si no se es esto último. <strong>No ser español te convierte en negro, apátrida, hijo de una nación cualquiera.</strong></p><p>Son los blancos los que se emocionan al ver la bandera española a media asta por la muerte de Cristo. Como si les pillara por sorpresa. Muerte sentida y dolida dos mil años después de morir crucificado, porque en su paso por este mundo perdió su condición de inmortal así como la de judío, lo que le permitió ser adorado por los españoles, muy españoles, y mucho españoles antisemitas. No olvidemos que la conspiración que trajo todos los males a España era la “<strong>judeo-masónica</strong>”. Y Cristo fue el rey de los judíos. Para suavizar tamaña cuestión de tener como dios a un judío, en la España en la que crecí, nos contaban que los romanos le pusieron en la cruz lo de rey con sorna, a modo de burla, pero los libros afirman que era nieto de Herodes Antipas y candidato a tal corona.</p><p>Son los blancos los que acuden cada año al desfile a <strong>dar vivas al Ejército español</strong>,<strong> </strong>al que ven como un servicio de seguridad privado, donde se hacen guiños cómplices a los simpatizantes de los golpes de Estado.</p><p>Son las blancas las que <strong>calzan sus peinetas </strong>representando a las instituciones del Estado al frente de las procesiones, porque ese artilugio con forma de antena parabólica actúa como un rúter que las conecta con el Altísimo, y con ese ostentoso sacrificio <strong>limpian sus almas de todo pecado</strong> por lo que han robado de las arcas públicas durante el año, porque al estar destinadas a servicios para los negros son expropiables de cara a un mejor reparto entre semejantes.</p><p>Son los blancos los que no se dignan a contestar a los representantes de los negros cuando les piden explicaciones por las fechorías cometidas desde sus puestos de la Administración del Estado, pues<strong> su inmaculada pureza les convierte en sordos </strong>a las demandas de los inferiores.</p><p>Son los blancos los que reciben <strong>las alabanzas en las sentencias de los jueces</strong> que copan la alta judicatura por su comportamiento ejemplar durante las sesiones del juicio, a pesar de haber estafado a miles de negros desde el desprecio absoluto.</p><p>Son los blancos los que <strong>pierden la memoria</strong> cuando tienen que declarar en juicios y comisiones, pues les resulta imposible recordar detalle alguno de los momentos en los que sus retinas, acostumbradas a la claridad diáfana de lo español, se enfrentan al espacio tenebroso de la negritud proletaria, disidente e ingrata, que no entiende la generosidad de aquel que le concede la oportunidad de ser.</p><p>Son los blancos los que<strong> enterraron en las cunetas a miles de negros </strong>y quieren que permanezcan allí, en las fosas del olvido, porque no son dignos de compartir los cementerios, ni merecedores de la memoria que les corresponde al dar su vida luchando por la cultura, la libertad y la democracia.</p><p>Y son los negros los que deben <strong>convertir los derechos en deberes</strong> para señalar con el dedo a los blancos exigiéndoles el espacio que les es arrebatado desde la intolerancia, la crueldad y el desprecio.</p><p>No seremos libres <strong>hasta que no tomemos conciencia de nuestra negritud </strong>y nos rebelemos contra esa discriminación gritándoles, como Baldwin: “<strong>No somos vuestros negros</strong>”. Aunque nos vean como tales en su mitología clasista, hay que sacarles de la fantasía del privilegio al que llegó el conquistador esclavista, y tomar conciencia de que el enemigo de esta nación desgraciada, a la que los blancos sumen en la pobreza con sus políticas de reparto de lo público, ese enemigo del pueblo, no es exterior. Como le ocurrió a Baldwin, debemos despertar del sueño de la infancia y entender que<strong> nuestro enemigo son nuestros compatriotas</strong>: los españoles puros, blancos.</p><p>Sí, somos negros, pero el problema lo tienen ellos cuando hacen de la opresión una causa. <strong>Nos ven negros</strong>. Necesitan vernos así, porque eso justifica todo lo demás. Mienten.</p><p><strong>Ahora se quejan los blancos de Erdogán</strong>, al que califican de tirano y totalitario, mientras le legitiman en el poder dándole millones de nuestros euros todos los meses para que nos limpie la basura que representan esos que son mucho más negros que nosotros. Son negros de negros que se fingen blancos.</p><p>Contra los padres del rencor y de la ira, negros que en el mundo sois:<strong> ¡Uníos!</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[Somos sus negros]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Justicia,Democracia,Los abusos de la banca,Memoria histórica,Racismo,Privilegios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Wyoming: "Nos ofende más que siga existiendo un monumento que exalta el franquismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/wyoming-ofende-siga-existiendo-monumento-exalta-franquismo_1_1139107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5b8b7b0d-3f3f-47e4-8390-2e847bb63a3e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Wyoming: "Nos ofende más que siga existiendo un monumento que exalta el franquismo""></p><p>"Estoy preocupado. En primer lugar, porque haya gente que no entienda nuestro chiste. En ningún caso quisimos ofender el sentimiento religioso de nadie, lo que hicimos fue burlarnos de un monumento en concreto, el Valle de los Caídos, o como lo llama Dani Mateo, esa mierda. Sin duda una expresión bastante desafortunada, porque allí está enterrado el generalísimo. <strong>Lo correcto sería llamarle la mierdísima</strong>". Así comenzó Wyoming este jueves su <a href="http://www.lasexta.com/programas/el-intermedio/reflexiones-wyoming/la-reflexion-de-wyoming-sobre-la-memoria-historica-un-monumento-que-exalta-el-franquismo-nos-ofende-mas-que-un-chiste-valle-caidos_2017040658e6aad40cf2abec9e0e39a8.html" target="_blank">reflexión en el pico de la mesa de El Intermedio sobre la Memoria Histórica</a>. El presentador se enfrenta junto a Dani Mateo a una <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/04/07/wyoming_dani_mateo_valle_los_caidos_63503_1012.html" target="_blank">querella por un presunto delito de odio</a> o contra los sentimientos religiosos de nuevo por un chiste: "El Valle de los Caídos alberga la cruz cristiana más grande del mundo, con doscientas mil toneladas de peso y ciento cincuenta metros de altura, el triple de lo que mide la torre de Pisa. Y eso es porque Franco quería que esa cruz se viera de lejos, normal, <strong>porque quién va a querer ver esa mierda de cerca</strong>".</p><p>"Hablemos hoy de la Ley de Memoria Histórica", continuó Wyoming. "A alguno le puede ofender nuestro chiste, a otros en cambio <strong>nos ofende más que a pesar de esa ley siga existiendo un monumento que exalta el franquismo</strong> y donde están enterrados decenas de miles de represaliados". </p><p>El popular presentador aseguró también que no le preocupa que la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos les haya puesto una querella porque "en algo tendrán que ocupar el tiempo entre 20 de noviembre y 20 de noviembre", sino que lo que le inquieta es que <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/04/05/la_audiencia_madrid_admite_una_denuncia_contra_wyoming_dani_mateo_por_bromear_sobre_valle_los_caidos_63483_1012.html" target="_blank">"haya jueces que puedan admitir esa querella"</a> y que los juzgados se estén llenando de "gente que cuenta chistes". "Lo siento, pero nos seguiremos riendo de los símbolos franquistas. ¡Arriba el humor! ¡Arriba la libertad de expresión! Y sobre todo, ¡arriba Franco! Sí, arriba con él, <strong>levantémosle y aprovechemos para enterrarle en otro sitio</strong>", zanjó Wyoming.</p><p>El programa continuó con Dani Mateo, que aseguró que la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos le "le ha hecho la cruz injustamente" y que dio paso a un vídeo humorístico en el que se presentaba al Valle de los Caídos como un destino turístico en el que se decía de la cruz de 150 metros que es <strong>"el equivalente a 150 caudillos"</strong>. "Ven y déjate caer", terminaba el anuncio.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Apr 2017 07:41:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Wyoming: "Nos ofende más que siga existiendo un monumento que exalta el franquismo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley Memoria Histórica,Valle de los Caídos,Libertad de expresión,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Otra vez Frankenstein]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/vez-frankenstein_1_1138960.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Se la vio muy suelta a la vicepresidenta en el Congreso de los Diputados al responder a una cuestión tan grave como es <strong>el pulso que han echado los elementos de la cúpula policial</strong> que formó el ministro Fernández Díaz, no sabemos si inspirado por esa gracia divina que a mí no me hace ninguna, encabezados por<strong> Eugenio Pino </strong>y el así llamado <strong>excomisario Villarejo</strong>, y que se dedican a intentar hundir a los rivales políticos del PP por encargo del Ministerio de Interior, con el dinero de todos, según rezan las pruebas y grabaciones que van apareciendo. De paso, una parte de esta camarilla ha acumulado una fortuna, de origen desconocido, que se encuentra a buen recaudo en <strong>un paraíso fiscal </strong>según manda la tradición.</p><p>La cuestión, decía,<strong> es muy grave</strong> porque como suele ocurrir cuando se trabaja al margen de la ley, empieza uno de socio colaborador de los presuntos delincuentes, que en este caso también son policías, y termina de rehén. Estos <em>agentes del orden</em> que nos ha puesto encima el anterior ministro del Interior para que organicen lo que se ha llamado una policía política, característica de los regímenes totalitarios, no tienen techo y claro, como antes se coge a un mentiroso que a un cojo, han acabado apareciendo en investigaciones paralelas que tenían que ver con diferentes fechorías.<strong> Cabreados porque el manto milagroso de la virgen</strong> parece que sólo cubre al señor Fernández Díaz –debe tener más puntos acumulados en la causa divina que sus colaboradores–, acabaron echando un pulso a la Justicia diciendo que si no se les apartaba de las causas investigadas en las que aparecen, y no precisamente por casualidad, comenzaban a soltar mierda de las autoridades, empezando por el rey emérito, y parece que están cumpliendo con la amenaza. El primer aviso que envían a través de <strong>Eduardo Inda</strong>, que según las grabaciones parece formar parte del equipo y comparte asiento en el Bernabéu con el jefe del operativo, al que vamos a llamar así porque son policías, si no estaríamos hablando de banda de extorsionadores, es referido a escándalos y amoríos de <strong>don Juan Carlos</strong>. La información no nos impresiona, pero nos cabrea porque también se sabía que el Estado de derecho <strong>se había gastado un pastón</strong> en callar a las señoritas que querían sacar partido de su amor a la corona, y ahora sale todo a la luz, por lo que hemos comprado un silencio inútil.</p><p>El aviso que mandan va de que si tienen estas conversaciones privadas, pueden tener otras en las que se relacione a la Jefatura del Estado con negocios, comisiones, o vaya usted a saber qué cosas porque según dicen, no sabemos si será un farol, el material del que disponen puede acabar con la institución. Tendría gracia que fuera la derecha más rancia, nostálgica de aquella “<strong>España del orden”</strong> la que trajera la tercera república.</p><p>El pulso se lo echan al Estado mismo, a<strong> los constitucionalistas prosistema defensores de los derechos humanos en Venezuela</strong>, por eso se esperaba una respuesta más contundente de la redicha vicepresidenta. Nadie debería pensar que detrás de su numerito de desprecio a la Cámara se esconda un acojone de cesión a un chantaje, pero con su actitud consigue dar pábulo a la teoría de que estos señores están por encima del orden constitucional que ella defiende. Además afirman que si ellos caen se llevan por delante a…, y aquí no especifican a quién, pero dada la catadura moral de nuestros próceres de nuestra derecha,<strong> la lista puede tender al infinito.</strong></p><p>Venimos de un tiempo donde era un escándalo eso de ser espiado, grabado y perseguido sin una orden judicial. Como parece, y así nos lo aclara el presidente de la primera potencia mundial que, en efecto, estamos todos bajo control absoluto y que nuestros teléfonos y correspondencia privada<strong> son violados sistemáticamente</strong>, pues nadie se escandaliza de nada. Pero yo sí. A mí me sigue cabreando y mucho que los que utilizan la coletilla de “<strong>que se imponga la ley</strong>”, o la otra también de mucha risa, “<strong>debemos ser respetuosos con la Justicia</strong>”, tanto cuando se condena a una tuitera por hacer chistes de un atentado cometido durante el fascismo, como para silenciar el clamor catalán en torno a la celebración del famoso referéndum que allí quiere hasta la derecha, esos que persiguen con la ley a los extraños y nunca a los propios, <strong>vivan y actúen al margen de ella.</strong></p><p>Esta es la cosa, los gobernantes<strong> no pueden estar en las antípodas de las leyes </strong>que nos imponen, por eso no entiendo la negativa de <strong>Soraya Saénz de Santamaría</strong> a dar una respuesta a las preguntas de <strong>Irene Montero</strong> en torno a hechos gravísimos que son del dominio público, llevados a cabo desde las instituciones que ella “vicepreside”, y que ponen en entredicho ese Estado de derecho al que tanto les gusta apelar para imponer su política. No lo entiendo, insisto, porque es una cuestión que preocupa y mucho a un sector importante de esta sociedad al que no debe despreciar con <strong>esa altanería que ya es una característica en ella</strong>, respondiendo estupideces sobre la edad que tenían cuando se grabaron las conversaciones del entonces rey que ahora salen a la luz. Deriva la cuestión, subestimando la inteligencia de los ciudadanos, a la fecha de la grabación, cuando el tema es el chantaje que se hace “ahora”, cuando ella es vicepresidenta, por parte de la camarilla de su ministro, nada menos que a la mismísima Justicia que vela por la unidad de España.<strong> No hemos oído decir nada a los fiscales sobre el tema</strong>, tampoco a los jueces. También podían haber hecho todos los diarios de España un editorial conjunto condenando <strong>estos métodos mafiosos</strong>, como el 23F, o como hace unas semanas, por segunda vez en la historia del periodismo nacional, para librarnos de la amenaza de Podemos que quería terminar con la libertad de expresión, no por la vía que usa la Audiencia Nacional, sino por la ilegal, a través de una conjura de miembros anónimos, amenazando a periodistas también anónimos, con métodos desconocidos, que llevan al colectivo de los periodistas de este país a vivir <strong>en permanente estado de acojono.</strong></p><p>No, no se trata de cuestiones obvias, o intrascendentes, que es como respondía el lenguaje verbal de la vicepresidenta que lucía una espléndida sonrisa condescendiente amplificada por el aplauso y las risas de sus afines, dando a entender que esa cámara está para cosas más importantes, sino que son hechos que tienen una trascendencia vital para el desarrollo de nuestro Sistema, ése que dicen defender y representar y que dinamitan día sí, día también, con su falta de respeto por las instituciones y los ciudadanos a los que representan. Lo que se está denunciando en el Congreso y en la calle es que se están utilizando métodos propios del fascismo ante la indiferencia de los que velan por esa ley capaz de condenar a humoristas y artistas, por cierto, siempre del mismo signo, por si alguien no se había dado cuenta de por dónde va el tema, en esta España en la que a <strong>Pilar Manjón </strong>cuando iba a declarar en la comisión que se celebró en el Congreso con motivo del atentado del 11M le gritaron: “<strong>Métete tus muertos por el culo</strong>”, en referencia a los que murieron en aquellos atentados, y que al parecer no eran dignos de ser considerados víctimas del terrorismo porque no servían a la <em>causa nacional</em>. No eran sus muertos.<strong> Se podía y se puede mancillar su memoria.</strong></p><p>La cosa no tiene ninguna gracia, no entiendo por qué se lo pasaban tan bien sus señorías con este tema del chantaje al Estado por parte de la cúpula de la policía. Por continuar con lo dicho en mi anterior artículo, quería corregir a don <strong>Carlos Lesmes</strong>, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial que es de la opinión de que la corrupción es inevitable y que también hay en los países de nuestro entorno. Pues no, en esos países llamados europeos, estas cosas no hacen ninguna gracia y este tipo de mafia policial montada desde el ministerio correspondiente provocaría la caída de un Gobierno. En aquellos países todavía no han convertido el hemiciclo en <strong>una pista de circo </strong>donde los payasos, a los que tiran las tartas y dan las bofetadas, somos nosotros.</p><p>Ya me pareció muy grave lo del<em> informe PISA </em>lleno de infundios contra la formación política Podemos hecho por esta gente. Los demás grupos políticos callaron porque, debe ser, que les favorecía este acoso a un rival. Fue una vergüenza la tibia respuesta que tuvo un hecho tan peligroso que denota la calidad democrática de un país. Ahora parece que la cosa se les está yendo de las manos. Me alegro. Como en el mito de Frankenstein, <strong>el monstruo puede acabar devorando a su creador </strong>si no les dan lo que piden.</p><p>¿Encarcelarán a estos extorsionadores? De momento la única contundencia que han mostrado las fuerzas del orden ha sido contra el medio que ha publicado este asunto, el diario <em>Público</em>, con amenazas telefónicas por parte de policías que llegaron a presentarse en la sede del periódico reclamando <strong>la entrega de las grabaciones</strong> que prueban este contubernio.</p><p>¡La que va a liar la <strong>Asociación de Prensa de Madrid</strong> cuando se entere de esto!</p><p>O no.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[Otra vez Frankenstein]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández Díaz,Corrupción política,Juan Carlos I,PP,Soraya Sáenz de Santamaría,11-M,23-F,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por si alguien tenía dudas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/si-alguien-tenia-dudas_1_1138548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Me quedé perplejo al escuchar las declaraciones del presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, <strong>Carlos Lesmes</strong>, cuando en el transcurso de una entrevista con Pepa Bueno en la cadena SER afirmó que la cuestión de la corrupción es endémica al sistema y que ocurre en todos los países de nuestro entorno, en democracias más consolidadas que la nuestra. No le falta razón al sostener que <strong>un mundo sin delincuencia es imposible</strong> y para eso, claro, están las instituciones que se encargan de castigar los quebrantos de la ley como son los estamentos que él mismo preside.</p><p>Por alguna razón que desconozco, este señor no está al tanto de lo que está ocurriendo en este país. Ni siquiera sabe que el partido que le propuso –en su día fue director general de Justicia en el Gobierno de José María Aznar, y él fue una apuesta de Ruiz-Gallardón que suscribió Rajoy– está metido en una trama de corrupción colectiva que <strong>opera como una banda y trabaja en comandita.</strong> Ese partido se ha configurado, tal y como han declarado en diferentes ocasiones desde el banquillo de los acusados algunos de sus colaboradores, así como varios fiscales a lo largo de las innumerables investigaciones de las que se ha hecho acreedor, como <strong>una organización pergeñada para delinquir.</strong></p><p>Nada atenúa ni consuela en este estado de cosas que haya otros países donde también existan señores que se dedican a  la política para forrarse, en unos casos de forma legal, al amparo de las leyes que ellos mismos promulgan, y en otros quebrantando la ley, robando, cobrando comisiones o terminando su carrera profesional<strong> presidiendo grandes empresas en cargos para los que no están en absoluto cualificados </strong>como reconocen cuando les sientan delante de un juez.</p><p>Si no fuera porque todos sabemos que <strong>la justicia es igual para todos </strong>y que en nuestro país está garantizada la <em>separación de poderes</em>, dicho sea con todo el respeto para aquellos que al leer estas afirmaciones sufran un ataque de risa o ganas de tirarse por el balcón, si no fuera por la fe que los ciudadanos profesamos en estos dos principios consustanciales al Sistema Democrático, cualquiera diría al escucharle que es un estómago agradecido o que forma parte de esa causa general que está hundiendo este país y minando la esencia del Sistema. Su manera de echar balones fuera<strong> sobrecoge, acongoja y deprime. </strong>Es como si en el <em>Titanic </em>anunciaran por megafonía que los pocos recursos de que dispone el pasaje para salvar la vida estuvieran <strong>averiados, pinchados, fuera de servicio.</strong></p><p>Desde luego hay que agradecerle que no se corte nada a la hora de dar la cara y, claro está, sería insólito que apareciera en la radio cuestionando decisiones de sus compañeros, así como criticando a los políticos que le han llevado hasta donde está, pero comprobar que este estado de cosas que a muchos nos conduce a la desesperación a él le parece de lo más normal tal vez explique<strong> por qué hemos llegado hasta aquí </strong>y qué va a ocurrir con toda esta basura que hoy se encuentra en los juzgados.</p><p>Ni siquiera fue capaz d<strong>e dar una respuesta balsámica a la desazón</strong> que crea en la ciudadanía que una sentencia afirme que tanto el señor Rato como el señor Blesa, responsables de aquella entidad de ahorro que tuvimos que rescatar para que se la queden otros, tuvieron durante el juicio <strong>una conducta “intachable y cabal” </strong>que les permite evitar el ingreso en prisión. Los magistrados de la Audiencia Nacional consideran que no existe riesgo de repetición del delito y ahí tienen toda la razón, pero no debemos achacar esa posibilidad al hecho de que forme parte de un propósito de la enmienda, nunca mostrado durante el proceso donde no se manifestó arrepentimiento por parte de ninguno de los dos, sino a la circunstancia de que, hundida la entidad, entre otras cosas gracias a sus gestiones, y despachados de la misma por los presuntos delitos de los que se les acusa,<strong> no pueden seguir haciendo lo que hacían</strong>. Ya no tienen la llave de la caja, es cierto, y por tanto les resulta más difícil meter la mano. Pero es por lo que ya hicieron por lo que han sido condenados. Su potencial delictivo queda flotando en el éter y sólo desde un criterio subjetivo de extraña interpretación puede deducirse que se han corregido a pesar de que, como digo, ellos declaran que lo hecho, bien hecho está.</p><p>No sé si es necesario recordar que el señor Blesa<strong> fue nombrado presidente de Caja Madrid </strong>porque en su día estudió las oposiciones a inspector de Hacienda con José María Aznar. Así funcionan las cosas en este cortijo del sur de Europa.</p><p>También Lesmes fue nombrado a dedo y luego ratificado por el voto de sus compañeros que, como él, <strong>accedieron a su puesto gracias a un dedo </strong>o a propuesta de los partidos, que es como se dice en lenguaje fino.</p><p>Se da la circunstancia de que aquel partido que tiene mayoría en las altas instancias de la judicatura, así como en el Consejo General del Poder Judicial, pues eso, no es que tenga influencia, es que, en fin, que somos humanos y, en tanto tales, no podemos sustraernos a lo que se deriva de tal condición y tendemos a entender <strong>para qué se nos pone donde se nos pone.</strong></p><p>Normal le parece el relevo de los fiscales que se encuentran investigando a altos cargos del PP y afirma así, por lo sencillo, que en España se persigue la corrupción con mayor eficacia que en otros países y la prueba está en todo lo que sale en la prensa. Claro, en otros sitios se mete la mierda debajo de las alfombras y por eso no sale a la luz lo que se choricea. O sea, aquí se persigue y por ahí no, se tiende a mirar para otro lado. Es posible, pero habría que aplicar, también en este caso, la presunción de inocencia y a lo mejor es que se roba menos, entre otras cosas, por lo contrario, porque tanto la Justicia como la sociedad son más intransigentes con la corrupción y los corruptos y, en cualquier caso, no tenemos constancia de que en esos países del extranjero la popularidad de los corruptos crezca en paralelo a sus perspectivas electorales una vez que se sabe que son unos sinvergüenzas de tomo y lomo, como demuestra el hecho de que se nieguen a declarar cuando se encuentran delante del juez: “Créalo o no, señor Lesmes, <strong>estos señores nos deben una explicación</strong>, y después de reclamar su derecho a un juicio justo con todas las garantías, tienen que aclarar a esa sociedad que les ha mantenido al frente de sus diferentes responsabilidades qué es lo que ha ocurrido aunque esto sea pernicioso para sus estrategias de defensa”. Nada tendrían que pergeñar si de verdad fueran inocentes, y no se me ocurre un mejor lugar para demostrar la inocencia que la sede judicial. Ese silencio convierte al presunto en “completamente presunto”. Claro que, si los compañeros del señor Lesmes dan por bueno que a alguien le toque la lotería una y otra vez como justificación de un patrimonio inexplicable, método que utilizan los traficantes de droga para blanquear el dinero, entonces es normal que muchas cosas no puedan explicarse o, como diría el señor Rajoy, presidente del partido ese que dicen que se organiza para delinquir y también presidente del Gobierno: <strong>“No se podrá demostrar que no es inocente</strong>”.</p><p>El señor Lesmes afirma en la entrevista que los jueces están dotados de los medios necesarios para cumplir con sus objetivos. Es curioso que los jueces crean lo contrario, y a pesar de que insiste en que se está avanzando en esta lucha contra el latrocinio desde las instituciones, la verdad es que la medida más efectiva que se ha tomado en este sentido ha sido <strong>acotar los tiempos de instrucción </strong>para que los grandes delitos no puedan ser juzgados.</p><p>Apela también este señor al consenso para la reforma de la Constitución, lo cual está muy bien, pero se ve que no conoce a sus compañeros de ideología: no están por consensuar absolutamente nada. Tal vez recuerde cómo bloquearon todas las renovaciones de las instituciones judiciales cuando se encontraban en la oposición, sabedores de la importancia que tiene<strong> copar con jueces afines a su causa </strong>el Tribunal Supremo, que él preside, el Consejo General del Poder Judicial, que también preside, así como el Tribunal Constitucional. <strong>Todo está en manos de los llamados conservadores.</strong></p><p>Es una pena, ya que estamos en ello, que tampoco estuviera al tanto de las declaraciones del sustituido Manuel López Bernal, responsable de la Fiscalía de Murcia, que tenía los días contados después de que citara a declarar al presidente de dicha comunidad, en las que denunciaba presiones y robos en el domicilio de un compañero con sustracción de pruebas, porque también es mala suerte que el único en España que no se entere de lo que está pasando sea, precisamente, el que tiene la potestad de dar amparo y evitar que tales fechorías que dañan la credibilidad en la Justicia ocurran. Propone que los fiscales denuncien tales cosas cuando de lo que se quejan es, precisamente, de que no sólo no se hace nada a nivel judicial, sino que la propia Policía<strong> tampoco investiga lo que ha ocurrido en el domicilio</strong> donde se sustrajeron por dos veces los ordenadores que contenían documentos claves en la investigación.</p><p>Sólo le faltó al presidente del CGPJ, que se encarga de evitar estas cosas, afirmar que eso lo lleva su marido, argumento que da un resultado óptimo no sólo entre los miembros de la Casa Real, sino también entre ministras del PP que tienen capacidad, por lo visto, para administrar los destinos del Estado, pero son unas ineptas a la hora de controlar la economía doméstica y la entrada de coches de lujo en sus garajes. Nada parece sorprenderles a estas señoras: <strong>dan mala fama a la mujer.</strong></p><p>Para concluir, debería aplicarse el señor Lesmes ese espíritu de consenso que reclama para la política a la hora de nombrar cargos, ya que se quejan, tanto desde el Tribunal Supremo que preside, y que en alguna ocasión le han echado para atrás un dedazo de los suyos, como en el CGPJ, donde ya se nombra a los colegas sin debate alguno. “<strong>Porque lo digo yo</strong>” se ha convertido en el nuevo método que impone este señor, según cuentan la prensa y miembros de dicho consejo, que no son partidarios de esta novedad. Al menos, y ya que se sabe qué va a votar cada uno, debería hacer el paripé, protocolo esencial en el intento de dar credibilidad a las instituciones, que es de lo que iba la entrevista.</p><p>Cuando terminó su intervención radiofónica seguro que fueron muchos los españoles que se dijeron: “<strong>Esto lo explica todo”</strong>.</p><p><strong>Atado y bien atado</strong>, a por el botín.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[Por si alguien tenía dudas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Caso Gürtel,Corrupción política,Fiscales,Jueces,Mariano Rajoy,PP,Tribunal Supremo,Rodrigo Rato,Miguel Blesa,Consejo General del Poder Judicial,Carlos Lesmes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ese sol que también es de ellos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/sol_1_1138246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Ya asoma por el este el sol de la primavera que viene a cobrarse el impuesto de esa radiación que nos da la vida, y que los neoliberales recaudan a aquellos que pretenden escapar de este sistema de voracidad casi tan infinita como su crueldad. “<strong>Nada es gratis y tampoco la vida</strong>”, decía Pablo Guerrero. Se lo cobran a los ingenuos que intentan cierta autonomía en su provisión de energía, por cierto, respetuosa, no destructora del planeta que parasitamos. “<strong>Estáis atrapados en la red</strong>. Sois súbditos de las grandes corporaciones”, pregonan los servidores del gran capital al que eligen sus correligionarios una y otra vez para que nos pongan en nuestro sitio.</p><p>Crecido está el presidente de la nación, que representa a una minoría indómita e irreconciliable y restrictiva con la libertad y los derechos de los demás, tras ese letargo en el que vivieron unos años, aparentemente apartados del poder.</p><p>Primero en el ostracismo de la marginalidad cuando eran llamados “<strong>nostálgicos</strong>” para, más tarde, resurgir entre las cenizas de aquel centro que dinamitaron desde dentro, y formar sin la competencia de los reformistas el partido heredero de los entusiastas del imperio y la dictadura, de los supervivientes, de los hijos y nietos de los que acabaron con el régimen de libertades que impidió, una vez más, <strong>la posibilidad de que España entrara en la normalidad</strong>, en la modernidad, en la honradez, que acariciara aunque fuera por un instante la libertad. Esa breve República demonizada, criminalizada, que nos puso en el centro del mundo del arte, de la cultura, en la vanguardia de la emancipación de la mujer. Esa República a la que hoy se hace corresponsable del genocidio del Ejército golpista pretendiendo confundir los crímenes de los soldados de uno u otro bando, con las órdenes de exterminio, violación y saqueo dadas desde el mando por los generales de Franco.</p><p>Volviendo a esta tierra que nace hoy a la primavera, decía que el presidente y su Gobierno están crecidos porque<strong> no ven competencia</strong> ya que siempre encuentran quien apuntale sus proyectos, como hacen ahora estos cachorros de la nueva derecha que saldrán a su rescate cuando sea necesario a la voz de “<strong>conoce, conoce</strong>”, mientras pregonan soflamas a favor de la lucha contra la corrupción en los periodos de transición, para tranquilizar a aquellos votantes que exigen algún gesto que<strong> justifique su elección en las urnas.</strong></p><p>Esta derecha que se llama a sí misma nueva, tacha de corruptos a aquellos con los que se asocia, pensando que su presencia, no contaminada en lo personal, blanquea la fechorías de sus compañeros en esta aventura hacia la regresión. Dicen luchar contra la corrupción mientras la perpetúan en el poder. A veces, incluso votan contra sus propias propuestas, como en<strong> la retirada del impuesto por el uso del sol</strong>, que también parecen haberlo privatizado: todo es tramoya.</p><p>Eso de la lucha contra la corrupción se convierte en la única razón de existir de esta nueva formación liberal sin entender, y aquí es donde entra la ideología, que es desde la legalidad donde el partido del Gobierno hace más daño a su pueblo. En la destrucción de la sanidad y la educación públicas, en el rescate de las entidades financieras, que se han hundido mientras hacían multimillonarios a sus gestores con la colaboración y el silencio cómplice de los órganos de vigilancia que debían controlar este desmadre, y utilizando el dinero público del rescate para realizar inversiones que enriquecen, exclusivamente, a los miembros de la cúpula de esas instituciones, en lugar de ayudar a reflotar la maltrecha economía doméstica que se hunde en la miseria debido a los salarios de hambre que se están pagando, sin justificación alguna, en los planes llamados de productividad, que no dejan de ser de explotación en la impunidad. Gracias a este recorte en un gasto fundamental como es el de personal, el de los salarios, <strong>las empresas incrementan espectacularmente los beneficios</strong> y dan lustre a las cifras optimistas que adornan la recuperación de nuestra economía. Los beneficios empresariales se incrementan año tras año, mientras <strong>la pobreza crece entre los trabajadores</strong>, a los que se les niega la más mínima posibilidad de tener una vida que pueda ser calificada de tal. Y no es una crisis, sino el producto de una “<strong>reforma estructural profunda</strong>” que el Gobierno dice ahora que se niega a revertir a pesar de que prevé tiempos de bonanza y recuperación. Lo que se quitó en la “coyuntura” del hundimiento pasa, y pasará, a la cuenta de beneficios en el crecimiento.</p><p>Los que se apretaron el cinturón estarán también cómodos con la recuperación económica porque con la inanición dejará de oprimirles.</p><p>La lucha contra la corrupción no es un fin, es algo elemental y que no puede ser reivindicado como bandera porque en un sistema democrático dicha cuestión está resuelta, no existen categorías de ladrones. No tienen cabida los delincuentes de “casa”, y tampoco “los otros”. Claro que, en un país donde la democracia haya calado entre la ciudadanía, tampoco existe la opinión, que dicen que hay que respetar, que afirma que “<strong>todos roban</strong>” como argumento para volver a poner al frente de las instituciones al delincuente que, en algunos casos, sólo es presunto, aunque todos sepan que <strong>su patrimonio no concuerda con sus ingresos.</strong></p><p>En Murcia eligen a <strong>Pedro Antonio Sánchez</strong>, que está siendo investigado por corrupción, con más del 93% de los votos, descontando los nulos, el 96%. El resto en blanco, <strong>ni uno solo en contra.</strong></p><p>Mientras, en Madrid, se despedía la labor de <strong>Esperanza Aguirre</strong>, artífice de la destrucción de los servicios de sanidad y educación que los madrileños nos habíamos dado con nuestro dinero, y que convirtió a la capital del reino en uno de los <strong>centros de la corrupción generalizada </strong>donde se expoliaba desde las instituciones, al tiempo que sus colaboradores se enriquecían de manera legal, compatibilizando, como en el caso del señor Lamela, negocios inmobiliarios con sus consejerías de Sanidad o Transportes para retirarse, tras diferentes imputaciones, trabajando en el lucrativo mundo de la sanidad privada a la que tanto dio desde su cargo. <strong>Lo llaman puertas giratorias</strong>, son pagos por servicios.</p><p>Dice la expresidenta que pecó “in vigilando”. Hubiera bastado con que desecara la charca para que las ranas cambiaran de ecosistema, pero vivían todos muy felices bajo la tutela de la batracia madre, que siempre encontraba una contestación más o menos educada, más o menos chulesca, más o menos castiza, con la que defender a sus renacuajos, que croaban con fruición hasta que caían en desgracia y daban con sus ancas en la trena. <strong>La rana no se transformaba en príncipe </strong>sino en sapo hediondo.</p><p>La despiden como un ejemplo a seguir. ¡Y lo es! <strong>Su ejemplo aniquilará la otra Esperanza</strong>, la de los madrileños en un mundo mejor.</p><p>Así está el patio. Esa es la regeneración de un partido que no encontró nada que revisar en su último congreso, que fue un baño de felicitaciones y reconocimientos a pesar de los ochocientos “investigados”. No les gusta que les llamemos por su nombre, ni siquiera el de imputados, que es técnico. Recuerdan con sus imposiciones en el léxico a los eufemismos que se usan en las casas de los señoritos cuando reprenden a las empleadas de la casa por responder a una llamada diciendo que el señor está durmiendo. “<strong>El señor no duerme, descansa</strong>”, reconvienen a la chacha. Estos empleados del hogar a veces olvidan que sus amos no son humanos.</p><p>Pues no, no salió un joven, o viejo, para el caso tanto da, que dijera en ese congreso: “¿<strong>Qué está pasando aquí?</strong>”. “¿Es que no hay nadie honrado en nuestras filas que plante cara a este estado de cosas?”. “Aunque pierda”. No. Parece que no lo hay.<strong> Nadie quiere regenerar desde la decencia </strong>a costa de aminorar sus posibilidades de ascenso en ese paraíso liberal que garantiza el futuro de los políticos en activo durante generaciones. Esa es la característica distintiva de nuestra derecha. Por eso a los procesados y condenados se les queda esa cara de resentimiento. <strong>Parecen sentirse víctimas de un agravio comparativo</strong>, se deben decir a sí mismos: “No hacía nada que no estuvieran haciendo los demás”. A sus jefes sólo parece dolerles que aparezcan cuentas corrientes imprevistas. Por lo demás, los investigados disfrutan de la protección del partido –<strong>“Hacemos lo que podemos</strong>”– y de defensas colegiadas para que nadie realice declaraciones extravagantes que se salgan del guión y comprometan al colectivo.</p><p>Ahora se enfadan al tener un contratiempo en la votación de una reforma porque no comprenden las normas elementales de la democracia, según las cuales para gobernar por decreto, como a ellos les gusta, sin contar con nadie, yendo contra los demás, hace falta mayoría absoluta. Al carecer de ella, <strong>les repugna la posibilidad de que les lleven la contraria</strong> aunque sea de forma testimonial, por estrategia, como hace Ciudadanos, y exigen a sus rivales, a los que consideran y sienten como enemigos, que se sumen a sus despropósitos porque aquí, desde siempre, han mandado ellos, sus padres y sus abuelos.</p><p>Apelan a la responsabilidad para gobernar España y seguir, como siguen, con el expolio de lo público. Trabajando para las corporaciones a las que pertenecen sus predecesores y a las que pertenecerán ellos cuando terminen con esta misión histórica de portar la antorcha del privilegio que nunca debió salir de sus manos y hoy, en demasiadas ocasiones,<strong> se ven obligados a compartir con advenedizos </strong>de centro izquierda en las mesas de los consejos de administración.</p><p>Llega la estación de la vida y se sienten seguros en sus horizontes de progreso en lo personal, con la colaboración de unos y la abstención de otros, mientras los ciudadanos testigos de este aquelarre aniquilador, paganos de la fiesta, tienen que volver, como hace nuestra admirada <strong>Raquel Martos</strong>, a Antonio Machado para esperar, como el Olmo hendido por el rayo,<strong> otro milagro de la primavera.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Gran Wyoming]]></author>
      <media:title><![CDATA[Ese sol que también es de ellos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Corrupción política,Esperanza Aguirre,Mariano Rajoy,PP,Privatizaciones,Recortes sociales,Francisco Franco,Ciudadanos,Pedro Antonio Sánchez]]></media:keywords>
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