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    <title><![CDATA[infoLibre - Ian Gibson]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/ian-gibson/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Ian Gibson]]></description>
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      <title><![CDATA[En torno al "ausente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/torno-ausente_1_2129482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="En torno al "ausente""></p><p>Para servidor –entonces hispanista en ciernes sin saberlo–, todo empezó  con un curso universitario en el<strong> Trinity College de Dublín sobre la “Generación del 98</strong>”:  España  tumbada sobre el diván del psicoanalista;  Unamuno, Ganivet, Baroja…;<strong>  España desmoronada,</strong> España desesperada, España acomplejada, desvalida. No conocía el idioma, creía que, para la licenciatura, me iba a poder dedicar exclusivamente a la cultura francesa. Pero había que cumplir con las exigencias vigentes  y  cargar también,  a un nivel  secundario, con otro idioma romance, desde cero si hiciera falta, como era mi caso. Disyuntiva: italiano o español. Ganó la segunda opción, por los vínculos históricos existentes entre Irlanda  y España.  Y allí  me tienen ustedes,  con 17 años, tratando de entender de qué diablos iba aquella generación,  cuyos textos me resultaban indescifrables. Me entero, eso sí,  de que se trataba de la  <strong>traumática pérdida en 1898 de lo poco que quedaba de un vasto imperio,</strong> de la humillación de una derrota vergonzosa ante la aplastante superioridad naval de Estados Unidos.  Y del acuciante problema de qué hacer en consecuencia, si es que algo se podía hacer.     </p><p>Todo ello lo he ido recordando últimamente con intensidad debido a la lectura del magnífico, conmovedor, dolorido, fascinante y, a mi juicio, imprescindible <strong>libro de Paco Cerdà, </strong><em><strong>Presentes</strong></em><strong> </strong>(2024).  Ello cuando, casi setenta años después de mi inicio en el hispanismo,  y medio siglo  de la muerte del genocida dictador gallego que acabó con la democracia republicana,  <strong>otra vez arrecia el fascismo aquí y fuera.   </strong></p><p>El libro de Cerdà se estructura en torno al macabro tránsito medieval, en noviembre de 1939, desde Alicante a El Escorial, de los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera, el <em>Glorioso Ausente</em>. A hombros de falangistas.  Recorrido de 467 kilómetros orquestado, sobre todo, por Dionisio Ridruejo (que luego entonaría —así como Pedro Laín Entralgo— su <em>mea culpa</em>). Aquellos once incansables días y noches le han inspirado al escritor valenciano <strong>una extraordinaria galería de persona</strong>s —unas muy conocidas, como Miguel de Molina, Georges Bernanos (<em>Les grands cimetières sous la lune)</em>, Miguel Hernánez  o Antonio Machado, otras menos o en absoluto—, muchas de ellas víctimas de la brutal represión franquista de la posguerra, responsable de que hoy yazcan todavía alrededor del país, en fosas comunes,  los despojos de unas 115.000 víctimas republicanas. Cerdà, siendo oriundo de Valencia, no puede olvidar, en primer lugar, el paredón de Paterna, “paredón de España”. Refiriéndose al ensañamiento inquisitorial practicado por el franquismo contra los libros de rojos, judíos, masones y demás ralea, el escritor me ha asombrado con la palabra <em><strong>bibliocausto</strong></em><strong>, </strong>que jamás he visto antes, que me parece genial y que a partir de ahora me va a ser muy útil. Obviamente calcada sobre “holocausto”, ¿es de su invento? Desde luego hace pensar en seguida en la depuración infligida a los libros de caballería de don Quijote por el cura y el barbero. Pero también en la destrucción de la fabulosa biblioteca árabe de Granada, repleta de tratados eruditos, con la alegación de que se<strong> trataba de eliminar coranes.    </strong></p><p>La lectura de <em>Presentes</em> me ha  hecho repasar mis apuntes sobre el histórico <strong>acto fundacional de la Falange </strong>en el madrileño Teatro de la Comedia el 29 de octubre de 1933. Efemérides que, según un titular al día siguiente del periódico de Mussolini <em>Il Popolo</em> <em>d’Italia, </em> constituía “el primer mitin (<em>comizio</em>) de propaganda del movimiento fascista español”. Hoy, la  fachada del coliseo está huérfana de la placa que conmemoraba aquel momento, colocada por el Ayuntamiento en 1971 y  luego quitada por la democracia.   </p><p><strong>Primo de Rivera</strong> se expresó, en dicho acto, de la siguiente manera:   </p><p>"<em>Nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día y el Estado que cree sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible [...] Esto es lo que pensamos nosotros del Estado futuro, que hemos de afanarnos en edificar [...] Venimos a luchar por que un</em><em><strong> Estado totalitario alcance con sus bienes lo mismo a los poderosos que a los humildes...</strong></em><strong> "</strong></p><p>No dejó de <strong>aludir a los puños y pistolas</strong> necesarios para hacer frente a los del otro bando. Luego hablaron Julio Ruiz de Alda y Alfonso García Valdecasas.  Este insistió:  </p><p><em>"Se ha dicho que esto es un acto fascista, y yo digo que en siendo españolísimo que lo llamen lo que quieran. Que con lo fascista, que es una experiencia extranjera, podremos tener todas las afinidades y todas las coincidencias que en un futuro resulten; pero que </em><em><strong>nosotros, españoles, no queremos vivir de fórmulas extranjeras..."</strong></em></p><p>Las “afinidades” saltaban ya a los ojos, por mucho que algunos las quisieran minimizar. Se trataba sin lugar a dudas de una <strong>variante del corporativismo mussoliniano</strong>. “Aspirante a Duce italiano”: así define Cerdà al Primo de Rivera de entonces. Pero los fascistas españoles, eso sí,  tenían un antecedente único en los Reyes Católicos, con la mitología y el <em><strong>fake news</strong></em><strong> asociados, sobre todo la “Reconquista” </strong>(invento del siglo XIX) a la cabeza. ¿Es verdad que fue el socialista Fernando de los Ríos quien, contemplando con un alumno suyo el hermoso friso exterior de la capilla real de Granada, donde la F del rey genera un haz de flechas y la Y de Ysabel un yugo, aventuró la opinión de que en su combinación podría encontrar un futuro partido español fascista su símbolo más apropiado?  Quién sabe. Lo que sí es seguro es que <strong>Falange Española empezó  llamándose Fascismo Español,</strong> y que los colaboradores del Jefe, una vez decidido por este el necesario cambio, solo tardaron unos minutos, encerrados con el diccionario, en dar con el genial sustituto que, claro, tenía que empezar también con “F”. Y allí les esperaba un milagro: <strong>Falange</strong>. Todo con la enorme ventaja añadida de las connotaciones católicas  de la palabra “fe”. </p><p>Tuve la suerte de conocer, en mis tiempos iniciales con la Editorial Planeta, a Ernesto Giménez Caballero, que también aparece en las páginas de Cerdà. <em>Gecé</em>, autor de <em>Genio de España</em> (1932), libro de cabecera de Primo de Rivera, no tenía dudas.  “Mira —me dijo más o menos un día, hablando del imperialismo—, los débiles no sirven para nada, son un lastre y un desastre.  <strong>El mundo es para los fuertes</strong>,  cuyo deber es quitarles a los inferiores sus tierras, sus riquezas, que no saben manejar, y sacarles el mayor provecho posible. La Naturaleza no quiere hombres débiles. El hombre nace para ser fuerte, valiente, emprendedor,  capaz de afrontar todos los riesgos”.    </p><p><em><strong>Gecé</strong></em><strong> nunca negó seguir siendo fascista</strong>, y yo agradecía su sinceridad entre tanta mentira y ofuscación. </p><p>He leído con fruición la treintena de páginas de fuentes con las cuales termina Cerdà <em>Presentes, </em>con abundante información sobre cada una. Su investigación ha sido de una <strong>minuciosidad y tenacidad  impresionantes.  </strong></p><p>Para rematar estas divagaciones, no puedo dejar de mencionar <strong>Portugal</strong>. Según uno de sus más cercanos colaboradores, Primo de Rivera incluía, dentro de su concepto de Imperio, la incorporación o reincorporación de Portugal a España, con lo cual el nuevo Estado dominaría tanto el Atlántico (Lisboa) como el Mediterráneo (Barcelona). Pero nunca lo dijo públicamente porque había un pequeño problema: e<strong>l régimen fascista de Salazar, ya instalado en tierras lusas. </strong>Hoy, el país vecino apenas existe para los españoles, que parecen haberse olvidado de su enorme Imperio americano y africano. Con  la excepción de los de la raya fluvial, podría estar en la luna. Para comprobarlo solo hace falta ver los boletines meteorológicos televisivos, donde aparece como un parche gris allí al oeste, sin indicación climática alguna. Llevo años soñando con la<strong> epifanía de la República Federal Ibérica. </strong>Podría ser una maravilla, pero sé  que no la voy a ver, y que a lo mejor no la verá nunca nadie. Qué pena.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último título publicado es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/ian-gibson-abascal-le-diria-haga-test-saliva-aspecto-moruno-parece-genial_1_1450687.html" target="_blank"><em>Un carmen en Granada',</em></a><em> libro de memorias editado por Tusquets.</em>       </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2026 05:01:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En torno al "ausente"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Lorca y el Vaticano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/lorca-vaticano_129_2068812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Lorca y el Vaticano"></p><p><strong>Federico García Lorca amaba a Cristo</strong> hasta el punto de identificarse plenamente con él. Rechazaba, empero, al Dios del Viejo Testamento, vengador, sanguinario, cruel. Está de modo <strong>explícito en toda su obra, </strong>desde el primer momento hasta el último.</p><p>Durante su estancia en Nueva York (1929-1930), el genial poeta y dramaturgo granadino, hoy admirado universalmente, compuso su <em>Grito hacia Roma</em>, terrible diatriba <strong>contra el Vaticano </strong>lanzada desde el Chrysler Building, entonces el edificio más alto del mundo. En estos momentos tan atroces quiero llamar la atención sobre el poema, y le pido encarecidamente a la dirección de <strong>infoLibre</strong> que me haga el favor de reproducirlo a continuación. Mi esperanza es que, entre otras cosas,<strong> haga reflexionar a algún sedicente cristiano, </strong>católico u otro, a preguntarse si obedece el mandato de Jesús de amar al prójimo como a sí mismo.  </p><p>Hay tanta <strong>hipocresía... </strong>Donald Trump sale a veces al escenario con una Biblia bajo el brazo (o entre las manos). Ello no le ha impedido afirmar, delante de la viuda de Charlie Kirk, que discrepa con su decisión de perdonar al asesino. Dijo aproximadamente: “Lo siento, no puedo estar de acuerdo. Yo odio a todos mis adversarios”. <strong>Qué barbaridad.</strong></p><p>Lorca escribe el poema meditando sobre el vil contubernio entre el Vaticano y Mussolini. A su vuelta a España sigue en la misma línea y, cuando llega el momento, acaban con él. No me puedo quitar de la cabeza<strong> su soledad y angustia </strong>en los momentos postreros. Ni el hecho de que todavía, ¡todavía!, casi cien años después, no hayan sido capaces de decirnos dónde yacen sus restos.</p><p><em>___________________________</em></p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último título publicado es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/ian-gibson-abascal-le-diria-haga-test-saliva-aspecto-moruno-parece-genial_1_1450687.html" target="_blank"><em>Un carmen en Granada',</em></a><em> libro de memorias editado por Tusquets.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Sep 2025 04:00:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <title><![CDATA[Sonrisa musulmana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/sonrisa-musulmana_129_2023747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Sonrisa Musulmana"></p><p>¡Ay, los ya vetustos <strong>Felipe González</strong> y <strong>Alfonso Guerra</strong>! ¡Junto con el tétrico aragonés Lambán, el a mi juicio intolerable presidente de Castilla-La Mancha y los demás envidiosos “socialistas” de Pedro Sánchez! ¿Envidiosos? ¡Cómo me atrevo! Claro, ningún macho, ni de aquí ni de fuera, de izquierdas, de centro o de derechas –da igual– admite <strong>ni admitirá públicamente haber envidiado nunca a nadie</strong>. Odiado, despreciado, desdeñado, sí: esto es muy varonil. Pero envidiado, no, en absoluto, no y no. Yo, que vengo de un país de envidiosos, según mi ilustre paisano James Joyce –que mucho sabía del tema–, estoy convencido de que Sánchez suscita una cantidad ingente del pecado mortal correspondiente, no solo entre <strong>los dioses caídos de la vieja guardia socialista</strong>, y algún aspirante nuevo, sino también entre la hueste de mediocres de la otra bancada, empezando con el de Ourense –ese hombre de cera fabricado en no sé qué laboratorio gallego–, el indecible Sémper, el cardenal Bendodo, y el otro y la otra (no voy a nombrar a ninguna de ellas por elemental cortesía). ¡Claro que le envidian! ¿Cómo iba ser de otra manera? <strong>Son muy conscientes de que Sánchez les supera en todo</strong>, no solo en altura física y buen ver, sino en el “saber estar” internacionalmente, en lucidez, soltura y mesura ante las cámaras (sin necesitar leerlo todo como ellos) y haberse tomado la molestia, tiempo atrás, de aprender otros idiomas, sobre todo el inglés, imprescindible para <strong>cualquier político europeo con autorrespeto</strong>, diga lo que diga el susodicho nativo de la tierra del rey celta Breogán, para quien basta con un traductor (o sea, traidor). </p><p>Lo más inaguantable para la <em>fachosfera</em> en estos momentos es la valentía y determinación con las cuales Sánchez se ha opuesto a los<strong> sionistas genocidas </strong>y al impresentable loco inculto, megalómano, mentiroso compulsivo y machista grotesco que los yanquis y “latinos” han instalado por segunda vez en la Casa Blanca (en vez de un manicomio). Sánchez ha insistido, con razón, en que <strong>este país no va a ser lacayo o vasallo de Estados Unidos</strong>, en que España se niega a ponerse de rodillas ante nadie. Seguro que una mayoría de españoles están de acuerdo. Aquí el único, <em>el único</em>, entre los del PP que tuvo la decencia, la hombría de bien, en un primer momento, de decir lo que pensaba realmente del payaso de Trump, o sea Esteban González Pons, se ha refugiado desde entonces en el mutismo más absoluto, como un cartujo en clausura. ¡Algo le habrán aconsejado sus compañeros de partido! Nadie más del PP, que yo sepa, ha criticado públicamente al inefable Donald. <strong>Son infantiles, patéticos y cobardes</strong>. Quieren mandar y nada más, son los de siempre (olvidémonos de “leal oposición” al estilo británico). </p><p>El viejo Felipe González votará en blanco, en fin, si Sánchez sigue. La disyuntiva la tiene clara: o PSOE o Pedro, como si fuesen incompatibles. <strong>Parece haberse olvidado de los GAL</strong> (¡ah, Barrionuevo también es antisanchista!); que fue él y no otro quien puso a la cabeza de la Guardia Civil, nada menos, ¡nada menos!, a un chorizo de nombre Luis Roldán, que tenía detrás un historial más que dudoso, y que luego huyó. Acabo de enterarme por Internet de que abandonó por fin este mundo hace un año. Que Dios lo tenga en sus brazos. También González parece haberse olvidado del engaño que suponía el lema de<strong> “OTAN, de entrada no”</strong>. Por aquel entonces yo andaba dando conferencias por el territorio sobre Lorca y noté la aguda inquietud que suscitaba el tema de la Alianza en los ayuntamientos dirigidos por el PSOE. Antes de empezar una de mis charlas, el alcalde de turno me pidió que, si alguien del público me preguntaba <strong>qué habría pensado al respecto el autor de </strong><em><strong>Poeta en Nueva York</strong></em><em>, </em> no dijera, por favor, que habría estado en contra de la adhesión. Luego, inevitablemente, pidieron mi opinión. Hubo después, en la cena, una hostilidad que no olvido, incluida una diatriba contra mi persona de la esposa del edil en cuestión. </p><p>Cuando el fracaso del golpe de Tejero, la consiguiente inmensa mayoría del PSOE en las elecciones y los catorce años de Gobierno, González y los suyos habrían podido, como mínimo, limpiar el país de símbolos del franquismo. No lo hicieron. Espero no equivocarme, pero creo que, preguntado por Juan Luis Cebrián, <strong>Felipe admitió que no tuvieron la valentía de arriesgar una posible confrontación con el Ejército</strong>, y que resolvieron que era mejor esperar (por cierto, no me sorprende ver que Cebrián, antisanchista radical, ha firmado el manifiesto de ex ministros socialistas y otros pidiendo elecciones inmediatas.) </p><p>Y, luego, Alfonso Guerra. <strong>Me han decepcionado profundamente sus palabras hostiles</strong>, aunque intuía que se iban a articular. En tiempos pasados, todos nuestros representantes en el Congreso reían sus ocurrencias. Daba gusto: cuando empezaba a hablar sabíamos que, en cualquier momento, iba a soltar un comentario o chiste desternillante, y ello creaba una gran expectación y el consiguiente jolgorio. <strong>¿Y ahora? Se las da de ser un gran entendido en Antonio Machado </strong>(que poseía un sutil sentido del humor y tuvo la corazonada de atribuir a uno de sus poetas apócrifos la genialidad de “Sevilla sin sevillanos, ¡qué maravilla!”), pero su antisanchismo visceral induce casi a creer que no ha leído con atención –o que sufre de amnesia– el <em>Juan de Mairena.</em> </p><p>Estoy releyendo una selección de los artículos de<strong> Mariano José de Larra</strong>, uno de los más destacados columnistas españoles de la historia. El hombre, como se sabe, se pegó un tiro en 1837, a los 28 años, harto de sus paisanos y, a lo mejor, de sí mismo también. O sea, hace una nimiedad de casi 200 años. <strong>Cada frase suya es tan relevante hoy como entonces</strong>. “Nueva Penélope, la España no hace más que tejer y destejer” es una de mis preferidas y siempre la tengo presente. Claro, la esposa de Ulises, “desaparecido” durante una década, había prometido no elegir entre sus múltiples pretendientes hasta no terminar su tapiz, que deshacía cada noche, siempre esperando, contra viento y marea, la vuelta del héroe. ¿Cómo se le ocurrió a Larra la genial comparación de once palabras, cada una en su sitio? Es un milagro.</p><p>Dichos artículos<strong> casi me han convencido de que este país no tiene remedio</strong>, sobre todo porque los dueños de siempre no aceptan que el español lleva en las venas diversos componentes étnicos. Que es un mestizo hecho y derecho. Es decir que siguen manteniendo el <em>fake news</em> puesto por<strong> Lope de Vega</strong> en boca del protagonista de su <em>Peribáñez y el comendador de Ocaña</em> (publicado en 1616, casi coincidiendo con la Segunda Parte del <em>Quijote</em>): </p><p><em>"Yo soy un hombre, aunque de villana casta,</em></p><p><em>limpia de sangre y jamás </em></p><p><em>de hebrea ni de mora manchada".</em> </p><p>¿Cómo diablos sabe el campesino inculto, con convicción inamovible, que tiene sangre tan <em>inmaculada</em>? ¿Quién se lo ha demostrado, quién le ha convencido de ello? Esto fue hace cuatrocientos años, pero hoy siguen entre nosotros los Péribáñez, los negacionistas. <strong>Sin ir más lejos, el maurófobo Santiago Abascal</strong>, que seguramente se encuentra muy feliz con su físico y contempla su cara con embeleso cada mañana en el espejo de turno. <strong>¡Cuando es el mismo rey Boabdil II o III! Su procedencia racial es evidente</strong>, lo cual a mí me parece de perlas. Si no me cree, que se haga por favor una prueba de saliva. </p><p>Hay que estar loco para creer que ser portador de una mezcla de sangres, idiomas y culturas es deleznable. Y para no entender que, todo lo contrario, supone una enorme riqueza potencial. Sería útil que quienes se declaran católicos recordasen de vez en cuando que <strong>Cristo es un judío que se rebela contra los sacerdotes fanáticos del Jerusalén</strong> de entonces (saduceos, fariseos y demás) y les recrimina por su hipocresía, su obsesión con la <em>letra</em> de la ley en vez de su <em>espíritu</em> (y por permitir, además, que se hagan negocios en el Templo). Pero no, las derechas de esta parte, que no le hacen ningún caso a Jesús y su mensaje de amor al prójimo, siguen considerándose “cristianos viejos”, lo cual les confiere el derecho a perpetuarse, <em>in saeculo saeculorum</em>, como los amos de la finca. Por ello el país, que<strong> podría ser un faro de civilización mundial</strong>, un incomparable puente entre Oriente y Occidente, una llamada a la concordia universal, <strong>se encuentra donde está desde 1492 hasta hoy: en la inestabilildad y la incultura permanentes</strong>. </p><p>Lo cual me devuelve, tras el desahogo, al título de esta columna. Me lo ha inspirado<strong> Zohran Mamdani</strong>, el carismático musulmán del Partido Demócrata que acaba de triunfar en las primarias de Nueva York, y quien se declara socialista, lo cual, claro, es perfectamente compatible con su fe religiosa. Según leo, <strong>el sonriente Mamdani tiene todas las de ganar en noviembre</strong>. ¡Ojalá sea así! Y ojalá un día las derechas españolas reconozcan la inmensa aportación de los mahometanos al crisol cultural que, quieran o no, constituye la Península Ibérica.</p><p>________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Ha publicado '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/ian-gibson-abascal-le-diria-haga-test-saliva-aspecto-moruno-parece-genial_1_1450687.html" target="_blank"><em>Un carmen en Granada',</em></a><em> libro de memorias editado por Tusquets.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Jul 2025 18:51:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Santiago Abascal,Alberto Núñez Feijóo,PSOE,PP]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Cementerio incivil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/cementerio-incivil_129_1973696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1a452d65-4d15-49f3-89ad-3fe3217fb4f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cementerio incivil"></p><p>Le debo a Dámaso Alonso mi iniciación, hace ya más de sesenta años, en el disfrute de las geniales <em>Soledades </em>de Luis de Góngora. <strong>Fue una satisfacción inmensa poder agradecérselo personalmente</strong>. Me refiero a su versión en prosa de dichos poemas, sin la cual sus complejidades metafóricas, alusiones míticas y enrevesada sintaxis habrían estado entonces fuera de mi alcance, empezando con los versos inaugurales de la primera composición de la trilogía:</p><p><em>Era del año la estación florida </em></p><p><em>en que el mentido robador de Europa </em></p><p>–<em>media luna las armas de su frente, </em></p><p><em>y el Sol todos los rayos de su pelo</em>–<em>  </em></p><p><em>luciente honor del cielo, </em></p><p><em>en campos de zafiro pace estrellas.</em></p><p>¿Mentido robador de Europa? ¿Paciendo estrellas en campos de zafiro? El poeta de <em>Hijos de la ira</em> vino en mi ayuda: “Era aquella florida estación del Año en que el Sol entra en el signo de Tauro (signo del Zodíaco que recuerda la engañosa transformación de Júpiter en toro para raptar a Europa). Entra el Sol en Tauro por el mes de abril, y entonces el toro celeste (armada su frente por la media luna de los cuernos, luciente e iluminado por la luz del Sol, <strong>traspasado de tal manera por el Sol </strong>que se confunden los rayos del astro y el pelo del animal) parece que pace estrellas en los campos azul zafiro del cielo”. </p><p>¡Albricias!  D. Dámaso <strong>me salvó de mi desesperación</strong> y, desde entonces, soy fervoroso admirador del cordobés.  </p><p>¿Cuántos europeos, amenazados de rapto por el monstruoso toro a quien han elegido presidente los descarriados transatlánticos, conocen el origen del  nombre de nuestro querido continente, hoy en tan grave peligro? Me imagino que no muchos. Don Luis,  <strong>erudito latinista y profundo conocedor de la antigüedad grecorromana</strong> y sus mitos, además  de tener su lado popular andaluz, sí está al tanto. Desde lo alto del Olimpo, Zeus/Júpiter el libidinoso ha espiado a la joven Europa, quizás en Fenicia, y, sin pensárselo dos veces, se convierte en resplandeciente astado blanco y se presenta, todo mansedumbre, en la pradera donde juega con sus amigas. Fascinada, la muchacha  lo acaricia y cubre de flores, y el dios,  viendo que se sale con lo suyo, se arrodilla, invitándola a subir. Y sube. Y pasa lo que pasa. El toro se levanta,  se va corriendo con ella a la playa, se mete entre las olas y, nadando a toda prisa, desaparece de vista rumbo a Creta. Allí,<strong> reasumido su aspecto habitual</strong>, le explica quién es. Le pide que se case con él –aunque ya tiene esposa, la celosa Juno–  y la chica, ante coyuntura tan inesperada y repentina, dice que sí. ¡Ay de ti, Europa, lo que te espera!      </p><p>Estamos, unos miles de años después, en otro inicio de estación florida. Hace una semana oí los primeros silbidos de los vencejos sobre los tejados de la capital española. <strong>¡Qué alegría constatar su vuelta para anidar entre nosotros!</strong> Para mí, estas criaturas  oscuras, entre las aves más veloces (y acrobáticas) del mundo, son el anuncio anual de que, pese a la bestialidad y egocentrismo de los seres humanos, la Madre Naturaleza sigue resistiendo.     </p><p>Estar ya a comienzos de abril me ha recordado no solo a Góngora <strong>sino a Antonio Machado y sus maravillosos poemas inspirados por el paisaje abrileño soriano</strong>:  </p><p><em>La primavera besaba</em></p><p><em>suavemente la arboleda,</em></p><p><em>y el verde nuevo brotaba</em></p><p><em>como una verde humareda...</em></p><p>El contacto con aquellas tierras cruzadas por el Duero significó un cambio profundo en la poesía machadiana.<strong> Casi de repente se desvanece el jardín interior de su primera época</strong>, tan en deuda con el simbolismo francés, y se fija en lo que hay allí fuera, delante y alrededor de él. “A orillas del Duero”, inspirado por su inaugural visita a Soria en 1907, para tomar posesión de su cátedra de francés en el Instituto, lo dice todo. Luego será el milagro de Leonor, con su atroz desenlace, y la poesía elegíaca quizás más hermosa y enternecedora del idioma, compuesta en el duro exilio de Baeza.     </p><p>Con tanto Machado manándome desde los adentros, no ha habido más remedio que volver a pagar mis respetos a su abuelo paterno, el gaditano Antonio Machado Núñez, quien, recorriendo con el niño las riberas del Guadalquivir, le había transmitido su hondo amor al medio ambiente: <strong>flores silvestres, peces, animales... </strong> De modo que me subí al metro de La Almudena. No para entrar en el inmenso camposanto católico sino para ir subiendo, Avenida de Daroca arriba, hacia el otro. Hacia el que alberga  a los disidentes, ateos, agnósticos, extranjeros y demás ralea de la “anti-España”. Entre ellos, tres de los cuatro presidentes de la Primera República –Salmerón, Figueroa, Pi y Margall (solo falta Castelar)–, <strong>los prohombres de la Institución Libre de Enseñanza </strong>(Francisco Giner de los Ríos, Manuel Bartolomé Cossío...), Sanz del Río (el que trajo el krausismo), el director de la Residencia de Estudiantes (Alberto Jiménez Fraud), Julián Besteiro, Pío Baroja  y Américo Castro.       </p><p>En el parque que antecede al Cementerio Civil, cinco urracas muy excitadas se estaban persiguiendo, chirriaban los gorriones,  y <strong>por todo el rincón verdeaban los árboles y asomaban florecillas amarillas</strong>, blancas, malva, violeta. Me sentía feliz.  </p><p>Luego, el horror. Primero, me encontré con la tumba del abuelo Machado Núñez en un estado lamentable de conservación, con las inscripciones de la lápida ennegrecidas, ilegibles. Y lo mismo con las de la Institución Libre de Enseñanza y muchísimas más. Ello debido al moho y musgo acumulados encima, <strong>más la broza desparramada por los vetustos cipreses del lugar</strong>. Se trata, en realidad, de un cipresal en toda regla, lo cual desentona ya de entrada en un cementerio civil, donde –hay que deducirlo– la creencia en el alma y su puntiaguda ascensión al cielo más bien escasea.  </p><p>Por lo menos, libre de dichos árboles, el enhiesto mausoleo de Salmerón sigue impertérrito, <strong>con el panegírico de Clemenceau </strong>(“Dio honor y gloria a su país y a la humanidad”) y el impresionante lema “Dejó el poder por no firmar una pena de muerte”. También se libra el panteón de Pablo Iglesias.  </p><p>Estuve una hora en el rincón, a mediodía. No vi allí a un solo ser viviente. La cabina de la entrada estaba sin nadie. Ninguna indicación de las tumbas históricas, ninguna orientación para el visitante.<strong> Me fue imposible no pensar en Mariano José de Larra</strong>, autoinmolado en 1837, en sus reflexiones desgarradas y desgarradoras sobre España, ¡tan actuales hoy!, y su visión del que pudo haber sido ya el Cementerio Civil (no inaugurado hasta 1884): “Aquí yace media España, murió de la otra mitad”.</p><p>En España nunca hay ni ha habido acuerdo sobre casi nada. Da pena ver los miserables ademanes en el Congreso de personas como Gamarra, Bendodo, Semper y compañía. Sí, es verdad, González Pons, en un momento de decencia, dijo lo que dijo de Trump, <strong>pero luego se ha callado como... una tumba</strong>, de esas tumbas blanqueadas de los hipócritas que San Mateo dice que dijo Jesucristo.</p><p>Por lo menos la España progresista podría ocuparse de sus muertos ilustres, honrarles debidamente, <strong>ya que no lo van a hacer nunca los otros</strong>. ¿Sería demasiado rogar al Gobierno de Pedro Sánchez que, antes de que acabe la legislatura, tome cartas en el asunto y adecente y proteja este histórico lugar,  casi me atrevería a decir sagrado?    </p><p>______________________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título de 'Un carmen en Granada' (editado por Tusquets).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Apr 2025 18:49:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Reconquista rediviva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/reconquista-rediviva_129_1944212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Reconquista rediviva"></p><p>Intuía que en cualquier momento se darían cuenta de lo beneficioso que les resultaría sacar con renovado vigor, en las actuales circunstancias nacionales e internacionales, <strong>el quizás principal bulo de la historia española</strong>. Y ya está. El cónclave ultra de Madrid ha sido la mejor oportunidad imaginable.   </p><p>Al enterarme, lo primero que hice fue buscar un  artículo del gran  historiador <strong>José Álvarez Junco</strong>, que hace seis años me llamó poderosamente la atención. Lo acabo de releer con igual admiración que entonces. Titulado <em>La Reconquista</em>, se publicó en <em>El País</em> el 27 de enero de 2019.   </p><p>Álvarez Junco nos recuerda que el término es un invento del siglo XIX.  <strong>Me tomo la libertad de citarle al respecto</strong>:  </p><p><em>El concepto de Reconquista, y el término mismo, son modernos. Los cronistas de Alfonso III presentaron, sí, la guerra contra los musulmanes como un intento de restablecer la monarquía visigoda. Pero los historiadores (Ocampo, Morales, Mariana) usaron, como mucho, la palabra “restauración”. Nadie habló de reconquistar, sino de tomar, ganar o conquistar, una ciudad a los musulmanes. Sólo a principios del XIX apareció ese término, de la mano de Modesto Lafuente, quien lo refirió a un conjunto de guerras, o a una guerra intermitente, de ocho siglos. Y sólo en la segunda mitad del XIX se consagró el nombre de “Reconquista” para todo aquel periodo histórico.</em></p><p>Confieso no haber consultado la <strong>muy voluminosa obra en cuestión</strong> de Lafuente,  <a href="https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Historia_General_de_Espa%C3%B1a&action=edit&redlink=1" target="_blank"><em>Historia General de España</em></a> (1850–1867), editada  en seis tomos y treinta volúmenes.  Pero me fío de Álvarez Junco.</p><p>¡Una “Reconquista”,  cuidadosamente planificada,  <strong>que dura ochocientos años</strong>!  Un día hubo que deshacer el bulo.  Por algo Antonio Gala se burlaba,  como él sabía hacerlo, de quienes eran capaces de creerse el esperpento.  Se trataba de una auténtica locura.   </p><p>Por cierto, me imagino que pocos españoles de derechas estarán dispuestos a aceptar la etimología del nombre de la patria que tanto les llena la boca.  Pero, quieran o no, filólogos “objetivos”, tanto españoles como  “guiris”,  parecen estar de acuerdo sobre la cuestión y nos dicen que el topónimo, de origen cartaginés, significa ni más ni menos que <strong>“territorio muy poblado de conejos”</strong>. El animalito no se conocía, por lo visto, en el norte de África, y  los comerciantes de Cartago, que recorrían en sus eficaces barcos las costas que hoy llamaríamos andaluzas, se sorprendieron tanto ante su proliferación al otro lado del Estrecho que bautizaron el territorio con su nombre.  De  allí lo tomaron luego los romanos, añadiéndole la “H” inicial, y se quedó en Hispania. De modo que, cuando los que se creen los únicos españoles auténticos gritan, de voz en cuello al estilo de Tejero, el nombre sagrado de la nación, <strong>están en realidad articulando el de un pequeño mamífero</strong> de grandes orejas, rápido correr y vida doméstica subterránea. </p><p>Hace unos meses releí, con inmenso placer,  <em>El poema de myo Cid</em>. Allí, por mucho que busquen el señor Abascal y los suyos, <strong>no encontrarán la palabra “reconquista”, y mucho menos con “R” mayúscula</strong>.  Pero sí notarán que al Campeador y sus secuaces solo les interesa la “ganancia”, es decir el oro y la plata, las tierras y las mujeres,  que se les acumularán con la conquista del próximo castillo “moro”.  En el poema hay decenas de versos relativos al proceder.  Cinco muestras:  </p><p><em>Grandes son las ganançias  que priso      por la tierra por do va.</em></p><p><em>En este castiello      gran aver avemos preso;</em></p><p><em>los moros yazen muertos,     de vivos pocos veo. </em></p><p><em>Traen oro e plata     que non saben recabdo,</em></p><p><em>refechos son  todos esos christianos      con aquesta ganançia.</em></p><p><em>Alegravas el Çid      e todos sus varones      </em></p><p><em>que les creçe la ganançia      ¡Grado al Criador!</em></p><p><em>Sobejanas son las ganançias      que todos an ganadas.</em></p><p>Uno de los personajes principales del poema es el obispo <em>matamoros</em> Jerónimo, que, no contento con haber despachado personalmente a <strong>muchos de ellos en la conquista de Valencia</strong> –suprema meta del Cid, garantía de su futuro poderío–, dice una misa que define claramente su manera de entender la religión de Jesús: </p><p><em>El que aqui muriere     lidiando de cara</em></p><p><em>prendol yo los pecados     e Dios le abra el alma.</em></p><p>A la hora de <strong>discurrir sobre los mitos del nacionalismo</strong>, que mucha gente necesita para  tener algo de fe en el país donde les ha tocado nacer,  hay que agradecer la lucidez de Álvarez Junco y la cofradía actual de historiadores honrados.</p><p>Cabal entendido en la materia es también <strong>José Luis Villacañas</strong>, cuyo libro <em>Imperiofilia y el populismo nacional-católico. Otra historia del imperio español</em> (Lengua de Trapo) –contestación al best-seller alucinante de <strong>Elvira Roca Barea</strong> <em>Imperiofobia y la leyenda negra–</em> me parece encomiable.  Su lectura me ha recordado mis conversaciones con <strong>Ernesto Giménez Caballero</strong>, cuando, hace ya varias décadas,  preparaba mi libro sobre <strong>José Antonio Primo de Rivera</strong>. Autor de <em>Genio de España</em> (1932), breviario del fundador de la Falange,  Giménez Caballero, a diferencia de otros muchos, nunca renegó de ser fascista. Razonaba, sin vergüenza alguna, que <strong>el mundo es para los fuertes</strong>, que la Madre Naturaleza no quiere saber nada de débiles, impotentes y “maricones”, que el deber del macho es conquistar a los inútiles bárbaros que no tienen derecho a las riquezas de su territorio nativo. O sea, que  el Imperio es lo único que vale. Quien fue, durante los años veinte, director de <em>La Gaceta Literaria</em>, la revista cultural española más ambiciosa y difundida de la época, se convirtió, durante los treinta en un auténtico energúmeno mussoliniano. <strong>Los enemigos de España le habían robado su Imperio</strong>, y ahora había que recobrarlo, reconstruirlo o forjarse otro, físico o espiritual. Y punto. </p><p>¿Y la sangre pura?  <strong>No hay español que no tenga una mezcla sanguínea en las venas</strong>. España es un crisol, una aleación,  donde se funden diversos componentes orientales y occidentales... y de alguno más. Habría que entenderlo como enorme potencial cultural, ya explorado en el pasado (la Córdoba de al-Andalus, la Escuela de Traductores de Alfonso el Sabio en Toledo....). No puedo olvidar, en este contexto, las palabras vanagloriosas que  Lope de Vega hace pronunciar al protagonista de <em>Peribáñez y el comendador de Ocaña</em>:<em> </em></p><p><em>Yo soy un hombre, </em></p><p><em>aunque de villana casta,</em></p><p><em>limpio de sangre y jamás </em></p><p><em>de hebrea o mora manchada.</em> </p><p>¿De dónde saca Peribáñéz, campesino iletrado, la certidumbre de no tener “mancha” en la sangre, de ser cien por cien “cristiano viejo”?  ¿Y por qué le importa un bledo el asunto, si Dios y su Hijo son judíos?  Ante el terror de que se les descubriera precisamente una posible mezcla de sangres, o se les acusara de tal, los españoles vivieron durante siglos y siglos con el terror en el alma, <strong>mintiendo sobre sus orígenes o tratando de ocultarlos</strong>, con la fabricación de falsos linajes incluida (todo un negocio para los especialistas del ramo). ¿Resultado?  Una sociedad con un gravísimo problema identitario que, empeorado por la larga dictadura franquista, persiste hasta hoy, como estamos viendo. </p><p>Volviendo al señor Abascal, supongo que se contempla con frecuencia en el espejo, porque se le notan síntomas de creerse un hombre guapo.  Sobre todo a caballo, como el otro Santiago, patrón de España, que por cierto nunca puso los pies en la península (una <em>fake news</em> más a añadir a la lista).  A lo mejor es hombre bien parecido a su manera, no lo sé.  Pero, <strong>desde luego, sus rasgos son  indudablemente “moros”</strong>. Lo cual a mí me parece estupendo, ¿pero a él? ¿Ha hecho un test de saliva  para comprobar su abolengo, su procedencia, por si acaso?  Me imagino que no.    </p><p>Se acaba de celebrar en la ciudad de la Alhambra la grandiosa y no poco narcisista efemérides de los premios Goya,  en su 39ª edición. No fui capaz de tragarla en televisión, pero he estado atento a la prensa. Quería saber si hubo alguna alusión al poeta y dramaturgo granadino (y español) más famoso y amado de todos los tiempos, que hoy sigue siendo un desaparecido más de la represión fascista de 1936. ¡Quizás el más llorado del globo!  Y resultó que sí.  ¡Me entero de que, en honor suyo,  se  interpretó durante los fastos  <em><strong>Anda jaleo</strong></em><strong>, no sé si con intención irónica por lo de los tiros</strong>, aunque me temo que no. Merecía algo más. A principios de los años treinta, le explicó a un periodista, reflexionando sobre 1492 y la llamada “Toma”:  “Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos. <strong>Del gitano, del negro, del judío..., del morisco, que todos llevamos dentro</strong>”. También dijo, poco antes de que le callasen definitivamente la voz, que fue un “momento malísimo” que dio al traste para siempre con la Granada de distintas etnias, multicultural, diversa, para dar paso a “una ciudad pobre, acobardada; a una ‘tierra del chavico’, donde se agita actualmente la peor burguesía de España”. Firmó, con ello, su propia sentencia de muerte.     </p><p>Álvarez Junco, en el artículo que ha dado pie a esta columna, termina recordando que, en efecto,  nunca hubo una “Toma” de Granada, ni conquista ni reconquista, sino una entrega pactada en las famosas <em>Capitulaciones</em>, firmadas por Fernando e Isabel, que incluían el solemne compromiso de <strong>respetar las creencias y costumbres de la población</strong>. Las promesas no se respetaron. Fueron papel mojado. Y llegó la expulsión de los hebreos y las conversiones forzosas de los musulmanes. Unos cuarenta años después, Granada, antes floreciente reinado, se había reducido a un  rincón arruinado económica y culturalmente, un espectro del pasado inmediato. Lo cual no impide que <strong>cada enero se siga celebrando allí “la Toma”</strong>, con mayor o menor fervor según el color político del Ayuntamiento.    </p><p>Luego, claro, vino la desastrosa expulsión, a principios del siglo XVII, de los moriscos, quizás unos 300.000 seres humanos <strong>tan españoles como los cristianos</strong>.</p><p>Creo que es lícito acusar al nacional-catolicismo de una hipocresía absoluta al no practicar lo más elemental de la religión que alega  profesar. ¿Dijo realmente Jesucristo, hostigado por fariseos y saduceos, que lo principal era amar a Dios sobre todo y, luego, amar a tu prójimo como a ti mismo? Si fue así sería en arameo, idioma que se me escapa absolutamente, y mi hipótesis es que la idea fundamental era, tal vez, <em>respetar</em> al otro como a ti mismo, lo cual es razonable. Sea como fuere,  la recomendación ha fracasado. Jesús, según Mateo 23,  no podía  ver a los  hipócritas, y <strong>acusó a los fariseos y afines</strong>, más atentos a la letra de la Ley que a su espíritu, de ser “sepulcros blanqueados... por fuera hermosos pero, dentro, llenos de huesos de muertos y de toda clase de impurezas”. <strong>Me parece que los católicos no harían mal en hacerle caso al Salvador</strong>. </p><p>En fin, ante la nueva cruzada que nos espera en España,  y la amenaza de la horda mundial que tiene a <strong>Donald Trump</strong> como héroe e icono, casi me quedo, sin querer, con la lacónica copla andaluza:  </p><p><em>Subí  a la muralla; </em></p><p><em>me respondió el viento: </em></p><p><em>¿para qué tantos suspiritos  </em></p><p><em>si ya no hay remedio? </em></p><p><em>_______________________</em></p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título de 'Un carmen en Granada' (editado por Tusquets).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Feb 2025 18:30:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <title><![CDATA[Max Estrella vivo y redivivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/max-estrella-vivo-redivivo_129_1887376.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Max Estrella vivo y redivivo"></p><p>Jamás he estado en un reestreno tan emocionante, tan conmovedor, tan necesario. Un reestreno con<em> </em>tanto que decir al público actual, de hoy en día. Váyanse corriendo,  por favor, al madrileño teatro Español,<strong> pero rápidos porque ya se expande</strong>, relampagueante, la noticia de que en el famoso coliseo de la plaza de Santa Ana se está produciendo poco menos que un milagro.      </p><p>Publicado, primero  por entregas, en el magnífico semanario capitalino <em>España</em>, entre julio y octubre de 1920, <em>Luces de bohemia</em>, que es de lo que se trata, se editó, en su versión definitiva, en 1924, y, aunque parezca mentira, <strong>nunca se montó en vida del autor gallego</strong>, fallecido en Santiago de Compostela en febrero de 1936. Luego, claro, ¿cómo se iba a representar durante los cuarenta años de la dictadura de Franco? Habría que esperar a que se hiciera con la responsabilidad, de manera brillante, Lluís Pasqual.  </p><p>El protagonista de <em>Luces de bohemia, </em><strong>Max Estrella</strong> es trasunto del malhadado escritor sevillano <strong>Alejandro Sawa</strong>, fallecido en el Madrid de 1909, ciego, abandonado, deshecho, sin una perra gorda y sin haber podido encontrar editor para su novela <em>Iluminaciones en la sombra </em>–en parte inspiradora de <em>Luces de bohemia</em>–, publicada un año después gracias a Rubén Darío y otros amigos y admiradores del autor, entre ellos, creo, el propio Valle-Inclán.</p><p>La noche de marras, el público del Español se quedó<strong> absolutamente hechizado</strong>, yo diría casi hipnotizado, por la fuerza y actualidad de la obra, dirigida por <strong>Eduardo Vasco</strong>, con <strong>Ginés García Millán</strong> volcánico en el papel de Max y <strong>Antonio Molero</strong> muy a la altura en el de su “perro fiel,” <strong>Don Latino de Hispalis</strong>, que le acompaña durante toda aquella postrera noche de su vida. Desde el primer momento de la representación todos los allí presentes nos dimos cuenta de que cada frase, y hasta cada palabra, de la diatriba de Max contra la España de entonces se pueden aplicar a la de hoy, cien años después, con su corrupción endémica y el cainismo de sus derechas, como si no hubiera cambiado nada desde entonces. No voy a enumerar aquí todas las imprecaciones de Sawa-Estrella que me llamaron especialmente la atención durante la velada, pero<strong> no me resisto a apuntar algunas</strong>: </p><p>España, en su <strong>concepción religiosa</strong>, es una tribu del Centro de África.  </p><p>La miseria del pueblo español, la <strong>gran miseria moral</strong>, está en su chabacana sensibilidad ante los enigmas de la vida y de la muerte... Este pueblo miserable transforma todos los grandes conceptos en un cuento de beatas costureras.  </p><p>Yo me siento pueblo. Yo había nacido para ser tribuno de la plebe, y me<strong> acanallé perpetrando traducciones y haciendo versos</strong>... Odian mi rebeldía y odian mi talento. </p><p>La <em>Leyenda Negra</em>, en estos días menguados, es la Historia de España. <strong>Nuestra vida es un círculo dantesco</strong>. Rabia y vergüenza. Me muero de hambre, satisfecho de no haber llevado una triste vela en la trágica mojiganga. </p><p>Soy ciego, me llaman poeta, vivo de <strong>hacer versos y vivo miserable</strong>. Estás pensando que soy un borracho. ¡Afortunadamente! Si no fuese un borracho ya me hubiera pegado un tiro!</p><p>Y, cómo no, la estética del esperpento, tan en deuda con los famosos espejos deformadores del Callejón del Gato: </p><p>El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una <strong>estética sistemáticamente deformada</strong>... España es una deformación grotesca de la civilización europea... Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas...</p><p>No podré olvidar el escalofriante diálogo, en el calabozo del ministerio de la Gobernación, entre Estrella y el preso anarquista Mateo, a quien, pocos minutos después, le será aplicada, <strong>tras ser torturado por unos sicarios brutales</strong>, la infame <em>ley de fugas</em> (papel interpretado con profunda empatía por <strong>José Luis Alcobendas</strong>). El anarquista le asegura a Max que en España “el trabajo y la inteligencia siempre se han visto menospreciados” y que aquí “todo lo manda el dinero.” El “hiperbólico andaluz” está de acuerdo:   </p><p>MAX. –Los ricos y los pobres, la barbarie ibérica es unánime.</p><p>EL PRESO. - ¡Todos!</p><p>MAX. - ¡Todos! Mateo, ¿dónde está la bomba que destripe el terrón maldito de España?</p><p>Aún menos olvidaré la conversación que tiene lugar en el cementerio del Este, tras <strong>el paupérrimo sepelio de Estrella</strong>, entre el marqués de Bradomín –protagonista de las cuatro <em>Sonatas</em> “decadentes” de Valle-Inclán–, Rubén Darío y los sepultureros: alcanza las más altas cotas dramáticas, yo diría que sublimes. Y me pareció admirable la ocurrencia, por parte de Eduardo Vasco –ya que la alusión del dramaturgo a <em>Hamlet</em> es explícita–, de introducir, en esta escena, a modo de aparición fantasmal, nada más y nada menos que el cráneo de Yorick. </p><p>Max se extingue, habiendo proferido su último “<strong>buenas noches</strong>”, delante de la puerta del mísero inmueble de la calle de Bastardillos donde tiene su guardillón, tras recordar otra vez, creyendo haber recuperado momentáneamente la vista, el entierro en París de su héroe Víctor Hugo (1885). Y allí, como sarcasmo final, su “amigo” Don Latino le quita, antes de abandonarle, la cartera, ¡no sea que otro se la robe! </p><p>Es magistral este montaje, tarea muy difícil, entre otras razones, por la naturaleza tan literaria de las acotaciones valleinclanescas, mucho más que indicaciones de autor para una representación teatral. Me han impresionado<strong> la soltura del elenco al moverse por el escenario</strong> –en el reparto intervienen una veintena de actores–, la claridad de su dicción, la discreción de la música y otros muchos detalles. </p><p>Salí a la plaza asombrado y dolorido. Y, sintiéndome incapaz de hablar más de lo estrictamente necesario con nadie, me interné en el Callejón del Gato, a dos pasos, donde, en una vitrina dentro del renombrado bar Las Bravas, se conservan, otra maravilla, <strong>los espejos cóncavos</strong> sin los cuales no tendríamos  <em>Luces de bohemia</em>.  </p><p>Allí brindé por D. Ramón, por Max, por todos los relacionados con el montaje... y por la España culta y dialogante que, por desgracia, aún no tenemos y que no sé (y a menudo lo dudo) si algún día será.  </p><p> __________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título de 'Un carmen en Granada' (editado por Tusquets).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Oct 2024 19:18:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Max Estrella vivo y redivivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Cultura,Literatura española,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El patriotismo', una diatriba juvenil de Federico García Lorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/patriotismo-diatriba-juvenil-federico-garcia-lorca_1_1861206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ef95016a-eb85-4d7e-81bb-ea7e364ed5c2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'El patriotismo', una diatriba juvenil de Federico García Lorca"></p><p>"Que fue en Granada el crimen / sabed –¡pobre Granada!–, en su Granada”: la elegía de Antonio Machado sigue siendo una de las más conmovedoras. Y eso que hay miles, en diversos idiomas. Escrita al confirmarse, a comienzos de septiembre de 1936, la infausta noticia, le dolió al sevillano hasta las raíces del alma, porque a Federico lo conocía, lo quería y lo admiraba. En vísperas de otro aniversario del magnicidio, llevado a cabo cerca del manantial de Alfacar denominado por los árabes Ainadamar, <em>La Fuente de las Lágrimas,</em> Lorca es hoy el poeta y dramaturgo español más conocido y amado internacionalmente de todos los tiempos.    </p><p>No me detendré en repetir lo sabido. Con una excepción: el nombre y apellidos del mayor responsable de aquella barbaridad, Ramón Ruiz Alonso, exdiputado ultracatólico de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) y autor, en 1937, de un manual fascista, <em>Corporativismo</em>, prologado desde Portugal por su admirado jefe, José María Gil Robles. Manual explícitamente fascista que rezuma odio contra los del otro lado, empezando por el catedrático y ministro socialista Fernando de los Ríos, maestro predilecto del joven Federico. </p><p>El 10 de junio de 1936 había salido en <em>El Sol</em> de Madrid, tal vez el diario serio más leído entonces, una entrevista con Lorca, a cargo del famoso caricaturista Luis Bagaría. Sus respuestas a las preguntas fueron entregadas <em>escritas,</em> por cautela. El poeta declaró que la “Toma” de Granada por los Reyes Católicos en 1492 fue “un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas”, y que dio paso “a una ciudad pobre, acobardada; a una <em>tierra del chavico,</em> donde se agita actualmente la peor burguesía de España".</p><p>Me consta que los que preparaban en Granada la sublevación militar se enteraron en seguida del contenido de la entrevista. Ya tenían materia más que sobrada para justificar su inquina. <em>Yerma</em>, por ejemplo. Pero esto fue el colmo.</p><p>Lo que no podían saber es que, entre el enorme acopio de escritos juveniles del<strong> </strong>escritor emergente, no publicados hasta décadas después de su inmolación (poemas, teatro, ensayos...), se encontraba el que sigue, con fecha 29 de octubre de 1917, cuando solo tenía diecinueve años. </p><p>El Lorca adolescente es un rebelde acérrimo contra el Dios judeocristiano y sus acólitos, pero fervoroso admirador de Cristo, con quien se identifica a un nivel muy profundo (en otro momento lo llama “Socialista Divino”). En sólo dos décadas, dos, iba a crear una obra extraordinaria, con mucho que decir todavía. Pero se lo impidieron. Fue un mártir por la libertad, como su paisana Mariana Pineda. </p><p>Recomiendo la lectura de <em>El patriotismo</em> al PP y Vox, cuyo aborrecimiento hacia todo lo que huela a izquierdas se expresa día tras día en sus medios de comunicación y, para más inri, en el Congreso de los Diputados y el Senado. Para mí son ellos, no los otros, la auténtica “Anti-España”, incapaces de asumir las enseñanzas de Jesús, incapaces de asumir que España, quieran o no, es un país mestizo, crisol de culturas, y sin haber leído, me imagino, ni una sola palabra de Américo Castro.</p><p><p style="text-align: center;"><strong>Por Federico García Lorca</strong></p></p><p>¡Cuántas veces nos han hablado del patriotismo! Siempre hemos entendido desde niños al patriotismo por un sentimiento que tiene por espíritu a un trapo de colores, por voz una corneta desafinada y por fin defender las tumbas, las casas etc., etc., de nuestras familias.  Los encargados de danzar ante el sacro fuego de sus ideas son unos señores muy ordinarios con bigotes tiesos y voces campanudas que nos hacen a los jóvenes besar una cruz infame formada por la bandera y una espada;  es decir la cruz de las tinieblas y de la fuerza.  Hay que pensar para qué sirve toda esa multitud de muñecos grotescos que son sacerdotes del patriotismo y que van arrollando a la dulzura y al amor.  No se puede concebir por qué todo un pueblo se lanza contra otro únicamente  por esta pasión... En España nos las damos de muy patriotas.  En la escuela nos dicen: “España es nuestra  segunda madre y el  Rey su representante”, es decir, su maniquí... Y nosotros mirábamos al maestro que, encendido el pecho de entusiasmo, nos decía:  “Es nuestra segunda madre. Vosotros como buenos hijos debéis dar hasta la última gota de vuestra sangre” (esta es la frase de cajón). Paseábamos por la calle y al fondo de ella aparecía el ejército brioso, marcial, marchando elegante al son de una sinfonía bélica... y nos daban escalofríos, autosugestionados por el medio ambiente, y nos descubríamos ante la bandera con un no sé qué. Indudablemente los tramoyistas de la vida nacional preparan admirablemente los efectos. Producen emociones involuntarias valiéndose del aparato y de la música. Hay que confesar que la fastuosidad y la etiqueta mezclada con sones apabullantes de músicas produce en las muchedumbres el vértigo. Primero el gran aparato de las armas les produce el miedo y el asombro y luego las músicas les sugieren los sentimientos amables... porque nada como la música comprendida por muchas almas a la vez para formar una sola en una sola voluntad. Es el efecto que recibe la multitud sin darse cuenta. Hay que ir contra esas exhibiciones llenas de lástima y con los oídos del alma tapados como Ulises se tapó los suyos para no caer en la tentación de las hadas del mar... ¿De qué se valen las congregaciones religiosas sino de la fastuosidad y de la riqueza para atraer a la multitud? Saben muy bien que la masa es muy impresionable y le hacen postrarse ante el brillo del oro. Y se da el caso raro de gentes que comprendiendo lo ridículo e imbécil de dichos actos asisten a ellos para recrearse en su solemnidad y teatralidad. En la idea de patriotismo se supeditan las pasiones, el amor, la caridad y la dulzura a la flor áspera y punzante del deber... Es la idea fin del patriotismo convertir muchas almas en cuerpos... Las creencias individuales, sus apasionamientos, sus amores quedan supeditados a la voz de un hombre que grita muy grave: “Ordeno y mando”, y lanza los cuerpos unos contra otros porque las almas volaron al comenzar la tragedia<strong>. </strong></p><p>Es necesario, preciso que las multitudes se despierten llenas de amor y caridad. Es preciso acabar con lo inútil de las ideas patrióticas. El patriotismo es uno de los grandes crímenes de la humanidad porque de sus senos podridos por el mal surgen los monstruos de la guerra. Por patriotismo los hombres han caído en las negruras de la muerte. Por patriotismo la verdadera patria fue deshecha y escarnecida. Por patriotismo nacieron los males de la tierra. Por patriotismo fueron los hombres odiosos y crueles...<strong> </strong>Las banderas son los símbolos de la oscuridad y de la negación de Dios... Al hallarse los hombres divididos pusieron el ideal de su bienestar sobre esos trapos de colores que flotan como orgullos con forma sobre todo el mundo. Desde la escuela, en vez de enseñarnos a amarnos y ayudarnos en nuestras miserias, nos enseñan la deplorable historia de nuestros países salpicados de sangres, de odios, y nos dicen: “Aprended a matar a vuestros enemigos. Mirad. ¿Veis este retrato? Pues es Felipe II, que quemó 8.000 herejes. ¡Admirad este otro! Es el Cid Campeador, que luchó contra la cruel morisma y que en Valencia asesinó a muchos hombres... Y este es Santiago, patrón de España, que luchó contra los moros y los exterminó”. Las almas de los niños se educan en ese ambiente de fuerza y de crueldad y llegan a considerar muy afligidos, aunque sin darse cuenta, al Dios de las batallas... “Ya lo sabéis, niños —exclama el maestro—. Dios crió a los hombres para amparar exclusivamente a nosotros, a los cristianos...” Y todos los niños se acostumbran a ver en las demás razas una humanidad inferior y digna de ser exterminada. En las escuelas en vez de enseñar el triunfo de la verdad sobre la fuerza enseñan el apoteosis de la crueldad y la razón espantosa de la fuerza... Todas las historias de los pueblos tan llenas de horrores sirven de guía a la juventud en vez de ampararse en la inefable luminosidad del Evangelio de Jesús. Desde nuestros primeros años nos predican la guerra como cosa necesaria para la gloria de la patria. El patriotismo borró de la historia a los espíritus débiles pero llenos de amor... Cuando en la historia nos quieren hablar de Dios, aparece la espantosa Inquisición. Cuando de formas de pedir misericordia, aparece aquel formidable espíritu del mal llamado Domingo de Guzmán. Cuando nos hablan de la fe en el más allá, nos enseñan la execrable figura del rey Carlos, el encantado por Barrabás. El maestro se levanta y dice: “¡Amar a España! En sus dominios no se ponía nunca el sol”. ¡Ay, nuestras gloriosas tradiciones! Todas incubadas en la maldad y amparadas cobardemente a la sombra augusta de la cruz...  España tomó para encubrir sus maldades a Cristo crucificado. Por eso aún vemos su ultrajada imagen por todos los rincones. Con el nombre de Jesús se tostaban hombres. En el nombre de Jesús se consumó el gran crimen de la Inquisición. Con el nombre de Jesús se echó a la ciencia de nuestro suelo. Con el nombre de Jesús ampararon infamias de la guerra. Con el nombre de Jesús inventaron la leyenda de Santiago guerrero.<strong> </strong>Toman la luz y la hacen oscuridad. Toman la paz y la hacen luchas. Toman la gloria del amor eterno y crean la fuerza para amordazar conciencias. Estos son los crímenes de lo que llaman patriotismo. Estas son las aureolas de la bandera española. Todas las banderas de todas las naciones están nimbadas de sangre mártir que no dio la fuerza que según los reyes debió dar, ¡Ay Dios mío! ¿Hasta cuándo hemos de invocar a nuestras tradiciones....? Porque aquí en España pocas veces se nombran en las escuelas aquellos hombres suaves y plácidos que predicaron la paz por las mesetas castellanas y no los mientan por considerarlos malos españoles indignos de pertenecer a este desventurado país. Nuestra tradición guerrera no significa nada, puesto que el presente no dio su utilidad. ¿A qué oscurecer  la conciencia con los recuerdos de sangre?  Debemos de formar en las escuelas ciudadanos amantes de la paz y conocedores del Evangelio. Debemos de crear hombres que no sepan que existió el desdichado Fernando el Santo ni Isabel la fanática ni Carlos el inflexible ni Pedros ni Felipes ni Alfonsos ni Ramiros.  Debemos de resucitar las almas niñas contándoles que España fue la cuna de Teresa la admirable, de Juan el maravilloso, de Don Quijote divino y de todos nuestros poetas y cantores. Ocultar a los niños que tuvimos reyes fratricidas y sanguinarios.  Borrar de las conciencias el admirado Gran Capitán y echar el velo del olvido sobre el pasado. Que en las escuelas en vez de decir cantando “A Felipe I sucedió Felipe II”, que griten los niños “y nació Cervantes y Fray Luis”. Inculcar el amor a toda la humanidad en los niños y el odio a las espadas y a los escudos... y que una mañana, mañana con arreboles de sol glorioso y perfumes de verdad y justicia, vayan todos los niños en procesión a los campos con las manos llenas de rosas y claveles y que se detengan frente a un gran monte de libros de nuestra historia que esté ardiendo con gran furia, y los niños cantarán el amor de la humanidad. Luego que sea el monte ceniza, que arrojen sobre él las flores y de ellas surgirá el milagro. Un evangelio gigante se abrirá y los niños leerán el consuelo para la vida... y del horizonte brotará la aurora de una paz infinita. Hay que arrancar las nefastas<strong> </strong>ideas patrióticas de la juventud como hay que arrancar a los patrioteros por honor a nuestras madres el concepto de la patria madre. ¡Nunca puede ser madre nuestra la que según decís tenemos que dar la última gota de nuestra sangre por ella! Ella nos lo manda y eso no lo ordena ninguna madre. Vosotros los que empuñáis eternamente las armas, en vez de empuñar el arado o alguna cosa santa y útil, no sabéis lo que es una madre. Las vuestras al permitir que fuerais fratricidas ya dieron prueba de que no os sintieron en sus entrañas. ¡No, señores luchadores de oficio! ¡No! ¡No! y ¡No! Las madres que poseemos son la que nos dio el ser y la de todos los hombres. La Humanidad. ¡No, caballeros del bufido y la espuela<strong>! </strong>La madre es el amor gigante, la piedad, el sacrificio. El único amor verdadero que poseemos en la vida. La madre es la compasión, la luz, el beso de Dios. La madre es el cuerpo del cual somos alma y corazón. ¡No, patriotas oscuros, la patria no es nuestra segunda madre! En todo caso una madrastra como la de Cenicienta. Lo que nos envía a matar hombres contra la razón no puede ser madre. Hay que ser hijos de la verdadera patria. La patria del amor y de la igualdad.</p><p>¡Ay, desdichada España! País de negruras, de fuego y horror. Apoteosis de la imbecilidad dirigida por curas lujuriosos, toreros, chulos, prostitutas sin alma, ladrones de frac e ignorantes de fe. ¡Ay, divino país de colores, de apasionamientos, de sonidos y de religiosidad campestre! ¡Ay! ¡Ay, tierra mártir de unos cuantos espectros del mal que maman en tus ricos senos tu pureza y tu hermosura! ¡Ay, desierto en donde mueren las ideas grandes! ¡Ay, pueblo débil y durmiente que has asesinado a Alonso Quijano el Bueno! ¡Ay, multitud fría y sin alma que abandonas a los Cristos que salen a redimirte...! ¡Ay, moribunda España! Hombres sin sangre y sin bríos amordazados por los vampiros de la noche de la razón... Desdichado país cubierto de cipreses de muerte... Estabas hundido en los ponzoñosos lagos de los crímenes políticos y unos caballeros andantes del bien te quisieron salvar... ¡Ay, y no pudieron porque tu corazón no se despertó del todo y volcaron sobre él la fuerza eternamente injusta! ¡Ay, mártires de las ideas de la fraternidad calumniados por los eternos comediantes del mal! Nubes de apasionamiento y romanticismo que os disolvieron antes de que escanciarais vuestros perfumes. Hombres todo corazón que pasasteis un calvario de dolor entre los que se llaman patriotas. Espíritus de amistad y de bienestar, que os cortaron las alas en el primer vuelo gigante. Caballeros pregones del humilde que quisisteis escribir la salvación sobre el cadáver de España... Amaneceres de juventud que cubrió con su manto ignominioso la vejez desastrosa. Sacrificados de vuestros sentimientos que abandonasteis vuestro bienestar del hogar por amor a vuestro pueblo. ¡Admirables valientes de la verdad! Ya lo veis, los que ordenan las cosas de vuestro país os arrojan tonsurados y disfrazados con el traje afrentoso sobre un lago de horror para toda vuestra vida. ¡No! ¡No! ¡Mártires! ¡Cristo! ¡Quijotes! Imposible. Vuestro pueblo rugirá; aún es león. ¿Dónde están los poetas para que lloren?<strong> </strong>¿Dónde se ocultan las liras del dolor? ¿Por qué senda se perdieron los ecos del español todo pasión? ¡Admirables caballeros de la igualdad, el divino poeta Hugo está llorando por vosotros en el infinito!</p><p><em>El ensayo 'El patriotismo', firmado por Lorca el 29 de octubre de 1917, se incluyó en el tomo IV (“Primeros Escritos”) de las Obras completas de Federico García Lorca a cargo de Miguel García- Posada (Barcelona, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 1997), págs. 731-36.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2024 17:01:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <title><![CDATA[Fanáticos y autocastrados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/fanaticos-autocastrados_129_1811843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Fanáticos y autocastrados"></p><p>El adjetivo latino <em>fanaticus </em>procede de <em>fanum</em>, capilla. Según el mejor diccionario del idioma que tengo en mi biblioteca, el titánico trabajo de erudición editado por primera vez en Oxford en 1879 por los catedráticos Lewis y Short, <strong>significaba “teniendo que ver con un templo”, y, en su segunda acepción, “inspirado por una divinidad, entusiasta”</strong>. Las referencias de escritores clásicos citados por los autores demuestran que el elemento de “entusiasmo” fue adquiriendo, con el tiempo, tintes de “frenético, furioso y loco”. </p><p>Hago esta pequeña incursión semántica al meditar con angustia, en vísperas de las elecciones europeas, sobre <strong>el secular fanatismo religioso que, a lo largo de los siglos, ha causado millones de muertes </strong>alrededor del globo. Con mucha frecuencia cuando se ha tratado de fanatismo <em>monoteísta</em>. "¿Tú crees que tu Dios es el único auténtico? Pues te mato”. </p><p>Los romanos, antes de que se impusiera como religión de Estado el cristianismo –a mi juicio un desastre histórico–, habían sido, como los griegos, profundamente politeístas, con deidades de todo tipo para atender las necesidades humanas. Cuando <strong>conquistaban un nuevo territorio solían aceptar e incluso asimilar a los dioses </strong>y las diosas locales, con la condición, eso sí, de que nadie cuestionara la supremacía del César de turno. Apenas hay mes en que no descubra una deidad romana para mí antes insospechada. Risus, por ejemplo, el encargado de la <em>risa</em>, claro. El Dios de los judíos no se ríe nunca, por contraste, a no ser que se trate de un proyecto de aniquilación masiva. </p><p>El otro día tropecé con Fessonia, diosa que se ocupa de echarles una mano a los mortalmente cansados. Hoy pido más el apoyo de Fessonia que de Risus porque estoy,  francamente, <strong>exhausto ante el espectáculo de las derechas de este país </strong>(y fuera también, obviamente, empezando con el repelente Trump, con la Biblia en la mano,  y el desquiciado megalómano  argentino). Exhausto, sí, ante el espectáculo, por ejemplo, de gente que, diciendo que son católicos, no practican ni lo más mínimo los requerimientos fundamentales de Cristo, el segundo de los cuales es amar al prójimo como a ti mismo (dijérase como se dijera en arameo).   </p><p>Aquí, día tras día, sale más información acerca de los abusos cometidos por pederastas de la Iglesia Católica bajo el franquismo. Y en Irlanda, antes tan católica o más que España, <strong>Gobiernos sucesivos han investigado y comprobado la verdad de los hechos</strong>, con la consecuencia de que los ciudadanos ya no colocan a sus párrocos y demás eclesiásticos, como antes, en peanas. Quisiera insistir en que poner a niños en manos de unos sacerdotes que, por las razones que sean, niegan  su propia sexualidad, es una auténtica imbecilidad. Porque, como dijo Voltaire, tan detestado por Roma, si se procura suprimir los instintos naturales, estos vuelven a todo correr (<em>Supprimez le naturel, ça revient au galop</em>”). Claro que sí. Y tener a tu cuidado, sobre todo en internados, a unos niños hermosos e inocentes debe constituir una tentación atroz para los teóricamente castos vitalicios. Habría que recordar, además, que a los seguidores de Jesús los Evangelios no exigen nunca la renuncia a su sexualidad.   </p><p>Yo he pedido una y otra vez, como hispanista con nacionalidad española, que las derechas de este país se moderen en interés de todos, afrontando y denunciando con valentía la radical criminalidad del régimen de Franco y colaborando en la exhumación de sus víctimas. Pero han demostrado sobradamente que no lo van a hacer nunca. Son de una hipocresía desvergonzada,  escupen odio hacia los “perdedores” de la Guerra Civil y se niegan tajantemente a elogiar las cosas positivas que en el Congreso se consiguen gracias a los esfuerzos del Gobierno progresista de turno. La <strong>ruina de la cultura floreciente que hubo en España antes de la contienda fratricida</strong>, en todos los campos de la creatividad, es una tragedia ya irremediable, un desastre absoluto para un país que iba camino de ser lo que siempre ha sido en potencia: un territorio único y civilizado, fusión de gentes y culturas de muy diversa procedencia tanto oriental como occidental. Pero, en vez de eso, había que inventar “la sangre limpia”, negar la herencia judía y musulmana. ¡Qué desvarío cuando, según el cristianismo, todos somos hijos del mismo Dios, o sea hermanos!</p><p>Dentro de pocas horas  muchos  españoles van a depositar su voto en las urnas europeas. Espero que lo hagan con la cabeza, y con la debida reflexión profunda, pensando en lo que nos vendrá encima si las derechas de aquí y fuera, cada vez más inclinadas a pactar con su ala ultra, suben con fuerza. ¡Eso después del inmenso éxito de la unión del continente tras tanta guerra y, otra vez, tantos millones de muertos! En España <strong>ya sabemos qué ocurre cuando las comunidades autónomas dirigidas por el PP abren las puertas a Vox</strong>. Sean los que sean los resultados de la consulta, de todas maneras tenemos tres años para seguir luchando tenaz y pacíficamente contra el neofranquismo que nos asola y amenaza. A ver si de una puñetera vez las izquierdas patrias se ponen de acuerdo, colaboran y recuperan la memoria del fracaso electoral de 1933, que dio paso a la CEDA de Gil Robles. Sin olvidar al mismo tiempo la vuelta a la cordura de don Quijote.</p><p>________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título 'Un carmen en Granada' (editado por Tusquets).</em> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jun 2024 19:16:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fanáticos y autocastrados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones europeas,Vox,PP,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Iberia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/iberia_129_1800846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Iberia"></p><p><strong>No soy experto en la materia.</strong> ¡Qué más querría!  Pero tengo a mano diccionarios y otras fuentes,  impresas y humanas, que me ayudan y estimulan en el intento de ir profundizando en la misma.  Creo que todos sabemos que  fueron <strong>los antiguos griegos quienes le pusieron a la  península el nombre de Hiberia</strong>, teniendo en cuenta el de sus indígenas principales, los Hiberi (iberos), así como el río más largo del territorio, el Hiberus (Ebro). ¿O es que tal vez, como sugería el insigne Antonio García y Bellido, el topónimo provenía de otro río igualmente designado, aunque muy modesto, situado en Huelva?  </p><p><strong>¿Desde dónde llegaron los iberos</strong>, ya que, como es evidente, no nacieron aquí por combustión espontánea?<strong> </strong>La coincidencia con los iberos del Cáucaso no fue, es de presumir, casual. García y Bellido señala que el geógrafo griego Estrabón así lo entendía y que “algunos creen que tenía razón, basándose en concordancias lingüísticas entre ciertas lenguas caucásicas y el vascuence”. </p><p>No sé –otra admisión– en qué estado se hallan las actuales investigaciones en marcha sobre este asunto fascinante. Sea como sea, los romanos prefirieron para la “casi isla” (<em>paene insula</em>) subpirenaica el nombre de Hispania,  que,  según los filólogos, entre ellos, otra vez, García y Bellido, deriva de una voz púnica  que significaba “lugar prolífico en conejos”, criaturas que, por lo visto, no existían en sus propios dominios africanos,  y cuya ubicuidad por tierras ibéricas les asombró.  (Supongo que se trata de una etimología contestada por ciertas mentalidades ultraderechistas, para quienes tan humilde procedencia debe constituir un insulto a la sagrada Patria.)  </p><p><strong>Yo soy iberista. </strong> Quizás, sin darme cuenta de ello entonces, desde el momento en que conocí, en Antonio Machado (apellido de abolengo portugués), con unos veinte años, la afirmación:  “El Duero cruza el corazón de roble / de Iberia y de Castilla”. Sí, iberista soy, como he expuesto en mi libro <em>Hacia la República Federal Ibérica </em>(2021),  donde indago sobre la evolución del concepto desde el siglo XIX,  encontrándome con muchas y gratísimas sorpresas en el camino. Sobre todo, entre ellas, las elucubraciones acerca del tema por parte de los catalanes Ignasi Ribera i Rovira (<em>Iberisme</em>, 1907) y Joan Maragall y, por el lado portugués, de Fernando Pessoa (cuyo ensayo <em>Ibéria</em> descubrí, con emoción,  en una librería a unos pocos pasos de los  restos del teatro romano de Lisboa).  </p><p>Sea como sea, y descúbrase lo que se descubra sobre los iberos,  hay un hecho que considero incontestable,  y es que <strong>España</strong>, que según nuestra Constitución goza de una “unidad indisoluble” (como si  de un mandamiento bíblico se tratara),  <strong>anda coja sin Portugal.</strong></p><p>A mí desde hace años me ha dolido el<strong> desconocimiento de la nación vecina por parte de los españoles,</strong> propiciado por la ausencia de una adecuada conexión ferroviaria rápida entre Madrid y Lisboa. Para el poeta luso Ruy Belo, fallecido en 1978, la capital española, que conocía bien, era en la  práctica “una de las ciudades del mundo más distantes de Lisboa”. Y eso que, por aquellas calendas, las dos estaban mejor conectadas por tren que hoy.  </p><p>Por ello es una magnífica noticia que, por fin, allá por 2034, <strong>habrá AVE entre ellas</strong>, AVE que pasará, como es justo, por Badajoz, cuyos habitantes llevan una eternidad protestando por su aislamiento.  Fue una decisión tomada por el Gobierno de António Costa (cuya sintonía con Pedro Sánchez ha sido todo un alivio).  <strong>Al mismo tiempo se va a resituar el aeropuerto de Lisboa,</strong> uno de los más contaminantes de Europa, gracias en parte a los cuarenta vuelos diarios que lo unen con Madrid. Y le van a poner, con toda la razón del mundo, el nombre de Luis de Camoes, autor de la épica nacional <em>Os Lusíadas</em>, que  ya lleva a cuestas sus 500 años. A propósito, <strong>no le habría venido mal a Barajas lucir el nombre de Miguel de Cervantes</strong>, aunque no me voy a meter aquí con Adolfo Suárez.    </p><p>Cada vez que veo las predicciones del tiempo en la tele, y contemplo la brutal exclusión de Portugal del mapa, reducido a un parche gris allí al oeste, sin indicación alguna acerca de su situación meteorológica diaria, me reconfirmo en <strong>mi aspiración de República Federal Ibérica.</strong></p><p><strong>¿Cómo lo ven los portugueses?  </strong>José Saramago estaba convencido de que, poco a poco, sus compatriotas se iban acostumbrando a la posibilidad de tal reorganización peninsular futura, naturalmente por consenso, y que además así lo demostraban las encuestas. ¿Por qué no?  Portugal, que acabó tan dignamente con la dictadura de Salazar, más larga que la de Franco, es República.  Y la referida sintonía entre António Costa y Pedro Sánchez ha sido muy positiva para ambos países. Por el otro lado de la península, no solo los de Esquerra sino otros muchos catalanes, cansados no sin  razón, y desde siempre, de los borbones y del <strong>centralismo español,</strong> tienen también sus sueños republicanos.   </p><p><strong>España necesita a los portugueses. </strong> Son más tranquilos, menos gritones, más dispuestos a dialogar, están allí cerca, mirando hacia América,  con su rica cultura  y notables escritores actuales: rica cultura que aquí prácticamente se desconoce. (Síntoma:  la ausencia en Madrid, que  yo sepa, de una librería portuguesa especializada). </p><p>En fin,  allí lo dejo, mientras <strong>en España sigue la arremetida brutal de siempre de los parlamentarios neofranquistas</strong>, con su desprecio por todo lo que significa progreso, conocimiento de la historia y respeto al prójimo, y, por supuesto, su terca negación a admitir la criminalidad del régimen anterior. Olvidando que les pagamos los ciudadanos sus sueldos para representarnos con dignidad y mesura y <strong>contribuir al avance de un país que no solo les pertenece a ellos. </strong></p><p>________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título de '</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-carmen-en-granada/371326" target="_blank"><em>Un carmen en Granada</em></a><em>' (editado por Tusquets).</em> <strong>     </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 May 2024 19:06:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <title><![CDATA[Soria: otro milagro de la primavera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/soria-milagro-primavera_129_1760472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Soria: otro milagro de la primavera"></p><p>Llevo años siguiendo con admiración los rigurosos y empáticos artículos sobre la llamada “memoria histórica”, y ahora “democrática”, publicados con regularidad en <em>El País</em> por Natalia Junquera. Realmente se merecen el reconocimiento agradecido de todos <strong>los que soñamos con una España decente, dialogante, compasiva, auténticamente reconciliada. </strong>El último trabajo de la periodista y escritora, aparecido en dicho rotativo el 31 de marzo, me ha conmovido casi hasta las lágrimas porque lo que cuenta es una noticia que llevo diez años esperando y pidiendo.</p><p>Se trata del  acontecimiento absolutamente insólito ocurrido durante la reciente exhumación, en el pueblo soriano de Adradas, de los restos de cuatro hombres asesinados en el cementerio de allí por los fascistas en octubre de 1936. O sea de la comparecencia solidaria, en la apertura de la fosa, del vicepresidente segundo de la Diputación de Soria, el popular José Antonio de Miguel Nieto. <strong>Y del respeto, solidaridad y empatía demostrado por el político,</strong> con efusión, hacia las familias de las víctimas.</p><p>Yo llevo una década elogiando la actitud hacia los miles de asesinados por los sublevados en Málaga por el <strong>alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, también del Partido Popular. </strong>El mismo tuvo la decencia de asistir en 2014 a la inauguración del monumento a las miles de víctimas abatidas en el cementerio de San Miguel por los insurrectos y sus aliados italianos, exhumados sin que el PP local se opusiera. También estuve yo para escucharle. La magnanimidad de De la Torre siempre me ha parecido el modelo a seguir porque lo esencial del cristianismo, como insistió Jesús según los Evangelios, es, primero, amar a Dios sobre todo y, segundo, al prójimo <em>como a ti mismo</em>. </p><p>¡Que se lo digan a Pablo Casado, Rafael Hernando, Javier Ortega Smith y compañía! Y a Juan Manuel Moreno Bonilla, que, según me consta, jamás puso los pies en la fosa de Pico Reja, en Sevilla, donde se ha exhumado a unas 2.000 víctimas de la represión impuesta por Queipo de Llano, el mayor asesino de andaluces de todos los tiempos. Ningún católico que no haga lo mejor por vivir en consonancia con los dos preceptos señalados por Jesús se puede considerar cristiano, pues más bien pertenece al bando de los hipócritas, como los de Vox y muchos de sus correligionarios populares que, día tras día, <strong>siguen con la miserable mentira de que las exhumaciones “reabren”  heridas,</strong>  cuando, en realidad, y lo saben perfectamente, estas no se han cerrado nunca.</p><p>Entrevistado por Junquera –y voy al grano–, José Antonio De Miguel se ha expresado así: “Seguramente, por ideología no me correspondería, pero asistí  a la exhumación de muy buen grado porque tengo muy claro que, independientemente de los colores políticos o de los partidos a que pertenezcamos, quienes estamos en las instituciones debemos ayudar a que los <strong>descendientes de las víctimas de la Guerra Civil recuperen los restos, aunque sea muy tarde. </strong>Me pongo en su lugar, tienen una herida abierta y se cierra de esta forma. Yo veo mucha más paz que rencor entre los familiares”.  No se podría decir con más claridad ni de manera más cristiana. </p><p>Los sentimientos de José Antonio de Miguel Nieto me han hecho pensar, ineluctablemente –tratándose como se trata de Soria– en Antonio Machado, en la muerte tan dolorosa de su pobre Leonor y, sobre todo, en el poema <em>A un olmo seco</em>, para mí uno de los más hondos y bellos de toda la lírica española. Estoy convencido –vamos, no podría ser de otra manera– de que el señor De Miguel Nieto lo tiene tan metido en el alma como yo. No se incluyó en la primera edición de <em>Campos de Castilla </em>(1912) porque seguramente no quería D. Antonio que lo leyera su esposa moribunda, a quien habría hecho sufrir. Recordará el lector que el poeta, tras describir lo que queda del olmo,  “hendido por el rayo” y podrido en sus entrañas, señala que ha hecho un último esfuerzo y puesto, con la ayuda de las lluvias abrileñas y el sol de mayo, una rama verdecida con unas hojas nuevas. Y que termina el poema:  “Mi corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida,  / otro milagro de la primavera”.<strong> Lo esperaba su corazón, sí, pero Machado sabía que no podía ser. </strong>Y no fue. Leonor se murió al poco tiempo, pero no sin haber recibido su ejemplar, firmado por Antonio, de <em>Campos de Castilla.</em></p><p>A mí el reportaje de Natalia Junquera me ha caído como una de aquellas hermosas lluvias abrileñas al lado del Duero aludidas por el poeta, y que hoy en día escasean, y no puedo por menos de enviar desde esta modesta columna mi más sincera enhorabuena al señor De Miguel Nieto.<strong> ¡Ojalá que hubiera más políticos como él en el PP!</strong>  Porque, como es obvio, si las otras autoridades del partido desparramadas alrededor del país tuviesen la misma actitud cristiana que el vicepresidente segundo de la Diputación de Soria, el problema de la “reconciliación” de los españoles, tras el espanto de la Guerra Civil y la brutalidad del criminal régimen de Franco a lo largo de tantas décadas, se podría resolver de la noche a la mañana. Pero, claro, la derecha nacional-católica no lo ve así, no lo quiere ver así, le importa un bledo lo dicho por Jesús y, gracias a ellos, indiferentes ante la mirada del mundo, todo no solo sigue igual en sus filas sino peor cada día, como estamos viendo.</p><p>Al ser tan hipócritas, tan anticristianas, al traicionar su propia religión, <strong>las derechas españolas dan una imagen internacional pésima de un país</strong> que tiene todos los ingredientes para ser uno de los más cultos, diversos y fascinantes del orbe, y que no lo es por la ceguera e ignorancia de millones de ciudadanos que desconocen su propia historia. Confieso que he estado alguna vez tentado de trasladarme a Portugal, donde sí hacen las cosas de otra manera y existen conservadores civilizados y capaces de dialogar con la oposición, incluso de fraternizar con ella. Y eso que tuvieron una dictadura más larga que la de Franco. Seguiré hasta la muerte siendo iberista, pero sé que no veré realizada mi ilusión de una República Federal Ibérica. </p><p>Entretanto, en momentos en que vamos a honrar otra vez en la Almudena a las Trece Rosas y volver a celebrar la llegada de la democracia en 1931, <strong>envío mi enhorabuena y admiración a José Antonio De Miguel Nieto, </strong>a quien no tengo el gusto de conocer, <strong>y otra vez a Francisco de la Torre, </strong>por dar el ejemplo que da entre tanta ruindad, miseria y traición religiosa. Y también, claro, a Natalia Junquera por sus magníficos reportajes.</p><p><strong>PD:</strong> Ya que se trata de <em>El País</em>, <strong>¡qué alivio  que hayan despedido a Juan Luis Cebrián como presidente honorario</strong> del mismo, por escribir deslealmente en otro lugar! Sus artículos contra Pedro Sánchez a lo largo de los años (“Al hilo de los días”) me irritaban profundamente, de modo que es todo un lujo saber que allí no los veremos más. Lo mismo digo del ya viejo Mario Vargas Losa [sic], aquel ex comunista vuelto carca que tanto irritaba con sus comentarios políticos a muchos  lectores del diario, servidor incluido.  </p><p>_______________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título de 'Un carmen en Granada' (editado por Tusquets).</em> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Apr 2024 18:57:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ian Gibson,Guerra Civil española,Memoria histórica,PP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solsticio de regocijo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/solsticio-regocijo_129_1673679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1a452d65-4d15-49f3-89ad-3fe3217fb4f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solsticio de regocijo"></p><p>Si <strong>el solsticio de invierno siempre suscita alivio</strong>, por la garantía de la paulatina vuelta de la luz y la promesa de la estación florida de Don Luis de Góngora, lo hace más que nunca este año. Por lo menos en mí. Y es que el Congreso se ha pronunciado, Sánchez y los suyos han prevalecido (por mucho que al PP le parezca injusto) y, si no hay una catástrofe, todo indica que el milagro de una España de progreso se va a poder consolidar a lo largo de los próximos cuatro años, no obstante todos los estorbos, impedimentos y tejemanejes que orquesten las derechas para impedirlo (que las orquestarán). </p><p>Hay que decir que <strong>la hipocresía, codicia y miserabilidad de las mismas quizás nunca han sido tan patentes como ahora</strong>. Y uno se pregunta cómo es posible que no haya todavía por estos pagos un partido conservador moderado, civilizado, antifascista, dialogante, capaz de cooperar, como oposición leal, con gobiernos legítimos de otro signo cuando a estos les toca el turno en el poder. Da rabia. ¿Murió o no murió Franco en 1975, casi hace medio siglo? ¿La Constitución no es de 1978?  </p><p>Sigo con atención las declaraciones de Abascal en el Congreso y fuera, así como los nefastos resultados de los pactos que Vox ya ha conseguido con el PP en cinco autonomías (por cierto, ¡vivan los calzoncillos, tan pecaminosos ellos!). <strong>Los exabruptos y diatribas del mismo adalid son a menudo no solo lamentables sino incompatibles con cualquier pretensión democrática.</strong> ¡Si se trata de un facha hecho y derecho y no lo oculta! Su más reciente advertencia, y luego su intento de minimizarla, ha sido del todo repugnante. Como tantos otros, Abascal, pese a su presumida valentía, sale por peteneras cuando le pillan con las manos en la masa, alegando que han sacado de contexto sus palabras, manipulando, tergiversando. ¡Si él es un ángel! ¡Un católico de verdad! ¡No desea que se cuelgue por los pies a nadie, que se le haga daño a nadie! Y luego tiene la cara de trasladarse a la Italia de Meloni, donde sí colgó el pueblo al dictador, y entonar luego, ante las críticas, su “donde dije digo digo Diego”. </p><p>Si a mí me produce el solsticio un alivio especial este fin de año es sobre todo por <strong>la esperanza de que se vaya a poder llevar por fin a buen término</strong>, a lo largo del próximo cuatrienio, la exhumación de los muchos miles de víctimas del régimen de Franco todavía tiradas, como animales, en fosas comunes y cunetas. Régimen cuya criminalidad nunca están dispuestas a admitir y asumir las derechas. ¡Qué sintomático de todo ello la reaparición el otro día del tétrico exministro del PP Jaime Mayor Oreja, el que en su momento nos aseguró que vivió bajo el franquismo con tranquilidad!  Invitar al individuo a arremeter contra las izquierdas actuales en horario lectivo, ante 300 alumnos de 14 a 17 años del colegio concertado de Cristo Rey, fue un abuso intolerable. Durante su diatriba, Mayor Oreja no dudó incluso en cuestionar, a estas alturas, la autoría yihadista de la matanza del 11-M, señalando, cómo no, a ETA, cuando hoy todo el mundo sabe a ciencia cierta que no fue obra de la banda criminal. <strong>Tal ha sido el escándalo que los mismos responsables del colegio se han cuidado de retirar de las redes el vídeo del acto. </strong></p><p>No puedo dejar de mencionar, una vez más, algunas de las vilezas acerca de los asesinados por el franquismo que hemos tenido que escuchar durante los últimos años. <strong>Pablo Casado</strong> sobre la “fosa del abuelo”, que le tenía harto; el chismoso <strong>Rafael Hernando</strong>, siempre celebrando sus propias ocurrencias, alegando que las familias solo buscan a sus muertos cuando hay de por medio una subvención; el abyecto <strong>Ortega Smith</strong> y la obscenidad de lo que dijo de las Trece Rosas, sin luego pedir perdón y recordándonos que en España hay libertad de expresión (hace unos días se le vio el mismo talante de <em>bully</em> en Ferraz); <strong>Feijóo</strong> sobre la exhumación de Queipo de Llano, el mayor asesino de andaluces de todos los tiempos, a principios de noviembre de 2022 (“Creo que la política debe centrarse en los vivos y dejar a los muertos en paz”); <strong>Mariano Rajoy</strong>, jactándose de no haber gastado un euro en Memoria Histórica y de haber cerrado la oficina de atención a las familias de las víctimas nada más llegar a la Moncloa; el grave insulto a los fusilados de La Almudena perpetrado por Almeida y los suyos; la acusación por parte de <strong>Isabel Ayuso</strong>, en junio pasado, según la cual el Gobierno de Pedro Sánchez “hace campaña” con las exhumaciones del Valle de los Caídos.  En fin, la lista de barbaridades sería larguísima, todas cometidas por gentes que se consideran, seguramente, buenos católicos pero que en realidad son los hipócritas religiosos de siempre a los que, con la metáfora de <strong>tumbas blanqueadas por fuera y llenas de podredumbre por dentro,</strong> se refirió, según el Evangelio, el mismísimo Jesucristo. </p><p><strong>Y para ir terminando este desahogo</strong>. Hace poco el energúmeno <strong>Donald Trump </strong>dijo alto y claro: “Los inmigrantes están envenenando la sangre de nuestro país”. Hay que estar desquiciado cuando, por más señas, tu propia gente llegó hasta su Tierra de Promisión americana desde Europa. Me recordó instantáneamente la obsesión española secular con la pureza de la sangre y la fatuidad de <strong>Aznar</strong> al decir, en los felices tiempos de su amistad y colaboración bélica con Bush: “Ningún musulmán me ha pedido nunca perdón por haber invadido mi país”. ¡En 711! Pensé entonces: ¿y los españoles que “descubrieron” América? ¿Alguna vez uno de los “conquistadores” pidió perdón a los allí nacidos por haber hecho lo mismo a partir de 1492?</p><p><strong>España, lo sigo pensando, podría ser uno de los territorios más civilizados del mundo</strong>, dada la mezcla de culturas, sangres, idiomas y genes que hay aquí. Si no lo es todavía se debe, en gran medida, a <strong>la renuencia de las derechas a asumir la verdadera historia del país</strong> y a reconocer la criminalidad del régimen de Franco. Lo lamento profundamente. Pero me niego a tirar la toalla, recordando que, según el refrán, “nunca es tarde si la dicha es buena”. </p><p><strong>Feliz 2024, hasta donde sea posible, a todos y todas. </strong></p><p>________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título de '</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-carmen-en-granada/371326" target="_blank"><em>Un carmen en Granada</em></a><em>' (editado por Tusquets).</em> </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Dec 2023 17:42:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Solsticio de regocijo]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Indisoluble unidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/indisoluble-unidad_129_1649990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Indisoluble unidad"></p><p>Nunca me gustó el Artículo Segundo del Título Preliminar de la Carta Magna de 1978,  que reza: “<strong>La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española</strong>, patria común e indivisible de todos los españoles...”  ¿Cómo fueron las deliberaciones entre quienes optaron por  estos términos? ¿Hubo discrepancias? ¿Unanimidad? ¿Hay constancia pública de los intercambios al respecto?<strong> </strong>Porque proclamar, como si fuera un mandamiento divino traído por un nuevo Moisés, que España es <em>indisoluble</em> e <em>indivisible</em>  resulta grotesco y hasta patético. Solo hacía falta acudir a la manida cantilena de “la unidad sagrada” del país, habitual  bajo el franquismo, pero quizás a los redactores del documento les parecía ya excesiva a la altura de 1978.     </p><p>Una vez, hace años, en un programa televisivo en Prado del Rey, me atreví a decirle a Pilar Primo de Rivera que un día España sería tal vez invadida por gentes de otro planeta, los marcianos por ejemplo, siendo exterminados por ellos, o esclavizados, los indígenas, y que el país tendría entonces otro nombre. Se puso lívida, apelando, creo recordar, a los manes de su hermano. Yo no sabía entonces que el topónimo España es de origen cartaginés y que su etimología es “territorio prolífico en conejos” (animalito desconocido entonces, por lo visto, al otro lado inmediato del Estrecho). <strong>Nombre, llegados los romanos, reciclado como Hispania</strong>. No se trata de una teoría mía, por supuesto  —¿a quién se le podría ocurrir tal derivación?—,  sino del  consenso de los filólogos especializados en la materia.  </p><p>Tampoco me gustaba nada la segunda cláusula del Artículo 8 del Título Preliminar sobre las Fuerzas Armadas, consecuencia lógica de las disposiciones anteriores,  según la cual la misión de las mismas incluye  <strong>“garantizar la soberanía e independencia de España”</strong> y “<em>defender su integridad territorial</em>” (el subrayado es mío). Pensé entonces en “el problema” de Cataluña y el País Vasco, y la posibilidad de que en un día futuro, si sus habitantes insistieran en la autodeterminación, podría haber una intervención militar y hasta un nuevo golpe de Estado en un país tan habituado a padecerlos. </p><p>Y he aquí que, casi medio siglo después, no solo tenemos en connivencia con el PP, que se proclama democrático, un partido abiertamente fascista, con consignas nazis,  que insulta a la democracia en el Congreso y en la calle, acusando al Gobierno de estar llevando a cabo, ¡ellos!, un golpe de Estado, sino la petición, sin firmas,  de 50 militares jubilados  pertenecientes a la AME (Asociación de Militares Españoles),  para que el ejército “destituya” a Sánchez y se convoquen nuevas elecciones.  <em><strong>InfoLibre </strong></em><em> </em>se adelantó con la noticia,  y luego <em>El País</em> comprobó que el listado (cito al periodista Miguel González)  incluía a  “tres generales de división, cuatro generales de brigada, 23 coroneles, cuatro tenientes coroneles, siete comandantes y nueve capitanes”. <strong>También participó el grupo que en 2020 abogó por el fusilamiento de 26 millones de españoles</strong>, nada menos  (a añadir a los más de cien mil todavía hoy en cunetas).    </p><p>No puedo por menos de reflexionar una vez más, viendo la situación actual del país, máxime el comportamiento del PP, sobre la incapacidad de las derechas patrias  para llamar a las cosas por su nombre.  En primer lugar, reconocer la criminalidad del régimen brutal de Franco que dividió a España entre ganadores y perdedores, un país donde a los del bando victorioso, a lo largo de cuarenta años,  les fue estupendamente y a los demás se les humilló, aterrorizó y prohibió la búsqueda de sus muertos. Llama la atención, por cierto, que ni el actual Jefe de Estado ni su padre hayan sido capaces, que yo sepa,  de pronunciar públicamente, <strong>ni una sola vez, una palabra crítica al respecto de la dictadura</strong>, como si ellos no procediesen de una decisión tomada por el Caudillo sin que a los españoles se les ofreciera la posibilidad de optar en el referendo por una república.   </p><p><strong>¿Tenemos que tener a los borbones para siempre? </strong> ¿No son capaces los españoles de prescindir de un sistema tan anticuado e intentar, por fin, la consecución de una república federal, ibérica si pudiera ser, con Jefe de Estado elegido por sus pueblos y destituible en caso de no cumplir con sus obligaciones?       </p><p>¿Dónde están los portavoces en este país de una derecha moderada, europea, civilizada, culta?  Los busco y no los encuentro.  ¿Cómo es posible que falten, casi medio siglo tras la muerte de Franco? Feijóo me parece soso, blandengue e hipócrita;  Vox tiene al PP de rodillas; y, como pretendido triunfal adalid del partido, al gallego le falta absolutamente el carisma,  hoy más esencial que nunca,  que permita a un político entusiasmar a los suyos y convencer a los que todavía dudan. <strong> ¿Alguien imagina a Feijóo representando a España en Bruselas</strong> cuando, por ejemplo,  su desconocimiento de cualquier idioma extrapeninsular es notorio y, por lo visto, su cultura mínima?  </p><p>Claro, hay también algo que nunca, nunca, nunca van a reconocer.  Y es que Pedro Sánchez les supera en casi todo como representante internacional de una España tranquila y civilizada. ¿Envidia, identificada como el pecado mortal más grave de los españoles, tan católicos ellos, por más de un distinguido pensador compatriota?  Seguro que de eso algo hay. Además, ¿no le han comparado los norteamericanos, por su físico y otras cualidades, con  <em>Superman</em> (no me cuesta trabajo imaginarlo volando raudo por el cielo de la Quinta Avenida así ataviado)? Solo hace falta, para confirmar cómo ven los populares a Sánchez, <strong> estudiar de cerca las expresiones faciales de Cuca Gamarra</strong>,  Isabel Ayuso, Bendodo y compañía cuando aluden a él, también las de algún barón –o ex barón— socialista.  Pongamos por caso al siempre hostil García Page o al tétrico aragonés Lambán.  </p><p>Decía Churchill que los peores enemigos de un líder político no se sientan solo en la bancada de enfrente sino en la suya. Decía también que todos los políticos son peligrosos, sin excepción, y que “el poder corrompe, y el poder absoluto, absolutamente”. Algo sabía de todo ello. ¿Cuál es la meta de nuestros políticos, como en cualquier sociedad? Conseguir el poder para no soltarlo, hasta que sea inevitable,  y luego, según cada caso, cada “agenda privada”, anhelos y proyectos personales a menudo no confesables. Ningún político quiere estar en la oposición, como es obvio,  y mucho menos los herederos del franquismo, a quienes los cuarenta años les tienen inyectado en el cuerpo el odio y el desprecio a los perdedores, “rojos y maricones”, así como<strong>  la convicción de ser los únicos dueños del país</strong>. </p><p>En realidad uno está cansado casi mortalmente  de ellos, cuando España,  tras la noche oscura del franquismo e inserta ya plenamente en Europa, debería de estar tratando de ir de la mano para recuperar lo que se pueda, después de tanto estrago, y colaborar en la construcción del magnífico país que es en potencia, con una mezcla de sangres y culturas única en el mundo, en vez de esta miseria actual, donde la expresión “hijo de puta” salta en cualquier momento,  Y eso que, según las estadísticas, <strong> el “territorio lleno de conejos”</strong> figura a la cabeza de los países europeos cuyos machos  utilizan con más frecuencia los servicios de las prostitutas. ¡Qué hipocresía! </p><p>________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título de '</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-carmen-en-granada/371326" target="_blank"><em>Un carmen en Granada</em></a><em>' (editado por Tusquets).</em> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Nov 2023 18:26:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Indisoluble unidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Casa del Rey,Alberto Núñez Feijóo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yahvé]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/yahve_129_1624584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Yahvé"></p><p>Tuve la mala suerte de nacer en el seno de una familia irlandesa que no solo profesaba el protestantismo sino una de sus variedades más puritanas e incultas: el metodismo. En el fondo, sin saberlo, eran <strong>judíos del Antiguo Testamento</strong>. Nuestro domingo provenía directamente del sábado hebreo, el día en que<strong> se prohibía trabajar</strong> (¿no descansó Yahvé el Séptimo Día, tras tanto esfuerzo creador?).  No podíamos comprar nada el domingo, ni un helado, ni un caramelo –¡el tendero trabajaba!–, ni un periódico; estaba proscrito el pasarlo bien tras asistir al culto por la mañana (el club de tenis, por ejemplo, estaba cerrado); también ir al cine, a un concierto de música, al teatro. Ni siquiera se nos permitía un pequeño e inofensivo garbeo por el mar en nuestra pequeña canoa (mientras los católicos, después de ir a misa, tenían todo el día para disfrutar). </p><p>Desde jóvenes nos inculcaron no solo las enseñanzas de Jesús, sino que nos fueron introduciendo en el conocimiento, y, luego, la lectura (¡cuidadosamente seleccionada!) del mencionado Antiguo Testamento. Yo no sabía entonces que <em>God</em>, como lo llaman en inglés (el <em>Gott</em> alemán), era en realidad el Yahvé de los hebreos. Me parecía <strong>un ser terrible, tremebundo</strong>, siempre castigando y amenazando. </p><p>Años después leí la Biblia de cabo a rabo con la intención, entre otras, de verificar si allí encontraba algún momento en que dios se hubiera permitido una risa. Descubrí que solo unas pocas veces, y ello únicamente cuando se trataba de aniquilar a los enemigos del Pueblo Elegido. ¡Qué gozada, para frotarse las manos! Aquel dios supremo nada tenía de la jovialidad del Zeus griego, y eso que, al inventar pretendidamente al ser humano, había incluido entre sus demás facultades la del sentido del humor, la capacidad de reír, incluso de sí mismo. Era <strong>el implacable dios de la guerra</strong>, de la venganza, el dios que, entre sus especialidades punitivas, mandaba contra sus enemigos, además de sus milicias, plagas de langostas y, por la vía rectal, almorranas para hacerles la vida imposible. </p><p>Luego se nos decía que era el dios del amor al prójimo, a quien se debía respetar como a uno mismo, y que organizó el nacimiento de su hijo, Jesucristo, para salvar, por la inmolación del mismo, a los seres humanos creyentes en él. Si se comportaban bien, es decir. Si no, <strong>ni Cristo podía impedir su bajada al infierno</strong>. </p><p>Todo esto lo voy musitando y rememorando al contemplar en la televisión los auténticos horrores y bestialidades que están ocurriendo prácticamente ante nuestros ojos en Gaza. Al estudiar los rasgos faciales, el ademán granítico, de Netanyahu y escuchar sus palabras, tengo la sensación de estar <strong>viendo y oyendo a Yahvé en persona</strong>. A los sionistas se les concedió su Tierra de Promisión en 1948, en compensación del Holocausto. Se comprende el detalle, la iniciativa. Pero, claro, allí estaban ya los palestinos, para quienes aquel territorio era suyo. Lo lógico habría sido la puesta en pie inmediatamente de dos Estados, el judío y el palestino, pero no se hizo, ni ha sido posible todavía pese a los intentos. Y los abusos de los israelíes contra los palestinos han sido constantes.</p><p>No olvido que no todos los judíos son sionistas, ni mucho menos, ni que uno de mis mejores amigos, el conocido hispanista norteamericano Sanford Shepard, judío ateo y autor de varios libros de gran interés sobre los criptojudíos españoles, siempre insistía en que los sionistas eran <strong>un peligro para sí mismos y para los demás</strong>. Tampoco me olvido de que, dentro de Israel, Netanyahu tiene muchísimos opositores: en absoluto representa a todos.       </p><p>Hace años leí en inglés el Corán, pero no recuerdo si Alá se ríe allí alguna vez. Me imagino que no mucho, ya que, según sus fieles más fanáticos, matar a los considerados como sus enemigos, al grito de “<em>Solo Alá es Grande</em>”, les <strong>garantiza la entrada al Paraíso</strong>. Paraíso, por cierto, como reflexionó hace unas décadas el pensador norteamericano Norman Brown, mucho más atrayente que el de los cristianos, que no ofrece ningún deleite a los sentidos, ni una mínima fuente de agua cantarina en medio de un hermoso jardín.    </p><p>Es evidente que la generalidad de los seres humanos no puede, y no ha podido nunca, vivir sin la necesidad de <strong>creer en el mundo de ultratumba</strong> para poder reunirse allí con sus difuntos queridos. Por ello han hecho falta siempre una grey de profesionales en la materia –druidas, magos  y sacerdotes de toda índole– para garantizarles que no solo existe el cielo sino que se puede, siendo obedientes, acceder al mismo. Una vez adoptado el cristianismo como religión oficial del Imperio romano, antes ricamente politeísta, se inició el hostigamiento de los que seguían creyendo en otras deidades. Y es que la miseria, la crueldad, la codicia y la estupidez humanas no tienen fondo. </p><p>Aquí en España, donde no ha faltado la persecución cristiana de otros creyentes, las derechas siguen sin reconocer la criminalidad de la dictadura franquista, apoyada por la Iglesia, e incluso no les preocupa proclamar una y otra vez que exhumar a los miles y miles de “rojos” aún en fosas comunes es <strong>reabrir heridas</strong>. (¿Te acuerdas, Pablo Casado, estés donde estés escondido, de lo que comentaste al respecto?).  Es una vileza, pues a lo largo de los nefastos cuarenta años ellos, los del régimen, sí exhumaron a los suyos. </p><p>Se va a cumplir ahora el año de la aprobación de la <strong>Ley de Memoria Histórica</strong>, que Feijóo ha dicho que, si hubiera ganado, habría derogado, y que, en algunas comunidades donde Vox tiene voz y voto, ya se está haciendo o intentando. El PP, a mi juicio, es el partido político de derecha más hipócrita de Europa, toda vez que, diciendo que son católicos, no practican el amor al prójimo cuando a este lo consideran enemigo o adversario. Pobre país, que podría ser uno de los más cultos del mundo –siendo, como es, mestizo en su esencia, con capa sobre capa de razas, sangres y culturas–, y cuyos reaccionarios, nostálgicos de Imperio y franquismo, padecen una <strong>amnesia patológica en relación con la verdadera historia</strong> de la nación.  </p><p>Sin unas derechas razonables, España no será nunca el país tranquilo, culto, pacífico y dialogante que tantos deseamos apasionadamente. Espero que Pedro Sánchez, a quien, por muchas razones, admiro profundamente, se salga con la suya, y que despeguen pronto otros cuatro años de progreso para llevar a cabo lo mucho que queda por hacer, entre otras cosas <strong>superar la amenaza de los ultras y seguir con las exhumaciones</strong>. ¿O es que España, pese a estar ya plenamente involucrada en Europa, va a desempeñar una vez más el monótono y autodestructivo papel de “la nueva Penélope”, siempre, según el gran Mariano José de Larra, tejiendo y destejiendo? </p><p>________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título de '</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-carmen-en-granada/371326" target="_blank"><em>Un carmen en Granada</em></a><em>' (editado por Tusquets).</em> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Oct 2023 19:26:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Judíos,Iglesia católica,PP,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Toda España se divide en dos partes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/espana-divide-partes_129_1590044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1a452d65-4d15-49f3-89ad-3fe3217fb4f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Toda España se divide en dos partes"></p><p>Toda España se divide en dos partes: la monolingüe y la bilingüe. ¡Qué suerte para los gallegos, vascos, catalanes (y valencianos  e isleños) recibir desde la infancia tal regalo! <strong>El castellano, un idioma universal, cada vez más estudiado y cotizado en el mundo entero</strong>, y la lengua y la cultura de la región histórica donde les ha tocado nacer. Siempre me ha fascinado, en mis visitas a Cataluña, cómo la gente alterna ambos idiomas sin pensárselo dos veces, sin apenas darse cuenta. Ahora bien, me parece de capital importancia no olvidar que, a excepción del euskera, todas las demás lenguas de la que fue Hispania, el portugués, por supuesto, incluido, derivan del latín. ¿Quién puede atreverse a decir que se trata de un “idioma muerto” cuando es más vivo que nunca, hablado, en sus formas actualizadas a ambos lados del Atlántico, por muchísimos millones de personas?<strong>  En nuestro sistema educativo el latín, por ende, debería ocupar un lugar descollante</strong>, lo cual no es el caso ahora. Y eso que sin Roma y su idioma España no sería en absoluto el país que es. Añado que, a mi juicio, en la enseñanza del latín no habría que empezar con los clásicos –esto podría venir después– sino con el latín vulgar que poco a poco se fue desarrollando y convirtiendo en las distintas versiones del romance que hoy se hablan. Saga fascinante.   </p><p>Si España es plurinacional, que lo es –además de tener en los genes una mezcla de sangres procedente de muchos siglos anteriores–, lo lógico sería que cada alumno monolingüe tuviera que estudiar, por lo menos mínimamente, otro idioma del Estado.  Según la Constitución de 1978, Título Preliminar, Artículo 3.3,  <em>“La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.”</em>  Hasta ahora no ha sido exactamente así,  desgraciadamente. ¿<strong>Cuántas personas hoy en Madrid, Granada, Valladolid o el resto de la España monolingüe leen una novela en catalán o gallego</strong> (idioma que, además, les abriría la puerta del portugués)? Sobre tales lecturas o falta de ellas no hay estadísticas. Leer a Rosalía de Castro o Álvaro Cunqueiro en su gallego original no debe constituir, para el castellanoparlante, una hazaña heroica. Al contrario. Además, tales buceos resultan ser una auténtica gozada, un enriquecimiento. En cuanto al catalán, la calidad de su literatura es enorme. Para mí, Josep Pla fue quien me puso íntimamente en contacto con el idioma escrito cuando trabajaba en mi biografía de Salvador Dalí, sobre todo su hermoso libro sobre Cadaqués.  </p><p>¿Y el Congreso?  La incorporación inmediata que se acaba de decidir de las lenguas cooficiales constituye, a mi modo de entender, una iniciativa de enorme calado. Si creemos de verdad en la España plurinacional y polifacética, nos debemos de sentir orgullosos de sus distintos idiomas y tradiciones culturales y sentirlos como algo nuestro. <strong>Y que estos idiomas se vayan a utilizar a partir de ahora en el Parlamento</strong> será, creo, un estímulo notable para que en todo el territorio se reflexione sobre la gran diversidad del país.  Veremos cómo funciona el sistema de traducción durante el debate parlamentario de la investidura que se nos aproxima a galope. Me imagino que se trata de una tarea complicada y que algún problema técnico puede haber.</p><p>La derecha actual está todo el día advirtiendo que Sánchez –a quien Cebrián, que lleva años atacándolo desde <em>El País</em>, acaba de calificar de “ágrafo”– está dispuesto a “romper” España con tal de seguir en la Moncloa. Es una difamación repelente. España no se va a romper. Me imagino que lo que quiere Sánchez es que siga otros cuatro años siendo un país progresista. <strong>El PP, con los acuerdos a que está llegando cada vez más con Vox, es el gran peligro. Ya están con la derogación de la Ley de la Memoria Democrática.</strong> Sabemos que nunca han estado dispuestos a reconocer la criminalidad de la dictadura de Franco y que les importa un bledo que sigan en cunetas y fosas comunes más de cien mil víctimas del régimen, lo cual es una vergüenza ante los ojos de Europa y del mundo. Si hay que pactar de alguna manera con Junts para conseguir la continuidad, pues que se pacte, con sensatez y el correspondiente <em>seny</em> por parte de estos. Por cierto, ¿leen los independentistas catalanes a Antonio Machado? Les vendrían bien sus reflexiones sobre la necesidad de diálogo y el río del tiempo que todo se lo lleva al mar. Un día tal vez habrá de nuevo República en España. Así lo espero. Y que sea Federal e Ibérica, o sea con Portugal incluido. Entretanto, que no tengamos otra vez en el poder a los neofranquistas disfrazados de liberales con el apoyo de quienes son abiertamente fascistas.</p><p>________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título de '</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-carmen-en-granada/371326" target="_blank"><em>Un carmen en Granada</em></a><em>' (editado por Tusquets).</em>      </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Sep 2023 17:48:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Toda España se divide en dos partes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nacionalismo,Lengua,España,Catalán,Literatura gallega]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juanma Moreno, Queipo de Llano y Pico Reja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/juanma-moreno-queipo-llano-pico-reja_129_1527569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Juanma Moreno, Queipo de Llano y Pico Reja"></p><p>Todo el mundo sabe que el general traidor<strong> Gonzalo Queipo de Llano</strong> fue el mayor asesino de andaluces de todos los tiempos. Hace unas semanas se terminaron los trabajos de exhumación de los fusilados republicanos enterrados  en <strong>la inmensa</strong> <strong>fosa común sevillana de Pico Reja</strong>. Según ha escrito <strong>Eva Sáiz</strong>, “la mayor de España y la segunda mayor de Europa Occidental después de la de Srebrenica (Bosnia Herzegovina)”. Las exhumaciones  empezaron en 2020. Las víctimas totalizan 1.786 represaliados por el régimen criminal inaugurado en 1936 con el apoyo previo de Mussolini y Hitler. Juan Manuel Guijo, el antropólogo director de las obras, ha declarado dicho  (<em>El País</em>, 3 de abril):  “En la fosa no descansan en paz porque están en posiciones inverosímiles; luego se desplazan, se les acumulan otros cadáveres sin ningún protocolo funerario.<strong> Eran... los parias de la época. Esta es la fosa de los despojos</strong>. Pico Reja es la morfología de la represión franquista”.</p><p>He podido constatar que, durante los dos años que duraron las exhumaciones, el presidente de la Junta de Andalucía, <strong>el casi siempre risueño y rebosante de </strong><em><strong>bonhomie</strong></em><strong>  Juanma Moreno</strong>, no puso los pies una sola vez en el recinto para expresar su solidaridad con las familias de las víctimas y su dolor por lo ocurrido. Lo cual constituye una vergüenza ante los ojos de la  Europa democrática y del mundo entero. Supongo que Moreno se considera católico, incluso buen católico. Si es así se equivoca. Ya lo sabemos: según Cristo, el segundo mandamiento más sagrado después de amar sobre  todas las cosas a Dios, es respetar al prójimo como a uno mismo. Los ganadores de la guerra y su prole siguen siendo mayormente nostálgicos del régimen criminal de Franco, <strong>régimen que jamás han denunciado públicamente</strong> ni el llamado rey emérito ni su hijo, nuestro actual Jefe de Estado. A los españoles no se les ofreció en la Constitución de 1978 la posibilidad de elegir entre una república y los borbones repuestos por Franco. El pueblo, sin tener otra opción, dijo que sí, y estamos viendo las consecuencias.  </p><p>Como sabe todo el mundo, Quipo de Llano, nacido en Tordesillas  en 1875 (el mismo año que Antonio Machado) y muerto en 1951, estuvo hasta el otro día enterrado con todos los honores en la basílica de La Macarena. O sea, una nimiedad de 70 años. Por fin, gracias a este Gobierno y la nueva Ley de Memoria Democrática,  desde principios de noviembre pasado ya no está allí. Tampoco otro despiadado, el general Bohórquez, su auditor militar.<strong> Claro que la Junta presidida por Juanma Moreno no expresó su satisfacción por la iniciativa</strong>, mientras Feijoó, por su parte, nos regaló al respecto otra de las genialidades a que nos tiene acostumbrados:  “La política debe dejar a los muertos en paz”.</p><p>Cuando visité la basílica en 1992, la inscripción sobre la tumba del genocida empezaba: “Aquí reposa en la paz del Señor el Excelentísimo Sr. D. Gonzalo Queipo de Llano y Sierra!” ¡En la paz del Señor aquel energúmeno que recomendaba por la radio que sus legionarios y moros violasen en los pueblos a las mujeres de los rojos maricones y conociesen así por fin a hombres de verdad!   </p><p>Lo primero que hice el otro día al bajar del AVE fue visitar otra vez la Macarena. ¡Qué maravilla constatar con mis propios ojos que el verdugo y su placa ya no estaban!  <strong>Había bastantes sevillanos allí celebrando con alivio lo ocurrido, incluso bailando fuera y cantando</strong>. Se sentía en el ambiente un enorme alivio.  </p><p>El PP,  y no digamos Vox, se niega a expresar sentimientos cristianos hacia las víctimas del otro bando. El fascismo, claro, es incompatible con la religión de Jesús. </p><p>Muchas veces he hablado de<strong> la decencia del alcalde popular de Málaga, Francisco de la Torre</strong>, que no impidió la masiva exhumación de los “rojos” del cementerio de San Rafael de aquella ciudad y que participó, con discurso de reconciliación incluido, en la inauguración del monumento en su memoria. Yo también estuve y no olvido su dignidad en aquella ocasión... y otras muchas.  </p><p>Lo mismo se podría hacer en toda España si las derechas fuesen de verdad cristianas. Pero muchas no lo son y siguen con la vil cantinela inane, repetida hasta la saciedad, de que buscar a las víctimas del otro bando es <em>reabrir heridas</em>:<strong> heridas que jamás se han cerrado.</strong> ¡Ellos, que durante la dictadura desenterraron a los suyos y les dieron decente entierro! </p><p>Mantengo que, hasta que no se acabe, con el imprescindible respaldo de la derecha moderada, la exhumación de todas las víctimas de la guerra y de la dictadura, la auténtica reconciliación de este país es una quimera. Una imposibilidad. Una entelequia. ¡Qué tragedia más inmensa y qué desastre cuando se piensa en lo que podría ser España si hubiera concordia entre sus ciudadanos!<strong> Menos mal que por fin Podemos ha superado el problema de Irene Montero y ha optado por unirse sin fisuras a Sumar</strong>. Entre tanto, Feijóo ha prometido derogar la Ley de Memoria Democrática si accede al poder (con el apoyo, claro, de Vox). No dudo que lo dice en serio.  <strong>El PP votará cada vez que haga falta con el partido de Abascal</strong>, que al fin y al cabo es la misma gente, aunque más extrema. Ruego a mis dioses que el PSOE y Sumar logren salirse con la suya.</p><p>________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último libro, autobiográfico, lleva el título de '</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-carmen-en-granada/371326" target="_blank"><em>Un carmen en Granada</em></a><em>'  (editado por Tusquets).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jun 2023 19:23:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Juanma Moreno, Queipo de Llano y Pico Reja]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Hipocresía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/hipocresia_129_1460493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Hipocresía"></p><p>La intervención de <strong>Patxi López</strong> en el debate de la moción de censura me ha conmovido hondamente. No recuerdo ninguna comparable en grandeza desde mi traslado hasta España en 1978, poco antes de la aprobación de la Constitución. Lamento no haber estado en el Congreso para vivirla presencialmente. Todo en ella resultaba excepcional. Se le veía al hombre íntegro, su profunda indignación con las derechas, expresada con moderación y sin que le faltara un toque de humor, su apasionada defensa de la democracia, su demoledora lista de quejas y hasta el respeto que le merecía un <strong>Tamames</strong>,  hoy esperpéntico y fantasmal, por sus anteriores actitudes y actuaciones contra el régimen de Franco.  </p><p>Lo único que eché de menos en su denuncia, cuya vehemencia me recordó la del <strong>García Lorca</strong> de <em>Grito hacia Roma</em> —lanzado en 1929 hacia el Vaticano desde la torre del Chrysler Building de <strong>Nueva York</strong>, el todavía más alto de la metrópoli—  fue la palabra <strong>“hipocresía”</strong>,  que a mi modo de entender es clave en la situación actual. </p><p>“Hipocresía”, “hipócrita”: estamos con el griego de hace ya algunos milenios y, según el diccionario de la<strong> RAE</strong> y otros consultados, se trata de fingir o aparentar lo que uno realmente no siente. La raíz de la palabra se relaciona con <em>actor. </em></p><p>Las derechas patrias se consideran católicas, y católica en su “esencia” su España. Siendo así, tienen la obligación de practicar las reglas básicas de la religión que dicen profesar. Se olvidan con demasiada facilidad de las palabras de Cristo cuando, hostigado por saduceos y fariseos, guardianes impolutos, según ellos, de las verdades incuestionables, les recordó (Mateo 22) que el precepto más importante de la ley es amar sobre todo a Dios, y el segundo “amar al prójimo como a ti mismo”. El<strong> arameo</strong>, idioma en que formuló tal recordatorio, me es absolutamente desconocido. ¿Quería decir, más exactamente, “<em>respetar</em> al prójimo como a ti mismo”, pues <em>amarlo</em> sería más bien muy difícil? No lo sé, pero de todas maneras "respetar" al otro como a uno mismo bastaría perfectamente para fundar una relación de sincera fraternidad entre todos los hijos del todopoderoso<strong> Creador del Universo. </strong></p><p>Un católico español sincero, cristiano de verdad, no podría ser partidario, con toda lógica, del régimen ilegítimo y genocida de <strong>Francisco Franco,</strong> por mucho apoyo que le brindase gustosa al <strong>Caudillo </strong>una jerarquía eclesial impresentable. Tampoco podría ser <em>neofranquista</em>. Las más de 100.000 víctimas de la dictadura todavía tiradas en fosas comunes y cunetas alrededor del país deberían ser motivo de tanto bochorno y vergüenza para el católico decente como de dolor para las familias de las víctimas. Si no, se trata de una hipocresía monda y lironda, porque el franquismo sí hizo todo lo posible por rescatar los restos de los fusilados y <strong>asesinados por los</strong><em><strong> rojos </strong></em>y darles el decente entierro que se merecían. No se hablaba entonces, por supuesto, de que hacerlo fuera “reabrir heridas”. Sólo ahora, cuando les conviene, que es cada día, a las derechas hipócritas que padecemos.  </p><p>No puedo olvidar las ruines palabras al respecto de la "fosa del abuelo", con gesto incluido, del hoy ausente<strong> Pablo Casado. </strong></p><p>Pedro Sánchez, quieran o no, es ya un estadista de talla internacional y lo será cada vez más. Gracias a él y a su Gobierno se respeta a España fuera como nunca antes. Ello no impide que le nieguen a Sánchez nuestras derechas el pan y la sal, y que la mera mención de su nombre les provoque muecas, desdén, desprecio y una salivación de odio que a veces se les percibe en la comisura de los labios. Son patéticas, anuladas por su nunca confesado sentido de inferioridad. Y no hablemos de la envidia, este mal nacional endémico, según algunos de los pensadores españoles más preclaros, mal que nunca se declara y que trabaja de noche, alevosamente y sin parar, para aniquilar al envidiado. También en Irlanda, en opinión de mi genial paisano <strong>James Joyce,</strong> se sabe mucho de este pecado que, con toda razón, figura como mortal.  </p><p>Jesús se ocupó mucho de la hipocresía. Recomiendo la lectura o relectura del versículo <strong>27 de Mateo 23</strong>. Por si acaso alguien no quisiera hacerlo, me tomo la libertad de citar la versión del mismo que nos propone la Vulgata: “<em>Vae vobis scribae et pharisaei hypocritae quia similes estis sepulchris dealbatis, quae a foris parent hominibus speciosa, intus vero plena sunt ossibus mortuorum, et omni spurcitia!” </em> El cual, en <em><strong>La biblia de nuestro pueblo, </strong></em>reza: “¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que os parecéis a sepulcros encalados: por fuera sois hermosos, por dentro estais llenos de huesos de muertos y de toda clase de impurezas!”</p><p>Coincidiendo con el debate de la moción de censura, han vuelto desde <strong>África,</strong> o más allá, los vencejos, fieles a su cita anual de finales de marzo con Madrid, y para mí los máximos heraldos de la primavera. Ya estarán poniendo sus huevos en los agujeros que encuentren en lo alto de muchos edificios de la capital, quizás en la mayoría de los casos los mismos del año anterior, y pronto los tendremos cazando, chillando, en raudas bandadas los millones de insectos que van a necesitar para alimentar a sus polluelos. Con su retorno demuestran que, pese a las miserias de las guerras, de la política y de la injusticia humana, la vida sigue, y que siempre cabe la esperanza. Entretanto está allí, esperando su momento, la gran España potencial<strong>, la España culta,</strong> tranquila y dialogante. Solo hace falta que el PP se modere de verdad, ayude generosa y cristianamente en la tarea imprescindible de recuperar a las víctimas del otro bando, y que las izquierdas se pongan de acuerdo de una<em> puñetera vez.</em> Así veríamos de qué es capaz este maravilloso trozo del planeta, el más rico en posibilidades, y el más fascinante, de la Europa occidental. ¿O es que todo esto solo son fantasías de un viejo hispanista desquiciado? Me niego a creerlo. </p><p> </p><p>________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Acaba de publicar '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/ian-gibson-abascal-le-diria-haga-test-saliva-aspecto-moruno-parece-genial_1_1450687.html" target="_blank"><em>Un carmen en Granada',</em></a><em> libro de memorias editado por Tusquets.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Mar 2023 19:36:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hipocresía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Federico García Lorca,Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feijóo y los muertos del franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/feijoo-muertos-franquismo_129_1357616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1a452d65-4d15-49f3-89ad-3fe3217fb4f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feijóo y los muertos del franquismo"></p><p>Auditorio Nacional, Madrid, 31 de octubre de 2022. <strong>Primer acto oficial</strong> del Estado en reconocimiento de las <strong>innumerables víctimas del franquismo</strong>. La fecha no podía ser más simbólica: aniversario de la aprobación por el Congreso de Diputados de la Constitución  de 1978. ¡Cuarenta y cuatro años antes! ¡Ya era hora!    </p><p>Fueron  oficialmente invitados al homenaje <strong>Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida</strong>. Para su vergüenza <strong>no acudió ninguno de ellos</strong>, ni nadie en su representación. Y es que las derechas de este país, para asombro de las democracias europeas, partidos conservadores incluidos, <strong>se niegan a reconocer la criminalidad consustancial del régimen franquista</strong>. Es más: jamás han dicho públicamente una palabra de crítica del mismo, del cual proceden, ni tampoco el rey actual ni su padre, lo cual, según mi criterio, es del todo lamentable además de patético. </p><p>Feijóo ha demostrado que, contrariamente a las esperanzas que algunos teníamos puestas en el que creíamos su talante moderado, insiste en proferir algunas de las vilezas de su antecesor en el cargo (por cierto, ¿dónde se encuentra actualmente el personaje, al que no se le ve el pelo por ningún lado?). Casado repetía día tras día la cantinela de que hay que pensar en el presente y el futuro y olvidar el pasado, en primer lugar a las víctimas del franquismo. Quedará para siempre en las hemerotecas sus despectivas referencias a <strong>“la guerra del abuelo” y "las fosas de no sé quién"</strong> (así como la insidiosa acusación de su compañero Rafael Hernando, según la cual quienes buscan a su pariente asesinado sólo lo hacen cuando reciben una subvención).    </p><p>Refiriéndose a la reciente<strong> exhumación de los restos de Queipo de Llano</strong>, Feijóo ha dicho textualmente: “<strong>Creo que la política debe centrarse en los vivos y dejar a los muertos en paz</strong>, pero allá cada uno con sus prioridades”. <strong>¿Y los vivos que llevan décadas y décadas con la voluntad desesperada de encontrar a sus desaparecidos, y para quienes sí que es una prioridad porque su tiempo se acaba? </strong>Por lo visto a Feijóo, como a su paisano Mariano Rajoy,  le traen sin cuidado, no existen. ¿Se olvida de que, a lo largo de los casi cuarenta años de dictadura, esta se empeñó en localizar y luego enterrar dignamente, con todos los honores, a <em>sus</em> víctimas? ¿Conoce <em>Antígona</em>, la tragedia de Sófocles, donde se trata precisamente de la determinación de la protagonista, bajo la amenaza de pena de muerte aplicada por el tirano del momento, a recuperar los restos de su hermano, asesinado por el mismo? ¿No sabe que todos los seres humanos experimentan la necesidad imperiosa de enterrar con dignidad a sus muertos? ¿Es Feijóo católico practicante, con misa, confesión y las demás obligaciones que conlleva tal adscripción? ¿Ha leído los Evangelios? ¿No recuerda que, según Jesús, hostigado al respecto por fariseos y saduceos, el mandamiento más importante, después del de amar a Dios sobre todo, es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39)? Si es capaz de leer el latín básico, tal vez le pueda interesar la traducción de la <em>Vulgata</em>: “<em>Diliges proximum tuum, sicut teipsum</em>”. ¿No comprende que, con un mínimo de decencia y magnanimidad por parte del PP, que ahora lidera, <strong>la tragedia de las más de 115.000 víctimas del franquismos todavía en fosas comunes y cunetas se empezaría a aliviar de la noche a la mañana</strong>? ¿Cómo es posible tanta ceguera, tanta perversidad? ¿Cómo es posible que Feijóo desconozca la compasión? ¿Cómo es capaz de decir que, si llega a La Moncloa, desmantelará la Ley de Memoria Democrática?    </p><p>Yo me siento indignado como hispanista, además de nacionalizado español, ante la ruindad e hipocresía de un partido incapaz de admitir y asumir, a estas alturas, la ilegalidad y crueldad inherentes al franquismo, cerrando así la puerta al progreso del país que dicen amar tanto y que consideran como su propiedad personal y exclusiva.  </p><p>Si el PP no vuelve resueltamente al centro, si no asume una actitud dialogante, conciliadora, el retroceso de España es inevitable. Lo creo firmemente. Los gravísimos problemas que ya tiene la Península Ibérica, entre ellos el medioambiental, y que se van a incrementar, <strong>necesitan consensos de Estado que superen las miserables consideraciones locales y partidistas</strong>. ¿Es mucho pedir que <strong>el PP abandone la dialéctica del desdén y del desprecio</strong>, evidente en cada intervención, cada gesto facial, de su portavoz en el Congreso (de cuyo nombre no quiero acordarme)?</p><p>Volviendo  a <strong>Queipo de Llano</strong>. Usurpada la Capitanía General de Andalucía, con lo cual se convirtió en la máxima autoridad rebelde del Sur, mostró en seguida, con sus bandos y tremebundas charlas radiofónicas nocturnas, la intención de matar, sin contemplaciones, a todos los que se le opusieran o hubieran apoyado de alguna manera la República. Una de sus primeras acciones sanguinarias fue ejecutar al general Campins, comandante militar de Granada, <strong>en sus tiempos amigo personal de Franco</strong>.  </p><p>Que yo sepa no existen grabaciones de sus charlas <em>–</em>menos, según el historiador Francisco Espinosa, la recogida por Basilio Martín Patiño en su documental <em>Caudillo–.</em> Hace años, en consecuencia, llevé a cabo una búsqueda en la prensa sevillana de los primeros meses de la guerra, y preparé, para la editorial Grijalbo, una recopilación de los textos de las mismas allí aparecidos. Pese a la censura de los propios correligionarios del general, <strong>resultaban espeluznantes</strong>. Cito solo uno. Se publicó en el diario <em>La Unión</em> del 23 de julio de 1936:  </p><p><em>"Obreros de Sevilla: Conozco perfectamente vuestro estado de ánimo, y veo que tenéis deseos de trabajar, pero que algunos no osáis hacerlo –aunque ya están cubiertos la mayor parte de los servicios– por miedo a esos Comités de barrio que os amenazan con las pistolas.</em></p><p><em>Yo os autorizo, bajo mi responsabilidad, a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción sobre vosotros, que si lo hiciereis, quedaréis exentos de toda responsabilidad".  </em></p><p>En cuanto a las referencias a las hazañas sexuales de sus “bravos legionarios y regulares”, sus incitaciones a <strong>la violación de las mujeres de los “rojos afeminados”</strong>, los testimonios al respecto son contundentes, aunque en su propia prensa se suavizaban. Entre ellos, quizás en primer lugar, el del historiador Guillermo Cabanellas.     </p><p>En su lápida en La Macarena se podía leer en 1994: “Aquí reposa en la paz del Señor el excelentísimo Sr. D. Gonzalo y Sierra”. Y, debajo: “18 de julio de 1936”. Muy cerca, una placa recordaba que fue hermano mayor honorario de la Hermandad del templo. <strong>No le veo al Verdugo de Andalucía reposando en la paz de Jesucristo</strong>, y me cuesta perdonar a los responsables de La Macarena. <strong>Queipo de Llano nunca debió haber estado enterrado allí,</strong> como ha tenido la generosidad de reconocer Pablo Montesinos.<strong> Si no fuera por la nueva Ley de Memoria Democrática, seguiría tan pancho en la basílica, con todos los honores, así como su brazo derecho, Francisco Bohórquez.  </strong></p><p>Como bien acaba de escribir en la prensa una ciudadana hispalense, hoy, mientras sigue la exhumación de miles de víctimas de aquel acérrimo enemigo del pueblo enterradas en la fosa común sevillana de Pico Reja, <strong>por fin se respira mejor en la hermosa capital andaluza</strong>. Cuánto lo celebro. Y cuánta es la valentía del actual Gobierno de la nación.        </p><p>____________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Nov 2022 20:49:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Feijóo y los muertos del franquismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Víctimas del franquismo,Sevilla,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desfranquización, ahora o nunca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/desfranquizacion-ahora_129_1278304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Desfranquización, ahora o nunca"></p><p>Hace unas semanas, entrevistado por Natalia Junquera en <em>El País</em>, Ángel Viñas –que ocupa un lugar muy destacado entre los historiadores españoles actuales más reputados mundialmente– pronunció unas palabras que recorté y archivé en al acto. Palabras que me parecieron, y me parecen, de lo más acertadas e imprescindibles en las presentes circunstancias. “<strong>Hitler y Mussolini fueron derrotados, pero aquí la dictadura duró casi hasta 1977</strong> –enfatizó–. En Alemania hubo desnazificación, se fijaron en la Educación. Aquí no hubo desfranquización. Esa es la madre del cordero. Se dice: ‘Hay que construir la España del futuro’, pero no puede hacerse sin conocer el pasado. Los historiadores somos presos de la documentación. Luego, está la lucha política. Los chavales deben conocer su propia historia. Hoy no es así”. </p><p>Está claro que hoy no es así,  los chavales no saben casi nada de la Segunda República (sin mencionar la Primera), de la Guerra Civil y de la brutal represión franquista subsiguiente. <strong>Tal ignorancia tendrá resultados desastrosos para el futuro de este país</strong>. Las derechas españolas han demostrado ser incapaces de asumir la criminalidad del régimen del que proceden. Régimen impuesto por unos militares traidores sublevados ilegalmente contra la democracia republicana, y dispuestos a matar a media España si hacía falta para lograr sus propósitos  (Franco <em>dixit</em> antes de cruzar el Estrecho).  </p><p>Cuarenta años de dictadura, con el apoyo nauseabundo de la Iglesia española y la mentira de su “cruzada” redentora, fueron muchos años para la siembra e inculcación de falsas noticias, mentiras descaradas, descalificaciones, destrucción de documentación comprometedora y eliminación masiva de disidentes. Cuando ya era evidente que a Franco le quedaba poco tiempo, que España no podía seguir ostentando un régimen tiránico, que se había producido en el país un enorme cambio sociológico, con ansias de entrar en Europa, la destrucción de marras adquirió un ritmo frenético. Algo de mala conciencia había. <strong>Por suerte no pudieron acabar con todos los papeles, el acceso a los cuales, a veces todavía imposible, será facilitado por la nueva Ley</strong>.</p><p>En la España de hoy, casi cincuenta años después de la muerte del dictador, todavía se sueltan públicamente, día tras día, barbaridades que en absoluto se tolerarían en Alemania. En esto también España es diferente. Aquí se repite <em>ad nauseam</em> el <strong>mantra de que hay que olvidar las fosas comunes de los “rojos”, con sus decenas de miles de víctimas, y que exhumar es reabrir heridas</strong>. ¡Reabrir heridas! ¡Heridas nunca cerradas! Aquí el señor Abascal se puede permitir el lujo de hablar de  “estercolero multicultural” y hasta de insultar a Blas Infante con la descalificación de “lunático y islamófilo”. ¡El ideólogo del andalucismo, eliminado por el fascismo casi en la misma fecha que Federico García Lorca! Y no pasa nada. Aquí un tal Pablo Casado, por suerte desaparecido del escenario político, pudo decir que estaba harto “de la fosa del abuelo”,  y su compinche, un tal Rafael Hernando, que las familias solo buscaban a sus desaparecidos cuando andaba por medio una subvención. Aquí cualquier portavoz del PP,  masculina o femenina, y no digamos de Vox, puede segregar en el Congreso, por la comisura de los labios, todo el desdén y desprecio que quiera contra Pedro Sánchez y sus compañeros de coalición. Nada de elogiar ni la más mínima cosa bien hecha.  <strong>Han sido de una deslealtad radical a lo largo de la legislatura</strong>. A mí me parece que no tienen perdón del Dios en que dicen creer, tan católicos ellos. Pues, como todo el mundo sabe, Jesús predicó el amor al prójimo, la compasión y el perdón. Fue, en realidad, un revolucionario. Con solo decir que era más fácil que un camello pasara por el ojo de una aguja que un rico entrara en el Reino de Dios,  la ofensa a los pudientes era conclusiva. También tuvo algo que decir acerca de los hipócritas, acudiendo a una genial metáfora: ya se sabe, <strong>sepulcros blanqueados</strong> por fuera y llenos de podredumbre en su interior.  </p><p>Este jueves está previsto que se vote por fin en el Congreso la enmendada Ley de Memoria Democrática, aprobada por el Consejo de Ministros hace un año, que supone un avance muy significativo sobre su antecesora de 2007. Se puede disentir de algunas de sus propuestas. Pero, si sale respaldada por el Parlamento –y todo indica que sí–,  <strong>va a constituir uno de los pasos más valientes y más constructivos dados por la España posconstitucional</strong>. Que el Estado asuma la apertura de las fosas de la vergüenza, con todas las garantías que ello presupone, y no las organizaciones particulares, es de fundamental relevancia; que haya compensaciones económicas para los familiares de las víctimas también lo es; que se declare criminal el régimen de Franco, ¡qué orgullo para la España democrática ya plenamente integrada en Europa!; que se enseñe en las escuelas, con la mayor objetividad posible, la historia de la Guerra Civil y de la dictadura, ¡un andamio para la futura España de la cultura y del diálogo! Después de tanta espera, de tantas y tantas trabas puestas, de la fe que mueve montañas practicada por agrupaciones de víctimas como la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica,  dirigida por Emilio Silva, parece que por fin España va a poder ir por el mundo con la cabeza alta.   </p><p>El PP ya va diciendo, por supuesto,  que, si triunfa en los próximos comicios,  deshará la nueva Ley. También Vox, y hasta los que quedan de los casi extintos Ciudadanos, torpes hasta el final. No dudo que lo intentarán por todos los medios. O sea, que actuarán como siempre han hecho los reaccionarios de este país, <strong>destejiendo metódicamente lo tejido por los anteriores</strong>. Así son. Ya los conocemos.  </p><p>La única manera de impedir la victoria del PP es que se haga realidad la propuesta de esta mujer extraordinaria que se llama Yolanda Díaz. Las fuerzas a la izquierda del PSOE tienen la obligación moral, ante la historia, de formar un bloque sólido y cohesionado para que el próximo Gobierno de España sea una coalición con discrepancias, sí, inevitablemente, pero sin fisuras suicidas. Y con la determinación y talante de pactar paso por paso las medidas que van a exigir circunstancias muy complejas. <strong>¿Lo van a conseguir? Yo tengo que creer que sí</strong>. </p><p>__________________</p><p><strong>Ian Gibson</strong> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jul 2022 18:30:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Desfranquización, ahora o nunca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Ian Gibson,Franquismo,Segunda República española]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Sí, por favor,  ¡sumar, sumar y sumar!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/si-favor-sumar-sumar-sumar_129_1228803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1a452d65-4d15-49f3-89ad-3fe3217fb4f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sí, por favor,  ¡sumar, sumar y sumar!"></p><p><strong>Alrededor del mundo somos miles y miles los hispanistas</strong>. O sea, bichos raros de origen extranjero, habitualmente universitarios, en Japón, en Estados Unidos, en Inglaterra, en Holanda, en China, donde quiera que usted diga, que, fascinados por el palimpsesto cultural peninsular, decidimos un día dedicar  nuestra vida profesional a intentar colaborar en el desentrañamiento de algún aspecto del mismo. El fenómeno del hispanismo viene de lejos, con numerosos antecesores ilustres de distinta nacionalidad. Ello no debe sorprender a nadie, ya que, de todos los territorios de Occidente, <em><strong>Ibería</strong></em>, así denominada por los geógrafos griegos antiguos, <strong>es el más complejo, el más diverso y el más desconocido, no solo para los foráneos sino para sí mismo</strong>. </p><p>¿Para sí mismo? Creo que sí, entre otras razones por la que alguien ha etiquetado como una secular “<strong>amnesia deliberada</strong>”. Sin ir más lejos, ahí está el caso del <strong>componente árabe</strong> de las modalidades del latín actualizado que se hablan Pirineos abajo (¿quién me dice a mí que el latín es una lengua muerta?). <strong>Componente, tanto léxico como toponímico, que no se explica debidamente en las escuelas</strong>. Y eso que, según la <em>Historia de la lengua española</em> del académico <strong>Rafael Lapesa</strong>, el vocabulario de esta contiene unos cuatro mil vocablos de tal procedencia, muchos de ellos de uso diario. ¡Por algo será! En cuanto a los topónimos peninsulares de raíz árabe, no sé cuántos totalizan, pero, desde luego, una abigarrada multitud. <strong>Cada uno con su sentido original forzosamente ignorado por la mayoría de los ciudadanos</strong>, como pasa en mi <strong>Irlanda </strong>nativa, donde se perdió el idioma celta indígena. Es cosa muy sabida, eso sí, que Guadalquivir quiere decir en árabe “<strong>Río Grande</strong>”, pero ¿cuántos jóvenes españoles han interiorizado el hecho de que el nombre de la capital de la nación denota, en dicha lengua, “<strong>conducto de agua subterránea</strong>”, o La Mancha “<strong>alta planicie</strong>” (nada que ver con el latín <em>macula</em>)? ¿<strong>Cuántos que “alcalá” y “gib” (Gibraltar, Gibralfaro) significan cerro</strong>? ¿Que “ojalá” es una interjección dirigida al Dios de los musulmanes (y a la cual, por ende, espero que no recurran nunca <strong>Santiago Abascal </strong>y sus correligionarios)?         </p><p><strong>Hace unos años José María Aznar nos informó de que ningún mahometano le había pedido nunca disculpas por haber invadido “su país”... </strong>¡<strong>en el 711</strong>! Si tanta inquietud les inspira a mentalidades como la suya la presencia en la península, durante un milenio, de “moros” (dejemos en paz un momento a los judíos), harían bien, se me ocurre pensar a veces, en procurar poner en marcha, una vez conseguida la mayoría parlamentaria necesaria,<strong> un proceso de depuración lingüística para quitar del castellano todo rastro del idioma intruso</strong>. Empezando, está claro, con Madrid. Menudo trabajo les costaría, desde luego. </p><p><strong>Yo creo que no hay nadie capacitado para conocer a España en toda su innegable multiplicidad</strong>. Habría que ir preparando casi desde el nacimiento a individuos en condiciones de emprender la ingente tarea. No sabían árabe filólogos de la categoría de <strong>Ramón Menéndez y Pidal</strong> y, más chocante aún, <strong>Américo Castro</strong>. Puestos en aprietos, tenían que consultar a colegas especializados. A propósito, un arabista escocés, amigo a quien le perdí hace años la pista, me aseguraba que ni después de décadas de estudio resulta fácil descifrar un manuscrito árabe medieval. Nuestro soñado conocedor en profundidad de las “<strong>cosas de España</strong>”<strong> también necesitaría saber hebreo, griego y, obviamente, latín</strong>. También le vendría muy bien el <strong>alemán</strong>, no porque los visigodos lo hablaran (ya estaban latinizados al penetrar en la península) sino por el gran peso de los filólogos y arqueólogos tudescos que han trabajado sobre particularidades de este país. Añado que <strong>el inglés y el francés</strong> serían otras imprescindibles herramientas de trabajo. Difícilmente se concibe el advenimiento de una escuela de tales lumbreras.</p><p>Entre los hispanistas que nos han ayudado a conocer algo mejor a España ya me referí aquí, en su momento, a <strong>John B. Trend</strong>, el amigo melómano de <strong>Manuel de Falla</strong>, autor del magnífico libro <em>The Origins of Modern Spain</em>, con prefacio correspondiente a noviembre de <strong>1933</strong>, fecha que vio el triunfo electoral aquel mes de la <strong>Confederación Española de Derechas Autónomas</strong> (CEDA), dirigida por <strong>José María Gil Robles</strong>. Cuando se publicó el libro, ya en <strong>1934</strong>, dichas derechas “autónomas” habían iniciado el proceso de desmantelamiento de los logros del primer bienio de la Segunda República. Por ello su lectura resulta hoy deprimente, porque Trend tenía la plena convicción de que había llegado por fin, en <strong>1931</strong>, tras tan larga espera, <strong>la puesta en marcha de la España culta, dialogante y europea por la cual habían luchado los hombres y mujeres de la Institución Libre de Enseñanza</strong>, capitaneados por el rondeño <strong>Francisco Giner de los Ríos</strong>. </p><p><strong>La CEDA, inspirada, como se sabe, por el modelo mussoliniano de Estado Corporativo</strong>, logró acceder al poder porque, como siempre por estos pagos, las fuerzas progresistas andaban divididas y a la greña. Claro, es fácil para nosotros decirlo, pero ¿por qué no se dieron cuenta estas del peligro y formaron su propia coalición para combatir a las huestes de Gil Robles en los comicios? Fuesen las que fuesen las razones de la sinrazón, hoy habría que tener muy presente aquella debacle fatídica, llegar a pactos y consensos e impedir por todos los medios legítimos que, <strong>quizás antes de dos años, veamos en el Gobierno central a representantes de una ultraderecha que niega que España sea en su raíz auténtica mestiza</strong>, y que porfía en creerla en peligro de caer ahora en el “<strong>estercolero multicultural</strong>”, según el adalid, si se me permite el arabismo, de Vox.</p><p>No nos hagamos ilusiones:<strong> la nostalgia franquista es pertinaz</strong>, aunque no se admita, y tanto el desconocimiento de la historia como su tergiversación deliberada están a la orden del día.</p><p><strong>El día en que nuestras derechas reconozcan que por sus venas circulan gotas de sangre antes estigmatizada, España habrá dado un enorme paso adelante</strong>. Considerarse “cristiano viejo” por la convicción de poseerla impoluta, inmaculada, no solo es una aberración mental sino negar la raíz de la religión de Jesús. Por ello no me queda más remedio que traer a colación la impecable formulación de la mentira por parte del <strong>Peribáñez de Lope de Vega</strong>: “Yo soy un hombre, /aunque de villana casta,/  limpio de sangre, y jamás / de mora ni de hebrea manchada”. <strong>Esto fue hace cuatro siglos. ¡Ojo con el fanatismo católico español aún latente! </strong></p><p>Entretanto vamos a ver qué pasa el <strong>19-J</strong>. Escribo el 7 de mayo y leo que los partidos a la izquierda del PSOE han llegado a un acuerdo “<strong>in extremis</strong>” para las elecciones andaluzas. ¡Bendito sea Dios! ¡Albricias! Que prevalezca el sentido común, por favor, que se tenga presente el ejemplo del sevillano <strong>Antonio Machado y su Juan de Mairena</strong>. Que se llegue a soluciones de compromiso. Que se piense en la Madre Naturaleza que, según <strong>Lorca</strong>, “da sus frutos para todos”, y se empiece a cuidar con amor el medio ambiente. Y que se demuela de una vez el repelente “<strong>Algarrobico</strong>” almeriense, vergüenza, ante los ojos del mundo, de Andalucía, tierra del milagro de la Giralda, <strong>bellísima síntesis de Oriente y Occidente</strong>. ¿O es que yo, producto al fin y al cabo (no por culpa mía) del puritanismo protestante, me he convertido en un aburrido aguafiestas?</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 May 2022 19:41:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sí, por favor,  ¡sumar, sumar y sumar!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Fascismo,Segunda República española,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por fin un PP razonable?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/pp-razonable_129_1221572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1a452d65-4d15-49f3-89ad-3fe3217fb4f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por fin un PP razonable?"></p><p>Me alegro infinito de que a<strong> Pablo Casado</strong>, sean las que sean las razones exactas de su <strong>defenestración</strong>, ya se le haya forzado a tirar la toalla como <strong>presidente del PP</strong>. Nunca le perdonaré lo que dijo de la<strong> fosa del abuelo</strong>, ni el gesto acompañante. Como tampoco a<strong> Rafael Hernando </strong>su repugnante comentario acerca de las ayudas para las <strong>exhumaciones</strong>. Quedan grabadas en los medios las ofensivas palabras de ambos. No se pueden borrar (a no ser que <strong>Putin </strong>u otra bestia posterior aniquile el globo terrenal), y lo dicho, dicho quedará. ¿Son católicos los dos, se precian de serlo, afirman y mantienen su condición de fieles? Sabemos que Casado asiste a veces al culto, incluso con <strong>Vox </strong>al lado, pues le hemos visto así en el sagrario de la catedral de Granada, tan vinculada a los llamados <strong>Reyes Católicos</strong>, que en la Capilla Real colindante duermen su sueño eterno en la paz del Señor. ¿Pero Hernando?</p><p><strong>Insultar a los muertos</strong> es incompatible con el <strong>cristianismo</strong>, con su mandato de <strong>respetar al prójimo</strong> (amarle como a sí mismo ya es más difícil). Pero, claro, la Iglesia de Roma, a diferencia de las distintas sectas protestantes, tiene el  “sacramento” de la <strong>confesión</strong>, uno de los inventos (tengo derecho a mi opinión) quizás <strong>más diabólicos de todos los tiempos</strong>, con el resultado de que <strong>los países mayormente católicos figuran entre los menos éticos del globo</strong>.   </p><p>Por lo que le toca a Casado, el periodista <strong>Juan Cruz</strong> insistió en su momento en que se explicara. El político <strong>escurrió el bulto</strong>, afirmando que los de su profesión tienen que hablar muy deprisa, contestar con rapidez las preguntas, etc., con lo cual a veces <strong>meten la pata</strong> o cargan demasiado las tintas. Pero no dijo rotundamente que se <strong>disculpaba</strong>, que había dicho una <strong>barbaridad</strong>, que ello le daba vergüenza, que se iba a replantear la cuestión de los más de<strong> 130.000 asesinados</strong> por el criminal régimen franquista, a recapacitar, a ponerse al tanto con la máxima objetividad posible.      </p><p>Total, ¡albricias!, Casado se va, nunca será presidente del Gobierno, y con suerte, a partir de ahora, no le vamos a tener que aguantar más de lo estrictamente inevitable. <strong>Algo es algo</strong>... y, en este caso, <strong>mucho</strong>. </p><p>Otra satisfacción. Parece seguro que muy pronto le va a sustituir, como adalid nacional del PP, <strong>Alberto Núñez Feijóo</strong>. El gallego es harina de costal distinto. No le conozco personalmente pero llevo años tomando nota de sus actuaciones como político. Tiene indudable <strong>carisma</strong>, mucha <strong>experiencia</strong>, <strong>astucia</strong>, <strong>sagacidad</strong>, <strong>mesura </strong>(vocablo castellano que siempre me ha gustado), no arremete a lo bestia, <strong>sabe estar</strong>. Transmite sentido común, sensibilidad, ponderación. Acaba de confirmarlo, hablando de la necesidad de reconducir la situación del partido y de buscar la manera, las maneras, de llegar a acuerdos de Estado con el Gobierno de la nación. Si pone en práctica tal talante, pese a anteriores posturas más <strong>intransigentes</strong>, podría ser que por fin este país empezara a superar las <strong>secuelas </strong>del <strong>franquismo </strong>que todavía perviven y se pudiera preciar de tener un partido conservador al <strong>estilo europeo</strong>, algo imprescindible para el progreso de la nación en su conjunto. </p><p>Entre mis otras bestias negras del PP lleva años ocupando un lugar preeminente <strong>Javier Maroto</strong>. Este señor, como sabe el lector, no puede mencionar a <strong>José Luis Rodríguez Zapatero</strong> sin que le rezume desdén. Y es extraño porque, si no fuera por la ley del <strong>matrimonio homosexual</strong>, no se habría podido casar con quien hoy es su legítimo marido. ¿Alguien cree seriamente que el PP, en el poder, habría legislado a favor? A otro gay declarado del partido, el senador<strong> Jaime de los Santos</strong>, de 43 años, católico moderado que acaba de publicar una novela que supongo autobiográfica, <em>Si te digo que lo hice</em>, le entrevistó hace unos días para <em>El País</em> <strong>Jesús Ruiz Mantilla</strong>. Sus palabras me han levantado el ánimo en medio de tanta desolación, aquí y fuera. La <strong>dictadura franquista</strong> fue “<strong>insoportable</strong>”, asegura, y la <strong>Segunda República</strong> “<strong>un orden constitucional</strong>”, con <strong>Gobierno legítimo</strong>,  que “<strong>sufrió un golpe</strong>”. Pero, ¡qué bien! Luego, señala, dentro del PP hay muchos gays (como no podía ser de otra manera) y <strong>Rajoy </strong>tuvo el indudable mérito de no tocar la ley de Zapatero, de dejarla en su sitio. “<strong>España ha cambiado respecto a la de</strong> <strong>2004</strong>”, recalca a continuación, y recurrir la ley ante el Constitucional “<strong>fue un error enorme</strong>”. “Esas cuestiones —alega—  están más que <strong>superadas </strong>en el PP y en España”. Me gustaría poder creer que fuera así,  pero, de todas maneras, es muy grato constatar que alguien del partido que acaba de deshacerse de Casado reconoce abiertamente la contribución a los derechos humanos por parte de sus adversarios políticos. Y leer que, en relación con los sectores <strong>LGTBI</strong>, se siente “<strong>muy orgulloso del país</strong> en que vivimos, ejemplar en muchas conquistas sociales”.            </p><p>La entrevista me ha recordado, por otro lado, mi terrible decepción, en <strong>La Habana</strong> de <strong>1986</strong>, al descubrir que el <strong>castrismo </strong>perseguía cruelmente a los <strong>homosexuales</strong>, haciéndoles la vida imposible, durísima realidad que me comunicaron numerosos gays <em>in situ</em>, y que luego confirmaría <strong>Reinaldo Arenas</strong> en su terrible testimonio, <em>Antes que anochezca.</em></p><p><strong>Ruiz Mantilla</strong> no le preguntó a <strong>De los Santos</strong> por su posición sobre la investigación de los<strong> abusos sexuales cometidos por curas católicos a lo largo del franquismo y después</strong>. Me permito imaginar que opinaría que solo una comisión independiente será capaz, o quizás el Defensor del Pueblo, dado el cierre de filas de la Iglesia en torno al asunto, de dar con toda la verdad del horror.</p><p>¿A quién se le ocurriría hoy en día entregar a un niño a unos profesores que han negado su propia sexualidad? ¿Y, sobre todo, encerrarlos en un internado con los mismos? Ya lo dijo <strong>Voltaire </strong>(sin esperar a <strong>Freud</strong>): “<strong>Si se suprime lo natural, volverá galopando</strong>” (“<em>Chassez le naturel, ça revient au galop</em>”). La jerarquía española, como la francesa, debe aceptar finalmente que las indagaciones tengan la garantía de la objetividad, permitiendo así que España dé otro enorme paso hacia un futuro mejor.   </p><p>Por todas partes andan sueltos los <strong>represores </strong>y los <em><strong>bullies</strong></em>, unos de la <strong>ultraderecha</strong>, otros de la <strong>ultraizquierda</strong>. Es difícil resistir la desesperación que ello produce. De modo que, por lo que le toca a España, venga cuanto antes un <strong>PP renovado</strong>, magnánimo, dialogante, capaz de <strong>afrontar </strong>la historia de la dictadura franquista con valentía y de <strong>colaborar </strong>en la recuperación de las víctimas. El país en su conjunto se lo merece.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2022 18:35:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Por fin un PP razonable?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP,Pablo Casado,Alberto Núñez Feijóo,Franquismo,Homosexualidad,Memoria histórica]]></media:keywords>
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