<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Literatura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/literatura/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Literatura]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[En la muerte de Toni Marí: el bailarín ibicenco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/muerte-toni-mari-bailarin-ibicenco_1_2169916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cbe8a9d3-41cf-4ccd-bba6-22711b7f2494_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la muerte de Toni Marí: el bailarín ibicenco"></p><p>Hacía un puñado de años que estaba <strong>recluido</strong>, que no solía contestar a los correos, quizá porque los dolores de espalda y las depresiones le habían quitado las ganas de relacionarse con el mundo. Tampoco se veía por La Central de la calle Mallorca, donde solía encontrarlo y charlábamos un rato. Pero nunca lo olvidamos y siempre, los amigos, nos preguntábamos qué había sido de él, aunque apenas nadie supiera darte noticias, ni siquiera los más cercanos, que solo nos contaban algunos detalles. Toni, así lo llamábamos, nació en Ibiza, en 1944, a la que estuvo siempre muy vinculado. La pérdida de la casa de Ibiza fue para él un duro golpe. Su madre, de apellido Muñoz, procedía de Salamanca, donde él había cursado la carrera; por eso <em>El vaso de plata</em> lo escribió en castellano, versión que —a petición del autor— leí mucho antes de que llegara a la imprenta, para luego reescribirlo en catalán, lengua en la que primero apareció (<em>El vas de plata</em>, 1991).</p><p>Como profesor, <strong>sus estudiantes lo recuerdan con entusiasmo</strong>, aunque algunos de ellos me parece que no lo llevaron por los mejores caminos; fue catedrático de Teoría de las Artes en la Universidad Pompeu Fabra tras pasar unos años en la Autónoma, de Bellaterra; cultivó la <strong>poesía</strong> (<em>El preludi</em>, 1979; <em>Un viatge d’hivern</em>, 1989; <em>Han vingut uns amics</em>, 2010), que ha sido calificada de meditativa, reflexiva y elegíaca; el <strong>ensayo</strong> (<em>L’home de geni</em>, 1984; <em>La voluntat expressiva</em>, 1987; y el excelente prólogo a <em>Matemática tiniebla. Poe, Baudelaire, Mallarmé, Valéry, Eliot</em>, 2011); mientras que el pasado año apareció <strong>su último libro, </strong><em><strong>Quatre costats. Poema en quatre cants</strong></em>, una especie de testamento literario, dedicado al pintor Luis Marsans; también cultivó la <strong>narrativa</strong> (<em>El camí de Vincennes</em>, 1996, mi preferida, que narra la confrontación entre Rousseau y Diderot) y la <strong>crítica literaria</strong>, y <strong>dirigió una de las colecciones de poesía en castellano más importantes de las últimas décadas: </strong><em><strong>Nuevos textos sagrados</strong></em>, de la editorial Tusquets, fundada en la época en que los dueños de la casa eran Beatriz de Moura y Toni López Lamadrid. En ella se publicaron libros de <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/65-anos-premio-nobel-juan-ramon-jimenez-no-habria-conseguido-zenobia-camprubi_1_1208763.html"  >Juan Ramón Jiménez</a>, Jorge Guillén, José Ángel Valente, José Manuel Caballero Bonald, Ángel González, Francisco Brines, Claudio Rodríguez, Alfonso Costafreda, Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Juan Luis Panero, Ida Vitale, Manuel Padorno, Andrés Sánchez Robayna, María Victoria Atencia, Guillermo Carnero, Pere Gimferrer, Francisco Ferrer Lerín, Antonio Gamoneda, José Corredor-Matheos o Eloy Sánchez Rosillo, por solo citar una parte de un catálogo impresionante.</p><p>Se ha escrito estos días que ha sido una de las voces más rigurosas de la cultura, de la literatura catalana contemporánea, olvidando el <strong>importante papel que también ha desempeñado en el conjunto de la cultura española</strong>, su función de puente entre una y otra, en ambas direcciones; su admiración por <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/maria-zambrano-poeta-interrogaciones-abiertas_1_1417009.html"  >María Zambrano</a> o Rosa Chacel. Su apuesta, en ambos ámbitos, fue por la modernidad, por el rigor, la exigencia y la renovación, por la relación entre las artes: la música, la ópera (sentía una fascinación especial por la soprano noruega Kristen Flagstad), la pintura, la filosofía y la literatura.</p><p>Si Barcelona e Ibiza fueron dos lugares para él fundamentales, habría que añadir también <strong>Calaceite</strong>, donde tenía una pequeña casa, muy cerca de las de Maria Girona y Albert Ràfols Casamada, Francesc Parcerisas, el diseñador suizo Zimmermann, la pianista Sira Hernández y el escritor Juan José Flores, y la de Pilar Gómez Bedate y Ángel Crespo. En la casa de estos últimos, solíamos pasar temporadas la escritora <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/gemma-pellicer-sociedad-erosionado-punto-trato-cordial-desconocidos-hemos-acabado-normalizando-falta_1_2063673.html"  >Gemma Pellicer</a> y yo. No lejos, en Calaceite nada está lejos, tenía una hermosa casa Natacha Seseña, a quien Toni apreciaba y en cuyo homenaje en Madrid participó. Y podría citar a más gentes, aunque me he limitado a recordar a aquellos que recuerdo más cercanos a Edith y Toni. Como ven, una pequeña Atenas, permítanme la hipérbole, aunque José Donoso y Didier Coste hacía tiempo que no vivían en el pueblo.</p><p>Toni Marí era <strong>un hombre simpático, cordial y cariñoso</strong>, de sonrisa fácil, muy amable cuando la compañía le resultaba cómoda, amigo de sus amigos. Calaceite era para él un lugar de reposo, donde escribir y leer. Recuerdo las cenas en su casa o en las de otros amigos, las conversaciones y risas, mientras Toni desplegaba su cultura e ingenio. Pero donde quizá lo he visto disfrutar más era en las reuniones que hacíamos al atardecer en la cercana ermita de San Hipólito, situada cerca del pueblo, mientras dábamos cuenta de una cena fría, durante la llegada del ocaso. Le gustaba bailar, sobre todo la vieja música italiana de los 60 y 70, como “Tu Vuo' Fa L'Americano”, de Renato Carasone, la de su juventud. Lo recuerdo en la casa de Sira y Juanjo, en Sardañola, durante las noches de fin de año, disfrutando de los manjares italianos de la anfitriona y bailando hasta la extenuación, hasta donde otros no podíamos seguirlo.     </p><p><strong>De Toni podría decirse que era varios </strong><em><strong>tonis</strong></em>, pero todos ellos confluían en el hombre culto y sensible, muy dado a la amistad, a la conversación y al aprecio. Se jubiló muy pronto, a los 60, en unas condiciones inmejorables, hoy impensables, pero en los penosos años del <em>procès</em> defendió —en privado, no en público, que yo sepa— a quienes no debía, mostrándose <strong>vehemente partidario de la independencia</strong>, con lo que debió de perder no pocos amigos y llevarse no pocos desengaños, a la vez que se amparaba en el círculo de Oriol Bohigas. Su época, más de una década, formando parte del comité asesor de <em>Cultura/s</em>, suplemento de cultura de <em>La Vanguardia</em>, durante los peores años del diario, cuando lo dirigió José Antich, tuvo un poco de todo, entre lo excelente y lo olvidable.</p><p>Toni Marí forma <strong>parte de una generación irrepetible</strong>, de aquí y de allá, cosmopolita (Argullol, Comadira, Marías, Azúa, Molina Foix, Giménez-Frontín, Gimferrer, Mendoza, Vallcorba…), fascinados por la cultura; de un mundo que se ha ido, y que visto lo visto, me temo que no volverá. Habría que añadir el gran poeta y traductor Francesc Parcerisas, con quien escribió su primer libro (<em>Variacions sobre un tema romàntic 'Ombra i llum'</em>, 1978), de quien me cuentan amigos comunes que se ha ocupado de él, en los momentos más duros de estos últimos años. Se les llamaba, con ironía, <em>los divinos</em>, aunque unos eran más divinos que otros.</p><p>La salida de EINA, que había dirigido, debió de echarle sal a la herida, dadas las malas formas que suelen utilizar algunas instituciones. Ha muerto a los 81 años, pero lo recordaré, junto a Edith siempre, que lo mejoraba, como al amigo inteligente y cariñoso, al gran escritor al que creo que <strong>no se le ha hecho la justicia que merecía dados sus méritos</strong>, ni en Cataluña ni en el resto de España.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[f4751bd6-12fb-4bb0-89e2-6388f4ea4dfb]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 10:11:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/cbe8a9d3-41cf-4ccd-bba6-22711b7f2494_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="300454" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/cbe8a9d3-41cf-4ccd-bba6-22711b7f2494_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="300454" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[En la muerte de Toni Marí: el bailarín ibicenco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/cbe8a9d3-41cf-4ccd-bba6-22711b7f2494_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Autores,Libros,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alejandro Narden, escritor y periodista: “Me gustaría poder escribir en mejores condiciones”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/alejandro-narden-escritor-periodista-gustaria-escribir-mejores-condiciones_1_2161664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/661efb6d-0335-4332-b0c2-055413e59477_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alejandro Narden, escritor y periodista: “Me gustaría poder escribir en mejores condiciones”"></p><p>A veces, la vida se interpone entre la realidad y la ficción. Cuando <strong>Alejandro Narden</strong> habla, uno no sabe distinguir si está relatando un fragmento de su novela o un recuerdo nostálgico de su vida. Una vida hasta el momento corta pero tan intensa que le ha llevado a publicar su segundo libro, <em>Todos los principios</em> (Plasson & Bartleboom). Una novela en la que el autor nos da la mano para recorrer junto a él <strong>la memoria y el duelo</strong> en una historia de venganza que sucede entre <strong>Madrid </strong>y <strong>Túnez</strong>.</p><p>Alejandro Narden (Plasencia, 1987) es escritor, guionista y periodista. Se licenció en <strong>Filología Árabe</strong> por la Universidad de Salamanca y fue residente de la XI promoción de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. A lo largo de su vida ha residido en ciudades como Rabat, Susa, Roma, Barcelona, Córdoba o Madrid. Su primer libro, <em>Horizonte aquí</em> (Algaida), fue galardonado con el 25º <strong>Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla</strong>. </p><p><strong>La vocación periodística le llegó durante su estancia en Túnez, pero la literatura lleva acompañándolo toda la vida...</strong></p><p>Nunca me imaginé ser periodista, nunca tuve siquiera la ilusión lejana de querer ser periodista. No soy de esas personas que tuvo una vocación, pero el estar allí (en Túnez), ir encontrándome historias, publicar en una revista de periodismo narrativo, me hizo ver la profesión como una salida lógica. </p><p>Pese a ello, siempre he sido muy consciente de que la literatura me gustaba, aunque muy difícilmente iba a ser un oficio; iba a necesitar algo aledaño. El periodismo me ha dado muchas herramientas para ser escritor. Encontré extremadamente liberador escribir historias que no tuvieran que soportarse en mi propia fantasía, como algo casi divertido en el hecho de poner la mirada en algo que de verdad estaba ahí. Es más fácil escribir una novela cuando tu vecino, por ejemplo, es un exsoldado de Gaddafi (risas). A veces es un alivio contar historias en las que, al contrario que en literatura, no tienes que poner tú todo el andamiaje.</p><p><strong>¿Qué busca transmitir Alejandro Narden con su literatura?</strong></p><p>Mi literatura es un homenaje a todo lo que he leído hasta convertirme en la persona que soy. Estamos un poco hechos a medias de lo que vivimos y a medias de lo que leemos.</p><p>Cuando estuve en Túnez conocí a un chico que acabó ahorrando dinero para comprarse un Kalashnikov, y yo no paraba de preguntarme cómo en un salto tan breve alguien de mi misma edad vive una realidad tan distinta.</p><p>En el caso de esta novela, quería construir un torrente de conciencia justificado de alguna manera y lo encontré a partir de ese narrador sesgado que me gusta mucho y que tanto he leído. Quería además que en ella cupieran esas otras realidades que están tan cerca, pero que nos son ajenas: el soldado de Gaddafi, atentados islamistas, una historia de amor absolutamente universal… Quería jugar a eso que para mí ha sido una máxima, pero también un reto que es aquello de que "un minuto puede durar cien páginas" y de una frase a otra puedes estar en distintos lugares geográficos y temporales porque la literatura te lo permite. </p><p><strong>En el prefacio hace alusión a una cita de Walter Benjamin: “No nos comunicamos a través del lenguaje, sino en el lenguaje”. ¿Cuánta importancia tiene para usted el lenguaje y cómo lo utiliza para que todo su mundo quepa?</strong></p><p>Si me preguntan de dónde soy, nunca sé qué responder, mi patria más verdadera es el lenguaje. Nunca quiero olvidar eso que me dejó muy marcado de Pepe Guirao: “la pintura es una puta mancha en una tela”, pues la literatura al final no es más que palabras puestas una detrás de otra.</p><p>Me reconozco dentro de una tradición literaria en la que la voz es algo fundamental. Quiero conseguir un tono propio. Cuando tenga diez libros, si en algún momento los tengo, me gustaría que se me pudiera reconocer desde mi propio lenguaje, desde mi propia voz.</p><p><strong>¿Quiénes son esos escritores en los que usted se ve reflejado? </strong></p><p>Me encanta la prosa de Ferlosio. Hay un autor actual al que venero y con el que me siento muy reflejado, incluso temáticamente como es Matías Enard. Hay una autora italiana, Melania G. Mazzucco, que me encanta. A Don DeLillo lo he leído de cabo a rabo. Javier Marías, Annie Ernaux, Annemarie Schwarzenbach… hay un montón de autores que para mí son casi reverenciales. </p><p>Últimamente mi autor favorito vivo es un italiano de 80 años que se llama Francesco Pecoraro y que con su primera novela, siendo ya sexagenario, <em>La vida en tiempo de paz</em>, me dio una envidia tremenda, sentí que eso me gustaría haberlo escrito.</p><p><strong>Su novela comienza con un insulto hacia sí mismo: “Idiota, idiota, cien veces idiota”.</strong></p><p>Yo creo que todos memorizamos principios magnos de la historia de la literatura, como en <em>El hombre sin atributos</em> de Robert Musil o en <em>Historia de dos ciudades</em>… Por el tipo de narrador que yo quería construir quería dejar muy claro que el primer sesgo de una historia es desde dónde empiezas a contar, pero el siguiente es quién cuenta y cómo cuenta. </p><p>En el momento en el que imponías un narrador que lo primero que hace es insultarse a sí mismo y que al final de la página te advierte de que lo que vas a leer es una venganza. Joder, te deberían saltar las alarmas. Me parecía que marcaba muy bien el tono ya desde la primera frase de cómo iba a ser ese flujo de conciencia al que se iba a someter ese narrador.</p><p><strong>La novela cuenta la historia de un chico que “persigue” a su exnovia hasta Túnez con la intención de recuperarla, aunque sabe que es imposible. ¿Cuánto de Alejandro Narden hay en el narrador? ¿Es una novela autorreferencial?</strong></p><p>No, la tentación biografista está, pero no coinciden los años y tampoco coinciden los hechos. Casi todas las partes que son puramente reales son aquellas que me sirven para otro juego que me gusta mucho que es el de la verosimilitud a la que obliga un relato frente a las lógicas de la realidad. Cuando leo y también cuando escribo es como realizar una exploración de todas las decisiones que no tomé. </p><p>Y es verdad que me aprovecho de mi situación de ser testigo de un momento para retratarlo con cierta fidelidad, pero más allá de eso, si uno me busca en la historia, me tendría que buscar en todos los personajes y eso está muy lejos de una autoficción o algo parecido.</p><p><strong>¿Cómo hace para que casen en su novela los conceptos de ‘memoria’, una ficción donde parece que todo cabe, y ‘frontera’, un lugar creado para limitar el paso?</strong></p><p>Son dos obsesiones que me acompañan siempre. Sobre todo por lo más tangible, que son esas líneas arbitrarias que trazamos y que condicionan nuestro futuro desde una sinrazón absoluta. Vivimos muy cerca de una frontera en la que únicamente kilómetros de manga de mar separan una vida próspera de otras que ni siquiera pueden tener un marco de expectativas parecido al nuestro.</p><p>Sobre la memoria, cuando uno trata de recordar, simplifica algo que es un articulado muy complejo y al intentar recordarlo es como zambullirse en una piscina de la que luego ya no puedes salir. Braceas, braceas, braceas y nunca sabes del todo cómo vas a salir. Si vas a salir empapado, si vas a poder, si vas a tener que necesitar la escalerilla para subir o vas a tener que pedir a alguien que tire tu mano para subir el bordillo. Esa cosa de sumergirse en el recuerdo con el riesgo de la nostalgia me gustaba mucho y reconozco que es una tentación que a mí como autor me servía para construir mucho más aún a este narrador y esos viajes.</p><p><strong>Hay una frase del escritor Ray Loriga que dice: “La memoria es como un perro estúpido, le tiras una piedra y te trae cualquier otra cosa”.</strong></p><p>A veces malversamos recuerdos voluntariamente. Dentro de esa rememoración en la que el narrador intenta ser transparente en su deshonestidad, luego resulta que poco a poco lo que va trasluciendo es algo mucho más cercano a lo real.</p><p><strong>Digamos que esta novela se sale un poco del canon, es un reto para el lector. ¿Cómo de difícil es publicar una novela como esta hoy día?</strong></p><p>Nos pasa a todos, perdemos capacidad de atención, tenemos más dificultad para postergar la gratificación de cualquier cosa que hagamos y por tanto el grado de de esfuerzo casi gimnástico que requieren algunos libros nos parece insólito. Lola Larumbe recibió algo de cera porque en una entrevista reciente en <em>El País </em>dijo que hace 30 años se leían mayoritariamente realmente cosas más complejas. Y un poco de razón tiene.</p><p>Si miras entre el año 1991 y 92 se publicaron en ese curso: <em>Corazón tan blanco</em>, <em>Las pirañas </em>de Sánchez-Ostíz o <em>El jinete polaco</em> de Antonio Muñoz Molina, son libros de una complejidad sintáctica y gramatical muy alta con un fraseo exigente. Hoy esto, incluso para gente que se dedica a oficios librescos, es incluso complicado de leer y en ese tiempo fueron enormemente populares, recibieron premios… Creo que en general la preeminencia del móvil y nuestras formas de consumo de cualquier tipo de contenido han cambiado, nuestra atención se ha visto reducida y esto también influye en lo literario.</p><p><strong>Tuvo que pedir vacaciones en su trabajo para sacar tiempo y terminar su novela. ¿Qué tendría que cambiar para que esto dejara de ser así?</strong></p><p>Hay gente que hace una apuesta que yo no me he atrevido a hacer, que es dedicarle todo el tiempo a la literatura y luego ya sobrevivir como puedan. A lo mejor lo que me ha faltado es valentía. La precariedad se apodera de aquellos oficios que tienen algo de identitario, vocacional, el mercado se aprovecha de ese entusiasmo. Ya lo dejó clarísimo Remedios Zafra en <em>El entusiasmo</em>, un libro que no solamente no pierde vigencia, sino que cada día es más patente. </p><p>Además ocurre un fenómeno, no sé si más pujante que antes, pero al menos muy perentorio, que es que aquellos que se dedican a oficios culturales son aquellos que tienen unas condiciones de cuna que se lo permiten porque no les preocupa cómo van a pagar el alquiler o con qué van a comer. No sé realmente qué o cómo se podría cambiar esta situación. No sé. En Noruega simplemente por una especie de proteccionismo del idioma, a aquellos que publican novelas en noruego les dan una especie de manutención anual. Ese es el camino. Al final yo escribo porque es lo único que no he sido capaz de abandonar del todo, que no he sido capaz de dejar de hacer y me gustaría poder hacerlo en mejores condiciones.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[4e7f6240-55bf-475b-a0c2-a26ecb5538fc]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 05:01:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Prieto]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/661efb6d-0335-4332-b0c2-055413e59477_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7609309" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/661efb6d-0335-4332-b0c2-055413e59477_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7609309" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alejandro Narden, escritor y periodista: “Me gustaría poder escribir en mejores condiciones”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/661efb6d-0335-4332-b0c2-055413e59477_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Literatura,Literatura española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique fallece a los 87 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/escritor-peruano-alfredo-bryce-echenique-fallece-87-anos_1_2159325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a3b89b8c-6fab-4b33-a2dc-98f2d4f89fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique fallece a los 87 años"></p><p>El escritor peruano <strong>Alfredo Bryce Echenique</strong>, uno de los últimos representantes del <strong>boom latinoamericano</strong>, ha fallecido a los 87 años, según confirmaron este martes la Casa de la Literatura Peruana y la Cátedra Vargas Llosa en sus redes sociales, informa EFE.</p><p>"Lamentamos profundamente la partida del escritor peruano <strong>Alfredo Bryce Echenique</strong>, una de las voces más representativas de la literatura peruana contemporánea. Su obra, que abarca novela, cuento, ensayo y memorias, <strong>dejó una huella significativa en varias generaciones</strong> de lectores", señaló la Casa de la Literatura Peruana en la red social X.</p><p>La muerte del autor de novelas como <em><strong>Un mundo para Julius</strong></em><strong> y </strong><em><strong>La vida exagerada de Martín Romaña</strong></em> fue adelantada, en un primer momento, por medios como el diario <em>El Comercio</em> y la emisora RPP, que citaron a fuentes cercanas al escritor.</p><p>La información fue confirmada luego por <strong>Alvaro Vargas Llosa</strong>, el hijo mayor de <strong>Mario Vargas Llosa</strong>, quien manifestó en X su "enorme pesar" por la muerte de Bryce Echenique, mientras que el también escritor peruano <strong>Jorge Eduardo Benavides</strong> señaló que "esta mañana nos ha dejado el queridísimo amigo Alfredo Bryce Echenique". "A sus lectores, a sus parientes, mi más sentido pésame. <strong>Su obra lo sobrevivirá, sin duda alguna</strong>", remarcó.</p><p>El también escritor peruano <strong>Jorge Eduardo Benavides</strong> indicó a EFE que habló con un profesor de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, <strong>César Ferreira</strong>, íntimo amigo de Bryce Echenique, a quien le había comunicado el fallecimiento su pareja, <strong>Cecilia Grau</strong>. Benavides, en un mensaje en X, señaló que "esta mañana nos ha dejado el queridísimo amigo <strong>Alfredo Bryce Echenique</strong>".</p><p>"No solo fue un grandísimo escritor, con un estilo absolutamente personal, certero, fino, <strong>lleno de deliciosos hallazgos</strong> que contribuyeron a edificar un inmenso mundo narrativo; fue también una gran persona y un amigo leal, cariñoso y lleno de detalles y atenciones", señaló.</p><p>Bryce Echenique, quien nació en Lima un 19 de febrero de 1939 y estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), saltó a la fama tras <strong>obtener una mención honrosa</strong> en el premio Casa de las Américas de cuento de 1968 con su colección e relatos <em>Huerto Cerrado</em>.</p><p>Además de ser autor de novelas, cuentos, ensayos y memorias, Bryce formó parte de una tríada de grandes escritores peruanos contemporáneos, con el premio Nobel de Literatura <strong>Mario Vargas Llosa</strong> y el cuentista <strong>Julio Ramón Ribeyro</strong>, considerados los tres grandes narradores de la segunda mitad del siglo XX en Perú y entre los más destacados de Latinoamérica.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[3f15d1ff-78e3-4c5e-8c68-c2e66219e4bc]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 15:26:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/a3b89b8c-6fab-4b33-a2dc-98f2d4f89fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="63156" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/a3b89b8c-6fab-4b33-a2dc-98f2d4f89fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="63156" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique fallece a los 87 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/a3b89b8c-6fab-4b33-a2dc-98f2d4f89fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Obituario,Cultura,Literatura,Perú]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez años sin Umberto Eco: ‘El nombre de la rosa’ en la cumbre de la posmodernidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/diez-anos-umberto-eco-nombre-rosa-cumbre-posmodernidad_1_2147428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/96aee499-b31c-4b06-b673-49594a10bfdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diez años sin Umberto Eco: ‘El nombre de la rosa’ en la cumbre de la posmodernidad"></p><p>Aún no había emergido la <strong>hipermodernidad </strong>tan analizada ya por <a href="https://www.catedraferratermora.cat/llicons/es/gilles-lipovetskyes/" target="_blank">Gilles Lipovetsky</a>. Los síntomas de la <strong>cultura globalizada</strong> se apreciaban como extraños fenómenos dignos de diseccionar en los sesudos laboratorios de las universidades. En ese tiempo, apareció el celibérrimo superventas <a href="https://www.zendalibros.com/el-nombre-de-la-rosa-el-gran-best-seller-europeo/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span></a><a href="https://www.zendalibros.com/el-nombre-de-la-rosa-el-gran-best-seller-europeo/" target="_blank"> (1980)</a>. Su autor, el intelectual italiano <strong>Umberto Eco</strong>, desmontó con soltura los presupuestos y prejuicios que rondaban en torno a la <strong>literatura de masas.</strong></p><p>La “nueva edad de las tinieblas”, como la había nombrado y temido el filósofo <strong>George Steiner</strong> en su libro <a href="https://www.lacentral.com/steiner-george/en-el-castillo-de-barba-azul-aproximacion-a-un-nuevo-concepto-de/9788418193279" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>En el castillo de Barba Azul</em></span></a>, aún quedaba lejos para la <strong>escéptica y democratizadora posmodernidad. </strong>No obstante, se habían producido cambios significativos en el magma de una sociedad que veneraba la cultura televisiva y que aprendió a diluir los límites entre la alta y la baja cultura. Asistíamos al auge de la <strong>cultura pop.</strong></p><p>Como el buen<strong> intelectual sin domesticar</strong> que demostró ser con el paso del tiempo, se presentó ante el mundo con el perfil de un novelista primerizo de mediana edad. Pero tan <strong>reacio a la etiqueta del “apocalíptico”</strong> de pompa y circunstancia <strong>aristocrática</strong> como a la del “integrado” de un <strong>vitalismo sin arraigo.</strong> En realidad, ambos apelativos disfrazaban fetichismos aptos para las “polémicas estériles” o las “operaciones mercantiles” y así lo dejó claro en su ensayo <a href="https://ojs.fhce.edu.uy/index.php/enclat/article/view/482" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Apocalípticos e integrados</em></span></a> (1964).</p><p>Ese novelista bisoño era Umberto Eco, quien incursionó en el género con “ganas de envenenar a un monje”. Y, de paso, aprovechó para <strong>estrenar la posmodernidad literaria. </strong>Eran los años ochenta de un cada vez más lejano siglo XX, cuando la aparición de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> desmintió, sin proponérselo, las apocalípticas voces de la academia que alertaban de una <a href="https://elpais.com/cultura/2024-04-03/muere-john-barth-uno-de-los-grandes-renovadores-de-la-prosa-novelistica-contemporanea.html" target="_blank">“literatura del agotamiento”</a>. Con esa consigna, sólo quedaba esperar la muerte de la novela.</p><p>Lo curioso es que <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> no se proyecta desde el cinismo, ni desde el pesimismo. Tampoco desde otro “ismo” que denote hartazgo o recelo personal hacia el futuro del género. Lo hace en cambio desde unas <strong>ansias por divertirse a sí mismo y a los lectores, </strong>según reveló su autor en <a href="https://historiata.wordpress.com/wp-content/uploads/2020/01/apostillas-a-el-nombre-de-la-rosa.pdf" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Apostillas al nombre de la rosa</em></span></a><a href="https://historiata.wordpress.com/wp-content/uploads/2020/01/apostillas-a-el-nombre-de-la-rosa.pdf" target="_blank"> </a>(1985). Una motivación que le brinda ese halo genuino, surgido de la generosidad, de quien escribe para todos, no sólo para unos cuantos o sus iguales.</p><p>Sea como fuere, la novela en cuestión ha vendido<strong> 50 millones de ejemplares</strong> hasta la fecha. Su éxito y alcance han llegado a compararse al de <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Cien años de soledad</em></span> de Gabriel García Márquez.</p><p>Se hizo con el máximo galardón literario italiano, el <strong>Strega, </strong>análogo a nuestro Premio Nacional de Literatura. Pero <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> fue más allá. Consiguió<strong> revivir a la apagada novela histórica europea.</strong></p><p>Entonces nos asalta una pregunta:<strong> ¿Cómo logró la fórmula secreta?</strong> Sobresale una particular mezcla de<strong> realidad y ficción,</strong> que se antoja un precedente de la popularizada posverdad de los años veinte del siglo XXI.</p><p>Luego nos sedujo un protagonista medieval de inspiración <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>sherlockiana</em></span>. Así que aquella intriga novelesca marcó un <strong>hito que parecía imposible. </strong>Por un lado, se granjeó el aplauso de un público que había sido subestimado con argumentos blandos de ficción. Por el otro, volatizó el tópico por excelencia que aún martillea a todo superventas: la dudosa calidad aliada del consumo rápido.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El nombre de la rosa</em></span> se convirtió en un <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>longseller</em></span>. Tuvo la suerte de contar con una película protagonizada por un recordado<strong> Sean Connery.</strong> Sin embargo, su éxito inesperado necesitó unas anotaciones posteriores conocidas como <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Apostillas al nombre de la rosa</em></span>. Umberto Eco aclaró que las escribió para <strong>“evitar tener que morir, </strong>para evitar tener que contestar a nuevas preguntas”, como recogió el periodista<strong> Igor Reyes-Ortiz </strong>en el diario <a href="https://elpais.com/diario/1985/01/24/cultura/475369204_850215.html?event_log=go" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El País</em></span></a>.</p><p>Pero este pequeño volumen sesudo y puntilloso también encerró una <strong>reflexión del posmodernismo. </strong>El mismo del que había surgido ese fenómeno libresco imparable y al que el escritor definió de una forma que recordaba a aquellos diálogos noventeros de cualquier personaje de <strong>Woody Allen:</strong></p><p>Umberto Eco no se detuvo. <strong>Continuó escribiendo.</strong> Quizás porque “el hombre es un animal fabulador por naturaleza”. Por eso, hay que leerle en otras novelas posteriores: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_p%C3%A9ndulo_de_Foucault" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>El péndulo de Foucault</em></span></a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_p%C3%A9ndulo_de_Foucault" target="_blank"> (1998)</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/N%C3%BAmero_cero" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Número cero</em></span></a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/N%C3%BAmero_cero" target="_blank"> (2015)</a> o el que fue su libro póstumo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/De_la_estupidez_a_la_locura" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>De la estupidez a la locura. Crónicas para el futuro que nos espera</em></span></a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/De_la_estupidez_a_la_locura" target="_blank"> (2016)</a>.</p><p>Porque <strong>los grandes relatos parecen fragmentarse</strong> y el futuro de la novela pende de un hilo, valoremos regresar a nuestro semiólogo de cabecera. A esos libros que apuestan por una reconfortante evasión placentera e inteligente. De hecho, como siempre estuvo por encima de los mediáticos egos perecederos, Eco pidió en su testamento que, por favor, <strong>no se le realizaran homenajes</strong> tras los diez años de su fallecimiento.</p><p>Sobra decir que éste no es un tributo. Sólo un <strong>recordatorio oportuno </strong>de cuánto podemos seguir ganando sus lectores.</p><p>____________________________________________</p><p><em><strong>Elizabet Fernández Lam-Sen </strong></em><em>es profesora de ELE y Literatura Española en la Universidad Camilo José Cela. Este artículo fue publicado originalmente en </em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" ><em>The Conversation.</em></a><em> Puede leerlo </em><a href="https://theconversation.com/diez-anos-sin-umberto-eco-el-nombre-de-la-rosa-en-la-cumbre-de-la-posmodernidad-275779" target="_blank" ><em>aquí. </em></a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[069b7f91-d9da-4a2f-b0ef-ea51f3e00c51]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Elizabet Fernández Lam-Sen]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/96aee499-b31c-4b06-b673-49594a10bfdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="213234" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/96aee499-b31c-4b06-b673-49594a10bfdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="213234" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Diez años sin Umberto Eco: ‘El nombre de la rosa’ en la cumbre de la posmodernidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/96aee499-b31c-4b06-b673-49594a10bfdc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Escritores,Autores,Italia,Filosofía,Literatura,Literatura europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere Alonso Montero, intelectual comunista y defensor incansable de la lengua gallega]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/muere-alonso-montero-intelectual-comunista-defensor-incansable-lengua-gallega_1_2144671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/da9297f8-988e-4ecf-a4d2-8a0f4821ca45_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere Alonso Montero, intelectual comunista y defensor incansable de la lengua gallega"></p><p>Ha muerto Don Xesús. <strong>Xesús Alonso Montero</strong> falleció este jueves en Vigo a los <strong>97 años de edad</strong>, una vida dedicada a la docencia, al estudio y defensa de la lengua y de la cultura gallegas y a una <strong>militancia comunista que nunca abandonó</strong>, con una visión de clase que marcó su trabajo en otras áreas.</p><p>A través de su trayectoria vital, <strong>iniciada en Vigo en 1928</strong>, se puede recorrer buena parte del siglo XX y un buen trecho del siglo XXI en los ámbitos de la cultura, de la política y de la lengua gallega. Porque <strong>Alonso Montero</strong> destacó primero en el campo de la sociolingüística con obras como <em>O porvir da lingua galega</em> (1968), <em>O que cómpre saber da lingua galega</em> (1969) o <em>Informe -dramático- sobre la lengua gallega</em> (1973), que alertaba de la dramática situación del idioma, falto sobre todo de prestigio social y de transmisión intergeneracional.</p><p>También llevó a cabo varios estudios sobre autores gallegos, comenzando por <strong>Curros Enríquez</strong>, a quien dedicó en 1966 su tesis doctoral en Salamanca, y siguiendo por <strong>Rosalía</strong>, <strong>Celso Emilio</strong>, <strong>Luís Seoane</strong>, <strong>Lorenzo Varela</strong>, <strong>Castelao</strong>, <strong>Luís Pimentel</strong> y otros. En total, publicó más de <strong>40 obras de ensayo</strong> y como creador cultivó la narrativa en obras como <em>Pedro Petouto. Trabajos y cavilaciones de un maestro subversivo</em> (1974), y también la poesía.</p><p>Dedicó buena parte de su vida a la docencia y fue catedrático de Lengua y Literatura Españolas en Escuelas de Magisterio en Palencia, Madrid y Lugo, donde llegó en 1960 como catedrático del Instituto Masculino (IES Lucus Augusti). Se inició en ese momento un <strong>estrecho vínculo con la capital lucense</strong> que lo llevó a ser nombrado el pasado mes de noviembre hijo adoptivo, en uno de sus últimos actos públicos. En Lugo pasó, según confesó en alguna ocasión, <strong>“los mejores 16 años de mi vida”</strong>.</p><p>En 1976 pasó a ser <strong>profesor titular de Literatura Española en el Colegio Universitario de Vigo</strong>, para convertirse posteriormente en profesor titular de Literatura Gallega en Compostela y, finalmente, catedrático de Literatura Gallega en la Universidad de Santiago.</p><p>La política fue otra de las bases imprescindibles de su vida. Se afilió en 1962 al Partido Comunista y en las primeras elecciones tras la muerte de Franco, en 1977, <strong>encabezó las listas del PCG</strong> en la provincia de Lugo, una militancia en el marxismo que nunca abandonó. Su compromiso le costaría diversos episodios de represión durante la dictadura y determinaría la elección de algunas de sus áreas de estudio predilectas, como las letras gallegas y españolas durante la II República, la guerra civil, el franquismo y el exilio.</p><p>Ingresó en la Real Academia Galega en 1993 con el discurso <a href="https://publicacions.academia.gal/index.php/rag/catalog/book/117" target="_blank"><em>Manifestos en verso en favor de la poesía civil en los primeros tiempos de la Posguerra en la Galicia de la Tierra y en la Galicia Emigrante</em></a> (1939-1962). En 2013 se convirtió además en <strong>presidente de la Academia, sucediendo a Xosé Luís Méndez</strong> Ferrín. Fue elegido por apenas dos votos de diferencia frente a <strong>Manuel González</strong>.</p><p>Ocupó el cargo hasta el año 2017, sustituido por <strong>Víctor Freixanes</strong>. La RAG destacó este jueves a <strong>Alonso Montero</strong> como "maestro de maestros y gran ejemplo de compromiso con la defensa y el estudio de la lengua y de la cultura gallegas".</p><p>En los últimos años fueron constantes los <strong>homenajes y reconocimientos</strong> a un hombre que anteriormente ya había recibido el Premio Otero Pedrayo, el Pedrón de Ouro, el Premio da Crítica de Galicia o el Premio Trasalba. Al citado nombramiento como <strong>hijo adoptivo del Concello de Lugo</strong>, un acto en el que se destacó su "papel clave en la formación de generaciones de estudiantes y en la defensa de la lengua gallega", hay que sumar otro homenaje realizado un año antes en el propio IES Lucus Augusti.</p><p>Hace dos años también había sido nombrado Vigués distinguido, destacándolo el alcalde <strong>Abel Caballero</strong> como "hombre sabio comprometido con los valores del progresismo". E, igualmente, en la Facultad de Filología de la USC <strong>se celebró un acto de homenaje en el año 2023</strong> coincidiendo con su 95 aniversario.</p><p>Una vez conocida la noticia de su fallecimiento, <strong>comenzaron a reproducirse los mensajes públicos de condolencia</strong>, como el ya citado de la RAG o el de Comisiones Obreras, que destacó su condición de "incansable luchador por la clase trabajadora y por la memoria democrática" y su "trayectoria de lucha y compromiso con la lengua y la cultura gallegas".</p><p>Los mensajes fueron numerosos desde el ámbito del Partido Comunista y de Izquierda Unida. El coordinador federal de la formación, <strong>Antonio Maíllo</strong>, destacó que <strong>Alonso Montero</strong> "tuvo lucidez hasta el final y una envidiable agudeza de análisis [...] <strong>se marcha un gigante de la cultura gallega</strong> y un comunista cabal".</p><p>Del mismo modo, la presidenta del Consello da Cultura Galega, <strong>Rosario Álvarez</strong>, calificó su pérdida como "<strong>una pena profundísima para la cultura gallega</strong> y, de manera muy especial, para esta institución, en la que desempeñó un papel determinante en sus inicios".</p><p>También el presidente de la Xunta, <strong>Alfonso Rueda</strong>, apuntó a través de las redes sociales que “la cultura y la intelectualidad gallegas <strong>pierden a uno de los pensadores más relevantes</strong> de la Galicia contemporánea”.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[a47cd223-cca8-4ca3-99cb-6e96354d952c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 05:01:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marcos Pérez Pena]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/da9297f8-988e-4ecf-a4d2-8a0f4821ca45_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="85102" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/da9297f8-988e-4ecf-a4d2-8a0f4821ca45_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="85102" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Muere Alonso Montero, intelectual comunista y defensor incansable de la lengua gallega]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/da9297f8-988e-4ecf-a4d2-8a0f4821ca45_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Literatura gallega,Cultura,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la polémica Pérez Reverte-Uclés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/polemica-perez-reverte-ucles_129_2141755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No suelo terciar en batallas y polémicas que lo único que persiguen es vender libros y lamento ser una voz discordante en lo que a<strong> Uclés se refiere en cuanto a la unanimidad reinante</strong>. Sé que amigos a partir de ahora me retirarán el saludo y algunos familiares empezarán a pensar si es que no me estoy volviendo gagá.</p><p>No he leído aún su famosísima novela [<em>La península de las casas vacías</em>], aunque la compré cuando salió y la leeré (espero) posiblemente cuando pase el irrritante famoseo del "boom" (lo suelo hacer con todo lo que es vendible y se pone de moda hasta en las tertulias), y aún más ahora, cuando la<strong> intoxicación "</strong><em><strong>mediatílica</strong></em><strong>" coarta nuestra libertad </strong>para pensar con un mínimo de rigor lo que a uno le plazca.</p><p>En principio me echó para atrás (¿puedo decir "mosqueó"? la vitola "realismo mágico", cuando ya sabemos adónde nos lleva la <strong>etiqueta mentada dentro de nuestra historia literaria reciente, </strong>algo en principio tan fuerte que hace falta mucha penetración analítica y mucho conocimiento para dilucidar; por eso creo que la tengo "en stop", como en su momento me pasó por ejemplo con (salvando las distancias de género) <em>Titanic</em> (la vi el último día que la ponían en Madrid, en el cine Azul de la Gran Vía, y creo que acuciado por mi pareja)...</p><p>Pero además hay otro hecho reciente que me chirría aún más y es la reciente concesión del<strong> Premio Nadal a otra novela suya sobre Barcelona</strong>. Me dije, ¡ostras, qué casualidad!, que aún estando calentita y ascendiendo en las ventas <em>La península…</em>, al año más o menos aparezca <em>La ciudad de las luces muertas</em> que, ¡oh casualidad también!, me recuerda en el título a la ya legendaria e insuperable <em>La ciudad de los prodigios</em> de Eduardo Mendoza. (Yo, la verdad, creía que ya no existía el premio Nadal, que como sabemos fue oscurecido enseguida por el Planeta, casi desde que se lo dieron a Carmen Laforet o a la inmensa Carmiña...)</p><p>Por eso desconfío de estos escritores que tan jóvenes alcanzan un relumbrón tan soberbiamente instantáneo y que en principio se dedican a rescatar premios extintos y después se prestan a polemizar con el diablo para que todo quisque, haya leído o no, sea alfabeto o analfabeto, hable y hable, se posicione o ponga a parir, con el <strong>único objetivo de montar el batiburrillo del negocio.</strong></p><p><strong>Desconfío, y lo siento, de Uclés. </strong>De Pérez Reverte sólo sé que es un polemista y un provocador que ya en su momento utilizó a Umbral para darse a conocer literariamente y sus novelas son más conocidas por su adaptación al cine que por su verdadero valor literario. Son obras de consumo, como <em>La península…</em>, mal que le pese a Uclés. Tiene mucho éxito, no coincido con él en nada, sólo en que es paisano: nació en Cartagena, y yo en Murcia (lo que históricamente no es muy sinónimo de simpatía y afinidad).</p><p>Ya sabemos que es muy loable vivir de lo que a uno le gusta y para lo que sirve pero en mi opinión hay que tener un <strong>mínimo de honestidad con uno mismo.</strong> Desgraciadamente en los últimos años pululan en nuestra literatura narrativa grandes ladrillos capaces de matar a cualquier hijo de vecino cuyos autores jóvenes en su gran mayoría han sido encumbrados por publicaciones y críticos interesados sin el más mínimo pudor. Para mí que<strong> se quiere hacer de Uclés ya el líder de su generación:</strong> lo que está por ver, pues eso es un dictamen que sólo otorga el tiempo y hoy no hay ni tiempo y menos para leer. Es por eso que no me cabe duda de que su segunda obra, la premiada, será peor que su <em>Península…</em>, lo puedo asegurar aun sin haberla leído...</p><p>Por eso, esta "<strong>guerra incivil" con ribetes ideológicos </strong>que se ha montado entre él y Pérez Reverte (y siento decirlo) me parece un artificio como la copa de un pino para remover los escaparates de las librerías y las listas de ventas. Y lo digo por la sencilla razón que hasta un peón caminero diría y además con base en mi propia experiencia: a mí si me invitan a cualquier encuentro con una variada participación lo primero que pregunto es quién va y entonces decido en función de mi interés si voy o no.</p><p>Uclés me temo que ha esperado a que estuvieran impresos los carteles y lanzada la propaganda para mover el cotarro que en el fondo, estoy de acuerdo, es muy interesante y de alto alcance, pero que esconde una muy<strong> cuidada estrategia de marketing </strong>para vender como churros su novela ganadora del premio Nadal. E insisto: abomino de Pérez Reverte, pero eso no es óbice para que diga mi opinión y discrepe sobre esa oportunista concesión del Nadal cuando su <em>Península…</em> aún está muy vivita y coleando. Espero que lo piense y <strong>se dedique a escribir, sólo a escribir </strong>y luego promocionar lo escrito (es inevitable), pero sin caer en otras manos que no sean las suyas. Y es que estamos aún muy lejos de las disputas de nuestro Siglo de Oro... (por lo que llevamos del nuestro diríamos que estamos en el Siglo del Barro).</p><p>_______________</p><p><em><strong>Javier Herrera </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0e068a00-b13c-47dc-8d90-7546003246fc]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Herrera]]></author>
      <media:title><![CDATA[Sobre la polémica Pérez Reverte-Uclés]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Guerra civil,Libros,Literatura,Negocios,Grupo Planeta,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ultracuerpos y Hamelín]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ultracuerpos-hamelin_129_2140613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En este <a href="https://laribagorzana21.blogspot.com/2026/01/cielo-improbable.html" target="_blank">rimar y retumbar</a> constante de la historia del que ya nos hemos hecho eco en algún momento, parece que algunas narraciones y películas <strong>van y vienen </strong>como un incansable oleaje en la playa de nuestros pasos.</p><p>Acude al recuerdo de este oleaje <a href="https://catalunyaplural.cat/es/cuando-podias-criticar-al-comunismo-y-al-sistema-capitalista-a-la-vez/" target="_blank"><em>La invasión de los Ultracuerpos</em></a>. Este es un asunto que ha dado para muchas relatos, publicados unos y llevados al cine otros, que respiraban la atmósfera del macartismo americano y el miedo a lo soviético que, si se rasca un poco, es sencillamente <strong>el miedo al extraño</strong>, al otro. </p><p>Una percepción humana que torna y retorna periódicame<em>nte como las cigüeñas al campanario </em><a href="https://www.poemas-del-alma.com/del-pasado-efimero.htm" target="_blank"><em>del mañana efímero de A. Machado</em></a><em> </em>y que puede tener <strong>una lectura y su contraria</strong>. Porque si el anticomunismo patológico del senador republicano por Wisconsin (1950/56) actuó al más puro estilo represor de brujas, retrocediendo al puritanismo yanqui a <a href="https://www.culturajoven.es/de-salem-al-macartismo-la-historia-real-detras-de-el-crisol/" target="_blank">los tiempos de Salem,</a> es también cierto que el mundo de la cultura supo <strong>doblar el relato</strong> para denunciar la inhumanidad y estupidez que se esconde siempre detrás de la defensa ultramontana de unos valores siempre cuestionables. Sean estos la pureza de sangre en tiempos del barroco español, los mitos de D. Pelayo o Wifredo el Velloso del siglo XIX para refugio de añorantes del imperio inexistente del XX o <strong>el irracional temor a los inmigrantes del facherío del XXI</strong>.</p><p>En los años 50/60, fomentada por la esfera política, EEUU vivió una histeria colectiva por <strong>un hipotético peligro de invasión comunista</strong> que se contagió al resto de aquello que se llamaba mundo occidental. Los más viejos recordarán aquella época con sus recientes bases americanas, su queso amarillo y su leche en polvo. Afortunadamente, la España Grande y Libre estaba protegida por la red de Cristo Rey que aquel genocida bajito distribuyó por el paisaje para que lanzara su bendición nacional-católica y salvara la patria del comunismo. <strong>El tiempo pasa</strong>, la historia rima.</p><p><a href="https://hildyjohnson.es/?p=5926" target="_blank">Una de las versiones más populares, de 1978,</a> con un magnífico reparto, cuenta cómo todo el mundo empieza a sospechar que amigos y parientes <strong>han dejado de ser ellos mismos</strong>. Unas vainas verdes crecen por todas partes y se transforman en cuerpos humanos idénticos a los protagonistas y sus amigos. Espantados tratarán de detener esta amenaza de origen desconocido pero será tarde, intentarán huir del pueblo cuyos habitantes ya han sido suplantados por las réplicas surgidas de las vainas verdes que... ¿<strong>dominarán el mundo</strong>?</p><p>La ciencia-ficción es un relato metafórico que <strong>se presta a interpretaciones</strong>. Puede que alguien de los que, bajo una carpa verde,  andan repartiendo panfletos de odio al extraño (siempre pobre, eso sí), lo explique como una manifestación del <a href="https://elordenmundial.com/que-es-teoria-conspirativa-gran-reemplazo/" target="_blank">"gran reemplazo"</a> con que <strong>un hipotético comunismo</strong> quiere dominar la cultura europea.</p><p>Otros, por contra, inclinarán la narración hacia el cambio ideológico basado en<strong> el individualismo feroz</strong> que parece aspirar a extirpar la base social-demócrata de la convivencia. Todo eso para que una recidiva del corporativismo de los años treinta del siglo XX le abra la puerta, con bandera, banda y música, a los milmillonarios que desde unas nuevas vainas verdes, <strong>dominan la comunicación y la opinión </strong>de una sociedad anestesiada. </p><p>De otra época, anterior a rojos y verdes y desde otros orígenes, los hermanos Grimm recogieron una tradición oral que hablaba de la venganza de <a href="https://elescritor.es/opinion/el-flautista-de-hamelin-y-el-carisma-por-lourdes-justo-adan/" target="_blank">un flautista</a> que resolvió el problema de las ratas que tenía la ciudad alemana de Hamelín en la Baja Sajonia, al que <strong>se le negó el salario pactado</strong>. </p><p>La interpretación generalizada hablaría en primera instancia de la importancia de <strong>la palabra dada </strong>y de los peligros que arrastra su incumplimiento. Pero otros, esos que creen que los cuentos que ahora se cuentan para dormir niños hubo un tiempo que se usaban para <strong>despertar hombres</strong>, plantean otras lecturas. En esto, como en casi todo, la homogeneización blandurria de Disney ha sido letal. </p><p>El cuento, seguramente basado en una realidad histórica que podría tener su fundamento en una emigración masiva centroeuropea, tiene otras lecturas, como por ejemplo <strong>el encantamiento</strong> en que cae la niñez/juventud ante una situación seductora. Una seducción que podría tener su correlato contemporáneo en la mistificación de las pantallas táctiles a las que se consagra tiempo y voluntad y que, como en el cuento, conduce a los niños hacia<strong> una cueva donde desaparecen</strong>. Solo quien no puede llevar el ritmo de la masa, el cojo, el ciego y el sordo, permanecen como reservorio de la esperanza de una sociedad demasiado acostumbrada a seguir al abanderado.</p><p>En esta acumulación de rimas y retumbes en que tropezamos los viandantes del tiempo, convendrá, como siempre,<strong> la lectura, el cine y la conversación</strong> para poder caminar entre mitos y verdades. Tal vez para emprender la huida del individualismo y el desenmascaramiento de los personajes <em>del mañana efímero,</em> esa materialización de cabezas vacías de la que está dotado este país a trompicones que llama a gritos a<strong> la esperanza</strong>.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Jesús Sampériz</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[89405577-05ae-4bd5-b52a-ce7279ab33c0]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 05:00:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Sampériz]]></author>
      <media:title><![CDATA[Ultracuerpos y Hamelín]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Literatura,Cultura,Cine,Comunismo,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi pepita de la suerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/pepita-suerte_129_2139472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/aa829add-996e-4e26-9f82-d1878ba41fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi pepita de la suerte"></p><p>El amor no avisa. No manda una notificación ni se deja encontrar cuando uno lo busca con empeño.<strong> Llega, sencillamente</strong>. Y, cuando lo hace, no pide permiso. Irrumpe, descoloca, reordena prioridades y obliga a mirar el mundo desde otro sitio. Desde un<strong> lugar más vulnerable</strong>, pero también más pleno.</p><p>Hay personas que pasan la vida hablando del amor como si fuera un proyecto. Otras tienen la suerte –porque lo es– de vivir dentro de él sin haberlo planificado. Como quien, sin esperarlo, encuentra una <strong>Pepita de la Suerte en mitad del camino y comprende que ya nada vuelve a ser exactamente igual</strong>. No porque todo sea fácil, sino porque todo cobra sentido. </p><p>Habitar en una dimensión difícil de explicar a quien no la ha pisado. <strong>No es euforia constante ni felicidad impostada</strong>. Es algo más silencioso y, por eso mismo, más profundo. Una especie de calma eléctrica. La sensación de que incluso los días normales tienen una textura distinta. Que lo extraordinario existe, sí, pero que, muchas veces, lo verdaderamente valioso ocurre en lo pequeño. Y en la capacidad natural de convertir ese extraordinario en cotidiano. Ese estado difícil de explicar y fácil de reconocer en el que la vida parece una canción continua. Como si vivieras un estribillo hecho de frases de <strong>Leiva, Marlon y Dani Martín</strong>. Imperfecto, luminoso, honesto. Brutal. </p><p>En una mirada que entiende antes de que hables.<strong> En una risa compartida por algo que a nadie más le haría gracia</strong>. En los mensajes que no dicen nada importante y, precisamente por eso, lo dicen todo. En la complicidad que se construye sin esfuerzo, como si siempre hubiera estado ahí, esperando.</p><p>El amor del bueno no necesita grandes discursos. Se reconoce en los gestos mínimos, en la atención, en el cuidado casi involuntario. <strong>En saber cuándo estar y cuándo dejar espacio</strong>. En celebrar sin ruido y acompañar sin condiciones. En entender que compartir no es perder, es ensanchar la vida.</p><p>Quizá por eso se parece tanto a la suerte. <strong>Porque no se controla, no se merece ni se calcula</strong>. Ocurre. Y, cuando ocurre, lo cambia todo. No el mundo, que sigue siendo caótico, pero sí la forma de estar en él. Como si alguien te devolviera una versión de ti mismo más serena, más consciente, más viva.</p><p><strong>Hay quien vive persiguiendo momentos extraordinarios</strong> y quien descubre que lo extraordinario consiste en tener a alguien con quien lo ordinario importa. En compartir lo cotidiano sin aburrimiento y lo excepcional sin miedo. En caminar con esa certeza íntima de que, pase lo que pase, hay algo –o alguien– que convierte el trayecto en hogar. </p><p>Y quizá de eso va todo. De entender que la fortuna existe, que a veces es grande y brilla sin disimulo. Como una <strong>Pepita de la Suerte</strong> que no solo se encuentra, sino que te acompaña y te enseña a vivir con la música un poco más alta. </p><p>_____________________</p><p><em><strong>Alberto Fandos Portella</strong></em><em> es periodista y director de comunicación y marketing.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b3cad91d-ebc3-4bcc-8b26-28be09c0e1cf]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 05:00:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Fandos Portella]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/aa829add-996e-4e26-9f82-d1878ba41fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="581324" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/aa829add-996e-4e26-9f82-d1878ba41fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="581324" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mi pepita de la suerte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/aa829add-996e-4e26-9f82-d1878ba41fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ganamos nuestra juventud en Malasaña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/ganamos-juventud-malasana_129_2141319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ganamos nuestra juventud en Malasaña"></p><p>En una columna de la librería Tipos Infames, quizá no la has visto, hay una placa pequeña que dice: <em>Entre estos libros dilapidó su tiempo Nano, llenando de luz y alegría a todos aquellos que le conocimos</em>. Nano, Rafael Lasaletta, era amigo mío. Era amigo de todos. No era de Madrid, pero <strong>amaba la ciudad con sus historias.</strong> Era el capitán de su calle, Espíritu Santo, barrio de Malasaña. Era mayor que nosotras. Era, si tuviera que escoger una palabra, un lector. Murió de vida en 2021. Le echo de menos todavía muchas veces, sobre todo, cuando una <strong>página me asalta hermosa en algún libro</strong>. Antes, le hacíamos una foto y la compartíamos en un chat que se llamaba <em>Pan, amor y fantasía</em>, como la película italiana. Éramos tres. La tercera era la escritora Lara Moreno. Ahí se mezclaban las fotos de nuestros niños, paisajes, pantallazos, la literatura. </p><p>El cierre de Tipos Infames se lleva muchas cosas, también nuestro escenario con él. Su despedida. Todas nuestras<strong> salidas cargados de libros y de vino</strong>, tambaleándonos calle abajo hacia nuestras casas. Se lleva el temblor en la voz al leer algunos poemas en su sótano, a mi padre respirando fuerte en la presentación de mi última novela porque me pongo militante, se lleva a mi hijo correteando entre las mesas desde que echó a andar. Se lleva, también, los cientos de lecturas que nos recomendaron Alfonso y Gonzalo, y antes Curro. Una librería es una tienda de libros, pero también es barrio, el que fue nuestro, un punto de luz, una <strong>chincheta en nuestro mapa sentimental. </strong></p><p>Esta semana fuimos a despedirnos de los Tipos Infames, abrazos, buena suerte, la última foto, salir rápido para no acabar de rompernos, que ellos siguen haciendo cajas y en pie y casi todo está bien. A veces, uno no acaba de saber de dónde le viene la pena, si es exterior o interior, y tampoco lo tiene por qué saber. Nos vamos con libros metidos en sus míticas bolsas que dicen:<strong> “Perdí mi juventud en Malasaña”.</strong> Que hayan corrido ríos acusando a los Tipos Infames de <strong>gentrificar Malasaña </strong>es uno de los tiros más errados que recuerdo. Qué tuvieron que hacer. ¿No poner vino? ¿No esperar que les fuera bien? ¿Poner una librería fea? Los que vivimos sus años primeros en aquellas calles sabemos la vida y casa que nos dio ir a encontrarnos allí, a celebrar la escritura cuando tocaba. Pero una tienda es un negocio, y a veces, deja de compensar económica o personalmente, o las dos a la vez. Detrás de los números, se revelan historias. </p><p>Aquel tiempo de Malasaña ya no es el tiempo anterior a este, está más allá. Ese barrio, paseado y odiado por igual, es solo el<strong> espejo donde se refleja un cambio en las ciudades.</strong> Han pasado muchas cosas desde que las observamos transformarse. Han cambiado los comercios, los precios de la vida y la vivienda y los habitantes de sus edificios. Hemos cambiado nosotros también. Me pregunto si aquellos años dos mil fueron sentidos igual por quienes recorrían el barrio en los ochenta y noventa, si mi amigo aceptaba la transformación. Yo misma caminé su dureza de niña y todo era distinto. Pero hoy parece que hubiera cambiado un sistema entero y este no consigamos entenderlo. Supongo que será la ley del capital o ley de vida sin más, como todo aquello que también es infame y no queda otra que tragarlo como puedas. Hay algo que se ha estado rompiendo entre el año 2010 y ahora. <strong>¿Será la juventud?</strong></p><p>No lo escondo: cierra Tipos y me da rabia porque cerramos nosotros también.<strong> Se cierra un tiempo que ya fue. </strong>La última página de un libro que nos gustaba leer. Ya solo me quedará en Malasaña Lola, la mujer de Nano, en su puesto de vigía frente al atardecer que cae sobre Madrid. Leyendo novelas negras o a Camus otra vez. Nos han quitado muchas cosas, se ha arrasado un paisaje,<strong> la ciudad está en los huesos de lo que pudo haber sido</strong>, pero quedamos nosotros, guardianes de, al menos, una posibilidad, en resistencia contra el uniforme global a fuerza de memoria, lo intentaremos sin nostalgia y, quién sabe, quizá volvamos a tomar las calles para alguna rebeldía. Puede que no perdiéramos nada en Malasaña, quizá lo ganamos. <strong>¿Quién dice que sea este un tiempo de derrota?</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[9fc3edd0-b972-424b-baca-70e966207be7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 19:19:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="47486" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="47486" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ganamos nuestra juventud en Malasaña]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Literatura,Obituario,Comercio,Libros,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La República no naufragó y la Guerra Civil no fue inevitable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/republica-no-naufrago-guerra-civil-no-inevitable_129_2136736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4d747a7d-cd31-480c-8dc6-88a34f4f4e7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La República no naufragó y la guerra civil no fue inevitable"></p><p>Debatir es siempre útil y positivo en cualquier ámbito de la vida <strong>y en la ciencia más</strong>. Pero hay que conocer todas las claves y tener toda la información previa. La renuncia de <strong>David Uclés</strong> a un encuentro sobre la Guerra Civil a través de un vídeo difundido en redes sociales ha desatado una batalla académica y mediática, aparte del ruido infernal de insultos en esa barra de bar que es X. El encuentro se enmarcaba en el ciclo Letras en Sevilla XI y se denominaba <em><strong>1936: La guerra que todos perdimos</strong></em>. </p><p>El título es un despropósito que enlazaba con<strong> la corriente reaccionaria mundial</strong> y con otra nacional muy arraigada de equidistancia de —todos fuimos culpables— en la contienda de 1936, que fue un conflicto civil e internacional, aunque esto último se olvida con demasiada frecuencia. La guerra la ganaron los franquistas y se beneficiaron los vencedores. Eso es indiscutible. Lo demás es una tontería que denota una intencionalidad maliciosa<strong> y un sectarismo destacado</strong>. Aunque hay que decir que el pasado miércoles por la tarde los organizadores comunicaron su aplazamiento hasta otoño por "presiones de la ultraizquierda" y para reconfigurar el programa después de las bajas que han tenido.</p><p>Yo voy a exponer mi opinión al respecto como ciudadana<strong> y como historiadora </strong>que no siempre coinciden tras analizar toda la información que se conoce públicamente. En primer lugar, hay que ver quién organiza el evento y quién lo financia. Los promotores son el escritor, periodista y académico <strong>Arturo Pérez-Reverte</strong> y el periodista de Canal Sur <strong>Jesús Vigorra</strong>, que saben de la Guerra Civil lo que yo de ferrocarriles, ahora que todo el mundo es un experto en accidentes ferroviarios y en trenes de alta velocidad. Que se lo digan a<strong> Nacho Abad</strong>, y, sobre todo, <strong>a Héctor de Miguel</strong>, que con su humor ácido e inteligente me alegraba el día con el programa <em>Hora Veintipico.</em></p><p>A continuación, hay que ver quién corre con los gastos y resulta que <strong>es un banco</strong>, motivo suficiente para desconfiar de inicio. En concreto, <strong>la Fundación Caja Sol,</strong> que sufraga actos académicos y culturales, y suponemos que ha dado completa libertad a Pérez-Reverte y a Vigorra para conformar el plantel de ponentes en las mesas y los títulos de esta actividad. Pero también ha respaldado su labor y el programa final antes del escándalo y de las bajas. </p><p>Voy a bolos académicos donde sólo me pagan <strong>desplazamiento y alojamiento</strong>, y a otros donde además recibo remuneraciones que agradezco –aunque ínfimas respecto a lo que se llevará cualquier político de relumbrón por ir a Sevilla–, pero yo soy una humilde historiadora que "predico" de mis investigaciones, como diría mi querido <strong>Julio Aróstegui</strong> (el pasado miércoles hizo 13 años que nos dejó). Me encantaría conocer su ácida y aguda opinión sobre este tema. </p><p>Como ciudadana nunca iría a un acto donde participa José María Aznar, <strong>el de las mentiras del 11M</strong> entre otras lindezas, como ha hecho David Uclés. Tampoco me apetecería ir a un acto donde se incluye a Iván Espinosa de los Monteros, que ha sido<strong> dirigente de Vox</strong>, un partido racista, ultraderechista y antifeminista, entre otras muchas virtudes. Pero, como historiadora, debería sopesar si acepto o no ir a exponer mi discurso, que discrepa de la tónica general del evento. A mí no me han invitado, por supuesto, y aunque algunos dirán que escribo desde la envidia o el rencor, nada más lejos y lo saben quiénes me conocen. Yo he trabajado mucho <strong>sobre la Segunda República</strong> y algo de Guerra Civil (como las editoriales de ambas zonas y el fenómeno del <em>biblocausto)</em>, pero no llego al nivel de especialización de otros ponentes en el tema de la guerra. Así que <strong>mi ausencia está perfectamente justificada</strong>.</p><p>Y, en segundo lugar, hay que analizar la calidad de los ponentes y los títulos de las mesas y de las ponencias. En este sentido, con un rápido vistazo al programa una se da cuenta que <strong>es un </strong><em><strong>totum revolutum</strong></em><strong> </strong>curioso porque vemos a profesionales de la academia muy reputados para hablar de la guerra, como Julián Casanova, Enrique Moradiellos, Zira Box o Gutmaro Gómez Bravo –muchos de ellos, además, buenos amigos míos–, pero también a políticos de todo pelaje, literatos, cineastas ilustres<strong> y gente pintoresca</strong>. Eso da cuenta de los intereses de los organizadores y de la Fundación, aparte de figuras de primera fila de la política, y quizás lo que menos importa es debatir de manera científica, pero<strong> blanquean y elevan el nivel</strong> del acto con la participación de historiadores de prestigio. También convendría saber si cuando ficharon a Uclés o al resto de participantes conocían la inclusión del resto de ponentes y sobre <strong>el cariz del evento</strong> o de sus títulos. Parece ser que no. Algunos incluso han desmentido a Pérez-Reverte cuando dijo que el título iba entre interrogaciones y que había habido un error de imprenta, señalando que<strong> siempre fue una afirmación</strong>, desde el principio.</p><p>Pero seguimos analizando los títulos de las ponencias y mesas redondas y entonces paso <strong>de la sorpresa a la indignación</strong> como profesional de la historia. Así vemos que hay una conferencia a cargo de Juan Pablo Fusi, catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), con el siguiente título:<strong> "¿Por qué naufragó la II República?"</strong>. Resulta una afirmación increíble, ahora me entero de que el régimen republicano fracasó, ni siquiera lo ponen en duda con un título menos capcioso que dejara abierto el tema: "¿Fracasó la República?". Las palabras <strong>no son neutras ni casuales</strong>, lo debería saber bien el académico de la Lengua Pérez-Reverte. Tras años de un avance increíble en la historiografía gracias a la apertura de archivos nuevos, el acceso a documentación desconocida y a las nuevas generaciones que nos hemos incorporado desde la muerte de Franco a este oficio, resulta que hemos llegado en 2026 a la siguiente conclusión: la Segunda República fracasó. Para este viaje no hacen falta alforjas, hemos retrocedido muchos años ya que <strong>eso lo decían el franquismo</strong> y los golpistas de 1936 que se sublevaron e hicieron naufragar la República. La democracia republicana no fracasó,<strong> la hicieron fracasar</strong> unos militares africanistas en connivencia con las potencias fascistas. Mientras yo pido en las clases a mis alumnos que sean rigurosos, les explico que hay que <strong>desmontar bulos y mitos</strong>, y les conmino a que se informen por bibliografía científica y a que no tomen por serio todo lo que aparece en las redes sociales, de un plumazo todo se cae desde ciertos sectores <strong>de la academia</strong>.</p><p>Este título y otros como <strong>"¿Todas las cunetas son iguales?",</strong> cuando hay miles de cadáveres de republicanos tirados todavía en cunetas, bajo el cual van a debatir la exministra Carmen Calvo y Alberto Ruiz-Gallardón (que negó en el Parlamento cuando era ministro de Justicia la contribución decisiva de los socialistas, encabezados por Manuel Cordero, en la aprobación del <strong>voto de las mujeres</strong> durante las Cortes Constituyentes de la Segunda República). O "Noventa años después ¿es posible el diálogo sobre la Guerra Civil española?", con Ester Muñoz –que precisamente <strong>se burló </strong>en el Senado del dinero destinado<strong> a las exhumaciones de las cunetas–</strong>, Antonio Maíllo de IU, María Márquez del PSOE-A (ambos ya se han borrado del evento) o Iván Espinosa de los Monteros, que <strong>justifica la dictadura y el golpe de Estado</strong> de 1936. ¿Qué entendemos por debate? ¿Alguien debatiría de manera seria con un negacionista del Holocausto o con un terraplanista? Quizás deberíamos reflexionar <strong>qué es un intercambio de opiniones</strong> y argumentos de forma respetuosa y rigurosa entre gente especialista, que sabe de lo que habla y aporta algo. ¿Se imaginan un debate científico riguroso entre un médico reputado, un científico que investiga sobre una vacuna <strong>y un tertuliano antivacunas</strong>? ¿O entre un experto en cambio climático y un negacionista del mismo?</p><p>Todas estas cuestiones nos dan idea de <strong>lo tramposo </strong>del debate que han planteado Pérez-Reverte y Vigorra con el patrocinio de la Fundación Caja Sol. Se dan por válidas muchas premisas de la historiografía neofranquista, <strong>mal llamada revisionista</strong>, que son planteamientos de la dictadura remozados con tintes de modernidad. También hay conferencias más serias con títulos más científicos como: “Final de la guerra: fue <strong>una paz o una victoria</strong>”, a cargo de Julián Casanova, o “¿Fue la Guerra Civil una contienda internacional en suelo español?”, de Enrique Moradiellos, aparte de la mesa redonda “El cine y la Guerra Civil española”, con Alejandro Amenábar, Juan Echanove, Sergio Vila-Sanjuán y Pilar Martínez-Vasseur. A mí me gusta <strong>ser justa y rigurosa</strong>. </p><p>En otra nota de prensa de la organización hace dos días, difundida en redes, afirmaron que los profesionales de la historiografía y demás ponentes que mantenían su asistencia debatirían sobre<strong> la inevitabilidad de la guerra</strong>. ¡Cáspita! Ahora resulta además que la guerra era inevitable, no lo sabía. Pero es la lógica siguiente tras afirmar que la República naufragó. <strong>Maniqueísmo y presupuestos franquistas</strong> de manual. Otra cuestión interesante sería saber en calidad de qué van los políticos: de sus cargos y responsabilidades, como ciudadanos que van a dar su opinión pero que no son anónimos, o sólo para dar caché al evento que financia la Fundación Caja Sol y para que sus declaraciones salgan en un canutazo en los telediarios y en una foto en la prensa escrita con el logo detrás de los participantes y así obtenga el patrocinador <strong>una publicidad encubierta</strong>. Sólo faltaría la financiación de la Fundación Juan March y del periódico <em>ABC</em>, que tanto hicieron por el golpe de Estado.</p><p>Yo creo que <strong>es muy loable y necesario </strong>ir a actos de diferente entidad a difundir tus investigaciones, así como debatir con gente que no piensa como tú, pero no con las cartas marcadas <strong>y el árbitro comprado</strong>. Los marcos de este evento son completamente tramposos y en un tiempo de avance de la ultraderecha <strong>conviene no callarse</strong>, por supuesto, sólo faltaba. Pero tampoco deberíamos entrar al trapo en un evento organizado por escritores que no son especialistas en el tema, financiado por un banco y donde van políticos de derecha y ultraderecha que blanquean la dictadura franquista<strong> y justifican el golpe de Estado</strong>. Es mi opinión desde una postura sosegada y respetuosa que pretende contribuir al debate con planteamientos serios y científicos. </p><p>_____________________</p><p><em><strong>Ana Martínez Rus</strong></em><em> es profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ff6fe464-8c0d-4eb1-8790-298be6c3ce0b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 05:01:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Martínez Rus]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4d747a7d-cd31-480c-8dc6-88a34f4f4e7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6792380" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4d747a7d-cd31-480c-8dc6-88a34f4f4e7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6792380" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La República no naufragó y la Guerra Civil no fue inevitable]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4d747a7d-cd31-480c-8dc6-88a34f4f4e7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[República,Segunda República española,Francisco Franco,Franquismo,Literatura,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Liberales de equidistancia selectiva y el ‘caso Montoro’ (que sigue ahí)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/buzon-de-voz/liberales-equidistancia-selectiva-caso-montoro-sigue_129_2136713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c9ea88c3-3b43-4706-a08b-aab38a2a11ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Liberales de equidistancia selectiva y el ‘caso Montoro’ (que sigue ahí)"></p><p>Me pilla el final de la semana fuera de la burbuja de la M-30 madrileña, lo cual se agradece en estos tiempos en los que cada mañana amanece con la caldera informativa a punto de explotar y la desinformativa provocando <strong>explosiones cada cuarto de hora</strong>. A seiscientos kilómetros de la capital las conversaciones son diferentes, y nadie parece estar ansioso de cortar la cabeza a alguien de inmediato, por lo que sea. El sentido común plurinacional parece coincidir en que tanto el <strong>accidente de Adamuz</strong> como el caos que se viene viviendo en las <strong>Rodalies catalanas</strong> merecen una profunda investigación, una exigencia de responsabilidades políticas cuando proceda y una inversión rigurosa que evite catástrofes y ayude a recuperar la confianza perdida en redes de transporte fundamentales. Hágase (sin alharacas, y sin ofender a la inteligencia intentando comparar la gestión del ministro Puente –que estaba allí– con la del ínclito Mazón en la dana –que estaba donde ni él ni Feijóo quieren acordarse–). Así que repaso notas de la semana y elijo dos asuntos distintos –aunque con una línea de puntos que los conecta– y sobre los que me atrevo a escribir unos apuntes, por si a alguien interesan.</p><p><strong>1.-</strong> El académico y superventas <strong>Arturo Pérez-Reverte</strong> suspende las jornadas que había convocado (pagadas por Cajasol) sobre la Guerra Civil porque dice que ha habido presiones de “grupos de ultraizquierda” para que algunas y algunos de los ponentes previstos se retirasen del panel. Todo empezó el domingo, cuando <strong>David Uclés</strong>, autor de <em>La península de las casas vacías</em> y flamante Premio Nadal, anunció que renunciaba a asistir porque no quería compartir cartel con <strong>José María Aznar</strong> o con el ex secretario general de Vox <strong>Iván Espinosa de los Monteros</strong> para hablar bajo un enunciado común que rezaba así: <em>1936: La guerra que todos perdimos</em>. Alegaba Uclés que nadie le informó de ese enunciado ni de otros nombres que predicarían junto a él; que el título correcto habría sido en todo caso <em>La guerra que sufrimos todos,</em><strong> </strong>y que no estaba dispuesto a compartir cartel con esos nombres citados, que no se han cansado de poner “zancadillas a valores democráticos y a medidas que nos conforman como una sociedad democrática y empática”. Al ‘boicot’ de Uclés se fueron sumando Antonio Maíllo, Carmen Calvo y otros participantes anunciados que coincidían en la valoración del escritor ubetense.</p><p>Empezó Pérez-Reverte culpando a “la imprenta” de haberse comido las interrogaciones en el titular de las jornadas, que habría sido <em>1936: ¿La guerra que todos perdimos</em>? No cuela. Y lo sabe perfectamente el experiodista. Nadie publicita un cartel sin que sus organizadores (y patrocinadores) lo aprueben y corrijan como les venga en gana. Primera mentira, más allá de que la colocación de dos interrogantes no hace sino corroborar precisamente el segundo argumento de Uclés para no acudir: la “equidistancia” ante la salvajada de un golpe de Estado que derivó en una guerra incivil que tuvo ganadores –bien arropados por los fascismos europeos que utilizaron España como laboratorio de la Segunda Guerra Mundial– y perdedores, que no fueron/fuimos todos, sino solo los republicanos o simplemente demócratas. Y terminó el inventor del capitán Alatriste (y de muchas más cosas) culpando a “grupos de ultraizquierda” –en referencia a Podemos– de haber <strong>coaccionado a los ponentes para retirarse del panel</strong>. Hay que zamparse muchos hongos de esos alucinógenos para imaginar que Uclés o Carmen Calvo o Maíllo pueden actuar influenciados por lo que diga o no diga Podemos sobre los debates a los que acuden.</p><p>Lo interesante de lo ocurrido es a mi juicio el tsunami de reacciones febriles que se ha producido desde las filas presuntamente “liberales” de la derecha española. Me refiero al tropel de nombres de la cultura y el periodismo que un día andaban cercanos al PSOE o a la órbita de Prisa bajo el <em>cebrianato</em>, después merodearon o incluso encabezaron movimientos supuestamente “regeneradores” como los de Albert Rivera o Rosa Díez (que en paz política descansen) y finalmente lanzan sus homilías desde lugares tan rigurosos y fiables como<em> The Objective</em>. Eso sí: siempre <strong>envueltos en la bandera de un liberalismo que fabrica un odio antisanchista furibundo al tiempo que se escuda en la equidistancia</strong> –como bien denuncia Uclés– cuando se trata de asuntos espinosos para cualquiera que se considere demócrata. Son <strong>equidistantes selectivos</strong>. La Guerra Civil surgió como por esporas después de un régimen republicano corrupto, violento, anticlerical, etc, etc. Un conflicto “entre hermanos” que un día se cabrearon tanto que se liaron a balazos. De modo que estos días das una patada y salen doscientas columnas de opinión en el citado pseudomedio, en <em>ABC</em>, en <em>El Mundo</em>, en <em>El Confidencial </em>o en <em>La Razón</em> dando lecciones de liberalismo e indignándose porque hay rojos peligrosos y sectarios que no aceptan debatir opiniones diferentes. </p><p>No quieren entenderlo porque no les interesa. La derecha presuntamente liberal en España no termina de asumir lo que es obvio para cualquier demócrata –sea azul o rojo o verde– europeo: <strong>para ser demócrata hay que ser antifascista</strong>. Son cualidades que no sobreviven la una sin la otra por mucho que una de ellas se disfrace. La guerra ‘española’ surgió por un golpe de Estado y sus autores fueron responsables de una guerra incivil sangrienta y de casi cuatro décadas de dictadura también sangrienta. Y en estos tiempos de resurrección alarmante de los fascismos –arropados y alimentados por tecnomillonarios con nombres y apellidos– conviene que cada cual se retrate y que desde las filas de los demócratas retratemos a los <strong>embaucadores que se escudan en el falsario prestigio de la equidistancia</strong>. Por mucho que intenten apropiarse de nombres relevantes de la cultura o el periodismo de los años treinta y siguientes. (Recuerdo los cabreos de nuestra añorada <strong>Almudena Grandes</strong> cada vez que alguien osaba ubicar a <strong>Manuel Chaves Nogales</strong> en las filas de la equidistancia). </p><p>Así que ya era hora de plantar un pie demócrata en la pared de los equidistantes que tienden de manera enfermiza –o crematística– a cojear siempre hacia la derecha. No se puede dar carta de naturaleza a ese revisionismo político que solo busca alentar la falsa imagen de que la dictadura fue una simple consecuencia de la violencia republicana. No se puede admitir un marco de conversación en el que antes de empezar a hablar ya te sitúan en la autodefensa y la justificación frente a la manipulación más burda o más sutil de la realidad histórica. </p><p><strong>2.- </strong>Anda tan ocupado el financiadísimo liberalismo español con esas jornadas sobre la guerra civil que no ha tenido tiempo estos días de leer ni de destacar ni de analizar el <strong>auto del juez de Tarragona Rubén Rus Vela, que atiende la petición de la fiscala anticorrupción Carmen García Cerdá</strong> para prorrogar otros seis meses la investigación del llamado <em>caso Montoro</em>, dada la complejidad del asunto, el número de acusaciones personadas y la gravedad de los delitos que se tratan (<a href="https://www.infolibre.es/politica/caso-montoro-investigacion-atascada-aluvion-recursos-diligencias-pendientes_1_2136372.html?utm_source=infoLibre&utm_campaign=b998016e93-email_20260129_ElAdelanto&utm_medium=email&utm_term=0_-6f28f1ba50-%5BLIST_EMAIL_ID%5D" target="_blank">ver aquí</a>). Recordemos, y cito literalmente la página 2 del auto conocido este miércoles: “La investigación ha puesto de manifiesto la existencia de una presunta trama que gira en torno a la mercantil Equipo Económico, que, mediando precio, se dedicaría a <strong>intervenir en el proceso legislativo, moldeando reformas legales a las necesidades de sus clientes”</strong>. El entonces ministro de Hacienda y varios de sus altos cargos se enfrentan al siguiente rosario de delitos nada menores: <strong>cohecho, fraude contra la Administración pública, prevaricación, tráfico de influencias, negociaciones prohibidas, corrupción en los negocios y falsedad documental</strong>. En el sumario ya figuran pruebas documentales de cómo empresas gasísticas redactaban normas que luego aprobaba el consejo de ministros presidido por <strong>Mariano Rajoy</strong> sin cambiar una sola coma, y ahora se trata de comprobar que el despacho de influencias ligado al señor ministro látigo de actores, periodistas, cantantes y otros nombres de la turba progresista a través de la Agencia Tributaria recibía astillas millonarias por los favores otorgados. </p><p>La fiscala que lleva peleando este caso contra la resistencia incluso de sus superiores directos y cierta <strong>dilación en las investigaciones de la en otros casos velocísima UCO</strong> sigue a la espera de los informes reclamados sobre, entre otros aspectos relevantes, el régimen económico matrimonial de Montoro y de sus exsocios (<a href="https://efe.com/espana/2026-01-28/caso-montoro-juez-pide-informacion-regimen-economico-matrimonial/" target="_blank">ver aquí</a>). Nadie conoce mejor los recovecos para engañar al fisco que quienes dictan las normas del propio fisco. Pero además, en este caso, de lo que se trata es de una <strong>privatización directa de la democracia</strong>, puesto que son empresas interesadas en su negocio particular las que dictaban las reglas por las que debía regirse el supuesto “libre mercado” en el que competían. </p><p>A uno se le ocurre que los aguerridos y aguerridas liberales soliviantados porque Pérez-Reverte haya tenido que aplazar las equidistantes jornadas sobre la Guerra Civil podrían rellenar ese tiempo vacío examinando los <strong>impresionantes patadones a la democracia </strong>ejecutados –presuntamente– por el ínclito liberal Montoro y sus secuaces en el ámbito económico y fiscal, y por la trama <em>Kitchen</em> presuntamente dirigida por el liberalísimo y ultracatólico ministro <strong>Fernández Díaz</strong> en el ámbito policial que pronto se juzgará por dedicar la cúpula del ministerio del Interior a espiar a adversarios políticos y a desinformar a la ciudadanía a través de cómicos ‘liberales’ como un tal Eduardo Inda. </p><p>Hay quien sigue sucumbiendo a los aromas cómodos y adictivos de la equidistancia, como si todo el arco político actuara exactamente igual. Que es lo que pretenden instalar, con esa ya manida técnica de Steve Bannon: “<strong>Llenemos de mierda el escenario</strong>”, para que todos parezcan igual de cerdos. Y esos artefactos de la desinformación funcionan, aprovechando además el magma estable de la imbecilidad (y echo mano de otra nota tomada esta semana, nada menos que de una encuesta de “cultura científica”): el 28% de la población cree que <strong>nos han visitado alienígenas y el Gobierno de Sánchez lo oculta </strong>(<a href="https://www.abc.es/ciencia/espanoles-piensa-extraterrestres-visitado-tierra-llegado-luna-20260127000100-nt.html" target="_blank">ver aquí</a>).</p><p>Me quedan dos días lejos de la burbuja del ruido y el espectáculo. Pienso aprovecharlos para buscar pócimas eficaces contra los venenos de la equidistancia y de la estulticia (tranquilidad, no busco brujerías, sino buenas lecturas).</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c375bf92-133f-4233-b643-5cf6e460cd16]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 20:18:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Maraña]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/c9ea88c3-3b43-4706-a08b-aab38a2a11ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="54357" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/c9ea88c3-3b43-4706-a08b-aab38a2a11ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="54357" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Liberales de equidistancia selectiva y el ‘caso Montoro’ (que sigue ahí)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/c9ea88c3-3b43-4706-a08b-aab38a2a11ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Liberalismo político,Literatura,Cristóbal Montoro,Derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Últimos días de Unamuno (y III): olvidado y vilipendiado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ultimos-dias-unamuno-iii-olvidado-vilipendiado_129_2125013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Últimos días Unamuno (y III)"></p><p>El 4 de enero de 1937, tres días después del entierro de <strong>Unamuno</strong>, se celebró el primer Pleno Municipal, anual, del Ayuntamiento de la capital salmantina. Nada más iniciar dicha Junta, el concejal Julio Ibáñez Rodríguez (directivo de la Caja de Previsión Social de Salamanca, simplemente de derechas, sin más) pidió la palabra para intervenir. El alcalde, militar, <strong>comandante Valle</strong>, le interrumpió con severidad, advirtiéndole que si iba a referirse a D. Miguel de Unamuno “recordara que estaba muy reciente (13 octubre del 36) la resolución del ayuntamiento en la que por unanimidad se acordó declarar incompatible a dicho señor con la Corporación. Por lo que debía de abstenerse de hacer manifestación alguna sobre él”. Y, sin embargo, el sr. Ibáñez insistía diciendo que “acato la resolución de la Presidencia, pero con verdadero sentimiento” ante<strong> el gran silencio</strong> del resto de concejales. Pero el comandante Valle le cortó tajantemente otra vez, para dar paso al primer punto del orden del día establecido. No se volvió a hablar más de Unamuno en el ayuntamiento salmantino <strong>durante muchísimos años</strong>. </p><p>Recordemos cómo después de los actos del 12 de octubre en el Paraninfo de la universidad salmantina, las cosas se le complicaron a Unamuno, acusado de traición a la patria, a Franco y su Movimiento nacionalista. Esta “felonía” solía llevar pena de muerte o un castigo de cárcel dura y multa enorme. Le aislaron socialmente, vigilándole en casa y cuando salía a pasear, controlando su teléfono y las cartas –sobre todo– al exterior. Encarcelaron y asesinaron a<strong> amigos y vecinos</strong>. No le dejaban publicar en prensa, etc. Desde esa fecha del 12 octubre ya era repudiado, un apestado, por los militares y la derecha más rancia de Salamanca.</p><p>Aparte de los insultos de tertulianos del Casino de esa tarde del 12, el día 28 octubre le destituyeron como rector vitalicio de la USAL.</p><p>Y en esa moción del 13 de octubre 1936 (posiblemente celebrada antes de la Ordinaria, secretamente) el concejal Sr. Rubio Polo (jefe provincial de los tradicionalistas en Salamanca) propuso, y se aceptó por unanimidad, que se retirara el <strong>acta de concejal </strong>al pensador como consecuencia de su actitud "incongruente, facciosa y antipatriota de ciudadano de honor de la República" durante su intervención en el acto académico del día anterior en el Paraninfo. (Y luego, dicen algunos de sus biógrafos que los hechos del Paraninfo fueron una cuestión banal…)</p><p>Andrés Rubio Polo dijo, además, que Unamuno había incurrido en un caso de "<strong>incompatibilidad moral corporativa</strong>", de "vanidad delirante" y "antipatriota actuación ciudadana". Ahora, en ese plenario, el alcalde, militar, comandante Valle vuelve a recordar lo que hicieron con Unamuno hace unos meses.</p><p>¡Y qué casualidad, ahora, tres días después de que muchos falangistas vitoreaban a Unamuno con el brazo en alto, en el funeral y cuando le sepultaban, ninguno salió a defenderlo,<strong> no dijeron ni “pío”</strong>! Entre ellos, en el funeral y cementerio, estaban algunos de los concejales presentes este día 4 de enero (M. Torres, M. Gil Remírez, próximos alcaldes los dos, y otros; Francisco Bravo también fue alcalde salmantino entre 1941-43. Y a Ramos Loscertales le nombraron concejal en 1937-38 por FET).</p><p>Qué hipocresía más falangelizada la de estos “valentorros” mozalbetes falangistas<strong> lanzando fuertes vítores </strong>al “camarada” ¡Presente! Miguel de Unamuno. Pero no movieron un dedo para defenderlo en el pleno municipal ¡tres días después de enterrarlo con sus emperifollados honores!</p><p>Ya vimos que la Falange Auténtica, con sus intelectuales e intelectualoides, quería rememorar a Unamuno como <strong>uno de los suyos</strong>, como su gran líder y pensador. Pero los falangistas de pistolón y correaje le odiaban tanto como los requetés tradicionalistas, o los de Acción Cívica, etc... Y, por supuesto, los militares.</p><p>Después de su muerte, esos intelectualoides falangistas que escribieron después sus panegíricos (en libros, revistas y prensa) solo querían salvar su “no autoría” del<strong> sospechoso fallecimiento</strong>, natural, de D. Miguel, y perpetuarse como los defensores de los valores unamunianos respecto a la Patria.</p><p>Por último, insistimos, ¿nos tenemos que creer <strong>las falsedades poetizadas</strong> del falangismo del 36, perpetrado inicialmente por dos personajes como Ramos Loscertales y B. Aragón (ambos pertenecientes a la FET (Falange Española Tradicionalista), aupados, arropados, premiados y condecorados, después, por el régimen falangista-franquista? Desde la dictadura de Franco hasta la Transición hemos soportado que una multitud de escritores, periodistas e historiógrafos hayan difundido como potente altavoz esta glosa “fajista” más o menos edulcorada sobre la muerte y entierro de Unamuno. Eran camaradas camisas viejas, o azulonas, como Ridruejo, Laín Entralgo, Eugenio Montes, V. de la Serna, Sánchez Mazas, Giménez Caballero, García Venero, A. Obregón, A. de Foxá, Juan Aparicio, Francisco Bravo y muchos otros… (Manuel García Blanco y A. Tovar, literariamente, sí le vindicarían años más tarde, pero política y socialmente, no. ¿Quizás no pudieron hacerlo <strong>por represalias</strong>?).</p><p>Algunos de estos, élites intelectualoides del falangismo o del franquismo se reconvirtieron años después a un falangismo liberal, católico y humanista, pre-democrático. O sea, cambiaron de "chaqueta",<strong> de ideología política</strong>, poco a poco. Pero ninguno de esos patriotas renegó de la "apropiación flagrante, indebida" de Unamuno por parte de la Falange, en su panfleto falangista iniciado en el prólogo de Loscertales al libro de B. Aragón.</p><p>Todos esos "patriotas" falangistas –que le "homenajearon" en su entierro y funeral, y los de sus "paseos íntimos con él"–, apenas enterrado, se olvidaron de él. Algunos de ellos luego <strong>tuvieron cargos públicos</strong> o funciones de alto "copete" en el régimen franquista… Qué hicieron posteriormente por desterrar los insultos y vituperios, desprecios, contra él, por ejemplo, en la Universidad, en el Ayuntamiento, en el Casino, etc. Nada, absolutamente nada; no movieron un dedo todos esos que le halagaron con brazo en alto y vivas a España y a Unamuno. Y le vitorearon: ¡¡¡Camarada Miguel de Unamuno, <strong>Presente</strong>!!!</p><p>Pocos meses después, tras la Unificación de la Falange en abril de 1937, auspiciada por Serrano Suñer, se olvidaron de él, ya no les interesaba. Y poco a poco Unamuno dejó de ser su referente espiritual y filosófico. Algunos de esos falangistas intentaron reivindicarle <strong>literariamente</strong>, pero solo como escritor para hacer ellos sus investigaciones y escritos, sus libros, sus ensayos… Bueno, para sacar tajada del “famoseo” de Unamuno. Vamos, casi como actualmente: derechos de autor, “buena parné”, y para<strong> escalar puestos</strong> de categoría en la universidad, meritocracia, etc.</p><p>Llama la atención en las descripciones falangelizadas que Aragón chillara como un descosido que él <strong>no lo había matado</strong>, cuando la muerte supuestamente obedecía a causa natural. También nos extraña que ningún vigilante o soldado no diera noticia de tanto ajetreo subir y bajar. Gritos, voces y lloriqueos, ¿y los guardias no se enteraron de nada?</p><p>¡Y eso que vigilaban constantemente a Don Miguel <strong>con orden de dispararle </strong>si este pretendía huir! Y ya el colmo es que no se realizara autopsia alguna (obligatoria por ley), y que el único certificado médico (con varias irregularidades) proviniera de Adolfo Núñez, un exconcejal republicano amigo de Unamuno que ya había padecido duras represalias del nuevo régimen y que en ese momento seguramente se encontraba amenazado. </p><p>Recordemos, <strong>a la mañana siguiente </strong>de la muerte de Unamuno, a las 10, antes del funeral en la Iglesia de la Purísima, se presentó ante el juez municipal, Joaquín Segovia de la Mata, para que firmara la inscripción del Acta de Defunción, realizada por el doctor A. Núñez, con sus errores, tachaduras y rarezas…</p><p>Anteriormente, esa madrugada del 1 de enero de 1937, <strong>once hombres buenos</strong> fueron sacados de la Prisión de Salamanca, para ser llevados a la tapia del cementerio y colocados delante de un pelotón de fusilamiento para ser ejecutados. ¿Razones? Ser fieles a sus ideales y a <strong>la II República</strong>. Habían sido juzgados en un simulacro de juicio, una farsa de un Consejo de guerra sin legalidad alguna, y condenados por “rebelión militar”. Cosa que nunca hicieron. Sería al revés, los rebeldes nacionalistas que los detuvieron sí hicieron rebelión contra la legitimidad de entonces. ¿Eran los 11 fusilados todos unos asesinos y radicales? Eran simplemente legales concejales republicanos de Béjar. También el juez municipal firmó “sui generis” la inscripción del acta de defunción de esos once concejales bejaranos asesinados. Fue un escarmiento de la “fachería” falangista.</p><p>Y una vez más, valoramos la tesis del <strong>asesinato</strong> por un individuo bajo las órdenes de Franco, con o sin la connivencia del falangista-requeté B. Aragón, según Carlos Sá Mayoral (<em>Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de Estado?</em>. Editorial Cuadernos Laberinto, 1924).</p><p><strong>Artículos anteriores: </strong><a href="https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ultimos-dias-unamuno-i_129_2117614.html" target="_blank"><strong>Parte I</strong></a><strong> y </strong><a href="https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/unamuno-nietos-ii_129_1921770.html" target="_blank"><strong>Parte II</strong></a><strong>.</strong></p><p><strong>_________________</strong></p><p><em><strong>Ángel Lozano </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[7b1f4bc1-3620-46e1-806c-30bc53dfb9cb]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 18:20:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Lozano]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="52164" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="52164" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Últimos días de Unamuno (y III): olvidado y vilipendiado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Falange Española y de las JONS,Franquismo,Salamanca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué nos gusta tanto Mariana Enriquez (también a los académicos)?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/gusta-mariana-enriquez-academicos_1_2125248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6c8fbcf5-86e0-4eaf-b883-c96211d3c434_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué nos gusta tanto Mariana Enriquez (también a los académicos)?"></p><p>En estos años la escritora argentina <strong>Mariana Enriquez</strong> (sin tilde) parece estar en todas partes: en las librerías, en los medios de comunicación, en la academia. No es lo habitual que, a un mismo tiempo, se lea y estudie tanto a una escritora que <strong>solo tiene 50 años</strong>.</p><p>Pero su éxito sorprende aún más porque escribe literatura de género, terror fantástico casi siempre, una temática que genera suspicacias en muchos y que ella <a href="https://www.youtube.com/watch?v=IWssRKOByx4" target="_blank">defiende con uñas y dientes</a>. Y la defiende por su interés personal (como lectora es un género que siempre le ha gustado), pero también como punta de lanza de una reflexión de más calado en torno a <strong>su misión en la literatura</strong>, que parece tener muy clara.</p><p>Quienes leemos cuentos conocimos a Mariana Enriquez con <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/los-peligros-de-fumar-en-la-cama/9788433998248/NH_580" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Los peligros de fumar en la cama</em></span></a> (2009) y <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/las-cosas-que-perdimos-en-el-fuego/9788433998064/NH_559" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Las cosas que perdimos en el fuego</em></span></a> (2016). Quienes no leen narraciones breves llegaron a ella con <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/nuestra-parte-de-noche/9788433998859/NH_636" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Nuestra parte de noche</em></span></a>, Premio <strong>Herralde </strong>de Novela en 2019. En 2024 publicó los relatos <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/un-lugar-soleado-para-gente-sombria/9788433922861/NH_735" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Un lugar soleado para gente sombría</em></span></a> y también ha escrito crónicas y ensayos, además de lanzar reediciones de sus novelas anteriores.</p><p>Nacida en Buenos Aires en 1973, es una de las autoras más leídas y valoradas de la narrativa contemporánea en español pero también tiene éxito en otros países, como <strong>Reino Unido o Estados Unidos</strong>. Entonces, ¿a qué viene este interés?</p><p>En primer lugar, a los lectores les gusta Mariana Enriquez por su destreza técnica para resolver las tramas, esquivando los lugares comunes, y también por su habilidad para construir personajes complejos.</p><p>Les atrae mucho su actualización del <strong>terror fantástico</strong>, en la que usa escrupulosamente los elementos del género para crear historias nuevas, no previsibles. Enriquez renueva cada tópico al hacerlo suyo.</p><p>Además, su uso de esas tramas ofrece un enfoque demoledor de los problemas sociales en la actualidad. Cada argumento es parte de un diagnóstico muy bien pensado, que remite siempre al <strong>miedo como una de las emociones más insistentes de nuestro tiempo</strong>. Se ha estudiado ya, por ejemplo, <a href="https://publicera.kb.se/mosp/article/view/6808" target="_blank">cómo trata la violencia machista</a>, <a href="https://www.jstor.org/stable/27339957" target="_blank">el maltrato a los niños</a>, <a href="https://revistas.cientifica.edu.pe/index.php/desdeelsur/article/view/DES-1604-2024-0063" target="_blank">la aporofobia</a>, <a href="https://revistas.uva.es/index.php/castilla/es/article/view/posesion_como_variante_relato_fantasmas_mariana_enriquez" target="_blank">la incomprensión social hacia las víctimas</a>, <a href="https://www.orillas.net/orillas/index.php/orillas/article/view/121" target="_blank">la enfermedad</a> o <a href="https://tallerdeletras.letras.uc.cl/index.php/TL/article/view/3822" target="_blank">el trauma de la dictadura militar en Argentina</a>.</p><p>Con todo, Enriquez no solo tiene éxito entre los lectores. <a href="https://scholar.google.es/scholar?hl=es&as_sdt=0%2C5&q=%22mariana+enriquez%22&oq=%22mariana+" target="_blank">Google Scholar</a> devuelve más de <strong>3.200 resultados</strong> con su búsqueda. <a href="https://www.scopus.com/results/results.uri?st1=%22mariana+enriquez%22&st2=&s=TITLE-ABS-KEY%28%22mariana+enriquez%22%29&limit=10&origin=searchbasic&sort=plf-f&src=s&sot=b&sdt=b&sessionSearchId=9be12fb0fd73bbb78fc25ea56609a8f0" target="_blank">Scopus</a> y <a href="https://www.webofscience.com/wos/alldb/summary/c3614479-41aa-4393-81bc-9590250d7385-018b5aa6e2/relevance/1" target="_blank">Web of Science</a> recogen ya más de <strong>70 artículos </strong>sobre ella (los dos últimos Premios Cervantes, juntos, no llegan a cinco).</p><p>¿Qué es lo que ve el mundo académico en su literatura?</p><p>Valora su poética, su teoría literaria, que es desacomplejada, renovadora, retadora, audaz. También su reconstrucción de su propia genealogía literaria; su propuesta de renovación del canon literario, sin deudas sobrevenidas. <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Nuestra parte de noche</em></span>, por ejemplo, es un verso de Emily Dickinson, traducido por la escritora argentina <strong>Silvina Ocampo</strong>, mientras que <strong>“Las cosas que perdimos en el fuego”</strong> es <a href="https://youtu.be/MGR4U7W1dZU?si=FAnrzSXqd0-KGu-O" target="_blank">el título de una canción de Bastille</a>, la banda <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>indie</em></span> británica.</p><p>Destaca también su papel prescriptor. Enriquez ejerce de introductora y guía de otros autores que le son cercanos o que le gustan, fundamentalmente iberoamericanos y mucho más desconocidos que ella, en un ejercicio que es de proselitismo (por qué no) pero también de crítica literaria y de literatura comparada, aunque sea en primera persona. <strong>Es una lectora abrumadora, certera y entusiasta.</strong></p><p>No hemos pasado por alto ni los lectores ni los académicos la ambición de su escritura. Esta pretende dar una <strong>explicación compleja de la realidad</strong>, sobre todo a partir de su comprensión de algo tan difícil de analizar como el miedo como emoción primaria del sujeto al enfrentarse al mundo.</p><p>Por ejemplo, casi todos sus cuentos fantásticos son historias de fantasmas. De estos, <strong>aproximadamente la mitad narran cómo los personajes son poseídos por espectros que controlan su voluntad, obligándolos a agredirse a sí mismos</strong>. En el plano técnico, esto le permite construir la historia con dos niveles –el real y el fantástico– y sostener una ambigüedad bien consistente que habilita ambas lecturas: pensar que el personaje padece un trastorno mental o que realmente está poseído.</p><p>Pero, al mismo tiempo, abre la posibilidad de plantear un tratamiento más complejo de la víctima, centrado en cómo la perciben y atienden los otros personajes. Al confundirse víctima y agresor en un mismo cuerpo, se vuelve más difícil solidarizarse con el poseído: <strong>para los testigos solo hay un individuo haciéndose daño</strong>. Así, el personaje inicialmente agredido por el fantasma recibe una segunda agresión por la falta de comprensión y el abandono de su entorno, que lo identifica con el atacante. <a href="https://revistas.uva.es/index.php/castilla/es/article/view/posesion_como_variante_relato_fantasmas_mariana_enriquez" target="_blank">La víctima no es reconocida como tal</a>; incluso se presenta ante los demás como una amenaza.</p><p>Lo que hay detrás de estas posesiones es la incomprensión hacia quien sufre, un tema central en su narrativa. En su último libro de cuentos le da otra vuelta de tuerca a esta tesis al proponer también que los fantasmas son sujetos necesitados de cuidado, demandantes de cariño: <strong>ellos mismos son víctimas de una estructura social incapaz de ocuparse de los más vulnerables.</strong></p><p>Sin embargo, que muchos de sus protagonistas sean espectros no encajona la narrativa de Mariana Enriquez en la literatura fantástica. Ella <a href="https://www.youtube.com/watch?v=loS2dhyVJa8" target="_blank">ha dicho</a> que lo que le interesa es narrar el miedo, en cualquiera de sus formas. Y lo hace con una narrativa decididamente liminar: <strong>en la frontera de los géneros, esas zonas tan prometedoras, colmadas de posibilidades pero también de desasosiego</strong>; en <a href="https://www.edicionesampersand.com/product-page/archipi%C3%A9lago-mariana-enriquez" target="_blank">esa franja de tierra de nadie que queda entre los puestos de control</a> (con la fórmula que toma del escritor inglés de ciencia ficción J. G. Ballard). Eso es lo que nos gusta de su literatura: su capacidad para desquiciar la realidad y mostrárnosla más desprevenida.</p><p>______________________________________________________</p><p><a href="https://theconversation.com/profiles/enrique-ferrari-1419789" target="_blank"><em><strong>Enrique Ferrari</strong></em></a> <em>es vicedecano de investigación de la Facultad de Artes y Ciencias Sociales, UNIR - Universidad Internacional de La Rioja. Este artículo se publicó originalmente en</em><a href="https://theconversation.com/es" target="_blank" ><em> The Conversation.</em></a><em> Puedes leer el artículo original </em><a href="https://theconversation.com/por-que-nos-gusta-tanto-mariana-enriquez-tambien-a-los-academicos-269539" target="_blank" ><em>aquí.</em></a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[183818bb-6824-4c2f-8955-f0ae4758a1d5]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 05:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Enrique Ferrari (The Conversation)]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/6c8fbcf5-86e0-4eaf-b883-c96211d3c434_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="46084" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/6c8fbcf5-86e0-4eaf-b883-c96211d3c434_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="46084" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué nos gusta tanto Mariana Enriquez (también a los académicos)?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/6c8fbcf5-86e0-4eaf-b883-c96211d3c434_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La literatura española en el 2025: variedad de géneros y estéticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/literatura-espanola-2025-variedad-generos-esteticas_129_2122979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="LITERATURA"></p><p>El balance anual es un género, llamémosle así, que debe partir de todo tipo de prevenciones y que exige, cuando menos, una excusa: por lo mucho que uno no ha leído, por lo que no ha sabido valorar suficientemente y por los libros a los que no ha conseguido acceder. Sin embargo, cuando uno lleva unos cuantos años escribiendo críticas, entre el olfato que desarrolla y las recomendaciones de otros lectores, de críticos en cuyo criterio confía, no se le suele pasar por alto apenas nada realmente relevante. <strong>El paso del tiempo no ha hecho más que acentuarme este rasgo de vanidad</strong>. Quizá lo primero que debe hacer un crítico sea no atender los diversos cantos de sirena, los muchos reclamos que emiten los editores, los periodistas de las secciones de cultura, y también los críticos (incluidos los escritores que cultivan la crítica, a menudo con escaso talento, a diferencia de lo ocurrido en otras épocas), todos aquellos a los que les marcan el paso.  </p><p>Me centro en la narrativa española, pero hago alguna excepción, como debe ser. Creo que no es necesario que repita que <strong>solo he leído unos pocos libros, quizás unos 35</strong>, por lo que se me han podido pasar algunos importantes, y aun otros que he visto citados con elogios no los he podido leer todavía, pues no me han llegado o no he podido conseguirlos, como son los libros de <strong>Eloy Sánchez Rosillo</strong>, <strong>Enrique Vila-Matas, Angélica Lidell, Ana Merino, Lara Moreno, Lucía Solla Sobral</strong> y <strong>Antoine de Compagnon</strong>. </p><p>En los balances, es necesario jerarquizar los libros, destacar los más importantes. El tiempo dirá si hemos acertado. Del 2025 me han interesado, sobre todo, los cuentos de <strong>Cristina Fernández Cubas</strong> (<em>Lo que no se ve</em>, Tusquets), la novela teñida de memorialismo de <strong>Marcos Giralt Torrente</strong> (<em>Los ilusionistas</em>, Anagrama), los cuentos de <strong>Pilar Adón</strong> (<em>Las iras</em>), la crónica de <strong>Javier Cercas</strong> (<em>El loco de Dios en el fin del mundo</em>, Random House), la mixtura de ensayo y autobiografía de <strong>Antonio Muñoz Molina</strong> (<em>El verano de Cervantes</em>, Seix Barral) y el rescate imprescindible de <strong>Manuel Chaves Nogales</strong> (<em>Diarios de la Segunda Guerra Mundial. 1. Desde París.</em> Ed. de Yolanda Morató). </p><p>Entre los libros de cuentos que he podido leer, me han llamado la atención, en especial, los de <strong>Elvira Navarro</strong> (<em>La sangre está cayendo al patio</em>, Random House) y <strong>Cristina Peri Rossi</strong> (<em>Turbación</em>, Menoscuarto), se trata de dos cuentos y una novela corta; así como los de <strong>Álvaro Pombo</strong> (<em>Cuentos autobiográficos</em>, Anagrama) y <strong>Fernando Aramburu</strong> (<em>Hombre caído</em>, Tusquets). Quiero añadir a lo dicho unas cuantas novelas más: las de <strong>Ramiro Pinilla</strong> (<em>Quince años</em>, Tusquets), la del recientemente fallecido <strong>José María Guelbenzu</strong> (<em>Una gota de afecto</em>, Siruela), la de <strong>Luis Mateo Díez</strong> (<em>La vigía de las esquinas</em>, Galaxia Gutenberg), <strong>Eduardo Lago</strong> (<em>La estela de Selkirk</em>) y <strong>Raúl Quinto</strong> (<em>La ballena azul</em>, Jekyll&Jill), que espero poder leer pronto. </p><p>Siempre he sido lector de los artículos que escriben los escritores en la prensa. Del pasado año, no habría que perderse los de <strong>Julio Camba</strong> (<em>Mis mejores páginas</em>. Ed. de Francisco Fuster), un clásico, <strong>Javier Marías</strong> (<em>Así que pasen treinta años</em>, Alfaguara) y <strong>Almudena Grandes</strong> (<em>Escalera interior</em>, Tusquets).</p><p>También ha sido un buen año para las biografías, autobiografías y memorias. Son buena prueba de ello las de <strong>Carmen Martín Gaite</strong> (<em>José Teruel, Carmen Martín Gaite, una biografía</em>, Tusquets), <strong>Rosa Chacel</strong> (<em>Anna Caballé</em>, <em>Íntima Atlántida</em>. <em>Vida de Rosa Chacel. 1898-1994</em>, Taurus), <strong>Álvaro Cunqueiro</strong> (Antonio Rivero Taravillo, Álvaro Cunqueiro. <em>Sueño y leyenda</em>, Renacimiento), <strong>Rafael Sánchez Mazas</strong> (Maximiliano Fuentes, Sánchez Mazas. <em>El falangista que nació tres veces</em>, Taurus), <strong>Azorín</strong> (Francisco Fuster, Azorín. <em>Clásico y moderno</em>), <strong>Beatriz de Moura</strong> (Carlota Álvarez Maylín, <em>Una curiosidad sin barreras</em>, Tusquets), <strong>Ángel Guinda</strong> (J. Benito Fernández, <em>Las claves de los oscuro</em>), <strong>Andrés Trapiello</strong> (<em>Próspero viento</em>)… Y la biografía novelada de <strong>María Moliner</strong> (Andrés Neuman, <em>Hasta que empiece a brillar</em>, Alfaguara).</p><p>Por lo que se refiere a los epistolarios, que aprecio mucho, entre los últimas que he podido leer me gustaría destacar el mantenido por <strong>Carlos Edmundo de Ory y Rafael Pérez Estrada</strong> (<em>Entre el impacto y la electrocución. Correspondencia. 1987-1990</em>. Epílogo de Salvador García Fernández).</p><p>En otros géneros, quiero recordar los libros de <strong>Max Aub</strong> <em>(¿Dónde está la frontera del aire?,</em> Bonilla y Artigas. Selección y prólogo de Adolfo Castañón), <strong>Julio Llamazares</strong> (<em>El viaje de mi padre</em>, Alfaguara), <strong>Carme Riera</strong> (<em>Gracias. Cincuenta años después</em>, Alfaguara y Edicions 62), <strong>Jordi Canal</strong> (<em>Contar España</em>. <em>Una historia contemporánea en doce novelas</em>), <strong>Juan Cruz</strong> (<em>Secreto y pasión de la literatura. Los escritores en primera persona</em>, de Borges a Almudena Grandes, Tusquets), <strong>Enrique Murillo</strong> (<em>Personaje secundario</em>, Trama), <strong>María Bengoa</strong> (<em>Las damiselas y el escritor</em>, Tusquets; homenaje a Ramiro Pinilla, a través de unas damiselas inventadas, cuyas impresiones están basadas en conocimientos –digamos– reales) y <strong>Carlos León</strong> (<em>La belleza del pintar</em>, Eolas). En el terreno de la poesía, quiero llamar la atención sobre el libro de la argentina <strong>Susana Szwarc</strong>, <em>El Libro (no) de los Salmos</em>, publicado por Hiperión. </p><p>Por lo que se refiere a las revistas, a menudo me preguntan qué publicación literaria leer, que no sea estrictamente académica, suelo recomendar –¡cuántas han ido cayendo por el camino!– las que yo leo con más interés: <em>Turia</em>, <em>Guaraguao</em>, <strong>centrada en la cultura y literatura hispanoamericana</strong>; <em>Quimera</em>, veremos a ver qué supone el cambio de dirección; <em>Cuadernos hispanoamericanos</em>, dedicada sobre todo a la literatura que anuncia su nombre; <em>Piedra de molino</em>, revista poética dirigida por Jorge de Arco; <em>Anáfora</em>, publicación de Creación y crítica, como indica su subtítulo, hecha en Gijón, cuyo último número rinde homenaje al recientemente fallecido Xuan Bello; <em>Ínsula</em>, la más académica de todas ellas, siempre atractiva y exigente (cerró el año con un monográfico dedicado a Ángel González, al cuidado de Araceli Iravedra); y la elegante e imprescindible <em>Litoral</em>, cuyo último número está dedicado a El beso. Y si nos salimos de la literatura, aunque tampoco falte en ella, recomiendo <em><strong>TintaLibre</strong></em>, que edita esta misma casa.</p><p>FundéuRAE ha elegido como palabra del año <strong>arancel</strong>. Yo me habría decantado por <strong>genocidio, menos economicista y más humanitaria</strong>. Pero ni el diccionario de Oxford, que se ha decantado por <em>rage bait</em> (cebo de ira), ni el diccionario de inglés Mirriam-Webster ,que ha optado por <em>slop</em> (la basura que genera la IA), tampoco han hilado demasiado fino... ¿Qué palabra habrán elegido los italianos, los alemanes, los portugueses, los argentinos, mexicanos o estadounidenses? Si alguien lo sabe, que nos lo diga.</p><p>El 2025 ha sido también, una vez más, un <strong>año de festivales</strong>, de representación de la literatura española, barcelonesa, en otro país. El desacierto ha sido semejante al de ocasiones anteriores, quizá por las intromisiones políticas, el desconocimiento, la arbitrariedad y las cuotas: cánceres de las artes en general y de la literatura en particular.  </p><p>Espero que la <strong>celebración en el 2026 de los centenarios de José Manuel Caballero Bonald</strong> (la Universidad de Almería prepara un libro de homenaje, al cuidado de Antonio Lafarque, compuesto por una selección de poemas comentados por especialistas en su obra), <strong>Josefina Aldecoa</strong> y el crítico <strong>Josep Maria Castellet</strong> resulte tan fructífera como los conmemorados en el 2025 en memoria de sus compañeros de generación, que atienda más a los intereses literarios que a los comerciales, al conocimiento que al oportunismo político y al amiguismo. </p><p>Algunos de los textos citados, los he reseñado en estas páginas, en la revista digital <strong>Los Diablos Azules</strong>. A ellos les remito, para que puedan atender un comentario más detallado de los mismos. Otros aparecerán reseñados en las próximas semanas. <strong>Les deseo un mejor 2026.</strong></p><p><strong>_____________________</strong></p><p><em><strong>Fernando Valls </strong></em><em>es catedrático de Literatura española y crítico literario.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[50d82edf-db72-403b-b2cf-47adb7cc1fb0]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 05:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="121084" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="121084" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La literatura española en el 2025: variedad de géneros y estéticas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos León o la extrañeza del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/carlos-leon-extraneza-mundo_129_2122519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CARLOS LEÓN O LA EXTRAÑEZA DEL MUNDO"></p><p>Me alegra que esta llamada <em>Colección de la belleza</em> aparezca en León, lejos de los centros habituales de la edición en España; dirigida, además, por el vallisoletano <strong>Gustavo Martín Garzo</strong>, lo que garantiza su calidad. Entre los títulos publicados, aparecen libros de <strong>Tomás Sánchez Santiago</strong> (<em>La belleza de lo pequeño</em>, que me ha servido para entender mejor el microrrelato); del diarista <strong>Avelino Fierro</strong>; del historiador de la ciencia <strong>José Manuel Sánchez Ron</strong>; de la poeta y profesora <strong>María Ángeles Pérez López</strong>; de <strong>José María Merino</strong> (<em>La belleza de los cuentos</em>, libro que siento no conocer); del poeta <strong>Miguel Casado</strong> o de <strong>Ramón Mayrata</strong>, rey de la magia, por solo citar unos pocos nombres entre los treinta y tres que componen la serie. El hecho de que no solo en Barcelona y Madrid se publiquen buenos libros, que en León, o en Palencia —donde nació la veterana Menoscuarto—, aparezcan editoriales de interés, es una buena prueba de una cierta descentralización del sistema editorial. Sería muy sano y provechoso seguir por ese camino.</p><p>El caso que hoy me ocupa se debe a los buenos oficios de mi hermana Lola, pintora, que es quien ha puesto en mis manos <em>La belleza del pintar</em> (Eolas, León, 2025), de <strong>Carlos León</strong>. El título no habla de pintar, sino del pintar; del arte de pintar, precisa. De este artista he visto un par de publicaciones: <em>Abrosyne</em> (2017), un libro de artista, y <em>The Wrong Garden</em> (2024), una recopilación de su obra. Este último le dio título a la exposición que el pasado año pude ver en la galería Albarrán Bourdais, de Madrid. El caso es que me he quedado con ganas de ver más y de poder ojear los catálogos con mayor detenimiento.  </p><p>Los buenos pintores no siempre saben explicarse, tampoco hay que exigirles tal cosa, pero —acaso— deberían poder esmerarse en la escritura si se deciden a coger la pluma. Pero, en fin, ni los comisarios ni los gestores de los museos y, si me apuran, ni los críticos de arte, con todas las excepciones que se quiera (dos de las mejores son <strong>J.F. Yvars</strong> en <em>La Vanguardia</em>, y <strong>Ángela Molina</strong> en <em>El País</em>), tampoco se valen siempre del lenguaje como debieran. El peor ejemplo es <strong>Borja-Villel</strong>, cuya prosa, además de farragosa, está tan plagada de anglicismos que produce vergüenza ajena. Aunque también los críticos literarios tenemos lo nuestro…</p><p><strong>Carlos León, por su parte, tiene muy buena prosa</strong> y, en este libro, ha sabido barajar a la perfección lo reflexivo, el pensamiento, con lo autobiográfico, siempre dentro de la suma discreción; así como lo ensayístico, lo lírico y lo narrativo; no en vano, intercala una historia (pp. 88-90); con la fascinación por la naturaleza, el impacto que le han causado los bosques, las plantas (los asfodelos, muy presentes, los cuales adquieren protagonismo en la obra de Lorca), y la creación de un —llamémosle— canon propio, valga por una vez el maleado concepto. No solo como pintor posee un mundo propio, sino también como escritor maneja un fraseo personal, con el que a veces se vale de la anáfora, según ocurre en la tercera parte.</p><p>En esa tradición pictórica en la que se inscribe, con muchos nombres y algunas obras concretas, <strong>aparecen los calígrafos y pintores clásicos chinos</strong>, los componentes de la llamada vía excéntrica; los expresionistas abstractos americanos (<strong>Jackson Pollock, Clifford Still, Barnett Newman o Mark Rothko</strong>), junto a <strong>Francis Bacon</strong> (le atribuye a Esquilo una frase — “el olor de la sangre no se me va de los ojos”— que reaparece en <em>Macbeth</em> y en la obra de <strong>Javier Marías</strong>), <strong>Basquiat</strong> (“tal vez, el pintor más extraordinario desde los tiempos de Picasso”, p. 34), los maestros del color negro, “mi color inicial es el negro”, confiesa (<strong>Pierre Soulages</strong>, <strong>Motherwell</strong> o <strong>Ad Reinhard</strong>), además de otros pintores como <strong>Bob Ryman, Soutine y Philip Guston</strong>; o los españoles <strong>Velázquez, Picasso, Miró, Millares y Gordillo</strong>. Por lo que se refiere a los clásicos, en varias ocasiones cita a <strong>Tiziano</strong>, su “Carlos V en Mühlberg”, y, sobre todo, “El desollamiento de Marsias”, de Tiziano, cuadro al que alude varias veces, aunque con distintos nombres (se reproduce en el citado catálogo del 2024). En suma, se trata de sus pintores preferidos. De algunos queda en estas páginas patente, pues no se refiere a ellos en una única ocasión, cuando confiesa cómo, en qué momento y por qué lo influyeron (valga lo impreciso del concepto).  </p><p>En ese mismo catálogo <strong>le rinde homenaje a Perséfone</strong>, hasta en cinco cuadros. La Proserpina en la mitología romana, robada por Hades, era la diosa del inframundo. En nuestro libro reaparece en diversas ocasiones (para nuestro pintor, es una de las cuatro iluminaciones, junto a Eleusis, Dionisios y la “escena pintada en lo más profundo de una cueva impregnada de lo sagrado”, p. 118), para representar el renacer de los frutos y las flores de los campos, pero también aparece como la amada con la que espera encontrarse; no en vano, cierra el texto con ella (p. 134). </p><p>Tampoco faltan alusiones a escritores (<strong>Hölderlin, Nietzsche, Trakl, Lautreamont, Bataille</strong>) o a músicos, como <strong>Gesualdo</strong>. Carlos León es un pintor tan vital como amante de la cultura, de las artes, en sus diversas dimensiones, así como de la naturaleza en sus distintas expresiones. No en vano, en la conversación con María Marco, que citamos al final, confiesa que sus temas son dos: la carne y el paisaje.  </p><p>El libro aparece dividido en cinco capítulos de una dimensión equivalente, cuyos títulos son suficientemente expresivos. Uno de ellos, el del segundo capítulo, se refiere al <strong>seudónimo que ha utilizado</strong> en alguna ocasión, “El monje Corazón abollado”, que en estas páginas reaparece a menudo.</p><p>Las reflexiones sobre la Historia del Arte, el oficio, sobre las palabras, a las que le gusta buscarles las vueltas, y los conceptos, suelen resultar muy atinadas. Al menos, para <strong>alguien como yo que disfruta con la pintura, las artes</strong>, y ha andado de acá para allá, por el mundo que le ha sido asequible, pero que nunca ha perdido la condición grata de considerase un mero aficionado, un entusiasta de las artes y, en especial, de la pintura.  </p><p>La belleza, en sus distintas vertientes, no solo marca toda esta colección de libros, sino que ocupa buena parte del título en el que nos hemos centrado, y aparece y reaparece con frecuencia a lo largo de sus páginas en diferentes contextos. Cuando nos habla de los colores, insiste en su especial querencia por el negro. A este propósito, a <strong>María Marco</strong> le comenta que tiene una decena de cuadros en negro puro.</p><p>Sea como fuere, el libro puede leerse también como una <em>meditatio mortis</em>. El caso es que para entender la obra de un pintor, y de un escritor, es conveniente conocer de dónde viene, cuál es su tradición, que diálogo ha mantenido con los artistas que lo han antecedido y qué papel han desempeñado en su trayectoria artística. <strong>Carlos León nació en 1948</strong> y, antes de instalarse definitivamente en España, vivió en París y Nueva York. Y en esas ciudades, viendo las obras de los grandes clásicos y de los mejores contemporáneos, fue forjándose su visión del mundo, comprendiendo la forma en que la mano debía recorrer el lienzo. </p><p>En un momento dado, su estado salud parece empujarlo a hacer un balance: “Hasta aquí hemos llegado (…) Y confieso que el precio ha sido alto. A menudo, muy alto. Y qué alto volé también, y<strong> fui dichoso, construyendo momentos que quedaron convertidos en pintura</strong>” (p. 85). Quizás haya logrado en sus obras la fosforescencia de las luciérnagas, valga la expresión que él mismo utiliza. Por lo demás, se declara librepensador, acaso lo único honesto que se puede ser hoy. </p><p><strong>P.S.</strong> <em>Para un mejor conocimiento de las ideas del pintor, les aconsejo que lean la entrevista que le hizo María Marco en El Cultural, 1/XI/2025, pp. 26-29, a la que nos hemos referido en un par de ocasiones.</em></p><p><em>________________</em></p><p><em><strong>Fernando Valls </strong></em><em>es catedrático de Literatura española y crítico literario. </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[13ce5b55-7c9c-44d8-bc18-08e355641689]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jan 2026 05:00:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="121084" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="121084" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Carlos León o la extrañeza del mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Literatura,Libros,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arte sin salir de casa: algunas recomendaciones bibliográficas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/arte-salir-casa-recomendaciones-bibliograficas_1_2121834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cadbffb7-6a8a-4c8f-918b-fd224dc2bcad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arte sin salir de casa: algunas recomendaciones bibliográficas"></p><p>El arte tiene muchas formas de metérsenos por los ojos: también, a través de los libros. Considerando la agotadora socialización que conllevan estas fechas tan señaladas, esta semana hemos acordado no reseñar ninguna exposición —las calles están atestadas y el más manso puede padecer una crisis de ansiedad si sale al centro de cualquier ciudad— sino enhebrar algunas <strong>recomendaciones bibliográficas esenciales</strong> para aquellos lectores a los que, a fuerza de incordiarles semanalmente, les hayamos despertado el gusanillo por la cosa artística.</p><p>Empecemos por un clásico, el fantástico tocho de <em>La historia del arte</em> de E. H. Gombrich. En su última edición, el volumen abulta casi setecientas páginas. Ni con el doble podría hacerse un repaso mínimamente completo de lo que el arte ha sido (piensen en cuantísima gente, a lo largo de los siglos, ha cogido un pincel o un buril); felizmente, E. H. ni lo intenta. "Este libro se dirige a todos aquellos que sienten la <strong>necesidad de orientarse en un terreno fascinante y extraño</strong>. Desea mostrar a los recién llegados a él los yacimientos de este terreno sin abrumarles con pormenores; confío en facilitarles algún orden inteligible dentro de la abundancia de nombres, épocas y estilos que colman las páginas de las obras más ambiciosas, y prepararles así para que consulten libros más especializados", escribe el autor en el primer prólogo de la obra, publicado en 1950.</p><p>La fecha, claro, es decisiva: no esperen encontrar aquí nada particularmente contemporáneo (en los últimos setenta y cinco años, alguna cosilla se ha innovado). Con todo, <strong>la prosa de Gombrich es agradable y el libro sirve para armarse un esquema elemental</strong> del que colgar conocimientos más precisos sobre tal o cual estilo o autor. Para completar los años que le faltaron al buen Gombrich pueden recurrir a <em>Arte desde 1900. Modernidad, antimodernidad, posmodernidad</em>. El tomo —aún más voluminoso que el anterior— describe, año a año, los sucesos artísticos fundamentales del siglo XX. No es, la verdad, una lectura muy amena, pero sí mucho más precisa. Sus autores son Hal Foster, Benjamin Buchloh, Rosalind Krauss y Yve-Alain Bois, <strong>cuatro pesos pesados de la historia del arte contemporáneo</strong>. Y si, terminado el ladrillo, quisieran reencontrarse con alguno de estos autores, vayan al célebre <em>La posmodernidad</em>, una colección de artículos compilados por el mentado Hal Foster y en el que se encuentran algunos de los textos más influyentes (artisticoteóricamente hablando) del siglo pasado, como <em>La escultura en el campo expandido</em> de Krauss. </p><p>Si lo que les interesa son las vanguardias, pueden ir directamente a <em>Las vanguardias artísticas del siglo XX</em>, de Mario de Micheli. El libro dedica sus primeros capítulos a perfilar <strong>cómo andaban las cosas a finales del XIX</strong> y cómo la crisis del modelo estético del romanticismo terminó por alumbrar toda esa retahíla de ismos que tantas alegrías nos ha dado: fauvismo, expresionismo, dadaísmo, surrealismo, cubismo, futurismo, etcétera. Además, el ejemplar recoge en sus apéndices los manifiestos de las distintas vanguardias, lo que resulta utilísimo si van a meterse en esas harinas. También, sobre el mismo periodo, les recomendaría <em>La época de los banquetes</em>, de Roger Shattuck, que rastrea los orígenes de la vanguardia en Francia, desde la muerte de Víctor Hugo hasta el estallido de la Gran Guerra. Permítanme engolosinarlos con un fragmento de sus primeras páginas:</p><p>"El banquete se había convertido en el rito supremo. La capital de la cultura del mundo, que creaba las modas en el vestir, las artes y los placeres de la vida, celebraba su vitalidad en torno a una larga mesa cargada de comida y vino. Parte del secreto de la época radica en ese aspecto superficial. El ocio de la clase alta —debido no a una jornada de trabajo más corta, sino a que los propietarios pura y simplemente no trabajaban— produjo una <strong>vida de ostentación, frivolidad, buen gusto y relajación moral</strong>. La única barrera para el adulterio desenfrenado era el corsé de ballena; más de una esposa descarriada, cuando regresaba ante su cochero […] tenía que ocultar bajo su abrigo el hato de ropa interior que su amante no había tenido habilidad para ajustar otra vez a su torso.</p><p>[…] Ningún otro período tan breve de la historia ha visto el <strong>surgimiento y la caída de tantas escuelas, camarillas e ismos</strong>. En medio de esa agitación, el elegante fenómeno del salón decayó tras un último florecimiento efímero. El café pasó a primer plano, la intranquilidad política estimuló la innovación en las artes y la sociedad dilapidó sus últimos vestigios de aristocracia. El siglo XX no pudo esperar quince años para la fecha de su advenimiento; <strong>nació gritando en 1885</strong>".</p><p>Hasta ahora venimos señalando obras firmadas por historiadores o teóricos, pero, contra lo que pueda parecer, hay artistas que también escriben. Si les interesa este formato, pueden acudir a las obras de <strong>Kandinsky</strong> (<em>De lo espiritual en el arte, Punto y línea sobre el plano</em> o <em>El jinete azul</em>), los Escritos sobre arte de <strong>Rothko</strong>, las Cartas a Theo de <strong>Van Gogh</strong>, por mentar tres o cuatro.</p><p>Yendo a la fotografía, es imperativo que se hagan con un ejemplar de <em>La cámara lúcida</em> de Roland Barthes ("Diríase que, aterrado, <strong>el Fotógrafo debe luchar tremendamente para que la Fotografía no sea la Muerte"</strong>) y <em>Sobre la fotografía</em>, de Susan Sontag. De la autora norteamericana también puede interesarles <em>Contra la interpretación</em>, utilísimo para desquitarse de esa tediosa manía de interrogar a las obras de arte por su significado.</p><p>Quisiera terminar este elenco de libros fundamentales con algunas referencias patrias, que de todo quiere el cuerpo. Hace un par de años, <strong>Estrella de Diego</strong> publicó su particular paseo por el Prado —ejercicio habitual entre los intelectuales españoles—, titulado <em>El Prado inadvertido</em>. Al recorrer la pinacoteca descubrirán que frente a La bacanal de los Andrios de Tiziano hay un banco dedicado a la memoria de <strong>Ángel González García</strong>, uno de los observadores más sagaces que ha tenido el arte español. De él, les recomiendo dos obras monumentales (<em>El Resto. Una historia invisible del arte contemporáneo</em> —que ganó el Nacional de ensayo— y <em>Pintar sin tener ni idea</em>) y una chuchería amenísima (<em>Roma en cuatro paseos</em>). De uno de sus coetáneos, Quico Rivas, pueden adquirir <em>Cómo escribir de pintura sin que se note</em>. Y si les parece que la historia del arte nos ha quedado un poco machuna (algo de razón tendrán), háganse con <em>Historias de mujeres</em>, historias del arte de Patricia Mayayo.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[67a75810-5eb9-44f1-9310-a95229f65109]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jan 2026 05:01:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/cadbffb7-6a8a-4c8f-918b-fd224dc2bcad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3936840" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/cadbffb7-6a8a-4c8f-918b-fd224dc2bcad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3936840" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Arte sin salir de casa: algunas recomendaciones bibliográficas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/cadbffb7-6a8a-4c8f-918b-fd224dc2bcad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Últimos días de Unamuno (y II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ultimos-dias-unamuno-ii_129_2120196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Últimos días de Unamuno"></p><p><strong>¿Muerte natural o asesinato?</strong> </p><p>En la guerra civil española, Bartolomé Aragón coordinó, en un tiempo, el área de Prensa y Propaganda del régimen franquista en Huelva, y allí y era jefe de Falange en la zona. Fue el <strong>único que vio morir a Unamuno</strong> en la nochevieja de 1936.</p><p>Ramos Loscertales fue brevemente rector de la universidad de Salamanca, (1930-31). Y luego, después de la destitución del filósofo vasco-castellano, fue <strong>decano “perpetuo” de Filosofía y Letras</strong>, y “rector de hecho” durante la guerra civil del 36, e incluso unos años más.</p><p>Ambos, <strong>Aragón y Loscertales</strong>, conocían perfectamente el valor mediático del famoso prólogo que escribieron “Cuando murió Unamuno” para un ensayo del entonces joven profesor Aragón: “<em>Síntesis de economía corporativa</em>” (enero-junio 1936). </p><p>Una presentación edulcorada, que <strong>ensalzaba a Unamuno como un patriota defensor de la España franquista</strong>. Todo para ´tapar´ lo que ya “corría” por la ciudad (que el rector vitalicio, Unamuno, había sido asesinado (envenenado, o de otras formas más violentas…) Por cierto, ese texto, preámbulo, ¿qué tenía que ver con el contenido del libro sobre el corporativismo económico? Nada; quizás querían ocultar los motivos ocultos del asesinato de Unamuno, aunque Bartolomé Aragón no hubiera sido su autor material.</p><p>Uno, R. Loscertales, representaba oficialmente a la USAL (y a la Falange) para evitar implicar al rector Madruga y a la Universidad. Y otro, B. Aragón, representante del Falangismo-requeté, no el de pistolas y correaje, sino la <strong>Falange Auténtica “joseantoniana”, la de los “intelectualoides”</strong>.</p><p>La puesta en escena de cómo B. Aragón es el asesino de Unamuno –según las teorías de Menchón y G-Jambrina, muy dados a lo cinematográfico y novelesco–, no está muy clara. “Patinan” mucho. <strong>¿Era realmente Aragón un asesino, un matón?</strong> ¿Hay indicios de ello en sus varias entrevistas en años posteriores? En los ochenta o noventa, no. Ni con A. Heredia (a finales de 1996 y principios de 1997); ni con Elías Díaz ni con A. Pérez Mateos, ni con Latapié.</p><p><strong>¿Cómo lo mató? ¿Con una inyección letal vía aguja en el cuello? ¿Asfixiándole?</strong> ¿Y eso lo pudo hacer solo sin ayuda? Los vigilantes de la puerta de su casa ¿no oyeron –o vieron– los gritos y voces que la asistenta Aurelia sí oyó? ¿No sintieron los correteos de la vecina Pilar ni de su hija María de una casa a otra? ¿Ni más tarde se enteraron de que subió su hija Felisa y su nieto Miguelín, que venían de ver los belenes navideños, con el alboroto que se preparó en casa? ¿No vieron subir al médico Adolfo Núñez? ¿Ni tampoco advirtieron cierto griterío y ruidos cuando llegaron sus hijos Pablo y Rafael y algún vecino? Los guardias ¿no oyeron nada ni vieron nada extraño? <strong>¿Ningún ruido, voces, lloriqueos, gritos, ajetreo de subir y bajar? Nada</strong>; no oyeron nada, ni informaron de nada a sus jefes. Y eso que Aragón estaba gritando por toda la casa: “¡Yo no lo he matado; yo no!” Y luego bajó a la farmacia, y volvió a subir con la misma cantinela... ¡Increíble!</p><p>Está claro que aquí el <em>falangelizado</em> relato de Loscertales y Aragón <strong>flojea en todo lo que narra sobre lo que ocurrió esa tarde de año viejo del 36</strong>. Fue un invento falangista para tapar otra historia más tétrica y cruel: el asesinato de Miguel de Unamuno. </p><p>Y <strong>ya de mayor, B. Aragón “chocheaba” sobre el tema</strong> y se contradecía continuamente si no se leía el manuscrito suyo antes de las entrevistas.</p><p><strong>M. Rudd</strong> ya advirtió (1959-63 en <em>The Lone Heretic</em>) que había algo extraño en la presencia de Aragón en casa del exrector el último día de su vida. Luego insinúa algo más que sospechas.</p><p><strong>Mechón y G. Jambrina</strong> (2022-23) afirman que el autor, asesino, fue B. Aragón. Sin embargo, <strong>Carlos Sá Mayoral</strong> (1924) demuestra que el crimen lo cometió un agente del SIM (Servicio de Inteligencia Militar), por orden de Franco. Eso sí, con B. Aragón presente. (“<em>Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de Estado</em>?”. Editorial Cuadremos Laberinto, 1924).</p><p>Y luego están los <strong>defensores de “una muerte natural, repentina e imprevista”;</strong> son entre otros: Severiano Delgado, Francisco Blanco, Luciano G. Egido, Trapiello, etc. etc. </p><p>Los <strong>Rabaté</strong> navegan entre dos aguas: “Hay dudas sobre su muerte, pero no existen pruebas que demuestren que hubiera sido asesinado” ¡Y eso que eran asesores de Menchón en su documental <em>Palabras para un fin del mundo</em> (2020)!</p><p>De B. Aragón, lo más sorprendente fue que <strong>nunca dio muestras de que pudiera haber sido el responsable</strong> del asesinato (por orden de algún superior o no). No mostró remordimiento, y nunca, que se sepa, pidió perdón a la familia de Unamuno, ni por carta ni en sus famosos y extraños escritos inéditos “<em>Raíces de España</em>”.</p><p>Nada de arrepentimiento por haber provocado, al menos, un <strong>fuerte altercado</strong> <strong>en el estado de ánimo de Unamuno</strong>, que provocó, según la teoría <em>falangelizada</em>, la posible muerte súbita, natural y repentina.</p><p>B. Aragón fue, antes y después de la guerra civil, un facha españolista que amaba a su patria a su peculiar manera. Y fue <strong>condecorado posteriormente</strong> durante la dictadura franquista, y premiado con altos cargos públicos. ¡Hasta tenía un marquesado!</p><p>Nosotros <strong>valoramos la muerte de Unamuno por asesinato cruel</strong> a través de una asfixia o la fractura del cuello por detrás, al estilo del garrote vil. Eso hizo que sus pies se movieran hacia delante, metiendo las zapatillas en el brasero, que se quemaban, y olían, chamuscadas, a un fuerte tufillo.</p><p>Luego, <strong>Aragón salió corriendo y gritando: “¡Yo no lo he matado; yo no!”</strong> Pero si nadie le había imputado aún... A no ser que estuviera diciendo “sinceramente” que él no lo mató, que fue otro: el agente del SIM (en las teorías de Carlos Sá).</p><p>Las comisiones de estas universidades que están analizando las extrañas circunstancias de su muerte (¿asesinato?) deben tener en cuenta los siguientes temas. Uno, indagar si fue asesinado y cómo, por el propio B. Aragón, y si este era el único presente esa tarde con él. Otra, apoyando las tesis de Carlos Sá (y otros autores que mantenemos lo mismo), comprobar que <strong>fue asesinado por orden de Franco</strong>, a través de un agente del SIM, por asfixia o por fractura del cuello. En este caso, B. Aragón acudió más como de comparsa, bien obligado o amenazado o lo que sea.</p><p>También se deberánººº indagar, dadas las circunstancias y si se exhuma el cadáver, las <strong>diversas opciones de asesinato</strong>, o no: la de la asfixia o la fractura del cuello… O la improbable del envenenamiento. O como decían Menchón y Jambrina, la inyección letal vía aguja en el cuello por parte de B. Aragón</p><p>Y estas comisiones deberían valorar todas estas cuestiones antes de reclamar una posible necropsia del cadáver de Unamuno. Porque esta resolución es un gran paso jurídico, legal, y ´humano´, muy arriesgado para la familia. <strong>Y a lo mejor, el cadáver de D. Miguel está ya en muy mal estado</strong> y no se puede detectar nada con rotundidad.</p><p>____________________</p><p><em><strong>Ángel Lozano </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre</strong></em>. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[92c0256d-2269-4114-af44-0acf7d2d2773]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 05:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Lozano]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="52164" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="52164" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Últimos días de Unamuno (y II)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Literatura,Francisco Franco,Dictadura,Falange Española y de las JONS]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Últimos días de Unamuno (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ultimos-dias-unamuno-i_129_2117614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Desde hace muchísimos años, desde la dictadura franquista hasta casi nuestros días, la versión oficial asegura que <strong>Miguel de Unamuno falleció el 31 de diciembre de 1936</strong>, en su casa de calle Bordadores de Salamanca, de un “accidente cardiovascular” (digamos subrepticiamente), mientras conversaba con el falangista Bartolomé Aragón.</p><p>Esta versión ha sido muy criticada últimamente como un<strong> relato falangelizado, edulcorado y engañoso</strong> para ocultar un posible crimen de Estado.</p><p>Ya en el libro <em>La doble muerte de Unamuno </em>(Capitán Swing, 2021), del profesor de la USAL Luis García Jambrina y el cineasta Manuel Menchón, se plantean<strong> numerosas incógnitas sobre la muerte del escritor.</strong> Incluso, ya antes. Menchón insinuó más o menos lo mismo en su documental <em>Palabras para un fin del mundo</em>, en 2020.</p><p>Pero estos autores siempre hablan de que “‘no es un libro de historia ni un trabajo académico, sino un<strong> cruce de crónica y reflexión</strong>, indagación histórica y biográfica, y recreación literaria;<strong> no son verdaderos ensayos</strong>”.</p><p>Aunque ellos afirman “que existe la posibilidad clara de que Unamuno fuera asesinado. Y los perpetradores, temerosos de una propaganda internacional muy desfavorable, como sucedió tras la muerte de Lorca en agosto, habrían <strong>camuflado su crimen como una muerte natural</strong>”. </p><p>Carlos Sá Mayoral, en su ensayo <em>Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de Estado? Henry Miller y Francisco Franco en la desaparición del escritor </em>(editorial Cuadernos del Laberinto, 2023), va más allá y <strong>pone el techo de la investigación más alto</strong>. Añade que Unamuno fue asesinado por un miembro del SIM (Servicio de Investigación Militar) ordenado por Franco. </p><p>Claro, que el falangista-requeté B. Aragón tuvo que presenciar tal asesinato, obligado, para<strong> poder ser testimonio posterior en un relato falangelizado de muerte natural</strong>, imprevista y repentina. Es más, negamos, como Carlos Sá, la autoría criminal de B. Aragón, pero no su presencia ni las posibles implicaciones en el asesinato.</p><p>La causa del fallecimiento fue, según el parte médico del doctor Núñez, "una hemorragia bulbar". Es decir, la rotura vascular de su bulbo raquídeo. Un diagnóstico muy discutible, pues es imposible de asegurar (lo*)<strong> sin haber practicado una autopsia</strong> que el médico no vio necesaria, dice, dados los antecedentes del paciente. Hay muchas dudas sobre este certificado de defunción, del que solo se encuentra una mala copia con tachaduras y errores…</p><p>Sugiere Carlos Sá que, más bien, hubo<strong> asfixia o fractura del cuello</strong>, por detrás, al estilo del típico torniquete del garrote vil. En todo caso, la causa de fallecimiento tal vez fuera, por tanto, imperceptible para los presentes.</p><p>Ya hubo antecedentes de biógrafos, como el matrimonio Rabaté, que <strong>mencionaron los "rumores insistentes" sobre el posible envenenamiento de Miguel de Unamuno</strong>. En la ciudad salmantina esos runrunes ya corrían durante la misma tarde-noche de su muerte y días posteriores.</p><p>Últimamente se han creado dos grupos de trabajo de investigación universitarios para poder analizar todo ese material y<strong> ver la posibilidad de una necropsia.</strong> Estos pertenecen, unos a la universidad de Salamanca (GTC) y otros a la universidad del País Vasco, EHU. Las comisiones son interdisciplinares y pueden generar un estudio muy completo del tema.</p><p>Los restos de M. de Unamuno están el <strong>nicho 340,</strong> galería san Antonio, en el cementerio San Carlos Borromeo de Salamanca. </p><p>Con todas las precauciones debidas y pasos legales a dar, estos dos grupos de investigadores se están planteando tres cuestiones fundamentalmente. Una, que el resultado de la necropsia sea el confirmar que hubo <strong>violencia en la muerte.</strong> Otra, que no la hubo. Y una tercera, que no se pueda descubrir nada dado el estado del cadáver de don Miguel.</p><p>En todo caso, atribuir violencia en la muerte de Unamuno tiene, para estas comisiones investigadoras, dos caminos. Uno, indagar si fue asesinado y cómo, y si B. Aragón era el único presente esa tarde con él. Otra, apoyando las tesis de Carlos Sá (y de otros autores que mantenemos lo mismo), comprobar que fue <strong>asesinado por orden de Franco</strong>, a través de un agente del SIM. En este caso, B. Aragón acudió más como de comparsa, bien obligado o amenazado o lo que sea.</p><p>También indagarán, dadas las circunstancias y si se exhuma el cadáver, sobre las<strong> diversas opciones de asesinato, o no</strong>: la de la asfixia o la fractura del cuello… O la improbable del envenenamiento. O, como decían Menchón y Jambrina, la inyección letal vía aguja en el cuello. Pero insiste Carlos Sá en su libro-ensayo en que existen claros atisbos de asesinato por el agente del SIM.</p><p>Si se unificaran esfuerzos entre esas dos comisiones universitarias de la USAL y EHU, conjuntamente con los autores de las últimas tesis sobre<strong> la muerte de Unamuno</strong>, se andaría mucho recorrido en ese sentido.</p><p>Unos tienen los medios, otros tienen las ideas y los análisis de material sensible. Y el prestigio investigador y creativo, otros. Es una iniciativa muy loable aclarar si hay indicios de criminalidad en la muerte del rector vitalicio de la USAL <strong>después de tantos años de que nos pretendieran hacer creer las patochadas del relato falangelizado</strong>, dictado por B. Aragón y escrito por Ramos Loscertales, uno falangista-requeté y el otro de la Falange tradicionalista, y puro y servil franquista.</p><p>________________________</p><p><em><strong>Ángel Lozano</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c4665619-63ca-422c-b72c-beec5b149eee]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Dec 2025 05:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Lozano]]></author>
      <media:title><![CDATA[Últimos días de Unamuno (I)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Literatura,Francisco Franco,Dictadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crudivorismo, milenial o loguearse, nuevas palabras del diccionario de la RAE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/crudivorismo-milenial-loguearse-nuevas-palabras-diccionario-rae_1_2114673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dcf1636c-1f8e-4cf1-baa9-5eb31200ca03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crudivorismo, milenial o loguearse, nuevas palabras del diccionario de la RAE"></p><p><strong>Crudivorismo, loguearse, microteatro, milenial o turismofobia</strong> son algunos de los términos que se acaban de incorporar al <strong>Diccionario de la Lengua Española </strong>(DLE), cuya última actualización, la 23.8.1, se ha presentado este lunes en la sede de la <strong>Real Academia Española</strong> (<a href="https://www.infolibre.es/temas/rae/"  >RAE</a>).</p><p>Esta actualización, con <strong>"menos pretensiones"</strong> que otros años, es un avance de la publicación del nuevo diccionario, la edición 24, <strong>"mucho más renovada y amplia"</strong>, en la que está trabajando la RAE, según ha avanzado su director y presidente de la <strong>Asociación de Academias de la Lengua Española</strong> (ASALE), Santiago Muñoz Machado.</p><p>La edición 24 se presentará, previsiblemente, en noviembre de 2026, ha señalado Muñoz Machado, acompañado en la presentación por la responsable del Instituto de Lexicografía, Elena Zamora.</p><p>Hacer un <strong>simpa </strong>(España) o un <strong>pagadiós </strong>(Argentina), para irse sin pagar lo consumido en un establecimiento; <strong>marcianada</strong>, en un sentido coloquial como extravagante, raro o disparatado; <strong>comecocos</strong>, en alusión al videojuego, o biblia como el documento que contiene la línea argumental y personajes de una serie, son otras de las novedades.</p><p>También del lenguaje coloquial se reconoce una acepción nueva de <strong>brutal</strong>, con el significado de magnífico o maravilloso; <strong>chapar</strong>, en el sentido de cerrar un establecimiento, <strong>farlopa </strong>como cocaína o el acortamiento eco para denominar una ecografía.</p><p>La expresión<strong> juguete roto </strong>se agrega con el significado de persona que, tras haber alcanzado la fama, pierde su popularidad y queda social o profesionalmente relegado. Y <strong>buitre</strong>, como persona que persigue a otra para mantener una relación sexual pasajera.</p><p>Muchas de las incorporaciones proceden del ámbito de internet y las redes sociales, como <strong>login y loguearse</strong>, para acceder mediante una identificación y contraseña a una web o sistema informático. Algunas de ellas lo hacen como extranjerismos crudos, es decir, que deben escribirse en cursiva, según la RAE: <em><strong>gif</strong></em><strong>', </strong><em><strong>hashtag</strong></em><strong>, </strong><em><strong>mailing</strong></em><strong> y </strong><em><strong>streaming</strong></em>.</p><p>El campo de la ciencia y la tecnología sigue siendo uno de los que más revisiones ha implicado, con términos como gravitón, del ámbito de la física, <strong>termoquímica </strong>(química), <strong>cuperosis</strong>, <strong>narcoléptico </strong>y <strong>ovulatorio </strong>(ámbito médico) y <strong>engelamiento </strong>(meteorología).</p><p><strong>Autoconsumo</strong>, en relación con el consumo propio de energía, en especial la renovable o exoesqueleto también son nuevas incorporaciones.</p><p><strong>Chamaco y chamaca</strong> se incluyen con el sentido de hijo o joven en Cuba y México y cartuchera, como estuche de lápices en gran parte de Hispanoamérica.</p><p>En total son 330 las novedades avanzadas,<strong> "una muestra"</strong> del trabajo que se presentará el año que viene.</p><p>Muñoz Machado ha recordado que el procedimiento para incorporar o revisar un término es lento y exhaustivo, <strong>"no es capricho de los académicos",</strong> sino que las propuestas se chequean en cuanto a su uso real y se estudian en comisión, tanto en España como en América.</p><p>Sobre los extranjerismos ha recordado que son<strong> "algo común en nuestra lengua desde que nació" </strong>y ha recordado que algunos intentos de la Academia por españolizar términos, como el caso de '<strong>güisqui</strong>', fueron <strong>"un fracaso total"</strong>. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1d71d160-4944-4314-8bce-85ff68aff72a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Dec 2025 12:57:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/dcf1636c-1f8e-4cf1-baa9-5eb31200ca03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="48518" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/dcf1636c-1f8e-4cf1-baa9-5eb31200ca03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48518" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Crudivorismo, milenial o loguearse, nuevas palabras del diccionario de la RAE]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/dcf1636c-1f8e-4cf1-baa9-5eb31200ca03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[RAE,Literatura,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujer, metapoesía, silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mujer-metapoesia-silencio_1_2112001.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/630367d0-b2b9-41fd-b638-748e43f6c100_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujer, metapoesía, silencio"></p><p><strong>Torremozas. Madrid, 2025</strong></p><p>Hace un año se cumplieron cuarenta años de la muerte de la poeta Ángela Figuera Aymerich (Bilbao, 1902-Madrid, 1984) y este año se publica este ensayo: <em>Flor, no: florezco. Género y reflexión poética en la obra de Ángela Figuera Aymerich</em>, de<strong> María Sánchez-Saorín,</strong> es un estudio debido e importante para el conocimiento del pensamiento, obra y vida de esta poeta inmensa que formó junto a <strong>Gabriel Celaya </strong>y <strong>Blas de Otero</strong> el triunvirato de la poesía social vasca, en donde la poeta es la más desconocida, en opinión de buena parte de la crítica por su condición de ser mujer, de aquella generación de la posguerra. La realidad es que su obra no se ha estudiado ni difundido de igual manera que la de sus compañeros.</p><p><strong>María Sánchez-Saorín </strong>(Ricote, Murcia, 1999) es profesora y escritora. Graduada en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Murcia. Obtuvo el IV Premio Tino Barriuso de Poesía Joven con <em>Herederas </em>(Hiperión, 2022). Incluida en la antología Última poesía crítica. <em>Jóvenes poetas en tiempos de colapso</em> (Lastura, 2023). Ha publicado poemas, reseñas y artículos en diversos medios y revistas, Los últimos años de su vida han estado marcados por la <strong>militancia política,</strong> la poesía, la investigación y divulgación de la obra de Ángela Figuera Aymerich.</p><p>Con un prólogo titulado ’Elogio de lo que permanece’, de <strong>José Ramón Zabala Agirre</strong>, comienza este ensayo: “Desde el pozo oscuro de la posguerra, túnel sin retorno en el que naufragaron los ideales de libertad, igualdad y democracia, ha llegado hasta nosotros una voz grave, valiente, humana, la palabra de una poeta sin fisuras, Ángela Figuera Aymerich (1902-1984).” Nos escribe que esta <strong>“poeta casi silenciada”</strong>, por la condición de ser mujer y, también: “esto otro a veces se nos olvida, por no dar por bueno lo que se prefiguraba ya a principios de los años 70, desde una supuesta reconciliación, aquel proceso de lo que después fue la llamada<strong> Transición política española,</strong> tanto en lo político como en lo cultural, dejó donde estaban a los que allí se habían acomodado. Molestaban las voces demasiado críticas y la de Ángela era una de ellas.”.</p><p>En este libro, <strong>María Sánchez-Saorín,</strong> tras una lectura minuciosa y reivindicativa de la poesía completa de Ángela Figuera, visibiliza el pensamiento avanzado y la obra extraordinaria de esta poeta que a pesar del olvido y el silencio institucional viene siendo reconocida.</p><p>Este ensayo está estructurado en seis partes, son estudios detallados e investigaciones esclarecedoras que aportan el conocimiento de la época, la vida, la obra y el compromiso de la poeta. Aborda su análisis, como adelanta el prologuista, a partir de “dos ejes fundamentales para entender la lírica de Ángela Figuera: <strong>la cuestión de género,</strong> su perspectiva de <strong>mujer crítica</strong> con la realidad, y la <strong>metapoética,</strong> esto es, las ideas de la poeta sobre el instrumento poético, sobre su propio quehacer literario.”</p><p>La primera parte, titulada ‘Por qué este estudio’, nos cuenta cómo conoció y se acercó a su obra, su admiración e identificación y cómo decidió que su Trabajo de Fin de Grado estuviera dedicado a<strong> Ángela Figuera, </strong>bajo la dirección del poeta y crítico <strong>Luis Bagué Quílez</strong>. Aparece todo el esquema argumental estructurado del conjunto completo: obra por obra de la poeta. </p><p>La segunda, titulada ‘En contexto’, contiene dos apartados: “El panorama poético de posguerra” y “En torno a la ‘poesía social’” son dos estudios <strong>didácticos</strong> y documentados muy interesantes y significativos.</p><p>La tercera sección, ‘Metapoesía’, también tiene dos partes: “¿Metapoesía?” y “La práctica poética de los 50 y 60”. Refieren a la<strong> reflexión poética dentro de la misma poesía</strong> y al protagonismo y tendencias de autoindagación alcanzada por estas formas autorreflexivas en la actividad literaria. La poética que dejó plasmada en sus metapoemas que cayeron en el olvido ha sido muy importante para caracterizar los preceptos literarios del momento.</p><p>La cuarta se titula ‘Mujer, género y escritura (Una aproximación teórica)', sobre el lugar que ocupan las <strong>mujeres en la Historia de la Literatura. </strong>Da cuenta de la invisibilidad, de un silencio inmerecido.</p><p>La quinta parte, ‘Angela Figuera Aymerich. Mujer de barro y verso’, se divide en varios subapartados sobre “Apuntes biográficos y puntos de partida”,  también plantea “La cuestión generacional: una problemática de género y clase”, así como la certeza de “Saberse subversiva. Las claves de la metapoesía de Ángela Figuera Aymerich”, en ésta analiza algunos poemas del libro <em>Mujer de barro</em> y en el segundo poema de este libro “Mujer”: alude, nos dice Sánchez-Saorín, a lo que ha sido siempre la<strong> poesía canónica</strong>, escrita por <strong>hombres, </strong>así dice la poeta en unos versos de dicho poema: “Cuán vanamente, cuán ligeramente/ me llamaron poetas, flor, perfume…” y se rebela contra ello: “Flor, no: florezco (…)/ El agua corre en mí. No soy agua”, en el siguiente apartado habla de la “Ruptura con la tradición: desmitificación y diálogo”, de la “Creación de poesía como de vida. El poema hijo…” y del “Empoderamiento a través de la palabra. Toma de conciencia”. </p><p>La sexta, titulada ‘El discurso metapoético masculino de los 50. Contraposiciones’, se subdivide en “La mujer como inspiración para la composición, metáfora de poesía y sujeto ajeno a la creación”, en “La idea de trascendencia a través de la poesía”, de<strong> ”El poeta obrero: el oficio del verso”</strong>, y  de “La autoridad de la palabra de (el) poeta”.</p><p>La séptima y última parte se titula “¿Una metapoesía de mujer?, aquí aparece una <strong>reflexión tras el análisis </strong>que se ha hecho de la producción literaria de Ángela Figuera.</p><p>Concluye con una amplia <strong>Bibliografía consultada y Agradecimientos.</strong></p><p>Con este ensayo, María Sánchez-Saorín aporta su <strong>estudio personal, riguroso y valiente sobre Ángela Figuera</strong>, la vigencia de su pensamiento, su visión progresista analizando y descubriendo facetas imprescindibles de su obra, la época en la que vivió y su importante trascendencia. Nos entrega un documento crítico necesario para conocer profundamente la ética y estética de una poeta que no fue reconocida como se merecía en su tiempo.</p><p><em><strong>*Carmen Canet</strong></em><em> es crítica literaria y aforista. Su último libro es Telegramas (Libros del Aire, 2025)</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[eb6a1db7-62d7-40d4-85e5-86b2484f9ded]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2025 05:01:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/630367d0-b2b9-41fd-b638-748e43f6c100_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="18628" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/630367d0-b2b9-41fd-b638-748e43f6c100_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="18628" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mujer, metapoesía, silencio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/630367d0-b2b9-41fd-b638-748e43f6c100_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Poesía,Feminismo,Escritores,Mujeres,Cultura,Industria cultural]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
