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    <title><![CDATA[infoLibre - Lucha clases]]></title>
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    <description><![CDATA[infoLibre - Lucha clases]]></description>
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      <title><![CDATA[Lo realmente importante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/realmente-importante_129_2146460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/129a9598-141d-4ef5-aeda-4ca1efbcd5bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo realmente importante"></p><p>Cuando observamos que <strong>avanzan las posiciones reaccionarias</strong>, no solo electoralmente, sino sobre todo en términos culturales —lo cual significa que las razones que definen el sentido común se asemejan, en parte, a las razones que abanderan los reaccionarios—, se presentan dos opciones para afrontarlo.</p><p>La primera es la más fácil y es reconfortante: la culpa es de quien no te apoya y no te sigue, porque son incapaces de ver la realidad tal y como es, es decir, tal y como yo la veo. Lo último que debe hacerse ante el avance del otro es replegarse y cerrarse en uno mismo. Esto te lleva a pensar que la <strong>gente es imbécil, que tú eres muy listo y que se vota mal. </strong>Ahí es donde florece el resentimiento y eso te incapacita para hacer política. Esto tiene otro problema añadido: es complicado pensar que tu proyecto sea el de la emancipación humana si se considera que la gente es borrega. ¿<strong>Cómo puede emanciparse una humanidad de borregos? </strong>Alguno responderá que se logra elevando su conciencia, lo que, en realidad, significa “haciéndome caso”, porque yo tengo acceso a un conocimiento que el resto carece y no vivo sometido, como los demás, a la servidumbre de las pasiones. </p><p>La segunda opción es más complicada, pero es la única que tiene sentido: comprender —que no significa compartir— por qué ocurre lo que ocurre para actuar en consecuencia; cuál es la racionalidad que opera para que, por ejemplo, un trabajador vote a un proyecto oligárquico, y hacerlo sin caer en insultos, caricaturas y respuestas autocomplacientes; y, al revés, <strong>comprender por qué quien te votaba ahora se queda en casa</strong>, haciéndolo desde su mirada, con sus motivos y no con los tuyos.</p><p>No debemos obsesionarnos con las fórmulas electorales ni con las coaliciones de partidos: eso le importa mucho a muy poca gente. La forma en la que se concurre no determina el resultado electoral. Esto no es ni un alegato en contra ni a favor; es simplemente la constatación de un hecho. Por eso, tenemos que centrarnos en lo más importante y en lo que sí determina el resultado, a saber, en cómo volver a conseguir que nuestras razones, las del<strong> proyecto de la igualdad y la libertad</strong>, se conviertan de nuevo en las razones del cambio político y social para una gran mayoría; en cómo interpelar a la sociedad con una hipótesis renovada capaz de resonar en el sentir del pueblo español. Eso pasa, en parte, por determinar quién logra describir o enmarcar qué sucede, a qué se debe y cómo se soluciona: convertir tus valores y tu proyecto en el sentido común y las aspiraciones de una mayoría que, por definición, incluye a gente muy diferente. Y, al revés, que tus valores y tu proyecto se empapen de sentido común para evitar quedarse imbuidos en una burbuja enajenada. Eso es lo que toca disputar políticamente.</p><p>La defensa de la democracia requiere de una <strong>mayoría transversal y popular </strong>que, sin tener que estar de acuerdo en todo, <strong>coincida en lo fundamental</strong>. Para devolverle la juventud y vitalidad a la democracia, es necesario ir más allá de la defensa de lo ya existente y volver a conquistar el deseo y la épica por la emancipación. La izquierda tiene que volver a tomar el pulso de la sociedad y ser una izquierda habitable: sin sectarismos, sin etiquetar, sin esencialismos, ofreciendo más soluciones y exigiendo menos requisitos.</p><p>Lo que te hace más fuerte no es frenarles a ellos ni colocarles en la centralidad, sino que tú crezcas. Y tú creces porque tienes un <strong>proyecto que integra, plantea horizontes y consigue eclipsar al suyo</strong>. Lo importante es que lo tuyo sea mejor: no pretender ser bueno porque el otro sea malo; al revés, que el otro sea el malo porque yo soy el bueno. Eso es una izquierda eficaz que se afirma a sí misma. España es una<strong> sociedad plural y diversa, y eso hay que conjugarlo con la igualdad </strong>para que todo el mundo pueda reivindicar su identidad y expresar su forma de ser sin tener que pedir permiso a nadie. Un proyecto que sea capaz de hablar e interpelar a gente muy diversa es, por definición, un proyecto que le habla a una gran mayoría. Una izquierda habitable para la inmensa mayoría es también una izquierda que va más allá de sus propios límites, que trasciende a la propia izquierda. Esto, que puede parecer lógico, luego, en la práctica, no siempre es fácil. Por eso, es fundamental saber integrar lo diferente y saber vivir con las contradicciones: ser habitable para una auténtica diversidad que solo excluya a quienes les sobra la diversidad.</p><p>Hagamos nuestro y aspiremos a lo que decía el lema de una de las <strong>primeras organizaciones obreras, </strong>el de la Sociedad de Correspondencia de Londres en 1792:</p><p><strong>“Que el número de nuestros miembros sea ilimitado”.</strong></p><p>La derecha troyana necesita envenenar con la idea de derrumbe, decadencia y hundimiento porque <strong>necesita que se extiendan el miedo, el caos, la desorientación y el fanatismo </strong>para que pueda crecer su monstruo. Ese caldo de cultivo acaba reclamando que alguien fuerte venga e imponga su orden, su moral y su dictadura.</p><p>Detectan malestares legítimos, pero, en lugar de ir a las causas que los producen, se dedican a buscar chivos expiatorios para conseguir su objetivo:<strong> enfrentar a pobres contra pobres y, así, proteger los intereses de los poderosos. </strong>El fascismo solo surge debilitando a los pueblos y acabando con la libertad: lo que ofrece es la posibilidad de disfrutar del sufrimiento de otros, como cuando la gente le tiraba de todo a quien conducían a la horca.</p><p>Nosotros tenemos que encarnar otro estado de ánimo: el suyo es el miedo a caerte y a que se derrumbe tu mundo; el <strong>nuestro tiene que ser el deseo de mejorar y construir un mundo mejor. </strong>El suyo se centra en donde no te quieres ver; el nuestro, en dónde te quieres ver. El suyo es el resentimiento; el nuestro, la vitalidad. El suyo es la desconfianza; el nuestro, la alegría compartida. El suyo es el sentimiento de dolor; el nuestro, el sentimiento de placer. </p><p>El suyo es la envidia; el nuestro, la emulación. Su instinto busca aislarnos y asustarnos; el nuestro busca la alianza, la simpatía y afrontar juntos los retos que padecemos y soñamos en común. Soñar, sí, pero no porque seamos ingenuos, sino precisamente porque somos pragmáticos y realistas. <strong>Soñamos, pero con la condición de creer en nuestros sueños y realizarlos. </strong>Antes que cualquier programa, antes que las fórmulas electorales, antes que otra cosa va esto: recuperar el instinto de la esperanza, el amor propio y la autoestima.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Jorge Moruno</strong></em><em> es sociólogo por la UCM, diputado de Más Madrid y portavoz de Vivienda.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 05:01:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jorge Moruno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo realmente importante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Izquierda,Socialismo,Lucha clases,Derecha,PP,Vox,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El panocho, el dialecto murciano sepultado durante el franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/panocho-dialecto-murciano-sepultado-durante-franquismo_1_2120861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/611160f6-c5c8-495d-8917-328a7d5364ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El panocho, el dialecto murciano sepultado durante el franquismo"></p><p><strong>“Murcia no existe” </strong>es un concepto que ha recorrido España desde hace más tiempo del que se podría pensar. Esta sensación de <strong>vacío cultural </strong>en el espacio que se encuentra entre Andalucía y la Comunitat Valenciana arrastra una serie de consecuencias en el imaginario colectivo que provienen, en su mayoría, del clasismo contra una de las regiones <a href="https://www.eldiario.es/murcia/economia/desigualdad-ceba-murcia-regiones-pobres-pais-esconde-grandes-fortunas_1_12487064.html" target="_blank">históricamente más pobres</a> del país. Esta <strong>sensación de inferioridad </strong>derivada de unas medidas especialmente punitivistas durante el franquismo, sigue revoloteando sobre la idea que se tiene de la Región de Murcia incluso de puertas para adentro.</p><p>Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La llamada “Huerta de Europa” ha visto cómo  ha sido reconocido este año como <a href="https://www.ondacero.es/emisoras/murcia/murcia/audios-podcast/mas-de-uno/estoy-enrita-lola-cruz-bando-panocho-bien-interes-cultural-bic_2025120969382c896e5e5012dce09fa0.html" target="_blank">Bien de Interés Cultural</a> (BIC) el Bando Panocho, una composición literaria de <strong>la lengua murciana </strong>que se recita en fiestas populares de la Región, y cuyo reconocimiento favorece el acercamiento a este dialecto tan poco conocido. <strong>El murciano</strong>, una variedad del castellano del cual aún quedan vestigios, engloba los diferentes dialectos que existían en la comunidad y en algunas comarcas limítrofes, plasmando la riqueza cultural originaria. Esta variante la encontramos en diversas obras de hace menos de 100 años, algunas del alicantino <strong>Miguel Hernández</strong>, como <em>Al verla muerta…</em> o <em>¡En mi barraquica!</em> <strong>En la actualidad </strong>también se sigue produciendo material escrito en este dialecto, como una traducción de <em>El Principito</em>.</p><p><strong>El panocho</strong>, la variedad hablada en la capital y en el área de la huerta ha sido la más documentada. Se tiene constancia escrita desde finales del siglo XVIII, cuando en 1793 se publicaron unas seguidillas en <em>el Correo Literario de Murcia</em>, con una nota que decía: “La huerta de Murcia, <strong>Madre fecunda de todas hortalizas</strong>, no es menos fértil de ingenios admirables, cuyas Poesías, señaladamente, serán oídas con gusto <strong>en todo el Universo</strong>:</p><p>En 1851, Murcia celebró el primer desfile del <a href="https://www.turismodemurcia.es/es/bando-de-la-huerta" target="_blank">Bando de la Huerta</a>, la fiesta anual de primavera en la que los oriundos, vestidos con el traje regional, recuerdan la vida y tradiciones huertanas. Desde entonces se escriben los bandos panochos. Estos discursos anuales escritos y recitados por los panochistas suelen tener <strong>un tinte reivindicativo</strong>, y buscan llamar a la sociedad a concienciarse sobre algún asunto que ese año les haya perjudicado como ciudadanos. En 2026, <a href="https://www.laopiniondemurcia.es/murcia/2025/12/11/murcia-nueva-york-entierro-sardina-124696923.html" target="_blank">Nueva York será también testigo de la tradición murciana</a>, ya que otro desfile que acompaña estas fiestas, <strong>el Entierro de la Sardina</strong>, marchará por las calles de la ciudad estadounidense en el 175 aniversario de este festejo.</p><p>En Murcia hay asociaciones, como <a href="https://www.llenguamaere.com/" target="_blank">L’Ajuntaera</a>, que se encargan de <em>escarcullar</em> y <em>esturriar</em> (investigar y esparcir) de forma académica este dialecto, en su caso desde 1987. Pese a que está académicamente demostrado que el murciano es una variedad del castellano, en el imaginario popular persiste la idea de que los vecinos de la Región de Murcia hablan incorrectamente. La <a href="https://www.infolibre.es/temas/rae/" target="_blank" >Real Academia Española</a> (RAE) acoge algunos “murcianismos”, tal y como aparecen clasificados, aunque hay constancia de algunos diccionarios completos en este dialecto. En 1932, el escritor y periodista Alberto Sevilla escribió <a href="https://dn790007.ca.archive.org/0/items/vocabulariomurci00seviuoft/vocabulariomurci00seviuoft.pdf" target="_blank"><em>Vocabulario murciano</em></a>, de 216 páginas, donde se reflejan palabras que <strong>siguen estando vigentes</strong> entre los habitantes de la zona y que distan tanto del español convencional.</p><p>Algunos ejemplos podrían ser <strong>boria</strong> (niebla), charate (saltamontes), chinche (ombligo), crilla (patata), melsa (tranquilidad/parsimonia), etc. </p><p>El hecho de que esta región haya sufrido <strong>el estigma de la ignorancia</strong> no es casualidad, sino consecuencia de una campaña de represión que comenzó tras la instauración de la dictadura franquista. Murcia, de mayoría pobre y dedicada al campo, fue uno de los últimos <strong>bastiones de resistencia</strong> de la Segunda República, lo que marcó <a href="https://www.publico.es/opinion/hemeroteca/represion-franquista-region-murcia.html" target="_blank">una política de represalias</a> durante los siguientes 40 años de “carácter clasista, masivo y ejemplarizante”, asegura el historiador Antonio Martínez.</p><p>Esta campaña de <strong>castigo y aislamiento</strong> consiguió que su riqueza cultural y lingüística fuera denostada hasta el día de hoy. </p><p><strong>La oficialización del murciano </strong>sigue siendo una utopía. La Asamblea Regional es la responsable de blindar este tipo de aspectos culturales. En la revisión del Estatuto de Autonomía, se menciona explícitamente que hay que <strong>proteger</strong>, entre otros, los rasgos lingüísticos de la región, sin embargo, aún <strong>no ha sido aprobado</strong>. La Asamblea, con mayoría de PP y Vox, no financia la labor divulgativa de asociaciones como L'Ajuntaera, que entre otras actividades organiza anualmente un concurso literario en panocho cuyas obras plasman en su propia revista. Además, dan charlas en colegios para intentar promover<strong> un vocabulario tan rico</strong> como este entre los más jóvenes.</p><p>Es conocida en la cultura popular de la región una imagen que se representa como la Matrona de Murcia, algo así como la personificación de la <strong>“fisionomía espiritual” </strong>de la región, tal y como indicaba el escritor Diego Sánchez Jara en <em>Intervención de Murcia en la Guerra de la Independencia. </em>Se trata de una mujer junto a unos niños tallados sobre la fachada del Palacio Almudí de la capital. Sánchez dejó escrito: “Allí, como símbolo de su generosidad, en el lugar mismo donde se guarda el trigo de sus campos y de sus huertas, se encuentra la Matrona dando el pecho a unos niños forasteros, mientras <strong>los suyos demandan en vano</strong> su alimento. <a href="https://www.laverdad.es/murcia/ciudad-murcia/201701/29/simboliza-popular-matrona-almudi-20170129010409-v.html" target="_blank">¿Se puede decir más?</a>”</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 18:47:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Franquismo,Francisco Franco,Lucha clases,Agricultura,Discriminación,RAE]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Adolescencia y capitalismo agónico: desafíos y resistencias en la era de la incertidumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/adolescencia-capitalismo-agonico-desafios-resistencias-incertidumbre_129_2079336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El artículo <a href="https://ctxt.es/es/20250401/Firmas/49028/Amador-Fernandez-Savater-Adolescence-adolescencia-seriefracaso-mirada-adulta.htm" target="_blank" ><em>'Adolescence’: el fracaso de la mirada adulta</em></a><em>,</em> de Amador Fernández-Savater publicado en Ctxt (<em>contexto y acción</em>) el pasado 13/04/2025, toca puntos importantes sobre la desconexión entre el <strong>mundo adulto y los adolescentes, </strong>pero se queda corto al<strong> no señalar la raíz </strong>del problema.  </p><p>Si bien el análisis del artículo sobre la serie<em> Adolescencia</em> ilumina con precisión los síntomas de una crisis en la relación entre adultos y jóvenes –evidenciada en el fracaso del sistema  penal, la escuela y la familia para conectar significativamente con ellos–, considero que su  diagnóstico se detiene en la <strong>superficie de los efectos,</strong> sin profundizar en las causas subyacentes.  </p><p>La dificultad que señalan para que los adultos escuchen, amen y dediquen tiempo no es un fenómeno aislado sino, en mi opinión, una<strong> consecuencia directa de un sistema económico,</strong> un 'capitalismo agónico', que prioriza la productividad y la acumulación por encima del bienestar humano y las conexiones significativas. Las exigencias laborales extenuantes, la deshumanización progresiva de las interacciones y la constante presión por la supervivencia económica <strong>erosionan la capacidad de los adultos para estar presentes </strong>y disponibles emocionalmente <strong>para los jóvenes. </strong></p><p>Mientras que el artículo critica acertadamente la tendencia adulta a 'explicar sin escuchar' y la rigidez de las instituciones, no establece explícitamente cómo estas dinámicas son alimentadas por <strong>un sistema que valora la eficiencia por encima de la comprensión, </strong>la gestión del caos por encima de la atención individualizada y la subsistencia económica por encima del tiempo de calidad en familia.  </p><p>La propuesta final del autor de difundir la serie para<strong> fomentar la reflexión </strong>es valiosa, pero considero que el mensaje transformador crucial reside en conectar esta problemática con  las contradicciones inherentes a un modelo socioeconómico que nos empuja a la deshumanización.  </p><p>Como sugieren teóricos como <strong>Wallerstein </strong>y diversas corrientes marxistas, las tensiones internas del capitalismo actual están llegando a un punto crítico. En este contexto, la desconexión generacional que retrata <em>Adolescencia</em> no es solo un problema de  comunicación o de prioridades individuales, sino un síntoma de una <strong>crisis sistemática más profunda.  </strong></p><p>En lugar de limitarnos a <strong>abogar por cambios en la actitud adulta</strong> –necesarios, sin duda–,  deberíamos impulsar una reflexión más profunda sobre cómo las estructuras económicas y laborales actuales moldean nuestras vidas y nuestras relaciones, <strong>dificultando la escucha activa,</strong> la expresión de afecto y la dedicación de tiempo genuino. El verdadero cambio transformador implicaría, quizás, <strong>cuestionar las bases de este 'capitalismo agónico' </strong>en lugar de buscar soluciones paliativas dentro de sus márgenes, evitando así caer en esos 'cambios lampedusianos', donde todo cambia para que nada cambie realmente.  </p><p>«<em>El cambio es eterno. Nada cambia jamás. Los dos tópicos son "ciertos". Las estructuras son  los arrecifes de coral de las relaciones humanas, que tienen una existencia estable durante  un período relativamente largo de tiempo. Pero las estructuras también nacen, se  desarrollan y mueren</em>». [ <strong>Wallerstein, I. </strong><em>- El moderno sistema mundial I.</em>]  </p><p>_______________________</p><p><em><strong>Rafael Casado Ortíz </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2025 04:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Casado Ortíz]]></author>
      <media:title><![CDATA[Adolescencia y capitalismo agónico: desafíos y resistencias en la era de la incertidumbre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Adolescencia,Cine,Series televisión,Capitalismo,Lucha clases,Comunismo,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Todos somos clase media? Cómo la negación obrera abre paso al discurso ultra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/clase-media-negacion-obrera-abre-paso-discurso-ultra_129_2062996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Todos somos clase media? Como la negación obrera abre paso al discurso ultra"></p><p>En 2011, el periodista británico Owen Jones publicó <em><strong>Chavs: la demonización de la clase obrera</strong></em>, un análisis social que sacudió conciencias en el Reino Unido y más allá. Jones observó cómo en la Inglaterra contemporánea, la clase trabajadora había pasado de ser <em><strong>“la sal</strong></em> <em><strong>de la tierra”</strong></em> a convertirse en un blanco recurrente de desprecio, estereotipos y broma fácil. El término <em><strong>“chav”</strong></em> se popularizó para tildar de ignorantes, conflictivos e indignos a jóvenes de extracción obrera, reforzado por los medios, la política y la cultura popular.</p><p>Jones identificó tres grandes momentos en este proceso: el <strong>asalto neoliberal </strong>de Margaret Thatcher en los años 80, que desmanteló sindicatos y sectores industriales; la expansión del discurso meritocrático por parte del <strong>Nuevo Laborismo </strong>de Tony Blair, que diluyó toda referencia explícita a la clase y abrazó la idea de una sociedad “de clase media”; y el crecimiento de una narrativa donde el <strong>fracaso económico</strong> se achaca a defectos individuales antes que a consecuencias estructurales.</p><p>Ejemplos como la <strong>estigmatización mediática</strong> de los barrios obreros o el linchamiento público de figuras televisivas procedentes de esos entornos demuestran hasta qué punto el desprecio se ha normalizado y justificado.</p><p>Para Jones, este fenómeno no era sólo cultural, sino también político: deslegitima toda alternativa colectiva y allana el camino para que la<strong> extrema derecha</strong> seduzca a quienes sienten que nadie les escucha.</p><p>Aunque el caso británico tiene sus singularidades, en España muchos de estos mecanismos reflejados por Jones son perfectamente reconocibles. </p><p>La demonización de la clase obrera en los medios, las bromas sobre <strong>“</strong><em><strong>chonis</strong></em><strong>” y “</strong><em><strong>canis</strong></em><strong>”</strong>, la ridiculización de la cultura de barrio o la criminalización sindical son síntomas de cómo la sociedad española ha renegado progresivamente de sus raíces de clase. </p><p>Algunos políticos y medios han extendido la idea de que <em><strong>“todos somos </strong></em><strong>clase media”</strong>, invisibilizando desigualdades y achacando la precariedad al fracaso individual. Así, los jóvenes y adultos de origen humilde se distancian de cualquier identidad obrera, mientras los problemas estructurales —el empleo precario, la exclusión social o el estancamiento salarial— se trivializan o transforman en espectáculo.</p><p>Esta narrativa ha creado, además, un vacío peligroso: <strong>cuando la izquierda evita nombrar la desigualdad y abandona el discurso de clase, deja en bandeja a la extrema derecha el papel de “voz del pueblo”.</strong></p><p>VOX y otras fuerzas ultras han explotado ese resentimiento, presentándose como los auténticos defensores de la dignidad popular, aunque sus verdaderos intereses sean ajenos a la justicia social. </p><p>La consecuencia es que sectores marginados, indignados por la falta de alternativas, encuentran en el neofascismo respuestas y pertenencia, <strong>mientras la izquierda se queda en la retaguardia del relato</strong>.</p><p>No todo está perdido. El pensamiento de Owen Jones, lejos de caer en el pesimismo, invita a la acción colectiva y a la recuperación de la<strong> legítima dignidad obrera</strong>. </p><p>Propuestas como<strong> reivindicar el sindicalismo</strong>, fortalecer organizaciones vecinales y comunidades, y devolver a la agenda política el reconocimiento de la desigualdad estructural, son vías para restablecer el vínculo perdido.</p><p>Los medios deben abandonar la caricatura y mostrar la riqueza y <strong>diversidad de la vida popular</strong>; las instituciones educativas y culturales pueden poner en valor la historia y los logros colectivos de la clase trabajadora.</p><p>Sobre todo, la izquierda tiene la oportunidad de <strong>rectificar su deriva elitista</strong>: escuchar de nuevo a quienes sufren el paro, la precariedad o la vivienda inasequible, ofrecer proyectos materiales y emocionales inclusivos, y construir una narrativa donde la solidaridad, la igualdad y la acción colectiva sean valores irrenunciables. </p><p>Si algo enseña Jones, es que la lucha de clases —lejos de ser una reliquia— sigue latiendo en las plazas, barrios y fábricas. Basta con devolverle su protagonismo, ponerle cara y voz, y <strong>romper el cerco del olvido y el prejuicio</strong>.</p><p><strong>La esperanza reside en la reconstrucción de la confianza, la solidaridad y el orgullo popular</strong>. No es sólo deseable: es imprescindible para que España no sucumba a la fragmentación, al resentimiento y al avance del neofascismo. El futuro pertenece a quienes no olvidan, ni permiten que otros lo hagan.</p><p>____________________________</p><p><em><strong>José González Arenas</strong></em><em> es secretario de Medioambiente del PSOE de Córdoba.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Sep 2025 04:00:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José González Arenas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Todos somos clase media? Cómo la negación obrera abre paso al discurso ultra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lucha clases,ultraderecha,Margaret Thatcher]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo 'woke' y la división de la clase obrera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/torbellino-de-palabras/woke-division-clase-obrera_129_2043697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8469703c-483f-4e4e-83c2-b5b3a33b5dda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo 'woke' y la división de la clase obrera"></p><p>En las últimas semanas se han viralizado varios vídeos del periodista <strong>José Miguel Villaroya</strong> hablando de lo <em>woke</em>, asegurando, en palabras textuales, que “el <em>wokismo</em> se ha creado para <strong>destruir la ideología real de izquierdas</strong>. El <em>wokismo</em> lo que quiere es dividir a la clase trabajadora”. El tertuliano hace referencia a la teoría de que categorizarnos entre personas LGTBIQ+, racializadas, o mujeres, incluso, es una estrategia de división que viene de los sectores reaccionarios.</p><p>Esto ha reabierto un debate bastante cíclico que precisamente lo que busca es <strong>enfrentar a varios sectores dentro de los propios movimientos</strong> de izquierda, como pasó este mes de junio cuando algunas cuentas de difusión intentaron crear una división entre la huelga del metal en Cádiz y los que iban a las manifestaciones del Orgullo.</p><p>¿Pero, es lo <em>woke</em>, lo <em>queer</em>, lo feminista o lo antirracista un <strong>caballo de Troya para dividir a los movimientos obreros</strong>? </p><p>La respuesta es simple y se refleja muy sencillamente en una escena de una película maravillosa llamada <em><strong>Te estoy amando locamente</strong></em>.</p><p>Durante la película, ambientada en Sevilla en 1977, uno de los personajes es detenido, apalizado por la policía y encerrado en prisión al ser pillado maquillado, con pendientes y vestido de forma “poco masculina” a las afueras de una discoteca de ambiente. Detención amparada en la Ley de Peligrosidad Social, que en aquel momento <strong>penaba la homosexualidad y la disidencia de género</strong>.</p><p>La clave está en una escena en la que sus amigas recogen firmas para derogar dicha ley y sacar a su amigo de prisión. En ella, apelan a un señor y <strong>le piden “una firma antifascista”</strong>. Él les responde que por supuesto, que él es de izquierdas. Pero, al aclararle para qué es concretamente la firma, el señor deja el bolígrafo y se va, mientras Mili, interpretada por <strong>Álex de la Croix</strong>, le grita: “Oye, que nosotras también somos de izquierdas, ¿eh?”. </p><p>En literalmente unos 15 segundos, <strong>la película responde al debate</strong>. </p><p>Las personas <em>queer</em>, disidentes de género, LGTBIQ+, pertenecían y pertenecemos también, en nuestra mayoría, <strong>a esa mayoritaria clase obrera</strong>. Sin embargo, no siempre hemos tenido el apoyo de esta mayoría cuando se nos persigue o violenta por serlo. Porque, os vamos a contar un secreto: en la izquierda y en los movimientos obreros también hay sesgos y también hay quienes, por muy obreros que sean, <strong>oprimen a otros</strong>. Si esa clase obrera crea estratos dentro de sí misma para que unos puedan seguir estando por encima de otros, ¿a quién defiende realmente?</p><p>Lo que realmente divide a la clase obrera no es la visibilidad del movimiento LGTBIQ+, <strong>sino la lgtbiqfobia</strong>. No es el movimiento feminista, sino el machismo. No es el movimiento antirracista, sino el racismo. No es la visibilidad de las personas con discapacidad, sino el capacitismo.</p><p>De nada le sirve una lucha obrera <strong>sin perspectiva feminista a la mujer que sufre violencia</strong> a manos de su marido, por muy obrero que este sea. De nada le sirve la lucha obrera a la mariquita que <strong>es muy obrera y muy precaria</strong>, pero a la que muchos de quienes deberían ser sus compañeros agreden y expulsan de los espacios de socialización. </p><p>De nada sirve un discurso que romantiza la nostalgia por una lucha obrera <strong>liderada única y exclusivamente por hombres blancos</strong> vestidos de mono azul, como si la mujer trans sin recursos ni hogar que se dedica por obligación al trabajo sexual o la marica no normativa a la que no contratan por su forma de expresarse no fueran obreras, <strong>con los mismos problemas que el resto de obreros, pero amplificados</strong>, precisamente, por la percepción de su identidad.</p><p>Y si lo <em>woke</em> es “creado por el liberalismo y lo conservador para dividir a la clase obrera”, ¿<strong>por qué lo </strong><em><strong>woke</strong></em><strong> es lo primero en ser atacado por ellos</strong> en cuanto se necesita un chivo expiatorio? </p><p>Comprar el marco de los Trump, los Milei y los Abascal de que lo <em>woke</em> es malo y peligroso y debe ser invisibilizado, <strong>es asumir que ellos ya han ganado</strong>; es rendirse a desterrar a quienes ellos dictan que deben ser desterrados. </p><p>Supongo que lo que divide a la clase obrera no es que siga habiendo intolerancia, o quienes compran discursos de odio, o tener 47 partidos distintos que dicen representarla atacándose entre ellos. <strong>No. Seguro que es lo feminista o lo LGTBIQ+</strong>.</p><p>Y sí, todas las reivindicaciones obreras <strong>beneficiarían a los colectivos minorizados, sí</strong>. Pero también todas las reivindicaciones feministas o LGTBIQ+ o antirracistas son reivindicaciones para la clase obrera. Porque todas las personas que forman parte de ella <strong>se beneficiarían de un mundo sin imposiciones de género</strong>, sin odio entre nosotros y sin presiones absurdas marcadas por una educación sesgada y unas expectativas inalcanzables. </p><p>Recordad: que la izquierda compre el discurso de que hay que dejar atrás a quienes marcan los contrarios es la mayor seña que existe de que esa parte de la izquierda ya ha asumido que ha perdido la batalla y que <strong>renuncia a continuar en la lucha</strong>. Pero, si lo habéis hecho, no os preocupéis, que las <em>woke</em> sí seguimos en ella.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Aug 2025 16:57:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Valero 'Tigrillo']]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo 'woke' y la división de la clase obrera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Homofobia,Homosexualidad,Lucha clases,Izquierda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja de Russel, la teoría y el fracaso de la lógica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/paradoja-russel-teoria-fracaso-logica_129_2039727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoja de Russel, la teoría y el fracaso de la lógica"></p><p>La ciencia, el conocimiento objetivo de la realidad, se nos presenta en la actualidad bajo la forma de teoría. Así las tenemos de la relatividad, la cuántica o de la evolución en el ámbito de las ciencias naturales. Y si vamos a las ciencias sociales la cosa no mejora:<strong> marginalista, psicoanalítica o del control demográfico.</strong> Como suele ocurrir cuando un paradigma domina se atreve a leer todo lo anterior bajo sus propias gafas, de modo que la historia del conocimiento es planteada como una sucesión de teorías donde la más reciente supera a las anteriores en cuanto al apoyo suscitado entre los expertos o académicos. <strong>Con ello se consuma la naturalización de la teoría como forma de exponer el conocimiento.</strong></p><p>Nuestro esfuerzo, como pueden imaginar, irá en sentido contrario: <strong>en el de la critica de la teoría.</strong> Y por qué ocuparnos ahora de esto. Bajo mi punto de vista lo que hay en juego es la superación del capitalismo, que pasa a su vez por la eliminación de la escasez, o de manera elegante, el desarrollo de las fuerzas productivas.<strong> Pero, esto no será automático, sino que se realizará a través de la lucha de clases.</strong> Esta lucha habrá de darse en diversos frentes, como el de las ideas, la ciencia, o el método de conocimiento. En definitiva, se trata de avanzar en la conciencia dialéctica frente a la lógica como necesidad del socialismo.</p><p>Dicho esto, a modo de explicar la tarea en la que estamos inmersos, en lo que sigue expondremos la crisis de la lógica en tanto fundamento del conocimiento objetivo y <strong>el límite de la teoría en cuanto carece de fundamento racional.</strong></p><p>Aclaremos. No se trata aquí de negar la ciencia, o el conocimiento científico, solo decimos que éste puede obtenerse y expresarse de otro modo, el dialéctico <strong>(un ejemplo es la Crítica de la Economía Política- de Marx).</strong> Retomando la crisis de la lógica, queremos recordar una de sus expresiones, la paradoja de Russell.</p><p><strong>Friedrich Ludwig Gottlob Frege</strong> (1848-1925), filósofo y matemático alemán que aunque poco reconocido por sus colegas desarrolla su carrera académica con el apoyo inquebrantable de la empresa óptica<strong> Carl Zeiss</strong>, En 1893 había publicado el primer volumen de su obra <strong>Leyes Básicas de la Aritmética.</strong> En esta obra trata de fundamentar lógicamente las matemáticas, empezando por la aritmética. Esto y la fundamentación lógica del lenguaje eran los dos grandes proyectos de <strong>Frege</strong>, y de muchos otros filósofos contemporáneos y posteriores (también de Russell). </p><p>Nueve años después, en 1902, a punto de publicar el segundo volumen de aquella obra, recibe una carta de <strong>Bertrand Russell</strong>, joven y prometedor <strong>filósofo de Cambridge</strong>, también muy preocupado por el programa logicista. Allí le anuncia, tras mostrar su acuerdo con todo, que ha detectado una dificultad en su argumentación, que<strong> desemboca en una contradicción </strong>(la gran enemiga del pensamiento lógico) y que, desde el punto de vista lógico, daría al traste con sus conclusiones. Es decir, su propuesta no permitiría fundamentar lógicamente el conocimiento teórico.</p><p><strong>Decía Russell “no hay una clase (en su totalidad) de todas las clases que, en su totalidad, no sean miembros de sí mismas”. </strong>El problema venía del quinto axioma de Frege, que afirmaba que si todo A es una B, y toda B es una A, entonces la clase de las Aes es idéntica a la clase de las Bs. <strong>Esto llevaría a Russell a plantearse la existencia de una clase </strong>(aquí clase es igual a conjunto) de todas las clases de cosas que no son miembros de sí mismas. Este inconveniente sería conocido como la Paradoja de Russell, que podemos resumir de la siguiente forma: a qué conjunto (o clase) pertenece el conjunto de todos los conjuntos que no se pertenecen a sí mismos. <strong>De otra forma, ¿se autoincluye dicho conjunto?</strong></p><p>Efectivamente, cualquier respuesta lógica conduce a la contradicción. <strong>Al responder que dicho conjunto se pertenece, nos encontramos que no debería porque es el conjunto de los conjuntos que no se pertenecen</strong>; si la respuesta es que no se pertenece, entonces debería pertenecerse. O sea, cuando respondemos sí es no, y cuando respondemos no es sí. La pura contradicción inadmisible para la lógica.</p><p>Una forma más popular es <strong>la paradoja del barbero</strong>: si el barbero pela a las personas que no se pelan a sí mismos, ¿el barbero se pela a sí mismo? O ¿Quién pela al barbero? Con esto la fundamentación lógica de la matemática se torna inconsistente.</p><p>El significado de la paradoja de Russel es que<strong> imposibilita la fundamentación racional del conocimiento científico bajo la forma teórica</strong>, empezando por la matemática. O sea, deja a la teoría sin basamento lógico. Y esto apunta a que, para salvar a la teoría, hay que desvalorizar (cuestionar) la verdad (como la teoría no explica la realidad, cambiemos lo que entendemos por verdad hasta que la teoría sea cierta), <strong>el paso previo al postmodernismo científico, la verdad líquida.</strong></p><p>Alguien podrá pensar que esto es un refinamiento epistemológico y que no es para tanto. Para los lógicos es importante verse como portadores de la fundamentación del conocimiento científico; para algunos investigadores científicos es importante pensar que lo que hacen es racional y no una arbitrariedad, incluso pensar que lo que hacen es el mejor camino para llegar a la verdad. <strong>Estos programas son la fundamentación de los valores éticos y morales que rigen el avance del conocimiento científico.</strong> Y para los partidarios del capitalismo es importante pensar que están en la mejor sociedad posible y, sobre todo, que no hay alternativa.</p><p>Bien, termino aquí. <strong>Frege publicó su libro, a sabiendas del problema que se había encontrado, añadiendo un apéndice donde intentaba en balde responder a Russell</strong>; dedicó el resto de su vida a seguir indagando, solo pocos años antes de su muerte (el pasado 26 fue su centenario) reconoció su incapacidad para resolverlo. <strong>Russell tampoco dio con una respuesta.</strong> Nadie lo ha hecho hasta ahora.</p><p>________________________</p><p><em><strong>Pedro Andrés González Ruiz</strong></em><em> es el autor del blog Criticonomía.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Aug 2025 04:00:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro Andrés González Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La paradoja de Russel, la teoría y el fracaso de la lógica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Lucha clases]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuestión de clase]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/cuestion-clase_129_1994037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/68d76c13-0c15-4966-b62f-79e3fc03dd51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuestión de clase"></p><p>Cuando escuchas tu voz grabada te parece extraña y no acabas de reconocerte. La voz grabada se transmite solo por el aire, mientras que cuando nos oímos hablar a nosotros mismos intervienen también las estructuras óseas y la voz suena algo más grave. <strong>Avatares de la autopercepción.</strong></p><p>En todas las encuestas relativas a la autopercepción sobre la clase social a la que se pertenece, gana por mayoría absoluta la clase media. Cuesta más que alguien se identifique como de clase alta o de clase baja. Es curioso, porque<strong> la noción de “clase media”</strong> es bastante evanescente.</p><p>Para empezar, ¿media entre qué y qué? Los criterios económicos son muy amplios: entre el 75 y el 200% de la renta mediana, según la OCDE. Se hace necesario añadir otros factores concernientes a la educación, vivienda, estabilidad… Si, en su propia percepción, casi nadie es de clase alta y pocos de clase baja,<strong> la clase media es un auténtico cajón de sastre</strong> con individuos en situaciones demasiado dispares.</p><p>Tampoco es que la denominación ⎯alta-media-baja⎯ ayude. Resuena<strong> excesivamente jerárquica </strong>y sugiere el impulso aspiracional a <em>ascender</em> en la escala de clases, a huir de las más bajas y auparse lo más alto posible. En definitiva, insinúa la estigmatización de las clases bajas y que quien se encuentra atascado en ellas es porque no se ha esforzado lo suficiente por prosperar.</p><p>La abrumadora adscripción de la ciudadanía a la clase media puede indicar que mayoritariamente nos movemos entre gente con una situación semejante a la nuestra, de manera que nos resulta <em>la normal.</em> O también, que no sabemos muy bien <strong>cuál es nuestro lugar en la sociedad</strong> y elegimos el designador más neutro. En política, la idea de clase media es un excelente instrumento para emborronar la oposición, en principio bastante clara, entre élites capitalistas y trabajadores. Entre los pocos que poseen el poder económico y la gran mayoría que vive del trabajo asalariado ⎯también bajo la denominación de autónomos⎯, con muy diferentes niveles de bienestar, pero que comparten una misma situación de dependencia y, en consecuencia, de libertad vigilada. Quien para poder vivir depende de un sueldo pagado por otros pertenece a la clase trabajadora.</p><p>Hay varias claves que explican la desaparición de la conciencia de la clase trabajadora para pasar a identificarse con la amorfa clase media. Una muy clara, la construcción de lo que Thatcher denominó una “<strong>democracia de propietarios</strong>”, algo en lo que fue pionera la España de Franco (me refiero a los propietarios, no a la democracia). El ascenso a la clase media pasaba por convertirse en dueño de la propia vivienda. Muchos de los flamantes propietarios se transformaban, así, en acérrimos defensores de la propiedad privada y se identificaban sin muchos matices con los grandes propietarios. Las políticas de propiedad de la vivienda pusieron en marcha un monstruo voraz: no hay que dar muchos rodeos para trazar el hilo que las une al problema actual de la vivienda entendida como bien de mercado.</p><p>La victoria abrumadora del individualismo neoliberal y la sustitución del discurso de la lucha de clases por las batallas identitarias también contribuyeron. El neoliberalismo niega las clases. De nuevo, Thatcher sentenció: no existe la sociedad ⎯ni, por ende, las clases sociales⎯, solo individuos y familias. Hay individuos con éxito e individuos sin éxito, y<strong> el éxito se liga al mérito </strong>y el esfuerzo de cada cual.</p><p>Las batallas identitarias ⎯identidad nacional, racial, cultural, orientación sexual, identidad de género…⎯ surgieron como un correctivo a una lucha de clases demasiado<strong> eurocéntrica, testosterónica y normativa.</strong> También como un modo de enraizar la política en las experiencias personales cotidianas de marginación o sufrimiento. Pero el individualismo imperante terminó diluyendo demasiadas veces su mordiente más comunal para convertirlas en una cuestión casi exclusiva de derechos y libertades individuales. La alianza con el conservadurismo más tradicionalista, defensor del pasado como un orden eterno, ha enfrentado al neoliberalismo con muchas cuestiones identitarias. No tendría por qué ser así: la racionalidad neoliberal podría hacer bandera de todo tipo de libertades individuales para acompañar a la libertad de enriquecerse sin límites.</p><p>Que la conciencia de clase de las élites, a pesar de que no lo reconozcan abiertamente, es mucho más nítida y firme que la de la clase trabajadora se evidencia comparando en unas elecciones cualesquiera el porcentaje de votantes y de abstenciones entre un barrio pudiente y uno trabajador. En los barrios de clase alta saben a quiénes votan y por qué lo hacen y acuden a votar en tropel. En los barrios de clase trabajadora,<strong> la ciudadanía se siente más perdida</strong> ⎯menos representada⎯, la abstención es a menudo mayoritaria y algunos votan por opciones que es difícil entender que respondan efectivamente a sus intereses. La autoproclamada transversalidad de ciertos partidos que se dicen de izquierda tampoco ayuda. ¿Existe algo numéricamente más transversal, es decir, más inclusivo, que la clase trabajadora?</p><p>Por justas que sean, si las batallas particulares olvidan el fondo común, pueden acarrear resultados paradójicos. Pensemos en el ascenso del supremacismo blanco. Es tentador despacharlo de manera simplista como una mera reivindicación de los privilegios perdidos, cosa que, en parte, es verdad. Pero el supremacismo blanco atrae a un número apreciable de varones blancos occidentales que pertenecen a una clase trabajadora empobrecida por los embates del mundo neoliberal. Les llegan discursos políticos contra los privilegios en los que <strong>no se sienten incluidos</strong>: no están racializados, no son mujeres, no son inmigrantes… En ausencia de un discurso que sitúe en un primer plano lo común de todas las demandas contra los poderosos, es fácil polarizar el mensaje y hacer sentir a demasiados que, si las reivindicaciones particulares los excluyen, es porque se dirigen contra ellos. Y acaban votando a quien, al menos, los elige como interlocutores.</p><p>Sería insensato abandonar la mejora de las condiciones de vida y la lucha contra la estigmatización y la marginación en cualquiera de sus casi infinitas formas. Pero es fácil obtener victorias si se divide al contrincante. La promoción de la clase media y las políticas identitarias pueden utilizarse en una estrategia de <em><strong>divide y vencerás</strong></em><strong>,</strong> un clásico de las élites en el poder desde tiempos inmemoriales. Se fomenta la fragmentación de la mayoría en grupos, de suerte que sean muy conscientes de lo que les diferencia y olviden lo mucho que les une. Basta esperar a que se enfrenten entre sí. Los juegos del hambre.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Ana Isabel Rábade Obradó </strong></em><em>es filósofa y profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 May 2025 18:32:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Isabel Rábade]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cuestión de clase]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Lucha clases,Trabajo,Desigualdad económica,Desigualdad social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sus intereses y los nuestros son antagónicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/intereses-son-antagonicos_129_1975448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No hay día que amanezca sin que Trump nos llene el abrevadero con una nueva provocación y cada día que pasa promete al mundo entero<strong> una guerra comercial sin piedad</strong>, aunque está dispuesto a negociar si le ofrecen algo “fenomenal”. Lo que arroja una cruda luz sobre las relaciones entre las potencias disputándose el cotarro mundial.</p><p>En París, Berlín, Madrid, la lista no es exhaustiva, los políticos y los medios de comunicación apelan las poblaciones a <strong>formar filas detrás de sus gobiernos respectivos</strong>. Cualquiera que sea el grado de fanfarronería de los anuncios de Trump, provocando así las dudas y especulaciones, en lo que no cabe ninguna duda, es en que la burguesía y sus servidores políticos intensificarán la explotación de la clase trabajadora. </p><p>Cuando los dirigentes de los países europeos y el servilismo de clase de los medios de comunicación pretenden hacernos creer que las relaciones entre estos y Estados Unidos son algo más que<strong> relaciones entre potencias desiguales</strong> luchando sin cuartel por acaparar mercados, hacen prueba de una hipocresía sin límites. </p><p>Los Macron, las Ursula von der Leyen, los Scholz, Starmer o Sánchez, en el intento de respuesta a la <strong>arrogancia de Trump</strong>, y en defensa de Zelensky, lo que nos plantearían es “la defensa de los intereses de la clase trabajadora”. Como también lo estaría haciendo la patronal. En realidad, la guerra económica impuesta por la administración Trump sirve de pretexto a dichos dirigentes para<strong> imponer una mayor productividad</strong> a la clase trabajadora y nuevos sacrificios a las clases populares. </p><p>Si este episodio está alimentando la <strong>propaganda nacionalista</strong> cada vez más guerrera, por parte de los diferentes gobiernos y sus medios afines, no es debido al arribismo o la locura de tal o cual dirigente político, sino al incremento de las tensiones provocadas por la<strong> búsqueda de la supremacía</strong> sobre tal o cual región y de paso para apropiarse tanto del mercado que estas regiones representan como de las riquezas minerales existentes en sus subsuelos. </p><p>Y si, por ahora, esta guerra no mata directamente, no olvidemos que la competencia entre los<strong> buitres capitalistas</strong> ha sumido durante mucho tiempo regiones enteras en guerras sangrientas y no únicamente en Ucrania.</p><p>La única regla que conocen es la que les imponen sus propios intereses. Si el enemigo de hoy puede <strong>ser el amigo de mañana y recíprocamente</strong>, lo que no cambia para la clase trabajadora es que sus intereses y los nuestros son antagónicos.</p><p> ______________</p><p><em><strong>Mario Diego Rodríguez</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Apr 2025 18:50:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mario Diego Rodríguez]]></author>
      <media:title><![CDATA[Sus intereses y los nuestros son antagónicos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[aranceles,Donald Trump,Ursula von der Leyen,Pedro Sánchez,Lucha clases]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esta guerra no es la nuestra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/guerra-no_129_1964578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Sánchez y Macron, aunque en esto no sean los únicos —en Alemania ya se votó el incremento, sin precedentes, del presupuesto militar— quieren que la UE <strong>enfunde el uniforme militar </strong>para supuestamente impedir la invasión del resto de Europa por Rusia, una vez acabado con Ucrania. Lo único que molesta a Pedro Sánchez en esta política es la palabra “ReArme” utilizada por<strong> Von der Leyen </strong>para justificar el incremento del gasto militar. </p><p>Putin no tiene ni los medios ni el objetivo. Si Putin invadió Ucrania en febrero de 2022, no fue para conquistar Europa, sino para <strong>detener el avance de la OTAN</strong> que le estaba acorralando cada vez más al integrar en su redil a los Estados bálticos y a varios países del <strong>antiguo bloque del Este</strong>. Después de tres años de guerra y cientos de miles de muertos, el ejército ruso ni siquiera consiguió tomar Kiev.</p><p>Y ya no hablemos de la supuesta defensa de los valores democráticos y la defensa del pueblo ucraniano traicionado por Trump puestos en relieve por Sánchez. Es de un cinismo sin parangón. ¿Qué han hecho las <strong>potencias europeas</strong> a lo largo de la historia? Han saqueado los <strong>recursos naturales</strong> y se han repartido las zonas de influencia trazando fronteras entre los pueblos. Han apoyado a los dictadores que les eran útiles y hecho y deshecho gobiernos de la noche a la mañana.</p><p>La hipocresía de unos y otros no se para ahí. ¿Por qué Sánchez no quiere pasar por el Congreso? Para evitar, por una parte, encontrars<strong>e una vez más votando con el PP</strong> y por la otra, para evitar que Sumar y PC, quienes protestan con la boca pequeña, tengan que retratarse ya sea votando sí o absteniéndose.</p><p>¿Y la clase trabajadora en medio de todo este enredo? Atacada diariamente por la patronal y los gobiernos de turno en todo lo que le es vital: empleo, salario, condiciones de trabajo, la jubilación, la salud y la <strong>educación de nuestros hijos</strong>, no puede alistarse en esa unidad nacional a la que la burguesía apela, primero porque seríamos carne a la que explotar aún más y carne de cañón después.</p><p>Más allá de la guerra económica que las <strong>diferentes burguesías </strong>están llevando a cabo —ya sea en las intenciones declaradas o aplicadas— acabará, más tarde o temprano, en una guerra general, que en ningún caso se hará en defensa de los intereses de la clase trabajadora.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Mario Diego Rodríguez </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2025 18:44:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mario Diego Rodríguez]]></author>
      <media:title><![CDATA[Esta guerra no es la nuestra]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Europa,Ucrania,Rusia,Guerra,Lucha clases]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[2025 podría no ser igual, depende de lo que hagamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/2025-no-igual-depende-hagamos_129_1923378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Independientemente de cómo se encuentra la economía individual de cada país, en el nuestro, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saca pecho diciéndonos que, de las principales economías del mundo, <strong>España es hoy el país que más crece triplicando la tasa de crecimiento de la UE</strong> y superando las expectativas del organismos internacionales y nacionales. España no es una burbuja flotando en el aire.  </p><p>2024 prosigue como un año más de crisis, de guerras, de inmersión en la barbarie o, como se dice hablando de terremotos, una réplica del año anterior con carácter agravante, aunque solo sea éste por su aspecto duradero. Y todo apunta a que <strong>2025 seguirá en la misma línea</strong> o incluso peor, a pesar del optimismo relativo de algunos dirigentes políticos.</p><p>La fase actual de una crisis que dura medio siglo se inscribe en lo que los economistas burgueses denominan muy a menudo “<strong>crisis secular</strong>”. Crisis que se ha visto agravada por la rápida sucesión de fallos del sistema monetario internacional, la abolición de la convertibilidad del dólar y las sucesivas crisis petrolíferas.</p><p>Esta crisis secular puso fin definitivamente a los treinta años de bonanza posteriores a la Segunda Guerra Mundial, debida al relance de la economía capitalista para reconstruir lo que se había destruido durante la guerra.<strong> Las crisis han sido la sombra del capitalismo desde sus inicios,</strong> siendo una de sus fases de desarrollo. No obstante, a diferencia de las crisis del capitalismo ascendente en periodo de auge, las crisis del capitalismo senil de nuestra era tienden a prolongarse y perpetuarse, de ahí la expresión “crisis secular”.</p><p>Todo indica que la fase actual de la crisis va a empeorar, según lo que la propia burguesía y sus portavoces nos dicen. Toda la prensa burguesa, incluso la propia prensa económica, parece angustiada. Temen que en este mundo capitalista enormemente financiarizado estalle <strong>una posible crisis financiera incluso peor que la de 1929</strong>. Si por ahora no se ha producido y parece que la evitaremos, probablemente lo peor esté por llegar.</p><p>Si por el momento el comercio mundial, un indicador significativo de la economía, no se ha hundido a pesar de las medidas proteccionistas adoptadas por las potencias imperialistas más sólidas, principalmente la estadounidense, dichas medidas proteccionistas empiezan a afectar ese indicador.</p><p>Un buen ejemplo es la evolución de Alemania. Lo que lleva a declarar a <strong>Mario Draghi</strong> que “la economía europea está en peligro, o actuamos o será una lenta agonía”. Y no es un periodista columnista quien lo dice. Por lo visto, su temor no es la competencia contra los rusos o los chinos sino contra los Estados Unidos, señalando con un dedo acusador <strong>la insuficiente inversión productiva</strong>. </p><p>Lo que diferencia la crisis actual de la de 1929 es que la gran burguesía sigue obteniendo beneficios, incrementándose año tras año. Lo hace <strong>a costa de la clase trabajadora, de los pensionistas y de los recortes</strong> en los servicios públicos: sanidad, educación y transportes públicos, entre otros. Por lo esencial sus beneficios son los adquiridos mediante la especulación y las finanzas. Si lo tuviésemos que resumir en pocas palabras: los ricos son cada vez más ricos, los pobres son cada vez más pobres.</p><p>Si no sabemos por el momento si los conflictos bélicos actuales nos llevarán a una deflagración general planetaria, lo que empeoraría las condiciones de las clases populares, una cosa es cierta: su inevitabilidad. Como también es inevitable la certeza de que, si queremos poner un término a la situación actual, es decir evitar lo que <strong>Rosa Luxemburgo</strong> resumía como “barbarie o socialismo”,<em> </em>la otra certeza es que la única protagonista que puede poner un término a esta situación, hacerse cargo de las esperanzas de su clase y del destino de la humanidad, siempre ha sido, es y seguirá siendo <strong>la clase trabajadora</strong>. </p><p>__________________</p><p><em><strong>Mario Diego Rodríguez </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2025 18:48:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mario Diego Rodríguez]]></author>
      <media:title><![CDATA[2025 podría no ser igual, depende de lo que hagamos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Economía,Capitalismo,Unión Europea,Especulación financiera,Lucha clases]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa del marxismo clásico: una respuesta a Isidoro Moreno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/defensa-marxismo-clasico-respuesta-isidoro-moreno_129_1894255.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9f782ffb-2ce2-4947-89a5-3c7bc56d642e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa del marxismo clásico: una respuesta a Isidoro Moreno"></p><p>Con el máximo respeto que puedo profesar y con la humildad de quien se reconoce menos puesto en Antropología, me dirijo al catedrático <strong>Isidoro Moreno</strong> respondiendo a su artículo<em><strong> </strong></em><a href="https://www.eldiadecordoba.es/opinion/tribuna/proposito-caso-errejon_0_2002669770.html" target="_blank"><em><strong>A propósito del caso Errejón</strong></em></a><em><strong>. </strong></em></p><p>Este artículo plantea una cuestión interesante, como explicarse que un político de izquierda que predica el feminismo tenga unos<strong> comportamientos privados antifeministas</strong> (en mi blog <a href="//	https://criticonomia.blogspot.com/2024/10/el-caso-errejon-y-la-maldicion-de-la.html" target="_blank">Criticonomía</a> pueden ver mi planteamiento). Mi desacuerdo con el artículo es la vinculación que establece<strong> Isidoro Moreno</strong>, IM en adelante, con la presencia del marxismo clásico en la izquierda, que sirve a IM para descargar su crítica con este marxismo. En particular, le reprocha considerar a las diferencias y desigualdades de clase, frente a otras diferencias como las de sexo o raza, como elemento vertebrador de las sociedades actuales, factor determinante de sus cambios y de la evolución de las sociedades. </p><p>Cuando IM niega que la historia de la humanidad sea la historia de la lucha de clases, me pregunto si le parece más cierto que la historia de la humanidad sea la historia de la lucha de sexos, o de la lucha de razas, o de la lucha de cualquier otro aspecto de las personas. Claro que siempre se puede decir que la historia de la humanidad es la historia de la <strong>lucha de todos los elementos identitarios </strong>que hacen a las personas y, por ese camino, terminemos en la tautología.</p><p>Sí me parece sugerente aprovechar la intervención de IM para plantearnos por qué el marxismo otorga un lugar central a las<strong> clases sociales</strong>, frente a otros aspectos como el sexo, la raza, la altura, el peso, la lengua, etc. de las personas, para explicar el movimiento de las sociedades a lo largo del tiempo, o sea la historia de las sociedades.</p><p>Antes que nada y para despejar dudas, el marxismo “clásico”, entendiendo por tal la obra de <strong>Karl Marx y Frederic Engels</strong>, tiene un planteamiento que aborda el conjunto de la sociedad, incluidas las desigualdades de sexo, raza y todas las que conocieran estos autores, solo que las vinculan de diversas maneras a las <strong>desigualdades de clase. </strong></p><p>Dentro de la variedad de formas sociales presentes en una sociedad, el marxismo clásico destaca el papel de las clases sociales. Por supuesto, cuando existen. En las sociedades sin clases, léase en las <strong>comunidades primitivas,</strong> si no hay clases es claro que el marxismo “clásico” –mal que les pese a sus críticos– no explica dichas formaciones sociales, sus relaciones internas y su evolución por la lucha de clases.</p><p>Una última observación respecto de la crítica de Moreno al marxismo clásico antes de exponer lo que éste dice. El que las diferencias de sexos existan antes que las diferencias de clase social, como afirma IM y no se lo discutimos, no es argumento para afirmar que son más explicativas de la dinámica de las sociedades actuales (capitalistas). Pero, es más, en mi opinión y sin ser un experto en el conocimiento de las sociedades, el que las diferencias de sexos existan desde el origen de la humanidad no quita para que éstas adquieran <strong>contenidos diversos, </strong>y con ello tengan más o menos relevancia, según el modo de producción en el que se inserten. No creo que haga falta explicar esto, pero bástenos un ejemplo que lo ilustra: <strong>la subordinación de la mujer al hombre</strong> no es igual, ni tiene la misma función, en una sociedad esclavista que en una sociedad capitalista</p><p>Pero, yendo a lo que considero importante, qué dice el marxismo clásico al respecto de<strong> las sociedades y su movimiento.</strong></p><p>En mi opinión está expresado en el prólogo a la <em>Contribución de la Crítica de la Economía Política</em>. A veces por archinombrado no reparamos en él, pero recomiendo la lectura de estas cuatro páginas a cualquier persona que quiera acercarse sin prejuicios a lo que dice el marxismo “clásico”. La síntesis, aunque Marx se detiene, es: “No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino, por el contrario, es <strong>su existencia social</strong> lo que determina su conciencia.”</p><p>Es la existencia social, particularmente el <strong>modo de producción</strong> de la vida material (fuerzas productivas del trabajo y relaciones de producción), lo que determina el proceso social, político e intelectual de la vida en general, dirá Marx.</p><p>Y qué tienen que ver las clases sociales y su lucha con todo lo anterior. Nuestro autor insiste en este prólogo: las formas jurídicas y políticas no se pueden comprender por sí mismas ni como expresiones del desarrollo general del espíritu humano; hay que buscar su explicación en las <strong>condiciones materiales de vida</strong>, o lo que Hégel denomina la sociedad civil. Marx profundiza: hemos de ver la anatomía de la sociedad civil, que descansa en la economía política. Esta ciencia plantea cómo se produce la riqueza y quién y por qué se la apropia. Esto es, el reparto del <strong>producto social </strong>entre las clases sociales, cuando existen. Y si nos retrotrajésemos a las sociedades sin clases descubriríamos la presencia del trabajo social como factor determinante. Pues las clases sociales no son más que la posición que tienen los individuos ante este trabajo social, su ejecución y el reparto de sus resultados. Aquí aprovecho para sugerir la lectura de un opúsculo de Engels, <em>El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre</em>.</p><p>Lamentablemente, mal que les pese, las personas que desprecian el marxismo por reduccionista, determinista, axiomático, etc., los investigadores y el propio razonamiento de la cuestión no conceden tanta importancia a otro tipo de diferencias, sean éstas anatómicas, cognitivas, sexuales, raciales o de cualquiera otra índole, que hay miles. A las cuales <strong>no quito importancia</strong>, pero están subordinadas a las que se plantean en el ámbito del trabajo social y, por extensión, a las clases sociales, cuando están presentes dichas clases, obviamente.</p><p>Es más, opino que es tarea del marxismo, y de cualquiera que pretenda explicarse la realidad social, el <strong>investigar todas las formas sociales presentes; </strong>pero también opino que el carácter marxista de tal investigación es vincularlas a la relación social general de las sociedades modernas, el capital.</p><p>________________</p><p><em><strong>Pedro Andrés González Ruiz</strong></em><em> es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Sevilla.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Nov 2024 20:28:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro Andrés González Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En defensa del marxismo clásico: una respuesta a Isidoro Moreno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Íñigo Errejón,Machismo,Lucha clases,Socialismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sahra Wagenknecht y el populismo de izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/sahra-wagenknecht-populismo-izquierda_129_1890232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c704c01c-3a74-49be-8d3c-b1db69ed0356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sahra Wagenknecht y el populismo de izquierda"></p><p>¿Es el populismo de izquierda un antídoto al auge de la ultraderecha?</p><p>Hace un año, una joven procedente de La Izquierda (<em>Die Linke</em>) anunció la creación de un nuevo partido, <em>Bündnis Sahra Wagenknecht für Vernunft und Gerechtigkeit </em>(<strong>BSW</strong>) (Alianza Sahra Wagenknecht por la Razón y la Justicia). La formación responde, según Wagenknecht, a <strong>la desconexión entre los partidos clásicos de izquierda y la clase trabajadora</strong>. En lugar de ofrecer alternativas a la economía y al bienestar social, se comprometen con <strong>causas identitarias y culturales</strong> secundarias. Así, la exclusión de los sectores más desfavorecidos deja —en su opinión— las puertas abiertas al populismo de derecha, a la AfD (<em>Alternative für Deutschland</em>). </p><p>Para recapitalizar el electorado, y frente al auge de la extrema derecha, ve legítimo generar<strong> un populismo de izquierda como arma política de los más desfavorecidos</strong>, tal como le aconsejaba <strong>Oskar Lafontaine</strong>. Oskar Lafontaine fue un destacado miembro del SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania). Su carrera política comenzó en este partido, donde alcanzó posiciones de gran relevancia. En 1995, fue elegido presidente del SPD y en 1998 se convirtió en ministro de Finanzas bajo el canciller Gerhard Schröder en el gobierno de coalición entre el SPD y los Verdes. Sin embargo, en 1999, renunció a ambos cargos debido a diferencias con Schröder sobre la política económica y social. En 2005 fue cofundador de Die Linke (La Izquierda), un partido formado a partir de la fusión del PDS (Partido del Socialismo Democrático) y la Alternativa Electoral por el Trabajo y la Justicia Social (WASG), de la que fue su fundador, junto a Klaus Ernst y Thomas Händel. Actualmente está fuera de Die Linke y forma parte del movimiento creado por Wagenknecht. Lafontaine está convencido de la necesidad de un populismo de izquierda como única arma política de los excluidos. Esta visión, planteada ya por <strong>Ernesto Laclau </strong>en <em>La razón populista</em> (2005), supone al populismo como efecto de la articulación de demandas insatisfechas de diversos sectores sociales y su unión en torno a una lucha común. También <strong>Chantal Mouffe</strong> se inclina, aunque de manera menos teórica y más activista, hacia el populismo. Su proyecto de “democracia radical” se refleja en la BSW; “el pueblo” debe organizarse para <strong>luchar contra el poder corporativo y las políticas de austeridad</strong>, impuestas por las élites neoliberales. </p><p>Wagenknecht recoge de Mouffe y Laclau el análisis de los efectos negativos de las políticas neoliberales: desigualdad, precarización, pérdida de soberanía económica de los Estados frente a la Comunidad Europea y los mercados globales. Sin embargo, BSW, a diferencia del populismo imperante en la izquierda, defiende el <strong>fortalecimiento del Estado de bienestar</strong>. Y para ello propugna <strong>una política económica proteccionista</strong>, la <strong>reindustrialización</strong> de Alemania frente a la deslocalización, y una <strong>limitación en la entrada de inmigrantes</strong>. BSW critica la política de fronteras abiertas tal como hace la derecha, mientras que Mouffe y Laclau defienden un populismo inclusivo que abraza el pluralismo y los derechos de los inmigrantes. </p><p>BSW se distancia también del multiculturalismo de Mouffe y aboga por que la solidaridad atienda lo local y no tanto lo internacional. Esto, junto a su defensa del Estado nacional, la conduce a un cierto nacionalismo; una suerte de “<strong>Deutschland the first</strong>” a lo Trump. Y frente a la posición de Los Verdes (<em>Die Grüne</em>), aboga por una transición verde más moderada y que no afecte a las clases desfavorecidas. La política en torno al cambio climático y la transición hacia energías renovables la tacha de costosa y lesiva para los sectores más vulnerables. En cuanto a las relaciones internacionales defiende una reforma en profundidad de la Comunidad Europea y un acercamiento diplomático a Rusia, pese a la crítica que realizó ante la invasión rusa de Ucrania. </p><p>Tanto Die Linke como la socialdemocracia (SPD) la acusan de<strong> dividir a la izquierda y aumentar la polarización</strong> con la creación de un nuevo partido. Mientras, la plataforma BSW (aún no ha formalizado los estatutos como partido) crece en intención de voto y extiende su influencia sobre todo en regiones de la antigua República Democrática Alemana, dada la desigualdad económica y social, producida en parte por el proceso de reunificación. </p><p>El populismo, tanto de derecha como de izquierda, puede despertar fervor y abocar al activismo. Efectivamente, su simplicidad puede comprometer más al “pueblo” (noción confusa donde las haya), crear lazos afectivos de solidaridad, afinidad electiva, identificación, efervescencia y dramatización en los mensajes, etc. Pero la izquierda debe pensarse si opta por el populismo, ese discurso que divide la sociedad entre “pueblo” y “élites”, que trata de minar las instituciones sorteando sus reglas, que trata de ganar votos no con argumentos sino con adhesiones más o menos falaces, que revienta los medios de comunicación tradicionales, y en cuya cabeza se haya un solo líder carismático, tiene un alto precio. Pues la política si no respeta las normas democráticas y obliga a cierta reflexión a la sociedad sólo para obtener votos mediante la adhesión visceral, <strong>deja desarmados a quienes precisamente pretende ayudar</strong>. Una victoria a ese coste no merece la pena, el mal que se siembra es mucho más duradero que una legislatura.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Sergio Hinojosa</strong></em> <em>es licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada y profesor de instituto.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2024 20:31:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sahra Wagenknecht y el populismo de izquierda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Izquierda,Populismo,Lucha clases]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa de la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/defensa-politica_129_1890215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/129a9598-141d-4ef5-aeda-4ca1efbcd5bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa de la política"></p><p>¿Por qué está mal visto <strong>mezclar la política con un desastre como la DANA</strong>, si es cuando más se necesita la política? Está mal visto porque politizar es percibido como <strong>una forma de instrumentalizar el dolor</strong> en favor de unos intereses concretos. Ante una catástrofe, algunos se dedican a lanzarse la culpa unos a otros, cuando deberíamos estar todos unidos. Introducir la política en una de estas situaciones se siente como una manera de introducir la discordia y la división por razones partidistas, que poco o nada tienen que ver con el tema en cuestión. Es esta lectura del papel que tiene la política lo que seguramente explica por qué se paraliza la actividad parlamentaria del Congreso, cuando lo que debería haberse parado es la actividad laboral de todo servicio no esencial en Valencia. Pero, sobre todo, es lo que explica que haya formaciones políticas que suspendan sus declaraciones durante tres días por respeto a las víctimas y el dolor de sus familiares.</p><p>¿Es esta la lectura que debemos tener de la política? En mi opinión, esta es una lectura errónea, tanto en el fundamento mismo de la política como en la propia manera de pensar la intervención política. <strong>Este es el momento de hacer una declaración política</strong>. Es ahora, precisamente por respeto a la gente afectada, cuando hay que <strong>señalar a los responsables</strong> por las decisiones tomadas y<strong> debatir las soluciones</strong>. No hacerlo es caer en el juego cínico de "no es el momento", mientras ellos sí salen a mentir con descaro. Con una mano te dicen que no hay que politizar, es decir, que no hay que indagar en quiénes y qué decisiones se han tomado; pero con la otra, salen cínicamente a propagar el bulo de las presas.</p><p>Pero, ¿por qué es buena y necesaria la política? Porque<strong> donde hay política, hay igualdad y libertad</strong>. La política es el espacio que surge de la relación mantenida entre una pluralidad de personas que son igualmente libres. Ese espacio que surge es la <em>polis</em>, es decir, el mundo compartido donde sus miembros se preocupan y organizan la convivencia. Lo contrario de la política es la tiranía, donde se suspende ese mundo creado por la libertad de muchos y se sustituye por otra forma donde solo unos pocos se encargan de las cuestiones públicas. La política necesita de un espacio y una esfera pública general para poder existir. Cuando los asuntos públicos se conciben como algo extraño, también se está rechazando lo que todo el mundo admira, pero que suele desligarse de la política.</p><p>Preocuparse por los asuntos públicos es hacer posible que exista un cuerpo de bomberos que rescata a la gente que se encuentra a la deriva. Detrás de un rescate espectacular de un niño por parte de un bombero hay mucha política sedimentada. Detrás de permitir que las empresas obliguen a los trabajadores a trabajar, hay una decisión política. Lo que explica por qué se construye en determinados terrenos también es fruto de una lectura política. En definitiva, hay política, o más bien ausencia de la misma, cuando los principales damnificados son la clase trabajadora y los barrios populares. ¿Qué resulta más repugnante? ¿Callar ante una negligencia o señalarla? ¿Callar ante la inacción de quien debería haber actuado porque así se lo había encomendado la comunidad, o denunciarlo? Callar no es ser más solidario; al contrario, <strong>callar es asumir como natural la antipolítica</strong>, es decir, significa apoyar una política donde desaparece la ciudadanía y aparecen los súbditos. Y todo eso, disfrazado con la retórica de la unidad, solo <strong>busca mantener el silencio obediente</strong>. </p><p>______________________</p><p><em><strong>Jorge Moruno </strong></em><em>es sociólogo por la UCM, diputado de Más Madrid y portavoz de Vivienda.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2024 18:53:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jorge Moruno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En defensa de la política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Alerta por la DANA,Lucha clases]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué olvidaron a Virginia González Polo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/olvidaron-virginia-gonzalez-polo_129_1873576.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Desde hace varios años <strong>se está rescatando del olvido a muchas mujeres</strong> que, por su labor, merecen tener un lugar importante en la historia, aunque, lamentablemente, todavía queda una tarea considerable para que salgan a la luz figuras que tuvieron un papel protagonista en su época y han sido olvidadas.</p><p>Hace algo más de 101 años, el 15 de agosto de 1923, a los cincuenta años de edad, moría en Madrid<strong> la</strong> <strong>primera dirigente de un partido obrero, Virginia González Polo</strong>. Fue la primera mujer que perteneció al <strong>Comité Nacional del PSOE</strong>, en 1915, y a su Ejecutiva tres años después, también la primera en pertenecer al <strong>Comité Federal de UGT</strong>, en 1916 y, una vez producida la escisión entre socialistas y comunistas, en 1921, la única mujer que participó en la fundación del <strong>Partido Comunista Obrero Español</strong> y, meses más tarde, en la del definitivo Partido Comunista de España. Virginia fue la única mujer en el primer Comité Central del PCE. Con anterioridad, había fundado la <strong>primera Agrupación Socialista exclusivamente femenina</strong>, en Bilbao, en 1905. Amaro del Rosal diría de ella que hasta su muerte fue la dirigente femenina más prestigiosa del movimiento obrero.</p><p>A pesar de haber sido la primera dirigente obrera, la principal propagandista de las ideas socialistas por toda España en los inicios del siglo XX, hoy a la inmensa mayoría de afiliados al PSOE,  UGT o PCE, el nombre de Virginia González Polo no les dice nada, cuando por coherencia <strong>merecería un reconocimiento y un lugar destacado en sus agrupaciones</strong>. Pero ¿por qué está en el olvido? </p><p>Virginia fue firme defensora de la <strong>Tercera Internacional</strong> o Internacional Comunista, y cuando el PSOE debatió su incorporación o no a la Internacional rusa, ella fue una de las tres personas que defendieron la postura tercerista en el Congreso extraordinario del PSOE, en 1921, que llevaría a la <strong>escisión comunista</strong>, en un Congreso muy tenso y dividido. A pesar de que había recorrido toda España dando mítines con la bandera del socialismo, en muchas ocasiones acompañada por el fundador del PSOE, Pablo Iglesias Posse, a partir de la escisión pasó a ser despreciada por los dirigentes socialistas del momento, hasta el punto de que no asistieran a su entierro dos años más tarde, a pesar de que los afiliados llevaron su féretro a la Casa del Pueblo de Madrid, para que fuera velada allí.</p><p>También en UGT pasó al olvido, aunque la escisión comunista no suponía una separación de sus miembros del sindicato, en este caso lo que motivó su alejamiento fueron las acusaciones contra ella en el <strong>violento Congreso de UGT de 1922</strong>, donde se produjo una fuerte discusión entre los delegados que defendían la Segunda y la Tercera Internacional, con un obrero fallecido por un disparo. A Virginia le acusaron de haber dado la orden de disparar, por lo que fue expulsada del sindicato, no era cierto, pero fue detenida y puesta en libertad provisional. </p><p>La razón principal para su olvido en el Partido Comunista de España tiene que ver con su <strong>temprano fallecimiento</strong>. El partido solamente llevaba dos años constituido, estaba en plena organización cuando murió. Además, un mes después de su muerte se produjo el alzamiento de Primo de Rivera y la implantación de la Dictadura, que conllevó una persecución de los comunistas, la ilegalización del Partido y muchas detenciones. Los comunistas no pudieron celebrar ningún Congreso en España hasta 1932, aunque dos años antes celebraron una Conferencia clandestina en Bilbao, incorporándose al Comité Central, como Secretaria Femenina, <strong>Dolores Ibárruri “La Pasionaria”</strong>, en el mismo puesto que había ocupado Virginia en el primer Comité Central. El fuerte protagonismo de Pasionaria hizo olvidar a la fundadora del Partido, incluso se ha escrito que Dolores Ibárruri fue la primera dirigente del Partido Comunista, algo que no se corresponde con la realidad.</p><p>Es probable que si Virginia González Polo no hubiera fallecido tan joven, hoy no estaríamos hablando de su olvido. Haciendo un contrafactual, es probable que hubiera seguido en la dirección del Partido Comunista, lo que la podría haber llevado a la obtención de un escaño en el Parlamento de la República. <strong>El olvido de Virginia González Polo es el olvido de las raíces de la mujer en lucha obrera</strong>.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Jerónimo Martín de Bernardo Rodríguez </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Sep 2024 18:59:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jerónimo Martín de Bernardo Rodríguez]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué olvidaron a Virginia González Polo?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Lucha clases,PSOE,PCE,Mujeres,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vuelta al cole: peor si eres mujer y pobre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/vuelta-cole-peor-si-mujer-pobre_129_1873485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/93d5efea-e646-4fa3-85df-f90a89753f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vuelta al cole: peor si eres mujer y pobre"></p><p><strong>Recuerdo la primera vez que fui consciente de que en mi casa no había todo el dinero que hacía falta</strong>. Cuando era pequeña los libros de texto no estaban becados en casi ningún lugar. Mi madre era autónoma. Agosto nunca era un buen mes, y menos aún septiembre. Aquel año no tuve libros de texto nuevos al comenzar el curso. Mi madre me pidió que hablara con alguna compañera de clase para hacer fotocopias y así poder ahorrar algo de dinero. Hubo otras. <strong>En mi casa, el colegio se escogió porque tenía comedor y jornada partida</strong>. Lo que facilitaba mucho la vida a quien nos tuviera que cuidar ese día a mi hermano y a mí. No solo a<strong> mi</strong> <strong>madre</strong>, sino la mayoría de las veces a <strong>mis tías, a mis abuelas o a las señoras que cuidaban</strong> a su vez de mis abuelas cuando lo fueron necesitando y a sus hijas, que no eran capaces tampoco de cuidar de ellas porque no les daba la vida (de esta vuelta al cole ya ni hablamos). </p><p>Aunque ni siquiera he hecho la comunión, el colegio que reunía esas condiciones cerca de dónde vivíamos fue uno <strong>católico y concertado</strong>, un colegio de monjas en el que había que llevar uniforme. El uniforme consistía en un pichi gris con camisa azul clara que debía acompañarse con ropa de abrigo y calzado azul marino. Como sucede con el resto de la ropa, ésta dice mucho de las decisiones que te puedes permitir. Qué poco uniformizan los uniformes. Recuerdo con terror el momento de comprar el uniforme y comprobar un verano más que no me servía el del curso anterior. A mi madre echando compulsivamente crema azul en los zapatos y blanca en las zapatillas de deporte. Alguien de mi familia regalándonos mágicamente en nuestros cumpleaños (qué suerte, caían al inicio del curso) los complementos necesarios para la vuelta al cole: mochila, estuche, calculadora y compás. Llegué a pedir con entusiasmo sincero material de papelería para clase a los Reyes Magos. <strong>Me parecía que ser rico tenía que ser poder tener corticoles de El Corte Inglés</strong>.</p><p>Nada de esto lo cuento por pena, sino con todo el orgullo de venir de la familia y la clase de la que vengo. El mismo orgullo con el que ahora escucho a mis amigas que son madres <strong>los suplicios que pasan en la dichosa vuelta al cole</strong>. Por ellas, por mi madre, mis tías, mis abuelas y todas las mujeres que están y han estado hoy con el agua al cuello con este asunto (fueran o no sus hijos los que empezasen esta semana el colegio) escribo sobre este asunto.</p><p>Vamos a ser claras. <strong>La vuelta al cole en España depende del dinero que tengas en el banco</strong>. Esto sucede porque <strong>sigue sin haber políticas efectivas de conciliación</strong>. Considero un error grave que los políticos y tertulianos centren sus esfuerzos estos días en dilucidar si el sistema educativo responde o no a las necesidades de las familias. Esa no es la pregunta de hoy. El sistema educativo está diseñado para responder al derecho constitucional a la educación, y ahí tenemos mucho que mejorar en España. Cuesta pensar que la educación que hemos recibido y recibirán todos los ciudadanos y ciudadanas de este país <span class="highlight" style="--color:white;">garantiza el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales cuando algo tan básico como que España es un Estado aconfesional o que la educación sexual debe ser obligatoria, siguen siendo poco más que horizontes deseables. Es fuerte que en España siga generando menos conflicto aprender que la virgen María se quedó embarazada de una paloma que follar sin consentimiento está mal.</span></p><p>Claro que es preocupante que la educación que reciben niños, niñas y niñes sea accesible. <strong>Sabemos que depende del código postal, del color del gobierno de turno, de sus capacidades e incluso de su país de origen, género e identidad sexual</strong>. Son preocupantes las condiciones laborales del profesorado o la ausencia de educación pública, gratuita y universal desde los 0 años. Pero esto no es lo que dificulta la vuelta al cole. Y lamentablemente, estos también son asuntos que influirán en la educación que perciban los más jóvenes.</p><p>Lo que dificulta el regreso de la actividad lectiva es el vía crucis que va a suponer para muchas familias en términos de <strong>conciliación y corresponsabilidad</strong>. Quiero defender en este artículo que éste no es solo un debate sobre modelo educativo, sino y sobre todo sobre políticas de conciliación. Este es un debate sobre <strong>género y clase social</strong>. Y sobre esto algunas ideas clave:</p><p>__________________</p><p><em><strong>Ángela Rodríguez </strong></em><em>es exsecretaria de Estado de Igualdad.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Sep 2024 18:59:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángela Rodríguez Pam]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La vuelta al cole: peor si eres mujer y pobre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Lucha clases,Mujeres,conciliación laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El odio de clase es para el verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/odio-clase-verano_129_1873337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El odio de clase es para el verano"></p><p>Con las primeras calores de este verano sin vacaciones, leí la entrevista que Álex Vicente le hacía a Annie Ernaux en <em>El País Semanal</em>. Pregunta: «A los 20 años, escribió en su diario íntimo una frase de Rimbaud: <strong>“Soy de raza inferior para toda la eternidad”</strong>». Respuesta: «Así es. La contrapuse a otra de mi cosecha: <strong>“Voy a vengar a mi raza”</strong>. Es la frase que recordé al recibir el Nobel».</p><p>Llegó julio y, con él, el consabido desfile de pareos y chancletas ajenas: un batallón de las gentes más finas de <em>la cultura</em> <em>(marca registrada)</em> había pospuesto sus monsergas sobre la precariedad y la meritocracia para subirse a un velero. Comentando el cuadro con unos amigos, recordé que cuando llegué a Madrid (me habían admitido en un máster que –según me enteré después– era muy prestigioso, elitista y de pitiminí) la gente me preguntaba en qué colegio había estudiado. <strong>El pedigrí del </strong><em><strong>Estudio</strong></em><strong>, el brillo de los </strong><em><strong>liceos</strong></em><strong>, el rancio abolengo del </strong><em><strong>Pilar</strong></em>. Era la versión burguesa del «niño, y tú, ¿de quién eres?» con el que te fichaban las viejas del pueblo. Todo el mundo que pintaba algo se conocía <em>del cole</em>, mira por dónde, ya es casualidad.</p><p>Uno nace donde le toca, pero luego debe escoger qué hace con ello. Pegado al ventilador y abanicándome con los culturales, leí que Jonás Trueba volvía al candelero. Gran cinéfilo como soy (¿los Minions?, obra maestra), me resonó la promoción de su ópera prima y sus enternecedoras declaraciones sobre los problemas de su generación. La vivienda, el trabajo, la incertidumbre material, etcétera, etcétera, tralarileró. ¡Caramba! Ojalá don Felipe lo fiche para redactar los párrafos <em>sociales</em> del discurso de Nochebuena. La prensa veraniega nos ha traído otros ejemplos edificantes. En una serie llamada <strong>«También fueron becarios»</strong>, un intrépido periodista nos relataba la historia de ascenso y triunfo (de juguetero a director general) del mismísimo sobrino del dueño de <em>El Corte Inglés</em>. No se ha visto cosa igual desde que que Marta Ortega heredase Zara por su talento sinigual doblando de camisetas.</p><p><strong>Hay a quien no le basta con hozar en sus privilegios y tiene que disfrazarse de pobre</strong>. Del proletario se aprovecha todo, hasta los andares. ¿Contará como parafilia? En otra entrevista, un rico de tres generaciones se hacía pasar por tendero gracias a la divertida circunstancia de que su familia poseía, entre otros negocios, una cadena de confiterías. ¿Jeff Bezos? Un humilde empleado de ultramarinos. <strong>Todo burguesón con descapotable se ha hecho a sí mismo, no como los empleados a los que maltrata, que son unos vagos complacientes con su propia indigencia</strong>. «Déjame, que tu historia la cuento mejor yo».</p><p>Conste: hay gente estupenda que ha caído de pie en este mundo y yo no soy quién para pedirle a nadie que reparta sus riquezas entre los pobres y se conviertan al evangelio, pero <strong>vengo perfeccionando una cólera flamígera contra los niños de colegio de pago que me explican las penurias de la vida contemporánea</strong>. Hace unos días, un conocido bromeaba sobre lo divertidos que le parecían esos vídeos en los que damnificados por el consumo de estupefacientes venden propiedades de lujo en el barrio de Salamanca a milloncejo el metro cuadrado. Para sorpresa de nadie, el interfecto vivía en un piso sufragado con ayuda de papá y mamá. Me apetecería mucho mandarlo un verano a recoger algodón por el salario mínimo de Zimbabue, pero tristemente no tengo cómo hacerlo. Lo que sí tengo es desprecio. Uno que, si pusiera en palabras, dejaría en chiquitas las maldiciones del <em>Necronomicón</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Sep 2024 19:04:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El odio de clase es para el verano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lucha clases,verano,Colegios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una advertencia no solo para Macron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/advertencia-no-macron_129_1837698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b4c58d02-8f64-4e7d-9f4d-e0c948ea88b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una advertencia no solo para Macron"></p><p>El resultado de la segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas significa mucho en algunos sentidos. El primero de ellos, <strong>la victoria de un sentido común republicano </strong>que ha permitido que votantes de derecha moderada y de izquierdas renunciaran a sus candidatos predilectos para evitar que Reagrupamiento Nacional llegara al poder. Es, también, un importante toque de atención a las políticas de Macron y sus coqueteos con el lenguaje de la extrema derecha. Sami Naïr se preguntaba si este resultado es un <strong>destello en la noche</strong> o una luz para tiempos venideros. Lo cierto es que es difícil de decir, porque puede ser las dos cosas al mismo tiempo.</p><p>La derrota de Le Pen tampoco es menos significativa que el hecho de que su opción política exista. Ello habla de malestares profundos en nuestra sociedad actual. Contrariamente a la caricatura simplificada que a veces se presenta, una de las intuiciones políticas más valiosas de Marx es la de una clase social muy especial: <strong>la clase de los sin clase.</strong> En el caso de la sociedad francesa, Marx estudió cómo una “masa variopinta” formada por residuos de varias clases sociales capitalistas y precapitalistas y no integrada socialmente en ninguna forma de organización política, reconocimiento o conciencia de clase dio su apoyo al golpe de Luis Bonaparte. El lenguaje de “lumpenproletariado” o “campesinado” puede resultar sociológicamente insuficiente hoy en día, pero la noción de una “parte de los sin parte”, como diría Rancière, que Marx inventa en <em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte, </em>conserva toda su vigencia. ¿Por qué estos sujetos, a juicio de Marx, miran hacia formas autoritarias de representación política? Porque no tienen vínculo social entre ellos, carecen de toda forma de mediación. Están juntos, dice Marx, “como patatas en un saco”: aislados, fragmentados, envueltos solo en el miedo y el malestar. <strong>No pueden proyectar una voluntad colectiva. No pueden representarse, deben ser representados, </strong>concluye Marx, por una figura autoritaria que imponga la representación que ellos no pueden darse.<strong> </strong></p><p>Marine Le Pen y <strong>buena parte de la actual extrema derecha buscan hablar a estos “olvidados”, o parte sin parte.</strong> Acicatean un cierto sentimiento anti-elites, pero también anti-institucional y, en ocasiones, con rasgos de teoría de la conspiración. Para estas masas desorganizadas, invadidas por la <strong>desesperanza política </strong>y la anhedonia de la que hablaba Mark Fisher, cualquier promesa de pertenencia representa un asidero al que agarrarse, así sea el de compartir mensajes en grupos de Telegram o el de amenazar de muerte a un presidente de gobierno. No es nuevo: también Luis Bonaparte enfrentaba a la burguesía contra las descontentas masas populares para, finalmente, emplear el ejército contra ambos; declarándose a sí mismo heredero, en su singular persona, de 1789: el “emperador de la canalla”.  </p><p>En todo caso, el problema no ha cambiado tanto desde 1852. De algún modo, la presencia de <strong>esa clase de los sin clase es el permanente recordatorio de una brecha que sigue dividiendo el cuerpo social.</strong> Bonaparte apareció en un momento de precario equilibrio, a juicio de Marx: la burguesía había perdido, pero los trabajadores no podían ganar todavía. El siempre presente tenso desacoplamiento entre condiciones socioeconómicas y representación política se llevó entonces hasta el extremo. Nuestro actual capitalismo neoliberal produce sistemáticamente un equilibrio igual de precario: genera cotas de malestar social y económico cada vez más difíciles de embridar políticamente.<strong> El neoliberalismo está dispuesto, lo sabemos perfectamente, a renunciar a la democracia para mantener su régimen de valorización y acumulación. </strong>La advertencia no es solo para Macron. De qué se haga con ese malestar social depende nuestra política en las décadas que vienen. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jul 2024 18:31:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Ramas San Miguel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una advertencia no solo para Macron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Emmanuel Macron,Marine Le Pen,Francia,Karl Marx,Lucha clases]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué se derechiza Europa (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/derechiza-europa-ii_129_1820159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6b4a7181-dbed-42b0-ad28-017d639bbf14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué se derechiza Europa (II)"></p><p>Habíamos quedado en que <strong>la derechización de la Unión Europea nos remitía</strong> a la <a href="//criticonomia.blogspot.com" target="_blank">derechización de la clase obrera</a>, que es el fenómeno al que nos queremos aproximar en lo que sigue.  Para ello, procedemos mediante el análisis (separación) y la abstracción (quitar determinaciones) para obtener las categorías explicativas. Este será el cometido en la exposición que sigue.</p><p>Cualquier <strong>miembro de la clase obrera actúa políticamente cuando realiza una elección</strong>, ya sea ésta abstenerse o votar (a un partido de la derecha o de la izquierda). Así considerado se trata de un sujeto que lleva a cabo una acción política (electoral) y nos preguntamos por lo que le mueve. Respondiéndonos que su conciencia individual. Por tanto, para entender su acción hay que mirar su conciencia. </p><p>Esta conciencia individual, que da pie a distintas acciones (abstención, voto a la izquierda o voto a la derecha), tiene muchos determinantes, <strong>pero el principal </strong>–<strong>en nuestra opinión</strong>–<strong> es la conciencia de clase obrera</strong>. Tal conciencia obrera se presenta bajo diversas modalidades, hemos de detenernos en esto. En cualquier caso, la conciencia obrera es un atributo del ser obrero, por lo que hemos de preguntarnos por la clase obrera y su fragmentación.</p><p>La clase obrera o asalariada, integrada por el conjunto de personas que venden su fuerza de trabajo, <strong>se nos aparece fragmentada, según la modalidad de fuerza de trabajo que personifica</strong>. Nos preguntamos por esta diversidad, que es la forma de su unidad. Efectivamente, la fuerza de trabajo presenta diversas características según formación, cualificación, sexo, edad, etc. Además de ser empleada, la clase obrera reproduce su fuerza de trabajo (habita, consume, descansa, ...). En definitiva, las condiciones materiales y sociales que rodean el consumo y la reproducción de la fuerza de trabajo están presentes en la segmentación de la clase obrera. </p><p>Entre los integrantes de la clase obrera<strong> se establece una relación de competencia por la venta de la fuerza de trabajo</strong> que, en ausencia de una relación de solidaridad (sindicato), va a determinar la venta de su fuerza de trabajo por debajo de su valor dada la sobrepoblación obrera que genera el capital (parados).</p><p>La clase obrera no existe sola, sino junto a sus empleadores, los que le compran la fuerza de trabajo,  la clase capitalista o burguesía. Estos, en cuanto propietarios de los medios de producción, deciden en lo inmediato qué, cuánto y cómo producir, con el objetivo de obtener más valor (plusvalor) del que adelantaron (salario). Para ello <strong>deben explotar a la fuerza de trabajo que contratan</strong>, o sea haciendo que ésta genere más valor del que finalmente cobra. Tanto en la compraventa de la fuerza de trabajo, acordando el salario, como en el uso de dicha fuerza, lo que gana uno lo pierde el otro. O sea, burgueses y asalariados, mantienen una relación antagónica, la lucha de clases.</p><p>Esta lucha se expresa de diversas formas, una es la sindical <strong>donde se disputan las condiciones inmediatas de trabajo</strong> (salario, jornada, entre otras) y otra es la jurídico-política que obliga a intervenir a las instituciones (jueces, gobiernos u otros). Ambas formas presuponen que la clase obrera se organiza en sindicatos o partidos, que expresan sus intereses y en los que las diversas fracciones de la clase obrera se ven representadas, por lo que hemos de detenernos en la diversidad de partidos (y como caso extremo la dicotomía derecha e izquierda).</p><p>Estos partidos compiten electoralmente por situar a sus representantes en las instituciones políticas, caso del Parlamento europeo. Allí, se establece una lucha institucional, donde la disputa <strong>adopta la forma de medidas, políticas, planes, legislaciones y presupuestos</strong>, que benefician en mayor o menor medida a unas u otras fracciones de la clase obrera y de la burguesía (también con su fraccionamiento). Las instituciones de la UE representan políticamente al capital europeo en su totalidad.</p><p>Al mirar esta lucha de clases, al margen de sus formas concretas (sindical, judicial, institucional, política, pongamos por caso) vemos que es la manera en que las clases establecen la relación de capital, la compraventa de la fuerza de trabajo. Y que <strong>el movimiento de esta relación nos remite a la acumulación de capital,</strong> que a su vez nos lleva al proceso capitalista de producción, al proceso de valorización en cuya materialidad (proceso de trabajo) hay que buscar los atributos que el capital necesita y, por tanto, la diversidad de fuerzas de trabajo demandadas por el capital. A su vez, el proceso de producción nos hace mirar el capital, el dinero, el valor y la mercancía (todo esto y lo anterior está en Marx).</p><p>Tomando la acumulación europea de capital podemos ver las distintas formas y fracciones del capital europeo, con necesidades comunes y específicas. Particularmente, <strong>hay capitales europeos más avanzados que se expanden,</strong> otros en fase de maduración que se estancan y capitales más atrasados que se reducen. Este distinto grado de desarrollo tiene que ver con las características propias de los capitales (tecnología, productividad) y con su inserción en el mercado mundial (especialización). Allí el capital europeo compite con capitales de otros bloques económicos, actualmente USA y BRIC’s; junto a la lucha por los mercados se produce la lucha por los recursos, abriendo el abanico de posibilidades que nos muestra la geopolítica mundial (tratados, acuerdos comerciales, aranceles, sanciones, guerras, entre otros).</p><p>En la exposición anterior nos hemos remontado desde lo más concreto (acción electoral) hasta lo más abstracto (acumulación mundial de capital), destacando las categorías que nos sirvan para explicarnos aquella realidad. Es importante no pararse antes de llegar al final porque ello <strong>da pie a la naturalización de la categoría, a una reproducción mental parcial</strong> o superficial del fenómeno (ideológica) y a la mutilación de su conocimiento.</p><p>Así, por ejemplo, si nos paramos en la conciencia individual, alguien podría pensar que los obreros votan así porque les da la gana; o si nos paramos en la conciencia de clase tenemos que la conciencia, en abstracto, <strong>determina la acción política sin explicarnos tal conciencia </strong>(condiciones materiales en que es producida), con lo que no solo incurriríamos en una abstracción sino también en una idealización. De igual manera, si nos detenemos en la clase social, en el partido político, en las instituciones políticas, o en el capital europeo sin llegar al capital mundial.</p><p>Ahora nos queda retornar al concreto (acción electoral de los miembros de la clase obrera), pero ya no como representación caótica de<strong> la realidad sino como un concreto pensado síntesis de múltiples determinaciones</strong>. Pero esto quedará para la siguiente entrega.</p><p>______________________</p><p><em><strong>Pedro Andrés González Ruiz</strong></em><em> es licenciado en Ciencias Económicas.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jun 2024 19:16:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro Andrés González]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por qué se derechiza Europa (II)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones europeas,Derecha,Izquierda,Lucha clases]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué Europa ha girado a la derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/europa-girado-derecha_129_1816660.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42546a15-c0fe-4740-92e6-e4e060878294_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué Europa ha girado a la derecha"></p><p>Los resultados de las recientes elecciones europeas <strong>ponen de manifiesto el giro hacia la derecha en la Unión Europea </strong>(UE). Nos proponemos aproximarnos a este fenómeno desde la perspectiva de la Crítica de la Economía Política (CEP).</p><p>Bajo nuestro punto de vista, ello pasa por reproducir en el pensamiento este fenómeno concreto (derechización de la UE)<strong> poniendo en juego una serie de categorías: capital, instituciones políticas, clases sociales, lucha de clases</strong>, conciencia de clase, acción política, sujeto político, entre otras. Pero, antes, sinteticemos a través de un cuadro el comportamiento de las clases europeas en las recientes elecciones. </p><p>Las cifras que se exponen son porcentajes respecto del total del electorado. La tabla <strong>presenta en las columnas a las clases sociales, y en las filas las acciones políticas</strong> que ha realizado el conjunto de los miembros de cada clase (abstención, votar a la derecha o votar a la izquierda). </p><p>En la confección de este cuadro hemos tenido en cuenta los siguientes datos: <a href="// https://results.elections.europa.eu/es/" target="_blank">según el Parlamento Europeo</a> <strong>la participación ha sido del 51 por ciento y la abstención del 49 por ciento</strong>; el porcentaje de ciudadanos que ha votado a la izquierda (socialdemócratas, verdes y La izquierda), teniendo en cuenta los 224 (31% de escaños) que ha sacado, asciende al 16 por ciento; mientras que el porcentaje de ciudadanos que votó a partidos adscritos a eurogrupos de la derecha (el resto), sabiendo que obtuvieron 496 asientos (69%), ha sido el 35 por ciento. Esto queda reflejado en la última columna de la tabla.</p><p>Ahora veamos cómo se ha comportado cada clase social. Partimos de <a href="//criticonomia.blogspot.com" target="_blank">un reparto de la ciudadanía europea </a>entre las clases sociales del 80 por ciento para la clase obrera y el 20 por ciento para la clase capitalista. Esto se expresa en la última fila de la tabla.<strong> Suponemos que la participación electoral es similar en ambas clases, es decir del 51 por ciento;</strong> y, en cuanto a la propensión al voto de la clase capitalista, que el 90 por ciento vota a la derecha mientras el 10 por ciento vota a la izquierda; la columna tercera nos muestra el comportamiento electoral de la clase capitalista. </p><p>Es decir, de 20 capitalistas por cada 100 ciudadanos europeos, 10 se abstienen, 9 votan a la derecha y 1 vota a la izquierda. El comportamiento electoral de la clase obrera <strong>sale como resultado de restar el comportamiento capitalista al ciudadano</strong>; o sea, de los 80 miembros de la clase obrera que hay en cada 100 ciudadanos europeos, deciden abstenerse 39, votan a la derecha 26 y votan a la izquierda 15, tal como se refleja en la segunda columna de la tabla.</p><p>Desde este punto de vista, la derechización de Europa<strong> tiene que ver con la derechización de su clase obrera, del conjunto de sus personas asalariadas</strong>. Así que hemos de interrogarnos por esto último. (Pero esto será en la próxima entrega).</p><p>______________________</p><p><em><strong>Pedro Andrés González Ruiz</strong></em><em> es licenciado en Ciencias Económicas.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jun 2024 17:39:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro Andrés González]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por qué Europa ha girado a la derecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[9J | Elecciones europeas,Elecciones europeas,Izquierda,Derecha,Lucha clases]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Muere a los 94 años Nora Cortiñas, referente y cofundadora de Madres de Plaza de Mayo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/muere-94-anos-nora-cortinas-referente-cofundadora-madres-plaza-mayo_1_1805492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f10afa5-1903-4e1b-adbf-711c5d9b4c6d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere a los 94 años Nora Cortiñas, referente y cofundadora de Madres de Plaza de Mayo"></p><p><strong>La presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas,</strong> conocida como <em>Norita</em>,<strong> ha fallecido este jueves a los 94 años</strong>, según ha informado su familia a través de un comunicado en el que indicaba que el 17 de mayo había sido operada de una hernia que se ha sumado a otras patologías, lo que agravó su estado, según recoge Europa Press.</p><p>Norita se unió a las Madres de Plaza de Mayo a raíz del secuestro de su hijo mayor,<strong> Gustavo Cortiñas</strong>, que tenía entonces 24 años y era integrante de la Juventud Peronista, el 15 de abril 1977 en la estación de trenes de la ciudad argentina de Castelar, al oeste de Buenos Aires.</p><p>"<strong>Su especial sensibilidad y su ideario indiscutido en defensa de las y los que menos tienen </strong>hizo que se ganara el respeto y cariño incondicional de los pueblos. En tal sentido, queremos transmitirles que estuvo acompañada y sostenida por el amor de su familia hasta el último momento y agradecemos todas las expresiones de reconocimiento y afecto que recibió a lo largo de su vida", reza dicho comunicado.</p><p>La familia ha destacado que<strong> "luchó hasta el último momento </strong>por la construcción de una sociedad más justa", especialmente ante su "profunda preocupación en estos tiempos por la grave situación que atraviesa" Argentina y "dispuesta a estar siempre presente allí donde hubiera una injusticia. <strong>"Nos queda el orgullo de haber compartido su vida</strong>, su impronta y su enseñanza que dejarán en su familia y en la sociedad una huella imborrable", ha concluido.</p><p>La ONG Abuelas de Plaza de mayo ha mostrado su "tristeza" por el fallecimiento de Cortiñas: "Con profundo dolor,<strong> despedimos a nuestra hermana de lucha</strong>, referente indiscutida del movimiento de Derechos Humanos en Argentina". "Siempre mantuvo en alto el reclamo de juicio y castigo para los genocidas de la última dictadura y la bandera de los<strong> 30.000 desaparecidos </strong>(...) Recorrió numerosas dependencias —como hicieron tantos familiares— hasta reunirse con otras mujeres en su misma situación y convertirse en Madre de Plaza de Mayo", ha indicado la organización.</p><p>Asimismo, ha destacado que<strong> era "solidaria con todas las luchas del país y del mundo", </strong>que "supo conectar con las jóvenes generaciones, que la reconocen como un ejemplo de coherencia y militancia". "En este momento de pesar, abrazamos a sus compañeras, familiares, amigos y a todas las personas que hoy, en su ausencia, sienten que se ha ido una mujer necesaria e indispensable", ha agregado.</p><p>La expresidenta argentina<strong> Cristina Fernández Kirchner</strong> ha afirmado que "con tristeza despedimos a Nora Cortiñas, eterna luchadora por los Derechos humanos y por la democracia" del país latinoamericano<strong>. "Mis condolencias para su familia y sus compañeros",</strong> ha añadido a través de su perfil en la red social X.</p><p>Por su parte, el expresidente argentino<strong> Alberto Fernández</strong> ha trasladado sus condolencias a la familia y los seres queridos de Norita, subrayando que "su legado y valentía seguirán inspirando".<strong> "Con profundo dolor, </strong>lamento el fallecimiento de Nora Cortiñas, un símbolo incansable de la lucha por los Derechos Humanos en Argentina", ha expresado.</p><p>El que fuera el ministro de Exteriores de Fernández, <strong>Santiago Cafiero,</strong> ha señalado que el "país pierde en Nora Cortiñas una militante incansable que fue faro de varias generaciones" y <strong>"madre de tantas batallas justas"</strong>. "Hasta siempre, Norita", se ha despedido Cafiero, que actualmente ostenta un escaño en el Parlamento argentino.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 May 2024 08:14:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina,Lucha clases,Democracia]]></media:keywords>
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