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    <title><![CDATA[infoLibre - Periódicos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/periodicos/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Periódicos]]></description>
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      <title><![CDATA[Los salvadores que venían a rescatar el periodismo… y terminaron copiándolo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/el-cuarto-de-maquinas/salvadores-venian-rescatar-periodismo-terminaron-copiandolo_129_2173808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0fff4fd8-aeaa-41f3-8c46-9c9c015cc65f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los salvadores que venían a rescatar el periodismo… y terminaron copiándolo"></p><p>Hay una escena que comienza a repetirse en este tiempo. Quizá les suene. Una empresa tecnológica entra en la conversación con un anuncio grandilocuente en forma de promesa grande y luminosa, casi moral: viene a arreglar un problema que los demás no han sabido (no hemos sabido) resolver.</p><p>Llegan con esa <strong>solemnidad mesiánica</strong> que tanto gusta en Silicon Valley y sus sucursales ideológicas: hablan de eficiencia, de innovación, de acceso, de soluciones. Donde otros ven un problema complejo, ellas ven oportunidades. Donde el periodismo reclama recursos, tiempo, independencia y oficio, ellas prometen atajos. ¿Les suena?</p><p>Y después de los fuegos artificiales pasa algo más viejo que el hilo negro: apartas la cortina del discurso y detrás <strong>no hay solución, hay extracción</strong>.</p><p>¿Y por qué nos tienden una y otra vez la misma trampa? Porque es casi imposible que el trabajo de desmontar esas promesas acapare la notoriedad que sí se consigue con sus anuncios. A no ser que el propio periodismo ponga pie en pared, que es exactamente lo que acaba de ocurrir con el caso de <strong>Nota</strong>, una empresa estadounidense que, usando Inteligencia Artificial, se presentaba como la solución definitiva a los llamados “<em>news deserts</em>”, esos territorios donde el cierre de medios locales ha dejado a la ciudadanía más desinformada y más sola. </p><p>Para esas comunidades desatendidas informativamente, la empresa prometía generar artículos a partir de notas de prensa e información institucional, con el apoyo de herramientas de IA. Lanzó once webs disfrazándolas de buenas causas: cobertura bilingüe, herramientas cívicas… y <strong>acabó cerrándolas cuando el periodismo de verdad hizo su trabajo</strong>. Sendas investigaciones del <a href="https://www.axios.com/local/richmond/2026/04/03/nota-ai-news-sites-shut-down-plagiarism" target="_blank">medio local Axios Richmond</a> y el <a href="https://www.poynter.org/ethics-trust/2026/nota-news-local-outlets-ai-plagiarism/" target="_blank">Instituto Poynter</a> descubrieron decenas de citas, frases y fotografías plagiadas de casi una treintena de medios locales y del trabajo de medio centenar de periodistas. Al final, Nota se convirtió en ejemplo de la paradoja perfecta (y terrible): se proclamó reparadora del vacío informativo y lo rellenó, en parte, con el trabajo de los que realmente estaban informando.</p><p><strong>Lo inquietante no es el plagio, sino</strong> <strong>el marco mental que lo hace posible</strong>: la idea de que el periodismo es un residuo aprovechable, un yacimiento que expoliar, una cantera de textos, imágenes y preguntas ajenas que alguien puede trocear, empaquetar y redistribuir con una capa de tecnología. Como si la información fuera una materia prima gratuita y no el resultado de llamadas, horas de documentación y archivo, contrastes incómodos, protección de fuentes, conocimiento del terreno y ética de la responsabilidad. </p><p>El problema no se limita a este caso. El sector tecnológico lleva años ensayando la misma coreografía: primero aparece un relato de una solución innovadora, después llega el uso de materia prima ajena para alimentar la máquina. Y, en muy pocos casos, las denuncias. Nada nuevo bajo el sol. Ocurrió con Perplexity, que se presentó como la fórmula definitiva para acceder al conocimiento de forma limpia, útil e inteligente. Poco después, <em>Forbes </em>la acusó de <a href="https://www.forbes.com/sites/randalllane/2024/06/11/why-perplexitys-cynical-theft-represents-everything-that-could-go-wrong-with-ai/" target="_blank">apropiarse de texto e imágenes de un reportaje de investigación</a> exclusivo y la revista <a href="https://www.wired.com/story/perplexity-is-a-bullshit-machine/" target="_blank"><em>WIRED</em></a><a href="https://www.wired.com/story/perplexity-is-a-bullshit-machine/" target="_blank"> documentó prácticas de scraping</a> (rastreo de información de forma encubierta). Más tarde llegaron los programas de reparto de ingresos y las palabras de aprecio hacia los editores de medios de comunicación. <strong>Primero, la apropiación. Después, la alianza</strong>.</p><p>La historia se repite con variantes. OpenAI ha firmado acuerdos con multitud de grupos mediáticos, como la agencia de noticias Associated Press, la editora de medios Axel Springer o periódicos como <a href="https://elpais.com/comunicacion/2024-03-13/open-ia-anuncia-un-acuerdo-con-prisa-media-y-le-monde.html" target="_blank"><em>Le Monde</em></a><a href="https://elpais.com/comunicacion/2024-03-13/open-ia-anuncia-un-acuerdo-con-prisa-media-y-le-monde.html" target="_blank"> o</a><a href="https://elpais.com/comunicacion/2024-03-13/open-ia-anuncia-un-acuerdo-con-prisa-media-y-le-monde.html" target="_blank"><em> El País</em></a>, que se presentan como colaboraciones para explorar los usos beneficiosos de la inteligencia artificial y fortalecer el papel del periodismo en el nuevo entorno. La pregunta ética es pertinente: ¿de verdad podemos llamar ‘alianza con el periodismo’ a un ecosistema que primero se alimenta de la producción periodística y después decide con quién firma y a quién deja fuera?</p><p>Esta dinámica tiene todavía una versión más refinada del mismo impulso de vaciar el periodismo mientras se habla en su nombre, que no pasa por copiar frases, fotografías o párrafos, sino por <strong>emular la función económica del periodismo</strong>. En esta versión encajan como un guante los resúmenes generados por IA de Google: usted le pregunta al buscador y éste le responde directamente a su pregunta sin salir de la plataforma, rompiendo el vínculo entre quien informa y quien lee. Usted lee lo que un periodista ha investigado o escrito, pero no llega a ser consciente del trabajo que hay detrás porque… la atribución se la lleva Google. No es plagio, pero participa de la misma lógica extractiva: usar el fruto del trabajo de otros para retener la atención, el tiempo y el negocio.</p><p><strong>En este contexto, los periodistas sobran (hasta que hacen falta)</strong>. Sobran cuando hay que pagarles, sostener las redacciones, respetar la autoría de los textos y las fotografías, invertir en coberturas o defender judicialmente hasta la última coma de lo publicado. Pero hacen falta (y mucha) cuando se trata de alimentar las máquinas. </p><p>Por eso conviene <strong>desconfiar de los salvadores del periodismo</strong> que no aceptan ninguno de sus deberes y de todos los que hablan de libertad informativa pero no se preocupan por la rendición de cuentas. La tecnología puede (y debe) ayudar. Faltaría más. Puede servir tanto al periodismo como al lector, pero no puede ocupar el lugar de los medios cuando los vacía de su valor económico; no puede llamarse aliada ni puede pedir confianza después de haber confundido innovación con expolio. No necesitamos más salvadores del periodismo. Precisamente ahí empieza nuestro trabajo, cuando termina el discurso de los supuestos salvadores.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 19:53:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Gesto Lagüela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los salvadores que venían a rescatar el periodismo… y terminaron copiándolo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Inteligencia artificial,Periódicos,Periodistas,Ética periodística]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La mayoría de los universitarios falla al diferenciar noticias científicas reales y falsas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/mayoria-universitarios-falla-diferenciar-noticias-cientificas-reales-falsas_1_2166815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b8c65709-2d50-4d7c-a13f-6b86133ac942_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mayoría de los universitarios falla al diferenciar noticias científicas reales y falsas"></p><p>La mayoría de los<strong> estudiantes universitarios</strong> españoles fallan al diferenciar en redes sociales <strong>noticias científicas verdaderas y falsas</strong>. Esta es la principal conclusión de un estudio, liderado por investigadores de <strong>la Universidad de Oviedo</strong>, que acaba de ser publicado en la revista <em>Enseñanza de las Ciencias</em>, que editan la Universitat Autònoma de <a href="https://www.infolibre.es/temas/barcelona/" target="_blank" >Barcelona</a> y la Universitat de <a href="https://www.infolibre.es/temas/valencia/" target="_blank" >València</a>.</p><p>Los resultados de la investigación evidencian que la <strong>incertidumbre </strong>es la reacción predominante hasta el punto de que, en algunos casos, hasta tres cuartas partes del alumnado manifiesta dudas al<strong> valorar la veracidad </strong>de las noticias analizadas.</p><p>El trabajo concluye que es necesario reforzar <strong>la alfabetización científica</strong> y mediática para mejorar la capacidad de los estudiantes de identificar información fiable.</p><p>El estudio se llevó a cabo mediante una <strong>encuesta</strong> realizada a 221 estudiantes universitarios, a los que se pidió evaluar la veracidad de cuatro noticias de temática científica, algunas verdaderas y otras falsas.</p><p>Los participantes debían indicar si consideraban que cada noticia era verdadera o falsa, así como <strong>el grado de certeza</strong> de su respuesta (segura o con duda). Además, se les solicitó que justificaran <strong>los motivos de su decisión</strong>, señalando aspectos como la credibilidad de la fuente, el contenido del argumento, las imágenes o si habían visto la información previamente en otros medios o redes sociales.</p><p>Posteriormente, los investigadores analizaron las respuestas mediante <strong>técnicas estadísticas comparativas</strong>, con el objetivo de identificar patrones en los aciertos, los errores y los criterios utilizados por el alumnado para valorar la <strong>credibilidad de las informaciones científicas</strong>.</p><p>Los resultados <strong>son sorprendentes</strong>. Una noticia verdadera sobre el descubrimiento de una momia infantil en el desierto de Atacama fue considerada falsa o dudosa por el 64,3% del alumnado, mientras que otra información real sobre la reducción del <strong>agujero de la capa de ozono</strong> fue identificada incorrectamente por más de la mitad de los participantes.</p><p>En el caso de la noticia verdadera sobre el riesgo de impacto de un asteroide y los planes de<strong> la NASA</strong> para prevenirlo, el 48,4% de los estudiantes también falló o dudó en su valoración.</p><p>Por el contrario, la noticia falsa sobre el supuesto descubrimiento de <strong>un alienígena </strong>en Egipto fue identificada correctamente por la mayoría, con un 83,7% de aciertos, aunque todavía un 16,3% del alumnado la consideró <strong>verdadera o probablemente verdadera</strong>.</p><p>El análisis muestra que los universitarios tienden a basar su valoración en <strong>factores contextuales</strong> —como la fuerza retórica del argumento, el estilo del titular o la presencia de imágenes— más que en la comprobación de datos o fuentes. Haber visto previamente la información en redes sociales o en otros medios también influye de forma significativa en su <strong>percepción de credibilidad</strong>.</p><p>Según explica la investigadora de la Universidad de Oviedo <strong>María Esther del Moral</strong>, “los resultados muestran que muchos estudiantes no disponen de <strong>un criterio sólido</strong> para determinar si una noticia científica es verdadera o falsa, lo que refleja la necesidad de reforzar la formación en pensamiento crítico”.</p><p>En la misma línea, el también investigador de la universidad asturiana <strong>Jonathan Castañeda Fernández</strong> señala que “la apariencia de un argumento coherente puede result<strong>ar muy persuasiva</strong>, incluso cuando la información no está respaldada por evidencias científicas”.</p><p>Por su parte, la investigadora de la misma institución <strong>Nerea López Bouzas</strong> destaca que “la difusión de información científica en redes sociales y medios digitales exige reforzar la alfabetización mediática y científica del alumnado, para que aprenda a contrastar fuentes y <strong>evaluar críticamente</strong> los contenidos”.</p><p>Por último, la investigadora <strong>M. Carmen Bellver Moreno</strong>, de la Universitat de València, subraya que “los resultados ponen de manifiesto la importancia de incorporar en la enseñanza de las ciencias estrategias que ayuden al alumnado a analizar críticamente la información que circula en internet y en redes sociales”. A su juicio, “aprender a contrastar datos, identificar fuentes fiables y aplicar criterios propios del método científico <strong>es fundamental </strong>para que los estudiantes puedan diferenciar entre información científica rigurosa y contenidos engañosos”.</p><p>El estudio concluye precisamente que fomentar el pensamiento crítico, la verificación de fuentes y el uso de herramientas para contrastar información<strong> resulta clave</strong> para ayudar a los jóvenes a distinguir entre información científica fiable y desinformación. Asimismo, los autores plantean la necesidad de integrar de forma más explícita estas competencias en los procesos educativos y en la <strong>enseñanza de las ciencias</strong>. </p><p><em>Este </em><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-mayoria-de-los-universitarios-falla-al-diferenciar-noticias-cientificas-reales-y-falsas-en-redes" target="_blank"><em>artículo</em></a><em> fue publicado originalmente en la Agencia SINC, la agencia de noticias </em><em><strong>científicas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 18:53:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Agencia SINC]]></author>
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      <title><![CDATA[CLABE conectará IA e innovación con el periodismo en español en su XX Congreso de Editores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/clabe-conectara-ia-e-innovacion-periodismo-espanol-xx-congreso-editores_1_2166756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f4cb04f6-fd11-4001-af40-23a04cd8d903_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CLABE conectará IA e innovación con el periodismo en español en su XX Congreso de Editores"></p><p>Este lunes 23 de marzo, el <a href="https://clabe.org/" target="_blank">Club Abierto de Editores (CLABE)</a> ha presentado el <a href="https://congresoclabe2026.com/" target="_blank">XX Congreso de Editores</a> en la Casa de los Periodistas de Logroño, un evento que tendrá lugar los días 16 y 17 de abril en la misma Comunidad Autónoma. El acontecimiento, consolidado como una de las principales citas profesionales del sector de los medios de comunicación en España, se celebrará en espacios emblemáticos de<strong> La Rioja</strong>, como el Centro de la Cultura del Rioja, en Logroño, y el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla.</p><p>La presentación ha contado con Arsenio Escolar, presidente de CLABE; Laura Urbieta, secretaria general de <a href="https://www.aertic.es/" target="_blank">La Rioja Digital</a>; y Chus del Río, editor de <a href="https://nuevecuatrouno.com/" target="_blank"><em>NueveCuatroUno</em></a> y vocal de la junta directiva de CLABE. El Club Abierto de Editores, <strong>la patronal más importante del sector de medios de comunicación</strong>, ha titulado su vigésima edición del congreso: "La inteligencia del idioma. IA, innovación y medios en la era del español digital". Los ponentes han destacado el valor estratégico<strong> </strong>del español en una nueva etapa de transformación del ecosistema mediático impulsada por <a href="https://www.infolibre.es/temas/inteligencia-artificial/" target="_blank" >la inteligencia artificial</a> (IA).</p><p>Escolar, durante su intervención, ha subrayado que “el español no es solo una lengua, sino <strong>un activo estratégico</strong> en la nueva economía digital”, y ha reivindicado que los medios “son garantes de <strong>credibilidad, cercanía y cultura </strong>en un entorno cada vez más automatizado”.</p><p>El congreso analizará el impacto que la inteligencia artificial está teniendo en la cadena de <strong>valor de prensa, revista y publicaciones periódicas</strong>. Además, se desarrollará con un formato que combinará ponencias, mesas de debate, talleres paralelos y espacios de <em>networking</em> profesional, en los que participarán <strong>destacados profesionales</strong> del ámbito tecnológico, editorial y académico que conforman CLABE. CLABE cuenta con más de 220 grupos editoriales asociados y más de 1.500 cabeceras de ámbito internacional, nacional, local e hiperlocal, entre ellas <strong>infoLibre</strong>; digitales y en papel; agencias de noticias, diarios, revistas culturales, especializadas, profesionales y B2B; boletines y otros formatos innovadores.</p><p>Entre los ponentes también se cuentan <strong>representantes </strong>de las plataformas digitales y de organizaciones relacionadas con la creación de contenidos en español, del periodismo y de la comunicación, en general. </p><p>La rueda de prensa de este lunes ha desvelado una nueva iniciativa del Club Abierto, el lanzamiento del <strong>Reto de Innovación en Redacciones</strong> La Rioja Digital – CLABE. Este proyecto busca impulsar soluciones basadas en inteligencia artificial <strong>aplicadas al periodismo</strong>. El reto, dirigido a <strong>medios asociados a CLABE</strong>, busca iniciativas para la automatización editorial, la generación de contenidos, la monetización o la verificación informativa. Laura Urbieta, secretaria general de La Rioja Digital, ha incidido en que este reto "es una herramienta concreta para acelerar la transformación digital de los medios". El proyecto ganador contará con mentoría especializada de Google y desarrollo tecnológico a cargo de <a href="https://cidatum.com/" target="_blank">CIDATUM</a>.</p><p>A través de diferentes mesas y ponencias, en el congreso se debatirá sobre <strong>los riesgos y oportunidades</strong> que representa la IA para los editores y para los profesionales de la información y de la comunicación. Además, se tratará la amenaza que ya supone el uso de los contenidos informativos para entrenar los modelos fundacionales de inteligencia artificial sin que se respeten los <strong>derechos de propiedad intelectual</strong>, así como la inexistencia de un marco de relaciones estable y equitativo entre<strong> las plataformas digitales y los propietarios </strong>de los contenidos que sirven para desarrollar las IA.</p><p><a href="https://congresoclabe2026.com/inscripciones-clabe-2026/" target="_blank" >Las inscripciones ya están abiertas</a> en la web .</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 18:31:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La última palabra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/oficio-de-impostores/ultima-palabra_129_2162185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e6661e8-f913-40b0-b9d0-4693a60ef16b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La última palabra"></p><p>La <strong>necrológica</strong> es un territorio peculiar del periodismo porque es tal vez el único en el que el periodista tiene la<strong> última palabra de forma irreversible.</strong> Cuando el periodista Arcadi Espada aún sabía combinar perspicacia con humor afilado —antes de su conversión en un gritón Savonarola—, elaboró un decálogo para la escritura de obituarios que ayudaba a lidiar con las singularidades y paradojas a las que obliga el género. Decía así:</p><p><em>1. Tenga en cuenta que usted sigue vivo. </em></p><p><em>2. Evite ponerse (por si acaso) en el lugar del muerto, tipo al él le habría gustado así. </em></p><p><em>3. Evite las cartas a tumba abierta, tipo allá donde estés amigo quiero que sepas.</em></p><p><em>4. Evite convertir una muerte natural en un suicidio, tipo se fue tan discretamente como había vivido. </em></p><p><em>5. No espere una mejora en su conducta, tipo aquel</em><em><strong> necrologista que riñó a su muerto. </strong></em></p><p><em>6. Sobre todo no hable de su sonrisa, tipo nos acompañará siempre. </em></p><p><em>7. Si siempre ocultó lo que pensaba realmente sobre él haga ahora un pequeño y postrero esfuerzo. </em></p><p><em>8. Examine si supone un acto de respeto haber esperado a su muerte, tipo ahora ya se puede desvelar cómo. </em></p><p><em>9. No olvide jamás que la necrológica que está escribiendo puede acabar resultando</em><em><strong> lo único vivo que quedé de él. </strong></em></p><p><em>10. Y dado que en algún caso, aunque escaso, el muerto se ha levantado y ha leído escriba usted siempre con las </em><em><strong>precauciones propias del que espera réplica. </strong></em></p><p>La primera regla de Espada puede parecer un chiste pero apunta un asunto muy serio, la asimetría absoluta entre el que escribe y el que es escrito. La misma anomalía que, a modo de amenaza, se repite en el cierre del decálogo. El muerto ya no puede protestar, matizar, corregir ni discutir el relato o el retrato, que ambas cosas puede y debe ser un obituario. Y esa disimilitud genera dos tentaciones demasiado habituales, la <strong>canonización sentimental y el ajuste de cuentas póstumo</strong>, dos formas de abuso de poder narrativo. Precisamente, de esa cualidad narrativa que exige la tarea de contar una vida tratan los mandamientos tercero, cuarto y sexto, porque describen los más manoseados lugares comunes —pensamientos <em>prêt-à-porter</em>—y las perspectivas más ramplonas. Son tan habituales porque delatan la delicada relación que tenemos con los muertos, es decir, con la muerte: lo inefable nos abisma, de modo que solo podemos relacionarnos con ello a través de una liturgia —espiritual o laica—, es decir, de códigos y rituales, convenciones, como las frases hechas que repetimos en los tanatorios y que nos salvan de la <strong>obscenidad insoportable que es la muerte misma.</strong> Pero el periodista de necrológicas —y sí, escribir obituarios también fue ocupación habitual del arribafirmante durante casi una década— ha de ser un poco más exigente respecto a su tarea. Asumir el luto discreto y pudibundo que se le supone a la labor necrológica —similar al del empleado de funeraria— conlleva una documentación rigurosa y cierta ambición en el verbo, evitando la impresión de pereza o rutina que siempre trasladan las frases hechas, tan imprescindibles y eficientes sin embargo en el velatorio. </p><p>La prohibición “<em>evite ponerse en el lugar del muerto</em>” es sustantiva porque hablar por el que no está es un ejercicio de prepotencia y, demasiado a menudo, no es más que una treta para patrimonializar un cadáver —“los que tuvimos la suerte…”— o, más frecuentemente, una proyección psicológica. Se diría que los periodistas no buscamos sentido a la vida y muerte del otro, sino a las nuestras. El <strong>muerto se convierte en pretexto para un estriptis sentimental del vivo,</strong> un autorretrato moral del autor del réquiem. Oscar Wilde nos enseñó cuál era el destino tremendo de los retratos morales, en un desván, cubiertos por una sábana y polvo, mientras Dorian se burla del tiempo y de la muerte en los prostíbulos. </p><p>Como el dolor es un atributo de autoridad y soberbia —sufro, luego importo; cuanto más sufro, más importo—, apuntarse al grupo de las plañideras es una forma de darse pisto hablando con cercanía del que ya no puede defenderse de nuestras lágrimas ni de nuestras babas. Si uno confunde la elegía por el amigo muerto con la necrológica, puede convertir tan digna función periodística en la más narcisista y pornográfica forma del periodismo. La hagiografía, la carta de pésame y el testimonio doliente no son un género del periodismo, aunque aparezcan en un periódico, y no tienen nada que ver con la necrológica (este detalle se le escapó al sagaz Arcadi). A la nota necrológica le ocurre como a la crónica política: solo se puede <strong>hacer bien desde la distancia física, personal o retórica con el concernido</strong>.  </p><p>El séptimo mandamiento de ley de Espada, tal vez el más chispeante (“si siempre ocultó lo que pensaba realmente sobre él…”), nos pide modestia y respeto en el ejercicio de la necrológica. Una necrológica no puede estar guiada por el afán de ser la última oportunidad de verdad y un redactor de obituarios debe controlar el afán redentor o moralista. El octavo también previene de los excesos de la amistad y de la enemistad, y el noveno es una llamada explícita a la responsabilidad inherente a la condición de redactor de obituarios en los términos en que se expresan el primero y el décimo, y por eso en el noveno no hay ápice de ironía. Es una advertencia brutal sobre el poder archivístico del periodismo. El sexto es simplemente una advertencia contra los cursis, que son una plaga que apesta el mundo untándolo en melaza. Y por eso es importantísimo. Podríamos seguir. </p><p>El decálogo de Espada, además de un divertido y sagaz entretenimiento, es una seria advertencia para no sentimentalizar la muerte y no apropiarse de ella. La necrológica, a diferencia de<em> Las Coplas de Jorge Manrique</em>, debería ser un ejercicio de <strong>sobriedad narrativa</strong>. Ni elegía literaria, ni ajuste de cuentas, ni ceremonia de amigotes. Tan solo consiste en contar aproximadamente bien quién fue alguien y por qué es un muerto público y no privado. Es decir, por qué debe importarle al lector —al oyente, al espectador…— esa pérdida, no por qué le importa a quien firma. La necrológica bien entendida es una versión escueta y florida de la<strong> nota biográfica,</strong> no la versión lúgubre del padrino beodo que coge el micrófono en el banquete de boda.  </p><p>El drama que nos ocupa, como los avezados lectores de esta trinchera habrán percibido ya, es que las cartas gemebundas —escritas, literalmente, a tumba abierta—, las estatuas ecuestres y los monumentos tumularios han orillado cuando no sustituido el noble y severo oficio del obituario, porque la <strong>emoción, la épica y la propaganda son vehículos de comunicación mucho más inmediatos y eficaces </strong>que la información.</p><p>La paradoja es contemplar con qué facilidad los textos funerarios escritos desde el dolor intenso de la proximidad o desde el elogio desmesurado, en lugar de verse enriquecidos por el anecdotario que exhiben, a menudo se ven como un manojo de sucedidos, más o menos pintones, que en lugar de humanizar el cuerpo presente cincelan un arquetipo, una caricatura, una<strong> reducción del cadáver a muñeco. </strong></p><p>Las <strong>necrológicas sucesivas por Gregorio Morán, Fernando Ónega y Raúl del Pozo</strong>, además de ser un sepelio por una España senil, que ya iba siendo hora, han compuesto bocetos más o menos merecidos y aproximadamente justos del disidente militante y enfadadísimo, del impertérrito y cortés periodista de Estado y del amigo de francachelas en establecimientos de dudosa reputación.</p><p>A menudo, cuando<strong> fallece un notable, muere una época.</strong> Así que las crónicas de incienso por estos tres respetados periodistas son también añoranzas. Melancolía. Nostalgia por una izquierda combativa, ceñuda y viril, por una España de consensos verticales descendentes y perfumados, y, por último, por un periodismo con olor a Ducados y ajo. En las necrológicas de Morán aparecía el retrato del disidente impertinente hasta el empacho, el columnista molesto, el eremita del malhumor, el escritor que había hecho de la venganza intelectual una forma de vida y del insulto feroz una literatura. En las necrológicas de Ónega se despedía al cronista de la Transición, al periodista que había estado en el centro mismo del relato político y que representaba una forma institucional del periodismo, la del profesional respetado por todas las tribunas y por todas las generaciones. Y en las de Del Pozo asomaba una elegía bohemia del oficio, la caricatura del columnista de conversación interminable que mira escotes, el conversador de madrugada, el hombre, muy hombre, que entendía el periodismo también como una forma de sociabilidad, como una lealtad, como una manera masculina de habitar el mundo.</p><p>Pero la necrológica<strong> no revela tanto al muerto que yace como al vivo que escribe</strong>. Y con los escribientes los tres han sido afortunados. Raúl del Pozo tuvo la suerte de que su cadáver fue robado por sus amigos de <em>gaudeamus</em>. La ventura de Ónega fue que la apropiación del cuerpo la hicieron las instituciones del Estado. Y, en fin, seguramente<strong> Morán ha sido el que ha tenido más suerte. </strong>Porque no había otro Morán vivo para escribir su obituario, como tantas veces hizo él, sin piedad, humanidad ni recato, con tantos camaradas de cuerpo presente a los que aun quiso matar después de muertos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 17:53:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro Vallín]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La última palabra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Obituario,Periodismo,Periodistas,Manipulación informativa,España,Periódicos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raúl del Pozo, el triunfo del jugador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/la-guillotina/raul-pozo-triunfo-jugador_129_2159411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ae317e77-1eae-466a-9251-c0408f093a52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raúl del Pozo, el triunfo del jugador"></p><p>En el limbo han debido de montar una buena zambra a cuenta de su último inquilino, <strong>Raúl del Pozo</strong>. Uno se despeñó en este oficio de impostores leyendo las columnas del periodista al que la vejez le había cincelado el cráneo blanco de un cónsul que <strong>asomó la luz por primera vez bajo un cielo de pastores</strong>, en la serranía estrellada de Cuenca. Su astucia y su instinto político bailaron todas las mañanas un chotis con aquel estilo silvestre y montaraz, dispuesto a hacer <strong>levitar a los muertos o iluminar un Madrid de sables vibrante, lírico y hambriento</strong>. Esa era la naturaleza última de su magisterio escrito a diario en las columnas de <em>El Mundo</em> por las que circulaban periodistas, políticos y escritores del gremio junto a todo el cante jondo del Madrid profundo y folclórico del uno al otro confín. </p><p>Escribía en la lengua de germanías, como un dios desterrado del cielo caído en las butacas del Congreso, bastardo y confeso de todos los pecados de un Madrid D.F. que <strong>sólo dejaba un reguero de cadáveres políticos</strong> y recuerdos que se perdían en los pliegues de las sábanas. No habría dedicado mi vida a este oficio si no fuera por la admiración que le tenía cuando uno comenzó a percibir que también le nacían los pelos en los huevos y le gustaba contar cosas. Con él aprendí que escribir la crónica política <strong>exigía la picardía de los trujamanes</strong>, la complicidad de los gariteros, la alegría de los gitanos y el misterio de los asesinos. </p><p>Uno, aquellas tardes adolescentes y febriles, se las pasaba buscando la firma de <strong>Raúl Júcar</strong> en los anaqueles del <em>Mundo Obrero</em> que guardaba algún camarada en la vieja sede del Partido, cuando la izquierda era esa <strong>mole granítica de tiempo, inapelable</strong> como lo es siempre un manual de historia, llamada PCE. Entonces Raúl era el eco de toda una clase obrera que se <strong>manejaba en el </strong><em><strong>sermo vulgaris</strong></em><strong> de la fábrica</strong> que llegaba a todas las esquinas, incluso a los palacios y los casinos que el mismo Raúl frecuentaba en su llegada al todo Madrid. Pero la admiración llegó realmente cuando forjó su <strong>batalla personal contra la guerra de Irak</strong>, Bush, Felipe González y todo el planeta americano en aquella aventura que fue <em>El Independiente</em>. Después quedó galvanizada con el juego de tahúres parlamentario que dejó impreso en sus relámpagos literarios y políticos que fulguraban intermitentemente en la primera hora de <em>El Mundo</em> de <strong>Pedro Jota</strong>. </p><p>El gran acierto de <strong>Pedro Jota</strong> fue construir un periódico de derechas con las <strong>mejores firmas de izquierdas</strong>. Hubo un tiempo de gloria y poder, que diría <strong>Gay Talese</strong>, en el que un mismo periódico congregaba al <em>dream team</em> del columnismo español: <strong>Umbral, Del Pozo, Rigalt, Ortiz, Villena</strong> y, en la última hora, <strong>Montero Glez</strong> y <strong>Ángel Antonio Herrera</strong>. </p><p>Fue Umbral quien me dio una clave de este siglo poco antes de morir: <strong>este era un tiempo de compraventa</strong>. Decía Umbral que se sentía un hombre tan compra-vendido como tantos otros que están en el juego del periodismo, la literatura o la política. “Yo soy de los que opinan que <strong>se está o no se está dentro de este juego</strong> y que aquí no caben medias tintas. Si no se está es porque no se ha querido o porque no se ha podido”. </p><p>De <strong>Raúl del Pozo</strong>, su sucesor en la columna, me contaba Umbral que tenía una prosa privilegiada, propia, personal y con una fuerza que casi nadie ha tenido. No es una voz exquisita, sino de gitanos y de toros, llena de hallazgos líricos. A medida que pasaron los años, uno fue descubriendo que la sabiduría de Raúl era puro instinto de zahorí, olfato de zorro rodeado de corderos. Era un <strong>oráculo estupendo capaz de ver el futuro</strong> de un país en el reflejo de un cubito de hielo. Hubo un tiempo en que la política, la literatura y la noticia se hacían siempre en los bares. Hoy parecen disolverse en las pantallas de los móviles. Quiere uno decir que <strong>con del Pozo se va una manera de hacer columnismo</strong>, el que principió con Quevedo, pues qué era si no don Francisco sino un periodista que escribía sus columnas contra Felipe IV en sonetos. </p><p>Efectivamente, retirarse y vivir fuera de la literatura, el periodismo o la política, o sea, ir a trabajar a una oficina tranquilamente y luego estar en casa con los niños pudo ser una opción, lo que pasa es que <strong>a nosotros esa vida no nos va</strong>. Nos ha tocado un tiempo (todos lo fueron) en el que el escritor lo pasa muy mal. Pero sabemos que hay que estar, que debemos aceptar el juego, apostar y, como Raúl, conseguir ganar.  ¡Que viva el vino!</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 19:55:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Víctor Guillot]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Raúl del Pozo, el triunfo del jugador]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fallece el periodista Carlos Hernández de Miguel a los 56 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/fallece-periodista-carlos-hernandez-miguel-56-anos_1_2138808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/22bb7df2-9dd7-4792-8aa6-98b75b8f66ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece el periodista Carlos Hernández de Miguel a los 56 años"></p><p>El periodista <strong>Carlos Hernández de Miguel </strong>(Madrid, 1969) <strong>ha fallecido</strong> en Huesca a los <strong>56 años </strong>a causa de una enfermedad, según ha confirmado este martes<em> elDiario.es, </em>donde trabajaba como colaborador, y ha recogido EFE. </p><p>Hernández comenzó su carrera en <em><strong>Antena 3 Televisión</strong></em><strong> </strong>como<strong> cronista parlamentario</strong> en el <a href="https://www.infolibre.es/temas/congreso-de-los-diputados/" target="_blank" >Congreso de los Diputados,</a> además de ser <strong>corresponsal de guerra </strong>en Kosovo, Palestina, Afganistán e Irak. </p><p>Dedicó gran parte de su vida a investigar sobre la <strong>dictadura franquista</strong> y los republicanos españoles deportados a los campos de concentración nazis. En esta línea, firmó trabajos como los libros <em>Los últimos españoles de Mauthausen </em>(2015) y <em>Los campos de concentración de Franco </em>(2019), o el cómic <em>Deportado4443.</em></p><p>El periodista trabajó también como asesor de comunicación política y empresarial, y fue <strong>redactor jefe</strong> del semanario<em> La Clave. </em>Asimismo, hizo una incursión en la ficción con la novela <em>Créeme. No es una novela, es vuestro futuro</em>, una distopía sobre el avance de la extrema derecha populista publicada hace menos de un año. </p><p>Estaba a punto de cumplir <strong>57 años </strong>el próximo 11 de febrero. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 11:34:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fallece el periodista Carlos Hernández de Miguel a los 56 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periódicos,Periodismo en papel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orbán aumenta su control sobre los medios húngaros a meses de las elecciones más reñidas de los últimos años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/orban-aumenta-control-medios-hungaros-meses-elecciones-renidas-ultimos-anos_1_2100936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/aa153d00-43d2-497c-844c-a44712968aca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orbán aumenta su control sobre los medios húngaros a meses de las elecciones más reñidas de los últimos años"></p><p>“La propaganda es a una democracia lo que la cachiporra a un Estado totalitario”, escribía el filósofo Noam Chomsky en <em>Cómo nos venden la moto</em>. Es bien conocido el interés que tienen distintos gobiernos en influir en los medios de comunicación y, desde el regreso al poder de <a href="https://www.infolibre.es/temas/viktor-orban/" target="_blank">Viktor Orbán</a> en 2010, <a href="https://www.infolibre.es/temas/hungria/" target="_blank">Hungría</a> se ha vuelto un caso representativo de esta estrategia. La noticia de <strong>la compra del tabloide </strong><em><strong>Blikk </strong></em><strong>por parte de un grupo empresarial cercano al primer ministro </strong>ha generado un intenso debate en la opinión pública. La operación se produce a solo cinco meses de las elecciones parlamentarias, en las que los sondeos auguran <strong>unos resultados reñidos entre Orbán y su principal rival, Péter Magyar</strong>.</p><p>El líder húngaro fue primer ministro entre 1998 y 2002, pero no ha sido hasta su segundo mandato –que cumplirá 16 años este 2026–, cuando <a href="https://www.infolibre.es/politica/hungria-orban-espejo-deformado-mira-abascal_1_1198305.html" target="_blank">Orbán y su partido Fidesz</a> han ido construyendo <strong>un ecosistema de medios afines</strong> a través de la actividad legislativa. En 2010, el Országház (Parlamento húngaro) aprobó la controvertida ley de medios de comunicación que permite al Gobierno sancionar económicamente a los medios por contenidos “contrarios al interés público”. Este año, la Comisión Europea exigió al país que no aprobase <a href="https://www.infolibre.es/internacional/hungria-callar-prensa-libre-ue-debe-intervenir_1_1998438.html" target="_blank">la nueva ley de transparencia</a>, que sigue en trámite y que limitaría la financiación extranjera a medios y ONG. Es más, <a href="https://rsf.org/es/pais/hungr%C3%ADa" target="_blank">Reporteros Sin Fronteras </a>(RSF) estima que <strong>el 80% de la prensa húngara</strong> se encuentra bajo la órbita gubernamental y considera a Orbán un “depredador de la libertad de expresión”.</p><p>El pasado 31 de octubre, se conocía que el grupo de comunicación suizo Ringier <strong>había vendido su filial húngara a Indamedia Network</strong>. Esta operación afectaba a 18 medios <em>online</em>, uno de ellos era <em>Blikk</em>, el tabloide más leído en Hungría con tres millones de lectores mensuales en un país que no alcanza los 10 millones de habitantes. La compra se vio envuelta en polémica porque el 50% del capital de Indamedia pertenece a <strong>Miklos Vaszily</strong>, un empresario vinculado a Orbán y director ejecutivo del canal privado TV2, también favorable al primer ministro. De hecho, ya cuando Vaszily se incorporó como accionista del grupo en 2020 provocó <strong>la dimisión en bloque</strong> de la plantilla del portal de noticias Index, cuya línea editorial ha virado hacia una postura progubernamental.</p><p>Algo parecido ha ocurrido en <em>Blikk</em>: su redactor jefe, <strong>Ivan Nagy</strong>, dimitió la semana pasada. En su salida también comunicó la de <strong>Peter Szigeti</strong>, responsable del desarrollo de contenidos del diario. "Si un medio de comunicación en Hungría está cerca del Gobierno hoy en día, se convierte en parte de la comunicación gubernamental de alguna forma", afirmó Nagy <a href="https://hvg.hu/itthon/20251105_Nagy-Ivan-Zsolt-a-Blikk-volt-foszerkesztoje-a-tulajdonosvaltasrol-Vannak-fenntartasaim-es-nagyon-komoly-kerdojeleim-hogy-milyen-szerepet-szannak-a-Blikknek" target="_blank">en una entrevista</a> para el periódico HVG. “Estamos a solo cinco meses de las elecciones, por lo que resulta difícil suponer que la intención política esté completamente ausente”, explicó el periodista sobre las razones detrás de la venta.</p><p>“Creo que [Ringier] recibió una oferta buenísima y simplemente quiso maximizar sus ganancias. No le importó las consecuencias”, comenta a infoLibre <strong>Ágnes Urbán</strong>, directora del observatorio Mérték Media Monitor. La experta describe al lector objetivo de <em>Blikk </em>como uno que no está “especialmente interesado en noticias políticas” ni uno que “busca activamente información sobre asuntos públicos”. Sin embargo, destaca que este sector demográfico es “muy importante” de cara a <strong>las elecciones parlamentarias del próximo abril</strong>.</p><p>El resultado de estos comicios podría producir un cambio de gobierno. A día de hoy, <a href="https://www.politico.eu/europe-poll-of-polls/hungary/" target="_blank">las encuestas electorales</a> dan una ventaja de casi 10 puntos –con el 45% del voto– a la formación Tisza sobre el partido gobernante. Tisza empezó a ganar popularidad cuando en 2024 se unió a sus filas el político y eurodiputado <strong>Péter Magyar</strong>, exmiembro de Fidesz. En las redes sociales de Magyar es frecuente encontrar menciones a <strong>los medios afines al primer ministro húngaro</strong>. De hecho, ha llegado a describir a Index –propiedad del nuevo dueño de <em>Blikk– </em>como “el medio de propaganda personal de Viktor Orbán”.</p><p>En 2010, el mercado de la prensa escrita húngara estaba dominado por tres empresas extranjeras: la alemana <strong>Axel Springer</strong>, la finlandesa <strong>Sanoma </strong>y el grupo suizo <strong>Ringier</strong>. Sin embargo, las dos primeras terminaron vendiendo <strong>sus propiedades a inversores locales</strong>, “principalmente empresarios vinculados al Gobierno”, señala Urbán. “Solo Central Media, la antigua cartera de Sanoma, tiene un propietario independiente”, añade la experta. Ringier, la última compañía extranjera que quedaba en este mercado mediático, también se ha marchado del país.</p><p>Con la progresiva salida de estas corporaciones extranjeras, el ecosistema mediático en Hungría se ha ido concentrando alrededor de <strong>la fundación KESMA</strong> (Fundación de Prensa y Medios de Europa Central, por sus siglas en húngaro), que aglutina cerca de 500 medios del país, según RSF. Su creación por parte del Gobierno nacional en 2018 no estuvo exenta de crítica por parte de organizaciones como la Federación Europea de Periodistas, que calificó la operación como una “<a href="https://europeanjournalists.org/blog/2018/11/29/hungary-new-pro-government-media-conglomerate-threatens-pluralism/" target="_blank">amenaza al pluralismo</a>”. La capacidad de KESMA se extiende a otros espacios como el control de <strong>las grandes imprentas</strong>. Mientras, el semanario <em>Magyar Hang</em>, que mantiene una posición crítica con el Gobierno, tiene que <strong>imprimir en Eslovaquia</strong> porque no ha encontrado ninguna imprenta húngara dispuesta a hacerlo.</p><p>“Hoy en día, [la esfera pública húngara] se caracteriza por la intervención en el mercado”, explica Urbán en <a href="https://cjssp.uni-corvinus.hu/index.php/cjssp/article/view/999" target="_blank">un artículo publicado por la Universidad Corvinus</a>. Según la analista, la institución del <strong>Consejo de Medios</strong>, encargada de autorizar las fusiones empresariales del sector, ha permitido operaciones de grupos progubernamentales, pero ha sido más “selectiva” con otras fusiones. Es el caso de <strong>la de Axel Springer y Ringier </strong>en 2011, que fue rechazada.</p><p><strong>La publicidad estatal</strong>, que creció durante el segundo mandato de Orbán, también se ha convertido en una herramienta para influir en el mercado de la comunicación. El observatorio Mérték Media Monitor hizo una comparación con medios de audiencia y tamaño similares, pero con líneas editoriales distintas; concluyendo que se le suele conceder la publicidad al medio más próximo al Gobierno. Existen <strong>dos reclamaciones  interpuestas ante la Comisión Europea </strong>por este tema, aún sin resolver.</p><p>En cuanto a la seguridad de los periodistas, en 2021 se supo que el Gobierno húngaro <strong>había espiado a 300 personas</strong>, entre ellas periodistas y opositores, a través del <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/espiaba-programa-pegasus-conversaciones-periodistas-activistas-mundo_1_1207565.html" target="_blank">programa Pegasus</a>. Además, RSF señala “campañas de descrédito y denigración” hacia los medios, especialmente en internet. El propio Orbán suele vincular a los periodistas críticos con el filántropo húngaro-estadounidense <a href="https://www.infolibre.es/temas/george-soros/" target="_blank">George Soros</a>.</p><p>Preguntada por la situación de <strong>los medios independientes</strong> en el país, Urbán afirma que “se mantienen activos, innovadores y resilientes. Sus modelos de negocio se basan en gran medida en donaciones, suscripciones y, en parte, en subvenciones internacionales”. El semanario HVG, la cadena de televisión RTL Club o el digital <a href="http://24.hu" target="_blank">24.hu</a> son algunos de estos medios.</p><p>No obstante, la situación mediática es un espejo del <strong>ambiente polarizado que divide a la ciudadanía húngara</strong>. “Los votantes de Fidesz consumen principalmente medios afines al Gobierno y confían en ellos, mientras que los votantes de la oposición consumen, sobre todo, medios independientes”, explica Urbán. Esta experta concluye afirmando que la problemática del periodismo húngaro será <strong>uno de los temas centrales</strong> de la próxima campaña electoral.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2025 05:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jaime Luján Alarcón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Orbán aumenta su control sobre los medios húngaros a meses de las elecciones más reñidas de los últimos años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hungría,Viktor Orbán,Periódicos,Periodistas,Medios comunicación,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Pentágono retira el acceso a la gran mayoría de medios tras su rechazo a las nuevas normas de prensa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/pentagono-retira-acceso-gran-mayoria-medios-rechazo-nuevas-normas-prensa_1_2081727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/183035de-a63b-43b6-822e-a9b693ddbc3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Pentágono retira el acceso a la gran mayoría de medios tras su rechazo a las nuevas normas de prensa"></p><p>El Departamento de Defensa de EEUU ha retirado <strong>las credenciales y el acceso de la gran mayoría de medios nacionales y extranjeros</strong> a su sede en el Pentágono, tras el rechazo casi generalizado de sus nuevas normas de prensa, que según los reporteros significan un atentado a la libertad de expresión.</p><p>Anunciadas por el secretario del rebautizado como <a href="https://www.infolibre.es/politica/trump-recupera-hoy-departamento-guerra-antiguo-nombre-departamento-defensa_1_2057699.html" target="_blank" >Departamento de Guerra</a>, Pete Hegseth, en septiembre, las nuevas reglas establecen <strong>estrictas limitaciones de acceso físico </strong>a las instalaciones y a uso de fuentes. También plantean la posibilidad de <strong>sanciones </strong>por el hecho de solicitar información de interés público sin autorización, aún cuando esta no sea clasificada.</p><p>Grandes medios estadounidenses, entre ellos periodistas con más de treinta años de carrera como corresponsales en el Pentágono, <strong>entregaron sus credenciales este miércoles</strong>, cuando vencía el plazo para aceptar las normas, según pudo constatar EFE.</p><p>Entre ellos están<em> The New York Times</em>, <em>The Washington Post</em>, <em>Politico</em>, las agencias Reuters y Associated Press y televisiones como ABC News, CBS News CNN y NBC News, incluida la cadena conservadora Fox News, en la que Hegseth <strong>trabajó como comentarista</strong> antes de ser escogido por el presidente Donald Trump para <a href="https://www.infolibre.es/internacional/senado-eeuu-confirma-pete-hegseth-secretario-defensa-pese-acusaciones-abuso-sexual_1_1934539.html" target="_blank" >el cargo de jefe del Pentágono</a> en enero pasado.</p><p>Este miércoles, decenas de reporteros v<strong>aciaron sus oficinas en el Pentágono</strong>, donde históricamente los corresponsales que reportan a diario tenían zonas de trabajo permanentes y acceso a zonas comunes, y caminaron hacia la salida en masa para indicar su protesta contra las restricciones.</p><p>La agencia EFE <strong>declinó firmar el nuevo documento</strong> de 21 páginas con las nuevas normas y también le fue retirada la credencial de acceso al Pentágono de su corresponsal.</p><p>De momento, solo el canal por cable conservador <strong>One America News</strong> ha aceptado los nuevos términos.</p><p>Los miembros de la <strong>Asociación de Prensa del Pentágono </strong>denunciaron las acciones del Departamento de Defensa contra "periodistas se negaron a adherir a una nueva política de medios debido a su amenaza implícita de criminalizar la información sobre seguridad nacional y exponer a quienes la firmen a un posible procesamiento".</p><p>La organización, una de las más antiguas de su tipo en el país, insistió en que "siguen comprometidos con la cobertura sobre el ejército estadounidense", que continuarán realizando <strong>fuera de sus antiguos despachos </strong>en el Pentágono.</p><p>El Departamento de Defensa, el ministerio que recibe más fondos públicos federales, <strong>ha dejado de hacer ruedas de prensa con cadencia semanal</strong> o de informar en detalle de operaciones militares de interés público como el ataque contra supuestas <a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-anuncia-hundimiento-barco-seis-narcoterroristas-caribe_1_2080351.html" target="_blank" >narcolanchas en el Caribe</a>. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[2f0b5c1a-16f3-4c49-9f8b-f7f155d5d5c0]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2025 17:43:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Pentágono retira el acceso a la gran mayoría de medios tras su rechazo a las nuevas normas de prensa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periodistas,Periódicos,Estados Unidos,Medios comunicación,Donald Trump,Libertad de expresión,Pentágono,Defensa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Matar al mensajero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/matar-mensajero_129_2052552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3dd82757-cfa6-4e06-b7d9-40411636aa78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Matar al nebsajero"></p><p>El dios romano <strong>Mercurio</strong> (el griego Hermes), el mensajero, el comunicador, el heraldo en territorios omnipotentes, ejercía su labor de trasladar las noticias celestiales a los humanos con la seguridad de ser todopoderoso e invulnerable. Esa coraza de inmunidad es el don o derecho que otorgó a los <strong>periodistas </strong>de todo el mundo, luego consagrada en textos constitucionales con el <strong>derecho a la información</strong> de todos los ciudadanos, que es la base de toda sociedad democrática. </p><p>La labor de los periodistas, los corresponsales, los gacetilleros, los transmisores de actualidad en cualquier punto del planeta, se despliega con la convicción de que su tarea es <strong>sagrada</strong>, como legado de un dios y, como tal la llevan a cabo y la defienden quienes la practican, con la creencia por parte del ciudadano medio de que lo transmitido se ajusta a la verdad, o así debería ser. Es por ello que, desde mucho tiempo atrás, se ha respetado tal función por casi todos quienes creemos en la certeza y necesidad de ese derecho. Sin embargo, esa labor no es fácil si verdaderamente se ejerce de forma <strong>independiente </strong>y no al servicio de los intereses de turno, ya sean políticos o mercantiles, ideológicos o venales.</p><p>Para demasiados gobiernos y grandes corporaciones económicas, incluso las mediáticas, los buenos periodistas siempre son molestos, irritantes, incluso <strong>subversivos, </strong>y frente a ellos se imponen limitaciones de acceso a temas delicados o se secuestra la palabra o se guardan <strong>secretos inconfesables </strong>bajo el manto de la seguridad nacional o de los servicios de inteligencia. Todo ello omitiendo el derecho de los ciudadanos a saber y conocer lo que les afecta de forma principal.</p><p>En España, durante la dictadura <strong>franquista</strong>, la prensa sobrevivía bajo el yugo de Falange y la <strong>censura </strong>del régimen. Pero muchos periodistas, arriesgando su integridad, fueron punta de lanza para intentar obviar las limitaciones establecidas. </p><p>La sátira y la ironía se convirtieron en herramientas cargadas de un futuro que se deseaba. La agudeza de <em><strong>La Codorniz</strong></em>, que nació en 1941 y se publicó hasta 1978 entre multas, suspensiones y otros avatares, marcaba la pauta de un <strong>periodismo irónico, inteligente y mordaz que nos alimentaba las ansias de conocimiento y libertad.</strong> Podría enumerar diversos medios con empresas progresistas y valientes que estuvieron al pie del cañón en momentos complicados. Y publicaciones como <em>El Papus</em>, al igual que <em>El País,</em> fueron objeto en la Transición de atentados asesinos obra de la extrema derecha. No me voy a extender más sobre el particular en este artículo.</p><p>La historia de la prensa en España ha sido difícil, pero valiente. Citaré que en la redacción del <em>Arriba</em>, periódico del Movimiento, en 1973, 1974 y 1975 trabajaban<strong> periodistas que militaban clandestinamente en la izquierda </strong>y en el antifranquismo en una tarea peligrosa aún: conseguir escribir lo que pasaba, y no lo que dictaba el sistema dictatorial. Como ellos, en multitud de medios informativos en todo el territorio nacional, se peleaba en silencio por la libertad de información, es decir, por contarle al lector la realidad,<strong> evitando la propaganda oficial.</strong></p><p>Tal actitud siempre resulta incómoda al poder, y no solo por el hecho de no existir democracia plena en un país concreto, sino porque la verdad, en sí misma, incomoda y perturba al gobierno de turno que, difícilmente, acepta la crítica y la vigilancia que realizan los profesionales de la comunicación. En el mismo autoproclamado templo de la libertad de expresión de EE UU, <strong>esta tendencia autoritaria se evidencia con prístina claridad en la época trumpista que nos ha tocado vivir. </strong>Y si hablamos de zonas en conflicto, la situación se torna en insoportable y altamente peligrosa.</p><p>Un informe de la UNESCO de diciembre de 2024 apuntaba a un elevado número de muertos en lugares en los que se libraban guerras. Al menos <strong>68 periodistas y trabajadores de medios de comunicación</strong> <strong>habían sido asesinados</strong> en cumplimiento de su deber en ese año. Más del 60% de los asesinatos tuvieron lugar en países en situación bélica, el porcentaje más alto en más de diez años.</p><p>En aquella fecha, y a la vista de las cifras, <strong>Audrey Azoulay,</strong> directora general de la <strong>UNESCO, </strong>se dirigía así a todas las naciones: “La información fiable es vital en situaciones de conflicto para ayudar a las poblaciones afectadas y para instruir al mundo. Es inaceptable que los periodistas paguen con sus vidas por este trabajo. Hago un llamamiento a todos los Estados para que intensifiquen y garanticen la protección de los trabajadores de medios de comunicación de acuerdo con el derecho internacional”.</p><p>Lo que constataba el organismo de Naciones Unidas era ciertamente inquietante. Pero más aún lo es que tal advertencia haya caído, de nuevo, en el “saco roto” de las instituciones internacionales, cuyas opiniones, estadísticas y admoniciones no son atendidas por nadie. De los 42 asesinatos de periodistas en países en conflicto, <strong>cuatro crímenes fueron en Ucrania y Colombia; tres en Irak, Líbano, Myanmar y Sudán, y uno en Siria, Chad, Somalia y la República Democrática del Congo.</strong> Se trata de la continuación de una tendencia alarmante establecida en 2023; en conjunto, más periodistas habían muerto en conflicto en esos últimos dos años que cualquier otro año desde 2016/2017. Y a esos números se añadía una cifra preocupante, la de<strong> 18 periodistas asesinados, en ese momento, en Palestina.</strong> La cifra se queda ridícula con la situación actual, 26 de agosto de 2025, fecha en la que escribo estas líneas.</p><p>Hoy, según distintas fuentes, desde octubre de 2023 <strong>han perdido la vida 244 periodistas en Gaza</strong>. Y relata José Andrés Rojo en<em> </em><a href="https://elpais.com/opinion/2025-08-15/los-numeros-en-gaza.html" target="_blank"><em>El País</em></a> que “se bombardearon, además, 152 casas en las que algunos de ellos vivían; murieron —“de paso”, podría decirse— 665 personas, entre vecinos y familiares”. Los últimos periodistas asesinados lo han sido (cinco) en el hospital Nasser y uno más en Al Mawasi.</p><p>¿El objetivo? <strong>Silenciar lo que está ocurriendo, </strong>que se resume en <strong>más de 61.000 palestinos muertos </strong>desde que el Gobierno de Netanyahu pusiera en marcha su ofensiva militar para rescatar a los rehenes que Hamás secuestró en octubre de 2023 y para acabar con la organización. De paso, están llevando a cabo un genocidio en el que niños, mujeres, ancianos y población civil en general han perdido la vida y la seguirán perdiendo ante la pasividad de demasiados países occidentales, la parálisis de la Unión Europea y la aquiescencia de Estados Unidos.</p><p>El 10 de agosto de 2025 el ejército israelí asesinó a un grupo de profesionales de la cadena Al Jazeera en un ataque selectivo. Buscaban en particular a uno de los corresponsales estrella del canal:<strong> Anas al Sharif</strong>. Israel le acusaba, sin prueba alguna, de ser un terrorista en activo. El problema para las autoridades era la cobertura que Anas al Sharif estaba realizando de lo que ocurre en Gaza. Los nombres de sus compañeros ejecutados del mismo modo son el reportero <strong>Mohamed Qreiqeh</strong>, los camarógrafos <strong>Ibrahim Zaher y Moamen Aliva</strong> y el asistente <strong>Mohamed Noufal</strong>, todos de Al Jazeera, y <strong>Mohamed al Khalidi</strong>, de un medio local, como informó <a href="https://es.ara.cat/media/rechazo-periodistas-catalanes-asesinato-sistematico-reporteros-palestina_1_5470392.html" target="_blank"><em>Ara.cat</em></a><a href="https://es.ara.cat/media/rechazo-periodistas-catalanes-asesinato-sistematico-reporteros-palestina_1_5470392.html" target="_blank">,</a> medio catalán que apuntaba algo terrible: “Un camarógrafo reconoció con “mucha vergüenza” que trataba de evitar a<strong> Al Sharif</strong>  porque era un “blanco predecible”: el Gobierno de Israel lo perseguía para matarlo”. </p><p>Las palabras de Anas Jamal Al Sharif en <strong>su carta-testamento</strong> fechada el 6 de abril de 2025 son conmovedoras y deberían despertar las <strong>conciencias adormecidas por la indiferencia </strong>de gran parte de la dirigencia política del mundo, especialmente en Occidente y países árabes concretos, ante las matanzas reiteradas de personas y colectivos que configuran los crímenes de genocidio y lesa humanidad que las fuerzas armadas de Israel y el Gobierno, con <strong>Netanyahu </strong>al frente, están perpetrando en Gaza. Decía así: “He vivido el dolor en todos sus detalles, he probado el sufrimiento y la pérdida muchas veces, y a pesar de eso nunca he dejado de transmitir la verdad tal como es, sin falsificación ni distorsión, esperando que Dios sea testigo de quienes guardaron silencio, de quienes aceptaron nuestro asesinato, de quienes sitiaron nuestro aliento y no movieron en sus corazones los restos de nuestros niños y mujeres, ni detuvieron la masacre que nuestro pueblo sufre desde hace más de un año y medio...".</p><p><em>Ara.cat</em> relataba los hechos mientras informaba también de la reacción de los profesionales catalanes que promovieron una manifestación el miércoles 13 de agosto en repulsa por tal acción. Debo decir que el asunto es de tal gravedad, que la expresión de este rechazo debería repetirse de forma masiva por todo nuestro país y por todos los países. Si dejamos pasar que un Gobierno del signo que sea <strong>elimine a quienes informan para evitar propaganda adversa</strong>, estaremos propiciando la impunidad y anticipando la muerte de un derecho fundamental, el de emitir y recibir información, y, por ende, de la democracia.</p><p><strong>Abu Salim</strong>, reportero del sindicato de periodistas en Gaza, con ocasión de aquella penúltima masacre enviaba unas palabras —para mí fundamentales— en relación a la muerte de sus compañeros y al papel de la prensa en su país: “Me imaginaba a mí mismo en su sitio y pensaba si debía abandonar el periodismo para evitar los misiles israelíes. Pero si todos hacemos esto, ¿quién dirá la verdad? Ésta no es una guerra sólo contra los periodistas, es una guerra contra todo el mundo. Pon, por favor, presión sobre Israel para que detenga este genocidio".</p><p>El articulo 7.1 h) del <strong>Estatuto de Roma</strong> por el que se rige la Corte Penal Internacional, que define los crímenes de lesa humanidad, define como tal “la persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional”. Por su parte, la letra k) del mismo artículo recoge la tipificación de “Otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física”.</p><p>Considero que deberíamos plantearnos —lo vengo sosteniendo desde hace años— incluir expresamente en estos preceptos las masacres reiteradas de periodistas que, como exponentes de un derecho de toda la <strong>Humanidad</strong>, se ven perseguidos y aniquilados, precisamente por ser periodistas y ejercer su profesión para que aquel derecho <strong>se garantice.</strong> En los conflictos armados, sean internos o internacionales, <strong>“matar al mensajero”</strong> ha pasado a formar parte de la política general y sistemática de quienes quieren encubrir los crímenes que cometen. No podemos consentir el silencio, el vacío de información que pretende el Gobierno de Israel. <strong>En ello nos va nuestra propia libertad.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Aug 2025 18:26:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Baltasar Garzón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Matar al mensajero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periódicos,Democracia,Política,Libertad prensa,Libertad de expresión,Bombas sobre Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La desinformación habitual que no causa alarma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/desinformacion-habitual-no-causa-alarma_129_2022521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7c45f406-853e-47af-b212-686b805fbe47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La desinformación habitual que no causa alarma"></p><p>Hay un tipo de<strong> desinformación cotidiana que no provoca alarma social</strong> ni sesudos artículos de politólogos. Supone un caudal informativo enorme en periódicos, televisiones y radios que ofrecen, en ocasiones, una información de baja calidad. Se trata de una <strong>desinformación de grado ligero</strong> que resulta más o menos sutil, en parte engañosa o desenfocada, incompleta al reflejar los datos, interesada o sesgada, claramente partidista y, por tanto, carente de la exigible veracidad e independencia al dar o analizar la noticia. </p><p>Hay una encuesta reciente que me lleva a la reflexión. El porcentaje de audiencia de<strong> diarios digitales y en papel, controlados en España por la derecha o grupos ultras, se dispara por encima del 80%.</strong> Es también muy significativa en el caso de la audiencia de las televisiones en manos de las derechas y algo más equilibrada en la elección y seguimiento de las radios. Desde luego esos repartos no se corresponden con la sociología electoral. </p><p>Son muchos años en España, como en otros países, bebiendo de las fuentes de una abrumadora<strong> mayoría mediática en manos de la derecha. </strong>Y, lo que es grave, de la caverna. En realidad, todos actúan en coherencia con los<strong> intereses de la propiedad del medio,</strong> un dato importante pero todavía desconocido por parte de la ciudadanía y de sus propios clientes. </p><p>Esto aún sucede aunque el Reglamento de la UE sobre la libertad e independencia de los medios de comunicación (2024) obliga a <strong>dar transparencia a los nombres de los titulares de la propiedad,</strong> los accionistas y los importes anuales de fondos públicos que reciben de las diferentes autoridades para campañas de publicidad.</p><p>No estoy hablando de contenidos y comportamientos informativos que puedan compararse con aquella otra desinformación que utiliza noticias falsas y bulos de gravedad, que engaña y manipula con premeditación, que provoca un riesgo sistémico, que incita al odio, que busca desestabilizar o atacar la soberanía de un Estado o romper la libre convivencia. Pero en ocasiones sí llegan a<strong> bordear esos comportamientos límite </strong>que podemos atribuir a una práctica de<strong> desinformación gruesa o de gravedad,</strong> cuyos contenidos abundan en las redes sociales y plataformas de las grandes corporaciones tecnológicas, en los periódicos digitales ultras y en los singulares boletines de influencers. </p><p>Porque sí hay otra desinformación que necesita ser objeto de una tipificación de los casos y de una regulación y sanción precisas. Hablo de la <strong>desinformación ilegal que conlleva un delito y que podría regularse</strong>, según la UE, <strong>por medio de una ley nacional,</strong> una tarea legislativa compleja y delicada. Una regulación que debiera abordarse desde la búsqueda del consenso entre los partidos, en línea con el artículo 20 de la Constitución y el respeto a la libertad editorial y de expresión. </p><p>Sin embargo, la habitual <strong>información partidista que obedece a una línea editorial </strong>o al interés de un gobierno, que cae en la tentación de manipular la información para influir o crear un estado de opinión, <strong>la seguiremos sufriendo porque es una clase de desinformación legal.</strong> Aquí se impone promover la autorregulación de la mano del código ético de conducta de los periodistas y de los consejos deontológicos de la profesión. </p><p>No será fácil para una parte de la audiencia, acostumbrada a un medio concreto y desconocedora de que sus contenidos no son muy rigurosos, alejarse de aquellos medios del ecosistema que trabajan para los intereses de sus dueños y que no dudarían, en ocasiones y coyunturas determinadas, en<strong> funcionar al margen de los principios y valores de una Democracia en crisis.</strong></p><p>__________________________________</p><p><em><strong>Odón Elorza</strong></em><em> es ex diputado del PSOE por Gipuzkoa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jun 2025 04:00:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Odón Elorza]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La desinformación habitual que no causa alarma]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Medios comunicación,Política,Partidos políticos,Periodismo,Periódicos,Ética periodística]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Silvia Intxaurrondo gana el recurso contra 'El Mundo' y el juez ordena rectificar la información de su sueldo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/silvia-intxaurrondo-gana-recurso-mundo-juez-ordena-rectificar-informacion-sueldo_1_2004537.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59331912-7a53-4182-9cfb-f8d1b062d3f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Silvia Intxaurrondo gana el recurso contra 'El Mundo' y el juez ordena rectificar la información de su sueldo"></p><p>La periodista <strong>Silvia Intxaurrondo</strong>  ha anunciado este jueves que <strong>ha ganado su demanda contra </strong><em><strong>El Mundo</strong></em> por una información sobre su sueldo en RTVE que condena al periódico y a su director, Joaquín Manso <strong>a una rectificación </strong>y a hacerse cargo de los costes del proceso. La presentadora de <em>La hora de la 1</em> había demandado al rotativo por una pieza en la que afirmaba que la cadena pública renovó su contrato por un total de <strong>537.000 euros coincidiendo con su entrevista al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo</strong>, en la que le afeó sus mentiras sobre la subida de las pensiones a pocos días de las elecciones generales.</p><p>“Hoy la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a <em>El Mundo</em> y a su director Joaquín Manso <strong>a rectificar los bulos que publicaron sobre mí</strong> y a pagar las costas de ambos juicios. Tienen 3 días para hacerlo”, ha escrito la periodista en X. <strong>Intxaurrondo</strong> siempre ha mantenido que, tanto el sueldo, como la fecha en la que se produjo la renovación, <strong>son incorrectos</strong>. Según hizo ver en el juicio, las negociaciones entre ella y la cadena <strong>comenzaron mucho antes de la entrevista a Feijóo</strong> y continuaron después de esta. Además, su sueldo, al que El Mundo añadió 150.000 euros, la remuneración que percibía la periodista por el programa <em>El mejor de la historia</em>, <strong>también era más alto que el real</strong>.</p><p>La periodista había perdido su primera batalla judicial contra <em>El Mundo</em> en el Juzgado de Primera Instancia número 10 de Madrid, <strong>que desestimó su demanda en enero</strong> de este año, ya que las cifras aportadas por el periódico coincidían con los documentos internos de RTVE. Además, el juez tuvo en cuenta que <strong>algunos datos erróneos fueron corregidos</strong> tras una llamada entre el periódico y el marido de <strong>Intxaurrondo</strong>, administrador de la empresa que negoció la renovación del contrato. </p><p>Tras esa decisión, la periodista fue condenada a pagar los costes del proceso, pero <strong>decidió recurrir la sentencia</strong>. Ahora, la Justicia le ha dado la razón y tendrá que ser el periódico quien se haga cargo de esos costes además de rectificar la información.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 May 2025 15:53:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Silvia Intxaurrondo gana el recurso contra 'El Mundo' y el juez ordena rectificar la información de su sueldo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Mundo,Periodismo,Periódicos,Periodistas,Tribunales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La precariedad económica de los medios lleva a la libertad de prensa mundial a su peor momento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/precariedad-economica-medios-lleva-libertad-prensa-mundial-peor-momento_1_1988617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f23bd24f-f4d6-44f3-8bdd-da8cf05e9c6b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La precariedad económica de los medios lleva a la libertad de prensa mundial a su peor momento"></p><p>La libertad de prensa en todo el mundo <strong>vive su peor momento</strong> desde que Reporteros sin Fronteras (RSF) empezó a elaborar su índice en 2002 debido a la <strong>mala situación económica de los medios</strong>, que pone en peligro su supervivencia y amenaza la integridad de su trabajo, informa EFE.</p><p>En su informe anual sobre la libertad de prensa publicado este viernes, RSF alerta de que "por primera vez en la historia del ranking", "la situación de la libertad de prensa <strong>se vuelve ‘difícil’ a nivel mundial</strong>".</p><p>Los medios de comunicación "se encuentran atrapados entre la garantía de su independencia y <strong>su supervivencia financiera</strong>", añade. "La mitad de los países evaluados tiene malas condiciones para el ejercicio del periodismo y <strong>tan solo un país de cada cuatro tiene una buena situación</strong>", explica a EFE Elena G. Viscasillas, portavoz de RSF en su sede de París. </p><p>La organización recalca que esta coyuntura <strong>ha dañado aún más una situación de los medios "ya de por sí maltrecha"</strong> por un mercado publicitario controlado por Google, Apple, Meta, Amazon y Microsoft, que en 2024 captaron ingresos publicitarios en sus plataformas sociales <strong>"mayoritariamente no reguladas"</strong> por 247.300 millones de dólares, un 14% más que en 2023.</p><p>"Sin independencia económica, no hay prensa libre. Cuando los medios de comunicación son económicamente frágiles, <strong>se ven arrastrados a la carrera por la audiencia</strong> a costa de la calidad y pueden convertirse en presa de oligarcas o de responsables políticos que los instrumentalizan", señala en el documento Anne Bocandé, directora editorial de RSF</p><p>RSF <strong>apunta a EEUU como el país "líder de la depresión económica"</strong> en los medios y le coloca en el puesto 57 del índice (pierde dos respecto a 2024 y 12 desde 2023), en primer lugar porque algunas zonas se han convertido en <strong>"desiertos informativos"</strong> por el cierre de medios.</p><p>Además, señala que <strong>el segundo mandato de Donald Trump "ha agravado esta situación"</strong> a nivel global, con el cese de la financiación de medios como <strong>Voice of America o Radio Free Europe</strong>, lo que ha privado "de la noche a la mañana" a más de 400 millones de personas de todo el mundo de acceso a una información fiable. </p><p>La <strong>congelación de fondos de USAID </strong>también ha afectado a cientos de medios, algunos de los cuales ya están cerrando, como en Ucrania, donde el 90 % de los medios depende de donaciones extranjeras. </p><p>RSF denuncia que en 46 países la propiedad de los medios está <strong>muy concentrada en manos privadas o del Estado</strong>.  Recalca que esa hiperconcentración de los medios es "motivo de preocupación en países bien posicionados", como Finlandia (5), Canadá (21) o Australia (29).</p><p>En Francia (25, cuatro puestos menos en un año), <strong>ocho grandes fortunas poseen una veintena de cabeceras</strong> que totalizan el 81% de la difusión de los diarios nacionales y el 95% de la de los semanarios nacionales.</p><p><strong>La clasificación anual esta encabezada por noveno año consecutivo por Noruega</strong>, el único país con una situación "buena" en los cinco indicadores que componen la clasificación. </p><p>Le siguen <strong>Estonia, Países Bajos, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Irlanda</strong>. Los quince primeros países son europeos, y en el puesto 16 aparece Nueva Zelanda. España figura en el puesto 23, con lo que <strong>mejora siete posiciones</strong> respecto al año pasado. </p><p>La <strong>última posición vuelve a ser para Eritrea</strong> (180) y justo por encima figuran Corea del Norte, China (cae seis puestos), Siria, Irán y Afganistán.  En 42 países, que suman el 56,7 % de la población mundial, la situación de la libertad de prensa es "muy grave", avisa RSF. </p><p>Por regiones, los cambios en la lista muestran cómo se <strong>amplía cada vez más la brecha entre Europa Occidental</strong> y el resto de zonas, incluso Europa Oriental. </p><p><strong>Rusia pierde 9 puestos</strong> y se sitúa en el 171, con lo que entra en los diez peores. "Los medios están controlados por el Estado o por oligarcas cercanos al Kremlin", indica RSF.  </p><p>En América, <strong>22 de los 26 países han visto un deterioro</strong> del indicador de salud económica de los medios.  Argentina prosigue su caída en la calificación hasta el puesto 87 (cae 47 posiciones en dos años). <strong>El país peor situado del continente es Nicaragua</strong> (172), donde el régimen de <strong>Daniel Ortega</strong> y <strong>Rosario Murillo</strong> "ha erradicado la prensa independiente", destaca Reporteros.</p><p>Cuba ocupa el 165, Venezuela el 160 y Honduras el 142. México figura en el puesto 124, mientras que Colombia aparece en el 119. <strong>El país latinoamericano mejor situado es Costa Rica</strong> (36), que aún así cae diez posiciones. Brasil figura en el 63, con lo que <strong>recupera 47 posiciones</strong> en dos años tras la salida del poder de <strong>Jair Bolsonaro</strong>.</p><p>El mapa del informe, que como es habitual colorea a los países en función de la situación de su libertad de prensa, <strong>evidencia cómo el color oscuro se ha extendido considerablemente</strong> desde el año pasado en una amplia zona que comienza en el este de África y se extiende por Rusia y prácticamente todo Oriente Medio y Asia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 May 2025 12:25:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La precariedad económica de los medios lleva a la libertad de prensa mundial a su peor momento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periódicos,Libertad prensa,Reporteros Sin Fronteras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Monstruo Insaciable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/monstruo-insaciable_129_1981183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Estábamos mi hijo Ignacio (18) y yo tomando un café cuando me espetó: “El problema de los bulos es que hay mucho espacio que rellenar. <strong>Cuando los periódicos se imprimían no pasaba esto</strong>”.</p><p>Tras unos instantes de reflexión le dije que<strong> antes también pasaba, pero menos</strong>. Y le conté la historia de El Monstruo Insaciable.</p><p>Hubo un tiempo en que el periodismo era un oficio de precisión. Los periódicos, impresos entonces, tenían un espacio limitado que <strong>obligaba a los editores a jugar al Tetris informativo</strong>. Cada palabra tenía que ganarse su lugar. Pero hoy el espacio no es un lujo porque la actualidad la difunde, en demasiados casos, un monstruo insaciable al que hay que alimentar a todas horas. La era digital ha transformado cierto periodismo en pseudoperiodismo. En un buffet libre abierto día y noche. </p><p>Los periódicos eran la historia de las últimas 24 horas. Hoy los medios son la historia de los últimos 30 minutos. <strong>Todo lo anterior es prehistoria</strong>. Lo que no genera clics al instante muere ahogado en el vómito de nuevos contenidos del Monstruo Insaciable condimentados con un potenciador del interés al que podríamos llamar <em>reafirmato</em>.</p><p>Antes, cuando comprábamos un periódico, había un compromiso periodista-lector/a. <strong>Pagábamos por un contenido riguroso para informarnos</strong>. Hoy, con un clic –y gratis– tragamos, sin apenas masticar las mentiras que nos satisfacen. Y las compartimos. Todo mientras periodistas que todavía creen en el valor de la verdad y el rigor se esfuerzan por servirnos actualidad con estrellas Michelín en un mundo dominado por la comida rápida y ultra procesada en beneficio de oscuros intereses.</p><p>Lo irónico es que<strong> esta sobreinformación nos desinforma</strong>. Ahora sabemos un poco de todo, pero no entendemos nada. Nos convertimos en expertos en todo lo que sea tendencia: epidemiólogos, vulcanólogos, juristas o físicos. Porque entrenadores de fútbol siempre fuimos.</p><p>¿Cómo salir de aquí. Quizás devolviendo al periodismo y devolviéndonos a nosotros lo que ya no tenemos:<strong> tiempo y análisis</strong>. Tal vez la solución sea tan simple como escribir menos, pero escribir mejor. Leer menos, pero leer mejor.</p><p>El periodismo no murió con la llegada de la era digital. <strong>Murió nuestra paciencia a manos del “lo quiero ya” </strong>y se llevó con ella nuestro espíritu crítico. Y mientras no recuperemos esas virtudes, el Monstruo Insaciable seguirá regurgitando titulares vacíos para satisfacer nuestra dependencia de lo último. Porque la mentira es barata y se lee, pero la verdad es lenta, cara y muchas veces incómoda.</p><p>Así que, la próxima vez que leamos algo, deberíamos preguntarnos: <strong>¿Esto es comida sana o comida basura para nuestro cerebro? </strong>Porque si –como se dice– somos lo que comemos, quizás también seamos lo que leemos.</p><p>___________________________</p><p><strong>Alfredo Díaz</strong> es socio de <strong>infoLibre</strong>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Apr 2025 18:03:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfredo Díaz]]></author>
      <media:title><![CDATA[El Monstruo Insaciable]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,desinformación,fake news,Periódicos,Periodistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Periodismo o muerte (de la democracia)': conferencia de Jesús Maraña este jueves en València]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/periodismo-muerte-democracia-conferencia-jesus-marana-jueves-valencia_1_1974739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/98b8f8af-b004-427d-a88b-5bf41c4c7b9c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Periodismo o muerte (de la democracia)': conferencia de Jesús Maraña este jueves en València"></p><p>El director editorial de <strong>infoLibre</strong>, Jesús Maraña, participará <strong>este jueves 10 de abril a partir de las 17:30 horas </strong>en una nueva cita del ciclo de conferencias <em>Espanya, democràcia i estat de dret</em> que organiza la Facultat de Dret de la Universitat de València. En la charla, titulada <em><strong>Periodismo o muerte (de la democracia),</strong></em> el periodista abordará los retos a los que se enfrenta la profesión en un tiempo marcado por la desinformación y la crispación. </p><p>Presentado por la profesora de Derecho Administrativo y miembro de la Comisión de Cultura de la Facultad de Derecho  <strong>Reyes Marzal</strong>, el acto tendrá lugar en el hall de esta facultad (Av. dels Tarongers, S/N, Algirós). <strong>La entrada será libre hasta completar el aforo. </strong></p><p>La conferencia que ofrecerá Jesús Maraña es la tercera cita de este ciclo de conferencias. El pasado 11 de febrero, <strong>Rafael Jiménez Asensio</strong>, catedrático de Derecho Constitucional, protagonizó la charla <em>El legado de Pérez Galdós y Valera en la España del siglo XXI: política e instituciones</em>. El juez <strong>Joaquim Bosch</strong> ofreció el pasado 26 de febrero una ponencia titulada <em>Jaque a la democracia, </em>basada en el último ensayo del magistrado. </p><p>La última cita de este ciclo se producirá el próximo día 29 de abril. El salón de grados Ascensión Chirivella acogerá la conferencia de<strong> Inés García y Paula Ducay, de Punzadas Sonoras,</strong> titulada <em>Filosofía y literatura para pensar la democracia: ¿una propuesta narrativa?</em> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Apr 2025 11:15:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Periodismo o muerte (de la democracia)': conferencia de Jesús Maraña este jueves en València]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periódicos,Periodistas,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Virginia Pérez Alonso: “En España veo una concentración de medios de derechas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/virginia-perez-espana-veo-concentracion-medios-derechas_7_1969283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9b276419-e3de-4d89-8208-61f3c9249787_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Virginia Pérez Alonso: “En España veo una concentración de medios de derechas”"></p><p><strong>Virginia Pérez Alonso</strong>, (Barcelona, 1972) acaba de convertirse en la nueva directora de <strong>infoLibre</strong>. Ha ocupado el mismo cargo en el diario <strong>Público</strong> desde 2019 hasta ahora. Tras licenciarse en la Universidad Complutense de Madrid en Periodismo, trabajó en Radio Voz y en <em>Cinco Días</em>. Fue una de las fundadoras y directivas de <em>20 Minutos </em>y durante un año adjunta a la dirección de <em>El Mundo</em>. Como respuesta a la<em> ley mordaza</em> de 2014, participó en la creación de la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información, cuya presidencia ostentó hasta 2023 y a la que sigue vinculada. A favor de la inteligencia artificial para ciertas tareas, advierte de su peligro como fuente informativa: “Si preguntamos qué país del mundo es más seguro, ¿cuál es el criterio? ¿criminalidad, bienestar, seguridad económica? Con sus respuestas se puede llegar al simplismo”.</p><p>“Para mí es un privilegio incorporarme a <strong>infoLibre</strong>. Me parece que es de absoluta referencia dentro de los medios independientes y progresistas que hay en este país. Y para mí es un lujo trabajar con todo el equipo de <strong>infoLibre</strong>, con Jesús Maraña, y haciendo un tipo de periodismo con el que me siento muy identificada. Jesús y yo conectamos desde hace años, precisamente porque entendemos el periodismo de una manera muy parecida, <strong>como un ejercicio de honestidad</strong> y de transparencia. <strong>infoLibre </strong>hace mucha investigación, lo cual siempre es un lujo cuando uno es periodista, creo que es uno de los géneros periodísticos que más alegrías le puede reportar a un medio. Pido a los lectores paciencia. Todavía estoy aterrizando y voy a necesitar un tiempo para entender el medio por dentro, para ver qué podemos hacer. Creo que es un medio al que yo le puedo aportar mi conocimiento sobre el mundo digital y que vamos a hacer cosas chulas y a seguir haciendo el periodismo en el que creemos”.</p><p>“Estamos posiblemente en la época –al menos que yo haya conocido– de mayor desinformación de la historia reciente. Los bulos y las mentiras circulan de forma libre y en cascada. Y por eso creo que es un grandísimo momento para el periodismo, porque es en tiempos como estos cuando podemos demostrar los periodistas que lo que hacemos es necesario, que es fundamental y que, además, permite mantener sólidos los cimientos de las democracias. Sin embargo, en España veo una concentración de medios de derechas muy apoyados por gobiernos sobre todo regionales, con dinero público, y <strong>algunos de esos medios son difusores natos de bulos y de mentiras</strong>. Esto creo que es preocupante, sobre todo porque los medios progresistas son generalmente mucho más pequeños, tienen muchos menos recursos y se produce un desequilibrio que creo que es importante y que no es bueno para el periodismo ni para las propias democracias”.</p><p>“En general, el ejercicio del periodismo en España ha mejorado. Pero también creo que tiene mucho margen de mejora. Creo que seguimos muy anclados en la opinión. Nos gustan mucho los opinadores. Están fenomenal para centrar determinados asuntos, pero creo que la opinión pública se debería generar sobre todo con la información. Siempre he sido muy seguidora de la prensa anglosajona y su modelo de periodismo. Con esa división estricta, por ejemplo, de la parte informativa, la parte de opinión y la parte publicitaria. Era inconcebible, por lo menos hasta hace unos años, que un empresario llamara a un periodista para presionar. En España pasa casi todos los días. También es cierto que en Estados Unidos <em>The</em> <em>Washington Post </em>es propiedad de Jeff Bezos, que es el dueño de Amazon. Y <strong>Bezos es uno de los cuatro jinetes del </strong><em><strong>tecnoapocalipsis</strong></em>. Es importante mencionar también lo que está ocurriendo con las redes sociales. Todo lo que anunció Zuckerberg de que se cargaba todos los sistemas de verificación en Facebook<em> </em>y en Instagram, lo que está pasando con X, antes Twitter<em>, </em>con Elon Musk, que es la mano derecha de Trump. Todo esto tiene consecuencias en el periodismo”.</p><p>“Me parece un drama que haya gente que le haga preguntas a cualquier Inteligencia Artificial y con las respuestas considere que ya está informado. Creo que estar informado implica un esfuerzo mucho mayor. Ese es uno de los principales problemas que tenemos en este país y en este momento. Que mucha gente no está dispuesta a hacer ese esfuerzo. Entiendo que muchas veces es complejo. En muchas ocasiones supone pagar por leer la información, en otras supone buscar mucho para entender los distintos puntos de vista. Si pides un resumen, no sabes de dónde lo sacan. Creo que <strong>se pierde el contexto, la profundidad</strong>, los detalles, los enfoques, que para mí es algo clave en el periodismo. La desinformación toma una deriva tremenda. Las inteligencias artificiales tienen sesgos también. Además, hacen perder audiencia a los medios escritos. Creo que deberíamos hacer entre todos una reflexión y animar a las personas que tenemos alrededor a informarse de una forma completa y compleja”.</p><p>“Tengo mis dudas de que Europa consiga salir airosa, porque creo que en los últimos años ha hecho una cierta dejación de sus funciones o de lo que se esperaba de esa unión cuando se constituyó como tal. Europa ha estado aplicando políticas, y cada vez lo hace más, de <em><strong>apartheid</strong></em><strong> a los migrantes</strong>, lo que llamamos la <em>Europa fortaleza</em>, la externalización de fronteras, el financiar a terceros Estados para que frenen la inmigración allí y no llegue aquí. Me parece una aberración que va contra todos los valores que se le presuponían históricamente a Europa. Por otro lado, hablar de Europa como un conjunto es un poco complicado geográficamente. Hay países como la Hungría de Viktor Orbán que tienen un sentimiento antieuropeísta desde sus orígenes y que acaban de prohibir el Orgullo LGTBI. No veo una Europa sólida y unida. Está habiendo ya un menoscabo de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en algunos países y Europa no está demostrando una unidad en estas cosas”. </p><p>“Me resulta muy sorprendente que llegue Trump y ponga sobre la mesa una propuesta de paz, una <em>boutade</em>, posiblemente, pero una propuesta de negociaciones, algo que Europa no ha hecho desde que empezó el ataque de Rusia contra Ucrania. Europa lo que ha hecho ha sido entonar canciones de guerra, casi empezando por Borrell y acabando por Von der Leyen. A mí me parece que el rearme no conduce a ningún sitio. Las armas son para usarlas o para venderlas. Sabemos que España ha vendido armas a países como Israel. Me niego a creer que no haya otras vías para resolver lo que está sucediendo. Vías que pasen por el diálogo, por la política. Una amiga que ha cubierto periodísticamente muchas guerras, que ha visto el horror, recordaba lo que ocurrió en la Primera Guerra Mundial. Se empezó a combatir por una franja de muy pocos kilómetros. Iban para adelante, para atrás, un poco lo que está pasando en Ucrania, no está nada claro quién avanza. <strong>¿Pensamos que Putin va a invadir Europa si lleva tres años haciendo la guerra a Ucrania y no ha ganado?</strong> ¿Cuál es la amenaza real? ¿Es Putin? ¿Es Trump? ¿Son los dos? No lo sé. Tengo la sensación de que se está creando tal clima bélico que se va a producir una criminalización del pacifismo”. </p><p>“Creo que están muy amenazadas, pero no creo que sea algo de ahora. En el año 2014, con otra gente, montamos la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información. Se iba a aprobar una reforma del Código Penal, la <em>ley mordaza</em>, y suponía un recorte de derechos fundamentales, como son el derecho a la información y la libertad de expresión. En los años siguientes, hemos visto cómo tras atentados islamistas en Europa había un recorte de derechos. En Francia se impuso un estado de emergencia que bloqueaba libertades fundamentales y se prolongó mucho. Organizaciones como Abogados Cristianos o Hazte Oír han ido poniendo a personas críticas con el sistema en un brete utilizando el Código Penal. <strong>Ahora parece que ya es irreversible</strong>, que el daño ya está hecho y sentimos que estamos un poco ante el abismo. Creo que la ciudadanía y los Estados también tienen que entenderlo”.</p><p>“Está un poco tensa esta legislatura. El Gobierno suma apoyos en el Congreso de forma muy estrecha. Creo que Pedro Sánchez ya ha demostrado que es el Ave Fénix y que renace de sus cenizas todas las veces que haga falta. Pero una cosa que era bastante importante para dar estabilidad a la legislatura, que era la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, ya parece que no va a ser. Eso creo que es peligroso, porque pienso que <strong>un gobierno progresista puede hacer acciones progresistas cuando tiene un presupuesto</strong>, cuando le dedica una inversión a esa puesta en marcha de acciones progresistas. Si no, hay ministerios que se quedan muy vacíos de contenido. No veo tan claro como ven algunos que la legislatura se vaya a agotar y que vaya a llegar hasta el final”.</p><p>“Esto se puede abordar desde la izquierda y desde la derecha. Creo que está bien que dentro de la izquierda haya distintas sensibilidades. Es algo lógico y natural que existan diferencias. Pero también creo que <strong>hay una serie de puntos en común que son los que hay que poner en valor</strong>, sobre todo en un momento como este en el que estamos ante un riesgo real para el Estado del bienestar y para las democracias. No estoy nada segura de que todos los partidos de izquierda quieran estar en esa línea de encontrar los puntos comunes, pero sí que creo que sería importante. Lo que vemos en la derecha es que casi nunca hay fisuras. Es algo muy sorprendente. El PP y Vox cada vez se mimetizan más. Hay una estrategia global para relanzar a la extrema derecha a nivel planetario. Y al final, ideológicamente no hay tanta diferencia entre partidos como PP y Vox. Y desde luego a nivel global van a una. Pero yo tengo esperanza siempre”.</p><p>“No hay obra de arte a través de la cual se deba permitir hacer un ejercicio de violencia machista. Creo que uno de los problemas que ha habido con el libro de José Bretón es que se ha abordado el asunto como si fuera un suceso. Las mujeres feministas llevamos muchísimos años <strong>luchando para que la violencia machista no sea abordada de esa forma</strong>, sino como un tipo de violencia específica. Cuando se trata como un suceso, llegamos a libros como este en el que hay un diálogo entre un escritor y un asesino en el que no se tiene para nada en cuenta a la víctima, a la superviviente de esa violencia, que en este caso es la ex esposa de José Bretón, que además es la madre de los hijos a los que él asesinó. Me parece una aberración. Puedo entender que al escritor le pareciera buena idea, pero lo que no puedo entender es que una editorial, a estas alturas del siglo XXI, no entendiera antes que un libro puede ser una extensión del ejercicio de violencia machista y creo que eso no se puede consentir”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Mar 2025 19:04:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Contreras]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Virginia Pérez Alonso: “En España veo una concentración de medios de derechas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Periodismo,Periódicos,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caos de la era Milei y el periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/caos-milei-periodismo_1_1953645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dda1b74e-402e-4e0e-b02c-e641466e08d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caos de la era Milei y el periodismo"></p><p>Hay una pregunta que me hago bastante desde que <strong>Javier Milei</strong> ganó las elecciones como presidente de Argentina, incluso desde un poco antes, y es para qué sirve el periodismo ¿Cuál es nuestro rol como periodistas en sociedades cada vez más fragmentadas, en las cuales las personas consumen cada vez más aquello que les confirma su sesgo, incluso a costa de la veracidad de la información? Alguien podrá decirme, y con razón, que la verdad objetiva no existe, y yo respondería que, si bien en términos filosóficos eso es cierto, <strong>para nosotros, los periodistas, existen los hechos</strong>, y que nuestro propio juramento hipocrático es tratar de reconstruirlos y contarlos de la manera más fiel y honesta posible. </p><p>Pero en la era Milei nada de eso existe porque <strong>todos los sistemas de creencias y organización social tradicionales están puestos en crisis</strong>. Y el periodismo es uno de ellos. Con el agregado de que somos apuntados como partícipes necesarios y cómplices de un sistema que le arruinó la vida a las personas. Así de brutal. </p><p>Javier Milei nos acusa de <em>ensobrados</em>. En la jerga argentina, eso quiere decir que el periodista recibe un sobre con dinero para instalar versiones falsas o hacer operaciones de prensa, <strong>todas prácticas muy lejanas a la ética periodística</strong> y muy cercanas al uso político de información proveniente de manera ilegal de los servicios de inteligencia. Si sos un <em>ensobrado</em>, tu información no es confiable ni creíble. </p><p>La estrategia de Milei con la prensa <strong>no es exclusiva de su gobierno ni tampoco una novedad mundial</strong>. Está escrito hace por lo menos cinco años en un libro que es el fetiche de todos los periodistas de Argentina: <em>Los ingenieros del caos</em>, de Giuliano da Empaoli, se volvió una referencia ineludible en cualquier conversación de colegas. Se trata de un ensayo que recopila las estrategias de construcción política de la extrema derecha en diferentes países, aunque habla principalmente de Italia, Estados Unidos y Hungría. </p><p>Lo llamativo es por qué este libro se volvió tan popular entre nosotros. <strong>La explicación tiene nombre y apellido, Santiago Caputo</strong>. Es una de las tres patas del <em>triángulo de hierro</em> que gobierna la Argentina —y que se completa con los hermanos Javier y Karina Milei— y fanático de la novela <em>El mago del Kremlin</em>, del mismo autor. Mientras que la novela ficcionaliza la política, el ensayo describe al detalle los mecanismos de funcionamiento de los populismos de derecha, y le pone nombre y apellido a las estrategias.</p><p>En la introducción, Da Empaoli dice: “El carnaval contemporáneo se nutre de dos ingredientes que no tienen nada de irracional: la ira de algunos ámbitos de la clase trabajadora, que se alimenta de motivos sociales y económicos reales. y <strong>una maquinaria de comunicación imponente</strong>, originalmente concebida con fines comerciales, que se ha convertido en el principal instrumento de quienes quieren multiplicar el caos”. </p><p>Entender el pensamiento del asesor presidencial no solo dejó de ser importante únicamente para hacer un correcto análisis político, sino que se volvió central para <strong>saber qué lugar tiene el periodismo en el aparato de comunicación</strong> y construcción de poder del Gobierno. Los ataques sostenidos a la prensa son el corazón de la estrategia narrativa de toda la extrema derecha, incluido el gobierno de Milei.</p><p>Desde que asumió la presidencia en diciembre de 2023, la administración nacional <strong>eligió al periodismo como uno de sus blancos predilectos</strong>. La lista incluye: el cierre de la agencia de noticias pública Télam y el desmantelamiento de los medios estatales; el establecimiento de un aparato de comunicación paralelo en redes sociales y canales oficialistas en YouTube; la imposición a través de un decreto presidencial de mayores restricciones para acceder a la información pública; ataques personales, agraviantes e insultantes a periodistas, especialmente virulentos contra aquellos que trabajan en medios de comunicación mayormente consumidos por los potenciales votantes de La Libertad Avanza (el partido de Milei), por mencionar solo algunas de las actitudes hacia la prensa. Incluso la periodista feminista Luciana Peker <strong>decidió instalarse en Madrid debido a las amenazas</strong> que venía recibiendo antes de las elecciones y que sin dudas se volverían más graves con el nuevo gobierno. La Argentina descendió el año pasado 26 lugares en el índice de Libertad de Prensa que elabora Periodistas sin Fronteras. Hacer periodismo se volvió objetivamente más complejo. </p><p>Ahora, la preocupación es prácticamente imposible de ignorar, como el día que recibí aquel mensaje de Amy. Facundo Iglesia Frezzini, uno de los periodistas del <em>staff</em> del <em>Buenos Aires Herald</em> —el diario en el que ambas lideramos la redacción— acababa de descubrir que habían usado su nombre para <strong>abrir fraudulentamente una sociedad en Estados Unidos</strong> (LLC, por sus siglas en inglés).</p><p>Como parte del equipo de investigación de la <em>Revista Crisis</em>, Facundo y sus compañeros de redacción habían puesto el ojo en el accionar de las milicias digitales libertarias, que derivó en la publicación de un detallado artículo el 13 de julio de 2024 titulado <em>Las milicias digitales de la ultraderecha</em>. Allí, buscaron reconstruir la manera en la que La Libertad Avanza (el partido de Milei) <strong>opera en redes sociales a través de diferentes terminales </strong><em><strong>autónomas</strong></em>, pero con conexiones con figuras centrales del mundo libertario. Una de estas figuras es Daniel Parisini, una especie de Tucker Carlson de YouTube, visitante habitual de la oficina de Santiago Caputo en la Casa Rosada, y uno de los principales hostigadores en redes sociales a través de su usuario en X (antes Twitter) @GordoDan. </p><p>Como consecuencia de esta investigación, Facundo junto a otros dos usuarios de X mencionados en el extenso reportaje, <strong>se habían convertido en el blanco de KFC</strong>, una de las organizaciones señaladas como responsables de liderar los embates libertarios paraoficiales.</p><p>Pero esta vez el ataque había pasado los límites de las redes sociales. No se trataba de una coordinación de agresiones conjuntas por parte de usuarios que poblaban las plataformas digitales con insultos o publicación de información personal, sino que habían suplantado su identidad para crear una LLC en el Estado de Florida. El objetivo era claro: <strong>acusarlos de cobrar dinero por publicar el artículo</strong>, una forma de desacreditar su investigación al vincular la obtención de la información con fuentes o motivos dudosos.</p><p>Lo preocupante no se limitaba únicamente a esto, sino a cómo se habían enterado de que eran propietarios de esa LLC. <strong>La noticia les había llegado por los propios circuitos libertarios</strong>, verdaderos <em>paladar negro </em>mileistas. En un <em>space</em> de X, uno de los apuntados como líderes del aparato paralibertario había dicho: “Ayelén, Smaldone y el que hizo la nota de KFC tienen una empresa juntos en Estados Unidos”. “Están haciendo alguna movida porque tienen una empresa afuera (sic). Algún día van a tener que explicar eso”, afirmaban durante la conversación.</p><p>Si bien la investigación que había puesto a Facundo en el ojo de las milicias digitales libertarias no era original del <em>Herald</em>, la preocupación de Amy revelaba dos cuestiones: en primer lugar, la humana, porque Facu es nuestro compañero y sabíamos que este tipo de <strong>accionar mafioso en contra de la actividad periodística tiene un costo personal</strong>. Y, en segundo lugar, porque nos abría la pregunta de cómo construir estrategias de preservación en un contexto en el que hacer periodismo se vuelve cada vez más complejo. </p><p>La estrategia política de la extrema derecha usa una fórmula muy potente a nivel narrativo: <strong>opone la realidad del pueblo a las élites privilegiadas</strong> que viven a costa de él. Esa <em>casta</em> parasitaria está formada por políticos tradicionales, empresarios, sindicalistas y periodistas. </p><p>¿Cuándo fue que perdimos la confianza de las audiencias? ¿Qué estábamos haciendo mientras nuestros niveles de popularidad bajaban, nuestra legitimidad se erosionaba y los números dejaban de acompañarnos? <strong>Probablemente hayamos estado mirando la pantalla de nuestro móvil</strong>, como el resto de la humanidad. </p><p>2007 puso el mundo patas para arriba. Ese año, Apple lanzó su primer iPhone y <strong>fue el quiebre que aceleró un cambio radical</strong> en nuestra manera de informarnos, entretenernos y comunicarnos. </p><p>Internet ya había puesto a los medios de comunicación tradicional frente a la necesidad de brindar información <em>online</em>, pero la movilidad, la fragmentación y la hiperindividualización de los consumos provocó según la académica argentina Lila Luchessi un <em><strong>descentramiento</strong></em><strong> del periodismo y de los periodistas como figuras cruciales</strong> en el ordenamiento de la información. </p><p>Esa es mi principal sensación y, al mismo tiempo, mi principal preocupación. <strong>Correr detrás de los acontecimientos encarnando el rol de </strong><em><strong>aguafiestas</strong></em> que señala las cosas negativas desgasta nuestro propio lugar de enunciación. ¿Cómo hacemos periodismo que no destruya al periodismo?</p><p>Esta pregunta me hizo volver a las páginas del libro <em>Defenderse</em>, de la filósofa francesa Elsa Dorlin. En él, Dorlin analiza desde una perspectiva feminista <strong>cómo construir estrategias de autodefensa</strong> que no impliquen la destrucción propia en el movimiento instintivo de preservación vital. O sea: cómo hacemos para reaccionar sin que esa reacción invalide nuestro derecho a reaccionar. </p><p>Pienso todas estas cosas mientras, al mismo tiempo, intento poner en perspectiva la realidad de la Argentina. <strong>Me ruborizo un poco si comparo nuestra situación con la de Cuba o Venezuela</strong>, donde el ejercicio de la profesión es imposible o casi imposible. Busquen si no la historia de Abraham Jiménez Enoa, un brillante periodista cubano que debió exiliarse en España ante las amenazas que recibió en su país por hacer su trabajo. </p><p>Sigo pensando, sigo trabajando, <strong>sigo haciendo periodismo todos los días</strong>. No hay que detenerse. Más allá de los desafíos, sigo teniendo una convicción: nunca va a morir el poder de una historia bien contada. La clave es encontrarlas. </p><p>______________________________________</p><p><em>*Estefanía Pozzo es periodista argentina, directora del ‘Buenos Aires Herald’.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2025 18:45:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Estefanía Pozzo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El caos de la era Milei y el periodismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina,TintaLibre,Javier Milei,Periodismo,Periódicos,Periodistas]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Seguir siendo periodista fuera de Cuba y no sentirse exiliado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/seguir-periodista-cuba-no-exiliado_1_1953641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ed557979-8ff7-4a28-b7eb-4a3e6bfe1d07_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seguir siendo periodista fuera de Cuba y no sentirse exiliado"></p><p><strong>El periodista es cubano </strong>y vive en el exilio hace cinco años. No solo en situación de exiliado, sino en el exilio como limbo geográfico e identitario. El periodista sabe que habitar esta suerte de país sin frontera no lo convierte de pronto en <em>ciudadano del mundo</em>. Él se siente más bien ciudadano de ningún lugar. El exilio implica siempre un arranque, un destajo, una separación involuntaria, pero siempre se puede dejar todo atrás y empezar de nuevo. Lo recomendable en estos casos siempre será el desarraigo. El problema del periodista, sin embargo, es que es periodista y escribe sobre el país que tuvo que abandonar. Y lo que es peor: ese país ya no existe.</p><p>Técnicamente, Cuba sigue siendo un trozo de tierra habitado en el Caribe con unos cuantos rasgos culturales bien definidos. Pero ha cambiado mucho con el tiempo. El periodista presume de su buena memoria y puede recordar perfectamente cada una de las calles que recorrió durante los 26 años previos a su exilio. Esas calles siguen ahí, pero vacías y en ruinas. <strong>Cuba vive la peor de sus incontrolables crisis económicas y demográficas</strong>. La pobreza campea en esa isla que perdió casi el 20% de su población en los últimos tres años. Él sabe que, en el hipotético caso de que regresara mañana, el reencuentro no sería feliz, sino arqueológico.</p><p>A veces, más que periodista, se siente un astrónomo del siglo XV, de esos que reportaban la existencia de estrellas sin saber que solo llegaban a sus telescopios a través de la travesía cósmica de la luz. Como desconocían que la distancia espacial también es distancia temporal, pensaban que muchos de aquellos astros seguían allí, cuando en realidad ya se habían extinguido. Así sucede un poco con sus reportajes sobre Cuba. No importa cuán rápido le lleguen los testimonios de sus fuentes o qué tan constante y veloz se divulguen las noticias por redes sociales.<strong> Él no está allí, los detalles que conforman la realidad no lo alcanzan</strong>, o no como él quisiera. Mientras informe sobre su país, está condenado a escribir en pasado.</p><p>Muchos años atrás, incluso antes del nacimiento del periodista, Fidel Castro reunió a sus más cercanos seguidores en un inmenso teatro e inauguró el Partido Comunista de Cuba. Luego, como si se tratara de una perogrullada, hizo notar lo absurdo que resultaba gastar papel y tinta en varios periódicos si todos dirían lo mismo. Así nació <em>Granma</em>, el órgano de prensa del Partido (y <strong>se oficializó la muerte de la libertad de prensa</strong> en la isla). Cuando todavía era estudiante, al periodista le contaron esta historia muchas veces. Sus profesores esperaban que la aprobase, pero él solo se lamentó de que aquel día hubieran condenado a la orfandad cualquier intento de hacer periodismo en su país. Otros jóvenes periodistas sintieron la misma incomodidad. Había que superar una elipsis de más de medio siglo, comenzar de cero.</p><p>No hubo nunca mejor oportunidad para retar al poder que entre 2015 y 2017, los años de la distensión entre Cuba y Estados Unidos. Como gesto a su nuevo <em>socio</em>, la dictadura debía mantener cierta imagen de tolerancia política. <strong>El contexto generaba expectativas variadas</strong>: mientras en el mundo esperaban encontrar pronto McDonald’s en La Habana, los periodistas jóvenes pensaban en abstracciones como la libertad de prensa. Algunos se atrevieron a actuar y así emergieron proyectos de todo tipo: culturales, comunitarios, deportivos, diarismo generalista. Eran nuevos medios digitales hechos sin un centavo, y tan sofisticados como lo permitían una conexión pésima a internet y una plantilla gratis de WordPress.</p><p>El periodista se unió a otros como él en <em>El Estornudo</em>, una revista digital que apostaba por el periodismo narrativo. Querían hacer en Cuba aquello que el resto de América Latina llevaba haciendo los últimos 50 años. Pero las cosas fueron más difíciles de lo esperado. Las investigaciones, por ejemplo, eran siempre incompletas porque encontraban sus límites en las infranqueables fuentes oficiales. Los datos, por más inocuos que sean,<strong> son guardados en Cuba con recelo</strong>; y quien los revele es siempre castigado con severidad. El periodista comprendió entonces que el secreto de la fortaleza de los totalitarismos reside justamente en hacer de todo un secreto. Y también en el miedo.</p><p>Cierta vez, durante una noche tormentosa, un tornado atravesó varias de las zonas más pobres de La Habana. El periodista fue a la mañana siguiente a reportear las huellas del cataclismo. El tornado dejó varios muertos y cientos de casas en el suelo. Las viviendas que corrieron con mejor suerte perdieron solo el tejado. A esas horas comenzaban a aparecer las pertenencias de cada vecino varias calles más lejos de donde fueron arrancadas. Como siempre, quienes lo perdieron todo fueron los que vivían con casi nada, y el gobierno no parecía muy dispuesto a ayudarles. El periodista habló con una mujer, madre de dos niños, que por un golpe de suerte sobrevivieron a esa noche. La mujer estaba dispuesta a dar su testimonio, pero<strong> su expresión cambió cuando el periodista se reveló como tal.</strong> Ella casi echó a correr, aterrorizada, diciendo que su vida estaba demasiado jodida como para buscarse ahora problemas con las autoridades. La proscripción del periodismo, por transitividad, se extendía al periodista, y para la gente aquel estigma resultaba contagioso.</p><p>Entonces supo lo que era la persecución. Salir a buscar historias se volvió un juego de astucia para no ser capturado en el acto por la policía política, y publicarlas, la garantía de una amenaza, una detención, un interrogatorio, un sitio policial en los bajos de su casa. Las buenas relaciones con Estados Unidos habían terminado y ya nada le impedía al régimen reprimir cualquier disidencia. <strong>Muchos no resistieron las presiones sobre ellos y sus familias</strong> y marcharon pronto al exilio. Otros fueron obligados a la delación o a escribir falsas confesiones y arrepentimientos públicos con un estilo de redacción estalinista. Los <em>mea culpa</em> llovían y engendraban terror, el acceso a los nuevos medios digitales fue bloqueado, los ciberataques se hicieron comunes y las leyes convirtieron en delito un simple post en redes sociales. Hacer periodismo fuera de los parámetros del Partido era pecado capital. Se trataba de una auténtica cacería y el periodista no tardó en caer.</p><p>El último interrogatorio fue en noviembre de 2020. El periodista fue citado en una estación policial, como de costumbre, pero esa vez, cuando llegó, lo obligaron a subirse a un auto y lo trasladaron a otro sitio. El interrogador fue el teniente coronel Rolando de la policía política. <strong>Se presentó intencionalmente sin apellidos.</strong> El periodista sabía que ni siquiera se llamaba así porque los represores suelen ocultar su identidad de esta forma, usando sus <em>nombres de guerra</em>. Hace 66 años que hasta las cosas más comunes son bautizadas en Cuba con espíritu castrense. El ahorro de electricidad, los insólitos planes económicos del gobierno o la producción de tornillos, todo se concibe siempre como una batalla, un combate, una lucha, una campaña. Por eso no era de extrañar que el teniente coronel Rolando sintiera realmente que libraba una guerra contra el periodista.</p><p>Obviamente, no lo acusó formalmente de hacer periodismo, sino de negarse a hacer apología de la Revolución y sus líderes.<strong> El periodista era culpable de sacar los trapos sucios del país</strong>. La miseria, la corrupción, la censura, el abandono casi absoluto de las poblaciones más marginales no tenían cabida en el relato revolucionario. Cuba debía ser contada como un paraíso único, blindado contra todo mal. Después de cuatro horas de intimidaciones, el interrogador dejó caer sin sutilezas aquello que, a su entender, hacía excepcional a la Revolución: “Nosotros no somos una dictadura. Somos una <em>dictasuave</em>. En otro país te hubiéramos matado”. El periodista, se supone, debía estar agradecido.</p><p>El teniente coronel Rolando de la policía política lanzó entonces un ultimátum: el periodista no podía seguir siendo el periodista, de lo contrario, quedaría atrapado en Cuba, muy probablemente dentro de una cárcel. Pero el periodista no estaba dispuesto a ser otra cosa, porque tenía poco más que su oficio. <strong>Unos días después, huyó en secreto.</strong> Recorrió media isla en carretera de noche hasta Camagüey y agarró un vuelo a México. Encima llevaba todas las pertenencias que pueden caber en un equipaje de mano y la incertidumbre natural de los reinicios forzados.</p><p>El periodista conoció entonces lo que es <strong>el fuego cruzado de las trincheras ideológicas</strong>. Le costó aceptarlo al principio, pero luego entendió que ese es el precio de respetar su trabajo en los contextos polarizados. Para la dictadura que lo obligó a marcharse, es el enemigo, un <em>gusano</em>; para muchos cubanos fuera de la isla, un desertor del ejército anticastrista, un cómplice de la dictadura que huele a progresismo. La lógica de ese corrimiento es terrible, pero natural: si el castrismo se autodefine de izquierda, su contrario debiera ser de un signo político totalmente opuesto. Así, mientras que para el periodista el exilio siempre ha sido un territorio indeterminado, para otros es una cofradía política reaccionaria que exige una militancia incuestionable. Si no adoras a tipos como Trump es porque, necesariamente, adoras a tipos como Castro. Esa es la fórmula mesiánica dominante de este exilio: un simple revés de la fórmula del régimen cubano.</p><p>No resulta fácil informar sobre un país al que no puedes volver y cada vez conoces menos, y al mismo tiempo ignorar a una comunidad que reproduce las mismas prácticas de censura autoritaria que dice rechazar. Para el periodista<strong> los frentes son amplios y desgastantes</strong>. ¿Sigue valiendo la pena? El periodista cree que sí, aunque sea para aliviarse con la idea de que no todo fue en vano y seguir siendo el periodista, no el exiliado.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Darío Alemán </strong></em><em>es periodista cubano en ‘El Estornudo’.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Mar 2025 18:24:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Darío Alemán]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periódicos,Medios comunicación,Cuba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desinformación, discurso de odio y 'fake news' vs Derechos Humanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/desinformacion-discurso-odio-fake-news-vs-derechos-humanos_129_1952212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4977fbc2-2dbd-4581-ac29-fad54fd9c987_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desinformación, Posverdad, Discurso de Odio y Fake News vs Derechos Humanos"></p><p>El desarrollo humano y la <a href="https://lc.cx/f1EJsQ" target="_blank"><strong>búsqueda de la verdad</strong></a> han ido de la mano en las sociedades humanas hasta la Ilustración, evolucionando hasta solo dar por bueno el <strong>conocimiento adquirido mediante el contraste con hechos verificables</strong> y compartidos gracias a los avances científicos. Con la llegada de internet, el uso masivo de las redes sociales y de los nuevos canales de comunicación, estamos ante una auténtica revolución del espacio público tal y como lo concebíamos; hemos reconfigurado la esfera pública democrática con el cambio de nuestra forma de producir, consumir y compartir información. A partir de esto hay nuevos fenómenos, o versiones de los ya existentes, que pretenden imponer un modelo de comportamiento social mediante la difusión de noticias falsas, desinformación, posverdad y discursos de odio. Cuando su objetivo es afectar negativamente a la defensa y ejercicio de los derechos humanos (DDHH) de sujetos y comunidades, tienen una<strong> efectividad superior a la mera propaganda.</strong> Estos fenómenos repercuten como discurso distorsionador, cuando no negacionista, sobre los derechos de las comunidades en una amplia variedad de ámbitos.</p><p>Desde 2016 cada vez más gobiernos, poderes mediáticos, económicos y políticos ejercen su <a href="https://lc.cx/C8tN0S" target="_blank"><em><strong>autoritarismo digital</strong></em></a>, ataques virtuales contra quienes defienden los DDHH para intimidar y silenciar voces críticas, buscando el respaldo popular a medidas restrictivas, como la <strong>criminalización de la defensa de los derechos humanos</strong> e, incluso, la violencia fuera de internet.</p><p>La lucha entre algunos actores es desigual, ya que los poderes políticos, económicos y culturales dominan parte del campo mediático, creando <a href="https://doi.org/10.3145/epi.2022.may.12" target="_blank"><strong>pseudomedios</strong></a>, financiación <a href="https://lc.cx/DhzRC7" target="_blank"><em><strong>ad-hoc</strong></em></a> y argumentaciones dirigidas, con el objetivo de vencer la resistencia de los demás, sean comunidades grandes o pequeñas. No obstante, todos los actores tienen sus propios intereses y van luchando por establecer sus significados y reivindicaciones. Los actores dominantes invisibilizan detalles y aspectos, <em><strong>la verdad</strong></em> (Arendt, <em>La mentira en política</em>), que se podrían utilizar para desmontar sus intereses, por lo que reaccionan ante la intervención de otros exigiendo que se apliquen las categorías jurídicas ya existentes, pero que aún no están preparadas para estos nuevos fenómenos (<a href="https://lc.cx/gNaylc" target="_blank"><em><strong>las leyes deben ser claras y precisas</strong></em></a>), lo cual lleva al reclamo de establecer otras nuevas categorías que<strong> sirvan de base para legislar y judicializar</strong>. Estos actores dominantes usan su capacidad de acción y repercusión para anular la resistencia de los que no gozan de esas capacidades y que pueden no ser tan proclives a apoyarse en estos fenómenos; además, los actores con poder pueden preparar el terreno con antelación situando a elementos afines en puestos clave. Los efectos son tales que la lucha y la dialéctica pueden cesar, al menos temporalmente (Bourdieu y Wacquant, <em>Una invitación a la sociología reflexiva</em>).</p><p>Los <strong>actores sociales dominantes presionan desde posiciones locales</strong> y combaten iniciativas de instituciones y organismos del más alto nivel, nacional o internacional, asociándose a gobiernos afines a su ideología (Vox/Hungría) y conformando organizaciones internacionales; mientras, a los no dominantes todo les cuesta más esfuerzo si no disponen de medios ya que los procesos legales son excluyentes y, además, existen la asimetría de poder y la jerarquía de jurisdicciones.</p><p>Además, hay <strong>gobiernos autoritarios</strong>, como Hungría y Rusia, en los que<strong> la legislación contra las </strong><em><strong>fake news</strong></em><strong> se usa para consolidar el poder político</strong> y restringir a la prensa independiente, instrumentalizando discursos y definiciones de los DDHH. Otro grupo de agentes, fundamental en este aspecto, son las plataformas tecnológicas, grandes corporaciones y empresas que contemplan esta problemática condicionada por sus intereses económicos y que no apoyan de manera determinante las medidas propuestas por las otras partes, quedando relegada la protección de los derechos a un plano secundario, pues su modelo de negocio está basado en la publicidad programática, que mantiene a los usuarios enganchados a contenido emocional y polémico. En el grupo de las empresas incluimos a medios de comunicación y otras que también producen estos fenómenos para ampliar su mercado en detrimento de los competidores. </p><p>Los medios de comunicación y el espacio digital son fundamentales para configurar y consolidar las actitudes de las entidades públicas y privadas que están en la lucha contra estos fenómenos, ya que <strong>no sólo tienen funciones informativas,</strong> sino también capacidad para establecer los límites morales de la publicidad, de ahí la importancia que dan casi todas estas organizaciones a la alfabetización mediática en la educación. </p><p>Es de destacar la posición que ocupan representantes políticos, partidos, personas influyentes a nivel social y cultural y otros muchos, que defienden, sin más, la libertad de expresión a ultranza, en base a una pretendida ausencia de libertad que utilizan como medio de confrontación, adjudicando<strong> </strong><a href="https://lc.cx/JHCngx" target="_blank"><strong>informaciones falsas</strong></a><strong>, discursos de odio y demás fenómenos </strong>que ellos mismos promueven. Esgrimen la <a href="https://lc.cx/hfl6if" target="_blank"><strong>libertad de expresión</strong></a>, y se escudan en procesos de vernacularización que “revisten proyectos políticos particulares con el manto legitimador de los derechos”, aludiendo a artículos como el 27 de la Declaración Universal de los DDHH y otros, que obvian cuando se trata de <a href="https://lc.cx/H7CMw4" target="_blank"><strong>inmigración</strong></a> (artículos 14, 15, …), de <a href="https://lc.cx/e1Woct" target="_blank"><strong>religiones distintas a la mayoritaria</strong></a> de un Estado (artículo 18, 19, …), del desmantelamiento de la <a href="https://lc.cx/JA-olQ" target="_blank"><strong>sanidad y educación públicas</strong></a> (artículos 25 y 26), etc. </p><p>Estamos ante un continuo basado en el desprecio de la ciencia en sí y en la inacción, por las desigualdades que se generan y la <a href="https://lc.cx/JA-olQ" target="_blank"><strong>desconsideración de las resistencias</strong></a>, lo cual reproduce las lógicas de discriminación y dominación mencionadas, obviando también convenciones y protocolos, como el Estatuto del Refugiado (ACNUR).</p><p>Es la primera vez que vemos expertos en<strong> crear sentimientos y resistencia al conocimiento</strong>. Cuando llega el uso masivo de internet se deriva hacia la creencia fácil, ya masticada, visceral y emocional a la vez, que proporcionan estos fenómenos, por lo que la situación es el resultado del deterioro de los soportes sociales, como la educación o el sistema sanitario públicos, estrategias que desde <a href="https://lc.cx/ZUe9QS" target="_blank"><strong>finales de los años 90</strong></a> del s.XX han logrado que gran parte de los ciudadanos no estén contentos con la cara visible de estos sistemas. La libertad de la que ahora <a href="https://lc.cx/qY67pT" target="_blank"><strong>alardean muchos gobernantes</strong></a> que se apoyan en ellos, es, a la vez, ideología y técnica de gobierno de un poder con tendencia totalizante, que construye un sujeto que es subjetivado por la extracción de la verdad que se le impone y <a href="https://lc.cx/qw65VI" target="_blank"><strong>que orienta sus conductas</strong></a> (Foucault, <em>Sécurité, Territoire, Population</em>). Ahora bien, el lugar en que “la verdad” se constituye no es solo en el discurso de la mano de estos fenómenos, sino desde el poder y el mercado, llegando hasta la “fobia al Estado” y al “se gobierna demasiado” (Foucault, <em>Historia política de la verdad</em>) para <strong>socavar las políticas del Estado del Bienestar.</strong></p><p>Numerosas fuentes e instituciones y algún Estado (UNESCO, Poynter Inst., ONU …) otorgan una importancia capital a incorporar en el sistema educativo políticas para enseñar a los niños cómo investigar, analizar y saber en qué fuentes confiar, además de progresar en la alfabetización digital para todos, incluidos los profesores. Además (<a href="https://lc.cx/ZquGOQ" target="_blank"><strong>Simion</strong></a>), hay que hacerlo transversalmente con todos los agentes implicados, de manera interdisciplinar, para salir de las burbujas y hacer que las evidencias contrastadas lleguen desde fuentes confiables.</p><p>No obstante, en muchos países no se puede presuponer igualdad de armas e independencia en el ámbito de las ideas dentro del Estado de Derecho, pues los órganos de los<strong> poderes políticos, económicos y culturales</strong> pueden orquestar <strong>campañas masivas de seguimiento y acoso contra disidentes, activistas y periodistas</strong>; y aquí es donde se comparte que se ejerza la regulación (<a href="https://lc.cx/C8tN0S" target="_blank"><strong>Wilson</strong></a>) para vigilar las intervenciones sociales y hacerlas eficaces. Una regulación justificada ante las prácticas digitales de esos Estados, instituciones y plataformas que infringen leyes, normas y recomendaciones de organizaciones supranacionales, como explica <a href="https://lc.cx/JKwYWo" target="_blank"><strong>Guterres</strong></a> (ONU, 2024), apoyada en el auspicio de la ONU y en el abandono de políticas de moderación generalistas, que adopte enfoques específicos y locales, especializados incluso en el idioma, y que facilite considerar la pluralización de normas de expresión de los países. Al cubrir asuntos tan dispares se añaden constantemente nuevos derechos, extendiendo su marco hasta áreas no contempladas originalmente y para las que no estaban diseñados, de ahí la necesidad de <strong>definir las categorizaciones de estos fenómenos para evitar su despolitización</strong> y seguir profundizando en la verdad (<em>sic</em>) tras ellos, para la responsabilización por su uso y que tengan sanción legal. </p><p>Si las perspectivas para la democracia ya eran sombrías en 2024, ahora, a comienzos de 2025, <a href="https://lc.cx/D4Oa5R" target="_blank"><strong>las plataformas</strong></a><strong> aliadas con Trump renuncian a proteger </strong>a actores de la sociedad civil, usuarios y<strong> voces independientes,</strong> cancelando gran parte de los<strong> procesos de verificación de la información,</strong> mientras que el mismo Trump ha sacado a su país del Consejo de Derechos Humanos. Si este tipo de control de narrativa progresa para que plataformas, redes y medios puedan ir de la mano de políticos, gobiernos e instituciones populistas, resulta apremiante que el resto de actores se centren en proteger con firmeza los derechos humanos, evitando la difusión de información que genera un efecto de veracidad y que hace que lo incoherente se confunda con la categoría de “libertad de expresión”. </p><p>A partir de aquí, sin duda se puede profundizar y establecer muchos casos de estudio.</p><p><em><strong>____________________________________</strong></em></p><p><em><strong>José Javier González</strong></em><em> es antropólogo y analista de la </em><a href="https://fundacionalternativas.org/" target="_blank"><em><strong>Fundación Alternativas</strong></em></a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Mar 2025 20:30:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Javier González]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Desinformación, discurso de odio y 'fake news' vs Derechos Humanos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periodismo investigación,Periódicos,Ética periodística,fake news]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los periodistas y el periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/la-quinta-columna/periodistas-periodismo_129_1951568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/488f3757-2640-4bcc-bbfe-4072da27f682_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los periodistas y el periodismo"></p><p>Temía (moderado pavor, increíble aburrimiento) tener que dedicarle la columna de esta semana al análisis (en cabeza ajena) de las elecciones alemanas que nos están creciendo como champiñones. Extra, extra:<strong> resulta que hay nazis en el país donde se inventó el nazismo</strong>. Por suerte, y como en tantas ocasiones, la reproducción aleatoria de YouTube vino en mi auxilio.</p><p>Andaba servidor lavando los platos (la vida del intelectual contemporáneo tiene muchos vericuetos) cuando quiso el algoritmo que me saltase un vídeo de<strong> David Jiménez</strong>. Escuchando la bravata (la profesión está en su peor momento, <strong>el palco del Bernabéu</strong> manda más que el consejo de ministros y me echaron por ser «demasiado periodista»), pensé que el reproductor me había colado un vídeo de 2016, que fue cuando a este señor le picaron el billete.</p><p>Intrigado, traté de zafarme del fairy –que a esas alturas me llegaba hasta las orejas– y desplegué la descripción del conversatorio; para mi sorpresa, la filípica apenas tenía unos meses. Intrigado por el eterno retorno de lo mismo, me entretuve buscando en qué andaba el buen señor. Como nunca me he tenido por periodista, jamás me ha interesado la tramoya del oficio, así que ignoro si lo que <em>El Director</em> (sic) contó en su libro, y ahora en su canal de YouTube, es el descubrimiento del hilo negro o <strong>una revelación que ríete tú del Watergate</strong>. «Soy, aunque suene quijotesco, un buscador de la verdad». Válgame el cielo.</p><p><strong>¡Exclusiva!</strong> «Los políticos buscan dividir a la sociedad». Caramaba. «<strong>Los poderosos intentan controlar la información</strong>». Quiero decir: Ramsés II ya nos coló <em>el bulo</em> de su triunfo sobre los hititas en los bajorrelieves de Abu Simbel, soseguémonos.</p><p>Pocas cosas le chiflan tanto a un <em>periodista de raza</em> como hablar de lo suyo. Mesas redondas, discursos en los Ondas, el discurso del Cavia, simposios, seminarios, discurso en la Antena de Oro… y la homilía nuestra de cada día. Saltando de editorial en editorial, di con un encuentro entre <strong>Ana Iris Simón y Juan Soto Ivars</strong> que moderaba (cuánta humildad) el señor Jiménez. Entre los consabidos<strong> «ya no se puede decir nada»</strong> declamados por gente que escribe cada semana en dos de las cabeceras más leídas de nuestro país, se colaron algunos ayes por los gloriosos tiempos pasados en los que los columnistas se zurraban entre ellos (camaradas, recojo el guante), la pérdida de la ironía entre los plumillas de izquierdas (esa me dolió), algún elogio a Juan Manuel de Prada (ora pro nobis) y <strong>una alabanza al cretino de Sostres</strong>, porque se ve que nada certifica tanto la <em>pluralidad</em> de un periódico como tener a un cenutrio en nómina.</p><p>Movido por la admonición de las firmas más exitosas de mi generación, fui corriendo al ABC a ver qué purines supuraban <strong>por la gatera de Salvador</strong>. Saltándome sus análisis futbolísticos, llegué a un titular prometedor:<strong> «Claro que te torturamos»</strong>. Tras untarme las narices de mentol para combatir el hedor del personaje (espero que un juntaletras tan aguerrido no se me enfade si entro a su juego), leí algunos párrafos de estilo atropellado en los que <strong>defendía la violencia policial</strong> (las torturas, vamos) contra los sospechosos de terrorismo. Por menos, un juez cerró <em>Egunkaria</em>: la libertad de expresión también va por barrios.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Feb 2025 20:16:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los periodistas y el periodismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periódicos]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[La Asociación de Periodistas Parlamentarios denuncia las amenazas a una reportera de televisión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/asociacion-periodistas-parlamentarios-denuncia-amenazas-senalamientos-informadora_1_1947889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7e8766aa-7d18-4e01-948e-5ec71ae4a970_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Asociación de Periodistas Parlamentarios denuncia las amenazas a una reportera de televisión"></p><p>La<strong> Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP) </strong>ha emitido un comunicado en el que lamenta y rechaza las amenazas, insultos y señalamientos a una informadora que desempeña su labor en el Congreso por parte de "varias personas acreditadas para entrar como periodistas" en la Cámara Baja. La organización ha denunciado que estas personas difundieron una fotografía de la periodista con insultos y "atribuyéndole un comportamiento que es falso", además de amenazarla "delante de otros periodistas".</p><p>La Asociación de Periodistas Parlamentarios no menciona expresamente el nombre de ningún periodista, aunque este comunicado llega después de que este miércoles se hayan vivido momentos de tensión en los pasillos y el patio del Congreso<strong> </strong>con <strong>Vito Quiles,</strong> que ha criticado y señalado en redes sociales a una informadora.</p><p>En su comunicado, la APP ha alertado de que esas personas acreditadas, "siempre las mismas", "se presentan como víctimas de un acoso generalizado cuando <strong>son ellas las que provocan, </strong>insultan, amenazan a periodistas y publican sus fotografías en las redes sociales, y no respetan en el Congreso las normas deontológicas y democráticas que desde siempre aceptan todas las y los periodistas".</p><p>La APP ha reclamado que la Mesa del Congreso, el órgano que gobierna la Cámara, <strong>"adopte con urgencia las medidas necesarias</strong> para evitar estos comportamientos inadmisibles en un sistema democrático" que consideran un "reiterado ataque al derecho a la información de la ciudadanía". Fuentes de esta asociación han indicado que este jueves se dirigirán a la Mesa para reclamar que sus miembros afronten "con urgencia" lo que a juicio de la APP es una "situación insostenible" que viven los periodistas del Congreso "por el comportamiento de una minoría ajena al periodismo".</p><p>Respecto a esta polémica<strong> se ha posicionado también el PSOE, </strong>que en un comunicado ha exigido que sean expulsados del Congreso de forma inmediata "aquellos pseudoperiodistas que no son más que matones de corrientes ultras y que solo están en las instituciones para derribarlas". Ha lamentado además que "activistas de ultraderecha disfrazados de periodistas han señalado y atacado con insultos a una periodista" y difundido su fotografía en redes.</p><p>Los socialistas han reclamado que las acreditaciones de carácter oficial para medios respondan "a criterios profesionales y de ética periodística donde es fundamental la obligación de la difusión de información veraz, verificada y contrastada". "El PSOE siempre ha defendido y<strong> defiende el libre ejercicio del periodismo</strong> como un pilar de nuestra democracia, pero este no puede amparar bajo su apariencia conductas que no respetan ni las leyes ni el código deontológico de la profesión", agrega este comunicado. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Feb 2025 09:27:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Asociación de Periodistas Parlamentarios denuncia las amenazas a una reportera de televisión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periódicos,Medios comunicación,Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
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