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    <title><![CDATA[infoLibre - Autobiografías]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/autobiografias/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Autobiografías]]></description>
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      <title><![CDATA[El rey Juan Carlos I recibirá un premio literario por 'Reconciliación' en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/rey-juan-carlos-i-recibira-premio-literario-reconciliacion-francia_1_2173543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/77971c5b-bcf4-44d4-9cec-bb39583832ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rey Juan Carlos I recibirá un premio literario por 'Reconciliación' en Francia"></p><p>El rey emérito<a href="https://www.infolibre.es/temas/juan-carlos-i/" target="_blank" > Juan Carlos I </a>recibirá este sábado en París un premio por su libro <em>Reconciliación,</em> durante la Jornada del Libro Político que se celebrará en la Asamblea Nacional, informaron este martes los organizadores y recoge EFE.</p><p>Juan Carlos I ofrece en su libro "una reflexión personal sobre su vida, con el fin de transmitir y narrar una trayectoria política e histórica", manifestó en un comunicado la<strong> Lire la société</strong> (Leer la Sociedad), que organiza el premio Político del Año desde 1991<strong> junto a la Asamblea Nacional francesa. </strong>Se trata de un premio "especial", concedido por el jurado de la 35 edición al margen de las cuatro categorías de estos galardones anuales, precisó a EFE una portavoz de Lire la société.</p><p>Sin embargo, no todos los miembros de la Asamblea estaban informados de la noticia. Según su portavoz, la presidenta de la Asamblea Nacional, <strong>Yaël Braun-Pivet</strong>, no sabía de la presencia del emérito en los premios. “Nosotros cedemos salas a la asociación para celebrar el premio. Son actos externos a la vida política de la Asamblea”, señalaron las mismas fuentes a <a href="https://elpais.com/" target="_blank" ><em>El País</em></a><em>. </em></p><p>Los finalistas del premio tampoco celebran la noticia y, según las fuentes consultadas por el medio español, debaten entre ellos si asistir o no a la comida que se celebrará en presencia del monarca. “Parece extraño que <strong>una figura tan controvertida en España</strong> vaya ahora a recibir un premio en la Asamblea Nacional con la presencia de la presidenta”, argumentaba.</p><p>Esta autobiografía fue publicada el pasado noviembre por la editorial francesa Stock (Planeta editó el libro en español) y está escrita en colaboración con la escritora francesa <strong>Laurence Debray. </strong>Ambos estarán presentes en la ceremonia del próximo sábado en París, según los organizadores.</p><p>El jurado, presidido este año por la historiadora<strong> Annette Wieviorka, </strong>directora de investigación emérita del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) y vicepresidenta del Consejo Superior de Archivos, ha querido reconocer con este premio especial una obra situada en la intersección entre el <strong>relato personal y la historia política </strong>contemporánea, según los organizadores del premio.</p><p>También destacaron que <strong>Juan Carlos I, </strong>que reinó de 1975 hasta su abdicación en 2014, desempeñó "un <a href="https://www.infolibre.es/politica/nuevos-documentos-23-f-alargan-sombra-papel-rey-juan-carlos_1_2151691.html" target="_blank" >papel clave en la transición democrática" </a>española tras el fin de la dictadura franquista.</p><p>El premio especial del jurado de la Jornada del Libro Político reconoce obras o personalidades cuya contribución permite iluminar de forma excepcional <strong>las grandes transformaciones políticas contemporáneas,</strong> según los organizadores.</p><p>Bajo el lema<em> S’engager </em>(Comprometerse), la 35ª edición de la jornada propone una reflexión sobre las nuevas formas de implicación ciudadana en un contexto marcado por la transformación de la relación con la política y la evolución de los modos de participación en el debate público.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 07:35:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Carlos I,Felipe VI,Francia,Libros,Autobiografías,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Señor y señoras Wilson]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/senor-senoras-wilson_1_1173078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/945de0c2-f5a8-4bb3-ba41-dce2572f7f4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Señor y señoras Wilson"></p><p>Pocas familias tienen una historia tan enigmática y singular como la de la actriz Ruth Wilson (<em>The affair</em>), y pocas series basadas en hechos reales resultan tan cautivadoras como <em>Mrs. Wilson</em>. La intérprete aborda en este proyecto la vida de su abuela Alison y la revelación de una mentira que cambiaría el destino de varias familias. El prestidigitador de esta azarosa biografía colectiva es <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Alexander_Wilson_(British_writer)" target="_blank">Alexander Wilson</a>, abuelo de la primera, marido de la segunda, espía, oficial del MI6 británico, escritor de novelas de espionaje con cierto éxito, polígamo y mentiroso compulsivo.</p><p>Nominada a cuatro premios Bafta, estrenada por la BBC y disponible en <a href="https://www.filmin.es/serie/mrs-wilson" target="_blank">Filmin </a>desde mayo –donde se convirtió en el estreno más visto en la plataforma durante su primer día en los últimos dos años-, <em>Mrs. Wilson</em> arranca en 1963 con la repentina muerte de Alexander (Iain Glen, Jorah Mormont en <em>Juego de tronos</em>). La visita de otra mujer, que <strong>se presenta como esposa de Alec Wilson</strong> días después del fallecimiento para reclamar el cuerpo, destapará una enmarañada red de mentiras y dobles vidas que el difunto mantuvo durante décadas.</p><p>“Como familia, jamás supimos nada”, ha explicado la propia actriz, también productora de esta miniserie, sobre las secuelas de aquel proceso. “<strong>Mi padre nunca hablaba de su padre</strong>, no había fotos sobre él, nada. Existían estos secretos alrededor de su figura, pero jamás se habló de ellos”. Ruth es hija de Nigel Wilson, fruto del matrimonio de 20 años entre Alison y Alec. Llegó a la historia de su abuela a través de sus memorias, que fueron entregadas a sus hijos y nietos en dos tandas: en la primera, Alison narra la historia de amor con Alec, al que conoció cuando en 1940 entró a trabajar como secretaria en el Servicio de Inteligencia Británico; mientras que <strong>el segundo volumen no acabaría en manos de sus descendientes hasta la muerte de su autora </strong>en 2005. Es en esa parte donde da cuenta de la cara b de aquel romance y hasta dónde consiguió y soportó llegar en su búsqueda de alguna certeza.</p><p><em>Mrs. Wilson</em>, dirigida íntegramente por Richard Laxton y con un elenco de lujo, alterna presente y pasado para retratar con todos los matices <strong>el complejo y angustioso viaje emocional de su protagonista</strong>. Alison nunca sospechó de la doble vida de su marido, cuya condición de agente secreto funcionaba como carta blanca para justificar ausencias prolongadas y otros incomprensibles avatares. La capacidad creativa de Alec –publicó 27 novelas entre 1928 y 1940, protagonizadas muchas de ellas por el agente Sir Leonard Wallace, una especie de<em> alter ego</em>- resultó esencial para construir ese universo ficticio en el que atrapó a toda su extensa familia.</p><p>La guionista de esta miniserie de apenas tres capítulos, Anna Symon, se basó en las memorias personales de Alison, en el libro <em>Las vidas secretas de un agente secreto: la vida misteriosa y las épocas de Alexander Wilson</em> y en entrevistas que mantuvo con algunos de los hijos de los protagonistas. “<strong>Alec sigue siendo un misterio</strong>, todavía es una construcción de los recuerdos sobre él. No tenemos nada substancial desde su punto de vista. Pero tenemos el proyecto de las memorias de Alison, que es algo muy personal y honesto”, contaba Symon <a href="https://www.theguardian.com/culture/2018/nov/10/ruth-wilson-bbc-mrs-wilson-making-a-drama-out-of-my-my-familys-mysteries" target="_blank">en una entrevista</a> en <em>The Guardian</em>.</p><p>Ese punto de vista permite al espectador acompañar a la protagonista en su investigación y en su duelo durante los años posteriores a la muerte de Alec. Del inmediato dolor, Alison pasa a la negación, el enfado, <strong>la vergüenza por haber sido engañada</strong> durante tanto tiempo y a experimentar un pequeño resquicio de esperanza por encontrarle una explicación a su dolorosa traición. ¿Cómo pudo pasar 20 años sin darse cuenta de aquello? ¿Cómo no sospechó que algo raro pasaba durante las largas etapas de escasez de dinero en la casa? ¿Se convirtió en <strong>una narradora poco fiable de su propia vida</strong>, tratando de maquillar explicaciones chapuceras para no perder la fe en su marido?</p><p><strong>Una vida bajo secreto de Estado</strong></p><p>Con ese material tan excepcional, <strong>el proceso de gestación de la serie resultó igualmente extraordinario</strong>. Primero, por lo que implicaba personalmente cada decisión para la actriz. Gracias a la ficción, Ruth Wilson evita el juicio a los personajes, ya que un formato documental le hubiese obligado a ser ella misma frente a las cámaras y ofrecer respuestas a todas las incógnitas, sobre todo, morales. “<strong>Nunca les he juzgado</strong> [a Alec y Alison Wilson] ni tampoco lo ha hecho el resto de mi familia –aclaraba la intérprete en esa misma entrevista a<em> The Guardian</em>-. Los encuentro a ambos interesantes y complejos. Así que resulta más seguro dramatizarlo, meterse en el interior de los personajes y servir plenamente a la historia”. Para subrayar esa intención, el actor <strong>Iain Glen borda un Alec cálido y humano</strong>, que aparenta tener una explicación coherente y comprensible para todo su ardid.</p><p>En segundo lugar, el equipo tuvo que encajar un puzle con todas las piezas imcompletas. Ni Alison llegó a tener conocimiento de todas las vidas de su marido ni tampoco el resto de familiares, responsables en el MI6 con los que contactó o amigos de Alec conocieron o quisieron contar la verdad de su compleja biografía. En sus indagaciones dio con <strong>documentos falsificados</strong>, otros bajo la llave del servicio secreto, chácharas sobre complots internacionales en los que Alec supuestamente había estado implicado. La propia Ruth lleva años intentando cuadrar el rompecabezas. Conoció el primer tomo de las memorias de Alison cuando tenía 15 años y, con 25, <strong>propició un encuentro entre las diferentes familias</strong> de su abuelo para tratar de reconstruir su figura.  </p><p>Como apuntaba Symon, lo cierto es que, a pesar de los esfuerzos, la verdadera historia de Alexander Wilson nunca se sabrá. <strong>Su trabajo al servicio del MI6 sigue estando bajo secreto de Estado</strong> y no será público hasta dentro de unos años. <em>Mrs. Wilson </em>es la historia de Alison, pero también la del resto de señoras Wilson, que compartieron vida, familia y amor con un magnífico fabulador que <strong>hizo de su familia su mejor obra literaria</strong>.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Señor y señoras Wilson]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Espionaje,Memorias,Series televisión,Lo que te has perdido]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Emiliano Monge: "Las violencias que campan en América Latina son reproducciones de la violencia machista"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/emiliano-monge-violencias-campan-america-latina-son-reproducciones-violencia-machista_1_1171037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5b66f58d-6f03-4003-9df3-2d2af2c309dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emiliano Monge: "Las violencias que campan en América Latina son reproducciones de la violencia machista""></p><p>Cuando comenzó a escribir ficción, <a href="https://twitter.com/MongeEmiliano" target="_blank">Emiliano Monge</a> (Ciudad de México, 1978) tenía una historia en la cabeza: la de un hombre que <strong>finge su propia muerte</strong> ante su familia y se esfuma. Era la de su abuelo, Carlos Monge McKey, que para comprarse una vida nueva hizo estallar la cantera de su cuñado con un cadáver dentro, que no era el suyo. Ahí siguió la imagen, durante la escritura de las novelas <em>El cielo árido</em> y <em>Las tierras arrasadas</em>, de los relatos de <em>La superficie más honda</em>. Tras aquella imagen iba otra: la del padre que se borra y se redibuja, convertido en guerrillero: el suyo, Carlos Monge Sánchez. Las dejó macerar, creyendo que aquello no importaría a nadie más que a sí mismo.</p><p>Hasta que hace tres años y medio algo hizo <em>clic </em>y comenzó a nacer <a href="https://www.megustaleer.com/libros/no-contar-todo/MMX-010378" target="_blank">No contar todo</a> (Literatura Random House), un libro que reivindica <strong>como autobiografía</strong>, no como autoficción, y en el que teje la historia de fuga de sus antepasados con la suya propia. <a href="https://elpais.com/cultura/2018/10/18/babelia/1539860436_420967.html" target="_blank">Su publicación en México</a> dejó un dolor, un interrogante: ¿y si esa narración de hombres que huyen no era solo la suya, y si era la de un país, y si era la de El Hombre, ese constructo? En su visita promocional a Madrid, él tiene algunas respuestas.  </p><p><strong>Pregunta. ¿Cuándo o en qué circunstancias se da cuenta de que es el momento de contar esta historia?</strong></p><p><strong>Respuesta.</strong> No tengo claro si al principio fue que no supe contarlo o que me parecía que no era un libro, y me embarqué en otros proyectos. Pero ahí estaba. La historia del abuelo, pero también del padre, abandonando a la familia para irse a la guerrilla. Con esas dos sí que parecía un libro, y entonces se trataba más bien de tener las herramientas, pero seguía sin convencerme. Cuando se volvió impostergable fue justo cuando me di cuenta de que tenían que ser los tres, el abuelo, el padre y el hijo, y que ahí ya había un libro como yo quería que fuera, tratándome a mí mismo como les trataba a ellos, estableciendo esa cosa de las herencias. Al final, no es una novela sobre mí, sino sobre un aspecto de cada uno de los tres, una hebra del tapiz o de la camisa, una hebra de mi padre, mi abuelo y mía, que compartimos.</p><p><strong>P. ¿Le daba reparo el género de la autoficción, y por eso rechazó ponerse a sí mismo como narrador usando la primera persona?</strong></p><p>  </p><p><strong>R</strong>. Más que reparo, la autoficción me genera rechazo. Por eso yo quería establecer distancia entre la autoficción y la autobiografía, que ha existido siempre. Lo que me molesta de cierta autoficción es que es muy dada a borrar la figura del narrador, te cuenta los libros el escritor, y no hay intermediario. Eso para mí es una pérdida profunda en literatura, porque el narrador es el primer personaje. De ahí que yo no solamente use un narrador, sino cuatro: quería imponer la idea de que la autobiografía se construye. Con respecto a la historia personal, quería hacer un juego de balanza entre la cercanía emocional y la de la escritura: el abuelo, que es el que está más lejos de mí en el aspecto emocional, está en una primera persona, y más incluso, en un diario íntimo; el padre, que ocupa una distancia media en lo emocional, es una segunda persona, que es una distancia media en lo literario y con el lector; en la historia mía puse un narrador en medio que me permitiera hablar desde una distancia que me facilitara tratarme como traté la historia de los otros, sin protegerme ni excusarme, como no iban a tener derecho a hacerlo ni el abuelo ni el padre, e intentar ser justo en ese sentido.</p><p><strong>P. Pero usted, o el personaje de Emiliano, está presente en la segunda persona a la que se dirige el padre: sus intervenciones no figuran, pero se intuyen. </strong></p><p><strong>R</strong>. Nunca en  ningún texto me ha costado menos trabajo tomar el tono que en la parte del padre. Porque es una voz que estuvo en mí toda mi vida. Obviamente, no existe esa entrevista, como tampoco existen los diarios. La decisión de que no estuviera la parte del interlocutor en esta conversación tiene varias razones: la más inmediata es que esa voz tan arrolladora no quería que tuviera un contrapeso. Después, y es igual de importante, yo quería que la novela fuera de tres personas, no de Emiliano: parte de lo que me molesta de la autoficción es que el <em>yo </em>es el centro, y en la autobiografía, aunque parece tramposo, el <em>yo </em>nunca es el centro, sino el pretexto para una serie de sucesos. Y después, quería que el lector ocupara un espacio. A mí me interesa la literatura que le exige al lector. </p><p><strong>P. El diario no existió, la entrevista no existió… Había una estructura de los hechos y unos vacíos que llenar con la ficción. ¿Tenía claro cuáles eran esos vacíos?</strong></p><p><strong>R</strong>. Cuando empecé, no. Todo lo que sucede en la novela, todos los hechos, son cosas que pasaron, no hay nada que yo cuente que no sucedió, o que yo no crea que sucedió, porque pueden haberme contado algo que no fuera cierto, aunque solo incluía lo que me contaban dos o tres personas distintas de manera similar. Luego está el cómo contarlo, y ahí entra la ficción, en cómo convertir esos hechos en algo verosímil, en tejer esas supuestas verdades con un manto que las haga ser una historia y no una colección de instantes. Eso lo vas descubriendo con la escritura. Es cierto que la mayoría de los hechos ya los conocía: no es tanto lo que descubrí o lo que me faltaba como la reinterpretación de las cosas que ya sabía. Era como si toda mi vida hubiera estado viendo la historia desde aquí [señala un punto que flota en el aire] y pasara a verlo desde aquí [desplaza ese punto hacia un lado]. Eso hizo que todo fuera distinto.</p><p><strong>P. Si el centro de la autobiografía no es el yo, ¿cuál es el centro de esta autobiografía?</strong><em>yo</em></p><p><strong>R</strong>. Cuando empecé a trabajarla, pensaba que el centro era la huida o la fuga, y de algún modo la relación con la mentira o con la verdad. Pero poco a poco me fui dando cuenta de que el centro era el machismo, o lo que sucede en torno a él, que marca la existencia de América Latina y la familia latinoamericana de manera profunda. Tenemos la idea de que el machismo daña a las mujeres, y es verdad, pero también daña a los hombres. El machismo nos roba, nos prohíbe una masculinidad sana, y marca nuestra forma de ser y relacionarnos con el mundo. Y por eso es la huida, por eso es la relación ambigua con la verdad y la mentira, por eso la soledad en compañía, por eso uno está ausente aunque esté presente… La primera vez que uno mira la distancia entre lo que desea ser o cree ser, y lo que la primera unidad social, que es la familia, te dice que eres, eso está colado por el machismo. Desde muy pequeño. Ese deber ser de un modo. Y eso ha hecho un daño profundo en México, porque no solo hace daño a los individuos, sino a las colectividades: las violencias que campan en América Latina, y particularmente en mi país, son reproducciones de la violencia machista de la intimidad, de ese universo en pequeñito que es la familia. No hay más culmen del heteropatriarcado que el ejército, la violencia militarista.</p><p><strong>P. Habla de la violencia presente en el libro, pero en un inicio no está tan clara esa violencia de manera expresa, y se manifiesta de forma más sutil. ¿Por qué esta elección?</strong></p><p><strong>R</strong>. Tiene que ver con que es el tema del que más he escrito. El primer libro en el que traté la violencia de manera directa, que es <a href="https://www.megustaleer.com/libros/el-cielo-rido/MES-038415" target="_blank"><em>El cielo árido</em></a> [2012], el personaje en sí es la violencia. Pero entonces aprendí que la violencia no es una persona. En <a href="https://www.megustaleer.com/libros/las-tierras-arrasadas-mapa-de-las-lenguas/MES-072081" target="_blank"><em>Las tierras arrasadas</em></a> [2016], era como una especie de camino o de destino, una ruta de vida. Y mi idea de la violencia se ha ido complejizando, de manera que en los cuentos anteriores [<a href="https://www.megustaleer.com/libros/la-superficie-ms-honda-mapa-de-las-lenguas/MES-089291" target="_blank"><em>La superficie más honda</em></a><em>, </em>2017] y aquí me queda claro que la violencia es un ecosistema, un medio ambiente. La violencia está ahí y nos marca, porque todo lo que hacemos está a expensas de que irrumpa la violencia. Es difícil de explicar, pero si ahora mismo se escucha un estallido afuera, para mí va a ser un balazo, y para otra persona será otra cosa. Es una condición que te hace estar alerta. Eso quería, que el lector estuviera alerta con ellos, a la espera. Y no es que en España sea distinto. Las sociedades que presumen de ser menos violentas, lo que habría que hacer es buscar dónde la ejercen: en el racismo, en la violencia contra la mujer, en el aspecto emocional.</p><p><strong>P. En México, el libro ha tenido una recepción particular. Usted cuenta cómo pensaba que la suya era una historia demasiado singular, pero que a partir de la publicación ha visto cómo le contaban sucesos similares. ¿Cómo cree que se relaciona esta autobiografía con la vida del país?R</strong></p><p>. Yo escribía y casi cada día me preguntaba: esto ¿a quién le importa, qué sentido tiene? Luego he entendido que el asunto es que el machismo de mi familia es el de todas las familias mexicanas, y el abandono del padre es mucho más común de lo que yo me había pensado, y el hombre que se hace el muerto es mucho más común de lo que me había pensado. Porque el abandono no siempre es físico: hay muchos padres que no se van pero que se fueron desde el día uno. De pronto, mi historia, que yo creía profundamente mía, es similar a la de mucha gente.</p><p>Y luego hay muchas mujeres a las que les sorprende, aunque no sé si es la palabra, que un hombre se desmonte de esa manera, que haga tal esfuerzo de mostrar el machismo propio y el de su intimidad, ese intentar explicarnos. No debería ser así, pero es un síntoma más del profundo machismo que compartimos, el que nos sorprenda que alguien trate de no ser machista. O más bien preguntarse qué nos está haciendo el machismo, más que no serlo, porque bueno, eso quizás no lo pueda decir yo.</p><p><strong>P. Cuando usted habla de la literatura militante, señala que a menudo se ha considerado que la militancia estaba en el tema, y defiende que la militancia reside en la forma. Si esta es una obra militante en su concepción del machismo, ¿cómo se traduce eso en la forma?</strong></p><p><strong>R</strong>. Creo que en la voz del padre queda muy claro: esa voz arrolladora, que no deja hablar a nadie ni permite más que su punto de vista. Es la pretensión del diálogo de convertirse en monólogo, que es una cosa completamente machista. En el diario del abuelo, está el intentar todo el tiempo acceder a una intimidad que sin embargo le está vedada, y le está vedada por la muerte de una masculinidad sana. En la historia de Emiliano, está en el juego de la verdad y la mentira, la necesidad de estar constantemente siendo alguien más, la necesidad de creer realmente que es alguien más, o de inventarlo, o apropiándose de la historia de alguien más, ese tratar de salir de lo que es pero sin dejarlo nunca.</p><p>Además, creo que está en el lenguaje, en las palabras que se eligen para contar: cada libro nos deja a los escritores retos distintos para lo siguiente a lo que nos vayamos a meter, y hay veces que, como en este, un libro agota una voz o una serie de voces. Yo me doy cuenta ahora de que en mis libros anteriores las voces son muy masculinas y tienen una violencia casi machista. Yo ahora me pregunto cómo voy a contar. Ya no puedo contar así. No es casual que lo que estoy escribiendo ahora tenga 40 narradores, es la evidencia de alguien que está buscando una forma distinta de contar. Se me agotó un lenguaje.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 May 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Emiliano Monge: "Las violencias que campan en América Latina son reproducciones de la violencia machista"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Libros,Literatura,Cultura,Narrativa]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Rousseau, Juan Tallón y algunas confesiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/rousseau-juan-tallon-confesiones_1_1161276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2b320ada-74ba-49b4-ad0b-173346138b49_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rousseau, Juan Tallón y algunas confesiones"></p><p><strong>“Rousseau”</strong>: el nombre en sí ya intimida. Hablar del <a href="https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rousseau_jeanjacques.htm" target="_blank">filósofo suizo</a> es sinónimo de adentrarse en un terreno tan exótico como eminente, casi <strong>reverencial</strong>. Más aún en lo que se refiere a sus <a href="https://www.casadellibro.com/libro-las-confesiones/9788420648699/1179360" target="_blank">Confesiones</a>, una de esas obras de la literatura que "fundan un género, o por lo menos le dan una vuelta de tuerca". Así define el novelista <strong>Juan Tallón</strong> (Vilardevós, 1975) la autobiografía del ilustrado, su elección para <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/lecturas_infalibles.html" target="_blank">esta serie</a> veraniega de <strong>info</strong><strong>Libre</strong> en la que distintos autores recomiendan un <strong>clásico</strong> al que (re)visitar durante las largas tardes estivales.</p><p>  </p><p>"Es un libro que siempre nos hablará del <strong>tiempo en que fue escrito</strong>, no solo de su autor. Es <strong>testimonio vivo</strong> de algo que pasó y que marcó el devenir de la Historia", recuerda a través del correo electrónico el columnista de medios como <a href="https://elpais.com/autor/juan_tallon_salgado/a" target="_blank">El País</a> o <a href="https://www.elprogreso.es/author/juan-tallon" target="_blank">El Progreso</a>. Así lo cree el gallego desde hace <strong>casi veinte años</strong>, cuando Tallón acompañó a Jean-Jacques Rousseau por primera vez –desde entonces se han <strong>reencontrado</strong> un par de veces– por los rincones <strong>más oscuros e íntimos de su vida</strong>.</p><p><strong>El suizo se expone sin tapujos</strong>, desvelando su lado más íntimo al tiempo que se revuelve contra su destino. Así, convirtiendo la propia vida en una trama, se forma la <strong>primera autobiografía moderna</strong> "en la que ya te permites, al fin, anunciar que vas a contar la verdad con pelos y señales de manera que, si las condiciones lo exigen, <strong>también puedas inventarla</strong>", señala el hombre detrás de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-salvaje-oeste/9788467052039/6317781" target="_blank">Salvaje Oeste</a> (Espasa Libros), su última novela. Ya que <strong>algo debió de aprender</strong> Tallón de Rousseau, que hasta se atrevió a hacer <strong>su propia semblanza biográfica</strong> en el <a href="https://descartemoselrevolver.com/about/" target="_blank">blog</a> que mantiene desde hace años.</p><p>Él niega <strong>ninguna influencia</strong> del suizo o dice desconocerla –"supones que sí, o que no. Es posible que algo influya, y mucho, y que <strong>nunca lo sepas</strong>"–, pero acostumbrado como está a deslumbrar ya sea con la <a href="https://as.com/videos/2018/05/19/portada/1526760769_117487.html" target="_blank">filosofía tras un penalti</a> o con episodios sobre la vida de <a href="https://elpais.com/cultura/2016/11/09/babelia/1478716830_927527.html" target="_blank">Julio Cortázar</a>, el gallego se viste (quizá inconscientemente) de Rousseau y <em><strong>confiesa</strong></em> que todavía le quedan "cientos de clásicos" por visitar, empezando por <a href="https://www.casadellibro.com/libro-rojo-y-negro/9788420637389/764687" target="_blank">Rojo y negro</a>, de Stendhal.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Aug 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Rousseau, Juan Tallón y algunas confesiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Escritores,Libros,Literatura,Literatura clásica,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis Pastor: "El PP está creando a gente orgullosa de ser franquista"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/luis-pastor-pp-creando-gente-orgullosa-franquista_1_1148447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/de801d5d-d1e9-46a2-9a2c-9c3768055778_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis Pastor: "El PP está creando a gente orgullosa de ser franquista""></p><p>Quizás usted haya visto, en algún rincón de Internet, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=fEUAUYPoJY4" target="_blank">un vídeo</a> en el que <strong>Luis Pastor</strong> (Berzocana, Cáceres, 1952) —el pelo cano y la voz más honda, pero la misma fuerza— recita: "¿Qué fue de los cantautores?',/ preguntan con aire extraño/ cada cuatro o cinco años/ despistados periodistas/ que nos perdieron la pista/ y enterraron nuestra voz". No solo siguieron insistiendo los <em>juntaletras</em>, sino que aquellas estrofas se hicieron virales y acabaron por pedírselas. Ahora el músico recupera el título de aquel cantar de gesta para publicar (con Capitán Swing) sus memorias en verso. <a href="http://capitanswing.com/libros/que-fue-de-los-cantautores/" target="_blank">¿Qué fue de los cantautores?</a> aclara, más bien, cómo es que aquel vallecano de adopción acabó agarrando la guitarra. </p><p>"Es un autohomenaje", confiesa Pastor, que ahora ha vuelto a la barba como a la juventud. En 2016 se cumplían <strong>40 años de la publicación de su disco </strong><strong>Vallecas</strong> y, tras la edición del poemario <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/02/24/de_tiempo_cerezas_luis_pastor_61620_1821.html" target="_blank">De un tiempo de cerezas</a> y el proyecto de una antología de sus letras, el músico soñaba con una biografía. Estaba en ello con Antonio Gómez, periodista y colaborador del sello Gong, uno de los centros del rock y el folk protesta de los setenta, junto a Gonzalo García Pelayo. Pero aquello se paró: "Somos muy vagos". Así que, llevado por el verso y en un par de meses, Pastor se sacó cincuenta estrofas de la manga: "Vengo cantando en el tiempo/ desde que tengo memoria...". Acabarían siendo 426. Pero el proyecto no acaba en el libro: el 12 de diciembre recita en el Centro Cultural Lope de Vega, en el barrio madrileño de Vallecas que le acogió, le educó y le dio una identidad, y que además se ha convertido en coprotagonista de su libro. </p><p><strong>Pregunta. ¿Por qué tiene ese peso simbólico tan fuerte Vallecas en su obra?</strong></p><p><strong>Respuesta</strong>. Porque, más allá de la etapa campesina de Extremadura, este libro habla de Vallecas, del movimiento obrero y ciudadano de un barrio que supo transformar la vida de muchos de nosotros siendo adolescentes, dándonos dignidad, conciencia de clase, orgullo. Y ejemplo, ejemplo de solidaridad y movilización. Creo que marcamos en aquellos años de la dictadura a muchos otros barrios.</p><p><strong>P. La parte que dedica a Orcasitas, donde se instalan al llegar a Madrid, resulta bastante sombría, así como la mención, casi de pasada, a su retirada en 1979. ¿Hay partes de la memoria que le haya sido difícil visitar?</strong></p><p><strong>R</strong>. No, porque son lugares familiares para mí. Primero, por mi edad. Es más, hay letras de canciones, como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=H0sy5HSj-6E" target="_blank">“Soy”</a> o “De un tiempo de cerezas” que es esa niñez, la fotografía en blanco y negro de tres generaciones que nacimos y nos criamos en el franquismo, con todo ese peso como algo castrante. Contarme a mí mismo no es hacerlo desde el lado del triunfador, sino del perdedor, pero un perdedor que se siente orgulloso de lo que es. Y porque, en el fondo, como hombre de izquierdas, reconozco que he perdido. Algo que no ha hecho la izquierda en España ni en el mundo. Ha ganado el pensamiento más reaccionario y el capitalismo más salvaje. Y no hay alternativa. Dentro de eso, yo he vivido como he querido y he hecho lo que me apasiona, y un niño que estaba condenado a ser un mero trabajador burocrático ha sido capaz de crear, de hablar, de transformarse.</p><p>  </p><p><strong>P. Pero no se presenta como una excepción. </strong></p><p><strong>R</strong>. No, porque ese proceso mío es el de muchos adolescentes de mi generación, sin cultura, sin estudios, que fuimos capaces de crecer y abrir ventanas. Hablo de una toma de conciencia, de un sentimiento arraigado de pertenecer a la clase pobre. Ese orgullo no hay que olvidarlo en la desmemoria de estos años de bonanza, cuando gente que éramos así hemos criminalizado a los nuevos inmigrantes que venían como vinimos nosotros. Esta no es mi biografía, es la historia de millones de españoles. Una historia que seguramente no se ha contado en estos 40 años a las generaciones de jóvenes.</p><p><strong>P. ¿Qué es lo que cree que queda por contar?</strong></p><p><strong>R</strong>. No se ha contado, por ejemplo, cómo éramos tratados los niños en las escuelas, y no se cuenta lo suficiente cómo te perseguían por reunirte, por leer, cómo estaba todo criminalizado. Hay una desmemoria imbuida desde los poderes que ha hecho que no se valore lo que es una democracia y una dictadura. Cuando en estas frases de bar se dice que lo mismo da uno que otro, o que ojalá volvieran los tiempos de no sé qué, piensas que están jugando con el futuro de nuestros hijos y mañana van a ser utilizados y manejados, como está pasando hoy en Cataluña con el sentimiento de una lengua y una bandera.</p><p><strong>P. Le he leído muy afectado por este tema. </strong></p><p><strong>R</strong>. Es que hemos defendido Cataluña los que somos de izquierdas pero no catalanes. Hemos defendido su Autonomía y defendido su cultura, y nos meten a todos en el mismo saco solo por el hecho diferencial de no compartir su escalada suicida hacia un enfrentamiento de administraciones. Cuando sabes que ahí en medio no hay nada auténtico que tenga que ver con los valores de la clase obrera, cuando es una revolución de señoritos, de casta política. Y se juega con los sentimientos de familias que llevan tres generaciones viviendo y creando Cataluña, sean catalanes o extremeños o andaluces, que viven ahí y están enfrentados nietos con abuelos. Cuando no hay conciencia ni memoria ni se conoce la historia, somos carne de cañón. </p><p>Mira cómo cambian las cosas. Yo canto “Soy” en catalán, porque la grabó Joan Isaac. Al final de los conciertos digo que yo, como Aznar, hablo catalán en la intimidad, y todo el mundo se ríe y escucha. El otro día estaba en un pueblo de Extremadura, al aire libre, en una fiesta. Cuando digo esto, un grupo de cinco o seis personas empiezan a pitarme y a gritar. Fíjate cómo utilizan a la gente. “¿De qué vais? ¿Pero no queréis que Cataluña pertenezca a España?”, les dije. Yo en los años setenta cantaba más en Cataluña que en España, y recuerdo el cinturón industrial como un espacio de fuerza y de arraigo. La mayoría era emigrante. Pocos catalanes, pocos en esos barrios, muy poquitos… Uno se siente excluido de un sitio que debería ser acogedor y al que hemos defendido toda la vida. Como Serrat, como muchos otros.</p><p><strong>P. También reivindica su espacio en esa historia. </strong></p><p><strong>R</strong>. No solo el mío. Hay muchos españoles que dieron sus horas, su vida, en tiempo, en cárcel, en renunciar a momentos de afectividad o de compartir por luchar contra la dictadura, por cambiar el mundo, por todos los sueños o utopías que eran realizables a final del siglo pasado. Aquí mismo, cuando se habla de libertad y democracia se lo apropian cuatro nombres, el rey y los políticos de turno, y al pueblo, que luchó, que estuvo en la calle, gente que se comprometía desde todos los frentes, ¿a ellos qué?</p><p><strong>P. Escribe, sobre la Transición política: "Llegarían las renuncias/ en largas negociaciones,/ bajada de pantalones/ y pacto para el olvido/ de tanto hueso perdido,/ de inocentes españoles". ¿Por qué la izquierda no ha conseguido saldar la deuda con esos que "gritan a cuerpo desnudo/ sepultura y dignidad"?</strong></p><p><strong>R</strong>. Porque el franquismo está vivo. A las fuerzas reales de la dictadura no se les pidió cuentas, hubo borrón y cuenta nueva. Y en eso, ellos se sienten todavía —hubo años que no, porque tras el golpe de Tejero les dio vergüenza y se escondieron—, desde Aznar para acá, orgullosos de ser franquistas. Sacan sus banderas con esa eñe de España que les llena la boca. El PP está creando de nuevo a gente orgullosa de ser franquista, de una España única e indivisible. A mí no me gusta la utilización que se está haciendo de los trapos. Ni de la bandera catalana ni, menos, de la de aquí.</p><p><strong>P. Recuerda también las librerías de segunda mano de la Cuesta de Moyano, donde se encuentra con la literatura, y con la literatura clandestina. ¿Qué lecturas fueron esas?</strong></p><p><strong>R</strong>. Yo iba buscando poesía, iba buscando a Miguel Hernández, que se editaba en Losada en Argentina e iba llegando poco a poco. Pero de pronto encontrabas libros marxistas. Nosotros leíamos cualquier cosa, de Rosa Luxemburgo a lo que fuera. Las lagunas, que eran todas en el campo de la cultura, teníamos un ansia por llenarlas. Nosotros vivíamos en dos habitaciones y éramos cinco hermanos. Recuerdo con 16 años, cuando salía a las tres de trabajar, que había un hueco detrás de la puerta en el que fabriqué una estantería con una puerta que se bajaba y se convertía en mesa. Ahí pasaba tardes enteras de lectura y escritura. Estábamos con los ojos como cámaras. En Barcelona, a los 20 años, me deslumbraban sobre todo los escaparates de las librerías y de las tiendas de discos.</p><p><strong>P. Y cuenta también las charlas de formación en Vallecas. ¿Cómo eran?</strong></p><p><strong>R</strong>. Había un obrero comunista, trabajador de la Renfe que vivía en Aluche. Un día a la semana iba a la parroquia de mi barrio, y a diez chavalitos de 16 o 17 años nos hablaba, medio a oscurillas, de la República, de la Guerra Civil, de la lucha campesina, del movimiento obrero… Todo esto eran retales con los que parecía ir construyéndose una personalidad, otro ser dentro de ti. Y eso que a nosotros nos parecía tan bonito, queríamos compartirlo con otros. Éramos altavoces y nos preocupábamos también de la vida de los demás, si la familia estaba bien, si ellos estaban acompañados… Si pienso tanto en esos años es porque creo que, bajo la dictadura que existía, nosotros vivimos el socialismo. En nuestro altruismo, en nuestra generosidad, en el ir a partes iguales con los músicos… y en vivir ese camino hacia las utopías. Si tú has sentido eso como una energía en tus conciertos, en las manifestaciones…</p><p><strong>P. ¿Nostalgia?</strong></p><p>R. No, no lo miro con nostalgia, pero todo eso que nosotros defendíamos, en estos años se ha hecho que no tenga valor. Desde la propia cultura. Han vaciado todo de contenido, nos han metido en el eje de lo material y del acumular, y no del ser. Este es un mundo nuevo y diferente, un mundo cambiante y posiblemente entusiasmante, pero ¿qué hemos dejado en el camino? ¿A qué hemos renunciado?</p><p><strong>P. ¿De qué tendríamos que haber tomado nota?R</strong></p><p>. De que cuando nos unimos transversalmente y cuando nos convertimos en sujetos, podemos ser la punta de lanza de los cambios sociales. Empezando por lo más cercano, por tu barrio, por tu ciudad. Todo eso se diluyó después. En los años ochenta, los propios socialistas desmovilizaron aquello que no controlaban en sus estructuras de partido. En Vallecas, hasta el año 81 u 82, no necesitábamos venir a Madrid para nada. La vida en nuestro barrio era tan rica, desde la cultura hasta la acción, que no necesitábamos a Madrid ni para el ocio… Cuando desaparecen esas estructuras, tú encuentras refugio en los bares de Madrid. Parecían los felices años 20, que desde lo banal y lo estético se hacía una fiesta y un mundo lúdico. Eso se ha agrandado cuando se ha escrito la historia. Parece que la Movida lo fue todo y los cantautores y la lucha política no fueron nada. El año pasado murió Bibiano, que cantaba en gallego y decía aquello de “Abaixo a dentadura”. Nadie lo recordaba. O a Voces Ceibes, que ya venían a cantarnos a los obreros de Vallecas en el año 72.</p><p><strong>P. ¿Siente que hay herederos de esa tradición?</strong></p><p><strong>R</strong>. Sí, en la gente joven que llena los bares de poesía. Gente joven que en este siglo XXI, habiendo sido adolescentes cuando empezó la crisis, se enfrenta a nueva situación social. La crisis genera conciencia. Reinventarse. Y en este siglo tienen que nacer generaciones jóvenes que sean los motores del cambio. Yo me reconozco en mucha gente, en muchos raperos, que no participan del pensamiento único y del concepto de vida neoliberal. Aquellos que buscan alternativas colectivas en los campos. Gente que se hace vegetariana. Gente que sigue ayudando en ONG. Hay que poner en valor esas cosas diariamente, y eso existe y sigue existiendo más allá de partidos políticos y de ideologías. Esto es lo que nos salva de la crisis, no los Estados. Está todo por hacer y por inventar. Parece que vuelvo a tener 16 años. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Dec 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Luis Pastor: "El PP está creando a gente orgullosa de ser franquista"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Libros,Cantantes,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Katharine Graham: de una “vida de mujer felpudo” a azote de Nixon]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/katharine-graham-vida-mujer-felpudo-azote-nixon_1_1126885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/25ff1146-a63f-475b-abd7-d5bfeb733ef3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Katharine Graham: de una “vida de mujer felpudo” a azote de Nixon"></p><p>Katharine Graham (Nueva York, 1917-2001) había sido educada de una manera exquisita: con institutriz, veranos en Europa, casa de lujo en la Quinta Avenida y colegios de élite. Su destino era convertirse en un ama de casa distinguida, culta y sacrificada, pero acabó metida hasta el fango para denunciar los abusos del poder. El abrupto suicidio de su marido hizo que tuviese que dejar la cocina para ponerse al frente de los negocios de la familia, un conglomerado de empresas de comunicación que incluía al por entonces maltrecho <a href="https://www.washingtonpost.com/apps/g/page/national/washington-post-co-timeline/374/" target="_blank"><em>The Washington Post</em></a>. Bajo su mandato, entre 1963 y 1991, Graham pulió el diamante en bruto que era el diario capitalino hasta convertirlo en <strong>un referente del periodismo mundial</strong>. Gracias a su impulso, salieron a la luz los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pentagon_Papers" target="_blank"><em>papeles del Pentágono</em></a> y se llevaría a cabo la investigación del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Esc%C3%A1ndalo_Watergate" target="_blank"><em>caso Watergate</em></a>. </p><p>A principios de los noventa —cuando la dirección del <em>Post</em> ya estaba en manos de su hijo <strong>Donald Graham—</strong> Katharine decidió que era el momento de recapitular y poner negro sobre blanco cómo fue aquella transición de <strong>“vida de mujer felpudo”</strong> a una de las mujeres más poderosas de su tiempo. Así, concibió sus memorias como un exhaustivo reportaje de investigación: hizo 250 entrevistas, repasó cientos de cartas, papeles de prensa y documentos oficiales. El resultado fue una autobiografía contundente narrada con una extraordinaria sinceridad. Con el sobrio título de<em> Una historia personal</em>, Graham conseguía el premio <strong>Pulitzer en 1998</strong>, en la categoría de biografía, y convertía su vida en un éxito de ventas. </p><p>La editorial <a href="http://www.librosdelko.com/" target="_blank">Libros del K.O.</a>, que dedica su catálogo a obras de periodismo narrativo, acaba de publicar<strong> una reedición del libro</strong>, que sólo había sido publicado en español por el sello Alianza Editorial hace 18 años. Ya descatalogado, <strong>Alberto Sáez</strong>, editor de Libros del K.O., explica que llevaban tiempo detrás de esta pieza esencial de la trastienda del periodismo, pero que hasta ahora no habían podido cerrar todos los flecos con los propietarios de los derechos de autor de la traducción y los propios traductores de la primera versión (la misma que han utilizado en esta publicación).  </p><p>Sáez pone el valor de las memorias de Graham en las múltiples lecturas que se pueden extraer de sus más de 500 páginas. “Puedes verlo como <strong>una historia del periodismo norteamericano</strong>, porque ella vivió en primera persona todo el trasfondo político de la guerra de Vietnam, el Watergate, etc. Pero también lo puedes mirar desde el punto de vista del papel de la mujer en la sociedad y su lucha por ser respetada en un mundo fundamentalmente machista. Luego, también está la historia entre bambalinas, ya que cuenta<strong> cómo era </strong><strong>la gestión económica y empresarial</strong> <strong>de un medio como el Washington Post</strong><em>Washington Post</em>. Y, por último, tenemos la lectura puramente humana de esta mujer que es muy honesta consigo misma a la hora de tratar temas muy, muy íntimos, como fueron la enfermedad y suicidio de su marido o la relación con su madre”, explica por teléfono desde la Feria del Libro. </p><p>Katharine Graham tenía 46 años cuando pasó de su mansión en el barrio de Georgetown al despacho de dirección del <em>Post</em>. Su padre Eugene Meyer, un acaudalado hombre de negocios, lo había adquirido a precio de saldo en una subasta celebrada en 1933 y, tras sanear las cuentas del que era el quinto rotativo de la capital estadounidense, dejó la presidencia del grupo en manos de su yerno y marido de Katharine,<strong> Philip Graham</strong>. Apenas se conocían, pero Meyer pensaba que su hija no era la persona adecuada para tal responsabilidad y se decantó por su marido. Sin embargo, el tiempo le quitó la razón: Philip padecía una depresión neurótica y su inestable comportamiento degeneró durante sus últimos años de vida. Finalmente, se suicidaría en 1963 y Katharine, sumida en un mar de dudas e inseguridades, tomaría al fin las riendas del periódico. </p><p>El tiempo también acabó con sus reticencias y llegaron los casos más sonados: la publicación de los<em> papeles del Pentágono </em>(1971)<em>,</em> en los que se revelaba la participación secreta de fuerzas militares estadounidenses en Vietnam durante más de 20 años; y el <em>caso Watergate </em>(1972)<em>,</em> la operación de espionaje impulsada por el entorno del presidente Richard Nixon contra el Partido Demócrata. <a href="http://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2015/08/05/dimision_richard_nixon_36217_1621.html" target="_blank"><strong>Nixon acabaría dimitiendo por la suma de escándalos</strong></a>en el único caso de <em>impeachment</em> (moción de censura) de la historia política estadounidense. En <a href="http://elpais.com/diario/1994/08/03/opinion/775864801_850215.html" target="_blank">una entrevista </a>concedida a <em>El País </em>en 1994 Katherine decía sobre este asunto: “(…) Lo que deshizo al presidente fue el procedimiento constitucional, los tribunales, el gran jurado y los comités del Congreso. <strong>Nosotros cumplimos el papel de la prensa</strong>, pero ningún periódico debe derrocar a un presidente; ni puede ni debe”. </p><p>La respuesta de Graham resume su filosofía periodística: siempre intentó mantener alejada su ideología (conservadora) del periódico, que concebía como un servicio público. “Mi padre quería que el <em>Post</em> fuera independiente, y yo quiero que sea independiente. Esa es la tradición. El periódico, en realidad, es centrista. Nosotros, por ejemplo, no pedimos el voto para nadie en las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Estados_Unidos_de_1988" target="_blank">elecciones</a> entre [George H. W.] Bush y [Michael] Dukakis, porque no nos gustaba ninguno de los candidatos. Yo voté por Bush [padre], para ser honesta. Pero muchas otras veces he votado demócrata”, prosigue en la entrevista para<em> El País</em>. </p><p>Cuando su padre compró el periódico promulgó un decálogo en el que establecía, entre otras cosas, que en sus páginas tenían que decir la verdad “en la medida en la que esta pueda comprobarse”; o que “el periódico tiene un deber para con sus lectores y el público en general, no [con] los intereses privados de sus propietarios”. “Ella intentó ser fiel a esos principios fundacionales y los tenía presentes a la hora de separar su ideología del trabajo en el periódico”, subraya Alberto Sáez, “<strong>se metió en muchos charcos sin importarle el control político</strong><strong> o todas las presiones que tuvo desde la Casa Blanca</strong>”.</p><p>No obstante, de puertas (del <em>Post</em>) hacia dentro, Katharine era una jefa un tanto adusta. En la necrológica de su propio periódico destacaban que “<a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2005/08/04/AR2005080400963.html" target="_blank"><strong>insultaba como un marinero</strong></a>” y algunos de sus empleados señalaron sus modales despiadados a la hora de tratar las cuestiones laborales de los trabajadores. Durante la huelga de 1975, uno de los momentos más difíciles de su gestión, <a href="http://elpais.com/diario/2001/07/18/sociedad/995407213_850215.html" target="_blank">contrató a un grupo de personas no afiliadas a sindicatos para que pusieran en marcha las rotativas</a>. La huelga duró 140 días y el <em>Post</em> sólo dejó de imprimirse durante una jornada.</p><p>La versión de la biografía editada por Libros del K.O. tiene como subtítulo: “Sobre cómo alcancé la cima del periodismo en un mundo de hombres”. Es la lectura que han querido resaltar desde el sello: la de una mujer que tiene que hacerse valer constantemente (como la icónica fotografía en la que Graham sale rodeada de un puñado de hombres encorbatados de la Associated Press). Ella consiguió romper el techo de cristal de la prensa a principios de los años sesenta y elevar la penetración del <em>Post </em>en el mercado al 55% entre semana y el 70% los domingos. <strong>A esto último ayudó también la decisión de contratar al célebre Ben Bradlee como director del diario</strong><a href="http://privado.infolibre.es/noticias/medios/2014/10/22/fallece_ben_bradlee_director_del_washington_post_durante_watergate_22965_1027.html" target="_blank">Ben Bradlee</a>. Sin embargo, su historia es, como bien señala el título, personal, una excepción dentro de las estadísticas. </p><p>En España, <strong>ninguno de los 20 periódicos impresos más leídos está dirigido por una mujer</strong>, según el <a href="http://www.publico.es/sociedad/gigantesco-techo-cristal-mujeres-periodismo.html" target="_blank">Informe Anual de la Profesión Periodística</a> del año 2015, elaborado por la Asociación de la Prensa de Madrid. Pese a la lucha constante de Graham por demostrar su valía profesional, “ella tenía una gran ventaja sobre el redactor al uso: era la propietaria”, concluye Sáez. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jun 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Katharine Graham: de una “vida de mujer felpudo” a azote de Nixon]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Libros,Memorias,Periodismo,Washington,Premios Pulitzer,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rosa Chacel, una gran escritora en busca de lectores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/rosa-chacel-gran-escritora-busca-lectores_1_1122616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9db80ef6-ab96-4e9e-9683-c84fc757ca82_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosa Chacel, una gran escritora en busca de lectores"></p><p><strong>Una literatura difícil, basada en la introspección y en una narrativa filosófica; los largos años en el exilio tras la Guerra Civil; y la desatención del mundo académico y periodístico </strong>explican el desconocimiento de una de las mejores escritoras de la literatura española del siglo XX. <strong>Rosa Chacel (Valladolid, 1898-Madrid, 1994) tuvo cierto reconocimiento de las autoridades culturales y de los lectores tras la recuperación de la democracia</strong> en la década de los ochenta, pero posteriormente su enorme talla literaria regresó al ostracismo.</p><p><strong>La editorial Comba ha reeditado ahora La sinrazón, una novela calificada de sobresaliente y excepcional por los estudios de su obra, y De mar a mar, un epistolario que mantuvo con la entonces joven autora Ana María Moix.</strong><em>La sinrazón</em><em>De mar a mar</em> Discípula de José Ortega y Gasset, la escritora vallisoletana fue una mujer viajera y cosmopolita cuya <strong>peripecia vital y profesional la llevó a residir en varios países europeos y americanos,</strong> sobre todo en Brasil donde pasó buena parte de su exilio.</p><p><strong>Anna Caballé,</strong> profesora de Literatura Española en la Universidad de Barcelona y experta en el género biográfico y memorialístico <strong>señala que “Chacel se atrevió a escribir una literatura de la intimidad que penetra en las honduras del alma en una cultura, como la nuestra, sin tradición literaria de ese tipo”.</strong> En un reciente coloquio en la<strong> librería Rafael Alberti, de Madrid,</strong> Caballé manifestó: “La obra de Chacel no tuvo interlocutores ni lectores en la cultura española. Fue el problema de los escritores del exilio. Por ello, <strong>Chacel escribe y publica su obra en medio del vacío más absoluto.</strong> Hasta tal punto publica entre un silencio total que, en una de sus cartas a Ana María Moix, que en el primer año de presencia de <em>La sinrazón</em> <strong>en las librerías apenas había vendido ocho ejemplares”.</strong></p><p>En palabras de su autora, <em>La sinrazón</em> era una<strong> “autobiografía de pensamiento” en clave de novela total que se sirve del suspense y del clásico esquema policiaco </strong>para narrar la aventura espiritual de su protagonista masculino. <strong>Rosa Chacel dedicó 10 años de su vida en el exilio, entre 1948 y 1958, para escribir esta obra cumbre de su literatura</strong>, que indaga “en lo indecible, en lo secreto porque lo importante es lo que va por dentro de los personajes”, en palabras de Anna Caballé. En cualquier caso, la autora vallisoletana y <strong>Premio Nacional de las Letras en 1987</strong>, pasaba de la euforia a la desolación a la hora de valorar esta novela tan inclasificable como desconocida.</p><p><strong>Tanto Anna Caballé como la escritora y periodista Laura Freixas coincidieron en el citado coloquio que era preferible adentrarse primero en la obra de Chacel a través de otras novelas más convencionales como </strong><strong>Teresa</strong>, una novela publicada en los años cuarenta sobre la amante de <strong>José de Espronceda</strong>. La densa y extensa obra de Rosa Chacel incluye <strong>novelas</strong> (<em>Memorias de Leticia Valle</em> y <em>Barrio de Maravillas,</em> aparte de las citadas),<strong> cuentos,</strong> <strong>poesía</strong> y<strong> ensayos </strong>(<em>Los títulos, Rebañaduras</em>) que la convierten, sin duda alguna, en una referencia cultural de primer orden. </p><p><strong>Freixas, que definió a Rosa Chacel como “una semilla de baobab plantada en una maceta de geranios”</strong>, subraya asimismo la calidad de su obra, al tiempo que califica de<strong> “patética la falta de respuesta de la cultura española”</strong>. Su regreso a la sombra y su desconocimiento por el gran público obedecen también, a juicio de Caballé, “a que <strong>el mundo académico y educativo ha dado la espalda a esta magnífica escritora”.</strong> Rosa Chacel recibió varios premios y reconocimientos en sus últimos años, lo que le permitió <strong>vivir una vejez próspera tras largas etapas de penuria económica en el exilio.</strong> Entre otras distinciones fue nombrada doctora <em>honoris causa</em> por la <strong>Universidad de Valladolid, su ciudad natal, </strong>y está enterrada en el panteón de personas ilustres del cementerio de esta capital castellana. No obstante, <strong>Laura Freixas indica que quizás Rosa Chacel esperaba mayores reconocimientos</strong> como el premio Cervantes o un sillón en la Real Academia Española.</p><p>“Es lamentable”, apostilla la profesora Caballé, “pero <strong>tras su muerte en 1994, su obra vuelve a caer en el olvido”.</strong> Un silencio que intenta romper ahora con estas reediciones la <strong>editorial Comba</strong> que elogia así la obra de Chacel: “El libro enriquece igualmente la soledad y la compañía. <strong>La vida muere, los libros permanecen”</strong>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Feb 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Rosa Chacel, una gran escritora en busca de lectores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Editoriales de libros,Exilio,Literatura española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Andrés Herzog: ¿es posible hablar de ideas en política?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/andres-herzog-posible-hablar-ideas-politica_1_1115855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a37c6f0f-260d-4fe2-a468-478265702ee4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Andrés Herzog: ¿es posible hablar de ideas en política?"></p><p>A falta de un ensayo para el verano, el nuevo portavoz de UPyD, Andrés Herzog,<strong> recomienda dos títulos para leer durante este mes de agosto</strong>: <em>Lo que el dinero no puede comprar</em>, de Michael Sandel, y <em>Fuego y cenizas. Éxito y fracaso en política</em>, del académico Michael Ignatieff. Unas obras que, sin abandonar el análisis político, son, según Herzog, una lectura interesante para unas fechas como estas.</p><p>El ensayo de Sandel, explica Herzog, "es más bien filosofía política, y habla sobre el daño que causa la mercantilización de ciertos valores y elementos públicos". Y pone un ejemplo: "La idea de vender el nombre de la estación de Sol [del Metro de Madrid] a Vodafone", una decisión que causó el pasado año mucha polémica entre los habitantes de la ciudad. "Reflexiona sobre esta tendencia tan americana, que al PP le gusta mucho, <strong>de monetizarlo todo</strong>, y cómo eso corrompe los valores sociales", señala. </p><p>En cuanto a la obra de Ignatieff, el portavoz de UPyD sostiene que "más que ensayo, es una autobiografía", pero asegura que sirve como un análisis claro de la manera de hacer política en la actualidad. El académico abandonó entre 2006 y 2011 su cátedra en la Universidad de Harvard y participó en la política canadiense dentro del Partido Liberal, <strong>una formación que lideró a partir de 2008 </strong>hasta fracasar estrepitosamente en los comicios celebrados tres años después. </p><p>"Es muy interesante cómo Ignatieff cuenta cómo muchas veces la política se ha convertido en<strong> una confrontación de personalidades carismáticas</strong> en lugar de en una confrontación de ideas, donde el <em>marketing </em>juega un papel fundamental", sostiene Herzog, que asevera que la conclusión que saca es que se debe "asumuir que la política tiene también mucho de irracional, aunque eso también es estimulante".</p><p>_________________</p><p><a href="http://www.megustaleer.com/libros/lo-que-el-dinero-no-puede-comprar/C922324" target="_blank"><em>Lo que el dinero no puede comprar</em></a>. Michael Sandel. Debate. Madrid, 2013. 256 páginas. 19,90 euros.</p><p><a href="http://www.megustaleer.com/libros/fuego-y-cenizas-exito-y-fracaso-en-politica/TA09550" target="_blank"><em>Fuego y cenizas. Éxito y fracaso en política</em></a>. Michael Ignatieff. Taurus. Madrid, 2014. 256 páginas. 19 euros.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Ríos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Andrés Herzog: ¿es posible hablar de ideas en política?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Ensayo,Libros,UPyD,Andrés Herzog,Ensayos a la sombra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maneras de crecer en la sombra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/maneras-crecer-sombra_1_1106228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7acf600a-f395-4b43-bcca-428fbc9f7110_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Maneras de crecer en la sombra"></p><p>Aquella intrahistoria de la que hablaba Miguel de Unamuno, la de la tradición que no se mueve y que hace de “decorado” de la historia de verdad; pero también la otra, la que se refiere en su acepción a la gente que no obtuvo su justo espacio en las enciclopedias, podría complementarse con otra historia más, la del medio. Una <em>interhistoria</em>. La de hombres –y sí, también <strong>mujeres</strong>, y muchas-, que hicieron y vivieron en el permanente claroscuro, a ratos en la cresta de la ola y a ratos en el fondo del pozo. </p><p>Dos recientes publicaciones coinciden en recoger los relatos vitales de dos de esas protagonistas en la sombra, mujeres moldeadas a golpe de una época de cambios que, de manera directa o a través de su influjo en los otros, definieron las formas del pasado siglo XX. Hablamos de<a href="http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/viviendo-mi-vida" target="_blank"><em> Viviendo mi vida</em></a> (Capitán Swing), la primera parte (de dos) de la autobiografía de <strong>Emma Goldman</strong>; y <a href="http://www.megustaleer.com/ficha/EH401700/una-mujer-con-atributos" target="_blank"><em>Una mujer con atributos</em></a> (Lumen), un volumen con los dos primeros capítulos (de tres) de las memorias de <strong>Lillian Hellman</strong>, titulados <em>Una mujer inacabada</em> y <em>Pentimento</em>.</p><p>Ambos concentrados en el propio recuerdo de las vidas de estas mujeres, los libros en cuestión se aproximan a la historia contemporánea desde dos perspectivas divergentes –la de una activista anarquista y la de una dramaturga y escritora- para llegar a un mismo destino: existencias vividas entre claroscuros, siempre inmersas en una relación de ida y vuelta entre<strong> política y literatura</strong>. </p><p>De origen judío, siempre en contacto con las más grandes personalidades de su época, de temperamentos arrolladores, las dos fueron castigadas por sus<strong> “tendencias de izquierda”.</strong> Más allá de sus muchas diferencias, tuvieron, además, otro punto en común: su participación en la Guerra Civil española que, en el caso de <em>Viviendo mi vida</em>, queda como un episodio de la biografía de Goldman a publicar en la próxima entrega.</p><p><strong>La costurera anarquista</strong></p><p>Una mujer divorciada, de 20 años, con cinco dólares en el bolsillo y en la mano una pequeña maleta y una máquina de coser, “que me ayudaría a ser independiente”. Era el 15 de agosto de 1889, y Emma Goldman (1869-1940) llegaba junto a su hermana Helena a Nueva York. Antes había vivido en la ciudad estadounidense de Rochester, adonde llegó desde su natal Lituania, entonces parte del <strong>imperio ruso</strong>. </p><p>Hija de un padre temperamental y despótico, en un principio apoyó la incipiente <strong>revolución bolchevique</strong>, aunque pronto receló y se desmarcó de sus aspiraciones. “La historia humana al completo”, señaló posteriormente, “es una prueba continua de la máxima de que despojar los métodos de conceptos éticos significa sumergirse en lo más hondo de la profunda desmoralización”. </p><p>Uno de sus primeros contactos en Nueva York, el director de la revista anarquista en alemán <em>Freiheit </em>(Libertad),<strong> Johann Most,</strong> sería a la vez uno de los cinceles para modelar la activista en la que Goldman estaba por convertirse. “Lo personal no era importante”, escribió con respecto a aquellos primeros tiempos en el país americano. “Solo la Causa era importante. Luchar contra la injusticia y la explotación era lo importante”. </p><p>Dedicada a promover el ideal anarquista a través de la llamada <em>propaganda por el hecho</em>, que viene a decir que uno debe comulgar con lo que predica, aquella revista de Most sirvió de inspiración para que <strong>Alexander Sasha Berkman</strong><em>Sasha </em>, otro de los grandes soportes, además de amante, de Goldman, intentara asesinar al empresario <strong>Henry Clay Frick</strong>. La defensa pública que la activista llevó a cabo respecto a aquel atentado fallido sería la causa de una de sus varias </p><p>estancias en prisión, a la postre su proclamada escuela de la vida.</p><p>“Me llevaron ante una celadora jefe, una mujer alta con cara impasible”, recuerda Goldman en sus memorias, publicadas por primera vez en 1931, sobre su primer día en la cárcel. “Empezó apuntando mi historial. '¿Qué religión?', fue su primera pregunta. 'Ninguna, soy atea'. 'El ateísmo está prohibido, tendrás que ir a la iglesia. Le contesté que de ninguna manera. No creía en nada de lo que sostenía la iglesia, y como no era una hipócrita, no iría. Además, mi familia era judía. ¿Había una sinagoga?”. </p><p><strong>Anarquismo y ateísmo,</strong> en efecto, se conjugaron en la persona de aquella rusa judía con su otra gran batalla, la del <strong>feminismo</strong>. En sus numerosas y legendarias arengas y, por escrito, en parte a través de la revista mensual que fundó en 1906, <em>Mother Earth</em>, la agitadora social clamó con bravura por asuntos hoy aún irresolutos como la <strong>contracepción, la libertad sexual o la emancipación de las mujeres</strong>. </p><p>Escritora de numerosos ensayos y varios libros, como <em>El significado social del drama moderno</em> o <em>Mi desilusión con Rusia</em>, combinó la actividad literaria con el activismo de manera intrincada y profunda. “La exigencia de unos derechos igualitarios en cada vocación de la vida es justa y necesaria; pero, en cualquier caso, el más fundamental de los derechos es el derecho a amar y ser amado”, escribió. Antes de su muerte en 1940, aún tuvo tiempo de viajar a España, donde apoyó al movimiento anarquista. </p><p>Aunque eso es otra historia, la del siguiente volumen.</p><p><strong>'Bruja' para el macartismo</strong></p><p><strong>Lillian Hellman</strong> (1905-1984), dramaturga y guionista de cine nacida en Nueva Orleans, EEUU, también visitó la España en guerra, donde apoyó la labor de las Brigadas Internacionales. Antes, en 1931, se había aliado con el hispanófilo<strong> Ernest Hemingway</strong> para escribir el guion de la película <em>La tierra española</em>, con la que se recaudaron fondos para la causa republicana. Bajo los bombardeos, en el año 1937, visitó la ciudad de Madrid, de cuyos destinos informó a través de una radio estadounidense en su otra faceta, la de periodista. </p><p>No fue esta, en cualquier caso, la única ocasión en la que Hellman se involucraría en causas políticas, siendo como fue una de los muchos represaliados en la <strong>caza de brujas anticomunista </strong>emprendida por el <strong>macartismo </strong>en la primera mitad de la década de los cincuenta. Durante la II Guerra Mundial, también participó en el movimiento de resistencia contra los nazis, tanto en Austria como en Alemania.</p><p>“Fue una mujer con carácter, como se decía antes, de convicciones firmes defendidas hasta la terquedad. Nada de relativismos morales”, apunta la exministra de Cultura<strong> Ángeles González-Sinde,</strong> que firma el prólogo de la obra, donde recuerda que su padre, el director José María González-Sinde, conoció y apreció a la autora estadounidense. “En 1952, ante el Comité de Actividades Antiamericanas, declaró sin dudarlo: '<strong>No puedo recortar mi conciencia para ajustarla a la moda de este año"</strong>.</p><p>"Me gusta el símil, tan femenino, de modista", prosigue la también cineasta y escritora. "Si Hellman podía trivializar lo serio es porque se tomaba muy en serio lo cotidiano”. Autora de obras teatrales como <em>La loba, La calumnia</em> o <em>The Little Foxes </em>(en la que se basó una película de 1941 del mismo nombre, igual que la oscarizada cinta de 1977 <em>Julia </em>se basó en su <em>Pentimento</em>), Hellman fue además la compañera del escritor de novela negra <strong>Dashiell Hammet</strong>, con quien convivió intermitentemente durante más de tres décadas hasta su muerte. </p><p>Después de haber sido condenada al ostracismo cultural durante décadas, en 1976 fue recibida en la ceremonia de los premios de la Academia de Hollywood con una larga ovación, compensación, quizá, por sus largos años en la sombra. <strong>“No me arrepiento de aquel periodo”,</strong> dijo ella, subida sobre el escenario. </p><p>“Quizá no sea posible cuando sobrevives, pero lo cierto es que siento un placer travieso al ser devuelta a la respetabilidad, al comprender en toda su expresión que la generación más joven que pidió que estuviera aquí esta noche buscaba con esa invitación <strong>algo más que mi nombre o mi historia”. </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Oct 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Silvia Hernando]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Maneras de crecer en la sombra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Ensayo,Escritores,Libros,Literatura,Mujeres,Cultura,Autores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Biografías noveladas o cuando se unen realidad y ficción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/biografias-noveladas-unen-realidad-ficcion_1_1103969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7229ce22-7ff8-4fe6-8fbb-c98c520370a9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Biografías noveladas o cuando se unen realidad y ficción"></p><p><strong>El mismísimo Eduardo Mendoza, uno de los grandes novelistas españoles de las últimas décadas,</strong> señalaba hace poco en un artículo que “la ficción biográfica es una variante de la novela y va en auge en la medida en que la ficción va perdiendo autoridad”. <strong>“Es un hecho”, añadía el autor de La ciudad de los prodigios o Una comedia ligera, “que hoy en día la novela está relegada al departamento de entretenimientos honestos.</strong><em>La ciudad de los prodigios</em><em>Una comedia ligera</em> Para salir de ahí ha de estar conectada de algún modo con la realidad”. En línea con estas opiniones, la cultura francesa va marcando la pauta y así una novela como <em>Peste y cólera</em> ganó en el país vecino los premios literarios más prestigiosos en el año 2012.</p><p>Publicada en España hace unos meses, se ha convertido en un libro de culto, al igual que otro del mismo género:<em> Limonov</em>, de Emmanuel Carrère, también editada en Anagrama. Limonov es otro personaje muy atractivo y desconocido, como Yersin, que le permite al autor trazar un retrato de la Rusia de los últimos 50 años. En el caso del doctor Yersin, su peripecia vital atraviesa desde finales del XIX hasta la Segunda Guerra Mundial, a caballo entre Europa y la Indochina francesa en una alternancia de investigaciones científicas, luchas coloniales y descubrimientos geográficos.</p><p><strong>Se trata de un género, la biografía novelada, que cuenta con ilustres antecedentes en español, con obras firmadas incluso por premios Nobel como Gabriel García Márquez (El general en su laberinto) sobre Bolívar o Mario Vargas Llosa (El paraíso en la otra esquina) sobre Flora Tristán.</strong><em>El general en su laberinto</em><em>El paraíso en la otra esquina</em> Más cerca de casa, autores españoles de primera fila como Francisco Umbral también recrearon algunas vidas de escritores (Larra, Valle-Inclán o Miguel Delibes) en esa clave de mezcla de semblanza biográfica, pero con la libertad de un narrador de ficción. <strong>Anna Caballé, </strong>profesora de Literatura Española, responsable de la Unidad de Estudios Biográficos de la Universidad de Barcelona y autora de biografías, define de esta forma los rasgos de la biografía novelada.<strong> “Es un género”, comenta, “que se inspira en un personaje histórico, pero que no desea acogerse a las limitaciones del género biográfico, que tiene como requisito básico que te debes a las fuentes y ellas te limitan la escritura. </strong>El pacto de veracidad y comprobación de las fuentes no afecta a la biografía novelada. El relato, pues, incumbe a la ficción, aunque pueda resultar muy sugerente y atractivo para el lector. Para el novelista supone una fuente extraordinaria de posibilidades”.</p><p><strong>Así pues, resulta evidente que, en los últimos años, editoriales de referencia, como Anagrama y Tusquets, o grandes sellos como Planeta, con su colección Memoria de la Historia, han apostado por las biografías noveladas.</strong> El catedrático de Literatura de la UNED José Romera, experto en el tema, ha llegado a decir que “las biografías noveladas afloran como hongos en España y las editoriales se han volcado, como ha sucedido con la novela histórica, y los lectores las han seguido de una manera muy fiel”. Cita Romera, entre otros, dos ejemplos de biografías noveladas que marcaron una tendencia y escritas por autores españoles de prestigio: <strong>Voltaire, de Fernando Savater, y Oscar Wilde, de Luis Antonio de Villena, ambas en Planeta.</strong><em>Voltaire</em><em>Oscar Wilde</em></p><p>En algunas ocasiones, como ocurre con el caso del médico Yersin de <em>Peste y cólera</em>, <strong>los autores de biografías se encuentran con la ausencia de obras, sean del género que sean, sobre personajes interesantísimos que marcaron toda una época. </strong>Esa fue la sorpresa del periodista cultural de <em>El País</em> y escritor Jesús Ruiz Mantilla al descubrir que Farinelli, el cantante castrado más famoso del siglo XVIII, era un personaje desconocido en España a pesar de su influencia cultural en nuestro país durante décadas. <strong>Ruiz Mantilla abordó en primera persona esta historia en Yo, Farinelli, el capón, una biografía novelada que está a punto de reeditar Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg.</strong><em> Yo, Farinelli, el capón</em> “El personaje me pareció muy sugerente porque fue un divo de su época, un artista muy singular porque era una voz de mujer encerrada en un cuerpo de hombre. Pero, además, investigar y escribir sobre Farinelli, que introdujo la ópera italiana en España y tuvo un papel destacado en la Corte española durante el XVIII, me permitió novelar sobre ese siglo tan interesante cuando se produjo la transición entre una sociedad oscurantista y los nuevos tiempos de la Ilustración”.</p><p><strong>Una vida como hilo conductor de una época, como paradigma de una sociedad, representa la base sobre la que se asientan las biografías noveladas </strong>en un abanico inmenso de personajes que pueden ir desde el famoso atleta checo Emil Zatopek de <strong>Correr, de Jean Echenoz</strong><em>Correr, </em> (Anagrama) hasta dos trayectorias cruzadas, como las del dirigente comunista Leon Trotski y su asesino, Ramón Mercader, en <strong>El hombre que amaba a los perros (Tusquets), una obra cumbre del género escrita por el cubano Leopoldo Padura.</strong><em>El hombre que amaba a los perros</em></p><p>Esa combinación de realidad y ficción permitió y permite asimismo la irrupción histórica de periodistas en las biografías noveladas. Ahí están para demostrarlo novelas de maestros del nuevo periodismo como <strong>Tom Wolfe, con Elegidos para la gloria, (Anagrama)</strong><em>Elegidos para la gloria</em>, o <strong>Gay Talese, con la muy reciente Los hijos (Alfaguara).</strong><em>Los hijos</em> Ahora bien que nadie crea que la biografía novelada resulta una opción literaria fácil y Ruiz Mantilla lo resume así: “Has de inventar y fabular con el personaje, como en cualquier novela, pero a partir de un exhaustivo trabajo de documentación sobre el protagonista y su época”. O en palabras del crítico francés Nicolas Ungemuth a propósito de <em>Peste y cólera</em>: “Para escribir una ficción tan atravesada por lo real, hace falta, sin ninguna duda, ser un escritor excepcional como Patrick Deville”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Aug 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Biografías noveladas o cuando se unen realidad y ficción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Francia,Literatura,Mario Vargas Llosa,Novela,Gabriel García Márquez,Vietnam]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rebelión ciudadana contra las élites]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/rebelion-ciudadana-elites_1_1137189.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3236a622-a7e8-453f-8180-e1f11057b65b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rebelión ciudadana contra las élites"></p><p>    </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jul 2014 11:57:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[tintalibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Rebelión ciudadana contra las élites]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Felipe VI,Medios comunicación,Monarquía,Prensa Española,TintaLibre,José Castro,Juventud Sin Futuro,Chile,Mareas ciudadanas,Ucrania,Isabel Carrasco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miguel Ríos: “Hemos consentido la corrupción sin protestar demasiado”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/miguel-rios-hemos-consentido-corrupcion-protestar_1_1093333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f5cd848c-748d-40b1-8e81-a26484665487_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguel Ríos: “Hemos consentido la corrupción sin protestar demasiado”"></p><p>En 2011 se perdió un músico. Justo entonces, nacía un escritor.</p><p>Miguel Ríos, que se despidió hace dos años del público que le ha seguido en las carreteras del rock y de la vida a lo largo de cinco décadas con un concierto en Guanajuato, el último de su gira de despedida <em>Bye, bye Ríos: rock hasta el final</em>, se puso de largo nuevamente ante la audiencia esta semana, esta vez encarnado en su nueva faceta, con su primer libro bajo el brazo: <a href="http://www.novedadesplaneta.es/septiembre-octubre-2013/Cosas-que-siempre-quise-contarte.html" target="_blank"><em>Cosas que siempre quise contarte</em></a> (Planeta). El libro es un libro sobre viajes por el mundo, sobre España.<strong> Va de sexo, drogas y rock'n' roll, de mujeres y de fútbol</strong>. De amigos, enemigos y proyectos y sueños. De escenarios y público. <strong>Su protagonista, habrán adivinado, se llama Miguel Ríos </strong>quien, humilde, dice que le parece un “insulto” ser calificado de “escritor”. No hacia él, claro, sino a los otros. </p><p>Este nuevo trayecto alejado del micrófono, emprendido en la intimidad de sus hogares granadino y madrileño, cuenta que lo inició hace ya “seis o siete años”. “Un día tonto me comprometí a hacer unas memorias”, recuerda. <strong>“Pasó ese momento, pero luego llega la jubilación y me encuentro con tiempo”</strong>. Desde entonces, se ha dedicado a echar la vista atrás a lo que guarda en sus recuerdos, lo que queda en Internet y en los muchos archivos audiovisuales o lo plasmado en más de dos centenares de cartas que envió en su juventud a uno de sus cuñados para reconstruir el relato de una vida inusual.<strong> Lo ha hecho “por el afán diario de seguir trascendiéndote a ti mismo”, y por “currar, por hacer cosas que puedan servir a la sociedad”.</strong> </p><p>Un Fraga que se marcha airado de uno de sus conciertos, una mujer madura por la que se deja seducir, unos tiempos de estrecheces económicas y abundancia de ilusiones, una Rocío Durcal que le gustaba “más que comer con los dedos”, partidos de fútbol que no hubieran surgido “ni del más desaforado de mis sueños” con Di Stéfano, “mi ídolo indesbancable”… <strong>Las anécdotas plagan las más de 360 páginas de esta autobiografía </strong>con hechuras de novela. "Aunque yo hubiera escrito más”, cuenta a infoLibre el músico.<strong> “Siempre se quedan cosas, pero no sé si ninguna sustancial. </strong>Al final me veía obligado a ir al grano, pero creo que no se han quedado fuera cosas significativas. Quizás sí anécdotas puntuales”. </p><p>Iniciado en la lectura en su época de juventud –recuerda en sus memorias cómo en su casa paterna jamás vio un libro en las estanterías- Ríos asegura no haberse preparado para la escritura, en la que se ha revelado desenvuelto y divertido. <strong>“Es simplemente la voz que yo tengo”</strong>, asegura. “Aunque quizá un poco más pulida, porque tienes tiempo de buscar la adjetivación". Primero y ante todo rockero, Ríos ha pasado buena parte de su existencia ligado al activismo político, notoriamente durante el mandato de Zapatero, asociado a aquello que se llamó <em>El clan de la ceja</em>. Subraya en varias ocasiones que su corazón está a la izquierda. Más de lo habitual.<strong> “Hubo mucha inocencia en el despertar a la política activa, como ir a cantar en mítines y cosas así”</strong>, confiesa. </p><p><strong>“En los últimos años setenta y en los ochenta el ambiente te exigía estar dentro de la efervescencia de un país tanto tiempo reprimido.</strong> Hasta entonces yo siempre había sido un nómada, así que no estaba implicado, pero a partir de ahí nos entregamos en cuerpo y alma a los movimientos de izquierda. Pero la política es una profesión, y la ideología suele pasar a un segundo término cuando se trata de la supervivencia en el cargo", opina, en todo momento locuaz y desenfadado."Apoltronarse en el poder hace que se pierda la perspectiva de la calle”, añade, insistiendo en que, de eso, no solo tienen la culpa los políticos. O al menos no toda. “Siempre hay paños calientes con la corrupción, hay un tipo de lenguaje a medio camino de la condena que tendría que ser más tajante. <strong>Hemos consentido lo que pasa sin protestar demasiado”.</strong></p><p>De los malos momentos plasmados en el papel, Ríos (Granada, 1944) subraya uno especialmente complicado:<strong> las semanas que pasó en la cárcel de Carabanchel</strong> por fumarse un porro. “Fue el momento más jodido de mi vida”, reconoce. “Un día me encuentro metido en un sitio donde en el franquismo se llevaba a torturar, con mazmorras medievales. <strong>Fue una situación para la que no estaba preparado”.  </strong>Aunque le dieron residencia en el calabozo, asegura que su relación con las drogas nunca fue una de dependencia. “He sido un tipo para el que la única cortapisa era que no me jodiera la garganta”, relata. <strong>“Nunca me he metido mucha cocaína, porque luego cantas como el culo,</strong> y la heroína me di cuenta inmediatamente de que era algo que no venía conmigo”. </p><p>Quienes siempre le acompañaron fueron las mujeres. "Tuve suerte de ser elegido por alguna”, apunta entre risas, “pero hombre, me hubiera gustado más”. En primera línea, la madre de su hija y su actual compañera. <strong>“A nivel humano con ellas siempre he intentado ser lo más honesto posible”,</strong> afirma, “lo más compañero”. Cuando todavía soñaba con ser músico, cuando el camino aún serpenteaba en el horizonte, tuvo la fortuna de caer casi por casualidad en la radio y de ahí –algunas vicisitudes más mediante-, a la popularidad.<strong> “Ahora las largas carreras están condenadas al fracaso”</strong>, cree el intérprete de temas como el <em>Himno de la Alegría</em> o <em>Popotitos</em>, que se lamenta de la decadencia de la industria, espoleada por medidas contraproducentes como el <em>ivazo</em>. “Ahora van a ser más de pico, porque los medios están más dispersos, y ahora se vive más por impulsos”. </p><p>A sus 69 años, jubilado voluntariamente, dice no tener ningún plan por delante más allá de que la existencia “pase lo más agradable posible”. “Los últimos planes ya me salen encarrilados, por ejemplo cuando me invitan a cantar por un banco de alimentos o por los saharauis. <strong>Yo ya no me quiero inventar nada que no sea estar vivo y disfrutar. Vivir la vida sin orejeras”. </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Sep 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Silvia Hernando]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Miguel Ríos: “Hemos consentido la corrupción sin protestar demasiado”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Libros,Música,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sabina: “Bonald nos honra haciéndonos pensar que somos más inteligentes de lo que somos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/sabina-bonald-honra-haciendonos-pensar-inteligentes_1_1089431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/583bd85e-0152-47a4-bb28-9023dbd34391_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sabina: “Bonald nos honra haciéndonos pensar que somos más inteligentes de lo que somos”"></p><p>Joan Manuel <strong>Serrat</strong>, Joaquín <strong>Sabina </strong>y Miguel <strong>Ríos </strong>se han reunido en la tarde del lunes para rendir homenaje a uno de los escritores españoles más prolíficos del último siglo. <strong>José Manuel Caballero Bonald</strong> (Jerez de la Frontera, 1926), último premio Cervantes. Su escritura se caracteriza por el <strong>barroquismo </strong>y el cuidado perfeccionista de sus textos. En un encuentro entre amigos, los tres cantautores han leído poemas  de Bonald, con los que han llevado a otra dimensión a los asistentes que han completado el aforo del Anfiteatro Gabriela Mistral de la <a href="http://www.casamerica.es/literatura/homenaje-jose-manuel-caballero-bonald" target="_blank">Casa de América</a> de Madrid.</p><p>Serrat ha sido el primero en recordar lo más profundo de las letras del que también fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras (2005) y con el de Poesía (2006). “He sido muy feliz estos días. <strong>Había una necesidad de escoger un poema de Caballero Bonald y eso me empujaba a saborear la lectura”</strong>, ha expresado con gran sentimiento. Joaquín Sabina ha indicado que uno los mayores valores que aporta la literatura del escritor de 86 años es que siempre ha sido “igual de buena”. Para el de Úbeda, esto supone que los lectores se conmuevan hasta un punto en el que<strong> se llega a pensar que “somos más inteligentes de lo que somos”</strong>. </p><p>Y para demostrar que era un rey de lo breve, Sabina ha contado una <strong>anécdota de cuando Caballero Bonald estuvo en Nueva York</strong>, en uno de sus viajes. "Se puso malo y mandó un mensaje por teléfono a su mujer, Pepa Ramis, que decía: <strong>'Pepa, Pepe, pupa'</strong>", ha relatado entre los aplausos del público.</p><p>Por su parte,  Miguel Ríos ha recordado la gala en la que dieron el Cervantes al escritor y ha invitado al público a leer a este “grandísimo poeta”, ya que sus versos son una<strong> metáfora de las últimas generaciones españolas</strong>. "Estoy inmerso en el universo Caballero Bonald. Todavía tengo el recuerdo de esa ceremonia, donde hubo tanta gente dispar y mal avenida, pero que allí, sin embargo, estaba unida por algo que nos une a todos, el género humano, la palabra hombre, a la que sabes tan bien apelar tú", ha subrayado dirigiéndose al poeta.</p><p>Además de los tres compositores, en el auditorio de la Casa de América se han citado otros nombres distinguidos del panorama cultural como Mario Vargas Llosa o la escritora brasileña Nélida Piñón.</p><p>Durante la velada se han leído poemas de referencia como <a href="http://palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=581&p=Jos%E9%20Manuel%20Caballero%20Bonald&t=Vers%EDculos%20del%20g%E9nesis&o=Jos%E9%20Manuel%20Caballero%20Bonald" target="_blank"><em>Versículo del génesis</em></a><em>, De la noche no tiene techo</em> o <a href="http://www.poesiacastellana.es/tus_poemas/tus_poemas/1_ver_poemas_por_listado_titulo.php?IDregistre=UN%20LIBRO,%20UN%20VASO,%20NADA&poeta=Caballero%20Bonald,%20Jos%E9%20Manuel" target="_blank"><em>Un libro, un vaso, nada</em></a>. Tras las intervenciones de los tres músicos, el homenajeado les ha agradecido su <strong>colaboración de tantos años</strong>. “Me encuentro muy conmovido porque tres amigos hayan leído mis poemas y los hayan enriquecido con su <strong>encanto y cariño”</strong>, ha expresado el vate con suma gratitud.</p><p>El propio Bonald se ha puesto delante del micrófono y ha recitado varios párrafos de su último libro publicado, <a href="http://www.casadellibro.com/libro-entreguerras/9788432214073/1946194" target="_blank"><em>Entreguerras</em></a>, en el que, a su juicio, plasma sus sentimientos más profundos sobre <strong>lo humano y lo divino, lo tangible y lo sensorial</strong>. "Siempre he tratado de ahondar en mi propia memoria en busca de explicaciones para intentar comprender esa oscuridad", ha reconocido. Con la lectura de sus propias líneas ha apelado al valor del tiempo, la eternidad y la vida y ha finalizado el acto abriendo una cuestión que va más allá de lo vital: "¿Eso que se adivina más allá del último confín es aún la vida?”.</p><p>------------</p><p><strong>[Últimas estrofas del poema Juicio Temerario que ha recitado durante la tarde de este lunes Joaquín Sabina]</strong><em> Juicio Temerario </em></p><p><em>Entra la noche como un vértigo / por la ciudad desprevenida, / rasga las sábanas más tristes, / repta detrás de los cobardes, / ciega la cal y los cuchillos / y en el fragor de las palabras / entra también la noche.</em></p><p><em>Entra la noche como un grito / por el silencio de los muros, / propaga espantos y vigilias, / late en lo hondo de las piedras, / abre los últimos boquetes / entre los cuerpos que se aman, / y en el papel emborronado / entra también la noche</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 May 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sabina: “Bonald nos honra haciéndonos pensar que somos más inteligentes de lo que somos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Joan Manuel Serrat,Joaquín Sabina,Libros,Literatura,Literatura española,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barón: “Los políticos escriben pocas memorias por pudor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/baron-politicos-escriben-memorias-pudor_1_1086693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6beb55d3-6354-4415-b617-18286414ea9d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barón: “Los políticos escriben pocas memorias por pudor”"></p><p>Exministro del primer Gobierno socialista de Felipe González y expresidente del Parlamento Europeo, Enrique Barón (Madrid, 1944) acaba de publicar sus memorias y no tiene dudas de que “los políticos españoles escriben pocas memorias por un cierto pudor malentendido”. “Siglos de Inquisición, largos periodos de dictaduras y un país bastante ágrafo explican que <strong>el género memorialístico, tan extendido en el mundo anglosajón y en otros países europeos, no haya prosperado en España</strong>”, ha señalado Barón que ha presentado en Madrid su libro <em>Más Europa ¡unida!</em>, <strong>editado por RBA y que ganó el premio Gaziel de Biografías y Memorias.</strong></p><p>A juicio del político socialista,<strong> pocos dirigentes españoles han escrito diarios o memorias interesantes</strong> y esa tendencia no ha cambiado en los últimos tiempos. La gran excepción a esa norma, en opinión de los estudiosos, se refiere a los Diarios del que fuera primer ministro y presidente de la República, Manuel Azaña.</p><p>El libro de Barón repasa, a partir de su trayectoria, las últimas décadas de la historia de España y de Europa.<strong> Entre la visión personal y el ensayo político </strong>el autor confiesa sus dos grandes amores públicos: la democracia española y la construcción europea. Añora Barón <strong>el espíritu de consenso</strong><strong> que presidió la transición española</strong>, a pesar de las crecientes críticas que recibe aquel periodo histórico y lamenta que el actual Gobierno conservador del PP no se haya abierto a la posibilidad de pactos con la oposición.</p><p>Por otra parte, Barón se muestra partidario de<strong> reformar la Constitución de 1978</strong>. “La Constitución no debe ser considerada como si fueran las tablas de la ley y urge una reforma, por ejemplo, en <strong>el papel asignado al Senado </strong>que habría de ser una Cámara realmente federal”. No obstante, apuesta por mantener una visión optimista del camino recorrido. “Está claro que resulta necesario cambiar muchas cosas para mejorar nuestro sistema democrático, pero no conviene perder de vista todos los objetivos que hemos alcanzado”, resume Barón.</p><p>El que fuera presidente del Parlamento Europeo entre 1989 y 1992 se manifiesta <strong>muy crítico con la gestión de la crisis económica</strong> por parte de los gobernantes de la UE y lanza sus dardos contra el eje que formaron la canciller alemana, Angela Merkel, y el ex jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, conocido como Merkozy. “Desde los primeros compases de la crisis”, argumenta Barón, “desde el hundimiento económico de Grecia, los dos mandatarios optaron por una política de castigo para los países que no cumplían con los objetivos. Ahora bien,<strong> se ha demostrado que esa política de austeridad pura y dura no ha dado resultado, ha sido un fracaso”.</strong></p><p>Según Barón, que sigue muy de cerca la política europea, <strong>“una dieta eterna no es, en absoluto, la solución</strong> porque conduce a la anorexia económica”. Al mismo tiempo, el autor de<em> Más Europa ¡unida! Memorias de un socialista europeo</em> aclara que la unión monetaria no ha sido completada en los últimos años con la coordinación de las políticas fiscales y de presupuestos de tal modo que los Estados miembros han conservado todas sus prerrogativas económicas. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Mar 2013 16:26:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Barón: “Los políticos escriben pocas memorias por pudor”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Autobiografías,Libros,Transición democrática,Crisis económica,Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
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