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    <title><![CDATA[infoLibre - Accidente de Fukushima]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/accidente-de-fukushima/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Accidente de Fukushima]]></description>
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      <title><![CDATA[Quince años después de Fukushima: las muertes por el desastre nuclear se siguen contando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/quince-anos-despues-fukushima-muertes-desastre-nuclear-siguen-contando_1_2159057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6b11330b-6ca6-4096-bcda-66b5fa0f4b7c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quince años después de Fukushima: las muertes por el desastre nuclear se siguen contando"></p><p>En letras gruesas y blancas, aparece la cifra sobre un cartel negro:<strong> “2.348”. Es el número de muertos “relacionados con el desastre” </strong>causado por el gran terremoto que azotó el este de Japón el 11 de marzo de 2011.</p><p>Pero en la prefectura de Fukushima, a 200 kilómetros al norte de Tokio, donde <strong>hace quince años tuvieron que huir </strong><a href="https://www.pref.fukushima.lg.jp/site/portal-english/en-1-4-1.html" target="_blank"><strong>160.000 personas</strong></a> del accidente nuclear de la central operada por la Tokyo Electric Power Company (Tepco), las palabras son trampas. Hay que analizarlas para comprender su significado.</p><p><strong>En el </strong><a href="https://www.fipo.or.jp/lore/en/about" target="_blank"><strong>museo</strong></a><strong> conmemorativo</strong> del gran terremoto y el desastre nuclear de Futaba, a solo 6 km de los reactores que explotaron tras ser golpeados por un tsunami, cada término se sopesa cuidadosamente. Por ello, <strong>las autoridades se han tomado la molestia de explicar quiénes son los muertos “relacionados con el desastre”</strong>: las personas que sucumbieron al “modo de vida de los refugiados”. No murieron, pues, a causa del terremoto directamente, sino que<strong> perecieron por “falta de cuidados”, “agotamiento físico” y “abatimiento psicológico” </strong>en los meses y años posteriores a la evacuación de las zonas devastadas por el tsunami y contaminadas por la lluvia radiactiva. Además, las tasas de suicidio han <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6263751/" target="_blank">aumentado considerablemente</a>.</p><p>“Son muertes causadas por el trastorno del entorno de estas personas”, explica Yasuyuki Taneichi, médico del hospital comunitario de Kuwano Kyoritsu, en la prefectura de Fukushima. <strong>“No murieron aplastadas por el derrumbe de una casa, sino por una concatenación de factores</strong>: la reducción de la actividad física y la ruptura de los vínculos sociales, con el consiguiente impacto psicológico. Todo ello les arruinó la vida”.</p><p>Las palabras “accidente nuclear” no figuran en la pared del memorial. Están implícitas en el término “desastre”. A principios de marzo, al cruzar por segunda vez la sala con una semana de diferencia, me sorprendió que el número de víctimas hubiera aumentado a 2.350. Se habían añadido dos personas más al macabro balance. <strong>Quince años después</strong> de la catástrofe nuclear más grave desde <a href="https://www.radiofrance.fr/franceinter/podcasts/affaires-sensibles/tchernobyl-autopsie-d-une-catastrophe-nucleaire-7768815" target="_blank">la explosión del reactor de Chernóbil</a> en 1986, <strong>sigue aumentando el recuento de muertos en Fukushima.</strong></p><p><strong>En total, han fallecido 3.810 personas “en relación con el desastre” en las nueve prefecturas afectadas</strong> por el terremoto de 2011, según <a href="http://www.geje-gcds.jp/" target="_blank">la autoridad</a> encargada de la reconstrucción, cifras que datan del 31 de diciembre de 2025. En Iwate, al noreste de Honshū, la isla principal del archipiélago, 472 muertos; en Miyagi, justo debajo, 932; en Ibaraki, al norte de Tokio, 42.</p><p>En la prefectura de<strong> </strong>Fukushima, donde se produjo el accidente nuclear, 2.348. Más que en cualquier otro lugar y más que el balance del tsunami, que mató directamente a 1.831 personas, según <a href="https://www.pref.fukushima.lg.jp/site/portal-english/en-1-1-1.html" target="_blank">las autoridades</a>. <strong>A nivel nacional, perdieron la vida en el terremoto del 11 de marzo de 2011 casi 20.000 personas.</strong> Una de las peores catástrofes de la historia de Japón.</p><p><strong>“El desastre se produjo en dos fases”</strong>, recuerda Terumi Kataoka, activista y esposa del pastor de Aizuwakamatsu. En 2011, acogió a evacuados en su parroquia, a unos cien kilómetros de la central. “Se produjo la explosión de los reactores. Algunas personas fueron evacuadas de inmediato, pero otras no. El ejército tardó en llegar a Futaba [ciudad colindante con la central, ndr]. Y luego pasaron hasta diez horas desde que la gente subió a los autobuses hasta que encontraron un lugar de evacuación. Algunas de esas personas estaban enfermas, eran mayores, necesitaban cuidados y murieron durante el transporte. Es horrible.”</p><p><strong>Durante el traslado entre el hospital de Futaba y la ciudad de Iwaki perdieron la vida </strong><a href="https://www.med.or.jp/english/activities/pdf/2014_05/05705293.pdf" target="_blank"><strong>c</strong></a><a href="https://www.med.or.jp/english/activities/pdf/2014_05/05705293.pdf" target="_blank"><strong>uarenta pacientes</strong></a><strong>.</strong> Otras personas heridas por el tsunami quedaron atrapadas en la zona evacuada y no pudieron ser rescatadas: “Después del 11 de marzo, volví a mi casa para regar las plantas”, recuerda Tomoko Kobayashi, gerente de un ryokan, un hotel tradicional, cerca de Minamisōma, a unos treinta kilómetros de la central. “No había nadie. Solo las flores me sonreían. En un momento dado, llegó un hombre. Acababa de perder a su primo, atrapado entre el agua y los escombros. Había pedido ayuda, pero como se encontraba en la zona irradiada, la gente no pudo rescatarlo. Lo oían gritar al otro lado del límite de la zona.”</p><p>Frente a la costa japonesa, el buque de la armada estadounidense USS Ronald Reagan envió a un equipo a socorrer a las víctimas del terremoto, y se encontró en medio de una nube radiactiva. <a href="https://www.facebook.com/groups/operationtomodachiveterans/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Varios cientos</span></a> de marineros interpusieron una demanda judicial, sin éxito, después de que algunos de ellos enfermaran gravemente. Uno de los demandantes falleció a causa de un <a href="https://www.theguardian.com/environment/2014/aug/20/us-navy-sailors-legal-challenge-fukushima-radiation-tepco" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">cáncer raro</span></a>.</p><p>En cuanto a los trabajadores de la central de Fukushima-Daiichi, uno de ellos <a href="https://www.bbc.com/news/world-asia-45423575" target="_blank">murió</a> de cáncer de pulmón en 2018, mientras que un subcontratista <a href="https://mainichi.jp/english/articles/20240614/p2a/00m/0na/002000c" target="_blank">perdió la vida</a> en 2024 tras realizar trabajos de descontaminación. En 2011, dos jóvenes trabajadores <a href="https://www.nbcnews.com/id/wbna42397653" target="_blank">fallecieron</a> a causa del accidente, una tragedia recreada en la serie <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZQkb7fCr2bQ" target="_blank">The Days</a>.</p><p>“Las muertes relacionadas con el desastre en la prefectura de Fukushima son mucho más numerosas que en otros lugares, es espectacular”, señala Toru Honda, médico del pueblo de Iitate, a unos cincuenta kilómetros de la central. <strong>“Esas personas no murieron directamente a causa del accidente nuclear, sino como consecuencia de él</strong>, sucumbiendo a la depresión y la desesperación, tras haber perdido su trabajo, su casa y su entorno familiar”. <strong>En su gran mayoría, tenían 66 años o más</strong>, según <a href="https://www.pref.fukushima.lg.jp/site/portal-english/en-1-4-1.html" target="_blank">la Agencia de Reconstrucción</a>.</p><p>Kuichi Eda, al frente del seguimiento sanitario de las consecuencias radiactivas y las evacuaciones, recibe a <em>Mediapart </em>en las laberínticas oficinas de la prefectura de Fukushima. Se toma su tiempo para responder a las preguntas, abre gruesos expedientes, muestra tablas de datos y distribuye informes. Pero cuando se le pregunta por el número de muertos causados por el accidente, se queda sin respuesta: “Nuestro servicio no puede responder a eso. No es nuestra responsabilidad”. </p><p>El tema sigue siendo políticamente delicado en Japón. La actual primera ministra ultraconservadora, Sanae Takaichi, provocó <a href="//about:blank" target="_blank">un escándalo</a> en 2013, dos años después de la catástrofe, al declarar: “Se produjo un accidente en la central nuclear de Fukushima-Daiichi de la empresa Tepco, pero no murió nadie”. En aquel momento, figura emergente del Partido Liberal Democrático (PLD), tuvo que disculparse.</p><p>Pero cuando, en febrero, <strong>el ministro de Reconstrucción, Takao Makino, presentó en </strong><a href="https://fpcj.jp/worldnews/briefings/p=125126/" target="_blank"><strong>rueda de prensa</strong></a><strong> el balance de la “revitalización”</strong> de las regiones afectadas por el terremoto de 2011,<strong> ni siquiera se molestó en distinguir entre las víctimas mortales de la catástrofe natural y las del accidente nuclear.</strong> Una hábil forma de dar por zanjado el tema.</p><p>¿Ha llegado ya el momento de cerrar el libro de los muertos de la catástrofe de Fukushima? “<strong>¿Cuántas muertes causó el accidente de Fukushima? No se puede responder a esta pregunta quince años después, es demasiado pronto”</strong>, asegura Yasuyuki Taneichi, médico muy implicado en el seguimiento de los jóvenes afectados por el cáncer. “Chernóbil ocurrió hace cuarenta años y todavía no tenemos respuestas a todas las preguntas. En el caso de Hiroshima y Nagasaki, los efectos sobre el cáncer son claros ahora, ochenta años después.”</p><p><strong>El aumento del </strong><a href="https://www.rerf.or.jp/en/programs/roadmap_e/health_effects-en/late-en/cancrisk/" target="_blank"><strong>riesgo de cáncer</strong></a><strong> es el principal efecto a largo plazo</strong> de la exposición a la radiación en los supervivientes de la bomba atómica (<em>hibakusha</em> en japonés,<strong> “</strong>los irradiados”) durante el resto de sus vidas. “Los efectos de la radiación tardan muchísimo tiempo en manifestarse. Está claro, pues, que, cuando la industria nuclear dice que todo va bien, se trata de una afirmación sin fundamento”, añade el médico.</p><p>En Iitate, un municipio agrícola enclavado en un valle de arrozales y prados, el doctor Honda nos recibe en la consulta de su enfermero, en un salón amueblado con amplios sofás, junto a un rincón repleto de instrumentos musicales. El pueblo tuvo que ser evacuado tras el accidente nuclear de 2011. La orden de alejamiento de la población fue <a href="https://www.jaif.or.jp/en/news/6516" target="_blank">parcialmente levantada</a> en 2023.</p><p>Antes de marzo de 2011, el municipio contaba con 6.500 habitantes. Hoy en día, solo queda una cuarta parte, alrededor de 1.500 personas. <strong>“No ha habido ningún nacimiento en Iitate el año pasado”</strong>, se lamenta el médico. <strong>“Las estructuras familiares han quedado completamente destruidas por la energía nuclear,</strong> ese es su mayor crimen aquí. Antes, vivían diez o quince personas bajo el mismo techo y los hijos heredaban la granja de sus padres. Pero hoy en día, nadie quiere vivir aquí debido al elevado nivel de radiación, y las familias se han desintegrado.”</p><p><strong>“Cuando llegué aquí, </strong>justo antes de que se levantara la orden de evacuación, el alcalde me dijo que no necesitaba más recursos médicos”, recuerda Katsuya Hoshino, el enfermero. “Sin embargo, <strong>solo había una clínica abierta dos días a la semana y solo por las mañanas.”</strong> Finalmente, impulsado por el deseo de ayudar a los habitantes a defenderse en su entorno radiactivo, se instaló allí. Pero “durante las visitas médicas, hacen pocas preguntas sobre la radiactividad. Las personas que le temían se han marchado”. Ha llamado a su clínica Agabego, en referencia a la vaca roja (<a href="https://www.nautiljon.com/culture/contes+-+mythologie-5/akabeko,+la+vache+rouge+l%C3%A9gendaire+de+la+pr%C3%A9fecture+de+fukushima-152.html" target="_blank">Akabeko</a>), un amuleto tradicional de la región de Fukushima, y al nombre griego <em>agapê</em>, que significa amor incondicional.</p><p>Toru Honda señala que, <strong>salvo en uno o dos casos, todas las causas de muerte de sus pacientes están relacionadas con el cáncer</strong>: “Pero eso no prueba la relación con el accidente”. ¿Cómo saberlo? <strong>En Iitate se siguen registrando altos niveles de contaminación. </strong>La contaminación oscila entre 0,25 y 0,30 microsieverts por hora, lo que equivale a entre 2,6 y 3 milisieverts al año, explica el médico del pueblo: <strong>“Es dos o tres veces más que la dosis recomendada por la Comisión Internacional de Protección Radiológica,</strong> lo que supone un riesgo para los habitantes”.</p><p><strong>En la prefectura de Fukushima, la radiactividad ambiental debe superar los 20 milisieverts al año</strong> para que una zona sea objeto de una <a href="https://www.minpo.jp/news/detail/20260212130337/amp" target="_blank">orden de evacuación</a> y, por lo tanto, declarada inhabitable. <strong>En el resto del país, y del mundo, la norma es de 1 milisievert.</strong></p><p>Nobuyoshi Ito, ingeniero en mediciones de radiactividad, ahora jubilado, también vive en Iitate. Supervisa cada día la radiactividad de su pueblo y muestra sus mejores resultados: más de 3 microsieverts en un cruce de carreteras, o 90.000 becquerels en una zanja entre una carretera y un campo en 2024, ocho años después de la descontaminación. Los sieverts miden la dosis recibida por un organismo, mientras que los becquerels cuantifican la radiactividad presente en el suelo, el agua u otra fuente.</p><p><strong>“Los coches circulan y desplazan las partículas radiactivas. Y cuando llueve, las esparcen y van a parar al río”,</strong> explica con un contador en la mano. Detrás de su casa, en este hermoso jueves soleado de finales de febrero, hay 1,30 microsievert. “La norma internacional es dar prioridad a la salud de los habitantes, hacer todo lo posible para evitar el riesgo y, si existe un beneficio demostrado en el uso de la radiactividad, limitar ese riesgo al mínimo. Pero ¿qué beneficio obtenemos al vivir tras un accidente nuclear? Ninguno.”</p><p><strong>“Es difícil demostrar la relación entre la radiación y las muertes”,</strong> advierte Toru Honda. <strong>La población está envejeciendo y </strong><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10690142/" target="_blank"><strong>el cáncer</strong></a><strong> es la principal causa de muerte en Japón</strong> desde hace varias décadas.</p><p>Hachiro Sato, concejal de Iitate, dice que ya ha perdido la cuenta de las visitas al cementerio, mientras que la población se ha reducido a una cuarta parte: “Sé de veinte o treinta personas que han enfermado y fallecido desde 2011”. Y cuando pregunta a las familias por las causas de las muertes, le dicen “leucemia”, “cáncer” o “tumor maligno”.</p><p>“Los partidarios de la energía nuclear dicen que no es por el accidente, los detractores dicen que sí. Es ridículo”. <strong>Quince años después, sigue reprochando al alcalde que tardara en evacuar el pueblo, casi un mes y medio después del accidente de la central.</strong> “La gente pasó todo ese tiempo expuesta a la lluvia radiactiva. Casi todos eran personas mayores, porque los jóvenes y las familias habían huido por su cuenta”.</p><p>A unos cien kilómetros de allí, en el extremo occidental de la prefectura de Fukushima, el sol penetra en una nave de la Iglesia Unida de Cristo a través de sus vidrieras amarillas y azules. Su interior, un lugar de oración, es también un cuartel general antinuclear, donde están perfectamente alineados folletos sobre los bombardeos de Hiroshima y hay panfletos que llaman a manifestarse contra la reactivación de la central de<strong> </strong><a href="https://www.tepco.co.jp/en/hd/ourbusiness/nuclear/kashiwazaki-kariwa/facilities/index-e.html" target="_blank">Kashiwazaki-Kariwa</a> (una de las mayores centrales nucleares del mundo, con siete reactores).</p><p>Terumi Kataoka, activista y esposa del pastor de la parroquia, es originaria de la región afectada. Todavía tiene amigos y familiares allí. “Hay un antes y un después del 11 de marzo de 2011: la gente padece cáncer, problemas de piel, problemas cardíacos. Son muy conscientes de todo ello, pero no pueden demostrar la relación con el accidente.” Su padre murió hace cinco años, a los 80 años. Es una edad avanzada. Pero <strong>en pocas semanas murieron muchos otros octogenarios.</strong> “¿Por qué todos al mismo tiempo?”</p><p>Para Terumi Kataoka, “es muy difícil imaginar que haya gente que dude de que el accidente nuclear haya causado muertes: <strong>lo que ocurrió en Hiroshima y lo que ocurrió en Fukushima es el mismo fenómeno radiactivo”</strong>. “¿Por qué se reconocen las muertes en un caso y no en el otro?”, se pregunta.</p><p>En Fukushima no se ha construido ningún monumento a los fallecidos por el accidente nuclear. Pero en la pared de una granja, no lejos de Namie, hay un altar improvisado, donde se ve un cráneo de vaca sobre el símbolo de la radiactividad. Una mano burlona ha garabateado una calavera con una nariz de payaso y ha sido clavado a una cruz otro trozo de esqueleto bovino.</p><p>Hacia el cielo se eleva una alambrada: “Es el humo de la central”, explica Masami Yoshizawa, campesino anarquista y artista. “Esta obra simboliza la tumba de la central de Fukushima. Porque esto es un infierno.”</p><p>En 2011, durante la evacuación, tuvo que dejar sus vacas en la granja. “Murieron encerradas en el establo”. Conserva fotos de sus cadáveres. “Se echó a perder la vida de esos animales.” Vacas, gallinas, cerdos, caballos: <strong>en 2011 se sacrificaron 650.000 animales de granja en un radio de 20 km alrededor de la central.</strong></p><p>En su pared también escribió: “Adiós, Namie”. Pero la ciudad sigue ahí. Es incluso uno de los municipios que el Gobierno quiere convertir en escaparate de la reconstrucción de la región. “¿Qué vamos a hacer con esta ciudad? Los que regresan son abuelos y abuelas. ¿Vendrán aquí los nietos? No lo creo. Este lugar está condenado a ser destruido. Hemos dedicado toda nuestra vida a él y se ha acabado. Cuando explota una central nuclear, esto es lo que pasa. No queda nada.”</p><p>El 11 de marzo de 2011, el tsunami azotó Japón. El 15 de marzo fue un día de importantes emisiones radiactivas.</p><p>Para escribir esta serie de artículos, viajé a Japón entre mediados de febrero y principios de marzo. La mayoría de las entrevistas se han realizado en japonés y han sido traducidas por Hiroko Aihara, Johann Fleuri y Makiko Segawa.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 05:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jade Lindgaard (Mediapart)]]></author>
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      <title><![CDATA[El duro regreso de Shinichi, ya viudo y con 73 años, a su casa de Fukushima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/regreso-shinichi-kokubun-viudo-73-anos-casa-fukushima_1_1674658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b494dac3-c973-4b08-87d7-0314599df8f3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El duro regreso de Shinichi, ya viudo y con 73 años, a su casa de Fukushima"></p><p>Futaba, prefectura de Fukushima (Japón). <strong>"La gente que tiene miedo a la radiactividad no va a volver",</strong> dice Shinichi Kokubun, de 73 años. “Muchos antiguos residentes no quieren ni volver a pisar la prefectura de Fukushima”. Insiste: "Si tienes miedo, es insoportable". <strong>El pasado octubre, este septuagenario decidió regresar a Futaba,</strong> el pueblo que abandonó con su mujer y sus dos hijos cuando se produjo el accidente de la central nuclear de Fukushima en marzo de 2011. El 31 de agosto de 2022, Futaba permitió la residencia en el 10% de su territorio, pero hasta ese verano, este municipio, en el que se encuentra parte de la central, era el último de los 11 evacuados en 2011 que aún mantenía una <strong>prohibición total de residencia en el 96% de su territorio.</strong> Desde hace doce años, sus antiguos residentes se reparten entre las localidades de Saitama, a las afueras de Tokio, Iwaki y Kawamata. </p><p>En los últimos años,<strong> </strong>las autoridades han acelerado el levantamiento de las restricciones en los alrededores de la central de Fukushima: del 12% de la prefectura afectada en 2011, la zona prohibida se ha reducido al 2,2% en 2023. Para el Gobierno, lo que está en juego es evidente:<strong> la reconstrucción significa poder superar el accidente, pero también facilitar que la población acepte la reactivación de las centrales nucleares del país</strong>. Después de Futaba en 2022, la primavera pasada se permitió la residencia en nuevas zonas de los pueblos de Namie, Tomioka y Litate. </p><p>Pero la población no regresa precipitadamente ni mucho menos. Año y medio después del levantamiento de la restricción de Futaba, se han asentado allí 101 personas. De ellas, 39 son ex residentes, menos del 1% de los 5.484 habitantes de Futaba que siguen vivos desde 2011. </p><p>El trauma de la evacuación y el miedo a la radiactividad han hecho que corten los lazos con su ciudad. <strong>"Los que han decidido volver confían en las medidas tomadas por las autoridades"</strong>, dice Shinichi Kokubun. En Futaba, como en los municipios de los alrededores y a lo largo de la autopista que conduce a Iwaki, <strong>se han instalado medidores en los espacios públicos para controlar el nivel de milisieverts </strong><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">–</span>unidad de medida de la radiactividad<span class="highlight" style="--color:#ffffff;">–</span> en tiempo real. Aunque se muestra seguro de sí mismo, no es ingenuo y sabe que aquí no existe el riesgo cero. <strong>"En Futaba hay ríos que nacen en las montañas que siguen siendo zona prohibida.</strong> Si llueve mucho o hay un tifón... Justo después del accidente, había altos niveles de radiactividad en el barro". Pero relativiza las cosas: "Avisaremos e iremos a comprar agua embotellada". </p><p>Shinichi Kokubun dice estar dispuesto a confiar en su Gobierno, incluso en el controvertido asunto del agua tratada por un<a href="https://www.iaea.org/fr/themes/lintervention/rejet-des-eaux-traitees-a-la-centrale-nucleaire-de-fukushima-daiichi/questions-frequemment-posees" target="_blank"> sistema de tratamiento de líquidos</a> y vertida por la central al Pacífico desde el verano pasado.</p><p><strong>"Creo que la mitad de la gente que vive en Hamadôri</strong> [parte oriental de la prefectura de Fukushima]<strong> piensa como yo y no tiene miedo"</strong>, afirma. Pero tiene otra razón para creer a toda costa en la posibilidad de reconstrucción de la región. "Decidí volver aquí porque tengo una responsabilidad”. El hombre, que no es oriundo de la zona, trabajaba entonces en la central eléctrica. <strong>"Yo era uno de los responsables de la electricidad".</strong> Durante casi doce años, nunca se ha quitado de encima el peso de la culpa. <strong>“Quiero ayudar a reparar los daños el resto de mi vida".</strong> </p><p>De momento, parece peligrar el objetivo de 2.000 habitantes en Futaba para 2027 anunciado por las autoridades. <strong>Todavía no hay tiendas locales a las que se pueda ir andando,</strong> <strong>hay un médico de cabecera tres veces por semana</strong>, <strong>pero nada en caso de urgencias</strong>. Edificios y casas en ruinas salpican el paisaje de esta ciudad fantasma. Pero Naoya Matsubara, funcionario, sigue siendo optimista: "Vamos a conseguir nuestro objetivo. Yo mismo me trasladé aquí el pasado octubre para ayudar en las tareas de reconstrucción, y la vida está volviendo poco a poco a la normalidad.” </p><p>Por ejemplo, en abril se abrió un pequeño supermercado, además de la furgoneta de Aeon que pasa a mediodía los días laborables frente al ayuntamiento para vender bandejas de comida y bocadillos. Cerca del monumento conmemorativo, a 4 kilómetros de la estación, <strong>se ha abierto una cafetería y se han instalado algunas empresas</strong>. El arroz y las verduras se cultivan bajo estricta vigilancia. <strong>Pero el hotel que hay cerca del memorial sigue vacío y las casas arrasadas</strong> como parte de las labores de descontaminación han dado paso a descampados. "Ese es el debate del momento: ¿quién va a cuidar estas zonas abandonadas?", se pregunta Shinichi. </p><p>Los residentes de Futaba después de 2011 han vuelto a sus antiguas casas o han construido otras nuevas. Algunos, como Shinichi Kokubun, han optado por instalarse en una de las flamantes viviendas sociales situadas a tiro de piedra de la estación. <strong>Cuando finalicen las obras</strong>, previstas para mayo de 2024, <strong>la urbanización, situada a sólo 8 kilómetros de la central, contará con 86 viviendas</strong>. Hasta la fecha, se han terminado y ocupado 39. Estas casitas poco atractivas, pegadas unas a otras, recuerdan a las que se encuentran en las afueras de Tokio, donde cada metro cuadrado cuenta. Pero no tienen sentido aquí, donde las viviendas están rodeadas de terrenos baldíos. </p><p>Antes de la catástrofe, los 7.100 residentes de Futaba eran en parte agricultores, gente que disfrutaba viviendo en los amplios espacios que el campo ofrece.<strong> Shinichi Kokubun no está satisfecho con su vivienda de tres habitaciones.</strong> "En Nakoso [la urbanización para evacuados de Futaba donde vivía, en la localidad de Iwaki], el alojamiento era accesible para ancianos o personas con discapacidades". Y añade: "Aquí estamos orientados hacia el este, así que <strong>no hay luz durante el día. Y hay mucho ruido con las obras</strong>". </p><p>Este septuagenario vive solo desde que su mujer murió en 2015, a consecuencia de la catástrofe. Sus hijos viven en la ciudad. Todas las mañanas se levanta a las 4 y camina hasta el mar. "No cocino, así que a la hora de comer me compro un bento [ración de comida precocinada] y por la noche hago un poco de arroz. O me conformo con leche, pan y plátanos". Sigue conduciendo y, "de vez en cuando", se va a "pasar una noche en un ryokan ]alojamiento tradicional japonés]". Darse un baño caliente en las famosas aguas termales de Tohoku "le despeja la mente". Pero tiene que admitir que<strong> la vida en Futaba "ya no es como antes"</strong>. Ninguno de sus amigos ha vuelto. Este hombre sociable está preocupado: "Va a ser complicado reconstruir una comunidad aquí. De momento, estamos estancados”. Hay algunos eventos culturales, pero él no los conoce. La única persona que trata es una vecina, una mujer de 86 años "que también vivía en Nakoso". "Pero con los recién llegados", añade, "no hablamos nada".  </p><p><strong>Los "nuevos" habitantes de Futaba son funcionarios</strong>, trabajan en municipios vecinos o en las obras de reconstrucción. Vienen de Tokio o de otros lugares. <strong>"Son desconfiados, no quieren decir nada sobre ellos"</strong>, dice Shinichi. También hay mucho desempleo en esta parte de la prefectura de Fukushima. El pasado noviembre, una noticia conmocionó a la comunidad. Se declaró un incendio en una vivienda social de la vecina localidad de Okuma, donde vivía un hombre de 64 años, que murió. "No es raro que los ancianos, a menudo hombres, se pasen el día o la noche bebiendo y fumando... Lo mismo ocurría en Nakoso", comenta Shinichi. <strong>Esta tragedia también plantea la cuestión del apoyo psicológico a las víctimas de la catástrofe, la mayoría de las cuales quedaron abandonadas a su suerte después de 2011</strong>. "Muchos ya no salen de casa.”</p><p><strong>En la urbanización, una joven, Kayo Takao</strong>, explica que es originaria de Okayama. Se trasladó a Futaba por motivos profesionales, pero ahora dice: "Estoy enferma y mi tratamiento médico me impide trabajar".<strong> En Futaba se siente "acompañada":</strong> "Mis vecinos llaman a la puerta por la tarde para ver cómo estoy. Nunca había conocido eso en mi región natal". Su vecino, de hecho, va en una reluciente moto. Su aspecto de rockero ha convertido a Isuke Takakura, de 67 años, en una celebridad local. Oriundo de la zona, Takakura habla regularmente de sus experiencias en los medios de comunicación y como voluntario en el monumento conmemorativo que se inauguró en Futaba en 2020, a 100 metros del lugar donde se encontraba su casa, arrasada por el tsunami. Él también espera ver crecer y prosperar a la comunidad. </p><p>"¿Quiere ver mi casa?", me dice Shinichi Kokubun de repente. Mi sorpresa continúa cuando, al volante de su coche, pasa por delante de la urbanización hacia lo alto de la ciudad. En el camino hay una estación que mide la radiactividad de los vehículos, vigilada por empleados con monos blancos. <strong>La que él llama su "casa" es en la que vivió una vez con su familia. Desde fuera, el armazón parece resistir, pero dentro, casi el 90% ha sido destruido</strong>. Los tatamis están mohosos, los <em>shôjis</em> [tabiques de madera y papel] están rotos. El terremoto, el tsunami y doce años de abandono la han convertido en una ruina. "Puse un tablón de madera detrás para que no entraran los jabalíes". A pesar del estado de deterioro, Shinichi se toma la molestia de quitarse los zapatos y ponerse las zapatillas al cruzar la puerta principal. <strong>Sigue entrando para limpiar y cuidar la colección de muñecas de su mujer. </strong></p><p>Shinichi Kokubun no volverá a mudarse aquí: <strong>aunque el Gobierno ayuda a los ex residentes con 3 millones de yenes [unos 20.000 euros] para comprar una nueva propiedad, no reciben "nada para reconstruir sus casas"</strong>, lamenta. "Las obras de mi casa cuestan 5 millones de yenes [unos 32.000 euros], y no puedo pagarlo. Todo lo que queda de la aldea son terrenos baldíos. Las casas de los vecinos han sido arrasadas y "sólo quedan unas diez en pie". Desde el balcón de su primer piso, "se pueden ven los reactores", dice extendiendo el brazo.</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jan 2024 18:27:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Johann Fleuri (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El duro regreso de Shinichi, ya viudo y con 73 años, a su casa de Fukushima]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Japón,Energía,Relaciones internacionales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Japón decide liberar el agua de la planta nuclear de Fukushima al mar a pesar de las críticas por el posible impacto ambiental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/japon-decide-liberar-agua-planta-nuclear-fukushima-mar-pesar-criticas-posible-impacto-ambiental_1_1196256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e6fa8cc3-b1d3-4604-88f6-bef67cc9f36f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Japón decide liberar el agua de la planta nuclear de Fukushima al mar a pesar de las críticas por el posible impacto ambiental"></p><p>El Gobierno de Japón ha anunciado que ha tomado la decisión de<strong> liberar el agua radioactiva</strong> tratada de la dañada planta nuclear de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2018/03/17/las_lecciones_imparables_catastrofe_fukushima_80755_1044.html" target="_blank">Fukushima</a> al mar, tras haber determinado que <strong>no supone problemas de seguridad para los seres humanos o el medio ambiente</strong> y entre las críticas internacionales que ya han llegado ante la decisión, según informa Europa Press.</p><p>El primer ministro japonés, Yoshihide Suga, se ha reunido este martes con miembros de su gabinete, para formalizar esta decisión, que llega una década después del <strong>terremoto y el tsunami de 2011 que provocó el peor desastre nuclear de Japón</strong>, con tres de los seis reactores de Fukushima afectados.</p><p><strong>"La eliminación del agua tratada es un tema inevitable</strong> en el desmantelamiento de la planta de Fukushima Daiichi", ha explicado Suga en la reunión, donde ha detallado que el plan se implementará "al tiempo que <strong>se garantiza que los estándares de seguridad sean aprobados</strong> por un amplio margen y se tomen medidas firmes para evitar la daño", recoge Kyodo.</p><p><strong>Se pone así fin al debate que ha durado más de siete años</strong> sobre qué hacer con este agua almacenada, que se prevé que llene los tanques de almacenamiento de la instalación nuclear a mediados del año 2022. En septiembre, el agua almacenada ascendía a<strong> 1,23 millones de toneladas y llenaba 1.044 tanques</strong>.</p><p><strong>El proceso comenzará dentro de dos años y podría durar décadas</strong>, según las previsiones de las autoridades. Un subcomité del Ministerio de Economía, Comercio e Industria concluyó en febrero de 2020 que <strong>liberar el agua en el mar y evaporarla eran opciones viables</strong>, aunque la primera era técnicamente más factible, una medida respaldada por la Agencia Internacional de Energía Atómica.</p><p><strong>Los pescadores y residentes locales ya se han opuesto a esta solución</strong> debido a los temores de que los consumidores eviten el marisco de la zona, mientras que organizaciones de la sociedad civil han mostrado <strong>preocupación por el impacto ambiental</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2021/03/12/la_amenaza_nuclear_persiste_fukushima_diez_anos_despues_catastrofe_117886_1044.html" target="_blank">impacto ambiental</a> que podría tener este vertido.</p><p><strong>El rechazo de Corea del Sur</strong></p><p>Corea del Sur es uno de los países que, actualmente, <strong>prohíbe las importaciones de mariscos</strong> y otros productos agrícolas de la zona por las filtraciones que se produjeron tras el desastre de 2011, restricciones a las importaciones que podrían aumentar tras esta decisión.</p><p><strong>En Corea del Sur ya se ha expresado su rechazo a la decisión tomada por Tokyo</strong>, y se han organizado protestas en las calles de Seúl para manifestarse, informa Yonhap. El Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano también ha expresado que la decisión "puede tener un <a href="http://Detectado%20material%20radiactivo%20procedente%20de%20Fukushima%20cerca%20de%20Alaska" target="_blank">impacto directo e indirecto</a> en la seguridad de nuestro pueblo y del medio ambiente circundante".</p><p>También Estados Unidos se ha referido a la decisión, señalando que el Gobierno japonés "en esa situación única y desafiante" <strong>ha sido "transparente en su decisión</strong> y parece haber adoptado un enfoque de acuerdo con las normas de seguridad nuclear aceptadas a nivel mundial".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Apr 2021 09:08:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Japón decide liberar el agua de la planta nuclear de Fukushima al mar a pesar de las críticas por el posible impacto ambiental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Japón,Medioambiente,Vertidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La amenaza nuclear persiste en Fukushima diez años después de la catástrofe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/amenaza-nuclear-persiste-fukushima-diez-anos-despues-catastrofe_1_1194871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7a51e8de-b6f1-4e79-8b48-d38ea3ef162a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La amenaza nuclear persiste en Fukushima diez años después de la catástrofe"></p><p>Llega como el telón que se baja cuando acaba el espectáculo, como el sonido del clarín que marca el final de la marcha: este miércoles 10 de marzo, en vísperas del décimo aniversario del accidente de la central nuclear de Fukushima Daiichi (Japón), un <a href="https://unis.unvienna.org/unis/en/pressrels/2021/unisous419.html" target="_blank">organismo de la ONU</a> afirmó que <strong>no se puede establecer ninguna relación entre la radiactividad liberada por los reactores destrozados por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011 y los índices de cáncer </strong>medidos desde entonces entre los habitantes.</p><p>En el <a href="http://www.unscear.org/docs/publications/2020/UNSCEAR_2020_AnnexB_AdvanceCopy.pdf" target="_blank">informe</a> de 248 páginas, el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas (Unscear) explica que el fuerte aumento del cáncer de tiroides entre los niños no se debe a la exposición a la radiación ionizante, sino que es sólo la consecuencia de la <strong>muy precisa vigilancia sanitaria establecida por las autoridades tras la catástrofe;</strong> ahora vemos lo que antes no se buscaba. Además, no se ha registrado ningún aumento de las deformidades congénitas, de los abortos espontáneos o de los nacimientos prematuros.</p><p>Hasta febrero de 2020, la prefectura de Fukushima había notificado 237 casos de cáncer de tiroides, según el <a href="https://www.worldnuclearreport.org/-World-Nuclear-Industry-Status-Report-2020-.html" target="_blank">World Nuclear Status Report</a>. El comité de control sanitario de la prefectura de Fukushima no reconoce por el momento una relación causal entre la aparición de este cáncer y el accidente nuclear. El cribado sistemático muestra una alta tasa de nódulos tumorales tiroideos en niños de 18 años o menos en el momento del accidente, según precisa el Instituto de Protección Radiológica y Seguridad Nuclear (IRSN). La mayoría de los casos identificados son pequeños y sin expresión clínica, a diferencia de los registrados en Francia en los registros de cáncer.</p><p>Para <a href="https://www.greenpeace.org/static/planet4-japan-stateless/2021/03/ff71ab0b-finalfukushima2011-2020_web.pdf" target="_blank">Greenpeace Japón</a>, es demasiado pronto para concluir que la catástrofe nuclear no ha provocado casos de cáncer porque <strong>los efectos de la radiación pueden aparecer después de muchos años</strong>. La ONG está especialmente preocupada por el regreso de los residentes a zonas parcialmente o mal descontaminadas, lo que podría tener consecuencias a largo plazo para la salud.</p><p>¿A quién creer? Greenpeace es una organización antinuclear. Unscear es un organismo de arbitraje científico que se suele distinguir por <strong>negar los efectos nocivos de las radiaciones sobre la salud</strong>, especialmente en la época del accidente de Chernóbil en 1986. Este órgano, único de estas características, se beneficia del aura que le confiere la aprobación de estos informes por parte de la Asamblea General de la ONU. Sin embargo, su “reclutamiento es muy endógeno, sus deliberaciones privadas y sus dictámenes inapelables”, describe Yves Lenoir en su libro <em>La Comédie atomique</em>, una historia crítica de las instancias de control de las radiaciones.</p><p>El balance humano y sanitario de Fukushima ha sido objeto de una batalla de cifras durante los últimos diez años, mientras que la estimación del número de muertos por el tsunami de marzo de 2011 parece incontestable, alrededor de 20.000 muertos. La historia de la peor catástrofe de principios del siglo XXI está lejos de estar escrita.</p><p>Diez años después, el accidente de Fukushima continúa. En realidad, nunca se ha detenido: <strong>todavía hay que inyectar agua permanentemente en tres de los reactores de la central nuclear</strong> para estabilizar la temperatura de éstos, así como nitrógeno, para evitar una explosión de hidrógeno. Esta operación constante de refresco genera 150 metros cúbicos de agua contaminada cada día, el equivalente a una piscina olímpica cada tres semanas. Tepco, la operadora de la central, se ha dado otros diez años para recuperar todo el combustible almacenado en las piscinas de los seis reactores, que también deben refrescarse constantemente.</p><p>Las aguas subterráneas que rodean la central se bombean y se vierten al mar para evitar que entren en contacto con la radiactividad en los edificios. El suelo está permanentemente congelado a una profundidad de 30 metros para formar un “muro impermeable” y evitar que la radiactividad se extienda fuera de la planta.</p><p>Tras diez años de este tratamiento intensivo, <strong>el volumen de agua contaminada almacenada en el lugar hasta que Tepco encuentre qué hacer con ella, supera el millón de metros cúbicos</strong>. En febrero de 2020, 977 tanques, de mil metros cúbicos cada uno, estaban alineados en la central, detalla el IRSN. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) estima que la capacidad máxima de almacenamiento del emplazamiento debería alcanzarse el próximo año, en el verano de 2022. La forma de deshacerse de estas aguas aún parcialmente contaminadas son la <strong>evaporación y el vertido en el océano Pacífico</strong>.</p><p>El interminable trabajo de gestión posterior al accidente en la central de Fukushima-Daiichi ha llevado al teórico y autor Sabu Kohso a calificar Fukushima de <strong>“desastre eterno”</strong>. Muestra “la tendencia irreversible de los dispositivos humanos a alienar el cuerpo planetario, a desencadenar cada vez más incidentes cuyos impactos afectan a todas las actividades vitales, mientras que, lenta e imperceptiblemente, el flujo invisible de radionúclidos sigue fundiéndose en nuestro entorno”, escribe en un libro que acaba de publicarse en francés, <em>Radiations et révolution</em> (Radiaciones y revoluciones).</p><p>En el agua, en el suelo, en los alimentos, en el aire: <strong>los radioelementos se miden constantemente y se cartografían con regularidad</strong>. Entre marzo de 2011 y octubre de 2020, la tasa de dosis ambiental en la prefectura de Fukushima se redujo globalmente a la mitad. Esta disminución se debe en gran medida a la desintegración física de los dos cesios (cesio-134 y cesio-137), explica el IRSN.</p><p>A finales de 2011, las autoridades japonesas definieron una “zona de descontaminación activa” en la que el gobierno debe llevar a cabo acciones para limpiar la radiactividad. <strong>Unos 95.000 residentes fueron evacuados tras el accidente, mientras que 65.000 personas que vivían fuera de la zona se marcharon voluntariamente</strong>. A lo largo de los años y gracias a las operaciones de descontaminación, el perímetro de las zonas de evacuación se ha reducido de 1.150 km2 (8,3% de la prefectura de Fukushima) en 2013 a 336 km2 (2,5% del territorio) en marzo de 2020.</p><p>El Gobierno ha autorizado el regreso de los residentes a las zonas en las que la dosis anual de radiactividad puede alcanzar los 20 milisieverts (mSv) –una milésima de sievert, la unidad utilizada para evaluar el efecto biológico producido por una dosis en un organismo vivo–. Sin embargo, la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) fija el límite de dosis anual en 1 mSv, excluyendo las exposiciones médicas y naturales.</p><p>Diez años después del accidente, <strong>sólo el 22% de los residentes han regresado a la zona de descontaminación</strong>. En junio de 2020, Shinzō Abe, el ex primer ministro japonés, anunció la reapertura, para su repoblación, de toda la antigua zona evacuada, “sin ninguna obligación de descontaminación, lo que generó una nueva ola de ira e incomprensión”, describe la socióloga Cécile Asanuma-Brice en otro libro recién publicado, <em>Fukushima, dix ans après. Sociologie d'un désastre</em> (<em>Fukushima, diez años después. Sociología de un desastre</em>).</p><p>Esta medida va acompañada del <strong>pago de dos millones de yenes (16.000 euros) por hogar </strong>a las familias que acepten venir a vivir a la antigua zona evacuada durante al menos cinco años, así como el <strong>pago de 1,2 millones de yenes (9.500 euros) a las de otras prefecturas</strong> que acepten venir a vivir a la prefectura de Fukushima, añade el investigador. Desde febrero de 2020, no hay restricciones a la pesca y venta de especies marinas capturadas cerca de la costa de la prefectura de Fukushima.</p><p><strong>“La industria nuclear no puede morir. Es como un zombi”</strong></p><p>Para Sabu Kohso, esta normalización de la vida en un entorno radiactivo es un signo de aceptación de una catástrofe cuyos efectos no están definidos en el tiempo ni en el espacio. Son ilimitados. “Se ha puesto en marcha un <strong>nuevo régimen de gestión de crisis que mantiene a la población como rehén</strong>. En lugar de neutralizar las emisiones de material radiactivo, lo administra”. En contraste con la violencia directa y espectacular, “los efectos de la radiactividad son graduales, invisibles, dispersos en el tiempo y el espacio, y rara vez se perciben como violentos”.</p><p>Cita el trabajo del investigador estadounidense Rob Nixon, que habla de “violencia lenta” para describir la exposición a los residuos industriales, que siempre se distribuyen de forma desigual o discriminatoria. <strong>“Después de un tsunami, por muy atroces que sean sus consecuencias,</strong> <strong>un territorio puede ser reconstruido y habitado</strong>”, analiza Sabu Kohso. “El tiempo de luto por los desaparecidos es posible. <strong>Después de una catástrofe nuclear, es mucho más difícil que la gente mantenga un vínculo con la tierra</strong>. La exposición a bajas dosis de radiación no ha terminado. Los efectos de la radiactividad no están claros”.</p><p>Sabu Kohso se encontraba en Nueva York, donde vive desde los años 90, en el momento del tsunami y del inicio del accidente de la central nuclear el 11 de marzo de 2011. Desde entonces, viaja varias veces al año a Japón para observar los efectos del desastre. Activista de los movimientos antiglobalización y antiautoritarios en la década de 2000, traductor del recientemente fallecido antropólogo David Graeber, no es especialmente militante contra la energía nuclear. En 2018, participó en un libro colectivo donde citaba sus diarios de viaje: <em>Fukushima</em> <em>et ses invisibles</em> (Fukushima y sus invisibles).</p><p>En 2020, había nueve reactores nucleares en funcionamiento en Japón, frente a los 54 que había antes del accidente de Fukushima. El año pasado produjeron su mayor cantidad de electricidad desde 2011, según el <a href="https://www.worldnuclearreport.org/IMG/pdf/wnisr2020-v2_lr.pdf" target="_blank">Informe sobre la situación de la industria nuclear mundial</a>. En 2018, el Gobierno japonés presentó un plan para aumentar la cuota de energía nuclear en la generación de electricidad hasta alrededor del 20% en 2030 –en 2019 era solo del 7,5%–. Ese mismo año, el Tribunal de Distrito de Tokio absolvió a tres ex altos ejecutivos de Tepco de los cargos de negligencia en la gestión de la central de Fukushima Daiichi. Los demandantes han recurrido.</p><p>Para Sabu Kohso, la energía nuclear genera un <strong>“capitalismo apocalíptico”</strong>. “Fukushima revela la verdadera naturaleza del régimen nuclear, cuyo crecimiento se basa en la distribución global de su red de producción. Después de la peor de las catástrofes, este régimen no sólo ha seguido produciendo como si no hubiera pasado nada: ha utilizado la catástrofe para reforzar su reinado”. Esto requiere “la fusión nuclear del capitalismo y el Estado” porque “las centrales nucleares y las armas nucleares no pueden ser fabricadas por simples empresas comerciales. Cuesta tanto y requiere tanto control sobre la sociedad que necesita al Estado. Es un enorme nodo industrial que abarca muchas actividades: extracción, transporte, gestión de residuos. Es una industria totalizadora. Una enorme máquina de opresión, explotación y expropiación. Esta producción infinita de residuos, que no se pueden reciclar, crea una actividad ilimitada”.</p><p>Así, según él, “la supervivencia del capitalismo en su crisis permanente depende, al menos en parte, del carácter perpetuo de la industria nuclear”, que “se reproduce ampliando una tarea que no puede cumplir”. El “capitalismo radiactivo prolonga su <strong>vida vampírica a través de un esquema distópico de capitalización</strong>: mientras experimenta sin cesar con una tecnología utópica más o menos capaz de lidiar con los desechos siempre acumulados, no deja de satisfacer la sed de dinero de las empresas transnacionales”.</p><p>En su libro, Sabu Kohso retoma ampliamente la historia de Japón desde 1945. <strong>¿Por qué un país devastado por las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki eligió la energía nuclear civil para producir su electricidad? </strong>“Los promotores de la energía nuclear en el Japón de la posguerra defendían una ‘nación próspera y soldados fuertes’. Compartían un deseo fanático del poder y trataban de regular la sociedad reuniendo a personas y grupos influyentes de los sectores público y privado en torno a la creencia de que el desarrollo de las infraestructuras podía fortalecer el espíritu nacional a través de la ciencia y la alta tecnología”.</p><p>¿Se aplica esta lógica en la era post Fukushima? Cita el ejemplo de la campaña <strong>Come para apoyar a Fukushima</strong>, en la que propietarios de restaurantes, supermercados y consumidores anuncian su consumo de alimentos producidos en la zona del desastre. “Nacionalistas anunciaron sake y pescado de Fukushima. Empezaron a utilizar restos radiactivos en materiales como el cemento para construir puentes. Es una forma de nacionalizar los residuos”. Por todo ello, en su opinión, <strong>la energía nuclear hace inmortal al capitalismo</strong>: “La industria nuclear no puede morir. Es un poco como un zombi”. <strong>A finales de 2019, estaba previsto que la llama olímpica de los Juegos Olímpicos de Tokio saliera de Fukushima</strong>.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_49757"></span></p><p>nbsp;</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Mar 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jade Lindgaard (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La amenaza nuclear persiste en Fukushima diez años después de la catástrofe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Japón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Detectado material radiactivo procedente de Fukushima cerca de Alaska]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/detectado-material-radiactivo-procedente-fukushima-cerca-alaska_1_1168807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/15a0bc34-0f12-4d07-b32e-c43a9d14ecec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Detectado material radiactivo procedente de Fukushima cerca de Alaska"></p><p>Un grupo de científicos ha informado este miércoles de que <strong>se han detectado materiales radiactivos</strong> provenientes del desastre de la central nuclear japonesa de <strong>Fukushima</strong> en aguas del estrecho de Bering, cerca de Alaska (Estados Unidos).</p><p>Los análisis de las aguas frente a la isla de St. Lawrence revelan <strong>un alto nivel del isótopo radiactivo cesio-137</strong>, que está relacionado con la central de Fukushima, que sufrió un accidente nuclear a raíz del terremoto y tsunami registrados en 2011 en la zona.</p><p>No obstante, el asesor marino <strong>Gay Sheffield</strong> ha asegurado que el nivel detectado <strong>no supone un peligro para la salud de aquellas personas que viven en la zona</strong> y que subsisten gracias los alimentos obtenidos del mar. El accidente nuclear de Fukushima <strong>no provocó víctimas mortales de forma directa</strong>, aunque sí afectó a la vida de decenas de miles de personas que se vieron obligadas a abandonar sus casas y pasaron a vivir en situación precaria en Japón. Además, la radiactividad dejó un rastro de contaminación que ha ido remitiendo con el paso del tiempo. El número de evacuados por causa del terremoto y el tsunami <strong>superó los 420.000</strong> en 2011, el año del accidente. A principios de 2015 esta cifra se ha reducido a menos de 240.000.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[763c8468-a0de-47fa-9c0b-ccfb5543d2af]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Mar 2019 07:56:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Detectado material radiactivo procedente de Fukushima cerca de Alaska]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Estados Unidos,Japón,Residuos nucleares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las lecciones de la catástrofe de Fukushima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/lecciones-catastrofe-fukushima_1_1156390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5e7797d1-3479-4cf0-8a77-e3334dfa1e35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las lecciones de la catástrofe de Fukushima"></p><p>Venta de reactores EPR en India; apoyo a la central que promueve Gran Bretaña en Hinkley Point; torpedeo al objetivo de reducir al 50% la electricidad producida con energía nuclear: <strong>el apoyo del Estado francés al átomo es mayor que nunca</strong>. En este peculiar contexto, dos voces llegadas de Japón vienen a alterar el aparente consenso oficial. La primera de ellas es la de un dirigente político de primer nivel que se opone a la energía nuclear a raíz de la catástrofe ocurrida en Fukushima; se trata de <strong>Naoto Kan</strong>, primer ministro en funciones en el momento en que un terremoto y un tsunami arrasaron el país y desencadenaron una de las peores crisis nucleares de la Historia en la central de Fukushima Daichii, en marzo de 2011. En la actualidad, como diputado en la Dieta por el Partido Democrático de Japón (PDJ), apoya una proposición de ley favorable a la salida de lo nuclear, mientras el actual jefe de Gobierno, <strong>Shinzo Abe, quiere reactivar los reactores paralizados</strong>.</p><p>Coincidiendo con el séptimo aniversario de la catástrofe de Fukushima, Naoto Kanviaja a Francia para alertar de los <strong>peligros de la energía atómica</strong>. “Lo que quiero decirle a los franceses es que los riesgos son enormes”, explica a <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre. “Si se produce un accidente en una central nuclear, existe el riesgo de que un tercio del territorio –o quizás la mitad– quede inutilizada, inhabitable durante décadas. Creo que los ciudadanos tienen que ser conscientes de eso, Francia debe salir de lo nuclear, consumir menos electricidad y, sobre todo, <strong>confiar en las energías renovables</strong>. Hay que ser conscientes del riesgo, que es enorme”.</p><p>Durante casi una semana, Kan ha multiplicado las intervenciones públicas: un discurso ante militantes de Francia Insumisa –que organiza una consulta ciudadana sobre la cuestión–, alocuciones en la Asamblea Nacional y en el Parlamento Europeo, visita al EPR de Flamanville y a La Hague [Noroeste de Francia], donde se almacenan los desechos radioactivos franceses. Su visita despierta el interés de los medios de comunicación, algunos de los cuales lo describen como una <em>estrella del rock </em>de lo antinuclear.</p><p>La segunda voz es bastante más discreta y queda recogida en un libro con un título sobrio: <em>Un récit de</em> <em>Fukushima [Un relato de Fukushima]</em>. Se trata de una obra póstuma, la de Masao Yoshida,  director de la central Fukushima Daiichi en el momento de la catástrofe. Murió en julio de 2013, víctima de cáncer de esófago. Dos investigadores franceses, Franck Guarnieri y Sébastien Travadel, se han encargado de la edición, por primera vez en francés, de amplios extractos de su comparecencia ante la <strong>comisión de investigación</strong> abierta por Naoto Kan.</p><p>Al escuchar a uno y a otro hoy, <strong>se enfrentan dos visiones a la responsabilidad frente a la catástrofe</strong>. Naoto Kan, físico de formación, preguntado durante casi una hora sobre las decisiones que tomó durante y después de la catástrofe de 2011, pone de manifiesto en varias ocasiones su incapacidad para evaluar solo la gravedad de la situación. ¿Por qué su Gobierno autorizó un umbral de exposición de la población de 20 milisievert  (mSv), considerado peligroso por algunos expertos en radioprotección, permitiendo el regreso a sus casas de los <strong>refugiados de Fukushima</strong>? “Ojo, no fui yo quien decidió que ese umbral de 20 mSv fuera el bueno. No es algo que los políticos pueden decidir de buenas a primeras. <strong>Son los expertos los que lo decidieron</strong>. Se trata de compromisos de negociaciones entre expertos médicos y nucleares. Se estableció en <em>20 </em>mSv, un nivel que pareció más o menos aceptable para todas las partes. Personalmente, no tengo opinión ninguna al respecto”.</p><p>En ese sentido, rememora otra anécdota posterior, espeluznante: “Del Ministerio de Economía y de Industria dependía la Agencia de Seguridad Nuclear [rebautizada después como Autoridad Reguladora de lo Nuclear] e integrada por expertos. En caso de crisis, se pone en marcha un dispositivo, con una comisión de seguridad nuclear, bajo responsabilidad directa del primer ministro y asistido por miembros de la agencia. En el momento en que sobrevino el accidente, el responsable de esta agencia del Miti vino a verme, le formulé tres preguntas: ¿cuál es la situación actual?, ¿cómo va a evolucionar?, ¿qué medidas podemos tomar para remediar esta situación? Pero las respuestas que me dio eran tan confusas y poco comprensibles que me dije: ‘qué quiere decir eso; o soy yo que no lo entiendo o él no es competente y no me da las explicaciones necesarias’. De modo que le pregunté: ¿Por qué no entiendo las explicaciones? Se vio obligado a decirme que no conocía nada de energía nuclear y que era titulado por la Universidad de Tokio en Ciencias Económicas. Es normal que el Ministerio de Economía nombre a un economistas para ocuparse de la industria nuclear, pero resultaba muy embarazoso que dirigiese una agencia en principio formado por <strong>expertos que tenían que ayudarme a tomar decisiones</strong>. Esto demuestra que todo el organigrama del Gobierno japonés se basaba en la suposición de que no habría accidentes importantes en la industria nuclear. Nunca habían pensado en la posibilidad de un accidente importante. Es normal que un ministro no esté al corriente, pero que el responsable de seguridad, encargado de dictar las reglas, no lo esté, supone un grave problema”.</p><p>Meses después, una comisión parlamentaria iniciaba una investigación relativa a la conducta de las autoridades durante la catástrofe. “En ese momento entendimos, y así consta en el informe de la comisión, que en lugar de servir de apoyo a los políticos que, por definición, no conocen bien lo nuclear, la Agencia de Seguridad Nuclear había sido la correa de transmisión de los operadores”, prosigue Naoto Kan.</p><p><strong>“Todo el mundo huyó y nadie vino”</strong></p><p>Frente a la complejidad técnica del funcionamiento de los reactores y ante la dificultad de comprender qué decisión tomar, Naoto Kan confiesa su impotencia: “Durante todo este periodo, lo que puedo decir de mi experiencia es que nunca recibí en tiempo real las informaciones que yo quería tener. No es culpa de los expertos, es falta de tiempo” Dimitió como primer ministro a finales de agosto de 2011, <strong>criticado por su gestión de la catástrofe de Fukushima</strong>, que la oposición calificó de calamitosa.</p><p>Corrió un rumor, según el cual había prohibido informar sobre la fusión de los corazones de tres reactores de la central de Fukushima, el accidente más grave para una central, con el fin de no asustar a la población. “Sin embargo, yo no supe cuándo se produjo la fusión”, dice hoy. “Hace dos meses supimos que fue el presidente de Tepco [operador de la central] quien prohibió la utilización de esa palabra. Lo reconoció hace tres meses”.</p><p>¿El jefe del Gobierno <strong>no pudo estar correctamente informado </strong>de cuanto sucedía en la central accidentada? “Los que lo saben todo son los de Tepco”, responde. “Sólo pude saber las cosas por ellos, según su buen entender. Conocen todos los datos de la central. No tengo manera ninguna de tener información por mí mismo”. A día de hoy, los testimonios ofrecidos por el presidente y el director general de Tepco ante la comisión de investigación gubernamental son confidenciales, por petición expresa de los interesados. “Así que, de momento, todavía hay informaciones secretas”, explica Naoto Kan. “Testifiqué y todo se publicó. El resto de participantes dieron su consentimiento pero los dos principales dirigentes de Tepco, no. Por supuesto, supone un gran problema”. Por el contrario, en un relato conmocionador de precisión ofrecido ante la comisión de investigación parlamentaria, Masao Yoshida, el exdirector de la central de Fukushima, denuncia la irresponsabilidad de los políticos: “El tsunami de marzo causó 23.000 víctimas. ¿Quién las mató? Las mató un seísmo de magnitud 9. Blandimos nuestra responsabilidad, pero ¿por qué no se habían tomado las medidas necesarias para evitar la muerte de estas persona? En lugar de plantearse estas cuestiones, la discusión da un salto y se concentra en el único punto de la responsabilidad de Tepco. No lo encuentro normal. Si se trata de medidas fundamentales para proteger la vida y los bienes de los japoneses, hará falta que la célula de gestión de crisis del primer ministro tome las medidas que se imponen con las autoridades locales. Pero el Estado no hace nada. Se conforma con cuestionar la organización de las centrales nucleares […] Por supuesto, proteger una central nuclear es importante, pero si no tenemos plan de conjunto, no se puede hablar de verdaderas medidas de protección. Creo que el Estado tiene una visión sesgada de los seísmos y los tsunamis”.</p><p><strong>¿Qué enseñanzas podemos sacar del relato? </strong>El miedo a tener que tomar decisiones frente a una catástrofe en curso, sin tener, tampoco él, los elementos necesarios para la toma de decisiones. 41 minutos después del comienzo del seísmo, las primeras olas del tsunami alcanzan Fukushima Daiichi. Miden alrededor de ocho metros de alto. Diez minutos después, rompen olas de más de 15 metros de altura. Hasta entonces, la NHK, la tele japonesa, sólo hablaba de olas de cinco metros. <strong>La central fue concebida para resistir a un tsunami de 6,10 metros de altura</strong>.</p><p>La pérdida de los circuitos eléctricos hizo muy difícil el enfriamiento de los reactores e impidió el seguimiento de lo que suced. Los ingenieros tienen que trabajar a oscuras, a veces literalmente: no hay luz en la sala de mandos y los pilotos no ven su instrumental. Encerrados en el edificio antiseísmos, sin imágenes del exterior, el director y sus colaboradores no comprenden que el tsunami había pasado hasta que ven que la alimentación de la corriente eléctrica ha cesado y los generadores de vapor dejan de funcionar.</p><p>“Estábamos tan desolados que nos quedamos callados […], haciendo estas tareas administrativas, emocionalmente estábamos agotados”. En esta situación extrema, los procedimientos y manuales de gestión de crisis pasan a ser inútiles. El “imaginario colectivo” de los operadores de la central quedó “barrido”, analizan Franck Guarnieri y Sébastien Travadel.  Experimentan el hundimiento de su marco institucional, explican los dos investigadores. No hay procedimiento ninguno que prevea lo que sucede, las autoridades políticas no saben qué hacer, el director de la central permaneció casi apartado del mundo. “La central se ha liberado de los hombres”, escriben. “Ya no se trata de explotarla, de controlarla, de mantenerla, sino de combatirla. Un combate a muerte”.</p><p>En un estado de conmoción emocional se deben tomar decisiones ultratécnicas, complejas y peligrosas. <strong>El director decide inyectar agua marina en los reactores</strong> para impedir que se embalen. Masao Yoshida explica: “Nunca había oído hablar de ello porque en ninguna parte del mundo se había hecho antes”. Pero la situación se complica terriblemente y, poco después, son tres los reactores que los equipos deben gestionar al mismo tiempo. “Le aseguro, nunca nadie ha tenido que hacer frente a tres unidades nucleares a la vez y, para ser franco, creo que no sucederá probablemente nunca. Ni siquiera puedo imaginarlo”.</p><p>El 13 de marzo, tres días después del accidente, explota el reactor 3: “Al principio, inmediatamente después de la explosión, cuando llegaron los primeros informes y supe que había una cuarentena de desaparecidos, realmente tuve la intención de suicidarme. Si era verdad, si había 40 muertos, estaba decidido a hacerme el <em>harakiri</em>”. Pero finalmente nadie del equipo perdió la vida y todo el personal prosiguió con su trabajo. Poco más tarde, se manda a casa al personal de las subcontratas. Permanecen sólo el director y medio centenar de personas –frente a las alrededor de 5.000 de antes del accidente–.</p><p>Resulta todavía más instructivo escuchar estas dos voces hoy en paralelo por cuanto Naoto Kan y Masao Yoshida se enfrentaron en el momento del accidente. Y lo hicieron indirectamente. Cuando el director de la central decide inyectar el agua marina para enfriar los reactores, el vicepresidente de Tepco, desde la oficina del primer ministros, le pide que se detenga. El ingeniero cuenta cómo desobedeció las órdenes con buen criterio y mintió a sus superiores.</p><p>El segundo día del accidente, Naoto Kan se desplazó a la central; la visita duró apenas dura una hora. Su encuentro con el responsable de las instalaciones parece trágicamente inútil. “Inmediatamente, me pidió en un tono bastante grave por la situación”, recuerda Yoshida. El ambiente era tal que resultaba difícil hablar. Dije que la situación era difícil sobre el terreno, pero soy consciente de que nunca he explicado suficientemente en qué sentido. De hecho, no podemos hablar con libertad. El primer ministro hacía preguntas sorprendentes, a las que simplemente se trata de responder”. ¿Qué tipo de preguntas? Por ejemplo, cómo un simple tsunami podía paralizar una central nuclear.</p><p>Durante su visita, Naoto Kan sólo ve una sala de reuniones del edificio antiseísmos. No entra en la célula de crisis. En lo peor de la crisis, en una</p><p>videoconferencia,  Naoto Kan le pedirá más tarde a los operadores que “sacrifiquen” sus vidas. En el interior de la central, la soledad de los equipos es inescrutable. Yoshida reclama a las autoridades locales que los bomberos les lleven agua. Pero “todo el mundo había huido y nadie vino”.</p><p>Con el paso de las horas, las relaciones se tensan entre el interior de la central y las autoridades exteriores. Los dos investigadores encargados de la edición del testimonio de Yoshida proponen una atrevida interpretación de este conflicto: “Quizás el despertar de estos conflictos, y su modo de resolución, permitió al colectivo que permanecía en la central recuperar el control de las instalaciones”.</p><p>Las múltiples y legítimas críticas contra Tepco han dejado en la sombra el valor y los sufrimientos de los operadores, que permanecieron hasta el final al mando de la central. Naoto Kan es hoy el heredero paradójico de ellos. Su relato converge con el del ingeniero fallecido en un punto esencial: la impotencia humana y la desesperación frente a una catástrofe nuclear.</p><p>“Diez días después del accidente, le pedí al presidente de la comisión de seguridad nuclear que hiciese una simulacro, poniéndose en el peor de los casos: ¿qué podría pasar?, recuerda hoy”. Necesitó una semana. En caso de que la central quedase realmente fuera de control, habría hecho falta evacuar una zona de hasta 250 km de la central. Tokio incluido. 50 millones de habitantes tendría que dejar sus casas y no podrían volver durante varias décadas. Y cuando vi que una simple central representaba un riesgo tan importante, ese día, cambié completamente de opinión. No se puede considerar una industria con riesgos tan enormes. 50 millones de habitantes, el 40% de la población japonesa. El centro del país quedaría completamente inutilizable. Peor que cuando Japón perdió la guerra. Ese día, cuando comprendí que el riesgo existía, cambié para siempre”. Los hechos y gestos de Naoto Kan son criticables. El balance de su ejercicio del poder debe tomarse con distancia. Pero su advertencia posee la simplicidad formal del que ha superado un desastre. Las palabras de su testimonio tienen mucho sentido. Comprometen la responsabilidad de los y las que los escuchan, empezando, por el Gobierno y el jefe del Estado francés.</p><p>  La entrevista con Naoto Kan se realizó en japonés, en París, el lunes 12 de marzo a primera hora de la tarde, en un hotel de la capital francesa.  Nuestro agradecimiento a la intérprete Catherine Cadou, quien hizo posible que la entrevista se desarrollase en las mejores condiciones. Gracias también a Kolin Kobayashi, que organizó la cita.</p><p>En los cines de Francia puede verse estos días una versión resumida del documental <em>Le Couvercle du soleil</em>, sobre la catástrofe de Fukushima.</p><p>El testimonio de Masao Yoshida puede leerse, en francés (Franck Guarnieri et Sébastien Travadel, <em>Un récit de Fukushima. le directeur parle</em>, PUF, 203 paginas, 16 euros).</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_50366"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jade Lindgaard (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las lecciones de la catástrofe de Fukushima]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Energía nuclear,Japón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un tribunal declara responsable al Estado japonés de la crisis nuclear en Fukushima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/tribunal-declara-responsable-japones-crisis-nuclear-fukushima_1_1138131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5e7797d1-3479-4cf0-8a77-e3334dfa1e35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un tribunal declara responsable al Estado japonés de la crisis nuclear en Fukushima"></p><p>Un tribunal de Japón ha fallado este viernes que<strong> tanto el Estado como la Compañía Eléctrica de Tokio</strong> (Tepco) son responsables por negligencia de la <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/accidente_fukushima.html" target="_blank">crisis en la central nuclear de Fukushima-1 </a>tras el terremoto y posterior tsunami de 2011, informa Europa Press.</p><p>El fallo es el<strong> primero en reconocer la responsabilidad del Estado en las demandas</strong> por daños presentadas por los<a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/03/10/greenpeace_denuncia_que_japon_presiona_los_afectados_por_accidente_fukushima_para_que_vuelvan_zona_contaminada_62358_1022.html" target="_blank"> afectados por las evacuaciones en los alrededores</a> de la central, según ha informado la agencia japonesa de noticias Kiodo.</p><p>Tepco, que ha sido criticada por <strong>ignorar la amenaza que suponía un posible desastre natural</strong> para la central, ha afirmado que<strong> revisará el fallo judicial antes de emitir una respuesta</strong>, tal y como ha recogido la agencia británica de noticias Reuters.</p><p>Los problemas en Fukushima-1 se deben<a href="http://elpais.com/diario/2011/03/12/internacional/1299884401_850215.html" target="_blank"> al terremoto y el tsunami </a>que el 11 de marzo de 2011 arrasaron la costa de la prefectura japonesa, dando lugar al<strong> peor accidente nuclear de la historia</strong>, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.</p><p>Fukushima-1 <strong>estaba preparada para un terremoto</strong>, ya que Japón se asienta sobre una falla,<strong> pero no para un tsunami</strong>, por lo que el azote del mar provocó <strong>varias explosiones de hidrógeno</strong> que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 07:15:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Greenpeace denuncia que Japón presiona a los afectados por el accidente de Fukushima para que vuelvan a zona contaminada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/greenpeace-denuncia-japon-presiona-afectados-accidente-fukushima-vuelvan-zona-contaminada_1_1137812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8dfb069-4a6c-4c14-a840-10734254f994_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Greenpeace denuncia que Japón presiona a los afectados por el accidente de Fukushima para que vuelvan a zona contaminada"></p><p><a href="http://www.greenpeace.org/espana/es/" target="_blank">Greenpeace</a> denunció, en la víspera del sexto aniversario de terremoto y posterior tsunami que aniquiló la <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/accidente_fukushima.html" target="_blank">central nuclear de Fukushima Daiichi</a>, que Japón está <strong>presionando a la población afectada </strong>por el accidente para que vuelva a las zonas que aún están contaminadas y, entre otras medidas<strong> retirará las ayudas económicas a las víctimas</strong> pese a que la situación, según la ONG está aún "fuera de control", informa Europa Press.</p><p>Además, la ONG denuncia<strong> violaciones a los derechos humanos </strong>a los supervivientes de Fukushima y este sábado entregará una carta detallando esta cuestión a las Embajadas de Japón en Helsinki, París, Bruselas, San Petesburgo, Viena, Berna y Berlín.</p><p>La ONG advierte de que cuando aún se sienten los efectos del accidente nuclear "de manera significativa", algunas de las áreas más contaminadas dentro de la zona de exclusión, conocidas como zona 1 y 2, se están <strong>preparando para el reasentamiento de la población</strong> a pesar de que la radiación sigue siendo muy superior a lo aconsejable.</p><p>Los niveles en los bosques cercanos son comparables a los de la zona de exclusión de 30 kilómetros de<strong> Chernóbil</strong>, que más de 30 años después del accidente, quedó formalmente<strong> declarada como inhabitable</strong>.</p><p>En este aniversario, el director de Greenpeace Japón, Yuko Yoneda, recuerda a las víctimas y denuncia que esta medida es "un intento" del Gobierno del primer ministro japonés, Shinzo Abe, por <strong>ayudar a la industria nulcear</strong> y dar "una sensación falsa de normalidad", pese a que los muestreos de la ONG dicen "lo contrario".</p><p>Desde España, la portavoz de la campaña nuclear de Greenpeace, <a href="https://twitter.com/raquelmonton?lang=es" target="_blank">Raquel Montón</a>, manifestó que estaría "encantada" de volver a Fukushima e invitar al ministro de Energía "que apuesta por las viejas nucleares en España, para<strong> mostrarle lo que está pasando allí"</strong>.</p><p>"La gente está atrapada. Ni la planificación de emergencias ni la seguridad nuclear se tuvieron en cuenta en su día y ahora, debido a las políticas de reasentamiento para lavar la cara a la industria nuclear, se da una nueva vuelta de tuerca <strong>en vez de defender los derechos humanos</strong> de las víctimas, especialmente las mujeres y la infancia", reprobó.</p><p>Las declaraciones se producen tras un reciente estudio realizado por un equipo de investigación que recogió muestras en Iitate, a unos 30 kilómetros de la central accidentada y encontró dosis de radiación que están "<strong>muy por encima de los objetivos de descontaminación del Gobierno japonés</strong>, con niveles de exposición anual de por vida que representan un riesgo para los ciudadanos que vuelvan.</p><p>De hecho, la ONG internacional asegura que en algunos hogares de Iitate, las dosis de radiación equivalen a <strong>una radiografía de tórax cada semana</strong>.</p><p>Sin embargo, advierte de que el Gobierno de Japón confirmó en febrero que todavía no se ha realizado<strong> ninguna evaluación de los riesgos de exposición de por vida </strong>para los ciudadanos si tuvieran que volver a esta localidad.</p><p>En la actualidad, de los 54 reactores nucleares que existían en Japón antes del 11 de marzo de 2011, la mayoría <strong>siguen inactivos</strong> seis años después de la catástrofe, ya que en la actualidad operan tres de ellos.</p><p>En este contexto, Greenpeace pide a al Gobierno de España "que coquetea con reabrir" la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y ampliar la vida del parque nuclear "envejecido" que deje de apostar por esta tecnología y<strong> avance "con urgencia" las energías renovables</strong>.</p><p>Respecto a Japón, exige al Gobierno nipón que proporcione apoyo financiero completo a la población superviviente y ofrezca<strong> información "transparente" sobre los riesgos</strong>, para que nadie tenga que regresar por razones económicas o bajo engaño por una falsa sensación de seguridad.</p><p>Finalmente, insiste en que se debe actuar para reducir la exposición a la radiación al mínimo absoluto para proteger la salud pública y permitir a la población que <strong>decida si quiere volver sin coacciones</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Mar 2017 17:28:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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    <item>
      <title><![CDATA[La central de Fukushima registra niveles de radiación récord en uno de sus reactores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/central-fukushima-registra-niveles-radiacion-record-reactores_1_1136035.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/03c58d6c-0c3d-453c-a798-6d8866691107_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La central de Fukushima registra niveles de radiación récord en uno de sus reactores"></p><p>La Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) ha asegurado <strong>haber detectado este jueves unos niveles de radiación récord</strong> en el reactor número dos de la<strong> central nuclear de Fukushima Daiichi</strong>, <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/accidente_fukushima.html" target="_blank">afectada por el terremoto y posterior tsunami</a> de 2011, recoge Europa Press.</p><p>La compañía ha indicado que los niveles han alcanzado los 530 sieverts por hora, lo que podría suponer <strong>la muerte de una persona tras una corta exposición</strong>, según informó la agencia japonesa de noticias Kiodo.</p><p>Asimismo, ha anunciado la localización de <strong>un agujero de un metro cuadrado en la cubierta metálica</strong> ubicada debajo del recipiente de presión del reactor, apuntando que probablemente fue causado por <strong>combustible nuclear fundido.</strong></p><p>TEPCO dijo el lunes haber localizado lo que parecía ser<strong> combustible nuclear bajo el reactor número dos de la central</strong> durante una inspección con una cámara, si bien no pudo entonces confirmar de qué se trataba.</p><p>Los problemas en Fukushima-1 se deben al<a href="http://elpais.com/diario/2011/03/12/internacional/1299884401_850215.html" target="_blank"> terremoto y el tsunami </a>que el 11 de marzo de 2011 arrasaron la costa de la prefectura japonesa, dando lugar al <strong>peor accidente nuclear de la historia</strong>, junto al de la <a href="http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/04/28/30_anos_chernobil_una_lectura_obligada_49032_1023.html" target="_blank">central de Chernóbil</a>, en Ucrania.</p><p>Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que <strong>el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno </strong>que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 07:37:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La central de Fukushima registra niveles de radiación récord en uno de sus reactores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Catástrofes,Centrales nucleares,Energía nuclear,Japón,Desastres naturales]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ecologistas en Acción lamenta que España no haya aprendido cinco años después de lo ocurrido en Fukushima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/ecologistas-accion-lamenta-espana-no-haya-aprendido-cinco-anos-despues-ocurrido-fukushima_1_1123716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a9d87a79-bad8-491f-abab-bf864ff1a53e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ecologistas en Acción lamenta que España no haya aprendido cinco años después de lo ocurrido en Fukushima"></p><p>Ecologistas en Acción quiere aprovechar el quinto aniversario del <a href="http://cadenaser.com/ser/2011/03/16/internacional/1300239923_850215.html" target="_blank">accidente de Fukushima</a> para recordar que en España <strong>"no hemos aprendido" </strong>y todavía "se está planteando la reapertura de la central nuclear de Garoña". Una instalación que, según apunta la organización verde, es "idéntica al reactor número uno de Fukushima" y que, casualmente, "comenzó a funcionar en el mismo año, 1971".</p><p>Advierten, a cinco años vista, de que <strong>lo "más probable" es que la zona cero de Fukushima "sea como la de Chernóbil"</strong>, ya que, "la<a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/03/11/cuatro_anos_despues_fukushima_descontaminacion_continua_29594_1022.html" target="_blank"> descontaminación que está realizando el Gobierno japonés</a> resulta insuficiente". Además, advierten de que "se ha renunciado a descontaminar las zonas boscosas en las que se han encontrado puntos calientes actividad mayor al límite radiactivo".</p><p>Sobre <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/02/10/fractura_csn_cuenta_posible_reapertura_garona_44625_1012.html" target="_blank">una posible reapertura de Garoña</a>, el portavoz de <a href="http://www.infolibre.es/tags/organizaciones/ecologistas_accion.html" target="_blank">Ecologistas en Acción</a>, Francisco Castejón, apunta que "los plantes de emergencia nucleares no se han reformulado todavía para <strong>tener en cuenta las lecciones de aquel accidente</strong> y las llamadas pruebas de estrés no han sido suficiente rigurosas".</p><p>A juicio de la organización ecologista, el <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/accidente_fukushima.html" target="_blank">accidente de Fukushima</a> "introduce una nueva variable en las consideraciones sobre seguridad nuclear: se produce por un suceso externo a la central". Y aunque para ellos es "evidente" que no se puede prever todos los incidentes externos ni la seguridad al 100%, creen que "dada la incertidumbre y el riesgo", creen que <strong>lo más "sensato" es proceder al cierre escalonado de las centrales nucleares</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Mar 2016 12:29:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ecologistas en Acción lamenta que España no haya aprendido cinco años después de lo ocurrido en Fukushima]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Centrales nucleares,Japón,España,Ecologistas en Acción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Imputados tres antiguos ejecutivos de Tepco por el desastre en la central nuclear de Fukushima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/imputados-tres-antiguos-ejecutivos-tepco-desastre-central-nuclear-fukushima_1_1123337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9847b8bb-81e7-4e0c-9c81-7b36e1647fdb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Imputados tres antiguos ejecutivos de Tepco por el desastre en la central nuclear de Fukushima"></p><p>Las autoridades de Japón han imputado este lunes <strong>a tres antiguos ejecutivos de la Compañía Eléctrica de Tokio (Tepco) </strong>por no tomar medidas adecuadas <strong>para evitar el desastre </strong><a href="http://internacional.elpais.com/especiales/2012/accidente_nuclear_fukushima/" target="_blank">desastre </a><a href="http://internacional.elpais.com/especiales/2012/accidente_nuclear_fukushima/" target="_blank">en la central nuclear de Fukushima,</a> afectada por un terremoto y posterior tsunami en 2011.</p><p>Los imputados, que han sido acusados de <strong>negligencia profesional causante de muertes y heridas, </strong>son Tsunehisa Katsumata, quien era el presidente de Tepco en el momento del suceso; Sakae Muto e Ichiro Takekuro, quienes fueron vicepresidentes de la firma, según ha informado la agencia japonesa de noticias Kiodo.</p><p>El accidente nuclear de Fukushima,<strong> el peor desde el de Chernóbil, </strong><a href="http://elpais.com/elpais/2013/01/21/eps/1358780894_916377.html" target="_blank">Chernóbil,</a>no provocó víctimas mortales de forma directa, aunque sí afectó a la vida de decenas de miles de personas que se vieron obligadas a abandonar sus casas y pasaron a vivir en situación precaria.</p><p>Además, la radiactividad dejó un <strong>rastro de contaminación que ha ido remitiendo </strong>con el paso del tiempo, si bien a finales de 2015 se detectó contaminación derivada del desastre<a href="http://www.abc.es/sociedad/20150408/abci-fukushima-canada-201504072230.html" target="_blank"> en las costas de América del Norte, </a>según ha informado Europa Press.</p><p>El número de evacuados por causa del terremoto y el tsunami<strong> superó los 420.000 en 2011, </strong>el año del accidente. A principios de 2015 esta cifra se había reducido a menos de 240.000. Durante estos cuatro años se han reconstruido más de 120.000 viviendas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Feb 2016 07:27:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Imputados tres antiguos ejecutivos de Tepco por el desastre en la central nuclear de Fukushima]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Centrales nucleares,Energía nuclear]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aumenta la radiación detectada en las costas de América del Norte tras el desastre de Fukushima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/aumenta-radiacion-detectada-costas-america-norte-desastre-fukushima_1_1120196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9f3c0cfe-8e92-4ff2-8afb-6ae3419a29c1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aumenta la radiación detectada en las costas de América del Norte tras el desastre de Fukushima"></p><p>La radiación del <a href="http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2015/07/19/fukushima_cuatro_anos_despues_los_refugiados_son_obligados_volver_zona_contaminada_35622_1044.html" target="_blank">desastre nuclear </a>registrado en 2011 en la central japonesa de Fukushima ha llegado a las costas de América del Norte y<strong> la</strong><strong> contaminación está aumentando </strong>en zonas previamente identificadas, si bien los niveles registrados siguen sin suponer una amenaza para la vida humana, informó Europa Press.</p><p>Las pruebas realizadas a cientos de muestras de agua en el océano Pacífico han confirmado que la central de Fukushima <strong>sigue filtrando isótopos radiactivos</strong> cuatro años después del incidente, tal y como ha asegurado Ken Buesseler, un radioquímico marino de la Institución Oceanográfica Woods Hole.</p><p>Trazas de cesio-134 han sido detectadas a <strong>varios cientos de kilómetros de las costas </strong>de los estados estadounidenses de Oregón, Washington y California, así como de las de la isla canadiense de Vancouver.</p><p>Otro isótopo, el cesio-137, un legado radiactivo de las<strong> pruebas nucleares </strong>llevadas a cabo entre las décadas de los cincuenta y los setenta, ha sido igualmente detectado en prácticamente la totalidad de las muestras tomadas por la institución.</p><p>"A pesar de que los niveles de contaminación en nuestras costas siguen estando muy por debajo de<strong> los límites de seguridad</strong> declarados por el Gobierno, el cambio en los valores apunta que se debe hacer más para vigilar los niveles de contaminación en el Pacífico", ha subrayado Buesseler.</p><p>En 2014, Woods Hole informó de la existencia de radiación a unos 160 kilómetros de las costas de California, y en abril de 2015 se detectó radiación en las costas de Canadá. Los últimos datos confirman que<strong> esta radiación no está aislada</strong>, sino que se extiende unos 1.600 kilómetros.</p><p>El accidente nuclear de Fukushima no provocó víctimas mortales de forma directa, aunque sí afectó a la vida de<strong> decenas de miles de personas</strong> que se vieron obligadas a abandonar sus casas y pasaron a vivir en situación precaria. Además, la radiactividad dejó un rastro de contaminación que ha ido remitiendo con el paso del tiempo.</p><p>El número de <strong>evacuados</strong> por causa del terremoto y el tsunami superó los 420.000 en 2011, el año del accidente. A principios de 2015 esta cifra se ha reducido a menos de 240.000. Durante estos cuatro años se han reconstruido más de 120.000 viviendas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Dec 2015 07:50:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Centrales nucleares,Energía nuclear,Residuos nucleares]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Japón reinicia el primer reactor nuclear desde la catástrofe de Fukushima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/japon-reinicia-primer-reactor-nuclear-catastrofe-fukushima_1_1116157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d683d554-a607-4772-b7b9-28613c161b93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Japón reinicia el primer reactor nuclear desde la catástrofe de Fukushima"></p><p>Japón reactivó este martes un reactor nuclear por primera vez en casi dos años, pese a que aún hay una gran oposición en el país nipón, así como una gran preocupación, a raíz de la<strong> catástrofe en el complejo de Fukushima</strong>, causado por el fuerte terremoto y posterior tsunami de marzo de 2011, informó Europa Press.</p><p>De esta forma, el reactor 1 del complejo de Sendai –operado por la empresa Kyushu Electric Power Co.–, ubicado en la prefectura de Kyushu (sur), se ha convertido en la <strong>primera unidad en ser reactivada </strong>bajo un conjunto de normas más estrictas impuestas después del colapso de tres reactores de la central de Fukushima.</p><p>La compañía que explota la central tiene previsto comenzar a <strong>generar y suministrar electricidad en tres días</strong>. Por otra parte, la reanudación de los reactores de la planta de Sendai 2 se produciría probablemente en octubre, tal y como informa la agencia de noticias japonesa Kyodo News.</p><p>El reinicio de estas operaciones supone un <strong>gran impulso para los objetivos nucleares </strong>de primer ministro japonés, <strong>Shinzo Abe</strong>, quien sostiene que la energía atómica es necesaria para reducir los precios de la electricidad y apuntalar la economía. La medida, sin embargo, puede dañar aún más su nivel de aprobación, que ha caído recientemente debido a unos controvertidos proyectos de ley de seguridad.</p><p>El alcalde de la localidad japonesa de Kagoshima, Yuichiro Ito, donde se ubica la planta nuclear de Sendai, así como el gobernador de la prefectura, se han mostrado en varias ocasione<strong>s a favor de la reapertura de la central</strong>, pero los residentes siguen preocupados por los planes de evacuación.</p><p>Tras este importante paso, el Gobierno busca acelerar<strong> la reactivación de otros 42 reactores</strong> que permanecen inactivos. Todos los reactores japoneses fueron desactivados de forma gradual –con el último finalizando sus trabajos en 2013– tras el accidente en la central de Fukushima-1 a consecuencia del terremoto y posterior tsunami de 2011. Dicho accidente fue <strong>el peor desastre nuclear desde el de Chérnobil</strong>, en 1986.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2015 08:48:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Centrales nucleares,Energía nuclear,Japón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fukushima cuatro años después: los refugiados son obligados a volver a la zona contaminada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/fukushima-cuatro-anos-despues-refugiados-son-obligados-volver-zona-contaminada_1_1115527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9f3c0cfe-8e92-4ff2-8afb-6ae3419a29c1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fukushima cuatro años después: los refugiados son obligados a volver a la zona contaminada"></p><p>Los 120.000 desplazados nucleares de Fukushima encaran presiones gubernamentales crecientes para <strong>volver a vivir en las zonas fuertemente contaminadas</strong>. Aunque la central asolada continúa vertiendo radioactividad, el Gobierno japonés, férreo defensor de la energía nuclear, quiere dar la impresión de una vuelta a la normalidad.</p><p>“Mi casa es inhabitable. Es muy radiactiva”. Sentado de piernas cruzadas sobre su tatami, el señor Nakano, de 67 años, abre su periódico local por la página que da cada día, como si fuese el tiempo, los índices de radioactividad de cada aldea situada en los alrededores de la central devastada de Fukushima Daiichi. Con rotulador rojo, Nakano ha dibujado un punto delante del índice de contaminación de su pueblo: 14,11 uSv/h [sieverts por hora, unidad que mide la dosis de radiación absorbida por la materia viva]. “Es muy elevado y muy peligroso. Además, es <strong>un índice oficial en el que no confío</strong>. Creo que la radioactividad es todavía más fuerte”.</p><p>Sin embargo, en las zonas evacuadas las visitas cortas son autorizadas durante el día. Nakano se desplazó con su mujer, el diciembre pasado, a su casa desierta situada en el municipio de Okuma para una ceremonia en memoria de su padre difunto. En las fotos tomadas durante la visita, la pareja aparece cubierta de protecciones de la cabeza a los pies: bata, máscara, bolsas de plástico protegiendo los zapatos. “No nos gusta ir. La casa está en ruinas, entran los animales salvajes, nos robaron. <strong>No hay nada que hacer, aparte de rezar, dejar flores y mirar</strong>. La última vez, nos quedamos veinte minutos y nos fuimos”.</p><p>Nakano y su esposa viven desde hace 4 años en un apartamento pequeño de dos piezas, situado en un bloque de viviendas provisionales y prefabricadas, construidas de urgencia tras la explosión de la central. Al día siguiente de la tragedia del  11 de marzo de 2011, todo el municipio de Okuma, su ayuntamiento, su administración y <strong>sus 11.500 habitantes se mudaron a la ciudad de Wakamatsu</strong>, a 120 kilómetros del accidente. Alrededor de esta ciudad de acogida se han multiplicado estos edificios temporales y grises, de una sola planta e impecablemente conservados.</p><p>En el minúsculo salón de los Nakano solo hay una mesa baja, un tatami y dos televisores. Sobre las paredes color beige, han pegado con celo dos fotografías: imágenes aéreas de su casa abandonada con la central al fondo. Desde su única ventana, la vista da a otros inmuebles prefabricados. “Al principio, todas estas viviendas estaban llenas. Pero ahora están medio vacías”, suspira Nakano, “solo los más viejos, de una media de 70 años, nos hemos quedado. <strong>Los jóvenes se van a otro lugar y rehacen su vida</strong>”.</p><p>Como Yoshida Kuniyoshi, de 34 años. De cabello largo, pequeña perilla, voz pausada y determinada, este diplomado de una universidad de Tokio se expresa en inglés. Originario él también de Okuma, vive en una casa vacía de Aizu-Wakamatsu, cuyo alquiler lo paga el Gobierno. Editor de una pequeña revista local, se gana la vida dando clases de apoyo escolar en una clase improvisada en la primera planta de su domicilio. “Al día siguiente del tsunami, los altavoces del pueblo nos ordenaron evacuar la zona a causa de la radiación”, recuerda. “Mis padres y yo nos fuimos a bordo de los camiones de la Armada. <strong>Estoy muy agradecido con los ciudadanos de Aizu-Wakamatsu que nos acogieron</strong>”.</p><p>Yoshida Kuniyoshi saca de un armario empotrado su contador Geiger, cuidadosamente envuelto en una funda de plástico. “Cuando vuelvo a la que fue mi casa, pita como un loco, es flipante”. Sobre su mesa negra, con tiza, apunta las dosis máximas de radioactividad, muy elevadas según dice, autorizadas por el Gobierno en las zonas donde la orden de evacuación será anulada pronto. “<strong>No confío en ellos</strong>. Cuando nos dicen que 'es seguro', yo sospecho que están sirviendo a los propósitos de la industria nuclear”.</p><p>Casado desde joven, <strong>Kuniyoshi no tiene ninguna gana de volver a instalarse en su casa irradiada</strong>, a pesar del fin probable, de aquí a dos años, de las indemnizaciones y ayudas financieras. “Los periódicos próximos al Gobierno escriben que los evacuados cuestan muy caro. Hay presiones para poner fin a las compensaciones dadas a los refugiados nucleares. Yo creo que, en mi caso, se acabarán en 2017, como ya se ha previsto para ciertas zonas. El 2017 será un año de lucha”, advierte con una risa amarga.</p><p>Esas indemnizaciones son, por otro lado, modestas: <strong>100.000 yenes al mes (725 euros)</strong>, una cifra que apenas permite sobrevivir en un Japón donde el coste de vida es muy elevado. Su fin programado es una de las medidas más coercitivas puestas en marcha por el Gobierno del primer ministro Shinzo Abe, apoyado sobre su política pronuclear para obligar a los ciudadanos a volver a las zonas contaminadas. Una gran parte de los 120.000 refugiados nucleares (oficialmente registrados como tales) eran propietarios de su casa o de su granja, ahora bien, las regiones contaminadas no son ricas, y muchos de ellos no tendrán los medios financieros para instalarse en otros lugares.</p><p>Para tranquilizar a las poblaciones desplazadas sobre la cuestión de su vuelta, el Gobierno ha lanzado trabajos gigantescos de “descontaminación”: durante meses, en las zonas evacuadas menos irradiadas, miles de trabajadores han rascado los suelos, levantando cinco centímetros de tierra alrededor de las viviendas y en los arrozales, reconstruyendo las carreteras, intentando retirar el cesio radioactivo que se engancha a las superficies. Estos trabajos son muy costosos, <strong>producen miles de toneladas de desechos radioactivos</strong> que habrá que depositar en alguna parte… y su eficacia se pone en duda.</p><p> <em>Un contador Geiger en mitad de Fukushima. </em>FLICKR</p><p>“Lo que observamos, en la práctica, es que en esas supuestas 'zonas descontaminadas',<strong> el 90% del territorio queda contaminado.</strong> La región posee muchos bosques imposibles de limpiar. La gente quiere volver a zonas constituidas por manzanas y calles descontaminadas, mientras que el reto está todavía irradiado”, denuncia Jan van de Putte, experto nuclear de Greenpeace entrevistado en el pequeño despacho de la ONG en Tokio. “No es un lugar en el que quieras dejar a tus hijos jugar en la naturaleza. Creemos que los pueblos evacuados deberían, al menos, tener el derecho de elegir si volver o no. Pero el Gobierno les impone su opinión, algo que es totalmente irresponsable”.</p><p><strong>La Administración de Abe quiere, a toda costa, relanzar una parte de los 48 reactores parados</strong></p><p>En la mayoría de países, la dosis máxima de radioactividad admitida (fuera de la radioactividad natural y de las dosis recibidas por tratamientos médicos como los escáneres) está fijada en un milisievert (<em>mSv</em>) al año. Particularmente es el caso de Francia. Para los trabajadores del sector nuclear, esta dosis máxima pasa a 20 <em>mSv</em> por año. Ahora bien, en Fukushima, <strong>el Gobierno pretende levantar pronto la orden de evacuación</strong> para las zonas fuertemente irradiadas en las que, incluso después de la descontaminación, la población estará expuesta a dosis cercanas a los 20 <em>mSv</em> por año, “y hasta los 50 <em>mSv</em> al año en los lugares que no están limpios”, advierte Jan van de Putte.</p><p>“Es fuerte. Yo recuerdo que es la norma para los empleados franceses del sector nuclear, ¡una norma que <strong>será aplicada a los niños, los recién nacidos,</strong> a todo el mundo! Es evidente que tendrá unas consecuencias sanitarias enormes”, denuncia Cécile Asanuma-Brice, directora adjunta del Centro Nacional de Investigación Científica de Tokio e investigadora asociada a la Maison Franco-Japonese [instituto francés de investigación sobre Japón] de la capital.</p><p>Esta socióloga considera que la política de incitación a la vuelta va más allá del fin de las subvenciones y de los trabajos de descontaminación ilusorios: ella apunta a la manipulación psicológica. “El Gobierno busca cerar un sentimiento de nostalgia en relación al territorio de origen. Es extremadamente vicioso. Por ejemplo, cuando los niños empezaban por fin a establecerse y reintegrarse en sus lugares de refugio, se organizaron talleres con los ancianos de sus aldeas de Fukushima. Se les sume con ellos, cocinan juntos, y los ancianos les explican que las legumbres vienen del jardín del abuelo o de la tía. Se les cuenta leyendas fabulosas y cuando el niño vuelve a casa pregunta: <strong>'Mamá, ¿cuándo volvemos a casa?'</strong>. Esto genera una herida abierta. La gente no puede establecerse nunca. Psicológicamente es insoportable”.</p><p>Cécile Asanuma-Brice señala la complicidad de las organizaciones internacionales nucleares en esta política de retorno y en los <strong>esfuerzos semánticos desplegados para dramatizar la situación</strong>. “Por ejemplo, se ha dejado de hablar de víctimas, se les llama 'personas afectadas'. El afecto remite a una actitud no racional, es contrario al intelecto”.</p><p>Los grandes esfuerzos realizado por el Gobierno de Shinzo Abe se explican por una estrategia de normalización: <strong>las autoridades quieren hacer creer que una vuelta a la normalidad es posible </strong>y que ellos son capaces de gestionar el desastre. La Administración de Abe, sostenida por un potente lobby nuclear, quiere relanzar a toda costa una parte de los 48 reactores nipones, todos parados desde hace más de un año. Antes de la explosión de Fukushima, Japón era la tercera potencia nuclear civil mundial. La reticencia al átomo de la mayoría de la población –la única que ha sido víctima de ataques nucleares en Hiroshima y Nagasaki en 1945– no merma la resolución de las autoridades.</p><p>Ahora bien, para dar la impresión de una vuelta a la normalidad, hace falta que el mayor número de refugiados nucleares acepte volver a casa. No solamente las personas más ancianas (menos preocupadas que las jóvenes generaciones por los efectos a largo plazo de la radioactividad), sino también los jóvenes, los médicos, los comerciantes… De ahí esas operaciones de descontaminación en las zonas evacuadas, mientras que otras zonas todavía habitadas y contaminadas (como la ciudad de Fukushima) no han sido objeto de ninguna operación de limpieza. <strong>La contaminación no es uniforme</strong>: se presenta más bien bajo la forma de un <em>patchwork</em>, con “puntos críticos” diseminados por todo el territorio, algunos situados hasta en las afueras de Tokio.</p><p>Estos puntos críticos no se limpian. “Estas zonas no son la prioridad del Gobierno”, se lamenta Jan van de Putte. “Estamos asistiendo a una concentración de medios basada en una agenda puramente política y no sobre la protección de la población. Es un enfoque muy cínico y escandaloso”. El mismo sentimiento de cólera expresa Asanuma-Brice: “Hacemos que los ciudadanos asuman el riesgo de una inversión nuclear. <strong>Desde un punto de vista de los derechos del hombre, no tiene ningún sentido</strong>”.</p><p>Frente a estas presiones crecientes, los 120.000 evacuados nucleares están divididos entre los partidarios de la vuelta y los otros. Las tensiones se resienten hasta en el seno de las familias: “Veo a mi alrededor numerosos casos de divorcios o separaciones”, apunta Furukawa, una señora de 51 años, nodriza, que vive en uno de los inmuebles provisionales de Aizu-Wakamatsu. “En mi ciudad evacuada, la radioactividad ha caído a 8,8 <em>mSv</em> al año. <strong>Siento que somos forzados a volver, pero yo no quiero</strong>. No por mí, sino por mis tres hijos”. ¿Y su marido? La señora se ríe: “¡mi marido me obedece!”.</p><p>Al principio, los opositores al retorno eran muy críticos. Como la señora Kowata, de 59 años y de Okuma, a la que me encontré en la sala común de una urbanización de refugiados. Esta dama pequeña y a alerta, con los ojos brillantes y la sonrisa expresiva, hace gala de un bello par de calcetines colorados de dedos… y<strong> ha fundado una red de mujeres que se niegan a volver</strong>. Ella ha impulsado un largo combate contra su alcalde para que las sumas inmensas perdidas en la descontaminación inútil sean utilizadas para construir, en otro lugar, una nueva ciudad de Okuma. “Fui muy criticada por eso. Pero ahora, cuando los refugiados ven que la radioactividad todavía está presente en sus casas, se niegan a volver”.</p><p>“En mi casa, los tatamis y el techo están podridos. Creo que alguien vive allí: encontré <em>baguettes</em> a medio comer y tazones de tallarines instantáneos. <strong>Le dejé un mensaje: 'Esta casa es peligrosa, vas a enfermar'</strong>”. La señora Kowata entabló un proceso contra el alcalde y le acusa de obligar a sus ciudadanos a volver, mientras que él mismo se ha construido una casa en una zona segura. “El alcalde nos promete empleo, dice que construirá fábricas y una granja de acuicultura”.</p><p>Es el contribuyente japonés quien paga la factura de la gestión de la catástrofe</p><p>“A finales de mayo, una encuesta dirigida a cerca de 16.000 refugiados nucleares por un profesor de la universidad de Waseda, en Tokio, descubrió que el 40% de ellos sufrían de estrés postraumático de 'angustia de muerte nuclear'”, subraya Cécile Asanuma-Brice. “¿Cómo podemos obligar a esas personas a volver al lugar que provocó su traumatismo, mientras que la central sigue en ruinas y los temblores de tierra son numerosos?”.</p><p>Al contrario de lo que se piensa, la crisis en la central de Fukushima-Daiichi está lejos de acabarse. Cada día, la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO por sus siglas en inglés) vierte 300 toneladas de agua para enfriar las barras de combustible. <strong>Esta agua radioactiva es acumulada en inmensas cubas cuyo hermetismo se pone en duda.</strong> Los corazones de tres reactores –inaccesibles– se han fundido y han atravesado el primer muro de retención, no se sabe hasta qué punto estas masas a muy alta temperatura han cruzado el segundo muro y alcanzado el hormigón de la central.</p><p>Problema: la central tiene numerosas fugas y su radioactividad contamina las capas freáticas y el agua que pasa por debajo para llegar al Océano Pacífico. Estas fugas se agravan al mismo tiempo que las fisuras se alargan. Para impedir esta contaminación subterránea, TEPCO ha iniciado la construcción de un “muro de hielo” de 30 metros de profundidad y 1,5 kilómetros de largo, una tecnología incierta que nunca se había usado a esta escala. Otro aspecto inquietante: la estructura de la central, en particular del cuatro reactor, está muy dañada. "<strong>En caso de un nuevo seísmo, no se pueden descartar otros desprendimientos de intensa radioactividad"</strong>, alarma Jan van de Putte: “Me preocupa especialmente el impacto, imposible de evaluar, de un derrumbamiento eventual de estroncio radioactivo”.</p><p> <em>Vista del terreno durante los días posteriores al tsunami de 2011</em>. FLICKR</p><p>El Gobierno y TEPCO prevén el desmantelamiento completo de la central para el año 2045. <strong>“¡Nadie se lo cree!”</strong>, espeta Shaun Burnie, otro experto de Greenpeace de visita en Japón. “Un dirigente de TEPCO reconoció que no se dispone todavía de los medios necesarios para retirar el combustible fundido. Incluso especuló sobre un desmantelamiento que duraría 200 años. Nadie lo sabe”.</p><p>Entre 6.000 y 7.000 personas trabajan cada día sobre en esta obra de pesadilla. Entre ellos se encuentran los hijos del señor y la señora Nagano, la pareja refugiada en Aizu-Wakamatsu. “Nuestros hijos necesitan ganarse la vida para alimentar a sus hijos”, explican. ¿Están preocupados? Alzamiento de hombros: <strong>“La familia sabe bien que no hay otra elección”</strong>. TEPCO se enfrenta, además, a una penuria de obreros: los más experimentados no pueden trabajar porque ya alcanzan la dosis radioactiva acumulada máxima.</p><p>“La mayoría de esos trabajadores no son asalariados de TEPCO”, recuerda Shaun Burnie. “Son subcontratados, subcontratados por los sobcontratados. Algunos obreros son personas sin hogar, reclutadas en la calle. Sus condiciones de trabajo son terribles, sus salarios miserables, su jubilación inexistente. Nosotros le guardamos el respeto más absoluto a esos hombres que hacen todo lo que pueden en una situación imposible”. El panorama provoca la alegría de los yakuzas: los gánsteres japoneses están especializados en el negocio del reclutamiento de trabajadores temporales en condiciones lamentables. TEPCO también sale muy bien parado: es el contribuyente japonés quien paga la factura de la gestión de la catástrofe. <strong>En 2014, la empresa dio beneficios.</strong></p><p>Es todavía muy pronto para aventurar las consecuencias de la catástrofe nuclear en términos de sanidad pública: después de la explosión, de la central ucraniana de Chernóbil, la subida del número de cánceres de tiroide, en particular entre los niños, comenzó a observarse cinco años después de la catástrofe. En Japón, solo cuatro años después de las primeras lluvias atómicas, según la universidad de medicina de Fukushima, de 385.000 japoneses de menores de 18 años, 127 han sido operados o están en fase de serlo por cáncer de tiroides. Lo cual significa un índice de <strong>330 cánceres por cada millón de niños</strong>, mientras que, por ejemplo en Francia (entre 1997 y 2001), la proporción observada es de 1,8 cánceres por cada millón.</p><p>Este argumento de las enfermedades ligadas a la irradiación se explica, en parte, “por el hecho de que el Gobierno todavía no ha revelado las informaciones más importantes desde que comenzó la crisis”, lamenta el doctor Hasegawa Hiroshi. Este agrónomo especialista en productos bio dimitió de su puesto de funcionario después de la explosión de la central: discutió con su jefe, que rechazaba publicar información sobre la radioactividad.</p><p>“La gente no supo qué hacer después del accidente: ¿quedarse o partir? Tenían que tomar una decisión y me dije que yo podía ayudarlos con mis conocimientos científicos”. <strong>El doctor dirige ahora un “laboratorio ciudadano”</strong> de medida de la radioactividad en la ciudad de Fukushima. Su laboratorio proporciona medidas independientes del suelo, la comida y de las dosis acumuladas en los individuos. “con estas informaciones, damos a los ciudadanos de Fukushima medios para tomar decisiones”. Para los niños, los exámenes de medida de la radioactividad del cuerpo son gratuitos. El laboratorio se financia gracias a las donaciones.</p><p>Algunos saben que no volverán jamás a casa. Como el señor y la señora Watanabe, de 65 y 62 años respectivamente, ambos agricultores: su granja, situada a tres kilómetros de la central, se halla en un lugar de servirá en un futuro para el almacenamiento de desechos de la descontaminación. <strong>Una situación “temporal” que se prevé que dure 30 años</strong>. Lo que no les impide volver a su casa todos los meses para limpiar, desbrozar y cuidar las tumbas. “Es más fuerte que nosotros. No podemos evitar ir para arreglarla”. La señora Watanabe, de rostro vivo y expresivo, retiene las lágrimas al hablar de su casa y su granja, que cuelga retratada en una gran foto de la pared de la habitación donde duermen ahora.</p><p>Pero los Watanabe rechazan apiadarse de sí mismos. Ellos prefirieron evitar los inmuebles prefabricados y viven en un pequeño apartamento en Aizu-Wakamatsu. Él es jardinero y ella trabaja en la cocina de un Onsen, una cadena termal local. En la pared del salón, cada uno tiene su calendario cubierto de actividades y de citas. Están orgullosos de mostrar que siguen activos en la lucha, que no son asistidos. Piden al Gobierno indemnizaciones que les permitan comprar una granja y empezar de cero en otro lugar. “<strong>Nosotros somos las víctimas</strong>. Sin embargo, los burócratas nos dicen: 'vuestras tierras están contaminadas' y lo que nos ofrecen a cambio no nos permitirá instalarnos lejos. ¿Japón es aún un estado de derechas?”.</p><p>“Antes de la catástrofe, nos preocupábamos poco por la posibilidad de un accidente nuclear, pero nunca habríamos pensado que pudiera ser tan grave. Cuando fuimos evacuados, pensábamos que volveríamos tres días más tarde. Todos esos expertos de la industria nuclear nos aseguraron que era una energía segura. <strong>'Segura, segura, segura', se escuchaba esa palabra todo el rato</strong>”.</p><p>Yoshida Kuniyoshi, el editor de la revista, lanza una advertencia similar mientras nos acompaña fuera de su clase: “vosotros, los franceses, deberíais reflexionar sobre las consecuencias de un accidente nuclear. Las ciudades que amáis, los recuerdos que guardáis… <strong>Un accidente nuclear puede destruirlo todo</strong>. Aquí, la industria nuclear se ha llevado nuestras vidas y todo lo que nos legaron nuestros antepasados”.</p><p>El mismo eco se escucha de los activistas de Greenpeace: “Al contrario de lo que se creía, los campos japoneses no están densamente poblados. En Fukushima, 230.000 personas vivían en un radio de 30 kilómetros. En Europa, la mayoría de centrales nucleares están situadas en regiones más pobladas. Un accidente similar en Europa tendría un impacto muchísimo más grave”, índice Jan van de Putte. Con el 73% de su electricidad producida por el sector nuclear (en Japón era el 28% antes de la crisis y el 0% hoy), <strong>la economía francesa es mucho más dependiente del átomo. Por tanto, mucho más vulnerable en caso de accidente.</strong></p><p>Traducido por: <strong>Marta Semitiel</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Frederic Ojardias | Mediapart]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fukushima cuatro años después: los refugiados son obligados a volver a la zona contaminada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Contaminación,Desastres,Japón,Mediapart]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Japón aplaza la retirada del combustible nuclear usado en las piscinas de Fukushima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/japon-aplaza-retirada-combustible-nuclear-usado-piscinas-fukushima_1_1114325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d683d554-a607-4772-b7b9-28613c161b93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Japón aplaza la retirada del combustible nuclear usado en las piscinas de Fukushima"></p><p>El Gobierno de Japón y la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) anunciaron este viernes su decisión de <strong>aplazar hasta 2017 la retirada del combustible nuclear</strong> utilizado en las piscinas de la central de Fukushima-1, afectada por el terremoto y posterior tsunami que golpeó el noreste del país en marzo de 2011, informó Europa Press.</p><p>Según las informaciones publicadas por la agencia japonesa de noticias Kiodo, los trabajos de <strong>retirada del combustible de la unidad número tres</strong>, ubicada sobre el reactor dañado, se iniciarán en el año fiscal de 2017, en lugar del primer semestre del año fiscal 2015.</p><p>Este proceso es uno de los pasos clave previos a la <strong>retirada de los escombros de los reactores uno y tres</strong>, que sufrieron la fusión parcial de ambos reactores. El accidente nuclear en Fukushima ha sido el peor de la historia, junto al ocurrido en Chernóbil el 26 de abril de 1986.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2015 07:35:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Cuatro años después de Fukushima, la descontaminación continúa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/cuatro-anos-despues-fukushima-descontaminacion-continua_1_1111096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b8e495e4-ff87-4720-807d-c1df83265163_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro años después de Fukushima, la descontaminación continúa"></p><p>Este 11 de marzo se cumplen <strong>4 años del desastre nuclear de Fukushima.</strong> Se trata del mayor de este tipo ocurrido desde Chernóbil (Ucrania, en 1986). De hecho, en estos dos casos se activó el mismo nivel de alerta: 7, el máximo en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares.</p><p>El origen se debió a un <strong>terremoto de 9 grados en la escala de Richter</strong>, con epicentro en el mar frente a la costa de Honshu, en el este de Japón. Este seísmo desencadenó un tsunami con olas de hasta 15 metros de altura. El terremoto y el tsunami causaron 20.896 muertos, 3.084 desaparecidos, 6.025 heridos y más de 420.000 evacuados.</p><p>El accidente nuclear de Fukushima no provocó víctimas mortales de forma directa, aunque sí <strong>afectó a la vida de decenas de miles de personas que se vieron obligadas a abandonar sus casas y pasaron a vivir en situación precaria</strong>. Además, la readioactividad dejó un rastro de contaminación que ha ido remitiendo con el paso del tiempo.</p><p><strong>Contaminación en el cuerpo</strong></p><p>Entre septiembre y diciembre de 2011, el porcentaje de población con contaminación detectable dentro del cuerpo, es decir a partir de 300 becquerelios (el becquerel o becquerelio -Bq- es la unidad que mide la actividad radiactiva), era del <strong>55 por ciento en adultos y el 38 por ciento en niños</strong>, según datos del municipio de Minamisoma.</p><p>En adultos <strong>este porcentaje fue decreciendo</strong> al 10 por ciento entre abril y septiembre de 2012 y al 2 por ciento entre abril y septiembre de 2013 hasta llegar al 0 por ciento de la actualidad. En niños pasó en los mismos periodos al 0,2 por ciento y al 0,1 por ciento, hasta también el 0 por ciento en el presente.</p><p>En el pasado mes de diciembre, 238.527 residentes de Fukushima fueron sometidos a exámenes médicos para calcular su nivel de contaminación en el cuerpo. <strong>El 99,9 por ciento de ellos, 238.501, alcanzaron el objetivo fijado por el Gobierno</strong> de menos de 1mSv/yr, es decir, menos de un milisievert al año.</p><p><strong>El cáncer de tiroides afectó a 109 niños</strong> de Fukushima de los 297.046 en los que se practicó el diagnóstico, según datos de la administración sanitaria de Fukushima.</p><p>Cuatro años después las tareas de descontaminación en la zona afectada prosiguen su curso. Dentro del llamado Área Especial de Descontaminación, que corresponde con la zona original de evacuación, <strong>han sido descontaminados 35 km2 de los 213 km2 que este área comprende</strong> (el 16,4 por ciento). La 'limpieza' ha sido completada en las zonas de Tamura, Kawauchi, Naraha y Okuma, mientras que sigue en curso en Katsurao, Kawamata, Minamisoma, Namie, Tomioka y Futaba, según datos del Ministerio de Medio Ambiente japonés.</p><p><strong>Menos evacuados que en 2011</strong></p><p>El número de evacuados superó los 420.000 en 2011, el año del accidente.<strong> A principios de 2015 esta cifra se ha reducido a menos de 240.000.</strong> Durante estos cuatro años se han reconstruido más de 120.000 viviendas, según asegura el embajador de Japón en España, Kazuhiko Koshikawa.</p><p>A finales de 2014 se había reconstruido el 93 por ciento de los 570 kilómetros de carreteras locales destruidas y el 73 por ciento de los 468 kilómetros de infraestructuras costeras. En cuanto a los <strong>campos de cultivo, se han recuperado el 98 por ciento </strong>de las 21.000 hectáreas que el desastre destruyó.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2015 10:35:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Cáncer,Contaminación]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Tepco comienza a verter al Pacífico toneladas de agua subterránea acumulada en Fukushima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/tepco-comienza-verter-pacifico-toneladas-agua-subterranea-acumulada-fukushima_1_1101257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8dfb069-4a6c-4c14-a840-10734254f994_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tepco comienza a verter al Pacífico toneladas de agua subterránea acumulada en Fukushima"></p><p>La Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) ha comenzado este miércoles a verter al Océano Pacífico toneladas de agua subterránea acumulada en la central nuclear de Fukushima-1 tras confirmar que sus niveles de radiación <strong>cumplen con los estándares</strong> de seguridad, según ha informado la agencia japonesa de noticias Kiodo.</p><p>La empresa ha afirmado que el agua ha sido vertida para evitar que entrara en contacto con una <strong>zona altamente contaminada</strong> del complejo, gravemente afectado por el terremoto y posterior tsunami que el 11 de marzo de 2011 <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/accidente_fukushima.html" target="_blank">arrasaron la costa de la prefectura japonesa</a>.</p><p>Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami, por lo que el azote del mar provocó <strong>varias explosiones de hidrógeno</strong> que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.</p><p>El vertido ha sido planificado desde hace meses como una medida clave para hacer frente a la acumulación de agua radiactiva en la central, si bien el mismo ha sido<strong> aplazado en varias ocasiones</strong> a causa de la filtración de agua con altos niveles tóxicos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 May 2014 08:19:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Alerta de tsunami en Japón tras un terremoto frente a las costas de Fukushima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/alerta-tsunami-japon-terremoto-frente-costas-fukushima_1_1094621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8dfb069-4a6c-4c14-a840-10734254f994_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alerta de tsunami en Japón tras un terremoto frente a las costas de Fukushima"></p><p>Un terremoto de magnitud 7,3 en la escala de Richter <strong>ha sido registrado este viernes frente a la costa este de la isla japonesa de Honshu</strong>, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El organismo sitúa el hipocentro a 10 kilómetros de profundidad. Por su parte, las autoridades japonesas han emitido alerta amarilla por un tsunami de tan solo un metro de altura para la región de Fukushima, según ha informado la agencia meteorológica nipona.</p><p>Un pequeño tsunami <strong>de apenas 30 centímetros de altura</strong> ha alcanzado las costas del este de Japón tras el seísmo, que no ha causado víctimas ni daños ni ha generado problemas en las plantas nucleares, según ha informado la televisión. Las autoridades japonesas han reducido el nivel del terremoto, asegurando que ha tenido una magnitud de 6,8 en la escala de Richter y que de momento no se han registrado daños ni víctimas.</p><p>Las compañías eléctricas japonesas han asegurado que el terremoto no ha causado problemas a las plantas nucleares, según ha informado la agencia de noticias Kiodo. Por una parte, la empresa Tohoku Electric ha informado de que no consta "ninguna anormalidad" en la planta de Onagawa y, por otra, <strong>Tokyo Electric Power Co (TEPCO) tampoco ha apreciado problemas en la central de Fukushima 1</strong>.</p><p>Según el USGS, el seísmo ha tenido lugar a las 3.10 hora local del sábado (19.10 del viernes hora peninsular en España) y el hipocentro se ha localizado a 10 kilómetros de profundidad. El seísmo ha tenido su origen 325 kilómetros al este-sureste de Ishinomaki, 326 kilometros al este de Namie, 331 kilómetros al sureste de Ofunato, 333 kilómetros al este-sureste de Yamoto y 475 kilómetros el este-noreste de la capital nipona, Tokio.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2013 18:13:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Alerta de tsunami en Japón tras un terremoto frente a las costas de Fukushima]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Japón]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[La ONU alerta de que la radiación real en Fukushima está por encima de lo que calcula Japón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/onu-alerta-radiacion-real-fukushima-calcula-japon_1_1094240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9426ab84-ac84-46ee-be21-9b26c036e1ec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ONU alerta de que la radiación real en Fukushima está por encima de lo que calcula Japón"></p><p>Un informe del Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica ha alertado de que los criterios y métodos utilizados por las autoridades y empresas japonesas para medir la radiación a la que estuvieron sometidos los trabajadores de la central nuclear de Fukushima-1 después de la fuga radiactiva <strong>han desestimado ciertas radiaciones por lo que el nivel global de las mismas podría ser hasta un 20% superior a lo que se creía hasta ahora</strong>.</p><p><strong>El comité ha analizado la radiación a la que estuvieron sometidos unas 25.000 personas</strong> que trabajaron en la central de Fukushima-1 desde marzo de 2011, fecha del desastre, hasta octubre de 2012 utilizando los registros proporcionados por las propias autoridades japonesas y ha llegado a esta conclusión, según recoge la agencia de noticias japonesa Kiodo.</p><p>La crisis de Fukushima parece aún lejos de su resolución, ya que el pasado 8 de agosto, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón reveló que <strong>diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas que llegan al océano Pacífico</strong>.</p><p>Desde entonces, las fugas de agua radiactiva no han cesado y han hecho que en el último mes <strong>los niveles de radiactividad en Fukushima-1 se hayan disparado hasta picos de 200.000 becquerelios por litro, capaces de matar a una persona</strong>.</p><p>La Empresa de Energía Eléctrica de Tokio (TEPCO), que gestiona la planta, sospecha que <strong>las fugas radiactivas se deben al desgaste de la resina que une las placas de acero que forman los tanques en los que se almacena el agua contaminada de Fukushima-1</strong>, a pesar de que se trata de un compuesto especial, precisamente, para evitar la permeabilidad.</p><p>Si bien, <strong>ha admitido errores de todo tipo</strong>. Entre ellos, que los trabajadores se dejaran abiertas las válvulas que controlan la entrada de agua contaminada desde los reactores a los tanques, la ausencia de contadores en todos los tanques y las escasas patrullas alrededor de los tanques para comprobar que no hay fugas radiactivas.</p><p><strong>Plan gubernamental</strong></p><p>En este contexto, el primer ministro, Shinzo Abe, ha anunciado que este mes pondrá en marcha un plan con un coste de 21.000 millones de yenes (160 millones de euros) que <strong>recupera la vieja idea de congelar el suelo alrededor de los cuatro reactores dañados de Fukushima-1.</strong></p><p>Las pruebas de viabilidad comenzarán en el reactor cuatro, en cuyo subsuelo se construirá un entramado de tuberías a las que se <strong>inyectará cloruro de calcio a menos 40 grados celsius para congelarlas</strong>, encerrando una superficie subterránea de diez metros cuadrados.</p><p>Se espera que <strong>el "muro helado" esté operativo hacia el próximo mes de marzo</strong>. Si funciona, los operarios de TEPCO construirán otros alrededor de los reactores uno, dos y tres de Fukushima-1. El proyecto estaría completado hacia 2015.</p><p>La Autoridad Reguladora de la Energía Nuclear, por su parte, <strong>ha decidido elevar del uno --que indica una "anomalía"-- al tres --que indica un "grave incidente"</strong>-- el nivel de alerta por las fugas de agua radiactiva desde Fukushima-1.</p><p>Además, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) ha expresado su <strong>preocupación por las fugas de agua radiactiva desde Fukushima-1 </strong>y ha ofrecido al Gobierno de Japón su ayuda para resolver este problema.</p><p><strong>Accidente nuclear</strong></p><p>Los problemas en Fukushima-1 se deben al terremoto y el tsunami que el 11 de marzo de 2011 arrasaron la costa de la prefectura japonesa, dando lugar al <strong>peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.</strong></p><p><strong>Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto, ya que Japón se asienta sobre una falla, pero no para un tsunami</strong>, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Oct 2013 11:21:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La ONU alerta de que la radiación real en Fukushima está por encima de lo que calcula Japón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Japón,ONU]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Seis trabajadores de Fukushima, expuestos a las fugas de agua radiactiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/seis-trabajadores-fukushima-expuestos-fugas-agua-radiactiva_1_1094123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8dfb069-4a6c-4c14-a840-10734254f994_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seis trabajadores de Fukushima, expuestos a las fugas de agua radiactiva"></p><p>La Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) ha informado este miércoles de que <strong>seis trabajadores de la central nuclear de Fukushima-1</strong> han estado <strong>expuestos a las últimas fugas de agua radiactiva</strong>.</p><p>TEPCO ha explicado que estos seis trabajadores han retirado por error un tubo conectado a un sistema para eliminar la sal del agua utilizada para llenar las piscinas en las que se almacenan las barras de combustible gastado de los reactores dañados, según informa Europa Press.</p><p>Un portavoz de la compañía eléctrica ha revelado que, como consecuencia de ello, <strong>"varias toneladas" de agua contaminada se han derramado en las instalaciones</strong>, pero ha asegurado que el vertido no se ha extendido a otros lugares.</p><p>El pasado lunes, TEPCO informó de que se había producido un <strong>corte de energía</strong>, precisamente, <strong>en las bombas que se encargan de llevar el agua hasta las piscinas</strong> donde se encuentran las barras de combustible gastado de los reactores dañados.</p><p>De acuerdo con la versión de la compañía eléctrica,<strong> uno de los operarios encargados de la inspección apretó por error un botón interrumpiendo así el suministro de electricidad a las bombas</strong>.</p><p><strong>Fugas radiactivas </strong></p><p>El pasado 8 de agosto,<strong> </strong>el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón reveló que<strong> diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas</strong> que llegan al océano Pacífico.</p><p>Desde entonces, las fugas de agua radiactiva no han cesado y han hecho que en el último mes<strong> los niveles de radiactividad en Fukushima-1 se hayan disparado hasta picos de 200.000 becquerelios por litro</strong>, capaces de matar a una persona.</p><p>TEPCO sospecha que l<strong>as fugas radiactivas se deben al desgaste de la resina que une las placas de acero que forman los tanques</strong> en los que se almacena el agua contaminada de Fukushima-1, a pesar de que se trata de un compuesto especial, precisamente, para evitar la permeabilidad.</p><p>Si bien, ha admitido errores de todo tipo. Entre ellos, que los trabajadores se dejaran abiertas las válvulas que controlan la entrada de agua contaminada desde los reactores a los tanques, la ausencia de contadores en todos los tanques y las escasas patrullas alrededor de los tanques para comprobar que no hay fugas radiactivas.</p><p><strong>Plan gubernamental</strong></p><p>En este contexto, el primer ministro, Shinzo Abe, ha anunciado que este mes pondrá en marcha <strong>un plan valorado en 21.000 millones de yenes </strong>(160 millones de euros) <strong>que recupera la vieja idea de congelar el suelo alrededor de los cuatro reactores dañados de Fukushima-1</strong>.</p><p>Las pruebas de viabilidad comenzarán en el reactor cuatro, en cuyo subsuelo se construirá un entramado de tuberías a las que se inyectará cloruro de calcio a menos 40 grados celsius para congelarlas, encerrando una superficie subterránea de diez metros cuadrados.</p><p>Se espera que el "muro helado" esté operativo hacia el próximo mes de marzo. Si funciona, los operarios de TEPCO construirán otros alrededor de los reactores uno, dos y tres de Fukushima-1. El proyecto estaría completado hacia 2015.</p><p>La <strong>Autoridad Reguladora de la Energía Nuclear</strong>, por su parte,<strong> ha decidido elevar del uno</strong> --que indica una "anomalía"-- <strong>al tres --que indica un "grave incidente"-- </strong>el nivel de alerta por las fugas de agua radiactiva desde Fukushima-1.</p><p>Además, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) ha expresado su preocupación por las fugas de agua radiactiva desde Fukushima-1 y ha ofrecido al Gobierno de Japón su ayuda para resolver este problema.</p><p><strong>Accidente nuclear</strong></p><p><strong>Los problemas en Fukushima-1 se deben al terremoto y el tsunami que el 11 de marzo de 2011 arrasaron la costa de la prefectura japonesa</strong>, dando lugar al peor accidente nuclear de la historia, junto al de la central de Chernóbil, en Ucrania.</p><p><strong>Fukushima-1 estaba preparada para un terremoto</strong>, ya que Japón se asienta sobre una falla, <strong>pero no para un tsunami</strong>, por lo que el azote del mar provocó varias explosiones de hidrógeno que hicieron que los núcleos de algunos de sus reactores se fundieran parcialmente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Oct 2013 07:10:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Seis trabajadores de Fukushima, expuestos a las fugas de agua radiactiva]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Accidente de Fukushima,Accidentes nucleares,Contaminación,Japón,Tokio]]></media:keywords>
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