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    <title><![CDATA[infoLibre - Paul Auster]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/paul-auster/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Paul Auster]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Manuel Rivas, Luis Garde y Eduardo Halfon, entre los ganadores de los Premios de la Crítica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/manuel-rivas-luis-garde-eduardo-halfon-ganadores-premios-critica_1_1985259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/94a39a33-0bdd-4cc3-8d57-75699b36f871_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manuel Rivas, Luis Garde y Eduardo Halfon, entre los ganadores de los Premios de la Crítica"></p><p>Los <strong>Premios de la Crítica</strong> han reconocido las obras publicadas en 2024 de los escritores <strong>Manuel Rivas</strong>, Luis Garde, Eduardo Halfon, Tomás Sánchez Santiago, Daniel Salgado, Joan Vigó, Adrià Targa y Karmele Mitxelena, según informa EFE.</p><p>Los galardones de la <strong>Asociación Española de Críticos Literarios</strong> han destacado además como mejor libro de lengua extranjera <em>Baumgartner</em>, de <strong>Paul Auster</strong>, en un fallo dado a conocer este sábado en Salamanca con motivo de los actos por el centenario del nacimiento de la escritora Carmen Martín Gaite, natural de la capital.</p><p>En el anuncio han participado el presidente de la asociación, <strong>Fernando Valls</strong>, así como el concejal de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Salamanca y todos los miembros del jurado.</p><p>El Premio de la Crítica es el único que se concede en las <strong>cuatro lenguas oficiales del Estado</strong>, y celebra las mejores obras literarias publicadas en España tanto de narrativa como de poesía, un galardón sin dotación económica pero con singular prestigio entre escritores, editores y lectores.</p><p>El jurado, formado por una veintena de miembros de la asociación, ha elegido en lengua castellana la obra de narrativa <em><strong>Tarántula</strong></em>, del guatemalteco <strong>Eduardo Halfon</strong>, publicada por Libros del Asteroide, así como la de poesía <em>El que menos sabe</em>, del zamorano <strong>Tomás Sánchez Santiago</strong>, con la editorial leonesa Eolas.</p><p>El Premio de la Crítica en <strong>Lengua Gallega </strong>de narrativa ha sido para <em>Tras do ceo</em><strong>,</strong> de <strong>Manuel Rivas</strong>, publicada por Xerais, y el de poesía para <em>Poemas realistas</em>, de <strong>Daniel Salgado en Apiario</strong>.</p><p>En<strong> lengua catalana</strong>, los galardones han recaído en las obras <em>Les platges del clatell</em>, de <strong>Joan Vigó</strong> en LaBreu, en narrativa, y en <em>Arnau</em>, de <strong>Adrià Targa en Proa,</strong> en poesía.</p><p>Para los premios en la categoría de <strong>lengua vasca</strong> el jurado ha escogido <em>Zoriona, edo antzeko zerbait</em>, de <strong>Karmele Mitxelena</strong> en Elkar, para narrativa, y para poesía <em>Urrats galduen hotsa</em> de <strong>Luis Garde en Pamiela</strong>.</p><p>El Premio de la Crítica en<strong> Lengua Extranjera</strong> ha sido este año para <em>Baumgartner</em>, de <strong>Paul Auster</strong> en Seix Barral, traducida al castellano por <strong>Benito Gómez Ibáñez</strong> y, en Ediciones 62, traducida al catalán por <strong>Ernest Riera</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Apr 2025 11:23:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Manuel Rivas, Luis Garde y Eduardo Halfon, entre los ganadores de los Premios de la Crítica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Paul Auster,Libros,Premios y galardones]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[... Paul Auster y una página en blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/paul-auter-pagina-blanco_129_1782362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raquel Martos. IMAGEN NUEVO CMS"></p><p><strong>Cuando muere alguien muy querido, haces un doble viaje</strong>: al pasado que recuerdas con nostalgia, a veces ligeramente edulcorado, y a ese futuro impredecible que tiene una sola certeza: él, ella, no estará contigo. </p><p>Sucede también con esas otras personas a las que queremos a través de su obra. Hemos leído sus novelas, hemos visto sus películas, hemos admirado su pensamiento, son aquellos y aquellas que han amueblado algunas estancias de nuestra vida y las han hecho más confortables y más bellas.</p><p><strong>Ha muerto Paul Auster y una se pone a hojear mentalmente las páginas que leyó de lo que él escribió</strong>. Como cuando muere un amigo y tu cabeza recorre las escenas que vivisteis juntos y construyes una película resumen de vuestra historia uniendo escenas, tal y como hizo el fotógrafo Eadweard Muybridge para lograr el famoso caballo en movimiento. </p><p>Pero, al tiempo, proyectas el futuro sin el autor y visualizas una página en blanco, la que no escribirá. Y te preguntas cuántas obras suyas te perderás, tal y como te lamentas al pensar en los momentos futuros que jamás compartirás con tu amigo…</p><p>El expresidente uruguayo <strong>José Mujica</strong> está enfermo, más enfermo que antes. Ahora es un tumor de esófago, nos ha contado. Y sin darle importancia, así como él suena siempre, dice que la parca le ha rondado muchas veces y parece que ahora sí que sí. <strong>Y le quita trascendencia cuando los periodistas le preguntan si tiene miedo:</strong></p><p><em>¿Miedo de qué? Todo lo que nace, nace para morirse. ¡Yo he tenido una suerte! Tengo balazos a patadas, perdí el bazo, tengo una enfermedad inmunológica. Estoy viviendo gratis, expresó.</em></p><p>Una persona me dijo sobre la reciente muerte de su madre: “Siento que el mundo es peor porque ella no está”. Es eso lo que sucede con la pérdida, el miedo siempre queda en este lado, brota al tomar conciencia de que vas a tener que vivir en un lugar más vacío de contenido. Y eso que sucede con las personas amadas, las que viven contigo, ocurre también con quienes entran en tu casa a través de sus letras, de sus melodías, de sus secuencias, de sus ideas.<strong> Lo que lamentas es la certeza de los momentos en los que te harán falta y no estarán.</strong></p><p>Cuando murió <strong>José Luis Sampedro,</strong> escribí aquí –en un intento de consuelo, supongo– la idea a la que me aferré al perder a mi padre: “nos queda lo que fueron, nos queda lo que son”. Me repetí al morir Forges y hoy vuelvo a rezarlo, como un salmo, para despedir a Auster. <strong>Consuela saber que siempre nos quedará leer y releer. </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 May 2024 18:53:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Paul Auster]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Auster se adentra en el gran vacío]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/auster-adentra-gran-vacio_1_1781622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1ac0c433-d86d-44f2-9c68-dbaa20f458dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Auster se adentra en el gran vacío"></p><p>Paul Auster ya reside en <em>el país de las últimas cosas. </em>Donde la soledad no precisa invenciones porque es auténtica. <strong>“Una vez que te mueres, estás muerto para toda la eternidad”</strong>. Frase terminante, definitiva, de su último personaje, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/paul-auster-final_1_1728073.html" target="_blank"><em>Baumgartner</em></a><em>,</em> alumbrado como espejo parcial de su creador. Su despedida como había augurado hace apenas cinco meses: <strong>“siento que mi salud es tan precaria que esto podría ser lo último que escriba”</strong>. Su capítulo final.                                                                                                                 </p><p><em>4 3 2 1, </em>la cuenta atrás donde la casualidad, la huella <em>austeriana</em> permanente, deslinda la vida y el no ser. <strong>La muerte de su amigo Archie Ferguson a los catorce años, atravesado por un rayo</strong>. Paul, al lado, salió indemne pero quedó marcado por <em>el azar</em>. Y lo convirtió en literatura. <em>La música del azar. </em><strong>La otra marcha a “la nada de la ausencia” que le marcó fue la de su padre, a los sesenta y seis años</strong>. Las muertes de su vida. En <em>Retrato de un hombre invisible</em> cuenta el fallecimiento de su progenitor. Distantes y, sin embargo, un sello narrativo de Auster, <em>la búsqueda de la identidad. </em>Una constante: lo contingente y el origen, las dos variables de este escritor que, en <em>Los lobos de Stanislav, </em>peregrinó a la memoria de su apellido en Ucrania. Como si hubiera penetrado en la oscuridad. El muro perplejo contra el que casi estalló en añicos. <strong>Semejante a cuando supo que su abuela paterna había matado a su abuelo de un balazo</strong>. Relata el estupor ocasionado en <em>Un país bañado en sangre, </em>un manifiesto antibelicista contra la posesa posesión de armas en Estados Unidos. Una <em>conciencia ética</em> expresada desde su oposición a la implicación de su país en la guerra de Vietnam. Y en la de Irak: <em>Un hombre en la oscuridad.</em> Activista desde la cultura.                                                                                                   </p><p><em>Trilogía de Nueva York (</em><em><strong>Ciudad de Cristal </strong></em>–<strong>diecisiete veces le negaron su publicación</strong>–<em>,</em><em><strong> Fantasmas</strong></em><em>,</em> y<em><strong> La habitación cerrada)</strong></em> delimitó su paisaje. Brooklyn, donde se instaló hace cinco décadas con Siri Hustvedt, su segunda esposa, el centro de su doble universo: el de caminar y el de la imaginación. El real Brooklyn, para Auster, como los ficticios <em>Macondo</em>, de García Márquez,<em> </em>o<em> Celama, </em>de Luis Mateo Díez, o <em>Santa María</em>, de Onetti. <strong>Paul, nacido en Newark, Nueva Jersey, setenta y siete años atrás, renunció a ese escenario</strong>. Ya paseaban sus calles los personajes de Philip Roth. </p><p>                                                                                                                                </p><p><em>El palacio de la Luna </em>o <em>Leviatán. </em>Una manera de contar. <strong>No acostumbra a pergeñar arquitecturas donde las losas cuadren perfectas</strong>. Parecen más madejas, un hilo continuo, en ocasiones anudado, que nos lleva a núcleos sorprendentes. Sin golpes de efecto ni impactos sobrecogedores, sí de color mutante. Heredero de los grandes escritores de su país, como Faulkner o Steinbeck, las estructuras europeas sustentan la escritura de Auster. La impronta de sus andanzas en Francia. <strong>El absurdo y lo veraz, intercambiables en unos argumentos preñados de sí mismo</strong>. <em>La noche del oráculo, Sunset Park, Diario de invierno </em>y el oficio de escritor. El yo y su alter ego.                                                                                                             </p><p><em>Viajes por el scriptorium. </em>El proceso de creación mediante un trasunto suyo. La metaliteratura y su significado. Fascinado por el deporte, recibió el premio Príncipe de Asturias (hoy Princesa) <strong>el mismo año que la selección española de baloncesto, en 2006</strong>. Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Rudy Fernández…, artistas colectivos, escucharon, ceremoniosos, los pasos y las fintas para urdir una novela. El ser solitario, “una forma rara de vivir, encerrado en una habitación, hora tras hora…”. Su puerta de atrás, <em>la utilidad de lo inútil</em>. Auster parafraseó a Nuccio Ordine y Abraham Flexner. Primero, el asombro por la <em>autocanasta</em>: “<strong>un libro nunca ha alimentado a un niño hambriento, un libro nunca ha impedido que la bala penetre en el cuerpo de la víctima</strong>, un libro nunca ha evitado que una bomba caiga sobre civiles inocentes en el fragor de una guerra”. El contrapunto a los noes a su destino: “el valor del arte reside en su misma inutilidad”, la diferencia con los demás supervivientes al diluvio.                                                 </p><p><em>Experimentos con la verdad. </em>Convenció a sus hijos Daniel, ya fallecido, y Sophie, cantante y actriz, de cómo su destino emergió, otra vez, de lo casual. <strong>A los ocho años, una carencia lo convirtió en escritor</strong>. Seguidor de los Giants de Nueva York, acudió por primera vez a ver un partido de este equipo de béisbol. Después del partido, pidió un autógrafo a su jugador favorito, Willie Mays. <strong>Nunca lo consiguió: ni el niño Paul ni sus padres tenían un lápiz para obtener la firma del ídolo</strong>. Desde entonces, comenzó a imaginar historias y siempre ha llevado una pluma o un bolígrafo.                                                    </p><p><em><strong>El libro de las ilusiones </strong></em><strong>y su pasión por el cine. Guionista y director</strong>. Sus textos fueron movimiento en <em>Lulu on the Bridge </em>y <em>Smoke.</em> En esta película evidenció su dependencia por las volutas del tabaco. Un tema medular en <em>Brooklyn Follies: </em>su protagonista sufre cáncer de pulmón. <em>Cancerland, </em>lo denominó Hustvedt.<em> </em>Augurio o camino, más inconsciente que voluntario, hacia la fatalidad. </p><p>Auster se ha elevado ya como “una mota de polvo cósmico”. <em>Llama inmortal, </em>brasa inextinguible en una treintena de obras. Nos propone una cita perenne con él: “la novela es el único lugar del mundo donde dos extraños (autor y lector) pueden encontrarse en condiciones de absoluta intimidad”. <em><strong>Olympia, </strong></em><strong>su máquina de escribir, no suena a historias, llora su orfandand en el país de las últimas palabras</strong>, <em>el gran vacío</em>. </p><p>_________________</p><p><em><strong>Prudencio Medel </strong></em><em>es periodista.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 May 2024 16:20:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Paul Auster,Literatura,Libros,Obituario]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Muere el escritor estadounidense Paul Auster a los 77 años por un cáncer de pulmón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/muere-escritor-estadounidense-paul-auster-77-anos-cancer-pulmon_1_1781442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1ac0c433-d86d-44f2-9c68-dbaa20f458dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el escritor estadounidense Paul Auster a los 77 años por un cáncer de pulmón"></p><p>El destacado escritor estadounidense <strong>Paul Auster</strong> ha muerto este martes por la noche en Brooklyn, un barrio de la ciudad de Nueva York (Estados Unidos), <strong>a los 77 años de edad como consecuencia de un cáncer de pulmón</strong>, según ha informado el diario <em>The New York Times</em> y ha recogeido Europa Press.</p><p>La muerte de Auster, autor de obras como <em><strong>La trilogía de Nueva York</strong></em>, <em><strong>Sunset Park</strong></em>, <em><strong>Invisible</strong></em> o <em><strong>El libro de las ilusiones</strong></em>, ha sido confirmada al citado diario por su amiga Jacki Lyden.</p><p>Su trayectoria y popularidad ha hecho que su obra haya sido traducida a más de cuarenta idiomas, y le ha llevado a <strong>ingresar en la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias y a recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006</strong>.</p><p>En noviembre de 2023 publicó su última novela, <em><strong>Baumgartner</strong></em>, que llegó después de la novela<em><strong> 4 3 2 1</strong></em>, de 2017, los ensayos <em><strong>La llama inmortal de Stephen Crane, de 2021</strong></em>, y <em><strong>Un país bañado en sangre</strong></em>, también de 2023.</p><p>El presidente del Gobierno, <strong>Pedro Sánchez</strong>, ha lamentado la muerte del escritor estadounidense, asegurando que <strong>"desaparece un gigante de la literatura contemporánea", pero su legado "permanece"</strong>.</p><p>"Nos ha dejado Paul Auster, uno de los grandes escritores norteamericanos de nuestro tiempo y <strong>Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006</strong>", ha escrito Sánchez en una publicación recogida por Europa Press en la red social X.</p><p>El presidente del Gobierno ha recordado que <strong>"el azar, la soledad, el destino y la naturaleza humana"</strong> protagonizan una obra de Paul Auster "llena de personajes con vidas complejas y repletas de matices, que supo trasladar de forma conmovedora también al cine".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 May 2024 10:00:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere el escritor estadounidense Paul Auster a los 77 años por un cáncer de pulmón]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Paul Auster sin final]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/paul-auster-final_1_1728073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac056c0e-4940-4fde-9951-73dcddfc802b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1010729.jpg" width="676" height="380" alt="Paul Auster final"></p><p><strong>Paul Auster </strong></p><p><strong>Editorial Seix Barral (2024)</strong></p><p>"La vida es peligrosa". Una reflexión con significado exponencial por las circunstancias personales del autor de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-baumgartner/392176" target="_blank"><em>Baumgartner</em></a>. Si no, solo serían palabras de mármol. Sometido, sin sosiego, a un tratamiento "implacable" de quimioterapia e inmunoterapia para obtener el pasaporte de salida de <em>Cancerland</em>. Ahí, como apuntó <strong>Siri</strong>, reside <strong>Paul</strong>, y su familia en consecuencia, desde finales de 2022. <em>Su</em> <em>país de las últimas cosas.</em> O de estadios anteriores. "Vivir es sentir dolor… y vivir con miedo al dolor es negarse a vivir".  Desde ahí, náufrago asido a la balsa de la ciencia, realismo atroz, ha culminado esta novela. Tan distinta a su veintena de ficciones y, sin embargo, tan concomitante con los temas bajo registro <em>austeriano</em>. Quizá constituya un remedio terapéutico, también. Un libro "tierno y milagroso", califica <strong>Husvedt</strong>, surgido de contemplar el abismo, en cuyo fondo se embosca una oscuridad acechante. Cuando en noviembre pasado publicó este libro en inglés, habló con el periódico británico <em>The Guardian. </em>Advirtió: "Siento que mi salud es tan precaria que esto podría ser lo último que escriba". Escalofríos. El estupor ante el fin de una imaginación sin punto final. Nos agarramos al tiempo inacabado de la posibilidad. El ensueño de los desenlaces irresueltos, abiertos, como el de esta obra. "Empieza el último capítulo de la historia de S. T. Baumgartner". ¿Atisbamos el yo de <strong>Auster </strong>en esa frase?</p><p>La ausencia omnipresente. <strong>Baumgartner</strong>, filósofo y profesor septuagenario, "suspendido en la encrucijada entre el viejo cascarrabias malhumorado y el sabio espiritual". Enviudó hace casi diez largos años. Su esposa, Anna Blume (así se llama la narradora que rastrea sobre su hermano en <em>El país de las últimas cosas. </em>También la encontramos en <em>Viajes por el Scriptorium), </em>traductora de francés y español, y poeta, fue a nadar y una ola "monstruosa y feroz… le rompió la espalda y la mató". Su no ser estará durante toda esta historia, presidida por una suave tristeza, sin despecho. La memoria, tan <em>sello </em><em><strong>Auster</strong></em><em>,</em> acerca a esta mujer y adensa cuatro décadas de vida común. Cuando se conocieron, no medió frase alguna, apenas unas miradas. Pero se recordaron estos "dos solitarios empedernidos". Y cinco años después, la boda. Anna le dijo, según rememora Sy (de Seymour, juego de palabras, ‘ver más’. Lo apuntó en <em>El libro de las ilusiones)</em>, "quiero vivir contigo para siempre". Entonces, "empezó la verdadera vida de Baumgartner, su primera y única vida, que duró hasta nueve veranos atrás". Él, veinticinco años, ella, veintidós. El amor sin tregua, y su muerte, perpetúan a Anna. Y quiebran a Sy: "un hombre demediado (implícito <em>El vizconde demediado, </em>de Italo Calvino), que ha perdido una parte de sí mismo y ya no está entero". <strong>Auster </strong>otorga tanto relieve a esta segmentación que dudó si titular el libro <em>Phantom limb, Miembro fantasma. </em>  </p><p>Persiste en otros seres quien dejó de estar. El que sigue en pie "puede mantener al muerto en una especie de limbo temporal entre la vida y la no vida". Baumgartner ve a Anna en una repartidora de UPS. Pide libros que no leerá, suspira por solo dos minutos de su compañía. Un síntoma, tras una década de parálisis. Sy se asoma "al mundo de los vivos". Vuelve a dar clases, escribe libros sobre fenomenología de la lectura y la política del miedo (contagio de Siri Husvedt). "La súbita liberación del poder de Anna sobre él después de una década de tormento autoinfligido". Comienza a perseguir mujeres, como nunca. Se redescubre "sintiendo, amando, ansiando, teniendo ganas de vivir, pero en lo más recóndito de su ser está muerto". Absorbe el regreso Judith. Vieja amiga, dieciséis años más joven, profesora de Cinematografía (pasión, también, de <strong>Auster</strong>, director y guionista de películas como <em>Smoke </em>y <em>Lulu In The Bridge</em>). Quiere repetir hitos, aun consciente de la diferencia entre Anna y Judith. Le pide matrimonio. Ella le da el no. Queda "aturdido, mareado y flotando a la deriva… reducido a la condición de mendigo". Abocado a la <em>reinvención de la soledad, </em>que "mata… va engulléndote… devorándote el cuerpo entero".</p><p>Los ausentes, la búsqueda de quienes se fueron. "El mundo perdido de Entonces", los ancestros. <strong>Paul Auster </strong>los prolonga al evocarlos. Estalactitas mentales, agua sólida. No solo el amor "a largo plazo" puebla el alma de Baumgartner, también explicarse a sí mismo al conocer su genealogía. Padre y madre judíos. Él, Jacob, originario de Varsovia, un "capitalista anticapitalista", "un quijote polaco-norteamericano de triste semblante y cerebro consumido por los libros" (préstamo desinteresado de Cervantes). Ella, abandonada por su madre, trabajadora en la tienda del padre, dedicada a ropa para mujeres de recursos ralos. Ruth Auster, sí, era "el único foco de cordura en aquella familia de locos", "se casó cuando aún estaba en vías de averiguar quién era". El escritor de Newark (escenario asiduo de Philip Roth) incluye en <em>Baumgartner </em>un texto ya publicado, <em>Los lobos de Stanislav, </em>ciudad ucraniana de donde procede. Allí acudió para desbrozar sus raíces. Encontró una localidad habitada por lobos, símbolo del "engendro de la guerra". Auster antibelicista (<em>Un país bañado en sangre</em> mostró su repudio por las armas el año pasado.<em> </em>Su yerno, Spencer Ostrander, fotografió lugares de Estados Unidos donde matanzas múltiples destrozaron a muchas familias). Reitera el sinsentido de Vietnam. Proyecta su pacifismo en Anna Blume y Jacob Baumgartner.</p><p>Inexistentes los dos. <strong>Paul Auster</strong> siempre se ha descrito signado por dos muertes. La de un amigo matado por un rayo a los catorce años. Le pudo pasar a él, estaba al lado. Contado en <em>4 3 2 1</em>. Lo casual como causa. Y la de su padre, a los sesenta y seis años. A Paul se lo transmitieron un domingo por la mañana, mientras "preparaba el desayuno a Daniel, mi hijito" (también muerto, como su hija Ruby, nieta de <strong>Auster </strong>y de la escritora <strong>Lydia Davis</strong>). Lo relata en <em>Retrato de un hombre invisible. </em><strong>Paul </strong>acaba de cumplir setenta y siete años. Superar la edad paterna implica atravesar una frontera de extrañeza. Se lo confesó a la profesora danesa<strong> </strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>I. B. Siegumfeldt</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, quien lo reprodujo e</span>n <em>Una vida en palabras.</em><span class="highlight" style="--color:white;">                      </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Siri Husvedt </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">asegura que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Paul </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">"no tiene miedo a morir". Anna Blume, la constante presencia, le sueña a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Baumgartner</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> sus conclusiones probadas sobre el despúes definitivo, "el Gran Vacío". Carece de espacio: "ni siquiera es un lugar sino ningún sitio". Incorpóreo: "una mota de polvo cósmico". Sin tiempo todo el tiempo: "una vez que te mueres, estás muerto para toda la eternidad". Todo se esfuma, un eco mudo: "la nada de la ausencia".</span> Los muertos viven mientras les recuerdan.                                                                                                  </p><p>Si <strong>Auster </strong>siente cuanto piensa Anna, su criatura, el vértigo ante la oquedad se ha hospedado en él. Humano. <em>Baumgartner </em>es su testimonio,<em> </em>no su testamento. El azar lo dirige lo imprevisible, no las cartas marcadas. Del mal, se puede escapar, primero, y huir, después. Que no cunda el silencio. Que <strong>Paul Auster</strong> urda más madejas. Y luego, sutil, como si nada pasara, nos oriente hacia la salida o hasta el principio, nos haga saber qué le inspiran los dioses anidados en su máquina <em>Olympia,</em> donde las letras fluyen al compás de "la música de pájaro carpintero".</p><p>________________</p><p><em>* </em><em><strong>Prudencio Medel </strong></em><em>es periodista.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Feb 2024 20:00:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Paul Auster sin final]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Paul Auster sobre Donald Trump: "Es una amenaza para el mundo. Lo más importante es que se informe sobre ello"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/paul-auster-donald-trump-amenaza-mundo-importante-informe_1_1144855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/20ba9825-5b73-4444-ad50-d72d959cf672_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paul Auster sobre Donald Trump: "Es una amenaza para el mundo. Lo más importante es que se informe sobre ello""></p><p>El escritor norteamericano <a href="http://paul-auster.com/" target="_blank">Paul Auster</a> definió al presidente estadounidense, <a href="https://twitter.com/realdonaldtrump" target="_blank">Donald Trump</a>, como una <strong>"amenaza para el mundo, un maniático y un psicópata", </strong>y destacó que "lo más importante" en estos momentos es que los periodistas informen "sobre lo que está ocurriendo y haya vigilancia".</p><p>Para él, la presidencia de Obama, "un hombre negro", supuso "un gran símbolo y avance" y ahora <strong>"se está viviendo un retroceso"</strong>. "He leído mil análisis sobre el tema y me sigue asombrando que 60 millones de personas le votasen y que un 52% fueran mujeres", declaró este lunes en Madrid, en rueda de prensa, con motivo de la presentación de su nueva novela <em>4 3 2 1</em>.</p><p>"Esta era post segunda guerra mundial ha sido bastante estable. El orden mundial de estos 70 últimos años se está desmembrando y <strong>nos estamos moviendo de lugar</strong>", señaló.</p><p>En cuanto al libro, se trata de <strong>una historia de "desarrollo humano" </strong>que ahonda en la lucha de Estados Unidos por los derechos civiles desde mediados del siglo XX. "Fui testigo de la muerte de un compañero a los 14 años y ese momento ha influido en todo lo que he hecho en mi vida", expresó.</p><p>Según explicó, a partir de ese momento fue consciente de que <strong>"el suelo que se pisa no es sólido"</strong> y que en la vida predomina "lo inesperado". "A veces hacemos un plan y somos capaces de conseguirlo, otras veces nada. Esa es la manera en la que suceden las cosas", sostuvo.</p><p>Por ello, en la novela, en la que crea cuatro versiones de un mismo personaje para explorar de cuatro maneras diferentes el amor, la amistad, la familia, la política y la muerte, Auster trabaja con lo impredecible y con la norma de que en la vida a las personas les ocurren <strong>"cosas extrañas"</strong>.</p><p>"Existen cuatro chicos idénticos que viven en circunstancias cambiantes. Estas líneas les hacen vivir <strong>una vida diferente</strong> a la de los demás. Son todos precoces, inteligentes y en cierta medida excepcionales", relató.</p><p>En este contexto, señaló que escogió el número cuatro porque para él representa la "simetría perfecta". "El libro no tenía ningún plan maestro, <strong>fui improvisando todo</strong>. Hasta el final no entendí de qué iba la novela, al principio la escribí casi a medias", afirmó.</p><p>En cuanto al tema de la inmigración, para él, en América siempre ha habido una reacción en contra de la inclusión, aún tratándose de un país que se formó a base de inmigrantes. "La llegada de inmigrantes a EEUU siempre ha sido vigorizante, pero <strong>existe una división</strong> entre una mitad del país, que siempre ha defendido el cuidarse los unos a los otros, y otra mitad que opina que cada uno debe ir a lo suyo", expresó, para añadir que no encuentra "la manera de solucionarlo".</p><p>El escritor sostuvo que aunque no lo supo de antemano, mientras escribía la novela <strong>"tenía la necesidad de hacerlo"</strong>. "Cuando escribí la última frase de este libro casi me desplomo de lo cansado que estaba", relató, para expresar que hoy por hoy el libro pertenece a sus lectores ya que "tiene la mirada puesta en el futuro" y en futuros proyectos.</p><p>Preguntado por si existen opciones de una segunda parte de este libro, Auster confirmó que <strong>"no es posible"</strong> puesto que esta es una historia sobre "el desarrollo humano" y lo vivido durante los primeros 20 años de vida, cuando, a su juicio, se producen más cambios en la persona.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Sep 2017 17:16:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Paul Auster sobre Donald Trump: "Es una amenaza para el mundo. Lo más importante es que se informe sobre ello"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amenazas,Estados Unidos,Libros,Novela,Paul Auster,Periodismo,Donald Trump]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Paul Auster: “Soy mi propio conejillo de Indias”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/paul-auster-propio-conejillo-indias_1_1089072.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2a4d27e3-1697-4c22-8786-3630f5220fc7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paul Auster: “Soy mi propio conejillo de Indias”"></p><p>Como escribió Edna O'Brien —en una frase que <strong>Philip Roth</strong> destaca en su obra  <em>El animal moribundo</em> (2001)—, "el cuerpo contiene la biografía tanto como el cerebro". Ahí está la clave que aborda <em>Diario de invierno</em>, según Paul Auster, el relato de la relación que mantiene un hombre con su cuerpo, del dolor al placer, de las cicatrices al sexo. "Es en tu propio cuerpo donde todo empieza y es en tu propio cuerpo donde todo termina".</p><p><em>Diario de invierno</em>, aparecido en 2012 en Estados Unidos y que en España publica Anagrama, es el cuarto volumen autobiográfico que firma Paul Auster, tras <em>La invención de la soledad</em> (1982), <em>El cuaderno rojo</em> (1993) y<em>El diablo por el rab</em>o (1996). El escritor explica que recientemente ha concluido una quinta obra, titulada <em>Report From The Interior</em> —Informe del interior— que conforma una especie de díptico con <em>Diario de invierno</em>, centrado en esta ocasión en el cerebro, ya no en el cuerpo, el despertar de la conciencia al mundo.  </p><p>Cinco volúmenes autobiográficos que se suman a su obra de ficción, completamente diferente, fragmentaria, no lineal ni cronológica. Cinco, muchos para alguien que dice estar poco interesado en sí mismo y que solo se convierte en protagonista para hacer de "conejillo de Indias". En este <em>Diario de invierno</em> solo recurre al <em>tú</em> para disociarse de su primera persona y estar en relación directa con el lector. El único <em>I</em> del libro se corresponde con la dirección de su estudio, sin que tenga relación alguna con un <em>yo</em> —similar al <em>A</em> de su obra <em>La invención de la soledad</em>—. No decir <em>yo</em> para hablar mejor de sí mismo, consigo mismo. </p><p>Porque es de Paul Auster de lo que se habla en este diario de invierno, variación musical al estilo Schubert, sobre las experiencias físicas, las sensaciones: el descubrimiento de la sexualidad, los golpes recibidos y dados, brazos rotos, chichones y moratones, el placer y el dolor, el duelo imposible de la madre que se traduce en lo que él llama su "falsa crisis cardiaca", sus vértigos insondables, sus desprendimientos de córnea.  </p><p>Hablar del cuerpo para pensar, porque su cuerpo no ha dejado de traicionarle: Auster "esclavo consentidor de Eros", adolescente que solo satisface su apetito sexual "batiendo el récord norteamericano de masturbación", Auster y su madre, Auster y su mujer (la escritora Siri Hustvedt), Auster, de 64 años cuando escribía este <em>Diario de invierno</em>, quiere "hablar inmediatamente antes de que sea demasiado tarde" — "ya no queda mucho tiempo". </p><p><strong>«Un hombre que lleva una herida en su interior desde el principio mismo» </strong></p><p>Entrevistarse con Paul Auster para hablar de este nuevo opus autobiografico es, en un primer momento, escuchar un mensaje que repite con independencia de las preguntas que se le formulen: esto es una obra literaria que vale para su empleo singular del <em>tú</em> —que se ha impuesto a la tercera persona en el momento de escribir—, una variación musical sobre el invierno, que debe interpretarse como un estadio mental, un texto extremadamente diferente a sus anteriores ensayos autobiográficos. Se evoca <em>La invención de la soledad</em> y Auster se crispa: el <a href="http://www.nytimes.com/2012/09/09/books/review/winter-journal-by-paul-auster.html?pagewanted=all&_r=1&" target="_blank">New York Times</a>  ha vapuleado <em>Diario de invierno</em>, en nombre de la "obra maestra" publicada en 1982. </p><p>Sin embargo, hay que tomar como punto de partida <em>La invención de la soledad </em>para ver cómo el yo es como un puzzle y la obra, un mosaico, variaciones sobre el mismo tema en torno a las "colisiones con el mundo", de una herida fundamental (el informe al padre), expuesta con profusión en <em>La invención</em>, y que queda reducida a una frase confusa en su <em>Diario de invierno</em>: "Sin duda eres una persona precaria y dolida, un hombre que lleva una herida en su interior desde el principio mismo". "Sin duda" para quien ha leído a Auster y entiende el intertexto, ninguna explicación para los demás lectores sobre este dolor esencial de no haber podido demostrarle al padre, muerte antes de conseguir los primeros éxitos, que la escritura era una vía posible, el dolor de seguir escribiendo frente a este muro de silencio y de misterio.  </p><p>Estas son las páginas más densas del <em>Diario de invierno</em>: las que evocan un año 2002 de duelo (la madre, la estupefacción frente a un cuerpo inerte que le ha dado la vida) y la vergüenza (un accidente de coche estúpido, Auster era el que iba al volante y toda su familia que salva la vida de milagro), las que callan lo que grita entre líneas. Las que esquivan, como la página dedicada al nuevo rostro de Nueva York, después de la "visita" del 11 de septiembre de 2001 de los "asesinos sanguinarios", como eco al silencio de su obra novelesca sobre el atentado, mientras que Nueva York se convierte en el centro.</p><p><strong>Encontrar la música del azar </strong></p><p>La fuerza de este <em>Diario de invierno</em> radica ahí, en esos silencios, en las omisiones, en la imagen de las Torres que «palpitan en la memoria, aún presentes como un agujero vacío en el cielo». Y arrojar luz a estos "agujeros vacíos" permite la forma fragmentaria: podría leerse como un pudor —no aparece ningún o casi ningún nombre propio en el libro, Siri Hustvedt aparece como "tu mujer", Art Spiegelman (uno de los pocos nombres que sí se citan) no lo hace por su ingente obra, sino que es el trasunto de Auster, fumador empedernido al que le "gusta toser"— o como una torpeza, si tenemos en cuenta que se ha criticado mucho el listado de direcciones que elabora Auster en varias decenas de páginas, contra sus letanías de "cuántas".  </p><p>Sin embargo, ahí está el interés literario de este libro: rendir cuentas a pesar de la medida imposible, identificar elementos azarosos que tejen una vida, esos encuentros que cambian el curso y vienen paradójicamente a darle unidad a una obra. Todo, en este <em>Diario de invierno</em> es movimiento, un ir y venir, una forma de destacar lo que es imposible, fundamental a la hora de hablarse. </p><p>Este caos es lo que convierte a <em>Diario de invierno</em> en un nuevo punto de partida, un libro que vuelve magníficamente al origen: la madre, un espectáculo de danza que le hizo ver, en 1978, lo que iba a significar para él la escritura. Auster desvela allí, por omisión, su obsesión por seguir el rastro, su angustia por la pérdida: los fragmentos del <em>Diario</em> son como las "imágenes más pequeñas" de <em>La invención de la soledad</em>, "inmutables, ocultas bajo el lodo de la memoria, ni enterradas ni del todo recuperables. Y sin embargo, cada una de ellas es una efímera resurrección, un momento que de otro modo se hubiera perdido". </p><p>Variación musical y nemotécnica, en este <em>Diario de invierno</em> se sirve de "lugares e imágenes como catalizadores del recuerdo de otros lugares y de otras imágenes". Tal y como subraya su título original, <em>Winter Journal</em>, se trata menos un diario que de un viaje, el libro de una memoria de sí mismo como del mundo, de las habitaciones al cuerpo, des los aviones de Brooklin, en una exploración que el escritor persigue en cada una de sus obras, a imagen de estos fragmentos, algunos tan insignificantes aparentemente, otros tan pesados —el sentido se revela en los intersticios, en esta búsqueda incasable de un lugar:   "Cuentas la historia, la misma de siempre, la obsesión que se ha introducido en tu alma, hasta convertirse en parte integrante de tu existencia" (<em>Invisible</em>). </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Christine Marcandier (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Paul Auster: “Soy mi propio conejillo de Indias”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Libros,Literatura,Paul Auster]]></media:keywords>
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