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    <title><![CDATA[infoLibre - Libro antiguo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/libro-antiguo/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Libro antiguo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ahí estamos... que nos vamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/ahi-estamos-que-nos-vamos_1_1106295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/72b86ab9-88c9-491c-b7de-2bace116440d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahí estamos... que nos vamos"></p><p>Es un estudio cuyas conclusiones en lo que a nosotros respecta no han de extrañarnos, puesto que se elaboran a partir de informaciones proporcionadas por     la <a href="http://www.federacioneditores.org/" target="_blank">Federación de Gremios de Editores de España</a> y de <a href="http://www.dosdoce.com/" target="_blank">Dosdoce.com</a>, y     son por ello sobradamente conocidas: el valor del mercado editorial español <strong>se contrajo en 2013 un 10%</strong> respecto al año 2012.</p><p>Pero la cifra alcanza todo su valor puesta en contexto, que es lo que acaba de hacer la <a href="http://www.internationalpublishers.org/" target="_blank">International Publishers Association</a> (IPA) en su    <a href="http://www.internationalpublishers.org/images/stories/AnnualReport.pdf" target="_blank">último informe</a>: en ese mismo periodo, el mercado del<strong> Reino Unido no     registró variación (0%)</strong>; en Francia sufrió una bajada del 3%, y en Italia, del 6%.</p><p>“Efectivamente, España es el país en el que más ha descendido la venta de libros y no solo en los últimos años”, dice <strong>Antonio Mª de Ávila</strong>, director ejecutivo de la FGEE, quien señala las <strong>causas</strong>: “la práctica desaparición de las compras por el sistema bibliotecarios en los últimos tres años, como     consecuencia de las caídas presupuestarias de las Administraciones Públicas; la eliminación de las ayudas a la familia para la adquisición de libros de     texto –300 millones de euros desde el 2008–; la caída de la demanda por la crisis económica con carácter general (recuerde que, según datos del Instituto     Nacional de Estadísticas, el consumo cultural ha descendido en un 30%); y, por último y muy importante, el excesivo incremento de la piratería en el libro     que actúa como un auténtico inhibidor de compra.”</p><p>Más allá de nuestras fronteras, y comparando los datos proporcionados por unos y otros, la IPA señala tres<strong> factores que explican la situación global del     sector editorial</strong>.</p><p>Primero, el <strong>tamaño de los mercados editoriales</strong> depende más de la riqueza que de la población o el tamaño de los países.</p><p>Segundo, que en los países ricos se ha producido una <strong>contracción</strong> que contrasta con la expansión que se registra en los países emergentes, donde emerge una     clase media deseosa de acercarse a los libros para disfrutar de la lectura o para adquirir educación.</p><p>Y, tercero, que la <strong>consagración del inglés</strong> como lengua franca internacional beneficia a los editores en ese idioma, que venden sus ebooks en el mundo     entero.</p><p><strong>Nos toca a menos</strong></p><p>Descendió el volumen de dinero que el sector mueve y también el número de títulos publicados en nuestro país, aunque más ligeramente (-3%), hasta situarse     en los<strong> 76.434 títulos nuevos</strong> o reediciones, 1.626 por millón de habitantes.</p><p>En términos absolutos, esa cifra nos sitúa por detrás de gigantes, en términos de producción editorial o de población, como <strong>China (444.000 títulos/año)</strong>,     Estados Unidos (304.912), Reino Unido (184.000) o Rusia (101.981); y en términos relativos, nos otorga la medalla de cartón, puesto que el podio lo ocupan     la inevitable<strong> Gran Bretaña, con 2.875 títulos por cada millón de habitantes</strong>, seguido de ¡Eslovenia! (3.661 títulos, 1.831 por millón de habitantes) y     Taiwán (42.118; 1.831 por millón de habitantes). Detrás de nosotros quedan Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos (1.156, 1.008, 1.002 y 959 por millón     de habitantes).</p><p>“El número de títulos publicados en España es el que el mercado demanda –dice De Ávila–. A mi juicio es una manía decir que se publica mucho. Tenemos     situaciones excepcionales como el libro de texto que hay que hacerlo en cuatro idiomas y diferentes en diecisiete comunidades autónomas y en todas las     materias, no solo en Historia. No hay que fijarse sólo en el subsector de literatura ya que hay muchos subsectores. Para nosotros<strong> no hay exceso de oferta</strong>,     es una muestra de nuestra riqueza, de la diversidad cultural.”</p><p>La IPA por su parte considera notable que algunos países como la citada Eslovenia, Noruega o Georgia, están empeñados en potenciar la producción local en     tanto que otros como Gran Bretaña, España y más recientemente, Estados Unidos, apuestan por potenciar el número de títulos. Lo hacen porque tienen un     enorme potencial exportador que en los últimos tiempos han multiplicado gracias a los beneficios de la globalización, una tendencia que se mantiene en el     caso de los EE.UU. (donde las exportaciones digitales han subido un 63%, en papel un 1,4%) aunque <strong>se frena en el Reino Unido y España</strong> (-5% en 2012).</p><p>“El sector editorial español <strong>es uno de los mayores del mundo</strong>, con el británico y el estadounidense –constata desde la Federación de Gremios de Editores     Antonio Mª de Ávila–. Se diferencia de ellos y del alemán en que nuestras infraestructuras culturales relacionadas con la lectura, sistema bibliotecario     público, escolar y universitario es más débil y con menos capacidad de compra que el de esos países.”</p><p>Además, nuestros índices de lectura son más débiles que el de esos países donde la lectura es mucho más apreciada que en España. Aquí, denuncia De Ávila,     lo del amor a la lectura es “usado como pura retórica por los políticos sin que existan políticas reales, lo que produce un <strong>profundo desprecio en la     sociedad </strong>como revela el alto índice de piratería que nosotros tenemos y no existe en otros países”.</p><p><strong>El estado de la cuestión</strong></p><p>El declinar de algunas potencias editoriales contrasta con el auge moderado que se registra en los países emergentes como <strong>Brasil, China, Corea, México o     Turquía</strong>. Una excepción: Rusia.</p><p>Mención especial merece la evolución registrada en los países latinoamericanos, cuyos mercados son incomparables, en tamaño y potencia, lo cual hace casi     imposibles las comparaciones; con países como Honduras (-33,6%) o Paraguay (-26%) en franco retroceso y otros como<strong> Nicaragua</strong> (+154,3%) o <strong>Panamá</strong> (+246,6%)     en plena eclosión.</p><p>Lo relevante es que las potencias editoriales en español (México, Colombia, Argentina) <strong>mejoran sus datos</strong> (6,2; 11,2 y 0,3% respectivamente) y aunque en el     concierto de las naciones siguen estando en la parte baja de la tabla, son exponentes claros de una tendencia muy positiva. Con las consecuencias que eso     tiene para la industria editorial española (por lo demás, muy presente, también a nivel productivo, en esa región del mundo).</p><p>Y todo ello se produce en un <strong>ambiente disruptivo</strong>, porque disruptivo es el paso de vender en librerías a vender por internet, tanto libros en papel como     libros electrónicos.</p><p>Disruptivo, precisa <strong>Jens Bammel</strong>, secretario general de la IPA, “en el mejor sentido de la palabra: se crean nuevos mercados, se alcanza a nuevos clientes,     la nueva tecnología está permitiendo que la cadena del libro se reinvente a sí misma. Un producto mejor es entregado de manera más conveniente a un cliente     más satisfecho. Los <strong>actores emergen, se adaptan o desaparecen</strong> a lo largo del camino”.</p><p>Esa es la parte buena. La mala es que la disrupción puede <strong>convertirse en destrucción</strong> cuando el producto final es peor y cuando no es posible crear los     valores que los clientes quieren. “Un número creciente de editores, autores y lectores están preocupados porque Amazon, mercado dominante en algunos     países, no se preocupa lo suficiente por los libros, los trata como a cualquier otro producto del catálogo, que es lo contrario a reconocer su crucial     valor cultural”, lamenta Bammel.</p><p>Por todo ello, la IPA <strong>defiende un hábitat de ventas on line abierto y competitivo</strong><em>on line</em>, en el que los autores puedan autopublicarse o asociarse con editores,     donde los consumidores tengan la opción de elegir entre varios canales de venta y donde los editores puedan asegurar que el valor que añaden compensará a     los clientes que apuestan por él.</p><p>“La industria del libro tiene razones para estar preocupada por Amazon –asegura Bammel-. La empresa tiene su propia estrategia que no está vinculada a la     supervivencia de terceros, y sus 'bolsillos profundos' le permiten mantener los precios bajos para disuadir a los competidores. Pero también<strong> podemos     aprender de Amazon</strong>.”</p><p>Eso es así hoy por hoy. Mañana… más.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Oct 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Orúe]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Industria cultural,Libro antiguo,Libros,Libros más vendidos,Cultura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Feria del Libro de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/feria-libro-madrid_1_1090113.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>No recuerdo la primera vez que vi el mar.</strong> Recuerdo la primera vez que mi padre me leyó <em><strong>“La canción del pirata” </strong></em>de Espronceda. ¿Qué significa esta ordenación de la memoria? No se trata de que la literatura sea para mí más importante que la vida. Sólo ocurre que<strong> la literatura forma una parte decisiva de mi vida</strong>, o que la literatura es vida, pura vida, como la mirada infantil del mar, como la decisión de sentarse al lado de un hijo para contarle un cuento o recitarle un poema.</p><p>Veo a mi padre con<em><strong> Las mil mejores poesías de la lengua castellana</strong></em> en la mano, oigo el rumor del viento, el mar cortado por la proa de un velero bergantín, y pienso en la hija que escucha mi cuento. Parece como si la literatura me hubiese enseñado que <strong>la vida es un relato</strong>, que estamos suspendidos en un argumento en el que los desenlaces vienen del pasado. Es una forma de comprender que <strong>somos responsables de los nudos que hay entre los planteamientos y los desenlaces</strong>, responsables de los nudos por deshacer y por hacer en el presente.</p><p>Mi padre leía con voz teatral, ronca, lenta… No como si estuviese hablando en otro idioma, pero sí como el habitante de un tiempo distinto, de un ámbito imaginado en común para los acontecimientos particulares. El niño puede ver y oír, ahí están, un barco pirata que se llama el Temido, la lona de las velas que gimen, <strong>un capitán orgulloso de su libertad</strong> y la espuma de una canción tan rápida como el viento: Y si caigo, <strong>¿qué es la vida?</strong> Por perdida ya la di, cuando el yugo del esclavo como un bravo sacudí. Mi padre -ahora lo comprendo-, creaba efectos al leer. Se ponían en situación para que yo entrase en la historia.</p><p>La lectura nos enseña a ponernos en el lugar del otro, pero no deja al otro sin lugar.<strong> El hecho literario crea un mundo compartido.</strong> Espronceda, liberal de conspiraciones y trincheras decimonónicas, se puso en la piel de un pirata para que los lectores habitáramos su rebeldía. El personaje es una plaza pública, un lugar de encuentro, el espejo que acaba por desnudar nuestros propios deseos de libertad. <strong>Hermosa libertad enlazada y compartida</strong> en la que nos descubrimos a nosotros mismos cuando somos capaces de ponernos en el lugar del otro.</p><p>Espronceda, romántico exaltado, se pone en la identidad de un pirata que lucha contra las<strong> leyes injustas </strong>y la rapiña legalizada de los ingleses. Mi padre se coloca en el lugar del pirata, lee su canción con voz ronca y crea efectos para seducirme. O para ponerse en mi lugar. Y yo me pongo en el lugar de mi padre, que me lleva hasta el lugar de un pirata que me empuja a su vez hasta el lugar de Espronceda. <strong>El poeta me espera en sus versos</strong> para descubrirme al final de la navegación mi propio rostro, mi rebeldía. Ahora vuelve a aparecer la memoria. Me veo en el atardecer de un día de los años 60, después de pasar las horas con los gamberros en las alamedas del río Genil, llegando fuera de tiempo a casa y sin haber hecho los deberes. Seguro que mi padre va a regañarme, pero yo repito: <strong>¿Qué es la vida? Por perdida ya la di, cuando el yugo del esclavo como el bravo sacudí.</strong></p><p>¿Al final de  la navegación? Los viajes humanos nunca acaban, son el patrimonio de una comunidad. <strong>El relato construye los vínculos.</strong> Se suma a la memoria el poema que un día escuchó mi hija a través de la voz ronca de su padre. Pienso en ella, la imagino convertida en madre. <strong>Mi nieto escucha un poema en su voz. </strong></p><p>No conozco una metáfora más exacta del contrato social moderno. <strong>La lectura: un ejercicio que te descubre a ti mismo</strong>, pero cuando llegas a ponerte en el lugar del otro. Un ejercicio que te enseña a ponerte en el lugar del otro, pero que no deja al otro sin lugar. Bajo el aire de la modernidad se inauguran a lo largo del año muchas ferias dedicadas a la tecnología de última hora, a los instrumentos más sofisticados, a las herramientas más innovadoras. Ninguna es más moderna que la 72<strong> Feria del Libro que se acaba de inaugurar en Madrid.</strong> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <media:title><![CDATA[Feria del Libro de Madrid]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ferias y exposiciones,Libro antiguo]]></media:keywords>
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