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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules Número 1]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-1/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules Número 1]]></description>
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      <title><![CDATA[Los ojos de Elsa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ojos-elsa_1_1121680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4c71273a-438c-4494-9250-64769e9756e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los ojos de Elsa"></p><p><strong>Los ojos de Elsa</strong><strong>Louis AragónTraducción de Raquel LanserosEditorial Visor de Libros2015</strong></p><p>“El ojo que ves no es/ojo porque tú lo veas;/es ojo porque te ve.” Así comenzaba<strong> Antonio Machado</strong> sus <em>Proverbios y Cantares</em>, en clara alusión a la noción de otredad, de la que el ojo ha sido siempre un símbolo principal. Se trata de una afirmación contundente sobre<strong> la existencia del otro y su preeminencia sobre el yo narcisista</strong>, que tiende irremediablemente hacia el solipsismo. Del mismo modo, <strong>Louis Aragon </strong>esgrime los ojos de su esposa como símbolo de la realidad del otro, imprescindible vía de conocimiento de los límites del yo. </p><p><em>Los ojos de Elsa</em></p><p>, publicado por primera vez en 1942, <strong>es el libro más reconocido del autor</strong> y constituye el primero de un largo ciclo de libros de poesía consagrados por Aragon a su esposa, la mujer que le insuflaba energía y fomentaba sus poderes creativos, con la cual formó una pareja mítica hasta la defunción de Elsa en 1970. Es, además, el libro más leído, estudiado, conocido y admirado de todos los que escribió el poeta, y unánimemente <strong>considerado una de las obras mayores de la poesía francesa del siglo XX</strong>. En él se recogen 21 poemas dispuestos siguiendo el orden cronológico en el que fueron escritos, desde diciembre de 1940 hasta febrero de 1942. </p><p>Durante la Segunda Guerra Mundial, Louis Aragon tomó partido por la resistencia contra el nazismo. Denominado <strong>“el último poeta cortés”</strong>, Aragon rememora la gloria de los viejos trovadores provenzales a través de su canto a la mujer amada. Precisamente escribe estos poemas -<strong>en medio de la ocupación nazi de Francia</strong>, que Aragon vivencia con profundo dolor como la más cruel humillación a su país- en la zona no ocupada del sureste francés, el mismo territorio donde floreció la lírica occitana trovadoresca, que el poeta considera un símbolo de cultura propia y motivo de orgullo nacional ante el invasor.</p><p>Superviviente de las dos guerras mundiales –en ambas fue condecorado por su valentía con una Cruz de guerra–<strong> Louis Aragon es uno de los más destacados y comprometidos poetas </strong>franceses del siglo XX, y uno de los que mejor supieron cantar el amor por la patria y el deseo inaplazable de libertad. La patria y la mujer amada se entremezclan en <em>Los ojos de Elsa</em> para componer un canto poético único, hímnico y poderoso, a la vez que tierno y desesperado, rebosante de desencanto y de fe. </p><p>Por extraño que pueda parecer, <strong>hasta 2015 Los ojos de Elsa no había sido traducido íntegramente al español</strong><em>Los ojos de Elsa</em>. Por fortuna, la editorial <a href="http://www.visor-libros.com/tienda/" target="_blank">Visor Libros</a> acaba de publicar en noviembre  la primera traducción al español de este libro mítico -número 930 de su colección Visor de Poesía- en la exacta versión original que se publicó en 1942. Mío ha sido el honor de verter a nuestra lengua materna este emblema imprescindible de la poesía francesa y uno de los más grandes libros de amor de la historia. A pesar de que <em>Los ojos de Elsa </em>forma parte de la poesía más figurativa de quien fuera uno de los cofundadores del movimiento surrealista, sus versos están plagados de asociaciones de ideas, inigualables metáforas, expresiones que alumbran los recovecos del inconsciente, lenguaje irracional concatenado, imágenes conmovedoras e historia íntima y colectiva. </p><p>Todo ello conforma un torrente que hace de la poesía contenida en sus páginas un complejo y rico entramado, cuya traducción se convierte en un proceso  sumamente laborioso. Sin embargo, <strong>no existe nada más universal que el amor verdadero</strong>, la sensibilidad y la búsqueda de la belleza, aun en tiempos muy oscuros. De este modo, la palabra del poeta trasciende sus propios versos y llega al corazón del lector en español con la fuerza que mana de la verdad -la más profunda y clara- que el alma sólo acierta a verbalizar cuando se halla conectada con el latido del universo. </p><p>Como el propio Louis Aragon, estoy convencida de que<strong> la poesía puede ser un arma de combate efectiva.</strong> Quizá por ello, he sentido la traducción de <em>Los ojos de Elsa</em> como una contribución poética a la resistencia -tan necesaria también hoy- que hermana la valentía de ayer en la lucha contra el fascismo con la fortaleza de hoy frente al avance del pensamiento único y el creciente poder del dinero por encima de los seres humanos. Poesía asombrosamente actual, la publicación de<em> Los ojos de Elsa</em> es, además de un acto de justicia con un libro y un poeta imprescindibles, un himno de amor a la libertad.</p><p><em>*Raquel Lanseros es poeta. Su último libro publicado es 'Las pequeñas espinas son pequeñas' (Poesía Hiperión).</em><a href="http://www.raquellanseros.com/" target="_blank">Raquel Lanseros </a><strong>'Las pequeñas espinas son pequeñas' </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Lanseros]]></author>
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      <title><![CDATA[Hierba en los tejados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hierba-tejados_1_1121679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c7dd217f-422c-47bb-b1cb-69a9c69b07c8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hierba en los tejados"></p><p><strong>Hierba en los tejados</strong><strong>Rafael EspejoEditorial Pre-TextosColección La cruz del surValencia2015</strong></p><p><strong>Rafael Espejo</strong> (Palma del Río, Córdoba, 1975) ha dado a la imprenta bajo el impecable sello de la editorial valenciana Pre-Textos, un libro muy esperado y que nada más aparecer ha concitado unánimemente el aplauso de la crítica. <em>Hierba en los tejados </em>es un poemario importante no sólo para la trayectoria del autor, pues <strong>marca una inflexión en su propia obra</strong>, sino para la poesía española contemporánea, ya que sin renunciar a la tradición abraza un lenguaje paralelo a la búsqueda cognitiva. Como en toda buena poesía no hay contenido sin continente, y viceversa, o fondo sin forma, sino estructura: no hay comunicación sin conocimiento, y al revés. <em>Hierba en los tejado</em>s ha recibido merecidamente el prestigioso <a href="http://www.rtve.es/radio/20151113/rafael-espejo-premio-ojo-critico-rne-poesia-hierba-tejados/1254221.shtml" target="_blank"><strong>Premio Ojo Crítico </strong></a><strong>de Radio Nacional.</strong></p><p>Afirmaba Rilke en las <em>Cartas a un joven poeta</em> que el creador siempre debe acudir a su infancia para inspirarse o recuperar algo que hemos perdido, ese paraíso, tratando de conectar con nosotros mismos, estableciendo un diálogo sincero desde el marco de las palabras, espacio público de representación. Pero no nos engañemos, <strong>el poeta no se concibe como un ser especial</strong>, sólo se dedica a traducir verbalmente ese misterio de vivir, esas contradicciones que nos rodean y en las que nos vemos envueltos, muchas veces sin ser conscientes, sin darnos cuenta, arrastrados. El poema <em>Limbo</em> aclararía esa incertidumbre. "Y al descender del sueño / todo estaba en su sitio, / excepto el sueño." (p. 35). </p><p>No se trata de la vida como sueño —la voluta barroca— sino de acercarnos a la <strong>parte onírica de la vida</strong>, evitando la pose surrealista o vanguardista y adquiriendo conciencia lingüística de lo que somos, con bucles igual que agujeros negros y supernovas que nos llevan y nos traen, nos proyectan y retrotraen a través del recuerdo o la imaginación, como en —el poema inmediatamente anterior— <em>Génesis</em>, que comienza: "Y una sorda explosión / con masas disparadas de energías eufóricas" (p. 34); y finaliza: "Y, poco a poco, instando inteligencia / la adaptación al medio / he aquí el lenguaje, / buscando realidad a lo que significo." (p. 35). En suma, otra percepción. El caos universal no puede evitar que nuestro acercamiento desde el lenguaje ponga un poco de orden, una rutina reflexiva, una razón lírica que, aunque no tiene base científica, sí resulta suficiente para darnos algunas explicaciones que nos hagan comprender que nada hay que comprender, pues la vida se trata de vivirla, disfrutarla. Convivir con el misterio nos ayuda no sólo a soportarlo sino a saber que no todo se puede controlar o conocer. La poesía precisamente se encarga de eso.</p><p>En <em>Hierba en los tejados</em> este ejercicio de introspección posee una suerte de método vertebrador,<strong> el uso de la fábula como soporte por el que circulan los temas.</strong> Parte de la infancia de manera explícita en <em>Fábula del árbol-liebre</em> (p. 19) o <em>Fábula del escarabajo</em> (p. 27), entre otros, pero extiende esa mirada hacia otras situaciones o momentos, como en <em>Un fósil de alta infancia</em> (pp. 16-18) o <em>Primer adiós a uno de los míos</em> (p. 24), por citar sólo dos ejemplos. Tal y como sostenía el formalista ruso Víktor Shklovski, <strong>la cotidianidad hace que perdamos frescura en la percepción de la realidad</strong>, automatiza los objetos, por lo que Rafael Espejo saca una silla al balcón y se sienta a vivir para reconciliarse con el futuro (ver <em>Día</em>, pp. 9-10), es decir  con su propia ilusión del presente. <strong>La fábula utilizada como arte</strong>, como desautomatización en este caso, nos acerca la realidad de otro modo, contemplando la hierba amablemente, conectando con nosotros mismos, porque "sentado en una silla con balcón / siempre es domingo" (ibíd.). <strong>Un libro extraordinario</strong> que desde aquí recomendamos vivamente.</p><p><em>*Juan Carlos Abril es poeta y crítico literario. Su último libro publicado es 'Crisis', Valencia, Pre-Textos.</em><a href="http://amediavoz.com/abril.htm" target="_blank">Juan Carlos Abril </a><strong>'Crisis'</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Abril]]></author>
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      <title><![CDATA[Los besos en el pan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/besos-pan_1_1121677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dee89392-6ea2-4229-9134-bbcc6c0b2080_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los besos en el pan"></p><p><strong>Los besos en el pan</strong><strong>Almudena GrandesEditorial TusquetsBarcelona 2015</strong></p><p><strong>Almudena Grandes</strong> viene contando en pasado perfecto – diga lo que diga la gramática, ese pasado verbal que se ajusta como un guante reversible a lo que fuimos y a lo que somos – sus <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2014/03/05/almudena_grandes_quot_posguerra_fue_mas_cruel_que_guerra_muchos_casos_quot_14268_1026.html" target="_blank"><strong>Episodios de una Guerra Interminable</strong></a>, ese espectacular proyecto narrativo sobre nuestra posguerra y la resistencia antifranquista – de 1944 a 1964, con profundos <em>travellings</em> hacia el tiempo anterior y posterior – del  que hasta el momento se han publicado tres títulos:<em> Inés y la alegría</em>, <em>El lector de Julio Verne</em> y <em>Las tres bodas de Manolita</em>. Miles de lectores se han embarcado ya en esa larga y potente travesía que Almudena Grandes está trazando con los mimbres básicos de la novela del XIX y los recursos técnicos y expresivos de la novela rabiosamente contemporánea. Miles de lectores esperan ya el próximo título de la serie, que será, como ya está anunciado desde el primer volumen, <em><strong>Los pacientes del doctor García</strong></em>. Y, de pronto, como sin avisar, el instinto, el interés, la mirada, la voz y las voces de la novelista se fijan y comprometen en un exigente y acaparador presente de indicativo: <strong>lo que somos en este mismo instante en este paí</strong>s, lo que padecemos nosotros y quienes nos rodean, lo que disfrutamos a pesar de todos los pesares, lo que decimos y cómo lo decimos, los dolorosos restos del naufragio y los admirables ejemplos de supervivencia en medio de las crisis que no sólo los más vulnerables siguen padeciendo, los miedos antiguos amortiguados por la experiencia y la resistencia y los nuevos miedos agudizados por la arrogancia del dinero fácil y por los espejismos de los años de bonanza, y las vidas – captadas por la narradora con sabiduría tan atinada como acogedora y fraternal, de un grupo de hombres y mujeres que viven un barrio céntrico de Madrid – un barrio mestizo en todos los sentidos – y que conforman esta hermosa novela de tan hermoso título: <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/11/05/almudena_grandes_quot_que_llamamos_crisis_una_guerra_hemos_perdido_quot_40377_1026.html" target="_blank"><em>Los besos en el pan</em></a>.</p><p>Cuando la vida en este país era dura de verdad, cuando la pobreza era el paisaje habitual durante las cuatro estaciones del año, nuestros mayores – sobre todo, ellas –  enseñaban a besar el pan que se caía al suelo, porque<strong> el pan era entonces la referencia casi sagrada de la lucha por la vida y la dignidad</strong>. Luego, a lo largo de los años exuberantes que desembocaron en el derrumbe económico y social que tanto nos sigue afligiendo, a todo el mundo le dio por besar coches pretenciosos, pisos aparentemente fáciles de pagar y segundas residencias muy apelotonadas en su mayoría, viajes supuestamente fabulosos a no tan cómodos plazos, toda la cacharrería electrónica habida y por haber… pero el pan no lo besaba nadie, seguramente porque<strong> besar el pan era cosa de pobres.</strong> </p><p>Volvimos a ser pobres y, con el pan en entredicho, <strong>hemos tenido que aprender a besarnos al menos a nosotros mismos. </strong>Las consecuencias de los desatinos de aquel fugitivo esplendor, y del doloroso pero noble proceso de reconciliación con nuestra propia vulnerabilidad, están es las páginas de <strong>esta novela tan vitalista a pesar de tanto quebranto</strong>, tan emocionante a pesar de su absoluta falta de paños calientes, tan real a pesar de que lo que para tantos de sus protagonistas tiene de perturbadora pesadilla. A pesar de las penalidades que cuenta, y gracias a que también cuenta pequeños prodigios cotidianos de entereza, pasión y solidaridad,<em> Los besos en el pan</em> es una novela esperanzadora. </p><p>Ese barrio inconfundible de Madrid, escenario de la novela, es un barrio que la autora conoce bien porque lleva viviendo en él, en calles diferentes, casi toda su vida. En ese barrio, en el que se mezclan los edificios y las viviendas con mucho empaque con otras corrientes y molientes, en ese barrio en el que “viven familias completas, parejas con perro y sin perro, con niños, sin ellos, y personas solas, jóvenes, maduras, ancianas, españolas, extranjeras, a veces felices y a veces desgraciadas, casi siempre felices y desgraciadas a ratos”,<strong> el reto cotidiano de salir a flote</strong>, de sobrevivir, se cobra algunas víctimas que no consiguen superarlo, pero propicia también un empeño colectivo, emocionante, en ocasiones lacerante, pero también risueño y luminoso de valentía, fuerza y resistencia. </p><p>Como en otras grandes novelas corales que narran tiempos difíciles, y con un registro estilístico que combina con extraordinaria naturalidad la sobriedad palpitante del relato con la prosa más cálida y expresiva, esta <strong>historia de historias </strong>está poblada por personajes admirables y algún que otro personaje odioso, por amores que salvan vidas y amores que las arropan, por apuestas que salen bien y alguna que sale mal, y por renuncias que desembocan en triunfos y otras que sólo se curan con el tiempo. Todos ellos están muy cerca de todos nosotros, nosotros somos todos ellos.</p><p><em>Los besos en el pan</em></p><p> ha sido, en cierto modo, una sorpresa – no tanta si se piensa que Almudena Grandes, en sus columnas y artículos, lleva muchos años atenta a la España de cada día – pero es, sobre todo, <strong>una nueva demostración de que su autora es una novelista necesaria</strong>.      </p><p><em>*Eduardo Mendicutti es escritor y periodista. Su última novela publicada es 'Otra vida para vivirla contigo' (Tusquets).</em></p><p><strong>Eduardo Mendicutti </strong><strong>'Otra vida para vivirla contigo' </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Mendicutti]]></author>
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      <title><![CDATA[La isla de Alice]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/isla-alice_1_1121676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e54a10ee-8163-4585-ba54-230d5f162d1c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La isla de Alice"></p><p><strong>La isla de Alice</strong><strong>Daniel Sánchez ArévaloFinalista premio Planeta 2015Editorial PlanetaBarcelona2015 </strong></p><p>Que cada uno de nosotros juega  a ser Dios. Que el camino está por hacer. Que ocultamos nuestra gran bola de mierda. Que nos pasamos el día –la vida- buscando nuestra isla, y casi siempre ya estamos en ella. Que hay amores de verdad. Que usamos el mismo lenguaje. Que tenemos los mismos sueños. Que Hopper nos saca fotos. Que un día nos reímos bailando el <em>gangnam style</em>. <strong>Que viajamos para encontrarnos</strong>. Que nos encontramos cuando ya nos hemos parado. Que puedes querer a dos personas a la vez, y no estar loco. Que las cosas existen porque les ponemos nombre. Que llevamos las claves, las llaves, colgadas del cuello. Que si juntas <em>Moby Dick</em>,<em> La Isla del Tesoro</em>, <em>Robinson Crusoe</em>, <em>El Hombre Invisible</em> y <em>Alicia en el País de las Maravillas</em>, te sale la vida.</p><p>Estas son sólo algunas evidencias a las que llegas (o a las que vuelves) leyendo la novela de<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_S%C3%A1nchez_Ar%C3%A9valo" target="_blank"> Daniel Sánchez Arévalo</a>, finalista del Premio Planeta 2015, con <em>La Isla de Alice</em>. Ah y<strong> también aprendes que la gente es buena por naturaleza</strong>. Que le den a Hobbes.</p><p><em>La isla de Alice</em> bebe de los clásicos para hacernos avanzar por un paseo fácil, adictivo, <strong>más cinematográfico que literario,</strong> más amable que rotundo, más sencillo. Muy sencillo. Es la primera novela para adultos del director de <em>Azulsocurocasinegro</em>, <em>Primos </em>o <em>La gran familia española</em>. Pero <strong>que no la lleven al cine, por Dios</strong>, porque me va a gustar menos. O si la llevan, que la dirija él, Daniel. No, no, mejor que no la toquen, que está bien así como está. </p><p><em>La isla de Alice</em> es <strong>un modo de vida de una generación </strong>–los que ya no somos jóvenes pero creemos que sí- los que vimos en la tele (al principio en blanco y negro) <em>La bola de Cristal</em>, <em>Sabadabadá</em> o <em>UVE</em>. Los que volamos el cielo en bicicleta llevando a ET en la cesta.  Los que, también gracias a Sánchez Arévalo, hemos querido decir “te <em>prequiero</em>”… y al final no nos hemos atrevido. Los que no nos damos tregua diciéndonos cada poco “craso error”, los que tenemos varios amigos TOC y a los que un día dejó de darnos vergüenza decir que cuando oímos el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Q4sPkS8b62Q" target="_blank"><em>Missing</em></a> de Everything but the girl<em> </em>lloramos acordándonos de ti.</p><p>Vamos un segundo al argumento: chica joven, pelirroja, guapa, casada con Chris o Christ –eso se verá al final-, con una hija de seis años y embarazada, se queda viuda. Chris o Christ –ya lo veremos, he dicho- muere en un accidente de tráfico. Alice, que es esta chica guapa y todo lo demás, no entiende nada, porque el accidente ha sido en una carretera en la que no tendría que estar  él. Se pone a investigar hasta que da con una isla, Robin Island. Ahí empieza todo. Así que <em>La isla de Alice</em>, además de una historia de mirarse por dentro para observar al otro, <strong>es una novela de intriga</strong>.</p><p>En la isla hay un tío bueno que vive en un castillo. Otro tío bueno, pero casado; una escritora sexy… (es su mujer). Una amiga, divorciada y maltratada; un señor con alzheimer y su hija de mirada azul, un árbol del amor, muchos ponis, algunos caballos; muchos peces y algún mapache. Una alcohólica y su marido. Y hasta un hidroavión. </p><p>Daniel Sánchez Arévalo se entretiene como si entrara en una librería y se quedara ahí tres horas mirando libros que nunca se llevará. <strong>No sé cuántas veces se habrá psicoanalizado</strong>, no sé cuántos psicólogos habrá visto, no sé si ha hecho meditación, pero en  <em>La Isla de Alice </em>nos psicoanaliza a todos.<strong> Sánchez Arévalo conoce al género humano… y conoce y mucho al género femenino</strong> ¿cómo puede escribir 618 páginas de un libro poniéndose en la piel de una mujer, en la cabeza de una chica, en la experiencia de ser madre, en las sensaciones de la soledad femenina? No lo sé, pero lo hace.</p><p>Sánchez Arévalo se reafirma en <em>La Isla</em> como un magnífico contador de historias pequeñas, como un optimista escondido bajo la piel de un tímido, como un soñador de caminos agrios y  finales felices. Y ¿por qué no soñarlos? ¡Te lo pone tan fácil!  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sara Vítores]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Los diablos azules Número 1]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Cuatro novelas, guerras, frío y muchos libros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cuatro-novelas-guerras-frio-libros_1_1121668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/07315ab1-4f47-42c9-aade-9fd231b918ea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro novelas, guerras, frío y muchos libros"></p><p><strong>El bar de las grandes esperanzas</strong><strong>J.R. MoehringerTraducción de Juanjo EstrellaEditorial DuomoBarcelona2015 </strong></p><p>J.R. es el protagonista de este hermoso libro que cuenta la historia de un niño que crece junto a su madre, ya que su padre les abandona cuando todavía no ha pronunciado su primera palabra. El otro gran protagonista es el Dicken´s Bar, situado en su pueblo natal, cercano a Nueva York y donde J.R encuentra refugio junto poetas, policías, apostadores, soldados o boxeadores,  cuyas historias fascinan al protagonista y le ayudan a forjar una fuerte personalidad.</p><p><strong>Una chica en inviernoPhilip LarkinTraducción de Marcelo CohenEditorial ImpedimentaMadrid2015</strong></p><p><em>Una chica en invierno</em></p><p>Katherine es una joven refugiada que trabaja como bibliotecaria en una gris ciudad inglesa. Hastiada de su trabajo y de la vida en general, lo único que le hace mantener la esperanza es la perspectiva de un reencuentro con el que fue su primer amor. Así, en las horas previas a su cita, Katherine revivirá unas idílicas vacaciones que supusieron para ella la pérdida de la inocencia y el paso a la edad adulta. Con esta novela, el gran poeta Philip Larkin, nos sumerge en la opresiva atmósfera del crudo invierno inglés, en plena Segunda Guerra Mundial. Una delicia de precisión y elegancia.</p><p><strong>La familia Karnowsky</strong><strong>Israel Yehoshua SingerTraducción de Jacob Abecasís y Rhoda HeneldeEditorial AcantiladoBarcelona2015</strong></p><p>A través de la historia de tres generaciones de una familia judía, los Karnowsky, esta novela,  nos ofrece un fresco extraordinario de la primera mitad del siglo XX. David, el patriarca, que en los albores del siglo abandona  Polonia, donde nació, para instalarse en Berlín, animará a su hijo Georg a adaptarse y convertirse en "judío entre judíos y alemán entre alemanes". Georg se convertirá en un respetable médico berlinés y encarnará así la cumbre de la integración y el éxito social de la familia.  Heredera de las grandes sagas familiares decimonónicas, <em>La familia Karnowsky </em>es un retrato muy certero del pueblo judío tras la Segunda Guerra Mundial.</p><p><strong>Mi maravillosa librería</strong><strong>Petra HartliebTraducción de Manolo LaguilloEditorial Periférica</strong></p><p>Estando de vacaciones en su Viena natal, Petra Hartlieb supo de una bonita librería de barrio que cerraba sus puertas y estaba a la venta. Lo que en principio se planteó como una especie de broma (el hecho de comprarla), provocó en pocas semanas un cambio radical de vida, de ciudad y de oficio. Este libro cuenta la historia de un desafío: cómo conseguir que una librería pequeña, tradicional y de barrio, se convierta en el núcleo indispensable de la vida en comunidad de una ciudad europea en el siglo XXI. Junto con<em> 84 Charing Cross Road</em> de Helen Hunff y <em>La librería</em> de Penélope Fitzgerald, esta novela terminará por convertirse en lectura fundamental para conocer el verdadero valor cultural de las librerías independientes en nuestra sociedad.</p><p><em>*Podrás encontrar la</em></p><p><a href="http://www.libreriamendez.net:8080/index.php" target="_blank"> librería Méndez </a><em>en Calle Mayor, 18, Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Librería Méndez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro novelas, guerras, frío y muchos libros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libros,Literatura,Los diablos azules Número 1]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El resto es ruido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/resto-ruido_1_1121612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/802c767e-0ec0-4584-92a2-6ba7c4d35d16_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El resto es ruido"></p><p><strong>El ruido eterno Alex RossTraducción de Luis GagoSeix BarralBarcelona2009 </strong></p><p>Llevo semanas <em>escuchando</em> un libro en el que caigo lleno de curiosidad y alegría cada vez que necesito hacer algo por mi, llamémosle, espiritualidad. Me refiero a <em>El ruido eterno</em> de <strong>Alex Ross</strong> editado por Seix Barral y traducido por <strong>Luis Gago</strong>. No se trata de un audio-libro, sino el más acertado ensayo que conozco sobre la música clásica creada en el siglo pasado: su evolución, sus protagonistas, los escenarios de su influencia social y política, y los avatares sin fin por los que los músicos transitaron en la febril persecución de sus sueños creativos. Me he tomado al pie de la letra su subtítulo: <em>Escuchar al siglo XX a través de su música</em> y, siguiendo la recomendación del autor, lo he leído conectado a una plataforma<em> online</em>. Confieso que es una experiencia única.</p><p>En sus más de 700 páginas éste vademécum musical, no escrito sólo para <em>connaisseurs</em>, es una lectura apasionante y didáctica que, según el autor, “no tiene la pretensión de ser exhaustiva”. Nos ilustra sobre las diferentes mutaciones experimentadas por el género durante el siglo pasado y la infatigable lucha de muchos compositores por romper con lo precedente, por evolucionar. </p><p>El tránsito entre siglos lo comandan Strauss y Mahler, los últimos representantes del romanticismo tardío, o los primeros del postromanticismo. El libro comienza dando cuenta de su encuentro en Graz, el 16 de mayo de 1906, antes de la representación de la ópera de Strauss <em><strong>Salomé</strong></em> (“terrible engendro cacofónico” en palabras de Puccini) y termina comentando la ópera <a href="https://www.youtube.com/watch?v=y_kVc8mrElg" target="_blank">Nixon en China </a>de <strong>John Adams</strong>. Entre medias, un excitante y pormenorizado trasiego secular de estilos superpuestos en el tiempo que abarca el impresionismo, el modernismo, la atonalidad, el dodecafonismo, la música electrónica y el vanguardismo, hasta llegar a la música minimalista. </p><p>Todo contado con lenguaje formativo y lleno de documentadas anécdotas que nos muestra las peripecias vitales, egos, éxitos, fracasos, pasiones y debilidades de los grandes músicos del siglo pasado. Es, además, un texto valioso para entender la globalización de la creación clásica y su desplazamiento de la vieja Europa al resto del planeta, así como las influencias y maridajes que han tenido las músicas populares, y sus músicos, con las de las élites y viceversa. </p><p>El texto de Ross nos ilustra sobre los momentos históricos y sociales en los que se compuso parte de la música más sublime jamás escrita, y también de las arbitrariedades a las que fue sometida por el poder. Y aunque en infinidad de ocasiones, fueron la banda sonora de lo mejor del hombre, cuesta creer que piezas tan bellas, sensibles y humanistas conmovieran, en determinados momentos, a mentes inhumanas y depravadas. En uno de los capítulos se habla de <strong>la melomanía de Hitler y</strong> de las atrocidades de sus secuaces en los campos de exterminio, donde no se privaban de tener orquestas con músicos condenados a muerte.   </p><p>La colateralidad de lo clásico con lo pop le llevan a escribir: “En los comienzos del siglo XXI, el afán de enfrentar la música clásica a la cultura pop ha dejado tener sentido intelectual o emocional”. <strong>Las músicas han convivido y se han mestizado </strong>con más naturalidad de lo que los puristas hubieran deseado.</p><p><em>*Miguel Ríos es cantante y compositor.</em></p><p><strong>Miguel Ríos</strong><strong> </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Ríos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El resto es ruido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Música,Miguel Ríos,Los diablos azules Número 1]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/dia_1_1121608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c716cb62-a947-4788-afbd-b70301ddd1e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día"></p><p>He sacado una silla al balcón</p><p>y me he sentado a vivir.</p><p>Crece hierba de infancia en los tejados,</p><p>donde siempre es domingo.</p><p>Y eso me reconcilia</p><p>también con el futuro.</p><p>¿O soy yo, que sonrío?</p><p>Definitivamente</p><p>no tiene vértigo la mala hierba:</p><p>sube su verde claro,</p><p>que su vida es subir.</p><p>Incluso las ya secas,</p><p>de cálido amarillo,</p><p>se mantienen en pie,</p><p>pincelando el paisaje.</p><p>Hoy va a ser un buen día</p><p>de sol y nubes blancas,</p><p>respirará su luz</p><p>favorita la hierba.</p><p>Sentado en una silla con balcón</p><p>siempre es domingo.</p><p><em>*Rafael Espejo es poeta. Su último libro publicado es 'Hierba en los tejados' (Pretextos, 2015).</em><strong>Rafael Espejo</strong><a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1610" target="_blank">Hierba en los tejados</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Espejo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Día]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura española,Poesía,Los diablos azules Número 1]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un suplemento de libros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/suplemento-libros_1_1121966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a32a6bdc-b085-42ff-be68-f273e05b7b90_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un suplemento de libros"></p><p>Se llamaba <strong>Los diablos azules</strong> un bar de Madrid que ahora cierra sus puertas. Durante años se celebraron en él tertulias literarias y sesiones de narrativa y de poesía. La nostalgia de lo que se acaba nos invita a abrir un espacio nuevo para seguir conversando de libros. Consideramos que hablar de libros es tanto como hablar de la vida, la sociedad, los asuntos políticos y las inquietudes del ser humano. Pero en otro tono y con otros tiempos.</p><p>Los lectores de infoLibre suelen participar con solvencia en los foros que surgen en este diario. Más allá de las intervenciones crispadas, tan extendidas por desgracia en las redes sociales, las opiniones de los lectores tienden aquí a defender puntos de vista, matizar o discrepar en un libre intercambio de opiniones. El suplemento que se pone en marcha ahora pretende situar el mundo de los libros en este foro, ya que <strong>la lectura sigue representando uno de los mejores ámbitos de diálogo</strong>. Los autores y los lectores habitan con sus conciencias individuales el espacio público de los libros.</p><p>En su ensayo <a href="http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-01-09/como-aprender-a-leer-literatura-en-cinco-lecciones-con-terry-eagleton_1132282/" target="_blank">Cómo leer literatura </a>(Península, 2016), el crítico inglés <strong>Terry Eagleton</strong> afirma que “la tradición de lo que Nietzsche llamaba lectura lenta corre el peligro de extinguirse para siempre”.<strong> Fernando Savater</strong>, por su parte, sostiene en<em> Aquí viven leones</em><a href="http://www.megustaleer.com/libro/aqui-viven-leones/ES0111148" target="_blank">Aquí viven leones</a> (Debate, 2015) que “la literatura no es sólo caviar sino también sardinas en escabeche: un surtido de alimentos espirituales que hace gozar a gente muy distinta y atiende necesidades diferentes sin dejarse coartar por criterios excluyentes de los inquisidores del buen gusto”. Estamos de acuerdo con los dos.</p><p>La mejor manera de reivindicar el pensamiento y las humanidades frente a los dominios de la telebasura es alejarse a la vez de todas <strong>l</strong><strong>as falsas dinámicas de los debates culturales</strong> propios de sociedades que viven en la sala de urgencias: es absurdo confundir la utilidad con el mercantilismo, como es absurdo un enfrentamiento entre las humanidades, la ciencia y la técnica, como es absurdo identificar la democracia con el orgullo de los analfabetos, como es absurdo que la desconfianza en los dogmas del pensamiento libre deba desembocar en el relativismo cínico de los que no quieren aceptar ningún vínculo con su sociedad. El elitismo no supone calidad y, del mismo modo, la libertad y la democracia no suponen falta de responsabilidades individuales a la hora de decir lo que pensamos sin pensar lo que decimos.</p><p>Este suplemento convoca a escritores, críticos literarios, profesores, editores, libreros, bibliotecarios, periodistas y clubs de lectura para hablar de libros en un espacio que quiere ser atento a lo que ocurre en nuestro diario vivir, pero que evita someterse al vértigo de la actualidad. Se trata de reclamar <strong>un poco de tiempo más allá de las urgencias.</strong></p><p>El significado en Perú de la expresión los diablos azules tiene que ver con el delirio que sufren algunas personas después de una ingestión excesiva de alcohol o de drogas. La vida entra en las palabras, las cambia y acomoda su significado con la experiencia de los días. Para nosotros <strong>Los diablos azules </strong>es ya un lugar habituado a la conversación y al intercambio de opiniones, un refugio lleno de libros y de puertas y ventanales que dan a la vida. </p><p>El azul del cielo modernista se funde con la realidad diabólica del malditismo para señalar la convivencia de un mundo que no quiere vivir ni en las nubes ni en los infiernos. Al final puede y debe salirse con la suya el demonio socrático que <strong>Antonio Machado</strong> llevó siempre en el equipaje para que le advirtiera de sus contradicciones, enseñándole a dudar de sí mismo y a escuchar los otros argumentos. En un mundo con el alma en perpetuo borrador, en el que abundan las voces, las mentiras y los gritos, nada resulta más útil que aprender a escuchar.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un suplemento de libros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Cultura,Los diablos azules Número 1]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Un millón de gotas’, de Víctor del Árbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/millon-gotas-victor-arbol_1_1121672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0ee9caae-e6f4-45ca-91c8-5025015b0aa2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Un millón de gotas’, de Víctor del Árbol"></p><p>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca.  <strong>Un millón de gotasVíctor del ÁrbolEditorial DestinoMadrid2014 </strong></p><p><em>Un millón de gotas</em></p><p>El club de lectura de la Biblioteca Pública Municipal de Azuqueca de Henares, en Guadalajara, nos recomienda su última lectura. Este longevo colectivo fue fundado hace 28 años por Eva Ortiz. Actualmente cuenta con seis grupos compuestos cada uno por 25 personas. Ortiz, directora también de la biblioteca y coordinadora del club, explica cómo fue la lectura del libro de Víctor del Árbol para los miembros del grupo: </p><p>Víctor del Árbol ha sido un descubrimiento para nosotras y nos hemos sentido deslumbradas por su novela<em> Un millón de gotas</em>, una historia muy bien contada y conmovedora. La novela está escrita con buen pulso, con unos personajes muy bien definidos que nos han servido para debatir sobre la profunda reflexión acerca de la naturaleza humana que realiza el autor, y sobre los valores de cada uno y la capacidad de perdonar o de vengarse que todos tenemos. Una de las conclusiones que hemos sacado es <strong>la dualidad del ser humano</strong>, que somos capaces de lo mejor y de lo peor, y en el fondo, como dice uno de los personajes al final del libro: “Porque eso, ahora lo entiendo, es lo que siempre fuimos. No héroes, no villanos. Sólo hombres y mujeres. Y vivimos”.</p><p>Hemos hablado mucho sobre las difíciles decisiones que debemos tomar en la vida ante determinadas circunstancias, y cómo hay que <strong>verse en ese contexto antes de juzgar</strong> si son correctas o incorrectas, buenas o malas. A todas nos ha quedado la sensación de que aunque es una historia dura, contada con mucha crudeza, esa crudeza no es gratuita, porque sirve para comprender mejor a los personajes y para conmover al lector.</p><p>Estructurada en dos tiempos, presente y pasado, esta novela de <strong>suspense con pinceladas históricas</strong> nos ha parecido una auténtica historia de supervivencia, contada a modo de rompecabezas en la que al final las piezas encajan, y ¡de qué manera! </p><p>Nos hemos quedado tan encantadas que estamos deseando tener un encuentro con Víctor del Árbol, sería el broche ideal.</p><p>[Pinchando<a href="http://www.azuqueca.es/servicios/biblioteca/club-de-lectura/" target="_blank"> aquí</a> podrás consultar toda la información acerca del club y <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2014/05/16/de_mosso_esquadra_bestseller_novela_negra_17038_1026.html" target="_blank">aquí </a>la entrevista con el autor publicada en infoLibre]</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[cc135b6a-76e0-4dd2-a763-cfe4b9555441]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Club de lectura]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Un millón de gotas’, de Víctor del Árbol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules Número 1]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La forastera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/forastera_1_1121610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/602375da-71a2-40ad-a3a9-d8c1d85f5bb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La forastera"></p><p>(Comienza <strong>Felipe Benítez Reyes</strong>)</p><p>Todo el mundo da por hecho que<strong> </strong><strong>la Japonesita</strong> llegó aquí en un carguero de bandera boliviana, por la época en que los ingleses montaron la refinería de aceites vegetales y el hacendado Berrocal se dedicó a la cría de caballos de presumir para venderlos a los dandis criollos.<strong> “La Japonesita vino en un barco”</strong>. Es un dato sostenido en el aire con un hilo invisible, igual que se sostienen los presentimientos y las ideaciones defectuosas. Me consta que no llegó en barco alguno, sino en el ferrocarril, huyendo de un pasado en el que había un marido tahúr y bebedor, un hijo muerto y un desfalco. Lo sé porque soy el telegrafista, y los de mi profesión nos enteramos de cosas, aunque no nos corresponda divulgarlas. Esta será la excepción.</p><p>A pesar de su palidez y de sus ojos rasgados, <strong>la Japonesita</strong> no era natural de Japón sino de la isla San Vicente, aunque la niñez la pasó en Colombia, por la parte de Manizales. Unos años más tarde cruzó varias fronteras, tejiendo una biografía de sinsabores, y se casó en Oaxaca, y de allí llegó a lo nuestro, imagino que por la misma razón por la que podría haber desembocado en cualquier otro sitio. Es decir, por ninguna razón, pues hay decisiones que no la necesitan. Lo de Japonesita se lo puso la gente, a falta de conocerle el nombre verdadero. Cuando llegó aquí se instaló en una choza abandonada, en la linde del cafetal de<strong> Jeromo Vinuesa</strong>, que por entonces ascendió a gobernador y hablaba a todo el mundo como los virreyes. La choza no era ya de nadie ni nadie la quería, porque allí encontraron, tras varios días de búsqueda, el cadáver mutilado de la niña <strong>Genoveva Cienfuegos</strong>. “Vino de Bolivia”, decía la gente cuando algún visitante preguntaba por aquella forastera apartada y exótica, con algo de loto delicado y carnal, acechada por fieras salvajes y por fieras con nombre y apellidos.</p><p>Que se sepa, la Japonesita no cruzó jamás una palabra con persona alguna del pueblo. Ni siquiera conmigo cuando iba a poner un telegrama o a recoger los que le llegaban de una abuela suya que vivía en Valledupar y que siempre la animaba a que se reuniese con ella para llevar una vida discreta y decente, en vez de andar como las vagabundas. Casi todas las mañanas se acercaba al mercado, diligente y silenciosa, señalaba lo que quisiera comprar y se volvía a la suyo. En la pulquería, los fanfarrones fantaseaban con ir una noche a la choza y darle lo que suponían que la Japonesita esperaba de ellos. “A esa…”, decían, y cada cual echaba a volar sus alardes y quimerismos. Yo temía que la noche menos pensada a alguno se le desbocase el ansia y cometiera una locura. Pero a lo más que llegaron fue a acercarse varias veces en grupo, muy borrachos; gritar unas cuantas obscenidades en el silencio de la madrugada y volver a sus hogares con el orgullo satisfecho y a la vez humillado.</p><p>Unos decían que la Japonesita guardaba un cofre con monedas de oro. Otros decían que le sacaba los pesos al gobernador, que se supone que la visitaba de vez en cuando. Ni lo uno ni lo otro era cierto, por mucho que casi todo el mundo rumorease ambas certezas con el aplomo de los notarios. La verdad de la Japonesita la fui descubriendo yo, igual que se descubre un pozo de agua en el desierto, y verán ustedes que muy poco tenía que ver esa verdad con las apariencias.</p><p>(Continuará <strong>Marta Sanz</strong>…)</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Felipe Benítez Reyes]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La forastera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura española,Marta Sanz,Felipe Benítez Reyes,Los diablos azules Número 1]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Las vidas retiradas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vidas-retiradas_1_1121602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6cebe083-5286-4e62-b16b-e39a075e27f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las vidas retiradas"></p><p>Buscarse la vida requiere a menudo cambiar de sitio, dejar atrás cosas y lugares, ser otros. En España hemos sufrido una crisis que ha empobrecido a más de medio país, hay 3.000 pueblos abandonados y una cosa lleva a la otra porque cuando la comida escasea, el trabajo falta, el hambre acecha, los bancos y las élites financieras recurren a las peores artimañas de la usura y las calles de los núcleos urbanos se empiezan a llenar de personas que duermen en cajas de cartón, <strong>vuelve el sueño del autoabastecimiento</strong>. Y con él regresan algunas viejas preguntas: ¿No nos habremos equivocado al poner todas nuestras esperanzas en la ciudad? ¿No eran mejores la naturaleza, el aire limpio, la realidad abarcable, las plazas llenas de caras conocidas, el huerto que nos alimentaba?</p><p>Muchos ciudadanos tratan de encontrar una respuesta a todo eso mudándose al campo. Otros invierten en la compra de municipios desiertos y montan allí hoteles cuyo imán es la oferta de unos días de aislamiento. Algunos se asocian para recuperar aldeas vacías y ofrecen ventajas a quienes vayan a instalarse allí y colaboren con el desarrollo de la comunidad. Hay hasta localidades especializadas, donde habitan personas que padezcan alguna discapacidad, asociaciones nudistas, gente que habla exclusivamente inglés… Incluso hay empresas que se dedican a organizar caravanas de mujeres y propician encuentros en poblaciones a punto de desparecer, para sostenerlas con nuevas familias que necesiten comercios y servicios, niños que harán que se construyan escuelas… La literatura es un espejo que lo refleja todo, y también <strong>están volviendo las tramas que se desarrollan en espacios rurales.</strong> El éxito que tuvo Jesús Carrasco con su primera obra, <em>Intemperie</em>, deja claro que una historia situada lejos de una gran capital puede atraer a los lectores.</p><p><em>Nemo</em>, de <strong>Gonzalo Hidalgo Bayal </strong>(Tusquets), y <em>Cuando éramos ángeles</em>, de <strong>Beatriz Rodríguez</strong> (Seix Barral) van, cada una a su modo, por esa senda retirada de la que hablaron en sus famosos poemas sobre el<em> beatus ille</em> <strong>Horacio</strong> y <strong>Fray Luis de León</strong>. La primera tiene un cierto aire a lo Kafka: la narración la protagoniza un hombre del que no llegamos a saber nada a lo largo de casi 300 páginas, excepto que “le atrae lo que se apaga” y que ha obligado a sus anfitriones a firmar un contrato por el cual se comprometen a respetar su silencio, ya que ha decidido no volver a pronunciar una palabra jamás. No sabemos por qué motivo ha hecho esa promesa, ni cómo se llama, ni por qué ha ido allí, a una zona donde la idea de que en todo espacio pequeño cabe un infierno grande demuestra ser muy acertada. En este mundo viciado lo que no se sabe es sustituido por lo que se imagina, lo que se oculta por lo que se sospecha. En cualquier caso, nada de eso importa mucho, porque él no es más que el misterio que lo explica todo, el hilo conductor que nos va a permitir saber otras cosas, desde la personalidad llena de rincones a oscuras de los vecinos, sus miedos y sus rencores antiguos, a sus necesidades, sus traumas, sus miserias o sus ambiciones. <strong>“Hay quien sólo hace bien el mal”</strong>, piensan algunos de los protagonistas de otros. Y mientras observan a <em>Nemo</em>, porque han decidido referirse a él de ese modo, se ven a sí mismos. “Es descanso es renuncia, dimisión”, dice uno de ellos, tal vez sin darse cuenta de que la frase sirve igual para definir al forastero que a quienes lo reciben. Para mantener en pie esta fábula sobre las curvas de la condición humana, el dolor y el apartamiento, <strong>Hidalgo Bayal </strong>tiene a su favor su propio estilo, armado con la prosa lenta, variada, minuciosa y sugerente que le caracteriza y que ya conocíamos por habernos encontrado con ella en <em>Paradoja del interventor</em>, <em>Campo de amapolas blancas</em> y, sobre todo, <em>El espíritu áspero</em> y <em>Sed de sal</em>. En este caso, la riqueza del lenguaje ayuda a representar las vueltas que dan las dudas en la cabeza de los que no saben, porque el escribano que da fe de lo que ocurrió en aquellos días perturbadores no es más que una voz que habla por todos, una especie de notario que <strong>pone negro sobre blanco lo que se dice en la cantina y lo que se murmura en las plazas. </strong>Que todo el mundo se conozca no significa que cualquiera sepa cómo son los demás, porque a veces la cercanía impone distancias, prevenciones y uno no se fía de quien tiene al lado justamente por eso, porque está siempre allí y es una compañía pero también es un testigo.</p><p>El tono de <strong>Beatriz Rodríguez </strong>es muy distinto, más directo, centrado en la acción y en los giros del argumento policiaco que sostiene<em> Cuando éramos ángeles</em>. También aquí encontramos a una mujer, Clara, que ha ido con su esposo a un pequeño pueblo llamado Fuentegrande, donde van a disfrutar de la tranquilidad y a dirigir un diario local llamado La velaña. Sin embargo pronto se producen dos muertes: la del marido, a causa de un paro cardiaco y la de uno de los mayores caciques de la región, asesinado por alguien que parece haber cometido su crimen con saña, igual que si saldase alguna cuenta de tipo personal. La periodista investiga el caso y mientras lo intenta desentrañar, a veces con la colaboración de los investigadores locales y otras veces a pesar de ellos, nosotros descubrimos algunos asuntos del pasado que marcaron las relaciones complejas entre un grupo de jóvenes que en su adolescencia se vieron igual de unidos por lo que tenían en común que distanciados por lo que compartían: las infidelidades, los cambios de pareja, los deseos ocultos, las humillaciones, la competencia… Todo eso que caracteriza <strong>las amistades que vienen de lejos </strong>y han ido dejando una estela de agravios y heridas durante el viaje. Otra vez el gran infierno y los círculos pequeños, el clamor subterráneo de lo que se murmura, la brutalidad que se multiplica y se hace el doble de violenta cuando se golpea lo que se quiso. Aunque en este caso, hay algo más: una chica que ocupa el centro de la diana, <strong>Eugenia</strong>, a la que muchos querrían poner las manos encima y lo consiguen los suficientes como para que el abismo de los celos se abra bajo sus pies, y unas tierras del muerto que ambiciona una compañía llamada Depwater. Cría fama y échate a dormir, dice el refrán, pero a veces es al contrario, <strong>la reputación que tienes es una pesadilla</strong>, una especie de otro tú hecho de materiales pegajosos como la envidia o el resentimiento y del que es imposible separarse. La novela de Beatriz Rodríguez habla de todo eso. “Cuando éramos ángeles nuestros zapatos no estaban manchados de sangre”, podemos leer en ella.</p><p><strong>Dos libros sobre la huida y su otra mitad, el anhelo de un paraíso</strong></p><p> en el que esquivar las manzanas envenenadas. No es tan fácil, sin embargo, porque cuando pasamos una frontera suele ser para descubrir que lo que había del otro lado era lo mismo con una apariencia diferente y que si aquello de lo que escapábamos estaba dentro de nosotros, nos habrá seguido. <strong>Las pasiones son lo que nos hace iguales. </strong>Saber o no dominarlas es lo único que nos distingue. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jan 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Benjamín Prado]]></author>
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