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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 186]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-186/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 186]]></description>
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      <title><![CDATA[Carta sobre el poder de la lectura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/carta-lectura_1_1182641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7881fa2d-cbde-4bf7-b6d0-df98fba0ebcc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta sobre el poder de la lectura"></p><p>Sobre el cabecero de mi cama, en un estrechísimo estante que solo se le habría ocurrido comercializar a Ikea, reposan varios libros, como en exposición. Los cambiamos de vez en cuando, como quien mueve los muebles o recoloca las fotos, pero siempre siguiendo una temática. Ahora, la temática es <em>leer</em>. Está el libro de <strong>André Kertész</strong> que lleva justamente ese título, <a href="https://erratanaturae.com/libro/leer/" target="_blank">Leer</a>; está <em>Matilda</em> con su descubrimiento de la biblioteca; está <em>Mujercitas</em> y la escritura de Jo; y está <em>Carta sobre el poder de la escritura</em>, de <strong>Claude-Edmonde Magny</strong>, con prólogo de <strong>Jorge Semprún</strong>, un libro muy breve (unas 50 páginas), menudo, pero con tapas duras forradas en tela de un rojo brillante. Hay algo que parece sagrado en este pequeño volumen editado por Periférica. Porque, de alguna manera, lo es. </p><p>La autora francesa redactó esta carta con un destinatario claro: Semprún. Si se escribió en 1943, poco antes de que el militante comunista fuera deportado al campo de concentración de Buchenwald, no llegaría a su destinatario más que dos años después. En 1945, Magny se la lee al futuro ministro de Cultura, y dos años después se publicaría como un librito del que solo se tiraron 300 ejemplares. El de Semprún, cuenta, era el 130: "Desde entonces, ese pequeño volumen de la <em>Carta sobre el poder de la escritura</em> casi nunca me ha abandonado. Lo he llevado conmigo en todas las circunstancias de mi vida, incluso durante los viajes clandestinos". Creo que no es azaroso que decidiéramos al fin instalar en el estante los libros sobre la lectura, algo que queríamos hacer desde hace mucho, justo al inicio del confinamiento. </p><p>El periodista, escritor y músico <strong>Enrique F. Aparicio</strong> contaba hace poco en <a href="https://www.ivoox.com/podcast-puedo-hablar_sq_f1743089_1.html" target="_blank">¿Puedo hablar!</a>, el podcast que dirige junto a <a href="https://twitter.com/perradesatan" target="_blank">Perra de Satán</a>, que para él la lectura estaba siendo una tabla de salvación durante estas semanas. Los libros, esos mundos propios que una parece construir con sus propias manos y sobre los que parece tener capacidad de decisión, como oposición al universo descontrolado de allá afuera, donde sucede lo imposible cada día y casi siempre de manera oscura. Los libros como la habitación adolescente, el refugio, y también el túnel de huida más allá de las paredes del hogar y, sobre todo, más allá de una misma, de su ansiedad, de su preocupación, de su cansancio. No para todos: mientras unos achican el montón de libros de la mesita de noche, otros rumian la misma página una y otra vez, incapaces de avanzar por esas líneas antes hermanas y ahora enemigas, como una especie de maldición. </p><p>Leemos. Leemos los whatsapp de mamá, que hoy se hizo dos kilómetros pasillo arriba pasillo abajo, los de papá que envía un pedazo de naturaleza —los corderos recién nacidos, el verde primaveral— desde la casa del campo, de la amiga que trabaja desde la cama y la amiga que se ha entregado a la repostería. Leemos con cierto aburrimiento las redes sociales, más ásperas aún en estos días y también más luminosas —noticias del compañero de la carrera que emigró, noticias de la peluquería de cabecera, noticias del homanaje emocionado a alguien que ha fallecido—. Leemos ávidamente los periódicos tratando de ver el futuro en sus tripas como en las de un pescado podrido. Leemos con angustia los correos del (tele)trabajo. Leemos incluso el BOE. </p><p>A diferencia de mis padres, que cambiaron progresivamente las cartas por el teléfono, formo parte de una generación que no concibe las relaciones sociales sin la escritura y la lectura. Desde los SMS, acortados para que se adecuaran a nuestros vacíos bolsillos adolescentes, hasta el derroche de letras que ahora nos grita cada minuto desde el móvil. Muchos de los de mi quinta —y un poco mayores— encontraron su primer amor en un chat de Terra y convirtieron su dominio de blogspot en una habitación propia. Y ahora, incluso con las videollamadas y las reuniones virtuales de por medio, nos leemos con más frecuencia, con más atención. Lo hacemos quizás sin ser conscientes de la magia diaria de la palabra escrita, que consigue hacer presente lo ausente, acercar lo lejano, revivir lo perdido. </p><p><a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/04/18/irene_vallejo_reconocimiento_nuestra_fragilidad_una_llamada_colaboracion_105977_1026.html" target="_blank">En El infinito en un junco, la escritora</a> <strong>Irene Vallejo</strong> logra —entre otras muchas cosas— atrapar la doble condición de la escritura. Por un lado, es un espacio de emancipación personal, la conquista de una autonomía individual de la que solo puede dar verdadera cuenta quien no sabía leer ni escribir y aprendió a hacerlo. Pero, por otro, es un extraordinario logro colectivo: cuántos años, cuántas personas, cuántos recursos se han destinado a que sepamos comunicarnos por escrito. Vallejo recoge la épica de las escuelas rurales, de las misiones pedagógicas, de las bibliotecas ambulantes, de las campañas de alfabetización, esa utopía realizada: en un siglo, España ha pasado de casi un 60% de analfabetismo a menos de un 2%. A los agoreros, incapaces de pensar —ni de comprometerse con— un mundo mejor, habría que enseñarles esta hazaña contra todo pronóstico, esta herramienta básica de la igualdad, este contenedor de belleza y conocimiento, tan capaz de servir a la tiranía como a la subversión. Uno escribe, otro lee. Magia. </p><p>En estas semanas (ya casi se pueden contar los meses en plural) se ha discutido sobre si los libros eran o no como el pan caliente, bienes de primera necesidad o de segunda, si debían abrir las librerías y si alguien se acordaba de las bibliotecas, un extraño ejemplo de propiedad comunitaria que es, en sí mismo, un pequeño milagro. Mientras, leemos. Y creo sinceramente que reivindicar el poder de esas letras sobre el papel o la pantalla no es ni cursi ni elitista, porque gracias al esfuerzo de muchos la palabra escrita no es propiedad del poder, y los obreros y las jornaleras siguen mandando a sus hijos a la escuela (pública) pensando que en ella encontrarán las herramientas de una vida buena, una vida mejor. Tiene razón Irene Vallejo cuando dice que leer es un gesto tan común que su poder nos pasa desapercibido. Pero quiero pensar que en estos días, cuando nos asomamos a una buena novela, al mensaje de un ser querido o a una noticia sobre la desescalada, aun asustados por la enfermedad y la muerte, por la fragilidad de nuestros planes y la incertidumbre del futuro, estamos un poco más acompañados y somos un poco más libres. No es poca cosa para un puñado de letras. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 186]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Legión', un microrrelato en cuatro lenguas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/legion-microrrelato-cuatro-lenguas_1_1182638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/30ab5a52-cebc-4858-be25-314b8bb87cf3_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'Legión', un microrrelato en cuatro lenguas"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos 'Liebre por gato' está coordinada por Fernando Valls y Gemma Pellicer. Esta nueva entrega recoge un texto del escritor Manuel Moyano, escrito durante el confinamiento y traducido al catalán, gallego y euskera.</em></p><p>_____</p><p><strong>Legión</strong></p><p>Las civilizaciones se doblegan ante mí. Puedo arrasar imperios. Puedo detener la historia. Puedo sembrar el olvido. Viajo con el viento –como el polen o como tu voz– y nadie me manda. Al igual que los dioses, soy ubicuo. No me importa el tiempo, pero me muevo deprisa. Te aguardo en los pomos de las puertas, en los muebles que usas, en los libros que lees, en la ropa que llevas puesta, en el vaso del que bebes. No puedes verme. No puedes olerme. No puedes oírme. No esperes clemencia de mí. No pretendo nada, sólo ocurro. No pienso en nada, sólo existo. No odio a nadie, sólo destruyo. Ni las estrellas del cielo ni los granos de arena me aventajan en número. Soy uno. Somos muchos. Somos nadie.</p><p><strong>Legió</strong></p><p>Les civilitzacions s’agenollen davant meu. Puc arrasar imperis. Puc aturar la història. Puc sembrar l’oblit. Viatjo amb el vent –com el pol·len o com la teva veu– i ningú no em mana. Igual que els déus, soc a tot arreu. No m’interessa el temps, però em moc de pressa. T’espero en els poms de les portes, en els mobles que fas servir, en els llibres que llegeixes, a la roba que duus posada, en el got amb què beus. No pots veure’m. No pots flairar-me. No pots sentir-me. No esperis clemència de mi. No pretenc res, només esdevinc. No penso en res, només existeixo. No odio a ningú, només destrueixo. Ni les estrelles del cel ni els grans de sorra em guanyen en nombre. Soc un. Som molts. Som ningú.</p><p>Traducción de Damià Bardera Poch</p><p><strong>Lexión</strong></p><p>As civilizacións dobréganse ante min. Podo arrasar imperios. Podo deter a historia. Podo sementar o esquecemento. Viaxo co vento -como o polen e como a túa voz- e ninguén me manda. Igual que os deuses, son ubicuo. Non me importa o tempo, pero móvome á présa. Espérote nos pomos das portas, nos mobles que usas, nos libros que les, na roupa que levas posta, no vaso do que bebes. Non me podes ver. Non podes cheirarme. Non me podes escoitar. Non agardes clemencia de min. Nada pretendo, só acontezo. Nada penso, só existo. Non odio a ninguén, só destrúo. Nin as estrelas do ceo nin os grans de area me aventaxan en número. Son un. Somos moitos. Somos ninguén.</p><p>Traducción de Ramon Loureiro</p><p><strong>Multzoa</strong></p><p>Zibilizazioak neure aurrean makurtzen dira. Inperioak suntsi ditzaket. Historia geldi dezaket. Ahaztura erein dezaket. Haizearekin bidaiatzen naiz –lore-hautsa bezala edo zure ahotsa bezala– eta ez nau inork agintzen. Jainkoak bezala, nonahikoa naiz. Bost axola zait denbora, baina arin mugitzen naiz. Zure zain nago ateen eskutokietan, erabiltzen dituzun altzarietan, irakurtzen dituzun liburuetan, janzten dituzun arropetan, edaten duzun edalontzian. Ezin nauzu ikusi. Ezin nauzu usaindu. Ezin nauzu entzun. Ez espero izan niregandik errukirik. Ez dut ezer nahi, igaro baino ez dut egiten. Ez dut ezertaz pentsatzen, egon baino ez dut egiten. Ez dut inor gorrotatzen, suntsitu baino ez dut egiten. Ez zeruko izarrek ez harea-pikorrek ez naute kopuruz gainditzen. Bat naiz. Asko gara. Inor ez gara.</p><p>Traducción de Matxalen Sotillok y Pedro Ugarte</p><p>_____</p><p><em>Manuel Moyano (Córdoba, 1963) creció en Barcelona y vive en Molina de Segura (Murcia). Como narrador de ficciones ha obtenido el premio Tigre Juan por </em><strong>Manuel Moyano</strong>El amigo de Kafka<em>, el Celsius de la Semana Negra de Gijón por </em>El imperio de Yegorov<em> o el Tristana por </em>La coartada del diablo<em>. Sus relatos y microrrelatos, recogidos en </em>El oro celeste, El experimento Wolberg<em> y </em>Teatro de ceniza<em>, aparecen en numerosos antologías. Es autor asimismo de otras novelas y libros que no se encuadran en la ficción, pues son ensayísticos o de viajes.</em></p><p><em>Damià Bardera (Viladamat, 1982) es ensayista, poeta y narrador en catalán. Sus mejores relatos y microrrelatos están recogidos en </em><strong>Damià Bardera</strong>Un circ al pati de casa<em> (2019).</em></p><p><em>Ramon Loureiro (Fene, A Coruña, 1965) escribe principalmente en gallego y ha publicado las novelas </em><strong>Ramon Loureiro</strong>O corazón portugués<em> (2000) y </em>As Galeras de Normandía<em> (2006).</em></p><p><em>Pedro Ugarte (Bilbao, 1963), escritor, ha sido finalista del premio Herralde con </em><strong>Pedro Ugarte</strong>Los cuerpos de las nadadoras<em> (1996), y ganador del premio Setenil, con </em>Nuestra historia<em> (2016).</em></p><p><em>Matxalen Sotillo (Bilbao, 1965) es licenciada en Periodismo y en Filología Vasca.</em><strong>Matxalen Sotillo</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Manuel Moyano]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Los diablos azules número 186]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Atxaga, el konstante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/atxaga-konstante_1_1182625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dfdf332f-306d-4057-b5e1-00d5ac2e4349_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Atxaga, el konstante"></p><p><em><strong>Casas y tumbas</strong></em></p><p><strong>Bernardo Atxaga</strong></p><p><strong>Traducción de Bernardo Atxaga y Asun Garikano </strong></p><p><strong>Alfaguara</strong></p><p><strong>Madrid</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>Vaya título: fue lo primero que pensé en esta situación de aislamiento preventivo. La nueva novela de <strong>Bernardo Atxaga</strong>, tras haberle sido otorgado el año pasado el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/11/12/bernardo_atxaga_premio_nacional_las_letras_espanolas_100845_1026.html" target="_blank">Premio Nacional de las Letras</a> por el conjunto de su obra literaria, no va del coronavirus, por supuesto, pero el título se podría aplicar: quédate en casa si no quieres ir a la tumba. Escrita inicialmente en euskera, idioma al que sigue siendo fiel mal que les pese a los que niegan los idiomas del Estado, ha sido traducida al castellano por él y su traductora oficial, <strong>Asun Garikano</strong>.</p><p>He seguido a Atxaga desde los tiempos de <em>Memorias de una vaca</em><em>, </em>no solo por lo que me gustan sus historias, sino también por una querencia especial hacia lo vasco de índole familiar y de amistad: mi abuela era de Bilbao y me enseñó al piano el primer zortzico; y como muchas otras de mi generación, aprendimos a amar los idiomas minoritarios del Estado español a través de las canciones, en el caso de Euskadi, de <strong>Mikel Laboa</strong>, <strong>Imanol</strong> o <strong>Ruper Ordorika</strong>, quien me dio a conocer algunos poemas del escritor, como el del puercoespín, ese pequeño animal que si sale a la carretera, no sabe que los faros del camión que lo alumbran le ocasionarán la muerte. Bella metáfora para el futuro de un idioma minoritario pero resistente, como se va mostrando en estos años.</p><p>Atxaga siempre ha sido consecuente: escribe en euskera (¿o euskara?, nunca sé como ponerlo, lo mismo que no sé si decir Euskadi o Euskal Herría) y luego se traduce al castellano, como ha hecho en esta última novela, donde podemos encontrar muchas de las constantes poéticas del escritor vasco, que, por cierto, se llama José Irazu Garmendia, sin haber sabido nunca, yo al menos, el porqué de su seudónimo.</p><p>Con un narrador omnisciente que permite saltos temporales e ir de unos personajes a otros, la novela está dividida en varios capítulos que podrían funcionar autónomamente, siendo el nexo algunos protagonistas que se repiten y otros que desaparecen para volver al final y de refilón. Así empezamos en el año 1972 con<em> "</em>Érase un pequeño barco…" (en francés), para saltar después a 1970, "Cuatro amigos". Continúa en el año 1985-1986 "La historia de Antoine" y la relación con algunos de los personajes anteriores. Saltamos al 2012 con "El accidente de Luis" y finalmente al 2017 con "Orquídeas"<em>.</em> Entre estos dos últimos hay un capítulo: "Daisy en la televisión", que no lleva fecha pero que está relacionado con el último. Cierra el libro con un epílogo.</p><p>El primer capítulo, <em>"</em>Érase un pequeño barco", nos sitúa en Ugarte, un pueblo, una panadería, dos hermanos gemelos, Luis y Martín, que se hacen amigo del sobrino del panadero, mudo traumático que consigue volver a hablar para que no maten a un jabalí, animal fetiche del campo; como los bosques de<em> </em><em>Obabakoak</em>, como la novelita de <em>Dos hermanos</em><em>,</em> la dualidad, los gemelos, la amistad. Y mientras sabemos qué le ocurrió a ese niño llamado Elías para que dejara de hablar, aparecen otros personajes adultos, Eliseo, el Gitano rubio, el Viejo, la madre de los gemelos, el panadero… Algunos desaparecen, como Mateo y Elías en Francia, en un colegio internos, una bellísima historia que pide más y no se desarrolla, ni sabemos qué pasó con ellos, solo sirve para aclararnos lo que el escritor quiere.</p><p>  </p><p>Atxaga es un maestro de los espacios rurales, del campo, de los pueblos (<em>Memorias de una vaca, Obabakoak</em>). También aquí, cuando habla de Valdesalce, o El Pardo o Ugarte, el pueblo del norte donde se sitúa la panadería y donde ocurre la mayoría de la acción.</p><p>En el segundo capítulo, un personaje secundario en el primero se convierte en principal: Eliseo. Y cuenta su regreso a Valdesalce porque su padre se está muriendo. Alguien le cuida el rebaño de ovejas mientras él está en la mili. Y aparece Donato, con el acordeón o la armónica, de ahí viene su amistad, de la mili, tanto que lleva a Eliseo a Ugarte, donde ocurre casi toda la trama de la novela, aunque también en El Pardo, donde hacen la mili:</p><p>  </p><p>Porque Eliseo es cazador. Pero no de monterías ni cacerías de las que <strong>Franco</strong> y sus amigos organizaban en El Pardo. Él no se dedicaba a la cacería, considerada una aberración. Él era cazador.</p><p>Y así sucesivamente se van hilando los capítulos. Aparece un tal Antoine en sus sesiones psicoanalíticas y solo a través de ellas vamos entendiendo la vinculación con algunos de los personajes anteriores. Lo mismo pasa con Daisy en la televisión, el único capítulo escrito en presente, para plasmar mejor el <em>reality show</em> que posteriormente están viendo otros personajes en el capítulo ulterior.</p><p>Todos los que aparecen en el libro son personas corrientes en diferentes momentos de su vida —en la infancia, haciendo la mili, como padres—, con sus preocupaciones, dejándonos ver cómo es la vida la que los arrastra hacia un lado o a otro, cómo vivimos con la muerte presente (las tumbas del título), que unas veces llama y pasa de refilón y otras se lleva a los seres queridos. Y cómo vivimos todo eso desde las familias, desde los hogares, haya divorcios o no, haya desavenencias en las parejas o se lleven bien (de aquí la otra parte del título: casas)</p><p>Hablaré ahora del epílogo, donde aparece Atxaga como tal, su inspiración, las cosas que ha introducido en el libro, como la urraca aquella de su mili, o bien otros motivos, eso sí, con más humor que en la novela. Está compuesto en forma de alfabeto, como aquel"Poema con alfabeto" que se encuentra en <em>Nueva Etiopía</em>, un disco-libro con poemas y canciones de Atxaga, de la serie que lanzó El Europeo, con Ruper Ordorika, <strong>Itoiz</strong>, Mikel Laboa o <strong>Jabier Muguruza</strong> entre otros. Mientras que en aquel poema cada letra era una persona que había tenido un encuentro policial y había muerto o salido herida, —salvo las tres últimas, a partir de la X, las incógnitas de los próximos en la lista—, en la novela actual juega con los temas que, según el autor, recorren el libro, o los posibles títulos que pensó para él. Así nos desvela, en la H de hospital, la peritonitis de su hija, la I es para <strong>Inazio Mari</strong>, homenaje a los <em>bertsoak</em> que le dedicó su madre. Lo pongo en castellano aunque en el libro viene en los dos idiomas:</p><p>  </p><p>Y Atxaga añade:</p><p>  </p><p>La J está dedicada al jabalí y la K es de constante:</p><p>  </p><p>Tentada estoy de poner un párrafo de la U de Universo, o de la Z de su apellido o de zigzag, pero me contengo, para que el lector lo descubra.</p><p>Cuando iba leyendo, en estos tiempos de reclusión, y lo que he disfrutado haciéndolo, iba pensando en la importancia de la creación, de que haya autores que nos muestren su alma, nos cuenten las historias que llevan escondidas, en lo duro que es escribir y lo poco considerado que está. Es en estas situaciones cuando eres más consciente que nunca de cómo puede pasar el tiempo con un libro en las manos, cómo puedes viajar a otros mundos, aunque estés encerrado, identificarte con esos personajes, querer saber qué habría pasado luego en las vidas de todos ellos. O cómo la angustia de un padre ante la enfermedad y hospitalización de su hija te hace revivir la angustia vivida cuando el tuyo tuvo un accidente y llegas al hospital y lo ves indefenso, lleno de escayolas, con la columna rota, la cadera, la pelvis, el tobillo, el cúbito y el radio, la lesión en el hígado, los seis meses inmovilizado, sus amigos solidarizándose y acabando con las existencias de la nevera, las cervezas, los porros, todo para que se entretuviera. La amistad, en definitiva, esa amistad de la que Atxaga nos habla desde el principio hasta el fin del libro, la amistad incluso entre hermanos gemelos, distintos y a veces rivales, pero amigos desde el minuto cero de su existencia.</p><p>Leamos. En este momento, es la mejor manera de salir, es la mejor manera de viajar.</p><p>_________</p><p><strong>Carmen Peire</strong> es escritora. Su último libro es <a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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    <item>
      <title><![CDATA[Un convincente alegato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/convincente-alegato_1_1182620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6bef8031-97f1-4267-ad5b-c0f1e2cbec2e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un convincente alegato"></p><p><em><strong>Sobre mi poesía (1971-2018)</strong></em></p><p><strong>Luis Alberto de Cuenca</strong></p><p><strong>Libros Canto y Cuento</strong></p><p><strong>Jerez de la Frontera</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>cke_bookmark_254Scke_bookmark_254E</p><p>A primera vista, el título <a href="https://libroscantoycuento.com/publicaciones/coleccion-poeticas/sobre-mi-poesia/" target="_blank"><em>Sobre mi poesía</em></a> puede resultar más bien poco atractivo: un simple ejercicio de egotismo autoral. Por eso lo primero que conviene destacar del libro así titulado que acaba de publicar <strong>Luis Alberto de Cuenca</strong> (Madrid, 1950) es la evidencia de que su lectura desmiente por completo ese pronóstico pesimista.</p><p>En efecto, lo que ofrece esta selección de poéticas, semblanzas de otros autores y fragmentos de entrevistas, rematada por un puñado de poemas propios de asunto metapoético, no es tanto un mero empeño de poner en valor una trayectoria poética particular, como una entusiasta profesión de fe en la poesía en general, entendida, no como un enojoso asunto de especialistas, sino como un transparente homenaje a la vida. En ese sentido, el autor descubre pronto sus cartas, distanciándose del tipo de poeta en el que cabe ver a "un individuo más o menos triste y desagradable, mente obtusa y orgulloso e inconsciente analfabetismo" —retrato, en fin, que no es difícil asignar a decenas de poetas de los últimos cien años—, para postular un tipo de creador que no ejerce a todas horas como tal ni se muestra particularmente devoto de ninguna doctrina filosófica o estética excluyente, y que en todo tiempo se muestra receptivo a "la brisa de la calle", no en el sentido que a esa clase de formulaciones daban los "poetas sociales" del medio siglo, sino como quien conserva y cultiva, ante la realidad, una permanente capacidad de asombro.</p><p>Hay, desde luego, una natural afinidad entre esa idea de la poesía y la preferencia por el tipo de discurso poético que el autor ha querido llamar "de línea clara", al modo de los diáfanos cómics de <strong>Hergé</strong> y <strong>Edgard P. Jacobs</strong>, y otros han llamado "poesía de la experiencia" o "figurativa". Desde luego, y una vez constatados los gustos literarios de Luis Alberto de Cuenca, no puede decirse que se circunscriban a un puñado de autores afines: entre aquellos de los que se ocupa en la sección "Artículos sobre poética" se encuentran escritores tan distintos y alejados entre sí como<strong> Rubén Darío</strong>, los barceloneses <strong>Cirlot</strong> y <strong>Gil de Biedma</strong> —tan opuestos como la noche y el día—, el griego <strong>Calímaco de Cirene </strong>o el norteamericano <strong>Ezra Pound</strong>. Pero ese amplio abanico no indica dispersión del gusto, sino más bien una sutil perspicacia para captar –y transmitir al lector– las posibles secretas afinidades que pueda haber entre autores tan diversos.</p><p>Una de esas posibles afinidades, en la que De Cuenca coincide, por ejemplo, con Cirlot y Pound, puede ser su declarada preferencia por la épica antes que la lírica; entendiendo por lo primero tanto el gusto por lo narrativo como la inclinación a dar cabida en su poesía a emociones bien distintas al mero arrebato subjetivo del poeta exaltado. Poesía heroica, pues, <em>ma non troppo.</em> Y, en cualquier caso, siempre entusiasta y divertida, como ponen de manifiesto los bien elegidos poemas del autor que cierran su muy convincente alegato.</p><p>_____</p><p><strong>José Manuel Benítez Ariza</strong> es escritor. Su último libros es <a href="https://laisladesiltola.es/catalogo/siltola-poesia/realidad/" target="_blank">Realidad</a><em> (La Isla de Siltolá, 2020).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Benítez Ariza]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Los diablos azules número 186]]></media:keywords>
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