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    <title><![CDATA[infoLibre - Descubriendo a...]]></title>
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    <description><![CDATA[infoLibre - Descubriendo a...]]></description>
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      <title><![CDATA[Juan Gómez-Jurado, presentador de 'El condensador de fluzo': "Es un programa hecho por gente que ama la Historia y que quiere demostrar que es divertida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/juan-gomez-jurado-presentador-condensador-fluzo-programa-hecho-gente-ama-historia-quiere-demostrar-divertida_1_1191997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b9495c45-5f67-48dd-b308-1ce16df7b02c_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Juan Gómez-Jurado, presentador de 'El condensador de fluzo': "Es un programa hecho por gente que ama la Historia y que quiere demostrar que es divertida""></p><p>“Antonia Scott y Jon Gutiérrez están en el supermercado comprando los ingredientes necesarios para preparar una tortilla de patatas. De pronto, unos terroristas entran por la puerta y los acribillan a tiros. Las balas impactan en los tarros de los estantes mientras la mayonesa les cae encima”. <strong>Juan Gómez-Jurado</strong> nunca ha sometido a sus dos personajes más celebrados a semejante escena, pero, como él mismo afirma, podría haberlo hecho y no le habría costado nada imaginarse qué sensaciones estarían experimentando: “Sería fácil porque yo he estado en un supermercado”. El ejemplo le vale para explicar que un escritor siempre tiene una parte de su cerebro recopilando datos para sus novelas, también cuando entra en una tienda, o cuando va al mecánico. Quizás, incluso cuando se enfrenta, por primera vez en su vida, a conducir un programa de televisión nada menos que como presentador y nada menos que en <em>prime time</em>, un reto que encajó con muchísima ilusión hace ya algunos meses y que está deseando mostrarle al público. No hará falta que espere mucho más. A partir de mañana mismo, cada jueves a las diez de la noche Juan Gómez-Jurado al lado de colaboradores de la talla de<strong> Javier Cansado</strong>,<strong> Néstor Marqués</strong>,<strong> Javier Traité</strong>, <strong>Margarita Sánchez-Romero </strong>o <strong>Miguel Iríbar</strong> (entre otros muchos) arrancan <em><strong>El condensador de fluzo</strong></em><strong>(</strong><a href="https://twitter.com/lacoproductora?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor" target="_blank">Lacoproductora</a><strong>) </strong>en La 2 de TVE.</p><p>En pocas palabras, “es un programa de Historia hecho por gente que ama la Historia y que tiene la ambición de demostrar que es una disciplina increíblemente divertida”. Así define el autor de <strong>la trilogía sobre Antonia Scott</strong> —<em>Reina roja, Loba negra, Rey blanco</em> (Ediciones B)— un espacio en el que se va a relatar la historia de la humanidad desde multitud de perspectivas distintas, tantas como colaboradores participan en el espacio. “Esa ha sido mi obsesión durante estos meses de grabación”, subraya Gómez-Jurado, “que cada uno de los historiadores y humoristas pueda hacer exactamente lo que quiere hacer y contar la historia exactamente como la quiere contar”. Sin desvelar demasiado antes del estreno, a Juan se le hace la boca agua cuando relata alguna de las historias que los espectadores van a poder disfrutar en apenas unas horas. “Se enterarán, por ejemplo, de que Eric el Rojo se llevó a un montón de vikingos desde Islandia hasta Groenlandia utilizando una fake news”. Se trata de una anécdota, completa el escritor, que cuenta en el programa la experta en el mundo vikingo<strong> Laia San José</strong>.</p><p>La relación de Gómez-Jurado con el mundo de la comunicación viene de muy lejos. Con formación en Periodismo, desde muy joven trabajó en varios medios de comunicación, entre ellos Canal +, ABC, Radio España o El Mundo. Más recientemente, una vez ya metido hasta las trancas en su literatura, se aventuró a participar en dos podcasts —<em>Aquí hay dragones </em>y <em>Todopoderosos</em>— al lado de sus grandes amigos <strong>Arturo González-Campos</strong>, <strong>Rodrigo Cortés </strong>y el propio Javier Cansado. “Pero hay muchas diferencias entre colaborar en un podcast y presentar un programa televisivo”, advierte. Presentar es difícil, aunque, bromea, “también es cierto que no te interrumpen casi nunca”.</p><p><strong>De la carta a Pérez-Reverte a la carta a Gómez-Jurado</strong></p><p>Cuando tenía 13 años, Juan Gómez-Jurado vivió uno de aquellos veranos que le cambian a uno la vida y que han hecho de él todo lo que es hoy: un escritor de éxito internacional con más de 1.100.000 de libros vendidos desde 2018, un divulgador voraz y hasta un presentador de televisión. Fueron las semanas en que leyó <em>La tabla de Flandes</em>, de <strong>Arturo Pérez-Reverte</strong>; <em>El señor de los anillos</em>, de J. R. R. Tolkien y <em>Cementerio de animales</em>, de Stephen King. Los terminó y, como impulsado por el sueño que más tarde terminaría por hacerse realidad —pronto supo que quería ser escritor—, envió una carta a su admirado Pérez-Reverte para transmitirle cuánto le había gustado su novela. “<strong>No la pudo leer</strong>”, sonríe 30 años después casi con nostalgia. “Hemos tenido ocasión de hablarlo alguna vez y ni siquiera llegó a recibirla”. Pero él sí que recibió hace pocos días otra misiva. En este caso era el propio Juan Gómez-Jurado quien se vio leyendo una carta de un chaval, también de 13 años, que le decía: “Mis tres escritores favoritos sois Pérez-Reverte, Stephen King y tú”. Impresionado al leer su nombre del puño y letra del chico, el escritor superventas cierra el círculo y le contesta: “Si sigues así, dentro de 30 años alguien te escribirá a ti”.</p><p>Gómez-Jurado huye de la torre de marfil en la que a veces parecen estar encaramados algunos grandes autores de nuestro tiempo. Se desmarca de los rasgos heroicos que se le podrían suponer por haber escrito <strong>tres bestseller </strong><em>bestseller</em>uno detrás de otro en los últimos años y, por si fuera poco, embarcarse en podcasts y programas televisivos: “Te levantas por la mañana, haces una cosa y, cuando la acabas, otra. Así todos los días”. Él lo tiene claro. ¿Y en cuanto a su trabajo en<em> El condensador de fluzo</em>? “El menos importante de todo el programa soy yo”, responde. “Hay que dar el mérito a<strong> Jorge Pezzi</strong>, a <strong>Bruna Hernando</strong>, a <strong>Aitor Gutiérrez </strong>y al resto del equipo de Lacoproductora, sin olvidarnos de <strong>Urbana Gil</strong>, Directora del área de Cultura y Sociedad de La 2, que han apostado por un programa de Historia en el prime time y, por supuesto, a los historiadores e historiadoras, que son nuestra energía”. Gómez-Jurado conduce, desde este jueves, a un puñado de expertos y humoristas explicando la Historia cada uno a su manera. “Los espectadores van a disfrutar mucho”, resuelve. “A todo el mundo le gusta escuchar <strong>historias contadas con pasión</strong>”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <title><![CDATA[Hormonic, el equipo de jóvenes catalanes que deslumbran en Boston con una tecnología para la telemedicina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/hormonic-equipo-jovenes-catalanes-deslumbran-boston-tecnologia-telemedicina_1_1191836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac9b6ddd-f179-418f-b8d0-205e9cdc055a_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Hormonic, el equipo de jóvenes catalanes que deslumbran en Boston con una tecnología para la telemedicina"></p><p>Que la pandemia ha roto las costuras en muchos ámbitos de la vida pública en España y en todo el mundo es una evidencia, pero si hay un campo que se ha visto particularmente afectado, ese ha sido el de la sanidad. “Hay mucha gente con tratamientos presenciales que se ha tenido que quedar en casa por el colapso de los hospitales y el peligro del virus”, explica <strong>Quim Martí</strong>, uno de los miembros de <a href="https://2020.igem.org/Team:UPF_Barcelona" target="_blank">Hormonic</a>, el equipo de die jóvenes de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) que ha logrado la medalla de oro, además de otros premios, en el concurso International Genetically Engineered Machine celebrado en Boston (EE.UU.). Los diez estudiantes que integran el equipo –todos entre los 21 y los 22 años– se dieron cuenta del problema en el caso concreto de las enfermedades tiroideas. Una de cada diez personas en España sufre hipotiroidismo, precisamente el mismo porcentaje de españoles que han sido víctimas del covid-19. En la inmensa mayoría de casos, los enfermos de <strong>hipotiroidismo</strong> tuvieron que suspender sus visitas al médico, pero eso es algo que podría solucionar el sensor que han ideado Quim Martí y el resto de sus compañeros.</p><p>“Todavía ninguno de nosotros hemos terminado la carrera”. Ni falta que les ha hecho. A pesar de encontrarse todavía en cuarto y quinto de<strong> Ingeniería Biomédica</strong>, las tres chicas y siete chicos que componen el equipo tuvieron el arrojo necesario como para presentar su proyecto a un certamen que busca la mejor máquina genética del mundo. “El proceso de investigación fue complicado porque nos pilló en plena pandemia”, reconoce Martí. Además, también señala la dificultad de compaginar todas las horas de laboratorio que requiere un proyecto de semejante dimensión con las clases en la universidad. “Agradeceríamos un poco más de coordinación en estos casos”, desliza en una sutil y bienintencionada crítica al sistema universitario. Pero ni eso ni nada empaña el éxito de Hormonic, que, además de obtener la<strong> medalla de oro</strong> (un reconocimiento que le sitúa entre las mejores aportaciones del 2020), también se ha coronado como vencedor en la categoría de mejor componente y en la de mejor vídeo promocional.</p><p>Quim Martí explica de la forma más sencilla posible cómo funciona el sensor. “Hay algunas personas cuyo organismo genera una sobreproducción de la hormona tiroidea y otras en las que pasa lo contrario, genera una baja producción, provoca un déficit de esa hormona”. Estas últimas sufren hipotiroidismo. Como, por el momento, las terapias establecidas para ese tipo de paciente son fijas, no personalizadas y requieren de la<strong> visita recurrente al centro médico</strong>, los chicos de la Universitat Pompeu Fabra se dieron cuenta de que se podía idear un dispositivo para dar lo que ellos mismos consideran “un primer paso hacia la autorregulación hormonal en vivo”. En otras palabras, se trata de un pequeñísimo aparato que aporta al cuerpo la cantidad de levotiroxina –una especie de sustitutivo de la hormona tiroidea– que necesita en caso de que el paciente presente síntomas de hipotiroidismo, de modo que <strong>la regulación se convierte en automática</strong> en vez de tener que detectarse mediante una consulta médica presencial.</p><p>“El biosensor”, completa Martí, “funciona con unas proteínas que se llaman inteínas que detectan esa descompensación y que envían información a un <strong>microordenador</strong>, que sería el encargado de dar la respuesta: si el nivel de hormonas es demasiado bajo, será necesario administrar más medicina”. Con todo, la aspiración del equipo es que el sensor termine siendo completamente automático, aunque siempre será conveniente que un médico lo supervise. “Lo bueno es que lo podrá hacer desde su consulta, mientras que el paciente no tendrá que desplazarse al hospital”, completa. Se trata de una tecnología que lo podría haber facilitado todo durante la pandemia y que, casi con total seguridad, forma parte de la<strong> nueva ola sanitaria</strong> desencadenada por el propio coronavirus y que tiene a la tecnología e Internet como los actores que han de agilizar y descentralizar los procesos médicos.</p><p><strong>Del proyecto a la vida real</strong></p><p>No hubo un día en todo el verano en el que Hormonic no diera un paso hacia delante. Para los miembros del equipo no existió la playa, la montaña ni el descanso. Había que recuperar todo el tiempo que la pandemia les había hecho perder. “Ahora estamos un poco más tranquilos”, sonríe Martí, satisfecho, “aunque no será por mucho tiempo”. Si bien el proyecto está avanzado y avalado por el <strong>iGEM</strong> y la universidad, todavía queda mucho camino por recorrer. El objetivo final es que el sensor deje de ser un proyecto para convertirse en una realidad, en una solución: “Para eso es necesario que nos pongamos de nuevo a tope”. Y en eso están. Tras un pequeño respiro después del<strong> éxito en Boston</strong>, vuelve a ser momento de enfundarse la bata blanca y empadronarse en el laboratorio. La pandemia arrebató a los chicos de Hormonic el lujo de recibir los reconocimientos <em>in situ </em>en Boston. Sin embargo, el verdadero premio será ver cómo su dispositivo, en un futuro, facilita la vida a muchos enfermos. Para ello, ya conocen el secreto: trabajo, constancia y valentía.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <title><![CDATA[Edu González: “Es absurdo que la pizza sea un plato internacional y las patatas bravas no”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/edu-gonzalez-absurdo-pizza-sea-plato-internacional-patatas-bravas-no_1_1191644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5ac5398f-7fa4-4e05-b4aa-22b49945a962_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Edu González: “Es absurdo que la pizza sea un plato internacional y las patatas bravas no”"></p><p><strong>Su oficio le gustaba</strong>. Edu era químico ambiental y disfrutaba dedicándose a aquello para lo que se había estado preparando. Le gustaba lo que hacía. Era feliz. Pero un buen día hace once años, sentado en la mesa de un bar con sus amigos, este catalán de padre madrileño tuvo una revelación, una especie de llamada. En un extremo de la mesa, cerveza en mano y una ración de patatas bravas en el centro, Edu González se sintió especialmente dichoso… Aunque eso no tiene mucho de especial. “A todo el mundo le gusta ir de cañas y pedir unas bravas”, sonríe. Y es verdad, a todo el mundo le gusta el tapeo, pero no a todo el mundo se le ocurre fundar <strong>un blog dedicado al plato que más le apasiona</strong>. Mucha gente lo catalogaría, directamente, de pérdida de tiempo y, fuera de toda duda, casi nadie apostaría un duro por su éxito. Tanto menos por uno tan mayúsculo que le permite a Edu ganarse la vida con él. Hoy, más de una década después, ha probado más de 1.000 bravas distintas, ha convertido el blog en una cuenta de Instagram (<a href="https://www.instagram.com/bravasbarcelona/?hl=es" target="_blank">@bravasbarcelona</a>) con más de 115.000 seguidores, ha dejado su trabajo como químico ambiental y ha consagrado su vida entera a lo que el resto de la gente consagra su ocio: el tapeo, la cañita y, claro, las bravas.</p><p>“Yo siempre había pensado que es absurdo que un plato como la pizza sea reconocido internacionalmente <strong>y las patatas bravas no”</strong>, sentencia. Poco a poco, Edu fue convirtiéndose en el pesado de su grupo de <em>colegas</em>, tal y como él mismo reconoce. “Ya no querían ni que fuera con ellos”, recuerda. Cada vez que pedían unas bravas, él se dedicaba –y se dedica– a diseccionarlas, analizarlas, valorarlas y comentarlas. Si bien es cierto que los conocimientos de Edu se han ampliado en los últimos años y que los métodos de comunicación han cambiado, también lo es que la intención con la que despegó el proyecto –cuando nadie le echaba cuentas– y la ambición de ahora, cuando la <em>parroquia</em> <em>bravista</em> se cuenta por decenas de miles, es la misma: dar relevancia al plato por excelencia del tapeo español. “En España no hay duda de que<strong> </strong>las bravas, las croquetas y la tortilla de patata son el top tres que cualquiera pide en un bar”, asegura, “pero el potencial de las bravas tiene que romper todas fronteras”. Edu subraya que es un plato sencillísimo, que genera consenso en todas las mesas y que, además, no está exento de polémica.</p><p>“No está claro que Madrid sea la cuna de las patatas bravas”. Esa es la versión oficial: parece que fue en el callejón del Gato, en la zona de la Puerta del Sol, donde se habrían documentado por primera vez en los años cincuenta. Sin embargo, Edu insiste en que su investigación le ha llevado a situar el origen del plato en puntos tan dispares del territorio como Burgos, Zaragoza o Canarias, pasando por Barcelona, claro. “No es por quedar mal con los madrileños”, desliza con perspicacia, “pero hay rastros en todos esos lugares” y mucho anteriores al 1950. Hay quien dice que el primer embrión puede encontrarse en Canarias, donde llegaron las patatas desde América y donde ya existía el mojo, su salsa más típica. Las pesquisas de Edu han encontrado evidencias también en Aragón y señala la coincidencia entre las bravas y un plato típico catalán, las bombas con allioli. La próxima incursión que va a llevar a cabo será en Burgos: ahí también puede encontrarse el principio de los principios. “Lo que está claro es que <strong>cada región tiene las suyas propias y que todo el mundo es muy militante de sus bravas”</strong>, resuelve. “Ojo”, interrumpe, “que no le quito el mérito a Madrid, eh”. Al fin y al cabo, se trata de un plato humilde, barato por necesidad y por vocación –de esos denominados <em>a lo pobre</em>– y en cada zona se han terminado por incluir en la salsa los alimentos autóctonos. Desde salsas de marisco en zonas de mar hasta el allioli catalán o el tomate, aunque este último parece que se incorporó más tarde y que en ningún caso se puede considerar primigenio.</p><p><strong>Las mejores patatas bravas del mundo</strong></p><p>Todo apunta a que la receta madrileña original, esa que preparaba gente muy pobre durante la posguerra, eran, simplemente, “patatas fritas con algo de aceite de oliva con salsa a base de caldo de gallina”, expone Edu. “También les echaban un poco de pimentón, imagínate lo que cuesta el pimentón”. Nada y menos. Sin embargo, como todo en el campo de la gastronomía, las bravas se han elevado a la alta cocina, las han vuelto a bajar, las han mezclado con productos exóticos, las han zarandeado, las han deconstruido, las han vuelto a construir y, al final, <strong>siempre la misma pregunta: </strong></p><p>– ¿Qué te gustan más, <strong>las tradicionales o las modernas?</strong></p><p>–Yo en esto me mojo <strong>–</strong>sorprende Edu– <strong>Me quedo con las tradicionales</strong> –Aunque en ningún caso reniega de una experimentación que, en muchos casos, ha llevado el concepto a unos límites que jamás se hubieran podido imaginar.</p><p>A medio camino entre unas bravas normales y una de esas recetas estrambóticas producto de la modernidad están las del restaurante Taberna y media, las mejores patatas bravas del mundo según el jurado del concurso Palencia Brava.<strong> </strong>José Luis Martínez<strong> </strong>es el artífice y, aunque él afirma que son unas “<strong>patatas normales con una salsa supernatural”,</strong> lo cierto es que son una especie de bolas esponjosas de un tamaño considerable que recuerdan a un buñuelo y que se posan sobre una capa de salsa muy sabrosa “que está de muerte”, recalca el experto. “Mira que había buenísimos aspirantes al título en el concurso, pero el fallo del jurado fue unánime. Estas son las mejores”. Así remata Edu la entrevista, no sin antes recordar que ya tiene activa su nueva cuenta, <a href="https://www.instagram.com/bravasmadrid/?hl=es" target="_blank">@bravasmadrid</a>, y tampoco sin dar un último consejo: “¿Habéis probado a maridarlas con cava? Les va genial”. Se antoja como una mezcla entre dos mundos: el de los bares, el jaleo y los planes improvisados; con el de la elegancia, los cócteles y la etiqueta. Pero, ¿y qué? Las bravas, y eso no ha cambiado nunca, le gustan a todo el mundo: a los que visten esmoquin y a los que llevan vaqueros.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <title><![CDATA[Dani Senabre: “No me gusta que ninguna autoridad me diga cómo tengo que hacer periodismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/dani-senabre-no-gusta-autoridad-diga-periodismo_1_1191332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c1f2e92b-0ab4-40c0-8e42-3bbe38eccc78_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Dani Senabre: “No me gusta que ninguna autoridad me diga cómo tengo que hacer periodismo”"></p><p>“Muchos de los que hace años criticaban YouTube ahora tienen un canal”. A <strong>Dani Senabre</strong>, en cambio, nunca le asustó asomarse al precipicio. Algunas veces fueron las circunstancias las que le empujaron al abismo, pero otras ha sido él quien ha decidido tomar impulso y saltar. Lo hizo cuando —tras diez años en antena— abandonó la conducción de uno de los programas radiofónicos deportivos más exitosos de Cataluña “sin ninguna oferta sobre la mesa, sin paro y en plena crisis” y también cuando, en un momento en el que casi el 100% de sus colegas periodistas renegaba de YouTube, él decidió abrirse un canal y hablar del <strong>FC Barcelona</strong> sin intermediarios, sin presiones y sin intereses de por medio.</p><p>“Yo lo que quería era comunicarme con los que me escuchan como si fueran mis amigos”, tercia desde su casa en Barcelona. Y lo está haciendo. Cuatro años después de fundar <em>Dani in the jungle</em>, ya le siguen de forma habitual casi 45.000 usuarios y ha logrado su principal propósito: hablar de fútbol y de series “sin tener que contentar a ninguna autoridad”. Ese es el principal secreto de su éxito. “Si quieres que te escuchen”, resuelve, “<strong>tienes que pensar como lo que eres</strong>, un consumidor de contenido más”.</p><p>Senabre está empeñado en bajar el periodismo deportivo de la atalaya en la que muchas veces parece estar encaramado. Él cuenta la actualidad deportiva barcelonista con<strong> palabras llanas</strong> —incluso algunas gruesas—, critica, opina, analiza, predice… “y todo de tú a tú, sin compromisos”, aunque la libertad con la que ejerce su profesión desde el principio de su carrera, reconoce, le comporta algunos obstáculos. “No nos engañemos, el periodismo deportivo se mueve mucho por amiguismos”, apunta. “Te haces amigo de una fuente, defiendes siempre a un jugador —a un club, una institución, un entrenador, etc.— y luego te conceden entrevistas y exclusivas”. El que no lo hace, en cambio, lo tiene difícil para entrar en ese circuito, pero él lo prefiere. “Cualquiera que me escuche sabe que todo lo que yo digo nace de mi<strong> observación de la realidad</strong>”, subraya. Esa forma independiente de hacer las cosas, de estrechar al máximo la distancia entre el periodista y la audiencia, la ha llevado, además de a YouTube, al resto de los campos en los que hoy ejerce el periodismo, tanto en El Partidazo de Cadena Cope, como en televisión.</p><p>Dani Senabre ha hecho exactamente aquello que desaconsejan todas las facultades de comunicación. “Me suelen pasar esas cosas”, bromea. “Las facultades, los profesores o los expertos en general pueden aconsejarte, pero nadie puede asegurarte que una fórmula va a tener éxito”. A fin de cuentas, exclama, “lo que va a triunfar es<strong> lo que te salga de dentro</strong>”. A él le salió, primero, hablar del Barça y, después, crear otro canal, El Recomendador, para hablar de series. Cualquier entendido diría que eso podría despistar a la audiencia y esas cosas, pero Senabre “necesitaba hacerlo”. Por eso, en la actualidad, reparte su tiempo entre sus dos grandes pasiones. “Son dos ámbitos muy distintos, pero los dos tienen algo de arte y son entretenimiento”, explica. “Cuando lo he pasado mal en mi vida”, reconoce, “he recurrido a ambos campos para sentirme bien”. De alguna forma, su trabajo es devolver al Barça, al deporte y a la ficción todo lo que le han dado.</p><p><strong>“Informe Robinson era un programa de etiqueta”</strong></p><p>Preguntado por programas de periodismo deportivo de calidad, destaca prácticamente por encima de todos a <em><strong>Informe Robinson</strong></em>. “Era un programa de etiqueta”, apunta. De todos modos, no rechaza que haya otras formas de crear contenido futbolístico en televisión o radio y, aunque él no se declara consumidor de espacios como <em>El chiringuito de jugones</em>, —mucho más visceral—, considera que “está bien que exista <em>Informe Robinson </em>y está bien que exista <em>El chiringuito de Jugones</em> y que cada aficionado escoja lo que quiera”. En cuanto a la coyuntura futbolística en España, tal y como la define él mismo, está muy bipolarizada (<strong>Barça-Madrid</strong>) y tiene una “cierta tendencia al fanatismo”. Hay mucha gente, afirma, “que quiere que le digas que el Barça es el mejor y que el Madrid no vale para nada y viceversa”. Él se desmarca de ese tipo de periodismo y, aunque sabe que “si hablara siempre bien del FC Barcelona tendría muchos más seguidores”, apuesta por la sinceridad y por seguir mostrando ante la cámara sus preferencias, sus críticas, gustos y fobias.</p><p>En cuanto al futuro próximo del Barça, el periodista calcula que en cuatro o cinco años hay tiempo para que el club construya otro proyecto ganador. No es tan optimista, sin embargo, con la posible<strong> despedida de Messi</strong>. “Pueden pasar muchas cosas, pero me temo que lo que va a ocurrir es que le van a decir ‘Hasta luego’ y se va a ir”, prevé. “Es casi imposible que a Messi se le haga un homenaje a su altura, no nos engañemos”. Ese es el tono que emplea Senabre siempre en sus vídeos. Sea para alabar a algún personaje del mundo del fútbol o para criticarlo, no sabe lo que son las medias tintas, los ambages ni los rodeos. “El fútbol”, a fin de cuentas, “es un deporte en el que te puedes tragar una hora y media de partido <strong>sin que pase absolutamente nada</strong>”. Tiene mérito que mueva tantas masas, concluye. No está de más, teniendo en cuenta todo lo dicho, que alguien te cuente el <em>Deporte Rey</em> como Dani Senabre: <strong>con pasión</strong>, con franqueza y, por encima de todo, sin fanatismo y sin<em> intereses B.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Dani Senabre: “No me gusta que ninguna autoridad me diga cómo tengo que hacer periodismo”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leandro Cano, de un pueblo de Jaén a vestir a Lady Gaga: "En España hay que romper la barrera de la estética taurina"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/leandro-cano-pueblo-jaen-vestir-lady-gaga-espana-hay-romper-barrera-estetica-taurina_1_1191060.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/30e370ea-b5bc-4638-bbc2-3468025afabc_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Leandro Cano, de un pueblo de Jaén a vestir a Lady Gaga: "En España hay que romper la barrera de la estética taurina""></p><p>Una chimenea, una sartén llena de migas, el color rojo de la lumbre y olor a chorizo. Llueve en Ventas del Carrizal<strong> </strong>(Jaén) y el padre del niño Leandro no puede salir a trabajar. Todos en su familia viven del campo, de los olivos. Cuando el tiempo no acompaña es el único momento en el que los hombres dejan los olivos y las mujeres las tareas del hogar para sentarse en círculo alrededor del fuego. “Se habla de trabajo”, tercia Leandro 30 años después. “Del día perdido”. Sin embargo, el recuerdo de aquellas jornadas salpicadas por la lluvia tranquiliza al diseñador en los días de más trasiego. Su vida dio un vuelco cuando, ya superada la primera década del siglo XXI, se alzó con distintos premios como diseñador de moda y, sobre todo, cuando en 2012 fundó su propia marca. Desde entonces, el trasiego de colecciones, pasarelas, modelos, taller y focos no ha hecho más que aumentar curso tras curso hasta convertir al andaluz en uno de los diseñadores más prometedores del panorama español e internacional, hasta el punto de ver sus trajes sobre la piel de grandes estrellas del cine o la música. <strong>“Vestir a Lady Gaga o Celine Dion”,</strong> reconoce, “nos permite llegar a una gente a la que nunca podríamos llegar por nuestra cuenta”.</p><p>A Leandro, de 36 años, le inspira Andalucía, España, las mujeres de su familia y el campo. La tierra casi siempre seca –excepto durante esos días de lluvia en los que todo para– de la sierra de Jaén, los olivos, el aceite. La artesanía. Los toros. “¡Cuidado!”, sorprende, “que a mí no me gustan”. Lo que pasa es que le es imposible, en sus propias palabras, no apreciar <strong>la estética de la tauromaquia</strong>, de los trajes de luces, de las ondas del capote: “En España hay que romper con la barrera de la estética taurina. A mí me alucina”. Leandro se queja de que fuera de nuestras fronteras haya “menos problemas” con este tipo de cosas. Se queja, en definitiva, de que, en algunas ocasiones, se aprecie más la cultura española fuera del país que dentro. De todas formas, ni él mismo que en 2018 deslumbró a todos con su colección Corrida –repleta de referencias al mundo del toro– escapa de la disyuntiva. Repite: “No me gustan los toros, pero la estética del toreo me alucina”. Forma parte de esas raíces españolas y andaluzas que menciona y de las que –dice– son “fuente inagotable de inspiración”.</p><p>Y no lo dice como una simple anécdota ni con la boca pequeña. Al tiempo que ponía las primeras piedras para construir el rascacielos que hoy es su marca, Leandro fundó, en Ventas del Carrizal, una asociación de artesanía en <strong>homenaje a su abuela</strong> y a todas las mujeres del pueblo. Es la moda de las cosas pequeñas la que ha llevado al jienense a ganar premios año tras año. En 2011 llegó el primero –el Almacén de Ideas de la Pasarela Abierta de Murcia–; en 2012, el Designer for Tomorrow; en 2014, el Dedal de Oro; en 2017, el Who’s On Next. Entre medias, estrellas del tamaño de Lady Gaga, Celine Dion, María Leon –que lució un Leandro Cano en los Premios Goya de 2016– o la cantante María José Llergo han paseado sus diseños por España y el mundo.</p><p><strong>En la moda y el arte no hay ‘imposibles’</strong></p><p>La moda de las cosas pequeñas que cultiva Leandro solo se entiende pensando <em>a lo grande</em>, a pesar de la paradoja. El diseñador huye de cualquier concepción de su profesión que le imponga límites. Por eso, en sus prendas desafía las normas. Desafía hasta la ley de la gravedad. “Yo siempre parto de que todo es posible y, al final, casi todo acaba siendo posible de verdad”, desliza. Lo pensó incluso cuando era un niño especialmente retraído en su Jaén natal. Fue una “infancia feliz”, reflexiona, “aunque sí que era diferente en muchos sentidos a otros niños y, a veces, eso lo hizo todo un poco complicado”. Lo pensó también cuando decidió cursar<strong> </strong>Diseño Gráfico y Fotografía en Granada. Otro se hubiera conformado con eso y hubiera tratado de ganarse la vida aunque lo que había estudiado no le apasionara. Él no. Él no creyó que fuera imposible dejarlo todo –una vez más–, irse a Sevilla y empezar a estudiar Moda. <strong>“Mi familia no lo aprobó al principio”,</strong> sonríe, “pero en seguida vieron que no había alternativa”. Pronto, Leandro Cano destacó entre sus compañeros y, antes de terminar los estudios, empezó a cosechar los primeros éxitos.</p><p>Nacido entre olivos, criado entre mujeres y tozudo en su empeño de reivindicar lo rural y sus raíces andaluzas, se encuentra este final de 2020 con ganas de seguir trabajando, creando y creciendo. “Eso sí”, avisa, <strong>“voy a tratar de estar un poco más tranquilo”.</strong> No se plantea un año sabático ni nada por el estilo. Quiere seguir trabajando, pero también saborear más los éxitos, los aprendizajes y, en definitiva, el camino que recorre con su marca desde hace prácticamente 10 años. Tras colecciones como Ofrenda,<strong> </strong>A tu vera, Carmen, 083, Anima o Buffet, el jienense asegura que todo eso ha sido solo el principio. ¿Su secreto? Innovar y trabajar. A la pregunta que le hacen todos los periodistas –“¿A qué personaje conocido te gustaría vestir algún día?”–, Cano espeta: “Te podría decir que me encantaría vestir a Beyoncé, y sería verdad, pero lo que me volvería <strong>loco es poder vestir a Juana de Arco o a Lady Di”</strong>, sorprende. “Sería increíble”. Quizás, de todo lo hablado con Leandro, ese deseo sea, incluso para él, lo único imposible.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Leandro Cano, de un pueblo de Jaén a vestir a Lady Gaga: "En España hay que romper la barrera de la estética taurina"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moda,Descubriendo a...]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Luis Fabra, guionista en La Resistencia: “Hemos roto con la parte previsible de la televisión”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/luis-fabra-guionista-resistencia-hemos-roto-parte-previsible-television_1_1190759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fec7e938-4f96-4737-8171-0dc5e7056244_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Luis Fabra, guionista en La Resistencia: “Hemos roto con la parte previsible de la televisión”"></p><p>Los lunes por la mañana, cuando el común denominador de los mortales se presenta en la oficina o en su puesto en una fábrica, Luis Fabra se las ingenia para encontrar chistes. Para ser gracioso. “<strong>Aunque uno no siempre está de buen humor</strong>”, reconoce. “Hay veces que sí, que tienes la gracia subida y los chistes te salen solos, pero otras hay que tirar de oficio, de profesión”, especialmente si uno trabaja en un <em>late night</em> diario <strong>y todavía más si es uno de tanto éxito como La Resistencia. </strong><em>La Resistencia</em>Para que David Broncano, Jorge Ponce o Ricardo Castella salgan cada noche al escenario y se pongan bajo el foco, un equipo de diez guionistas moldean a diario, junto con los propios protagonistas, unas secciones –una comedia–, que no pueden defraudar, que tienen que ser siempre de máximo nivel. “Si un día no estoy inspirado yo”, apunta, “lo está otro compañero”. Y, si no, otro. El caso es encontrar ese guiño que nadie más ha visto. “En definitiva, el chiste es descubrir un matiz ingenioso y gracioso en algo que es evidente, que está al alcance de todos”. Esa es, sin lugar a dudas, una de las marcas de la casa de <em>La Resistencia</em>.</p><p>“La otra es la verdad”. Fabra insiste en que el ánimo de Broncano de<strong> romper las reglas</strong> –de huir de la figura de presentador inalcanzable o semidivino– es uno de los aspectos que más engancha al gran público. La audiencia “ve en David a alguien que tiene el cuajo de reconocer que, a veces, no está al tanto de los últimos trabajos de los invitados y que no pasa nada”, algo que lo acerca a quien está al otro lado, en el sofá de su casa, viendo el programa. El espectador también agradece que Broncano “admita que está leyendo, que no se sabe todo lo que tiene que decir de memoria”, o que “nos interpele a nosotros mismos, los guionistas”. Es esa verdad, esa desfachatez, “la que aleja a <em>La Resistencia </em>de la parte más previsible de la televisión tradicional”.</p><p>–Pero, entonces,<strong> ¿hay guion en La Resistencia?</strong><em>La Resistencia</em> –el guionista sonríe, como si ya esperara “la pregunta de siempre”–.</p><p>–Esa es la duda que tiene todo el mundo –responde–. Sí, hay guion, lo que pasa es que no es un diálogo marcado y, además, una de las especialidades de Broncano es saltárselo. <strong>Ahí está esa verdad que te decía antes.</strong></p><p>Por eso uno de los retos de los guionistas del programa es, precisamente, preparar un texto con la cintura suficiente como para soportar todos los cambios de rumbo del presentador. “Otro de los retos”, interrumpe, <strong>“es la actualidad</strong>”. <em>La Resistencia </em>es un programa diario y no tendría sentido que los chistes fueran ajenos a lo que marca la agenda mediática. Por lo tanto, la dificultad reside en preparar un guion gracioso y vigente, pero “que me guste a mí –como guionista– y también al que lo tiene que representar”. Lo ideal, concreta Fabra, es llevar varios chistes preparados porque muchos de ellos se caen. “De todas formas, a medida que trabajas con alguien, entiendes qué tipo de humor le encaja a cada uno de ellos”. Luis Fabra no escribe igual cuando lo hace para Ricardo Castella, cuando lo hace para Jorge Ponce o cuando lo hace para Broncano.</p><p><strong>La comedia puede cambiar las cosas</strong></p><p>La comedia es algo serio. Se trata de una paradoja que funciona como un lugar común entre todos los cómicos y Fabra no es una excepción. “Igual me vengo arriba si digo que la comedia puede <strong>cambiar las cosas</strong>”, reflexiona, “pero es que realmente puede hacerlo”. Él tiene como referentes a Martes y Trece, a Mortadelo y Filemón y, por supuesto, a los Monty Python: “Parecía que el humor estaba contenido en una caja y resulta que con Monty Python aprendí que las paredes se podían reventar”. Incluso en tiempos de censura se puede hacer humor y señalar las vergüenzas de la autoridad. “Los que hacemos comedia no dejamos de hacerla en ningún caso”, asegura. “Que hay libertad, genial. Que hay prohibiciones, no pasa nada: buscamos<strong> </strong>las fisuras necesarias para seguir haciendo comedia”. Eso es, en palabras del propio Fabra, “lo más bonito que tiene la profesión”.</p><p>A sus 40 años y natural de Castellón, Fabra ha ido pasando por distintas etapas desde que se licenciara en Cine. Primero “dirigía todo lo que escribía” y, poco a poco, fue convirtiéndose también en guionista. Su primera experiencia fue en el <em>Arròs Covat</em> (Canal 33, TV3) y después pasó por <em>Anclados, Con el culo al aire, Allí Abajo </em>y hasta por los premios Goya. Sin embargo, y a pesar de que reconoce estar encantado en su papel de guionista, lo que de verdad le apasiona es ponerse delante de la cámara y hacer reír a la gente. “O detrás del micro”, advierte. “Dentro de muy poco vamos a estrenar un podcast de Historia y comedia con El Terrat” –<em>Mochila al Pasado</em>, que se estrena en 2021—. El proyecto le ilusiona y le llega en uno de los mejores momentos de su carrera. “Eso sí”, concluye, “por mucho que me guste mi trabajo, los lunes por la mañana cuesta mucho ser gracioso. <strong>Hay que tirar de profesión”. </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Luis Fabra, guionista en La Resistencia: “Hemos roto con la parte previsible de la televisión”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Televisión,Descubriendo a...]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tres vidas de Aaron Lee: niño prodigio, desterrado en una isla por homosexual y violinista de éxito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/tres-vidas-aaron-lee-nino-prodigio-desterrado-isla-homosexual-violinista-exito_1_1190465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/428ebf42-c81d-4297-a833-7f1a640c56d4_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Las tres vidas de Aaron Lee: niño prodigio, desterrado en una isla por homosexual y violinista de éxito"></p><p>Isla de Ulleungdo (Corea del Sur), 2005. Por el ventanuco del zulo de 1,80 x 3 metros en el que lo han metido, <strong>Aaron Lee</strong> solo ve un muro gris. En la habitación, ni colchón ni escritorio ni sillas. Todo lo que tiene es una esterilla para dormir, un televisor en el suelo y un violín. No está solo, está con su padre. Cuando supo que su primogénito era gay, todavía en Madrid, el cabeza de familia puso el asunto en manos de un médico. No le sirvió de nada. El sanitario les explicó a él y a su mujer que el chico no tenía ninguna enfermedad, que deberían estar orgullosos, pero lejos de calmar las aguas, la misión fallida llevó al matrimonio a pensar a lo grande. Cuando llegó el verano, comunicaron a su hijo —por aquel entonces ya un destacado violinista— que lo llevarían a <strong>Corea del Sur</strong> a recibir unas clases magistrales. Nada más lejos de la realidad. Todo era un engaño para confinarlo, de la mano de su propio padre, en una isla a medio camino entre la península de Corea y Japón. “Estarás aquí hasta que te cures”, dijeron. Fueron tres meses de agonía en los que el chaval, que por aquel entonces tenía 17 años, tuvo que sacar todas las fuerzas del mundo para descartar la idea del suicidio.</p><p>“Cuando salía de la habitación e iba por la iglesia, o incluso por el pueblo, los vecinos me vigilaban y luego se lo explicaban todo a mi padre”. Él les había hecho creer que su hijo tenía una ‘<strong>enfermedad de pecado mortal</strong>’ y que necesitaba la colaboración de todos para salvarle. Aaron ocupaba su tiempo en dos cosas: tocar el violín y pensar la forma de escabullirse. “No tenía dinero ni pasaporte y era menor de edad”, recuerda, “así que no podía escaparme y coger un ferry”. Tanto pensar dio su fruto y una mañana encontró la forma de colarse en el despacho de la iglesia para llamar por teléfono a la Embajada española en Seúl. Parecía un plan perfecto, pero tenía algún fleco suelto. Le pillaron y lo que vino después lo cambió todo. Su padre no pudo contener la rabia y le propinó <strong>la mayor paliza de su vida</strong>. “Fue la primera vez que me pegaba sin mirar dónde golpeaba”, tercia el violinista, que en 2020 ya pasa de los 30 años. Sin duda, el episodio de la isla de Ulleungdo fue el más traumático de su vida, aunque no el único. Eso sí, nada de todo lo que ha tenido que vivir este madrileño nacido en Chamberí le impidió ser el músico más joven de la historia en hacerse con un puesto en la Orquesta Nacional de España.</p><p>Pero lo dejó. Lo seleccionaron con 20 años y con 26 decidió hacer las maletas. “Ya me había dado tiempo a aburrirme”, bromea. “El mismo día que entré, mi maestro Víctor Martín me dijo a modo de consejo: «Felicidades, pero sepa usted que tiene que irse de aquí en dos años»”. Aguantó algunos más, pero cuando se vio trabajando en el mismo lugar durante toda su vida, le dio tal vértigo que decidió renunciar al puesto. “Y eso que se trata de uno de los cargos de funcionario de más alta graduación del <strong>Ministerio de Cultura</strong>”, subraya. Dejarlo significaba renunciar a una nómina muy voluminosa que le permitía vivir de forma holgada e independiente, aunque, en sus propias palabras: “Tampoco soy un kamikaze”. Antes de irse, fue invirtiendo bien sus ahorros para dejar la <strong>Orquesta Nacional</strong> sin que peligrase su seguridad económica.</p><p><strong>30 euros al mes para comer </strong></p><p>Sabía lo que se decía. Antes del éxito, la economía de Aaron sufrió y mucho. Al término del verano de 2005, consiguió salir de la isla en la que estaba recluido. “Tuve que idear un plan para hacer creer a mi familia que ya no era gay”, explica. Lo consiguió. Volvió a Madrid y recuperó todos los privilegios que tenía antes de su primera salida del armario. Sin embargo, <strong>no fueron años felices</strong>. “Si ya has salido del armario, cuando te vuelves a meter lo encuentras más pequeño y más incómodo”, tercia al tiempo que reflexiona sobre cómo cambió su carácter durante aquel tiempo en el que contempló la vida solo a través de la rendija de las puertas de ese armario. “<strong>Me volví una persona tóxica</strong>”, reconoce. “Enfoqué mi existencia en trabajar en lo académico y la excelencia que me exigía a mí se la exigía a los demás” y eso le convertía, tal y como él mismo dice, en alguien insoportable. Por suerte, aunque quizás en aquel momento no lo pareciera, las mentiras, por mucho que prácticamente le hubieran salvado la vida, tienen las patas cortas.</p><p>Las cosas cayeron por su propio peso. Un mes de junio, su madre lo cazó en la celebración del <strong>Europride </strong>y descubrió que la ‘milagrosa curación’ de la homosexualidad había sido una pantomima. Con solo 19 años, lo echaron de casa. El que había sido un niño prodigio del violín en una familia acomodada —con la madre pianista y el padre director de orquesta, compositor y también pianista— se veía ahora tocando en la calle y controlando al céntimo lo que gastaba en comida. “Tenía<strong> 30 euros para comer todo el mes</strong>”, desliza. “Me hice un Excel con los productos que necesitaba y sus precios en tres supermercados distintos”. Pasó penurias, pero se sentía bien. Era la primera vez que no necesitaba la aprobación de nadie ni justificarse. Además, la situación no se prolongó demasiado tiempo. Ya licenciado, entró en la Orquesta de Radio Televisión Española, su primer sueldo estable, y eso era solo el preludio de lo que estaba por llegar. Fue al poco tiempo cuando Lee firmó una página en la historia de la música española al ingresar, con solo 20 años, en la Orquesta Nacional.</p><p><strong>El Mundo por montera </strong></p><p>Mucho han cambiado las cosas desde aquel 2005, cuando Aaron divisaba su futuro de la forma más incierta desde el destierro coreano en la isla de Ulleungdo. En estos 15 años, le ha dado tiempo a ingresar en la Orquesta Nacional, abandonarla, invertir, planear un viaje por toda Europa tocando el violín, cancelarlo, proyectar una Fundación solidaria, perdonar a sus padres, hacer realidad esa Fundación y escribir un libro. De todo ello, quizás la parte más difícil haya sido la del perdón. “No tenemos relación”, matiza, “pero<strong> hay que soltar lastre </strong>y para eso es necesario perdonar”. En cuanto al proyecto solidario, actualmente es el presidente de la<a href="https://www.artequealimenta.org/" target="_blank"> </a><a href="https://www.artequealimenta.org/" target="_blank">Fundación Arte que Alimenta</a>, con la que, desde el ámbito de la cultura, trata de ayudar a mujeres, niños y jóvenes sobre todo del colectivo LGTBI.</p><p>—¿Que si la música me salvó la vida? —pregunta— La música fue un bálsamo en muchos momentos, pero<strong> la vida se la salva uno mismo</strong>. Eso de “la música me salvó la vida” suena a frase barata de Instagram.</p><p>A Aaron Lee lo que le ha salvado la vida es aprender del sufrimiento. Eso y vaciarse por completo en su libro ‘<strong>Yo soy el que soy</strong>’ (Letrame Grupo Editorial), que se basa en los apuntes de su diario y que, por cierto, se estrena próximamente en forma de teatro en el Pavón Teatro Kamikaze. “Con el libro cierro un capítulo de mi vida y voy a por otro”, resuelve. “Aprender a decir ‘adiós’ es el principio de la madurez”. Aaron, a base de trabajo y de contratiempos, ya ha aprendido.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las tres vidas de Aaron Lee: niño prodigio, desterrado en una isla por homosexual y violinista de éxito]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Homosexualidad,Música,Descubriendo a...]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tándem que revoluciona la cocina sana: “Rock and roll, mucho I+D y cero culpa”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/tandem-revoluciona-cocina-sana-rock-and-roll-i-d-cero-culpa_1_1190165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7380d449-c614-499a-95c2-4e20bc7c9a14_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El tándem que revoluciona la cocina sana: “Rock and roll, mucho I+D y cero culpa”"></p><p>“<strong>Este sitio es como mi hijo</strong>”. Desde un rincón de la cocina desde el que lo supervisa todo, el chef <strong>Jacobo Benítez</strong> da instrucciones a su equipo. Algunos cortan cebollas, otros menean salsas en una olla y otros introducen bandejas en el horno. A simple vista, unos ojos inexpertos verían en la del restaurante Zest una cocina normal. Prisas, fogones, delantales, calor y decenas de elaboraciones simultáneas. Pero no lo es. Por momentos, cuando cesa el ajetreo de los servicios y los cocineros pueden dedicarse a investigar, los vasos se convierten en probetas, los platos en tubos de ensayo y la cocina en un laboratorio. Su misión, lograr que los platos que gustan a todos –las pizzas, hamburguesas, pastas y salsas– tengan la mitad de calorías (o menos) y conserven todo su sabor y textura. “Cuando Claudia me habló de lo que quería hacer,<strong> no me lo pensé”,</strong> recuerda el chef, con experiencia en restaurantes con estrellas Michelin. “Tuvimos una conexión inmediata”, interrumpe la propia Claudia Cañellas. Fue ella quien tuvo la idea y quien lo dejó todo para embarcarse en un restaurante que podía salir bien o podía salir mal. “Lo que está claro es que es algo nuevo” y eso, por mucho que confiara en su intuición, tenía su riesgo.</p><p>Claudia trabajaba en la sección de Comunicación Estratégica de Price Waterhouse. Era el camino natural tras haber estudiado Administración y Dirección de Empresas. Era un buen trabajo, una buena firma y, en definitiva, una buena vida. Desde luego no tenía ninguna necesidad de dejarlo todo y apostar todas sus fichas a una carta como, sin embargo, terminó por hacer. “A mí siempre me había interesado mucho el tema de la nutrición”, apunta. “Y poco a poco me fui dando cuenta de que es muy difícil compaginar un cuidado efectivo del cuerpo <strong>y la salud con la </strong><strong>vida social</strong>”. Cañellas necesitaba un lugar al que ir a cenar con sus amigos, pasarlo bien, comer rico y, por si fuera poco, que todo ello no comportara la recurrente sensación de culpa y un mal para el cuerpo. “Por supuesto que ya existían restaurantes de comida<em> healthy</em>”, explica Cañellas, “pero lo que yo veía que hacía falta era un sitio en el que comer ‘placeres culpables’... sin la preocupación de las calorías”. Y como ese lugar no existía, lo creó.</p><p>“Esto que hacemos nosotros aquí no lo hace nadie”, tercia Jacobo. Y mira que los primeros meses, a mediados del 2019, fueron muy duros. Claudia reconoce que hubo momentos de flaqueza en los que parecía que el concepto no funcionaba, que “por mucho que<strong> la idea fuera buena</strong>”, igual no era el momento. Pero perseveró. “Y menos mal que lo hice”, asevera. Las cosas empezaron a ir mejor cuando entendieron cómo comunicar a la gente la filosofía del restaurante: “Luego todo fue viniendo solo”. Muchos de sus clientes, explica Claudia, llegan a <strong>Zest </strong>arrastrados por amigos o por sus parejas. “No creen que puedan disfrutar de la comida de un sitio que pone ‘platos sanos’”. Por eso Claudia y su equipo se dieron cuenta de que era fundamental transmitir que toda la investigación que hay detrás de Zest tiene el objetivo de eliminar “el muro que separa los antojos y la comida baja en calorías”.</p><p><strong>“Aunque tengamos esto lleno, tenemos que seguir investigando”</strong></p><p>Jacobo Benítez definiría su cocina como “rock and roll, sana y sin culpa”. Pero ese <em>rock and roll </em>no es un concepto vacío. Detrás de él hay pasión e investigación. En eso coinciden los dos. “Por mucho que ahora tengamos el restaurante a tope, nosotros<strong> no paramos de investigar</strong>”, asegura la fundadora del concepto Zest. Y, aunque es esa concepción de la profesión la que apuntala su éxito, no se trata de un triunfo constante: “De cada 50 platos que probamos, muchas veces tenemos que descartar los 50”. Así funciona el equipo que dirige Claudia en lo empresarial y Jacobo en lo gastronómico, a base de ensayo y error. “Yo me<strong> paso todo el día aquí metido</strong>”, sonríe el chef, que admite que no le pesa en absoluto. Tiene la sensación de que en su cocina se están cambiando las cosas. “Estamos evolucionando en una dirección que hasta ahora no se había explorado”, concluye.</p><p>A sus 25 años, Cañellas está a punto de abrir otros cinco restaurantes en las principales ciudades de España. “Si tuviera que hablarte de un referente gastronómico”, señala, “<strong>quizás sería Dabiz Muñoz</strong>”. Pero, sin duda, a quien quiere tener siempre comiendo en el local y a quien acude cuando vienen mal dadas –o cuando no sabe qué dirección tomar– es a su madre. “Ella es la que me lo ha enseñado todo a nivel emprendimiento, a nivel esfuerzo y a nivel liderazgo”, sonríe. Como objetivo de cara a los próximos tiempos, se marca la democratización del concepto Zest. “La investigación y los productos que hay detrás de nuestros platos hacen que suba un poco el precio”, admite, “pero nosotros queremos estandarizar los procesos y poder llegar a cuanta más gente mejor”. <strong>Esa es la meta</strong>. Entretanto, Claudia se focaliza en el crecimiento del negocio y en la expansión. “Tiene su parte de estrés”, concluye, “pero ten en cuenta que he pasado a dedicar mi tiempo de trabajo a lo que antes dedicaba mi tiempo de ocio”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El tándem que revoluciona la cocina sana: “Rock and roll, mucho I+D y cero culpa”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Rigoberta Bandini: “Rosalía abrió camino en la experimentación y ahora todo vale”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/rigoberta-bandini-rosalia-abrio-camino-experimentacion-ahora-vale_1_1189849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a97b7d52-27c6-4271-ad60-5278c9868030_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Rigoberta Bandini: “Rosalía abrió camino en la experimentación y ahora todo vale”"></p><p>Paula Ribó (Barcelona, 1990) es, ahora, <strong>Rigoberta Bandini</strong>. En su día fue Caillou —o, más bien, su voz— y hasta la princesa Mérida, de<em> Brave</em>, pero ahora es Rigoberta Bandini y con sus cuatro <em>singles</em>, sus casi 120.000 oyentes mensuales en <a href="https://open.spotify.com/artist/7DOERbtkx9aTLvWzZSB0qx" target="_blank">Spotify</a> y el<strong> más de un millón de reproducciones</strong> que acumulan sus dos mayores éxitos todo parece indicar que ha llegado a la música electrónica española para darle un vuelco, para mezclarla con todo y, por supuesto, para quedarse. A Paula —o Rigoberta— todos la conocíamos sin saberlo. Todos la hemos oído en boca del pequeño Caillou y en la de otros muchos personajes que ha doblado. Hemos oído hasta a su hermana, “que ponía voz a Spinelli, en la Banda del Patio”. Sin embargo, no la conocimos del todo hasta que un buen día se transformó en Rigoberta y se puso a componer unas canciones que han interesado al mismísimo <strong>C-Tangana</strong>, que viralizó su tema <a href="https://www.youtube.com/watch?v=bYA81QfWSsw" target="_blank"><em>In Spain We Call it Soledad</em></a>cuando lo incluyó en una de sus playlists de Spotify. Algo dispersa y volátil, pero impulsiva e intensa emocionalmente —así se define—, Paula Ribó se siente cómoda con la etiqueta de<em> electrónica espiritual </em>para referirse a su música, aunque cree que “ese tipo de clasificaciones son más un juego que otra cosa”.</p><p>Su aventura musical empezó hace 10 años, mientras estudiaba interpretación en el<strong> Institut del Teatre</strong>. “Todo fue bastante fortuito”, recuerda. “Estábamos en una fiesta, empecé a cantar unas canciones mías y dos amigas me hicieron los coros”. Esas amigas, por aquel entonces desconocidas, eran las actrices<strong> Paula Malia</strong> (<em>El Vecino</em>, <em>Valeria</em>, <em>Gente que viene y bah</em>, etc.) y <strong>Bàrbara Mestanza</strong> (<em>Amar es para siempre, Mercado Central, </em>etc.). Juntas formaron el grupo The Mamzelles y pasaron una década de escenario en escenario, especialmente en Cataluña. “Fue increíble explorarlo todo juntas”, resume Paula, aunque reconoce que es en este momento de su carrera, al dar el salto a cantar en solitario, cuando se siente “en el núcleo, en el centro” de ella misma: “Me siento más yo que nunca artísticamente”. Con el lanzamiento de su personaje Rigoberta Bandini —un nombre que se le ocurrió de casualidad—, tiene claro que solo hará aquello que le apetezca. “Siempre existe el peligro de verte forzada a hacer algo que no te convence para llegar a más gente o vender más”, apunta, “pero a fin de cuentas eres tú la que tiene <strong>la última decisión</strong>”.</p><p>Fan de <strong>Paolo Sorrentino</strong>, a quien le gustaría regalar la banda sonora para una de sus películas, y de <strong>Nicolas Jaar</strong> y<strong> Kate Tempest</strong>, con quienes le encantaría colaborar en alguno de sus temas, Paula siempre se sintió inspirada por la música de <strong>Franco Battiato</strong> y por el poderío de <strong>Beyoncé</strong>, con quien “no comparte demasiado en lo musical”, pero que “es un referente como mujer”. Tampoco se siente muy cercana al trap, aunque considera muy importante su irrupción porque “ha roto todas las cadenas”. Y en cuanto a Rosalía…, “ella abrió el camino de la experimentación. Todos tenemos mucho que agradecerle”. Para Paula Ribó, que Rosalía encontrara la fórmula para tener éxito con un producto tan distinto fue el embrión de mucho de lo que está llegando después. “<strong>Ahora todo vale</strong>”, exclama al tiempo que avisa: “Eso entraña el riesgo de que la mediocridad se abra paso en la industria”, pero insiste: “Tiene muchos más aspectos positivos que negativos”. No hay reglas y aparecen nuevos sonidos. “Nueva música muy valiosa”. Si no, que se lo pregunten a ella misma.</p><p><strong>Una familia grande, una casa en la playa y mucha música</strong></p><p>Si hace diez años Paula tenía 20, cursaba estudios de Interpretación y se enrolaba en The Mamzelles, dentro de una década se ve rodeada de música, colaborando con grandes artistas y con una familia mucho más grande. Tanto mejor si la idílica estampa es en <strong>una casita blanca a pie de playa</strong>. “Ese es el paisaje al que me transportaría ahora mismo”, responde la cantante y escritora. Lo haría, por supuesto, junto a su pareja, Esteban, y junto a su hijo nacido hace unos pocos meses. “Son tiempos de celebración constante para nosotros”, sonríe Paula. “Cada nueva mirada, <strong>cada nuevo gesto</strong> de nuestro hijo nos emociona y, por si fuera poco, Rigoberta no para de darnos alegrías”. Unas alegrías que Paula comparte al 100% con Esteban: “Nosotros dos somos el epicentro de las decisiones. Yo compongo una canción y él me ayuda a nivel de estructura y acordes”. Ese es el proceso que sigue un <em>single</em> hasta que lo ponen en manos de un productor, el mismo que ha seguido su próximo tema, que saldrá a la luz el 20 de noviembre: “Una versión de una sinfonía de <strong>Beethoven</strong> que a su vez ya versionó <strong>Mocedades</strong>”, explica. “Una reversión, vamos”.</p><p>En el futuro más próximo, Paula no tiene intención de aventurarse con un álbum, sino de “continuar sacando temas”. No obstante, sí cree que en 2021 llegará un momento en el que le apetecerá algo más grande, “con <strong>más dramaturgia</strong>”. De todos modos no se pone normas ni se mete prisa. Paula, en sus propias palabras, va “con el<em> flow</em>”, respetándose como artista y disfrutando cada segundo, como ha hecho hasta ahora. Desde este punto, y parafraseando una de las citas más recordadas de la saga de<em> Toy Story</em>, en la que ella dobló a la niña Amy, <em>hasta el infinito y más allá</em>. Donde no hay reglas, tampoco hay límites.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <title><![CDATA[Fue la voz de Caillou e incluso la princesa Mérida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/voz-caillou-e-princesa-merida_7_1202058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a97b7d52-27c6-4271-ad60-5278c9868030_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Fue la voz de Caillou e incluso la princesa Mérida"></p><p>El nombre artístico de Paula Ribó es Rigoberta Bandini</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Nov 2020 19:02:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <title><![CDATA[“Si tuviéramos que diseñar una menina sobre la política española, habría que hacerla muy cabreada”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/si-tuvieramos-disenar-menina-politica-espanola-habria-hacerla-cabreada_1_1189587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/76cf7f1f-9f74-4f90-a311-5bd8e2090025_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="“Si tuviéramos que diseñar una menina sobre la política española, habría que hacerla muy cabreada”"></p><p>Nunca el Museo del Prado fue tan grande como ahora que Diego Velázquez tiene sus meninas esparcidas por toda la ciudad. Cada una, además, es de su padre y de su madre y ninguna de ellas luce las galas con las que las vistió el pintor sevillano, ni tan siquiera tienen su mismo rostro. Así lo ideó el artista plástico<strong> Antonio Azzato</strong> cuando, en el año 2018, propulsó la iniciativa <strong>Meninas Madrid Gallery</strong>, con la que pretendía, tal y como se explica en la página web de la galería, “que distintos artistas expresaran a través de las meninas todo aquello que les evoca la ciudad de Madrid”. La muestra ha alcanzado en 2020 su tercera edición y por ella han pasado diseñadores, pintores, escultores, arquitectos, cantantes y algún que otro <em>influencer</em>. Este año, hasta 34 artistas han puesto su imaginación y sus manos al servicio tanto de los madrileños, que día tras día hasta el 15 de diciembre pueden disfrutar de sus obras en la calle, como de la solidaridad, toda vez que los fondos recaudados tras la subasta de cada una de las figuras irán destinados al Banco de Alimentos por su función social durante la pandemia de covid-19.</p><p><strong>Xoan Viqueira</strong>, <strong>Keka Martínez </strong>y <strong>Arturo Garrido</strong>. Son los autores de tres de las 34 meninas que decoran la vía pública madrileña. “Es un arte muy vivo”, explica Viqueira, ilustrador con una tienda en Chueca. “Tanto”, bromea, “que el otro día me rayaron la mía. Suerte que era con rotulador y lo pudimos solucionar”. A su lado, el arquitecto Arturo Garrido recoge el guante del chiste: “La mía la han instalado hoy y es especialmente delicada… Si queréis hacerle fotos, daos prisa”. Los tres ríen, pero también los tres coinciden en que es ese dinamismo el que otorga un<strong> carácter especial</strong> a sus piezas. Cualquiera las puede tocar, son distintas dependiendo de si hace sol o si está nublado y cada una tiene su particular manera de integrarse en el paisaje. “Eso sí”, interrumpe la <em>instagramer</em> venezolana afincada en Madrid Keka Martínez: “Yo muchas veces me escapo para comprobar que el velo y el tapabocas siguen en su sitio”. Su menina, que encontró acomodo en calle de Serrano con Juan Bravo, tiene detrás una historia personal. Ella iba a casarse, pero llegó la pandemia.</p><p><strong>La Novia 2020: “Va por las novias a quienes el virus retrasó su día”</strong></p><p>El amor todo lo puede. Eso debió de pensar Keka cuando se vio obligada a posponer su boda por la irrupción –casi la erupción, por lo repentino y violento del asunto– de la pandemia en España. “Como a mí”, señala, “le pasó a mucha gente”. Sin embargo, lejos de deprimirse o enfadarse, la <em>instagramer</em> trató de quitarle hierro al asunto a través de sus redes sociales. La guinda del pastel, no obstante, fue la menina que le encargaron. “<strong>Sentí una gran responsabilidad</strong>”, reconoce. Lo que buscó con su proyecto fue “tener un gesto” con todas las personas a las que el virus retrasó “<strong>el día más feliz de su vida</strong>”, en las palabras de la propia Keka.</p><p>Para ello, enfundó la figura en un traje de novia, la coronó con un velo y, cómo no, la protegió con una mascarilla. “Muchas personas se acercan a ella”, apunta la <em>influencer</em>, cuya obra se ubica muy cerca de varias tiendas de novias. En su caso, ese encaje con el comercio de la zona le confiere, además del artístico y el solidario, un valor comercial. “Pedí a mis seguidores que me mandaran frases que le dirían a las novias que tuvieron que aplazar su boda”, concluye. Por eso, en el manto del vestido pueden leerse mensajes tiernos como “<strong>El amor no se cancela</strong>” y otros más suspicaces como “No te cases, quizás todo esto sea una señal”.</p><p><strong>#Soycomosoy: “He querido hacer un homenaje al colectivo trans”</strong></p><p>“Tenía que estar en Chueca”, sonríe el gallego Xoan Viqueira. Cada vez que sale de casa para ir a trabajar en su pequeña tienda en la calle Gravina, el ilustrador pasa por la plaza de <strong>Pedro Zerolo</strong> y controla que todo esté en su sitio, que su creación no haya sufrido ningún percance. “Yo tenía muy claro que con la menina quería hacer un homenaje al colectivo trans”, subraya: “Creo que dentro del LGTBI+ es uno de los que está más silenciado”. No obstante, antes de lanzarse con el diseño se aseguró de que todas las asociaciones estuvieran de acuerdo. “Si algo quería evitar a toda costa era<strong> sembrar ningún tipo de polémica</strong>”. Con su menina barbuda –seña de identidad de su marca–, Viqueira pretende aportar su grano de arena para la normalización del colectivo. Por eso, y de forma excepcional, el dinero recaudado con la subasta de la figura #Soycomosoy se destinará precisamente a ayudar a las personas trans.</p><p><strong>Walking museum: “La monumentalidad de una estructura en construcción”</strong></p><p>La del arquitecto Arturo Garrido es la más abstracta de las tres. “He construido la menina de la mano de la empresa <strong>Clorofila Digital</strong>, quien me encargó el diseño”, aclara, “y con ella busco transmitir la monumentalidad de una escultura en construcción”. Para ello, ha rodeado la figura “de una especie de andamios” y ha añadido “<strong>unas personas pequeñitas</strong>” impresas con 3D para que el viandante tenga la sensación de que la menina “parece mucho más grande de lo que en realidad es”. Además, ha aprovechado la figura, ubicada en Galería Canalejas, para realizar un pequeño muestrario de todos los materiales con los que trabaja la empresa de impresión que lo ha acompañado en el proyecto.</p><p><strong>“¿Una menina sobre la política? Tendría que estar muy cabreada”</strong></p><p>“Las ventas en mi tienda han caído un 80%”. Si Xoan Viqueira tuviera que diseñar una menina pensando en la política española, tiene claro que debería hacerla <strong>muy, muy cabreada</strong>”. El ilustrador pide a la clase política que “vaya toda a una” y que supere las diferencias en un momento tan complicado como el actual, tanto en términos de salud como en términos económicos. Keka Martínez se muestra de acuerdo y añade que “también habría que pintarle un <strong>gesto confundido</strong>”, en referencia a la incertidumbre que siente el ciudadano. “Yo voy a ser un poco más cursi”, avisa Garrido. “Lo que haría yo es una menina llena de espejos, para que cada uno de los políticos se viera reflejado en ella”. “Y por supuesto”, coinciden los tres, “las pondríamos en el Congreso, que la vieran cada día”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <title><![CDATA[María Antonia López de Asiaín, restauradora en El Prado: “Un cuadro es como un paciente que no te habla”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/maria-antonia-lopez-asiain-restauradora-prado-cuadro-paciente-no-habla_1_1189337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/73e63897-c508-4d4d-bfd6-ba22410b75b0_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="María Antonia López de Asiaín, restauradora en El Prado: “Un cuadro es como un paciente que no te habla”"></p><p>Sobre las cabezas de los visitantes del <strong>Museo Nacional del Prado</strong>, en el edificio de Jerónimos, <strong>María Antonia López de Asiaín</strong> libra a diario un pulso con cada uno de los cuadros a los que se enfrenta. No hay tregua entre los pintores y la restauradora. Todas las obras que le encargan son una incógnita, un enigma que parece que no va a albergar solución. “Siempre que tengo un nuevo trabajo entre manos,<strong> llego a casa agitada</strong>”, explica. Acostumbrados a las dudas y la exaltación que le provocan las restauraciones, sus familiares, con toda la sorna del mundo, le retan: “¿Qué? ¿Con este tampoco vas a poder?”. Pero, desde 1986, cuando ingresó en el equipo de restauradores del museo, siempre ha podido. Ha encontrado la forma de entender a <strong>Velázquez</strong>, <strong>Rubens</strong>,<strong> Van Dyck</strong> o <strong>Tintoretto</strong> —entre otros muchos— y de ser justa con la historia del arte. Porque, en sus propias palabras, “no restauramos solo para que el cuadro esté más bonito, restauramos para poner el cuadro en su lugar”.</p><p>En estos momentos, López de Asiaín dedica su tiempo a una pintura del francés <strong>Flipart</strong> (siglo XVIII). “Es una obra que forma parte de una colección que encargó Carlos III y que recientemente ha comprado el museo”, apunta. Los focos, las luces, los instrumentos y las distintas copias de los cuadros que la rodean dan cuenta del sumo detalle con el que trabaja y del complejo mecanismo técnico que siguen los restauradores para lograr que “las obras se parezcan al máximo al original”. Sin embargo, no todo es mecánica en el oficio de María Antonia. Ni mucho menos. <strong>La creatividad es </strong>“<strong>parte esencial del proceso</strong>”, asevera. Eso sí, debe estar “muy acotada” y nunca por encima del objetivo final: ser fiel al artista. “La creatividad es y no es”, matiza. “Tenemos que ser muy creativos para encontrar el método idóneo para aplicar en cada obra”. El cuadro, continúa, “es como un paciente que no habla” y, como tal, simplemente sugiere qué técnicas son las más precisas. La creatividad está ahí, pero termina en el momento en el que “intervienes en la pieza”. El restaurador “nunca puede crear en las obras”.</p><p>La documentación, la investigación y el descubrimiento que implica cada trabajo generan una intimidad real entre artista y restauradora. “Todo el proceso que el pintor siguió para componer su cuadro lo estás viviendo tú al restaurarlo”, tercia López de Asiaín. “Tú sientes <strong>hacia donde mueve el pincel</strong>. Sientes si es diestro o zurdo. Sientes qué es lo que ha buscado el pintor”. Mientras el Museo del Prado está repleto de gentes que contemplan las obras de los más grandes artistas de la Historia, en el taller, los restauradores conversan directamente con ellos, aunque estén muertos hace siglos, y les preguntan qué es lo mejor que pueden hacer para adecentar su obra. “Estoy convencida de que ellos jamás hubieran imaginado que los estudiaríamos con tanto detenimiento”, desliza al tiempo que fija su mirada en algún detalle casi imperceptible del Flipart que tiene al lado. “Seguro que suponían que habría que repararlos en algún momento, incluso ellos mismos colocarían algunos parches”, reflexiona. Pero “imagínate explicarles” —a el Bosco, a Brueghel o a Goya— “que sus cuadros iban a radiografiarse, a pasar por los <strong>rayos ultravioletas</strong>, por infrarrojos, que íbamos a analizarlos con semejante profundidad”. Que iba a haber tantas personas dedicadas en cuerpo y alma a velar por su legado.</p><p><strong>Entre arrepentimientos y tropezones</strong></p><p>El paso del tiempo despoja de brillantez a las obras. Sufren pérdidas pictóricas y, sobre todo, el barniz que las cubre se va ensuciando poco a poco. Por eso, una de las misiones más habituales de los restauradores es limpiar las piezas, quitarles la suciedad que las ha ido ‘maquillando’. “Muchas veces las obras están sucias, opacadas, oscurecidas. Como si las viéramos a través de <strong>un papel de celofán</strong>”, expone López de Asiaín. “Entonces, cuando las limpiamos, podemos descubrir una pequeña firma, un número de inventario y cosas así”. No obstante, ese tipo de hallazgos no son ni lo más importante ni el pan de cada día de los profesionales de la restauración. “Al limpiar los barnices, lo que hacemos es<strong> dar valor a cada plano que ideó el pintor</strong>, a las texturas, los volúmenes, las distancias”, completa. Con esa tarea de limpieza, se descubre la verdadera obra, que en muchas ocasiones queda eclipsada tras una suciedad que aunque imperceptible para los ojos inexpertos, puede cambiarle el carácter y la naturaleza. Los grandes nombres del arte pictórico cuidaron con detalle cada color, cada plano, cada perspectiva. Los restauradores deben lograr que los años no los distorsionen. “Ese es nuestro trabajo”, resuelve.</p><p>Pero no solo ese. En muchas ocasiones, el equipo del Prado también tiene que enmendar restauraciones pasadas. A veces porque fueran de mala calidad, otras porque “<strong>los criterios de restauración van cambiando</strong>”. Así, “antes se apostaba por dar lucimiento a la obra en vez de tratar de aproximarse al máximo a lo que pintó el autor” y, hoy por hoy, se ha convenido que eso es un error. “Otra cosa son los arrepentimientos”, apostilla. “Es muy frecuente encontrar cuadros en los que el artista se haya arrepentido de pintar algo, o haya preferido cambiar la ubicación de una figura en el lienzo”, explica. “Como lo que hacían era pintar encima del ‘error’, con el tiempo se terminan percibiendo esas otras figuras que permanecían cubiertas en la versión original”. Ese tipo de <em>defectos</em> no lo son en realidad, apunta la restauradora. “Son”, concluye, “<strong>un documento histórico</strong> que nos permite entender los procesos de creación del artista”. No obstante, tratan de velarlos —que no eliminarlos— “porque el pintor no quiso, en su momento, que se apreciaran”.</p><p><strong>Escribir la historia con la tinta original</strong></p><p>Siempre a caballo entre la técnica y la historia, María Antonia acude cada día al enorme taller, donde encuentra a sus <em>colegas,</em> especializados en pintura, en obra gráfica, en papel, pintura decorativa o hasta en los marcos. Con especial ilusión, la protagonista de esta historia recuerda la vez que restauró<em> Oración en el huerto con donante</em><strong>Oración en el huerto con donante</strong>del francés Colart de Laon, cuando sacó a la luz dos figuras que permanecían cubiertas por una capa de pintura posterior a la original. “En colaboración con la conservadora <strong>Pilar Silva</strong>”, recuerda, “pudimos descubrir que ese ‘donante’ que lleva el nombre del cuadro era Luis de Orleans por unas hojas de ortiga que aparecen en su manto”. Fue una aventura. Además, también pudieron fechar la obra, toda vez que el duque había empezado a utilizar el símbolo de la ortiga solo cuatro años antes de su muerte. Restauradora y conservadora escribieron, desde el taller del museo, una página de la historia del arte.</p><p>Permanentemente invisibles, los restauradores están presentes en la práctica totalidad de las piezas museísticas. Permanentemente invisibles porque así debe ser. Porque un buen restaurador lo es <strong>si su trabajo no se aprecia</strong>. Si es como si no estuviera, aunque esté y aunque sea de capital importancia. Ellos son los aliados de Miguel Ángel y de Velázquez y de Rubens. Los que se aseguran de que su brillantez no se apague —ni se oscurezca— nunca.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[María Antonia López de Asiaín, restauradora en El Prado: “Un cuadro es como un paciente que no te habla”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Descubriendo a...]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos Fresneda: “La lucha contra el cambio climático no debería ser de izquierdas o de derechas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/carlos-fresneda-lucha-cambio-climatico-no-deberia-izquierdas-derechas_1_1189051.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/681faf75-6bc2-448a-90df-76081b686397_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Carlos Fresneda: “La lucha contra el cambio climático no debería ser de izquierdas o de derechas”"></p><p>Entre <strong>Montserrat Pons</strong> y <strong>Greta Thunberg</strong> existe una distancia sideral. Él tiene 67 años, ella 17. Él nació en Mallorca, ella en Estocolmo. Él no tiene Twitter y a ella la siguen 4,2 millones de personas. Ella arrastra a los medios de comunicación allá por donde va y señala con el dedo a los líderes internacionales. Él, desde el pueblo balear de Llucmajor, gestiona la mayor <strong>plantación de higueras</strong> del mundo. Greta y Montserrat no parecen, desde luego, dos gotas de agua. Pero los dos son protagonistas del último libro de <strong>Carlos Fresneda</strong> por haber dedicado su vida a la lucha por el bienestar de la Tierra.</p><p>Ambos, a pesar de las diferencias, son el mejor ejemplo de lo que el periodista quiere trasladar al lector en<em> Ecohéroes: 100 voces por la salud del planeta</em><a href="https://www.amazon.es/Libros-Carlos-Fresneda/s?rh=n%3A599364031%2Cp_27%3ACarlos+Fresneda" target="_blank">Ecohéroes: 100 voces por la salud del planeta</a> (RBA), a través de las cien historias personales que relata: “Cada uno tiene su forma de enfrentar la situación crítica en la que nos encontramos”. Algunos de los <em>ecohéroes</em> que ha entrevistado en los últimos diez años, como Thunberg, son populares y sus acciones tienen una repercusión inmediata en todo el mundo. Otros, como Pons, pelean desde los lugares más recónditos. “No importa lo locales que parezcan algunas de las acciones”, alienta. “Todas, por modestas que sean, tienen un <strong>efecto multiplicador</strong> impresionante”.</p><p>Desde los noventa, Fresneda, que se define a sí mismo como <strong>periodista climático</strong>, ha sido corresponsal en Estados Unidos, Italia y Reino Unido, donde vive hoy en día. Su labor ha consistido en bregar con la actualidad política, social y cultural internacionales, pero, en el último decenio, ha compaginado su trabajo con la realización del <strong>centenar de entrevistas </strong>que conforman el volumen. “Y nada tiene que ver la situación de hace una década con la de ahora en lo referente al cambio climático”, afirma ya con el libro en sus manos. Sobre todo, en cuanto a las prisas (obligadas) por revertir la situación. “Tenemos diez o, como mucho, veinte años para darle la vuelta a la tortilla”, señala el periodista, “si no nos queremos ver en un escenario de tres o cuatro grados por encima de la media a finales de siglo”. Por eso, insiste en que es fundamental llevar a cabo<strong> pequeños cambios en la vida cotidiana</strong>. Formas de ser más sostenibles que “podemos aplicar en nuestro propio barrio”. A él le robaron el coche hace treinta años, recuerda con una media sonrisa, y le “quitaron un peso de encima”. Lleva más de media vida sin vehículo propio y no lo echa de menos.</p><p>Pero sostiene que no ha escrito “un libro de dogmas” ni de decálogos de cómo ser más sostenible. “La gente está <strong>cansada de discursos</strong>”, asevera. Prefiere hablar de personas “que hacen cosas”, que llevan a cabo acciones concretas. Más que de teorías, Fresneda explica ejemplos particulares. Cuenta, sin ir más lejos, el caso de <strong>Joan Carulla</strong>, un abuelo catalán, “el verdadero pionero de los tejados verdes”, que tiene un huerto en su terraza de un edificio de Barcelona. O de <strong>Carlos Magdalena</strong>, un biólogo asturiano que salvó un nenúfar en peligro de extinción. O del pueblo de <strong>Totnes</strong> (en Devon, Reino Unido), una villa en la que <strong>Rob Hopkins</strong> fundó su movimiento ‘Ciudades en transición’ y donde todo funciona de la forma más verde posible aunque, aseguran, “todavía no tenemos a las cabras pastando en los tejados”. Con el chiste, desde Totnes pretenden concienciar de que sus prácticas, por difíciles que parezcan, “no son algo utópico”. Son posibles, y ya hay ‘personas normales’ que las están llevando a la práctica. “Hoy por hoy no tienes que irte a una comuna para colaborar con el planeta. “Tenemos herramientas en la vida cotidiana para hacerlo y muchas de las voces del libro son un ejemplo”, tercia el corresponsal.</p><p><strong>“Ser radical significa ser fiel a tus raíces”</strong></p><p>Pero hay personas que no se conforman con los pequeños cambios. Algunos son más radicales, aunque en el mejor sentido de la palabra. Es el caso de <strong>Jim Merkel</strong>, que también aparece en <em>Ecohéroes. 100 voces por la salud del planeta.</em> “Su caso es excepcional”, subraya Fresneda. “Merkel trabajaba como ingeniero para el departamento de defensa norteamericano y fabricaba artefactos explosivos”, pero el desastre del petrolero <strong>Exxon Valdez</strong>, que en 1989 vertió en las costas de Alaska 41 millones de litros de crudo, removió algo en sus adentros. “Cambió por completo. Lo dejó todo y se fue a vivir al campo”, relata, “y no termina ahí la cosa”. Merkel calculó la renta media con la que viven —o sobreviven— los habitantes de todo el mundo: unos 5.000 dólares. “Con esa suma se construyó una cabaña de madera en <strong>Vermont</strong> (EE.UU.) y se propuso vivir de la forma más humilde y respetuosa”, admira Fresneda, que repite con gusto la cita que más le apasiona del <em>ecohéroe</em>: “Ser radical significa ser fiel a tus raíces”. Para el periodista, las políticas medioambientales no tienen <strong>nada que ver con ser de izquierdas o de derechas</strong>. “En España”, matiza, “es conveniente quitarle ideología a lo verde” y parecerse más a otros países como Reino Unido donde, asegura, eso está muy resuelto: “<strong>Boris Johnson</strong> llegaba todos los días a trabajar en bicicleta”.</p><p>Carlos Fresneda espera sembrar cien semillas —una por cada historia— en la conciencia de los lectores. Cien semillas que “se multipliquen” y abran la puerta al cambio, aunque, según considera él mismo, “<strong>sin voluntad política no vamos a ningún lado</strong>”. En estos tiempos de pandemia, confía en que no pasen muchos meses hasta que los medios de comunicación y la clase política vuelvan a centrarse en el asunto climático. “No tenemos mucho margen”, advierte. Además, apuntilla que ellos deben de ser los encargados de explicar a la población todas las ventajas de adoptar prácticas verdes. “Ir en bicicleta, por ejemplo, es un hábito barato, saludable para el medio ambiente y placentero”. Insiste en que, muchas veces, no es necesario realizar grandes esfuerzos, al contrario: el cambio sienta bien. Ya lo dice <strong>Gregorio Magno Toral</strong>, CEO de <strong>Ciclogreen</strong> y uno de los máximos responsables de que Sevilla sea una de las ciudades más <em>bikefriendly </em>de España: “Ir en bici al trabajo un lunes lo convierte en sábado”. Fresneda está en ese equipo y no porque le robaran el coche hace treinta años. Él tampoco cree que haya que aproximarse al estilo de vida ‘verde’ desde la obligación, sino que, como hacen los <em>ecohéroes</em> de su libro, cada uno debe de encontrar la forma más feliz de dar salud al planeta.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Fresneda: “La lucha contra el cambio climático no debería ser de izquierdas o de derechas”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Medioambiente,Periodistas,Descubriendo a...]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Tejedor: “Ahora es cuando más pedagogía del viaje tenemos que hacer para perder el miedo y recuperar la confianza en el otro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/santiago-tejedor-ahora-pedagogia-viaje-perder-miedo-recuperar-confianza_1_1188607.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><em>The New York Times</em> cerró su sección de crónica y reportaje viajero el mismo día en que el periodista <strong>Santiago Tejedor </strong>empezaba con las entrevistas que conformarán su nuevo libro <em>Periodismo y viajes. Manual para ir, mirar y contar</em>. La cabecera norteamericana reemplazó esa sección —y la de deportes— por otra que se llamó <em>At home</em> y que les sirvió para relatar algunos lances de la vida durante el confinamiento. Tejedor no lo podía comprender. “Aquellos momentos en los que estuvimos recluidos en casa”, tercia desde su despacho en la <strong>Universidad Autónoma de Barcelona</strong> (UAB), “fueron en los que más necesitábamos leer historias y transportarnos a otros lugares”. No obstante, él no se aburrió durante los días más aciagos —por el momento— de la pandemia. Acostumbrado a moverse constantemente de aquí para allá al ritmo que marcan las historias que quiere contar, invirtió el tiempo de confinamiento en mantener más de treinta conversaciones telemáticas para su nuevo libro, que todavía está terminando de escribir. Con él espera seguir contribuyendo en la reinvención del viaje. En la reinvención del periodismo viajero.</p><p>No es fácil su tarea. De la mano de grandes figuras como <strong>Martín Caparrós</strong>, <strong>Agus Morales</strong> o <strong>Leila Guerriero</strong>, forma parte de una corriente de periodistas que apuestan por las historias viajeras, por dedicarles tiempo, por el reporterismo, por el periodismo narrativo y por la mirada crítica. No es fácil porque los tiempos que corren son duros para esa concepción de la profesión. “Yo siempre recomiendo invertir todo el tiempo posible para contar una historia”, advierte, “pero sé que, en muchas ocasiones, es un consejo gratuito”. Es consciente de que en los medios de comunicación todo va “demasiado rápido”, pero no por eso renuncia a predicar con el ejemplo. En los procesos de investigación para la quincena de libros que ya ha publicado, se ha sumergido en culturas como las de los pueblos <strong>Kikapú</strong> o <strong>Rarámuri</strong>, en México; la cubana o la dominicana. Eso sí, siempre lo ha hecho, como reza el título de uno de sus libros, “más allá del resort”, lejos de las guías de viaje, improvisando y colándose por las rendijas de las culturas.</p><p>En su faceta de profesor universitario, Tejedor ejerce el papel de mentor y siembra en sus alumnos la curiosidad por el viaje y la devoción por las buenas historias, sea lo que sea eso. Pero, ¿qué ingredientes tiene que tener una buena historia? Él mismo reconoce que esa es la pregunta del millón. “Quizás una buena historia sea”, apunta convencido, “aquella que <strong>desde lo más local permite extraer reflexiones globales</strong>”. Y a pesar de lo complicado de las circunstancias actuales, cuando las restricciones en la movilidad alejan más y más los posibles destinos, el reportero insiste: “Ahora es cuando más pedagogía del viaje tenemos que hacer <strong>para perder el miedo y recuperar la confianza en el otro</strong>”. Tejedor cree que todo el trabajo que se había llevado a cabo para acercar las culturas y para “fijarnos más en las semejanzas que en las diferencias” corre peligro en estos tiempos, cuando todo —y todos— puede resultar una amenaza.</p><p><strong>Las banderas en Instagram</strong></p><p>“Estoy en la otra orilla”, resuelve Santiago Tejedor. Se declara en la otra orilla de todos aquellos que tienen las redes sociales repletas de banderas y de nombres de<strong> lugares que </strong>“<strong>han pisado, pero que no han conocido</strong>”. Asegura que para conocer un territorio, un país, una región o un pueblo es necesario mucho más que visitar los principales monumentos. “Ahí está la diferencia entre el turista y el viajero”, subraya. “El ‘ver’ es algo físico, pero ‘mirar’ es una acción exigente, crítica, cualitativa”. Por eso la periodista Laila Guerriero dice que “un reportero tiene que ver lo que otros no ven para contar lo que otros no han contado” y por eso Tejedor hace hincapié en que esos viajes de agencia “en los que te dicen qué tienes que ver” no son, en realidad, útiles para conocer ni para descubrir. “Lo que hay que hacer es improvisar y mezclarse con la gente”, exclama, “y, sobre todo, intentar volver”. Él mismo <strong>ha visitado en más de una veintena de ocasiones la República Dominicana</strong> y se declara, todavía, absoluto desconocedor de ella.</p><p>En estas, aparece el problema del tiempo, algo que casi siempre juega en contra de los reporteros. Tejedor sabe que “un etnógrafo puede pasar años viviendo con un pueblo determinado, pero que un periodista casi nunca tiene —en el mejor de los casos— más de unas semanas”. Por no hablar de lo difícil que es “volver” a un lugar lejano. Sin embargo, nada de eso ha de desanimar a nadie. “<strong>Tenemos que aprender a asumir que hay cosas que no podremos o que no sabremos contar</strong>”, sonríe, “pero sin dejar nunca de buscar”. Para él, la búsqueda es algo intrínseco al viaje… Y el viaje algo intrínseco al ser humano: “La historia del viaje es la historia de la humanidad”.</p><p><strong>Soledad y un paseo con el hermano de GABO</strong></p><p>Tejedor está seguro de que se pueden seguir contando historias sobre ciudades como Nueva York, Roma, Venecia o Barcelona. Por muchas veces que se hayan descrito sus calles o retratado sus gentes, “<strong>cada uno se aproxima a ellas de una forma distinta y lo contará de una forma diferente</strong>”. Además, avisa, “muchas veces confundimos la crónica viajera con los viajes de larga distancia”, pero la mejor historia, a veces, la podemos encontrar debajo de casa, hablando con el vecino, tomando el pulso al barrio, aproximándonos a él “con verdad”. Y eso es más o menos lo que le dijo Jaime García Márquez, el hermano de <strong>Gabriel García Márquez</strong>, una vez que Santiago le preguntó qué era para Gabo una crónica o un reportaje. Ante tal interrogante, relata Tejedor, su interlocutor respondió: “Mira, Santi, para Gabo, para mi hermano, una crónica era como un cuento, pero de verdad”. Esa es la senda que trata de recorrer Tejedor en todos sus viajes, aunque muchas veces tenga que hacerlo solo.</p><p>Pero eso no es algo malo: “La soledad es una gran aliada del reportero y no hay que tenerle miedo”. En algunos de sus libros incide en que <strong>gran parte del viaje transcurre en soledad</strong> y que hasta el mismo inicio de la aventura, “que puede comenzar, por ejemplo, con una lectura que te evoca un lugar o unas sensaciones”, ocurre en soledad. Durante el confinamiento, muchos han tenido que aprender a estar solos a marchas forzadas y él sugiere romper con la concepción negativa de la soledad, aprovecharla y disfrutarla. “Echo de menos <strong>la sensación de llegar a una ciudad desconocida</strong> y estar literalmente solo en la habitación de un hotel o un albergue”, reflexiona: “En esa soledad empieza la aventura”.</p><p><strong>Todo el periodismo es periodismo de viajes</strong></p><p>Durante muchas de sus cenas, el periodista Martín Caparrós y él mismo mantienen una discusión recurrente. Mientras Caparrós insiste en que “<strong>el periodismo de viajes no existe</strong>”, Tejedor sostiene que “quizás todo el periodismo sea periodismo de viajes”. En el fondo, los dos hablan de lo mismo: cualquier tipo de periodismo requiere de un mínimo de viaje. “Una final de la Champions se retransmite desde un país extranjero, el periodismo económico solo se entiende en un contexto global, el cultural lo mismo, y así con todo”. Quizás sea cierto que <strong>todo el periodismo es periodismo de viajes</strong>, o quizás sea verdad que no exista, habida cuenta de que los viajes están presentes en todos los géneros y, por lo tanto, puede que no debieran constituir uno en sí mismo.</p><p>Sea como fuere, y más allá del guiño, lo que sí que existe es la crónica viajera y Tejedor quiere defenderla a capa y espada antes de terminar la entrevista: “Basta de periodismo patrocinado y basta de periodismo turístico”. A la profesión le pide mirada crítica, menos publicidad y más piel. Al fin y al cabo, “los lugares son las personas que los habitan”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
      <media:title><![CDATA[Santiago Tejedor: “Ahora es cuando más pedagogía del viaje tenemos que hacer para perder el miedo y recuperar la confianza en el otro"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periodistas,Viajes,Descubriendo a...]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pep Gómez, gurú del emprendimiento con 28 años: “En España, penalizamos el fracaso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/pep-gomez-guru-emprendimiento-28-anos-espana-penalizamos-fracaso_1_1188384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f7eb7bf-8193-417e-b07e-c03fb1ed4e3b_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Pep Gómez, gurú del emprendimiento con 28 años: “En España, penalizamos el fracaso”"></p><p>Un año después de cumplir la mayoría de edad, Pep Gómez fundó Fever, una <strong>plataforma líder a nivel mundial </strong>de descubrimiento de ocio valorada en más de 100 millones de dólares. Su ímpetu emprendedor no se quedó ahí. En 2018, creó Reby, una compañía que diseña <strong>vehículos eléctricos</strong> para uso compartido, líder en micromovilidad en el sur de Europa: “Hay mucho miedo en España a la hora de emprender. La gente joven tiene miedo a fracasar”.</p><p>Todo comenzó con una llamada del <strong>cofundador de Idealista</strong>, Bernardo Hernández, que le lanzó una propuesta para trasladarse a San Francisco y colaborar en un programa en el que trabajaba. Nada más terminar Selectividad cogió el primer avión con destino a Silicon Valley. Dos años después y con una agenda repleta de peces gordos creó Fever. “Emprender fue una decisión muy personal porque siempre he tenido mucha curiosidad y pregunto mucho. Fue una oportunidad ideal para conocer gente más inteligente que yo y aprender de ellos”, reconoce. Una de las diferencias que notó Pep con respecto a Estados Unidos es que “en España penalizamos el fracaso y magnificamos el éxito”. Cree que los americanos nos llevan mucha ventaja en cuanto a cultura emprendedora: “De ahí que los jóvenes que desean empezar a emprender tengan miedo a hacerlo mal, claro que aquí en España tampoco lo ponen fácil”.</p><p>Este castellonense, que es también cofundador de la incubadora de negocios <em>TheCollider</em>, reconoce que nunca fue a la universidad pero que siempre ha tenido un deseo voraz de aprender: “No he hecho un grado, pasé dos años en San Francisco y después me he ido formando y haciendo<strong> un montón de cursos online</strong> en Standford y otras universidades americanas porque me interesan distintos ámbitos como el Derecho o <em>venture capital</em> (capital riesgo)”.</p><p><strong>Las barreras al emprendimiento</strong><strong>L</strong><strong>as barreras al emprendimiento</strong></p><p>Los principales problemas a los que se <strong>enfrenta un emprendedor</strong>, según Pep, no están relacionados con la búsqueda de capital ni de talento. La principal barrera es administrativa: “Montar una empresa es muy engorroso y complejo. Necesitas un abogado, ir al notario, convencer a un <strong>inversor para que amplíe el capital</strong>, estar pendiente de las escrituras… En el mundo anglosajón, todo es mucho más simple. Aquí deberíamos aprender o tender a simplificar digitalizar los procesos al máximo posible para que cualquier persona pueda montar una empresa a golpe de <em>click</em>”.</p><p>Para Pep, España es un paraíso para crear<em> </em><strong>startups tecnológicas</strong><em>startups</em>, ya que hay muchas iniciativas que incentivan el emprendimiento: financiación en innovación con fondos europeos, organismos como ENISA o los vehículos de coinversión con inversores privados. Pero también se alienta la innovación en otros <strong>sectores como el turístico</strong>: “Reino Unido va muy bien, pero otros países como Estonia lo están haciendo genial también”.</p><p><strong>Las claves del éxito </strong></p><p>Uno de los secretos del éxito, confiesa Pep, es aprender a utilizar el capital de manera eficiente. Esto puede llegar a marcar la diferencia para lograr que una <strong>empresa sea sostenible en el largo plazo</strong>. “Conseguir capital puede hacerlo mucha gente, la cuestión es utilizarlo de forma eficiente y construir una compañía sólida”, sostiene el emprendedor. Hoy es más fácil que nunca que un joven convierta su idea en un negocio rentable, aunque, Pep desde su experiencia, tiene claro que “emprender es más duro que trabajar por cuenta ajena aunque más satisfactorio”.</p><p>Sobre si la edad podría ser un factor determinante su respuesta es clara: “No creo que<strong> garantice el éxito</strong> o no éxito, pero ser joven y emprendedor tiene cosas buenas porque tienes más tiempo que dedicarle a tu proyecto ya que no cuentas con obligaciones familiares. Aunque también ser adulto implica tener más experiencia. Quizá ser joven implique cometer más errores, pero creo que lo importante es no cometer demasiados y aprender de ellos”.</p><p>La clave para que una buena idea se materialice con éxito es, para él, el trabajo duro. Confiesa a <strong>infoLibre </strong>que jamás ha visto un emprendedor que haya tenido éxito sin trabajar mucho: “El truco está en<strong> ser muy constante</strong>. Me atrevería a decir que el 90% del éxito es trabajar duro y muy focalizado”. Antes de despedirse nos regala este consejo: “Intentad ser los mejores en lo que hagáis y haced aquello que os haga felices porque es a lo que vais a dedicar la mayor parte del tiempo. Cambia lo que tengas que cambiar para estar más feliz a la hora de afrontar el trabajo. La vida es muy corta para no centrarte en lo que te gusta”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Oct 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucía Díaz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pep Gómez, gurú del emprendimiento con 28 años: “En España, penalizamos el fracaso”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Emprendedores,Descubriendo a...]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis Escribano, de coleccionista a auténtico experto en recrear decorados de película]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/luis-escribano-coleccionista-autentico-experto-recrear-decorados-pelicula_1_1188127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/af518cda-9202-498b-bc71-d5d2a9176b72_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Luis Escribano, de coleccionista a auténtico experto en recrear decorados de película"></p><p>Hay quien colecciona <strong>sellos, figuritas o libros</strong>; y algunos que lo llevan un poco más allá. Hoy descubrimos a Luis Escribano, cuya colección le ha llevado a crear todo un museo dedicado a su saga cinematográfica favorita: <em>Alien</em>.</p><p>Más conocido como Luis Nostromo en redes sociales, lleva más de 20 años coleccionando objetos y material de esta saga. Fue en los últimos tres años cuando decidió transformar un local en una recreación con todo lujo de detalles cuando ya no quedaba ni un rincón libre en su casa. “<strong>Me quedé sin espacio para la colección y decidí buscar un local donde poder llevarme todo y ambientarlo en condiciones</strong>”, explica.</p><p>Chófer de profesión, <strong>Luis asegura que toda la ambientación y los decorados han sido construido por él con materiales reciclados: </strong>madera, plásticos, placas de PVC, tubos… Hasta contrachapado mezclado con aparatos antiguos: “Hay algunas piezas que tuvieron que imprimirse en 3D pero todo lo demás es completamente artesanal”, reconoce a <strong>infoLibre</strong>. Eso sí, todo lo ha conseguido con mucha habilidad, paciencia y dedicación.</p><p><strong>Tour por la ‘Nostromo’</strong></p><p>Puede que los no tan fans de la saga no conozcan la <em>Nostromo</em>, es la nave donde se coló <em>Alien, el octavo pasajero.</em> Cuatro décadas después de que Ridley Scott dirigiera aquella obra de arte espacial, nos encontramos con la mejor reproducción a escala real de las naves más características de <em>Alien</em>. Su creador nos hace este particular <em>house tour</em> (tour por la casa): “<strong>Las dos primeras secciones recrean la primera película de Ridley Scott</strong>, pasas por un pasillo igual que el de la Nostromo, otro pasillo recreando el laboratorio que nos lleva hasta la <em>Narcissus</em>, la nave de escape que utiliza Sigourney Weaver en la segunda película. También hay una tercera sala (la galería Handley’s Hope) con objetos basados en la adaptación de James Cameron con maquetas y bustos a escala real de <em>Alien, </em>réplicas, atrezzo y objetos originales de las películas firmados incluso por Ridley Scott.</p><p>Este local es una auténtica experiencia inmersiva en el que los fans de la serie pueden disfrutar de la colección completa y objetos utilizados originalmente en las superproducciones mientras sienten que están dentro de la nave. “Actualmente no está terminado. <strong>Está como un 90% </strong>porque hay algunos detalles que quiero hacer como algún animatrónico y alguna sorpresa más que no quiero desvelar. Es posible que todavía falte un año más para poder acabarlo del todo”, confiesa a infoLibre.</p><p>  <strong>De ser solo un hobby a convertir en un auténtico experto en ‘Alien’</strong></p><p>La idea inicial de Luis fue crear un lugar al que escapar de la rutina y tomarse unas cervezas con los colegas. Sin embargo, conforme pasaba el tiempo y sus seguidores disfrutaban de las publicaciones de su pequeño –y no tan pequeño– “museo”, <strong>le fueron insistiendo cada vez más en poder visitarlo.</strong> “Me planteé hacer visitas en mi tiempo libre para que pudieran venir a verlo. Solo tienen que ponerse en contacto conmigo a través de Instagram por mensaje privado o mandarme un mail a <a href="//mailto:Luisnostromo@gmail.com" target="_blank">Luisnostromo@gmail.com</a>”.</p><p>Ya <strong>ha perdido la cuenta de la inversión </strong>que ha supuesto su particular hobby tanto en horas de trabajo como económicamente. Confiesa que dejó de contar al pasar los 15.000 euros, lo que convertido en este resultado final refleja una gran dedicación y calidad que todo el que pisa la nave situada en el barrio de la Sagrera de Barcelona, valora y agradece.</p><p>Es el propio Luis quién realiza el tour a través de 60 metros cuadrados de ciencia-ficción y mucha creatividad e ingenio, <strong>explicando minuciosamente cada detalle </strong>convalidando así la saga completa.</p><p>  Luis nos cuenta que <strong>entre sus seguidores se encuentran actores de las películas</strong> e incluso el hijo de uno de los atrezzistas de una de ellas ha quedado completamente fascinado con el trabajo de Luis. Incluso la actriz de doblaje María Luisa Solá (voz de Sigourney Weaver en España) ha realizado una entrevista en la Nostromo se quedó maravillada con el decorado. “Pudo leer aquí el último informe de Ripley (personaje de Sigourney) cuando informa de que toda la tripulación ha muerto y sólo ha sobrevivido ella”, comenta Luis.</p><p>A raíz del museo ha conocido a gente interesante del mundo de la industria cinematográfica que le han hecho plantearse la idea de cambiar de trabajo y dedicarse a crear decorados similares para otras películas. Asimismo, <strong>hemos podido ver el trabajo de Luis en un videoclip de la Casa Azul</strong>: “Es un grupo que me gusta mucho y me hizo mucha ilusión que vinieran. También se ha rodado recientemente un cortometraje y hace poco menos de una semana un trocito de una película”.</p><p>Su deseo es poder llegar a ojos de Ridley Scott y seguidamente recibir una llamada para realizar un pequeño cameo “aunque fuera unos pocos segundos” para compensar su amor por la saga. Aunque <strong>hay pocas diferencias entre el Museo de Luis Escribano y las películas originales.</strong></p><p>Aprovechamos las últimas líneas para sugerir al lector la mejor forma de consumir esta babeante saga ya que no está del todo claro <strong>el orden para poder disfrutarlas:</strong> <em>Alien, el octavo pasajero</em>, <em>Aliens: El regreso</em>, <em>Alien 3</em>, <em>Alien: Resurrección</em>, <em>Alien vs Predator</em>, <em>Alien vs Predator 2</em>, <em>Prometheus</em> y, por último, <em>Alien: Covenant</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucía Díaz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Luis Escribano, de coleccionista a auténtico experto en recrear decorados de película]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Descubriendo a...]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Pablo Rochat: ser viral y vivir de ello]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/pablo-rochat-viral-vivir_1_1187848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e34bf9a3-02f9-4f71-8f2f-636cf35533e4_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Pablo Rochat: ser viral y vivir de ello"></p><p>Hay gente que hace que lo difícil parezca fácil. <strong>Pablo Rochat</strong> es uno de ellos y posiblemente <strong>una de las cuentas más creativas de todo Internet</strong>. Un auténtico genio a través del que vamos a descubrir lo que significa ser viral y vivir de ello.</p><p><strong>Este publicista de 32 años</strong> lleva tres años compartiendo su trabajo tanto en su perfil como en su blog en el <strong>que reúne a más de 720.000 seguidores por todo el mundo</strong>. El universo visual que ofrece está lleno de humor y originalidad y le ha llevado a ser <strong>uno de los creativos más codiciados de todo San Francisco.</strong></p><p>Dedicó su infancia al arte y a los deportes queriendo seguir los pasos de su madre, la conocida pintora Rana Rochat. Sabía a qué se quería dedicar, así que ingresó en la Escuela de Diseño de Rhode Island. Tras graduarse, trabajó como diseñador para Microsoft y como director del <em>CreativeLab </em>en Tinder. Hace tres años abrió su propio estudio.</p><p>  “Llevo varios años trabajando en publicidad y siempre me ha gustado <strong>hacer bromas</strong> tanto de la industria como de las grandes marcas involucradas. Hay marcas a las que es muy fácil <em>trollear</em> (vacilar), especialmente las que intentan mantener una imagen de elegancia, de modo que Apple es un objetivo perfecto”, aseguraba en una entrevista con la editorial alemana <em>Gestalten</em>.</p><p>  Una de sus bromas más famosas es la de imprimir pegatinas de los <em>Airpods</em> de <em>Apple</em> y pegarlas en los suelos de toda la ciudad.</p><p>  <strong>La experimentación como marca</strong></p><p>Su trabajo es muy versátil y variado, tanto que él mismo <strong>confiesa que le molesta no tener una estética más reconocible </strong>o ser más consistente con su marca. Aun así, reconoce que tiene sus ventajas porque le permite no estar atado a un estilo ni imagen determinada. Continúa experimentando mientras afirma que <strong>“no todas las marcas están dispuestas a contratarle”</strong> pero si alguna se le acerca, es porque entiende su estilo lúdico.</p><p>Su objetivo pasa por una transformación de lo cotidiano en una experiencia divertida y sorprendente para el usuario.<strong> </strong>Para él, la publicidad es un terreno lo suficientemente fértil para desarrollar su inventiva pero muchas veces es necesario diluir una visión más arriesgada para alcanzar una audiencia mayor sin demasiado riesgo. Como explicó en el HuffPost,“<strong>el 99% de las tomas de decisiones en publicidad son aburridas </strong>ya que las agencias están limitadas por clientes reacios al riesgo”. En su caso, <strong>el estilo y el riesgo son inseparables. </strong>Para poder experimentar libremente y trabajar de manera diferente decidió lanzar su propio estudio en 2017.</p><p>“A medida que mi repercusión en Instagram comenzó a crecer, tuve más exposición a diferentes equipos de marca y compañías de medios que querían trabajar directamente conmigo. Esto me dio la oportunidad de comenzar a brindar mi propio servicio creativo independiente " compartía en la editorial alemana <em>Gestalten</em>.<em> Desde entonces ha trabajado </em>para grandes empresas como Apple, Netflix, Facebook, Nike, NBC o <em>The New York Times</em>.En la actualidad el ritmo de creación no decae ni a nivel profesional ni a nivel personal, ya que continúa abasteciéndonos a diario con obras de lo más variopintas.</p><p>  <strong>"Le agradarás más a la gente si les haces reír"</strong></p><p>Algunos le ven como el gran bromista de las redes sociales porque hacer reír con cualquier cosa no está al alcance de cualquiera. Rochat siempre supo que quería captar la atención de la gente con sus proyectos y confiaba en el camino que abriría su habilidad creativa, receta que exporta en cada una de las publicaciones que comparte.</p><p>Aunque el precio que paga por lograr captar la atención del público es elevado ya que no han sido pocas las plataformas y particulares que han utilizado su trabajo sin atribuirle crédito satisfaciendo sus propias necesidades y consiguiendo rédito económico sin su consentimiento. <strong>“Se corre el riesgo de que alguien publique tu trabajo para su propio beneficio. </strong>Me pasa mucho y me duele. Pero del trabajo original que publico me han salido oportunidades como la de renunciar a mi trabajo y empezar mi propio estudio de contenido. Creo que las ventajas superan lo negativo”, respondía en <em>Gestalten.</em></p><p>Es cierto que <strong>la legislación en redes sociales apenas existe y muchos creadores como Pablo se ven afectados por estos vacíos legales</strong> todavía sin cubrir, pero él no se desanima y continúa trabajando para alimentar a sus seguidores con su dosis diaria de ‘Rochat’: "Estoy constantemente buscando nuevas formas de sorprender a la audiencia de Instagram”. ¡Y vaya si lo consigue!</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucía Díaz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Rochat: ser viral y vivir de ello]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Redes sociales,YouTube,Descubriendo a...]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Las recetas de MiniChef Dani, las más divertidas y demandadas de Instagram]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/recetas-minichef-dani-divertidas-demandadas-instagram_1_1187580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cbef4a4c-209b-484c-856a-a0bc80d1836e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Las recetas de MiniChef Dani, las más divertidas y demandadas de Instagram"></p><p>Es innegable que la cocina ha sido una de las actividades favoritas durante las semanas de confinamiento que ya tan lejanas recordamos. Sin embargo, hay algo que ha perdurado desde entonces, <strong>un auténtico chef</strong> que desde que lo descubrimos no ha dejado de regalarnos momentos inolvidables. Continúa compartiendo sus divertidas recetas en su cuenta de Instagram – administrada por Israel, su padre – desde la que ya entretienen a más de 172.000 seguidores.</p><p>Este mini chef sevillano de tan solo cuatro años se convirtió en uno de los protagonistas que aportaron su granito de arena amenizando la cuarentena con sus vídeos de cocina. Ataviado con nada más que su camiseta del Betis, su delantal y sus ganas de cocinar y compartir con el mundo entero, abre la puerta de su hogar a <strong>infoLibre</strong> para contarnos cómo empezó todo. “Realmente le grabábamos para tenerle entretenido. Hicimos aquella receta de las ‘albóndigas de gusanos’, se lo pasamos a la familia, de ahí a Instagram y cuando lo publicó la página<strong> Postureo Español se volvió una locura</strong>”, asegura Isra, padre de Dani. Tienen más de un millón de seguidores: “Nuestra cuenta empezó a crecer y crecer y hasta el día de hoy”.</p><p>El éxito que han logrado con las recetas de <em>albóndigas de gusano, pastelitos con tela de araña o caquitas de unicornio e</em>s relativamente nuevo, pero su gusto por la cocina viene de siempre: “Cocinaba con la abuela y la verdad que le entretiene mucho. Así fue como empezamos en la cuarentena”. Tal ha sido el éxito que han tenido con sus vídeos que hasta ha llegado incluso a oídos de los jugadores del Real Betis.</p><p>A día de hoy continúan sin creerse la acogida y la gran cantidad de mensajes que han recibido y siguen recibiendo de todas partes del mundo. “¿Tú sabes que hemos entretenido a mucha gente y les hemos hecho muy contentos con nuestros vídeos?”, le dice Isra a Dani, mientras el niño asiente tímidamente. “La verdad es que nos han llegado muchísimos mensajes de apoyo, muchos de ellos los conservamos a día de hoy. Tenemos seguidores por toda Europa, en Sudamérica, en Estados Unidos... <strong>La verdad es que estamos muy contentos </strong>y creo que estos mensajes de apoyo de tantos niños, niñas, mujeres y hombres es lo más bonito de la cuenta”.</p><p><strong>Alejandro Sanz se revela como fan incondicional de MiniChef Dani</strong></p><p>No es un secreto el interés que tiene <strong>Alejandro Sanz</strong> por el sector culinario, lo que sí sorprendió a Isra y Dani Serrano fue el post que compartió en su cuenta de Instagram el pasado mes de abril confesando su<strong> admiración por el pequeño chef</strong>. "Este joven cocinero es <a href="https://www.instagram.com/minichefdaniel/" target="_blank">@minichefdaniel</a> y me considero fiel seguidor de su cocina. Espero mañana estar a su altura y desparpajo en las recetas veganas que voy a preparar con <a href="https://www.instagram.com/qiqedacosta/" target="_blank">@qiqedacosta</a>", compartía en su perfil.</p><p>   </p><p>Este fue el segundo boom que tuvo la cuenta del pequeño Dani y no han sido pocos los que como Alejandro siguen las recetas que comparte este chef con el mundo desde entonces. Asegura Isra que <strong>les han llegado a parar por la calle para pedirles fotos.</strong> “Hubo una vez que casi se nos meten dentro del coche para decirnos una foto” dice entre risas. “Qué te dicen Dani, ¿te reconocen?, ¿Te preguntan si tú eres MiniChef Daniel?”. Y Dani le responde entusiasmado que sí.</p><p>Las marcas también han manifestado tener interés en los contenidos del niño, ofreciéndoles productos y todo tipo de ofertas: “<strong>Nos han contactado muchas marcas. </strong>Desde colaboraciones hasta representantes que querían llevarse muchísimo dinero con el trabajo del ‘Mister’<strong>.</strong> Hemos ayudado a algunas y no hemos cobrado por ello. Son empresas que nos han mandado sus productos, los hemos usado, compartido nuestras redes y esas cosas”, afirma Israel. “También hay gente que nos dice alguna barbaridad con respecto a tener a Dani trabajando para ganar visitas cuando no hay nada más alejado de la realidad. La gente que nos dice eso nos han enseñado que hay que meterles un ‘<em>block’</em> y siguiente”, explica.</p><p><strong>El recetario de los Serrano, al estilo MiniChef</strong></p><p>Las recetas que comparten son normalmente la comida de la familia Serrano pero no dejan de escuchar a su público: “Sí, algunas veces nos piden ciertas cosas y las hemos hecho, pero normalmente son cosas que comemos en casa, <strong>cosas que nos gustan y que queremos hacer”. </strong>En su recetario podemos encontrar desde champiñones rellenos hasta carrillada en salsa pasando por paté de queso, tarta de galletas, natillas, donuts, salmorejo, croquetas, torrijas y la especialidad de la casa: ‘albóndigas de gusanos’, ‘bombas de chocolate’, ‘magdalenas de Sangre’ o ‘caquitas de unicornio’. Toda una amplia gama de recetas de toda la vida al estilo Minichef.</p><p>No sabemos si este MiniChef tendrá fecha de caducidad, lo que sí recomendamos desde <strong>infoLibre</strong> es seguir las indicaciones del consumo preferente, es decir, consumir sus vídeos lo antes posible. Bromas aparte, Isra se despide con este mensaje: “<strong>No sabemos hasta cuándo tendremos vídeos de MiniChef, nosotros tendremos siempre, vosotros supongo que hasta que Dani diga basta</strong>. Algún día lo dejaremos pero mientras tanto nos vamos a seguir divirtiendo. Quiero agradecer también a los que ven nuestros vídeos, por estar ahí día tras día mandando tanto cariño. Y nada, que vean nuestros vídeos a quienes les diviertan y a quien no pues que pase al siguiente.”</p><p>Por último, le pedimos un consejo a Dani para aquellos que estén pensando en animarse a hacer recetas como él y no sepan del todo cómo hacerlo. Este es su mensaje: “¡Cuidado con el fueguito!”</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucía Díaz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las recetas de MiniChef Dani, las más divertidas y demandadas de Instagram]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Instagram,Descubriendo a...]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La Gata de Schrödinger: "Vivimos en una sobreinformación e infoxicación absoluta, aprendamos a discernir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/gata-schroedinger-vivimos-sobreinformacion-e-infoxicacion-absoluta-aprendamos-discernir_1_1187310.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c41741b1-4d6a-4829-8b84-8286248c6ae6_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La Gata de Schrödinger: "Vivimos en una sobreinformación e infoxicación absoluta, aprendamos a discernir""></p><p>Puede que no sepamos mucho de mecánica cuántica pero seguro que has oído hablar de la paradoja del gato de Schrödinger. Es posible que no hayas oído hablar tanto de Rocío Vidal, más conocida como <em>La Gata de Schrödinger,</em> la cual no ha sido objeto de ningún experimento físico-teórico. Bromas aparte, Rocío es la creadora del canal de Youtube<a href="https://www.youtube.com/channel/UCoXtmmnLCbXDiSo8GxsmOzA" target="_blank"> La Gata de Schrödinger</a>, que ya cuenta con más de 456.000 suscriptores. En él, su trabajo se basa en <strong>destapar mitos y timos pseudocientífico</strong>s sobre gran cantidad de temas; desde ciencia y tecnología hasta religión pasando por psicología, homeopatía, política, consumo animal y feminismo siempre acompañado de un toque humorístico y grandes dosis de pensamiento crítico.</p><p>En su libro, <em>¡Que le den a la ciencia!</em> (Plan B, 2019), <strong>reúne los bulos pseudocientíficos más populares </strong>haciendo una investigación seria y objetiva continuando con la cruzada que ya venía haciendo desde su canal de Youtube.</p><p>Nos enseña la importancia de la ciencia en la sociedad y desde su libro abre el debate sobre la industria de la felicidad que han creado algunos gurús espirituales o pseudopsicólogos que prometen fórmulas de éxito y felicidad, cuando no existen. Incluso los <em>coaches</em> motivacionales que según Rocío <strong>“son más de lo mismo”</strong>, pero con una metodología detrás. Asegura que todos mantienen la misma poca base científica. Desde sus vídeos nos anima a confiar únicamente en aquellas personas que tienen un aval que certifique que tienen formación psicológica ya que es muy peligroso que haya personas sin formación tratando sobre salud mental.</p><p>Su canal comenzó a popularizarse hace dos años cuando denunciaba las prácticas pseudocientíficas que promocionaban dos <em>influencers</em> españolas sin aval científico ante miles de seguidores. <em>La Gata,</em> como respuesta, puso sobre la mesa todos los estudios científicos disponibles sobre el tema, <strong>llegando a reunir más de un millón y medio de visitas en Youtube.</strong></p><p><strong>“La forma de combatir la desinformación es aprendiendo a discernir”</strong>, apunta Rocío asegurando que “es tarea de la educación enseñarnos a desarrollar el pensamiento crítico, una cultura científica necesaria tanto para la gente de ciencias como para la de letras. Educar desde pequeños a aprender a detectar estos signos y a contrastar la información”.</p><p>La labor de los divulgadores científicos es muy necesaria y más viviendo en un mundo de sobreinformación e intoxicación en la que la información verdadera queda enterrada bajo toneladas de información falsa, no contrastada, o rumores de todo tipo. El “ruido” tampoco ayuda, definido por la Real Academia de la Lengua Española como la interferencia que afecta a un proceso de comunicación. Vidal manifiesta que “recibimos tanta información por minuto que <strong>necesitamos actualizar el sistema educativo para adaptarnos a esta situación”.</strong></p><p><strong>Complicado pero no imposible</strong></p><p>Apelar al sentido común, leer a personas de todas las corrientes e ideas de pensamiento o cuestionarse de dónde viene la información, quién la aporta y por qué son algunos ejemplos que nos da Rocío Vidal sobre cómo podemos combatir ese gigante que es la desinformación: “Todos nos hemos comido algún bulo hoy en día, hay que pensar dos veces antes de compartir nada, mirar las fuentes y ser muy precavidos. <strong>No es fácil luchar contra nuestro sesgo de confirmación,</strong> al final le gusta mucho creerse la información que confirma sus ideas y no solemos leer a personas que no opinan lo mismo”.</p><p>A su vez, confiesa a infoLibre que divulgadores como ella siempre podrán denunciar lo que quieran pero jamás llegarán al mismo público al que llegan los grandes <em>influencers</em> que promueven tal o cual cosa sin bases de ningún tipo: “Está claro que ha de haber libertad de expresión, pero igual que hay gente que se siente libre de expresar sus ideas,<strong> también tienen que aceptar mi libertad de responderles”.</strong> Rozando tangencialmente ejemplos como las polémicas opiniones de Miguel Bosé sobre el covid-19 animando a la gente a participar en manifestaciones antimascarillas, Rocío Vidal nos deja un mensaje a tener en cuenta: “Cuando tienes presencia ante cientos de miles de personas, tienes que ser responsable con las ideas que transmites. Creo que es un momento de construir y crear una masa crítica que sea constructiva. Tanto medios de comunicación como mal llamados periodistas y políticos aprovechan para difundir directamente bulos y <em>fake news</em> azuzando así al enemigo, y quieras que no eso mina el pensamiento crítico de las personas porque muchas confían en ellos. Quiero pensar que esto es una minoría ruidosa y que la gente no se traga el primer bulo que pasa por delante, tanto relacionado con la pandemia como con nuestros oponentes políticos”.</p><p>La Gata de Schrödinger se encuentra entre los canales de divulgación de ciencia más vistos en España y uno de los muchos que luchan para hacer desaparecer las corrientes conspiranoicas que crecen cada vez más hoy en día gracias a las redes sociales. A raíz del coronavirus hemos podido observar cómo crecía el número de “los antivacunas” en Estados Unidos o Italia y el efecto que producen: “Han muerto niños, <strong>es muy peligroso y refleja la necesidad de educación científica</strong> y lo mal que pueden hacer unos pocos conspiranoicos que se ponen a divulgar mentiras”, asegura Rocío. Eso sí, deja claro que “hay que ser conscientes de que la situación es muy compleja y que estas corrientes no van a desaparecer. Apoyo fervientemente el pensamiento crítico y cuestionarse las cosas vengan de donde vengan, debemos alzar la voz, animarnos a divulgar y no tener miedo”.</p><p>No obstante, el número de críticas que recibe <em>La Gata</em> en sus contenidos es remarcable: “Cuando apelas a las creencias de las personas,<strong> les estás tocando su identidad. </strong>Es normal que haya muchos<em> haters</em> y respondan de manera visceral. Sabía que esto iba en el pack. Hay algunos que te dicen ‘respeta a los demás, gilipollas’”.</p><p><strong>Meses de censura desde Youtube</strong></p><p>En la práctica la cosa cambia. Le cuenta Rocío a infoLibre los problemas que la propia plataforma <em>Youtube</em> ha causado con los contenidos relacionados con el coronavirus o la pandemia. Como medidas para evitar la sobreinformación, la propia plataforma de Youtube se ha encargado de censurar los contenidos que no provengan de instituciones oficiales y medios de comunicación,<strong> ocultando todo lo demás.</strong> De esta manera potencian únicamente lo que interesa a dicha plataforma en vez de ayudar a aquellos creadores que combaten los bulos a pesar de sumar millones de seguidores. “Mi contenido está mucho más enfocado a ir desmintiendo las afirmaciones o prácticas que se están poniendo de moda. Youtube los capa, no permite monetizarlos ni les da visibilidad. Los vídeos en los que hablo sobre coronavirus tienen muchas menos visitas que otros y no por falta de interés, sino porque el algoritmo los detecta como tema sensible <strong>y le resta visibilidad”,</strong> denuncia Rocío.</p><p>Por último, le pedimos a Rocío que comparta un último consejo en estos tiempos que corren: “Debemos cuestionarnos las cosas, no tenemos que creer a los políticos porque nos lo digan, ni acatar o aceptar todas las medidas porque sí. Hay que confiar en la ciencia, hay que confiar en que la evidencia científica está avanzando con respecto al virus, pero tenemos que ser también responsables. Si no hay responsabilidad individual para acatar medidas básicas de salud pública <strong>no vamos a salir de ésta jamás”.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucía Díaz]]></author>
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      <title><![CDATA[Arte y feminismo, frente a frente gracias a 'Femme Sapiens']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/descubriendo-a/arte-feminismo-frente-frente-gracias-femme-sapiens_1_1187061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>A lo largo de la Historia, el Arte nos ha dejado entrever l<strong>a cosmovisión que primaba en cada época</strong>. Y si algo nos ha enseñado la Historia del Arte, es que lejos de existir un solo canon de belleza, este ha ido cambiando a lo largo del tiempo. ¿Y en el presente qué? ¿Los cánones que rigen nuestro presente, van de acuerdo con lo que pensamos? ¿De dónde vienen y por qué los seguimos? Hay mucho que poner sobre la mesa y eso tratan de hacer cuentas como la de <strong>@Femme.Sapiens, abriendo diálogo entre obras de arte y feminismo.</strong></p><p>  Esta cuenta nace a través de Helena, madrileña de 27 años, música de profesión y residente en Barcelona, que tras esta recontextualización del arte pasado mezclado con humor y genialidad aporta una nueva visión feminista a nuestros días. Asegura que <strong>la broma no le quita importancia al mensaje sino que lo vuelve más accesible</strong>: “El humor hace que el mensaje entre mejor sobre todo a esas personas que igual no estás muy dispuestas a recibirlo o les llega por primera vez. Una vez pasada esa frontera también creo que es importante ponerse serios y hablar de feminismo haciendo ver lo grave que es la situación actualmente”.</p><p>Y es que aquellos rostros plasmados a conciencia varios siglos atrás, siguen cumpliendo su función a día de hoy: “Tienen tanta expresividad que esa empatía tan atemporal<strong> hace que la conexión sea rapidísima”</strong> revela Helena.</p><p>  Tan creativa como necesaria, su divulgación sobre feminismo e historia del arte no cesa le pese a quién le pese: “No recibo demasiado <em>hate</em> pero algunos me viene a degüello con burradas. No estoy aquí para educar a nadie. <strong>Muchos hombres vienen intentando explicar con condescendencia por qué estoy equivocada</strong>. Al principio intentaba mantener un debate con ellos pero me he cansado, me da mucha rabia y simplemente paso de ellos”, explica Helena.</p><p>Y es que los hombres que tratan de explicar algo a una mujer desacreditándola no es algo nuevo, es el llamado <em>mansplaining</em> –neologismo basando en la palabra <em>man</em> (hombre) y <em>explaining</em> (explicar) en inglés–. Mujeres como Helena están cansadas de cruzarse con <em>mansplainers,</em> aquellos que te explican cosas que ya sabes o cosas que creen que tienen más experiencia que tú<strong> y tratan de explicártelo de manera condescendiente sin haberlo pedido</strong>.</p><p>Y es que <strong>hay mansplainers de varias clases</strong><em>mansplainers</em>; así lo explica la escritora Nicole Tersigni cuando explotó al cruzarse en Twitter con un usuario que le explicó por enésima vez su propia broma. Decidió escribir el libro <em>Men to Avoin in Art and Life</em> (hombres a evitar en el arte y en la vida) en el que recoge a este tipo de hombres y los divide en: El <em>troll</em> <em>preocupado</em>, aquel que utiliza la estrategia de la falsa preocupación para menospreciarte. El <em>sexperto</em> que te explica tu propio cuerpo, <em>el cómico</em> que te explica tus propios chistes y el <em>patronizer</em> (el condescendiente) que usa tus emociones en tu contra, te hace sentir pequeña para sentirse superior.</p><p><strong>La huella minúscula de la mujer en el arte.</strong></p><p>¿Cuántas mujeres artistas podemos encontrar en el imaginario colectivo de las personas? La triste realidad es que los nombres femeninos relacionados con la historia de arte pueden contarse con los dedos de una mano, “como mucho aparecen Frida Kahlo y Louise Bourgeois, pero casi no sabemos nombres de mujeres artistas y es muy grave” expresa Helena con gran frustración al reconocer que ni siquiera en los museos podamos desmentir este hecho. Con <em>Femme Sapiens</em>, tiene una regla muy clara: “Soy mujer y el machismo me afecta igual que al resto de mujeres pero trato de no ocupar nunca las intersecciones; es decir,<strong> dejar voz a aquellas mujeres que tienen menos privilegios que yo</strong>. No hablar de lo que no conozco o que no sufro y dar espacio a las que sí lo hacen”.</p><p>  “Siempre nos han impuesto los cánones de belleza y se han encargado de decir quiénes éramos suficientes y quiénes no. ¿Suficientes para qué?”, se cuestiona Helena en una de sus publicaciones, <strong>“para ser deseado por un hombre heterosexual”.</strong> Nos anima a romper las barreras impuestas, a dejar de cuestionar nuestra belleza física y empezar a entender que todo se basa en la subjetividad; y como dijo Liu Yutang: “la mitad de la belleza depende del paisaje la otra mitad de la persona que mira”.</p><p>   </p><p><strong>La revolución del amor propio.</strong></p><p>“Salir a la calle con pelos en las piernas <strong>es un acto político</strong>, es decirle a Gillette y a esas grandes marcas que nos quieren depiladas que no vamos a pagar sus productos” defiende Helena: “Me gusta pensar que cuando decimos ‘me depilo porque quiero’ hay que darle una vuelta de tuerca más y plantearse ‘¿por qué quiero?’. No estoy dispuesta a que se invalide mi lucha y me lancen la jarra de culpa cada vez que me paso la cuchilla”.</p><p>Hay tantas luchas como feministas: lucha interseccional, antirracista y libre durante todos los días del año. Pero parte del trabajo que queda por delante lo tienen los medios de comunicación. Confiesa Helena a <strong>InfoLibre</strong> que recientemente ha leído un titular de un periódico de tirada nacional que llamaba a Miley Cyrus “pilingui” alegando que se había “emputecido”: “Esto es muy fuerte y no se puede permitir. Al final nos llega este tipo de información. Creo que es importante que la prensa empiece a hacer una guía de estilo para contemplar el feminismo; Ya no como una sección en la que se eduque en feminismo <strong>sino revisando su propio lenguaje”.</strong></p><p>  Otro de los temas que no puede dejar pasar es la tendencia a la relativización de las normas socio-sanitarias, y su sociedad. El hecho de que haya tantísima gente en lugares públicos sin mascarilla o incumplimiento e irresponsabilidad por parte de sectores de la sociedad en espacios públicos: “No llevar mascarillas ‘no es para tanto’, el machismo ‘no es para tanto’. Es reflejo de la podredumbre de nuestra <strong>llevándola mal puesta dice mucho</strong> <strong>de estas personas”.</strong></p><p>Reflexiona sobre estas cuestiones bajando estas míticas obras de arte con humor y el máximo respeto para aterrizar en ellas estos problemas que continuamos viendo por desgracia en las calles. Señala que estos problemas provienen del individualismo tan arraigado que subyace en nuestra sociedad, “una falta de solidaridad hacia el resto y falta de sensación de comunidad donde si las mascarillas que llevamos nos protegieran a nosotros mismos, la cosa sería muy diferente. <strong>¿En qué momento vale más tu comodidad efímera que la vida de otra persona?</strong> Estoy harta, enfadada, triste y frustrada.<strong> </strong>Tenemos que pararnos a plantearnos las cosas”.</p><p>  Sin embargo, Helena no se despide sin dejarnos un buen sabor de boca compartiendo este último mensaje para todes: “Lo estamos haciendo muy bien. Estamos empujando muy fuerte para que este muro que es el patriarcado caiga, que por favor esto no afloje porque queda muy poco para ser libres <strong>y esta ola ya no hay quien la pare”.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucía Díaz]]></author>
      <media:title><![CDATA[Arte y feminismo, frente a frente gracias a 'Femme Sapiens']]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Descubriendo a...]]></media:keywords>
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