<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 193]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-193/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 193]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Un escritor magnífico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escritor-magnifico_1_1184328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e3e4ccf4-916a-47e6-a4a0-bdeab4628e43_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un escritor magnífico"></p><p><strong>Los perdonados</strong></p><p><strong>Lawrewnce Osborne</strong></p><p><strong>Traducción de Magdalena Palmer</strong></p><p><strong>Gatopardo</strong></p><p><strong>Barcelona</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>Mucho se ha hablado de la importancia que tienen las primeras líneas en una novela. De ellas depende en gran medida que el lector siga leyendo o no. Las grandes obras de la narrativa universal son recordadas a menudo por sus magistrales comienzos. Pensé en ello nada más empezar a leer <a href="https://gatopardoediciones.es/libros/los-perdonados/" target="_blank"><em>Los perdonados</em></a>, de <strong>Lawrence Osborne</strong>, cuyo primer párrafo habla por sí solo:</p><p>  </p><p>Amantes de la literatura de viajes, novela negra y de suspense: si nunca han oído el nombre de Lawrence Osborne (Londres, 1958), anótenlo y vayan a su librería más cercana a encargar alguna de sus obras. No les defraudará. Porque de este escritor británico residente en Bangkok se puede afirmar categóricamente que es de los mejores autores anglosajones que podemos leer en estos momentos traducidos al castellano. Y esto es gracias a Gatopardo, una editorial movida por el empeño de difundir obras de la literatura universal no publicadas en español o descatalogadas en nuestro país.</p><p>Cuarto título de Osborne publicado hasta la fecha por este sello barcelonés tras<em> El turista desnudo</em><em> </em>(obra maestra de la literatura de viajes), <em>Bangkok</em> y <em>Cazadores en la noche</em>, <em>Los perdonados</em> cuenta las vivencias de David y Jo Henninger, una pareja británica que viaja a Marruecos para asistir a una fastuosa bacanal en la villa que unos amigos millonarios poseen en el desierto. David es un médico alcohólico y de trato difícil; Jo es una escritora algo amargada que dejó de escribir hace mucho tiempo. Inmersos en una profunda crisis, acuden a la fiesta con la esperanza de poder reanimar su maltrecho matrimonio. Sin embargo, mientras se dirigen a su destino en un coche alquilado atropellan a un joven marroquí causándole la muerte. A partir de ese momento, los acontecimientos caerán en un abismo de tensión creciente y ya no habrá vuelta atrás.</p><p>Partiendo de estos elementos básicos, Osborne compone de un modo magistral una historia de suspense que nos acerca a las remotas regiones rurales de Marruecos y a sus gentes. No en vano, las obras de este escritor y viajero impenitente han encontrado un filón extraordinario en la recreación de las peripecias de ciudadanos occidentales que viajan a países extranjeros, donde, en medio de un entorno para nada propicio, ven aflorar sus dilemas morales.</p><p>Osborne ha dado varias vueltas al mundo gracias a su labor como reportero del <em>New York Times</em>. En esa faceta viajera radica precisamente el origen de <em>Los perdonados</em>. En el año 2000, la insigne cabecera neoyorquina envió a Osborne a Marruecos para investigar acerca de las minas de trilobites. Durante aquel viaje se zambulló en el <a href="https://elpais.com/elpais/2017/04/26/ciencia/1493220159_942536.html" target="_blank">epicentro de un negocio mundial</a> de exportación de cuerpos fosilizados de animales extintos hace cientos de millones de años. Una década más tarde, alguien contó a Osborne en una fiesta la historia de una pareja de turistas que habían atropellado y matado a un joven local en el desierto de Marruecos. Esto pareció inspirar al escritor, que seis semanas más tarde ya tenía listo el primer borrador de la novela. El olfato de <strong>Charly Conrad</strong>, joven editor de Random House que compró la obra<em> ipso facto</em>, hizo el resto.</p><p>Publicada originalmente en 2012 bajo el título <em>The forgiven</em><em>, </em><em>Los perdonados</em><em> </em>ha sido traducida al castellano por <strong>Magdalena Palmer </strong>y marca el inicio de un período fecundo en la producción novelesca de Osborne, cuyo genio le valió en 2018 para recibir el encargo de resucitar al mítico Philip Marlowe en <em>Only to sleep</em>. Y esto, como muy bien saben los amantes del género y los lectores de <strong>Raymond Chandler</strong>, es algo que solo está al alcance de unos pocos.</p><p>Asentado en Bangkok tras una vida nómada, Lawrence Osborne parece haber llegado a ese punto en que ya no importan los fastos ni la búsqueda de reconocimiento: lo importante ahora para él es centrarse en decir todo lo que tiene que decir a través de unos cuantos libros muy buenos.</p><p>_____</p><p><strong>Jordi Pacheco</strong> es periodista y colaborador de tintaLibre<em>. </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[057138af-137a-4724-bb24-5a0a83e0013b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jordi Pacheco]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/e3e4ccf4-916a-47e6-a4a0-bdeab4628e43_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="61071" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/e3e4ccf4-916a-47e6-a4a0-bdeab4628e43_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="61071" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un escritor magnífico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/e3e4ccf4-916a-47e6-a4a0-bdeab4628e43_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Los diablos azules número 193]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[24 de enero de 1977]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/24-enero-1977_1_1184321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1298459-510f-4071-b933-d74efdcf7c2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="24 de enero de 1977"></p><p><strong>Atocha 55</strong></p><p><strong>Joaquín Pérez Azaústre</strong></p><p><strong>Almuzara</strong></p><p><strong>Córdoba</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>Nos presenta <strong>Joaquín Pérez Azaústre</strong> esta novela, <a href="http://grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=4553&edi=1" target="_blank"><em>Atocha 55</em></a><em> </em>(Almuzara)<em>, </em>donde relata, con un punto de vista distinto, los sucesos que acaecieron en 1977. Lo hace a través de un narrador que se acerca, con los personajes protagonistas que sobrevivieron a aquel atentado, ocurrido hace ya más de 40 años, a aquel asalto y asesinato perpetrado en el despacho de los jóvenes abogados laboralistas de la calle Atocha, número 55, todos militantes del PC. Este relato es un documento histórico imprescindible para los que no vivieron aquellos años: no sólo está narrado de forma testimonial, didáctica y necesaria sino que se cuenta de una manera distinta. Y esto es lo nuevo, lo más importante: es un canto de vida que viene a cauterizar esas heridas pasadas. Es en este escenario trágico donde se rememora con justicia este episodio del pasado.</p><p>Joaquín Pérez Azaústre, nacido en Córdoba en 1976, un año antes del infortunio, está afincado en Madrid. Tiene una dilatada obra: novelas, poemarios, ensayos y libros de relatos, así como reconocidos premios. Con<em> </em><em>Atocha 55 </em>le ha sido concedido el Premio de Novela Albert Jovell.</p><p>Cuenta el autor, en unas notas que anteceden a las cinco partes en las que está dividido el volumen, que fue siendo estudiante en la Facultad de Derecho de Córdoba cuando alguien le habló por primera vez de esto: "Me pareció una historia de sufrimiento y dolor, pero también de plenitud y belleza". Así, durante veinte años, Pérez Azaústre le ha dado vueltas y ha estado atento a todo lo publicado referente al tema. Quizá siendo abogado, como su padre, y sintiendo el tema próximo, decide escribir este relato con la mejor documentación escrita y con la mejor compañía, la de sus encuentros con varios de sus protagonistas, los que sobrevivieron a la masacre. Me llaman la atención tres curiosidades ocurridas durante los meses de enero, que enhebran el tejido de esta narración. La primera fue la matanza ocurrida el 24 de ese mes del 77. La segunda fue en enero de 1999, cuando Pérez Azaústre encontró y leyó un reportaje sobre este asesinato brutal que sería crucial para él. Y también en este mes de 2013 será cuando conozca a<strong> Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell</strong>, el último superviviente de esta historia.</p><p>Pérez Azaústre dibuja la claridad ante la oscuridad de aquel momento en que la dictadura vivida aún acechaba. Un volumen repleto de documentación, de entrevistas, de conversaciones con los pocos supervivientes que quedaron. Sabe transmitirnos y acercarnos a estos hechos. Relata con veracidad y humanismo las motivaciones éticas y políticas de estos abogados que defendieron a la clase obrera y lucharon por la defensa de las libertades en las orillas de un franquismo que ya agonizaba pero que no se quería ir.</p><p>En la novela se alían idealismo y realidad, un punto de unión por la defensa de una sociedad más digna. Con un tono social, ha creado una novela sobre la traumática matanza de Atocha que ha sabido humanizar a través de diálogos y conversaciones mantenidas con los personajes protagonistas. Situada en un espacio entre luces y sombras, en aquella España bajo la presidencia de Adolfo Suárez que comenzaba a soñar y a la que le quedaba la utopía, como diría <strong>Mario Benedetti</strong>. Cuando este presidente promulgó la Ley 1/1977 para la Reforma Política, los españoles progresistas andábamos unidos por la ansiada democracia que abría caminos a la libertad, puertas a los partidos y ventanas a los presos políticos. Seguía habiendo resistencia: se había vivido, como cuenta este libro, una dictadura durísima, y aún sus cimientos seguían erguidos y con privilegios y derechos que no estaban dispuestos a perder, pero fue tan enorme la fuerza social, que se comenzó a conseguir su desmoronamiento. Pérez Azaústre nos traslada a aquel gesto único, de unidad y entendimiento entre contrarios, mostrándonos fielmente aquel suceso que conmovió al país entero. Describe esos días negros y fatídicos y nos recuerda aquella masiva manifestación en donde todos estaban a una. Parece que corren ahora mismo, también, tiempos difíciles, en otro tono, pero donde todos debemos estar solidarizados y unidos para salir del panorama terrible que estamos viviendo.</p><p>La armonía, el equilibrio y un ritmo narrativo excepcional nos acercan a la historia. Sabe aunar la tristeza con la esperanza, y las envuelve con el humanismo solidario del compañerismo, la camaradería y el compromiso de sus personajes. Alejandro Ruiz-Huerta, afincado en Córdoba, es el verdadero protagonista, es él quien puede contar en primera persona lo ocurrido, lo padecido y sufrido tras el suceso, y lo que ha tenido que revivir durante el proceso. Es fantástico el relato que hace Pérez Azaústre, resaltando la lucha mantenida por transformar, por alcanzar un país moderno, libre y digno. Todos debemos estar agradecidos a personas tan valientes. </p><p>La ambientación real que envuelve la novela es fiel, cómplice y entrañable, porque se adentra de una manera excepcional en los hechos, recuperando la memoria y la conciencia histórica. Así escribe Joaquín Pérez Azaústre, en el último capítulo, ante este escenario vivo que ha narrado sobre estos héroes: "Para Goya, los asesinos seguirán de espaldas toda la eternidad. Son solo los rostros de las víctimas los que nos interesan. Los que miraremos siempre. Los que recordaremos".</p><p>_____</p><p><strong>Carmen Canet</strong> es crítica literaria y aforista. Su último libro es <a href="https://laisladesiltola.es/catalogo/aforismos/olas/" target="_blank">Olas</a><em> (La Isla de Siltolá, 2020).</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e0e25270-5e61-4b50-a892-e2fc79118f5b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d1298459-510f-4071-b933-d74efdcf7c2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="153539" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d1298459-510f-4071-b933-d74efdcf7c2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="153539" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[24 de enero de 1977]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d1298459-510f-4071-b933-d74efdcf7c2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Los diablos azules número 193]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ecos de Bocaccio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ecos-bocaccio_1_1184316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/40f9eada-41a6-4e04-b82c-4f9d236d2813_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ecos de Bocaccio"></p><p>Entre 1967 y 1985 <strong>Oriol Regàs </strong>fundó y dirigió en Barcelona una <em>boîte</em> situada en el 505 de la calle Muntaner que el tiempo ha ido convirtiendo en mítica, por mucho que algunos de los que solían frecuentarla hayan intentado restarle importancia y que —por otra parte— la palabra <em>boîte</em> haya desaparecido del lenguaje de la noche. Al parecer, necesitamos leyendas, que algo de lo vivido resulte semejante a lo más <em>chic</em> del París, Londres, Roma o Nueva York de la época.</p><p>En <a href="http://www.planetadelibros.com/libro-bocaccio-donde-ocurria-todo/308041" target="_blank">Bocaccio. Donde ocurría todo</a>, de <strong>Toni Vall</strong> (Destino) se trata de la Barcelona de la <em>gauche divine</em>, la de la calle Tuset (la Tuset Street de la Cova del Drac, el cine Arcadia, el Stork Club y el pub Tuset), la tortillería Flash Flash, de restaurantes como Il Giardinetto (estos dos locales fueron creados por los arquitectos Federico Correa y Alfonso Milá), Via Veneto y Ca l'Estevet, de la librería Àncora y Delfín (regentada por <strong>Lali Gubern</strong>), de los Drugstore, del cine de la Escuela de Barcelona y las salas de Arte y ensayo, como entonces se llamaban. La complicidad que se fue generando entre aquellos que frecuentan esos lugares se extendía a lo largo del verano a lo que según <strong>Colita</strong> eran sus tres centros neurálgicos: la casa de <strong>Federico Correa </strong>en Cadaqués, las de Oriol Regàs, primero en Calella y luego en Llofriu, y la de la fotógrafa en Begur. Una de las principales componentes del grupo, la modelo y actriz de cine <strong>Teresa Gimpera</strong>, comenta en el libro que todos estaban casados, pero no con la persona que querían... La comercialización de la píldora anticonceptiva, así se llamaba entonces, revolucionó la vida sexual en unos años en que se hablaba del amor libre, como hoy se habla del poliamor.</p><p>Bocaccio tenía dos ambientes: en el piso de arriba estaban las –digamos— tertulias intelectuales, mientras que en el de abajo se bailaba, parece ser que sobre todo las mujeres (y <strong>Óscar Tusquets</strong>), aunque también hubo desfiles de moda y presentaciones de productos comerciales. Y ambos espacios se comunicaban por una escalera que solían ocupar los clientes. Compartían la amistad, eso que <strong>Gil de Biedma</strong> denominó en su poema "amistad a lo largo", las ganas de divertirse juntos, el afán de seducción y el antifranquismo. Los catalanistas no andaban entonces en estas cosas, y sintieron aversión por la <em>gauche divine </em>y sus alrededores. Pero todo ello debió de empezar a cambiar en 1970, tras el encierro de Montserrat, cuando algunos bocaccianos acabaron comulgando con un patriotismo que han seguido manteniendo hasta hoy, como es el caso de <strong>Oriol Bohigas</strong>. <strong>Serrat</strong>, autor de la canción "Tío Alberto", por el industrial y mecenas <strong>Alberto Puig Palau</strong>, uno de los promotores del local, comenta en el libro que los poetas catalanes jamás pisaron el local, al considerarlo un lugar de encuentro de pijos y frívolos (p. 137). Y algo semejante pensaban los comunistas más ortodoxos. <strong>Salvador Clotas</strong>, militante socialista, cuenta que las gentes del PSUC, cita al editor <strong>Xavier Folch</strong>, consideraban el lugar como "un nido de falsa gente de izquierdas, de ricos y de perversión" (p. 227).</p><p>Bocaccio era una marca, con una imagen propia, perfectamente diferenciada, cuya B se reproducía en infinidad de objetos, ya fueran copas, ya toallas, cerillas, posavasos o pastilleros, y que el autor del libro ha coleccionado con devoción. El éxito del local hizo que llegara a tener una hermana gemela en Madrid, abierta en 1972, cuya historia también debería contarse. El libro es, en sí mismo, un objeto atractivo, ilustrado con numerosos dibujos, los anagramas del local, unos chistes impagables de <strong>Perich</strong> y las fotos que hicieron <strong>Xavier Miserachs</strong> y Colita, cuya exposición <em>La gauche qui rit</em>, fue organizada por Bocaccio en 1971, en la Sala Aixelà de Barcelona, en cuyo programa de mano <strong>Vázquez Montalbán</strong> disparaba contra la <em>gauche divine</em>. El libro, decía, tiene muchas virtudes, pero su autor debería haber cuidado un poco más la escritura, evitando catalanismos y los tópicos lingüísticos a la moda del día.</p><p>Crearon una revista, llamada <em>Bocaccio</em>, cuyo primer número apareció en 1970, dirigida por Miserachs, con <strong>Juan Marsé</strong> como redactor jefe. En sus páginas colaboraron Vázquez Montalbán, <strong>Ana María Moix, Josep Maria Carandell, Vila-Matas</strong> (a quien llamaban <em>el fantasma</em> porque siempre te lo encontrabas de sopetón, y tenía una sección en <em>Fotogramas</em> titulada "Oído en Bocaccio"), <strong>José Luis Guarner </strong>y <strong>Francisco Umbral</strong>, autor de l sección titulada "Madrid by Night". En esta revista se publicó por primera vez la célebre foto de Colita en la que aparece <strong>García Márquez </strong>con <em>Cien años de soledad</em> abierto sobre la cabeza, como si se tratara de un sombrero. Y, además, abrieron una tienda, BRM, en la calle Enrique Granados, vinculada al sello. E incluso llegaron a organizar viajes juntos a Roma, Ibiza, Ajaccio, Londres, Amsterdam, Nueva York, Río de Janeiro o Bangkok, que algunos de ellos han convertido en legendarios.</p><p>El libro se compone de 22 capítulos, titulados con el nombre, o nombres, de los protagonistas, y una frase que remite a lo que se nos va a contar, los cuales, siendo independientes, se hayan estrechamente relacionados. Se ocupan de las vivencias de un personaje, con la excepción de los dedicados conjuntamente a Oriol Bohigas y <strong>Beth Galí</strong>, <strong>Elisenda Nadal </strong>y <strong>Jesús Ulled,</strong> y <strong>Georgina Regàs</strong> y <strong>Anna Maio</strong>. Había entre ellos arquitectos, editores, actrices, modelos (recuérdese la foto que Miserachs le hizo a la Gimpera, cuyo cuerpo desnudo aparece estampado con el logo del local), historiadores del cine, periodistas, fotógrafos, escritores, cantantes, diseñadores, directores de cine y gente para todo, casi todos ellos emprendedores. Sobre el error en el nombre —Boccaccio lleva cuatro ces—, se recuerda aquí la versión de Oriol Regàs, que no lo deja precisamente en buen lugar.</p><p>Estuve unas cuantas veces en Bocaccio, llevado casi de la mano del profesor <strong>Rico</strong>, cuando el local andaba dando sus últimas bocanadas y carecía de la gracia que debió tener, si nos atenemos a lo que se nos ha contado. No voy a hacer una lista de los protagonistas de este libro, pero sí quiero recordar, al menos, a los que he conocido, aunque a la mitad de ellos haya sido más bien poco: <strong>Mónica Randall, Román Gubern, Joan de Sagarra</strong>, Vila-Matas, Marsé, <strong>Jorge y Gonzalo Herralde</strong>, <strong>Beatriz de Moura</strong> y Clotas.</p><p>El prólogo de <strong>Gimferrer</strong> parece hecho con desgana, y le sobra pedantería y adverbios en <em>–mente</em>. Y aunque, por fortuna, no se trate de un libro académico —Toni Vall<strong> </strong>es periodista—, lleva su correspondiente bibliografía, en la que podían haber aparecido también algunos artículos de <strong>Joan de Sagarra</strong> (cita uno, aunque de manera incompleta, en las notas), el libro de <strong>Jaume Fabre</strong> y <strong>Xavier Febres</strong>, <em>Alberto Puig Palau: vida, secreto y fiesta de 'tío Alberto' </em>(La Esfera de los Libros, Madrid, 2007), y el de <strong>Mercedes Mazquiarán</strong>, <em>Barcelona y sus 'divinos'</em> (Ediciones Bellaterra, Barcelona, 2012).</p><p>En <em>Teniente bravo</em> (1986), de Juan Marsé, aparece un cuento titulado "Noches de Bocaccio" que es una burla del esnobismo, de la tonta frivolidad y del vanguardismo papanatas de las gentes de la llamada <em>gauche divine</em>. Y unos diez años antes, <strong>Juan García Hortelano </strong>recogió en sus <em>Apólogos y milesios</em> (1975) un cuento, "El día que Castellet descubrió a los novísmos o las Postrimerías", que resulta una burla y parodia de la <em>gauche divine</em>, de la operación que creó a los novísimos y de su antólogo.</p><p>Siendo cierto que por Bocaccio desfilaron "unas cuantas de las personas que han construido la cultura moderna de Cataluña" (p. 28), aunque yo lo hubiera reducido solo a Barcelona, no creo, sin embargo, que fuera "un foco importante de conciencia y agitación política, de oposición al franquismo" (p. 23), como afirma el autor, en un exceso de optimismo. En fin, no sé si Bocaccio fue un local <em>donde ocurría todo</em>, o simplemente se trató de un lugar de encuentro en el que a veces podía ocurrir casi todo. Y quizás ese siga siendo el dilema.</p><p>_____</p><p><em>Fernando Valls es profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario. </em><strong>Fernando Valls</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b31e3f5d-d947-4588-aa3c-285253f717ba]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/40f9eada-41a6-4e04-b82c-4f9d236d2813_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="139148" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/40f9eada-41a6-4e04-b82c-4f9d236d2813_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="139148" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ecos de Bocaccio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/40f9eada-41a6-4e04-b82c-4f9d236d2813_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Los diablos azules número 193]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eduardo Mendicutti: "La memoria, como el humor, es un instrumento para la resistencia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/eduardo-mendicutti-memoria-humor-instrumento-resistencia_1_1184308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/53634ac7-3d80-4bdc-88fa-ed1146cc6212_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo Mendicutti: "La memoria, como el humor, es un instrumento para la resistencia""></p><p><em>Eduardo Mendicutti iba a presentar a la prensa su última novela, </em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-para-que-vuelvas-hoy/311087" target="_blank">Para que vuelvas hoy</a><em> (Tusquets), el 19 de marzo. Ya sabemos que no pudo ser. Como tantos otros, este libro se quedó encerrado en las librerías mientras los lectores se quedaban encerrados en sus casas. Y era, precisamente, la historia de una liberación: la de Fernando, que después de más de veinte años encarcelado por la dictadura se decide a pasar la noche con Isabel, una prostituta que será también su primer amor. A quien le suene, le suena con razón: está basada en lo que narraba en su autobiografía Marcos Ana, militante antifranquista, de su primera relación con una mujer. Pero esta vez es ella quien cuenta la historia. Para rescatar aquella noche, la memoria común que reside en ella, y también la novela que la pone en pie, Mendicutti conversa con la escritora Almudena Grandes.</em></p><p>_____</p><p><strong>Almudena Grandes. Tu última novela, Para que vuelvas hoy, podría parecer a simple vista una propuesta innovadora en una obra narrativa que se caracteriza por su cohesión y su coherencia. A mí no me lo parece. Creo que Isabel Peñalber es un personaje cien por cien Mendicutti, con la frágil fortaleza, la ternura callada y la concentrada intensidad que caracterizan a tus protagonistas masculinos. Pero como he tenido que responder muchas veces a la pregunta inversa, te preguntaré, aun sabiendo de antemano la respuesta… ¿Cómo te has sentido al encarnarte en la piel y la voz de una mujer?</strong><em>Para que vuelvas hoy</em><em>cien por cien Mendicutti</em></p><p><strong>Eduardo Mendicutti</strong>. Ha sido una experiencia narrativa muy cómoda, muy natural, nada forzada. Una vez que decido contar una historia desde la voz en primera persona de un personaje determinado, hombre o mujer, lo primero que hago es construirle, a grandes rasgos, una biografía, y eso incluye naturalmente decidir la edad desde la que habla, y asumir su clase social, su infancia y su entorno familiar, su cultura, su sexualidad, su temperamento vital y, por descontado, sus recursos verbales, una manera de hablar coherente con todo eso. Creo que ahí, en la manera de hablar del personaje, está la clave de todo. Y eso sirve lo mismo para los diálogos convencionales con la participación de hombre y mujeres, de niños y adultos, de homosexuales y heterosexuales. Así que su voz, su lenguaje, me fueron llevando a la memoria, al corazón, a la piel de Isabel Peñalber. Y así ocurre siempre. Si en ese proceso de la escritura algo me chirría entre la manera de expresarse y lo que cuenta un personaje es que en algo importante me he equivocado. Tendré que revisar lo escrito y corregir o, lo que es peor, suprimir cosas que incluso podían resultarme brillantes, pero inadecuadas. Yo no llegué a ser Isabel hasta que estuve seguro de haber conseguido la armonía entre todos los elementos narrativos y expresivos en juego. Y a partir de ahí ya empiezan a funcionar las artimañas de la memoria y sus emociones, que ya son, por supuesto y en todo momento, la memoria y las emociones de Isabel.</p><p>Por lo demás, creo que tienes toda la razón: <em>Para que vuelvas hoy </em>es una novela muy mía. Isabel Peñalber tiene todas las características de casi todos los personajes principales que llevan la narración en mis novelas anteriores: esa mezcla de fuerza y fragilidad, de humor y dolor, de memoria herida y celebración de los recuerdos felices, de ganas de vivir y el empeño en sobrevivir. Y no importa que sean hombres homosexuales o, en este caso, una mujer heterosexual. No creo que ningún lector se sienta desconcertado o frustrado por la novedad o la diferencia.</p><p><strong>A.G. Para que vuelvas hoy es una novela de ficción inspirada en un hecho real o, más exactamente, una ficción completa elaborada alrededor de una sugerencia de la realidad. Para tus lectores, que sabemos cómo has sido capaz de inventarte de cabo a rabo tu propio pueblo, el coto de Doñana y hasta el mismísimo Guadalquivir, esto no es nada nuevo. Sin embargo, el Fernando que amó y fue amado por Isabel —sin que ninguno de los dos fueran reyes, ni mucho menos católicos— fue, además de una persona, todo un personaje público, un símbolo de la lucha antifranquista, un poeta prestigioso, un icono de la izquierda española. La experiencia de crear de nuevo a Marcos Ana, un Marcos juvenil, inseguro, tan distinto del que conocimos, ¿en qué se ha parecido y en qué se ha distinguido de la creación de otros personajes de ficción inspirados en tu propia biografía o en la de personas anónimas?</strong><em>Para que vuelvas hoy </em></p><p><strong>E.M</strong>. Ese Marcos Ana, ese Fernando, en realidad, no lo creo yo, lo crea Isabel Peñalber. Es el Fernando con el que ella estuvo aquella noche, el que ella recuerda, cuya vida anterior ella imagina o él le cuenta en apenas unas horas, el que una huella tan honda le dejó en el corazón a Isabel, ese Fernando que ella conoció y en el que creyó, sin adherencias externas, sin influencia de la devoción política y el afecto que despertaba en otros que sabíamos quién era, quién había sido Marcos Ana, el seudónimo literario de Fernando Macarro. A Marcos Ana yo, al menos, lo conocí ya muy mayor. Un hombre encantador y admirable. Cuanto tuve el impulso irresistible de contar de nuevo la historia del amor de aquella noche entre ambos, de la primera experiencia sexual de aquel hombre de 42 años con una muchacha que ejercía la prostitución, pero desde el punto de vista de la mujer de la que yo no sabía absolutamente nada, salvo el nombre, y lo que Marcos Ana había contado en apenas una página de sus memorias, comprendí que a aquella historia tan emocionante le faltaba el punto de vista de la muchacha, así que me la inventé a ella, me inventé su vida y su memoria, su amor invencible y también su resentimiento, su humor y su dolor, y me tuve que inventar al Fernando que ella conoció y, sobre todo, al que ella recordó, enamorada, toda su vida.</p><p>Ese tipo de personajes, con un pie en la realidad y otro en la ficción, han sido siempre mis favoritos. Esa mezcla provoca equívocos notables en algunos lectores que conocen mi vida o a los personajes que aparecen en mis libros. Pero ese terreno resbaladizo entre realidad y ficción es el que yo necesito casi siempre para contar una historia. Es tierra movediza, pero a mí me da seguridad y me estimula.</p><p><strong>A. G. La memoria es uno de los pilares de tu literatura. Las agridulces evocaciones infantiles, los imprecisos enamoramientos adolescentes, el descubrimiento del cuerpo propio y de los cuerpos de los otros, la conciencia de la homosexualidad como una fuente de gozo primero, una trinchera de combate después, marcan todos tus libros con una impronta de autenticidad testimonial que se convierte en una virtud literaria, pero también moral. Aquello a lo que nos referimos como memoria histórica no ha estado nunca ausente de tu obra, pero en esta novela adquiere una importancia capital. ¿Por qué?</strong></p><p><strong>E. M</strong>. La memoria es otra manera de inventar, pero la memoria, como el humor, es también un instrumento para la resistencia. Y siempre prefiero, para mi vida y para mis personajes, celebrar lo vivido, aunque sean experiencias tristes y dolorosas, que lamentar lo perdido. La que vamos llamando memoria histórica está compuesta tanto por recuerdos colectivos como por recuerdos individuales. Es un compromiso moral defender la memoria histórica colectiva, y es un compromiso emocional recuperar la memoria de los individuos integrada en cada momento histórico. Sobre todo, la memoria de los más desamparados, de los más marginados, de los más perseguidos, de los más olvidados. La memoria histórica es solidaria o no es. Para eso es imprescindible también la Literatura. Porque la Historia la escriben siempre los vencedores y los poderosos. Los escritores y las escritoras tenemos en nuestras manos, desde el testimonio o desde la ficción, completar la narración oficial de la Historia con las vidas y las experiencias de hombres y mujeres que no contaron nunca con el apoyo y el altavoz del poder.</p><p>Personalmente, no hago más que reclamar, en algunas intervenciones públicas y, desde luego, en mis libros, que quienes pertenecemos al colectivo LGTB no olvidemos nunca de dónde venimos, cuál ha sido nuestra lucha y la lucha de quienes nos precedieron, el dolor y el coraje de tantos hombres, mujeres, niños, adolescentes, ancianos y ancianas. Por mucho que ahora estemos instalados en la dichosa aceptación, no hay que tratar de sepultar tiempos peores ni pensar que todo está conseguido, a nuestro alrededor y en todas partes.</p><p>Isabel Peñalber, la narradora de mi novela, fue una prostituta. Una mujer pobre en tiempos difíciles. Sobrevivió como pudo. Y ahora tiene memoria, tiene a veces mal genio cuando recuerda y sentido del humor, y tiene derecho a utilizar su memoria a su favor. En ese sentido, su memoria, como la de todos, es compasiva.</p><p>Indagando sobre Isabel, me di cuenta de que el propio Marcos Ana daba, en su libro o en entrevistas periodísticas, detalles diferentes sobre aquella noche y sobre aquella muchacha y sobre cómo se desarrollaron los hechos. A partir de esa comprobación, me sentí totalmente legitimado para que Isabel lo recordara todo a su manera. Y el resto de su propia vida. La memoria tiene esa extraordinaria virtud, se adapta siempre a quienes recuerdan incluso los mismos acontecimientos.</p><p><strong>A.G. Para que vuelvas hoy sucede en la España de ahora mismísimo. Su protagonista es una anciana que vive en su casa, una mujer que depende de una cuidadora, Sandi, y recibe a diario a una voluntaria, Marta, que le hace compañía y le da conversación. Marta es, de hecho, la destinataria aparente de los recuerdos de Isabel, la custodia de su esplendoroso recuerdo de una sola noche de amor. Durante el confinamiento de todos los españoles, que arrancó casi al mismo tiempo que la forzosamente frustrada promoción de tu novela, me he acordado mucho de la vida confinada de Isabel Peñalber. Creo que la desgarrada vitalidad de esta anciana, que adora a un nieto que la visita mucho menos de lo que le gustaría y rellena su soledad con palabras, es uno de los grandes aciertos del libro.</strong><em>Para que vuelvas hoy</em></p><p><strong>E.M.</strong> Su nieto es, por fin, un firme anclaje emocional en su vida, aparte del recuerdo de Fernando. Por eso protesta si él alguna semana no va a verla, siempre por motivos más que justificados. Pero ella quiere acaparar lo más posible ese cariño. Isabel quizás no lo parezca, pero es emocionalmente muy frágil.</p><p>Por otra parte, cuando empezó el confinamiento la novela estaba recién distribuida. Y así se quedó, confinada, encerrada. Sin promoción apenas. Todo hubo que cancelarlo. Como he dicho, la memoria puede ser un instrumento de resistencia. Pero, a diferencia de Isabel, la novela no ha tenido apenas quien la escuchase. Algunos lectores la compraron por internet. Lo que tú calificas como uno de los grandes aciertos del libro ha estado prácticamente desactivado durante todo este tiempo. La vitalidad desgarrada de Isabel no ha decaído durante todas estas semanas, claro, pero las palabras con las que debía llegar a los lectores esa vitalidad tan especial casi no han encontrado destinatarios. Ojalá esa memoria enamorada de Isabel, esas palabras que abarrotan de recuerdos felices, de momentos desdichados de una vida los sucesivos soliloquios de Isabel, sus charlas con Marta, tengan ahora, cuando todo se normalice más o menos, ojos lectores para compartirlos.</p><p><strong>A.G. Has escrito, sin duda, lo que se entiende como una novela de amor. No es la primera, pero a diferencia de otras, como por ejemplo Otra vida para vivirla contigo, Para que vuelvas hoy es casi un bolero, una exaltación radical del amor romántico. Una sola noche de amor, tan pura y verdadera que no puede pagarse con dinero, basta para darle sentido a una vida entera. La mujer que afirma esto una y otra vez es al mismo tiempo una puta feliz, que eligió dedicarse a la prostitución por su propia voluntad y la ha ejercido alegremente durante muchos años, sin sentirse humillada, explotada o despreciada. ¿Crees que esta combinación explosiva es posible en el mundo real?</strong><em>Otra vida para vivirla contigo</em><em>Para que vuelvas hoy</em><em> </em></p><p><strong>E.M.</strong> Siempre he creído y confiado en los amores breves, incluso fugaces. Con esto no quiero decir que me parezcan mejores que los amores largos y estables, pero tampoco peores. Hace poco, alguien me preguntó cuál de mis amores me habría gustado prolongar, si las condiciones hubieran sido más favorables, y dije que el primero: aquel amor quinceañero entre dos colegiales guapos, listos, peleones. Sé que con el tiempo habría sido un desastre, pero creo que un primer amor siempre lo idealizas. El último amor que tienes la oportunidad de vivir lo proteges todo lo que puedes. Por lo que cuenta Marcos Ana en sus memorias respecto a su extraordinaria noche de amor con Isabel, aquel fue, sin duda, un primer amor, pero también fue el primer y más importante amor para ella. ¿Tuvo algo que ver con eso el que ella fuera prostituta? Ella cuenta en la novela que intentó otros amores, incluso que disfrutó a partir de cierto momento de su vida de una relación apacible y protectora. Pero nada que ver con el recuerdo tenaz del primero. Creo que en eso Isabel no es diferente a nadie que se haya enamorado alguna vez.</p><p>Alguien me ha preguntado también qué hago yo contando la vida de una prostituta. Creo que en realidad quería preguntarme cuántas prostitutas he conocido en mi vida, La respuesta es: suficientes. Nada más llegar a Madrid, recalé en un hostal cercano a la calle Ballesta. Allí había bastantes prostitutas que trabajaban en bares de alterne de la zona. Entre ellas, una muchacha muy joven, preciosa, de Málaga. Creo que es la chica con la que más me he reído en mi vida. Siempre procuraba coincidir con ella a la hora de la comida, y los domingos ella libraba y nos íbamos juntos a la piscina El Lago, la de la avenida de Valladolid. Esa chica era un festival constante y me ha servido de modelo para Isabel. Después, he conocido y tratado a otras. Algunas parecían más contentas o más tristes, más parlanchinas o más taciturnas, más o menos defensoras y orgullosas de su oficio, más o menos reivindicativas. Y he conocido a las prostitutas del colectivo Hetaira, con las que he colaborado algunas veces, y que luchan por el reconocimiento de sus derechos laborales, incluido el derecho a ejercer su oficio con seguridad y dignidad. Por supuesto, nunca se me pasó por la cabeza echarle a ninguna un discurso redentorista: sus cuerpos eran suyos, y su decisión, y su dignidad. Sólo hay que ayudarlas sin pedirles a cambio que ejerzan oficios también miserables, y peor pagados.</p><p>Por supuesto, también ellas tienen derecho a dulcificar sus recuerdos para sobrevivir. Isabel Peñalver, en un momento de la novela, reconoce que lo hace. No todos los hombres con los que tuvo que ocuparse fueron ejemplares masculinos fantásticos. Y el dolor y las carencias –el hijo que la repudia por ser puta, la misma imposibilidad de enamorarse de nadie que no fuera Fernando– están ahí, no lo olvida. Yo soy gay y nunca he consentido que nadie me señale cómo debo comportarme con mi cuerpo. El mundo real es explosivo por naturaleza. Hay que protegerse contra él lo mejor que cada cual sepa.</p><p>Desde luego, no estoy hablando del tráfico organizado de mujeres para dedicarlas a la prostitución. Contra eso es contra lo que hay que luchar. Y no parece fácil. Como casi siempre, es más sencillo pelear contra el sector más débil y más desorganizado de la prostitución y contra sus clientes menos poderosos.</p><p><strong>A.G. Esta novela es demasiado buena como para merecer que le haya caído encima una pandemia. No voy a preguntarte por la angustia que habrás sentido al comprobar que el confinamiento la condenaba a la clandestinidad, porque imagino a la perfección cómo te habrás sentido. Pero, ahora que han vuelto a abrir las librerías… ¿Cómo es tu relación con ella?</strong></p><p><strong>E.M. </strong>Ahora va mejorando adecuadamente. Durante el confinamiento la relación era rara. Sentía que le estaba fallando. Con otras novelas anteriores he hecho todo lo que me han pedido para promocionarla, y los resultados de la promoción habrán sido mejores o peores. Ahora no podían pedirme casi nada. Otros autores en las mismas circunstancias se las han apañado para promocionar sus obras en las redes sociales. Yo no tengo Twitter ni Instagram ni Facebook. Hay amigos que han intentado ayudarme, han intentado ayudar a la novela, lo estáis intentando, y bien que lo agradezco. También desde la editorial. Pero yo tengo la sensación muy incómoda de no haber sabido hacer nada por <em>Para que vuelvas hoy</em><em>. </em>Ojalá sepa ayudarle a partir de ahora todo lo que pueda.</p><p>A fin de cuentas, la novela está ahí, en las librerías ya abiertas. La novela está viva, intacta, la pandemia no la ha estropeado. No voy a ser modesto, porque sería otra manera de perjudicarla. Sé que tiene virtudes para atrapar a buenos lectores desde que la hojeen en una librería. La novela no se limita a contar, desde la memoria de una mujer singular, la "esplendorosa noche de amor" con un hombre singular. La huella de esplendor de aquella noche permanece, contra viento y marea, en la memoria y el corazón de Isabel, a lo largo de los años.Pero la novela se esponja, recorre toda la vida de Isabel Peñalber al hilo de la España de su tiempo, al hilo de la España que tanto ha cambiado. Las librerías abiertas le darán muchas oportunidades. Las librerías deberían ser intocables.</p><p>_____</p><p><strong>Almudena Grandes</strong> es escritora. Su último libro es <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-madre-de-frankenstein/309772" target="_blank">La madre de Frankenstein</a><em> (Tusquets, 2020). </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[21489fd6-f022-4632-9c9b-71793bca096d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Mendicutti]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/53634ac7-3d80-4bdc-88fa-ed1146cc6212_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="40380" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/53634ac7-3d80-4bdc-88fa-ed1146cc6212_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="40380" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Eduardo Mendicutti: "La memoria, como el humor, es un instrumento para la resistencia"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/53634ac7-3d80-4bdc-88fa-ed1146cc6212_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Almudena Grandes,Escritores,Los diablos azules número 193]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
