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    <title><![CDATA[infoLibre - ¿Qué es...?]]></title>
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      <title><![CDATA[Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/olimpiada-popular-barcelona-alternativa-jjoo-nazis-desbarato-guerra-civil_1_1207778.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b413a5d9-db17-44b2-95e5-48c44d26e593_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil"></p><p>El 1 de agosto del año 1936, Adolf Hitler veía cómo su Alemania —<strong>la Alemania nazi</strong>— daba el pistoletazo de salida al evento deportivo que más miradas atrae hacia el país que lo organiza, los Juegos Olímpicos. La plana mayor del Tercer Reich los tomaría como una puesta de largo en una Europa que pronto pondrían contra las cuerdas. Sin embargo, no fue el único acontecimiento deportivo internacional que estaba previsto para ese año. Aproximadamente dos semanas antes, en Barcelona estuvo a punto de dar comienzo la Olimpiada Popular, una iniciativa que pretendía ejercer de alternativa a los juegos oficiales. Sin embargo, tal y como explica Gabriel Colomé en <em>La Olimpiada Popular de 1936: deporte y política</em> (Institut de Ciències Polítiques i Socials, Universitat Autònoma de Barcelona), “no llegó a inaugurarse porque el día previsto para su apertura coincidió con el estallido de la <strong>Guerra Civil española</strong>”. Así las cosas, toda la preparación del evento deportivo se fue al traste y los alrededor de 6.000 atletas que se habían inscrito se quedaron sin participar.</p><p>Pero, ¿por qué había sido Barcelona la ciudad europea elegida para tratar de hacer sombra a la Alemania nazi? ¿Quién estuvo detrás de la organización? ¿Cuáles fueron los atletas que se inscribieron? Y, de haberse podido disputar, ¿cómo hubiera sido la olimpiada?</p><p>Colomé, en el mismo trabajo, cita un artículo aparecido el 15 de julio de 1936 en el diario <em>La Veu de Catalunya</em> en el que se explicaba que “los motivos por los cuales Moscú había escogido Barcelona como <strong>sede del encuentro deportivo</strong> que estaba a punto de comenzar eran dos”. Por un lado, pesaba el hecho de ser “la primera ciudad deportiva de la península ibérica”. Por el otro, en el artículo se alaban las excepcionales instalaciones deportivas con las que contaba la Ciudad Condal. No obstante, queda por resolver la incógnita más peliaguda: ¿por qué se escogió Barcelona de entre todo el resto de ciudades europeas? Colomé habla de su “gran tradición deportiva, olímpica, obrera, nacionalista y asociativa”.</p><p>En otro trabajo, en este caso <em>El proyecto de la Olimpiada Popular de Barcelona: entre comunismo internacional y republicanismo regional</em> (Université Marc Bloch), André Gounot investiga y analiza una serie de archivos del Komitern (Internacional Comunista), que, en sus propias palabras, “ofrecen fuentes documentales fundamentales para entender el desarrollo de la <strong>Internacional Deportiva Roja</strong> (IDR)” —también conocida como Sportintern—, impulsora de la iniciativa de organizar competiciones deportivas paralelas a los Juegos Olímpicos de Berlín. Es, precisamente, ese espíritu, el de ejercer de alternativa a la competición oficial, el que emana de unas declaraciones del Comité de Organización de la Olimpiada Popular (COOP) que aparecieron en <em>L’humanité</em> el 12 de mayo de 1936, tal y como recoge Gounot en su trabajo: “Los Juegos Olímpicos de Berlín tienen el fin de propagar el espíritu del nacional-socialismo, de la esclavitud, de la guerra y del odio racial. La Olimpiada popular de Barcelona, al contrario, quiere defender el verdadero <strong>espíritu olímpico</strong> que reconoce la igualdad de razas y de pueblos y estima que la paz es la mejor garantía para la educación sana de deportistas y de la juventud de todas las naciones”.</p><p><strong>Entre el deporte y el folklore </strong></p><p>Con todo, queda clara la intención de la propia IDR y de los cuatro agentes que financiaron la Olimpiada Popular, a la sazón el gobierno del <strong>Frente Popular francés</strong>, que fue el que más dinero aportó, y, en menor medida, el <strong>gobierno republicano</strong> español, también compuesto por miembros del Frente Popular, la<strong> Generalitat de Catalunya</strong> y el<strong> Ajuntament de Barcelona</strong>. Pero, ¿cuál iba a ser la naturaleza de la competición? Existen dos diferencias llamativas entre la Olimpiada Popular y unos Juegos Olímpicos al uso. La primera tiene que ver con el folklore. El deporte no iba a ser el único protagonista del encuentro, toda vez que la tradición y la cultura de los distintos países participantes iba a tener también una importancia capital en la semana que habría durado el evento. “Si miramos los componentes de las diferentes delegaciones”, comenta Gabriel Colomé en su trabajo, “encontraremos agrupaciones musicales o grupos de danza”, lo que da cuenta del carácter cultural —además de deportivo— de la cita.</p><p>Por otro lado, en la Olimpiada Popular no solo los Estados podían tener representación, sino que también regiones con entidad nacional. Así las cosas, tal y como explica el referido autor citando a Santacana y Pujadas, de los <strong>6.000 atletas</strong> que iban a participar en el evento, “la mitad eran de las delegaciones española, gallega, vasca y catalana”. De la otra mitad, 1.500 tenían que llegar desde Francia. El resto se repartían entre deportistas estadounidenses, canadienses, argelinos y del protectorado francés y español de Marruecos y hasta de Palestina. De todos modos, matiza Colomé, “se trataba de europeos allí establecidos, sin participación de atletas árabes o bereberes”.</p><p>Sin embargo, toda la organización fue en vano. La Olimpiada Popular tenía que celebrarse entre el 19 y el 26 de julio de 1936 y entre el 17 y el 18 de julio los sublevados dieron el golpe de estado que conduciría a la Guerra Civil española y que, de resultas, impediría que la Olimpiada Popular mutase de proyecto a realidad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deportes,¿Qué es...?]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/himno-riego-posible-origen-pirineos-incomodidad-anarquistas-republica_1_1207573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7900ac88-ff21-4bba-a432-3acfe48366aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República"></p><p>Un 30 de junio cualquiera, es perfectamente posible que uno vaya dando un paseo a los pies de los Pirineos por la localidad de <strong>Benasque</strong> (Huesca) y, de pronto, le asalte una serie de notas musicales que a quien más a quien menos le resulte familiar. Si uno sigue caminando, es también posible que se tope con unos “danzantes que llevan un traje típico aderezado con un pañuelo en la cabeza en el que se inserta un ramo de flores”. Así describe José Antonio González Serena en la Revista Aragonesa de Musicología la indumentaria tradicional que se usa en dicha localidad para bailar el tradicional <em>Ball Benàs</em>, una composición musical en la que, tal y como apuntan los últimos estudios realizados por el historiador Antonio Merino Mora, se podría haber inspirado el famoso <em>Himno de Riego</em>, que ejerció de himno nacional en el <strong>Trienio Liberal</strong> (1820-1823), la <strong>Primera República</strong> (1873-1874) y la <strong>segunda</strong> (1931-1939). No obstante, el catedrático en Musicología de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) Francesc Cortès i Mir prefiere coger la cuestión con pinzas y seguir otorgando la autoría de la música a <strong>José Melchor Gomis</strong>.</p><p>En conversación con este medio, Cortès i Mir, autor, entre otros libros, de <em>Músicas en tiempos de guerra</em> (Edicions UAB), asegura que “aunque es posible que Gomis pudiera haberse inspirado en algunas canciones populares, <strong>hay que tomarlo con cautela</strong>”.</p><p>Lo que está claro es que fue durante la Segunda República cuando se popularizó definitivamente el himno, aunque nunca estuvo exento de detractores, variaciones y alguna que otra polémica. Víctor Sánchez Martín, historiador de la Universidad de Alicante, habla de ello en <em>La polifonía hímnica de la II República y el Himno de Riego: Himnos, culturas políticas y construcción nacional</em>. Subraya que, a pesar de que es cierto que el <em>Himno de Riego</em> “generaba cierto <strong>consenso</strong> entre la coalición republicana al representar la lucha histórica contra la monarquía”, también lo es que “dicha coalición mostró diferencias notables que generarían una singular polifonía hímnica”. El catedrático Cortès i Mir cita los ejemplos más claros de esa incomodidad que suscitó el himno. “Se trata”, explica, “de los <strong>grupos anarquistas</strong> —la FAI, la CNT o el POUM—, que no se sentían identificados con el sentimiento popular nacional que transmitía la canción y que para ellos era del todo ajeno”.</p><p>Pero, ¿a qué se refiere Sánchez Martín con la “polifonía hímnica” que tuvo lugar durante el segundo período republicano? Concretamente a que, durante los primeros días de la República, “el protagonismo fue para <em>La Marsellesa</em>”, un modelo para los republicanos de los distintos países. “La prensa socialista”, por su parte, “hacía hincapié en <strong>sus propios elementos simbólicos</strong>”, por lo que trataba de imponer <em>La Internacional</em>. También escribe el propio Sánchez Martín que <em>La Marsellesa</em> no tuvo protagonismo únicamente el 15 de abril, cuando se constituyó la República, sino que el 30 del mismo mes se publicó en <strong>los diarios de Barcelona y Tarragona</strong> que se adoptaba el himno francés hasta que se resolviera cuál iba a ser el himno definitivo español. Es probable, remata, “que esta disposición precipitara que el día 5 de mayo el <em>Himno de Riego </em>se estableciera como oficial”.</p><p>No obstante, a pesar de que las autoridades republicanas lo legitimaran por completo, no dejaron de surgir otras canciones con la aspiración de convertirse en símbolos nacionales. Es el caso, por ejemplo, del <em>Canto Rural a la República Española</em>, obra de Oscar Esplá y con letra de Manuel Machado.</p><p><strong>¿Quién fue el general Riego?</strong></p><p>El origen del himno, más allá de esa posible conexión con el Pirineo aragonés, hay que irlo a buscar al año 1820. La letra fue a cargo de <strong>Evaristo Fernández de San Miguel</strong> (1785-1862), un militar y noble español que se unió —siendo uno de los primeros en hacerlo— a la insurrección que encabezó el asturiano —y también noble y militar liberal— <strong>Rafael del Rieg</strong>o (1784-1823), quien da nombre a la canción, contra el monarca absolutista Fernando VII (1874-1833). Las proclamas de Riego iban en la dirección de recuperar la Constitución de 1812 (<em>La Pepa</em>) y de instaurar una monarquía constitucional. Finalmente, murió en el intento. Sin embargo, esa lucha del general contra el absolutismo fue la que lo convirtió en un ejemplo para muchos y lo que hizo del <em>Himno de Riego</em> un valor de consenso para, primero, la Primera República y, después, la segunda. “La oficialidad de la canción”, concluye Cortès i Mir, “terminó cuando Francisco Franco la derogó”. Fue entonces cuando se impuso en España <em>La marcha Granadera</em> o <em>Marcha Real</em> como himno oficial español.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda República española,¿Qué es...?]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/brigadas-internacionales-35-000-extranjeros-decidieron-luchar-espana-republicana_1_1207340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b75de75f-8037-4494-9bb6-9700b3dfafab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?"></p><p>“España era percibida como un <strong>país atrasado</strong> siglos con respecto a la «civilizada» Europa”, apunta el hispanista Paul Preston, célebre investigador de la Guerra Civil y de la Segunda República. Lo escribe en <em>Las brigadas internacionales: el contexto internacional, los medios de propaganda, literatura y memorias</em> (Universidad de Castilla-La Mancha, 2003). A España, tal y como continúa Preston, se la veía como “un lugar donde las pasiones y las atrocidades violentas eran la esencia de la vida cotidiana”. En la prensa y las películas que llegaban al extranjero aparecía una visión del país sinónimo “del fanatismo, la crueldad y la emoción incontrolada”. Entonces, ¿por qué tantos jóvenes de <strong>más de cincuenta países distintos</strong> tomaron la decisión de sacrificar nada menos que su vida por España, ese país que veían atrasado y cruel? La respuesta hay que ir a buscarla al principio de la Guerra Civil y, sobre todo, al contexto político que la rodeaba. Lo escribe el historiador Jaume Claret en <em>Breve historia de las Brigadas Internacionales</em> (Los libros de la Catarata, 2016): “Para muchos jóvenes, la guerra española era una causa justa, la primera etapa del enfrentamiento contra el fascismo”. Ese es el quid de la cuestión. Claret continúa: “Para toda una generación de jóvenes y no tan jóvenes de todo el mundo, aquella fue también su guerra”.</p><p>Pero, ¿qué fueron esas Brigadas Internacionales y quiénes son, exactamente, esos jóvenes de los que hablan Preston y Claret? En pocas palabras, las Brigadas fueron milicias de voluntarios extranjeros que combatieron en el bando republicano durante la Guerra Civil Española. Y en cuanto a sus miembros, el mismo Paul Preston los define así: “Algunos eran parados, otros eran intelectuales, unos pocos aventureros, pero todos <strong>habían venido para luchar contra el fascismo</strong>”. Exactamente eso se desprende de una de las cartas que el brigadista Gene Wolman escribía a su familia. En la misiva, el soldado alababa la lucha republicana española porque “por primera vez desde que el fascismo empezó a ahogar y desgarrar todo lo que más apreciamos, estamos teniendo la oportunidad de luchar de nuevo” y continuaba: “Aquí, finalmente, los oprimidos de la tierra estamos unidos, aquí finalmente tenemos armas, aquí podemos defendernos”. Para terminar las letras que el voluntario enviaba a su familia, remataba: “Aquí, incluso aunque perdiéramos… por el hecho de la lucha; por el debilitamiento del fascismo, <strong>habremos ganado</strong>”.</p><p>Esa es, en definitiva, la respuesta a la pregunta que plantea este artículo. Fueron las ansias de lucha contra el despertar del fascismo las que llevaron a tantos soldados a enrolarse en las Brigadas. De dónde provenían esos soldados es algo sobre lo que no hay un acuerdo. Este medio se ha puesto en contacto con la<a href="https://www.brigadasinternacionales.org/" target="_blank"> AABI (Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales)</a>, que, en sintonía con los muchos estudios que se han realizado sobre el tema, aseguran que la cifra de países de procedencia de los brigadistas supera los cincuenta, pero que es muy difícil dar una lista exacta. Con todo, <strong>Francia, Polonia, Italia, Gran Bretaña o Estados Unidos</strong> son algunos de los que más soldados aportaron.</p><p><strong>Peso de las Brigadas en la lucha contra el fascismo</strong></p><p>Cada cinco años, la AABI organiza una serie de actos para conmemorar el heroísmo de los Brigadistas. Y, tal y como confirman las investigaciones tanto de Preston como de Claret entre muchos otros, se trata de<strong> un heroísmo que no fue en vano</strong>. “La República española debilitó la capacidad militar de la Italia fascista”, apunta Preston. “Es más”, continúa, “mientras que la República fue capaz de prolongar su lucha, fue poco probable que Hitler atacase Francia, por lo que los británicos tuvieron tiempo para rearmarse”. Y en el aguante republicano contra el bando nacional tuvieron un peso muy importante las Brigadas, con lo que, a pesar de que los republicanos terminasen por perder la Guerra Civil, cumplieron su objetivo de ser útiles en la<strong> lucha contra el fascismo</strong>.</p><p>La participación de las Brigadas Internacionales en la guerra tuvo una duración de unos dos años, aproximadamente desde el mes de octubre de 1936 hasta octubre de 1938, cuando se les rindió un homenaje de despedida en Barcelona. Los primeros voluntarios extranjeros que se unieron a la contienda en aquel octubre del treinta y seis fueron, en palabras de Jaume Claret, “extranjeros que ya se hallaban en España al producirse el <strong>levantamiento militar</strong>”, es decir, “refugiados políticos, fugitivos de países fascistas o en camino de serlo”. Por un lado había militantes socialistas, comunistas y anarquistas “con un alto grado de concienciación política” y por otro algunos participantes en la Olimpíada Popular que acogió Barcelona en protesta a los Juegos Olímpicos que se habían concedido la Alemania nazi. A medida que pasaron los días, extranjeros de varias partes del mundo se sumaron a la lucha sin ningún control y eso es algo que, de acuerdo con el historiador, ha dificultado la tarea de contabilizar cuántos combatientes foráneos formaron las Brigadas. Algunos estudios los sitúan casi en los 60.000, aunque los más recientes los cifran <strong>por debajo en 35.000</strong>.</p><p>Pronto la Internacional Comunista (la Comintern) hizo una llamada a la lucha en la trinchera ibérica y empezó a vehicular nuevos brigadistas. Por qué su participación en la contienda terminó antes que la propia guerra tiene su explicación en <strong>“la actitud poco agradecida de los países emisores de brigadistas”</strong>, en palabras de Preston, y en el Pacto de No-Intervención en la guerra que firmaron las potencias europeas, a pesar de las ayudas que sí que recibió el bando nacional por parte de Alemania e Italia. El 29 de octubre de 1938, Dolores Ibárruri, Lluis Companys, Juan Negrín y Manuel Azaña, entre otros, presidieron un desfile-homenaje a los brigadistas. <strong>La Pasionaria </strong>agradeció, en un discurso, su compromiso y les prometió que, en España, aquellos hombres y mujeres brigadistas siempre tendrían una patria.</p><p><strong>85 aniversario de las Brigadas</strong></p><p>El agradecimiento que expresó Ibárruri en 1938 se consumó en 1996, cuando el <strong>Gobierno del socialista Felipe González</strong> concedió a los voluntarios de las Brigadas la posibilidad de adquirir la nacionalidad española. En conversación con este medio, fuentes de la AABI aseguran que cada vez que se organizan actos en recuerdo de las Brigadas se demuestra, una vez más, el agradecimiento de la sociedad española. “La media de participación es de unas 400 o 500 personas y <strong>un 20% es gente joven</strong>”, aseguran. En 2021 se cumplen 85 años del nacimiento de la milicia, por lo que la Asociación organizará nuevas actividades que anunciarán a través de su página web.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <title><![CDATA[¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/brigadas-internacionales-35-000-extranjeros-decidieron-luchar-espana-republicana_7_1206327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b75de75f-8037-4494-9bb6-9700b3dfafab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?"></p><p>En 2021 se cumplen 85 años del nacimiento de la milicia extranjera que participó en el bando republicano de la Guerra Civil.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jul 2021 18:13:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <title><![CDATA[¿Qué es el 'Síndrome de la cara vacía' y por qué algunas personas pueden llegar a padecerlo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/sindrome-cara-vacia-personas-llegar-padecerlo_1_1207099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7f203c56-d1c1-40e4-ac87-8f34f02150d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es el 'Síndrome de la cara vacía' y por qué algunas personas pueden llegar a padecerlo?"></p><p>El 21 de mayo de 2020, en el <strong>Boletín Oficial del Estado</strong> se publicó una orden ministerial que establecía la obligatoriedad de las mascarillas. Desde ese momento, dicha prenda se convirtió en el máximo aliado de todos para luchar contra el contagio y, pese a las molestias que a muchas personas pudiera llegarles a acarrear su uso, la gran mayoría terminó por acostumbrarse y lo incorporó a sus enseres cotidianos. Tanto es así que, según psicólogos como Jorge Lareo del <a href="https://institutoclaritas.com/" target="_blank">Instituto Psicológico Cláritas</a>, algunas personas han podido llegar a desarrollar una especie de dependencia a la mascarilla. Es lo que muchos profesionales han convenido en denominar <em><strong>Síndrome de la cara vacía</strong></em> y, aunque Lareo insiste en que no se trata de ningún trastorno ni enfermedad mental que aparezca en los manuales, también advierte que se han detectado, especialmente después de que el Gobierno eliminara la obligación de protegerse con mascarilla en los espacios abiertos, un número creciente de casos que comparten unos síntomas parecidos y que pueden englobarse en ese miedo a retirarse la prenda. Pero, ¿por qué alguien puede llegar a padecer el síndrome? Y no solo eso: ¿cuál es la sintomatología? Y, una vez diagnosticada, ¿cómo puede tratarse?</p><p>Por definirlo brevemente, el psicólogo Jorge Lareo entiende el síndrome como “un conjunto de síntomas que se están disparando entre las personas de carácter ansioso ante el hecho de <strong>quitarse la mascarilla y mostrar la cara</strong>”. Insiste en que “no tiene evidencia científica porque se trata de algo muy reciente, pero que el término es útil para ubicar todos esos síntomas y darles solución”. Se trata de una alteración que puede tener dos orígenes. “Por un lado”, apunta, “puede tener que ver con un <strong>miedo de carácter obsesivo y descontrolado al contagio</strong>”. Sin embargo, el ‘Síndrome de la cara vacía’ también puede emanar del temor a mostrarse de nuevo socialmente: “Hemos pasado mucho tiempo resguardados tras la mascarilla y algunas personas pueden haber desarrollado un rechazo a mostrar sus rasgos faciales y expresiones”. Los síntomas que aparecen en cada una de las vertientes pueden ser parecidos, pero el tratamiento que se les aplica ha de ser distinto.</p><p>Normalmente, las personas más proclives a desarrollar un síndrome como este son las que ya sufrían algún tipo de <strong>patología psicológica</strong> anteriormente. “Los perfiles ansiosos, por ejemplo, podrían experimentar síntomas del ‘Síndrome de la cara vacía’ con más facilidad que las demás”, subraya Lareo. Pero, ¿cuáles son esos síntomas? Sobre todo tienen que ver con los cuadros ansiosos y el miedo. “Además”, completa, “en este tipo de casos también son frecuentes las <strong>conductas evitativas</strong>”. Estas se evidencian entre aquellos perfiles que han desarrollado miedo o ansiedad con respecto a exponerse sin mascarilla y a las relaciones sociales: “En esos casos es muy fácil que dejen de salir para no tener que verse en el compromiso de mostrarse, que abandonen a sus círculos de amigos, etc”. Por último, el psicólogo avisa de que, aunque es menos común, este tipo de síntomas pueden llevar a los afectados a un aumento en el consumo de alcohol u otras sustancias para tratar de sobrellevar la angustia y el estrés que les generan las situaciones a las que se exponen.</p><p><strong>Terapia: pasar de la evitación al enfrentamiento</strong></p><p>“En todo lo que tiene que ver con la ansiedad y las fobias”, resuelve Lareo, “el objetivo es pasar de la evitación al enfrentamiento”. Para ello, una de las terapias que más se utilizan en la actualidad es la <strong>cognitiva conductual</strong>, que se enfoca, por un lado, en atacar esos miedos, esos<strong> pensamientos irracionales </strong>y, por otro, en enfrentar las conductas de evitación de las que habla el psicólogo, es decir, en ayudar al paciente a plantar cara —siempre de menos a más— a las situaciones que le provocan más estrés. “Eso sí”, concluye, “es muy importante tener en cuenta qué origen tiene cada caso”. La terapia será muy distinta si hay que enfrentar un perfil de miedo extremo al contagio, o si hay que trabajar con un miedo a la exposición, una baja autoestima o un mal concepto de uno mismo: “Lo importante es no quedarse en la superficie y buscar los problemas anteriores que pueda haber debajo de ese ‘Síndrome de la cara vacía”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es el 'Síndrome de la cara vacía' y por qué algunas personas pueden llegar a padecerlo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es el 'Síndrome de la cara vacía' y por qué algunas personas pueden llegar a padecerlo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/sindrome-cara-vacia-personas-llegar-padecerlo_7_1206314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7f203c56-d1c1-40e4-ac87-8f34f02150d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es el 'Síndrome de la cara vacía' y por qué algunas personas pueden llegar a padecerlo?"></p><p>El fin de la obligatoriedad del uso de las mascarillas ha provocado que algunos ciudadanos se sientan desprotegidos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jul 2021 18:25:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es el 'Síndrome de la cara vacía' y por qué algunas personas pueden llegar a padecerlo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Síndrome de Stendhal: ¿podemos llegar a sufrir un empacho de belleza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/sindrome-stendhal-llegar-sufrir-empacho-belleza_1_1206832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6fe5a02a-797a-4d3e-a6f8-51151b725d47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Síndrome de Stendhal: ¿podemos llegar a sufrir un empacho de belleza?"></p><p>Florencia es una de las ciudades más bonitas del mundo, ¿pero tanto como para afectar psicológicamente a quien la visita? Eso es lo que trató de demostrar la psiquiatra italiana <strong>Graziella Magherini</strong> en 1979, cuando la sorprendió una acumulación de cuadros clínicos de malestar psíquico que sufrían pacientes del Hospital de Santa Maria Nuova. Aunque, en realidad, no trataba de demostrar que esos síntomas podían aparecer cuando un viajero visita únicamente la ciudad toscana en cuestión, sino que lo que quería explicar era que ese exceso de belleza artística o paisajística que puede sobrevenir a cualquier persona en muchos lugares puede tener un efecto en su estado psíquico. En conversación con este medio, la psicóloga clínica del<a href="https://institutoclaritas.com/" target="_blank"> Instituto Psicológico Cláritas</a> de Madrid Josselyn Sevilla define el síndrome como “un trastorno psicosomático, cuyo arranque se encuentra en la percepción de la información visual por parte del sujeto. A este le resulta tan abrumadora la belleza que observa, que los efectos psicológicos que experimenta pueden somatizar y transformarse en <strong>efectos físicos como mareos, taquicardias o, en los casos más extremos, desmayos</strong>”. Pero, ¿por qué se bautizó al síndrome como ‘Stendhal’? ¿Cuáles son sus síntomas? Y, sobre todo, ¿hasta qué punto está probada su existencia?</p><p>La primera de las preguntas es la que tiene una respuesta más sencilla. El nombre tiene su origen en el escritor francés Henri Beyle, más conocido como <strong>Stendhal</strong>, que en 1817 publicó <em>Rome, Naples and Florence</em>. Fue lo que explicó el novelista francés en ese volumen lo que constituye el primer embrión escrito del síndrome. En el libro, un caballero berlinés visita las principales ciudades italianas. Al llegar a Florencia y, más concretamente, a la <strong>catedral de Santa Croce</strong>, experimenta —tanto por las sepulturas de Maquiavelo, Galileo y Miguel Ángel, como por la gran belleza del edificio religioso y la plaza— una serie de sensaciones incluso físicas que atribuye a la magnificencia del lugar. A pesar de que la novela está escrita en tercera persona, se ha convenido que Stendhal explicó a través del caballero berlinés su propia experiencia y que el agotamiento y las taquicardias que atribuía al personaje al ver Santa Croce eran, en realidad, las suyas propias.</p><p>Con todo, cuando la doctora Graziella Magherini observó los síntomas que experimentaban algunos de los pacientes que llegaban al hospital Santa Maria Nuova, los identificó de forma inmediata con los que describía Stendhal y bautizó el síndrome con su nombre. Tal y como explican en A.L. Guerrero, A. Barceló Roselló, D. Ezpeleta en <a href="https://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-295-articulo-sindrome-stendhal-origen-naturaleza-presentacion-S021348531000040X" target="_blank">Síndrome de Stendhal: origen, naturaleza y presentación en un grupo de neurólogos</a> (un artículo científico publicado en Elsevier), Magherini explicó que todos los cuadros clínicos de los turistas enfermos que llegaban al centro eran “breves, de inicio inesperado y agudo, relacionados con la visita a una ciudad artística, si bien, analizando detalladamente la biografía del paciente, el viaje se integraba como un eslabón de una cadena de hechos personales”.</p><p><strong>Aceptado clínicamente, pero con controversia</strong></p><p>La doctora Sevilla apunta que, a pesar de que el síndrome está aceptado clínicamente, ha suscitado, desde la misma aparición del término, una gran controversia. Son muchos los estudios que han tratado de probar la existencia o no del trastorno. Sin ir más lejos, el trabajo que firman A.L. Guerrero, A. Barceló Roselló y D. Ezpeleta, anteriormente citado en este artículo, afirma, en su apartado de conclusiones, que, a pesar de que “no hubo ningún caso de síndrome de Stendhal” drástico entre los participantes en el estudio, sí que “un significativo número de ellos experimentó<strong> alteraciones parciales del afecto</strong> y uno de cada cuatro reconoció haber presentado una forma parcial del síndrome”.</p><p>¿Qué información arrojan, por tanto, las conclusiones? Magherini, cuando acuñó el término a finales de la década de los setenta, distinguió<strong> tres niveles de gravedad del síndrome</strong>. Por un lado, un 66% de los pacientes que ella evaluó presentó “trastornos predominantes del pensamiento” (alteración en la percepción de los colores, sentimiento de culpa, de ansiedad, etc.); un 29%, trastornos predominantes de los afectos (angustias depresivas, sentimientos de inferioridad, inutilidad, etc.) y un 5% de los pacientes padecieron crisis de pánico, dolor, taquicardia o malestar epigástrico. Por su parte, uno de cada cuatro de los sujetos que participaron en la investigación de Guerrero, Barceló Roselló y Ezpeleta padecieron algunos de los síntomas de los que hablaba Magherini, pero ninguno de todos ellos declaró haber sufrido el síndrome como tal. ¿Se puede uno, entonces, empachar de belleza? Por el momento, la respuesta sigue siendo algo ambigua y el síndrome de Stendhal, como tantos otros relacionados con las fobias, seguirá generando controversia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Síndrome de Stendhal: ¿podemos llegar a sufrir un empacho de belleza?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La leyenda de San Borondón, una novena isla canaria que 'aparece' entre las nubes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/leyenda-san-borondon-novena-isla-canaria-aparece-nubes_1_1206573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2b2fc596-2122-4116-bf62-850f734c7ec5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La leyenda de San Borondón, una novena isla canaria que 'aparece' entre las nubes"></p><p>Desde hace cientos de años existen referencias populares a la isla de San Borondón. Exploradores y aventureros aseguran haberla visto y aparece representada, incluso, en algunos mapas de la Edad Media. Tiene, además, un hueco importantísimo en el<strong> imaginario colectivo canario</strong>. Poemas, canciones, cuentos y fábulas versan sobre la legendaria isla, que, según dicen los lugareños, aparece y desaparece. Para muestra, un botón. El periodista y poeta canario Luis Álvarez Cruz escribió: “San Borondón… ¡Oh, mito fantástico de bruma, tierra intacta y fugaz, divina y deslumbrante! Yo te amo, extraña isla que surges entre espuma y entre espuma te hundes y borras al instante”. He aquí la versión más lírica de la isla de San Borondón. Historiográficamente, empero, tampoco pasa de leyenda. Se trata de un islote que algunas crónicas sitúan en el archipiélago canario y que se tuvo en cuenta —y esto sí que le confiere una cierta relevancia historiográfica— en el <strong>Tratado de Alcáçovas</strong>, que firmaron España y Portugal para repartirse los territorios del Atlántico que aún estaba por navegar. Con todo, ¿qué se sabe de esa isla de San Borondón y qué es lo que mantiene viva la leyenda después de tanto tiempo?</p><p>El tema no es baladí. Marcos Martínez Hernández, filólogo clásico y catedrático de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor de varios libros sobre historia y mitología canarias, escribe en <em>Islas míticas en relación con canarias</em>: “No sería exagerado afirmar que tal vez el «samborondonismo» sea uno de los rasgos más definitorios de la cultura canaria desde el siglo XVI”. La cita da pistas acerca de cuán ligado se siente el pueblo canario a la leyenda e incluso resta importancia al hecho de que haya existido físicamente alguna vez tal isla, habida cuenta de que, cuando menos, su existencia en el folklore canario la convierte en algo real.</p><p>Pero, ¿cuáles son las bases empíricas en las que se sostiene la historia? Hay constancia de más de una decena de <strong>mapas medievales</strong> en los que aparece la isla de San Borondón, siendo el primero de todos el Planisferio de Hereford, fechado en el siglo XIII. En este caso se trata de un mapa muy general, pero, tal y como apunta Juan Tous Milá en <em>El plan de las afortunadas islas del Reyno de Canarias y la isla de San Borondón</em>, existen otros muchos más concretos, como el ‘Mapa de les Isles Canarie’, que habla de San Borondón como un conjunto de islas al poniente de las Canarias y no como una sola. Se ha convenido que la isla se ubicaría en entre El Hierro y La Palma, y numerosas expediciones de investigadores han tratado de dar con ella a lo largo de los siglos. Lo han hecho empujados por la rumorología y por los testimonios de algunos marinos que afirmaban haberse topado con ella. Desde el siglo XV hasta el XVIII,<strong> varios grupos de aventureros</strong> trataron de dar con ella e incluso en la actualidad algunas personas aseguran haberla visto, aunque se suele achacar su aparición a una acumulación de nubes cuya forma puede recordar a una isla.</p><p><strong>¿Quién fue San Borondón?</strong></p><p>San Borondón o San Brandán ‘el Navegante’ fue un <strong>monje irlandés</strong> que dedicó su vida a la evangelización de los pueblos en el siglo VI. Según cuenta la leyenda, al oír relatos maravillosos sobre la supuesta isla, se lanzó al mar para encontrarla. La travesía duró siete años. Al parecer, cuando llegó de una vez por todas la isla, encontró una especie de isla-ballena. ”Uno de los episodios más famosos de las navegaciones del santo irlandés”, apunta en su trabajo Martínez Hernández, “tiene que ver con el arribo a una supuesta isla que en realidad era un enorme pez, una especie de ballena”. Siempre en el terreno del mito, esa sería una buena explicación a las apariciones y desapariciones que sufre el islote. En cualquier caso, San Borondón no es el único nombre que ha recibido y recibe la isla. La Encubierta, La Non Trubada, Encantada, Perdida, Aprositus o Inaccesible son algunas de las denominaciones que también se han otorgado al territorio.</p><p>Todavía a día de hoy no pasan muchos años entre que algún videoaficionado publica en redes sociales un vídeo en el que aparece una supuesta isla de San Borondón o un curioso asegura haberla visto, un proceso que contribuye, fuera de toda duda, a mantener vivo el mito.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La leyenda de San Borondón, una novena isla canaria que 'aparece' entre las nubes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Canarias,Historia,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué es el sistema Stanislavski y por qué revolucionó el arte dramático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/sistema-stanislavski-revoluciono-arte-dramatico_1_1198954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ad7fe6e3-e620-4a94-84d7-40e136d8c59e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Qué es el sistema Stanislavski y por qué revolucionó el arte dramático"></p><p>“No es que antes del sistema no hubiera actores y actrices que, por talento natural, lograran interpretaciones brillantes”, tercia el director y dramaturgo Félix Estaire en conversación con este medio. Y continúa: “Lo que pasa es que Konstantín<strong> Stanislavski</strong> (Moscú 1863 - 1938) <strong>estudió mucho sobre el proceso que tiene que seguir un actor para ‘meterse en el personaje’ y lo sistematizó</strong>”. Por eso la aparición de lo que se ha convenido en denominar <em>sistema Stanislavski</em> significó un antes y un después para la interpretación. “En pocas palabras”, resume Estaire, que con su obra <em>TELMAH</em> ha sido premiado recientemente en el IX Certamen Jesús Campos, organizado por la asociación de Autores y Autoras de Teatro, “podríamos decir que se trata de un sistema interpretativo en el que el actor se aproxima al personaje que debe interpretar desde una perspectiva analítica que lo acerque a la escena —una situación imaginaria— de la forma más real posible”. Aterricemos el concepto.</p><p>Stanislavski proponía que, a través de una serie de guías y principios, los actores y actrices lograran despertar una serie de procesos psicológicos menos controlables que la simple memorización y repetición del texto teatral, y que tienen más que ver con la experiencia emocional, las reacciones y el comportamiento subconsciente. “Efectivamente”, subraya Estaire, “en el sistema Stanislavski el actor<strong> tiene que encontrar emociones y motivos internos que le permitan interpretar al personaje como si se tratara de su propia vida</strong>”. El punto clave del sistema es, de algún modo, aprender a pensar como el personaje al que el actor está dando vida. El propio Stanislavski solía argumentar que “el ser actor no es un traje de confección que uno pueda ponerse y echar a andar ni un libro de cocina en el que baste encontrar la página correcta para tener la receta, sino que es toda una forma de vida”.</p><p>Sin embargo, el sistema ha ido evolucionando con el tiempo. “Si bien al principio”, explica Estaire, “lo que tenían que hacer los actores y actrices era hallar la verdad del personaje, que se trataba como un ente real, ahora tienen que encontrar en su propia experiencia los recursos que le permitan sentir lo que siente su personaje en cualquier situación”. En otras palabras, lo importante no es únicamente que el actor entienda lo que le sucede a su personaje en la escena concreta que está representando, sino que conozca las situación vital del mismo en ese momento y las circunstancias que lo rodean, con tal de poder reaccionar —incluso de forma subconsciente— de la misma forma que lo haría él. “<strong>Algunos actores incluso viven en su día a día como lo haría su personaje</strong>”, apunta el dramaturgo. Si, por poner un ejemplo, vive en el campo, el actor que lo tiene que interpretar se va una temporada a vivir al campo. “Pero eso tiene más que ver con lo que se conoce como ‘el método’, que con el propio sistema Stanislavski, aunque sí que tiene su origen en él”, señala. A medida que fueron pasando los años, distintas escuelas de interpretación fueron adaptando el sistema y configurando lo que se terminó por llamar ‘el método’, una revisión colectiva y plural que ha mantenido vigente el sistema.</p><p><strong>Los principios del método Stanislavski</strong></p><p>El primero de los principios que rigen el sistema y, quizás, la piedra angular de todos ellos es la concentración. Los actores deben aprender a pensar como el personaje y reaccionar tal y como lo haría él. Una vez se ha logrado ese estado de <em>concentración</em>, Stanislavski hablaba de las circunstancias dadas, es decir, aprender a aplicar esa concentración en el texto concreto que el actor debe representar o, tal y como lo llamaba el propio director de escena, <em>el mundo del libreto</em>. El ruso también <strong>daba extraordinaria importancia al factor físico, incluso elaboró el Método de acción física</strong>. Por ello insistía en la relajación de los músculos mientras se llevan a cabo las actuaciones. Por otra parte, en el sistema Stanislavski el actor no debe memorizar solo el texto, sino también las sensaciones que experimenta. A ello lo llamó trabajar con los sentidos. Relacionado con la concentración, el principio de la comunicación y el contacto propone alcanzar la habilidad de interactuar con el resto de personajes sin comprometer ni contaminar lo que dice el libreto.</p><p>Era fundamental para Stanislavski que todo el proceso de interiorización del personaje fuera en consonancia con el libreto. Solo eso permitirá al actor encontrar lógica y credibilidad en el texto y coherencia en la interpretación. Y los textos, por supuesto, <strong>forman parte de la realidad misma y, por tanto, tienen implicaciones sociales y políticas</strong>. También ahí tiene que incidir el profesional. Con todo, si el intérprete logra acumular todos los principios anteriores, logrará un estado mental creativo. El conjunto de todo ello constituye la base fundamental del sistema, aunque existen muchos más detalles que lo completan y muchas derivaciones que lo han convertido en intemporal.</p><p>“Ser actor no es salir, recitar un diálogo y ya está”, resuelve Félix Estaire, “y está claro que el sistema Stanislavski —y <em>el método</em> que evolucionó a partir de él—<strong> fue una revolución cuya influencia llega hasta nuestros días</strong>”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Qué es el sistema Stanislavski y por qué revolucionó el arte dramático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Actores,Actrices,Teatro,Directores teatro,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué son las zonas de subducción y dónde está la más importante del planeta?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/son-zonas-subduccion-importante-planeta_1_1198666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/53165b8a-9859-4316-987b-5a6bdde69f83_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="¿Qué son las zonas de subducción y dónde está la más importante del planeta?"></p><p>Los terremotos de mayor magnitud de la historia se han originado en zonas de subducción y muchos de los volcanes que existe en la Tierra también tienen su origen en los procesos que se llevan a cabo en esos territorios, pero ¿qué son exactamente esas zonas y por qué dan lugar a esos<strong> fenómenos geológicos</strong>? Jorge Alonso Henar, profesor de Geología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y miembro del Grupo de Investigación en Geodinámica Planetaria y Tectónica Activa define esas zonas de subducción como “el motor de la tectónica de placas”. Así las cosas, antes de definir el concepto conviene repasar, a su vez, qué es eso de la tectónica de placas. Solo así será posible entender qué ocurre en una <strong>zona de subducción</strong> y por qué tienen lugar en ella los movimientos sísmicos más potentes.</p><p>La tectónica de placas es, en pocas palabras, un conjunto de procesos que explica de manera satisfactoria la deriva continental y las observaciones geofísicas y geológicas del planeta Tierra. La superficie de la Tierra —la parte visible de la litosfera— está formada por <strong>placas tectónicas en movimiento</strong>. Esas placas tectónicas, también conocidas como placas litosféricas, son porciones de la litosfera que están en continuo movimiento. “Además”, expone Alonso Henar, “simplificándolo para que sea más fácil de entender, podríamos decir que la tectónica de placas explica los procesos de creación y destrucción de la litosfera”. Es a partir de ahí desde donde se puede empezar a entender qué es eso de una zona de subducción. “Pero antes”, concreta el profesor, “hay que distinguir entre los <strong>márgenes divergentes y los márgenes convergentes</strong> de placas”. En los primeros es donde alejan o se separan unas determinadas placas tectónicas y se crea litosfera y, en los segundos, donde convergen o colisionan. “El ejemplo más claro de margen divergente lo encontramos en la dorsal de mitad del Atlántico, donde cada año se crean varios centímetros de corteza oceánica debido a la separación de los continentes de África y Sudamérica”, completa. Por su parte, el ejemplo más claro de un margen convergente, donde aparecen las zonas de subducción, lo tenemos en la propia Sudamérica y el resultado más visual es la cordillera de los Andes.</p><p>“Cuando dos placas tectónicas convergen”, resuelve Alonso Henar, “y hay una que pasa por encima de la otra lo llamamos zona de subducción”. La propia palabra lo dice: <strong>una placa subduce a la otra</strong>. Sin embargo, no es aleatorio que una placa pase por debajo de la otra, sino que son las placas oceánicas las que subducen frente a las continentales, que están formadas por corteza continental, menos densa que la corteza oceánica. El choque, o, mejor dicho, la convergencia entre las placas genera grandes cantidades de fuerza y deformación concentrados en los límites de placa. Cuando esa deformación se libera repentinamente se producen los <strong>terremotos</strong>, que no solo se generan en zonas de subducción, pero asociadas a ellas encontramos (normalmente) los de mayor magnitud, este proceso se repite una y otra vez a lo largo de millones de años en lo que denominamos ciclo sísmico. Por supuesto, es a partir de esos ciclos sísmicos que se generan grandes cordilleras como los Andes. En cuanto a la actividad volcánica de esas zonas, el profesor señala que “no todos los volcanes que hay en nuestro planeta se han originado por su asociación con las zonas de subducción, pero sí que todas las zonas de subducción tienen volcanes”. Esto es porque la placa que subduce sufre una “deshidratación”, que permite el ascenso de nuevo material caliente (magma) y la generación, si las condiciones son adecuadas, de volcanes en la litosfera bajo la que subduce.</p><p><strong>El Cinturón de Fuego del Pacífico</strong></p><p>“Todo el borde oeste del continente americano es una zona de subducción espectacular”, tercia Alonso Henar, que, desde el grupo de investigación antes mencionado —donde confluyen investigadores de hasta cuatro universidades españolas y que lleva más de veinte años de trabajo— investiga cuestiones relacionadas con la tectónica activa y la reología de la litosfera. “Casi siempre encontramos zonas de subducción importantes en los bordes de los continentes”, apunta, “pero es cierto que toda<strong> la costa pacífica de Sudamérica es la zona de subducción por antonomasia</strong>”. De hecho, el Pacífico es, en términos geológicos, el océano que concentra una mayor cantidad de zonas de subducción y se ha bautizado como Cinturón de Fuego del Pacífico.</p><p>Es el nombre que han recibido todas las zonas de subducción que bordean las costas de dicho océano. Desde el sur de Chile, ascendiendo por toda Sudamérica, Centroamérica, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Japón, Taiwán y toda la costa pacífica asiática hasta llegar a Nueva Zelanda. En ese Cinturón de Fuego del Pacífico se encuentra la Fosa de las Marianas, “el punto oceánico más profundo del mundo, que, por supuesto, está asociado a una zona de subducción”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué son las zonas de subducción y dónde está la más importante del planeta?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un pueblo excomulgado y dónde está el único que hay en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/pueblo-excomulgado-unico-hay-espana_1_1198395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cc916f04-d37a-48dc-b93b-577f5be66887_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Un pueblo excomulgado y dónde está el único que hay en España"></p><p>No es lo mismo un pueblo maldito, que un pueblo excomulgado. Eso de “maldito”, al fin y al cabo, deja margen a la interpretación. Son determinados acontecimientos extranaturales, paranormales o legendarios los que otorgan a una localidad la categoría de “maldita”, ya sea por la acción de<strong> brujas, hechiceros o espíritus</strong>. Sin embargo, un pueblo excomulgado es algo bien distinto. En este caso, no son las ciencias ocultas las que lo clasifican como tal, sino una institución tan terrenal como lo es la propia Iglesia. En pocas palabras, si atendemos a la definición de “excomulgar” que da la Real Academia Española de la Lengua (RAE) —“declarar a alguien fuera de la comunión o trato con una u otras personas”—, un pueblo excomulgado es uno que ha quedado fuera del seno de la Iglesia católica y entre los más de 8.000 municipios que hay en España, solo uno tiene la particular característica de haber quedado, además desde no hace poco tiempo, expulsado de la comunidad religiosa. Se llama <strong>Trasmoz</strong>, está ubicado a los pies del Moncayo, en la provincia de Zaragoza, y está excomulgado desde el siglo XIII. ¿El motivo? Uno más mundano de lo que cabría suponer. Eso sí, Trasmoz tampoco escapa de la oscuridad de las brujas: también está “maldito”.</p><p>Todo empezó con una disputa por la leña. Por una parte estaba el pueblo. Por la otra, Andrés de Tudela, el abad del <strong>monasterio de Veruela</strong>. Según explicó a la agencia Europa Press Lola Ruiz, guía turística del castillo del municipio, ese monasterio siempre fue “el mayor enemigo” de Trasmoz. Al parecer, el abad no hizo gala, precisamente, de una gran transigencia cuando tras una serie de desavenencias con los vecinos por la obtención de madera de un bosque cercano, tomó la decisión de excomulgar al pueblo entero. Así las cosas, desde hace casi ochocientos años, el pueblo permanece <strong>ajeno a los brazos de la Iglesia</strong>. Pero no termina ahí la cosa. Si, primero, el mandamás del monasterio excomulgó al pueblo, unos trescientos años después, una disputa entre el entonces señor de Trasmoz, Pedro Manuel Ximénez de Urrea, y el abad, que, evidentemente, ya no era Andrés de Tudela, sino un sucesor suyo, terminó con una maldición para el pueblo.</p><p>Por eso, desde 1511, cuando cayó la maldición sobre Trasmoz, el pueblo se convirtió no solo en un pueblo excomulgado, sino también en un pueblo maldito. Y la guía turística Lola Ruiz ha asegurado a los medios de comunicación que eso es, precisamente, lo que hace del municipio un lugar especial: “Queremos que se nos conozca, no solo por ser un pueblo de brujas, que ya hay otros en España, sino por ser <strong>el único pueblo excomulgado y maldito del país</strong>”. Además, asegura que existen documentos que lo prueban. Los viejos del pueblo, que cuenta con alrededor de 90 habitantes, cuentan historias que perduran desde que el lugar se vio sumido en la maldición. <strong>Aquelarres</strong>, brujas y demás conexiones con las ciencias ocultas e, incluso, demoníacas hinchan la leyenda negra de Trasmoz, que ha atraído, tal y como explicó la propia guía turística a Aragón Radio, a periodistas de la BBC que se interesaron por el aura que rodea al pueblo.</p><p><strong>La fiesta de las brujas</strong></p><p>Lejos de rechazar su condición de maldito y excomulgado, Trasmoz prefiere aprovechar su singular condición para atraer a curiosos. Verano tras verano, las pequeñas dimensiones del pueblo no le impiden organizar la <strong>Feria de Brujería, Magia y Plantas Medicinales</strong>, que se lleva a cabo el primer sábado del mes de julio. Hace unos quince años que el Ayuntamiento y los vecinos se ocupan de organizar el festejo, que el Gobierno de Aragón ha distinguido como Interés Turístico de la comunidad. En los últimos tiempos, la feria trata de conseguir nuevo público joven, por lo que se apuesta, además de por las ya tradicionales representaciones teatrales, mercado esotérico o decoración medieval, por espectáculos de otra índole, entre ellos la hipnosis y la magia.</p><p>Trasmoz ha sabido adaptar su concepción del turismo a su idiosincrasia como pueblo. Es más: ha tenido la capacidad de transformar un rasgo a priori negativo del municipio, en un imán para atraer a un tipo de turista muy concreto. Es, en definitiva, una forma más de las muchísimas que han encontrado para mantenerse vivas las poblaciones de la <strong>España vacía</strong>, donde la verdadera maldición es, sin duda, la de la despoblación.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un pueblo excomulgado y dónde está el único que hay en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La piedra de Rosetta, una 'llave maestra' que abrió las puertas del Antiguo Egipto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/piedra-rosetta-llave-maestra-abrio-puertas-antiguo-egipto_1_1198089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f3bf5deb-fd93-4021-af35-9369a39f4113_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La piedra de Rosetta, una 'llave maestra' que abrió las puertas del Antiguo Egipto"></p><p>“Desde tiempos del Renacimiento, ha habido un gran interés por descifrar los mensajes que esconden los jeroglíficos”, explica a este medio <strong>Antonio Pérez Largacha</strong>, profesor titular de Historia Antigua en la Universidad Internacional de La Rioja y autor de libros como <em>Egipto en la época de las pirámides</em> o <em>La vida en el Antiguo Egipto</em> (ambos editados por Alianza). “Se pensaba”, continúa, “que la escritura jeroglífica contenía secretos, la forma de encontrar tesoros ocultos, cuestiones de alquimia, etc”. Por eso se llegó a convertir en una obsesión para muchos estudiosos, que imaginaban que una civilización capaz de construir grandes templos como las pirámides habría ocultado en los jeroglíficos los más tentadores secretos de su conocimiento. “Y fueron hallazgos como el de la piedra de Rosetta los que permitieron empezar a entender esa escritura y, por ende, completar los conocimientos sobre la cultura egipcia”, apunta Pérez Largacha: “Fue la confirmación de una serie de avances que ya se estaban haciendo”. Gracias a la piedra se pudieron <strong>descifrar textos</strong>, papiros, documentos e inscripciones. “La escritura”, resume, “es crucial para saber qué inquietaba a una cultura concreta, qué pensaban sus habitantes, cómo se comunicaban y cómo lo transmitían”.</p><p>Eso sí, de tesoros y alquimia, poca cosa. “Gracias a la lectura de jeroglíficos, hemos podido aprender mucho sobre la civilización egipcia”, sonríe el profesor, “pero no contienen esos secretos ocultos de los que se hablaba desde el Renacimiento”. Sin ir más lejos, el texto que aparece en la piedra de Rosetta dista mucho de ser romántico. Pero antes de ir a ello es preciso situar el descubrimiento y definirlo.</p><p>En <em>Los egiptos</em>, uno de los volúmenes que componen la serie <em>Historia Universal Asimov</em>, el mismísimo Isaac Asimov calificó la piedra de Rosetta como el descubrimiento más relevante hasta la fecha en lo que a Egipto se refiere. Por su parte, interesó sobremanera al arqueólogo francés <strong>Jean-François Champollio</strong>n y al científico inglés <strong>Thomas Young</strong>, ambos célebres por haber contribuido a descifrar los jeroglíficos que contenía la losa. Pero, ¿qué es y por qué es tan importante? Se trata de una piedra de un metro y catorce centímetros de alto por setenta y dos de ancho, y veintisiete de profundo que contiene un texto escrito en tres idiomas distintos, entre ellos el jeroglífico. Los otros dos idiomas son el demótico y el griego antiguo. “La importancia que tiene el hallazgo”, expone Pérez Largacha, “es que, aunque el que está escrito en jeroglífico es más corto que el que está escrito en demótico y este lo es más que el que está escrito en griego antiguo, <strong>el nombre de los faraones</strong> está escrito en una especie de cartuchos en los tres textos, con lo que es posible establecer equivalencias útiles para descifrar esa inscripción jeroglífica en concreto y muchas otros”. En otras palabras, esos nombres de faraones fueron la llave para abrir una gran puerta al conocimiento egipcio. “De todos modos”, matiza el profesor, “que se escribieran estelas en los tres idiomas era algo más o menos habitual, lo que pasa es que la piedra de Rosetta se ha conservado y muchas otras no”.</p><p><strong>Nada de tesoros ocultos </strong></p><p>¿Qué es lo que pone, entonces, en esos textos que descubrió un destacamento del ejército francés en el año 1799 y que se convirtió en uno de los documentos más importantes de la historia? Aunque la importancia no reside, principalmente, en el contenido, “en las <strong>catorce líneas </strong>que componen el texto en jeroglífico se puede leer un decreto sacerdotal en el que se reconocía la soberanía del faraón Ptolomeo V”. Es decir, algo mucho menos peliculero, como en la gran mayoría de los casos, que lo que se llegaron a figurar aventureros y exploradores desde el Renacimiento. Los méritos del descubrimiento se los llevó el capitán napoleónico <strong>Pierre-François Bouchard</strong>, que encontró el fragmento de piedra en la ciudad de Rashid, rebautizada como Rosetta por los propios franceses. De ahí el nombre con el que la piedra ha pasado a la historia.</p><p>“Ya en el momento del descubrimiento”, señala Pérez Lagarcha, “los franceses se dieron cuenta de su importancia”. Sin embargo, también debieron de hacerlo los ingleses, que, al derrotar a Napoleón en la batalla de Abukir —en Egipto— en 1801, se la llevaron a Londres como un <strong>botín de guerra particularmente histórico</strong>. Actualmente, se trata de una de las piezas más visitadas del <strong>British Museum</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La piedra de Rosetta, una 'llave maestra' que abrió las puertas del Antiguo Egipto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Egipto,Historia,Museos,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El llanito: tres claves para entender cómo Gibraltar desarrolló su 'spanglish' con acento andaluz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/llanito-tres-claves-entender-gibraltar-desarrollo-spanglish-acento-andaluz_1_1197801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f99574f3-3b61-49ec-9db0-5c0bbb85cec5_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El llanito: tres claves para entender cómo Gibraltar desarrolló su 'spanglish' con acento andaluz"></p><p>Gibraltar es un peñón de 6,8 kilómetros cuadrados. Se ubica en el extremo sur de la península ibérica y en él viven, en datos del 2019, 33.701 personas. “Entre ellas”, explica a este medio la profesora de la Universidad de Cádiz <a href="https://ebuah.uah.es/dspace/handle/10017/21087" target="_blank">Alicia Mariscal Ríos</a>, “existe una minoría monolingüe en inglés, pero el bilingüismo entre el español y el propio inglés es la norma”. Y de resultas de la convivencia entre ambos idiomas se ha desarrollado en la zona una variedad lingüística única en el mundo: el llanito. La proximidad geográfica entre el territorio británico y el sur de España, <strong>varios acontecimientos históricos </strong>desde el siglo XVIII y la formalización del inglés como lengua de enseñanza al concluir la Segunda Guerra Mundial son tres de las claves que explican la formación de esta especie de ‘spanglish’, que muchos estudios han vinculado al que habla la población latinoamericana en algunas zonas de Estados Unidos. Sin embargo, “la mezcla cultural propia del peñón lo convierte, efectivamente, en algo único”, tercia Mariscal. Primero, por su <strong>cercanía al hablar andaluz</strong> y, después, por la influencia de otros hablares con los que ha tenido contacto como el portugués, el italiano o el árabe.</p><p>En pocas palabras, como apunta <a href="https://cvc.cervantes.es/LENGUA/eaesla/pdf/04/32.pdf" target="_blank">en un trabajo</a> para el Instituto Cervantes María Vázquez Amador, profesora de la misma universidad, “el llanito o yanito es el modo de hablar de los habitantes bilingües de inglés y español que habitan en Gibraltar”. Para entender bien cómo funciona, en la práctica, esta mezcla idiomática, hay que tener en cuenta que se da de tres formas distintas. Así las cosas, los rasgos lingüísticos que caracterizan a un hablante de llanito son la mezcla de código, la alternancia de código y el uso de anglicismos.</p><p>Mientras que la<strong> mezcla de código</strong> se da cuando un hablante “usa dos lenguas distintas en una misma oración” respetando las reglas gramaticales de ambas lenguas, la <strong>alternancia de código</strong> “tiene lugar cuando hay un cambio de lengua después de una frase y el hablante alterna oraciones en dos lenguas diferentes”. El<strong> uso de anglicismos</strong>, por su parte, existe “cuando se introducen voces inglesas dentro de contextos lingüísticos en lengua española”. Con todo, estamos delante de un ejemplo de llanito tanto si nos encontramos con una frase de este estilo: <em>¿Quieres venir to the beach conmigo?</em>, como si un hablante formula la pregunta en inglés —<em>Do you want to come to the beach with me?—</em> y continúa diciendo: <em>Hoy hace mucho calor</em>. También lo es, como expone la profesora, el uso de anglicismos en un hablar español, por ejemplo: <em>He pasado toda la tarde colgando ropa en el wardrobe</em>.</p><p><strong>Tres claves: intercambio cultural, factores históricos y educación</strong></p><p>La proximidad territorial entre el territorio británico y el español ha conducido a los pueblos del sur de la península a mezclarse con los ingleses. Por poner un ejemplo, alrededor de 10.000 españoles trabajan, actualmente, en el peñón. Juan Arturo Medina —un escritor nativo de La Línea de la Concepción, el pueblo que linda con Gibraltar— relata en su libro <em>Crónicas linenses</em> multitud de historias que dan buena cuenta de la <strong>estrecha relación</strong> que se ha fraguado entre ambos pueblos con el paso de los años. Habla, entre otras cosas, de que muchas modernidades entraron en La Línea por ‘la verja’, el nombre que se le ha dado a la valla que separa ambos mundos; o del trasiego de gibraltareños que cruzan la frontera para disfrutar de las playas y la gastronomía linense.</p><p>Pero, quizás, la perspectiva más útil para poder explicar la realidad lingüística gibraltareña es la histórica, que está íntimamente ligada a la educativa. En su trabajo, la profesora Vázquez Amador señala que, desde que en 1713 el tratado de Utrecht reconoció el peñón como territorio británico, existen tres momentos históricos claves para la implantación del inglés en el peñón y, por tanto, para la consolidación del llanito. Primero llegó “la adopción de un sistema educativo basado en el modelo británico tras las guerras napoleónicas”. Más adelante, “la <strong>evacuación de la población civil durante la Segunda Guerra Mundial</strong> a lugares como Inglaterra, Irlanda, Madeira y Jamaica” y, por último, “el cierre de ‘la verja’ en 1969 con el consiguiente despido de trabajadores españoles”. Pero, ¿cuáles fueron los efectos de cada uno de estos acontecimientos históricos?</p><p>“Uno de los más relevantes es el que tiene que ver con la migración forzosa durante la Segunda Guerra Mundial”, apunta Mariscal Ríos. A pesar de que ya habían pasado más de dos siglos desde el tratado de Utrecht cuando alrededor de 16.000 personas residentes en Gibraltar fueron obligadas a abandonar sus hogares con destino a otras zonas de dominio británico o aliadas, las autoridades comprobaron que, a excepción de una élite cultural que solo hablaba inglés, <strong>el resto tenía pocas competencias</strong>. “Por eso, a partir de la Segunda Guerra Mundial, se elimina el español de los colegios y se mantiene su enseñanza, únicamente, como lengua extranjera”. Se trata, fuera de toda duda, de un golpe de timón con el que el Reino Unido trató de ‘britanizar’ el peñón. Por otra parte, los 13 años —desde 1969 hasta 1982— en que ‘la verja’ permaneció cerrada supusieron un <strong>afianzamiento del inglés </strong>en la zona. “No obstante”, apunta Vázquez Amador, “los siglos de influencia mutua entre el inglés y el español han tenido como consecuencia el uso del llanito”.</p><p>En la actualidad, el llanito tiene una implantación sobre todo coloquial. “La única lengua oficial del peñón es el inglés”, resuelve Mariscal Ríos, “pero un Gobierno solo puede regular en tres ámbitos: la educación, la administración y los medios de comunicación. No puede regular, en cambio, en lo que habla una familia en casa o en el recreo”. Y ahí el llanito continúa siendo una realidad plenamente vigente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El llanito: tres claves para entender cómo Gibraltar desarrolló su 'spanglish' con acento andaluz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gibraltar,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pesca sostenible, del marco internacional a las manos del pescador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/pesca-sostenible-marco-internacional-manos-pescador_1_1197513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f07dbfe3-5454-401c-bffd-9019807394b4_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La pesca sostenible, del marco internacional a las manos del pescador"></p><p>La conservación de la vida submarina es <a href="https://www.agenda2030.gob.es/objetivos/objetivo14.htm#datos" target="_blank">el objetivo número catorce de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas</a> (ONU). Más de tres mil millones de personas en todo el mundo sustentan su actividad económica en la biodiversidad marina y costera. El valor de mercado de todos los recursos que provienen de ella —y de la industria que los aprovecha— es de tres billones de dólares por año, <strong>un 5% del PIB mundial</strong>. Más de tres mil millones de personas basan su consumo proteico en alimentos que provienen de los océanos. La pesca marina emplea alrededor de <strong>200 millones de personas</strong>. Son datos de la ONU. Por su parte, la FAO, el organismo especializado en alimentación y agricultura, avisa: el <a href="http://www.fao.org/3/ca9229es/ca9229es.pdf" target="_blank">34,2% de las poblaciones de peces que se han evaluado están sobreexplotadas</a>, lo que comporta un agotamiento de muchas especies. Hoy por hoy, la pesca ya genera 50 mil millones de dólares menos al año de lo que podría generar. La salud de los océanos está en peligro y, con ella, los puestos de trabajo. Pero, ¿qué quieren decir estos datos? ¿Cuál es la urgencia para solucionar el problema? ¿Quiénes son los actores implicados? “La cadena de actuación”, asegura Laura Rodríguez, directora de Marine Stewardship Council (MSC) en España y Portugal, “va desde los organismos internacionales, hasta el propio consumidor”.</p><p>La urgencia es máxima. “Estamos en una década crucial”, asegura Laura Rodríguez en una entrevista para este medio. Y la forma de plantar cara al problema pasa, según la propia MSC —una de las organizaciones sin ánimo de lucro referencia a nivel mundial en el ámbito de la pesca sostenible— ONU o la Unión Europea (UE), por la pesca sostenible. “La podríamos definir”, explica Rodríguez, “como <strong>capturar menos peces de los que se necesitan para que se reproduzcan</strong>”. Se trata de la definición más sencilla, pero la cuestión tiene más aristas. Ese es solo uno de los objetivos que plantea la <a href="https://ec.europa.eu/spain/news/20191115_eu-common-fisheries-policy-towards-sustainability_es" target="_blank">Política Pesquera Común de la UE</a>, que fija hasta siete. Entre ellos, poner fin a la pesca masiva, proteger el ecosistema marino, preservar la seguridad de las especies que habitan en él o garantizar la viabilidad económica del sector. Y es en ese punto en el que Laura Rodríguez quiere hacer hincapié. “La pesca sostenible”, asegura, “tiene la virtud de ser tan buena para el ecosistema y la propia naturaleza, como para la productividad y el futuro del sector”.</p><p>Ese futuro pesquero es el principal argumento por el que cada vez más cofradías de pescadores a lo largo de las costas españolas están implementando criterios sostenibles en su actividad. Miren Garmendia, secretaria de la Federación de Cofradías de Pescadores de Guipúzcoa (País Vasco), lo explica así: “Es importante pescar de forma sostenible para que <strong>las próximas generaciones de pescadores</strong> puedan seguir pescando en nuestras costas”. Es tan sencillo como que si el producto se acaba, la actividad económica se acaba. Se trata de un planteamiento similar al de muchos de los pescadores de gamba roja de Palamós (Gerona, Cataluña), que, de un tiempo a esta parte, no pescan toda la gamba que podrían para no agotar las existencias y que el animal pueda reproducirse con más holgura. Volviendo a Guipúzcoa, Miren asegura que es importante seguir <strong>criterios científicos </strong>a la hora de establecer los topes de pesca. “Además”, completa, “yo, que tengo contacto directo con los pescadores, no he tenido noticias de que hayan tenido dificultades para adaptarse”.</p><p>Más concretamente, las prácticas que, poco a poco, van ganando peso en el día a día de los profesionales de la pesca tienen que ver con el <strong>tope de cantidad de pescado o marisco que se obtiene</strong>, con la maquinaria que se utiliza —que tiende a ser cada vez menos nociva para el ecosistema marino— o con el<strong> tamaño de las mallas</strong> que se utiliza en la pesca de arrastre, que ha de velar por que los ejemplares de peces o mariscos más pequeños puedan escapar de las redes y, así, reproducirse. En cualquier caso, apunta Laura Rodríguez, “cada especie y cada población de peces tiene características distintas y con cada una hay que aplicar unas medidas diferentes para salvaguardarla”. Por su parte, Miren Garmendia señala que la mayor dificultad que presenta el problema de la insostenibilidad de la pesca es que debe solucionarse de una forma coral y que, por mucho que en una demarcación geográfica se hagan bien las cosas, la efectividad se pierde si en otra no se adoptan los criterios sostenibles.</p><p><strong>El Mediterráneo, líder de pesca insostenible</strong></p><p>Si en cifras totales, como se expone más arriba, el porcentaje de poblaciones de peces sobreexplotadas es de un 34,2% en todo el mundo, en el Mediterráneo y el Mar Negro, el indicador<strong> se dispara hasta el 62,5%</strong>, según datos de la FAO en su informe publicado en <a href="http://www.fao.org/3/ca9229es/ca9229es.pdf" target="_blank">El estado mundial de la pesca y la agricultura</a> publicado en 2020. “La polución, la sobrepesca o la desoxigenación del agua, que afecta a todos los mares y océanos, se agudiza en el Mediterráneo y el Mar Negro”, explica Rodríguez. Sus características sociales, geográficas e históricas convierten la del Mediterráneo en una de las plazas más difíciles, pero la directora en España y Portugal de MSC insiste en que, también en general, los objetivos de la Agenda 2030 están, todavía, <strong>muy lejos de cumplirse</strong> y que la responsabilidad, además de en instituciones, empresas y pescadores, también recae en el consumidor, “a quien se le ofrecen las herramientas necesarias para comprar pescado sostenible”.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[99a34d56-7a32-46df-8198-d87da0c50933]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La pesca sostenible, del marco internacional a las manos del pescador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ONU,Unión Europea,Pesca,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El trastorno dismórfico corporal, cuando el defecto más nimio se convierte en una obsesión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/trastorno-dismorfico-corporal-defecto-nimio-convierte-obsesion_1_1197186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cde98a8a-debc-45d2-a90f-1e6ead218e6f_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El trastorno dismórfico corporal, cuando el defecto más nimio se convierte en una obsesión"></p><p>Suele aparecer en la adolescencia, pero no de forma exclusiva. “Digamos que ese es el momento en el que las personas inician muchos de los contactos sociales que serán importantes en su vida y su imagen empieza a cobrar relevancia”, explica a este medio Luis Antón, psicólogo del centro madrileño<a href="https://www.psicologosmadrid-ipsia.com/" target="_blank"> IPSIA Psicología</a>. Define el <strong>trastorno dismórfico corporal</strong> –o TDC, en sus siglas– como “el conjunto de conductas en una persona que, de forma obsesiva, tiene una preocupación excesiva por lo que ella misma considera un defecto físico real o imaginado”. En el caso de que sea un defecto real, continúa, “los diagnosticados de TDC lo viven y <strong>lo perciben exageradamente</strong>”. Pero el problema, por supuesto, no termina ahí. En un artículo en la revista científica <em>Nursing 2019</em>, la profesora de enfermería en el Vermont Tech Amanda Perkins habla de la cantidad de tiempo que los afectados por el trastorno dedican a “la percepción de sus defectos y la manera de ocultarlos”, unos pensamientos negativos que “pueden interferir en su calidad de vida y en la capacidad de llevar a cabo sus actividades cotidianas”. En la misma línea, Antón apunta que ese estado de preocupación puede causar un deterioro en aspectos laborales y sociales.</p><p>La mayor parte de todas esas preocupaciones se dedican, tal y como apunta el psicólogo, a la vigilancia del defecto y a la evitación de que otras personas lo vean. Pero, ¿de qué tipo de defectos estamos hablando? “Son defectos físicos”, apunta Antón, “y tienen que ver, en su mayoría, con el estado de la piel, el cabello, el peso, la nariz, los dedos del pie, el abdomen y los pechos”. En su artículo <a href="https://www.elsevier.es/es-revista-nursing-20-articulo-trastorno-dismorfico-corporal-la-busqueda-S0212538219301505#:~:text=El%20trastorno%20dism%C3%B3rfico%20corporal%20(TDC,y%20la%20forma%20de%20ocultarlos." target="_blank">Trastorno dismórfico corporal: la búsqueda de la perfección</a>, Perkins señala que los pacientes de TDC “pueden llegar a<strong> sentirse amenazados por sus defectos</strong>” y a tener la sensación constante de que el resto de la sociedad los define, a ellos mismos, precisamente por sus defectos y no por el resto de sus atributos tanto psicológicos como físicos. “Intentarán ocultar esos defectos con ropa o maquillaje”, completa Antón, “y, poco a poco, irán apareciendo comportamientos repetitivos provocados por los intentos de control de lo que piensan los demás de ellos y de sus defectos”. El psicólogo añade que, al principio, todos esos comportamientos ayudan a los afectados a sentirse mejor, pero, a largo plazo, les producen insatisfacción en las diferentes áreas de su vida.</p><p>Y, avanzado el trastorno, es esa insatisfacción, el miedo al rechazo y la vergüenza lo que puede llevar a los pacientes a preferir quedarse en casa en vez de cultivar su vida social. Tienen miedo de ser “<strong>vistos, juzgados y ridiculizados por los demás</strong>”, completa Perkins en su artículo. A medida que pasa el tiempo, y si los afectados no se ponen en manos de especialistas, “la obsesión por que las personas que los rodean no se percaten de sus defectos puede ir ganando más y más espacio en su vida”. Luis Antón lamenta, por otra parte, que quien sufre síntomas de trastorno dismórfico corporal suele tardar mucho tiempo en acudir a un profesional de la salud: “Es posible que el TDC esté <strong>infradiagnosticado</strong> por la dificultad que tiene quien lo padece de explicar sus síntomas”. En consonancia con el psicólogo, Andrea Perkins resume: “El paciente típico de TDC sufrirá en silencio diez años antes de recabar ayuda y recibir el diagnóstico”.</p><p><strong>¿A más exposición en redes sociales, más insatisfacción corporal?</strong></p><p>Han corrido –y corren– ríos de tinta acerca de cómo condicionan las redes sociales la relación de los usuarios con su físico. Antón no deja lugar a dudas a este respecto. Desde su punto de vista, “las redes sociales nos han expuesto a una cultura de la imagen en la que la belleza se ha vuelto más importante de lo que era”. Asegura que las redes sociales, los <em>selfies </em>y los <strong>filtros de belleza</strong> –que permiten a los usuarios cambiar algunos rasgos de su fisonomía en las fotografías– ponen en bandeja a esos usuarios la comparación con personas a las que consideran más atractivas y eso “puede fortalecer o aumentar el problema de las personas que padecen TDC”. Por su parte, y también en conversación con este medio, la psicóloga Denisa Praje considera que “las redes sociales en sí mismas no son dañinas”, pero “pero que sí puede serlo el uso que hacemos de ellas”. El problema, continúa, “es que establezcamos asociaciones como «<strong>belleza igual a éxito</strong>». En muchas cuentas de algunas redes sociales aparece asociado un tipo de cuerpo a cenar en restaurantes bonitos, tener dinero, mucha aceptación social, etc. y esa asociación es peligrosa”.</p><p>Luego está la aprobación y la recompensa de los <em>likes</em>. “Si yo obtengo más <em>me gusta</em> en bikini que vestida”, expone la psicóloga, “estoy aprendiendo que soy más deseable así”. Del mismo modo, “si veo que metiendo tripa me acerco más a los cánones que gustan en esas redes sociales y también obtengo consecuencias más deseables, voy a aprender que existe <strong>una imagen más deseable de mí</strong>”. Eso puede acabar obsesionando a algunas personas con una versión poco realista de ellas mismas y, por ende, puede hacerlas caer en una <em><strong>hipervigilancia</strong></em><strong>de su cuerpo</strong> y en la creencia de que el resto las juzga continuamente por algún rasgo físico concreto. “Si, por ejemplo, considero que mi nariz no es perfecta y me la miro continuamente, es fácil caer en el pensamiento de que todo el mundo me la está mirando, aunque no sea así”. Y en esto los filtros de belleza juegan un papel determinante.</p><p>“Son herramientas que te deforman la cara estéticamente”, apunta Praje: “Puedes llegar a <em>deshabituarte</em> de tu propio rostro y que te resulte extraño o indeseable sin aplicarle esos filtros”. En su artículo en <em>Nurse 2019</em>, Amanda Perkins insiste en la misma idea: “Cada vez son más las personas que llegan a las consultas de <strong>cirugía estética </strong>pidiendo a los doctores cambios para asemejarse a esos filtros con los que se ven mejor en las redes sociales”.</p><p>En cuanto a los números de afectados por trastorno dismórfico corporal, la Anxiety and Depression Association of America (ADAA) cifra entre los 5 y 7,5 millones la cantidad de personas que lo sufren en Estados Unidos. “Y aunque los datos dicen que, en cifras globales, es alrededor de un 2% de la población el que lo padece”, tercia el psicólogo Luís Antón, “hay que tener en cuenta que, como se ha explicado en las líneas superiores, existe la posibilidad de que esté infradiagnosticado”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El trastorno dismórfico corporal, cuando el defecto más nimio se convierte en una obsesión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El código morse, el lenguaje 'salvavidas' que revolucionó el mundo de las telecomunicaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/codigo-morse-lenguaje-salvavidas-revoluciono-mundo-telecomunicaciones_1_1196873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f61a4b3b-4bf6-4052-863e-48e2159d1943_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El código morse, el lenguaje 'salvavidas' que revolucionó el mundo de las telecomunicaciones"></p><p>“Yo estaba en Barcelona, estamos hablando del año 1967”. Manuel Bueno ha dedicado su vida a la profesión de telegrafista y, de un tiempo a esta parte, se desempeña como secretario de Organización de la <strong>Asociación de Amigos del Telégrafo de España</strong>. “Por la noche, siempre dejábamos la radio costera puesta por si llegaba alguna señal por telégrafo”. Hace cincuenta y cinco años de aquello, pero todavía se acuerda de aquella noche de 1967, cuando, de pronto, recibió el siguiente mensaje en código morse: tres pulsos cortos, tres pulsos largos, tres pulsos cortos. O lo que es lo mismo, SOS. “Era una señal que nos mandaba un barco de lo que por aquel entonces era la URSS”, aclara. La salud de uno de sus tripulantes corría peligro y la comandancia de la nave trataba de <strong>conseguir auxilio</strong> por parte de las autoridades españolas. Manuel Bueno, que sabía que, en aquellos tiempos, las relaciones entre soviéticos y españoles no eran, todavía, plenas, levantó de la cama a su superior, tal y como él mismo explica a este medio, y movió cielo y tierra para socorrer al marinero. Lo logró. “Era una peritonitis, lo que tenía aquel hombre”, recuerda más de medio siglo después: “Cuando lo curaron, me dio hasta un abrazo”.</p><p>Con la anécdota, Bueno quiere evidenciar la importancia del código morse. “Pero esto solo es eso, una anécdota”, aclara. En su trabajo <a href="https://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/2180/RHE-2001-XIX-3-Calvo.Calvo.pdf?sequence=1&isAllowed=y" target="_blank">Los inicios de las telecomunicaciones en España</a>, el profesor Ángel Calvo Calvo (Universitat de Barcelona), señala que, “sin duda, el artífice de la revolución en las telecomunicaciones fue el <strong>telégrafo eléctrico</strong>” y que “la base tecnológica de la telegrafía eléctrica residió, por mucho tiempo, en el sistema morse de 1837, que tenía la virtud de reunir un sencillo aparato impresor y un código”. El profesor lo explica en pocas palabras. “De forma directa”, señala, “el telégrafo eléctrico respondía a la necesidad de<strong> transmitir rápidamente la información</strong> para facilitar el buen funcionamiento de una nueva red técnica, como era el ferrocarril”. Y continúa: “También fue recibido como un poderoso instrumento para reforzar la seguridad de los estados nacionales, agilizar la circulación de noticias y reducir los costes operativos”. Las relaciones empresariales y estatales dieron, a raíz de la introducción del código morse y los telégrafos eléctricos, un salto de calidad que no haría más que avanzar y avanzar hasta que dicho sistema, que había abierto la puerta a la modernidad, también terminaría por quedar obsoleto.</p><p>Pero, ¿en qué consiste, concretamente, ese código morse? Aunque –tal y como escribió en <em>Historias del Telégrafo </em>el ya difunto Sebastián Olivé, ingeniero, profesor universitario, historiador y telegrafista– el código morse que idearon, en 1837, <strong>Samuel Morse y Alfred Vail</strong> sufrió una gran cantidad de cambios y modificaciones hasta que su uso pudo expandirse por todo el mundo y aplicarse en las telecomunicaciones, lo cierto es que, una vez que dieron con la clave, su proliferación fue imparable. Se trata de un lenguaje que consiste en un alfabeto de letras y números representados, a nivel visual, por rayas, puntos y espacios. El telégrafo eléctrico permitió que los mensajes construidos a partir de ese código en que cada letra del abecedario corresponde a una sucesión de rayas y puntos pudiera transmitirse a distancia. Así las cosas, expertos telegrafistas se comunicaban, ya en el siglo XIX, gracias a esos aparatos que transformaban en <strong>mensajes completamente legibles</strong> la corriente eléctrica. “Solo era necesario haber estudiado código morse”, completa Bueno.</p><p><strong>“Los telegrafistas protegíamos la información con la vida”</strong></p><p>El 24 de mayo de 1844, se estableció<strong> entre Washington y Baltimore </strong>la primera conexión vía telégrafo eléctrico de la historia. A partir de ahí, tal y como apunta el profesor Ángel Calvo, se difundió rápidamente por el continente europeo, aunque con diferencias entre países. “Nosotros”, recuerda el telegrafista Manuel Bueno, “recibíamos informaciones muy importantes”. Habla de contenido referente al mundo de la bolsa, el comercio y las relaciones entre países. “Los telegrafistas teníamos que ser <strong>extraordinariamente leales y profesionales</strong> y jamás se nos pasaba por la cabeza utilizar nuestro puesto para beneficiarnos personalmente”. Se refiere a que, por mucho que ellos fueran los primeros receptores españoles de multitud de informaciones suculentas –que tenían que ‘descifrar’ para hacerlas llegar a cada receptor en cuestión–, nunca se salían de su papel de transmisor. “Teníamos el deber de proteger esa información con la vida”, resuelve.</p><p>De la misma forma que el código morse y el telégrafo eléctrico desbancaron a la tecnología anterior, nuevos avances (radio por voz, telegramas escritos en el alfabeto alfanumérico, etc.) desbancaron al código morse. Sin embargo, al tratarse de una especie de ‘<strong>código en clave</strong>’ “continúa siendo útil para los ejércitos y los cuerpos de inteligencia de los países para comunicarse en algunas situaciones muy concretas”, apuntan desde la Asociación de Amigos del Telégrafo de España, “y para la comunicación entre embarcaciones, que, mediante la telegrafía óptica, todavía se mandan señales de luz usando el sistema morse”. Uno de los casos más sonados en los últimos tiempos, sin embargo, tuvo como protagonista al contraalmirante y piloto naval norteamericano <strong>Jeremiah Denton</strong>, que fue secuestrado, durante la guerra del Vietnam, por el ejército del Vietcong. En 1966, se organizó una rueda de prensa televisada en la que el estadounidense tenía que transmitir los supuestos buenos tratos que estaba recibiendo por parte de sus captores. Su ingenio y, sobre todo, su dominio del morse le permitieron deletrear, con el parpadeo de sus ojos, la palabra ‘tortura’. Más tarde, una vez ya liberado, fue condecorado con varias distinciones.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El código morse, el lenguaje 'salvavidas' que revolucionó el mundo de las telecomunicaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tartessos, 'El Dorado' ibérico: del décimo trabajo de Hércules a la evidencia arqueológica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/tartessos-dorado-iberico-decimo-trabajo-hercules-evidencia-arqueologica_1_1196550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/51e169be-449c-45b1-8449-fafdb10bfd12_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Tartessos, 'El Dorado' ibérico: del décimo trabajo de Hércules a la evidencia arqueológica"></p><p>Tartessos es, hoy por hoy, sinónimo de debate y discusión. Un follón de mil demonios en el campo de la Historia y la Arqueología. En las palabras algo más académicas que la profesora de Prehistoria de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), Ana Delgado, utiliza en conversación con este medio, “hay distintas teorías que convierten Tartessos en <strong>un tema delicado y muy difícil de resumir</strong>”. Esas dos posturas podrían resumirse, a grandes rasgos, en dos corrientes. Una la apunta el profesor de la Universidad de Cambridge David Abulafia en su <em>El gran mar: una historia humana del Mediterráneo</em>: “En la actualidad, se entiende que el nombre hace referencia a un reino o una región del sur de la península ibérica habitada por <strong>población indígena íbera</strong>”. La segunda la defienden, entre otros, los profesores Álvaro Fernández y Araceli Rodríguez en <em>Tartessos desvelado</em>, donde apuntan que se puede situar el nacimiento de dicho pueblo “a partir de la instalación y evolución de las<strong> colonias próximo orientales </strong>en el sur peninsular”. ¿Población autóctona o viajeros fenicios? Ese es el gran debate. Pero, ¿de dónde viene? ¿Cuál es el interés de ese Tartessos, que habría existido entre el siglo XII a.C y el VI a.C, que entretiene las tertulias de los académicos e impulsa<strong> investigaciones y excavaciones</strong> desde hace décadas?</p><p>“Para entender la cuestión es interesante recurrir al mito de El Dorado”, observa Delgado. Igual que los colonizadores españoles alimentaron la leyenda de una ciudad legendaria construida a base de oro, los poetas e historiadores latinos –entre ellos, figuras de la talla de Heródoto o Estrabón– hablaban de una<strong> ciudad rica con abundantes reservas de plata</strong> y metales preciosos, cuyas gentes llevaban una vida opulenta en la zona más occidental del Mediterráneo. “Se trata de una aproximación que está ampliamente descartada y que forma parte de relatos escritos por autores que, seguramente, no habían estado en ese mítico Tartessos”, resuelve la profesora. “Aunque sí que es cierto”, continúa, “que en la zona sur de la península ibérica existían minas de plata y otros materiales”. Habla de la zona de Huelva, una de las demarcaciones donde la historiografía ha situado Tartessos, “que más que como un territorio legendario hay que entenderla como un conjunto de comunidades que habrían convivido en el sur de la península ibérica”. El gran polo de atracción, eso sí, se situaba, según lo que propone Abulafia, en las llanuras y cuencas del río Guadalquivir.</p><p>Si bien parece claro, en suma, que en la zona habría existido un gran foco comercial –del que se habrían beneficiado o bien las poblaciones preíberas autóctonas, a las que se conoce como ‘tartésicas’, o bien los fenicios–, también parece, a estas alturas, evidente que una gran ciudad semejante a ese ‘El Dorado’ tiene más de mito que de realidad. Más aún si se tienen en cuenta otras referencias mitológicas en las que aparece citado el territorio. La más célebre de todas es el décimo trabajo de Hércules, que llevaba a cabo, precisamente, en esa zona algo etérea llamada Tartessos, donde tiene que batirse con el gigante Girón. El profesor Abulafia recuerda en su libro otro posible desliz fantasioso, en este caso del mismísimo Heródoto, quien explica que en el siglo VII a.C, el <strong>mercader y navegante Coleo de Samos </strong>regresó del sur de la actual España con 70 talentos de plata (unos 2.000 kg) de Tartessos y que el nombre del monarca local que conoció el navegante era, casualmente, Argantonio, <strong>cuyas primeras letras significan </strong>“<strong>plata</strong>”. Perfecto para agrandar el mito.</p><p><strong>Del ahínco de Schulten al tesoro de Carambolo</strong></p><p>Antes de que algunos hallazgos arqueológicos, especialmente el llamado ‘tesoro del Carambolo’ –un conjunto de piezas de oro y plata hallado cerca de Sevilla– apuntasen en una dirección nada prometedora para los partidarios del mito de la gran ciudad de Tartessos, hubo alguien que se dedicó con verdadera profusión a la investigación de esa “<strong>nueva Troya del siglo XX</strong>”, tal y como la bautizaron Fernández Flores y Rodríguez Azogue en su libro. Fue el arqueólogo<strong> Adolf Schulten</strong>, que invirtió años en descubrir esa ciudad mítica en varios enclaves del sur peninsular, siempre sin resultado o, mejor dicho, sin el resultado deseado, habida cuenta de que sí halló otros vestigios arqueológicos importantes para la historia romana cercana al río Guadalquivir. En cuanto al celebrado tesoro del Carambolo, se tomó, en un principio, como una prueba de la existencia de esa potencial civilización anterior a la llegada de los fenicios a las tierras del sur de la península, pero investigaciones recientes encuentran similitudes entre el conjunto de joyas y otros hallazgos pertenecientes a la cultura fenicia, con lo que se podría desmontar la primera de las tesis.</p><p>En cualquier caso, en torno a Tartessos existen algunas evidencias y muchas dudas. “Que hubo <strong>mezcla y contacto</strong> entre las poblaciones locales y los fenicios es una evidencia”, señala Delgado, “y que el comercio era importante en la región, también”. En sintonía tanto con Abulafia, como con la mayoría de estudiosos, también parece evidente el tratamiento mitológico de la región por parte de autores romanos. “El gran debate que todavía está abierto se sitúa, fuera de toda duda, en el origen de esa realidad tartésica”, resuelve la profesora de la UPF. ¿Poblaciones locales o un asentamiento fenicio? En cualquier caso, lo que sí concreta Abulafia en su <em>El gran mar</em> es que fueron <strong>los fenicios los que llevaron la plata a oriente</strong> y eso añade interrogantes al gran debate: ¿los que extraían los materiales de las minas eran los propios fenicios, o bien población autóctona? Y, si era un supuesto pueblo tartessio, ¿cuál era la relación con los fenicios: de comercio o de explotación? Las investigaciones continúan y, andando el tiempo, las pruebas historiográficas, casi literarias, pasan de ser la principal fuente de conocimiento a un complemento al avance arqueológico.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tartessos, 'El Dorado' ibérico: del décimo trabajo de Hércules a la evidencia arqueológica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Cataluña,Hallazgo arqueológico,Sevilla,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Greenwashing', cuando la publicidad es “verde” y la política de empresa no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/greenwashing-publicidad-verde-politica-empresa-no_1_1196236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/68fd8757-e272-4a28-afa7-d8f44c12d552_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'Greenwashing', cuando la publicidad es “verde” y la política de empresa no"></p><p>Una montaña con el pico blanco por la nieve, un río desbordante de agua y de vida, el color verde del césped, animales, salud. Todas ellas son imágenes instaladas en la mente de los ciudadanos por la frecuencia con la que aparecen en los medios de comunicación, en muchas ocasiones ilustrando –cuando no protagonizando– <em>spots</em> publicitarios de marcas de lo más variopinto. “Esa es una de las estrategias que siguen algunas empresas para lavar su imagen y convertirla en más verde”, explica la profesora Fàtima Vidal Ayuso, que desempeña su labor en el departamento de Estrategia Empresarial de la Universitat Pompeu Fabra-Barcelona School of Management (UPF-BSM). <strong>Ese lavado de imagen verde se conoce popularmente como greenwashing, </strong><em>lavado de imagen verde</em><em>reenwashing</em>un concepto que utilizó, por vez primera, el activista e investigador Jay Westerveld y que hace referencia a todas aquellas estrategias con las que las compañías tratan de mostrarse más sostenibles y ecológicas de lo que en realidad son.</p><p>Tal y como informó la Agencia EFE en enero de este mismo año, un estudio de la Comisión Europea (CE) sitúa en un al menos 42% las empresas de la Unión Europea que caen en el <em>greenwashing </em>por internet, es decir, que utilizan reclamos publicitarios para vincular su imagen al respeto al medio ambiente, cuando, a la hora de la verdad, <strong>sus prácticas no están comprometidas con el mismo</strong>. “El problema”, subraya Vidal Ayuso, “es que esas estrategias de comunicación se mueven en el terreno de lo ambiguo”. En otras palabras, tratan siempre de no incurrir en ninguna ilegalidad, pero utilizan distintos métodos para que la imagen de la marca pueda relacionarse con lo “verde”. La propia profesora publicó un artículo de la mano de la UPF en el que enumera seis puntos a tener en cuenta para poder identificar cuándo una empresa incurre en el <em>greenwashing</em>: el lenguaje ambiguo o confuso, las imágenes elocuentes, los mensajes relevantes, lo mejor de la categoría, los datos no verificables y la asimilación de las características de un producto al conjunto de la empresa.</p><p>Quizás el último de los puntos sea uno de los más recurrentes. Se da cuando una empresa promociona un producto <strong>“sostenible y eficiente, pero manufacturado en instalaciones contaminantes hacia el medioambiente”.</strong> De esta forma, es fácil que el consumidor asimile las características de un producto concreto a las de la empresa que lo comercializa sin tener en cuenta que existe la posibilidad de que la empresa en cuestión no siga las mismas pautas ecológicas para la confección de dicho producto u otros. “También puede ser que una filial de la compañía trabaje de forma sostenible y otras filiales no”, apunta Vidal Ayuso. La profesora señala, por otro lado, el peligro que tienen los datos “no verificables o poco creíbles”, que también usan algunas empresas. “Hay que tener en cuenta que los consumidores no tienen por qué disponer ni de las herramientas ni de la obligación de contrastar toda la información publicitaria que reciben”, por tanto es muy probable que crean todos los datos que ofrecen las empresas, a pesar de que puedan ser confusos o, incluso, inventados, tal y como apunta la profesora, “con la intención de validar el producto”.</p><p><strong>Objetivo: destacar sobre la competencia</strong></p><p>Otra de las estrategias que enumera la profesora es la que lleva a cabo una empresa cuando pone el acento en las acciones sostenibles que realiza, “aunque sean mínimas”, obviando las que no lo son. ¿El objetivo? <strong>“Destacar sobre la competencia”.</strong> Es una meta que, en ocasiones, lleva a las empresas a utilizar “palabras o terminología sin un significado claro<strong> </strong>y que pueden generar confusión en el consumidor”, o, como se puede leer al principio de este artículo, imágenes o colores que aportan al producto una connotación ecológica que puede no corresponderse con la realidad. De las 344 campañas publicitarias “aparentemente dudosas” –de nuevo, según EFE– que investigó la CE, hasta en un 59% de los casos, “el vendedor no proporcionó los datos suficientes para que los consumidores pudiesen juzgar con exactitud la información” y hasta en un 37% “se incluían declaraciones «vagas y generalistas» como el uso de adjetivos tales como ‘consciente’, ‘ecológico’ y ‘sostenible’ en busca de transmitir la impresión no fundamentada de que el producto ofrecido no tenía un impacto negativo en el medio ambiente”.</p><p><strong>La Comisión Europea ha adoptado la lucha contra el greenwashing</strong><em>greenwashing</em> y el empoderamiento de los consumidores como una de las prioridades de la <a href="https://ec.europa.eu/info/sites/info/files/nueva_agenda_del_consumidor_-_hoja_informativa.pdf" target="_blank">Nueva Agenda del Consumidor</a>. Se trata de un reto acuciante, especialmente si se tienen en cuenta datos como los que ofrece la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que sitúa en más de<a href="https://www.ocu.org/consumo-familia/consumo-colaborativo/informe/otro-consumo-futuro-mejor" target="_blank"> un 70% el porcentaje de consumidores españoles que tiene en cuenta criterios éticos y sostenibles a la hora de elegir productos</a>. La Agenda se hizo pública en noviembre del 2020 y, además de afrontar la transición ecológica y fortalecer los derechos de los consumidores, pretende también apuntalar la transición tecnológica, otro de los grandes retos de nuestro tiempo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Greenwashing', cuando la publicidad es “verde” y la política de empresa no]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Publicidad,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Glosas Emilianenses: tras las polémicas huellas del primer texto en castellano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/glosas-emilianenses-polemicas-huellas-primer-texto-castellano_1_1195941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1cd32bf8-5937-4081-bc66-8c7eec16ed5b_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Las Glosas Emilianenses: tras las polémicas huellas del primer texto en castellano"></p><p>“Las <strong>Glosas Emilianenses</strong> son, sin duda, uno de los más venerables textos de la literatura española”, reza la introducción de un trabajo –de título <a href="https://sede.educacion.gob.es/publiventa/PdfServlet?pdf=VP01202.pdf&area=E" target="_blank">Glosas Emilianenses</a><em>–</em>, que publicó el Ministerio de Educación y Ciencia en 1977. “Venerable por antiguo”, continúa, “ya que constituye el primer texto escrito de la lengua castellana de que nos ha quedado noticia”. Hacia finales del siglo X d. C. o principios del XI, alguien apuntó en los márgenes y entre las líneas de un texto unas anotaciones que un gran número de expertos, entre ellos el profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Eugenio Bustos, consideran una lengua romance distinta al latín que se lee en el resto del manuscrito, lo que convertiría a esas anotaciones en uno de los primeros vestigios escritos del actual castellano.</p><p>Sin embargo, no toda la comunidad de estudiosos de la lengua otorga a las Glosas Emilianenses, que se compusieron en el <strong>Monasterio de San Millán de la Cogolla</strong> (La Rioja),<em> </em>la misma importancia. “Algunos”, explica Bustos, “sí que consideramos que se trata, efectivamente, de una lengua romance distinta al latín que se puede leer en el resto del códice. Otros, en cambio, creen que simplemente son anotaciones en la misma lengua que el resto del libro”. Por eso, para esa otra corriente de expertos, las Glosas carecerían de una importancia real, toda vez que en ellas no se produce ese salto idiomático que sí perciben los primeros.</p><p>Pero, ¿qué son, exactamente esas Glosas Emilianenses? Es el nombre que se le ha puesto a una serie de apuntes –más de mil–, que alguien, probablemente un monje, anotó en un texto religioso o litúrgico fechado en el siglo IX d. C. Por su parte, las anotaciones datan, o bien del siglo X d.C., o bien del XI. También en eso existen dudas. De esas mil glosas, unas cien están escritas en lo que muchos consideran un <strong>dialecto primigenio del castellano</strong>. “Hay varios tipos de glosas incluídas en el códice”, especifica el profesor: “Por ejemplo, encontramos anotaciones gramaticales”. No obstante, las más interesantes de todas son las traducciones o aclaraciones del texto latino y, especialmente, una muy concreta que es una amplificación de ese texto. “Para mí”, señala Bustos, “es muy osado decir que es un primer texto en castellano, pero de lo que no tengo ninguna duda es de que es una lengua romance distinta a la del texto en latín, con lo que las <em>Glosas Emilianenses</em> son de una importancia capital para la historia de nuestra lengua”.</p><p>Otra de las polémicas que rodean a esos pequeños textos tiene que ver con su función, con la finalidad con que estaban escritos. Existen, hoy por hoy, tres líneas de pensamiento en este sentido. “Por un lado”, apunta el profesor, “podrían ser <strong>aclaraciones</strong> para una persona, por ejemplo, un estudiante, que no dominaba el latín y necesitaba tener notas para entender o expresar lo que dice el texto”. Esta es una versión que sustenta el hecho de que algunas de las glosas son de <strong>análisis gramatical</strong>. “Otra de las posibilidades”, continúa, “es que se trate de apuntes para hacer más accesible la catequesis a un público rural inculto y falto de las herramientas necesarias para entender el texto sin esas pequeñas chuletas”. Por último, algunos dicen que las anotaciones sirven, simplemente, para facilitar la lectura de los sermones a una persona extranjera y que, por lo tanto, no se trataría de una aproximación a la lengua romance que por aquel entonces se hablara en la calle.</p><p><strong>Dos glosas en vasco</strong></p><p>Si hasta cien de las glosas se consideran “muestras primerizas de la lengua castellana” –así lo dice la <a href="https://www.rah.es/glosas-emilianenses/" target="_blank">Real Academia de la Historia</a>–, dos serían muestras primerizas del euskera. Sí, también el vasco deja su rastro en las Glosas Emilianenses. “Ya por aquel entonces, se podía dar un<strong> claro bilingüismo </strong>que hace verosímil que la misma persona escribiera algunas notas en euskera y otras en esa lengua romance próxima al actual castellano”. En cuanto a otra de las polémicas que rodea al manuscrito, que tiene que ver con su anterioridad o no a los Cartularios de Valpuesta, un texto en latín encontrado en Burgos en el que pueden leerse algunas palabras en un <strong>castellano primitivo</strong>, el profesor Bustos apunta que “es muy difícil saber cuáles son anteriores cuando las dataciones que se manejan son tan amplias”. De todas formas, la gran diferencia entre ambos hallazgos es que, mientras que en los Cartularios pueden leerse palabras sueltas en ese castellano primitivo, en las Glosas Emilianenses se llegan a leer algunas frases con estructura gramatical romance.</p><p>El escritor Dámaso Alonso se refirió a las Glosas Emilianenses como “el primer vagido de la lengua española”. Hoy, tal y como apunta la profesora Elisa Ruíz en el texto sobre las glosas de la Real Academia de la Historia, “quedan todavía muchos interrogantes por dilucidar”. Quizás las investigaciones futuras puedan disiparlos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las Glosas Emilianenses: tras las polémicas huellas del primer texto en castellano]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La navaja de Ockham, o cómo un monje de la Edad Media cortó las barbas al mismísimo Platón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/navaja-ockham-monje-edad-media-corto-barbas-mismisimo-platon_1_1194939.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b87d6e82-da74-43ce-b451-8041fd395397_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La navaja de Ockham, o cómo un monje de la Edad Media cortó las barbas al mismísimo Platón"></p><p>Tiene una conexión con Sherlock Holmes y la usan los economistas en sus análisis. También se utiliza en Biología, en Física o en Lingüística. La <strong>navaja de Ockham</strong> o principio de economía, entendida como ahorro de procesos o energía, es un principio vigente —aunque con limitaciones— desde que un monje franciscano inglés, que también hacía las voces de filósofo, reflexionó que “en igualdad de condiciones, la solución más sencilla suele ser, también, la más probable”. En conversación con este medio, el profesor de filosofía Carlos Javier González Serrano lo explica así: “Lo que dice la navaja de Ockham es que hay que desprenderse de todo lo superfluo y <strong>quedarse con lo más sencillo</strong> a la hora de resolver un problema”. Esa solución más sencilla será la que ofrecerá, según el monje, más garantías para resolver una encrucijada. A Ockham se le atribuye esta frase: “Los entes no deben multiplicarse sin necesidad”. Pero, ¿cómo se contrapone esto al pensamiento platónico? ¿Cuáles son sus aplicaciones concretas y, sobre todo, qué dicen de ello los filósofos críticos?</p><p>Empecemos por el principio. ¿Qué tiene que ver el personaje de Sherlock Holmes con la navaja de Ockham? Si hay algo, además de aquello de “Elemental, querido Watson”, que recordamos del detective más famoso de la literatura es su infalible máxima para resolver los casos más enrevesados: “Si eliminas lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, ha de ser la verdad”. El aforismo guarda una estrecha relación con eso de eliminar toda la paja en la resolución de problemas que promueve la navaja de Ockham, también conocida como el <strong>principio de la Parsimonia</strong>. De alguna forma, Holmes aplica en sus investigaciones un principio de economía que le evita todas las soluciones peregrinas a los problemas que tiene que resolver y lo conduce, directamente, a las soluciones plausibles. Esa es, de hecho, una de las aplicaciones de la navaja de Ockham en el método científico. Si bien no se puede entender como un principio irrefutable, es útil en el inicio de las investigaciones, ya que permite apostar por las<strong> soluciones a priori prometedoras</strong>, esquivando los caminos equívocos.</p><p>Pero hay que tener en cuenta que el escolástico Guillermo de Ockham, quien se considera el máximo exponente del <strong>nominalismo</strong> (doctrina filosófica que defiende que solo existen las cosas particulares con cualidades individuales, en contraposición a los conceptos generales o universales), no rechazaba las soluciones complejas en todos los casos. Lo que decía, apunta González Serrano, es que “ante dos soluciones en igualdad de condiciones, hay que escoger la simple”. En otras palabras, si la solución compleja presenta más garantías o pruebas que la simple, en ese caso sería recomendable, a pesar de la navaja de Ockham, escoger la compleja. En el ámbito económico, se utiliza, sobre todo, en microeconomía para analizar el comportamiento del consumidor. En estadística, por poner otro ejemplo, se observa otra aplicación común del principio de Parsimonia. A la hora de escoger las variables necesarias para realizar cálculos estadísticos, es imprescindible seleccionar las justas y necesarias, la combinación más simple de todas ellas —y no la más compleja y abundante—, con tal de no perder precisión. Una anécdota del astrónomo, matemático y físico francés <strong>Pierre Simon-Laplace </strong>puede ayudar a comprender algo más el asunto. Cuando le presentó a Napoleón el primer diseño mecanicista del universo, es decir, el primero que lo explica todo por la interacción de los átomos, Bonaparte le pregunta: “Habéis escrito un tratado sobre el Universo sin haber mencionado ni una vez a su Creador”. A lo que Laplace, en un perfecto uso de la navaja de Ockham, le responde: “No he necesitado esa hipótesis”.</p><p><strong>Las teorías anti-navaja y las barbas de Platón</strong></p><p>“El monje Guillermo de Ockham, a diferencia de Platón, pensaba que no es necesaria tanta elucubración metafísica, tanto ascenso al mundo de las ideas, y que había que fijarse más en lo material, centrándose en explicaciones que son eficaces en el mundo real”, explica González Serrano. “Por eso se dice que <strong>le cortó las barbas a Platón</strong>”, continúa, “porque, de algún modo, le cortó las alas… aunque a ambos filósofos los separan casi quince siglos”, ríe. El propio nombre del axioma, acuñado en el siglo XVI, hace referencia a la relación entre ambos pensadores. La simplicidad de la máxima de Ockham “afeitaba como una navaja” las barbas complejas de Platón, quien tenía en cuenta, en su pensamiento, multitud de factores —o entidades— físicos, del terreno de las ideas y, también, matemáticos. Así las cosas, tal y como contaron filósofos posteriores a ambos, la simpleza de Guillermo de Ockham llegó para ejercer de <strong>contrapunto a la complejidad platónica</strong>.</p><p>“La mayor parte de las críticas a la filosofía de Ockham”, apunta el profesor, “llegan, precisamente, por pecar de sencilla, por ser insuficiente”. Ese ‘sencillismo’ podría excluir, en muchas ocasiones, por ejemplo, aspectos éticos o morales por no hallarse entre las soluciones más sencillas a un problema. Existen muchos pensadores que se postularon en contra de esa simpleza, si bien es cierto que las<strong> teorías anti-navaja</strong> más conocidas son las de los filósofos Gottfried Leibniz y las de un contemporáneo del propio Ockham, Walter Chatton, que rebatió al monje opinando algo así como que siempre que fuera necesario añadir un detalle o una perspectiva más para lograr que una explicación fuese completa, habría que hacerlo. Tendía, por lo tanto, a la complejidad. Por su parte, Leibniz contrapone el <strong>principio de Plenitud </strong>a la navaja de Ockham. Según el alemán, en el universo “ocurrirá todo lo que sea posible que ocurra”, por lo que las posibilidades para encontrar una explicación a un enigma o un problema serían infinitas, muy al contrario de lo que propone la sencillez de la navaja de Ockham.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La navaja de Ockham, o cómo un monje de la Edad Media cortó las barbas al mismísimo Platón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Filosofía,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
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