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    <title><![CDATA[infoLibre - Diego Armando Maradona]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/diego-armando-maradona/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Diego Armando Maradona]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Diego antes de Maradona. Breve historia de un D10S consagrado a un balón de trapo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/antes-de/diego-maradona-breve-historia-d10s-consagrado-balon-trapo_7_1202287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b83c2c71-91f8-4981-9bca-f6de56593c34_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Diego antes de Maradona. Breve historia de un D10S consagrado a un balón de trapo"></p><p>En Nápoles se lo canonizó, pero las drogas y las acusaciones de maltrato ennegrecieron para siempre su legado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Feb 2021 18:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Deportes,Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Son nuestras compañeras, coño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aqui-me-cierro-otra-puerta/son-companeras-cono_1_1190697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/71eb3950-5085-47e0-9dc5-d918fb7940e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Son nuestras compañeras, coño"></p><p>No voy a hacer otra columna sobre las mil polémicas que surgieron en torno a la muerte de Diego Maradona el Día Internacional contra la Violencia de Género. Está todo dicho, lo mío también en este espacio, y espero que nos haya servido a todos para, al menos, <strong>pegarle una pensada</strong>. Pero sí que creo que hay algo que añadir. </p><p>Algunas veces me llegué a plantear la posibilidad de militar en un partido político. <strong>Se me pasó rápido</strong>. Aunque creo que sí que entiendo el valor del compañerismo y pienso, también, que uno de los grandes males de los partidos de izquierdas en España ha sido la absoluta falta de un mínimo de disciplina para tomar según qué decisiones personales que han dinamitado proyectos colectivos, uno tiene que tener claras sus limitaciones y saber hasta dónde puedo llegar. Yo sé que en un partido me pegaría tantas hostias y sería tan incapaz de asumir según qué dictados, que no dudaría dos días. <strong>Así que mejor dejar pasar la idea.</strong></p><p>Pero digo yo, y lo mismo<strong> esta es una idea muy loca</strong>, que militar en un partido es respetar a tus compañeros de filas. Y, tachán, a tus compañeras. Y no era difícil adivinar, incluso para el menos avispado en la asignatura de empatía, que una loa libérrima y una sarta de eufemismos sonrojante para hablar de las virtudes y los defectos de Maradona en, repito, el Día Interacional contra la Violencia de Género no le iba a sentar bien a las mujeres militantes (y muy mayoritariamente feministas) de los partidos políticos de la izquierda española. A vuestras compañeras, amigos políticos. Si por lo que sea necesitabais una señal divina para sospecharlo, el hecho de que la ministra de Igualdad se echara a llorar por la mañana en una rueda de prensa puede dar una pista de que, vaya usted a saber por qué, ese día significa cosas para ellas. <strong>Vuestras compañeras.</strong></p><p>Hay que decir que hacer el homenaje a Maradona ese día no nos aportaba nada. No, la familia del Diego no se iba a sentir más reconfortada con el tuit de Pablo Iglesias. Sí, Argentina podía pasar el día sin la loa de Íñigo Errejón. De verdad, Boca Juniors no le iba a poner una cruz a Pedro Sánchez si se hubiera metido el teclado en los cojones. En serio, la Revolución Cubana no vería como una traición que Izquierda Unida hubiera pasado por alto el tema. Es decir: que lo hicimos para posturear, ganar cuatro <em>likes</em> en redes, hacernos los guays y decirle al mundo lo que se nos pasaba por la cabeza sin darle media vuelta a que a las mujeres, nuestras compañeras ideológicas e incluso de (vuestra, políticos) militancia,<strong> les podía molestar. </strong></p><p>Este pecado, en concreto, fue exclusivo de los señores de izquierdas. Porque no, no reivindicaban al mejor jugador de todos los tiempos, porque de ser así los halagos hubieran llegado de cargos de izquierda y derecha. Reivindicamos a un icono político y social y decidimos hacerlo sin ponerle medio pero. Y tengo para mí que la inmensa mayoría de las mujeres que se enfadaron ni siquiera nos pedían no hacerlo:<strong> nos sugerían dejarlo para el día siguiente</strong> o, de hacerlo, no obviar o llenar de eufemismos sus episodios de violencia contra las mujeres. No era mucho pedir. Como escribió <strong>Beatriz Gimeno</strong> en su blog, "ya sabemos que renunciar a ser el centro del universo es algo que la inmensa mayoría de los hombres no van a hacer con facilidad". Cuando lo leí reconozco que agaché hasta la cabeza y me dio vergüenza propia. <strong>Cuánta verdad.</strong></p><p>No quiero enmendarle la plana a nadie, que bastante tengo yo con lo mío, pero sí recomendarles a nuestros próceres progresistas patrios que la próxima vez que tengan el arrebato de ganarse cuatro<em> likes</em>, miren a sus compañeras. </p><p>Y si no les convence el que tengan razón (que en esto la tienen y mucha), quizá les convenza otra cosa. Según un estudio de Sociométrica para El Español, en las elecciones de mayo de 2019 el 54,8% de los votantes del PSOE fueron mujeres. Creo que, entre otros factores, por <strong>el buen trabajo de las mujeres de ese partido.</strong> Y solo el 35,9% de quienes votaron a UP fueron mujeres. Me temo que, en parte, por el mal trabajo de los hombres de ese partido en este terreno. Teniendo en cuenta que el 60% del electorado es de género femenino y que votan bastante más a la izquierda, y si añadimos a la coctelera que el primer partido entre los varones de menos de 30 años en las últimas elecciones fue Vox, <strong>igual hay que tomar nota</strong>. Igual, aunque ya sea porque sin ellas nos vamos a la más absoluta mierda, los señores de izquierdas tenemos que respetar a las señoras de izquierdas. Si que tengan razón no vale, que sirva que<strong> nos va la vida en ello</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Quique Peinado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Son nuestras compañeras, coño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Violencia machista,Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El mito... que no cesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/mito-no-cesa_1_1190687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><em>“En cualquier caso, ha quedado claro una vez más que no hay biografía más intocable que la de los futbolistas: el suculento botín que se embolsan está justificado; cuando defraudan, están perdonados; si abusan, ahí están los hinchas para sacar pecho por ellos. No hay reproche si la jugada es buena. Y como son humanos y proclives a pecar, se les trata como a reyes y todo se les perdona por el placer que procuran. Cuando mueren son beatificados y al que levanta la mano para discrepar siquiera en un aspecto se le censura convenientemente. Nada tiene esto que ver con el mero hecho de jugar, algo tan necesario como el comer: ni con el espectáculo de la competición. Pero esta cobertura abusiva amedrenta de nuevo a los niños que fueron torpes y despierta en las niñas de entonces un enorme cansancio, nos retrotrae a aquella época de escuchar sin rechistar. Ha sido revivirla y pensar, qué aburrimiento”.</em><strong> Elvira Lindo.</strong></p><p>Mi padre solía resumir la euforia de cualquier victoria futbolera concelebrada por la multitud exultante con aquella frase concluyente, entre la ironía y el eclecticismo, asegurando que: “¡La vida ganada!”.</p><p>Mi madre, por su parte, solía recordar que cuando el Athlétic de Bilbao comenzó su declive campeonísimo en el fútbol español, allá por la década de los 60 del siglo pasado, una sensación de alivio recorrió muchos hogares bilbaínos ante la perspectiva de un menor gasto doméstico sin la necesidad de “seguir al equipo”… campeón, con los gastos a cargo del hincha, naturalmente, en una desmesura insostenible.</p><p>José Luis era un compañero mío, de colegio, y recuerdo que años después de haber terminado el bachillerato un día, rememorando tiempos escolares, me dijo: <strong>“No sabes lo mal que lo pasé, tantos años, obligado a jugar al fútbol, cuando yo lo aborrecía y no encontraba la manera de librarme de tal tortura”. </strong>Yo había disfrutado corriendo tras el balón y jamás hubiera caído en la cuenta que hubiera habido compañeros que, sencillamente, lo detestaran.</p><p>El mito es un relato sobre un personaje creado, sobre y por encima de toda condición humana ordinaria, tan válida para ser uno en el montón, incompatible con la posibilidad de convertirse en un mito.</p><p>Y así el mito puede explicar una genialidad, sin que seamos capaces de explicar la consistencia del personaje convertido en mito.</p><p>Porque <strong>ni siquiera el mito es consciente de su condición</strong>, capaz de arrastrar multitudes tras su estela enaltecida, aunque el rastro humano que deje sea miserable y poco digno.</p><p>De modo y manera que el mito fácilmente tenderá a erigirse sobre lo irracional, tal vez ante la vana intención de explicarnos el mundo, la existencia, aunque solo sea arrojándose al vacío.</p><p>Ajeno a sus propias miserias humanas o cuasidivinas el mito, tan real como inducido, solo podrá interpretarse desde el misterio de su trascendencia inexplicable.</p><p><strong>Maradona se contemplaba en los dos espejos que intentaban retratarle</strong>. Uno en el que nos admirábamos de sus cualidades futbolísticas, el otro en el que nos avergonzaríamos a poco que insistiéramos en contemplarnos, en continuar admirándolo.</p><p>El mito hiperbólico pues, desde la inducción interesada conduciendo hacia la espontaneidad creciente como una bola de nieve, gracias al relato, igualmente hiperbólico. Incluyendo todo lo bueno, arrastrando todo lo malo, en el mismo <em>pack</em>, hasta lograr que todo se digiera, preferentemente lo nauseabundo, lo intolerante, en un proceso de degradación que también nos implica.</p><p>Lady Di, una mujer verdaderamente insustancial, llegó a convertirse en “Princesa del pueblo”, desde la propia inanidad de sus angustias vitales, personales, y se la adoró hasta lo incomprensible, compartiendo sus desgracias de mesa camilla, tras haber llevado una existencia tan torpe como atormentada, tras banal como fracasada, sin que apenas tolerase más allá de un guiño de impotencia lo hediondo de aquel mundo que tanto había deseado.</p><p>También deberíamos recordar que en nuestro país, también de modo harto inexplicable, se llegó a nombrar y admirar, al menos en el mundo y mundillo del papel cuché y la casquería de las “vísceras despiezadas en directo” a una flamante “Princesa del pueblo” local, nacional, de pandereta, cerrado y sacristía, tan racial como arribista del mundo que tanto daño la iba haciendo.</p><p>Y ahora mismo <strong>andamos metidos “desmitificándonos” como si estuviésemos “autopurgándonos” del mito menor de nuestro “rey emérito”</strong>, que también es “nuestro”, un poco <em>made in spain</em>, un poco de tanta chabacana idiosincrasia ¿propia?, huido al extranjero, como si estuviese de viaje voluntario, un mito de andar, por lo tanto, por la casa patria, saltando de cama en cama, de golfería en golfería, tan campechano, tan cercano, tan llevadero, tan soberbio con sus prebendas como servil con sus sostenedores, el rey Juan Carlos I, en proceso de desmitificación, ¿él mismo y su familia, y su dinastía, y su Casa real…? ¡Quién sabe! Con su soberbia y la de su familia por los suelos… de momento.</p><p>Porque <strong>los mitos surgen y crecen y se hacen imparables</strong> o, antes bien al contrario, se desvanecen en el descrédito y la cruda realidad historiada, simultaneando su altanería devastadora mientras suplican el fervor de la plebe entregada a esos… crueles mitos, espantajos de nuestras propias miserias.</p><p>Antonio García Gómez es socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio García Gómez]]></author>
      <media:title><![CDATA[El mito... que no cesa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Paula, la futbolista gallega que dijo basta a la 'maradonamanía' y le dio la espalda en un homenaje al 'dios' argentino por "maltratador"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/paula-futbolista-gallega-dijo-basta-maradonamania-le-dio-espalda-homenaje-dios-argentino-maltratador_1_1190680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d2964504-3a5b-4c07-ad4f-df35c1a17eba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paula, la futbolista gallega que dijo basta a la 'maradonamanía' y le dio la espalda en un homenaje al 'dios' argentino por "maltratador""></p><p>Paula Dapena, jugadora del Viajes Interrías FF, se ha negado este este sábado a guardar un minuto de silencio por la muerte de Diego Armando Maradona, ya que en sus palabras, se ha opuesto a rendir tributo a <strong>“un maltratador”</strong>, según informa <a href="https://www.lavozdegalicia.es/noticia/deportes/2020/11/29/jugadora-gallega-nego-rendir-tributo-maradona/00031606673734254434139.htm" target="_blank"><em>La Voz de Galicia</em></a><em>.</em></p><p>“Por las víctimas no se guardó un minuto silencio y no estoy dispuesta a guardar un minuto silencio <strong>por un maltratador y no por las víctimas”</strong>, ha asegurado la futbolista, que se sentó en césped dando la espalda a sus compañeras durante el acto previo a su encuentro contra el Deportivo Abanca. Mientras que ha reconocido sus “cualidades y habilidades futbolísticas espectaculares”, ha defendido que para ser jugador “hay que ser primero persona y tener unos valores más allá de las habilidades”.</p><p>La actitud de la jugadora ha causado diversas reacciones en las redes sociales, desde el apoyo a la crítica ante su gesto, por el que ha recibido <strong>hasta amenazas de muerte</strong>, según recoge <a href="https://www.marca.com/radio/2020/11/30/5fc4b75b46163fba528b45b1.html" target="_blank">Radio Marca.</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Nov 2020 14:04:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Paula, la futbolista gallega que dijo basta a la 'maradonamanía' y le dio la espalda en un homenaje al 'dios' argentino por "maltratador"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fiscalía investiga al médico de Maradona por posible "homicidio doloso" debido a una negligencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/fiscalia-investiga-medico-maradona-posible-homicidio-doloso-debido-negligencia_1_1190648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0056a2d8-4544-429b-9ec7-1f5244e475d3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fiscalía investiga al médico de Maradona por posible "homicidio doloso" debido a una negligencia"></p><p>El doctor Leopoldo Luque está siendo investigado del delito de "homicidio doloso" por <strong>posible negligencia médica en el marco de la investigación sobre las circunstancias de la muerte</strong>, el pasado miércoles, del exfutbolista <a href="https://www.infolibre.es/tags/personajes/diego_armando_maradona.html" target="_blank">Diego Armando Maradona</a>, según han informado fuentes judiciales a la agencia de noticias argentina Télam y recoge Europa Press.</p><p>El médico, de 39 años, <strong>trató a Maradona durante los preparativos para la operación quirúrgica</strong> a la que el exfutbolista se sometió a principios de mes por un hematoma subdural en la cabeza.</p><p>De acuerdo con las fuentes de Télam, Luque fue informado de sus derechos este domingo durante una <strong>doble operación en su domicilio de la localidad bonaerense</strong> de Adrogué, y en su consultorio clínico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.</p><p>Las mismas fuentes han matizado que el médico "está siendo objeto de una investigación por la posible comisión del mencionado delito" y que la<strong> notificación "no implica una medida restrictiva de la libertad"</strong>.</p><p>Ambas operaciones comenzaron después de las declaraciones de las tres hijas del futbolista, Dalma, Gianinna y Jana, quienes <strong>pidieron una revisión de las medicaciones que Luque y su equipo le recetaron en los últimos meses de tratamiento</strong> en las clínicas Ipensa, de La Plata, y en la Clínica Olivos, lugar este último donde Maradona fue intervenido.</p><p>Tras las declaraciones, el equipo de fiscales encabezado por el fiscal general de San Isidro, John Broyad, más sus adjuntos Patricio Ferrari y Cosme Iribarren; y por la fiscal de Benavídez, Laura Capra,<strong> decidieron dar luz verde a las operaciones</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Nov 2020 14:13:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Fiscalía investiga al médico de Maradona por posible "homicidio doloso" debido a una negligencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Médicos,Negligencias médicas,Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muerte de un dios macho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-tramoya/muerte-dios-macho_1_1190563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a1df7edf-7852-4dc1-a80f-ec4ba96d3c44_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte de un dios macho"></p><p>Lapidaria e irónica como suele ser en sus afirmaciones, Maruja Torres ha descrito la profusión de obituarios de Maradona: “<strong>Lluvia de cursis deportivos</strong>”. Es muy impresionante el esfuerzo literario que se está poniendo al elogiar al malogrado futbolista. Con titulares como “Dios ha muerto” o “Maradona ya es eterno”, las páginas se llenan de frases subordinadas, de poesía, de sustantivos abstractos y adjetivos rimbombantes, tratando de hacer de la muerte del ídolo<strong> un acontecimiento religioso.</strong></p><p>Tomando prestada la letra de <strong>Los Chikos del Maíz</strong>, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, nuestro vicepresidente primero ha hecho su propia oración en homenaje al ídolo: “Diego nuestro, santificada sea tu zurda / Dios no está en el cielo, se recupera en Cuba / Diego nuestro, barrilete cósmico divino / Dios lleva el 10 a la espalda y es argentino.”</p><p>Como es difícil deificar por completo a Diego Armando Maradona, porque era <strong>cocainómano, alcohólico, tramposo y muy probablemente abusador</strong>, entonces los seguidores de su Iglesia –en Argentina y en Italia abundan los altares caseros con su fotografía– , siguiendo la distinción que hizo su entrenador personal, distinguen al Diego joven, virtuoso, pobre de nacimiento y esforzado, del Maradona adulto, gamberro, fiestero, corrupto y toxicómano. "Con Diego iría al fin del mundo, pero con Maradona ni a la esquina", dicen que dijo. Se supone que el primero vive eternamente allá en el cielo –donde Pelé espera jugar con él– y solo el segundo ha muerto.</p><p>Es normal que a propósito de la muerte de un mito los exégetas afilen sus plumas y escriban con tono poético y grandilocuente, incluso sacralizando objetos físicos, como cuando se recuerda aquella frase que a los ateos nos resulta incomprensible: “<strong>La pelota no se mancha</strong>”. No entiendo qué nos quería decir Diego Maradona en esa reflexión que resultó aparentemente tan trascendental.</p><p>Es fascinante el fervor con que los grandes fenómenos deportivos son capaces de generar mitos laicos, y en Europa y América Latina nada como el fútbol para lograrlo. En el fútbol como fenómeno de masas se pone de manifiesto esa hipótesis tan freudiana y tan constatable según la cual en la muchedumbre el individuo pierde racionalidad y se vuelve pasional e incontrolable. La identidad, uno de los fundamentos morales más percutientes de nuestra personalidad, se abarata con el fútbol. ¿Cómo, si no fuera por el fútbol, puede entenderse la mitificación de Maradona?<strong> No hay mito posible de tal tamaño en la hípica, en el tenis o en la esgrima</strong>.</p><p>Pero de esta lacrimógena despedida del controvertido futbolista, hay un fenómeno que me parece especialmente relevante:<strong> cómo se le perdonan los pecados.</strong> Como dijo Galeano hablando de él, Maradona era un dios entre los humanos y el más humano de los dioses. Hay algo interesante en su deificación, que consiste precisamente en justificar en él su comportamiento más abyecto, que es como decirnos a nosotros mismos que, bueno, a fin de cuentas, esos eran solo pecados veniales. Que se puede morir dignamente, e incluso tener capilla ardiente en el palacio presidencial, a pesar de haber sido un bala perdida. Resulta sin duda reconfortante.</p><p>No tanto para ellas. Es también curioso observar que las necrológicas elogiosas, el fervor sobre el personaje y la poesía sobre el supuesto Diego eterno y el Maradona carnalmente muerto, han sido escritas por<strong> una aplastante mayoría de hombres</strong>. Las mujeres que se han atrevido a asomar la cabeza a las exequias, protagonizadas por los hombres, han señalado tímidamente, como parece decirnos Maruja Torres, que quizá el fallecido no mereciera tantos honores.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Arroyo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La muerte de un dios macho]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la muerte de dios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/muerte-dios_1_1190547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Llevo dos días, como todo mortal, soportando con estoica paciencia —otra cosa más, ¡como si no tuviéramos los mortales bastante con el covid!—, las mil y una <strong>repeticiones del gol de Maradona a los ingleses</strong> o el que metió con la mano y que fue calificado como "la mano de Dios" o los que marcó con el Barça y, con tristeza, pude recordar la <strong>entrada criminal de Goicoechea,</strong> que tuvo al entonces proyecto de Dios en el dique seco por una larga temporada...</p><p>Veo las rabiosas e hiperbólicas colas que hacen <strong>sus tifosi argentinos y napolitanos</strong><em>tifosi</em> ante su féretro, con amenazas de graves altercados de orden público, y hasta veo a gente avanzar de rodillas acercarse a la capilla ardiente.</p><p>Incluso el miércoles, ¿qué medio aficionado al fútbol no se conmovió en ese minuto de silencio en San Siro? Un silencio más silencioso que nunca, que podría valer perfectamente por el minuto más denso de la historia y que muy bien podría simbolizar el silencio de todos los que aún vivimos por todos los muertos que ha dejado la pandemia en todo el mundo.</p><p><strong>Sí, ha muerto Dios, pero un Dios terreno y humanizado</strong>, que alcanzó la gloria y la tocó, según sus propias palabras, viniendo de los estratos más bajos de la sociedad y mandó sobre todas las cosas y aun así no se lo creyó nunca porque llevaba tras de sí, debajo de la camiseta, <strong>el único partido que no pudo ganar</strong>: <strong>a la droga</strong> —dijo más de una vez— no se le gana nunca.</p><p>Bien sabe Dios (pero el otro) la cantidad de parásitos que hubo de soportar en vida y que vinieron a él como moscas a un panal de rica miel, y que fueron quienes seguro que le adularon y envanecieron hasta el punto de drogarle de por vida, como si la droga de la pelota no le bastara ya para dominar al mundo.</p><p><strong>Maradona tenía la madera de los genios </strong>porque en esa polarización de su persona carecía de poder administrativo y funcionarial, del sentido común necesario para autogestionarse; y es que Dios es más simple y vulgar de lo que creemos. Somos nosotros quienes le atribuimos dones sobrenaturales pues no nos es suficiente con tenerlo en el Olimpo mitológico, sino que <strong>tenemos que crearnos una religión sectaria </strong>con adeptos irracionales tal y como le ha sucedido a Maradona: existe (y ha sido la noticia relacionada con él que más me ha sorprendido) una secta religiosa que cuenta con unos 70.000 miembros y que entre sus histriónicos dogmas de comportamiento figura el que todos sus hijos deben llamarse Diego y si son niñas ponerle bien Mara o bien Dona...</p><p>Detalle del que ni siquiera el otro Dios puede alardear ya que carece de apellido y el diptongo es inseparable. Lo único que me falta para rizar el rizo de la historia es que el Papa Francisco, argentino, populista y peronista como él, proponga en cualquier momento de debilidad y nostalgia patrióticas su <strong>canonización y entronización a los altares</strong>.Porque milagros ¡vaya si ha hecho y hará <em>San</em> Diego Maradona!</p><p>Francisco Javier Herrera Navarro es socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco Javier Herrera Navarro]]></author>
      <media:title><![CDATA[En la muerte de dios]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El abogado de Maradona denuncia que la ambulancia que lo atendió "tardó más de media hora en llegar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/abogado-maradona-denuncia-ambulancia-atendio-tardo-media-hora-llegar_1_1190560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/27b4ba25-a38b-4d69-9d75-c82b07d3be14_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El abogado de Maradona denuncia que la ambulancia que lo atendió "tardó más de media hora en llegar""></p><p><strong>El abogado</strong> de Diego Armando Maradona, Matías Morla, ha denunciado la "<strong>criminal idiotez</strong>" cometida a su juicio por la ambulancia que atendió al exfutbolista, ya que "tardó más de media hora en llegar", y ha pedido que las autoridades investiguen "hasta el final de las consecuencias" lo ocurrido este miércoles.</p><p>"Es inexplicable que <strong>durante 12 horas </strong>mi amigo no haya tenido atención ni control por parte del personal de la salud abocado a estos fines. La ambulancia tardó más de media hora en llegar lo que fue una criminal idiotez. Este hecho no debe ser pasado por alto y voy a pedir que se investigue hasta el final de las consecuencias. Como me decía Diego: vos sos mi soldado, actúa sin piedad", indicó Morla en un comunicado.</p><p>El abogado lanzó esta denuncia en un día de "<strong>profundo dolor, tristeza y reflexión</strong>". "Siento en mi corazón la partida de mi amigo a quién honré con mi lealtad y acompañamiento hasta el último de sus días (...). Para definir a Diego en este momento de profunda desolación y dolor puedo decir: fue un buen hijo, fue el mejor jugador de fútbol de la historia y fue una persona honesta. Que descanses en paz, hermano", despidió el letrado a Maradona.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Nov 2020 16:41:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El abogado de Maradona denuncia que la ambulancia que lo atendió "tardó más de media hora en llegar"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Argentina,Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida exagerada de Diego Armando Maradona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/vida-exagerada-diego-armando-maradona_1_1190536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/296c8b61-9637-4b93-ad01-ee36f8f74d5d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida exagerada de Diego Armando Maradona"></p><p><strong>La pelota se ha quedado sin palabras</strong>. Esa pelota que él manejó como nadie, que siempre llevó cosida a su bota izquierda, que desplazaba a su antojo, que le obedecía ciegamente y que siempre acababa volviendo a esa izquierda exquisita y milagrosa para viajar de allí a la eternidad del próximo gol. Esa misma pelota con la que hizo feliz a tanta y tanta gente a ambos lados del Atlántico y con la que demostró que en esto del fútbol los pobres le pueden ganar a los ricos y que se pueden ganar guerras después de perderlas. Esa pelota, desde hoy irremisiblemente huérfana, que le hizo D10S en las canchas –“Dios ha muerto”, ha titulado <em>L’Equipe</em>– pero humano, demasiado humano, fuera de ellas. “Si me muero quiero volver a nacer y quiero ser futbolista. Y quiero volver a ser Diego Armando Maradona”.</p><p>Todos los errores cometidos, y fueron demasiados, no deben hacernos olvidar que estamos, posiblemente, ante <strong>el mejor jugador de la Historia.</strong> Ante un hombre que hizo del fútbol un arte, que convirtió la geometría en una ciencia asequible con final feliz, que hizo de su rabia eterna una herramienta de clase, del gol un grito de libertad y de una simple victoria algo más que una simple victoria.</p><p>También ante un hombre que nunca pretendió ser políticamente correcto, que siempre decía lo que pensaba, que opinaba de todo y de todos, que arremetía contra cualquier poder establecido, costase lo que le costase, y que no se callaba jamás. Fue un bocazas y no le importó. Tuvo todos los argumentos para ser el mejor tanto fuera como dentro de la cancha, para convertirse en<strong> amo y señor del rectángulo de juego</strong> y también del mundo que lo circundaba. Pero para conseguir esto último hubiera tenido que dejar de ser él, aparcar a Diego Armando Maradona, sellarse la boca y convertirse en un hombre cómodo para el poder futbolístico que a buen seguro lo hubiera alzado a los altares oficiales y lo hubiera llevado como un dominguillo por los cinco continentes.</p><p>Acusó de ladrones y corruptos, quizá con razón, a la FIFA, la UEFA y la AFA. Pero le dio igual porque él <strong>no iba a pastelear </strong>como Pelé cuando se alejara del futbol activo. Lo dejó claro cuando en una entrevista, y tras alabar la calidad futbolística del brasileño, dijo aquello de que “si Pele es Beethoven yo soy el Ronnie Wood, Keith Richards, Mick Jagger y Bono del futbol, todos juntos”. Y así fue, un hombre de pasiones incontenibles. Él siempre fue como Charles Chaplin en Tiempos Modernos, el hombre que cogía la bandera y encabezaba la marcha sin saber ni importarle lo que viniera continuación.</p><p>Llevó esa bandera el 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca de Ciudad de México, cuando marcó, quizá, los dos goles más extraordinarios, cada uno a su manera, de la historia de los campeonatos mundiales de fútbol. Fue contra Inglaterra y apenas cuatro años después de la tragedia que supuso para Argentina una Guerra de las Malvinas que había provocado la propia dictadura militar y que<strong> llenó de muerte y pesadumbre</strong> al país sudamericano. Ambas selecciones se jugaban el pase a los cuartos de final. Había ganas de revancha en la albiceleste y aunque visto por televisión aquello era un partido de fútbol normal, sin más patadas de las habituales, para Maradona y los suyos fue una cuestión de orgullo nacional.</p><p>El primer gol lo hizo con la mano simulando un remate de cabeza –como<em> la mano de Dios </em>ha pasado a la posteridad en una imagen ya icónica del universo balompédico– y el segundo en la mejor jugada individual de la Historia del Fútbol. Recibió la pelota en su campo, atravesó el círculo central, se fue uno a uno de todos los ingleses que le salieron al paso, se regateó a toda la selección inglesa, a toda Inglaterra, a todas las Islas Británicas, se metió en el área pequeña y ante 114.580 testigos presenciales del suceso, marcó un gol para la eternidad que devolvió una parte, sólo una parte, de la alegría perdida a un país marcado por la cercana tragedia de<strong> una guerra impuesta por sus militares.</strong></p><p>Maradona y su bandera completaron el milagro al proclamarse campeones del mundo siete días después ganando a Alemania en la final. Y mientras <em>el 10</em> alzaba la copa y su país volvía a echarse a la calle después de <strong>cuatro años de auto reclusión</strong>, el comentarista de la televisión argentina, enfervorizado, se vio obligado a verbalizar lo que ya muchos intuían: “¡¡¡Dios es argentino!!! ¡¡¡Dios es argentino!!!”.<em> </em>Desde entonces, Argentina idolatra Maradona y decir Maradona es decir Argentina, donde incluso existe la Iglesia Maradoniana en Rosario. Y hasta Andrés Calamaro le ha escribió una canción: “Es un ángel y se le ven las alas heridas / Es la Biblia junto al calefón / Tiene un guante blanco calzado en el pie / Del lado del corazón.”</p><p>Todo alrededor de Diego Armando Maradona, menos su fútbol, fue siempre exagerado. Mucho tiempo después de ascender a los cielos y caer a los infiernos, el desaparecido Eduardo Galeano, gran escritor y pelotero, afirmaba que la veneración universal que despertaba el jugador nacido en Lanús se debía a que “Maradona es una especie de Dios sucio, el más humano de los dioses. <strong>Un Dios sucio que se nos parece</strong>: mujeriego, parlanchín, tragón, borracho, irresponsable y mentiroso”.</p><p>Dos años antes de proclamarse campeón del mundo, en 1984, Diego Armando Maradona aterriza en Nápoles tras su experiencia fallida en el Barça, y la vida de la capital del Vesubio ya no volverá a ser la misma y la del jugador tampoco. Empezó a convertirse en ese Dios tan sucio como humano que años después nos dibujaría Galeano. De pronto, un equipo casi desconocido se codea y gana a los poderosos equipos del norte. <strong>Un club pobre gana a todos los ricos </strong>y la ciudad se rinde absolutamente a su ídolo, una rendición que continúa –sólo hay que visitar la ciudad para comprobarlo– 28 años después de que abandonara el club de San Paolo.</p><p>De pronto, también, la Camorra napolitana entra en su vida y en este caso es él quien se rinde a la buena vida que le ofrecen los mafiosos: a las fiestas hasta el amanecer, al alcohol a raudales, a la cocaína –hay quien dice que en Barcelona ya empezó con la droga–, a las mujeres y a los excesos de todo tipo. Este partido lo perdió por goleada, acortó su vida profesional en bastantes años, empezó a perder el control de sí mismo y su cuerpo no resistió lo que se le vino encima provocándole unas secuelas que al final le han pasado la última factura. En esos años empezó también a hundirse parte de esa mitología que se había construido en base a su indiscutible calidad futbolística. Dejó de ser un ejemplo y hasta provocó que se empezara a obviar su talento indiscutible . “La fama, que lo había salvado de la pobreza, <strong>lo hizo prisionero</strong>… La <em>exitosina</em> es una droga mucho más devastadora que la cocaína”, escribió Galeano.</p><p>Eran esos tiempos en los viajaba semanalmente del cielo a los infiernos, en los que “<strong>tocaba fútbol de jueves a domingo y coca de lunes a miércoles</strong>” como confesó el propio Maradona en un documental sobre su vida. Eran tiempos en los que se fue ahogando rodeado de parásitos que le chuparon las entrañas, en los que se le iba la vida de tanto usarla, en los que el fútbol dejó de ser todo lo que había sido hasta entonces y en los que la sombra del ridículo acabó alcanzándole para instalarse a su vera y caminar junto a él.</p><p>Después <strong>fue dando saltos de acá para allá</strong>, entrenó con más pena que gloria, y poco a poco volvió a resucitar todo lo que había sido dentro de una cancha. Y hasta los más escépticos tienen que reconocer que el fútbol no hubiera sido lo mismo sin él, que hay un antes y un después y que al final ha resultado mucho más poderosa su grandeza que su lado oscuro. Y a muchos les importa menos lo que hiciera con su vida que la felicidad que generó en la vida de los demás. “El fútbol –dejó dicho– es el deporte más lindo y más sano del mundo. Yo me equivoqué y pagué. Pero la pelota, la pelota no se mancha”.</p><p>Esa misma pelota que ahora, como ha dicho <strong>Jorge Valdano</strong>, no deja de llorar desconsoladamente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Nov 2020 12:39:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La vida exagerada de Diego Armando Maradona]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué Diego no se puede morir jamás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/diego-no-morir_1_1190528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e7f5f7ec-739e-41a3-a45c-dbee8fb4fab2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué Diego no se puede morir jamás"></p><p>Maradona no <a href="https://www.clarin.com/deportes/murio-diego-armando-maradona-sufrio-paro-respiratorio-grave_0_hCcpbyiC-.html" target="_blank">murió</a> ese triste miércoles. Vivo, ya era un mito, igual que si hubiese muerto. Al margen de la historia oficial del fútbol, estaba tan consumido por excesos a menudo patéticos que <strong>su existencia ya no es lo principal</strong>. Si el corazón de Diego late o ya no late, no tiene importancia, porque el alma de “su fútbol” respirará para siempre.</p><p>En resumen, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/The_King%27s_Two_Bodies" target="_blank">Kantorowicz</a>, versión futbolera. <strong>“Los dos cuerpos del D10S”</strong>, en el cuerpo mortal de Diego se encuentra el <strong>cuerpo inmortal del reino de su impredecible visión del juego del fútbol</strong>, sobre todo un asunto sensible, lejos de las estadísticas y las tácticas defensivas.</p><p>Como escribió el gran escritor Eduardo Galeano* (de quien Maradona dijo en el momento de su muerte en 2015 que le había “enseñado a leer el fútbol”): “En el fútbol frígido de este fin de siglo, que exige ganar y prohíbe gozar”, observación todavía más válida en 2020, Maradona demostró que <strong>“la fantasía también puede ser eficaz”</strong>.</p><p>Así que recurramos a la fantasía para rendir homenaje a Diego Armando Maradona. Y rechacemos el anuncio de su muerte, porque <strong>no significa nada en la escala de sentimientos</strong> de los “mendigos del buen fútbol” (Galeano, siempre, como hilo conductor).</p><p><strong>No, Diego no puede morir, porque el fútbol lo hizo inmortal</strong>. Y lo ha congelado para siempre como <strong>“pibe de oro”</strong>, el chico de oro que fue cuando empezó en el barrio pobre de Lanus y que nunca dejó de ser.</p><p>“Lo que Zidane hace con un balón, Maradona lo hacía con una naranja”. Las palabras de Michel Platini resumen el alma adicional de <strong>“El Pelusa”</strong>, otro de sus apodos que magnifican su indomable cabellera. <strong>Maradona es la pelota del patio de la escuela vista por la televisión</strong>. La insolencia de un crío sucio, <strong>David travieso capaz de regatear a todos los Goliats del fútbol moderno-pronto-negocio</strong>.</p><p>Sobre todo, recordamos la forma en que Diego le devolvió el orgullo a los <em>Bosteros</em> del Boca Júnior contra los <em>Millonarios</em> del River Plate en el campeonato argentino de 1981, donde el popular club de Buenos Aires, gracias a su prodigio, destronó a sus rivales de la ciudad porteña.</p><p>Desde esa época, sin embargo efímera, Maradona tiene su templo en Buenos Aires. La Bombonera, el mítico estadio del Boca Juniors, donde las apariciones del D10S saben mucho del frenesí que se puede apoderar de uno cuando tienes la oportunidad, buena y mala, de verte abrumado por la dulce locura del fútbol. Maradona jugó de la manera que siempre hemos soñado, pero además apoya como nunca nos hemos atrevido a apoyar.</p><p><strong>Diego no puede morir, porque siempre ha sido un superviviente</strong>.</p><p>Desde sus primeros años en Europa, sobrevivió al Atlético de Bilbao. Maradona jugaba por aquel entonces en el FC Barcelona y sufrió la violencia de los defensas españoles en general y de los vascos en particular. Marcado tipo Mozart al que se asesina, le <a href="https://www.youtube.com/watch?v=f9_f9UrizSk" target="_blank">lesiona de gravedad</a> el temible Andoni Goikoetxea, al que volverá a enfrentarse en la final de la Copa del Rey de 1984, poco después de volver a pisar un terreno de juego tras la convalescencia. <strong>Y no se rinde cuando comienza la batalla campal</strong>. Cuando sobrevives a eso, un ataque al corazón a la edad de 60 años parece casi irónico...</p><p>Pone rumbo a Nápoles, donde Maradona juega la revancha de los <em>Bosteros </em>del Mezzogiorno frente a los poderosos y laboriosos clubes del norte de Italia. <strong>Y sobrevive a la cocaína y a la mafia</strong>. O, al menos, su fútbol sobrevive. Consigue ganar dos títulos de campeonato y a convertir a la ciudad tercermundista de los años 80 en su paraíso. Como Eduardo Galeano resume, <strong>“Maradona cobró mucho  y mucho pagó: cobró con las piernas, pagó con el alma”</strong>. Ahora Nápoles se ha cubierto con el alma de Diego y melancólicamente vuelve a pensar en los pases inmortales y en las genialidades sobrenaturales del duende con la camiseta de Buitoni...</p><p>Cuando viste la camiseta argentina, la misma leyenda y la misma canción de gesta, <strong>el niño genial que lavó la afrenta de la Guerra de las Malvinas en un solo partido del Mundial de 1986</strong> en México. Engañando, con su famosa “mano de Dios”, luego humillando a la Inglaterra thatcheriana, con su no menos famoso “gol del siglo”.</p><p><strong>Un emblema nacional, incluso nacionalista</strong>, Maradona domina el tiempo y sus efectos. Incluso <strong>las peores adicciones, tanto las drogas como el alcohol, no logran aniquilar su inspiración</strong>. Sus dos acciones más memorables con la selección albiceleste, además de la obra maestra de Ciudad de México, las llevó a cabo mientras estaba lesionado (su pase decisivo a Claudio Caniggia, que eliminó a Brasil del Mundial de Italia de 1990) o justo antes de ser expulsado por consumo de drogas duras (su gol contra Grecia en el Mundial de América de 1994).</p><p>Eduardo Galeano, explica la <strong>decadencia crística del futbolista</strong> cuyo cuerpo es superado por su aura. “<strong>Maradona llevaba una carga llamada Maradona, que le hacía crujir la espalda</strong>. El cuerpo como metáfora: le dolían las piernas, no podía dormir sin un somnífero. No había demorado en darse cuenta de que era insoportable la responsabilidad de trabajar de dios en los estadios, pero desde el principio supo que era imposible dejar de hacerlo”.</p><p>En el panteón del fútbol, si Johan Cruyff es un icono liberal-libertario, <strong>Diego Maradona es un icono popular-populista</strong>. Con Diego, el fútbol no es romántico ni intelectual, pequeño burgués. El cineasta que se interesa por él es el excéntrico Emir Kusturica (autor de un documental bastante lamentable sobre un Diego ya en el crepúsculo de su gloria). Zidane entrena al Real Madrid y merece una película experimental sobre su último partido. Por su parte, <a href="https://www.netflix.com/fr/title/81034946" target="_blank">Maradona entrena a un equipo mexicano de segunda en nombre de Netflix</a>...</p><p>La Mano Negra le da gracias, a pesar de las letras minimalistas, con su “Santa-Maradona”, que es una prueba más del espíritu vivo de Diego.</p><p>Diego no puede morir, porque ya sabemos la fecha de su resurrección.</p><p>La <em>Pascua Maradoniana</em> existe, la celebran cada 22 de junio, en honor al partido contra Inglaterra, casi 100.000 seguidores, en más de sesenta países, de la <em>Iglesia Maradoniana</em>.</p><p>Otra señal de que Maradona no está realmente muerto, ya que no estaba necesariamente vivo, fue su primera visita al umbral del más allá en 2004. <strong>Salvado por los médicos cubanos</strong>, Maradona el peronista (era un ardiente partidario del presidente corrupto Carlos Menem) se convirtió en un militante, medio <em>showman</em> del castro-chavismo, mezclado con diatribas antiimperialistas más o menos inspiradas.</p><p>Porque hay que admitir que, a la vista de sus diversos y variados tatuajes, D<strong>iego tampoco puede morir porque el ridículo no mata</strong>. Y eso es también lo que hace a Maradona tan singular en la leyenda del fútbol. No todo le sale bien, puede caer en situaciones patéticas. Pero al final, la forma de acariciar la pelota y provocar escalofríos supera todas las derivas.</p><p>Diego no puede morir, porque <strong>es la nostalgia de la infancia</strong>, la victoria en el Mundial con camisetas para marcar goles, el concurso de toques con una bola de papel, los <em>palos</em> en el recreo, incluso cuando una noches de discoteca acaba mal...</p><p>Y Eduardo Galeano. Por última vez. “<strong>Maradona es incontrolable cuando habla</strong>, pero mucho más cuando juega; no hay quien pueda prever las diabluras de este inventor de sorpresas, que jamás se repite y que disfruta desconcertando a las computadoras”.</p><p>Diego no puede morir, porque <strong>no juega al fútbol, sino que está tocado por el fútbol</strong>.</p><p>[* Todas las palabras de Eduardo Galeano han sido tomadas de su libro de culto <em>El fútbol a sol y sombra </em>(editorial Siglo XXI).]</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_45152"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Nov 2020 11:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Stéphane Alliès (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por qué Diego no se puede morir jamás]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Argentina,Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caos en la Casa Rosada obliga a suspender el velatorio de Maradona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/caos-casa-rosada-obliga-suspender-velatorio-maradona_1_1190526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/70eeef83-7b89-4f1a-b71d-ab4ff021729b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caos en la Casa Rosada obliga a suspender el velatorio de Maradona"></p><p>El velatorio de <strong>Diego Armando Maradona</strong> se convirtió este jueves en un caos en los aledaños de la Casa Rosada, sede del Gobierno argentino donde se celebrada el homenaje, por el enfrentamiento entre Policía y aficionados, en una escalada de tensión que terminó suspendiendo el último adiós al mito fallecido el día anterior.</p><p>La despedida pública a Maradona transcurría sin incidentes pero, con previsión de que la jornada terminara a las 16 horas, <strong>comenzaron los nervios.</strong> Miles de personas aún hacía colas de varios kilómetros para entrar al velatorio, situado en uno de los salones de Balcarce 50, y se produjeron entonces los primeros altercados.</p><p>La Policía comenzó a establecer cortes que aún tendrían tiempo de entrar y comenzó la disputa entre los aficionados y los cuerpos de seguridad en los alrededores de la Plaza de Mayo y zonas aledañas. Según informa TyC, <strong>la Policía ha cargado con balas de goma</strong>, tanque de agua y gases lacrimógenos. Una parte de la inmensa multitud ha respondido con el lanzamiento de piedras y botellas, en especial en la intersección de Avenida de Mayo con 9 de julio.</p><p>Por momentos se decidió que darían tres horas más al velatorio, hasta las 19 horas, pero la creciente situación de caos en las calles y a las puertas de la sede del Gobierno obligó a las autoridades a cerrar la Casa Rosada, con gente intentando<strong> colarse por las ventanas y otras puertas</strong>, y suspender el velatorio hasta nuevo aviso. Mientras los enfrentamientos continúan, se traza ya el plan de traslado del féretro al cementerio Jardín de Bella Vista.</p><p><strong>Su epitafio: "Gracias a la pelota"</strong></p><p>Diego Armando Maradona,<em> el Pelusa</em>, nació en una barriada de Lanús (Argentina) en 1960 y falleció, apenas seis décadas después, siendo un dios del fútbol, un genio, para algunos el mejor jugador de la historia, para dar <em>Gracias a la pelota</em> desde su lugar de descanso y poner fin a una vida de excesos, fuera de los terrenos de juego, y de genialidades en el verde. Entrevistándose a sí mismo, en su programa <em>La noche del Diez,</em> aseguró que en su lápida diría: <em>Gracias a la pelota</em>. Gracias a ella, Maradona brilló. Con ella, disfrutó e hizo disfrutar. Sin ella, se fue <strong>marchitando por sus otras adicciones</strong>, mucho más letales que dar patadas a un balón, sobreviviendo a situaciones límite hasta hoy 25 de noviembre.</p><p><strong>Rivalidad con Pelé</strong></p><p>Se va un futbolista que no dejó indiferente a nadie. Protagonizó disputas personales, se encaró con varios rivales, y hasta creó una que pudo ser eterna con Pelé, astro brasileño con quien se discutía el ser el mejor de la historia. La rivalidad entre Maradona y Pelé sobrepasó la de Argentina y Brasil, aunque hubo paz últimamente y Pelé, como uno más, lloró la muerte de Diego: "<strong>Un día jugaremos juntos en el cielo, amigo</strong>", le dedicó <em>O Rei</em>, de 80 años.</p><p>En los terrenos de juego, donde la palabra de Maradona era su bota zurda, ahí sí que habló. Suya fue, no obstante,<em> la mano de Dios.</em> El que puede ser gol más importante de su carrera, el que permitió acabar levantando el Mundial de México '86 a Argentina, el segundo tras el de 1978 en casa y el último, lo convirtió "un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios". Esas fueron sus propias palabras. Una mano y un gol, en cuartos ante Inglaterra, clave para llegar a la final y batir a una Alemania que, en la cita de Italia en 1990, se tomaría la revancha en la reedición de aquella final.</p><p><strong>150 goles en 300 partidos</strong></p><p>Querido y admirado, envidiado y odiado al mismo tiempo por otros, marcó<strong> más de 150 goles </strong>en algo más de 300 partidos en ligas importantes como la Serie A italiana, siendo Nápoles su segunda casa, o en la Liga española, donde brilló y marcó una breve época en el FC Barcelona y jugó también en el Sevilla FC. Los Ratones Paranoicos, banda de rock de su país, le dedicaron una canción, que bien podría ser un himno, un mandamiento para sus religiosos, un llamamiento a poder <em>ver al Diego para siempre. </em>Ya no podrán verlo en directo, sí en infinidad de vídeos. En Argentina llorarán al héroe del Mundial '86, y en Nápoles se le verá para la eternidad en sus altares callejeros con sus dos <em>Scudettos.</em></p><p>En Barcelona, muchos le seguirán citando cuando quieran ver en él al original de una versión actualizada y mejorada, Leo Messi. Si Maradona fue genio hasta la sepultura, Messi va por el camino. Lleva el<em> 10</em>, como Diego, <strong>es zurdo</strong>, como el Pelusa, y es extraordinario, como Maradona. Ambos pasaron por Newell's. En todo eso se parecen, sí. Y, además, son queridos y admirados en todo el mundo, no sólo en su Argentina natal.</p><p>Pero es el <em>Pelusa</em> quien encarnó la historia más gloriosa del fútbol argentino, saltando de ser pobre como el que más a millonario exuberante e incontrolado como pocos, en una tierra <em>enferma</em> de fútbol que vive por sus iconos y donde no supo controlar su vida. Nadie le llevó a buen puerto y él, siendo su capitán, se hizo naufragar entre excentricidades y salidas de tono.</p><p><strong>Orgulloso de sus origen obrero</strong></p><p>Nacido el 30 de octubre de 1960 en un suburbio de Lanús, en Buenos Aires, como el quinto hijo de un obrero, Maradona creció en Villa Fiorito, un asentamiento muy humilde. Su carrera comenzó en Argentinos Juniors y luego brilló en Boca, Barcelona y Nápoles. También sumó pasos por Sevilla y Newell's Old Boys. Ahí puso su magia al servicio de la gente.<strong> Ahí dejó huella.</strong> Fue un delantero atípico, capaz de jugar también en la mediapunta. Bajo y escurridizo, aunque fuerte como para aguantar al rival, pese a todo. Magia pura con el balón pegado a los pies, como con cola. Goles de todo tipo, con trucos sacados de su chistera. Fue mago antes que Dios.</p><p>Como técnico, no pudo más que vivir del nombre y apellido. Su carrera en los banquillos no tuvo gloria. Mandiyú, Racing Club y hasta el día de su muerte Gimnasia de La Plata fueron sus clubes dirigidos en Argentina. En los Emiratos Árabes Unidos dirigió a Al-Wasl y Al-Fujairah, y en México tuvo su etapa más longeva, 38 partidos, a los mandos de Dorados de Sinaloa. Pero fue con Argentina donde tuvo el trono más prestigioso, acudió a Sudáfrica en 2010 a comerse el mundo pero ese Mundial, que hubiera sido su doblete y donde cayeron en cuartos –ante Alemania, curiosidades del destino–, se lo llevó España.</p><p><strong>Su lado oscuro</strong></p><p>Pero la luz de la fama, la que sí tuvo como jugador, atrae a las sombras, y con sus éxitos y halagos recibidos le llegaron también<strong> el dopaje y los vicios</strong>, y años de adicción a la cocaína clausuraron una carrera singular que lo colocó en el altar de los mejores jugadores de la historia, donde sin duda está y estará.</p><p>Las drogas lo tuvieron al borde de la muerte y, ahora que le ha llegado su hora, con cuadro de abstinencia incluido, ya puede escribir en su lápida: <em>Gracias a la pelota. </em>Aunque el mundo del fútbol dirá,<em> Gracias a vos, Diego.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Nov 2020 10:22:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El caos en la Casa Rosada obliga a suspender el velatorio de Maradona]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El diez era el número uno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/que-ven-mis-ojos/diez-numero_1_1190515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0b019a7f-3078-4737-ba8e-37a6202bc481_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El diez era el número uno"></p><p>Convirtió el número 10 en el número uno; hizo innecesario su nombre completo porque cuando decías Diego ya no había más que añadir; su historia mezcla de forma inverosímil la mitología y la telenovela... y así todo: <strong>Maradona es en sí mismo un antes y un después, alguien que pintó una raya en el campo</strong>, él a un lado y el resto al otro, y que si ahora es una leyenda, antes ya era un icono sin equivalente en el mundo del fútbol, alguien que estaba por encima de las comparaciones y las clasificaciones porque fue algo más difícil que ser el mejor: fue único. Y es absolutamente igual lo que hiciese fuera de los estadios, porque cuanto más se suicidaba, más inmortal se volvía. De hecho, ya lo era cuando aún estaba vivo, y eso ocurre con muy poca gente.</p><p>Su gol más famoso, casi tanto como él mismo, no fue un gol sino un sueño, el que tienen todos los niños y niñas del mundo que una noche, en la oscuridad de su cuarto y con el balón debajo de la cama, imaginan que un día, en un campeonato del mundo, mientras se enfrentan a la selección de Inglaterra, justo el país que acaba de hundirte los barcos y quemarte las banderas en las Islas Malvinas, van a regatear a medio equipo contrario, a detener el tiempo y cortarle la respiración a una nación entera y, con la pelota ya en la red, a protagonizar una venganza que hizo salir el sol, aunque fuera durante unos segundos, en una Argentina sepultada en las tinieblas de la dictadura. Aquella jugada interminable acabó bien y pervivirá en la memoria no sólo como una hazaña, sino también como una obra de arte. <strong>Maradona era un genio, pero además tenía el don de la oportunidad. Lo que le faltaba.</strong></p><p>En España no terminamos de disfrutarlo como a otros colosos, Alfredo Di Stefano o Cruyff, por ejemplo, a causa de la violencia con que lo maltrataron las defensas adversarias, sin que los árbitros de aquella época se diesen cuenta de que estaban viendo de brazos cruzados cómo un gamberro le pintaba bigotes a la Gioconda. Se fue en parte por eso, aparte de por <strong>esas otras cosas que siempre lo perseguían</strong>, o él las atraía lo mismo que un imán a un clavo ardiendo, e hizo ganar al Nápoles una Liga que antes de su advenimiento nunca había conseguido ningún equipo del sur de Italia. Se dice que en un frasco de vidrio que custodian en un altar de la ciudad los fieles para los que dios se escribe con <em>dé</em> de Diego, se guardan las lágrimas que el héroe vertió al lograr ese <em>scudetto</em>. <strong>Todas las religiones son hiperbólicas, esta también.</strong></p><p>Es verdad que cada paso que daba en una escalera Maradona era a la vez hacia arriba y hacia abajo, que se hundía al mismo tiempo que se elevaba, muy probablemente porque nadie está preparado para convertirse de un día para otro en un ser al que casi se sitúa más allá de lo humano. Y cualquiera sabe que, a esos niveles, entre los aduladores siempre están los vendedores de manzanas envenenadas, pero ¿y qué? Nada de lo que hiciera Cervantes cuando no escribía va a empequeñecer el Quijote.<strong> Pues esto es lo mismo, aunque sea otra cosa.</strong></p><p>En uno de los armarios de mi casa hay un tesoro. Es una camiseta de Boca Juniors firmada por él. Me la envió a mi casa desde Buenos Aires, a la vuelta de un largo viaje promocional en el que no hubo entrevista en la que no dijera que la poesía no es un género sino una manera de hacer las cosas, de convertirlas en magia, y que eso puede ocurrir también en una novela, una película, un cuadro “o un partido, si el que la lleva es Maradona”. <strong>Nunca me he atrevido a estrenarla,</strong> ninguna ocasión me pareció a la altura de semejante reliquia, y mira que me han pasado cosas realmente bonitas en todos estos años.</p><p><strong>Nunca hubo nadie como él. Nunca volverá a haberlo.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2020 17:54:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Benjamín Prado]]></author>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Cuánto odié quererte, Diego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aqui-me-cierro-otra-puerta/odie-quererte-diego_1_1190508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8a5229c7-fc53-447d-bd62-05c78c7f68e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuánto odié quererte, Diego"></p><p>Arranco a escribir esto en el salón de mi casa. Si levanto unos pocos grados la mirada veo el cuadro más grande que hay en él: uno de recortes de periódicos <strong>que narran las andanzas y las glorias de Diego Armando Maradona en Nápoles. </strong>Me levanto y lo mido: 98 centímetros por 68, el espacio para la admiración y la idolatría más grande de todo mi hogar. Con 41 años y dos hijos, cuando el tiempo de las fascinaciones adolescentes y las fiebres irracionales ya pasó, ahí sigue <em>El Diego</em>, definiendo en cierta manera quién soy. El problema es que no sé si estoy muy contento de ser quien soy cuando lo veo.</p><p>He escrito varias veces en esta columna, quizá porque es un mantra de mi vida, que al final del todo, cuando nos despojamos de todos los adornos ideológicos y todas las contaminaciones intelectuales, quién es uno lo define una línea en el suelo, en la que hay que situarse del lado de los que lo tienen todo y los que no tienen nada. Maradona, uno de los seres humanos más imperfectos que existieron jamás, quizá el que más me hizo enfadar y odiar, tenía claro al final del todo del lado de quién estaba. Lo vehiculaba mal, lo traducía en pésimas decisiones, lo condujo políticamente con una inconsistencia tremenda. Fue un ejemplo de todo lo contrario de lo que decía amar. Pero sí, creo que él, al final del día, <strong>sabía que estaba del lado de los no poderosos.</strong> Convivían Diego, persona y Maradona, personaje. Como dijo Fernando Signorini, su preparador físico, con Diego iría al fin del mundo, pero con Maradona no iría ni a la vuelta de la esquina.</p><p>A Maradona lo sacaron de una chabola y, cuando quiso darse cuenta, era cocainómano y el rey del reino de la Mafia. <strong>Que haya llegado vivo a los 60 es un milagro</strong>. Nadie podría haber soportado cuerdo lo que vivió él, y más que criticar al Diego por todo lo malo que fue creo que hay que alabar a todos los que, en sus mismas circunstancias, vivieron mejor y fueron personas más decentes que él.</p><p>No hablo de drogarse, de ser adicto toda su vida, de sus debilidades. Nada de eso me enfadaba de Maradona, que se hizo más daño a él que a nadie, su familia incluida. De hecho, en eso lo acompañaba y lo quería. <strong>Hablo de su desmedida egolatría</strong>, de su tendencia a la tiranía, de cosas que hizo que fueron errores, unos, y tremendas hijoputeces, otros. Maradona se ha muerto el Día Internacional contra la Violencia de Género y hace no muchos años vimos un vídeo suyo borracho pegándole a su novia. Hoy, en los panegíricos que le harán, se obviará ese episodio (porque, como dijo el futbolista argentino Leonardo Di Lorenzo, parece que para un deportista es más grave fumarse un porro que pegarle a su señora), pero a todos los que lo solapan les digo, y se lo digo con emoción y rabia, que más que yo no querían al Diego, pero que negar todo lo malo que fue es injusto con él y con la gente a la que hizo daño.</p><p>¿Pero saben lo que pasa? <strong>Que ahí sigue el cartel, mirándome.</strong> Y lo escruto y me despojo de Maradona y pienso que el Napoli ganando Scudettos y Copa de la UEFA fue la venganza de los del Sur sobre los del Norte, fue la versión futbolística de la lucha de clases, y que nadie le puede negar al Diego, el ególatra, el pendenciero, el que me hizo sentir rabia por quererlo, que él quiso estar allí y ganar todo eso con esa camiseta, en esa ciudad, para esa gente porque tenía claro que en la línea que divide la vida, él sabía dónde estaba. Y que eso lo llevó a gala siempre, y por eso era rebelde porque sí, y por eso se posicionó políticamente al lado de quien él creía que combatía a los que hacían daño a los de abajo.</p><p><strong>Odio quererle tanto</strong>. Me enfrenta a mis contradicciones morales, políticas y humanas. Odio sentir tanto que se ha muerto. Odio ver a los que lo quisieron mucho perdonarle todo y a los que no lo quisieron nada subirse al carro de su muerte hoy.</p><p>Supongo que, como él dijo en el césped de La Bombonera el día del homenaje, a pesar de todo lo que hizo la pelota no se mancha. Puedo asumir mi contradicción, una más, y no descolgar el cuadro. <strong>Y no odiarme por quererle.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2020 17:32:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Quique Peinado]]></author>
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      <title><![CDATA[Maradona, el retorno del Jedi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/maradona-retorno-jedi_1_1190506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/91de2007-ea81-4d57-8a06-dd4e2ccbb9a9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maradona, el retorno del Jedi"></p><p>Maradona ha vuelto a la teta de mamá. Después de haber rozado la muerte por exceso de fiesta en Uruguay, después de que le aparecieran un hijo y una hija que no había reconocido y después de que su abogado contara que en Cuba tiene tres hijos más, después de que se conociera un video en el que maltrató a su actual mujer y después de haberse peleado con la Claudia y de haber dicho que la va a hundir, después de haber bardeado a presidentes y de haberse tiroteado con<strong> Guillote, Bilardo, Riquelme y Verón, </strong>de haber dicho una cosa y al mes una totalmente distinta,después de haberse cruzado hasta con Dalma y con Gianinna, después de haberle dicho a un periodista que la tenía adentro y después de haber anunciado que no nos comamos el chamuyo del 4-1 de Alemania a Inglaterra y que su selección se fuera con un 0-4 de un Mundial, el hijo de rulitos que hace 22 años perdió sus superpoderes en un River-Boca en el Monumental ha vuelto y, obvio,lo abrazamos todos. El día que dudamos de él simplemente nos dijo que se la chupáramos, pero así es la historia con los hijos: con los hijos no hay memoria. Es solo amor e incondicionalidad.</p><p>Hace poco, una persona que lo trató durante unos cuantos años me dijo una frase maravillosa: “Diego cree que todos le debemos algo. Tiene en el cuerpo una actitud como si cada persona con la que se cruza le debiera agradecer. Así se mueve, así actúa, con esa impunidad”. La frase es maravillosa porque en ella está la matriz de cómo es ser el tipo que un día le metió dos goles a un equipo inglés. Maradona es el hombre más libre del mundo —hace lo que se le canta en el momento que se le canta— pero es, por eso, el más solo también: quién va a bancarse estar con alguien así.<strong> Mezcla de la furia negra de las clases bajas y los pavoneos de un rey, Maradona tiene una condena más: ya no sabe lo que es vivir sin que millones de personas lo amen—y le duele, le hace ruido, cuando no es así.</strong> Mientras trabajaba en la Segunda División de un club árabe (mientras vivía en una mansión cuyo patio era una de las playas del Golfo Pérsico, ese cielo gigantesco y un mar multimillonario todo para él) les preguntaba a sus colaboradores por qué no lo llamaban del fútbol argentino. Una manera de decir por qué no me aman, cómo no van a necesitar de mí. Cómo se olvidan, argentinos, del hijo que los alegró.</p><p>A diferencia de los ídolos de este siglo, el técnico de Gimnasia es encima la última cadena que nos une a una época que ya desapareció. Cristiano Ronaldo, Messi, Federer, Griezmann, Mbappé, Nadal,Usain Bolt o Neymarhan crecido bajo el asesoramiento de la lógica impoluta de una multinacional. No hay conflictos, no hay reveses, no hay ruido en sus discursos: todo es lindo, todo es amable, nadie se debe enojar. Las fotos en Instagram siempre tienen que ser con la familia, el bronceado debe ser el correspondiente y si hay alguna diferencia fuerte con el presidente de nuestra institución se le debe poner el filtro de la paciencia y la serenidad. Son ídolos hablados, matizados: como el rebote será gigantesco y millonario, alguien antes le dio letra, alguien habló por él. <strong>Deportistas que se ganaron que en 50 años todavía hablemos de ellos, deportistas que saben que se mueven como productos que hay que vender bien. Operan, mandan a colaboradores en off, se escudan para que nadie los mire rarito.</strong></p><p> Messi se enojó con alguna cúpula recién a los 32 años —la Copa América de la corrupta Conmebol—, y eso que Messi debe ser uno de los tipos más calentones y exigentes de la Tierra (un rasgo que lo ha llevado adonde lo ha llevado pero que la empresa de su familia eligió esconder). Mientras tanto, en el mundo que ya no está más, Maradona le dice a un colaborador que quiere conocer al Papa, le dicen que sí, le consiguen la cita, es a las nueve y media de la mañana de un día de la semana que viene<strong>, Maradona se despierta a las once y media en Nápoles, le da un beso a la Claudia, cae en Roma cinco horas más tarde, conoce al Papa y a la vuelta dice que por qué no vende todo ese techo de oro que hay en el Vaticano, lo hace guita y le da de comer a los pobres que no pueden morfar. </strong>¿Cómo no sentirse cruzado por semejante desparpajo? Es la aniquilación de las reglas. Maradona es la bruta y desbocada sinceridad.</p><p>La interpretación sobre los ídolos nunca sucede alrededor de su rendimiento o sobre qué clase de tipo son, eso no es lo importante. Lo importante —lo atrayente—es a quién o qué representan, qué historia han venido a contar. Messi es el duende talentoso que con su zurda ha eclipsado a todo el universo y al que solo una tierra se le niega, pero esa tierra es justo la suya: la patria de la que eligió irse para cuidar que su magia llegara al máximo esplendor.<strong> Cristiano Ronaldo es el flaquito con granos al que boludean en la primaria que un día se jura que será el mejor del mundo y entonces se inventa, se cincela a sí mismo: un boxeador que de tanto repetirse que es el más grande de todos un día lo logró. </strong>Mientras tanto, Carlos Tevez tuvo tanto miedo de que se olvidaran de dónde venía que por las dudas mandó a hacer una película sobre sí.</p><p>Mientras todo esto sucedía en La Plata le pregunté a un exjugador de Dorados cómo había sido entrenarse con Maradona, con qué técnico nos vamos a encontrar. A cambio de estrategias, el jugador me entregó una historia. Había llovido fuerte en Culiacán y él y sus compañeros debían entrenarse al otro día. La cancha había aguantado bien, así que no hubo dramas para trabajar. Cerca del final reapareció la lluvia. Dorados aún jugaba mientras la cancha empezó a mancharse de charcos. Finalizó el partido y Maradona pisó uno. Caminó y pisó otro. Chapoteó un poco. Empezó a bailar. Un jugador se le acercó e hizo lo mismo, a ése se sumó uno más. <strong>En la platea, allá arriba, unos periodistas charlaban sin creerlo que veían, menos todavía cuando Maradona se tiró de panza a una de las lagunitas de Culiacán.</strong> Era la danza de la niñez repentina. Un hombre rengo de 59 años al que le habían diagnosticado que se cuidara porque debían operarlo de un hombro y una rodilla —un abuelo rengo de 59 años que para caminar usa un bastón— andaba haciendo patito entre el barro y la lluvia. Baila, salta, se tira.Todavía baila, todavía salta, todavía se tira, porque Maradona es presente puro. Maradona es la más bella y horrible impunidad.Es algo que también puede llamarse libertad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2020 17:26:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Fusco (Líbero)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Maradona, el retorno del Jedi]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Diego Armando Maradona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La otra mano de Dios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/mano-dios_1_1190505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/aa1a5a1f-72c3-4c89-a24c-bd95c2f69d1e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La otra mano de Dios"></p><p>En el mundo del fútbol hay muchos personajes que son y han sido “mejores que… ” Esos que tuvieron mala suerte y no llegaron. Esos que se lesionaron y tuvieron que abandonar. Los que no respetaban las concentraciones y dejaron de ser convocados. Los que no supieron gestionar la fama, el dinero, los amigos y se quedaron a mitad del camino. De todos ellos se afirma que fueron “mejores que” muchos que sí lograron llegar. Sin embargo, solo de uno se dice que pudo ser mejor que el mismísimo Dios del fútbol. <strong>Su nombre, Gregorio Goyo Carrizo; su sobrenombre, El otro Maradona. </strong><em>El otro Maradona</em>Un hombre cuya vida ha sido retratada por Ezequiel Luka y Gabriel Amiel en un documental que, en palabras de sus autores, “antes que una historia de fútbol, es una historia humana y universal”. Durante años, la sección infantil de Argentinos Juniors fue conocida como “el semillero del mundo”. Algunos de sus jugadores, llamados cariñosamente <em>Cebollitas</em>, fueron Riquelme, Redondo, Pekerman, Biglia, Sorín, Cambiasso y los dos que hoy nos concitan: Gregorio Carrizo y Diego Armando Maradona. “Un día, un cazatalentos se acercó al potrero y le propuso a Goyo llevarlo a probarse con los <em>Cebollitas</em>”, explica Ezequiel Luka.</p><p>“Fue aceptado de inmediato y, enseguida, le pidió al técnico que probara a su ‘amiguito’, que jugaba mucho mejor que él. El técnico no le creyó, hasta que Goyo llevó a Maradona; entonces sobraron las palabras. Con esa dupla en la delantera, los <em>Cebollitas</em> ganaron cuanto torneo jugaron. <strong>Tuvieron un invicto de más de 200 partidos. </strong>Tenían hinchada, periodistas que los seguían, algo inédito para un equipo infantil”. Durante años, Carrizo y Maradona se desplazaron desde Villa Fiorito hasta las canchas de Argentinos Juniors para asistir a los entrenamientos. Casi una hora y media de trayecto que recorrían a pie y en un tren, al que en no pocas ocasiones tuvieron que subir en marcha porque no había dinero para el billete. Los recuerdos de esa época se mantienen frescos en la mente de Goyo Carrizo.</p><p>Por las veces que ha tenido que referirlos en entrevistas o en tertulias con amigos y porque, a diferencia de Diego, él todavía continúa viviendo en el barrio. En 2007, cuando una productora italiana quiso rodar un <em>biopic</em> sobre Diego, utilizaron su casa para recrear el hogar familiar de los Maradona. Salvo algunos detalles, <strong>la casa de Goyo se conserva como era hace casi medio siglo. </strong>“Gabriel y yo nos conocimos siendo parte del equipo de casting de ese filme, <em>La mano de Dios</em> de Marco Risi. Gracias a ese proyecto tuvimos también la oportunidad de conocer a Goyo personalmente”, cuenta Ezequiel Luka. “Tras compartir jornadas de trabajo, charlas y escuchar sus historias, surgió la idea de hacer una película sobre él. Nos atraía que apareciera repetidamente como un personaje secundario dentro de una gran historia. Sin excepción, los periodistas le hacían las mismas preguntas sobre la infancia de Maradona y Carrizo daba siempre las mismas respuestas, pero a nadie le parecía interesar nada que tuviera que ver con él mismo. Para nosotros, Goyo tenía una historia propia y trascendente que merecía ser contada. Eso fue lo que nos llevó a hacer <em>El otro Maradona’</em>”.</p><p><strong>Salir de la Villa</strong></p><p>Tras los prometedores comienzos en los Cebollitas, Diego Armando Maradona y Goyo Carrizo <strong>continuaron sus carreras en diferentes equipos y con distinta suerte</strong>. Diego fue el primero en abandonar Villa Fiorito para instalarse en un apartamento, obsequio del presidente de Argentinos, semanas después de que debutara en Primera División. Un logro que Goyo también había celebrado regalándole a su amigo un tocadiscos que la familia Carrizo adquirió no sin hacer un gran esfuerzo. Meses después, Goyo también recibiría uno de esos apartamentos, pero lo rechazó. Si no podía llevarse a toda su familia a vivir en él, prefería quedarse en la Villa. En los siguientes años, se forjaría la leyenda de ambos jugadores: mientras uno fichaba para Boca, el Barcelona o el Nápoles, el otro tendría que abandonar los campos por una lesión de rodilla mal curada. A pesar de que Maradona corrió con los gastos del gimnasio y el fisioterapeuta de su amigo, Carrizo prefirió no acudir a la rehabilitación, malogrando su rodilla para siempre. Diego pronto sería mundialmente famoso y Goyo, el otro Maradona. “Cuando le propusimos hacer el documental aceptó, pero la idea no le entusiasmaba del todo. De hecho, había cierta desconfianza”.</p><p>Estaba acostumbrado a que la prensa lo buscara solo por su historia en común con Diego y estaba francamente cansado de eso, lo cual era comprensible. Por otra parte, nuestra propuesta no era una nota de cinco minutos con anécdotas<strong>, sino un largometraje sobre su vida más allá de esos recuerdos repetidos una y otra vez.</strong> Por eso, si bien nos ayudó y aportó en los primeros momentos, al ver que el tiempo pasaba y no filmábamos se ponía más reticente”. Buena parte del material de <em>El otro Maradona</em> ni siquiera fue rodado. Se trata de largas conversaciones preparatorias realizadas ante una grabadora, cuyo audio fue posteriormente utilizado en el documental y en las que Goyo se sincera, dando lugar a reflexiones de gran calado y brillantez. “Goyo es una persona que nos sorprendió muchas veces con sus pensamientos”, reconoce Gabriel Amiel.</p><p>“Tiene la sabiduría que da la experiencia y comparte con Maradona una astucia para elaborar frases contundentes. En esa suerte de sesiones de terapia anteriores al rodaje de la película fueron saliendo cosas muy íntimas<strong>, cosas que no le había dicho a nadie más que a nosotros”.</strong> En el documental, Goyo Carrizo se vacía. Deja de lado la versión oficial y narra con crudeza su infancia, su juventud, su prometedora carrera, sus buenas o malas decisiones deportivas, su lesión, la frustración por no llegar, el peso de ser “el otro”, las dificultades económicas para mantener a sus seis hijos y la depresión. “Acá la vida es dura”, le confesó Carrizo al periodista Alberto Aceves, del diario mexicano <em>Excelsior</em> antes de referirle algunas de las actividades que había realizado para poder subsistir a lo largo de todos estos años. “Busqué de albañil, vendía ropa vieja y ponía puestos en las ferias, cuando encontraba algo. Pero los mismos compañeros me decían: ‘esto no es para vos, Goyo. Vos deberías estar trabajando como técnico en algún club’”.</p><p>“No trabajaba bien, pero me aguantaban”. Esas épocas de profunda desesperación llevaron a Carrizo a <strong>pasar por turbios momentos</strong>, en los que compadreó con los elementos más lumpen de Villa Fiorito, hasta el punto de tener que ir “enfierrado” (armado). Armas para defenderse de los demás que, en un momento dado, pensó en utilizar contra sí mismo por considerar que el suicidio era la mejor solución a sus problemas. Tras esa temporada en el infierno, Carrizo regresó reconciliado consigo mismo y con una revelación que solo unos pocos alcanzan a conocer: la razón de su vida. En su caso, hacer felices a los aficionados al fútbol del mundo entero al haber propiciado el descubrimiento de Diego Armando Maradona. “El día del estreno de la película, cuando estaba con toda su familia, Goyo nos confirmó todo esto. Para él, más que una reconciliación consigo mismo, fue como exorcizar un pasado que le suponía una carga muy grande. Fue su manera de dar un cierre a muchas cosas que lo rondaban, y para nosotros eso fue una gran satisfacción”. El potrero donde Maradona y Goyo jugaban ya es historia. Hace unos años, casi un centenar de familias ocuparon el terreno y utilizaron postes y travesaños para levantar sus precarias casas. Cuando tuvo noticia de ello, Carrizo se personó en el lugar y los enfrentó. Casi lo matan a golpes. Una dantesca escena en la que, una vez más, los pobres se enfrentaban a otros pobres.</p><p>A pesar de todos esos sinsabores, del peso de los recuerdos<strong>, Carrizo no ha tirado la toalla</strong>. De una u otra forma, continúa su lucha por seguir relacionado la única cosa que sabe hacer bien. Entrena equipos infantiles y juveniles mientras ejerce de ojeador independiente, descubriendo nuevos talentos que ofrece luego a diferentes clubes con su comisión correspondiente. “Su hito más grande ha sido el descubrimiento de Gonzalo Piti Martínez, jugador de la provincia de Mendoza que Goyo detectó hace unos años. Lo llevó al club Huracán, donde continuó su carrera en inferiores, y luego debutó en Primera”, relata Ezequiel Luka. “Hoy, Martínez es una de las figuras de River Plate y, por sus condiciones, me imagino que más temprano que tarde lo veremos jugando en alguna liga europea”.</p><p><strong>Imágenes de archivo</strong></p><p><strong>Apenas existen imágenes de archivo que muestren cómo jugaba realmente Carrizo.</strong> Ezequiel Luka y Gabriel Amiel tampoco han mostrado excesivo interés en buscarlas. Con la leyenda basta y sobra. “Hay una escena de los Cebollitas, en Super-8, donde aparece él en algunas jugadas, pero es difícil distinguirlo”, explica Luka. “De su etapa de jugador adulto no pudimos conseguir material porque Goyo tuvo una carrera errática e interrumpida en clubes de segunda y tercera división durante los 80 y, en ese momento, los medios apenas daban cobertura a esas ligas. De todos modos, de haberlos conseguido, tengo dudas de que las hubiésemos incluido. La película hace que el mito de crack de Goyo sea superado por su historia personal, sus reflexiones, su propia manera de interpretar su vida, y cómo sus vivencias trascienden para hacernos imaginar esos otros destinos posibles que tanto él, como Maradona o cualquier otro podríamos haber tenido”.</p><p>El 31 de diciembre de 1999, Diego Armando Maradona permanecía ingresado en un hospital de Buenos Aires. Según reveló el médico de la familia años después, durante esa convalecencia el futbolista <strong>llegó a estar muerto durante diez segundos antes de poder ser reanimado</strong>. Ese mismo día, nacía el hijo pequeño de Goyo Carrizo. En honor del amigo de la infancia, el niño fue inscrito con el nombre de Diego Armando. «Cuando se recuperó, lo fuimos a ver al hospital con apenas tres días de nacido», recordaba Carrizo. «No pudimos entrar, nos quedamos abajo».</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2020 17:26:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Bravo (Líbero)]]></author>
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      <title><![CDATA[¿Messi o Maradona? El eterno debate]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/messi-maradona-eterno-debate_1_1190504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fe10788e-d839-4619-a2aa-2d99a61a5f61_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Messi o Maradona? El eterno debate"></p><p>El poeta <strong>Benjamín Prado (Madrid, 1961) </strong>asienta sus ideales futbolísticos en sus visitas al Bernabéu a ver a la Quinta del Buitre y en su admiración por los héroes imperfectos como Diego Maradona. <strong>Jorge Valdano (Las Parejas, Argentina 1955)</strong> esperó el pase del diez contra Inglaterra en 1986 y como entrenador le tocó abrir a su admirado y amigo Butragueño la puerta de la retirada. Pese a tener sueños y realidades futbolísticas emparentadas el poeta madrileño y el delantero argentino difieren en algunos discursos balompédicos.</p><p>Líbero reunió en su primer número en verano de 2012 a ambos en un hotel madrileño para charlar sobre fútbol. O sobre la vida, porque para ambos, conversadores natos, el balón es una fuente de inspiración que sirve para tratar cualquier debate de la vida. Valdano fue un pionero en la introducción del pensamiento cultural en el fútbol y Prado, como su homólogo en el camino inverso, es un apasionado del arte que expira una jugada maravillosa. En una charla cómplice, trufada de risas, repasan la comparación entre <strong>Maradona y Messi,</strong> entre Raúl y Guti, y entre las aficiones de España y Argentina. Jorge construye su opinión desde la experiencia del que lleva décadas cerca de personalidades como Menotti o Di Stefano. </p><p><strong>Prado: ¿Crees que Messi le llega en la comparación con Maradona?</strong></p><p><strong>Valdano:</strong> No tiene ese sentido artístico pero tiene un talento igual de eficaz. La pregunta es un homenaje. Con 24 años, emparentarlo con Maradona, ya tiene algo de reconocimiento, porque le quedan diez años de carrera. No sé hasta dónde puede llegar. Ahora, cuando empiezas a compararlo y ves alguna imagen de Diego, te das cuenta de que tenía un sentido poético. Todo en él expiraba fútbol. La pausa, la carrera, cómo escondía la pelota, como daba el pase más simple del mundo, pero te lo daba perfecto. Sin ningún defecto. La sensación de que el arte redime. Regordete, enano, pero con la pelota en los pies era bello.</p><p><strong>Prado: No se sabía que tenía en los pies. Igual el cerebro. No sólo por los malabarismos con naranjas, que eso igual hasta lo encuentras en un circo, pero esa ráfaga fulminante de pensar cosas impensables para el resto de la humanidad en un segundo. En otro nivel se lo admiraba mucho a Guti. Cuando daba esos pases entre las piernas de los rivales.</strong></p><p><strong>Valdano: </strong>Es que Guti fue grande de verdad. Y con la velocidad que trabaja la cabeza de un genio en acción. Cuando Maradona se enfrentó a Shilton se acordó de su hermano. Él había enfrentado al mismo portero siete años antes y el hermano le dijo entonces que debería haberlo driblado. Diego le respondió: "Escuchame, que soy Maradona, no Dios". Y cuando se enfrentó a Shilton en las mismas circunstancias siete años después, le pasó por la cabeza, como un relámpago, la imagen de su hermano y decidió seguir el consejo. No sobran los jugadores de ese estilo. Cuando aparece un Guti, sobresaltas. El último gran sobresalto que tuve en una cancha fue con el tacón de Guti a Benzema.</p><p><strong>Prado: Por lo que tenía además de displicencia por no querer meter el gol.</strong></p><p><strong>Valdano:</strong> Devolvió al fútbol a la condición de juego.</p><p><strong>Prado: Como aquello tan bonito que escribió Peter Handke de Butragueño. Decía que había inventado la inmovilidad. Cuando entraba en el área y bajaba los brazos y no hacía nada, los defensas entraban en estado de locura. No sabían que hacer ante un tipo que se negaba a movers</strong>e.</p><p><strong>Valdano:</strong> Curioso, porque la inmovilidad de Butragueño estaba basado en la confianza de la velocidad de arranque. Y cuando perdió la velocidad perdió paciencia para la inmovilidad. Se frenaba pero tenía un zapateo intranquilo.</p><p><strong>Prado: Tuvo que venir un entrenador y sentarlo.</strong></p><p><strong>Valdano:</strong> Pero yo le admiraba mucho. En el vestuario había gente que decía que jugábamos con diez y otros le admirábamos mucho. Dentro de la cancha le he dado siempre el mismo estatus que a Maradona. Si estaba marcado, había que darle la pelota como si estuviera solo. Yo le daba la pelota porque la defendía tan bien que era como si la tuviera en una caja fuerte. Era un tipo con mucha imaginación, no tenía técnica a la altura de su imaginación. Pero mientras conservó la velocidad era indescifrable.</p><p><strong>Prado: Cuando yo empecé a ir al Bernabéu en la época de la Quinta, la gente a Butragueño le quería mucho. Y cuando empezó a estar mal, la gente aplaudía y le animaba. Ahora tengo la impresión de que tres cuartas partes del campo está deseando que Cristiano, a quien tanto necesitan, falle para pitar a gusto. Noto admiración pero no noto cariño.</strong></p><p><strong>Valdano:</strong> A Raúl el madridismo le cuidó y mimó hasta el último momento porque era un representante de la esencia. Por su capacidad de entrega, su sentido del servicio dentro de la cancha, el espíritu colectivo. Eso le emparentaba incluso a Di Stefano. Incluso ahora hay cierto malestar porque no se le dio el homenaje que recibía. </p><p><strong>Prado: No soy muy raulista. Yo soy más de Guti. Soy más del 10. Zidane, Laudrup.</strong></p><p><strong>Valdano: </strong>Primero van a desaparecer los 10 y luego los espectadores que aman a los 10 así que tienes fecha de caducidad.</p><p><strong>Prado. La llevo escrita en la frente. A mí el fútbol demasiado físico como la literatura demasiado ampulosa no me gusta. Me pasa lo mismo con los futbolistas que lo basan todo en el físico como Lass. Me fatigan tanto como los poetas ultraístas que lo basan todo en la imagen. La mezcla es lo magnífico pero ahora los jugadores son muy atléticos. Incluso Messi que parece pequeño y vaya piernas tiene.</strong></p><p><strong>Valdano: </strong>Tiene un cuello de obispo. La primera vez que le vi, me pareció que tenia un cuello de toro.  Raúl era un crack mental. Le tengo una gran admiración porque tenía la calidad de superviviente que caracteriza a Nadal. La resistencia a la derrota. Eso lo tenía Raúl. Y una inteligencia superior que nadie le ha reconocido. De partido a partido le iba añadiendo cosas que iba recogiendo para hacerle cada vez mejor. Sin ser rápido, ni fuerte, ni hábil se cansó de meter goles porque es muy inteligente.</p><p><a href="https://vimeo.com/48362895" target="_blank">Messi contra Maradona</a> from <a href="https://vimeo.com/revistalibero" target="_blank">Líbero</a> on <a href="https://vimeo.com" target="_blank">Vimeo</a>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2020 17:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Benjamín Prado]]></author>
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