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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 220]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-220/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 220]]></description>
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      <title><![CDATA[Esperar, esperar, esperar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/esperar-esperar-esperar_1_1193550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/61759d6d-73ed-455e-871b-ab515bc2c01a_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Esperar, esperar, esperar"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a contacta@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>contacta@infolibre.es</strong></p><p>_______________</p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Tus pasos en la escalera</strong></p><p><strong>Antonio Muñoz Molina</strong></p><p><strong>Seix Barral</strong></p><p><strong>Barcelona</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>Una mudanza, dos ciudades y un hombre esperando a su mujer en el que será su nuevo hogar: <strong>Antonio Muñoz Molina</strong> conecta estos elementos para construir su novela con la seguridad que da su conocimiento del oficio. <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-tus-pasos-en-la-escalera/292180" target="_blank"><em>Tus pasos en la escalera</em></a>parece una obra sencilla y, sin embargo, tiene la complejidad del terremoto que se intuye. Con sinceridad: de no haber sido Muñoz Molina el autor, dudo que hubiera tenido paciencia para terminarla.</p><p>No sabemos hasta el final el nombre del narrador pero no es necesario. "Me he instalado en esta ciudad para esperar el fin del mundo", esa es su primera frase, enigmática y reveladora de lo que queda por leer. Prepara su nueva casa en Lisboa al gusto de Cecilia, su mujer, científica que investiga mecanismos neuronales que tanto menciona su marido. Cambian de hogar y de vida del Nueva York presentado como contraposición a la tranquilidad y armonía que, en principio, podrá ofrecerles la hermosa capital portuguesa.</p><p>Volaráde un lado al otro en su mente entre los recuerdos del pasado –encontraremos la pesadilla del 11S–  y el futuro en el que tantas esperanzas deposita el narrador. Exprime al detalle similitudes en el paisaje y la disposición de la nueva casa con el anterior entorno neoyorquino. Pero claro, hay tantos parecidos como diferencias absolutas entre ambos lugares. A su manera, esta novela es una guía maravillosa por las ciudades con el cuidado exquisito, pero también con sus excesos, de la escritura de Muñoz Molina.</p><p>Salvo la perrita que le acompaña, la mujer que limpia su casa y el hombre que se encarga de reformas y todo lo necesario para que haga de ella un hogar, el protagonista es un solitario que espera. ¿Cuánto? Es difícil reseñar <em>Tus pasos en la escalera</em> porque la pregunta es clave y centro absoluto de la novela. Decir algo más implicaría un destrozo imperdonable de la obra y para el lector.</p><p>Si esperan movimiento, giros narrativos, palpitaciones y respiración entrecortada no lo busquen en esta lectura. El reposo y el ritmo pausado son la esencia de <em>Tus pasos en la escalera</em>. El esposo cuenta pero sobre todo piensa en su particular silencio repleto de palabras y reflexiones.</p><p>En la escucha de sus divagaciones, Muñoz Molina invitará al lector a que se forme una opinión sobre el protagonista y su vida, la de su mujer, la que comparten, los escasos secundarios, para llegar a sus propias conclusiones. Es un fastidio no compartirlas pero esta novela lo pide.</p><p>Muñoz Molina es magnífico recreando la atmósfera que envuelve en una burbuja al actor principal. Otra cuestión es que el camino resulte reiterativo, en un runrún machacón sobre asuntos concretos, como es el caso de la disposición de la casa y paralelismos entre elementos arquitectónicos o circunstancias entre esta y la que dejaron en Nueva York.</p><p>Quien haya leído a Muñoz Molina sabe que es concienzudo, trabajador minucioso de la palabra y eso, aun siendo un placer para el lector que lo aprecia, puede resultar cansado si <em>esperas algo más</em>, si no te llena lo que te están contando. Por eso la novela tiene dos caras: la buena y la mala, o la <em>no tan buena</em>.</p><p>Hace años que no leía a este autor y me ha gustado regresar a él, dejarme enredar (gracias a <strong>Susana Torrejón</strong> por el préstamo) por su estilo personal –incluidas las pegas– pero no puedo evitar echar de menos al Muñoz Molina que descubrí en <em>Plenilunio </em>(cuando los <em>thrillers</em> no se escribían como rosquillas) y con la sublime <em>El jinete polaco</em>. Sé que cada obra es distinta, que los autores deben ofrecer nuevos productos, variar, pero...</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel (El libro durmiente)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Esperar, esperar, esperar]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Restar para sumar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/restar-sumar_1_1193547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1731d05c-45dd-42c9-b0fa-0aba05b72d96_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Restar para sumar"></p><p><strong>Un gramo menos</strong></p><p><strong>Vicente Gallego</strong></p><p><strong>Milenio</strong></p><p><strong>Lleida</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p><em>Un gramo menos</em>, puerta de entrada a una nueva colección de poesía codirigida por <strong>Josep M. Rodríguez</strong> —sinónimo de buen hacer—, es el resultado de la propuesta que este lanzó a<strong> Vicente Gallego</strong> de colaborar en el volumen <em>¿Y si escribes un haiku? </em>(2019), original idea que reunió a más de 70 poetas que no se habían estrenado con la popular estrofa. Y como un encargo puede dar lugar al nacimiento de una pasión, aunque sea coyuntural como en el caso que nos ocupa, Vicente Gallego, por lo general entusiasta de todo lo que toca y le gusta, aceptó la invitación como si de un reto se tratase y llegó a escribir cerca de 500 piezas. A esa marejada creativa pertenecen las 322 olas que conforman <em>Un gramo menos</em>. Ya metido en harinas orientales, diría que cualquiera de estas composiciones hace buena pareja con uno de los iconos del país nipón: <em>Bajo la ola de Kanagawa</em><em> </em>o <em>La gran ola</em> (ca. 1830-1832), del maestro <strong>Hokusai</strong>, un grabado dramático en el que el mar embravecido amenaza con engullir a unas barcazas de pescadores y al mismísimo monte Fuji, discretamente situado al fondo de la escena. Pero los haikus de Gallego no corren peligro de naufragar entre los vaivenes del Mar del Japón porque su clásica aerodinámica, léase estructura, los ponen a salvo de los embates. Ni los elementos naturales pueden exhibir semejante solidez:</p><p>  </p><p>En la fuente tradicional del haiku Vicente Gallego encuentra una veta que reviste de modo novedoso añadiendo escenarios de diseño fantástico, donde animales y vegetales conviven en bonanza con prosaicas creaciones humanas:</p><p>  </p><p>El placer de componer en torno al medio natural estaba presente en <em>Mundo dentro del claro</em> (2012), <em>Cuaderno de brotes</em> (2014), <em>Saber de grillos</em> (2015) o <em>A pájaros y migas </em>(2019), por citar sólo las últimas entregas del valenciano, en las que se muestra tan feraz y feliz como la vida que describe. Parece empeñado Vicente Gallego en dibujar el Edén. Mira sin malicia y sin prejuicios el mundo que le rodea, y cada parpadeo de sus ojos boquiabiertos es un descubrimiento al modo de un Lucrecio contemporáneo que no deja de trenzar su <em>rerum natura</em> de celebraciones ante los dones naturales. Mencionar a <strong>Lucrecio</strong> es hablar de <strong>Epicuro</strong>, y evocar a este es recordar el hedonismo, doctrina por la que siente devoción Vicente Gallego. Creo que el poema “Los asombros a miles”, de <em>Mundo dentro del claro</em>, es un ejemplo de lo que digo: la blancura del pan, la transparencia de los ríos, el concierto de los pájaros. Migajas de alegría para endulzar la vida. Del hermanamiento con el cosmos da cuenta un sencillo texto de <em>Un gramo menos</em>: "Ya se entretejen / el pino, la cigarra, / el caminante". El ser humano en último término, porque de la humildad nace la conciencia del papel que el hombre juega en el medio:</p><p>  </p><p>La Naturaleza —obligada mayúscula— es un escaparate abierto que exhibe pautas de comportamiento y modelos de convivencia:</p><p>  </p><p>También capacidades de adaptación basadas en la supremacía de la inteligencia sobre la fuerza bruta:</p><p>  </p><p>De estas enseñanzas el poeta extrae fundamentos para su poética: observar, asimilar y compartir. Tres etapas, los tres versos de un haiku. Leer a Vicente Gallego es lo más parecido a contemplar los trabajos fotográficos de <strong>Michael Kenna</strong>, estilizados como el filo de una katana. Tras varias horas de exposición los paisajes naturales del artista inglés adquieren un tono irreal, casi fantástico —otra vez la fantasía—, que recuerda los espacios al otro lado del espejo por los que transita el poeta:</p><p>  </p><p>Fotografías, imágenes… Estamos en los dominios del haiku clásico: concisión, comunión con el entorno, fascinación por el instante. Sumando factores: fluir brevemente en la descripción de un momento para generar una imagen. Puro oficio del <em>haijin</em>. Para mejor explicar y entender la construcción de la imagen me permito el juego de reescribir un poema de <em>Un gramo menos</em>: "De rama en rama, / la ardilla pone al ojo / en entredicho", y digo: "De verso en verso, / el haiku pone al ojo / en entredicho". Y acierto pleno si, además, el lector queda noqueado por la belleza:</p><p>  </p><p>El autor había experimentado con las formas breves en varios textos de <em>Saber de grillos</em> y <em>A pájaros y migas</em> con intención de depurar y concentrar su escritura. Con este repertorio de haikus consigue un mayor grado de depuración:</p><p>  </p><p>Imposible describir con menos elementos referenciales el desamparo de una estación ferroviaria olvidada en medio de un páramo. Por tanto, el <em>gramo menos</em> es <em>un gramo más</em> de calidad, como si el alma poética de Vicente Gallego pesara ahora 22 gramos en lugar de los 21 que dicen que pesa un alma.</p><p>Para <strong>Ezra Pound</strong> —estudioso de las japonerías, como sabemos—, el artista debe estar comprometido con la verdad. Los versos de Vicente Gallego suenan auténticos, libres de imposturas y de brillos de bisutería. En la aparente estrechez del haiku cabe un mundo, sólo hay que saber encajarlo. Si se fuerza el acople suena falso, por eso la moda de esta estrofa indigestó a los lectores. Superada la inútil sobreabundancia quedan los maestros, esos poetas capaces de forjar diabluras con las formas más desgastadas. Y Vicente Gallego es uno de ellos. Indiscutiblemente.</p><p><em>_____</em></p><p><strong>Antonio Lafarque</strong> es crítico literario. Junto a José Andújar Almansa, ha editado <a href="https://www.visor-libros.com/tienda/novedades/detras-de-las-palabras.html" target="_blank">Detrás de las palabras. 50 poemas comentados</a><em> de Joan Margarit (Visor, 2020). </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Lafarque]]></author>
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      <title><![CDATA[Táctica y estrategia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/tactica-estrategia_1_1193535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/358ca183-daa2-4057-86d8-d17a2e3a6556_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Táctica y estrategia"></p><p><strong>Antología poética</strong></p><p><strong>Mario Benedetti</strong></p><p><strong>Selección y prólogo de Joan Manuel Serrat</strong></p><p><strong>Alfaguara</strong></p><p><strong>Madrid</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>Es indudable que <strong>Mario Benedetti</strong> (Paso de los Toros, Uruguay, 1920- Montevideo, 2009) es uno de los escritores contemporáneos hispanoamericanos más fecundo, más leído, querido y cercano para todas las generaciones. Fue un escritor y una persona que defendió con rigor e inteligencia la palabra y la vida. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/09/14/una_fiesta_cumpleanos_para_mario_benedetti_110981_1026.html" target="_blank">Con motivo del centenario del poeta</a>, la editorial Alfaguara (en coedición con Visor) ha publicado una antología homenaje de su obra poética completa, con prologo y selección de <strong>Joan Manuel Serrat</strong>.</p><p>Es una antología personal de poemas seleccionados cronológicamente, dice Serrat en la introducción, no temáticos como le sugirieron en un primer momento, porque le parece una mirada en el tiempo y en donde la poesía de Benedetti contiene su trayectoria. Leyéndolo así, cronológicamente, es la mejor manera de conocer su biografía y su historia. Así, todo lo que va ocurriendo en su vida, lo transmite en su obra. Antecede a los poemas seleccionados, un interesante y significativo prólogo que el cantautor titula: "A mi gusto. Una antología de la poesía de Mario Benedetti". Nos escribe: "No es fácil escoger lo más representativo entre la extensa obra de Benedetti, pero confío en que en esta antología estén representados todos los Benedettis que Mario cargaba en su mochila".</p><p>Esta es una búsqueda del poeta y de su tiempo, en donde Joan Manuel Serrat <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/09/12/mario_benedetti_cien_anos_desexilio_110893_1026.html" target="_blank">analiza el exilio que Benedetti reflejó en su poesía</a> y que es clave para entender la obra del poeta uruguayo. La antología está dispuesta en tres partes: "La nostalgia provoca exilio", "El exilio provoca nostalgia" y "El desexilio". Por eso es lógico que esta temática y los títulos que conforman su estructura formen parte del entramado de sus versos: años exiliado en Argentina, Perú, Cuba, España. Sus exilios interiores y exteriores entretejen su vida y su obra.</p><p>Es un relato biográfico y poético que busca el sentimiento cotidiano. Los poemas que se incluyen son temporales, excepto una serie de haikus que se van intercalando e hilvanan magistralmente el volumen. El paso del tiempo no ha afectado a la poesía del poeta uruguayo. Benedetti está y ha estado siempre visible. Así, en los tiempos que corren, sus versos siguen estando presentes también en las redes sociales. Tanto las personas mayores como las jóvenes siguen poniendo en su boca las palabras, la voz del poeta que enamora, que tiene nostalgia y que se aproxima a todo lo cercano; a él nada le es ajeno, por eso sus versos son esas frases, aforismos que se quedan en nuestra memoria, que repetimos y utilizamos como propias. Tiene un discurso común para todos. Y esto ocurre por la calidad literaria y el que sus poemas sean modernos y sigan vigentes. Es el poeta más citado porque utiliza el lenguaje corriente de la calle, creando conciencia. Por eso, sus versos son comprometidos, siempre cómplices, a la búsqueda de lo que ocurre en el tiempo, su tiempo y nuestro tiempo. Su escritura cuenta lo que sucede y nos sucede.</p><p>Era por los años cincuenta y sesenta cuando irrumpe su voz y desde entonces su mirada poética, se mezcla con la vida cotidiana, convive con la gente y se hace imprescindible. Solo Mario Benedetti supo mezclar su palabra de compromiso con la vida y con la gente sencilla. Es muy importante destacar el sentimiento que él tenía con la música. Compuso poemas originariamente para ser cantados y algunos los adaptó a las necesidades de la canción. Lo cantaron y versionaron principalmente Joan Manuel Serrat, <strong>Nacha Guevara</strong>, <strong>Alberto Favero</strong> y <strong>Amparo Ochoa,</strong> entre otros. Seguimos escuchando su poesía. Fue amante del cine y un gran lector. Escribió en todos los géneros. Sus letras cuentan y cantan.</p><p>En esta <em>Antología</em>, Joan Manuel Serrat ha seleccionado sus poemas memorables y otros a su criterio que van desde su primer libro, <em>Sólo mientras tanto</em> (1950), hasta su último, <em>Testigo de uno mismo</em> (2008). Mario Benedetti emociona y conecta con la gente porque, como hemos apuntado, utiliza un lenguaje en donde las personas se reconocen y esto es muy difícil, sólo con un buen uso y manejo del lenguaje puede lograrse. Sus poemas de amor, de nostalgia, de soledad… tocan el alma. Ha logrado que los hagamos nuestros. Y esto es lo que nos deja escrito en alguno de sus versos:</p><p>"En el principio era el verbo/ y el verbo no era dios/ eran las palabras", apunta. "Página en blanco/aquí te dejo todo/ haz lo que quieras/ espabílate/ o por lo menos organízate", consensua. "Pero hagamos un trato/ yo quisiera contar con usted (…) que usted sabe que puede contar conmigo", añade. "Si uno pudiera insertarse en la música/ y descansar allí mientras el mundo/ sigue siendo un estruendo combustible", pero "cómo no voy a creer que la utopía no existe", concluye. "Resumiendo/ digamos que oscilamos/ entre dicha y desdicha" y "quiero quedarme en medio de los libros", por eso: "Cantamos porque llueve sobre el surco/ y somos militantes de la vida/ y porque no podemos ni queremos/ dejar que la canción se haga ceniza".</p><p>_____</p><p><strong>Carmen Canet</strong> es crítica literaria y aforista. Su último libro es <a href="https://laisladesiltola.es/catalogo/aforismos/olas/" target="_blank">Olas</a><em> (La isla de Siltolá, 2020).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Canet]]></author>
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      <title><![CDATA[El amor ya no es lo que era]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/amor-no_1_1193527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/49aa3dd5-2f7e-43ec-84bd-cf636a2582c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El amor ya no es lo que era"></p><p>  </p><p>De este modo abierto se acerca <strong>Tamara Tanenbaum</strong> al final de su ensayo; previniéndonos sobre el error de tomarlo como libro-guía, como libro de autoayuda. En <em>El fin del amor. Amar y follar en el siglo XXI</em> (Seix Barral) la autora (nacida en una comunidad judía ortodoxa cuyos preceptos abandona pronto) conversa con el lector —estableciendo una especial complicidad con las lectoras—, e introduce vivencias personales junto a sus lecturas sobre el tema, articulando un discurso expositivo y reivindicativo sobre los cambios que sufre su generación en las relaciones heterosexuales. El objetivo de Tenenbaum es difundir unas ideas que quienes se preocupan por las actuales transformaciones en los protocolos de cortejo y de las relaciones sexoafectivas contemporáneas ya conocen desde hace tiempo. De ahí que las referencias a <strong>Eva Illouz</strong>, especialista y referente en este asunto, sean constantes, e incluso que coincidan los títulos de sus libros, aunque <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2021/02/05/una_sociologia_las_relaciones_negativas_116276_1821.html" target="_blank">el ensayo de Illouz, El fin del amor</a> (Katz, 2020, el original se publicó en noviembre de 2019), haya aparecido unos meses después de la edición en Argentina del libro de Tamara Tenenbaum (abril 2019). </p><p>Para quienes estén familiarizados con el tema hubiese sido suficiente con un artículo que expusiese las ideas originales de la autora, pero el estilo coloquial de Tenenbaum sirve para introducir y difundir entre el público general algunas de las interrogantes que la sociología y el feminismo han formulado sobre la irrupción de lo digital en nuestras vidas, y sus efectos en nuestra intimidad.</p><p>Con este libro, Tenenbaum se une a la llamada de alerta que lanzara también <strong>Judith Duportail</strong>, en <a href="https://editorialcontra.com/producto/el-algoritmo-del-amor-un-viaje-a-las-entranas-de-tinder/" target="_blank">El algoritmo del amor. Un viaje a las entrañas de Tinder</a> (Contra, 2019); aunque Duportail insiste en los algoritmos ocultos de esta aplicación adictiva y en los déficit de autoestima que se esconden tras muchas de las mujeres que la usan, ambas autoras destacan dos rasgos contradictorios que caracterizan las aplicaciones de citas: someten a los hombres a la misma fragilidad corporal que a las mujeres, al exponerlos a la mirada de ellas, pero también vuelve a situarlos como amos del tiempo y de la decisión de prolongar o no las relaciones que se establezcan, pues estas aplicaciones se inscriben, como no puede ser de otra forma, en el lecho de la desigual educación afectiva patriarcal, que hace a las mujeres más dependientes emocionalmente que los hombres. </p><p>En el centro del ensayo de Tenenbaum se encuentra la certeza de que las transformaciones que las aplicaciones de citas están produciendo en la generación <em>millennial</em> y <em>centennial</em> vuelven a borrar una vez más el deseo de las mujeres; un deseo que se amolda al masculino, educado a su vez en el uso y consumo del otro y en la pornografía. La aparente disponibilidad y libertad sexual de las jóvenes no ha modificado el poder ancestral que los varones ejercen sobre ellas. Como afirma la autora: "Entendimos que ser mujeres modernas y autoafirmadas implica dejar de estar pendientes de los varones, pero de una forma bastante curiosa. Entendimos que implicaba no engancharse, no sentirnos interpeladas por el modo en que nos tratan y no demandar nada que no quieran darnos, aunque sea una cortesía mínima o un vaso de agua. Amoldarse a sus deseos y que parezca que es pura casualidad sin pedir de más ni dar de menos. En dos palabras, no molestar".</p><p>Mujeres que siguen esperando ese mensaje o esa llamada, que sufren <em>ghosting</em> (o lo efectúan a veces, si bien por razones distintas), que intentan fanáticamente seguir el sacrificado imperativo de la belleza como requisito necesario para conseguir pareja; que se prestan al homoerotismo masculino, dado que los hombres comparten sus conquistas de Tinder, y se defienden así de la dependencia que también para ellos supone el dispositivo mediante la exhibición del trofeo, de la conquista, como anónimos Casanovas tecnológicos.</p><p>Tenenbaum se pregunta también si para las integrantes de estas generaciones el deseo de tener hijos responde a un imperativo más, a un efecto de la presión social, o surge del deseo propio de las mujeres. Un deseo que, en algunos momentos, parece considerar genuino y a salvo de estas mismas presiones, a pesar de insistir en el carácter social de las creencias que nos conforman; un deseo que está siempre por descubrir y, podríamos añadir, también por construir.</p><p>A cada uno de los temas que se abordan aporta la autora una propuesta cuyo objetivo es contribuir a la reconversión de la vida que describe hacia formas de interacción humana que tomen en cuenta tanto el rostro del otro (en el sentido leviniano de alteridad) como su cercanía; el aprendizaje de la soledad se propone como eje de la necesaria autonomía a la hora de elegir, frente a la falsa identificación de vivir en pareja o de tener hijos con la felicidad; la necesidad de amar y aceptar nuestros cuerpos tal y como son, en cualquier formato, asegura, así como de otorgarse la libertad para hablar de otra cosa que no sea de cosmética o de las fórmulas con las que conducir ese cuerpo hacia un ideal estético siempre inalcanzable —además de económica y temporalmente costoso—, es otra de sus propuestas, que se inscribe en las reivindicaciones de los colectivos antigordofobia.  </p><p>Tenenbaum se declara feminista y adopta una tesis que viene de lejos en el feminismo, del que se siente intelectualmente deudora, al contraponer a la violencia sexual, exponente de una estructural <em>cultura de la violación</em>, la <em>cultura del consentimiento</em>, basada en una educación sexual que tome en cuenta el placer y el deseo de las mujeres, que se aleje de la venganza y se construya alrededor de una reeducación que enseñe a mirar al otro y a considerarlo, es decir, que enseñe a establecer el necesario reconocimiento intersubjetivo que tanto reivindicaron autores tan distintos como<strong> Axel Honneth</strong> o <strong>Jessica Benjamin</strong>. </p><p>Una <em>cultura de consentimiento</em> con la que Tenenbaum se distancia tanto de la venganza del escrache como de la propuesta de ciertas universidades norteamericanas de elaborar reglas y señales inequívocas que permitan o no avanzar en el encuentro sexual, para ampliar el territorio del consentimiento a formas más ambiciosas. Más allá del simplista <em>sí es sí</em><em> </em>o<em> </em><em>no es no</em><em>,</em> la autora propone luchar para que la sociedad contemple y procure "las condiciones simbólicas y materiales para negociar, cada una en los términos que quiera, lo que tiene ganas y lo que no tiene ganas de hacer"<em>.</em></p><p>Comentamos en estas mismas páginas la serie dirigida por <strong>Michaela Coel</strong>, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2020/09/18/podria_destruirte_violacion_consentimiento_111084_1821.html" target="_blank">Podría destruirte, que se ocupa también de los matices más sutiles de las relaciones de pareja</a> (en este caso homo u heterosexual), apuntando a esa misma complejidad del consentimiento que es necesario seguir analizando.</p><p>A pesar de no profundizar en algunos puntos centrales, aplaudimos la propuesta de Tenenbaum de sumarse a la pregunta por el deseo de las mujeres y de alertar sobre el mimetismo inconsciente que las lleva a imitar las conductas de los hombres, por temor a que salirse de las reglas de este mercado afectivo que describe las condene a la exclusión. Por suerte, son cada vez más los testimonios como el suyo, y crece en las redes el cuestionamiento de una situación que Tamara Tenenbaum identifica e interroga con amenidad en este ensayo de divulgación.</p><p>_____</p><p><strong>Lola López Mondéjar</strong> es psicoanalista y escritora. Su último libro es <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/que-mundo-tan-maravilloso/" target="_blank">Qué mundo tan maravilloso</a><em> (Páginas de Espuma, 2018).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lola López Mondéjar]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El amor ya no es lo que era]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Los diablos azules número 220]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El hombre que observó, oyó y contó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hombre-observo-oyo-conto_1_1193519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4b84a8dd-e570-4031-9a15-5cfabf38a6ed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hombre que observó, oyó y contó"></p><p>Hasta hace casi treinta años apenas sabíamos nada de la obra del periodista y escritor <strong>Manuel Chaves Nogales</strong> (1897-1944). Solo resultaba asequible su texto sobre el torero <strong>Juan Belmonte,</strong> editado en la colección Libro de bolsillo de Alianza en 1969. A mí me metió por los ojos ese volumen <strong>Juan Luis Panero</strong>, quien le profesaba una gran admiración. Luego vino el encomiable trabajo de <strong>María Isabel Cintas</strong>, en la Diputación de Sevilla, la edición de su narrativa completa (1993 y 2001, ampliada en el 2013), y la biografía <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-chaves-nogales-el-oficio-de-contar/210268" target="_blank"><em>Chaves Nogales. El oficio de contar</em></a> (2011). El tercer capítulo de esta historia podría ser la aparición de los cuentos de <em>A sangre y fuego</em> (1937) en Espasa Calpe, en el 2001, aunque se echaba de menos un prólogo, que sí llevaría la de Austral, de <strong>Ana R. Cañil</strong>, en el 2009. También apareció prologada la versión de Libros del Asteroide, en el 2011, al cuidado de la profesora Cintas, que incluía además dos nuevos cuentos. Pero lo verdaderamente admirable era el prólogo del autor, reivindicado por <strong>Trapiello</strong> en numerosas ocasiones.</p><p>Por fortuna, a lo largo del nuevo siglo ha llovido una gran cantidad de ediciones de sus obras, entre las que podemos destacar las de Renacimiento y Libros del Asteroide. Ahora, esta nueva versión de la <a href="http://www.librosdelasteroide.com/-obra-completa" target="_blank">Obra completa</a><em> </em>(editada por Libros del Asteroide y Diputación de Sevilla), que aporta 68 inéditos y la revisión o retraducción, al cuidado de <strong>Yolanda Morató</strong> (véanse sus explicaciones, V, 87-89), de todos los textos de los que solo disponíamos de versiones en otras lenguas, habiéndose perdido los originales, aparece sustentada por algunos de sus máximos valedores, y redondea y culmina todo el trabajo hecho con anterioridad.</p><p>El caso es que hoy, Chaves Nogales ocupa un lugar muy destacado en la historia del periodismo español, como reportero, articulista (lean, por ejemplo, “<em>New Spain</em>. El español fuera de España”, de 1927) y gestor (dirigió el diario <em>Ahora</em>, el primero que utilizó en España el huecograbado, situado en la órbita de <strong>Azaña</strong>), pues tiene en su haber libros tan notables y diferentes como <em>El maestro Juan Martínez que estaba allí</em> (1934), <em>La agonía de Francia</em> (1941), que en el 2001 había reeditado la Diputación de Sevilla, con un prólogo minúsculo de la muy activa Cintas, <em>Los secretos de la defensa de Madrid</em> (publicado en la prensa en 1938 y en libro en el 2011) y las llamadas <em>Crónicas de la guerra civil</em> (en libro, 2011). Y por motivos estrictamente personales, añadiría sus crónicas sobre Berlín (II, 293-318). Su rescate, junto al de <strong>Max Aub</strong>, quizá hayan sido los más espectaculares y atinados de las últimas décadas. Por cierto, me ha llamado la atención que <strong>Ignacio F. Garmendia</strong> (a cargo de la edición) lo llamé solo Chaves, no sé si porque era así como se le conocía en la época o por meras razones prácticas.</p><p>Pero tenemos que preguntarnos qué aprendió de sus reconocidos maestros, de <strong>Larra</strong>, <strong>Pío Baroja</strong>, <strong>Ortega y Gasset </strong>y Azaña, de quien fue amigo y partidario político y a quien le hace una entrevista en 1931 (II, 57-69). Chaves Nogales nunca militó, pero se mostró contrario a la política de no intervención de las potencias democráticas, y a los Frentes populares que el Komintern fomentó a partir de 1935. Sobre<strong> Largo Caballero</strong> cambió de opinión con el tiempo, pues primero se mostró elogioso y luego muy crítico con él y poco complaciente con los brigadistas internacionales. También cuestionó, sin razón, la inhibición de los escritores españoles durante la guerra, incluido su admirado Baroja, pues muchos de ellos mantuvieron una actividad constante. En cambio, defendió el papel del general <strong>Miaja</strong> durante la defensa de Madrid. Estas tomas de posición nos ayudan a precisar sus inclinaciones políticas, sin que quede duda alguna sobre su republicanismo y su rechazo al golpe militar y todo lo que representaba.</p><p>De Larra aprendió la actitud crítica, a trascender lo cotidiano, a utilizar en la prensa la retórica literaria más conveniente, e incluso la habilidad para titular; de Baroja (Garmendia, I, 323, tacha de barojianas las <em>Narraciones maravillosas</em><em>...</em>, de Chaves Nogales, publicadas en 1924, en cuyo interesante prólogo comenta por qué no ha sido novelista, I, 326,), adopta la sencillez y claridad de la prosa, un cierto escepticismo y la independencia de criterio; y coincide con Ortega en el papel que desempeñaban las masas en la sociedad, pues consideraba “la rebelión de las masas, el gran fenómeno de nuestro tiempo” (V, 407). Pero cuando en un artículo de 1927 quiere señalar a los maestros recientes de la novela española, se decanta con buen criterio por <strong>Galdós</strong>, Baroja y <strong>Valle-Inclán</strong> (es excelente el artículo “La Academia Española de Roma. Don Ramón, enchufista”, de 1933, III, 348-351), a los que algunos —entre los que me cuento— quizás añadirían los nombres de <strong>Emilia Pardo Bazán</strong>, <strong>Clarín</strong> y <strong>Unamuno</strong>. La fama de su tío José Nogales, autor del célebre cuento “Las tres cosas del tío Juan”, de 1900, que ahora nos resulta muy convencional, debió de ser un acicate más para dedicarse a escribir (Véase las referencias en: I, 6, 7, 107, 366 y 647).</p><p>También nos preguntamos en qué ha consistido su aportación a los distintos géneros que cultivó, y por último deberíamos tratar de averiguar el alcance de su vigencia hoy. Como periodista, señala <strong>Antonio Muñoz Molina</strong> en su prólogo, era de los que se echaba a la calle para contar lo que escuchaba y veía. Supo advertir, además, la importancia de los avances técnicos, bien sea la aviación (la primera alusión aparece en un artículo de 1921), en el terreno de la imprenta y del diseño gráfico, así como del papel que podía desempeñar la fotografía, para el mejor y más efectivo desarrollo de su oficio. Y recuérdese que no siendo taurino, compuso una obra esencial sobre <strong>Juan Belmonte</strong>.</p><p>Pero cómo era Chaves Nogales, nos preguntamos sus lectores. Si observamos las fotografías que han llegado hasta nosotros, se trata de un escritor que no posa, que tiene otro porte, más natural. Era republicano, lo que solemos llamar un demócrata liberal, escéptico ante lo que de machaconas tienen las ideologías y la propaganda, como nos recuerda Muñoz Molina en su atinado prólogo, que no creyó ni en los delirios igualitarios de la Revolución Rusa, ni en el elitismo desquiciado y violento de <strong>Hitler</strong> y <strong>Mussolini</strong>, y menos aún, si cabe, en el de sus compatriotas golpistas. Su mundo fue la Europa de entreguerras, que supo atisbar y entender como pocos, comportándose con más dignidad que la mayoría de políticos, periodistas e intelectuales. Quizá porque no tocaba de oídas, ni se encandilaba con cantos de sirenas, sino que estuvo allí, en los lugares en que sucedían los hechos, en Francia, Alemania, Italia o en Rusia. Y además de viajar por otros muchos lugares, interesándose a menudo por los exiliados, vivió en Sevilla, Madrid, París y Londres, Recuérdese que tuvo que huir de España y de Francia, ante el avance del totalitarismo, y que murió pronto, enfermo, lejos de su familia, en Inglaterra, donde sin embargo pudo trabajar en su oficio y sentirse cómodo.</p><p><strong>Franco</strong>, de quien en 1938 y 1939 traza un par de semblanzas terroríficas, muy semejantes, era para él un hombre sin imaginación y de esa carencia se desprenden el resto de sus males (V, 74-84 y 179-187). Se han empeñado, con las mejores intenciones, en hacer de Chaves Nogales un adalid de la denominada Tercera España, algo que no parece necesario, como tampoco le favorece formar parte de semejante batiburrillo de gentes. Sea como fuere, en un artículo de mayo de 1938 se definía como “un español, nacionalista de verdad, que no ha sido nunca revolucionario y que odia por igual al comunismo y al fascismo” (V, 69).</p><p>La distinción entre periodismo y literatura no es “un pasatiempo universitario”, como afirma Garmendia en uno de los prólogos (I, XLV), sino que nos sirve para insertar sus obras en una tradición y calibrar mejor su alcance y sentido. Así, por ejemplo, podríamos relacionar algunas de sus piezas (I, 336) con textos de <strong>Félix</strong><strong>Fénéon</strong> (<em>Novelas en tres líneas</em>, 1906) y <strong>Andrés Neuman</strong> (el cuento “Vidas instantáneas”, <em>Hacerse el muerto</em>, 2011, compuesto a base de anuncios por palabras). En la ordenación de los materiales que componen esta <em>Obra completa</em> se sigue el orden cronológico y, en parte, el temático, como advierte su editor. Y obsérvese, además, que en el paso del periódico al libro, le cambia el título a algún cuento (I, 332), y el uso que hace del adjetivo <em>ejemplar</em> (I, 327 y 329), comparable con el que le dan Unamuno, Max Aub o <strong>Vila-Matas</strong>.</p><p>La edición en su conjunto es un acierto, pero aparte del interés de los tres prólogos, quiero destacar la utilidad de las notas, en las que se nos proporciona una bibliografía complementaria, a veces reciente, y donde tampoco desaprovecha Garmendia la ocasión para puntualizar con razón a Chaves Nogales (IV, 584, n. 42) o trazar oportunas comparaciones con el presente. Se enriquece la edición, además, con fotos y caricaturas del autor (de <strong>Rivero Gil</strong>, <strong>Bon</strong> y otros), con un índice onomástico y con un colofón, que se repite en todos los volúmenes, en el que se pide a los lectores del libro que lo recomienden si les ha gustado.</p><p>De lo dicho se desprende su actualidad, tanto en el cultivo del periodismo, como de su mejor obra literaria, pues no en vano cada vez sus libros se reeditan con más frecuencias y tienen más lectores. Este es un conjunto de textos que deberían leer y tener siempre a mano los estudiantes y profesionales del periodismo, pero también aquellos que disfrutan de la buena literatura. Quiero acabar diciendo que, en mi opinión, su mejor libro es <em>A sangre y fuego</em>, que lo ha situado en el canon del cuento del siglo XX.</p><p><strong>P.S.</strong> Los números romanos que aparecen entre paréntesis remiten a los correspondientes volúmenes y los arábigos a las páginas.</p><p>_____</p><p><em><strong>Fernando Valls</strong></em><em> es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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