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    <title><![CDATA[infoLibre - vejez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/vejez/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - vejez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Achicando penas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/pero-el-barrio-no-sale-de-una/achicando-penas_129_2128397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0e472385-1ef4-4540-bd74-d1dd64595ebc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Achicando penas"></p><p>Mi padre se está muriendo cada día un poquito. Como cualquiera, en principio, pero él tiene demencia con cuerpos de Lewy. La parte parkinsoniana de la enfermedad provoca que le tiemblen los brazos, las manos, la mandíbula y a veces hasta los músculos que hay debajo de los ojos cuyo nombre desconozco. La de la demencia, que se le olviden las cosas y que viva más que en un presente continuo, en un inmediato fugaz. Por suerte, si es que se puede utilizar esa palabra con este panorama, nos recuerda a quienes estamos más cerca y a mí me está sirviendo para mostrar cariño, algo nada fácil teniendo en cuenta mis recias ascendencias castellana y fang de Guinea Ecuatorial. En mi día a día no suelo tocar ni con un puntero láser a nadie y los dos besos al saludar los doy más al aire que en las mejillas. Sin embargo, a mi padre, de un tiempo a esta parte, le estoy plantando los de toda una vida. Es más, diría que, como le veo vulnerable, le quiero el triple. Mi momento favorito es cuando le despierto de la siesta y <strong>él se alegra tanto como si llevara años sin pasar por su casa, pese a que hemos comido juntos</strong> y yo misma le he metido en la cama. Lo que hago justo cuando, después de un rato llamándole, abre a medias los ojos –la forma en la que los abre ahora– es contarle las últimas noticias. Desde lo que está sucediendo en Venezuela hasta lo que me ha ido llegando de la Copa África de fútbol que está teniendo lugar en Marruecos. Con eso consigo espabilarle e incluso acompaña mi relato con un montón de “vaaaaayaaaas” cuya duración depende de cuánto le haya impresionado mi relato. Yo procuro currármelo como comentarista, sin rigor, seguro, sin objetividad, claro, pero con épica, para que viva ese momento con emoción.</p><p>A veces, ante tamaño aluvión de información, me aprieta la mano, como si quisiera protegerme. A mí, que con mis 50 y pocos kg peso más que él. Otros días, cuando le explicó lo mal que nos ha ido en el fútbol y la reacción de sus/nuestros paisanos, abre mucho la boca y emite carcajadas que solo oye él. Yo, en cambio, tengo que<strong> bucear en mi memoria para recordarlas puesto que ya no suenan</strong>.</p><p>Lo cierto es que una dolencia así<strong> no tiene casi nada bonito</strong>, un poco como el momento actual que entre la <em>Doctrina Donroe</em>, las amenazas, las invasiones, las persecuciones y desalojos de personas migrantes y los bombardeos, no hay por dónde cogerlo pero, a veces, eliges quedarte con el lince recién nacido en Doñana que han puesto como <em>happy end</em> del informativo para no hundirte y con esos "vaaaayaaaaas" eternos al despertar.</p><p>Sí, el mundo fuera explotando por los aires y no dejando títere con cabeza y mientras<strong> él y yo haciendo real la peli </strong><em><strong>La vida es bella</strong></em>, conmigo en el rol de Roberto Begnini, sin llevarle la contraria cuando piensa que en lugar de en Alcorcón, nos encontramos en Niefang, Guinea.</p><p>La postsiesta, sin duda, es nuestro momento. También el de mi madre, que aprovecha mi visita para subir a ver a la vecina de arriba. Antes no se conocían tanto, porque ella y su marido se mudaron hace relativamente poco a un edificio que se construyó hace décadas; sin embargo, últimamente creo que se cuentan la vida y hasta las costuras de un alma llenita de remiendos. <strong>Ellas toman su café y se informan punto por punto de las nuevas pérdidas cognitivas en sus compañeros</strong>. El suyo empezó más tarde pero ha pegado sprint en los últimos tiempos. Y despotrican, lógico, porque quienes más se comen con patatas esta dolencia cruel son sobre todo ellas y porque sus parejas, tal y como las conocieron, se han ido y no van a regresar. Con todo, también tiran de humor autodestructivo que, en ese momento, les funciona, del “sujétame el cubata”, del “yo tengo una anécdota más fuerte, peor, más jodida” y se ríen dado que lo prefieren a llorar o porque puede que esa tarde ya hayan llorado. Le ponen al mal tiempo buena cara y en esos ratitos –puesto que son ratitos– achican las penas que las inundan por dentro aunque, por fuera, parezca como si nada. Puede que hablen también de Trump y a ellas, fíjate tú por dónde, les sirva para despejarse y salir un poco de las cuatro paredes de la enfermedad que no tienen pero arrastran. </p><p>Más allá de lo que viven entre ellas, de esa amistad sueltapenas reciente, está el resto del portal o portales, en plural, de mi calle. Cada vez que me cruzo con alguna de las personas que me conoce desde peque me preguntan cómo anda él y, como a mí se me dibuja un puchero, por mucho que trate de disimularlo, cambian de tema o se sacan de la chistera algún recuerdo de cuando él era él. <strong>Tremendo truco que no sana pero es útil para que el dolor se tome un descanso</strong>. Sé que lo sienten y que se acuerdan de él tal y como era: despistado, correctísimo y con un acento ecuatoguineano que jamás perdió. Se nota en cada anécdota que me comparten y que me sirve para sumar a mis recuerdos los suyos, para conocerle un poco más, no solo como padre sino como vecino. Por lo que me trasladan, creo que en ese rol también fue guay. </p><p>Lo hermoso, en cualquier caso, es que no se quedan en él. Siempre preguntan por mi madre e insisten en que avisemos cuando necesitemos algo. Por desgracia, lo hemos necesitado y en cada ocasión nos han demostrado que<strong> su ofrecimiento nunca fue solo una frase hecha</strong>. Ahí se han plantado, en el salón de casa, apoyando a mi madre y haciendo barrio a través de los cuidados.</p><p>Cuando fuera todo se desmorona, que diría el gran Achebe, <strong>fortín de cuidados comunitarios.</strong> Como en los momentos humanos de la pandemia, que los hubo, pese a que después… en fin, ya lo están viendo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jan 2026 05:00:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucía Mbomío]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Achicando penas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[vejez]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La inestabilidad política y las desigualdades sociales aceleran el envejecimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/inestabilidad-politica-desigualdades-sociales-aceleran-envejecimiento_1_2031823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7f007d4c-9cb3-4c8b-ae75-977fe15b3518_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La inestabilidad política y las desigualdades sociales aceleran el envejecimiento"></p><p>De la misma forma que la dieta y el ejercicio regular impactan en la salud de las personas, otros factores como la <strong>contaminación del aire</strong>, la igualdad entre ciudadanos y la estabilidad democrática de un gobierno influyen en la calidad del envejecimiento.</p><p>Un estudio, publicado en la revista <em>Nature Medicine</em>, analizó una serie de exposiciones socioambientales y observó de qué manera actuaban en la edad real de una persona con respecto a su <strong>estado de salud</strong> general. </p><p>Según explica a SINC el colíder de esta investigación y profesor de la Universidad Trinity de Dublín (Irlanda), <strong>Ignacio Ibañez, </strong>variables como “la pobreza, la desigualdad y la debilidad de las instituciones dejan secuelas biológicas que son cuantificables”. De este modo, “el envejecimiento no solo viene determinado por el estilo de vida sino también por dónde y cómo vivimos”, argumenta el experto.</p><p>El equipo internacional utilizó <strong>inteligencia artificial</strong> avanzada para analizar el contexto sociopolítico de más de 160 000 personas de 40 países distintos, estudiar y cómo influía en el envejecimiento cerebral. </p><p>Los resultados mostraron que la región donde se reside tiene la capacidad de acelerar el envejecimiento e incrementar el riesgo de deterioro cognitivo y funcional. Por lo tanto, “abordar las condiciones sociales y políticas debe formar parte de las estrategias de <strong>salud pública</strong> para una vejez saludable”, alienta Ibañez. </p><p>Para su estudio, los investigadores desarrollaron un herramienta para comparar la edad prevista con la edad cronológica de los participantes y la llamaron ‘brecha de edad bioconductual’ (BBAG, por sus siglas en inglés).</p><p>Al principio, los hallazgos con esta herramienta revelaron un envejecimiento retrasado o acelerado según las <strong>diferentes regiones del mundo</strong> que estudiaban, así como los tipos de exposición que sufrían sus habitantes.</p><p>Europa, por ejemplo, registraba un envejecimiento más saludable en comparación con otras regiones. Asia y América se posicionaban en la mediana; y finalmente <strong>Egipto y Sudáfrica</strong> tenían los valores más negativos para una vejez lenta. </p><p>No obstante, dentro de Europa, los países del este y del sur fueron los que demostraron tener un envejecimiento más veloz, por lo que también existieron divergencias en función de los países y sus <strong>contextos</strong> ambientales. </p><p>“Los factores sociales, físicos y sociopolíticos activan los sistemas de estrés biológico, lo que aumenta la inflamación y el desgaste del cuerpo. Esto conduce a un envejecimiento acelerado incluso en personas con estilos de vida saludables”, advierte a SINC la colíder del estudio y profesora de la Universidad Trinity de Dublín, <strong>Sandra Báez</strong>.</p><p>La combinación de circunstancias físicas como la mala calidad del aire, factores sociales como la<strong> desigualdad económica</strong> o de género, y variables sociopolíticas parecidas a vivir en un estado que no respeta el voto ni la libertad de sus ciudadanos, predijeron una mayor pérdida en habilidades cognitivas. </p><p>De hecho, descubrieron que la gente expuesta a tales condiciones “mostraban un envejecimiento conductual que era, en promedio, de 5 a 6 años mayor que su edad real”, apunta Báez. “Es probable que se deba a la inflamación crónica y a las respuestas al estrés provocadas por una <strong>exposición prolongada</strong> a entornos físicos nocivos”.</p><p>Según explica Báez, la desigualdad de género impone una carga desproporcionada a las mujeres porque, a menudo, se enfrentan a un <strong>acceso limitado a la educación</strong>, atención sanitaria y oportunidades económicas.</p><p>“Muchas también soportan el peso del cuidado no remunerado”, añade, “y tienen una autonomía reducida en decisiones vitales, lo que fomenta la aparición de <strong>estrés crónico</strong> que pueda acelerar el envejecimiento biológico” contesta. </p><p>Sin embargo, no solo les afecta a ellas, sino también a otras minorías de género que están expuestas al estigma, la discriminación o la exclusión. Algo que incrementa aún más el <strong>desgaste</strong> del cuerpo.</p><p>“Cuando una sociedad tolera la desigualdad sistémica, se crea un entorno estresante y fragmentado que acelera el envejecimiento a nivel general”, sostiene la psicóloga.</p><p>Para combatir este fenómeno, los científicos de este estudio apuestan por defender la vejez como un proceso en el que intervienen el medioambiente, la sociedad y la situación política de una región. Por ello, en términos de salud pública “deberíamos estar más preparados”, concluye Ibáñez. </p><p><em>Este </em><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-inestabilidad-politica-y-las-desigualdades-sociales-aceleran-el-envejecimiento" target="_blank"><em>artículo</em></a><em> fue publicado originalmente en la Agencia SINC, la agencia de noticias </em><em><strong>científicas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jul 2025 11:53:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marcos D. Oliveros (Agencia SINC)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La inestabilidad política y las desigualdades sociales aceleran el envejecimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad social,Salud,Agencia SINC,vejez]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Un estudio explica por qué al hacernos mayores nos cuesta más hacer amigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/ciencia/estudio-explica-hacernos-mayores-cuesta-amigos_1_2004201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e9a4b5a1-b2fc-4625-a0d7-d334c40ae758_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio explica por qué al hacernos mayores nos cuesta más hacer amigos"></p><p>Cuanto más mayores somos, más pereza nos da quedar con esa persona a la que hace tiempo que no vemos. Pero esta tendencia a reducir el número y la intensidad de las interacciones sociales en la vejez <strong>podría tener una explicación neurobiológica</strong>. A medida que envejecemos, nuestro cerebro experimenta alteraciones en la forma en que sus redes internas se comunican entre sí.</p><p>Estas modificaciones afectan a las capacidades sociales, según un nuevo estudio liderado por investigadores de la <strong>Universidad Tecnológica de Nanyang </strong>(Singapur). Los resultados, <a href="https://plos.io/3S1CiE6" target="_blank">publicados esta semana</a> en la revista <em>Neuroscience & Biobehavioral Reviews</em>, indican que la pérdida de sociabilidad puede deberse a una menor conectividad en regiones cerebrales clave para mantener relaciones.</p><p>El trabajo analiza datos de resonancia magnética funcional (fMRI) en estado de reposo de <strong>196 adultos alemanes de entre 20 y 77 años</strong>, así como cuestionarios que miden la sociabilidad como rasgo de personalidad.</p><p>Los autores observaron que, a mayor edad, la <a href="https://www.infolibre.es/politica/centros-rurales-soledad-no-deseada-vecino-asunto_1_1919433.html" target="_blank" >puntuación en sociabilidad era menor,</a> y que este descenso estaba mediado por <strong>dos conjuntos de redes cerebrales</strong> cuya conectividad funcional cambiaba significativamente con el envejecimiento.</p><p>"Nuestros resultados sugieren que el envejecimiento <strong>altera la arquitectura funcional del cerebro</strong> de forma que reduce las capacidades necesarias para establecer y mantener relaciones sociales", explican los autores.</p><p>El equipo identificó <strong>dos tipos de redes neuronales</strong>: una cuya conectividad aumentaba con la edad —pero se asociaba a menor sociabilidad—, y otra cuya conectividad disminuía con la edad —y estaba relacionada con mayores niveles de sociabilidad. Es decir, los cambios en estas redes <strong>actuaban como mediadores</strong> entre el envejecimiento y la pérdida de sociabilidad.</p><p>Las regiones más afectadas incluían áreas del sistema límbico y la ínsula, implicadas en la gestión emocional; la red de atención ventral y la red somatomotora, claves para la percepción y respuesta a estímulos sociales; así como las regiones frontoparietales, fundamentales en la <strong>introspección, la teoría de la mente y el control cognitivo</strong>.</p><p>Estas modificaciones encajan con la llamada "<strong>hipótesis del cerebro social</strong>" del antropólogo Robin Dunbar, que sostiene que ciertas capacidades cognitivas —como la empatía, la comprensión de emociones ajenas o la regulación emocional— son esenciales para nuestras relaciones sociales y <strong>tienden a deteriorarse con la edad</strong>.</p><p>La sociabilidad no es solo una cuestión de carácter: su pérdida se ha relacionado con un <strong>mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares</strong>, deterioro cognitivo, depresión y mortalidad prematura. Por ello, los autores subrayan la importancia de entender esta transformación cerebral como <strong>parte del envejecimiento natural</strong>, no como una elección personal.</p><p>"Los <a href="https://www.infolibre.es/ciencia/no-recuerdos-bebes_1_1964716.html" target="_blank">cambios en la conectividad cerebral</a> con la edad pueden ser una manifestación de la diferenciación funcional del cerebro, que a su vez puede <strong>deteriorar las habilidades sociocognitivas</strong> esenciales para formar relaciones", concluye el equipo.</p><p>Los investigadores proponen fomentar la <strong>educación psicológica entre personas mayores y sus cuidadores </strong>para normalizar esta transformación y facilitar herramientas que promuevan el envejecimiento activo y saludable, incluyendo programas de estimulación cognitiva y social adaptados a esta etapa de la vida.</p><p><em>Este </em><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Al-hacernos-mayores-nos-cuesta-mas-hacer-amigos-este-estudio-explica-por-que" target="_blank"><em>artículo </em></a><em>fue publicado originalmente en la Agencia SINC, la agencia de noticias </em><em><strong>científicas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 May 2025 08:13:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Villarreal (Agencia SINC)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un estudio explica por qué al hacernos mayores nos cuesta más hacer amigos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agencia SINC,vejez,Singapur]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Un tiempo familiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/tiempo-familiar_129_1921295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un tiempo familiar"></p><p>En las reuniones familiares, yo fui el mayor de mis hermanos, el mayor de los sobrinos, el mayor de los nietos. Ahora soy el más viejo. Cosas de la edad y del paso de la vida, cosas del tiempo que pasa por nosotros. <strong>No es lo mismo ser el mayor que ser el más viejo</strong>. Cada cargo en la militancia familiar tiene sus responsabilidades según las épocas. Ser el mayor de los hermanos, nietos y sobrinos significa convencer a los mayores de que las circunstancias de la vida cambian, que la normalidad no es una piedra inamovible y que conviene abrir las ventanas para que el aire, la luz o la oscuridad no huelan a cerrado. Ser el más viejo<strong> supone un acto de vigilancia</strong> para no empeñarse en mantener las ventanas cerradas, pero también para no convertir las novedades en una superstición. Tanto la acumulación de años como el entusiasmo juvenil e irresponsable pueden reducir nuestra materia gris, recortar la capacidad de atención, debilitar la memoria y corromper la capacidad de conocimiento. En el paso de la edad, ni la cultura ni los cambios tecnológicos suelen ser desinteresados. Y hay cambios, para bien o para mal, que sólo sirven <strong>para darle efectividad a lo de siempre</strong>.</p><p>Después de una comida de Navidad con hermanos, hijos, sobrinos y sobrinos nietos tomo conciencia de que soy el más viejo de los 33 familiares reunidos. También se sentaron en la mesa los que se han ido por delante, pero son nombres y recuerdos que ya no tienen edad, aunque estén presentes en la comida,<strong> los villancicos, los aguinaldos y las risas familiares</strong>. Se puede ser tan tacaño como un abuelo, tan sentimental como una madre o tan de Burgos como un padre a la hora de elegir cubiertos. La receta del lomo sigue siendo la misma que se cocinaba en casa de la abuela cuando el más viejo de todos sólo era el mayor de los nietos. Y en los cantos, los himnos y la bromas hay ahora mucho más respeto. Sí, hay cosas que cambian para bien y los vínculos ayudan a comprender la vida. Lo pienso cuando mi sobrina se sienta en la mesa con su novia o cuando los cuatro niños acogidos en la casa de mi sobrino se ponen en la cola para recibir su aguinaldo.<strong> Está muy bien que las cosas cambien.</strong></p><p>Pero hay otras cosas que no cambian nunca. Después de la comida, siguiendo una costumbre de años, toda una excursión familiar va al cine. La película que han elegido se titula <em>'Mufasa'</em>, y tarda muy poco en convertirse en una tortura para el más viejo de la familia.<strong> El anzuelo de los sentimientos familiares</strong> y de la acogida del extranjero manipula un argumento en el que conviene no fiarse de nadie, respetar al más fiero, afianzar la sangre de una identidad, legitimar las jerarquías del poder y someterse al líder que sea capaz de representar y dibujar las fronteras de un paraíso rodeado de peligros. La democracia en versión de la ley del más fuerte, el arte de la computadora fotorrealista para sustituir al Estado y a la realidad en favor de un mundo virtual capaz de meterse por los ojos hasta llevar al corazón las mentiras disfrazadas de lealtades, confianzas y generosidad. <strong>Mandan los instintos</strong>. Esa prepotencia del discurso, orgulloso de su propia eficacia y de su impresionante fotorrealismo, hace que Walt Disney Pictures no se avergüence de unas canciones pésimas y de un argumento poco sostenible, enemigo de la decencia narrativa. El éxito de espectadores da tanto miedo como el éxito electoral de Trump. Que los poderosos desprecien la educación pública no significa que desconozcan el poder de la educación y los cultivos de una infancia bien alimentada. Las redes sociales y el fotorrealismo computacional<strong> pueden dominar el mundo</strong>. </p><p>Tío, ¿te ha gustado la película? Mucho, le digo a mi sobrina y a su novia. Ellas han elegido la película. Pienso que ya daré mi opinión a los lectores de <em><strong>infoLibre</strong></em>. Quizás ellos me comprendan al confesar que soy el más viejo de una familia <strong>que necesita mirar el mundo con los ojos</strong> del más joven de los nietos. Vigilo mi vejez en un mundo que necesita también vigilar sus alegrías juveniles.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Dec 2024 18:23:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un tiempo familiar]]></media:title>
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      <title><![CDATA[‘Un hombre infiltrado’, una comedia vivificante sobre la vejez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/hombre-infiltrado-comedia-vivificante-vejez_1_1913311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0607e05d-b4e0-4574-a6f7-786bcfb717eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Un hombre infiltrado’, una comedia vivificante sobre la vejez"></p><p>La mala noticia es que vamos a morir un día, la buena es que todos los demás días no vamos a hacerlo. Y son esos días, hasta los últimos, a los que tenemos que encontrar sentido. Netflix ofrece la primera temporada al completo de <strong>una comedia inteligente y tierna sobre la vejez</strong>.</p><p>El protagonista de esta serie ha perdido a su esposa, su compañera de vida, y con ella se fue parte de su impulso vital. Animado por su hija a buscar alguna afición responde a un anuncio que busca <strong>un detective privado entre ochenta y noventa años</strong>.</p><p>La misión consiste en infiltrarse en una residencia de mayores para resolver la autoría de un robo. La serendipia hace que en el camino se encuentren muchas y mejores recompensas.</p><p>Este argumento no tiene nada de particular como detonante de una imaginativa ficción, lo curioso es que está basado en <strong>un hecho real ocurrido hace unos años en Chile</strong>. </p><p><strong>Maite Alberdi</strong> recogió ese caso en el documental que dirigió en 2020, <em><strong>El agente topo</strong></em>, que puede verse en RTVE y en Filmin. Fue nominado al Óscar y ganó el premio del público a mejor film europeo (es una coproducción) en el Festival de San Sebastián.</p><p>Tiempo después, en Estados Unidos, el productor y director <strong>Morgan Sackett </strong>lo tuvo claro desde el principio. Cuando vio el documental llamó a su socio, el guionista y creador de series <strong>Mike Schur</strong> y le dijo que viese la pieza y que tenían que convertirla en una serie con Ted Danson de protagonista. </p><p>El motivo porque el que Schur también se decidió instantáneamente tras ver el trabajo de Alberdi fue su certeza de que <em>El agente topo</em> dejaba a todo el mundo con la misma sensación de querer llamar a su madre, padre o abuelos o de querer salir a pasar tiempo con sus hijos. </p><p>Y la razón por la que su compañero supo sin duda que había una serie para ellos es porque Mike Schur está especializado en <strong>una visión del humor humanista</strong>, cálida, con mucho corazón. Graduado en Harvard, tuvo un comienzo canónico en la escritura de guion de comedia pasando por el mítico programa <em>Saturday Night Live</em>.</p><p>Entre otros trabajos destacados se convirtió en uno de los principales adaptadores de <em><strong>The office</strong></em> para su versión en Estados Unidos. Formó parte de su equipo de guion e incluso fue intérprete, dando vida a <strong>Mose</strong>, el primo granjero de Dwight.</p><p>Con Greg Daniels creo <em>Parks and Recreation</em> y por su cuenta <em>The good place,</em> una comedia con toques filosóficos en la que Ted Danson era uno de los protagonistas. Ha participado como productor en comedias que rebosan positivismo como <em>Master of none</em> y <em>Hacks</em>, también con protagonista veterana. Incluso su esposa, Jennifer Philbin trabaja en <em>Solo asesinatos en el edificio</em>, con dos de sus tres protagonistas en la tercera edad.</p><p>Schur y Sackett contaron con la colaboración de Alberdi, la autora del documental, si bien esta se mantuvo a una distancia respetuosa de una adaptación que tenía que ir por libre al <strong>pasar de realidad a ficción</strong>.</p><p>Cuando Schur vio por segunda vez <em>El agente topo</em> se dio cuenta de que la residencia de mayores en la que se localizaba la acción se llamaba <strong>San Francisco</strong>. Así que lo tomó como una señal y ubicó en la ciudad del mismo nombre su ficción. Danson interpreta a un ingeniero retirado enamorado del famosísimo puente de la localidad californiana.</p><p>La serie se construyó inmediatamente en torno a <strong>Ted Danson</strong>. Eso estaba fuera de duda. El equipo había pasado mucho tiempo trabajando junto y sabían que la experiencia iba a ser plácida. </p><p>En una entrevista con <a href="https://www.youtube.com/watch?v=J-AjSkm8X00" target="_blank">Goldderby</a>, Schur presume de su estrella: “Creo que tiene el mejor currículo de la historia de la televisión. Si alguien me trae el suyo y lo comparamos, creo que <strong>Ted ganaría a cualquiera</strong>”. </p><p>Danson tiene ahora 76 años. Se hizo extraordinariamente conocido con su protagonista en la serie <em>Cheers</em>. De ahí continuó una carrera tanto en dramas como <em>Damages </em>y <em>CSI</em> como en comedias como <em>The good place</em> o <em>El show de Larry David</em>, donde él y su esposa se interpretan a si mismos. </p><p>El actor se muestra convencido de la importancia de un proyecto como este, que muestre a las familias que las personas mayores pueden seguir haciendo cosas <strong>a pesar de los problemas y los duelos que se dan en la vejez</strong>.</p><p>Danson ha explicado en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=DbKigZ3UNyM" target="_blank">Reader´s Digest</a> que sintió una gran responsabilidad al lidiar con algo “tan humano, triste y duro” como puede ser <strong>la pérdida de memoria</strong>. “Algo universal, que pude estar pasando en tu familia o puede acabar pasándote a ti” añade. “Mi principal preocupación” dice Danson “era no dar una nota falsa. Lo mismo le ocurría al resto del reparto. Si hubiéramos falseado algo habría sido una vergüenza”.</p><p>Explica también su forma de abordar a su personaje: “Los actores trabajamos desde el qué pasaría. Cuando pienso qué me pasaría a mi si perdiera a mi pareja, a actriz <strong>Mary Steenburgen</strong>, casi no puedo ni hablar”. </p><p>Esta mirada a las realidades de la vejez es lo primordial en la serie por más que se encuentre <strong>dulcificada por el humor y sobre todo por un estatus económico un poco fantasioso</strong> con una residencia idílica.</p><p>Esta primera temporada se desarrolla en esa residencia, lo abre la puerta a un reparto coral de gente mayor. Schur ha contado que fue un proceso fantástico el de montar el elenco. Dice que han encontrado <strong>un nicho lleno de talento entre intérpretes mayores de setenta años</strong> y que estaban accesibles porque escasean las ofertas para ellas y ellos. </p><p>Esta reunión de mayores aporta algo de lo que más escasea cuando se trata la vejez, <strong>mantener la individualidad</strong>. Cada personaje tiene su carácter, intereses, virtudes y miserias, como a cualquier otra edad. Juntos, con el resto de personajes, han conseguido una temporada que se ve de un tirón y deja la sensación de bienestar de un abrazo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2024 19:52:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Un hombre infiltrado’, una comedia vivificante sobre la vejez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Netflix,Series televisión,Directores cine,Actores,vejez]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Planear la vejez en una vivienda cooperativa, una alternativa a las residencias de mayores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/viviendas-cooperativas-suelo-publico-planear-vejez-escapando-modelo-residencias_1_1878849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2d97d1d0-f681-44c5-b129-ee5fa71c70bd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Planear la vejez en una vivienda cooperativa, una alternativa a las residencias de mayores"></p><p>“¿Es aquí la charla sobre la cooperativa de vivienda sénior?”, pregunta una mujer de unos sesenta años a <strong>Anna Corrons</strong>, portavoz del grupo impulsor de ‘Can 70’. Treinta personas de más de cincuenta años entran en el número 43 de la calle Casp de Barcelona, sede de Sostre Cívic, que desde 2004 actúa como promotora inmobiliaria de proyectos de vivienda cooperativa. </p><p>“Hoy estamos presentando un proyecto que tiene su pilar en el envejecimiento activo pero que forma parte de algo más grande” introduce Eva Ortigosa, técnica de Sostre Cívic durante la sesión informativa. Y continúa explicando que las personas que acaben formando parte del proyecto tendrán una doble vinculación, “la que te vincula como socia dentro de ‘Can 70’, y la que te vincula como socia de Sostre Cívic”. <strong>El modelo de la entidad “se inspira en el danés”</strong>, explica José Téllez, portavoz de la Sostre Cívic, “intentamos que no todos los proyectos de vivienda cooperativa hechos en Cataluña tengan un perfil militante”. <strong>En Copenhague el 33% de las viviendas son de propiedad colectiva en régimen </strong><em><strong>Andel</strong></em><strong>.</strong> </p><p><strong>‘Can 70’ será la primera vivienda cooperativa sénior del estado construida sobre suelo público</strong>. En España existen más de 40 viviendas de este tipo que Daniel López, psicólogo e investigador de la UOC ha clasificado en el mapa del proyecto MOVICOMA, un estudio becado por la Fundación BBVA. El convenio ESAL que desarrolló Barcelona en 2015 facilita la construcción de vivienda sobre suelo público a promotoras sin ánimo de lucro.<strong> Eso ha permitido rebajar el precio de construcción de ‘Can 70’ en una zona dónde el suelo urbano es muy caro</strong>, como es Barcelona, y que habría hecho muy difícil desarrollar un proyecto surgido de economías familiares.</p><p>Anna Corrons, portavoz de la futura vivienda sénior, explica que los motivos para impulsar este proyecto fueron “evitar la soledad no deseada”, “evitar que los hijos e hijas nos tengan que cuidar” y “mantener la capacidad de decisión” hasta el final de la vida, <strong>algo que en una residencia es limitado</strong>. Añade también un motivo económico. Explica que su madre murió durante la pandemia en una residencia en la que pagaba 2500€ al mes por una habitación de 15m2. Recuerda que para pagarla, su madre disponía del dinero que le llegaba por la ley de dependencia, la de un piso alquilado y además añadía dinero de sus ahorros. Como “tenía la cabeza muy clara”, su madre le llegó a preguntar “¿hasta cuándo puedo vivir?”, pensando en los ahorros que le quedaban. “Yo nunca tendré ese dinero”, zanja la portavoz de la futura vivienda.</p><p><strong>Las obras empezarán a principios de 2025 y tienen previsto alargarse dos años</strong>. El proyecto está formado <strong>por personas mayores de 55 años y ahora hay 25 inscritas</strong>. El convenio les obliga a ser 39 socias por cuestiones de densidad poblacional. Para llegar a esa cifra organizan sesiones explicativas del proyecto para incorporar a nuevas socias, como la sesión a la que tuvo acceso <strong>infoLibre</strong>.</p><p>“Hoy he hablado con dos amigas”, expone Anna Corrons ante las asistentes. “Una tiene más de 80 años. Su marido tenía dinero y se quedó viuda hace unos años, tiene cuatro hijos, pero está en un sociosanitario muriéndose más sola que la una.” Y continúa, “luego he hablado con otra amiga que estaba fantástica en su casa en la Cerdaña plantando unas coles”. “Le he preguntado, y cuando no puedas conducir, ¿qué harás?. Pues no lo tiene pensado”. Anna concluye la exposición diciendo “<strong>nosotras creamos ‘Can 70’ porque no queremos la soledad no deseada ni tampoco ser una carga familiar”</strong>.</p><p>Lluvi Ferré es psicólogo e investigador del grup CareNet de la UOC, y desarrolló en 2019 la guía ‘Cuidados en la convivencia de las personas mayores’ junto al también investigador de la UOC Daniel López y en colaboración con el grupo impulsor de ‘Can 70’. <strong>La guía asienta las bases para planear los cuidados en la etapa final de la vida en una vivienda cooperativa</strong>, así como fragmentar la vivienda en núcleos comunitarios y establecer procesos de duelo y muerte. Lluvi Farré explica que el grupo impulsor se tomó un año de reflexión para crear la guía.</p><p>“Cuál es el objetivo del proyecto?” les plantea Anna Corrons a las veinte personas que han asistido por primera vez a la sesión introductoria. “Pues vivir una vejez empoderada, digna, activa, decidida”. Otras diez asistentes a la sesión ya son parte del proyecto, la mayoría de ellas mujeres. “¿Nos faltan hombres?”, se pregunta la portavoz tras mostrar una fotografía con todas las integrantes, y continúa, “pues la verdad es que nos gustaría que hubiera más”. <strong>El edificio está ya proyectado con tres tipos de espacios</strong>. “La privacidad está garantizada en apartamentos unipersonales de entre 30m2 y 43m2”, luego “hay espacios colectivos”, como las cocinas y los comedores compartidos entre unidades de tres o cuatro apartamentos por planta, y finalmente “hay espacios abiertos al barrio”. El grupo forma parte de la mesa de salud comunitaria del barrio de Sarrià y el edificio contará con un espacio municipal de cerca de 200m2 que tendrá la obligación de acoger actividades para el vecindario, como por ejemplo fisioterapia.</p><p>Ante la pregunta de qué diferencia hay entre el modelo de Can 70 y una residencia, Corrons responde “aquí lo hemos decidido todo”. “Hemos decidido qué espacios queremos y qué actividades queremos hacer”, y continúa, “<strong>en una residencia no puedes decidir ni los horarios, ni los espacios, ni las actividades, ni nada</strong>”. También explica que su proyecto se diferencia del modelo de viviendas con servicios, porque ellos deciden con quién van a vivir hasta el final de sus vidas, y no es el ayuntamiento o la institución privada que ofrece las plazas y ellas se apuntan.</p><p>Desde el gobierno estatal y autonómico se está promoviendo<strong> la desinstitucionalización del modelo residencial</strong>. “La idea de que se debe cambiar el modelo residencial viene de lejos”, explica Daniel López, psicólogo y experto en estudios del envejecimiento de la UOC. “La pandemia hace visibles unos déficits estructurales” y para ello es necesario plantear propuestas de atención centrada en la persona y mejorar las condiciones laborales. “La administración cada vez se interesa más por proyectos como el de Can 70”, expone el psicólogo de la UOC Lluvi Farré. El investigador considera que <strong>son una experiencia que “hace frente al reto demográfico” y plantea “soluciones de gestión y económicas”</strong>.“Es la gente espabilándose por sí misma”, zanja el psicólogo.</p><p>Uno de los problemas que afectan más a las personas mayores en su etapa final de vida<strong> es la soledad</strong>. Un estudio de la Fundación de LaCaixa realizado en centros de mayores evidenció en 2021 que <strong>un 68% de los encuestados sufren algún tipo de soledad</strong>. Por otro lado, según datos del INE, las mayores tasas de suicidio de 2010 a 2023 se dan en personas mayores de 70 años en ambos sexos, pero se dispara sobretodo en los hombres. <strong>58 de cada 100.000 habitantes se suicidan en España después de los 70 años</strong>, según el Instituto Nacional de Estadística.</p><p>Anna Corrons explica que el proyecto lo inició un grupo de amigas “pensando en que no querían envejecer solas y que tampoco querían que se hiciera negocio con ellas”. Ahora para incorporarse en el proyecto, tras asistir a la sesión introductoria, se hacen entrevistas con el grupo impulsor y se hace un acompañamiento. “Hacemos tres salidas al año durante un fin de semana para conocernos”, explica durante la sesión la portavoz de ‘Can 70’. Tras tres meses, si las nuevas personas interesadas quieren continuar, <strong>deben hacer el primer pago para tener voz y voto para seguir definiendo el proyecto</strong>.</p><p>El Código Civil, la Constitución y la Ley de Dependencia obliga a los hijos e hijas a prestar ayuda de sus padres en situación de necesidad, y esto incluye alimentación, ropa, vivienda y asistencia médica. Aunque se pueden eximir de ello si han sufrido maltratos o abandono durante la infancia. No fue el caso de Corrons, que explica <strong>que a toda su generación le ha tocado cuidar a la vez de sus padres y de sus hijos</strong>, y considera que “no hace falta continuar con esta tradición”. </p><p>Lluvi Farré, del grupo de investigación ‘CareNet’ de la UOC, explica que <strong>el dilema en el interior de estas viviendas está en no trasladar la carga de los cuidados entre los integrantes de la comunidad</strong>. Establecer “el límite entre el apoyo mutuo” y “la necesidad de ayuda especializada”. El psicólogo explica que <strong>la mayoría de las integrantes de ‘Can 70’ están familiarizadas con los grados que establece la ley de dependencia</strong>. En la guía de 2019 establecieron lo que han llamado “una escalera del bienestar” con tres escalones, “cada uno equivale a una fase de autonomía”. En la primera escalera uno vive en su casa. En la segunda escalera vive en su casa pero la persona necesita de apoyo asistencial externo, y en la tercera escalera se necesita un apoyo asistencial continuado.</p><p>“Somos conscientes que podemos necesitar mucho dinero para contratar servicios de cuidados”, apunta Anna Corrons durante la charla, y “también somos conscientes de que <strong>ahora hay unas listas de espera para acceder a las ayudas de dependencia muy largas</strong>”. La portavoz explica que han hecho gestiones con la administración autonómica y tendrán un encuentro con la estatal para saber cómo les llegarán las prestaciones por dependencia en la línea de promover la desinstitucionalización. Elionor Sellés es otra de las integrantes del grupo ‘Can 70’. Durante la sesión a la que tuvo acceso infoLibre explica que<strong> la opción que están trabajando es “mancomunar los servicios asistenciales</strong> entre quienes compartan el mismo grado de dependencia”. También “mancomunar las ayudas de la dependencia”. La integrante de ‘Can 70’ continúa explicando que la diferencia está en “que si estos servicios se tienen que contratar de forma individual en una casa, salen mucho más caros”. Anna Corrons explica también que esperan que las trabajadoras sociales, las enfermeras o los demás servicios que necesitarán “salgan de la vinculación que tienen con la mesa de salud pública del barrio de Sarrià”. Y Elionor Sellés remarca al final de la sesión que, si han logrado todos estos vínculos con la administración estatal, autonómica, y con el barrio para desarrollar mecanismos de desinstitucionalización “<strong>es porque nos hemos movido nosotras</strong>”. Eva Ortigosa responde a una de las dudas de las personas que asisten a la sesión en la misma línea. “Esto es un proyecto nuevo que estamos haciendo con el ayuntamiento y que Barcelona tampoco ha hecho nunca”. Y concluye, “a veces cuando entras en un proyecto así buscas certezas sobre cómo va a ser que nadie te puede responder”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Oct 2024 17:40:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Oriol Daviu]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Barcelona,vejez,Código Civil,Ley Dependencia,La Caixa]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[…Estar vivo es importante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/vivo-importante_129_1842970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="…Estar vivo es importante"></p><p>El otro día me encontré con uno de mis vecinos, un señor mayor con el que coincido a menudo en el portal, y nos hablamos así:</p><p>-Yo: ¡Buenos días, me alegro de verle!</p><p>-Él: ¡Que nos sigamos viendo, <strong>significa que estamos vivos, que es importante</strong>! </p><p>Habré oído los dos primeros tramos de ese saludo cordial mil veces y en distintas versiones. Y, seguramente, tú también: “Que nos sigamos viendo, será buena señal” “Que nos sigamos viendo, mala cosa si no…”  Pero lo que hizo que me parara a pensar fue el final de la frase: <strong>“que es importante”</strong>. Porque si te alejas de la obviedad, “estar vivo es importante” –a ver quién discute el axioma–, y le das una vuelta, puede que haya pensamiento filosófico encerrado en esas cuatro palabras. Y si además eso te lo dice alguien que <strong>está en el último tramo de la vida</strong>, tiene doble o tripe carga de profundidad.</p><p><strong>La vejez es una etapa muy dura</strong>, esto es así. Nos gusta romantizarla para poder convivir con ella y con la de las personas a las que queremos, así que le damos un baño brillante de experiencia, uno luminoso de ternura, un poco de color pastel fragilidad, un barniz vibrante de humor sin filtros. Y sí, todo eso está, pero debajo de las capas sigue ahí la vejez, una realidad que fácil no es…</p><p>Oír decir “estar vivo es importante" a quien transita por esa fase de la existencia, tiene su aquel. Sobre todo si somos conscientes de la cantidad de veces que lo olvidamos a lo largo de la vida… Lo de <strong>“Me olvidé de vivir”</strong> lo cantó Julio Iglesias como si nada y oye, en esa balada pegadiza estaba todo… </p><p>Porque…<strong>¿Cuántas veces a lo largo de nuestra existencia ponemos el piloto automático?</strong> Muchos de nosotros hemos superado etapas en las que tiramos hacia delante de ese modo. A veces acelerando a tope y a veces al ralentí. Y resolvemos sin más, hacemos lo que toca, nos ocupamos e incluso nos preocupamos, pero sensación de vivir, poquita…</p><p>Esta mañana he vuelto a ver a mi vecino. Esta vez no ha hablado conmigo sino con mi perra, Betty. Él la llama “la  chuchi” –creo que es una fusión que hace él entre chucho y Betty–. Le hace gracia que ella le salude y se vanagloria porque le reconoce. Hoy, al encontrarse con nosotras, le ha dicho: “Chuchi, qué bien acompañada vas, qué suerte tienes” yo sé que en realidad es al revés, que<strong> soy yo la afortunada por ir con ella</strong>. Pero no pienso llevarle la contraria a mi vecino sabio, el que tiene la certeza de que “estar vivo es importante”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jul 2024 17:19:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[…Estar vivo es importante]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[vejez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España registra 211.077 nacimientos en los ocho primeros meses de 2023, la cifra más baja de los últimos siete años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/espana-registra-211-077-nacimientos-ocho-primeros-meses-2023-cifra-baja-ultimos-siete-anos_1_1617720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4be8df4c-ed4c-4f85-a5b3-474abcb334a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España registra 211.077 nacimientos en los ocho primeros meses de 2023, la cifra más baja de los últimos siete años"></p><p>España ha registrado<strong> 211.077 nacimientos en los ocho primeros meses de 2023</strong>, entre enero y mayo, 6.862 menos que en el mismo periodo de 2022 y la cifra más baja de los ocho primeros meses de año en los últimos siete años, según las estimaciones de nacimientos mensuales del Instituto Nacional de Estadística (INE).</p><p>Según los datos del <a href="https://www.infolibre.es/temas/ine/" target="_blank" >INE</a>, recogidos por Europa Press, durante los ocho primeros meses de 2023 se estima que han nacido en España 211.077 niños; frente a los 217.939 en 2022; 219.635 en 2021; 229.904 en 2020; 236.965 en 2019; 245.696 en 2018; y 257.779 en 2017. Continúa así la tendencia a la baja desde que se contabilizan estos datos mensuales.</p><p>Por otro lado, en las 39 primeras semanas de 2023, es decir, <strong>hasta el 1 de octubre fallecieron en España un total de 324.446 persona</strong>s, lo que representa 25.747 menos que en el mismo periodo de 2022 y la cifra más baja en esas semanas desde 2019, según la estimación de defunciones semanales del INE.</p><p>Finalmente, por cada año, las defunciones en España en este periodo de tiempo han sido 324.446 estimadas en 2023; un total de 350.193 en 2022; 335.029 en 2021; 367.939 en 2020; 312.724 en 2019; y 321.564 en 2018.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Oct 2023 10:02:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[España registra 211.077 nacimientos en los ocho primeros meses de 2023, la cifra más baja de los últimos siete años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[vejez,Demografía,envejecimiento demográfico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La aportación para dependencia de las comunidades se redujo en 98 millones en 2022]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/aportacion-dependencia-comunidades-redujo-98-millones-2022_1_1617579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f8831926-fb30-44b0-aebc-0bdf60ebc48c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La aportación para dependencia de las comunidades se redujo en 98 millones en 2022"></p><p>Las comunidades autónomas aportaron <em>7.573 millones de euro</em>s para atención a la dependencia en 2022, un total de 98 millones menos que el año anterior, según revelan los nuevos datos publicados este miércoles por la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales.</p><p>En concreto, el informe revela que en 2022 la inversión pública en Atención a la Dependencia alcanzó los 10.234 millones de euros. De ellos, las CCAA financiaron el 74%, con 7.573 millones de euros (un 1,27% menos de gasto que en 2021), frente al 26% que supuso la aportación estatal, con 2.661 millones de euros —si se incluye el cupo vasco y<strong> la aportación Navarra</strong>—, lo que supone un incremento del 33,6% respecto al año anterior, cuando aportó 1.992 millones de euros —incluyendo la aportación a Navarra, el cupo vasco, el nivel mínimo y el nivel acordado—.</p><p>La Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales precisa que, si se contabilizasen la aportación de Navarra y el cupo vasco, la aportación para dependencia de las CCAA "<strong>todavía se reduciría más</strong>, llegando a 134 millones de euros menos que el pasado año".</p><p>Por CCAA, en 2022<strong>, nueve gobiernos autonómicos redujeron el gasto</strong> en la atención a personas en situación de dependencia, con respecto a 2021: Cataluña (57,3 millones de euros menos) Cantabria (8,7 millones de euros menos), Asturias (10,8 millones de euros menos), Comunidad Valenciana (40,6 millones de euros menos), Andalucía (51,6 millones de euros menos), Extremadura (11 millones de euros menos), Madrid (15 millones menos), Castilla y León (7,4 millones menos) y Murcia (1 millón menos).</p><p>Los autores del informe tachan de <strong>"especialmente sangrantes"</strong> los recortes que se han producido en Murcia y Cataluña, comunidades que el año pasado ocuparon los últimos puestos de la Escala de Valoración del Observatorio de la Dependencia. Por otra parte, destacan positivamente las comunidades que más incremento realizaron: Baleares (con un incremento del 17%), y Navarra (con un incremento del 8,8%).</p><p>De los datos también se desprende que las comunidades que más invierten en dependencia por persona<strong> potencialmente dependiente </strong>y año son: País Vasco (2.329 euros), Extremadura (1.706 euros) y Navarra (1.701 euros), mientras a la cola se sitúan Canarias (801 euros) y Galicia (615 euros).</p><p>Asimismo, el estudio pone de relieve que<strong> el gasto anual medio por persona </strong>beneficiaria fue de 8.135 euros en 2022, de los cuales la Administración General del Estado aportó 2.115 euros en concepto de nivel mínimo de protección y las Comunidades Autónomas, 6.020 euros. La comunidad que destinó mayor cantidad económica por persona beneficiaria fue el País Vasco con 13.390 euros anuales. Esta cantidad duplica el gasto de la comunidad que menos invirtió, que fue Andalucía con 6.547 euros anuales.</p><p>Según señalan los autores del informe,<strong> el peso relativo de la financiación autonómica</strong> frente a la estatal durante el periodo 2015 a 2020 presentaba una tendencia alcista que se rompe en 2021, "cuando el incremento en la financiación aportada por la AGE mediante el plan de choque es utilizado por algunas CCAA para retirar parte de su financiación".</p><p>Así, precisan que el peso de las CCAA en la financiación cayó más de un 10% entre los años 2021 y 2022, mientras la AGE reforzó la financiación del sistema. Además, advierten de que "los recortes en la aportación en 2021 y 2022 de la mitad de las comunidades autónomas han limitado la capacidad de impacto de los fondos provenientes del plan de choque".</p><p>En todo caso, de los datos se desprende que el reparto de la financiación entre la AGE y las CCAA presenta "grandes diferencias" entre los territorios. Por ejemplo, País Vasco (86,00%), Islas Baleares (83,09%) y la Comunidad Foral de Navarra (81,56%) financian en mayor proporción sus sistemas, mientras que la media de financiación autonómica desciende <strong>hasta el 74%</strong> para el conjunto de España y CCAA como Galicia (64,80%), Andalucía (66,87%) o Castilla y León (67,25%), se mantienen por debajo de esta.</p><p>En cuanto a la variación interanual en el gasto medio por persona beneficiaria en 2022 respecto a 2021 se muestra que Baleares ha tenido el mayor incremento de gasto por persona beneficiaria (un 11,33% más),<strong> incrementándose el gasto de la AGE</strong> (+22,1%) y aumentando el autonómico (+17%), seguido por Navarra y Cantabria.</p><p>Si bien, desde la Asociación advierten de que aquellas <strong>comunidades autónomas </strong>que más han aumentado el número personas beneficiarias son las mismas que han reducido el gasto medio por persona beneficiaria, por lo que "el incremento en el número de personas no ha venido acompañado de un incremento proporcional de la financiación".</p><p>Según el informe, desde 2015, <strong>el número de personas en situación </strong>de dependencia atendidas se ha incrementado cada año. Entre 2021 y 2022 se observa un incremento porcentual del gasto total certificado más elevado (7,1%) que el incremento en el número de personas beneficiarias (7,9%).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Oct 2023 07:21:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La aportación para dependencia de las comunidades se redujo en 98 millones en 2022]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dependencia,Ley Dependencia,vejez]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Juana murió sola (y pudo haberse evitado)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/juana-murio-sola-pudo-haberse-evitado_129_1581692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1ebeeddb-f49f-4664-a417-40d31c1d0ecf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juana murió sola (y pudo haberse evitado)"></p><p><strong>Juana Armella</strong> trabajó en casa de mi madre, cuidándola, hasta su muerte en 2015. Desde entonces no supe nada de ella hasta que me llamó a mediados del pasado noviembre para pedirme ayuda. <strong>Estaba sola, desamparada y muy enferma de cáncer </strong>desde hacía siete años, me dijo. Había sido operada dos veces de colon y pulmón y su enfermedad se había agravado por otro tumor en los pulmones, con pronóstico muy grave. Su único deseo era ya que su hija viniera desde Bolivia para cuidarla y poder despedirse de ella. Juana era de Bolivia, pero con nacionalidad española, vivía en Mislata (Valencia) y estaba prejubilada.</p><p>Los nativos<strong> de Bolivia necesitan un visado para poder viajar a España. </strong>Para conseguir el visado para su hija, Juana había acudido al procedimiento de reagrupación familiar. Para cumplir uno de los requisitos, estuvo enviando a su hija mil euros cada dos meses durante dos años, pero el visado fue denegado por la Administración porque debía haberlo hecho cada mes, aunque fuera con cantidades bastante inferiores. Sin comentarios.</p><p>Juana me pidió ayuda para intentar otro procedimiento para conseguir el visado, en este caso por medio de un contrato laboral. Me dio el contacto de su abogada de inmigración, quien me dijo que no era una opción válida porque la tramitación era muy larga, más de un año, y <strong>la salud de Juana no estaba para esperar ese tiempo.</strong> La abogada de inmigración me indicó que el único procedimiento rápido y posible para casos de extrema necesidad, como el de Juana, era <strong>acudir a los Servicios Sociales del Ayuntamiento</strong>. Ella misma tenía constancia de dos casos que se habían solucionado con rapidez.</p><p>El procedimiento consiste en la elaboración, por parte de los servicios sociales, de dos informes sobre el historial clínico de la enferma y su situación de extrema gravedad y de dependencia por estar sola, lo que justifica la necesidad del cuidado por parte de su hija. Esos dos informes serían enviados a su hija para la tramitación del visado en el Consulado español por motivos de extrema gravedad y humanitarios. Me presenté en los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Mislata. </p><p>Y aquí<strong> empezó el calvario</strong>. Tras varios intentos, fui atendido por la trabajadora social S., de quien no tengo ninguna queja sino todo lo contrario, mi agradecimiento. Me dijo que intentaría que le concedieran la dependencia por estar muy enferma, sola, sin apenas poder moverse, y que hablaría con su jefa sobre el informe. La respuesta llevó a un formulario de <strong>solicitud por arraigo</strong>, que nada tenía que ver con lo solicitado, y que la abogada descartó. Posteriormente, la jefa de S. le dijo que la solicitud de ese informe debía hacerse <strong>a través de un requerimiento judicial</strong>, que la abogada también descartó por no tener sentido alguno, ya que los informes clínicos son en sí mismos determinantes.</p><p>Tuve que insistir mucho, alegando que había precedentes de casos similares en otros ayuntamientos. Finalmente me llamaron de Servicios Sociales, una tal B., trabajadora social me dijo, que con bastante acritud y muy expeditiva me dijo que no iban a hacer el informe, porque “se les iba a llenar esto de emigrantes...”, y me pidió que le diera el móvil de la abogada. Aquella justificación no tuvo desperdicio. </p><p>Me pareció<strong> insólita, xenófoba, racista y denigrante</strong>, y completamente fuera de lugar, pero era evidente que no querían hacer un informe que sí que habían hecho otros ayuntamientos. Presenté reclamación por registro, en representación de Juana, solicitando que me confirmaran si esa era la posición oficial de los servicios sociales, y que en caso contrario procedieran a redactar el informe solicitado. Adjunté los informes clínicos del hospital Peset Aleixandre y del hospital de Manises. Juana ha estado tratada en el Peset desde el principio, pero la han llevado incomprensiblemente a urgencias del hospital de Manises cada vez que se agravaba, porque estaba más cerca de Mislata, cosa que ha sucedido cuatro veces en este tiempo, incluida una operación de un tumor en el cerebro. </p><p>Para<strong> conseguir los certificados clínicos de ambos hospitales tuve que esperar más de un mes. </strong>Un mes después de presentada la reclamación por registro, y sin ninguna respuesta, acudí a una amiga que yo creía que podría tener relación con al alcalde de Mislata, y así fue. Tuve suerte. Se extrañó mucho de la respuesta de la funcionaria B., porque me dijo que<strong> ese ayuntamiento tiene un edificio con 200 refugiados políticos a su cuenta</strong>, algo que muy pocos ayuntamientos del país tienen, y que esa funcionaria está muy lejos de la política de acogida de su centro de trabajo.</p><p>El alcalde habló con la jefa de servicio de asuntos sociales, quien le dijo que faltaba un papel, vaya por dios, en la documentación. Faltaba la autorización firmada por Juana para la representación por mi parte. <strong>Tuvo que intervenir el alcalde para saberlo</strong>, bien que me lo podían haber dicho cuando presenté la reclamación, y no haber perdido un mes. En internet encontré un formulario de representación de los servicios sociales de Mislata, cosa que me ocultaron. Al día siguiente, 16 de febrero, presenté la autorización.</p><p>Y la guinda de todo este proceso llega el 3 de marzo. S., la única persona que me ha atendido siempre, por fin me dijo que ya habían redactado el informe y que lo habían enviado por correo a Juana por ser la interesada. Le dije que por favor me lo enviaran por correo electrónico para poder enviarlo rápidamente a Bolivia, que era yo quien había presentado la documentación en su representación, y me dijo que ella no tenía acceso al informe. Y el informe no llegó a casa de Juana. Se perdió, incomprensiblemente. <strong>Me dijeron que fuera Juana a las oficinas de asuntos sociales y le entregarían el informe. Pobre Juana, si no podía ni moverse</strong>. Era el colmo. Más protestas por mi parte y al fin cedieron: que fuera yo, pero con una nueva autorización firmada, la misma que me exigieron un mes antes, pero que hacía falta una nueva. La conseguí, fui y por fin el 10 de marzo tuve el informe. Diez días perdidos más. Cuatro meses desde que Juana me llamó.</p><p>No acaba aquí la historia. El 13 de marzo hablé con la hija de Juana, Priscila. Le envié los informes, estaba muy contenta de tenerlos, fue rápidamente al consulado español en Bolivia. <strong>Dijo que era muy urgente, y le contestaron que ese no era su problema, que en dos meses empezarían a evaluar su solicitud. </strong>Buena contestación de un funcionario español a una nativa. Si a mí me han hecho pasar las de San Amaro, qué le harán pasar allí.</p><p>El 19 de marzo <strong>moría Juana sin haber podido ser cuidada y despedida por su hija</strong>, gracias a esta Administración que no nos merecemos. Lo primero que recuerdo es la forma tan elegante con que Juana vino a pedirme ayuda, diciendo que era muy importante tener una voz española para acudir a la Administración. Lo que habrán sufrido y sufrirán los migrantes con esta gente, lo indecible.</p><p>En cuanto al comportamiento de esos servicios sociales, que pervierten su nombre, tengo que decir que nunca me vi en una impotencia tan grande. Fueron un muro infranqueable.<strong> Nadie sabe nada, nadie contesta nada</strong>. No sé si es resultado de la pandemia, pero se ha impuesto incomprensiblemente el vicio de la cita previa para no atender a nadie, para no solucionar nada. Que hayan tardado cuatro meses en elaborar un informe urgente, que no compromete en nada al Ayuntamiento ni tiene coste económico alguno, un informe que se tarda a lo mucho media hora en escribir, es una desvergüenza. Su trato deja mucho que desear. Solamente hay que verificar los comentarios en las redes sociales. A menudo muestran una actitud sarcástica, dando a entender que la gente solo acude allí por interés de conseguir alguna paguita, o alguna cosa similar.</p><p>Por experiencia propia conocí la Administración por dentro hace ya muchos años. Al principio de la democracia entramos un montón de gente con ganas de cambio, gente generosa que quería hacerla funcionar como servicio al ciudadano, para servir a nuestro país, mejorarlo, que falta le hacía. <strong>Hubo mucha gente con problemas de estrés por el exceso de trabajo</strong>, y por tener que trabajar lo suyo y lo de los cuatro o cinco funcionarios del franquismo a su alrededor que no daban un palo al agua. Mejor dicho, que ponían todas las pegas inimaginables a todo. Y, con todo, se hizo mucho. Por lo que veo, <strong>todo se ha ido degradando</strong>, y cada vez veo a más gente muy descontenta con la Administración. Aquel espíritu de generosidad se ha ido perdiendo. No se entiende que es un servicio público al ciudadano. Personalmente, a los diez años de estar en un ayuntamiento dejé la plaza de funcionario y me fui, porque no me gustaba, ya entonces, cómo estaban cambiando las cosas, y eso era al principio de los noventa.</p><p>Estoy seguro de que a estos funcionarios de asuntos sociales de Mislata no les gustó en absoluto que acudiera al alcalde para conseguir el informe. Lo hice a través de mi amiga y a través del Facebook del alcalde. No me gusta pedir este tipo de favores, ni nunca lo había hecho, pero me parecía una injusticia el trato que le estaban dando a una persona sola, muy enferma y desamparada, y no lo dudé. <strong>Entiendo que la Administración debe funcionar por sí misma, no a través de favores.</strong> Y se nota en el contenido del informe que no les gustó la intervención del alcalde. Me da absolutamente igual, lo importante era conseguirlo, pero tarde y muy mal. Su hija no llegó a tiempo y tardará bastante, por lo que veo, en poder venir a recoger las cenizas de su madre.</p><p>___________________</p><p><em><strong>Joan Marí, </strong></em><em>suscriptor de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Sep 2023 18:54:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joan Marí]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Inmigrantes,vejez]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Abuelos guardería o la penúltima explotación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/abuelos-guarderia-penultima-explotacion_129_1545342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1333b99-a913-47d4-ba91-50fd1e0b3721_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abuelos guardería o la penúltima explotación"></p><p>Han terminado las clases y, quizá, <strong>algunos abuelos quedarán libres</strong> para disfrutar de la jubilación ahora que comienzan las vacaciones de los niños y no habrá que llevarlos al colegio, ni recogerlos a la salida, ni prepararles la merienda, ni llevarlos a las actividades extraescolares, ni nada de nada. Libertad. Sin embargo, en la mayor parte de los casos, seguirán cuidando a los nietos, ahora sí a tiempo completo, hasta que los padres puedan disfrutar del descanso anual al que tienen derecho en su trabajo. Estos abuelos, que se ocupan de los niños desde que nacen y durante la edad escolar, se han convertido en <strong>“abuelos guardería”</strong>. Los “abuelos guardería” se ven obligados a renunciar a los planes que habían previsto para la jubilación.</p><p>Porque una persona, de sesenta o sesenta y cinco años, tiene proyectos para esa etapa de la vida. Hay quién anhela profundizar en sus conocimientos de filosofía o mitología o literatura o física o matemáticas, tal vez desee mejorar la técnica para tocar el instrumento musical que le apasiona desde la adolescencia o perfeccionar el idioma que casi, casi, domina o retomar la pintura o cualquier otra disciplina artística. Quizá su pasión sea cultivar un huerto o dedicarse por entero a la jardinería. Es muy frecuente haber heredado, o comprado, una casita en el pueblo de procedencia con la idea de pasar largas temporadas en él, cuando llegara el momento. Hace algunos años los pueblos se poblaban de jubilados desde la Semana Santa hasta el Pilar o la fiesta de Todos los Santos.  Ahora los “abuelos guardería” están atrapados y no se pueden desplazar, salvo, tal vez, los meses de julio o agosto; y <strong>su ausencia contribuye también al problema de la España vaciada. </strong></p><p>Es una realidad que los padres y madres no pueden negarles casi nada a los hijos, y los hijos (todos hemos sido hijos o hijas) tenemos la idea de que nuestros padres son incombustibles; siempre han estado ahí; y ahora también, ¿por qué no? Y así bajo el manto del amor paterno filial, que les impide rebelarse,<strong> un ejército de hombres y mujeres de sesenta años en adelante están siendo víctimas de abuso,</strong> sin duda inconsciente, por parte de sus propios hijos.</p><p>El fenómeno de los “abuelos guardería” es el síntoma de un mal mayor: es la respuesta social al escaso apoyo a la natalidad, pone de manifiesto las dificultades de las parejas para<strong> conciliar trabajo con familia y muestra la falta de ayudas e infraestructuras</strong>, que faciliten la crianza hasta los tres años en que comienza la Educación Infantil y después durante toda la Enseñanza Primaria.</p><p>En todos los países desarrollados hay crisis demográfica por el envejecimiento de la población y se intenta estimular la natalidad con medidas económicas y permisos laborales. Según Forbes España (datos de mayo de 2021) en Europa el país con mejores prestaciones es Lituania. Las madres tienen 18 semanas de baja, pagada en su totalidad, y los padres 4 semanas. Luego pueden obtener 156 semanas más para compartir, y tienen derecho a percibir el 100 % del sueldo durante las primeras 52 semanas (hasta que el niño cumpla un año) o el 70 % las primeas 104 semanas (hasta que el niño tiene 2 años). Las semanas siguientes no están remuneradas. Después de Lituania se sitúan Serbia y los países nórdicos. Finlandia, por ejemplo, posibilita que cada progenitor disponga de seis meses y medio de baja remunerada, “pensión completa”, durante un año y cuatro semanas. </p><p>En España la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo para la igualdad de hombres y mujeres, promulgada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, señala en el art. 3 que el principio de igualdad supone <strong>la ausencia de discriminación por razón de sexo </strong>y especialmente de la que se deriva de la maternidad. Más adelante, el Real Decreto Ley 6/2019 configura la ampliación progresiva del permiso de paternidad para equipararlo con el de maternidad. Así, en el Real Decreto 3/2021, se iguala por primera vez el permiso por nacimiento de hijo para ambos progenitores que podrán disfrutar de una prestación de 16 semanas cada uno. En esta paridad del 100 % hay que destacar un aspecto de la máxima importancia, que se deriva de este permiso al otro progenitor, sobre todo si es varón, porque implica que sus centros de trabajo tienen la obligación de conceder esos permisos a los que la empresa no está acostumbrada. Por otro lado, considero que la paridad es discriminatoria para la madre (como si parir fuera dar un paseo por el parque). La madre necesita cuatro semanas más, como mínimo, (dos antes del parto y, al menos, otras dos, después del parto), que el otro progenitor.</p><p>En cualquier caso, <strong>pasados los permisos aparecen los problemas, las carencias</strong>. ¿Qué hacer con el niño?  Apenas hay guarderías públicas, la mayoría son privadas y no cubren las necesidades Tampoco suele haber guarderías en los centros de trabajo, que faciliten el cuidado de los hijos de sus trabajadores, (estos rendirían muchísimo más y estarían más contentos por la tranquilidad de saber que sus hijos están cerca y bien atendidos). Otra medida sería reservar el puesto de trabajo, o uno similar, al padre o a la madre, hasta que el niño tenga tres años, incluso pagar un subsidio a las familias más desfavorecidas y, desde luego, habría que prohibir los horarios abusivos que sufren multitud de jóvenes en sus trabajos. </p><p>La situación, a veces, es muy precaria; y es por ello que<strong> los padres y las madres con menor poder adquisitivo</strong> no tienen otra opción, si quieren tener hijos, que “tirar” de los abuelos. Sin embargo, también las familias de clase media y media-alta los utilizan a para el cuidado de los hijos, que es más barato y más cómodo.</p><p>El 15 de junio ha sido el<strong> Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato de la Vejez </strong>y no he leído nada sobre este tema.</p><p>Pero sí he oído decir a menudo:</p><p>-Yo no me jubilé para esto.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Nieves Sevilla Nohales </strong></em><em>es maestra y escritora.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Jul 2023 18:08:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nieves Sevilla Nohales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Abuelos guardería o la penúltima explotación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jubilación,Discriminación,conciliación laboral,vejez]]></media:keywords>
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