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    <title><![CDATA[infoLibre - Aire libre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/aire-libre/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Aire libre]]></description>
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      <title><![CDATA[Un verano en la costa levantina: sol garantizado y una brisa día y noche que contiene las temperaturas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/verano-levante-sol-garantizado-brisa-dia-noche-contiene-temperaturas_1_1871676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7bb48ebb-8c59-4d64-9502-87d80934ec8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un verano en la costa levantina: sol garantizado y una brisa día y noche que contiene las temperaturas"></p><p>Termina agosto y con él<a href="https://www.infolibre.es/temas/a-la-fresca/" target="_blank"> la ruta de</a><a href="https://www.infolibre.es/temas/a-la-fresca/" target="_blank"><strong> infoLibre</strong></a><a href="https://www.infolibre.es/temas/a-la-fresca/" target="_blank"> por las zonas más frescas</a> de España donde darse un chapuzón. Aprovechando el temporal otoñal que llega este fin de semana, viajamos a la costa valenciana, donde el clima suave y soleado es inmune a los vaivenes del resto de la península. Allí el cielo permanece azul desde mayo hasta septiembre y la brisa regresa cada día, dejando una temperatura contante que solo<strong> se mueve de los 20 °C de la noche a los 30º del mediodía</strong>. Ni más, ni menos.</p><p>"<strong>La gente viene buscando la previsibilidad del tiempo, aquí no hay sorpresas</strong>", resume José Ángel Núñez, portavoz de la Agencia Española de Meteorología (Aemet) en la Comunidad Valenciana. Según explica, tanto en julio como en agosto en la región hace mucho sol y el cielo está despejado diariamente, salvo que llegue alguna tormenta de verano —puede ocurrir una vez cada dos semanas—.</p><p>La clave está en la brisa marina, que sopla en dirección mar-tierra desde aproximadamente el medio día y<strong> lleva aire refrescado por su contacto con la superficie del agua</strong>. Esa brisa se mantiene hasta el atardecer, afirma Núñez, para después calmarse durante un par de horas y dar paso a la brisa de la noche. "Luego llega la brisa nocturna, que<strong> sopla en dirección puesta, de tierra a mar, y deja una noche suave, muy agradable para dormir</strong>", explica.</p><p>Aunque la costa levantina tenga fama de calurosa, los datos de la Aemet la asemejan mucho a la Costa del Sol, <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/costa-sol-destino-inesperado-no-soporta-calor-abrasador_1_1859422.html" target="_blank">con unos valores prácticamente calcados</a>. Los datos de los últimos 15 años de la estación climática de Cullera (Valencia) revelan que<strong> la media de las temperaturas máximas entre junio y agosto es de 29,7 °C</strong>, mientras que la media de las mínimas es de 19,6 °C, una variación térmica muy pequeña entre el día y la noche habitual en las zonas de costa. En cuanto a las lluvias, hay una precipitación media de 1,9 días al mes durante el verano, aunque <strong>desde mediados de septiembre hasta finales de noviembre la gota fría deja fuertes chaparrones.</strong></p><p>El meteorólogo José Ángel Núñez recuerda que estos datos corresponden a una zona de playa, pero que<strong> las grandes ciudades de la región son mucho más calurosas</strong>, por mucho que estén pegadas a la playa o a un par de kilómetros porque los edificios anulan el efecto de la brisa. "Es muy común que la gente que vive en Valencia, Castellón o incluso Gandía (ciudad) tenga una casa en la playa porque la brisa no llega a las ciudades, y ese aire es clave para equilibrar las temperaturas", afirma.</p><p>El llamado efecto isla de calor, que dispara la temperatura en el centro de las urbes por la acumulación de temperatura en el suelo, también es muy duro en estas ciudades, que sufren noches muy agobiantes cuando el calor se desprende al final del día. De hecho, <strong>Valencia es la ciudad con las noches más calurosas de España</strong>, según los datos de Aemet que <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/sesenta-noches-tropicales-seguidas-decena-ciudades-encandena-minimas-20oc_1_1868495.html" target="_blank">publicamos esta semana en infoLibre</a>. La <strong>capital valenciana acumula este año 71 noches tropicales</strong> —temperaturas mínimas por encima de 20 ºC— y 11 noches tórridas —por encima de 25 °C—, en las que es muy complicado conciliar el sueño.</p><p>La anomalía climática del Levante va más allá de unas temperaturas suaves, según los datos de la Aemet. El régimen de vientos del este que afecta al litoral oriental, el llamado viento de Levante, genera un clima completamente separado del resto del país porque el aire llega desde el Mediterráneo, mientras que el oeste y el centro de la península dependen del viento que sopla desde el oeste y que proviene del frío y húmedo Atlántico. Este año, la ruptura entre el Levante y el resto de la península es especialmente grande. Basta con mirar el mapa de precipitaciones del año hidrológico (1 de octubre al 30 de septiembre) para ve<strong>r la gran diferencia entre la humedad del oeste y la sequía del este</strong>. </p><p>"En el mapa se ve claramente cómo Galicia, Extremadura, Castilla y León o Castilla-La Mancha han disfrutado de un año húmedo, pero la orografía de España hace que esas nubes se han quedado atrapadas en las montañas y no hayan llegado al Mediterráneo", señala el experto de la Aemet. Esa brecha climatológica es tan severa que Núñez afirma que <strong>los últimos 11 meses han sido los más cálidos desde que hay registros en la Comunidad Valenciana</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Aug 2024 16:42:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Lara]]></author>
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      <title><![CDATA[La Palma, el paraíso canario con temperatura de playa todo el año que sobrevivió a un volcán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/palma-paraiso-canario-temperatura-playa-ano-sobrevivio-volcan_1_1867318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2853ac96-3b5c-4614-a27b-e4d086f87366_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Palma, el paraíso canario con temperatura de playa todo el año que sobrevivió a un volcán"></p><p>Llegamos a la última semana de agosto con la penúltima entrega de <em>Apaga el aire</em>, en la que salimos por primera vez de la península para viajar a la isla de La Palma (provincia de Santa Cruz de Tenerife), que está <a href="https://www.infolibre.es/politica/palma-ano-despues-erupcion-200-personas-hoteles-puerto-naos-cerrado-gases_1_1320046.html" target="_blank">a punto de cumplir tres años desde la erupción del volcán del Parque Natural de Cumbre Vieja</a>. Más allá de sus espectaculares paisajes, la segunda isla más occidental de Canarias ofrece un clima estable durante<strong> todo el año de entre 20 °C y 25 °C</strong>, con un verano ligeramente más cálido. Como está en el extremo oeste del archipiélago, también es la menos expuesta junto a El Hierro a los<strong> episodios de calima que llegan desde el Sáhara</strong>.</p><p>Mientras la península registra termómetros de 35 °C o más prácticamente cada día, la temperatura máxima que ha alcanzado este año La Palma (en su estación del aeropuerto) fueron 27,6 °C, y se midieron en enero.<strong> Estos días el calor no pasa de los 26 °C</strong>, con una temperatura ligeramente superior en el extremo de la isla, donde el clima es más seco. Este verano no es una excepción, ya que según el histórico de los últimos 15 años, la temperatura máxima media entre junio y agosto es de 25,3 °C, y la mínima de 20,4 °C, con una <strong>variación térmica mínima entre el día y la noche</strong>. Además, la lluvia no es una preocupación porque es casi inexistente, con 0,4 días al mes de precipitaciones entre junio y agosto en la capital de la isla.</p><p>Ese clima subtropical convierte a La Palma en un paraíso natural con una veintena de enclaves incluidos en la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos. Las playas de arena negra son su otro atractivo turístico, que pueden disfrutarse todo el año y se encuentran mayoritariamente en la mitad sur de la isla. Allí <strong>destacan la playa de Charco Verde</strong> —una cala rodeada de pequeños acantilados—, La Zamora o la de Puerto Naos, la más turística de la isla. En el centro y el norte también hay playas muy famosas como la de Nogales o la de Los Cancajos, a apenas cinco kilómetros de la capital, Santa Cruz de la Palma.</p><p>La isla saltó a los telediarios en septiembre de 2021 tras el estadillo de Cumbre Vieja, la erupción más larga de la historia de España —duró 85 días—, y <strong>la economía de La Palma sigue recuperándose del shock que supuso</strong>, unido al agujero que dejó la pandemia un año antes. Según los datos del cabildo, en 2023 llegaron 148.000 visitantes a la isla, un 42% menos que en 2019. De hecho, de las cinco principales islas de Canarias,<strong> La Palma es la única que ha perdido turistas</strong>, mientras que Tenerife ha crecido un 13,6% y el año pasado rozó los 6,5 millones de visitantes.</p><p>Saray González, concejala de Turismo de Santa Cruz de La Palma, reconoce que el volcán supuso un golpe muy duro tras la crisis de la pandemia, pero también subraya que este verano <strong>ya han comenzado a despegar</strong>. "Han sido años difíciles, pero este verano hemos mejorado frente al pasado y las zonas afectadas por el volcán ya están reabriendo", afirma. La arquitecta y ahora política destaca el regreso el pasado julio del icónico Hotel Sol, en Puerto Naos, un hito que <strong>representa la vuelta a la normalidad de la zona más turística de La Palma</strong>. Allí fueron desalojados cientos de turistas hace tres años porque el lugar quedó incomunicado por la colada de lava, y ahora ha vuelto a reabrir —playa incluida— gracias al estricto control de los gases volcánicos que emanan de la tierra.</p><p>El turismo natural es tan atractivo como el de costa, con tres parques naturales como máximos exponentes: el de Caldera de Taburiente, el de Cumbre Vieja y el de Las Nieves. La enorme cordillera del centro de la isla genera una gran diversidad de biomas diferentes en la isla, con zonas más húmedas y más secas, y más frías y más calurosas, en los 50 kilómetros que mide La Palma. Hay tanto caminos selváticos repletos de helechos como el Bosque de los Tilos, como paisajes más secos de matorral y pino canario, como Caldera de Taburiente. El estallido volcánico también empieza ya a dejar <strong>nuevas rutas de travesía sobre cenizas</strong> que por ahora tiene un recorrido reducido y <a href="https://visitlapalma.es/senderismo/la-palma/sendero-por-el-nuevo-volcan-de-la-palma/" target="_blank">que solo se puede hacer bajo reserva con una empresa autorizada</a>.</p><p>La climatología constante durante todo el año permite a la isla explotar el turismo durante todo el año, y si el verano está dominado por los viajeros peninsulares,<strong> el invierno es de los alemanes</strong>, según relata Manuel Negro, del Centro de Iniciativas y Turismo Insular La Palma, la organización de empresas del sector. "En verano llegan vuelos diarios de Madrid y varias veces por semana desde Barcelona, mientras que en invierno se cuadruplican las llegadas desde Alemania, con 12 conexiones semanales", explica. El portavoz del sector reconoce que la erupción ha sido un golpe duro para la economía local, pero recalca que la isla es segura y que lo único que quieren es volver a la normalidad. </p><p>Como en otras zonas de canarias, el sector turístico también ha generado asperezas en La Palma, aunque allí el problema no es tanto la masificación como<strong> el </strong><em><strong>boom</strong></em><strong> de los pisos turístico</strong>s. El fenómeno que se ha dado en zonas rurales de la isla es que turistas europeos se han hecho con terrenos o viviendas para realquilar a otros extranjeros, encareciendo la vida de los locales. El pasado abril, cuando estallaron las manifestaciones en el archipiélago, Pablo Díaz, uno de los portavoces de Ben Magec, la federación de Ecologistas en Acción en Canarias,<a href="https://www.infolibre.es/economia/canarias-exige-cambio-modelo-alcanzar-proporcion-habitante-siete-turistas_1_1773280.html" target="_blank"> relató a infoLibre que en Tijarafe</a>, un municipio de apenas 2.500 habitantes, ya 1.000 camas para viajeros, y<strong> el propio ayuntamiento publicita en su web las viviendas turísticas</strong>. "Los barrios están cambiando, las familias tienen que desplazarse y todo ese dinero no se traduce en una riqueza local", dijo entonces el activista.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Aug 2024 17:42:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Lara]]></author>
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      <title><![CDATA[Los Javis están de vuelta con ‘La Mesías’: “El hilo conductor de España es la empatía”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/javis-vuelta-mesias-hilo-conductor-espana-empatia_1_1613390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ce497ba9-667a-4941-909b-f73c1fc2c099_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Javis están de vuelta con ‘La Mesías’: “El hilo conductor de España es la empatía”"></p><p>Están de vuelta. Lo hacen con <a href="https://www.youtube.com/watch?v=nQKEnY_KsrQ" target="_blank"><em>La Mesías</em></a>, su nueva serie, en cuyos siete capítulos han invertido buena parte de los últimos tres años. También están de vuelta de una etapa que creen que <strong>están cerrando sin atreverse muy bien a marcar la frontera</strong> entre lo que han sido y lo que pueden llegar a ser. Vuelven con gran cine al campo abierto lleno de minas, a rings estilísticos y temáticos que son amplios y universales para pelear por una mirada propia sin miedo a comparaciones. Y vuelven a algunas heridas del pasado.</p><p>Pero también están de vuelta por la Gran Vía, en una mañana de lunes de un octubre de manga corta, para zamparse en una terraza un menú del día a base de lentejas o hummus (primero a escoger) y un pollo con patatas (elección unánime) mientras charlan con <strong>infoLibre</strong>. Como si fuera un cameo improvisado que relaja el día, se cruzan con <strong>Jedet o Diego Ibáñez, dos de los actores con los que han trabajado en </strong><em><strong>Veneno </strong></em><strong>o </strong><em><strong>Cardo</strong></em>, sus proyectos más recientes junto a <em>Vestidas de azul</em>, aún por estrenar. También se encuentran con muchos fans que les piden una foto y alucinan al verlos pasear como si nada, como dos compañeros de trabajo, amigos y pareja que son.</p><p>Son Los Javis. <strong>Javier Ambrossi y Javier Calvo. Calvo y Ambrossi</strong>. Un todo en el que se aprecian matices y se presienten diferencias. Ya una marca, y de éxito. Un fascinante objeto de deseo y/o envidia para algunos. Una víctima de clichés de periodistas que se empeñan en clasificarlos en algún lugar entre la condición de estrellas emergentes (todavía) y el universo Almodóvar (todavía).</p><p><em>La Mesías</em> (Movistar plus) cuenta la vuelta de Enric (Roger Casamajor) e Irene (Macarena García), <strong>dos hermanos que vagan sin rumbo, a las oscuridades de su pasado</strong>. Siendo niños, su madre, Montserrat Baró, pasó de prostituta y abonada a los excesos a convertirse al cristianismo y creerse elegida por dios para salvar el mundo. Montse, interpretada magistralmente por Ana Rujas, Lola Dueñas y Carmen Machi, encierra a sus dos hijos en un caserío catalán en el que tiene seis hijas más, todas víctimas de un secuestro y desconexión del mundo. </p><p>Enric e Irene escapan, pero sus hermanas no, y reaparecen en sus vidas muchos años después en forma de un grupo musical religioso que se hace viral en las redes. Es Stella Maris, inspirado por el grupo real <a href="https://www.youtube.com/watch?v=viQOBLF3AcY" target="_blank">Flos Mariae</a>. <strong>Ahí empieza su regreso a un pasado del que habían huido</strong>. Objetivo: salvar a sus hermanas y, de paso, a sí mismos. </p><p>“Estábamos dirigiendo <em>Veneno</em>”, explica Javier Ambrossi. “Tuvimos un paroncito para descansar y a Javi se le ocurrió la historia de una chica que de repente descubría que era la hija de Dios. La Mesías. Empezamos a hablar y complementamos ese punto de partida incluyendo a varias hermanas”. Los Javis mencionan referencias como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mujercitas" target="_blank"><em>Mujercitas</em></a>, <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film597014.html" target="_blank"><em>Las vírgenes suicidas</em></a>, <a href="https://www.primevideo.com/detail/Canino/0TB3ENJ3733YDK0CEPAJUM5MSF" target="_blank"><em>Canino</em></a>, pero también el documental <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/The_Wolfpack" target="_blank"><em>The Wolfpack</em></a>, sobre un encierro en Manhattan del que los niños se evaden viendo y recreando películas de Tarantino con las que se obsesionan. </p><p>“En todos los casos había cosas en común: <strong>el encierro, el fanatismo religioso y el arte como única manera de escapar</strong>. Pensamos que este patrón era interesante”, dice Calvo. </p><p>Los capítulos (de en torno a una hora cada uno) <strong>mezclan terror y thriller, humor absurdo y drama, religión, esoterismo y hasta las abducciones extraterrestres</strong>. Es densa y oscura.</p><p><strong>¿Exigente?</strong></p><p>Ambrossi: Es un ejercicio de confianza en nosotros como creadores. Hay un pacto. “Confía, que te lo voy a dar”. Los primeros capítulos piden invertir porque nos estamos tomando el tiempo para contar los personajes.  </p><p>Calvo: No es de satisfacción inmediata y creo que eso la hace más valiosa. Estamos muy acostumbrados a la satisfacción inmediata y a los likes. </p><p>Ambrossi: Es una invitación a sentarse y descansar, porque no la vas a poder ver en el móvil o cocinando. </p><p>Calvo: Y sientes que conoces a los personajes íntimamente, que es algo que ya no es tan frecuente.</p><p><strong>¿Es un paso natural en su carrera, necesitaban romper con lo que estaban haciendo o las dos cosas?</strong></p><p>Ambrossi: Siempre, siempre nos dejamos llevar por nuestra voz, nunca hay nada premeditado. Si no creemos en la historia, yo no dedico tres años de mi vida para demostrar nada a nadie, te lo aseguro. No estoy loco. Lo hacemos porque creemos firmemente. Y <em>La Mesías</em> nos habló. Muchísimo, hasta el punto que era imposible salir de esa historia. Y nada me apetecía menos a mí que hacer otra historia de religión [pequeña nota biográfica: Ambrossi, como Macarena García, que da vida a Irene, estudiaron en un colegio del Opus Dei].</p><p>Calvo: En <em>Veneno</em> investigamos muchos tonos. Teníamos muchas ganas de mover la cámara y mucha energía. Nos quedamos con las ganas de contar ese sufrimiento de una manera mucho más pura, seca y árida. Ese fue el reto que nos pusimos: cómo podíamos hablar de la angustia de estos niños sin verbalizarla, que la sintieras tú sin juzgar demasiado. Cómo contar este maltrato de manera muy fría, árida. Plantando la cámara en el medio y haciendo que te sintieras dentro.</p><p>Aunque la religión ya está presente en <em>La llamada</em>, la obra de teatro y después película que los hizo famosos, <em>La Mesías</em> no se parece a nada que hayan hecho antes. No es ni una serie que pone sobre la mesa un tema antes casi invisible (<em>Veneno</em>), ni urbana (<em>Paquita Salas</em>, <em>Cardo</em>). </p><p><strong>Los proyectos que han abordado hasta ahora han configurado lo que para el público son Los Javis. Pero ahora se lanzan a lo más clásico que puede haber: la espiritualidad, las creencias, la infancia. </strong></p><p>Ambrossi: ¡Y rodando en 16 milímetros!</p><p><strong>¿Quieren el ring en el que otros han luchado tanto? </strong></p><p>Calvo: Después de hacer una obra tan reivindicativa, con tal vocación de justicia como <em>Veneno</em>, nos parecía tramposo elegir otra causa. Nos parecía demasiado fácil ver cuál estaba de moda y lanzarnos. La reivindicación que yo he tenido todo el rato en la cabeza ha sido hacer buen cine, rodar una serie de calidad y tomarnos nuestro tiempo para hacerla. Cuando haces eso, llega y cambia a las personas. </p><p>La serie aborda continuamente la búsqueda de un sentido vital, de un hilo conductor. Para Montse, la madre, es la religión. Para sus hijas encerradas, también, pero a la fuerza. Ellas están en un cruce de caminos. Entre el que les propone su madre, con su aparentemente brutal lógica interna, y el de la libertad llena de riesgos de sus hermanos mayores, doloroso y no necesariamente más feliz. Porque cuando de pequeño te marcan, te marcan para siempre. Aunque vayas sanando tus heridas e incluso hagas las paces con tu pasado.  </p><p>“Es casi imposible escapar de lo que nos han inculcado desde pequeños. Si te han dicho que eres malo, es imposible huir del pensamiento de que eres malo. Si te han dicho que ser una persona LGTB es vergonzoso, vas a sentir vergüenza toda tu vida, por mucho que intentes sanar. Algo de eso siempre estará ahí. Salir del bucle de lo que has aprendido es muy difícil”, dice Calvo.</p><p>Pero se puede salir y no repetir los patrones aprendidos en casa. “Ser madre es ver las necesidades reales de los hijos, no imponerles tus movidas para que hagan lo que tú quieres”, explica Ambrossi. “Los padres no son dueños de los hijos. Es un debate que sigue de actualidad cuando escuchamos a padres decir que no quieren que se enseñe a sus hijos cultura LGTB. ¿Qué barbaridad es esa? Los niños no son de los padres ni del Estado, tienen derechos. En la serie se ve cómo para ser madre, en ocasiones tienes que serlo en contra de tu propio instinto”, dice Ambrossi sobre uno de los últimos capítulos. “Ser madre es también que te rompan el corazón. Me emociona lo bonito y triste que es saber que tus hijos se van a hacer daño pero tienen que vivir y vivir también es eso”.  </p><p><strong>En un momento, Montserrat Baró le dice a su hijo que en realidad no va a salvar a sus hijas sino que va a salvarse él. Que, sin el hilo conductor de la religión, en realidad es un ser perdido en un mundo peligroso y al límite.</strong></p><p>Calvo: La casa de Montserrat Baró es un micromundo, pero esa sensación apocalíptica la sentimos desde el covid. Parece que algo va a pasar, que todo se va a la mierda. Con el covid, el cambio climático o la política. Nos parecía muy interesante plasmarlo en la serie junto a esa búsqueda de salvación individual que tenemos todos. </p><p>Ambrossi: La idea del encierro es también muy del covid. Pienso en la gente que tiene 17 años y que no ha ido a la universidad, que se ha formado online. Que a su vida les falta un trozo y de repente tienen pocas oportunidades. Esa sensación de apocalipsis nos acompaña. </p><p><strong>Los Javis dicen no tener fe</strong>. Por eso, en otras entrevistas aseguran tener pavor a la muerte. Quizás tenerlo muy presente les haga vivir (y hablar) mucho más rápido que otras personas. </p><p>Calvo: Tengo una espiritualidad respecto del trabajo. Sí tengo fe, cuando escribo o dirijo, en que todas las piezas me van a llegar, que todo me habla, que justo veo la película adecuada que me lleva por el camino correcto. Que la canción que he escuchado en el súper me ayuda. Que el actor que se me ha caído hace que llegue otro que encaja</p><p>Ambrossi: ¿Pero crees que te pasan cosas mágicas o que desarrollas la capacidad de que te parezca que cada punto tenga sentido, sea el que sea?</p><p>Calvo: Hay muchas maneras de mirarlo. Es algo que no pienso con la cabeza, que me llega desde otro lugar más espiritual a la hora de crear.</p><p>Ambrossi: Yo tampoco tengo ninguna fe. No en el sentido institucional y dogmático de religiones que parecen copiadas la una de la otra sin que nunca nadie diga: “‘¡Cariño, que son la misma!” La meditación me da mucha serenidad, pero no es religiosa. Sí tengo una creencia en la que todo me va a salir bien, desde pequeño. </p><p>Calvo: Mi madre tenía a San Cucufato. Pero eso funciona, ¿eh? [ríe]</p><p><strong>La religión ha sido un hilo conductor España. ¿Qué estructura ahora a este país?</strong></p><p>Calvo: Habiendo conocido otras sociedades, creo que somos bastante empáticos. En EEUU, la manera de relacionarte es muy distinta. La empatía nos hace sobrevivir en este país.</p><p>Ambrossi: Es la empatía. Como en la serie, la empatía es el antídoto al trauma. El trauma se cura con empatía hacia uno mismo, comprendiéndote y comprendiendo a los que te lo han hecho. De España estoy descubriendo que en el fondo, muy en el fondo, cuando nos miramos somos incapaces de que otro sufra por nuestras creencias. </p><p><strong>Puede ser otra definición de lo público.</strong> </p><p>Ambrossi: Lo estoy viendo en personas de derechas, de mi entorno y mi familia, que me dicen que han entendido que no pueden votar a un partido que va contra mí. Esa empatía es algo muy español. Es la conciencia de que no puedes ir en contra de los otros. </p><p><strong>Y a la vez parece que todo está más crispado.</strong></p><p>Ambrossi: Parece que sí pero no. </p><p>Calvo: El mundo, todo, está más crispado. Pero aquí hay una empatía mayor. En otros lugares cancelan a una persona y es como si la tiraran a la basura. La religión, que ha dado sentido a este país, ha sido una imposición también para aquellos que tenían que ejecutarla. No es plato de buen gusto para una familia católica tener un hijo gay y tener que rechazarlo. Es algo aprendido, heredado, que llevas dentro. Y ahora que eso empieza a cambiar es una liberación también para esas familias. </p><p>Ambrossi: A la hora de la verdad, si tuviéramos que votar a favor o en contra de personas, decidiremos a favor de lo que nos hace más felices. Además, en España hay una sensación de ligereza que no veo en ninguna parte del mundo. No encuentro otra palabra: ligereza. De no tomártelo todo tan en serio. Me gusta mucho eso de España. Esa sensación de “todo se cae, pero vamos a sentarnos un ratito a comer”. Siempre hay momento para un baile. </p><p><strong>¿Por qué dicen que esta es la serie más LGTBI que han hecho?</strong></p><p>Ambrossi: Imagínate. Una serie que va de crecer encerrado, tener que escapar de tu casa, el desarraigo que te produce, intentar volver para reconciliarte con tu familia, que el viaje de vuelta sea irreconciliable… ¿Cuántas personas han intentado hacer el viaje de vuelta? Para mí, es nuestro trabajo que mejor explica el conflicto de fondo. Y el volver. Mucha gente te lo dice. “Me fui de mi pueblo, luego mi madre fue mayor y no me reconocía”. Eso de irte y no poder volver, o volver a duras penas… es algo que como comunidad no hemos tratado. La libertad y salir están genial. La explosión. Pero, ¿cómo es el viaje de vuelta? Esa vuelta para muchas personas LGTB es muy dura. Hacer las paces con el lugar que no te dejaba ser quien eras es muy espinoso y potente. Yo todavía me pregunto cómo voy a hacer mi propio viaje de vuelta.</p><p><strong>¿No lo ha hecho?</strong></p><p>Ambrossi: No. Lo tengo pendiente. ¡Qué miedo, ¿no?!</p><p><strong>Dicen que no se van a Hollywood a rodar para poder hacer lo que quieren pero, al mismo tiempo, que tienen que alimentar sus personajes públicos para poder hacer lo que quieren. ¿Hacen lo que quieren o son presa del sistema?</strong></p><p>Calvo: Me gustaría, cada vez más, trabajar de lo que me gusta y tener menos exposición. </p><p>Ambrossi: Yo no sé lo que quiero. </p><p>Calvo: Me lo he pasado muy bien, todo ha sido muy divertido pero la exposición pública me desgasta mucho, me hace sufrir. Soy muy feliz rodando. Muy feliz. Infinitamente feliz. Respiro el aire que no respiro en otros sitios. Soy quien soy rodando y no me pasa lo mismo cuando tengo exposición pública. Me juzgo, estoy fuera de mí, estoy inseguro, me coloco en un lugar de ansiedad. Al mismo tiempo reconozco que me ha aportado cosas. En Operación Triunfo el trabajo era real, ayudábamos a esos chicos a que preparasen sus canciones. Pero cuando la gente te conoce se forma una idea de ti y hay unas exigencias que no siento cuando estoy rodando. Llego con mi ropa y mi pelo. Estoy con mi gente y no me juzgo. Más que un peaje, el personaje público es algo que estuvo bien, que me ayudó a ser quien soy, a tener herramientas. Pero cada vez más quiero dedicarme a ser el mejor director de cine que pueda ser. Hala, ya lo he dicho. ¿Se ha entendido?</p><p>Ambrossi: No sé dónde me posiciono. También soy mucho más feliz creando y dirigiendo. Cuando estás en modo público, el cerebro se pone muy tóxico. Creo que estamos al final de una era. Ahora mismo. Tengo la sensación de que le queda poquito a Los Javis de la tele.</p><p>Calvo: Si por mi fuera, muy, muy poco. Aunque también haya disfrute. La famosa madurez de los Javis debe de ser que me estoy haciendo vieja. </p><p>Ambrossi: Y sobre lo de dirigir fuera, más de lo mismo. ¡Es que nos gusta mucho hacer lo que nos da la gana!</p><p><strong>¿Y ahora qué?</strong></p><p>Ambrossi: Queremos hacer una película.</p><p>Calvo: Y vamos a irnos a vivir fuera de Madrid.</p><p>Ambrossi: Dejamos la ciudad. Cuando esté con la mudanza en Malasaña diré: “¡Es el fin de una era!”</p><p>Calvo: El final de este año marca el fin de una era y el comienzo de otra. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Oct 2023 18:58:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Basteiro]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los Javis están de vuelta con ‘La Mesías’: “El hilo conductor de España es la empatía”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[De series,Series televisión,Entrevista,Aire libre,Premios infoLibre]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Jaione Camborda: “Las fronteras a las decisiones de la mujer ponen en peligro al ser humano”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/jaione-camborda-fronteras-decisiones-mujer-ponen-peligro-humano_1_1611722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/153ba5cd-00c6-4e48-8015-cc23c27d77d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jaione Camborda: “Las fronteras a las decisiones de la mujer ponen en peligro al ser humano”"></p><p>Un mismo corazón late en todas las mujeres. La cineasta <a href="https://jaionecamborda.com/" target="_blank">Jaione Camborda</a>, afincada en Santiago de Compostela desde hace más de una década, cree que eliminando las fronteras artificiales<strong> </strong>surgen <strong>la empatía y la sororidad</strong>. Pero, también, los conflictos existenciales que provocan taquicardia.</p><p>De todo eso va <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/corno-perturbador-viaje-miseria-conquistado-donostia_1_1607494.html" target="_blank"><em>O corno</em></a>, Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián, una película con la que Camborda ha hecho historia al ser la primera mujer española en ganar el máximo galardón. La vida de María, <strong>una matrona</strong> que ayuda a mujeres en sus embarazos (los que son deseados y los que no) <strong>en la Galicia del tardofranquismo</strong>, llega este miércoles a los cines de toda España. Lo hace tras el disfrute de la crítica y la prensa en la que, inevitablemente, surgen ya preguntas sobre los siguientes pasos de una nueva estrella del cine de autor.</p><p><strong>¿En qué anda ahora?</strong></p><p>¡Sobreviviendo a esta situación! No lo digo con pesadumbre. Me parece muy bonito tener este espacio para poder hablar de la película y de cine.</p><p>No en vano, para cineastas como Camborda, lanzarse a hacer una película no es sólo volcarse en un trabajo de <strong>fina artesanía y enorme ambición creativa</strong> sino subirse a una montaña rusa llena de sobresaltos y dificultades. En su caso, el viaje (“la necesidad”, dice escogiendo cuidadosamente la palabra) empezó hace cuatro años, justo desde el estreno de <a href="https://vinte.praza.gal/artigo/un-filme-raro-lynchiano-e-arrebatador-que-so-se-poderia-filmar-en-mondonedo" target="_blank">Arima</a>, su anterior película (<a href="https://www.filmin.es/pelicula/arima" target="_blank">disponible en Filmin</a>).</p><p>En este tiempo <strong>se ha topado con muchas fronteras </strong>que, no por normalizadas, tienen sentido. Camborda conoce los retos de ser directora fuera de las grandes capitales y circuitos y ser una mujer con perspectiva de género. También sabe lo que es rodar en una lengua como el gallego que, en la práctica, limita no la calidad de su cine pero sí su alcance y revela el camino que queda por recorrer en la buena vecindad dentro del mismo Estado.</p><p>Para eso, entre otras cosas, ha servido la Concha de Oro. Hace unos días, <strong>infoLibre</strong> publicó un reportaje titulado <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/festivales-cine-veriamos-morralla-mision-descubrir-obras-maestras_1_1602100.html" target="_blank">“Sin festivales de cine solo veríamos morralla: "Su misión sigue siendo detectar obras maestras"</a> en el se revisaba la vigencia de este tipo de citas. Para <em>O corno</em>, el éxito en el festival es sinónimo de <strong>existir mucho más allá de lo inicialmente previsto</strong>. “San Sebastián ha supuesto, de momento, muchas más salas. Y en versión original, algo que habitualmente limita mucho el número de salas, pero por suerte la distribuidora es muy valiente y opina, como nosotras, que es así como teníamos que llegar”.</p><p><strong>Es un asunto controvertido incluso en el Congreso de los Diputados. ¿Se están dando pasos? ¿Condiciona la lengua las decisiones artísticas?</strong></p><p>Yo no dudé. No hubiera hecho la película en otro idioma. Todavía en España hay ciertos prejuicios sobre las lenguas cooficiales. Y por eso pensamos que es importante mostrarla en versión original y contagiar a la gente de esta celebración de las lenguas y la riqueza que nos aportan. El cine ya lleva tiempo creando desde distintas latitudes en lenguas cooficiales. Estamos mejorando y hay una generación más abierta. Arrastramos el doblaje desde el franquismo y poco a poco va quedando atrás. Pero queda por hacer. </p><p>En <em>O corno</em>, su protagonista se ve obligada a emprender una huida y cruzar a Portugal asumiendo los riesgos y miserias de la clandestinidad. Es, pues, una <strong>reivindicación de la libertad de mujer</strong> y de las decisiones sobre su cuerpo que tampoco tiene fronteras. Tampoco temporales. Por eso, Camborda se ha cuidado mucho de no hacer una película de época, por más que los derechos reproductivos hayan avanzado mucho desde 1971.</p><p><strong>En 2023 también hay amenazas a los derechos de la mujer y, en particular, al del aborto. En España, en otros países europeos o en EEUU. </strong></p><p>Planteo la película de una manera existencial, sobre la mujer o su capacidad de dar vida. Pero toda creación es posicionamiento. En este aspecto, la película busca el diálogo con el presente. De una forma estilística, intentando eliminar la distancia. Cuando ves una película de época puedes tener la sensación de algo estanco en el pasado. Intentamos establecer puentes para que la experiencia interpelara al presente porque hay voces a las que se les está dando cada vez más espacio que son retrógradas y quieren controlar o negar las decisiones de la mujer sobre su cuerpo y el embarazo. </p><p><strong>Las conclusiones hay que sacarlas leyendo entre líneas. </strong></p><p>Para mí era importante buscar la fusión de todo. La vida como algo que se expande. Generar personajes espejo. María [la protagonista] podría ser en su juventud Luisa [una adolescente que busca un aborto]. Podría ser la tabernera portuguesa en un futuro distópico. Podría ser Anabela como inmigrante. Podría ser cualquiera de las mujeres que aparecen. Quería eliminar la distancia para que emergiera esa sororidad. Pero también es una fusión con la naturaleza y el mundo animal. Intentamos que los paisajes no fuesen contemplativos sino que envolvieran al personaje, que se fusionaran con él. Lo mismo con la ropa.</p><p><strong>Esa fusión de la que habla convierte en absurdas las fronteras.</strong></p><p>Las fronteras <strong>son políticas, son impuestas</strong>. Pero no son reales, no son culturales. Vemos a personajes hablando en gallego y en portugués y entendiéndose perfectamente sin que suponga un problema. Las fronteras, que también están en las decisiones de la mujer, hacen que te juegues la vida. Ponen en peligro al ser humano. </p><p><em>O corno</em> es una película en la que la mayoría de <strong>las responsables artísticas son mujeres</strong> y que comienza y termina con un parto. En toda su crudeza, con gemidos y dolor, que sumerge al espectador. ¿Podría un hombre haber rodado esta película? “Mi experiencia en el parto me ha hecho escribir y dirigir ciertas escenas de una manera concreta. Si no hubiera experimentado eso, no lo habría rodado así y por lo tanto sí creo que era necesario que fuese una mujer. La película ha estado rodeada de mujeres a las que el tema las interpelaba directamente, pero también grandes aliados hombres. <strong>Pone en el centro a la mujer</strong>, pero también invita al hombre a disfrutarla”. </p><p>Ahora, la protagonista es ella, o ella, o muchas ellas, porque el presente del cine se escribe, cada vez más, en femenino. Y<strong> cada vez más desde Galicia</strong> con mujeres como Camborda, Diana Toucedo, Ángeles Huerta, Sonia Méndez o Anxos Fazáns, entre otras. </p><p><strong>¿Se siente como parte de una generación de nuevas mujeres cineastas que por fin han llegado y lo han hecho para quedarse? </strong></p><p>Me insisto en muchas y diferentes comunidades. Está la comunidad gallega, con muchas mujeres y hombres cineastas muy comprometidos, con los que he compartido muchas inquietudes y apoyo mutuo. También me siento parte de una comunidad de mujeres cineastas transfronteriza, más allá de la raza, más allá de todo. Me parece muy celebrativo que mis compañeras también puedan por fin expresarse. También me siento de una comunidad de cine de autor que tiene que luchar por sobrevivir y hacer frente a muchas adversidades para hacer cine comprometido. </p><p>El compromiso es con la “necesidad” que ya asoma en forma de nueva película. ¿En qué anda ahora? “Tengo un tema que me está interpelando constantemente”, dice sin desvelar cuál. “Pero necesito observar si va a ser mi próxima película. Necesito estar segura porque me voy a lanzar durante años en cuerpo y alma”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Oct 2023 20:03:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Basteiro]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Jaione Camborda: “Las fronteras a las decisiones de la mujer ponen en peligro al ser humano”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Feminismo,Lengua,San Sebastián,Galicia,Aire libre]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Ángeles Caballero: “La mierda también puede ser bonita”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/angeles-caballero-mierda-bonita_1_1609184.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7cd1a424-baa5-4462-a251-5011a4b28759_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ángeles Caballero: “La mierda también puede ser bonita”"></p><p>Empecemos por lo más importante.</p><p><strong>¿Qué tiene usted ahora mismo en la nevera?</strong> </p><p>Ahora pocas cosas, tengo que irme al súper al acabar aquí. Tengo coca-cola <em>zero,</em> coca-cola <em>zero</em> sin cafeína. Coca-cola normal que ha traído mi cuñada y que jamás será abierta salvo que venga alguien a casa porque normal, no tomamos. Tengo gazpacho. Tengo un <em>tupper</em> con judías con calamares. ¡Tengo muchísimas cosas! Y la coloco igual que ella. Las cervezas en otro lado, el embutido siempre en papel, no en bandeja…</p><p>“Ella” es Julia, o ‘la Juli’, la mujer de Manolo. Ellos son los padres de la periodista<strong> Ángeles Caballero </strong>(Madrid, 1976), que un día cualquiera abrió la nevera en su casa familiar y se dio cuenta de repente de que habían comenzado a dejarse ir. Ya no estaba tan cuidada y ordenada como siempre. No reconoció el tipo de alimentos. Había empezado una cuesta abajo, una pendiente nunca antes imaginada, ni siquiera presentida, pero que se reveló como un pellizco de realidad. De los que dejan un buen morado. </p><p>A partir de ahí,<strong> la enfermedad, la muerte de su padre, el ingreso de su madre en una residencia en Madrid </strong>en plena primera ola de la pandemia y finalmente su fallecimiento. Dos muertes en poco más de cuatro años. Un <em>striptease</em> familiar e íntimo titulado <a href="https://arpaeditores.com/products/los-parques-de-atracciones-tambien-cierran" target="_blank"><em>Los parques de atracciones también cierran</em></a>, el primer libro de la periodista que escribe en <em>El Paí</em>s, habla en La Ser y se deja ver en La Sexta. </p><p>La contradicción, como una muestra sincera de la esencia humana, trufa buena parte de las páginas del libro. La exigencia brutal que a sí misma se aplica Caballero (<strong>“Sí, soy un poco agonías”, confiesa</strong>) se materializa en una entrega total y, sin embargo, late la culpa por si no ha estado a la altura. La maldición por su mala suerte y la sensación de privilegio por poder acompañar a sus padres en la primera fila de la decrepitud. El respeto y a la vez el reproche a su hermana mayor, que lleva toda la vida en EEUU y ante la que se siente como el hijo pródigo de la parábola. La mella que hacían comentarios de su entorno (en perfecta sintonía con su atmósfera materna) y las decisiones que tomó desde la razón y la responsabilidad.  </p><p>Caballero cuenta <strong>cómo pasó de ser hija a madre de sus padres</strong> (“el relleno del sandwich”, entre sus padres y sus propios hijos) y lo hace sin ahorrar anécdotas. En la autora hay muchísimo humor, netamente castizo y lleno de referencias populares. Un recurso marca de la casa que sirve en ocasiones para desengrasar, en otras para esquivar cuestiones incómodas y siempre para conectar al instante con el otro. Cuenta que la última frase de su padre, en el hospital, fue: "Joder, ¿aquí no dan cocido o jamón?". A ella no le gustaría "recitar a Paul Auster" sino acabar cantando "Como una ola". </p><p>“El libro lo he escrito para mí misma. <strong>He expulsado muchos demonios y culpa que tenía dentro. </strong>Ha sido una catarsis no tanto para superar el duelo, porque a veces tengo la sensación de que, sobre todo en el caso de mi madre, no lo tengo ni siquiera abierto. Me lo he escrito a mí misma y también para que cuando haya gente que lo lea vea que hay piezas que casan. Decisiones que se toman que tienen sentido”, dice mientras disfruta un vino blanco cerca de su casa, en Madrid. </p><p><strong>¿Por ejemplo?</strong></p><p>Por ejemplo: llevar a mi madre a una residencia, que es una decisión que gente muy cercana a mí no comprendió. Lo respeto profundamente, pero me lo manifestó quizás de una forma demasiado severa y asertiva. Esta cosa de juzgar cómo deben cuidar los otros, que pasa muchas veces con todo tipo de maternidades… Pasa cuando tienes un bebé y cuando cuidas de tus padres como si fueran tus hijos. Hay alguien a quien tú no has pedido opinión que está encantado de mostrártela y decirte no lo que no tienes que hacer sino lo que debes o tienes que hacer. </p><p>Lo ocurrido en las residencias, especialmente en las de Madrid, en las que en la primera ola murieron 7.291 personas sin ser derivadas a los hospitales como consecuencia del conocido como<em> Protocolo de la Vergüenz</em>a, <a href="https://www.infolibre.es/politica/protocolo-verguenza-gobierno-ayuso-tres-anos-pasividad-judicial-mentiras-politicas_1_1452244.html" target="_blank">desvelado por </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/protocolo-verguenza-gobierno-ayuso-tres-anos-pasividad-judicial-mentiras-politicas_1_1452244.html" target="_blank"><strong>infoLibre</strong></a>, conmocionó a la propia Caballero, que <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2022-10-05/carta-ossorio-portavoz-comunidad-madrid-muertes-residencias_3502025/" target="_blank">llegó a escribir en 2022 una carta abierta</a> al entonces consejero Enrique Ossorio cuando desdeñó el dolor de las familias. “<strong>Les dio igual en marzo de 2020 y les da igual en octubre de 2022. Y no pasa nada.</strong> Porque en las urnas hemos decidido cambiar viejos por cervezas. Y no seré yo quien discuta el resultado de una votación democrática” escribió entonces. </p><p>Pero este libro no va de eso. Su madre ingresó en una residencia privada y cara, reconoce Caballero, “un chalé en el Viso”, y se ha cuidado de no convertir la historia de sus padres en una columna de actualidad al calor del titular del momento. </p><p>“<strong>Empecé a escribir este libro antes de la pandemia, como en 2018.</strong> Me salía un libro lleno de amargura, un ajuste de cuentas salvaje con todo y con todos. Pensaba, recordando una frase muy de mi padre: “Nos ha cagado el palomo”. Pues yo pensaba que me había tocado una bandada de palomos. Que me habían <em>alicatao</em>. Ese libro era un: “¿Por qué me ha pasado esto a mí?”. Cuando lo retomé, me di cuenta de que era una historia de amor y no tenía ganas de meter elementos que me lo iban a ensombrecer. Algunas reflexiones que tengo las he hecho a través de otros altavoces que sabes que tengo. No quería otros protagonismos. Pero también estoy muy en paz con lo que hice, con lo que pasó”, explica. </p><p>El libro comienza describiendo a sus padres, nacidos en los años 30, sin más que estudios básicos, asentados en Getafe, referencia del cinturón rojo madrileño construida gracias a la llegada de trabajadores del buena parte de España. A ellos siempre les fue bien, nunca faltó el dinero, y fueron como una piña. </p><p><strong>¿Es la muerte de sus padres la gran ‘hostia’ que le da la vida?</strong></p><p>Sí [y alarga ese sí, casi como si en vez de una i lo dijese con e], lo cual es otra manera de ser privilegiada. Nací en un entorno en el que a mi padre le iba muy bien, y por tanto al resto de la familia. El mismo momento de mi nacimiento ha sido un parque de atracciones. Nos hemos querido. Nos hemos exprimido mutuamente. Hemos sido muy pesaos. Muy tocones. Las peleas fueron, si acaso, cuando me pillaron fumando o he llegado un poco achispada a mi casa. Las dos hermanas hemos sido insufriblemente empollonas, hemos hecho carreras universitarias, que era el sueño de mi padre, nos hemos casado con personas maravillosas. Tenemos la casa pagada. Así que su muerte ha sido un gran golpe. </p><p><strong>¿Es su familia la de todo un país?</strong></p><p>Hay muchos patrones comunes. Mi padre eran seis hermanos y ahí ha habido de todo: ruinas, amores, desamores e infidelidades, enormes alegrías, ideologías muy distintas… una piña que se parece mucho a España. </p><p><strong>¿Lo que es o era? ¿Se acabará cuando mueran las personas de la edad de sus padres?</strong></p><p>Se irá algo, diría que afortunadamente. Se irá esa España en la que sólo los privilegiados tenían acceso a la educación. Ahora ocurre mucho menos. Mucha más gente puede ir a un instituto, a una universidad pública. Pero mi familia también son mis suegros, y él tiene dos oposiciones aprobadas y ella es licenciada en Historia. Eso también es España, y es una España de la misma edad que mi madre, que me pedía que le revisase las faltas de ortografía de la lista de compra. O mi padre, que me pedía que le revisara las facturas y los albaranes porque le daba vergüenza que en Renfe descubrieran alguna falta.</p><p><strong>¿Cómo se sintió tras poner punto y final al libro?</strong></p><p>Muy bien. Fenomenal. Muy constitucionalista [ríe]. Muy “he cumplido con mi deber como ciudadana”. </p><p><strong>¿Este libro puede ayudar a otras personas a prepararse para algo similar?</strong></p><p>No soy tan pretenciosa como para pensar que es un manual de autoayuda. Sí me gustaría que la gente que lo leyese se sintiese identificada. Que no se sintiera culpable al pasar por estas situaciones. Las decisiones se toman en tiempo real. Es como con la maternidad. Sale como sale. Uno no está preparado. Mi madre salió de una dosis de quimioterapia y en vez de ir a casa fue a una residencia. Y la decisión se tomó en 24 horas. En el hospital. Mientras mi padre se estaba muriendo en la cuarta planta. Las cosas pasan. Así. Sin <em>excel</em> y agendas donde planificarlo todo al detalle. Se puede hacer mejor y se puede hacer infinitamente peor.</p><p><strong>Ha hecho el testamento vital. ¿En qué momento se da cuenta de que no quiere que sus hijos pasen por lo mismo que ha pasado usted?</strong></p><p>El deterioro cognitivo de mi madre lo llevé muy mal. Cuando estaba en su mundo, ni tan mal. Pero cuando la fui a recoger para una prueba y me dijo: “Qué pasa, ¿que tu padre no viene?” [habiendo fallecido ya], me arrodillé para no desmayarme. Ahí pensé: “No quiero que nadie me vea a mí así, diciendo ese tipo de cosas”. </p><p><strong>Y sin embargo, usted no cambiaría por nada lo que ha vivido. </strong></p><p>No… yo tenía ciertas obsesiones. Que estuvieran bien peinados, que olieran bien. Afeitaba a mi padre, le hidrataba… Les decía: “Tenéis que estar guapos”. Hasta estrenaba cosas para ir a verles. La mierda también puede, tiene que ser bonita. </p><p><strong>Pasa de puntillas por la fe. Dice que la recobró durante la enfermedad de sus padres.</strong></p><p>Ha sido un bálsamo. Mi fe estaba dormida. En mi casa había un “catolicismo social” que se expresaba de una forma muy fluctuante. Cuando en los 90 Getafe se hace diócesis y se desgaja de Madrid, llegan unos curas muy marchosos en busca de vocaciones en el cinturón rojo. Y yo me encuentro que mis padres, sobreprotectores, sólo me dejan hacer cosas si es con los curas. Por ejemplo: irse a Roma en autobús, durmiendo en iglesias y polideportivos. A ese viaje fuimos jóvenes asalvajados, por domesticar. Volvieron dos que, por cierto, se hicieron curas. Yo estaba entregada. Sin cantar el “Cara el sol” (ríe). El cura nos dijo: esto está muy bien, pero lo duro será a la vuelta, al volver a los trabajos y las clases. Y así es. </p><p>Y luego me encontré curas, y los cito en el libro, que “son de los que hacen afición”, como diría José María García. Son gente que no produce rechazo sino que apetece. Con ellos he podido purgar mis penas y mis demonios. Y me he confesado, pero no de manera dramática, sino en un sofá o tomando una cerveza. Me apetece muchísimo que esta gente me abrace. </p><p><strong>¿Cree que se reencontrará con sus padres?</strong></p><p>Espero. Sí. A veces se lo digo a mi marido. “No puedes ser ateo, porque después de muerta, te tengo que seguir soltando todas las chapas” [ríe]. </p><p><strong>¿Cómo se imagina el cielo?</strong></p><p>No lo sé. A veces me tortura. ¿Y si me estoy comiendo una milonga…? Pero al mismo tiempo digo: “Que nos quiten lo bailao”. </p><p><strong>No lo tiene claro. </strong></p><p>Me digo… ¿y si resulta que luego no? Entonces pienso que mi padre murió a los 85 y hay gente que se va con 30. </p><p><strong>Pero eso vale para quien tiene fe y para quien no la tiene. </strong></p><p>Es que yo soy muy de ponerme parches. Yo confío en algo. No sé muy bien cómo se llama. Mientras tanto, vivo este tipo de momentos. Y luego, como la única católica en mi casa, disfruto mucho haber pasado a mis hijos algunos ritos. “Vamos a ver a la virgen de los Ángeles, que es lo que querría la abuela y sé que te hace ilusión”. O el “Tengo un examen. ¡Ponme una vela!”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Oct 2023 17:45:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Basteiro]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ángeles Caballero: “La mierda también puede ser bonita”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cultura,Ensayo,Arte,Aire libre]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Miguel del Arco: “Cuando escucho a quienes dicen que no irán a votar, les respondo: ¿tú eres idiota?”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/miguel-arco-escucho-dicen-no-iran-votar-les-respondo-idiota-las-noches-de-tefia-atresplayer-premium_1_1529616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/167c8312-30d9-4c0d-a650-759de3db173d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguel del Arco: “Cuando escucho a quienes dicen que no irán a votar, les respondo: ¿tú eres idiota?”"></p><p>“Yo soy optimista, fíjate”.</p><p><strong>Ah, ¿sí?</strong></p><p>“Sí. Yo soy optimista. Fundamentalmente, porque no nos queda más remedio. No soy nada derrotista. Hay que seguir luchando”.</p><p><a href="https://www.infobae.com/america/cultura-america/2018/11/25/antonio-gramsci-pesimismo-de-la-inteligencia-optimismo-de-la-voluntad/" target="_blank"><strong>“Optimista de la voluntad”</strong></a>.</p><p>“Eso es. Jamás en la vida me quedo en blanco con un actor si hay voluntad, si hay actitud. Ahí me digo: podemos seguir. Cuando escucho a mucha gente que dice: no voy a ir a votar, les digo: “¿Pero tú eres idiota?” Jamás he dejado de votar. Ni lo voy a hacer. Se dice que la izquierda está desmovilizada. Como para no estarlo. Pero hay gente que no se desmoviliza jamás. De ellos tendríamos que aprender”. </p><p>Idiota. Del grieto <em>idiotes</em> (<em>idios</em>, de uno mismo). Los antiguos griegos aplicaban la palabra a los ciudadanos que se despreocupaban del Estado y de los asuntos de gobierno, dedicándose solo a los suyos más particulares. </p><p><a href="https://www.contextoteatral.es/migueldelarco.html" target="_blank">Miguel del Arco</a> (Madrid, 1965) ha pasado un largo luto, pero <strong>está de vuelta</strong>. Y con ganas de dar la batalla.</p><p>Lleva cinco años sin dirigir una obra de teatro, pero en 2023 ha cogido carrerilla. Esta semana estrena<em> </em><a href="https://premium.atresplayer.com/las-noches-de-tefia/" target="_blank"><em>Las noches de Tefía</em></a> (Atresplayer Premium), una nueva serie de televisión basada en un campo de concentración del franquismo para vagos y maleantes (léase personas LGTBI o, a secas, disidentes). Acabará el año dirigiendo una nueva producción de <a href="https://www.teatroreal.es/es/espectaculo/rigoletto-0" target="_blank">Rigoletto</a> en el Teatro Real ("¡Me pone cardiaco!", dice entusiasmado) y después resucitará <a href="https://teatrokamikaze.com/programa/jauria-2/" target="_blank"><em>Jauría</em></a>, la premiada dramaturgia basada íntegramente en las transcripciones del juicio del conocido como <em>caso de La Manada,</em> la brutal violación en Pamplona que está en el origen de la <em>ley del sólo sí es sí.</em></p><p>Jauría se estrenó en el Teatro Pavón, en el madrileño barrio de Lavapiés, en el que él vive. Hasta enero de 2021, el nombre del histórica sala incorporaba el apellido Kamikaze, <a href="https://kamikazeproducciones.com/" target="_blank">la productora</a> fundada por Miguel del Arco y otros tres hombres del teatro, que sigue activa con media docena de obras en marcha sólo este año. Lo del Pavón-Kamikaze sí que fue un <a href="https://www.infolibre.es/politica/feijoo-dice-condenado-vox-violencia-machista-tuvo-divorcio-duro_1_1528652.html" target="_blank">“divorcio duro”</a>, agrio y sin un ápice de frivolización. Una tragedia griega. Meses después del estallido de la pandemia, asfixiada por una decreciente financiación pública por parte del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, la iniciativa <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cierra-pavon-teatro-kamikaze-no-destruir-vidas-salvar-teatro_1_1191588.html" target="_blank">echó el cierre pese al cariño del público y el reconocimiento de la crítica</a>. Llegó a lograr el <a href="https://www.infolibre.es/cultura/kamikaze-teatro-premio-nacional-teatro_1_1145690.html" target="_blank">Premio Nacional de Teatro</a>. </p><p>Es en la cafetería del teatro donde Del Arco charla con <strong>infoLibre</strong> mientras reconoce que la “herida” fue “profunda” y no se ha cerrado del todo. Y eso pese a la seguridad que debería brindarle ser el responsable de éxitos incontestables como <em>El misántropo</em>, <em>Antígona</em>, <em>Ricardo III</em> o <em>La función por hacer</em>, la adaptación de Pirandello que lo consagró, entre otros muchos. A pesar de todo, los fantasmas permanecen al otro lado de la pared del bullicioso bar en el que habla despreocupado y sin prisa. “<strong>Voy estando en paz. Todavía no soy capaz de entrar ahí a ver teatro como mero espectador</strong>”, dice mientras señala con la mirada. “Durante muchos años he dirigido tres y hasta cuatro montajes al año y llevo desde 2019 sin estrenar una sola función. Mi vida se paró”, dice.</p><p><em>Las noches de Tefía</em> lo reactivó artísticamente. “Fue mi alivio de luto”, explica. La serie cuenta la vida de internos en la <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/realidades-tefia-maleantes-fuerteventura-franquismo_1_1188947.html" target="_blank">Colonia Penitenciaria Agrícola de Tefía, en Fuerteventura</a>, a 20 kilómetros de Puerto del Rosario. El nombre puede despistar, pero en realidad se trataba de un campo de concentración que abrió sus puertas en 1954 a la luz de la ley de vagos y maleantes que el franquismo utilizó allí durante 10 años para reprimir también a los homosexuales. O los acusados de tamaño delito contra la patria. </p><p>La acción transcurre en blanco y negro en el campo, la árida isla donde los presos y sus carceleros soportan hambre, sed y todo tipo de vejaciones, y en color en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Monta%C3%B1a_de_Tindaya" target="_blank">Tindaya</a>, un cabaret imaginario donde reina la diversión y la libertad. Cuatro décadas después, uno de los protagonistas, todavía en el armario, reconstruye no sin dolor su propia supervivencia al horror y sus secuelas, todavía difíciles de verbalizar, de la mano de un inquieto periodista. </p><p>“<strong>Hablar del franquismo en este país sigue siendo un hándicap y un problema</strong>. Y en estos tiempos que corren, todavía más”, explica Del Arco sin medias tintas. </p><p>Preguntado por si hay ya muchas películas y series que abordan la guerra y el franquismo, niega tajante: “Este tema es desconocido, o lo era al menos para mí. No se sabe que había colonias penitenciarias, campos de concentración a los que Franco cambió la nomenclatura a partir de 1954 cuando se esforzaba por pertenecer a la comunidad internacional”. </p><p>La acción se sitúa en 1962. “Coinciden los turistas que llegaban al calor del <em>Spain is different</em> de Fraga; y la represión, que siguió siendo la misma hasta el último día. Ahí está la galería de invertidos de Carabanchel, que estuvo abierta casi hasta la Transición. <strong>Sobre eso hemos edificado nuestra democracia. Sobre eso seguimos estando vivos</strong>. Los vencedores de la guerra siguen estando absolutamente en el poder sin que nadie les haya dicho que aquello no estuvo bien”, lamenta. </p><p>Pero, ¿<strong>siguen realmente en el poder</strong>? Sin negar los avances, Del Arco ve una cierta continuidad de élites, acaso más cultural pero patente, simbolizada a la perfección en <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/colectivos-lgtb-denuncian-lona-odio-desplegada-vox-madrid-afean-pp-asume-discurso_1_1528123.html" target="_blank">la enorme lona desplegada en Madrid por Vox</a>, en la que tira literalmente a la papelera el feminismo, los derechos LGTBI, al Partido Comunista o a la Agenda 2030, un consenso europeo: “Más allá de la Transición, a los aplastados por el franquismo se les dijo: ahora vivimos todos en un país democrático, nosotros vamos a seguir viviendo igual de bien que en los últimos 40 años. Vosotros haced lo que podáis”. </p><p>El director de teatro no paga con la misma moneda y, por eso, reivindica el derecho democrático de todas las ideologías a manifestarse. El de los de la lona de Vox en 2023 o el de la derecha y los obispos en 2005, cuando “Rajoy o el presidente del Foro de la Familia animaron a que un millón y medio de personas saliera a la calle con los obispos a la cabeza” contra el matrimonio homosexual, un momento histórico que también recoge la serie. O, más recientemente, la enorme oposición a la <em>ley trans</em>, un asunto (el del reconocimiento de una persona por su género afirmado) que también sale en el campo de concentración de Tefía. </p><p>“Quizás es más fácil hablar de la guerra civil porque <strong>nos hemos acostumbrado a establecer una cierta equidistancia</strong> entre dos bandos que se peleaban, olvidando lo que fueron luego 40 años de régimen brutal que se dedicó a legitimar un golpe de Estado, barrer cualquier tipo de disidencia política, imponer una ley del silencio que seguimos teniendo ahora mismo… Se dice que el franquismo hizo algunas cosas bien y fueron exactamente esas. ¡Las hizo de maravilla!”</p><p>Por eso Tefía está a la vez tan lejos y tan cerca. “Me parece terrorífico que se vaya contra derechos fundamentales que en absoluto van a modificar tu propia vivencia. Por eso, <a href="https://cadenaser.com/ser/2005/07/01/espana/1120175411_850215.html" target="_blank">discursos como el de Zapatero en las Cortes en 2005</a> [“No estamos legislando, Señorías, para gentes remotas y extrañas. Estamos ampliando las oportunidades de felicidad para nuestros vecinos y a la vez estamos construyendo un país más decente, porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros] se convierten en un acto subversivo y muy emocionante”, explica. </p><p>No se trata de ver el vaso medio lleno o medio vacío. “<strong>Puedes estar en desacuerdo en algo concreto, pero los avances son manifiestos</strong>. Cuando oigo a Miguel Bosé diciendo que en los años 80 tenía más libertad de expresión que ahora, le digo: ‘Dale una vuelta. Vete al rincón de pensar, chato, que es completamente absurdo’”, advierte. </p><p>De igual forma, esa “elasticidad” que España demostró siendo el tercer país en aprobar el matrimonio homosexual, o en otros avances que parecían imposibles, “puede cambiar de la noche a la mañana. Por eso tenemos que seguir vigilando para que no reaparezcan de repente las bestias. Y a las pruebas me remito. <strong>La lucha por los derechos fundamentales nunca puedes darla por hecha</strong>”.</p><p>Del Arco habla con pasión biográfica. La que brota del recuerdo de su padre,<a href="https://www.instagram.com/p/CtqhOrSs1X9/" target="_blank"> fallecido hace dos años</a>, “que no estuvo en un campo de concentración pero pasó un hambre terrible, cuyo padre murió en la guerra, que nunca tuvo educación, que no pudo elegir o ser un hombre libre. Que fue aplastado”. </p><p>También experimenta rabia por la desmemoria. Su sobrina se quedó impresionada por el sufrimiento de los actores más jóvenes, Marcos Ruiz y Patrick Criado. “Tiene 14 años y vive en Alemania. Le puse los dos primeros capítulos y me preguntó: <strong>‘¿Pero esto ha pasado de verdad? ¿Pero esto ha pasado en España?</strong>’ Ella, como estudiante alemana, tiene absolutamente asimilada la historia de los campos de concentración y la Segunda Guerra Mundial. Como española, nada. Le pasa también a otros sobrinos”, según él. </p><p>“A esa generación, si les preguntas quién fue Franco, quizás no sepan decirte. Porque aquí, en España, si hablas de eso, te dirán que estás haciendo ideología”. Y eso hace que entre los más jóvenes exista hasta una autocensura, rociada de desconocimiento y extrañeza, que les hace sentirse incómodos ante ciertas imágenes como las que salen en la serie: una persona trans con un bikini con la bandera de España en el sujetador y un aguilucho en el culo en una escena entre la fiesta y la tragedia. <strong>Así lo experimentó Del Arco durante el rodaje mismo.</strong></p><p>En el reparto, muy coral, destacan también <strong>Miquel Fernández, Roberto Álamo, Carolina Yuste, Ana Wagener o Israel Elejalde</strong>, entre otros. Antonio Rojano firma además de Del Arco el guión y Rómulo Aguillaume la codirige. </p><p>Y en el Tindaya, el cabaret imaginario, suenan influencias de David Bowie o Janis Joplin, autores que España podría haber producido a puñados si no fuera por la interrupción histórica de la guerra y la dictadura.</p><p>“¿Cuál habría sido la dimensión real de Raphael, por ejemplo, en un país de libertad absoluta lejos del paraguas de la dictadura? ¿La Vespa [el personaje de Patrick Camino] no podría haber sido David Bowie? <strong>Fuimos capaces de parir un Lorca en el 27 que hace un teatro absolutamente desconocido para el mundo</strong>. Si se hubiera extendido la fuerza arrolladora de Las Sin Sombrero, de las bases de la Segunda República… ¿qué hubiera sido este país?”, se pregunta.</p><p>Ahora se trata de otra cosa. De lo que, quizás, España pueda dejar de ser. </p><p>Y en ese país echa de menos una mayor unidad en la izquierda “para que el mensaje sea unánime y tenga fuerza”.<strong> “Mira que intento quererle”, dice sobre Pablo Iglesias</strong>. “Me parece un tipo brillante, con una irrupción deslumbrante y un mérito tremendo. La prensa le daba como a nadie, a él y a su mujer. Como nadie, por todos lados, porque era una figura incómoda. Le reconozco que ha reconvenido el Gobierno de Sánchez hacia posiciones mucho más progresistas… pero es un <em>bocas</em> y está encantado de haberse conocido. Llega un momento en el que no puedes seguir haciéndote el más listo, no puedes ser más estrella, tienes que estar al servicio del pueblo. Por eso <strong>no puedo entender lo que hace contra Yolanda</strong>. O Irene, con un error que tendría que haberse reconocido con un paso atrás, haciendo que una buena ley, una gran ley, muy progresista, pase a la historia como una mala ley”, lamenta.</p><p>“Aquí [por el Pavón-Kamikaze] tratábamos a Manuela Carmena y viví con tristeza que tuviera el enemigo en casa, porque ella era un prodigio y tenerla como alcaldesa, un honor. Se la cargaron y eso me pone enfermo. <strong>Yolanda Díaz es una gran negociadora</strong> y tiene el mérito de haber puesto a 15 fuerzas diferentes de acuerdo. Y tiene energía”, confía.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jun 2023 19:01:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Basteiro]]></author>
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