Fado por Sócrates

José Sócrates purga en prisión preventiva los indicios de su culpabilidad. En Évora, patrimonio histórico de la humanidad, echan raíces sus desatinos, que la presunta red montada para su enriquecimiento y el de sus allegados se desmorona como un castillo de naipes sin que él haya logrado desmentirla de forma convincente.

Cual espada de Damocles, así pesa la losa de los delitos imputados al ex primer ministro socialista portugués: blanqueo de capitales, tráfico de influencias, corrupción y fraude fiscal. Resultado: 17 millones de euros de turbia procedencia.

El juez no se fía de “su capacidad para manipular pruebas”, según palabras textuales, y lo mantiene entre rejas a pesar de sus ocho recursos para revocar tal medida. No aprecian riesgo de fuga, pero sí “predisposición para entorpecer la acción de la justicia”. Al menos hasta agosto de este 2015 deberá permanecer intramuros.

Creía Sócrates que su testaferro, Carlos Santos Silva, y su ex mujer, Sofia Fava, ejercían de pantallas más que suficientes. Pero se equivocó, de acuerdo con las evidencias acumuladas en la Operación Marqués, todavía en curso.

Los movimientos de fuertes sumas de dinero entre las cuentas de los tres parecen entonar un mea culpa que, muy probablemente, no le salvará del escarnio público. Tal vez se acuerde del Fado Adivinha, con letra de José Saramago y música del guitarrista Mário Pacheco, dueño del emblemático Clube do Fado, junto a la Catedral de Lisboa.

Quem se dá quem se recusa/ Quem procura quem alcanza/ Quem defende quem acusa/ Quem se gasta quem descansa/ Quem faz nós quem os desata/ Quem morre quem resucita/ Quem dá a vida quem mata/ Quem duvida e acredita/ Quem afirma quem desdiz/ Quem se arrepende quem nao/ Quem é feliz infeliz/ Quem é quem é coraçao, reza la estremecedora melodía.

Y él a lo suyo: encargar la compra de 10.000 ejemplares de su libro, escrito en realidad por un catedrático de su confianza, para convertirlo artificialmente en un best seller... O constituir una hipoteca desde la cárcel para su ático de lujo en la Avenida da Liberdade. O pedir 10.000 euros cada dos días a su chófer porque no le llegaba esa cantidad para 48 horas.

¿Es real la caza que denuncia en su contra, cual reedición de la película homónima de Joseph Losey? Sólo el tiempo lo dirá. Lo que está claro es que el Partido Socialista no levanta cabeza desde que estalló el caso Sócrates con su sorprendente detención en el aeropuerto de Lisboa.

Necesita Portugal respuestas, certezas, transparencias. Un país donde el Gobierno es capaz de contraprogramar, como aconteció el emblemático 25 de abril, la inauguración del Museu do Aljube (con el histórico Mário Soares encabezando la comitiva en la antigua prisión política de Salazar, donde hoy se recuerda la lucha por la libertad bajo la dictadura más longeva de Europa) anunciando una coalición entre Passos Coelho y Paulo Portas para las próximas elecciones legislativas de otoño. ¡Glups!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


9 + = diez