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Festival de Cannes

Kechiche enamora en Cannes con una historia de amor lésbico


NOTICINE / INFOLIBRE Publicada 23/05/2013 a las 19:28 Actualizada 23/05/2013 a las 20:12    
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El equipo de La vie d'Adèle.

El equipo de 'La vie d'Adèle'.

EFE
El Festival de Cannes apura sus últimos cartuchos, que no por ello son menores, sino todo lo contrario. Una gran y diversa jornada de cine nos han regalado este jueves el estadounidense Alexander Payne y el tunecino afincado en Francia Abdellatif Kechiche con, respectivamente, Nebraska, un drama familiar en formato road movie, y La vie d'Adèle (Chapitre 1 et 2), dos películas de lo mejorcito que hemos visto al cumplirse justo una semana de competencia por la Palma de Oro.

En Nebraska, a través de una fotografía en blanco y negro que aporta dignidad clásica a las grandes extensiones de la América profunda y rural, Payne nos embarca en otro viaje, como el de sus amigos de Entre copas. Esta vez, aunque mantiene el mismo tono de comedia dramática, los personajes centrales son un padre en la ancianidad (espléndido Bruce Dern, actor bastante desaprovechado a pesar de haber trabajado con grandes cineastas del pasado siglo), obsesionado por la idea de haber ganado la lotería en otro estado, y su hijo, que le acompaña por carretera a cobrar el supuesto premio, en lo que será un periplo de redescubrimiento en el que el hijo (el poco conocido fuera de EE UU Will Forte) intenta refundar su relación, dándole la dignidad que la crueldad del inexorable paso del tiempo y la decrepitud le están robando.

De Montana a Nebraska, Payne, en un tono que algunos encontrarán sensiblero y convencional, pero indiscutiblemente emotivo, pone en paralelo ese relato familiar con un retrato de "los Estados Unidos como ya no se ven en el cine. He querido mostrar la América profunda lejos de las grandes ciudades y sus tumultos", según ha explicado el también autor de Los descendientes.

Si la Nebraska de Payne ha sido bien acogida, aún mejor le ha ido al francés nacido en Túnez Abdellatif Kechiche, con su larga love story lésbica La vie d'Adèle (Chapitre 1 et 2), que a lo largo de tres horas que nunca llegan a pesar en el espectador sigue con enorme sensibilidad y realismo el primer amor, que en este caso es entre dos chicas, una de ellas algo más joven, apenas una adolescente (Adèle Exarchopoulos, sorprendente), y la otra (Léa Seydoux), más consciente de sus tendencias sexuales.

Kechiche nos muestra esta relación desde su nacimiento hasta su final, a lo largo de unos pocos años que son para la protagonista los del paso de la adolescencia a la edad adulta, en todas sus etapas, sin obviar su faceta erótica, con escenas que llaman la atención por su verismo y autenticidad, y que desde luego hacen muy difícil que el tunecino de nacimiento pueda mostrar esta cinta en su país y en los de alrededor.

El director de la no tan lograda Vénus noire y de la también muy literaria La escurridiza, que tomó como punto de partida un comic, ha explicado que siempre pretendió huir del estereotipo de un filme de militancia gay, cuando en Francia se está dando un proceso de legalización del matrimonio homosexual con manifestaciones en favor y en contra, pero que "si alguien quiere considerarlo como tal, a mi no me importa".

La vie d'Adèle (Chapitre 1 et 2) es gran cine, atrevido, coherente, bello y digno de una Palma de Oro, con dos actrices en estado de gracia que son capaces de transmitirnos hasta el hueso todo el proceso de felicidad, duda y dolor que significa el amor.

El festival agoniza con la mala noticia de la desaparición del gran cantante Georges Moustaki, que dedicó varias de sus grandes canciones al cine, un arte al que amó como muchos de los que aquí estamos. Quien suscribe le recuerda bastantes años atrás, en el Festival de Deauville, desplazándose en bicicleta y viendo películas con avidez. Un gran artista y un gran hombre, cuyo recuerdo perdurará en sus letras y sus canciones.

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