Francia

El 15-M francés se enfrenta a un futuro incierto

Una vez hubo un Juramento del juego pelota. Ahora también existe el juramento de la Bourse du Travail (Bolsa del Trabajo). Aunque, no está tan claro que éste vaya a ser un hito en la Historia. Al cabo de tres horas de debates, el periodista François Ruffin, realizador de Merci patron! y promotor del movimiento social Nuit Debout (Noche en pie) pedía a los presentes en la sala que se pusieran en pie y levantasen la mano derecha. “¡No, la izquierda!”, sugería con las mismas un participante, para mayor coherencia política. Toda la asamblea acata y procede a hacer el juramento de “nunca más votar al Partido Socialista”.

Aunque el movimiento Nuit Debout dice ser apolítico y, pese a haber nacido al margen de los partidos, resulta extraño asistir a una puesta en escena semejante, poco compatible con ese deseo de mantenerse al margen de las negociaciones y de otras lógicas de aparato. Y más aún por cuanto el miedo a la politización y a los personalismos en el movimiento están presentes en los debates y asusta a las bases. Por supuesto, el realizador apostaba por el humor para aliviar los fuertes momentos de tensión en que había derivado el debate.

El encuentro, que llevaba el título explícito de “Nuit Debout, ¿y ahora qué?”, se celebró este 20 de abril en la Bourse du Travail, en el ditrito X de París, a dos pasos del centro neurálgico que vio nacer al movimiento, la Plaza de la República. Todo había comenzado bien. La sala Ambroise Croizat estaba a rebosar, hasta el punto de que el aforo resultó insuficiente. Los organizadores invitaron en varias ocasiones a los 350 participantes a apretarse “al máximo” en los incómodos bancos de madera. Una fanfarria marcó el inicio del debate. La redacción del diario alternativo Fakir, dirigido por el realizador de Merci patron!, y dos comisiones de Nuit Debut (Convergencia de luchas y Huelga general) habían convocado la asamblea. Siete personas –entre ellas sólo dos mujeres–, sindicalistas o activistas, se subieron a tribuna para tomar la palabra.

Tres semanas después del nacimiento de Nuit Debour, esta jornada de reflexión y el tema de la misma ponían de relieve el desafío que tiene ante sí el promotor de un movimiento que se le ha escapado de las mano o, cuando menos, que le ha superado. No hay duda de que quiere politizar lo que se ha transformado en un ágora gigante, en la que cada participante expone, en dos minutos de reloj, sus reivindicaciones donde esbozar a grandes rasgos cómo sería su modelo de sociedad ideal. La reflexión se impone en el seno de las diferentes comisiones (feminista, clima-ecología, acción, convergencia de luchas, etc.). En resumen, los participantes de este movimiento todavía se encuentran en el momento de reflexionar y de hacer patentes sus quejas.

En este punto, Ruffin hace balance, repasa las acciones concretas llevadas a cabo, tales como las ocupaciones de los centros del poder económico o las manifestaciones. Pero, sobre todo, pretende marcar un rumbo concreto al impulso surgido en la Plaza de la República. El objetivo es evitar que este 15-M francés termine por diluirse.

El realizador no parece sentirse demasiado cómodo en esta terapia de grupo y en varias ocasiones insiste en que la reunión se convocó a iniciativa de Fakir y que “no es una asamblea general”. Ruffin, vestido con la habitual camiseta promocional de su película, en la que se puede leer “Gracias Bernard” [Arnauld, de Louis Vuitton Moët Hennessy], uno de los héroes, muy a su pesar, de la película Merci patron!), comienza su discurso alabando el movimiento Nuit Debut. Explica con orgullo: “Estamos ante un hecho histórico. Es como el Fénix que renace cada mañana de sus cenizas. Es emocionante. Se respira mejor. Con Nuit Debut, por fin algo se mueve, pero no previmos qué haríamos después del 31 de marzo. Hace falta un plan. Estamos en un proceso de madurez político, no sabemos cómo va a germinar”.

La metáfora es bonita pero en realidad Ruffin tiene dos o tres ideas para hacer que el movimiento crezca y perviva. Advierte a los presentes del riesgo de la bohemia y del dejarse llevar. También invita a los presentes a pensar a tres semanas vista. Pero antes, Ruffin presenta su idea principal, en su intento siempre patente de dibujar una estrategia: “Hay una baza que jugar y es la de hacerse oír el 1 de mayo. Hay que manifestarse y celebrar un mitin en la Plaza de la República, junto con los sindicatos y en contra de la ley del Trabajo. Tenemos que tenderles la mano”.

En esta protesta, los sindicatos no son los únicos motores y actores de la movilización. La protesta contra la reforma laboral ha sido el catalizador y ha conseguido traducirse en la calle. Uno de los asistentes a la asamble, Fabrice, de la CGT de Grenoble, miembro de Nuit Debout en esa localidad, tiene el mismo discurso que Ruffin y aboga por una convergencia entre ambas fuerzas. Señala los problemas a los que deben hacer frente en nuestros dúas los sindicatos. “¿Cómo reanudar la dinámica? Se cuestiona el modelo de movilización actual. Los sindicatos tienen una organización piramidal, batallamos por que se vuelva a consultar a las bases. En Nuit Debout, no podemos reproducir esos esquemas”.

Poco después, el sindicalista señalará que las dos formas de protesta no son antagónicas, sino convergentes. “Debemos acostumbrarnos a estas nuevas formas de movilización. Debemos enriquecernos mutualmente e impulsar la dinámica de Nuit Debut en nuestros sindicatos, que deben ser más abiertos”.

“Larga duración”

Las llamadas a la huelga prorrogable (incluso general, en lugar de huelga de un día) o al bloqueo económico, se encuentran entre las propuestas que hacen unos y otros.

Serge Halimi, director de Le Monde Diplomatique, cita un artículo de Thomas Frank, que analiza Occupy Wall Street, que vio la luz en EEUU en 2011 para luchar contra las desigualdades, como un movimiento “que se enamoró de sí mismo”. En su opinión, los manifestantes norteamericanos realmente no lograron imponerse en el debate público ante la ausencia de reivindicaciones claras. Por esa razón, invita a los integrantes de Nuit Debut a establecer un “plan de batalla” –sin duda, la expresión del día– y a reflexionar sobre “cómo conseguir sus objetivos, una vez vistas las repercusiones de las manifestaciones y de la ocupación”. El periodista recomienda también centrarse en un puñado de reivindicaciones, de lo contrario existe el riesgo de que se diluyan las reclamaciones, dificultando sostenibilidad en el tiempo. También sugiere protestar contra el Tratado de Libre Comercio Trasatlántico, que supone una amenaza similar a la ley del Trabajo.

Renaud Lambert, periodista también de Le Monde Diplomatique, compara lo que sucede hoy en Francia con el movimiento español de 2011, de los indignados. Insta a no equivocarse de estrategia porque en el fondo “España ha cambiado poco”. Tal y como le ha confiado un militante español, según cuenta, no se trata de “pecar de exceso de idealismo”. El mensaje está claro, Para él, el objetivo debe ser impedir que salga adelante la ley del Trabajo, pero para ello, es necesario “disciplina”.

Mientras las intervenciones se suceden, circula en la sala un folio en el que se invita a apoyar la propuesta de celebrar el 1 de mayo con los sindicatos: “Hacemos un llamamiento a la CGT, a Solidarios, a Fuerza Obrrera, para que el recorrido se amplíe desde Nation a República y para compartir juntos un momento de unidad, de combatividad y de fraternidad. Se trata de un gesto simbólico, incluso histórico. Sólo la unidad, a día de hoy, puede hacer temer a la oligarquía y de hacer que el Gobierno dé marcha a atrás”.

Lo que iba a ser un debate constructivo termina en una refriega con tintes caricaturescos. Dos oradores son abucheados, interrumpidos mientras desarrollaban sus ideas, se dan codazos para tratar de conseguir el micro.

Una participante lamenta el “desprecio” que se ha hecho patente esta tarde y atribuye el fracaso a los sindicatos por no contribuir a la “educación popular”. Se perciben dos frentes. Los organizadores abogan por una estructuración del movimiento, mientras los presentes en la sala apoyan que siga la acción espontánea, no dirigida, aunque la propuesta de convergencia el 1 de mayo se acepta. Otro participante subraya con perfidia: “No nos hacían falta los intelectuales para llegar a la conclusión de que había que salir a la calle masivamente el 1 de mayo”.

En la tribuna, la moderadora, como puede, propone someter a votación la idea de Ruffin de manifestarse con los sindicatos el 1 de mayo y después dar el visto bueno al resto de acciones.

Poco a poco, la sala se vacía un cuarto de hora antes de la hora prevista. Algunos participantes se dirigen a la plaza de la República, a pocos metros del lugar donde se celebraba la asamblea. Allí, la música es más armoniosa. La multitud compacta queda cautivada. La orquesta, integrada por músicos simpatizantes del movimiento, toca, muy bien traída la sinfonía del Nuevo Mundo, de Antonín Dvorak.

Traducción: Mariola Moreno

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