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Dietario de Jerusalén: el reverso del corresponsal

  • Tras más de 20 años en Jerusalén, el periodista Eugenio García Gascón publica 'La cárcel identitaria', sus diarios sobre el conflicto
  • "Hace años que desapareció la izquierda israelí como tal, ahora solo quedan individuos de izquierda", dice en esta entrevista

Publicada 08/07/2013 a las 14:28 Actualizada 08/07/2013 a las 17:42    
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EL AUTOR
Portada de 'La cárcel identitaria'.

Portada de 'La cárcel identitaria'.

Eugenio García Gascón (Barcelona, 1957) llegó a Jerusalén para estudiar hebreo en 1991, tras estudiar literatura en Barcelona y árabe en Damasco. Ha sido corresponsal en la región para diferentes medios, y actualmente escribe para el diario Público. Cualquiera diría que, dada su permanencia de más de dos décadas en Israel, García Gascón se ha amoldado al conflicto. Sin embargo, su recién publicado La cárcel identitaria. Dietario de Jerusalén (Libros del KO) lo desmiente. Las entradas son casi todas del año 2008, cuando Israel miraba con el rabillo del ojo las elecciones norteamericanas con profundo recelo hacia Obama, y destilan indignación y pesimismo, sin los filtros estilísticos y deontológicos a los que obliga la profesión en crónicas diarias. Aunque la fecha es, por desgracia, indiferente en el conflicto más reiterativo que existe. Las colonias en Cisjordania, el asedio a Gaza, la intolerancia del fundamentalismo ultraortodoxo y del islamismo radical, el integrismo sionista y la actitud indolente y sumisa de una comunidad internacional plegada al statu quo no han cambiado desde entonces. Sí lo hace la región, inmersa en la primavera árabe y los flujos y reflujos de las revoluciones prodemocráticas, pero Israel parece centrado en su particular hoja de ruta. Es inevitable comenzar hablando de Egipto, su golpe de Estado militar y sus perspectivas.

P. El día anterior al golpe de Estado en Egipto leí un análisis tuyo sobre el peligro de lanzar el mensaje al islamismo político de que por la vía democrática no alcanzarán sus objetivos. ¿Qué consecuencias tendrá este golpe? Se ha recibido como una mezcla de revolución de los Claveles y Tejerazo.

R. La situación en Egipto es compleja. Los golpistas dicen que se ha creado una situación transitoria, pero está claro que si se convocan unas elecciones libres y las vuelven a ganar los islamistas, el ejército y la oposición no permitirán que los islamistas gobiernen. Ciertamente, como dijo Obama, la democracia no solo se trata de votar, sino también de respetar a toda la sociedad. Así es la democracia liberal, en efecto, pero los islamistas no son liberales, quieren aplicar un régimen islamista. Ahora estamos ante una situación en que la oposición liberal y mubarakista se han aliado para hacer frente a los islamistas. Es una situación compleja y las primeras horas del golpe no nos permiten ser muy optimistas. Habrá que esperar a ver cómo reaccionan los golpistas y cómo reaccionan los islamistas. Ahora mismo el futuro de Egipto está plagado de incógnitas.

P. Tras un control policial a una mujer que presenciaste en El Cairo, escribiste: "Si eso ocurre con la policía de Mubarak, qué no pasaría con una policía de los Hermanos Musulmanes?". ¿Qué ocurrió con esa Hermandad para que incluso Occidente haya celebrado la anulación de facto de los resultados democráticos, esos que se buscaba con la primavera árabe?

R. Los islamistas aspiran a islamizar poco a poco Egipto y todo el mundo musulmán. Es algo que se sabía desde el principio, desde antes de la deposición de Mubarak. El plan de los islamistas era claro en ese sentido puesto que sus intenciones eran crear un sistema similar al de Irán, aunque sunní. El golpe ha abortado ese plan, y no está claro lo que va a ocurrir a partir de ahora. Con respecto a Occidente, los líderes occidentales simplemente aspiran a que en los países de la región haya democracias liberales, sin atender a las consecuencias que eso puede tener. En el caso extremo de Irak, vemos que la aplicación de la democracia ha conducido a pérdida de libertades. Una mujer iraquí, y las mujeres son la mitad de la población, tiene hoy muchas menos libertades que bajo Saddam Hussein, y ya veremos lo que sucede en Siria y en Egipto, donde las primeras medidas de los golpistas han sido suspender la Constitución y apresar a la cúpula de los Hermanos Musulmanes.

P. El dietario es, sobre todo, relativo a 2008, pero da la sensación de que Israel-Palestina viven en el sueño de la marmota. Si cambiamos Ehud Olmert por Benjamin Netanyahu, poco o nada ha cambiado, y si lo ha hecho, es a peor, pese a Obama y su retórica.

R. Efectivamente, la situación se ha deteriorado en estos últimos cinco años porque Israel ha impulsado con fuerza la construcción en los territorios ocupados. Cuando se celebró la Conferencia de Madrid en 1991 había en Cisjordania 50.000 colonos y ahora hay unos 350.000, y eso sin contar con Jerusalén Este, donde ya hay más colonos que palestinos. Una cosa es el discurso de Israel y otra son los hechos, y desgraciadamente la comunidad internacional prefiere mirar para otro lado.

P. Eres muy pesimista respecto al conflicto, y afirmas que no es entre israelíes y palestinos, sino que es un conflicto interno israelí. Este proceso ha ido paralelo a la derechización de Israel, potenciado por los neocon tras la llegada de Bush hijo. ¿Y dónde está la izquierda israelí, qué fue de ella?

R. Hace años que desapareció la izquierda israelí como tal. Ahora solo quedan individuos de izquierda. La inmensa mayoría de la población se desentiende de lo que ocurre en los territorios ocupados. La sociedad se ha derechizado en prácticamente todos los aspectos de la vida. Los indicadores macroeconómicos son buenos, al menos por el momento, y eso hace que la gente no se interese demasiado por los necesitados, tanto palestinos como israelíes. Es cierto que hay una parte considerable de la población israelí que sufre para llegar a fin de mes, y que ha habido manifestaciones de indignados, especialmente en Tel Aviv, pero las movilizaciones han sido puntuales y prácticamente no han tenido trascendencia.

P. Siempre se ha dicho que Oriente Medio funciona como un mecanismo de vasos comunicantes, de tal forma que lo que influye en Siria o Egipto, repercute en el conflicto palestino, y sin embargo, las últimas décadas pareciera que Israel funciona a piñón con un plan previo del que cada vez es más difícil apartarle. ¿Son sinceros los Gobiernos israelíes al hablar de dos Estados? ¿O ganan tiempo de cara a la comunidad internacional?

R. Si nos atenemos a los hechos, todo parece indicar que el único interés real de Israel es expandir las colonias. La clase política tiene dos discursos, uno que utiliza en hebreo y otro en inglés, y son dos discursos muy distintos. El primero, en hebreo, deja claro que Israel se ha marcado efectivamente una política a piñón fijo, y desgraciadamente esto no tiene nada que ver con que el gobierno sea de izquierdas o derechas pues lo dos hacen exactamente lo mismo. El segundo discurso, el de la paz, en inglés, es para el exterior y no tiene ninguna relevancia en el conflicto.

P. Insistes mucho en el drama que supone la inexistencia de unas elites liberales en el mundo árabe. Escribes: "Son vasos aislados de personas aisladas en su medio y que se convierten en estrellas por un día antes de ser engullidos por una sociedad que no comporte sus postulados". Además, te muestras muy crítico con la idea irracionalista de los neocon de hacer trasplantes democráticos en lugares sin dicha élite. Así las cosas, cómo puede acabar la primavera árabe? Si el horizonte no es la democracia liberal, ¿cuál es?

R. Creo que existen elites liberales en casi todos los países de Oriente Próximo, aunque no representan a la mayoría. Se les da mucha cancha en Occidente porque más o menos piensan como los occidentales. En el caso de Egipto esas elites se han formado en gran parte bajo las dictaduras militares que siguieron al golpe de Nasser de 1952, incluida la dictadura de Mubarak. Mubarak era en cierto modo un déspota ilustrado que alimentó la creación de elites ilustradas que luego lo han devorado a él. Sin embargo, se ha de tener presente que esas élites no cuentan con el amplio respaldo popular que tienen los islamistas, y eso genera numerosos conflictos. Creo que todavía queda un largo camino por recorrer para que triunfe una versión liberal de la democracia, pero no creo que ese sea el fin de la historia como dijo Fukuyama y dicen los neocon.

P. ¿Crees que en las cancillerías occidentales ya habrán dicho aquello de 'contra Mubarak vivíamos mejor'?

R. Los neocon que controlan el departamento de Estado solo están interesados en la democracia liberal y quieren exportarla a Oriente Próximo a cualquier precio. Europa no cuenta nada, no tiene una política exterior propia, se limita a bendecir lo que sale de un departamento de Estado plagado de visionarios que carecen de experiencia en la región, de ahí el drama de Irak o el de Siria, de ahí el drama de Líbano o Afganistán, y de ahí el drama de Egipto. Los diplomáticos con experiencia en la región fueron expulsados hace ya mucho tiempo del departamento de Estado, y ahora allí hay solo visionarios.

P. Aunque eres muy crítico con el mundo árabe/musulmán, tu posición es clara, e Israel sale realmente malparado en el dietario, como una sociedad tomada por el ala más fundamentalista del judaísmo y la más integrista del sionismo, hasta el punto de negarle el carácter de democracia por incompatibilidad in terminis. Escribes "Cuando hay interferencias del fundamentalismo o del nacionalismo no hay democracia, aunque se celebren elecciones cada cuatro años". ¿Cómo definirías a Israel?

R. Efectivamente, Israel es un país democrático exclusivamente para los judíos. Es el mejor laboratorio del mundo para ver en acción las poderosas fuerzas del nacionalismo y la religión, que son fuerzas que anulan la democracia, aunque haya elecciones y se respeten los resultados de las urnas.

P. Obama aparece siempre como una esperanza en el horizonte, pero finalmente escribes: "El candidato negro ha demostrado que los principios con los que inició su carrera se han evaporado y que no se puede confiar en él como un posible hombre de paz en Oriente Próximo". El tiempo parece que te ha dado la razón.

R. Obama despertó enormes ilusiones cuando ganó las primeras elecciones, pero desgraciadamente su actuación no ha estado a la altura de aquellas expectativas. En el caso del conflicto árabe-israelí se ha visto que los lobbies son más poderosos que las intenciones del presidente, de ahí que no deba extrañar la situación cada vez más deteriorada del conflicto.

P. El otro día leí un libro de un periodista holandés que fue corresponsal en Oriente Medio que decía que "el periodismo no es posible en el mundo árabe", y que si querías escribir un libro sobre la región debía ser en la primera semana, porque cuanto más tiempo pasas en la zona menos la comprendes. ¿Cansa vivir en una zona y hablar de un conflicto tan decantado e inalterable?

R. Hay periodistas que escriben libros sobre la región al poco de llegar. Esto me recuerda al libro de Edward Said Covering Islam, donde critica precisamente el periodismo de quien aterriza en la región sin tener una idea, a veces ni siquiera una idea vaga, de la historia y la religión, que son esenciales para entender lo que ocurre. Sin embargo, personalmente pienso, como Plinio, que no hay libro por malo que sea que no tenga cosas buenas. Ahora bien, también creo que hay periodistas que intentan por todos los medios ser “equilibrados”, especialmente cuando acaban de llegar, y que son capaces de transmitir una idea “equilibrada” de un conflicto que, por el contrario, no tiene nada de “equilibrado”. Quienes así lo hacen distorsionan la realidad y engañan a los lectores, y me parece que eso suele ser un error propio de algunos principiantes. El problema es que muchos de ellos, cuando empiezan a tener una idea más razonable y experimentada del conflicto y de la región, se marchan porque ya han estado tres o cuatro años aquí, y entonces llegan otros nuevos que presentan el mismo problema.

P. Como periodista, ¿el dietario es el reverso del corresponsal? ¿El lugar donde descarga los comentarios y las ideas que una crónica más al uso no permite?

R. He escrito el dietario con la intención de mostrar cosas que normalmente no están al alcance de un lector de diarios, pero también he incluido alguna crónica periodística. Me parece que es un libro atípico, pero estoy contento con el resultado. Solo deseo que a los lectores también les satisfaga.


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