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Plaza Pública

Profanación


Victoria Rosell Publicada 18/02/2016 a las 09:12 Actualizada 18/02/2016 a las 10:02    
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Hoy se celebra el juicio contra Rita Maestre y Héctor Meleiro, acusados por el Ministerio Fiscal, el centro de estudios políticos Tomás Moro y Alternativa Española de delitos contra los sentimientos religiosos: actos de profanación, escarnio u ofensa de los artículos 524 y 525 del Código Penal, delitos heredados de otra época de estado confesional y reformados para adaptarlos a la democracia constitucional. No son delitos contra una confesión oficial, pero tampoco contra la libertad religiosa. El bien jurídico protegido son sentimientos. Muy respetables, pero que no pueden situarse en pie de igualdad con los derechos fundamentales y las libertades públicas que son la clave de bóveda de nuestro sistema democrático.

Resulta paradójico que haya poderosos grupos de opinión que tilden de antisistema a los cargos públicos de Podemos y otras fuerzas en confluencia que han llegado a las instituciones, aceptando las reglas del juego, para cambiarlas desde dentro; y a quienes desde hace unos años ejercen legítimamente la discrepancia a través de las libertades de expresión, reunión y manifestación.

Radicales sí son, en su sentido más literal: hunden sus raíces en la calle, en la sociedad a la que sirven, y a ellas regresan a diario. A estas autoridades nadie les pregunta en una entrevista por el precio del transporte público o la cuantía del salario mínimo interprofesional.

No puede considerarse antisistema defender la esencia de la democracia y de nuestra constitución, cuyo artículo 1.1 proclama como valores esenciales la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Antisistema es tratar de apropiarse del término constitucionalistas, porque se enrocan en la negativa a modificarla, siquiera a adaptarla a la realidad social, pero no dudan en vaciarla materialmente de contenido en su parte mas esencial: la separación de poderes y el libre ejercicio de los derechos humanos esenciales.

Quizá se trate de algo más parecido a la venganza –sin agresión previa no hay defensa legítima sino vindicación– contra quienes consideran que han profanado “sus” instituciones, comenzando por el Ayuntamiento de Madrid, cuyos representantes legítimos están sufriendo una campaña de acoso sin precedentes. De otro modo es difícil de comprender que el arzobispo de Madrid haya manifestado privada y públicamente su perdón a Rita Maestre, que también se disculpó –qué ocasión perdida por la representación del Estado para la mediación penal que se precian de promover como solución alternativa de conflictos–, y sin embargo ellos quieran hacer que paguen con pena de prisión. En nuestro sistema punitivo el perdón de la persona ofendida no extingue la acción penal salvo en los delitos privados de injurias y calumnias entre particulares. Pero los delitos contra los sentimientos religiosos exigen, según la jurisprudencia, una acción objetiva e idónea para ofender tales sentimientos, que el propio representante de la iglesia católica no considera suficiente para ejercer la acusación; y además, un elemento subjetivo: el ánimo específico de ofender. Una intención que no es la que preside la acción de alguien que pretende reivindicar sin violencia la laicidad del Estado, o tan solo su neutralidad religiosa, y protestar contra el machismo de la iglesia.

Ahora sabemos que las acusaciones han solicitado que el juicio se retransmita completo por televisión. Aunque se haya propuesto y admitido como prueba el visionado de varios vídeos cuyo contenido tiene una potencialidad evidente para lesionar la intimidad de la acusada. Pero no existe el delito de profanación o escarnio de la sala de vistas del juzgado, ni contra los sentimientos de justicia. Lo cual nos exime de entrar a valorar, al menos jurídicamente, episodios que podrían conceptuarse como tales, como una práctica con la que terminó una magistrada en un Tribunal Superior de Justicia, consistente en dar de comer a los acusados aforados. Compartir catering en dependencias nobles del edificio con las autoridades acusadas es poner la justicia a los pies de la corrupción, y evidenciar quién juega en casa.

A diario hay escenas que ofenden el más elemental sentimiento democrático, protagonizadas por esos partidos políticos que han pasado de ser instrumento de participación política fundamental para la democracia a ser factor de una corrupción sistémica. El virus anidaba dentro y no en los márgenes del sistema; sistema que no debe salir herido de esa sala de justicia.
_________________

María Victoria Rosell Aguilar
es magistrada en servicios especiales y diputada de Podemos.
LA AUTORA


7 Comentarios
  • 7 sant 19/02/16 10:59

    Magnifico articulo . Resulta muy clarificador para entender este acto que insulta a la inteligencia y al sentido común .

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  • 6 Cuervo Ingenuo 19/02/16 10:30

    Me gustaría saber quién es el que decide qué sentimientos son susceptibles de ofender y cuales no. Continuamente en la calle, en los medios de comunicación , en las redes sociales se ven y escuchan toda suerte de improperios u opiniones más o menos ofensivas. Pero las que se llevan a los juzgados son sólo aquellas que se dirigen contra los estamentos del poder ¿Será que los que no lo tenemos tampoco tenemos sentimientos? A mí particularmente me ofenden cada vez que hablan muchos miembros de este gobierno. ¿Qué me dicen, por ejemplo, de aquella hija de cierto delincuente que desde un escaño del congreso deseó a tantas personas que están sufriendo duramente las consecuencias de no tener trabajo que se jodieran?

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  • 5 asereje 19/02/16 10:10

    Gracias por el Magnifico artículo, muy explicativo. Creo que cuando uno se ve con una pena de cárcel injusta y 5 años después de ocurrir los hechos, tan solo por formar parte del actual gobierno del Ayuntamiento de Madrid, es muy humano actuar como lo ha hecho Rita.

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  • 4 laguncar 19/02/16 07:25

    La Sra. Rosell nos da una buena explicación del asunto y con base jurídica gracias a su conocimiento, lo que es de agradecer. Al margen de lo que me pueda parecer en sí "el delito de herir sentimientos religiosos", no entiendo cómo se admiten a trámite querellas presentadas por un partido político de ultraderecha, heredero de Fuerza Nueva, al frente del cual está el yerno de Blas Piñar, y una Asociación antiabortista. La protesta se produjo en el recinto universitario por la permanencia de una capilla católica pagada por el erario público y que no debería estar ahí según el concordato. No fue una protesta contra ellos ¿A quién  creen que representan para lanzar esta querella contra un cargo político de otro partido por una acción de protesta de hace 5 años? Las grandes sumas de dinero que algunas empresa y particulares adeudan a la hacienda pública prescriben a los 4 años ¿y esto no prescribe? ¿No debería acusar quien creyera que fue objeto de esa supuesta acción contra sus sentimientos religiosos, como por ejemplo los presentes o el cura? Una farsa más del uso de nuestras instituciones CONTRA quien molesta a los de siempre, herederos de una época en la que había un mandamás a quien llevaban bajo palio: seguimos ahí.  

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  • 3 Elena28020 19/02/16 04:16

    Todo esto lo podía haber defendido Rita Maestre en vez de confesarse y pedir perdón. Una oportunidad perdida y una cobardía imperdonable. Y van? Las cosas hay que tenerlas claras para poder apostar fuerte por ellas, de otra manera, no llegaremos a ninguna parte. Todo esto cansa. Cansa y hastía mucho.

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  • 2 iembid 18/02/16 21:49

    Creo firmemente en la libertad de expresión, pero para todos y en cualquier contexto. Hay que evitar el sectarismo y la hipocresía. Los derechos fundamentales y los sentimientos dice que no pueden ponerse en pie de igualdad, pero el respeto a unos y otros está en la base de la convivencia de las sociedades avanzadas. Me considero de izquierdas, pero no sectario, y no creo que debamos aprobar que dependiendo de los colores algo pueda ser libertad de expresión o un atentado o asedio contra la autoridad

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  • 1 Gurugu 18/02/16 17:24

    Creo que ha descrito claramente cuál es la situación y a dónde quieren llegar realmente estos partidos que son los verdaderos anti sistemas. Enhorabuena por su artículo. Gurugu

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