‘Larry David’, adiós al cómico que ha hecho del egoísmo un arte

Fotograma de 'Larry David'.

Algo se ha muerto en el alma este lunes. Ha terminado Larry David, o Curb your enthusiasm, como se llama originalmente, contengan su entusiasmo, traducido. Se despide una serie que comenzó hace 24 años y que hace referencia a otra, Seinfeld, que se extendió de 1989 a 1998. 

Treinta y cinco años del humor más original y vanguardista, difícilmente repetible. El humor de un guerrero peculiar, que no lucha por los grandes derechos sino por las minúsculas satisfacciones de tener razón en conflictos imperceptibles de la vida cotidiana.

Muy particular y universal

Un humor judío, neoyorkino en principio, californiano en la serie que acabamos de despedir, blanco, masculino, heterosexual, de clase acomodada y sin embargo universal porque repara en las pequeñas convenciones entre las que vivimos y sobre las que preferimos no discutir para tener la fiesta en paz.

Pero Larry David no va a dejarlas pasar. Uno de los lemas publicitarios a lo largo de su historia enunciaba que él decía lo que todos pensamos y no nos atrevemos a decir. Según su autor, el personaje, “es mi alter ego y mi héroe, tiene la razón en el 99% de los casos”. Como declaraba a Morning Joe: “Estoy en el lado correcto. Mi compás moral está bien ajustado”.

La comedia de lo embarazoso

No hace falta ver las cosas como él para disfrutar a carcajadas de su aproximación a las costumbres modernas. Es mas, la incomodidad ante el comportamiento de su personaje genera un tipo de comedia muy física, la de la vergüenza ajena, lo embarazoso, que se combina con un sentimiento liberador al romper convenciones.

El personaje tiene incontables asuntos que le ocupan. No le gusta que le pongan en un restaurante elegante en la parte donde esconden a los feos. No le gusta que una compañera de trabajo use un top que deja ver su tripa. Insiste en hacer sexo oral a un ligue en silla de ruedas que no puede sentir nada de cintura para abajo convencido de su enorme capacidad para provocar placer. Cuando su esposa le llama desde un avión creyendo que va a morir él le pregunta por el funcionamiento del aparato de vídeo.

Incorrecto, pero no neo rancio

Se queja de todo, pero está muy por encima de la corriente de los neo rancios. La inmensa mayoría de sus tramas son completamente nuevas y no serán vistas en ningún otro lado. Tampoco nadie más ha creado un formato como el de esta serie.

Durante seis meses David y diferentes colaboradores en distintas temporadas, escriben las escaletas de los episodios y el arco general de todos ellos. Posteriormente se rueda en decorados naturales durante otros seis meses con improvisaciones de todos los participantes, en lo que acaba suponiendo una reescritura. 

Se crea allí un puzle en el que sobran muchísimas piezas porque cada toma contiene nuevos diálogos y diferentes puntos fuertes de comedia. Así que el montaje, que toma otros seis meses supone la tercera y definitiva reescritura. 

La semilla de la serie

El origen del proyecto parte de una oferta de HBO a Larry David para la retransmisión de su regreso a los escenarios como monologuista cómico tras 10 años alejado de ellos. Para preparar el especial rodaron algunas secuencias del cómico y su entorno con parte de verdad y parte de creación. 

Pronto un ejecutivo de HBO, Chris Albrecht, se dio cuenta de que este falso documental sobre el creador del descomunal éxito, Seinfeld, ahora semi retirado en Los Ángeles, tenía entidad para hacer una serie por si misma. 

Doce temporadas en 24 años

Así comenzó en el año 2000 el proyecto que se ha extendido durante 120 episodios en 12 temporadas que a menudo se hacían esperar. Lo protagonizan versiones de David y de sus amigos reales. 

Entre ellos, uno de los más viejos y queridos era el cómico Richard Lewis, fallecido en febrero y que ha participado hasta en el último episodio a pesar de su cadavérico aspecto al final. Todd Spence ha tuiteado la despedida del actor tras grabar su última escena.

Una despedida dentro de la despedida

Ex alcohólico y ex drogadicto, Lewis era en la serie un enamoradizo compulsivo lleno de neurosis, pero también de planes de futuro. Sus últimas intervenciones en esta temporada son extraordinarias. “Era el tipo más dulce. Es difícil creer que ya no está. Yo sigo hablándole, porque creo que me esta mirando” ha declarado David a Willie Geist

Había conocido a Larry David en el instituto, aunque allí no se hicieron amigos. Intimaron en la veintena, cuando ambos actuaban como monologuistas en un club, en el que David era abucheado muchas noches. 

Los difíciles comienzos de Larry David

David pasó su adolescencia sin ninguna vocación. Se graduó en historia y tuvo varios trabajos. Siendo chófer se cruzó con un amigo de la universidad vestido de impecable traje y su colega no se atrevió ni siquiera a cruzar su mirada con él. La experiencia le llevó a replantarse sus ambiciones.

De los monólogos pasó a ser guionista en varios programas de sketches. Su paso por el programa de humor más mítico de Estados Unidos, el Saturday Night Live se saldó con varios fracasos consecutivos y un único guion llevado a escena y en la peor franja horaria del programa.

El origen de una de las series míticas de los noventa

Mientras, se iba labrando una reputación como cómico de cómicos, siendo adorado por muchos colegas de profesión. Uno de ellos, Jerry Seinfeld, recibió una oferta de la NBC para hacer una serie. 

Tras compartir juntos un viaje en taxi, David y Seinfeld compraban cereales en una tienda de alimentación hablando de las tonterías que les entretenían y David pensó que esa cháchara intrascendente debía ser el meollo de la serie, lo que luego se conocería como una serie sobre nada.

Cuatro amigos en Nueva York

Los dos cómicos desarrollaron lo que sería Seinfeld, cuatro amigos en Nueva York, que tras un modesto comienzo que podía haberle costado el cierre, comenzó a subir como la espuma y se convirtió en un éxito descomunal. Su último episodio alcanzó la estratosférica cifra de 76 millones de espectadores.

En España quizá es la menos vista de las tres comedias de situación que marcaron los noventa. Frasier y Friends le acompañan en el podio, aunque Seinfeld es anterior a ellas y sentó las bases para ese entorno de jóvenes adultos urbanitas sin hijos. 

David tiene enmarcada en su oficina la carta de la NBC con notas al episodio piloto entre las que decía que ningún segmento de audiencia quería ver la serie otra vez y que solo era medianamente realista y creíble.

David como fuente de inspiración inagotable

El amigo egocéntrico del protagonista, George Constanza estaba inspirado en el propio David, según Seinfeld, responsable de mucho más de la mitad de la personalidad de la serie entera. Jason Alexander no sabía al principio en qué clave interpretar ese personaje que le parecía imposiblemente mezquino hasta que se enteró de que respondía a la personalidad del propio autor.

Tras toda una vida explotando sus rarezas, su singular forma de ver el mundo, David ha decidido despedir a su personaje. A sus 76 años bromea diciendo que está casi listo para entrar en una residencia, aunque se le ve plenamente en forma.

Divertirse trabajando

“Nunca me podía haber imaginado en mi vida que podía divertirme tanto, y lo he hecho trabajando en esta serie” ha declarado en su ronda de entrevistas presentando esta última temporada.

Su compañera en la serie, Susie Essman, que interpreta a Susie Greene, también dice que ha sido una gozada de empleo, que ni siquiera ha tenido que memorizar diálogos y que ha sido pasarlo bien todos los días todo el rato.

Salir en busca de la confrontación

Essman dice que la diferencia radical entre el David real y el de ficción es que el verdadero evita por completo la confrontación mientras que el personaje sale a buscarla. 

El personaje de Susie dedica la mayoría de sus diálogos a enfadarse a gritos con Larry David. Al creador de la serie nada le gusta más que que le griten y le insulten. Susie Essman es responsable al completo del texto de las reprimendas contra él a las que reacciona sorprendido y con deleite.

Dos parejas muy distintas

El personaje de David comenzó la serie casado con Cheryl, interpretada por Cheryl Hines, que fue elegida por su capacidad de encajar sin inmutarse las salidas de tono del que sería su marido en esta ficción. 

Al cabo de unos años David optó por el divorcio y Cheryl fue sustituida por un compañero de casa encarnado por el actor J.B. Smoove, en el papel de Leon Black, un personaje más joven, negro y con una comedia diferente al resto del reparto.

David le reconoce en MSNBC: “Todos interpretamos versiones de nosotros mismos. JB es el único que no interpreta una versión de si mismo. El interpreta un personaje. Algo mucho más difícil que lo que hago yo. Y es tan brillante”.

El reto de hacer un final a la altura

David reconocía en Today: “Sí, me preocupa un poco hacer un final a la altura de la serie”. Lo ha logrado. Ha hecho un final que homenajea los 24 años de la serie, pero también a Seinfeld, tanto a la serie como al cómico que la protagonizó y a la química entre ambos que dio origen a aquella serie tras la que vino esta.

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Ese episodio final de Seinfeld, el que tuvo 76 millones de espectadores, también tuvo sus críticos y en esta ocasión David lo recrea dándole varios giros que solo pillarán quienes tengan buena memoria o sean muy fans.

Mutis de un saboteador social

Pero cualquiera puede disfrutar, aunque sea de nuevas, de un superdotado de la comedia que ha hecho del egoísmo y de las pequeñas mezquindades un arte, viendo lo que nadie veía, deconstruyendo las incongruencias en las que basamos nuestras relaciones, burlándose de los muchísimos tabúes entre los que todavía convivimos.

Es difícil contener el entusiasmo ante este saboteador social, el idiota más inteligente de la comedia, el vengador de quienes asumimos las reglas de comportamiento en bien de la convivencia pero que disfrutamos de un buen anarquista tanto como cualquiera.

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