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Inmigración

Historia de la pequeña Fanta, cuatro días sola en un aeropuerto de París

Carine Fouteau | Mediapart

Fanta es una niña costamarfileña de tres años y medio que acaba de pasar varios días sin sus padres en el área de tránsito del aeropuerto Roissy-Charles de Gaulle (París), donde son encerradas las personas que llegan a Francia por vía aérea sin autorización de entrada en el territorio francés. Después de cuatro días enteros entre esos muros, fue finalmente liberada por el Juez de Libertades y de Detención (JLD) este miércoles 10 de junio y se reencontró con sus padres.

Su vuelo de salida desde Abidjan (Costa de Marfil) vía Estambul (Turquía) aterrizó el sábado 6 de junio en París. Durante el viaje estuvo acompañada de su padre, que vive en Francia tras haber obtenido sus papeles en Italia. Él estaba en regla, pero no su hija. Según la Red de Educación sin Fronteras (RESF), que contó esta historia en uno de los blogs de Mediapart, la niña traía un documento de identificación falso o perteneciente a otra menor. Richard Moyon, miembro de RESF, está en contacto directo con los padres de Fanta. Ellos le explicaron que decidieron ir a buscar a su hija, que vivía en Costa de Marfil con su abuela, cuando supieron que la niña corría peligro inminente de sufrir una ablación.

Los procedimientos para la reagrupación familiar desde Italia eran largos, incluso inaccesibles. El padre confirma que deseaba hacer el viaje de ida y vuelta él mismo para ir a buscar a su hija. La madre no tiene papeles. “¿Quién no habría hecho lo mismo en esta situación, sabiendo que la obtención del permiso para hacer venir a Fanta habría tardado años, suponiendo que hubiera sido posible?”, se pregunta RESF.

Llegados al puesto de control en el aeropuerto de Roissy-Charles de Gaulle, el padre y la niña son localizados por la Policía de Fronteras (PAF), que les impide continuar su camino. La foto no corresponde al rostro de la niña, que es conducida al área de espera mientras que su padre pasa a custodia policial durante 24 horas.

¿Por qué separon al padre de la niña? Mediapart pudo hablar con el administrador ad hoc, Denis Desrumeaux, es decir, la persona que, en nombre del Estado, envía a Fanta a este centro cerrado a su llegada, al que van a parar los menores aislados.

¿Por qué su padre pasa a custodia policial? ¿Qué era tan urgente verificar que justifique el traslado de la niña a un lugar de encierro? “Los policías querían comprender por qué este señor viajaba con una niña sin autorización de residencia”, explica el administrador. “Por mi parte, yo tenía que comprobar la relación de parentesco. No iba a dejarla partir así como así. Todo es posible. ¿Cómo saber si ese hombre era realmente su padre? Habría podido ser secuestrada”, apunta. “El padre ha podido ver a su hija. Tuve la sensación de que ella reaccionaba como si fuera su padre”, continúa. “Pero hay que prestar atención. Fanta es la clase de niña sociable que se siente bien con todo el mundo. Mi labor es defender sus intereses. Como administrador ad hoc, debo tomar todas las medidas urgentes para que ella no sufra ningún trauma. Antes de entregársela a cualquiera, tenía que asegurarme de que el padre decía la verdad”.

¿Y el trauma de un encierro sin familiares? Desrumeaux tiene una respuesta: “El área de tránsito para menores aislados no es del todo como se cree, con barrotes, la sala no tiene nada de prisión. Los niños están en un lugar particular, a diferencia de los adultos. Hay niñeras, el niño puede ver al médico, ¡es como una guardería infantil! Todo está hecho para que el niño se sienta bien”, asegura. “Y además, el padre no vivía con la niña. Entonces no sé si se puede hablar de separación”, argumenta.

La Asociación Nacional de Asistencia a los Extranjeros en la Frontera (Anafé), presente en el área de tránsito de inmigrantes, no comparte del todo esta visión. “El área es un lugar de encierro, no tiene nada de guardería, o al menos no de lo que nosotros entendemos como guardería. Para salir del local e ir a tomar el aire a un patio cercado, los menores tienen que pedir autorización y ser acompañados”, insiste Laure Palun, coordinadora asociativa de Anafé.

“Un niño no tiene nada que hacer en el área de tránsito, esté solo o con sus padres. Tenga tres o dieciséis años. Las condiciones de vida en estos lugares son contrarias a todos los principios internacionales de protección de la infancia”, afirma. Diferentes fallos de la corte Europea de Derechos del Hombre (CEDH), en primer lugar el fallo Mayeka contra Bélgica del 12 de octubre de 2006 y el fallo Popov contra Francia del 19 de enero de 2012, le dan la razón.

El compromiso de Hollande

Los administradores ad hoc son designados por el procurador de la República de Francia, que les elige de entre una lista de personas físicas y morales, a menudo salidos del mundo asociativo, según condiciones (edad, motivación, sin antecedentes) fijadas por decreto. Su responsabilidad es grande. En este caso, Denis Desrumeaux, miembro de la asociación Famille Assistance, rechaza ser juzgado. Existe una solución alternativa, admite, consistente en recurrir al juez de menores con vista a destinarlos con una familia de acogida, pero asegura que el procedimiento habría sido más largo.

Además, Desrumeax asegura que no era posible acortar los plazos de presentación ante el JLD: “La familia consideró más urgente escoger un abogado que dejarme contactar con la abuela de Costa de Marfil. Una vez que tuve a la señora al otro lado del teléfono, no tuve duda sobre la relación de parentesco entre Fanta y su padre. Mis cotejos fueron suficientes. Además di mi convencimiento al juez en la audiencia del miércoles”.

Su posición es cuestionable. Según las informaciones conseguidas por Mediapart, los policías supieron desde la custodia que el hombre interrogado era el padre de Fanta, ya que presentó el acta de nacimiento original que atestaba la relación de parentesco. ¿Por qué entonces haber esperado más tiempo para la liberación de la niña?

¿Fueron alertados los poderes públicos de este caso? Sí, al más alto nivel, según Richard Moyon, que señala haber contactado, en vano, con el gabinete del ministro del Interior, Bernard Cazeneuve. El Defensor de Derechos Humanos fue alertado. Los medios de comunicación fueron prevenidos de forma tardía porque el RESF esperó a tener información fiable sobre la situación, después de obtener el permiso del padre, que no quería comunicar nada antes de la decisión de la justicia.

El Defensor de Derechos Humanos dirá si el cuadro legal ha sido respetado. Se levantan aquí varias cuestiones jurídicas: ¿Fue considerado prioritario el interés de la niña? En caso de dudas sobre la relación de parentesco, ¿no habría podido abrirse un procedimiento paralelo evitando a la niña ser encerrada en el área de espera? Después de que los policías tuvieran la respuesta en el interrogatorio, ¿por qué no poner a Fanta en libertad? ¿Ha pecado el administrador ad hoc de exceso de “precaución”?ad hoc

Sea cual sea la situación técnica y jurídica, éticamente, indigna. “Que la policía haya querido proceder a las verificaciones de parentesco no es anormal. Lo que sí es anormal es dejar a una niña de tres años y medio en el área de espera sin familia”, recalca Richard Moyon. “Este asunto es particularmente chocante porque Fanta es muy pequeña. Pero es igual para niños más grandes”, recuerda Laure Palun, de Anafé. Para esta asociación, una reforma de la ley es indispensable: “Nosotros militamos para que los menores, acompañados o no, no sean admitidos ni en retención, ni en el área de espera. La admisión en el territorio debe hacerse de manera incondicional porque el solo hecho de ser encerrado constituye un peligro, y con más razón en ausencia de sus padres. Es el interés superior del niño, así está descrito en las convenciones internacionales sobre la protección de la infancia firmadas por Francia”.

François Hollande, después de la campaña presidencial, se comprometió a impedir que los niños sean llevados a centros de retención. Pero no se ha previsto nada para las áreas de tránsito de los aeropuertos. El proyecto de ley relativo al derecho de los extranjeros, presentado en julio de 2014 en Consejo de Ministros, debe ser examinado en julio de 2015 por la Asamblea Nacional. Él ignora lo que está en juego. El plazo de presentación ante un JLD es, por tanto, problemático. En una ley del 26 de noviembre de 2003, Nicolas Sarkozy, entonces ministro del Interior, lo alargó de 48 horas a cinco días. Cuando la actual mayoría estaba en la oposición, muchos políticos denunciaron esta prolongación del plazo.

¿Son frecuentes este tipo de casos? El administrador ad hoc afirma haber observado seis o siete en diez años. Las disfunciones son muy numerosas, estima por su parte Anafé, que recuerda que, en 2013, de unos 350 menores aislados en el aeropuerto de Roissy, solo a 206 se les designó un administrador ad hoc. “Eso sin contar los menores reenviados en un avión a sus países antes incluso de que las asociaciones estuvieran al corriente”, insiste Brigitte Wieser de RESF.

Traducido por: Marta Semitiel

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