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    <title><![CDATA[infoLibre - Joaquín Jesús Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/joaquin-jesus-sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Joaquín Jesús Sánchez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La gran semana de la socialdemocracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/gran-semana-socialdemocracia_129_2215578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gran semana de la socialdemocracia"></p><p>«Negras tormentas agitan los aires», que dice la cancioncita. En una semana, dos tantos para la ultraderecha allende la mar océana. En Colombia, <strong>Espriella</strong> —esa calcomanía de <strong>Bukele</strong>— le ha ganado la segunda vuelta a <strong>Iván Cepeda</strong>, el candidato apoyado por <strong>Gustavo Petro</strong>. La receta, calcada: macrocárceles, megaliberalizaciones, una escasa melenilla embetunada y la barba perfilada con escuadra y cartabón. Y viendo que los <em>parces</em> le robaban el protagonismo en la prensa internacional, los peruanos han hecho la de «sujétame el pisco»: <strong>Keiko Fujimori, presidenta</strong>. Como papá, el de las matanzas, los secuestros y las esterilizaciones forzadas. Viéndolo por el costado optimista, peor no lo puede hacer.</p><p>Uno se pregunta <strong>qué lleva a los pueblos, una y otra vez, a escoger al líder más malvado</strong>. No a uno que te sale rana, sino al que hace campaña vestido de malo de James Bond. Ding, ding, ding: en una esquina del cuadrilátero, el etéreo temor a que vengan los rojos; en el otro, la orgullosa primogénita de un fulano encarcelado por crímenes de lesa humanidad. ¡Habla, pueblo, habla! Mecachis: nunca el susto, siempre la muerte.</p><p>En nuestro vecindario, <strong>los laboristas defenestran a su premier</strong>, a ver si los dioses les aceptan el sacrificio y contienen a los bárbaros desdentados que encabeza Farage. Vuelve la burra al trigo: una década de catástrofe a causa del Brexit —el PIB les ha menguado seis puntos— y los esforzados hijos de la Gran Bretaña deciden hacerle ojitos al prócer que orquestó aquella campaña tramposa y necia. Tampoco es que esperara mucho de la buena gente que reeligió dos veces a <strong>Thatcher</strong>, pero se ve que conservo la capacidad de asombro.</p><p>En el condominio de las Españas, ríete tú de la cochambre internacional. Extra, extra, <strong>han condenado a Ábalos, ¡y eso que siempre saludaba!</strong> También a <strong>Koldo</strong> (esbirro y compinche), pero no a <strong>Aldama</strong>, célebre mangante («corruptor», quiero decir), al que sus señorías han premiado el desembuche con cuatro añitos homeopáticos y servicios a la comunidad. <strong>No habrán querido truncarle la carrera de tertuliano</strong>, qué se yo.</p><p>Será el calor, pero esta olla de duelos y quebrantos me tiene empachado. Para los unos, que un ministro compre en el economato es <em>peccata minuta</em>. «<strong>¿Acaso no ves cómo la judicatura anda hostigando a la novia y al hermano del presidente?</strong>». Para los otros, como a Ábalos lo han cogido con el carrito del helado, todo lo que se le impute al PSOE se da por comprobado. El argumento, fíjense, lo compran hasta los fantasmones del partido. Dijo González —el de Filesa, el de Roldán— que <strong>Zapatero</strong> debería devolver las joyas y <strong>Sánchez</strong> convocar elecciones. Lo dice el tío que no tuvo reparos en salir de vacaciones a bordo del Azor, el barco de Paquito. Poco ha dicho, sin embargo, sobre las intolerables filtraciones de la investigación sobre Zapatero. <strong>Calama tendrá el pelo blanco</strong>, pero todavía no se ha enterado de lo que ocurre cuando le ofreces datos confidenciales a las acusaciones populares. «Ups, ¡perdoncito!».</p><p>Así las cosas, <strong>el parlamento ha aprobado una moción de confianza de mentirijilla</strong>. «Señor presidente, pregúntenos usted qué opinamos de usted». Por la banda del hemiciclo se ha visto calentar a un delantero miope. <strong>Con medio equipo tullido y el portero con lipotimia, ha enfilado el punto de penalti</strong>. Parando el balón, y tras girarse hacia su afición, ha vociferado: «Sigo sin ser presidente… ¡porque no quiero!».</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 19:06:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La gran semana de la socialdemocracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juicios,Política,Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El artista vencido por el monumento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/artista-vencido-monumento_1_2214975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/40a6caf3-d611-4f2e-9744-487d51840d2e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El artista vencido por el monumento"></p><p>"El arte es una fuerza que hace temblar las narraciones del Estado". Lo dice <strong>Fernando Sánchez Castillo</strong> (Madrid, 1970) justo al comienzo de su exposición en el <strong>Palacio Velázquez</strong>, que reabre con esta muestra tras dos años cerrado por obras de rehabilitación. La afirmación –tan de primeras, tan rotunda– contrasta con la variada colección de monumentos, pedestales y esculturas colosales que pueblan la solemne subsede del <strong>Reina Sofía</strong> <strong>en el</strong> <strong>parque del Retiro</strong>.</p><p>La muestra, articulada alrededor de la reproducción del estudio del artista, lleva por título<strong> </strong><a href="https://www.museoreinasofia.es/prensa/nota-de-prensa/la-perla-peregrina-nos-acerca-la-creacion-artistica-de-fernando-sanchez" target="_blank"><em><strong>La Perla Peregrina</strong></em></a>, joya insigne del ajuar de los Habsburgo y protagonista de un sinnúmero de azares. Cuenta la leyenda que fue<strong> hallada por un esclavo en Panamá</strong>, y que compró con ella la libertad de su amada. De ahí, al Escorial, para engalanamiento de los monarcas españoles: <strong>Velázquez </strong>la pinta ceñida al sombrero de <strong>Felipe III</strong> y en la cintura de <strong>Isabel de Borbón</strong>, consorte de Felipe IV. <strong>Robada por José Bonaparte</strong>, la joya saltó por Europa hasta embarcarse hacia las Américas, <strong>rumbo al escote de Elizabeth Taylor</strong>.</p><p>Según leemos, la perla sirve como hilván simbólico de la retrospectiva. De una parte, sus idas y venidas (y su insólito final) <strong>ejemplifican los vaivenes de la historia</strong> (el nombre, por cierto, no le viene por viajante, sino por tener una forma "peregrina", esto es, extraña). De otra, porque hablamos de un objeto valiosísimo surgido de una molestia: como se sabe, las ostras recubren con nácar la arena que se les cuela para minimizar las abrasiones. Tristemente, el título funciona <strong>más como anécdota que como asidero</strong> de una exposición que se contenta (y bien está que lo haga) con recapitular las líneas más señeras de la producción del artista madrileño. A saber, su trabajo con los monumentos, sus esfuerzos por subvertirlos y la decepcionante certeza de que las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo.</p><p>La exposición, decíamos, se compone de dos centenares de obras que van desde la acuarela hasta la escultura en bronce, pasando por el vídeo, la instalación, las obras icónicas y los trabajos en proceso. En el capítulo de lo conocido podemos mencionar <em><strong>Azor, Síndrome de Guernica</strong></em> (2012), una escultura modular hecha con <strong>los restos del barco de recreo de Franco</strong>, reconvertido ahora en una serie de cubos de metal aplastado. (La historia de la pieza, como muchas otras de Sánchez Castillo, es fascinante: Felipe González se deshizo de la embarcación porque en los periódicos le afearon su disfrute. Subastado, un señor de Burgos trató de convertirlo —sin éxito— en un motel). Comparecen también un buen número de<strong> bronces ecuestres descabezados o reconvertidos</strong>, variaciones racializadas de algunas esculturas famosas o versiones ideológicamente progresistas del monumento tradicional, como <strong>una figura de gran formato del hombre de Tiananmén</strong>.</p><p>También, muchas obras que recontextualizan artefactos represivos (por ejemplo, tanquetas antidisturbios), poniéndolos al servicio de las bellas artes. Muchos de los trabajos apuestan todo a la idea ingeniosa que los alumbra, como la gran estatua en la que <strong>un soldado carga a ciegas contra el enemigo</strong>, ya que la enorme bandera que porta se le ha enredado en la cabeza. O ese militar plegado (como bailando el limbo), cuya posición imposible sirve para sujetar un columpio.</p><p>La exposición nos ofrece, sin duda, una visita gustosa; resultado, supongo, de la magnificencia del espacio y de la solemnidad que permea en los trabajos del artista. Pero más allá de la impresión, me pregunto si las obras de<strong> Sánchez Castillo</strong> están a la altura de sus formidables pretensiones políticas. Si basta con remedar el vandalismo contra las estatuas (aquí, como acción calculada y estetizada) para desarmar su poder o para subrayar sus debilidades (conocidas, por cierto, por todas las culturas: la violencia contra las imágenes es tan vieja como el mundo). O si la treta de "<strong>monumentalizar"</strong> a los olvidados o los perdedores (las Madres de Plaza de Mayo, García Lorca como cliché de todos los represaliados…) <strong>logra algo más de lo que consiguieron</strong> <strong>los pintores del realismo social</strong> —esforzados retratistas de la famélica legión— hace más de un siglo. </p><p>También, si los formidables artífices de archiduques a caballo hicieron temblar las narraciones que ellos mismos construían (el arte, me temo, sirve para una cosa y la contraria) o cómo obra tan pretendidamente contestataria se habrá colado <strong>en las salas más solemnes de un Museo Nacional</strong> o en <strong>la lista de comisionados por el Gobierno</strong> para la conmemoración del quincuagésimo aniversario del deceso del dictador (25.000 reproducciones a escala de una estatua ecuestre del Caudillo, pero sin Caudillo).</p><p>La exposición puede visitarse hasta comienzos de marzo del año próximo y el catálogo de obras irá aumentando. Con la ayuda de antropólogos forenses, Sánchez Castillo <strong>pretende reproducir el cráneo de Lorca</strong> "atravesado por la bala de sus verdugos". (Anatomía ficción).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El artista vencido por el monumento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Escultura,Arte]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Los pedruscos de Abdalá y las dádivas de Quirón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/pedruscos-abdala-dadivas-quiron_129_2211781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los pedruscos de Abdalá y las dádivas de Quirón"></p><p>La partitura la escribió Gounod, pero la hizo famosa un personaje de tebeo. "Me río al verme tan bella en este espejo", repiqueteaba —en la caligrafía electrizada del bocadillo— Bianca Castafiore, la más célebre intérprete del <em>Aria de las joyas</em>. Imagino que Hergé se lo endosaría por el divismo, pero, metidos en estas lides de rubíes y tasaciones que afligen a la socialdemocracia, <strong>nos viene que ni pintado que Sonsoles Espinosa sea soprano </strong>y que el aria del brilli brilli forme parte de una ópera protagonizada por Mefistófeles.</p><p>Declaró Zapatero manteniéndose en sus trece. Las novedades siguen trayéndolas portavoces oficiosos. De los 30.000 —estimación en tercera persona— al millón y pico (la gemología, ¡profesión en boga!), de la herencia familiar a la generosidad del tal Abdalá, Custodio de las Dos Mezquitas. "Fuentes del entorno", el comodín del público. Si alguno me lee, le ofrezco una excusa: es que José Luis era rapero.</p><p><strong>"Les pido confianza. No les decepcionaré"</strong>, rogó el expresidente al salir de la Audiencia. <strong>"La verdad se abrirá paso. […] Ya lo verán"</strong>. Se habrá ido el papa, pero prosiguen las llamadas a la virtud: fe, esperanza, ¡caridad! Ayudaría, qué se yo, que alguien del Gobierno nos explicase por qué se rescató Plus Ultra o alguna minucia similar. O que los afectos al <em>pe so e</em> dejasen de martillearnos —como si eso exculpase a alguien— con el caballo que le regaló Gadafi Aznar o el Jaguar que se materializó (abracadabra, ¡simsalabim!) en el garaje de Ana Mato.</p><p>"Como teníamos confianza, no hizo falta firmar contratos", aclaró <em>Zetapé</em> a su señoría. "En principio, eso no es normal", masculla el juez. "Obviamente, en mi opinión; y en la de la Agencia Tributaria". Informes orales, reuniones etéreas y otras lindezas de la asesoría holística que no necesitan materializarse (¡qué vulgaridad!) para ser facturadas. La declaración, filtrada en mp3 a mayor gloria —supongo— del interés informativo, circuló la misma tarde de autos. Con todo, Sánchez ha decidido redoblar su adhesión. "La España de 2007 no es la de 2026". Ah… los 2000: moda horrenda, flamenquito flácido, años en los que nadie te miraba raro si pagabas un café con esmeraldas. Pero, ¡un momento! ¿No habían sido los logros del zapaterismo (aquel fulano contra el que hicimos, recuerden, recuerden, el 15M) el Código de Buenas Prácticas y haber escogido ministros que no acabasen en el trullo?</p><p><strong>No solo los joyones inquietan a Hacienda</strong>. Los funcionarios del Sacro Fisco acaban de rematar los votos matrimoniales entre la señora Ayuso y don González Amador. La dote la pone el centauro Quirón: cuatro millones y medio, qué espléndido. En el lazo, una preciosa dedicatoria: la empresa del susodicho "carecería de los medios necesarios para la prestación de servicios".</p><p><strong>El primero en celebrarlo ha sido Miguel Ángel Rodríguez</strong>, quien, después de apurar la copa y estrellarla al grito de "<em>mazel tov</em>", pidió el recado de escribir para mandar un telegrama: <strong>Hay que dinamitar la Agencia Tributaria.</strong> <em>¡Hacienda delenda est!</em> Luego, la salmodia de costumbre: que si esto es una cortina de humo para distraernos de las inmundicias del partido rival y que ladran, luego cabalgamos.</p><p>Desgraciadamente, la misma retahíla resuena en ambos lados del auditorio. Los unos, que si las <em>Leires</em>, los <em>Cerdanes</em> y los <em>Koldos</em> son pecadillos menores, gente de la que usted me habla, inventadas y conspiraciones para empañar las gloriosas gestas de Gobierno más progresista de la historia. Los otros, que qué manía con mentarle los amigotes embarcados a Feijóo y la parentela a Ayuso teniendo Sánchez a media familia procesada. Como si todos nos hubiésemos convencido de que basta con ser un pelín menos miserables que el adversario.</p><p><strong>PS</strong>: El juez Peinado ha sumado dos cargos más al caso Begoña Gómez, porque se ve que la doña se descargó la Encarta del eMule, y eso no puede quedar impune. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 18:16:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los pedruscos de Abdalá y las dádivas de Quirón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,Opinión,Justicia,Tribunales,Política]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Mirad las telas: Teresa Lanceta en el Museo Arqueológico Nacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/mirad-telas-teresa-lanceta-museo-arqueologico-nacional_1_2211241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4be06893-a8c5-477e-bca0-42cec7c2cf3e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mirad las telas: Teresa Lanceta en el Museo Arqueológico Nacional"></p><p>Si me lo propongo, creo que podría describirles la cacharrería de cualquier obra medio famosa. <strong>Las espadas de los Horacios</strong>, la forma de las picas de los soldados de Breda, el nombrecillo de tantísimos dioses paganos. Sospecho que saldría con éxito del cuestionario mientras no me preguntasen por las ropas.</p><p>La constatación de esta "ceguera" se la debo a <a href="https://www.man.es/man/exposiciones/exposiciones-temporales-en-exposicion-permanente/20260519-teresa-lanceta.html" target="_blank"><em>Fueron tejidos</em></a>, una minúscula exposición que puede verse en el <strong>Museo Arqueológico Nacional</strong> hasta mediados de noviembre, en la que <strong>Teresa Lanceta</strong> (Barcelona, 1951) nos obliga a detenernos en un detalle palmario y, a la vez, inadvertido: que los vestidos con los que se engalanan las esculturas fueron de tela antes que de mineral. Para defender la hipótesis, la artista centra sus indagaciones en dos obras maestras de la escultura íbera (<em>La dama de Baza</em>, siglo IV a.C., y <em>La dama del Cerro de los Santos</em>, siglo III a.C.), tomadas aquí como una "piedra roseta" mediante la que descifrar sus artes textiles.</p><p>"El escultor y el pintor debieron ver estas telas sobre el cuerpo de una mujer por la naturalidad escultórica del tejido y la perspectiva realista de la cuadrícula", dice Lanceta en uno de los audios que conforman la exposición. Para demostrar su hipótesis (que la labor de los tallistas no fue arbitraria porque tuvieron como modelo un vestido real), la artista ha replicado las confecciones que pudieron cubrir a sendas damas y ha indagado qué tintes pudieron darles su color. Así, mediante esta actualización, la exposición<strong> nos propone un acercamiento directo e inteligible al textil</strong>, a su fabricación (concreta, imaginable) y a sus características plásticas. "La dama de Baza tiene tres túnicas y un manto [...]. Su hilatura seguramente sería de lino grueso o de una lana esponjosa que permitiría a la tela doblarse en ondas suaves e incluso sortear con un pliegue de marcada curvatura la mano que sostiene un pájaro", prosigue el audio. "Para tejer un manto similar el telar debía de ser ancho e incorporar unas tablillas que crearan la cuadrícula en rojo y azul que lo bordea".</p><p>La revelación (que las vestiduras tenían entidad propia), ya les digo, no debería ser para tanto, pero a mí me sorprendió. Sospecho que ni siendo hijo (sobrino y nieto) de una costurera me ha librado de los sesgos de mi cultura, que entiende que la confección o el bordado son habilidades menores; o al menos, inferiores al noble arte del picapedrero y el escultor. La exposición recalca esta jerarquía a través de su escuetísima instalación: apenas unas discretas intervenciones<strong> dentro de dos vitrinas cercanas a las esculturas</strong> —de señoras poderosas, por otra parte, el quiebro es interesante— a las que se alude (con algunos ejemplos de las "<strong>réplicas" </strong>mentadas, placas con pigmentos, ovillos y fibras), el audio resguardado tras un código QR y una docena de obras entre medianas y pequeñas expuestas en uno de los costados del "<strong>patio de los íberos"</strong>. La parquedad resulta significativa para los que conocemos el trabajo de Lanceta —autora habituada a los grandes formatos y a las exposiciones apabullantes; a uno no le conceden el <strong>Premio Nacional de Artes Plásticas</strong> a la ligera)— recluida para la ocasión en expositores tan menudos. La decisión me parece sensata: no conviene disputarle el foco a la <em><strong>Leona de Baena</strong></em>, la <em><strong>Bicha de Balazote</strong></em> o la <em><strong>Dama de Elche</strong></em>. Felizmente, la pequeñez logra transformarse en intimidad, sensación potenciada por la inclusión de los audios, que uno debe ponerse en sus auriculares y reproducir a través de su propio teléfono. De repente, pareciera que la artista te acompaña en la visita.</p><p>Así, recordamos que <strong>tejer es tan antiguo como el trabajo con la piedra</strong>, que tardaría en <strong>convertirse en una tarea femenina</strong> o que la belleza es una cualidad intrínseca del tejido, detalle que se trasluce en la hermosura de las palabras que pueblan su campo semántico: "fruncido", "pliegue", "hilatura". También, aprendemos que<strong> los telares funcionan siguiendo un código binario</strong>, como los ordenadores: "El código matemático cero-uno determina desde el principio de los tiempos un ligamen: el de los hilos de la trama cruzando los hilos de la urdimbre". Sobre esta relación, conviene mencionar<a href="https://www.museoreinasofia.es/exposicion/charlotte-johannesson" target="_blank"> la exposición que el Reina Sofía dedicó hace unos años a Charlotte Johannesson</a> (Malmö, 1943), en cuya obra transitó del textil a lo digital con la mayor de las naturalidades: "En 1978 cambió su telar por un Apple II Plus, uno de los primeros ordenadores personales del mercado", leíamos en la hoja de sala.</p><p><em>Fueron tejidos</em> es el penúltimo capítulo del ciclo <a href="https://www.cultura.gob.es/cultura/museos/destacados/memoria-tejidos.html" target="_blank"><em>Memoria, tejidos, museos. Los barrios bajos de la atención</em></a>, comisariado por <strong>Selina Blasco</strong> y <strong>Patricia Molins</strong> en las sedes de varios museos nacionales. Hará unos meses nos ocupamos, en estas mismas páginas, de otro de sus episodios: el de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/historia-bordado-patricia-esquivias-museo-artes-decorativas_1_2124959.html" target="_blank">Patricia Esquivias en el Museo de Artes Decorativas</a>, centrado en <strong>sus pesquisas sobre el punto moruno de Caleruela</strong>. También a esta otra muestra podría aplicársele una de las afirmaciones con las que Lanceta completa su exposición: "Tejer es un proceso estructural que facilita la creación simultánea del objeto y el lenguaje, del soporte y la imagen. <strong>El tejido es la revelación humana de un arcano</strong>".</p><p>Al terminar, de camino a la salida, recorrí los asombrosos pasillos del Arqueológico sin parar de fijarme en las túnicas y los ropajes, como si de repente, tras toda aquella piedra, aflorase la blandura de los vestidos. Regresaba —les aseguro— siguiendo el mismo itinerario, pero ahora veía todo lo que había pasado sin mirar.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 04:00:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mirad las telas: Teresa Lanceta en el Museo Arqueológico Nacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adiós, santidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/adios-santidad_129_2208352.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adiós, Santidad"></p><p><strong>Se va el papa, a ver qué hacemos ahora</strong>. "Gloria a Dios en las alturas, recogieron las basuras" y la Cibeles, expedita. La visita, bien discursiva. El primero, en el Palacio de Oriente, recortando silueta sobre un águila bicéfala. (Mi enhorabuena al de la ocurrencia, no todos los días contempla uno al fabuloso obispo-quimera). Luego, en las Cortes Generales, para entusiasmo de sus señorías.</p><p>El episodio ha dado para mucho comentario. "Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural", siete minutos de ovación plenaria. <strong>Muera el aborto, vivan los viejos y los comatosos</strong>. Luego, en los pasillos, tortas por declararse fan del romano pontífice. Ya puestos, instauremos el reinado social de Cristo y así nos ahorramos el engorro de la democracia parlamentaria. <strong>Si Prevost llega a exigir que el Legislativo solucionase lo de la vivienda, amanecíamos sin un solo Airbnb</strong>, qué oportunidad perdida.</p><p>Y tras las filípicas, luz, color y pop catoliquillo hasta las cejas de estevia. Así como las murallas de Jericó cayeron a trompetazos, los diques de la vergüenza ajena han claudicado al son de guitarritas y voces lánguidas. Viendo las imágenes, diría que la visita apostólica ha consumado <strong>la victoria del evangelismo</strong>. Atiendan a la profecía: antes de que cante el gallo, veremos el barrio de Salamanca llenito de protestantes rumberos.</p><p>La primera pica la han clavado en el Bernabéu, epicentro perpetuo del Bando Nacional. Atiendan al menú: los Manolos, coreografías desaconsejadas para el ojo humano, el "creador del tema viral “<em>Antonio Antónimo</em>”" y un trío de graznidos interpretado por Bustamante, Diana Navarro y aquel chaval que hizo el ridículo en Eurovisión. Aprende, Stockhausen. ¿La guinda? Todo ello presentado por Christian Gálvez (lema que me imagino presidiendo la puerta de los infiernos).</p><p><strong>En Barcelona la cosa ha sido más elegantona</strong>. Más europea, ya se sabe (la gente presume de cada cosa…). Tocaba inaugurar la torre más lustrosa del merengue de Gaudí. El espectáculo, bien pintón. Luces sincronizadas, escolanos cantando el gloria "<em>de angelis</em>", una formidable realización televisiva y la cara del venerable (¿o sería Papá Pitufo?) asintiendo sin demasiada convicción. Por lo demás, <strong>monjes en Montserrat y una parroquia del Raval: las dos Cataluñas</strong>.</p><p>El viaje se ha rematado este viernes en Canarias, tras encontrarse con migrantes y condenar la lacra del tráfico de personas y las prioridades nacionales. <strong>Menos fotos se ha tomado (un total de… ninguna) con las víctimas de abusos cortesía de la Iglesia</strong>. "<em>Deeply concerned</em>", patadón hacia adelante. Por lo demás, muy partidario de que los papas sean papas: vengan anatemas, enmiendas a la separación iglesia-Estado y tirones de orejas al respetable. ¡El único poder viene de lo alto, <em>democratitas</em> de pacotilla! Prefiero eso, a las franciscadas: declaración amable, implacabilidad doctrinal. "¿Quién soy yo para juzgar a los homosexuales?". Pues el vicario de Cristo, colega. De hecho, <strong>he echado de menos alguna amenaza a los infiernos</strong>. <strong>Porque los sodomitas no irán al cielo, pero los rentistas tampoco</strong>. "He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos". Trocotró. Figúrense la de gente que comulgó en el Corpus estando en pecado mortal.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 04:01:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Adiós, santidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa León XIV,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte de lo previsible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/arte-previsible_1_2207801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bfac5d40-9544-4dc4-8951-b932820de65b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arte de lo previsible"></p><p>De todas las controversias generadas por el <em>Debí tirar más fotos World Tour</em> (que si la estrechez de la zona vip, que si las mozas de La Casita), me ha dado que pensar la menos publicitada. <strong>Parece que hay quien va al concierto sin saberse las canciones</strong>. Los fans, indignados. ¿Cómo se atreven? La ignorancia ha causado algún equívoco simpático: una doña se grabó vociferando una letrilla de Ozuna (otro reguetonero puertorriqueño) sobre las armonías de Bad Bunny. El tres por cuatro te aguanta lo que sea.</p><p>La polémica, lo reconozco, no da para grandes titulares. 12 conciertos, medio millón de asistentes: la estadística obliga. Me interesan, con todo, las reacciones que los advenedizos han causado entre los simpatizantes más rigoristas. <strong>Muchas se justifican por el mero rencor</strong>: hay quien, por más que se sepa las rimas al dedillo, se ha quedado sin entrada por la voracidad de los del <em>no me lo pierdo</em>. En otras, sin embargo, se trasluce un posicionamiento más revelador. "Tendría que haber puesto las entradas un poco más caras en este país", decía un comentarista del otro lado del Atlántico, "para que la gente que realmente quiera ir vaya". Si obviamos la gansada económica, la consideración es interesante: el concierto —atiendan— <strong>es un evento destinado al "fan verdadero"</strong>, esto es, a quienes saben de antemano lo que van a recibir. </p><p>Reconozco que me fascina el cliché, y puede que por eso no lleve demasiado mal la ruindad descarada de <strong>una industria cultural que quiere atiborrarnos con la enésima repetición de lo mismo</strong>. Las tropecientas versiones <em>live action</em> de las películas animadas de Disney, las series de Netflix cortadas por el mismo patrón, los <em>hits </em>indistinguibles, la prosa calcada. La treta no es nueva: Adorno y Horkheimer le hicieron el traje en <em>La dialéctica de la Ilustración</em>, un librito sorprendentemente actual para haber sido publicado en 1944. </p><p>Puede que un concierto de masas no sea el lugar adonde mayoritariamente se acude a descubrir algo nuevo (más, cuando la entrada cuesta lo que un Seat de segunda mano), pero <strong>me inquieta que la posibilidad quede completamente desterrada</strong>. Llevándomelo a la clásica, ambiente mucho más dado al talmudismo y la exégesis, pensaba en cuántos conciertos me habré tragado sin conocer el menú. "Sonata para violín y gaita en si menor", tóquela usted. ¿Una ópera de un compositor checoslovaco donde una mujer se transforma en balalaika? Probemos suerte. No quiero decir que el público de los teatros esté más abierto a la novedad que el de los estadios, porque les estaría mintiendo: he visto demasiados auditorios vaciarse en el entreacto y decenas de montajes mínimamente desempolvados han terminado entre abucheos y pitidos porque el <em>regista </em>había racaneado en el cargamento miriñaques que esperaba el respetable. Uno puede ir a la Scala a "escuchar de memoria" (la expresión se la escuché una vez a Joan Matabosch) y enfurruñarse porque la soprano no mete el mismo vibrato que la diva de tu tocadiscos. Pero manda narices que sean los ámbitos en los que huele a alcanfor donde a uno no le asalte un reportero en la cola para preguntarle si se sabe de carrerilla el segundo monólogo de Segismundo. </p><p>En tanto que los bienes culturales son bienes de consumo, resulta esperable que el "cliente" exija que se ajusten a sus estándares. La coca cola no varía de sabor y quiero que me den el refresco por el que he pagado. Pero, por comprensible que resulte esta demanda pobre y perezosa, me sorprende verla reconvertida en un galardón. "Si no te sabes las canciones, no vengas". "Soy un verdadero fan, ¡nada puede sorprenderme!". <strong>Por favor, señor, suélteme el brazo</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 04:01:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El arte de lo previsible]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La mala educación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/mala-educacion_129_2204645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mala educación"></p><p>Por más que pueda parecerlo, un policía no es una persona.<strong> Al menos, no una normal; una como usted y como yo</strong>. Si no me crees, prueba a pedirle la documentación a Paqui la del quinto cuando te la cruces en el descansillo, <strong>verás qué risas</strong>. En algún momento de nuestra gloriosa historia, alguien ideó una cabriola: dejemos el monopolio de la violencia en manos de unos señores que se pirran por ejercerla. Serán metahumanos, ¡avatares del Estado! Los requisitos para tan delicada tarea, purito trámite: un psicotécnico facilón,<strong> «haber, ¿va con hache o sin hache?» </strong>y toma, Manolo, la porra y un pistolón.</p><p>Miren, en un país civilizado, querer ser policía debería ser razón suficiente para que no olieses la placa. El reclutamiento, por toca. Este año, los conciudadanos cuyo <em>de ene i</em> remate en noventa y <strong>cuatro lucirán el uniforme azulito</strong>. Enhorabuena a los premiados. Tristemente, y como aún no se ha impuesto la sensatez, esta semana nos hemos desayunado <strong>con otra de esas actuaciones delicadísimas de los antidisturbios</strong>. Un gañán bien pertrechado arrolla a una profesora jubilada que se manifestaba en Valencia. La doña, se ve en el vídeo (si no llega a estar filmado, a nuestro mastuerzo le dan la Laureada de San Fernando), <strong>ponía en riesgo la seguridad de los españoles caminando parsimoniosamente por el filo de la calzada. ¡Gloria al héroe empujador!</strong></p><p>Para aclarar el malentendido (la gente ve a un cabestro arrollando a una vieja y se piensa, neciamente, que ha visto a un cabestro arrollando a una vieja), una miríada de exégetas y talmudistas han salido a deshacer el entuerto. «Hay que verlo en perspectiva». <strong>¿Isométrica? ¿Cónica? Ay, a cuantísimas sutilezas hay que prestar atención para enjuiciar la labor de los maderos</strong>. Los sindicatos policiales, gente cuyos logos parecen diseñados por un programador noventero hasta las cejas de anfetaminas, han convocado a sus portavoces más sagaces para explicarnos que la brutalidad policial es un mal necesario y que nuestro bienestar depende de que señores a los que se les atraganta el test de ortografía reglamentario sigan teniendo impunidad para descalabrar a un transeúnte de tanto en tanto. «La maestra jubilada», nos aseguran, «no sufre durante el toreo».</p><p>Las cuitas educativas trascienden el litoral. En Madrid, los chiquillos aprenden álgebra al borde de la ignición. <strong>¡Vivan los niños galvanizados!</strong> Tiene su gracia: generaciones de muchachitos andaluces fundiéndose sobre el pupitre y tienen que sudar los madrileños para que la lipotimia cope los titulares. La novedad, sospecho, está en el recochineo. En el consejerito del ramo diciendo <strong>que se arremanguen las bermudas, que en el infierno siempre ha hecho calor y que si quieren educación pública pues… que se vayan a la privada</strong>. Mirémoslo por el lado bueno. La escuela te prepara para la vida: si sobrevives al aula burbujeante, el metro en hora punta te parecerá un vergel. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2026 04:01:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La mala educación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuso policial,PP,Colegios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Felix Gonzalez-Torres en el Reina Sofía: la deuda sin saldar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/felix-gonzalez-torres-reina-sofia-deuda-saldar_1_2203985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/10370848-2ba0-41bf-aa01-ffa31a27a01a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Felix Gonzalez-Torres en el Reina Sofía: la deuda sin saldar"></p><p>La carrera de <strong>Felix Gonzalez-Torres</strong> (Cuba, 1957-Miami, 1996) duró apenas una década: la que va entre mediados de los 80 y los 90. Sus obras, vistas sin detenimiento, pueden parecer frívolas: pilas de papel, montañas de caramelos, cortinas o retahílas de acontecimientos escritos sobre la pared. Y, sin embargo, hablamos de <strong>uno de los mayores artistas del siglo XX</strong>.</p><p>La liviandad, por cierto, es deliberada: nada de solemnidades ni materiales epatantes. "Quiero trabajar dentro de las contradicciones del sistema e intentar crear un mundo mejor. <strong>Creo que las revoluciones fueron una muy buena idea en el siglo XIX</strong> y en la primera parte de este siglo, pero debemos tener en cuenta los avances tecnológicos que se están produciendo en estos mismos momentos. Los cambios tecnológicos están teniendo lugar en un mundo que se ha vuelto muy frágil y también muy pequeño". El Reina Sofía acaba de inaugurar <a href="https://www.museoreinasofia.es/exposicion/felix-gonzalez-torres" target="_blank"><em>Dulce venganza</em></a>, la primera exposición "a gran escala" de la obra de Gonzalez-Torres en Madrid. Por más que la muestra se haya presentado como una "deuda saldada" (qué obsesión, caramba), los comisarios de la muestra (<strong>Alejandro Cesarco</strong> y <strong>Nancy Spector</strong>) no disimulan las dificultades que un proyecto de esta naturaleza —artista tótem, obra icónica— trae aparejadas: "Como suele ocurrir al presentar exposiciones dedicadas a artistas que han ingresado en el canon de la historia del arte […] surge inevitablemente la pregunta: <strong>¿por qué Felix Gonzalez-Torres otra vez?</strong>, ¿por qué aquí y ahora? La urgencia de nuestro momento geopolítico actual, sus resonancias con el conservadurismo neoliberal de finales de los años 80 y 90, y la manera en que su obra nos permite reconsiderar, replantear y posicionarnos frente a esas condiciones, es una forma de justificar la re-presentación de su trabajo".</p><p>Vayamos a la muestra. <em>Dulce venganza</em> expone una cincuentena de obras (un número escasísimo para una exposición "a gran escala") que se nos presentan tras aclararnos, cartela mediante, la "metodología" del artista. Los títulos, se nos dice, son bicéfalos: <em><strong>Untitled</strong></em><strong> [Sin título]</strong>, seguido de otro entre paréntesis. <strong>El público puede interactuar con la mayoría de las obras</strong>, que <strong>son infinitamente reponibles</strong>. También pueden desaparecer, consumidas, durante el transcurso de su exhibición. Los retratos escritos (una suerte de biografías que incluyen hitos y fechas) pueden ser modificados por la institución que los exhibe (aquí, por ejemplo, se han hecho añadidos a <em>Untitled (Portrait of Austrian Airlines) </em>(1993), sumándole los años en que salieron a bolsa las compañías Amazon o NVIDIA.</p><p><strong>La propuesta "metodológica"</strong>, admitámoslo, <strong>sigue desconcertándonos 30 años después</strong>: el museo es ese lugar donde uno espera ser abroncado si se acerca demasiado a las obras o si no les brinda la debida reverencia. También, por cuanto desmantela la idea de autor heredada del Romanticismo y aún operante. Pero,<strong> ¿cómo va a ser el público quien termine la obra?</strong> Valéry había anticipado el giro hermenéutico con aquello de "mis versos tienen el sentido que se les da", pero llevarse la obra a casa o comérsela es otro cantar.</p><p>Tras la debilidad autoral y material de la obra de Gonzalez-Torres subyacen muchas tensiones que deben comprenderse a la luz de las circunstancias que le tocó vivir: la de ser migrante latino en los Estados Unidos, las convulsiones sociopolíticas del último tercio del siglo XX, su homosexualidad indisimulada, la eclosión de la epidemia del SIDA y su condición de seropositivo. También, la muerte a causa de complicaciones derivadas del VIH de su pareja, Ross Laycock, en 1991, cuya enfermedad y duelo impregnaría su obra con un aura fúnebre. Famosos son algunos de sus trabajos a este respecto, como <em><strong>Sin título (Retrato de Ross en Los Ángeles) </strong></em><strong>(1991)</strong>, una montaña de caramelos de 69 kilogramos (el peso de Laycock) que<strong> va desvaneciéndose según el público la va consumiendo</strong> (el caramelo, elemento ingenuo y colorido, la continua ingestión —la imagen es casi sacramental— del cuerpo enfermo transmutado en una pila arrinconada contra la pared constituyen una de las metáforas más emocionantes y perfectas de la historia del arte). También, la conocida valla publicitaria (<em>Sin título, </em>1991) en la que se reproduce una cama vacía y desecha, con el hueco que dos cuerpos han ahormado sobre el colchón y las almohadas; o <em>Sin título</em> <em>(Perfect lovers)</em> (1991), compuesta por dos relojes de pared que van perdiendo sincronía poco a poco. Sobre esta pieza, el artista escribió:</p><p>"<strong>No temas a los relojes, son nuestro tiempo, y el tiempo ha sido muy generoso con nosotros</strong>. Hemos marcado el tiempo con el dulce sabor de la victoria. Hemos vencido al destino al encontrarnos en un momento determinado, en un lugar determinado. Somos producto del tiempo, por eso le damos el reconocimiento que se merece: al tiempo.<strong> Estamos sincronizados, ahora y para siempre. Te quiero</strong>".</p><p>Tristemente, <strong>quien visite la exposición del Reina Sofía no encontrará ninguna de estas obras</strong>. Sí algunos retratos escritos, instalados en los frisos de las salas, algunas cortinas de cuentas (el umbral y los elementos que lo perfilan aparecen una y otra vez), pilas de papeles muy elocuentes, varias guirnaldas de bombillas que logran transformar la sala —casi sin esfuerzo— en una pequeña verbena, alfombras de caramelos, un par de murales, pequeños puzles plastificados e instalados sobre la pared e incluso un vídeo que, aunque anunciado en una cartela, no se expone: <em>Additional Material</em> (ca. 1979).</p><p>Aunque estas obras representan bien muchos de los temas recurrentes del trabajo del artista (por ejemplo, una pieza constituida por dos espejos de cuerpo entero separados por una mínima cesura, estrecho espacio irreductible entre dos reflejos, alegoría de dos tumbas paralelas, soporte efímero de la imagen de pareja, etcétera) y en ellas se mantenga intacta la potencia poética y política de Gonzalez-Torres (la intimidad que logra generar un mero rectángulo delimitado con bombillas pasma al más escéptico), cabe preguntarse si la exposición, tan escueta en obras y tan desprovista de algunos trabajos fundamentales, logra saldar esa deuda que la propia institución reconoce.</p><p>También, si el diseño expositivo, que (afortunadamente, conste) nos permite <strong>deambular a nuestro aire sin restricciones </strong>y saltar de cartela en cartela sin imposiciones, consigue verdaderamente contextualizar y explicar adecuadamente la obra de un artista tan rotundo o si, como me temo,<strong> la muestra ha quedado convertida (muy a su pesar) en una gincana de recuerditos</strong>, en la que el visitante salta de pila de papel en pila de papel enrollando <em>memorabilia </em>sin detenerse a mirar qué recoge y haciendo dibujitos (corazones, nombres, muñecos) sobre las alfombras de caramelos con total indolencia. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 04:01:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Felix Gonzalez-Torres en el Reina Sofía: la deuda sin saldar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museo Reina Sofía,Ferias y exposiciones,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Espantar a la parroquia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/espantar-parroquia_129_2201059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espantar a la parroquia"></p><p><strong>Viene el papa, ¿se han enterado?</strong> Paseíto por la tierra de María Santísima a comienzos de junio: no se veía una conspiración igual desde lo de Alí Agca. Tres días en Madrid, tres en Barcelona y uno en Canarias. <strong>El carajal, inaudito</strong>. Cortes de circulación, aluvión de peregrinos, colegios reconvertidos en hospederías y la más que probable proliferación de cánticos bochornosos: “Beee ne dic to, equis, uve, palito”; “Juan Pablo, segundo, te quiere todo el mundo”. Y pensar que esta es la gente para la que Allegri escribió el <em>Miserere</em>, qué decadencia. </p><p>En Madrid, el alcalde no se anda con chiquitas: <strong>la ciudad será intransitable durante 15 días</strong>. “Que el personal teletrabaje”, ha recomendado Almeida. El gremio de albañiles y taxistas formula respetuosa protesta. “No pueden desplazarse, majestad. Pues que coman pasteles”.</p><p>Autobuses serigrafiados, la M-30 llena de banderolas y <strong>una “edición limitada” del bonobús en honor del magno acontecimiento</strong>. Si a mí, que soy católico, el viajecito me está cayendo gordo no quiero imaginarme cómo andarán los idólatras y los descreídos. Con lo provechoso que sería un solemne oscurantismo, un misticismo calculado capaz de desplegar todas las sensualidades del rito y los latines. Dame realidades invisibles, hipóstasis, transubstanciaciones, epíclesis y otras lindezas que no corten el tráfico. “El papa viene a confirmarnos en la fe”, decía el otro día el cardenal Cobo. Desde un escenario mientras los fans le gritan. ¡Igualito que Bad Bunny!</p><p><strong>No solo el catolicismo amenaza ruina: miren si no cómo anda la socialdemocracia</strong>. Medio salón de la fama del <em>pe so e</em> calentando banquillo, el otro, camastro. He seguido con entusiasmo el <em>affair zetapé:</em> los dimes y diretes entre capuletos y montescos, las disquisiciones legales, el alegre tintineo de las joyas de la Castafiore y las supuestas conexiones internacionales de nuestro cejudo supervillano. El lobismo será una actividad legal, pero nadie que la practique debería dar (¡nunca!) lecciones de nada.</p><p>Hasta que el expresidente comparezca no sé si habrá mucho que comentar, salvo la curiosísima defensa que del prócer <em>talantista</em> (ya hay que tener ganas para dar la cara por uno del <em>pe so e</em>) han hecho fulanos que hasta ayer presumían de haber acampado en Sol contra la tiranía del bipartidismo. Como alguno mire quién dormía en Moncloa durante el 15M, la caída del guindo va a escucharse en las Antillas.</p><p>El fin de ciclo se canta por soleares. Desfilan a la par Leire, Santos Cerdán y el Sánchez músico, a quien el Sánchez presidente podría haberle apañado una plaza en el conservatorio de Badajoz (nuestra <em>Juilliard School).</em> La causa siempre me había parecido de chichinabo, pero inquieta que cierta periodista de investigación ágrafa y enredante, tuviese entre sus cometidos fontaneriles embarrullar las diligencias.</p><p>Oigo gritos en lontananza.<strong> ¡Por lo menos no hemos vuelto a invadir Irak! </strong>Que sí, camarada, pero a ver si vamos tomarnos en serio el chiste de Ignatius. “Hay un momento en la vida en el que uno se mira al espejo y se dice: no he cometido ningún genocidio, soy buena persona”. Y no me olvido de que anda compareciendo Fernández Díaz (el de la policía patriótica) por delitos gravísimos. Ojalá intervenga el Marcelo. Por el momento, no ha descendido ningún angelote, sino el pajarraco de Aznar. “El que pueda hacer, que haga” y paz a los hombres de buena voluntad. Me andaría con cuidado, porque esa consigna sabemos cómo acaba: la repetía Enrique II y a Tomás Becket le esparcieron los sesos por una catedral.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 17:25:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Espantar a la parroquia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Papa,Papa León XIV,Madrid,PSOE,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El crítico fan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/critico-fan_1_2200561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a278801d-ada2-42fc-8e2a-f0e511a8ba2b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El crítico fan"></p><p>No me lo negarán: pocas cosas tan seductoras como <em>un gran evento</em>. El "yo estuve allí", muesquita en el revólver, <strong>marchamo en el pasaporte de la aristocracia sociocultural</strong>. El galardón, conste, lo dan en todos los gremios: la tarde en que se retiró Morante, el día que Los Javis triunfaron en Francia o la noche en que Kaufmann biseó en Viena; usted escoja. </p><p>También, en cualquiera de los 27 conciertos históricos que lleva Rosalía esta temporada. Aunque su música no me interese, <strong>sigo sus progresos con verdadera devoción</strong>. <em>Si no fuera tan maravillosa</em>, me digo, <em>no tendríamos una crónica de cada estornudo</em>. Recuerdo los titulares. "Deslumbra", "resucita", "apabulla"; "El público entró en trance", "sus fans levitan". Créanme: con lo complicadísimo que es encontrar hueco en las páginas de Cultura, tiene mérito lograr que los grandes diarios te envíen corresponsales cada noche a ver si varías una corchea.</p><p>No me atreveré a cuestionar la pertinencia informativa del asunto (lo ignoro todo en esa materia), pero me interesa en el estilo de los textos resultantes. Crónicas inflamadas, relatos sobreactuados y excelentes ejemplos de esa termita que devora a la prensa cultural: <strong>el emotivismo</strong>. Menciono la gira de <em>Lux</em> por paradigmática, pero de ejemplos vamos sobrados. El otro día, los guasones de <em>El Mundo Today</em> resumían concisamente el estado de la cuestión: "Un avión lleno de críticos de cine aterriza en Cannes y el piloto recibe dos horas de aplausos". Con Bad Bunny a punto de aterrizar, tiéntese las ropas.</p><p>Entiendo la fascinación. En un oficio cada vez más irrelevante, y en muchas ocasiones tedioso, ¿quién no querría participar de los grandes acontecimientos de su tiempo?<strong> Ya que el jornal no da para pagar facturas, al menos que nos componga una biografía envidiable</strong>. Tiene lógica: en vez de tragarme la enésima novelucha de la subsección "realismo mágico", comprenderán que prefiera las pruebas de imprenta del próximo <em>Ulises</em>. Dicho así, no hay quien ponga un pero. Ir, ver y contar, labor periodística de manual. La cosa, sin embargo, se tuerce cuando a uno ya no le envían (o no va) a juzgar tal artefacto cultural, <strong>sino a participar en ese sucedáneo de lo religioso</strong> y lo turístico que llamamos "experiencia", denominador común de todos los productos de la industria cultural y sustituto de lo que hasta hace nada conocíamos como "obra de arte".</p><p>Clavadito en la memoria: "Oscar para Joaquin Phoenix, Joaquin Phoenix es Dios". Entre los oropeles y las lisonjas de un festival veneciano, ¿quién no se dejaría anonadar por el entusiasmo? ¡Pues los críticos, que para eso se les paga! Lo contrario sabemos a qué conduce: a ser incorporados en los mecanismos promocionales de una industria a la que no le interesan espectadores cualificados y autónomos, sino <strong>prescriptores embelesados indistinguibles de un </strong><em><strong>influencer</strong></em>. Un sujeto que "reaccione" a las películas, a los conciertos o a los libros con el mismo desparpajo que un <em>youtuber</em>: con grandes exclamaciones y consignas inflamadas destinadas a excitar la pulsión consumista de su parroquia en cualquiera de sus formas.</p><p>Puede que sea un agorero, pero sospecho que todos esos artículos que titulan sobre la serie del año, la película de la semana, lo descomunal, devastador, inmenso, soberbio que está tal o cual artista en su último bolo no hacen más que clavetear el bien sellado ataúd de la prensa cultural y de la independencia crítica. <strong>Mire adonde mire, solo veo anuncios</strong>.</p><p>Verán, uno de los argumentos que suelen usarse para detectar el conflicto de intereses es el de la direccionalidad. Si sobre tal fulano solo puedes escribir a favor (por amiguismo) o a la contra (por rencores), entonces es mejor que no escribas en ninguno de los sentidos. Propongo añadir una nueva clausula a este procedimiento: <strong>si tras asistir a un evento regresas con el culo hecho pesicola, mejor aléjate del teclado</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El crítico fan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Conciertos,Arte,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sintechos, tomad las calles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/sintechos-tomad-calles_129_2197664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joaquín Jesús Sánchez"></p><p>Lo habrán leído: <strong>el domingo 24 hay convocada en Madrid una manifestación por el derecho a la vivienda</strong>. La generación de cristal vuelve con sus reivindicaciones arrogantes. ¿Qué será lo próximo? ¿La escolarización universal? ¡Bolcheviques!</p><p>Asistimos, como dirían los moderados, a un <strong>choque de legitimidades</strong>. En la gresca, dos contendientes. De un lado, herederos diletantes, fondos buitres y gente que compró un piso en 1980 por dos pesetas y un chicle a medio mascar; del otro, a una miríada de trabajadores pobres, infame conjunción. En el centro, un delicioso bajo interior alicatado con amianto, que se cotiza a dos mil quinientos machacantes el metro cuadrado. <strong>"Cada uno tiene las propiedades que se ha ganado"</strong>, declaró hace no mucho la presidenta de la Comunidad de Madrid, terruño invivible. La declaración coincidía con los tejemanejes inmobiliarios de la<strong> Casa de Alba</strong> —próceres de esa meritocracia de la que usted me habla—, quienes, siguiendo la consigna de la doña, andaban desalojando a unos fastidiosos inquilinos de un edificio ("que se han ganado") llamado a reconvertirse en una <strong>colmena de apartamentos turísticos</strong>.</p><p>En la última década, el problema ha escalado enteros. <strong>Lo que hace unos años era indignante ahora es insoportable</strong>. Las excusas las sabemos: el aumento poblacional, el famoso bien de mercado, el escaso parque público, las competencias autonómicas y mire usted, que somos el <em>pe so e</em>, no espere milagros de la buena gente que hizo ministra a Isabel Rodríguez. También, los análisis pertinentes están más que hechos: el alquiler medio ronda el salario típico, las tasas de emancipación juvenil caen a mínimos y porciones gigantescas de la población han inmolado sus aspiraciones vitales sobre el voraz altar en el que se alimentan sus caseros. Los bancos, esos usureros profesionales a los que rescatamos hará 20 años, trasladan su control de daños a las hipotecas de los más vulnerables. Y los grandes partidos escurren el bulto, no sea que la generación de jubiletas que gozó la mayor expansión económica de la historia de la humanidad tuerza el morro antes de las generales.</p><p>Yo entré en la facultad el día que quebraba Lehman Brothers. Figúrense, <strong>toda la adultez escuchando milongas sobre que lo del ladrillo es un nudo gordiano</strong>, que el segundo y el tercer pisito son el ahorro de la clase media, que la legislación no puede cambiarse a la ligera y que hay que exorcizar la inseguridad jurídica. Los espantajos asustan por barrios: el que entonces tenía un piso ahora junta tres, mientras que sus inquilinos —ya talluditos— siguen compartiendo baño a precio de gran suite.</p><p>No me suele adornar la prudencia, pero diría que los sintecho de este mundo hemos esperado suficiente. Si los poderes públicos no han encontrado cómo reconducir la avaricia de los rentistas (haría falta un experto carísimo para, en ocasiones, distinguir a los segundos de los primeros) <strong>habrá que plantarse</strong>. Lo han demostrado hace un par de días las compañeras del Sindicato de Inquilinas: para impedir que la Seguridad Social siguiera subastando casas (manda cojones), tuvieron que asaltar su sede e insistir con una sentada.<strong> El domingo tenemos la oportunidad de dejar las cosas claras</strong>. Uno no puede conversar con un buitre, pero sí espantarlo.</p><p>Allí nos vemos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 19:37:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sintechos, tomad las calles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Viviendas alquiler,Especulación inmobiliaria,Manifestaciones,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sincretismo y pájaros: Omar Castillo Alfaro y la permeabilidad cultural en la Conquista de América]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/sincretismo-pajaros-omar-castillo-alfaro-permeabilidad-cultural-conquista-america_1_2197052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2624d6a1-1672-4e05-88df-52f9d7391906_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sincretismo y pájaros: Omar Castillo Alfaro y la permeabilidad cultural en la Conquista de América"></p><p>Las águilas, al entrar en la cuarentena, se arrancan el pico y se despluman. En ello insiste la leyenda popular, por más que sea mentira. La historieta, bien mirada, tiene su hermosura: librándose de las viejas costras y de las uñas recrecidas, la rapaz descansa hasta que todo lo perdido aflore nuevamente. Luego, alzando el vuelo, goza de una segunda juventud.</p><p>Quienes acudan en la<strong> </strong><a href="https://salapicnic.com/" target="_blank"><strong>galería Picnic</strong></a><strong> de Madrid</strong> para visitar <em><strong>Amantecas</strong></em><strong> </strong>podrán creer que se internan en ese recoveco fabuloso donde las aves van a expurgarse. En su interior, siete bustos de pájaro resueltos en piedra penden del techo y las paredes. Sus picos, ensartados o enhebrados, rematan cadenas armadas con eslabones puntiagudos de perfil caligráfico. El suelo está cubierto de arena y la luz es azul.</p><p>En este ambiente pretendidamente onírico (la intención escenográfica es evidente) se desarrolla esta exposición de <strong>Omar Castillo Alfaro</strong> (México, 1991). La muestra se asienta sobre la mezcolanza de tradiciones estéticas y culturales del país de origen del artista, una hibridación que esta propuesta reivindica sin disimulos. "Si esa permeabilidad no existió", se pregunta el comisario Gabriel Pons Olives en el texto introductorio, "¿por qué Luis Meléndez introdujo la cerámica Tonalá en sus magníficos bodegones? ¿No impresionó al pontífice Clemente VII la mitra obrada en plumas que trajo un fraile dominico desde los talleres amantecas? ¿No escribió fray Bartolomé de las Casas […] que el arte plumario 'parece sin duda exceder todo ingenio humano'?".</p><p>Lógicamente, ni la exposición ni las obras pueden establecer una genealogía mínimamente completa de estas idas y venidas marcadas por el sincretismo, la inculturación, la violencia colonial y la innegable fascinación que debieron sentir los europeos por las artes que hallaron del otro lado del Atlántico; pero sí logra, mediante las muchas capacidades técnicas de Castillo Alfaro, proponer una <strong>discusión discreta sobre las implicaciones de esa "permeabilidad" que el artista rastrea en su propio árbol familiar</strong>, compuesto por artesanos de la arcilla, la cera, las plumas y la cantería.</p><p>El resultado es una experiencia estética que sucede en varios compases. El primero produce un cierto desasosiego. El visitante entra en una sala cianótica (hay filtros que cubren las ventanas y las lámparas), llena de bultos colgantes de garfios filosos. El suelo, enarenado, cede blandamente bajo los pies. El segundo es de una tímida fascinación. En la piedra, pulida a veces, desbastada otras, se entrevén las intimidades del mineral (alabastro, esteatita y obsidiana); el perfil de los aceros —a cuya fiereza nos hemos habituado— empieza a revelar sus dibujos. Para este momento, con el ojo ya aclimatado, el espectador repara en dos pequeños cuadritos fabricados con plumas. Uno de ellos, que dibuja el perfil de un personaje de manga (cada época tiene sus referentes), gravita sobre un gran lienzo dieciochesco que representa —a su vez— a un personaje emplumado. No es Quetzalcoatl, sino Sealtiel, un arcángel del montón que sujeta, en una de sus manos, un escudo en cuyo blasón adivinamos un látigo y unas cadenas. La inclusión es inteligentísima: de un lado, cierra y aterriza el discurso que vertebra la exposición con un ejemplo concreto (<em>facta, non verba</em>); de otro, añade el único elemento no fabricado por las manos del artista, que sirve de contrapunto temporal, material y autoral en la lógica de la muestra.</p><p><em>Amantecas</em> es una muestra sencilla pero hábilmente planteada, que nos ofrece un puñado de piezas plásticamente interesantes dentro de unas coordenadas discursivas estimulantes. Termina con un giro inesperado: al salir de la galería, con el ojo atiborrado de azul, el mundo le resulta a uno groseramente anaranjado. <strong>En pocas ocasiones se topa uno con una escenografía eficaz</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sincretismo y pájaros: Omar Castillo Alfaro y la permeabilidad cultural en la Conquista de América]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Malinche y otros peligros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/malinche-peligros_129_2193656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Malinche y otros peligros"></p><p>Enfermedades ratoniles, barcos lazareto y trifulcas en el virreinato. Disculpe, <strong>¿en qué siglo decía que estábamos?</strong> Conste, no tengo problemas en regresar a la baja Edad Media: un tiempo más civilizado, en el que tenías que hacer algo gravísimo para que te mandasen a dar tumbos por el océano. Galeote por cuenta propia, válgame el señor: aquagym, hantavirus y piña colada, oferta imbatible. </p><p>Eso sí, déjenme el wifi. Lo mismo pensará Clavijo, célebre aficionado al ChatGPT. <em>Eppure nuota</em>, viva la rata andina: el Michael Phelps de los roedores. Con tanto desasosiego, un rumor pululó entre las gentes prudentes: hay que minimizar riesgos. ¿El napalm? Desinfectante eficacísimo. A las ocho, aplaudimos a los artificieros y a otra cosa. Que impere la cordura, que no es para tanto: según leo, todo ha sido una maniobra del sanchismo para autorreivindicarse. Camarada, o nos gobierna un fatuo o el presidente es un titán capaz de desatar una guerra biológica para subir en las encuestas: hay que escoger. En fin, que el desembarco fue como la seda y <strong>nos hemos quedado sin contenido pandémico</strong>. Con lo entusiasmados que andaban los periódicos dando el minuto y resultado. ¡Última hora! Se acerca la embarcación ponzoñosa. ¡Extra! Ya se divisan cuatro jinetes en el horizonte. </p><p>A Ayuso la maniobra le ha pillado en las provincias de ultramar. ¡Lo que hubiese disfrutado enredando! <strong>Enésimo paseíto a cuenta del contribuyente para beneficio de algún esmerado empresario.</strong> El plan es una de esas lindezas que si no las ves no las crees. Sombrero de mariachi, bigotón postizo y antes de que llegásemos nosotros todo esto era campo y sacrificios humanos. Inexplicablemente, mearse en todas y cada una de las reglas de la más elemental diplomacia no ha servido para embelesar a los aborígenes. Tendría que haber probado el método tradicional: cambiar oro por espejitos y contagiarles la viruela. </p><p>Hernán Cortés, justo entre las naciones; México, un país de chichinabo. ¿El metro de Madrid? Lleno de malinches. Agradeciéndole la deferencia, sus anfitriones entonaron el "bueno, tendrá usted que irse, que esta gente se quiere acostar". Para capear el bochorno, la presidenta ha pisado el acelerador: la internacional socialista (Sánchez y Sheinbaum, ¡las SS!) anda boicoteando su cruzada por la libertad. Lo transcribo, porque es de no creer. "El gobierno, el de México y el de España, me han puesto en peligro a mi equipo y a mí. […] Ha habido centenares de políticos asesinados. Es un país sumido por el narcotráfico (sic), y muchos de los estados son directamente gestionados por el narco. Es un país profundamente violento y peligroso". Caramba, qué ganas de pasar unos diítas en la Riviera Maya. </p><p>Con todo, la moza alargó estancia. Ole el arrojo torero. <strong>A MAR, me cuentan, no hay quien lo amedrente mientras el resort tenga existencias</strong>. "Estaban buscando cómo volver", ha declarado un vocero. Todo el fin de semana dándole a los margaritas y buscando en la web de Booking, qué infierno. Con semejantes andanzas, no creo que Nacho tarde en parir una segunda parte de su célebre musical. "500 años después: la venganza". </p><p>Para rematar el <em>revival</em>, <a href="https://www.infolibre.es/economia/enrique-riquelme-hombre-sacado-quicio-florentino-acerca-sanchez-galan_1_2192717.html"  >ha comparecido Florentino</a>, que es lo más parecido a un señor feudal que tenemos. A él también lo asedia la prensa, los poderes fácticos, el antimadridismo y la chochez. Tras el esperpento, comentaristas sensatos han elevado una rogativa: el Real Madrid es más importante que cualquiera de sus dirigentes. ¡La institución debe prevalecer! La otra mañana, un tertuliano creía percibir trazas de sanchismo en el desbarre del plutócrata. Don Pedro ha envilecido tanto la conversación pública que hasta el Madrid está a punto de colapsar. Ya quisiera el presidente parecerse a las fantasías de sus adversarios. </p><p><strong>Postdata</strong>: El domingo, elecciones andaluzas. En una astuta jugada, <strong>Juanma Moreno ha despachado el asunto de los cribados con el fantasma de su padre, fallecido por un diagnóstico tardío</strong>. Como palmó el mío, que se prepare el tuyo. No creo que el cinismo le penalice, Madrid es el ejemplo: los deudos, votando al matasanos.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[193636e1-921c-4332-a937-3306101ed730]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 17:25:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La Malinche y otros peligros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Claudia Sheinbaum,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Daniel Jacoby en la galería Maisterra: aves de mal agüero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/daniel-jacoby-galeria-maisterra-aves-mal-aguero_1_2193315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/806c2bbc-d7a4-4909-8207-c3e078b8e86d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Daniel Jacoby en la galería Maisterra: aves de mal agüero"></p><p>"Los clubes elegantes", escribe Bourdieu, "protegen su homogeneidad sometiendo a los pretendientes a unos procedimientos muy estrictos: acta de candidatura, recomendación […], pagos de derechos de entrada a veces extremadamente altos. En realidad, <strong>sería inútil tratar de determinar si las reglas formales que sirven sobre todo para proteger al grupo frente al exterior</strong> —no tanto frente a las otras clases, excluidas de antemano, como frente a las otras fracciones de clase o frente a los advenedizos de la propia fracción— están hechas para disimular la arbitrariedad de la elección o si, por el contrario, <strong>la arbitrariedad pregonada, que deja a un tacto indefinible el cuidado de la elección</strong>, está hecha para disimular las reglas oficiales".</p><p>Recordé esta cita de <em>La distinción </em>mientras veía <em>Gallinazo</em> (2026), el vídeo que vertebra la exposición <a href="https://maisterra.com/exhibitions/55-daniel-jacoby-cathartes/" target="_blank"><em><strong>Cathartes</strong></em></a><a href="https://maisterra.com/exhibitions/55-daniel-jacoby-cathartes/" target="_blank"><strong> de Daniel Jacoby (Lima, 1985) en la galería Maisterra</strong></a>. La pieza escoge un mismo emplazamiento —un club, con sus sombrillas de paja, sus tumbonas adocenadas, sus personajes bronceados y sus embarcaciones de pitiminí— como escenario de un relato diacrónico: <strong>tres etapas de la vida del narrador y las andanzas de un naturalista europeo empeñado en clasificar la flora y fauna de aquella provincia alejada del imperio.</strong></p><p>"Un lugar. El mismo lugar. El mismo lugar al que viniste ayer, anteayer y el día anterior. El mismo lugar al que has venido casi diariamente desde que tienes uso de memoria". La salmodia hace de preámbulo en cada episodio: la niñez idílica, la juventud y sus azares y la madurez,<strong> momento en que descubre la presencia ominosa de un gallinazo, un ave carroñera cuya aparición desconcierta a los burgueses</strong> (el avistamiento coincide con el desclasamiento del protagonista, que regresa como <em>invitado</em>). Después, la narración se retrotrae unos siglos. Recién desembarcado, un botánico se desploma en la playa. <strong>En su agonía, recibe la visita del dichoso buitre americano </strong>(otro de los nombres con los que se conoce al pajarraco). Vendrá a devorarme, se dice el estudioso; pero el ave despliega una facultad inesperada y neutraliza las toxinas que enferman al erudito.<strong> "No se alimenta de la muerte, sino que la purifica"</strong>. (¿Qué será eso?). Sorprendido por el hallazgo, el naturalista se entristece: querría enmendar la descripción de la especie, pero sus notas ya viajan rumbo a Europa y el malentendido quedará fijado en la bibliografía científica.</p><p>Con un montaje ambiguo, en el que se entremezcla el punto de vista del narrador con el del pájaro, <strong>el vídeo de Jacoby explora, mediante la reiteración y la metáfora, las fricciones que los caprichos de la burguesía</strong> (la playa privada, el velerito, la grosera reproducción social del capital) causan: una membresía que valga la pena debe ser exclusiva; es decir, debe negársele a muchos. Y es ese límite, necesariamente existente,<strong> el que se hace evidente cuando aparece en escena </strong><em><strong>algo que no debiera estar aquí</strong></em>; algo que, como sucede al final del metraje, nos arrastra a <em>las afueras</em> con él.</p><p><em>Cathartes</em> (el título está tomado de la taxonomía del animal) <strong>también puede leerse como una réplica a </strong><em><strong>Los gallinazos sin plumas</strong></em><strong> (1955)</strong>, célebre cuento de Julio Ramón Ribeyro protagonizado por dos chiquillos a los que su abuelo obliga a recolectar basuras —de los contenedores de los barrios ricos y en los vertederos— <strong>con los que alimentar al voraz cerdo familiar</strong>, único destinatario de los desvelos del viejo, al que acabará merendándose. También los niños actúan en un ámbito fronterizo: <strong>"la hora celeste",</strong> <strong>las inmediaciones del alba en la que los noctámbulos corren a casa "envueltos en sus bufandas y en su melancolía"</strong> y las beatas "se arrastran" hasta las iglesias buscando su dosis de espiritualidad. La exposición se completa con un conjunto de cinco esculturas de bronce que representan —muy libremente— al pájaro de marras. El display es decididamente efectista: <strong>instaladas sobre pedestales elevados, un foco las ilumina teatralmente</strong>. Además, el interior de la galería está forrado con rafia azul.</p><p>Aunque la propuesta de Jacoby me resulte interesante (especialmente el vídeo, no sé qué tal funcionarían las esculturas sin tanto artificio), <strong>me pregunto en qué clave propone el artista que leamos su obra</strong>: en si, al llenar el burguesísimo espacio de la galería (de esta o de cualquiera) con rapaces aficionadas a los desechos, está emparentando al visitante con los socios de aquel club tan <em>fancy</em>. <strong>Esta osadía me parecería elogiable</strong>. Porque, por más que en su relato el gallinazo sea un ave prodigiosa, en la naturaleza (y sin literatura) actúan como cualquier buitre.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 04:00:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Daniel Jacoby en la galería Maisterra: aves de mal agüero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Ferias y exposiciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La abuela Angelita]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/abuela-angelita_129_2190400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joaquín Jesús Sánchez"></p><p>Se había dejado un armarito con lecturas preparadas. Si le gustaba un artículo, arrancaba la página y lo echaba al montón. "Así, cuando no pueda salir de la cama, no desperdiciaré el tiempo con tonterías". El plan era ingenioso, pero<strong> no contábamos con la demencia, que es enemiga de la lectura</strong>.</p><p><strong>El domingo por la mañana murió la abuela Angelita, heredera de un imperio invisible</strong>. Su madre recitaba de memoria el estadillo de las fincas que habíamos perdido, trastada a cuenta de un matrimonio poco provechoso. Fue sobrina de un conde inverosímil, hija de un zapatero remendón y nieta de una señora corajuda y benigna, que le espantaba los pretendientes dando cerrojazos y dejando caer macetas. Todos ellos, como fantasmas amables, vinieron a acompañarla durante sus últimos años.</p><p><strong>Era devota de la virgen de Fátima y aficionada al bacalao</strong>. Compraba el <em>ABC </em>para maldecir a Antonio Burgos (luego la tomó con De Prada); jamás cambió de periódico, no por ideología (ella era de Felipe) sino por la grapa. Le gustaba robar esquejes, la copla, el café denso, las piedrecitas y las conchas, los cacharros de cerámica, las películas de los hermanos Marx y la sidra del Gaitero. <strong>Detestaba el verano y las matemáticas</strong>. Dejó el colegio para ganarse el jornal cosiendo al gusto de los señoritos y perteneció a esa generación semiescolarizada cuyos hijos lograron ser funcionarios. La casa donde vivieron la construyó mi abuelo.</p><p>Me regaló mi primer poemario (el <em><strong>Romancero gitano</strong></em>, edición de Cátedra) una vez que me dejaron a su cuidado. Me dijo que ese hombre escribía muy bien y que lo habían matado en la guerra. Yo tendría seis años, pero recuerdo que al dármelo chapurreó que "el río Guadalquivir va entre naranjos y olivos; los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo". Siempre alentó mis inquietudes literarias. El día que me licencié me acompañó a la facultad porque quería escucharme, ya que mis compañeros me habían encomendado el discurso de colofón. "Yo no he entendido lo que has dicho, pero hay que ver lo bien que habla mi niño". La primera vez que me publicaron en papel (lo del digital nunca terminó de creérselo) cogió el suplemento con tanto entusiasmo que pensó que yo lo había escrito entero. "Mamá, el artículo de tu nieto está en la página 54". <strong>"Ay, con razón decía: hay que ver lo parecido que escribe el niño a Pérez-Reverte"</strong>.</p><p>Toda su vida perseveró en la alegría. "Cada vez estoy más vieja, más fea y más chica; coñe, ¿además quieres que llore?". Tuvo el don de la indulgencia y la virtud de la esperanza. Llenó su casa con flores y estampas; y todos los que se sentaron a su mesa —que fueron muchos— se levantaron al filo del empacho. <strong>Reía con la cara iluminada y las carcajadas hacían que se le moviese la barriga</strong>. Unos días antes de que todo se precipitase, mi padre me envió un vídeo en el que se la ve cantando <em>Y sin embargo te quiero</em> al modo de la Piquer. "Es bonito, ¿verdad?", pregunta al terminar. Mucho, abuela.</p><p>Desde que la enterramos vengo preguntándome si escribirle un obituario: mi columna es de chascarrillos y no quiero importunar a nadie. Al final me he animado, aunque solo sea por dejar su nombre en la hemeroteca, donde compita con el de los poderosos y les gane. <strong>Que nadie rechiste, o se levantará el sepulcro y se defenderá a capones</strong>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c7751193-2301-44ce-b8c9-95cfdec940d9]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 17:24:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La abuela Angelita]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿Qué está pasando con la Bienal de Venecia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/pasando-bienal-venecia_1_2189798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/90e08716-da72-4909-b232-17e3074a0e13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué está pasando con la Bienal de Venecia?"></p><p>Aunque su inauguración está prevista para el 9 de mayo, hace días que tenemos noticias sobre qué encontrarán los visitantes de la sexagésima primera edición de la <strong>Bienal de Venecia</strong>. Lo sabemos, claro, porque no hay director de museo, jefe de suplemento, comisario de renombre, galerista con posibles o coleccionista ambicioso que no haya desembarcado en la ciudad de los canales a comienzos de semana para asistir a los fastos previos a la apertura oficial. En el mundo del arte vale la consigna de la granja: "Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros".</p><p>La Bienal es un evento singular. Fundada en 1895, su estructura responde a una concepción nacionalista del arte: cada país participante tiene un pabellón (una <em>embajadita</em>) desde el que mostrar al mundo las excelencias del arte patrio. El modelo, como sospecharán, viene mostrando fatiga de materiales desde hace décadas, aunque sus patologías parecen haberse agudizado en esta edición a causa de una tormenta perfecta. Al inesperado fallecimiento de <strong>Koyo Kouoh</strong>, comisaria encargada del pabellón central (exposición considerada el <em>plato fuerte</em> del programa), se le han sumado otras deserciones imprevistas: la<strong> incomparecencia del representante iraní </strong>(anunciada este lunes) y la <strong>dimisión en pleno del jurado que debía conceder el León de Oro </strong>—premio autóctono al mejor pabellón— acontecida nueve días antes de comenzar el evento. ¿La razón? <strong>Sus miembros se negaron a valorar las propuestas de países sobre cuyos líderes pesan órdenes de detención emitidas por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad</strong>. La objeción fue desechada por el presidente de la organización, <strong>Pietrangelo Buttafuoco</strong>, escritor de querencias extremoderechistas y autor de la edificante novela <em><strong>Los cinco funerales de la señora Göring</strong></em>, donde se narra la preciosa historia de amor entre el <em>reichsmarschall</em> y su primera esposa. Entre los jurados dimisionarios figura, por cierto, una española: <strong>Elvira Dyangani Ose</strong>, directora saliente del MACBA y reciente fichaje de la Bienal de Arte Público de Abu Dabi, conocido paraíso de los derechos humanos.</p><p>La controversia ha sido respondida por los aludidos con los resortes habituales. Lloriqueos del representante israelí ("Deberían tratarme como a un artista en igualdad, y no deberían discriminarme por mi raza, por ser judío, ni por mi nacionalidad o pasaporte. Tienen que verme como soy. Soy un artista que quiere mostrar su arte, y tengo derecho a ser evaluado") y la defensa de Rusia por la boca ajena del propio Buttafuoco, a quien la inclusión de los enviados de Putin (recordemos, esto es un certamen de propaganda nacional con barniz artístico) le parece una oportunidad maravillosa para celebrar la libertad artística. La jugada no parece haber causado mucho entusiasmo ni en el Gobierno italiano ni en la Comisión Europea, que ha amenazado con retirar la subvención millonaria que presta para su mantenimiento.</p><p><strong>Ninguna de estas polémicas parece haber desanimado a los convidados a la fiesta</strong>, que se están dejando fotografiar con el entusiasmo acostumbrado por los Giardini y el Arsenale (lugares en los que se emplazan los pabellones) y a través de cuyas publicaciones en redes sociales nos enteramos de que, por ejemplo, los austríacos han llevado una propuesta en la que una mujer se cuelga del interior de una campana para alertar —tolón tolón mediante— de la subida de los mares que, a cuenta de la crisis climática, terminará por sumergir la ciudad. El repiqueteo se completa con otra performance en la que <em>performers</em> desnudas bucean en un tanque lleno con orina reciclada proveniente de las vejigas de los visitantes: "Una metáfora de un orden global que deja a los vulnerables como residuo del poder". Imagino que el requiebro habrá conmocionado a los tantísimos VIPs que estos días atiborran una ciudad apolillada por el turismo (por más de pitiminí que sean sus visitantes): seguro que la huella de carbono que han causado entre todos de camino a la cita ineludible (también la de Florentina Holzinger, encargada de este proyecto agitaconciencias) les habrá quitado el sueño, por más mullidas que sean las almohadas en los hoteles multiestrellados.</p><p>Suma y sigue. Al pabellón ruso han respondido las <strong>Pussy Riots y Femen</strong>, cantando con el dedo levantado al grito de <strong>"Disfruta del show e ignora el mundo"</strong>. Combatir el espectáculo espectacularmente, apagar el fuego con fuego. Pero quedan esperanzas: cuando parecería que el modelo está al borde del colapso, nos enteramos de que hay nuevos candidatos para apuntalarlo. El Gobierno vasco está esforzándose por conseguir su propio espacio, privilegio del que ya gozan los representantes catalanes. Con tantas buenas intenciones podemos augurar una larga vida al bienalismo, quintaesencia del noble quehacer del bombero-pirómano.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 04:00:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué está pasando con la Bienal de Venecia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Venecia,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aurèlia Muñoz en el Reina Sofía, una retrospectiva sesgada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/aurelia-munoz-reina-sofia-retrospectiva-sesgada_1_2186429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8e099890-0540-40e8-80ba-368e4fa27819_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aurèlia Muñoz en el Reina Sofía, una retrospectiva sesgada"></p><p>Coincidiendo con el centenario de su nacimiento (qué nos gusta una efeméride), el Reina Sofía acaba de inaugurar <strong>“la retrospectiva más ambiciosa” </strong>jamás dedicada a Aurèlia Muñoz (Barcelona, 1926-2011). La muestra, coproducida con el MACBA, <strong>podrá visitarse hasta comienzos de septiembre</strong>, fecha tras la cual emprenderá viaje hacia el museo barcelonés.</p><p>En su planteamiento, <em>Entes</em> es una exposición conservadora: propone un repaso cronológico y temático por las distintas etapas del trabajo de Muñoz a través de un centenar y medio de obras, <strong>dispuestas en un recorrido en el que se alternan trabajos monumentales con otros más discretos</strong> (como maquetas, dibujos o fotografías producidas como documentación de sus procesos artísticos).</p><p>La propuesta comienza con una selección de tapices fechados en las inmediaciones de la década del sesenta, muy deudores de una estética medieval (la artista, leemos, sintió una revelación frente al tapiz de la Creación de la catedral de Girona), <strong>del estilo de Paul Klee y del constructivismo de Joaquín Torres-García</strong>. Tras estos trabajos –de un colorido magnético y de una composición elegantísima–, Muñoz iría desligándose paulatinamente de una concepción del textil como “pintura de aguja” hacia una decidida tridimensionalidad –aquí llamada “escultura anudada”–: <strong>volúmenes formidables armados con fibras trenzadas que levitan en mitad de la sala</strong>.</p><p>En los ochenta, la artista concibió su gran serie de los <em>pájaros-cometa</em>: <strong>unas esculturas “voladoras” cuyo perfil recuerda a ciertos dibujos de Leonardo </strong>y que, suspendidas, transmiten una gracilidad embaucadora. La muestra incluye la reconstrucción de algunas de las maquetas preparatorias (los originales se perdieron), elaboradas para la ocasión por el taller de conservación y restauración del MACBA siguiendo la documentación existente sobre ellas (que por más que sean reproducciones, son maravillosas). <strong>Finalmente, la exposición concluye con un conjunto de piezas realizadas en papel</strong>: dibujos, exploraciones formales en torno a la idea de libro (algunos, con las páginas abiertas como si fueran un gran erizo; otros que saltan por los aires; e incluso algunos que, desencuadernados, exhiben sus pliegos formando como una barrera)<strong> y ejercicios en los que las páginas –rasgadas y pintadas–</strong> adquieren el aspecto de una escama o el del cuerpecito de algún animal marino.</p><p>La pertinencia de una exposición como <em>Entes</em> <strong>parecería estar fuera de toda duda</strong>. Y no es porque Aurèlia Muñoz necesitase ningún “rescate” (afición institucional un tanto odiosa, casi tanto como la de ufanarse por apuntarse “la primera exposición” de alguien): <strong>durante su vida, la artista gozó de una notable atención </strong>(considerando, claro, las limitaciones impuestas que sufrían las mujeres de su época). Por ejemplo, sus <em>pájaros-cometa</em> se mostraron en una exposición individual acontecida en el Palacio de Cristal. <strong>Tras su muerte, su obra tampoco ha dejado de mostrarse</strong>, valga mencionar la colectiva en la que la incluyó el MoMA, que guarda algunas de sus piezas en colección. También el contexto patrio, <strong>la galería madrileña José de la Mano,</strong> le ha dedicado un par de muestras en los últimos años. Con todo, y teniendo la percha del redondísimo cumpleaños, se agradecen las pretensiones de una retrospectiva que logra, capítulo a capítulo, ofrecernos <strong>una buena selección de obras articuladas en capítulos redondos y accesibles</strong>: lo aéreo, lo marino, la escultura anudada, el taller y los libros.</p><p>Más preocupante me parece, sin embargo, <strong>el indisimulado entusiasmo que trasluce en los textos </strong>que instruyen al lector en cada una de estas secciones, porque pareciera que los comisarios (Manuel Cirauqui, Rosa Lleó y Sílvia Ventosa, hija y responsable del archivo) prefieren ejercer como admiradores. Algunos apuntes son claros a este respecto: la artista se nos presenta como alguien <strong>“autodidacta e intuitiva”</strong> que, sin embargo, estudió técnicas textiles en la Escuela Massana de Barcelona; o que desde joven “mostró una profunda sensibilidad hacia la naturaleza” y<strong> hacia “los derechos vitales” de las piedras, las aves o los árboles</strong>. Los “bordados de los años setenta reinventan la pintura”, suma y sigue. Luego, la cosa empeora: hay esculturas anudadas que “desafían la noción de unidad ontológica” y otras que (uno diría que como cualquier obra geométrica) <strong>conforman una “cosmología poblada por figuras plurales sin género definido que desafían el binarismo”</strong> y otras que, como “personajes a medio camino entre lo humano y lo animal habitan un espacio interespecie”. Por buena que sea, <strong>no se me ocurre ninguna obra que pueda estar a la altura de semejantes exigencias metafísicas.</strong></p><p>Además, la documentación y las cartelas establecen machaconamente en una doble aurificación de las piezas: la artista no solo hizo el objeto, también los materiales que lo componen. Aquí y allá se nos insiste:<strong> “papel hecho a mano por la artista”,</strong> <strong>“cuerdas teñidas por la artista y guijarros”</strong>, suponemos que encontrados por otros. Esta fetichización de los procesos contrasta con una de las consignas que atraviesan el planteamiento curatorial: la de que el trabajo de Aurèlia Muñoz “<strong>trasciende con creces los ámbitos del arte textil</strong> y la artesanía contemporánea”, condición que debe parecer pobre a los comisarios salvo cuando los mismos métodos de colado o teñido son realizados por un artista capaz de transmutarlos.</p><p>Ya ocurrió con la exposición de Maruja Mallo, cuando nos la presentaron como una señora con querencias <a href="https://www.instagram.com/reels/DQt21_qjdxV/" target="_blank">“ecofeministas”</a>. Entiendo el noble afán de vincular a artistas a los que admiramos con<strong> preocupaciones del presente para así mantenerlos vigentes</strong>, pero en pocas ocasiones esto funciona más allá de la consigna publicitaria o de la interpretación interesada. En una entrevista reciente, Ventosa reconocía que su madre jamás se había considerado feminista, por más que le podamos suponer tal ideología. <strong>Ignoro si le interesó la gresca ontológica, pero sospecho que tanta farfolla nos distrae del verdadero potencial plástico </strong>y semántico que se despliega, eso sí, en la pura materialidad de su obra. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 04:01:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Aurèlia Muñoz en el Reina Sofía, una retrospectiva sesgada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Ferias y exposiciones,Museo Reina Sofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gresca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/gresca_129_2186825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gresca"></p><p>La noticia de la semana ha venido por triplicado. <strong>Otro yanqui ha intentado liquidar al presi</strong>. Les das armas, les niegas la cobertura de salud mental y sucede la magia. «Violencia política», sapristi. En todas las provincias del imperio, los redactores tocan a zafarrancho: ¡Gran suceso en la metrópolis! ¡Llamad al hermeneuta!</p><p>Como soy vicioso, me los he zampado todos. Que si matan más los capuletos o los montescos (los extremos se tocan, blablablá) y, oye, no nos pongamos tan estupendos, que aquí al Gobierno lo «apoya la ETA» (sic). Uno diría, valorando la historia reciente (¡inmediata!) de los Estados Unidos, que lo más recomendable es que se liquiden entre ellos. Mira que si no balean al prójimo. ¿El magnicidio? <strong>Venerable tradición de cualquier república bananera</strong>. De esas en las que reeligen presidente a un fulano cuyos simpatizantes —gente sensatísima, de la que se disfraza de bisonte— tomaron el Parlamento.</p><p>Los tertulianos, sobrepasados entre el currículo del maestrillo justiciero y los sesudos análisis del dispositivo de seguridad (cada español lleva dentro un seleccionador y un fan de esas películas en las que los libios asaltan la Casa Blanca), no han tenido un segundillo para comentar que en Mali le han dado matarile al ministro de Defensa. Y a la primera, oiga.</p><p>Será la primavera, pero un frenesí homicida se respira en el ambiente. Que se lo pregunten si no a los afiliados de Más Madrid, que se fueron de verbena y acabaron en un rosario. De la aurora. Gran trifulca en los bajos de la tabla: «moniquistas» contra «emilistas», probablemente la contienda más estéril desde lo del Cantón de Cartagena. <strong>Como campo de batalla, el plató de Ferreras</strong>. «Es muy burdo, voy con ello», qué alipori. Pelea en el barro entre los cabecillas del Frente Popular de Judea, nada más movilizador.</p><p>Mientras tanto, la famélica legión mastica corchopán. Decayó el decreto que prorrogaba los alquileres y se avecina «la inseguridad jurídica». ¡Uuuuuuh! Pobres caseros, los tenemos en un sinvivir. En el hemiciclo, sus señorías le pisaron el gaznate a esos <strong>peligrosos bolcheviques</strong> que anhelan vivir bajo techo. ¡Una jauja! Desde la tribuna de invitados, una señora gritó al respetable: «Haced algo ya, coño». Los diputados, tristemente, no se dieron por enterados, así que lo mismo hay que obligarlos.</p><p>El próximo 24 de mayo hay convocada una manifestación por el derecho a la vivienda. Exigencia constitucional, para que luego nos llamen levantiscos. Viendo que nuestros augustos representantes no sienten nuestras angustias, convendría comunicárselas. ¡Un ejercicio de empatía! Puede que, al enseñarles qué son los sudores fríos, el miedo y la vulnerabilidad, se vuelvan más comprensivos. No por intimidarlos, conste, ¡sino por explicarnos! Lo mismo, a fuerza de pisar moqueta, la electricidad estática les ha fundido los plomos (el electroshock más burgués de la historia). No creo que sean malas personas: seguramente, entre el sueldazo y el ujier, <strong>habrán olvidado lo mal que se vive aterrado</strong>. No le encuentro un pero, así que aquí mi propuesta; un esfuerzo pedagógico, coordinado y continuado en favor de una reclamación fundamental: las casas son para vivir en ellas.</p><p>Nogueras, me lo copia usted cien veces. Y con buena letra.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d988484f-11ad-4ba9-9749-1095ade2dfab]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 17:25:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La gresca]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cosas, por su nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/cosas-nombre_129_2183315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joaquín Jesús Sánchez"></p><p>La de problemas que nos han traído los rotulitos: desde la crisis del nominalismo hasta los juicios de Núremberg. Allá vamos otra vez: ni ha medianeado el siglo y un nuevo engendro retórico se yergue sobre el horizonte. <strong>La "prioridad nacional", sapristi. Imaginen a las lumbreras de Vox estrujándose las meninges en el parto de los montes</strong>. "—¿Solución final?". "—Creo que tiene mala prensa". "—¿Putos moros?". "—Vamos a darle otra pensada".</p><p>Los españoles primero, antiquísimo espantajo para tener a los pobres peleándose entre ellos. Querellas de hidalguía en las colas del hambre, un planazo para echar la mañana. Con todo, qué tiempos burdos para la ultraderecha en los que hasta las amenazas están de saldo: el turco, de Lepanto a las paguitas. En fin, que esa organización fundada por una señora cubana, otro medio belga y un tal Ortega-Smith (de los Smith de Albacete, de toda la vida) se ha propuesto boicotear la regularización de migrantes quitándole las subvenciones a las oenegés que atiendan a migrantes. <strong>"Prioridad nacional": déjalos que se ahoguen</strong>.</p><p>Cosas veredes: la derecha de caballo y reclinatorio incluyendo a Cáritas en la lista de enemigos de la patria. "Viven del negocio millonario de la inmigración". Los obispos no dan crédito, "que soy compañero, coño". Monseñor Mazuelos, mitrado canario, ha salido al paso recomendando a los del por Dios y por España una semanita en cayuco, que viene de perlas para entrenar la empatía.</p><p>La treta, que podría haberse quedado en las cochiqueras de la organización ultraderechista, ha cogido vuelo gracias al partido de las <em>golden visa</em>, que necesita a los bracito tieso para las componendas autonómicas. Fuentes populares repiten con la boca chica que no hay que preocuparse, que son excesos de los del morrión y la cruzada. Menos mal que no lo ha propuesto Bildu, que si no la teníamos.</p><p>Por suerte ha vuelto Mariano, el tautológico, para distraer a la concurrencia. "Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe, y luego cada uno me llama como quiere". La pregunta le viene por las anotaciones de Bárcenas, donde figuran todas las permutaciones posibles de su nombre y apellidos: qué mina para el juez Peinado, lástima que esté ocupado con la enésima pesquisa sobre Begoña.</p><p>La <em>Kitchen</em>, leo en las cabeceras sensatas, es agua pasada, no como lo del hermano de Sánchez, que quita el sueño a la Interpol. ¿A quién le puede importar que el ministro del Interior y la secretaria general del pe pé apañasen una trama policial para ocultar la financiación ilegal del partido del Gobierno? <strong>Quita, quita, y cuéntanos más de ese </strong><em><strong>software</strong></em><strong> que usan en la Complutense</strong>.</p><p>Para rematar el sainete, vino María Corina a ser condecorada. <strong>No hay supervillano en cuya pechera no resplandezca la Medalla de Oro de Madrid</strong>. La doña, que tampoco es presidenta porque no quiere, deseó que en España hubiese pronto unas elecciones irreprochables. La sala, atestada de patriotas y exilados de chequera generosa, aplaudió entusiasmada semejante escupitajo a nuestro Estado de derecho. ¿Recuerdan aquella vez que Hugo Chávez dijo media y el rey le saltó a la yugular? Por más que busco, no encuentro ahora el telegrama de Zarzuela.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las cosas, por su nombre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Vox]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Artista, diga “patata”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/artista-diga-patata_1_2182708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/130620c1-e733-4429-8c62-04052b2eed0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Artista, diga “patata”"></p><p>En 1827, Joseph Nicéphore Niépce arrimó una cámara oscura a una ventana. Quitó la tapa del objetivo y dejó que el invento funcionara ocho horas. Al terminar, extrajo de su interior una placa metálica recubierta de betún. Sobre su superficie, la exposición prolongada había fijado el perfil de unos edificios y un paisaje brumoso.</p><p>Puede que la foto en cuestión (<a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Point_de_vue_du_Gras" target="_blank"><em>Point de vue du Gras, en francés todo sueaa chic</em></a>) no impresione mucho, pero créanme: <strong>esa imagen imprecisa y fantasmagórica cambió para siempre la historia del arte</strong>. Algunas de sus consecuencias son más o menos evidentes: al disponer un nuevo invento capaz de retratar marquesas y burgueses, los pintores se vieron liberados de la tediosa tarea de fijar el rostro de los poderosos para la eternidad y pudieron dedicarse a sus experimentos. Pero, sobre todo, la popularización de la imagen fotográfica supuso un doble cambio en el régimen de la visión. De una parte, porque la cámara (cuyo "modo de ver" se parece bastante al del ojo humano) destapó un engaño que las bellas artes habían practicado durante siglos: <strong>el mundo no está tan enfocado como en los cuadros de Brueghel o Velázquez</strong>. De otra, porque la fotografía amplió los márgenes de lo representable: pobres, lugares destartalados y hechos intrascendentes se sumaron al repertorio de fotógrafos aficionados y profesionales. </p><p>Como imaginarán, los artistas del siglo XIX se pirraron por esta novedad técnica, y ellos mismos se apresuraron a colocarse frente a cuanta lente encontraran. Una<strong> exposición en el Museo del Prado</strong> recupera algunas de estas imágenes, procedentes de los fondos del museo. <a href="https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/el-universo-del-artista-ante-la-camara/b581a759-4ab0-b459-f3d4-8168c84923f2" target="_blank"><em>El universo del artista ante la cámara</em></a><em>: retratos, estudios y creación artística en la segunda mitad del XIX y primeras décadas del XX</em> da lo que promete el título: multitud de pintores haciendo de sí mismos, con poses en general afectadas o calculadamente contestatarias. Algunas tienen detalles entre tiernos e irritantes, como la enorme aglomeración de personajes retratados en el gabinete de Ángel Alonso Martínez, en el que un montón de señores con cara solemne posan junto a una reproducción del <a href="https://www.museivaticani.va/content/museivaticani/es/collezioni/musei/museo-pio-clementino/Cortile-Ottagono/laocoonte.html" target="_blank">Laocoonte</a> y unos pinceles: que se note el oficio (en el marco de papel, alguien ha dibujado la pose de Raimundo Madrazo, para que se le distinga). </p><p><strong>La excentricidad de estos bohemios es otra de las constantes de la exposición</strong>, como evidencia el grupito de artistas españoles retratados en Roma, que alternan sombreros de copa con túnica, capucha y boina; o esa tarjeta en la que los pintores Jaime Morera y Agustín Lhardy salen disfrazados de cocineros. </p><p>Más allá de la foto grupal, el otro gran asunto de la muestra es el tema de "<strong>el artista en su taller</strong>", tropo bien explorado en la historia de la pintura que ahora viene a representarse en la fotografía, sabiendo que la escenografía resultaría más verosímil al que la contemplase porque, como se sabe (y la de problemas que esto nos ha traído) <strong>una imagen vale más que mil palabras</strong>. Concebido hasta bien entrado el siglo XX como una suerte de gruta de las maravillas o una caverna de las musas, el taller del artista debía reunir cuanto artefacto necesitase el artífice para "dopar" su inspiración. Algo así parecen ilustrar las fotografías que componen esta sección: el orientalizado estudio de Fortuny o el gran salón de Madrazo presidido por un globo terráqueo. <strong>Los escultores, sin embargo, prefieren ser cogidos con las manos en la masa</strong>. Así aparece Agustín Querol rematando el frontón de la Biblioteca Nacional, o Miguel Blay. Quizás, la imagen más curiosa y autoconsciente de todas sea la de <strong>la pintora María Luisa de la Riva en su estudio de París</strong>, quien, para reivindicarse contra las acusaciones de "aficionada", se hace retratar rodeada de caballetes, con la paleta cruzada en la mano, el tiento en ristre y expresión ensimismada. </p><p><em>El universo del artista ante la cámara</em> es una exposición diminuta (ocupa apenas la sala 60 del museo, dedicada a estas exhibiciones de los fondos del XIX) pero realmente interesante: <strong>nos muestra un buen puñado de documentos que reflejan bien el espíritu de una época </strong>en la que los modos de mirar, de representar y de ser representado comienzan a cambiar. Un instante en el que señores con bigotes imposibles posan con el semblante de un personaje de Tiziano; mientras, otros tantos, hacen morisquetas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 04:01:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Fotografía,Museo del Prado]]></media:keywords>
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