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    <title><![CDATA[infoLibre - Teresa Aranguren]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/teresa-araguren/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Teresa Aranguren]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[La ocupación del sur de Líbano; un viejo proyecto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/ocupacion-sur-libano-viejo-proyecto_129_2169523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5867bbc9-a341-4a38-8da3-1569cd7f5bec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ocupación del sur de Líbano; un viejo proyecto"></p><p>“Hay que explicar a Roosevelt y a todos los jefes de Estado amigos que <strong>la tierra de Israel </strong>no sería demasiado pequeña si se van todos los árabes y si las fronteras son empujadas <strong>un poco hacia el norte</strong>, a lo largo del río Litani y hacia el este hasta los Altos del Golán”. </p><p>La frase está fechada el 22 de junio de 1941 y figura en el Diario de <strong>Yossef Weitz</strong>, director del Fondo Nacional Judío y figura determinante de <strong>la colonización sionista de Palestina</strong> en los años del mandato británico. </p><p>Weitz pertenecía al ala más moderada del sionismo, más comedido, si no en los objetivos, sí en las formas y en los medios <strong>para llevarlos a cabo</strong>. Por eso escribe  “si se van todos los árabes” y no <strong>“si echamos a todos los árabes”, </strong>que era la expresión habitual de otros dirigentes sionistas del momento, especialmente los del llamado sector revisionista que no tenían escrúpulos en hablar abiertamente del <strong>uso de la fuerza</strong> para “vaciar de árabes” el territorio de su soñado Estado judío. Por cierto, el actual gobierno israelí es <strong>heredero directo </strong>de aquellos miembros del revisionismo sionista.   </p><p>Aun así, en otras partes del diario del moderado Yossef Weitz Weitz encontramos frases como esta: “Quizás con la sola excepción de Belén, Nazareth y la ciudad vieja de Jerusalén, no debemos dejar<strong> ni un solo poblado</strong>, ni una sola tribu. Todos deben poner rumbo a Siria, a Irak, incluso a Transjordania”<em>. </em><strong>La supuesta moderación</strong> de una parte del sionismo nunca afectó a la unidad de acción de todos, palomas y halcones, a la hora de conquistar, ocupar y vaciar de población los territorios que ansiaban <strong>para su Estado</strong>. En <strong>las operaciones de limpieza</strong> –así se llamaban en el lenguaje militar israelí–, en las que más de dos tercios de la población palestina de entonces, más de 700.000  personas, <strong>fueron expulsadas de sus casas y tierras</strong>, participaron todas las milicias sionistas, desde el Irgun y el Stern del sector más extremo, los revisionistas, hasta el Haganah y el Palmach, las más potentes, que fueron embrión del ejército israelí. El objetivo explícito era “conquistar el máximo de territorio <strong>con el mínimo de habitantes</strong>”. Ahora lo llamamos <strong>“limpieza étnica”</strong>. </p><p>Desde su proclamación como Estado, el 15 de mayo de 1948, Israel<strong> nunca ha definido sus fronteras</strong>, se podría decir que sus fronteras son las que establece su ejército cuando ataca, invade, ocupa o se anexiona nuevos territorios. </p><p>El expansionismo es un factor clave de la política israelí.<strong> Expansionismo e impunidad</strong>. </p><p>Para desgracia de su población, Líbano, cuando menos el sur de Líbano, siempre ha formado parte de <strong>las aspiraciones de expansión </strong>del Estado de Israel. Lo que está ocurriendo ahora ya ocurrió antes. <strong>Cuando no existía Hezbolá</strong>. Ni Hamás. </p><p>El 6 de junio de 1982, el ejército israelí invadió Líbano. La excusa, un atentado fallido contra el embajador israelí en Londres que, cuando se demostró que <strong>nada tenía que ver la OLP</strong> en ello, dejó de esgrimirse como excusa y el objetivo auténtico, acabar con la presencia de la OLP e<strong> imponer un gobierno afín en Líbano</strong>, se hizo explícito. Dos semanas después, los tanques israelíes cercaron Beirut. Era la primera vez que el ejército de Israel atacaba una capital árabe. Entre las armas que Israel utilizó, estaban<strong> las bombas de fósforo blanco</strong> cuyo uso está prohibido en zonas urbanas. Yo vi aquellos heridos que en palabras del médico palestino que los atendía no tenían cura “porque el fósforo sigue quemando la carne por dentro hasta llegar al hueso”. Fue la primera vez que oí hablar de ese tipo de armas, pero no sería la última: el ejército estadounidense las usó en la ciudad iraquí de <strong>Faluya</strong> durante la invasión de 2003 y el Pentágono tuvo que reconocerlo tras el demoledor documental <em><strong>Faluya: La masacre escondida,</strong></em> de dos periodistas italianos que visitaron la ciudad tras el asalto estadounidense. Y en Gaza… en Gaza el ejército israelí las lleva usando <strong>desde hace años</strong>. </p><p>El cerco de Beirut duró<strong> más de dos meses</strong>, y fue devastador. Se le puso fin gracias a la mediación internacional, especialmente la del presidente estadounidense Ronald Reagan, que logró un pacto por el que Israel permitía la salida de la OLP de Beirut con protección internacional, y <strong>se comprometía a no entrar en la zona oeste </strong>de la ciudad, el Beirut cercado, donde se encuentran los campos de refugiados palestinos de Sabra y Shatilla. Dos semanas después, un atentado, <strong>nunca reivindicado</strong>, causó la muerte de más de 20 personas, entre ellas el presidente libanés <strong>Bachir Gemayel</strong>: el ejército israelí entró en Beirut Oeste, cercó los campamentos de Sabra y Shatilla y dio la orden a sus aliados, las falanges libanesas, de “entrar a los campamentos y <strong>limpiarlos de terroristas</strong>”. La matanza duró dos días con sus noches, desde la tarde del jueves 16 de septiembre hasta el mediodía del sábado 18 de septiembre. Durante ese tiempo el ejército israelí <strong>no dejó entrar ni salir a nadie</strong> y por la noche mantuvo iluminadas con bengalas las callejuelas de los campamentos para facilitar la tarea de sus aliados. Todas las víctimas, <strong>en torno a 3.000</strong>, eran civiles. Nadie ha sido juzgado por los crímenes cometidos en  Sabra y Shatilla. </p><p>El cerco de Beirut terminó, pero el ejército israelí se mantuvo en el territorio del sur de Líbano, desde la frontera hasta el río Litani. <strong>En ese contexto nació Hezbolá</strong>, como fuerza de resistencia contra la ocupación israelí que duró desde 1982 hasta el año 2000, cuando el laborista <strong>Ehud Barak</strong> decidió la retirada de su ejército. </p><p>No fue un final sino un <strong>“hasta la siguiente”</strong>: siguiente incursión, siguiente bombardeo, siguiente violación del alto el fuego, siguiente invasión, siguiente expulsión masiva de población… <strong>La nueva frontera de Israel</strong> –lo anuncia su gobierno, lo lleva a cabo su ejército– se está estableciendo en territorio libanés, “a lo largo del río Litani”,<strong> tal como hace más de 80 años</strong> proponía un tal Yossef Weitz. Y muchos otros.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Teresa Aranguren </strong></em><em>es periodista y escritora. Su ensayo más reciente es ‘</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/palestina-existencia-negada_1_1995647.html" target="_blank"><em>Palestina. La existencia negada’</em></a><em> (Editoriales del Oriente y Mediterráneo).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 04:01:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Aranguren]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La ocupación del sur de Líbano; un viejo proyecto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Líbano,Israel,Palestina,Beirut]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Un barquito chiquitito (rumbo a Gaza)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/barquito-chiquitito-rumbo-gaza_129_2033079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/391af346-00e9-4c72-b024-28197e94e76a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1019441.jpg" width="1116" height="628" alt="Un barquito chiquitito"></p><p>Había una vez un barquito chiquitito que navegaba por aguas del Mediterráneo rumbo a Gaza. Y aunque sabía que al otro lado del horizonte aguardaba un gran monstruo dispuesto a engullirlo, el barquito siguió navegando porque su destino es <strong>llevar un mensaje de humanidad a gentes martirizadas </strong>por las bombas, el hambre, la destrucción minuciosa y sistemática de su mundo y de sus vidas frente a la inacción y la complicidad de gran parte del mundo: <strong>las gentes de Gaza.</strong></p><p>El barquito lleva el nombre de <strong>Handala</strong>, esa figura creada por el gran dibujante palestino Nayi Al Ali en los años 80 del pasado siglo que, junto a la kufiye de cuadros blancos y negros o el olivo milenario, es símbolo de Palestina... Handala lleva la cabeza gacha con cuatro pelos tiesos en lo alto, los pies descalzos y las manos entrelazadas a la espalda en postura de pensador peripatético, pero no es un sabio sino un niño; tiene entre 10 y 11 años, la edad que tenía su creador cuando, junto a su familia y sus vecinos, fue expulsado de su pueblo. Y se convirtió en refugiado. Un niño de Palestina. </p><p>El pueblo de Nayi Al Ali se llamaba As-Shayara, en la región de Galilea, distrito de Tiberiades, pero ya no existe. La aldea fue atacada por tropas del Haganah, la principal milicia sionista y embrión del ejército israelí, el 1 de mayo de 1948; todos sus habitantes fueron expulsados, después dinamitaron las viviendas y el terreno fue allanado con excavadoras. <strong>El nombre de As-Shayara, el pueblo de Nayi Al Ali y de su criatura, el niño Handala, fue borrado del mapa. </strong>¿Borrarán también el nombre de Gaza de los mapas, cuando hayan completado el genocidio? </p><p><strong>Al niño-viñeta Handala no le vemos la cara porque nos da la espalda. No quiere vernos.</strong> No quiere ver el mundo en el que poderosos traficantes de muerte procuran las armas con las que el ejército israelí mata todos los días a su madre, a su padre, a sus hermanos, a sus abuelos, a sus compañeros de escuela, a sus maestros… No quiere ver la sonrisa hipócrita de una tal Úrsula que habla de derechos humanos mientras da amistosas palmaditas en la espalda al jefe de sus verdugos, un tal Benjamín Netanyahu, ni al canalla de Donald Trump que se frota las manos anunciando el negocio que hará cuando ya no queden más Handalas que matar en Gaza. </p><p>Un barquito chiquitito frente a<strong> la imponente mole de la armada israelí </strong>dispuesta a cerrarles el paso, secuestrarlos, impedir por todos los medios, asesinato incluido, que arriben a las costas de Gaza. Lo han hecho otras veces, asesinaron a 10 personas en el asalto al Mavi Mármara en mayo de 2010, lo hacen  porque tienen la fuerza para hacerlo y saben que son impunes, que no pagarán por su crimen. </p><p>Un barquito chiquitito, como una cáscara de nuez mecida por las olas, con un grupo de hombres y mujeres a bordo representando<strong> la poca dignidad que queda en Europa</strong>, navega rumbo a Gaza. Se llama Handala, es el símbolo de la infancia palestina, la que yace bajo los escombros de Gaza y la que sobrevive esperando el gesto, la voluntad, la decisión que los salve.  </p><p>__________________</p><p><em><strong>Teresa Aranguren </strong></em><em>es periodista y escritora. Acaba de publicar ‘</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/palestina-existencia-negada_1_1995647.html" target="_blank"><em>Palestina. La existencia negada’</em></a><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Jul 2025 08:05:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Aranguren]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,La invasión de Gaza,Israel,Genocidio,Europa]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Las escuelas de la UNRWA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/escuelas-unrwa_129_1893580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/90101217-7c12-4e8e-88e3-d3f4a5cbe8ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las escuelas de la UNRWA"></p><p>Mi primera imagen de Gaza es una fila de niñas y niños cogidos de la mano, ellas luciendo trenzas y coletas con lazos blancos que parecían mariposas prendidas en el pelo y todos<strong> con sus babis impolutos</strong>, como recién lavados. Al frente de la fila, a modo de guía del grupo, iba una niña algo mayor que el resto, aunque no debía tener más de doce años. Al cruzarse con la forastera que era yo, me dedicaron un “<em>welcome</em>” coral entre profusión de risas y agitar de manitas a modo de saludo. Era <strong>la hora de entrada a la escuela</strong>. La escuela de la UNRWA. </p><p>Era el año 1998, durante <strong>el primer gobierno de Benjamin Netanyahu,</strong> y había cierre de territorios, lo que significaba que no se podía entrar ni salir de la Franja, aunque mi condición de periodista europea me había permitido conseguir la imprescindible autorización de las autoridades militares israelíes para entrar en Gaza. Recuerdo la fila de camiones varados en el paso de Erezt con su carga de frutas, hortalizas y flores, pudriéndose al sol. En esa época los cierres de territorio tanto en Cisjordania como en Gaza eran constantes, las colonias crecían como setas en todo el territorio ocupado y el Primer Ministro israelí proclamaba a los cuatro vientos que<strong> los Acuerdos de Oslo eran papel mojado </strong>y que con él nunca habría un Estado palestino. Parecía que las cosas no podían ir a peor. Pero podían. </p><p>Gaza dejará de ser habitable para el año 2020, advertía un informe de Naciones Unidas de 2015. Con solo una o dos horas de corriente eléctrica al día, gran parte de las aguas contaminadas, <strong>más del 40% de la población en paro,</strong> el 70% en el caso de los jóvenes, toda posibilidad de movimiento y desarrollo económico estrangulada por el bloqueo y los periódicos bombardeos , 2005, 2008, 20012, 2014, del ejército israelí, Gaza, era ya inhabitable cuando la ONU publicó su informe. Aun así las gentes de Gaza, especialmente sus mujeres, habían conseguido que la vida siguiese en esa gran cárcel a cielo abierto que era Gaza. Y todos los días, niños y niñas de los campos de refugiados, seguían yendo cogidos de la mano a la escuela de la UNRWA, aunque quizás <strong>los babis ya no estaban tan impolutos</strong> y los lazos –mariposas en la cabellera de las niñas– no fuesen tan blancos. No hay analfabetismo entre los refugiados palestinos, todos los niños de los campos de refugiados están escolarizados y son muchos los que, pese al acoso permanente de la ocupación, consiguieron continuar sus estudios y hacerse médicos, profesores, ingenieros. “Yo no estaría aquí si no fuese por la UNRWA”, me dijo un día un doctor palestino en su consulta de un hospital de Madrid. Las escuelas de la UNRWA han sido ese espacio amable y seguro al que ningún niño de ningún campo de refugiados quería faltar, ir a la escuela es el único signo de normalidad que la vida ofrece a quienes todo lo perdieron. O se lo arrebataron. </p><p>La mayor parte de la población de Gaza, <strong>más del 75%, son refugiados del 48</strong>, expulsados de sus tierras en las operaciones de “limpieza étnica” llevadas a cabo por milicias sionistas, luego ejército israelí, en los meses previos y posteriores a la creación del Estado de Israel. En ese tiempo y, ante las alarmantes noticias que llegaban de la zona, Naciones Unidas envió a<strong> Folke Bernadotte</strong>, aristócrata sueco y figura muy respetada por su labor humanitaria, para investigar lo que estaba ocurriendo. Bernadotte llegó a la zona el 20 de mayo de 1948, pocos días después de la proclamación del estado de Israel y, tras más de tres meses de investigación sobre el terreno, concluyó un informe en el que daba cuenta de matanzas, destrucción de aldeas y actos de pillaje <strong>“sin objetivo militar alguno”</strong>, que resultaba demoledor para el recién creado estado de Israel. Bernadotte presentó su informe ante la oficina de Naciones Unidas de Jerusalén el 17 de septiembre de 1948, al día siguiente fue asesinado, junto al funcionario de la ONU, <strong>André Serot,</strong> por miembros del grupo sionista Irgun. Pero su informe sirvió de base para la aprobación, en diciembre de 1949, de la resolución 194 de la ONU que establece el derecho de todos los refugiados palestinos a regresar a sus hogares y a ser indemnizados por las propiedades destruidas o requisadas por el estado de Israel. Poco después y también teniendo como base el informe Bernadotte, se creó la UNRWA con la misión de atender a las necesidades de cerca de un millón de personas, las registradas en junio de 1949 eran ya 990.000, que de la noche a la mañana se habían convertido en refugiadas. Iba a ser una misión temporal, “hasta que puedan regresar a sus hogares”. Pero <strong>nunca se les permitió el regreso</strong>. “Los abuelos morirán y los nietos olvidarán” esa era la idea que los dirigentes israelíes barajaban entonces. Se equivocaban de pleno. Nadie ha olvidado. La existencia de los refugiados es la prueba viva del crimen que nadie en Palestina quiere olvidar. De ahí la inquina contra la UNRWA que han mantenido todos, no solo de la extrema derecha, los gobiernos israelíes. Porque la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina recuerda, simplemente porque existe, lo que ocurrió hace 75 años, la <strong>expulsión en masa de un pueblo</strong>. Y la obligación moral y legal de la comunidad internacional de reparar aquel crimen. </p><p>El Parlamento israelí acaba de aprobar varias leyes por las que se prohíbe que la UNRWA lleve a cabo su tarea en los territorios ocupados. Se podría aducir que los territorios ocupados no son territorio israelí sino palestino, y que por lo tanto carece de jurisdicción para <strong>prohibir el trabajo de la UNRWA </strong>allí, lo cual es tan cierto como inútil, Israel desprecia toda referencia a lo legal, lo moral, lo justo, incluso lo simplemente razonable. Y puede hacer lo que hace y lo que anuncia que hará, <strong>una limpieza étnica en Gaza</strong>, porque sabe que se le dejará hacer. El objetivo de acabar con la UNRWA forma parte de una estrategia más amplia que incluye acabar con la cuestión de los refugiados para acabar así con la causa palestina. Y de paso acabar con toda referencia a las resoluciones de Naciones Unidas y a la Legislación Internacional. Estamos creando un mundo dirigido solo por <strong>la ley de la fuerza,</strong> un futuro sombrío en el que asesinos que se dicen elegidos por la divinidad se saben impunes y campan a sus anchas. El primer paso hacia ese futuro se está dando en Palestina. </p><p>Veo las imágenes del <strong>genocidio </strong>que el ejército israelí está perpetrando en Gaza: el gesto desesperado del hombre que lleva en sus brazos el cadáver del hijo, el espanto en los ojos de un niño que rescatan de entre los escombros de su casa, la mirada perdida de los bebés famélicos en brazos de la madre… Y me asalta la imagen de aquellos niños que me saludaron entre risas, <em>Welcome to Palestine</em>, durante mi primera visita a Gaza. Sé que<strong> muchos serán adultos muertos</strong>, otros quizás estén en Hamás, otros serán padres y madres que asisten impotentes a la muerte de sus hijos, por hambre, por enfermedad, por las bombas… Recuerdo a aquella niña de apenas 12 años que hacía de guía para los más pequeños e imagino que quizás sea esa mujer que he visto en televisión: sentada entre cascotes y el polvo de los escombros, acoge en su regazo el cuerpo inerte de un joven… Como la imagen de una Pietá palestina.   </p><p>________________________ </p><p><em><strong>Teresa Aranguren </strong></em><em>es periodista y escritora.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Nov 2024 19:11:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Aranguren]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Bombas sobre Gaza,Gaza,Palestina,Israel,Benjamin Netanyahu]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA["Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra", el bulo sionista para borrar la realidad de Palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/bulo-tierra-vacia-perpetrado-borrar-realidad-palestina_1_1841449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2542490e-7ccf-45d5-8e44-f53b0ba7f67b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra", el bulo sionista para borrar la realidad de Palestina"></p><p>La frase “<strong>una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra</strong>”, acuñada por el periodista judío- británico <strong>Israel Zangwill</strong> a finales del siglo XIX, se convirtió de inmediato en una especie de carta de presentación del proyecto <strong>sionista </strong>que en esos años daba su primeros pasos en busca del apoyo  de las grandes potencias, en especial el de la mayor potencia colonial del  mundo de entonces, <strong>Gran Bretaña</strong>. </p><p>Fue un eslogan de éxito, la prueba es que todos lo conocemos, y aún sigue siendo muy eficaz a la hora de<strong> “borrar” la realidad de Palestina</strong>, la que existió y la que existe, de la conciencia de la opinión pública de Occidente.  El problema es que <strong>siempre fue una gran mentira</strong>, un bulo al servicio de la <strong>maquinaria propagandística del movimiento sionista</strong> que desde el primer momento necesitó negar la existencia del pueblo de Palestina para justificar su proyecto. </p><p>En 1891, el escritor <strong>Arthur Ginsberg</strong>, judío ruso que solía firmar con el seudónimo de <strong>Ehad Ha`am, </strong>realizó un viaje por Palestina tras el cual escribió el artículo <em>Verdad de la Tierra de Israel</em>: “Tenemos la costumbre de creer, los que vivimos fuera de Israel, que allí la tierra es ahora casi completamente desértica, árida e incultivada y que cualquiera que quiera adquirir terrenos allí puede hacerlo sin ningún inconveniente. Pero la verdad es muy otra. En todo el país es difícil encontrar <strong>campos cultivables</strong> que no estén ya cultivados, solo los campos de arena o las montañas de piedras que no sirven para plantaciones permanecen sin cultivar...”</p><p>Bastaba mirar la realidad de aquella Palestina del siglo XIX para <strong>desmontar los dos mitos más extendidos del sionismo</strong>: la tierra vacía y el desierto hecho florecer.  Tanto los líderes sionistas como sus patrocinadores, los dirigentes del Imperio Británico, lo sabían. Sabían que había un pueblo en Palestina cuya existencia obstaculizaba no solo las aspiraciones del sionismo sino también, y ahí estaba la clave, los intereses estratégicos del Imperio Británico.  </p><p>He aquí una bonita muestra de cinismo colonial: “<strong>En Palestina ni siquiera nos proponemos pasar por la formalidad de consultar los deseos de los habitantes del país. Las cuatro grandes potencias están comprometidas con el sionismo". </strong>Lo escribía en 1919 el entonces ministro de exteriores británico, Sir Arthur James Balfour. Palestina ya no era simplemente un territorio del mundo árabe oriental; bajo el Mandato Británico se convirtió  en “la cuestión palestina”, un <em>pueblo problema</em>, un obstáculo que había que eliminar. </p><p>El bulo de la tierra vacía dio paso al  proyecto de “<strong>vaciar la tierra de su población</strong>” que milicias sionistas, luego ejército israelí, llevaron a cabo entre diciembre de 1947 y junio de 1949. La <strong>limpieza étnica</strong> de Palestina. <strong>La Nakba</strong>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Aug 2024 18:09:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Aranguren]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Bulos que cambiaron la Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palestina. La solución final]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/palestina-solucion-final_129_1792513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/342989cd-c08b-4a0a-88a4-1459ecc7de24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Palestina. La solución final"></p><p>El hombre, con la cara cubierta de polvo y los brazos abiertos en cruz, grita a cámara <strong>“</strong><em><strong>esto ya lo vivió mi abuelo</strong></em><strong>”</strong>. Detrás de él se ven los escombros de los <strong>edificios bombardeados</strong> y se escuchan los <strong>gritos </strong>de quienes escarban entre ellos buscando supervivientes. La escena se vio en televisión apenas diez días después del comienzo de la <strong>ofensiva del ejército israelí contra </strong><a href="https://www.infolibre.es/temas/gaza/" target="_blank"><strong>Gaza</strong></a>. Era el campo de refugiados de <strong>Jabalia </strong>al norte de la Franja. El hombre que grita a cámara, o habría que decir gritaba porque probablemente esté ya muerto, era un <strong>refugiado del 48</strong>. Más del 70% de la población de Gaza son refugiados del 48 y más del 70% de la población de Gaza puede decir y seguramente ha dicho en algún momento esa frase que señala, como un dardo lanzado al corazón de la diana, <strong>la raíz</strong> del llamado conflicto palestino-israelí. </p><p>En realidad, todo palestino, sea o no refugiado, lleva grabada a fuego la memoria de lo que ocurrió en 1948, <strong>el año de la </strong><em><strong>Nakba</strong></em>, los <strong>abuelos </strong>porque lo vivieron, sus <strong>hijos </strong>y sus <strong>nietos</strong> porque toda su vida ha estado y está marcada por las consecuencias de aquel horror que convirtió en refugiados a dos tercios de la población palestina de entonces, a muchos otros los condenó al <strong>exilio </strong>y a todos los trasformó en apátridas. Los árabes lo llaman <em>Al Nakba</em>, <strong>"la catástrofe"</strong>, pero no fue simplemente una catástrofe, fue una <strong>operación planificada y sistemática</strong>, llevada a cabo en los meses previos y posteriores a la<strong> proclamación del estado de Israel</strong>, el 15 de mayo de 1948, por milicias sionistas, luego el ejército israelí, para expulsar en masa a la población palestina de su tierra; vaciado del territorio se decía entonces, ahora lo llamamos<strong> limpieza étnica</strong>. Todo lo ocurrido entonces está muy bien documentado, sabemos los nombres de las localidades destruidas, las fechas de los ataques y las matanzas y la milicia que las llevó a cabo, <strong>todo está muy bien documentado pero muy eficazmente tapado. </strong>Esa es una de las razones de la <strong>escasa conciencia</strong> que la opinión pública occidental tiene de aquel terrible crimen que se cometió contra el pueblo de Palestina hace 76 años. </p><p>El demoledor informe de Folke Bernadotte, el aristócrata sueco enviado por <strong>Naciones Unidas </strong>a la zona para investigar lo que estaba ocurriendo, da cuenta de las “<strong>matanzas, actos de pillaje, desplazamiento forzado de población palestina</strong> ” que fuerzas israelíes estaban llevando a cabo y no deja lugar a dudas sobre la responsabilidad de Israel en la cuestión de los refugiados, algo que ningún gobierno israelí ha aceptado nunca, pese a la resolución 194 aprobada por la <strong>Asamblea General de Naciones Unidas </strong>en diciembre de 1948 que, basándose en el informe de Bernadotte, establece el <strong>derecho de los refugiados palestinos</strong> a retornar a sus hogares y a ser indemnizados por los bienes perdidos.  </p><p>El 17 de septiembre de 1948, al día siguiente de haber completado y firmado su informe, <strong>Folke Bernadotte fue asesinado en una calle de Jerusalén</strong>, junto al observador de Naciones Unidas, <strong>André Serot</strong>, por dos pistoleros del Irgun, milicia sionista que entonces comandaba un futuro Primer Ministro  de Israel, <strong>Menahen Beguin</strong>. Todo está muy bien documentado, pero mucho más eficazmente tapado. </p><p>Y la <em>Nakba </em>de entonces se perpetúa en una <em><strong>Nakba </strong></em><strong>permanente </strong>que durante décadas viene diezmando el territorio y las vidas del pueblo de Palestina, frente a la indiferencia cuando no abierta <strong>complicidad</strong> de las potencias occidentales. </p><p>Hay un patrón que se repite desde el inicio del drama de Palestina, todo, hasta lo más terrible, <strong>puede pasar sin que pase nada</strong>. Se puede expulsar a todo un pueblo de su tierra, robar sus propiedades, las de los ricos y las de los pobres, destruir cientos de localidades y borrar sus nombres de los mapas y de la historia, se puede invadir, ocupar y colonizar la tierra de otros, se pueden violar sistemáticamente las resoluciones de la ONU y las normas del derecho internacional, se puede llevar a cabo un <strong>genocidio ante los ojos del mundo</strong>... Y no pasa nada. </p><p>¿O sí pasa? El sorprendente y letal ataque de <strong>Hamás </strong>en territorio israelí es esgrimido por muchos como <strong>justificación de la matanz</strong>a que se está perpetrando en Gaza. Israel tiene derecho a la <strong>autodefensa </strong>repiten comentaristas, diplomáticos  y dirigentes políticos y sin duda es cierto, Israel tiene derecho a la autodefensa, el ataque de Hamás fue en su territorio y además tuvo como objetivo a civiles, lo que lo convierte en <strong>crimen de guerra</strong>, al igual que son crímenes de guerra todos los ataques a civiles palestinos que Israel lleva cometiendo durante décadas.<strong> Pero autodefensa no es sinónimo de represalia o castigo colectivo</strong>, no existe un derecho al castigo colectivo que, como atacar hospitales, ambulancias, personal sanitario o periodistas, está tipificado como crimen de guerra. El derecho a la autodefensa está claramente delimitado a la defensa frente a un ataque externo en territorio propio, no a ataques preventivos, represalias posteriores y desde luego no rige en territorio ocupado. Lo que rige en un territorio bajo ocupación militar es el <strong>derecho a la resistencia frente al ocupante. </strong></p><p>Creo que el ataque de Hamás, del 7 de octubre de 2023, no fue el desencadenante sino la <strong>excusa </strong>para llevar a cabo la atroz <strong>operación de exterminio</strong> que el ejército israelí está perpetrando en Gaza.  Una suerte de “<strong>solución final”</strong> que el actual gobierno israelí ha diseñado para acabar con la causa palestina. Que desaparezca. Que no quede energía ni esperanza para la población palestina. Que renuncien de una vez por todas a reclamar sus derechos.  Cuando el gobierno israelí dice <strong>“plan de evacuación”</strong>, de lo que está hablando es de <strong>“plan de expulsión</strong>”, por eso no acepta el alto el fuego que hasta su incondicional <strong>protector estadounidense</strong> pide, por eso la ofensiva terrestre continúa y el cierre a la entrada de ayuda humanitaria no solo se prolonga, sino que se intensifica. “Seguiremos hasta completar la tarea” ha dicho el Primer Ministro israelí, <strong>Benjamín Netanyahu</strong>, mientras varios miembros de su gabinete, Itamar Ben Gvir, Sholomo Karhi , Bezalel Smotrich,  anuncian abiertamente la colonización del territorio de La Franja, una vez que se haya completado la expulsión de la población de Gaza. </p><p>La tarea que comenzó hace 76 años consiste en <strong>eliminar la presencia palestina en Palestina. </strong>Y está ocurriendo ante los ojos del mundo. </p><p>________________________</p><p><em><strong>Teresa Aranguren</strong></em><em> es periodista y escritora.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 May 2024 19:25:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Teresa Aranguren]]></author>
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