<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Ioana Gruia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/ioana-gruia/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Ioana Gruia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Volvemos siempre en sueños al tiempo del amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/volvemos-suenos-tiempo-amor_1_2080545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac98dceb-51c3-46d1-89a6-94179f9f6b3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1020246.jpg" width="1395" height="785" alt="Volvemos siempre en sueños al tiempo del amor"></p><p><strong>Visor (Madrid, 2025)</strong></p><p>Un nuevo libro de Piedad Bonnett, uno de los grandes nombres de la literatura mundial, es siempre un acontecimiento. Leí <em>Los hombres de mi vida </em>(Visor, 2025) con la sensación y el convencimiento absolutos de que estaba ante unos poemas excepcionales, que se alojan en el cuerpo y desde allí reverberan una y otra vez. <strong>Piedad Bonnett</strong> escribe sobre los nudos que nos atormentan y que solo logran explorar de verdad los grandes poetas, porque estos nudos pertenecen a zonas de lo íntimo resistentes al análisis. </p><p>Escribe que “Los domingos/ una presencia enorme/ tiene costumbre de invadir la casa.”, una presencia que tiene, en una imagen espectacular, algo “de animal marino,/ de ballena varada que agoniza”. Materializar esta presencia, a la vez difusa y extremadamente concreta, es conseguir que veamos de pronto el cuerpo de nuestro dolor, nuestras frustraciones, el amasijo de cosas cuyo aguijón nos atraviesa en los momentos menos esperados. Los domingos, por ejemplo. La imagen de ballena es sobrecogedora en su exactitud: lo que nos atormenta es algo enorme, pesado, que ha atravesado océanos y tiene que ver con los naufragios. </p><p>Por eso “Se tensa el aire en las habitaciones,/ y el silencio/ trepa por las paredes como una pulsión violenta”. Por eso “Algo se descompone/ en un lugar que nos está vedado”. ¿Qué es? ¿Por qué “ella” (hay una pareja en estos versos) “se fue quedando/ en el centro vacío de lo oscuro”? Pocas veces se logran expresar con tanta claridad las grietas, las fisuras del amor, de la intimidad. Nos asomamos en estos poemas al borde del abismo que nos habita (recordemos el extraordinario verso de Piedad Bonnett “Lo terrible es el borde, no el abismo”). “Y sin embargo en esta casa hay flores,/ y una tetera donde borbotea/ una canción imaginada”: son los elementos de “una nueva soledad”, de un difícil reajuste con la memoria y con los sentimientos (como explica el magnífico texto de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/generalitat-concede-xx-premio-blanquerna-luis-garcia-montero_1_2080031.html"  >Luis García Montero</a> en la contraportada). </p><p>En este reajuste hay una sobrecogedora conciencia de los efectos devastadores a nivel corporal (la escritura de Piedad Bonnett está atravesada por el cuerpo) de ciertas palabras de “los hombres de mi vida” (y esta conciencia es no solo íntima, también social): “Bueno, dice él en el museo./ Suficiente.// Y ella siente la cuerda poniendo la medida.//[…]// (<em>Porque lo digo yo</em>, decía su padre)// En el cuadro que mira hay un camino/ y un sol que ciega. Ancla en él la mirada,// y la cuerda se estira// en el museo”. </p><p>En “Manual de autoayuda” aparece el nudo de lo que nos atormenta, también corporeizado (“Cómo desatar este nudo, me digo,/ y en él concentro la mirada para que arda”) y lúcidamente analizado (“No hay nudo sin proceso,/ sin movimiento previo, sin lazadas”). Hay una poética del cuerpo, la herida, la fractura, como el poema titulado precisamente “Fractura”: “Anoche volví en sueños al tiempo del amor/ como a una antigua ciudad revisitada/ que prodiga distinto los asombros”. </p><p>Son versos bellísimos y tan exactos que se alojan de inmediato en nuestro cuerpo. Sí, el tiempo del amor es una antigua ciudad a la que deseamos regresar, volvemos siempre en sueños al tiempo del amor. Se repasan una y otra vez los recuerdos (“y en aquel tiempo tú// y yo pasado el tiempo”) porque “los sueños/ abren sus pasadizos” “de esa manera cruel”. Los sueños pueden herir, igual que las palabras: “las palabras inocuas dilatan lo que pronto vendrá, lo que ya tiembla”, leemos en “Postales”. </p><p>La violencia es una presencia constante en <em>Los hombres de mi vida</em>. A veces no se percibe fácilmente, como cuando aparece envuelta en palabras en apariencia inocuas (que sin embargo acabarán por tensar la cuerda). Otras veces es brutal, atroz, como en “Caminando sola”: “Yo venía de dejar a mi hermano en la escuela. /Los vi de ida, por eso di un rodeo./ Pero allí estaban,/ como me había susurrado el miedo.// Si fueron cinco o seis, no sé, qué importa./ Siete cuerpos, diez cuerpos son lo mismo que uno//[…]// Dentro de mí un olor que no se fue <em>más nunca</em>”. Y hay tres versos también devastadores: “A mi madre/ que trenzaba guedejas de colores/ le regalé la paz de mi silencio”.  </p><p>Los versos de <em>A Bigger Splash</em>, poema claramente escrito pensando en Daniel, el hijo que se suicidó en plena juventud de Piedad Bonnett, hacen llorar: “Te he visto vacilar, al borde, antes de dar/ el salto. Y me he quedado/ aquí, en mi silla blanca,/ esperando que emerjas de las aguas”. Escribir con tanto dolor tanta belleza está al alcance solo de los poetas enormes.  </p><p><em>Los hombres de mi vida </em>analiza de manera magistral los sentimientos, la memoria y la violencia, íntima y colectiva, sobre las mujeres. Libro de extrema lucidez y extrema belleza, nos regala una poesía poderosísima y sutil, de una acerada precisión. No tengo la menor duda de que este libro (como todos los de Piedad Bonnett) pasará a la letra grande de la historia de la poesía. </p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[2b19f37f-26fd-40af-af8b-f6dea9c442f4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Oct 2025 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac98dceb-51c3-46d1-89a6-94179f9f6b3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1020246.jpg" length="115627" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac98dceb-51c3-46d1-89a6-94179f9f6b3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1020246.jpg" type="image/jpeg" fileSize="115627" width="1395" height="785"/>
      <media:title><![CDATA[Volvemos siempre en sueños al tiempo del amor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac98dceb-51c3-46d1-89a6-94179f9f6b3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1020246.jpg" width="1395" height="785"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memoria y novela de 'la' artista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/memoria-novela-artista_1_2006990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1752d1e2-0803-433f-9403-2b0d36a70b2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1019005.jpg" width="942" height="530" alt="Memoria y novela de la artista"></p><p><strong>Alfaguara (2024)</strong></p><p><strong>Piedad Bonnett</strong> es, desde hace mucho tiempo, uno de los nombres fundamentales de la literatura mundial. Enormemente conocida por su obra poética (galardonada en 2024 con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana) y por el desgarrador testimonio de <em>Lo que no tiene nombre</em>, la escritora colombiana es además autora de magníficas novelas, todas publicadas en Alfaguara. De 2021 es <em>¿Qué hacer con estos pedazos?</em>, espléndido retrato de Emilia, periodista de sesenta y cuatro años inmersa en una crisis matrimonial puesta de relieve por la reforma de una cocina. El libro más reciente de <strong>Bonnett</strong>, <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-biografias/351803-libro-la-mujer-incierta-9788410299214?srsltid=AfmBOop9RnZ0MgkyJK814xapL5Zd-3PcNx2h4yiD4Y7aVSoXRmw7SfAX" target="_blank"><em>La mujer incierta</em></a>, pertenece a un género híbrido, que mezcla memoria, autobiografía y novela y podría ser un excepcional ejemplo (no exagero con los adjetivos, la obra de Bonnett es realmente excepcional) de la novela de <em>la </em>artista, inaugurada en 1807 con <em>Corinne o Italia </em>de <strong>Madame de Staël</strong> y consolidada a lo largo de los siglos XIX, XX y XXI con obras fundamentales como <em>La inquilina de Wildfell Hall </em>de <strong>Anne Brontë</strong>, <em>El despertar </em>de <strong>Kate Chopin</strong>, <em>Al faro </em>de <strong>Virginia Woolf</strong>, <em>El cuaderno dorado </em>de <strong>Lessing</strong>, la trilogía de <strong>Elena Poniatowska</strong> <em>Querido Diego, te abraza Quiela</em>, <em>Tinísima </em>y <em>Leonora</em>, <em>Nubosidad variable </em>de <strong>Carmen Martín Gaite</strong>, <em>Mi amor en vano </em>de <strong>Soledad Puértolas</strong> y, muy recientemente, <em>Los nombres de Feliza </em>del también colombiano <strong>Juan Gabriel Vázquez</strong>. Las protagonistas de la novela de la artista son escritoras, pintoras, escultoras, fotógrafas, cantantes, etcétera, con una firme apuesta por su vocación creadora, apuesta no exenta de tensión con otros ámbitos de su vida, como el amoroso o el familiar. </p><p><em>La mujer incierta </em>representa en este sentido una originalísima mezcla de memoria, autobiografía, novela de formación (<em>Bildungsroman</em>), novela familiar y novela de la artista. El título es un pleno acierto: al recordar nos inventamos siempre (y al escribir el recuerdo operamos una reinvención porque trabajamos con un material ya ficcionalizado). Entre las citas que encabezan el libro hay una de <strong>Margarita García Robayo</strong> que sitúa con precisión este signo de lo incierto: "Aunque mucha gente cree que al escribir uno se desnuda, en realidad uno se disfraza". Hay que elaborar con exactitud y mano maestra el trayecto de lo incierto, especialmente en las complejas aguas de la narrativa personal, y eso es lo que hace aquí <strong>Piedad Bonnett</strong>, al ofrecernos la historia, la genealogía familiar, amorosa y, muy importante, literaria de una mujer que al mismo tiempo es una enorme escritora y cuya pasión por la literatura se imbrica al fluir narrativo de <em>La mujer incierta</em>, donde aparecen agudas reflexiones sobre otros libros, ya que <strong>Piedad Bonnett</strong>, también profesora universitaria, es una gran lectora. Infancia, juventud y madurez trenzan este híbrido relato familiar y de formación cuyo alcance es a la vez íntimo e histórico, personal y colectivo. </p><p>En este sentido es fundamental la breve pero decisiva introducción, <em>Al lector</em>, que ofrece una reveladora guía de lectura: "Como en todo libro de fondo autobiográfico, la escritura fue un camino de <em>re-conocimiento</em>, una inmersión en la memoria que me permitió revisar mi propia vida e ir llegando a otros temas. Pero lo que el lector encontrará en estas páginas no son unas memorias, pues en forma deliberada he dejado muchos aspectos de mi vida en la sombra. Lo subjetivo, lo íntimo, solo me interesan en el marco de una experiencia colectiva, del yo dentro de la circunstancia social e histórica. La que aquí habla, pues, es una mujer de una generación, que aspira a iluminar, desde la singularidad de sus vivencias, cómo nos determinan el origen, la política, la educación, la religión, el género, el momento. Y que se pregunta por el papel de la libertad, el azar y el destino en cualquier vida". El permanente movimiento pendular, desde lo íntimo a lo social, sostiene <em>La mujer incierta</em>, que se revela como un libro extremadamente ambicioso en el mejor sentido de la palabra: el de ser compendio a la vez de la construcción de un yo particular, una mujer que es una gran escritora, una subjetividad femenina generacional y una época. </p><p><em>La mujer incierta </em>tiene una estructura compleja y de lectura ágil al mismo tiempo. Se nos cuenta, con precisos y minuciosos retratos, la historia familiar de <strong>Piedad Bonnett</strong>, su descubrimiento de que somos cuerpo –la propia alma aparece corporeizada, ya que el primer capítulo se titula <em>Del alma </em>(que es el cuerpo)–, su adolescencia rebelde y apegada a los libros, la temprana y clara conciencia de su vocación: "Por la misma época en la que me descubrieron la úlcera duodenal, a los quince años, supe que mi destino era ser escritora". La escritura del cuerpo estructura el libro, un perfecto ejemplo de lo que Hélène Cixous llamaba "escritura femenina" en el sentido de escritura atravesada por el cuerpo no solo físico sino también productor de cultura. El título de uno de los capítulos, <em>Escindida</em>, describe perfectamente a la universitaria <strong>Piedad Bonnett</strong>, madre muy joven, que registra con amargura el machismo, que describe la belleza y al mismo tiempo la crudeza del parto, que se define como "la mujer doble", "escindida", dividida entre la mezcla de alegría y agobio de la maternidad y el deseo de concentración y escritura. <em>La mujer incierta</em> es en este sentido la novela de la formación de una escritora, que desde muy pronto capta además la trampa tendida a las mujeres, las expectativas envolventes y asfixiantes que pesan sobre ellas: "Nos enseñaban la virtud del sacrificio, una virtud exclusivamente femenina". Destaca en este sentido el sobrecogedor fragmento sobre la mujer que un día antes de casarse "ha podido ver dentro de sí misma, con espantosa honestidad. Y lo que descubre la llena de terror […] Lo que supe, tiempo después, es que su matrimonio fue como ella lo vislumbró: un mundo de atrapamiento y de desdicha".</p><p>Las citas de otros autores y sobre todo autoras (<strong>Lessing</strong>, <strong>Cusk</strong>, <strong>Auster</strong>, <strong>Gornick, </strong>etcétera) son constantes en <em>La mujer incierta</em>. También encontramos reflexiones deslumbrantes por su exactitud sobre el oficio de escribir, la imbricación entre los libros, la vida y el proceso de escritura y el mecanismo de reelaboración de la experiencia. "El escritor hace tres movimientos mentales mientras escribe. Va hacia dentro, hacia su yo más profundo, buscando el filón de la memoria, en la que caben todas las lecturas convertidas ya en experiencia. Hacia afuera, hacia la página que se prepara ya para un lector, donde cada palabra aspira a la precisión o a la revelación. Y hacia los lados, en un incesante ejercicio de relacionar". Dichas reflexiones aparecen muy a menudo en la parte final del libro, en la que encontramos a una escritora ya muy consagrada, a la autora de magníficos libros de poesía y novelas y del desgarrador <em>Lo que no tiene nombre</em>, libro en el que describe la enfermedad y el suicidio de su hijo Daniel: "En cada lector que se conmueve con <em>Lo que no tiene nombre </em>Daniel está vivo de nuevo, por horas, por días. Y es así como ese libro me justifica". </p><p><em>La mujer incierta </em>es la novela autobiográfica de formación de una escritora excepcional y de una época. Es también la lúcida constatación de que "no hay relato que diga quiénes somos". Ahora bien, "en la época de las redes y de la <em>selfie</em>, que intentan hacernos creer que la superficie es el fondo, los escritores hemos sentido la necesidad de apelar a otro yo, uno más hondo y conflictivo, para acercarnos a él a través de realidades que son de todos". </p><p>Encontramos en <em>la mujer incierta </em>una compleja y fascinante elaboración del yo femenino artista y una galería de memorables retratos, entre los que, para acabar, destacaré los de los padres. En su vejez, el padre "empieza a confesarme los pensamientos que lo asedian ahora que ya no puede leer, y que pasa mucho tiempo echado boca arriba, en reposo porque todo lo cansa. […] Yo agradezco estas pequeñas confidencias, y me admira descubrir que una serenidad triste ha venido a reemplazar la visión pesimista que siempre tuvo, su naturaleza impaciente, su temperamento nervioso". La madre "a ratos está de una lucidez que sorprende, aunque por momentos muy breves. Hoy, por teléfono, me dice que está pensando en cosas desagradables. ¿En qué mamá? En lo duro de la vida, dice, en la enfermedad y la muerte". </p><p>En <em>¿Qué hacer con estos pedazos</em>? leemos que a la protagonista, Emilia, "la invade un extraño dolor: piensa que la vida pasa, que está pasando vertiginosamente". "Dentro de nosotros, en el lugar donde estamos más solos, hay unos poemas y una música cerca de una chimenea encendida que solo se apagará con la muerte", escribía<strong> Joan Margarit</strong>. Los libros de <strong>Piedad Bonnett </strong>habitarán siempre este lugar, nuestro cuarto propio y compartido. </p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[76c2d489-a368-4292-b1ad-ae5b44a4613c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jun 2025 19:00:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/1752d1e2-0803-433f-9403-2b0d36a70b2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1019005.jpg" length="179156" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/1752d1e2-0803-433f-9403-2b0d36a70b2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1019005.jpg" type="image/jpeg" fileSize="179156" width="942" height="530"/>
      <media:title><![CDATA[Memoria y novela de 'la' artista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/1752d1e2-0803-433f-9403-2b0d36a70b2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1019005.jpg" width="942" height="530"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memorias enfrentadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/memorias-enfrentadas_1_1975652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ce1c1439-5770-4e43-9b13-4ffe2103e7e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1018314.jpg" width="1572" height="884" alt="Memorias enfrentadas"></p><p><strong>Traducción de Marian Ochoa de Eribe</strong></p><p><strong>Acantilado (2024)</strong></p><p>La escritora rumana <strong>Gabriela Adamesteanu</strong> es uno de los nombres más importantes de la literatura europea. Su última novela publicada en España, <a href="https://www.acantilado.es/catalogo/fontana-di-trevi/" target="_blank"><em>Fontana di Trevi</em></a>,<em> </em>está directamente vinculada a <em>Vidas provisionales</em>, cuya traducción al español también se publicó en Acantilado en 2022. Cabe destacar que ambos libros están espléndidamente traducidos por <strong>Marian Ochoa de Eribe</strong>. Si <em>Vidas provisionales </em>cuenta los amores clandestino de<em> </em>Letitia Arcan, una joven filóloga, con su compañero de trabajo Sorin durante la dictadura, en <em>Fontana di Trevi</em>, ambientada sobre todo en la transición rumana (desde el inicio de los noventa y hasta la entrada de Rumanía en la Unión Europea en 2007) y en la época inmediatamente posterior, Letitia ronda los sesenta años y vive en Francia con Petru, su marido de siempre (al que durante años engañó en el más absoluto secreto con Sorin), cuyo maltrato físico es recordado y a la vez deliberadamente olvidado por ella. </p><p>La novela se centra en los frecuentes viajes a Rumanía (sobre todo en uno) de Letitia para recuperar la herencia de sus tíos represaliados por la dictadura de <strong>Gheorghiu—Dej </strong>y para intentar publicar su novela, escrita con dificultad en Francia mientras trabaja como fisioterapeuta, después de jornadas agotadoras, en el contexto de un pequeño lugar en la Borgoña, Neuvy, en el que no tiene amigos y comparte su vida con un marido gruñón y físicamente dependiente de ella. En sus viajes a Bucarest Letitia se aloja en el apartamento de su antigua amiga y compañera de universidad, Sultana, y su marido Aurelian, ambos perseguidos durante el comunismo, ambos participantes ilusionados del entusiasmo febril inmediatamente posterior a la caída del régimen, ambos muy implicados políticamente en una importante organización cívica durante la transición y en las protestas de 1990 en la Plaza de la Universidad de Bucarest (donde acamparon varias semanas estudiantes, intelectuales y opositores no sólo al régimen comunista, también al gobierno de Iliescu, acusado de continuismo con la dictadura).   </p><p>Las conversaciones entre Letitia y distintos personajes en <em>Fontana di Trevi </em>revelan las tensiones del enfrentamiento de diferentes memorias con respecto a la dictadura y a la transición, memorias enturbiadas en algunos casos por la manipulación descarada o por la distorsión sentimental. Las pequeñas o grandes miserias cometidas durante la dictadura son cuidadosamente disfrazadas de actos inevitables para salvar algo o a alguien, incluso de disidencia, haciendo muy difícil establecer la verdad histórica entre la verdad sistemáticamente distorsionada y la verdad sentimental que reinventa una narración o una autonarración personal para arrojar una luz favorable sobre actos discutibles. En <em>Fontana di Trevi </em>encontramos tematizada la historia convulsa de los años noventa en Rumanía. El relato multiforme y contradictorio sobre la Revolución fue central en la transición rumana y lo es en la novela:</p><p>—Si no hubo revolución, ¿por qué ese millar de muertos?— le pregunté a Petru.</p><p>—¡Tú también! ¡Precisamente por eso! ¿Acaso no tenía que correr la sangre para poder bautizarla así?</p><p>—¿Quiere eso decir que los muertos entraron en sus cálculos desde el principio?</p><p>No me respondió, ¡pero yo ni siquiera hoy puedo creer que los que la pusieron en marcha fueron tan cínicos como para matar a un chiquillo inmaduro como Serban! O quizá se pusieron de acuerdo entre ellos después de la cifra de muertos, como parecía pensar Petru, que sacudió la mano, hastiado.</p><p>La tensión entre distintas memorias afectivas y también históricas es muy importante en la novela. Así, mientras Letitia ha adquirido con los años una desconfianza hacia muchas ilusiones y hacia el lenguaje en el que se articulan, que considera "grandilocuente", su amiga Sultana se muestra siempre partidaria de la ilusión generada por la resistencia en la Plaza de la Universidad: </p><p>Sultana me lanzó uno de sus eslóganes, algo como "la gente aprendió allí a ser libre".</p><p>—Yo aprendí la libertad en mi propia piel y me costó bastante cargar con ella— le respondí con acritud.</p><p>La sensación vital de fracaso que tiene Letitia por debajo de su mirada segura y su cuidadísimo aspecto físico tiene que ver con la época de la dictadura, con el amor por Sorin que acaba de manera desgraciada y con la sensación de extrañeza que siente frente al tiempo y el espacio de la transición rumana. Tiene que ver en cierto modo con la desconfianza hacia cualquier ilusión por creer (algo que es verdad) que muchas ilusiones colectivas esconden grietas y fuertes contradicciones: "Después de separarme de Sorin, comprendí que la verdad es una bomba de efecto retardado y de toxicidad permanente. ¡Y cuánto me ha costado callar! Solo el manuscrito que traje anteayer en el equipaje de mano me ha ayudado a guardar mis secretos". Amor, conocimiento, distancia de las ilusiones e historia colectiva se encuentran en la novela de Letitia, que sin embargo descubre con amarga sorpresa que las gestiones que delega en un amigo para encontrar editor no llegan a buen puerto. A nadie le interesan las historias sobre el comunismo en un país como Rumanía, le comenta el amigo que le ha dicho el editor. </p><p>Uno de los grandes temas de esta espléndida novela, y en el fondo de la vida, es cómo nos contamos nuestra historia personal y nuestra historia colectiva, cómo enfrentamos las distintas memorias y qué tensiones encontramos entre el imaginario afectivo personal y el histórico en épocas de grandes cambios.</p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[708c5d9e-a5f7-4971-b131-344c6b28a445]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Apr 2025 19:00:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ce1c1439-5770-4e43-9b13-4ffe2103e7e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1018314.jpg" length="1031206" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ce1c1439-5770-4e43-9b13-4ffe2103e7e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1018314.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1031206" width="1572" height="884"/>
      <media:title><![CDATA[Memorias enfrentadas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ce1c1439-5770-4e43-9b13-4ffe2103e7e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1018314.jpg" width="1572" height="884"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escribir lo impenetrable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escribir-impenetrable_1_1961927.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d8d0a496-9eaf-4436-9b6e-623ab7c0503d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017939.jpg" width="2489" height="1400" alt="Escribir lo impenetrable"></p><p><strong>Premio Café Gijón</strong></p><p><strong>Siruela (2025)</strong></p><p>La lectura de <a href="https://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=5094" target="_blank"><em>El final del bosque</em></a>, novela ganadora del premio Café Gijón, me trajo a la memoria las reflexiones de <strong>Iris Murdoch</strong> en su ensayo <em>Contra las cosas sin gracia </em>sobre la necesidad de escribir lo opaco, lo impenetrable de los seres humanos convertidos en personajes, algo que consigue de manera ejemplar aquí <strong>María Fasce</strong>. Lola, editora argentina que vive en Madrid (como la propia <strong>Fasce</strong>, que además de excelente escritora es directora literaria de Alfaguara, Lumen y Reservoir Books) acepta la invitación de sus hermanos Andrés (abogado) y Juana (médica; las profesiones son muy importantes en el libro) a pasar un tiempo en el bosque de su infancia, un lugar perteneciente a la mitología privada que se revela el escenario de una tensa convivencia familiar, unos encuentros eróticos secretos (acompañados de conversaciones iluminadoras) y un brutal acontecimiento. </p><p>Una sólida y al mismo tiempo sutil malla de correspondencias y saltos sostiene y atraviesa la novela (que leí hipnóticamente durante varias noches, siguiendo una especie de ritual: mi hija se dormía y yo me iba al salón, encendía la lámpara de pie al lado del sofá y me hundía en el libro, en la historia y en los perturbadores y opacos personajes, en su turbia historia familiar entretejida en ocasiones con la terrible historia colectiva de la dictadura argentina). Los pájaros enloquecidos del bosque se vinculan a través de intrincados y al mismo tiempo cristalinos pasadizos a la locura que planea sobre el libro hasta el punto de hacernos dudar en algún momento de que estemos ante una narradora fiable (sin embargo, la tentación de desterrar rápido esta duda es poderosa). En este sentido hay una magistral tensión en toda la novela entre verdad (familiar, íntima e histórica), distorsión, ambivalencia y algo que solo se me ocurre llamar conciencia de lo impenetrable, para volver a la idea de <strong>Murdoch</strong>. Otro salto es el de la infancia a la madurez y el pasado explica de forma precisa el presente: “A los dos lados del camino se alzaban los mismos pinos y eucaliptos de la infancia, pero nosotras no éramos las mismas”. Hay un abismo entre Lola (la hermana vulnerable) y Juana (la hermana diligente, a quien, mientras leía, le ponía la cara de una compañera de instituto a quien intuyo muchos años después igual de preocupada por la preservación del léxico familiar en fondo y forma). También hay un abismo entre Lola y Andrés (y ya no cuento más para no hacer <em>spoiler</em>). Sobre los tres planean además vivísimas las sombras de los padres muertos y la de un personaje, Silvia, cuya ausencia es de hecho una presencia indudable, casi corporal y que muy probablemente desata el brutal acontecimiento que otorga a <em>El final del bosque </em>una dimensión de novela negra. </p><p>Novela familiar y psicológica, que revela un íntimo conocimiento de la ambivalente naturaleza humana, el libro es también una historia de amor entretejida con reflexiones exactas y ágiles sobre la literatura, la ciencia, la pintura y la fotografía. De todo eso conversa Lola en sus encuentros eróticos con Ernesto, el misterioso vecino del bosque, físico, pintor, fotógrafo y escritor.  Él le explica a su amante la teoría de la sincronización y que no hay nada más veloz que la luz. También le enseña que el amor  “es igual a volverse loco” porque “el corazón late en el cerebro”. Los dos tienen además en común la sensación de ver sus propias vidas como desde fuera.</p><p>Acabé hace ya varias semanas el libro y sigo conversando con él interiormente. Podría destacar muchas de sus cualidades, pero quisiera subrayar una vez más su capacidad de escribir lo impenetrable, de construir minuciosas, graníticas y precisas sombras en los personajes. En <em>Corinne o Italia</em> Madame de Staël, a través de su extraordinaria protagonista, afirmaba con gran lucidez que “hay alguna cosa árida en la realidad que en vano procuramos cambiar”. Escribir con todo detalle esa “cosa árida”, su implacable corporeización en las relaciones familiares, amorosas, humanas en general, es un rasgo sobresaliente de <em>El final del bosque</em>, una novela magnífica.<em> </em>   <em> </em></p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6674b8ed-f010-4228-b1bb-d3f0ebdb0a9f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Mar 2025 20:00:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d8d0a496-9eaf-4436-9b6e-623ab7c0503d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017939.jpg" length="1625238" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d8d0a496-9eaf-4436-9b6e-623ab7c0503d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017939.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1625238" width="2489" height="1400"/>
      <media:title><![CDATA[Escribir lo impenetrable]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d8d0a496-9eaf-4436-9b6e-623ab7c0503d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017939.jpg" width="2489" height="1400"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La otra Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/europa_1_1936459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9aa7231e-f86d-414a-ba64-a77295f51cc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017056.jpg" width="377" height="212" alt="La otra Europa"></p><p><strong>(Báltica, 2023)</strong></p><p><a href="https://balticaeditorial.com/del-drina-al-vistula/" target="_blank"><em>Del Drina al Vístula</em></a><em> </em>es el libro más reciente de <strong>Mercedes Monmany</strong>, excelente ensayista y crítica literaria y, sin duda, una de las personas que más y mejor conocen la literatura europea y en particular la literatura centroeuropea. En este ensayo se reúnen textos muy iluminadores sobre autores fundamentales en literatura de los siglos XX y el XXI, algunos situados en un fértil y complejo cruce de fronteras geográficas, lingüísticas y culturales: los polacos <strong>Adan Zagajewski</strong>, <strong>Zbigniew Herbert</strong>, <strong>Wisława Szymborska</strong>, <strong>Józef Czapski</strong>, <strong>Józef Wittlin</strong>, <strong>Marek Bieńczyk</strong>, <strong>Andrzej Stasiuk</strong>, <strong>Ida Fink</strong> y <strong>Sergiusz Piasecki</strong>, los rumanos <strong>Mircea Cărtărescu</strong>, <strong>Ana Blandiana </strong>y<strong> Gabriela Adameșteanu</strong>, la escritora moldava en rumano <strong>Tatiana Țîbuleac</strong>, el bosnio <strong>Faruk Sehic</strong>, los serbios <strong>Goran Petrović</strong>, <strong>Emir Kusturica</strong> (cineasta célebre a nivel mundial) y <strong>Danilo Kiš</strong>, la escritora en esloveno y alemán <strong>Maja Haderlap</strong>, el triestino<strong> Boris Pahor</strong>, también escritor en esloveno, la croata <strong>Dubravka Ugrešić</strong>, los checos <strong>Jiří Weil</strong> y <strong>Arnošt Lustig</strong>, el búlgaro <strong>Gueorgui Márkov</strong>, los húngaros <strong>Dezső Kosztolányi</strong>, <strong>Szilárd Borbély</strong>, <strong>György Spiró</strong>, <strong>Magda Szabó</strong> y los ucranios <strong>Andréi Kurkov</strong>, <strong>Yuri Andrujovich</strong> y <strong>Serhiy Zhadán</strong>. Mención aparte merece el prólogo, que desde la primera frase subraya el enorme y en ocasiones desesperado amor por Europa de la Europa del Este y Central, cuya inmensa riqueza literaria y cultural es a menudo insuficientemente conocida en la Europa Occidental. </p><p>Este es el sobrecogedor principio del libro: "En 1956, cuando los tanques soviéticos invadieron Budapest, el director de la agencia de prensa de Hungría envió al mundo un mensaje desesperado, que acababa así: 'Morimos por Hungría y por Europa'". En este sentido es fundamental lo que <strong>Mercedes Monmany </strong>llama muy acertadamente "el anhelo de Europa" de esta región de historia tan convulsa, con dictaduras férreas y guerras atroces como la de los Balcanes en los noventa y la de Ucrania en nuestros días. "Para un húngaro, para un polaco, para un checo, para un rumano, la palabra <em>Europa </em>siempre se sale del estricto marco geográfico", afirma <strong>Monmany</strong>. Se trata de un símbolo que aglutina ideales personales y colectivos, de una aspiración del corazón que se opone a las dictaduras, las derivas nacionalistas o las guerras. Una aspiración que cristaliza en obras literarias excepcionales, como las analizadas en <em>Del Drina al Vístula. </em></p><p>Leí el libro despacio, saboreándolo, con un lápiz en la mano. <strong>Mercedes Monmany</strong> tiene no solo cualidades de crítica literaria, también de escritora y su estilo es a la vez ágil, sólido, riguroso y ameno, demostrando un profundo conocimiento no solo de obras literarias concretas, sino de toda la trayectoria de los autores estudiados y de la historia colectiva, magistralmente entrelazada con los análisis de los textos y con reflexiones que indican una percepción aguda y un destacado talento ensayístico. Con este libro tenemos la posibilidad de acercarnos a unos autores extraordinarios, algunos justamente célebres a nivel mundial y otros aún desconocidos para algunos lectores (entre los que me encuentro, ya que varios escritores de los analizados fueron un descubrimiento para mí). <em>Del Drina al Vístula </em>no es solo un verdadero <em>tour de force </em>crítico de la literatura centroeuropea, también un ensayo que representa una excelente forma de literatura.  </p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[9afdaeb6-502b-4281-a08f-1cdde210df51]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jan 2025 20:00:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/9aa7231e-f86d-414a-ba64-a77295f51cc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017056.jpg" length="74187" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/9aa7231e-f86d-414a-ba64-a77295f51cc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017056.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74187" width="377" height="212"/>
      <media:title><![CDATA[La otra Europa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/9aa7231e-f86d-414a-ba64-a77295f51cc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017056.jpg" width="377" height="212"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La imposible cicatriz de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/imposible-cicatriz-historia_1_1917610.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4535c896-2aac-412b-8cc9-d6c8b142e22c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La imposible cicatriz de la historia"></p><p>Editorial Valparaíso (2024)</p><p>T.S.Eliot, cuya huella atraviesa <a href="https://valparaisoediciones.es/tienda/poesia/830-399-los-hilos-de-la-infamia.html" target="_blank"><em>Los hilos de la infamia</em></a><em> </em>(Valparaíso, 2024), afirmaba en <em>Tradición y talento individual </em>que el buen poeta es aquel que asimila la tradición para innovarla. Eso es exactamente lo que hace <strong>Gerardo Rodríguez-Salas </strong>en su magnífico libro: desde un profundo conocimiento de la literatura, sobre todo la inglesa y americana, reescribe la herencia eliotiana de <em>La tierra baldía </em>y los <em>Cuatro cuartetos, </em>pero también de <em>Gerontion</em>, donde leemos una sentencia perfectamente aplicable a <em>Los hilos de la infamia</em>: "After such knowledge, what forgiveness?". </p><p>"¿Y qué si abril nos ha nacido roto?", se lamentan las parcas de la historia colectiva en el poema que abre el libro, remitiéndonos enseguida a "April is the cruellest month". Abril es no solo el mes más cruel, también el mes que se desgarra, se rompe porque fue tejido con los hilos de la tragedia. Y de hecho suenan también los ecos de la tragedia griega en <em>Los hilos de la infamia</em>, hay <em>hybris</em>, víctimas, culpables e inocentes. La democracia se ha vuelto "artículo de lujo" y parece imposible escapar a la tela de araña de la violencia, de todo tipo de violencia, de las guerras, de género, la pobreza, los naufragios en el mar en busca de una vida mejor. Hemos heredado una historia en la que las diosas de la sabiduría y el amor, Neith, Inanna, son también las de la guerra. El yo poético multiforme de <em>Los hilos de la infamia</em>, que se dirige en varias ocasiones a "vosotras, lectoras" (sutil y feminista reescritura del "hypocrite lecteur, mon semblable, mon frère" de <strong>Baudelaire</strong>), es enormemente complejo y flexible, es alguien que dice "he perdido mi sombra" para aludir a las infancias perdidas, a la explotación de los niños que no saben que existe el país del Nunca Jamás donde vive Peter Pan. </p><p>Europa es un continente de carne ultrajada, en cuyas orillas los niños que llegan en balsas pueden encontrar la muerte. Como leemos en el sobrecogedor poema que abre la sección <em>Capulina</em>: "Europa, tus cercados no te protegerán/ de ti misma. Los hijos que no pariste nunca/ se agolparán sin tregua en la fe de tu orilla,/ breves tallas de sal en el televisor./¿Dónde está mi bebé? ¡Ayudadme, he perdido/ a mi bebé! Es nunca una palabra de humo/ sin retorno y sin fin y Joseph cualquier nombre,/ aunque ella lo repite gritando sin compás/ en la balsa que vino en su busca. Los brazos/ abiertos sueñan mar mientras otros ni sueñan/-ni Aylan ni Galip, ya no sueñan- y yacen/ de bruces o besando el sueño que no quiso / abrazarlos, no quiso acallar con arrullos/ las ráfagas de ayer, las de hoy, las de siempre./¿Acaso importa el nombre ? El cuento siempre acaba/ con un buitre esperando al niño mientras tú/ haces la foto, tú también cierras la puerta/ que algún día tendrás que golpear".</p><p>La araña, omnipresente en la portentosa construcción del libro, teje una y otra vez la desgarrada y desgarradora tela de la historia y convoca a los mitos, solo que no hay dioses que asuman la culpabilidad. La historia se lee en clave de tragedia y se escribe en los cuerpos violentados de las mujeres, los niños, los extranjeros rechazados, los excluidos, los vulnerables. <strong>Gerardo Rodríguez-Salas </strong>tematiza poéticamente una cuestión ya planteada por <strong>Hélène Cixous</strong> en <em>La risa de la medusa </em>en 1975 y luego analizada desde los años noventa por el feminismo: la violencia patriarcal, de género, y otras violencias como las guerras ponen en marcha mecanismos parecidos. <em> </em></p><p>En <em>Los hilos de la infamia </em>se cruzan magníficamente las huellas reescritas de la tragedia griega, de <strong>Eliot</strong>, de <strong>Lorca </strong>en <em>Poeta en Nueva York </em>o del poema <em>Lady Lazarus </em>de<strong> Sylvia Plath</strong>. Estamos ante un libro complejo y transparente, de una ambición y una originalidad enormes, cuya importancia espero que logre verse con claridad por la crítica y los lectores. Un libro espléndido. </p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e72e2de4-7987-4d73-a80a-20871fd1b205]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Dec 2024 19:00:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4535c896-2aac-412b-8cc9-d6c8b142e22c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="170107" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4535c896-2aac-412b-8cc9-d6c8b142e22c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="170107" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La imposible cicatriz de la historia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4535c896-2aac-412b-8cc9-d6c8b142e22c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Poetas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La belleza del viaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/belleza-viaje_1_1734380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/83338f7b-2902-44b3-a240-f8e2ee2c5397_16-9-discover-aspect-ratio_default_1010850.jpg" width="754" height="424" alt="La belleza del viaje"></p><p><strong>Álvaro Valverde</strong></p><p><strong>Tusquets (2023)</strong></p><p><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-sobre-el-azar-del-mapa/369570" target="_blank"><em>Sobre el azar del mapa</em></a> se articula en torno a la reelaboración de los recuerdos suscitados por dos viajes, uno a Sofía, la capital búlgara, y otro a Grandson y Ginebra en Suiza. Recordar es volver a pasar por el corazón y es justo eso lo que lleva a cabo <strong>Álvaro Valverde</strong> en los poemas que conforman las dos partes del libro, <em>Cuaderno de Sofía</em> y <em>Cuaderno suizo</em>. Al volver a pasar por el corazón y al transformarse en materia poética la memoria se (re)inventa, manteniendo a la vez la precisión, rasgo determinante de la poesía, como tan acertadamente señalaba <strong>Joan Margarit. </strong></p><p>Según señala el autor en el epílogo, el hecho que los poemas de ambas partes no tengan título sino que se sucedan numerados "dan a entender que son fragmentos de un poema único". La continuidad apunta a la construcción de un efecto de fluidez, a la elaboración de un lugar mental simétrico al geográfico, un lugar que es a la vez un tiempo (el tiempo interior en el que recreamos o revivimos el tiempo físico de un viaje). </p><p><em>Cuaderno de Sofía</em> da cuenta de un viaje de invierno y eso es importante. En las ciudades del este de Europa la nieve, tan presente aquí, es un elemento decisivo del imaginario urbano y también sentimental: "Cae la nieve/ con esa parsimonia que le es propia/ a este tiempo feliz e intempestivo". La imagen de un árbol deshojado, impresionante en su fragilidad, "deslumbra": "Desde el hotel,/ un árbol deshojado/ sostiene su belleza/ en esas ramas/ dibujadas de blanco/ por la nieve./ Contra los muros grises/ nos deslumbra". La poética del fulgor es fundamental en <em>Sobre el azar del mapa</em>: los recuerdos refulgen como fotografías vívidas, alumbran el fluir vital con su fogonazo en un perpetuo presente. Cabe destacar en este sentido que el tiempo de los poemas es el presente, que se describen las imágenes como se estuvieran contemplando en el mismo momento de su escritura, construyendo así un efecto muy eficaz.     </p><p>Al viajar aprendemos "que se hizo la distancia/ para amar lo recóndito", que ciudades lejanas destilan un imaginario afectivo que envuelve nuestra intimidad, un imaginario podemos incorporar a nuestras geografías interiores. Si desde <strong>Rimbaud </strong>sabemos que <em>Je est un Autre</em>, la vivencia del viaje nos proporciona de manera corporal la sensación de llevar en palimpsesto la propia ciudad al recorrer una distinta y la experiencia y el sueño de ser otro: "Lleva uno a otra ciudad/ su ciudad dentro./ Con ella la compara./ En ella sueña/ ser siquiera unos días/ alguien que es otro". El paisaje urbano es inseparable de la historia colectiva, que juega un papel destacado en <em>Sobre el azar del mapa</em>, especialmente en <em>Cuaderno de Sofía:</em> "Aquí en la periferia,/ que es donde las ciudades se confunden,/ aprecia uno a las claras la fealdad/ de esa arquitectura comunista/ que encontramos también en las afueras/ de Bucarest, de Praga o de Varsovia./ La tosquedad opuesta a la belleza". Una desoladora historia que proyecta sus sombras sobre el presente, cuya luz es "precaria y triste" y construye la melancolía como rasgo definitorio del ambiente: "Sin embargo, es la melancolía/ el verdadero genio del lugar./ El presente proyecta una sombra pesada/ que oscurece la espera de un amable mañana./ No basta con soñar lo que es posible". </p><p>Si en <em>Cuaderno de Sofía</em> leemos "Toda vieja ciudad guarda un secreto./ También esta", el secreto es también un núcleo de significación fundamental en <em>Cuaderno suizo:</em> "¿Qué secretos esconden esos cuartos/ donde vive el misterio de la noche?". El secreto es consustancial a la poesía (cabe recordar en este sentido que<strong> Joan Margarit </strong>hace unas magistrales reflexiones sobre el misterio y la poesía en su ensayo <em>Un mal poema ensucia el mundo</em>).<em> </em>Estamos hechos de tiempo ("una música que es tan enigmática/ como este tiempo del que estamos hechos") y vivimos en la casa de la poesía: "Si la poesía es una casa/ esta es por demás habitable". Incluso los trayectos que no recorrimos se convierten en materia poética: "Añoro ahora el paseo que no di/ por la orilla del lago Nêuchatel". Al recorrer Ginebra se reviven las huellas de autores como <strong>Borges</strong>, <strong>Costafreda</strong>, <strong>Sucre</strong>, <strong>Zambrano</strong>, <strong>Valente</strong>,<strong> Gimferrer o</strong> <strong>Duque</strong>, se toma conciencia en los magníficos versos finales de que se trata de "Tonos de la poesía, delicados,/ y por eso capaces de rendir la derrota". <em>Sobre el azar del mapa </em>es un libro de una belleza sobria y serena, una melancolía vital y luminosa.  </p><p>_______________________</p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[af26c64a-446e-4df2-add2-ec8084da9798]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Mar 2024 20:00:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/83338f7b-2902-44b3-a240-f8e2ee2c5397_16-9-discover-aspect-ratio_default_1010850.jpg" length="49290" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/83338f7b-2902-44b3-a240-f8e2ee2c5397_16-9-discover-aspect-ratio_default_1010850.jpg" type="image/jpeg" fileSize="49290" width="754" height="424"/>
      <media:title><![CDATA[La belleza del viaje]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/83338f7b-2902-44b3-a240-f8e2ee2c5397_16-9-discover-aspect-ratio_default_1010850.jpg" width="754" height="424"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Poetas,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La poesía y el ritmo del mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poesia-ritmo-mar_1_1702567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e6bf702-59f0-4a23-b0cd-a43221040e0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1010073.jpg" width="997" height="561" alt="La poesía y el ritmo del mar"></p><p><strong>Jaime Siles</strong></p><p><strong>Visor (2022) </strong></p><p>El ritmo del mar envuelve por completo <a href="https://www.visor-libros.com/products/doble-fondo" target="_blank"><em>Doble fondo</em></a><a href="https://www.visor-libros.com/products/doble-fondo" target="_blank"> (Visor, 2002)</a>, el último libro de poemas de <strong>Jaime Siles</strong>, un libro luminoso que manifiesta una especie de solidez ligera, de claridad compleja (ambas cosas muy difíciles de alcanzar en poesía). Si los temas de meditación son de gran calado existencial y metapoético (el tiempo, la muerte, la sensación de desajuste entre la experiencia y el lenguaje), la forma de los versos es diáfana. La articulación entre la sutileza de los núcleos temáticos y la pulcritud formal atraviesa todo el libro, que se abre con <em>Ars poetica</em>, poema de amplia respiración dividido en treinta y cinco partes. La primera ya establece el paralelismo entre la poesía y el mar y el carácter espectral, ambivalente del poema, hecho a la vez de transparencia y secreto, de precisión visible y no visible: "la poesía suena/ como el agua del mar:/ a veces es arena/ y a veces solo sal,/ sin que se sepa nunca/ dónde el poema está,/ si en lo que se nos niega/ o en lo que se nos da". De hecho "espectral" es un adjetivo que aparece en <em>Doble fondo</em>: "Los múltiples reflejos/ de la realidad,/ distintos e iguales,/ pasan por el cristal/ de la página en blanco/ empañando las letras/ de un vaho espectral"). También cabe subrayar que la cuarta parte del libro se titula precisamente <em>Espectro</em>.  </p><p>El ritmo del mar es un perpetuo movimiento: "No sé dónde comienzan/ ni dónde acabarán/ la cresta de la ola/ ni la espuma del mar.// Como ellas, el poema, el movimiento está". No sólo el poema, también el yo poético posee una dimensión espectral ("Eres tú quien viene/ de pronto a visitarme,/ tú, lúcido fantasma,/ huésped extravagante", leemos en <em>El visitante</em>), una identidad múltiple, danzarina y viajera, que construye la verdad en el propio poema: "Un yo hecho de humo./ Un yo hecho de letras./[…]// Un yo que es un viaje/ del que no se regresa,/ el poema produce/ la nada que nos crea". Somos en efecto hijos del imaginario afectivo elaborado en el poema. </p><p>Como señalaba <strong>Margarit </strong>en <em>Un mal poema ensucia el mundo</em>, entramos en un poema con cierto grado de desorden, con nuestras tristezas, inseguridades, con nuestro dolor y nuestra incertidumbre, y salimos más ordenados interiormente. Sabemos que las olas del mar se mueven incesantemente, pero necesitamos el poema para tomar conciencia de que "la ola que viene/ no es la que se va" y este matiz decisivo requiere afinar el oído a la música secreta que organiza la vida, a su armonía, sus variaciones y sus disonancias. Así, aprendemos también que "el yo es lo que queda/ de la tempestad/ de ser uno mismo/ y no serlo ya". El ritmo del poema es cardiaco, es el ritmo del corazón, el único que logra construir la maravillosa ilusión de que el poema se escribe solo y late como un organismo vivo: "No someterlo al ritmo/ de la estrofa, que miente,/ sino solo al latido/ del corazón, que siente". </p><p>En los versos "Los pasos que ahora escucho/ son todos los que di./ Los pasos que no he dado/ suenan dentro de mí" hay una sutil y poderosa huella del <strong>Eliot </strong>más luminoso, el del jardín de rosas de <em>Burnt Norton</em>: "Footfalls echo in the memory/ Down the passage which we never opened/ Into the rose-garden". Aparecen así corporeizadas las elecciones descartadas y tomamos conciencia de que somos no solo lo hicimos, también lo que no pudimos o no quisimos hacer.<strong> </strong></p><p><strong>Jaime Siles</strong> es un grandísimo conocedor de <strong>Eliot</strong>, como lo atestigua su ensayo <em>Un Eliot para los españoles</em> (Athenaica) y su reflexión sobre el tiempo se emparenta con la del poeta angloamericano, como en "Vals de las hojas", donde detrás de los versos "Todo tiempo pasado/ es futuro y presente" suena con claridad en palimpsesto la célebre sentencia que inicia <em>Burnt Norton</em>, el primero de los <em>Cuatro cuartetos</em>: "Time present and time past/ Are both perhaps present in time future". El libro acaba con un emocionante soneto, <em>Epitafio</em>, que comienza así: "Ha valido la pena nuestra vida./ Ha valido la pena cada paso". Un cierre magistral de un libro espléndido, del que salimos más ordenados interiormente, con más confianza en la música secreta de la vida.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[60662229-7df0-46df-844e-e6edd7adfd4d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Jan 2024 20:00:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4e6bf702-59f0-4a23-b0cd-a43221040e0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1010073.jpg" length="101040" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4e6bf702-59f0-4a23-b0cd-a43221040e0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1010073.jpg" type="image/jpeg" fileSize="101040" width="997" height="561"/>
      <media:title><![CDATA[La poesía y el ritmo del mar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4e6bf702-59f0-4a23-b0cd-a43221040e0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1010073.jpg" width="997" height="561"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Poetas,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poesía, cuentos y ensayos muy recomendables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/recomendaciones-literarias-nuevo-curso_1_1673481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9ac3dece-e0a3-491b-9ee3-bb5edafca68a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poesía, cuentos y ensayos muy recomendables"></p><p>Sin duda uno de los acontecimientos literarios del 2024 será la publicación de la poesía completa de <strong>Ángeles Mora</strong> en Tusquets. Con una obra exquisita, de enorme calidad, Mora es uno de los nombres imprescindibles de la literatura contemporánea en español. En 2023 se publicaron varios volúmenes espléndidos de poesía reunida: <em>Las sirenas de abajo </em>(Acantilado) de <strong>Aurora Luque</strong>, <em>Sinfonía corporal </em>(Tusquets) de <strong>Fernando Aramburu</strong> (excepcional novelista que se revela ahora también como estupendo poeta), <em>Los descalzos </em>(Hiperión) de <strong>Francisco Javier Irazoki</strong> y <em>Toda la poesía </em>(Visor) de <strong>Gioconda Belli</strong>. A modo de brevísima muestra, dos versos de cada uno: «Los deseos tenaces como un perro/ que se obstina en negar el abandono» (Luque); «los animales frágiles/ que en nosotros se aman sin saberlo» (Aramburu); «He sabido que la música aligera/ el peso de nuestra vida» (Irazoki); «Ya no me queda más que soñar/ y el tiempo de esperar parece una playa que se termina» (Belli). Otros títulos magníficos del 2023, algunos merecedores de premios muy importantes, son <em>Euforia </em>(Tusquets) de <strong>Carlos Marzal</strong> («ya no quiero pasar por razonable:/ aquí solo cantamos a la euforia», <em>Y el todo que nos queda. Poemas de amor </em>(Visor) de <strong>Martín López-Vega</strong> («Voy tras de ti por un presagio mío,/ sin pensar en lo que hago»), <em>Suite irlandesa </em>(Vandalia) de <strong>Antonio Rivero Taravillo</strong> («Llueve en estas calles, y los charcos/ son del tamaño exacto de mis sueños»), <em>Oscura hierba </em>(Sonámbulos) de <strong>Mónica Doña</strong> («Mi corazón/ está donde tu mano/ pueda tocarme»), <em>Los expedientes de la madrugada </em>(Visor)<em> </em>de <strong>Felipe Benítez Reyes</strong> («La memoria no se piensa: se limita a suceder,/ a manifestar en nosotros su imperio de inexactitudes»),<em> Paradero desconocido </em>de <strong>Benjamín Prado</strong> («Todo el que hace planes hace el mismo: ser otro.// Hay quien huye de casas que son un barco hundido»), <em>Equipos de respiración subacuática </em>(Algaida)<em> </em>de Andrés García Cerdán («Crecimos en la euforia/ de los que creen firmemente en nada»), <em>Bailando en la azotea </em>(Renacimiento) de <strong>Antonio Rodríguez</strong> <strong>Jiménez </strong>(«Yo buscaba un amor de los que embargan,/ de los hacen arder y amar el mundo»), <em>Demonios </em>(Sloper) de <strong>Ben Clark</strong> («Que este poema diga la verdad./ Que no me deje solo ante la muerte»), <em>Lírica industrial </em>(Rialp) de <strong>Rubén Martín</strong> («Soñé que en el idioma de las máquinas/ el poema se hacía cuerpo»), <em>Matriz </em>(Valparaíso) de <strong>Pedro J. Plaza</strong> («Aquí, madre; aquí vivía yo. En esta casa, hipotecada y vacía/ fingí crecer, y te fingí ser niño»), <em>Victoria menor</em> (Rialp) de <strong>Luis Escavy</strong> («Importa lo que amamos, el principio/ de todo el esplendor y su final») o <em>Todavía, el asombro </em>(Ediciones del Gallo de Oro) de <strong>Javier Gilabert</strong> («Lo amargo por llegar ha de escribirse ;/ tan solo es posesión la vida ahora»). </p><p>Un libro de cuentos desternillante, que rebosa humor del bueno e inteligencia en estado puro es <em>Enrabiados </em>(Página de Espuma) de <strong>Jorge Volpi</strong>. <em>La vida sumergida </em>(Galaxia Gutemberg) de <strong>Pilar Adón</strong> es una edición actual de un libro publicado en 2017, que nos permite sumergirnos en el universo fantástico (en todos los sentidos) de la autora, cuya escritura es hipnótica e impecable. Confieso que acabo de empezar <em>Todo tan fugaz </em>(Tres Hermanas) de <strong>Ernesto Calabuig</strong> y tengo aún entre la pila de libros por leer <em>Plegaria para pirómanos </em>(Páginas de Espuma) de <strong>Eloy Tizón</strong>. Los recomiendo de corazón, se trata de dos valores seguros, dos escritores estupendos que jamás defraudan. </p><p>He podido leer también este año dos ensayos excepcionales que me han proporcionado momentos de verdadera felicidad lectora: <em>Ensayos reunidos </em>(Random House) del enorme poeta <strong>Raúl Zurita</strong> («Hacemos literatura, música, pintura, porque no fuimos felices») y <em>Del Drina al Vístula. Lecturas centroeuropeas </em>(Báltica) de <strong>Mercedes Monmany</strong>, un libro monumental y un ejemplo de crítica literaria en estado de gracia. Más dirigidos a un público académico, pero escritos con un indudable talento literario son los estudios, ambos en Comares, <em>En torno a la interpretación. Ensayos de crítica y hermenéutica </em>de <strong>Sultana Wahnón</strong>, que recorre con admirable capacidad de síntesis y atención al detalle la historia de la hermenéutica desde Platón, y <em>Vivir sola es morir. El modernismo comunitario de Katherine Mansfield </em>de <strong>Gerrado Rodríguez Salas</strong> (también un estupendo escritor), un fascinante análisis de la extraordinaria obra de Mansfield. Si se me permite un apunte muy personal, mi hija se llama Kezia por el personaje de la niña <strong>Kezia Burnell</strong>, de «Casa de muñecas».</p><p>2023 ha sido un año pródigo en excelentes novelas, pero hay tantas que se acumulan en el rincón de mi mesa reservado a los libros por leer que he preferido centrarme en poesía, cuentos y ensayos. No quiero acabar sin subrayar que me impresionó mucho <em>Los exportados </em>(Impedimenta, trad. de Eduardo Berti)<em> </em>de <strong>Sonia Devillers</strong>, una impactante historia de familia que es a la vez una sobrecogedora página de la historia colectiva (la venta literal de la población judía de Rumanía entre 1958 y 1965 a cambio de ganado o dinero). Leí completamente embebida <em>No te veré morir </em>(Seix Barral) de <strong>Antonio Muñoz Molina</strong> y en este momento estoy leyendo hipnotizada <em>Una cabeza cercenada </em>(Impedimenta, trad. de Enrique Maldonado Roldán), desternillante y magistral novela de <strong>Iris Murdoch</strong>, una de las mejores y mayores novelistas del siglo XX. </p><p>_______________________</p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6f22a960-5cb3-436d-aede-fec0bd627d45]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Dec 2023 16:34:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/9ac3dece-e0a3-491b-9ee3-bb5edafca68a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="305740" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/9ac3dece-e0a3-491b-9ee3-bb5edafca68a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="305740" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Poesía, cuentos y ensayos muy recomendables]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/9ac3dece-e0a3-491b-9ee3-bb5edafca68a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Novela,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los afectos difíciles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/afectos-dificiles_1_1654517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/adda0a3a-a184-42ef-9ac8-d4fdecbe1314_16-9-discover-aspect-ratio_default_1009098.jpg" width="414" height="233" alt="Los afectos difíciles"></p><p><strong>Silvia Hidalgo (Premio Tusquets)</strong></p><p><strong>Tusquets</strong></p><p> </p><p><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-nada-que-decir/382264" target="_blank"><em>Nada que decir</em></a>, de <strong>Silvia Hidalgo</strong>, mereció el último premio Tusquets, uno de los más prestigiosos del panorama de la literatura en español. Se trata de una novela redonda, escrita con pulso impecable, cuyos personajes se quedan mucho tiempo con nosotros al acabar el libro, sobre todo la protagonista, Eva, cuyo nombre aparece una sola vez en el libro. Los personajes no tienen nombre porque podrían ser cualquiera de nosotros. </p><p>Leyendo <em>Nada que decir </em>he recordado las reflexiones sobre la cualidad filosófica, imprescindible en una gran novela, que <strong>Doris Lessing</strong> pone en boca de <strong>Anna Wulf </strong>en <em>El cuaderno dorado</em>. Más allá de la perfecta unión entre fondo y forma que el libro presenta (tenemos la sensación de que lo que se cuenta no puede narrarse de otro modo), hay una meditación honda sobre algunas cuestiones básicas de la condición humana. Pero vayamos por partes. La novela explora el ámbito y el relato familiar, amoroso y laboral de la protagonista, una mujer que ronda los cuarenta años, ingeniera, separada, madre de una hija pequeña, obsesionada con un amante al que llama "el hombre tumor", nacida en un barrio humilde al que vuelve después de separarse (los espacios son fundamentales en el libro), hija de una madre que desconoce la alegría del amor y de un padre que se refugia en los libros y la música y se obsesiona con la educación de su hija pero no para proporcionarle el aprendizaje del placer o la felicidad sino para que pueda salir de su entorno. </p><p>¿Cuáles son las preguntas fundamentales, complejas, ineludibles a las que nos enfrenta la novela? ¿Por qué se huye de la felicidad? ¿Por qué la protagonista, poseedora indudablemente de una inteligencia muy aguda, quiere huir, al principio de la novela, "de la felicidad del hogar, del calor de la oficina, de los libros y de la música, de todo intelecto"? ¿Por qué no se plantea ser feliz con su amante, sino desarrollar una forma de infelicidad? La cuestión de la felicidad, de enorme calibre vital y filosófico, es por supuesto una de las grandes preocupaciones humanas. En <em>Ética a Nicómaco </em>Aristóteles empieza reflexionando "sobre la felicidad" ("el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden", "la felicidad es una actividad del alma de acuerdo con la virtud perfecta"). ¿Cómo podemos cultivar la vocación para la felicidad? ¿Qué elementos la perturban? ¿Qué condiciones alejan a la protagonista, "la niña que quería ser papá", de la aspiración a la felicidad? ¿Tal vez la ausencia del aprendizaje emocional de una auténtica vocación de ser feliz? ¿El derrumbe de un relato amoroso idealizado y su sustitución por un deseo en el que sin embargo hay un profundo desajuste entre el lenguaje ("un lenguaje donde cariño y te adoro se pronuncian sin cariño ni adoración") y la experiencia, entre las palabras y las cosas?   </p><p>Nunca escapamos de la infancia. Lo palpamos a través de la protagonista, que regresa a la casa de su madre, a su vez prisionera de una forma áspera de querer, de "la estirpe de mujeres sin mimos ni abrazos" de la que ambas provienen. Solo que la protagonista, hija y madre también (la maternidad es un tema clave en la novela) logra analizar con lucidez sus circunstancias, encontrar algunas de las causas de sus afectos difíciles. Hay un equilibrio complejo y nada obvio a primera vista entre la inteligencia y la ternura en <em>Nada que decir</em>, sobre todo a la hora de construir imágenes (la de la madre que llora en el coche después de llevar a la niña a la guardería, por ejemplo) o de corporeizar pensamientos ("los animales de su cabeza que corren perturbados en todas direcciones"). El ambiente laboral también aparece representado de modo brillante en la novela. Es grandiosa en este sentido la escena en la que la protagonista, que al salir de una reunión de trabajo escucha las risas de los compañeros, les escribe exigiendo disculpas. </p><p>Al leer <em>Nada que decir </em>podemos cerrar los ojos y ver a los personajes, que se seguirán moviendo en nuestra memoria tiempo después de la lectura. Sin duda, este es uno de los rasgos más importante de la buena literatura en general y de esta magnífica novela en particular.  </p><p>_______________________</p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0a16e155-4e0a-428a-89a1-99925b4c3d42]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Nov 2023 20:00:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/adda0a3a-a184-42ef-9ac8-d4fdecbe1314_16-9-discover-aspect-ratio_default_1009098.jpg" length="47574" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/adda0a3a-a184-42ef-9ac8-d4fdecbe1314_16-9-discover-aspect-ratio_default_1009098.jpg" type="image/jpeg" fileSize="47574" width="414" height="233"/>
      <media:title><![CDATA[Los afectos difíciles]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/adda0a3a-a184-42ef-9ac8-d4fdecbe1314_16-9-discover-aspect-ratio_default_1009098.jpg" width="414" height="233"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ráfagas de asombro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/rafagas-asombro_1_1477707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0cbf5cc6-8da6-4669-9f2c-0fab8527e89b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1005645.jpg" width="1748" height="983" alt="Ráfagas de iluminación. Alana Gómez Gray"></p><p><strong>Alana Gómez Gray</strong></p><p><strong>Esdrújula Ediciones (2022)</strong></p><p><a href="https://esdrujula.es/libro/relampago-de-asombro/" target="_blank"><em>Relámpago de asombro</em></a><em><strong> </strong></em>es, desde su título, un puro relámpago de asombro. Se trata de un título especialmente afortunado, que reúne las ráfagas de belleza e iluminación (relámpagos) con un rasgo definitorio de la literatura y la vida: el asombro. Es además un título elegante, a la vez íntimo y sonoro, que acierta en su tono. Los textos aquí reunidos son herederos de la mejor tradición fantástica y a la vez la mejor tradición realista del cuento, porque hay a mi entender un tratamiento de lo fantástico que sigue la idea de <strong>Cortázar </strong>de que lo fantástico necesita, para ser eficaz, un desarrollo temporal ordinario, una yuxtaposición con lo habitual, unas estrategias literarias propias del realismo. </p><p>En <em>Relámpago de asombro </em>se narra lo insólito como si fuera la cosa más natural del mundo, con un tono íntimo, cotidiano. Si antes hablaba de la mejor tradición fantástica y realista del cuento incorporada, creo que hay que decir lo mismo de la novela, y me explico enseguida. En el libro de<strong> Alana Gómez Gray,</strong> las situaciones y los personajes (niñas conmovedoras, desamparadas, desorientadas, dudosas, tiernas, niñas que de repente tienen la revelación de su doble, niñas dulceras, niñas que se agarran a relámpagos de asombro y madres amorosas o a veces endurecidas o ausentes) se describen al mismo tiempo con ternura, con una ternura inteligente y con la crudeza que implica explorar los abismos. En este sentido podríamos hablar de dos líneas que representarían por ejemplo dos gigantes como <strong>Flaubert </strong>y <strong>Galdós</strong>: el primero es magníficamente despiadado con sus personajes mientras que el autor de <em>Fortunata y Jacinta </em>tiene piedad de sus personajes, los salva de alguna manera. </p><p>En este libro, los personajes que se salvan lo hacen a través de las ráfagas, los relámpagos de asombro. Pero a veces no pueden salvarse, en sentido literal, no figurado, como los niños del estremecedor relato <em>Fosa común</em>, obligados por el hambre a alimentarse de los muertos, "niños solos y hambrientos que se habían convertido en cementerios". El mundo de la infancia, en especial de las niñas, atraviesa todo el libro y el tratamiento de lo fantástico es en este sentido especialmente singular. De hecho, <strong>Alana Gómez Gray</strong> subraya en una reciente entrevista que el hilo conductor de <em>Relámpagos de asombro </em>"es el de la niñez, enmarcada en una espacialidad simbólica". Es una niña, Eloísa, quien tiene la revelación física de su doble en el cuento titulado <em>Dualidad</em>, un texto cuyo comienzo magnífico voy a citar como ejemplo de lo que <strong>Cortázar </strong>llamaba el efecto del <em>knockout</em> del cuento: "Eloísa dejó de serlo cuando tendría unos tres años". Se trata de un registro fantástico del tema/mito del doble enmarcado en unas coordenadas muy precisas: </p><p>"Una noche en que su madre no estaba en casa, Eloísa, como siempre, se despertó. Se supo en libertad aunque permaneció sin realizar el mínimo movimiento. Entonces, su pequeña manta de cuadros rosa y blancos se puso totalmente lisa y flotó a unos centímetros sobre la quietud de su cuerpo. Eloísa se vio a sí misma sentarse en el borde del colchón, tomar la cobija y  mantenerla paralela al suelo, como una especie de alfombra mágica, para subirse a ella y salir por la obertura, volando despacio".</p><p>Todos los niños y todas las niñas sueñan con volar. Que Eloísa, con tres años, se vea a sí misma subirse a la manta de cuadros rosas y blancos como a una alfombra mágica y salir volando por la ventana es algo que puede pertenecer al registro de lo fantástico pero se narra con impecable realismo, porque hay una realidad otra en la que Eloísa puede perfectamente verse a sí misma realizar esta magnífica proeza. Cabe subrayar que los detalles visualizados de manera muy minuciosa (como la manta de cuadros rosas y blancos) son importantísmos. El estilo es una cuestión de visión, nos recuerda <strong>Proust</strong>, y la ternura una forma de clarividencia, y ambas afirmaciones se cumplen en <em>Relámpagos de asombro.</em></p><p>Desde la cama, Eloísa se ve a sí misma cruzar el umbral de la ventana y esta escena es clave: "Se incorporó a la par que comprendía lo innecesario de aparentar ante sí misma estar dormida. Ya era tarde: cruzaba el umbral de la ventana". ¿Qué significa cruzar el umbral de la ventana? Significa justamente un relámpago de asombro, de tener acceso al "otro lado" de <strong>Cortázar</strong>, un otro lado accesible al doble, un otro lado que requiere del muy <em>cortazariano</em> elemento del pasaje. Eloísa cruza el umbral de la ventana como si se tratara de una acción cotidiana, íntima y a la vez un acto de afirmación de lo maravilloso que irrumpe en la realidad habitual, de eso que comúnmente llamamos realidad. Eloísa contempla a su doble desde el asombro alborozado ante la misteriosa belleza de la vida que le permite pasar el umbral de la ventana. Y aquí interviene algo crucial: para cruzar el umbral de la ventana, la frontera entre lo cotidiano y lo fantástico, hay que entrenarse en la convocación de lo maravilloso. Eso es lo que hace Eloísa al despertarse todas las noches: convocar a su doble, a la niña capaz de subirse a una manta de cuadros (rosa y blancos, no lo olvidemos) y a despegar volando como en la alfombra mágica de una infancia que funciona como refugio seguro en la memoria. </p><p>En este libro, muy sensorial, que convoca la vista, el olfato, el tacto, el oído y el gusto, las palabras tienen sabor y piel, brillan, participan de lo fantástico y se acarician como si fueran pequeños animales dormidos. Es un libro magnífico, muy tierno y también muy duro, en el que nos deslizamos por la superficie pulida del lenguaje y participamos del asombro del mundo, de los destellos de belleza en los que reside la felicidad, del delicado e importantísimo equilibrio entre la lucidez y los sueños, la inteligencia y la emoción. Participamos en definitiva de los relámpagos de asombro, de un libro que nos ilumina y nos asombra.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d11b5263-b068-43a4-a5b1-939b4cdf667d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Apr 2023 19:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/0cbf5cc6-8da6-4669-9f2c-0fab8527e89b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1005645.jpg" length="503104" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/0cbf5cc6-8da6-4669-9f2c-0fab8527e89b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1005645.jpg" type="image/jpeg" fileSize="503104" width="1748" height="983"/>
      <media:title><![CDATA[Ráfagas de asombro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/0cbf5cc6-8da6-4669-9f2c-0fab8527e89b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1005645.jpg" width="1748" height="983"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un artefacto perfecto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/artefacto-perfecto_1_1463270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a346b156-e11a-4ceb-ab42-573670781d86_16-9-discover-aspect-ratio_default_1005299.jpg" width="1731" height="974" alt="Un artefacto perfecto"></p><p><strong>Joaquín Pérez Azaústre (XXXVIII Premio Jaén de Novela)</strong></p><p><strong>Almuzara (2022)</strong></p><p> </p><p>Acabé 2022 y empecé 2023 leyendo <a href="https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=6683&edi=1" target="_blank"><em>La larga noche</em></a>, en aquel entonces el último libro publicado por <strong>Joaquín Pérez Azaústre</strong> (y ahora ya no, porque <em>Mujer tendida de espaldas</em> es una maravilla de antología de poemas amorosos editada primorosamente en enero del 2023 por <strong>Jacob Lorenzo </strong>en la colección El Reino Blanco del Ayuntamiento de Rute). La lectura de esta novela, que narra la agónica noche de la muerte del mítico torero <strong>Manuel Rodríguez Sánchez, </strong><em><strong>Manolete</strong></em>, entrelazando sus últimos momentos con episodios muy significativos de su vida y en especial con su amor por la actriz <strong>Lupe Sino</strong>, me hipnotizó. </p><p>Si la historia en sí de Manolete y de la bellísima actriz que después de su muerte busca desesperada un trozo de la camisa ensangrentada que llevaba el torero es fascinante, no lo es menos el lenguaje prodigioso con el que la cuenta <strong>Joaquín Pérez Azaústre</strong>, confirmando así que fondo y forma son siempre indisolubles. En palabras de la filósofa americana <strong>Martha Nussbaum</strong>, narrar ciertos acontecimientos y ciertas verdades sobre el alma humana exige un estilo determinado. Conseguir la inseparabilidad de fondo y forma requiere por supuesto un oficio consumado (pero sabemos que con el oficio nunca basta), un equilibrio delicado y poderoso entre la inteligencia y la emoción. Cada frase de la novela ha sido trabajada con mucha atención y enlaza con la siguiente y con la anterior en una armonía fluida que es algo muy difícil de conseguir y que demuestra que nuestro autor asimiló la lección que <strong>Flaubert </strong>ejemplifica magistralmente en <em>Madame Bovary</em>. </p><p>Mientras leemos <em>La larga noche </em>vemos y sentimos la "hoguera bajo la piel" del torero, el "espesor metálico que le crece en la boca" y sabemos con el cuerpo que "se encuentra en otra percepción de lo que está ocurriendo, con su instante voraz de calor detenido". Con una mirada íntimamente educada en el gran cine clásico se nos describe también a <strong>Lupe Sino</strong>, en la floristería Santa Marta en Córdoba —"Rafael Prieto repara en su expresión: es mucho más hermosa que en las fotografías de las revistas, pero nunca la había visto con ese gesto de desolación, como si algo desde dentro le hubiera quebrado mínimamente los ángulos de la cara y fuera necesario encajarlos de nuevo"— o en la visión del actor <strong>Arturo Fernández</strong>, el joven amante de la actriz muchos años después de la muerte de <strong>Manolete</strong>, una muerte que no acabó jamás con el amor de <strong>Lupe </strong>por el torero: "La ceniza que tiene esa mujer está en sus ojos: hay un brillo gastado, un destello natural de viveza que ahora se ha vuelto mate. Cuando la siente sobre él, con toda la firmeza de su cuerpo, se abisma algunas veces dentro de sus ojos. No están vacíos: sabe distinguir esa mirada de las mujeres que gozan y hacen gozar, aunque se hayan olvidado de sentir. Ella sigue sintiendo, pero en otro lugar". Los precisos elementos visuales apuntan a un exacto y doloroso retrato emocional, que debe mucho al cine clásico. Se trata de lograr tensar la cuerda de los sentimientos y caminar por ella como un equilibrista. <strong>Pérez Azaústre,</strong> un escritor muy inteligente, que no deja al azar ni un adjetivo, no teme la emoción y eso lo hace grande.  </p><p>Decía el enorme poeta que fue <strong>Joan Margarit </strong>que en un buen poema nada debe faltar ni sobrar, que un poema era como una casa en la que se pudiera habitar. Lo mismo puede afirmarse de <em>La larga noche </em>(no por casualidad escrita por un poeta magnífico): una novela brillante en sentido literal, lustrosa, pulidísima, sobria y a la vez arrebatada, un artefacto perfecto.  </p><p>________________________</p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[acbf0c06-a0c1-4104-84bd-73680a87b67a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Mar 2023 19:01:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/a346b156-e11a-4ceb-ab42-573670781d86_16-9-discover-aspect-ratio_default_1005299.jpg" length="1719254" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/a346b156-e11a-4ceb-ab42-573670781d86_16-9-discover-aspect-ratio_default_1005299.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1719254" width="1731" height="974"/>
      <media:title><![CDATA[Un artefacto perfecto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/a346b156-e11a-4ceb-ab42-573670781d86_16-9-discover-aspect-ratio_default_1005299.jpg" width="1731" height="974"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ventana que abocara al mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ventana-abocara-mar_1_1446296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9b1bb15e-72eb-4e9c-ad6d-818e6b59e23b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1004832.jpg" width="1709" height="961" alt="Una ventana que abocara al mar"></p><p><strong>Teresa Gómez Gómez</strong></p><p><strong>Fundación José Manuel Lara. Colección Vandalia (2022) </strong></p><p>Escribir sobre <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-plaza-de-abastos/356556" target="_blank"><em>Plaza de abastos</em></a><em> </em>me produce un infinito placer, una alegría inmensa. Les aseguro que he escogido con precisión estos adjetivos tan exaltados, porque leer sus poemas, en su singular unión de pasión, ternura inteligente, lucidez y oficio consumado me hace muy feliz, me confirma que hay algo en este mundo que no tiene precio que es la vocación de felicidad. Una vocación que tematizan de modo muy elaborado, elegante y lúcido los poemas de <em>Plaza de abastos</em>, poemas que se sitúan desde el principio bajo el deseo arrollador de abrir ventanas al mar: "Eran las condiciones -me dije con los años-/ las que hubieran podido, / pese a tu voz,/ abrir de tanto sueño/ una ventana que abocara al mar".</p><p>Abrir ventanas al mar, abrirlas de verdad para que se pueda oír el ritmo de las olas, para que se pueda ver que hay algo inmenso enfrente y a la vez al alcance de la mano, una belleza bondadosa, íntima pero también arrolladora, es algo al alcance de muy pocos, igual que la sencillez compleja, la apariencia de fluidez que envuelve la solidez entre emoción y pensamiento. Todo eso se encuentra en los poemas de <em>Plaza de abastos </em>desde la primera parte, no por casualidad titulada<em> Variaciones sobre un tema inesperado</em>. El amor y el cuerpo son siempre temas inesperados y, a pesar de las apariencias, muy complejos de tematizar poéticamente porque aglutinan todos nuestros deseos, porque van convocando una y otra vez el delicado equilibrio entre los sueños y la lucidez, los anhelos de una sentimentalidad de tango, bolero o de canción francesa (el imaginario de <em>Plaza de abastos </em>es muy afín a la canción francesa) y la conciencia de que el fracaso, la tristeza o los naufragios están ahí al acecho, desafiando nuestra vocación de felicidad. </p><p>El maestro <strong>Juan Carlos Rodríguez</strong>, a quien tanto quisimos y admiramos <strong>Teresa Gómez</strong> y yo y que tan fino hilaba en sus lecturas y análisis, afirmaba que en <em>Plaza de abastos </em>se crea "una auténtica metafísica del cuerpo" y eso es bien difícil. El erotismo que desbordan los poemas de <strong>Teresa Gómez </strong>es, si se me permite, un erotismo tan "sólido" en el mejor sentido, tan alimentado de lecturas y de una mirada a la vez muy culta y muy vital sobre la vida y los cuerpos que se convierte en muy poderoso: "No sé cómo he llegado hasta tu lengua.// para que yo la hiciera mi cómplice/ en tus brazos/ la ciudad me guiñaba sus ojos amarillos.// Apostada en tu cuerpo como en ninguna plaza/ donde la espuma llega sin más olas,/ sin más tiempo que el justo/ para saber tu nombre con certeza". Además, es un erotismo que desprende bondad. De un modo sutil pero rotundo los poemas de <strong>Teresa Gómez</strong> confirman que hay que leer mucho, con amor, los libros y el mundo, para amar bien, para ser capaz de conjugar el recorrido de la <em>flanêuse</em>, de la paseante, por la ciudad, y el recorrido de la amante por un cuerpo. </p><p>Yo podría decir, y sería verdad, que hay en <em>Plaza de abastos </em>una imbricación entre la escritura del cuerpo y la ciudad, que la geografía urbana se construye en íntima relación con la corporalidad amorosa, pero hoy, en la presentación de <strong>Teresa Gómez</strong>, quiero decir lo que <em>veo </em>al leer estos poemas: veo a una mujer que recorre la ciudad, que corre literalmente por las calles con la urgencia de los amorosos ("Los amorosos andan como locos", escribía <strong>Jaime Sabines</strong>) una mujer bondadosa, inteligente, tierna, de corazón elegante y arrebolado (porque, sepámoslo, solo los corazones arrebolados, marcados por "un amor a destajo" son elegantes), que ha interiorizado corporalmente un imaginario afectivo y cultural, es deseante y deseable, todo al superlativo. </p><p>Para seguir con el poema que abre el libro, las metáforas pertenecientes al ámbito marino aparecen vinculadas al cuerpo y a la escritura del tiempo íntimo, del propio pasado que llegamos a comprender en el acto amoroso: "Extendida la arena más allá de las costas/ yo sostuve en tu cuerpo una formulación de mi pasado". El cuerpo del otro nos permite tomar conciencia con la piel que estamos hechos de tiempo, que acariciamos la piel de tiempo, que desde el amor físico que siempre desborda lo físico, que desemboca en la metafísica del cuerpo a la que se refería<strong> Juan Carlos Rodríguez</strong>, nos podemos formular a nosotros mismos como narración, como sucesión de pasado, presente y expectativas de futuro. Estamos físicamente hechos de mar, olas y arena y solo al amar corporalmente comprendemos nuestro propio pasado. Hay una sabiduría muy profunda en estos versos con apariencia de ligereza, porque la ligereza verdadera, elegante y danzarina, es siempre solidísima. Cada "caricia nueva en la cintura" que se presenta como "inesperada" nos desvela un ángulo nuevo, un fotograma nítido de nuestro propio pasado. Los amorosos, como los llamaba Sabines, saben con la piel y con la inteligencia que al amar otros cuerpos no solo defendemos una vocación de felicidad, también comprendemos lo que fuimos, inventamos nuestro recuerdo de lo que fuimos, lo volvemos a pasar por el corazón. Los amorosos esperan pacientes en los poemas de <em>Plaza de abastos</em>, una paciencia que a la vez es la impaciencia del corazón de <strong>Stefan Zweig</strong>, porque hay una urgencia en atravesar corriendo las calles de la ciudad para llegar al cuerpo amado y fundar algo que pertenece al erotismo y a la comprensión. <strong>Sabines </strong>escribe: "El amor es una prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro". Eso lo sabe muy bien el yo poético de <em>Plaza de abastos</em>, lo sabe al mirar "esta plaza redonda como el mar/ y tu boca/ que se llena de gente", sabe que hay un rumor de pasos y de olas en el amor. </p><p>El espacio urbano aparece muy vívido en los poemas de<strong> Teresa Gómez</strong>: vemos con claridad las calles, las ventanas, las aceras, el movimiento de los peatones, y también vemos cómo los cuerpos que se aman se buscan, se anhelan en medio del pálpito de la ciudad, despliegan su amor en las claves precisas de una geografía citadina hospitalaria y reconocible. Sin embargo, la tarde también hiere si en lugar de presencia hay ausencia, si la corporalidad deseada no se materializa: "pero cruzan la calle caravanas de cuerpo/ y no son como el tuyo/ que me dejó en la boca la herida de la tarde". ¿Qué hacer con la herida de la tarde ? ¿Qué hacer al leer un verso como el magnífico "¿A quién voy a decirte que te he querido tanto?" de otro espléndido libro de <strong>Teresa Gómez</strong>, <em>La espalda de la violinista. </em>La flâneuse de la ciudad y del amor es alguien que sabe que la tristeza puede colarse en cualquier equipaje de caricias. ¿Que hacer si se descubre de pronto que hay "algunos besos doloridos y grandes/ con un sabor insospechado de amapolas"? </p><p>Hay que decirlo de manera muy rotunda, estamos ante un libro extraordinario, un libro de los años ochenta que debe ser sin duda uno de los libros no solo del año, también un libro vertebrador de la poesía española reciente, una referencia ineludible. Para acabar esta presentación yo podría decir, y sería verdad, que los poemas de <em>Plaza de abastos</em> elaboran un imaginario afectivo cuyos núcleos principales son la escritura del cuerpo en clave de alegría erótica, la corporalización del escenario urbano y el ámbito marino imbricado al de la ciudad (algo que también caracteriza la poesía de <strong>Luis García Montero</strong>). Pero quiero decir que yo vivo en los poemas de <strong>Teresa Gómez</strong> como vivo en mi casa. Reconozco sus palabras de la misma manera que reconozco las estanterías de mi biblioteca, la suave penunbra de mi dormitorio o la luz que entra a raudales en mi cuarto de trabajo. Yo estoy profundamente enamorada de los poemas de <em>Plaza de abastos</em>, al leerlos me imagino que soy yo quien recorre las calles y el cuerpo amado, porque siento un deseo enorme de parecerme a la mujer que hay en sus versos.  </p><p>_____________________</p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[2fd91026-2821-47bb-a77c-87aa7e3f8170]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Mar 2023 20:00:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/9b1bb15e-72eb-4e9c-ad6d-818e6b59e23b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1004832.jpg" length="446753" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/9b1bb15e-72eb-4e9c-ad6d-818e6b59e23b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1004832.jpg" type="image/jpeg" fileSize="446753" width="1709" height="961"/>
      <media:title><![CDATA[Una ventana que abocara al mar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/9b1bb15e-72eb-4e9c-ad6d-818e6b59e23b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1004832.jpg" width="1709" height="961"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Poetas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los huecos que habitan en nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/huecos-habitan_1_1275692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9b5c0377-e534-4247-8f30-8977693003e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1001652.jpg" width="1875" height="1055" alt="Los huecos que habitan en nosotros"></p><p><strong>Cecilia Eudave </strong></p><p><strong>Páginas de Espuma (2020)</strong></p><p><a href="https://paginasdeespuma.com/catalogo/al-final-del-miedo/" target="_blank"><em>Al final del miedo</em></a><em> </em>está compuesto de ocho cuentos unidos por un claro hilo conductor: los huecos que misteriosamente se abren en el suelo, huecos físicos pero también interiores, metáfora de los abismos que nos contemplan y nos aguardan. El hueco aparece desde la primera frase del relato inicial,<em> 7 minutos:</em> "Jorge descubrió, de pronto, un hueco en su cabeza donde cabía el vacío de su existencia, la opacidad de su presente". De esta manera se subraya en el mismo principio del libro la clave fundamental que une y atraviesa, de manera sutil y poderosa, todos los textos. En el hueco se instala la conciencia de nuestra fragilidad, nuestro malestar, lo que no podemos explicarnos, lo que nos hiere y nos interpela. Como en una fotografía de<strong> Grete Stern</strong>, si miramos con atención nuestro hueco de allí brota una presencia, cuyo rostro y cuerpo, reales en extremo, nos interrogan con la consistencia de los sueños, de una realidad <em>otra </em>surrealista y literal. Así, en<em> 7 minutos</em> hay "una figura diminuta femenina que ahora asomaba medio cuerpo por la ventana buscando algo".</p><p>¿Qué buscan las figuras diminutas que surgen en apariencia de la nada y nos enfrentan a su visión? ¿Qué o quiénes son, de dónde vienen, qué quieren decirnos? ¿Logran hacernos ver algo?<strong> Cecilia Eudave</strong>, que se confiesa muy próxima a <strong>Borges</strong>, engarza su particular modulación de lo insólito en una escritura muy cuidada, pulcrísima, que recuerda al autor de <em>Ficciones</em>. </p><p>La diminuta figura que se asoma a la pantalla para conversar con Jorge y suplicar su atención tiene nombre, un nombre cotidiano, habitual: Raquel. Participa a la vez del mundo de las alucinaciones y del de la estricta realidad (que, como sabemos, a veces toma la forma de un extraño sueño). Después de hablar con ella, a Jorge "le hubiera gustado que las circunstancias sucedieran de otra forma, y que Raquel no fuera una alucinación sino una persona real. ¿Y si lo era?".</p><p>¿Y si los diminutos, fantasmales y extrañables seres con los que conversamos a veces, nuestros personajes interiores ("le petit personnage qu’il y a en moi", escribe <strong>Proust</strong>), nuestras proyecciones amorosas o nuestros muertos fueran reales? Raquel de hecho está muerta, como sabemos al avanzar en la lectura del cuento. Entre ella y Jorge no hubo en apariencia ningún vínculo, aunque en realidad sí lo hubo. Jorge fotografió años atrás el edificio habitado por Raquel para una revista de arquitectura. Se trata de lo que él considera "una fotografía perfecta", "por ese juego de luces tan natural que se filtró, bañando con un halo casi irreal la escena. El árbol gigantesco de un costado, la esquina redonda del edificio erguido con mucho garbo y los vitrales del lado derecho e izquierdo orgullosos de sus mascarones indígenas estilizados". Jorge tiene de hecho la imagen como salvapantalla de su ordenador y precisamente por ahí se asoma y empieza a hablar Raquel. Al recordar el momento de la fotografía, Jorge piensa que tal vez en aquel instante "ella se asomó por la ventana, vestida con esa bata de tafeta verde cubriendo un cuerpo maravilloso". La ventana física de un edificio se vincula por extraños y precisos pasillos con la ventana del ordenador y la mujer que se asomó en el pasado a una ventana vuelve a asomarse a una pantalla, a desbordar sus marcos a la vez concretos e impalpables, poderosa metáfora de la <em>navegación </em>tecnológica y al mismo tiempo interior. </p><p>En este cuento aparece también por primera vez el "hoyo negro" (página 23) que será una constante en el libro. "Cada día salen más en la ciudad", le dice a Jorge el portero del edificio donde vivía Raquel. "Parecen no tener fondo", replica Jorge, a lo que el portero responde sabia y enigmáticamente: "Todo lo tiene, joven, hasta uno". </p><p>En <em>Sereno olvido</em> Isabel recuerda su nombre pero asiste perpleja a un repentino proceso de olvido de las personas conocidas: "La gente se ausentó de su cerebro o cayó dentro de un agujero oscuro, sin alcanzar a tocar fondo" (página 26). A los hoyos en el suelo, les corresponden los hoyos interiores, los huecos que se abren dentro de nosotros como si albergáramos una ciudad dentro y por sus calles se pasearan las personas queridas que deberían sortear inquietantes agujeros. Además, la cuestión del "fondo", íntimamente ligada al "hueco" y al "hoyo", es muy importante. ¿Qué significa, a nivel literal y simbólico, tocar fondo? Isabel llega a casa de Elías habiendo olvidado todo menos a él y Elías la contempla "desolado y hueco, con una tristeza ingrávida deshaciéndose en recuerdos". Quiero subrayar la belleza de esta corporeización de la tristeza a la que podemos <em>ver</em> (aunque se describa como ingrávida) deshilachándose en imágenes pasadas que se suceden a modo de ráfagas ante los ojos y ante el corazón (etimológicamente "recordar significa volver a pasar por el corazón"). </p><p>En <em>Cazando un día de campo </em>Ismael se siente hechizado por un cuadro en cuya escena campestre hay una pareja de espaldas que desborda paz. Mirándolo con atención, descubre que la pareja mira otra pintura dentro de la pintura: "una pintura de otra pareja que a su vez miraba embelesada un navío o algo semejante en el horizonte de un mar agitado". Siempre contemplamos y soñamos con la vida de los otros y siempre esperamos que alguien analice nuestra mirada. Que analice nuestros huecos interiores, los huecos de una vida fantasmal, hermosa o inquietante. En <em>Deja que sangre</em> sabemos que "esas callejuelas estaban llenas de agujeros que en ocasiones apenas permitían pasar el auto. Esos huecos oscuros que a decir de la gente albergaban subterráneos". Se trata de los huecos oscuros que albergan nuestros subterráneos interiores, los huecos que nos permiten tomar conciencia de "que tan oscuro sea nuestro corazón en las tinieblas".   </p><p><em>Al final del miedo</em> nos enseña que nos habitan seres vacilantes, "seres subterráneos", seres que hacen que nos preguntemos si los hoyos son un peligro o un refugio, que nos interpelan en el fondo sobre la compleja condición humana. Este libro espléndido, luminoso, con inteligentes destellos de humor, nos muestra que así somos todos, seres algo perdidos, frágiles y desorientados, esperando llegar de una vez al final del miedo.</p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c86abd25-9976-4bdb-8620-2d10eab5f63f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jul 2022 19:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/9b5c0377-e534-4247-8f30-8977693003e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1001652.jpg" length="701960" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/9b5c0377-e534-4247-8f30-8977693003e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1001652.jpg" type="image/jpeg" fileSize="701960" width="1875" height="1055"/>
      <media:title><![CDATA[Los huecos que habitan en nosotros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/9b5c0377-e534-4247-8f30-8977693003e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1001652.jpg" width="1875" height="1055"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida y los vértigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vida-vertigos_1_1230110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fc8be5f9-9753-467f-bd98-079409d2e0f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1001108.jpg" width="528" height="297" alt="La vida y los vértigos"></p><p><strong>Juan Javier Ortigosa</strong></p><p><strong>Sonámbulos Ediciones (2022)</strong></p><p>Aunque se trate de un primer libro, <a href="https://www.sonambulosediciones.com/tienda/coleccion/macasar-poesia/con-voluntad-de-amanecer/" target="_blank" ><em>Con voluntad de amanecer</em></a> de <strong>Juan Javier Ortigosa</strong>, exquisitamente editado por Sonámbulos, revela una perfecta asimilación de la tradición poética española, hispanoamericana y de otras lenguas y literaturas y además demuestra algo esencial para un poeta: poseer un mundo propio. </p><p>El enorme maestro que fue <strong>Joan Margarit</strong> nos enseñó un test infalible para un buen poema, que debía funcionar como una caja negra, en la que entramos con un cierto grado de desorden emocional (nuestras tristezas, nuestras angustias, nuestras congojas) y salimos con el corazón ordenado, con un orden interior que solo el arte, no el entretenimiento, puede proporcionar. Salimos habiendo comprendido algo que, sin resolver nuestros problemas nos consuela, nos apacigua, nos hace conscientes del relámpago de belleza del mundo. </p><p>La poesía de <strong>Juan Javier Ortigosa</strong> es inteligente, atenta y conoce bien este relámpago. En <em>Las carencias del verbo,</em> por ejemplo, se nos advierte de que el "yo" "es una habitación cerrada/ en la que el ego crece/ como una enredadera ingobernable". Hace falta lucidez y aprendizaje del desengaño para ser consciente de las ráfagas de frío que nos asaltan en los momentos menos esperados: "Más tarde comprendí que tú/ no siempre es 'contigo'/ y 'él' o 'ella' ni son una certeza/ ni nos hacen compañía". Se trata de una poesía con una profunda vocación vitalista y afirmativa, manifiesta desde el propio título con resonancias lorquianas, <em>Con voluntad de amanecer</em>, pero como cualquier auténtico vitalismo es consciente de que vivimos a la intemperie, que la felicidad es un don que se entrena, un milagro que debemos agradecer y que se encuentra inseparable de la lucidez. Reflexionar sobre el idioma y su "carácter defectivo" lleva a una conclusión rotunda: "No todas las personas hacen compañía,/ es difícil conjugar multitudes y sueños,/ la lengua es una agenda marcada por la ausencia". </p><p>La poesía es, en este magnífico libro, "intimidad y compromiso", "sale a la calle/ y vuelve con barro en los zapatos". Es historia personal inseparable de la historia colectiva y de una singular mirada sobre la literatura: "Del Romanticismo, tus ojos;/ del Modernismo, tus manos;/ del Simbolismo, esos labios/ que entre susurros me confiesan/ el peso insoportable de la historia,/ de los breves movimientos/ que rompen los lazos familiares/ y son muy novedosos, jamás vistos". El imaginario familiar está muy presente en <em>Con voluntad de amanecer</em>, donde se traza una precisa y conmovedora genealogía. Así, leemos en <em>Parecidos razonables</em>: "Miro a mi abuelo y leo en su rostro/ el cansancio de mi padre.// Pienso que algún día/ yo también heredaré/ la noble tarea de ser un hombre bueno". Ser un hombre bueno, aspirar a la bondad representa la mejor herencia que se pueda tener. La bondad es también inseparable de la lucidez y de la mirada que aparece, por ejemplo, en <em>La piel de la Matrioska</em>, un poema muy emocionante sobre las vidas femeninas secretas, ocultas y reprimidas, une ternura y lucidez: "Tú que has sido/ mujer feliz de un solo hombre/ y has callado, con prudencia de muñeca,/ por no tener razón,/ has llevado en secreto tantas vidas/ que de golpe te sorprenden/ las mujeres -pequeñas- que te pueblan". </p><p>Por las páginas de <em>Con voluntad de amanecer </em>camina un yo poético partidario al mismo tiempo de la lucidez y los sueños, un yo inteligente, que conoce las grietas de la intimidad y la historia, un yo urbano cuya geografía personal se acompasa al ritmo de un paisaje urbano que participa de la historia de amor, como en <em>Ritmo de ciudad </em>(título en el que hay una resonancia de <em>Rimado de ciudad, </em>de<strong> Luis García Montero</strong>, cuyo imaginario impregna mucho el de <strong>Juan Javier Ortigosa</strong>). Precedido por una cita de <strong>Teresa Gómez</strong>, otra autora fundamental para el autor, el poema construye un yo conmovedor, "indiscretamente ansioso", que se pregunta mientra atraviesa a paso veloz una ciudad cómplice: "Cómo esperar el tiempo/ de todos los semáforos,/ si es la vida tan breve/ y el vértigo tan grande,/ si tú cruzas de pronto/ y no sé qué decir". El ritmo de la ciudad es cardíaco, es el ritmo del corazón, impaciente y tierno. El poema está construido sobre dos pilares, la vida y los vértigos, dos núcleos de significación alrededor de los cuales se despliegan la ciudad, el corazón, el yo que atraviesa veloz la geografía urbana para llegar a su amor. El amor aquí se encuentra inseparable de la inteligencia y de la reflexión y, del propio paso veloz, el paso de los enamorados: "si es la vida tan breve/ y el vértigo tan grande", "si el vértigo es tan breve/ y la vida tan larga". </p><p>Sí, la vida es al mismo tiempo breve y larga, igual que los vértigos, los relámpagos que marcan los pasos veloces de los enamorados, de los amorosos, como decía de manera tan maravillosa <strong>Jaime Sabines</strong>: "Los amorosos andan como locos […]/ El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro". Hay un yo <em>flâneur </em>que anda y anda (por hacer un guiño a <strong>Cortázar</strong>) que anda en busca del amor y del aprendizaje vital de la alegría y la lucidez, alguien que al mismo tiempo que camina veloz agudiza la atención, mira con atención, comprende el ritmo de la ciudad, de la vida, del propio corazón, de la amada, de los rostros familiares. Y este ritmo se incorpora al propio ritmo del poema, en una fluidez que construye la armonía entre fondo y forma, la sensación de que lo que se dice no podría ser dicho de otra manera. Esta es una característica de los buenos poemas. La otra sería su carácter de poemas necesarios, la impresión de "libertad fatal" como diría <strong>Cortázar</strong> que dejan en los lectores, que intuyen perfectamente la diferencia entre un ejercicio de escritura y la relación íntima de un poeta con su poema. Un poema debe habitarnos hasta que no podemos dejar de escribirlo y esta es la sensación que dejan los textos de <em>Con voluntad de amanecer</em>: una armonía entre fondo y forma, una aparente sencillez que es una de las cosas más difíciles de conseguir en poesía. Un libro al que los lectores pueden volver una y otra vez igual que se vuelve una y otra vez a los recuerdos amados, las ciudades del corazón y los relámpagos de belleza que unen la inteligencia y la emoción.  </p><p>   </p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[69a12bd8-9d4d-4099-b539-da08b554a12b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 May 2022 19:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fc8be5f9-9753-467f-bd98-079409d2e0f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1001108.jpg" length="94489" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fc8be5f9-9753-467f-bd98-079409d2e0f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1001108.jpg" type="image/jpeg" fileSize="94489" width="528" height="297"/>
      <media:title><![CDATA[La vida y los vértigos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fc8be5f9-9753-467f-bd98-079409d2e0f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1001108.jpg" width="528" height="297"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una poesía elegante y honda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poesia-elegante-honda_1_1222570.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b5f41c02-40fe-45a7-85fd-55c840d26811_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="Una poesía elegante y honda"></p><p><em><strong>Tiempo de paz y de memoria (treinta poemas comentados)</strong></em><strong> </strong></p><p><strong>Mariluz Escribano Pueo (edición de Remedios Sánchez)</strong></p><p><strong>Hiperión</strong></p><p><a href="https://www.hiperion.com/tienda/poesia-hiperion/tiempo-de-paz-y-de-memoria/" target="_blank" ><em>Tiempo de paz y de memoria</em></a><em> </em>es una antología comentada de la poeta granadina <strong>Mariluz Escribano Pueo</strong> (1935-2019), a cargo de <strong>Remedios Sánchez</strong>, profesora de la Universidad de Granada, crítica literaria y la persona que mejor conoce la trayectoria vital y creativa de la autora. Sin duda el propósito de este libro es tanto difundir para un público amplio la obra de <strong>Escribano Pueo</strong> como introducir y consolidar en el canon de la literatura española contemporánea la figura de una escritora destacada, por eso <strong>Remedios Sánchez </strong>convoca a una nómina impresionante (en cantidad y calidad) de poetas, críticos y profesores con la invitación de analizar una selección de textos de la autora granadina. Se trata de lo que el crítico americano <strong>Frank Kermode</strong> llamaba, en el libro homónimo, "formas de atención". La construcción del canon literario, afirma, pasa necesariamente por el comentario, por las "formas de atención" de los críticos hacia los textos.</p><p>Después de una parte introductoria a cargo de <strong>Manuel Rico</strong> y <strong>Remedios Sánchez</strong>, que sitúan la obra de <strong>Mariluz Escribano </strong>en el contexto contemporáneo y en la tradición, el libro abarca tanto comentarios de poemas concretos, a cargo de <strong>Raúl Zurita</strong>, <strong>Antonio Gamodena</strong>, <strong>Jaime Siles</strong>,<strong> Luis Alberto de Cuenca</strong>,<strong> Antonio Colinas</strong>, <strong>Ángeles Mora</strong>, <strong>Juana Castro</strong>, <strong>José Luis Díaz-Granados</strong>, <strong>Mari Ángeles Pérez López</strong>, <strong>Luis García Montero</strong>, <strong>Carmen Boullosa</strong>, <strong>Raquel Lanseros</strong>, <strong>Antónia Vicens</strong>, <strong>Piedad Bonnett</strong>,<strong> Yolanda Pantin</strong>, <strong>Manuel Francisco Reina</strong>,<strong> Rafael Soler</strong>, <strong>José María García Linares</strong>, <strong>Gioconda Belli</strong>, <strong>Daniel Rodríguez-Moya</strong>,<strong> Alí Calderón</strong>, <strong>Federico Díaz Granados</strong>, <strong>Joaquín Pérez Azaústre</strong>,<strong> María Rosal</strong>, <strong>Josep M. Rodríguez</strong>, <strong>Ana Merino</strong>, <strong>Marco Antonio Campos</strong>, <strong>Sergio Arlandis</strong> y <strong>Fernando Valverde</strong>, como estudios sobre la obra de la autora, firmados por <strong>Manuel Gahete Jurado</strong>, <strong>José Sarria</strong> y <strong>Francisco Morales Lomas</strong>. También hay un poema de<strong> Héctor Hernández Montecinos</strong>, escrito a partir de otro de la escritora granadina. Todos ellos ponen en práctica formas de atención a los textos y ejercicios de admiración. </p><p>Los poemas seleccionados iluminan los núcleos de significación del imaginario afectivo elaborado en la obra de <strong>Mariluz Escribano</strong>: la figura del padre republicano asesinado a comienzos de la Guerra Civil, la imagen materna de ternura y entereza, el amor o la maternidad (en este sentido destaca el emocionante poema <em>Escribiré una carta para cinco</em>). Se trata de una poesía elegante y honda, con un perfecto dominio de la tradición (de hecho el primer libro publicado por <strong>Mariluz Escribano</strong> fue una colección de sonetos, <em>Sonetos del alba</em>) y la apariencia de una sencillez expresiva (una de las cosas más difíciles de alcanzar en poesía). </p><p>"Mi padre es un silencio que observa como crezco", leemos en <em>Los ojos de mi padre</em> y se nos encoge el corazón al pensar en la ausencia tan traumática de la figura paterna, una figura que atraviesa otro poema sobrecogedor, <em>Te esperaré</em>: "Aunque siempre te espero/ con la casa encendida/ por ver si me acaricias/ con tu mano la frente". Con claros ecos de <strong>Luis Rosales</strong>, estos versos construyen una imagen paterna caracterizada por la ternura y la caricia, en claro contraste con su muerte brutal. Este imaginario que pasa por la piel impregna también los poemas de amor: "Tuya es mi voz y el hueco de mi mano", leemos en<em> Soneto IX</em>. </p><p>La madre y el mar, núcleos fundamentales de significación en la poesía de <strong>Mariluz Escribano</strong>, son refugios seguros, son de hecho la casa: "y mi madre es mi casa" (<em>Desde un mar de silencio</em>), "El mar de las habitaciones de la casa" (<em>La soledad</em>).  Se trata de un imaginario sensorial a veces melancólico y a veces exuberante, pero siempre sutil y preciso en los matices de la luz, que responden a los matices del alma: "El ambiente es dorado,/ con una luz cambiante/ porque el verde va de retirada,/ y el agua se desliza y burbujea/ por una piedra del color de cobre./ Arriba un azul prusia/ que convoca a la noche". </p><p>Para acabar quisiera citar algunos versos del emocionante poema dedicado a sus hijos, <em>Escribiré una carta para cinco</em>: "Mi corazón estuvo/ siempre en guardia con ellos/ Y ahora que han crecido/ y conocen los mundos de las hierbas,/ los nombres de los pájaros,/ la música del mundo,/ los placeres del libro,/ creo que ya he cumplido/ mi misión en la tierra.// Escribiré una carta para cinco/ cuando la primavera arribe/ y me inunde la casa de amarillos". Pura explosión sensorial y luminosa, esos amarillos son también los de otra gran poeta granadina, <strong>Elena Martín Vivaldi</strong>. </p><p>Todos sabemos que un poeta, una poeta en este caso, se define y se recuerda por sus versos. Pero también sabemos que en la proyección de una obra el papel de la crítica es imprescindible y en este sentido trabajan las formas de atención y los ejercicios de admiración convocados en esta bella y necesaria antología comentada.</p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[cf877650-af5f-4466-8060-cd3d8229f1d7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Mar 2022 20:00:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/b5f41c02-40fe-45a7-85fd-55c840d26811_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." length="60838" type="application/octet-stream"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/b5f41c02-40fe-45a7-85fd-55c840d26811_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." type="application/octet-stream" fileSize="60838" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una poesía elegante y honda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/b5f41c02-40fe-45a7-85fd-55c840d26811_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los huecos que caminan con nosotros y la "ética secreta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/huecos-caminan-etica-secreta_1_1219535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/501e1840-2fb3-4692-a8a9-cdb83e749533_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000484.jpg" width="608" height="342" alt="Los huecos que caminan con nosotros y la "ética secreta""></p><p><em><strong>Palabra de árbol </strong></em></p><p><strong>Francisco Javier Irazoki</strong></p><p><strong>Hiperión (2021)</strong></p><p>La antología<em> </em><a href="https://www.hiperion.com/tienda/poesia-hiperion/palabra-de-arbol/" target="_blank" ><em>Palabra de árbol </em></a><a href="https://www.hiperion.com/tienda/poesia-hiperion/palabra-de-arbol/" target="_blank" >(Hiperión, 2021)</a>, de <strong>Francisco Javier Irazoki, </strong>reúne poemas escritos entre 1976 y 2021, precedidos por una breve y esclarecedora nota del autor. En ella leemos que "las composiciones que expresan cualquier experiencia íntima profunda tienen prioridad en esta selección" y se subraya la abundancia de los textos en prosa, que, afirma el autor, "desde los años noventa, reflejan mi manera más libre de concebir la poesía". </p><p>Uno de estos textos, de una belleza sobrecogedora, es el que da título al libro: "No conocí al que murió en el vientre de mi madre. La abuela lo recogió, dijo que era <em>grande como un guía </em>y lo puso en el hoyo que el padre había cavado entre las raíces de mi higuera preferida. […] Para mí, crecer fue sentir el paso del tiempo al escuchar los mensajes que un muerto me enviaba desde sus frutos". Somos un dolor enterrado cerca de las raíces de una higuera, asimilamos físicamente una hermandad ausente transformada en fruto y aprendemos la lección vital de que "Toda belleza/ acaso contiene/ un árbol caído". </p><p>La infancia, fundamental en <em>Palabra de árbol</em>, se contempla a la vez con lucidez y ternura: "Soy un niño rodeado de niebla", leemos en <em>Circuito</em>, un niño que va "a hablar a una piedra" para confiarle su dolor. El yo poético se sabe inseparable de "ese niño que juega en mí sobre las ruinas" (<strong>Proust</strong>), del niño que camina por su interior y posibilita el nacimiento de "los hombres intermitentes" que lo habitan, esos pequeños personajes ("ese pequeño personaje que vive en mí", decía <strong>Proust</strong> de nuevo) que tambalean su cuerpo al conocer el desamor y se recomponen festivos con el buen amor ("Los hombres intermitentes"). </p><p>La población minúscula y afanosa que se mueve dentro de nosotros es en los poemas de <strong>Francisco Javier Irazoki </strong>una creación del ensueño a la par que una realidad física, palpable y multiforme. Hay un poema bellísimo en este sentido, <em>Los habitantes transparentes</em>, que reproduzco entero: "Muchos hombres solitarios caminan/ acompañados por un hueco.// Con frecuencia se detienen en un paraje/ oscuro o iluminado/ y el acompañante observa,/ proyectada sobre la pared,/ su vida de ser desaparecido.// Unos habitantes transparentes cruzan/ las ciudades de nuestra memoria.// Los portadores del hueco/ dialogan con imágenes sucesivas/ que les ofrece un muro./ Llevan, atada con soga invisible,/ una ausencia". </p><p>Los "huecos" (imposible no acordarse enseguida de <em>Los hombres huecos</em> de <strong>Eliot</strong>) pueden ser sobre todo los seres queridos muertos pero también tal vez los que dejaron un hueco en nuestro amor, los que desaparecieron no de la vida, únicamente de nuestra vida. Unos y otros, los muertos amados y los que nos dejaron sin su amor, caminan siempre a nuestro lado, en una formidable corporeización del "hueco". Vamos de la mano de huecos de aire y contemplamos en imágenes sucesivas su sombra, el cuerpo aéreo y a la vez tan real y cercano, de una ausencia. Esos huecos forman la <em>Orquesta de desaparecidos</em>, título del libro de poemas en prosa de 2015 del autor. Son la "gente que camina en mi mente", son los "Visitantes" que murmuran una magnífica y exacta definición de la poesía: "La poesía no es una delicadeza decorativa, sino una intensidad de la mirada que despierta a la conciencia". </p><p>La historia íntima se modula en <em>Palabra de árbol </em>inseparable siempre de la historia colectiva, una historia dolorosa (hay algunas referencias explícitas al terrorismo de ETA), sobre todo en poemas como los de <em>Ciento noventa espejos</em> (2016) o <em>El contador de gotas </em>(2016-2019). El primer libro se sitúa explícitamente bajo el signo de <strong>Camus</strong>, cuyo ejemplo de extraordinaria lucidez se celebra y se sigue: "No aprender gritos. No conocer los himnos con que se dibujan las fronteras de las razas. No condimentar con resentimiento mi vida breve. No adherirme a ninguna rebeldía cómoda. No tener tiempo para medir el error ajeno. No ir nunca a las playas de los rencorosos. No refugiarme bajo el techo del <em>viva yo </em>colectivo. No poseer otra bandera que una ética secreta. No afilar mi fracaso para que sea la flecha de un insulto. No sostener los platillos se sangre de la injusticia. No aplaudir los disfraces de la crueldad. No a las multitudes que silencian al individuo. No huir de mi imagen reflejada en la vejez. No colaborar con mis habitantes cínicos". </p><p>Son algunos de los extraordinarios principios vitales enunciados en este poema en prosa, que siguen en otro del mismo libro, aunando lucidez y vitalismo: "Leer a <strong>Camus</strong> y <strong>Arendt</strong>, dos flechas éticas que me guían. Una coherencia que no crea presidios. El salmorejo, la ventresca y el rape compartidos. Los paraísos variados del sexo. Las páginas del poeta que es un vehículo transparente en sus mejores versos. No padecer el fracaso que llaman envidia. La risa que no hiere. […] El goce de no tener tiempo para el odio". Estas magníficas palabras continúan también en <em>El contador de gotas</em>: "No abrazar ningún idealismo compatible con la incoherencia íntima.[…] No alimentar con disciplina la amargura. […] Que el perdón sea más fuerte que la herida". </p><p><em>Palabra de árbol </em>es un libro bellísimo, hospitalario, amable en sentido etimológico: digno de ser amado. </p><p><strong> </strong></p><p><em><strong>Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[f5279ece-5db2-4d78-9b90-605ef91d2bd5]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Feb 2022 20:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/501e1840-2fb3-4692-a8a9-cdb83e749533_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000484.jpg" length="224913" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/501e1840-2fb3-4692-a8a9-cdb83e749533_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000484.jpg" type="image/jpeg" fileSize="224913" width="608" height="342"/>
      <media:title><![CDATA[Los huecos que caminan con nosotros y la "ética secreta"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/501e1840-2fb3-4692-a8a9-cdb83e749533_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000484.jpg" width="608" height="342"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La deslumbrante luz de Dionisia García]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/deslumbrante-luz-dionisia-garcia_1_1218395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2c39ba15-9abe-46e9-9dc4-bae86ccc9d19_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000386.jpg" width="432" height="243" alt="'La deslumbrante luz' de Dionisia García"></p><p><em><strong>Mientras dure la luz</strong></em></p><p><strong>Dionisia García</strong></p><p><strong>Renacimiento </strong></p><p><strong>Sevilla (2021)</strong></p><p>Un libro de <strong>Dionisia García</strong>, una de las voces poéticas contemporáneas más importantes en español, es sin lugar a dudas un acontecimiento literario. Eso sucede con <a href="https://www.editorialrenacimiento.com/calle-del-aire/2524-mientras-dure-la-luz.html" target="_blank" ><em>Mientras dure la luz</em></a>, espléndida y luminosa colección de poemas, que edita de modo exquisito Renacimiento. No es casual que el epígrafe inaugural pertenezca a <strong>Emily Dickinson</strong>, con la que<strong> Dionisia García</strong> comparte imaginario afectivo: "Es todo cuanto tengo hoy para traer. Esto y mi corazón además". </p><p>Los poemas de <em>Mientras dure la luz </em>desprenden fulgor y ritmo cardíaco, una elegancia clásica intemporal y muy contemporánea a la vez, al alcance solo de los grandes poetas. Los versos se suceden pulcrísimos y hechizantes, como en<em> La respuesta en nosotros</em>: "Es agosto, la tarde está en sosiego;/ pueden hacer memoria del caminar ya ido.[…]// Volvieron la cabeza y el sueño de otra época/ dice que no hay victorias. Sí momentos gozosos,/ ascensión de los días ahora recordados/ y que entonces ardieron". </p><p>La poética de la luz en sus distintas articulaciones se señala desde el título y atraviesa todo el libro. Así, la percepción de "la luz vaga y confusa/ de tiempos venideros, nutridos de arrebatos" de <em>La respuesta en nosotros</em> se transforma en los siguientes poemas en una meditación muy sutil sobre el paso del tiempo y la fragilidad humana.</p><p>En <em>Dudas</em> leemos: "Nuestra existencia frágil se repliega y confía,/ porque ha vivido vive; sin embargo, no acierta/ a encontrar el lugar/ donde alojarse". La conciencia de la vulnerabilidad que nos define en nuestro propio cuerpo (como señala la filósofa italiana <strong>Adriana Cavarero</strong>, la vulnerabilidad, derivada de vulnus/herida, es definitivamente una cuestión de piel) no es incompatible en la poesía de<strong> Dionisia García</strong> con algo que podríamos llamar un vitalismo lúcido o una lucidez vitalista: confiamos pero estamos siempre buscando el lugar dónde alojar el cuerpo, la vida y las esperanzas que en ellos depositamos. Hay aquí una topografía muy precisa, porque la poesía trabaja con lo concreto: "nuestra existencia frágil" anhela "el lugar" a la vez que sabe que el único posible es la duda, corporeizada así en un espacio al mismo tiempo físico e imaginario, un espacio parecido en cierto modo al jardín de rosas de <em>Burnt Norton</em> de <strong>Eliot</strong>, donde brillan de pronto las opciones vitales soñadas. </p><p>La duda vuelve a presentarse como un cuerpo abrazable en <em>De lo incierto</em>: "¿La palabra consigue cuanto el ser necesita?// Abracemos lo incierto. Es la batalla nuestra". La pregunta sobre la palabra señala algo crucial, de un enorme alcance: ¿logramos que el lenguaje nos proporcione lo que los antiguos llamaban una vida buena, es posible que fluya de verdad nuestro corazón en las palabras que intercambiamos?  </p><p>Los espacios son otro núcleo de significación fundamental en el libro, junto con la luz. En el espléndido poema <em>Casa nueva</em> hay una sutil reflexión sobre la manera que tienen las casas de acomodarse a nuestros cuerpos y nuestros sueños. Sentimos apegos intensos por los espacios porque forman parte de nuestro interior igual que nuestros cuerpos impregnan los cuartos que habitamos: "La mecedora, ajuste de tu cuerpo,/ atrás quedó también sobre la alfombra lila,/ abrigo en el invierno varias décadas.//[…]// Todo es desconocido; los afectos nos guían./ Como ciegos palpamos con torpeza/ para saber del nuevo territorio". Habitamos las casas igual que habitamos un amor, en un ritmo epidérmico y cardíaco para acomodarse a un interior que pueda querernos y al que sintamos como nuestro: "Son nuevas las miradas de interiores./ Otra ventana se abre y nos ofrece/ el mundo que nos queda y puede ser hermoso". </p><p>La belleza serena construida en las páginas de <em>Mientras dure la luz </em>no excluye la amarga lucidez de poemas como <em>Ejecución</em>, por ejemplo: "No hemos conseguido desterrar cuanto fuimos:/ asesinar a un hombre en su escondite.// Siglo XXI". Hay poemas sobrecogedores, como <em>Llamada</em>, que unen dolor y sabiduría: "Abril acude, Pablo,/ y tú no llegas./ A veces me pregunto/ si más dichosos quienes más saben/ o quienes se conforman/ con ver sencillamente/ las cosas de la vida". </p><p>El vitalismo sigue siendo el latido que más fuerte se escucha (aunque podemos subrayar algo muy sabido, que a menudo cuánto más se sabe del dolor más se reivindica la fuerza solar de la alegría). Un ejemplo podría ser el maravilloso poema <em>Mi corazón consiente</em>, que reproduzco entero: "Anoche murmuraba paseando las calles:/ detente, instante, ya, tan solo una milésima,/ para no sospechar que importamos muy poco,/ que la rueda del mundo en su grandeza gira.// Me decía, también, es imposible/ que el muchacho pintor sobre el asfalto/ y el vendedor de bolsos/ no hayan sido fundados por una mano buena./ Nunca tuvo el azar ojos ni labios.// Qué sabemos al fin…/ Mi corazón consiente, y duda, y ríe… " Junto a la duda, la risa del corazón se presenta como adalid fiel de la alegría. La vida es un "bien inesperado", como en el poema homónimo: "No desprecio este bien porque es la vida/ con todos sus tesoros e infortunios".</p><p>La alegría que atraviesa <em>Mientras dure la luz</em> tiene mucho que ver con la infancia y la reconstrucción poética de una niñez feliz: "Aquel verano de la infancia,/ tantas veces cantado,/ ha sido siempre un bien;/ el más lento trayecto de la vida", leemos en "La estación memorable". La infancia es así una estación memorable, un aprendizaje lento del tiempo (ojalá fuéramos capaces de conservar el don del tiempo lento), una capacidad del corazón de mantener intacto el brillo del instante, la nitidez de ciertas imágenes imborrables: "Todo llega confuso en el fluir del tiempo./ No los brazos alzados de mi padre,/ con besos repetidos". </p><p>Saber dónde está lo bello ("persona que sabía dónde estaba lo bello", leemos en "Lo inesperado") y modularlo en poemas tan memorables no es tarea fácil. "Cuánto amor en la casa/ de los días ya idos" son los últimos versos de este libro. Cuánta belleza en este libro excepcional, luminoso y abrazable.  </p><p><em><strong>Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[86fea6be-9acf-46ff-bcb3-49c105657053]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Feb 2022 20:00:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/2c39ba15-9abe-46e9-9dc4-bae86ccc9d19_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000386.jpg" length="34069" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/2c39ba15-9abe-46e9-9dc4-bae86ccc9d19_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000386.jpg" type="image/jpeg" fileSize="34069" width="432" height="243"/>
      <media:title><![CDATA[La deslumbrante luz de Dionisia García]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/2c39ba15-9abe-46e9-9dc4-bae86ccc9d19_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000386.jpg" width="432" height="243"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo sobre Almódovar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/almodovar_1_1217407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4418e354-300f-4b7f-ad56-d7ceebf13ea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000312.jpg" width="309" height="174" alt="Las claves del cine de Almodóvar: Almodóvar y la cultura. Del tardofranquismo a la Movida de Mario de la Torre Espinosa"></p><p><em><strong>Almodóvar y la cultura. Del tardofranquismo a la Movida</strong></em></p><p><strong>Mario de la Torre</strong></p><p><strong>(Trea, 2020)</strong></p><p>En <a href="https://www.trea.es/books/almodovar-y-la-cultura-del-tardofranquismo-a-la-movida" target="_blank" ><em>Almodóvar y la cultura. Del tardofranquismo a la Movida</em></a><em> </em>(Trea, 2020) <strong>Mario de la Torre</strong> (director de la estupenda serie <em>Primavera rosa</em>, finalista de los premios Goya y profesor de teoría de la literatura y literatura comparada) analiza con rigor académico y una escritura muy ágil y amena las principales claves del cine de <strong>Pedro Almodóvar</strong>. </p><p>Se trata de un libro que se lee con mucho placer y del que personalmente he aprendido mucho, no solo sobre las películas del gran director manchego sino también acerca del cine español, europeo y norteamericano de las últimas décadas del siglo XX. El estudio ubica de manera acertada el cine de <strong>Almodóvar </strong>en un amplio panorama cultural, señalando y analizando sus principales influencias y sus claves fundamentales. El autor hace una lograda síntesis del contexto sociológico que abarca la etapa final del franquismo, la Transición y la Movida Madrileña. Para los artistas de la Movida, entre los que <strong>Almodóvar </strong>ocupa un lugar sobresaliente, subraya <strong>Mario de la Torre</strong> que "la vida era diversión pero el arte era <em>muy serio</em>". </p><p>El libro también estudia la cinefilia como característica fundamental de <strong>Almodóvar </strong>y señala la impronta de<strong> Douglas Sirk </strong>en películas como <em>Tacones lejanos</em>, de Hitchcock en <em>Carne trémula</em>, <em>Los abrazos rotos </em>o <em>La piel que habito </em>o del cine pop y <em>underground </em>americano en <em>La ley del deseo </em>o <em>Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón</em>, sin olvidar las huellas de <strong>Buñuel </strong>o <strong>Camus </strong>o la influencia de <strong>Bergman </strong>en <em>Tacones lejanos </em>o de <strong>Nagisa Oshima</strong> en <em>La ley del deseo</em>. Igualmente destaca la importancia del neorrealismo y las conexiones de <strong>Almodóvar </strong>con <strong>Pasolini</strong>, <strong>Fellini</strong>, <strong>Vittorio de Sica </strong>o <strong>Fassbinder</strong>. La televisión, la publicidad, la fotonovela, el cómic son señaladas como claves importantes del cine <em>almodovariano</em>, que manifiesta asimismo una pronunciada impronta del teatro a través de "la asunción de ciertos presupuestos estéticos de la escena en su cine". </p><p><strong>Mario de la Torre</strong> apunta que "la presencia del teatro independiente en el cine de <strong>Almodóvar </strong>tiene su momento más destacado en <em>La mala educación</em> ". El autor dedica un espacio al <em>queer drama </em>o teatro <em>queer </em>y afirma que en las películas del director manchego encontramos "una dramaturgia en torno al deseo que se distancia del modo de representación heterosexual". Subraya en este sentido que la corporalidad masculina del cine de <strong>Almodóvar </strong>presenta fuertes vínculos con la del teatro de <strong>Lorca</strong> o <strong>Cocteau</strong>. </p><p>Por último, el libro se detiene en la marcada importancia de la literatura (<strong>Alice Munro</strong>, <strong>Truman Capote</strong>,<strong> Cormac McCarthy</strong>, la novela rosa, la literatura <em>pulp</em>) en películas como <em>Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón </em>o <em>La flor de mi secreto</em> y en la gran significación de la música, sobre todo el bolero o la copla, en <em>Tacones lejanos</em>, <em>La ley del deseo</em>, <em>Matador</em>, <em>Hable con ella </em>o <em>Todo sobre mi madre</em>, por poner solo unos ejemplos. </p><p><em>Almodóvar y la cultura </em>es, sin duda, un libro imprescindible para cualquier estudioso del cine del célebre director. </p><p><em><strong>Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[7308ceb0-ed19-4996-8715-f3e453dcfc6e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jan 2022 20:00:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4418e354-300f-4b7f-ad56-d7ceebf13ea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000312.jpg" length="126864" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4418e354-300f-4b7f-ad56-d7ceebf13ea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000312.jpg" type="image/jpeg" fileSize="126864" width="309" height="174"/>
      <media:title><![CDATA[Todo sobre Almódovar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4418e354-300f-4b7f-ad56-d7ceebf13ea5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000312.jpg" width="309" height="174"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Pedro Almodóvar,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La faceta más desconocida de Pardo Bazán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/faceta-desconocida-pardo-bazan_1_1215418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/796453b2-a059-46f5-8756-ffdf50750539_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000191.jpg" width="646" height="364" alt="Reseña 'Gota perdida en el inmenso mar' de Emilia Pardo Bazán"></p><p><em><strong>Gota perdida en el inmenso mar. Antología poética </strong></em></p><p><strong>Emilia Pardo Bazán (Estudio, edición y selección de Remedios Sánchez)</strong></p><p><strong>Poéticas (2021)</strong></p><p><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/coleccion-poeticas/571-10-gota-perdida-en-el-inmenso-mar.html" target="_blank" ><em>Gota perdida en el inmenso mar</em></a><em> </em>(Poéticas) y <em>Las frases frágiles </em>(La bella Varsovia)<em> </em>son dos importantísimas antologías de poesía de<strong> Emilia Pardo Bazán </strong>publicadas en 2021, año del centenario de la muerte de la célebre escritora, a cargo de <strong>Remedios Sánchez </strong>y <strong>Elena Medel </strong>respectivamente. Ambas conocen a la perfección la obra de <strong>Pardo Bazán </strong>y tienen un sólido prestigio como crítica y profesora universitaria, en el caso de Sánchez, y poeta, novelista y editora en el de Medel. </p><p>El libro que nos ocupa aquí, <em>Gota perdida en el inmenso mar</em>, reúne textos pertenecientes a todas las etapas de la producción poética de <strong>Pardo Bazán</strong>, una producción casi desconocida y eclipsada por la celebridad que alcanzó la escritora en su faceta de novelista, como nos recuerda<strong> Remedios Sánchez </strong>en su minucioso y esclarecedor estudio. Los lectores de esta antología pueden adentrarse en el imaginario poético, profundamente vinculado al romanticismo, de una de las figuras más destacadas de la literatura española y europea (la que escribe esta reseña siente una especial predilección por la espléndida y solar novela <em>Insolación</em>). </p><p>Se ofrece en <em>Gota perdida en el inmenso mar </em>una selección muy cuidada de <em>El castillo de la fada (leyenda fantástica)</em>, el texto que<strong> Pardo Bazán </strong>escribió con solo quince años, <em>Álbum de poesías</em>, <em>Jaime </em>(volumen dedicado a su hijo, en el que la maternidad es el tema estructurador) o <em>Himnos y sueños, </em>libro en el hay una reflexión explícita sobre la poesía y la figura del poeta. Así, en <em>Porvenir de la poesía </em>leemos: </p><p><em>"¿Por qué, profeta triste, me/ dices que este siglo mató la/ poesía con desterrar el mito?[…]//¡Oh bella poesía!/ Mientras exista el hombre/ tus frescos manantiales no/ temas que se agoten./ Porque el poeta estudia/ los mundos interiores; traduce al luminoso/ lenguaje de los dioses del/ corazón los gritos, los/ ecos de dolores, los/ sueños y esperanzas, las/ dulces ilusiones, las/ dudas, las creencias la/ vida y los amores". </em></p><p>En estos versos se perciben con claridad tanto la huella del romanticismo (cabe subrayar que <strong>Pardo Bazán</strong> conocía profundamente la obra de <strong>Heinrich Heine</strong>, a quien también tradujo) como la impronta del realismo, el fino análisis psicológico que la gran novelista sabe que es propio también de la poesía. El conocimiento del corazón que sufre y anhela, los sueños y la lucidez se dan la mano en esta extraordinaria escritora que fue <strong>Emilia Pardo Bazán</strong>, una mujer muy apasionada y una gran feminista, como subraya acertadamente el estudio de <strong>Remedios Sánchez</strong> y pone de relieve la última parte de la antología, <em>Otras poesías</em>, donde encontramos textos como <em>La criada de Newton. Apólogo</em>. </p><p>La lectura de <em>Gota perdida en el inmenso mar</em>, precedida por una impecable introducción que nos sitúa de manera amena y rigurosa en el mundo poético de<strong> Pardo Bazán</strong>, puede acercar sin duda a los lectores a una faceta casi desconocida de la inmensa escritora. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[a1695182-bb08-4671-bf69-3fdcfb0207e4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Dec 2021 05:00:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/796453b2-a059-46f5-8756-ffdf50750539_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000191.jpg" length="109693" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/796453b2-a059-46f5-8756-ffdf50750539_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000191.jpg" type="image/jpeg" fileSize="109693" width="646" height="364"/>
      <media:title><![CDATA[La faceta más desconocida de Pardo Bazán]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/796453b2-a059-46f5-8756-ffdf50750539_16-9-discover-aspect-ratio_default_1000191.jpg" width="646" height="364"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
