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    <title><![CDATA[infoLibre - Nativel Preciado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/nativel-preciado/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Nativel Preciado]]></description>
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      <title><![CDATA[La noche más oscura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/noche-oscura_129_2069547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La noche más oscura"></p><p>Cincuenta años después, aún se me saltan las lágrimas cuando <strong>leo la carta de despedida que José Humberto Baena</strong> escribió a sus padres, desde la cárcel de Carabanchel, horas antes de ser fusilado. Me acuerdo, inevitablemente, de la que escribió <strong>mi abuelo a su hija</strong> (mi madre) la noche previa a ser fusilado en la prisión de San Marcos de León por las tropas franquistas. Todas las cartas de los reos tienen algo en común, son tristes, trágicas y estremecedoras hasta el punto de convertirse en un alegato irrebatible contra la pena de muerte. </p><p>Ahora, como entonces, me pregunto por qué los cinco fusilados el 27 de septiembre de 1975 <strong>tuvieron tan mala suerte</strong>. A poco que se hubieran retrasado los trámites burocráticos se habrían librado de las ejecuciones. Franco murió unas semanas después y, además del dictador, el presidente <strong>Carlos Arias Navarro</strong> y su siniestro entorno, nadie tenía especial interés en que se cumpliese la sentencia de los Consejos de Guerra sumarísimos en los que se <strong>condenó a muerte a once jóvenes militantes antifranquistas</strong>, cuyos delitos no estaban suficientemente probados. De los once, seis fueron indultados y cinco ejecutados. Se decidió de forma arbitraria quiénes serían fusilados y quiénes se librarían de la muerte, porque los juicios sumarísimos eran así, <strong>poco escrupulosos, actuaban sin garantías legales</strong> y se tomaban decisiones despóticamente. Jamás hicieron justicia, se limitaban a infringir castigos ejemplarizantes para afianzar su posición y detener lo que ellos consideraban la violencia terrorista. Sobre la conciencia de los miembros que formaron parte de los numerosos Consejos de Guerra que existieron durante la dictadura debería pesar el asesinato de muchos inocentes. </p><p>Recuerdo, una vez más, para que no olvidemos sus nombres, que los <strong>últimos fusilamientos del franquismo</strong> tuvieron lugar en Barcelona donde fue ejecutado <strong>Juan Paredes Manot, Txiki</strong>, de 21 años; en Burgos, <strong>Ángel Otaegui</strong>, de 33 años, ambos integrados en ETA político-militar; en Hoyo de Manzanares (Madrid), <strong>José Luis Sánchez Bravo</strong>, de 22 años, <strong>Ramón García Sanz</strong>, de 27, y <strong>José Humberto Baena Alonso</strong>, de 24, militantes del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) Las condenas trataron de evitarse presionando, dentro y fuera de España, a un Franco decrépito al borde de la muerte. Un año antes, en Barcelona, <strong>Salvador Puig Antich había</strong> sido ejecutado con el siniestro método del garrote vil. Todo fue inútil. Tanto en la vanguardia de la lucha contra la dictadura como en la retaguardia, se vivía en estado de alarma. </p><p>Más que por mí misma, yo tenía miedo por los compañeros que querían volver del exilio y, sobre todo, por los amigos que seguían luchando en la clandestinidad. Cualquiera podía caer en una redada y pasar por los calabozos donde se torturaba a los presos o, a poco que tuviera mala suerte, terminar sus días en el paredón de fusilamiento. No exagero un ápice. Desde el atentado que acabó con la vida de Carrero Blanco y con los planes sucesorios del dictador, <strong>se había recrudecido la violencia política en todos los frentes</strong>. El régimen franquista se sentía acorralado y endureció la represión contra la mayoría de los universitarios, asociaciones vecinales, abogados laboralistas, movimientos feministas, sectores cristianos de base, militares<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>de la UMD y otras organizaciones clandestinas que luchaban, de un modo u otro, contra la dictadura. Soñábamos todos con la democracia, pero la mayoría queríamos implantarla de una manera pacífica y nos apartamos de los que defendían la violencia. El espíritu de Azaña, presidente de la Segunda República –paz, piedad y perdón– <strong>había calado en la mayoría del pueblo español</strong>. Durante un tiempo, unos y otros fuimos compañeros de viaje, quiero decir que, aun maldiciendo el terrorismo, fuimos incapaces de manifestarnos contra los que optaron por la vía violenta. De ahí que la transición no tuviera nada de pacífica y se prolongase mucho más allá del tiempo que establecen los historiadores. </p><p>En la década de los setenta <strong>ya tenía el título de periodista</strong>, estudiaba Ciencias Políticas en la Complutense y trabajaba en periódicos y semanarios que los censores del régimen se iban cargando por razones diversas, todas ellas improcedentes. Tuve la suerte de ser testigo, como periodista, de la descomposición del franquismo desde una posición privilegiada. Antes de los últimos fusilamientos que ahora rememoramos, <strong>me tocó entrevistar al equipo médico</strong> que fue tratando sucesivamente las múltiples patologías de Francisco Franco. En julio de 1974, fue trasladado a un centro hospitalario a causa de una tromboflebitis con complicaciones que derivaron en una hemorragia gástrica. Aunque trató de ocultarme la verdadera situación, Vicente Gil, que era entonces su médico de cabecera, estaba muy preocupado porque el paciente era, además,  <strong>enfermo de Parkinson y estaba inconsciente</strong>. El momento era de tal gravedad que el Gobierno decidió el traspaso de poderes al príncipe Juan Carlos, que lo aceptó en contra de los deseos de su padre, el conde de Barcelona, enfrentado con Franco por nombrar a su hijo sucesor en 1969, sin reconocer su propio derecho dinástico. Este acontecimiento provocó las iras del yerno de Franco, <strong>Cristóbal Martínez-Bordiu</strong>, que se enfrentó a <strong>Vicente Gil</strong> porque consideraba que había metido la pata al hablar de la gravedad del paciente. Varios testigos del personal sanitario contaron atónitos que se produjo una pelea, entre el yerno y el médico, a las puertas de la habitación de Franco. Ganó el marqués de Villaverde, es decir, el yerno, que buscó un médico de su agrado, el doctor <strong>Vicente Pozuelo</strong>, al que también tuve la fortuna de entrevistar. Cuando le daban por desahuciado, para asombro de todos, el enfermo se recuperó de la tromboflebitis y quiso asumir inmediatamente el poder. Su primera decisión fue cesar al ministro de Información y Turismo, <strong>Pío Cabanillas</strong>, por ser el más aperturista del Gobierno, lo cual provocó la dimisión de varios altos cargos y del ministro de Hacienda, Barrera de Irimo. Logré entrevistar a Pío Cabanillas que, con gran visión de futuro, me vaticinó que los del “bunker” (la extrema derecha del régimen) <strong>se iban a enrocar en posiciones más rígidas</strong>, lo cual aceleraría la transición hacia la democracia. En efecto, la regresión provocó descontento y nuevas protestas que fueron reprimidas con dureza al grito de "¡No queremos apertura, solamente mano dura!".</p><p>Consciente de la debilidad de Franco, el rey Hasan II de Marruecos <strong>quiso reclamar por la fuerza el Sahara</strong>, colonizado hasta entonces por España, y envió a sus súbditos a emprender la denominada "Marcha Verde", una estratégica movilización de más de trescientos mil marroquíes desarmados, hombres, mujeres y niños, para <strong>invadir pacíficamente el territorio saharaui</strong>. Franco se rindió y decidió firmar un acuerdo tripartito con Marruecos y Mauritania para repartirse una parte del territorio saharaui entre ambos países africanos. Los médicos que le atendían me contaron que <strong>la claudicación aceleró su decadencia física</strong>, pero que lo que precipitó su muerte fueron los fusilamientos del 27 de septiembre. No por los reos, sino por las presiones que ejercieron sobre él personas cercanas y diversas instancias internacionales, sobre todo el Papa desde el Vaticano, que le <strong>pidió personalmente clemencia para los condenados</strong>. Durante una entrevista con su cardiólogo me reveló que fue la causa indirecta de su primer infarto coronario seguido de una hemorragia gástrica masiva. Para su desgracia, el equipo médico le salvó in extremis de la muerte. Y digo para su desgracia, porque <strong>la agonía se prolongó durante varias semanas</strong> con un sufrimiento atroz. Según me informaron algunos testigos del personal sanitario, le mantuvieron con vida por deseo expreso de la familia, que solo estaba interesada en controlar los <strong>detalles previstos para la sucesión</strong>. A estas alturas, todo el mundo sabe que Franco padeció una prolongada agonía antes de morir en la madrugada del 20 de noviembre de 1975, solo dos meses escasos después de aprobar los últimos fusilamientos de una despiadada y brutal dictadura.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado </strong></em><em>es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, la última, '</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-pan-de-mis-hijos/414533" target="_blank"><em>El pan de mis hijos'</em></a><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 04:01:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Francisco Franco,Dictadura,Pena muerte,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Ojalá que volvamos a vernos, Sabina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ojala-volvamos-vernos-joaquin-sabina-nativel-preciado_129_1999846.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2e550d75-1660-46f4-a4e0-2f43585ebc1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ojalá que volvamos a vernos. Sabina por Nativel Preciado"></p><p>Un amigo común… como en una de mis canciones preferidas de <strong>Joaquín Sabina</strong>. Pues un amigo común muy querido, Jesús Maraña, al verme sobrecogida al finalizar el primero de sus ocho conciertos de despedida en Madrid, me pidió que escribiera sobre <em>Hola y Adiós</em>, su última gira. He escrito tanto sobre él, que me resistía a hacerlo sobre su despedida. Solo puedo añadir a las emociones mil veces compartidas que la otra noche fue prodigiosa.<strong> Cada vez más sensible, más sabio, y emocionado hasta las lágrimas</strong>, dedicó el concierto al público de la ciudad donde se unen los caminos de sus seguidores más devotos. </p><p><strong>Era el último concierto al que asistía con mis hijos</strong>. Joaquín forma parte de la banda sonora de sus vidas y, por supuesto, de la mía. Lo escuchaban de niños en las cintas de casete del coche y coreaban con nosotros <em>Calle Melancolía</em>, lo mismo que hacen ellos con mis nietos desde el iPhone y, probablemente, harán mis bisnietos conduciendo lo que sea que se conduzca y como se escuche cuatro décadas después. Sabina dice que le sobrevivirán veinticinco canciones, pero en mi recuento caben varios volúmenes para llenar mucho más de diecinueve días y quinientas noches. Aprovecho para reiterar que es uno de los grandes poetas urbanos del siglo, para nosotros, mejor que Bob Dylan. </p><p>No quiero convertirme en protagonista de la vida de otros, pero caigo en una sola tentación: contar lo mucho que le agradezco, porque nunca se lo he dicho,<strong> aquel domingo de hace ya muchos años</strong> que salió de casa, escondido tras sus gafas negras, para presentar mi primera novela una mañana a plena luz del sol. Era el tiempo en el que cerraba los bares y dormía de día, así que fue un valioso regalo; un gesto inolvidable de amistad. Casualmente somos coetáneos y hace ya mucho tiempo que el artista se plantó como una lapa en mi corazón, que es, como dice Lorca, donde se quedan prendidos los amigos. </p><p>Me resisto a pensar que esta sea su despedida. El concierto al que asistimos en Madrid fue mágico. No sé contar, como merece, el momento final, cuando el público lloraba al ver un primer plano de Sabina inmenso, humilde, emocionado hasta las lágrimas, como nunca lo he visto. Recuerdo la alegría de las primeras veces, cuando nos daban las diez y las once, las doce… y lamento que lo mejor de la vida sea tan fugaz. ¡Qué manera tan canalla de pasar el tiempo! Se dice que para lograr un final feliz solo depende de <strong>dónde termines de contar la historia</strong>. Nos quedan muchos conciertos y más lunas llenas. Que el fin del mundo nos pille bailando. Gracias por todo, Joaquín.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado </strong></em><em>es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, la última, '</em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-pan-de-mis-hijos/414533" target="_blank"><em>El pan de mis hijos',</em></a><em> acaba de llegar a las librerías. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 May 2025 16:21:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ojalá que volvamos a vernos, Sabina]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Cómo se blanquea la moda basura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/blanquea-moda-basura_129_1657250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo se blanquea la moda basura"></p><p>En el punto álgido del consumismo capitalista, antes del <em>Black Friday</em> y las próximas Navidades, <strong>miles de trabajadores de la confección de Blangladesh, epicentro de la explotación de la industria textil, emprendieron una huelga contra las grandes firmas mundiales</strong> para reclamar mejoras en sus ínfimos salarios (70 euros al mes) y sus pésimas condiciones de trabajo. Una movilización masiva sin precedentes logró que <strong>más de 300 fábricas interrumpieran su producción</strong> y no pudieran abastecer a sus clientes internacionales. En términos generales, admitamos que la huelga nos afecta positivamente, pues tiene dos consecuencias beneficiosas para el medio ambiente: disminuye el transporte en aviones de carga de toneladas de ropa y evita que se acumulen parte de los noventa y dos millones de toneladas de residuos textiles que se desechan cada año. Estas cantidades astronómicas dan idea del grave efecto que<strong> la moda, la segunda industria más contaminante del mundo, añade a la crisis climática. </strong>Pedir a las empresas de moda más grandes del planeta que dejen de abusar del transporte aéreo de mercancías es clamar en el desierto y, sin embargo, habrá que hacerlo por no perder la esperanza de que llegue algún día.</p><p>Cada vez que se publican las condiciones en las que se fabrica la ropa que vestimos o se producen tragedias como el derrumbe del Rana Plaza, un edificio de ocho plantas en Bangladesh donde hace más de diez años murieron 1.130 personas, <strong>las grandes firmas implicadas hacen propósito de enmienda y aparentes lavados de cara</strong>, firman acuerdos de prevención de riesgos y, sobrecogidas por la magnitud del accidente y por la repercusión internacional de las protestas, presionan al Gobierno de Bangladesh para mejorar las condiciones de sus trabajadores. <strong>Sin embargo, pasado no mucho tiempo, vuelven a las andadas, porque tienen que competir en un mundo globalizado, necesitan aumentar beneficios, reducir costes y exigir cada vez plazos de entrega más cortos</strong> para renovar la oferta cada semana. La disculpa de las compañías es que las normas se vulneran en origen, porque para que sus códigos sean efectivos tienen que redactarlos en lengua local, exponerlos en un lugar visible, comunicárselo a los trabajadores y supervisar su cumplimiento.Por más que impongan códigos de conducta, la mayoría se conforman con poner en la etiqueta de la ropa “made in Sri Lanka”, pero no saben finalmente qué manos confeccionan la ropa, porque los proveedores ocultan los datos más desfavorables, el submundo que se esconde tras ese tipo de rótulo, a veces, seres enfermos, malnutridos, expuestos a gases tóxicos, con yagas en la piel, <strong>encerrados en habitaciones mugrientas donde trabajan durante 16 horas diarias. </strong></p><p><strong>Existen continuas denuncias de que cierta ropa es tóxica porque está fabricada con sustancias químicas peligrosas para la salud</strong>. Las marcas de moda, para contrarrestar la mala reputación, intentan garantizar el cumplimiento de los derechos laborales tanto como la calidad de los materiales, de modo que lanzan impactantes campañas publicitarias para convencer a los consumidores de que trabajan con materiales reciclados, algodón ecológico y otros componentes orgánicos que apenas contaminan. Con la etiqueta de <em>greenwashing</em> o lavado verde pretenden crear una imagen ilusoria de responsabilidad ecológica para convencernos de que sus productos respetan el medio ambiente<strong>. Se trata de argucias publicitarias para vender más y abrirse paso entre sus competidores menos astutos a la hora de utilizar el marketing verde.</strong> </p><p>La realidad es que las colecciones con materiales reciclados son una parte mínima de su producción y de sus ventas. Lo denuncia <em>Ropa limpia</em>, una red de ONGs que lleva décadas intentando mejorar las condiciones laborales de la mano de obra de la industria textil, demostrando las falacias de las grandes firmas de moda y luchando contra la sobreproducción y el sobreconsumo. ¿Cómo lo hacen? Elaboran listas negras de las empresas que fomentan el consumo excesivo con precios muy bajos, constante renovación del stock, fugacidad del ciclo de producción y distribución global de las promociones. <strong>La llamada moda rápida es la que nos incita a consumir como locos, porque los precios son ridículos y el material de mala calidad;</strong> ropa desechable o de un solo uso que compramos sin necesidad y sin tener la desagradable sensación de que despilfarramos el dinero. Nuestro poder adquisitivo apenas se resiente si nos gastamos cinco euros en la camiseta de moda. Sería necesario un gran parón planetario para replantearnos el dispararte que supone tirar a los vertederos millones de toneladas de ropa<strong>. Tendríamos que hacer un esfuerzo titánico por cambiar nuestros hábitos de consumo </strong>desaforado y meditar sobre las consecuencias de la moda mala y barata, confeccionada con el esfuerzo sobrehumano de trabajadores situados en el último eslabón de la cadena de producción, que trabajan a un ritmo infernal, sin derechos, sin contratos, sin baja por enfermedad y con pésimos salarios. </p><p><strong>La moda basura contamina por fuera y por dentro. </strong>Además de dejar toneladas de residuos, provoca efectos colaterales en el cuerpo y en la mente no solo de quien la fabrica, también de quien la consume; en ambos casos son principalmente las mujeres. Después de tantos años de denuncias, siguen existiendo trabajadoras que viven esclavizadas y compradoras compulsivas incapaces de cambiar de hábitos. Para mejorar la situación de las trabajadoras, reducir el impacto generado por el transporte de mercancías y la contaminación medioambiental,<strong> las consumidoras tenemos parte de la solución en nuestras manos: promover la moda circular, reciclar, reutilizar y alquilar prendas de segunda mano</strong> para frenar la adquisición innecesaria de la ropa de moda. <strong>Un gesto tan simple como revolucionario.</strong></p><p>__________________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado </strong></em><em>es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Dec 2023 18:51:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <title><![CDATA[Maldita burocracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/maldita-burocracia_129_1610604.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maldita burocracia"></p><p>Los casos que relato a continuación son problemas que no solo me afectan a mí, sino a una legión de españoles. <strong>Tratan del agravio y las humillaciones que sufrimos los ciudadanos por parte de las distintas administraciones</strong>, contra las que existe un desesperante clamor colectivo. </p><p>Desde hace meses, de forma periódica recibo una comunicación de la Dirección Provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social aplicándome deducciones en el importe de mi pensión <strong>“por cobro indebido de prestaciones en los términos que se señalan en el anexo adjunto”</strong>. Consulto varios artículos de la ley y diversos reales decretos a los que se refiere, me informo con un abogado, un asesor fiscal y un inspector de trabajo y me dicen que debe de haber un error, pues estoy al corriente de pago de cuantas reclamaciones he recibido. </p><p>De todos modos, me indican que pida una cita en el INSS para aclarar si existe o no el supuesto error. Es probable, añaden, que cuando se aclare la situación me devolverán las cantidades deducidas que se han ido acumulando durante los últimos meses. No quiero ser macabra, pero varios amigos, personajes conocidos, <strong>por culpa de la lentitud burocrática de la Administración han muerto antes de recibir el dinero que les pertenecía</strong>. Debo precisar que soy jubilada activa, una modalidad que me permite combinar mi pensión, a cambio de cobrar la mitad de lo que me corresponde, con un trabajo a tiempo parcial o total, por cuenta ajena o propia. Además de mantenerme activa, sigo cotizando a la Seguridad Social y pago una cuota como autónoma, es decir, lejos de ser una carga para el sistema, sigo contribuyendo a aumentar su sostenibilidad. </p><p>Vayamos a lo de la cita. Una vez a la semana, pierdo una parte considerable de mi tiempo en intentar gestionarla. Es inútil. No lo logro. Me he presentado en la oficina más cercana del INSS y el vigilante de seguridad me impide el acceso y, amablemente, me recomienda que llame a horas intempestivas para pedir cita telefónica pues la presencial en la oficina que me corresponde “está chunga”. Añade que hay quienes <strong>se van a otra localidad más “descongestionada” para conseguirla</strong>. </p><p>La desesperación, repito que compartida por miles de ciudadanos, me lleva a explicar el caso en Twitter (ahora X) y al final de la parrafada añado “a ver si se resuelve con el cese del actual ministro”.<strong> En pocos minutos recibo seis mil interacciones con ampliación de detalles</strong>. Resumo las réplicas de los seguidores más amables; todas coinciden en el maltrato a los ciudadanos por parte de las administraciones sean del color que sean y, especialmente, en el INSS. A pesar de las protestas de los afectados y de los trabajadores sobrecargados de trabajo, el ministro permanece impasible. </p><p>Las protestas aumentan en Twitter (X) y acto seguido me escriben de Atención a la ciudadanía del propio Ministerio de Inclusión y Seguridad Social para que les explique mejor mi caso, a través de u mensaje directo, a ver qué pueden hacer. Les digo que solo quiero lo que muchos otros afectados: una simple cita en el INSS. <strong>Ellos se limitan a repetirme los mismos trámites que llevo aplicando desde hace semanas sin obtener resultados</strong>. Repito que solo quiero una cita en el INSS. Tarea imposible.  </p><p>Sé que el mal funcionamiento de la Administración y el exceso de burocracia no dependen de un ministro sea cual sea su ideología. Uno de los mayores expertos en asuntos de la Administración Pública, el profesor Rafael Jiménez Asensio, confirma que<strong> España es el país que peor gestiona el trabajo público</strong>. </p><p>El segundo ejemplo es de carácter municipal. Hace un tiempo, después del confinamiento por la reciente pandemia, salí de mi casa y a unos trescientos metros del portal tropecé con un adoquín en pésimo estado y caí a plomo en el suelo. Varios transeúntes me ayudaron a levantarme y al ver el deplorable estado en el que me encontraba, ojo tumefacto, herida sangrante, mano inflamada, etc., me depositaron en la puerta de urgencias del hospital más cercano y desaparecieron. Huyeron para evitar el engorro burocrático de ser llamados a testificar sobre el accidente. Durante varias semanas, la cara desfigurada me impidió participar en los programas habituales de televisión. Tal y como me indicaron, <strong>reclamé al Ayuntamiento con un relato pormenorizado de los hechos, el parte médico de urgencias</strong>, los daños ocasionados y las fotos del lugar del accidente con el pavimento en mal estado. Un abogado me susurró que buscase algún falso testigo cercano, el conserje de mi casa o cualquier conocido de los establecimientos cercanos. Pero como una va de legal, no le hice caso. </p><p>Al cabo de dos años recibo la resolución del Ayuntamiento donde acreditan que han detectado el imperfecto de la acera y ya lo han arreglado.<strong> Que no he aportado pruebas suficientes</strong> que demuestren la relación causa efecto entre el adoquín y mi caída. </p><p>Pero la mayor insensatez es la elaboración de los informes técnicos, basados en el examen de las fotografías, que firma una funcionaria. Viene a decir que la caída, de ser cierta, se produjo en las proximidades del domicilio de la reclamante, que soy yo, de manera que mi obligación era saber que existía dicho desperfecto y, por tanto, debería tener la habilidad de superar el obstáculo, sobre todo, al haberse producido de día y en una acera ancha, con el espacio suficiente para evitar el tropezón. En resumen, <strong>consideran que mi obligación es memorizar los desperfectos de la calle </strong>y me llaman torpe y embustera, al dudar de la veracidad de los hechos. La indignación que me produjo fue más grande que los daños y perjuicios. Tenía que haber demandado al Ayuntamiento por delito de injurias al lesionar mi dignidad y atentar contra mi propia estimación como señala el artículo 208 del Código Penal. Me pregunto: ¿Por qué seguimos tolerando una burocracia intolerable?</p><p>__________________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado </strong></em><em>es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Oct 2023 17:19:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Maldita burocracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Funcionarios,Administración pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sentir de las mujeres: #SeAcabó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/sentir-mujeres-seacabo_129_1580971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sentir de las mujeres #SeAcabó"></p><p>Hace treinta años escribí un libro sobre los sentimientos íntimos de mujeres relevantes que habían triunfado en la vida pública. Cineastas, escritoras, empresarias, políticas, actrices y científicas expresaban de algún modo sus pesadumbres feministas: la ambición profesional, el techo de cristal, su relación con el poder, las exigencias estéticas, la maternidad, el reloj biológico, la irresponsabilidad doméstica de los hombres, la soledad elegida por no ceder a las pretensiones de sus parejas, la infidelidad, la vejez, la violencia… Se trataba de una larga reflexión, sin conclusiones definitivas, en la que surgían ideas y malestares compartidos.<strong> Todas defendían su libertad, su capacidad personal para desarrollar su vida como lo considerasen oportuno. </strong>Algo tan simple como elegir lo que te gusta y rechazar lo que te disgusta sin estar sometidas a la fuerza del destino o al capricho que te marquen los demás. </p><p>Durante la democracia se habían logrado grandes avances y una parte considerable de la población femenina podía actuar con plena autonomía, tenía acceso a la educación, a métodos anticonceptivos, derecho a ejercer libremente su sexualidad, a la interrupción del embarazo, al divorcio, pero <strong>se quejaban de ciertas actitudes machistas</strong>. Los hombres aceptan con disgusto la igualdad profesional de las mujeres y de una forma instintiva pretendían que siguieran sometidas sexual y afectivamente a sus caprichos. Querían perpetuar, conscientes o no, la idea que expresó Virginia Woolf con tanto acierto: “Durante muchos siglos las mujeres han servido como espejos mágicos que poseían un poder delicioso: reflejar la figura masculina al doble de su tamaño natural. Los hombres, mientras tanto, se han dedicado a mirarse su propio ombligo”. ¿Qué hay de malo en ello?, se preguntaban las más complacientes. A nosotras no nos molesta agradar a los hombres, siempre que no se convierta en una pauta de obligado cumplimiento y, sobre todo, <strong>que la actitud sea recíproca y ellos hagan lo mismo. </strong></p><p>La mayor preocupación que expresaban aquellas mujeres era la de ser víctimas de algún tipo de violencia machista, fuese leve o grave. <strong>¿Por qué los hombres seguían ejerciendo su superioridad física contra ellas?</strong> Quizá es que no les gustaba que fueran demasiado fuertes, porque se desvanecía la magia del espejo. Ya entonces pensábamos que el hombre tenía miedo a expresar sus sentimientos. Para ellos era una debilidad. Les provocaba reacciones negativas, temerosas, angustias reprimidas que, al final, salían de una forma inesperada y violenta. Las cifras eran preocupantes y demostraban que había maltratadores en cualquier lugar, no sólo en las zonas más pobres del planeta, donde se suponía que el hambre y la ignorancia incitaban a la brutalidad. El drama es que todavía hay demasiada gente dispuesta a minimizar la importancia de los malos tratos, incluyendo a las propias mujeres que vuelven con su verdugo porque, en el fondo, piensan de un modo aberrante que los hombres son así; que algo habrán hecho para provocar las iras de su agresor. <strong>Es atroz que, en pleno siglo XXI, la brutalidad permanezca aún en la vida clandestina de tantas parejas.</strong></p><p>Si volviera a escribir sobre el sentir de las mujeres me temo que, al cabo de tres décadas, tendrían que aceptar que muchas cosas no han cambiado para bien. <strong>Hemos pegado un acelerón en cuanto a la legalidad. </strong>El delito sexual ya no depende de la resistencia de la víctima, el acoso callejero se considera una agresión y la educación sexual es obligatoria, pero <strong>hemos avanzado poco en cuanto a sentimientos. </strong>Se necesita erradicar desde la más tierna infancia las actitudes sexistas y cortar de raíz el apoyo psicológico que aún tiene el machismo.</p><p>Los datos son aterradores. Una de cada tres mujeres ha sufrido en algún momento violencia física o sexual, una de cada dos ha experimentado algún tipo de acoso sexual y una de cada veinte ha sido violada. <strong>No hay mujer guapa, fea, alta, baja, gorda, flaca, negra o blanca que alguna vez en su vida no se haya sentido acosada. </strong>Todas saben bien lo repugnante que es quitarse de encima los brazos o la boca de un hombre que intenta restregarse contra la voluntad de la víctima. Más grave es cuando se insinúan sexualmente o van más lejos y pegan o violan. Para los hombres que aún no han logrado liberarse del troglodita que llevan dentro solo hay dos tipos de mujeres:<strong> las fáciles y las frígidas. </strong>Ignoran que para diferenciase de la práctica puramente animal, el sexo tiene que pasar primero por la cabeza. Quedan bastantes machos que no saben reprimir sus impulsos mecánicos y necesitan aliviar, de forma grosera e intempestiva, sus necesidades más primarias. No lo entienden, porque hay quienes les jalean y los animan a perseverar en el empeño.</p><p>He acudido a las referencias previas para explicar que la sensación persistente de vulnerabilidad es lo que ha movilizado esa marea solidaria con Jennifer Hermoso. <strong>Las mujeres se han sentido manoseadas, apretujadas, intimidadas y violentadas con ese beso robado</strong> del que han sido testigos millones de espectadores. Sin pretenderlo, <strong>Jenni se ha convertido en un referente del feminismo y del trabajo digno. </strong>Un feminismo inclusivo que busca la dignidad de las mujeres y también la de los hombres, porque el machismo también les perjudica a ellos. No cabe duda de que aún quedan cavernícolas que querrán abusar de su superioridad física. Habrá más Rubiales que mientras sigan ostentando el poder y la fuerza, traten de acosar a una mujer tocándose los genitales públicamente, pero durante un tiempo tendrán que reprimir su arrogancia, su soberbia y su prepotencia. <strong>No hay feministas de verdad y feministas de mentira. </strong>No podemos aceptar que la testosterona sea la causa final de que ciertos hombres tengan más poder o ganen más dinero que las mujeres por el mismo trabajo.<strong> Por el momento, se acabó. Ni abusos de poder ni faltas de respeto. </strong></p><p>_______________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado</strong></em><em> es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Sep 2023 17:19:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El sentir de las mujeres: #SeAcabó]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Violencia género,Fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El coste de suprimir, anular y derogar el 'sanchismo']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/coste-suprimir-anular-derogar-sanchismo_129_1539485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/60b0143d-4e73-4840-b607-0cdf2710e849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El coste de suprimir, anular y derogar el sanchismo"></p><p>Acabo de estampar mi firma en un manifiesto que intenta convencer a los ciudadanos de la importancia de su voto, esta vez, quizá mas que nunca.<a href="https://www.infolibre.es/temas/23j-elecciones-generales/" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/temas/23j-elecciones-generales/" target="_blank"><strong>El 23 de julio</strong></a><strong> todavía es posible frenar la ofensiva conservadora que recorre Europa</strong>. En esta ocasión no es un fantasma, sino una realidad perturbadora. No quiero engañar a nadie, así que vaya por delante mi convicción de que este Gobierno ha aprobado medidas eficaces a favor de los derechos de las mujeres, los trabajadores, los pensionistas, las clases sociales más vulnerables y el crecimiento económico. Los derechos se pierden fácil y rápidamente y recuperarlos requiere un largo y enorme esfuerzo. </p><p>Hay que reiterar una y otra vez los disparates que se han dicho y las políticas regresivas que se están aplicando en ayuntamientos y comunidades autónomas.<strong> Los cargos electos de Vox han emprendido una cruzada beligerante contra cualquier vestigio que ellos consideran progresista</strong>. En las ciudades donde gobiernan van a eliminar el carril bici, las calles peatonales y todo lo que suene a ecológico porque lo identifican con la izquierda. No es un asunto menor lo de suprimir las bicicletas para devolver el espacio a los coches, al hormigón y al asfalto. Con la movilidad sostenible disminuye la contaminación, los ciudadanos respiran aire limpio, hacen ejercicio, combaten la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y respiratorias y, por tanto, ahorran dinero en gasto sanitario. Da gusto pasear por determinadas capitales europeas donde se han recuperado los paseos, las zonas verdes y el pequeño comercio. (Se nota que sigo a @hope_enpie en Twitter).</p><p><strong>La salud de la gente o la lucha contra el calentamiento global no debería ser un asunto ideológico </strong>y, sin embargo, un fanatismo sectario y cerril lo han arrojado a la basura junto al feminismo, la agenda 2030, la bandera LGTBI y otros símbolos estimables, como se pudo comprobar en el cartel que apareció colgado en la fachada de la madrileña calle de Alcalá. Todo un ideario político en cuya parte izquierda, sobre fondo rojo, destacaban las palabras “imposición, inseguridad, división, pobreza, abandono e invasión”, frente a las de la parte derecha “libertad, seguridad, familia, industria, campo y fronteras”. Responden a un programa de rebelión contra inequívocos avances sociales desarrollados a lo largo de cuarenta y cinco años de democracia <strong>y que ahora pretenden desacreditar manipulando sus conceptos</strong>. </p><p>A nadie sorprende su ideario, porque nunca lo ocultaron. La novedad es que lo van a aplicar desde el poder al que están llegando de la mano de un partido democrático de derechas que no había sido negacionista. Aunque tolerase una minoría de residuos integristas, el PP, que yo sepa, en lo referente a la alta política, nunca quiso abandonar el espacio Schengen, acabar con la libre circulación de personas en la Unión Europea, salir del euro, del FMI, del Banco Mundial y de otros organismos internacionales. Y, sin embargo, <strong>no parecen advertir el riesgo que supone pactar con quienes se aprovechan del descontento para denigrar las instituciones democráticas</strong>. </p><p>Los más centristas del PP sostienen que no hay tal peligro, que nunca permitirán mensajes racistas, machistas y homófobos. La confianza en la palabra dada, sin embargo, queda dinamitada con el escandaloso incidente de María Guardiola. De su rotunda declaración de principios: “Yo no puedo dejar entrar en el Gobierno a aquellos que niegan la violencia machista, a quienes deshumanizan a los inmigrantes, ni a los que tiran a una papelera la bandera LGTBI”, pasó en pocos días a admitir, al borde de la lágrima: “mi palabra no es tan importante como el futuro de los extremeños”. <strong>Para ser presidenta de Extremadura le obligaron a renegar públicamente de sus principios</strong> y aceptar las presiones de Vox, que logra entrar en el gobierno autonómico nada menos que para gestionar el patrimonio natural, la caza, la pesca y los toros. </p><p>El caso de Guardiola es sintomático, porque demuestra que prevalece el sector del partido que, en palabras de Esperanza Aguirre, no quiere estigmatizar a Vox, porque sus votantes son los mismos, porque coinciden en lo esencial, la unidad de España, la defensa de la libertad y la defensa de la propiedad y porque, lo más importante, <strong>mejor cualquier cosa antes de que gane Pedro Sánchez</strong>. Hasta tal punto PP y Vox comparten este último deseo que (el fin justifica los medios) emplearán cualquier método para lograrlo. </p><p>Me queda una última llamada de atención sobre la insensata pasividad frente al avance de los que se han marcado como objetivo prioritario derogar, suprimir y anular todo lo anterior. Entre sus aspiraciones demoledoras hay dos que son especialmente peligrosas porque afectan a puntos muy sensibles de todo el planeta: el negacionismo respecto al cambio climático y el cierre de fronteras frente a las migraciones. Miro un instante por el retrovisor para recordar a dos presidentes franceses y una primera ministra que adoptaron políticas populistas para agenciarse los votos del ultraderechista Le Pen. Primero fue el liberal Valéry Giscard d´Estaing quien firmó en <em>Le Figaro</em> un infame artículo <strong>ofreciendo fórmulas para combatir el problema de los inmigrantes, a los que se refería como “invasores”</strong> y pedía la recuperación del viejo “derecho de sangre” para que solo los nacidos en Francia, hijos y nietos de franceses, tuvieran derecho a la nacionalidad. Después fue otro 'gran liberal', Jacques Chirac, el que se refirió en más de una ocasión al "insoportable hedor" y "el ruido" de los inmigrantes. </p><p>Y por último Édith Cresson, la primera mujer que desempeñó el cargo de Primera Ministra de Francia, <strong>dio la orden de fletar chárters para "limpiar" París de extranjeros pobres</strong>. Giscard, Chirac, Cresson, fueron unos desvergonzados demócratas que, por oportunismo electoral, diseminaron los polvos que traen estos lodos o, para ser más precisa, echaron la primera leña al fuego que incendia Francia estos días. Ojalá los votos del 23 de julio impidan que se repita tan funesta experiencia.  </p><p>______________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado</strong></em> <em>es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jul 2023 20:18:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El coste de suprimir, anular y derogar el 'sanchismo']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,23J | Elecciones generales,Vox,PP,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué votas a tu enemigo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/votas-enemigo_129_1501603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué votas a tu enemigo?"></p><p>En esta semana se han producido tres crímenes machistas. En lo que va de año <strong>dieciocho mujeres han sido asesinadas</strong> y han dejado a otros tantos menores huérfanos. Solo tres de las víctimas habían denunciado previamente a sus agresores por malos tratos. Las cifras superan las de los dos últimos años. Es desolador que, junto a estas tragedias ya inevitables, se publiquen estudios, como el del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, que denuncian un <strong>aumento del antifeminismo</strong>. El 15% de los jóvenes de 15 a 29 años niega la violencia de género, considera que hay un tipo de violencia inevitable; que el feminismo actual está perjudicando a los hombres y que la presunción de inocencia ya no existe para ellos. Conviene leer el informe con sosiego para no sacar conclusiones precipitadas, pero a grandes rasgos estos jóvenes que niegan la evidencia <strong>se sienten vulnerables, acorralados, sospechosos y desprotegidos jurídicamente</strong>. No se consideran machistas, sino damnificados de unas ideas confusas que aprovechan algunos manipuladores políticos para difundir un eslogan simplista: el feminismo va contra los hombres, se utiliza como herramienta política y no representa a todas las mujeres. Esta regresión sexista se manifiesta a través del leguaje, la educación, las relaciones afectivas y los modelos estéticos ¿Qué nos está pasando?</p><p>Reitero el malestar que produce la sensación de que <strong>el</strong> <strong>progreso se detiene, perdemos parte de lo aprendido y asistimos a una involución</strong> que afecta no solo a la economía, al cambio climático o a la justicia social, sino de un modo especial a los derechos feministas. Nos equivocamos quienes dimos por hecho que la liberación de las mujeres en los países democráticos no tenía vuelta atrás. He citado más de una vez un párrafo muy elocuente que pertenece a <em>Muñecas vivientes: el retorno del sexismo, </em>de Natasha Walter: “Estaba convencida de que, una generación después, mi hija crecería en un mundo mucho más libre. Daba por hecho que el triunfo de la generación de mi madre había hecho posible una feminidad que se hubiera convertido en una elección en vez de una trampa. Creía que las niñas se liberarían de ser hadas o princesas, del mismo modo que las mujeres adultas podíamos adoptar determinados símbolos de la feminidad que las feministas de los años sesenta consideraban opresores, como los tacones o el maquillaje”. <strong>Nos equivocamos, insisto, quienes pensamos que las mujeres se habían ganado a pulso</strong> una libertad a la que jamás iban a renunciar. De nuevo las niñas juegan a princesas y los niños a superhéroes. ¿Volvemos a empezar?</p><p>Lo más inquietante es que la regresión <strong>no es solo un asunto de hombres, también la asumen cierto tipo de mujeres jóvenes</strong> que no quieren, ni por asomo, que las confundan con las “feminazis”. Vieron cómo sus madres hicieron grandes sacrificios, sin apenas ayuda, para no abandonar su carrera profesional sin renunciar a la maternidad. La conciliación fue una pesadilla para las esforzadas madres que, sin descuidar su jornada laboral, ejercían las labores domésticas hasta caer rendidas. <strong>No fueron pocas las que se sintieron estafadas</strong> y se quedaron en el camino. Las siguientes generaciones, víctimas de la precariedad económica y las jornadas extenuantes, se ven obligadas a retrasar la maternidad en contra de sus deseos y tienen menos hijos de los que desean. <strong>Están decepcionadas, indignadas, convencidas de que la lucha feminista ha añadido nuevos retos difíciles de superar</strong>.</p><p>Y es aquí, en este caldo de cultivo, donde entran en acción los <strong>cazadores de tendencias emocionales, que intentan captar los deseos imprecisos de la gente</strong>. Quienes mejor han sabido rentabilizar el malestar de las mujeres han sido los populistas de la extrema derecha. ¿Qué intereses les mueven? se preguntarán. El filósofo José Antonio Marina mantiene la teoría de que hay sistemas ocultos que relacionan asuntos, en apariencia dispersos, que acaban produciendo fenómenos incomprensibles. “He estudiado con cierto detenimiento el 'sistema oculto' de la extrema derecha. ¿Qué tiene que ver la negación de la violencia de género con la defensa de la caza, el neoliberalismo económico y el autoritarismo en las formas? —se pregunta Marina— Pues bien, las protestas surgen cuando una situación, un desencadenante de cualquier tipo, un líder, da forma a malestares difusos y los unifica. <strong>El feminismo se asocia con la izquierda progresista</strong> y la defensa de la ecología, las familias diversas, el movimiento LGTBI+, el antirracismo, la lucha contra la desigualdad, las políticas públicas…" Luchar contra el feminismo es luchar contra todos ellos o, al menos, esa es su teoría. </p><p>Han logrado, además, <strong>implantar el discurso de que la igualdad de género ya existe en España</strong>, de manera que no es necesario imponer políticas feministas desde las instituciones. La desigualdad afecta a otras culturas distintas a “la nuestra”, es decir, procede de los migrantes que vienen a nuestro país y constituyen una amenaza para los derechos de las mujeres españolas. <strong>Ellos sí son culpables de la inseguridad ciudadana, de la violencia sexual y de los delitos machistas</strong>. Así, en el mismo paquete, la ultraderecha introduce el sentimiento <strong>xenófobo, el miedo a lo desconocido, el odio a los de fuera</strong> que vienen a destruir la civilización occidental. ¿Por qué tienen éxito estas ideas tan peregrinas entre los colectivos más damnificados? Porque lo que importa no es la realidad, sino el relato que logran imponer a través de mensajes cada vez más recurrentes. No es nuevo, ya lo decía Epicteto, maestro de los estoicos, no nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede. </p><p>Los jóvenes universitarios que participaban la semana pasada en un debate sobre las elecciones al que asistí como ponente <strong>me mostraron su hartazgo por todo lo que consideraban políticamente correcto</strong>. Los tres que llevaban la voz cantante manifestaron en público que el mejor castigo contra la inoperancia de los partidos tradicionales era votar a la extrema derecha. Aunque el resto de los asistentes los abuchearon, yo me fui con la ingrata sensación de que estos jóvenes educados en democracia <strong>no tienen ni idea del peligro que representan los regímenes autoritarios</strong>.</p><p>________________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado </strong></em><em>es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 May 2023 17:33:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué votas a tu enemigo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Machismo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuanto más nos privamos, más aumentan sus fortunas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/privamos-aumentan-fortunas_129_1459702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/60b0143d-4e73-4840-b607-0cdf2710e849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Cuanto más nos privamos, más aumentan sus fortunas"></p><p>En el próximo mes de abril, pendiente de resolver los últimos trámites, <strong>Ferrovial decidirá definitivamente si traslada la sede de su compañía a Holanda</strong>. Ahora dicen que Leopoldo del Pino, cuarto accionista del grupo y hermano del actual presidente, está en contra de instalarse en los Países Bajos. Rafael del Pino Calvo-Sotelo cometió el error de anunciar la noticia del traslado en un momento de lo más inoportuno. La oposición quiso sacar provecho y culpó al Gobierno, en pleno fragor preelectoral, de la supuesta inseguridad jurídica por su política fiscal. La reacción del presidente Pedro Sánchez y de la vicepresidenta económica Nadia Calviño fue instantánea.<strong> Criticaron su falta de patriotismo. </strong>Recordaron que España le había dado todo a Ferrovial y calificaron de inaceptable la actitud de una empresa que ha vivido durante décadas gracias a la inversión púbica y que ahora muestra semejante falta de compromiso con su país. El Gobierno necesitaba <strong>evitar por todos los medios el efecto contagio</strong> para frenar posibles traslados de otras grandes firmas. </p><p>Conscientes del resultado negativo que provocó en la reputación de la compañía su fuga a Holanda, intentaron plegar velas. Tras una semana de desgaste, un portavoz de Ferrovial, intentando calmar los ánimos, salió a desmentir cualquier tipo de motivación fiscal o personal en la decisión y <strong>elogió la seguridad jurídica española</strong>, “homologable a la del cualquier otro país europeo”. Sea cual sea la decisión, el daño ya está hecho. Como consecuencia de la polémica salieron a relucir una serie de noticias sobre<strong> las andanzas de la saga de los Del Pino.</strong> Lujosas mansiones, fabulosos tesoros artísticos, aviones privados, yates, veleros y, cómo no, desavenencias familiares, divorcios, reclamaciones, enfrentamientos y hasta remontarse al origen de su fortuna. Asuntos que a nadie le gusta airear y menos le hubiera gustado al fundador de la dinastía, Rafael del Pino y Moreno y, sobre todo, a su esposa Ana María Calvo-Sotelo, hermana del que fue presidente de Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo. Ambos tuvieron cinco hijos y como lema la discreción, la elegancia y la sobriedad. Nada que ver con su principal heredero,<strong> aficionado a grandes lujos</strong>, que al ser nombrado presidente de la constructora se distanció del resto del clan. </p><p>Y en este punto se estarán preguntando si a una de las personas más ricas del mundo le preocupa la opinión del resto de los mortales. Quizá no le afecte tanto a su persona, pero sin duda le importa y mucho a su compañía, que se ha visto obligada a desarrollar una estrategia de comunicación para limpiar la mala imagen creada a raíz de los últimos acontecimientos. La prueba de que la reputación importa es que la decisión de Ferrovial ha provocado <strong>el posicionamiento de los otros hipermillonarios </strong>que ocupan las primeras posiciones de la lista Forbes. No es fortuito que <strong>Juan Roig</strong>, en un ejercicio de transparencia sin precedentes, saliera a dar explicaciones precisas sobre la cuenta de resultados de Mercadona, e incluso hiciera mención a la pérdida de confianza de proveedores a los que incluso quiso pedir disculpas. Tampoco es casual que el CEO de <strong>Inditex</strong>, Óscar García Maceiras, quisiera marcar distancias con Ferrovial y se comprometiera a mantener en España la sede de todas las sociedades de Amancio Ortega. </p><p>Ferrovial, Inditex y Mercadona, cada cual a su manera, están desarrollando una estrategia para <strong>defender la reputación corporativa de sus respectivas empresas. </strong>Es improbable que les hayan afectado los improperios recibidos por parte de las ministras <em>moradas</em> del Gobierno; sin embargo, están dispuestos a borrar la desmesurada imagen de<strong> “capitalistas despiadados”.</strong> La buena reputación no es solo una cuestión ética o estética, sino un valor económico que interviene en la cuenta de resultados. Se trata de una consideración casi imperceptible, pero influye de un modo decisivo en la confianza de los inversores, accionistas, entes sociales, clientes e incluso a la hora de establecer las relaciones con los trabajadores. Cargados de buenas intenciones, los empresarios prometen rebajar la crispación y declaran literalmente entre sus principales objetivos: la creación de empleo y la formación de equipos para contribuir a formar una sociedad más próspera. Todo encaminado a un mismo fin:<strong> aumentar sus beneficios para crear riqueza</strong>. Es el principio irrenunciable del capitalismo. Mientras tanto, aumenta de forma alarmante el contraste entre la prosperidad macroeconómica y el malestar social. Miremos con atención lo que está sucediendo en Francia. </p><p><strong>Vivimos en una economía de guerra</strong>, con la inflación disparada y una situación convulsa; sin embargo, las grandes empresas declaran sus mejores intenciones pero no están dispuestas a renunciar a ninguno de sus privilegios. Mejoran las ventas, los beneficios y sus ingresos, pero suben los precios y las familias pierden su poder adquisitivo. Los sueldos crecieron el último año casi seis puntos menos que el IPC. Las comparaciones son odiosas y en este caso de un modo especial. El salario bruto anual de Juan Roig es de 11 millones de euros, más los 88 millones que le corresponden en concepto de dividendos, a lo que habría que añadir los ingresos de su esposa, 45 millones, como vicepresidenta y segunda accionista de la compañía. Por poner otro ejemplo aún más llamativo, el primer accionista de Inditex, Amancio Ortega, ha recibido 2.217 millones sólo de dividendos. Su hija, Marta Ortega, obtuvo una remuneración mucho más modesta, 834.000 euros, por ser este su primer año al frente de la compañía. No seré yo quien juzgue sus méritos. No obstante, teniendo en cuenta que el dinero no desaparece, sólo cambia de manos, sospecho que <strong>cuanto mayores son nuestras privaciones, más desorbitadas serán sus fortunas</strong>. </p><p>_______________________-</p><p><em><strong>Nativel Preciado </strong></em><em>es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Mar 2023 18:37:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cuanto más nos privamos, más aumentan sus fortunas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Ferrovial,Mercadona,Juan Roig,Inditex,Amancio Ortega,Inflación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rey desnudo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/rey-desnudo_1_1442720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/651e9455-b3eb-407a-8ffe-c8db83c0372e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rey desnudo"></p><p>Los historiadores coincidirán a la hora de establecer el momento precisoen el que el rey Juan Carlos I sufrió el golpe de timón que provocó su posterior hundimiento. La mayoría lo fijará a raíz de su aparatosa caída en Botsuana y su urgente repatriación para ser operado en un hospital de Madrid. Ningún comunicado oficial pudo contrarrestar el terrible impacto que causó la foto de <strong>Juan Carlos I</strong> junto al cazador y el elefante, un imponente ejemplar de 50 años, cinco toneladas y colmillos de más de un metro de largo. Los españoles, en lo peor de la crisis económica, supieron que el rey participaba en un safari de superlujo junto a su amante <strong>Corinna Larsen</strong>. En esa fecha, 14 de abril de 2012, coincidiendo con el aniversario de la República, se descubrió el pastel. De nada le sirvió al monarca que días después pronunciase aquellas palabras patéticas: “Lo siento mucho, me he equivocado. N<strong>o volverá a ocurrir</strong>”.</p><p>A partir de tan fatídica imagen se acabó la discreción mediática, la comprensión política y la tregua judicial, tal vez amparada en una inmunidad que protegía las cuentas opacas y las aventuras del jefe del Estado. Los historiadores consultarán archivos, informes y documentos para demostrar que la cosa venía de lejos. Tiempo atrás se habían publicado los nombres de algunas de sus amantes, de sus amistades peligrosas y de la corte que le rodeaba en el Palacio de Marivent durante los veraneos de la familia Real en Mallorca. Las imprudentes andanzas del rey eran secretos a voces desde que en junio de 1992, en una de sus escapadas secretas a Suiza, no pudo firmar el nombramiento del nuevo ministro de Exteriores, tras fallecer el anterior titular <strong>Francisco Fernández Ordoñez</strong>. Como no era la primera vez que desaparecía sin dar cuentas a nadie y ponía en aprietos al Gobierno, el presidente Felipe González se puso de acuerdo con <strong>Sabino Fernández Campo</strong>, jefe de la Casa del Rey, para darle un escarmiento. El rey está ausente, dijo cuando le preguntaron, dando a entender que, de manera irresponsable, estaba fuera de control y en paradero desconocido. Acto seguido estallaron los rumores que pronto fueron confirmados: se encontraba en Suiza con <strong>Marta Gayá</strong>, su amante de entonces, cuya fotografía apareció en las portadas de las revistas españolas Época y Tribuna, en la italiana Oggi y la francesa Point de Vue. A pesar de sus frivolidades, el Borbón estaba en plena euforia y aún mantenía su buena imagen de rey campechano, motor del cambio y, sobre todo, defensor de la democracia frente a la intentona golpista del 23-F. Con semejante capital acumulado se sentía impune ¿Qué importancia tenía<strong> echar una cana al aire de vez en cuando</strong>? Las infidelidades solo le importaban a su desconsolada esposa, la reina Sofía, quien a pesar del sufrimiento no perdía la esperanza de que sentara la cabeza al ver que se iba haciendo mayor.</p><p>¿A cuento de qué había que dar un escarmiento al monarca? se preguntarán en este punto los historiadores. Les será fácil comprobar que no eran solo sus líos de faldas lo que traía de cabeza a su entorno. Sabino estaba empeñado en preservar al rey, o más bien a la Corona, de las amistades peligrosas y presuntos comisionistas o testaferros como <strong>Manuel Prado</strong> y <strong>Colón de Carvajal</strong>,<strong> Simeón de Bulgaria </strong>o el príncipe Tchokotua, entre otros de menos renombre. Ya había aconsejado al monarca que devolviese algunos regalos de cierta entidad procedentes de personajes como Javier de la Rosa o Mario Conde. Este último logró intimar con el rey a través de la relación previa que estableció con su padre don Juan de Borbón. El banquero quería hacerse con el poder político y pensó que su cercanía a la Zarzuela sería una buena plataforma, pero Sabino era un obstáculo para sus planes, así que necesitaba desactivarlo. Para lograr su propósito, tuvo la <strong>suerte de contar con varias circunstancias fortuitas y providenciales</strong>.</p><p>Una de ellas fue la aparición de la atractiva periodista británica Selina Scott, que llegó al Palacio de la Zarzuela avalada por Constantino de Grecia, hermano de la reina Sofía, gracias a cuya recomendación logró la gran exclusiva que desde hacía tiempo perseguían muchos de sus colegas españoles. Ese fue uno de los motivos, el agravio a la prensa nacional, por los que Sabino trató, sin éxito alguno, de impedir dicho encuentro. Durante varias semanas, Selina compartió la vida del rey, se paseó de incógnito por las calles de Madrid en su moto Harley Davidson, fue de copiloto en su helicóptero sobrevolando El Escorial, navegó en el yate Fortuna por los alrededores de Mallorca, en definitiva, consiguió todo lo que Sabino intentaba evitar, que el rey apareciese, además de con su proverbial campechanía, complacido, seductor y charlatán ante una profesional competente que le hizo hablar y actuar más de la cuenta. Bravo por la Soctt que <strong>se marcó uno de los documentales con más audiencia de la historia</strong> de la televisión española.</p><p>La otra circunstancia que actuó sin proponérselo a favor del banquero fue la Corte de Mallorca, es decir, el príncipe Tchokotua y Marta Gayà que lograron hacer a su íntimo amigo José Luis de Vilallonga biógrafo oficial de Juan Carlos I. Una vez más, Sabino se vio en la obligación de advertir al rey, a sabiendas de que le tocaba las narices, su absoluta discrepancia con la elección del autor, al considerarlo inconveniente para tratar ciertos asuntos de Estado. Las conversaciones entre el rey y Vilallonga se grabaron durante varias semanas del invierno del 92 en el despacho de la Zarzuela y el libro se publicó un año más tarde,<strong> tras varios intentos de censurar el texto</strong>, de modo especial, en lo referente a la versión del rey sobre el intento golpista del 23-F y las alusiones indiscretas a los protagonistas de la rebelión militar. Algo se logró eliminar de la edición española, pero la versión íntegra se publicó en Francia. Aún así, queda mucho por contar, entre otros detalles no menores, la revisión histórica del papel que tuvo Juan Carlos I durante aquellas horas. Existen testimonios tan abundantes que los historiadores tendrán que <strong>dedicarle el capítulo más largo</strong>.</p><p>Para no perder el hilo de la narración, en definitiva, la concomitancia entre<strong> Mario Conde</strong>, <strong>Selina Scott</strong>, <strong>José Luis de Vilallonga</strong> y ciertas confidencias con algunos periodistas fue la gota que colmó el vaso. El inmediato cese de Sabino estaba cantado y tras él aparecieron <strong>nuevos episodios de su reinado</strong> no menos turbulentos.</p><p>Poco tiempo después, la decoradora mallorquina <strong>Marta Gayà</strong> fue desplazada por la fulgurante aparición de Corinna Larsen, la mujer que cambio la suerte del rey y precipitó su caída en desgracia. Los historiadores marcarán aquí una última etapa sobre la que existe copiosa documentación escrita, escuchas telefónicas, grabaciones clandestinas, testimonios directos, declaraciones judiciales de sus protagonistas e incluso la intervención de los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa. El propio <strong>Narcís Serra</strong>, ministro de Defensa desde 1982 y vicepresidente de Gobierno hasta 1995, ha declarado que autorizó dispositivos del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) “para ocultar los devaneos de Juan Carlos I cuando era rey”, de lo cual, añadió, “<strong>no me arrepiento</strong>”. Parecía referirse en este caso al lugar que le facilitaban para los encuentros amorosos con la supervedette Bárbara Rey, que también provocó algún que otro problema en la Zarzuela y fue <strong>víctima de un robo y amenazas diversas</strong> para evitar que se fuera de la lengua.</p><p>Vuelvo a la última pareja estable del rey, que se presentó como la princesa <strong>Corinna zu Sayn-Wittgenstein</strong> y se hacía llamar Su Alteza Serenísima, utilizando indebidamente el título del aristócrata alemán que fue su segundo exmarido. Los que la conocen bien cuentan de ella cosas poco bonitas, entre otros su primer marido, <strong>Philip Adkins</strong>, que la define como “una mujer inestable y peligrosa”, “una sociópata narcisista”. El rey Juan Carlos fue advertido por quienes habían elaborado<strong> pruebas irrefutables contra Corinna Larsen</strong>, de los riesgos a los que se enfrentaba al relacionarse con esta mujer, comisionista de larga trayectoria, pero el monarca estaba tan ciegamente enamorado que nadie le hizo entrar en razón. Ella le organizaba los viajes, le acompañaba en las regatas, actuaba en su nombre ante oligarcas extranjeros e hizo de intermediaria en transacciones con los mandatarios de Rusia, Arabia Saudí y los Emiratos del Golfo. Era tal su poder de seducción que logró que el rey la instalase en la finca de La Angorilla, en un antiguo pabellón de caza fastuosamente rehabilitado, en El Pardo, a escasos kilómetros del Palacio de la Zarzuela. Vivieron juntos durante una larga temporada en este idílico paraje rodeado de gamos, ciervos y jabalíes. Llegó incluso a comunicar al príncipe y a las infantas su intención de casarse con ella. Así iban las cosas en palacio hasta que un buen día a Corinna se le ocurrió organizar el safari para cazar elefantes en Botsuana, cuyo malogrado desenlace precipitó los acontecimientos. A los juancarlistas se les cayó la venda de los ojos y, como en el famoso cuento que popularizó <strong>Hans Christian Andersen</strong>, El traje nuevo del emperador, vieron por<strong> primera vez al rey desnudo</strong>.</p><p>El resto de la aventura real es sobradamente conocida. El monarca abdicó en su hijo y, tras abrirle la Fiscalía una investigación por su fortuna oculta en el extranjero durante los años de reinado y posteriores, se produjo su salida forzosa hacia los Emiratos Árabes, donde ha fijado su residencia parece que definitivamente. Antes tuvo que pagar deudas pendientes para regularizar su situación con Hacienda. Tras la ruptura con Corinna quiso recuperar los cien millones de dólares, regalo del rey de Arabia Saudí, que <strong>había ingresado en la cuenta de su amante</strong>. Al ser acusada de blanqueo de dinero, ella dijo que se trataba de una donación irrevocable que el rey le había hecho “por gratitud y por amor” y, desde entonces, prometió “arruinar su reputación”. Y lo logró. Tras su caída en desgracia, el rey emérito ha sorteado las acusaciones judiciales, por motivos de inviolabilidad o prescripción de los presuntos delitos, pero de lo que nunca podrá liberarse es de los deseos de venganza de <strong>Corinna Larsen</strong>, la mujer que le hundió la vida.</p><p><strong>Nativel Preciado</strong> (Madrid, 1948) es periodista y escritora. Su dilatada trayectoria ha sido reconocida con los principales premios del periodismo (Francisco Cerecedo, Víctor de la Serna) y la literatura (Planeta, Primavera, Fernando Lara, Azorín)</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Mar 2023 18:53:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El rey desnudo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Carlos I]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Domar, civilizar y humanizar el capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/domar-civilizar-humanizar-capitalismo_129_1425950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Domar, civilizar y humanizar el capitalismo"></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Soy fiel lectora de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Byung-Chul Han</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, filósofo, ensayista y profesor en la Universidad de las Artes de Berlín. Lo cito con frecuencia porque con todos sus libros he pasado un buen rato. No lo digo en tono irreverente, muy al contrario, el filósofo surcoreano me parece un genio de la comunicación y un potente reclamo filosófico. Antes de alcanzar el estrellato era un autor de culto, pero desde que se ha convertido en el filósofo de moda, vende </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>best seller</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> como churros y sus clases magistrales están al alcance de cualquiera, ya no es lo mismo. Ahora tiene que lidiar con una </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>minoría de intelectuales exquisitos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que, para marcar la diferencia, se han puesto en su contra; le imputan que se repite, se contradice y se apropia de teorías ajenas con absoluto descaro, sobre todo, con sus últimos libros se ha vuelto un provocador que defiende verdades ambiguas. Apliquemos, una vez más, eso de que el clavo que sobresale se lleva un martillazo; el que siempre suelen propinar los elitistas más excluyentes. No obstante, por más que se empeñen, no es fácil desacreditarlo porque Han, de momento, es un triunfador internacional muy consolidado. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Tras el preámbulo y a propósito de la lectura de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Vida contemplativa</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, su libro más reciente, hay quien se pregunta si abandonar la hiperactividad y la autoexplotación, como propone el autor, puede ser un modo eficaz de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> domar el capitalismo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. De algún modo, es el mantra que sobrevuela toda la obra de Han: ya que parece imposible acabar con el sistema, al menos habrá que humanizarlo, civilizarlo y aplacarlo. El neoliberalismo ha evolucionado hacia una política inteligente que busca agradar en lugar de someter. El que fracasa se culpa a sí mismo y no a la sociedad. Antes era el amo quien explotaba a los trabajadores de forma brutal, lo que provocaba protestas y resistencias. Ahora el sistema ya no es represor, sino seductor; nos ha convencido de que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>debemos explotarnos de forma voluntaria</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> para lograr el éxito y hacernos creer que nos estamos realizando. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">El </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>capitalismo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> impone una forma de vida consumista en la que las necesidades deben ser satisfechas de inmediato. Vamos corriendo a todas partes. Carecemos de la calma contemplativa. No tenemos paciencia para esperar que algo madure lentamente. El tiempo se ha convertido en una mercancía de lujo. Imaginemos qué sucedería con la inactividad que promueve la vida contemplativa. Byung-Chul Han lo compara con el </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Sabbat</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, el día de descanso semanal de los judíos, cuya religión celebra dicha fiesta con rituales placenteros, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>prohíbe cualquier clase de trabajo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, obliga al reposo y a suspender cualquier clase de negocio o actividad económica. El capitalismo, por el contrario, explota el tiempo de descanso y lo convierte en un ocio productivo al que también saca rendimiento. De ahí su elogio de la ociosidad y su diseño de una nueva forma de vida que incluye momentos contemplativos para frenar nuestra propia explotación. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Por otra parte, nada nuevo bajo el sol, pues ya </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Aristóteles</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> escribe que la felicidad depende del ocio y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Cicerón </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">exhorta a dedicarse a la vida contemplativa alejados del tumulto de la multitud. No hay que perder la oportunidad de no hacer nada. Bien es cierto que, en aquellos tiempos, los escasos y privilegiados ciudadanos que disfrutaban de la vida contemplativa lo hacían a costa del trabajo de los esclavos. El caso es que el hedonismo, entendido como la búsqueda de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> placeres elevados, </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">siguió gozando de cierto prestigio intelectual hasta que los aguafiestas de la</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Iglesia anglicana</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> redujeron drásticamente los días santos en los que no se permitía trabajar. La fiesta se acabó con la</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> revolución industrial </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">que veía con muy malos ojos el tiempo improductivo y popularizó la idea de que la ociosidad era la madre de todos los vicios. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Ironías aparte y dicho sea con toda la cautela, se empieza a ver un</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> cambio de actitud </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">entre las nuevas generaciones que defienden su </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>dignidad </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">y reniegan de la explotación. Me refiero a lo que se conoce como la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Gran Dimisión,</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> un fenómeno social que nació en Estados Unidos después del confinamiento de hace un par de años y ya ha llegado a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>España</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Un porcentaje importante de empleados han decidido abandonar sus puestos de trabajo para replantearse sus prioridades vitales. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">La gran dimisión en España está muy lejos del fenómeno que se ha producido en Estados Unidos, pero se puede convertir en una nueva tendencia del mercado laboral.</span> <span class="highlight" style="--color:white;">Más de 70.000 trabajadores renunciaron a su empleo en 2022. Las causas son diversas y los datos no muy significativos, pero el hecho es que nunca se habían producido tantas dimisiones como ahora, aunque todavía represente un porcentaje mínimo. En todo caso, supone un</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> cambio de mentalidad esperanzador.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> La esperanza, vuelvo a citar a Han, nos une, genera solidaridad, crea comunidad y es el antídoto de la angustia. La esperanza abre el futuro y, sobre todo, obligará a las empresas a esforzarse en retener el talento y mantener motivados a sus trabajadores. Ya nadie sueña con un</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> trabajo para toda la vida, </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">ni existe el viejo vínculo emocional que en el pasado unía al trabajador con la empresa; se rompió cuando se produjeron inmisericordes </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>despidos masivos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Los empresarios tendrán que ir pensando en ofrecer mejores salarios, condiciones dignas y flexibilidad horaria que permita la conciliación con la vida personal. Se necesita tiempo libre para dedicárselo a la familia, los amigos y ese tiempo de ocio que consiste en disfrutar de la posibilidad de hacer algo o nada, según nos venga en gana. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Volviendo al principio, el libro de Han es una sugerente invitación a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>olvidarnos de la hiperactividad </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">y dar sentido a la vida contemplativa. Es probable que la renuncia a trabajar en determinadas condiciones no logré dar un vuelco al sistema, pero servirá para frenar abusos y </span>domar, civilizar y humanizar el capitalismo<span class="highlight" style="--color:white;">. Vamos por buen camino. </span></p><p>________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado</strong></em><em> es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Feb 2023 20:18:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <title><![CDATA[Una patada repetida cientos de veces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/patada-repetida-cientos-veces_129_1399630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una patada repetida cientos de veces"></p><p><strong>Iniciamos 2023 con la política enfurecida</strong>. La oposición considera propaganda gubernamental los asuntos que expongo a continuación. Empieza el año con más de veinte millones de afiliados a la Seguridad Social y con la cifra más baja de paro desde 2007, gracias a los efectos positivos de la reforma laboral. Hay que sumar más<strong> datos positivos</strong>: se crean puestos de trabajo más estables, de mayor calidad y aumenta el empleo entre las mujeres y los jóvenes. A lo anterior hay que añadir la rebaja del IVA de los alimentos de primera necesidad, el cheque de ayuda de 200 euros para hogares vulnerables, las ayudas para el transporte público, la <strong>prórroga al tope de los alquileres</strong>, suspensión de los desahucios y del corte de suministros esenciales, la rebaja de los impuestos de gas y electricidad, el incremento del 15% del Ingreso Mínimo Vital y de pensiones no contributivas. Y la jubilación activa mejorada para los médicos de Atención Primaria, que podrán continuar su trabajo durante tres años mientras perciben el 75% de su pensión. </p><p>Hasta aquí los detalles del <strong>tercer plan anticrisis del Gobierno </strong>para paliar los efectos provocados por la guerra en Ucrania o, dicho de otro modo, el despliegue de medidas sociales que Pedro Sánchez ha hecho realidad para, según la oposición, “fidelizar el voto de los sectores más vulnerables”. </p><p>En paralelo, <strong>Pedro Sánchez</strong>, primer presidente de la Internacional Socialista recién elegido, <strong>pretende mantener la unidad en España y acabar con el llamado “problema catalán”</strong>, pendiente desde hace cuarenta años. Añade el presidente que, para fortalecer la convivencia y no seguir confrontando, se han acordado una serie de medidas legislativas con los nacionalistas catalanes que implican una apuesta muy arriesgada. Se refiere a la ley que suprime el delito de sedición, por el que fueron condenados los líderes independentistas del <em>procés</em>, sustituido por un nuevo tipo denominado “desórdenes públicos agravados". Así como modificar el delito de malversación, que también beneficia a los políticos independentistas condenados. </p><p>Por todo lo anterior, y algunas cosas más, <strong>a Sánchez le ha caído una lluvia de piedras por parte de la oposición</strong>. Cosas que se han dicho. Ser presidente de la Internacional Socialista es la nada, primero porque la elección estaba cantada (era el único candidato) y después porque la organización está en absoluta decadencia, según un veterano socialista: “se ha convertido en una simple agencia de viajes”. </p><p>Respecto a las medidas dedicadas a proteger a las clases más perjudicadas, <strong>llegan tarde y se quedan cortas</strong>, porque, según la secretaria general del PP: "dejan fuera a ocho millones de españoles, que también son clase media". Y deben saber que el optimismo de Sánchez no se debe a que haya mejorado, en apariencia, la situación de la economía en España; está contento solo porque él sigue aferrado a la Moncloa. </p><p>Se insiste en la “apariencia” porque los buenos datos del empleo no son ciertos, están maquillados, hasta tal punto que para Núñez Feijóo este mes de diciembre, en cuanto al paro se refiere, ha sido el peor desde 2012. Puro maquillaje al no contabilizar a los fijos discontinuos como desempleados. El truco del Gobierno consistiría en hacerlos desaparecer de las estadísticas por arte de magia, para mejorar los datos finales de una manera descarada. No dice, sin embargo, que <strong>el sistema de contabilizar el empleo es el mismo que se utilizaba con los anteriores Gobiernos, tanto del PP como del PSOE.</strong> No importa, el caso es que para la oposición lo único importante es que España sigue siendo el país con mayor tasa de desempleo de la Unión Europea. Esta sarta de propaganda negacionista hace que la secretaria general del PP defina al presidente del Gobierno como “<strong>un político trilero</strong> que cambia las reglas del juego para ver si no nos damos cuenta de la realidad". </p><p>Supongamos que, aun así, los ciudadanos beneficiados por <strong>el plan anticrisis</strong> no son conscientes de que el Gobierno les engaña. La gente con un nuevo empleo; comprando un poco más baratos alimentos básicos; pagando algo menos por el gas, la electricidad y el transporte; los jubilados con pensiones más altas… Pues no se hagan ilusiones, porque esa lluvia de millones con la que pretenden contentarlos o, sin eufemismos, comprar su voto, va a aumentar <strong>la deuda pública</strong> que, como debería saber todo el mundo, <strong>supera por primera vez los 1,5 billones</strong>. Advierten a la población que esas cantidades astronómicas son la herencia que dejan a sus endeudados hijos y demás descendientes. </p><p>Tampoco les parece adecuado que, para hacer frente a los costes de la inflación, <strong>se hayan aprobado unos impuestos temporales a la banca</strong>, las energéticas y las grandes fortunas, con los que se prevé recaudar unos diez mil millones. La oposición defiende todo lo contrario: bajar impuestos y eliminar el de patrimonio. Y justifican su inaudita decisión con el viejo argumento de que <strong>no quieren que los patrimonios se vayan de España </strong>y disminuya la recaudación. ¿Y qué me dicen del sector bancario? Seguro que reducirá el crédito disponible y encarecerá su financiación. Así que el impuesto de solidaridad será contraproducente para los más vulnerables. ¿Alguien duda de que por eso la oposición vota en contra de las medidas que perjudican a las grandes fortunas? </p><p>Conviene recordar que <strong>hubo un momento en Estados Unidos</strong> en el que se aplicaron tasas máximas fiscales a lo más ricos. Se mencionó en el Foro de Davos (nada que ver con el comunismo) que durante la presidencia de Roosevelt (1933 a 1945) se impuso la política redistributiva <strong>para superar la crisis provocada por el crack del 29</strong>. El mundo capitalista estaba en bancarrota y amplios sectores de la población vivían una pobreza extrema. ¿Cómo se contuvo la debacle? Aplicando, entre otras medidas, la tasa máxima del 90% a las grandes fortunas. El republicano Eisenhower (1953-1961) subió el tramo máximo de impuestos, que alcanzó el 92% para ingresos superiores a los 200.000 dólares de la época. Cuando el economista Thomas Piketty, obsesionado por cómo reducir la desigualdad, propone algo similar en lo que denomina la gran redistribución, le califican de provocador, estrafalario y comunista. Pero cada vez son más los expertos que toman en serio sus propuestas. </p><p>La oposición despliega un argumentario exhaustivo frente a lo que consideran la burda manipulación electoralista del Gobierno, pero, al margen de la bajada de impuestos, no ofrecen a los ciudadanos alternativas viables para sortear la crisis. <strong>Confían ciegamente en una técnica publicitaria</strong> que consiste en convencer al electorado repitiendo machaconamente mensajes cortos, y bien definidos, a base de pura insistencia, como si fueran un estribillo.<strong> Tan elemental como que Sánchez miente</strong>, su ambición no tiene límites y se alía con comunistas e independentistas para mantenerse en el poder. Mejor que Goebbels lo resume Bruce Lee: “No temo a quien ha practicado diez mil patadas, temo a quien ha practicado la misma patada diez mil veces”.</p><p> </p><p>________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado </strong></em><em>es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jan 2023 18:18:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una patada repetida cientos de veces]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La XIV Legislatura,Pedro Sánchez,Gobierno de coalición]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la cancelación y las listas negras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/cancelacion-listas-negras_129_1379775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la cancelación y las listas negras"></p><p>En cada charla, club de lectura, tertulia y demás actos literarios en los que participo en los últimos meses, de un modo u otro, sale a relucir la llamada<strong> cultura de la cancelación</strong>. Un término innovador para una vieja historia. Me critican por sacar los trapos sucios de personajes ilustres, pero también por ser tolerante con esa misma gente cuyo comportamiento es censurable. Entre lo políticamente correcto, la cultura de la cancelación y la crítica nos hemos hecho un lío considerable. <strong>Cancelar es un neologismo equiparable a boicotear a personajes que tienen o han tenido un supuesto comportamiento inadmisible</strong>.</p><p>Las modas son recurrentes. No solo me refiero al ancho de las solapas, la horma de los zapatos o el corte de pelo, sino a ideas que parecían superadas y, sin embargo, al cabo del tiempo regresan como si fueran novedosas. Pues en este caso no lo son. Desde hace mucho tiempo se ha exigido a los famosos un comportamiento intachable, quizá con la cínica esperanza de masacrarlos cuando cometen un error. Siempre han existido los defensores de lavar en casa los trapos sucios contra los defensores de airearlos. Yo me limito a contar, sin hacer juicios sumarísimos ni listas negras, que las personas capaces de realizar proezas memorables, también tienen defectos. Del mismo modo que <strong>diferencio la obra del comportamiento de su autor</strong>. Allá ellos con su reputación, pero que no me priven de las películas de Roman Polansky o de Woody Allen. Pocas teorías voy a aportar al encendido debate sobre la cancelación, asunto sobre el que ya se han escrito multitud de tratados, pero sí puedo poner algún ejemplo práctico.</p><p>La sombra de Albert Einstein me persigue desde que se me ocurrió escribir<em> El Nobel y la corista</em>, una novela donde cuento lo mejor y un poco de lo peor de la vida de uno de los genios más idolatrados de la historia. Por cierto, el título original era <em>Bailando con Einstein,</em> pero me obligaron a cambiarlo por miedo a una posible demanda de su Fundación dedicada a preservar su buena imagen, siempre alerta para actuar judicialmente contra cualquiera que intente desacreditarla. Una novela —imprescindible añadir que está escrupulosamente basada en hechos reales— que me ha procurado más de un disgusto, porque los seguidores incondicionales del Nobel que acuden a cada encuentro literario me reprochan mi intromisión en su vida privada y lo hacen con verdadera furia. Mi defensa frente a sus reprimendas consiste en explicar que no intento “cancelar” a Einstein, sería una pretensión estúpida, sino <strong>contar la verdad sobre un personaje extraordinario que aportó grandes logros a la humanidad, pero fue cruel con las personas</strong> que se cruzaron en su vida. Intento fallido el de contar la verdad, porque sus acólitos me crucifican y los que descubren que fue un canalla como esposo, padre y amante tergiversan el sentido de mis palabras. Era uno de esos hombres generosos con la humanidad, pero egoísta con las personas cercanas; alejado del afecto y el sufrimiento de los suyos, pero amable y compasivo con los desconocidos. Puedo ser crítica con su caos sentimental, considerarle ególatra e incluso desconsiderado y frívolo en sus relaciones personales, pero respetar profundamente su cerebro privilegiado de científico que simboliza el triunfo de la inteligencia.</p><p>Lo mismo me sucede con un sinfín de personajes a los me he referido o incluso he tenido la oportunidad de entrevistar, que han realizado grandes proezas científicas, literarias, pictóricas, cinematográficas y políticas, pero<strong> al curiosear en su vida dejan mucho que desear.</strong> Ya hemos bajado de su pedestal a la mayoría de las leyendas de Hollywood. Se ha acusado, a veces con pruebas, a<strong> Marlon Brando</strong> de psicópata, a <strong>Burt Lancaster</strong> de pervertido, a<strong> Elia Kazan</strong> de delator, a<strong> Roman Polansky y Woody Allen</strong> de violación y pedofilia respectivamente. No me olvido de unos cuantos músicos memorables, como <strong>Chet Baker</strong>, <strong>Ray Charles, Elvis Presley, Jimi Hendrix o Jim Morrison</strong> que tuvieron una fuerte dependencia de las drogas y llevaron una vida tan perturbada y caótica como los anteriores. A pesar de su siniestro pasado individual, nadie ha devaluado la obra de filósofos como <strong>Althusser</strong>, que asesinó a su mujer; <strong>Jean Paul Sartre </strong>pedófilo confeso; escritores como<strong> Neruda</strong> violador de una menor ceilandesa; las falsas hazañas que se inventó el impostor Malraux; las rarezas patológicas de <strong>Truman Capote</strong>; la promiscuidad enfermiza de <strong>George Simenon</strong>, los graves reproches de Mileva a su marido <strong>Albert Einstein </strong>y las acusaciones de misógino y maltratador al genial<strong> Pablo Picasso.</strong></p><p>Las mujeres aún peor. Actrices como <strong>Marlene Dietrich, Ava Gardner, Rita Hayworth, Katherine Hepburn, Bette Davis, Joan Crawford </strong>o cantantes como <strong>Janis Joplin, Billie Holiday</strong> y tantas otras son carne de cañón. <strong>Se las tritura con mayor facilidad y se les corta el mismo patrón basado en la vieja teoría misógina </strong>de que todas ellas necesitan seducir a los hombres para obligarles a ejecutar sus deseos. Si tienen éxito con una novela se dice que ha sido escrita por su marido; si mantienen buen aspecto, a pesar de los años, el mérito es del cirujano; si ocupan un puesto político, ya se sabe, en este caso tan reciente considero que no necesito extenderme.</p><p>Los genios, con frecuencia, se vuelven muy egocéntricos, caprichosos y despiadados, Solo se preocupan por su mundo y sus hallazgos. Vaya tropa de héroes legendarios plagados de defectos y llenos de carencias, megalómanos, maniacodepresivos, pervertidos, psicópatas o narcisistas. He elegido intencionadamente a personajes de cuyas obras no puedo prescindir, a pesar de que aborrezco la parte oscura de sus vidas. Sin embargo, no se me ocurre cancelaros, destruir su reputación o provocar su muerte social, aunque, desde luego, a ninguno de estos viejos mitos quisiera tenerlo ceca de mí.</p><p>________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado </strong></em><em>es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Dec 2022 20:01:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Contra la cancelación y las listas negras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Cine,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es lo mismo ser viejo político que político viejo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/no-viejo-politico-politico-viejo_129_1356500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es lo mismo ser viejo político, que político viejo"></p><p>Recuperar la <strong>memoria democrática </strong>consiste, sin duda, en desagraviar, en lo posible, a las víctimas de la dictadura franquista, reconocer la violencia y persecución que padecieron y condenar las prolongadas tropelías que cometieron los golpistas desde julio de 1936. Pero la Ley también incluye la defensa de los valores democráticos. Para afianzarlos hay que <strong>relatar los hechos históricos tal como fueron</strong> y no permitir que se manipulen con el fin de construir un <strong>relato falsario y tramposo</strong>. A los que fuimos testigos de aquellos años nos duele conocer las profundas carencias históricas que tienen los jóvenes, como se desprende del reciente informe elaborado por CIMOP, un instituto de Investigación de mercados y opinión pública. </p><p>Resulta aún más hiriente la versión despectiva que se ofrece de algunos acontecimientos y de ciertos personajes. En ese sentido, sería oportuno desmantelar los prejuicios ideológicos con los que se juzga la etapa política de <strong>Felipe González</strong>, muy presente en estos días de conmemoración del cuarenta aniversario de la victoria socialista de 1982. Siempre encontraremos versiones contradictorias y extremas sobre su personalidad. Los más entusiastas destacan su instinto político, <strong>su sentido de la oportunidad</strong>, sus dotes de mando y le definen como el único estadista carismático que ha dado la democracia restaurada. Otros, frente a sus evidentes aciertos, señalan su larga serie de errores como para considerarle, como poco, un traidor a la izquierda. Desde luego, en sus inicios, era más radical y heterodoxo que cualquiera de los dirigentes políticos de la izquierda actual. Y no solo porque saludase puño en alto, fuera descorbatado, llevase el pelo largo, camisa de leñador y traje de pana, sino porque logró aplacar a los militares, cortó de raíz sus intentonas golpistas, <strong>modernizó el país en todos los ámbitos</strong>, lo integró en la Comunidad Económica Europea, inició el Estado de Bienestar, hizo posible el acceso de todos los ciudadanos a la sanidad y a la educación pública y, además, resucitó un PSOE que languidecía tras 40 años de exilio, un partido que ganó cuatro elecciones consecutivas, las tres primeras por mayoría absoluta. Pues bien, a González se le pueden plantear todo tipo de cuestiones sobre su trayectoria política, sobre lo divino y lo humano, pero cuando salen a relucir la corrupción o los GAL queda descalificado todo mérito.<strong> No se aceptan ni matices ni posturas disidentes</strong>. Vivimos en una perturbación democrática que consiste en torpedear sistemáticamente todo lo que hace el adversario político. Al enemigo ni agua.</p><p>Conviene consultar la hemeroteca, el mejor antídoto contra la mentira y la desmemoria, para recordar que el partido de Felipe González, durante la ultima etapa de la dictadura franquista, era marxista, republicano, autogestionario, defendía el derecho a la libre autodeterminación de las nacionalidades y regiones del Estado español y planteaba la ruptura democrática. Me dirán que no queda ni sombra de lo que fue y es cierto, pero como bien dijo <strong>Carmen Romero</strong> recientemente en televisión, nada permanece tal y como comenzó; tanto los partidos como las personas evolucionan, de un modo inevitable, en función del tiempo que les toca vivir. A pocos políticos, por cierto, he visto ejercitar la memoria histórica de un modo más prudente, tranquilo y ecuánime que a Carmen Romero, la mujer que durante catorce años vivió junto a González en el Palacio de la Moncloa. Qué gusto da entrevistar a personas que <strong>saben ocupar el lugar que les corresponde en la sociedad</strong>, que ejercen la empatía, la compasión y valoran la acción colectiva muy por encima de su propia individualidad. Más allá de su carácter sosegado, es probable que en su criterio haya influido de algún modo la estrecha relación que mantiene con su hija, María, creadora de la Fundación Felipe González, que se ha dedicado a trabajar con su padre, para ordenar la copiosa documentación generada durante la actividad pública y así contribuir al mejor entendimiento de nuestra historia colectiva y al conocimiento de una figura política decisiva en la segunda mitad del siglo XX. Los archivos son públicos y están a disposición de todos los ciudadanos. Felipe González <strong>tuvo una visión profética</strong> al calificarse a sí mismo de jarrón chino. Se le supone un gran valor y, naturalmente, nadie se atreve a tirarlo a la basura, pero, en realidad, no se sabe qué hacer con él. Más aún desde que, alejado del poder político, dedica su vida a pensar libérrimamente, a expresar sus convicciones aunque se estampen contra los <strong>muros de la incomprensión</strong> y a luchar contra los numerosos prejuicios ideológicos que siguen vigentes. Guste o no guste a sus <strong>pertinaces adversarios</strong>, el criterio de Felipe González es determinante en los foros internacionales. </p><p>A los analistas más veteranos nos hacen siempre una pregunta recurrente: ¿por qué en la actualidad no hay líderes políticos tan carismáticos como los de entonces? Suelo responder con el ejemplo de Felipe González, un sencillo abogado laboralista que aprendió peleando en la clandestinidad, <strong>lidiando con su partido</strong> y superando una transición repleta de dificultades. Cuando fue elegido secretario general del PSOE tenía 33 años y cuarenta cuando llegó a la Presidencia del Gobierno. El jarrón chino más emblemático de nuestra democracia, a pesar de que<strong> le están zarandeando</strong> unos y otros, tiene la resiliencia de los árboles más recios del bosque. Es ya octogenario, pero, como él mismo me ha recordado tantas veces, no es lo mismo ser un político viejo que un viejo político. </p><p>Los políticos de entonces <strong>aprendieron a ser lideres</strong> con un método mas rápido y eficaz del que enseñan ahora en los masters sobre liderazgo de las mejores universidades del mundo. Quizá el <strong>carisma se adquiere a fuerza</strong> de ponerse a la altura de las circunstancias históricas que a cada uno le haya tocado en suerte. </p><p> </p><p><em><strong>Nativel Preciado</strong></em><em> es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Nov 2022 18:55:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[No es lo mismo ser viejo político que político viejo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Felipe González,Democracia,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frente al pesimismo de la inteligencia, el optimismo de la voluntad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/frente-pesimismo-inteligencia-optimismo-voluntad_129_1330389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frente al pesimismo de la inteligencia, el optimismo de la voluntad"></p><p>Cuentan que debemos prepararnos para el <strong>colapso invernal</strong>. Cortes de luz, pobreza energética, precios por las nubes, la inflación disparada, manifestaciones y protestas, desastres climáticos, millones de desplazados por una guerra que se prolonga indefinidamente… Al parecer, es imposible parar a Putin. Todo va mal. Europa está <strong>al borde de la recesión y nadie se atreve a rechistar</strong>. Eso es lo peor, que escuchamos el relato resignados e impotentes, como si la situación fuera irreversible. No es lo mismo, sin embargo, fabricar un relato que contar los hechos tal como son. No digo que el relato sea una burda mentira, pero sí una de las múltiples versiones de la realidad que se construye con un propósito deliberado. En este caso, tal vez<strong> provocar desconfianza y malestar social</strong>. Frente a la percepción de que entramos en un otoño apocalíptico habría que plantearse tres preguntas: ¿Cómo se ha creado tal sensación de malestar? ¿A quién beneficia? ¿Existe la posibilidad de modificarla?</p><p>Comenzaré con una autocrítica. Los periodistas tenemos un alto grado de responsabilidad en que haya cundido el pánico. No hay duda de que, en palabras de Einstein, la realidad es una <strong>ilusión muy persistente</strong> y que los datos enunciados en las primeras líneas son categóricos. Incluso podría añadir muchos más desastres si quisiera avivar el incendio. Lo nuestro, lo de los medios de comunicación, es una verdad incómoda. Cada informativo de radio o de televisión y los titulares de los <strong>medios digitales e impresos</strong> son buena prueba de la toxicidad que nos rodea. </p><p>Me dirán que es irremediable dar testimonio de las calamidades. Recordaré, en defensa propia, que no es fácil hablar de la belleza de este mundo cuando, en muy poco tiempo, hemos vivido una pandemia que nos ha forzado a un<strong> confinamiento global</strong>, un cambio climático con fenómenos meteorológicos extremos, una <strong>grave crisis económica</strong> en la que estamos inmersos y una guerra de consecuencias imprevisibles. Pero ese cúmulo de información negativa está creando el clima de que todo va mal y tiende a empeorar.  </p><p>El resultado es que los menores de veinticinco años <strong>no consumen los medios tradicionales</strong> porque “les da bajón” y solo buscan las noticias en redes sociales como Instagram, TikTok y YouTube. La política, la economía y los sucesos afectan negativamente al estado de ánimo, no solo de los más jóvenes, también de los adultos que huyen de los informativos como de la peste. Consideran que defienden intereses políticos sectarios, son poco fiables, difunden bulos y, sobre todo, <strong>te dejan la moral por los suelos</strong>. Eso dicen algunos sondeos e informes nacionales e internacionales.  </p><p>Las encuestas, por cierto, tampoco contribuyen a levantar el ánimo y, además, se utilizan de manera instrumental para crear estados de opinión y condicionar el sentido del voto, más que para dar una idea aproximada de la realidad. Tanto es así que los líderes políticos bailan al ritmo que les marcan las encuestas y adaptan sus <strong>decisiones en función de las tendencias</strong>. Y, sin embargo, algunos sondeos son tan inútiles como escasamente fiables, con todo respeto a los analistas demoscópicos, que solo son responsables de la metodología y no de la manipulación política posterior. Aunque, dicho sea de paso, el método podría ser más eficaz si se hicieran cuestionarios más abiertos y se mejorase la formación de los entrevistadores. Lo cierto es que se <strong>desconfía siempre de los resultados</strong> y más aún si están elaborados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), cuya credibilidad e independencia siempre pone en duda la oposición.  </p><p>Tengo la costumbre de archivar, desde hace años, los resultados estadísticos más destacados y en todos ellos los sociólogos llegan a una conclusión, quizá no muy sutil, pero reincidente, de que los españoles somos conformistas, pasivos, desconfiados y tendemos a criticar lo que nos rodea, en la misma medida que nos valorarnos a nosotros mismos. Excepto de nuestra pequeña parcela, nos quejamos de todo lo demás. El apocalipsis no afecta a nuestra felicidad. ¿Cómo se explica la <strong>disgregación entre uno mismo</strong> y el mundo que le rodea? La interpretación más reiterada es que se ha consolidado la idea, repetida hasta la saciedad en las noticias, de que la situación es catastrófica, pero personalmente nos damos cuenta de que <strong>no nos va tan mal como nos cuentan</strong>. </p><p>El pesimismo goza de un inmerecido prestigio. Se le supone riguroso, documentado y erudito, propio de politólogo bien informado. El optimismo, por el contrario, forma parte del<strong> pensamiento blando</strong> o débil, en el que predomina la forma sobre el fondo, la apariencia sobre la realidad, lo ingenuo y frívolo sobre la experiencia y el conocimiento. Me resisto a poner el ejemplo de la <em>celebrity </em>en la que todos estamos pensando.</p><p>Una vez señalado el origen del<strong> estado de malestar y el pensamiento débil</strong>, solo queda destacar a sus beneficiarios. Cuando se supone que todo va mal y la gente mira pasivamente el espectáculo, los populistas se frotan las manos. No recuerdo quién dijo que este tipo de crisis son trituradoras de Gobiernos, por más que tomen medidas para mitigar el daño de los afectados. Es lo que <strong>Maalouf </strong>llamaba, con tanto acierto, la tentación del precipicio, es decir, saltar al vacío arrastrando en la caída a todo el que se ponga por delante. Y ya, para terminar, solo nos queda la resignación, el negacionismo o la lucha. Hay un lema de <strong>Gramsci </strong>que se cita mucho en estos días, una frase que repitió a lo largo de toda su vida: frente al pesimismo del intelecto, el optimismo de la voluntad. Reconocer que las cosas no van bien, pero<strong> hay que plantar cara a la desesperanza</strong> y no caer en el quietismo y en la rendición.    </p><p>______________________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado</strong></em><em> es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Oct 2022 17:30:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Frente al pesimismo de la inteligencia, el optimismo de la voluntad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodistas,Crisis económica,Energía,Guerra en el este de Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seamos realistas, pidamos lo imposible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/seamos-realistas-pidamos-imposible_129_1305832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seamos realistas, pidamos lo imposible"></p><p>Yo conocí un mundo en el que el progreso parecía imparable. <strong>Fui testigo de cómo cayeron las más feroces dictaduras latinoamericanas</strong> y la democracia se extendía por los cinco continentes. Millones de pacifistas se manifestaban para exigir el fin de las pocas guerras que quedaban perdidas por el mundo. Los hallazgos científicos avanzaban de forma imparable y las enfermedades más temibles dejaron de ser necesariamente letales. Teníamos la sensación de que la incipiente creación de riqueza iba destinada a repartirse de un modo más equitativo entre los sectores desfavorecidos. <strong>No se ponía en duda que el mundo se estaba reorganizando y la paz se mantenía con leves sobresaltos</strong>. Eran creencias muy arraigadas, al menos, entre la mayoría de los españoles de mi generación. Fuimos unos optimistas irredentos. </p><p>Hace tiempo que la historia se cansó de progresar. Las peores expectativas del final del milenio se han visto cumplidas. <strong>Desde el ataque terrorista del 11-S la humanidad ha iniciado una regresión en cadena</strong>. Umberto Eco ya lo advirtió en un libro visionario,<strong> “A paso de cangrejo”</strong>, donde analizaba los peligros latentes al iniciarse el siglo XXI: el muro de Berlín fue derribado y desapareció la guerra fría, pero, a cambio, entramos en guerras calientes; el terrorismo islamista nos retrotrajo a las cruzadas y el Vaticano demonizaba asuntos sociales y avances científicos. Hay momentos en los que se cierran las puertas que durante mucho tiempo dejamos abiertas para que circulasen libremente las ideas. <strong>Olvidamos parte de lo aprendido</strong> y en vez de avanzar parece que, como el cangrejo, desandamos el camino. </p><p>La <strong>involución </strong>no solo afecta a los conflictos territoriales, las guerras de religión, el auge de los populismos o el Estado de bienestar. La desigualdad creciente entre ricos y pobres generada por este sistema económico y el cambio climático producen desplazamientos masivos de personas afectadas por el hambre y los desastres naturales. Hace más de dos siglos, Adam Smith dijo que ninguna sociedad puede ser floreciente y feliz si la mayor parte de sus miembros es pobre y miserable. Difícil hablar de bienestar global sin un mejor reparto de los grandes logros que ha conseguido la humanidad en las últimas décadas. <strong>¿Cuántos pobres se necesitan para mantener a un rico?</strong> En palabras de El Roto, la lucha de clases es un arcaísmo, ya no existen clases, lo único que hay es una acumulación infinita y mecánica del dinero y un trabajo deshumanizado y alienado que nos empobrece y nos destruye. Y no cito a otros autores más catastrofistas para que el lector no se desanime y llegue al final de estas líneas.  </p><p>Como remate de la regresión, se produce<strong> la mayor catástrofe ecológica</strong>, la guerra de Rusia contra Ucrania cuyo final se aleja y se convierte en argumento para decretar, a la manera grandilocuente de Macron, el <strong>“fin de la abundancia” y pedir “esfuerzos y sacrificios” a los ciudadanos</strong>. Han hecho bien los sindicatos en recordar al presidente francés que ese final llegó hace tiempo para los millones de desempleados y trabajadores precarios que malviven con un salario mínimo y, sobre todo, para las mujeres, que siguen siendo víctimas de modas retrógradas, amenazas integristas y violencia machista. La miseria tiene color y género.<strong> La esclavitud sigue vigente </strong>en muchos talleres textiles de los países del sur y en los más desarrollados se han perdido los derechos laborales. En una ciudad de Colorado (EEUU), para no quedarse sin mano de obra, permiten a los trabajadores locales dormir en los coches, porque no pueden pagarse un alquiler. Habrán oído hablar de l<strong>a Gran Dimisión, la renuncia de muchos ciudadanos a trabajar en pésimas condiciones de vida</strong>. El fenómeno se está generalizando de tal modo que puede poner en riesgo el sistema productivo de los Estados Unidos. Y nos quejamos en España de que falta mano de obra en la hostelería. </p><p>Ahora sí, Macron está en lo cierto cuando dice que frente a tales desafíos no se puede esperar y hay que gobernar sobre la marcha para proteger a los que más lo necesitan. Utilicemos las <strong>previsiones catastrofistas</strong> para activar los sistemas de alerta. Estamos tan amedrentados que nos urge, más que nunca, pedir que se realicen algunas utopías. Como reclamaban en mayo del 68: <strong>seamos realistas, pidamos lo imposible</strong>. Por eso, si algo agradezco a mi Gobierno es que haya puesto pie en pared en un intento de contener la regresión que se nos viene encima con una serie de leyes y medidas que la oposición conservadora se empeña en desacreditar.  </p><p>Para terminar con optimismo, unos cuantos <strong>ejemplos utópicos que recientemente se han hecho realidad</strong>. En primer lugar, el salario mínimo interprofesional y la reforma laboral que, contra todo pronóstico, está dando buenos resultados. </p><p>La<strong> importantísima ley que reconoce el derecho de toda persona a la igualdad de trato</strong>, gracias a la cual nadie podrá ser discriminado por razón de nacimiento, origen racial o étnico, sexo, religión, convicción u opinión, edad, discapacidad, orientación o identidad sexual, expresión de género, enfermedad o condición de salud, estado serológico o predisposición genética a sufrir patologías y trastornos, lengua, situación socioeconómica, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. </p><p>El <strong>impuesto a las energéticas y a las entidades financieras, extraordinario y temporal</strong>, que ya está en vigor en más de una docena de países europeos. La norma incluye sanciones a las compañías que transfieran los costes a los clientes. Decisión que la mayoría de los ciudadanos aplaude con las orejas. No hace falta señalar que las grandes corporaciones se han beneficiado a lo grande en esta crisis por la subida de los precios. </p><p>Y gracias a la <strong>reivindicación de las mujeres, la ley de garantía integral de libertad sexual</strong>, conocida como la 'ley del sí es sí'. A partir de ahora, el consentimiento configurará el delito y no la resistencia de la víctima, la sumisión química será agravante, el acoso callejero será delito leve, estará penalizada la extorsión sexual o pornografía no consentida y la educación sexual será obligatoria. Las que mejor entienden el alcance de esta ley son las víctimas de la violencia machista. Llegar hasta aquí no ha sido fácil, pero solo es el principio. Habrá que continuar para impedir que el futuro sea tan negro como lo pintan.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Aug 2022 19:14:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Seamos realistas, pidamos lo imposible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Evolución humana,Política,Guerra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra política de los jueces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/guerra-politica-jueces_129_1277398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra política de los jueces"></p><p>Si la Corte Suprema de Estados Unidos ha dado un “golpe de Estado judicial”, preparémonos para lo que puede suceder en España. Ha sido la escritora, ecologista y activista canadiense <strong>Naomi Klein </strong>quien <strong>ha calificado de golpista la decisión del Tribunal Supremo que arrasa con la despenalización del aborto, el control de armas y las emisiones de gases de efecto invernadero</strong>. Tras perder las elecciones, los seguidores de Donald Trump dejaron abiertos numerosos frentes judiciales para hacer la vida imposible a sus adversarios políticos. <strong>Es profundamente injusto que un grupo de jueces tendenciosos y retrógrados, nombrados a propósito para desbaratar avances democráticos, se cargue de un plumazo el enorme trabajo realizado para lograr la defensa de libertades básicas</strong> que favorecen a la mayoría. </p><p>Aquí estamos a la espera de que el Constitucional resuelva cuatro recursos (presentados por el PP y Vox) muy delicados: <strong>contra la ley del aborto, la ley de eutanasia, la prohibición de que el Consejo General del Poder Judicial</strong> (CGPJ) efectúe nombramientos mientras esté en funciones y la reforma educativa de la ley Celáa. Un Tribunal dividido entre seis conservadores y cinco progresistas (nombrados respectivamente por la derecha y por la izquierda) y pendiente de renovación desde el 12 de junio. ¿Alguien puede imaginar que, en esta ocasión, cualquiera de los doce vote en contra de los intereses de quienes les nombraron? Podrían hacerlo, pero, como reza el proverbio bíblico, sería más fácil que un camello pasara por el ojo de una aguja. Así que han decidido dejar el marrón aplazado hasta que se produzcan los nuevos nombramientos. ¿Cuándo llegará el momento? <strong>No es la primera vez que la Comisión Europea le recuerda a España que debe renovar el Consejo General del Poder Judicial</strong> (CGPJ)<strong> bloqueado desde 2018</strong>. Los tres años de retraso que la oposición lleva entorpeciendo el mandato constitucional han provocado la parálisis en todas las instituciones vinculadas al poder judicial. <strong>El PSOE culpa al PP de boicotear la negociación</strong> y de vetar por sistema determinados nombres. Y viceversa. Un lío que se resume en una frase: se trata de nombrar a jueces que inclinen la balanza a su favor; utilizar las instituciones de una manera perversa para favorecer sus posiciones políticas y no el interés de los ciudadanos. Quiero recordar, a modo de ejemplo, que el reciente cambio de criterio del Supremo respecto a los indultos del <em>procés</em>, fue posible porque se alteró la composición de la sala con la aparición de un nuevo miembro conservador y, según todos los indicios, antigubernamental. </p><p>Me animo a escribir sobre tan arduo y delicado asunto después de leer <a href="https://www.infolibre.es/cultura/guerra-jueces-proceso-judicial-arma-politica_1_1253304.html" target="_blank"><em>La guerra de los jueces: el proceso judicial como arma política</em></a>, donde José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Constitucional, viene a decir, con profundo conocimiento de causa, cosas tales como que se ha borrado la frontera entre la vida política y la judicial, y que <strong>existe una guerra política declarada mediante el Derecho</strong>. Ya sabemos que hay muchos intereses en judicializar la política, pero los jueces deberían ser más escrupulosos y rechazar todas las querellas que les lleguen sin fundamentar indicios sólidos de prueba y con la evidente intención de sembrar la duda para <strong>desprestigiar al enemigo político</strong>. Poco importa que termine en absolución o condena, porque, tras el ruido mediático, el mal está hecho.   </p><p>La denuncia del magistrado emérito es tan contundente como la de la activista Naomi Klein. Ambos manifiestan serias dudas de que exista igualdad ante la ley e independencia judicial, los cimientos sobre los que se construye Estado de derecho. La independencia es imprescindible para garantizar que ningún juez acepte presiones, trate de una forma igualitaria a todos los ciudadanos y solo se someta al imperio de la ley. Los políticos, por su parte, se resisten a facilitar los contrapesos que fiscalizan los excesos de sus actuaciones, así que ponen todo tipo de trabas a que exista un poder judicial independiente. Por eso, a pesar de lo escandaloso de su actuación, <strong>marginan a juristas de reconocido prestigio</strong>, para promover a quienes defienden sus intereses. Prefieren un juez leal, por no decir servil, a cualquiera que acredite su independencia. </p><p>Dicho lo anterior, amparada en autores de reconocida solvencia, aprovecho la ocasión para añadir algunos reproches más que nos afectan a todos. No creo que la independencia judicial consista en que los jueces hagan lo que les dé la gana. Nos llegan resoluciones que somos incapaces de entender y para interpretar la jerga jurídica tenemos que acudir a los expertos. Luego se quejan de los malentendidos que su lenguaje genera en los medios de comunicación y nos acusan de frivolidad a la hora de opinar sobre sus dictámenes, pero <strong>su obligación es ponerse en la piel de los ciudadanos y expresarse de una manera clara, sencilla, breve y ordenada</strong>; lo menos ambigua posible. Quienes no estén dispuestos a prescindir de arcaísmos y latinismos deberían tener la cortesía de traducirlo para que los legos pudieran disfrutar de su riqueza expresiva. El lenguaje claro es compatible con el rigor jurídico; de hecho, hay sentencias que da gusto leer como auténticas piezas literarias. </p><p>Hay expresiones que generan indefensión y los jueces suelen ser muy proclives a meter miedo, a tratar con malos modos a todos los que forman parte de la sala y a echar broncas a cualquiera que cometa el mínimo error. Aún se mantienen expresiones, a mi modo de ver, tan humillantes como “suplica”, “ruega”, “tenga a bien resolver”, “gracia que espera obtener de su ilustrísima, cuya vida guarde Dios muchos años”.<strong> En algunos países han dejado de utilizarse términos protocolarios tan desfasados como señoría, ilustrísimo o excelentísimo, cuyo único objetivo es mantener el respeto a través del temor y perpetuar la distancia jerárquica</strong>. No solo es cuestión de forma, se trata de romper ese muro infranqueable que separa a la justicia de sus destinatarios. </p><p>____________________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado</strong></em><em> es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Jul 2022 17:43:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Tribunal Supremo,Consejo General del Poder Judicial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alarmantes certidumbres sobre la prostitución y la pornografía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/alarmantes-certidumbres-prostitucion-pornografia_129_1250362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alarmantes certidumbres sobre la prostitución y la pornografía"></p><p>En el parabrisas de mi coche aparecen con frecuencia tarjetas en las que se anuncian mujeres prostituidas con rasgos de asiáticas o latinoamericanas. Paso los datos a la Policía para que investiguen si puede haber posibles casos de explotación sexual o cualquier otro delito. Me explican que tiene que haber algún indicio para presentar la denuncia. <strong>La trata es un delito que aparece en el Código Penal</strong>, pero las víctimas tienen que denunciar su situación y pocas veces se atreven a jugarse la vida. No hay nada que hacer. Me sucedió lo mismo hace un par de inviernos cuando, a cien metros de mi casa de la playa, unos individuos se instalaron en una vivienda para dedicarla a la prostitución de mujeres inmigrantes. Muy de vez en cuando asomaba alguna menor de edad en condiciones deplorables. <strong>Probablemente estaban confinadas y esclavizadas</strong>. A pesar de las denuncias de los vecinos, la Policía no pudo hacer nada por impedirlo y hubo que esperar a que finalizara el contrato de alquiler para que acabaran los daños colaterales que todo proxeneta, y su infame clientela, lleva consigo: violencia, droga, sordidez y sufrimiento. Dudo que hoy tuviéramos más recursos para impedirlo. </p><p>Nadie, excepto algún desalmado, se atreve a defender<strong> este lucrativo y siniestro negocio de comprar o secuestrar niñas y niños</strong> en situación de penuria, pobreza y marginalidad. Supongo que, hasta aquí, estamos todos de acuerdo.<strong> ¿Qué se puede hacer para evitarlo?</strong> A partir de ahora empiezan las divergencias y no hay día en que no surja un debate en el que te obliguen a definirte. Aquí comienza la encarnizada discusión entre quienes defienden que cada cual haga lo que quiera con su cuerpo y quienes, como yo, tienen un concepto mucho más delimitado de la libertad. Cuando una persona carece de los recursos más elementales para sobrevivir <strong>no puede sentirse libre y esa es la situación de la inmensa mayoría de las víctimas de la explotación</strong>, que lo son contra su voluntad. Los casos de quienes prefieren prostituirse a ejercer cualquier otro trabajo son tan infrecuentes que escapan de mi reflexión y, además, no habrá ley que, en el ámbito privado, les impida actuar como les dé la gana. Las posiciones están tan radicalizadas que no admiten ni análisis ni matices. </p><p>Yo,<strong> desde la duda más profunda, sería partidaria de abolir la prostitución</strong>, porque, según las experiencias en otros países, parece ser la mejor manera de restringir los diferentes modos de explotación sexual ¿Por qué lo expreso con titubeos y tanto miramiento? Porque <strong>estoy convencida de que mi verdad es relativa y no absoluta</strong>, porque no creo que sea la solución definitiva, porque me gustaría escuchar otro argumento que me convenza, porque no quiero juzgar los comportamientos de la gente y, sobre todo, porque me duele coincidir con los moralistas, puritanos, intolerantes y partidarios de las prohibiciones generalizadas. Bien que lo lamento si comparto algún criterio con un adversario que se beneficia de mis argumentos, pero mi obligación es comprometerme en cuestiones tan sensibles como la explotación sexual de las mujeres. </p><p>Preocupándome mucho la prostitución, <strong>me alarma aún más que proliferen tantos casos recientes de violaciones múltiples</strong>. Cuatro en las últimas semanas y alguno de ellos con el agravante de que las víctimas tenían 12 y 13 años, no muchos menos que los presuntos agresores, cinco chicos de entre 15 y 17. Frente al llamado oficio más viejo del mundo, el novedoso y desdichado fenómeno de la violencia grupal entre adolescentes. Proliferan las manadas de violadores que no suelen ser conscientes de<strong> su comportamiento extremamente violento y cruel, que carecen de empatía y de compasión hacia sus víctimas</strong>, hasta el punto de que las consideran culpables de provocar sus bajos instintos. ¿A qué se debe la necesidad de compartir tanta brutalidad? Los expertos no se ponen de acuerdo, pero citan algunos elementos facilitadores, como puede ser la utilización de unas redes sociales hipersexualizadas que permiten el acceso temprano a la pornografía. </p><p>En torno a los 8 o 9 años, navegando por las redes, casi de forma involuntaria, a los niños se les cuelan contenidos pornográficos de una violencia extrema contra mujeres que aceptan el juego de la sumisión. En páginas tan inocentes como Instagram se ven con absoluta naturalidad <em><strong>selfies </strong></em><strong>de niñas preadolescentes en posturas sexys o abiertamente eróticas</strong>, imitando a sus idolatradas estrellas del mundo del espectáculo. Al ser una actitud tan frecuente y habitual, al estar "de moda", lo hemos confundido con el concepto de normalidad. Nos hemos acostumbrado a ver como normal lo que antes se consideraba atípico, excepcional e incluso, en ocasiones, patológico. Los menores acceden al sexo por primera vez con esta clase de referencias distorsionadas. Por mucho que se convierta en costumbre, <strong>es peligroso que una mente infantil sin desarrollar vea escenas de violencia sexual</strong>, de comportamientos deshumanizados, como si formaran parte de la cotidianidad. Si unimos lo anterior a la exacerbación de numerosos tipos de violencia, que aparece constantemente en los medios audiovisuales, tenemos una nueva versión de la banalización del mal.</p><p>En los debates me preguntan<strong> si el abolicionismo a la prostitución lo hacemos extensivo a la pornografía</strong>. ¿Pretendes estigmatizarla y censurarla?, me interpelan con sorna. Sus defensores sostienen que el único modo de combatir un porno degradante y machista es <strong>hacer un porno digno y feminista</strong>. Ignoro cómo se hace, pero lo que de verdad me importa es evitar que los niños consuman pornografía; supongo que habrá algún sistema de regularla o imponer algún tipo de restricción. Lo deseable sería, en este caso, que desde edades bien tempranas recibieran de los padres, los educadores y, en general, de la sociedad, una <strong>sólida educación afectiva, emocional y sexual</strong> para interpretar con acierto el mundo que les rodea. Algo así como estimular el sistema inmune para combatir agresiones externas. Como verán, no deja de ser una utopía. </p><p>Nunca he escrito unas líneas tan indecisas y llenas de dudas. Para tranquilizar mi conciencia, termino con<strong> unos versos de Raquel Lanseros</strong>, la poeta que más admiro, que pertenecen a su libro <em>Matria</em>: "Los mejores están desorientados/ faltos de convicción / titubeantes. / Los peores, sin embargo, se hallan plenos de toda contundencia/ creen con seguridad apasionada/ son dueños de alarmantes certidumbres".</p><p>_________________________	</p><p><em><strong>Nativel Preciado</strong></em><em> es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jun 2022 17:39:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Alarmantes certidumbres sobre la prostitución y la pornografía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Prostitución,Violaciones,Cultura de la violación,Violencia género,Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Penurias culturales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/penurias-culturales_129_1226682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Penurias culturales"></p><p>Durante el confinamiento, a la mayoría de los humanos nos dio por establecer nuestro particular orden de prioridades. En la cúspide, por unanimidad, pusimos <strong>la salud</strong>; de ahí que cada tarde nos reuniéramos, manteniendo las distancias, a expresar nuestra gratitud al personal sanitario por defendernos del virus. Los que tuvimos la suerte de librarnos del sufrimiento extremo que otros padecieron, también aprendimos a distinguir lo primordial de lo superfluo, y dentro de esa lección apresurada,<strong> trazamos una línea roja entre los imprescindibles y los que están de más</strong>. Entre los primeros, el ya referido personal sanitario, además de científicos, panaderos, agricultores, ganaderos, barrenderos, maestros… y cuantos contribuyeron solidariamente a que el mundo siguiera funcionando. Los otros, comisionistas, conseguidores y gorrones, estaban maquinando cómo aprovecharse del desastre. No hay mejor ejemplo que el del pelotazo de las mascarillas, ahora en sede judicial, protagonizado por Alberto Luceño, Luis Medina y el primo del alcalde.</p><p>Lamento distraerme con los intermediarios, cuando mi única intención con estas líneas es poner de manifiesto algo esencial. En los peores momentos de la pandemia, en la situación más deplorable, cuando estábamos muertos de miedo, encerrados en casa, nos dedicamos, más que nunca, a consumir libros, canciones, películas… Tanto rodeo, en definitiva, para<strong> reivindicar la cultura como un bien de primera necesidad. </strong>Tenía que haber empezado por ahí. La cultura nos hace libres, independientes, nos ayuda a mejorar la calidad de vida y a compartir nuestros sueños con los demás. </p><p>Casi todo el mundo la tiene mitificada y, el que carece de ella, por muchos otros bienes que posea, siempre la echará de menos. Por encima de cualquier otra destreza, <strong>la cultura es lo que nos da mayor seguridad.</strong> </p><p>"Ahora que estamos superando la pandemia, se está recuperando la industria del cine y la cultura. Hay que reivindicar su entereza y dar el apoyo de las instituciones públicas para que tenga un futuro mucho mejor de lo que hemos tenido en los dos últimos años". Recuerdo y transcribo palabras recientes de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, durante su presencia en la gala de los Goya, donde <strong>reconoció la precariedad de muchos trabajadores en estos dos años tan difíciles para la cultura</strong>. "Ahora que estamos recuperando la actividad económica —insistió— es un buen momento de reivindicar la industria cultural". Bellas palabras para reconocer a una industria que nos alimenta intelectual y espiritualmente. Añado, además, el entusiasmo con el que se sumó el ministro de Cultura, Miquel Iceta, a la celebración de la fiesta del cine y a la nominación de Javier Bardem y Penélope Cruz, selectos embajadores de la marca España, como candidatos a los Oscar; un acto que señaló como "motivo de alegría, pese a algunos que intentan minimizar el papel de la cultura como sector de subvencionados y de cuatro privilegiados". </p><p>También aprovecho para señalar que la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, durante la entrega de los Premios CEDRO 2022, reiteró la importancia de la cultura y la creación artística como "salvaguarda y pasaporte para el único futuro posible de nuestras sociedades". La vicepresidenta recordó, además, que la cultura en nuestro país ha sido constituida como un bien de primera necesidad, porque "una sociedad sin expresión artística, sin productos culturales, <strong>es una sociedad silenciada y sin pulso cívico</strong>".</p><p>Destaco literalmente el entusiasmo que provocan en los políticos (en unos más que en otros) los Oscar, los Goya, las alfombras rojas, los Días del Libro, las recepciones en Palacio y, en general, los grandes fastos artísticos y culturales que se celebran periódicamente. Tampoco se olvidan (unos más que otros) de los días tristes, cuando llega el momento fatídico de <strong>dar el último adiós a personajes tan admirables como nuestro queridísimo Juan Diego</strong>. No dudo de su buena voluntad, de su sincero amor y gratitud por los creadores que, también a ellos, les han hecho reír, llorar, soñar y sentir. Lo deseable, sin embargo, es que <strong>no olviden sus precarias condiciones de trabajo y traten de mejorarlas</strong>, siempre que esté en sus manos. Me refiero a las cosas de comer. Y en este punto debo mencionar algunas trabas burocráticas en relación con la defensa de la propiedad intelectual, el Estatuto del Artista, el fomento del libro y la lectura, la compatibilidad de las pensiones con los derechos de autor y la persecución de la piratería. </p><p>Dirán que la mayoría de las reivindicaciones están resueltas o en vías de resolución. Cierto, pero es una verdad incompleta, porque quedan, como he dicho, algunos obstáculos burocráticos, flecos importantes, que están retrasando la aplicación de las disposiciones legales. Y algo más. Lejos de estar resuelto, ha surgido otro problema.<strong> Los derechos de autor</strong>, concretamente, son los que permiten a los escritores vivir de su trabajo, reconocen la autoría sobre sus obras y les garantizan una remuneración. </p><p>Pues bien, resulta que el Gobierno pretende incorporar a la legislación española una directiva europea que regula los derechos de autor en el mercado digital, que, de hecho, impide gestionar colectivamente lo que les corresponde por el uso que hagan de sus obras los gigantes tecnológicos como Google. Hasta ahora, las plataformas digitales pagaban esos derechos a un organismo, CEDRO, que se encargaba de gestionar dichos fondos para concederles ayudas urgentes a los autores necesitados. Un ejemplo: el año pasado CEDRO, con dicha recaudación, creó <strong>un fondo de un millón de euros para repartirlo entre los creadores más afectados por el covid</strong>. Si no se reforma el borrador de la ley, las plataformas digitales, además de sus múltiples beneficios y exenciones fiscales, se quedarán con los derechos de autor de los esforzados trabajadores de la cultura. Como la ley se está tramitando en el Congreso, <strong>todavía estamos a tiempo de poner freno a la voracidad de Google y compañía</strong>. </p><p> ____________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado</strong></em><em> es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 May 2022 17:27:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Penurias culturales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Política cultural,Crisis del coronavirus]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Sáhara, otra causa perdida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/sahara-causa-perdida_129_1223703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sáhara, otra causa perdida"></p><p>Entiendo que la guerra de Ucrania nos obliga a elegir bando: o estás con la OTAN o estás con el Kremlin. Como prácticamente nadie quiere estar del lado del invasor Putin, no tiene más remedio que defender, sin fisuras, al temerario Zelensky. No hay medias tintas. Tomar partido, con todas las consecuencias, impide toda clase de matices. Se imponen los intereses geoestratégicos por encima de consideraciones ideológicas, éticas, humanitarias o de cualquier otra índole. Por lo tanto, como hay que cerrar filas a favor del bloque occidental y la inestabilidad del norte de África es un peligro para la Unión Europea, el Gobierno español abandona súbitamente al pueblo saharaui y<strong> acepta la autonomía del Sáhara Occidental bajo la soberanía de Marruecos. </strong>Se cierra así la crisis diplomática entre ambos países que se produjo a raíz de la acogida de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, para internarlo en un hospital español. Con el fin de ratificar el acuerdo y recuperar la confianza y el respeto mutuo, regresa la embajadora de Rabat a Madrid, tras diez meses de ausencia. </p><p>Esto es lo que se entiende por <em>realpolitik</em>, es decir, <strong>anteponer los intereses prácticos frente a cualquier otra consideración.</strong> Se impone la contundente razón de Estado como un hecho inexorable. Los más pragmáticos dirán que no es poca cosa garantizar la seguridad de nuestras fronteras en las aguas territoriales de Canarias, Ceuta y Melilla, evitar las avalanchas migratorias, la cooperación antiterrorista, la supuesta contención del yihadismo y defender los intereses de nuestros aliados de la OTAN y los Estados Unidos. Respecto a la OTAN, su secretario general, en la entrevista que mantuvo con Ana Pastor, se mostró muy satisfecho con la actitud de España para enfrentarse a “los desafíos que estamos viendo por la parte sur”. Un clima inmejorable de cara a la próxima Cumbre de la OTAN que se celebrará en Madrid los días 29 y 30 de junio. Todo encaja a la perfección. Son razones contundentes a cambio de, por exigencias de Marruecos,<strong> abandonar a su suerte al pueblo saharaui</strong>. Así son las cosas, sin eufemismos ni medias verdades.</p><p>Lo que resulta menos persuasivo es el argumentario con el que se pretende hacer más digerible el cambio de posición. El Gobierno español ha elaborado un relato según el cual esta es la postura que se venía manteniendo sobre el Sáhara desde 2008, el año en el que el presidente Zapatero aceptó la propuesta de autonomía de Rabat. Se elude que los saharauis nunca lo aceptaron y siguieron defendiendo el referéndum de autodeterminación. ¿Tanta es la diferencia?<strong> Entre convertirse en una provincia más del reino de Marruecos o elegir tu propio destino hay un abismo</strong>. Las resoluciones de la ONU proponen celebrar una consulta para que los saharauis decidan entre la integración en Marruecos, la autonomía o la independencia. Cierto que esta última parece inviable, porque después de casi medio siglo de ocupación, Marruecos se ha encargado de desplazar a sus propios ciudadanos hacia el territorio del antiguo Sahara español. Ahora ha conseguido que, al estar mezclados, los marroquíes tengan los mismos derechos que los habitantes autóctonos. En tales condiciones es probable que el referéndum sea inviable, pero lo que enardece los ánimos es que se diga que esta decisión, sorprendente e inesperada, es “la base más seria, realista y creíble para resolver el contencioso”.  </p><p>Los ocupantes marroquíes dividieron el territorio saharaui con un muro de casi tres mil kilómetros sembrado de minas terrestres. Diversas ONG han denunciado las<strong> sistemáticas violaciones de los derechos humanos</strong> en las zonas ocupadas por parte de las autoridades marroquíes que mantienen en sus cárceles a decenas de presos políticos. Muchos militantes del Frente Polisario se han visto forzados al exilio y viven alejados del conflicto. Los más resistentes permanecen en los campamentos de Tinduf, en territorio argelino, donde tiene su base el Frente Polisario y la Republica Árabe Saharaui Democrática, miembro de la Unión Africana y reconocida por más de medio centenar de Estados. Allí continúa la tercera generación de refugiados que jamás han conocido su propia patria, olvidados del mundo, instalados en tiendas de campaña, sin agua corriente, desnutridos, en condiciones de extrema dureza y a la espera de la ayuda internacional cada vez más esquiva.</p><p>La del Sáhara es una más de las<strong> numerosas causas perdidas que se intentan resolver con pragmatismo,</strong> es decir, pasando por alto la legalidad y haciendo oídos sordos a una injusticia histórica. No es el primer Gobierno que hace la vista gorda ante el abandono del pueblo saharaui, en aras de objetivos más ambiciosos. Lo que resulta inasumible es afirmar que esta es la solución más idónea para resolver un conflicto que llevamos arrastrando desde hace cuarenta y siete años. Que la autonomía propuesta por Marruecos es lo que más le conviene al pueblo saharaui. Quienes protestan y se manifiestan no lo hacen solo por cuestiones sentimentales; por los viejos lazos de amistad con un pueblo tan cercano que sigue manteniendo el español como lengua materna. Es algo más. Se trata de denunciar los abusos de poder y, sobre todo, de no dejar desprotegidos a los que Frantz Fanon llamaba los condenados de la tierra. <strong>Los saharauis también merecen una vida digna. </strong></p><p><em> ____________________</em></p><p><em><strong>Nativel Preciado </strong></em><em>es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2022 18:01:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sáhara, otra causa perdida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sáhara Occidental,Política,España,Marruecos]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[No nos dejéis solos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/no-dejeis-solos_129_1220601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18db246e-394d-4619-add7-88a8faa686dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No nos dejéis solos"></p><p>Firmar manifiestos de protesta, encender velas o cruzar los dedos, a modo de plegarias por la paz, son <strong>rituales inocentes que no hacen daño a nadie.</strong> ¿Resultan eficaces? Menos es nada, replicamos los abajo firmantes para calmar la ansiedad y el malestar que nos produce asistir en directo a los desastres de la guerra. Da un poco de pudor el gesto, fácil y poco comprometido, de añadir tu nombre a una enorme lista de desconocidos procedentes de todos los rincones del mundo. Por el módico precio de once euros al mes puedes lavar tu conciencia y solidarizarte con el pueblo ucraniano atacado por el sátrapa del Kremlin. Dicha donación sirve para facilitar a una familia un refugio de emergencia. </p><p>Sobrecoge escuchar el discurso a la nación del presidente de Ucrania. Mientras Zelensky hace un recuento de los primeros heridos y muertos, se lamenta de que Occidente los deje solos tras la invasión de las tropas rusas. "¿Quién está preparado para luchar con nosotros? No veo a nadie". La población civil suplica ayuda. Se sienten abandonados. La respuesta de Estados Unidos y sus aliados es que no pueden intervenir porque Ucrania no es miembro de la OTAN. Eso sí, expresan la más enérgica condena al agresor y deciden tomar algunas medidas supuestamente disuasorias, con la sospecha de que no será fácil poner fin a esta masacre. Putin engaña, manipula y no atiende a razones. <strong>Su agresión es un ataque a la libertad, a la democracia y a la verdad</strong>. Pero la <em>realpolitik</em> obliga a ceder algunos principios éticos para evitar males mayores; dar primacía al pragmatismo sobre cualquier otro valor. Las reglas son las reglas.</p><p>Todo eso nos suena. A poco que los españoles hagamos memoria, nos asaltará el recuerdo del fatídico abandono de la Republica Española. Cuando el Gobierno pidió ayuda para sofocar el golpe militar comandado por Franco, las democracias occidentales se lavaron las manos con el argumento de que habían firmado un acuerdo para no intervenir en asuntos internos. El pretexto era evitar que el resto de Europa se implicase en la guerra. Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos mantuvieron una “exquisita” neutralidad entre los contendientes, mientras Hitler y Mussolini enviaban aviones y armas a los sublevados. Dejaron solos a los republicanos frente a las tropas franquistas que jugaban con ventaja. Cuando Barcelona cayó en sus manos, medio millón de refugiados cruzaron la frontera con Francia para buscar asilo político. Los metieron en campos de concentración. Por segunda vez los maltrataron. El tercer agravio contra el pueblo español fue establecer relaciones con la dictadura franquista que se impuso durante casi cuarenta largos años. <strong>La odisea de los españoles de entonces, salvando las distancias, les sonará familiar a los ucranianos </strong>que hoy forman inmensas colas para huir de los tanques y los bombardeos rusos. </p><p>¿Qué podemos hacer más allá de apoyar un manifiesto dirigido a todos los gobiernos del mundo? Cómo no firmar una carta abierta para solidarizarnos con el pueblo de Ucrania y exigir a los dirigentes internacionales que impongan sanciones a Moscú. Intentemos demostrar a Putin que se equivoca; nada menos que a un psicópata, con armas nucleares, dispuesto a destruir un país de cuarenta y cuatro millones de habitantes porque considera que le pertenece. <strong>¿Qué otra cosa podemos hacer, además de estos gestos cargados de buenas intenciones?</strong> Hay dos acciones urgentes que están en nuestras manos. La primera es combatir la desinformación. En cuatro días se han generado centenares de imágenes descontextualizadas, informaciones falsas y mensajes manipulados con el fin de confundir a la opinión pública. La invasión de Irak en el año 2003 se justificó con la gran mentira de que se trataba de una guerra global contra el terror. Colin Powell, secretario de Estado con Bush, arruinó su brillante carrera al afirmar, ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva. Del mismo modo, Putin justifica la invasión de Ucrania por el supuesto genocidio en la región de Donbás. Otra gran mentira. </p><p>Además de combatir lo bulos, <strong>debemos garantizar la acogida de los refugiados; nos afecta a todos y no solo a los países fronterizos, </strong>que pronto se verán desbordados. Se calcula que podrían llegar al resto de Europa entre uno y cuatro millones en las próximas semanas. Según la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) durante el primer día de la ofensiva abandonaron el país cincuenta mil ucranianos. Polonia les ha abierto sus fronteras, no les pide documentación ni certificados covid, pero sabe que su capacidad de asilo es limitada. Lo mismo sucede con el resto de los países limítrofes. Rumanía y Eslovaquia están habilitando hoteles, edificios vacíos, instalaciones deportivas y levantando campamentos improvisados. Todos han abierto sus fronteras con la mejor disponibilidad para hacer frente a la avalancha. Incluso Hungría ha emitido un decreto para aceptar que los refugiados procedentes de Ucrania tengan un estatus de asilo temporal. A pesar de que Viktor Orbán, primer ministro ultranacionalista húngaro, es uno de los principales aliados de Putin, se ha visto obligado a condenar, a regañadientes, el ataque de su amigo ruso contra Ucrania. También Letonia, Estonia y Alemania han ofrecido ayuda a los países directamente afectados, sobre todo, al Gobierno polaco. </p><p>Aunque esta oleada de solidaridad es encomiable, la Unión Europea ha demostrado, una vez más, su incapacidad para desarrollar las medidas necesarias para acoger a los millones de desplazados que se ven obligados a huir de su lugar de origen. La improvisación tiene graves consecuencias, sobre todo, desde que aumentan los populismos xenófobos. La única manera de enfrentarse al problema es aplicar programas de reasentamiento, que consisten en ofrecer una acogida duradera a los refugiados, para que puedan integrarse en la sociedad. <strong>De poco valen las firmas de manifiestos, las medidas disuasorias y las enérgicas condenas, si no se asumen compromisos</strong> que requieren un riguroso trabajo previo.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Nativel Preciado</strong></em><em> es periodista, analista política y autora de más de veinte ensayos y novelas, galardonadas con algunos de los principales premios literarios.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Feb 2022 18:52:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nativel Preciado]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra en el este de Europa,Ucrania,Rusia,Vladimir Putin,OTAN,Unión Europea]]></media:keywords>
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