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    <title><![CDATA[infoLibre - Miguel Lorente Acosta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/miguel-lorente-acosta/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Miguel Lorente Acosta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La cocaína del pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/cocaina-pueblo_129_2205442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cocaína del pueblo"></p><p>El opio ya no sirve. Un pueblo movilizado necesitaba ser <strong>adormecido con la religión y otros elementos</strong> para que no amenazara el orden establecido. Ahora que vivimos en una sociedad fragmentada, individualista y pasiva, que confunde la relaciones con las conexiones y no distingue entre lo real y lo virtual, necesita ser agitada y estimulada para que pase a la acción en defensa de ese mismo orden. Por eso hoy lo que hace falta es “la cocaína del pueblo”, que no es otra cosa que el estímulo artificial necesario para agitar y excitar a una sociedad acomodada en la costumbre, situación que se ha hecho con tanta intensidad que ha llevado a una convivencia polarizada y enfrentada.</p><p>Y <strong>la cocaína del pueblo es la desinformación</strong>, es decir, una información capaz de adaptarse a cada persona para que reciba aquellos contenidos necesarios que la mantengan en las posiciones previamente definidas, y para que duden o directamente cuestionen los contenidos que no encajen en esas referencias, los cuales son presentados como un ataque a sus ideas.</p><p>El ejemplo de esta estrategia de polarización y guerra cultural lo vemos en el <strong>tratamiento informativo de los casos judiciales</strong> que afectan a diferentes personas del PSOE.</p><p>Y para explicarlo, nada mejor que comparar la situación de la información actual con la que se hacía sobre los <strong>casos de corrupción del PP</strong>.</p><p>No se trata de justificar lo referente a cada uno de los partidos con el “y tú más”, sino de entender el diferente contexto de cada uno de ellos para analizar su significado y consecuencias, y cómo lo que antes era una manifestación del debate y enfrentamiento político, <strong>ahora es parte de una estrategia de diseño</strong> en la que los hechos son algo secundario.</p><p>Y lo primero que hay que reconocer, pues es una gran diferencia, es que “el sistema ha mejorado”. Ahora, por ejemplo, nada más salir informaciones que de manera general se refieren a una persona como el “One” o el “Uno”, ya <strong>se sabe sin ninguna duda quién es esa persona</strong>, mientras que hace años el sistema fue incapaz de saber quién era “M. Rajoy” escrito sobre una contabilidad en B del PP. Parece que hemos avanzado.</p><p>Pero, ironías aparte, la gran diferencia en la actualidad no está en la crítica política y mediática a los hechos conocidos relacionados con el Partido Socialista, es más, si todo lo que se sabe respecto al PSOE se supiera sobre el PP, la actitud del Partido Socialista y de una parte de la sociedad <strong>criticando y exigiendo responsabilidades sería muy parecida</strong>. La diferencia está en que hoy todo forma parte de una estrategia que busca influir en un resultado con independencia de los procedimientos democráticos establecidos.</p><p>El objetivo está en la estrategia de comunicación para generar una realidad que dé significado a todo el planteamiento político, mediático y social que la acompaña. Y <strong>para</strong> <strong>ello se instrumentalizan determinados hechos</strong> o se crean con bulos y postverdades si no existen. La estrategia consta de cinco pasos:</p><p>Esa “información masticada” y dirigida es la que actúa como “cocaína del pueblo” para mantener a una parte de la sociedad agitada e hiperactiva.</p><p>La diferencia principal respecto a lo que ocurría en otras épocas está en que lo que antes se paraba con el Telediario, el informativo radiofónico o la última hoja del periódico, ahora se convierte en un 24/7 en las redes que satura el espacio informativo, <strong>aumenta la intensidad de manera progresiva</strong> y nubla la conciencia bajo los efectos tóxicos de esa “cocaína del pueblo”.</p><p>El objetivo en todo momento ha sido la <strong>estrategia de ataque y cuestionamiento</strong>, ahora, con los casos conocidos, puede parecer que se trata de la información sobre los mismos, pero recordemos que cuando se inició en el minuto uno de la legislatura y no se conocían estos casos, ya comenzó con lo del “Gobierno ilegítimo”, “Gobierno traidor”, “<em>perro Sánchez</em>”… Y cómo desde el principio situaron a “pseudoperiodistas” dentro del propio Parlamento para desarrollar el trabajo necesario que alimentara la estrategia.</p><p>Y con todo lo conseguido, ahora el PP tiene prisa, pero no solo porque quiere alcanzar el Gobierno cuanto antes, sino porque es consciente de que <strong>la estrategia de resistir y dejar pasar el tiempo funciona</strong>. Es lo que él hizo y lo que le permitió continuar en el Gobierno a pesar de todos los indicios de criminalidad y corrupción que había, hasta que se dictó una sentencia condenatoria. Y eso, consciente de la estrategia y de que mucho de lo que dan por sentado no lo será en un juicio, es lo que no quiere para el PSOE.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 04:01:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La cocaína del pueblo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunales,Justicia,Periodismo,Periodistas]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El que pueda deshacer, que deshaga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/pueda-deshacer-deshaga_129_2201776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El que pueda deshacer que deshaga"></p><p>Cuando terminen de hacer todo lo que hagan las personas mandatadas por José María Aznar, no habrá nada, todo será como un páramo desolado. Porque lo que pide Aznar es que <strong>las acciones que realicen destruyan todo lo que puedan de lo hecho sobre el terreno</strong> de la sociedad bajo la arquitectura progresista y la dirección de obra de sus políticas.</p><p>Por eso, lo que en verdad significan las palabras de Aznar es que <strong>“el que pueda deshacer, que deshaga”</strong>, para, de ese modo, <strong>volver a un mundo en el que la violencia de género sea violencia doméstica</strong>, como cuando él era presidente; en el que las personas del mismo sexo no se puedan casar, como cuando él era presidente; en el que cuando EE.UU. quiera ir a una guerra España lo acompañe, como cuando él era presidente… y así con tantas otras cosas que la sociedad ha dejado atrás gracias a la transformación que acompaña a las políticas de izquierdas.</p><p>Esta propuesta contra el Gobierno es coherente con todo lo que se ha planteado desde que comenzó la legislatura. Empezaron con la ilegitimidad del Gobierno, pasaron a los ataques personales a la figura del presidente, que <strong>lo convirtieron en “</strong><em><strong>perro Sánchez</strong></em><strong>”,</strong> después continuaron con los insultos llamándolo “hijo de puta” desde posiciones institucionales como la presidencia de la Comunidad de Madrid, y presentando los hechos como si se tratara de una macedonia de frutas, y luego, dado que no obtenían todo el resultado que buscaban, hicieron una generalización para abarcar a todo el socialismo al <strong>presentarlo como “sanchismo”</strong> para ver si alguien lo abandonaba.</p><p>Y como todo ello no ha funcionado, pues han llegado a la conclusión de que hay que hacer algo más para deshacer lo levantado, y de ese modo volver a empezar para continuar, que es la verdadera estrategia de las posiciones conservadoras.</p><p>El problema es que el objetivo actual, aunque se presente con el argumento cortoplacista de adelantar unas elecciones, es otro muy diferente. No buscan tanto que vuelva el PP al Gobierno, eso ya lo dan por hecho de la mano de Vox, como que <strong>no pueda volver el PSOE ni la izquierda en muchos años</strong>. Y para ello no necesitan un programa de gobierno, sino un gobierno que desprograme todas las transformaciones que se han producido gracias a las políticas progresistas. El objetivo es tan claro que ya han creado en sus pactos con Vox las “<strong>consejerías de desregulación” en Extremadura y Aragón,</strong> para “acabar con las leyes ideológicas”, como si las suyas fueran de inspiración divina y sin ideología alguna.</p><p>El debate no está en los impuestos, ni en la sanidad, ni en lo laboral, ni en las infraestructuras, en cada campo habrá iniciativas y políticas muy diferentes al amparo de sus metas volantes, <strong>el debate está en lo cultural</strong>, en las referencias que nos definen como sociedad y como personas, de ahí su llamada a la guerra cultural. </p><p>Y uno de los problemas que existen, a mi humilde entender, es que desde la izquierda no se está trabajando esa base social que ha llevado a titular en numerosas ocasiones y por diferentes medios progresistas, sobre la <strong>“derechización de España”, la “derechización de la juventud”, la “derechización de Andalucía”</strong>, como se ha escrito tras las últimas elecciones autonómicas… Y todo esto se presenta como si fuera la consecuencia de unas elecciones o situaciones puntuales, y no la causa que está llevando a ese resultado en cada uno de los escenarios, sean políticos, sociales o identitarios, pues al final todo obedece a la misma situación.</p><p>La conclusión es sencilla, si hoy se le preguntara a la gente, ¿qué prefiere, que arreglen la carretera de su pueblo o su ciudad o la “prioridad nacional”?, <strong>una mayoría antepondría la “prioridad nacional” a muchas cosas</strong> porque esta no es una decisión técnica, sino una idea construida sobre toda la estrategia de guerra cultural que la derecha y ultraderecha lleva años desarrollando con su “refundación del machismo”, es decir, con la recuperación del marco androcéntrico que da sentido a todas las iniciativas desde el punto de vista de la identidad nacional que hemos tenido históricamente, y que es la referencia que debemos mantener de cara al presente y al futuro.</p><p>El debate maniqueísta que presentan no es “esta política o la otra”, <strong>sino “ser lo que hemos sido con nuestros valores, tradiciones, ideas, creencias…</strong> o dejar de serlo”. Y ante esa falsa disyuntiva una gran parte de la sociedad está eligiendo ser sobre lo que somos, como si transformar la sociedad para ganar en justicia social y Derechos Humanos fuera renunciar a ser. </p><p>Esta situación, además de mostrar su estrategia y la ausencia de la izquierda en el debate cultural, demuestra que <strong>defienden un modelo de sociedad jerarquizado</strong> y clasista que necesita de la desigualdad para seguir manteniendo la pirámide de poder concentrada en la cúspide de los más poderosos y ricos. Por de pronto, ya han dado un paso más en Canarias para prohibir en los colegios “charlas con ideología no neutral”, y lo justifican tanto para temas de ultraderecha como de izquierda, porque esa es la trampa, <strong>presentarlo todo como “neutral” cuando la política de la que parte la medida no es neutral</strong>, es de derechas, y cuando de lo que se habla en la sociedad y en otros gobiernos autonómicos es de “desregularizar las leyes ideológicas de izquierdas”, aquí sí las identifican claramente y ponen el ejemplo de las leyes contra la violencia de género.</p><p>Y esto no ha hecho nada más que empezar tras años de trabajo para hacer una sociedad de “influenciables” que responda a los mensajes lanzados desde las instituciones, <strong>las tertulias monocolor en programas televisivos</strong> de entretenimiento, los medios en general y las redes sociales. </p><p>Todo está perfectamente articulado para que <strong>el que pueda deshacer, deshaga</strong>, y que la gente crea que en verdad se está construyendo algo.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2026 04:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El que pueda deshacer, que deshaga]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José María Aznar,Derecha,Izquierda]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El chivato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/chivato_129_2195737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La pelea entre Valverde y Tchouameni, y la reacción del Real Madrid y del propio entrenador, Álvaro Arbeloa, ha sido muy gráfica como expresión<strong> de las reglas que imperan en la sociedad</strong>, no solo en determinados contextos. </p><p>Después de todo lo ocurrido en el entrenamiento y del significado que guarda, la respuesta del club ha sido destacar que el problema <strong>está en la filtración </strong>que ha permitido que se conozca lo ocurrido, y se ha señalado hacia quien lo ha hecho para intentar adoptar medidas contra él, una iniciativa que refleja muy bien cuál es el sistema impuesto<strong> por el modelo androcéntrico</strong>, y cómo su exigencia es mayor conforme el ambiente donde se presenta el conflicto <strong>es más masculino</strong>.</p><p>Un sistema de poder se sostiene sobre la injusticia, y para que pueda perpetuarse necesita de dos elementos esenciales. Por un lado,<strong> la capacidad de someter</strong> para que todo se ajuste a lo establecido por las jerarquías, a sabiendas de que cada pieza tiene que realizar su función <strong>a cambio de la recompensa correspondiente</strong>, y por otro, <strong>el silencio</strong> para que no se descubran las dinámicas, elementos y relaciones que se llevan a cabo dentro de él como parte de la injusticia. No basta con que cada uno haga su parte, sino que además debe guardar silencio<strong> sobre todos los demás</strong>.</p><p>Gracias a ese mutismo el sistema de poder se mantiene sobre la injusticia, y nadie cuestiona nada por ese silencio que invisibiliza, y por <strong>esa complicidad </strong>que obliga para que el todo y las partes obtengan su recompensa.</p><p>De ese modo, entre el silencio y la ceguera resulta difícil <strong>conocer y tomar conciencia </strong>de nada.</p><p>La desigualdad y<strong> la sumisión de las mujeres</strong> a lo que el modelo androcéntrico ha establecido se basan en esa injusticia de tomar lo masculino como superior, y en el silencio para cuestionar lo que sucede como parte de sus dinámicas y relaciones. Esa idea hace que cualquier situación que se presente sea integrada <strong>dentro de la normalidad</strong> definida por el sistema, de ahí que la violencia de género se aceptada, como manifiesta<strong> el 22% de los jóvenes</strong> al afirmar que “si es de poca intensidad no es un problema para la pareja” (CRS 2025).</p><p>Por lo tanto, no hay desigualdad ni injusticia en que las niñas no fueran a la escuela ni las mujeres a la universidad, tampoco en que no pudieran votar o trabajar sin el permiso del marido, ni en que <strong>cobren menos por el mismo trabajo</strong>, ni en que no tengan las mismas oportunidades para ocupar puestos de responsabilidad ni de representación política, todo es parte de esa organización creada por la cultura androcéntrica y su normalidad.</p><p>El problema está en quien rompe el silencio, <strong>en el chivato </strong>que muestra la injusticia y denuncia los hechos. Y quienes han roto el silencio masculino han sido las mujeres y<strong> el feminismo</strong>, de ahí toba la violencia desatada contra ellas, contra las “chivatas”.</p><p>Y como ocurre en otras situaciones, cuanto más masculinizado sea el contexto, <strong>más necesario es el silencio</strong> para que la invisibilidad se mantenga. Y nada más masculino en su definición y configuración que las relaciones familiares y de pareja, tanto que el sistema todavía hoy, en pleno siglo XXI, <strong>se sustenta en las labores domésticas</strong> que realizan las mujeres en todo el planeta. </p><p>Por eso el silencio es esencial sobre lo que ocurre en casa, y por esa razón siempre se ha dicho que la violencia que sufren las mujeres en las relaciones de pareja <strong>es un tema privado</strong> en el que no se debe entrar, salvo que el resultado sea grave. Recuerdo cómo en los años 2000 se decía desde algunas posiciones jurídicas que desarrollar una ley contra la violencia de género era “criminalizar las relaciones de pareja”, algo que no es muy diferente a lo que hoy critican muchos cuando dicen que<strong> “ahora todo es violencia”</strong>, para cuestionar que muchas conductas que antes ejercían con impunidad ahora son denunciadas y condenadas. </p><p>De manera que para el machismo el problema de la violencia de género <strong>son las “chivatas” que denuncian</strong> lo que pasa en casa y, como el Real Madrid o cualquier otra persona, entidad o empresa, lo que hay que hacer es actuar <strong>con quien rompe el silencio </strong>con independencia de que una vez conocido lo ocurrido se tenga que actuar sobre el responsable.</p><p>Esa imposición del silencio, una vez que la sociedad es lo suficientemente consciente del problema de la violencia de género, es lo que lleva a hablar de <strong>denuncias falsas</strong> para que se mantenga la normalidad impuesta que cada agresor establece en su casa y en su relación. Ya no pueden imponer el silencio a las mujeres, pero tratan de taparles la boca con sus críticas y amenazas, y <strong>presentando sus palabras como falsas</strong>. </p><p>La realidad de la violencia de género es muy clara, como recoge la Macroencuesta del 2024.<strong> Más de 2,4 millones de mujeres maltratadas cada año</strong>, de ellas más de 141.000 mujeres violadas al año por sus parejas, y <strong>solo un 9% de denuncias</strong>. El silencio predomina, pero cada vez es menor y el eco del conocimiento mayor. Y eso para el machismo es inaceptable, de ahí su violencia en las redes y su guerra cultural, y su estrategia de cuestionar a las mujeres que sufren la violencia de los hombres, <strong>en lugar de criticar a los agresores</strong>. En definitiva, es la misma “estrategia del chivato” que se mantiene como parte de su modelo para conseguir dos objetivos: uno, criticar todo lo relacionado con la violencia de género, y el otro, <strong>desviar la mirada del problema real</strong> para situarlo en temas secundarios, con el objeto de que la gente se mantenga lejos de su realidad y acepte que todo es un “invento ideológico”, como tanto repiten.</p><p>No lo conseguirán porque hoy sabemos que quien actúa contra una violencia estructural, como es la violencia de género, está defendiendo<strong> los Derechos Humanos y la democracia</strong>, y ante eso nunca nos van a callar.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 04:00:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
      <media:title><![CDATA[El chivato]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Violencia género,Feminismo,Real Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los hombres no quieren ser machistas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/hombres-no-quieren-machistas_129_2191584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/09629090-871b-44a2-b80e-990834759c42_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="¿Por qué los hombres no quieren ser machistas?"></p><p>A lo largo de mi vida he conocido a hombres de todo tipo. Orgullosos de sus ideas, creencias, ideología, aficiones… y los he visto presumir de su madridismo o su barcelonismo, de su catolicismo y de su islamismo, de su conservadurismo y de su progresismo, incluso de su fascismo y otros extremismos… Nunca han ocultado lo que son o lo que piensan, y menos aún se sienten criticados cuando los llaman sobre la referencia que define su posición en cualquiera de los espacios. Por eso cuando alguien le dice a alguno que es un conservador, un progresista, un taurino, un católico o un madridista, ninguno se siente ofendido; al contrario, todos se reconocen como parte de ese grupo que comparte valores, sentimientos, creencias, aficiones o ideas.</p><p>Sin embargo,<strong> los hombres no quieren ser machistas</strong>. Es decir, no quieren ser reconocidos como hombres machistas cuando en verdad lo son y actúan como tales. La situación resulta bastante curiosa debido a varias circunstancias:</p><p>Sin embargo, los hombres <strong>no quieren ser machistas, pero tampoco quieren dejar de serlo</strong>, de romper con el modelo cultural que los hace ser de ese modo que niegan, pero no rechazan.</p><p>¿Cuál es el problema entonces? Pues, básicamente, se trata de que la invisibilidad lograda para que el machismo no existiera y todo formara parte de la normalidad, de manera que solo se identificara como tal algunos resultados cuando estos excedían los límites considerados en cada momento histórico, ha quedado al descubierto, poniendo de manifiesto toda la estrategia de opresión y control que el sistema establece sobre las mujeres.</p><p>El modelo androcéntrico solo ha cambiado cuando la situación injusta sobre las mujeres generaba tanto rechazo y resultaba tan objetiva en su discriminación que, de no cambiar, los problemas contra el sistema habrían sido mayores. Por eso las niñas pudieron ir a la escuela en 1857 y las mujeres a la universidad en 1910, cuando niños y hombres llevaban haciéndolo desde hacía siglos, y por eso también pudieron votar en 1931 o trabajar o viajar al extranjero sin el permiso del padre o el marido en 1975. Esa es la razón por la que los hombres quieren ser machistas sin que serlo sea considerado machista.</p><p>¿Y por qué si hacen lo que el machismo impone como cultura no quieren ser machistas? Pues porque <strong>su estrategia histórica para mantener la normalidad y sus privilegios se ha basado en la crítica a los resultados que superaban el umbral de lo admitido</strong>. Desde esa perspectiva el machismo no existía, y solo se presentaba como tal cuando el comentario, el chiste, la broma, la conducta o la violencia superaban ese límite aceptado en cada momento. En esas situaciones se decía que los hombres que lo traspasaban eran unos machistas, con lo cual al mismo tiempo se afirmaba que el resto de los hombres que no se comportaban de esa forma no eran machistas, y podían seguir siéndolo sin superar el umbral definido. En el fondo es lo mismo que dicen ahora cuando argumentan que la violencia contra las mujeres no es un problema social, porque los hombres que asesinan representan un 0,00…1% de todos los hombres.</p><p>Por lo tanto, si se reconocen como machistas en defensa de sus ideas y valores, lo que aceptan es que ellos se encuentran en las mismas circunstancias sociales y bajo las mismas referencias identitarias que los hombres que acosan, maltratan, violan y matan, y, claro, no quieren aceptar que los que son cuestionados por acosar, maltratar, violar y matar, antes de que lo hicieran eran hombres normales como ellos, a los que nadie cuestionaba mientras se movían por debajo del umbral.</p><p>Pero esa incoherencia de defender lo que son y justificar lo que hacen como parte del modelo que ellos entienden adecuado para organizarnos en la sociedad, sin reivindicarse como protagonistas, demuestra que <strong>sus privilegios y situación de poder está basada en la mentira de presentarse como superiores a las mujeres</strong> y que, en consecuencia, no pueden reivindicar esa idea y reconocerse como tales, puesto que si lo hacen se facilitaría un debate social y la toma de conciencia que pondría de manifiesto su mentira.</p><p>Entonces, ¿qué es lo que quieren los hombres? Pues <strong>que todo siga igual a como era</strong>, y que quienes han cambiado, las mujeres, vuelvan a su posición de salida. Por eso ahora llaman mujeres de “alto valor” a las <em>tradwives</em>, es decir, a las mujeres que se identifican con los roles tradicionales para asumir las tareas domésticas y los cuidados de hijos y maridos como esencia de su feminidad según imponen los mandatos de la cultura, o sea, el machismo. No quieren que las mujeres decidan y que al hacerlo tengan las mismas oportunidades que los hombres.</p><p>En definitiva, los hombres no quieren ser machistas para poder serlo sin que nadie los vea como tales, lo cual demuestra que el machismo es malo, incluso a los ojos de los propios machistas.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 May 2026 04:01:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Los hombres primero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/hombres_129_2184065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los hombres primero"></p><p>La <strong>“prioridad nacional”</strong> que han pactado PP y Vox en verdad significa <strong>“prioridad masculina”</strong>. Ni siquiera son originales, el mensaje de fondo en esa afirmación es el mismo que lanzó <strong>D.J. Trump</strong> cuando habló de <strong>“America first”</strong>, que no era poner en primer lugar a una América cualquiera, sino <strong>“su América”</strong>, es decir, lo que él entendía que debía ser América sin inmigrantes, sin políticas <strong>DEI </strong>(Diversidad, Igualdad e Inclusión) y con muchas guerras y ataques para hacer negocio.</p><p>El elemento común y el orden que defienden las posiciones conservadoras no es el financiero, ni el económico, ni el tributario, ni el educativo, ni el sanitario… Lo que defienden es su <strong>modelo cultural androcéntrico</strong> para imponer en nombre de sus referencias culturales e identitarias todas las políticas económicas, financieras, educativas, sanitarias… que consideren, porque será ese orden el que las validará con independencia de cuál sea su consecuencia en la práctica. Ya lo vimos en la <strong>crisis económica y financiera de 2008</strong> causada por el capitalismo, que a pesar del terrible resultado se salió de ella reforzando al capitalismo, no cambiando el modelo económico. O lo que vemos ahora con la crisis mundial provocada por el propio sistema con sus guerras y negocios, que <strong>nadie lo cuestiona por los resultados objetivos que vivimos</strong> en una nueva crisis, sino que se justifica y se mantiene porque con él se perpetúa el modelo cultural, sean cuales sean sus consecuencias.</p><p>Esa es la razón por la que desde hace años vienen desarrollando una estrategia dirigida a restablecer su orden social, y las circunstancias en las que no haga falta dar “prioridad nacional” ni <strong>derogar “leyes ideológicas”</strong>, simplemente porque no existirán las situaciones para hacerlo al haber impuesto su modelo cultural. Es decir, pretenden que el modelo de sociedad venga definido por sus ideas, valores, creencias, tradiciones y costumbres, y que solo sus gobiernos tengan opciones de gobernar. Todo lo demás quedará como algo residual y contextual, en una especie de <strong>“beneficencia política”</strong> para acercar los recursos a los más necesitados. </p><p>Es lo que analicé en el libro <em>La refundación del machismo </em>(Comares 2023), y lo que vemos que viene sucediendo cada vez con más <strong>intensidad</strong>, descaro y apoyo social.</p><p>Cuando derecha y ultraderecha (<strong>PP y Vox</strong>) hablan de “prioridad nacional” solo es un primer paso para seleccionar a quienes entienden que deben tener privilegios para que desde sus posiciones beneficiadas actúen contra quienes atacan nuestra cultura y nuestra forma de ser, que son las personas extranjeras con sus culturas, las mujeres amenazando el poder de los hombres, y la diversidad y <strong>personas LGTBIQ+</strong> que actúan contra nuestra moral. Por eso han empezado con lo más cercano, que son las <strong>personas extranjeras</strong>, para luego seguir con el resto de las personas que entienden que han generado el desorden cultural. </p><p>No necesitarán imponer la <strong>“prioridad masculina” o la “prioridad heterosexual”;</strong> bastará, como ya han pactado, con derogar las leyes necesarias para erradicar la desigualdad y evitar la discriminación, o cancelar las normas dirigidas a luchar contra la violencia de género y la violencia homofóbica y transfóbica, para que de nuevo el control social y los ataques violentos sitúen a mujeres y personas LGTBIQ+ donde el machismo ha decidido que es su lugar. Lo han decidido históricamente y ahora <strong>lo vuelven a hacer para que lo prioritario sea lo suyo</strong>.</p><p>Y todo es el resultado de lo que ese modelo masculino, que sitúa el criterio de los hombres en primer lugar, decide a través de los hombres que ocupan las posiciones de poder para llevarlo a cabo. Por eso, en cada una de las decisiones que refuerzan el modelo se produce una consolidación del mismo que permite dar un paso más. Lo hemos visto con las personas extranjeras, primero dijeron que los inmigrantes venían a <strong>quitarnos el trabajo</strong>, recuerden cómo en los <strong>sucesos de El Ejido del 2000</strong> atacaron los comercios y negocios de inmigrantes que habían prosperado, no a los inmigrantes explotados en los invernaderos, después dijeron que venían a delinquir, más adelante que vienen a <strong>violar a nuestras mujeres</strong>, y ahora que no deben venir y que los que están, mientras los echan, deben ser discriminados respecto a los españoles. </p><p>Algunos hablan de <strong>arraigo</strong>, pero ¿qué significa eso? ¿Que los españoles que sean de Murcia, y que sus padres y antepasados hayan levantado la Comunidad, tienen prioridad respecto a los de Alicante u otras provincias? Ahí no utilizan los mismos argumentos que para los extranjeros, porque realmente lo que hacen es buscar una razón para <strong>imponer sus ideas racistas y xenófobas</strong>.</p><p>Que no nos engañen, las personas que migran y vienen a España nos dan mucho más de lo que reciben, nos dan bienestar presente con su trabajo, nos dan futuro con sus contribuciones, y nos dan vida con sus donaciones de órganos, ya lo explicamos en el artículo <strong>“Migrantes y trasplantes” </strong>(23-7-25). Pero sobre todo nos enriquecen con su convivencia; no solo es, ni debe ser, una mirada utilitarista la que defina la situación social, pero sí es bueno que se conozca la realidad para que no manipulen con sus mentiras. La pregunta es simple, <strong>¿España sería o estaría mejor sin las personas migrantes?</strong> La respuesta es clara: no.</p><p>Pero la derecha y la ultraderecha no se van a detener con la “prioridad nacional” porque <strong>su prioridad es la de los hombres y su cultura androcéntrica</strong>, y no van a parar hasta que refunden el machismo para no verse en la incomodidad de tener que desarrollar estas medidas.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 04:01:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los hombres primero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Inmigrantes,Vox,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falacia maschista de las denuncias falsas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/falacia-fascista-denuncias-falsas_129_2183107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La falacia fascista de las denuncias falsas"></p><p>Ahora que la nave <strong>Artemis II </strong>ha regresado de la Luna y ha vuelto a demostrar que la Tierra es esférica, los<strong> “terraplanistas”</strong> han aprovechado para insistir en que la Tierra es plana y la Luna una galleta. Y como sus argumentos no están basados en elementos objetivos ni en estudios científicos, sino en lo que ellos <strong>deciden interpretar</strong> y en el refuerzo que se produce dentro de su grupo, pues siempre tienen razón.</p><p>Los <strong>“denunciafalsistas”</strong> actúan del mismo modo, es decir, en grupo, negando la mayor, o sea, la violencia de género, y a partir de ahí todas sus consecuencias, entre ellas las denuncias interpuestas por su causa. Pero como no es posible ocultar las más de <strong>200.000 denuncias</strong> que se ponen al año, lo que hacen es decir que la mayoría son falsas, idea que consigue dos objetivos: incidir en la negación de la violencia y presentar a las mujeres como malas y manipuladoras, reforzando <strong>el mito de la Eva perversa</strong>.</p><p>Y como toda buena manipulación necesita de algún elemento que permita su enganche con la realidad, la clave está en <strong>utilizar elementos de esa realidad</strong> para darle un significado diferente. Y es en ese sentido en el que recurren a los datos oficiales sobre la violencia de género, para manipularlos y alcanzar la conclusión de que la mayoría de las denuncias son falsas.</p><p>La realidad es muy distinta, y la <strong>FGE y el CGPJ</strong> en diferentes Memorias y estudios indican que las denuncias falsas representan alrededor del <strong>0,01%</strong>.</p><p>Para el machismo la conclusión es distinta, y afirma que todo lo que no termina en sentencia condenatoria es una denuncia falsa, concluyendo que estas <strong>representan el 70% de las denuncias</strong>, según sus cálculos.</p><p>Para poner de manifiesto la manipulación machista, vamos a tomar los datos del último informe del <strong>CGPJ</strong>, presentado el 31-3-2026, sobre las denuncias de 2025.</p><p>Las denuncias que se pusieron a lo largo de ese año fueron<strong> 204.342</strong>, y el número de mujeres víctimas ha sido 185.188.</p><p>El total de sentencias dictadas en el ámbito de la violencia de género fue de<strong> 60.942</strong>, de las cuales <strong>50.190 terminaron con una condena para el hombre</strong> denunciado, es decir, el <strong>82,36% de los casos juzgados</strong>. A partir de esta situación establecen la primera y gran trampa, y se ponen a jugar con los datos para darle verosimilitud y que su bulo sobre las denuncias falsas tenga acogida social.</p><p>El planteamiento es muy simple, si hay 204.342 denuncias y solo se juzgan 60.942 casos, quiere decir que<strong> 143.400 denuncias “se quedan en el camino</strong>” y no llegan a juicio, algo que directamente explican al decir que se debe a que son “denuncias falsas” por hechos incongruentes que conducen directamente a su archivo. Pero no es así.</p><p>Veamos que ocurre en realidad.</p><p>A las 204.342 denuncias hay que restarle los casos en los que las mujeres que han denunciado renuncian al procedimiento al acogerse a la dispensa de declarar por el artículo 416 de la LECrim, que son <strong>20.977 casos que no pueden llegar a juicio por la renuncia de las víctimas</strong>, y que no siempre significa que es una la denuncia que se retira, porque algunas de estas mujeres han interpuesto varias denuncias que quedarían <strong>“anuladas”</strong> al desistir del procedimiento. Luego al total de denuncias que <strong>“se quedan por el camino”</strong> (143.400) hay que restarle estos casos, por lo que las <strong>denuncias “fuera de control” quedarían en 122.423</strong> si solo correspondieran a una sola denuncia por caso, pero los estudios indican que son bastantes más, puesto que la renuncia se produce con frecuencia en mujeres revictimizadas sometidas a la presión y a las amenazas de los entornos y del propio agresor.</p><p>La diferencia entre los casos juzgados y el número de <strong>“denuncias sobrantes”</strong> tiene su clave en lo que acabamos de indicar, concretamente el número de casos en que un agresor maltrata más de una vez a la misma mujer, circunstancia habitual en violencia de género al tratarse de una conducta que se mantiene en el tiempo, no son hechos aislados, y que lleva a las víctimas a denunciar en varias ocasiones la <strong>violencia repetida </strong>que sufren.</p><p>Esta circunstancia forma parte de la revictimización, y dentro de ella está lo que se conoce como <strong>“multirreincidencia”</strong>, es decir, agresiones repetidas de un agresor sobre la misma víctima, y por otra parte está la <strong>“polirreincidencia”</strong> cuando un mismo agresor agrede a diferentes mujeres. Desde el punto de vista de las denuncias y sus consecuencias judiciales, en el caso de las agresiones cometidas por un agresor sobre la misma mujer, las distintas denuncias se verían en un solo juicio, mientras que en la “polirreincidencia” las denuncias se juzgarían en juicios separados.</p><p>Los estudios indican que cuando se trata de agresiones repetidas cometidas por un agresor sobre una mujer, el número de denuncias varía. Concretamente, en el trabajo titulado <em>“Agresores plurivictimizadores en violencia de género: un estudio exploratorio”,</em> de <strong>Marta Caballé-Pérez</strong>, realizado por varias universidades españolas y la <strong>SES del ministerio de Interior</strong> (febrero 2024), se indica que el número de denuncias interpuestas por una misma víctima en estas circunstancias puede llegar hasta 7. Si se tiene en cuenta, tal y como recoge la investigación, que <strong>entre el 33% y el 42%</strong> de los agresores son multirreincidentes, y que<strong> el 36,2% es denunciado más de una vez por la misma mujer</strong>, pudiendo llegar a ser este número de denuncias hasta 7, el número final de denuncias correspondientes a una misma mujer resulta muy elevado. Veámoslo de manera aproximada. Si hay 185.188 víctimas y el 35% (tomando una referencia entre 33-42%), son reincidentes sobre una sola mujer, significa que hay 64.816 maltratadores reincidentes, de los cuale<strong>s el 36,2%</strong> (23.463) son denunciados <strong>de 2 a 7 veces por la misma mujer</strong>, es decir, que las denuncias en estas circunstancias podrían sumar entre 46.926 (si se ponen 2 denuncias) y 164.241 (si se pusieran 7 denuncias). </p><p>Como se puede ver, la multirreincidencia y las denuncias que la acompañan justifican por sí solas el total de denuncias que se interponen cada año como parte de la violencia de género, sin que el resultado final se deba a “denuncias falsas”.</p><p>Y sobre todo ello hay que considerar también las <strong>otras formas de terminar el proceso</strong> que recoge el informe del CGPJ, entre ellas el <strong>sobreseimiento</strong>, pero representan porcentajes bajos y forman parte de una situación común a todo tipo de delitos, sin que signifique que se está ante denuncias falsas. Menos aún en violencia de género, una violencia que se produce en la privacidad del hogar, sin testigos presentes y que con frecuencia se denuncia tiempo después de los hechos, con lo cual las evidencias sobre la violencia se han modificado de manera significativa y dificultan demostrar su existencia. En este sentido la FGE, ya en su Memoria de 2012, fue clara y recogió que la <strong>“no condena”</strong> o la <strong>“prueba insuficiente” </strong>no equivale a denuncia falsa. Estos datos sobre los archivos desmontan otro de los bulos del machismo cuando dice que los hombres <strong>“han perdido la presunción de inocencia”</strong>, y ponen de manifiesto que lo que realmente existe es una “presunción de culpabilidad” para las mujeres como autoras de un delito de denuncia falsa.</p><p>La manipulación del machismo es evidente y busca defender su <strong>modelo androcéntrico</strong>, y que la violencia que históricamente han ejercido los hombres contra las mujeres se mantenga dentro de la normalidad y la privacidad, y con ella todos los privilegios masculinos. Por eso, a toda la manipulación sobre las “denuncias falsas” unen que l<strong>a mayoría de las condenas se deben a “conformidad”,</strong> es decir, a la aceptación de los hechos por parte del agresor, y presentan esta situación como consecuencia de la amenaza del sistema con mandarlo a la cárcel, cuando en realidad son casos evidentes que se conforman para rebajar la pena, algo de lo que he sido testigo como médico forense.</p><p>La manipulación es tan evidente que no tendría recorrido ni aceptación en ningún otro tema, pero la tiene en violencia de género demostrando que esta es una parte esencial del machismo y su cultura.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 04:01:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La falacia maschista de las denuncias falsas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Violencia,Violencia machista,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El árbol y las nueces en violencia de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/arbol-nueces-violencia-genero_129_2177962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El árbol y las nueces en violencia de género"></p><p>La frase del entonces presidente del PNV, <strong>Xabier Arzalluz</strong>, recogida en el acta de una reunión mantenida con <strong>Herri Batasuna</strong> en abril de 1990, en la que, refiriéndose a la independencia de los pueblos y al papel que ejercía <strong>ETA, </strong>dijo <strong>“unos sacuden el árbol para que caigan las nueces y otros las recogen”, </strong>fue muy polémica y debatida durante mucho tiempo por el significado que le daba a la banda terrorista. </p><p>Cuando ETA asesinaba<strong> nadie decía </strong>que los terroristas habían actuado bajo los <strong>efectos del alcohol o las drogas</strong>, o que tenían algún trastorno mental, ni que representaban el 0,00…1% de los vascos. Y cuando aumentaban los atentados todo el mundo sabía que lo hacían como parte del clima político y social en el que se movían. <strong>Nadie se preguntaba por qué habían aumentado sus acciones </strong>respecto al año anterior, y mucho menos se negaba que ETA existiera como banda terrorista, aunque algunos intentaran hacerla pasar como un movimiento de liberación que respondía a la violencia del Estado. La situación contraria a la banda era tan clara que llegó a ilegalizarse a los partidos que justificaban y minimizaban las consecuencias de ETA. <strong>El objetivo era claro, acabar con el terrorismo.</strong></p><p>En violencia de género, a pesar de su constancia año tras año con <strong>58 homicidios de media,</strong> siempre andamos preguntándonos “qué ha fallado”, “qué es lo que está pasando…”, “cómo es posible qué…” y lo hacemos ante casos individuales que terminan en el homicidio. Pero <strong>nadie mira cómo el árbol social es agitado</strong> para que luego los casos caigan y sean recogidos por quienes los utilizan para decir que son la demostración de que <strong>la violencia de género no existe, </strong>y que matan a las mujeres porque las medidas que se ponen no pueden ser eficaces, puesto que no es la construcción de género la que está detrás de esos homicidios. Las mismas posiciones que agitan el debate social que niega la violencia contra las mujeres son las que<strong> recogen los casos para continuar con sus críticas.</strong></p><p>Estamos dejando que quienes niegan la violencia de género mantengan su relato y presenten las medidas como un ataque contra los hombres. Y se trata de posiciones que quieren vivir bajo las<strong> referencias de una cultura machista </strong>que entiende que la violencia de género es una parte de la normalidad, y que los hombres puedan corregir o castigar a sus mujeres cuando ellos entiendan que es necesario hacerlo.</p><p>Y al mismo tiempo estamos <strong>dejando que sus mensajes definan la realidad</strong> y alimenten a una sociedad que, insisto, no solo niega y justifica la violencia de género en gran parte, sino que ante ella con sus 58 homicidios cada año y las más de <strong>6700 mujeres maltratadas cada día</strong> (Macroencuesta 2024), solo un 0,8% la considera como un “problema principal” (CIS 2025), mientras que los jóvenes la justifican de manera aún más manifiesta, hasta el punto que el 22% de los chicos afirma que “si es de poca intensidad no es un problema” (CRS/FAD 2025).</p><p>El caso de <strong>Tulia</strong>, la mujer asesinada el lunes 13 de abril en Córdoba tras haber denunciado a su asesino el viernes anterior, tres días antes, es muy gráfico sobre lo que significa vivir en una realidad en la que <strong>se cuestiona a la víctima, </strong>puesto que ese mensaje al mismo tiempo refuerza a los agresores.</p><p>Cuando una mujer denuncia por violencia de género ya está ante una <strong>situación de riesgo por romper con todos los obstáculos </strong>que hacen que <strong>el 92% de las mujeres no denuncien,</strong> tal y como indican los datos del CGPJ en relación con los de la Macroencuesta de 2024. Si además de la denuncia la valoración policial del riesgo arroja que presentan un “riesgo medio”, la gravedad de la situación se incrementa porque la mayoría de las mujeres presentan un<strong> riesgo bajo o inexistente. </strong>Este escenario debe conducir, debe hacerlo siempre, pero más en estas circunstancias, a la valoración forense urgente del riesgo en sede judicial a través del protocolo específico que existe para tal objetivo, que se trata de una valoración profesional y con elementos más científicos.</p><p>Al actuar de ese modo se pueden tomar las <strong>medidas más adecuadas para cada caso, </strong>y ver si una orden de alejamiento puede ser eficaz en ese contexto, puesto que, recordemos, la eficacia de una medida de alejamiento se deja en manos de quien ejerce la violencia que lleva a poner esa orden. Es el agresor quien decide si la cumple o no la cumple. Y en este caso <strong>el agresor decidió no cumplirla</strong> y acercarse a la mujer para matarla, algo que pudo hacer porque no iba acompañada por un policía a pesar de estar en una situación de riesgo medio. </p><p>No se puede aceptar que no la acompañe un policía porque ella lo rechace, pues significa <strong>desconocer que la inmensa mayoría de las mujeres minimiza el riesgo que viven</strong>, no lo exageran y mienten como dicen desde el machismo. Además, el objetivo del acompañamiento no es que la mujer no esté sola, ni darle conversación, ni indicarle dónde están las dependencias para el juicio, sino que es <strong>garantizar su seguridad</strong> a partir de los elementos objetivos que llevan a entender que hace falta que un policía la acompañe. Y si esta responsabilidad de garantizar la seguridad de la mujer no se puede cumplir actuando sobre ella porque así lo decide, se debe hacer sobre el agresor por medio de su seguimiento. Hablamos de prevenir un delito público en el contexto de una situación de violencia de género que ha sido puesta de manifiesto en las actuaciones iniciales, hasta el punto de acordar una <strong>orden de alejamiento.</strong> Nunca debería haberse quedado sin medidas de protección en esas circunstancias.</p><p>Pensar que <strong>el clima social no tiene nada que ver </strong>con este incremento de la violencia de género y sus asesinatos, ni con las decisiones que se toman en ese escenario <strong>es desconocer la realidad de esta violencia, </strong>y eso también es responsabilidad, como la del médico o la médica que desconoce las características de la enfermedad que debe tratar.</p><p>Y ese clima social viene marcado por el negacionismo de la violencia de género por parte de la ultraderecha con el <strong>seguidismo de la derecha para poder pactar con ella,</strong> y con una intensificación de los ataques contra las mujeres y el feminismo, y de manera muy especial contra las medidas dirigidas a responder ante esta violencia.</p><p>Es terrible que toda esta situación esté contribuyendo a un clima social en el que el número de mujeres asesinadas ha aumentado respecto al mismo periodo del año pasado un 77,8%, y en el que<strong> la referencia del debate social </strong>sea, una vez más, las <strong>denuncias falsas</strong> con personas en programas de televisión y radio de máxima audiencia para propagar el mensaje. Si esto se hiciera con el terrorismo, el narcotráfico o cualquier otra violencia muchas de esas personas estarían <strong>encausadas como responsables del clima</strong> que facilita que esas violencias se ejerzan.</p><p>En violencia de género no ocurre, lo cual es inadmisible, pero al mismo tiempo demuestra cómo <strong>forma parte estructural de la construcción social androcéntrica </strong>que actúa de ese modo.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 04:00:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El árbol y las nueces en violencia de género]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Violencia machista,Violencia género,Machismo,Asesinato mujeres,Política,Políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tradición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/tradicion_129_2168419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/09629090-871b-44a2-b80e-990834759c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Traición"></p><p>La<strong> tradición </strong>vale<strong> para un roto y para un descosido, </strong>porque quien la cose en cada momento y lugar es quien decide lo que es tradición y lo que no. Lo hemos visto recientemente en las <strong>cofradías de Sagunto y Aguilar de la Frontera</strong> (Córdoba), al <strong>rechazar la incorporación de las mujeres, </strong>pero también lo vemos cuando se defienden diferentes formas de maltrato animal en nombre de la tradición.</p><p>Y la tradición no es lo que consolida el tiempo, sino lo que impone la cultura, es decir, <strong>la construcción androcéntrica,</strong> o sea, el machismo, a partir de un determinado momento para que luego el tiempo le dé la razón ante <strong>la imposibilidad de incorporar cualquier alternativa</strong> no permitida por la cultura.</p><p>Lo que nunca explican los que defienden la tradición como <strong>valor absoluto es que cuando empezó “su tradición”</strong> lo hizo en contra de las tradiciones existentes en ese momento y, sin embargo, <strong>no dudaron en cambiarlas para imponer su idea.</strong> Así ocurrió en la Edad Media cuando llegaron las procesiones a Europa y se crearon las primeras cofradías, que rompieron con muchos elementos de la tradición que existía en ese momento, y con <strong>otras tradiciones no religiosas o paganas </strong>que sin ningún problema fueron canceladas, incluso perseguidas, transformadas en expresiones religiosas o directamente absorbidas y reinterpretadas. Así ocurrió con muchas fiestas alrededor de la<strong> fertilidad y la renovación que representaba la primavera, </strong>o con otros rituales, expresiones alrededor del fuego, y otras procesiones que fueron consideradas paganas y, por tanto, prohibidas.</p><p>En todas esas decisiones religiosas y en otras fiestas donde se maltrataba a los animales, no importó la tradición existente hasta ese momento, como, por ejemplo, el <strong>Toro de la Vega en Tordesillas</strong>, que, solo considerando nuestra era, cuenta con una tradición de 600-800 años, y una ausencia de tradición de 1200-1400 años.</p><p>La tradición solo es un argumento más para consolidar a través de la costumbre las imposiciones de los mandatos culturales. Ese es el juego, y <strong>el juego continúa hoy </strong>en otros temas.</p><p>La estrategia de refundación que sigue el <strong>machismo</strong> en la actualidad, y que lideran las <strong>posiciones ultraderecha </strong>y derecha en la política con un amplio apoyo social, se basan en el<strong> concepto de tradición </strong>para presentar sus ideas, valores y creencias como<strong> razón para definir el orden </strong>que debe caracterizar la realidad. Por eso hablan de batalla y guerra cultural, porque lo que defienden son los valores y referencias de una cultura que ha definido la forma de ser y organizarnos históricamente, y presentan cualquier transformación como un ataque.</p><p>Toda la estrategia mundial de la ultraderecha y derecha en su afán de refundar la cultura se basa en los elementos androcéntricos y, en consecuencia, en <strong>un ataque y cuestionamiento a las mujeres,</strong> a las personas extranjeras y a la diversidad, pues el reconocimiento de derechos y la corrección histórica que la desigualdad y la discriminación han impuesto sobre esos grupos de población, especialmente sobre <strong>las mujeres como núcleo</strong> y pilar de la construcción androcéntrica, se percibe como un ataque al orden (guerra cultural), y justifica la respuesta con todos los instrumentos y “armas” a su alcance, pues ya se sabe lo que dice la tradición al respecto, que<strong> “en el amor y en la guerra todo vale”</strong>. Y si la guerra es en relación al amor, como ocurre con la violencia de género, pues vale mucho más. Por eso<strong> necesitan negar la violencia contra las mujeres, </strong>para mantener su impunidad y la invisibilidad en nombre de la “normalidad” impuesta por la costumbre.</p><p>Pues esa es la clave, <strong>la cultura impone unos hechos que se vuelven costumbre, </strong>es decir, la manera habitual de comportarse, y luego la tradición, que es transmisión, la va pasando de unas personas a otras y de generación en generación para que se expanda y mantenga en el tiempo. Es lo que observamos cuando <strong>los jóvenes de 15-29 años</strong> dicen hoy que<strong> “si la violencia es de poca intensidad no es un problema</strong> para la pareja”. Así lo afirma el 22% de los chicos y el 16% de las chicas, un porcentaje que va subiendo en cada estudio. <a href="https://www.centroreinasofia.org/publicacion/barometro-juventud-genero-2025/" target="_blank" >(Barómetro CRS/FAD 2025).</a></p><p><strong>La cultura se mantiene por la tradición,</strong> por eso no quieren tocar la segunda para que no afecte a la primera, es más, ahora lo que se pretende es<strong> reforzar la tradición </strong>para conseguir la refundación de la cultura.</p><p>La política hoy gira alrededor de ese objetivo, incluso <strong>presentando a los Gobiernos de izquierdas como ilegítimos, </strong>algo que no es de extrañar que funcione cuando los sistemas conservadores de gobierno han estado presentes miles de años, mientras que el primer Gobierno de izquierdas en España llegó con la II República en 1931, hace 95 años.</p><p>Por eso la izquierda debe ser consciente del <strong>factor cultural</strong> que hay detrás de toda la política actual, y no limitarse solo a la gestión de las consecuencias del modelo conservador-androcéntrico, eso siempre será insuficiente, y <strong>entrar a fondo en la transformación cultural.</strong></p><p>Hoy no es el pasado lo que se reivindica desde la derecha y la ultraderecha, sino la tradición. Porque la tradición es la que hace posible <strong>adaptar el tiempo pasado al presente </strong>sin que parezca que hablamos de ayer. </p><p>_______________________________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 17:05:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tradición]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Machismo,Feminismo,Violencia género,Violencia machista,Religión,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres de Irán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/mujeres-iran_129_2164258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mujeres de Irán"></p><p>Sorprende la repentina <strong>preocupación que le ha entrado a la derecha y a la ultraderecha por las mujeres</strong>, pero no por todas, solo por las de Irán. Y sorprende porque los mismos partidos que niegan la violencia de género en España, que dan recorrido al mito de las “denuncias falsas”, o que callan cuando personas de sus formaciones <strong>son denunciadas por agredir a una mujer</strong>, de repente emprenden una cruzada preocupados por la situación de las mujeres en Irán.</p><p>Su actitud es muy significativa por lo que revela, que, evidentemente, <strong>no es una preocupación por las mujeres de Irán</strong>, como no lo es por las mujeres en ningún lugar del planeta, de lo contrario deberían pedir que se bombardeara medio mundo para liberarlas de las imposiciones y agresiones machistas. Porque esa es la clave que hábilmente esconden, centrar el problema en las mujeres de Irán por sufrirlo, y <strong>ocultar que el problema son los hombres de Irán</strong>, como los de todo Oriente Medio y toda Asia, toda Europa, toda África, toda América y toda Oceanía. No es la conducta la que dibuja la realidad, sino los valores, ideas y creencias de la cultura que la hacen posible, y <strong>esa cultura es el machismo</strong>.</p><p>Una cultura <strong>levantada sobre la desigualdad entre hombres y mujeres</strong> que lleva a organizar la sociedad a partir de esas referencias, las cuales varían en su grado y forma de expresarse cómo varían las formas de entender la democracia y otras estructuras, pero siempre giran sobre los <strong>elementos comunes del androcentrismo</strong>. Una situación que debe llevar a entender que no porque haya sociedades que han avanzado más desde las posiciones machistas, y hayan dejado atrás muchos de sus mandatos originales, están fuera de la construcción androcéntrica y ajenas a sus consecuencias.</p><p>Una de las trampas del machismo es centrar su argumento en un <strong>criterio cuantitativo para ocultar su presencia bajo el camuflaje de la intensidad</strong>, haciendo creer que como hay situaciones más graves, las menos intensas no son problema. Es lo que lleva a muchas víctimas de la violencia de género a decir <strong>“mi marido me pega lo normal”</strong>, al comparar lo que ocurre habitualmente con otras ocasiones en que las agresiones son de mayor intensidad y, entonces, “no son normal”. Y no lo dicen como algo que piensen ellas de manera individual, sino porque la cultura lo ha impuesto como una referencia para mantener las relaciones de pareja. Por eso los jóvenes reproducen el mandato en la actualidad, como vemos cuando un 20% de los chicos de 15 a 29 años manifiesta que <em>“si la violencia es de poca intensidad no es un problema para la relación de pareja”</em> (Barómetro Centro Reina Sofía/FAD, 2025).</p><p>De ese modo la cultura androcéntrica <strong>se garantiza el uso de la violencia contra las mujeres como parte de su estrategia de control</strong>, puesto que el problema no es la violencia en sí, sino la intensidad que se pueda utilizar en cada momento para que el resultado no sea “normal”. Y eso es lo que le permite decir a un líder de un partido político, como es Núñez Feijóo, respecto a otro líder de un partido que defiende ideas similares, como era el líder del Vox en Valencia, condenado por violencia de género, que <strong>se trató de un “divorcio duro”</strong>, obviando que la condena fue por violencia. Pero debió entender que como fue de “poca intensidad”, de hecho habló de “abuso verbal”, no era un problema.</p><p>La segunda parte de la trampa es que esa “violencia de poca intensidad” <strong>cada vez alcanza una intensidad mayor</strong> sin que se perciba ese incremento. Pues una vez que se normaliza un nivel de violencia, la comparación para ver si la violencia es mucha o poca no se hace con el nivel cero de violencia, <strong>sino con el nivel previamente normalizado</strong>, y así cada vez aumenta más, pero siempre es “normal” porque nunca es muy intensa frente a lo aceptado.</p><p>La estrategia para ocultar la violencia de género en España bajo el camuflaje de la violencia doméstica o la violencia familiar actúa bajo las mismas referencias: primero se le quita su significado al ocultar la construcción de género que hay en ella <strong>llamándola doméstica o familiar</strong>, y después se compara con la violencia en Irán para decir que como no se hace nada contra esa violencia se demuestra que las políticas españolas son chiringuitos para enriquecerse y quitarle los hijos, la casa y la paga a los hombres después de denunciarlos falsamente. De ese modo se produce un cambio de significado muy práctico para sus intereses, y se lanza el mensaje de que<strong> “las mujeres de Irán son buenas y los hombres de allí son malos”</strong>, mientras que “las mujeres de España son malas y los hombres de aquí son buenos”.</p><p>Todo es una <strong>manipulación inaceptable de las mujeres de allí y de aquí</strong> para justificar sus posiciones bajo el impacto que la situación tiene sobre los hombres: aquí los presentan como víctimas que hay que proteger del feminismo, y allí, en Irán, como malvados que hay que destruir.</p><p>La posición del PP y Vox está en el abandono y negación de la violencia de género en España, y en presentar una <strong>guerra que dañará más a las mujeres que a los hombres</strong> como una “liberación” de las primeras, como si acabar con un régimen político cambiara la cultura sobre la que se asienta. Podrá modificar la forma de expresar las ideas, valores y creencias, pero siempre se hará bajo las mismas referencias culturales a no ser que estas se transformen. Y para transformar la cultura <strong>no hacen falta bombas, sino democracia, educación en igualdad y Derechos Humanos</strong>.</p><p>Si no se apuesta por la igualdad y los Derechos Humanos, <strong>alguien podría plantear mandar la UME y tomar las Comunidades Autónomas</strong> donde sus gobiernos nieguen la violencia de género.</p><p>___________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 05:01:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las mujeres de Irán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Feminismo,PP,Vox,Derecha,Mujeres,Irán,Violencia machista]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El recreo y la batalla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/recreo-batalla_129_2156819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4b785310-101b-493b-8819-93069c4ef1b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El recreo y la batalla"></p><p>Lo que pasa en el patio del recreo con el <em>bullying </em>no es muy diferente a lo que ocurre en un campo de batalla con la guerra, solo que a otra dimensión, pero todo forma parte de<strong> “la ley y el orden”</strong> de quienes se sienten dueños de cada una de las situaciones.</p><p>Quien tiene el poder <strong>decide lo que es el orden y desarrolla la ley </strong>que necesita para mantenerlo, esa es la razón por la que quienes más se llenan la boca con el argumento de “ley y orden”, como hace DJ Trump y los partidos conservadores, entre ellos PP y Vox, son los que no dudan en saltarse la ley y crear el desorden, para así <strong>justificar el uso de la fuerza</strong> y la imposición de sus ideas y decisiones con el objeto de mantener el orden que ellos han roto.</p><p>A Trump se le pueden criticar muchas cosas, pero algún día habrá que agradecerle su “<strong>exhibicionismo</strong>”, algo que ya destaqué en 2016 por su comportamiento en la campaña de las presidenciales, al hacer gala en sus discursos de lo que entonces denominé “machismo exhibicionista”. Todo obedece a la necesidad de presumir de la injusticia del poder, como también llevo explicando hace años.</p><p>Hacer lo que hay que hacer y de la forma en que hay que hacerlo no crea la sensación de poder, porque forma parte de<strong> la responsabilidad y de las obligaciones</strong>. El verdadero poder se vive cuando se ordena algo que no se puede hacer, sabiendo que se hará porque en caso de no hacerlo <strong>las consecuencias negativas</strong> sobre la persona que se niega serán graves. Por eso, que un jefe le ordene a un empleado hacer unas fotocopias no genera sensación de poder, ni crea la imagen de persona poderosa ante los demás. En cambio, si le dice al trabajador que baje al bar de la esquina y le suba un café, algo que no forma parte de las funciones del trabajador, sí genera esa sensación de poder ante sí mismo y ante todo el que contempla el abuso, porque saben que, si no lo hace, las consecuencias pueden ser muy serias. De manera que el mayor grado de poder se percibe <strong>al actuar desde la injusticia</strong>.</p><p>Y eso es lo que hace Trump y nos muestra en cada una de sus acciones. Nada nuevo en el fondo, pero con <strong>un exhibicionismo y una intensidad</strong> no vistas hasta ahora. Y no es casualidad.</p><p>El modelo es el mismo: alguien con poder abusa, lo justifica bajo sus ideas y objetivos, y el resto lo siguen bajo dos razones principales: porque forman parte del <strong>mismo modelo</strong> en el que la acción tiene sentido y la comparten, o porque, aun sin compartirla, <strong>temen las consecuencias</strong> del poderoso abusador.</p><p>Veamos un ejemplo de cada una de esas situaciones propias del modelo androcéntrico.</p><p>La política nacional e internacional no es tan diferente. Lo vemos ahora cuando el gallito Trump se salta la ley y rompe el orden, mientras <strong>otros callan o lo justifican</strong>, y otros le hacen seguidismo, como explícitamente ha señalado Núñez Feijóo, todo para no quedarse fuera del grupo, aunque Trump y el grupo estén fuera de la ley, y sea el responsable de los aranceles que crean los problemas a la gente del campo y a las empresas que tanto dicen defender. Ya tienen la evidencia de que, si estos políticos tuvieran que elegir algún día entre Trump y el pueblo español, <strong>elegirán a Donald Trump</strong> para ver si los invita a Mar-A-Lago o a la Casa Blanca, como hizo George W. Bush con Aznar en las Azores.</p><p>La situación es clara. Para esas posiciones de poder y abuso “ley y orden” significa “<strong>su ley y su orden</strong>”, lo demás es <strong>caos y amenaza</strong>, demostrando que entre un patio de recreo y un campo de batalla solo hay distancia, pero el concepto en la forma de organizar las relaciones en cada uno de ellos es muy similar.</p><p>______________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El recreo y la batalla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Donald Trump,Estados Unidos,Vox,PP,Alberto Núñez Feijóo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desaparecida en su casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/desaparecida-casa_129_2146165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/09629090-871b-44a2-b80e-990834759c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Desaparecida en su casa"></p><p>¿Cómo es posible que una <strong>mujer</strong> haya estado <strong>desaparecida durante dos años </strong>en su propia casa?</p><p>Ocurrió en Murcia, en la pedanía de <strong>San José de la Vega, </strong>lugar donde la mujer y su pareja se trasladaron desde Barcelona, pero nada más llegar él le quitó el móvil, la encerró (con frecuencia atada de manos), y la sometía a palizas y agresiones sexuales.</p><p>Al menos <strong>tres personas, </strong>además del agresor, conocían la situación y ninguna hizo nada para que acabara. El pasado 12-2-26, la mujer logró escapar en un descuido del secuestrador, que quedó <strong>rendido tras agredirla una vez más,</strong> circunstancia que le permitió escapar después de saltar el muro de la casa, y pedir ayuda.</p><p>La cuestión no es tanto cómo ha podido ocurrir esta situación, sabemos que este tipo de hechos se pueden producir como <strong>parte de la violencia de género, </strong>sino cómo no se ha solucionado antes.</p><p>Lo ocurrido en <strong>Murcia </strong>en su esencia es similar al<strong> resto de casos de violencia de género.</strong> Cualquier maltratador busca el mismo objetivo, controlar y someter a la mujer con la que mantiene una relación para que su vida transcurra alrededor de lo que él decide e impone. La forma de llevar a cabo esa imposición y el<strong> nivel de control</strong> que establezca <strong>varía de un caso a otro,</strong> pero todos vienen caracterizados por ese control levantado sobre la violencia como realidad y como amenaza.</p><p>Se trata de una<strong> violencia “aleccionadora”</strong> que tiene como objetivo que la mujer interiorice qué es lo que le puede pasar de no hacer lo que el agresor impone. Esa es la razón por la que<strong> los maltratadores mantienen las agresiones</strong> a pesar de tener el control de la situación, porque no es una violencia para resolver situaciones puntuales que se hayan podido presentar, sino que se ejerce para que<strong> la mujer entienda cuál su lugar en la relación,</strong> y para que el agresor se sienta dueño y señor de la situación. Por eso, en este caso extremo de control absoluto derivado de la retención en el domicilio, continuaba con las agresiones, porque con ellas <strong>hacía a la mujer más sumisa para que no escapara,</strong> y él se sentía más hombre y más dueño de la situación.</p><p>Los elementos con el resto de casos de violencia de género son los mismos, aunque aparecen con distinto grado, pero en todos ellos <strong>el objetivo es el control</strong>, y la violencia se ejerce de manera continuada y de diferentes formas, incluida la sexual. En todos los casos <strong>hay personas de los entornos</strong> que <strong>conocen</strong> la existencia de la violencia, en todos suelen responder con pasividad por entender que es un “problema de pareja”, y en todos la sociedad con frecuencia se hace <strong>más preguntas sobre la actitud de la víctima</strong> (por qué no denunció, por qué no escapó antes, por qué no gritó…) que sobre la violencia del agresor.</p><p>Y cuando todo este escenario se mantiene durante dos años, gracias a que la víctima finalmente pudo escapar, no a intervenciones externas, significa que <strong>quien está desaparecida es la sociedad,</strong> que vive al margen de la realidad de la violencia contra las mujeres, y hace que una parte de la respuesta institucional también esté ausente.</p><p>Las referencias son claras. Cuando una mujer desaparece, el primer lugar donde hay que buscarla, o donde hay que intentar<strong> localizar al posible responsable de la desaparición,</strong> es el hogar.<strong> Y no, </strong>como algunos quieren hacer creer, <strong>por “ideología” o por “ir contra los hombres” </strong>o porque se parta de la idea de que “todos los hombres sean maltratadores”, sino por la evidencia y las estadísticas que demuestran la realidad de la violencia de género. Veamos algunos datos:</p><p>Todos estos datos indican que <strong>el lugar donde las mujeres viven más violencia es el hogar, </strong>donde sufren más agresiones sexuales es el hogar, y donde son asesinadas con más frecuencia es el hogar. La conclusión es clara: <strong>si el hogar es el lugar de más peligro para las mujeres,</strong> ¿cómo es que una mujer desaparece y <strong>nadie investiga</strong> durante dos años<strong> el hogar </strong>ni a los hombres que viven en él, especialmente a su pareja?</p><p>Además, la historia nos ha mostrado casos terribles de mujeres desaparecidas en su hogar por la violencia de hombres cercanos a ellas, como el caso de <strong>Josef Fritzl</strong> en Austria, que en 1984 <strong>ocultó a su hija en el sótano de su casa</strong> y la estuvo violando durante 24 años, llegando a tener 7 hijos con ella. O el del <strong>padre del condado de Sheffield </strong>en Reino Unido, que dejó embarazadas a sus dos hijas 19 veces durante 35 años (la mayoría de los embarazos terminaron en abortos), y se cambió 67 veces de domicilio para ocultar la situación.</p><p>La sociedad con su <strong>machismo </strong>está desaparecida de la <strong>realidad de la violencia</strong> que sufren las mujeres, y lo terrible es que algunos se esconden aún más, incluso en Parlamentos e instituciones, con su <strong>negacionismo.</strong></p><p>________________________________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 05:01:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Desaparecida en su casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Machismo,Violencia género,Violencia machista,Feminismo,Violencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Policías y ladrones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/policias-ladrones_129_2149879.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Policías y ladrones"></p><p>Cuando éramos niños jugábamos a <strong>“policías y ladrones”</strong> y nos distribuíamos sus roles entre el grupo para perseguirnos y escaparnos unos de otros. Luego, cuando terminábamos la primera <strong>“redada”</strong>, intercambiábamos los papeles para continuar con la diversión que suponían las persecuciones y huidas, pues el objetivo era jugar, no analizar las características de cada uno de los niños para ver quién hacía de policía y quién de ladrón.</p><p>La <strong>masculinidad</strong> se comporta como una especie de <strong>“policía de la moral androcéntrica”</strong> que impone determinados roles y funciones a los hombres, para que se comporten como se supone que debe ser un hombre según la construcción cultural, y luego vigilen y actúen contra aquellos “hombres-ladrones” que <strong>roban elementos de la identidad</strong> y se salen de las pautas establecidas por la masculinidad. Pero también contra las mujeres que se comporten de manera similar y rompan con los mandatos de género impuestos, pues al hacerlo alteran los tiempos y espacios que les corresponden y desordenan las calles de la convivencia. <strong>Toda la violencia de género contra ellas nace de esta posición</strong>, y toda la homofobia y otras violencias cargadas de odio se deben a esa idea de mantener el orden dado y castigar a quien lo altera.</p><p>Según la <strong>Macroencuesta de 2024</strong>, en España cada año <strong>416.112 mujeres sufren agresiones sexuales y 105.542 son violadas</strong>. Y esos números lo que nos dicen es que cada día, insisto, cada 24 horas, 1140 mujeres sufren una agresión sexual y 289 son violadas.</p><p>Y como se puede suponer, dentro de los <strong>más de 400.000 agresores sexuales</strong> y de los <strong>105.000 violadores</strong> hay policías, médicos (hemos visto recientemente las imágenes que mostraban cómo un cirujano presuntamente violaba a una paciente sedada en un quirófano), parados, trabajadores de todos los campos, empresarios, políticos, sindicalistas, religiosos, ladrones, militares… Es decir, <strong>hombres que tomando las mismas referencias que los hacen hombres según la masculinidad definida por la cultura machista</strong>, deciden llevar a cabo esas agresiones bajo justificaciones de todo tipo. No son cosas diferentes, no se trata de algo ajeno a la identidad masculina que puede actuar sobre hombres y mujeres, sino que es a partir de esa manera de entender la masculinidad desde la que se viola cuando se decide actuar de ese modo. Por algo el <strong>98,3% de los agresores sexuales son hombres</strong> (Macroencuesta 2024).</p><p>Esa es la razón por la que cada vez que se destaca la excepcionalidad o la sorpresa del caso tras las características del agresor o presunto agresor, como ocurrió con <strong>Dani Alves, Íñigo Errejón o ahora con el DAO de la Policía Nacional</strong>, y se da la sensación de que <strong>“no es posible que gente de este tipo lleve a cabo una agresión sexual”</strong>, lo que en verdad se hace es potenciar el desconocimiento que existe sobre la violencia sexual, y de alguna manera dirigir el foco sobre la mujer que ha sufrido la agresión o sobre las circunstancias y así tomar el caso como una excepción, como una <strong>“denuncia falsa”</strong> o como producto de circunstancias al margen de la normalidad definida por la propia cultura.</p><p>De este modo se produce un borrado de la realidad entre lo que no puede ser por no ser normal, por ejemplo, que un político de izquierdas agreda sexualmente, o que lo haga un alcalde de derechas, o que el agresor sea un mando de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado… y lo que es, pero no debe ser tenido en cuenta al no formar parte de la normalidad, como ocurre cuando se llama “monstruo” a <strong>José Enrique Albuín</strong>, “<em>el Chicle</em>”, por violar y asesinar a <strong>Diana Quer</strong>, o a <strong>Bernardo Montoya</strong> por actuar del mismo modo sobre <strong>Laura Luelmo</strong>. Y entre esas dos <strong>“imposibilidades”</strong> (la que no puede ser y la que es, pero al margen de lo normal), está el resto de la violencia sexual, que tampoco es por quedar invisible para una sociedad que no quiere enfrentarse a una realidad que la oculta bajo el silencio de las víctimas. Un silencio que surge del miedo a no ser creídas, así lo afirma el <strong>21,7%, por vergüenza (37,6%)</strong> <strong>o por pensar que era su culpa (19,3%)</strong>, todos ellos argumentos fabricados por la propia construcción cultural que da razones a los hombres para que aquel que lo decida cometa la agresión sexual, y a las mujeres para que no la denuncien.</p><p>La lectura que se debe hacer de cada uno de los casos tiene que ir en una dirección distinta para no dar la sensación de que se trata de casos aislados, sino que <strong>es una violencia que se produce en cualquier circunstancia</strong>.</p><p>Por esa razón, la conclusión que hay que sacar debe ir en sentido contrario y decir <strong>qué clase de sociedad somos para que hombres de todo tipo</strong>, desde un policía a un médico, desde un político de derechas a un político de izquierdas, desde un empresario a un obrero, desde un militar a un civil, desde un religioso a un pecador… agredan sexualmente a mujeres y niñas.</p><p>Y ese es el fallo. Cuando con tanta frecuencia nos preguntamos “qué ha fallado” para que se haya producido un determinado caso, la respuesta es esa: <strong>falla una sociedad que ni siquiera es consciente de una de las situaciones más graves que existen</strong> y nos definen: la utilización de la normalidad para maltratar, violar y asesinar a mujeres cada día. Porque sin ese conocimiento de la realidad no se van a poner las medidas necesarias para erradicar esa violencia, y difícilmente se aplicarán correctamente los recursos que existen, como vemos cuando el<strong> 25% de las mujeres asesinadas por violencia de género ha interpuesto una denuncia</strong> alertando de la violencia que al final las mata.</p><p>Y <strong>si la protección falla desde las instituciones</strong>, ¿qué no fallará en las calles y hogares?</p><p>_________________________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 05:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Policías y ladrones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Violencia género,Igualdad,Asesinato mujeres]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Vuelve el servicio militar (cultural)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/vuelve-servicio-militar-cultural_129_2142800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4b785310-101b-493b-8819-93069c4ef1b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vuelve el servicio militar (cultural)"></p><p>El secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, se ha dirigido a las Nuevas Generaciones como si fueran reclutas y los ha llamado a<strong> la “batalla cultural”</strong>.</p><p>En la III Academia de la Juventud Madrileña, celebrada estos días pasados en San Lorenzo del Escorial, Alfonso Serrano ha dado un claro ejemplo de la estrategia de la derecha y la ultraderecha para <strong>refundar la cultura androcéntrica,</strong> y refiriéndose a las posiciones progresistas ha dicho literalmente: <em>“Hay quien decide qué es una familia correcta; qué es un hombre, qué es una mujer; qué palabras están permitidas; qué bromas son delito y cuáles no; qué libros sobran; qué convenciones culturales se pueden hacer y cuáles no; qué tradiciones molestan y cuáles no; qué historia hay que borrar; qué es acoso y qué no lo es; quién es creíble y quién no lo es simplemente por su condición. Y a todo ello lo llaman progreso”.</em></p><p>Y continuó diciendo que <em>“cuando se sale del guion llega el castigo, el señalamiento, la etiqueta, el linchamiento digital o la muerte civil”.</em></p><p>Con sus palabras, Alfonso Serrano demostró que el PP en verdad quiere “<strong>viejas generaciones</strong>”, no nuevas, que mantengan las ideas y valores de siempre, es decir, aquellas que las posiciones conservadoras han impuesto a lo largo de la historia. Pues justo lo que él critica es lo que hacen desde la derecha: decidir lo que es <strong>una familia correcta</strong>, como, por ejemplo, cuando en la ley que modificaba el Código Civil para que pudieran casarse las personas del mismo sexo, desde su partido no admitían que se hablara de “matrimonio” ni de “familia” en esas uniones; o <strong>las bromas </strong>que son delito y las que no, como ocurrió al colgar un muñeco de Vinicius Jr, que llevó a la condena de sus autores, pero no hubo condena alguna para quienes colgaron, apalearon y quemaron públicamente un muñeco de Pedro Sánchez; o qué <strong>libros </strong>sobran, como cuando PP y Vox mandaron retirar libros de contenido LGTBI de la biblioteca pública de Burriana (Castellón); o qué <strong>convenciones culturales </strong>se pueden hacer y cuáles no, como cuando encarcelaron a unos titiriteros diciendo que ensalzaban el terrorismo, o cuando persiguen a raperos como Pablo Hasel y Valtònik; o qué <strong>tradiciones </strong>molestan y cuáles no, como cuando la dictadura prohibió los carnavales y otras tradiciones; o qué <strong>historia </strong>hay que borrar, como la de las personas asesinadas por sus ideas y arrojadas a cunetas o fosas comunes; o qué es <strong>acoso </strong>y qué no, como negaban el de Nevenka Fernández; o quién es <strong>creíble </strong>y quién no lo es simplemente por su condición, como sucede con las mujeres, que ni siquiera investigan las denuncias que hacen por entender directamente que son falsas, o cuando resulta creíble que muchos hombres digan que estas denuncias son la mayoría en violencia de género, a pesar de que sólo suponen alrededor del <strong>0,01%</strong>, según los datos oficiales de la FGE.</p><p>Los partidos de derechas se consideran <strong>tan dueños de la sociedad</strong>, que lo que ellos han impuesto desde sus ideas, valores y creencias lo presentan como neutral y natural, que es lo mismo que hacen con lo que debe aceptarse de cada persona según la condición que ellos asignan en razón de su sexo, su clase, su origen, su grupo étnico, su religión…</p><p>Y si ya de por sí esta situación es preocupante, tres elementos hacen especialmente graves las palabras de Alfonso Serrano:</p><p>Sí, Sr. Serrano, romper con el mandato conservador que ha impuesto la desigualdad y la injusticia social a lo largo de la historia<strong> es progreso</strong>. Lo mismo que fue progreso que las niñas fueran a la escuela en 1857, que las mujeres entraran en la universidad en 1910, que votaran en 1931… y tantos otros logros que en cada momento partidos como el suyo presentaban como un ataque y un desorden.</p><p>Los partidos progresistas deben entender que la política y la información actual tienen su centro en <strong>los elementos culturales</strong>, por eso un partido como Vox puede subir en cada una de las elecciones que se celebran sin hacer ni una sola propuesta política, solo mover emociones alrededor de los elementos culturales.</p><p><strong>La refundación cultural androcéntrica</strong> está en marcha hace tiempo, y el hecho de que la ultraderecha mejore sus resultados en las elecciones significa que el proceso está teniendo éxito.</p><p>_________________________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Vuelve el servicio militar (cultural)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,PP,Vox,Derecha,Extrema derecha]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Experiencia y aprendizaje, o por qué vuelve la ultraderecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/experiencia-aprendizaje-vuelve-ultraderecha_129_2140975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Experiencia y aprendizaje, o por qué vuelve la ultraderecha"></p><p>Una de las cuestiones sobre la que no nos detenemos lo suficiente es <strong>por qué aprendemos de algunas experiencias </strong>y por qué no lo hacemos de otras, sobre todo cuando el resultado objetivo es claramente negativo para no repetir, o positivo para intentar volver a hacerlo.</p><p>Y en esto de no aprender de la experiencia dice mucho el regreso de la ultraderecha, cuando tenemos una doble referencia crítica como elemento objetivo que debería llevar a evitar el error de la repetición. Por un lado, está <strong>su llegada en momentos pasados con las mismas promesas populistas que luego no solucionaron nada</strong>, sino que generaron más problemas sociales. Y por otro, la deriva de sus ideas sobre esas circunstancias para generar más conflictos en la sociedad, más violencia e, incluso, una guerra mundial de la que aún seguimos sin recuperarnos.</p><p>La pregunta a la reciente victoria de <strong>José Antonio Kast</strong> en Chile, pero antes de <strong>Javier Milei </strong>en Argentina, de <strong>DJ Trump</strong> en EE.UU., de <strong>Viktor Orban</strong> en Hungría, de <strong>Giorgia Meloni</strong> en Italia, de <strong>Jahir Bolsonaro</strong> en Brasil… y el aumento general de la ultraderecha en todo el planeta, incluyendo en España a Vox y a otros satélites, es por qué si en cada uno de esos países las posiciones ideológicas a las que representan cumplen con la doble referencia de no haber resuelto los problemas sociales que un día los llevaron al poder, y de haber generado más conflictos sociales, más desigualdad, más discriminación y más violencia, vuelven a ganar ahora.</p><p>El análisis podría hacerse de otro modo bajo una pregunta diferente. Por qué los países donde se han desarrollado políticas de izquierda para romper con toda la injusticia social que definía su normalidad, por ejemplo en cuestiones relacionadas con la desigualdad, la exclusión, la violencia contra las mujeres y grupos vulnerables, la promoción de derechos como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la interrupción voluntaria del embarazo, <strong>la corrección de la brecha salarial…</strong> no se genera ese apego o identificación con todo lo alcanzado con sus gobiernos y políticas, y porqué la justicia social y el bienestar logrado no actúa como refuerzo para continuar por esa senda y apoyar el proceso y que este pueda culminar. </p><p>El resultado es objetivo, una <strong>doble referencia negativa en la ultraderecha</strong> (no resuelve los problemas que iba a solucionar, y genera más conflictos y violencia), no impide su regreso; y una doble referencia positiva en las políticas progresistas (resuelven muchos de los problemas existentes y generan más bienestar social), no facilita el apoyo para que continúen su desarrollo.</p><p>El análisis es más complejo de lo que un artículo permite, pero creo que, en las circunstancias actuales, con la posibilidad clara de que quienes defienden<strong> la dictadura franquista puedan entrar de nuevo en las instituciones estatales</strong>, pues ya lo han hecho en las autonómicas, merece una reflexión.</p><p>Y son cuatro los elementos clave:</p><p>Por eso no se aprende de la experiencia, o mejor dicho, sí se aprende, pero no se cambia porque es ese conocimiento el que pide volver a las referencias pasadas con la promesa de no repetir los errores ni los resultados negativos. Lo dijo muy gráficamente <strong>Nicolas Sarkozy</strong> tras la crisis económica capitalista de 2008, <strong>“hay que refundar el capitalismo”</strong>. No planteó acabar con él por todo el daño causado, sino refundarlo para seguir utilizándolo como un instrumento de poder.</p><p>Pero es una <strong>trampa</strong>, porque si se repite el modelo bajo los esquemas de siempre, antes o después, de una forma u otra, se volverán a producir las mismas consecuencias.</p><p>Está claro que en estas circunstancias no basta una política de izquierdas que mejore los problemas sociales y que contribuya a la convivencia y el bienestar, pues <strong>al final esas iniciativas lo que hacen es gestionar el machismo que define el marco conservador</strong>. La izquierda necesita un modelo cultural en el que podamos sentirnos identificados como personas y como sociedad, y eso significa ponerse de acuerdo en muchas cosas para ir avanzando sobre ellas poco a poco, no que cada posición progresista haga su propuesta lo más distante posible para encontrar alrededor de ellas un espacio propio que, al final, <strong>desde el punto de vista práctico</strong>, será de nadie.</p><p>___________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta </strong></em><em>es</em> <em>médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 05:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Experiencia y aprendizaje, o por qué vuelve la ultraderecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Derecha,Democracia,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El "cordón sanitario" de Feijóo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/cordon-sanitario-feijoo_129_2129725.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/09629090-871b-44a2-b80e-990834759c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El "cordón sanitario" de Feijóo"></p><p><strong>Alberto Núñez Feijóo</strong> fue muy claro en su comparecencia del 29-12-25 cuando dijo que para él <strong>el “cordón sanitario” era Bildu,</strong> <strong>no Vox</strong>. Y es obvio que la razón para mantener a Bildu al otro lado de la cuerda es la <strong>violencia de ETA,</strong> y la relación existente entre los postulados de la banda terrorista y algunos sectores del actual grupo parlamentario. <strong>Un rechazo que resulta entendible</strong> para una parte importante de la sociedad al no haber condenado desde determinados sectores de EH Bildu la violencia de ETA de manera explícita.</p><p>Ya comentamos que el hecho de que<strong> una banda terrorista abandone la violencia, </strong>y que muchas de <strong>sus ideas se reivindiquen</strong> hoy a través de la política es <strong>un triunfo de la democracia,</strong> no del terror, lo cual no impide una crítica desde el punto de vista ético a quienes juegan o manejan de manera interesada todas esas circunstancias, sin participar de manera integral en el marco que define<strong> la democracia, </strong>el cual <strong>no puede dejar un espacio, </strong>por mínimo que sea,<strong> a la violencia</strong> como instrumento de acción política.</p><p>Y es precisamente ese marco democrático asentado en la <strong>convivencia, la pluralidad y el respeto</strong> el que debe definir el “cordón sanitario” con quienes bajo el argumento de sus ideas lo rompen y crean resquicios para que la violencia esté presente en alguna de sus formas. Pero <strong>no es Bildu quien lo rompe, sino Vox.</strong> Y lo hace cada vez que niega la violencia de género, y en cada ocasión que exige en sus pactos o en sus políticas la reducción de las medidas contra ella, la disminución de los recursos de asistencia a las víctimas, y la cancelación de las iniciativas educativas que actúen contra las ideas machistas que sustentan la violencia contra las mujeres.</p><p>Es la <strong>ultraderecha</strong> la que está <strong>haciendo política con la violencia, </strong>en su caso con la violencia contra las mujeres, cosa que no hace EH Bildu con la violencia de ETA en sus propuestas. Y esa política negacionista lo que niega, entre otras cosas, son las <strong>1342 mujeres asesinadas desde 2003,</strong> y los <strong>65 niños y niñas asesinados a partir de 2013.</strong> Frente a todo ello,<strong> Núñez Feijóo no establece ningún cordón sanitario, </strong>pero sí ante un partido político relacionado con las ideas que defendía una banda terrorista como ETA, que asesinó a 855 personas y ya no existe. Es decir, para <strong>Núñez Feijóo</strong> es <strong>más grave</strong> una violencia que<strong> asesinó a 855 personas</strong> en 42 años, y que ya ha desaparecido, que una<strong> violencia</strong> que<strong> ha asesinado a 1342 mujeres </strong>en 23 años, y continúa matando.</p><p><strong>El PP podrá ganar </strong>unas elecciones y<strong> gobernar con Vox, </strong>pero lo que nunca olvidará la sociedad es lo que hagan con la <strong>violencia que sufren las mujeres y las niñas,</strong> y cómo fue la relación con quienes la instrumentalizan políticamente al negarla. Ahora<strong> cuestionar las medidas contra la violencia de género, </strong>hablar de “chiringuitos” y de “denuncias falsas” puede dar votos, como antes los dio apoyar a ETA, pero el tiempo corregirá la barbaridad que supone instrumentalizar la violencia.</p><p>El <strong>objetivo de PP y Vox </strong>es alimentar al<strong> machismo cultural </strong>que siempre ha estado presente. El mismo machismo que hasta 2004 rechazaba aprobar una ley que abordara de manera específica las características de la violencia de género. Para esas posiciones era más importante <strong>ocultar la violencia contra las mujeres</strong> entre la “violencia familiar y doméstica” que reconocer sus diferencias y reducir el número de mujeres asesinadas, como se ha conseguido con la Ley Integral al disminuir un 19% el número de homicidios en los últimos 11 años respecto a los 11 primeros.</p><p>Ahora la niegan porque ya sabemos que existe y que cada día unos <strong>6700 hombres maltratan a sus parejas o exparejas</strong> (Macroencuesta 2024). Y la niegan porque su negacionismo es “afirmacionismo”; es decir, <strong>niegan para reafirmar</strong> y reivindicar una cultura machista en la que la<strong> violencia de género</strong> se entiende como algo <strong>normal y propio de las relaciones de pareja, </strong>tanto que el límite lo sitúan en la intensidad de la violencia, no en la violencia en sí. Es lo que afirma el 19,2% de los jóvenes cuando dicen que <em>“si la violencia es de poca intensidad, no es un problema para la relación de pareja”</em> (Centro Reina Sofía, 2023).</p><p>Las palabras de Núñez Feijóo son claras, <strong>no establece cordón sanitario</strong> alguno frente a quien <strong>no actúa ante una violencia</strong> que asesina a<strong> 58 mujeres cada año</strong> y maltrata a 6700 cada día, pero sí contra los entornos de quien asesinó hace más de 10 años y ya no lo hace. Sin duda una imagen muy gráfica de lo que es un partido conservador, no sólo por el significado de las ideas y valores que defienden, sino porque muestra cómo para esas posiciones el pasado tiene más importancia que el presente y el futuro.</p><p>__________________________________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jan 2026 05:00:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El "cordón sanitario" de Feijóo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Violencia,Violencia machista,Violencia género,Machismo,Vox,PP,Alberto Núñez Feijóo,Santiago Abascal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Anatomía de un asesinato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/anatomia-asesinato_129_2126915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/09629090-871b-44a2-b80e-990834759c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Anatomía de un asesinato"></p><p>La muerte de<strong> Renee Nicole Good</strong> bajo los disparos de un <strong>agente del ICE</strong> (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) es un<strong> asesinato.</strong> <strong>JD Vance</strong> lo sabe, por eso no ha tardado en salir a los medios y manifestar que <strong>el agente goza de “inmunidad absoluta”. </strong>Cualquier demócrata, más con una responsabilidad institucional como la suya, habría dicho que “la justicia aclarará lo ocurrido”, a lo que podría unir que él espera que se demuestre que no ha sido un homicidio. </p><p>Sin embargo, ni siquiera quiere dar oportunidad a esa investigación y lo cubre de inmunidad por el simple hecho de que el agente estaba realizando su trabajo, un planteamiento tan absurdo que haría que <strong>cualquier policía que matara a una persona</strong> dentro de una actuación policial, como ocurrió en la misma ciudad con<strong> George Floyd,</strong> quedara<strong> impune. </strong>Algo similar a lo que sucedería con un médico que cometiera una negligencia como parte de su actuación profesional. Es el ejercicio profesional el que puede dar lugar a abusos y mala praxis en cualquier profesión, no el que impide que ocurran.</p><p>Pero, además,<strong> la propia dinámica de los hechos </strong>que se observa en los vídeos grabados<strong> demuestra el asesinato,</strong> y contradice la versión dada por el agente que disparó y las autoridades republicanas. Veámoslo:</p><p>Los agentes del ICE podían haber actuado en cualquier momento sobre la mujer de Nicole, que estaba grabando la conversación con ellos, e impedir que se marchara en el vehículo, pero no lo hicieron porque entendieron que no era necesario al tratarse de una protesta. <strong>Los disparos del agente no fueron intimidatorios </strong>ni los dirigió contra las ruedas u otras partes del vehículo que habrían podido<strong> facilitar la detención </strong>de la activista, sino que disparó al menos tres veces y desde muy cerca <strong>hacia su cabeza. </strong>Ella <strong>no huía, </strong>puesto que no se veía afectada por las medidas contra la Inmigración del operativo desplegado.</p><p><strong>No se trata de un caso aislado, </strong>tal y como han puesto de manifiesto las investigaciones periodísticas, los disparos y<strong> las amenazas con armas</strong> por parte de agentes del <strong>ICE </strong>se ha convertido en un <strong>patrón dirigido a intimidar </strong>y a aleccionar a la población. Y el hecho de que se produzcan este tipo de declaraciones justificando lo ocurrido por parte de los principales responsables del país, los mismos que promueven estas redadas contra la población inmigrante, demuestra que se trata de una<strong> estrategia en la que todo está previsto, </strong>desde las diferentes formas de actuar, entre las que se incluyen la intimidación con las armas y los disparos, hasta las justificaciones para cada una de las ocasiones. El <strong>asesinato de Renee N. Good </strong>sólo ha sido una de las <strong>consecuencias que se podían producir.</strong></p><p>La política de<strong> DJ Trump </strong>y sus actuaciones se mueven por el mismo patrón: <strong>se actúa al margen de la ley,</strong> y luego se explica lo ocurrido negando la realidad y <strong>dándole un significado diferente </strong>bajo el criterio de la “verdad alternativa”, de la que tanto habla Trump desde hace años. Es lo mismo que ha ocurrido en <strong>Venezuela, </strong>que más que una <strong>invasión y secuestro de un presidente,</strong> intentan presentarlo como una especie de <strong>invitación a una fiesta sorpresa,</strong> sin que nadie haga referencia a las <strong>100 personas asesinadas </strong>durante los hechos, ni al significado que tiene sobre la soberanía de un país.</p><p>Es la “ley y el orden” de la que tanto habla DJ Trump, solo que <strong>se le olvida decir “mi ley y mi orden”. </strong>Lo terrible es que una de las primeras democracias de la historia permita que su<strong> presidente actúe de esa forma. </strong></p><p><strong>Nunca América será grande otra vez </strong>de ese modo, por mucho petróleo que consiga.</p><p>____________________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta </strong></em><em>es</em> <em>médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 19:55:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Anatomía de un asesinato]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Estados Unidos,Armas,Policía,Abuso policial,Donald Trump,J.D. Vance,Asesinatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ley de hierro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/ley-hierro_129_2124615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ley de hierro"></p><p>Las palabras del asesor de DJ Trump, <strong>Stephen Miller</strong>, para <strong>justificar la acción sobre Venezuela</strong> y advertir de todo lo que viene han sido claras: <em>“Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”</em>. Unas palabras que no solo justifican sus acciones y anticipan otras similares, sino que <strong>reflejan la esencia de sus ideas</strong> y filosofía ante la realidad y sus circunstancias.</p><p>Y son <strong>tres los mensajes principales</strong> y el significado que guardan sus comentarios:</p><p>El primero de ellos es algo en lo que llevo insistiendo desde hace más de 30 años, y es que<strong> “la violencia funciona”</strong>. Puede parecer extraño, pero la violencia resulta útil para quien la utiliza, el problema surge cuando es descubierto y se aplica la ley sobre esa persona. Pero en una sociedad cada vez más individualista, materialista, sin empatía y enganchada a lo inmediato, la forma más fácil y rápida de conseguir un objetivo personal de carácter material sin importar las consecuencias sobre el otro es la violencia. El inconveniente que tiene para quien la usa es <strong>ser descubierto y tener que pagar por su conducta</strong>, pero si quien recurre a ella no puede ser cogido ni pueden hacerle pagar porque su posición le sitúa por encima de la ley y del Derecho Internacional, entonces el recurso a la violencia es un éxito seguro, porque el único elemento negativo que tiene su uso no se puede producir.</p><p>El segundo elemento es la <strong>validación y legitimación de sus ideas y acciones en lo que se ha hecho a lo largo de la historia</strong>, produciéndose de ese modo un doble refuerzo que sólo sirve para las posiciones conservadoras, y que ocurre al aplicar una misma lógica, pero en un sentido bidireccional: ahora hay que hacer lo que se ha hecho siempre, y lo que se ha hecho siempre es lo que se debe hacer. Es decir, lo mismo, pero en un caso como justificación y en otro como razón. Y, además, se presenta como un mandato, no como una opción, por eso la referencia de Stephen Miller es tan gráfica al decir que se trata de una <strong>“ley de hierro”</strong>, o lo que es lo mismo, indeformable por las circunstancias y el tiempo.</p><p>Y la tercera es <strong>la asunción de esa estrategia, ideas y valores como un instrumento de acción política aplicable a todos los niveles</strong>, lo mismo a la invasión de un país y el secuestro de su presidente que a la supresión de determinados programas y contenidos en las universidades, la desaparición del aborto como derecho constitucional, la cancelación de las políticas de igualdad y diversidad… Y todo ello se hace, no porque el objetivo sea gestionar la realidad bajo unas nuevas iniciativas y formas, sino porque se trata de recuperar el marco definido por ese <strong>“principio de los tiempos”</strong> al que se refiere Stephen Miller adaptado al momento actual. Y para lograrlo recurren a su idea esencial, el uso de la fuerza aplicado al contexto social y político en lo que definen como <strong>“guerra cultural”</strong>, para lograr refundar el modelo androcéntrico original vigente desde el “principio de los tiempos”. Y al hacerlo <strong>subirán la testosterona en todos los contextos</strong>, y con ella a sus portadores naturales, los hombres, para hacer de nuevo de lo masculino la referencia universal. Imagínense lo que pueden hacer en este sentido al hablar directamente de <strong>“guerra cultural”</strong>, cuando hacen lo que hacen al invadir un país y secuestrar a su presidente insistiendo en que no se trata de una invasión ni de una acción de guerra.</p><p>Las únicas posibilidades de que una estrategia de este tipo tenga éxito son tres:</p><p>Pero<strong> los tres escenarios son imposibles en el tiempo</strong>, podrán manejarse para generar un cierto equilibrio en un primer momento, pero la propia dinámica y el planteamiento que sustenta este tipo de posiciones y estrategias tiende a la expansión y al conflicto.</p><p>Las dos primeras (sumisión y reparto) pueden jugar a favor de EEUU en una primera fase porque <strong>tanto Rusia como China, las dos potencias que se encuentran en un nivel de fuerza y poder similar</strong>, tienen el mismo tipo de objetivos, Rusia en Ucrania y otras repúblicas de la antigua<strong> Unión Soviética, y China en Taiwán y Mongolia</strong>, de momento. La tercera es esencial para mantener el control interno y cuenta con la ventaja de que el modelo cultural androcéntrico es compartido por todo el planeta, también por <strong>China y Rusia</strong>, aunque algunos de los elementos que lo forman difieran de un lugar a otro. </p><p>Pero el problema es que ese mismo modelo social es el que alimenta las acciones de dominio y fuerza para acumular más poder, no hay un límite por el que quien actúa de ese modo se dé por <strong>satisfecho</strong>, sino que el objetivo siempre será acumular más poder, por lo que, conforme se mantenga, empujará y presionará para que sus gobiernos alcancen más poder bajo la “ley de hierro de la fuerza”, y surgirá el conflicto externo. Pero, además,<strong> sobre todo en las democracias occidentales, también habrá un conflicto interno </strong>con el modelo androcéntrico debido al componente crítico introducido por el feminismo, que no va a aceptar ese orden social. </p><p>De manera que, tanto a nivel externo como interno, la evolución de este tipo de estrategias basadas en la fuerza y en la acumulación de poder <strong>tiende hacia el conflicto</strong>. La conciencia del conflicto puede dar lugar a una reacción para evitar una deriva de<strong> enfrentamiento y destrucción</strong>, o puede actuar en sentido contrario y precipitarla al creer cada una de las partes que su poder es superior al de las otras, algo frecuente en quienes son capaces de entrar en estas dinámicas perversas. </p><p>Si eso ocurre y no lo evitamos, el resultado ya es conocido, no por lo que va a pasar, <strong>sino porque ya ha pasado</strong> a lo largo de la historia.</p><p>____________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[79a61f2d-72a5-4f8b-b849-ce64f940f59a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 19:17:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La ley de hierro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones internacionales,Política,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni el "y tú mas" ni el "y yo menos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/ni-el-y-tu-mas-ni-el-y-yo-menos_129_2114065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/09629090-871b-44a2-b80e-990834759c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Ni el "y tú mas" ni el "y yo menos""></p><p>En España cada día 1440 mujeres sufren una agresión sexual y 7439 acoso sexual (Macroencuesta 2024), y son <strong>conductas realizadas por hombres de derechas y de izquierdas</strong> dentro y fuera de los espacios donde se desenvuelven con la habitualidad que requieren este tipo de conductas. No son asaltos, son formas de entender la relación y de utilizar las circunstancias para que el acoso pueda culminar en una conducta sexual. Nadie <strong>“acosa para acosar”</strong>, el acoso es una vía para conseguir algo más, bien la culminación de todo lo que se anticipa mediante el propio hostigamiento, o bien hacer un daño personal o relacional a la mujer acosada para separarla de su entorno grupal.</p><p>Tratar de presentar todo lo conocido sobre los dirigentes del PSOE como “el problema” del acoso sexual en España, demuestra el desconocimiento de la realidad social que se debe transformar con las políticas de igualdad y contra la violencia de género, y <strong>refleja la instrumentalización de un problema que se niega o matiza en su realidad</strong>, para luego, cuando interesa,<strong> utilizarlo como arma </strong>en unos casos mientras que en otros se minimiza, como cuando Núñez Feijóo se refirió a la condena por violencia de género del responsable de Vox en Valencia como “divorcio duro”. ¿Qué dirían ahora él y todos los que critican las conductas conocidas de los dirigentes del PSOE si alguien las minimizara y se refiriera a ellas como “relaciones duras”?</p><p>La violencia contra las mujeres en todas sus formas, también en la sexual, viene<strong> definida por la invisibilidad</strong>, tal y como destacó Johan Galtung al describir la violencia estructural. La diferencia está en cómo se afronta esta realidad invisibilizada, y mientras que las <strong>posiciones conservadoras históricamente han tratado de presentar lo invisible como inexistente</strong>, hasta el punto de que cuando se ha visibilizado llegan a negarlo, como explícitamente hace la ultraderecha con su negacionismo de la violencia de género, las posiciones progresistas han tratado de sacar a la luz y mostrar esa realidad para erradicarla.</p><p>Y esas diferencias en las políticas de unas fuerzas y otras no es fruto de la casualidad, sino del <strong>trabajo de las mujeres feministas que hay en cada uno de esos espacios</strong>, que son quienes han puesto luz dentro y fuera de sus organizaciones, y han promovido leyes para que la sociedad pueda responder ante la violencia sexual y romper con todos los elementos que dan lugar a ella.</p><p>La situación actual atacando al PSOE por los casos conocidos me recuerda cuando hace años se decía desde las posiciones conservadoras políticas, mediáticas y sociales que la violencia de género y los homicidios se producían <strong>fundamentalmente sobre las mujeres que no estaban casadas por la Iglesia</strong>. Y, aunque se trataba de una idea que no se correspondía con la realidad, lo que reflejaba de forma gráfica es que conforme el nivel de control y el peso de los elementos sociales es mayor, la dificultad para salir de la violencia y crear la percepción de “pérdida de control” que viven los agresores para pasar a un nivel de violencia más alto y al homicidio, también aumenta y dificulta la salida y que se llegue a saber que esas mujeres son víctimas de violencia.</p><p>Los casos conocidos en el PSOE demuestran que <strong>la sociedad que antes normalizaba la violencia de género y el acoso sexual ahora reacciona contra ella gracias a las mujeres y al feminismo.</strong> Recordemos la frase de Plácido Domingo cuando, al ser acusado de acoso sexual en 2019 por conductas realizadas años antes, dijo que “eran otros tiempos”. Y lo eran respecto al silencio, pero todavía son los mismos para muchos hombres y con relación a muchas cosas del machismo.</p><p>Por eso tenemos que agradecerles a <strong>las mujeres del PSOE que nos hayan dado un nuevo ejemplo de dignidad </strong>y que hayan puesto de manifiesto que el machismo todavía está presente en nuestra sociedad, y que este se concentra en cualquier estructura de poder, sea en la política, en las instituciones, en la empresa, en la academia o en cualquier otro lugar.</p><p>Si no se hubieran conocido esos casos no creo que <strong>nadie pudiera afirmar que no hay machismo en el PSOE</strong>, del mismo modo que no se puede concluir que no hay machismo ni acoso sexual en el resto de los partidos políticos. Otra cosa muy diferente es lo que cada organización y estructura permita conocer. Siempre lo he dicho, la diferencia entre un partido de izquierdas y uno de derechas no está en el número de machistas, <strong>sino en el número de feministas</strong>, y son ellas las que permiten reaccionar y dar a conocer los casos, como hemos visto.</p><p>Todo ello es lo que ha producido un <strong>cambio radical en la actitud ante el acoso</strong>. Recuerdo cómo ese cambio llevó a que las universidades americanas modificaran sus criterios de calidad, y mientras que antes muchos de los casos de acoso sexual eran ocultados para “no dañar la imagen” de la universidad, ahora uno de los criterios de calidad es el número de casos de acoso sexual identificados. Y esa es la transformación esencial que se ha producido, un cambio que ha llevado a que ahora sepamos que el acoso sexual forma parte del día a día y que<strong> más de 7400 mujeres lo sufren a diario,</strong> pero también que se actúa contra él. Antes se escondían, pero ahora la diferencia entre una buena y una mala universidad está en que la buena establece mecanismos para que se conozcan y la mala intenta mantenerlos ocultos.</p><p>Por eso, la verdadera crítica a la violencia que sufren las mujeres no se puede reducir al cuestionamiento de los casos de los demás, sino que <strong>debe traducirse en el compromiso y la acción propia</strong> para erradicar las causas y el machismo que da lugar a ellos.</p><p>La lección que también debemos aprender de lo ocurrido es que el feminismo sin poder autónomo no puede contrarrestar al machismo, al contrario, al final es este el que lo utiliza como un <strong>factor más de invisibilidad y normalidad, algo que no podemos permitir. </strong>La conclusión es clara: más feminismo, no menos.</p><p>__________________</p><p><strong>Miguel Lorente Acosta </strong>es <em>médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 20:07:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ni el "y tú mas" ni el "y yo menos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Feminismo,Mujeres,PSOE,Acoso sexual,PP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fiscal general del Estado y Zelensky]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/fiscal-general-zelensky_129_2102756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/09629090-871b-44a2-b80e-990834759c42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El Fiscal General del Estado y Zelensky"></p><p>Los dos, el fiscal general del Estado y Vlodimir Zelensky, <strong>han recibido su condena antes que su sentencia,</strong> y lo han hecho en unas circunstancias no tan lejanas como en principio se podría pensar.</p><p>El fiscal general del Estado ha sido condenado con fragmentos de injusticia obtenidos por descarte, más que por coherencia con lo que mostraba cada uno de ellos. Todos sobre la mesa, se han ido desechando unos y se han ido quedando con otros para formar una imagen que, no olvidemos, venía<strong> dibujada por una mentira</strong>. Al final, dentro de esa abstracción se ha creado una imagen que puede parecer justa, pero su consideración es más el resultado del descarte que del convencimiento. Esa situación es similar a lo que en medicina se denomina diagnóstico <em>“ex juvantibus”,</em> un diagnóstico que se alcanza por intuición a partir de cómo la sintomatología responde al tratamiento aplicado. No se sabe qué es lo que padece el enfermo, pero si responde bien al tratamiento, es decir, <strong>si esa medida terapéutica encaja en su cuadro, debe ser que era lo que se pensaba</strong>. En el caso de la medicina no queda más remedio que actuar de ese modo puesto que de no hacerlo la enfermedad avanzaría, pero en el caso de la justicia es muy delicado, puesto que las dudas deben ir a favor de “no hacer nada”, es decir, del reo, no de la condena.</p><p>Y no es algo extraño, aunque tampoco signifique que sea habitual. Como médico forense he visto, y sigo viendo, cómo en ocasiones, de todos los hechos que caracterizan una determinada acción criminal, la<strong> validez que se le da a unos y no a otros depende de criterios subjetivos con una mayor o menor carga de prejuicios</strong>, a partir de lo que antes del juicio se piensa que en verdad ha ocurrido. Solo hay que ver las dos sentencias, la de la Audiencia Provincial y la del TSJ de Cataluña, en el <em>caso Alves</em>. Los indicios y elementos de prueba son los mismos, pero <strong>el significado que se le da a cada uno de ellos es completamente distinto</strong>, tal y como explicamos en el artículo “<a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/var-caso-alves_129_1970177.html" target="_blank">El VAR del caso Alves</a>”. </p><p>Para ello solo basta aplicar fórmulas que la propia práctica jurídica aporta para que se pueda elegir una u otra opción. Es lo que ocurre cuando se dice <em><strong>“no ha sido lo suficientemente convincente”,</strong></em> ha tenido <em>“alguna contradicción</em>”, se <em>“aprecian lagunas en el relato”,</em> “<em>hay variaciones respecto a lo anteriormente declarado”, “no coincide del todo con uno de los testigos”…</em> Todo a partir de una idea de declaración o elementos perfectos que no se corresponde con la realidad de las vivencias de una misma persona y su integración en el tiempo, ni con lo que dos personas puedan expresar de unos mismos hechos.</p><p>No digo que siempre sea así, todo lo contrario, solo que puede suceder cuando <strong>existen razones que aumentan la duda</strong>, y entonces se van desechando elementos de prueba; o cuando se está convencido de la culpabilidad y se incorporan indicios por razones similares, pero en sentido contrario.</p><p>El problema es que en cualquier caso se produce una <strong>conclusión artificial basada en la percepción</strong>, no en la demostración de lo ocurrido.</p><p>Si un bulo termina en una condena del fiscal general de un Estado democrático, algo no funciona bien en dicho Estado. Y cuando ese bulo forma parte de una estrategia política con espóiler incluido (<em>“Va pa´lante”), </em>está claro que <strong>debe haber algo más que azar en ese final,</strong> quizás una inteligencia superior al resto, pero también caben muchas otras posibilidades.</p><p>Zelensky ha sido condenado por DJ Trump a una rendición injusta y cargada de indignidad a partir de trozos de injusticia que se han ido uniendo, primero Crimea, después el Donbass, más tarde Donetsk, y siempre los restos de edificios destruidos por las bombas rusas, para llegar a la conclusión de que es mejor la rendición que lo sucedido, como si la rendición no fuera una consecuencia más de la guerra.</p><p>Trump juega de nuevo con <strong>la trampa habitual de los conflictos bélicos iniciados por los poderosos</strong>, y recurre a la solución de dar a elegir “paz por territorios”, como si los territorios no formaran parte de la guerra, y como si esa paz no fuera también el trofeo que el propio agresor deja en manos del vencido, como una especie de premio de consolación. La paz no existe para quien es vencido por la injusticia, lo único que se consigue es una ausencia de ataques y de drones cargados de bombas sobrevolando las ciudades, pero en esas circunstancias nunca hay paz.</p><p>Y siempre que quede algo de duda sobre el significado de los hechos, cabe la pregunta del beneficio. <strong>¿Qué interés personal puede tener el fiscal general del Estado en desmontar un bulo de alguien que lo lanza por interés político, no por el interés de un “ciudadano de a pie”</strong>? ¿Cuál es el interés personal de Zelensky en no ceder sus territorios invadidos? </p><p>El interés de cada una de las partes en los procesos comentados refleja muy bien <strong>cuáles son los objetivos de los que acudieron a ellos y los provocaron.</strong></p><p>Al final, lo que se observa es que <strong>“lo justo” </strong>es aquello que quienes tienen el poder de definir la realidad consideran que es justo.</p><p>Cuando por medio de injusticias impunes se consiguen <strong>resultados que benefician a quienes utilizan una estrategia ilícita,</strong> sea un bulo o una invasión caprichosa, no puede haber justicia sin abordar la causa original. Habrá un dictado del Derecho y un cese de la situación, pero eso es algo diferente, no justicia.</p><p>________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em> <em>es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2025 05:01:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El fiscal general del Estado y Zelensky]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Opinión,Volodimir Zelenski,Fiscales,Los bulos que me comí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ideología no ideológica de Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/ideologia-no-ideologica-vox_129_2097050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ideología no ideológica de Vox"></p><p>La portavoz de Vox en el Congreso,<strong> Pepa Millán</strong>, fue muy clara cuando hace ya unos días (11-11-25) se le preguntó sobre las<strong> condiciones para pactar con el PP un nuevo presidente para la Generalitat valenciana</strong>, y entre otras cosas dijo que, además de todo lo que ya se había hablado, exigirían un <strong>“rechazo a la ideología”</strong>.</p><p>Lo que se deduce de sus palabras es que su ideología no es ideología, es <strong>“lo natural”, “lo normal”, “lo propio de la condición humana”</strong>. De modo que todo lo que define su posición ideológica, por ejemplo <strong>el machismo, la xenofobia, el racismo, la misoginia, la homofobia, la desigualdad, el negacionismo climático, el maltrato animal como espectáculo, el conservadurismo…</strong> es neutralidad y equilibrio en una sociedad regida por esas referencias.</p><p>A partir de ahí todo es <strong>“ideología de género”, “ideología climática”, “ideología animalista”, “ideología de la diversidad”, “ideología comunista-bolivariana”…</strong> Pero lo suyo no es ideología, es<strong> “orden natural”</strong>, y sus ideas son puras y limpias para ordenar el caos que las derivas progres y las derechitas cobardes imponen.</p><p>Todo ello hace que <strong>su propuesta política no se dirija a la realidad</strong>, sino a la existencia, es decir, a la necesidad de actuar ante el riesgo que supone dejar de ser lo que somos bajo las propuestas progresistas, y de ese modo <strong>evitar que el feminismo y la igualdad conviertan a los hombres en seres blandengues</strong>, el ecologismo a la agricultura en jardinería, el animalismo a los toros en mascotas, la inmigración a la sociedad en un expositor de etnias, creencias y costumbres…</p><p>Al final, lo que reflejan sus propuestas es una estrategia <strong>“afirmacionista”</strong> sobre la negación y el rechazo de todo lo que cuestiona su modelo. El objetivo es criticar aquellas posiciones políticas y sociales que van en contra de su <strong>“ideología no-ideológica”</strong>, para que sin elementos críticos sobre ella se refuercen sus ideas, valores y creencias.</p><p>Por eso no tienen que proponer nada, <strong>solo prometer que las cosas volverán a ser como siempre han sido. </strong>No necesitan una alternativa de futuro, sino un reencuentro con el pasado donde ese<strong> “orden natural”</strong> definía las relaciones sociales, la manera de organizarnos y la forma de ser hombres y mujeres según su cultura androcéntrica ha decidido.</p><p>Su éxito se basa en una serie de elementos:</p><p>Ante una situación como la descrita, recurrir al discurso del miedo de “¡<strong>que</strong> <strong>viene la ultraderecha!”</strong> no funciona por diferentes motivos, entre ellos:</p><p>Todo este contexto se ve potenciado bajo la polarización y la <strong>“guerra cultural”</strong>. La primera <strong>demoniza al otro para que nada de lo que proponga pueda ser aceptable</strong>, simplemente por el hecho de proceder de alguien <em>incapaz</em> o <em>ilegítimo</em>. Y la segunda <strong>presenta las propuestas como ataques dirigidos a destruir lo que somos</strong> y lo que hemos conseguido entre todos a lo largo de la historia.</p><p>De manera que en<strong> una sociedad androcéntrica</strong> que históricamente ha compartido las mismas referencias que hoy reivindica la ultraderecha, en la que el otro es un enemigo y sus iniciativas un ataque, en la que el riesgo está en dejar de ser lo que hemos sido, y en la que la “ideología” se muestra como un problema, la “no-ideología” con la que se presenta la ultraderecha para hacer del pasado un <strong>lugar de encuentro bajo los privilegios de siempre</strong> es algo atractivo. Especialmente para quienes más pueden disfrutar de ese destino, que son los hombres y los jóvenes, los primeros por ser señores del presente, y los segundos por tener toda la vida por delante. No por casualidad hombres y jóvenes representan la mayoría de sus votantes.</p><p>_______________________</p><p><strong>Miguel Lorente Acosta </strong>es <em>médico y profesor en la Universidad de Granada.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 20:28:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La ideología no ideológica de Vox]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox,Política,ultraderecha,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
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