<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - ¡Insostenible!]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/insostenible/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - ¡Insostenible!]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Soluciones a la emergencia climática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/insostenible/soluciones-emergencia-climatica_129_1864637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8f95e64c-7d35-4c6a-878b-e999124f7da1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soluciones a la emergencia climática"></p><p>El cambio climático ya es <strong>nuestra realidad diaria</strong>. El calor extremo, las olas de calor, los incendios, las sequías y las futuras inundaciones son fenómenos con los que estamos destinados a convivir durante décadas. Sin embargo, lo que resulta incomprensible es la falta de una acción coordinada y continua para adaptarnos a esta <strong>"nueva normalidad"</strong>. Sabemos que sectores clave como el turismo, la agricultura, las ciudades, el transporte y la vivienda deben afrontar este desafío monumental. Pero, mientras tanto, la sociedad observa, atónita y frustrada, cómo las administraciones y empresas no responden con la urgencia y la proporción necesarias, mientras, literalmente, <a href="https://news.un.org/es/story/2024/08/1531721" target="_blank">la gente muere</a>, unas 175.000 personas mueren cada año en Europa por causas relacionadas con el calor según la división europea de la OMS, y este verano de 2024 ya van contabilizadas 1.700 personas en España por el Instituto de Salud Carlos III.</p><p>En las ciudades, no se plantan suficientes árboles y, peor aún, <strong>se siguen talando</strong>. Las viviendas continúan sin el aislamiento adecuado, perpetuando la pobreza energética. No existen mapas detallados de las poblaciones más vulnerables, y brillan por su ausencia las hojas de ruta para ciudades, sectores productivos, recursos estratégicos e infraestructuras críticas. Mientras, descubrimos que <a href="https://tarifaluzhora.es/" target="_blank">los precios de la electricidad</a> se disparan por la demanda en las <strong>olas de calor</strong>, haciendo cada vez más difícil que la gente pueda tener su vivienda con umbrales de temperatura adecuada. Es evidente que los mecanismos del mercado siguen sin funcionar y que es hora de plantear <strong>nuevos marcos teóricos y prácticos</strong> para poder encarar este enorme reto, pero, también a la hora de tomar decisiones, la ciudadanía es la que debe tomar el control. Y también es evidente que las sucesivas Conferencias de las Partes (COP) climáticas de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y acuerdos internacionales —estamos a punto de ver cómo se presenta la COP29 en el próximo noviembre— aunque son imprescindibles, no están dando los frutos deseados; siguen aumentando las emisiones y las temperaturas, pero es evidente que<strong> las protestas mundiales</strong>, muchas veces de activistas en la calle, sí están logrando crear una opinión pública mucho más efectiva que las propias COP. </p><p>Uno de los temas clave es que<strong> las decisiones se basen en la mejor ciencia disponible</strong>. La ciencia nos puede ayudar mucho para determinar qué acciones y dónde deben hacerse. Por supuesto con sus modelos a escala de todo el mundo, o del seguimiento de las temperaturas planetarias con las previsiones meteorológicas, pero también con temas mucho más concretos a escala de ciudad o de barrio. Por ejemplo, para enfriar una ciudad es necesario que nos digan dónde se sitúan las islas de calor, dónde poner las zonas verdes, o las láminas de agua, o en qué zonas se deben utilizar pavimentos drenantes, fachadas verdes, etcétera.<strong> La inteligencia artificial nos puede ayudar</strong> a definir soluciones precisas a problemas concretos de las olas de calor y la contaminación, combinadas, en las ciudades. Un ejemplo en nuestro país es que el Barcelona Supercomputing Center (BSC) está liderando un proyecto innovador que utiliza inteligencia artificial (IA) para abordar la contaminación atmosférica y las olas de calor en las ciudades. Un equipo de científicos del BSC ha demostrado que la inteligencia artificial puede proporcionar información confiable sobre la probabilidad de exceder los límites legales de contaminación atmosférica en toda la ciudad; se ha demostrado una herramienta prospectiva de gran utilidad para los responsables de la administración local. Utilizan un método que combina datos del modelo CALIOPE-Urban (que predice la contaminación del aire con alta resolución) con observaciones de estaciones oficiales de calidad del aire y otros datos en abierto que proporciona la propia ciudad y su red de sensores.</p><p>Ya hace unos años la economista <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Elinor_Ostrom" target="_blank"><strong>Elinor Ostrom</strong></a> nos ayudó a clarificar que<strong> el clima es un bien común</strong> que a todos nos interesa proteger. En efecto, las emisiones globales del conjunto de la humanidad están originando el cambio climático y es urgente detenerlas porque afectan a este bien común y al presente y sobre todo el futuro de las condiciones de habitabilidad de amplias áreas geográficas del planeta. </p><p>Si preguntamos al conjunto de la sociedad, como se ha hecho recientemente, nos daremos cuenta de que la mayoría de la sociedad es partidaria de tomar decisiones más audaces y avanzadas sobre el cambio climático. <a href="https://www.undp.org/es/comunicados-de-prensa/el-80-porciento-de-las-personas-quieren-que-los-gobiernos-impulsen-una-mayor-accion-climatica#:~:text=Nueva%20York%20%E2%80%93%20La%20mayor%20encuesta,hacer%20frente%20a%20la%20crisis" target="_blank">El 80% de la población encuestada era partidaria de tomar estas acciones</a>. La mayor encuesta de opinión pública independiente sobre el cambio climático, <a href="https://peoplesclimate.vote/" target="_blank">People’sClimate Vote (Voto Popular por el Clima) 2024</a>, revela, efectivamente, que el 80 % de las personas (o cuatro de cada cinco) en todo el mundo quieren que sus gobiernos<strong> "tomen medidas más enérgicas</strong> para hacer frente a la crisis climática". Aún más,<strong> el 86%</strong> quiere que sus países "dejen de lado las diferencias geopolíticas y <strong>trabajen juntos frente al cambio climático". </strong>El nivel de consenso es especialmente sorprendente dado el contexto mundial actual de conflictos y nacionalismo en alza.</p><p>Sin embargo, vemos que estas decisiones y<strong> estas políticas no se toman</strong>, es una cuestión de ética, ya que vemos que los más afectados van a ser las clases más vulnerables, tanto por olas de calor, pobreza energética como en lo que se refiere a zonas de riesgo de inundación, precariedad y menor aislamiento en viviendas, y por otra parte que los más contaminantes han sido y siguen siendo <strong>las clases más ricas y privilegiadas</strong>. Otro tanto ocurre con los países donde el sur global está siendo afectado por el norte global que son los países más responsables del cambio climático con sus mayores emisiones. Es evidente que este apoyo no es opcional. Es inevitable e ineludible. Tanto en las propias sociedades como entre países. Es una cuestión de ética intra e intergeneracional. Y es claro que el calentamiento global no conoce fronteras, y que es una cuestión de supervivencia de todos juntos. En este aspecto la solidaridad tampoco es una opción: es el único camino a seguir. De esto trata precisamente la transición justa, una transición verde, energética, sostenible que no deje a nadie atrás. </p><p>Los diferentes mecanismos que se podrían y se deben implementar para solucionar esta diferencia entre lo que la sociedad demanda y los ecosistemas y la salud que proporcionan necesitan, y que los decisores políticos y grandes empresas se empeñan en retrasar, pensadores como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Noam_Chomsky" target="_blank"><strong>Noam Chomsky</strong></a> o <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Naomi_Klein" target="_blank"><strong>Naomi Klein</strong></a>, que nos aportan pistas más que interesantes. Por ejemplo, el caso del título del último libro de Noam Chomsky, <em>Autoridad ilegítima</em> (Altamarea, 2024). El famoso lingüista y pensador social centra sus palabras en la<strong> poca ambición de la política institucional </strong>ante tamaño reto ambiental: «la supervivencia de la humanidad pasa por un nuevo pacto verde». Centrado en la necesidad de una acción política firme y determinante, Chomsky asegura que, «aunque sabemos lo que debe y puede hacerse, la distancia entre la voluntad de emprender la tarea y la gravedad de<strong> la crisis que se avecina es grande</strong>, y no queda mucho tiempo para remediar este profundo mal de la cultura intelectual y moral contemporánea». También señala que «no podemos tener fe en las estructuras de poder y en lo que harán, a menos que presione con fuerza un público informado que prefiera la supervivencia al beneficio a corto plazo de los ‘amos del universo’».</p><p>Uno de los últimos libros de Naomi Klein publicados en España, <em>Cómo cambiamos todo. Una guía esencial para proteger el planeta </em>(Ed. Planeta, 2021), nos habla también de la ingente<strong> labor que tenemos que afrontar colectivamente. </strong>El libro nos presenta movimientos en todo el mundo que luchan no solo contra los efectos del cambio climático, sino también por la justicia climática y un futuro habitable y equitativo para todos. Este momento de crisis también puede ser una oportunidad para el cambio. “¿Estás preparado para cambiarlo todo?” nos inquiere Naomi Klein, sin dejar a nadie atrás. </p><p>Algunas medidas que se deberían realizar en España son las siguientes: <strong>Formar a los decisores políticos </strong>a todos los niveles, estatal, regional y local en cambio climático y transición con justicia climática. Una experiencia pionera es <em>Mandato por el Clima</em>, un conjunto de sesiones formativas impartidas en el parlamento español por científicos y expertos de nivel mundial, autores del IPCC, miembros académicos e investigadores del CSIC, el BSC y otras instituciones científicas de gran prestigio y rigor. Mandato por el Clima es una iniciativa impulsada por <a href="https://www.observatoriosostenibilidad.org/acerca-de/" target="_blank">el Observatorio de Sostenibilidad</a>, <a href="https://globelegislators.org/" target="_blank">GLOBE International</a> y <a href="https://www.oxfamintermon.org/es" target="_blank">Oxfam Intermón</a>.</p><p>Impulsar un Parlamento Ciudadano Climático como señalaban la directora de Greenpeace España <strong>Eva Saldaña</strong> y <strong>Fernando Prieto</strong> —uno de los autores de este artículo— en una tribuna pública reciente, esto es: “Un parlamento ciudadano climático es una asamblea ciudadana continua, compuesta por miembros seleccionados por sorteo representativo y dotados de un mandato de un año. La asamblea contaría con el <strong>asesoramiento de un consejo climático</strong>, instalado también de manera permanente, con miembros de la sociedad civil cualificados a largo plazo: representantes de asociaciones medioambientales, actores sociales y sindicales, actores económicos y expertos y expertas académicos independientes”.</p><p>Crear el marco jurídico para <em>el Defensor de las generaciones futuras,</em> tal y como han reclamado el ex director de la UNESCO <strong>Federico Mayor Zaragoza</strong> y el doctor ingeniero agrónomo en genética <strong>José Esquinas</strong>, directivo de la FAO por 30 años, que dice: “El medioambiente sí tiene rostro humano: el de nuestros hijos y nuestros nietos, con nuestros apellidos y genes, a expensas del futuro que queramos dejarles. Es preciso desarrollar un marco de justicia intergeneracional que integre los Derechos de las Generaciones Futuras sobre los recursos naturales del planeta, con el fin de asegurar su capacidad de supervivencia y de mantener sus opciones para afrontar un futuro incierto e impredecible. Las generaciones futuras, obviamente, no están representadas,<strong> no consumen, no votan</strong>. Es necesaria la creación de un Defensor de las Generaciones Futuras que se incluya en nuestros órganos representativos”.</p><p>Para finalizar, y también parafraseando a Chomsky, «existe una comprensión generalizada de las medidas que pueden tomarse de forma realista<strong> para evitar el desastre inminente y avanzar hacia un mundo mucho mejor</strong>». Vamos a hacerlas.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Fernando Prieto </strong></em><em>es director del </em><a href="https://www.observatoriosostenibilidad.org/" target="_blank"><em>Observatorio de Sostenibilidad</em></a><em> (OS). El OS es un think tank experto en métricas de sostenibilidad, independiente e imparcialen temas de descarbonización, adaptación, grandes emisores, economía circular, ciudades sostenibles, etc. </em></p><p><em><strong>Alejandro Sacristán</strong></em><em>, periodista de divulgación tecnocientífica y prospectiva.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ac2c5db3-fee1-4db1-8d6c-74a4369503f8]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Aug 2024 18:33:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Prieto y Alejandro Sacristán]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/8f95e64c-7d35-4c6a-878b-e999124f7da1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5195601" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/8f95e64c-7d35-4c6a-878b-e999124f7da1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5195601" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Soluciones a la emergencia climática]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/8f95e64c-7d35-4c6a-878b-e999124f7da1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Olas calor,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rebelión cientifica en tiempos de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/insostenible/rebelion-cientifica-tiempos-guerra_129_1260290.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2aa483e7-8b77-46b9-920b-14ff5272fd38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rebelión cientifica en tiempos de guerra"></p><p>En todo el mundo, en abril, miles de científicos relacionados con el cambio climático <a href="https://twitter.com/ClimateHuman/status/1511819385739960323" target="_blank">salieron a la calle pidiendo ser escuchados</a>. No es para menos, el primer estudio del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) es de 1990 y desde entonces y hasta abril de 2022 se han sucedido hasta seis grandes informes, además del Protocolo de Kioto de 1997, el Acuerdo de París, la aprobación de los 17 ODS en 2015, la de la Agenda Urbana de Habitat en 2016. Y en noviembre de 2021 tuvimos la<strong> Conferencia de las Partes de Naciones Unidas</strong> (COP) de Glasgow que fue la 26!!.                                                                                                                                      </p><p>Sin embargo, y a pesar de todas estas cumbres con sus correspondientes y completos diagnósticos y recomendaciones realizados por los mejores científicos en cada disciplina del clima, no se les ha hecho casi ningún caso. En 1990, el principal indicador de cambio climático, la<strong> concentración de CO2 en la atmosfera era de 350 ppm</strong>, lo que se considera un valor seguro <a href="https://climate.nasa.gov/evidencia/" target="_blank">y ahora son más de 419</a>, lo cual ya es un valor muy preocupante como podemos observar en sus principales consecuencias: fenómenos meteorológicos extremos, <a href="https://public.wmo.int/en/media/news/climate-change-made-heatwaves-india-and-pakistan-30-times-more-likely" target="_blank">subida de temperaturas</a>, del nivel del mar, acidificación de los océanos, inundaciones, etc.. y <a href="https://public.wmo.int/en/our-mandate/climate/wmo-statement-state-of-global-climate" target="_blank">este valor sube y sube inexorablemente todos los años</a> y ha marcado récord este año de 2022. Los científicos han concluido hace ya décadas que este aumento de la concentración de CO2 se debía al hombre y era debido sobre todo a las<strong> emisiones de la quema de combustibles</strong>. A pesar de la gran cantidad de evidencias que muestra que la extracción de petróleo y gas es responsable de la mayor parte del calentamiento global destructivo, la industria de los combustibles fósiles está luchando ferozmente para mantener vivo su modelo de negocio. Las emisiones de CO2 a la atmosfera según Global Carbon Budget en 1990 eran de 22,7 GtCO₂ y hoy son más de 36.4 GtCO₂ , <strong>solo 0.8% menores que los valores pre pandemia que fueron de 36.7 GtCO₂ en 2019.</strong> </p><p>Durante estas décadas, los informes IPCC han sido cada vez más alarmantes y han ido cerrando cada vez más la ventana de oportunidad para lograr un cambio real en las tendencias de calentamiento global. El último informe <a href="https://www.theguardian.com/environment/2022/feb/28/ipcc-issues-bleakest-warning-yet-impacts-climate-breakdown" target="_blank">encontró</a> que si no se toman medidas climáticas rápidas que determinen que antes de 2025 se dé el “<strong>pico</strong>” de las emisiones se producirán efectos climáticos catastróficos. Este fracaso socavará la posibilidad de un futuro habitable y <a href="https://www.epa.gov/newsreleases/epa-report-shows-disproportionate-impacts-climate-change-socially-vulnerable" target="_blank">dañará desproporcionadamente a</a> las comunidades <strong>más pobres, más vulnerables y menos responsables </strong>de la crisis climática como el <strong>Sur Global</strong>. El próximo informe será dentro de 5 años y para entonces es probable que ya se habrá cerrado probablemente esta ventana de oportunidad y puede que ya sea demasiado tarde. Por todo ello, es más que evidente que los avisos científicos "<strong>no han sido escuchados</strong>" pero si creemos, que por lo menos, la humanidad si ha entendido que está ante su "mayor reto".</p><p>Por ello <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2022/apr/06/climate-scientists-are-desperate-were-crying-begging-and-getting-arrested" target="_blank">es muy comprensible su rebelión</a>, si bien lo que no se entiende es que esta rebeldía no se haya producido mucho antes y además que no incluya a la inmensa gran mayoría de los científicos en cualquiera de sus disciplinas. Es muy probable que la gran presión de los lobbies energéticos, tanto petroleros como eléctricos, pero también el <strong>sector del automóvil, infraestructuras viarias, alimentación</strong>, etcétera… unido a la falta de regulación y frivolidad continuada de los políticos durante décadas, priorizando lo inmediato y lo más fácil en vez de políticas valientes y fuertes de descarbonización y de explicación a la sociedad de lo que está pasando han hecho que se hiciera un caso omiso a la ciencia y ha determinado la grave situación actual de emergencia climática donde nos encontramos. La Rebelión Científica de miles de <a href="https://www.efe.com/efe/espana/sociedad/rebelion-cientifica-tine-de-rojo-congreso-en-protesta-por-inaccion-climatica/10004-4778099" target="_blank">investigadores en todo el mundo reprocha</a> la inacción política frente a la crisis climática con el lema: "Alerta Roja. Escuchad a la Ciencia" y “<strong>La inacción política es criminal</strong>. <a href="https://www.granadahoy.com/granada/rebelion-Granada-cientifica-alertar-crisis-climatica-ecologica_0_1671433681.html" target="_blank">Ya solo nos queda rebelarnos</a>".</p><p>En esta endiablada coyuntura, de urgencia por una parte y falta de acciones concretas por los decisores que son los únicos que pueden solucionar la emergencia climática -es decir negacionistas-, y con<strong> dinámicas independientes</strong>, pero profundamente interrelacionadas, se ha iniciado hace ya más de tres meses la guerra de Ucrania. Es todavía muy pronto para poder ver las gravísimas consecuencias que se pueden derivar de esa guerra y su posible espiral, si al final se escala incluso con armas nucleares o si queda únicamente en una guerra de ámbito regional. Ahora, a principios de junio la situación es muy sombría: <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-invasion-rusa-ucrania-directo_6_9042127_1090656.html" target="_blank">se envían armas masivas sofisticadas como ha autorizado EEUU</a> y Alemania promete más armas. Recordemos además que en Ucrania hay <strong>15 reactores nucleares </strong>además de la triste central de Chernóbil, y que se encuentran en pleno campo de batalla y con un descontrol de las armas bastante serio.                                                                                                                                           </p><p>Es probable que las próximas semanas sean decisivas en este aspecto. Pero lo que ya está claro es que esta guerra amenaza con llevarse el precario equilibrio mundial y el multilateralismo por delante. Aparte de la muerte de docenas de miles de personas, los desplazamientos de ya siete<strong> millones de personas</strong>, y la tragedia humana de la guerra se pueden derivar al menos tres grandes consecuencias, al menos, para el conjunto de la humanidad en el futuro a corto y medio plazo y que la relaciona directamente con la crisis climática.      </p><p>En primer lugar, para el propio cumplimiento de acuerdos internacionales como el cambio climático, compromisos, verificación de resultados, etc. El objetivo de la descarbonización global solo se puede alcanzar si los países trabajan juntos. <a href="http://www.globalcarbonatlas.org/en/CO2-emissions" target="_blank">Rusia, es el cuarto mayor país en cuanto a emisiones del mundo</a>, y sus compromisos con la descarbonización son vitales para cumplir con <a href="https://www.mcc-berlin.net/en/research/co2-budget.html" target="_blank">los presupuestos de carbono</a> remanentes. Mientras se envían <strong>armas desde la UE o EEUU</strong> y se intensifica a la guerra parece que no es un buen escenario para hablar de descarbonización. El compromiso relacionado con el funcionamiento de Naciones Unidas, de mutua confianza entre naciones, para el cumplimiento de tratados internacionales puede saltar por los aires todavía más y es evidente que cuanto más intenso se vuelve el conflicto, más difícil se vuelve la cooperación.</p><p>La segunda gran <a href="https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-04-18/russia-s-war-in-ukraine-puts-global-energy-transition-at-crossroad" target="_blank">consecuencia es sobre la energía, los mercados energéticos y el aumento del precio</a> que ya ha tenido efectos inmediatos que ya se han sentido en toda Europa sobre el mercado energético al interrumpir las importaciones de petróleo y gas, que ya está afectando al aumento de los precios de los <strong>combustibles fósiles de todo el planeta</strong>, incrementando la pobreza energética, el precio del transporte etc. Y ya sabemos quiénes serán los más afectados.</p><p>El tercer gran efecto es sobre la alimentación tanto por la paralización de la producción en cerealistas, la logística de la producción, y las exportaciones de uno de los graneros el mundo respecto a las exportaciones de <strong>trigo, maíz, girasol y otros cereales</strong>, <a href="https://elpais.com/mexico/2022-03-31/los-fertilizantes-en-mexico-multiplican-su-precio-ante-la-ofensiva-rusa-en-ucrania.html" target="_blank">este aumento del precio de la energía también produce aumento del precio</a> de los insumos para la agricultura como por ejemplo en el caso de los fertilizantes sintéticos. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wHKecPZk8kg" target="_blank">The Economist ya ha hablado de que se avecina una gran crisis alimentaria global</a>. Estos dos efectos ya están teniendo repercusiones en todo el mundo, desde África, a Latinoamérica, y al previsible aumento del hambre del mundo a través de los mercados. </p><p>Pero, a pesar de la extrema gravedad de estos efectos, sin duda, los principales efectos pueden serlo sobre el cambio climático. El último informe del IPCC concluyó que el “pico” de las emisiones se debía de dar antes del 2025 y todo hace pensar que esto ya va a ser imposible. Black Rock ha estimado que las emisiones del mundo pueden incrementarse hasta un<strong> 14% en el año 2022 las emisiones por la guerra</strong>, está determinando además la vuelta al carbón incluso en Europa. Están aumentado, otra vez, las ayudas a los combustibles fósiles y a la extracción de petróleo y gas. <a href="https://elpais.com/internacional/2022-03-31/biden-sacara-al-mercado-el-mayor-volumen-de-reservas-de-petroleo-para-reducir-los-precios.html" target="_blank">EEUU anunció un aumento del acceso a las reservas</a> lo que provocará más emisiones. <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/fantasmas-soberania-energetica-guerra-da-segunda-vida-carbon_1_1223984.html" target="_blank">China está iniciando 3 nuevas centrales</a> en 2022.  </p><p>Por otra parte, la inversión en mitigación y adaptación climática queda en un segundo plano, usurpada por la necesidad percibida de un mayor gasto militar. <a href="https://elpais.com/espana/2022-05-17/espana-se-compromete-con-la-otan-a-duplicar-su-gasto-militar-en-esta-decada.html#:~:text=Duplicar%20el%20gasto%20militar%20supondr%C3%A1,al%20final%20de%20esta%20d%C3%A9cada." target="_blank">España por ejemplo anuncia que piensa duplicar su gasto militar</a>, lo que supondrá un enorme esfuerzo presupuestario. España invirtió en Defensa <strong>12.208 millones de euros el año pasado</strong>, el 1,03% de su PIB, según los últimos datos de la OTAN, publicados el 31 de marzo. Para llegar al 2% deberá rozar los 24.000 millones de euros constantes al final de esta década.</p><p>Y, además, los militares consumen mucha energía: <a href="https://www.cnbc.com/2019/06/13/pentagon-emits-more-greenhouse-gases-than-portugal-or-sweden-study.html" target="_blank">según</a> el Instituto Watson para Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad de Brown, las emisiones de gases de efecto invernadero del Pentágono en 2017<strong> superaron las de países industrializados completos</strong>, como Suecia, Dinamarca y Portugal. El presupuesto destinado a la guerra va a implicar muchas menores inversiones para la transición energética. Es decir, esta guerra, igual que el resto de las guerras, además del inmenso fracaso que supone para la humanidad puede llevar al traste la pequeña ventana de oportunidad que tenía la humanidad para encarar el cambio climático y cercenar los todavía tímidos esfuerzos que está realizando el mundo contra el cambio climático. <strong>Los países replantean sus prioridades y la lucha contra el calentamiento deja de ser prioritaria. </strong> </p><p>Por todas estas razones, en una situación tan compleja y sometida a estos riesgos tan graves parece necesario que la comunidad científica se rebele y alerte de una forma todavía más radical a la sociedad para buscar soluciones diplomáticas y paralizar la guerra cuanto antes. Cada día que sigue la guerra es un día en el que estamos más cerca de escenarios insostenible e incompatibles con la vida humana. con el objetivo de<strong> 1,5 grados centígrados</strong>, la atmósfera puede absorber, calculada desde principios de 2020, no más de 400 gigatoneladas (Gt) de CO 2 si queremos mantenernos por debajo del Umbral de 1,5°C. <a href="https://www.mcc-berlin.net/en/research/co2-budget.html" target="_blank">Emisiones anuales de CO 2– por la quema de combustibles fósiles, los procesos industriales y el cambio de uso de la tierra – se estiman en 42,2 Gt por año. Con las emisiones a un nivel constante</a>, se espera que el presupuesto se agote en menos de seis años a partir de 2022 y <strong>la guerra está acelerando estas emisiones</strong>.</p><p>Es más crucial que nunca que la sociedad decida sobre los conflictos e intereses relacionados con la emergencia climática y la guerra y las implicaciones que tienen estas dos catástrofes juntas. los científicos ya han explicado las evidencias climáticas objetivas. Ahora<strong> la sociedad entera debe de abogar rápidamente por el fin de esta guerra </strong>y por la muy rápida reconducción de los temas de cambio climático </p><p>Cuando acabe la guerra será necesario empezar a tender puentes otra vez, volver a marcos multilaterales, a buscar soluciones para el otro gran problema. Pero para llegar a esta posguerra cuanto antes hay que entender que no se puede sorber y soplar a la vez. No se pueden enviar armas, y a la vez, quejarse de los precios de la energía o de la escasez de alimentos, enviar misiles y a la vez querer evitar los gravísimos efectos en el cambio climático. Es necesario entender que es el tiempo de la<strong> diplomacia, de los mediadores, de la neutralidad, de las palabras</strong>. Que entren con urgencia los diplomáticos profesionales y salgan los jaleadores de la guerra del escenario. Cuanto antes acabe esta locura mejor. <a href="https://news.un.org/en/story/2022/02/1112852" target="_blank">“La demora en enfrentar el cambio climático”, dijo</a> el secretario general de la ONU sobre los hallazgos, “<strong>significa la muerte</strong>”.</p><p><em><strong>Alejandro Sacristán </strong></em><em>es periodista y miembro directivo del Club Nuevo Mundo. </em><em><strong>Ignacio Marinas </strong></em><em>es ingeniero y miembro del Observatorio Sostenibilidad. </em><em><strong>Fernando Prieto</strong></em><em> es miembro del Observatorio Sostenibilidad. </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[803eb707-3158-450d-bca8-553d871e7760]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jun 2022 19:02:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro Sacristán | Ignacio Marinas | Fernando Prieto]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/2aa483e7-8b77-46b9-920b-14ff5272fd38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2423143" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/2aa483e7-8b77-46b9-920b-14ff5272fd38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2423143" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Rebelión cientifica en tiempos de guerra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/2aa483e7-8b77-46b9-920b-14ff5272fd38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Medioambiente,Manifestaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Notas para la postguerra de Ucrania (para revisar algunos tópicos del debate cultural), abril 2022]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/insostenible/notas-postguerra-ucrania-revisar-topicos-debate-cultural-abril-2022_129_1226347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1eb3c018-f30d-414f-af6c-7a9e6a17b87f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Notas para la postguerra de Ucrania (para revisar algunos tópicos del debate cultural), abril 2022"></p><p>Ante tantos y tan buenos análisis sobre el conflicto por la <strong>agresión armada de Rusia a Ucrania</strong>, no tengo nada nuevo que decir en este tiempo de guerra. </p><p>Espero que la guerra armada no dure mucho, que el resultado de la confrontación no sea catastrófico a nivel mundial y que, por esta vez, los profetas agoreros de la catástrofe no tengan toda la razón. Y que el mundo avance hacia un <strong>nuevo tiempo de paz duradera.</strong></p><p>Para alimentar mi esperanza y evadirnos de la angustia al contemplar <strong>tantos desastres</strong>, tratamos de pensar, con cierto optimismo, sobre la futura postguerra. Optamos por esta postura, unilateral y optimista, para alimentar la esperanza; ya que sin esperanza es imposible pensar; y porque, sin esperanza, aquí y ahora, es imposible establecer, en democracia, una<strong> moral social progresista. </strong></p><p>El tiempo de la posguerra, inexorablemente, llegará: cargado de<strong> incertidumbres culturales</strong>, repleto de estragos materiales y espirituales, traumatizado por la experiencia del miedo global, herido por el fracaso político, abrumado por la ingente tarea de reconstrucción, urgido por la necesidad de tomar decisiones improvisadas con alto riesgo, desafiado por la crisis ambiental + económica+ política, resentido contra los que se consideren culpables, lleno de ira y con<strong> deseos de venganza. </strong></p><p> Y, también la postguerra estará llena de vida: que acepta el desafío de seguir la senda de los que nos han precedido en el impulso del progreso, comparte el espíritu de los supervivientes que <strong>entierran a sus muertos </strong>y los ponen en valor y luego recrean su legado, coopera en las iniciativas solidarias y milita en la defensa cuidadosa de la vida,  defiende la verdad hasta el martirio, hace la simbiosis con todas las culturas, metaboliza todos los impulsos sociales hacia el progreso,<strong> practica la metamorfosis personal y social e inventa nuevos sueños</strong>, acepta a los parásitos útiles para la vida en cada hábitat y  purga a los dañinos. Y, con todo ello, entiendo que en cada hábitat se cambiará la cultura para fortalecer las redes de la vida.</p><p>Entre los desechos de la guerra veremos muchas banderas rotas. Entre ellas, todas las revolucionarias que nos proponen empezar desde cero una <strong>nueva cultura global,</strong> todas las de mesiánicas que inducen a la resignación hasta el advenimiento, todas las utópicas que no reconocen las leyes de la naturaleza, y todas las miserabilistas porque en la posguerra dominará la esperanza. Y, tras cada bandera rota, penitenciarán los cofrades de cada iglesia salmodiando un relato de lo sucedido acomodado a su credo. </p><p><strong>Las luchas por el relato entre iglesias serán reñidas</strong>, pero no formarán la cultura moderna; se remontarán a los romanos para escudriñar las causas, espulgarán los hechos para escoger los que convienen y olvidar el resto, argumentarán sobre la validez de sus normas y la previsión de sus profetas, exigirán nuevos sacrificios a sus fieles y se perderán, al final, por sendas insustanciales o metafísicas. Es necesario formar un debate que cultive <strong>una nueva cultura de y para la paz.</strong></p><p>El trauma nuevo que provocan las guerras en el<strong> Antropoceno es también cultural. </strong>Está causado porque en la guerra se recurre sistemáticamente al terror sobre los cuerpos y las mentes de los civiles. La guerra impone a los contendientes el ansia por alimentarse con los enemigos, con sus cuerpos y sus almas. Y esta herramienta, LA VIOLENCIA ARMADA CONTRA LOS CIVILES, nos hace regresar a la barbarie y<strong> “no se vale”</strong> para ayudar el cambio social hacia el progreso.</p><p>Cualquier guerra es, también, un fracaso cultural (del conocimiento, de los sentimientos y de la acción social) para la especie. Por ello, para reponerse del fracaso, siempre se produce una <strong>alianza explícita del mundo de la cultura </strong>con los movimientos del<strong> ¡no a la guerra!</strong></p><p>El pensamiento postmoderno (liberal y poscomunista) no considera, por ahora, la paz mundial como objetivo cultural prioritario. De épocas pasadas heredamos una cultura de guerra arcaica: lecturas de la historia como enfrentamientos civiles de exterminio, naciones belicistas con industrias de guerra potentes, sectores económicos dispuestos a matar por beneficios, iglesias dispuestas a morir y matar por sus credos, …; y cualquiera que sea la causa y el motivo de la guerra, resulta que, para mayor escarnio moral de la <strong>cultura postmoderna</strong>, aprovechan las guerras para hacer negocios especulativos y encarga sus acciones a mercenarios, ladrones y asesinos y considera a las víctimas del conflicto como daños colaterales inevitables. </p><p>Para formar una<strong> cultura moderna para la paz</strong>, hay que considerar que los grandes cambios políticos del Antropoceno, no se han producido por guerras, sino que se han producido por nuevos fenómenos culturales de innovación, cooperación, coordinación e integración de naciones que renuncian a la guerra –UNESCO,  ONU, UE, etc. </p><p>Otros grandes cambios, se han producido por el avance de <strong>movimientos transversales</strong> -pacifismo, feminismo, indigenismo, ecologismo, lgtbi, emigración, o por los avances técnicos y científicos; o se han producido por la implosión de los sistemas inestables de anteguerra –<strong>los imperios coloniales, Rusia y Yugoeslavia</strong>; o por fenómenos religiosos, ideológicos; o étnicos – las guerras de Oriente Medio y algunas de África; o en el proceso de para consolidar el estado democrático en los nuevos países (cuando en la formación de nuevos estados se producen guerras civiles, suele ocurrir que son azuzadas por los que tratan de prolongar el post colonialismo y malograr que se consoliden estados democráticos solidos en los países. Unos cambios y otros tienen una raíz común<strong>: la cultura.  </strong></p><p>Resulta así, que en el Antropoceno (desde 1945), se ha constatado el fracaso de las guerras entre naciones como partera de soluciones políticas, salvo las guerras de liberación nacional tras el colonialismo. A la postre, todas las últimas guerras han resultado negativas para inducir el desarrollo de los pueblos; y solo han cosechado sangre, sudor, lágrimas y resentimientos que aspiran a la venganza, además de las nuevas cargas sociales para la reconstrucción de lo perdido; y <strong>nuevas guerras.</strong></p><p>La grandeza humana que <strong>crea la cultura en las crisis o épocas de cambio,</strong> no solo considera la organización política y la satisfacción justa de las necesidades, se basa también en el impulso hacia arriba de los humanos. Las innovaciones culturales salvíficas son producto de las luchas sociales y del exceso vital, de la libre deriva en el interior de cada persona, de establecer una estrategia propia para acaparar el mimo de la alo-madre cultura, del lujo de la intimidad, de los privilegios infantiles, de las fases de vigilia creativa, de las descargas orgásmicas por el acopio de estímulos y, también, de la prevalencia del ardid y<strong> la astucia frente al trabajo pesado. </strong>Estos impulsos de la grandeza humana han sido los mejores inspiradores de la GRAN CULTURA que nos muestra cómo funciona el mundo de la vida en procesos continuos de renovación. En la era del Antropoceno la gran cultura ha de considerar, siempre, como <strong>primer referente a la naturaleza llena de vida</strong>, de la que los humanos formamos parte, y de la renuncia a la guerra en la política.</p><p>Desde la ecología político-social, las guerras se las puede considerar como <strong>colapsos parciales de los sistemas vitales</strong>, políticos y culturales del sistema mundo, o como una plaga de comportamientos antisociales, o como los efectos de los parásitos sociales belicistas (las instituciones armadas y la industria de guerra), o como una lucha entre especies (pueblos) por los recursos de la naturaleza. Todas estas explicaciones naturalistas serían oportunas si se tratara de enfrentamientos entre especies, pero no sirven para explicar los<strong> comportamientos de la vida de una especie. </strong></p><p>Los intelectuales más sofisticados de nuestra época nos han enseñado a pensar el<strong> poder democrático</strong>, como una estrategia compleja de <strong>“seducción de los espíritus”</strong> que no recurre ya al terror sobre los cuerpos; sino al progreso cultural compartido. Y por ello, el recurrir a la guerra no cabrá en la racionalidad del manual de instrucciones de la cápsula espacial “planeta Tierra” (que compete elaborar a la nueva cultura del Antropoceno). Porque todos los humanos somos de la misma especie y las visiones naturalistas de la guerra, a veces se olvidan de una ley de la cultura desde el neolítico: <strong>“perro no come carne de perro”. </strong></p><p> Por ello, la guerra ya no puede ser pensada en términos postmodernos como la<strong> continuidad de la política con otros medios</strong>; ni tampoco como castigo de dios, o pelea entre ángeles y demonios, o como exceso vital de los agentes agresores. La guerra hay que tratarla también como UNA CULTURA DE GUERRA que hay que erradicar del mundo.</p><p>En la postguerra aparecerán análisis centrados en los aspectos del poder, otros sobre<strong> las cosas del comer y sólo algunas sobre las cosas del querer. </strong>Pero pocos seguirán el camino de éxito de los muchísimos procesos de paz que crean las sociedades en su desarrollo. </p><p>La cultura postmoderna, de izquierdas y de derechas, da una<strong> prioridad peligrosa a los pensadores especialistas en las cosas del pode</strong>r (politólogos) y a los especialistas en las cosas del comer (economistas) y desprecia las consideraciones holísticas (filosofía, antropología, ecología, sociología crítica y a la cultura heterodoxa) al considerarlas cuestiones tangenciales que se pueden guardar en el baúl de la superestructura que, en última instancia, será determinada por las cosas del comer y el poder . Desde esta perspectiva, resulta que el discurso de la <strong>“cultura de la guerra” es consustancial a este pensamiento</strong>: los términos más usuales en sus discursos son bélicos -acumulación de fuerzas, identificación del enemigo, competencia, ganancia, batallas, conquista, revolución, hegemonía, vencedores, perdedores, francotiradores, desinformación, moral de combate, etc.; los argumentarios son belicistas -legitimidad histórica, identidad, alianzas, estrategia y táctica, frente, vanguardia y retaguardia, explotar el éxito, resistencia, victimas colaterales, etc.; y las conclusiones <strong>apelan siempre al inevitable enfrentamiento posterior</strong> en otras batallas, hasta conseguir la eliminación del enemigo. Entiendo que, en los medios para conseguir sus objetivos, unos y otros, permiten recurrir a la guerra como continuidad de la acción política; y por ello, una cultura de la paz debe de renunciar a estas formas de pensar.</p><p>Es sabido que los tiempos de postguerra son momentos de <strong>reorientar la cultura</strong> (los conocimientos + los sentimientos + el saber hacer) para ordenar, temporalmente, el nuevo orden en la paz; y el nuevo orden global irá desarrollando, en procesos democráticos y pacíficos, los nuevos paradigmas culturales que están por nacer. Sabemos también que, cuando una idea alcanza la hegemonía se produce un hecho curioso: hay un contagio masivo y expansivo del nuevo concepto que se manifiesta, a modo de histeria colectiva, en un cambio masivo generalizado de los comportamientos individuales y de la sociedad (el ejemplo del feminismo). Por ello,<strong> la dirección del progreso hacia la paz</strong>, se producirá mediante los procesos de esclarecimiento de lo antes oculto (el belicismo implícito en el sistema actual) y su renaturalización en forma de nuevos paradigmas culturales para formar un tiempo de paz en el mundo.  </p><p>La guerra de Ucrania, y el resto de las otras guerras que asolan al mundo,<strong> han establecido un desafío, moral y político,</strong> para preservar la paz en todas las organizaciones de la gobernanza global. Ante su impotencia para evitar la guerra se necesita reforzar la gobernanza global democrática para la paz. Ya que la paz es un asunto d máxima prioridad en el mundo globalizado.</p><p><strong>La cultura de paz no puede ser beatífica</strong> (la búsqueda del ideal en un mundo de buena gente).  El nuevo conocimiento se manifestará en una<strong> praxis pragmática</strong> -idealista, materialista, individual y colectiva- como el conflicto permanente entre lo viejo y lo” por-nacer”, lo que hace que cambie el comportamiento, tanto en cada persona como en cada grupo social. Los nuevos paradigmas Para ordenar un mundo en paz, serán económicos y políticos (lo del poder y lo del comer), que crearán las nuevas formas para ordenar las relaciones de producción, comercio, consumo y gobernanza (hasta ahora, son las áreas de conocimiento más consideradas) sino que han de surgir, también, de<strong> las políticas de cooperación </strong>necesarias para atender a las mejoras de los 17 ODS. </p><p>Por ello, la cultura de paz en el Antropoceno tendrá que<strong> buscar soluciones globales </strong>para disminuir la pobreza, aumentar la igualdad, respetar la diversidad, mejorar la educación y la sanidad, facilitar la integración y la cooperación en sociedades más diversas, cuidar el medioambiente y la biodiversidad, el agua, los océanos, controlar el cambio climático, reordenar la fiscalidad, establecer un nuevo sistema mundial de I+D+I+i, de cooperación y de gobernanza global.</p><p>Y por todo ello, para establecer el control democrático de los procesos de paz, habrá que establecer un relato imparcial, un reconocimiento personal de asesinos y victimas, y un pacto público de reconciliación, más un seguimiento crítico del proceso. Para ello, la nueva cultura de paz tendrá que<strong> reevaluar y embridar</strong> los sentimientos psicosociales del “gozo del vencimiento”, que según<strong> la cultura de la guerra mueven el mundo</strong> (identidad, competición libre, producción creciente sin límites, el triunfo sobre los otros como objetivo vital, dominio y explotación sobre el vencido, éxito social, fiesta y reproducción). </p><p>Y también, habrá que<strong> reconocer y curar</strong> los sentimientos psicosociales para encauzar en la paz, el resentimiento, el orgullo herido y la sed de venganza, que también mueven el mundo y que, también, han provocado la guerra (sentimientos de: envidia, asesinato, explotación, fracaso, desprecio, memoria, olvido, sumisión, ira y desesperación). </p><p>De esta tarea, reevaluar los <strong>sentimientos personales y psicosociales en la postguerra</strong>, se ha de encargar también la cultura moderna progresista para la paz. Y crear un relato en el que se exprese, con un lenguaje antibelicista, nuestros objetivos y los medios democráticos y pacíficos para conseguirlos.</p><p>Y, por todos estos argumentos, en estos momentos de incertidumbre, creemos que hay también motivos racionales para la esperanza en que los humanos podamos formar “otro mundo posible” en paz.</p><p><em>Ignacio Marinas, Fernando Prieto, Observatorio de la Sostenibilidad.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[92f94b7b-3e82-4318-9e0e-dce380c9f716]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Apr 2022 17:41:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Marinas y Fernando Prieto]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/1eb3c018-f30d-414f-af6c-7a9e6a17b87f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="32286" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/1eb3c018-f30d-414f-af6c-7a9e6a17b87f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="32286" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Notas para la postguerra de Ucrania (para revisar algunos tópicos del debate cultural), abril 2022]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/1eb3c018-f30d-414f-af6c-7a9e6a17b87f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/insostenible/hay-futuro_132_1219804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0d06a1f4-3586-49f5-a505-36c0f1205797_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay futuro"></p><p>Partimos de que podemos crear futuros alternativos, que podemos modificar y diseñar un mundo deseable y sostenible para el conjunto de la humanidad. </p><p>Y no, <strong>el mundo no se va a acabar en los próximos 10 años,</strong> no va a llegar un gran tsunami que arrase todo, como en <em>2012</em>, ni un asteroide como en <em>Deep Impact</em> o <em>Dont look up</em>, tampoco una sequía bíblica que elimine a toda la humanidad, ni un nuevo virus que, esta vez sí, vayamos a ser incapaces de controlar. Malas noticias para los apocalípticos. Vamos a movernos en términos <em>contraapocalípticos</em>, hacia futuros posibles mejores que este presente, las llamadas <em>protopías</em> —si hoy no es posible la utopía, sí que lo es diseñar y construir mejores futuros que lo que tenemos en el presente—. <strong>Hay futuros plausibles que podemos erigir con nuestro conocimiento y nuestras acciones. </strong></p><p>Esto no quiere decir que seamos ingenuos o imbéciles o que llevemos puesta una venda sobre los ojos. Sabemos que hemos sobrepasado ya algunos límites muy serios, que<strong> realmente estamos en una encrucijada, </strong>un poco más allá, diríamos, con elevadas temperaturas crecientes en todo el planeta, con niveles que aumentan de mes en mes y de año en año de concentraciones de CO2 en la atmósfera, con plásticos presentes desde los tejidos del ser humano hasta en las fosas más profundas del océano, con <a href="https://elpais.com/economia/2021-12-07/la-pandemia-dispara-la-desigualdad-en-todo-el-mundo.html" target="_blank">una desigualdad que no para de aumentar en todo el planeta</a>, con una pérdida de biodiversidad y una sobrecogedora devastación de ecosistemas, sabiendo que ha aumentado otra vez el uso del carbón en todo el mundo, España incluida. El pasado año, los editores de las principales revistas médicas en todo el mundo <a href="https://www.consalud.es/pacientes/200-revistas-salud-piden-lideres-globales-actuen-cambio-climatico_101678_102.html" target="_blank">exigieron a los gobiernos</a> que hicieran todo lo posible para mantener el aumento global de la temperatura del planeta en menos de 1,5°C. Un incremento mayor nos enfrentaría al colapso de la salud humana, aportando los datos de la evolución de enfermedades vinculadas al ambiente. Y este 1,5ºC está ya comprometido.</p><p>De acuerdo con la ciencia, esta nos confirma que ya hemos traspasado 5 <em>tipping points </em>—puntos de equilibrio planetarios— a partir de los cuales el sistema deriva y puede colapsar y la Tierra, en su globalidad, no es capaz de <em>resetear</em>, por ejemplo, <a href="https://www.abc.es/antropia/abci-planeta-limite-maximo-toxicos-20220120155532_noticia.html" target="_blank">la contaminación química global</a>.<strong> El sistema Tierra por sí mismo no será capaz de revertir esta contaminación que determinará el empobrecimiento masivo de suelos cultivables o la extinción masiva de especies</strong>. Sin embargo, son cuestiones sometidas a debate científico. Todos estos procesos, mientras no se demuestre lo contrario, no son irreversibles. En todos podemos cambiar la tendencia, aunque algunos sean como un gigantesco transatlántico donde los cambios se van a notar muy poco a poco, pero todos o casi todos pueden ser reversibles con nuestras acciones, conocimiento científico y acción ciudadana que mueva sociedades, empresas y gobiernos. Lo que no podemos hacer es no hacer nada y dejar que siga la deriva. Debemos actuar. </p><p>El futuro ya está aquí, sólo que mal distribuido, como decía el gran escritor de ciencia ficción William Gibson, y remataba: <strong>el futuro siempre llega temprano, vivimos en futuro presente, </strong>en una suerte de futuro expandido que nos llama a la acción, a la acción ciudadana, para poder crear mejores futuros, el futuro presente tiene que ver con los retos críticos de esta década decisiva de 2021 a 2030, no tenemos casi tiempo para actuar, <a href="https://www.un.org/es/climatechange" target="_blank">pero lo tenemos</a> para evitar lo peor de lo peor, y manejar los futuros en el imaginario colectivo puede ser imprescindible.</p><p><strong>Hablar de futuros también supone poner en cuestión ese futuro apocalíptico que nos trasladan: </strong>“O el sistema neoliberal <em>as usual</em> o el apocalipsis”, utilizado como muro inmovilizador de la acción y el pensamiento crítico... cada vez hay más voces imaginativas de futuros no pensados hasta ahora. Como ha expuesto la antropóloga y periodista Mar Padilla: "esas voces afirman que la metáfora del fin inminente es una fórmula ideológica que justifica el rodillo económico financiero en el que vivimos, donde solo cabe un tipo de economía que deja un devastador paisaje de ruina social y ecológica a su paso". </p><p>Nos posicionamos junto a Noam Chomsky, entrevistado por C. J. Polychroniou en su libro <em>Optimismo contra el desaliento</em>: "Tenemos dos opciones. Podemos ser pesimistas, abandonar y contribuir a que ocurra lo peor sin vuelta atrás. O <strong>ser optimistas, atrapar las oportunidades que sin duda existen y contribuir, tal vez, a que el mundo sea un lugar mejor</strong>. No es una elección demasiado difícil" frente a los mensajeros del miedo, como la bióloga, filósofa y antropóloga Donna Haraway o la experta en recursos humanos y prospectiva Mónica Quintana o el escritor de ciencia ficción Kim Stanley Robinson, que alzan la voz contra la ideología detrás de la inevitabilidad del fin del mundo. </p><p>Creadores de nuevos imaginarios de futuros. Lo político es —desde luego— el tipo de escenarios que deseamos e imaginamos. Y sabemos, siguiendo a George Monbiot, que el “golpe maestro de los grandes contaminadores fue culpar a usted y a mí de la crisis climática”. <strong>No, la culpa de la gran catástrofe climática no la tenemos ni usted ni nosotros dos</strong>. Los gigantes de los combustibles fósiles conocían y conocen el daño que hacían y hacen durante décadas. Pero crearon un sistema que los exime de responsabilidad. Por eso para diseñar el futuro no va a servir con que usted o nosotros cambiemos de compañía eléctrica o reciclemos o comamos menos carne o vayamos en bici o votemos al que prometa hacerlo mejor. Serán actuaciones necesarias pero las trasformaciones deben ser a una escala brutal. </p><p><strong>Son necesarias trasformaciones radicales del sistema de producción y consumo, </strong>implantando modelos reales de economía circular, de los que ahora solo existe el nombre, de la producción y —ojo— del consumo energético, de la producción y consumo de alimentos, de la relación con la naturaleza, de la ocupación del suelo, de las políticas de uso del agua, de las políticas de transportes, etc. Y sí: esto se debe hacer con el apoyo de toda la sociedad , entendiendo que todo el mundo prefiere un futuro más sostenible que el riesgo o el caos, o el colapso.... </p><p>Actualmente <strong>el sistema paraliza la acción de los ciudadanos, sobre todo de los jóvenes, les excluye de la toma de decisiones</strong> y les dibuja un <a href="//about:blank" target="_blank">futuro sombrío que les produce</a> sentirse "tristes, asustados y ansiosos" ante el futuro "preocupante" de un planeta enfermo por el "galopante" cambio climático, hasta el punto de que cuatro de cada diez dudaban si tener hijos para someterles a un futuro "aterrador".  </p><p>Kim Stanley Robinson, autor de ciencia ficción e impulsor de los “ministerios del futuro”, hace una <strong>llamada de atención para cambiar urgentemente nuestro modo de vida y desarrollar un modelo social sostenible,</strong> y afirma que si no “el futuro inmediato será un desastre”. Precisamente por ello, como enseña Roger Hallam, uno de los fundadores de <em>Extinction Rebellion</em>, se podría construir un futuro sostenible y de cuidados en convivencia, a partir de la constatación del desastre, mediante la acción ciudadana impulsada por ello. <em>Extinction Rebellion</em> propone, desde su fundación, <a href="https://www.lavanguardia.com/natural/20211213/7924425/asambleas-ciudadanas-sirven-actuar.html" target="_blank" >narrativas de futuros que evitan la sexta extinción masiva</a>, y nos dice cómo llevarlos a la práctica. Pocas personas juntas, pero decididas a poner en riesgo su vida, encienden la mecha de grandes cambios, como sucedió cuando se inició la lucha de los derechos civiles en los estados más racistas <em>yankis</em>, esta lucha prendió al combatir el hecho concreto de la discriminación racial en los autobuses interestatales de Estados Unidos. Emprender futuros personales es mejorar nuestras capacidades para convertirnos hoy en el cambio que queremos ver en el futuro, superando la llamada narrativa del fin del mundo que lleva a la desmovilización social y política.</p><p>Pero para originar este cambio tan brutal de tendencia y beneficiar el bien común son necesarias, al menos, <strong>tres transformaciones radicales,</strong> inaplazables e ineludibles:</p><p>Todos estos temas deberán explicarse y debatirse, en democracia real, con <strong>suficiente explicación de las políticas públicas y rendición de cuentas</strong>, en un futuro de interconectividad, de aprendizaje y cuidados mutuos, de aplicación de buenas prácticas y experiencias exitosas en otros países, con transparencia y buenos informes que expliquen mes a mes los logros conseguidos, las debilidades y las fortalezas de las decisiones tomadas, ver cómo se va avanzando. </p><p>Ya existen miles de ejemplos virtuosos de gran calado que indican que somos capaces de cambiar el rumbo, desde el aumento de renovables a una democracia real con justicia, para la toma de grandes decisiones que afectan a todas las personas. Vivimos en un cambio de fase donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo de nacer, en ese paso del Mar Rojo en el que supuestamente nos abren las aguas hacia un futuro predeterminado, o eso o el apocalipsis. El paso a una economía de lo digital basada en una red de nodos principales, en régimen de monopolio y que las personas sigan inconscientes de su poder o se diluyan en ese tipo de red, planteando el colapso como una vía de “atajo” hacia el "tecno-neofeudalismo". El <em>Aviador Dro</em>, grupo tecno pop español, ya describió en los 80 la <strong>potencial prevalencia futura de corporaciones gigantescas altamente tecnificadas, sobre gobiernos, estados y personas</strong>, deviniendo en un orden tecno feudal global. Más adelante creó la obra musical y juego de rol <em>Mecanisburgo</em>, una urbe futurista dominada por los intereses económicos, por enormes corporaciones, a las que se enfrenta el Frente de Liberación Mutante. </p><p>Cédric Durand, profesor de Economía en la <em>École des Hautes Études en Sciences Sociales</em> <em>de Paris Nord</em>, en su libro de 2021, <em>Tecno-Feudalismo, Crítica de la Economía Digital</em>, <a href="https://foropoliticaexterior.cl/entrevista-a-cedric-durand-autor-de-tecno-feudalismo-critica-de-la-economia-digital-somos-mas-debiles-que-los-algoritmos/" target="_blank">hace un ensayo exhaustivo</a> en el que concluye que las empresas se habrían vuelto más poderosas que el Estado y donde los individuos serían totalmente dependientes de estas empresas. El ecosistema corporativo de Silicon Valley y su equivalente chino. Siguiendo al autor: se van imponiendo las cadenas de valor globales o el sistema de crédito social chino, las <strong>grandes corporaciones compiten por el ciberespacio para obtener el control de las fuentes de datos</strong>. Los sujetos se adjuntan a la globalidad digital. En el orden económico emergente, el capital abandona la producción para concentrarse en la depredación, siendo necesario continuar con el <em>extractivismo</em> más salvaje, como estos últimos 50 años.</p><p>En concreto y en España, es posible imaginar un país con grandes bosques, bien conservados, con estepas cerealistas, con extensos humedales, ríos limpios, con costas que respeten la subida del nivel del mar, con lobos protegidos. Con una agricultura que minimice el uso del agua, que use el mínimo de fertilizantes y pesticidas, adaptada a cada clima y cada pueblo, tecnificada y competitiva a nivel internacional. Pensemos en una ganadería extensiva que conserve los ecosistemas, reduzca el riesgo de incendios, controle biomasa y necromasa inestable integrada con la biodiversidad, con generación de empleo local que alimente al país manteniendo los ecosistemas, organizados bajo parámetros de bien común y proximidad. Imaginemos un país con trabajos donde la gente se sienta realizada y pueda cambiar hasta encontrar el que le guste, con investigación en sectores punteros. Dotado de una sanidad preparada y con medios, donde la inteligencia y la atención del sistema sanitario llega hasta los últimos rincones de España; con una educación acorde a lo que se merece el país. Es posible imaginar pueblos con vida, ciudades intermedias, vertebradas entre sí con ferrocarriles y transportes públicos rápidos y eficientes. <strong>¿Aceptamos el desafío y ponemos a nuestras mejores mentes para hacerlo o preferimos el ladrillo, la corrupción, la contaminación, el nepotismo y la estupidez?</strong> Esto es la modernidad, el resto es antiguo testamento, resignación, sacrificio y destrucción. </p><p>Demos una oportunidad a la posibilidad de crecer en la capacidad de proteger nuestro mundo afectivo, el cuidado del otro ligado al cuidado, al gobierno de sí, situar el cuidar para poder cuidar bien, una actitud de cuidados en relación con uno mismo, con los otros, y con el mundo, hacia los futuros colectivos, siempre en el centro las personas y los demás seres vivos, la participación de las personas.<strong> Sin participación no hay futuros</strong>. “Puede que, como especie especializada en descuidar el entorno, acabemos averiguando que cuidarnos y cuidar a otros es una forma de compensar lo que ya hemos perdido”, <a href="https://telos.fundaciontelefonica.com/telos-118-cuaderno-escenarios-de-futuro-juan-carlos-perez-jimenez-un-futuro-ultrahumano/" target="_blank">escribía</a> hace poco Juan Carlos Pérez Jiménez, filósofo y Doctor en Ciencias de la Información. </p><p><strong>La acción ciudadana, la participación ciudadana en cogobernanza, </strong>en estos temas claves, sería la forma de construir un futuro deseable para todas y todos, futuros no antropocéntricos, ajustados energéticamente, posiblemente implicando un decrecimiento temporal hasta ponernos por debajo de la capacidad de carga planetaria, segunda meta del movimiento <em>Extinction Rebellion</em>, que la economía tenga empatía eco-céntrica, poniendo la vida y su cuidado en el centro... una <em>steady state economy</em>... ajustada a una sostenibilidad real. </p><p>__________________</p><p><em><strong>Fernando Prieto</strong></em><em> es miembro del </em><a href="//Observatorio de la Sostenibilidad" target="_blank"><em>Observatorio de la Sostenibilidad</em></a><em>; y </em><em><strong>Alejandro Sacristán</strong></em><em> es miembro del comité directivo del Club Nuevo Mundo.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[cf9ceb30-11f0-47ba-ae25-79648ad87872]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Mar 2022 20:17:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Prieto | Alejandro Sacristán]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/0d06a1f4-3586-49f5-a505-36c0f1205797_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="95965" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/0d06a1f4-3586-49f5-a505-36c0f1205797_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="95965" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Hay futuro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/0d06a1f4-3586-49f5-a505-36c0f1205797_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Desarrollo sostenible]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lacalle, Bernabé y las extrañas parejas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/lacalle-bernabe-extranas-parejas_1_1212732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ba9ed31c-d938-4c1f-a9c8-03a809b80a6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lacalle, Bernabé y las extrañas parejas"></p><p>La vida te da sorpresas. Como por ejemplo comprobar que un tipo que podríamos considerar ultraliberal, el economista <strong>Daniel Lacalle</strong>, termine diciendo exactamente lo mismo que el periodista marxista <strong>Daniel Bernabé</strong> sobre un tema crucial como pocos. Lo único que tenían aparentemente en común era el nombre de pila, pensábamos ingenuamente, pero, como veremos, nos equivocábamos. Las extrañas parejas no se dan solo en el cine.</p><p>Antes de nada, contextualicemos: hace unos pocos días se emitió un debate televisivo entre el susodicho Lacalle y el ecólogo y biólogo <strong>Fernando Valladares. </strong>Para quien no conozca al segundo, estamos hablando de un auténtico maestro en su campo, premiado recientemente con el prestigioso premio Jaume I en defensa del Medio Ambiente, por su tenaz y fructífera labor de divulgación sobre un asunto en el que nos jugamos mucho, por no decir casi todo: el<strong> cambio global.</strong></p><p>El economista es una persona conocida por haber defendido ideas de antaño, tales como <strong>negar el cambio climático antropogénico </strong>y considerar el <em>fracking</em> como la gran revolución energética de nuestra era. Ahora ya al menos no niega lo primero —porque no puede—, y ha mutado hacia las posiciones más de moda entre el mundo <em>entrepeneur</em>, que en su momento ya definimos como el “<a href="https://ctxt.es/es/20211001/Firmas/37623/Juan-Bordera-Antonio-Turiel-cambio-climatico-negocio-energia-negacionismo-Next-Generation.htm" target="_blank">negocionismo</a>”. En cuanto al <em><strong>fracking</strong></em>, a pesar de la masacre económica que ha supuesto (las empresas más representativas del sector, como Cheasepeake o Chaparral, ya quebradas, y un pasivo acumulado en quiebras desde 2016 que supera los 300.000 millones de dólares), sigue alabándolo como la gran revolución que no es, porque aún mantiene posiciones de inversión en el sector y espera no perder más dinero. Como ven, no le mueve, como a Valladares, la búsqueda de la verdad, sino la búsqueda del <strong>beneficio económico</strong>, principalmente el propio. Y volviendo al cambio climático, cuando ya no se puede negar un problema, solo queda tratar de forrarte o perder lo menos posible con él. El beneficio a corto plazo hasta la muerte. Y para ello un mantra, totalmente religioso, repetido hasta la obsesión: <strong>innovación, tecnología y mercado. </strong>Bendita sea la santísima trinidad que nos ha traído justo hasta donde nos encontramos, y que por arte de magia nos debería sacar de este embolado.</p><p>Cualquiera que tenga algún dato contrastado al respecto de la enormidad del reto climático y energético puede comprobar que Valladares —que empezó menos fuerte y mordaz el debate y fue subiendo el nivel de compromiso a medida que iba comprobando las falacias argumentativas de su contrincante— noqueó a su rival por <strong>KO </strong>sin discusión. Quizá se haya visto de una manera evidente cuál es <strong>el punto más débil de aquellos que se denominan “economistas”</strong> aunque no suelan ser más que charlatanes: el de <strong>la ciencia</strong>, la de verdad. La economía actual no solo no es una ciencia, es que es lo contrario. Es una creencia. Una cuestión de fe. ¿Se puede creer acaso en algo más etéreo que en “la mano invisible del mercado”, ese mecanismo que –nos dicen– soluciona todos los problemas aunque nadie sepa cómo? ¿O en algo más fantasioso e ingenuo que la fe en el crecimiento infinito en un planeta finito? ¿Quizá la fe en que la tecnología siempre aparecerá en el momento justo para <strong>hacernos “avanzar”</strong>? ¿Qué “progreso” –entendido como mejora de las condiciones de vida de la mayoría– es equivalente a “crecimiento”? Tal vez el mayor peligro –por menos evidente– sea la creencia en que ese sentido pervertido que iguala “progreso” a “crecimiento”, ese “avance”, no sea hacia el precipicio. Pero así es y la ciencia es clara al respecto. Ante los datos inapelables que iba poniendo el biólogo sobre la mesa sobre biodiversidad, cambio climático, crisis de recursos y energía y posibles apagones, contestaba <strong>el populismo y la sinvergonzonería</strong> más altiva del economista. Más que un cara a cara, el debate fue un cara a caradura que Lacalle fue perdiendo a medida que se daba cuenta de que él solo tenía cuentos que contar y Valladares tenía muchas ideas y datos bien entrelazados. Y ya se sabe: “dato mata relato”.</p><p>Pero vayamos introduciendo el nudo de la cuestión: tanto Lacalle en el debate, como Bernabé en su reciente artículo en infoLibre pretendían dibujar un enemigo común, lo que ellos denominan como <strong>“el catastrofismo”</strong>. Para Lacalle, representante de ese “catastrofismo” podría ser hasta el bueno de Valladares. Para Bernabé –que le dedicó hasta el título de su <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2021/11/03/contra_catastrofismo_126270_1023.html" target="_blank">artículo</a>–, cualquiera que vea algo más que rasgos coyunturales en la crisis energética y de suministros. Además de, digamos, el diagnóstico de brocha gorda y gotelé, Bernabé comete una serie de<strong> errores de bulto</strong> que no podemos dejar de resaltar:</p><p>Bernabé menciona un foro que, en 2004, contaba con “miles de personas registradas que pensaban que el fin del petróleo era inmediato”. Foro que se convirtió en un nido de <em>survivalistas</em> y fanáticos que todo lo interpretaban en función de ese único hecho. Dado que 17 años después aún funcionan las gasolineras, concluye que no tenían razón. Y como ahora se vuelve a hablar del mismo tema, concluye que han vuelto los <strong>“predicadores”</strong> y<strong> “gilipollas”</strong>.</p><p>Es un poco lamentable que Bernabé no hiciera el esfuerzo de entender un poco mejor qué era lo que se explicaba en ese foro, que con toda seguridad se trata de <a href="https://crisisenergetica.org/" target="_blank"><strong>CrisisEnergetica.org</strong></a><strong>.</strong> Es una lástima que no se tomara el tiempo de estudiar los artículos de análisis en vez de <strong>leerse los comentarios</strong> de los lectores, y es que entonces como hoy la red estaba llena de cuñados y opinadores; ¿imaginan qué se podría decir de Bernabé juzgando por los comentarios de sus seguidores?</p><p>De lo que se hablaba entonces, como hoy, era de la llegada del pico del petróleo y de otras materias primas energéticas. El pico representa la <strong>máxima extracción,</strong> y por tanto no es “cuando se acaba el petróleo” (como Bernabé parece entender), sino cuando su producción toca el máximo y a partir de ese momento empieza a disminuir. Disminución que se extiende a lo largo de los años y las décadas, y cuyo efecto es gradual: se comienza con una grave crisis económica de la que nunca nos recuperamos del todo, y que luego va encareciendo poco a poco las diversas materias primas (pues todo depende de la energía), depauperando países y destruyendo la clase media, reduciendo salarios, etc., hasta que, en un determinado punto de ruptura, de golpe comienza a<strong> escasear y encarecerse </strong>todo, de manera masiva. ¿No les suena de algo esto?</p><p>Si Bernabé se molestase en mirar los datos, vería que entre finales de 2005 y principios de 2006 la producción de <strong>petróleo crudo</strong> convencional tocó máximo; y está en ligero declive, ahora acelerándose, desde entonces. Este hecho lo reconoce todo el mundo, hasta la Agencia Internacional de la Energía (AIE) –organismo controlado por la OCDE y conocida por intentar siempre <strong>edulcorar los datos </strong>para no crear alarmismo–. Desde entonces, se han introducido diversos sustitutos o “petróleos no convencionales”, otros hidrocarburos líquidos que debían sustituir al petróleo crudo convencional; pero –de nuevo mirando los datos– todos ellos han fracasado. Los biocombustibles, los petróleos extrapesados de Canadá y Venezuela y el<em> fracking</em> de los EE.UU. han sido incapaces de revertir la situación. De 2011 a 2014, con los precios de petróleo (en media anual) más altos de la historia, las petroleras perdían dinero a un ritmo de 110.000 millones de dólares al año. Ahí comprendieron que la partida estaba perdida y las petroleras tiraron la toalla: de 2014 a 2021 se ha reducido más de un 60% la inversión en búsqueda y exploración de nuevos yacimientos (en el caso de Repsol, un 90%). Queda muy poco petróleo barato por encontrar, tal y como avisaron los geólogos Collin Campbell y Jean Laherrère en un artículo seminal de 1998 publicado en Scientific American. Como consecuencia de esa <strong>desinversión,</strong> la producción total de petróleo (contando lo convencional y lo no convencional) tocó máximo en 2018. Peor aún, hasta la propia AIE admite que, en el peor escenario de desinversión futura, la producción de petróleo podría caer un 50% en 2025 respecto al valor máximo de 2018. Este mismo año 2021 lo cerraremos con una caída que superará el 5%, pero 2022 será probablemente peor, y 2023, y 2024…</p><p>Pero la cosa no acaba aún: como el<strong> petróleo de buena calidad</strong> tocó máximo en 2005, algunas de las cosas que nos ofrecía han empezado a escasear antes porque los petróleos no convencionales no valen para lo mismo. Y una de esas cosas es el diésel, que tocó máximo en 2015 y ahora mismo se produce un 15% menos que en aquel entonces. Afectando a todas las redes de transporte, tanto terrestre como marítimo.</p><p>No es una teoría de la conspiración, son fríos y desapasionados datos de un asunto complejo en el que llevan trabajando durante todos estos años científicos expertos en el ámbito de la política energética, cosa que<strong> Lacalle sabe pero calla</strong> (no olvidemos sus posiciones inversionistas, a ver si aguantan hasta la fecha de cierre…) y que <strong>Bernabé ignora</strong> porque no se molesta en entrar en Elsevier o cualquier editorial científica y leer un poco. Quienes hablan de ello no son “predicadores” ni “gilipollas”, sino investigadores expertos en recursos naturales, y la comparación que hace Bernabé con la teoría de la conspiración “de la derecha aznarista” durante el 11M a quien le deja en mal lugar es solo a él; como mínimo Lacalle tiene la prudencia de callar humillado e intentar desviar la atención cuando salen estos temas. Tan desorientado está Bernabé en estas materias que llega al ridículo de afirmar que “producimos mucha más energía de la que podemos gastar”, probablemente confundiendo la capacidad instalada eléctrica con la energía eléctrica producida, e ignorando que la electricidad es solo el 20% de toda la energía final consumida a nivel mundial.</p><p>Y además, el ridículo es mayor porque el autor se ha hecho un nombre por un libelo que ve una suerte de trampa en la diversidad. En<strong> esa diversidad</strong> que es la clave en un sistema sano, ya sea un cuerpo y su microbiota o la naturaleza misma, Bernabé ve manos ocultas e intereses perversos. Como si hubiese una conspiración –de esas que tanta sorna le despiertan, cuando no son la suya propia– mediante la cual “el neoliberalismo” fomentara las <strong>luchas identitarias, el feminismo, el ecologismo</strong>, o por la libertad sexual simplemente para descafeinar la “verdadera lucha”, y esto no ocurriese porque la diversidad en la lucha también sea natural, deseable, y en el fondo la haga más fuerte, completa y resistente a según qué dogmatismos.</p><p>Pero volvamos al tema en cuestión,<strong> la santa alianza </strong><em>la santa alianza</em>contra el discurso decrecentista que está ganando fuerza en la sociedad. Discurso decrecentista que asume que se están traspasando límites que nunca debieron ser ignorados, y que se siguen ignorando sistemáticamente porque no hacerlo atentaría contra ambas posturas, la de Bernabé y la de Lacalle, porque en el fondo ambas beben de un mismo manantial con dos fuentes, <strong>la fe en el productivismo y la ignorancia. </strong>Sin tener en cuenta ni las tasas de retorno energético decrecientes ni los límites materiales o los impuestos por las propias leyes de la termodinámica no se puede acertar en este complejo tema. Lo cual en alguien que se define como materialista es el colmo de la paradoja –de Jevons–. (Comprender esta paradoja les haría mucho bien a ambos).</p><p>A Bernabé y a Lacalle también se les atisba un error común en el género humano y que todos cometemos en mayor o menor medida: <strong>no nos gusta desdecirnos. </strong>Por dinero, por prestigio o por una mezcla de ambas cuestiones o de alguna de sus derivadas. A pesar de ello, Lacalle en el debate balbuceaba algunos de sus argumentos porque no tiene ya tanta fe como antes. Hasta a los mejores obispos les ocurre. Bernabé, sin embargo, usa un lenguaje ciertamente <strong>ofensivo y agresivo. </strong>Quizá porque ni él mismo se cree del todo que su opinión sobre la crisis energética sea legítima y esa agresividad que transmite sea proporcional a la inseguridad que siente al meterse en según qué charcos.</p><p>A ambos habría que decirles que no hay nada más catastrófico que negar un problema evidente y enorme. La <strong>falta de pedagogía</strong> sobre la crisis energética y ambiental es tremenda. Eso puede explicar algunas afirmaciones que no se sostienen, pero no las justifica. Quizá, si mirasen a su alrededor para ver quién está en su campo, si se viesen el uno al otro –un ultraliberal y un marxista– se darían cuenta de que algo debe estar muy equivocado en su posición cuando en frente tienen a la ciencia y a la sociedad, y al lado tienen a quien solían tener en frente.</p><p>_______________</p><p><strong>Juan Bordera</strong> es periodista, guionista y activista de XR y <strong>Antonio Turiel </strong>es Dr. en Física, científico en el CSIC y experto en energía.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[9f8dbe6d-89d1-490c-9eb0-0cf577aa7235]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Nov 2021 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Bordera | Antonio Turiel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ba9ed31c-d938-4c1f-a9c8-03a809b80a6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69911" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ba9ed31c-d938-4c1f-a9c8-03a809b80a6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69911" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lacalle, Bernabé y las extrañas parejas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ba9ed31c-d938-4c1f-a9c8-03a809b80a6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Economía,Petróleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El megaparque eólico de Teruel, un atentado contra la naturaleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/megaparque-eolico-teruel-atentado-naturaleza_1_1208276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hasta<strong> siete</strong><strong> municipios</strong> turolenses se verán afectados por la implantación del megaparque eólico impulsado por <strong>Forestalia</strong>, un proyecto con gran <strong>impacto ambiental</strong> que ha generado polémica entre los vecinos, quienes se cuestionan el alto precio que tendrá que asumir el medio ambiente de llevarse a cabo la planificación prevista.</p><p>Parte de los términos municipales de Mosqueruela, Fortanete, Cantavieja, La Iglesuela del Cid, Villarluengo, Tronchón y Mirambel serán los terrenos previstos para llevar a cabo uno de los mayores parques eólicos de la península.</p><p>La dimensión afectada equivale nada mas y nada menos que a <strong>478 campos de fútbol</strong>, un terreno con <strong>alto valor paisajístico y ecológico</strong> entre las que destacan las áreas protegidas <strong>ZEPA, </strong>con las correspondientes zonas del Río Guadalope-Maestrazgo (Teruel) y el área de L'Alt Maestrat, la Tinença de Benifassà y el Turmell i Vallivana (Castelló), aunque también afectan directamente a territorios establecidos <strong>LIC y ZEC</strong> entre otras figuras de protección.</p><p>El área trazada por los <strong>22 parques eólicos</strong> y más de <strong>160 molinos</strong> suponen un peligro real para especies amenazadas reintroducidas, como el <strong>quebrantahuesos</strong> o <strong>el águila perdicera,</strong> muy común en la zona. Otras especies como el <strong>cangrejo de río común</strong> tendrían una afección directa a poblaciones debido a la construcción de infraestructuras sobre los cauces del río Palomita, río Tormos, río Cantavieja y el barranco de Zoticos.</p><p>Las aves son los animales más perjudicados claramente por la presencia de aerogeneradores. El experto Juan Manuel Pérez-García, de la <strong>Universidad Miguel Hernández de Elche,</strong> denunciaba recientemente cómo hasta un millar de ejemplares de <strong>buitre leonado</strong> perdían la vida a causa de los impactos con las aspas de los aerogeneradores, un dato demoledor al que se añade la muerte de hasta <strong>200.000 murciélagos</strong> en España al año, según la prestigiosa revista <em>Science</em>. En total, <strong>156 especies</strong> se verían damnificadas, un número muy elevado que pone en entredicho la sostenibilidad del parque.</p><p>El impacto ambiental no solo se vería reflejado en el reino animal, sino también en las <strong>especies vegetales</strong>. La construcción de las turbinas, así como centrales y toda la logística correspondiente, supone un daño irreparable a comunidades vegetales. Estos hábitats albergan en su ámbito especies de flora de alto valor ecológico, destacando la presencia de <strong>endemismos locales</strong>, con un área de distribución muy restringida y que pondría en claro riesgo su presencia futura. Un claro ejemplo de ello serían los <strong>pinares (sud-) mediterráneos de pinos negros endémicos</strong>, por los que se designaron zona especial de conservación <strong>(ZEC)</strong> la comarca del Maestrazgo y Sierra de Gúdar.</p><p>Todos estos interrogantes han llevado a los residentes afectados a clamar contra un<strong> megaproyecto</strong> poco respetable con el <strong>medio ambiente</strong>, a través del movimiento ciudadano Teruel Existe y plataformas digitales como <a href="https://paisajesteruel.org/presentadas-las-alegaciones-al-cluster-maestrazgo/" target="_blank">Paisajes de Teruel</a>. En ellos se recogen los diferentes motivos en contra del gigante parque eólico bajo el lema: “<strong>Renovables sí pero no así</strong>”.</p><p>En cuanto al <strong>valor cultural</strong>, el espacio destinado a la producción de energía también saldría tremendamente mal parado, ya que la zona destinada se encuentra dentro del <strong>Parque Cultural del Maestrazgo</strong>, un área repleta de huellas culturales en épocas muy distintas, desde manifestaciones de arte rupestre hasta yacimientos prerromanos. Además, se llevaría a cabo dentro del <strong>Geoparque del Maestrazgo</strong>, amparado por la <strong>Unesco</strong> y considerado área protegida por instrumentos internacionales por la Ley 42/2007.</p><p>Y no solo se pondría en riesgo el tesoro cultural que albergan estas tierras, sino que según la propuesta de Forestalia un número elevado e indeterminado de <strong>construcciones con piedra</strong> seca serían <strong>derribadas</strong>, afectando directamente al bien catalogado inmaterial de la técnica constructiva de la piedra seca en Aragón.</p><p>El <strong>peaje </strong>a pagar por el entorno parece <strong>excesivo </strong>y no muy tenido en cuenta por las autoridades, aunque sí por buena parte de los ciudadanos quien parece poner la coyuntura necesaria para frenar este atentado contra la naturaleza.</p><p>En definitiva renovables sí, pero no así. #renovablesSIperoNOasi</p><p>____________</p><p><strong>Fernando Prieto </strong>es doctor en Ecología y miembro del Observatorio de la Sostenibilidad.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[bc1c4a96-a7a7-416f-a640-a61243322121]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Prieto]]></author>
      <media:title><![CDATA[El megaparque eólico de Teruel, un atentado contra la naturaleza]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aclimatarse o morir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/aclimatarse-morir_1_1208119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2b951d57-e641-4640-b735-c5ef0549c1e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aclimatarse o morir"></p><p>  </p><p>El nuevo <strong>informe del IPCC</strong> se presenta como documento clave para que tomen decisiones los políticos en la #COP26. El documento señala un futuro inmediato marcado por <strong>mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos y la necesidad inmediata, urgente e ineludible de adaptarse al nuevo escenario en el que ya estamos viviendo</strong>. En español tenemos el verbo "aclimatarse", que es lo que nos queda ahora y que quizás es más adecuado cuando hablamos de clima. <a href="https://enb.iisd.org/climate/IPCC/IPCC-54-WGI-14/highlights-and-images/31July2021?utm_medium=email&utm_campaign=ENB%20Update%20-%201%20August%202021&utm_content=ENB%20Update%20-%201%20August%202021+CID_667a4802659d67d2d90dc1ebdf7f75b6&utm_source=cm&utm_term=Read" target="_blank">El resumen para los responsables de políticas</a> tiene varias secciones, algunas con títulos tan inquietantes como<strong> “cambios irreversibles a largo plazo” o “resultados de bajo impacto y alta probabilidad”</strong>. El IPCC se reunirá para aprobar y publicar el Resumen para responsables de políticas (SPM) de la contribución del Grupo de Trabajo I (WG I) al AR6 y aceptar la evaluación técnico científica subyacente, que se centra en la base científica física del cambio climático. El 9 de agosto se aceptarán formalmente las acciones tomadas y finalmente se publicará. El borrador del informe de IPCC señala que <strong>no respetar el umbral de aumento de temperaturas podría tener “progresivamente consecuencias graves, durante siglos, y a veces irreversibles”</strong>, previenen los expertos.</p><p>El informe preliminar de los expertos sobre el clima del IPCC habla de consecuencias catastróficas: escasez de agua, éxodo, malnutrición, extinción de especies… <strong>La vida en la Tierra tal como la conocemos se verá ineluctablemente transformada por el cambio climático en el año 2050</strong>. “La vida en la Tierra puede reponerse de un cambio climático mayor evolucionando hacia nuevas especies y creando nuevos ecosistemas”, apunta el resumen técnico de 137 páginas. “La humanidad no puede hacerlo”. <a href="https://www.france24.com/es/medio-ambiente/20210623-consecuencias-calentamiento-climatico-ipcc-alarma" target="_blank">El IPCC considera que superar los 1,5ºC ya podría tener “progresivamente consecuencias graves, durante siglos, y a veces irreversibles”</a>. Y según la Organización Meteorológica Mundial, la probabilidad de que ese umbral de 1,5ºC sobre un año se supere a partir de 2025 ya es del 40%.</p><p>Este informe va a dar base científica a la conexión entre muchos puntos en diferentes partes del mundo que aparecen conectados por la mima línea: el <strong>calentamiento global</strong>. En efecto, el caso climático que estamos sufriendo otra vez este verano en todo el mundo —desde el deshielo de Groenlandia, los incendios en Siberia, hasta las inundaciones de China pasando por la grave sequía del noroeste de Estados unidos y Canadá con elevadísimas temperaturas nunca observadas que han quemado cientos de miles de hectáreas, o los incendios en Grecia y Turquía— dibuja muy nítidamente lo que esta pasando en todo el mundo y cuál puede ser el paisaje para el próximo futuro.</p><p><strong>El mediterráneo</strong></p><p>La temperatura en el mundo ya ha subido <strong>entre 1,2ºC o 1,3ºC </strong>desde el periodo de la revolución industrial, aunque en algunas zonas como el Mediterráneo ha sido mucho más rápido, <a href="https://www.ambientum.com/ambientum/cambio-climatico/principales-efectos-cambio-climatico-en-el-mediterraneo.asp#:~:text=El%20Mediterr%C3%A1neo%20se%20calienta%20un,poniendo%20en%20peligro%20al%20Mediterr%C3%A1neo." target="_blank">convirtiéndose este en el mar que más rápido se calienta del mundo</a>: un 20% más. Se puede hablar de la <em>tropicalización</em> del Mediterráneo, unido a la pérdida de biodiversidad o la degradación de los hábitats marinos. En efecto, <strong>el cambio climático está produciendo efectos en este mar que agudizan la grave presión existente por la sobrepesca, la contaminación, el comercio marítimo y el desarrollo costero</strong> y <a href="https://www.ambientum.com/ambientum/cambio-climatico/principales-efectos-cambio-climatico-en-el-mediterraneo.asp#:~:text=El%20Mediterr%C3%A1neo%20se%20calienta%20un,poniendo%20en%20peligro%20al%20Mediterr%C3%A1neo." target="_blank">están poniendo en peligro el ecosistema</a>, con <a href="https://blogs.elconfidencial.com/medioambiente/tribuna/2021-04-14/cambio-climatico-mediterraneo-ciencia-evidencias_3031479/" target="_blank">cambios en las precipitaciones</a> —disminución general de cuantía pero con intensificación horaria—, con subida de temperatura media y aumento notable de las <em>noches tropicales</em> (noches con más de 20º C), que se han multiplicado por cuatro o cinco, según las localidades, desde 1980 a la actualidad.</p><p><strong>Incremento en la frecuencia de desarrollo de eventos atmosféricos extremos</strong>: de lluvias torrenciales, temporales de viento y oleaje en la línea de costa, olas de calor, tormentas de granizo y sequías más cortas en su duración pero más intensas. También <strong>en nuestras propias ciudades el incremento es aún mayor por el propio aumento de temperaturas asociado al cambio climático y por el fenómeno de la isla de calor</strong>, que puede llegar hasta a 10 grados desde el centro de las ciudades hasta las zonas periféricas, que incrementa todavía la temperatura donde de vivimos. El aumento medio se puede cifrar en 0,7 grados de media respecto al periodo de referencia 1981-2010 medido por el Observatorio de Sostenibilidad. Y puede haber momentos todavía más complicados, desde incendios forestales de docenas de miles de hectáreas, a sequías severas que sin duda tendrían graves <a href="https://www.scientificamerican.com/article/heat-wave-death-toll-will-rise-with-thorough-count/" target="_blank">impactos sobre la población</a> o a <a href="https://www.observatoriosostenibilidad.com/2020/09/27/donde-sera-el-proximo-temporal-gloria/" target="_blank">inundaciones sobre los municipios mas expuestos en la costa</a>.</p><p>Ha habido un manifiesto de varias docenas de premios Nobel especialmente importante sin ningún tipo de repercusión mediática: <a href="https://www.nationalacademies.org/news/2021/04/nobel-prize-laureates-and-other-experts-issue-urgent-call-for-action-after-our-planet-our-future-summit" target="_blank"><em>Our Planet, Our Future, An Urgent Call for Action</em></a><em>, </em>firmado en abril de este año. Los científicos señalan sobre “<strong>los bienes comunes globales</strong> que el calentamiento global y la pérdida de hábitat equivalen nada menos que a un vasto e incontrolado experimento sobre el sistema de soporte vital de la Tierra. Múltiples líneas de evidencia ahora muestran que, por primera vez en nuestra existencia, <strong>nuestras acciones están desestabilizando partes críticas del sistema terrestre que determinan el estado del planeta</strong>.</p><p>Durante 3 millones de años, los aumentos de la temperatura media global no han superado los 2°C del calentamiento global. Sin embargo, eso es lo que está en perspectiva dentro de este siglo. Ahora estamos en un camino que nos ha llevado a un calentamiento de 1,2°C, <strong>la temperatura más cálida de la Tierra desde que salimos de la última glaciación hace unos 20.000 años</strong> y que nos llevará a un calentamiento de más de 3°C en 80 años.</p><p>Al mismo tiempo, estamos perdiendo la capacidad de recuperación de la Tierra, ya que hemos transformado la mitad del territorio terrestre fuera de las capas de hielo, en gran parte por la expansión de la agricultura. De una estimación de 8 millones de especies en la Tierra, <strong>alrededor de 1 millón están amenazadas</strong>. Desde la década de 1970 <strong>se ha estimado una disminución del 68% en las poblaciones de especies de vertebrados</strong>”.</p><p>Los científicos proponen “<strong>una década de acción</strong>: Se acaba el tiempo para evitar cambios irreversibles. Las capas de hielo se están acercando a puntos de inflexión: es posible que partes de la capa de hielo de la Antártida ya hayan cruzado situaciones irreversibles. La circulación de calor en el Atlántico Norte se está desacelerando inequívocamente debido al derretimiento acelerado del hielo. Esto puede afectar aún más a los monzones y a la estabilidad de la mayor parte de la Antártida. Las selvas tropicales, el permafrost y los arrecifes de coral también se están acercando a puntos de inflexión. El presupuesto de carbono restante para una probabilidad del 67% de no superar los 1,5°C de calentamiento global se agotará antes de 2030. Al mismo tiempo, todas las semanas hasta 2050 la población urbana aumentará en aproximadamente 1,3 millones, lo que requerirá nuevos edificios y carreteras, agua e instalaciones de saneamiento, y sistemas de energía y transporte. La construcción y operación de estos proyectos de infraestructura serán intensivos en energía y emisiones <strong>a menos que se realicen cambios importantes en la forma en que se diseñan e implementan</strong>”.</p><p>En definitiva, la <strong>reducción de emisiones</strong> se debe hacer, pero sea cual sea el ritmo de reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero los impactos devastadores del calentamiento sobre la naturaleza y la humanidad que depende de ella se acelerarán, asegura el IPCC, y se volverán dolorosamente palpables mucho antes del 2050.</p><p>El clima ya cambió. Por ello no queda más que <strong>adaptarse o aclimatarse</strong>.</p><p>Y, en este punto <strong>la humanidad no está armada para enfrentar la degradación segura de la situación</strong>. “Los niveles actuales de adaptación serán insuficientes para responder a los futuros riesgos climáticos”, previene el IPCC. El IPCC e IPBES ya han avanzado parte de <a href="https://www.ipbes.net/events/launch-ipbes-ipcc-co-sponsored-workshop-report-biodiversity-and-climate-change" target="_blank">las soluciones vinculando la lucha contra la emergencia climática con la protección de la biodiversidad</a>, pero la adaptación va a venir muy cerca de la naturaleza y en este aspecto las “soluciones basadas en la naturaleza pueden ser una herramienta crucial para esta adaptación imprescindible. Este <a href="https://d2ouvy59p0dg6k.cloudfront.net/downloads/wwf_climate_nature.pdf" target="_blank">link</a> muestra un resumen realizado por WWF de este informe entre cambio climático y biodiversidad.</p><p>Los informes invitan a <strong>"redefinir nuestro modo de vida y de consumo"</strong>, señalando que ante estos problemas sistémicos no hay una bala de plata, no hay ningún remedio único milagroso. Hay miles de acciones que hacer y es necesario empezar ya. Por ejemplo, la conservación y la restauración de los manglares y de las selvas submarinas de kelp, calificadas como pozos de “carbono azul”, aumentan el almacenamiento del carbono, pero también protegen contra las tormentas y huracanes, al tiempo que proveen un hábitat para múltiples especies y comida para las poblaciones costeras. O la introducción de biodiversidad e infraestructuras verdes en las ciudades. O eliminar las viviendas de las zonas inundables antes de la próxima riada. O crear anillos verdes alrededor de las ciudades. O la necesidad de mejorar el aislamiento de las viviendas para necesitar menos energía. O adaptar nuestros sistemas agrarios y ganaderos a estas condiciones climáticas. O gestionar los bosques para que no sean pasto de las llamas el primer verano. Etcétera.</p><p><strong>"Necesitamos una transformación radical de los comportamientos en todos los niveles"</strong></p><p>A pesar de sus conclusiones alarmantes, el informe también tiene un rayo de esperanza. La humanidad todavía puede orientar su destino hacia un mejor futuro, <strong>tomando desde ahora medidas fuertes para detener el desbocamiento de la segunda mitad del siglo</strong>. “Necesitamos una transformación radical de los procesos y de los comportamientos en todos los niveles: individuos, comunidades, empresas, instituciones y gobierno”, declara el informe.</p><p>E incluyen el tema de la desigualdad en relación a la emergencia climática. “En sociedades muy desiguales, con grandes disparidades en áreas como la atención de la salud y la educación, es más probable que los más pobres permanezcan atrapados en la pobreza a lo largo de varias generaciones. <strong>Reducir la desigualdad aumenta el capital social</strong>. Hay un mayor sentido de comunidad y más confianza en el gobierno. Estos factores facilitan la toma de decisiones colectivas a largo plazo. El futuro de la humanidad depende de la capacidad de tomar decisiones colectivas a largo plazo para navegar por el Antropoceno”.</p><p>Joseph Stiglitz (Premio Nobel de 2001) sostiene que la desigualdad es el otro reto comparable a la lucha contra la emergencia climática y la pérdida de biodiversidad. “<strong>La única prosperidad sostenible es la prosperidad compartida</strong>”.</p><p>Los premios Nobel concluyen reivindicando la década de la acción: “En 2021, las principales cumbres generarán un impulso político y social para la acción sobre el clima, la biodiversidad, los sistemas alimentarios, la desertificación y el océano. En 2022, el evento Stockholm + 50 marca el 50 aniversario de la primera Cumbre de la Tierra. Esta es una oportunidad importante para reflexionar sobre el progreso hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que se completarán en 2030. Sin embargo, existe una <strong>desconexión entre la urgencia indicada por la evidencia empírica y la respuesta de la política electoral</strong>: el mundo está girando demasiado lento”.</p><p>Es clave que por fin la humanidad ha entendido que la solución a la crisis climática, a la biodiversidad y a la desigualdad tienen que ir juntas. La <strong>inteligencia colectiva</strong> nos salvará. <strong>Manos a la obra</strong>.</p><p>___________________</p><p><strong>Fernando Prieto </strong>es doctor en Ecología y miembro del Observatorio de la Sostenibilidad y <strong>Juan Bordera</strong> es guionista, periodista y activista de Extinction Rebellion y València en Transició.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[a35dce36-7632-4c65-9135-a7a64358b53a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Aug 2021 08:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Prieto | Juan Bordera]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/2b951d57-e641-4640-b735-c5ef0549c1e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="83930" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/2b951d57-e641-4640-b735-c5ef0549c1e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="83930" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aclimatarse o morir]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/2b951d57-e641-4640-b735-c5ef0549c1e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sol que nos alumbra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/sol-alumbra_1_1197594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6c21da18-fd8c-4174-aa2e-b476d4f75a42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sol que nos alumbra"></p><p>El <a href="https://www.observatoriosostenibilidad.com/" target="_blank">Observatorio de la Sostenibilidad</a> quiere hacerse eco de la noticia: <strong>se ha alcanzado la supremacía solar en la generación eléctrica en España</strong>, con más del 37,2 % aportada por dos tecnologías emergentes: la solar fotovoltaica con el 30,2% y la solar termoeléctrica con el 7,0%; y esto ocurrió el 5 de mayo de este año, a las 15.50 horas, superando al resto de participantes en la cesta de energía primaria para la generación eléctrica.</p><p>En 1984 se planificaba una entrada de renovables que desplazase al plan nuclear en vigor; con una incredulidad propia de aquellos tiempos y que hoy en día en mantiene, aunque residual, a pesar de haberse logrado instalar 14 GW solares y 26 GW eólicos, y que en marzo de 2021 las solares con el resto de renovables hayan aportado, <strong>el 55,1% de la demanda eléctrica</strong>.</p><p>Volviendo al hito actual, la histórica entrada de la nube lenticular solar en las bandas de aportación de las energías primarias para la generación eléctrica a lo largo del día, se apunta según el gráfico adjunto que, desde las 8.00 hasta las 20.00, la solar estuvo apoyando al sistema y, especialmente, en la punta de demanda de las 14.00. Este hito, el OS lo valora como <strong>una de las señales de esperanza que nos ofrece un futuro sostenible, en este año de pandemia y de transformación energética</strong>.</p><p> *Pie de foto: Curvas de demanda eléctrica el 5.5.2021 y los componentes de la oferta (en marrón y rojo las solares). A la derecha la aportación de la solar fotovoltaica. Fuente: REE</p><p>Conviene señalar que, <strong>en 2000, se planificó una estrategia de fomento de las renovables para los siguientes 10 años</strong>, con proyectos solares muy por debajo de las cuotas que luego se alcanzaron. Resultado que condujo a denominar la situación de: “Burbuja solar, chollo de inversión, errores de regulación...”. Esta planificación se basó en unas <strong>“expectativas de despacho”</strong> del espectro renovable y, quizás por ello, se llegó a unos desvíos importantes en bioenergía; una deficiente eficacia de la integración térmica renovable en la cesta energética, frente a una superación desbordante de la participación solar y en menor medida en la eólica. Y todo ello no por causas sobrevenidas, sino a pesar de la realidad que entonces ya emergía con fuerza señalada por una rentabilidad razonable y con incentivos estándar. Sin embargo, el mar de fondo existía y la regulación de 2004 vino a dar el empujón a un efecto exponencial de desarrollo, a pesar de las múltiples barreras de los estrategas sectoriales que trataban de amortiguar, sin entender o asumir, los cambios de los entornos económicos derivados por la innovación tecnológica.</p><p>El OS se pregunta: ¿qué hubiera pasado <strong>si se hubiera entendido correctamente el estado del arte de los temas renovables y no se hubiera planificado forzadamente</strong>, por incompetencia, a la baja, olvidando el arrastre que conlleva la innovación? Según el OS, las tecnologías renovables hubieran emergido con fuerza inundando a todos los eslabones de la cadena de valor española, muy por encima del importante valor aportado en la actualidad; pero se hubiera anticipado la oportunidad para el país una decena de años, aportando liderazgo tecnológico y económico a la transición energética. Esta enseñanza, según el OS, es vital que se asuma y se interiorice por los actores de la planificación estratégica que deberían reflexionar y asumir frente a los retos actuales.</p><p>Así, en esos momentos, se vuelven a reactivar las inversiones en plantas industriales de fabricación de componentes de renovables, aletargadas tras la ola precedente, con fuerte atracción para los capitales exteriores y a los que debieran integrarse los propios; y, en cierta medida, reconstruyendo un nuevo modelo sobre las cenizas de inversiones fracasadas, pero no estériles, pues se cimientan en ellas. Esa es la experiencia, el aprendizaje del ciclo anterior: no se debe planificar desde la “superioridad burocrática”, ni desde el pensamiento único; sino entendiendo los resortes del mercado, el liderazgo, y desde una comprensión más global del entorno. Errar en la planificación es propio del oficio. Procrastinar, sin embargo, nos lleva, además de a la pérdida de oportunidades hoy, <strong>a retrasos tecnológicos irreparables</strong>.</p><p>Volviendo al hito señalado: una aportación destacable no solamente en ese momento sino con crecimiento que <strong>alcanzará su culmen en el solsticio de verano, con una aportación solar del 50%,</strong> tal como los planificadores estratégicos de los 80 habían proyectado; superando aquellas tensiones y cuestiones sobre: gestionabilidad, previsibilidad, inestabilidades, etc, aunque con pérdidas empresariales importantes. Este camino debiera servir de ejemplo para consolidar un modelo de planificación, por encima de avatares burocráticos, económicos y tecnológicos, desterrando otros <em>modus operandi </em>desde donde se construyen las estrategias.</p><p>Pero los ciclos continúan. Así, en el horizonte inmediato tecnológico y medioambiental, <strong>una revolución energética global emerge con el hidrógeno como vector del cambio</strong>. Desde el OS no se quiere banalizar con el asunto, cualificando el efecto que se está produciendo en nuestro entorno geopolítico y tecnológico, pero, si no se asume la importancia que reviste y no se interpreta correctamente la situación, cimentada en parte en las experiencias indicadas, la oportunidad se convertirá en un nuevo ciclo de dependencia tecnológica e industrial, inasumible en la encrucijada actual. Es necesario señalar que el entorno del cambio está produciendo las tensiones para amortiguar, controlar y desdibujar el nuevo ciclo, tanto desde el lado más oscuro de los intereses como de la incompetencia.</p><p>El OS, finalmente, además de hacerse eco del éxito alcanzado, quiere felicitar y dar las gracias a todos los que participaron en la parte más noble del esfuerzo, desde hace decenas de años, animándoles a seguir o entregar el testigo a los actores del ciclo siguiente; con mención especial para los autogeneradores, que poco a poco superarán próximamente los 100.000 generadores democráticos distribuidos que participan con su riesgo al conjunto. Así mismo, desea animar para que <strong>en 2030 se alcance, en España, el millón de autogeneradores en sus múltiples variedades:</strong> industrias, tejados domésticos y otros, explotaciones agrícolas y ganaderas, etc., y bajo el modelo de comunidades energéticas.</p><p><em>______________________</em></p><p><strong>Juan Avellaner </strong>es doctor ingeniero Industrial y <strong>Fernando Prieto</strong> es doctor en Ecología.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[cb1e37ae-8698-4765-878d-49301058b750]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Avellaner y Fernando Prieto]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/6c21da18-fd8c-4174-aa2e-b476d4f75a42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="38510" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/6c21da18-fd8c-4174-aa2e-b476d4f75a42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="38510" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El sol que nos alumbra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/6c21da18-fd8c-4174-aa2e-b476d4f75a42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Energía solar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Asambleas ciudadanas contra la emergencia climática: ¿Lecciones aprendidas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/asambleas-ciudadanas-emergencia-climatica-lecciones-aprendidas_1_1194008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7b489c5b-cc8f-4a4b-864e-977823a46cd4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Asambleas ciudadanas contra la emergencia climática: ¿Lecciones aprendidas?"></p><p>Hace ya más de un año que el Gobierno se comprometió en el mismo Consejo de Ministros que declaró la emergencia climática a <strong>convocar una Asamblea climática</strong>. Hoy ya está en el parlamento la Ley de cambio climático, con un exiguo objetivo de un 23% de reducción de emisiones y están ya en fase de reparto los generosos fondos de la Unión Europea Next Generation sin que se haya vuelto a hablar de la citada Asamblea. Mientras en el quinto aniversario de los Acuerdos de París, Europa acaba de aumentar su ambición climática comprometiéndose a <strong>reducir para 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero hasta un 55%</strong> con respecto al año 1990. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en otros Estados miembro, en el caso de España este objetivo está muy lejos de poder alcanzarse. En efecto, mientras que en 2018 el Reino Unido ya había reducido sus emisiones un 52% y Francia un 19%, España las había aumentado un 15%, y a pesar de las reducciones de 2019 todavía estamos en un 9% más del valor de 1990 y las previsiones de 2020, con la covid19, nos llevarían a un valor parecido al de 1990. Ahora reduzcan un 55%.</p><p>Es indudable que <strong>la ventaja de Francia y el Reino Unido frente a España se justifica</strong> no solo por el hecho de que estos dos países hayan decidido descarbonizar sus economías muchos años antes de que España siquiera se lo planteara, sino también, y de forma muy determinante, por el papel singular que ha asumido la ciudadanía de ambos países en todo lo que atañe a la crisis climática y, en particular, en lo que respecta a las decisiones que deben adoptarse para que tenga lugar una verdadera transformación ecológica de nuestras sociedades. Las más recientes manifestaciones de esto último las vemos en las concurridas <strong>movilizaciones de la Juventud por el Clima</strong>, de los <em>chalecos amarillos</em> y de los nuevos movimientos internacionales de desobediencia civil pacífica como <em>Extinction Rebellion</em>, verdaderos inductores de las Asambleas Ciudadanas convocadas en 2019 y finalizadas en junio de 2020, en los países antes citados, hechos que no se han reproducido en España.</p><p><strong>Deliberar y pronunciar resoluciones sobre la transformación ecológica profunda</strong></p><p>En efecto, en estos países se han desarrollado Asambleas Ciudadanas por el clima. Entre 100 y 150 ciudadanos, seleccionados por sorteo, de forma tal que en su composición reproducen la estructura real de la población, estas dos primeras Asambleas Ciudadanas por el clima celebradas en Europa ya han hecho historia. Pese a sus limitaciones y a la falta evidente de compromiso de los gobiernos que tuvieron que convocarlas bajo la presión de la calle, han demostrado que otra democracia no sólo es posible, sino inmediatamente operativa. Es más, tanto la <em>Climate Citizen assembly</em> británica como la <em>Convention Citoyenne</em> gala <strong>han tenido un gran éxito mediático y fueron apoyadas masivamente </strong>por los actores sociales y las ONG como una nueva palanca para salir de décadas de inacción climática.</p><p>Es especialmente singular el caso francés, pues la creación de la Asamblea y sus deliberaciones tuvieron lugar antes de que el gobierno enviara al parlamento su borrador de ley (proyecto que sería comparable a nuestro anteproyecto de ley de cambio climático). Por este motivo se pudieron integrar en el borrador algunos temas aprobados por la Asamblea, a pesar de que el Presidente Macron <strong>no cumplió con su compromiso</strong> de trasladar la totalidad de las 146 propuestas que sí aceptó públicamente. Y esta es una primera lección aprendida en la que incidiremos después. El propósito de las Asambleas Ciudadanas sobre el cambio climático debe ser permitir a la ciudadanía que decida, tras llevar a cabo un profundo análisis y deliberar sobre sus hallazgos, las políticas que deben implementarse para solucionar la emergencia climática, tanto <strong>respecto a las reducciones de emisiones como a la adaptación obligatoria</strong> para mitigar al máximo los efectos de la crisis climática. Dicho de otra forma, se trata de desbloquear la inacción política y la actual inoperancia de las democracias representativas poniendo encima de la mesa soluciones reales a las preocupaciones reales de la ciudadanía, —soluciones que los políticos, en ocasiones, por falta de visión o directamente pensando en su propio interés, no se atreven a adoptar— haciendo partícipes directos de ello a la gente sin pasar por el "filtro" de los partidos políticos y lejos de las presiones de los grupos de interés.</p><p><strong>¿España prepara una asamblea para 2021? ¿Qué tipo de Asamblea?</strong></p><p>Todavía no está claro que se vaya a convocar una Asamblea en España pero, en cualquier caso, sería muy interesante aprender las<strong> lecciones que nos han enseñado las asambleas de Francia y el Reino Unido</strong>. En nuestro país el anteproyecto de ley de cambio climático se ha enviado al parlamento sin haberse convocado antes la Asamblea ciudadana y, consecuentemente, sin dar opción a la ciudadanía a deliberar sobre su contenido y decidir políticas coherentes con su sentir. Es evidente que esta Ley estaría mucho más respaldada si en ella se incorporan las resoluciones de una Asamblea Ciudadana en la que <strong>se dé cabida a la participación real de la gente</strong>. Pero conforme con las estrategias del Gobierno, incluso suponiendo que se convocara de forma urgente una Asamblea Ciudadana, las posibilidades de influir de forma decisiva en el contenido de la Ley ya son muy remotas.</p><p>Y no es esta la única lección que no hemos aprendido. Otra lección crucial es los asuntos que deben tratarse en la Asamblea. Que los temas a tratar sean unos u otros, o que se formulen de una u otra forma, condiciona absolutamente la capacidad de acción de la Asamblea. Piénsese en la lección que nos proporciona el caso francés. Allí, en el país más nuclearizado del mundo, se evitó que la Asamblea ciudadana deliberara democrática y abiertamente sobre la cuestión de la energía nuclear. El informe recientemente publicado por la Fundación CONAMA <em>Asambleas ciudadanas: el poder de la participación social en la acción climática,</em><strong>Asambleas ciudadanas: el poder de la participación social en la acción climática</strong><strong>,</strong> en el que se formulan diversas recomendaciones para la organización de la Asamblea climática de 2021, demuestra que nos quedan muchas más. En efecto, a lo largo del informe los autores analizan el funcionamiento de las asambleas climáticas que han tenido lugar más recientemente en Europa (Francia, Reino Unido, Suecia, Irlanda, Escocia), completando este análisis con las conclusiones que se derivan de una amplia consulta realizada a diferentes organizaciones ambientalistas españolas sobre la organización y relevancia de las Asambleas Ciudadanas. Pero tal como ocurre en la vida misma, en los informes técnicos los silencios son más elocuentes que muchas palabras dichas.<strong> </strong>Algo que calla este informe, y que nos llama poderosamente la atención, tiene que ver con<strong> la definición de los temas a debatir</strong>, siendo un tema fundamental para las AC.</p><p>La tercera lección aprendida, además de <strong>la vinculación de los temas a tratar y su reflejo en leyes</strong>, es la necesidad de vincular la Asamblea Ciudadana con los fondos estructurales. Parece que interesa sustraer de la discusión democrática todo lo que puede afectar a la repartición y gestión de los fondos adscritos al plan europeo Next Generation EU (Próxima Generación UE), un plan de ayudas que ofrece la Unión para que los países dejen atrás la crisis del covid y se modernicen en el proceso. Las razones son claras: <strong>no es conveniente que la ciudadanía delibere y decida</strong> sobre esos fondos de manera libre e independiente, es decir fuera del alcance de los actores económicos, principales interesados en su captación masiva. No en vano 140.000 millones de euros de los que 72.700 millones podrían ser transferencias directas, están en juego.</p><p>Si a esto le unimos la existencia de un proyecto de Ley en fase de elaboración muy avanzada, ¿de qué servirá la Asamblea Ciudadana que reclamamos? ¿Se pretende limitar la discusión a cuestiones ligadas con los comportamientos individuales y personales? ¿Simplificar la transición ecológica hasta el punto de que el debate consista en saber si es mejor bañarse o ducharse, usar el transporte público o la bicicleta, el coche o el avión? <strong>La Asamblea Climática no debe verse reducida a un foro de "conversación climática"</strong>, por muy divulgativo que se piense que esto puede llegar a ser.</p><p>También olvida el informe de CONAMA el necesario carácter vinculante que deben tener los <strong>acuerdos que adopte la Asamblea Ciudadana</strong>. En efecto, nada se dice en el informe sobre los mecanismos legales e institucionales que podrían ponerse en marcha para garantizar que las políticas resultantes de las resoluciones de la Asamblea Ciudadana serán efectivamente consideradas en el posterior desarrollo legislativo. La participación ciudadana no puede minusvalorarse concediendo sólo a la asamblea ciudadana un carácter "moralmente vinculante". El gran reto al que como sociedad democrática nos enfrentamos en el siglo XXI consiste en<strong> transformar la electocracia actual a modelos de democracia más robustos </strong><em>electocracia</em>y comprometidos con la justicia climática, la igualdad y la supervivencia colectiva.</p><p><strong>La Asamblea Ciudadana: una fábrica de fuerza política democrática.</strong></p><p>Las acciones que permitirán <strong>acometer con éxito al ambicioso objetivo</strong> de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (un 55% en 2030) y proteger los ecosistemas requerirán cambios muy profundos en nuestra forma de hacer, de pensar y en los modos como nos organizamos como sociedad. Por ello es más que recomendable, es obligatorio, <strong>aceptar el carácter vinculante de las recomendaciones de la Asamblea Ciudadana</strong> y además tratar los temas relevantes que influyen en la emergencia climática, como son ahora el destino final delos fondos Next Generation. Haciendo suyas estas recomendaciones, tanto el Gobierno como el poder legislativo estarán <strong>más legitimados </strong>para reflejar en ley las difíciles medidas que se deben adoptar en reducción de emisiones y adaptación a la emergencia climática, y más fácil será para la propia sociedad aceptarlas como suyas.</p><p>Como señala el director ejecutivo del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales, IDSRI, del que fue directora nuestra actual ministra Teresa Ribera: "El proceso deliberativo de Francia <strong>ha producido mensajes de gran fuerza política</strong>, ligados a la inteligencia colectiva de un grupo de ciudadanos cuya misión es acordar la definición y formulación de las opciones políticas clave que enfrenta la sociedad y proponer su respuesta colectiva a tales opciones". Hagámoslo en España. Fabriquemos fuerza política con la ciudadanía y para la <strong>defensa de la vida de las generaciones futuras</strong>. El cambio climático no espera.</p><p><em>_________________Agnès Delage es miembro de</em></p><p><strong>Agnès Delage</strong> <a href="https://rebellion.global/about-us/" target="_blank">Extinction Rebellion</a><em> Europa, Pepe Campana es ingeniero industrial, Fernando Prieto forma parte del Observatorio de la Sostenibilidad y Alejandro Sacristán es miembro del Comité directivo del Club Nuevo Mundo.</em><strong>Pepe Campana</strong><strong>Fernando Prieto</strong><a href="https://www.observatoriosostenibilidad.com/" target="_blank">Observatorio de la Sostenibilidad</a><strong>Alejandro Sacristán</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[5d443476-eb0b-434c-a762-a201507f7e4c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Agnès Delage / Pepe Campana / Fernando Prieto / Alejandro Sacristán]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/7b489c5b-cc8f-4a4b-864e-977823a46cd4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="79687" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/7b489c5b-cc8f-4a4b-864e-977823a46cd4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="79687" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Asambleas ciudadanas contra la emergencia climática: ¿Lecciones aprendidas?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/7b489c5b-cc8f-4a4b-864e-977823a46cd4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alternativas a la tragedia. Democracia directa o cómo gobernarnos ahora para la supervivencia de la especie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/alternativas-tragedia-democracia-directa-gobernarnos-ahora-supervivencia-especie_1_1190188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/708e46a4-f398-4a2e-becd-17d9ea231b0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alternativas a la tragedia. Democracia directa o cómo gobernarnos ahora para la supervivencia de la especie"></p><p>Nos decían  <em>no hay alternativa</em>. El mantra era: <em>There is no alternative</em>. TINA. Con estas cuatro letras convertidas desde el final de la Guerra Fría en fórmula mágica, se eliminó de un plumazo cualquier otra vía para organizar nuestra vida colectiva. TINA reducía el mundo a la <strong>ley del mercado de la globalización ultraliberal</strong> y del crecimiento infinito.</p><p>Sin embargo, <strong>la crisis climática nos obliga a cambiar.</strong> Nuestra supervivencia depende ahora de nuestra capacitad para hacer reales otras alternativas. En un estudio llevado a cabo por un equipo internacional de economistas de China, EEUU y Suecia y recientemente publicado en la revista <em>Nature Communications</em>, se analizaban l<strong>as pérdidas que podían significar para la economía global no poner en marcha los planes acordados para limitar el aumento de la temperatura </strong>media del planeta bien por debajo de los 2C, tal como propugnan los acuerdos de París. Las pérdidas se elevarían hasta 2100 a un valor comprendido entre 149,78 y 791,98 billones de dólares.</p><p><strong>La única alternativa neoliberal ha muerto</strong></p><p>Con las cifras en la mano, estos economistas demuestran que<strong> no hay continuidad para el crecimiento infinito.</strong> La disponibilidad de energía barata y de recursos no renovables llegará pronto a su fin, y con ellos, el mismo sistema neo-liberal al que han alimentado durante estas últimas décadas. Como señala Naomi Klein, “somos la última generación de la despreocupación, de poder imaginar que no hay límites a lo que podemos extraer”.</p><p>Puro suicidio. Pero no se trata sólo de pérdidas económicas. De seguir así, con el sistema neoliberal <strong>también caerá la humanidad entera</strong>, quienes creyeron que no había alternativas y quienes no consiguieron configurarlas colectivamente.</p><p>Y aun así, sabemos que existen esas alternativas. La misma pandemia del covid-19 nos lo está demostrando. Convivimos con ellas a diario. Se presentan entre nuestros vecinos, nuestros amigos, a veces, incluso, entre nuestras propias familias: las mejores y las peores alternativas en un contexto de desastre colectivo coexistiendo en espacio y tiempo. <strong>La angustia y la soledad se desbocan, el refugio individualista del “me limito a trabajar y a vivir con mi gente”</strong>, se extiende como mancha de aceite y con ello se disparan las desigualdades, se lucran los oportunistas de siempre, ahondan las transnacionales el desastre. No son pocos los que se alimentan de los conflictos y de los miedos, señalando siempre al más débil como al peor de los enemigos. Avanza la “tragedia de los comunes”.</p><p>Pero admitámoslo, en paralelo la inteligencia colectiva avanza inexorablemente, las ciudades se preparan, los ciudadanos se disponen para protegerse y proteger a los más vulnerables, las solidaridades se organizan, el cuidado mutuo se restablece como un valor central de la vida. Conclusión: <strong>nos podemos gobernar y somos capaces de gobernarnos desde la vulnerabilidad y la preservación de los recursos emocionales,</strong> sanitarios, económicos y sociales.</p><p><strong>Alternativas en tiempos de covid: ¿inteligencia colectiva o tragedia de los bienes comunes?</strong></p><p>De este modo, las formas de reaccionar ante la pandemia del covid-19 nos permiten anticipar las dos grandes alternativas que existen para hacer frente al desastre climático que apenas ha empezado: la organización colectiva que permite la protección de los bienes comunes y la supervivencia de todo el grupo, o la conocida<strong> “tragedia de los comunes”</strong> que acaba incluso con los individuos que más acapararon los recursos colectivos en función de su interés personal.</p><p>Porque la gestión de lo común no acaba forzosamente en tragedia, como lo demostró la pensadora y premio Nobel de Economía en 2009 Elinor Ostrom. La ley del más fuerte no es la única regla; es económicamente posible y del todo realista, idear e implementar <strong>sistemas de gobernanza política que puedan garantizar la gestión sostenible y justa </strong>de todos los recursos limitados sobre los que se sustentan nuestras vidas.</p><p><strong>Democracia directa y acción climática: gobernarnos en la catástrofe</strong></p><p>La catástrofe climática en marcha, a la que se señala como parte responsable de la pandemia, —cuyo origen zootónico apunta a la pérdida de biodiversidad—, amenaza directamente la supervivencia de las especies, incluida la especie humana. Representa un problema global al que nos tenemos que enfrentar <strong>actuando</strong> <strong>simultáneamente desde dentro y contra la catástrofe</strong>, renovando profundamente para ello nuestra capacidad para gobernarnos democráticamente.</p><p>En este sentido, la principal alternativa real, sistémica e inmediata al bloqueo que supone la actual inacción climática de las democracias representativas es la participación directa de la gente. “<em>Power to the people</em>”, recomienda el último informe de la OCDE, <a href="https://www.oecd-ilibrary.org/sites/339306da-en/index.html?itemId=/content/publication/339306da-en" target="_blank">Catching the democratic wave</a>, publicado en junio de este mismo año. “No se trata de una utopía”, concluye el mismo informe, a la par que da cuenta de cómo la participación directa de la ciudadanía en más de 700 asambleas reunidas desde los años 1980, ha permitido la toma de decisiones políticas de gran calado y en contextos de crisis, tanto a nivel local como nacional. <strong>Con una asamblea ciudadana, la toma de decisiones se libera al mismo tiempo de los intereses electoralistas a corto plazo</strong> y de la presión directa que ejercen los lobbies empresariales y económicos, consiguiéndose así centrar la atención en la consecución del bien común sin que ningún grupo de interés saque provecho exclusivo de ello.</p><p>Tal como ya habían hecho los gobiernos del Reino Unido y de Francia, el Gobierno de Pedro Sánchez declaró el 21 de enero de 2020 el estado de emergencia climática anunciando entonces que entre sus tres primeras medidas y antes de que pasaran 100 días, se organizaría una Asamblea Ciudadana por el Clima. Pero mientras que en el Reino Unido y Francia las asambleas ciudadanas han estado funcionando incluso durante la primera ola de pandemia, en España <strong>la promesa del Gobierno aún no se ha hecho efectiva</strong>.</p><p>En Francia, tras 6 meses de deliberaciones, se elevaron <strong>150 propuestas</strong> que, a decir de las organizaciones ecologistas y los diferentes actores sociales representan “una etapa histórica y sin precedentes” en la adhesión de la ciudadanía a la transformación justa y ecológica de nuestras sociedades. Los miembros de la asamblea gala han demostrado una concienciación inmediata y su plena capacidad para formular soluciones decisivas ante la catástrofe. Soluciones que no están en la agenda de los actuales partidos de gobierno, independientemente de su ideología. En el <a href="https://carnegieeurope.eu/2020/11/05/getting-climate-citizens-assemblies-right-pub-83133" target="_blank">Reino Unido</a>, impulsada sobre todo por las demandas de XR, la Asamblea Ciudadana pudo acceder a información relevante, “equilibrada, completa y precisa”, y puso sobre la mesa políticas en las que se abordaban soluciones a los problemas ecológicos y sociales provocados por la emergencia climática.</p><p>Movimientos internacionales como <a href="http://www.extinctionrebellion.es/portal/" target="_blank">Extinction Rebellion</a> han hecho de la <strong>Asamblea Ciudadana</strong> su tercera demanda y XR España reclama al Gobierno que ponga en marcha ya un verdadero proceso de <strong>participación ciudadana con el que reconducir la reconstrucción post-covid y la necesaria transformación ecológica</strong>. Con esto en mente, los activistas de Extinction Rebellion Madrid han protagonizado a lo largo de la última semana diferentes actos de protesta. “Inacción igual a muerte”, se decía frente a las puertas del Congreso;<strong> “Más biodiversidad, menos pandemia”</strong>, se clamaba en las puertas del Ministerio de Agricultura; la Gran Vía se vio inundada por una gran ola al grito de “Nos ahogamos”.</p><p>También estaba prevista la simulación de una Asamblea Ciudadana en Nuevos Ministerios, en Madrid. Programada para el pasado 6 de noviembre, finalmente no se pudo llevar a cabo debido al inusitado despliegue policial. ¿Su objetivo? Servir de <strong>recordatorio público al Gobierno para que cumpla sus propios compromisos</strong>, pero también para reclamar una Asamblea Ciudadana que lo sea en toda su extensión, que no sea ni la conviertan en un mero simulacro de consulta popular.</p><p><strong>La democracia directa que necesitamos </strong></p><p>Una <strong>Asamblea Ciudadana constituida por sorteo atendiendo a criterios de edad, género, origen, y nivel socio-económico</strong>, para reproducir fielmente nuestra estructura social. Una Asamblea Ciudadana que tenga la posibilidad de acceder a una información científica rigurosa e independiente sobre la realidad de las crisis social, climática y económica en la que estamos inmersos. Una Asamblea a la que se permita deliberar sobre la base de esos datos, analizando los riesgos y las amenazas directas que conllevan y proponga medidas con las que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta alcanzar el cero neto en 2025. Una Asamblea en la que se analicen las cargas a las que están sometidos los territorios y se <strong>aprueben mecanismos con los que reducir esas cargas a niveles compatibles con la preservación</strong> de la biodiversidad y la regeneración de los ecosistemas. Una Asamblea que tenga un papel relevante en las decisiones finales de asignación sobre los fondos de recuperación que Europa va a aportar a España y que sea capaz de determinar el uso final de esos fondos para la necesaria transición con la que encarar la emergencia climática y la crisis ecológica. Una Asamblea cuyos debates sean retransmitidos por internet y por la televisión pública al conjunto de la sociedad y abiertos a la participación directa de la gente con una plataforma digital.</p><p>Una Asamblea Ciudadana que desde el principio disponga de forma indiscutible del <strong>respaldo legal e institucional necesario</strong> con el que se garantice el carácter vinculante de sus resoluciones.</p><p>Una Asamblea Ciudadana, en resumen, con la que <strong>reforzar la propia democracia</strong> configurando un nuevo espacio en el que, eludiendo el hechizo de TINA, se decidan las alternativas con las que garantizar a largo plazo la protección de la vida y el cuidado de los bienes comunes. Porque el tiempo se acaba, ya no es sólo una transición verde lo que necesitamos. Necesitamos una <strong>verdadera transformación impulsada por la ciudadanía.</strong> Necesitamos fabricar en común otra alternativa. Porque existe y porque, como dijo Noam Chomsky, “no se domestican las expectativas de la mayoría”.</p><p>___________</p><p><em><strong>Agnès Delage</strong></em><em> es miembro de </em><a href="https://rebellion.global/about-us/" target="_blank">Extinction Rebellion</a><em> Europa, </em><em><strong>Pepe Campana</strong></em><em> es miembro de la Comisión de Estrategia de </em><a href="http://www.extinctionrebellion.es/portal/" target="_blank">XR Spain</a><em> y </em><em><strong>Fernando Prieto</strong></em><em> forma parte del </em><a href="https://www.observatoriosostenibilidad.com/" target="_blank">Observatorio de la Sostenibilidad</a><em> </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[75ac3dcb-e49b-4243-9d61-b381a5800681]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Nov 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Agnès Delage, Pepe Campana y Fernando Prieto]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/708e46a4-f398-4a2e-becd-17d9ea231b0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="116890" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/708e46a4-f398-4a2e-becd-17d9ea231b0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="116890" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alternativas a la tragedia. Democracia directa o cómo gobernarnos ahora para la supervivencia de la especie]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/708e46a4-f398-4a2e-becd-17d9ea231b0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La selva de bosque gallego: una vista de pájaro particular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/selva-bosque-gallego-vista-pajaro-particular_1_1187606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El grave riesgo de incendio forestal de los montes gallegos se vuelve a comprobar estas semanas, teniendo como protagonista una vez más la falta de planificación y el eucalipto y el pino pinaster como especies pirrófitas y que <strong>se ven favorecidas por el fuego</strong>. En 2017 ardieron 62.000 hectáreas arrasadas por los incendios en Galicia con una veintena de fuegos superiores a 500 hectáreas en los que ardieron dos tercios de la superficie perdida y con la vista puesta en los dramáticos fuegos que están sucediendo ahora mismo en California o este año pasado en Australia.</p><p>El monte de Galicia hoy<strong> se parece mucho a una selva</strong>, muy intrincada como una selva ecuatorial, aunque infinitamente menos diversa. Nuestra selva particular no está plagada de árboles, sino de intereses económicos y de empresas que viven todas ellas del monte gallego, y al contrario que la selva tropical, su variedad natural se reduce sólo básicamente a tres tipos de árboles: el eucalipto glóbulus, el eucalipto nitens y el pino, relegando nuestro bosque atlántico a algo residual, degradado y solo presente en minirreservas arbóreas, como las de los indios de Norteamérica.</p><p>Las muchas empresas que <strong>tienen grandes intereses en los montes gallegos</strong>, tanto las productoras en formato de propietarias, de asociaciones o de montes de mano común, empresas de servicios y formación, empresas de certificación, empresas de primera y de segunda transformación, empresas dedicadas a la biomasa, empresas que prestan asesoramiento de todo tipo, empresas dedicadas a la investigación en torno a la madera y los bosques, las plataformas tecnológicas de diverso origen, sobre todo de procedencia universitaria...; y son muchas, reitero, y aunque hay muchas más, sólo voy a citar las más importantes:</p><p>AFG-Asociación Forestal de Galicia; ASEFOGA-Asociación Sectorial Forestal Gallega; PROMAGAL-Federación de Asociaciones de Productores de Madera de Galicia; AFRIFOGA-Asociación para el Fomento de la Riqueza Forestal de Galicia; SILVANUS-Asociación Profesional de Selvicultores de Galicia; OGCCMMVV–Organización Gallega de Comunidades de Montes Vecinales; SERFOGA-Asociación de Empresas de Servicios Forestales de Galicia; Asociación Gallega Monte Industria; CMD-Clúster de la Madera y el Diseño de Galicia; Asociación Provincial de Empresarios de la 1ª Transformación de la Madera de Lugo; GRUPO VILLAPOL S.L. ( Un verso suelto dentro do empresariado gallego del sector ); SAT Montes de Trabada ( Daniel Villapol es su presidente ); FEARMAGA–Federación de Empresas de Aserradero y Rematantes de Galicia; CIS MADEIRA-Centro de Innovación e Servicios Tecnológicos de la madera de Galicia; SELGA-Compañía Gallega de Silvicultores ( Empresa de Servicios creada pola AFG ); NORTE FORESTAL-Filial de Ence para el suministro de madera y biomasa; Grupo LOSAN; UGFS-Unidad de gestión Forestal Sostenible; Federación de Empresas de Carpintería y Ebanistería de Galicia; VIFOGA–Asociación de Viveros Forestales de Galicia; XEFORNOR-Empresa Certificadora y de Servicios; DEVESA-Plataforma Tecnológica Forestal Gallega; PEFC Galicia-Asociación Gallega da Certificación Forestal; GIT Forestry Consulting S.L. onsultoría y Servicios de Ingeniería Agroforestal; Empresa de Servicios Agrarios Betanzos-Ferrolterra; Asociación de Productores de los Montes de Castroverde y de la Comunidad de Montes de Mirandela; BETANZOS HB S.L.; CONFEMADERA GALICIA ( Confederación de Empresarios ); PROMACER - Asociación de Productores de Madera de Cerdido; CERNA-Ingeniería, Gestión y Asesoría Medioambiental S.L.P. ; FORGEST; Certificación Forestal; APROEMA-Asociación Profesional de Empresas Medioambientales; SEAGA-Sociedad Mercantil Pública Autonómica; Gestores Forestales Sostenibles; SESFOR – Estudios e Iniciativas Forestales S.L.; FORESTACION DE GALICIA S.A.; Gran diversidad.</p><p>De las llamadas Plataformas Tecnológicas: Plataforma Tecnológica Forestal Gallega; Plataforma Tecnológica Gallega de la Madera; Plataforma Tecnológica Gallega de Medio Ambiente; PEMADE-Plataforma de Ingeniería de la Madera Estructural; Asociación de Comunidades de Montes Vecinales en Mano Común de Galicia (Man Común); y por supuesto, la empresa FINSA-Financiera Maderera S.A., y desde luego ENCE-Celulosa e Eucalipto, la gran pastera que consume gran parte del eucalipto producido en Galicia.</p><p>Junto a todas estas empresas de diverso tipo, existen<strong> unos 30 grupos de investigación </strong>ligados a la Universidad de Santiago de Compostela, a la Universidad de Vigo y a la Xunta de Galicia. También existe un haz de organismos ligados a la Xunta de Galicia, en concreto a la Conselleria do Medio Rural, que además gestiona directamente una pequeña porción de hectarias de monte público gallego, que supone más extensión que unas ridículas 30.000 hectarias, y que por convenios o consorcios, amplía esa gestión a una buena parte de los montes vecinales, alcanzando unas 300.000 hectáreas.</p><p>Quiero aclarar antes de continuar, para no inducir a error, que pienso que Galicia necesita<strong> tener y mantener una industria forestal potente </strong>y que crezca y compita más y mejor, que gane dinero, que tenga más beneficios económicos y que genere riqueza para nuestras gentes y para nuestro país gallego, pero <strong>no con una política forestal basada en el eucalipto y en el pino de mala calidad</strong>. Hay especies forestales alternativas muy interesantes, de rápido crecimiento y de magnífica calidad, que también son compatibles con la recuperación y mejora de nuestro bosque atlántico autóctono, ya hay experiencias con ese nuevo bosque forestal industrial, muy comprobadas, en Francia, Inglaterra, Escocia, Alemania y desde más antiguo, desde principios del siglo XX, en Finlandia y Suecia.</p><p>La influencia social, económica y en los medios, de la mayoría de estas empresas<strong> es brutal en Galicia</strong>, naturalmente a favor del eucalipto, primero de la especie eucalipto glóbulus y ahora también de la especie eucalipto nitens, de más reciente presencia en Galicia, y cada vez con menos fuerza en favor del pino o <em>pinus pinaster</em> en su mayoría.</p><p>En apoyo de sus argumentos, a favor del eucalipto, se ven en los medios y en sus intervenciones públicas de propaganda e imagen (incluso con programas divulgativos hechos<em> ad hoc</em> para las escuelas de nuestros hijos) una serie de afirmaciones, de sistemático uso, que me hacen especial gracia por su cinismo, mentira y sarcasmo:</p><p>Monte multifuncional. Biodiversidad. Abandono del rural. Ordenación forestal. Gestión del fuego. Cultivo sostenible del eucalipto. Potencialidades del monte. Fija población. Desequilibrio territorial. Monte sostenible pero compatible. Las especies forestales hay que verlas siempre en perspectiva, no hay especies buenas y malas. Visión multifuncional del monte. Madera para distintos usos. Cultivo sostenible del eucalipto. Discriminación a los propietarios forestales del interior de Lugo y Ourense. Regular el eucalipto.</p><p><strong>No es posible la eucaliptización de Galicia.</strong><em>eucaliptización</em> Regular el eucalipto para lograr una convivencia con el pino. Lo que no gestionemos nosotros, lo gestionará el fuego. Sostenibilidad. El eucalipto no es la especie que propicia un mayor equilibrio ambiental, pero tiene un papel en la sociedad. El beneficio económico del eucalipto es irrefutable. Ahora bien, es cierto que hay que tener en cuenta otros valores. Regular el eucalipto sin líneas geográficas arbitrarias para vetar la especie. Cumplir la normativa actual. Polaridad mediática irreal entre eucaliptos y especies frondosas.</p><p>Y la frasecita más reciente y con mayor trampa:</p><p>• “ Realizar planes de ordenación de los recursos forestales a nivel de cada distrito forestal “.</p><p>El denominador común de todas estas afirmaciones o eslóganes es: son mentira, son pura demagogia y propaganda de un modelo forestal basado en el eucalipto. De lo que se trata es del beneficio económico solo y <strong>cuanto más rápido y grande mejor.</strong> Estos mantras son el resultado de lo que se llama eufemísticamente “responsabilidad social de la empresa “, en este caso, de la mayoría de las empresas nombradas, que constituyen un lobby global a favor del <em>statu quo</em> forestal actual e incluso de incrementarlo en su formato, y que traguemos con este <em>greenwashing</em> o marketing verde.</p><p>Estoy seguro de que el autor de cada una de esas frases las reconocerá en el acto. Frases falaces que esconden<strong> gran parte de la mentira</strong> que puebla nuestro monte gallego, frases para la supervivencia y el aumento de las plantaciones de eucaliptos. Se podría entrar a analizar cada una de ellas, pero eso daría para otro trabajo posterior. Frases hechas hasta por profesores universitarios, lo que implica el estado de las universidades gallegas, plegadas a los intereses fuera de las mismas, fuera de la ciencia y fuera de perseguir un país gallego mejor.</p><p><strong>Estado actual</strong></p><p>La realidad cruda y dura es:</p><p>• El monocultivo del eucalipto en Galicia es una realidad, es <strong>la única política forestal</strong> que existe hoy en Galicia.</p><p>• El eucalipto consume la capacidad hídrica del suelo gallego. Un eucalipto consume al día 20 litros de agua, una hectárea puede contener unos 1.400 eucaliptos. En Galicia se estiman 550.000 hectáreas de eucalipto, es decir, 770 millones de eucaliptos, que <strong>consumen 15.400.000.000 de litros de agua/día.</strong> reduciendo las características de humedad del suelo gallego, desecándolo.</p><p>• Biológicamente los eucaliptos tienen evolucionado para <strong>propiciar los fuegos forestales</strong>, a los que sobreviven.</p><p>• Los eucaliptos <strong>empobrecen el suelo</strong> de nutrientes.</p><p>• La economía forestal basada en el eucalipto detrae nuevas iniciativas y oportunidades, tanto las ya experimentadas como las de innovación, y reduce las potencialidades silvícolas y agroforestales del monte gallego.</p><p>• El eucalipto <strong>favorece la despoblación</strong> del mundo rural gallego, porque el monocultivo del eucalipto requiere pocos cuidados en el monte y por lo tanto poco personal de “mantenimiento“ del mismo.</p><p>• El eucalipto es una especie exótica, compite de manera natural y desplaza sistemáticamente las especies de árboles de nuestro bosque atlántico autóctono.</p><p>• El eucalipto <strong>destruye la biodiversidad de especies vegetales</strong>, tanto por causas biológicas como por causas activamente económicas.</p><p>• Al tener un rendimiento económico fácil, favorece incluso transgredir las muy leves normas legales donde lo limitan: Tierras agrarias, masas de frondosas a las que colonizan y convierten y masas mixtas, etc.</p><p>• El eucalipto es generador de fuegos difíciles de controlar, los llamados <strong>incendios de sexta generación</strong>, en el año 2017 se manifestaron este tipo de incendios en Portugal y Galicia, que asolan también en otras partes del planeta, como California, Siberia, Amazonia, o los más recientes en Australia.</p><p>• El eucalipto impide el equilibrio ambiental.</p><p>• Los eucaliptos y el piñeiro (<em>pinus pinaster</em>) son maderas de bajo valor añadido.</p><p>• Los eucaliptos, como árbol alelopático, impiden que se reproduzcan otras especies vegetales.</p><p>• El eucalipto impide una verdadera ordenación del monte, pues hay una verdadera carrera por obtener y controlar hectáreas de monte por distintos proyectos empresariales.</p><p>• El eucalipto impide la sostenibilidad del monte, por cuanto que, en un monocultivo, pocas personas controlan esa actividad y muchas otras dependen sólo de él.</p><p>• El eucalipto está incluso desplazando como inversión forestal al <em>pino pinaster</em>, reduciendo aún más la poca diversidad que existe en el monte gallego actual.</p><p>• El eucalipto <strong>reduce la diversidad animal</strong> del monte.</p><p>• Los eucaliptos son verdaderas trampas ecológicas.</p><p>• El eucalipto acaba con la fisionomía y la imagen de nuestro país gallego y por lo tanto de una parte de su turismo real y potencial.</p><p>• El eucalipto es un certero indicador de subdesarrollo económico y social.</p><p><em>Fuente: ENCE</em></p><p>Los desbroces, talas y maquinaria pesada <strong>destruyen también el patrimonio cultural</strong>, mamoas, petroglifos y asentamientos prehistóricos, que es inmenso en Galicia, mientras que el eucalipto cuando arde tiene un impacto sobre el granito mucho mayor que el del carballo, sobre todo en los petroglifos, los carballos pueden actuar como cinturones protectores alrededor de los yacimientos arqueológicos al tener mayor resistencia a los efectos del fuego, algo que los responsables de la conservación del patrimonio arqueológico gallego deberían tener muy en cuenta. No tenemos un Stonehenge en Galicia porque no queremos.</p><p>Desde la década de los 60 del siglo pasado, se viene plantando en Galicia el eucalipto para abastecer de madera sobre todo a la industria de pasta de papel, es decir a la empresa ENCE que tiene unas grandes instalaciones para la creación de esa pasta en la ría de Pontevedra. La variedad elegida fue el eucalipto glóbulus, que resultó ser un éxito silvícola rotundo. Alguien lo dijo muy certeramente: "<strong>Crece rápido y se vende bien</strong>".</p><p>Rápidamente fue extendiéndose por los montes y el paisaje gallego la silueta del eucalipto, sobre todo por la provincia de Pontevedra, la provincia de A Coruña y el norte de la provincia de Lugo, la Mariña lucense. Pero el eucalipto glóbulus tiene unos límites biológicos, <strong>no crece por encima de los 300 metros de altitud </strong>y no soporta el clima más frío y con heladas y nevadas de Lugo y Ourense. De tal modo que este “maná“ no se implantaba por todo el sur-sudeste de Galicia, que quedaba reservado a plantaciones de <em>pino pinaster</em> y en menor cantidad al pino radiata, pino de Monterrey o insigne.</p><p>Ya desde antes de la crisis de rentabilidad del pino del 2008, aparece en Galicia otra especie de eucalipto, que superaba las limitaciones del eucalipto glóbulus. Este nuevo protagonista era y es el <em>Eucalipto Nitens</em>, que crece más allá de los 300 metros,<strong> al ritmo de 30 metros cúbicos por hectárea/año</strong>, mientras que el glóbulus sólo lo hace en 17 metros cúbicos por hectárea, resiste condiciones climáticas más rigurosas de frío y heladas y tiene una mayor resistencia a la plaga del gorgullo, que estaba causando muchos daños a las plantaciones del eucalipto glóbulus en el resto de Galicia.</p><p>Pese a que el eucalipto Nitens tiene también unas desventajas frente al glóbulus, como son menor densidad de madera por metro cúbico (para obtener una tonelada de pasta de papel se precisan 3.7 metros cúbicos de Nitens, mientras que con el glóbulus son suficientes 2.9 metros cúbicos), se obtiene peor calidad de pasta de papel y, tras la corta, los rebrotes no son tan vigorosos como en el caso del eucalipto glóbulus y su precio de mercado está unos 10 euros de media por debajo. Aun así, los empresarios, las asociaciones de productores y en general casi todo el sector quisieron participar de la tarta del negocio del eucalipto con la variedad de Nitens. Tan es así, que tierras catalogadas como agrarias <strong>fueron plantadas de eucaliptos</strong>, incumpliendo la ley, y también comenzó un evidente retroceso de las plantaciones de pino en beneficio del eucalipto, pues el Nitens duplica la rentabilidad del pino, con un 40% menos de requerimiento de trabajo. Estos hechos sólo alarmaron de manera moderada a los rematantes y aserraderos del país, pues se nutren fundamentalmente de madera de pino, mientras que ENCE y FINSA están a la expectativa de la mejora genética del eucalipto Nitens, que vaya acortando las desventajas de éste y ya dan por hecho que tendrán que trabajar también con esta especie.</p><p>Hoy en Galicia el principal foco de conflicto con <strong>consecuencias graves para el futuro de los montes</strong> y de nuestro bosque gallego está en las plantaciones del Eucalipto Nitens. Por una parte está el llamado decreto de prohibición de las plantaciones de eucalipto en 21 concellos del centro y de la mitad sur-sudoriental de la provincia de Lugo y en toda la provincia de Ourense, y por otra las presiones de asociaciones de productores, de las empresas forestales de diversos intereses y muchos de los concellos afectados, que tienen la vista puesta en las tierras altas de Lugo incluido O Courel y Os Ancares, así como las tierras de regadío vacías del Val de Lemos, y también la vista puesta en la provincia de Ourense, incluso en las tierras de regadío de A Limia. Se trata de ampliar y coger una parte de la tarta del negocio del eucalipto y de su beneficio a costa de lo que sea.</p><p> Eucaliptal en Galicia. MAICA JABOIS</p><p>Si el ya crónico aspirante a decreto de prohibición del eucalipto de la Xunta de Galicia, que arranca de 2015 y aún está en discusión con un borrador muy ambiguo, saliera adelante y se lograra la transcendental decisión de la necesaria prohibición del eucalipto en las zonas mencionadas, además del efecto benefactor para la diversidad del monte gallego, para compatibilizar con la recuperación y mejora de nuestro bosque autóctono, para la calidad de su suelo y para impedir los grandes fuegos forestales, habría que convencer y demostrar a los propietarios forestales de Lugo y Ourense que no es el fin de nada, que puede ser una gran oportunidad, la oportunidad de renovar y cambiar la política forestal anquilosada, con<strong> pinos de mala calidad y dependiente de una sola industria.</strong> Hay alternativa al eucalipto y al pino. Y pueden ser alternativas rentables y muy interesantes para los propietarios forestales y por lo tanto también para la industria.</p><p><strong>Otro futuro es posible</strong></p><p>Un haz de <strong>medidas para llegar a esa nueva política forestal</strong>, a esa nueva silvicultura del monte de la parte sur-suroriental de Lugo y en toda Ourense (extensible también al resto de Galicia ), serían:</p><p>• Hacer cumplir la ley existente de modo inmediato e<strong> impedir tajantemente las plantaciones </strong>de eucaliptos en las tierras agrícolas, en las zonas de ribera, en las zonas de bosque de frondosas, en espacios naturales protegidos de la Red Natura 2000 y en las distancias a los ríos, carreteras de todo tipo y núcleos de población. La Xunta tiene que abandonar su dejadez crónica y absoluta, o de mirar para otro lado de manera delictiva y hacer cumplir las normas emanadas de la acción de gobierno de la propia Xunta.</p><p>• Publicar el decreto llamado de la <strong>prohibición del eucalipto</strong> en los 29 concellos de Lugo (no en los 21) con unas disposiciones claras y sin ambiguedades.</p><p>• Cambiar rápidamente y progresivamente las especies de árboles forestales industriales, diversificándolas con coníferas de alto valor añadido y de alta calidad, que las hay y son una excelente alternativa al eucalipto y al pino de mala calidad que desgraciadamente es la gran mayoría del que existe en Galicia.</p><p>Árboles de rápido crecimiento como el abeto de Douglas var. Menziesii, de éxito comprobado hace ya años en el Centro de Investigaciones Forestales y Ambientales de Lourizán, pero relegado por los lobbies del eucalipto en Galicia. El abeto de Douglas es una gran conífera de múltiples usos desde su destino a aserradero, pasando por rolo, chapas, tableros, ebanistería, y naturalmente pasta de papel entre otros. El abeto de Douglas es actualmente la primera conífera de repoblación en Europa, sus especiales condiciones de crecimiento en volumen, alta calidad de su madera y <strong>su notable interés paisajístico y recreativo</strong> son unas razones muy interesantes, siendo hoy, juntamente con la haya y las PICEAS, los árboles que más documentos científicos y tecnológicos generaron en Europa en los últimos años. El abeto de Douglas se planta con enorme éxito en Reino Unido, Francia con más de 350.000 hectárias, Alemania, Chile, Nueva Zelanda y Australia.</p><p>Otras coníferas de interesantes características forestales son el Abies grandis, la Picea de Stika, el Abies boris regis o abeto búlgaro, el pino poderosa, el pino contorta, la Picea abies e incluso el Abies alba. Otra conífera que hay que potenciar y en la que Galicia tiene experiencia es el pino de Monterrei o pino radiata, de los que hay unas 45.000 mil hectáreas plantadas en la provincia de Lugo.</p><p>Entre las frondosas útiles como árboles forestales industriales tenemos motu proprio <strong>nuestro maltratado abedul</strong>, que necesita en nuestro ámbito que sea mejorada su selección como especie arbórea de utilidad y una mejora genética, pero que es un gran árbol para este fin y muy utilizado como tal en Finlandia para la industria pastera, y los populus o álamos, los robles americanos que son rápido-moderado crecimiento.</p><p>• Nuestro bosque atlántico autóctono, nuestro bosque de frondosas, no puede ser testimonial, no puede ser un recuerdo, como lleva camino de serlo. Es necesario y es posible que sea compatible con un nuevo bosque forestal industrial, siempre que éste no sea con el invasor eucalipto. Es precisa su recuperación en extensión ampliándolo en hectáreas y en los lugares donde está desaparecido y es necesaria su mejora en genética y en las especies casi perdidas como las hayas, arces, fresnos y nuestros simbólicos tejos. Galicia atesora una gran riqueza natural de árboles, que solo voy a nombrar en nuestro idioma, pues hasta el nombre se nos tiene perdido:</p><p>Abraira, Abruñeiro, Acereiro, Aciñeira, Ameixeira, Ameneiro, Amendoeira, Amoreiras brancas, Bidueiro, Bimbieira, Buxo, Carballo, Carballo albar, Cerquiño, Capudre ( Sorbus Aucuparia ), Carpe, Castiñeiro, Cerdeira, Choupo branco, Érbedo, Escornacabras, Figueira, Faia, Freixos, Freixa, Lamagueiro, Lameiro, Laranxeira, Limoeiro, Lodeiro, Loureiro, Loureiro, Cerdeira, Maceira, Mostaxeiro ( Sorbus Aria ), Nespereiro, Nogueira, Olveira, Pados, Pereira, Pexegueiro, Pilriteiro ( Crataegus monogyna ), Piñeiro, Pradairos, Prátano de sombra, Sabugueiro Salgueiro, Sangobino, Sobreira, Teixo, Ulmeiro, Xardón e Xenebro.</p><p>Es necesario diseñar un <strong>plan especial para nuestro destrozado y olvidado Teixo </strong>(Tejo) y nuestras casi desaparecidas y olvidadas hayas, así como un plan especial para recuperar los bosques de ribera. Es necesario un plan especial para nuestros espacios naturales protegidos y parques naturales, todos ellos contaminados por los eucaliptos y es preciso también un tratamiento especial en la comarca de Os Ancares y de O Courel.</p><p>• Iniciar la verdadera <strong>diversificación del monte</strong>, impulsando con ayudas fiscales y directas a las plantaciones de frondosas de madera de calidad, como el cerezo (cerdeira) o el Prunus Avium, árbol de crecimiento medio al que en los países del norte y centro de Europa es considerado una especie productora de madera valiosa por su calidad. El Centro de Investigación Forestales y Ambientales de Lourizán tiene seleccionados árboles superiores autóctonos para la producción de madera desde 1996 y en estos momentos dispone de dos clones, el clon Prunus Avium Lourizán 1 y el clon Prunus Avium Lourizán 2. Los carballos (robles) seleccionados, los castiñeiros para madera, la plantación de castaños seleccionados para la producción de madera constituye una opción atractiva para el propietario, pues el árbol puede alcanzar turnos de corta para sierra similares a los del pino del país (<em>Pinus Pinaster</em>), alrededor de los 35 años, pero con mayor valor añadido, los freixos, los arces, los tileiros, nuestra faia, el nogal, el Quercus rubra.</p><p>• Potenciar las plantaciones de árboles de fruto, como son los sotos de castaños, adaptada cada variedad seleccionada a cada una de las cuatro zonas geográficas del castaño que tiene Galicia y de las que el Centro de Lourizán dispone de unas 20 variedades. De ahí la importancia de emplear árboles resistentes al mal de la tinta, sobre todo en la zona I (a lo largo de toda la costa de Galicia y tierras cercanas a la misma ) y en menor medida cuanto más apartados estemos del mar. Las zonas con temperaturas más bajas, como la montaña de Lugo o las sierras ourensanas, están tradicionalmente exentas de la enfermedad. Para producción de fruto, las separaciones son mayores, de hasta 10×10 metros. La falta de vertebración de la cadena de valor de la castaña en Galicia es otra de las cuentas pendientes. Un problema importante de la industria de la castaña es la mucha <strong>distancia entre productores y la industria </strong>y también que hay un alto número de intermediarios que no le aportan ningún valor a la castaña. El escenario actual presenta el reto de una mayor organización del sector productor y de una mejor vertebración de la cadena, aunque la idea del asociacionismo debiera prender. Las manzanas con toda su potencialidad para la elaboración de sidra de la que hoy tenemos una industria propia, las ameixeiras (ciruelas), las nogueiras, las pereiras...</p><p>• Potenciar la micorrización de los árboles para<strong> crear una verdadera industria de las setas</strong>, que tiene un gran potencial en la demanda y en su valor añadido.</p><p>• Potenciar las nuevas industrias agroforestales como son la explotación comercial de los Sabugueiros ( Sauco ), de los Arándanos, de las Frambuesas, de las Grosellas, de los Kiwis, de los Faiunchos ( hayucos, frutos de las Hayas ), de la industria de la miel y de la industria resinera.</p><p>• Un plan para identificar, recuperar y cuidar los numerosos <strong>monumentos megalíticos y petroglifos</strong> de los que existen en grandísimo número en Galicia, y que el abandono del monte o de las plantaciones forestales los destruyen o los ocultan.</p><p>• Potenciar la Biomasa.</p><p>Esta nueva política forestal, una empresa titánica y verdaderamente revolucionaria en Galicia, puede ser posible, comenzando por Lugo y Ourense y convirtiendo ese decreto de prohibición del eucalipto en una gran palanca de cambio, en una gran oportunidad, pero sólo podrá nacer y crecer con la decidida y clara actuación del Gobierno Gallego y el convencimiento de las asociaciones productoras y transformadoras, y sobre todo, de la gran mayoría de la sociedad gallega, para<strong> decir basta ya al monopolio </strong>y a la degradación y destrucción de nuestros bosques y montes, y decir sí a un verdadero uso multifuncional de los montes, con una industria forestal-industrial potente, diversificada, sostenible y respetuosa con nuestra idiosincrasia, con nuestra naturaleza y con nuestro propio país que debemos cuidar.</p><p>La Xunta de Galicia tiene el deber de liderar todas estas transformaciones, tiene que hacer cumplir la ley, tiene que tener claro qué monte queremos y qué monte necesitamos en Galicia, con normas y leyes que resuelvan problemas y no que los creen o los compliquen aun más. La Xunta de Galicia, como gestor directo también de unas<strong> 300.000 hectáreas de montes gallegos</strong>, tiene una herramienta poderosísima para liderar ese cambio, si no lo hace será por pura dejadez, abandono e incompetencia.</p><p>En resumen, los eucaliptos no sólo ponen en peligro el patrimonio natural y cultural de Galicia, aquí o allá, <strong>ponen en peligro a toda Galicia</strong>, en su naturaleza, en su suelo, en su fisionomía e imagen y en su alma de país. Los eucaliptos son una agresión al país que a día de hoy constituye una verdadera emergencia nacional.</p><p>Como resultado, los bosques naturales extensos bien conservados son escasos en el territorio gallego, sobreviven malamente en unos pocos lugares, sobre todo en ciertas regiones montañosas como O Courel, Ancares, A Marronda, Vilapena, Murás y aun también existen en la provincia de A Coruña buenos representantes del bosque atlántico costero como son As Fragas de Eume (hoy, y desde hace años, <strong>están muy contaminadas de eucalipto</strong>, a pesar de ser un parque natural) y devesas de Anllares y Nimo.</p><p>En definitiva, el problema del bosque gallego es la <strong>falta de gestión y unas políticas forestales inexistentes</strong> debido a que exceden, en mucho, los plazos en que nuestros políticos van turnándose. Un árbol puede tener una edad de corta entre 80 o 120 años y nadie aplica políticas en esos plazos, lo normal es que un árbol no aguante esos plazos desde que se sembró o creció, porque o bien ocurre una recalificación, o se quema o se modifica una ley.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[5e133b94-ee82-4ac6-a45d-d6ce7a3a4113]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco Xavier Santos Pérez]]></author>
      <media:title><![CDATA[La selva de bosque gallego: una vista de pájaro particular]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo llaman democracia y no lo es: ¿por qué necesitamos una Asamblea Ciudadana para la Emergencia Climática cuanto antes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/llaman-democracia-no-necesitamos-asamblea-ciudadana-emergencia-climatica_1_1185470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8ee07564-2c1f-46e8-8de2-d43d6c978caa_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Lo llaman democracia y no lo es: ¿por qué necesitamos una Asamblea Ciudadana para la Emergencia Climática cuanto antes?"></p><p>"Lo llaman democracia y no lo es". Este conocido lema del 15M, tomado del carismático cantante Evaristo, de <em>La Polla Records</em>, no ha dejado de extenderse en la sociedad, hasta definir hoy en día el sentimiento más común para una aplastante mayoría de ciudadanos, independientemente de sus opiniones políticas. Efectivamente, en 2019, <strong>el 82% de los españoles otorgaba un suspenso al funcionamiento de la democracia</strong> actual al considerar, según una encuesta de la Fundación BBVA, que los políticos dedican más atención a sus propios intereses y a los de grandes grupos económicos que a los intereses de la sociedad. Tras la primera ola de la crisis del covid, 9 de cada 10 españoles desean ahora que la reconstrucción se haga dentro del marco de <strong>un pacto de Estado basado en un amplio acuerdo político y social</strong>, centrado realmente en el interés colectivo.</p><p>¿Pero qué puede garantizar que el <strong>interés colectivo</strong> sea el criterio verdaderamente primordial en la acción pública? Sin duda, que las decisiones se tomen lo más cerca posible y capten de la forma más nítida posible lo que piensa la gente. En este sentido, y ante la emergencia climática, movimientos internacionales como <a href="http://www.extinctionrebellion.es/portal/" target="_blank">Extinction Rebellion</a> han hecho de la <strong>Asamblea Ciudadana</strong> su tercera demanda. En España, tras finalizarse el confinamiento, el colectivo XR cubrió de zapatos varias plazas emblemáticas de las principales ciudades del país, para visualizar la responsabilidad con las generaciones futuras, <strong>exigiendo participación ciudadana en la reconstrucción post-covid y en la necesaria transición ecológica</strong>. Las asambleas ciudadanas ya se han concretado en Reino Unido y Francia como una etapa decisiva para renovar la democracia y orientar los cambios drásticos que reclaman tanto la emergencia climática como la crisis masiva provocada por la pandemia.</p><p>Extinction Rebellion Europa lo reclama a cada uno de los Estados europeos y también al Parlamento Europeo: les pide que cumplan con las recomendaciones recientes del informe de la OCDE <em>Democratic wave</em> (junio 2020). La democracia directa real debe integrarse, reforzar y refundar el sistema de democracia representativa, para <strong>reducir la profunda ruptura entre la ciudadanía y sus representantes políticos</strong>, en el contexto de una crisis ecológica, ambiental, política, social y económica sin precedente.</p><p><strong>¿De quién es la democracia hoy? </strong></p><p>El actual modelo de partidos políticos, presionado por empresas y otras partes de interés, <strong>con sus puertas giratorias y su corrupción endémica</strong>, no ha sido capaz de eliminar de raíz las causas que provocan el cambio climático, la destrucción masiva de ecosistemas y la continuidad de la vida de miles de especies, incluida la humana.</p><p>En España, como en el resto de Europa, es evidente la alargada sombra del poder económico sobre la acción pública. Así las cosas, el 20 de febrero de este mismo año la Comisión Europea contrató a <strong>BlackRock</strong>, el mayor gestor de fondos de inversión del mundo, <strong>con una cartera que supera en 5 veces el PIB de España y con fuertes intereses en la industria del petróleo</strong>, para que le asesore a la hora de definir normas medioambientales para la banca y las entidades financieras europeas. De esta manera, Bruselas le encargó al lobo la vigilancia de las ovejas. El mismo lobo también vigila muy de cerca a los políticos en España. Nada más formarse el gobierno de Sánchez, <strong>Blackrock y Blackstone</strong> presionaron hasta impedir una medida con la que se pretendía limitar el alza desproporcionada de los precios de los alquileres.</p><p>Estos son los hechos reales, <em>hard facts</em>, que demuestran que la opinión pública, masivamente crítica con los partidos políticos, tiene toda la razón. No es democracia y el contrato democrático está en muy mal estado, por no decir roto, porque <strong>los intereses de unos muy pocos son los que priman sobre la supervivencia de todos</strong>. La ciudadanía, plenamente consciente de la amenaza mortal que supone la emergencia climática, es ahora mismo el único actor capaz de emanciparse de esta tutela, para organizar la <strong>defensa democrática del derecho a la vida</strong> de las generaciones presentes y futuras.</p><p><strong>¿Qué es la Asamblea Ciudadana y por qué funciona?</strong></p><p>El pasado 21 de enero de 2020 el Gobierno de <strong>Pedro Sánchez</strong> declaró el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/01/21/el_gobierno_declara_emergencia_climatica_espana_aprobara_medidas_prioritarias_100_dias_103078_1012.html" target="_blank">estado de emergencia climática</a>. La declaración contenía 30 medidas de acción climática, comprometiéndose el Ejecutivo a poner en marcha cinco de ellas en los primeros 100 días de gobierno. Entre estas cinco medidas destacaba la <strong>creación de una Asamblea Ciudadana del Cambio Climático</strong>. El pasado 19 de junio, a punto de finalizar el estado de alarma, la vicepresidenta <strong>Teresa Ribera</strong> aplaudió, en un anuncio demasiado discreto, las resoluciones de la Asamblea Ciudadana francesa y anunció que pensaba "relanzar pronto la iniciativa" en España.</p><p>La primera ventaja de la Asamblea Ciudadana es la <strong>independencia real</strong>: se compone de unas 150 personas seleccionadas por un sorteo representativo que refleja la realidad social del país. Con este modo de selección, la Asamblea Ciudadana <strong>funciona fuera del ámbito de influencia económica de los lobbies, de los grupos de presión y de las lógicas de intereses políticos partidistas</strong><em>lobbies,</em>. Upton Sinclair decía: "Es difícil hacer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda". Y si los que están diseñando ahora la sociedad del futuro están siendo los de siempre en función de los intereses de siempre, lo más probable <strong>es que nos lleven otra vez donde siempre</strong>.</p><p>La segunda clave de la Asamblea Ciudadana es<strong> la transparencia y la visibilidad</strong>: gente de la calle, debidamente informada por científicos y académicos independientes, actores sociales y ONGs deliberan sobre la situación de emergencia climática y social, proponiendo acciones basadas en criterios de justicia social y de interés colectivo. Estas deliberaciones y sus resoluciones finales <strong>se retransmiten en canales televisivos públicos y son visibles para el resto de la ciudadanía</strong>, que también puede participar mediante una plataforma digital.</p><p>Las dos asambleas celebradas este año en <strong>Francia</strong> y en <strong>Reino Unido</strong> son éxitos democráticos rotundos, cuyas conclusiones han sido plenamente respaldadas por todos los colectivos militantes ecologistas y sociales. Esta nueva forma de participación democrática directa en asuntos de política general de máxima importancia ha contribuido notablemente a que en los dos países <strong>se hable de emergencia climática y de justicia social</strong>, generando nuevas dinámicas y demandas mucho más exigentes. Sus límites actuales son los que impone el sistema representativo al no asegurar el carácter vinculante de las resoluciones de la ciudadanía. Y aceptando que con el sistema representativo actual no se garantiza el carácter vinculante de las resoluciones adoptadas por la Asamblea Ciudadana, no cabe duda de que<strong> los poderes del Estado tienen muy difícil justificar frente a la ciudadanía el incumplimiento de sus mandatos</strong>.</p><p>En España, desde que el Gobierno de Sánchez anunciara en enero la creación de una Asamblea Ciudadana para el Clima, <strong>no se han dado pasos necesarios para constituir una Asamblea Ciudadana que no sea un simulacro de democracia directa</strong>. Nos preocupa que, en su formulación inicial, la propuesta del Gobierno no tuviera ningún contenido concreto. Nos alarma igualmente que, de momento, los grupos ecologistas tradicionales hayan mostrado el mínimo interés en exigirla. Es necesaria la alianza de todas las militancias para abrir una nueva forma de contacto directo con la ciudadanía y reclamar tanto la independencia de la organización como la <strong>formulación de los objetivos concretos de la Asamblea</strong>, tal como lo hicieron en Reino Unido los principales movimientos verdes, o en Francia 22 ONGs y sindicatos, en el llamado "Réseau Action Climat" (Red de Acción por el Clima).</p><p>Sin embargo, por las razones ya apuntadas, parece que una <strong>Asamblea Ciudadana</strong> sigue siendo mucho más que una buena idea: en la gravísima crisis actual, es el principal camino que nos queda para <strong>reconstruir una democracia real</strong> y construir asimismo un futuro sostenible y compartido con la mayoría de la gente.</p><p>Para encarar esta <strong>década decisiva para la supervivencia de la humanidad</strong>, nos encontramos ante el pronóstico de Einstein: "El mundo no será destruido por aquellos que hacen el mal, sino por aquellos que lo observan y no hacen nada".</p><p>La Asamblea Ciudadana para la emergencia es el espacio en el que la gente puede actuar colectivamente para la defensa del mayor bien común: <strong>el derecho a la vida digna</strong>. Con una herramienta eficaz de participación ciudadana directa, España podría salir del actual atolladero partidista y encontrar <strong>un punto de apoyo muy legítimo en la participación popular,</strong> para mover las estructuras actuales que condicionan a la vez la confiscación de la democracia y la inacción climática.</p><p>La pandemia ha sido un serio aviso y lo sigue siendo: es un ensayo descomunal para lo que puede suceder con la <strong>emergencia climática</strong>. Necesitamos actuar ya frente a esta otra gran amenaza, <strong>para poder aunar democracia y participación directa</strong> con reconstrucción social y económica e imperativos vitales de transición ecológica profunda.</p><p>España debe ser el referente mundial en cómo enfrentar democráticamente el futuro y <strong>encarar la reconstrucción ecológica post-covid</strong>, todo ello en un entorno frágil y vulnerable como el mediterráneo, donde las actuaciones contra la emergencia climática en<strong> reducción de emisiones y en adaptación al calentamiento global</strong> deberían ser modélicas.</p><p>Avancemos para que lo que llamamos <strong>democracia</strong> lo sea de verdad.</p><p><strong>Avancemos.</strong></p><p><em>_________________Agnès Delage es miembro de</em></p><p><strong>Agnès Delage</strong> <a href="https://rebellion.global/about-us/" target="_blank">Extinction Rebellion</a><em> Europa, Pepe Campana es ingeniero industrial y Fernando Prieto forma parte del Observatorio de la Sostenibilidad  </em><strong>Pepe Campana</strong><strong>Fernando Prieto</strong><a href="https://www.observatoriosostenibilidad.com/" target="_blank">Observatorio de la Sostenibilidad</a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[f9b3f00d-21ef-4ded-9ceb-c9a5e69d8cb6]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Agnès Delage / Pepe Campana / Fernando Prieto]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/8ee07564-2c1f-46e8-8de2-d43d6c978caa_16-9-aspect-ratio_default_0.png" length="663148" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/8ee07564-2c1f-46e8-8de2-d43d6c978caa_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="663148" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo llaman democracia y no lo es: ¿por qué necesitamos una Asamblea Ciudadana para la Emergencia Climática cuanto antes?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/8ee07564-2c1f-46e8-8de2-d43d6c978caa_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Regeneración democrática,Participación ciudadana,Transición energética]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Objetivos de desarrollo sostenible y coronavirus: el inicio de la era del #postcovid-19]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/objetivos-desarrollo-sostenible-coronavirus-inicio-postcovid-19_1_1182498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El gran puzle de los Objetivos de Desarrollo Sostenible conlleva considerar una amplia gama de variables de estado para valorar que el <strong>desarrollo sea sostenible y si vamos en la buena ruta</strong>, la tendencia, para alcanzar la Agenda 2030. Este enfoque es mucho más complejo y va <a href="https://www.oecd-ilibrary.org/economics/beyond-gdp_9789264307292-en" target="_blank">más allá del PIB</a>, superando y mejorando indicadores como el PIB para caracterizar el progreso de la sociedad. Hasta ahora solo existen aproximaciones, más de cosmética y de imagen, en lugar de ir hacia los ODS de una forma rigurosa como hubiera sido la creación de una serie de indicadores de seguimiento vinculados a los presupuestos generales y su inclusión en un programa de gobierno. En el segundo tercio de la ruta hasta el 2030 nos hemos encontrado con el <strong>gran impacto producido por la tragedia del coronavirus</strong>.</p><p>A finales de abril la pandemia dista mucho de estar controlada. Algunos analistas <a href="https://www.theguardian.com/world/2020/apr/14/coronavirus-distancing-continue-until-2022-lockdown-pandemic" target="_blank">predicen que podría darse esta circunstancia en 2022</a>. Aún tiene que extenderse mucho más por el territorio y por países con menos recursos. La velocidad y magnitud del virus para paralizar la sociedad han sido brutales y en cuatro meses escasos ha matado a cerca de 170 mil personas y más de 2,7 millones de personas se ha detectado están contagiadas. <strong>Una tercera parte de la humanidad permanece confinada en sus domicilios</strong>, 1.500 millones de alumnos sin poder ir a clase, etc. Este panorama nos demuestra de una forma evidente la <strong>fragilidad y vulnerabilidad de la sociedad hablando en términos globales</strong>. Hasta ahora no nos habíamos enfrentado a una situación como esta en los últimos 50 años. Es evidente que el objetivo fundamental ahora y en los próximos meses va a ser la lucha contra el covid-19, pero también es el momento de ir planteándose el escenario #postCOVID-19. La irrupción de la pandemia puede ralentizar, de facto ya está sucediendo, todavía más los pequeños esfuerzos que estaban en ciernes de diseñar <strong>una sociedad más sostenible </strong>o servir de acicate o revulsivo para alcanzar un futuro que también lo fuese.</p><p>La herramienta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible puede ser muy útil para <strong>valorar las pérdidas o los impactos de la pandemia sobre la sociedad</strong>, también para valorar cuáles pueden resultar favorecidos o perjudicados en los próximos meses y para diseñar un futuro más sostenible. En el momento de publicar este artículo <strong>todavía hay muchas incertidumbres sobre el control de la expansión del covid-19</strong>: el fin del confinamiento, la extensión en otros países, etc. En cualquier caso, todo va a depender de las diferentes políticas aplicadas en el inmediato futuro.</p><p>Vayamos por partes. <strong>El momento de la llegada de la pandemia</strong>. La pandemia llega cuando <strong>el cuerpo de la economía mundial no solo no se ha recuperado aún de los males de la anterior crisis, </strong><a href="https://forbes.es/crisis-del-coronavirus/64809/cornonavirus-un-cisne-negro-amenaza-la-economia-mundial/" target="_blank">sino que algunas variables han empeorado</a> como recuerdan algunos analistas económicos como A. Aranda, de <em>Forbes</em>. España todavía no se ha recuperado totalmente de la crisis del 2008, crisis que aumentó la desigualdad, precarizó todavía más el empleo y el acceso a la vivienda, y no hemos sido capaces de hallar salidas estructurales creando un tejido innovador de investigación, desarrollo e industria manufacturera, creando una <strong>enorme dependencia de sectores como la construcción y el turismo</strong>. Quedaron sin solucionar problemas ambientales graves como el agua, la construcción en la costa, las elevadas emisiones de gases de efecto invernadero, agresiones a la biodiversidad y en definitiva el modelo productivo del país. Con estos problemas aún no resueltos, irrumpe con una fuerza arrolladora el covid-19. La pandemia va a producir según el FMI una tasa de desocupación del 21% llevando al paro a más de 1 millón de personas y una caída del PIB del 8% en 2020, originando en España <strong>la recesión más acusada desde la guerra civil</strong>. En función del tipo de salida de la crisis, si es en V o en U, el PIB podría volver a subir un 4% en el 2021 en un escenario optimista. Esta gran crisis, unida a la falta de confianza en el consumo, va a necesitar una acción coordinada por parte de todos los agentes de la economía que no aumente todavía más la desigualdad e iniciar la senda de la descarbonización y protección de la desigualdad.</p><p><strong>Efectos ya detectados por el covid-19 en los 17ODS en España</strong></p><p>El covid-19, en tan solo 4 meses escasos, ya ha tenido un profundo impacto en el modelo de desarrollo sostenible español. Incremento de la pobreza ODS1 por disminución de los ingresos económicos y en muchos casos ausencia de ellos, <strong>aumentando de manera alarmante la tasa de pobreza a corto plazo en todo el territorio</strong>. Familias sin ahorros, temporeros, autónomos, empleados en precariedad laboral y poco cualificados se verán afectados y harán aumentar los porcentajes de familias bajo los umbrales de pobreza. Respecto al ODS 2 de alimentación, en su doble función de producción agrícola y de ser capaz de proporcionar una alimentación más sana, ha tenido un valor esencial durante estos meses y ha seguido funcionando de una forma ejemplar la producción y la distribución, sin embargo, la falta de empleo agrícola puede ser decisiva los próximos meses para la<strong> pérdida de cosechas por falta de trabajadores temporales</strong>, y por otra parte es muy probable que la malnutrición asociada a la obesidad también haya aumentado durante estas semanas en el conjunto de la población española.</p><p>El covid-19, por supuesto ha sido muy negativo para la sanidad, el ODS 3, que ha sido <strong>clave para parar la pandemia y minimizar los fallecidos y afectados por la misma</strong>, pero también se ha visto afectado en sus profesionales pues más de 30.000 sanitarios se han contagiado y una treintena no han superado las complicaciones de la infección. Se han demostrado las <strong>graves carencias en cuanto a medios, alertas tempranas y planificación</strong>. También ha tenido un fuerte impacto negativo sobre el ODS4 relativo a la educación pues se ha interrumpido el curso escolar y ha provocado que en España más de 8 millones de alumnos además de 1,5 millones de universitarios hayan visto canceladas sus clases y todavía no hay decisiones sobre <strong>cómo se recuperará esa formación</strong> a través de clases posteriores ni existe unanimidad respecto a cómo se evaluará el curso escolar. El ODS5 de igualdad de género deberá ser estudiado con más detalle, pero ya se ha avanzado, por ejemplo, <a href="https://forbes.es/crisis-del-coronavirus/64809/cornonavirus-un-cisne-negro-amenaza-la-economia-mundial/" target="_blank">el impacto desigual en las víctimas de género entre los sanitarios</a>.</p><p>EL ODS6 relativo al agua no ha tenido un especial significado respecto al covid-19, funcionando los sistemas de abastecimiento y depuración de las ciudades en una situación donde no ha habido sequía ni un especial estrés hídrico, pero sí se ha observado por ejemplo un <strong>enorme aumento en el consumo de agua embotellada</strong>. El ODS7 de energía se ha visto especialmente afectado por una <strong>disminución de hasta un 25% en la demanda de energía en los días laborables</strong>. Esto ha determinado que la energía consumida haya sido mucho más limpia ya que no han entrado en la demanda la procedente de combustibles fósiles y también ha producido una mayor presencia de las renovables (la nuclear se ha mantenido), han sido <strong>mucho menores las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la energía</strong> y han bajado los precios en el mercado mayorista aunque esto no se ha reflejado en la factura de los consumidores. El ODS8 relacionado con el empleo <a href="https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/04/14/economia/1586898756_376524.html" target="_blank">va a verse afectado de una forma drástica y más que dramática</a>. Se prevé del orden de un millón más de desempleados, con una tasa de desempleo alrededor del 20%. Durante la pandemia se han tenido que paralizar miles de empleos relacionados con la hostelería, restauración, turismo, industria, transporte, etc. El ODS9 de industria e infraestructuras, donde el confinamiento decretado el 14 de marzo unido al cierre de las actividades económicas no esenciales el 30 de marzo han llevado a un escenario de <strong>parada casi absoluta de la economía</strong>, aunque algunos sectores se han visto beneficiados (por ejemplo logística, telecomunicaciones y producción de consumos sanitarios).</p><p>La caída de PIB y de exportaciones, producirán valores negativos en aspectos sociales y económicos. <strong>Respecto al ODS10, de la desigualdad, el impacto ha sido, está siendo y se espera que sea muy importante</strong>. Si bien ha habido enfermos de todas las clases sociales, la forma de pasar el confinamiento en pisos pequeños, con un elevado número de personas en cada unidad familiar, sin acceso al aire libre, con solo ventanas interiores, sin posibilidad de separación de posibles contagiados, etc., no es la misma que pasarlo en un piso luminoso, con una superficie afectada y zonas para ventilarse como balcones, terrazas e incluso jardines. Además, las viviendas pequeñas no tienen posibilidad de<strong> aislar estancias para miembros de la familia que estén contagiados,</strong> convirtiéndolas en una especie de probeta multiplicadora de virus. La salida de la crisis es seguro que afecte mucho más a clases con menos recursos y que esto se acentúe en los próximos meses y años, <strong>propiciando la desaparición de una clase media ya casi extinguida por la anterior crisis</strong>. El ODS11 relativo a las ciudades se ha visto favorecido en temas tales como la calidad del aire, donde se ha reducido de una forma importante el NO2 (aunque sigue quedando una fracción importante en muchas ciudades que no se ha reducido a pesar de la supresión casi absoluta del tráfico) y con valores mucho mas desiguales respecto a partículas pm10 y pm2.5.</p><p>Por supuesto la salud de las personas especialmente afectadas por la mala calidad del aire se ha visto fuertemente beneficiada por este gran y no planificado experimento al aire libre. La movilidad y otras variables relacionadas con este ODS por el confinamiento ha desparecido por supuesto, pero los suministros como el agua, la energía, la alimentación han funcionado gracias a una logística y una capilaridad puerta a puerta de una manera ejemplar. <strong>El ODS12 de producción y consumo, ha generado una serie de sectores perdedores y otros ganadores</strong>. Los perdedores por supuesto han sido el sector de restauración, hostelería, turismo, alquiler, fábricas de producción no esenciales, manufacturas, organización de eventos, convenciones, autónomos, etc. con algunos sectores beneficiados como son el <em>delivery</em>, la compra por internet, la logística y las empresas de telecomunicaciones.</p><p>El ODS13 ha sido beneficiado en cuanto a la disminución de emisiones, pero la historia enseña que después de crisis puntuales como la financiera de 2008 o al del petróleo del 73 se ha producido un incremento de las emisiones alcanzando niveles mayores a los previos, así que en este sentido se va a producir un beneficio muy limitado. El ODS 14 referido al océano también ha salido beneficiado de una forma puntual por el cese de pesca. El ODS 15 referido a la biodiversidad en los<strong> ecosistemas terrestres ha salido también beneficiado</strong>, pero también seguramente de una forma muy puntual. La retirada de la humanidad de algunos ecosistemas ha provocado en muy poco tiempo una <strong>recolonización espectacular por algunas especies</strong>, pero para recuperar poblaciones son necesarias actuaciones más continuadas en el tiempo y son necesarias estrategias y plazos mayores para que tenga algún sentido. El ODS16 respecto a justicia y participación pública ha sido afectado en cuanto a <strong>derechos de personas en cuanto a la capacidad de movimientos y por supuesto en la suspensión de cualquier tipo de manifestación y procesos judiciales</strong>. Finalmente, ha sido evidenciada la importancia del ODS17, el relativo a la cooperación internacional, donde ha habido una gran colaboración en intercambios de información, de buenas prácticas, de investigaciones compartidas sobre el genoma del virus, sobre posibles vacunas, etc.</p><p>En definitiva, los ODS son muy relevantes no solo para evaluar lo que ha pasado respecto al covid-19 para nuestra sociedad sino para <strong>planificar un futuro orientado al inicio de la era del #postCOVID-19 y por tanto del futuro inmediato</strong>. Este futuro debe ser bajo en carbono, con protección de la biodiversidad, aprovechando las inmensas oportunidades de la España vacía, con mucha menor desigualdad, con sociedades mas resilientes y más tecnológicas.<strong> La salida de esta crisis sin duda debe ser la sostenibilidad y en esta situación tremendamente difícil y frágil</strong> también nos enfrentamos a otra crisis, la crisis climática donde la inacción no ha sido de semanas como en esta última, sino de decenios. Con el cambio climático nos ha pasado como les sucede a las ranas si el agua en la que viven se calienta poco a poco. No detectan un cambio de temperatura brusco y acaban falleciendo. <strong>El covid-19 nos ha puesto el agua en ebullición en poco tiempo</strong> y por esto hemos actuado. No dejemos que siga aumentando la temperatura pues nos va la vida en ello, sobre todo la de las generaciones venideras que no han tenido ninguna implicación en el destrozo que se está produciendo.</p><p><em>_______</em></p><p><em>Ignacio Marinas, Fernando Prieto. Observatorio Sostenibilidad. @isostenibilidad. Agustí Amorós. AIS-Group @GrupoAIS. Juanjo Salado. AUPEX. Las tres organizaciones que firman este artículo confirman su compromiso de realizar el informe Sostenibilidad España 2020, evaluando los retos y oportunidades del covid-19 en los ODS.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0f3d5013-8368-4e4a-a793-49c751cc347a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Marinas | Fernando Prieto | Agustí Amorós | Juanjo Salado]]></author>
      <media:title><![CDATA[Objetivos de desarrollo sostenible y coronavirus: el inicio de la era del #postcovid-19]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Desarrollo sostenible,Ecologismo,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La coalición será verde o no será]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/coalicion-sera-verde-no-sera_1_1179635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El primer Gobierno de coalición desde la Constitución del 78 se conforma en España con no pocos importantes retos. La urgencia, al menos, señala dos caminos paralelos. El primero sería el de <strong>apaciguar la crispación política y territorial</strong> y anestesiar las causas que llevan de la mano a la ultraderecha a las instituciones, esto es, <strong>que los miedos se vuelvan certidumbres</strong> y <strong>las responsabilidades apunten más hacia arriba que hacia abajo</strong>. El segundo, y motivo principal de este artículo, sería el de enfrentarse, en serio, al gran desafío de este siglo: el <strong>cambio climático</strong>. Para esto la coalición progresista ya sacó un acuerdo de gobierno en el que incluyen sus compromisos y que, a continuación, se analizarán. Antes de ello es conveniente señalar que la coalición será exitosa si, y solo si, su acción de gobierno da un giro de 180 grados y <em>verderiza</em> cada una de las medidas que vaya a llevar a cabo de manera transversal, desde la fiscalidad hasta el consumo, desde la educación hasta la sanidad. Todo, absolutamente todo, deberá tener una coordinación supraministerial para que la flecha apunte siempre hacia la misma dirección: transición ecológica y justa.</p><p>El acuerdo incluye una <strong>ley de Cambio Climático y Transición Energética</strong> que, vistos los objetivos<strong>, es nítidamente insuficiente</strong> al calor de las calles y de los consensos científicos. Alcanzar una electricidad 100% verde en 2050 es algo que firmaría el Partido Popular y Ciudadanos sin demasiados problemas. Conviene, desde ya, señalar el bajón en las expectativas que esta medida tiene para la coalición: el propio programa de Unidas Podemos prometía una producción energética primaria −no solo de energía eléctrica− 100% verde para 2040. Esto supone adoptar, por parte de la formación morada, una medida del programa electoral socialista que entra dentro de lo esperable en cualquier gobierno −más allá de su color− europeo. Además, en las últimas semanas <strong>el Gobierno ha seguido dando luz verde al gas natural</strong>, un combustible contaminante y no renovable que no puede ser la solución ni sustitución del resto. Es por ello que el rumbo debe cambiar con urgencia.</p><p>El documento sí incluye, sin embargo, una <strong>reforma del mercado eléctrico</strong> que beneficiaría directamente a los consumidores, a la ciudadanía. Esta reforma consistiría en eliminar los conocidos “beneficios caídos del cielo”, que se derivan de un mercado eléctrico con subastas marginalistas, es decir, que el precio de la energía se fija en función de la última que entre en el <em>pool</em>, y como éstas son siempre las térmicas −más caras− se paga un coste por la hidráulica y nuclear −más baratas, pues ya están amortizadas− muy superior al coste real de producción. Esto hace que las grandes eléctricas tengan beneficios enormes e inmerecidos y nuestra factura de la luz sea de las más caras de Europa en proporción al salario mínimo. Es imprescindible que, a mayor porcentaje de renovables en el sistema eléctrico, el coste de la factura baje proporcionalmente. También se introduce en el documento una regulación del autoconsumo que facilitará su expansión y la retribución económica de la energía vertida a la red por los particulares dueños de esas instalaciones solares.</p><p>¿Y qué ocurre con los lugares donde había centrales térmicas o nucleares? El acuerdo incluye un epígrafe dedicado a esa transición justa, porque ninguna región es culpable de los necesarios cambios a abordar y, a la vez, ningún gobierno puede estirar un chicle laboral-energético basado en energías sucias y caras mucho tiempo más. De hecho, <strong>las propuestas de los partidos conservadores que consisten en mantener estas centrales térmicas significan pan para hoy y hambre para mañana</strong>, pero un hambre mucho más crónico. El destino de la industria energética no lo decide un gobierno en particular, sino una gobernanza global y un libremercado que, hoy en día, asegura precios más asequibles para las energías renovables que para las contaminantes. Por ello es muy irresponsable continuar marginando a estas poblaciones a modelos de negocios ya caducos. Lo prudente y necesario es transitar hacia otros modelos energéticos asegurando a esas geografías formar parte de la nueva industria o de otras que traigan y mantengan el pan, de verdad, para las próximas generaciones.</p><p>En relación con los residuos, España debe, con urgencia, ponerse también las pilas. En el año 2017, según <a href="https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/las-emisiones-de-co2-disminuyen-en-espa%C3%B1a-un-22-en-2018-con-respecto-al-a%C3%B1o-anterior/tcm:30-497589" target="_blank">datos del Ministerio para la Transición Ecológica</a>, de los 1.608.873 toneladas de plástico que tiramos a la basura, se reciclaron 771.269 (menos del 50%). <strong>No es suficiente con ofrecer la opción cómoda del reciclaje</strong>, el cambio debe darse desde la raíz: reducción y reutilización. El acuerdo incluye reducción de plásticos de un solo uso, la reutilización de productos o subproductos y mayor eficiencia en los embalajes. Sin embargo, el horizonte temporal está demasiado lejos −2050− y <strong>no hay compromisos concretos</strong>.</p><p>Se nombra también la pobreza energética. Según <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/web/sdi/affordable-and-clean-energy" target="_blank">datos de la UE</a>, en 2018 un 9,1% de la población española no pudo calentar suficientemente su hogar, mientras que en Alemania este dato se situó en el 2,7%. España es la cuarta economía del Euro, pero sin embargo se encuentra 2 puntos por encima de la media de Europa en cuanto a pobreza energética. Este <strong>bono eléctrico</strong> (que incluye también gas) <strong>será sufragado por las propias comercializadoras</strong>.</p><p>¿Qué hacer con la movilidad? El <strong>transporte</strong> representa el 25% del total de las emisiones de gases de efecto de invernadero (GEI) de España y, dentro de estas, <a href="https://www.miteco.gob.es/es/cambio-climatico/temas/mitigacion-politicas-y-medidas/transporte.aspx" target="_blank">un 95% corresponde a los vehículos de carretera</a>. <strong>Urgen dos medidas: electrificar y reducir</strong>. ¿Qué se electrifica? Autobuses, taxis o vehículos VTC, mercancías (más trenes y menos caminos), etc. ¿Qué se debe reducir? Coches, pero con un matiz importante: no se puede sustituir al completo el parque móvil de motores contaminantes de particulares por otro de motores eléctricos. Además de imposible por los finitos recursos del planeta, fabricar tantos vehículos supondría una huella de carbono muy importante. El horizonte debe ser reducir la fabricación de coches −aunque no drásticamente su uso−, ¿cómo? <strong>Menos coches, pero eléctricos y compartidos</strong>. La mayor parte del tiempo un coche está parado, ¿por qué no compartir coches para satisfacer nuestras necesidades, pero sin hipotecar las necesidades del presente y futuro? El acuerdo no pone el foco sobre estos puntos que son, y deberían ser, horizontes de actuación urgentes.</p><p>Tal y como los programas electorales de ambos partidos recogían, el enfoque sobre el agua que de este acuerdo se desprende tiene que ver con los enfoques que propone la Fundación <strong>Nueva Cultura del Agua</strong> a través de su <a href="https://fnca.eu/oppa/otros-temas/acuerdo-social-del-agua?highlight=WyJkZW1hbmRhIl0=" target="_blank">Acuerdo Social del Agua</a>, es decir, <strong>gestionarla desde su demanda y no desde su oferta</strong>. España es un país especialmente vulnerable en este sentido: <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Espana-inverno-calido-propio-climas_0_879812287.html" target="_blank">un clima cada vez más desértico</a> y una gestión del agua que siempre ha estado regada por el derroche.</p><p>Las demandas animalistas se recogen en este acuerdo de coalición con medidas como la rebaja del IVA veterinario (porque tener una mascota no es lujo) y una ley de bienestar animal para animales salvajes o de consumo. Sin embargo, <strong>la cuestión taurina o de la caza no aparece</strong> por ningún lado, así como la <strong>reducción en el consumo de carne</strong>, fundamentalmente por su impacto en el cambio climático (al igual que incluir un asesoramiento nutricional accesible para todos, la sanidad pública actualmente no cuenta con estos profesionales y el IVA de los particulares se sitúa en el 21%). Para que el modelo alimentario sea sostenible es imprescindible que <strong>los modelos de macrogranjas pasen a ganaderías extensivas</strong> que respeten mínimamente la ética animal, el suelo y los límites de emisiones de GEI y tóxicos como el amoniaco.</p><p>El acuerdo olvida a la Carta Magna como texto supremo desde el que, también, hacer política. Una reforma en materia climática de la Constitución del 78, consensuada en el Congreso y sustentada desde la sociedad civil, construiría unos pilares sólidos que, más tarde, no podrían ser derribados por un hipotético gobierno conservador. <strong>Es urgente que </strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/plaza_publica/2019/12/04/cambio_climatico_constitucion_101625_2003.html" target="_blank">nuestra Constitución se descarbonice y proteja más ambiciosamente el patrimonio natural</a> sobre el cual es posible nuestra propia vida. Esto implica, necesariamente, cambios profundos en su razón de ser, no maquillajes ambientalistas de poco calado. Si los objetivos de la Constitución eran asentar las bases de la justicia y bienestar social, es evidente, dados los datos, que no ha logrado alcanzarlos con todos los sectores de la sociedad. Es más: se olvidó, por el camino, de nuevos paradigmas que afloran y vertebran nuestra realidad más tangible: el cambio climático, tanto en su dimensión física como política, llegó para quedarse.</p><p>Así pues, una actualización que ponga el foco en las urgencias climáticas y ambientales junto con la <strong>necesaria justicia social</strong> que todas ellas puedan implicar debería ser tarea, también, de este nuevo Gobierno. No debe olvidarse que esta reforma constitucional tambalearía un sistema económico que es incapaz de llegar a los fines para los que teóricamente existe: <strong>asegurar el sustento y la sostenibilidad de nuestras necesidades</strong>. Para esto también se necesita una Constitución verde, para que haya mecanismos legales contundentes que obliguen a reparar y recompensar por los daños causados a lo que es de todos y a lo que somos todos: parte de un equilibrio ecosistémico en serio peligro de ruptura.</p><p>A modo de conclusión: ninguna de las propuestas de este documento programático de la coalición es despreciable. Si se cumple todo será, inequívocamente, un gran paso para luchar contra el cambio climático o, dicho más precisamente, para que sus consecuencias sean menos malas. A todas luces es insuficiente, poco arriesgado y desviado de lo que la inercia europea obligaría a cualquier gobierno a realizar. No obstante, dados los perfiles, los programas electorales de ambos partidos y la presión de la Unión Europea, puede existir una primera confianza −que con partidos conservadores o negacionistas no existiría− en que se llegue a cumplir lo acordado con creces. Los movimientos sociales, así como los sectores más ecologistas del parlamento y de los propios partidos, tendrán la necesaria tarea de <em>verderizar</em> al máximo las políticas públicas que el nuevo gobierne lleve a cabo: por justicia social y ambiental pero, sobre todo, para demostrar que otro modelo es posible y que <strong>el escenario que supera a la ultraderecha, existe y está coloreado, desde su raíz, de verde</strong>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1f62fc4b-7ca2-4837-b1b9-b8aed02895fe]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Feb 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Colectivo PorLaSostenibilidad]]></author>
      <media:title><![CDATA[La coalición será verde o no será]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El disputado voto del agricultor Cayo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/disputado-voto-agricultor-cayo_1_1179875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hace unos años le pregunté a una amiga mía, hija de un agricultor de tomates, cómo los cultivaba su padre. Yo tenía interés en saber si los cultivaba de manera ecológica, si se lo había planteado alguna vez o qué técnicas utilizaba. Ella me contestó que su padre utilizaba fertilizantes y pesticidas sintéticos, y, a lo largo de la conversación, se vio que no sólo utilizaba las formas de cultivo de la agricultura convencional sino que ambos, su padre y ella, no podían concebir cómo se podía cultivar tomates de otra manera. Años después estuve de visita en la granja de otra amiga mía, cuyo padre también es agricultor, y él cultivaba, entre otras plantas, tomates, de una manera completamente ecológica y <strong>sin el uso de fertilizantes o pesticidas sintéticos</strong>. Al preguntarle cómo se decidió a cultivar su parcela de manera ecológica y cómo aprendió a hacerlo, me comentó que había estudiado biología y que ahí aprendió cómo se relacionan las distintas plantas entre ellas y con su entorno, sus impactos en el suelo y en las plagas y muchas de las cosas que después le ayudaron a poder cultivar de manera ecológica con éxito. Estas dos historias, que a las lectoras les pueden parecer de entrada dos anécdotas personales sin relevancia alguna, adquieren una relevancia política a la luz de los retos a los que nos enfrentamos en los próximos años.</p><p>Para empezar a ponernos en contexto, basta recordar que, a nivel mundial, las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura, la ganadería y los cambios de uso de la tierra supusieron un 24% de las emisiones en 2010, de acuerdo al IPCC. En España, a su vez, las emisiones de los sectores agrícola y ganadero, sin contar con los cambios de uso del suelo, suponen alrededor de un 11% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Ante esta situación, el nuevo Gobierno, en su declaración de emergencia climática, ha situado como objetivo lograr una agricultura neutra en lo referente a emisiones de gases de efecto invernadero, y eso nos sitúa ante la necesidad de<strong> transformar el modo de producción, distribución y consumo</strong> de alimentos imperante. Es en este punto donde las historias de los padres de mis amigas empiezan a cobrar relevancia.</p><p>La historia del padre de mi primera amiga la podemos trazar hasta mucho antes de que él empezara a cultivar, hasta los comienzos de la Revolución Verde y de la implantación y extensión de la agricultura industrial por todo el globo. Este proceso se apoya en varios pilares, entre los que destacan la mecanización de la agricultura, el uso de agroquímicos, la reducción, selección y estandarización de las variedades de las plantas utilizadas en la agricultura o el uso generalizado del riego. <strong>Esta manera de cultivar es hegemónica actualmente en el mundo y tiene la ventaja de que sus técnicas estandarizan la agricultura</strong>, con todas las ventajas que ello supone a nivel económico. Por ejemplo, estas técnicas permiten la existencia de grandes monocultivos, algo muy coherente con la especialización imperante en la producción de la práctica totalidad de los productos fabricados en este mundo. Estos monocultivos permiten, entre otras cosas, hacer uso de economías de escala o el uso de maquinaria muy especializada con el objetivo de ahorrar costes. Sin embargo, los grandes monocultivos tienen una gran desventaja, esto es, que no son naturales.</p><p>En la naturaleza, un ecosistema que consistiese fundamentalmente en una sola planta <strong>no sería un ecosistema estable y resiliente</strong>, sino uno siempre al borde del colapso. Esto es así porque, ante tal concentración de una única planta, los enemigos naturales de esa planta rápidamente harían su aparición, y no se encontrarían con la resistencia que ofrecen otras plantas o especies que pudiesen frenarlas en su depredación del monocultivo. De la misma forma, un suelo colonizado por una única especie, que en muchos casos tiene ciclos de cultivo de un año, es un suelo que se va desgastando poco a poco y que no tiene los elementos para mantener su fertilidad en el largo plazo. Frente a todos estos problemas, sin embargo, la agricultura industrial tiene formas de hacer que ese ecosistema tan poco natural pueda mantenerse en el corto e incluso en el medio plazo. De esta forma, frente a las plagas usa pesticidas, frente al agotamiento del suelo y la pérdida de su fertilidad usa fertilizantes y frente a la posible escasez de agua debido a las escasas precipitaciones o, lo que es igualmente importante, a la escasa capacidad de absorción del suelo, usa el riego.</p><p>En el largo plazo sabemos que estas técnicas no solucionan los problemas sino que más bien los complican, ya sea por la extinción de las los insectos polinizadores como las abejas provocados por los pesticidas o el empeoramiento de la calidad del suelo al que conducen la mayoría de las técnicas, pero como dice la cita atribuida a Keynes, en el largo plazo todos estaremos muertos. Además este sistema cuenta con otra ventaja añadida, que la hace muy atractiva para las grandes empresas del sector agrícola. Estas técnicas, en sus consideraciones básicas, se pueden aplicar para casi todos los cultivos en casi todas las regiones del planeta. De esta forma, <strong>las grandes empresas agrícolas y muchos grandes agricultores pueden actuar más o menos como si sus empresas fuesen fábricas de coches</strong> o cualquier otro producto manufacturado, en las que <em>simplemente</em> tienen que calcular el coste de los insumos que van a utilizar y el coste del capital, la maquinaria y el trabajo que van a necesitar para producir, y ver si la venta de lo que se produzca permite conseguir un beneficio adecuado. Esto les permite no tener que actuar como un agricultor tradicional o uno ecológico tendría que hacerlo, es decir, conociendo el suelo de los lugares que quieren cultivar, los impactos que sus cultivos tendrán en él y cómo minimizarlos, las maneras naturales de defensa que tendría un ecosistema frente a las plagas que amenazasen esos cultivos, etc. Todas estas características hacen que <strong>la agricultura industrial sea hoy la forma dominante de producción de alimentos en el mundo</strong>, y su hegemonía ha hecho que incluso pequeños productores como el padre de mi amiga piensen que no hay alternativa a esa manera de producir y a la dependencia del agronegocio que ello supone.</p><p>Esta es la situación de la que se parte, y la que tendrá que afrontar el Gobierno si quiere de verdad conseguir que la agricultura logre tener un impacto climático neutro o positivo. A la hora de afrontar este reto es cuando el Gobierno tendrá que aprender de la historia de mi segunda amiga. Él, a la hora de ver cómo llevar a cabo su actividad agrícola, no tomó su decisión porque ningún gobierno le obligase a actuar de una manera que él no quería, sino que tomó su decisión de producir alimentos de manera ecológica en base a <strong>sus convicciones ecologistas</strong>, a sus conocimientos de biología y a su convicción de que podía ser una actividad lo suficientemente rentable como para mantener a una familia. Esto, además, no es sólo la experiencia de un hippie ecologista, sino que el conocimiento del funcionamiento del ecosistema que se quiere utilizar para la producción de alimentos permite, en muchos casos, reducir los costes, producir alimentos ecológicos y aumentar la rentabilidad. Un ejemplo claro de esto se puede ver en <strong>los cultivos integrados de arroz en Asia</strong>, que utilizan patos y otros animales para controlar las plagas y las malas hierbas que pueden surgir en los campos de arroz. De esta forma, evitan la utilización de pesticidas, ahorran trabajo y crían unos patos que pueden ser, a su vez, una fuente de alimento.</p><p>De esta forma, el conocimiento de los ecosistemas de los que forman parte los cultivos tiene que formar parte de una transición justa de la agricultura española hacia la agricultura ecológica. Esto tiene varias implicaciones. Por un lado, como hemos visto en el caso del padre de mi primera amiga, en muchos casos todas las personas implicadas en el proceso de producción de alimentos, desde los agricultores hasta las ingenieras agrónomas, se han socializado en entornos en los que<strong> la agricultura industrial es hegemónica</strong>. Eso significa que, en muchos casos, el primer problema que hay que afrontar para cambiar el sistema es que esas personas no son siquiera capaces de imaginar cómo podría la producción de alimentos como actividad económica funcionar de otra manera.</p><p>De esta forma, el Gobierno tendrá que poner en marcha planes de formación para recapacitar a los agricultores y las agricultoras, de tal manera que aprendan cómo funcionan los distintos ecosistemas, cómo recupera el suelo los nutrientes necesarios para los cultivos, qué plantas y animales se pueden combinar para combatir las plagas y cómo y dónde pueden encontrar información sobre todos estos temas y otros muchos más. De la misma forma, tendrá que poner en marcha <strong>planes de acompañamiento </strong>para aquellos que quieran transformar sus explotaciones a la agricultura ecológica, haciendo que los agricultores puedan tener acceso a expertos y conocimientos concretos sobre sus parcelas a los que difícilmente podrían tener acceso de otras maneras. Además, también deberá <strong>apoyar la investigación en temas relacionados con la agroecología y el conocimiento de los ecosistemas</strong>, ya que son áreas de las que todavía nos queda mucho por conocer y cuyos conocimientos pueden ser muy útiles para transformar la agricultura industrial en una agricultura ecológica y rentable.</p><p>Todo este proceso de ganancia y extensión de conocimientos necesitará de un esfuerzo considerable, tanto de la Administración como de los agricultores, y por lo tanto será un proceso que no se pondrá en marcha por sí solo. De esta forma, no será suficiente con que la Administración ponga a disposición de los agricultores planes de formación y planes de acompañamiento, sino que deberá utilizar palos y zanahorias para empujar a los agricultores a hacer el esfuerzo de formarse y de adoptar ese cambio en su manera de producir alimentos. De esta forma, en primer lugar el Gobierno deberá incentivar la transformación de las explotaciones convencionales en agroecológicas. Para ello podrá utilizar la <strong>Política Agraria Común</strong>, que será renegociada y redefinida en los próximos meses a nivel europeo y que se deberá <strong>utilizar para impulsar la transformación de nuestra agricultura y no para dar subvenciones a grandes terratenientes</strong>, cómo se ha utilizado en parte hasta ahora.</p><p>También podrá utilizar otras herramientas, como la promoción de los sistemas de garantía participativa (SPG) para las pequeñas explotaciones. Estos sistemas funcionan de tal manera que la comunidad local de agricultores, consumidores y expertos controlan y certifican que un determinado agricultor respeta los estándares de producción orgánica. Ademas, estos sistemas también se encargan de formar a los agricultores y actúan como cooperativas a la hora de<strong> vender los productos</strong>. De esta forma, estos sistemas permiten a sus miembros acceder a los beneficios de la producción orgánica, como mayores precios, sin tener que afrontar los grandes costes burocráticos y monetarios de la certificación orgánica estándar. Además, estas herramientas permiten reducir intermediarios y acortar la cadena de valor de los alimentos producidos por los pequeños agricultores, incrementando así el porcentaje del precio final de los alimentos con el que se quedan los agricultores y dando así respuesta a una de las principales reivindicaciones de los agricultores que estos días se manifiestan (*).</p><p>Con estas estrategias se puede conseguir crear un ejército de agricultores pioneros, que estén dispuestos a utilizar la oportunidad de las subvenciones y las facilidades para transformar sus explotaciones y que puedan demostrar a los más escépticos que esta transformación es posible. De esta manera, una vez la gente ya haya visto que este cambio es factible, el gobierno podrá poner en marcha el palo y los instrumentos coercitivos, obligando a los demás a que realicen esta transformación pero enfrentándose a una menor resistencia que la que hubiese afrontado si no hubiesen visto antes que se podía hacer. Estos instrumentos coercitivos pueden consistir, entre otros, en <strong>un endurecimiento de los estándares mínimos de producción</strong>, que hagan que la única forma posible de producir alimentos sea la producción ecológica. Esta misma estrategia se puede utilizar para reducir el consumo de agua en aquellas cuencas hidrográficas que no dispongan de ella, como aquellas que actualmente se benefician del trasvase Tajo-Segura. De esta forma, el Gobierno podría conseguir sus objetivos ecológicos con una menor resistencia en Murcia o la Comunitat Valenciana.</p><p>De esta forma, el Gobierno tendría que intentar crear primero, a través de incentivos económicos, formación y acompañamiento, una base de agricultores que hiciesen todas las transformaciones necesarias para reducir su consumo de agua y seguir siendo rentables. Una vez conseguido este objetivo el resto de los agricultores de la zona verían que esa transformación es posible y el Gobierno podría tomas medidas para acabar de manera paulatina con el trasvase, obligando en la práctica al resto de los agricultores a <strong>sumarse a la transformación</strong>. En definitiva, el Gobierno deberá ser inteligente, haciendo que ésta no sea una transformación hecha contra los agricultores sino una transformación hecha con su participación y, en la medida de lo posible, con su consenso o al menos el apoyo de una parte relevante del colectivo.</p><p>Por último, actuar de esta manera no es sólo una buena manera para el Gobierno de conseguir sus objetivos políticos y ecológicos, es también una manera de dar la batalla por la hegemonía en nuestro país. Para ver por qué basta retrotraernos a la Gran Bretaña de los años 80. Entonces,<strong> Margaret Thatcher </strong>y los conservadores se dieron cuenta de que aquellas personas que vivían en casas propias eran mucho más proclives a votarles que aquellos que vivían de alquiler en casas municipales. Esto les llevó a iniciar su programa de privatización de la vivienda municipal con el objetivo de convertir a los anteriores inquilinos en propietarios para conseguir cambiar sus prioridades políticas y el sentido de su voto. De esta manera, junto con muchas otras políticas lograron que sus ideas pasasen a ser el sentido común de los británicos durante más de 30 años. Eso significó que la oposición laborista, para ganar las elecciones y volver al poder, tuviese que asumir los postulados principales de las ideas de los <em>tories</em>, haciendo que cuando le preguntaron a Thatcher cuál había sido su mayor logro, ella respondiese que habían sido<strong> Tony Blair </strong>y el Nuevo Laborismo. De esta misma forma, en el medio rural español también se va a producir una división similar. Por un lado estarán los agricultores convencionales como el padre de mi primera amiga, que intentarán resistirse a los cambios que hay que hacer para combatir el cambio climático y adaptarse a él.</p><p>Estos agricultores son y serán una fuente de votos para la derecha y la ultraderecha, que les dirán que el cambio climático es un problema inventado o exagerado por la izquierda y que les apoyarán en su resistencia a todos los cambios que haya que hacer. Del otro lado estarán los agricultores ecológicos como el padre de mi segunda amiga, unos agricultores mucho más arraigados en sus ecosistemas locales, mucho más dependientes de ellos y por lo tanto mucho más concienciados sobre <strong>las consecuencias de la emergencia climática</strong>. Estos agricultores apoyarán la mayoría de las medidas que se quieran tomar para combatir la crisis ecológica y por lo tanto serán mucho más susceptibles de votar a los partidos de izquierda. De esta forma, la tarea de impulsar una transición ecológica y justa de la agricultura y la ganadería de nuestro país no es sólo una tarea para lograr nuestros objetivos climáticos, es una tarea más de las necesarias para cambiar este país de tal forma que la única manera de que el PP gobierne en el futuro sea asumiendo nuestro proyecto de país. Por eso, es necesario que el Gobierno se ponga manos a la obra y empiece desde ya a dar la batalla por el disputado voto del agricultor Cayo.</p><p>__________</p><p>  <span id="edn1"></span> (*) Para mas informacion sobre el funcionamiento de los SPGs, pero tambien sobre las estrategias a seguir en los programas de formación o las estrategias para acortar las cadenas de valor recomiendo leer el libro de Raymond Auerbach <em>Organic Food Systems.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[2ec8c8fc-b2f0-4e0f-bfb3-1ed1ffdbe932]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Feb 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Gaertner]]></author>
      <media:title><![CDATA[El disputado voto del agricultor Cayo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coser el país con hilo verde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/coser-pais-hilo-verde_1_1176040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cuenta el mito que una ardilla podía cruzar la península ibérica de rama en rama, sin tocar el suelo, por los frondosos bosques que nuestro territorio albergaba. Como si de un cuento homérico se tratase, los “poetas” crearon y reprodujeron esta fábula con el mismo fin del mito de la Grecia clásica: mantener y garantizar el imaginario colectivo que aseguraba su supervivencia. Aunque los sofistas y los más famosos Sócrates y Platón ganaron la batalla con su logos, ni el mito se pasó de moda ni ha dejado de funcionar. Existe y, además, es necesario. <strong>El imaginario de España se estrecha y se fractura cada vez más</strong>, no con grietas catastróficas que hundirán a nuestra civilización, sino con sentidos contrapuestos y hasta antidemocráticos que incompatibilizan no solo su reconstrucción, sino hasta la convivencia de sus habitantes. Las heridas todavía sangrantes de una crisis económica −que atravesó a todas las capas sociales, especialmente las bajas y medias− junto con una crisis territorial sin precedentes en la democracia española ha provocado 1) <strong>una ruptura difícilmente reversible del contrato social español</strong> y, a la vez, 2) un desprestigio de la importancia de lo urgente o de la urgencia de lo importante.</p><p>La pregunta que emerge al calor de los tiempos que corren es la siguiente: <strong>¿cómo se cosen las heridas de España?</strong> Primeramente, se justifica la pregunta: se coserá porque no pueden ser permanentes; son heridas porque han agudizado la desigualdad y la mala convivencia; y es un problema español por la especificidad de sus características geográficas y político-territoriales. Si el mito de la ardilla ya no funciona para unir(nos), actualicémoslo al siglo XXI. ¿Qué tal si ahora <strong>la ardilla pudiera recorrer la península de placa solar en placa solar</strong>? Apuntemos a esa dirección.</p><p>Los programas electorales de los partidos y, especialmente, su acción política −tanto del gobierno como de la oposición− nunca ha tenido un especial interés por lo verde. Por suerte los tiempos están cambiando: empiezan a aparecer ejes centrales verdes en los programas electorales y ejemplos en esta dirección en nuestro entorno europeo. Lo verde no puede ser nunca más un añadido, sino el protagonista tanto de las intenciones y las acciones políticas como del imaginario de progreso que supera al imaginario reaccionario que va cavando trincheras en el mundo. Para aterrizarlo mejor con un ejemplo fuera del ecologismo: a Abascal no solo se le vence discutiendo sobre el peligro de las armas con datos −que también− sino obligándole a sumarse a una transición energética limpia que dé empleo a nuestras hijas, primos, padres y amigas. No ha ocurrido en España que nuestra sensación de inseguridad sea alta, pero sí que los hijos son más precarios que sus madres. Aprovechemos los numerosos clavos que todavía no arden para romper con los mantras que ocupan demasiado tiempo en nuestras conversaciones: <strong>hablemos menos de Torra y centrémonos más en la Tierra</strong>.</p><p>Tenemos una hermosa y operante oportunidad para coser todas las heridas sin la obligatoriedad de usar los hilos que nos han traído hasta aquí. Esos hilos son necesarios en cualquier operación, pero seguramente sean insuficientes. El hilo conductor deberá hablarnos de un país, España, con una <strong>educación ambiental</strong> promovida por el propio alumnado y sus <a href="https://twitter.com/JuventudXClima" target="_blank">Fridays for Future</a> y guiada por unos <a href="https://twitter.com/future_spain" target="_blank">Profes por el futuro</a> que entienden mejor que nadie que todo cambio necesita de una educación pública de calidad preocupada por los retos del presente y del futuro. Un país cuyas <strong>administraciones públicas sean ejemplares</strong> en materia de sostenibilidad: que <a href="https://www.elconfidencial.com/empresas/2019-02-15/carmena-naturgy-endesa-electricidad-verde-madrid-calle30_1825726/" target="_blank">contraten energía con empresas verdes</a> frente a aquellas que más contaminan o que privilegie sus contratos con la economía que más favorece al medio ambiente como con la <a href="https://madridagroecologico.org/manifiesto-por-una-compra-publica-alimentaria-sana-y-sostenible/" target="_blank">compra pública de alimentos saludables y sostenibles</a>, por poner algunos ejemplos.</p><p>Debemos centrar la mirada en compartir nuestra electricidad verde <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2019/02/27/2019_ano_energia_solar_fotovoltaica_espana_91277_1011.html" target="_blank">producida por unos tejados solares</a> que configurarán el paisaje aéreo de nuestros hogares. Cuantos más paneles, <strong>más democracia</strong>, y qué otra cosa salvo la democracia podrá restablecer los puentes entre territorios. Hablemos de un país que aplica y transforma sus refranes: del “no es más limpio quien más limpia sino quien menos ensucia”, pasemos a “no es más sostenible el que más energía renovable genera, sino quien menos energía consume”.</p><p>Para eso se necesita una <strong>rehabilitación energética de edificios</strong> que crearía cerca del <strong>millón de empleos en una década</strong>. Y no pasemos por alto qué ha significado la cultura del ladrillo: <a href="https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/las-emisiones-de-co2-disminuyen-en-espa%C3%B1a-un-22-en-2018-con-respecto-al-a%C3%B1o-anterior/tcm:30-497589" target="_blank">alrededor del 20% de nuestras emisiones de CO2 pertenecen al sector industrial</a>, dentro del cual el cemento aumentó en los últimos años un 2,6% y la metalurgia un 5,2% (ambos clave en la construcción de edificios). La <strong>bioconstrucción</strong> podría ser una de nuestras señas de identidad en Europa y <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/Rascacielos-madera-Canada_0_923208480.html" target="_blank">convertir el ladrillo en madera</a> como algunos países empiezan a demostrar. Pensemos en un país con un <strong>tren</strong> asequible, sin ciudades olvidadas y que nos permita viajar a las diferentes provincias sin contaminar ni pagar demasiado. Qué mejor manera que fomentar la <strong>fraternidad</strong> entre lugares que el <strong>turismo interno</strong> en un medio de transporte rápido y limpio. Cambiemos <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/11/28/el_gobierno_deja_caer_carbon_ante_las_exigencias_europa_pero_resiste_poner_fecha_cierre_las_centrales_89286_1012.html" target="_blank">la industria del carbón</a> por la de renovables para unir lazos: el norte de España a veces se ve amenazado por las exigencias de un gobierno central que, valga la redundancia, centraliza sus propuestas. Que la justicia y la generosidad vayan de la mano para no condenar a ninguna familia al abismo en el futuro más próximo: mantener la industria del <strong>carbón es pan para hoy y hambre para mañana</strong>, construyamos los puentes cooperando en <strong>una reindustrialización energética</strong> que asegure el pan para muchos años.</p><p>Sigamos siendo ejemplo de alimentación sana y sostenible: una agricultura ecológica y de cercanía junto con una ganadería extensiva aumentaría la calidad de nuestros productos y los recursos de la caja común, mejoraría nuestra salud y ayudaría a reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). España siempre ha sido envidiada por su dieta mediterránea, transformémosla manteniendo su esencia en una <strong>dieta mediterránea-climatariana</strong>: equilibrada y pensando en el clima. No podemos pensar un país como España sin su gran pulmón humano y ambiental: <strong>la España vaciada, la rural</strong>, la no urbana, la de nuestras abuelas, la de nuestros padres, la de los fines de semana o en la que viven 7,5 millones de personas que son sistemáticamente olvidadas por nuestros gobiernos. Esa España vertebradora de familias, amigos, gastronomía, sector primario, parques naturales y anécdotas debe ser el pegamento que fije los cimientos de un país renovado e innovado.</p><p>Por cerrar con ideas de la filosofía clásica, y usando fórmulas aristotélicas: que la España en <em>acto</em> no paralice la España en <em>potencia</em>. Que lo que podemos llegar a ser supere a lo que somos, incluidas las brechas difícilmente reparables a las que nos enfrentamos. <strong>Cuanto más tiempo dediquemos a cuestiones identitarias excluyentes, menos tiempo nos quedará para unir el país en lo urgente e importante</strong>. No queremos decir que el abordaje de la cuestión territorial y de identidad no tenga que darse, sino que una palanca verde es idónea para que la política no gravite, continuamente, sobre banderas, sino sobre proyectos que incluyan, mejoren y den confianza a amplias capas sociales de nuestro país. Porque España puede ser cosida con un hilo verde. Hagámoslo. <em>_________________Alberto Rosado del Nogal es doctorando en Ciencias Políticas en la UCM y José Errejón es administrador civil del Estado</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[90ddf1a8-fde3-42b5-a8e1-f12443eaf89a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Rosado del Nogal | José Errejón]]></author>
      <media:title><![CDATA[Coser el país con hilo verde]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Agricultura ecológica,Ecologismo,Ganadería,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué queremos decir cuando hablamos de Objetivos de Desarrollo Sostenible?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/queremos-decir-hablamos-objetivos-desarrollo-sostenible_1_1176200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>¿Qué países son sostenibles?</strong></p><p>Tras cuatro años ignorando los <a href="http://-https://www.observatoriosostenibilidad.com/2019/04/28/sostenibilidad-en-espana-2019/" target="_blank">Objetivos de Desarrollo Sostenible</a>(ODS), aprobados en 2015, ahora cualquier gobierno, organización o empresa proclama que se orientará hacia esos 17 Objetivos y 169 metas. Hemos pasado a lucir pines de los 17 ODS en la solapa. Cuando se analizan qué países están en la cabeza de alcanzar dichos objetivos, ¡oh sorpresa!, los 14 primeros países son europeos encabezados por Suecia, Dinamarca, Finlandia, Alemania. </p><p>Esta tabla clasificatoria invita a que los países más rezagados tengan una Agenda 2030 que los impulse hacia “arriba” de la tabla. ¿Qué sucedería sí estos países más pobres o, incluso, algunas potencias emergentes, osaran alcanzar dichos Objetivos de Desarrollo Sostenible siguiendo el modelo de esos cuatro países mejor situados en la clasificación? <strong>Jeffrey Sach</strong> señala una paradoja oculta: si para lograr los 11 objetivos socioeconómicos esos países usan el modelo de desarrollo económico de países europeos necesitaríamos hasta cinco planetas adicionales.</p><p>¿Debe Jamaica seguir el modelo sueco o Suecia el modelo de Jamaica? Para alcanzar los tres objetivos ambientales de los ODS, los once anteriores, Jamaica agota su huella de carbono (gráfica de debajo de <em>Global Footprint</em>) el 13 de diciembre, mientras Suecia lo hace el 4 de abril. </p><p><strong>17 objetivos indisolubles: segunda paradoja</strong></p><p><strong>Ernst Ulrich von Weizsäcker</strong>, autor de <em><strong>Come on!</strong></em>, haexpresado otra paradoja: “En ninguna parte de la Agenda 2030 se admite que la consecución de once objetivos sociales y económicos (1-11 O) no se base en una estrategia de crecimiento convencional; implicaría que sería prácticamente imposible reducir el calentamiento global, detener la sobrepesca de los océanos o la degradación de la tierra, por no hablar de la pérdida de biodiversidad”. Esta observación “obligará al mundo a revisar de raíz los planteamientos de desarrollo tecnológico, económico y político” y, por tanto, que dichos objetivos no son alcanzables por separado. </p><p><em>Usamos la presentación de los ODS por E.U. von Weizsäcker, en ella pone de manifiesto que la agenda 2030 tiene 11 objetivos socio-económicos frente a tan sólo tres ambientales; un desequilibrio entre el índice de desarrollo humano (HDI) y pisada ecológica (ecological footprint). </em></p><p>Disociar los 17 ODS entre sí trae una nueva paradoja. Si disociamos de los objetivos ambientales de los ODS el índice de desarrollo humano la clasificación de países se invierte;  en los primeros puestos no está Suecia, Dinamarca, Alemania, etc., quizá Cuba, Costa Rica, Jamaica. Lo que demuestra el gráfico inferior es que el cuadrado que corresponde a países que cumple, aunque sea de forma parcial, los Objetivos de Desarrollo sostenible está vacío. </p><p><em>Permite comparar USA y Alemania (D)con países más cerca en el área de SD:</em></p><p>Podemos representar los 17 ODS en una pecera con tres peces; un pez grande económico (<em>Wirtschaft</em>) y tres pequeños peces: ambiental (<em>Umwelt</em>), cultural (<em>Kultur</em>) y Social. </p><p>El <em>Plan nacional de implantación de la Agenda 2030</em>, por parte de CADS (Generalitat de Catalunya), recoge <em>696 compromisos</em> que se convierten en <em>920 objetivos</em> (dado que algunos compromisos están incluidos en diversos ODS). Si un compromiso recoge uno o dos, quizá tres ODS… son poco sostenibles. Tiene una “transversalidad” demasiado débil. Lo que necesitamos son planes de acción en que los objetivos sean “indisolubles”. ¿Qué quiero decir?</p><p><strong>Erradicar el hambre y su transversalidad</strong></p><p>¿Podemos erradicar el hambre al precio poner en peligro la disponibilidad de agua (objetivo 6)? ¡Más regadíos o mantener la “arrogancia optimista” de la “revolución verde” –mil veces fracasada! ¿Seguimos un modelo de “innovación tecnológica” con consecuencias nefastas para la salud y el medio ambiente? No solo se daña el clima, océanos y ecosistemas (Objetivos 13, 14 y 15); se incumplen objetivos económicos (objetivos 9 y 12).</p><p>Tenemos, exagerando, una parte del planeta que pasa hambre por falta de alimentos. Y otra parte del planeta pasa otro tipo de hambre: exceso de alimentos vacíos, comida chatarra. En países desarrollados se manifiesta en aumento de obesidad, diabetes, etc. ¡Incumplimos el 4 objetivo de salud! También el objetivo de consumo irresponsable (objetivo 12). ¿Cómo compramos alimentos chatarra? No sólo es pobreza (objetivo 1), es la ignorancia (objetivo 4). Deberíamos analizar de esos 696 compromisos cuántos ODS se incumplen. ¿Se puede llamar trabajo decente (Objetivo 8) cuando la agroindustria que compra cada vez más “barato”? Obliga a bajar calidad (menor valor nutritivo) y reducir salarios (que conduce a optar por alimentos baratos), en una “autoexplotación” como productores.</p><p>¡Más paradojas! En 1984 un estadounidense gastaba el 17% de sus ingresos en comida, en 2011 sólo el 11%. El gasto en medicamentos en 1985 era de 3.788 dólares; en 2014 de 9.403 dólares (se multiplica por 2,5). Países que gastaban 1/3 en comida hace tres décadas, hoy, con el modelo de comida ultraprocesada, menor variedad, alimentos chatarra, etc., gastan el 11%; pero multiplican el gasto en salud por 7,5. El uso indiscriminado de antibióticos en ganado, ahora en granjas de salmones, lleva a que en 2030 la primera causa de moralidad sea la resistencia de bacterias a antibióticos. Podemos pensar que el acceso a antibióticos nos permite cumplir con el objetivo 3: salud.</p><p><strong>No hay hambre ni pobreza, hay ignorancia</strong></p><p>Pensemos en la economía. Buscamos mayor “productividad” y “eficiencia” (más lo primero que lo segundo) gracias a la “escasez de recursos”. Los economistas nos aseguran que no habrá recursos para satisfacer las necesidades de una creciente población mundial. Aunque los recursos estuvieran ahí no tendríamos dinero para comprarlos. La pobreza, concluyen, “ha venido para quedarse”.</p><p>¿La “escasez” es algo real? La “escasez” es tan sólo un “a priori” o un dogma de unos “economistas atrevidos” que justifican la “escasez” en nombre de “mercados eficientes”. Deberíamos ser eficientes en evitar desechar millones de botellas de plásticos por minuto; no en condenar al hambre a una parte de la humanidad en nombre de “mercados eficientes”. Otro dogma: la “ventaja comparativa”. Argentina, con 40 millones de habitante, la llevó a especializarse en la producción estandarizada de carne que permite alimentar a 400 millones de personas. Pero los argentinos no tienen dinero para comprar esa carne, un tercio está en situación de pobreza y hambre.</p><p>La industria cárnica <strong>Herrmannsdorf</strong>, fundada en Alemania en 1902, es un ejemplo de éxito. Transforma cada semana 25.000 cerdos y 5.000 vacas en salchichas (1,5 millones al año). Adoptó tras la Segunda Guerra Mundial el modelo de economía de escala, recortando costes, estandarizando la producción, todo para ser la mayor empresa de su sector en Europa. El mercado empezaba presionar los precios hacia abajo. <strong>Karl Ludwig Schweisfurt, </strong>empresario de éxito, hizo algo inusual: ¡hizo caso a sus hijos interesados por la agroecología! Hicieron frente a las burlas. El precio de salida de sus productos doblaba, en peso, al de productos comparables de supermercados; pero era infinitamente más barato en términos de nutrición. En términos de peso eran escandalosamente más caros.</p><p>Comemos carne de cerdo “barata” que sacrifican a los seis meses, nunca abandonan estos animales una pequeña instalación cerrada. El cerdo que comían nuestros abuelos tenía tanto omega 3 como un salmón. Hoy el salmón de granja tiene un 50% menos de omega 3 que el que comíamos hace una década. Los crían en granjas con antibióticos, plaguicidas, etc., no saben cómo hacer frente a piojos de mar resistentes. La relación equilibrada de 1 a 4 entre omega 6 (inflamatorio) y 3 (antiinflamatorio) se ha desequilibrado a una relación de 1 a más de 100. Tenemos que tomar suplementos de omega 3. Una manzana producida en masa, incluso con fertilizantes orgánicos en lugar de químicos, tiene un 5% de vitamina C. ¡Qué comemos! Si las vacas B12 es por los suplementos que toman.</p><p>La agricultura se ha apartado del “ciclo de nutriente naturales” y usa fosfato de minas que, en pocas décadas, se puede agotar. Entre 9 y 14 millones de toneladas de fosfato acaban en el océano. El PNUMA respalda la crítica de <a href="https://www.gaiafoundation.org/post-library/agriculture-at-a-crossroads-international-assessment-of-agricultural-knowledge-science-and-technology-for-development-iaastd/" target="_blank">informe del IAASTD</a> de los sistemas agrarios convencionales que responsabiliza del 60% de pérdida de biodiversidad y causa el 24% de emisiones que provocan el cambio climático. Apuesta por una agricultura multifuncional, de integración vertical como <strong>Herrmannsdorf.</strong> La agroindustria se centra en maximizar la producción sin tener en cuenta los servicios ambientales de los que, directa e indirectamente, se beneficia. No hay que recordar que los portavoces de la agroindustria y sus representantes políticos y científicos lo rechazaron con una feroz crítica. <strong>E.U. von Weizsäcker</strong> alienta implementar esas ideas… “al menos allí donde el lobby agrícola no tenga el control absoluto sobre los gobiernos”.</p><p><strong>Alfabetizar el futuro</strong></p><p>Desde la filosofía analítica, que se cree la única epistemología válida, los Objetivos de Desarrollo Sostenible son excluyentes entre sí. En cambio mantenemos un divorcio entre teoría, educación y economía; la multiplicidad de disciplinas fragmenta el conocimiento de tal modo que no somos capaces de ver la relación de las partes con el todo. ¿Existen las partes? La embriogénesis nos enseña que en la parte está el todo, son redes de relaciones, mientras que la parte aislada es indeterminada. Aunque existe una nueva epistemología para hacer las cosas de forma diferente, por ejemplo, a los monocultivos estratégicos estandarizados les resultan incómodo los “genes recesivos invisibles”; prefieren una biología de la homogeneidad de los genes. No les importa abrazar conocimientos caducos aunque ello suponga poner en peligro la supervivencia humana.</p><p>¿Quién se opone a alfabetizar el futuro? Encima tienen la arrogancia de considerar que nada a favor de la corriente de la innovación tecnológica y la ciencia, pero son incapaces de abandonar modelos epistemológicos mecanicistas, basados en una presuntuosa “precisión” a partir de modelos abstractos matemáticos alejados de la realidad pero convergentes con sus intereses cortoplacistas. Nos llevaría lejos exponer en qué consiste un cambio del modelo educativo cuando las universidades asumen los ODS. Tenemos ¿pobreza o ignorancia?, ¿insostenibilidad o una fe en los dogmas del mercado?</p><p>Lo que más nos puede apartar de los ODS son esas impresionantes novedades tecnológicas, esas “mejoras infinitas” de “tecnologías exponenciales” que, en lugar de producir alimentos para toda la humanidad, hacen más transparente la democracia, erradicar las enfermedades al desplazar la medicina terapéutica de la nueva medicina reparadora (mejora genética), etc., nos puede llevar, sin preguntarnos si es ese el mundo en el que queremos vivir, a atroces pesadillas sociales. La novela <em><strong>El Círculo</strong></em> de <strong>Dave Eggers,</strong> pasada al cine, no profetiza futuras dictaduras digitales sino presentes mucho más cercanas de lo que presuponemos. El diablo, en estos tiempos, se viste de ángel promoviendo unos ODS fragmentados en sus 169 metas.</p><p>Afortunadamente en la Caja de Pandora, tras ser abierta, quedó la “esperanza”: el poder tener una visión inclusiva, integrada e indivisible de los ODS.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0164315c-a9be-4285-9400-97e1e4d98bf4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jordi Ortega]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Qué queremos decir cuando hablamos de Objetivos de Desarrollo Sostenible?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desastre del Mar Menor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/desastre-mar-menor_1_1175787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Creo que la noticia de estos días es y será la sentencia del <em>procès</em>, y su relevancia no puede ni debe ocultar, ni mucho menos hacernos olvidar, algo que hoy pudiera ser mucho más relevante, no políticamente, que también lo es por sus implicaciones, pero sí desde el punto de vista medio ambiental por<strong> su irreparable trascendencia en el caos ambiental</strong> en el que está sumido nuestro país.</p><p>Y me refiero a la noticia del desastre del Mar Menor, el desastre ecológico más grave que se ha producido en España desde la rotura, en 1998, del dique de la balsa de residuos metálicos de las minas de Aznalcóllar, que provocó el vertido de 5,5 millones de metros cúbicos de lodos tóxicos y cerca de 1,9 millones de m3 de aguas ácidas, que produjeron <strong>la contaminación de una extensa área </strong>del Parque Nacional y Natural de Doñana.</p><p>La tragedia ecológica del Mar Menor, pone de manifiesto la insensibilidad de todas, y digo todas, las administraciones públicas con<strong> la protección de nuestro medio natural</strong>, y la falta de políticas eficaces para evitar episodios de este tipo que, como los macro incendios que año tras año van destruyendo nuestros montes, empiezan a convertirse en algo habitual.</p><p>El desastre del Mar Menor, con un vertido masivo, al mismo, de aguas residuales tóxicas, supone un punto de inflexión en el proceso de destrucción de un ecosistema marino único en nuestro país, y cuyo deterioro paulatino se viene produciendo de forma acelerada en las últimas décadas, por la aplicación de un modelo de desarrollo turístico basado, no en la calidad y la excelencia, sino en la colmatación de la costa con un proceso edificatorio masivo e insostenible y cuyo impacto en el Mar Menor, es algo que se viene hace años percibiendo, tanto por la calidad de sus aguas, como por<strong> la disminución de sus únicas y valiosas especies marinas.</strong></p><p>Creo que ha llegado el momento de que toda la ciudadanía tome conciencia de la gravedad de la emergencia ambiental que sufre nuestro país, y se rebele contra la inacción o la ineficacia de nuestras administraciones públicas estatales y autonómicas; porque las referencias al medio ambiente y el cambio climático<strong> no son más que significantes vacíos</strong>, utilizados de forma recurrente en campañas electorales por los partidos políticos, que cuando llegan al poder, no tienen la más mínima voluntad de poner en marcha medidas serias, con las dotaciones presupuestarias necesarias, para frenar la desforestación de nuestros bosques, limpiar nuestros montes, evitar los vertidos incontrolados de aguas residuales urbanas o industriales garantizando su depuración, o solventar de manera definitiva los problemas de contaminación de nuestras ciudades. En el fondo nuestros gobernantes no van más allá de unas retóricas promesas de transición energética, para aumentar la producción de energías limpias, pero, claro está, salvaguardando <strong>los intereses monopolistas de las eléctricas </strong>en su proceso de implantación.</p><p>Ha llegado la hora de que tod@s dejemos de observar, como meros espectadores impasibles, cómo nuestr@s jóvenes se manifiestan y ponen en marcha iniciativas imaginativas en defensa de su futuro en un planeta amenazado. Ha llegado el momento de que salgamos a las calles con nuestr@s hij@s reclamando justicia ambiental para nuestro país.</p><p>Hoy tod@s l@s ciudadan@s españoles debemos sentirnos murcianos, y en cierta forma estar de luto por<strong> la agonía del Mar Menor</strong>, que es un patrimonio de tod@s, y tod@s debemos manifestar públicamente nuestra solidaridad ante esta tragedia ambiental. Por eso creo que en toda España, hoy, debemos pasar de las palabras a los hechos, y amén de manifestar nuestra repulsa por lo sucedido y por el irresponsable comportamiento de las administraciones públicas murcianas, municipales y autonómicas que, por inacción u omisión, han propiciado que se dieran las condiciones para que este desastre se haya producido, debemos por un lado instar a la fiscalía para que actúe de oficio, por delito medio ambiental, contra los responsables públicos o privados del vertido, al tiempo que debemos poner en marcha en toda España una campaña de protesta y sensibilización por lo sucedido hoy en Murcia, y que mañana puede suceder en cualquier otro territorio del Estado Español.</p><p>Por la puesta en marcha en nuestro país de políticas serias que aborden la Emergencia Ambiental y el Cambio Climático, hago desde aquí <strong>un llamamiento a la ciudadanía de todo el país</strong>, en general, y a todos los colectivos ecologistas y vecinales, con objeto de que señalan un día de la semana para que en toda España y todas las semanas, en las plazas de nuestro país, se lleven a cabo vigilias silenciosas y reivindicativas para sensibilizar a nuestros insensibles gobernantes, que nos estamos jugando el futuro.</p><p>¡¡¡ <strong>En defensa de nuestro patrimonio natural</strong> y de una forma de vida sostenible en nuestras ciudades !!!</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[9b5acb24-7931-46ce-a85b-ab04fd0cc3d6]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José María Sánchez Ródenas | Anonimous Rebellis]]></author>
      <media:title><![CDATA[El desastre del Mar Menor]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Emergencia climática en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/emergencia-climatica-espana_1_1175115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Sobran razones para la declaración de emergencia climática: aumento de temperaturas, subida del nivel del mar, récord de concentración de CO en la atmósfera, acidificación del océano, más fenómenos meteorológicos extremos como tormentas e inundaciones, más sequías e incendios...  <strong>Los escenarios para el futuro son todavía peores</strong>, sabemos que temas como la subida del nivel del mar se aceleran siendo ya imparables. Además, es probable que las tendencias para el futuro no sean lineales sino que se produzcan escenarios disruptivos y en ocasiones de colapso como está pasando con el declive de la biodiversidad, como señala el informe IPBES.</p><p>Por ello, docenas de países y ciudades están declarando esta emergencia climática: Manchester, Bristol o Londres en Reino Unido, Costanza en Alemania, varias ciudades canadienses y más de <a href="https://news.un.org/es/audio/2019/07/1459071" target="_blank">siete mil universidades declaran una emergencia climática</a>.</p><p><strong>España está en una zona muy vulnerable</strong>, igual que otros territorios como Italia, Portugal, Marruecos, Sudáfrica, Australia, Chile, California... y las consecuencias de este cambio climático nos pueden repercutir más que a otros países con graves efectos sobre la agricultura, ganadería, bosques o migraciones; afectando a toda la sociedad.</p><p>En España <strong>más de 80 organizaciones reunidas con el nombre Alianza por la Emergencia Climática han exigido al parlamento español, comunidades autónomas y ayuntamientos que declaren la emergencia climática</strong>. Haciendo llamamientos a las universidades, instituciones de enseñanza, sindicatos y la sociedad civil para que tomen cartas en el asunto. Los principales promotores han sido los innovadores y muy activos <strong>nuevos movimientos por el clima </strong>y contra la extinción de las especies como Extinction Rebellion, Fridays for Future, Teachers for Future...Sin olvidar el extenso tejido social de las clásicas organizaciones ecologistas.</p><p>Cataluña, Aragón, Baleares, Canarias, la Comunidad Valenciana, el País Vasco y Castilla-La Mancha están en proceso o han declarado ya la emergencia climática. También lo ha hecho la Diputación de Málaga y <strong>docenas de ayuntamientos de toda la geografía</strong> desde Sevilla, Valencia, Zamora, Pamplona, Cádiz, Puerto de la Cruz, Zamora, Madrid, Badajoz, hasta Vigo, Galdákano, Reus, Tres Cantos, Salobreña, Bocairent, Manuel, Vall d´Uxo, Yatova, Algemesí, etc.</p><p>  </p><p> Mapa de los lugares donde se ha declarado la emergencia climática</p><p><strong>Aproximación a las declaraciones de emergencia climática en septiembre de 2019</strong></p><p>El pasado 17 de septiembre <strong>se aprobó por el Parlamento español, con todo el hemiciclo a favor, la declaración de emergencia climática</strong>. Se incluyeron algunos cambios de Cs y PSOE para alargar los plazos a 2050 a partir del texto inicial de Podemos. La idea era comprometer todas las futuras políticas del Gobierno para hacer frente a esta emergencia climática. Se trataba de poner la crisis climática en lo más alto de la agenda política y prioridad de todas las instituciones del Estado. La moción, que ocupa menos de media página, dice algo así como:</p><p>  </p><p>Desgraciadamente, o curiosamente, la aprobación de<strong> la declaración de emergencia climática ha coincidido con el anuncio de una nueva convocatoria electoral para el 10 de noviembre,</strong> lo que implica que la declaración quede totalmente inoperativa. Los propios impulsores estiman que la prioridad del Ejecutivo elegido tras los comicios sea dotar de contenido a esta declaración, es decir, los propios impulsores reconocen que no tiene un gran contenido aparte de la declaración formal.</p><p>Llegados a este punto, <strong>ya no se trata de decir lo que hay que hacer en 2050, sino en 2019:</strong> los ciudadanos exigen más concreción. Este hecho es similar a lo que ha pasado durante los últimos decenios de política contra el cambio climático. Grandes declaraciones, pero todavía, una falta total de voluntad política para afrontar este grave riesgo con medidas concretas y rigurosas. No se trata solo declarar a la emergencia climática y seguir al día siguiente como si nada.</p><p>Se trata de explicar a los ciudadanos que estamos en crisis climática, pero sobre todo, llegar a compromisos reales y vinculantes para solucionarla. En la declaración de emergencia climática promovida por la<strong> Asociación de Emergencia Climática se incluye un compromiso concreto con 46 puntos</strong> para que las declaraciones no se queden solo en eso, sino en medidas concretas y rigurosas para solucionar la crisis climática.</p><p>Todo el mundo estima que los próximos 18 meses pueden ser claves para tomar decisiones y enfrentar la crisis climática con ciertos visos de solución en los próximos 10 años, pero hasta ahora<strong> nos hemos dedicado a hablar</strong> y ahora toca actuar si no queremos llegar al escenario de la subida media de tres grados para 2050. Hay que reducir las emisiones de forma seria y en casi todos los ámbitos. Todavía no existe una ley de cambio climático y el Plan Nacional de Energía y Clima carece de concreción, como ha señalado la Comisión Europea. Tampoco hay un plan concreto, desagregado en proyectos y programas con asignaciones concretas presupuestarias para toda la política imprescindible para la adaptación al cambio climático. Otros problemas como las emisiones de <strong>transporte de mercancías por carretera</strong> siguen aumentando y todavía no se ha apostado por el ferrocarril para reducir estas emisiones.</p><p>Soluciones </p><p>Parece claro que es necesario sacar de la confrontación partidista temas tan importantes que atañen a todos.<strong> El gran objetivo es que, en 2050, las emisiones netas de CO2 sean igual a cero y para ello hay que empezar a tomar medidas en 2019.</strong> En este cálculo, se tiene en cuenta que el carbono expulsado se compense con el carbono capturado, por ejemplo, por la masa forestal. Sin embargo, para poder alcanzar una meta tan ambiciosa, la ONU plantea un <a href="https://www.undp.org/content/undp/es/home/sustainable-development-goals/goal-13-climate-action.html" target="_blank">compromiso intermedio</a> mucho más cercano, que en 2030 se hayan reducido las emisiones un 45% con respecto a las de 2010.</p><p>Por ello es imprescindible una serie de actuaciones inmediatas que no se han tomado en los últimos años, partiendo de que todavía están los Presupuestos Generales del Estado del anterior Gobierno, por lo que <strong>no existen partidas presupuestarias serias para luchar contra la crisis climática</strong>. Los tejados solares y el autoconsumo siguen sin despegar y el precio de la luz sigue desorbitado. Tampoco existen planes de empleo verde ni medidas ambiciosas para cambiar el modelo productivo.</p><p>Respecto a la adaptación al cambio climático, todavía no se han tomado medidas serias en agricultura, ganadería o el sector forestal donde vemos que todos los años arden varias docenas de miles de hectáreas sin ningún tipo de control. <strong>La temperatura en las ciudades españolas se ha incrementado y no se están tomando medidas</strong>, como: aumentar los cinturones verdes en los entornos urbanos, aumentar las fachadas y zonas verdes, o declarar zonas de bajas emisiones. En la costa todavía no se ha iniciado el proceso de retirar construcciones de primera línea.</p><p>A su vez, sería necesario acompañar estas acciones con la implementación de un plan de empleo verde y un cambio de modelo de producción. Llevamos muchos años hablando de transición justa y dando mucho dinero, por ejemplo, a las cuencas mineras, <strong>pero esto solo ha servido para ralentizar la transición </strong>en vez de crear un modelo de nuevas tecnologías y nuevos modelos productivos. Hay que tomar medidas más rápidas y contundentes: de otro modo, no cambiará nada en la economía. Las empresas deben entender que la descarbonización es el futuro y que cuanto antes apuesten por ella, más beneficios obtendrán y será mejor para todos. Es una gran oportunidad que tienen que entender.</p><p>En Alemania, <strong>Merkel acaba de destinar 54.000 millones para acelerar la economía verde </strong>y ha optado ya por este cambio de modelo. Las declaraciones de emergencia climática deben servir, además de marcar un cambio de rumbo respecto a la precepción de los ciudadanos, las empresas y de los políticos respecto a la crisis climática, para tomar medidas serias y concretas. Quedan muy pocos años para poder frenar el cambio climático. Todos miramos expectantes a nuestros gobernantes y empresas. Estamos todos en el mismo barco. Da igual el color del gobierno. <strong>La sensación es que el barco está hundiéndose y nadie mueve un dedo.</strong></p><p>Como dice Antonio Guterres, <strong>"no existe aún voluntad política en la lucha contra el cambio climático"</strong> a pesar de que la juventud y la sociedad entera está cada día más radicalmente comprometida.</p><p>Y como señala Maisa Rojas, coordinadora científica de la cumbre COP25 que se celebrará en Santiago de Chile en diciembre de 2019, "la sociedad civil, los jóvenes, los investigadores, las comunidades indígenas, los gobiernos regionales, las ciudades, el sector privado..." son los que van a tener que hacer el trabajo.                                                                                                                                                                    _______________________</p><p><strong>Fernando Prieto</strong>, miembro del Observatorio de la Sostenibilidad.</p><p><strong>Nicolás Eliades</strong>, coordinador en España de Extinction Rebellion. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[cb34da0c-07e8-42df-a2a6-9c74f829a957]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Sep 2019 05:06:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Prieto | Nicolás Eliades]]></author>
      <media:title><![CDATA[Emergencia climática en España]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clima: del discurso a la práctica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/clima-discurso-practica_1_1175082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El tema climático empieza a ser hegemónico y casi todos los partidos políticos, por fin, se suben al carro, pero con demasiada<strong> distancia entre el discurso y la práctica.</strong></p><p>La evidencia es ya empírica, ya lo notamos; récords consecutivos de temperatura en los 4 últimos años, fenómenos meteorológicos inéditos, aviones que no pueden despegar por el calor, centrales nucleares en alerta por un huracán, menor rendimiento en cultivos alimentarios, hielo desapareciendo antes de tiempo, etc. Los más jóvenes notan el vértigo y desbordan las calles por todo el mundo, y los científicos hablan de una contrarreloj en la que <strong>vamos en dirección contraria a la meta.</strong></p><p>Todo esto hace que los medios hablen de ello casi a diario, algo impensable hace cinco años. Pero nadie nos ha enseñado en los últimos años los <strong>graves riesgos socioeconómicos</strong> que conllevan el cambio climático y la contaminación. Es urgente revertir esta situación con educación ambiental y campañas informativas a todos los niveles.</p><p>En los sectores productivos más sensibles ya llegamos tarde. Los trabajadores de la central térmica de As Pontes, o los de las cuencas mineras, deberían tener ya una<strong> alternativa de capacitación</strong> y empleo de calidad, por ejemplo, fabricando los paneles solares para el país con más radiación solar de Europa. También en la automoción, la construcción, el sector agroalimentario o energético.</p><p>Si aceleramos ahora se pueden evitar los peores escenarios, empezando por la<strong> transición energética</strong>, de la que, a su vez, depende parte de la descarbonización de otros sectores.</p><p>Para finales de este año, se espera que lleguemos al 18% de generación eléctrica proveniente de la eólica y solar en todo el mundo, y, aunque se ha cuadruplicado en la última década, no todo son renovables.</p><p>Las renovables sólo generan electricidad, por lo que los sectores productivos y de movilidad no electrificables tendrían que minimizarse, a la vez que ganamos eficiencia energética. Y <strong>no vale con deslocalizar las emisiones</strong> llevando los sectores productivos más “sucios” a otros países. Otros  ejemplos de <em>trampas</em> climáticas serían las empresas que dicen ser netas en carbono por plantar árboles –lo más efectivo es lo que se deja de emitir hoy–, o los derechos de emisiones transferibles.</p><p>Se trata de crecer en economía baja en carbono y consumo energético, crecer en cuidados, para las personas y los ecosistemas, crecer en salud y bienestar, creando empleo de calidad. También en bienes de consumo diseñados para  aprovechar materiales, más <strong>sostenibles y reutilizables o de largo uso</strong> (ecodiseño). En paralelo, diseñar otros referentes distintos al PIB, que cuantifiquen bienestar y salud, y que no impliquen un tipo de crecimiento infinito, ya imposible.</p><p>Desde el plano de la demanda, de unos <strong>hábitos de consumo y de vida</strong> que posibiliten este nuevo modelo productivo y energético, no siempre está todo a nuestro alcance; de momento, todos dependemos de una sociedad basada en los combustibles fósiles. Algo también muy arraigado en nuestra cultura, cuyo abordaje es más complicado que el de la dimensión técnica.</p><p>Miremos el caso agroalimentario, un sector vulnerable y a la vez causante del cambio climático y del que dependemos todos. Actualmente, se usan entre 7,3 y 10 calorías de combustibles fósiles para<strong> producir 1 caloría de comida</strong> bajo el modelo convencional; fertilizantes y plaguicidas, maquinaria, transporte, procesado, refrigeración y cocina –1/3 de esta energía se gasta en hogares–. Sumémosle que un tercio de la comida se tira.</p><p>El cambio en el patrón dietético más habitual en el mundo rico es imprescindible, pero no se trata de todo o nada; reducir el consumo de la carne roja y de la procesada;<strong> menos carne y de mejor calidad</strong>, no necesariamente hacerse vegano o vegetariano. Es preferible que millones coman menos carne y alimentos ultraprocesados, a que una minoría la deje por completo. No obstante, cuanta más gente se haga vegana o vegetariana, sin “compensar” su menor huella de carbono en otros hábitos, bienvenido sea, mejor para todos porque son las dietas de menor impacto.</p><p>Se ha estimado que habría que <strong>reducir el consumo de carne</strong> a uno o dos días a la semana, sin superar los 500 gr. entre carne blanca y roja –máximo 98 gr. de roja a la semana, según EAT, 300 gr., según OMS–. Algo culturalmente difícil para todos, pero no imposible. Por cierto, como aclara Aitor Sánchez, la carne de cerdo es roja.</p><p>Otro patrón dietético facilita además el cambio de modelo productivo; la ganadería extensiva, que compensa mucho mejor su impacto, tendría muy<strong> difícil atender la demanda actual de carne</strong>, por ejemplo. Y necesitamos más pastores, más extensiva para prevenir incendios, para mejorar acuíferos, fertilidad y fijar población al medio rural. Es imposible abordar eficazmente el cambio climático sin la dimensión alimentaria, que va más allá de medir el metano de los rumiantes –deforestación para los cultivos de sus piensos que viajan por todo el mundo–.</p><p>Para abordar la transición en nuestro sistema agroalimentario eficazmente, hay que atender<strong> tres pilares:</strong></p><p>- Cultural, con <strong>políticas que faciliten los cambios de hábitos</strong>; opción de menús vegetarianos, campañas de concienciación, nutricionistas en sanidad pública, etc.</p><p>- Productivo, fomentando un <strong>modelo agroecológico</strong>, más diverso, que aproveche recursos, revierta la degradación de los suelos, cuide la biodiversidad y sea menos dependiente de combustibles fósiles.</p><p>- Económico, <strong>medidas fiscales diferenciando según el impacto</strong>; ayuda a tener otra percepción social y se ha demostrado, como en el caso del azúcar, que desincentivan el consumo en las poblaciones que más lo necesitan por salud. Fomentar un mejor acceso a los alimentos realmente ecológicos minimizando intermediarios –Sistemas Participativos de Garantías y nodos locales con aval de la Administración–. Evitar la venta a pérdida.</p><p>Por último, recordemos que <strong>no se cambian las cosas sin cambiar de hábitos</strong>, ni sólo cambiando de hábitos se cambian las cosas.</p><p>Sólo queda tiempo para adaptar el marco de lo considerado posible al de lo necesario, y no al revés. Esto, históricamente, trasciende al gobernante involucrando a la sociedad civil para sacudir el orden establecido, desplazando, en este caso, a la cultura y economía fosilista de la toma de decisiones, de forma justa para todos, <strong>sin que los trabajadores paguen la cuenta</strong>. ¿Llegaremos? El tiempo lo dirá, mientras, abramos grietas en esta nueva y bienvenida hegemonía para que no se quede todo en el clásico <em>Business as usual</em> y un lavado verde para estirar el modelo actual. </p><p><strong>Alejandro Moruno</strong> es nutricionista especializado en sostenibilidad.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ba87dca6-4031-476d-b7fc-3695df660cf4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro Moruno]]></author>
      <media:title><![CDATA[Clima: del discurso a la práctica]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Contaminación,Medioambiente,Transición energética]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
