<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Verso Libre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Verso Libre]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Con los libros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/libros_129_2182215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con los libros"></p><p>En los vientos de la crispación, los gritos y las descalificaciones políticas, me gusta <strong>celebrar los libros como una forma de rebeldía</strong>. Uno va cumpliendo años, piensa en su vida, mueve sus recuerdos y comprende que las agitaciones espectaculares han sido menos decisivas en mi historia personal que el hecho discreto de sentarme en una butaca junto a una ventana o de encender la luz en una mesita de noche para leer un libro. Las páginas abiertas son un mapa del viaje en el que queremos conquistar nuestra libertad. En los libros se vive con los ojos abiertos, caminamos por las palabras de la vida para llegar a encontrarnos con nosotros mismos.</p><p>Merece la pena descubrir que la rebeldía más profunda tiene <strong>poco que ver con las indignaciones inmediatas</strong> o los discursos prefabricados para tener impactos sin que el corazón y la inteligencia tengan un tiempo necesario de meditación. La lectura es, en primer lugar, un deseo de tiempo propio, un modo de convivir con los relojes y de <strong>negarse a la servidumbre de las prisas</strong>, las agitaciones que nos obligan a olvidarnos de nosotros mismos. Leer las palabras escritas por otros es una buena forma de escucharnos, de entender la vida que nos envuelve, de formarse una idea propia de lo que sentimos al vivir historias de amor o compromisos políticos o sillas y mesas laborales. Buscamos en el callejero de las ilusiones y la obligación aquello que sostiene nuestra verdad.</p><p>Así que los libros son una casa dentro de la casa, en el vagón de un tren, en el asiento de un avión o en las versiones ordenadas e inabarcables del mundo que suponen las librerías y las bibliotecas. <strong>El tiempo de conocerse es inseparable del deseo de saber lo que somos</strong>, de pensar lo que vamos a decir antes de decir lo que pensamos. Un modo de tomarse en serio la libertad, porque la libertad tiene poco que ver con la posibilidad de hacer lo primero que se nos ocurra como si fuésemos cebras asustadas o fieras salvajes en medio de la selva. La libertad supone el derecho a decidir desde nuestra propia conciencia, siendo dueños de nuestras ideas, con la capacidad de <strong>conocer los contextos, las realidades históricas y las consecuencias de lo decidido</strong>. Somos un relato, con planteamientos, nudos y desenlaces. Si queremos no ser esclavos de autores interesados en jugar con nosotros, conviene que aprendamos a habitar las palabras desde nuestras propias conciencias.</p><p>Yo me acostumbré a vivir en la lectura durante unos años de transformación de la vida española que <strong>deseaba encontrar la libertad borrada</strong> por los años de la dictadura. Leer suponía ser rebelde ante las costumbres heredadas y las ideas que determinaban los sentimientos, el amor, el deseo, los derechos y los deberes, las fronteras de la propia identidad. Encontrar tiempo para la propia meditación era también una <strong>manera de reencontrarse con el tiempo</strong>, de buscar el pasado literario que había intentado borrarse con ejecuciones, destierros y olvidos, de afirmar el derecho a ser dueños de un presente capaz de imaginar posibilidades distintas para el futuro. La rebeldía necesitó abrir un libro para tener la vida y el tiempo entre las manos.</p><p>Quizá sea útil, en las costumbres que se viven ahora, volver a <strong>reivindicar los libros y la lectura como una forma de rebeldía</strong>. El autoritarismo encuentra nuevas formas de dominio, dinámicas que llegan a influir en los rincones más íntimos de nuestros domicilios, nuestras opiniones y nuestros sentimientos. Aprender a pensar lo que vamos a decir y comprender el relato de lo que sentimos es el mejor modo de hacernos dueños de nuestro destino, de ser rebeldes ante lo decidido. Contar con nosotros debería ser comprometerse con lo mejor para nuestro bienestar, no preparar las estrategias para movernos como marionetas.</p><p>Tiempo mío. Por eso celebro los libros como una forma de rebeldía.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d1d53614-d524-48d1-b478-7913a815a95e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 17:25:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Con los libros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las razones de la admiración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/razones-admiracion_129_2179166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ec6b033f-a929-4281-b971-60c4f4adfa85_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021843.jpg" width="2448" height="1377" alt="Las razones de la admiración"></p><p>Una de las mejores enseñanzas de la lectura es que nos invita a admirar y a refutar. Las tentaciones del aislamiento o la indiferencia tienen poca autoridad en los ojos del lector, invitado a sentirse parte de un mundo que debe habitar, hacer suyo en la discrepancia, la identificación o el diálogo. Borges fue un maestro a la hora de enseñarnos que la <strong>vigencia de las tradiciones culturales no suponía una entrega a la quietud</strong>, sino un modo de leer el pasado desde el presente, una inclinación a vivir con las necesidades de hoy aquello que fue escrito ayer. De ahí que admirar a un clásico sea darle vida, preguntarle, procurar que el presente sea capaz de interpretar con sus propias necesidades la herencia que recibe. El valor de las tradiciones supone que puedan ser reescritas, no con los intereses de la manipulación, sino con la energía de lo que permanece vivo y es <strong>capaz de acompañar a nuestro mundo en sus cambios</strong> y sus interrogatorios.</p><p>Me parece muy significativa la acción cultural de los que están recordando ahora que el pensador islámico Averroes, nacido en abril de 1126, hace 900 años, pertenece a nuestra cultura y tiene todavía mucho que decirnos. <strong>Entre Córdoba y Marrakech sintió que el sentido de pertenencia no significa el sometimiento a los dogmas y a la negación del otro</strong>. Si autores como Algacel habían sentido interés por argumentar una Refutación de los filósofos racionalistas, Averroes se comprometió en el deseo de refutar esta refutación y establecer desde su cultura un diálogo con Aristóteles, el platonismo y el pensamiento de la Grecia clásica. Esa apuesta fue inseparable de la conciencia de que los sentimientos de la fe no podían negar las argumentaciones de la razón a la hora responder a las preguntas científicas o filosóficas. Al defender la importancia de las ideas, <strong>tampoco quiso sumergirse en un pensamiento abstracto</strong> separado de las experiencias concretas y los contextos. Comprendió, por ejemplo, que están bien las sabidurías de la medicina, pero que se equivocan los médicos anclados en un saber que no estudia cómo reacciona cada cuerpo, cada persona concreta, en una enfermedad o en un remedio.</p><p>Este deseo de no convertir una fe en un dogma hizo que <strong>Averroes fuese valorado más allá de su cultura islámica</strong> y que llegara a formar parte del pensamiento cristiano más libre y de cualquier cultura que quisiera negarse a someter las razones a los mandatos de la fe. Celebrar hoy los 900 años de su nacimiento supone una oportunidad para defender la multiculturalidad en un mundo que vuelve a caer sin escrúpulos en las tentaciones de las identidades cerradas, la negación del diálogo y la conversión de los valores y los sentidos de pertenencia en una excusa para el autoritarismo violento.</p><p>Recordar a Averroes significa también <strong>comprender que la historia está abierta y que la memoria es una forma de compromiso</strong> con el futuro. A la hora del diálogo cultural con Averroes no se trata sólo de recordar que miles de palabras de origen árabe forman parte de la lengua española y que soñamos por las noches con nuestra cabeza apoyada en una almohada y podemos empezar los días con un deseo de sabor a naranja, palabra que viajó por el persa y el árabe hasta llegar al español. Importa recordar que no son préstamos raros. El árabe fue durante siglos una lengua materna del territorio que hoy consideramos nuestro. </p><p>Así que las lenguas y los territorios están en movimiento. A lo largo de los siglos elaboramos sentidos de pertenencia en un idioma, un imperio, una agrupación de feudos y coronas o una nación. <strong>Que la historia esté en movimiento nos da derecho a leer con nuestros ojos las tradiciones</strong>, pero nos compromete también con la obligación de un mundo más justo.</p><p> Averroes: "La interculturalidad es mucho más razonable que la violencia dogmática".</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[842fd26e-f133-44c9-8aac-db09051f0b2c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 17:36:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ec6b033f-a929-4281-b971-60c4f4adfa85_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021843.jpg" length="3107736" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ec6b033f-a929-4281-b971-60c4f4adfa85_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021843.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3107736" width="2448" height="1377"/>
      <media:title><![CDATA[Las razones de la admiración]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ec6b033f-a929-4281-b971-60c4f4adfa85_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021843.jpg" width="2448" height="1377"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rosario Weiss]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/rosario-weiss_129_2176076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rosario Weiss"></p><p>El magnífico libro de Sergio del Molino titulado <em>La hija</em> (Alfaguara, 2026) me hace pasear por el Museo del Prado y por mi propia memoria. Su protagonista, la pintora Rosario Weiss, posible hija de Leocadia Zorrilla y Francisco de Goya, cobra un poder literario admirable desde tres perspectivas: los recuerdos de Juan Antonio Rascón, personaje histórico, su amigo y enamorado, las palabras de un estudioso que navega por los documentos y las emociones de un escritor dispuesto a vivir la historia que ha creado, habitando los cuadros y los sentimientos de su protagonista. <strong>La pulsión literaria envuelve a la figura de Rosario y nos acerca a su situación personal en unos años muy significativos del siglo XIX</strong>. Tuvo que ganarse la vida como retratista en la corte borbónica, después de haber crecido junto a Goya y su madre en el exilio liberal de Burdeos. En su oficio de pintora se juntaron los trazos exactos de una artista que debía captar los rostros sociales de muchos personajes de alta consideración y dominar, al mismo tiempo, las intuiciones de una mirada que buscaba ya la crisis romántica bajo las exactitudes del racionalismo ilustrado, para seguir el camino abierto por los caprichos y las pinturas negras de Goya.</p><p>¿Francisco de Goya fue su padre? Después de haberla visto crecer en sus casas y de haber estudiado muchos documentos, Sergio del Molino decide que Rosario es hija de Goya, aunque las discusiones de los historiadores y los estudiosos del pintor no lleguen a un acuerdo. ¿Qué más da la biología si vemos a una niña junto a un maestro paterno que la enseña a vivir, dibujar y darle sentido a la imagen de una lectora o de una lechera? La fuerza narrativa de Sergio hace de Rosario la hija indiscutible de Goya, la <strong>muchacha que debió aprender a reafirmarse como artista y como mujer</strong> entre las murmuraciones de la corte y las deudas con su propio pasado, sus amores más sigilosos y sus obras. Al leer <em>La hija</em>, vivimos los matices interiores que suelen esconderse en una fecha, unas citas o unos comentarios superficiales. Y con Rosario sentimos el latido de una España en la que fluyen el absolutismo, el liberalismo, los cortesanos, los salones, los afrancesados, los carlistas, los generales, la necesidad de afirmación de las mujeres libres y algún poeta decidido a identificarse con los piratas.</p><p>Un buen museo es una memoria colectiva en la que uno acaba encontrándose a sí mismo. Ocurre igual con los buenos libros. Leer <em>La hija</em> ha supuesto en mi caso que llueva sobre mojado. <strong>Sergio afirma que Rosario no tuvo descendencia</strong>, pero a Granada llegó un muchacho llamado Adolfo Montero Weiss, crecido en casa de Leocadia, que abrió un taller de instrumentos musicales. José Miguel Barberá señaló en un estudio que este Adolfo, mi tatarabuelo, fue hijo de Rosario, nacido en secreto, en El Escorial, en 1841, mientras la joven pintora argumentaba que se había desplazado hasta allí para copiar cuadros del Greco y Velázquez. La historia familiar me llegó entre murmullos, y no sólo porque los amores de Goya, Leocadia, Rosario y un tal Montero (artista de circo o artesano musical) fuesen pecaminosos, sino porque la vida de ese Adolfo Montero Weiss, en Granada y Almería, se vio <strong>envuelta en turbias escenas de celos con puñaladas, condenas y extrañas amnistías</strong>. Los recuerdos eran poco atractivos para las costumbres conservadoras de mis antepasados, pero el poeta que yo escondía dentro de mi corazón se identificó con una historia que subía por las teclas de los pianos y los órganos desde mi madre Elisa Montero, por las manos de mi abuelo Montero Molina, por la batuta de mi bisabuelo Montero Gallegos hasta llegar al retrato de mi tatarabuelo Montero Weiss, nieto de Goya e hijo de Rosario. Ellos me parecieron más míos que Fernando VII e Isabel II.</p><p>Quizá Adolfo no fue hijo de Rosario, tal vez se trató de uno de los niños que Leocadia y su hijo Guillermo adoptaron para criarlos de forma generosa. Quizá Sergio tiene razón. Pero <strong>la vitalidad de su libro me hace a mí sentir lo mismo que él siente en las discusiones de los historiadores y los especialistas</strong>. Cuando veo un cuadro de Rosario, la siento parte de mi memoria familiar. ¿Qué más da la biología? Yo regreso a la tienda de pianos de mi abuelo, a la casa de mi bisabuelo, pintor, músico y director de la banda municipal de Granada, a los retratos familiares de mi tatarabuelo y a las conversaciones en las que se escapaba un secreto, poco agradable para la gente de bien, pero muy atractivo para la imaginación del niño que fue cumpliendo años junto a Moratín, Larra y Espronceda. </p><p>Entre caprichos, grabados y pinturas negras, <strong>no le caigo bien a los Madrazo</strong>. Creo que mi madre, que tanto me regañó por tantos motivos, se sintió orgullosa de que alojara yo a Rosarito en mi corazón.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[79f6f6f7-e29b-44fe-b5fc-9675b45b204c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 16:39:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Rosario Weiss]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Bellas artes,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El triunfo de los pavos reales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/triunfo-pavos-reales_129_2172446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El triunfo de los pavos reales"></p><p>A Elena Poniatowska le gustaba recordar que Octavio Paz definió la felicidad como <strong>“una sillita al sol”</strong>. Me gusta la definición por lo que tiene de humildad y de conversación con la realidad. Las grandes ambiciones a veces se llenan de engaños y promesas falsas, por lo que <strong>conviene tomar conciencia del diálogo entre el ser y el estar</strong>, los minutos en los que la piel llega a sentir el presente y la necesidad de una existencia calmada. Cuando pienso en una silla al sol y en todo lo que puede reunir esa metáfora, viene enseguida el pintor Juan Vida para contarme cualquier cosa, reírse conmigo y pedir una cerveza. El recuerdo de nuestra amistad a lo largo de los años no sólo se compone de proyectos culturales y compromisos políticos compartidos, sino de diminutivos, de sillitas o sillas al sol en cualquier hueco de las semanas, tardes en la piscina Granada junto a la carretera de la Sierra, baños improvisados en las aguas del río Genil, comidas en un merendero de La Vega y cenas capaces de demostrarnos que, como dijo nuestro amigo Antonio Jiménez Millán, <strong>también existe un sol para nocturnos</strong>. Lo saben algunos restaurantes, su estudio y el cuarto de estar de mi casa. La amistad de Juan tiene que ver con los horarios de trabajo, las borrascas de la vida y las buenas noticias, la ilusión y las limitaciones de lo conseguido, las historias familiares, los hermanos, las novias, las hijas, los días compartidos con Antonio Muñoz Molina o Javier Egea, pero también con las sillas al sol, huecos en los horarios laborales y cielos ontológicos que quisieron unir el ser y el estar, pero sin otra pretensión que la existencia compartida.</p><p>Conocí a Juan en la Librería Teoría, en los últimos años 70, cuando militaba en la Agrupación Gramsci y demostraba su capacidad con los pinceles en cuadros de realismo social. Pintaba obreros a la salida del trabajo o en medio de una comida y policías dispuestos a golpear cualquier manifestación política. Después <strong>tuve la suerte de acompañarlo mientras que modernizaba el diseño y las imágenes de Granada</strong> con otro pintor amigo, Julio Juste. Ya que Juan se ha definido a veces como un artista esquizofrénico, que trabaja de forma rabiosa con las manos para indagar las posibilidades reflexivas, literarias o metafísicas del oficio, me gusta recordarlo en el paso del realismo a la abstracción, del dibujo ambiguo y sugerente a la mancha exacta, paseando por las calles de la ciudad con José Guerrero, Manuel Rivera o Roberto Matta, y discutiendo con las huellas de Robert Motherwell o Willen de Kooning, hasta llegar a su estudio, abrir la puerta y subir las persianas con la intención de encontrarse a sí mismo, de preguntarse por la luz del sol y por la silla que hay frente al lienzo, la silla de la que se levanta para añadir un matiz, una forma o un tono.</p><p>La complicidad vital hace que las horas de trabajo acaben en una <strong>pereza propia de paseantes y gandules</strong> en cualquier ciudad y que el tiempo libre desemboque en la urgencia laboral de una creación dispuesta a transformar el rumbo de la historia. Lo recuerdo en lo alto de un andamio para pintar el techo de un cine de Granada, en la galería de Teresa Alberti en la calle Almirante de Madrid, con el mono de trabajo en sus estudios de la Carrera de la Virgen o de Pinos Genil, componiendo un mundo que es mi mundo, porque a sus cuadros pertenecen muchos de los ríos que yo oigo por las noches, muchas de mis soledades, y también el modo que tengo de mirar o mirarme cuando me siento a escribir y pongo una silla al sol. Juan Vida es Granada, la pintura, la amistad y el coche en el que hemos estado a punto de matarnos en más de una ocasión.</p><p>En la poesía y la pintura, todo lo que se esfuerza por ser natural responde a un conocimiento minucioso de la tradición, una capacidad de admirar las herencias recibidas y muchas horas de trabajo. Juan ha recogido en el libro <em>El triunfo de los pavos reales</em> (Juancaballos Arte, 2025) sus <strong>meditaciones sobre la pintura y los recuerdos más significativos</strong> de una vocación inteligente. Sonrío al leerlo y compruebo una vez más los sedimentos sólidos que hay bajo sus reacciones naturales, bajo la aparente espontaneidad de artista entregado a sus pasiones. Y agradezco que su compañía me haya enseñado a tomarme muy en serio la poesía, pero a no tomarme a mí mismo demasiado en serio, porque el pudor irónico es un equipaje imprescindible para comprender que la felicidad, más allá de las solemnidades, tiene que ver sobre todo con una sillita al sol. El puñetero de Juan Vida ha sacado el título para su libro de unos versos de la “Sonatina” de Rubén Darío: “El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. / Parlanchina, la dueña dice cosas banales, / y vestido de rojo piruetea el bufón”. Gracias a Juan, <strong>me he sentido muchas veces un parlanchín feliz</strong>, pero vigilante, decidido a alejarme de los pavos reales y los bufones.  </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[73bb5977-be9e-44b6-9693-7637c4f402b7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 17:05:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El triunfo de los pavos reales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,Bellas artes,Poesía,Pintura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poeta en la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/poeta-calle_129_2169284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poeta en la calle"></p><p>La mejor manera de reafirmarse en las propias ideas es bajar a la calle. Los poetas orgullosos de su trabajo sienten la tentación de encerrarse en una torre de marfil para defenderse del mundo, uniformados con su culturalismo o sus creencias. Los uniformes siempre son un modo de resolver dudas y facilitar dogmas seguros de sí mismos. La energía poética de <strong>Rafael Alberti</strong> quedó de manifiesto cuando se convirtió, bajo los huracanes de los años 30, en un poeta en la calle. No sólo quiso escaparse de la torre de marfil para enfrentarse a un mundo bárbaro, sino que necesitó buscar también, en la tradición clásica o en su propia intimidad, el modo de <strong>no encerrarse en el dogmatismo de los panfletos y la consignas</strong>. Al vivir la conciencia <em>De un momento a otro</em>, le preguntó a su memoria, a su vida, a su educación sentimental, las razones de una mirada sobre la historia.</p><p>Después de acompañar a Rafael Alberti a la Europa del Este, yo tuve necesidad de bajar a la calle. Como no me gustó lo que vi en la Praga de los primeros años 80, ni lo que fui comprobando después aquí o allá, y <strong>tampoco quise renunciar a mis ideas anticapitalistas</strong>, decidí convivir con mis sueños, pero en <em>Habitaciones separadas</em>. Así se tituló el libro en el que afronté la necesidad de alejarme del sistema comunista pervertido por el estalinismo y de las ilusiones estafadoras, pero sin romper mi compromiso político. Convivir con los sueños, pero en habitaciones separadas, es propio de la conciencia vigilante. Cuando los sueños se envenenan en su almohada, podemos llamarles la atención desde la nuestra. Y si en nuestra habitación llueven las renuncias y el cinismo, está bien que los sueños adviertan que no es lo mismo defender un ideal que hacerse cómplices de una pesadilla. Mejor que los sueños nos inviten a bajar a la calle.</p><p>Cada cosa en su tiempo. Escribí un poema titulado “Mujeres” para explicarme lo que había sentido en una escena de la vida cotidiana, una de esas escenas que se despiertan con signos de interrogación. El autobús recorría muy de mañana mi ciudad y se detuvo en una parada llena de mujeres que se habían levantado para ir a trabajar. El tiempo de sus cuerpos era el exigido por una ducha, un peine y un horario laboral. Al subir al autobús, dejaron al descubierto la marquesina de la parada. Estaba embellecida por las braguitas, los sujetadores y los cuerpos edulcorados de una campaña de ropa interior. Después de apreciar la belleza, sentí que me resultaba necesario distinguir entre la modelo perfecta de los carteles, elaborada como una propuesta virtual, y la <strong>experiencia de carne y hueso de las mujeres que van al trabajo</strong> y comparten sus vidas con la realidad. Como poeta, elegí los ojos madrugadores de esas mujeres. Estaban llenos de sueño y de sueños.</p><p>Desde entonces he asumido como disciplina poética acercarme en distintos horarios a las paradas de autobús o bajar hasta las estaciones de metro para <strong>observar a la gente que pasa</strong>, las personas que van al trabajo, o vuelven, o llevan una bolsa de más, o una copa de menos, o la sonrisa de un buen recuerdo, o la soledad de una inquietud que no comparten con nadie. Compruebo que la poesía sobrevive a la mercantilización porque <strong>la intimidad es inseparable de la próxima parada</strong>, de las direcciones y los asuntos públicos, que nunca se quedan en el mismo sitio, aunque lo parezca, porque pretenden meterse en cada intimidad, en cada corazón, y viajar con las personas como si fuesen un equipaje, un asunto propio. Bajar a la calle es la mejor manera de conocer nuestra habitación particular y sólo desde su ventana acabamos viendo lo que pasa en la calle. Somos un viaje de ida y vuelta.</p><p>Son cosas que no olvida la poesía, y que <strong>tampoco debería olvidar la política</strong>, sobre todo en las épocas de crisis, cuando hay buitres empeñados en devorar los avances conseguidos por los seres humanos, avances que hoy se extienden por el mundo en forma de cadáver. Para devorarnos, los buitres necesitan convertir en cadáveres las buenas causas.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[dc3bedbb-d9bc-45b2-acf4-765b06cc63c8]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 19:04:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El poeta en la calle]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mal tiempo y mala cara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/mal-tiempo-mala-cara_129_2165848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/640574ef-5e97-4acc-8684-58ed4d996d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Mal tiempo y mala cara"></p><p>¿Qué son las palabras separadas de la vida? Eso se preguntó el poeta mexicano Jaime Sabines, en su libro <a href="https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&opi=89978449&url=https://palabravirtual.com/sabines/index.php%3Fir%3Dver_poema1.php%26idp%3D28%26pid%3D14184%26t%3DMaltiempo&ved=2ahUKEwiz5Irh8LCTAxW1VaQEHUyXMi4QFnoECBQQAQ&usg=AOvVaw0YlWais5ZgT_RRU3QWncau"  ><em>Maltiempo</em></a> (1972), para responderse que <strong>las palabras pueden llegar a ser naipes, juegos solitarios, pasatiempos mortales</strong>. El enfermo que se engaña a sí mismo para ocultarse la gravedad de una situación ejemplifica bien lo que están haciendo una parte de los responsables políticos de la desinformación a la hora de analizar la realidad que nos envuelve. Juegan sus cartas, confunden los problemas, generan desconfianza, mienten, para no asumir la gravedad de lo que acontece en el mundo. Son pasatiempos mortales. Israel y Estados Unidos provocan un genocidio en Gaza, rompen el derecho internacional, declaran una <a href="https://www.infolibre.es/economia/oriente-medio-adentra-guerra-total-precedentes-suministro-combustibles_1_2165016.html"  >guerra sobre Irán</a>, y cuando la respuesta cívica pretende negarse a la guerra, hay quien dice que los que defienden la paz son los partidarios de que las mujeres soporten un velo en Teherán. Pasatiempo mortal es defender con complicidad machista a un alcalde de tu comunidad, acusado de graves acosos contra una mujer de tu propio partido, para después justificar un bombardeo asesino en nombre de las mujeres iraníes.</p><p>EEUU impone un bloqueo cancelador sobre Cuba para <a href="https://www.infolibre.es/internacional/cuba-critica-eeuu-amenace-aduenarse-pais-le-aplica-duras-sanciones_1_2164054.html"  >hacerle la vida imposible a los cubanos</a>. Se esté de acuerdo o no con el régimen, <strong>es difícil aceptar que un país extranjero amenace, provoque el hambre, el bloqueo, la desprotección</strong>, el deterioro de los servicios mínimos, la falta de electricidad y de gasolina en una existencia cotidiana. Pasatiempo mortal es, por ejemplo, apoyar como patriotas españoles a los EE.UU cuando intentan, según ocurrió en 1898, borrar la presencia española en Cuba, su identidad latina, para convertir el país en el patio trasero de los norteamericanos, un territorio de esclavitud anglosajona, con servicios baratos para los que quieran hacer negocios, jugar en los casinos y pasarse unas vacaciones lujuriosas. </p><p>La prepotencia de los nuevos mandarines está dinamitando el pudor. Ya no da vergüenza pisotear los derechos humanos, la justicia internacional y la convivencia pacífica. Y es muy grave ponerle buena cara a este mal tiempo. Así que <strong>agradezco la tristeza, la inquietud en las palabras y las ojeras en los rostros</strong>. El poeta Jaime Sabines se convirtió en cronista cuando un volcán furioso hizo erupción desde las entrañas y sobre los cielos de Chiapas en marzo y abril de 1982. Miró a los heridos y a los muertos, reconoció la tragedia en los municipios de Chapultenango y Francisco León, sintió por dentro la historia de cada una de las víctimas, pero al final no pudo evitar la inquietud de una pregunta: ¿Por qué se ha de medir la catástrofe por el número de muertos y no por el de sobrevivientes? Las cifras de muertos son terribles en Irán o Palestina, pero lo mismo de terrible es el mundo que quieren imponernos a los sobrevivientes, un futuro sin derecho internacional, dispuesto a los genocidios y dominado por la ley del más fuerte.</p><p>Resulta que defender la paz supone ahora ponerse una camisa simpática, una estrategia electoralista, según los defensores mediáticos y políticos de <em>Donald Netanyahu</em> y <em>Benjamín Trump</em>. Es inevitable que se nos quede mala cara a los que intentamos defender la dignidad humana, el derecho a la vida y la convivencia frente la las identidades cerradas, la prepotencia y la soberbia de los que supeditan el mundo a sus propios negocios. Jaime Sabines escribió el poema <em>Tlatelolco 68</em> para <strong>denunciar la terrible matanza cometida en México</strong>, en la plaza de las Tres Culturas. Empezó por reconocer que “nadie sabe el número exacto de los muertos, ni siquiera los asesinos, ni siquiera el criminal”. Fueron cifras terribles.</p><p>Pero hubo algo más terrible. Lo que se asesinó entonces no fue un conjunto de víctimas: “fue peor, aquí han matado al pueblo”, escribió Sabines, denunciando lo que se quería hacer con un país que consolidaba su democracia y su deseo de convivencia. Y esto es lo que ocurre hoy en el mundo. Junto al dolor sentido ante cada una de las víctimas, hay que ponerle muy mala cara a este mal tiempo que quiere acabar no ya con las personas, sino con la idea de un futuro que camine hacia la democracia social, el derecho internacional y el respeto a la dignidad humana. </p><p>Jaime Sabines nació en la primavera de 1926, en Chiapas, hace ahora 100 años.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[51a92047-399a-4df9-b866-4fcc7d3b662c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 18:30:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/640574ef-5e97-4acc-8684-58ed4d996d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" length="300650" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/640574ef-5e97-4acc-8684-58ed4d996d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="300650" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mal tiempo y mala cara]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/640574ef-5e97-4acc-8684-58ed4d996d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maldito idioma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/maldito-idioma_129_2160620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maldito idioma"></p><p>Después de la<strong> descalificación del idioma español </strong>que ha hecho <strong>Donald Trump,</strong> conviene llamar la atención sobre algunas cosas.</p><p>En primer lugar, me parece importante<strong> valorar la lengua inglesa</strong>, su importancia internacional y la calidad literaria que nos ha regalado a los lectores. Los admiradores de <strong>Shakespeare </strong>hemos encontrado en sus palabras una manera decisiva de preguntarnos, de sentir el amor, la injusticia, el miedo a la muerte y la realidad de los matices humanos a la hora de convivir con los héroes y con nosotros mismos, con la perfección y con las carencias. <strong>La historia es una suma, </strong>un sigue, que no puede olvidarse de las restas y las divisiones. ¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla? ¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo? Eso se preguntó <strong>García Lorca </strong>en su <em>Oda a Walt Whitman</em>, cuando buscaba un modo poético de denunciar en<strong> </strong><em><strong>Poeta en Nueva York</strong></em><em> </em>las consecuencias económicas y políticas del <strong>capitalismo norteamericano. </strong>Fue un maestro para Federico el poeta que había paseado y escrito en inglés por las calles de Brooklyn, como Eliot y Auden fueron maestros imprescindibles para la mejor poesía española de posguerra. <strong>La literatura inglesa es una maravilla,</strong> aunque se olviden de ella los que sólo aprenden inglés para situar negocios multinacionales y poco humanos en las ambiciones de la <em>speculation</em>.</p><p>En segundo lugar, las <strong>críticas al idioma español de Donald Trump</strong> no son un ataque a España, o a México, o a Colombia, porque<strong> </strong>el español es un idioma propio de los EEUU. Según los informes del Instituto Cervantes, hay más de <strong>60 millones de ciudadanos americanos de origen hispánico, </strong>de los cuales más de 40 millones mantienen el español como lengua materna. Así que cuando Trump desprecia el español, el idioma "maldito", y lo borra de la página web de la Casa Blanca, y promueve políticas de desprestigio en las escuelas, ataca sobre todo la diversidad de su ciudadanía en nombre de una identidad cerrada. El ataque al español en EEUU es el ejemplo más claro de la deriva neoliberal hacia el <strong>autoritarismo ideológico,</strong> confundiendo la libertad con la ley del más fuerte.</p><p>En tercer lugar, llama la atención que muchos <strong>hablantes hispanos</strong>, que aprendieron a amar a su familia y pedir pan en su idioma materno, muestren <strong>simpatías y apoyos a quien desprestigia el español.</strong> Coinciden en esa traición íntima representantes de la derecha española del PP y Vox, personajes como <strong>Milei </strong>y <strong>Bukele, </strong>cubanos identificados con Miami y <strong>protagonistas hispanos del capitalismo internacional.</strong> Traicionar a Castilla, al castellano, al español, a La Rioja, a Silos, a sus orígenes, a los puertos andaluces que miraron hacia América, a los procesos justos de independencia defendidos en español, no es ningún problema para los tradicionalistas, como tampoco parece problema bombardear hospitales, romper la justicia internacional, matar personas y violar los derechos humanos.<strong> El derecho a la propia lengua es uno de esos derechos.</strong></p><p>En cuarto lugar, es necesario recordar que<strong> Donald Trump sabe lo que hace cuando desprecia el español. </strong>Si en su propio país se trata de una identidad importante, que se opone al deseo homogeneizador de su autoritarismo, en el mundo exterior<strong> el español es el segundo idioma del mundo</strong> junto al hindi, después del chino mandarín. Y cumple un papel decisivo de puente entre Europa y Latinoamérica. Reconocer y respetar el español supone respetar el multiculturalismo y pensar en un mundo que busque en la diversidad de una <strong>ilusión común el camino para la paz y la convivencia.</strong> El valor del español implica al mismo tiempo que Latinoamérica no debe ser un patio trasero de EEUU y que Europa tiene un valor decisivo a la hora de <strong>defender las ilusiones de una democracia social</strong> que no confunda el progreso con la avaricia tecnológica de las élites.</p><p>En quinto lugar, es bueno no olvidar el <strong>calado reaccionario, agresivo, dictatorial, beligerante y genocida</strong> que tienen las declaraciones despreciativas contra un idioma, aunque las diga alguien disfrazado de <strong>payaso populista</strong>. Y en sexto lugar, considero un orgullo que sea <strong>España quien le haya plantado cara, </strong>con voz en español, al peligro totalitario y bélico que hoy representan los invasores norteamericanos, sus redes sociales y sus armas de destrucción masiva. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[2fc6e320-b109-495d-a67a-19f882396531]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 18:52:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66186" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66186" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Maldito idioma]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Literatura española,Instituto Cervantes,Donald Trump,Estados Unidos,España,Federico García Lorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que nos une]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/une_129_2157007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que nos une"></p><p>El compromiso político supone la defensa de unos valores. La conciencia individual establece diálogo con el mundo para llegar a acuerdos no sólo sobre aquello que debe conseguirse, sino también sobre el propio hecho del compromiso, sobre la necesidad de actuar, buscar compañías y manifestar en público los valores que la propia soledad quiere llevar hacia adelante. La política, igual que la poesía, siente la obligación humana de convertir en palabras la intimidad de lo privado en una búsqueda del nosotros. Somos lectoras y autores, autoras y lectores, de <strong>una realidad diversa que merece la pena ser compartida</strong>.</p><p>La estrategia del pensamiento reaccionario invierte en generar confusión y desconfianza. Plantear el horizonte como un ámbito de niebla y turbiedades invita a quedarse en casa, no abrir la puerta, no salir a la calle, olvidarse de la obligación ética de convivir y compartir un nosotros. La insistencia en el descrédito, el desplazamiento del debate y la disidencia a los insultos, invitan a la lejanía. El fanatismo mueve los peores instintos, las obsesiones de la intimidad, para alejarnos de los compromisos colectivos.<strong> El odio mueve rencores al tiempo que paraliza la posibilidad de entendimiento y diálogo con el otro</strong>. Resulta muy difícil analizar los asuntos de la realidad, aquello que define la justicia y la convivencia, si el escenario es invadido por una confusión cruzada de bulos y cuestiones mezcladas. Cuando hay que hablar sobre el Sur, los que quieren impedir el diálogo no sólo llenan con nubes el cielo del Sur. Tardan poco en llenar la conversación con las nubes del Norte, el Este y el Oeste. </p><p>La confusión crea desconfianza y la desconfianza cierra las ventanas, <strong>destituye la voluntad de una política que nos comprometa con la colectividad. </strong>Se prepara el terreno para los discursos individualistas, los rencores y el odio. Convertir el odio en un nosotros es el fin último de la estrategia reaccionaria. Así lo han demostrado a lo largo de la historia los proyectos políticos que justificaron el autoritarismo, la violencia y el genocidio. El olvido de la política, del nosotros, del nosotras, es el origen estratégico de los que pretenden potenciar la dominación política de las conciencias individuales.</p><p>Las situaciones de crisis facilitan mucho las estrategias de la desconfianza y la confusión. El fracaso de las ilusiones colectivas debería invitar a la meditación sobre los errores, pero esa meditación compartida casi siempre se evita en favor de la renuncia y el descrédito de lo imaginado. Suele ocurrir así cuando los dominadores están contentos de su propia situación. Al pensamiento alternativo le cuesta trabajo ordenar matices, articular diferencias, ponerse de acuerdo en los proyectos de futuro. Pero tengamos cuidado: a veces resulta necesario prestar atención a aquello que se comparte más allá de los matices y las diferencias. <strong>El buscar lo que nos une se hace necesario cuando las crisis se convierten en situaciones de gravedad histórica </strong>y los dominadores pierden su pudor y desnudan su falso sentido común para mostrar sin escrúpulos el desnudo de sus ambiciones.</p><p>Pensemos en nuestro propio sentido común. Estamos viviendo una situación de gravedad, por lo que es importante buscar aquello que nos une en la defensa del valor social de la democracia. Y reconocer lo conseguido es tan importante como asumir lo que nos falta por conseguir. La reacción de los oligarcas se explica con frecuencia como protesta ante lo ya conseguido por la comunidad.  Nos une el deseo de una justicia social que limite las desigualdades económicas. Nos une el respeto a la diversidad frente a la homogeneización en una identidad cerrada. Nos une la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres. <strong>Nos unen los derechos cívicos que aseguran servicios públicos para una comunidad articulada</strong>, máxima expresión del diálogo entre los individuos y la convivencia, entre el yo y el nosotros. Nos une la pretensión de una justicia internacional que defienda la paz y los derechos humanos frente a la ley salvaje de los caciques.</p><p>Y todo esto se resume otra vez en declaración de principios:<strong> No a la guerra.</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[43bb5fc0-3d5c-4b97-b9e1-bfe22ed9fbf4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 18:40:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo que nos une]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra,Asuntos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El escudo de la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/escudo-politica_129_2153321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escudo de la política"></p><p>Cuando los procesos de la historia pretenden borrar las justificaciones de un escudo social, conviene que nos tomemos en serio la necesidad de un escudo político, la política como forma de <strong>defender los derechos cívicos que dan sentido a las palabras maltratadas</strong>: libertad, igualdad, fraternidad…</p><p>El aire que respiramos nos dice que vivimos un tiempo en el que Europa está fuera de lugar o está de sobra. Después de la Segunda Guerra Mundial, superada la violencia totalitaria que se alimentaba con los discursos de odio, las identidades cerradas y los desequilibrios económicos, se formó un proyecto de vida en el que<strong> la democracia social comprendió que la defensa de la libertad política era inseparable de la preocupación</strong> por facilitar estrategias que buscasen una mayor igualdad. Europa buscó una forma de ser que se correspondiese con su manera de estar en los derechos sociales, la sanidad pública, la educación y la dignidad laboral. Siempre, claro está, hubo desigualdades e imperfecciones, pero la veleta del viento en los tejados de Europa identificaba el progreso con la preocupación por un bienestar compartido.</p><p>Decir Europa en la España de la dictadura franquista suponía el deseo de <strong>salir de un subdesarrollo económico doloroso </strong>y de unas imperantes desigualdades caciquiles. La conquista de la democracia fue inseparable de la entrada en Europa. Las maletas de los migrantes se sustituyeron por los acuerdos, una idea activa de comunidad, la participación en instituciones que formaron parte de nuestras costumbres políticas en la palabra nosotros.</p><p>A la hora de discutir sobre la derecha y la extrema derecha, sobre los debates políticos que marcan las actuaciones nacionales e internacionales, conviene tener en cuenta que el proyecto europeo se ha convertido en una molestia. <strong>El mundo de hoy mide el poder de los viejos autoritarismos con la nueva dictadura de los millonarios</strong>, la deriva del capitalismo neoliberal hacia formas económicas radicales que se fundan en la ley del más fuerte y en prepotencias identitarias que rompen el multiculturalismo, la justicia internacional, el respeto a los derechos humanos y los deseos de igualdad en el interior de los proyectos políticos.</p><p>Se trata de una mezcla fácil de entender, aunque se base en la confusión y el descrédito de la política como escudo social. Los grandes oligarcas de la economía, que hoy cuentan con el envenenamiento del aire que respiramos a través de las redes sociales, consideran como enemigo a cualquier Estado que pueda fijar normas, establecer impuestos y regular una convivencia fundada en el derecho a la igualdad. La libertad entendida como la ley del más fuerte respeta poco la diversidad, cualquier mandamiento social que intente someter las avaricias individuales a una idea de justicia social. La democracia social y los compromisos políticos quedan así <strong>trasnochados, obsoletos, fuera de lugar, en una inercia que oculta las discusiones sobre la realidad</strong> y saca partido a los escándalos. Parece que hablar de política es hablar de corrupción, deshonestidad, un teatro que nada tiene que ver con la vida de la gente.</p><p>Conviene, pues, mirar al mismo tiempo hacia la vida de la gente y hacia las discusiones políticas. El protagonismo de la extrema derecha depende hoy de <strong>su fuerza de conexión con los nuevos oligarcas en la dictadura de los millonarios que no tiene escrúpulos religiosos ni políticos </strong>a la hora de apoyar un genocidio, bombardear un país o infectar las convivencias nacionales. Los problemas políticos en el interior de la extrema derecha suponen la necesidad de sustituir las viejas mitologías identitarias por las exigencias de la nueva dictadura de los millonarios. Los patriotas españoles se ponen ahora al servicio de lo que representa Donald Trump. Y los problemas de la vieja derecha democrática tienen que ver con la necesidad de abandonar sus principios conservadores europeos y asumir una actitud antidemocrática para no quedarse fuera de juego en la nueva dinámica.</p><p>Tomarse en serio la política supone comprender que la democracia social puede quedarse fuera de juego, y eso afecta tanto a la izquierda como a la derecha democrática. Intentemos no olvidar que <strong>un escudo político democrático y riguroso es lo único que puede salvarnos de la ruptura del escudo social</strong> que quiere imponer el activismo dictatorial de los millonarios a la hora de impedir políticas sociales en asuntos como el derecho a la vivienda, la sanidad, la educación y la dignidad laboral. </p><p>Y esos son nuestros asuntos.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[559cc57a-b49b-439d-aeca-2ef2913fb1f3]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 05:01:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El escudo de la política]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[ultraderecha,Derecha,Izquierda,Asuntos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La derecha y el debate territorial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/derecha-debate-territorial_129_2149389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La derecha y el debate territorial"></p><p>El 28 de febrero celebramos el Día de Andalucía en recuerdo de una jornada histórica vivida en 1980. Los andaluces fuimos convocados a las urnas para votar el tipo de proceso autonómico que deseábamos. La derecha en el Gobierno quería utilizar el artículo 143 de la Constitución. Separaba así la realidad legal andaluza de la ya vivida en Cataluña, el País Vasco y Galicia, las llamadas comunidades históricas. Las instituciones de las ocho provincias del Sur promovieron<strong> el apoyo a la vía del artículo 151, un camino que igualaba los derechos autonómicos</strong> andaluces con los otros territorios. La discusión fue larga y agitó la vida política durante muchos meses antes incluso de la Constitución. </p><p>Yo cumplí 19 años el 4 de diciembre de 1977, día en el que celebramos una masiva manifestación en apoyo de los derechos plenos para Andalucía. Los amigos que fuimos juntos a la manifestación éramos muy conscientes de las diferencias territoriales y de la manera diversa de vivir nuestra identidad. La historia nos marca, eso ocurre siempre y a lo largo de los siglos, ya se sabe. Pero <strong>en Andalucía, además, estaba muy cerca un tiempo de pobreza, de emigración forzada para escapar de la miseria.</strong> El desarrollo económico del País Vasco y Cataluña tenía poco que ver con los paisajes campesinos de nuestra tierra y con el subdesarrollo económico provocado por la política caciquil de la dictadura. Si el franquismo había tratado con una clara falta de respeto las identidades culturales catalana y vasca, su violencia contra la economía andaluza había sido mucho mayor. Por eso hay ahora tantos catalanes y vascos de origen andaluz.</p><p>La lucha planteada en el Sur no aceptó las diferencias de trato que suponían los artículos 143 y 151. Comprendimos entonces que la única manera de respetar la diversidad histórica es regular un orden común de derechos. Del mismo modo, lector ya de poetas catalanes como Gabriel Ferrater, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo o Joan Margarit, comprendí también que <strong>el único modo de legitimar un orden común de convivencia es respetar la diversidad de identidades </strong>dentro de una ilusión colectiva.</p><p>Los poderes mediáticos de 1980 tenían entonces menos capacidad de manipulación. Pese a los esfuerzos televisivos y radiofónicos del Gobierno, ganamos el referéndum de 1980 los partidarios de una autonomía plena por la vía del 151. A aquel proceso le debo no sólo la ilusión de que en política es posible conseguir una victoria, sino también la suerte literaria y humana de haber conocido a <strong>Rafael Alberti.</strong> El amigo de García Lorca, el poeta del exilio, el autor de <em>Marinero en tierra </em>y <em>Sobre los ángeles</em>, vino a Granada,<strong> entró por fin en Granada, como militante del Partido Comunista de España, para participar en un acto organizado en favor del derecho andaluz a una autonomía plena</strong>. Tuve la suerte de cenar con él una noche inolvidable de febrero de 1980.</p><p>Tampoco he olvidado las críticas de la derecha contra los que queríamos romper España al no aceptar las diferencias territoriales. Son críticas muy parecidas a las que hoy lanzan los herederos de aquella derecha para acusarnos de poco españoles cuando defendemos el derecho catalán a su propia identidad. ¿Es una contradicción?<strong> ¿Los que defendíamos la plenitud andaluza somos hoy unos vendidos a Cataluña? No me lo creo. </strong>Prefiero pensar que se trata de seguir defendiendo una igualdad de derechos elaborada desde el respeto a la diversidad y una diversidad capaz de articular su convivencia en la igualdad de derechos.</p><p>Y aunque han pasado ya muchos años, hay algo que permanece. Debajo de las polémicas, los dimes y diretes, las paradojas, las contradicciones, los insultos y los reproches, nos conviene<strong> distinguir entre los que quieren hacer más ricos a los ricos y los que intentan que los pobres sean cada vez menos pobres</strong>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[7ddd2860-11fa-49ea-ace4-5b7f733fd7c7]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 18:27:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La derecha y el debate territorial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Comunidades autónomas,Estatutos Autonomía,Cataluña,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orgullo democrático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/orgullo-democratico_129_2145639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orgullo democrático"></p><p>Sentarse a escribir, igual que sentarse a escuchar, es una toma de postura ante la prisa, esa dinámica que enturbia la capacidad de pensar y nos empuja al mundo accidentado de las obsesiones. Cuando habitamos una situación difícil, el destino puede llegar a confundirse con la fatalidad y el futuro se hunde en la desconfianza como si cualquier deseo de luz estuviese condenado al fracaso. Tomar conciencia supone desde luego valorar las heridas, medir la gravedad, sentir los peligros, pero también implica una reflexión sobre las causas, un análisis de los acontecimientos y un compromiso con la esperanza. Se puede tratar de un compromiso activo, porque no tirar la toalla,<strong> no renunciar a la conciencia, debe ser algo más que sentarse a esperar los acontecimientos</strong>. La esperanza invita al activismo. Seamos activistas de la esperanza, un modo de espera en el compromiso de la propia conciencia.</p><p>Las dinámicas que atentan en los últimos años contra la democracia son evidentes. Más allá de los desalientos y las tristezas de la actualidad, la memoria puede ayudarnos a comprender el significado de las situaciones, y<strong> la comprensión de las causas facilita a veces que el desaliento se convierta en orgullo</strong>. Cosas de la edad y la poesía. La relevancia que el machismo ha recuperado ahora en el pensamiento reaccionario puede ser un buen ejemplo.</p><p>Confieso que se trata de un asunto que me afecta de manera especial, porque la poesía se relaciona de forma íntima con la educación sentimental de la sociedad.<strong> Los poetas herederos de Antonio Machado aprendimos que la historia no sólo pasa por las declaraciones políticas, sino también por el modo de decir </strong><em><strong>amor, te quiero</strong></em>. Así que intentar comprometerse en la sociedad a través de la poesía supone siempre un esfuerzo por transformar los sentimientos más íntimos, esos que dialogan con el deseo, el miedo y los matices profundos de la palabra <em>yo</em>. ¿Qué digo yo cuando digo te quiero?</p><p>A principios de los años 80, hace más de 40 años, un grupo de poetas publicamos una declaración en la que asumíamos nuestro compromiso para conseguir una nueva sentimentalidad. La democracia no consistía sólo en poder votar cada 4 años. El franquismo había supuesto algo más que la cancelación del derecho al voto. Además de prohibir la libertad del pensamiento político, <strong>la dictadura había fijado una vigorosa instrucción sentimental fundada en un machismo imperativo.</strong></p><p>Quien tenga edad para recordar las costumbres dictatoriales sabrá qué significa vivir en una sociedad fundada en el machismo, y no sólo porque la mujer dependiese legalmente del marido a la hora de tomar decisiones, sino porque la condición femenina se identificaba con el espacio de lo privado, la dependencia familiar, la incomodidad pública (en el trabajo, la literatura o las relaciones sociales) y la tarea natural de los cuidados domésticos. Si comparo <strong>la condición femenina que marcó la vida de mi madre con la que hoy define la vida de mis hijas, la distancia es abismal</strong>. Y yo me siento democráticamente orgulloso de esa diferencia. Creo, además, que la poesía, la cultura democrática, han ayudado mucho a transformar la sociedad.</p><p>Creo también que<strong> el protagonismo machista en el pensamiento reaccionario es una respuesta a los avances</strong> conseguidos por una democracia de la que, en medio de las dificultades, podemos sentirnos orgullosos. Y podemos comprender así las estrategias reaccionarias: un esfuerzo por no hablar de los derechos legítimos en la igualdad, una apuesta por convertir cualquier avance justo en una amenaza. Las mujeres son un peligro contra los hombres. De ahí la confusión que un pensamiento conservador e indignado busca a la hora de denunciar cualquier progreso, convirtiéndolo en un peligroso desarreglo social.</p><p>Y puestos a sentir orgullo, me hago una pregunta que nos invita a seguir pensando. El <strong>apoyo de las élites económicas, los oligarcas de las tecnológicas y las grandes multinacionales a la extrema derecha antidemocrática,</strong> ¿no significa también que la democracia, pese a sus defectos y limitaciones, ha conseguido avances económicos en favor de la igualdad?</p><p>Para luchar por la democracia, además de los defectos, conviene <strong>sentirse orgulloso de lo conseguido</strong>. Y un poeta como yo, nacido en Granada poco después del asesinato de Federico García Lorca, tiene muchos motivos para sentirse orgulloso de nuestra democracia.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[09900c60-36d7-4e13-ac53-36bba83de799]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 18:08:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Orgullo democrático]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Dictadura,Franquismo,Antonio Machado,Federico García Lorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacemos con la verdad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/que-hacemos-con-la-verdad_129_2141647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacemos con la verdad?"></p><p>El problema no es sólo averiguar la verdad, sino saber qué hacer con ella. Se trata de una frase muy significativa de Miguel de Unamuno con la que Luis García Jambrina abrió su acercamiento narrativo al rector de la Universidad de Salamanca, fallecido en 1936, tal vez de muerte natural, tal vez víctima de un asesinato político. Interesado por las raíces de la verdad, apasionado en su compromiso con el conocimiento, comprometido con las repercusiones sociales de las ideas y los hechos, el autor de <em>Amor y pedagogía </em>(1902) estaba esperando a que García Jambrina lo convirtiese en detective privado en una novela que se tituló <em>El primer caso de Unamuno</em> (Alfaguara, 2024). Después de criticar en un artículo de periódico la explotación caciquil de Boada en 1905, uno de los oligarcas del pueblo apareció muerto, numerosos campesinos fueron acusados del asesinato, una autoridad poco honesta quiso cerrar cuanto antes el caso para sancionar cualquier síntoma de rebeldía y don Miguel se sintió responsable y <strong>asumió la investigación para descubrir la verdad, una apuesta que le acarreó muchos peligros y desprecios</strong>.</p><p>¿Qué hacer con la verdad? Unamuno podría desentenderse, evitar las amenazas contra él y su familia, seguir tranquilo en su cargo universitario. La cultura siempre ha tenido implicaciones sociales, eso es así, y el catedrático podía cerrar los ojos o comprometerse con la dimensión humana de sus conocimientos. Mientras indagaba también en las dimensiones poéticas del amor y el deseo, acabó por<strong> aceptar la implicación política de su actividad humanista y asumió los peligros no sólo del odio ajeno y los poderes mezquinos</strong>, sino de la tentación de su propia soberbia, el peligro de caer en la egolatría hasta el punto de creerse un protagonista indispensable y meterse donde nadie lo llamaba. Pero las víctimas sí lo estaban llamando, la injusticia no lo dejó indiferente, y el carácter intrahistórico de su sabiduría le hizo luchar por la verdad. Así que la verdad exige conocimiento, vigilancia ante los peligros de la propia soberbia y compromiso, mucho compromiso, con la realidad social. La verdad íntima desemboco años después en un libro de poemas titulado <em>Teresa</em> (1924).</p><p>Luis García Jambrina publica ahora <em>El último caso de Unamuno </em>(Alfaguara, 2026), la investigación sobre un asesinato en la Salamanca franquista de 1936 que acaba siendo<strong> una investigación sobre la propia muerte de Unamuno</strong>. Las dos novelas pueden leerse juntas, porque el frío de diciembre unifica los asesinatos, aunque la ferocidad de los represores franquistas sea mucho más amenazante que los comentarios de casino en 1905 y las incomodidades de un Gobernador Civil. La personalidad trazada por el primer caso de Unamuno –soberbia, humanismo y honestidad profunda– están muy presentes en su último caso.</p><p>Luis García Jambrina y el cineasta Manuel Menchón intensificaron las dudas sobre el fallecimiento del escritor en la película documental <em>Palabras para un fin del mundo </em>(2020) y en el libro <em>La doble muerte de Unamuno</em> (Capitán Swing, 2021). La polémica está abierta con argumentos a favor y en contra sobre la desaparición de un referente intelectual que apoyó en un primer momento el golpe de Estado de 1936 y que denunció después con valentía<strong> las crueldades injustas del autollamado ejército nacional que podría vencer, pero ya no podría convencer</strong>. Más que una ejecución pública de muy malas consecuencias en la prensa internacional, las autoridades franquistas que se habían adueñado de <em>Salamanca </em>pudieron interesarse en una muerte de apariencia natural.<em> </em></p><p>Pero <em>El último caso de Unamuno</em> va más allá de esta polémica. La literatura tiene la capacidad de meterse por dentro de la vida para hacernos entender lo que late en el interior de los seres humanos. ¿Fue asesinado Unamuno? La respuesta humana es que Unamuno quiso en cualquier caso morir y no dudó en arriesgar su vida en una investigación que <strong>lo separaba de manera tajante de una primera y equivocada complicidad con aquel bárbaro golpe militar</strong>. A la violencia general, se fueron juntando las ejecuciones de amigos, hasta el punto de que Unamuno levantó de manera arrojada su voz el 12 de octubre de 1936, en un acto universitario, contra Millán-Astray y las autoridades sublevadas. Don Miguel pudo tener diferencias personales y políticas con el Gobierno de la República, pero no podía participar de aquella violencia criminal contra la legalidad republicana. </p><p>La apuesta narrativa de Luis García Jambrina nos hace vivir dentro de Unamuno aquellos meses finales de 1936. ¿Fue asesinado? Tal vez sí, tal vez no, pero la personalidad del escritor, vigilante de su conocida egolatría, partidario apasionado de la verdad, hizo que el autor de <em>Paz en la guerra </em>(1897) fuese<strong> leal a sí mismo, fiel a su historia, a los campesinos de Boada y a su defensa de la libre valentía intelectual</strong>, para colocarse entre las personas que el franquismo necesitaba asesinar en 1936, junto a Daniel Carbajo, Salvador Vila y Federico García Lorca.</p><p>Los lectores de Unamuno le damos una vez más las gracias a Luis García Jambrina. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d6318988-7ba2-4b34-850d-8acc82952f91]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 18:23:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué hacemos con la verdad?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura española,Guerra civil,Golpe Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poder como una forma de rebeldía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/forma-rebeldia_129_2137581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poder como una forma de rebeldía"></p><p>Dentro de la cultura invasiva de la nueva dominación, el desprestigio de la política ocupa un papel decisivo. Los poderosos que dominan la economía, las plataformas digitales y los medios de comunicación prefieren tener las manos libres y evitar cualquier tipo de regulación que limite sus especulaciones y sus avaricias. Las personas que se dedican a la política, si no se someten a los intereses del poder económico, están destinadas a la calumnia y el desprestigio. Por supuesto, claro está, son pesebristas amarrados al poder que se empeñan en conservar cargos. Mientras, los debates sociales envenenan la discusión política de manera estudiada para convertirla en crispación fanática. El neoliberalismo ha derivado hacia nuevas formas de dictadura:<strong> las dictaduras de los millonarios invaden los espacios públicos con dinámicas que se alejan de la convivencia y los valores humanos </strong>para imponer las soberbias del machismo, el racismo y las identidades cerradas. Cualquier perspectiva distinta, la existencia del otro, supone una amenaza.</p><p>En el mundo que vivimos, y desde la situación europea, quiero darle las gracias a algunos políticos pesebristas que se empeñan en amarrarse al poder para seguir en el ejercicio de sus cargos. La profesora Eva Alcón, al meditar sobre sus años como rectora de la Universitat Jaume I y como presidenta de la Conferencia de Rectoras y Rectores de las Universidades Española, considera que<strong> el poder puede significar una forma de rebeldía</strong>. Estoy de acuerdo. Las élites sociales necesitan seres doblegados a sus negocios económicos, expertos en el fraude y en la administración de la ley del más fuerte. Frente a ellos, el poder puede convertirse en una forma de rebeldía.</p><p>Tal y como van las cosas, ejercer el poder es una rebeldía si se intenta defender el derecho a la sanidad pública, contra tantos intereses que pretenden su privatización para convertirla en un negocio. Ejercer el poder es una forma de rebeldía cuando se opone al intento de socavar el derecho democrático a la igualdad desde los cimientos de la educación, limitando las inversiones de la enseñanza pública en beneficio de los centros privados. Si uno mira la realidad española, allí donde gobierna el neoliberalismo son clamorosas las agresiones a la sanidad y la educación pública. Y <strong>las víctimas se olvidan de la situación en la que quedarán sus hijos y sus nietos, dejándose envolver por el ruido de los discursos que ocultan la verdadera amenaza</strong>, la santificación de la desigualdad. Convierten en peligro extremo la emigración, la igualdad de género o el respeto a los derechos humanos, los que están interesados en nuevas formas de desamparo y esclavitud. Empieza a decirse con razón que las moscas son las más partidarias de los insecticidas.  </p><p>Como estudiante universitario, cobré conciencia política en los últimos años de la dictadura franquista. Partidario de la justicia social y alarmado por la deriva dictatorial de los países estalinistas, donde las buenas causas se convertían en justificaciones de la represión, ayudé a fundar Izquierda Unida en 1986, un espacio para luchar por la democracia social en medio del capitalismo desbordado. Defiendo la política y conservo el carné militante de Izquierda Unida desde hace 40 años. Y le agradezco mucho a los representantes del Gobierno de coalición que resistan en sus cargos a pesar de las dificultades. Después de haber crecido en una dictadura, después de haber visto cómo las revoluciones comunistas desembocaban en autoritarismos, después de asistir a derivas neocapitalistas sin escrúpulos ejemplificadas por las ofertas socialistas de Felipe González, tengo la suerte de vivir ahora una coyuntura política que ha hecho posible<strong> un Gobierno de coalición para defender la democracia social y los derechos a la igualdad en la política nacional</strong>. En la política internacional, defiende el multilateralismo, los Tribunales de Justicia y los derechos humanos.</p><p>La vida nos invita a negociar con las posibilidades. Por apoyar a este Gobierno, suelo recibir en los comentarios a mis artículos y desde el pseudoperiodismo frecuentes insultos. <strong>Lo llevo bien, porque sé que mi compromiso está con los derechos cívicos y la justicia internacional. </strong>Pero no sé si son conscientes de sus valores y los principios que defienden algunos columnistas que critican una y otra vez al Gobierno y a sus colaboradores. Están defendiendo un mundo gobernado por la dictadura de millonarios que representa Donald Trump, una Europa doblegada al poder del dinero, una violación sistemática de los derechos humanos y la legitimación de los genocidios. Dentro de España, defienden una destrucción de los derechos cívicos y la dignidad laboral.</p><p>Cada vez que recibo un insulto, me digo de manera humilde: está bien que se sepa,<strong> yo no soy como ellos</strong>. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[24b30dd6-ed2d-4e1a-a732-660d2df3c539]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 18:52:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El poder como una forma de rebeldía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,España,Machismo,Xenofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seamos políticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/seamos-politicos_129_2133045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seamos políticos"></p><p>Sí, seamos políticos, pero <strong>sin doblegarnos a la antipolítica</strong> de la ley del más fuerte.</p><p>Cuando veo los espectáculos de algunos líderes en sus declaraciones y sus bailes, mientras mucha gente reacciona despreciando y alejándose de la política, siento yo la necesidad contraria de tomarme en serio el valor de la política. El salto electoral de algunos expertos en negocios hacia los altos cargos políticos puede invitar a distanciarse de lo que hoy se ha convertido en un circo, pero también <strong>nos ofrece la posibilidad de ver a las claras lo que significa un capitalismo que ha decidido imponer sus ambiciones</strong> por encima de cualquier regulación que busque la convivencia.</p><p>Oigo la intervención de Donald Trump en Davos. EEUU está muy bien, está mejor que nunca, se han resuelto todos los problemas gracias a la toma de unas decisiones sensatas y necesarias. Trump las enumera, pero pueden resumirse en dos. Era conveniente despedir a miles de funcionarios del sector público y había que acabar con cualquier limitación en el mundo de los negocios, empezando por olvidarse de todas las tonterías que dicen los ecologistas sobre los peligros de las contaminaciones. <strong>La destrucción del espacio público y la conversión del interés privado en una apuesta individualista</strong> negada a cualquier límite hace que salte por los aires el contrato social y que el neoliberalismo derive en el poder dictatorial de los millonarios. Y mucho mejor si, por añadidura, se quitan de en medio los representantes institucionales que no quieren plegarse al impudor de la ley del más fuerte. Aquí mando yo.</p><p>¿Qué son el aire, el agua, la tierra, las ciudades, los bosques, las praderas, los desiertos, las selvas? <strong>Pues nada, posibilidades inmediatas de negocio</strong>, y pensar en el futuro de los hijos tiene poco lugar en las dinámicas individualistas e inmediatas que fijan el éxito o el fracaso en el propio ombligo. ¿Y qué son los funcionarios sino sueldo malgastado? Invertir en personas que cuiden la convivencia, la salud, la educación y los derechos cívicos no deja de ser una forma de derrochar el dinero.</p><p>Contamos, además, con los circuitos de comunicación que están desbordando las viejas raíces democráticas de la información. Parece que fue Joseph Goebbels, ministro de propaganda de la dictadura nazi, quien advirtió que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Pues vamos a usar las redes sociales para llenar de fe la palabra verdad y desplazarla al mundo fanático de las creencias. Apostemos por el pseudoperiodismo para extender bulos y amenazas falsas que exijan un activismo de odios. Mucho mejor si, por añadidura, nos quitamos de en medio a los periodistas que sigan empeñados en informar y castigamos a las universidades que se nieguen a reproducir los discursos del mandatario. <strong>Barra libre para la mentira y para decir que el país está mejor que nunca cuando arde por dentro, </strong>y hay una desigualdad creciente y los valores democráticos se degradan ante el machismo, el racismo y la manipulación indecorosa de la autoridad policial y militar.</p><p>Que un negociante millonario se haga cargo de la política debería dejar a las claras la necesidad cívica del orgullo social de la política ante los intereses insaciables de un capitalismo desbordado. <strong>No podemos permitir que las especulaciones se conviertan en un peligro acelerado contra la sostenibilidad del planeta</strong>. No podemos dejar que los intereses del petróleo y de otras materias violen sin escrúpulos la justicia internacional. No podemos dejar que los intereses de las industrias de armamento liquiden las aspiraciones de paz y la dignidad humana para mover sus cuentas de beneficios entre invasiones, genocidios y amenazas fronterizas.</p><p>Por eso Europa se convierte en un enemigo para los millonarios como Trump y, al mismo tiempo, supone el reto de un orgullo cívico para los demócratas. Frente al fracaso de las revoluciones comunistas en el siglo pasado y frente a las ambiciones ilimitadas del capitalismo, surgió después de la Segunda Guerra Mundial una necesidad europea de defender la democracia social, una defensa a la que se sumaron distintas sensibilidades, desde los conservadores con sensibilidad democrática hasta los partidos socialistas y lo que se dio en llamar eurocomunismo. <strong>Se creyó entonces que la convivencia necesitaba Estados democráticos capaces de regular la economía y los derechos cívicos en nombre de la convivencia.</strong></p><p>Creo que nos conviene observar el espectáculo sin escrúpulos de algunos negociantes en el poder para <strong>reivindicar la política frente a un capitalismo sin medidas</strong>. Seamos políticos, pero sin doblegarnos.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[a691151a-087c-4994-b5fb-c4421c94208d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 18:50:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Seamos políticos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Donald Trump,Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La persona y el espejo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/persona-espejo_129_2129418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La persona y el espejo"></p><p>En este tiempo de crispación, prisas, mentiras, invitaciones al odio, ley del más salvaje, sálvese quien pueda y el último que cierre la puerta, el pseudoperiodismo y el envilecimiento de algunos medios de información hacen su agosto en el invierno democrático. Cuando asisto al espectáculo del todo vale en el decir y en el comportarse, me acuerdo con frecuencia de Baudelaire. Su magisterio nos enseñó a los poetas contemporáneos que, al escribir, hay que mirarse a uno mismo.<strong> No basta con escribir, hay que saber dónde se escribe y qué lugar ocupa uno al escribir</strong>. Baudelaire nos enseñó que hace falta mirarse, vigilarse, comprenderse. Uno de sus poemas más conocidos, <em>El hombre y el mar</em>, empieza con una afirmación tan rotunda como engañosa: “Hombre libre, siempre adorarás el mar”.</p><p>La libertad se pone en relación con el mar de manera inmediata gracias a las navegaciones, las aventuras, las distancias, los vientos, los mástiles y las orillas. El pirata de Espronceda tardó poco en romper el yugo del esclavo a despecho de los ingleses. Celebró el tesoro de su barco y su devoción por la libertad. Pero a Baudelaire le gustaba observarse, ser conflictivo, y no se detuvo en el velero bergantín que, viento en popa y a toda vela, cortaba las aguas del uno al otro confín. <strong>Baudelaire hizo también del mar un espejo para contemplar su propia imagen, su alma, las turbiedades.</strong></p><p>Mirarse al espejo resulta algo poco complaciente. Además de las arrugas y el paso de los años, además de los defectos que nos apuntan o nos despuntan en la superficie, la profundidad del alma hace acto de presencia en la mirada, con sus torbellinos, sus abismos y las sangrías interiores. <strong>Cuando uno tiene al alma más o menos tranquila, la mirada del espejo es llevadera.</strong> Pero supongo que debe ser difícil convivir con el espejo cuando uno es un corrupto, y no sólo por haber robado, sino por haberse convertido en un vasallo de los rencores o las diversas formas de estercolero que están hiriendo la democracia a través de la crispación, los egoísmos y los bulos.</p><p>En la prisa de los tiempos que marcan el pseudoperiodismo y los teleoligarcas, pienso más en los mentirosos que en sus víctimas cuando veo que alguien firma con su nombre y lanza un bulo hacia otra persona. Es el infame quien merece un sentimiento de compasión. <strong>Todo va tan rápido que las mentiras tardan un día en diluirse para dar paso a otros bulos nuevos, otros insultos que reclama la crispación</strong>. La infamia hoy es un recurso de actualidad. Te pueden llamar ladrón, derrochador, pesebrero, corrupto, cualquier cosa, y los ataques hacen poco daño, porque las acusaciones tardan poco en desaparecer cuando no hay debajo de ellas ninguna verdad. El insulto del lunes desaparece en el griterío del miércoles. Uno puede hasta reírse de las invenciones ajenas.</p><p>Pero supongo que otra cosa distinta debe ocurrir en los ojos del pseudoperiodista cuando se mira en el espejo y empieza a observar su alma en las profundidades marinas de la intimidad. La lógica de la mezquindad ha asaltado la información, <strong>muchos profesionales se han visto obligados a olvidarse de su dignidad para ponerse al servicio de los millonarios que no quieren pagar impuestos</strong> y buscan gobiernos sometidos. La comunicación subvencionada puede hacer hoy presidente a un violador, a un señor impúdico o a una señora capaz de degradar la sanidad pública y las residencias de ancianos para enriquecer a su novio. Todo es así, y ya es una afligida costumbre.</p><p>Pero sobre las costumbres y las superficies está la propia imagen: ese soy yo. Mirarse al espejo después de mentir, informar en falso y acusar con infamias a otra persona no debe ser fácil. Si pensamos en la intimidad de quien se coloca delante del mar o de un espejo, las mentiras acaban por hacer más daño al mentiroso que a su víctima. Tal y como va el mundo, las personas decentes pueden incluso reírse ante las noticias y acusaciones descalabradas que inventa la prensa estercolero. <strong>Mucho más difícil debe ser ensuciar el propio nombre en la firma de una calumnia.</strong> Uno empieza obligado por las circunstancias y acaba interiorizando la basura del estercolero en el que le ha tocado trabajar. Los rencores, los fracasos y los abismos devoran la existencia de las noches y los días. Más que adorar el mar, como el poeta de Baudelaire, este rebaño acaba hundido en el infierno de su propia mezquindad.</p><p><strong>Las miserias particulares infectan lo público tanto como la miseria pública infecta las vidas privadas</strong>. La desinformación es una de las grandes heridas de la democracia.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ac3997bb-3509-491d-b7fa-ed6be01183bd]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 18:09:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La persona y el espejo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,fake news,Medios comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El mundo de Donald Trump y la 'desconvivencia']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/mundo-donald-trump-desconvivencia_129_2125842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo de Donald Trump y la 'desconvivencia'"></p><p>Observar el mundo de Donald Trump supone convivir con el miedo y la incertidumbre, pero también con la necesidad de actuar de manera decidida en favor de la democracia y contra la <em>desconvivencia</em>. Después de soportar su intervención en Venezuela y de escucharlo amenazar a México, Colombia, Cuba y Europa, resulta muy difícil seguir creyendo en la justicia internacional y en las instituciones que imaginaron la posibilidad de un mundo en paz, respetuoso del derecho internacional y de la dignidad humana. Nunca hemos disfrutado de la perfección. Resultaba difícil no entender los intereses que se ocultaban en las viejas estrategias de Estado, capaces de dirigir un golpe militar o de ayudar a una dictadura. Pero también resulta difícil no entender ahora el cambio significativo que supone renunciar al pudor, al secreto, y <strong>actuar de forma pública, agresiva, bajo la única legitimidad de la ley salvaje del más fuerte</strong>. Se sustituye la política por el espectáculo.</p><p>Los torbellinos y la crispación invitan a confundir los asuntos en juego. Uno escucha discusiones en las que parece que alegrarse de la liberación de presos políticos venezolanos supone apoyar la violación internacional asumida por el Gobierno de Estados Unidos. Del mismo modo, <strong>parece que denunciar la agresión norteamericana implica defender un régimen basado en la represión </strong>y en las estafas electorales. Los asuntos se enredan a través de la crispación incluso en países como España, que ha sido un ejemplo de claridad, tanto a la hora de criticar la corrupción electoral de Maduro, acogiendo a muchas de sus víctimas, como a la hora de denunciar la violación del derecho internacional cometida contra Venezuela. Las dinámicas de confusión, muy apoyadas por la pseudoprensa, los<em> telecaciques</em>  y los <em>teleoligarcas</em>, dinamitan las realidades más sencillas. 2 y 2 son 4 en las matemáticas de la democracia, pero en este vértigo te puedes ver acusado 22 veces de cómplice de una dictadura por defender el derecho internacional.</p><p>La manipulación del pensamiento y de las palabras <strong>envenena los conceptos de la libertad y la igualdad</strong>. No hace falta acomodarse a las viejas formas dictatoriales, porque las élites económicas están construyendo desde EE.UU una idea de la libertad democrática identificada con la ley del más fuerte, sin ninguna regulación legal que favorezca la igualdad y la fraternidad en la convivencia. </p><p>Esta manipulación del vocabulario no es nueva, como no son nuevos los asaltos imperialistas para apropiarse de las riquezas ajenas. Palabras como patria, nación, religión, creencias, idealismo, revolución o futuro han servido muchas veces para<strong> prepararle el terreno al allanamiento</strong>. Resulta difícil comprender la decencia del patriotismo que se niega a criticar los horrores cometidos en su nombre, ya sea en el pasado o en el presente. Y resulta difícil no reconocer que la barbarie externa, la acción internacional, suele ir de la mano de las injusticias interiores, ya sea en la cultura que domina las subjetividades, como en las inercias políticas que determinan la vida de un país, su convivencia o su <em>desconvivencia</em>.</p><p>Entre los análisis que se han hecho estos días, no se menciona mucho que Donald Trump ha llevado a Nicolás Maduro a Nueva York, la ciudad que acaba de elegir como alcalde a Zohran Mandani, un político demócrata que defiende la justicia social y el antirracismo. Creo que para entender las política exterior de los EE.UU deberemos estar más atentos a lo que ocurre en su interior. No son nuevas las artimañas de los poderes nacionales que buscan enemigos exteriores para manipular la unidad en el interior de un país. Pero <strong>la falta de pudor marca también el sentido de esta estrategia</strong> en la que se legitima el imperialismo sin veladuras en nombre del petróleo ajeno. ¿Recuperará votantes Donald Trump con sus ferocidades? El asalto a la democracia de las élites económicas, que provoca injusticias interiores, desigualdades y desmantelamiento de derechos en los EE.UU, necesita imponer la cultura de la ley del más fuerte y del individualismo radical. Tú eres responsable único de tu triunfo o tu fracaso, y cualquier éxito personal supone la humillación de los otros.</p><p>El futuro del mundo depende de muchos factores. Y la dignidad europea frente a Trump, aunque no sea capaz de asumirlo la derecha española, es un factor importante. No se entiende tampoco la tibieza de los patriotas españoles ante una injusticia internacional que quiere convertir a Latinoamérica en el patio trasero de EE.UU.  Pero más allá de todos estos debates, <strong>el futuro del mundo depende hoy más que nunca del interior de los EE.UU</strong>. Tendremos que ver si las injusticias interiores generan una reacción en favor de las políticas democráticas y de los apoyos sociales, o triunfa, por el contrario, la ley salvaje de las élites económicas y los <em>teleoligarcas </em>capaces de imponer su poder como la norma definitiva de una <em>desconvivencia</em>.</p><p>La lucha por la democracia depende también de la evolución política de los EE.UU en su interior. Lo cual debe ayudarnos a tomar conciencia también de <strong>la importancia de las dinámicas políticas en el interior de España</strong> y de Europa a la hora de opinar sobre la democracia.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[3ea68277-b771-42e9-a784-9d8e235ecc53]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 18:19:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66186" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66186" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El mundo de Donald Trump y la 'desconvivencia']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Merece la pena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/merece-pena_129_2122515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Merece la pena"></p><p>El <strong>debate sobre la democracia </strong>se ha instalado en el interior de una realidad marcada por el desasosiego. Contemplar la realidad es convivir con la incertidumbre porque el mundo vive horas difíciles, muy difíciles. Junto a los problemas de siempre, situados en la existencia de dictaduras que<strong> mantienen la injusticia a través del autoritarismo, </strong>vemos también un desmoronamiento vertiginoso de los valores democráticos en las dinámicas sociales y en los comportamientos de la política internacional. Miramos al mundo y contemplamos el naufragio de la justicia, el descrédito de las instituciones y los acuerdos, <strong>el apoyo a los genocidios y la humillación de los derechos humanos.</strong></p><p>Defender la democracia en este panorama puede convertirse en un <strong>ejercicio nostálgico o en una ilusión abstracta, </strong>una apuesta por bellos ideales que tienen poco que ver con el día a día. Por eso conviene ahora elegir una dirección contraria, tomar conciencia de que la descomposición de la democracia empieza con el día a día y que no hacen falta grandes catástrofes o viejos autoritarismos para imponer la desigualdad como norma. Merece la pena reconocer que la defensa de la democracia, más que un ideal abstracto de perfección, <strong>supone comprometerse con valores concretos, diarios, útiles para una convivencia justa.</strong></p><p>Merece la pena pensar que la democracia es la defensa de una<strong> educación pública que posibilite la igualdad en la formación de la ciudadanía</strong>, evitando la separación entre ricos y pobres de una manera clasista.</p><p>Merece la pena pensar que la democracia es la defensa de una <strong>sanidad pública que se comprometa con los cuidados sin someter al dinero de cada familia</strong> las posibilidades de enfrentarse a la enfermedad y la supervivencia.</p><p>Merece la pena pensar que la democracia es un modo de regular el dinero para que un Estado equilibre las cuentas, los beneficios, y pueda contar con <strong>presupuestos para invertir en la sanidad y en la educación pública</strong>, más allá de los negocios particulares.</p><p>Merece la pena pensar que la democracia supone también un modo de<strong> regular las condiciones laborales</strong>, una manera de asegurar un trabajo decente y salarios que respondan a las condiciones de una vida digna.</p><p>Merece la pena pensar que la democracia, basada en los cuidados y en la convivencia, debe <strong>asegurar una pensión digna para las personas mayores</strong>, evitando que la jubilación suponga entrar en la pobreza y olvidando que los trabajadores han contribuido durante años a la financiación de la convivencia.</p><p>Merece la pena pensar que<strong> los impuestos, regulados según las posibilidades económicas de cada persona, no son un atraco, ni un robo político</strong>, sino un modo público de sostener la sociedad y una manera privada y personal de comprometerse con una comunidad, algo imprescindible para definir la propia identidad.</p><p>Merece la pena comprender que la<strong> cultura es un fundamento decisivo en los debates de la convivencia</strong>, porque nos ayuda a conocer y a conocernos, y que podemos elegir entre una ilusión colectiva que respete la diversidad y unas ideas que faciliten el desprecio a los otros, los discursos de odio, la deshumanización de los migrantes y el imperio del machismo y de los prejuicios sexuales.</p><p>Merece la pena comprender que la política es un debate social para tomar decisiones democráticas o antidemocráticas, un ejercicio indispensable para regular todos los valores de la convivencia, un diálogo necesario entro lo privado y lo público, y<strong> no un campo cerrado de odios, egoísmos y falsedades.</strong></p><p>Merece la pena pensar que el respeto entre lo privado y lo público necesita en primer lugar defender un lugar: que la ciudadanía tenga derecho a<strong> una vivienda decorosa y accesible para organizar su propia vida </strong>en relación de vecindad con los demás.</p><p>Merece la pena comprender que la información es uno de los ejes decisivos de la democracia y que, para evitar la manipulación de las opiniones, los demócratas deben buscar formas de<strong> transparencia informativa que limiten el poder de los bulos, las mentiras, las noticias falsas y el enmascaramiento de intereses egoístas.</strong></p><p>Merece la pena comprender todos estos asuntos para evitar que la libertad se convierta en la ley salvaje del más fuerte y la igualdad desaparezca bajo la hegemonía de las <strong>creencias que sustituyen la fraternidad por los discursos de odio.</strong></p><p>Merece la pena saber que en un mundo globalizado <strong>las relaciones de justicia deben ser una aspiración internacional</strong>, sin que sea posible desentenderse de lo que ocurre más allá de una frontera. Nos construimos también en el exterior de nosotros mismos. Y a las personas que hablamos español nos duelen de manera especial los <strong>bombardeos y las violencias imperialistas de los EEUU sobre Latinoamérica.</strong></p><p>Merece la pena abrir los ojos y ver que <strong>los peligros de la democracia no son una amenaza del futuro</strong>, porque hay políticas activas que están desarticulando ya la sanidad y la educación pública, que ven como una ofensa la mejora de los derechos laborales y que apuestan por financiar un <em>pseudoperiodismo</em> de carácter crispado y manipulador.</p><p>Y merece la pena, en fin, comprender que<strong> la democracia se funda en la responsabilidad de la propia conciencia.</strong> Merece la pena que los demócratas decidan reafirmar sus convicciones más simples, empezar con voz clara el nuevo año.<strong> Feliz 2026.</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[5f2d7d2c-67a5-480e-97a7-d8b4c9c44c95]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jan 2026 19:36:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Merece la pena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Impuestos,España,Gobierno,Venezuela,Educación,Sanidad,Servicios mínimos,Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Necesitamos la poesía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/necesitamos-poesia_129_2120148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Necesitamos la poesía"></p><p>El <strong>balance del año que se va resulta muy negativo</strong>. No es la primera vez que ocurre. La cultura puede recordar otras épocas de la historia en las que unas reacciones oscuras pusieron en crisis los valores fundados por el humanismo o las promesas de justicia y felicidad sostenidas por la razón ilustrada. A principios del siglo XX, también la poesía contemporánea tuvo que dar respuesta a la quiebra ética que sufrieron palabras como tecnología y progreso. Pienso en el viaje a Nueva York de Federico García Lorca en 1929, cuando la ciudad norteamericana representaba ya el espacio literario de la Metrópoli que durante años había cumplido París. <strong>La arquitectura moderna se llenó de humo y contaminación</strong>. Compañero de viaje de Fernando de los Ríos, su maestro en el socialismo humanista, García Lorca se encontró con un mundo dominado por huracanes de monedas furiosas, sin nadie capaz de repartir el pan y el vino, con unas multitudes manipuladas, un mar lleno de cadáveres a causa de las guerras y una sociedad conducida hacia el racismo y el machismo. La Segunda Guerra Mundial estaba al acecho.</p><p>El 2025 pasa de largo con un horizonte marcado también por las amenazas y el desamparo. Hemos intentado no acostumbrarnos a la violencia que día a día <strong>marcó la vida en Gaza, Ucrania, las costas de Venezuela y Nigeria</strong>. Hemos intentado no caer en la indiferencia ante la injusticia para seguir defendiendo el valor de la democracia, aunque algunos manipuladores del derecho a la libertad hayan convertido las buenas causas en una excusa para robar petróleo, hacer negocios en bolsa o intentar establecer nuevas reglas comerciales en el mundo. Hemos comprobado que el patriotismo ruso puede legitimar la barbarie y la identidad judía puede justificar un genocidio. Hemos asistido al ascenso de la extrema derecha en Europa, apoyada por un presidente de los EEUU que <strong>se ha puesto sin pudor al servicio de los huracanes de monedas furiosas</strong>, confundiendo la libertad con la ley salvaje del más fuerte y el espacio público con un circo virtual de representaciones impudorosas. Es el balance triste de 2025, y lo hemos visto día a día.</p><p>Seguro que hay argumentos sociológicos y análisis racionales que nos permitirán buscar una respuesta y salir de este tiempo oscuro. Pero el triste final de año que vivimos me invita ahora a buscar la poesía. Recuerdo a Federico García Lorca y repito la palabra amor contra la violencia implacable y la humillación de los seres humanos. En el “Grito hacia Roma”, <strong>la poesía se enfrentó a las lenguas militares</strong>, a las cadenas forjadas para apresar a los niños que estaban por nacer y a los teléfonos de diamante que daban órdenes sin escrúpulos. La poesía se acercó a las personas desgarradas por el hambre y la sed, a las mujeres ahogadas en aceites minerales, a los adolescentes que debían ocultar bajo las almohadas su beso prohibido y a los cuerpos que se abrían la ropa en espera de una bala.</p><p>La poesía levantó la voz para repetir amor, amor, amor. El poeta se sintió desamparado, una palabra herida en un mundo ajeno, pero no quiso traicionarse a sí mismo, ni esconder junto a la multitud los valores en los que creía. Sobre la dinamita y los cuchillos, entre la nieve y el fuego, <strong>quiso gritar la palabra amor, amor, amor, porque estaba convencido de que la palabra amor es la raíz de la convivencia</strong> y porque ninguna avaricia comercial, ningún espectáculo de negociantes, ningún cacique, iba a hacerle olvidar el valor de las palabras y la única verdad digna a la hora de pensar el mundo: queremos que se cumpla la voluntad de la tierra, que da sus frutos para todos. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[620193bb-2b1e-496d-9352-f4caa698f7eb]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 18:47:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="62358" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="62358" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Necesitamos la poesía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca,Nueva York,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo, tú, nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/yo-tu-nosotros_129_2117803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yo, tú, nosotros"></p><p>Nunca está de más recordar, recordarnos, que el <strong>compromiso con los demás es inseparable del compromiso con uno mismo</strong> y que el respeto a uno mismo es el mejor modo de vivir un necesario respeto a los demás. Las palabras del verbo tienen una dimensión ética cuando el yo y el tú procuran formar un nosotros. Hay muchas tentaciones para que ese nosotros facilite dinámicas basadas en el <strong>autoritarismo, el dominio, el abuso y la mentira</strong>. Se trata entonces de un nosotros que se define en la desigualdad y en una injusticia sostenida.</p><p>No hace falta ponerse poético, aunque a veces conviene algo de poesía, para comprender que la intimidad y las relaciones sociales son inseparables. Cuando se convive con un tú, la independencia personal no puede convertirse en un modo de disfrazar la incomunicación o el desprecio al otro. Es algo que <strong>no debe olvidarse cuando hablamos de amor o de política</strong>, dos palabras que invitan a pensar en las relaciones del yo, el tú y el nosotros.</p><p>El abusador sexual que humilla a otra persona<strong> empieza por faltarse el respeto a sí mismo,</strong> por asumir una condición humillante y degradada de su propia existencia. Ya sé que la sexualidad no se identifica con el amor, pero ayuda a comprender de qué modo puede acercarse una persona al amor cuando el yo establece con el tú una relación de acoso invasivo. Ese yo se acepta como un ser violento, invasivo, avasallador, y <strong>después de atropellar su propia dignidad se vuelca sobre las posibles debilidades del tú</strong>. De esta forma un abrazo esconde la prepotencia de un sujeto sin escrúpulo que necesita fundar su autoestima en la capacidad de doblegar al otro. No son lo mismo, repito, sexualidad y amor, pero la manera que tienen los abusadores de tratar a sus víctimas sexuales nos ayuda a comprender también su manera de entender el amor, es decir, la palabra <strong>nosotros</strong>.</p><p>La poeta mexicana Rosario Castellanos fue consciente de las dificultades que pueden esconderse en la palabra nosotros, hasta el punto de aludir a una pareja amorosa, más que como un nosotros, como la unión de dos otros. Es bueno no olvidarse de los conflictos, ni de los rincones de independencia y de respeto al otro que nos exige la realidad. Pero también es bueno que la <strong>independencia individual no impida en el amor un esfuerzo</strong> a la hora de apostar por la ilusión de un nosotros.</p><p>Ocurre lo mismo en política. Quien se pierde el respeto a sí mismo y convive con la corrupción y la mentira demuestra que la palabra nosotros es para él un <strong>modo de disfrazar el caciquismo y la desigualdad</strong>. Hace falta perderle el respeto al propio yo para degradar los vínculos de un trabajo, una organización, un partido o una comunidad. El lugar del yo se funda así en el engaño. Es verdad que los abusos están normalizados en política hasta el punto de que hay <strong>programas económicos y sociales que sólo se justifican como maneras estables de regularizar la desigualdad. </strong>Por eso resulta muy triste que las personas que dicen defender un deseo de igualdad se pierdan el respeto a sí mismas y conviertan su día a día en un modo de engañar, de abusar. <strong>El respeto a los deseos individuales no debe separarse en la política de las ilusiones colectivas</strong>. Resulta más complicado en ella separar un deseo sexual propio del amor al nosotros.</p><p>Ahora que se recuerda la muerte del dictador y el camino de España a la democracia, podemos entender en profundidad que ese camino no supuso <strong>sólo la exigencia de votar cada cuatro años</strong>, sino un modo justo y digno de entender la igualdad entre hombres y mujeres, y el respeto a la hora de equilibrar las relaciones entre el yo, el tú y el nosotros, un respeto decisivo para establecer también el respeto que merecen las otras personas del verbo: él, vosotros y ellos. Si nos tomamos en serio los síntomas que nos rodean, podremos conseguir que <strong>las realidades tristes no nos hagan olvidar lo mucho avanzado. </strong>Y que el orgullo por lo avanzado no nos haga olvidar lo que nos queda por avanzar. Conviene seguir haciendo camino. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0b417353-4ff9-4b93-90ca-f63bd70e1bc3]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2025 18:03:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66186" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66186" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Yo, tú, nosotros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Opinión,Abuso sexual,Democracia,Liberalismo político,Desigualdad social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muerte del periodismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/muerte-periodismo_129_2114033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte del periodismo"></p><p>La <strong>vinculación con el propio trabajo </strong>es un valor decisivo a la hora de definir nuestra identidad en la vida. La filósofa María Zambrano nos confesó que la escritura le había ayudado a entender la soledad como un estado sociable. Se encerraba en sí misma a escribir en busca de palabras que convirtieran su refugio en un lugar para hablar con el mundo y darse explicaciones sobre la realidad. Cuando uno tiene la suerte de poder desarrollarse como persona en el cumplimiento de una vocación, comprende con facilidad que ganarse la vida es también estar en la vida, una forma de ser y de sentir. El <strong>ámbito laboral supone el mayor compromiso con la convivencia</strong>, con los derechos y los deberes de compartir los miedos y las ilusiones en una comunidad. Son i<strong>nseparables la dignidad laboral y la dignidad personal. </strong></p><p>Me conmovió, por ejemplo, que el periodista Miguel Ángel Campos se indignase con la sentencia del Tribunal Supremo sobre el Fiscal General. <em>El Mundo</em> publicó un bulo: la Fiscalía había propuesto un pacto al <strong>defraudador Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid. </strong>Pero después saltó la noticia de que había sido al revés, ya que en realidad fue el defraudador quien propuso el pacto. El periodista Miguel Ángel Campos declaró que no se había enterado de la verdad por una filtración del fiscal general y que los datos le habían llegado por otras fuentes. Lo mismo afirmaron otros periodistas llamados a declarar. Como se trataba de condenar sí o sí, los responsables de la sentencia tuvieron que hacer un <strong>encaje de bolillos sin pudor para condenar al fiscal,</strong> pero sin abrir causa a los periodistas por mentir en el juicio. Es un ejemplo de dignidad laboral que Miguel Ángel Campos eche ahora en falta ser condenado también por mentir ante la Justicia.</p><p>Para quien se dedica por vocación y dignidad profesional al periodismo <strong>debe de resultar difícil trabajar en medios de comunicación que no sólo se dedican a extender bulos, sino que llaman mentirosos a los compañeros que cumplen dignamente con su labor. </strong>La deriva de algunos medios hacia el fango, de la información a la desinformación y del periodismo al <em>pseudoperiodismo</em>, supone un daño profundo en la convivencia democrática. Pero debe de ser, además, un infierno ético para los profesionales que trabajan en esos medios, invitados día a día a formar parte de una basura que está matando al periodismo.</p><p>Lo he pensado también al leer los informes de Reporteros sin Fronteras y de la Federación Internacional de Periodistas sobre el escandaloso asesinato de periodistas en este año de 2025. Con cálculos que son difíciles de concretar, se <strong>ha asesinado en Gaza a más de 210 periodistas desde 2023.</strong> La campaña de silencio del Gobierno de Israel para ocultar su genocidio ha extendido la idea de que los periodistas que quieren informar son terroristas peligrosos Así que no ha dudado en ejecutar a numerosos profesionales. Supongo que trabajar como periodistas en medios de comunicación que silencian el genocidio de Gaza y degradan los derechos de Palestina provocará malestar entre los profesionales que han perdido a más de 210 compañeros asesinados. ¿Compañeros? Bueno, es un decir. Que la derecha y la extrema derecha capitalista estén defendiendo a Israel forma parte de la misma paradoja histórica que convierte hoy la vieja <strong>lucha democrática por la libertad de expresión en una estrategia para publicar bulos</strong> y degradar el valor de la democracia.</p><p>Las dinámicas sociales están claras, <strong>las manifiesta sin pudor una nueva dictadura de millonarios </strong>que quieren tener las manos libres para sus negocios y necesitan acabar con el prestigio de la prensa, la cultura, la justicia y la democracia. Pero, dentro de las dinámicas sociales, hay personas. Imagino el <strong>infierno que debe de suponer para una persona decente trabajar en un medio que está matando la dignidad del periodismo</strong> o que justifica el asesinato de periodistas. Más de 210 en Gaza. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[840b2ef7-3e34-4a5e-83a9-eac13814d958]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2025 18:35:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66186" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66186" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La muerte del periodismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Opinión,Periodismo,Isabel Díaz Ayuso,Fiscales,Israel]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
