Oriente Medio se adentra en una guerra total y sin precedentes contra el suministro de combustibles

Un buque cisterna atracado junto a las unidades de almacenamiento de petróleo, gas y combustible en la Terminal Navigator en Grays, Reino Unido.

El mercado global de energía ha pasado de la tensión al pánico. Irán ha cumplido en las últimas 24 horas su promesa de poner en la diana las mayores instalaciones de gas y petróleo del Golfo Pérsico después de que Israel atacase su campo gasista de South Pars, el mayor yacimiento del mundo. Donald Trump intervino este jueves asegurando que Estados Unidos no estuvo detrás de este bombardeo, pero no disuadió a la república islámica para frenar la escalada.

En la mañana del jueves los mercados asumieron que la guerra se había descontrolado y que Irán estaba dispuesto a dinamitar toda la infraestructura energética de la región, aunque con el paso de las horas la situación se calmó. El barril de petróleo en Europa cotiza ya a su nivel más alto en cuatro años (107 euros), mientras que el gas natural se ha encarecido un 110% en las últimas tres semanas.

Las subidas de precio más recientes se produjeron tras los bombardeos en la noche del miércoles de Irán sobre Ras Laffan, el principal centro catarí de conversión de gas natural a gas natural licuado (GNL), un proceso imprescindible para transportar después ese combustible en barcos a cualquier punto del planeta. Irán también atacó tres refinerías de petróleo en Arabia Saudí y Kuwait.

Sin embargo, a lo largo del jueves los mercados se apaciguaron ante los diferentes mensajes que llamaron a la calma. El ministro de Exteriores de Irán, Seyed Abbas, dijo en la tarde del jueves que por ahora se han "moderado" en su respuesta y que solo han usado una "fracción" de su arsenal, pero que están listos para ir a por más. "No habrá NINGUNA moderación si nuestras infraestructuras vuelven a ser atacadas", publicó en X.

Los expertos pronostican que tanto el precio del gas como del petróleo pueden subir considerablemente, pero Trump ha pasado a una estrategia basada en lanzar mensajes tranquilizadores sobre el conflicto para frenar la sangría, garantizando que ha dado la orden a Israel de no volver a disparar contra infraestructuras energéticas de Irán

El sudeste asiático inicia un racionamiento

Los expertos coinciden en que las primeras víctimas de la guerra energética estarán en Asia, destino del 80% del gas catarí. China e India son sus mayores compradores, pero pueden permitirse adquirir combustible más caro a otros vendedores o sustituir el gas por carbón a la hora de generar electricidad. Mientras, otros países, como Pakistán o Bangladesh, que dependen en un 99% y un 72% del gas natural del Golfo, están al borde del colapso. El primero ha tenido que cancelar las celebraciones de su fiesta nacional este fin de semana por falta de recursos y en Bangladesh han establecido un racionamiento de combustibles.

Jaime Concha, editor en Energy Intelligence, explica a infoLibre que Europa está también empezando a perder los nervios. "Hasta el miércoles, el mercado europeo estaba más o menos contenido, pero los nuevos ataques han cambiado radicalmente la situación. El panorama a futuro ha cambiado porque lo que antes podía recuperarse en semanas, ahora serán meses. No sabemos cuánto puede durar el conflicto y la Unión Europea tiene de aquí a finales de agosto para rellenar sus depósitos de gas para el próximo invierno", subraya.

A esto se suma que el invierno que acaba de terminar ha sido más frío de lo habitual, y los depósitos europeos de gas se encuentran especialmente raquíticos, con el volumen más bajo en estas fechas desde 2022. A partir de ahora habrá que competir con todavía más países para abastecerse en los próximos meses. "Ahora comienza el momento crítico", opina Jaime Concha.

Thierry Bros, experto en gas y profesor de la Universidad Sciences Po, pronostica que los precios del gas, de hecho, subirán más todavía, y este jueves se preguntaba en X cómo es que los mercados no han reaccionado peor a las noticias de las últimas horas. Calcula que si Catar permanece ocho meses sin exportar nada de GNL, el mundo perderá tanto gas natural como Rusia dejó de suministrar a Europa entre 2021 y 2022, una situación que llevó al gas europeo a cotizar a más de 300 €/MWh durante los peores días. Ahora está en 60 €/MWh.

Entre tres y cinco años de reparación

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QatarEnergy, la compañía nacional de gas catarí, ya adelantó este jueves que no volverá a exportar por el Estrecho de Ormuz hasta que el tránsito sea seguro, y tras tres semanas de conflicto no se vaticina un final. Esta empresa representa el 20% del GNL del mundo y es el segundo mayor exportador tras Estados Unidos.

A esto se suma que Ras Laffan, el complejo catarí que fue atacado en la noche del miércoles por Irán, ha quedado parcialmente dañado, según confirmó la compañía a la agencia Reuters. Ha perdido el 17% de la capacidad de exportación y esas instalaciones tardarán entre tres y cinco años en repararse, dejando fuera del mercado mundial 12,8 millones de toneladas de GNL al año, algo menos del 2% del consumo global.

La energética catarí dijo también que va a paralizar indefinidamente sus contratos a largo plazo con Italia, Bélgica, Corea del Sur y China. Italia podría sufrir un agujero importante en su suministro, ya que Catar supone un tercio del gas licuado que importa. Según citaba este jueves Bloomberg, el banco Morgan Stanley pronostica que si el Estrecho de Ormuz sigue cerrado durante tres meses, será la mayor interrupción del suministro de GNL en los cincuenta años de historia del sector.

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