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    <title><![CDATA[infoLibre - Gente corriente...]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Gente corriente...]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Gente corriente... que se va]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente_129_2082073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6192b8f-88a0-4777-bbbf-adb7748cb696_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La última"></p><p>Se ha ido <strong>Diane Keaton</strong> y hemos repasado sus fotos, sus frases, las secuencias que nos abocaron a amarla irremediablemente… A mí me parece que siempre estuvo en mi vida y no me entra en la cabeza que ya no esté. También<strong> se va Sena,</strong> la perra a la que mi perra siguió con devoción desde el primer día cuando, recién adoptada, caminaba por un nuevo escenario. </p><p>Betty tan nerviosa, tan desubicada, obligada a pisar un suelo que desconocía y <strong>Sena tan madura, tan serena.</strong> A ratos, jugando con ella y a ratos a lo suyo, quieta, como una estatua, pendiente del movimiento de una paloma. </p><p>A Betty se le va su lideresa, su referente, su <em>influencer </em>con hocico. <strong>A mi pequeña se le va una gran amiga,</strong> su jefaza, la belleza con patas –cuatro– y una mirada que en el cine habría sido un imán.</p><p>Lo de Diane es un <em>The end</em>, lo de Sena solo un cambio, pero un <strong>cambio de los trascendentes.</strong> Se jubila su… ¿padre? ¿dueño? ¿cuidador? ¿compañero de piso? Se jubila ese hombre al que Betty –que todavía quiere más a los de nuestra especie que a los de la suya– iba a saludar cada mañana y cada tarde con una intensidad superlativa. Se va ese amigo del barrio al que, día a día, <strong>buscaba en su portal</strong> y si se había ido de vacaciones, lloraba. Betty es radical en sus pasiones.   </p><p>La pareja de humanos a la que en casa aprendimos a tener cariño por mediación de nuestras perras –único tráfico de influencias contrario al delito– se va para escribir un capítulo de vida en el pueblo y claro, les deseamos lo mejor. Pero a quienes nos quedamos sin su presencia en las calles que compartíamos, <strong>su marcha nos arranca una hoja de ese libro de familia </strong>que vas completando con gente corriente… </p><p>¿Que por qué les cuento esto? Porque escribo sobre aquello que para mí es importante. Porque el puzle de la vida necesita de cada pieza y sin las pequeñas, no se completa el dibujo. Y de algunas de esas partes del todo que han ido enjaretando mi día a día en los últimos tiempos, he dado cuenta aquí. Lo he hecho sin la brillantez de Serrat al escribir sobre<strong> </strong><em><strong>aquellas pequeñas cosas</strong></em><strong>, </strong>claro, pero puede que con una intención parecida, la de subrayar lo esencial. </p><p>Esta columna nació con la pretensión de hacer un<strong> primer plano de la gente corriente,</strong> o sea, una foto de la mayoría, porque ustedes y yo, la gente corriente, representamos en el mundo lo que el agua en la Tierra, tres cuartas partes del total. Qué menos que <strong>ocupar un hueco, </strong>aunque sea discreto, en el océano informativo.</p><p>Hoy les dejo una foto más, una de tantas y todo mi cariño. Diane se ha ido, Sena se va y <strong>yo también,</strong> por un tiempo, al menos… </p><p>Entre ustedes y yo, <strong>ha sido un placer escribirles.</strong> Gracias. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Oct 2025 18:33:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente... que se va]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Gente,Cine,Industria cine,Actrices,Animales,Barrios,ciudades]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Gente corriente... que habla con chimpancés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-habla-chimpances_129_2073145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6192b8f-88a0-4777-bbbf-adb7748cb696_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gente corriente... que habla con chimpancés"></p><p>Compró una novela de segunda mano, <strong>“</strong><em><strong>Tarzán de los monos</strong></em><strong>”</strong> y la historia le fascinó. Aquel niño criado por simios, que creció en plena naturaleza, fue inspirador para la pequeña Jane. Tanto, que impulsó sus pasos hacia un destino que, visto desde el presente, se antoja inevitable. Aunque antes de abrir las páginas de la novela de <strong>Edgar Rice Burrougs</strong>, la niña Goodall ya había fijado la mirada en los pájaros, en los insectos y en el resto de los animales con los que convivía en la casa de sus padres en <strong>Bournemouth</strong>, al sur de Inglaterra. </p><p>Cuando tenía 23 años, Jane cumplió su sueño de viajar a <strong>Kenia </strong>y comenzó a trabajar con una autoridad en el mundo de la Antropología,<strong> Louis Leakey</strong>. Tres años después, en <strong>1960</strong>, el antropólogo le encomendó una misión: la investigación sobre los chimpancés salvajes en <strong>Tanzania</strong>. <strong>Los Beatles</strong> aterrizaban en la música con una banda que iba a poner a bailar a medio mundo y Jane llegaba a la selva con su madre, un cocinero y una tienda de campaña. Había nacido el mito de la <strong>etología</strong>, el icono del amor por el mundo animal, la mujer que hablaba con los chimpancés. </p><p>Con una personalidad única,<strong> carismática</strong> y de<strong> intuición poderosa</strong>, fue una revolucionaria en el mundo científico. Sobrada de empatía, fuerza y perseverancia, llevó a cabo un trabajo de investigación que se ha convertido en un referente planetario. Este concepto, <strong>“planetario”</strong>, también estaba en su punto de mira, no solo los animales fueron sujeto y objeto de su estudio, el cuerpo celeste que habitamos, la salud del lugar donde vive nuestra especie junto a otras muchas, la protección de los ecosistemas, la sostenibilidad como esperanza de vida, todo lo esencial estaba en la entrega activista de Goodall. </p><p>Decía con su irónico sentido del humor que Tarzán se había casado con la Jane equivocada, qué suerte para nosotros, la Jane real se casó con <strong>nuestra civilización.</strong> </p><p>El día de su fallecimiento, publiqué esta foto en la red<strong> Bluesky </strong>y un seguidor me contestó así:</p><p>Sentimos la orfandad cuando se van aquellos y aquellas que a nuestros ojos hacen del mundo un lugar mejor, pero solo la vida terrenal de Jane Goodall concluyó el pasado <strong>1 de octubre</strong>, esa otra vida, la que permanece a través del legado que dejan quienes abren caminos hacia <strong>lugares luminosos</strong>, sigue aquí.</p><p>Nos queda lo que dejaron dicho con su ejemplo y en los momentos más oscuros podemos recurrir a ello: </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Oct 2025 19:03:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Gente corriente... que grita en silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-grita-silencio_129_2065413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6192b8f-88a0-4777-bbbf-adb7748cb696_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gente corriente... que grita en silencio"></p><p>“Tengo miedo a que me pase algo y como esta perra mía no ladra, me encuentren días después rodeada de gusanos”. Ella te suelta las cosas así, <strong>sin filtros, </strong>con su cáustico sentido del humor, pero esto que dice es<strong> sentido y asentido por otra mujer </strong>de la tertulia que también vive sola.</p><p>La tercera, mucho más joven que ellas, les riñe: “¡¿Pero qué burra eres, cómo no vamos a saber de vosotras?!” Yo apoyo la reprimenda: “sois tontísimas… eso no va a pasar” pero, en el fondo, <strong>ambas entendemos su temor. </strong></p><p>La dureza de <strong>‘la soledad no elegida’</strong> entra a menudo en la conversación pública, pero de esa otra, la que acompaña a tantas personas por elección de vida y un día deriva de independencia a miedo, se habla menos. </p><p>La deformación profesional me empuja a <strong>proponer ideas en las tormentas grupales,</strong> así que sugiero “el guasap del todo ok”: </p><p><em>“Un simple mensaje diario para que sepamos que estáis bien, solo eso. Nada de dibujos de ositos con corazones, ni memes, ni recetas de cocina, ni hostias. Este cuarteto de guasap será un ‘Mayday de vecinas’ y en vez de grito, se activa con el silencio. Si alguna no responde, ponemos en marcha el protocolo”.</em></p><p>Llevo unos días dándole vueltas al <strong>silencio que pide ayuda, </strong>los bloques de pisos están llenos de este oxímoron.<strong> El grito alerta, impulsa, activa. </strong>Todavía no he logrado quitarme de la cabeza aquel que me despertó en plena madrugada, un alarido desgarrador de una mujer a la que estaban atacando que me hizo vomitar una vez la víctima fue socorrida. En cambio, al silencio no le prestamos atención y puede engañarnos tanto como <strong>esas sonrisas que ocultan un dolor agudo, </strong>a veces más profundo que el que se expresa con el llanto.</p><p>Hace tres semanas abrimos el cuarteto “Fatal, gracias” y en nuestros estatutos <strong>están prohibidos los rollos y las turras. </strong>Nuestra garita virtual está abierta, únicamente, para un “todo ok”, un “SOS”, o un silencio ensordecedor que haga saltar las alarmas. Cada mañana entran cuatro “buenos días” que significan “estoy a salvo”</p><p>No somos familia, ni vecinas de toda la vida, no somos amigas íntimas ni pensamos igual, pero<strong> compartimos barrio </strong>y, encuentro a encuentro, ha brotado un afecto que provoca que nos preocupemos las unas por las otras.</p><p>Esta es una <strong>historia pequeña,</strong> como todas las que protagoniza la gente corriente y, sin embargo, déjenme que les diga que yo encuentro<strong> profundidad en su simpleza.</strong> La maravillosa sensación de que<strong> alguien,</strong> de carne y hueso, <strong>te echará de menos si una mañana dejas de sonar. </strong>La certeza de que tu vida forma parte de otras vidas, aunque sea en diminuta proporción. Son sentimientos que le dan cierto sentido a lo que pintamos en el mundo y estos no puede generarlos la IA, al menos, de momento.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Sep 2025 19:06:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente... que grita en silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Barrios,WhatsApp,ciudades,Redes sociales]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Gente corriente... que roba la gorra a un niño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-roba-gorra-nino_129_2055828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6192b8f-88a0-4777-bbbf-adb7748cb696_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gente corriente...que roba la gorra a un niño"></p><p><em>“En la vida es el primero que llega</em>”. Esto es lo que dijo el millonario que le birló la gorra a un niño. Parece un cuento de Dickens, pero es un hecho real y tuvo lugar hace unos días en la grada del <strong>OPEN USA</strong>. El tenista <strong>Kamil Majchrzak</strong> ganó el partido, se acercó a la grada a firmar autógrafos y le regaló su gorra a un niño, pero otro espectador –bien adulto él–, la enganchó cual ave rapaz y, aunque el pequeño se la reclamó desesperadamente, pasó millas de él. El <strong>señor forrado</strong> guardó la gorra en el bolso de su mujer y se piraron.  </p><p>La escena de la grada subió a la red –no del tenis sino de internet– y la escena <strong>se hizo viral</strong>, así que el tenista localizó al niño, quedó con él y le regaló una nueva gorra. El millonario, por su parte, <strong>avergonzado/presionado</strong>, devolvió lo que había arrebatado y publicó un comunicado de disculpa que iba bien… hasta que soltó la frase que abre este artículo:<strong> </strong><em><strong>“En la vida es el primero que llega</strong></em><strong>”</strong>, la idea es tan definitoria que emborrona el arrepentimiento. Y desasosiega, porque sabemos que esta frase de carga individualista define en nuestra sociedad el camino más corto y directo hacia <strong>“el éxito”.</strong></p><p>Ante los hechos terribles que asolan el planeta, esto no deja de ser una anécdota sin importancia; sin embargo, tiene fuerza como metáfora. El gesto del millonario polaco, <strong>Piotr Szczerek</strong>, responde a una forma de entender el mundo, de estar en él. Alargar la mano para <strong>quedarte con lo que pertenece a otro</strong>, con el agravante de que ese otro está en posición de debilidad frente a ti, es un modo de proceder que muchos eligen, lo reconocemos bien, la <strong>Historia rima.</strong> Incluso la cotidiana. </p><p>En fin, es bonito que la <strong>indignación </strong>en las redes haya servido para que ese niño haya podido recuperar su regalo en tan solo unos días. Hay otra ola viral, mucho más fuerte, que todavía no ha conseguido que miles de pequeños recuperen su vida en <strong>Gaza</strong>. </p><p>Sí, la Historia rima. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Sep 2025 04:00:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente... que roba la gorra a un niño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Millonarios]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Gente corriente... y su patrimonio emocional calcinado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-patrimonio-emocional-calcinado_129_2049170.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6192b8f-88a0-4777-bbbf-adb7748cb696_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="...Y su patrimonio emocional calcinado"></p><p>De todos los aprendizajes escolares de mi infancia, me marcó especialmente el <strong>descubrimiento del fuego.</strong> Quedé tan fascinada por la ilustración del libro de <strong>EGB </strong>en la que unos habitantes de la Prehistoria, en cuclillas, frotaban dos piedras o dos palos, que me empleé a fondo en intentarlo. <strong>Sin éxito, afortunadamente. </strong></p><p>Fue en uno de aquellos veraneos de jugar al aire, con la tierra y con el agua. Entonces no había pantallas, bueno, sí, la del cine de verano. En ella, por cierto, mi hermano mayor vio <em><strong>En busca del fuego</strong></em> y volvió a casa alucinado. Me chifló que me la contara porque yo no tenía la edad suficiente para verla y porque ya he dicho que estaba entusiasmada con el descubrimiento… </p><p>En la maleta, junto al flotador, <strong>el yoyó y la bola loca</strong>, me llevé una lección escolar para ponerla en práctica en vacaciones, supongo que esto se podría considerar un éxito educativo, pero entonces no le di importancia. Yo solo sabía que lograr hacer saltar chispas de dos pedruscos me parecía un <strong>reto mágico.</strong></p><p>No recuerdo, en cambio, el momento en que aprendí, si es que me lo enseñaron entonces, que <strong>el verdadero paso de gigante en la evolución humana</strong> llegó con el dominio de ese cuarto elemento con el que mis padres me prohibían jugar. De niña no entendí la importancia del <strong>dominio de las llamas</strong>, ahora sí lo sé. <strong>Hacerte mayor es tomar conciencia de cuáles son las cuestiones medulares.</strong> </p><p>Médula: <strong>“Sustancia principal de una cosa no material”</strong>, es una de sus definiciones y no podría describir mejor en el plano real y en el simbólico lo que se nos ha quemado este verano, lo que se nos sigue quemando… Digo <strong>“nos”</strong> porque siento mío cada centímetro de vida que se apaga tras el paso del fuego y sé que somos legión quienes hacemos nuestro ese enorme sufrimiento, nos llegue o no hasta la ventana la peste de un humo que ha matado el olor a verano.</p><p>Llora la gente que ha perdido la casa y muchos mencionan sus recuerdos: <strong>“Estaba toda mi vida ahí”</strong>. Y no dicen mentira, quizás lo más valioso que tenemos es nuestro patrimonio emocional, no lo reconoce la UNESCO, pero nosotros nos reconocemos en él. </p><p>Mi amigo <strong>Toño Tejerina</strong> es inteligente, sensible, berciano y un poco gallego. En los primeros días de esta pesadilla ardiente que ha teñido el verano de tragedia, me abrasó con su reflexión:  </p><p><em>“Pocas imágenes evocan más un hogar que el crepitar del fuego en una chimenea, pero ¿qué pasa cuando son nuestros paisajes… escenarios y momentos los que se pierden entre llamas? ¿Hasta dónde vuelan las pavesas de un corazón calcinado?".</em></p><p>No me siento capaz de mejorar sus palabras, así que las hago mías, como su dolor. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Aug 2025 17:57:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios forestales,verano,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gente corriente… en la zona de interés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-zona-interes_129_2044098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6192b8f-88a0-4777-bbbf-adb7748cb696_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gente corriente… en la zona de interés"></p><p>“<strong>¡Cómetelo todo, hay niños que mueren de hambre!</strong>”. Era el toque de atención de tu madre para que dejaras de tontear con la cuchara. A veces, contraatacabas lloriqueando con un “se me hace bola”, aunque la bola, en realidad, la habías hecho tú a base de darle vueltas a un bocado que no querías tragar.</p><p>Hemos crecido tanto que ya somos capaces de <strong>ver un genocidio por la tele</strong> o en la pantalla del móvil mientras comemos. Visionamos el horror con la misma tranquilidad con la que vemos perros haciendo yoga o gente limpiando alfombras llenas de mierda. Como mucho, al ver a esa gente corriente caminar por el infierno, susurramos<strong> “esto es insoportable”</strong>, traducción al adulto del “se me hace bola” infantil, pero continuamos tragando. No hace falta que nos recuerden que están <strong>matando a niños de hambre</strong> para que nos animemos a mojar pan en la salsa y a disfrutar de un buen salseo.  </p><p>Hace unos días, una de las personas más buenas que conozco sacó su rabia en el salón de mi casa. Él, que abraza la calma hasta en las situaciones más desesperantes, tornó en iracundo al brotar el genocidio de Gaza en nuestra conversación. Lo que incendiaba sus ojos y agitaba su voz era una mezcla de<strong> impotencia, rabia, dolor y vergüenza</strong>, un coctel explosivo para quien no traga con el sufrimiento ajeno, se le hace bola. </p><p>Antes de que mi amigo abandonara mi casa hicimos intercambio de regalos, él me dejó albóndigas de su madre y yo le di un túper con helado de pistacho que acababa de preparar, aunque nuestra conversación debería haber terminado con una buena raja de sandía.  La sandía, esa fruta que en mi infancia simbolizaba la alegría veraniega, representa también <strong>la resistencia y el apoyo al pueblo palestino</strong>, es un vericueto para ondear los colores de la bandera y decir que <strong>esta ignominia se nos hace bola</strong>. </p><p>¿De haber existido redes sociales entre el 1933 y el 1945, los que estaban por el mundo entonces habrían puesto emojis de estrellas en sus perfiles para declarar que condenaban el Holocausto? Cuánto nos ha extrañado siempre pensar que aquellos no sabían, que cómo pudieron no saberlo…</p><p>Nosotros sí sabemos lo que está ocurriendo en esa zona de interés e intereses que es Palestina, pero aquí seguimos: leyendo libros bonitos, cocinando recetas saludables, amando, escuchando música, haciendo chistes,  viendo series, sufriendo por nuestros problemas, abriendo el grifo, acudiendo al médico, quejándonos del puto calor… viviendo.</p><p>Algunos publicamos nuestra sandía en redes como<strong> un grito de tres colores un poco naif</strong>…  para demostrar que no todo nuestro corazón está dormido, que dedicamos una parte de él a darnos cuenta, a ser conscientes, a dolernos, a rompernos con la certeza de que algún día alguien dirá de nosotros ¿Si sabían que estaba sucediendo, cómo pudieron permitirlo?</p><p>En Gaza mueren humanos, pero <strong>al otro lado está muriendo la humanidad</strong>. Si nos da igual, estamos acabados.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 17:50:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente… en la zona de interés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Genocidio,Gaza,La invasión de Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gente corriente… más maletas y menos carritos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-maletas-carritos_129_2036219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gente corriente… más maletas y menos carritos"></p><p><strong>Ha muerto mi vecina</strong>, la que me encontraba tantas mañanas en el portal. Por las tardes solía verla en el banco del bulevar, con su marido –“él es mayor que yo, está muy delicado”–. Me lo contaba bajo el sol del otoño o a la sombra del verano. La pareja modificaba las horas y el banco elegido, huyendo del exceso de frío o de calor en función de la estación, lo que no cambiaba era la rutina que practicaban desde hace décadas: <strong>sentarse juntos a ver pasar la gente y la vida. </strong></p><p>Mi vecina era muy morena, muy habladora y muy sonriente.<strong> Vitalista, sociable, comunicativa y enérgica. </strong>Menuda pelea si intentabas subirle el carrito de la compra por el tramo de escaleras inevitable hasta el ascensor: “¡Que te vas a hacer daño, que yo puedo!”, decía con autoridad castrense y allí nos tirábamos un rato las dos, forcejeando para cargar con el Rolser.</p><p>Tenía <strong>un porrón de hijos mayores que seguían viniendo</strong>, la puerta de su casa se abría y se cerraba muchas veces al día, así recuerdo yo la de mis padres cuando era niña… Y si alguna de esas aperturas nos pillaba a mi perra y a mí de camino a casa, Betty aprovechaba para colarse en su recibidor, creo que le atraía el olor de ese hogar, a buen guiso y a buena gente. </p><p>Siento mucho aprecio por esa mujer, pero solo fui consciente de lo importante de su presencia en mi bloque y en mi vida cuando<strong> otra vecina me contó que había enfermado repentinamente, que estaba grave</strong>. A los pocos días, en el portal, pregunté a sus hijas y rompieron a llorar. Yo volvía de viaje de trabajo y tan solo unas horas antes, ella había emprendido el último… Mientras arrastraba mi maleta, caí en la cuenta de que <strong>ya nunca me pelearía con ella por subirle el carro y sentí ese inconfundible dolor de la pérdida.</strong></p><p>Me pregunto cuánto tiempo nos queda de sentir algo como esto, la tristeza por la muerte de tu vecina, la del piso de abajo. La nueva vida de las ciudades la protagoniza gente de paso… que pasa. Florecen las maletas, se marchitan los carritos de la compra y los bloques se van vaciando de contenido,<strong> si no hay vecinos no hay historias de una escalera.</strong> Barrios enteros cambian colmenas de vidas cotidianas por contenedores temporales de turistas, algún día sentiremos el inconfundible dolor de la pérdida. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jul 2025 17:20:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente… más maletas y menos carritos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gente corriente… como Ricky Rubio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-ricky-rubio_129_2027934.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gente corriente… como Ricky Rubio"></p><p><strong>¿Puede jugar en la NBA la gente corriente? Sí, Ricky Rubio lo hizo. </strong>Él es una de esas estrellas que nunca dejan de ser gente corriente, una variedad de cuerpo celeste tan poco común en el universo de la fama que cuando la ves te dan ganas de cerrar los ojos y pensar un deseo. </p><p>Por una carambola del destino, un niño de catorce años entra a jugar en el primer equipo del Joventut Badalona y botando la pelota llega hasta el olimpo estadounidense del básquet. <strong>Ricky nos deslumbró desde el principio por partida doble:</strong> la brillantez de su juego y la luminosidad de sus formas. Y mientras el mundo disfrutaba de su pasión contagiosa, él sufría. Un día no pudo más y paró la jugada. </p><p>El pasado domingo Ricky Rubio hizo<strong> un desnudo emocional </strong>ante miles de espectadores, en un ejercicio de sinceridad y honestidad <a href="https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/lo-de-evole/temporada-6/ricky-rubio_685bbd7fc3e8ad00072d5d3c/" target="_blank">contó en </a><a href="https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/lo-de-evole/temporada-6/ricky-rubio_685bbd7fc3e8ad00072d5d3c/" target="_blank"><em>Lo de Evole </em></a><a href="https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/lo-de-evole/temporada-6/ricky-rubio_685bbd7fc3e8ad00072d5d3c/" target="_blank">detalles íntimos de su experiencia que son, en realidad, universales</a>. El chico del Masnou que conquistó la NBA describió con total precisión algunos fantasmas que otros también han visto y se refirió a <strong>un túnel oscuro que en su día le pareció recorrer en solitario</strong>, aunque siempre está muy concurrido…</p><p>Ricky describió su travesía que era también la de tantos otros. <strong>Usaba el singular pero abordaba conceptos plurales</strong>, como el “autosabotaje” –ese ataque que el ser humano emprende a veces contra sí mismo, mucho más duro que el encontronazo con un rival–, o ese otro hábito dañino de salir a la pista pensando siempre que eres el peor para tratar de superarte. También nos apelaba cuando se lamentaba de que cualquier pasión, en su caso el baloncesto, llegue a tomar tanto protagonismo en tu vida que acabe por robarle tiempo a lo importante. </p><p>Su confesión tenía doble valor porque <strong>hablaba de sí mismo y de muchos de nosotros</strong>. Porque da igual que apuntes alto o elijas un objetivo modesto. Porque es indiferente que camines sobre una cancha de baloncesto, por los pasillos de una empresa o junto al horno de una panadería, si pierdes pie… te pierdes.</p><p>Me gustaría agradecerle a Ricky que mostrara su vulnerabilidad en<em> prime time,</em> que nos dejara ver sus debilidades sin filtros de Instagram, aunque <a href="https://www.lasexta.com/programas/lo-de-evole/aviso-jugador-nba-ricky-rubio-mostrar-debilidades-aqui-todos-somos-tiburones-cuando-olemos-sangre-vamos_20250706686ada8129f2a108e9800022.html" target="_blank">el mundo esté lleno de tiburones que van a por ti cuando huelen sangre, como le advirtió un compañero de la NBA</a>. Me gustaría decirle a Ricky que, si verle jugar era una gozada,<strong> escucharle el pasado domingo fue todavía más emocionante.</strong></p><p>Desde sus primeros movimientos en la pista se notaba que ese chaval estaba lleno de la energía vibrante que impulsa el motor vital de ciertas personas y que, en vez de almacenarla en una batería para consumo propio, la repartía por la pista para hacer brillar al conjunto. Y lo ha vuelto a hacer. Al contar en voz alta su travesía por el desierto, que es la de tantos otros, nos ha regalado un nuevo pase extraordinario de alguien que entiende la vida como un juego en equipo. Ricky es uno de<strong> esos tipos de gente corriente que nunca dejan de ser estrellas;</strong> cierren los ojos y piensen un deseo.   </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jul 2025 19:21:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente… como Ricky Rubio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Deportes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gente corriente... con TOC]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-toc_129_2020899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6192b8f-88a0-4777-bbbf-adb7748cb696_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raquel Martos nueva."></p><p>Antonio vive en un lugar extraño: “Es muy parecido a la desembocadura del Ebro, ese punto en el que no se sabe si es mar o es río”. Lo cuenta así, con belleza, <strong>porque él es poeta y sabe construir imágenes emocionales con las palabras</strong>. Elige un símil geográfico para definir el sindiós mental que habita, el TOC, suena a onomatopeya de tebeo de Ibáñez, pero no tiene ni puta gracia…</p><p>A este trastorno obsesivo compulsivo lo nombramos mucho, aunque lo conozcamos poco. Decimos “tengo un TOC, no soporto ver cajones abiertos”, con la misma ligereza con que nombramos el alzheimer cuando no recordamos un nombre o el parkinson, si nos tiembla el pulso al tratar de encender las velas de la tarta.<strong> Lo hacemos sin pensar, sin carga de profundidad y sin maldad</strong>, desde ese plano de la ficción donde anida el humor. Ojalá fuera tan sencillo cerrar todos los cajones que el TOC deja entreabiertos en el día a día de Antonio…</p><p>Este trastorno forma parte de él, por eso no le gusta nombrarlo en tercera persona para culpabilizarlo de todas esas cosas que le complican la vida... No, no se refiere al TOC con la distancia enrabietada con que maldecimos la alergia después de cada estornudo,<strong> él ha decidido mirarlo de frente</strong>, escuchar al TOC para entenderlo. Lo hace con medicación y con terapia, de la mano de su psiquiatra María y de su psicólogo Fran, que sale en todas las conversaciones…</p><p>Y tanto se ha esforzado Antonio en conocer el contenido de la mochila que carga desde niño, que le ha servido de inspiración. De su trastorno, compañero de fatigas, <strong>han brotado cinco canciones y se han reunido en un proyecto que se llama </strong><em><strong>Sábanas tendidas</strong></em>, una alegoría sobre la importancia de airear y poner a la vista de todos lo más íntimo, para que entiendan por qué, para que no duela tanto.</p><p>Esta historia comenzó en 2021. Antonio fue al teatro Lara de Madrid a ver <em>Solitarias de estreno</em> y allí conoció a Juan Carlos Lax, director musical de la obra. Le contó que había escrito dos sonetos y le explicó el significado de ambos. <strong>Aquello no era una conversación trivial </strong>sobre poesía, sino la revelación de un secreto que había guardado desde los 6 años. Ahora, gracias a la terapia, puede hablar de ello.</p><p>A aquellos dos sonetos Antonio Expósito sumó la escritura de tres más y Juan Carlos Lax les puso música. <strong>Pidieron sus voces a varios artistas y se las entregaron en su mejor versión</strong>: <a href="https://youtu.be/Ad7Ntefn9jM?feature=shared" target="_blank" >Virginia Maestro canta a dúo con Lax </a><a href="https://youtu.be/Ad7Ntefn9jM?feature=shared" target="_blank" ><em>Los alambres del otoño</em></a>, fue el primer <em>single </em>y habla de la culpa. Y ayer, 27 de junio, salió a la luz la segunda, la que abandera Coque Malla, <em>El himno de la cuna</em>, la lucha de un adulto contra su personalidad infantil. Aquí la tienen:</p><p>Quedan tres canciones más por escuchar, pero son todavía un misterio porque Antonio Expósito y Juan Carlos Lax <strong>van quitando lentamente las pinzas de la cuerda de sus </strong><em><strong>Sábanas tendidas</strong></em> para soltarlas de una en una.</p><p>No sé si este modo de presentarlas en público, poquito a poco, esconde la cruel intención de hacernos sufrir esperando la siguiente o más bien un gesto generoso, el de darnos tiempo para que podamos saborearlas y digerirlas con calma. Porque estas son canciones de verdad, de esas que en cada escucha <strong>te revuelven y te descubren algo nuevo</strong>. Cinco canciones tejidas con dolor, también con luminosidad, letras y músicas repletas de vida.</p><p><em>Sábanas tendidas</em> es una nueva demostración del sufrimiento convertido en arte y les digo, desde la absoluta convicción, <strong>este es un proyecto que merece ser escuchado</strong> y Antonio Expósito, también, por su otro TOC: Talento Original Creativo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jun 2025 18:48:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente... con TOC]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Enfermedades,Alzheimer,Actuaciones musicales,Gente,Salud,Teatro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gente corriente... y gentuza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-gentuza_129_2013493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gente corriente y gentuza"></p><p>Cada mañana, <strong>la gente corriente se despierta con dos alarmas</strong>, la del despertador y la de las preocupaciones. Quizás te ha dado un valor alto en una analítica y hay que hacer una biopsia o ha habido cambio de criterio en el proyecto del que formabas parte y ya no van a contar contigo. Puede que la última ecografía haya revelado una cardiopatía congénita y cuando nazca tu bebé tengan que operarlo a corazón abierto. Tal vez, te han despedido, después de darlo todo en el curro y hoy te ves en la calle con tu alquiler o con tu hipoteca. Es posible que tu amiga haya vuelto a sufrir malos tratos de su pareja o que el Alzheimer haya comenzado a ocupar la cabeza de tu madre… Pones la radio, hablan de unos presuntos sinvergüenzas que se han llevado mordidas y comisiones, no has tomado el primer café y ya tienes ganas de vomitar.</p><p>A lo largo de la Historia, <strong>la corrupción ha caminado de la mano de la Humanidad</strong>, pegadita a nosotros, como el sudor. Y, sin embargo, no perdemos la cándida capacidad de sorpresa. Con cada nueva aparición de esta cabrona, volvemos a abrir los ojos, de par en par, ante el cinismo con el que se las apaña para habitar tranquilamente entre nosotros, sin el menor atisbo de mala conciencia.</p><p>Claro, es que la gentuza no piensa en la gente corriente, no se sabe si porque nunca fueron gente, o si es que con el poder y el dinero, <strong>tan cerca y tan fácil</strong>, se implantaron el sufijo y perdieron de golpe la raíz.</p><p>A la gente corriente se le agotan los calificativos,<strong> no existen suficientes exabruptos en la lengua de Cervantes para el desahogo</strong>, para conjurar la indignación. Es enorme la impotencia y profundo el asco, porque la mierda siempre huele mal, sea de un bebé o de un caballo y mucho más intenso el hedor cuanto más cerca está. Cada vez que un caso grave de corrupción sale a la luz, no muere un gatito, lo que muere es la confianza, muere la esperanza, mueren las ganas. Y gane quien gane la pasta que todo lo corrompe, siempre pierden los mismos, siempre pierde la gente corriente.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jun 2025 18:36:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente... y gentuza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gente,Alarma sanitaria,Salud,Corrupción,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gente corriente... que recicla tus chapas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-recicla-chapas_129_2007133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gente corriente... que recicla tus chapas"></p><p>Casi siempre que hablo con adolescentes, sobrinas, sobrinos, hijos o hijas de amigos, <strong>procuro contarles algo que pueda resultarles útil para la vida</strong> (bajo mi punto de vista, claro, igual mi aportación es tan prescindible como una yogurtera…).</p><p>La mayoría de las veces veo dibujada en sus caritas la súplica: “espero que la chapa de la tía no se alargue mucho, he quedado”, pero no desisto y por amor propio, seguramente, antes de que se arranquen con un:<strong> “señora suélteme el brazo” </strong>les digo algo que a estas alturas ya es un estribillo:</p><p><em>“Es muy probable que ahora no te interese esto que te cuento, pero puede que dentro de muchos años te acuerdes </em><em><strong>y… a lo mejor te viene bien</strong></em><em>”.</em></p><p>No siempre les doy consejos profundos, a veces, me contento con recomendaciones superficiales, no sé… que no se cierren a los nuevos sabores: “Anda, prueba las acelgas ¿Y si estás perdiendo la oportunidad de conocer al que podría ser tu plato favorito?” Mirándolo bien, si la enfocas en sentido metafórico, no es tan frívola esa sugerencia… En cualquier caso, <strong>nunca trato de darles lecciones desde la veteranía</strong>, una ya sabe que la experiencia sólo se construye a base de meter tus pies en los charcos. Que otros se los mojen no convalida como asignatura aprendida. </p><p>El otro día, justo después del enésimo consejo al hijo de unos amigos me pregunté por qué lo hago: ¿Por ayudar, por entretenerme, por trascender, <strong>por sentirme “influencer”</strong> aunque sea en modo abuela cebolleta? La verdad es que me sale solo, es un hábito inconsciente, un gesto automático como el de silbar mientras hago la maleta.  </p><p>Y dándole algunas vueltas, llegué a la conclusión de que esto de regalar asesoramiento en píldoras<strong> lo hago en pro de la  “sostenibilidad”</strong>. Es una especie de movimiento de economía circular vital, si a alguien le sirve lo que tú ya utilizaste, no se perderán del todo ni tu esfuerzo ni tus logros. Si tenemos en cuenta, además, que el nuevo portador le dará un uso propio, seguro que aumenta el valor de eso que tú le legaste.</p><p>No sé, nunca me había preguntado antes por qué damos consejos que no nos han pedido, será tal vez que con el paso de los años <strong>encuentras con más facilidad las preguntas que las respuestas…</strong> Aunque creo que algo tiene que ver la inquietud por el anarcoliberalismo salvaje que va tomando el mundo, por ese “sálvese quien pueda” que flota en el ambiente, por el individualismo despiadado que va calando y crea la sensación de que cuando mires atrás y veas el precipicio no habrá nadie que te sujete. No sé, tengo la sensación de que no nos dará tiempo a decir “paren el mundo que yo me bajo”, porque nos habrán obligado a bajar en marcha. </p><p>Sí, me gusta pensar que alguien<strong>, alguna vez, podrá asirse a través de la memoria a algún pensamiento mío</strong> que le ayude, por simple que este sea. Del mismo modo que lo hago yo, cuando me agarro al ancla de los que me precedieron para no sentir que navego en un barco sin nadie al volante…</p><p><em>“Es muy probable, querido lector, que ahora no te interese mucho esto que he escrito, pero puede que dentro de muchos años te acuerdes y… a lo mejor te viene bien”.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jun 2025 17:41:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente... que recicla tus chapas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Adolescencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gente corriente... en el dolor y en la alegría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-dolor-alegria_129_2003165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El sábado estuve en una reunión familiar que nunca olvidaré. Fue una celebración de inmensa alegría <strong>por el logro de algo que anhelaban desde hace años</strong>, pero también estuvo presente la tristeza, faltaba uno de ellos, uno muy importante, Antonio. Honestamente, me daba bastante apuro entrar en esa casa, sentí que me ‘colaba’ en la intimidad de una familia de la que no formo parte. Pero Lola me había escrito aquella mañana para que estuviera a su lado, tan solo cuatro días después de abrazarnos en el tanatorio, en la despedida de su compañero de vida, <strong>no podía decir que no. </strong></p><p>Y verla rodeada de su gente, esa con la que Lola lo comparte todo —es una mujer generosa hasta la obsesión—, fue balsámico. Ya sabemos que el dolor profundo se sufre en soledad y nada ni nadie puede hacerlo desaparecer de un soplido,<strong> pero cuánto amortigua el desgarro un colchón de amor del bueno...</strong> Aquella reunión tenía el aroma resultante de la fusión de sentimientos, como una mezcla suave de café. Contenía el dolor y la alegría, la satisfacción y la tristeza, se fundían la pena porque él no había llegado a disfrutarlo y la certeza de que lo estaría viendo desde algún lugar... Todo estaba allí, en una casa sencilla con hierba y vistas al cielo. </p><p>No pertenezco a esa familia numerosa, por eso <strong>agradecí tanto que me dejaran ser espectadora </strong>de su momento inolvidable. Y sí, vibré con ellos y gocé cuando los veía saltar sobre la hierba, cantar, celebrar y me conmoví cuando se acercaban a abrazar a Lola, que lloraba por la emoción colectiva pero, sobre todo, por esa pena tan suya, tan honda. </p><p>La fiesta del sábado se celebró en Vallecas, en su estadio, el de su equipo, el de ese pueblo que se resiste a perder su ADN y ahí lo lleva. <strong>El </strong><em><strong>Rayito</strong></em><strong> hizo historia, vuelve a Europa </strong>y Lola y sus hijos pegaron en su álbum vital la foto del primer partido sin Antonio, aunque él estaba allí, claro que estaba. </p><p><strong>NOTA: </strong>Hace dos años —exactamente— <a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/lleva-amor-estadio-futbol_1_1506611.html" target="_blank" >escribí un artículo en el que hablaba de ellos, L</a>ola Barraza y Antonio Hita, dos abonados emblemáticos del Rayo Vallecano pero, <strong>sobre todo, dos buenas personas</strong>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 May 2025 18:20:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
      <media:title><![CDATA[Gente corriente... en el dolor y en la alegría]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gente corriente... que no se cansa de ser buena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-no-cansa-buena_129_1999078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6192b8f-88a0-4777-bbbf-adb7748cb696_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gente corriente... que no se cansa de ser buena"></p><p><em>“Que no se cansen de ser buenos. Aunque ser bueno no sirva para mucho, sirve para no arrepentirse con uno mismo”.</em> Pueden quedarse con este consejo, nos pertenece a todos, forma parte de la herencia que nos ha dejado Pepe Mujica, un hombre extraordinario por ser gente corriente, fascinante paradoja, eh…</p><p>La recomendación que precede a esas dos certezas –la bondad no sirve para mucho, pero<strong> sirve para no arrepentirse con uno mismo–</strong> nos da donde más duele. Reconozcámoslo, <strong>lo de ser bueno cansa.</strong> La bondad y el desgaste que provoca practicarla, caminan juntos.  ¡Claro, cómo no va a agotar el empeño en mantener en activo una acción que no cotiza! </p><p>Con cada revés, con cada decepción, se activa el deseo de abandonarla, igual que dejaste aquel día de fumar, para no sentir más la dependencia de algo que te roba la salud y liberarte por fin de esa “natural inclinación al bien” que, a veces, actúa en tu camino como un freno. Me decía una de las personas más buenas que conozco: “Cuánto le gustaría a una desengancharse de esta mierda de ser buena…”</p><p>Pensaba en estos días en lo curioso del asombro planetario que siempre ha provocado el personaje de Mujica. Más allá de la admiración de su carisma extraordinario y de esa <strong>capacidad para transmitir a otros su pensamiento</strong> –que han reconocido incluso algunos habitantes de las Antípodas ideológicas de Pepe–, sorprende que nos sorprendan rasgos tan elementales del ser humano como la coherencia o la sencillez. Que <strong>“el presidente pobre”</strong> sea el apodo que lo señala de un modo inconfundible, pone de manifiesto que hemos convertido lo verdaderamente valioso en rareza. </p><p>¿Se imaginan a un arqueólogo del futuro que hallara los<strong> restos de una modesta chacra en Rincón del Cerro</strong>, en Montevideo, sin tener pista alguna de quien vivió allí? ¿Creen que deduciría que en ese lugar habitó un presidente? Claro que no. <strong>Mujica fue diferente, </strong>como una de esas piezas únicas de arte, esa obra de la que solo existe el original y si desaparece… ya no hay más. </p><p>Suerte tenemos de que nos quede su legado en forma de pensamiento. Su sabiduría tan consciente, por ejemplo, de esa tentación de tirar la toalla que invade al ser humano cuando<strong> trata de conservar su bondad,</strong> a toda costa. La bondad como un viejo Volkswagen Fusca azul celeste, <strong>ajeno a la velocidad </strong>que alcanza la maldad para llegar antes siempre a todas partes… Es ese “no se cansen”, lo que más me pellizca el alma del consejo vital de Pepe.   </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 May 2025 19:04:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente... que no se cansa de ser buena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Latinoamérica,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gente corriente… que mira fuera de la caja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/gente-corriente-mira-fuera-caja_129_1994866.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="… Que mira fuera de la caja"></p><p>Cada vez resulta más difícil encontrar alguna noticia que brille en el universo superpoblado y contaminado de la información y, quizás por eso, por el reto que supone, da más gusto ponerse a buscar. ¿Saben lo de la joya botánica ibérica que ha sido "reencontrada" en el Parque Natural Sierra Morena de Sevilla? Su denominación científica es <em>Gyrocaryum oppositifolium</em> <em>Valdés</em>, pero su nombre popular es mucho más sugerente,<strong> </strong><em><strong>Nomevés</strong></em><strong>.</strong></p><p>Y, efectivamente, no la ves con facilidad, <strong>es muy pequeña y de floración breve.</strong> Se trata de un fósil viviente –una especie muy antigua que sobrevive dentro de su género–, ya ha cumplido más de 25.000 años y es el más valioso de la flora española.</p><p>En Andalucía, donde fue descubierta en 1982 por el científico que la mostró al mundo y le dio el apellido, Benito Valdés, le habían perdido la pista hace 42 años, y en el catálogo andaluz de flora amenazada consta como "especie en peligro de extinción". Pero esta primavera, mira tú por dónde,<strong> </strong><em><strong>Nomevés </strong></em><strong>ha vuelto a ser vista. </strong></p><p>Leo en <em>El País</em> que <strong>Rosario Velasco</strong>, la bióloga botánica que ha dado con el tesoro, llevaba desde 2001 buscando y buscando, al principio con mucha esperanza y últimamente, con poca convicción. Pero recién estrenado el mes de abril, en una de las expediciones campestres, sus ojos se detuvieron en la pequeña belleza y supo que era ella. Velasco <strong>empezó a contar ejemplares en la zona, primero llegó hasta diez y al final fueron más de cien</strong>. Maravilla. </p><p>Fíjense, mientras el mundo tiembla pendiente de una rueda de prensa de Putin, de una conversación entre Trump y Xi Jinping o de una chimenea que desprende humo de dos colores, de la naturaleza brotan grandes noticias que pasan inadvertidas para las grandes audiencias, esas que nos matamos por conquistar. <strong>Afortunadamente, hay otros ojos, los que siempre saben mirar fuera de la caja…</strong></p><p>Recuerdo la primera vez que llevé a mi novio a <strong>buscar níscalos. </strong>Yo tenía gran experiencia en la materia porque era uno de los rituales familiares campestres que más había compartido con mis padres, pero él, que nunca lo había vivido, estaba frustrado; mientras yo iba llenando la cesta, él no veía ni un solo ejemplar. </p><p>Le dije que tuviera paciencia, que siguiera buscando, en algún momento vería el primero y entonces: "Ya tendrás hecho el ojo para encontrarlos". Eso es lo que me había enseñado papá<strong>, funcionaba con los níscalos y también con los </strong><em><strong>lupios</strong></em><strong>, </strong>unos espárragos silvestres tan finos que se enredan en otras plantas y no hay quien los encuentre, hasta que logras afinar la mirada. Y así fue, el <em>niscalero </em>en prácticas primero vio uno y al final fueron más de una docena los que metió en la cesta. </p><p>El hallazgo de este bellísimo fósil viviente –los científicos no se ponen de acuerdo en que su reaparición tenga una relación directa con las lluvias copiosas– es<strong> una gran noticia para los amantes de la naturaleza</strong>, pero es además otra de esas metáforas vitales que tanto me gusta coleccionar. A veces, lo verdaderamente valioso no logramos verlo, pero ahí está, solo hay que seguir buscando y no desfallecer, hasta que "se nos haga el ojo" y logremos distinguirlo entre tanta maleza. Por cierto, al parecer<em> Nomevés</em> es familia de esa otra planta que se llama <em>No me olvides</em>. No me digan que no es bonito…  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 May 2025 18:33:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gente corriente… que mira fuera de la caja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[... Que sujeta el techo del avión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/sujeta-techo-avion_129_1990649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="...Que sujeta el techo del avión"></p><p>Entre tantos sobresaltos encadenados: Apagón,<strong> robo de cable con miles de personas atrapadas en trene</strong>s, tormentas que no cesan y... Trump, se me había pasado por alto esta noticia: </p><p><em>“La impactante imagen del techo de un avión en pleno vuelo: se desprende la estructura y los pasajeros tienen que sujetarla</em>” (Noticias Telecinco). </p><p>Ocurrió en el vuelo Delta 2417 que iba de Atlanta a Chicago. Los pasajeros tan tranquilos, flotaban encima de alguna nube –como Heidi– cuando, de pronto, <strong>se les vino el mundo encima</strong>, bueno, el techo del avión, que para el caso es lo mismo... </p><p>La imagen de esos viajeros, manos en alto, <strong>sujetando el techo para que no les cayera en la cabeza</strong>, es alucinante y su tremenda angustia muy fácil de entender. Menos mal que la cosa acabó bien, uno de los pasajeros, que era ingeniero, logró arreglarlo... con cinta adhesiva. </p><p>Me gusta imaginar ese momento tan de película: </p><p>-Les habla el comandante Murray:<strong> ¿hay algún ingeniero a bordo? </strong></p><p>Y los auxiliares paseando entre los asientos: </p><p>-¿Alguno de ustedes tiene celofán? ¿Señora, eso que lleva en la muñeca es cinta americana? </p><p>- No, es la pulsera de Balenciaga, <strong>que me costó una pasta… </strong></p><p>Desde la última fila grita un señor: </p><p>- ¡Yo llevo un rollo de cinta aislante!<strong> Pero tendrán que cortarlo con los dientes</strong>, las tijeras de las uñas me las han quitado al pasar por el arco de los coj... de seguridad. </p><p>Bromas aparte, los tres cuartos de hora que duró el trance se tuvieron que hacer larguitos... Afortunadamente, <strong>el vuelo logró llegar a su destino y sin heridos</strong>. </p><p>Más allá de lo llamativo del suceso, como metáfora de la vida me parece formidable. ¡<strong>Cuántas veces nos sentimos exactamente así, sujetando un techo lleno de problemas para evitar que nos caiga encima!</strong> Y aunque lo hagamos acompañados de otras manos –que ayuda muchísimo–, reconozcamos que el peso de la carga se suda en solitario. </p><p>Hay un sinfín de estudios científicos que avalan la importancia de practicar ejercicio de fuerza para incrementar la masa muscular. Nos dicen que “a más músculo, más esperanza y calidad de vida”. Hay mil ejemplos cotidianos <strong>para convencernos de lo mucho que nos conviene levantar las mancuernas</strong>: para poder tirar del carro de la compra, para poder subir escaleras, para levantarte del sofá sin esfuerzo, para coger en brazos al nieto... Y, sin embargo, nunca había pensado yo en la importancia de ejercitar el músculo para poder sujetar el techo y reducir así las posibilidades de que se te caiga el mundo encima... </p><p>Leo que, a los protagonistas del suceso aéreo, la compañía Delta Airlines les ha regalado 10.000 millas en vuelos, <strong>algo así como prolongar la esperanza de vida voladora</strong>. Aunque quizás haya quien pida que le reembolsen el billete, más vale pasta en mano que un montón de horas volando.</p><p>Yo desde aquí solo puedo darles la enhorabuena a esos viajeros sorprendidos, porque la cosa se quedó en un susto y también <strong>porque van a ser los reyes de todas las cenas</strong>, cuando se pongan a contar lo de aquel viaje en el que estuvieron a punto de tocar el cielo…</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 May 2025 18:54:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[... Que sujeta el techo del avión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aviones,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[... Fundida a negro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/fundida-negro_129_1987029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6192b8f-88a0-4777-bbbf-adb7748cb696_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="... Fundido a negro"></p><p>Empiezo a escribir este texto el martes 29 de abril, un día después del apagón. Son las 10.02 de la mañana y a mi barrio todavía no ha llegado la luz. </p><p>Miento, no ha llegado del todo, en algunas calles sí hay, en otras no. Algunos semáforos lucen a tres colores pero otros continúan en negro. Hay bares que sirven un cafetito que sabe a milagro, pero en algunas casas, como la mía, <strong>se derriten de pena</strong> los guisantes en el congelador… Ahora mismo la electricidad no va por barrios, va por aceras. </p><p>El lunes fue un día de luces y sombras. ¿A partir de ahora habrá que decir “de luces y apagón”? Y en realidad, así suelen ser casi todos los días, este fue más cañero, no por el miedo, sino porque<strong> nos desenchufó a todos a la vez. </strong>A diario, la vida hace fundidos a negro a cascoporro, todos hemos sufrido alguno… y hay también miedo, pero no trasciende, ni se nos pasa viendo el atardecer en un Templo egipcio.</p><p>Si alguna vez me animo a narrar el 28 de abril en una novela, pondré el foco en <strong>cuatro mujeres de mi entorno que experimentaron sus apagones horas antes</strong> de que se esfumaran los 15 gigavatios misteriosos, porque en mi día no hubo épica. En realidad, yo no sufrí penalidades, para mí fue casi más tranquilo que cualquier otro… </p><p>¿Qué voy a contar, que me comí un bocata exquisito de anchoas y boquerones con pan de amiga? (alimenta mucho más que el de miga). ¿Que paseé más que otros días? ¿<strong>Que cené a la luz de las velas y me permití una cervecita</strong>, aunque fuera lunes? (me la tengo prohibida entre semana, pero en días de apocalipsis, aflojo la autoexigencia).</p><p>¿Qué podría contar, que pude dormir en mi cama, junto a mis amores, con mi radio molona a pilas en el oído? No, no la he recuperado de ningún desván. <strong>Mi radio a pilas siempre está</strong>, me acompaña por toda la casa, menos cuando entro en la cocina, allí me espera otra igual de molona enchufada a la red. </p><p>¿Qué podría contar, que al estrenar el nuevo día he confirmado que quien más me preocupaba estaba bien y lo he celebrado en un bar con un café que sabía a milagro? (Y con churros. La autoexigencia apocalíptica sigue floja hoy). ¿Me perdonan un momento? Oigo un “bulle, bulle” en la calle. Voy a asomarme a la ventana…</p><p>¡Aleluya, se hizo la luz! Son las 10.13.<strong> He subido el diferencial</strong>, he puesto la lavadora y he apagado las luces que había encendido en actos tan reflejos como idiotas… ¿Ustedes también le daban al interruptor cada vez que entraban al baño, en plena <em>unplugged night</em>?</p><p>Mi experiencia en esta crisis no tiene interés, así que aquí acaba mi crónica de una luz anunciada. ¿Porque… qué podría contar, que la electricidad ha llegado más tarde a mi casa que a otras? Si es que vivo en un barrio bien equipado… O sea, cero dramas, <strong>comparar con La Cañada sería un poco La Pijada Real. </strong></p><p>La vida es un conjunto de luces y apagones, esto es así, viene en el contrato vital pero <strong>en general pasamos de leerlo</strong>. A quienes hoy, o cualquier otro día, les toque sufrir algún fundido a negro les envío todo mi cariño, mi aliento y mi ánimo, nadie hablará de nosotras, aunque la luz haya vuelto… </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Apr 2025 18:11:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[... Fundida a negro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[... Que aprende a despedirse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/aprende-despedirse_129_1982669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="... Que aprende a despedirse"></p><p><strong>Vivir es aprender a despedirse. </strong>De todas las acciones en las que invertimos nuestro bono de vida, las despedidas son las que más se repiten, aunque solo seamos conscientes de algunas de ellas. Y menos mal, tener el adiós en la mirada desde que abrimos los ojos por primera vez sería un sinvivir… Hay niños que lo saben bien, les ha tocado estar preparados para despedirse a diario, por la fatal suerte de la enfermedad o por esa mierda que es la guerra entre adultos. </p><p>Pero si todo va bien –dentro de un orden– nos vamos de la niñez sin trascendencia alguna, como cerramos la puerta cualquier tarde para bajar a jugar con la pelota, sin pensar en que tal vez será la última…<strong> Dejamos la infancia</strong> sin darnos cuenta de que le hemos dicho adiós, porque el deseo de ser mayor es tan poderoso que lo eclipsa todo.</p><p>Y así caminamos,<strong> sin parar de quemar etapas</strong> que se abren a distintos ritmos, como las palomitas en la sartén, primero con lentitud, ligeramente distanciadas unas de otras y al final en un chisporroteo incesante e imparable que acaba en silencio, como la vida… </p><p>Hablo con amigas y amigos jubilados que soñaron muchas noches con no madrugar al día siguiente para trabajar y cuando eso llega, algunas me confiesan una mezcla de<strong> sentimientos agridulces</strong>, como esas infusiones que llevan muchas hierbas y un trago te sabe más a verbena y el siguiente te deja un ligero regusto a clavo… Es que todo lo vivido contiene trazas de metal que en algún descuido se pegan a ese imán tan pesado que es la nostalgia. </p><p>Estoy leyendo<em> La Historia absurda del mundo II</em> de Ad Absurdum, trío magnífico de historiadores y en uno de los primeros capítulos hablan de<em> </em><em><strong>El Temerario</strong></em>, ese famoso cuadro de Turner en el que el pintor y su amigo son testigos de una despedida, la del mundo que termina: un remolcador a vapor arrastra a un viejo navío a vela hacia el desguace…</p><p>Así explican lo que Turner simboliza en su obra: “La modernidad se llevaba por delante todo, desde la forma de entender el trabajo a las estructuras tradicionales de poder, pasando por la concepción del ocio y del tiempo libre (…) pero añaden, con su mirada de historiadores: “Aunque este era el final de muchas cosas, también era <strong>el principio de otras muchas</strong>. Otro más de los cambios que mueven la historia, y lo que nos queda por recorrer sigue siendo fascinante”.</p><p>Creo que esa idea del “hola” que va de cada “adiós”, <strong>le da sentido a la vida. </strong>Vivir es aprender a despedirse, sí, pero lo bueno es que, salvo la definitiva –esa no tiene vuelta a no ser que seas Jesucristo…–, todas las despedidas contienen un renacer. Cada final dibuja el primer trazo de un nuevo inicio y al calor de la cremá se prende lo próximo. Y así será hasta que llegue el silencio…</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 07:30:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[... Que aprende a despedirse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[... Orgullo vieja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/orgullo-vieja_129_1975058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="...Orgullo de vieja"></p><p>Yo he visto cosas que vosotros no creeríais, he visto señoras mayores de Triana hacer <strong>monólogos de humor basados en sus vidas</strong>. Mientras escribo esto, salta en mi móvil la penúltima ocurrencia del arancelópata… <strong>a la mierda el buen rollo.</strong></p><p>Hace no tanto, en las novelas, películas o series de ciencia ficción <strong>yo me abandonaba alegremente al disfrute</strong>. Me dejaba llevar por esas historias que me transportaban, durante el tiempo de lectura o de visionado, a un mundo inventado. Jugaba a creer. Me apuntaba con entusiasmo al juego de fantasía consciente de que, al cerrar el libro o al encenderse las luces de la sala del cine, los personajes, las atmósferas, las tramas se desvanecerían y yo volvería a la realidad. </p><p> Pero de un tiempo a esta parte, tengo<strong> tal sensación de irrealidad</strong> al ver las noticias que me cuesta distinguir una película de un informativo, no sé si a ti también te pasa… La geopolítica menea a tal velocidad el abanico mundial de villanos estrambóticos que el minuto a minuto parece inverosímil. </p><p>Hace unos días, una amiga que me conoce bien y me quiere mejor me recomendó un documental:<em> Orgullo vieja</em>. Esta obra audiovisual se llevó la Biznaga de Plata en el Festival de Cine de Málaga el año pasado, pero a mí se me había escapado, <strong>imperdonable.</strong> De no haber sido por mi querida prescriptora, que anduvo espabilada, yo me habría perdido uno de los mejores ratos frente a la pantalla que he pasado últimamente.</p><p>Por si no lo has visto, como enemiga de reventar ilusiones que soy, solo te contaré la premisa: un grupo de mujeres, de entre 66 y 98 años, que viven en el barrio sevillano de Triana, tienen el sueño de ser monologuistas. <strong>El resto tienes que verlo.</strong> </p><p>Ah, también puedo adelantarte, sin destrozar nada, que este viaje cinematográfico contiene el rasgo que más admiro del ingenio andaluz: la fusión perfecta entre humor y dolor. En mi opinión, esa mezcla da lugar al sabor más inconfundible del pueblo del que brotaron mis raíces, y mira que me gusta el gazpacho…</p><p>El documental del que les hablo tiene mucho de ese algo que nos salva, <strong>esa sensación de pertenencia cálida </strong>que se enciende cuando unos seres humanos conectan con la pena y la alegría de otros. Y al paso que vamos, entre los siniestros personajes que dirigen la orquesta mundial y los espejismos que nacen de la IA generativa, las historias de vida de gente corriente serán la nueva ciencia ficción. </p><p>Hago desde aquí una reverencia a las Reinas de Triana, <span class="highlight" style="--color:white;">Pepa, Antoñita, Pepi, Esperanza, Remedios, Kiska, Catalina y Rafaela, y les doy las gracias a ellas y a cada persona que trabajó en ese proyecto. </span><strong>Yo necesito historias como esa</strong>, historias pequeñas que cuentan lo más grande, historias que sigan contando lo que somos. De lo contrario, <em>todos esos recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia…</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Apr 2025 19:16:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[... Orgullo vieja]]></media:title>
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      <title><![CDATA[... En avión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/avion_129_1970780.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d6192b8f-88a0-4777-bbbf-adb7748cb696_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="... En avión"></p><p>Hay un señor en Oregón que vive dentro de un avión. No es el estribillo de una canción infantil, es <strong>una historia real</strong>. Un ingeniero jubilado se compró un Boeing 727, se lo llevó por piezas a un bosque de Portland, lo montó, cual padre en la mañana de Reyes, y se hizo su casita dentro.</p><p>El señor, que se llama Bruce Campbell, es ingeniero eléctrico y un flipado de los aviones, de otro modo no se explica su celo por rescatar un modelo que iba a ir directo al desguace, pagar unos 200.000 euros, pegarse una buena currada en el ensamblaje y convertirlo en su hogar. Menos mal que Bruce y yo no somos pareja, porque, de todos los posibles lugares para vivir, la que aquí escribe <strong>jamás elegiría un avión</strong>. Mi definición de “avión” es: “Magnífico medio de transporte que te lleva por el aire a casi cualquier parte, a cambio de soportar un montón de inconvenientes que no aguantarías voluntariamente en tierra ni de coña”.</p><p>Cuando entras en un aeropuerto, <strong>tu mismidad como persona desaparece</strong>, pasas a ser un bulto sospechoso que van a transportar y como tal eres tratado.</p><p>En cuestión de minutos te toca manejar a toda velocidad más bandejas que un equipo de catering: los líquidos en una, el portátil en otra y fuera de la funda, quítate el abrigo, sácate las botas, ponte los patucos. “¡Pase por aquí por favor!”</p><p>Y pitas… Después de quitarte todas las horquillas del moño y quedarte delante de un montón de desconocidos como un perro de aguas con calcetines de plástico, resulta que lo que pitaba era un trozo diminuto del envoltorio de un chicle. Si lo hubieras tirado al suelo en la calle, como esos incívicos que pasan millas de todo, no estarías ahora en esa tesitura, pero <strong>antes muerta que lanzadora de desperdicios a la acera</strong>.</p><p>¡Por fin pasas por el arco! Ah, espera, que no ha terminado aún. “Póngase ahí, por favor”. Bingo, te ha tocado el <strong>control aleatorio de residuos de explosivos </strong>y estás nerviosa, temes dar positivo porque empieza a bullir en tu interior la bomba de King África.</p><p>Luego ya en el avión todo bien, te toca hacer el tetrix para colocar el equipaje y sentarte muy recogidita, como en el taburete del baño cuando te cortas las uñas de los pies. Ah, y si te ha tocado la fila inmediatamente posterior a los asientos de primera, te cierran la cortina delante del hocico, para que <strong>no se te olvide que tú no eres de esa clase</strong>…</p><p>A mí, además, con el cambio de presión se me hinchan las piernas, lo bueno es que como el previo del aeropuerto <strong>ya me ha hinchado todo lo demás</strong>, no se nota la diferencia de volumen. Yo creo que el origen de tanta inflamación crónica tendría que buscarlo la ciencia dentro de un avión.</p><p>Es curioso, soy de las niñas que pedían a sus padres que les llevaran al aeropuerto a ver despegar esas <strong>aeronaves con alas</strong>, era un planazo y siempre soñaba con volar en una de ellas. En mi infancia, montar en avión era un anhelo aspiracional, en la realidad estaba al alcance de muy pocos. Y ahora que he cumplido mi sueño con creces y cojo muchos más aviones de los que quisiera, —-quitando ese momento mar de nubes que siempre es un regalo—, resulta que lo que más deseo es que llegue ese momento en que se abren las puertas de cristal en tierra y <strong>respiro de nuevo el aire de la calle</strong>.</p><p>El trance de aeropuerto a aeropuerto se parece bastante a ciertas experiencias de la vida, cuando las sueñas te parecen perfectas y después, cuando llegan, no son exactamente como las habías imaginado. Pero también hay quien, como Bruce Campbell, alcanza su sueño en un tramo que se suponía vacío de ilusión y eso debe de ser maravilloso. El ingeniero que me ha inspirado este<strong> desahogo </strong><em><strong>aeropuertofóbico</strong></em><em> </em>vive dentro de su Boing 727, pero ha dejado parte del artefacto en su estado original y recibe visitas de curiosos. Si algún día voy por Portland —cuando Trump sea leyenda—, iré a visitarlo, debe de ser fascinante estar dentro de ese avión. Y después salir a respirar al bosque…</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Apr 2025 19:02:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <title><![CDATA[… 'El cajón de las cosas que no duelen' y 'Adolescencia']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/gente-corriente/cajon-cosas-no-duelen-adolescencia_129_1966426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/08058b2c-e4c0-4551-a89f-1c4947dd6113_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="… 'El cajón de las cosas que no duelen' y 'Adolescencia'"></p><p>Siempre que alguien me pide que lo acompañe en la presentación de su libro, me invade una emoción de dos sabores:<strong> gratitud y responsabilidad.</strong> En las páginas de cada creación literaria hay más que palabras y dibujos, hay muchas horas de entrega de escritores e ilustradores. Me tomo cada presentación como lo de cuidar al bebé de otra persona, sacar al perro de un amigo o habitar una casa que me han prestado, con más celo que si fuera mía, con más devoción que si fuera la autora. </p><p>Nahir Gutiérrez e Iván Harón, escritora e ilustrador<strong>, me invitaron a “amadrinar” su último cuento –delicioso– en una librería infantil. </strong>Por supuesto, dije que sí sin pensarlo y, por supuesto, volví a sentir la emoción de dos sabores. Pero en esta ocasión percibí, además, un tercer matiz que no había detectado en otras: vértigo. Me preocupaba no estar a la altura de ese público, “niños acompañados por madres, padres, tías…”. Nuestros espectadores serían personas pequeñas, en el inicio del cuento vital y a su lado, personas mayores, responsables de sus vidas. </p><p>A priori suena fácil, ¿no? ¡Son niños, Raquel! Son “eso” que tú fuiste. Siempre te has comunicado muy bien con los seres humanos que se estrenan en el mundo. Vale, pues estaba inquieta, <strong>tenía que llegar a un público exigente. </strong>Consciente de que, si no lo conseguía, si no conectaba con ellos, serían implacables, la diplomacia no es un atributo infantil…  </p><p>Si a estas alturas del texto he logrado que empatices con mi aprensión y me estás imaginando como José Luis López Vázquez en<em> La gran familia</em>, atada a un perchero por pequeñas criaturas que corren a mi alrededor jugando a indios y vaqueros, no sufras por mí, eso no pasó. La experiencia fue más que gratificante. En aquella librería, <strong>El dragón lector</strong>,<em> </em>lo pasamos pipa, fue una tertulia fluida entre niños, que se expresaron con total espontaneidad y creatividad –o sea, como son– y adultos que, por un rato, olvidamos la parte áspera de nuestro momento vital y nos sentamos en el suelo –como lo que fuimos– para <strong>recuperar la mirada sin filtros que solo brilla intensamente en la infancia. </strong></p><p>Yo también estoy revuelta por esa serie de la que habla todo el mundo, <em><strong>Adolescencia</strong></em>, aunque me alegro infinito de haberla visto y se la recomiendo a cada persona con la que hablo, en especial a mis amigos y familiares con hijos. Entiendo perfectamente la ansiedad y el miedo de quien no se atreve a darle al <em>play –</em>me ha pasado lo mismo con obras que sabía que iban a arañarme en un momento en el que no andaba fuerte, aún no he podido ver <em>Amor </em>de Haneke, ni leer <em>Arrugas</em>, de Paco Roca–. Sin embargo, sigo recomendando ver <em>Adolescencia </em>y<strong> asumir el dolor que provoca, </strong>porque compensa el toque de atención para toda la sociedad, no solo para padres y madres..: la serie despliega un mapa lleno de pistas que, a veces, no sabemos interpretar. </p><p><em><strong>El cajón de las cosas que no duelen</strong></em><em> </em>es el título del cuento maravilloso de <strong>Nahir Gutiérrez e Iván Harón</strong>, una historia que acaricia el corazón. Lo he leído tres veces, en cada lectura descubro algo nuevo y siempre me emociona. Nada que ver su ternura con la dureza de la serie de Jack Thorne y Stephen Graham y, sin embargo, esta historia de un armario, Robusto, y un niño, Simón, también puede apelar a la escucha de los adultos. </p><p>Todos tenemos cajones en los que guardamos cosas que desconocen incluso las personas que más nos quieren. En la infancia y en la adolescencia, esos cajones pueden contener mucho dolor sordo. <strong>Vean </strong><em><strong>Adolescencia </strong></em><strong>para saber y entender y lean el cuento de Nahir e Iván para recuperar,</strong> al menos durante un rato, aquella mirada que brillaba intensamente. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Mar 2025 20:02:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancia,Adolescencia]]></media:keywords>
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