<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Novela]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/novela/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Novela]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Hamnet’, adaptación fallida y rutinaria de una novela esencial sobre el duelo y el genio creativo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/hamnet-adaptacion-fallida-rutinaria-novela-esencial-duelo-genio-creativo_1_2130046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6645505e-acb5-40fc-b9d6-1c748e4ac8af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Hamnet’, adaptación fallida y rutinaria de una novela esencial sobre el duelo y el genio creativo"></p><p>En la novela original de <em><strong>Hamnet</strong></em> nunca se menciona el nombre de <strong>William Shakespeare</strong>. Sí el de la mujer con la que estuvo casado, Anne Hathaway. O, mejor dicho, <strong>Agnes</strong>. Agnes es la protagonista total de <em>Hamnet</em> mientras la decisión de ocultar el nombre de su ilustre marido apunta a dispersar la atención de la lectura. Acaso podría agigantar el apellido de Shakespeare en su ausencia, afianzando el enigma de una figura que le pertenece <strong>a la historia de la literatura </strong>más que a esta novela como tal. Pero eso no era lo que quería hacer exactamente <strong>Maggie O’Farrell</strong>, autora del libro publicado en 2020 que <strong>Chloé Zhao lleva al cine</strong> cerca de un lustro después.</p><p>Lo que O’Farrell pretendía era apartar el nombre (y toda la resonancia aparejada) de un escenario donde tampoco iba a significar mucho. La firma de Shakespeare era indispensable en las obras que escribió; no así en <strong>un humilde hogar familiar fuera de Londres</strong> al que había desatendido para poder dedicarse a la creación literaria, sin apenas referirse públicamente a él. Se había limitado con discreción a enviar dinero a Stratford-upon-Avon, y poco más. Solo expresó algo parecido a un juicio sobre su vida familiar cuando, en el testamento, le dejó a Agnes <strong>“su segunda mejor cama”</strong>. </p><p>¿A qué venía un desplante así? Por fuerza, a que el matrimonio había sido mejorable. <em><strong>Shakespeare enamorado</strong></em> partía de ese gesto mezquino para imaginar cómo Will había tenido que encontrar el amor verdadero en Londres, en Gwyneth Paltrow, despreciando aún más a Agnes. Afortunadamente, esta intriga doméstica ha alumbrado reflexiones menos infames que <em>Shakespeare enamorado</em>, pues uno de los capítulos del <em><strong>Ulises </strong></em><strong>de James Joyce</strong> parte de la historia familiar del Bardo para probar a analizar su obra cumbre.<strong> </strong><em><strong>Hamlet</strong></em><strong>, cuál si no</strong>.</p><p>En ese capítulo Stephen Dedalus decía que<strong> “después de Dios, Shakespeare es quien más ha creado”</strong>. Tenía lugar un debate lleno de pasión aunque sobre todo inquisitivo al proponer el origen de <em>Hamlet</em> dentro de la vida privada de Shakespeare, humanizando por tanto a ese prodigioso ser demiúrgico. Se unía finalmente el nombre de Hamlet al de Hamnet —<strong>nombre intercambiables</strong>, como se afirma al inicio de la novela de O’Farrell y del film de Zhao—, y el príncipe de Dinamarca resultaba ser una enrevesada respuesta a <strong>la prematura muerte de Hamnet</strong>, uno de los tres hijos de William y Agnes. Nacía la tentación de leer <em>Hamlet</em> como <strong>expresión del dolor de Shakespeare</strong>. </p><p>El gran acierto de <em>Hamnet </em>es que retomaba esta lectura, pero <strong>con Agnes de protagonista</strong>. Su propósito no era tanto el desagravio histórico como formular una pregunta revulsiva: <strong>¿había merecido la pena escribir </strong><em><strong>Hamlet</strong></em><strong>?</strong> ¿Le había servido de algo a Agnes, recluida como ama de casa mientras su marido disfrutaba de una fama que en nada había de incumbirle? Como la protagonista tenía además un vínculo con la naturaleza reminiscente a <strong>la brujería</strong> —y, quizá, a otro personaje tan fundamental de las letras anglosajonas como la Merricat de <em>Siempre hemos vivido en el castillo</em>—, <strong>la fuerza discursiva</strong> de <em>Hamnet</em>, inevitablemente, se desbordaba. </p><p>La oposición William/Agnes iba más allá del <strong>privilegio masculino</strong> —según las condiciones socioeconómicas en que un genio creador podía efectivamente consumarse— para incrustarse en coordenadas incluso más atávicas:<strong> el medio natural frente a superestructuras humanas</strong>. Es desde este ámbito donde nos topamos con el primero de los múltiples problemas que arrastra la película de Zhao a la hora de adaptar la prosa de O’Farrell. Zhao, <strong>ganadora del Oscar por </strong><em><strong>Nomadland</strong></em>, es una cineasta evidentemente interesada en el paisaje, pero no tiene mucha idea de cómo ponerlo en diálogo con sus habitantes. Le cuesta describir las relaciones que establecen.</p><p>Es lo que explica que los planos de <em>Hamnet</em> estén bien compuestos —llenos de simetrías y un suntuoso tratamiento fotográfico colindante a <strong>la escuela tuitera del </strong><em><strong>One Perfect Shot</strong></em>—, mientras los personajes se mueven ortopédicamente por él. Estas carencias, que no han evitado aciertos previos de Zhao —tanto <em>Nomadland</em> como <strong>la muy reivindicable </strong><em><strong>Eternals</strong></em> son tratados sobre el extrañamiento frente a la inmensidad de los espacios—, vienen a ser catastróficas si hablamos de un personaje como Agnes. Que, sí, cuenta con una entregada interpretación de<strong> Jessie Buckley</strong>, pero que es incapaz de relacionarse con el medio natural. No es una bruja del bosque, <strong>sino una turista</strong>.</p><p>La puesta en escena de Zhao es<strong> terriblemente rígida </strong>y solo parece capaz de alumbrar una emoción genuina si la responsabilidad cae por entero sobre los intérpretes. Entonces Buckley y <strong>Paul Mescal </strong>(el susodicho Shakespeare) se ven acorralados, recurren a sus histrionismos para rascar <strong>la nominación al Oscar</strong>, y la historia avanza a golpe de <em>shock</em>. Algo ciertamente lamentable porque, en una decisión de guion de la que hay que responsabilizar a O’Farrell —ella misma ha coescrito esta adaptación junto a Zhao—, la trama de <em>Hamnet</em> se narra <strong>de forma escrupulosamente lineal</strong>. La película huye del amasijo de <em>flashbacks</em> de la novela apartándose al mismo tiempo de cualquier suspense y, sobre todo, de la capacidad para <strong>conectar ideas y conceptos alejados entre sí</strong>.</p><p><em>Hamnet</em> es <strong>una película planísima</strong>, en otras palabras. Lo bastante plana como para que el evento dramático fluya<strong> sin fricciones</strong> —por supuesto que ha de conmover, hablamos de un matrimonio que pierde a su hijo— y afiance unas satisfacciones primordiales, a las que ni un tratamiento ciertamente moroso del material literario va a obstaculizar. Como la historia es la que es, los actores son los que son y hay una pátina muy distintiva de academicismo, <em>Hamnet</em> podría haberse quedado en una adaptación de tantas<strong> sin imaginación alguna </strong>y sin opciones de retener entidad propia. Lo que pasa que, sí, al final<strong> traiciona abiertamente </strong>a la novela. Y es muy interesante la forma en que lo hace.</p><p>También posiblemente indignante y hasta ridícula, por cuanto pasa por ambientar una secuencia clave con <a href="https://www.youtube.com/watch?v=InyT9Gyoz_o&list=RDInyT9Gyoz_o&start_radio=1" target="_blank"><em>On the Nature of Daylight</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=InyT9Gyoz_o&list=RDInyT9Gyoz_o&start_radio=1" target="_blank"> de Max Richter</a>. Este tema musical lleva algo más de veinte años apareciendo en películas, series, anuncios y <strong>vídeos de YouTube</strong>. Es muy bueno, muy emocionante, y cuando irrumpe en <em>Hamnet</em> activa<strong> un mecanismo pavloviano</strong>: condiciona las lágrimas, independientemente de que la narración se lo merezca más o menos. Sin duda es un dispositivo cutre y una probable bancarrota artística para Zhao, al mismo tiempo que se ajusta como un guante a <strong>la dinámica que ha elegido manejar</strong> la película de <em>Hamnet</em>. Que ha confirmado desde el momento en que ha reconocido al personaje de Paul Mescal como William Shakespeare.</p><p>¿Mereció la pena <em>Hamlet</em>? ¿Fue suficiente como para que Agnes perdonara a William o como para que incluso ella, desde su analfabetismo y su insensibilidad artística, conectara con la grandeza de <strong>la gran obra del canon occidental</strong>? O’Farrell, como escritora, no lo sabe. Su novela se despliega sobre<strong> esa duda</strong>, permite que los sentidos se esparzan y que cada cual los ate como pueda, en función a su experiencia estética y su predisposición ante una cuestión compleja, capaz de hacer tambalear los cimientos según los cuales ha acostumbrado a entenderse<strong> la genialidad</strong>. Porque la genialidad siempre merece la pena, ¿no? Aunque solo sea porque va mucho más del genio que la emite.</p><p>El caso es que la literatura —que fue donde empezó todo— ha permitido enarbolar la duda. Ya que <em>Hamnet</em>, junto a las postalitas de Zhao y el uso trapacero de música registrada, parece querer reclamar titulares sobre el poder sanador del arte <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/chloe-zhao-conmueve-inteligente-adaptacion-hamnet-medita-duelo-sanador-arte_129_12720171.html" target="_blank">(y los ha conseguido)</a>, no hay tantas opciones. El modo en que se decanta por una de las vías es significativo, entonces, pues nos habla de <strong>distinciones casi ontológicas entre la literatura y el cine</strong>, o al menos un cine domesticado y hollywoodiense con vocación de masas —garante de que se vendan nuevos ejemplares de <em>Hamnet</em> con Buckley y Mescal en la portada—, consciente de los verbos que ha de movilizar.</p><p>La película de <em>Hamnet</em> es un artefacto problemático donde los haya no solo por su condición de <strong>adaptación-apisonadora</strong> y de reblandecedor de los cerebros del público —hay pocos grados de separación con <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/aplana-cautivo-mito-cervantes-cine-amenabar-frivola-comprension-historia_1_2060663.html" target="_blank">aquella estupidez que Amenábar estrenó sobre Cervantes</a> el año pasado—, sino por lo que implica sobre el linaje cinematográfico en que se inserta. Un linaje que no se permite la duda o el diálogo, pues solo puede decir que sí. <strong>Sí, sí</strong>. Valió la pena, los genios son genios, el arte es el arte. <strong>Un cine militantemente afirmativo en oposición a una literatura que duda</strong> mientras Agnes, como no podía ser de otra forma, se sigue quedando con la segunda peor cama.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c085ce7b-43a7-4e1e-bdbc-8e9ab70bb631]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 05:01:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Corona]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/6645505e-acb5-40fc-b9d6-1c748e4ac8af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2431904" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/6645505e-acb5-40fc-b9d6-1c748e4ac8af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2431904" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Hamnet’, adaptación fallida y rutinaria de una novela esencial sobre el duelo y el genio creativo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/6645505e-acb5-40fc-b9d6-1c748e4ac8af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Directores cine,Industria cine,Taquilla cine,Estados Unidos,Reino Unido,Libros,Novela,Los libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ficciones novelescas sobre Unamuno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ficciones-novelescas-unamuno_129_2141137.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Tras la lectura de <em>Niebla</em> de D. <strong>Miguel de Unamuno,</strong> observamos la revelación de que todos podemos ser entes de ficción. Aunque no todos valemos para ficcionar o documentar. Últimamente sobre la vida y muerte de D. Miguel, se están disparatando<strong> vetustos y noveles escribientes</strong> o <strong>escribidores, </strong>imitando serlo. Pero eso es otra historia e histeria: tener que soportar tales patrañas y el vil desprecio, ridiculizando a todo lo unamuniano.</p><p>A un relato de ficción lo mínimo que se le puede pedir es que esté bien escrito. Y algunos de ellos sobre Unamuno no hay por dónde cogerlos. Ha comenzado una especie de torneo literario, muy local, estrambóticamente ficcionado sobre D. Miguel. ¡Y eso va a más, desgraciadamente! Auspicio un<strong> mal futuro a estas prácticas novelescas...</strong>, que suelen concluir en pésimas noveluchas.</p><p>Sí, el autor de dos de ellas, <em><strong>Luigig Verines</strong></em><strong>,</strong> se las <strong>inventa</strong> y/o las distorsiona, a su criterio, vamos, a su bola, en los casos detectivescos de Unamuno. Sí, ficciona muchas cosas, pero no siempre lo hace a partir de un riguroso conocimiento histórico y con el objetivo de rellenar los huecos que la historia oficial dejó vacíos. Estas novelas, o cuentos, son una calculada <strong>mezcla de ficción histórica y novela negra</strong> con <strong>intensidad narrativa tramposa. </strong>O sea, pone en marcha una sarta de “habladurías”, con distorsión de la realidad y de la documentación. O sea, eso de “… me dijo una vez cuando era niña, la amiga de la vecina del piso de arriba, que se lo confirmó años después su nieta que a la vez…” Como vemos,<strong> todo muy alejado </strong>de las nivolas, escuetas, austeras y existencialistas de <strong>D. Miguel.</strong></p><p>Pero este afamado escribiente y profesor no puede estar en misa y repicando a la vez… <strong>No se puede</strong> (o no se debe) estar en una <strong>comisión de investigación</strong> como un GTC de la USAL, seria, académica, y a la vez <strong>novelar con lo averiguado, </strong>adulterando la realidad investigada o buscando una ficción espectacular para ganar “pasta gansa” sobre las extrañas circunstancias de la muerte de D. Miguel. </p><p>En fin, <em>Luigig Verines</em> nos cuenta patochadas, ficciones increíbles o plagios, etc. Y es que <strong>novelar cansa</strong> y más aún trabajar e investigar y deducir correctamente.</p><p>Demasiadas películas, teleseries, culebrones y novelas (por no decir noveluchas) de suspense y detectives se nos echan encima para aclarar la vida y muerte del pensador vasco-salmantino. Casi todo es un <strong>asqueroso hackeo y/o plagio de numerosos autores y biógrafos,</strong> sin que sepamos si es de cosecha propia o no de <em>Luigig Verines</em>, que no lo es. Y regodeándose en la narrativa de la ridiculización y de la deshumanización de la figura de Unamuno, con el objetivo de extraer de ello buenos réditos económicos y sociales.</p><p>El certamen local de las elucubraciones sobre Unamuno, detective, y sobre su muerte, ha comenzado. La invención de una nueva imagen o figura icónica sobre Unamuno ha resurgido con fuerza y descaro. Destaquemos a los más combativos autores, tales como el citado <em><strong>Luigig Verines</strong></em>, o <em><strong>Federico Albo</strong></em><strong>, </strong>o <em><strong>mr Potato Severus</strong></em><strong>,</strong> o <em><strong>Castrorrojo</strong></em>, y más.</p><p>Y según estos narradores fantásticos o fanáticos, novelescos, antes citados entre otros, son <strong>varios los sujetos/as</strong> que desfilaron la tarde del 31 de diciembre, año viejo, cuando <strong>murió D. Miguel en extrañas circunstancias.</strong> Desde las 4 la tarde a las 5, una hora, pasaron más de 4 personajes por la casa de Unamuno. Y sin enterarse nadie, subieron y bajaron. No se percataron ni los guardias vigilantes del portal ni los vecinos, ni Aurelia la asistenta ni la niña del comercio de al lado, Filomena (no la de la borrasca), ni los camareros del pub Santa Bárbara, que ya estaban abriendo para preparar la fiesta de las 12 uvas…</p><p>Quizás <em>míster Potato Severus</em> sí pudo darse cuenta de algo porque acompañó hasta el portal, dice él, al espía ruso Kim Philby <strong>¿Algo oiría o vería?</strong></p><p>O sea, <strong>merodearon por la casa de Unamuno</strong> en la calle Bordadores, 4, esa tarde de año viejo, en la que falleció o le hicieron fallecer: B. Aragón el falangista, el agente ruso Philby, Martin Veloz el cacique, Delfina la amante despechada, y cómo no, el famoso tercer hombre, sargento García Giner (agente secreto militar). Y alguno más que se nos escapa… ¿También la otra amante y anarquista, por razones x, secretísimas, Teresa M?</p><p><strong>¿Quién de ellos/as asesinó a D. Miguel? </strong>¿Con inyección de aguja en cuello, con cicuta dulce, o con sal de frutas, o con un torniquete a lo garrote vil?</p><p>¿Quién de ellos/as atizó el brasero de cisco para que se le quemaran las zapatillas, y D. Miguel se asfixiara debido a los gases del brasero?</p><p>¿A ver si el Unamuno detective a lo<strong> Sherlock Holmes, </strong>el quijotesco sin pipa, fue el que asesinó al Unamuno real, de carne y hueso? ... ¿Y andamos dando vueltas como tontos en busca de un siniestro tercer hombre?</p><p>En la<strong> farsa teatral de </strong><em><strong>Luigig Verines</strong></em><strong> mueren casi todos asesinados,</strong> hasta el apuntador: Unamuno, el abogado y profesor jurídico Daniel Carbajo y su mujer Eloísa Cifuentes, Teresa Maragall, la periodista, anarquista y “eterno amor” de Unamuno, y alguno más… como el tercer hombre agente militar García Giner. </p><p>Solo queda vivo el abogado penalista Manuel Rivera Jambrina, familiar de <em>Luigig Verines</em>, pseudo detective... de muertos y entes de ficción, nada reales.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Ángel Lozano Heras </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c749cb95-6db6-4408-bbe4-bbfa1aea4871]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Lozano Heras]]></author>
      <media:title><![CDATA[Ficciones novelescas sobre Unamuno]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Novela,Libros,Escritores,Cultura,Industria cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una atalaya precaria y vulnerable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/atalaya-precaria-vulnerable_129_2109972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una atalaya precaria y vulnerable"></p><p>Cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias de Literatura en 1988, <strong>Carmen Martín Gaite</strong> dijo en un hermoso discurso titulado <em>Dar palabra </em>varias cosas sobre su propio oficio, escribir, pero quiero rescatar este párrafo en el que le explica a Felipe de Borbón, entonces un joven príncipe de veinte años, la importancia de mantener la fe en la palabra y en el pensamiento <strong>frente a las adversidades </strong>vividas y por venir: “Esta fidelidad a una vocación –aunque el término vocación esté más desprestigiado cada día– es el mayor privilegio que conservo con tantos como la vida me ha arrebatado: la fe en la palabra y en el pensamiento. Y desde ese reducto –una especie de atalaya precaria y vulnerable– me atrevo a hablar al joven Felipe de Borbón, como si le lanzara un hilo de seda muy frágil, el único de que dispongo, para que lo recoja si lo tiene a bien”.</p><p>Por eso, de todos sus libros, de sus novelas, pongo en mi estantería de libros a salvar en caso de incendio uno de ellos sabiendo que, quizá, no sea su mejor obra para sus lectores y estudiosos, <em>La</em> <em>reina de las nieves</em>, pero que siento que está escrito precisamente desde esa atalaya de la que hablaba entonces, desde el único lugar posible que le quedaba. Aparte de por su belleza helada y porque extraño a la joven universitaria que fui cuando lo leí, porque ese libro tiene una incisión en medio de la creación y me pregunto cuánto llega a flotar si lo echas al agua como si fuera una tabla salvavidas, si indicaría el norte <strong>en caso de pérdida</strong>, me pregunto cuánta sutura tejió, palabra a palabra, página a página, para seguir adelante. Fue a mitad de su escritura, en 1985, cuando la escritora perdió a su hija, Marta Sánchez Martín, a los veintinueve años. Cómo se sigue escribiendo aquello que empezamos siendo otras, y cómo se sigue, concretamente, con un trabajo intelectual adelante después.</p><p>Ella, Marta, que fue hija, pero también consejera, interlocutora, amiga de su propia madre, compañera, caperucita en busca de la libertad en Nueva York después, que había animado a Carmen –a quien le encantaban los cuentos de hadas– a que conversara desde una novela con el relato clásico de Andersen, <strong>no la vio terminar el libro</strong>, al que no pondría el punto final hasta 1994. En su dedicatoria, ambos, el autor sueco y su hija, aparecen así: “Para Hans Christian Andersen, sin cuya colaboración este libro nunca se habría escrito. Y en memoria de mi hija, por el entusiasmo con que alentaba semejante colaboración”. Cuenta <em>La reina de las nieves </em>la historia de Leonardo Villalba, que acaba de salir de la cárcel y anda muy perdido, alguien a quien, como a Kay en el cuento, se le ha congelado el corazón y camina hacia la salida del túnel.</p><p>Algo más dice sobre todo esto que funde la vida y los procesos de creación. Martín Gaite en <em>El cuarto de atrás</em> habla con ese hombre de negro imaginario que da réplicas a las dudas y diálogos de la escritora:</p><p>– ¿Usted cree que yo tomo la literatura como refugio?</p><p>– Sí, por supuesto, pero no le vale de nada.</p><p>– Ningún refugio vale de nada, pero <strong>no se puede vivir al raso</strong>.</p><p>Martín Gaite, la chica rara de nuestras letras de la que este año se celebran cien de su nacimiento, llevaba razón: quienes tienen fe en la palabra y el pensamiento, <strong>nunca estarán perdidos.</strong> Pero quienes tenemos la lectura de autoras como ella y tantos otros y otras, la posibilidad de volver a refugiarnos en sus páginas, saber por qué quienes escribieron eligieron ser habitantes de atalayas precarias y vulnerables, espectadores de muchas mudanzas colectivas y víctimas de aquellas que afectaron a su propia vida, tampoco lo estaremos.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1b6082d7-7e84-4f81-bb86-68c2f9de9866]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 20:18:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69603" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69603" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una atalaya precaria y vulnerable]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Novela,Libros,Felipe VI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El húngaro László Krasznahorkai, Premio Nobel de Literatura 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/hungaro-laszlo-krasznahorkai-premio-nobel-literatura-2025_1_2077364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/23baf91e-ef05-4a43-b44e-e28d240c64b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El húngaro László Krasznahorkai, Premio Nobel de Literatura 2025"></p><p>El húngaro<strong> László Krasznahorkai</strong> es el Premio Nobel de Literatura 2025 "por su obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte", informó la Academia Sueca y recoge EFE. </p><p>La academia le define en un comunicado como un "gran escritor épico en la tradición centroeuropea que va desde Franz Kafka hasta Thomas Bernhard y que se caracteriza por<strong> el absurdo y los excesos grotescos</strong>".</p><p>También destaca que Krasznahorkai -segundo autor húngaro en ganar el Nobel de Literatura tras Imre Kertész (2002)- ha recurrido a las<strong> tradiciones orientales </strong>en busca de un estilo más contemplativo y de un tono mesurado.</p><p>El resultado son obras inspiradas por las impresiones que recibió y que registró en sus<strong> diarios de viajes a China y Japón, </strong>textos que en España edita Acantilado.</p><p>Su novela <em>Al norte la montaña, al sur el lago, al oeste el camino, al este el río</em> (2003), que gira en torno a la búsqueda de un jardín secreto, es definida por la Academia Sueca como una historia misteriosa con<strong> potentes pasajes líricos </strong>que se desarrolla al sureste de Kioto.</p><p>Esa obra sirve de preludio a una serie de<strong> 17 historias organizadas</strong> siguiendo la secuencia de los números de Fibonacci y que giran en torno al papel de la belleza y la creación artística en medio de un mundo marcado por la ceguera y lo efímero.</p><p>Un ambiente rural similar al de su tierra natal se encuentra en su primera novela <em>Satantango </em>(1985).</p><p>A su vez, <em>Herscht 07769</em> (2021) del galardonado ha sido descrita como una <strong>gran novela alemana contemporánea, </strong>debido a su precisión al retratar el malestar social del país.</p><p>Es un libro, escrito en <strong>un solo aliento, </strong>sobre la violencia y la belleza "imposiblemente" unidas.</p><p>Krasznahorkai nació en 1954 en el pequeño pueblo de <strong>Gyula</strong>, en el sureste de Hungría, cerca de la frontera con Rumanía. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[149431d7-3770-477c-95a2-36459df17824]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 11:58:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/23baf91e-ef05-4a43-b44e-e28d240c64b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2507205" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/23baf91e-ef05-4a43-b44e-e28d240c64b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2507205" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El húngaro László Krasznahorkai, Premio Nobel de Literatura 2025]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/23baf91e-ef05-4a43-b44e-e28d240c64b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Industria cultural,Gestión cultural,Libros,Novela,Hungría,Premios Nobel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Furia: adolescencia, incomprensión, duelo… y un ring de boxeo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/furia-adolescencia-incomprension-duelo-ring-boxeo_1_1932933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c53fad43-44b9-4042-a5cf-a4b39122a509_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Furia: adolescencia, incomprensión, duelo… y un ring de boxeo"></p><p><strong>La esfera de los libros</strong></p><p>En el universo literario de <strong>María Reimóndez</strong> las protagonistas son mujeres de vidas diversas, cuyos caminos circulan entrecruzados incluso cuando no llegan a conocerse. Como la vida misma. En <em>Furia </em>la autora gallega presta la palabra a Cecilia, una joven de 16 años con una vida atravesada por un dolor infinito e imposible de contener. Huérfana de padre, perdió a su madre justo antes de la pandemia y vive con la Abuela Lamento, una buena mujer consumida por los remordimientos, <strong>con la que no consigue conectar</strong>. Ni con su abuela ni con nadie, porque Cecilia odia todo aquello que le gusta a los demás, no soporta las redes sociales, ni los videojuegos, no le gusta la navidad ni Halloween… <strong>no hay nada que consiga sacarla del letargo</strong>. Huye de todo, consumida sin entenderlo por un dolor profundo que transita mientras descuenta los días en el nuevo instituto, en su nueva vida.</p><p>La protagonista y narradora de <em>Furia </em>se presenta a sí misma y sus circunstancias. En una prosa directa y dura, Cecilia inicia con el lector un diálogo cauteloso y vacilante, casi a la defensiva, que se va abriendo y <strong>permitiendo la entrada de la luz conforme avanza su historia</strong> y la joven descubre una vida nueva, a una Cecilia nueva, cuando se ata los guantes de boxeo. Porque cuando la vida es tan gris que parece no tener salida, el deporte y aquellos que llegan a través de él le devuelven la confianza en sí misma, la ayudan a levantarse, a rehacerse, a caminar y a pelear. <strong>A pelear por escuchar su voz y encontrar su espacio</strong>.</p><p><em>Furia</em>, con la que la autora ganó el premio <strong>Jules Verne de Literatura Xuvenil en su XV edición</strong>, es una historia de pérdida, pero es también una reflexión sobre los afectos y el valor. Es la constatación de que los golpes se encajan mejor si tenemos a alguien en nuestra esquina del ring. La búsqueda de Cecilia es suya, pero es también la de todos los que transitan el duelo y los demoledores golpes de la pérdida.</p><p>La novela es una canción de amor al boxeo y un reconocimiento a <strong>este deporte como metáfora de la vida</strong>, y Reimóndez vuelve a pisar aquí territorio literario profundamente masculino. Lo hace con su habitual coherencia feminista, defendiendo su voz en un territorio en el que brilla el fascinante <em>Knock out </em>de <strong>Jack London</strong>.</p><p>La obra de Reimóndez parte de una inquieta visión feminista interesada por la construcción del poder y por la innovación en las formas narrativas. Con <strong>un natural anclaje en Galicia</strong>, particularmente en su Lugo natal, teje historias independientes en las que las protagonistas se van cruzando en las distintas novelas, cambiando así el punto de vista y enriqueciendo una tupida tela de sororidad y ayuda.</p><p>Reimóndez escribió y publicó <em>Furia </em><strong>originalmente en gallego en 2023</strong> y es la responsable de la traducción al castellano que ha publicado recientemente La Esfera de los libros. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[3cabe3e1-bc1f-44bf-b017-0190fd67e1dd]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jan 2025 19:40:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Gesto Lagüela]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/c53fad43-44b9-4042-a5cf-a4b39122a509_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2698089" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/c53fad43-44b9-4042-a5cf-a4b39122a509_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2698089" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Furia: adolescencia, incomprensión, duelo… y un ring de boxeo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/c53fad43-44b9-4042-a5cf-a4b39122a509_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Galicia,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carme Riera: de la generosidad, los abusos y la justicia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/carme-riera-generosidad-abusos-justicia_1_1928904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/10e74757-c47e-4df5-8374-fbaecdb8972b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1016810.jpg" width="942" height="530" alt="Carme Riera: de la generosidad, los abusos y la justicia"></p><p><strong>Alfaguara (Madrid, 2024)</strong></p><p> </p><p>Seis años después, durante los cuales publicó una biografía de <strong>Carmen Balcells</strong>, aparece una <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/340253-libro-una-sombra-blanca-9788420477220?srsltid=AfmBOorAdrpvfQQMcDl5lokH51fJKmen2-jvMhNaI3owOJxFLYMrhLRf" target="_blank">nueva novela</a> de <strong>Carme Riera</strong>, escrita en catalán y castellano por la misma autora. En ella, una célebre soprano negra, Barbara Simpson (Barb, o durante la temporada que estuvo en Fosclluc, Baba), a quienes algunos consideraban la mejor de América, regresa a la vida tras haber permanecido muerta un breve lapso de tiempo, durante el cual sufre una experiencia de tránsito (ECM, o experiencia cercana a la muerte), en la que, en medio de una intensa luz, siente una sensación de plenitud, de calma, que le proporciona paz y bienestar; con ciertas semejanzas, aunque sean vivencias diferentes, a las que relató <strong>Oliver Sacks </strong>en <em>Despertares</em> (1973). El caso es que mientras se halla cantando <em>Vissi d´arte</em>, su aria preferida de <em>Tosca</em>, sufre un infarto que la deja sin voz, por lo que acude al doctor Ripper, quien le aconseja que escriba sus recuerdos de infancia, intuyendo que, durante esa época, ocurrió algo que debió de generarle un trauma que no ha logrado resolver. </p><p>Así, Barbara le transmite su historia a la periodista Rose Barnes, su acompañante y secretaria, quien nos la narra en tercera persona (se define a sí misma como "narrador implicado", página 150, que es lo que solemos denominar <em>narrador testigo</em>, pues recoge los hechos y tiene un cierto protagonismo), a la vez que, en un momento dado, recibe la ayuda de un personaje llamado <strong>Carme Riera</strong>, ahora en el papel de periodista, amén de <em>alter ego </em>de la autora, pues no solo comparte el nombre, sino también parte de su biografía (la escritora ha confesado que su primera vocación fue la de periodista, sabemos de su vinculación a Deià y que escribió un libro sobre la historia del Hotel Formentor, entre otros detalles), quien aparece en la segunda parte de la narración, aunque no asume la voz hasta la tercera (páginas 192-274) o, como confiesa la secretaria, "la tercera parte del libro (…), con el beneplácito de la soprano, ha sido escrita con la ayuda de<strong> Carme Riera</strong>, incluso cabría decir que es más suya que mía" (página 151). Se vale, por tanto, de tres voces distintas, así como de los testimonios que deja la madre en unos cuadernos y los que recoge la<strong> Carme Riera </strong>personaje de sus informantes. En suma, se trata de un cúmulo de voces diversas que resultan mediatizadas unas por otras aupando distintos puntos de vista.</p><p>La novela se compone de cuatro capítulos desiguales en tamaño, divididos en subcapítulos separados por blancos, pues el primero y el cuarto son mucho más breves. La acción transcurre, sobre todo, en el profundo sur de los Estados Unidos, se hace especial hincapié en la ciudad de Savannah, capital de Georgia, lugar predilecto de la cantante, donde debutaría ("Savannah, la ciudad de tantos sabores agridulces que por siempre jamás he llevado impresos en la memoria", confiesa Barbara, página 190); no en vano, la autora había vivido, en diversas épocas de su vida, en Florida, New Hamsphire y Chicago, como profesora invitada en sus respectivas universidades. Pero también se desarrolla la acción en la Mallorca rural, en los alrededores de Deià, escenario de la infancia de<strong> Carme Riera</strong>, donde sigue teniendo una casa y suele pasar los veranos. </p><p>La presencia de la música es muy importante en la historia: el padre de Barbara, Mike, es saxofonista, y la madre, Margaret, canta en el coro de la iglesia. Además, no faltan referencias a algunos de los mejores teatros de ópera, sobre todo al Metropolitan, de Nueva York, género musical al que la autora ha confesado ser muy aficionada. Recuérdese que<strong> Carme Riera </strong>escribió el libreto de la ópera <em>L´Archiduc</em>, de <strong>Antoni Parera Fons</strong>, estrenada en Palma. Además de <em>Tosca</em>, la ópera de <strong>Puccini</strong>, se citan otras de <strong>Fauré</strong>, por el papel de la soprano como Penélope; de <strong>Gounod </strong>y, en concreto, al <em>Ave Maria</em>; pero también se refiere a <em>Madame Butterfly</em>, <em>La traviata</em>, <em>La bohème</em>, <em>Norma</em> y su <em>casta diva</em>, y <em>Cavalleria rusticana</em>, de <strong>Pietro Mascagni</strong>, así como a cantantes como <strong>Maria Callas</strong> (quizá la mejor intérprete de <em>Tosca</em>), <strong>Leontyne Price</strong> (también una notable soprano negra, en este caso, real), <strong>Ruggero Raimondi</strong>, <strong>Plácido Domingo </strong>y <strong>Pavarotti</strong>, intérpretes los tres del malvado Scarpia en la citada obra de <strong>Puccini</strong>. Sea como fuere, la novela se centra en los abusos que sufre Barbara  durante su infancia, tanto en los Estados Unidos como en Mallorca; en la muerte de la madre y el abandono del padre; más que en sus triunfos operísticos. Pero también se centra en quiénes se aprovecharon de ella y en quiénes la ayudaron. </p><p>Vinculada a Mallorca, aparece también la leyenda de la Diosa Blanca, la gran diosa madre, a la que <strong>Robert Graves</strong>, vecino de la isla, le dedicó un libro en 1948. Se trata de una leyenda reinventada en esta novela por la autora, que se ocupa de abordar su vinculación con los pueblos de la costa de Tramuntana; con la montaña de Teix, un lugar mágico, magnético, cercana a Deià y al pueblo imaginario de Fosclluc, en el que transcurre parte de la acción; un lugar, este último, que ya conocíamos de su primer libro, de 1975. </p><p>El caso es que el espacio se convierte en otro personaje más, con su correspondiente protagonismo, por la defensa que en estas páginas, se hace de la necesaria preservación de la naturaleza. La novela concluye, en fin, con una reflexión sobre un tema –digamos- metafísico, sobre el que carecemos de certezas, propiciado por el infarto que sufre la cantante, a saber: qué ocurre después de la muerte, cuál será nuestra última morada, o si tendremos otras experiencias en el más allá. </p><p>Algunos episodios de esta novela, que quizá podría definirse como sicológica, adoptan la forma propia de las <em>road movies</em>, por el viaje que emprende a través de la América profunda, mientras los padres de Barbara viven como músicos ambulantes. Podría decirse, además, que la narración transcurre entre el realismo y lo fantástico, pues no faltan lo que suelen llamarse experiencias extrasensoriales, casas con espíritus, fantasmas (apariciones), espejos misteriosos, una habitación prohibida, supuestas posesiones diabólicas, exorcismos, maldiciones... En suma, un mundo vinculado a lo que Huxley denominó <em>las puertas de la percepción</em>, que Barbara, quien había heredado de su padre el interés por lo esotérico, parecía tener abiertas, por no recordar el interés de muchos cantantes de ópera por la parasicología (página 169).</p><p>En cierta forma, podría leerse también como una novela de intriga, aunque en esencia no lo sea; pero, además, la autora se vale de los componentes propios de las novelas de iniciación. Todo ello, sin embargo, puesto al servicio de la clarificación de unos casos de pederastia que sufre la protagonista, así como de la denuncia del racismo en la sociedad norteamericana de la época. Sea como fuere, la trama desemboca en la realización final de un doble acto de justicia, al quedar clara la inocencia de quien fue culpado de manera injusta, y ello sin salir perjudicados los inocentes, pues los hijos, se concluye, no deben heredar las culpas de los padres. El desarrollo de la trama, el importante papel que desempeñan las casualidades, el azar, parecen conducirnos a Mallorca, adonde regresan los personajes para intentar resolver alguno de los misterios de su vida. La estancia de la Barbara niña en la isla y su supuesto secuestro en 1969 nos llevan a ello. Aquí destacan los personajes de Tià, a quien ahorcan para simular un suicidio; y Tina, la mujer que cuida de Barbara en Fosclluc, a quien su marido, Jaume, maltrata. Este último personaje, ausente, sin voz, tendrá un papel destacado en la trama que no voy a desvelar. El caso es que Tina y su hijo mueren en el 2020, víctimas del coronavirus. </p><p>Si tuviera que destacar un solo episodio de la novela, me quedaría con la excelente descripción de la <em>troupe</em> circense que comparte con Barbara y su padre la travesía en barco de Nueva York a Barcelona, y que cierra la segunda parte (páginas 170-174).</p><p>La novela trata de las vivencias de un "año sanático", por prescripción facultativa, durante el cual acaba desentrañándose el misterio de la infancia de Barbara, a la vez que todas ellas cumplen la misión de honrar a quien habían culpado siendo inocente, y de cuya muerte se siente responsable la cantante, así como tiene remordimientos por el fallecimiento de su madre, de la que se siente responsable. La víctima está inspirada, lo ha contado la autora, en un carbonero que conoció, a quien le decían Tià des pins (Tià es el diminutivo de Sebastià), del que teníamos noticia por su libro <em>Tiempo de inocencia</em> (2013), unas memorias de infancia.</p><p>Llama la atención el nombre simbólico de algunos lugares y personajes: Ripper (destripador), Miquela Pelut (peluda) y la mezzosoprano que tiene como extraño nombre artístico el de Pandora Brunellevsky, maestra de Barbara, quien la protege y ayuda a superar sus problemas, un personaje inspirado en la soprano aragonesa<strong> Elvira de Hidalgo </strong>(1891-1992), maestra de <strong>Maria Callas</strong>. El título de la novela (véanse las referencias en las páginas 314 y 316), aparece relacionado con lo que Jung llamó <em>la sombra</em>, el miedo a aceptar lo irracional, y con la niña que aparece en el desenlace, durante la inauguración del monumento dedicado a la cantante. Y por lo que respecta al cuadro que se reproduce en la cubierta, del artista polaco <strong>Marcin Ko</strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>ł</strong></span><strong>panowicz</strong>, aunque parece rememorar los espacios de<strong> De Chirico</strong>, conviven en él la oscuridad y la luz, las sombras y las nubes, en un lugar semicerrado que se abre a otro casi diáfano.</p><p>La idea del tiempo amortajado por telarañas de tinieblas (páginas 13 [en 3 ocasiones] y 78), entre los años 60 y el 2005 en que muere Barbara, proviene de <em>Camí de sirga</em>, la novela de<strong> Jesús Moncada</strong>, escritor aragonés en lengua catalana. Quizá podrían apreciarse también ecos de <em>Otra vuelta de tuerca</em>, de Henry James, novela sobre la que <strong>Benjamin Britten</strong> realizó una ópera; y resultan significativas las referencias a la película <em>El mago de Oz</em> (1939), con cuya protagonista, Dorothy, y su emblemática canción, <em>Over the Rainbow</em>, se identifica Barbara. Así, los ideales de una joven cantante negra también podrían identificarse con los de una parte de aquella América alentada por los sueños de libertad de <strong>Martin Luther King</strong> (páginas 103, 107, 109, 115, 116, 173 y 190). No puedo dejar de señalar que, en la versión catalana, el testimonio de la Riera periodista está expresado en el mallorquín de la época en que transcurre la acción, que no puede apreciarse en la versión en castellano. </p><p>Se trata, en suma, de una novela ambiciosa, escrita simultáneamente en las dos lenguas que domina la autora, en la que baraja, desde un punto de vista crítico, diversos asuntos –digamos que reales y metafísicos- que nos siguen preocupando hoy: el racismo, la pederastia, el incesto, los malos tratos, la protección y defensa de los débiles y los heterodoxos, pero también los anhelos de justicia, el respeto por la naturaleza, y el papel de lo irracional en nuestras vidas o las inquietudes por lo que podemos encontrarnos en el más allá. </p><p><em>* </em><em><strong>Fernando Valls</strong></em><em> es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[350cfdcd-6cc4-4475-a278-ef1bd77a79d5]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jan 2025 20:00:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/10e74757-c47e-4df5-8374-fbaecdb8972b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1016810.jpg" length="180594" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/10e74757-c47e-4df5-8374-fbaecdb8972b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1016810.jpg" type="image/jpeg" fileSize="180594" width="942" height="530"/>
      <media:title><![CDATA[Carme Riera: de la generosidad, los abusos y la justicia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/10e74757-c47e-4df5-8374-fbaecdb8972b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1016810.jpg" width="942" height="530"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asedio de la sed]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/asedio-sed_1_1821259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d4a631b8-9918-4874-ab2b-e331162b929e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012771.jpg" width="742" height="417" alt="El asedio de la sed"></p><p><strong>Marianne Wiggins</strong></p><p><strong>Libros del Asteroide (2024)</strong></p><p>"No puedes salvar lo que no amas". La primera frase. Una aliteración diseminada a la que <strong>Marianne Wiggins </strong>adhiere matices según encauza sus once propiedades de la sed. La carencia de agua donde abundó, en el valle de Owens, a los pies de Sierra Nevada. El deshielo de estas cordilleras convirtió la zona en la Suiza de California, que proveía la cuarta parte de los alimentos de mesa de Estados Unidos. A menos de cuatrocientos kilómetros está Los Ángeles. Sedienta hasta 1913. Un acueducto desvió los ríos hasta la quinta ciudad del país. "Decapitó" las tierras, las mutó en desierto. (<em>Chinatown</em>, de <strong>Polanski</strong>, con<strong> Jack Nicholson </strong>y<strong> Faye Dunaway</strong>, eternizó esta lucha, legal y criminal, por el agua). La megalópolis californiana no salvó el valle. Lo deseaba, no lo amaba. Víctima del "bien común. Las necesidades de muchos pesan más que las de unos pocos". A los menos, derrotados, pertenece Rocky Rhodes. Tiene una hermana gemela, Cas, es padre de los gemelos Stryker, niño, y Sunny, niña, y viudo de Lou, cirujana y buena cocinera de origen francés, que la polio tumbó. </p><p>"No puedes salvar lo que no amas, pero solo con amor no basta para mantener la muerte a raya". La triple pérdida de Rocky. De su mujer, que lo sumió en "una confusión psíquica", cuando sus hijos solo tenían tres años, y quitó "todos los espejos de la casa". De sus fincas, un páramo desde 1928: "la sal es la memoria del agua" y de lo irremisible, pese a los doce pleitos que emprendió y el sabotaje fallido contra la canalización, que le cercenó varios dedos de una mano. Y de su hijo. Stryker se alistó en la Marina. Lo destinaron a Hawái, donde se casó con una japonesa. Engendraron dos gemelos también. La vida mestiza. Y su antítesis: murió el domingo siete de diciembre de 1941, mientras jugaba a las cartas en el buque Arizona, atracado en Pearl Harbor, base estadounidense bombardeada por los japoneses. Uno de los dos mil cuatrocientos norteamericanos matados. La reacción obvia: "ya estamos. Metidos en otra guerra más", implicados después de su distancia con el conflicto bélico en Europa. Y el pasmo: "daba la sensación de que nadie en el país volvería a reír jamás su … arrojado a una bañera helada de seriedad". Se sentían inexpugnables y, les pillaron "desprevenidos" en un ataque por la puerta ultraperiférica de su imperio. Las islas edénicas del Pacífico los trasladaron al frente de batalla infernal. El fin de la reticencia.</p><p>"No puedes salvar lo que no amas. Pero ¿y si el amor no te salva a ti?". Unas ciento treinta mil personas de ascendencia japonesa, nacidas en Estados Unidos, pagaron la derrama de su origen. No les ampararon ni su nacionalidad ni su arraigo. El presidente <strong>Franklin Roosevelt</strong> consumó la infamia, "la sombra orográfica del derecho universal". Les prohibió "vivir en la Costa Oeste de Estados Unidos, de Canadá a México, o sus inmediaciones". La Orden 9066 decretó la instalación de centros de internamiento. "Si no estuvieran ahí, aislados y protegidos, sabe Dios cuál sería su destino… En las zonas del interior los ánimos estaban caldeados". A secas: diez campos de concentración, donde no reubicaron a alemanes ni a italianos, minorías más numerosas pero tan enemigos como los japos. "Eran auténticas cárceles". Una de ellas, en Manzanar. En marzo de 1942, en un plazo inferior a una semana, encerraron a diez mil internos, unas dos mil quinientas familias con ochocientos niños, algunos huérfanos, en ochocientos barracones. Consumían casi cuatro millones de litros de agua al día. Sed, higiene. Apenas tuvieron tiempo para vender, ceder o traspasar sus posesiones antes de la repentina reclusión, prolongada hasta después de acabar la guerra. Una parte de este vallado de la ignominia, con una extensión de casi dos mil quinientas hectáreas, se asentó en suelo, ya yermo, de los Rhodes. Los vinculados con quienes causaron la muerte de Stryker eran ahora vecinos de Rocky. Más displicente que perplejo: "uno debe elegir sus batallas, y esa no era la suya. Los japos habían matado a su hijo". Con los enjaulados, llega Schiff, judío, hijo de inmigrantes alemanes, encargado de la apertura y la intendencia de Manzanar. Civil, primero, militar, después. Uno de los abogados que redactó, "bajo la implacable mirada de <strong>McArthur</strong>", la Constitución posbélica de Japón. Las condiciones del vencedor tras lanzar dos aniquiladoras bombas atómicas que doblegaron al pueblo nipón pero no derrocaron a su emperador, Hirohito. </p><p>"No puedes salvar lo que no amas, pero a veces —la mayoría de las veces— tampoco puedes salvar lo que amas". Sunny y Schiff. La conexión de dos soledades. Ella, alma solidaria, las manos entre recetas complejas, sustanciadas por su madre y en un viaje adolescente a Francia con su tía Cas. Él, gestor carcelario a contracorriente, taladrada la conciencia porque su adversario es Hitler, no los ojos rasgados que le interrogan cada día. Por separado y a su modo, quieren restañar la dignidad secuestrada a los ingresados en los campos del deshonor. Solapados, buscan abrigo para sí mismos y atenuar el daño a su alrededor. Sin embargo, el alistamiento de Schiff, su destino en Hawái también, aplana a la pareja, les divide en dos otra vez. "La proximidad…, te enamoras de lo que ves y tienes a mano… Alimentamos nuestros amores con lo que hay disponible". Una disponibilidad expropiada. Más, cuando toca a clamor la campana de las Tres Sillas -nombre de la casa, homenaje al filósofo trascendentalista <strong>Thoreau</strong>- y el tañido no se oye donde está el soldado. Atareado en misiones de guerra, posterga su regreso. </p><p>"Hay amores que no necesitan lluvia". Tras el armisticio, el gobierno de Estados Unidos cerró el campo de concentración de Manzanar, cuando boqueaba 1945. La libertad para los prisioneros de origen japonés. Les dieron un billete de tren o autobús y veinticinco dólares, cantidad que algunos elevan a cuatrocientos, para recuperar sus vidas robadas. Cuando Schiff retorna, observa las ruinas de una moral cercada con alambre de espino. Sunny no lo esperó. Había adoptado un niño de Manzanar y montado un restaurante no muy lejos de allí. La busca. La encuentra. "La existencia se convertía en el espacio entre la lluvia y tú". La evaporación, la última propiedad de la sed, no asedió su futuro.                                                         </p><p>"El peso del agua en la piel; el peso de la memoria". Los recuerdos de<strong> Marianne Wiggins</strong> quedaron en suspenso en 2016. Un infarto cerebral masivo inundó de sangre y silencio su pensar cuando rebasaba la última esclusa de esta novela. Su hija, <strong>Lara</strong>, que lo cuenta en el epílogo, y el editor,<strong> David Ulin</strong>, remontaron este "pecado original californiano" durante tres años. Cuando la escritora recuperó la memoria aportó frases y, luego, párrafos para reconstruir el capítulo definitivo. Los tres restauraron, eliminaron y completaron el relato de una doble iniquidad. La del peso del agua en la inagotable conquista del sediento Oeste. Los secarrales de esta obra son pasajes de westerns, en los que actuaron <strong>Bogart</strong>, <strong>Hepburn</strong>, <strong>Grant</strong>, <strong>Stewart</strong>... Y el peso de la procedencia, el "enemigo amarillo". La genealogía prevalece sobre dónde enraízan los estadounidenses recientes. La sed que inunda y el oprobio que encierra. Las sombras salen al encuentro para desvelar sus formas más crudas. La Historia. </p><p>________________</p><p><em><strong>* Prudencio Medel </strong></em><em>es periodista. </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ea1111bd-6821-4bf4-b512-6f39aa4851ed]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jun 2024 19:00:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d4a631b8-9918-4874-ab2b-e331162b929e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012771.jpg" length="78112" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d4a631b8-9918-4874-ab2b-e331162b929e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012771.jpg" type="image/jpeg" fileSize="78112" width="742" height="417"/>
      <media:title><![CDATA[El asedio de la sed]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d4a631b8-9918-4874-ab2b-e331162b929e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012771.jpg" width="742" height="417"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Literatura,Literatura estadounidense]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menéndez Salmón: cuentos y cuentas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/menendez-salmon-cuentos-cuentas_1_1803818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/926b84cd-f7b9-4f03-a970-4a5e8f1ee8c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012407.jpg" width="692" height="389" alt="Menéndez Salmón: cuentos y cuentas"></p><p><strong>Ricardo Menéndez Salmón</strong></p><p><strong>Seix Barral (Barcelona, 2023)</strong></p><p> </p><p>Muchos años después de la aparición de sus dos libros de cuentos, <em>Los caballos azules</em> (2005) y <em>Gritar</em> (2007), recoge <strong>Ricardo Menéndez Salmón </strong>en un <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-muebles-del-mundo/384240" target="_blank">nuevo volumen una selección de su narrativa breve</a>, compuesta por 21 relatos, de los cuales 10 son posteriores al 2007. Esta trayectoria nos hace pensar que, en los últimos dieciséis años, <strong>Menéndez Salmón</strong> ha tenido más interés en su obra como novelista que en la de escritor de narrativa breve, y ello a pesar de que, en este último género ha obtenido un reconocimiento significativo. Por lo que se refiere a sus novelas, <em>La ofensa</em> (2007) sigue siendo, para mí, su mejor obra, de entre las que conozco.</p><p>Los relatos que ahora recoge se publicaron entre 1999 y el 2022, lo que significa que no dejó nunca de cultivar el cuento, aunque inicia el prólogo con una declaración discutible, pues nos confiesa su "certeza de que el relato como asiento de la escritura ha agotado su sentido [que] es al fin inconmovible" (página 11). Podría haberlo dicho de una manera menos enrevesada, pero ahora eso es lo de menos.</p><p>Nuestros escritores, no me parece que ocurra lo mismo en otras literaturas, son muy dados a las opiniones extravagantes, taxativas: <strong>Luis Goytisolo</strong> y <strong>Eduardo Mendoza</strong> llevan décadas postulando, con escaso acierto, el fin de la novela, sea de sillón o de sofá; no son pocos los que parecen haber descubierto la sopa de ajos de la hibridez genérica –o dicho de una forma menos afortunada: de <em>degenerar los géneros</em>- como una de las características definitorias y novedosas de la narrativa actual, quizá porque no han leído ni <em>La Celestina</em> ni el <em>Libro de buen amor</em>; otros aún se creen que la denominada <em>autoficción</em> es un invento del presente; y también los hay que han cuestionado el microrrelato como forma narrativa diferenciada, con entidad propia, sin argumentarlo, conocerlo, ni leerlo siquiera. Ahora parece que le ha tocado el turno al cuento (para algunos, convertido en <em>poscuento</em>, a pesar de la poca fortuna del concepto), en un momento en que tanto en la literatura en lengua inglesa como española, en Hispanoamérica y en nuestro país, sigue habiendo numerosos ejemplos que niegan esas dudas sembradas al tuntún. </p><p>En el —por lo demás— sustancioso e imprescindible prólogo de <strong>Menéndez Salmón</strong>, que titula de forma significativa "Ante la hoguera", quien se confiesa "platónico por vocación" (página 13), también cuestiona el concepto de <em>relato</em>. "Relatos [son] un calificativo que se me antoja arduo de emplear aplicado a la redacción de novelas y de ensayos", nos dice (página 13). Es una pena que no nos expliqué por qué. Dejemos de lado hoy la alusión al ensayo, sobre la que habría mucho que decir a ese respecto, pero en nuestra tradición literaria, los cuentos, los microrrelatos, las novelas cortas y las novelas al uso, seguimos considerándolos <em>relatos</em>. Aunque <strong>Cortázar</strong>, por solo aducir un nombre indiscutible, utilizó el concepto para apelar a lo fantástico, mientras que reservó la denominación de cuento para las narraciones breves realistas. <strong>Menéndez Salmón</strong>, en fin, se decanta por el concepto de <em>relato</em>, frente a <em>cuento</em>, una opción que para mí resulta definitoria. </p><p>El autor nos recuerda que algunos de sus "motivos más queridos" aparecen en sus cuentos: "la pregunta por la identidad, el reclamo del viaje, el amor a la pintura" (página 12). En cambio, no me parece que forme parte de la "inagotable familia de narradores ante la hoguera" (como en el caso de<strong> Antonio Pereira</strong>,<strong> Luis Mateo Díez</strong>, <strong>José María Merino</strong> o <strong>Pablo Andrés Escapa</strong>), por mucho que la voz que cuenta le relate a un personaje una historia, aunque sí se suma a otra familia literaria más amplia y diversa, con nombres igual de indiscutibles, ya sean españoles, ya hispanoamericanos o de otras lenguas, de la tradición occidental. </p><p>Además del citado prólogo, se compone el libro, de tres partes: <em>Lamentos</em>, <em>Aleluyas</em> e <em>Iluminaciones</em>, formadas por 7 relatos cada una, cuyas características ha explicado el autor en las entrevistas que ha concedido con motivo de la aparición del libro. Del conjunto reunido, 11 proceden de los libros ya publicados, 3 del primero y los demás, del segundo; mientras que los 10 restantes –según dijimos- nunca habían sido recogidos en los libros del autor, a excepción de <em>Cincuenta y seis ballenas</em>, que apareció en el 2017 como un librito independiente, tras obtener el Premio de cuentos de jazz Ramos Ópticos, que promueve en Palencia la editorial Menoscuarto, de cuyo jurado formaban parte, entre otros, <strong>Jorge Edwards </strong>y <strong>José María Merino</strong>. Me parece, por tanto, que de la estructura del conjunto se desprende un cierto aire simétrico. También me ha llamado la atención que, en los cuentos aquí seleccionados, hayan desaparecido las dedicatorias que llevaban en su primera aparición pública.</p><p>Pero centrémonos en los relatos. Destacaría los seis siguientes, selección que puede considerarse tan discutible como se quiera, pues quizás en otro momento mis preferidos hubieran variado algo: "Hablemos de <strong>Joyce </strong>si quiere" es un cuento misterioso; "La noche más triste" tiene la dimensión precisa, diría que como en ningún otro caso, pues no es necesario contar más; "Todas las vidas"; "El viejo dios"; y, por encima de todos ellos, los extraordinarios "A nuestros amores" y "La vida en llamas". De estos, el título del primero remite al de una película memorable de <strong>Maurice Pialat</strong>, <em>Á nous amours </em>(1983), protagonizada por<strong> Sandrine Bonnaire</strong>. Además, me tranquiliza pensar que <strong>Santos Sanz Villanueva,</strong> en la reseña que le dedicó al libro, lo considere también un cuento magistral. Al relato en cuestión, le antepone una cita de Proust, a quien vuelve a recordar casi al final (página 193). <strong>Mario Narciandi</strong>, un pintor de 34 años, que vive en provincias, "con cierto talento para la abstracción" (el personaje también podría haber sido escritor), con motivo de una visita a Madrid a la que acude acompañado de Sara, su esposa, donde va a exponer su obra por primera vez, recuerda un significativo episodio de su vida pasada: la intensa relación amorosa que mantuvo con Julia (aparece retratada en las páginas 185 y 188), a quien intenta encontrar. Mario, el narrador protagonista, se presenta como un náufrago (así se le llama hasta en tres ocasiones: un "hombre que persigue lo que un día fue y no lo encuentra", páginas 193-195), que ha ido distanciándose de Sara, aunque la sorpresa que aparece en el desenlace hace que debido a una muerte, con la que no contaba, se produzca un vuelco en su vida. </p><p>A pesar de que Mario es el narrador protagonista, aparecen cuatro mujeres que son importantes, en diverso grado, para el desarrollo de la trama. De Sara, que deseaba tener un hijo, traza un cruel retrato ("era una mujer de ambiciones torpes y gregarias", página 181), si bien acaba sintiendo celos de ella, simbolizados en las manchas negras que cree observar en su piel, tras haber bailado con un hombre de color; su galerista, sin entrar en detalles, no sale mejor parada, debido a su conducta; mientras que la restauradora que ocupa el piso que había compartido con Julia, le proporciona noticias poco gratas sobre ella y le devuelve las cartas que le mandó cuando era su amada; y Julia, por su parte, representa la mujer perdida, una vida posible que no llegó a concretarse. </p><p>Como señala el narrador, "por fortuna la vida no se parece a la literatura" (página 182). En definitiva, lo que se narra es un estado de tránsito en la vida del protagonista (con un pasado destruido, un matrimonio rehecho, pues va a ser padre, y el éxito como pintor en la capital), que es uno de los temas principales del autor, y que reencontramos en el otro relato destacado. Sin embargo, Mario vuelve a ocultarle la verdad a su mujer: la muerte de Julia, como antes tampoco le dijo que iba a verla; aun cuando quizá sea consciente de que los verdaderos amores son tal y como los vive Sara y no él: "en sus labios se esbozaba una sonrisa callada y breve, resplandenciente en su humildad de cosa pequeña y robusta, nacida para un placer común y duradero". Y cierra el relato con una confesión memorable, que supone la aceptación de la esencia de la vida cotidiana: "mientras pensaba en la fragilidad de la vida, en los torpes, tímidos homenajes que a veces rendimos a nuestros amores, acepté que amaba a mi mujer, y que era razonablemente feliz por compartir con ella el presente y el futuro".    </p><p><em>La vida en llamas </em>parte de un suceso extraño, de una imagen impactante: la visión de un hombre envuelto en llamas atravesando el jardín de la casa del narrador protagonista, durante la época en que su padre agonizaba y él lo acompañaba leyéndole libros. A esos dos motivos iniciales, se añade la visión de la vecina embarazada, una mujer aficionada a la lectura que se siente sola, a la que en una ocasión observa completamente desnuda, y de la que piensa que "era tan bella como una pintura antigua (...), hermosa como un incendio" (página 228). El caso es que el padre muere, él acaba separándose de su mujer, y su vecina da a luz, con lo que se cumple el inapelable ciclo de la vida, mientras que tanto el padre como el recién nacido comparten el nombre de Julio. El relato concluye con una frase sentenciosa que sintetiza lo que se nos ha contado: "Wl mundo, una vez más, me mostraba sus absurdos, sus casualidades, sus pequeñas venganzas y recompensas, pensé en cuánto dolor oculto existe en cada vida que nos rodea: la de las mujeres que esperan, la de los hijos que pierden a sus padres, la de los hombres en llamas" (páginas 231 y 232). </p><p>Y aunque todos los demás relatos tengan entidad, algunos me parece que no están bien resueltos o no acaban de funcionar del todo, como ocurre con <em>Los ancestros,</em> <em>Las noches de la condesa Bruni </em>y <em>Luxemburgo es un estado mental </em>(al final, página 124, incluye un chiste tan manido que podría haberlo evitado), e incluso con <em>Gritar</em>, cuya historia resulta demasiado rebuscada. De <em>Vida de Henry J. Darger, pintor</em>, relato algo confuso, podría decirse que se trata de una narración con aires vilamatianos. </p><p>A veces, como sucede también en sus novelas, el pensamiento, la reflexión acaba engullendo a la narración, rompiendo el equilibrio necesario entre ambas. Un equilibrio al que no contribuye la tendencia del autor al pensamiento abstracto y a la frase rebuscada. Se trata, en suma, de una narrativa culturalista, que juega a menudo con la intertextualidad (por ejemplo, unas palabras de <em>La familia de Pascual Duarte</em> que aparecen como un cierto <em>leit motiv</em> en<em> Luxemburgo es un estado mental,</em> páginas 119 y 122), en la que tanta presencia tiene la literatura, el pensamiento, la música y la pintura, y en la que aparecen diversas alusiones a la belleza, la dicha, lo irracional, lo macabro y la extrañeza del mundo. Como hemos indicado, a menudo, el narrador le cuenta una historia a alguien, en la que el espacio y el tiempo desempeñan un papel importante.</p><p>En la dedicatoria, "con admiración, afecto y gratitud", homenajea a quienes considera "maestros" (<strong>Gonzalo Hidalgo Baya</strong>l, <strong>Manuel Longares</strong> y <strong>Eloy Tizón</strong>); la cita inicial es de <strong>D.F. Wallace</strong>, una vieja devoción del autor; y otros tres relatos también aparecen encabezados con citas de<strong> Bosco Van Rijn</strong>, <strong>Proust </strong>y <strong>Andre</strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>ï</strong></span><strong> Makine</strong>. A este respecto, me sorprende que en las entrevistas que se le han hecho, con motivo de la aparición de este libro, nadie le haya preguntado por el porqué de todo ello.  </p><p>El rasgo que impera en el conjunto es la diversidad, que parece ser lo más característico de la narrativa española actual. Ricardo Menéndez Salmón tiene 52 años, un puñado de buenos cuentos, dos de ellos, memorables, y numerosas novelas en su haber, publicadas en una editorial importante, pero echo de menos en el conjunto de su obra una novela realmente significativa, lograda, que lo sitúe a la par de los mejores nuevos narradores españoles que nos ha dado ya el siglo XXI.  </p><p><em>* </em><em><strong>Fernando Valls </strong></em><em>es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1e7665d8-c39b-48c3-b551-7e3215f17458]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 May 2024 19:00:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/926b84cd-f7b9-4f03-a970-4a5e8f1ee8c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012407.jpg" length="96508" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/926b84cd-f7b9-4f03-a970-4a5e8f1ee8c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012407.jpg" type="image/jpeg" fileSize="96508" width="692" height="389"/>
      <media:title><![CDATA[Menéndez Salmón: cuentos y cuentas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/926b84cd-f7b9-4f03-a970-4a5e8f1ee8c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012407.jpg" width="692" height="389"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando los secretos despiertan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/secretos-despiertan_1_1803723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b44b8281-0736-4051-98b7-10c8e53bf652_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012406.jpg" width="992" height="558" alt="Cuando los secretos despiertan"></p><p><strong>Annie Ernaux</strong></p><p><strong>Cabaret Voltaire (2024)   </strong></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">La adolescencia no llega, irrumpe. No es una isla, sí un archipiélago de fragmentos personales a la deriva, sin control. El adiós a la niñez inconsciente y protegida que alumbra la convulsión y la incertidumbre. Como renacer. En </span><a href="//Lo que ellos dicen o nada  Annie Ernaux" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Lo que ellos dicen o nada</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><em>, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Annie Ernaux</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> regresa a la frontera entre sus quince y sus dieciséis años. Verano. Más aún, agosto. "Fue la mejor quincena de agosto de mi vida". Definitiva </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Anne</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que no Annie. Dos décadas más tarde de cuando sucedió, la yo de este libro desliza algunas imprecisiones intencionadas. Nos sitúa en 1956 y en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Mémoire de fille </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Memoria de chica, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">2016), sobre los mismos cataclismos vitales, pero en tercera persona, la escritora se observará, analítica, como "la chica del 58". Su travesía de los diecisiete a los dieciocho, narrada con distancia.   </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">"A veces siento que tengo secretos". La primera frase de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>En lo que ellos dicen o nada </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">atrapa con su misterio. El escaparate. Anne aprueba con nota la reválida elemental, necesaria para estudiar en el instituto los dos últimos cursos de bachillerato. Fallece su abuela materna. "Algo se cerraba", aunque su madre "no derramó una lágrima". Le fascina </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El extranjero, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Albert Camus</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. "No podía entender cómo unas palabras podían tener tal efecto en mí". Una pasión que propició el reproche de su padre, "se te va a secar la sesera", y el apoyo de su madre, "que lea, no hace daño a nadie". Adquirir ropa le proporciona inseguridad. "Me preguntaba con qué (vestido) resultaría más deseable… Tenía que exhibirme". Porque, inmersa en el tedio de unas vacaciones sin perspectivas, "lloré al ver que el tiempo pasaba", pretende una amistad condicionada. "Si no hablamos de chicos y de sexo, no somos realmente amigas", con ellas. Y, con ellos, es concluyente: "la amistad chico-chica es imposible o, en todo caso, después". Sus suburbios. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">El núcleo lo describe desde su extrañeza singular, "yo era rara y punto", y circunstancial, "el mundo me parecía raro".</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">El nexo entre el exterior y las puertas adentro lo otorga más la familia que la clase. Los progenitores de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ernaux </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">fueron pequeños comerciantes. En </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Lo que ellos dicen o nada, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">él trabaja en una refinería, ella, en un café. La escritora normanda no olvida su origen, aunque desarraigarse ha aparejado una conciencia de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>tránsfuga de clase o</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>inmigrante interior. </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Así se ha definido quien en este libro asegura que "no hay condición social primero, solo padres", que "siempre representan la infancia y el pasado". Los tiempos particulares de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Los armarios vacíos, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">como si pertenecieran a otra, Denise Lesur</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>. </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Ahora, con los dieciséis en ciernes, sus progenitores no le ofrecen "puntos de referencia". La tierra se resquebrajó un domingo de junio de 1952, cuando </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>su padre</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> quiso matar a su madre. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La vergüenza</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> le invadió la pubertad</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">y le apesadumbró la madurez por la oportunidad perdida de reconciliarse con él al pasar los años. "No nos hablábamos apenas". No hubo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>lugar.</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">  </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Su madre: </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">"Amenazadora… Engatusadora… Cómplice…".  Calificativos por etapas. En el verano que describe, prescindible salvo para "comer, dormir y comprarme ropa". Lo básico. Sin sentimientos filiales porque </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Anne</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">/Annie ha estirado la lista de cuentas pendientes. Sobre todo, carecer de confianza y eludir la confidencia para cartografiar un periodo que durará años, la regla. "No me explicó nada, ya estás hecha una mujer, eso es todo". El comentario de su tía: "antes eras más habladora". Y la reflexión de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Anne/</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Annie: "es más bien su lengua la que ya no hablo": </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>lo que ellos dicen o nada. </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">El </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>rien </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">o el vacío existencialista, muy francés. El paulatino desandar el camino trazado por su madre. "Creo que dejé de quererla por completo a finales de agosto". Ernaux no encontró arena suficiente para cubrir tanta sima hasta apalabrar </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Una mujer </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>No he salido de mi noche. </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Restañar emociones aliquebradas. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Su progenitora no supo de los enigmas de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Anne/</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Annie porque ni tan siquiera los intuyó. "Mi cuerpo se le escapó sin que ella lo supiera". Aquel verano atorado en el hastío lo cruzó el hallazgo. Antecedió unos años, no muchos, al </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>acontecimiento </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">del aborto ilegal y punible. Unas colonias en el pueblo, un monitor de más edad, Mathieu, con ideas izquierdistas, como la escritora. La seducción. El sexo. "Quizá siempre eres espectadora la primera vez". Acaba su búsqueda a ciegas en el punto deseado. El 14 de agosto, una fecha sin cita previa. A diecisiete días de los dieciséis años. "Fue como un puñal… Me sentí humillada". De lo físico a las sensaciones debajo de la piel. "Siempre me pregunté qué pasaría en el interior. Nada". La inconsistencia, de nuevo. La vida adquiere formas ignoradas por más que se anhelen. Acero, fuego y yunque. Fin del tiempo de la inocencia niña, ya herrumbre desprendida. "Toda la infancia corrió como un reguero de pólvora hasta ese momento, con el que tanto había soñado". Acelerar el tiempo adolescente para saltar abismos hacia </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>los años</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> inciertos y vertiginosos. "Aquella tarde sentí que acababa de entrar en el mundo de los adultos". Y con una conclusión predominante en la vida de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ernaux</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. "A mí me pareció que no pertenecía a nadie". </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">El feminismo. "La verdad es que tenía suerte de ser chica". En diversas ocasiones, la primera francesa Nobel de Literatura, ha revelado su ansia de "vengar" su género. Porque aquella relación no fue vacua, sino petroglifo. No en este libro, sí en otro momento, calificó esta experiencia inaugural como la "increíble desproporción entre la influencia en mi vida de dos noches con este hombre y la nada de mi presencia en la suya". Espíritus asimétricos. Miel y alquitrán. Viscosidad para una chica que creía "en la felicidad, (que) espera y sufre". Lo escribió para una reedición de este texto en su país. Quizá la árida indiferencia de él ante el asombro inaugural de ella, esa balanza vencida hacia un costado, motivó su énfasis en el desagravio. Indesmayable. Una actitud pertinaz contra el desdén. Su </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>yo arqueológico</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que no es autoficción, sino intimidad objetiva, representa un </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>nosotras social</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Cabe también el masculino. Porque </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Annie Ernaux</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> concita el pálpito de mira menguante en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La mujer helada, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">los celos sin brida en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La ocupación, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">las pasiones puras o posesivas o reafirmativas en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El hombre joven </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Perderse. </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Una desnudez plural. </span></p><p>Volver a los dieciséis. La adolescencia inconstante y su rigidez. Cuando los poros gritan y lo profundo susurra. Nada parece más indescifrable que lo más cercano. Con tanto futuro, solo conjuga lo urgente. Lo que ellos dicen es adulto codificado, significa nada: hablar sin decir. Cuando la vida cambia, el primer esplendor, decepcionante o sublime, será memoria.  Cada historia la completan episodios personales que abastecen el misterio. Los secretos de vivir con lo vivido.<em> Un verano inagostable.</em></p><p><em>* </em><em><strong>Prudencio Medel </strong></em><em>es periodista.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d012e2c3-982a-4268-a37e-86c7dae741fb]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 May 2024 19:00:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/b44b8281-0736-4051-98b7-10c8e53bf652_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012406.jpg" length="650377" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/b44b8281-0736-4051-98b7-10c8e53bf652_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012406.jpg" type="image/jpeg" fileSize="650377" width="992" height="558"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando los secretos despiertan]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/b44b8281-0736-4051-98b7-10c8e53bf652_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012406.jpg" width="992" height="558"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fe despiadada, de Alan Parks]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fe-despiadada-alan-parks_1_1796412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1dc96edb-9293-475a-a8be-3c0430b37daa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012245.jpg" width="713" height="401" alt="La fe despiadada, de Alan Parks"></p><p><strong>Alan Parks</strong></p><p><strong>Editorial Tusquets (2024)</strong></p><p><strong>                                                                                    </strong></p><p>"¡Que los ahorquen! ¡Que los ahorquen!". <strong>Aullidos y clamor</strong>. El grito horrísono de una multitud a las puertas de los juzgados de Glasgow el 20 de mayo de 1974, lunes. Justicieros o "el gobierno de las pandillas". Piden linchar a tres jóvenes detenidos al poco de incendiar una peluquería. La creían vacía. Sin embargo, las llamas carbonizan la vida de tres mujeres y dos niñas vestidas de comunión. Las adultas, entre ellas la limpiadora del local, "eran mujeres normales, pero merecían justicia". Adversativa clasista. La muerte de las dos pequeñas potencia la atrocidad: "Con jovencitas muertas… no se respeta el código de honor de los maleantes". Los chicos arrestados no acaban en la cárcel. Durante su traslado a prisión, un camión choca contra el furgón policial. No es accidental, sino deliberado para <em>liberar </em>al trío pirómano, "adolescentes sin dinero y sin un lugar adonde ir". Su único valor, "<strong>ellos mismos</strong>".         </p><p>Esa misma fecha, un viejo conocido de Harry McCoy, <em>Ally el Sucio,</em> fallece después de caer del tejado de un hogar de acogida para ancianos solteros. Intermitentes, ahí pernoctan unas sesenta personas. "<strong>Cerebros humedecidos</strong>" los llaman. Dedicado a la venta de revistas pornográficas, el personaje precipitado "se relacionaba con mala gente": proxenetas. Un día más tarde, encuentran el cadáver de una chica de quince o dieciséis años, en la estación término, sobre la tierra de un cementerio. Estrangulada. "La indignidad de la muerte expuesta a la vista de todos. Y siempre la misma mirada en aquellos ojos. Algo parecido a la resignación ante el propio destino". <em>Joven y guapa</em>. Adjetivos para descifrar con urgencia las causas de su desgracia. "Los periódicos le prestarían atención, la gente se interesaría". La muerte desiguala como la vida.</p><p>A sus treinta y dos años, McCoy conoce las raíces de lo divergente. <strong>Su madre lo abandonó.</strong> Su padre, "condenado por negligencia infantil en innumerables ocasiones", absorto por la ebriedad, no lo reconoce cuando se rozan. Harry deambuló por hogares infantiles sin ternura y encalleció su adolescencia en la calle. Ni el alcohol ni las drogas le son ajenos. Los antecedentes de un policía atípico, implacable y áspero. "Los muchachos que se crían en centros de acogida siempre tienen algo que no encaja… no te puedes fiar de ellos". Ha desembocado en las avenidas del orden tras merodear por los rincones del crimen. Incómodo en ambos ámbitos, ha codificado una heterodoxia particular para defender a quienes carecen de fortuna, la económica y la azarosa. </p><p>Después de cuatro semanas en el hospital por padecer una úlcera sangrante, Harry McCoy se guía por la voz del instinto, desoye la prescripción de los médicos. Convencido de que esas muertes son una secuencia, se involucra en una febril búsqueda contra su salud y las horas. Un vértigo aderezado con lluvia, tabaco y barra de pub. "Quería beberse sus recuerdos y a su padre. Beberlo todo".   </p><p>Dinero, Iglesia y fertilidad. Eslabones de una cadena de mafia, fanatismo y vientre pobre que, hace cincuenta años, ni se alquilaba ni se subrogaba. Se preñaba con impostura y soberbia. El fecundo corrupto, un "fanático religioso", allegaba libras para construir una capilla, promovida por un cura que afanaba méritos para encasquetarse la mitra episcopal. Mercar la respetabilidad sin desollarse la sombra criminal. "Recaudabas dinero, te comportabas como un buen chico y la entrada en el cielo estaba garantizada". Versículos del Éxodo hacinados junto a algún cadáver: "<strong>Quemadura por quemadura, herida por herida, corte por corte</strong>".  </p><p>La riqueza yerma, la penuria feraz. Un complemento aparente, una colisión necesaria. La esposa del hampón de Royston Road, el barrio de Glasgow "donde vivía la gente que no podía permitirse vivir en otro sitio", cree comprar lo imposible por veinte monedas. Fuego estéril. No sembró el baldío, pero sí roturó sus entrañas hasta gestar "que su vida nunca fuera feliz, que bebiera hasta morir sumida en una espiral de culpa y odio a sí misma". La dignidad de los desclasados, el estamento de Harry McCoy. El hueco donde se afincan la mayoría de los casi cincuenta personajes de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-un-mayo-funesto/388808" target="_blank"><em>Un mayo funesto</em></a><em>. </em></p><p>Su victoria, averiguar la verdad. <strong>Extraerla del vertedero. </strong>Un triunfo con trazas de derrota para el policía. Sus maneras de investigador autónomo, sabueso por cuenta propia y alejado de la cadena jerárquica, cimentan la sensación de manos vacías. McCoy casa los hechos, todo cuanto ocurrió. Desentrañado lo complejo, carece de pruebas, el sustento básico de los detalles. Desdeña a los <em>linchadores, </em>pero deplora más aún la impunidad. Le exaspera. Comprensivo con los endebles delincuentes que habitan los límites, no perdona a quienes tronchan a los frágiles marginados. Actuará con discreción, "la parte más importante de la valentía".       </p><p>Glasgow. "No es Chicago", pero sí una "ciudad cada vez más dura". Eran los setenta del siglo pasado, con una crisis energética que desangraba el mundo a borbotones. Harry McCoy, de niñez y pubertad desmochadas, "se alegraba de no ser joven en ese momento. No tenía claro de si sería capaz de sobrevivir". Con un itinerario plagado de revueltas y meandros, esquinas y chaflanes, este hombre quebrantó la naturaleza y adquirió la solvencia personal. Reconstruirse. Lo consiguió antes que la mayor urbe escocesa, la suya. <em>Glasgow's Miles Better (Glasgow sonríe mejor). </em>Eslogan para seducir a inversores y turistas, iluminó la década posterior, los ochenta. Fue metrópoli del capital y de la cultura, incluso.   </p><p>La Glasgow de las cinco novelas de <strong>Alan Parks</strong>, una por cada mes de 1974 (<em>Enero sangriento, Hijos de febrero, Bobby March vivirá para siempre, Muerte en abril </em>y, claro, <em>Un mayo funesto</em>), la delimita el subgénero <em>tartan noir</em>. Una etiqueta imputada a James Ellroy, que deriva de una tela escocesa a cuadros. El creador de McCoy la considera una división comercial. Englobar. Las escabrosas narraciones escandinavas obtuvieron la marca <em>nórdica. </em>El antecedente de <em>Tartan noir,</em> o la novela policíaca de Escocia, sería <em>El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.</em> <strong>Robert Louis Stevenson</strong> lo escribió en 1886. El cedazo del bien y el mal, la criba del alma bifurcada. Frente a lo detectivesco inglés, con la paradigmática<strong> Agatha Christie</strong>, los antihéroes escoceses, como McCoy. Entreveran sus devaneos interiores, el desnorte casi, con su concepto personal de equidad. Quizá no sea un atributo singular de estos novelistas británicos. Al inspector Jules Maigret, <em>hijo </em>del belga Georges Simenon, le torturan dilemas parecidos con los transgresores atribulados. Por ejemplo. </p><p>Con estudios de filosofía moral, <strong>Alan Park</strong>s acaba de publicar en inglés los tormentos de Harry McCoy en junio, <em>To Die in June: </em>la desaparición de un niño, una secta, envenenamientos y más corrupción. Y ha terminado las peripecias de este policía en julio. Ningún mes de calma para el espíritu de este personaje nacido y criado con desamor, que prefiere la justicia en carne cruda y sorber la vida con largos tragos de soledad. Fe propia.          </p><p><em>* </em><em><strong>Prudencio Medel </strong></em><em>es periodista.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[61c158bd-a7fd-4b46-9fd5-2519ff6d3e3f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2024 19:00:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/1dc96edb-9293-475a-a8be-3c0430b37daa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012245.jpg" length="168731" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/1dc96edb-9293-475a-a8be-3c0430b37daa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012245.jpg" type="image/jpeg" fileSize="168731" width="713" height="401"/>
      <media:title><![CDATA[La fe despiadada, de Alan Parks]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/1dc96edb-9293-475a-a8be-3c0430b37daa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1012245.jpg" width="713" height="401"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida aparente, de Joël Dicker]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vida-aparente-joel-dicker_1_1775268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d3585435-12f8-4ada-abab-217da6a52160_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011693.jpg" width="917" height="516" alt="La vida aparente, de Joël Dicker"></p><p><strong>Joël Dicker</strong></p><p><strong>Editorial Alfaguara (2024)</strong></p><p>Tic, tac, tic, tac… Un cronómetro en Ginebra. Una joyería donde la Gorra y el Pasamontañas —nombres incógnita, disfraces— van a cometer un "sonado atraco", el 2 de julio de 2022. Un trampantojo. <strong>Joël Dicker </strong>apunta a este hecho, partida y meta de su novela, pero pretende el despiste. Al señalar qué va a pasar, nos creemos perspicaces, seguros de haber intuido el nombre de los ladrones y casi la cuantía de lo robado. Más ingenuos que sagaces, la falacia nos atrapará como al mirón convencido de poseer todas las verdades escondidas en una mansión transparente. </p><p><em>La casa de cristal</em>. La imaginamos similar a la Glass House, diseñada por el arquitecto <strong>Philip Johnson </strong>en New Canaan, Connecticut. La ficticia está en la comuna de Cologny, a cuatro kilómetros de Ginebra —la ciudad del escritor—, "un oasis, mi pequeño paraíso secreto". Lo piensa Arpad, marido de Sophie: los Braun, una pareja "de ensueño… padres de dos hijos maravillosos". Una vivienda hechizante, imantada para exhibirse desde el interior y fisgar desde fuera. Apenas nada opaca la indiscreción. Como los programas televisivos de grandes fraternidades y convenidas relaciones efímeras como cebo para una insaciable curiosidad sin descanso. La habitación global. O las redes sociales, como Instagram, donde los famosos, y los aspirantes a serlo, exponen imágenes que servirán de referencia para los seguidores que traducirán sus contantes visitas virtuales en caja sonante tangible. Le dicen <em>monetizar</em>.                                                                                           </p><p>La opulencia ostentosa. "La mayoría de los vecinos hacían gala de un éxito económico social insolente". Las amarras de los Braun se ciñen, sigilosas y repentinas, en las mentes de los Liégean: Greg, policía, y Karine, dependienta en una tienda de moda. Ella "se preguntó si se podía admirar y aborrecer al mismo tiempo por idénticas razones: era la mismísima definición de la envidia". Él "deseaba ser Arpad… Acababa de enamorarse de Sophie", una bella abogada elegante. La fascinación irrefrenable nació el día que el ejecutivo de banca, Braun, cumplió cuarenta años. La búsqueda de la identidad en quien aparenta poseer más: "representaban todo lo que ellos (los Liégean) no tenían… Un dúo. Aliados". </p><p><em>La Verruga. </em>Los instalados en la pujanza económica motejan y desprecian así el suburbio que los merodea. Un conjunto de casas adosadas en las estribaciones de las unifamiliares de lujo. Donde viven el policía y la dependienta. El pretendido ascensor social. Se subieron a él cuando Greg heredó de su abuela y comenzó a "hablar como un pequeñoburgués". El espejismo en el oasis. Karine, necesitada "de un poco más de ensueño en su vida", barruntaba, sin embargo, que la mudanza "no había sido para bien… Desde que llegaron se sintió fuera de lugar". Cima donde el aire no colma los pulmones. Las clases y los anhelos.                                                                                                 </p><p><em>Fiera </em>completa el quinteto. El enigma. Ideólogo: "un atraco tiene que ser sencillo para ser eficaz". Sin la sofisticación de <strong>George Clooney </strong>y<strong> Julia Roberts </strong>en <em>Ocean’s Eleven, </em>con la inteligencia exacta de <strong>Robert Redford</strong> y <strong>Paul Newman </strong>en <em>El golpe. </em>Este personaje pertenece a lo remoto. A quince años atrás, la prehistoria en una novela que pretende condensar el inabordable Sáhara en un reloj con arena solo para cuatrocientos veinte segundos. <strong>Dicker </strong>conduce el robo a una rotonda, con desvíos al presente y cambios de sentido hacia el tiempo clausurado. Eso creían Arpad y, en menor medida, Sophie. Pero "cuando has sido atracador un día lo eres para siempre". <em>Fiera </em>y los recodos inopinados. "Su pasado le daba alcance".<strong> </strong></p><p>Nada más brusco, por irracional, que el instinto destrabado. Una <em>pantera </em>simbolizará el vínculo de dos extremos, lo utilitario y lo lujoso, la función y la pompa. <em>Un animal salvaje</em>: "los sentimientos son la única libertad auténtica que tenemos". El escritor helvético recurre al tatuaje epidérmico como estigma indeleble del alma, donde reside la "índole", la condición persistente de cada persona. El desprendimiento de las apariencias amaestradas.                                                                                                                  </p><p>Tan frágiles como el cristal de la mansión de los Braun. Tan mentira como su transparencia. Paredes vidriadas afuera, personas impenetrables dentro. Son el otro desconocido cuando creían conocerse del todo. Los secretos encubiertos. Ni Arpad ni Sophie quieren revelar su yo cargado de misterio. La simulación de él lo asemeja a <em>El adversario, </em>de <strong>Emmanuel Carrère</strong>, o <em>El impostor, </em>de <strong>Javier Cercas</strong>: muy verídicos los farsantes <strong>Jean-Claude Romand</strong> y <strong>Enric Marco</strong>. Cambian las circunstancias, pero mantiene una rutina ficticia. Derivada, aquí, de un prejuicio descatalogado: "ganaría menos dinero que ella (Sophie) y su orgullo masculino se resentiría". Antes de emerger de su negrura bituminosa, el reproche como escudo, el aparentar desenmascarado. "Solo buscas proteger tu imagen de familia perfecta. ¡Quieres la mansión, los Porches en el garaje, los hijos modélicos y el marido a juego!", le arroja el empleado financiero a la letrada. Ella, consciente del <em>animal salvaje</em> que traspasa su piel y anida en sus vísceras, se reconoce "víctima de mis impulsos y de mis necesidades". Obsesionada por la pugna entre el instinto y el equilibrio, si acaso se contraponen. </p><p>El tópico también bracea en esta novela que, como los salmones, mezcla agua salada y dulce, se desliza al compás del río o nada contracorriente. O, desorientado, se hunde en profundidades abisales, donde solo penetra la noche. La <em>"caja 52", </em>la cueva del dinero negro. Tan recurrente en Suiza como <strong>Heidi</strong>, <strong>Guillermo Tell</strong>, las montañas alpinas y el lago Lemán. Ginebrino,<strong> Joël Dicker</strong> no elude el cliché de los fondos que su país, tan neutral, guarece sin reservas. Las cuentas secretas, el dinero de las sombras. Los Braun trabajan para franceses atraídos por la paz y "el buen entorno fiscal" para sus impuestos en Helvetia. Cal y arena: "está bien compartir la pasta con el Estado, pero sin pasarse". Desenhebradas las costuras, el hallazgo, "todo lo hemos pagado con dinero sucio". Cuando la apariencia toca fondo y del espejo retorna una imagen sin presunción, desmaquillada. La cara A es la caja B, la seda mimosa revierte en estameña áspera. </p><p>Todos los personajes de <em>Un animal salvaje </em>adquieren esta doble vertiente. Una gama de grises, propensos a blanquear sus pulsiones. Autenticidad frente a apariencia. Domar el yo en busca de la adulación o la condescendencia. Encandilar, también. "Todo lo que he hecho en los últimos quince años ha sido para que me admirases". Como a <strong>Kevin Spacey </strong>y <strong>Annette Bening </strong>en <em>American Beauty,</em> cuando se desmorona la vida fingida en busca del éxito, solo queda la desnudez diáfana de la <em>casa de cristal. </em>Y de huésped, una <em>verruga</em>. El atraco como vórtice donde convergen el cálculo y el riesgo, el instinto y lo aprendido. Conscientes de que "el tiempo no repara casi nada", el comienzo de la cuenta atrás para acumular el tener o recobrar el ser. Tic, tac, tic, tac… <em> </em>  </p><p>___________________</p><p><em>* </em><em><strong>Prudencio Medel</strong></em><em> es periodista.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[f7150670-9525-44ab-9b99-45a8d788e7f9]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Apr 2024 19:01:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d3585435-12f8-4ada-abab-217da6a52160_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011693.jpg" length="184028" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d3585435-12f8-4ada-abab-217da6a52160_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011693.jpg" type="image/jpeg" fileSize="184028" width="917" height="516"/>
      <media:title><![CDATA[La vida aparente, de Joël Dicker]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d3585435-12f8-4ada-abab-217da6a52160_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011693.jpg" width="917" height="516"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muñoz Molina: ¿qué fue de nuestros amores?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/munoz-molina-amores_1_1757101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/db3b8aea-3825-4663-92e9-efc802006e96_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011306.jpg" width="695" height="391" alt="Muñoz Molina: ¿qué fue de nuestros amores?"></p><p><strong>Antonio Muñoz Molina</strong></p><p><strong>Seix Barral (Barcelona, 2023)</strong></p><p> </p><p>Se cuenta en <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-no-te-vere-morir/380931" target="_blank">esta novela</a> la historia de un amor que no cuajó, pero que perduró en la memoria, sobre todo en los sueños de Gabriel Aristu, el protagonista. Cuando vuelve a encontrarse con Adriana Zuber, casi cincuenta años después, en el 2017, ambos tienen ya más de setenta años, él ha superado un cáncer, y ella tiene una enfermedad en estado avanzado, se mueve en silla de ruedas y solo desea morir. La narración se ocupa, además, de la vida de dos españoles en los Estados Unidos. De Gabriel, un financiero triunfador que ha formado una familia norteamericana, y también de un profesor de arte, llamado Julio Máiquez, que ha llegado allí huyendo del resentimiento de su mujer, tras el divorcio, y del dolor que le causa la animadversión que le profesa su hija; la joven ha destacado como Astrofísica, pero no quiere cuentas con su padre. La esporádica relación que se establece entre Gabriel y Julio, dos hombres maduros que se hacen confidencias, no carece de significación en la trama, pues su relato propicia varias de las subtramas de la novela.</p><p>Así las cosas, la vida del primero estuvo condicionada por las muchas expectativas que su padre depositó en él, en su sólida formación intelectual, que lo lleva a Oxford y a la London School of Economics, con el objetivo de que tenga una vida mejor que la esperada en la <em>aspereza</em> (adjetivo muy del autor, como también lo es el adverbio <em>golosamente </em>que vuelve a aparecer en estas páginas) de la España franquista. El progenitor, hombre de carácter débil, pero culto, digno y pobre, como se nos dice, vivió el esplendor de la Edad de Plata: era crítico musical, amigo de <strong>Falla </strong>y <strong>Lorca</strong>, católico, monárquico y vencedor en la guerra, pero estuvo a punto de ser fusilado en el Madrid republicano. El caso es que se decepcionó pronto de los horrores del nuevo régimen, como le ocurrió a aquel personaje de Alberto Méndez, un militar que ganó la guerra, pero que no quiso compartir la Victoria, no quiso ser de los suyos. Adriana, por su parte, tiene una hija que es profesora de Arte en Princenton. En suma, estas son las cartas que se barajan: una dura posguerra; un amor perdido, pero no olvidado; un triunfo social en otro país, que no satisface del todo; las dificultades de la vida amorosa y la compleja relación con los hijos.  </p><p>La novela se compone de cuatro partes, subdivididas en capítulos (13, 14, 13 y 4, respectivamente), la última –como se aprecia– mucho más breve. La primera parte está ocupada por el monólogo interior de Gabriel, pues toda la trama gira en torno a él, compuesto de una sola frase que ni siquiera se rompe con el paso de los capítulos. Se trata de un alto ejecutivo español, residente en Estados Unidos, que se jubila, aunque más bien parece un despido encubierto, por lo que decide retirarse a vivir a su casa de campo, junto al Hudson, pero antes quiere hacer un viaje a España. Dedicado a las finanzas y a la filantropía, dejó de lado una posible carrera como músico, como intérprete de violonchelo (<strong>Muñoz Molina</strong> lo escribe en italiano, <em>violoncello </em>y<em> cello</em>, quizá porque así lo diría el personaje). Pero también recuerda la trayectoria de su padre, monárquico y anglófilo, a quien la guerra –cuenta su hijo– demolió por dentro, teniendo que padecer también una terrible posguerra, una Victoria controlada hasta los mínimos detalles por los suyos. En suma, se nos muestra el contraste entre los mundos, políticos y culturales, anteriores y posteriores a la Guerra Civil española. Pero sobre la figura del padre volveremos de nuevo. </p><p>Estas primeras páginas, algo más de sesenta, dan el tono rítmico y lírico que en ocasiones reaparece en el resto de la novela, aunque se trate de un estilo que, por sus propias peculiaridades, si bien consigue mantenerse en dicha primera parte, difícilmente funcionaría en las 238 páginas del conjunto. Podría decirse que esa manera de narrar se la describe Gabriel a Julio en las páginas finales: "escuchar esa música era como seguir del principio al fin una frase muy larga de Proust, un fluir natural que sin embargo contenía un orden riguroso y flexible, una forma perfecta. Ni la frase de <strong>Bach </strong>ni la de <strong>Proust </strong>parecía que estuvieran construidas: sucedían orgánicamente (…), fluían…" (página 228).  </p><p>En la segunda parte, Julio cuenta su separación matrimonial, los reproches de su mujer, aunque sin llegar a saber en concreto de qué lo acusaba, y las difíciles relaciones que mantiene con su hija; la amistad con Gabriel Aristu, quien lo protege en los Estados Unidos, donde trabaja como profesor en la Universidad de Virginia (en la que<strong> Muñoz Molina</strong> dio clase), tras la reelección de Clinton, y luego en otras instituciones del país, las confidencias que intercambian (por ejemplo, Gabriel le habla del carácter de su padre, le comenta su biografía intelectual y cómo era el Madrid republicano de la guerra) y el lamento por su precaria formación universitaria española, de la que también se ha quejado el autor en más de una ocasión. Pero se trata de una amistad –digamos– desigual, pues Aristu se muestra desdeñoso en los comentarios que hace sobre Julio, como se observa en la tercera parte (páginas 159-161). </p><p>El reencuentro de Gabriel y Adriana, por su parte, que tantas afinidades habían compartido, cuando ya ha transcurrido más de la mitad de la novela, ocupa la tercera parte, con el diálogo que mantienen en el piso madrileño de ella, situado en el burgués barrio de Salamanca, y las confesiones que él le hace, así como las preguntas, las dudas y los reproches ("el que se va es el que olvida primero", páginas 153 y 183) que le formula ella. O los breves recuerdos del pasado familiar de Adriana: "Mi padre y mi madre escaparon de Polonia por puro milagro. Mis cuatro abuelos y todos mis tíos y sus hijos ardieron en los hornos" (página 181). Además, el personaje también se nos muestra a través de Fanny, su cuidadora. Pero quizá lo más relevante es lo que Adriana cuenta sobre su estado, el misterio que envuelve al nacimiento de su hija, también profesora de arte en los Estados Unidos, y la insólita petición que le formula a Aristu.</p><p>La breve cuarta parte solo se compone de 27 páginas y está contada por Julio, quien completa lo que sabíamos parcialmente sobre el encuentro final de Adriana y Gabriel, a partir de la visita que le hace en su casa de campo americana, situada cerca de donde había vivido Melville, en la que le relata el reencuentro de ambos en Madrid, así como el viaje de vuelta a Nueva York, vía Ginebra. En suma, la segunda huida de Aristu. </p><p>El título, que se repite como lema al inicio de la novela, proviene de un poema de<strong> Idea Vilariño</strong>, <em>Ya no</em> (está incluido en la reedición de 1958 de sus <em>Poemas de amor</em>), dedicado a <strong>Juan Carlos Onetti</strong>, con quien la escritora uruguaya mantuvo relaciones amorosas. Pero en el contexto de nuestra novela, anticipa la decisión que Gabriel tomará en el desenlace, en respuesta al ruego que ella le hace, por lo que son sus palabras las que leemos en la cubierta. </p><p>La novela tiene también un componente culturalista, frecuente en las obras del autor, una renovada reivindicación de la cultura de la España de la Edad de Plata. Así, aparecen referencias a escritores (Lorca, con quien el padre de Gabriel tocó el piano a cuatro manos en la Residencia de Estudiantes), músicos, musicólogos e intérpretes (<strong>Bach</strong>, <strong>Stravinski</strong>, <strong>Falla</strong>, <strong>Adolfo Salazar </strong>y <strong>Pau Casals</strong>, a quien visitó con su padre en Prades, y el chelista<strong> Yo-Yo Ma</strong>, destacado intérprete de las suites de <strong>Bach</strong>), cineastas (<strong>Buñuel</strong>), hispanistas (<strong>J.B. Trend</strong> media para que le concedan al joven <strong>Aristu </strong>la beca en Oxford) o diplomáticos (el chileno <strong>Carlos Morla Lynch</strong>, pues el padre de Gabriel estuvo refugiado durante la guerra en la embajada de Chile, donde había escuchado la lectura del manuscrito de <em>La casa de Bernarda Alba</em>). Se cita también a <strong>Montaigne</strong>, <strong>Shakespeare</strong>, <strong>Proust</strong>, al novelista portugués <strong>E</strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>ç</strong></span><strong>a de Queiroz</strong> y a unos cuantos más, autores de "los libros de los que no se separaba nunca" (página 216), en la cuarta parte; a pintores como <strong>Valdés Leal</strong>, a cuyo estudio se dedica tanto Máiquez como la hija de Adriana, o <strong>Hopper</strong>; e incluso nos encontramos con una cita de <strong>Marx </strong>("todo lo sólido se desvanece en el aire"), que<strong> Muñoz Molina</strong> utilizó en el 2013 para titular un atinado ensayo. No escasean tampoco las críticas –sin que falte el humor– a ciertas costumbres de la vida americana, que conoce de primera mano, sobre todo al final de la segunda parte; algunas de ellas se las habíamos leído en sus artículos, pues vivió muchos años en Nueva York, o cómo los españoles que allí residen acaban aceptando algunas singularidades de la vida americana. Constance, la esposa americana de Aristu, lo obliga a deshacerse de las cartas de Adriana, de las fotos, a romper con sus recuerdos sentimentales, pues para ella "la vida española de su marido era una rémora a la que no prestaba mucha atención" (página 154). </p><p>En cierta forma, la novela es también la historia de las dos despedidas de Adriana y Gabriel, la que se produce en 1967 y la del 2017, ambas poco satisfactorias y tristes. Al final, Gabriel le comenta a Adriana que se concentró "en el empeño de hacerme americano, al que he dedicado muchos años sin saber que en el fondo era inútil. Cuanto más tiempo pasa y mejor conoce uno ese país, más extraño se le vuelve" (página 197). La narración concluye sin que lleguemos a saber qué ocurre con Adriana, pero sí se nos dice adónde se dirige Gabriel. La única pega que le pondría a la novela, además de ciertas reiteraciones que resultan innecesarias para un lector atento, es que, en el desenlace, debería haber rebajado el tono sentimental: no era necesario mostrar de forma tan explícita las emociones del protagonista ("Era el amor de su vida") que deducimos de lo que se nos ha contado. </p><p>De los cuatro protagonistas, aunque a distinto nivel, tres son hombres (Gabriel, su padre y Julio) y solo una, mujer (Adriana). Pero tanto la hija de Adriana como la de Julio son jóvenes que han triunfado en su profesión, aunque hayan tenido que irse a los Estados Unidos para lograrlo. En cambio, sabemos poco de la familia americanizada de Gabriel, que, por consiguiente, cuenta menos en el desarrollo de la trama.</p><p>No quiero acabar sin decir que tan peculiar como la historia que se refiere, y no menos significativa, me resulta la estructura, las distintas voces con que se cuenta (en la tercera parte, utiliza para narrar la primera, la infrecuente segunda y la tercera persona), el estilo de la novela, el papel de los sueños o la conciencia del paso del tiempo y sus efectos: "El tiempo no cura nada. El tiempo mata. El tiempo empeora y destruye", comenta Julio (página 132). En suma, los mecanismos y motivos que utiliza para construir su historia.</p><p>La pregunta que he escogido como título de la reseña remeda el de una película, <em>À nous amours</em> (1983), de <strong>Maurice Pialat</strong>, aunque sus argumentos tengan poco que ver. Cuando se acerca el desenlace, el autor nos invita a pensar, en un ejercicio de historia contrafáctica, lo siguiente: ¿cómo hubiera sido la vida de Gabriel Aristi, si no se hubiera alejado de Adriana y se hubiera convertido en un chelista notable?</p><p><strong>PS. </strong>La lectura de esta novela puede enriquecerla el lector con lo que <strong>Muñoz Molina </strong>cuenta en un artículo reciente: <em>Entre Bach y Casals</em>, <em>TintaLibre</em>, número 118, noviembre del 2023, páginas 40 y 41.</p><p> </p><p><em><strong>Fernando Valls </strong></em><em>es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[96948da5-b4af-4fca-b0ae-2e4813d85df1]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Apr 2024 19:00:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/db3b8aea-3825-4663-92e9-efc802006e96_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011306.jpg" length="88018" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/db3b8aea-3825-4663-92e9-efc802006e96_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011306.jpg" type="image/jpeg" fileSize="88018" width="695" height="391"/>
      <media:title><![CDATA[Muñoz Molina: ¿qué fue de nuestros amores?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/db3b8aea-3825-4663-92e9-efc802006e96_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011306.jpg" width="695" height="391"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un amor incurable, la danza eterna de Ada D'Adamo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/amor-incurable-danza-eterna-ada-d-adamo_1_1756335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4fc4e9aa-01da-4d7b-b374-3d77d795a16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011281.jpg" width="1053" height="592" alt="Un amor incurable. la danza eterna de Ada D'Adamo"></p><p><strong>Ada D'Adamo</strong></p><p><strong>Editorial Lumen (2024) </strong></p><p>"Este libro es la historia real de Daria y mía". La calma del preámbulo, situarnos. Luego, la atmósfera de un aviso. "Eres Daria. D’aria, de aire. El apóstrofo te transforma en sustancia leve e impalpable. En tu nombre hay un destino que no te hace terrenal". Un toque de evanescencia. Enseguida se desvanece esta niebla. Nos abraza una oscuridad acre. Brea en los ojos y en los labios. Y una pizca de miel en el alma para sobrellevar este tránsito nómada por lo descarnado. </p><p><strong>Ada D'Adamo</strong> dirige <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/338364-ebook-como-de-aire-9788426430656" target="_blank"><em>Como de aire </em></a>a su "maravillosa hija imperfecta", Daria. Etérea, nunca la leerá. Padece "agenesia de cuerpo calloso", holoprosencefalia, carece del tejido que conecta los dos hemisferios cerebrales porque solo tiene uno. Brújula sin direcciones cardinales. Una parálisis vitalicia. Apenas ve, las palabras escapan a su comprensión, imposible caminar. "Tú no conoces el esplendor cotidiano de estar de pie". Una minusvalía que encadena a Ada. "Cuando tienes un hijo discapacitado… te conviertes en sus manos y sus ojos, en sus piernas y su boca. Ocupas el lugar de su cerebro… Acabas siendo una discapacitada por poderes". </p><p>"La vida cambia en un instante" (Ada recurre a <strong>Joan Didion</strong>, a <em>El año del pensamiento mágico, </em>donde narra la muerte súbita de su marido. En <em>Noches azules </em>relata la de su hija). La vida pende de un diagnóstico o de su ausencia. Quien escribe la espinosa carta <em>Como de aire </em>no eludió ningún control. Las pruebas prolijas durante los embarazos en sociedades hiperdesarroladas, como la italiana: análisis de sangre periódicos, amniocentesis, ecografía morfológica… "Todo resultó normal". Una normalidad irreal y negligente. El embrión de indecisiones por desconocimiento. La gravidez aparejada de una gravedad extrema. No la detectaron. Ada "adora" a Daria, pero "si hubiera podido elegir, me habría inclinado por el aborto terapéutico… Yo hubiera preferido no cargar la cruz a mi espalda, no había elegido la virtud". Una opción cegada por la ignorancia, test desérticos, "fallidos": propiciaron una vida, desbarataron dos vidas. ¿Las condenaron? En febrero de 2008, envió una misiva al periódico <em>La Repubblica </em>en defensa de la interrupción voluntaria del embarazo en <em>acontecimientos</em> como el suyo. No le importaba sumarse al "bando de las consideradas egoístas, infames, homicidas". "Sonó intolerable", concluye. Recluida en sus circunstancias, se ensimismó. </p><p>Daria nació el veintisiete de noviembre de 2005. Hoy es mayor de edad biológica. Al poco del parto, los primeros exámenes anunciaron las cotidianas tormentas de hielo y arena que sacudirían su muchedumbre de instantes. Lo imprevisto por carecer de pronóstico. "Toda enfermedad rompe un equilibrio". Ada llamó a su ginecólogo, quien la había seguido durante la gestación, quien no intuyó anomalía alguna. Más que explicaciones, le pidió que consultara a especialistas sobre los primeros dictámenes. Llegó el silencio: "no me telefoneó, ni ese día ni nunca". Lo denomina "la gran fuga". A ese médico, le siguieron las madres compañeras de preparto, con recién nacidos sin problemas: giraban la cara a su paso. Incluso en el hospital las instalaron en una zona apartada de los bebés: "te habían rebajado de categoría, y a mí contigo". Losas de sufrimiento sobre el dolor. Obligados a cavar una trinchera, a ser islas,  "definitivamente solos". Ada resalta que el padre de Daria, Alfredo (recogió desconsolado el premio Strega en julio de 2023) "fue el primero, antes que yo, en acogerte con un amor incondicional". Construyeron un mundo propio, mínimo, "un salto en la oscuridad". "Cerramos filas desde que naciste… Poco a poco, papá y yo nos diluimos en ti".</p><p>                                                                                                     </p><p>Antes de Daria, Ada y Alfredo malograron otro embarazo. Voluntario. En 2004. Él no deseaba ser padre de nuevo porque temía dañar la relación con sus hijos de un matrimonio anterior. "Tú existes porque él (siempre pensó que sería un niño) no existe", le asegura ella a su hija con graves malformaciones. Asoman el presagio <em>a posteriori</em>, y más aún, la culpa, tan vinculada al creer. "Había invocado la intervención de la mala suerte, sin saber que la destinataria de esa mala suerte no podías ser solo tú, sino que seríamos tú y yo, juntas para toda la vida". Uncidas por el mismo yugo. Y, sin embargo, afluye la negación, "un sentimiento de rechazo hacia ti. No podías haber nacido de mí, no era posible que fueses de mi sangre". El cuerpo de Ada se agosta, una sequedad instintiva, refleja. "Mi pecho no quiere saber nada de alimentarte". El hito de la discriminación, una maestra de Ada: "No, señora, a su hija no le doy de beber, porque si el agua se le va por otro lado, yo acabo en la cárcel". La filosofía del repudio o del miedo, emparejados quizá.                                                                                                                 </p><p>Metamorfosis de la carta en testamento cuando a Ada le diagnostican —esta vez, sí— un tumor metastásico de mama en grado cuatro, el máximo. Desplaza el centro de atención, "rompe un equilibrio". Se lo descubren próxima a los cincuenta años y Daria, con la pubertad en ciernes, porque su cuerpo se desarrolla como si no la apresara un mal irresoluble. La bailarina de Ortona, en la costa adriática, queda suspendida en el aire, también, en un giro que quiebra la intersección con su hija. "Ahora que has crecido y yo he enfermado, el encaje de nuestros cuerpos ya no es posible". "Privada de ti", le dice. Mira al espejo y ya no ve a su "niña mágica", sino sólo a ella. Ahonda el ensimismamiento. Absorbida por cuidar, ahora le urge cuidarse. "¿Cómo manejar mi entrada en el ‘lado nocturno de la vida’?". Empieza con tratamientos hormonales. Al cabo, dejan de funcionar. Comienza la quimio. Su único objetivo, "luchar contra el mal". Primero, la derrota. Su respuesta: "tengo el corazón de piedra… Me siento condenada". Después, el tumor vence: "la vida queda atrás. Delante de mí no veo nada". Antes de darle un <em>sentido a su final </em>(rescata este título del británico <strong>Julian Barnes</strong>), reconoce su "sueño roto de ser madre", pone "distancia con el resto del mundo. Y tú (escribe a Daria) has ido a parar a ese resto". Un lugar donde, sin embargo, siempre se encontrarán. Su hija volátil es también la melodía que alienta el penúltimo arabesco de esta bailarina, pocos meses antes de impulsarse en un vuelo sin vuelta. El instante donde se hacinan todos los instantes: "¿terminaré disolviéndome en ti?", se pregunta antes de una respuesta inmortal: "Soy Ada. Seré D’aria, de aire…". Atmósfera y, sin embargo, tierra, la simbiosis inabarcable. La definitiva ingravidez.                                                                                               </p><p>(<strong>Ada D'Adamo</strong> es la cuarta persona que gana el premio Strega después de fallecer. Le precedieron, Lampedusa, <em>Il Gattopardo, </em>Maria Bellonci, <em>Rinascimento Privato, </em>y Mariateresa Di Leave, <em>Paisaje en la sombra</em>).<em> </em> </p><p>______________________</p><p><em>* </em><em><strong>Prudencio Medel</strong></em><em> es periodista.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d8aa5923-294f-45a2-b2b0-249e5205e7a4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Apr 2024 19:00:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4fc4e9aa-01da-4d7b-b374-3d77d795a16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011281.jpg" length="219870" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4fc4e9aa-01da-4d7b-b374-3d77d795a16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011281.jpg" type="image/jpeg" fileSize="219870" width="1053" height="592"/>
      <media:title><![CDATA[Un amor incurable, la danza eterna de Ada D'Adamo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4fc4e9aa-01da-4d7b-b374-3d77d795a16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1011281.jpg" width="1053" height="592"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de 'Tiempo de silencio']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/tiempo-silencio_1_1718268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a78c2f1d-1192-4332-9b97-4ce519ecd6b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá de 'Tiempo de silencio'"></p><p>El lector que se acerque por primera vez a una novela como<strong> </strong><em><strong>Tiempo de silencio</strong></em><strong> </strong>en pleno siglo XXI es posible que sienta <strong>una sacudida moral y estética que lo absorba sin remedio</strong> en la enigmática y compleja trama de una gran novela.</p><p>Quizá incluso deba revisar las fechas en las que habita para comprobar que en este 2024 conmemoramos el centenario del nacimiento de su autor,<strong> Luis Martín-Santos,</strong> pero también los sesenta años de su muerte el 21 de enero de 1964 a causa de una hemorragia no detectada tras sufrir un accidente de tráfico cerca de Vitoria.</p><p><em>Tiempo de silencio</em> la había publicado en 1962 el editor literario incontestable del momento, Carlos Barral, a quien conocía desde que coincidieron en el verano de 1950 en la Universidad de Heidelberg. Sabía Barral sin ningún género de dudas que <strong>se trataba de una obra formal y estilísticamente revolucionaria, además de una obra maestra.</strong></p><p>En aquel comienzo del año 1964, el escritor ya había entregado a Barral otro libro, su ensayo <em><strong>Libertad, temporalidad y transferencia en el psicoanálisis existencial,</strong></em> que aparecía póstumamente con un prólogo de Carlos Castilla del Pino, amigo suyo desde que en 1947 coincidieran en el Hospital Provincial de San Carlos.</p><p>Barral estaba al corriente, además, de otros proyectos de Martín-Santos, como la novela en marcha <em>Tiempo de destrucción </em>y un posible volumen de cuentos. De ahí que, al conocer el fallecimiento del escritor, se apresurara a encarecer a sus amigos donostiarras, a José Ramón Recalde por teléfono y a Vicente Urcola por carta, que actuaran para “salvar lo que se pueda de su trabajo de escritor”. Quería preservar “cualquier clase de papeles, notas, esbozos, correspondencia” con el fin de<strong> “intentar la reconstrucción de las obras o partes de obras que deben estar en estado magmático”.</strong></p><p>Así le decía Barral a Urcola en una carta que enumeraba la obra inédita de la que él tenía noticia a través del propio Martín-Santos. A saber: <strong>una novela “inmediatamente anterior a</strong><em><strong> Tiempo de silencio</strong></em><strong>, probablemente titulada </strong><em><strong>El saco”</strong></em><strong>,</strong> que el escritor “estaba dispuesto a publicar con ciertos retoques”, un “libro de apólogos”, una novela muy ambiciosa “sobre la mentalidad social católica española” de la que había redactado más de la mitad y, por último, otra novela iniciada en 1962 de la que no tenía más datos.</p><p>Tras escribirle a Urcola, Recalde informó a Barral por teléfono de que una parte de los manuscritos estaban en poder de la vieja amiga –y entonces pareja sentimental de Martín-Santos– Josefa Rezola.<strong> Todo esto ocurrió en la semana siguiente al fatal accidente.</strong></p><p>Desde entonces la suerte de ese material ha sido diversa. Uno de sus últimos relatos —el último casi sin duda—, <em>Condenada belleza del mundo</em>, se publicó en dos entregas en diciembre de 1965 y enero del año siguiente en la revista de cine <em>Griffith</em> y, ya en 1986, en el número inaugural de la nueva época de la revista <em>El Urogallo</em>. <strong>El original se lo había regalado Martín-Santos a Mario Camus.</strong></p><p>Los apólogos no se publicaron sino parcialmente en 1970, cuando aparecieron 37 de ellos en un volumen misceláneo que estuvo al cuidado de <strong>Salvador Clotas</strong> y que los juntaba con artículos y otros materiales. Por otro lado, <strong>las dos novelas en marcha resultaron ser una sola,</strong><em><strong> Tiempo de destrucción,</strong></em><em> </em>que apareció en enero de 1975 editada con óptima pulcritud filológica por <strong>José-Carlos Mainer</strong>, quien secuenció y dio coherencia al magma textual conservado.</p><p>El saco permaneció en el archivo familiar, como tantos otros papeles, hasta que Rocío y Luis Martín-Santos, los hijos del escritor, han podido ocuparse de abrir cajas y carpetas, examinar su contenido y <strong>dar orden al legado literario hasta ahora silencioso de su padre,</strong> una tarea que no ha concluido por completo.</p><p>Aun así, la obra invisible del escritor es caudalosa y su publicación, integrada en el conjunto de la obra visible, <strong>permitirá conocer la larga etapa formativa de Martín-Santos </strong>desde sus veinte años para entender mejor las raíces de la empresa literaria de la que surgieron los dos Tiempos.</p><p><strong>Pero esa labor de exhumación permitirá también apreciar facetas creativas conocidas solo a medias</strong>, como la de narrador breve, en toda su extensión temporal y versatilidad de registros, y otras de las que se tenía escasa o nula noticia, como su poesía (tan solo conocíamos su libro <em>Grana gris,</em> de 1945), su teatro o sus textos ensayísticos.</p><p>No se equivocaba Barral al mencionar expresamente <em>El saco.</em> Existía la novela, que Martín-Santos había escrito entre septiembre de 1954 y mayo de 1955, como consta en la datación final del mecanoscrito. De la voluntad de publicarla con algunas correcciones tuvo que hablarle el escritor, así como, seguramente, del sombrío argumento que transcurre íntegramente en <strong>la atmósfera de pesadilla kafkiana de un penal </strong>donde la autoridad suprema del alcaide (el Saco) se expresa a través de la violencia que reprimen y administran sus funcionarios.</p><p><strong>La división del universo carcelario entre reclusos y carceleros es insalvable,</strong> no hay zona ambigua alrededor de la frontera entre unos y otros, no cabe franquear esa línea de alta tensión; quien no lo entiende, sucumbe. En el tremebundo desarrollo de la trama se expulsa toda vislumbre de esperanza, toda remota posibilidad de redención: <strong>no hay más ley que el castigo y toda acción deviene fallida e inútil.</strong></p><p>El relato prefigura con tintes de duro expresionismo el tema más hondo de <em>Tiempo de silencio</em>, y adelanta la derrota indefectible de Pedro, el joven médico de la novela. <strong>El centro en torno al que pivotan ambas</strong></p><p><strong>________________________</strong></p><p>*<em><strong>Domingo Ródenas de Moya </strong></em><em>dirige la edición de la ‘Obra completa de Luis Martín-Santos’ que promueve Galaxia Gutenberg</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d633c666-f5a6-4786-a05e-f3c9fee162d3]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Feb 2024 23:16:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Domingo Ródenas de Moya]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/a78c2f1d-1192-4332-9b97-4ce519ecd6b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1869117" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/a78c2f1d-1192-4332-9b97-4ce519ecd6b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1869117" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más allá de 'Tiempo de silencio']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/a78c2f1d-1192-4332-9b97-4ce519ecd6b4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Cultura,Novela,TintaLibre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poesía, cuentos y ensayos muy recomendables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/recomendaciones-literarias-nuevo-curso_1_1673481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9ac3dece-e0a3-491b-9ee3-bb5edafca68a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poesía, cuentos y ensayos muy recomendables"></p><p>Sin duda uno de los acontecimientos literarios del 2024 será la publicación de la poesía completa de <strong>Ángeles Mora</strong> en Tusquets. Con una obra exquisita, de enorme calidad, Mora es uno de los nombres imprescindibles de la literatura contemporánea en español. En 2023 se publicaron varios volúmenes espléndidos de poesía reunida: <em>Las sirenas de abajo </em>(Acantilado) de <strong>Aurora Luque</strong>, <em>Sinfonía corporal </em>(Tusquets) de <strong>Fernando Aramburu</strong> (excepcional novelista que se revela ahora también como estupendo poeta), <em>Los descalzos </em>(Hiperión) de <strong>Francisco Javier Irazoki</strong> y <em>Toda la poesía </em>(Visor) de <strong>Gioconda Belli</strong>. A modo de brevísima muestra, dos versos de cada uno: «Los deseos tenaces como un perro/ que se obstina en negar el abandono» (Luque); «los animales frágiles/ que en nosotros se aman sin saberlo» (Aramburu); «He sabido que la música aligera/ el peso de nuestra vida» (Irazoki); «Ya no me queda más que soñar/ y el tiempo de esperar parece una playa que se termina» (Belli). Otros títulos magníficos del 2023, algunos merecedores de premios muy importantes, son <em>Euforia </em>(Tusquets) de <strong>Carlos Marzal</strong> («ya no quiero pasar por razonable:/ aquí solo cantamos a la euforia», <em>Y el todo que nos queda. Poemas de amor </em>(Visor) de <strong>Martín López-Vega</strong> («Voy tras de ti por un presagio mío,/ sin pensar en lo que hago»), <em>Suite irlandesa </em>(Vandalia) de <strong>Antonio Rivero Taravillo</strong> («Llueve en estas calles, y los charcos/ son del tamaño exacto de mis sueños»), <em>Oscura hierba </em>(Sonámbulos) de <strong>Mónica Doña</strong> («Mi corazón/ está donde tu mano/ pueda tocarme»), <em>Los expedientes de la madrugada </em>(Visor)<em> </em>de <strong>Felipe Benítez Reyes</strong> («La memoria no se piensa: se limita a suceder,/ a manifestar en nosotros su imperio de inexactitudes»),<em> Paradero desconocido </em>de <strong>Benjamín Prado</strong> («Todo el que hace planes hace el mismo: ser otro.// Hay quien huye de casas que son un barco hundido»), <em>Equipos de respiración subacuática </em>(Algaida)<em> </em>de Andrés García Cerdán («Crecimos en la euforia/ de los que creen firmemente en nada»), <em>Bailando en la azotea </em>(Renacimiento) de <strong>Antonio Rodríguez</strong> <strong>Jiménez </strong>(«Yo buscaba un amor de los que embargan,/ de los hacen arder y amar el mundo»), <em>Demonios </em>(Sloper) de <strong>Ben Clark</strong> («Que este poema diga la verdad./ Que no me deje solo ante la muerte»), <em>Lírica industrial </em>(Rialp) de <strong>Rubén Martín</strong> («Soñé que en el idioma de las máquinas/ el poema se hacía cuerpo»), <em>Matriz </em>(Valparaíso) de <strong>Pedro J. Plaza</strong> («Aquí, madre; aquí vivía yo. En esta casa, hipotecada y vacía/ fingí crecer, y te fingí ser niño»), <em>Victoria menor</em> (Rialp) de <strong>Luis Escavy</strong> («Importa lo que amamos, el principio/ de todo el esplendor y su final») o <em>Todavía, el asombro </em>(Ediciones del Gallo de Oro) de <strong>Javier Gilabert</strong> («Lo amargo por llegar ha de escribirse ;/ tan solo es posesión la vida ahora»). </p><p>Un libro de cuentos desternillante, que rebosa humor del bueno e inteligencia en estado puro es <em>Enrabiados </em>(Página de Espuma) de <strong>Jorge Volpi</strong>. <em>La vida sumergida </em>(Galaxia Gutemberg) de <strong>Pilar Adón</strong> es una edición actual de un libro publicado en 2017, que nos permite sumergirnos en el universo fantástico (en todos los sentidos) de la autora, cuya escritura es hipnótica e impecable. Confieso que acabo de empezar <em>Todo tan fugaz </em>(Tres Hermanas) de <strong>Ernesto Calabuig</strong> y tengo aún entre la pila de libros por leer <em>Plegaria para pirómanos </em>(Páginas de Espuma) de <strong>Eloy Tizón</strong>. Los recomiendo de corazón, se trata de dos valores seguros, dos escritores estupendos que jamás defraudan. </p><p>He podido leer también este año dos ensayos excepcionales que me han proporcionado momentos de verdadera felicidad lectora: <em>Ensayos reunidos </em>(Random House) del enorme poeta <strong>Raúl Zurita</strong> («Hacemos literatura, música, pintura, porque no fuimos felices») y <em>Del Drina al Vístula. Lecturas centroeuropeas </em>(Báltica) de <strong>Mercedes Monmany</strong>, un libro monumental y un ejemplo de crítica literaria en estado de gracia. Más dirigidos a un público académico, pero escritos con un indudable talento literario son los estudios, ambos en Comares, <em>En torno a la interpretación. Ensayos de crítica y hermenéutica </em>de <strong>Sultana Wahnón</strong>, que recorre con admirable capacidad de síntesis y atención al detalle la historia de la hermenéutica desde Platón, y <em>Vivir sola es morir. El modernismo comunitario de Katherine Mansfield </em>de <strong>Gerrado Rodríguez Salas</strong> (también un estupendo escritor), un fascinante análisis de la extraordinaria obra de Mansfield. Si se me permite un apunte muy personal, mi hija se llama Kezia por el personaje de la niña <strong>Kezia Burnell</strong>, de «Casa de muñecas».</p><p>2023 ha sido un año pródigo en excelentes novelas, pero hay tantas que se acumulan en el rincón de mi mesa reservado a los libros por leer que he preferido centrarme en poesía, cuentos y ensayos. No quiero acabar sin subrayar que me impresionó mucho <em>Los exportados </em>(Impedimenta, trad. de Eduardo Berti)<em> </em>de <strong>Sonia Devillers</strong>, una impactante historia de familia que es a la vez una sobrecogedora página de la historia colectiva (la venta literal de la población judía de Rumanía entre 1958 y 1965 a cambio de ganado o dinero). Leí completamente embebida <em>No te veré morir </em>(Seix Barral) de <strong>Antonio Muñoz Molina</strong> y en este momento estoy leyendo hipnotizada <em>Una cabeza cercenada </em>(Impedimenta, trad. de Enrique Maldonado Roldán), desternillante y magistral novela de <strong>Iris Murdoch</strong>, una de las mejores y mayores novelistas del siglo XX. </p><p>_______________________</p><p><em><strong>* Ioana Gruia</strong></em><em> es escritora y profesora de Literatura.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6f22a960-5cb3-436d-aede-fec0bd627d45]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Dec 2023 16:34:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Gruia]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/9ac3dece-e0a3-491b-9ee3-bb5edafca68a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="305740" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/9ac3dece-e0a3-491b-9ee3-bb5edafca68a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="305740" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Poesía, cuentos y ensayos muy recomendables]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/9ac3dece-e0a3-491b-9ee3-bb5edafca68a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Novela,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El retorno de los grandes autores en 2024]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/retorno-grandes-autores-2024_1_1671495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/46d0944c-ef28-41a7-9b98-c254a9e5b0c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El retorno de los grandes autores en 2024"></p><p>“Volvió a la isla el viernes 16 de agosto en el transbordador de las tres de la tarde”. Suena al universo de Gabo la primera frase de<em> En agosto nos vemos </em>(Random House). La leyó en Madrid hace 25 años, pero no remató estos cinco relatos eslabonados por una protagonista común, Ana Magdalena Bach. <strong>García Márquez</strong> repasaba y corregía sus obras hasta una docena de veces. Mientras, se enfrascó en contar su vida. Una década después de la muerte del Nobel colombiano, sus dos hijos han decidido exponer en las librerías lo ¿inacabado? por su padre. Será el 6 de marzo, cuando <strong>García Márquez </strong>cumpliría 97 años.</p><p>Sostuvo <strong>Eduardo Mendoza </strong>estar “harto de escribir novelas”. Por suerte, se desdice con <em>Tres enigmas para la Organización </em>(Seix Barral, enero). Tres historias de intriga, sazonadas con la ironía inteligente del escritor barcelonés. Humor, también, de <strong>Luis Landero</strong>, escritor de la palabra precisa. <em>La última función</em><em><strong> </strong></em>(Tusquets, enero) nos sitúa en la sierra madrileña. Actor retirado, amigos jubilados, la búsqueda de una actriz y una representación para aminorar el vacío rural. <strong>Sergio Ramírez, </strong>el nicaragüense proscrito por el régimen de su país, instalado en España, publica <em>El caballo dorado</em><em><strong> </strong></em>(Alfaguara, enero). Narra la llegada de un carrusel desde los Cárpatos a Nicaragua, con cuatro peculiares personajes atravesados por el infortunio.</p><p><strong>Murakami </strong>es otro de los acontecimientos literarios del 24. En marzo, podremos leer en español <em>La ciudad y sus muros inciertos</em>, un año después que en Japón. El encuentro de dos adolescentes sin nombre:  Boku, <em>Yo, </em>y Kimi, <em>Tú</em>.<em> </em>Un relato de identidades, sueños, realidad… (Tusquets, marzo). Deseado, también, el próximo libro de <strong>Paul Auster. </strong>Una novela titulada con el nombre del protagonista, <em>Baumgartner </em>(Seix Barral, febrero). Un viaje a la memoria y al amor en las diversas fases de la vida de un escritor y profesor prestigioso. Fue <strong>Siri Hustvedt</strong> quien anunció el cáncer de su marido, <strong>Paul Auste</strong>r. En ocasiones, relata cómo evoluciona,  sin sugerir si esa novela será la última. Ella publica <em>El mundo deslumbrante </em>(Seix Barral, enero). La mujer y el arte: la protagonista convence a tres hombres para firmar sus obras en masculino. </p><p>Dos premio Nobel llegarán también el nuevo año. La canadiense <strong>Alice Munro</strong> con su propia selección de cuentos sobre lo cotidiano y las emociones en <em>Todo queda en casa </em>(Lumen, enero). Y la francesa <strong>Annie Ernaux</strong>, con <em>Lo que dicen o nada </em>(Cabaret Voltaire, mayo). Primera versión en español de esta autoficción sobre una adolescente madura y perdida. Sigue a <em>Los armarios vacíos </em>y precede a <em>La mujer helada. </em>Un compatriota de <strong>Ernaux</strong>, <strong>Pierre Lemaitre</strong>, concluye este decálogo  imprescindible. Después de la trilogía <em>Los hijos del desastre </em>sobre las entreguerras en Francia, se ha implicado en relatarnos las etapas posteriores a la Segunda Guerra Mundial con <em>Los años gloriosos. </em><em><strong>El silencio y la cólera </strong></em>(Salamandra, febrero) es la segunda entrega: la emancipación de la mujer, el aborto y las huelgas de los sesenta como argumentos básicos. </p><p>Uno de los nombres actuales del suspense, <strong>Dennis Lehane</strong> —autor de <em>Mystic River</em>— nos sorprende con su <em>Golpe de gracia </em>(Salamandra, enero)<em>. </em>Una adolescente no vuelve a casa, un joven de color muere, el fin de la segregación escolar en Boston. Del negro al terror. Es el tránsito del noruego <strong>Jo Nesbo</strong> en <em>La casa de la noche</em><em><strong> </strong></em>(Reservoir Books, enero). Un chico marginado, estudiantes desaparecidos y la lucha por demostrar la inocencia. Pavorosos son los treinta y dos niños violentos escogidos por <strong>Andrés Barba</strong>, premio Herralde,<strong> </strong>para instaurar una distópica <em>República luminosa</em><em><strong> </strong></em>(Anagrama, enero). <strong>Ottessa Moshfegh </strong>ha llegado para aposentarse entre las escritoras necesarias tras su "año de descanso y relajación". Una década más tarde, publica en España <em>McGlue </em>(Alfaguara, marzo). La prestigiosa revista <em>Granta </em>sitúa a la ecuatoriana <strong>Mónica Ojeda</strong> como una de las escritoras en español con más futuro. Publica <em>Chamanes eléctricos en la fiesta del sol </em>(Random House, febrero). Fusiona raves con cultura andina y la búsqueda del padre. Potente, también, la prosa de la argentina transgénero <strong>Camila Sosa Villada</strong>. Mostró su condición en <em>Las malas </em>y la mantiene en <em>Tesis sobre una domesticación </em>(Tusquets, enero): una actriz travesti narra el declive de los principios de su familia burguesa. Del mismo país, <strong>Leila Guerriero</strong> nos narra con su oficio de periodista la historia real de <strong>Silvia Labayru</strong>. <em>La llamada. Un retrato </em>(Anagrama, enero) desvela cómo una conversación telefónica salvó a esta <em>montonera</em> de una muerte cierta durante la dictadura de <strong>Videla</strong>. Periodismo, también, los <em>Cuentos verdaderos </em>(Alfaguara, marzo), de<strong> Rosa Montero, </strong>una crónica de los 80 mediante sus artículos de prensa.<strong> </strong>Y la finlandesa <strong>Sofi Oksanen </strong>—autora de <em>Purga, </em>mejor novela europea— deja la ficción para retratar el imperialismo ruso desde <strong>Catalina la Grande </strong>hasta <strong>Putin</strong>. Defiende esta tesis en <em>Dos veces en el mismo río</em><em><strong> </strong></em>(Salamandra, marzo). </p><p>El capítulo de libros curiosos lo encabeza <em>Como de aire</em><em><strong> </strong></em>(Lumen, febrero). La bailarina clásica <strong>Ada D’Adamo</strong> ganó el premio Strega, el más relevante de Italia, tras morir de cáncer. Relata la relación con su hija Daria, nacida con una malformación cerebral no diagnosticada durante el embarazo. Resaltar también tres novelas centradas en el arte. <strong>Florencia Etcheves </strong>descubre el lado humano de la pintora mexicana en<em><strong> </strong></em><em>La cocinera de Frida </em>(Planeta, enero). <strong>Carlo Vecce </strong>nos desvela quién y cómo fue <em>Caterina </em>(Alfaguara, febrero), la madre de Leonardo da Vinci. La Gioconda será uno de los cincuenta y dos cuadros mostrados por un abuelo a su nieta, destinada a la ceguera, en <em>Los ojos de Mona </em>(Lumen, febrero), de <strong>Thomas Schlesser.  </strong></p><p>Son algunas de las veredas literarias a tomar en 2024. Las editoriales recuperarán, también, obras para conmemorar a algunos autores. Clásicos como <strong>Lord Byron</strong>, por los doscientos años de su muerte, o <strong>Julio Cortázar</strong>, fallecido hace cuatro décadas. <strong>Quino</strong> y su <em>Mafalda, Tiempo de silencio, </em>de <strong>Luis Martín Santos </strong>(centenario de su nacimiento), <strong>Juan Marsé</strong>, <strong>Andrea Camilleri</strong>, <strong>Marguerite Duras</strong>, <strong>Irène Nemirovky</strong>… volverán para mezclarse en los escaparates con lo nuevo de un año abundante. La cosecha se vaticina, como mínimo, muy buena. </p><p>________________</p><p><em><strong>* Prudencio Medel </strong></em><em>es periodista.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b506fcb3-c239-4122-8017-ad514aec266d]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Dec 2023 10:30:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Prudencio Medel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/46d0944c-ef28-41a7-9b98-c254a9e5b0c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="213293" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/46d0944c-ef28-41a7-9b98-c254a9e5b0c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="213293" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El retorno de los grandes autores en 2024]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/46d0944c-ef28-41a7-9b98-c254a9e5b0c0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Novela,Autores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La poesía en 2023: un pedazo de un gran iceberg]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poesia-2023-pedazo-gran-iceberg_1_1671482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cb4ee6f2-2516-4174-aa16-f398d728eab2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La poesía en 2023: un pedazo de un gran iceberg"></p><p>La cosecha poética de 2023 sigue siendo inabarcable en España (cada vez más) favorecida por el abaratamiento de los costes de producción, por el entusiasmo de los autores y la generosidad de los editores. Se publican infinitos poemarios, que en la mayor parte de los casos apenas alcanzan distribución más allá del círculo del poeta. Y cuando traspasan esta frontera, se solapan y se amontonan quitándose la respiración unos a otros. Basta con fijarse en la dispersión de sellos editoriales de los libros que aquí citamos. </p><p>Para elaborar este reportaje, hemos examinado 137 poemarios. Es solo un pedazo del gran iceberg. No obstante, es el pedazo que asoma, al que hemos podido acceder porque estaba expuesto al alcance de las manos. De él hemos decantado un buen puñado de libros, guiándonos por el gusto de este lector, imperfecto (<strong>Eliot </strong>nos lo dejó bien claro) como todos los lectores de poesía.</p><p>Emprendamos la recapitulación recordando las pérdidas. Nos dejó <strong>María Kodama</strong>, la que fue compañera y transcriptora de muchos poemas de Borges, la que esperaba una seña del ilustre ciego para tomar su dictado. También murieron la estadounidense<strong> Luise Glück,</strong> premio Nobel en 2020, y <strong>Charles Simic</strong>. Más cerca sentimos la desaparición de <strong>Antonio Gala</strong>, de <strong>Rafael Guillén</strong> y de <strong>Delfín Yeste</strong>, y no menos la de <strong>Marta Aguado</strong>. Otro que nos dejó fue<strong> David González</strong>, este con un intenso libro póstumo, La canción de la luciérnaga (Páramo). Como contrapartida, el Nobel 2023 fue a las manos del noruego<strong> Jon Fosse</strong>, del que ya tenemos al alcance en castellano la primera parte de su obra poética (Sexto Piso). Pero casi al mismo tiempo se nos fue el más activo traductor al castellano de poesía nórdica, <strong>Francisco J. Uriz</strong>.</p><p>Ya entre los vivos, este año han publicado algunos de los poetas que gozan de lectores más fieles:<strong> Basilio Sánchez</strong> (<em>El baile de los pájaros</em>, Pre-Textos),<strong> Fermín Herrero</strong> (<em>Estancia en la plenitud</em>, Pre-Textos) y <strong>Benjamín Prado </strong>(<em>Paradero desconocido,</em> Visor). También ha vuelto de una larga sequía <strong>Carlos Marzal</strong> (<em>Euforia</em>, Tusquets). En cuanto a<strong> Joan Juaristi</strong>, ha reunido por tercera vez su obra completa con algunos añadidos para sus incondicionales (<em>Derrotero</em>, Renacimiento). Otros poetas con voces reconocibles que han ofrecido poemarios a lo largo de este año son <strong>Ben Clark </strong>(<em>Demonios</em>, Sloper),<strong> Antonio Manilla</strong> (<em>Lenguas en los árboles</em>, E-Verso) y <strong>Antonio Moreno</strong> (<em>Al dios sin nombre</em>, Cálamo). </p><p>Hay más poemarios que este lector guardará entre los que más le sorprendieron en 2023. Por ejemplo el que firma <strong>José Daniel Espejo</strong> (<em>Perro fantasma</em>), aparecido en Candaya, editorial que por cierto perdió a su cofundador y baluarte, <strong>Paco Robles</strong>. También me gustaron <em>Esta ira </em>(Vaso Roto) de <strong>María García Zambrano</strong>, <em>Instantáneo </em>(La Siesta del Lobo) de<strong> Verónica Hernández</strong>, <em>Traigo noche en los zapatos</em> (Siltolá) de<strong> Andrés Ortiz Tafur </strong>y <em>Amapolamen </em>de<strong> Elena Román</strong> (Gato encerrado). Si seguimos removiendo en el montón de los libros que merecen una segunda oportunidad, fijémonos en los publicados por <strong>Teo Serna</strong> (<em>El azogue y la plata</em>, Mahalta), <strong>Miguel Ángel Curiel</strong> (<em>Ökologie</em>, Huerga & Fierro) o<strong> José Antonio Fernández Sánchez </strong>(<em>Agua Quieta</em>, Olé Libros). Y entre los libros de haiku, que cada vez cuentan con más seguidores y practicantes, citaría a <strong>Ángel Aguilar</strong> (<em>Tanta luz sobre los árboles</em>, La Garúa) que por fin cristaliza en libro propio una interminable sucesión de apariciones en antologías.</p><p>No conviene menospreciar los poemarios que afloran por haber obtenido premios. Son tantos que tendemos a deseñarlos en cuanto vemos la referencia en la portada o en la solapa. Pero son bienvenidos con premio o sin premio los que entregaron <strong>Olalla Castro</strong> (<em>Todas las veces que el mundo se acabó</em>, “Ciudad de Estepona” en Pre-Textos), <strong>Antonio Rodríguez </strong>Jiménez (<em>Bailando en la azotea</em>, “Tíflox” en Renacimiento), <strong>Ana Garrido Padilla</strong> (<em>El ruido transparente</em>, “Barcarola” en Grupo Euno) o Ramón Bascuñana (<em>Anotaciones a pie de página</em>, “Juan Gil Albert” en Pre-Textos). Y habría que sumarles los que ganaron <strong>Rubén Martín Díaz</strong> (<em>Lírica industrial</em>, “Alegría” en Rialp), Alejandro López Andrada (<em>Va oscureciendo</em>, “Claudio Rodríguez” en Hiperión) y<strong> Andrés García Cerdán</strong> (<em>Equipos de respiración subacuática</em>, “Kutxa” en Algaida).</p><p>Las editoriales se ocupan de los vivos, porque esta noria no para, pero también de rescatar autores que han caído inmerecidamente en el limbo, sobrepasados por tanta agitación. Así Pre-Textos ha devuelto a la mesa de novedades la poesía de <strong>José Jiménez Lozano</strong> (<em>Espacios y esperas</em>) y Renacimiento ha alumbrado una bien espigada antología de aquel prolífico escritor y personaje que fue <strong>Fernando Quiñones </strong>(<em>Muchos que me viven</em>).</p><p>Me decía maravillado un librero portugués que España es el país que más autores extranjeros edita. Le sorprendía porque va contra la tendencia de los países que nos rodean, que suelen concentrarse en sus propios autores. Tal vez sea cierto. El caso es que en la sección de libros traducidos también encontramos mucho tajo. Entre tantos donde elegir, me quedo con la versión que <strong>Luz Gómez</strong> nos regaló del palestino <strong>Mahmud Darwish</strong> (<em>¿Por qué has dejado solo el caballo?</em> y <em>Estado de sitio</em>, Cátedra). También merece una mención la revisión que hicieron<strong> Adam Kovacsics </strong>y <strong>Andreu Jaume</strong> de la obra de <strong>Rilke </strong>(<em>Elegías de Duino con inéditos</em>, Lumen).<strong> Óscar Curieses</strong> nos preparó una selección muy bien traída de <strong>Sharon Olds</strong> (<em>Óvulos en la mano</em>, Ya Lo Dijo Casimiro Párker) y <strong>Xavier Farré </strong>nos sirvió el delicioso canto del cisne de <strong>Adam Zagajewski</strong> (<em>Verdadera vida</em>, Acantilado). Para acabar por donde empezamos, agradezcámosle a <strong>Cristina Gómez-Baggethun</strong> que nos haya puesto en bandeja con rapidez exquisita los primeros tres poemarios del Nobel noruego <strong>Jon Fosse </strong>(<em>Poesía completa, vol 1</em>, Sexto Piso).</p><p>_______________________________</p><p><em><strong>* Arturo Tendero</strong></em><em> es periodista y poeta. Autor de 'A todo esto' (Pre-Textos, 2023) y de 'Con la cabeza clara y el casco de Minerva' (Altabán, 2023).Estas reseñas y otras más pueden encontrarse en su blog '</em><a href="http://articulosdearturotendero.blogspot.com/" target="_blank"><em>El mundanal ruido</em></a><em>'.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[8e3e170c-86ae-466f-a480-d00b994bc043]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Dec 2023 10:50:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Arturo Tendero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/cb4ee6f2-2516-4174-aa16-f398d728eab2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="17281" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/cb4ee6f2-2516-4174-aa16-f398d728eab2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="17281" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La poesía en 2023: un pedazo de un gran iceberg]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/cb4ee6f2-2516-4174-aa16-f398d728eab2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ultraempatía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ultraempatia_1_1635706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff9aa388-d11a-44d9-bc92-e99982bf9667_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008742.jpg" width="364" height="205" alt="Ultraempatía"></p><p><strong>Thora Hjörleifsdottir (Traducción de Elías Portela)</strong></p><p><strong>Galaxia Gutenberg (2023)</strong></p><p>La primera novela de<strong> Thora Hjörleifsdottir</strong> ha causado cierta impresión en algunos países, en especial en Estados Unidos. Probablemente lo haga en España. Las novedades que pueden causar tal impresión no residirán en la procedencia, pues los amantes del género negro conocen el trabajo de <strong>Ragnar Jónasson</strong>, <strong>Yrsa Sigurdardóttir </strong>y <strong>Arnaldur Indridasson</strong>, y también de allá, esa lejana isla septentrional, nos llegaron las publicaciones de <strong>Gudbergur Bergsson</strong> (pareja de <strong>Jaime Salinas</strong>), casi ninguna del nobel <strong>Halldór Laxness</strong>, y más recientemente <strong>Jón Kalman Stefánsson</strong> y <strong>Ava Ólafsdóttir</strong>.</p><p>La novedad tampoco la causa el tema, aunque trataremos sobre este, sino la consecución de la forma. <a href="https://www.galaxiagutenberg.com/producto/magma/" target="_blank"><em>Magma</em></a><em> </em>es una novela corta de capítulos cortos (a veces cortísimos), que pueden mostrar el origen poético de la autora, pero, sobre todo, refleja un estado de ánimo formal de las sociedades euroamericanas: la brevedad, la empatía y la, aparente, espontaneidad. En menos de 150 páginas<strong> Thora Hjörleifsdottir</strong> relata una historia de destrucción y depresión, de masculinidad tóxica y feminidad intoxicada que aporta poco más que la expresividad sin tapujos, pero innova en una forma de leer que promueve la inmediatez, el consumo rápido. En la brevedad de la novela y de sus capítulos (a veces casi aforismos o versículos, pensamientos deshilvanados de pocas palabras) reside el reflejo de lo que somos hoy en día. En la mayoría de las novelas que se publican, y usted puede ojear en las librerías, hay un empeño en el uso de la voz en primera persona (esta época del "yo"), o en todo caso una voz equisciente, fijada y focalizada en el personaje protagonista, que estimule la empatía lectora. No deben andar muy lejos las propuestas de intrépidas editoriales, donde a buen seguro, los estudios de márquetin se posicionarán muy a favor de esta empatía casi infantil que nos rodea. Bien está que la voz omnisciente haya caído en cierto desuso por su paternalismo, pero la sobrepoblación de voces empáticas es preocupante para el devenir de la literatura, quizá andamos camino de la era de la autoayuda.</p><p><em>Magma </em>está desencasillada, con breve texto puede abrir mentes nuevas a la lectura, pero sin empalago. La espontaneidad es una táctica que siempre da fruto, esa sensación de frescura, de recientemente escrito y sin elaboración, nos acerca tanto al lenguaje de las redes sociales como al legado de las aparentemente improvisadas creaciones del Romanticismo. En esta novela la voz escribe como si tuviese veinte años, con escasa elaboración, aunque no dudo que el trabajo de escritura (y el del traductor, que debe haber sido arduo), para lograr la apariencia de "voz-en-diario-adolescente", íntimo, en que se desarrolla la novela.</p><p>En cuanto al tema, sigue sorprendiendo que en las sociedades más progresistas del mundo persistan las actitudes de mujeres sometidas y machos sometedores, y que sea en estas sociedades de capitalismo ultradesarrollado y de socialdemocracia avanzada y solidaria donde asistamos a la autodestrucción, el tormento, violaciones y abusos. La novela, contada por la propia protagonista, se abre con el enamoramiento inmaduro de una joven inmadura hacia un joven homúnculo inmaduro y narcisista. Ese amor conduce a lo peor. Depresiones, celos, humillaciones, maltrato, todo cabe en las relaciones enfermas de amor.<strong> Thora Hjörleifsdottir </strong>las relata con la simplicidad que le facilita la voz empática, casi juvenil, y la brevedad que otorga la concisión.</p><p>En los años 60, <strong>Maj Sjöwall</strong> y <strong>Per Wahlöö</strong> mostraban la peor cara de las felices sociedades nórdicas. Todo sigue igual. Indridasson, el autor de éxito mundial, también profundiza en esa apariencia de bienestar donde subyacen las peores tendencias de las sociedades humanas. Aquí, se sigue la senda. Para mayor gloria de los derroteros actuales ha faltado un "basado en hechos reales", el doble salto mortal de la empatía al servicio de la venta, que triunfa de un tiempo a esta parte; como si basarse en la realidad fuese mayor garantía que la ficción. Por eso se agradece el aviso, para no perdernos y para poner en primer plano las tragedias cotidianas que sufren las mujeres en cualquier latitud.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Alfonso Salazar </strong></em><em>es escritor.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[967d2b24-30b0-40c5-80f2-e8dba3839e90]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Nov 2023 19:00:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/ff9aa388-d11a-44d9-bc92-e99982bf9667_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008742.jpg" length="54979" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/ff9aa388-d11a-44d9-bc92-e99982bf9667_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008742.jpg" type="image/jpeg" fileSize="54979" width="364" height="205"/>
      <media:title><![CDATA[Ultraempatía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/ff9aa388-d11a-44d9-bc92-e99982bf9667_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008742.jpg" width="364" height="205"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Literatura y vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/literatura-vida_1_1621464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f46f7cd-2f64-4823-aa11-f20d65a23643_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008562.jpg" width="846" height="476" alt="Literatura y vida"></p><p><strong>Abraham Guerrero Tenorio - Premio de Novela Universidad de Sevilla</strong></p><p><strong>El paseo (2023)</strong></p><p>Dos jóvenes españoles perdidos en la ciudad alemana, inmigrantes económicos con buena formación y poco futuro en su propio país. Uno, tal vez, trasunto del propio autor, aspirante a escritor. Lectores compulsivos ambos de poesía y narrativa, como demuestra una larga lista de afinidades que sorprenden al lector en las primeras páginas, y que se repiten a lo largo del libro con variadas referencias a autores muy diversos que van desde los poetas más jóvenes hasta los grandes clásicos, de <strong>Ben Clark</strong> a <strong>Borges</strong>, de <strong>Bolaño </strong>a <strong>Manrique</strong>, con dos páginas maravillosas (a juicio de quien esto escribe) que desgranan el pensamiento de un poeta joven español acerca de lo que se entiende por "carrera literaria", el éxito de la poesía instantánea medido en "likes" en las redes sociales o el proceloso mundo de los premios literarios que encumbra a unos o unas y ensombrece a los demás, no pudiendo decirlo más claro ni más alto. </p><p>Pero no es este el hilo conductor de <a href="https://www.google.com/search?q=Las+luces+de+Hannover+Abraham+Guerrero+Tenorio&rlz=1C1CHBF_esES912ES912&sourceid=chrome&ie=UTF-8" target="_blank">la novela</a>, sino solo las divagaciones que la hacen más original y atractiva. El libro puede considerarse un <em>thriller </em>con todos los elementos de una novela negra y sin ninguno de sus clichés. Veamos: dos inmigrantes españoles, un frutero griego con oscuros negocios paralelos y su esposa, que le es infiel con uno de los españoles; algunos alemanes luchando por su territorio mafioso, turcos a sueldo de la mafia, un cura que levita sobre las aguas de un río africano, una cooperante desilusionada. Todos en diferentes paisajes: el mar de Corfú, las minas de coltán de la República de El Congo o el puerto canario de Arguineguín que a lo largo de la novela van confluyendo hacia esas luces que el título anuncia, las de la fría Hannover que es casi un personaje más.</p><p>Como en las buenas novelas negras, en esta de<strong> Abraham Guerrero</strong> hay un secuestro, un interrogatorio, violencia, sexo y misterio. Todo envuelto en pequeños paquetes, en capítulos que pueden leerse como relatos independientes que van entrecruzándose entre ellos a la vez que enredan y envuelven al lector en una red de la que es difícil escapar hasta el final. Mientras, los personajes parecen desaparecer al final del relato para reaparecer como secundarios unas cuantas páginas más allá, tejiendo esa tela de araña sostenida por una narrativa que, como la labor de ese arácnido, tiene apariencia de levedad pero consistencia suficiente para no dejar escapar a la presa, que aquí es el lector, sucumbiendo a escenas unas veces hilarantes, otras escabrosas, otras delicadamente sucias o inesperadamente tiernas, utilizando para cada una de ellas el preciso lenguaje que más se adecúe a las mismas, y el punto de vista narrativo más ajustado a lo que se cuenta: así leemos capítulos en primera, segunda o tercera persona, monólogos, retratos y autorretratos que desgranan los distintos personajes, grabaciones enviadas a través de un teléfono móvil.</p><p>Dice <strong>Juan Bonilla</strong> que esta es "una novela engañosa, disfrazada de género, que demuestra que todos estamos secuestrados por algo". Se podría añadir que lo mejor de una buen novela es que "secuestre" a los lectores hasta el final de sus páginas, haciéndoles componer ese puzle del que habla <strong>Marta Jiménez Serrano </strong>en la contraportada del libro, conociendo y entendiendo cada pieza, porque todas ellas no son solo partes de su trama, sino que componen al mismo tiempo un acerado retrato de los temas mencionados al principio: la inmigración, la explotación, la violencia, todos ellos –desafortunadamente– presentes en nuestra sociedad con mayor intensidad de la que nos gustaría. </p><p>Si para algo debe servir la literatura es para explicarnos el mundo a través de los ojos de quien la escribe, haciendo que al cerrar un libro nos sintamos interpelados y dediquemos un tiempo prudencial a repensar nuestra posición ante ese mundo que el autor nos ha presentado, dibujado, regalado a través de su mirada.</p><p><strong>Abraham Guerrero Tenorio</strong> (Arcos de la Frontera, Cádiz) es licenciado en Filología Hispánica y ejerce como profesor de Lengua y Literatura. Su primer poemario <em>Los días perros </em>(2018) obtuvo el VI Certamen Ucopoética. En 2020 obtiene el Premio Adonáis de poesía con el libro <em>Toda la violencia </em>(Rialp), que fue también premiado con el Premio Ojo Crítico de RTVE en 2021. Con <em>Las luces de Hannover</em>, su primera novela, ha obtenido el XXVII Premio de Novela de la Universidad de Sevilla. </p><p> </p><p>___________________</p><p><em><strong>** Javier Bozalongo</strong></em><em> es poeta y editor. Su último libro publicado es 'Nombrar la herida' (Sonámbulos Ediciones, 2022). </em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d9b3f9aa-9845-4ea8-ae6a-fde3eff91a3e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Oct 2023 19:00:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Bozalongo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/5f46f7cd-2f64-4823-aa11-f20d65a23643_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008562.jpg" length="635545" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/5f46f7cd-2f64-4823-aa11-f20d65a23643_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008562.jpg" type="image/jpeg" fileSize="635545" width="846" height="476"/>
      <media:title><![CDATA[Literatura y vida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/5f46f7cd-2f64-4823-aa11-f20d65a23643_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008562.jpg" width="846" height="476"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucrezia de Médici también se merece una novela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lucrezia-medici-merece-novela_1_1618388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8dd5c270-cc5d-4141-b8bd-e4400dd9df1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008495.jpg" width="762" height="428" alt="El retrato de casada - Maggie O´Farrell"></p><p><a href="https://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. <em>El libro durmiente</em> se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p><strong>Maggie O'Farrell</strong></p><p><strong>Libros del Asteroide (2023)</strong></p><p>No es tanto el qué, sino cómo lo cuenta. <strong>Maggie O'Farrell </strong>magnetiza. Destila lirismo y perturba al lector a partes iguales con la niña obligada a casarse en el universo pudiente de los palacios de Florencia renacentista del siglo XVI. Reenamorarse de <strong>O'Farrell </strong>es sencillo, aunque parezca difícil tras su apabullante <em>Hamnet</em>. Superarse es una cosa, maravillar de esta manera, otra.</p><p>Lucrezia, hija del duque Cosimo de Medici, existió pero poco más que un retrato, un poema y unas cartas dejó en su breve paso por el mundo. La escritora construye casi de la nada a esa adolescente de quince años que murió sin cumplir el año de casada rodeada del enigma de un esposo que pudo tener relación con el fatal desenlace.</p><p>Cuando abrimos las páginas encontramos a Lucrezia a solas con Alfonso d'Este, primogénito del duque de Ferrara. Los intereses y la peleas entre ducados ordenan una alianza estratégica de apellidos con un hombre doce años mayor que ella. Pero no es la diferencia de edad lo que trastoca a la joven sino su personalidad ambivalente. Tan dulce y encantador como inquietante.</p><p><strong>Maggie O'Farrell</strong> se luce con su narrativa describiendo la doble cara del joven arrollador que gobierna férreo sus dominios fuera y dentro de palacio. Qué maravilla: cómo nos interna la escritora en la angustia psicológica que hace temblar a Lucrezia</p><p>Estaba destinada al matrimonio y el sometimiento al esposo tras el del padre; el sino de las mujeres que debían afianzar la sucesión de la estirpe y el poder. Lo sabía, pero el espíritu indómito de una niña obligada a ser mujer antes de tiempo ya apuntaba maneras desde la infancia.</p><p>La escritora se sirve de saltos al pasado para que entendamos quién es esta joven tan frágil y poderosa a la vez. De alma creativa y soñadora, rodeada de hermanos y padres que desatendieron su especial brillo y sus excelentes aptitudes para el dibujo y la pintura, que se convertirán en una especie de refugio.</p><p>Va más allá de una afición. Le permite abstraerse de la realidad, del peligro latente que se respira en las estancias del palacio; sola en su jaula de oro y cristal, entre lujos y comodidades, como la tigresa que de pequeña vio en el sótano del hogar familiar. Y aun así, mostrará sus garras en la medida de sus posibilidades cuando sus obligaciones como esposa la ponen a prueba.</p><p>La autora crea de forma magistral a su criatura, libre en su interior pese a las ataduras y la rigidez del escenario en el que le ha tocado vivir. Los barrotes no garantizan el aprisionamiento de la víctima, aunque el desánimo parezca vencer su empuje y pasión, hasta llegar a delirios fruto de la ansiedad. Esa ansiedad y opresión de la que te contagias con cada párrafo donde se dice más de lo que realmente se escribe. No hace falta. Hay magia en la escritura de esta autora.</p><p>Como hizo con <em>Hamnet</em>, –inolvidable– <strong>Maggie O'Farrell </strong>convierte en únicos capítulos e historias ya contadas. La forma en la que modela su relato la hace distinta, envuelve e hipnotiza hasta hacerte sentir dentro el corazón y las vísceras de Lucrezia: poderosa y débil, dulce y audaz, desvalida y huracán.</p><p>El apabullante universo renacentista en segundo plano es perfecto para el espejismo de este entorno bucólico, donde las estrictas normas y protocolos colisionan con la independencia emocional de la protagonista. Es un ave fénix que se niega a lo evidente e inevitable, lidiando con una atmósfera tremendamente hostil. Esa lucha silenciosa, su grito sin voz descrito de manera excelente, es un deleite para el lector.</p><p>Supongo que <strong>Maggie O'Farrell</strong> debió enamorarse de esta niña-mujer olvidada que probablemente invisibilizaron entre la fastuosidad de la corte. Y ha conseguido embelesarme con su ficción. Más o menos cierta, da lo mismo; me vale y me sobra.</p><p>He recomendado mucho este libro y sé que no sólo yo me he quedado fascinada.</p><p>Dejo para el final precisamente el desenlace de este trágico cuento de princesas. Dios. Si valiente ha sido la apuesta de desenterrar a Lucrezia, la vuelta de tuerca es espectacular. De traca.</p><p>De verdad. No se la pierdan. Ojalá <strong>Maggie O'Farrell</strong> esté terminando ya su próxima novela.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[95f66338-6689-419e-8d36-fe91e6ed8dcc]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Oct 2023 19:00:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel (El libro durmiente)]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/8dd5c270-cc5d-4141-b8bd-e4400dd9df1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008495.jpg" length="116857" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/8dd5c270-cc5d-4141-b8bd-e4400dd9df1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008495.jpg" type="image/jpeg" fileSize="116857" width="762" height="428"/>
      <media:title><![CDATA[Lucrezia de Médici también se merece una novela]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/8dd5c270-cc5d-4141-b8bd-e4400dd9df1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1008495.jpg" width="762" height="428"/>
      <media:keywords><![CDATA[Club de lectura,Libros,Literatura,Novela]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
