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    <title><![CDATA[infoLibre - Fascismo]]></title>
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      <title><![CDATA[Es la amígdala, estúpido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/amigdala-estupido_129_2235323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9673d4d6-0561-40f7-9a0a-835117cfde3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es la amígdala, estúpido"></p><p>No era esta frase, sino <strong>“Es la economía, estúpido”, la que James Carville –estratega de la campaña de Clinton en 1992– pegó en la oficina electoral para que nadie perdiera el foco</strong>. Y funcionó. El político y saxofonista llegó a la Casa Blanca y la frase pasó a la historia de la comunicación política. </p><p>Como pasó a la historia la de <strong>Clinton</strong> cuando afirmó que <strong>“una felación no era una relación sexual” y que recurrió a esa práctica para controlar sus ansiedades</strong>. Le faltó añadir, a este comedor compulsivo: <strong>“Y apretar el botón rojo solo porque no me servían a las tres de la madrugada un plato de costillas con salsa barbacoa y ensalada de col con la suficiente rapidez”</strong>. <em>Sexofonismo</em>, podríamos llamar a esta terapia que salvó al mundo del apocalipsis nuclear y que recomiendo a los políticos de la derecha y la ultraderecha.</p><p>Dicho esto, es del todo improbable que la frase del título de este artículo pase a la historia, pero es la que me vino a la cabeza tras leer el fragmento <strong>del libro del neurocientífico Jesús C. Guillén </strong><em><strong>24 horas en la vida de tu cerebro,</strong></em> del que <strong>infoLibre</strong> publicó hace unos días un <a href="https://www.infolibre.es/cultura/24-horas-vida-cerebro-dia-pensar-sentir-vivir-mejor_1_2230778.html" target="_blank">avance</a>.</p><p>En él se decía que <strong>el estrés crónico y la dificultad para concentrarse forman parte de la experiencia cotidiana de millones de personas</strong>. Y esto, dicen los expertos, <strong>tiene consecuencias políticas directas, </strong>tal y como aseguran varios estudios científicos publicados por la National Library of Medicine.</p><p>Estos afirman que <strong>“las personas con tendencia a la ansiedad o a reaccionar de forma impulsiva bajo el estrés son más propensas a sentirse atraídas por ideologías autoritarias cuando perciben el mundo como amenazante o inestable”</strong>. </p><p>Pobres fachas de pulsera y/o castellanos sin calcetines, <strong>su neurodivergencia les impide darse cuenta de que la verdadera amenaza son las ideologías autoritarias</strong> ante las que se postran siguiendo este proceso: la amígdala –el sistema de alarma del cerebro– se activa ante el miedo y la percepción de amenaza e inhibe el pensamiento crítico de la corteza prefrontal. Es <strong>el “secuestro emocional” del que habla el psicólogo Daniel Goleman</strong>.</p><p>Bajo este estado de debilidad neurológica,<strong> las personas se convierten en terreno abonado para las narrativas apoyadas en el miedo y en la neolengua apocalíptica</strong>, violenta y deshumanizadora de los líderes y las lideresas de las asilvestradas derechas y ultraderechas. Y si en algo coinciden los expertos –como Jamie Reilly, profesor de la Universidad de Temple–, es en que <strong>la calidad democrática depende de un buen rendimiento cognitivo de la ciudadanía</strong>.</p><p>En conclusión, la democracia depende de la salud cerebral de la ciudadanía y de su capacidad para mostrar espíritu crítico. Porque l<strong>as rutas neuronales asociadas a la empatía, a la resolución de problemas y a la regulación de las emociones se debilitan si no se utilizan</strong>. Es el paradigma evolutivo del "úsalo o piérdelo" aplicado a la democracia, según el también neurocientífico Joaquín M. Fuster.</p><p><strong>Crece entonces el reflejo tribal alimentado en parte por el algoritmo:</strong> el nosotros contra ellos, el instinto de la manada, la búsqueda del macho alfa –más bien alfalfa– que debe proteger al grupo. </p><p>Hay, pues, una razón biológica más que ideológica en <strong>la patética subrogación de algunos humanos a ese pleistocénico autoritarismo de quienes han llegado a la política para destruir lo que tanto nos ha costado construir</strong>.</p><p>Moraleja: cuida tu amígdala. Y limpia tu <em>feed</em> de mierda fascista.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Alfredo Díaz </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 04:01:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfredo Díaz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Fascismo,Científicos]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El círculo que elegimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/circulo-elegimos_129_2235229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3dd82757-cfa6-4e06-b7d9-40411636aa78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El círculo que elegimos"></p><p>Dante, en la Divina Comedia, bajó al infierno para entender el mal, no para contemplarlo. Y descubrió algo que hoy seguimos sin querer aprender: <strong>el círculo más profundo de su Comedia no está reservado a los violentos, sino a los traidores</strong>, a quienes rompen el vínculo de confianza que hace posible la convivencia. En el hielo de Cocito, Dante congela no la ira, sino la deslealtad. Es una intuición moral asombrosa: el mayor mal no es el del que lo proclama, sino el de quien traiciona en silencio la palabra dada, el pacto, el derecho. Homero, siglos antes, había explorado la otra cara de esa misma cuestión. Ulises no atraviesa un infierno ajeno: atraviesa el suyo propio, hecho de tentación, soberbia y extravío, para regresar convertido en otro hombre. Su viaje es una purgación errante, un aprendizaje doloroso de los límites. Ambos espacios —el descenso y el regreso— analizan, en el fondo, el mismo fenómeno: <strong>cómo una civilización se mira al espejo del mal para no repetirlo</strong>.</p><p>La tradición cultural hispana heredó y radicalizó esos círculos. El barroco español —Quevedo, Calderón, la teología de la contrición tridentina— construyó toda una arquitectura moral sobre la posibilidad de la culpa reconocida y del perdón ganado. «Los sueños, sueños son», escribe Calderón, pero el despertar de Segismundo es también un despertar ético: <strong>solo quien reconoce su capacidad de hacer daño puede gobernarse con justicia</strong>. El infierno cristiano, en su versión más honda, nunca fue solo castigo: fue, sobre todo, la contracara necesaria de la contrición, la advertencia de que el mal (la deshumanización) tiene consecuencias y que, precisamente por eso, el arrepentimiento tiene sentido. <strong>Es una moral que exige memoria, responsabilidad y reparación, no venganza</strong>.</p><p>Conviene recordar, además, que el purgatorio —esa denominación tardomedieval que el historiador Jacques Le Goff situó en el nacimiento de una nueva sensibilidad moral europea— es lo que distingue una teología del mal cerrada de una teología del mal abierta a la expiación y la enmienda. Donde no hay purgatorio, solo hay condena eterna o inocencia absoluta; donde lo hay, existe un tercer círculo (no como un lugar físico, sino como “una condición de vida”, en palabras del papa Juan Pablo II) incómodo pero fecundo, en el que <strong>la culpa se transforma en responsabilidad y la responsabilidad en reparación</strong>. El mal se purga en comunidad, a la vista de todos, no se esconde ni se amnistía en privado. Es una lección que, en la época contemporánea, con las leyes de punto final e impunidades pactadas, se olvida con demasiada facilidad.</p><p>Contra ese fondo simbólico, <strong>el mundo que habitamos hoy ha construido infiernos reales sin dejar espacio al purgatorio</strong>. Guantánamo, Afganistán, Irak, Irán, Gaza, Ucrania, Sudán, el Sahel, tantos otros nombres: guerras que no buscan la victoria como cierre negociado, sino la aniquilación como método. Y detrás de cada una de ellas, unos liderazgos —Trump, Netanyahu, Putin, y con ellos otros que hoy dictan la gramática del poder global— que han sustituido el derecho internacional por la lógica de la fuerza revestida de necesidad. El lenguaje de la seguridad se ha convertido en la coartada perfecta: la guerra contra el terrorismo de ayer, y la guerra contra el narcotráfico de hoy, funcionan como excusas que permiten suspender garantías, bombardear poblaciones civiles, criminalizar la disidencia y desplazar millones de personas, todo en nombre de una amenaza que nunca se define con precisión ni se somete a control judicial alguno. <strong>Es el viejo truco del estado de excepción convertido en normalidad permanente: cuando todo es seguridad, nada es derecho</strong>.</p><p>Hay una diferencia esencial entre la guerra antigua y la guerra contemporánea. La guerra de Homero, por cruel que fuera, tenía un código: héroes que se reconocían entre sí, treguas, ritos funerarios, límites —aunque frágiles— impuestos por los dioses y por el honor. Héctor y Aquiles combaten, pero también negocian la devolución de un cadáver; Príamo cruza el campamento enemigo y es recibido con hospitalidad. <strong>Esa gramática, por brutal que fuera, reconocía en el enemigo a un ser humano con derechos póstumos</strong>.</p><p>La guerra actual ha roto ese marco. <strong>Ya no distingue combatiente de civil, hospital de objetivo militar, infancia de daño colateral</strong>. Se libra con drones que despersonalizan la muerte, con algoritmos que deciden objetivos, con el asedio y el hambre como armas, con el bloqueo de la ayuda humanitaria como estrategia deliberada. No busca vencer al adversario: busca borrarlo, junto con su memoria, sus archivos y su futuro demográfico. Es, en el sentido más estricto, una guerra de aniquilación, y por eso mismo exige del derecho internacional humanitario y del Estatuto de Roma <strong>una defensa mucho más firme, no su arrinconamiento como estorbo diplomático ni su aplicación selectiva según quién sea el acusado</strong>.</p><p>Frente a esta deriva, se nos ofrece una y otra vez idéntico discurso: <strong>el del enemigo absoluto, el del migrante como amenaza existencial, el del otro como origen de todos nuestros males</strong>. Se toman excusas que sistemáticamente conducen a la deshumanización, al rechazo de la diversidad, a la negación de los derechos más elementales que tienen categoría universal. He escrito antes, en este mismo diario, sobre los disfraces del fascismo y sobre la prioridad nacional como doctrina de exclusión, y no puedo dejar de advertir que esa retórica, que durante décadas vivió en los márgenes, se ha vuelto hoy elemento nuclear del discurso de una extrema derecha en ascenso en buena parte de Europa y América.</p><p>La historia nos ha enseñado, con un coste insoportable, adónde conduce ese camino: <strong>primero se deshumaniza al distinto, después se le culpa de todo, finalmente se le expulsa o se le extermina</strong>. No es una hipérbole: es la secuencia que el siglo XX documentó con Núremberg como respuesta, y que Ruanda y Bosnia repitieron cuando el mundo miró hacia otro lado; y que en el siglo XXI hemos visto reiterada en la secuencia de guerras ilegales, genocidios en directo o violaciones de espacios territoriales con asesinatos selectivos y secuestros de mandatarios. <strong>Quien banaliza el odio al migrante, o normaliza el lenguaje de la sustitución y la prioridad de sangre, no está haciendo folclore político</strong>: está reabriendo una puerta que la humanidad creyó cerrada a un altísimo precio.</p><p>No es una sospecha retórica: es política declarada, y por eso conviene nombrarla con precisión. Desde febrero de 2025, <strong>la Orden Ejecutiva del presidente Donald Trump 14203 impone sanciones a jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional</strong> por investigar a nacionales estadounidenses o israelíes y, desde entonces, el Departamento de Estado ha ampliado las sanciones contra personas físicas o jurídicas que colaboren con la justicia internacional.</p><p>En julio de 2026 el propio secretario de Estado Marco Rubio anunció una campaña explícita para «desmantelar» la Corte, calificándola de amenaza a la soberanía estadounidense, y advirtió que los países que dependen de la cooperación militar o policial de Washington serán observados con particular atención según se alineen o no contra el tribunal: <strong>sanción económica para quien coopere con la Corte, promesa de protección para quien la rechace</strong>.</p><p>Es la traducción exacta, en clave institucional, de lo que sostengo en <em>La democracia amenazada</em>: <strong>el fascismo de nuestro tiempo no siempre llega con uniforme ni con un golpe de Estado</strong>; llega con sanciones económicas y con la exigencia de lealtad incondicional a cambio de impunidad o con la instrumentalización de la justicia (<em>lawfare</em>). Es la construcción, país a país y sanción a sanción, de una arquitectura de impunidad a la carta que no necesita romper la legalidad: <strong>le basta con vaciarla desde dentro</strong>.</p><p>Viendo esta arquitectura del miedo, defiendo una respuesta que no es ingenua, sino profundamente exigente: <strong>el humanismo militante y la acción no violenta como método, no como resignación</strong>. La no violencia, bien entendida, no es pasividad: es la forma más difícil de valentía, la que exige mirar al poder a los ojos sin replicar su lógica de aniquilación. La dignidad humana —ese suelo antropológico que ninguna razón de Estado puede pisar— y la rebeldía ante la injusticia son, en este momento histórico, un mismo gesto. <strong>Rebelarse hoy no es empuñar un arma: es negarse a normalizar el horror, es documentar, denunciar, litigar, votar, escribir, enseñar</strong>. Es sostener, contra toda tentación de resignación, que los derechos humanos no son una opción ideológica entre otras, sino el mínimo común que hace posible que sigamos llamándonos civilización.</p><p>Por eso creo que la confrontación con esta deriva debe ser dialéctica y militante a la vez: dialéctica porque exige argumento, prueba y derecho frente a la propaganda y la mentira; militante porque <strong>el derecho internacional no se defiende solo, hay que defenderlo activamente</strong>, con instituciones fuertes, con jurisdicción universal efectiva, con tribunales independientes, con memoria democrática viva y con una sociedad civil que no delegue su conciencia.</p><p>Necesitamos jurisdicciones que documenten la verdad sin miedo y que no se dejen capturar por la razón de Estado, <strong>medios que no confundan neutralidad con equidistancia entre el verdugo y la víctima</strong>, y una ciudadanía educada para reconocer los disfraces del fascismo antes de que vuelvan a mostrar su rostro completo.</p><p>¿Qué hacer, entonces? Primero, <strong>reconstruir con paciencia y firmeza el purgatorio que nuestra época se ha negado a sí misma</strong>: espacios reales de rendición de cuentas, mecanismos de reparación en los que la culpa pueda nombrarse y el daño pueda repararse, en vez de perpetuar infiernos sin salida ni contrición posible. Segundo, fortalecer el derecho internacional y las instituciones multilaterales en lugar de erosionarlas cada vez que estorban a una potencia, exigiendo coherencia. Tercero, normalizar la jurisdicción universal como mecanismo de defensa de las víctimas de crímenes internacionales. Cuarto, combatir sin descanso el discurso de la seguridad como coartada, exigiendo siempre control judicial, proporcionalidad y verdad verificable allí donde se invoque el terrorismo o el narcotráfico para suspender derechos o para justificar operaciones militares que ignoran el derecho humanitario. Quinto, <strong>invertir decididamente en educación, memoria democrática y alfabetización mediática</strong>, porque el fascismo nunca vuelve con su nombre, y la única vacuna real contra sus disfraces es una ciudadanía capaz de reconocerlos a tiempo. Y, sobre todo, <strong>no dejar nunca que el odio al distinto se convierta en política de Estado</strong>, ya que ahí es precisamente donde la historia nos enseña que empiezan los infiernos que después ya no se pueden cerrar.</p><p>Dante termina su descenso con un verso que sigue siendo, ochocientos años después, la mejor definición de la tarea que tenemos por delante: <strong>salir para «volver a ver las estrellas»</strong>. No hay atajos morales para lograrlo, ni relatos de seguridad que puedan sustituir al derecho, ni excepción que valga más que la dignidad humana. Solo queda, como a Ulises, el largo regreso: <strong>exigente, colectivo, hecho de memoria, de justicia y de una rebeldía que no se cansa</strong>, y debemos determinar el círculo que elegimos.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Baltasar Garzón</strong></em><em> es jurista y autor, entre otros libros, de 'La democracia amenazada. Cuando el fascismo ataca la convivencia' (editado por Planeta).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2026 04:00:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Baltasar Garzón]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos humanos,Guerra,Fascismo,Extrema derecha,Donald Trump,Migración]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Bebé, Núcleo Nacional no te quiere]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/pero-el-barrio-no-sale-de-una/bebe-nucleo-nacional-no-quiere_129_2227842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0e472385-1ef4-4540-bd74-d1dd64595ebc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desubicados/bebé, Núcleo nacional no te quiere"></p><p>Boquiabierta me hallo con <strong>los migajeros racializados y migrantes que le ronean a Noviembre Nacional</strong>, el partido político que ha creado el grupo neonazi Núcleo Nacional, y que, lógicamente, viniendo de donde vienen y siendo lo que son, les hacen la cobra.</p><p>Contextualizo: el otro día me puse a mirar las redes sociales del nuevo partido, cosa que hago no por morbo sino porque mi cuerpo y el de muchas amistades y familiares lanzan un mensaje claro para la gente que engrosa sus filas y, por tanto, es mejor saber por dónde andan para evitarlos, por si acaso.<strong> No es solo una cuestión de ideología, que también, es que mi piel y mis facciones hablan y me ponen en riesgo</strong> y ya está bien de negarlo, que mirad a qué punto hemos llegado por no reconocer el racismo. Es más, aquellos a los que más les cuesta verlo suelen ser los mismos que afirman que los jugadores de la selección gala no son franceses por tener padres extranjeros, los que cuestionan que Lamine Yamal o Nico Williams jueguen en la Roja o los que, sin ir tan lejos, nos hacen en bucle la pregunta con eco (¿España-España?) cuando decimos que somos de aquí, debido a su incapacidad para entender que este país no solo es blanco. Ni ahora ni antes, que mi padre nació en 1939 en un pedacito de África que fue territorio español y la escuela a la que asistió se llamaba Generalísimo Franco. </p><p>El caso es que para mí es importante saber qué planea esa gente a la que lo único negro que le gusta es el uniforme que lleva siempre en los vídeos que suben y sobre el que figuran las letras NN. Más que nada porque no me gustaría que ninguna de las personas a las que conozco se cruzaran con ellos. Lo que sucede es que, en esta ocasión, además de escuchar su perorata, me dio por leer los comentarios y pasé de la preocupación a la estupefacción. Los integrantes de la formación recién estrenada salían hablando en su tono habitual, trasladando su mensaje habitual y con su estética habitual, que no engaña a nadie salvo a la chavalería que no ha conocido ciertos infiernos del pasado, a las personas de mi quinta o mayores que han residido en sitios alejados de grandes núcleos urbanos o a las que viviendo ahí carecen de memoria noventera y dosmilera y por eso no recuerdan que cruzarse con neonazis no era tan raro en determinadas áreas. Luego está un cuarto grupo: <strong>el de quienes son de fuera y desconocían su existencia, ya que en sus lugares de origen no se ha estilado eso de las bandas de nazis</strong>, pero que se morirían por estar en su equipo puesto que comulgan con sus valores tradicionalistas. Lo que sucede es que muchos ni podrían ya que ni siquiera son blancos. Sin embargo, creen que sí. </p><p>Esto pasa no por el hecho de que no tengan espejos sino debido a que las razas son un constructo social y, salvo en los casos más evidentes en los que hay consenso, lo demás es contextual. Así las cosas, determinados tonos, texturas capilares y facciones que aquí no son leídos como blancos, en el sur global sí, cosa que ha provocado que haya personas cuya autopercepción les hace creer que se parecen más al noruego de moda, Halland, que a mí. Y, sin embargo, en España, nos meten en el mismo saco. Son los mismos que, como herencia del lenguaje colonial, hablan de mejorar la raza si tienen descendencia con gente blanca rubísima o que, de <strong>haber podido, le hubieran dado el pésame a mi abuelo blanco de ojos verdes porque mi madre, mezclándose con mi padre negro, a su modo de ver, la atrasó. </strong></p><p><strong>Tremenda sorpresa se llevan cuando caen en la cuenta de que cruzar el charco les ha convertido en racializados</strong>. Ni jabaos ni mulatos ni trigueños ni todas esas nomenclaturas de las castas que se crearon en plena colonización con el objetivo de segregar y jerarquizar y que se reservan el término “negro” para los más oscuros. Aquí, en cambio, no hay lugar para las medias tintas o no con tantos matices, no cuenta solo el color de piel, también importan las facciones o los rizos. De hecho, ya lo dice mi madre blanca: “cuando sales a la calle, nadie se acuerda de mí”, y como en este país se racializa la nacionalidad, tiendo a ser extranjerizada a pesar de haber nacido y crecido en Madrid.</p><p>Eso con gente no nazi, pero si se cruzaran con alguien del estilo de ese grupito que les gusta tanto, <strong>pasarían a ser sudacas, negros de mierda, panchitos, machupichus y extranjeros por mucho que tuvieran una bisabuela asturiana que migró hace un siglo a América</strong> o que su padre o abuelo naciera en la Guinea Española y toda la vida hubiera sido simpatizante de la falange (que los hay). Pero quiero creer que o lo desconocen o que la distorsión que tienen con respecto a sí mismos es superlativa. Ese es el motivo por el cual apoyan discursos de agrupaciones que les odian ya no por lo que piensan, sino por aquello que son, por lo que no pueden borrar por mucho que se alisen el pelo, huyan del sol, se operen la nariz o se cambien, con cirugías poco recomendables, el color marrón o azabache de los ojos para ponérselo verde turquesa o violeta vampiro. </p><p>De no ser por cuánto se arrastran en los comentarios solicitándoles más información para afiliarse en un partido que les ve como una diana, sugiriéndoles que no levanten el bracito porque<strong> ese saludo les parece un poco exagerado —como si los NN no supieran lo que están haciendo— </strong>o no les imploraran una respuesta después de que sus ídolos les ignoren tras mirar sus fotos y darse cuenta de que estaban hablando con alguien no blanco, me provocarían lástima. Sin embargo, debo reconocer que un poquito sí que me he reído observando los desplantes que han recibido. Eso les pasa por desubicados. Asumidlo, bebés, Núcleo Nacional no os quiere.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 16:55:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucía Mbomío]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Bebé, Núcleo Nacional no te quiere]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Extrema derecha,Minorías raciales,Nazismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo luchar contra un negocio tan desigual...]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/luchar-negocio-desigual_129_2233823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b1de2aea-0621-44fd-a2eb-08844d52c4b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Como luchar contra un negocio tan desigual..."></p><p>Lo estamos viendo en los fuegos, en la corrupción de todo tipo y en los mismos comportamientos humanos de ciertos políticos, se autodenominan asi. <strong>El hecho de tener comprados todas las instituciones además de los medios que se venden en papel hace imposible la lucha.</strong> Trump invade países saltándose cualquier ley y le aplauden los que compran todo, o sea, los fascistas, que durante años se hicieron con el poder económico.</p><p>Nos quedan <strong>los pocos medios digitales que todavía no se han vendido, como infoLibre, que nos cuentan las verdades</strong>, pero esta lucha es muy precaria porque también las RRSS están manejadas en su mayoría por esa derecha económica que todo lo invade y que sabe que los medios digitales tienen menos audición, aún. Pero también llegara a ellos. No hay más que ver ciertos juicios que dan vergüenza ajena con videos que nadie investiga, aunque los hayamos escuchado todos. A Zapatero y a Begoña, poco a poco les investigan hasta las mudas que se puedan poner cada mañana y a Rajoy y Cospedal, los padres de la mayor vergüenza nacional ni se les nombra. <strong>La batalla desigual es algo que nadie podrá discutir</strong>- Y su ejército civil o lo defenderá o estará en silencio, los que aun les queda algo de vergüenza.</p><p>A todo esto, incluso hay jóvenes que no conocen nuestra historia y les votaran porque creen que les mejoraran en algo. Serán los primeros que sufrirán sus delirios. <strong>Es el fascismo, amigo.</strong> Que podemos esperar de todo esto. Pues la invasión del fascismo de nuevo en España, aunque tengamos un héroe que todo lo soporta, Pedro, pero al que le han llamado de todo, pero todo lo soporta. Cuanto durara en esta lucha no lo sabemos, pero es para quitarse el sombrero, por lo menos el mío.</p><p>Lo mas triste para mi es <strong>donde ha llegado la Justicia con mayúsculas</strong>, aquella que era una profesión maravillosa capaz de juzgar sin el poder del dinero o por personas que no se vendían. Jueces que imponían respeto y lo imposible de vencer, el sentido común. Pero hoy también a esos que pueden ser buenos se les expulsa o se les manda a pueblos en donde nada pueden incordiar a los poderosos. En España se pueden dar nombres de algunos que ya están olvidados. </p><p>Solo nos falta ver que al militar que deseaba el fusilamiento de 26 millones de españoles en un WhatsApp Ayuso le condecore con alguna medallita que en este caso será de oro. Pero no dejo de pensar que <strong>al final los buenos ganaran a los malos, pero la batalla será muy larga y penosa</strong>. Y que la juventud deje de pensar en que todos somos iguales. No es verdad y yo espero que al final ganen los buenos. Será larga la lucha y yo no la veré, pero es que <strong>son muchos más los buenos, aunque no se les note</strong>.</p><p>___________</p><p><em><strong>César Moya Villasante </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 04:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[César Moya Villasante]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cómo luchar contra un negocio tan desigual...]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Democracia,Justicia,Pedro Sánchez,Medios comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Emergencia democrática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/emergencia-democratica_129_2234490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2237bea9-ac11-4444-b9dc-8418e41ff10d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emergencia democrática"></p><p>El Mediterráneo se calienta por efecto del cambio climático. No lo digo yo, lo dice la Mediterranean Experts on Climate and Environmental Change (MedECC) que añade que <strong>lo hace un 20% más rápido que la media mundial</strong>. Estamos, pues, ante lo que la mayoría consideramos <strong>una emergencia climática</strong>.</p><p>Este calentamiento provoca olas de calor cada vez más intensas y altera los ecosistemas, algo que facilita la expansión de especies propias de países más cálidos. <strong>Algunas de ellas son peligrosas para el ser humano:</strong> tiburones toro, mosquitos tropicales transmisores de enfermedades como el dengue o el zika o escorpiones amarillos cuya picadura, sin ser mortal, duele mucho.</p><p>Mis disculpas a los lectores y lectoras por este alarmismo impropio en mí, pero era necesario llamar vuestra atención. Todavía conservo trazas de ese guionista que fui.</p><p>Pero en el Mediterráneo –y más allá– no solo se calienta el agua. También se calientan, grado a grado, <strong>las aguas políticas facilitando la expansión de peligrosas ideologías propias de otras épocas</strong> que pensábamos que no volverían. Me estoy refiriendo, como habréis podido imaginar, a la ultraderecha.</p><p>No, no llegó de golpe. Primero calentó el ambiente democrático hasta que un día descubrimos que nuestro ecosistema olía raro. Mal. Y ya no era el que era. La culpa de este caldeo, igual que el de otros, fue nuestra. Les dejamos que pasaran al grito de “no pasarán”. Porque en política ocurre como en la naturaleza: <strong>lo excepcional acaba pareciendo normal</strong>. Pero solo para algunos.</p><p>El fallo, creo yo, está en pensar que hoy nada ha cambiado porque se parece bastante a ayer. Pero ese es precisamente <strong>el camino de la degradación democrática. Y climática</strong>.</p><p>No hay, de sopetón, un día en que una sociedad deja de ser democrática para ser totalitaria, intransigente, transfóbica, xenófoba, insolidaria, machista, negacionista... fascista en definitiva. Hay muchos pequeños pasos que la llevan a ser cada día un poco más totalitaria. Estamos, pues, ante lo que la mayoría consideramos <strong>una emergencia democrática</strong>.</p><p>Y te levantas un día y ves por la ventana “trumpaldos”, colorido gusano violador que solo se dejaba ver en campos de golf de Florida y en Washington en raras ocasiones. O “mileinubos”, mamífero palermitano que se reproduce apareándose con sus hermanas de camada. O “lepenuras”, especie de hiena tabernaria gala que se alimenta matando y devorando a sus progenitores de instintos supremacistas. O “abascalos”, inusual parásito bilbaíno alopécico de mentón huidizo que se pasa 12 horas al día durmiendo y las otras 12 desvalijando fundaciones financiadas con dinero público a la vez que emite sonidos repugnantes. <strong>O “feijoolinos”, diminuta ave que se esconde de sus depredadores entre las hojas de coca</strong> y vive en nidos que pagan otros. Incluso “ayusitas”, serpiente con un cerebro básico y diminuto para su tamaño que acaba con los mayores de su misma especie por placer.</p><p>Ese es el verdadero peligro: <strong>no darse cuenta de que la fauna política cambia</strong>. Y que animales peligrosos que pensábamos que no pasearían a sus anchas por España conviven con nosotros. Sí, habéis leído bien. Les estoy llamando animales peligrosos. Y de nuevo presento mis disculpas. Esta vez a los animales.</p><p>______________</p><p><em><strong>Alfredo Díaz</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Aug 2026 04:00:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfredo Díaz ]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Emergencia democrática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ultraderecha,Cambio climático,Democracia,Fascismo,Santiago Abascal,Javier Milei,Donald Trump,Giorgia Meloni,Alberto Núñez Feijóo,Isabel Díaz Ayuso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Racismo y xenofobia en su 'prime']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/pero-el-barrio-no-sale-de-una/racismo-xenofobia-prime_129_2220364.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0e472385-1ef4-4540-bd74-d1dd64595ebc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todo igual"></p><p>Los delitos e incidentes de odio están en lo más alto y esto no es algo que me haya inventado yo, sino información fresca proveniente del Ministerio de Interior. <strong>En 2025, aumentaron un 23,6% con respecto al año anterior</strong>, situándose en el peor momento desde que se realizan mediciones de esta variable. De ellos, los más numerosos fueron los racistas y xenófobos. </p><p>¿Entiendo la preocupación por parte de la ciudadanía y, especialmente, de las personas progresistas? Sin duda. ¿Muchas llevaban décadas negando o minimizando su existencia? Por supuesto.</p><p>Es importante dejar claro que quienes lo hacían no son Belcebú, sin embargo <strong>optaron por ignorar una problemática fundamental</strong> a la hora de entender la sociedad actual y el origen de sus desigualdades. Quizá por no escuchar al movimiento antirracista y no ir más allá de la dimensión económica, por no comprender que nativa o extranjera no es la misma clase obrera, por obviar las relaciones de poder Norte-Sur, <strong>cómo Europa subdesarrolló África</strong> (que diría Rodney) y lo bien que vino el oro que se le robó a América y el sistema de plantación que se impuso ahí para sufragar el progreso europeo y su industrialización.  </p><p>En el seno del feminismo también ha sucedido. <strong>Hubo una parte que criticó que fomentáramos la desunión</strong> debido a que lo de la interseccionalidad les sonaba más a trabalenguas <em>woke </em>de moda que a cuerpo, vida y verdad. </p><p>Por eso, claro, ahora se sorprenden por el hecho de que haya niños, y no tan niños, fachas que ya no solo escriben comentarios en redes sino que <strong>salen con la carita tapada y la mano levantada</strong> a la calle pidiendo guerra o con unos discursos ultraconservadores acerca de pureza racial, gran retorno, reemigración o familia tradicional que hace décadas ya nos parecían antiguos. Les preocupa sobremanera porque no se trata de algo lejano. Están en su entorno cercano, viven en su vecindario (y en el mío), son los hijos de sus amistades (y de las mías) y hasta forman parte de su familia (y de la mía, por el lado blanco, claro) y creen que la culpa es de las redes sociales, que les han cambiado. </p><p>Pero… ¿ solo han sido las redes? ¿cuál era su base? ¿Sobre qué se sostenían sus conocimientos?<strong> ¿Acaso a lo largo de todo este tiempo del “Gobierno más progresista de la historia” han dispuesto de una narrativa B?</strong> ¿Cambiaron los contenidos que aprendían en los libros de texto o lo que veían en los medios? ¿Recibieron  formación antirracista en algún sitio? ¿Hablaron del tema en casa? ¿Qué comentarios escucharon en su entorno? E, importante, ¿cuáles no?</p><p>Me resulta sorprendente que hayamos tenido que llegar a este <em>revival</em> infame que está siendo el fin del primer cuarto del siglo XXI y el inicio del segundo para que buena parte de la sociedad se dé cuenta de que lo que decíamos desde el antirracismo no era una amenaza fantasma, sino una verdad como una catedral. Y ya no solo llegamos tarde, porque <strong>esos niños fachas se han hecho grandes</strong> y son el modelo de los que aún están creciendo, sino que cuando al fin una parte del mundo progre le ve las orejas al lobo, o bien habla por nosotras y nosotros o bien escoge a quiénes pueden hablar del tema y cómo.</p><p>Los criterios están muy claros y los estamos viendo todo el rato:</p><p>Creímos que algo iba a cambiar. Echando la vista atrás, encuentro cierto tufillo al “<em>We are the world, We are the children</em>”, ese momentazo en el que gente del mismo <strong>país que la lía lo más grande y empobrece a medio planeta</strong> <strong>se junta para salvarlo cantando</strong>. Hubo buena voluntad, talento, se habló del tema y se recaudó mucho dinero, pero las lógicas que generan desigualdad permanecieron inmutables.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 18:07:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucía Mbomío]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Racismo y xenofobia en su 'prime']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Racismo,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Escuchas el tictac?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/fuera-de-cobertura/escuchas-tictac_129_2231790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f560359-401b-49eb-a301-a38787779f6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Escuchas el tictac?"></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[El Chojin]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Escuchas el tictac?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Extrema derecha,Política,patriotismo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No me importa quién dijo qué, ni quién hizo qué cosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/no-importa-dijo-hizo-cosa_129_2231907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81403765-0fbc-4e71-a15b-5b93bca3bbb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No me importa quién dijo qué, ni quién hizo qué cosa"></p><p>El otro día escuché a un senador norteamericano decir que si los demócratas no recuperan el control de la Cámara de Representantes en noviembre perderán mucho más que unas elecciones<strong>, perderán el país por mucho tiempo y quién sabe si la posibilidad de volver a votar con unas mínimas garantías democráticas</strong>. Aseguraba que estas de noviembre eran, seguramente, las elecciones más importantes en la vida de quienes le estaban escuchando. Era un demócrata liberal de esos a los que, en condiciones normales, no se puede votar. En esta ocasión pensé que quizá –a falta de un candidato mejor– le votaría. Tengo una sensación parecida a la de este senador con las próximas elecciones generales cuando por fin se celebren, <strong>la de que nos jugamos mucho más que cuatro años de un gobierno de derechas</strong>.</p><p>Si pienso en lo que ocurrirá si gana la derecha iliberal que nos amenaza, lo primero en lo que pienso es en Palestina. <strong>Palestina, hoy, es el asunto central de cualquier posicionamiento político y moral sobre el mundo.</strong> Todo pasa por Palestina: el derecho internacional, un mundo sometido a reglas, la justicia, el rechazo de la crueldad, de la ley del más fuerte. Palestina es el genocidio de nuestro tiempo televisado en directo y ante el que nadie ha hecho nada. No soy ingenua y sé que el Gobierno de Sánchez no hace todo lo que podría, y hay que exigir más, pero quien niegue la importancia de la posición internacional de España es un hipócrita que no ha visto cómo reconocen esta posición los palestinos y el resto del mundo. La nuestra, con todo, es una postura muy minoritaria en el contexto mundial; es una grieta de resistencia ante el horror.<strong> Con el PP-Vox, España se alineará con Trump y esta pequeña luz se apagará.</strong></p><p>Hoy, sábado, cuando escribo esto, en Madrid no se puede respirar. La sierra de Madrid y el valle del Tiétar, nuestro pulmón, están desapareciendo bajo las llamas. Llueve ceniza. En El Bierzo, donde tengo una casa para cuando me jubile, hay otro incendio, y ya hubo uno terrible el año pasado. <strong>El negacionismo y la inacción climática deberían ser un crimen.</strong> El pacto de Estado contra el cambio climático es inexcusable como lo es tomar de una vez medidas duras y eficaces, pero la derecha ya ha dejado claro que está dispuesta a permitir que se desate el infierno antes que ponerle algún límite al capitalismo, antes que reconocer que es necesario apostar por lo público y defender lo común. <strong>Si ganan, las exiguas políticas medioambientales que se han ido levantado, caerán. </strong>Y en un país ya martirizado por décadas de desinterés, el destrozo que se hará de las costas, del paisaje, de los bosques, del territorio, puede ser irreversible. Van por todo y con todo.</p><p><strong>Que este Gobierno se vaya sin derogar la</strong><em><strong> ley mordaza</strong></em><strong> es una traición a quienes les votamos.</strong> Si ya hemos comprobado cómo están la policía y los jueces, podemos imaginar cómo va a ser cuando no se trate ya únicamente de impunidad, sino de afán de venganza y prisa por hacer contrarreformas. Tenemos raperos encarcelados, detienen a cómicos y multan a manifestantes pacíficos. Tengo amigas en los tribunales y con petición de cárcel por ir a una manifestación; tengo amigas condenadas a pagar multas enormes por acudir a concentraciones de apoyo a derechos básicos. Es sólo un aperitivo de lo que viene. Tienen la policía y los jueces; pueden juzgar a cualquiera por cualquier cosa, lo hemos comprobado. <strong>La represión no hace falta que sea violenta para ser muy efectiva</strong>, pero la represión violenta es cada vez mayor, en todo el mundo. El fascismo de Trump ha organizado una cumbre mundial que pone los pelos de punta. De estar PP-Vox en el Gobierno no sólo hubieran vuelto de allí con ETA en plena forma, sino hablando de<strong> reprimir el terrorismo de la izquierda,</strong> ese que es inexistente pero que servirá para organizar la represión a escala mundial.</p><p>El proyecto contra las mujeres, armado y preparado desde hace décadas, se pondrá en práctica. No es como antes, cuando existía cierto consenso, no es parecido a lo que pueda hacer una comunidad autónoma. Con todo el poder, con Vox haciéndose cargo de las competencias de Igualdad, se producirá la asfixia de las asociaciones de mujeres y se desmantelará toda la arquitectura levantada desde hace años para luchar por la igualdad y contra la violencia. Podemos encontrarnos con una ley, como la que se pretende aprobar en Argentina, que no sólo dificulte las denuncias por violencia machista, sino que las penalice. O sea, vamos a decirlo claramente, <strong>que se pueda perseguir a una mujer que denuncia a su maltratador. </strong>Retrocesos en todos los derechos civiles, también LGTBI, aumento de la violencia, la vuelta a los armarios, y el miedo.</p><p>Y los retrocesos en derechos laborales, sociales y económicos, en los servicios públicos, van a ser brutales. Feijóo ya lo ha anunciado. La sanidad y la educación pública están en los huesos, irán a peor.<strong> </strong>Recortes en pensiones, desempleo, bajas por enfermedad, aumento del tiempo de trabajo etc. El PP/Vox, como está haciendo la derecha reaccionaria en todo el mundo, atacará gravemente la cultura, la universidad, el periodismo libre; nos inundará de bulos y de noticias basura. Todo será como Telemadrid, y <strong>hay que ver Telemadrid un rato para entenderlo.</strong> Odian la cultura y la inteligencia, y ya no disimulan.</p><p>Y no es que no sea consciente de lo que debería haberse hecho y no se ha hecho: <strong>desmantelar el bloque reaccionario, depurar los sectores que quedaron intactos del régimen del 78, democratizar el Estado</strong>, todo lo que no se hizo en su momento; todo eso de lo que en esta legislatura hemos sido dolorosamente conscientes. Y políticas de izquierdas que hubieran blindado los servicios públicos, que hubieran impedido su venta a novios, hijos, amigos, empresas varias… No es que no sea consciente de las políticas timoratas, turnistas, social-liberales que ha aplicado tantas veces el PSOE y que, al igual que ha pasado con todos los partidos socialdemócratas europeos, nos han traído hasta aquí. <strong>Pero lo que viene no es el PP de siempre. </strong>Conformarse no es una opción, y me da miedo que haya tanta gente que no sea consciente de lo diferente de este momento. Seguro que mi edad influye en esta sensación de urgencia. No quiero vivir esta etapa de mi vida viendo cómo se desmantelan todos los derechos por los que he luchado, con tanta gente. Creo que aún estamos a tiempo, pero hay que hacerlo ya.</p><p>Sin embargo, mi urgencia no parece ser la de los partidos políticos de izquierdas, que siguen a los suyo. Leo a líderes y a militantes y veo mucho de lo de siempre: <strong>gente mirándose el propio ombligo, es decir el propio partido</strong>. Los partidos son artefactos diseñados para reproducirse, para reproducir la propia estructura. Funcionan agrandando las diferencias y fortificándose ante aquellos con los que tienen fronteras comunes. Lo sé, he estado dentro. Y comprendo muy bien todas las pasiones que laten en los pequeños y grandes odios que nos separan, que muchas veces he compartido y que en más de una ocasión pueden ser legítimos. Tengo y tenemos muchas heridas, algunas siguen sangrando cuando leo o veo algunas cosas. Podría hablar de gente con la que he compartido una parte del camino y a la que conozco bien. Y, aunque todo el mundo puede cambiar, he conocido a mujeres que se burlaban del feminismo y que hoy son las más feministas, así como a hombres que hacían chistes muy machistas. </p><p>Hoy todo el mundo habla de los cuidados, pero <strong>en los espacios que he conocido el maltrato era más que habitual. </strong>Puedo hablar de ambiciones personales desmedidas y de traiciones. Puedo hablar de lo que me hicieron y de lo que nos hicieron. Puedo hablar de cómo las cloacas destruyen los proyectos y a las personas, de la falta de solidaridad de quienes ahora están en la misma posición, de su cobardía cuando pudieron frenarlo o cambiarlo. Puedo hablar de los errores internos, de la falta de democracia real, de cómo casi siempre se prefiere el control al crecimiento, de la desconfianza enfermiza, de las paranoias, de todas las miserias que he visto en mi partido y, en la misma medida, en los otros. Pero a estas alturas reconozco que ya no me importa quién dijo qué, ni quién hizo qué cosa. No me importa nada lo que me hicieron, lo que vi hacer o lo que hicimos; no me interesa quién tuvo la culpa o quién traicionó a quién. </p><p>No me importa nada de eso. No me importan los errores, ni las miserias propias o ajenas, quiero altura de miras, generosidad y voluntad de ganar este futuro, quiero esperanza. Sé que el miedo al fascismo no hace ganar elecciones, ya lo sé, pero sin duda lo que hace que las elecciones no se ganen es no comparecer con todo a las mismas. <strong>No se trata de unir unas siglas, ni siquiera un programa, sino de unir una voluntad, un deseo real de que no gane la derecha.</strong> Eso que se llamó unidad en otras ocasiones, eso conseguido en el último minuto, con el colmillo afilado y las espadas en alto para descargarlas el día después, eso ahora ya no vale de nada. Tengo la esperanza de que por detrás de lo que nos llega esté habiendo movimientos serios para construir un bloque democrático, como quiera que se articule, como quiera que se llame, que sea generoso y que no excluya a nadie.</p><p>Siempre me ha molestado el desprecio con el que algunos llaman a otros <em>malmenoristas</em>. <strong>El llamado </strong><em><strong>malmenorismo </strong></em><strong>depende de cuál sea el mal mayor. </strong>Todos somos <em>malmenoristas </em>en según qué situaciones. Y las elecciones que vienen no van a ser cómo otras.<strong> </strong>Ni por el contexto mundial, ni por lo que nos jugamos. Los ciclos en política son cada vez más cortos. Trump es un payaso fascista que puede caer en cualquier momento o fortalecerse aún más, ya veremos. Sí, aunque algunos se ofendan mucho, estamos en modo resistencia y <strong>necesitamos cuatro años más para resistir o para armar lo que sea que se pueda</strong>; para demostrar que se pueden hacer otras políticas y que el capitalismo no es el oxígeno que respiramos obligatoriamente, sino un mal que sufrimos y que puede ser combatido. No soy nada optimista, no lo soy de naturaleza; pero nada está escrito.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Beatriz Gimeno</strong></em><em> es exdirectora del Instituto de las Mujeres.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 19:13:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Gimeno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[No me importa quién dijo qué, ni quién hizo qué cosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,PP,Vox,Elecciones generales,Fascismo,Extrema derecha,Pedro Sánchez,Alberto Núñez Feijóo,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“90 aniversario del inicio de la Guerra Civil española”: la información en la zona republicana (primera parte)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/90-aniversario-inicio-guerra-civil-espanola-informacion-zona-republicana-primera-parte_129_2224021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bb3d43be-b8ce-48ea-8351-876e1db9db4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“90 aniversario del inicio de la Guerra Civil española”: la información en la zona republicana (primera parte)"></p><p>Días después del <strong>golpe de Estado del 18 de julio de 1936</strong>, solo allí donde llegaba la cobertura de las emisiones vía radio y las líneas telefónicas y/o telegráficas, fundamentalmente las grandes ciudades y pueblos importantes de España, se podía tener, al menos, una idea del desarrollo y situación general de la guerra. No así en la mayor parte del país, sumido, sobre todo en zonas rurales, en la incertidumbre y el miedo. </p><p>Ya destaqué en mi anterior libro sobre <em>La Radiodifusión en la República, el Golpe de Estado y la Guerra Civil Española</em> que los franquistas, a pocos días del golpe, todavía no habían triunfado en la mayor parte del territorio nacional y mucho menos en las capitales más importantes: Madrid, Barcelona y Valencia. Pero esta situación se fue revirtiendo debido a <strong>la intervención de los cuatro ejércitos aliados contra la República</strong>: el franquista afín de la península; el de las tropas africanas de regulares y legionarios, que era un contingente de unos 30.000 soldados muy entrenados para la lucha; el apoyo del nazi alemán y el fascista italiano.</p><p>Además, aunque menos importantes, fueron las tropas portuguesas de los “Viriatos”, voluntarios promovidos subrepticiamente por la dictadura salazarista de Portugal (1). Por otra parte, con ayuda de <strong>la instalación de equipamientos de radiodifusión de gran potencia procedentes de la Alemania nazi y la Italia fascista</strong>, el bando rebelde fue acaparando el relato del éxito golpista. Es notorio que, de los aproximadamente 400.000 receptores de radiodifusión existentes en España en esas fechas, por su gran costo, en su mayoría eran propiedad de familias de mejor poder adquisitivo, entre ellas las organizaciones de los “quintacolumnistas”.</p><p>Este término fue inventado por <strong>el general franquista Emilio Mola en una locución radiofónica</strong>. Las cuatro columnas eran las agrupaciones militares del bando sublevado que avanzaban hacia Madrid de forma simultánea desde diferentes puntos geográficos, en el otoño de 1936. Según la documentación histórica consultada, los frentes de avance correspondían a los siguientes ejes: <strong>la columna de Toledo</strong>, tropas que subían desde el sur tras haber tomado Toledo y el Alcázar; <strong>la columna de la carretera de Extremadura</strong>, fuerzas compuestas en gran parte por tropas coloniales —regulares y legionarios— que avanzaban por el suroeste de la península; <strong>la columna de la Sierra</strong>, tropas procedentes del norte que presionaban a través de los pasos de la Sierra de Guadarrama y Somosierra; y <strong>la columna de Sigüenza</strong>, contingentes militares que empujaban desde el noreste, en el eje de la provincia de Guadalajara.</p><p>Estas fuerzas operaban bajo la dirección del general Mola en el norte y la ejecución en el terreno de comandantes, como el general José Enrique Varela, rodeando de forma progresiva los accesos principales a Madrid. <strong>La quinta columna era una red civil y clandestina de saboteadores</strong> que, en contacto vía radio, ayudaban al bando nacional ocultándose en la retaguardia enemiga. En la zona republicana se adoptó rápidamente el término para alertar a la población sobre el “enemigo interior”; sin embargo, esto también supuso una gran paranoia colectiva.</p><p>Además de requisar las emisoras privadas de radiodifusión, que disponían de la concesión del Estado desde 1924, <strong>el Gobierno de la República intentó controlar a los ciudadanos que eran titulares de aparatos receptores sin licencia</strong> y a aquellos que, aun con ella, fueran sospechosos de estar en contacto con las tropas golpistas. Pero esto no pudo conseguirse totalmente, y a veces aparecían por Madrid y otras ciudades pasquines y octavillas anunciando el avance franquista y animando a la rebelión.</p><p><strong>La prensa privada como tal desapareció por completo en la zona republicana tras el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936.</strong> Los periódicos de propiedad particular e independiente fueron incautados por el Gobierno republicano, por comités obreros o por sindicatos gráficos —como la UGT y la CNT— para convertirse en órganos de propaganda de partidos políticos y milicias. Por ejemplo, <em><strong>ABC </strong></em><strong>y </strong><em><strong>La Voz</strong></em><strong> —la edición de Madrid— (2), El Debate, Ya, El Siglo Futuro, El Sol e Informaciones</strong>.</p><p>Aun con las dificultades de la escasez de papel, <strong>las organizaciones populares republicanas editaban,</strong> en su zona de influencia, revistas informativas, culturales, TBO, etc., que procuraban distribuir por el territorio todavía fiel a la República. La distribución abarcaba diferentes géneros y audiencias, adaptándose a las necesidades de la guerra y la retaguardia:</p><p><strong>Prensa de frente y miliciana:</strong> editada por batallones, brigadas y sindicatos —como el 5º Regimiento—. Servía como órgano de propaganda, arenga y moral combativa.</p><p><strong>Revistas culturales y literarias:</strong> destacaba <em>Hora de España</em>, financiada por el Ministerio de Propaganda, donde escribieron destacados intelectuales y poetas de la época.</p><p><strong>Revistas ilustradas y de retaguardia:</strong> publicaciones como <em>Mi Revista</em> o <em>Espectáculo</em> —del Sindicato de Industrias del Espectáculo—, destinadas a mantener la actividad cultural y dar soporte a los refugiados y heridos.</p><p><strong>Sátira política:</strong> cabeceras como <em>La Traca</em> y <em>L'Esquella de la Torratxa</em>, orientadas a la crítica ideológica de izquierdas y anticlerical.</p><p><strong>Buena parte de estas publicaciones han sido recopiladas y digitalizadas.</strong> Para investigar los números originales o buscar artículos, el lector puede consultar los catálogos digitales de la<a href="https://ahcbdigital.bcn.cat/es/hemeroteca/coleccion/Revistes+de+Guerra?start-with=B" target="_blank" > Hemeroteca del Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona </a>o al catálogo del <a href="https://www.cultura.gob.es/cultura/areas/archivos/mc/archivos/cdmh/biblioteca/guiasdelectura/kioscoguerracivil.html" target="_blank" >Kiosco Digital de la Guerra Civil Española</a> del Ministerio de Cultura. </p><p>Por último, hay que resaltar que la gran mayoría de los poetas, escritores y artistas de vanguardia españoles, junto a destacadas figuras internacionales, <strong>ejercieron como intelectuales activistas de apoyo a la Segunda República</strong>, organizándose para divulgar documentos a través de colectivos culturales y mítines en los frentes de batalla para <strong>combatir el ascenso del fascismo</strong>. (1)</p><p><strong>Intervinieron ya en julio de 1936. No respetaron su firma del Pacto de No Intervención.</strong> Y tampoco la Unión Soviética, que ayudó a la República en octubre de 1936. (2)</p><p>La edición de Córdoba, en la que luego fui suscriptor y colaborador a principios de los años ochenta durante la dirección de Francisco Solano Márquez, <strong>fue requisada y su director, Pablo Troyano, ejecutado por los fascistas</strong>.</p><p>___________________</p><p><em><strong>Nicolás Puerto Barrios</strong></em><strong> </strong>es <em>Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones. Escritor y Periodista. Miembro del Foro Histórico de las Telecomunicaciones Córdoba.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 04:00:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nicolás Puerto Barrios]]></author>
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      <media:title><![CDATA[“90 aniversario del inicio de la Guerra Civil española”: la información en la zona republicana (primera parte)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil española,Segunda República española,Prensa,Radio,Fascismo,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo empezó con un juez (2 y final)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/empezo-juez-2-final_129_2225420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a110b390-49f9-4de5-b81d-027e03e11c07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todo empezó con un juez (2 y final)"></p><p>Quizá sea este el final, pero aquello que empezó con Garzón continúa de manera formal. <strong>Hoy cae el hermano de Pedro, mañana caerá su esposa y después será él.</strong> Todo sigue el trámite desde las oficinas de FAES, cansados de soportar a la izquierda real. Y esta izquierda asiste sin hacer nada, con Belarra haciendo de puente y creyendo que es la única de izquierdas en el mundo, pero solo destruye a la izquierda teórica porque otra no es posible. Además, <strong>Pedro es un líder muy peligroso, es inteligente y habla idiomas, y eso ya es insoportable.</strong></p><p>Por eso <strong>todo está programado</strong>. La ayuda de Trump es total porque ya lo apunta él y sus leyes; para las elecciones de noviembre en Estados Unidos ya está creando una ley para que no se pueda votar porque él es el rey. Es anular su derrota segura. Y sin oposición ninguna a un absurdo que anula la democracia en un país ejemplo de ella que fue. Todo está ya a punto para que Europa ceda en Madrid, cuna del fascismo europeo, y así acabar con lo poco que queda de Europa. ¿Siempre nos quedará París? Quizá, pero creo que ya es tarde.</p><p><strong>España liderará el fascismo con alguien que quizá no sea ni Feijóo, ni Abascal ni Ayuso.</strong> Alguien surgirá, pero pronto lo conoceremos. Y Belarra también. Porque MAR ya incluyó a todos estos en su "palante"; ahora habrá que estar atentos a lo que transmite orgulloso, porque es el muñeco del uno, José Mari.</p><p><strong>Obviamente detrás de todo están jueces españoles dispuestos a cualquier cosa para recuperar aquel franquismo que conocimos muchos.</strong> Y Pedro también se equivocó por abandonar a los jóvenes. La vivienda todo lo entorpece porque no existe futuro<strong>.</strong> Y esos jóvenes votarían al extremo opuesto a ver si alguien lo soluciona, pero nadie lo hará y el fascismo menos. Rufián dice muchas verdades, aunque muchos sabemos lo que es imposible hacer.</p><p><strong>¿Será este el último artículo mío que publicará infoLibre?</strong> Solo espero que lo que aquí narro sea un mal cuento. <strong>Un cuento escrito por quien conoce el fascismo desde la cercanía.</strong> Me alegraré infinito de mi posible error y pesimismo.</p><p>___________</p><p><em><strong>César Moya Villasante </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 04:01:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cesar Moya Villasante]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Todo empezó con un juez (2 y final)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Fascismo,Franquismo,Extrema derecha,Democracia,Isabel Díaz Ayuso,Donald Trump,Alberto Núñez Feijóo,Santiago Abascal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No intervención]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/no-intervencion_129_2218991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/476ace02-5f0a-42c1-98e6-2e44885a5aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No intervención"></p><p>El mundo da muchas vueltas, pero hay cosas que se repiten y nos invitan a pensar. El tipógrafo y diseñador gráfico Maurico Amster nació en Polonia, en una ciudad que actualmente pertenece a Ucrania. <strong>Formado en Austria y Alemania, se trasladó a España para huir del nazismo</strong> y participar en la vida cultural de la Segunda República. Diseñó ediciones de Federico García Lorca, César Vallejo o José Ortega y Gasset. Después del golpe de Estado de 1936, mientras las democracias europeas más significativas defendían la política de no intervención, <strong>se sumó al Servicio de Propaganda republicano, colaboró en las operaciones de salvamento del Tesoro Artístico Nacional en un Madrid bombardeado</strong> y participó en el Congreso de Intelectuales Antifascistas de Valencia. Cuando venció el ejército franquista, ayudado por Rafael Alberti y Pablo Neruda, Amster huyó a Francia, se embarcó en el Winnipeg y llegó a Chile, país donde siguió trabajando en editoriales decisivas para la cultura española del exilio como Zig-Zag o Cruz del Sur.</p><p><strong>Walter Reuter fue un fotógrafo y periodista gráfico nacido en Alemania. También huyó del nazismo</strong> y colaboró con la lucha antifascista española. Dejó un testimonio sobrecogedor sobre una guerra que fue capaz de convertir en violencia la vida del país que lo había acogido con los brazos abiertos. Los rostros, el miedo, las armas, las ilusiones desesperadas, las sangre, las infancias perdidas, los actos de afirmación y las pérdidas, quedaron captadas por su cámara. <strong>Como un exiliado más, después de la victoria franquista, llegó a México</strong>. Su memoria fotográfica se conserva hoy en Cuernavaca.</p><p>Amster puso en marcha durante la Guerra Civil el proyecto de una <strong>Cartilla Escolar Antifascista</strong> en colaboración con el Ministerio de Instrucción Pública y con las fotografías de José Val del Omar y José Calandín.  Para continuar el espíritu de las Misiones Pedagógicas republicanas, se ideó una cartilla en la que los soldados analfabetos aprendieron a leer, escribir y hacer cuentas. En una segunda edición, se sumaron las fotografías de Reuter, configurando un impresionante testimonio activo de la experiencia humana de la guerra y la violencia. Pasados los años, la Cartilla fue elegida por la Biblioteca digital de la Unión Europea como una de las <strong>quince obras más importantes del arte español.</strong></p><p>Gracias al comisariado de Michel Lefebvre, Aku Estebaranz y Juan Manuel Bonet, el Instituto Cervantes puso en marcha una exposición en memoria de la Cartilla Escolar Antifascista que ahora puede verse en Cracovia. <strong>Impresiona el recuerdo de aquella barbarie y la respuesta cultural y pedagógica que supuso</strong> la Cartilla como acto de esperanza en el ser humano. Al hablar con Juan Manuel Bonet, que fue director del Instituto Cervantes y es hoy uno de los mayores especialistas en el arte de vanguardia del siglo XX, recuerdo las dinámicas que invitaron a muchos artistas al compromiso político ante los acontecimientos de un tiempo en el que las <strong>consignas del nazismo, el fascismo y las soberbias económicas antidemocráticas</strong> nos condujeron hacia una guerra mundial.</p><p>Ayer y hoy, <strong>la cultura es inseparable del conflicto</strong>, y uno puede comprobar de qué modo hay artistas que defienden las ilusiones ilustradas y sociales en los momentos más difíciles, mientras otros artistas se suman a los discursos autoritarios de la identidad, posturas que legitiman las formas de tiranía y falsifican el sentido de la democracia hasta desembocar en sistemas tan bárbaros, inhumanos y genocidas como el nazismo. <strong>Ayer y hoy, el mundo da muchas vueltas, pero nos deja lecciones</strong>. Cuando ocurren sucesos bárbaros, cuando se viola el derecho internacional, es tan peligroso apoyar de forma descarada a los asesinos como adoptar políticas de no intervención institucional. Así lo hicieron las democracias europeas ante el golpe de Estado franquista, abriéndole las puertas a las invasiones del ejército de Hitler. La no intervención no evita problemas, sino que conduce a una generalización mundial de la violencia.</p><p><strong>El dolor de ayer debiera ayudarnos a comprender el dolor de hoy</strong> y convertir el pacifismo no en una forma de cerrar los ojos y de justificar la no intervención, sino en un compromiso activo de denuncia institucional contra los actores que justifican el fuego de sus armas y la violación de los derechos humanos. </p><p>No a los genocidios, no a la violencia. <strong>Walter Reuter y Maurico Amsler tienen muchas cosas que contarnos</strong>. Y muchas cosas que aprender en el mundo de hoy.  La palabra hoy aprende muchas cosas de la palabra ayer. El arte nos demuestra que la palabra ayer también puede aprender muchas cosas de la palabra hoy. Por eso es indispensable.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[763fd8f6-d616-47a0-9f30-a25ecfbbacfa]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 17:25:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[No intervención]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nazismo,Fascismo,República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orgullo, otra vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/orgullo-vez_129_2216588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81403765-0fbc-4e71-a15b-5b93bca3bbb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orgullo, otra vez"></p><p>Cada año, desde que recuerdo, cuando llega el Orgullo, surgen dos tipos de críticas que vienen de nuestro lado. Y yo, cada año, las contesto (inútilmente) porque convivo con un bichito que no me permite desentenderme de algunas cuestiones. <strong>Las críticas son de dos tipos:</strong> no hay nada que celebrar porque la consecución de la igualdad legal (especialmente el matrimonio, pero no sólo) es una conquista de corte conservador (con sus correspondientes críticas a los colectivos “institucionalizados”) y <strong>el Orgullo se ha comercializado y no es reivindicativo.</strong> Es difícil responder a estas dos cuestiones de manera breve. Voy a intentarlo.</p><p><strong>1-</strong> ¿Hay que celebrar el matrimonio igualitario? Soy de la opinión de que <strong>las críticas al matrimonio son casi siempre anacrónicas, injustas y poco pensadas.</strong> Tradicionalmente el matrimonio servía, fundamentalmente, para tres cosas: asegurar la descendencia legítima y así transmitir la herencia, es decir, la propiedad privada; apropiarse del trabajo reproductivo y sexual de las mujeres y, por último, naturalizar y privilegiar la heterosexualidad. La lucha de las mujeres ha terminado con la identificación entre las dos primeras cosas y el contrato matrimonial. Ya no hay hijos matrimoniales ni no matrimoniales y la herencia se transmite por igual, sin que el matrimonio tenga importancia. Además, ahora se trata de un contrato civil formalmente igualitario entre hombres y mujeres y es fácilmente anulable. Por último, <strong>con el matrimonio igualitario cayó el privilegio heterosexual.</strong> Esto no quiere decir, obviamente, que se haya acabado con la propiedad privada, la herencia o la apropiación del trabajo y la sexualidad de las mujeres, sino que esto ya no se sustenta en el contrato, sino en la institución familiar, que puede ser matrimonial o no. Y de la que ya sabemos que, además de sustentada en las leyes, se apoya en un entramado emocional y de construcción subjetiva que es más difícil de romper que cualquier contrato.</p><p>Es evidente que cuando el contrato matrimonial dejó de ser útil se ha ido desdibujando y su influencia decayendo. Esto hace que haya ya países europeos en los que hay más parejas que conviven sin casarse que casadas y las familias, en todo caso, han sufrido un proceso de diversificación y ensanchamiento que sólo desde posiciones muy dogmáticas es criticable. <strong>Con el matrimonio se podrían hacer aún más cosas</strong> como permitir que lo puedan contraer más de dos personas o que pueda extenderse a relaciones que no sean sexoafectivas. Pero para que eso ocurra, tiene que haber demanda y activismo en ese sentido. Por ahora no ocurre, pero quién sabe mañana porque <strong>cuando se ensanchan los márgenes… se abre un enorme espacio.</strong></p><p>No creo que la misma gente que nos dice que no hay nada que celebrar en la consecución del matrimonio igualitario dijera eso mismo de la derogación de la prohibición del matrimonio interracial, por ejemplo, o de las leyes que permitieron que las mujeres pudieran conservar sus bienes al casarse o ser iguales ante el divorcio. <strong>No sé por qué razón siempre se exige a los colectivos más débiles ser el faro moral de la izquierda.</strong> Finalmente, creo que el hecho de que el matrimonio igualitario (después de décadas de avances de las mujeres) acabara con el privilegio de la heterosexualidad, que fuera una victoria tan rotunda y tan rápida, tiene mucho que ver con <strong>la reacción familiarista de la extrema derecha en todo el mundo.</strong> Estoy convencida de que no pensaban perder esta batalla de manera tan estrepitosa y tan rápidamente.</p><p><strong>2- </strong>El Orgullo de Madrid, que es estatal por decisión de los colectivos, es <strong>uno de los más reivindicativos del mundo.</strong> Y yo he estado en muchísimos. Sólo puede quejarse de lo contrario quien no ha visitado otros o si lo hace con mala fe. Sólo le ganan aquellos que se producen en condiciones de auténtica represión, como el de Budapest del año pasado. <strong>Es el que deja más espacio a los colectivos y asociaciones reivindicativas y a la política.</strong> Las asociaciones marchan siempre en primer lugar y constituyen el grueso de la manifestación. Después van asociaciones y ONG de derechos humanos. Luego van partidos políticos y, por fin, carrozas, unas asociadas a marcas comerciales y otras no. Cuando la cabecera, que siempre lleva un lema político, y donde marchan activistas y partidos políticos en señal de compromiso, llega al final se lee un manifiesto reivindicativo, político y consensuado. Antes de eso se han leído manifiestos reivindicativos en diversos actos. <strong>Todo esto no existe en la mayoría de los países que celebran orgullos.</strong></p><p><strong>3-</strong> Hay muchos orgullos y todos son necesarios. Los hay críticos, autonómicos, ciudadanos, de pueblo…Hoy estamos, de nuevo, en modo resistencia y, aun así, celebramos. <strong>La oposición reivindicación/celebración a estas alturas no tiene mucho sentido.</strong> No hay nada más político (y necesario) que seguir teniendo ese día para celebrar y echarnos a la calle. Celebrar lo que se ha conseguido, celebrar lo que somos, celebrar la memoria y la genealogía, celebrar que, al ser visibles y orgullosas, vencemos a la injuria, como decía el otro día Didier Eribon. <strong>Al celebrar, reivindicamos, desde la memoria de lo que hemos sido, al futuro de lo que queremos ser.</strong></p><p>Como activista que ha estado muchos años en primera línea, puedo asegurar que <strong>el Orgullo ha sido una herramienta fundamental de la lucha</strong> y que, si no hubiera sido por su masividad e internacionalización, algunas cosas hubieran sido mucho más difíciles. Ignorar ahora el contexto internacional y lo que se está preparando contra las personas LGTBI en todo el mundo, por parte de la extrema derecha, es un suicidio. <strong>La manifestación del Orgullo tiene la capacidad de convertirse en un muro frente al fascismo</strong>, ya lo ha sido en el pasado. Lo fue en Budapest en 2025.</p><p><strong>4-</strong> Las críticas al llamado activismo institucional siempre me han parecido <strong>injustas y un poco elitistas.</strong> Hay muchas maneras de ser activista y todas son necesarias, pero el activismo que trata con las instituciones, que las enfrenta, que negocia y arranca compromisos, que se manifiesta, sigue siendo necesario (no sólo LGTBI+, sino cualquier otro: ambiental, por la sanidad, la educación, los derechos laborales, el feminista etc.). <strong>Convivir con las instituciones es perfectamente compatible con estar en la calle</strong>, en la protesta permanente cuando es necesario y con mantener posturas muy críticas. Véase, por ejemplo, la lucha de los activistas gays contra el SIDA: barricadas y negociaciones a partes iguales. Alguien ha estado negociando con los partidos políticos para que presentaran, y finalmente saliera adelante, la ley que prohíbe con penas de cárcel las terapias de conversión de la semana pasada. Alguien trabaja día a día (y recordemos que los colectivos LGTBI españoles son de los pocos que no pagan sueldos a los activistas que se dedican a ello casi full time) para que salgan adelante medidas y leyes que hoy consideramos imprescindibles y de las que, posiblemente, también se beneficien las y los críticos. Francamente, a no ser que renunciemos a cualquier trato con las instituciones, a cualquier ley o mejora legal, que decidamos vivir sin eso y no usar nunca ninguno de los derechos conseguidos… alguien ha hecho por los demás ese trabajo. <strong>Merece, como poco, respeto.</strong></p><p><strong>5-</strong> Lo anterior está relacionado con cierta romantización de los márgenes en la que a veces caemos. <strong>La relación en política (y en la vida) entre centro y periferia, entre adentro y afuera, es compleja y no lineal.</strong> Los márgenes son lugares de creación y de potencia política, pero también de un enorme sufrimiento que nadie quiere para sí a no ser que tenga una llave de seguridad en el bolsillo para poder entrar en la ciudad cuando la cosa se pone difícil. La mayoría de la gente prefiere estar a cubierto que fuera, a la intemperie. La tensión entre la norma y los márgenes es en parte irresoluble porque cualquier lucha pro-derechos es una lucha por la integración. Sin entrar en debates filosóficos complejos, <strong>la batalla hoy es por ensanchar los márgenes lo más posible y diluir la tensión entre ambos espacios.</strong> Pero creo que hay que tener mucho cuidado con romantizar los márgenes desde posiciones de privilegio. Basta con viajar a países en donde las personas LGTBI están perseguidas o fuertemente discriminadas, donde viven en situación de enorme violencia, de peligro, para reconocer que <strong>la aspiración por vivir en la norma, por ser aceptados, queridos, por tener un trabajo y una vida dignas, es legítima.</strong></p><p><strong>6-</strong> Y por fin la eterna discusión sobre el Orgullo y el capitalismo…, esa hidra de mil cabezas que cuando crees que has cortado una, le crece otra. ¿Qué decir? <strong>Es cierto que el capitalismo lo coopta todo y que desactiva la radicalidad de las luchas.</strong> Cuando Disney incluye a una princesa negra entre sus personajes… ¿eso es una victoria del antirracismo y del derecho a la representación pública y el reconocimiento o es una derrota del anticapitalismo? Seguramente sea ambas cosas, pero es posible también que <strong>la victoria final esté hecha de pequeñas victorias parciales.</strong></p><p>Por otra parte… las marcas van y vienen, pero nosotras seguimos ahí. Las mismas marcas que sacaban las banderas arcoíris y forraban sus fachadas de colores, hoy han desaparecido. Y no, esta desaparición no es una victoria del anticapitalismo, sino de <strong>la extrema derecha que pone en riesgo nuestras vidas.</strong> En Budapest, el año pasado, con Orbán amenazando el Orgullo, se manifestaron un millón de personas y no hubo ni una sola carroza. Las marcas no están cuando la cosa se pone fea. Un año después, no está Orbán, pero ya hay carrozas en Budapest. <strong>Las marcas y la comercialización son más un síntoma del mundo en que vivimos que una derrota.</strong></p><p><strong>7-</strong> Termino diciendo que sé, porque he estado ahí, que <strong>organizar esa enorme manifestación y todo lo que conlleva es muy complicado</strong> y que hay cosas que no puedes mover sin que se te caiga todo el entramado. Hoy comparto muchas de las críticas que se le hacen y, si de mí dependiera, quizá intentaría cambiar cosas. Pero también sé que desde fuera es muy fácil decirlo. Es normal estar en desacuerdo con decisiones que toman otros; al fin y al cabo, <strong>los organizadores del Orgullo son organizaciones democráticas con diferentes liderazgos y formas de hacer las cosas.</strong> Es normal discrepar, incluso mucho, de algunas de ellas.</p><p>Pero el Orgullo sigue siendo un día en que salimos a la calle, juntas, para expresar que <strong>ponemos pie en pared ante cualquier retroceso</strong>, que somos muchas y visibles, que sabemos que en gran parte del mundo ser una persona LGTBI+ sigue siendo una condena y que mientras la igualdad, la libertad y la dignidad no lleguen a todas las personas, tenemos que seguir saliendo a reivindicar, y a celebrar también, que <strong>sin nosotras y nosotros no hay democracia ni la posibilidad siquiera de pensar en un mundo mejor.</strong></p><p>_______________</p><p><em><strong>Beatriz Gimeno</strong></em><em> es exdirectora del Instituto de las Mujeres.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 17:51:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Gimeno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Orgullo, otra vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Matrimonio homosexual,Igualdad,Fascismo,Extrema derecha,Activismo LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Plantar cara al fascismo de la toga... y al otro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/plantar-cara-fascismo-toga_129_2213822.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d7683441-92cc-4aa0-ab4b-b2f0bd70e5f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Plantar cara al fascismo de la toga... y al otro"></p><p>Las cosas no pintan bien. O como ustedes prefieran: las cosas pintan mal. Hace medio siglo que este país dejó demasiados deberes sin cumplir. No progresó adecuadamente, como suele decirse —si no estoy equivocado— en el lenguaje de las aulas. A partir de la muerte de Franco íbamos a atar los perros con longanizas. La República estaba a la vuelta de la esquina. Los golpistas que se habían tirado 40 años haciendo de Drácula con la gente de la derrota iban a saber lo que valía el peine de la represión. No en plan venganza, claro que no: la Justicia de la democracia recién estrenada ya se ocuparía de hacer bien su trabajo. Nada de juicios ilegales como los de la dictadura, que condenaron a cárcel y muerte a tantísima inocencia. Se celebrarían juicios con todas las garantías para los jerifaltes del franquismo. La historia sin embustes sería contada en las escuelas, en las casas que habían vivido tantos años con el miedo en las tripas, en las mesas de los bares, porque <strong>la conversación pública ocuparía el lugar del monólogo o el silencio impuesto por los vencedores</strong>. Muerto el perro, se acabó la rabia. Eso se pensaba. Pero resulta que, antes de que se enfriara el fiambre de la tromboflebitis, llegó la Transición y a la lechera se le hizo añicos el cántaro antes de llegar a la plaza para vender la leche.</p><p>Poner en entredicho la Transición estuvo proscrito la tira de años. Era como mentar a la bicha franquista si la criticabas. Ojo con despertar a la bestia. El acuerdo de las élites estaba claro: que no vuelva el desorden, que nadie quiere otra guerra, que la reconciliación no sería posible si cada cual no cedía al otro su parte de razón. Mucha gente nos preguntábamos qué parte de razón les tocaba a los franquistas. A los franquistas les tocaba la razón de la Justicia. Eso creíamos. Y punto. ¿O es que la democracia iba a ser un poco más de lo mismo que lo que hubo antes? Porque si el perro ha muerto, pero sigue la rabia, qué hemos adelantado con la muerte del perro. Y así durante muchos años. <strong>Criticar la Transición, su demasiada complacencia con los verdugos y una incomprensible vocación imperativa de olvidar a las víctimas, se convirtió casi en un delito</strong>. Así que nos dedicamos a exportar nuestro modelo de Transición a medio mundo. Éramos la hostia, el no va más de los ejemplos transicionales de las dictaduras a las democracias. De repente, todos íbamos a ser amigos de todos, a olvidar viejas rencillas de hermanos agrietados por una herencia maldita, a celebrar la gran fiesta de la reconciliación —como en aquella aventura de Corto Maltés— en los pedruscos mágicos de Stonehenge. Muchos años después leí lo que escribió Avishai Margalit en <em>Ética del recuerdo</em>: antes de la palabra reconciliación hay que colocar la palabra verdad. Y aquí hicimos lo contrario. Todos amigos de todos, aunque el nexo de unión siguieran siendo las mentiras del franquismo.</p><p>Las raíces de la Transición fueron saliendo a la superficie y levantando espacios de sombra que impidieron cada vez más dar algo de luz a la historia. Las leyes de memoria —o mejor: de olvido— llegaron muy pronto: la de la Reforma Política, la de Amnistía, la Constitución… El 23F sellaría el triunfo del miedo a la democracia de verdad. Luego llegaría Felipe González para que la chaqueta de pana se convirtiera en traje principesco, como en los cuentos de hadas, y después Aznar le haría la ola al franquismo ya sin complejos de ninguna clase. <strong>Ni verdad, ni justicia, ni reparación</strong>, como algunos exigíamos y seguimos exigiendo desde que empezamos a pensar que los tiempos podrían ser otros y tan distintos. Y ahora resulta que esos tiempos vuelven a ser los de cuando el perro no se había muerto y se pasaba el rato torturando a quienes defendían la libertad por las calles de un país sombrío hasta las cachas.</p><p><strong>La famosa reconciliación que propugnaban los consensos de la Transición está hecha unos zorros</strong>. Que se lo pregunten a Aznar, a Feijóo, a Abascal, a Díaz Ayuso, a los militares fascistas a los que les gustaría fusilar "a 26 millones de hijos de puta", a los "imparciales" miembros del Tribunal Supremo. O a ese juez, carne de patología clínica obsesiva, Juan Carlos Peinado... Sí, que se lo pregunten a ese <strong>franquismo togado </strong>que está dinamitando la confianza en las instituciones y, en una despiadada connivencia con el PP y Vox, la misma democracia. No olvido, faltaría más, a esa gentuza que, desde su criminal manera de entender la política, orilla el bien común en beneficio de sus bolsillos.</p><p>La Justicia se está convirtiendo en un pozo ciego lleno de mierda. <strong>Muchos miembros de la judicatura aplican las leyes desde una parcialidad que da miedo</strong>. Sus instrucciones y sentencias se parecen cada vez más a lo que fueron los juicios ilegales de la dictadura. Hay muchos jueces y juezas que destrozan las garantías de defensa, que filtran detalles de la instrucción para que sus medios afines sentencien antes de tiempo lo que ni siquiera sabemos si es delito, que convierten un oficio noble, como lo es el de la tercera pata de un Estado de derecho, en un estercolero.</p><p><strong>No sé qué esperamos para salir a las calles exigiendo que las togas no sean las que gobiernen</strong> un país demasiado anclado en los miedos del pasado. Que los jueces no se critiquen entre ellos es una cosa: ya se sabe que existe eso que se suele llamar cultura de la tribu. Además, también sabemos que no todos los jueces son lo mismo y que, dentro de sus posibilidades, algunos aportan una miaja de luz entre tanta oscuridad. Eso es cierto, pero que permanezcamos impasibles ante la impunidad de quienes se aprovechan de su poder casi intocable para convertir la Justicia en el cervantino patio de Monipodio es otra cosa bien distinta.</p><p>Las cosas no pintan bien. O, si ustedes lo prefieren: pintan mal. Pero precisamente por eso hemos de plantarle cara al infortunio. No vale quejarnos y dejar que ese infortunio siga como si nada. Podemos ganarle la batalla a esa tropa que desde la política, la judicatura y los medios instalados sin tregua en la mentira no va a parar de boicotear como sea los avances democráticos. El 23 de julio de 2023 le salió a esa Brunete acorazada el tiro por la culata. Y eso lo vamos a repetir sean cuando sean las próximas elecciones. Digo sean cuando sean. Pero antes y hasta entonces seguiremos <strong>dando caña al fascismo de las togas</strong>. Y al otro. Yo propongo que en las calles. Aunque cada cual puede plantarle cara —desde donde y cuando le sea posible— a ese franquismo que, con toga o sin toga, se ha puesto como nunca a cumplir los deberes puestos por el jefe Aznar: el que pueda hacer, que haga. Pues yo me apunto a esa sugerencia desde mi humilde trinchera en esta columna de <strong>infoLibre</strong>: <strong>quienes podamos hacer algo para pararles los pies a los fascistas, que lo hagamos</strong>. Ahí nos vemos, pues, ¿vale? Ahí nos vemos.</p><p>______________</p><p><em><strong>Alfons Cervera</strong></em><em> es escritor. Su último libro, recién publicado, es 'Singapur', editado por Piel de Zapa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2026 04:01:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfons Cervera]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Plantar cara al fascismo de la toga... y al otro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transición democrática,Franquismo,Memoria histórica,Justicia,Fascismo,Tribunal Supremo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Momentos difíciles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/momentos-dificiles_129_2207448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b8d1f9ca-6eed-4f9f-9bdf-455542245b9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Momentos difíciles"></p><p>Estoy leyendo un pensamiento escrito que encaja en los momentos actuales: "El dandismo aparece sobre todo en las épocas de transición, cuando la democracia no es aún todopoderosa y la aristocracia sólo en parte está degradada y tambaleante. En la anarquía de esas épocas, <strong>algunos hombres desclasados</strong>, hartos, ociosos, pero todos ricos en fuerza nativa, pueden concebir el proyecto de fundar un nuevo tipo de aristocracia...". "El dandismo es el último destello de heroísmo en las decadencias" (C. Baudelaire, <em>El dandy</em>, 1863).</p><p>Los dandis provienen de sectores trabajadores, pero se apropian de las normas aristocráticas y constituyen parte de la raíz del fascismo. <strong>Se aúpan en clases trabajadoras, incluso humildes e ignorantes, a las que engañan</strong> prometiéndoles que serán admitidas en sociedad o que entrarán en el reino de los cielos, utilizando para ello falsos predicadores evangélicos. Es, en parte, la explicación del <em>trumpismo</em>, que se acompaña de personajes como Marco Rubio —desclasado de origen cubano— y que se extiende por el mundo con un discurso que une a descamisados, a una burguesía venida a menos y a rencorosos que se consideran abandonados.</p><p>Mussolini, Hitler y Franco fueron, sin duda, los máximos líderes que se aprovecharon de esa ideología del rencor, utilizando nacionalismos, purezas de raza, falsas religiones —que prometen cielos a descamisados— y crisis económicas no resueltas por líderes mediocres de las democracias. Trump, Milei y Bolsonaro, entre otros, y en nuestras latitudes Ayuso o Abascal, aparecen como fieles seguidores. Saben que <strong>su discurso demagógico y populista engorda un ejército de seguidores</strong> que, como hooligans, abrazan su falsa religión. "Hay que destruir al contrario por cualquier medio...", vino a decir Tellado, fiel acólito de Feijóo, envueltos ambos en el dilema de presentarse como moderados y, a la vez, contaminarse de ese discurso ultra que creen que les dará votos. Todo vale. Desde asaltar el Capitolio estadounidense, igual que hicieron los bárbaros entrando en Roma, hasta desacreditar el Parlamento y al Ejecutivo legalmente constituido, desvirtuar la función del Senado o utilizar instituciones tan importantes en una democracia como la justicia.</p><p>La mentira es su bandera para convencer o crear dudas en el ciudadano incrédulo. <strong>Saben que las dudas engrosan la abstención que les facilitará una victoria</strong>. ¿Qué quedará después? La nada. El poder que debería ejercer la buena política al servicio del ciudadano será sustituido por el poder de las finanzas, que desean transformar la <em>res publica</em> en una empresa. Primero, los patrios que besen banderas; los sajones antes que los mestizos; el Gobierno de Netanyahu exterminando a los palestinos. Fuera impuestos, que cada cual se las apañe. Los ciudadanos pasarán a ser clientes —o súbditos— obedientes y temerosos. Temerosos ante el peligro del asesinato civil mediante el descrédito social, ante imputaciones nunca probadas; ante la imputación judicial que lleva consigo la culpabilidad antes de ser juzgado, con gran difusión de una prensa regada con dinero público y que actúa como cuarto poder.</p><p>Son momentos muy preocupantes, no sólo por este movimiento ultra que nos asola como una peste, sino también —y esto es más preocupante— por <strong>la parálisis de un mundo que presume de demócrata, culto y con valores</strong>, pero que se limita a mirar por la ventana. La masacre y el genocidio de Gaza, la actual invasión del Líbano por el sionismo, las salvajes guerras fratricidas de Sudán, Siria, antes Libia, Ucrania o tantas otras lindes así lo atestiguan. Un mundo mudo. Las potencias que deberían cortar con firmeza tanta muerte y tantos crímenes juegan al ajedrez esperando que caiga la torre. La nueva Contrarreforma mundial está ganando la partida. Ya se han encargado de desprestigiar o anular los organismos internacionales creados después de la Segunda Guerra Mundial para salvaguardar la paz. Tiene el camino libre, a menos que surja algún movimiento ciudadano que lo impida. Difíciles momentos. EEUU, como imperio en crisis, impone su ley del Oeste: "el que saque primero mata". Europa, sin norte, anda perdida. La Rusia de Putin es capitalista y quiere reconquistar su pasado imperial. China observa: es Confucio y no Aristóteles. Momentos difíciles.</p><p>_____________</p><p><em><strong>Eduardo Vázquez Martul </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre</strong></em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 04:01:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Vázquez Martul]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Fascismo,ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[León XIV, un papa y sus verdades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/leon-xiv-papa-verdades_129_2205621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/192912f2-291c-48b0-9c34-a86c4ea80e3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="León XIV, un papa y sus verdades"></p><p>Me siento reconfortado escuchando al papa establecer lo que está clarísimo. <strong>El odio presente en el fascismo nada tiene de unión o comunión con la religión católica</strong>. En España esa unión se quiere hacer palpable con organizaciones ultras que presumen de su catolicismo extremo, pero el papa ha sido tan claro como el agua. Cómo podemos entender que un católico de verdad desee el mal y <strong>el castigo hacia niños abandonados, o hacia migrantes que lo único que pretenden es vivir mejor con un trabajo</strong>. O estar en contra del perdón a quien erró en un momento dado. Pero los ultras de este país nos demuestran su odio a ellos a diario con sus medidas políticas fuera de cualquier idea humanística. Poner esto en claro me hace sentir otra vez que el mundo puede ser mejor si alguien despierta de este mal sueño que tenemos en España. Quizá la unión de PSOE y PNV explique que <strong>cierta lógica aún existe en política</strong>, algo que entiendo como la derecha simpática que no deja a nadie atrás, con sus fallos, pero sin eliminar a una gran parte de la sociedad. Esa que algunos desprecian.</p><p>Lo que he visto en Madrid refleja cierta confusión: <strong>muchas personas acuden con entusiasmo a ver a este papa y, supongo, también a escucharle</strong>. Sin embargo, si después <strong>apoyan al fascismo ultra</strong>, incurren en una contradicción difícil de comprender, porque esa postura se sitúa en las antípodas del amor al prójimo y del perdón. A veces me pregunto si, en un mundo tan distinto,<strong> seré yo quien está equivocado</strong>. Pero, bien pensado, el amor no ha cambiado en siglos y sigue expresándose en ese mandato cristiano de amar al prójimo. Por eso, cuando oigo a quienes elogian a León XIV solo por ser el papa y luego manifiestan <strong>un odio heredado de una guerra civil que realmente fracturó España</strong>, percibo la profunda confusión de muchos en este país. Quizá todo arranque, precisamente, de aquella guerra que nos dejó divididos en dos.</p><p>Cuándo nos curaremos de aquello….</p><p>______________</p><p><em><strong>César Moya Villasante </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 04:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cesar Moya Villasante]]></author>
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      <media:title><![CDATA[León XIV, un papa y sus verdades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa León XIV,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Idafe Martín, periodista:  “Vox no se hundirá hasta que no deje de interesarle al PP”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/idafe-martin-periodista-vox-no-hundira-no-deje-interesarle-pp_1_2193153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/80853046-8708-48d9-b54b-3a67dd02fabb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Idafe Martín, periodista"></p><p><strong>Bélgica </strong>atraviesa una coyuntura política extraña y única: pese al auge del voto ultraderechista, es el país europeo que mejor ha sido capaz de controlarlo. Esta paradoja es posible gracias a muchos factores, pero uno destaca sobre el resto<strong>: la formación de un cordón sanitario hacia la extrema derecha</strong> por parte de los medios de comunicación y los partidos políticos belgas. Este es el punto de partida del libro que el periodista y durante varios años columnista de <strong>infoLibre,</strong> Idafe Martín<strong> </strong>acaba de autopublicar, <em>Un país sin fachas</em>.</p><p>Martín<strong> </strong>es corresponsal en Bruselas para <em>Clarín</em>. Lleva desde 2004 viviendo en Bélgica y ha sido testigo del cordón sanitario que le ha impuesto el país a la extrema derecha de <strong>Vlaams Belang</strong>, mientras en el resto de Europa le han dejado la puerta abierta. </p><p><strong>Titula el libro </strong><em><strong>Un país sin fachas</strong></em><strong> en referencia a Bélgica, sin embargo, también están viviendo un auge de la extrema derecha ¿por qué ese título?</strong></p><p>Siempre he dicho que vivo en la aldea de Obélix. Cuando en Europa comenzó el auge de la extrema derecha, los países iban cayendo uno detrás de otro. España no fue de los primeros, por eso allí no se hablaba tanto del tema. De hecho, cuando no existía extrema derecha en ningún sitio en Europa, en Flandes iban ya por el 10-15%. Lo que yo veía era que en Bélgica, pese a su auge, había unas condiciones sociopolíticas y culturales que le cerraban la puerta al avance del fascismo, que se resistía a claudicar ante esto.</p><p><strong>¿Cómo se crea un cordón sanitario efectivo a la extrema derecha?</strong></p><p>Es sencillo, aquí con Vlaams Belang no se pacta, no se debate. Se intenta invisibilizarlo. En Bruselas no se sabe quién es el líder de la extrema derecha, no sale en los medios y no le invitan a debates electorales y nada del estilo. Toda la sociedad, incluyendo los servicios secretos, la policía, la justicia, las universidades, los sindicatos y el ejército, trabaja para parar el crecimiento de la extrema derecha. </p><p>Este cordón sanitario se ha reforzado a lo largo de la historia, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial y tras episodios como los "años de plomo" y el caso Dutroux, que llevaron a una toma de conciencia sobre la necesidad de proteger la democracia de la extrema derecha. </p><p><strong>¿El libro puede ser un manual de lo que se hizo mal o lo que no se logró en España?</strong></p><p>Los contextos históricos son diferentes. Más bien, es una reflexión sobre lo que se pudo hacer con tiempo y cómo funciona un país que considera que la extrema derecha es una amenaza para el sistema democrático. Creo que en España, pese a la opinión popular, ni se intentó hacer un cordón sanitario. Se pudo hacer en su momento, pero no se hizo. Además creo que por contexto habría sido inviable. PP y PSOE se tendrían que haber puesto de acuerdo y realizar un cordón sanitario a la extrema derecha implica sacrificios que la izquierda española no está dispuesta a asumir. </p><p><strong>¿España ha tratado demasiado bien a la extrema derecha?</strong></p><p>Los medios de comunicación en España no invisibilizaron a Vox cuando se debería haber hecho. Tampoco hay un acuerdo generalizado, como la "Carta de la Democracia" belga, que comprometa a medios, partidos, universidades y sindicatos a mantener un cordón sanitario. Es una realidad que a Vox se le ha impulsado económica y mediáticamente y ahora hay partidos como el PP, a los que le interesa que siga. Vox no se hundirá hasta que no deje de interesarle al PP. Las investigaciones de la corrupción con Disenso son recientes, no se ha empezado a ir a por la formación ultra en serio hasta hace poco y ya es demasiado tarde.</p><p><strong>¿Qué tiene que suceder en España para tener más atado al fascismo?</strong></p><p>La derecha española, a diferencia de la de otros países europeos, no ha sido antifascista. Se necesita un cambio de cultura política donde el antifascismo no sea visto como algo "de rojos". Pero, al final, el cordón sanitario tiene que salir de la derecha, específicamente del PP. Los populares tendrían que poner sobre la mesa que no irán a ningún sitio con Vox, ni siquiera para aprobar leyes o presupuestos.</p><p><strong>Cita en el libro a Martínez-Almeida con una frase: </strong><em><strong>"Seremos fascistas, pero sabemos gobernar"</strong></em><strong>. ¿Qué dice de la cultura política española que eso se pueda decir y no tenga prácticamente consecuencias? </strong></p><p>Almeida lo dice porque sabe que no importa. Es decir, no tiene un poder de oposición negativa contra él. Sería absolutamente demencial que un señor conservador francés, belga, holandés, británico dijera, 'Yo soy fascista’ pero ni como un chiste. No se puede ser demócrata sin ser antifascista. Aunque España no vivió la ocupación nazi de la Segunda Guerra Mundial, sí vivió una dictadura de 40 años y esto debería haber generado una mayor conciencia sobre el fascismo. </p><p><strong>La gran pregunta que deja abierta en el libro es si el cordón mediático puede sobrevivir en la era de las redes sociales...</strong></p><p>Los partidos de extrema derecha pensaban que con las redes sociales lo iban a romper, pero no ha ocurrido. La razón es que las redes sociales necesitan alimentarse de contenido político, y si los medios tradicionales no publican sobre ellos, no hay contenido para las redes. Sin embargo, las redes son incontrolables y ahí siempre tendrán un caldo de cultivo. </p><p><strong>El libro termina con una frase de un veterano socialista belga en referencia a este cordón a la ultraderecha: </strong><em><strong>"Durará mientras la gente recuerde por qué se construyó"</strong></em></p><p>El fascismo será siempre una amenaza, por eso no hay que darle cancha. Aplicar un cordón sanitario en el caso español es ya inviable porque la extrema derecha está completamente integrada en el ecosistema. Aún así, todavía se puede combatir.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 04:00:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Prieto]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Idafe Martín, periodista:  “Vox no se hundirá hasta que no deje de interesarle al PP”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Bélgica,España,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De acosos y persecuciones: un peligro para la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/acosos-persecuciones-peligro-democracia_129_2189847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4bfe2594-0f75-4aae-b1ec-cb0fea460669_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De acosos y persecuciones: un peligro para la democracia"></p><p>El acoso a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por el agitador ultraderechista, Vito Quiles, <strong>que se hace pasar por periodista</strong> y que sigue con credencial en el Congreso de los Diputados, ha generado un gran revuelo mediático y político. Pero este hecho <strong>no es una excepción ni una casualidad:</strong> responde a una estrategia muy bien organizada que defendió el expresidente del Gobierno José María Aznar con su famoso lema de 2023,<strong> "el que pueda hacer que haga",</strong> para conseguir derribar al gobierno de coalición tras las elecciones del 23 de julio del mismo año. Los acosos de este farsante de periodista son<strong> violencia política de manual, financiada por el Partido Popular a través de sus diferentes comunidades autónomas </strong>y ayuntamientos, y camuflada como publicidad institucional.</p><p>Pero este hecho no es nuevo, es una estrategia muy antigua, encaminada a <strong>crear un estado de necesidad que justifique un cambio político mediante un golpe de Estado </strong>o a través de las urnas, aunque todavía no ha habido víctimas mortales como en los años 30. Pero nunca se sabe y no deberíamos jugar con fuego. Tampoco es un hecho aislado, ya que forma parte de la deshumanización del presidente del Ejecutivo: desde el "que te vote Txapote" hasta los insultos habituales de Santiago Abascal a su persona ("mierda", "chulo putas", etc.), pasando por <strong>el grito de "Pedro Sánchez, hijo de puta", </strong>coreado en mítines del PP y Vox, en fiestas patronales o campos de fútbol. Y todo este repertorio siempre se justifica en aras de una supuesta libertad.</p><p>Además, <strong>llevamos tiempo asistiendo al acoso a políticos</strong> como Irene Montero, Pablo Iglesias, Óscar Puente o Mónica García, hijos incluidos, o a periodistas como Antonio Maestre, Rubén Sánchez, Ana Pardo de Vera, Sarah Santaolalla, entre otros muchos.</p><p>Pero, en el marco de esta estrategia, tampoco podemos olvidar el <strong>acoso sistemático a la sede del PSOE desde finales de octubre de 2023</strong>, y aunque ya no salga en los medios de comunicación, continúa todos los días, incluidos domingos, festivos y vacaciones. Afortunadamente, ahora son muchos menos que aquellas hordas que durante mes y medio secuestraron el barrio y convirtieron en una actividad de riesgo hacer cualquier compra o gestión en la calle.</p><p><strong>Sitiados por fascistas y con controles policiales para acceder a las viviendas</strong>, sin poder sacar la basura durante semanas, con el mobiliario urbano arrasado y hogueras de contenedores. Pero actualmente esos individuos faltones y mal educados intimidan a peatones y automóviles, tratando de <strong>imponer sus panfletos y su discurso de odio</strong> ante la pasividad de la policía, que también tolera todos los símbolos fascistas, vulnerando la Ley de Memoria Democrática. </p><p>Y si protestas ante la policía porque han querido meterte en tus pertenencias panfletos fascistas, la policía te contesta airada que vayas a<strong> protestar a la Delegación del Gobierno, porque la culpa de todo esto es del Gobierno</strong>. Y, para colmo, otro agente te dice que si quieres una amonestación de 600 euros o bien que circules. </p><p>Esta es la protección del ciudadano ante los insultos e intimidación de estos energúmenos. Es la misma policía a la que les gritaban los días de ruido y furia:<strong> "Ojalá os hubiera matado a todos la ETA"</strong>. Y luego escribes al delegado del Gobierno, Francisco Martín, y ni te responde. A otros ciudadanos les ha contestado ante las cartas que muchos vecinos, hartos de la situación, han escrito, pero no ha hecho nada para acabar con esta situación. </p><p><strong>De 19.30 a 21.30 horas siguen con consignas y cánticos fascistas</strong>, aparte de todo tipo de insultos amplificados con megáfono, para que los niños de las viviendas próximas sigan cenando con esos gritos tan educativos. Todo un espectáculo muy edificante. <strong>Tampoco hace nada el Ayuntamiento de Madrid por la tranquilidad de sus ciudadanos,</strong> ni la Comunidad de Madrid, porque les encanta la actuación de estos intransigentes y fanáticos: primero, porque critican al Gobierno sistemáticamente, y segundo, porque creen que los van a poder controlar y manipular. No saben que están incubando el huevo de la serpiente. </p><p>¿Alguien tiene dudas, a estas alturas, de que si esta circunstancia <strong>se hubiera dado en Génova ya hubiera acabado hace muchísimo tiempo?</strong> Ni una semana hubieran dudado. Esa es la diferencia: cómo se trata a los fascistas y acosadores y cómo se trata a los ciudadanos. Esta situación<strong> dice muy poco de la calidad de nuestra democracia</strong> y de los que nos tienen que proteger: jueces, policías y políticos. </p><p>No me extraña que Vito Quiles diga que hay que seguir apretando porque están ganando, ya que sus actuaciones están dando sus frutos. Con sus tácticas de escuadritas fascistas están amedrentando al personal. Todas estas actuaciones forman parte de la misma estrategia perfectamente coordinada: de las protestas de Ferraz a Vito Quiles, de<strong> los insultos generalizados a las declaraciones de políticos del PP y Vox</strong>, de las columnas incendiarias en periódicos a la inacción de policías y jueces. Nada es casualidad ni azar. Y luego nos llevamos las manos a la cabeza porque el 21% de los jóvenes consideran positivamente el franquismo. Hay que cuidar todos los días la democracia, y por parte de todos los servidores públicos. </p><p>_________________</p><p><em><strong>Ana Martínez Rus </strong></em><em>es profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Martínez Rus]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De acosos y persecuciones: un peligro para la democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Medios comunicación,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/esperanza_129_2183384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5b870e78-bb2a-4cac-b9bf-a3c0fe7f3cb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La esperanza"></p><p><em>"El mal no prevalecerá. Construyamos puentes de paz sin miedo, porque Dios nos ama a todos incondicionalmente”.</em></p><p> (León XIV)</p><p><strong>El mundo a la deriva: Apofis despierta</strong></p><p>La sensación de naufragio inminente es la que prima en estos tiempos enrarecidos. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lo resumió con una imagen que no admite réplica: es como si el mundo fuera un navío a la deriva, sin ninguna institución que oriente el comportamiento civilizatorio de las naciones. La fuerza de los tiranos <strong>parece imponerse a la voluntad de quienes defendemos</strong> los Derechos Humanos. Nos sentimos mayoría, pero una mayoría cohibida ante el acoso y el miedo a las consecuencias de la discrepancia.</p><p>En esta confrontación entre la barbarie y la cordura, quienes apostamos por la civilización nos encontramos huérfanos de la ONU, que Trump y Netanyahu<strong> pretenden dinamitar o anula</strong>r; espectadores impotentes del genocidio de Gaza, de las masacres del Líbano, de una guerra ilegal en Irán. Rehenes de una dinámica de violencia y ruina económica que nos estrangula. Avanzando sin brújula, como zombis, <strong>a la espera de la siguiente locura de quienes se proclaman </strong>—con impunidad pasmosa— defensores de la libertad y la democracia.</p><p>Apenas nos da tiempo de sanar el daño antes de que llegue el siguiente. Somos testigos sobrecogidos de la matanza de inocentes por su raza, <strong>su lugar de nacimiento o su religión</strong>. Y no estallamos de indignación: aceptamos cobardemente la situación, o nos quedamos inermes ante la manipulación permanente de la inmigración por parte de la derecha y la ultraderecha, asumiendo <strong>propuestas claramente xenófobas y racista</strong>s —como la «prioridad nacional» para acceder a ayudas institucionales— más propias del fascismo que amenaza, de nuevo, nuestra convivencia.</p><p>Vivimos bajo el «síndrome del olvido inmediato»: nuestra memoria colectiva es sumamente débil y efímera. Las cifras hablan por sí solas. Según datos del propio Servicio de Inmigración y Aduanas de EE UU, el 8 de enero de 2026 había <strong>68.990 migrantes retenidos</strong> entre el ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, decenas de miles de seres humanos reducidos a estadística y silenciados por el siguiente titular. Europa no es ajena a esta deriva: el Abogado General de la UE ha avalado el <strong>traslado de migrantes a terceros países extracomunitarios</strong> para su internamiento en centros de reclusión, confiando en un respeto a sus derechos que todos sabemos que no será real. </p><p>Nuestra capacidad reflexiva <strong>se anula al ritmo que avanzan los algoritmos</strong> que construyen una inteligencia paralela a la que nos ha dado forma como seres humanos.</p><p>Hannah Arendt nos advirtió de que “<em>la maldad nunca es radical; </em><em><strong>solo es extrema, y puede devastar el mundo entero </strong></em><em>precisamente porque se extiende como un hongo sobre la superficie”,</em> sin profundidad ni dimensión demoníaca alguna. Es exactamente lo que describe este momento. </p><p>Detrás de todo ello están líderes concretos —Trump, Netanyahu, Putin— que ejercen el poder de forma autoritaria, <strong>a los que cabría sumar otros varios</strong> que en el mundo se han unido para dar forma a una recreación actual de <strong>Apofis</strong>, la gran serpiente de la mitología egipcia.</p><p>En el panteón del Antiguo Egipto, <strong>Apofis —también conocida como Apep—</strong> era la encarnación del caos primordial: una serpiente colosal que cada noche amenazaba con devorar la barca solar de Ra e impedir que el amanecer llegara al mundo. Representaba <strong>las fuerzas destructivas que combaten sin descanso</strong> el <em>Ma'at</em>, el principio egipcio de orden, verdad y justicia cósmica. Nunca podía ser destruida definitivamente; solo contenida, conjurada, repelida una y otra vez por la vigilancia y <strong>el esfuerzo colectivo de los dioses y los hombres</strong>. Es una metáfora de una exactitud perturbadora: el mal autoritario no muere, se transforma y regresa. Y solo la acción constante, la memoria viva y la voluntad de resistir pueden evitar que la oscuridad prevalezca.</p><p>Como señaló Umberto Eco, “<em>nuestro deber es desenmascarar el fascismo eterno y señalar con el índice </em><em><strong>cada una de sus nuevas formas, cada día, en cada rincón del mundo”</strong></em><em>.</em> Algo tendremos que hacer para superar esta inercia que nos oprime la garganta hasta dejarnos sin aliento.</p><p>El <a href="https://elpais.com/internacional/2026-04-21/un-informe-de-amnistia-internacional-constata-el-avance-del-autoritarismo-en-el-mundo.html" target="_blank">informe anual</a> de Amnistía Internacional no deja margen a la duda. Netanyahu, Trump y Putin son señalados como «depredadores» de los derechos humanos —«saqueadores brutales a la caza de trofeos injustos»— y como líderes que desplegaron una ofensiva <strong>para lograr el dominio económico y político mediante la destrucción</strong>, la represión y la violencia a escala masiva. Y lo que es peor, según la ONG: las prácticas autoritarias se han intensificado en todo el mundo.</p><p>Los datos que acompañan ese diagnóstico son escalofriantes: <strong>casi el 70% de la población mundial vive hoy bajo regímenes autoritarios</strong> mientras las democracias se debilitan de forma acelerada. En ese contexto, EE UU ha ejecutado extrajudicialmente a <strong>más de 150 personas mediante el bombardeo de lanchas en el Caribe</strong>. Y no pasa nada. Nadie rinde cuentas. Nadie comparece ante ningún tribunal. Tenía razón Martin Luther King cuando advirtió desde su celda de Birmingham que, en el fin, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos.</p><p>Siguiendo el camino trazado <strong>por estos grandes líderes mundiales</strong>, sus acólitos nacionales de la derecha y la ultraderecha dan muestras de la misma falta de moral política. Actitudes que salpicaron de intolerancia la madrileña Puerta del Sol, donde la presidenta de la Comunidad de Madrid acogió desde el balcón del antiguo edificio de la DGS franquista —símbolo no casual— a María Corina Machado, mientras <strong>una multitud dirigía insultos racistas a la presidenta encargada de Venezuela</strong>, Delcy Rodríguez, coreados por el cantante Carlos Baute.</p><p>Esta parafernalia no fue casual. De acuerdo con el <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2026-01-10/botin-diaspora-venezolana-espana-mas-250-000-votantes-subiendo_4280941/" target="_blank">INE</a>, la población procedente de Venezuela supera ya las <strong>692.000 personas en España</strong>, de las que <strong>más de 268.000 tienen la nacionalidad española</strong> y por tanto derecho a voto en elecciones generales, locales y autonómicas. Solo en Madrid son <strong>72.550 ciudadanos</strong> los que pueden acudir a las urnas. Con las cosas de comer, no se juega.</p><p>Como antítesis a estas acciones, la semana pasada <strong>vivimos un encuentro histórico en Barcelona</strong>. Convocados por Pedro Sánchez, presidentes, alcaldes y líderes progresistas de cuatro continentes reclamaron la <strong>prevalencia de la legalidad internacional y el respeto democrático</strong>: Lula da Silva, Zohran Mamdani —alcalde de Nueva York—, Elly Schlein —secretaria general del Partido Democrático italiano—, Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum, los mandatarios de Sudáfrica, Uruguay, Irlanda, Lituania, Albania, Cabo Verde y Barbados, y los vicepresidentes de Alemania, Reino Unido, Austria, Ghana y Botsuana.</p><p>En palabras del presidente brasileño<em>: "</em><em><strong>Nadie tiene que tener vergüenza de ser progresista</strong></em><em> o ser de izquierda. Elogié a Pedro porque tuvo la valentía de no permitir que los aviones de guerra de EE UU salieran de aquí para bombardear Irán."</em> </p><p>Tienen razón quienes <strong>han movido ficha para salir de la inercia inmovilista</strong>. Es el primer paso para luchar contra este posfascismo que, con el arma de la desinformación, la manipulación y el negacionismo, pretende acabar con décadas de conquistas democráticas. Recordemos cómo Gramsci advertía: “la crisis <strong>consiste precisamente en que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer</strong>, y en ese interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados”. Ese interregno es el que habitamos, ahora. Y por eso la acción no puede esperar.</p><p>Debemos sacudirnos la insensibilidad y hacer frente al ataque a los valores y los derechos humanos que <strong>desarrollan las fuerzas de la ultraderecha</strong>, a las que se suma una derecha inoperante, mimética e incapaz de ofrecer respuestas concretas a los problemas de la sociedad. Es muy cierto que las coaliciones estratégicas internacionales de extrema derecha <strong>suponen un gran riesgo para la democracia</strong>, porque traen nuevos modelos de populismo político y autoritarismo. Por eso es necesario rebelarnos y <strong>apostar por un capitalismo responsable</strong> y redistributivo que haga frente al capitalismo salvaje que nos quiere dominar.</p><p>La reflexión del filósofo Josep Ramoneda sintetiza bien el momento: <strong>¿ha tocado fondo el delirio reaccionario? </strong>Colombia, México, Uruguay y Sudáfrica acompañan a Brasil y España en un encuentro que tiene el valor de una advertencia contra la ola creciente de impunidad antidemocrática.<strong> Se echaba en falta este impulso inicial</strong> y se ha producido. Ahora lo importante es desarrollarlo y extenderlo sin demora.</p><p>Porque la historia nos enseña que los derechos no se conceden: se conquistan. Y que cada generación tiene la obligación<strong> moral de defenderlos contra quienes, disfrazados de libertad, no hacen sino demolerla</strong>. Eduardo Galeano definió la utopía como el horizonte que retrocede cada vez que nos acercamos a él; y concluía: ¿para qué sirve la utopía? Para eso: para caminar. Pues bien, caminemos.</p><p>El tiempo marcará la evolución de los acontecimientos. Tras esta cumbre de Barcelona —histórica por sus participantes, impactante por sus contenidos—, lo que <strong>se dibuja en el ánimo de quienes peleamos por el futuro </strong>es la esperanza: la convicción de que esta solo puede ser una realidad favorable si nos empleamos a fondo en diseñarla a través del respeto a los derechos humanos conseguidos a lo largo de décadas. Esa esperanza activa, colectiva y sin miedo, es la única fuerza capaz de contener a <strong>Apofis</strong> —la gran serpiente del caos— y evitar que implante las tinieblas. Frente a la oscuridad, la única respuesta es continuar encendiendo la luz.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Baltasar Garzón Real </strong></em><em>es jurista y autor, entre otros libros, de</em> '<em>Los disfraces del fascismo' (Planeta).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 17:41:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Baltasar Garzón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La esperanza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Libertad de expresión,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El compromiso intelectual de Malraux frente al fascismo llega al Ateneo de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/ateneo-madrid-recupera-malraux-simbolo-compromiso-intelectual-frente-fascismo_1_2181857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a41db813-ec49-4be8-9d72-bd963a51cfcb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El compromiso intelectual de Malraux frente al fascismo llega al Ateneo de Madrid"></p><p>El Ateneo de Madrid acoge el próximo jueves 30 de abril <a href="https://ateneodemadrid.com/evento/malraux-en-espana-1936-1939-el-compromiso-de-un-intelectual-ante-el-fascismo/" target="_blank">una conferencia centrada en la figura del escritor y político francés André Malraux</a> y su implicación en la Guerra Civil española, bajo el título <em>“Malraux en España (1936-1939): el compromiso de un intelectual ante el fascismo”</em>. El acto, organizado por la Sección ateneísta de Literatura, tendrá lugar a las 19:00 horas en la Sala Ramón y Cajal.</p><p>La sesión propone una <strong>reflexión sobre el papel de los intelectuales en contextos de crisis democrática</strong>, tomando como referencia el posicionamiento activo de Malraux frente al avance del fascismo en Europa durante los años treinta. El autor de <em>La esperanza</em>, profundamente <strong>vinculado a la causa republicana</strong>, no solo narró el conflicto español, sino que participó directamente en él, convirtiéndose en un símbolo del compromiso político y cultural de una parte de la intelectualidad europea de la época.</p><p>La conferencia correrá a cargo de <a href="https://www.infolibre.es/autores/antoni-cistero/"  ><strong>Antoni Cisteró García</strong></a>, un perfil marcado por la interdisciplinariedad: ingeniero químico de formación, licenciado en Filosofía y diplomado en Ciencias Sociales, ha orientado su trayectoria hacia el análisis del contexto social de los acontecimientos históricos. Es autor de ensayos como <em>Confluyendo</em> o <em>Participar hoy</em>, así como de novelas históricas como <em>Campo de esperanza</em> —galardonada con el Premio Film-Historia de la Universidad de Barcelona— e <em>Hijo de la memoria</em>, ambas traducidas al francés. También ha desarrollado una amplia producción en otros géneros, incluyendo teatro y reflexión histórica a través de distintos espacios digitales.</p><p>La presentación del acto estará a cargo de <strong>Ángel Viviente Core</strong>, también escritor y activista en distintas causas cívicas. La cita se enmarca en la programación cultural del Ateneo, una institución histórica que sigue funcionando como espacio de debate y pensamiento crítico en torno a cuestiones políticas, sociales y culturales de relevancia contemporánea. En un contexto europeo en el que resurgen discursos autoritarios, la <strong>recuperación de figuras como André Malraux</strong> invita a repensar el papel de la cultura y la intelectualidad ante los desafíos democráticos actuales.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 09:22:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El compromiso intelectual de Malraux frente al fascismo llega al Ateneo de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Fascismo,Guerra civil,Guerra Civil española,Segunda República española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No confundamos al fascismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/no-confundamos-fascismo_129_2180898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7d318d9c-a7b2-41a0-a821-c3b03df98af1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No confundamos al fascismo"></p><p>Si algo tengo claro en esta vida es lo que significa fascismo porque he vivido en mis carnes, muy cercanas, a Falange y a ETA en otro tiempo. Y <strong>ambas ideologías están claras</strong> y no son nada comparables con una derecha o izquierda.</p><p>El fascismo no es una ideología, es un modo de querer gobernar por aquellos para los que todo es ultra, definición que los aísla a un término que es la <strong>exageración del odio</strong>, palabra que encierra la auténtica verdad de su pensamiento. Sienten odio a todo lo que se mueve, en muchos casos se unen a un catolicismo mal entendido porque así creen blanquear su odio. Y ese odio se refleja en la homo o xenofobia porque su pensamiento está lleno de fobias hacia todo el que piensa distinto a ellos, con el solo objetivo de querer vivir en un mundo aislado uniforme en ideas repartiéndose los beneficios económicos que, al final, es como todos, su único deseo. <strong>Abascal lo muestra cada día</strong>.</p><p>Pero no digamos que son de ultraderecha porque ETA sentía lo mismo y se consideraban de izquierdas. Con la única salvedad que <strong>estos fueron derrotados</strong> y hoy muchos han reconocido su error. Los franquistas no lo hicieron ni lo harán jamás. Pero yo distingo muy bien qué es la derecha y no estoy en contra de ellos, porque tienen un pensamiento conservador y con una economía capitalista con el solo error de no poner puertas a los extremismos que llevan a un desastre económico mundial. Y una vez desaparecido el comunismo estalinista es el único modelo económico de ese capitalismo y no podemos estar contra ello. Pero esto en España no existe, porque <strong>el 90% de la gente que vota al PP está feliz con Vox</strong>, por el problema de un franquismo atado y bien atado usando la patria como su único objetivo, palabra mágica que enreda a muchos jóvenes ignorantes.</p><p>Porque patriota es todo aquel que hace crecer la nación donde trabaja, exclusivamente, pero con honradez. Y eso aísla las fobias.</p><p>Por ello yo mismo podría llegar a votar a la derecha en Francia o en Alemania, donde Merkel lo tuvo muy claro. <strong>Siendo de derechas puso veto a todo lo que oliera a fascismo,</strong> al que conocieron bien; en España eso no es posible y he perdido la esperanza de que algún día ocurra porque tienen comprados a demasiados medios de comunicación y a jueces que todos conocemos capaces de hacer hasta el ridículo y hacer perder la credibilidad a la verdadera Justicia, con mayúsculas... Porque, aludiendo a la actualidad, <strong>la señora Ayuso pone pegas a los acuerdos en Extremadura</strong>, no es porque ella no esté de acuerdo en esa xenofobia, sino porque puede perder algunos votos, su único objetivo en la vida.</p><p>_______________</p><p><em><strong>César Moya </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 04:01:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[César Moya]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Angela Merkel,Alemania,PP,Vox]]></media:keywords>
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