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    <title><![CDATA[infoLibre - Cultura de la violación]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/cultura-de-la-violacion/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Cultura de la violación]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Sheinbaum denuncia al hombre que la acosó en un acto público en Ciudad de México]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/sheinbaum-denuncia-hombre-acoso-acto-publico-ciudad-mexico_1_2092952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1f84c88b-0bb7-41ce-b8e2-2bca0a815b68_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sheinbaum denuncia al hombre que la acosó en un acto público en Ciudad de México"></p><p>La presidenta de México, <a href="https://www.infolibre.es/temas/claudia-sheinbaum/" target="_blank" >Claudia Sheinbaum</a>, informó este miércoles de que denunció al hombre que la acosó el pasado martes mientras realizaba<strong> un recorrido a pie </strong>por el centro histórico de la capital mexicana. Los hechos ocurrieron cuando la mandataria caminaba y saludaba a ciudadanos a unos metros de Palacio Nacional, en la capital <a href="https://www.infolibre.es/temas/mexico/" target="_blank" >mexicana</a>.</p><p>El sujeto, aparentemente ebrio y quien <strong>intentó besar por la espalda </strong>a la mandataria,<strong> fue detenido </strong>por el equipo de seguridad de la presidenta mexicana que, según videos, se mostró tensa tras el episodio. “Presenté la denuncia, una querella, que mandé por escrito a la Fiscal de Justicia de la Ciudad de México y ya veré con ella, sin privilegios, para poder firmarla ante Ministerio Público”, explicó la mandataria durante su conferencia de prensa matutina.</p><p>Horas más tarde, autoridades federales, que remitieron al Registro Nacional de Detenciones, confirmaron que el sujeto que acosó a Sheinbaum, identificado como Uriel Rivera Martínez, fue arrestado y remitido a la <strong>Fiscalía de Delitos Sexuales </strong>de la Ciudad de México.</p><p>Sheinbaum señaló que no fue consciente de lo que estaba pasando hasta que su equipo de seguridad apartó al hombre que iba “totalmente alcoholizado” y posteriormente cuando “veo los vídeos”. “Es algo que no debe ocurrir en nuestro país y no lo digo como presidenta, <strong>sino como mujer</strong> y en representación de las mujeres mexicanas. No debe ocurrir. Nuestro espacio personal <strong>nadie lo puede vulnerar</strong>. Nadie”, sentenció.</p><p>Por ello, anunció que revisarán si el acoso está categorizado como <strong>delito penal</strong> en todos los estados, además de lanzar una campaña centrada en “el respeto por la mujer en todos los sentidos”. “Si esto le hacen a la presidenta, pues qué va a pasar con todas las jóvenes mujeres en nuestro país”, lamentó Sheinbaum. Asimismo, animó al resto de las mujeres que sufran algún tipo de acoso<strong> a denunciar </strong>estas cuestiones y no dejarlo pasar. La presidenta expuso que no es la primera vez que sufre este delito y recordó cómo a los 12 años sufrió acoso en el transporte público.</p><p>Sobre su protección expresó que "no piensa reforzar la seguridad". "No vamos a cambiar<strong> la manera en que vivimos</strong>. No podemos estar lejos de la gente. Eso sería negar de dónde venimos. Nuestros compañeros de ayudantía nos van a seguir apoyando, pero tenemos que estar cerca de la gente", reconoció.</p><p>Sheinbaum tenía previsto asistir a la primera reunión nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior en las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) por lo que decidió trasladarse a pie, ya que se encuentra <strong>a unas calles del Palacio</strong>.</p><p>En México, el porcentaje de mujeres que han sufrido <a href="https://www.infolibre.es/temas/acoso-sexual/" target="_blank" >acoso sexual</a>, manoseo, exhibicionismo o intento de violación es del <strong>15,5%</strong>, cinco veces mayor que el de los hombres, 3,2%, según una encuesta de 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).</p><p><strong>Más del 70%</strong> de las mexicanas mayores de 15 años han vivido al menos un tipo de violencia, como psicológica (52%), física (35%) o sexual (48%), según datos del Inegi. No obstante, organizaciones y autoridades estiman un subregistro o ‘cifra negra’ de <strong>más del 90% </strong>por casos que no se denuncian. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Nov 2025 16:35:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sheinbaum denuncia al hombre que la acosó en un acto público en Ciudad de México]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Claudia Sheinbaum,Violencia machista,Violencia género,Violaciones,Cultura de la violación]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Parlamento francés incluye el consentimiento en la definición penal de violación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/parlamento-frances-incluye-consentimiento-definicion-penal-violacion_1_2089269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3e93ca36-9771-4fa1-9fab-49e261a9f99c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Parlamento francés incluye el consentimiento en la definición penal de violación"></p><p>Con el voto final favorable del Senado, el Parlamento <a href="https://www.infolibre.es/temas/francia/" target="_blank" >francés</a> aprobó este miércoles la inclusión del consentimiento en la definición penal de violación, que<strong> ya había sido refrendado</strong> por la Asamblea Nacional (cámara baja). Con esta modificación, el artículo 222-22 del Código penal francés pasa a definir las agresiones sexuales como <strong>todo acto sexual "no consentido"</strong>, informa EFE.</p><p>Y el consentimiento, según el texto legal, es "libre e informado, específico, previo y revocable" y "no puede deducirse únicamente del <strong>silencio o de la falta de reacción</strong> de la víctima".</p><p>El Senado aprobó la propuesta con <strong>327 votos a favor</strong> y 15 abstenciones. La votación final del órgano, que ya se había expresado a favor en junio, era un último trámite necesario después de que la Asamblea Nacional, al estudiar el texto este mes, hubiera introducido modificaciones, sobre todo en cuanto a la manera en la que el juez debe determinar la <strong>existencia o ausencia del consentimiento</strong>.</p><p>En la versión que salió del Senado se hablaba de una valoración del "contexto", mientras que en la que votaron los diputados franceses se usó el concepto de <strong>circunstancias del entorno</strong>. Por ello, se convocó una comisión conjunta, que se reunió y llegó a una formulación común que debía ser de nuevo votada por los legisladores.</p><p>Anteriormente, las leyes francesas solo contemplaban la violencia, coacción, amenaza y sorpresa como supuestos para probar una <a href="https://www.infolibre.es/temas/violaciones/" target="_blank" >violación</a>, pero casos como el juicio por las <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/raquel-villaecija-violadores-gisele-pelicot-hubo-explicarles-consentimiento-carcel_1_2086194.html"  >violaciones a Gisèle Pelicot</a> <strong>avivaron el debate</strong> sobre la necesidad de incluir la noción de consentimiento, tal y como ya hacen otros países.</p><p>A pesar del acuerdo que suscitó en estos meses la propuesta en el seno del Poder Legislativo, la inclusión del consentimiento en la ley <strong>generaba no obstante divisiones</strong> en el seno del feminismo francés. Algunas organizaciones, como la Federación Nacional de Centros de información sobre los derechos de las mujeres y las familias (CIDFF), que se dedica a favorecer el derecho al acceso a los derechos, <strong>se posicionaba a favor</strong> por considerar que contribuye a condenar mejor el delito de violación.</p><p>Especialmente porque en Francia, según los datos que manejan las entidades feministas, <strong>el 90% </strong>de las mujeres violadas no denuncian y, en los casos que sí lo hacen, el 90% de las querellas se archivan y solo <strong>el 1% </strong>de los violadores acusados por sus víctimas son finalmente condenados.</p><p>Otras eran contrarias a ello por considerar que la noción de consentimiento ya estaba implícita en la ley actual y que la nueva redacción <strong>es mucho más interpretativa</strong>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Oct 2025 18:58:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Parlamento francés incluye el consentimiento en la definición penal de violación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Abuso sexual,Mujeres,París,Violencia machista,Violencia sexual,Cultura de la violación,Justicia,Tribunales,Juicios]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Diez años de cárcel para el único violador de Gisèle Pelicot que recurrió su condena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/diez-anos-carcel-unico-violador-gisele-pelicot-recurrio-condena_1_2077569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ffbfb1f2-c4e4-4e73-b646-71993386efee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diez años de cárcel para el único violador de Gisèle Pelicot que recurrió su condena"></p><p>El Tribunal de Apelación de Nimes, al sur de Francia, condenó a Husamettin Dogan <strong>a 10 años de prisión</strong>, uno más que en primera instancia, según ha informado EFE, por haber violado a Gisèle Pelicot aprovechando que su entonces marido, Dominique Pelicot, la había drogado con somníferos la noche del 28 al 29 de junio de 2019.</p><p>La corte endureció así la condena de hace un año que ya obtuvo en primera instancia <a href="https://www.infolibre.es/internacional/acusado-violar-gisele-pelicot-niega-hechos-asegura-victima-exmarido_1_2076495.html" target="_blank" >este hombre de 44 años</a>, padre y obrero de profesión, el único que <a href="https://www.infolibre.es/internacional/empieza-juicio-apelacion-caso-pelicot-ovacion-llegada-victima_1_2075369.html" target="_blank" >recurrió la sentencia</a> en la que también fueron declarados culpables 50 hombres más por <strong>agresión sexual y violación bajo sumisión química</strong>. </p><p>El tribunal consideró probada la culpabilidad de Husamettin Dogan al acudir al pueblo de Mazan (sur de Francia), donde residía la victima junto a su entonces marido, violarla y hacerlo bajo sumisión química, aprovechando que la mujer estaba completamente dormida <strong>por las grandes cantidades de somníferos y ansiolíticos</strong> que le administraba el exmarido, <a href="https://www.infolibre.es/politica/dominique-pelicot-interrogado-presunta-implicacion-agresiones-sexuales-asesinato_1_1937437.html" target="_blank" >Dominique Pelicot</a>, a escondidas. </p><p>La decisión fue tomada en <strong>apenas tres minutos por un jurado popular</strong> formado por nueve miembros, cinco hombres y cuatro mujeres, además de dos magistrados profesionales y el presidente, Christian Pasta.</p><p>A la salida, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/gisele-pelicot-victimas-violencia-sexual-no-solas_1_1873935.html" target="_blank" >Gisèle Pelicot</a>, que no hizo declaraciones a la prensa, <strong>fue ovacionada por un grupo de personas</strong> que se concentraron en el exterior del tribunal, a la que ella respondió alzando la mano en señal de agradecimiento.</p><p>Esta mañana la defensa de Husamettin Dogan reclamó clemencia alegando que su cliente estaba <strong>completamente manipulado por el exmarido de la víctima</strong> y cerebro del plan, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/dominique-pelicot-condenado-20-anos-violar-esposa-durante-anos-decenas-hombres_1_1918230.html" target="_blank" >Dominique Pelicot</a>, y que por eso no pudo ser responsable de sus actos.</p><p>“El señor Dogan no podía luchar contra Dominique Pelicot, no más que Gisèle Pelicot”, dijo su abogada, Sylvie Menvielle, mientras que su otro letrado, Jean-Marc Darrigade, pidió al jurado que le diesen <strong>el beneficio de la duda</strong>.</p><p>El miércoles por la tarde presentó su alegato la parte civil. Los abogados que representan a Gisèle Pelicot mostraron <strong>total confianza</strong> en que el violador sería condenado de nuevo.</p><p>"No hay ninguna dificultad para constatar el delito en este juicio", afirmó Stéphane Babonneau, quien recordó que la violación quedó <strong>documentada por los vídeos y fotografías </strong>que tomó el exmarido.</p><p> “Estos vídeos han salvado la vida de Gisèle Pelicot", añadió Antoine Camus.</p><p>Fueron <strong>14 vídeos de alrededor media hora</strong> en total que resultaron clave para probar la culpabilidad del violador. </p><p>En ellos se ve cómo Husamettin Dogan se sirve del cuerpo inerte de Gisèle Pelicot, completamente <strong>anestesiada por los ansiolíticos</strong> que le daba a escondidas su exmarido, como si fuera un objeto.</p><p>Múltiples penetraciones en la cama de la expareja, que al jubilarse se mudó de la región parisina al pueblo sureño de Mazan, de 6.000 habitantes. </p><p>Los centenares de violaciones que sufrió la víctima de 2011 a 2020 le han dejado secuelas de por vida. Está pendiente de conocer <strong>si padece cáncer</strong> como consecuencia de las enfermedades de transmisión sexual que contrajo. </p><p>A pesar de la brutalidad de las violaciones, mostradas en público en el tribunal por <strong>decisión expresa de la víctima</strong>, Babonneau quiso reconfortar a su clienta. “Usted no ha perdido ni la dignidad ni humanidad, sino su consciencia. Quienes han perdido la dignidad son sus violadores". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Oct 2025 16:40:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Violencia sexual,Cultura de la violación,Violaciones,Justicia,Tribunales,El juicio del 'procés',Juicios]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Tribunal Europeo de Derechos Humanos examina el caso por violación del cineasta Luc Besson]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/tribunal-europeo-derechos-humanos-examina-caso-violacion-cineasta-luc-besson_1_2042049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c3635dd2-55cd-4e70-88a8-c4c167924f1d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Tribunal Europeo de Derechos Humanos examina el caso por violación del cineasta Luc Besson"></p><p>Este año, Francia ya ha sido condenada en cuatro ocasiones por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por su mala gestión judicial de casos de violencia sexual. Y el Tribunal acaba de admitir a trámite una nueva demanda contra el Estado francés. La demanda ha sido presentada por <strong>Sand Van Roy, la actriz belga-holandesa que acusó al cineasta Luc Besson de violación en 2018</strong>. El caso tuvo una <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/100918/affaire-luc-besson-la-plaignante-victime-d-intox-dans-les-medias" target="_blank">gran repercusión mediática</a>, pero finalmente fue desestimado en Francia.</p><p>Según nuestra información, la demanda presentada en octubre de 2023 ha superado el difícil primer filtro del Tribunal Europeo, lo que abre la vía para que los jueces examinen el caso. Una vez agotadas las vías de recurso en Francia, las personas que se declaran víctimas de violencia sexual pueden acudir al TEDH con el objetivo de que se condene a su país, pero este tribunal solo acepta examinar alrededor del 10% de las demandas.</p><p>Contactados por Mediapart, Sand Van Roy y su abogado Pascal Créhange no han querido hacer comentarios sobre este caso. Luc Besson, cuya nueva película, Dracula, se estrenó el 30 de julio en los cines, ha sido preguntado a través de su abogado Thierry Marembert, pero no ha respondido.</p><p><strong>En 2018, la actriz y exmodelo, que entonces tenía 30 años</strong>, <strong>presentó una denuncia contra el famoso director de 59 años</strong>, <strong>acusándolo de haberla violado</strong> en el lujoso hotel Le Bristol, en París, donde se alojaba.</p><p>Durante el proces se enfrentaron <strong>dos versiones diametralmente opuestas</strong>. Por un lado, <strong>Sand Van Roy</strong>, que apareció en dos películas producidas por Luc Besson, <strong>afirmaba haber sufrido entre 2016 y 2018 relaciones sexuales no deseadas y “violentas”</strong>, a veces “hasta sangrar”, para evitar, según ella, ser “incluida en la lista negra” o “cortada en el montaje” de sus películas. Relató a la policía dos años de “dominio”, “miedo”, contradicciones, cambios de opinión y “confusión” frente a quien era “su jefe, su mentor”, hasta la noche en el Bristol.</p><p>Por su parte, <strong>el cineasta describió a los investigadores una relación “muy amistosa”, “cariñosa”,</strong> “íntima”, “serena”, en la que “las relaciones sexuales no eran sistemáticas” y siempre <strong>“absolutamente consentidas”,</strong> según él. Denunció una “sarta de mentiras” por parte de la actriz y negó el “sistema de castigos y recompensas” profesionales que ella había descrito.</p><p>Varias semanas antes de presentar la denuncia, Sand Van Roy había expresado su angustia y las “violencia”, “humillaciones” o “abusos” que habría sufrido por parte de un famoso cineasta. Así lo atestiguan los mensajes escritos y de voz dirigidos a sus allegados, a su psiquiatra o al Colectivo Feminista contra la Violación (CFCV).</p><p>En otros mensajes, había enviado expresiones de “mi corazón” y emojis de corazones a Luc Besson. Para la actriz, esos elementos demostraban el “control” que denunciaba. Para el director, por el contrario, demostraban la “doble personalidad” de la actriz.</p><p>Durante la noche en el Bristol, Sand Van Roy, que<strong> denunció una violación digital anal,</strong> dijo que se había desmayado dos veces, durante y después de las relaciones sexuales. Cuando acudió a la comisaría al día siguiente para presentar la denuncia, las unidades médico-judiciales (UMJ) constataron una <strong>fisura anal</strong> reciente, un <strong>hematoma en el ojo izquierdo y lesiones en la espalda y la rodilla.</strong></p><p><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/070119/affaire-besson-les-photos-de-la-plaignante-qui-ont-ete-versees-au-dossier" target="_blank">Una serie de fotos</a> tomadas por la actriz y su entorno en los días posteriores a la del Bristol, y entregadas a la policía, también confirmaban esas marcas en su cuerpo.</p><p><strong>La denuncia </strong>de Sand Van Roy, que no era la única en cuestionar el comportamiento del cineasta (otras ocho mujeres habían denunciado en <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/281118/violences-sexuelles-cinq-nouvelles-femmes-accusent-luc-besson" target="_blank">Mediapart</a> comportamientos sexuales inapropiados), <strong>fue archivada sin más trámite en febrero de 2019</strong>. La demandante se constituyó en parte civil, alegando una investigación preliminar incompleta y <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/200923/violences-sexuelles-les-methodes-contestees-d-experts-psychiatres" target="_blank">comentarios misóginos del psiquiatra</a>, que, según ella, no figuraba en ninguna lista de expertos acreditados por la justicia.</p><p>En octubre de 2019, se reabrió el caso por decisión de una jueza de instrucción. En diciembre de 2021, el caso fue sobreseído, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/240522/accusations-de-viols-non-lieu-confirme-en-appel-pour-luc-besson" target="_blank">confirmado en apelación</a> al año siguiente. La decisión se hizo definitiva en junio de 2023 con la desestimación del recurso de Sand Van Roy <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/210623/affaire-luc-besson-la-cour-de-cassation-ecarte-les-accusations-de-viols" target="_blank">por el Tribunal de Casación</a>.</p><p>Cuatro meses más tarde,<strong> la exactriz recurrió al TEDH para denunciar el trato recibido durante el proceso</strong>, basándose en el artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (prohibición de tratos inhumanos o degradantes), el artículo 8 (derecho al respeto de la vida privada), el artículo 14 (prohibición de la discriminación) y los artículos 6 y 13 (derecho a un proceso imparcial y completo en un plazo razonable; derecho a un recurso efectivo).</p><p><strong>Sand Van Roy considera,</strong> en primer lugar, <strong>que no se ha respetado su integridad física y moral como mujer denunciante de violencia sexual</strong>. Denuncia, en particular, la falta de determinadas diligencias y la falta de una atención adecuada para protegerla de una “victimización secundaria” (maltrato durante el procedimiento judicial).</p><p>Aduce, en particular, la realización de <strong>un examen proctológico traumático e innecesario dos años después</strong> de los hechos, así como la utilización por parte de la justicia de información extraída de su vida privada y de su correspondencia (intercambio de SMS con un testigo) que no guardaría relación con los hechos y que sería susceptible de atentar contra su imagen, su dignidad y su vida privada.</p><p>Sand Van Roy se queja finalmente de la injusticia del procedimiento por la<strong> ausencia de una “investigación completa y exhaustiva” </strong>que permitiera esclarecer los hechos, así como de la falta de celeridad del procedimiento. Entre los elementos que plantea figura el hecho de que la segunda juez de instrucción encargada del caso se negara, a pesar de su solicitud, a escucharla y a un careo con Luc Besson.</p><p>Otra preocupación es que <strong>la exactriz no ha podido incorporar al expediente los informes periciales realizados a petición suya por otros médicos</strong>, ni ha podido acceder a los documentos precintados. En particular, a las fotografías de sus lesiones el día de los hechos, que fueron remitidas a un perito para realizar un segundo examen médico, cuyas conclusiones diferían de las del primero.</p><p>A la vista de estos elementos, en sus preguntas dirigidas a ambas partes, el TEDH pregunta si el Estado francés ha cumplido con su obligación de perseguir y reprimir todos los actos sexuales no consentidos. También quiere saber si la demandante tuvo acceso a un procedimiento diligente y eficaz de protección adecuada para evitar su victimización secundaria. El TEDH también quiere verificar si fue víctima de discriminación por motivos de sexo.</p><p>Según nuestra información, el 15 de julio, la presidenta de la sección a la que se asignó el caso en el TEDH decidió dar a conocer parte de la demanda al Gobierno francés, considerándola parcialmente admisible.</p><p>El procedimiento se divide en dos fases. Una primera no contenciosa, que <strong>permite a las partes explorar las posibilidades de un acuerdo amistoso antes del 13 de octubre de 2025</strong> con una propuesta de indemnización. Si no se llega a un acuerdo después de esa fecha, se iniciará una fase contenciosa y el Gobierno francés dispondrá de doce semanas para presentar sus alegaciones.</p><p>Dado que Sand Van Roy es belga-neerlandesa, se ha remitido una copia del formulario de solicitud a los gobiernos de Bélgica y los Países Bajos, que podrán, si lo desean, presentar alegaciones escritas sobre el caso.</p><p>La mención de un acuerdo es estrictamente procedimental. Según nuestra información, <strong>Sand Van Roy rechazará cualquier acuerdo</strong>: para la exactriz,<strong> la única reparación moral sería una condena al Estado francés.</strong></p><p>La exactriz no es la única que ha recurrido al TEDH en Francia. <strong>En 2022 y 2023, otras siete mujeres</strong> —entre ellas Emily Spanton, la demandante en <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/280422/viol-au-36-quai-des-orfevres-ces-stereotypes-qui-impregnent-le-verdict-d-acquittement" target="_blank">el caso conocido como "</a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/280422/viol-au-36-quai-des-orfevres-ces-stereotypes-qui-impregnent-le-verdict-d-acquittement" target="_blank"><em>36 quai des Orfèvres</em></a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/280422/viol-au-36-quai-des-orfevres-ces-stereotypes-qui-impregnent-le-verdict-d-acquittement" target="_blank">"</a>— <strong>presentaron demandas por motivos similares</strong>, una cifra sin precedentes.</p><p><strong>Todas esas mujeres vieron cómo sus casos eran archivados sin más o terminaban en absolución,</strong> pero todas consideran que han sido víctimas por segunda vez, por el trato que Francia ha dado a sus testimonios a lo largo del proceso judicial.</p><p>Este año, el Estado francés ha sido ya condenado en cuatro ocasiones. <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/230125/devoir-conjugal-la-cedh-inflige-un-camouflet-la-france" target="_blank">En enero</a>, una mujer de sesenta años que había sido sancionada por la justicia francesa durante un divorcio por no haber cumplido con su “deber conyugal”, consiguió que se condenara a Francia. El Tribunal Europeo recordó entonces la obligación del consentimiento en las relaciones sexuales.</p><p><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/040825/La%20justice%20europ%C3%A9enne%20condamne%20la%20France%20pour%20le%20traitement%20sexiste%20de%20plaignantes" target="_blank">En abril</a>, el Estado francés volvió a ser señalado por deficiencias en el tratamiento judicial de tres casos de violación de menores: el TEDH reconoció que las demandantes habían sufrido una “victimización secundaria”. Eso se tradujo en “estereotipos sexistas” y “atentados contra la dignidad” de las demandantes (e incluso, en un caso, en “discriminación por motivos de sexo”).</p><p>También se condenaron en otros dos casos los procedimientos excesivamente largos e ineficaces. La sentencia del TEDH denunciaba asimismo con dureza las deficiencias de Francia a la hora de evaluar la realidad del consentimiento de las demandantes y su gran vulnerabilidad.</p><p><strong>En materia de violencia sexual y sexista, el Tribunal Europeo ha sentado en los últimos años una auténtica jurisprudencia.</strong> Con la decisión de abril, es la quinta vez que condena a un país por motivos sexistas, después de Portugal (2017), Italia (2021), Turquía (enero de 2025) y Chipre (febrero de 2025).</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong>	</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Aug 2025 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marine Turchi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Tribunal Europeo de Derechos Humanos examina el caso por violación del cineasta Luc Besson]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Directores cine,Violencia sexual,Cultura de la violación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Weinstein, de nuevo en el banquillo por violación en plena ola contra el movimiento MeToo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/weinstein-vuelve-banquillo-plena-reaccion-movimiento-metoo_1_1996733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6b2a7147-63e4-4754-982a-dd909a97bc63_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Weinstein, de nuevo en el banquillo por violación en plena ola contra el movimiento MeToo"></p><p>Es una simple libreta negra. Parece que han sido arrancadas algunas páginas y la autora no está segura de poder autentificar inmediatamente las hojas que quedan. <strong>Kaja Sokola</strong>, una exmodelo de origen polaco de 39 años, <strong>no sabe cómo su diario íntimo acabó el martes 13 de mayo en la mesa del tribunal</strong> penal de Manhattan. Hacía años que no veía la libreta.</p><p>Lo que escribió en ella resulta aún más inquietante, ya que se trata de notas tomadas en 2015, en el marco de un tratamiento contra la adicción. <strong>“Es completamente inapropiado”, dice.</strong> Utilizar sus archivos médicos, redactados en su lengua materna, en momentos de gran angustia,<strong> no es “ético”.</strong></p><p>Enfrente, los abogados del hombre al que acusa de haberla violado se regodean. Alegan que su cliente, Harvey Weinstein, exproductor estrella de Hollywood, es inocente. Aseguran que el diario de la joven, que han conseguido, lo demuestra.</p><p><strong>Harvey Weinstein, de 73 años, está siendo juzgado de nuevo</strong> en Nueva York desde el 15 de abril. Condenado en 2020 por el mismo caso, fue sentenciado a veintitrés años de prisión por violación y agresión sexual. Entre las víctimas que testificaron en aquel momento se encontraban una exayudante de producción, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/fil-dactualites/300425/je-me-fais-violer-au-proces-weinstein-une-accusatrice-maintient-sa-version" target="_blank">Miriam Haley</a>, y una joven actriz, Jessica Mann.</p><p>Pero su condena hace cinco años y la esperanza que había suscitado dieron un giro espectacular <strong>el año pasado: el tribunal superior de Nueva York anuló la sentencia</strong>, al considerar que el  todopoderoso exproductor no había tenido un juicio justo. De hecho, se permitió a varias otras mujeres testificar en su contra, aunque ninguno de los hechos que describieron durante el juicio fue objeto de procesamiento penal. Sus testimonios tenían por objeto establecer la existencia de un patrón de abuso.</p><p><strong>El testimonio de Kaja Sokola</strong>, que no participó en el primer juicio, <strong>se suma ahora al de Miriam Haley y Jessica Mann </strong>para demostrar, precisamente, la recurrencia de un mismo <em>modus operandi</em>.</p><p>No es casual el hecho de que Kaja Sokola fuera contactada por los fiscales. <strong>Su historia se parece mucho a la de las dos primeras víctimas</strong>. Tienen el mismo perfil, eran muy jóvenes en el momento de los hechos. Las tres soñaban con ser actrices o triunfar en el mundo del espectáculo. Weinstein les prometió ayudarlas, o fingió hacerlo. Las citó para hablar de trabajo. Ahí es donde aprovecha la oportunidad, según ellas, para agredirlas: ellas le piden ayuda y él viola sus cuerpos forzándolas a un <em>cunnilingus</em>.</p><p><strong>Para ellas se trata, hoy como en 2020, de obtener justicia </strong>frente a este monumento de Hollywood cuyo comportamiento (y las décadas de silencio que le permitieron continuar) fue el origen del movimiento <em>#MeToo</em> en 2017. Enfrente, Harvey Weinstein, que niega los hechos, alega relaciones consentidas. No demostrando la existencia de consentimiento, sino destruyendo la credibilidad de las jóvenes.</p><p>Este 13 de mayo, los abogados de Weinstein, tras varios días de un contrainterrogatorio confuso y brutal, intentaron dar el golpe de gracia: el diario íntimo.</p><p>Los abogados de Harvey Weinstein se preguntan por qué aparece el nombre “Harvey W”<em> </em>en la pequeña libreta negra, en la línea 16 de una columna que supuestamente enumera todas las personas hacia las que Sokola guardaba rencor. Pero <strong>la joven no menciona en ningún momento en su diario de 2015 haber sido violada por el productor.</strong></p><p>Para Deborah Tuerkheimer, profesora de Derecho en la Universidad Northwestern de Chicago y autora <a href="https://www.deborahtuerkheimer.com/" target="_blank">de un ensayo</a> sobre la cuestión de la credibilidad en la era <em>MeToo</em>, este segundo juicio a Weinstein <strong>pone de manifiesto los métodos clásicos de la defensa </strong>en este tipo de casos, que pretenden intencionadamente<strong> “activar en el jurado los estereotipos y las ideas preconcebidas sobre las mujeres que denuncian abusos”</strong>, empezando por la idea de que la “ausencia de denuncia” demostraría la inexistencia del delito.</p><p>Desde 2020, la estrategia de la defensa de Weinstein no ha cambiado mucho. <strong>Sin embargo, el contexto político ya no es el mismo</strong>. Derrotado y considerado un paria hace cinco años tras ser acusado por casi un centenar de mujeres a raíz de las revelaciones del <a href="https://www.nytimes.com/2017/10/05/us/harvey-weinstein-harassment-allegations.html" target="_blank">New York Times</a> y el <a href="https://www.newyorker.com/news/news-desk/from-aggressive-overtures-to-sexual-assault-harvey-weinsteins-accusers-tell-their-stories" target="_blank">New Yorker</a>, <strong>Weinstein ha sido rehabilitado por las principales figuras mediáticas de la extrema derecha, comentaristas, </strong><em><strong>influencers</strong></em><strong> y </strong><em><strong>podcasters</strong></em>, como Candace Owens o Joe Rogan, que lo describen como una víctima.</p><p>En los medios de comunicación es muy fácil observar esta reacción, ese retroceso típico en la historia del feminismo.<strong> “El juicio a Weinstein parece atraer menos atención esta vez”, </strong>estima Deborah Tuerkheimer. “Es una de las características de esta reacción contra el movimiento <em>MeToo</em>: la gente ya no parece preocuparse realmente por lo que antes se consideraba un asunto de suma importancia”.</p><p><strong>“Con el auge de la manosfera y de los </strong><em><strong>influencers</strong></em><strong> </strong>—aunque ya había señales precursoras con el juicio de Johnny Depp—, <strong>estos últimos meses han demostrado que vuelve a ser muy difícil denunciar agresiones sexuales,</strong> especialmente contra alguien poderoso”, concluye Deborah Tuerkheimer. Kaja Sokola y Miriam Haley, que han testificado en los últimos días en Manhattan, no dirán lo contrario. Kaja Sokola, en particular, de origen extranjero, fue sometida a un contrainterrogatorio muy de actualidad</p><p>Por supuesto, <strong>tuvo que responder a las preguntas habituales </strong>sobre si, según los abogados de la defensa, buscaba hacerse famosa “apareciendo en la alfombra roja” con motivo del estreno de la película <em>She Said</em>, <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/She_Said" target="_blank">adaptada</a> de la investigación del New York Times. O si buscaba enriquecerse personalmente. Ha obtenido casi 3,5 millones de dólares en concepto de indemnización en dos procedimientos distintos.</p><p>Pero, <strong>además, Kaja Sokola tuvo que dar explicaciones sobre su situación administrativa.</strong></p><p>Lo que buscaría ahora es obtener un visado, —un verdadero santo grial en el segundo mandato de Donald Trump—, según han acusado los abogados de Weinstein. A cambio de su testimonio contra el productor, los fiscales prometieron ayudar a la joven a instalarse en Estados Unidos: Kaja Sokola huyó de Polonia y de su exmarido violento, posible fuente del diario íntimo. No importa que haya presentado una denuncia contra Weinstein en 2019 y que su relato, en esencia, no haya variado desde entonces.</p><p><strong>El relato comienza precisamente en 2002. Kaja Sokola tiene solo 16 años.</strong> Es una adolescente “feliz” que pronto se sumergirá en el alcohol y la anorexia, pero, por el momento, su carrera está despegando. Viaja por todo el mundo, cuenta ante el jurado. En Nueva York, encadena un <em>casting</em> tras otro y cree haber conseguido la oportunidad de su vida cuando conoce en una fiesta a Harvey Weinstein, que entonces tiene 50 años.</p><p>Está sentado frente a ella en la sala del tribunal, pero ella evita mirarlo. A pesar de su delicada salud y de que utiliza silla de ruedas, bajo la pálida tez del exproductor aún se adivina una estatura colosal, mandíbula prominente, manos grandes; un cuerpo demasiado pesado para la adolescente que <strong>aceptó seguirlo, aquel verano de 2002, a un apartamento donde se suponía que iban a comer y hablar de la carrera de la joven.</strong></p><p>Lo que sucedió después, los tocamientos, el hecho de que él le tomara la mano para masturbarse, no constituye el núcleo del caso que los enfrenta hoy. Pero durante mucho tiempo, eso es todo lo que Kaja Sokola puede decir públicamente. No dice nada de<strong> lo que ocurrió en 2006</strong>, de la segunda comida de trabajo con el productor y de los recuerdos que dice haber conservado, los recuerdos de una violación.</p><p>En una habitación de hotel en Manhattan, poco después de conseguirle un papel como extra,<strong> Weinstein le propone echar un vistazo a un guion,</strong> dice ante el jurado. Pero <strong>al llegar a la habitación, la “empuja” sobre la cama, antes de “sujetarla a la cama” y “violarla”. </strong>“No grité, estaba como una piedra. […] En un momento dado, tuve la sensación de estar muerta”.</p><p>Kaja Sokola tenía apenas 19 años. Su hermana la esperaba abajo, en el vestíbulo del hotel. La joven no dijo nada. “Hice todo lo posible por fingir que no había pasado nada...”.</p><p>El juicio durará hasta finales de mayo.</p><p><strong> </strong></p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 May 2025 17:37:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Patricia Neves (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Weinstein, de nuevo en el banquillo por violación en plena ola contra el movimiento MeToo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Violencia sexual,Cultura de la violación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El #Metoo a Depardieu traspasa los platós de cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/metoo-depardieu-traspasa-fronteras-cine_1_1964251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a1944ee6-696b-4bc4-85fd-8c9ef9556a77_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El #Metoo a Depardieu traspasa los platós de cine"></p><p><strong>Una, vendedora de una marca de lujo, otra costurera y otra periodista</strong>. Alejadas de las cámaras, los diamantes y las lentejuelas, estas tres mujeres afirman a Mediapart que Gérard Depardieu las agredió o acosó sexualmente en tres épocas diferentes: 1985, 2007 y 2014.</p><p>Hasta ahora, la mayoría de las veinte mujeres que habían denunciado el comportamiento del actor ante la prensa o la justicia se movían en el mundo del cine.</p><p><strong>Las tres mujeres</strong> cuyos testimonios revelamos ahora se pusieron en contacto con nosotros después de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/l-affaire-depardieu" target="_blank">nuestras investigaciones</a> sobre el actor: al leer los testimonios, <strong>vieron “el mismo procedimiento”, “las mismas palabras” o “gruñidos”, la misma sensación “de omnipotencia” y las mismas “risas” a su alrededor.</strong></p><p>Ninguna de ellas presentó denuncia por esos hechos, aparentemente prescritos, pero dos de ellas quisieron testificar en el juicio por agresiones sexuales contra el actor, que se celebrará los días 24 y 25 de marzo en el tribunal penal de París.</p><p>Gérard Depardieu no ha respondido a las preguntas de Mediapart. Simplemente ha indicado, a través de su abogado, Jérémie Assous, que nuestro correo electrónico de preguntas “le será de gran utilidad en su defensa”, ya que “ilustra una vez más que, al no poder las demandantes demostrar lo que alegan, se escudan en la calumnia frente a los elementos que demuestran la falsedad de sus acusaciones”.</p><p><strong>El actor</strong>, que además <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110423/affaire-depardieu-pourquoi-l-acteur-est-mis-en-examen" target="_blank"><strong>está siendo investigado por violación</strong></a><strong> tras la denuncia de Charlotte Arnould</strong>, se acoge a la presunción de inocencia. Siempre ha negado cualquier acto punible y afirma que “nunca ha abusado de una mujer”, describiéndose a sí mismo como un caballero al que le gusta “galantear”, y que es “contrario a cualquier forma de violencia, ya sea verbal, física o psicológica”.</p><p>Cuando <strong>Aurélie Dauchez </strong>leyó la investigación de Mediapart sobre el actor en 2023, se quedó impactada: “¡Justamente, así es él!” Después de ver que “las mujeres hablaban y se las tenía en cuenta”, y de escuchar a su entorno minimizar su historia y unirse a su deseo “de hablar de ello diez años después”,<strong> </strong>esta <strong>comercial de 45 años decidió contar su historia.</strong> Primero a Mediapart, y luego en el proceso al actor, a finales de marzo.</p><p>Afirma haber sufrido, el 21 de febrero de <strong>2014</strong>, <strong>“tocamientos sexuales”</strong> y<strong> “comentarios sexuales ofensivos”</strong> por parte de Gérard Depardieu. La fecha aparece en una foto que publicó esa misma noche en Facebook, en la que se la ve junto al actor, en el sofá verde de la tienda de <em>Prada</em>, en la elegante calle de Faubourg-Saint-Honoré, en París, donde ella trabajaba. “Publiqué esa foto para fingir que todo iba bien, para ocultar lo que había pasado”, explica la exvendedora a Mediapart. En los comentarios de la publicación, escribió que había que “olvidar a esos cerdos”.</p><p>Aquel día, Gérard Depardieu irrumpió en la tienda, con un casco de moto bajo el brazo, para recoger la compra de su pareja. Según varios testigos, “apestaba a alcohol”, “estaba todo rojo”, “hablaba muy alto”. “Nos dio la mano al llegar y besó la de Aurélie, pero no la soltaba”, recuerda su compañera Davila Sholay. “Luego<strong> le pidió que se sentara con él en el sofá</strong>. Todos éramos conscientes de que era una situación incómoda. Su comportamiento no era apropiado”.</p><p>Aurélie Dauchez afirma que el actor, a quien ella “no había visto nunca en su vida”, le preguntó por su nombre de inmediato y comentó su físico. Llevaba un uniforme de <em>Prada</em>, un vestido negro corto, y una férula debajo de los leotardos debido a una herida en la rodilla. Él dijo:<strong> “Ven a sentarte, Aurélie, oh, cómo me excitas con eso, parecen ligueros, ven aquí, yo te curaré”.</strong> “Unas clientas rusas le pedían fotos y autógrafos y el decía: ¡Cerrad el pico, solo la quiero a ella!”, relata.</p><p>Aunque ella se había negado a sentarse en el sofá (las vendedoras están obligadas a permanecer de pie), su mánager la habría invitado a sentarse junto al actor riéndose, y luego les habría tomado una foto, dejándola “sola en el espectáculo con el Sr. Depardieu” en el sofá, según su relato. Aurélie Dauchez dice que se sintió “muy avergonzada” y que “buscó ayuda con la mirada”, mientras seguía “sonriendo tontamente, para mantener un porte ejemplar para <em>Prada</em>” ante un “cliente VIP”.</p><p>Según el relato que hizo a Mediapart y en una declaración escrita, el actor, “goteando sudor”, se le habría “pegado”, le habría puesto “su brazo izquierdo alrededor del cuello” mientras “tocaba su férula con la mano derecha”, y luego <strong>“subió la mano por debajo de mi vestido hasta la entrepierna”</strong>. Ella dice que “inmediatamente apreté los muslos tratando de evitarlo”, pero él <strong>“logró subir la mano justo hasta casi mi sexo, sobre los leotardos”.</strong></p><p>El actor se inclinó entonces “con todo su peso” sobre ella, <strong>“tocando frenéticamente el dial del Rolex” </strong>que llevaba en la muñeca y le dijo obscenidades sexuales, afirma ella: <strong>“Mira, esto es tu coño, y aquí ves que toco tu clítoris, lo toco, me lo como, lo chupo, ¿te excita que te toque así?”</strong>. “Estaba atónita, no decía nada”, relata. “Continuó agitando cada vez más rápido su mano sobre el reloj, diciendo: ¿Ves? Te pones húmeda como una zorra, te excita”.</p><p>La exvendedora cuenta que se sintió en “una situación de total angustia” y que no pudo zafarse hasta que Depardieu se “levantó de golpe”. Afirma que entonces se fue “a esconderse en la trastienda” y que él salió de la tienda “gritando su nombre”.</p><p>Al cerrar la tienda, la dependienta se fue con “miedo de que él la siguiera en moto” y llamó a su padre. Contactado por Mediapart, éste recuerda que su hija le llamó <strong>en estado de “shock psicológico” </strong>y le contó que había sufrido un intento de “ligue muy pesado” y “tocamientos” por parte del actor en el sofá, “a la vista y conocimiento de todos”. “Se sintió como una muñequita”, cuenta.</p><p>Al día siguiente, Aurélie Dauchez confió a dos colegas, quienes nos lo confirmaron, que el actor le había hecho observaciones sexuales. Una de ellas, Davila Sholay, le aconsejó que lo denunciara a la dirección. Aurélie Dauchez explica que no lo hizo por “vergüenza” y porque era “perder el tiempo”, según ella: <strong>“En Prada, el cliente es el rey, y todos no tenían más que ojos por Depardieu. Me dije que forzosamente dirían que yo era la que mentía”.</strong></p><p>La exvendedora dice que le sorprendió que “nadie interviniera”, ni siquiera “con un pretexto”: “Todo el mundo se rió y parecía pensar que yo estaba muy orgullosa de estar al lado del Sr. Depardieu. Todo sucedió con total impunidad”. <strong>El contexto (una tienda de lujo y un cliente VIP y famoso) jugó un papel importante,</strong> según Davila Sholay. “En el mundo del lujo, hay cierta complacencia hacia los clientes importantes y adinerados, que a veces creen que pueden comprarlo todo. ¿Cómo denunciar el comportamiento de un cliente como Gérard Depardieu, un icono del cine francés muy apreciado, ante el que todo el mundo sentía admiración?”</p><p>Contactados el gerente y la directora de la tienda en ese momento, así como el grupo <em>Prada</em>, no han respondido.</p><p>Desde el pueblo normando donde reside, lejos del mundo del séptimo arte, Constance* cuenta otra historia, una historia que ha estado “enterrada durante cuarenta años”. Esta mujer de 62 años ha guardado en un sobre cuidadosamente la invitación de cartón, las fotos impresas y los autógrafos de esa noche del 3 de septiembre de 1985, y en particular la que considera una “prueba” de su relato. En ella se la ve muy joven, con un vestido rojo, junto a Gérard Depardieu, el director Maurice Pialat, el director general de Gaumont Nicolas Seydoux y un actor.</p><p><strong>En aquel entonces era una costurera de 23 años, </strong>hija de panaderos y apasionada de los concursos, y había ganado en el programa de Patrick Sabatier en RTL dos entradas para asistir a la preestreno de la película <em>Police</em>, en el cine Gaumont de los Campos Elíseos, en París.</p><p>Constance recuerda que confeccionó un pantalón para su marido la noche anterior, tomó prestado un vestido de su madre, y al día siguiente la pareja cogió un tren a París, eufórica, para pasar dos días con todos los gastos pagados en la capital. Durante la recepción que siguió a la proyección en el Espace Pierre Cardin, en presencia de numerosas personalidades del mundo del espectáculo<strong>, Constance cuenta que vio a Gérard Depardieu</strong> posando con Maurice Pialat, Nicolas Seydoux y un actor de la película, y que<strong> le preguntó si podía firmarla un autógrafo y hacerse una foto “de recuerdo”</strong>.</p><p>Pero durante la toma, afirma que Depardieu, que estaba “pegada a ella”, le <strong>“puso inmediatamente la mano en el trasero” y luego “manoseó la cadera derecha”. </strong>Ante la sorpresa, dice que sonrió. “Me estaba sobando. No sabía qué hacer. Le cogí la mano para sujetarla firmemente delante de mí, para que no volviera a hacerlo. Pialat dijo: ‘¿De quién es la mano?’. Se reían, me desestabilizó. Me sentía estúpida e incómoda entre todos esos tipos... Había una <em>omertà</em> y todos eran cómplices”. Ese preciso momento fue inmortalizado en la foto. Sin esa instantánea, está convencida, nadie la creería.</p><p>Constance cuenta que fue inmediatamente a contarle a su marido lo sucedido. “Era un camorrista, pero me dijo: “No voy a romperle la cara, ahí está todo París, te llamarán mentirosa y yo terminaré en la comisaría’. No hicimos nada, estábamos intimidados. Éramos gente corriente, y Depardieu ya era un monstruo del cine”.</p><p>El marido de Constance y Maurice Pialat, ya fallecidos, no pueden compartir sus recuerdos. Cuando se le preguntó a Nicolas Seydoux , respondió que “no estaba presente en ese preestreno”, pero luego, al ser comprobadas las fotos, indicó que “realmente no recordaba nada de esa noche”. A principios de 2024, en plena tormenta por el caso Depardieu, el presidente del consejo de supervisión de Gaumont <a href="https://x.com/BFMTV/status/1760726369053315378" target="_blank">declaró que</a> “no creía que Gérard Depardieu hubiera violado”, y <a href="https://www.lefigaro.fr/cinema/nicolas-seydoux-je-n-accepte-pas-qu-on-dise-que-le-cinema-protege-gerard-depardieu-20240123" target="_blank">refutó</a> que “el cine proteja a Depardieu”, asegurando él mismo que “nunca había oído hablar de nada de eso”.</p><p>Contactado Patrick Sabatier, nos ha confirmado la existencia de ese concurso que presentaba en RTL y “espera que si esta mujer fue maltratada de alguna manera, pueda obtener justicia por esos hechos” (leer su respuesta completa en los <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/190325/loin-du-cinema-des-femmes-denoncent-le-comportement-de-gerard-depardieu/prolonger" target="_blank">anexos</a>, en francés).</p><p>En aquel entonces, Constance regresó de París diciendo “que el mundo estaba podrido” y se lo contó a su madre y a su hermana Véronique, quien nos lo confirma: “Lloraba, estaba realmente traumatizada. <strong>Hace cuarenta años que, en cuanto se habla de Depardieu, se cierra como una ostra</strong>. <strong>En cuanto lo ve en la tele, cambia de canal, le pone de los nervios”</strong>. Su amiga Sylvie también recuerda que ella le había contado los hechos en 2016 durante un viaje a Canadá.</p><p>En 2023, después de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110423/violences-sexuelles-13-femmes-accusent-gerard-depardieu" target="_blank">nuestra investigación</a> y la <a href="https://www.parismatch.com/people/sophie-marceau-sur-gerard-depardieu-la-vulgarite-et-la-provocation-ont-toujours-ete-son-fonds-de-commerce-233115" target="_blank">intervención pública</a> de la actriz Sophie Marceau, que contó el infierno que fue el rodaje de <em>Police,</em> denunciando la “actitud grosera y muy inapropiada” de Gérard Depardieu, <strong>Constance se dice que “ahora hay que hablar”</strong>. Se puso en contacto con Mediapart y, en Facebook, da las gracias a Sophie Marceau y se declara a sí misma <strong>“víctima de las manos sobonas y obscenas”</strong> del actor “en la noche del estreno de <em>Police</em>”. “He mantenido la boca cerrada durante casi cuarenta años, porque ante ese monstruo del cine, mi denuncia se habría vuelto contra mí”, escribe.</p><p>En redes sociales y entre sus familiares y amigos, algunos cuestionaron su testimonio, tachándola de “trolera”, acusándola de querer “usar eso para su gloria” o replicándole “Pero para ya, ¿has visto tu careto?. Otros minimizaron los hechos o se rieron de su relato, diciéndole que “no todo el mundo había tenido la suerte de que Depardieu le tocara el culo”.</p><p>Constance no quiere presentar una denuncia por estos hechos, que han prescrito hace varias décadas. Pero <strong>quiere asegurarse de que se pueda “creer” a las demás demandantes</strong>. “Me duele escuchar a toda esa gente que defiende a Depardieu cuando yo lo sé. Si hablo, me van a echar la bronca, tengo miedo. Pero tengo mi foto, tengo la prueba”.</p><p>Marie Dalibon también se ha visto afectada por la ola de apoyo al actor tras el estallido del caso en 2023, y en particular por la del presidente Emmanuel Macron, “una bofetada para todas nosotras”. “¿Cuántas mujeres tienen que testificar para que dejemos de escuchar a tantas Carole Bouquet explicando que Depardieu es un tipo genial con ellas? ¿Cómo impediría una cosa la otra?”, se pregunta.</p><p>Esta <strong>periodista parisina de 44 años </strong>denuncia<strong> hechos que se remontan a noviembre de 2007, </strong>durante el rodaje en Israel de <a href="https://www.leblogtvnews.com/article-15152565.html" target="_blank">"</a><a href="https://www.leblogtvnews.com/article-15152565.html" target="_blank"><em>Deux, trois jours avec moi</em></a><a href="https://www.leblogtvnews.com/article-15152565.html" target="_blank">"</a>, un programa presentado por Mélissa Theuriau en Paris Première, en el que una personalidad descubre su ciudad fetiche.</p><p>En ese momento, Gérard Depardieu es el invitado del programa mientras rueda la película <em>Hello Goodbye</em> en Tel Aviv (Israel), durante el rodaje de la cual una actriz afirmará a <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110423/violences-sexuelles-13-femmes-accusent-gerard-depardieu" target="_blank">Mediapart</a> que <strong>el actor la sometió a un comportamiento sexual humillante</strong>, algo que él niega. Cuando Marie Dalibon, encargada de realizar los reportajes del programa, le llama para preparar el rodaje, se muestra “muy disponible, educado, cordial”. “Yo tenía entonces 27 años y estaba empezando en el periodismo; de niña era fan de Cyrano, así que había algo extraordinario en decirme, ¡oh, vaya, estoy hablando con Depardieu!”, nos cuenta.</p><p>Pero cuando se vuelve a poner en contacto con él una vez allí, tiene la impresión de que ya no es “la misma persona al teléfono”. Le dijo de inmediato, “intercalando sus frases con gruñidos elocuentes”: “Ah, Marie, se nota que el aire es diferente aquí, los hombres son guapos, se nota que aquí hay hombres, se nota en el ambiente que aquí todo es posible, vas a encontrar hombres”. Dice que le colgó, “desconcertada” e “incrédula”.</p><p>En el rodaje, el 10 de noviembre de 2007, explica que se había “convertido en objeto de su atención y entretenimiento” y que había sufrido <strong>“comentarios humillantes de carácter sexual”</strong>. Afirma que Gérard Depardieu habría dicho varias veces, delante de sus compañeros de trabajo, que ella<strong> “debería buscar hombres de cueros para la noche” y que “quería que la azotaran”</strong>.</p><p>Cuando la responsable de la oficina de turismo de Tel-Aviv, Etty Gargir, pasó por el rodaje, no tuvo tiempo de saludar al actor, que le preguntó “si tenía hombres de cueros con accesorios ‘para María que quería divertirse por la noche”, asegura Marie Dalibon. “La pobre señora me miró sin comprender, me moría de vergüenza”. Cuando contactamos con ella, Etty Gargir no ha querido responder.</p><p>La periodista también relata que,<strong> mientras estaba apoyada en una pared, el actor se acercó por detrás y empezó a “masajearle la zona lumbar” bajando hacia “la falda y el trasero”</strong>, “sin permiso” e intercalando “resoplidos” en sus frases. Explica que, al darse cuenta de que “no iba a parar”, se zafó haciendo “una vuelta sobre sí misma”.</p><p>Marie Dalibon recuerda las “risas” del actor, las del equipo y las suyas, por “vergüenza” y para “mantener la compostura”. “Todo el mundo lo tomó como algo bastante divertido, así que me reí tontamente con el resto del equipo”. La periodista desconoce qué es exactamente lo que sus compañeros percibieron y consideraron de los gestos y comentarios que denuncia.</p><p>Pero recuerda que, en el equipo de rodaje, compuesto por seis hombres,<strong> Gérard Depardieu “se había apoderado del lugar” </strong>y que se habría aprovechado tanto de la fascinación que ejercía como de <strong>un ambiente masculino, digno de los vestuarios de fútbol</strong>, “metiéndose con los hombres, por ejemplo, cuando contó que clasificaba a las mujeres en dos categorías, la madre o la puta”.</p><p>Contactado por Mediapart, <strong>su cámara</strong> no recuerda el comportamiento del actor, salvo su “prepotencia”. Explica que en esa época anterior al movimiento <em>#MeToo</em>, “sin duda ocultó o minimizó la actitud de Depardieu” y que incluso pudo reírse de ella “por vergüenza, como ante un tío un poco pesado”. “Pero<strong> creo a Marie al 100 % y apoyo su iniciativa”,</strong> precisa (ver caja negra).</p><p>Según Marie Dalibon, Mélissa Theuriau, que solo estuvo presente en los “dos últimos días”, “no vio ni supo nada del comportamiento de Gérard Depardieu”, que “también sabe ante quién puede o no actuar”, opina. La presentadora lo confirma a Mediapart, recordando a un Depardieu “afable, totalmente correcto, obviamente, en lo que a mí respecta”. Mélissa Theuriau, que sigue siendo amiga de la periodista, dice que le “dolió” enterarse el año pasado “de que ese rodaje, que había sido alegre y del que estaban muy orgullosas, estaba asociado a algo doloroso para Marie”. Explica que “la apoya en su iniciativa, que consiste en conseguir que la sociedad cambie en su conjunto, que se ponga fin a estas relaciones de dominación”.</p><p>En el programa, emitido en enero de 2008, Marie Dalibon vio una alusión implícita a las “graves declaraciones” que ahora denuncia: cuando Mélissa Theuriau presenta el último reportaje dedicado a la vida nocturna de Tel-Aviv, en la que “se cometen todos los excesos”, Gérard Depardieu sonríe y añade: “Por cierto, Marie abusó mucho...”</p><p>A su regreso a París, la periodista se sinceró con su pareja, Romain Miroux, y con su hermana, Céline, quienes nos confirmaron su relato. Ambos recuerdan <strong>el término que ella empleó: “un cerdo asqueroso”.</strong> Su compañero recuerda haber tenido la sensación de que<strong> “el machismo dominante en el grupo había sido una barrera protectora de la que se había aprovechado Depardieu”.</strong></p><p>La periodista dice que luego “ocultó” esta historia “durante años”. Cuando surgió el movimiento <em>#MeToo</em>, estaba convencida de que el nombre del actor “iba a ser uno de los primeros en aparecer”. <strong>Al leer en Mediapart en 2023 los testimonios de trece mujeres</strong> que “ponían sus palabras sobre situaciones similares”, <strong>“todo volvió a salir”:</strong> “La suciedad, la humillación, la vergüenza, la aturdimiento”. Esto es lo que la llevó a enviarnos su relato: no para “obtener reparación”, sino para “llevar el mensaje a Depardieu y a hombres como él de que el tiempo del todo está permitido se acabó”, indicaba en su correo electrónico.</p><p>Hace poco, un conocido suyo, al escuchar su historia, le respondió que no se podían poner en el mismo plano las violaciones y los comentarios obscenos. “No es eso lo que yo hago. Solo estoy diciendo que ese comportamiento también debe cesar”, explica.</p><p>Le molesta el argumento de “que presente una denuncia”, que a menudo se opone a las mujeres en estos casos.<strong> “La discusión no es si hay que presentar una denuncia o no</strong>. Por supuesto que la justicia es indispensable y que estamos en un Estado de derecho. Pero se presenta una denuncia una vez que el daño está hecho.<strong> Lo que yo quiero es actuar para que no vuelva a suceder.</strong> Estos comportamientos son sistémicos, pueden ocurrir en cualquier lugar. Denunciarlos a través de los medios de comunicación permite cambiar las mentalidades: <strong>a partir de ahora, no nos quedaremos calladas</strong>. Y si seguimos diciendo que es inaceptable, se acabará.” En el mismo sentido, ha enviado una declaración escrita en el marco del próximo juicio del actor.</p><p>* Nombre ficticio elegido para proteger a su familia y evitar cualquier riesgo de ciberacoso.</p><p>El 13 de marzo, enviamos una serie de preguntas específicas a Gérard Depardieu a través de su abogado, Jérémie Assous. Ni el actor ni su abogado quisieron dar respuestas sobre el fondo.</p><p>Varias personas entrevistadas revisaron, a petición suya, sus citas antes de su publicación. Los relatos de los testigos y confidentes figuran en los anexos a este artículo.</p><p>En cuanto al relato de Marie Dalibon, Mediapart también se puso en contacto con la maquilladora y el peluquero de Gérard Depardieu en ese programa, que no respondieron, y con tres técnicos, que nos dijeron que no tenían recuerdos especiales de ese rodaje, ni siquiera de la presencia de la periodista.</p><p>No hemos podido contactar con el actor de la película <em>Police</em>, que aparece en la foto junto a Constance y Gérard Depardieu.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Mar 2025 19:04:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marine Turchi (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El #Metoo a Depardieu traspasa los platós de cine]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acoso sexual,Violaciones,Cultura de la violación,#MeToo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El calvario de Gisèle Pelicot seguirá en 2025: diecisiete de los condenados fuerzan un segundo juicio tras recurrir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/caso-pelicot-2025-habra-segundo-juicio-vera-recursos-sentencias-diecisiete-condenados_1_1922652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/89cfff04-6afa-4369-bacc-14cab67d3635_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El calvario de Gisèle Pelicot seguirá en 2025: diecisiete de los condenados fuerzan un segundo juicio tras recurrir"></p><p>Esta vez el caso se verá en un tribunal penal –en Nîmes, departamento de Gard – y con jurado popular. En el plazo máximo de un año se celebrará un nuevo juicio por las violaciones de Mazan, tras el <strong>recurso presentado por diecisiete de los cincuenta y un </strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/191224/proces-des-viols-de-mazan-tous-coupables-des-peines-de-trois-vingt-ans" target="_blank"><strong>condenados</strong></a> el 19 de diciembre por violación o agresión sexual con agravantes de Gisèle Pelicot, a la que su marido drogó y entregó a desconocidos durante una década. Disponían de diez días, hasta la tarde del lunes 30 de diciembre, para recurrir la sentencia dictada por el tribunal penal de Vaucluse, compuesto por jueces profesionales.</p><p><strong>Dominique Pelicot,</strong> el instigador, condenado a la pena máxima de veinte años de cárcel, <strong>ha decidido no apelar</strong> porque “cree que sería un nuevo calvario y nuevos enfrentamientos para su mujer”, declaró su abogada, Béatrice Zavarro, en la<a href="https://www.francetvinfo.fr/replay-radio/le-grand-temoin/proces-des-viols-de-mazan-dominique-pelicot-ne-fait-pas-appel-de-sa-condamnation_6974375.html" target="_blank"> emisora </a><a href="https://www.francetvinfo.fr/replay-radio/le-grand-temoin/proces-des-viols-de-mazan-dominique-pelicot-ne-fait-pas-appel-de-sa-condamnation_6974375.html" target="_blank"><em>France Info</em></a> el lunes por la mañana.<a href="https://www.deepl.com/es/%C2%ABhttps://www.mediapart.fr/journal/france/271124/au-proces-des-viols-de-mazan-malgre-moi-je-suis-devenue-l-avocate-du-diable%C2%BB" target="_blank"> La abogada de Dominique Pelicot</a> prefiere centrarse en la edad de su cliente (72 años) y en su estado de salud (debe someterse a una operación de cadera), y ahora pretende “intentar que los tribunales modifiquen su sentencia” en lugar de “correr el riesgo” de recurrir.</p><p>En un comunicado enviado al final de la tarde, la fiscalía del tribunal de apelación de Nîmes indicó que no presentaba un “recurso principal general” y que no enviará a todos los acusados  –y por tanto a Dominique Pelicot– ante el tribunal penal. Pero <strong>el fiscal sí presenta un “contrarrecurso” para los diecisiete acusados que han pedido ser juzgados de nuevo,</strong> lo que abre la puerta a penas más elevadas que las dictadas en Aviñón.</p><p>Aunque Dominique Pelicot no comparecerá ante el tribunal, lo más probable es que sí lo haga pero en calidad de testigo citado por la acusación, como también señaló su abogada. La vista del recurso “debería celebrarse ante el tribunal penal de Gard durante el último cuatrimestre de 2025”, precisa el comunicado.</p><p><strong>La mitad de los diecisiete acusados que han recurrido están condenados a ocho años de cárcel</strong>. Entre ellos está Redouan F., enfermero independiente, que destacó en la vista al declararse víctima e incluso al pedir que se investigara a Gisèle Pelicot. Hasta el<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/161224/au-proces-des-viols-de-mazan-dominique-pelicot-presente-ses-excuses-dans-son-ultime-prise-de-parole-avant" target="_blank"> último día</a> intentó rehacer el juicio, ante el tribunal y la prensa, argumentando que la investigación había sido una chapuza y que había muchas zonas grises.</p><p>También han sido condenados a ocho años, y recurrieron, Nicolas F., ex periodista que también fue declarado culpable de posesión de imágenes de pornografía infantil, y Jean T., que insistió en que había sido drogado por Dominique Pelicot y no recordaba nada de ello.</p><p><strong>Otros tres recurrentes han sido condenados a nueve años de cárcel</strong>, entre ellos Husamettin D. y Simoné M., que hicieron declaraciones contradictorias en la vista y durante la instrucción. Karim S. y Joan K. fueron condenados a diez años de prisión, y Jean-Marc L. y Cyprien C. a seis años de prisión.</p><p>Un último, Charly A., ha sido condenado a trece años de prisión por ir al domicilio de los Pelicot en seis ocasiones. Con 30 años, es el más joven de los acusados. Tenía 22 años la primera vez que fue a Mazan, en 2016. Los investigadores también habían descubierto conversaciones entre el joven y Dominique Pelicot, en las que se hablaba de la violación de la madre de Charly A. bajo sometimiento químico.</p><p><strong>Las penas dictadas</strong> por el tribunal penal el 19 de diciembre <strong>oscilaron entre tres años</strong>, dos de ellos en libertad condicional (para los dos únicos condenados por agresión sexual en grupo y no por violación con agravantes), <strong>y veinte años de cárcel</strong>. Seis abandonaron el tribunal en libertad, tras haber cumplido ya sus condenas en prisión preventiva o con vistas a una adaptación de sus penas. De los treinta y dos que comparecieron libres, veintitrés ingresaron en prisión el 19 de diciembre.</p><p><strong>Este veredicto suscitó indignación fuera del tribunal</strong>, ya que las penas eran muy inferiores a las<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/271124/au-proces-des-viols-de-mazan-des-requisitions-pour-envoyer-un-message-d-espoir-aux-femmes" target="_blank"> solicitadas por</a> la fiscalía. En total, el tribunal penal impuso a los acusados 441 años de cárcel (13 de ellos en libertad condicional), frente a los 652 años de prisión solicitados.</p><p>“Con su sentencia, ustedes nos guiarán en la educación de nuestros hijos, y será desde la educación desde donde se impulsará el cambio», declaró Laure Chabaud, la fiscal general, pidiendo a los magistrados que transmitan “un mensaje de esperanza a todas las víctimas de violencia sexual” y que devuelvan “una parte de la humanidad robada a Gisèle Pelicot”.</p><p><strong>Aunque la fiscalía estaba convencida de que todos los acusados sabían que la víctima había sido drogada </strong> –algo que Dominique Pelicot nunca dejó de afirmar –, el tribunal no estaba convencido y lo explica en sus motivos. “Si bien algunos de los acusados confirmaron que Dominique Pelicot les había transmitido de antemano informaciones precisas sobre las precauciones que debían tomarse para preparar el encuentro, y en particular sobre el estado de su esposa, que estaría inconsciente bajo los efectos de medicamentos o del alcohol, <strong>no hay nada en las actuaciones ni en los debates que confirme que esas advertencias se hicieran a todos los acusados de manera sistemática y exhaustiva</strong>”.</p><p>Además, los jueces rechazaron todas las peticiones de reconocimiento de incapacidad cognitiva formuladas por los abogados de los treinta y tres acusados, que habían alegado haber estado bajo el “dominio o influencia” de Dominique Pelicot.</p><p>El tribunal penal declaró que “en el momento de los hechos, cada uno de los acusados tenía libre albedrío y suficiente capacidad de discernimiento [...] y que cada uno estaba en condiciones de apreciar plenamente la situación a la que se enfrentaba cuando se acercó al cuerpo inerte de Gisèle Pelicot”.</p><p><strong>Sólo a uno de los acusados, Redouane A., se le reconoció una disminución cognitiva</strong> debida a una “patología psiquiátrica invalidante”, ya que se le había diagnosticado esquizofrenia. Ha sido condenado a nueve años de cárcel pero se le aplicará una reducción de pena.</p><p>Al día siguiente del veredicto, y cuando dos de los acusados ya habían anunciado que recurrirían, los abogados de <strong>Gisèle Pelicot</strong> anunciaron que ella “no temía” un segundo juicio y que estaba “preparada” para enfrentarse a un jurado. Después de ver retratos suyos en las paredes y carteles de apoyo todos los días en Aviñón, <strong>ahora quiere volver a “una vida normal” y “no quiere ser vista como un icono”.</strong></p><p>Traducción de Miguel López</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jan 2025 18:07:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cécile Hautefeuille (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El calvario de Gisèle Pelicot seguirá en 2025: diecisiete de los condenados fuerzan un segundo juicio tras recurrir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Violaciones,Cultura de la violación,Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los caballeros las prefieren muertas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/caballeros-prefieren-muertas_129_1921291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0ec6fc60-72b3-4338-85e5-3cd8cdbce248_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las caballeros las prefieren muertas"></p><p><em>El sexo, que pensamos como el más privado de los actos, es, en realidad, una cosa pública. Los roles que jugamos, las emociones que sentimos, quien da, quien toma, quien demanda, quien sirve, quien quiere, que se quiere, quién se beneficia, quién sufre: las reglas para todo esto están establecidas mucho antes de que lleguemos al mundo” (Srinivasa, El derecho al sexo: 2021)</em> Y estas reglas, añado yo, conforman el mundo en el que vivimos dando forma a la<strong> desigualdad, el poder y la jerarquía</strong>. </p><p>No fue un monstruo, su marido, sino que fueron decenas de hombres, no se sabe bien cuántos, los que violaron a una inerte Gisèle Pelicot. También hemos sabido que hay un chat de Telegram en el que “decenas de miles” de hombres se intercambiaban trucos e instrucciones para drogar a las mujeres y así poder violarlas. Hace unos días leímos que se había producido una <strong>violación por sumisión química</strong>, la chica que ha denunciado no recuerda nada, se despertó dolorida y con signos de violación, pero sabemos también que esa es una práctica cada vez más frecuente, que hay muchos chicos que echan droga, o lo intentan, o lo desean, en la bebida de las chicas para someterlas químicamente; para dejarlas muertas, como muertas. </p><p>La misma tarde de Nochebuena estaba viendo una película intrascendente en donde uno de los protagonistas era un tipo que se dedicaba a fabricar mujeres robots sexuales. Quienes hablan con él se extrañan, pero no le censuran, no es un delito y no parece ser algo malo, nadie sale dañado. El fabricante, para justificarse,  les dice: “es el futuro, tienen la piel casi igual que la de una mujer real, cada vez se parecen más a ellas”. El negocio de las muñecas de silicona fabricadas en China que son “<strong>casi como una mujer</strong>” está alza, así como el de las más cutres muñecas hinchables de toda la vida que se compran los que no pueden aspirar a la mucho más realista silicona; existen prostíbulos con estas muñecas que, además, no sólo sirven para el sexo, sino que “sus maridos/compradores” las visten y las sientan con ellas a ver la televisión. Se parecen cada vez más a mujeres reales, como decía el protagonista del telefilme, excepto en el pequeño detalle de que las mujeres reales estamos vivas. </p><p>No estoy comparando una violación con tener en casa a una muñeca de silicona, pero sí estoy diciendo que más allá del daño, más allá del horror de la violación, incluso más allá de la <strong>cuestión del consentimiento</strong>, hay algo que no acabamos de abordar como sociedad y que el caso Pelicot ha dejado muy claro, y es que, en sus relaciones sexuales (y no sólo sexuales) con las mujeres, muchos hombres prefieren las mujeres muertas a las mujeres vivas. A muchos hombres, muchos más de los que pensamos, les excita, les gusta tener sexo con esas<strong> mujeres muertas o como muertas</strong>, vacías de su propia humanidad y que ellos pueden llenar con sus propios fantasmas y fantasías. Giselle Pelicot no estaba muerta, pero tampoco estaba viva. Y aunque sepamos que estos agresores no son monstruos sino hombres “normales”, perfectamente adaptados la mayoría, creo que seguimos <strong>sin asimilar esa verdad terrible </strong>y que continuamos  ancladas en tratar de paliar las consecuencias de la desigualdad; esto es, en  proteger y ayudar a las víctimas, lo que es imprescindible, pero que no terminamos de ir a la causa estructural del asunto. Tratamos los síntomas, pero no la enfermedad. </p><p>El primer mandato de la sexualidad patriarcal para los hombres es la <strong>cosificación de las mujeres</strong> y a veces olvidamos cuánto de real es y hasta qué punto ese mandato opera en campos que van mucho más allá de la sexualidad produciendo un borramiento, aquí sí, de las mujeres como seres humanos.  ¿Cuántos hombres nos querrían –nos quieren– como muertas, como muñecas: sin voluntad, sin voz, sin deseo, sin manifestar malestar o bienestar? ¿Cuántos nos siguen queriendo llenas únicamente de ellos, de su voluntad, de su deseo? Muchos más de los que imaginamos. Las leyes que castigan a los violadores, a los agresores, son necesarias, como lo son también todos los <strong>recursos puestos a disposición de las víctimas</strong>, pero para que exista un cambio real y profundo hay que ir mucho más allá, hay que ir a la raíz de ese aprendizaje, hay que ir a una manera de subjetivarse como hombres cuyas emociones sexuales y, cada vez más, identitarias, están vinculadas a la deshumanización de las mujeres, a su cosificación absoluta. </p><p>¿Dónde aprenden los hombres que las mujeres son cosas a su servicio? ¿Dónde aprenden que las mujeres no pueden nunca negarse? ¿Dónde aprenden que sus deseos son los únicos que importan? ¿Dónde aprenden que la mujer ideal es una mujer muerta? Y, sobre todo, ¿cómo hacer para que los niños de hoy no transiten por los mismos aprendizajes? ¿Qué prácticas, qué estructuras sociales, que sentidos comunes, les conducen a esa situación? La labor del feminismo es <strong>identificarlas todas ellas</strong> para poder combatirlas, lo que no siempre es sencillo, ya que la desigualdad de género se naturaliza y nos coloniza, a ellos y a nosotras. Esa labor desnaturalizadora y desnormalizadora de todo lo que conforma el orden de género es lo que tenemos que seguir haciendo.  </p><p>Los violadores de Giselle Pelicot y todos los que son como ellos, tantos y tan normales, son el síntoma terrible de un sistema que considera que no hay nada excepcional ni oscuro en desear tener relaciones sexuales con mujeres que no lo desean, que son únicamente cuerpos allí puestos, inertes; o bien cuerpos vacíos de sí y llenos de la voluntad y el deseo ajeno. Esto forma parte de la cultura que tenemos normalizada, es parte de lo que<strong> construye el deseo masculino</strong> y de lo que lo alienta. Y ellos lo siguen aprendiendo en multitud de productos culturales, en el porno mainstream, en la prostitución, la publicidad, las películas, los chistes, la cultura de la violación en su conjunto…Lo aprenden  a través de las instituciones y de las prácticas relacionadas con la sexualidad, que es mucho más que “el encuentro de dos cuerpos, que es una forma de <strong>poner en acto las jerarquías sociales</strong>”, en palabras de Eva Illouz. Esas prácticas corporales, explica Conell, construyen el mundo, constituyen y reconstituyen las estructuras sociales y son, por tanto un dominio de la política, una lucha de intereses en un contexto marcado por la desigualdad. </p><p>El problema, que no abordamos con la suficiente intensidad tiene que ver con una subjetividad masculina que se apoya en una determinada forma aprendida de vivir y encarnar la sexualidad, una que expande sus características a toda la personalidad. La masculinidad normativa de hoy se adquiere, fundamentalmente, a través de la sexualidad y esta es un <strong>espacio físico y psíquico</strong> que sostiene todo un sistema de valores, comportamientos, actitudes, sentimientos e ideas, relacionadas con el cuerpo y con la posición de hombres y mujeres en la sociedad; es esa forma específica de ser hombre lo que sostiene la parte más dolorosa para nosotras de la desigualdad patriarcal. Y en una sociedad que ha sacado la sexualidad del espacio de la política y que considera que politizar la sexualidad es volver a<strong> tiempos de puritanismo</strong>, es una tarea complicada. </p><p>En definitiva, tenemos que volver a hablar de política sexual como el feminismo hizo en los 70 y 80 porque hoy es fundamentalmente a través de las políticas sexuales patriarcales donde los hombres aprenden a <strong>bloquear la empatía con las mujeres</strong>, a sentirse invulnerables a la afectividad, a negarse a la apertura frente a ellas como seres humanos. Es en las prácticas, instituciones, emociones sexuales, profundamente androcéntricas, donde los hombres de hoy aprenden a situarse en un plano de superioridad y, por tanto, de desprecio. Y lo que no aprenden, lo que no se les enseña, es que la sexualidad es, debería ser, sobre todo, un <strong>espacio privilegiado para la comunicación con otro/s</strong>, un espacio de aprendizaje para la intimidad afectuosa, para el cuidado mutuo, donde reconocer con más intensidad la común humanidad. Porque el patriarcado contemporáneo se reproduce no sólo materialmente, se reproduce también en las emociones de los hombres que desean a mujeres muertas o vacías de sí. Sólo que ahora, desde que las mujeres nos hemos afirmado como vivas, drogarnos para llevarnos a ese estado es un delito. Es un delito, pero sigue siendo un deseo más común y más fuerte de lo que imaginamos. </p><p>________________________________</p><p><em><strong>Beatriz Gimeno </strong></em><em>es la ex directora del Instituto de las Mujeres.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Dec 2024 18:22:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Gimeno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los caballeros las prefieren muertas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura de la violación,Sexualidad,Relaciones sexuales,Violaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Merci, Gisèle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/merci-gisele_129_1920826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El Tribunal de Aviñón (Francia), tras quince semanas de juicio, ha dictado una sentencia histórica: la condena a <strong>la pena máxima contemplada en la legislación francesa</strong>, contra Dominique Pèlicot, por violación a <strong>Gisèle Pelicot </strong>(su esposa y madre de sus tres hijos). La acusación particular y la fiscalía pedían condenas más altas para <strong>los 51 violadores </strong>(conocidos) en la localidad de Mazan (5.500 habitantes), quienes acudían a violarla tras ser sedada por su esposo.</p><p>Los hechos ocurridos durante más de diez años han dejado a la población francesa, europea y del mundo con un escalofrío que ha recorrido el tejido social de todos. Al principio prevaleció el silencio porque la sociedad era incapaz de calificar tamaña barbaridad en la Francia que paralelamente celebraba sus Juegos Olímpicos más rompedores de la historia. Pero la pregunta es: ¿La sociedad era incapaz de asimilar lo ocurrido o <strong>prevalecían los mecanismos del poder machista</strong>? Al inicio del juicio había quien señalaba en el pueblo que “aquí no han matado a nadie”, que “habría sido mucho peor si Pèlicot hubiera matado a su esposa” o que “seguro que le costará recuperarse, aunque las violaciones que sufrió fueron menos preocupantes que las de otras víctimas". O incluso la respuesta del propio alcalde de la localidad francesa: “Pero no voy a decir que el pueblo tiene que cargar con el recuerdo de un crimen que va más allá de los límites de lo que se puede considerar aceptable”. Así se entiende que sólo 16 de los violadores procedieran a pedir disculpas a la víctima o que uno de los condenados acudiera seis veces a violarla a pesar de ser seropositivo.</p><p>La víctima optó al inicio del juicio por que este fuera abierto a periodistas y público en general (algo inusual en Francia) porque<em> “</em><em><strong>la honte doit changer de camp</strong></em><em>”</em> (la vergüenza debe cambiar de bando) para que, entre otras cosas, se pudieran tomar notas, comentarlo y contarlo. Siempre la vimos erguida, con paso firme y sin ningún gesto de vergüenza. Todo lo contrario de sus estupradores (encogidos, agazapados, con mascarillas o pasamontañas). Al menos durante el juicio la vergüenza había cambiado de bando, aunque sólo 16 le pidieron disculpas. Ese era (y es) el panorama de la sociedad francesa en general. Mucho me temo que tanto la legislación francesa que tardará, vergonzosamente, mucho tiempo en <strong>abordar el consentimiento</strong>, como las medidas sociales y pedagógicas para hacer frente a la insoportable vergüenza que se abre camino sin control por las redes sociales.</p><p>Hubo un tiempo (años 60/70) en el que desde España mirábamos a los Pirineos como la frontera que nos impedía llegar a Europa y Francia era la envidia de todos. Allí estaba todo lo que no teníamos en la España franquista. La película de Bernardo Bertolucci <em>El último tango en Paris</em> (1972), prohibida por entonces por el régimen fascista, se convirtió en el objeto deseado por todos y quien podía hacía un viaje a Toulouse para verla. 30 años más tarde nos enteramos de que fuimos “testigos” de una violación en pleno rodaje por parte de Marlon Brando a María Schneider. A nosotros nos afectó la noticia, a los franceses no, porque pervivían (y perviven) en la sociedad francesa “los pactos sobre la masculinidad patriarcal<strong> </strong>sostenida sobre una serie de acuerdos explícitos e implícitos entre los varones y, aunque no participemos activamente, de alguna manera <strong>somos cómplices muchas veces con la mera pasividad</strong>, con el silencio. Y ahí está el ejemplo de todos esos hombres a los que se les invitó a participar en la violación de Gisèle y no participaron, pero tampoco hicieron nada para denunciarlo” (Octavio Salazar). O como muy acertadamente ha denunciado la feminista francesa <strong>Hélène Devynck</strong>, “Gisèle ha desenmascarado la cobardía y el egoísmo legitimado de estos hijos del patriarcado que se empalman con la sumisión absoluta de una mujer sin ver el problema… Este juicio es nuestro Vietnam, decían algunos de mis compañeros y compañeras. Es el fascismo en casa. La violación es la bomba de racimo en la guerra contra las mujeres. Una guerra de propaganda y terror. Una guerra que aplasta, deshumaniza, subyuga y silencia. Al pedirnos que nos enfrentemos a estos videos, ha vuelto el arma contra el enemigo”.</p><p>La revista <em>Time</em> ha elegido figura del año a un neofascista, <strong>Donald Trump</strong>, condenado por ser culpable de 34 delitos relacionados con los reembolsos para comprar el silencio de una actriz porno con quien mantuvo una sórdida noche en un hotel. Si el mundo mediático tuviese claro el papel que juegan en el fortalecimiento de la democracia y en los valores que de ella se desprenden habrían elegido a Gisèle como la mujer del año, como la Figura del Año. <strong>¡Merci, Gisèle!</strong></p><p>________________________________</p><p><em><strong>Marcelo Noboa Fiallo</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Dec 2024 19:09:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marcelo Noboa Fiallo]]></author>
      <media:title><![CDATA[Merci, Gisèle]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Violencia sexual,Feminismo,Francia,Cultura de la violación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No puedo entenderlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/a-la-escucha/no-entenderlo_129_1921029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/296e1397-67f9-4776-9d3b-72039c7fe81c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No puedo entenderlo"></p><p>Pelicot no era un monstruo aislado. Lo de Pelicot <strong>no era algo perverso</strong> que había salido de una mente retorcida y malévola. Lo de Pelicot es mucho más común de lo que creemos.</p><p>La investigación de dos periodistas alemanas ha desvelado la perversión en estado puro. <strong>70.000 hombres sacados del mismo patrón</strong> que Pelicot. 70.000 hombres que han hecho exactamente lo mismo. 70.000 hombres que compartían en un chat experiencias, consejos, ideas para drogar a mujeres, conocidas y desconocidas, y luego poder abusar de ellas. 70.000 hombres que no tenían ningún pudor en confesarse abusadores reincidentes. 70.000 hombres que no tenían ningún pudor en contarse lo que les había funcionado o no. Porque algunos probaban y no podían, y por eso acudían a esa <strong>comunidad de depravados </strong>para pedir consejos sobre qué drogas usar, dónde comprarlas, qué dosis poner y cuánto tiempo esperar hasta poder abusar de esas mujeres sin que nadie lo notara, para no dejar rastro.</p><p>Y este no era el único chat. Había varios como este. Miles de Pelicot que no tienen ningún reparo en crear comunidades de violadores para retroalimentarse en su maldad. Se me acaban los adjetivos, de verdad. Ninguno puso nunca el grito en el cielo, ni siquiera cuando contaban a esos compañeros de chat a los que no conocían de nada que <strong>pensaban abusar de sus parejas</strong>, de sus hermanas y algunos, incluso, de sus madres. A ninguno se le encendió nada en la conciencia, pensó que aquello no estaba ni medio bien, que había que denunciarlo o, al menos, salirse de ese chat.</p><p>Pone los pelos de punta que ahí fuera existan estas manadas de Pelicot. El caso del marido modelo que durante 10 años ofreció a su mujer a otros hombres para que la violaran es <strong>la punta del iceberg de una comunidad de monstruos</strong> que no tienen ningún tipo de conciencia, que entienden el sexo con mujeres como una forma de satisfacer sus necesidades o deseos a través de la sumisión. Hombres disfuncionales y que se cuentan por miles.</p><p>En sus mensajes se puede comprobar la realidad inventada en la que vivían: “No es violación si ella no se entera”. Y con eso limpiaban su conciencia, como si no recibir el rechazo del cuerpo y de la cabeza de una mujer no convirtiera eso en un abuso. Ellos mismos se jaleaban en esos chats. Intercambiaban <strong>vídeos de sus violaciones</strong>, contaban lo que ellas les decían después, de sus lagunas mentales… Incluso alguno abría una especie de peticiones del oyente. “Decidme qué queréis ver dentro de ella”…</p><p>En qué momento de tu vida entiendes que eso que estás haciendo es disfrutar. En qué momento consideras que eso que haces no es tan malo, total, ella no se entera. En qué momento tus principios, tu conciencia, se apagan para dar rienda suelta a <strong>tus peores impulsos</strong>. Cómo quieres crear lazos afectivos con nadie si tu mente logra normalizar todo eso. Por qué no pides ayuda o consultas con algún experto. ¿De verdad puedes seguir mirándole a los ojos a esa mujer después de lo que le has hecho?</p><p>Está claro que falta mucha concienciación, <strong>mucha educación sexual</strong>, mucha educación en valores. 70.000 hombres sólo en uno de los chats. No puedo entenderlo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Dec 2024 18:26:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Helena Resano]]></author>
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      <media:title><![CDATA[No puedo entenderlo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violaciones,Cultura de la violación,Francia,Alemania,Violencia machista,Violencia sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El veredicto que condena una década de violaciones: la vergüenza cambia de bando con el ‘caso Pelicot’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/verguenza-cambie-bando-condena-20-anos-dominique-pelicot-resto-violadores_1_1918554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/41b85576-7eb1-40e9-92ed-103e281f14dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El veredicto que condena una década de violaciones: la vergüenza cambia de bando con el ‘caso Pelicot’"></p><p>Condenas que van desde tres años de prisión, dos de ellos con libertad condicional simple, por delitos sexuales cometidos en grupo, hasta veinte años de reclusión, con cumplimiento efectivo de dos tercios de la pena. El tribunal penal departamental de Vaucluse, presidido por Roger Atara, ha emitido su veredicto este jueves 19 de diciembre en un ambiente tenso.</p><p><strong>A las 8 de la mañana se agolpaba ya todo un gentío a las puertas del tribunal</strong>, una hora y media antes de la vista final de este largo proceso de tres meses y medio, en el que se juzgaba a cincuenta y un hombres por las repetidas violaciones de Gisèle Pelicot, drogada, organizadas por su ex marido, Dominique Pelicot, a lo largo de unos diez años. <strong>Había una gran presencia policial</strong>, con más de doscientos miembros de las fuerzas del orden.</p><p>Los acusados, que comparecían en libertad, entraron uno a uno en el edificio del tribunal por la puerta principal, rodeados de periodistas. Bolsos en mano, rodeados de sus madres o sus parejas, se abrazaban y lloraban antes de entrar en la sala, donde no se admitía a las familias. Algunas mujeres se derrumbaron delante de la máquina de café.</p><p><strong>La lectura del veredicto duró cerca de hora y media.</strong> Eran dieciocho los acusados que comparecieron bajo custodia, detrás de su palco, y los otros treinta y dos que comparecieron libremente en la sala. Para el gran número de periodistas y familiares de los acusados se habilitaron salas de retransmisión.</p><p>Gisèle Pelicot, sus dos hijos, David y Florian, y su hija, Caroline, también estaban presentes. Fueron aplaudidos, como viene siendo habitual, al entrar y salir de la sala. David y su hijo pequeño salieron incluso a saludar a la gente tras el veredicto.</p><p><strong>La condena más severa recayó sobre Dominique Pelicot</strong>, pieza central de este extraordinario juicio. Ha sido declarado culpable de todos los cargos que se le imputaban, a saber, la organización de las violaciones de su ex esposa por él mismo o por otros hombres cuando la drogaba, así como la violación y el intento de violación en las mismas circunstancias de la esposa de Jean-Pierre M., y también la distribución y grabación de imágenes de Gisèle Pelicot, su hija y sus nueras. Como resultado, es <strong>condenado a veinte años de reclusión mayor</strong>, con dos tercios de la pena de cumplimiento efectivo y su inclusión en el registro de delincuentes sexuales.</p><p>En total, <strong>el tribunal penal impuso 441 años de prisión </strong>(trece de ellos en libertad condicional) a los cincuenta y un acusados.<strong> Se habían solicitado 652 años de prisión</strong>. El tribunal también desestimó todas las peticiones de los abogados defensores de reconocimiento de pérdida de juicio de los acusados.</p><p>De los treinta y dos acusados que comparecieron libres, veintitrés dormirán en prisión a partir del jueves por la noche. Otros tres (Husamettin D., Patrick A. y Abdelali D.) han visto aplazadas las órdenes de ingreso en prisión debido a su estado de salud.</p><p>Otros<strong> seis han salido del tribunal libres</strong>.  Se trata de Jacques C., condenado a cinco años de prisión, con suspensión simple de la pena de tres años, por violación en grupo con agravantes y sometimiento químico; Philippe L., condenado a cinco años de prisión, con suspensión simple de la pena de dos años, por violación en grupo; Hugues M., condenado a cinco años de prisión, con suspensión probatoria de la pena de dos años y obligado a someterse a tratamiento médico, por violación en grupo, pero sin la circunstancia de administración de sustancia; Didier S., condenado a cinco años de prisión, con suspensión simple de la pena de dos años, por violación en grupo, pero sin la circunstancia de administración de sustancia.</p><p>Joseph C. fue condenado a tres años, con suspensión simple de la pena de dos años, por agresión sexual en grupo, al igual que Saifeddine, el único absuelto de los cargos de violación de los que se le acusaba inicialmente.</p><p><strong>Los familiares de los acusados presenciaron el anuncio del veredicto desde una sala de retransmisión</strong> en la que también estaban presentes los periodistas. La madre de Grégory S. rompió a llorar, mientras que la madre de Cyril B. dio un grito al oír la sentencia de su hijo de nueve años. Un pequeño grupo de familiares de acusados salió a fumar. Se abrazan y lloran. “Nueve años, maldita sea, nueve años”, grita uno de ellos.</p><p>Fuera del tribunal, entre 150 y 200 personas iban escuchando atentamente en sus teléfonos las retransmisiones en directo de los canales de noticias 24 horas. Algunas de las mujeres sostenían naranjas y pancartas en las que se leía “Justicia para las mujeres”.</p><p><strong>“¡Ningún absuelto! Todos culpables”, gritó una mujer</strong> entre vítores. Luego empezaron las sentencias. “¡Veinte años a Pelicot!” Gritos y aplausos atronadores. “¡Que cumpla la perpetua!” Fue el último grito de alegría, porque las demás condenas provocaron un escalofrío entre el público. “¡Qué vergüenza! Qué vergüenza!”, gritó una mujer. “¿Así que sale? Tranquilo, vaya”, comenta otra, con aplausos de ironía por la sentencia de Joseph C.</p><p>Fuera, el ambiente se vuelve tenso.<strong> “¡Que recurra la fiscalía! Qué vergüenza la justicia”, corean las mujeres</strong>. Aferrada a las puertas del tribunal, una de ellas grita durante largos minutos “¡Violadores!”, señalando al tribunal. Pide que Francia siga el ejemplo de España en materia de violencia sexual, y luego rompe a llorar en los brazos de su vecina. “Esto es doloroso", se queja Mathilda, de 25 años, sobre el veredicto. “Se suponía que iba a ser un juicio histórico, y estoy cabreada. Esperábamos un antes y un después, pero ¿quién va a aceptar esto?”.</p><p>Bénédicte, que ha asistido a innumerables vistas desde la sala de retransmisiones, también piensa en las secuelas. <strong>“Lo importante es seguir luchando y hacer un llamamiento a los políticos”.</strong> En su opinión, “la cárcel no resolverá el problema”. Camille, de 16 años, que acudió con dos amigos, entre ellos Arthur, de 15, coincidió en que “la educación es la clave, porque la mayoría de los hombres tienen una mentalidad de gilipollas”.</p><p>No había muchos hombres delante del tribunal. Christophe, tapado con una boina, mira a su alrededor con pesar: <strong>“Los hombres tienen que implicarse, pero no se atreven. ¡Estamos impregnados de cultura de la violación!</strong> Tenemos que deconstruir todo eso, leer, escuchar podcasts.”</p><p>Las diferencias en la cuantía de las penas se explican sobre todo por el hecho de que algunos de los acusados estuvieron varias veces en el domicilio de los Pelicot (algunos hasta seis veces). En el caso de otros, en la vista se demostró que sabían que Gisèle Pelicot estaba drogada incluso antes de ir allí, pero no fue el caso de todos los acusados.</p><p>En el momento de publicar este artículo,<strong> ninguno de los abogados ha manifestado claramente su intención de recurrir.</strong> Tampoco se conoce la posición de los dos fiscales, a pesar de que las penas impuestas son sensiblemente inferiores a las solicitadas.</p><p>Al salir de la vista, Gisèle Pelicot declaró: “Me dirijo a ustedes con profunda emoción, este juicio ha sido una prueba muy difícil.” “Respeto la decisión del tribunal”, añadió. Además, quiso rendir<strong> homenaje a sus abogados</strong>, que “saben cuánto agradecimiento y estima les debo por haberme apoyado en cada etapa de este doloroso viaje”, y también a “todos los periodistas que han seguido este caso” con “una información fiel, respetuosa y digna”.</p><p>Gisèle <strong>dio también las gracias al público,</strong> que ha acudido en gran número cada día durante muchas semanas para apoyarla. En parte gracias a ellos ha encontrado “la fuerza para volver cada día a afrontar estas largas jornadas de vistas”, declaró.</p><p>Sus palabras contrastaban con el ambiente fuera del tribunal, donde los ánimos se caldearon poco antes de la una de la tarde. Uno de los condenados, que salió con capucha y mascarilla, utilizó la salida principal cuando se había habilitado un camino seguro por la parte trasera. Tuvo que ser escoltado hasta la salida por la policía en medio de abucheos mientras llamaba “bocazas” a las mujeres que le silbaban.</p><p>Sonriente, Christophe Bruschi, <strong>el abogado de Joseph C., también causó revuelo</strong> durante un cara a cara con las activistas feministas. En tono provocador, <a href="https://x.com/RMCInfo/status/1869711763899617702" target="_blank">dijo</a>: <strong>“Tengo un mensaje de parte de mi cliente para todas las histéricas. El mensaje es: ¡Váyanse a la mierda! </strong>¡Y con una sonrisa”, concluyó burlonamente, ante gritos de “bocazas, pedazo de mierda".</p><p>En sus alegaciones, <strong>comparó a las feministas con “las tejedoras de la revolución que esperaban frente a la guillotina a que rodaran cabezas”.</strong> Volvió a utilizar este término cuando regresó al tribunal, provocando otro movimiento de la multitud. "¡Tejedoras! Tejedoras!”, les soltó el abogado con las manos en forma de altavoz.</p><p>Unos minutos más tarde, Gisèle Pelicot salió del tribunal, en medio de una aglomeración de cámaras y agentes de policía, y se abrió paso entre la gente al grito de “Gracias, Gisèle”. En medio del bulevar se desplegó <strong>una pancarta</strong> en la que se leía <strong>“La vergüenza cambia de bando”,</strong> en referencia a las primeras palabras de la víctima cuando se abrió el juicio.</p><p>Además de los posibles recursos, los tribunales no han terminado aún con el caso de violación de Mazan. <strong>El 3 de marzo se celebrará una vista para fijar la cuantía de las posibles indemnizaciones</strong>.</p><p>· Dominique Pelicot (en prisión). Declarado culpable de violación con agravantes de Gisèle Pelicot y de la Sra. M., esposa de Jean-Pierre M., y culpable de todos los delitos conexos: difusión y grabación de imágenes de Gisèle Pelicot, así como de su hija y sus nueras. Condenado a 20 años de prisión con un período mínimo de cumplimiento efectivo de dos tercios. Al final de su condena, se revisará su situación con vistas a una posible libertad condicional.</p><p>· Romain V. (en prisión). Culpable de violación en grupo y administración de sustancia química.  15 años de prisión.</p><p>· Charly A. (en prisión). Culpable de violación agravada por el hecho de estar en grupo durante el primer periodo, y de estar en grupo y administrar sustancia química durante el segundo periodo. Condenado a 13 años de prisión, con un periodo de cumplimiento efectivo de la mitad de la pena.</p><p>· Jérôme V. (en prisión). Culpable de violación en grupo y administración de sustancia química. Condenado a 13 años de prisión.</p><p>· Dominique D. (en prisión). Culpable de violación en grupo, luego violación en grupo y administración de sustancia química. 13 años de prisión.</p><p>· Hassan O. (huido). Culpable de violación en grupo. 12 años de prisión.</p><p>· Jean-Pierre M. (en prisión). Declarado culpable de intento de violación y violación de su pareja, en grupo.  Condenado a 12 años de prisión.</p><p>· Thierry Po. (en prisión). Condenado por violación en grupo y administración de sustancia, y posesión de imágenes de pornografía infantil. 12 años de prisión.</p><p>· Cédric G. (en prisión). Declarado culpable de violación en grupo y posesión de imágenes de pornografía infantil. 12 años de prisión.</p><p>· Fabien S. (en prisión). Culpable de violación en grupo y de administración de sustancia. 11 años de prisión.</p><p>· Nizar H. (en prisión). Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 10 años de prisión.</p><p>· Joan K. (en prisión). Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 10 años de prisión.</p><p>· Karim S. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia, y posesión de imágenes de pornografía infantil. 10 años de prisión.</p><p>· Vincent C. (en prisión). Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 10 años de prisión.</p><p>· Jean-Luc L. (en prisión). Culpable de violación en grupo y de administración de sustancia. 10 años de prisión.</p><p>· Christian L. (en prisión). Culpable de violación en grupo con agravantes y de administración de sustancia. Absuelto de posesión de imágenes de pornografía infantil. Condenado a 9 años de prisión.</p><p>· Cendric V. (en prisión). Culpable de violación en grupo. Condenado a 9 años de prisión.</p><p>· Husamettin D. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. Condenado a 9 años de prisión.</p><p>· Simone M. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. Condenado a 9 años de prisión.</p><p>· Cyril B. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. Condenado a 9 años de prisión.</p><p>· Redouane A. (en prisión). Culpable de violación en grupo y de administración de sustancia, pero podrá beneficiarse de una reducción de pena debido a su falta de juicio. Condenado a 9 años de prisión teniendo en cuenta la pena reducida aplicada.</p><p>· Cyrille D. Culpable de violación en grupo y de administración de sustancia. 8 años de prisión.</p><p>· Patrice N. Culpable de violación en grupo y de administración de sustancia. 8 años de prisión.</p><p>· Mahdi D. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 8 años de prisión.</p><p>· Ahmed T. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 8 años de prisión.</p><p>· Thierry Pa. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 8 años de prisión.</p><p>· Redouan F. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 8 años de prisión.</p><p>· Lionel R. Culpable de violación en grupo con agravantes y administración de sustancia. 8 años de prisión.</p><p>· Nicolas F. Culpable de violación en grupo con agravantes y del delito conexo de posesión de imágenes de pornografía infantil. 8 años de prisión e inhabilitación permanente para trabajar con menores.</p><p>· Boris M. Culpable de violación en grupo, pero no de administración de sustancia. Condenado a 8 años de prisión.</p><p>· Jean T. Culpable de violación en grupo y de administración de sustancia. 8 años de prisión.</p><p>· Mohamed R. (en prisión). Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 8 años de prisión.</p><p>· Grégory S. Culpable de violación en grupo. 8 años de prisión.</p><p>· Abdelali D. Culpable de violación en grupo.  8 años de prisión.</p><p>· Omar D. Culpable de violación en grupo. 8 años de prisión.</p><p>· Paul G. Culpable de violación en grupo. 8 años de prisión.</p><p>· Mathieu D. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 7 años de prisión.</p><p>· Ludovick B. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 7 años de prisión.</p><p>· Quentin H. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 7 años de prisión.</p><p>· Florian R. Culpable de violación en grupo y administración de sustancia. 7 años de prisión.</p><p>· Adrien L. (en prisión). Culpable de violación en grupo.  6 años de prisión.</p><p>· Andy R. Culpable de intento de violación en grupo y de administración de sustancia. 6 años de prisión.</p><p>· Jean-Marc L. Culpable de violación en grupo. 6 años de prisión.</p><p>· Cyprien C. Culpable de intento de violación en grupo y de administración de sustancia. 6 años de prisión.</p><p>· Patrick A. Culpable de violación en grupo. 6 años de prisión.</p><p>· Hugues M. Culpable de intento de violación en grupo. 5 años incluyendo 2 años de libertad condicional probatoria.</p><p>· Philippe L. Culpable de violación en grupo con agravantes. 5 años de prisión, de los cuales dos en libertad condicional simple.</p><p>· Didier S. Culpable de violación en grupo. 5 años de prisión, de los cuales dos en libertad condicional simple.</p><p>· Jacques C. Culpable de violación en grupo agravada y violación por sometimiento químico. 5 años de prisión, de los cuales tres en libertad condicional simple.</p><p>· Joseph C. Culpable de agresión sexual en grupo. 3 años, de los cuales dos en libertad condicional simple.</p><p>· Saifeddine G. Delito sexual en grupo, absuelto de actos delictivos. Condenado a 3 años, de los cuales dos en libertad condicional simple.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Dec 2024 20:01:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Christophe Gueugneau y Cécile Hautefeuille (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El veredicto que condena una década de violaciones: la vergüenza cambia de bando con el ‘caso Pelicot’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Justicia,Cultura de la violación,Violaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dominique Pelicot, condenado a 20 años por violar a su esposa durante años junto con decenas de hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/dominique-pelicot-condenado-20-anos-violar-esposa-durante-anos-decenas-hombres_1_1918230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81a84a0b-14d5-47d0-81ed-e7bc955f8766_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dominique Pelicot, condenado a 20 años por violar a su esposa durante años junto con decenas de hombres"></p><p>El <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/humilladas-cuestionadas-violencia-judicial-victimas-pelicot-manada_1_1874276.html" target="_blank">juicio</a> por las violaciones y agresiones contra <strong>Gisèle Pelicot</strong> concluyó este jueves en Aviñón con <strong>una condena de 20 años para el principal acusado, Dominique Pelicot,</strong> y penas en general menores a lo pedido por la Fiscalía para sus 50 cómplices, todos ellos declarados culpables, según informa EFE. </p><p>Dominique Pelicot, de 72 años, deberá cumplir al menos <strong>dos tercios de su condena entre rejas</strong>, pero después tendrá la oportunidad de acceder a la libertad condicional.</p><p>Las penas menos severas ascendieron a tres años y el total de las condenas para los 51 acusados ascendió a<strong> algo más de 400 años de encarcelamiento</strong>, una cifra significativamente inferior a los 652 años que sumaban las penas reclamadas por la Fiscalía.</p><p>Después de la del propio Pelicot, la pena más amplia fue para <strong>un hombre de 63 años que llegó a ir hasta seis veces al domicilio</strong> de la entonces pareja en la pequeña localidad de Mazan (próxima a Aviñón), para violar a la víctima. A él se le castigó con 15 años, tres menos de los que reclamaba la Fiscalía.</p><p>Otro de los acusados principales en este juicio, <strong>Jean-Pierre Maréchal</strong>, un hombre acusado de replicar junto a Dominique Pelicot sus métodos de sumisión química con su propia esposa, fue condenado a 12 años frente a los 17 solicitados por la acusación pública.</p><p>Además,<strong> seis de los acusados quedarán en libertad</strong>, ya sea porque las penas están exentas de cumplimiento en la cárcel o porque ya han cumplido parte de ellas en detención provisional.</p><p>Esas diferencias, unida a que varios de los condenados no deberán ingresar en prisión, desató inmediatamente <strong>el disgusto de los cientos de personas </strong>que se habían apostado desde primera hora para seguir el juicio y respaldar a la víctima.</p><p><strong>"Vergüenza de Justicia"</strong>, gritaron muchos de los presentes, la mayoría de ellos mujeres, que se sumaron a las convocatorias de las asociaciones feministas francesas que han estado acompañando este proceso durante algo más de tres meses.</p><p>Gisèle Pelicot aseguró respetar las sentencias pronunciadas este jueves contra sus agresores, al tiempo que dijo que su proceso sirve también para "las víctimas no reconocidas". "En estos momentos pienso en las víctimas no reconocidas cuyas historias quedan en la sombra, <strong>quiero que sepan que compartimos la misma lucha</strong>", aseguró a las puertas del tribunal de Aviñón. </p><p>Por su parte, la <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/argumentos-dispares-alegato-final-defensas-caso-pelicot_1_1907589.html" target="_blank">abogada de Dominique Pelicot</a>, <strong>Béatrice Zavarro</strong>, no descartó contestar esta decisión en primera instancia para tener un nuevo proceso en el Tribunal de Apelación de Nimes. "Nos vamos a tomar los diez días que tenemos por delante para determinar<strong> si queremos volver a un juicio con un jurado popular</strong>", dijo.</p><p>Zavarro dejó entrever<strong> su descontento con las sentencias</strong> pronunciadas por el tribunal, que convierten a su cliente en el "director de orquesta" y a los otros 50 acusados en "músicos" secundarios. "El tribunal ha diferenciado entre mi cliente y el resto de los músicos", aseguró la letrada, que se mostró satisfecha de la forma en la que se desarrolló el juicio, "con serenidad".</p><p>Todos los condenados tienen un plazo de diez días para <strong>decidir si apelar la condena.</strong></p><p>Gisèle Pelicot, de 72 años, fue violada <strong>durante una década por decenas de hombres</strong> a los que su marido, que la drogaba con fuertes cantidades de medicamentos, invitaba para que abusaran de ella mientras estaba inconsciente.</p><p>Los que participaron eran <strong>hombres de edades entre 27 y 74 año</strong>s, de todas las clases sociales y profesiones, como bomberos, camioneros, periodistas, enfermeros, militares o también jubilados.</p><p>La trama de su exmarido, de la que ella no era en absoluto conocedora,<strong> fue descubierta en 2020</strong> después de que Dominique Pelicot fuera detenido por filmar debajo de las faldas de mujeres en un supermercado.</p><p>Las agresiones y violaciones fueron<strong> registradas en vídeo y foto </strong>por el exesposo de la víctima, unos documentos que sirvieron como prueba en este juicio y que permitieron identificar a la mayor parte de sus cómplices, si bien se estima que hay al menos una veintena más de participantes.</p><p>A Dominique Pelicot, además, también se le encontraron imágenes íntimas, registradas sin consentimiento, de <strong>su hija y de su nuera.</strong></p><p>Gisèle Pelicot, por su parte, se ha convertido en todo <strong>un símbolo feminista a nivel global </strong>tras decidir que el juicio fuera público "para que <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/humilladas-cuestionadas-violencia-judicial-victimas-pelicot-manada_1_1874276.html" target="_blank">la vergüenza cambie de bando"</a>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Dec 2024 11:28:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Dominique Pelicot, condenado a 20 años por violar a su esposa durante años junto con decenas de hombres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Violencia sexual,Violaciones,Cultura de la violación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Atacar al feminismo, a los medios y a la propia víctima: la estrategia de las defensas en el ‘caso Pelicot’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/argumentos-dispares-alegato-final-defensas-caso-pelicot_1_1907589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c9264abe-5791-4db6-834c-e0683f6c53d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Atacar al feminismo, a los medios y a la propia víctima: la estrategia de las defensas en el ‘caso Pelicot’"></p><p>El jueves 28 de noviembre, durante la suspensión de la vista para comer, en una callejuela a un centenar de metros del tribunal, un grupo de abogados defensores pasa junto a un cartel feminista en el que se lee “20 años para todos”. Uno de los abogados se detiene, se vuelve hacia la pared, intenta despegar un trozo, fracasa, desiste, se vuelve hacia sus colegas y dice: “No tengo suficientes uñas”. Pero <strong>los abogados que defienden a los 50 encausados</strong> junto a Dominique Pelicot en el juicio por la violación, previamente drogada, de su ex mujer durante diez años, sí que <strong>sacaron las uñas</strong>.</p><p><strong>Cargaron contra</strong> las <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/271124/au-proces-des-viols-de-mazan-des-requisitions-pour-envoyer-un-message-d-espoir-aux-femmes" target="_blank">peticiones formuladas a principios de semana</a> por<strong> el ministerio público </strong>–entre cuatro y veinte años para los 51 acusados– y <strong>contra los abogados de la parte civil</strong> –que pidieron que este juicio sirviera de ejemplo–, <strong>contra la prensa </strong>–que se habría puesto del lado de la víctima en detrimento de la presunción de inocencia–, <strong>y contra la sociedad también</strong>, ese amplio movimiento que ha sacudido Francia, pero no sólo, al elevar a debate público las cuestiones de la cultura de la violación, del consentimiento y de la sumisión química.</p><p>La abogada de Dominique Pelicot, Béatrice Zavarro, fue muy elogiada el miércoles por la mañana por su moderado <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/271124/au-proces-des-viols-de-mazan-malgre-moi-je-suis-devenue-l-avocate-du-diable" target="_blank">alegato final</a>, pero no puede decirse lo mismo de los demás casos. Una característica notable de estos primeros alegatos fue la presencia de tres mujeres que usaron argumentos jurídicos , y dos hombres que lo hicieron pensando en otra época.</p><p>Ese fue el caso de Patrick Gontard, abogado de Jean-Pierre M., el miércoles por la tarde.<strong> Su cliente</strong> no es cómplice de Dominique Pelicot, que acudió a Mazan por sugerencia suya para violar a su mujer. Al contrario, inspirado por Dominique Pelicot, el propio <strong>Jean-Pierre M. drogó a su propia mujer para violarla y para que la violara Dominique Pelicot</strong>, a lo largo de cuatro años.</p><p>Los investigadores han contabilizado al menos doce violaciones, filmadas a menudo. Se han pedido para él diecisiete años de prisión. En la vista, el conductor de una cooperativa agrícola afirmó: “He sido un violador. Un criminal y un violador”.</p><p>Pero su abogado, Patrick Gontard, no pretendía simplemente defender a su cliente. En <strong>un alegato final farragoso y lleno de digresiones</strong>, se dedica ante todo a juzgar el proceso, o incluso al juicio paralelo de la sociedad que ilustra y conlleva este proceso.</p><p>“Este juicio nos desborda a unos y a otros en el día a día porque, desde que empezó, no ha habido un solo día en que los medios de comunicación no se hayan hecho eco, por la tarde, de lo que se ha dicho”, dice con cara de lamentarlo. “Por su repercusión, nos lleva a reflexionar sobre el papel de las distintas personas que intervienen en esta sala”.</p><p><strong>Unos y otros se llevan una reprimenda</strong>.<strong> Primero los dos fiscales:</strong> “Han dicho ustedes que este juicio es un juicio para la historia y que debe ser el punto de partida de una nueva relación entre hombres y hombres”. Tras un breve silencio, bajó el tono: “Ustedes son ambiciosos. Muy ambiciosos.” Luego añade: “Porque no todos los hombres son como los cincuenta y un acusados”. Dirigiéndose en particular a la fiscal Laure Chabaud, según la cual “habrá un antes y un después”, dice: “Quizá sea su juventud lo que le supera. Pensar que este juicio será un acto fundacional... No es cierto.”</p><p><strong>Patrick Gontard también se dirigió al tribunal</strong>:<strong> “¡Ustedes tienen que juzgar en nombre del pueblo, no por lo que dice el pueblo!</strong> Esa es la diferencia entre el populismo y la República”. <strong>También a Gisèle Pelicot</strong>, la demandante: “Ha estado aquí todos los días, señora. Quizá su posición la ha superado. Ya no nos pertenecemos y a veces somos el juguete de otros. No la reconocí en los insultos que hemos recibido, en las manifestaciones con banderas de la CGT, LFI y no sé qué Estado palestino”.</p><p>En la sala de retransmisión al público, <strong>su alegato provocó fuertes reacciones de repulsa, horror y consternación</strong>. Suspiros, comentarios en voz alta: “¿Pero de qué va?” Hasta el punto de que el guardia de seguridad tuvo que llamar al orden varias veces. El público que había acudido a presenciar la audiencia llegó incluso a abandonar la sala rápidamente.</p><p><strong>Sobre todo cuando el abogado pareció desviarse completamente del tema.</strong> Comenzó un largo pasaje en el que comparó la lucha contra la violencia sexista y sexual con la lucha contra el antisemitismo. Habló mucho de sí mismo y recordó que él era el portavoz de la comunidad judía francesa cuando profanaron el cementerio de Carpentras. “¡Nunca más! Todos suplicamos: ¡nunca más antisemitismo en Francia!” A continuación citó un sondeo según el cual el 12% de los franceses considera que la marcha de los judíos de Francia es “algo bueno”. A continuación cita a “diputados de LFI”, y da a entender que imaginar que la sociedad va a cambiar en la lucha contra la violencia contra las mujeres es tan inútil como imaginar que nos libraremos del antisemitismo.</p><p>En su arrebato, habló de la difícil situación de las mujeres “en Gaza, Irán y Siria” y añadió: “Es fácil decir en democracia que todos los hombres son violadores. Vayan a dar una vuelta por Irán y vean cómo son las condiciones de las mujeres”. Y hablando de aquí, arremete contra las manifestaciones feministas: <strong>“A mí no me importa que la gente vaya a los tribunales y grite: '¡Son unos violadores!</strong> El otro día, cuando vi las bengalas de humo [el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, las activistas acudieron a manifestarse ante el Palais con bengalas de humo violeta -ndr], ¡pensé que estaba en el Velódromo!”.</p><p>Pero finalmente pasa a hablar de su cliente.<strong> Describe su infancia atroz y a un padre violento e incestuoso</strong>. “El padre ataba a sus hijos a un árbol y les dejaba pasar la noche fuera.” Y hablando por boca de su cliente: "Le hacía una paja a mi padre y luego podíamos irnos tranquilos a pescar. Luego grita: "¿Eso es una infancia? ¿Es ése el contexto en el que se piden diecisiete años?”</p><p>Y añade, dirigiéndose a los fiscales: "Les diré algo sobre Jean-Pierre M.: nunca mancilló a la señora Pelicot. Lo que me devuelve a la orilla del proceso Pelicot es el propio Pelicot. Y si Jean-Pierre M. hubiera comparecido solo ante un tribunal, se lo digo: sé que NUNCA habrían pedido diecisiete años de cárcel, sino una condena justa y adecuada.</p><p>El jueves por la mañana, una nueva vista, nuevos abogados, pero una defensa no tan nueva. Las primeras en subir al estrado fueron <strong>Rajae Yassine-Dbiza y Charlotte Donat, que defienden a Andy R</strong>. Se han pedido once años de cárcel para este hombre, nacido en 1987, que, aunque sólo había estado una vez en Mazan para visitar a la familia Pelicot, ya había tenido problemas con la justicia por llamadas telefónicas malintencionadas y actos de violencia contra la madre de sus hijos.</p><p><strong>Para su abogada</strong>, Rajae Yassine-Dbiza, se trata ante todo de un “juicio de miseria emocional”, en el que tiene una “tarea difícil” porque <strong>es un juicio “que molesta, fuera de lo común por el número de acusados, su duración y su repercusión política y mediática”.</strong> Pero, recuerda, este juicio es “el del acusado, no el de la víctima, no el de la cultura de la violación, no el del patriarcado, ni siquiera el de la sumisión química”. El objetivo de su alegato final es culpabilizar a Dominique Pelicot.</p><p>Describió a Gisèle Pelicot como víctima de un “dominio inconfesable durante cincuenta años” e insistió: <strong>“La señóra Pelicot no es culpable de nada, es víctima de la crueldad y la perversidad de Dominique Pelicot y sólo de él”</strong>. Para ella, Dominique Pelicot es un “manipulador, un calculador, un mentiroso”. Calculador porque convertía a su mujer en “un objeto”, y mentiroso porque cuando se puso en contacto con él, dijo que estaba en un restaurante con su mujer, cuando los vídeos muestran lo contrario.</p><p>En cuanto a su cliente, Andy R.,<strong> todo empezó para él aquella famosa Nochevieja del 31 de diciembre de 2018</strong>: al principio es rechazado por su propia familia, luego se emborracha, se droga y entra en la web <em>Coco</em>. Se pone en contacto con Dominique Pelicot dos horas antes de presentarse allí. “En dos horas”, Dominique Pelicot le “tranquilizó” y “le habló de la pareja libertina”. La abogada cita un informe pericial, según el cual “Andy R. fue sin pensárselo” a Mazan, en un “contexto de rechazo y frustración”, en el que “no había pensado en nada”.</p><p>Una vez en el dormitorio, Andy R. dijo que <strong>había tocado a Gisèle Pelicot sin notar ninguna reacción,</strong> según su abogada. “Él dijo: ‘Me hago preguntas después de algunas caricias.’ <strong>No había llegado a la erección</strong>. Estamos hablando de intento de violación, no del delito de violación”, afirma Rajae Yassine-Dbiza, que <strong>pide por ello al tribunal que modifique los cargos contra su cliente</strong>. Y no importa que su cliente admitiera esos hechos, tanto en la vista como durante la investigación. Como hubo ese reconocimiento, no se mostraron los vídeos durante los debates. Y aún así, añadió su colega Charlotte Donat un poco más tarde, “los vídeos y las imágenes son sólo lo que Dominique Pelicot estaba dispuesto a dejarnos ver, que no son más que montajes”.</p><p>Las dos abogadas concluyen cuestionando las acusaciones. Rajae Yassine-Dbiza: “La fiscalía ha tenido miedo de la opinión pública porque tenía una imagen que defender. Hoy le digo a la fiscalía que ésta no es una decisión que ayude a educar a nuestros hijos e hijas”. Por ello,<strong> pidió al tribunal que “tome una decisión que no sea ni filosófica ni política, sino únicamente jurídica”.</strong> Charlotte Donat, en otras palabras: “El tribunal debe juzgar a 51 hombres; el juicio de la sociedad tendrá lugar en otro lugar”.</p><p>Tras una breve pausa, es el turno de <strong>Fanny Pierre, defensora de Quentin H</strong>., que fue policía y guardia de prisiones y ahora es conductor de ambulancias. También se han pedido once años contra él, que fue a Mazan en noviembre de 2019.<strong> Admitió los hechos durante la vista</strong>. En respuesta a una pregunta de Antoine Camus, uno de los abogados de Gisèle Pelicot, que le preguntó por qué, a diferencia de muchos de los acusados, no negó que tenía intención de violarla, respondió: “Yo no me subo al coche y me digo: voy a violar a alguien que está dormida. Ahora los hechos están ahí, bien podría haberme ido de allí por propia iniciativa, así que los asumo”.</p><p>Para Fanny Pierre, la petición de once años es excesiva<strong>. Describe a un joven –tenía 29 años en el momento de los hechos– atrapado en una especie de “juego de evasión”</strong> con varias etapas que atravesar: el aparcamiento, el portal, la puerta de la casa, la cocina, el pasillo donde tenía que desnudarse, luego el dormitorio de los Pelicot. Esas etapas llevaban a un “condicionamiento” que retrasaba su “toma de conciencia”.</p><p>Durante su alegato final,<strong> la abogada hizo hincapié en el carácter “carismático” de Pelicot</strong>, que a ella le dio “la impresión de alguien muy culto”. “Cuando me encuentro cara a cara con este hombre, me resulta muy difícil no respetar sus canas. Deduzco que es muy probable que Quentin H. haya caído en sus redes.”</p><p><strong>Sobre el tema del consentimiento,</strong> para el que pide “volver a la ley”, Fanny Pierre hace esta extraña demostración, partiendo de nuevo de la sentencia del 2 de mayo de 1978 en el caso de violación de Aix-en-Provence, citado por las partes civiles la semana pasada, el caso de dos chicas jóvenes que estaban de acampada y fueron violadas por tres hombres.</p><p><strong>“El primer hombre que entró en la tienda se llevó un martillazo.</strong> ¿Acaso se llevó un martillazo el señor H. cuando entró en la habitación?, se pregunta la abogada. Y luego sigue: “El consentimiento sin martillo marca los límites del consentimiento interrumpido cuando llegó Quentin H., durante el primer encuentro carnal, en los últimos cuatro minutos”.</p><p>Fanny Pierre <strong>juzga también a los medios de comunicación y, en cierta medida, a las feministas</strong>. Su cliente, al que debe defender “contra viento y marea y contra todos”, ha sido, según ella, “lanzado como carnaza al foso mediático”. Recordó al tribunal el primer día de la vista, el 2 de septiembre, con su “comité de bienvenida de bengalas de humo violeta” y la gente “coreando: ‘Violador, abogado cómplice’”.</p><p>Y para concluir: <strong>“Quentin H. será condenado, pero debe serlo a una pena justa”</strong>, recordando que su cliente –cuya detención fue “ejemplar” y que “iba a misa los domingos”– tiene “treinta años, la edad en que la gente se casa”. Por último, cita a Paul Éluard y su poema <em>Libertad</em> : “Y por el poder de una palabra / vuelvo a empezar mi vida / Nací para conocerte / Para nombrarte / Libertad”.</p><p>Sólo quedaba un alegato final para el jueves por la tarde, tras la reanudación a las 14:00 horas, en vísperas de una pausa de tres días. Quizá por eso <strong>Olivier Lantelme, abogado de Patrick A</strong>., soltó su caballo de demostración y lo dejó galopar durante dos horas y media.</p><p><strong>Patrick A.</strong> fue una vez a Mazan. <strong>Admitió los hechos pero siempre explicó que era homosexual y que sólo había ido allí para mantener relaciones sexuales con Dominique Pelicot</strong>, aunque le habían dicho que su mujer estaría allí y dormida. Se piden diez años contra él.</p><p>Pero durante más de una hora, apenas se mencionó a su cliente en el alegato final de su abogado Olivier Lantelme. Éste comenzó con un relato personal largo, muy largo, demasiado largo, porque durante el juicio <strong>“ciertas cosas le han gustado y ciertas cosas francamente no”</strong>. No le gustó la famosa frase de Gisèle Pelicot “La vergüenza debe cambiar de bando”, frase que, recuerda, pronunció Emmanuel Macron en 2017 durante una entrevista. Tampoco la frase “Todos somos Gisèle” que le recuerda a “Todos somos Charlie”, porque aquí no estamos hablando de terrorismo.</p><p>Se suceden <strong>las digresiones, al igual que las frases enrevesadas</strong> –“Este juicio no pasará a la historia porque hemos cambiado nuestra historia aunque, por desgracia, no hayamos cambiado”– o “¿Necesitamos verlo todo para juzgar correctamente?. Creía que seríamos capaces de resistir a la actualidad, en la que hay que verlo todo a una velocidad tan vertiginosa que ya no sabemos lo que vemos.”</p><p><strong>A Olivier Lantelme tampoco le gustan los carteles “20 años para todos”</strong>, ni “los que gesticulan en las redes sociales o en los medios de comunicación”, ni “las invectivas y los insultos” en la Sala de los Pasos Perdidos. Sobre todo, no le ha gustado la difusión de los vídeos –aunque no afecte a su cliente porque reconoce los hechos– porque para él “podría haberse llevado el proceso sin acceso a las imágenes”. En resumen, un hombre, Olivier Lantelme, piensa por una mujer, Gisèle Pelicot, lo que ella debería haber pensado y hecho...</p><p>Gisèle Pelicot no asistió a la vista del jueves, lo que no impidió que Olivier Lantelme se dirigiera a ella. Aunque “le ha gustado su dignidad” ,<strong> le ha extrañado que la mujer que había vivido con Dominique Pelicot “durante todos esos años nunca hubiera percibido ni sentido nada, ni una sola mirada fugaz, ni una sola gota de sudor, ni un solo rubor”. </strong>“Quedan esas dos preguntas que me hacen pensar que no se ha dicho todo”, añadió un poco más tarde. El abogado relató entonces el episodio en el que Gisèle Pelicot había sido despertada por su marido penetrándola y le preguntó: «¿No estarás violándome, verdad?”, seguido de otro episodio en el que ella había notado una mancha de lejía en su ropa y le preguntó a Dominique Pelicot: “¿No estarías drogándome por casualidad?”.</p><p>“Estas preguntas no equivalen en absoluto a atribuir intención alguna a la señora Pelicot, sino a subrayar el poder de los mecanismos inconscientes y de la ceguera psicológica”, añadió el abogado, que <strong>pidió al tribunal que “metiera esas dos preguntas al cesto de su decisión”</strong>. En el banquillo de las partes civiles, esas observaciones dejaron impasible a Stéphane Babonneau, uno de los abogados de Gisèle Pelicot.</p><p><strong>Otra digresión nos lleva por Irán</strong> y la represión de las mujeres por no llevar velo,<strong> Kabul</strong> “repleta de sombras”, y hasta<strong> las Torres Gemelas</strong>, y por tanto al 11 de septiembre de 2001. Y ya que estamos en Estados Unidos, unas breves palabras sobre la reelección de Trump, y luego de vuelta a <strong>Francia con el caso del Carlton de Lille,</strong> con estrellas de la pequeña y la gran pantalla implicadas en casos de violencia sexista y sexual,<strong> y “el abate Pierre también”</strong>.</p><p><strong>Luego</strong> viene la denuncia de la pornografía, lo que significa que <strong>“nuestros hijos disfrutan de una insensata pérdida de virginidad virtual”,</strong> esa pornografía que proporciona “un modelo erótico basado en la dominación masculina”. Cuántos de los cincuenta y un acusados “fueron criados en esos escenarios”, en los que “los tríos se presentan como algo normal”, se pregunta el abogado.</p><p>Pero <strong>finalmente le toca mencionar al propio Dominique Pelicot</strong>. Pasó primero por las ciencias humanas y la literatura dedicada a pervertidos narcisistas y otros manipuladores perversos. Considera que los demás acusados han sido “reducidos a la categoría de objetos de las parafilias” del ex marido de Gisèle Pelicot, que ha sabido “mostrarse como un amable pedagogo para manipular mejor”.</p><p>El abogado llevaba ya más de una hora con su alegado mientras los policías encargados de la vigilancia de Dominique Pelicot en su palco se estaban medio durmiendo. Quentin H., otro acusado, bosteza ostentosamente. Stéphane Babonneau se concentra en su ordenador. Los fiscales parecen perplejos. El presidente del tribunal, Roger Atara, intenta permanecer concentrado y atento pero a sus asesores les cuesta bastante.</p><p>De repente, <strong>el abogado empieza a hablar de su cliente.</strong> Para él, Patrick A. no era más que un “campo de experimentación, un laboratorio de pruebas” para Dominique Pelicot. Tesis principal del abogado: Patrick A. es<strong> una “bola de fragilidad” que se encontró con “una bomba parafílica”. </strong>Este último término lo utiliza repetidamente.</p><p>Dominique Pelicot habría “embarcado” a Patrick A. en su vorágine criminal. Entre ambos, añade el abogado, “La distancia entre los perfiles penales es enorme”, con Dominique Pelicot por un lado y Patrick A. por otro, que “no filmó bajo la falda de ninguna mujer, no estuvo en casa de los Maréchal, no violó 200 veces a su mujer y no tuvo un proceso judicial en 1999”. Patrick A. “que<strong> nunca ha dejado de sufrir por ser gay</strong>”.</p><p>“Les pido ahora, por el beneficio de la duda, que crean a Patrick A. cuando dice que se presentó como gay, que no esperó a que le enseñaran las imágenes para admitirlo todo, que le crean cuando les dice que vino por él, no por ella, que le crean cuando les dice que no conocía el programa y que si lo hubiera conocido nunca habría venido”, suplica finalmente el abogado.</p><p>“Van ustedes a condenar a Patrick A., él no espera otra cosa”, concluye –casi– Olivier Lantelme.<strong> “Van a condenarle porque es víctima de una bomba parafílica”</strong>. A continuación, dedicó diez minutos a hablar de los fiscales, que “han pasado por todo el caso” y que “no han hecho ninguna distinción”.</p><p>Por último, abogó por que se permita a su cliente salir en libertad en el momento del veredicto, evitando un “tiroteo masivo”, porque <strong>“este hombre ya no necesita la cárcel, ya no necesita un estrado, ya no necesita una toga azul sino una bata blanca”. </strong>En su opinión, necesitaría “un veredicto con rostro humano que se llama libertad”, porque, reitera, “Patrick A. ha sido también, y sobre todo, víctima de una bomba parafílica inesperada”.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Nov 2024 20:20:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Christophe Gueugneau y Cécile Hautefeuille (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Atacar al feminismo, a los medios y a la propia víctima: la estrategia de las defensas en el ‘caso Pelicot’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia doméstica,Cultura de la violación,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Todo lo que le quedó a mi madre fue una maleta": los hijos de Gisèle Pelicot sentencian a su padre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/familia-destrozada-trata-buscar-explicacion_1_1901910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/eee5175e-09df-4e4c-a87f-cca28b1cf41c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Todo lo que le quedó a mi madre fue una maleta": los hijos de Gisèle Pelicot sentencian a su padre"></p><p>Uno a uno, los tres subieron al estrado el lunes 18 de noviembre para comparecer ante el tribunal penal como partes civiles. <strong>Tres adultos, pero también tres hijos</strong>. Los dos hijos y la hija del matrimonio Pelicot. A su derecha, su madre, Gisèle, y sus abogados. A su izquierda, detrás de una vitrina y en un sillón tapizado, su padre, Dominique. La víctima a un lado, su principal violador al otro.</p><p>El juicio del <em>caso Pelicot</em> entra en su recta final. A primera hora de la mañana, comparecieron dos acusados para explicar lo que ocurrió en la noche en que cada uno de ellos acudió al domicilio de los Pelicot en Mazan, Vaucluse, invitados por Dominique, para violar a Gisèle, previamente drogada, ante el objetivo de una cámara.<strong> El tribunal penal juzgará a 50 personas en este caso. Los hechos se produjeron a lo largo de diez años.</strong></p><p>Este lunes estaban presentes todos los acusados. <strong>Está previsto que las vistas finalicen en breve</strong>, seguidas de los alegatos de las partes civiles, luego las acusaciones y, por último, la defensa. Pero ahora, el tiempo judicial quedó como suspendido por un momento para escuchar las palabras de David, de 50 años, Caroline, de 45, y Florian, de 38, los tres hijos de Pelicot.</p><p>Los tres describen, con sus propias palabras, una familia <strong>“completamente destrozada”, </strong>“hecha trizas” y “como caída desde un 39º piso”.</p><p><strong>El primero en hablar fue David,</strong> <strong>el mayor</strong> de los hermanos. Con las manos agarradas al estrado, relató la noche de noviembre de 2020 en la que su madre, por teléfono, le contó el horror: “Nuestra conversación duró cinco minutos, y me dijo lo más horrible de todo: que ese hombre del banquillo había entregado a mi madre a unos desconocidos para que la violaran”. A lo largo de su testimonio, <strong>David sólo se referirá a su padre como “ese hombre”.</strong></p><p>Florian dice “mi padre”, <strong>mientras que Caroline se refiere a él como “Dominique”</strong>. Pero los tres consiguieron expresar a su manera la pérdida de un padre. Florian entre lágrimas: “Hace cuatro años que perdí a mi padre, hace cuatro años que mis hijos no tienen abuelo”.</p><p>“Quiero contar en esta sala lo que he perdido, a quién he perdido. He perdido a un hombre que, igual que mi madre, me dio una buena educación, valores, una columna vertebral”, dijo David. “Eso es lo que he perdido hoy, a quién he perdido, y hoy tengo la sensación de que toda mi infancia ha desaparecido, se ha borrado”.</p><p>Caroline, por su parte, ni siquiera menciona el tema, como si el duelo ya hubiera tenido lugar. En septiembre, ante el tribunal, ya había anunciado: “Ahora ya no quiero cargar contra mi padre. Los tribunales le juzgarán basándose en<strong> hechos y pruebas tangibles</strong>”.</p><p>Volvamos a la historia de David, que se parece muchísimo a Dominique Pelicot. Explica el viaje que hizo al día siguiente de la llamada con su hermano y su hermana para reunirse con su madre en Mazan: <strong>“Los tres nos abrazamos y lloramos todo el camino. No entendíamos lo que pasaba, estábamos completamente aturdidos”.</strong> A su llegada, encontraron a su madre, “una mujercilla frágil, perdida, angustiada”. Fueron a la comisaría y les dijeron “que <strong>habían encontrado miles de vídeos en el ordenador del padre</strong>. Una vez más, nos sumimos en el horror”.</p><p>La pesadilla continúa en la casa de Mazan, donde se produjeron la gran mayoría de las violaciones. David continúa: <strong>“Decidimos deshacernos de todo lo que nos relacionaba con ese hombre.</strong> Vaciamos la casa en dos días. No tenemos fotos, ni álbumes familiares, nos hemos deshecho de su ropa y sus cuadros”.</p><p>Unos instantes después, Florian, el más joven, completa el cuadro. Acudió por segunda vez para <strong>“hacer la mudanza, desechar muebles”</strong>. Quería tirar todas las cosas de su padre, “llevarlas al vertedero”. “Pero mamá dijo: ‘No, tu padre no tiene nada que ponerse en la cárcel’. Así que me fui con mi madre a la cárcel, pero no de buen grado”, explica.</p><p><strong>“Como hijo, lo que fue muy difícil fue ver que mi madre, a pesar del horror de los hechos, seguía recordando a este hombre, nuestro padre”,</strong> cuenta Florian al tribunal. Luego: “Mirando hacia atrás, ¿cómo te deshaces de cincuenta años de vida de un día para otro? De la noche a la mañana se esfumaron cincuenta años de su vida”.</p><p><strong>“Mamá dejó la casa, sus recuerdos, algunos buenos momentos, y todo lo que le quedó fue una maleta y su perro</strong>. Una vida resumida en una maleta y un perro”, dijo David. Los hijos se turnaron durante esos primeros meses para acoger a su madre. David describe a una mujer “enérgica y dinámica” que, durante su estancia con ellos, daba largos paseos. “Yo le decía: ‘Mamá, cuando sales por ahí, ¿qué haces?’ Ella respondía: ‘David, salgo a pasear y hablo con ese señor, le pregunto por qué me ha hecho esto y si me lo merezco’. Luego me enteré de que durante estos paseos, ella gritaba su rabia”.</p><p><strong>Caroline</strong>, la hija, se expresó con enfado ante el tribunal. <strong>“Me considero la gran olvidada de este proceso”</strong>, comenzó. La vida de la joven sufrió un doble revés en 2020. Primero, lo mismo que sus hermanos, cuando se enteró de lo que su padre había hecho a su madre. Luego, apenas veinticuatro horas después, la policía la citó.</p><p>El motivo era unas<strong> fotos suyas dormida medio desnuda que habían sido tomadas por su padre</strong>. Y desde entonces, esa misma pregunta la atormenta: <strong>¿Dominique Pelicot solo hizo las fotos?</strong> “Durante el primer mes del juicio”, cuenta en el estrado con sus gafas de montura gruesa, “me di cuenta de que había estado pensando tanto en mi madre y no en mí, que me habían olvidado un poco del juicio”.</p><p>Y añade: “Sé que estaba sedada, lo sé, no es una hipótesis, lo sé”. El 8 de octubre, Pierre Peyronnet, marido de Caroline, declaró que para él <strong>“la cuestión no es saber si la drogaron, sino por qué la drogaron”</strong>.</p><p>En la vista del lunes, los dos hermanos de Caroline estuvieron allí para apoyarla. Primero fue David, cuando el presidente Roger Atara le pidió su reacción ante la declaración de su hermana de que su padre “fue más allá de tomar imágenes”. “<strong>Yo la creo</strong>”, responde sin dudar, y luego se dirige a su padre diciéndole: <strong>“Si tienes un poco de..., di la verdad sobre mi hermana”</strong>. Y un poco más tarde añadió: “Mi hermana está librando probablemente la batalla más dura de su vida y me gustaría decirle que siempre estaremos a su lado”.</p><p>Su hermano Florian se dirigió directamente a Dominique Pelicot: “Me gustaría entender por qué, y si tienes algo de humanidad o dignidad, me gustaría que le dijeras a Caroline la verdad. [...] Porque Caro, hoy, ya no vive,<strong> a mi hermana la recogí a pedazos...</strong> Cuando bajé y vaciamos la casa, mi hermana, cuando se dio cuenta de lo que pasaba, se hundió completamente y <strong>ahora puede reventar en cualquier momento.</strong>"</p><p>Caroline no es la única que aún se hace preguntas. <strong>Céline, esposa de David, y Aurore, mujer de Florian, también fueron fotografiadas sin su conocimiento</strong>. Las investigaciones judiciales de la familia aún no han terminado: han surgido sospechas sobre el comportamiento de Dominique Pelicot hacia Nathan, el hijo de David. “Esa es la gran pregunta”, dijo David al tribunal. Luego a su padre: “Si te queda algo de humanidad, dime qué le hiciste a mi mujer, a tu nieto”.</p><p>Lo ocurrido a Nathan tiene un doble impacto en la familia. Aurore, la mujer de Florian, había oído por casualidad<strong> una conversación entre el abuelo y su nieto</strong> que le había dejado preocupada –<strong>algo sobre “jugar a los médicos”</strong>– y se lo contó a Florian, pero él no le dio importancia.</p><p>Entre lágrimas, Florian contó lo mucho que se culpa hoy. “Cuando Aurore me contó lo sucedido unos días después, la creí al instante. Como creo a mi hermana, como creo a Nathan. Pero no tuve la misma interpretación que Aurore, que sufrió abusos de niña. En ningún momento creí que Nathan estuviera en peligro. Con lo que sé hoy, habría cogido el teléfono inmediatamente”, explica.</p><p>La audiencia de <strong>Florian </strong>continuó e, irónicamente, aunque fue el único de los hermanos que dijo “mi padre”,<strong> surgió la cuestión misma de su filiación. </strong>El propio <strong>Dominique Pelicot </strong>sembró la duda, quien <strong>afirma que su mujer tenía un amante cuando él nació</strong>, aunque ella repite una y otra vez que el hombre en cuestión sólo se convirtió en su amante tras el nacimiento de su tercer hijo. “Soy quizás el que menos relación tenía con mi padre de los tres”, dice. Luego añade: <strong>“Sí, no me parezco en nada a mi padre, así que se plantea la cuestión”. Quiere una prueba de paternidad. </strong>El abogado de Dominique Pelicot responde que está de acuerdo.</p><p>En cuanto al futuro, David declaró ante el tribunal: “La familia seguirá luchando y, sobre todo, esperamos que en el futuro podamos borrar de nuestra mente al hombre que está a mi izquierda”. Y añadió: <strong>“Lo que espero de este juicio es que las decisiones que tengan que tomar estén a la altura de nuestro sufrimiento.</strong> Quiero que estos hombres a mis espaldas y ese hombre del box sean castigados por lo que le hicieron a mi madre”.</p><p>Invitado a intervenir, Dominique Pelicot empezó diciendo que “no iba a objetar nada de ese sufrimiento”.</p><p>Y luego este diálogo final entre padre e hijo:</p><p>(Dominique) “Mantengo, espero, deseo, aunque ya no esté aquí, que tengáis pruebas de que no pasó nada...”</p><p>(David) - “¡Hiciste fotos a mi hermana, papá!”</p><p>–<strong>Porque estaba siendo chantajeado. La madre y la hija, eso es lo que me pidieron.</strong> Sólo quería decir que por favor aceptéis mis disculpas.</p><p>–“¡Jamás!"</p><p>Esta misma certeza es sin duda la que mantiene hoy unida a toda la familia.</p><p><strong> </strong></p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Nov 2024 13:21:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Christophe Gueugneau (Mediapart)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Violaciones,Cultura de la violación,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gisèle Pelicot se encara con sus violadores y afirma que "la cicatriz no se cerrará nunca"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/gisele-pelicot-encara-violadores-afirma-cicatriz-no-cerrara_1_1901258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f6b36e8-3f9b-40ac-b0c4-2d5afacb5739_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gisèle Pelicot se encara con sus violadores y afirma que "la cicatriz no se cerrará nunca""></p><p>Gisèle Pelicot se encaró este martes con los 51 acusados de haberla violado durante años, incluido su exmarido, que la drogaba para poder abusar de ella en estado de inconsciencia, y afirmó que la cicatriz que le han causado "no se cerrará nunca". En su última declaración en este proceso ante el Tribunal de lo Criminal de Aviñón, Pelicot preguntó a los que se sientan en el banquillo a modo de reproche <strong>en qué momento le habían pedido permiso</strong> cuando la violaban.</p><p>"Siento rabia hacia estos hombres porque en ningún momento pararon, en ningún momento denunciaron. <strong>Vinieron a satisfacer sus pulsiones sexuales</strong>. Podían parar en todo momento y ni uno solo denunció. Eso llama la atención", denunció girándose hacia ellos y señalándolos con el dedo.</p><p>"La cicatriz no se cerrará nunca", dijo Pelicot, quien calculó que durante los casi diez años que se prolongaron los abusos organizados por su marido, Dominique, sufrió unas 200 violaciones. "He perdido<strong> diez años de mi vida</strong> que nunca recuperaré", subrayó la víctima, que recordó que ahora tiene 72.</p><p>Denunció que desde que empezó el procedimiento judicial ha escuchado "<strong>cosas inaceptables</strong>", y que cuando tomó conciencia de la situación renunció a que el juicio se hiciera a puerta cerrada, como era su derecho, aunque "sabía a lo que me exponía".</p><p>Gisèle Pelicot ha indicado en repetidas ocasiones que decidió que las <strong>audiencias fueran públicas </strong>para que "la vergüenza cambiara de bando" y hoy insistió en que espera que "la sociedad, machista, abra los ojos y cambie su mirada sobre la violación".</p><p>Sobre el comportamiento de su marido, consideró que tenía una gran frustración sexual, pero como sabía que ella no iba a aceptar participar en clubes de intercambios de pareja,<strong> optó por drogarla</strong> "para hacer conmigo lo que quería". Los hechos que se juzgan ocurrieron en la casa a la que los Pelicot se habían mudado al jubilarse en la localidad de Mazan, cerca de Aviñón.</p><p>Su marido entraba en contacto con otros hombres en una plataforma en línea dedicada a los encuentros sexuales y los invitaba a su domicilio una vez que había administrado a su muje<strong>r grandes dosis de ansiolíticos </strong>que la postraban en un estado de inconsciencia, lo que les permitía abusar de ella sin que guardara ningún recuerdo. Dominique Pelicot <strong>grababa y tomaba fotografías de esas violaciones</strong>, documentos que se han convertido en los principales elementos de prueba de la acusación.</p><p>El presidente del tribunal decidió hacer esta mañana una breve pausa después de la que fue una de las <strong>intervenciones en la audiencia más duras </strong>desde el punto de vista emocional para Gisèle Pelicot, en particular por las preguntas que le hicieron abogados de la defensa. Sobre todo las de Nadia El Bouroumi, que es la letrada de dos de los encausados, y que reprochó a la víctima que esté siendo <strong>relativamente indulgente con su exmarido</strong> y no con otros de los que se sientan en el banquillo.</p><p>El juicio está en su recta final. Tras la última declaración hoy de Gisèle y Dominique Pelicot está previsto que mañana miércoles comiencen los alegatos de los abogados de la acusación particular y la semana próxima será la Fiscalía la que<strong> solicite las penas para los acusados</strong> antes de la intervención de los abogados de éstos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Nov 2024 11:29:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gisèle Pelicot se encara con sus violadores y afirma que "la cicatriz no se cerrará nunca"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Tribunales,Violencia machista,Violaciones,Cultura de la violación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cambiar de idea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/cambiar-idea_129_1874674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/93d5efea-e646-4fa3-85df-f90a89753f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cambiar de idea"></p><p><em>Nunca es tarde si la dicha es feminista. </em></p><p><em>España aún puede cambiar de idea</em>. </p><p><strong>Si algo nos ha enseñado el feminismo es a cambiar de idea</strong>. En el año 2019 escribía sobre ello magistralmente <strong>Aixa de la Cruz</strong>: "Cambiaría mi adolescencia de competir con las chicas guapas por una adolescencia de chicas guapas con las que poder tocarme. Quiero volver atrás y follarme a todas y cada una de las compañeras de clase que me putearon en el instituto. Y no estoy hablando de sexo de venganza, estoy hablando de enmendar la historia".<em> </em>¿Cómo se enmienda una historia?</p><p><strong>Se cumplen 20 años del caso de</strong> <strong>Nevenka</strong>, no sé si es un aniversario relevante. A veces creo que con esas cifras pensamos que la violencia es algo de nuestro tiempo y no que lo coetáneo sea la posibilidad de desvelarla. De ello tenemos que hablar. Nevenka cambió de idea. Bueno, ella y muchísimas otras mujeres que a lo largo de la historia han sufrido violencia sexual de distinta índole, porque primero quisieron una cosa, y luego no. Esta semana, en un auditorio en pie, a rebosar, conmocionado, se la absuelve socialmente por haber cambiado de idea. Bueno, a ella no, más bien a la ficción que reproduce lo que ella vivió, que por cierto ni siquiera se ha podido grabar en la ciudad en la que sucedió, Ponferrada, lugar al que ella afirma no querer volver. Ya saben, al lugar donde te han agredido sexualmente, no deberías tratar de volver. De garantizar que sí también podría ir enmendar la historia. </p><p>Sería difícil que fuera de esos reservados donde aún hoy se come rabo estofado de toro y se habla del Real Madrid, escuchásemos que lo que le pasó a Nevenka no fue para tanto. Sentencia mediante, sentencia histórica mediante, <strong>su caso abrió camino para la conceptualización judicial y política del consentimiento sexual en nuestro país</strong>. Sin embargo, ¿cómo se enmienda una historia? ¿Ha cambiado España de idea? ¿Hemos cambiado lo necesario para que un caso como el de Nevenka no vuelva a suceder? </p><p>Aún eran los 70 y <strong>Susan Brownmiller</strong> creó un vademécum sobre los mitos acerca de la violación que hemos dado por válidos en nuestra cultura. Lo recuerda <strong>Natalia Fernández</strong> en su libro <em><strong>Perséfone se encuentra a la Manada</strong></em>,<em> </em>en el que ilustra toda esa historia en B de la humanidad. Siendo justas, si quisiéramos enmendar la historia quizás habría que comenzar por el principio. Siempre hubo hombres y mujeres, y siempre hubo asimetría entre ellos, la cual se ha mantenido a lo largo de toda la historia con una violenta disciplina hacia las mujeres que hoy conceptualizamos como violencia contra las mujeres. Pero no pensemos que el derecho de pernada o la quema de brujas son diferentes de las disciplinas que conocemos hoy. <strong>A cada generación, su violencia</strong>. Antes el cura te llamaba hechicera y ahora un periodista te llamará feminazi; antes te quemaban en la plaza, ahora en redes. Puede que la vida valga más que en la Edad Media, pero <em>potato, poteto.</em></p><p>Volviendo a Susan y Natalia. Entre ellas, como otras tantas, pues esta no es una historia patrimonio exclusivo de ninguna mujer sola, sino del hecho mismo mismo de ser mujer, cuentan la historia del cambio de idea, narrando <strong>el consentimiento sexual como uno de esos mitos asumidos históricamente en torno a la violencia sexual</strong>. Sobre el consentimiento existe el sobreentendido generalizado de que si has dicho una vez que sí, has dicho que sí para siempre. Recuerdan ellas que no es así, no sólo porque nada que diga un ser humano tenga que ser mágicamente extensible al futuro, sino que <strong>puedes haber dicho que sí, y luego que no, sencillamente porque has cambiado de idea</strong>. Las propias reglas del juego del consentimiento se desvanecen una vez se aplican. Debe ser constante: "No hay ningún sí que se sustente en la fuerza del destino"<em>. </em>Continúa Natalia al calor del debate que se estaba teniendo con el caso de La Manada en el 2018 entre lo que establecieron los diferentes operadores jurídicos —fíjense que también fue un debate jurisprudencial entre distintos jueces, unos que creían que era un delito (abuso en la audiencia de Navarra), otros, otro (agresión sexual en el Tribunal Supremo). <strong>Misma ley, distinta pena</strong>. Cosas veredes, cada juez su librillo, parece—. No se entendía que en España la violación no entrañase un elemento tan consustancial a la libertad individual como es el consentimiento. Años después, no sé si la autora de este libro mantendrá esta tesis, pero la pregunta resiste. ¿Por qué nos cuesta tanto como sociedad aceptar la idea de consentimiento sexual? </p><p>Y sin embargo las cosas han cambiado. España no es la misma hoy asistiendo indignada al <em><strong>caso Pelicot</strong></em><strong> </strong>en Francia que como espectadora de la película <em><strong>Kiki el amor se hace</strong></em>, donde se reproduce con gracia el mismo tipo de violencia sexual. Y aun con todo, es ingenuo apostar por una sola razón por la cual no avanzamos al ritmo que queremos en la lucha contra la violencia sexual. Pero hay una que tiene especial relevancia y sobre la que no podemos perder el foco. Cuando hablamos del consentimiento sexual como un elemento relativo a la libertad individual, lo hacemos pensando en la libertad sexual que las mujeres no tenemos. <strong>En lo relativo a nuestra libertad sexual, las mujeres seguimos sin poder cambiar de idea</strong>. Porque ¿qué significaría que podemos cambiar de idea? Decir que sí y luego que no. Decir contigo no. Decir así no me gusta, así no me corro, con hombres no follo o con la penetración no llego al orgasmo. Significaría mucho más que la ingente tarea de definir en el Código Penal un delito de libertad sexual. Por ello, pienso que lo que aplaudimos de Nevenka, 20 años después, fuera de su ciudad, no fueron sus logros judiciales, sino que pudo cambiar de idea, aunque pagó un precio muy alto. <strong>Cambiar de idea es ser libre</strong>. Y parece que eso aún sigue siendo un atributo reservado a los hombres, que afortunadamente sí pueden cambiar de idea. ¿Os imagináis a un político cambiando de idea? Eso sí enmendaría la historia. Eso y no solo la ficción. <strong>España aún puede hacer de la libertad sexual una política pública</strong>. Y lo mejor de todo, por si algún amigo del presidente me lee, parece que hacerlo da premios en la ONU, y todos sabemos lo bien que resulta esa foto.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Ángela Rodríguez </strong></em><em>es exsecretaria de Estado de Igualdad.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2024 18:48:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángela Rodríguez Pam]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cambiar de idea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuso sexual,Cultura de la violación,Feminismo,educación sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La indignación de Gisèle es la indignación de todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/a-la-escucha/indignacion-gisele-indignacion_129_1874267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/296e1397-67f9-4776-9d3b-72039c7fe81c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La indignación de Gisèle es la indignación de todos"></p><p>La imagen la grabó nuestra enviada especial a Avignon, Leticia Fuentes: cada mañana, Gisèle Pelicot tiene que entrar al juzgado por la misma puerta que sus violadores. Incluso, dependiendo de la agilidad de los agentes en revisar las pertenencias de cada uno cuando pasan por el arco de seguridad, <strong>tiene que esperar la cola, hombro con hombro, con los hombres que abusaron de ella</strong> mientras estaba drogada.</p><p>La situación, surrealista, refleja muy bien<strong> las incongruencias que se están viendo en este juicio.</strong> Hombres que aceptaron violar a una mujer inconsciente mientras su marido les grababa, acuden más o menos tapados a declarar a un juicio en el que están dispuestos a decir que todo era consentido, que aquello, esa violación, pensaban que era un acuerdo entre el marido y la mujer.</p><p>Gisèle ha tomado la palabra varias veces, una de ellas para contar la enorme paciencia que le está teniendo que echar cuando escucha las declaraciones de su marido, de sus violadores y, lo peor, cuando escucha las preguntas que le hacen los abogados de la defensa. Le han llegado a preguntar, atentos, si ella era una mujer con inclinaciones exhibicionistas, si estaría dispuesta a acostarse con un hombre estando drogada o si bebía, si solía emborracharse.<strong> Las preguntas son indignantes, indecentes. </strong>Sobre todo, después de ver los vídeos que se han emitido en esa sala a petición de la propia Gisèle. Presentar a la víctima como una mujer de moral dudosa, ligera, promiscua es la estrategia más antigua del machismo más rancio para justificar lo injustificable. “Me he sentido humillada”, ha confesado Gisèle. Y no es para menos.</p><p>Las preguntas son tan impresentables que cuesta entender en qué momento un abogado haya pensado que preguntar eso es procedente en este juicio, en el que las pruebas contra los acusados son abrumadoras. Uno de ellos preguntó a Gisèle si ella elegía a sus violadores. Tal cual. Como si aquello fuera un juego pactado entre marido y mujer, como si el monstruo con el que convivía no actuara solo sino con la colaboración de ella. <strong>Presentar a Gisèle como una depravada.</strong> Volvemos a lo de siempre.</p><p>Supongo que tiene que resultar muy duro enfrentarte a ese espejo en el que te está retratando este juicio, y me refiero a ellos, a los más de 50 hombres que aceptaron violar a una mujer drogada por su marido. Enfrentarte a ese retrato de un desalmado, de un hombre al que le dio exactamente igual qué pasaba en ese dormitorio… porque –recuerdo– algunos repitieron. Algunos volvieron a aquella casa a hacer lo mismo.<strong> Sabían perfectamente qué es lo que se iban a encontrar.</strong></p><p>La indignación de Gisèle es la indignación de todos. Y está ayudando, espero, a reflexionar sobre esa cultura, no tan lejana, de hombres que creen que pueden abusar o usar a mujeres para su placer.<strong> Esa cultura machista, violenta, que se sigue repitiendo. </strong>Porque esto ocurrió no hace tanto tiempo.</p><p>Sin llegar al abuso sexual, sin llegar a la agresión, <strong>hay hombres que siguen denigrando a la mujer </strong>en su entorno laboral con comentarios desafortunados sobre su físico o su forma de vestir. O, simplemente, ninguneándolas, dejando de escucharlas, no dándoles voz, despreciando su opinión... Esto pasa, en todos los niveles, en muchos espacios laborales. Y esto también es machismo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Sep 2024 18:57:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Helena Resano]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La indignación de Gisèle es la indignación de todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Violencia machista,Abuso sexual,Violaciones,Cultura de la violación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miles de personas se manifiestan en Francia contra la violencia sexual  y en apoyo a Gisèle Pelicot]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/miles-personas-manifiestan-paris-violencia-sexual-apoyo-gisele-pelicot_1_1873872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0ec6fc60-72b3-4338-85e5-3cd8cdbce248_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miles de personas se manifiestan en Francia contra la violencia sexual  y en apoyo a Gisèle Pelicot"></p><p>Miles de manifestantes mostraron este sábado en París<strong> su apoyo a Gisèle Pelicot</strong>, la mujer a la que su marido drogó durante años para que fuese violada por decenas de desconocidos, y pusieron a España como ejemplo en la lucha de la violencia machista, evocando casos como el de 'la Manada' (2016).</p><p>Cuando <strong>se cumplen 10 días del mediático juicio </strong>en Aviñón contra el marido de Gisèle, Dominique Pelicot, y otros 51 hombres acusados de participar en las violaciones, al menos 2.000 personas denunciaron el laxismo de la Justicia y la ineficacia de la Policía a la hora de condenar e investigar los casos de violación contra las mujeres.</p><p>"Vamos a hacer que este proceso (Gisèle Pélicot) sea histórico, porque no pasa un día sin que una mujer me escriba diciéndome: 'yo soy Gisèle Pélicot'.<strong> Lucharemos contra la impunidad y la cultura de la violación</strong>, porque más del 90 % de las denuncias por violación no se admiten a trámite, la mayoría ni siquiera se investigan", sostuvo Anne-Cécile Mailfert, de la asociación Fondation Femmes.</p><p><strong>"Violador te vemos, víctima te creemos"</strong>, fue uno de los eslóganes más coreados por participantes en la protesta, en la que había un buen número de hombres. "Veo a muchos de vosotros y me alegro, porque tenéis un papel muy importante, tenéis que decir a vuestros pares: parad de violar", agregó Mailfert.</p><p><strong>Consignas contra "la cultura patriarcal"</strong> que, según denuncian, impregna el sistema policial y judicial destacaron en la protesta.</p><p>"Nos dicen que tenemos que respetar a la Justicia, pero<strong> ¡la Justicia no respeta a las mujeres! </strong>Solo el 0,5 % de las violaciones desembocan en una condena", aseveró la activista, desde el pedestal de la estatua que encarna a la República francesa.</p><p>Otras figuras de la sociedad civil intervinieron en la manifestación, entre ellas la periodista franco-italiana Giulia Fois, quien <strong>mencionó el caso de 'la Manada'</strong>, en la que cinco hombres violaron a una joven durante las fiestas de San Fermín en Pamplona (España) en 2016.</p><p>Fois recordó la movilización de las españolas después de que dos tribunales españoles condenasen a los cinco jóvenes por abuso sexual y no por violación,<strong> que hubiera supuesto una condena más grave.</strong> Tras la presión social, la sentencia inicial fue enmendada por el Tribunal Supremo, que elevó las infracciones a violación.</p><p><strong>"En España han puesto la primera piedra"</strong>, proclamó la activista. Las líderes de la manifestación también censuraron las palabras del presidente del Tribunal Criminal de Vaucluse del juicio contra el marido de Pélicot y otros 50 hombres, quien prefirió hablar de "escenas de sexo" que de "violación", en el inicio de un proceso que se alargará meses.</p><p>Los investigadores hallaron vídeos de Gisèle <strong>grabados por su propio marido</strong> en los que se veía a la mujer sufrir las agresiones sexuales por parte de desconocidos inconsciente por culpa de los potentes medicamentos que ingería sin saberlo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Sep 2024 15:40:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Miles de personas se manifiestan en Francia contra la violencia sexual  y en apoyo a Gisèle Pelicot]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Violencia género,Violaciones,Cultura de la violación]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El PP expulsa al alcalde de Vita (Ávila) por cantar una canción que hace "apología de la pederastia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/pp-anuncia-alcalde-vita-avila-hizo-apologia-pederastia-abandonara-cargo_1_1872698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e6d8caf4-ec0a-443a-a91a-3c4655bdf5f0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PP expulsa al alcalde de Vita (Ávila) por cantar una canción que hace "apología de la pederastia""></p><p>El PP de Ávila ha anunciado este lunes a primera hora de la mañana que<strong> el alcalde de la localidad de Vita, Antonio Martín Hernández, dejará el cargo </strong>tras publicarse un vídeo en el que se le observa cantando una canción que, según han denunciado desde el Gobierno, PSOE y Podemos, <strong>hace apología de "la cultura de la violación" y de "las violencias contra la infancia".</strong> </p><p>"Ante los hechos inadmisibles protagonizados por el alcalde de Vita, Antonio Martín, que <strong>no es afiliado del Partido Popular</strong>, abandonará el Grupo Municipal del PP", asegura el PP de Ávila en X, anteriormente Twitter. Según detallan, reiteran "su compromiso contra toda actitud vejatoria  contra las mujeres y menores".</p><p>En el vídeo se veía al alcalde de Vita subido a un escenario cantando una canción que decía: "Me encontré una niña sola en el bosque, la cogí de la manita y me la llevé a mi camita.<strong> Le subí la faldita y le bajé la braguita</strong>". A continuación, y tras repetir en reiteradas ocasiones ese estribillo, la letra continúa: "La eché el primer caliqueño. La eché el segundo caliqueño. En el tercero ya no quedaba leche".</p><p>La decisión de los conservadores llega minutos después de que el Gobierno, a través de la ministra de Juventud e Infancia,<strong> Sira Rego</strong>, anunciase que su ministerio estudiará <strong>"todas las medidas posibles" </strong>contra el alcalde de la localidad de Vita por un vídeo en el que se le observa cantando una canción que hace apología de "las violencias contra la infancia". Así lo ha detallado la ministra en un mensaje en la red social X recogido por Europa Press en el que ha calificado como "repugnante" el vídeo y ha reivindicado "tolerancia cero a la cultura de la violación".</p><p>Antes de la ministra de Juventud e Infancia,<strong> Podemos y PSOE </strong>pidieron al PP la dimisión "de inmediato" del regidor, alegando que ha cantado<strong> una canción que "hace apología de la pederastia y de la violación".</strong></p><p>La secretaria general de <strong>Podemos</strong>, <strong>Ione Belarra</strong>, ha asegurado que la canción le ha dado "ganas de vomitar" y le ha puesto "los pelos de punta", mientras que el secretario de organización y portavoz de Podemos, <strong>Pablo Fernánde</strong>z, ha considerado "intolerable que representantes públicos tengan este tipo de comportamientos"</p><p>A la denuncia se ha sumado también el <strong>PSOE</strong>, que ha criticado <strong>el "nauseabundo" vídeo </strong>del alcalde popular y ha exigido al PP su expulsión inmediata de la formación. "La apología de la pederastia no es libertad de expresión. Esperamos que el señor Feijóo dé la orden sin perder un minuto", ha señalado la formación de Pedro Sánchez en un comunicado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Sep 2024 07:27:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ávila,PP,Pederastia,Cultura de la violación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Seguí, condenada a 15 meses de cárcel por difundir el vídeo de las niñas violadas en Burjassot]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/condenada-15-meses-carcel-cristina-segui-difundir-video-menores-durante-violacion_1_1834389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/12f3b393-3ea8-4429-afac-90e5f6d91693_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Seguí, condenada a 15 meses de cárcel por difundir el vídeo de las niñas violadas en Burjassot"></p><p>El Juzgado de lo Penal número 10 de València ha condenado a <strong>15 meses de cárcel y al pago de 900 euros de multa</strong> a la exdirigente de Vox y presidenta de Gobierna-te, Cristina Seguí, por un delito de descubrimiento y revelación de secretos y otro contra la integridad moral por la difusión que realizó del video de las menores víctimas de una agresión sexual cometida por cinco adolescentes de 17 años en la localidad valenciana de Burjassot.</p><p>Además, deberá indemnizar a una de las víctimas, que la denunció en este proceso, con <strong>12.000 euros por el daño moral sufrido a raíz de la difusión, que agravó el que ya padecía por la agresión sexual.</strong> Según relató su madre en el juicio y consta en un informe psicológico forense, este hecho "arruinó" la vida de la niña, que empezó a sufrir bullying y tuvo que cambiarse de colegio, aunque siguieron repitiéndose los insultos.</p><p>Fiscalía reclamaba en su calificación provisional <strong>cuatro años y medio de prisión para la acusada y una indemnización de 15.000 euros</strong>, que la acusación particular elevaba a 50.000. La magistrada, que impone la condena atendiendo que se trató de un comentario y que lo retiró cuando fue requerida por la Agencia de Protección de Datos, rechaza la concurrencia de la agravante de género que pedía la acusación porque no ha quedado probado que la acusada cometiera los dos delitos "por razón del sexo femenino de la víctima".</p><p>El juzgado rechaza imponer a Seguí una medida de prohibición de comunicación y alejamiento sobre la víctima al entender que no es procedente porque ni se conocen ni se tratan y no consta "intención ni posibilidad ni ocasión" de que se encuentren. Tampoco le prohíbe el acceso a la red social Twitter -ahora X- porque <strong>"ninguna actividad probatoria se ha hecho al respecto de su necesidad o procedencia"</strong>.</p><p>En este caso, para la magistrada es "claro y meridiano" que <strong>Seguí "no obtuvo el consentimiento del emisor" para difundir el vídeo</strong>, "con independencia de la edad que tuvieran las protagonistas". "Y no lo obtuvo porque ellas no se lo dieron al no incluirla en su círculo restringido de seguidores, y no se lo dieron posteriormente, como resulta del hecho de la denuncia presentada por un tercero", y que mantuvo una de las menores, que ejerció la acusación particular en el juicio.</p><p>Y no solo lo difundió sino que la acompañó de varios comentarios propios<strong> </strong>"<strong>destinados y claramente dirigidos a atacar la dignidad de la menor,</strong> fuera cual fuera su edad, y fuera verdad o no que se había producido la agresión sexual (no enjuiciada en aquel momento), porque la acusada comentó las imágenes en la creencia, como dijo, de que esas niñas eran quienes habían denunciado en falso una violación grupal", señala la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press.</p><p>Según considera probada la sentencia, el 19 de mayo de 2022, Seguí publicó en su cuenta de Twitter un vídeo realizado y publicado en Instagram, para sus seguidores privados y con duración de 24 horas, por tres menores en el que se recogía, con imagen y sonido, una conversación entre ellas en el que comentaban que se iban a hacer famosas e iban salir en la tele con motivo de una <strong>agresión sexual que habían padecido en Burjassot</strong> la víspera.</p><p>Fue la madre de un compañero de instituto de una de ellas, cuyo nombre se desconoce, quien se lo envió a la acusada, que no lo obtuvo ni capturó personalmente pero sí que lo difundió en su cuenta de la actual X, con 200.000 seguidores, con el texto: "Está todo mal, no es una niña de 12 sino de 15 o 16, el sexo fue acordado y consentido y lo hicieron para hacerse famosas en TV gracias a medios de difusión como vosotros".</p><p>Posteriormente, acudió al programa televisivo de Internet llamado 'Estado de alarma', al cual proporcionó el vídeo para ser reproducido y comentado por ella y por su presentador bajo el título 'Desmontando la falsa manada de Burjassot, con Cristina Seguí'.</p><p>Según la magistrada, <strong>el texto en X "fue escrito y difundido con la intención de menospreciar y denigrar a esas menores públicamente"</strong>, cosa que consiguió, de manera que una de ellas vio agravada la situación psicológica sufrida por la agresión sexual como consecuencia de haber sido visto ese vídeo por terceros a quien ella no tenía en su círculo de contactos y sin su conocimiento ni consentimiento.</p><p>La magistrada, que subraya que en este caso no se está juzgando a la persona que le envió a Seguí ese vídeo, rechaza su argumento de que en las imágenes no se ofrecen por las niñas "datos suficientes como para aseverar que son las víctimas de los hechos de Burjassot, ni sus nombres ni sus edades", ya que la propia exdirigente de Vox "dio por hecho y cierto" que lo eran y con base en esa certeza, "difundió el vídeo acompañándolo de comentarios referidos a que no tenían 12 sino 15 o 16 años, <strong>y añadiendo que las relaciones sexuales denunciadas no habían sido forzadas, sino consentidas"</strong>, y lo hizo sin el consentimiento de la persona que lo emitió por primera vez.</p><p>En esta línea, la jueza admite que es cierto que quien coloca un vídeo, fotografía o comentario en una red social "queda al albur de terceros, pero ello no significa que estos terceros queden legitimados para disponer de ello como propio si no consta el conocimiento y consentimiento del autor", como es el caso.</p><p>Así, hace hincapié en que <strong>Seguí "no quedó como mera espectadora, sino que lo difundió"</strong> cuando "podría haberlo visto y borrado, o visto y comentado verbalmente a sus allegados, o incluso haberlo visto y comentado en una tertulia o círculo cerrado", pero ella misma reconoció que, después de editarlo y borrar los datos que estimó oportunos, "lo publicó en su red social, lo difundió con un 'membrete' con su nombre en una red social, y después volvió a permitir que lo emitieran en un programa de televisión, donde volvió a comentarlo".</p><p><strong>Para la magistrada, queda clara la intención de "denigrar y ofender"</strong> porque "no otra cosa puede entenderse de quien, ante quien ha denunciado un delito de esa naturaleza y habla de lo que le va a pasar a partir de ello, siquiera las menores lo hicieran en tono jocoso, pone en tela de juicio sus palabras, y les atribuye de manera explícita una intención falsaria, al expresar claramente que las menores han fabulado, inventado o exagerado el episodio que decían padecido porque se ríen de él y hablan, simplemente, de hacerse famosas o conocidas, y que la acusada no creía".</p><p>"Evidentemente, estaba en su derecho de no creerlo, pero no de denigrar a quien decía ser víctima de él, ni de criticar públicamente con intención degradante los comentarios de las menores", concluye.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jul 2024 16:03:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Seguí, condenada a 15 meses de cárcel por difundir el vídeo de las niñas violadas en Burjassot]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuso sexual,Menores,Cultura de la violación,Violaciones]]></media:keywords>
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