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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 6]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-6/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 6]]></description>
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      <title><![CDATA[‘Los allanadores’, de Carlos Pardo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/allanadores-carlos-pardo_1_1123524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9dd952bf-3bfa-4c65-a78f-d64f171a5d28_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Los allanadores’, de Carlos Pardo"></p><p><strong>Los allanadores</strong><strong>Carlos PardoPre-TextosValencia2015</strong></p><p><strong>Seamus Heaney</strong> se refirió en cierta ocasión a la obra de <strong>Joseph Brodsky</strong> como "poesía de alto octanaje". Pretendía sugerir que hay autores capaces de propulsar la escritura de un poema hacia el lugar que solo ellos se proponen, siempre un poco más lejos. Ese resulta también el caso de <strong>Carlos Pardo</strong>. Al intrínseco valor literario de <em>Los allanadores</em> (2015), su último título publicado, hay que añadir el riesgo y la ambición, no solo para ir más allá dentro de una trayectoria reconocible desde el principio por su exigencia, sino para poder hacerlo en direcciones diversas, se diría que a veces estudiadamente contrapuntísticas. Así, las tonalidades de este libro oscilan del individuo a la comunidad; de las reflexiones artísticas a las pláticas de familia; de las fulguraciones líricas a los deliberados injertos prosaicos; del <em>Sturm und drang</em> a los abismos de apatía de la convivencia en pareja; de la melodía a las fugas discursivas, o lo que es lo mismo en este último caso, de una sintaxis del verso a otra sintaxis del verso. La poesía de Carlos Pardo opera con su propia versión de la teoría del caos, eso que en la sección central de <em>Los allanadores</em> se denomina "Los armónicos": "Para que una experiencia esté completa / un imprevisto / agente secundario / añade su ingrediente / disonante, pensé, / disonante tan solo en apariencia, / porque eso es un armónico".</p><p>La primera y más significativa disonancia que hallamos en <em>Los allanadores</em> es la de la voz poética: antes que una voz que se dice, es una voz que se escucha, lo que supone sortear ya esa primera red de ingenuidades. Conviene tener en cuenta que el autor regresa al género tras dos exitosas experiencias narrativas, <em>Vida de Pablo </em>(2011) y <em>El viaje a pie de Johann Sebastian</em> (2014), cuyo acierto estético se debe en parte a un planteamiento atractivo, diferenciador y hasta radical de lo subjetivo. Más que con la autoficción o el personaje, Carlos Pardo coquetea allí con lo autobiográfico, aunque partiendo de una premisa: es la vida quien imita a la autobiografía. <em>Los allanadores</em>, que mantiene evidentes conexiones con la segunda de las novelas al mostrarse coincidente o recurrente en poemas como "El hombre indivisible", "Basura" o "Judee Sill", nos recuerda que la poesía no reproduce exactamente la realidad, es una construcción de la vida y la biografía sobre el papel o la pantalla del ordenador. El sujeto moderno resulta ese "experto en fugas" que decía <strong>Gottfried Benn</strong>, por eso cobra especial relieve cuando falla el contrato social, y necesita de igual modo hacerse presente ante la fractura de las relaciones semánticas. Si existe un pacto poético de las correspondencias, <em>Los allanadores</em> muestra la analogía entre el yo y las cosas, entre el yo y los otros: lo otro.</p><p>No debe extrañar, por tanto, la preocupación, el interrogante, que se aprecia en estas páginas en torno a algunas cuestiones sociales o los alrededores de la política. Además del espléndido "Mis problemas con el judaísmo", donde se rememoran los acontecimientos del 15-M, nos encontramos con textos como "Trabajadores en el autobús", exponente de una reflexión que no se deposita en la superficie de la protesta, pues la historia o la época hablan siempre en voz alta, sino que indaga en resortes de mayor complejidad, observaciones que transitan entre la explotación laboral y "la emotividad / del ocio", las dos caras alienadas de una misma moneda circulante. A la apilada humanidad de setenta pasajeros camino de su jornada de trabajo en un amanecer irreal —visualizada por el poeta como "el instante previo a la hornada del alba"—, sucede la escena de un domingo, cuyo "uniforme / menos premeditado" no rescata, sin embargo, de ese algo "fascinante y burdo" que hay "en mantenerse a flote". Lo que llama en otro sitio "un complejo mitológico / domesticado". Caer en la normalidad. </p><p>Uno se mantiene a flote por medio de esas "cáscaras, pensamientos, / costumbres" que componen nuestra cotidianeidad y hace ostensible el poema "Basura", otro texto que reclama ser leído desde varios ángulos. La basura es la plusvalía de nuestro consumismo, constituye por tanto un rastro primigenio de civilización. Del mismo modo que la poesía se desliza sobre el filo oxidado de los clichés, el habla instrumentalizada, los estilos postergados, para expresar el espíritu de una manera rítmica. ¿Hay ironía en todo esto? La hay. Porque se trata de un rasgo caracterizador de la lírica de Carlos Pardo, quien no duda en tributar un íntimo e irónico homenaje a uno de sus maestros en ese inaprensible arte de equilibrismo: "<strong>Laforgue </strong>en Benidorm". Ironía no consistente en negar lo que se afirma, ni en disfrutar "pervirtiendo la belleza", sino como una forma de relacionarse con la propia vida, con el arte. Incluso para situarla al lado mismo de un fervor con que sabotearse mutuamente, según ocurre en "Lejía", la composición amorosa que sin duda prefiero del libro, y que hace pensar en aquellas consideraciones de <strong>Roland Barthes</strong> sobre el amor como "lo intratable" y el discurso de "una extrema soledad".</p><p>La ironía es un verbo, dice una poeta que no dejo de leer, la canadiense <strong>Anne Carson</strong>, cuya deliberada indeterminación a la hora de deslizarse a través del ensayo, la poesía y la prosa recuerda los intentos de Carlos Pardo por hacer algo semejante ("El poema es un <em>frankenstein </em>/ cosido a una caducidad sublime"). Y ahí están, ignorando las rutinarias aduanas fronterizas, ejemplos como "Una novela no escrita" y, sobre todo, "Mis problemas con el judaísmo", que vuelvo a citar por considerarlo un texto de absoluta referencia dentro de la poesía escrita en español en los últimos años.</p><p>Hay algo que conviene dejar claro. Los poetas como Carlos Pardo no están de vuelta de lo poético. O sí. Pero no consienten en resultar epigonales, ni exhiben un pensamiento literariamente débil. No rehúsan la palabra, pese a que la sepan "síntoma de una enfermedad" ("Poetas en la grabadora") cuya alegoría más exacta fue Babel. Tampoco esquivan la tradición, sino que la desplazan como a placas tectónicas para producir con ello perceptibles sacudidas sísmicas. El desencanto incuba inéditas posibilidades, un punto de partida que induce a levantar nuevos escenarios, aunque sea con vistas a mitológicas ruinas. O dicho de otro modo: no conviene pasar de la efervescencia romántica a dudar permanentemente de las sombras, ateridos de frío en la caverna semiológica. Tal vez por todo esto me parece <em>Los allanadores</em> un libro verdaderamente necesario para la poesía de ahora mismo. Pone de manifiesto que en el centro mismo de la escritura hay un cuestionamiento de la escritura (al igual que de la propia biografía que la impulsa). Da pistas sobre la tarea del poeta, que comienza con la reflexión sobre lo clausurado por el lenguaje. </p><p>¿Se plantea el lenguaje enigmas de la realidad? En verdad nada hay más enigmático que el lenguaje. Nada más invasor a su vez, como nos recuerda el título <em>Los allanadores</em>: colonizamos el mundo, allanamos la morada de las cosas mediante la palabra. La poesía sabe utilizar sus recursos, añade perspectiva, deja su huella sobre la realidad para que pueda prender la imagen. Por ejemplo, el tipo de imágenes antropomórficas sobre las que ironiza Pardo en una página del libro y que, sin embargo, resultan deslumbrantes en muchos otros momentos: ese sol (tan de <strong>Apollinaire</strong>) "evidente medusa / decapitada"; "el reflejo de una cristalera con nubes, <em>bypass </em>del cielo"; o bien unas amapolas:</p><p>"Desde tu casa se ve un campo de mapolas.</p><p>Por la tarde, cuando el sol está bajo, las</p><p>amapolas</p><p>son menos interrogativas. </p><p>Parece el fin del mundo o el principio del verano".</p><p>Si algo de esto produce extrañeza, el lector no debe achacarlo a una voluntad de resultar hermético, adjetivo —paradójicamente simplista— que ha acompañado al  autor con cierta frecuencia, a modo de comodín crítico. No se trata de dirimir entre la claridad o la oscuridad expresiva, sino de recoger con otra mirada la búsqueda de nuevas posibilidades de alusión. Quizás ningún poeta llega a estar completamente seguro de las líneas que delimitan lo objetivo de lo subjetivo, lo visible de lo invisible o menos visible, pero intuye que todo aquello reclama una coartada recíproca en la ejecución del poema. Recuerdo cómo afrontaba dicha controversia <strong>Montale</strong>, un integrante del hermetismo italiano que se sintió siempre incómodo ante ese tipo de etiquetas. A los dictámenes de oscurecimiento o excesiva subjetividad solía responder que "la impureza echada por la puerta suele volver a entrar por la ventana". Montale, como Carlos Pardo, mantenía una teoría de los armónicos.</p><p><em>Los allanadores</em> se publica en la editorial Pre-Textos, sello que, con esmero y acierto, ha venido apostando desde un principio por los nombres más interesantes del grupo generacional en que podría situarse a Carlos Pardo, uno de los imprescindibles, sin duda. Supongo que el enunciado "situar generacionalmente", algo que suena como una red para cazar mariposas, suscita hoy demasiados recelos epistemológicos (comenzando por los que pondría sobre la mesa el propio Carlos Pardo). No es desde luego mi intención hacer un discurso del método, que no ha tenido más utilidad que parcelar, o incluso fragmentar, la poesía dentro del propio idioma. Aunque al fin y al cabo, ¿qué es una generación poética, sino un conjunto de disonancias? Pues eso.</p><p><em>*José Andújar es profesor de Literatura.</em><strong>José Andújar</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Andújar Almansa]]></author>
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      <title><![CDATA[‘Para entender el TTIP’, de Carlos Taibo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/entender-ttip-carlos-taibo_1_1123517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cba827ad-ad2f-4c59-8473-013d0d4647ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Para entender el TTIP’, de Carlos Taibo"></p><p><strong>Para entender el TTIP. Una visión crítica del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones</strong><strong>Carlos TaiboCatarataMadrid2016</strong></p><p>El libro del profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid, <strong>Carlos Taibo</strong>, nos trae a primer plano una estrategia capital del liberalismo económico: la creación de un mercado único entre Europa y Estados Unidos. En el fondo, se trata de dinamitar las estructuras políticas que obstaculizan los intereses privados de las grandes corporaciones y empresas a uno y otro lado del Atlántico. </p><p>Carlos Taibo, aun partiendo de postulados autogestionarios, aborda el espinoso tema del tratado transatlántico sin ingenuidad y con una mirada crítica. Ha rastreado la poca información que existe al respecto, más allá de los panegíricos de la oficialidad europea y hasta donde la opacidad se lo ha permitido, para formular sus explicaciones e hipótesis. El TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership), o Transatlantic Free Trade Area (TAFTA), o Área de Libre Comercio Trasatlántico, pretende ser un acuerdo entre los poderes económicos, industriales y comerciales de los EE UU y de Europa, para liberalizar el mercado, eliminar los aranceles y proteger las patentes de los grandes grupos. En este último objetivo —señala Taibo— es significativo el ejemplo de oligopolios y corporaciones que “quieren evitar que medicamentos genéricos idénticos, pero mucho más baratos, puedan entrar al mercado”. </p><p>El tratado, más bien asimétrico en beneficio de EE UU, se inscribe en  la lucha con las potencias emergentes (el área Asia Pacífico, con China a la cabeza por un lado, y Rusia con su área de influencia por otro) por la hegemonía de los mercados. Un tratado similar al CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement), firmado por líderes canadienses y europeos en Ottawa en septiembre de 2014. </p><p>El TTIP, si es ratificado —aprobación que puede producirse al margen del Parlamento Europeo y por vía rápida (<em>fast track</em>) en EE UU, según Taibo— supondrá una revisión continua de la legislación en los distintos países, en tanto las transacciones de los grupos económicos impongan sus nuevas exigencias. Igualmente, el autor analiza las consecuencias negativas para el mercado laboral, que devendrá aún más reducido y precario, quedando muchas empresas europeas fuera de rango ante la competitividad estadounidense. </p><p>Uno de los aspectos centrales del tratado consiste en la introducción de mecanismos de arbitraje privado. Cumplirá esa función la ISDS (Investor-State Dispute Settlement, acuerdos sobre diferencias entre inversores y Estados). El TTIP contempla el establecimiento de esta instancia arbitral con predominio privado —en principio arbitraje comercial— como la “encargada de examinar eventuales litigios en detrimento de los tribunales ordinarios y, también, de tribunales como los vinculados con la OMC o con la justicia internacional”.</p><p>Pero es de temer que dicho arbitraje, sustituyendo las garantías de los estados, se extienda al área de los servicios. Según filtraciones, acabará por imponerse una privatización masiva de los servicios (educación, sanidad, etc), con los consiguientes efectos negativos para la población. En dicha privatización es clave la inclusión del TISA (Trade in Services Agreement, Acuerdo sobre el Comercio de los Servicios en castellano) en el marco del tratado. En palabras de Taibo: “En línea con el antiguo Acuerdo General sobre el Comercio y los Servicios (AGCS) (...) el mayor objetivo (del TISA) es impedir el establecimiento de normas reguladoras serias en lo que se refiere al sector financiero”. </p><p>Hay algunos aspectos que son tratados sólo tangencialmente en la obra, como el peso de la estandarización o las nuevas formas de trabajo colaborativo. Otros simplemente no aparecen, como la importancia de la transferencia de conocimiento e información, recursos que dependerán del dominio y la gestión de la red. A pesar de ello, este libro de apenas 100 páginas es un instrumento útil para entender la encrucijada económica en la que se encuentra Europa.</p><p><em>*Sergio Hinojosa es profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria. </em><strong>Sergio Hinojosa</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Hinojosa]]></author>
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      <title><![CDATA[‘Francamente, Frank’, de Richard Ford]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/francamente-frank-richard-ford_1_1123512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a9d5685b-27e4-471a-9067-bdce15886a29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Francamente, Frank’, de Richard Ford"></p><p><strong>Francamente, Frank</strong><strong>Richard FordAnagramaBarcelona2015</strong></p><p>En el año 2006 conocí a Frank Bascombe en <em>Acción de gracias</em>, título que cerraba una trilogía con sus dos novelas anteriores: <em>El periodista deportivo</em> (1986) y <em>El día de la Independencia</em> (1995).  Todavía no las había leído, pero provocada por las buenas críticas y deseosa de leer algo distinto a lo último que me había ocupado la feliz y maternal treintena, embarqué a la preciosa tripulación del Club de Lectura Juanelo Turriano al asedio de esta asombrosa novela.  Y el resultado fue conmovedor, porque me enamoré de la novela, del protagonista y del autor.   Frank Bascombe quedó en la nube de los personajes literarios que uno lleva consigo cuando una novela ha sabido tocar lo más profundo y sabes con certeza que has leído unas páginas que significarán un antes y un después en la elección de la próxima lectura.  Cuando me enteré de que Frank Bascombe había vuelto, simplemente sonreí.  Podría despedirme de él. </p><p>Lo mismo que pensé leyendo <em>Acción de gracias</em> ha venido dándome vueltas en<em> Francamente, Frank</em>: ¿por qué me ha emocionado tanto una novela aparentemente tan lejana a mi realidad en todos los sentidos?  Un hombre, jubilado de sesenta y ocho años, periodista deportivo, agente inmobiliario, novelista frustrado, estadounidense, divorciado y casado por segunda vez… No son detalles mínimos pues todas estas cuestiones importan para transitar por la vida de Bascombe.</p><p>Me reencuentro con mi protagonista "disfrutando del Siguiente Nivel de la vida y previsiblemente el último".  En estos momentos Frank, que se había mudado a Haddam, recibe la llamada del que fuera el comprador de su casa en Sea-Clift, ciudad inventada por el autor, y situada en la misma costa de Nueva Jersey donde el huracán Sandy azotó con fuerza esa zona, arrasando todas las viviendas y devastando sueños, vidas y hogares. </p><p>A partir de aquí y durante cuatro historias en los días que sirven de marco a la Navidad, Frank mantendrá contacto con cuatro personas a las que realmente no desea ver.  Se debate entre lo que quiere hacer y lo que finalmente decide, sin mucha convicción.  La persona que había comprado su antigua casa, una mujer que anteriormente había vivido en su residencia actual, su exmujer y un antiguo amigo moribundo lastrado en la cama con una grave enfermedad.</p><p>No me parece en absoluto circunstancial o fortuito situar estas cuatro historias en los meses posteriores al citado huracán que trajo la tragedia a la costa norteamericana.  Porque la tragedia forma parte de la vida y las cuatro que se nos presentan se unen apenas por un hilo que denota término, final, drama o miseria.  El huracán, el desastre, el estrago, como metáfora de cuatro historias contemporáneas arrasadas por cuatro tragedias también de nuestro tiempo: la crisis financiera, los desastres naturales, los dramas familiares, el Alzheimer, la enfermedad y la muerte.  Pero no deben pensar los futuros lectores de esta sagaz novela que todo está escrito de manera conmovedoramente funesta.  <strong>Richard Ford</strong> se sirve, como siempre, de un humor fino que te hace sonreír de cuando en cuando y sobre todo de una exquisita ironía que trasluce una crítica a la sociedad del bienestar norteamericana siendo realmente sutil en temas que tratan la política de <strong>Obama </strong>(deslizando siempre sus críticas hacia <em>Republicans and W</em>), el racismo o la política internacional donde autor y personaje (confundidos, creo) atacan sin suavidad las guerras libradas en Afganistan, Siria o Nueva Zelanda.  No en vano, Frank Bascombe dedica su precioso tiempo de jubilado a ir al aeropuerto como voluntario para recibir a los soldados que retornan de Irak o de Afganistán, entregándoles un ejemplar de <em>We Salute You</em>, dejándonos constancia de que sorprendentemente muchas veces nadie va a esperarlos.  También escribe para esta revista un artículo mensual, "¿Por qué es noticia, eso?", enredándonos en las terribles emociones y choques realistas que sienten los veteranos que vuelven de Waziristán y veinticuatro horas después tienen problemas para renovar en su país el carné de conducir.</p><p>Todo esto mientras espera reducir sus emociones al mínimo y por qué no, incluso sus palabras.  Porque "cuando uno se hace viejo, se encuentra inmerso en las acumulaciones de la vida".  Pero aún así la novela camina a través de citas de poetas: "El lenguaje imita el desorden público. Las relaciones nunca acaban".  Y a través de frases magníficas que le hacen a uno preguntarse cómo será vivir, cómo habrá sido vivir, en una casa junto al mar y poder decir o escribir o pensar que "la bahía de Barnegat es un mar de lentejuelas agitado por el viento…" mientras lo miras desde el coche escuchando a Copland.</p><p><em>*Sonia Asensio es profesora de literatura del IES Juanelo Turriano de Toledo.</em><strong>Sonia Asensio</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura estadounidense,Los diablos azules número 6]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘Carta a mi mujer’, de Pentti Saarikoski]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/carta-mujer-pentti-saarikoski_1_1123508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f82a29b9-6338-4045-9e70-718e83c8bea0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Carta a mi mujer’, de Pentti Saarikoski"></p><p><strong>Carta a mi mujer</strong><strong>Pentti SaarikoskiNórdicaMadrid2016</strong></p><p>Si lees  la breve reseña (fusilada por cierto por Wikipedia en su totalidad) que hace la siempre elegante y cuidada editorial Nórdica de <strong>Pentti Saarikoski</strong> (1937-1983),  en la que descubrimos que fue uno de los escritores más sobresalientes de Finlandia en los años sesenta y setenta, como poeta y traductor de clásicos como <em>Ulises </em>de <strong>Joyce</strong>, <em>El guardián entre el centeno</em> de <strong>Salinger </strong>o autores griegos y latinos como <strong>Eurípides</strong>, <strong>Heráclito</strong>, <strong>Safo </strong>o <strong>Jenofonte</strong>, uno no puede sino asombrarse, por prejuicio y desconocimiento, al abrir el libro y encontrarse con un texto franco, hilarante y serio a la vez, con una prosa repleta de alusiones al sexo y al alcohol —sus dos obsesiones mayúsculas— en esta larga carta de amor a quemarropa que escribe a su mujer en la distancia. Un texto escrito en 1968 pero que casi cincuenta años después aún nos parece moderno y en el que hay que destacar la magnífica traducción de <strong>Luisa Gutiérrez</strong>.</p><p>En su primera lectura surge inevitablemente la comparación y el recuerdo con <strong>Charles Bukowski</strong> —contemporáneo en su plenitud de Saarikoski, pero más mayor— por su escritura excesiva, torrencial, como un personaje patético que se emborracha por las calles de Dublín pero que no deja de emanar ternura, lucidez y soledad.<a href="http://www.nordicalibros.com/carta-a-mi-mujer" target="_blank"> Carta a mi mujer</a> es un libro que vomita intensidad, escrito en una época en la que era difícil encontrar esa brutalidad narrativa, hosca y obscena pero natural en el poeta finlandés que se establece en Dublín, donde ya estuvo durante algún tiempo, un poco para hacer de trasunto de Joyce, pero sobre todo para distanciarse de su país y estar solo para escribir un  nuevo libro. Ese libro, según él mismo propone al inicio, ha de salir a borbotones, como salga, sin corregir y con toda la sinceridad posible. Ese libro va a ser una larga carta —que envía a retazos— a su mujer, que ha permanecido en Finlandia, pero que proyecta reunirse con él en Dublín en poco tiempo.</p><p>Pentti estuvo casado cuatro veces, tuvo infinidad de amantes y murió alcoholizado antes de cumplir los cincuenta. Aunque, mientras que bebe y bebe de bar en bar durante todo el día, se niega a sí mismo el sexo (sufre también episodios de impotencia que narra a lo largo del libro), del que no para de hablar, porque ama profundamente a su mujer, a la que escribe, y sólo anhela acostarse con ella cuando se reencuentren: “Crees que estoy buscando separarme de ti. No lo hago. Pero tampoco busco el camino hacia ti. Querría acercarme aún más, a tu interior, de manera que te quedases enganchada a mi y que mi polla jamás se soltara de ti, jamás en la vida, y trataríamos de caminar, pero no podríamos ir a ningún sitio, ni hacia delante ni hacia atrás, nos fundiríamos en uno, en una estatua que <strong>Guggengeim </strong>compraría”, escribe Saarikoski.</p><p>En la carta, además de la escritura, la bebida y el sexo, Pentti describe su periplo por  un Dublín tedioso, la comida mala a la que siempre critica, sus cambios de alojamiento y humor, su falta de dinero, las noticias que trae la prensa (la muerte de <strong>Martin Luther King</strong>), en un círculo repetitivo sobre el que va reflexionando, a veces de manera infantil, casi cómica y otras con una agudeza y sentido propio que aporta verosimilitud al relato. Pentti habla también mucho de <strong>Jesucristo </strong>y de <strong>Lenin</strong>, a los que ataca o alaba pasando de la alegría a la frustración o tristeza (también dependiendo de la cantidad  de ginebra  bebida) en esa característica bipolaridad del alcohólico atormentado, que se siente culpable y se define a sí mismo como inmaduro. Pentti se dirige a su mujer  con miedo a perderla  (“Lo que deseo: saber amarte”, escribe) pero la ama y compone párrafos de amor intensos, poéticos, y por supuesto, eróticos: “Esta noche soñaré contigo, ya he decidido qué tipo de sueños tendré: caminamos por la orilla del Liffey, me cuentas lo que ha pasado en casa y luego vamos a una habitación de hotel a echar un polvo. Es de día, el sol brilla en tu rostro. Tienes un aspecto extraño, serio, y tu rostro busca el mío, y cuando estás lista, tu esfínter se contrae y está a punto de ahogarme, me levanto apoyándome en las manos, y miro tus pechos y tu vello y luego estallo, caigo sobre ti con pesadez y no existe un momento tan maravilloso como ese, es la única y verdadera absolución, la exculpación, la liberación”. Y define su vida con un lapidario: “Para mí escribir significa reconocer una derrota”. Amén.</p><p><em>*Pablo Bonet Ayllón es librero de guardia en la librería Muga (Avda. de Pablo Neruda, 89. Madrid). </em><strong>Pablo Bonet Ayllón</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet Ayllón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Carta a mi mujer’, de Pentti Saarikoski]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Los diablos azules número 6]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquí todo se escribe con eñe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escribe-ene_1_1123504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/140d591b-540b-454e-8efe-ee60f6f85e31_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aquí todo se escribe con eñe"></p><p><strong>Javier Rodríguez</strong>, de la Librería de Javier (en Alcalá de Henares, Madrid), recomienda algunos de los títulos que más le han llamado la atención en los últimos meses. </p><p>La <a href="http://www.lalibreriadejavier.com/" target="_blank">Librería de Javier</a> es una pequeña librería a la manera inglesa, y decorada con una estética de detalles victorianos. Su actividad se basa en la recomendación de obras, teniendo un pequeño espacio para degustar un café durante la charla con el librero. Las recomendaciones son de todo tipo, aunque abundan los autores españoles, y generalmente los libros de narrativa, con autores que suelen visitar la librería y con los cuales se organizan tertulias a la manera de los cafés de antaño. </p><p><strong>Pensión Leonardo</strong><strong>Rosa Ribas                      Siruela Barcelona</strong></p><p><strong>2015</strong></p><p>Una preciosista novela sobre una pensión  en la Barcelona de los años sesenta. La voz narradora de una niña pone un punto de ingenuidad y misterio, al tratar de saber los nombres de sus abuelos, que sus padres tratan de ocultar, haciendo de esta obra de iniciación la novela más intimista y literaria de <strong>Rosa Ribas</strong>, bien conocida por sus muchas novelas negras.</p><p><strong>La muerte invisible</strong><strong>Alberto PasamontesReino de Cordelia Madrid</strong></p><p><strong>2015</strong></p><p><strong>Alberto Pasamontes</strong> ha deslumbrado a todo lector que se ha asomado a esta absorbente e hipnótica novela policiaca. La trama transcurre dos días después de estallar la central de Chernóbil, y en la cual se adentra un inspector de policía para buscar las causas del desastre, aun sabiendo que tal aventura no le dejará salir con vida. Una novela negra a la manera de los clásicos americanos del género con una escritura de primera línea.</p><p> <strong>Darse a la lectura</strong></p><p><strong>Ángel GabilondoRBA Madrid</strong></p><p><strong>2012</strong></p><p>Darse a la lectura es esa obra sobre libros y lecturas que todo librero devora sin remisión. Una oda a la necesidad de los libros como tabla de salvación en estos días de crisis y pérdida de valores. <strong>Ángel Gabilondo</strong> ha escrito una obra de pensamiento sin desperdicio y que, siendo de muy fácil lectura, es libro de cabecera y regalo perfecto para aquellos a los que el leer es algo imprescindible en sus vidas.</p><p> <strong>El silbido del arquero</strong></p><p><strong>Irene VallejoContraseña Zaragoza</strong></p><p><strong>2015</strong></p><p><strong>Irene Vallejo</strong> se ha dado a conocer dentro del mundo editorial con <em>El silbido del arquero</em>, una bella novela que nos sumerge de lleno en el mundo de las aventuras épicas. Sacando parte del hilo argumental de las dos primeras partes de la <em>Eneida</em>, y tomando a Eneas como protagonista, la escritora zaragozana ha asombrado a todo el mundo con esta original y deliciosa novela ambientada en los tiempos de la creación de Cartago. De lectura obligatoria, y para todos los públicos.</p><p><strong>Don Quijote de La Mancha</strong><strong>Miguel de Cerbantes (Edición de Jesús Egido)Reino de CordeliaMadrid</strong></p><p><strong>2015 </strong></p><p>Estando en Alcalá y siendo 2016 el año del centenario de la muerte de <strong>Miguel de Cervantes</strong> no podía dejar de recomendar la lectura de <em>El Quijote</em>. <a href="http://www.reinodecordelia.es/libro.php?id=182" target="_blank">La edición de Jesús Egido</a> es espectacular, no sólo por la calidad de impresión, papel, tipografía y maquetación, sino por las ilustraciones de <strong>Miguel Ángel Martín</strong>, las aportaciones que lleva en los dos tomos de la obra y la adecuada actualización del texto, corrigiendo y comentando las erratas que en él figuran desde su primera impresión. Y es que a Cervantes hay que leerle ahora y siempre, es nuestro clásico más actual, tanto más en estos tiempos de zozobra.</p><p><em>*Puedes encontrar la Librería de Javier en la calle Ramón y Cajal, 10, de Alcalá de Henares (Madrid), y en su </em><strong>Librería de Javier</strong><a href="http://www.lalibreriadejavier.com" target="_blank">página web</a><em>. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Librería de Javier]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Aquí todo se escribe con eñe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libros,Literatura,Literatura española,Los diablos azules número 6]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘El olvido que seremos’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/olvido-seremos_1_1123497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6824a3fb-df05-49a6-8de1-fb6839d5ea29_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘El olvido que seremos’"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Os dejamos esta sala para que comentéis vuestras lecturas y nos ayudéis a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para hacernos llegar vuestras sugerencias. </em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>Hace quince años, en un barrio obrero de Granada partido en dos por las vías del tren, se reunían por primera vez en su biblioteca un grupo de mujeres lectoras y fundaban la ya hoy clásica Tertulia Literaria de La Chana. A su coordinadora no le gusta el protagonismo pero es una luchadora que ha siempre ha peleado por los derechos sociales, fundamentalmente por el derecho a un acceso libre a la cultura. Así lo hizo como coordinadora de Bibliotecas del Ayuntamiento de Granada y se mantuvo fiel a sus principios cuando se anunció el cierre de la Biblioteca de Las Palomas, encabezando las protestas frente a sus intereses personales. </p><p><strong>María Ángeles Jiménez Vela</strong> es un ejemplo de integridad y es la figura que encarna a la perfección la Tertulia Literaria de la Chana, que aglutina a 70 mujeres (y un hombre, Arturo). Las sesiones en las que se comentan los libros propuestos se celebran una vez al mes, pero la tertulia también organiza otro tipo de actividades como encuentros literarios, rutas o meriendas. “Lo normal es que a una sesión de un libro vengan unas 40 personas, pueden ser algunas más o menos, dependiendo de si el libro ha logrado calar o no”, explica Jiménez Vela, que destaca la procedencia diversa de los miembros de la tertulia. “Aquí se reúne gente que no ha podido estudiar con profesores universitarios y médicos. No se hace ningún tipo de separación. Todos aprendemos de todos por igual y se tienen en cuenta todas las opiniones”. </p><p>Para la próxima sesión, la Tertulia de la Chana (la palabra club no deja de sonarles a equipo de fútbol) ha escogido el libro <em>El olvido que seremos</em>, de <strong>Héctor Abad Faciolince</strong>, publicado por Seix Barral. </p><p>Una obra entrañable desde el propio título, tomado del primer verso de un soneto inédito de <strong>Borges</strong>: <em>Ya somos el olvido que seremos</em>. El poema fue encontrado en el bolsillo de <strong>Héctor Abad Gómez</strong>, el padre del autor, el día de su asesinato. El libro es una memoria de la infancia centrada en la historia del padre y en el terror que acabó con su vida. </p><p>Escribe <strong>Mario Vargas Llosa</strong> que es muy difícil sintetizar El olvido que seremos sin traicionarlo porque, como todas las obras maestras, es muchas cosas a la vez. “Decir que se trata de una memoria desgarrada sobre la familia y el padre del autor —que fue asesinado por un sicario— es cierto, pero mezquino e infinitesimal, porque el libro es, también, una sobrecogedora inmersión en el infierno de la violencia política colombiana, en la vida y el alma de la ciudad de Medellín, en los ritos, pequeñeces, intimidades y grandezas de una familia, un testimonio delicado y sutil del amor filial, una historia verdadera que es asimismo una soberbia ficción por la manera como está escrita y construida, y uno de los más elocuentes alegatos que se hayan escrito en nuestro tiempo y en todos los tiempos contra el terror como instrumento de la acción política”, escribió Vargas Llosa sobre el libro que debatirán en unos días en la Biblioteca de la Chana.</p><p>*<em><strong>Fernando Valverde</strong></em><em> es poeta. Su último libro es 'La insistencia del daño' (Visor, 2014). </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valverde]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘El olvido que seremos’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Granada,Libros,Literatura,Cultura,Los diablos azules número 6]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los travestis que se hicieron de Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/travestis-hicieron_1_1123487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6972285a-b7ae-4410-bb9e-865042d4eab0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los travestis que se hicieron de Podemos"></p><p>Lo más sensato y saludable que se puede hacer al comenzar la lectura de <a href="http://www.planetadelibros.com/libro-furias-divinas/210476" target="_blank"><em>Furias divinas </em></a>es reírse. En la primera página, entre frases de <strong>Hesíodo </strong>y <strong>Karl Marx </strong>aparece una máxima de <strong>Pablo Iglesias</strong>, al que añade la coletilla de “el de Podemos” para evitar que al militante clásico del PSOE se le envenene el alma cuando menciona al líder de la formación morada. <strong>Eduardo Mendicutti</strong> (Sanlúcar de Barrameda, 1948) recupera en su última novela una célebre frase de Iglesias que ha alcanzado ya la categoría de lema apócrifo del partido: "El cielo no se toma por consenso, se toma por asalto". "De broma suelo decir que es una novela de travestis que se hacen de Podemos", ríe Mendicutti mientras simplifica el argumento de su última novela, sentado en una sala de la consultoría de tecnología en la que trabaja. A las puertas de la jubilación, Mendicutti labora en una oficina por la mañana y, durante la tarde, se dedica a escribir chispeantes y alocadas novelas sobre travestis. </p><p>En <em>Furias divinas </em>(Tusquets), Mendicutti ha recreado una especie de<a href="http://www.filmaffinity.com/es/film852012.html" target="_blank"><em> Full Monty</em></a> castizo, con sus <em>drag queens</em> en paro o con trabajos precarios, que tienen que montar un club (el Garbo) para poder cuadrar sus cuentas. Son personajes que alternan la amargura de la vida diaria, con el frenesí y la algarabía de las noches en el bar. Como hace el artista Marlón-Marlén, que por un lado es <strong>Edith Piaf </strong>y por el otro un legionario que canta <em>El novio de la muerte</em> con el mismo arrojo que<em> La vie en rose</em>. Lleva media peluca cosida a la boina de la Legión y dice "es una <em>petite</em> calamidad" tratar de convencer a su señora, que tiene buena mano con la costura, para que le haga el arreglo de la peluca legionaria. Con los dramas de estos personajes, el escritor compone la biografía colectiva de los que sufren la crisis, que hablan y debaten de política como lo que son (gente de a pie), y añaden su voz, coloquial y marginal, al relato de la historia actual. </p><p>"Creo que es una novela política, aunque esto sea un poco disparatado decirlo", justifica Mendicutti, "no sólo en el retrato de la situación política actual, sino en el caso en concreto del colectivo gay, que en su afán por hacerse respetable, ha sido capaz de sacrificar cosas importantes de su cultura colectiva. En la historia del movimiento gay, los travestis, transexuales, <em>drag queens</em>, han sido importantísimos. Fueron los primeros que dieron la cara. En el caso de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Disturbios_de_Stonewall" target="_blank">Stonewall</a>, que se considera el origen del movimiento gay, quienes lo hicieron fueron fundamentalmente los travestis y transexuales y se está intentando falsificar eso. De hecho, hay una <a href="http://www.filmaffinity.com/es/film427986.html" target="_blank">película </a>reciente, <em>Stonewall</em>, que fue criticada por poner como protagonista a un hombre blanco, joven, mono, muy concienciado. Es como si les diera vergüenza o les pareciera poco respetable el papel fundamental de este tipo de personas". </p><p>Danny Winters (Jeremy Irvine) protagonista de Stonewall, en un fotograma de la película.</p><p>A Mendicutti se le nota disgustado con ese olvido. Al final del libro añade, precisamente, una nota llamando la atención sobre ello. "Si durante toda la vida los hombres heterosexuales blancos han intentado imponer una forma de vida, un modelo determinado de masculinidad, contra el que ha habido que pelear y rebelarse", argumenta el escritor gaditano, "ahora no podemos desde dentro del propio colectivo establecer un modelo respetable, único. Primero porque es un disparate en sí mismo y, segundo, porque es mutilar parte de nuestra memoria colectiva". </p><p>Partiendo de esta reflexión, el escritor ha intentado rendir un homenaje a los travestis, pero también, como es habitual en su obra, al lenguaje coloquial, a los diálogos sin pretensiones. "Divina (…) te deberías actualizar un poco, mujer. Mira, ¿por qué no te haces de Ciudadanos? Seguirás siendo de derechas, y muy de derechas, por eso no te preocupes, pero parecerás más moderna", le dice el personaje de <strong>La Pandereta</strong> a su compañera de <em>show</em>. Explica Mendicutti que el argumento central de la novela está muy ligado a <em>Una mala noche la tiene cualquiera</em> (Tusquets, 1994), una de sus primeras obras, donde <strong>La Madelón</strong> (travesti andaluza, comunista, dicharachera y tierna) relata en forma de monólogo cómo vivió el 23-F. De esta manera, Mendicutti consigue "darle voz a un personaje marginado de la narración oficial de la historia". "Es un intento de dignificación literaria del lenguaje coloquial andaluz y del lenguaje coloquial gay. Y no tengo ningún problema en decir eso, porque creo que los gays hablan de una manera muy especial, que mezcla el masculino y el femenino", añade. </p><p><strong>El papel de los intelectuales en la política</strong></p><p>El escritor gaditano nunca ha ocultado su compromiso político ni sus simpatías hacia Izquierda Unida. Asegura que es muy enriquecedor que los escritores y artistas sumen su voz al debate público. No por ello, subraya, tienen que considerarse adalides del pensamiento o <em>todólogos</em>, esa figura tan en boga hoy en día. Lo dice con conocimiento de causa: durante un tiempo participó en tertulias televisivas en las que tuvo que responder a preguntas de todo tipo. "Porque nadie dice de esto no sé y se calla", reconoce. </p><p>No es descabellado preguntarle entones si él, como sus travestis, también ha sido seducido por la labia de Iglesias "el de Podemos". "Yo no acabo de entender a Podemos, pero estoy de acuerdo con un montón de cosas de las que plantea, incluido con el referéndum en Cataluña", explica su postura, "hay algo de Podemos que me produce rechazo y es esa superioridad moral con la que se han presentado". Así que no, Mendicutti no se ha hecho de Podemos, a pesar de que valora su aparición como "importantísima" para la izquierda. En la novela, por cierto, el personaje del escritor Ernesto Méndez, planteado como un<em> alter ego</em> (con grandes licencias creativas) de Mendicutti, habla de la izquierda verdadera y la de garrafón. Cuál es cuál, asegura, es cosa ya de cada uno. </p><p>[Lee <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/02/26/furias_divinas_nueva_novela_eduardo_mendicutti_45499_1821.html" target="_blank">aquí </a>las primeras páginas de <em>Furias divinas</em>]</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los travestis que se hicieron de Podemos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Homosexualidad,Literatura española,Podemos,Los diablos azules número 6]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Noche y día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/noche-dia_1_1123486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b0add2d2-61ab-4118-9b68-f59fa7cb1b27_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Noche y día"></p><p><em>(Comienza Benjamín Prado)</em><strong>Benjamín Prado</strong></p><p>El 19 de marzo del año 2016 el sol salió en donde debía y se ocultó allí donde estaba previsto que lo hiciese, exactamente igual que había sucedido desde que el mundo es mundo cada amanecer y cada tarde sobre la Tierra. Y ahí se quedó, inmóvil, estancado, fijo como la mirada de un depredador sobre su presa, dejando medio planeta bajo la luz y otro medio a oscuras. Los calendarios se detuvieron, los relojes ya no tenían nada que medir, el parte meteorológico desapareció de los programas de televisión, nadie volvió a abrir las puertas de sus armarios porque en los lugares en los que vivían después del invierno no vino la primavera ni el verano tuvo fin. La mayor parte de las cosechas se perdieron. Muchas fábricas de ropa, instalación de calefacciones o aires acondicionados y otros muchos productos de temporada se vieron obligadas a cerrar. Algunas ciudades se llenaron de personas que disfrutaban de un verano eterno y en otras la nieve se acumulaba en las plazas y las cunetas de las carreteras. El agua empezó a escasear en unos sitios mientras en otros se desbordaban los ríos. Los viajes a las zonas cálidas se encarecieron hasta transformarse en un lujo sólo al alcance de los más afortunados y pronto hubo que establecer fronteras, desplegar ejércitos, levantar vallas y muros hechos de alambre de espino que contuviesen a los que intentaban pasar al otro lado. No tuvo que transcurrir demasiado tiempo para que los mapas se partiesen en dos, sin más matices, en una mitad habitaban los poderosos, que eran el diez por ciento de la población, y en la otra todos los demás. La guerra era inevitable.</p><p>El hombre del que vamos a hablar en este relato se alegró de que aquel Día del Padre la suerte estuviera de su lado por una vez y al producirse el cataclismo a él le tocara quedar para siempre en la mitad en sombras. Mientras contemplaba aquel cielo sumido en unas tinieblas sin regreso, volvió a acariciar la foto que llevaba en su cartera y se preguntó quiénes serían las tres personas de aquel retrato.</p><p><em>(Continúa Elvira Sastre)</em><strong>Elvira Sastre</strong></p><p>Con sigilo, se acercó a un coche de color negro que estaba aparcado en una calle estrecha. Camuflado en la oscuridad de la ciudad, apenas era visible. Abrió la puerta trasera y se metió en el coche sin soltar la foto de la mano. De pronto, de la parte delantera del coche, que se encontraba totalmente sumida en tinieblas, surgió una voz grave:</p><p>–Francesc Flors, 53 años, director de la agencia de viajes Viaje al estrellato. Es el tipo del peluquín, las ojeras encharcadas y la sonrisa falsa. La Resistencia de las Sombras le acusa de haber incrementado el precio de los viajes en territorio sombrío en un 200%, de haberse enriquecido hasta el hastío con el aumento y de haberse prestado a chantajes por parte del Gobierno del Sol. El 20 de noviembre de 2017, con el alambre de espino impuesto en la frontera por mandato del Gobierno del Sol y la consecuente prohibición por ley de cruzar al otro lado, de acuerdo con nuestras investigaciones Flors realizó un viaje con todo su equipo de ida y vuelta a Las Sombras en <em>jet </em>privado en el que regresó con ingentes cantidades de agua robada. Nos consta que desde diciembre de 2017, Flors, nombrado ahora director de la empresa Agua Bendita por el Gobierno del Sol, se encuentra comercializando esta agua por el doble de su valor real. La resolución de La Resistencia de las Sombras es: muerte de justicia.</p><p>Tras aquella sentencia, la voz hizo una pausa antes de continuar, dejando que la palabra "justicia" rebotara en las puertas y ventanas y se quedara, por un instante, llenando el aire frío de aquel coche negro.</p><p>—Ricardo Santo, 66 años, vicepresidente del Gobierno del Sol y director financiero del Saltimbanqui, banco principal de El Sol. Es el tipo de en medio, el calvo con mirada airada y sonrisa incómoda —por primera vez, la voz se giró hacia nuestro hombre y su tono solemne, por un instante, se quebró—. No sabes la suerte que tienes de ser la persona que se encargue de hacer justicia con estos hijos de puta —la voz se recompuso, volvió a mirar al frente y continuó su exposición—. La Resistencia de Las Sombras le acusa de haberse enriquecido con los ahorros de los habitantes de Las Sombras engañándoles con falsos presupuestos y compras de acciones falsas, prometiéndoles jubilaciones de mentira en El Sol y escondiendo en cuentas ocultas todo el dinero robado. Actualmente, se encuentra en El Sol disfrutando de viajes paradisíacos, estancias en hoteles de lujo y salidas en clubs nocturnos excesivamente caros. La resolución de la Resistencia de las Sombras es: muerte de justicia. </p><p>La voz carraspeó ligeramente antes de continuar con la tercera y última persona que aparecía en la foto.</p><p>—Tita Cabrerá, 67 años, presidenta de Lucero, compañía que gestiona la luz desde el 20 de marzo de 2016, y co-fundadora del Partido del Sol. La Resistencia de Las Sombras la acusa de haber incrementado los costes de luz y gas en un 150% y, por consecuente, de haber cortado la luz a más del 80% de los hogares de Las Sombras por imposibilidad de pago, habiendo dejado bajo condiciones mínimas de supervivencia a la mayoría de la población. Además, La Resistencia de las Sombras tiene pruebas de que el partido político al que pertenece salió elegido de manera ilegal, amañando votos, falseando el programa y chantajeando a la población más pobre para conseguir su apoyo. La resolución de la Resistencia de las Sombras es: muerte de justicia.</p><p>El futuro encargado de ajusticiar a las tres personas de la foto se recompuso en el asiento trasero. Sabía que no iba a ser tarea fácil, pero sentía dentro el ardor del heroísmo. Tenían que hacerlo: por justicia, para demostrarle al Gobierno del Sol que no hay espacio en el mundo para los ladrones ni los estafadores. Tenían que devolver a Las Sombras la luz —y la vida— que les habían robado.</p><p><em>(Continuará Luisgé Martín)</em><strong>Luisgé Martín</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Benjamín Prado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Noche y día]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Los diablos azules número 6]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘La nave de los muertos’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/nave-muertos_1_1123485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0de30e30-c37e-4c86-84fa-f8738c9a3597_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘La nave de los muertos’"></p><p>Emulando a la famosa obra de <strong>Sebastian Brant</strong> de 1494, <em>La nave de los locos</em> (o <em>La nave de los necios</em>, como aparece en otras traducciones), <a href="http://www.letraslibres.com/revista/entrevista/b-traven" target="_blank"><strong>Bernard Traven</strong></a>, seudónimo de <strong>Otto Feige</strong>, escribió en 1926 <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/la-nave-de-los-muertos-465.htm" target="_blank"><em>La nave de los muertos</em></a>(Acantilado), una dura y ácida sátira sobre los acontecimientos europeos tras la Primera Guerra Mundial, la consolidación de un capitalismo feroz, y los resultados de imponer pasaportes y documentación a ciudadanos que, hasta entonces, se habían movido libremente, sin necesidad de identificarse, por los países europeos. </p><p>El protagonista, el marinero Gerard Gales, pierde su barco una noche de borrachera, donde se deja sus papeles y enseres. A partir de entonces, como indocumentado y sin que nadie pueda certificar su identidad, comido por la burocracia, por los funcionarios fieles que “solo cumplen con su deber” y que le mandan de despacho en despacho, de consulado en embajada, de frontera en frontera, termina enrolándose en el <em>Yorikke</em>, el barco de los muertos, formado por marineros de su misma condición, todos aquellos marginados que se han quedado “fuera” de las fronteras europeas, condenados a vagar por los mares de un sitio a otro, con mercancías clandestinas y de contrabando, atracando en puertos y sin que nadie quiera aceptarlos. Todo un clásico de rabiosa actualidad que puede aplicarse perfectamente a los refugiados que Europa cierra fronteras. Así, en un momento de la novela, su protagonista dice:</p><p>“No me sorprende que Europa esté a los pies de los caballos. La gente no tiene tiempo para trabajar si pierde las siete octavas partes de su vida en oficinas de registro, en comisarías o con los policías. Por eso están siempre tan alterados y les gustan tanto las guerras, porque siempre andan a la greña con la Policía y la Policía con ellos”.</p><p>El relato del protagonista va presentándonos a todos esos personajes que cohabitan en sus mismas circunstancias,  el carpintero, los fogoneros, los carboneros, el contramaestre, el capitán, las diferentes capas sociales que se reproducen en la vida del barco, así como sus peripecias antes y después, los interrogantes e incertidumbres de una forma de vida que va cercenando y acotando las aspiraciones diarias de la gente normal.</p><p>"¿Que dónde queda mi patria? En el lugar en el que esté y en el que nadie quiera saber quién soy, ni qué estoy haciendo, ni de dónde soy: ésa es mi patria, mi tierra". </p><p>Como un personaje más de la Nave de los muertos, su autor, Otto Feige, montador mecánico, gerente de un sindicato anarquista, escondido entre varios seudónimos y huyendo de Europa, termina viviendo en México, donde escribe una de sus obras más conocidas, <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/el-tesoro-de-sierra-madre-440.htm" target="_blank"><em>El tesoro de Sierra Madre</em></a>, adaptada posteriormente al cine por <strong>John Houston</strong>. </p><p>Muere en la ciudad de México en 1969 y sus cenizas fueron al río Jataté, en la selva de Chiapas.</p><p>“En cuanto sienta que se aproxima mi fin, me refugiaré como una bestia en la maleza más tupida, donde nadie pueda seguirme. Ahí esperaré la sabiduría infinita con gran devoción y reverencia y volveré, en paz y con tranquilidad, a la gran unidad de la que surgí al nacer. Daré las gracias a los dioses si tienen a bien saciar con mi cadáver el hambre de zopilotes famélicos y perros abandonados, para que no quede ni un huesito blanco”.</p><p>Ante la incertidumbre de lo que nos toca vivir, la literatura vuelve a ser un bálsamo, un punto de referencia, un modo de profundizar en las causas de lo que ocurre. Por eso este libro me parece altamente recomendable.</p><p><em>*Carmen Peire es escritora. Su último libro es '</em><strong>Carmen Peire</strong><a href="http://www.edicionesevohe.com/products-page/evohe-narrativa/en-el-ano-de-electra-carmen-peire" target="_blank">En el año de Electra</a><em>' (Evohé, 2014). </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘La nave de los muertos’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Los diablos azules número 6]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Nieve’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/nieve_1_1123444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/00221fe4-ad8d-4f20-aa8a-b5e9933fcf98_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Nieve’"></p><p>Guille Galván lee su poema 'Nieve'.</p><p><em><strong>Nieve</strong></em></p><p>Comenzó a nevar en la habitación</p><p>cubriendo cada libro,</p><p>algunos discos,</p><p>tu blusa y la cama.</p><p>Poco a poco,</p><p>copo a copo.</p><p>Y fueron calmando</p><p>todos los asuntos pendientes que telarañan la cabeza.</p><p>Poco a poco,</p><p>copo a copo.</p><p>Un embozo al jaleo,</p><p>un fundido en la escena del crimen.</p><p>Y cada copo disimuló un reproche.</p><p>Y cada copo tapó una boca.</p><p>Blanco sobre barro</p><p>y objetos</p><p>que habían pasado a ser historias.</p><p>La nieve lo cubrió todo.</p><p>Desaparecieron las formas y los rincones</p><p>y nada volvió a oírse en aquella habitación.</p><p>Y, sólo entonces,</p><p>nos callamos para siempre.</p><p><em>*Guille Galván es músico, miembro del grupo Vetusta Morla, y poeta. Su último libro es 'Retrovisores' (Bandaàparte Editores, 2015).</em><a href="https://twitter.com/galvanguiller?lang=es" target="_blank">Guille Galván</a><a href="http://bandaaparteeditores.com/libros/retrovisores" target="_blank">Retrovisores</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Guille Galván]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Nieve’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupos música,Literatura,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 6]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[La poesía lenta de Antonio Deltoro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poesia-lenta-antonio-deltoro_1_1123441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fb0057c7-6fc9-4111-9d90-eca53520b980_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La poesía lenta de Antonio Deltoro"></p><p>En una luminosa soledad indagadora se inscribe la poesía de <a href="http://www.elem.mx/autor/datos/1401" target="_blank"><strong>Antonio Deltoro</strong></a> (México, 1947), que ahora por fin tenemos recopilada en este volumen de Visor [<a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/poesia-reunida-1979-214.html" target="_blank"><em>Poesía reunida (1979-2014)</em></a>], con penetrante introducción del poeta granadino <strong>Juan Carlos Abril</strong>. ¿Indagadora de qué? De la confrontación del hombre con lo que lo rodea, una confrontación a menudo en el sentido más físico y elemental, donde los objetos, los animales y las plantas alcanzan una complejidad casi humana. Bien dice Juan Carlos Abril en su introducción que estamos ante una poesía que intenta “atrapar fenomenológicamente el mundo”, esto es, que empareja los distintos reinos de la creación, en un regreso a ese estupor de cuño presocrático ante la intuición de una unidad soterrada en todo lo existente. </p><p>Deltoro es un poeta tardío. Debuta a los 32 años con un volumen delgadísimo de poesía que pasó prácticamente inadvertido. No fue hasta cinco años después, con su primer libro formal, <a href="http://www.letraslibres.com/revista/libros/poesia-reunida-de-antonio-deltoro" target="_blank"><em>¿Hacia dónde es aquí?</em></a>, a la edad de 37 años, cuando se colocó en el centro de la atención del panorama lírico mexicano. Desde entonces la admiración por su poesía ha crecido tanto en México como en todo el ámbito de la poesía escrita en castellano, junto con el adelgazamiento progresivo de sus versos, que a partir de la extensión <em>whitmaniana </em>de su primer libro se han ido haciendo cada vez más breves, sin adoptar, sin embargo, ningún metro tradicional. Lo que ha permanecido sin cambios es la vigencia en su poesía de esa pregunta con la que tituló su primer libro formal: ¿hacia dónde es aquí?</p><p>Es la pregunta de un indagador, pero también de un despistado, o mejor aún, de un hombre tardío, tardío a la manera de <strong>Montale</strong>, “hombre tardío en sus actos”, y sobre esa tardanza, o lentitud, ha  insistido el propio Deltoro, que ha visto en ella un rasgo fundamental de la poesía, aquello que hace de ella un asidero de coherencia frente a esta época “fragmentaria, rápida, promiscua, ruidosa”.</p><p>Lenta, pero escueta, gracias a esa velocidad oculta que le otorga su sustancia moral, la poesía se salta trancas y va directo al meollo del asunto. Es la tortuga que derrota a Aquiles, la morosidad que no es rezago sino virtud de discernimiento.</p><p>Por eso, el poeta es para Deltoro aquel que percibe más sensiblemente que los demás las limitaciones físico-espaciales de ser hombre. Como el <strong>Caeiro </strong>de <strong>Pessoa</strong>, otro poeta tardío y tal vez el faro espiritual más persistente en su obra, sus poemas elaboran una lúcida aceptación de nuestros límites y dificultades. Dificultades, no desdicha. Su poesía está libre de ese crepuscularismo tan en boga en la poesía que se escribe hoy en España, y aun cuando toca el tema autobiográfico, lo hace de una manera que lo aleja del tono confesional y le permite mirarse con maleabilidad e ironía. La suya es una poesía sobriamente entusiasta, cálida de inmediatez y circunspecta ante los sentimientos. La tardanza congénita que la anima se convierte, por virtud de contención, en paciencia de escritura. Se llega tarde a todo porque sólo así se recogen los frutos de aquello que sabe esperar; sólo el tardío llega puntual a la cita con aquello que cae. Lo dice Deltoro en este breve poema que resume magníficamente su poética y su visión del mundo:</p><p><strong>Un árbol</strong></p><p>Un árbol ancho,</p><p>donde no cante el pájaro, </p><p>ni las ardillas suban,</p><p>ni se esconda inquietud.</p><p>Un árbol que vaya ganando calma</p><p>como los otros altura y espesor.</p><p>Quiero plantar un árbol de silencio</p><p>y sentarme a esperar</p><p>a que sus frutos caigan.</p><p><em>*Fabio Morábito es escritor. Su último libro es 'Delante de un prado una vaca' (Visor, 2014). </em><strong>Fabio Morábito</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fabio Morábito]]></author>
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