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    <title><![CDATA[infoLibre - Sexualidad]]></title>
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      <title><![CDATA[Un francés y un obús]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/frances-obus_129_2141329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ec9870a8-7594-4988-8e85-2224e1c0b579_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un francés y un obús"></p><p>Lo dijo Hölderlin: <em>poéticamente habita el hombre</em>. O sea, tomando las cosas más allá de lo que son,<strong> ¡dotándolas de nuevos sentidos! </strong>Hará una semana, un zagalón francés decidió aplicarse el cuento. Donde cualquiera vería un obús, él halló una <strong>ocasión para el gozo.</strong></p><p>Vivimos tiempos bárbaros y la proeza se ha tomado a chufla. Qué manera de dilapidar un prodigio metafísico: la <strong>reconversión de lo hiriente en placentero, </strong>de lo bélico en amatorio. De no haberse entusiasmado, las discretas operaciones ontológicas de François (lo llamaremos así) no habrían terminado en los periódicos. A saber cuántas veces las practicó con saludable mesura <strong>antes de caer en el frenesí y la impaciencia</strong>, que es la madre de todos los errores. Conocemos, eso sí, el desenlace: el artefacto explosivo nuevamente extraviado (primero en el campo, luego en el colon), la visita a urgencias, el desconcierto de los cirujanos, la irrupción en el quirófano de un comando de artificieros. (¿En qué curso de medicina enseñan a distinguir artillería? ¿Cómo supo el internista que aquello era un proyectil? ¿Pondrá «obús» en la base de los obuses? Cuántas preguntas).</p><p>Me pregunto qué llevaría a François, que tiene veinticuatro años, a escoger semejante cacharro en un siglo en que la innovación lúdico-sexual ha alcanzado las más elevadas cumbres imaginativas. Si no me creen, hagan la búsqueda: <strong>no hay ente concebible —real o imaginado— del que no se haya fabricado un dildo.</strong> Cuando hay elección, hay libertad; y nadie arriesga salud y fama a la ligera. Pienso en el famoso cuento de Borges protagonizado por Pierre Menard, fabulado compatriota de nuestro protagonista que una tarde se sentó a escribir <em>El Quijote</em>. No a copiarlo, conste. En el relato, los críticos encuentran muy superior la obra de Menard a la de Cervantes: lo que en uno son meros tipismos de su época, en el otro —que ni siquiera habla español— son cabriolas retóricas y fantasías extemporáneas. No me extrañaría que François, hombre cultísimo (¡sin duda!), aspire a las mismas glorias de Pierre.</p><p>Cáspita. La vil metralla guerrera redimida mediante un inocuo acto de sodomía. Imaginemos la alegría de los infantes de Verdún, contemplando desde la tumba el <strong>deleite que pueden producir las bombas que les aterraban</strong>. Pero la burocracia no entiende de revoluciones y al pobre François le espera una demanda por tenencia de munición. Qué exceso disciplinario contra un chaval que (¡claramente!) solo dispara contra sí mismo. Ya sucedió antes. Hará un quinquenio —leo en los periódicos—, un inglés se causó el mismo estropicio. Esta gente, ¿encontrará los proyectiles mientras pasea por la campiña? ¿Se heredarán, secreta y alegremente, desde la época de la Gran Guerra?<strong> ¿Será un caso de coleccionismo apasionado? </strong>En dos mil veintidós, un octogenario llegó al mismo hospital que nos ocupa portando en su interior una sorpresa de idéntico calibre. Confío en que, tras la irrupción de un tercero, la práctica se eleve a costumbre local y la UNESCO la incluya en el estadillo del patrimonio inmaterial.</p><p>Tiene su gracia. Francia, patria del colaboracionismo, ese país donde los niños nacen<strong> gritando «me rindo», copando titulares a cuenta de un misil.</strong> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 19:19:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un francés y un obús]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Francia,Armas,Sucesos,Sexualidad]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Daniel Valero: “Hay que enfrentar a la verdadera minoría peligrosa, los políticos y millonarios ultras”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/daniel-valero-hay-enfrentar-minoria-peligrosa-politicos-millonarios-ultraderecha_7_1965356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0416dbb3-a16a-4962-aa5f-a183e02b3e32_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Daniel Valero: “Hay que enfrentar a la verdadera minoría peligrosa, los políticos y millonarios ultras”"></p><p><strong>Daniel Valero</strong>, Jerez de la Frontera, 1994, es conocido en redes como <em>Tigrillo</em>. Es periodista y activista a favor del colectivo LGTBIQ+, de la diversidad de identidades y de las distintas formas de vivir la sexualidad. Valero es autor de varios libros, el último de los cuales acaba de presentar. Este nuevo título, <em>Confundidas, indecisas, promiscuas</em> es un ensayo en el que aborda el poder político de la bisexualidad con su resistencia al encasillamiento, basándose tanto en estudios como en experiencias personales. Afirma que el monosexismo “es una construcción social y cultural relacionada con muchísimos más aspectos del sistema económico e incluso con las identidades nacionales ”. En su opinión, “la bisexualidad, al ser más fluida, amenaza muchísimas aristas que sostienen todo el sistema capitalista”.</p><p>“La prohibición de la manifestación del orgullo por parte de Hungría al final lo que nos demuestra es la ofensiva contra las personas LGTBIQ+. Es bastante más potente de lo que creíamos, una tendencia internacional. Lo estamos viendo con las políticas de Trump en Estados Unidos, con las de Milei en Argentina. Y <strong>nos tiene que servir de advertencia</strong>. No solo tenemos que pedir que se sancione a Hungría, que la Unión Europea haga algo al respecto porque no podemos abandonar a las personas queer de ese país, también tenemos que tener en cuenta que esto nos puede pasar aquí perfectamente. Viktor Orbán, el presidente de Hungría, tiene socios que son Vox y estos tienen unas políticas que el Partido Popular está aceptando para pactar con ellos. Estamos viendo cómo se intenta recortar la <em>ley trans</em> de Madrid, cómo se intenta ahora con la ley LGTBQ+ de Extremadura, cómo votan en contra de perseguir las terapias de conversión o cómo intentan desde Vox todo el rato asociar LGTBIQ+ con pederastia para que la opinión pública tenga una opinión negativa de nosotros, lo que se ha intentado hacer y se hace en Hungría”. </p><p> “El argumento contra la comunidad trans del borrado de la mujer no tiene realmente ningún tipo de sentido, sobre todo si miramos a tantos otros países que llevan hasta una década con leyes trans de autodeterminación de género y no se ha borrado absolutamente a nadie. Lo que se hace es expandir un poco el concepto del hombre y el concepto de la mujer para que incluya a personas que estaban siendo dejadas de lado. <strong>Las mujeres trans sufren violencias específicas por ser mujeres y por ser trans.</strong> Son más vulnerables a acabar dedicándose a la prostitución y a sufrir muchas violencias de género. Si tú dejas fuera a todas esas mujeres, entonces ¿qué tipo de feminismo estás haciendo? Creo que viene sobre todo también de una parte muy, muy, muy, muy, extremadamente minoritaria del feminismo. Es una parte que tiene más voz porque tiene ciertos sillones políticos y miedo a tener que compartirlos con otras personas. Creo que tiene más de intentar atacar a un partido político concreto, que es el que ha intentado apoyar a una comunidad tradicionalmente oprimida. Proteger a más mujeres no hace que se desproteja a tantas otras”.</p><p> “Creo que hay un problema bastante grave en cuanto a la misoginia que inunda no solo los movimientos antifeministas, sino también ciertos movimientos que se dicen feministas, que son los trans excluyentes. Son aquellos que al parecer solo ven el enemigo dentro de la figura de la mujer trans. A la figura del hombre trans no se la crucifica de la misma manera. No se considera que traicionan la masculinidad. Tenemos a personas que renuncian a un privilegio para unirse a una comunidad que se supone oprimida, como son las mujeres en la sociedad patriarcal. Y sin embargo, siendo estas mujeres trans las que sufren tantísima violencia, incluso dentro de esa situación, son abandonadas por algunas de las que deberían ser sus compañeras en esta lucha. Reitero que creo sinceramente que son, por mucha distancia, minoritarias las feministas trans excluyentes”.</p><p>“El lenguaje de la polarización tan agresivo que inunda todos los foros de debate públicos, por desgracia impregna todos los ámbitos de nuestro país y prácticamente del mundo. Deberíamos intentar salir de eso. No llegar al extremo de sentarnos en la mesa a conversar con personas que tienen ideas racistas, homófobas, tránsfobas, machistas. A esas no hay que permitirles espacio para que prediquen. Pero entre todas las instituciones democráticas y entre todas las partes de la población, que realmente no sentimos un odio visceral las unas por las otras, <strong>tiene que haber un diálogo que abandone ese sistema del insulto y de la polarización</strong>. Creo que es posible y es como podemos alcanzar a toda esa gran masa de personas que no están muy politizadas. El problema es cuando desde los grandes medios de comunicación se premia la discusión y el insulto porque da audiencia, con lo cual la gente lo replica en las calles. O cuando en la Asamblea de Madrid, por ejemplo, tenemos uno de los espacios más violentos de este país en cuanto a foros de debate político y se incentiva desde el partido que está en ese gobierno”. </p><p>“Los activismos del colectivo LGTBIQ+, y todos, hacen que muchísimas personas que están recibiendo violencias constantes, como me pasó a mí, entiendan que no las merecen. Al no haber una representación que considerara cercana a mí, que me dijera: “la forma en la que tú eres está bien, hay más personas como tú, te pueden querer, no solo aceptar, sino celebrar”, acabas interiorizando que, si todo el mundo te agrede, se ríe y habla mal de ti quizá existes para eso, te lo mereces porque hay algo mal dentro de ti. Con los activismos y la visibilidad que tanto hemos perseguido, la representación en medios, etcétera, <strong>igual no cortamos de cero todas las violencias, aunque creo que sí podemos reducirlas</strong>, pero sobre todo cortamos de raíz la violencia que tú ejerces contra ti mismo cuando asumes que todo eso pasa por tu culpa. Evidentemente no es tu culpa. Uno de los grandes éxitos que hemos conseguido los activismos en los últimos años es que las personas más jóvenes que están en los institutos, en los centros escolares y que a lo mejor alguna vez reciben <em>bullying</em> por su orientación sexual o de género, entiendan un poquito mejor el por qué pasa, el origen de esto”. </p><p> “Yo siempre digo que me da igual, que de pequeño vi <em>Cars </em>y no me convertí en un 600. Si ves una película que representa a personas de todo tipo de identidad de género o de orientación sexual, no vas a convertirte mágicamente en una de ellas. El hecho de que representemos y demos mayor visibilidad y tratemos con naturalidad la disidencia sexual y de género, incluso que hablemos de ella en las aulas, no va a hacer que nadie se convierta o se deje de convertir. La primera vez que me agredieron al grito de <em>maricón</em> fue con ocho años y a mí esa edad no me atraía nadie ni sabía con quién me iba a acostar el día de mañana. No estamos hablando de una cuestión sexual, ni estamos hablando de lo que hace cada uno en la cama. <strong>Estamos hablando de que las personas no interioricen violencias</strong>, de que puedan ser ellas mismas en libertad, de que puedan expresarse libremente, de que no criemos a pequeños agresores porque hayan entendido, gracias a esta educación y esta visibilidad, que se debe respetar a personas de absolutamente todo tipo. Por desgracia hay una violencia todavía tremenda y una invisibilización que hace que muchísimas personas crezcan odiándose a sí mismas, ocultas, sintiendo en la clandestinidad. Y eso tiene unas consecuencias terribles para su futuro”.</p><p>“Me gustaría mucho empezar a ver personajes que no solo sean disidentes del sistema sexo-género, de cualquier tipo de orientación sexual o identidad de género no normativa, sino que además tengan una vida y un desenlace felices. Que no tengan que amoldarse a lo que te pide el sistema para ser más productivo. Lo explico. La representación bisexual en los medios es casi inexistente de toda la vida. Empieza a haber un poco, se representa al chico bisexual intentando huir de la etiqueta de promiscuo, y lo llevan a ser un personaje súper romántico, súper monógamo, que se va a comprar un adosado y adoptar un perrito. Me parece muy bien pero también me gustaría ver una representación más rupturista con el sistema y que no sea castigada por ello. No monógama, que viva de una forma menos normativa la libertad sexual. Un hombre bisexual con novia ,pero con una pluma marica increíble o al contrario. <strong>Me gustaría ver muchísima más diversidad y creo que todavía no se nos ve bien</strong>. Y lo digo con estas palabras. Se nos deben muchísimas horas de pantalla, porque durante décadas, literalmente fue ilegal representarnos en la gran pantalla y en la pequeña”. </p><p>“Un primer paso tiene que ser una educación completamente inclusiva. Primero, porque dar a niños, niñas y niñes una educación que oculte gran parte de la existencia, como es la de las personas LGTBI, va en contra de sus propios derechos. Tienen derecho a una educación no sesgada y que refleje el mundo. Segundo, porque así evitamos crear a futuros agresores. Cuando tú les enseñas que solo una forma de ser es la normal, la tradicional y la que debería ser, todo lo que se salga de ahí, ellos mismos van a verlo como lo extraño y lo van a atacar. Eso puede incluir a sus propios compañeros y compañeras de aula. Esto puede ser tremendamente peligroso para ellos y también para esos pequeños niños, niñas, niñes que pueden estar sintiendo que son diferentes. <strong>Tenemos que hacerles entender que no pasa absolutamente nada</strong> por ello, que no tienen por qué vivirlo en un armario, que pueden hacerlo de manera libre. Esa educación completamente inclusiva tiene que darse desde el minuto uno para crear un mundo más libre para todas estas personas”. </p><p>“Creo que Internet ha hecho mucho bien para que nos podamos sentir menos solos. Yo pongo mi caso. Cuando era un adolescente, yo pensaba que era la única persona LGTBQ+ de todo Jerez de la Frontera. Puede parecer una exageración, pero con 15, 16 años, literalmente no sabía de la existencia de otra sola persona. Los medios de comunicación todavía nos representaban muy poco y en horarios para adultos. Con Internet podía ver a personas que creaban contenido que me inspirasen. Incluso encontrar a personas como yo a través de chats, de foros, de redes sociales. Gracias a eso pude encontrar una comunidad que, de otra forma, quizá por la mala suerte que tuve de que no hubiera otra persona visible en todo mi entorno, ni en mi familia, ni en mi centro escolar, no hubiera encontrado. <strong>Yo creo que a mí eso me salvó la vida</strong>. Tiene una parte negativa, sobre todo en los últimos años, en que estamos viendo crecer los discursos de odio de forma exponencial alimentados por los propios dueños de las plataformas. Sin embargo, nos han dado muchísima libertad y autonomía para poder reflejarnos y encontrarnos de una forma más sencilla”.</p><p>“El odio a las personas LGTBI y a las personas migrantes, racializadas, etcétera tiene diferencias, pero su origen es el mismo y su finalidad también es la misma. Por ejemplo, en Polonia. Si hay una situación de crisis económica vamos a dar a la gente enfadadas un culpable fácil al que puedan echar la culpa de forma sencilla. No tienen por qué pensar mucho, no tienen que entender mucho porque tampoco tienen tiempo para ponerse a informarse. Y ellos nos van a hacer el trabajo solo, nos van a dar el poder y los votos porque somos el partido que se proclama salvador de esto. Y si en Polonia hay una migración muy pequeña, casi imperceptible, empiezan a ir contra las personas LGTBIQ+, con el argumento de que usan tu dinero para el orgullo y se quedan la pensión de tu abuela. <strong>Tenemos que crear una comunidad interseccional donde nos cuidemos unas a las otras y también a toda la clase obrera</strong>. No venimos a por la pensión de tu abuela sino a protestar contra un desahucio. Somos una comunidad de una red increíble que tenemos que enfrentarnos al verdadero 1%, a la verdadera minoría peligrosa, que es la de esos políticos y millonarios de ultraderecha que quieren todo el dinero y el poder para ellos, ganando solo a base de crear odio”.</p><p>“La forma más fácil de organizarnos es dentro de los sistemas de matrimonio y de relación monógama. Tradicionalmente el capitalismo está pensado para una doble producción del trabajo del hombre obrero en la fábrica y de la mujer obrera, teniendo descendencia, para que continúen ese círculo que sigue dando al sistema más obreros, más soldados. Un sistema de producción continuo en el cual nos enamoramos, nos cuidamos e incluso mantenemos relaciones sexuales destinadas a que siga girando la rueda capitalista. <strong>La bisexualidad hace que este sistema sea un poco más difícil.</strong> Borra las barreras de la heterosexualidad obligatoria. Subvierte todos los órdenes del sexo y del género. Imagina un mundo en el cual te pueden atraer personas de todo tipo. Un mundo muchísimo más libre y eso a la rueda de sistema de producción capitalista le viene bastante mal. Tiene un potencial muy rupturista porque puedes ser una persona bisexual y amoldarte perfectamente al sistema de matrimonio monógamo que tenemos por defecto y tener una vida muy feliz. Me parece fantástico, pero me parece guay que reflexionamos para hacer que la sociedad sea un lugar muchísimo más habitable, menos rígido, con menos presiones de sexo y de género”.</p><p>“Es un libro que investiga cómo se ha creado social y culturalmente la noción del mono sexismo, que nos dicta que lo normal o deseable, es que solo te atraiga uno de los géneros binarios, es decir, hombres o mujeres. Ha sido una investigación muy interesante, muy reveladora. Lo que quiero no solo es informar a la gente, sino animarla a hacerse preguntas, a ser más conscientes del potencial rupturista que tienen nuestras acciones diarias, como el mero hecho de la forma en la cual nos relacionamos entre nosotras. <strong>El monosexismo se utiliza para fortalecer la identidad nacional.</strong> Por ejemplo, a un psiquiatra llamado Kinsey, prácticamente lo desterraron de la profesión por asegurar que el hombre estadounidense, en un 50% de las ocasiones sentía atracción hacia su propio género. Decían que eso era un ataque a la identidad nacional estadounidense, que era intrínsecamente cis, heterosexual, y hacían creer que el hombre de los hombres estadounidenses era menos masculino con ese tipo de estudios. Ayuso dijo una vez que lo trans era una moda extranjera que venía a invadir la forma de vida en España. Es importante que estemos informadas con respecto a la disidencia de sexo y género”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Mar 2025 19:29:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Contreras]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Sexualidad,educación sexual,Violencia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Los caballeros las prefieren muertas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/caballeros-prefieren-muertas_129_1921291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0ec6fc60-72b3-4338-85e5-3cd8cdbce248_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las caballeros las prefieren muertas"></p><p><em>El sexo, que pensamos como el más privado de los actos, es, en realidad, una cosa pública. Los roles que jugamos, las emociones que sentimos, quien da, quien toma, quien demanda, quien sirve, quien quiere, que se quiere, quién se beneficia, quién sufre: las reglas para todo esto están establecidas mucho antes de que lleguemos al mundo” (Srinivasa, El derecho al sexo: 2021)</em> Y estas reglas, añado yo, conforman el mundo en el que vivimos dando forma a la<strong> desigualdad, el poder y la jerarquía</strong>. </p><p>No fue un monstruo, su marido, sino que fueron decenas de hombres, no se sabe bien cuántos, los que violaron a una inerte Gisèle Pelicot. También hemos sabido que hay un chat de Telegram en el que “decenas de miles” de hombres se intercambiaban trucos e instrucciones para drogar a las mujeres y así poder violarlas. Hace unos días leímos que se había producido una <strong>violación por sumisión química</strong>, la chica que ha denunciado no recuerda nada, se despertó dolorida y con signos de violación, pero sabemos también que esa es una práctica cada vez más frecuente, que hay muchos chicos que echan droga, o lo intentan, o lo desean, en la bebida de las chicas para someterlas químicamente; para dejarlas muertas, como muertas. </p><p>La misma tarde de Nochebuena estaba viendo una película intrascendente en donde uno de los protagonistas era un tipo que se dedicaba a fabricar mujeres robots sexuales. Quienes hablan con él se extrañan, pero no le censuran, no es un delito y no parece ser algo malo, nadie sale dañado. El fabricante, para justificarse,  les dice: “es el futuro, tienen la piel casi igual que la de una mujer real, cada vez se parecen más a ellas”. El negocio de las muñecas de silicona fabricadas en China que son “<strong>casi como una mujer</strong>” está alza, así como el de las más cutres muñecas hinchables de toda la vida que se compran los que no pueden aspirar a la mucho más realista silicona; existen prostíbulos con estas muñecas que, además, no sólo sirven para el sexo, sino que “sus maridos/compradores” las visten y las sientan con ellas a ver la televisión. Se parecen cada vez más a mujeres reales, como decía el protagonista del telefilme, excepto en el pequeño detalle de que las mujeres reales estamos vivas. </p><p>No estoy comparando una violación con tener en casa a una muñeca de silicona, pero sí estoy diciendo que más allá del daño, más allá del horror de la violación, incluso más allá de la <strong>cuestión del consentimiento</strong>, hay algo que no acabamos de abordar como sociedad y que el caso Pelicot ha dejado muy claro, y es que, en sus relaciones sexuales (y no sólo sexuales) con las mujeres, muchos hombres prefieren las mujeres muertas a las mujeres vivas. A muchos hombres, muchos más de los que pensamos, les excita, les gusta tener sexo con esas<strong> mujeres muertas o como muertas</strong>, vacías de su propia humanidad y que ellos pueden llenar con sus propios fantasmas y fantasías. Giselle Pelicot no estaba muerta, pero tampoco estaba viva. Y aunque sepamos que estos agresores no son monstruos sino hombres “normales”, perfectamente adaptados la mayoría, creo que seguimos <strong>sin asimilar esa verdad terrible </strong>y que continuamos  ancladas en tratar de paliar las consecuencias de la desigualdad; esto es, en  proteger y ayudar a las víctimas, lo que es imprescindible, pero que no terminamos de ir a la causa estructural del asunto. Tratamos los síntomas, pero no la enfermedad. </p><p>El primer mandato de la sexualidad patriarcal para los hombres es la <strong>cosificación de las mujeres</strong> y a veces olvidamos cuánto de real es y hasta qué punto ese mandato opera en campos que van mucho más allá de la sexualidad produciendo un borramiento, aquí sí, de las mujeres como seres humanos.  ¿Cuántos hombres nos querrían –nos quieren– como muertas, como muñecas: sin voluntad, sin voz, sin deseo, sin manifestar malestar o bienestar? ¿Cuántos nos siguen queriendo llenas únicamente de ellos, de su voluntad, de su deseo? Muchos más de los que imaginamos. Las leyes que castigan a los violadores, a los agresores, son necesarias, como lo son también todos los <strong>recursos puestos a disposición de las víctimas</strong>, pero para que exista un cambio real y profundo hay que ir mucho más allá, hay que ir a la raíz de ese aprendizaje, hay que ir a una manera de subjetivarse como hombres cuyas emociones sexuales y, cada vez más, identitarias, están vinculadas a la deshumanización de las mujeres, a su cosificación absoluta. </p><p>¿Dónde aprenden los hombres que las mujeres son cosas a su servicio? ¿Dónde aprenden que las mujeres no pueden nunca negarse? ¿Dónde aprenden que sus deseos son los únicos que importan? ¿Dónde aprenden que la mujer ideal es una mujer muerta? Y, sobre todo, ¿cómo hacer para que los niños de hoy no transiten por los mismos aprendizajes? ¿Qué prácticas, qué estructuras sociales, que sentidos comunes, les conducen a esa situación? La labor del feminismo es <strong>identificarlas todas ellas</strong> para poder combatirlas, lo que no siempre es sencillo, ya que la desigualdad de género se naturaliza y nos coloniza, a ellos y a nosotras. Esa labor desnaturalizadora y desnormalizadora de todo lo que conforma el orden de género es lo que tenemos que seguir haciendo.  </p><p>Los violadores de Giselle Pelicot y todos los que son como ellos, tantos y tan normales, son el síntoma terrible de un sistema que considera que no hay nada excepcional ni oscuro en desear tener relaciones sexuales con mujeres que no lo desean, que son únicamente cuerpos allí puestos, inertes; o bien cuerpos vacíos de sí y llenos de la voluntad y el deseo ajeno. Esto forma parte de la cultura que tenemos normalizada, es parte de lo que<strong> construye el deseo masculino</strong> y de lo que lo alienta. Y ellos lo siguen aprendiendo en multitud de productos culturales, en el porno mainstream, en la prostitución, la publicidad, las películas, los chistes, la cultura de la violación en su conjunto…Lo aprenden  a través de las instituciones y de las prácticas relacionadas con la sexualidad, que es mucho más que “el encuentro de dos cuerpos, que es una forma de <strong>poner en acto las jerarquías sociales</strong>”, en palabras de Eva Illouz. Esas prácticas corporales, explica Conell, construyen el mundo, constituyen y reconstituyen las estructuras sociales y son, por tanto un dominio de la política, una lucha de intereses en un contexto marcado por la desigualdad. </p><p>El problema, que no abordamos con la suficiente intensidad tiene que ver con una subjetividad masculina que se apoya en una determinada forma aprendida de vivir y encarnar la sexualidad, una que expande sus características a toda la personalidad. La masculinidad normativa de hoy se adquiere, fundamentalmente, a través de la sexualidad y esta es un <strong>espacio físico y psíquico</strong> que sostiene todo un sistema de valores, comportamientos, actitudes, sentimientos e ideas, relacionadas con el cuerpo y con la posición de hombres y mujeres en la sociedad; es esa forma específica de ser hombre lo que sostiene la parte más dolorosa para nosotras de la desigualdad patriarcal. Y en una sociedad que ha sacado la sexualidad del espacio de la política y que considera que politizar la sexualidad es volver a<strong> tiempos de puritanismo</strong>, es una tarea complicada. </p><p>En definitiva, tenemos que volver a hablar de política sexual como el feminismo hizo en los 70 y 80 porque hoy es fundamentalmente a través de las políticas sexuales patriarcales donde los hombres aprenden a <strong>bloquear la empatía con las mujeres</strong>, a sentirse invulnerables a la afectividad, a negarse a la apertura frente a ellas como seres humanos. Es en las prácticas, instituciones, emociones sexuales, profundamente androcéntricas, donde los hombres de hoy aprenden a situarse en un plano de superioridad y, por tanto, de desprecio. Y lo que no aprenden, lo que no se les enseña, es que la sexualidad es, debería ser, sobre todo, un <strong>espacio privilegiado para la comunicación con otro/s</strong>, un espacio de aprendizaje para la intimidad afectuosa, para el cuidado mutuo, donde reconocer con más intensidad la común humanidad. Porque el patriarcado contemporáneo se reproduce no sólo materialmente, se reproduce también en las emociones de los hombres que desean a mujeres muertas o vacías de sí. Sólo que ahora, desde que las mujeres nos hemos afirmado como vivas, drogarnos para llevarnos a ese estado es un delito. Es un delito, pero sigue siendo un deseo más común y más fuerte de lo que imaginamos. </p><p>________________________________</p><p><em><strong>Beatriz Gimeno </strong></em><em>es la ex directora del Instituto de las Mujeres.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Dec 2024 18:22:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Gimeno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los caballeros las prefieren muertas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura de la violación,Sexualidad,Relaciones sexuales,Violaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[LGTBI se escribe con Q (aunque a muchos no les guste)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/lgtbi-escribe-q-no-les-guste_129_1908838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c19909c4-f113-426d-8656-4c137975635a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="LGTBI se escribe con Q (aunque a muchos no les guste)"></p><p>El problema es no entender las cosas, el problema es leer poco, leer mal, leer sólo a los nuestros. El problema es estar orgullosos de no escuchar,<strong> ser militantes en la ignorancia</strong>. Pensar que suprimir es acallar, que basta con un pequeño cambio para ahuyentar fantasmas muy poderosos. </p><p>La decisión de no incluir la Q en  la reivindicación de políticas de género en el PSOE puede verse como un episodio más de las escaramuzas sobre la concepción de la diversidad, la sexualidad y las reivindicaciones de género. Aunque se ve como un triunfo por parte de cierto sector del feminismo transexcluyente frente a las corrientes antiesencialistas, en el fondo constituye un error histórico y, en definitiva,<strong> un regreso al pasado</strong> además de una manifestación de ignorancia sobre el alcance de la Q en una visión progresista de la personalidad. Y con esta victoria pírrica, el sector <em>antiqueer</em> del PSOE no logra lo que cree que está logrando. </p><p>Habrá que volver a intentar explicar qué implica esa extraña Q, y empezar por el principio. <em><strong>Queer</strong></em>, en inglés, es un término que se encuentra a menudo en la <em>Alicia queer</em> tiene que ver con <strong>la estupefacción que genera lo que es un poquito diferente</strong>. Y poco a poco, ya en el siglo XX, como nos recuerda, por ejemplo, Matt Houlbrook en su libro <em>Queer London</em>, se convierte en la palabra con que algunos hombres (y, más tarde, algunas mujeres) que no acababan de encajar, por sus actos o sus fantasías, en la concepción tradicional del género, gustan denominarse a sí mismos. El lenguaje no es estable, y, a medida que avanza el siglo, <em>queer</em> se convierte en un término de injuria que hoy llamaríamos “homófoba”, pero servía básicamente para implicar que aquellos que se habían autodenominado <em>queers</em> no merecían credibilidad o atención. Eran raros, inasimilables. Y por lo tanto carecían de plenos derechos de ciudadanía. La decisión del PSOE de ignorar el término recupera este impulso homófobo anterior al movimiento gay,<strong> silenciando a quienes no encajan </strong>exactamente en el repertorio de categorías que se impone como “normal”.</p><p>Es en los años noventa, empezando por el trabajo de Teresa de Lauretis y Judith Butler, cuando <em>queer</em> adquiere su significado académico, y esta nueva apropiación es la que conduce a la percepción actual. Entonces se trataba de establecer un diálogo crítico con caracterizaciones psicoanalíticas de la sexualidad, pero corrigiendo también la concepción identitaria (necesaria y efectiva, pero algo simplista) promovida por las corrientes triunfantes del activismo de los setenta. Para los activistas tradicionales, <strong>la sexualidad podía ser la base de la identidad</strong>. Esto tenía innegables ventajas: hacía que aquellos con una determinada sexualidad fueran conscientes de su marginalización y se enfrentasen a ella. De Lauretis y Butler, entre otras, sugieren que esto puede tener cierta rentabilidad política (las identidades movilizan), pero, a partir de la crítica anti-identitaria de Foucault, insisten en que cuando pasamos a la realidad cotidiana, tal aplicación no es cosa sencilla. Que ni la sexualidad ni el sexo ni nada que tenga que ver con el género o el deseo puede ponerse en cajas cerradas, seguras, claras. Que nadie es “sólo” G o L, o incluso T, y que dentro de G, L o T,<strong> hay huecos, contradicciones, corrientes, perspectivas</strong>. Que la experiencia de la sexualidad (y la sexualidad puede ser un concepto científico, pero <em>sobre todo</em> es experiencia) <strong>algo más escurridizo de lo que pretende la ciencia oficial</strong>, y que, si esto es así, habría que avanzar para ser consecuentes con esta fluidez, con esta indeterminación. La llamada teoría <em>queer</em> construye todo un andamiaje sobre estas ideas que se aplica, en primera instancia, a las artes, y poco después a  las humanidades en general, y las ciencias sociales.</p><p>En los mismos años, sobre todo a partir de la rabia que produce la crisis del sida, surge un activismo que también se denomina <em>queer</em> y que en realidad retoma vetas radicales, antifreudianas, del activismo de los setenta, que habían pasado a segundo plano. La convergencia entre una propuesta cuyo uso es político y un concepto cuyo origen es  intelectual, es decir, <strong>entre </strong><em><strong>queer</strong></em><strong> horizonte político y </strong><em><strong>queer</strong></em><strong> como como manera de pensarnos</strong>, es un pecado original que está en la base de las confusiones actuales sobre la Q. Pero esto no es todo. La coexistencia de estas dos almas de <em>queer</em>, su carácter fluido, el denominar un espectro, por una parte y, por otra, su carácter político que, en cierto modo, nos devuelve a una identidad, es inestable y muy problemática. No estoy seguro de que estas dos almas sean, en la práctica, compatibles. Sí, una visión queer de la sociedad puede conducir a cambios radicales en lo social y lo cultural. Pero usar <em>queer</em> como bandera concita fuerzas sobre un “nosotros” que excluye necesariamente a un “ellos”, una división que ni conviene ni resulta fructífera. </p><p>Como bien dice Gracia Trujillo en un libro clarificador, <em>El feminismo queer es para todo el mundo</em>, <em>queer</em> puede entenderse como algo que nos implica a todos. Siempre habrá quien piense que la sexualidad es algo cerrado, una estructura rígida en el orden del universo, y que por lo tanto <em>queer</em> desestabiliza algo que debería estar fijo. Es opinable. Pero esto es una opinión metafísica, religiosa o doctrinaria. Nadie, ni siquiera quien se considera <em>antiqueer</em> tiene una sexualidad que se ciña sin fracturas, incluyendo no sólo actos, sino fantasías o modos de vida, a esas estructuras presuntamente rígidas. Toda territorialización de la sexualidad o el género va a crear problemas para ciertos individuos, <strong>convertir en un “ellos” a quienes no encajan en las nuevas topografías</strong>. Por supuesto quienes se declaran <em>antiqueer</em> no están luchando contra una noción con impacto en la vida real, sino contra un fantasma. </p><p>A esta cuestión se añaden dos debates que convierten el tema en un laberinto aún más difícil de negociar en nuestro país. Primero hay  un problema de lenguaje. <em>Queer</em> es una propuesta que tenía calle, historia, vida, en los países anglosajones. Era un término que hacía algo con el léxico que ya existía. A España llega como término importado y, crucialmente, nunca se traduce de manera consesuada. Esto le hace perder fuerza, claridad y efectividad. La palabra transmite así un misterio, y queda mistificada, alejada de nuestras vidas, <em>queer</em> no es en nuestra lengua un término histórico, sino <strong>un objeto que viene de fuera y despierta suspicacias intelectuales y políticas</strong>. En segundo lugar, y creo que es un factor crucial que intensifica la confusión de estos tiempos, se produce la consolidación de “LGTBI” como término preferido para denominar a un “colectivo”. Esta nueva denominación no se impone hasta hace un par de décadas y se justifica como intento “visibilizador” de otras realidades. </p><p>En realidad, es posible que esta visibilización en términos de siglas, cada una denominando una cosa, haya resultado contraproducente. Primero porque establecía un horizonte de alianzas que no era tan real o tan sólido como se pretendía, que tapaba divergencias y simplificaba experiencias. Pero, sobre todo, porque producía la ilusión de fijar, tras cada letra, una realidad inmutable cuando ni G ni L ni B ni T son esencias cerradas que sigan ciertas pautas o generen complicidades estables. Como consecuencia, el triunfo de LGTBI, con su alianza ficticia de elementos ficticiamente parcelados, <strong>nos devuelve reverberaciones identitarias</strong>. Aquellas que <em>queer</em>, un término inclusivo, había dado por finiquitadas. </p><p>En realidad, no estoy seguro de que añadir la Q a la selección de letras que denominan otras identidades haya solucionado las contradicciones. Q ya incluía las otras experiencias de la sexualidad y el género, con lo cual era, en gran medida, dentro de la sopa de letras, redundante. Estaba ahí porque, se aducía, siempre habría individuos cuya experiencia no se idenficaría con las demás opciones. Pero aquí entramos en terreno resbaladizo, porque asumimos que la sexualidad de algunas personas no es <em>queer</em> y que el modo de definir la sexualidad debe basarse en la metafísica identitaria: están los que tienen nombre (los Gs, las Ls, les Bs, les Ts, etc, cada uno con su bandera, su color, su programa, su doctrina) y luego están todos los demás, “los que no encajan”. Al meter la Q entre las otras, se convierte, de manera totalmente <em>queer</em>, en “otra opción”, se pone al mismo nivel que las demás, se participa en el juego. Pero el juego para la concepción <em>queer</em> no consistía en crear nuevas identidades, sino en reconocer que <strong>hay un espectro totalmente fluido</strong>, en tener en cuenta que toda experiencia tiende a una diferencia y que <strong>esa diferencia frente a las categorías puede ser liberadora</strong>. </p><p>Este espectro es, entre otras cosas, vital. Como explicaba en mi ensayo <em>Crónica de un devenir</em>, cuando yo vine al mundo, el tipo de deseo en el que yo encajaría con los años se denominaba “homosexual” y estaba gestionado por la ley, la Iglesia y los médicos, y así me etiqueté durante casi un par de décadas. Otros me habrían denominado “maricón” y esa amenaza pesó sobre mi durante mucho tiempo. Yo mismo opté, desde finales de los ochenta, por “gay” como manera de definir lo mío sintiéndome parte de algo mayor. La vida me alejó de cualquier identitarismo y decidí que <em>queer</em> es el término que mejor me definía. Ahora, el PSOE acaba de ignorarme, a mí y a mi proceso de autoidentificación, de  su tabla de reivindicaciones, de los derechos por los que pretenden luchar. Imagino que se debe a que hay gente en ese partido que siente una terrible hostilidad hacia la diferencia, hacia lo que no encaja. Pero el progresismo no consiste en llegar a nuevas estructuras donde cada uno encaje en el lugar que se le asigna. Se trata de <strong>crear un mundo en el que todos encajemos</strong>. Incluso quienes no nos definimos como G, L, T, B pero tampoco nos vemos como heterosexuales. </p><p><em>Queer</em> sigue siendo el futuro. Q no es algo que se añade o se omite de “lo demás”. <strong>Q es todo</strong>. Es la Q, siempre la Q, lo que debería ser el motor de cualquier pedagogía progresista. </p><p>_____________________</p><p><em><strong>Alberto Mira</strong></em><em> es profesor en la Oxford Brookes University y autor de 'De Sodoma a Chueca' y 'Crónica de un devenir', entre otros.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Dec 2024 19:58:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Mira]]></author>
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      <media:title><![CDATA[LGTBI se escribe con Q (aunque a muchos no les guste)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,PSOE,Homofobia,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 36% de los jóvenes comparte contenido sexual con sus parejas y uno de cada cinco lo sube a redes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/36-jovenes-comparte-contenido-sexual-parejas-cinco-sube-redes-estudio_1_1885569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/12dd9132-19b3-4811-8a31-794e3474a6f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 36% de los jóvenes comparte contenido sexual con sus parejas y uno de cada cinco lo sube a redes"></p><p>El sexo digital es una práctica extendida entre la juventud, advierte Fad Juventud en un informe que muestra que<strong> un 36,5% ha compartido contenido erótico propio</strong> con sus parejas o ligues y uno de cada cinco lo sube a sus redes para recibir comentarios o para conseguir beneficios económicos.</p><p>Según el estudio "Juventud y sexo en la era digital. Sexting y pornografía", realizado por el Centro Reina Sofía de Fad Juventud entre marzo y junio de 2024, casi la mitad de jóvenes ha recibido contenido erótico sin consentimiento y uno de cada cinco ha compartido imágenes de terceros sin permiso. Para los investigadores, estos datos evidencian la <strong>necesidad de educar en prácticas sexoafectivas </strong>responsables.</p><p>No obstante, explica que el concepto que la juventud tiene del sexo digital <strong>no es generalizado ni homogéneo</strong>. El grupo de menor edad (de 15 a 19 años) tiende a asociarlo con formas de violencia sexual digital, mientras que el de mayor edad (de 20 a 30 años) lo ve como una práctica sexual más, reflejando cómo la experiencia y la madurez digital influye en su percepción.</p><p>Entre los principales motivos para practicar <em>sexting </em>aparecen en primer lugar los <strong>contextos en los que el contacto físico está restringido </strong>(como las relaciones a distancia) y en segundo lugar sentirse sexy y atractivo/a en la búsqueda de placer sexual. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Oct 2024 11:07:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Menores,Redes sociales,educación sexual,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pastillas para "curar" a niños gais: investigan a un colegio concertado de València por terapias de conversión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/inspeccion-educativa-recibe-denuncia-terapias-conversion-sexual-colegio-valencia_1_1835897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9df8565b-67c5-4199-a0b2-60ceddd817b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1013195.jpg" width="1267" height="713" alt="Pastillas para "curar" a niños gais: investigan a un colegio concertado de València por terapias de conversión"></p><p>La inspección educativa de la <strong>Conselleria de Educación, Universidades y Empleo de la Generalitat Valenciana</strong> ha recibido una denuncia por <strong>terapias de conversión sexual a alumnos </strong>en el colegio Madre Josefa Campos de Alaquàs, según informa Europa Press.</p><p>La denuncia a este servicio de <strong>Educación </strong>ha tenido lugar a finales de esta misma semana, en concreto el pasado jueves, según han informado fuentes de la administración autonómica. Asimismo, han señalado que a partir de ahora hay que recopilar toda la información para elaborar un informe sobre unos hechos que habrían sucedido hace años. </p><p>Desde la Conselleria de Educación, Universidades y Empleo han manifestado "<strong>respeto máximo a la denuncia</strong>", interpuesta por exalumnos que han estudiado en ese colegio. Además, este departamento de la <strong>Generalitat</strong> ha reiterado su compromiso "<strong>con la igualdad de trato a todas las personas, sin importar el sexo, religión, raza o condición sexual</strong>".</p><p>La denuncia se ha presentado ahora por parte de cinco jóvenes, de hasta 27 años, que han sido alumnos de ese centro escolar, según publica este domingo <a href="https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2024/07/07/terapias-conversion-sexual-cinco-alumnos-denuncian-profesor-someterles-105130246.html" target="_blank"><strong>Levante-EMV</strong></a>. Este diario señala que <strong>los jóvenes han denunciado a un profesor con nombre y apellidos por someterles a terapias de conversión sexual</strong>.</p><p>Uno de los alumnos cuenta que el profesor, F.M, le hizo leer un libro de terapias de conversión y le dijo que "era un medicamento para la gente como yo", asegura la víctima. Asimismo, otro<strong> </strong>de ellos ha expuesto que<strong> ese docente "le ofreció una pastilla para curar la homosexualidad"</strong>. La información publicada por el citado periódico indica también que el <strong>centro educativo, de Alaquàs (Valencia)</strong>, "dice que desconocía la situación".</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[2410182b-2713-412c-a279-8fc07624782f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jul 2024 14:54:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pastillas para "curar" a niños gais: investigan a un colegio concertado de València por terapias de conversión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gays,Valencia,Colegios,Sexualidad,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La virginidad no existe, ¿o sí?': un concepto milenario cada vez más laico pero aún muy opresor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/virginidad-no-existe-si-concepto-vez-laico-opresor_1_1810177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c4adf3d2-7931-4c9b-a48c-2c21990e94ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La virginidad no existe, ¿o sí?': un concepto milenario cada vez más laico pero aún muy opresor"></p><p>Hay dos hitos sociales y culturales que marcan la <strong>transición de la juventud a la madurez</strong>, y que varían en función del sexo de una persona, entendiendo el sexo como la división binaria que se hace de los cuerpos: ellos pasan <strong>de “ser niños a convertirse en hombres” con la primera relación sexual</strong> y ellas pasan <strong>de ser “niñas a mujeres” con la llegada de la menstruación</strong>. Ambas han sido tradicionalmente celebradas, pero, mientras que <strong>la primera ha estado orientada al placer y el estatus, la segunda lo ha hecho en torno a la reproducción</strong>. Es precisamente esto, el inicio de la capacidad reproductiva de las mujeres -y el deseo de ellos por tener <strong>control </strong>sobre la misma- lo que permitió el origen del concepto de la virginidad.</p><p>Miriam Jiménez Lastra explica en su ensayo <em>La virginidad no existe. ¿O sí?</em> que esta es una idea que se ha impuesto históricamente a las mujeres para “garantizar que los hombres sepan quiénes son sus hijos biológicos, y así asegurar la <strong>transferencia del linaje y del patrimonio a través de su herencia</strong>”. Más tarde, las <strong>diferentes religiones</strong> -especialmente la del catolicismo en nuestro territorio- aportarían a esta necesidad material de los hombres toda una <strong>narrativa y una carga simbólica que sustentase y reprodujese este privilegio masculino</strong>, gracias, especialmente, a la <strong>figura de la Virgen</strong>. Cuando buscas “virginidad” o “virgen” en el diccionario te salen sinónimos como “doncellez”, “castidad”, “pureza”, al igual que la definición “uno de los títulos y grados que da la Iglesia católica a las santas mujeres que conservaron su castidad y pureza”. Un discurso que, además, <strong>siempre ha asociado la virginidad al coito con penetración</strong>, y que durante mucho tiempo ha sido perpetuado por la comunidad científica al hablar de la ruptura del himen, de la normalización del sangrado y del dolor. Mitos que, hoy en día, se consideran falsos. </p><p>“Todo esto nos coloca en una <strong>posición de sumisión absoluta que nos hace desconectarnos de nuestro propio placer</strong> y de saber qué es lo que realmente queremos o necesitamos. El hecho de naturalizar la sangre, por ejemplo, no nos permite poder identificar un desgarro, o tampoco un vaginismo si existe dolor o incapacidad para penetrar. Entonces, todo lo que rodea el concepto de virginidad se convierte en un terror para nosotras”, explica Jiménez Lastra en conversación con <strong>infoLibre</strong>. Esta idea de “terror” alrededor de la virginidad fruto de una construcción cultural remite a la idea de “terror sexual” que utiliza Nerea Barjola en su ensayo <em>Microfísica sexista del poder. El caso Alcasser y la construcción del terror sexual.</em> En esta investigación, Barjola realiza un análisis minucioso de cómo los medios de comunicación abordaron el crimen de Alcasser y, a su vez, jugaron un papel fundamental a la hora de infundir a las mujeres un temor constante a ser agredidas sexualmente con la creación de un <strong>relato aleccionador</strong>. Esta narrativa ponía el foco en cómo debían comportarse las mujeres para no ser agredidas, <strong>en lugar de realizar un análisis crítico al problema estructural -el del patriarcado-</strong> que permite que ocurran casos como estos. Por lo tanto, aunque hablemos de otros términos, cabría pensar en el relato de la virginidad como <strong>otra forma de “terror sexual” que constriñe las vidas y los cuerpos de las mujeres</strong>.</p><p>Por todo ello, cuando hablamos de virginidad, es de ellas de quienes hablamos principalmente. Ellas son las que, a día de hoy, aun se ven sometidas -especialmente en círculos religiosos- a la <strong>presión por mantener su pureza hasta el matrimonio</strong>, pero también al <strong>estigma de ser consideradas “mojigatas” o “monjas”</strong> por no cumplir con las expectativas de lo que debe ser el sexo <strong>en círculos aparentemente más progresistas</strong>, o con ser calificadas como <strong>“putas” o “guarras” si se exceden</strong> estas expectativas. En cualquier caso, haga lo que haga una mujer en relación a su cuerpo y su sexualidad, siempre va a ser sometido al <strong>juicio externo</strong>.</p><p>El estudio <a href="https://www.ferrerguardia.org/web/content/9645?access_token=02c25095-cf71-463f-a549-04973ce15442&unique=092489124f0846d326821732305db6f035c39ada" target="_blank"><em>Laicidad en cifras</em></a> del año 2023, llevado a cabo por la Fundación Ferrer Guardia dice que “<strong>la población española es cada vez menos creyente</strong>. En las generaciones más jóvenes son mayoría las adscripciones de conciencia no religiosas en un 60,3% entre los 18 y los 24 años, y un 57,9% entre los 25 y 34 años”. Al estar el concepto de la virginidad tan altamente arraigado a la religión, cabría esperar que en una sociedad cada vez menos creyente, el propio constructo cultural de la virginidad se fuera difuminando más y más. Sin embargo, esto no ha sido así. <strong>Otras formas de dominación</strong> hacia las mujeres, <strong>como la idea del amor romántico</strong>, han sido atravesando la socialización de las niñas y jóvenes en los últimos años. Y, aunque la idea de preservar la honra y la pureza ya no está tan presente, sí que lo está el hecho de <strong>tener que esperar a alguien “especial”</strong>, y que la relación sexual se produzca bajo unas condiciones determinadas. Algo que, si no ocurre, acaba siendo <strong>generador de culpa</strong> y malestar. </p><p>Y aunque la virginidad está principalmente ligada a la sexualidad de las mujeres, las consecuencias negativas en el desarrollo de su sexualidad también les afectan a ellos. Volviendo a las cifras, según el estudio <a href="https://www.centroreinasofia.org/publicacion/juventud-y-pornografia-en-la-era-digital-consumo-percepcion-y-efectos/" target="_blank"><em>Juventud y pornografía en la era digital. Consumo, percepción y efectos </em></a>de la Fundación Fad Juventud, se afirma que <strong>seis de cada diez jóvenes en España (62,5%) consumen pornografía</strong>. Entre ellos, un <strong>72,2% del total son chicos</strong>. Sobre esto, en su ensayo <em>El derecho al sexo. Feminismo en el siglo XXI</em>, Amia Srinivasan habla de cómo casi todos los alumnos -hombres- a los que imparte clase en la universidad “habían tenido su <strong>primera experiencia sexual enfrente de una pantalla</strong> (con el porno), tan pronto como quisieron. Y seguramente casi todas las mujeres tuvieron su primera experiencia sexual, si no enfrente de una pantalla, con un chico cuya primera experiencia sexual sí había sido así”.</p><p>La mayor parte del porno que se consume actualmente de forma muy accesible y gratuita en Internet está lleno de prácticas que, por un lado, <strong>cosifican a las mujeres y colocan su placer en un lugar de subordinación</strong>, pero también establecen en el hombre unas expectativas sobre lo que significa “cumplir” en el sexo. En relación a esto, Jiménez Lastra habla de las consecuencias de la presión que tienen los jóvenes en la adolescencia, unida a la necesidad de narración, especialmente en entornos y círculos masculinizados, e incluso pone el ejemplo de un hombre bisexual de 25 años que cuenta cómo su primera experiencia fue “con una chica que no le gustaba, pero quería perder la virginidad. Con toda la presión no se le levantaba, y ella forzó la situación”. Aunque el imaginario de la virginidad les afecta más a ellas, <strong>los jóvenes también “sufren el peso de ser quienes deben conocer y controlar la situación</strong>, por ser sujetos activos en el sexo. Se da por hecho que <strong>siempre están dispuestos</strong>, y <strong>se invisibilizan realidades muy comunes como la disfunción eréctil momentánea</strong>”, afirma la autora. Algo que también provoca inseguridad y un miedo a ser considerados “menos hombres”, de acuerdo a los roles asignados por la sociedad. </p><p>Jiménez Lastra asegura que todavía queda mucho por cambiar en este ámbito, ya que, aunque la religión sí ha quedado relegada a un segundo plano, todavía hay muchos estigmas en torno a la idea de la virginidad. Uno de los cambios que ella ha percibido viene de la mano de la <strong>juventud LGTBIQ+</strong>, ya que, como para las personas que pertenecen a este colectivo, “<strong>el concepto de virginidad siendo heterosexual no les aplica</strong>, en vez de destruir el concepto, lo están adaptando, porque al final es un evento social que a día de hoy sigue ocurriendo en la adolescencia”. Sin embargo, como feminista, ella aspira a que la meta sea <strong>deshacernos del concepto</strong>, ya que <strong>no cree que “debamos de ser definidas en base a nuestra actividad sexual</strong> de ninguna manera. […] Es dañino, limita la sexualidad, limita a las personas y, además, con este término en concreto estamos reproduciendo un concepto que tiene muchísima carga simbólica, social y cultural adherida”. </p><p>Junto a la virginidad, esta autora y activista cree que la <strong>institución del matrimonio y de la familia</strong> son los ámbitos pendientes sobre los que deben pensar y reflexionar los feminismos. Todos ellos pilares fundamentales altamente institucionalizados, que, como sociedad, hemos naturalizado, de los que nos hemos quedado con su simbología sin apenas cuestionárnosla, y de los que parece que hemos olvidado todo el daño que, durante décadas, nos han infligido.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jun 2024 18:13:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Andrea Proenza]]></author>
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      <media:title><![CDATA['La virginidad no existe, ¿o sí?': un concepto milenario cada vez más laico pero aún muy opresor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Sexismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno facilitará desde este jueves a empresas y ONG el acceso al registro de delincuentes sexuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/empresas-ong-podran-solicitar-jueves-informacion-empleados-registro-delincuentes-sexuales_1_1775080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/02fd5040-5d69-4067-ba67-5e4b9da587c3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno facilitará desde este jueves a empresas y ONG el acceso al registro de delincuentes sexuales"></p><p>Las <strong>ONG´s</strong>,<strong> empresas, administración pública y colegios profesionales</strong> podrán solicitar desde mañana directamente al <a href="https://www.administraciondejusticia.gob.es/-/soluciones-registro-central-de-delincuentes-sexuales" target="_blank"><strong>Registro central de Delincuentes Sexuales</strong></a><strong>, información </strong>sobre <strong>empleados </strong>que vayan a <strong>trabajar con menores de edad</strong>, una vez que entre en vigor la reforma aprobada por el <strong>Consejo de Ministros, </strong>publicada este miércoles en el Boletín Oficial del Estado (BOE), según ha recogido Europa Press. </p><p>Hasta ahora, el <strong>certificado negativo de antecedentes penales</strong> <strong>por delitos sexuales,</strong> requerimiento obligatorio para trabajar con niños y adolescentes, solo podía ser solicitado por el <strong>interesado</strong>. Esta posibilidad se extiende a partir de este jueves a los <strong>empleadores</strong>, aunque siempre con autorización del <strong>trabajador</strong>. En caso de que no exista dicha autorización, deberá ser el propio interesado<strong> </strong>quien se dirija al registro para solicitar el certificado.</p><p>La reforma incluye, asimismo, establecer mecanismos para "realizar la <strong>comprobación automatizada de la existencia de antecedentes</strong> por las administraciones, empresas u otras entidades", según recoge el decreto aprobado por el Consejo de Ministros. Esta reforma se ha introducido al haber detectado el casos de delitos de índole sexual con <strong>fecha posterior a la petición del certificado</strong> y tiene como objetivo facilitar la información actualizada.</p><p>Asimismo, se suprime, en el nuevo decreto, la obligación de que el Registro Central de Penados y el Registro Central de Sentencias de Responsabilidad Penal de los Menores remitan de forma automática sobre la <strong>cancelación de antecedentes penales</strong>. Esta comunicación ya no será necesaria al estar conectados los referidos registros y operan la cancelación de forma simultánea. Se procederá también a la equiparación del régimen de cancelación de antedentes penales de cualquier condena <strong>fuera de España.</strong></p><p>Asimismo, el registro pasará a llamarse a partir de ahora <strong>Registro Central de Delincuentes Sexuales y de Trata de Seres Humanos</strong> para incluir en él todas las personas condenadas por trata de seres humanos con independencia de la edad de la víctima. Asimismo, los menores que estén edad de trabajar -<strong>a partir de 16 años</strong>- podrán<strong> solicitar directamente el justificante</strong> que acredita que no tienen antecedentes penales por delitos sexuales, algo que hasta ahora solo podían efectuar sus padres o tutores.</p><p>Otra de las modificaciones hace alusión al <strong>régimen de certificación</strong> entre diferentes países de la <strong>Unión Europea</strong> para lo que se interconectará el registro de antecedentes penales europeo con el español, de tal manera que en un único acto se realiza tanto el trámite en España como en el país europeo que corresponda.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6fd91923-fd83-42fa-ace8-e1766d17e56f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Apr 2024 11:09:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno facilitará desde este jueves a empresas y ONG el acceso al registro de delincuentes sexuales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Empresas,ONG,Sexualidad,Delincuencia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Pobres criaturas que follan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/pobres-criaturas-follan_129_1719614.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/93d5efea-e646-4fa3-85df-f90a89753f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pobres criaturas que follan"></p><p>El tiempo que llevamos nadando en el tsunami de testimonios de violencias sexuales no está siendo en vano. Sin duda cada testimonio que ayuda a seguir desvelando nuevos casos de violencia sexual inspira también a otras mujeres a contar lo que han sufrido. Pero esta oleada tiene otras réplicas inesperadas. Al romper el silencio sobre la violencia sexual, muchas mujeres se han encontrado de bruces con el <strong>otro gran tabú: el sexo</strong>. Un artículo de hace unos meses sobre el tabú que supone el sexo anal para las mujeres destapaba la fragilidad del asunto. ¿Por qué no hablamos de sexo? Si lo contrario a violencia sexual es libertad sexual, ¿cómo se da esta libertad sexual para nosotras, las mujeres? ¿Cómo es un sexo feminista? </p><p>Habrá a quien le parezca que esta pregunta es un incordio. Sin embargo, la insistencia con la que la <em>machosesfera</em> nos grita puritanas debería darnos pistas sobre su efectividad para acabar con la hegemonía del sexo basado en la cultura del sometimiento y la dominación masculina, donde <strong>se cultiva ese ambiente espeso irrespirable de violencia sexual</strong>. Para que el <em>Solo sí es sí</em> sea una realidad más allá del Código Penal, hace falta aún mucho alimento a aquello a lo que queremos decir que <em>Sí</em>. No queremos violencia, no queremos sexo no consentido, pero ¿cómo es el sexo que queremos las mujeres? ¿Es posible pensarlo lejos de lo que nos ha hecho creer que es lo que queremos? ¿Puede ser igual de satisfactorio para los hombres?</p><p>Son muchos los lugares desde los que se está dando esta conversación que parece no tener marcha atrás. Difícil de olvidar el debate en el ámbito político y judicial ante la posibilidad de incluir el consentimiento como<strong> línea divisoria entre lo que se considera un delito </strong>contra la libertad sexual y lo que no, así como sus derivadas en el ámbito del debate teórico feminista que han dibujado un arco de posiciones de lo más variado, desde quien considera que el consentimiento no sirve como condición de posibilidad de un sexo deseado a quienes consideran que la conversación sobre el sexo feminista no es la que más capacidad transformadora ofrece mientras <em>nos están matando</em>. Lo cierto es que aunque la producción es extensa, no parece haber gran avance en el debate ni acercamiento entre las diferentes posturas. </p><p>Puede que sea el agotamiento intelectual que han producido esas guerras de posiciones en estos ámbitos, mediatizadas interesadamente de forma desigual, lo que ha permitido correr un carril mucho más libre a quienes han querido hablar de ello desde el cine, la música o la literatura. De los <em>amores</em> de Sara Torres a Sara Mesa, pasando por el Nobel a Annie Ernaux o el incuestionable éxito de los libros de Elísabet Benavent; el <em>Hentai </em>de Rosalía, el <em>Chulo </em>de Bad Gyal, los <em>novios</em> de Lola Índigo y la Zowie, el <em>piketón </em>de Ptazeta y, por supuesto, la exquisita producción cinematográfica que está también abordando el tema, desde <em>Creatura</em> de Elena Martín a <em>Pobres Criaturas</em> de Lanthimos o <em>Priscilla </em>de Coppola. Es un hecho, la ola del #MeToo ha empujado también una<strong> escena de liberación sexual</strong> apasionante en la que cuerpos, goces, brechas orgásmicas, deseos, filias, traumas y fobias se utilizan para componer un nuevo plano, un punto de vista inédito: <strong>las mujeres ya no solo lloran, sino que también follan</strong>. Y queremos hablar de ello. </p><p>¿Pero lo hacemos todas igual? ¿Existe una única forma válida de representar esa sexualidad feminista? ¿Es posible escapar de una construcción del deseo inevitablemente atravesada por las formas patriarcales en las que hemos crecido? (Me enternece sobremanera saber que a día de hoy aún haya cierto debate sobre cuántos tipos de orgasmos podemos tener las mujeres cis) ¿Qué sucede cuando nos encontramos con esa sexualidad que no ha sido construida en torno a una mirada masculina? Sin ánimo de hacer spoiler de ninguna de ellas, algunas de las protagonistas de las películas mencionadas dan claves para seguir pensando. Hemos pensado mucho <strong>cómo nos ha afectado la violencia cuando somos niñas y adolescentes</strong>, pero no tanto en nuestra sexualidad a medida que crecemos, pregunta que, con acierto y belleza, se hace Mila en<em> Creatura</em>. ¿Cuándo empezamos a desear las mujeres? Del mismo modo que Bella en <em>Pobres Criaturas</em> y <em>Priscilla</em> en la cinta homónima, ¿es normal que una adolescente de 14 años tenga deseo sexual? ¿Es normal que se masturbe?  ¿A partir de qué edad es aceptable que una mujer pueda tener deseo sexual? Una vez es adulta,<strong> ¿cuánto deseo es aceptable desde una mirada masculina?</strong> ¿Y bajo la mirada del feminismo? Hemos hablado mucho de la promiscuidad, de la zorra y la puta, pero no tanto de qué dice una mirada feminista de las mujeres que desean tener relaciones sexuales. ¿Por qué molesta a una parte del feminismo que el personaje que magistralmente interpreta (y por cierto, produce) Emma Stone disfrute ávidamente de su sexualidad en un mundo patriarcal? ¿Cuál sería la alternativa que el feminismo ofrece? ¿No disfrutar? ¿Por qué nos sigue resultando incómodo y casi imposible de comprender que la viuda de Elvis en Priscilla quisiera, a pesar de todo, follar con él? ¿Son Mila, Bella y Priscilla, como todas nosotras, tan presas de una mirada masculina que no tenemos forma de disfrutar de nuestra agencia sexual mientras ésta siga mediada por el patriarcado?</p><p>La utópica escena final de Lánthimos, en la que convierte al machista en cabra y a la guapísima lesbiana en nuestra pareja sexual, salvándola así de todo mal, no es más que eso, <strong>una utopía</strong>. Para todo lo anterior, tendremos que seguir preguntándonos por lo incómodo también nosotras. ¿Cómo es el sexo feminista en el patriarcado en el que vivimos? </p><p>_____________________________</p><p><em><strong>Ángela Rodríguez </strong></em><em>es secretaria de feminismos de Podemos y exsecretaria de Estado de Igualdad.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Feb 2024 20:32:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángela Rodríguez Pam]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Pobres criaturas que follan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Sexualidad,Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bad Bunny, ‘Sex Education’ o porno: dónde encuentran los adolescentes la educación sexual ausente en las aulas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/informacion-desinformacion-bad-bunny-sex-education-porno-rastro-educacion-sexual-aulas_1_1620729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/49aa2904-c106-427d-8954-46be8f0856be_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bad Bunny, ‘Sex Education’ o porno: dónde encuentran los adolescentes la educación sexual ausente en las aulas"></p><p>Los chicos y chicas<strong> siguen sin encontrar en las aulas ningún atisbo de educación sexual</strong>. Y ante tal ausencia, no queda otra que echar mano de vías alternativas, con los pros y contras que esa discrecionalidad conlleva. Por un lado, la producción cultural deja espacio –cada vez más– a una visión sana de la sexualidad, capaz de construir una generación de jóvenes formados y conscientes. Por otro, todavía perviven reductos perniciosos, esencialmente aquellos ligados a la pornografía, que diluyen los límites entre sexo y violencia. ¿Dónde encuentran los adolescentes las respuestas que la educación reglada no les está ofreciendo? </p><p>La enésima polémica tiene que ver con el artista Benito Antonio Martínez Ocasio, ​conocido artísticamente como Bad Bunny. Su último lanzamiento incluye <strong>letras sexualmente explícitas</strong> y en las que algunas miradas advierten "dominación, misoginia y machismo". "Entiendo que la misión de un cantante no es educar a nadie. Y no habría mayor problema si no fuera porque, a falta de una educación afectiva de calidad, esta es la educación que reciben esos miles de jóvenes y adolescentes", decía esta semana la sexóloga <a href="https://www.instagram.com/reel/CyavI9FKF7s/?utm_source=ig_embed&utm_campaign=loading" target="_blank">Maria Esclapez</a> en sus redes sociales. </p><p><strong>"El problema no es el reggaetón"</strong>. Toma la palabra <a href="http://www.pattoliver.com" target="_blank">Patt Oliver</a>, sexóloga feminista especializada en violencia machista. La experta trata de apartar el foco del género musical –en ocasiones, incluso, cargado de estigma– y resituar la mirada en una cuestión de fondo: "Las referencias a la violencia inundan las canciones y otros productos culturales de todas las épocas". </p><p>Para Oliver, no obstante, sí existe una nueva tendencia. Si hace unos años las letras giraban en torno a los<strong> mitos del amor romántico </strong>–y la violencia que de ahí emerge–, ahora la hegemonía cultural gira en torno al sexo: "Nos encontramos, especialmente en la música, alusiones extremadamente explícitas a prácticas sexuales que perpetúan valores contrarios a la igualdad entre hombres y mujeres, y que en muchos casos llegan a legitimar y blanquear la violencia", advierte la sexóloga. </p><p>Coincide <strong>Gemma Altell</strong>, psicóloga social feminista, quien no encuentra problemático un contenido sexualmente explícito, pero sí entrevé peligro en las "letras vejatorias o que inciten a la violencia sexual". El problema, argumenta, es que "asimilamos<strong> sexo y violencia sexual</strong>", con los riesgos que ello entraña. "Asumimos que todo lo sexual conlleva violencia y eso es fatal para fomentar una sexualidad sana", sostiene y advierte que, en ocasiones, se trata de una "confusión intencionada para propagar el miedo". </p><p>En una línea similar se expresa <strong>Marian Moreno</strong>, profesora y experta en coeducación. La música "no es más que el reflejo del mundo simbólico de la sociedad y de quien la narra", afirma al otro lado del teléfono. Pero más allá del análisis sobre episodios puntuales, el ejercicio colectivo es el de preguntarse "qué hemos hecho como sociedad para que haya individuos que <strong>tienen ese mundo simbólico</strong>".</p><p>Quizá una respuesta esté en el informe de Save the Children <em>(Des)información sexual: pornografía y adolescencia. </em>Entre sus conclusiones, señala que el <strong>40% de las personas encuestadas reconoce la </strong><a href="https://www.infolibre.es/igualdad/lazos-porno-aumento-agresores-menores-hombres-aprenden-ejercer-violencia-sexualmente-excitante_1_1459427.html" target="_blank"><strong>pornografía</strong></a><strong> como fuente de aprendizaje </strong>afectivo-sexual, frente a un 26% que apunta al centro educativo. Un 48% de los participantes en el estudio estima que la pornografía es un espacio válido de información.</p><p>El punto de partida es de consenso: resulta problemático que el porno, en exclusiva, sea la principal fuente de información de los más jóvenes. Una vez enunciado el planteamiento inicial, emergen las diferencias: ¿es el porno esencialmente nocivo?, ¿todo el porno?, ¿habría problema con el consumo de porno si existiera, en paralelo, una educación afectivo-sexual de calidad? Y sobre todo: <strong>¿qué hacemos con el porno?</strong> Las respuestas, diversas. </p><p>Marian Moreno lo tiene claro: sí, asiente, todo el porno es negativo <em>per se</em>. "Porque se basa en ir más allá" y esa aspiración a traspasar los límites deriva en "violencia". "Cuando se une <strong>sexualidad, sexo y violencia</strong>", se disparan las consecuencias. Para ellos, supone reproducir prácticas violentas como única vía para satisfacer sus deseos. Para ellas, implica aprender que esos mandatos violentos son los que deben cumplir para ser deseables, aunque "no les apetezca", sostiene Moreno. "El porno es una industria absolutamente perniciosa y muy peligrosa para las personas de cualquier edad, pero especialmente para los adolescentes". </p><p>Comparte las mismas tesis Patt Oliver. La sexóloga se reconoce abolicionista, por lo que ejerce una defensa activa de nuevas alternativas capaces de relegar el porno a los márgenes, <strong>hasta su necesaria extinción</strong>. No se trata de propagar una mirada prohibicionista, matiza, sino de "ayudar a los jóvenes a encontrar<strong> otras maneras de erotizarse </strong>y de buscar respuestas a sus dudas en torno a la sexualidad". Entonces, sostiene, "el porno no va a ser necesario y en caso de que exista, no estaría tan relacionado con la violencia". Oliver recuerda que el feminismo abolicionista es contrario a la pornografía "no por lo que tiene de sexo, sino por lo que tiene de violencia". </p><p>Gemma Altell pone voz a una perspectiva que difiere de las anteriores. "Me preocupa un poco –admite– que la falta de educación sexual se esté supliendo con <strong>un discurso mayoritario, conservador y alarmista</strong>", dice al otro lado del teléfono. Si bien es cierto que "el porno, a falta de educación afectivo-sexual, puede ser problemático", la psicóloga apuesta por huir de generalizaciones y preguntarse de "qué clase de porno" estamos hablando. Todo el porno que "tenga una base patriarcal, especialmente el porno violento, no es adecuado", sostiene sin matices la experta, quien sin embargo <strong>sí se inclina por un tipo de producción pornográfica</strong> ajena a lo mainstream y próxima a los valores feministas. Potenciar "otro tipo de porno", reflexiona, "puede ser una buena idea educativa", así que la pregunta debe ir hacia "qué porno estamos viendo y a qué edad".</p><p>No todo son malas noticias. Más allá del porno, en los últimos años han ido ganando terreno las <strong>propuestas culturales</strong> que han destacado por ofrecer contenido de calidad dirigido a los más jóvenes. Muchas de ellas, con un contenido sexualmente explícito ligado a cuestiones como el<strong> consentimiento y la diversidad sexual</strong>. </p><p>Altell lo celebra. Es importante, dice, porque "si no cambiamos los imaginarios, no cambiamos la realidad". Y lo cierto es que la educación sexual se puede y se debe impartir en las aulas, pero la realidad es que "<strong>nuestros referentes los construimos </strong>a partir de la música, el cine y la literatura. Así que permitir modelos distintos nos ayuda a construir un mundo distinto". </p><p>Si bien Oliver entiende la repercusión positiva que tiene este tipo de contenido, lo encuentra insuficiente. "La educación sexual tiene que estar presente" en todos los niveles formativos, de manera transversal, como materia específica y de forma integral. "No vale que una serie como <em>Sex Education" </em>sea la única fórmula capaz de hacer pedagogía, subraya, sin olvidar que por cada propuesta cultural a celebrar, existen otras tantas que vuelven a reproducir<strong> estereotipos misóginos</strong> y violencia contra las mujeres. </p><p>También Moreno cree importante aplaudir los avances en el plano cultural, sin que ello implique obviar las carencias en el académico. Y lo resume con una paradoja: "Los chavales se enganchan a series como<em> Sex Education</em> porque les explican cosas, pero<strong> yo no puedo poner</strong><em><strong> Sex Education </strong></em><strong>en mi clase </strong>porque tendría una denuncia inmediata". </p><p>Moreno sabe bien de lo que habla cuando introduce la palabra denuncia. El programa pionero de coeducación que lleva su autoría, Skolae, sufrió una persecución constante por parte de sectores conservadores y ultracatólicos. Y aunque finalmente salió victorioso, el paso por los tribunales hizo mella. "Además de los bulos" que corrieron en torno al contenido del programa –sin olvidar gravísimas acusaciones de <a href="https://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2019/06/12/la-coordinadora-skolae-dice-que-navarra-que-les-llama-pederastas-no-navarra-654585-300.html" target="_blank">pederastia</a>–, la consecuencia directa fue "el miedo en las aulas" y la sensación de que "no merece la pena" <strong>dar la batalla por introducir la educación sexual en los colegios</strong>, sobre todo en un contexto de "desprotección del profesorado por parte de la administración".</p><p>Altell percibe "dificultad en la comprensión de lo que significa" educación sexual, lo que impacta en una "resistencia ideológica y política". "En la medida en que no estamos entendiendo que tiene que ver con la salud y con la vida, que la sexualidad es una dimensión más de la condición humana, <strong>la llevamos a un lugar ideologizado</strong>", lamenta. </p><p>¿Pero qué dicen las leyes? Sobre el papel, la educación afectivo-sexual debe vertebrar la formación en las aulas. Así lo mandata, principalmente, la Ley de Educación, que adopta un enfoque de "igualdad de género a través de la coeducación" y que incluye de "manera transversal la educación para la salud, incluida la afectivo-sexual". También la Ley de Salud Sexual y Reproductiva dedica, en su capítulo tercero,<strong> medidas en el ámbito de la educación y la sensibilización</strong>. Referencias similares son las que anidan en la Ley de Garantía de la Libertad Sexual y en la Ley de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia.</p><p>Si la legislación es clara, ¿qué pasa en las aulas? Además de la ofensiva ultra, hay un problema que detectan todas las voces consultadas: "Nosotros, el profesorado, tampoco tenemos formación. Generación tras generación, somos gente <strong>analfabeta sexualmente</strong> y nos hemos formado como hemos podido", lamenta Moreno. </p><p>Al final, completa Altell, la asignatura pendiente en torno a la sexualidad <strong>está también en el mundo adulto</strong>: "Somos los adultos los que no somos capaces de gestionarlo de forma sana. Y aquí entran tanto las familias como el profesorado". También Oliver desplaza el foco de los más jóvenes para situarlo en las generaciones anteriores. "La educación sexual debería extenderse a toda la sociedad en su conjunto", señala y entiende "urgente que toda la población" tenga acceso a "información que les permita entender de qué va todo esto de la sexualidad, el consentimiento, el deseo, los vínculos, la responsabilidad afectiva y tantos otros aspectos relacionados con las relaciones interpersonales". Porque la sexualidad, recalca, "no va sólo de sexo". Y esa complejidad es –probablemente– imposible de reproducir en una letra de Bad Bunny.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Oct 2023 17:22:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Bad Bunny, ‘Sex Education’ o porno: dónde encuentran los adolescentes la educación sexual ausente en las aulas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Sexualidad,educación sexual,Relaciones sexuales,Educación,Infancia,Adolescencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un santo 'twink', un Hércules 'drag' y una escultura lésbica trans: el Thyssen rompe los armarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/santo-twink-hercules-travesti-escultura-lesbica-trans-obras-lgtbiq-museo-thyssen_1_1536826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9becb4db-5cf8-4c98-ab47-bf7b4c4f5ecc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un santo 'twink', un Hércules 'drag' y una escultura lésbica trans: el Thyssen rompe los armarios"></p><p><strong>La obra más homoerótica de san Sebastián</strong>, patrón de los herreros e icono gay, se encuentra en el Museo Thyssen y forma parte de su recorrido con perspectiva LGTBIQ+. El lienzo de Bronzino comparte itinerario con el mito travesti de Hércules y con una escultura trans lésbica. El Museo celebra en 2023 por primera vez ser <strong>la sede oficial del Orgullo</strong> con una programación especial. Las obras que forman parte de este itinerario, <em>Amor diverso</em>, sacan a relucir el género, y la identidad y orientación sexual. </p><p>San Sebastián, en la primera planta de la pinacoteca, ocupa dos obras del recorrido. <strong>Su aspecto físico y su desnudez eclipsaron a las cualidades religiosas</strong> por las que fue originalmente representado. En el <em>Retrato de un hombre como San Sebastián</em>, como se llama una de las pinturas, Bronzino lo dibuja como un Apolo, atravesado por una flecha que no le produce sangre ni dolor, sino que le acaricia. El santo no mira a Dios, sino fuera del cuadro, y se perfila para ser observado, señala Juan Ángel López Manzanares, historiador y conservador del Museo Thyssen. </p><p>La obra fue encargada a Bronzino, que había hecho lo típico de la época, <strong>tener una relación con su maestro</strong>, apunta el conservador del museo. Se realizó para ser expuesto de manera privada y con él se forjó la lectura homoerótica del san Sebastián renacentista, muy centrada en el esplendor físico del santo. El protector frente la peste se convierte en icono gay cuando deja la iconografía del medioevo para ser pintado como un muchacho joven, desnudo y andrógino. De hecho hay una representación más de san Sebastián en el Museo, más antigua y con más ropa, que no forma parte de esta selección del Thyssen.</p><p>El<em> Muchacho con turbante y un ramillete de flores</em>, en la sala 20, es otro de los elegidos por el recinto para hablar de sexualidad. El Museo señala las pistas que “<strong>captan la atención de los ojos entrenados en buscar referentes culturales</strong>”: su androginia, la sensualidad de sus ropajes y el ramillete de flores que se relaciona con una invitación sexual. Una interpretación entre comillas ante la ausencia de pruebas documentales que pueda asociar al modelo o al autor a la homosexualidad, aunque grandes especialistas ya lo hayan señalado hablando de “un mal disimulado homoerotismo en sus obras”.</p><p><strong>La libertad sexual de los protagonistas</strong> de las obras y de sus creadores es una tónica en el itinerario propuesto por el Thyssen. La libertad que lleva implícita la realización de un cuadro como <em>La muerte de Jacinto</em>, en la sala 17, es, sin embargo, bastante infrecuente y este tipo de obras se hacía para encargos privados. Este cuadro, que pinta el desenlace de un fatal partido de tenis entre Apolo y Jacinto, fue encargado por un aristócrata alemán de 28 años para recordar a un amante suyo español. El mito representado ilustra la atracción sexual de dos jóvenes y la muerte de uno de los hombres más deseados por los dioses y diosas.</p><p>Los mitos han sido utilizados a lo largo de los siglos para explicar temas como el poder, pero también <strong>sirven de espejo de luchas actuales</strong>. De hecho el Museo plantea recorridos que versan sobre la sensibilidad, los cuidados personales o la moda a través de sus obras de arte y de los mitos que hay en ellas. En este caso, el Thyssen Bornemisza propone el mito de travesti de Hércules, el semidiós que fue vendido como esclavo sexual por el Oráculo de Delfos. Orfelia lo compró e invirtió los roles, en un juego, señala López Manzanares. El héroe fue obligado a despojarse de sus vestimentas del Olimpo para que su ama se las pusiera. A él lo vistieron con ropa que usaban las mujeres y le enseñaron a hacer las labores que se le atribuían a ellas. </p><p>El hall central de la pinacoteca alberga la obra que enfatiza la idea miguelangelesca de la escultura como ente que emerge de la piedra, <em>La Aurora.</em> La obra tiene la particularidad  de estar construida uniendo esculturas anteriores que se integran para simbolizar la unión sexual de dos mujeres. La mujer en pie expone sin miedo su pubis, también conocido como “monte de Venus” , mientras que su acompañante apoya la barbilla en él. En origen, la figura no tenia cabeza ni brazos, por lo que el artista, Rodin, la recompuso uniendo al torso femenino las extremidades de una figura masculina. El conservador encargado del recorrido expone que la escultura <strong>se ha repensado bajo el prisma trans </strong>además de la evidente lectura lésbica presente en ella. </p><p>El itinerario <em>Amor diverso</em>, dirigido por Por Ignacio Moreno Segarra y María Bastarós, está formado por 16 obras, con pinturas que van del siglo XVI hasta 1977. El Museo se convirtió el año pasado en <strong>la primera pinacoteca de España en sacar una carroza en el desfile del Orgullo</strong> y ahora está decidido a vincularse al debate social actual. Las obras pueden visitarse en línea en<a href="https://www.museothyssen.org/visita/recorridos-tematicos/amor-diverso" target="_blank"> la web del Thyssen.</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jun 2023 18:45:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Leo González]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un santo 'twink', un Hércules 'drag' y una escultura lésbica trans: el Thyssen rompe los armarios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Museo Thyssen Bornemisza,Orgullo LGTBI,Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA["Se meten en nuestras camas": por qué la educación sexual indigna a la derecha (y a alguno más)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/meten-camas-educacion-sexual-indigna-derecha_1_1448324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/26d65e64-9f2d-49cc-ad86-62c686f357e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Se meten en nuestras camas": por qué la educación sexual indigna a la derecha (y a alguno más)"></p><p>"<strong>En España no hablamos de tocarse a los sesenta</strong>. O de hacerlo con la regla". Bajo esta premisa, el Ministerio de Igualdad desliza una propuesta: nombrar aquellas cuestiones vinculadas a la sexualidad que han permanecido tradicionalmente relegadas a un segundo plano. Igualdad <a href="https://www.youtube.com/watch?v=2f1i6yGdpZ0" target="_blank">lanza una campaña </a>que habla de visibilizar, reflexionar y educar. Pero las voces críticas sacan su artillería. Entre los titulares, medios que tildan la campaña como un anuncio "subido de tono" y tertulianos que ponen el grito en el cielo. "A mí me ofende profundamente", ha señalado la presentadora Ana Rosa Quintana, <strong>"¿nos van a decir ahora lo que tenemos que hacer en nuestra intimidad?"</strong>. La escritora Isabel San Sebastián ha completado el pormenorizado análisis con una conclusión tajante: "Se meten en nuestra cama".</p><p>En el marco del acto<em> Mujeres que transforman</em>, la ministra Irene Montero insistió en la idea: "Va a tocar hablar del placer de las mujeres y del deseo sexual de las mujeres de 50, de 60, de 70 y de 80 años. Y va a tocar hablar de tener relaciones sexuales con la regla, y va a tocar hablar de cómo sentimos las mujeres placer y con qué prácticas sexuales no lo sentimos". Que Irene Montero pronunciara estas palabras supuso una auténtica ofensa para algunos nombres propios que se sintieron interpelados. "Le digo a la ministra que a lo mejor no conoce lo suficiente, con perdón, mi coño para saber lo que siento o lo que dejo de sentir", tuvo a bien lanzar la presentadora Nuria Roca en el programa <em>El Hormiguero</em>. Y como si de un mandato se tratase, zanjó el asunto exclamando: <strong>"Hasta las narices de que me digan lo que tengo que sentir"</strong>.</p><p>No es la primera vez que el departamento de Irene Montero trata de hacer de la educación sexual la base de sus políticas. Y no es la primera vez, por supuesto, que la pretensión es tomada como una imposición que viene a impugnar las prácticas sexuales hegemónicas. A principios de marzo, la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez,<em> Pam</em>, ponía sobre la mesa datos extraídos de un estudio confeccionado por el Instituto de las Mujeres y analizaba los resultados. Pam criticaba que la falta de coeducación y los discursos conservadores impiden a las mujeres explorar áreas de su sexualidad, priorizando el canon heterosexual: "No intentes reconocer ni saber cómo funciona tu cuerpo, no nos interesa que se sepa tanto que a lo mejor<strong> tú puedes tener placer de estas formas y sin embargo estas otras no van a ser tan placenteras aunque sean las habituales</strong>. Por eso para mí es tan escandaloso ese 75% de niñas y chicas jóvenes en nuestro país que dicen preferir la penetración que la autoestimulación".</p><p>Las palabras fueron tomadas por algunos sectores como un ataque a la intimidad y la libertad de las mujeres. El periodista Antonio García Ferreras no dudó en afirmar que "antes era la Iglesia la que decía cómo tenían que disfrutar las mujeres" y "ahora es la secretaria de Estado de Igualdad".</p><p>El estudio que citaba Ángela Rodríguez fue elaborado por el Instituto de las Mujeres en julio de 2022. Bajo el título <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/instituto-mujeres-revela-60-mujeres-jovenes-mantenido-relaciones-sexuales-apetito-sexual_1_1331845.html" target="_blank"><em>La sexualidad de las mujeres jóvenes en el contexto español. Percepciones subjetivas e impacto de la formación</em></a>, el análisis constataba que "la práctica más habitual entre las entrevistadas es la penetración vaginal (74,6%), por encima, incluso, de la autoestimulación (66,5%)". Las autoras del estudio señalaban como "llamativo" que la masturbación "registre un porcentaje ligeramente inferior al sexo con otra persona mediante la penetración. El canal de acceso al placer aparece así, para algunas mujeres, <strong>condicionado en cierto modo a la concurrencia de otra persona</strong> (en este caso varón), sugiriendo la vigencia de ciertos tabúes o estereotipos que operan de manera diferencial entre ambos géneros".</p><p>Pero quizá el ataque más cruento contra las propuestas de educación sexual lo sufrió directamente la ministra de Igualdad en septiembre del año pasado. Montero defendió en sede parlamentaria que "todos los niños, las niñas, les niñes de este país tienen derecho a conocer su propio cuerpo, a saber que ningún adulto tiene derecho a tocar su cuerpo si ellos no quieren y que eso es una forma de violencia". Tienen derecho, subrayaba, "a conocer que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana, basadas eso sí en el consentimiento". La derecha no dudó en retorcer estas palabras hasta concluir que aquello era, en realidad,<strong> apología de la pederastia</strong>.</p><p>La coeducadora <strong>Marian Moreno</strong> conoce bien las consecuencias de trabajar por la igualdad desde la educación sexual. Su programa <em>Skolae</em>, pionero a nivel estatal e implantado en Navarra, sufrió una persecución constante por parte de sectores conservadores y ultracatólicos. "Hay varias razones" que explican la reacción en contra, dice en conversación con este diario. Por un lado, "<strong>somos un país que no ha tenido educación sexual</strong>, generación tras generación nos hemos buscado la vida como hemos podido". Por otro lado, la experta no puede dejar de señalar la influencia de la Iglesia católica "durante el franquismo y más allá", un sector "con muchísimo dinero y poder que tiene una ideología absolutamente contraria a abordar cualquier asunto vinculado a la sexualidad". No se trata por tanto de una reacción exclusiva de la derecha, sino que es producto de valores culturales que han marcado la socialización de distintas generaciones. Hablamos, según la educadora, de "miedo, ignorancia o postura ideológica".</p><p>Existe, en consecuencia, la voluntad de que "la sexualidad permanezca en ese lado oscuro, no visible" de las vivencias personales. Este planteamiento relega a la sexualidad –en toda su amplitud: desde prácticas sexuales, hasta modelos relacionales– como un asunto privado <strong>expulsado del debate y las políticas públicas</strong>. "Durante los primeros años en que se empezó a hablar de la violencia de género, algunos argumentos en contra hablaban de que sucedía en casa, en la vida privada y que era una cuestión de pareja", rememora Moreno. A su juicio, resultaría útil tomar esa evolución y replicarla para la educación sexual, a través de "campañas y sensibilización" enfocadas a "quitar los miedos, hacer pedagogía y explicar que la sexualidad es parte del ser humano y es muy global".</p><p><strong>Marián Gómez,</strong> formadora de la <a href="https://malostratos.org/" target="_blank">Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres</a>, cree que al margen de que el contenido de una campaña, como la última confeccionada por el departamento de Irene Montero, "guste más o guste menos", lo cierto es que habitualmente cualquier cuestión "relacionada con derechos, libertades y deseo sexual de la mujer es <strong>susceptible de generar controversia y polémica</strong>". Gómez cree importante tomar las enseñanzas de la tercera ola del feminismo, por la que "el cuerpo de las mujeres y su sexualidad" se situaron en el centro de la agenda feminista. "Desde entonces, se vienen reivindicando diferentes sexualidades frente a la opción heteronormativa y se cuestiona el papel de las mujeres y su cosificación a través de la pornografía y la prostitución", completa. </p><p><strong>Inma Martínez Cerrillo y Nacho López Martín</strong>, sexólogos y socios fundadores de la cooperativa Iniciativa sexológica y acción social (<a href="https://www.iniciativasexologica.com/" target="_blank">Insex</a>), observan a preguntas de este diario que uno de los "grandes escollos en la implementación de la educación sexual en nuestro país es que se considera una cuestión de ideología" y de esa premisa parte la decisión de si "fomentarla o denostarla".</p><p>Excluirla de ser una "rama más del conocimiento", provoca daños a futuro. "Gran parte de los problemas que aparecen asociados al sexo son resultado de una deficiente formación sexual y de un<strong> sistema de valores ineficaz</strong>, producto de trasladar la lógica del mercado a la intimidad y a los proyectos de vida, de mercantilizar los deseos, de instrumentalizar la erótica, de patologizar la diversidad y de olvidar que somos, sobre todo, convivenciales e interdependientes", observan los expertos. En ese sentido, recuerdan que si bien "las interacciones pueden pertenecer al terreno de lo íntimo", la educación es "<strong>también una cuestión pública</strong>". Y para avanzar, sentencian, es necesario "deshacernos de miradas dualistas y simplistas" para ser capaces de "acoger la incertidumbre, entender la complejidad del hecho sexual y aprender a gestionarla".</p><p>Pero para hacerlo hace falta una mirada rigurosa sobre qué es y qué abarca la educación sexual. "Quizá se ponga<strong> excesivamente el foco sobre los actos sexuales</strong>, cuando la sexualidad humana es mucho más global y la educación sexual, entendida desde la coeducación, se basa en la convivencia, el intercambio, el conocimiento del propio cuerpo y ajeno, en los límites… Se trata de una sexualidad vista como construcción personal y global que compete no solo al ámbito de los actos sexuales concretos, sino también al ámbito de la convivencia", introduce Marian Moreno.</p><p>Un diagnóstico compartido por Martínez Cerrillo y López Martín. "En general, hay bastante<strong> confusión en lo que nombramos como educación sexual</strong>", deslizan. A su entender, "no resulta lo mismo pensar la educación sexual como una batería de recomendaciones dirigidas a mejorar nuestras técnicas amatorias, como un manual de reducción de riesgos en las interacciones eróticas, o como una educación dirigida a la formación <strong>integral de hombres y mujeres como sujetos sexuados</strong>". </p><p>A Moreno no le cabe duda de que una socialización enfocada a convivir en igualdad, es la base necesaria para construir relaciones sanas. Es, a su juicio, la única manera de trabajar "la empatía, el respeto y los límites", constituyendo de esta manera la mejor<strong> prevención de la violencia sexual</strong>.</p><p>El anteriormente citado informe del Instituto de las Mujeres advierte de que cerca del 60% de las mujeres jóvenes encuestadas ha mantenido <strong>relaciones sexuales sin deseo</strong>. Y que casi siete de cada diez mujeres ha recibido comentarios sexuales o sexistas inapropiados en espacios públicos. Un 46% ha recibido imágenes o comentarios de índole sexual sin su consentimiento a través de redes sociales y<strong> un 36,2% ha sufrido tocamientos sexuales no deseados.</strong></p><p>Según el informe <em>Políticas públicas contra la violencia de género</em>, elaborado por el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, en menos de una década se han <strong>multiplicado por cinco los delitos de contacto mediante tecnología con fines sexuales </strong>hacia menores de dieciséis años.</p><p>En el ámbito autonómico, el informe <em>Vivencias, actitudes y percepciones sobre la violencia de género en adolescentes de la Comunidad de Madrid</em>, puesto en marcha por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres en 2020, concluye que un 29% de chicas consideran habitual que cuando alguna amiga está bebida, <strong>intenten besarla o hacer algo con ella</strong>. Un 70% dice que sus amigas prefieren volver acompañadas a casa, poniendo de manifiesto que la calle ya no es considerada como un espacio de socialización seguro y el 69% de las adolescentes cree que la violencia de género la sufren mujeres y hombres indistintamente.</p><p>Marián Gómez advierte que sin una educación sexual "temprana será el profesor porno quien se encargue de enseñar a los menores a descubrir sus cuerpos y su sexualidad, transmitiendo la idea de que a las mujeres nos gustan las<strong> relaciones sexuales en las que hay una jerarquía </strong>clara: ellos dominan y nosotras aparecemos sumisas y cosificadas". Gómez concibe la pornografía como una herramienta que "normaliza y promueve las agresiones sexuales" que sufren las mujeres "<strong>de manera desproporcionada</strong>" y a la que los más jóvenes acceden a edades tempranas. En el reverso, la educación sexual permite "promover relaciones igualitarias, poner el consentimiento y el deseo como eje central de las relaciones sexuales y evitar las violencias machistas que destrozan la vida las mujeres".</p><p>Si bien la tarea puede parecer sencilla, la inmediata reacción en contra ante cualquier atisbo de propuesta evidencia que el terreno es yermo. "Los cambios son inherentes a las sociedades, pero suelen ser lentos", reflexionan Martínez Cerrillo y López Martín. En España de hecho "<strong>ni siquiera somos capaces de nombrar la educación sexual como tal</strong>, sino que le añadimos el adjetivo de afectivo, una herencia de los años de la dictadura". Con ello se asume que "el sexo es algo simple y sucio que necesita ser edulcorado", completan los sexólogos y puntualizan que "el sexo, como hecho humano, no puede no ser afectivo". Por ello es necesario "un cambio radical" que implique un "planteamiento ordenado, riguroso, sistemático y profesional", zanjan. Hablar de ello podría ser un primer paso.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Mar 2023 20:14:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Relaciones sexuales,educación sexual,Educación,Ministerio de Igualdad,Irene Montero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un 20% de mujeres con discapacidad intelectual ha sufrido violencia sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/20-mujeres-discapacidad-intelectual-sufrido-violencia-sexual_1_1439358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8a1df81c-cd41-40cf-81fe-272adebb96ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un 20% de mujeres con discapacidad intelectual ha sufrido violencia sexual"></p><p>Un 20% de mujeres con discapacidad intelectual ha sufrido violencia sexual y un 80% no han mantenido relaciones sexuales, según una investigación de Plena Inclusión España, en la que se concluye que hace falta <strong>ampliar la información al colectivo</strong> y visibilizar sus derechos sexuales y reproductivos, informa Europa Press.</p><p>El estudio, titulado <em>Investigación sobre la situación de las mujeres con discapacidad intelectual y del desarrollo en relación con sus derechos sexuales y reproductivos</em>, se basa en un cuestionario a 475 mujeres con discapacidad intelectual y del desarrollo, en su mayoría, <strong>de 25 a 54 años</strong>.</p><p>En cuanto a los motivos por los que <strong>no tienen relaciones sexuales</strong>, el 38% argumentan que no les gusta nadie; un 14% dicen que les da miedo; un 10%, que no tienen un lugar adecuado para mantenerlas; un 9%, que no les dejan y un 6% piensan que no está bien. A estos datos hay que sumar los comentarios de algunas de las entrevistadas que apuntan al <strong>temor a quedarse embarazadas, la oposición familiar, la vergüenza o el miedo a que les hagan daño</strong>.</p><p>"En mi familia me han dicho que no está bien tener relaciones sexuales", comenta una de las participantes en el estudio. "Las personas con quienes las he mantenido <strong>me humillan</strong> y no obtengo placer al tener que acceder a lo que ellos desean sin apetecerme a mí realizar determinadas acciones que ellos solicitan", apunta otra de las entrevistadas.</p><p>De las encuestadas, un 53% tienen pareja frente a un 43% que declara tener pocas o ninguna oportunidad de tener pareja. Entre los motivos que aducen las que no tienen pareja, destacan que <strong>no les gusta nadie en este momento</strong> (el 48,5%) y razones variadas (35%), como que cuentan con la <strong>oposición familiar</strong>, han tenido malas experiencias previas, no se sienten preparadas o se ven discriminadas por su discapacidad.</p><p>Atendiendo a las mujeres que <strong>sí mantienen</strong> relaciones sexuales, estas incluyen prácticas diversas como besos y caricias (37%), coito (26%),masturbación propia o a la pareja (17,5%), sexo oral (12%) o anal (7,5).</p><p>Respecto a la <strong>masturbación</strong>, algo más de la mitad (62%) no la realiza y cuando les pregunta las razones, algunas expresan que no quieren responder. Además, a un 10% les parece algo malo, un 33% dicen no disfrutar con esta práctica y un 21% no saben cómo hacerlo.</p><p>En relación con los <strong>apoyos para ejercer sus derechos sexuales</strong>, el 74% dice conocer bien su derecho a recibirlos aunque el 82% no los ha solicitado. Además, el 78% no sabe qué es la figura del asistente sexual y el 2,6% no contesta a la pregunta.</p><p>Sobre su <strong>orientación sexual</strong>, un 93% se definen como heterosexuales, un 7,5%, bisexuales y un 4%, lesbianas. Además, un 92% de la muestra dice conocer su derecho a que su pareja sea hombre o mujer. Si bien, el estudio recoge el testimonio de una mujer que se <strong>vio rechazada por su familia</strong>. "(Mi madre) no me aceptaba. Yo les pediría a las familias que, por favor, que la cambien (la mentalidad). Que, si su hijo o su hija pertenece al colectivo, le apoyen", subraya.</p><p>Del estudio también se desprende que las mujeres con discapacidad intelectual y del desarrollo <strong>no siempre tienen acceso a información sexual</strong>. En concreto, un 80% de las entrevistadas aseguran haber recibido información sobre sexualidad. Si bien, más del 70% señala que le gustaría tener más o mucha más información sobre este aspecto. La información a través de materiales adaptados en lectura fácil representa el 5,5%.</p><p>Según ha indicado a Europa Press la coordinadora del informe, Rosa Pérez, los resultados alertan sobre la "necesidad" de que las mujeres con discapacidad intelectual y del desarrollo <strong>tengan acceso a "información y educación sexual"</strong>.</p><p>En el 34% de los casos, <strong>la información la recibieron a través de su asociación</strong> (34%) o el colegio (21%), mientras que la familia no aparece como una fuente de información prioritaria (14%). Precisamente, en los grupos, algunas mujeres comentaron que era un <strong>tema tabú</strong> en su familia. Además, el informe señala como "una limitación muy relevante" que casi el 80% afirma que habla poco o nada sobre sexo.</p><p>Por otro lado, un 20% de las mujeres entrevistadas dicen haber sido <strong>obligadas a tener relaciones sexuales</strong> y, en los casos en que se ha producido esta violencia sexual, han reaccionado principalmente defendiéndose (37,6%), pidiendo ayuda (casi el 25%) o no haciendo nada (27%). Entre los testimonios, una de las mujeres dice: "Fui violada y de ahí me enteré lo que era la sexualidad".</p><p>La mayoría (80%) <strong>conoce los métodos anticonceptivos</strong> y el 75% utiliza métodos diversos (pastillas, DIU) o han sido operadas. Dentro de ese 75%, el 20% no tiene relaciones sexuales. Si bien, de los datos se desprende que en el 46,5% de los casos, no tomaron la decisión sobre el método anticonceptivo por ellas mismas. "Mi madre tomó la decisión de operarme para no quedar embarazada", comenta una de ellas.</p><p>En esta línea, el <strong>83% sabe que tiene derecho a tener hijos y a interrumpir su embarazo</strong>, y un 7,5% lo ha llevado a cabo. No obstante, el 92% afirma no saber si puede quedarse embarazada.</p><p>La mayoría de la muestra <strong>no tiene hijos</strong> (94%) y el 22% dice que en este momento no quiere o no ha querido tenerlos. Entre los motivos, señalan una supuesta falta de capacidad (28%), que no se lo han permitido (13%) o que no van a tener apoyos externos (5%).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Feb 2023 17:47:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre, infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un 20% de mujeres con discapacidad intelectual ha sufrido violencia sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discapacidad,Sexualidad,Violencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casi el 60% de las mujeres jóvenes ha mantenido relaciones sexuales sin deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/instituto-mujeres-revela-60-mujeres-jovenes-mantenido-relaciones-sexuales-apetito-sexual_1_1331845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/577e4561-1879-4c36-8487-6e413eada8c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Casi el 60% de las mujeres jóvenes ha mantenido relaciones sexuales sin deseo"></p><p>Al camino que las mujeres abren a través del feminismo le falta mucho por recorrer. El <a href="https://www.infolibre.es/temas/instituto-de-las-mujeres/" target="_blank" >Instituto de las Mujeres</a> ha sacado a la luz un estudio sobre la sexualidad de las mujeres jóvenes en España con una muestra de un total de 1.200 mujeres que revela que <strong>más de la mitad de las mujeres, </strong>un 57,7%, ha mantenido <strong>relaciones sexuales</strong> con otra persona “<strong>sin apetito o deseo sexual</strong>”. </p><p><a href="https://www.infolibre.es/politica/antonia-morillas-directora-instituto-mujeres-aborto-seguro-gratuito-traves-sanidad-publica_1_1198397.html" target="_blank">María Antonia Morillas,</a> directora del Instituto de las Mujeres, ha afirmado este martes durante la presentación del informe que “el estudio ratifica la hipótesis de que<strong> el feminismo está provocando cambios profundos</strong> en los discursos y las concepciones de las mujeres jóvenes. En particular sobre la sexualidad: Se <strong>desvincula el sexo del amor, </strong>se hace una crítica en la representación de relaciones heteropatriarcales y violentas en la pornografía”. Además, se ha mostrado que se rompe con la heterosexualidad como norma, ya que un <strong>18,5% </strong>de las mujeres encuestadas se reconocen como <strong>bisexuales</strong>. </p><p>Según el diagnóstico, estos datos revelan que las mujeres jóvenes <strong>superponen la disponibilidad y satisfacción de los deseos sexuales de la pareja</strong> por encima de los propios. Además, concluye que esto está vinculado a “<a href="https://www.infolibre.es/cultura/series-espanolas-vistas-siguen-perpetuando-roles-genero_1_1187657.html" target="_blank">roles</a> y patrones de inequidad de género''.</p><p>Las mujeres contemplan cada vez más la autoestimulación, aunque todavía persisten tabúes: muchas no lo practican hasta haber mantenido <strong>relaciones sexuales con otra persona. </strong>Además, la <strong>penetración</strong> continúa siendo la práctica sexual <strong>más común (74,6%)</strong>. Esto demuestra que aún falta tiempo para que las mujeres pongan sus deseos en el centro y que el <strong>consentimiento tome un papel principal. </strong></p><p>La <strong>violencia sexual </strong>es otro tema que se ha puesto sobre la mesa. La realidad es que las <strong>jóvenes se han sentido acosadas de distintas maneras.</strong> Casi <strong>siete de cada diez</strong> mujeres<strong> </strong>ha recibido <strong>comentarios sexuales o sexistas </strong>inapropiados en <strong>espacios públicos</strong>. Un 46% ha recibido imágenes o comentarios de índole sexual sin su consentimiento a través de redes sociales y un 36,2% ha sufrido tocamientos sexuales no deseados. Todo esto contribuye a que las mujeres sientan miedo en los espacios públicos y privados: “<strong>un 60,7% </strong>de las mujeres entre 18 y 25 años declara haber<strong> sentido miedo de que alguien pudiera ejercer algún tipo de violencia sexual </strong>sobre ellas en espacios públicos y hasta un 41,6% ha experimentado temor en lugares de ocio nocturno”.</p><p>El estudio busca, según el Instituto, “explorar con más detalle la manera en que las mujeres jóvenes se aproximan al sexo, se relacionan con él, lo practican e imaginan”. Uno de los temas reveladores es la<strong> insistencia por parte de las jóvenes en recibir educación afectivo-sexual en las aulas,</strong> más allá de otras fuentes como personas cercanas o internet. </p><p>El acceso a la información es mucho más sencillo ahora que hace unas décadas, internet se abre a un sinfín de posibilidades que hace que actualmente <strong>la edad media de acceso a la pornografía en internet se sitúe en los 15,5 años.</strong> Sin embargo, muchas mujeres afirman ser conscientes de que estas prácticas llevan a un imaginario que no coincide con la realidad. El estudio pone de manifiesto la importancia de <strong>ir en contra de la desinformación sexual que existe asociada a la pornografía</strong> dando un espacio donde hablar de ello: las aulas. </p><p>La petición de una mayor educación sexual por parte de colegios e institutos se ha visto respaldada recientemente en la reforma de la conocida como <a href="https://www.infolibre.es/temas/ley-del-aborto/" target="_blank" >Ley del aborto, </a>en la que se alude a la educación sexual en edades tempranas. Esta necesidad de impartir educación sexual de un modo tan temprano se refleja en que la <strong>edad media de la primera relación sexual con penetración es de 16,7 años. </strong>Además, el papel del “porno <em>online”</em>, según el estudio, no debe ser el espacio de socialización ya que “supone un riesgo para la configuración de nociones y expectativas sobre la sexualidad”. Sobre todo si se trata de adolescencia y primera juventud. </p><p>Estos datos no solo muestran una realidad de la actualidad de las mujeres, sino que también ayudan a contrarrestar algunos bulos y desinformaciones. En cuanto a esto, María Teresa Pérez, directora del Instituto de la Juventud, destaca que estas conversaciones tienen mucho valor <strong>“especialmente en un contexto de auténtica criminalización del feminismo y de la juventud”</strong>. Además añade que hay un “auge de los discursos de odio y de misoginia”. </p><p>Pérez también se ha referido a la influencia de figuras políticas como el vicepresidente del Castilla y León, Juan García Gallardo, cuando defiende que "el sexo es solo para reproducirse", cuando "niega la violencia de género" o defiende que "hay que llegar virgen al matrimonio". También ha criticado la entrada de<strong> fuerzas como en Italia con un "putero como Berlusconi"</strong> o las declaraciones de Giorgia Meloni, hablando de "la familia natural".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Oct 2022 09:43:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Selene Serrano de Juan]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Casi el 60% de las mujeres jóvenes ha mantenido relaciones sexuales sin deseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley del Aborto,Mujeres,Sexualidad,Sexismo,Acoso sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De histéricas a hipersexuales: enfermedades femeninas que nunca lo fueron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/histericas-hipersexuales-enfermedades-femeninas_1_1267985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/426a5d8f-e671-4760-a311-f71123ed7bba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De histéricas a hipersexuales: enfermedades femeninas que nunca lo fueron"></p><p>“Nacida débil y sensible, la mujer, esta fiel compañera del hombre, merece el más vivo interés y presenta un vasto campo a las meditaciones de filósofos y médicos”. Así arranca el <a href="https://books.google.es/books?id=B-8ivzV58ZwC&pg=PA483&lpg=PA483&dq=enfermedades+inventadas+mujeres&source=bl&ots=UAgaq_rNYJ&sig=ACfU3U0E1EcMEz1mfD5OMJmOmFecepioLw&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwie5qX1gr_1AhWlxIUKHcPnBdw4ChDoAXoECBAQAw#v=onepage&q=enfermedades%20inventadas%20mujeres&f=false" target="_blank"><em>Tratado completo de las enfermedades de las mujeres</em></a>, un texto de 1844 que pretende ser una <strong>puesta al día de todo lo conocido por la medicina sobre las mujeres hasta la fecha</strong>.</p><p>El "sexo bello" o el "ángel del hogar" fueron nombres usados por algunos científicos del siglo XIX, que apuntalaron en el imaginario colectivo la noción de "sexo débil" para referirse a la mujer. “Las modificaciones físicas que constituyen las bellezas de la mujer están en razón inversa de las que constituyen las del hombre. Las facciones de su rostro tienen unas proporciones finas y agradables, sus pies son más pequeños y manos delicadas, sus brazos, muslos y piernas son más gruesos, los músculos de todos sus miembros están dulcemente demarcados con líneas ondulantes”, escribe el médico <strong>Baltasar de Viguera</strong> en <em>La fisiología y patología de la mujer</em> (1827).</p><p>Para De Viguera, que relataba con profusión la sensibilidad y delicadeza en formas, sentidos y carácter de las mujeres, sus cualidades tenían que ver con “los <strong>órganos de la matriz</strong>”. “Esta prodigiosa esfera de la perpetuidad de la especie es la que determina los atributos del bello sexo, la que preside todas sus funciones, la que desarrolla las modificaciones de su instinto, en fin, la que manda e influye imperiosamente en sus pasiones, gustos, apetitos, ideas, propiedades e inclinaciones”.</p><p>Esta concepción del aparato reproductor femenino avaló desigualdades, entre otras, la que impedía a las mujeres acceder a los estudios superiores: “La teoría de conservación de la energía sirvió para que algunos se opusieran a la educación de las mujeres, pues el esfuerzo que habrían de dedicar a su instrucción les quitaría una energía necesaria para el funcionamiento correcto de sus funciones menstruales y reproductivas; eso impediría su finalidad primordial, ser madres”, cuentan en <a href="https://www.catarata.org/libro/las-mentiras-cientificas-sobre-las-mujeres_46045/" target="_blank"><em>Las mentiras científicas sobre las mujeres</em></a> <strong>S. García Dauder y Eulalia Pérez Sedeño</strong>.</p><p>Al útero se le culpa desde el antiguo Egipto: entonces, se decía que el órgano se desplazaba dentro del cuerpo de la mujer causando todo tipo de afecciones. Después, <a href="https://journals.openedition.org/nuevomundo/68307?lang=pt" target="_blank">se han sucedido teorías más o menos elaboradas</a> que relacionan el útero con enfermedades o comportamientos indóciles de las mujeres. La palabra <strong>histeria</strong>, enfermedad del útero (<em>hystera</em>, en griego), acompañó estos diagnósticos y tuvo una nueva edad de oro en el <strong>siglo XIX</strong>.</p><p>García Dauder y Pérez Sedeño afirman que en el cajón de sastre de la histeria cayeron todos los <strong>“malestares producto de desigualdades de género”</strong>. Su vasta sintomatología incluía desfallecimientos, insomnio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, irritabilidad, dolores de cabeza, pérdida de apetito o tendencia a causar problemas. “La mujer histérica estaba a un paso de la mujer ideal romántica: un ser que debía ser frágil, dependiente, pasivo, sin deseo sexual, públicamente inválido, doméstico y ocioso”, relatan.</p><p>Aunque hoy en día la histeria <a href="https://dsm.psychiatryonline.org/pb-assets/dsm/update/Spanish_DSM5Update2016.pdf" target="_blank">ha desaparecido de los manuales</a> diagnósticos, “se mantiene el prejuicio de que las mujeres son débiles, sensibles, que aguantan menos, que se quejan a la mínima. Lo que se llamó mucho tiempo "una histérica”, cuenta a SINC <strong>María Teresa Ruiz Cantero</strong>, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Alicante.</p><p>Y no es una preocupación baladí. Este prejuicio, dice Ruiz Cantero, está en la base de un importante fallo diagnóstico: que a las mujeres se les sobrediagnostiquen síndromes. “Es común que, cuando no se sabe muy bien qué ocurre, se use la etiqueta de "problema funcional". <strong>Ellas se quedan en la atención primaria dando vueltas y se les acaba recetando analgésicos</strong>, mientras que a los hombres se les deriva al especialista, que le procura un tratamiento curativo. Esto es muy grave”, afirma.</p><p>Un ejemplo, para la experta, se encuentra en los primeros tiempos de covid-19. “Al principio, <strong>la enfermedad se relacionó principalmente con una afección del aparato respiratorio,</strong> que afectan más a los hombres. Se vio más tarde que también se asocia con problemas intestinales, más comunes en mujeres. De este modo, las mujeres salieron peor paradas en diagnóstico, lo que tiene que ver con la mortalidad”.</p><p>“Se toca todas las noches” dice, sollozando, la madre de una adolescente al doctor protagonista de la serie de televisión <em>El Alienista</em>, “los curas dicen que necesita baños fríos y sanguijuelas, que el diablo está en su mente”, a lo que el facultativo responde que no hay nada mal en su mente, <strong>“sino que se está convirtiendo en una mujer”</strong>, en una perspectiva que no parecían compartir muchos de sus colegas en la vida real.</p><p>“No hay goce sano que no sea reproductivo. Los deseos culpables y dañinos los de las infértiles, las nodrizas, las prostitutas, las lectoras, las tísicas y las histéricas”, <a href="https://bipadi.ub.edu/digital/collection/salutdona/id/56999" target="_blank">escribió en 1876</a> el ginecólogo <strong>Ángel Pulido</strong>. La masturbación era considerada un “hábito funesto”, y el deseo femenino se asociaba con las clases bajas, “las primitivas de ambientes cálidos y las enfermas nerviosas y físicas”, así que se encontró un término para patologizar la libido femenina: <strong>ninfomanía</strong>.</p><p>Según explica a SINC la sexóloga <strong>Laura Morán</strong>, es muy difícil determinar cuánto deseo o cuánta excitación sexual es demasiada: “Intentaron modernizar la ninfomanía llamándola <strong>hipersexualidad</strong>, pero no fue posible cuantificar esas variables y por eso no aparece en el último <a href="https://www.eafit.edu.co/ninos/reddelaspreguntas/Documents/dsm-v-guia-consulta-manual-diagnostico-estadistico-trastornos-mentales.pdf" target="_blank"><em>Manual diagnóstico de los trastornos mentales</em></a>. Mientras puedas cumplir las funciones básicas de supervivencia como son comer, dormir, trabajar y socializar, si quieres dedicar el resto de tu tiempo al sexo, pues estupendo”.</p><p>Así de arraigada estaba esta creencia en la sociedad que, según cuenta en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/historia/36509-libro-senoras-que-se-empotraron-hace-mucho-9788417001933" target="_blank"><em>Señoras que se empotraron hace mucho</em></a> la historiadora <strong>Cristina Domenech</strong>, unas profesoras de una escuela para señoritas de Edimburgo, presumiblemente pareja, ganaron un juicio gracias a que el jurado no podía creer que una mujer conociera el goce sexual. </p><p>Conforme avanzaba el siglo, se extendió la idea de que la mujer normal y sana, la madre de familia, debe ser una mujer fértil, dueña de una sexualidad moderada. Y aquí viene la siguiente creación <em>ad hoc</em>: la <strong>frigidez</strong>. “¿Es una enfermedad? No, lo que pasaba es que no se entendían los procesos de excitación femeninos. <strong>Ni siquiera las propias mujeres los conocían, no podían explicarles a sus </strong><em><strong>partenaires</strong></em><strong> sexuales lo que les gustaba y lo que no. </strong>Esto tiene que ver con una educación sexual insatisfactoria”, dice Morán.</p><p>La actual <strong>disfunción sexual femenina</strong> (DSF) es una enfermedad que, para García Dauder y Pérez Sedeño, se construyó para crear el nicho de mercado de un nuevo medicamento. Los cambios en el deseo sexual de las mujeres, afirman, no son una enfermedad sino un proceso normal, “incluso una respuesta saludable a factores como el estrés”.</p><p>Pero, aunque el deseo moderado estuviera bien visto, la <strong>masturbación</strong> seguía sin verse con buenos ojos, y preocupaba especialmente su presencia en adolescentes. En ellas apareció otra enfermedad ya desaparecida: la <strong>clorosis</strong>, que presentaba palidez, dificultad respiratoria, somnolencia o supresión de las reglas. “Con frecuencia, los diagnósticos médicos la relacionaban con la menstruación y la masturbación. Para muchos autores, la enfermedad desaparecía cuando la adolescente maduraba y normalizaba su vida sexual a través del matrimonio”, afirman <a href="https://cdn.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2021/xxv04/13/n4-205.e1-7_Hist-Pediatria.pdf" target="_blank">en este artículo</a> los pediatras <strong>Miguel Zafra Anta</strong> y <strong>Víctor Manuel García Nieto</strong>.</p><p>Un signo de los tiempos fue la creación de los primeros grandes almacenes, que sacó a la calle a las mujeres con dinero, que hasta entonces encargaban la ropa desde su casa. Las calles, de repente, no eran solo territorio masculino, cuenta el investigador Nacho Moreno en <a href="https://levantafuego.com/producto/ladronas-victorianas/" target="_blank"><em>Ladronas victorianas</em></a>. <strong>A ellas, dice, ya no les bastaba con quedarse en casa.</strong></p><p>La reputación de las mujeres de clase alta no les permitía el escándalo de ir a la cárcel si delinquían, así que médicos especializados en trastornos femeninos determinaban que su impulso de robar no era más que delirios relacionados con la menstruación.</p><p>Para los trastornos causados por el ritmo de la civilización moderna, el remedio fueron las curas de reposo. Un neurólogo pionero de estas curas fue <strong>Silas Weir Mitchell</strong>. Sus remedios fueron criticados por la escritora <strong>Charlotte Perkins Gilman</strong> en <a href="http://www.editorialcontrasena.es/EL-PAPEL-PINTADO-AMARILLO-book.html" target="_blank"><em>El papel pintado de amarillo</em></a> (1890), un relato que describe su encierro en una habitación sin permiso para trabajar o recibir visitas: “Vive una vida tan hogareña como te sea posible, realiza no más de dos horas de actividad intelectual al día y no toques nunca más una pluma, un pincel o un lapicero”, fue su receta.</p><p>Otros médicos indicaban la <strong>manipulación de los genitales femeninos</strong> hasta llegar al paroxismo histérico, el <strong>orgasmo</strong>, algo que solo podían hacer ellos o las comadronas, dado que la masturbación femenina era indecente. También se aplicaron tratamientos como la hipnosis, el aislamiento o la dieta; explican en <a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=182554" target="_blank"><em>La mujer en los discursos de género</em></a>, y otros tan delirantes como sanguijuelas aplicadas a la vulva, al ano y al cuello de la matriz; cauterización del cuello uterino con nitrato de plata; inyecciones de varios líquidos a la vagina, hidroterapia en forma de duchas, chorros vaginales y baños fríos o templados o electroterapia.</p><p>Si la causa de todo mal era el útero, algunos consideraron que la solución también era extirparlo: se recomendaban histerectomías, ooforectomías (extirpación de los ovarios), incluso ablación de clítoris. <strong>María Fernández Chereguini</strong>, ginecóloga y miembro de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) explica, en conversación con SINC, que incluso hoy en día esta intervención intenta evitarse: “Salvo por una patología maligna, sangrados o miomas que no se controlan con tratamiento médico o por prolapso genital, no se realiza. Y si se hace es, normalmente, mediante <a href="https://medlineplus.gov/spanish/pruebas-de-laboratorio/laparoscopia/" target="_blank">laparoscopia</a>. Esta manera de extirpación no invasiva era imposible en la época”.</p><p>Además de la función reproductiva, el útero es responsable del sostén del suelo pélvico, pero su extirpación no debería provocar efectos secundarios. Sin embargo, “<strong>quitar los ovarios puede producir una menopausia adelantada</strong>, con los problemas que eso conlleva: riesgo cardiovascular y problemas en los huesos, entre otros”.</p><p>Las desigualdades en la medicina siguen existiendo y “afectan a la calidad de vida de las pacientes, y a su proyecto de vida”, dice Ruiz Cantero. <strong>“Se relaciona con la cultura de los cuidados: ellas cuidan de ellos, y ellas también cuidan de ellas”</strong>. La perspectiva de género es necesaria porque los sesgos, afirma, “se contagian y nos los acabamos creyendo hombres y mujeres. Ellas acaban respondiendo a los prejuicios que se tienen sobre las mujeres negándose sus propias salidas”.</p><p>“Hoy existen más mujeres científicas, y están cambiando la forma misma de hacer ciencia. Se están planteando preguntas que nunca se habían formulado antes”, cuenta la periodista <strong>Angela Saini </strong>en su libro <a href="https://circulodetiza.es/libros/inferior/" target="_blank"><em>Inferior</em></a>. “Se cuestionan cosas que se daban por sentadas, y las viejas ideas dejan paso a otras nuevas. El retrato distorsionado —a menudo negativo— de las mujeres que había en el pasado ha sido cuestionado en las últimas décadas por investigadores, que afirman que era equivocado”.</p><p>Y concluye: “En un mundo en el que muchas mujeres siguen padeciendo el sexismo, la desigualdad y la violencia, [los datos] <strong>pueden transformar la forma en la que nos vemos mutuamente</strong>. Si disponemos de estudios serios y cifras fiables, los débiles pueden volverse fuertes y los fuertes, débiles”.</p><p>Este <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/De-histericas-a-hipersexuales-enfermedades-femeninas-que-nunca-lo-fueron" target="_blank"><strong>artículo</strong></a> fue publicado originalmente en la Agencia Sinc, la agencia de noticias científicas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jun 2022 09:11:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz de Vera (Agencia SINC)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De histéricas a hipersexuales: enfermedades femeninas que nunca lo fueron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Enfermedades,Salud,Sexualidad,Agencia SINC]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Observatorio de la Mujer advierte de la sexualización temprana de niñas en la publicidad de bikinis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/observatorio-mujer-advierte-sexualizacion-temprana-ninas-publicidad-bikinis_1_1257800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/19e28466-7065-4b04-8e49-0b483f7935cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Observatorio de la Mujer advierte de la sexualización temprana de niñas en la publicidad de bikinis"></p><p>El Observatorio de la Mujer ha advertido este martes de la <strong>sexualización temprana de las niñas en las imágenes publicitarias de bikinis</strong> destinados a estas menores, después de recibir hasta una treintena de quejas por este motivo solo en los primeros días del mes de junio, según informa Europa Press.</p><p>Tal y como ha explicado el organismo, las principales reclamaciones se refieren a la utilización de "<strong>poses sexualizadas</strong>" <strong>en niñas</strong>; <strong>la venta de bikinis frente a braguitas para niñas que no pasan los dos o tres años</strong>; <strong>o el anuncio de prendas con relleno para simular un pecho desarrollado</strong>.</p><p>Del mismo modo, según ha indicado el Observatorio, las quejas piden que "la industria textil sea más cuidadosa con la imagen de las niñas" puesto que los productos que venden "<strong>contribuyen a introducir elementos que influyen sobre la percepción de sus cuerpos</strong>" <strong>y pueden tener </strong>"<strong>consecuencias negativas para su autoestima</strong>".</p><p>"La sexualización de las niñas en la publicidad es una perniciosa práctica que viene denunciándose desde hace años, y <strong>constituye la expresión más extrema de la sexualización de las mujeres en general</strong>, tal y como ya denunció este Observatorio del Instituto de las Mujeres en 2019", ha señalado el organismo, que hace tres años realizó un informe sobre sexualización de las niñas en la publicidad.</p><p>Ahora, el Observatorio vuelve a llamar nuevamente la atención, insistiendo sobre lo que considera un "<strong>grave problema</strong>"<strong> y</strong> "<strong>una clara vulneración de los derechos de las niñas</strong>", así como "un perjuicio para su pleno desarrollo".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jun 2022 10:37:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Mujeres,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La 'paloma' Osoro frente al 'halcón' Sanz: la investigación de los abusos divide a los obispos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/halcon-sanz-paloma-osoro-reaccion-pederastia-divide-obispos_1_1219712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a974dbdd-968d-4c13-8ba6-4e2aa24d1bfe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La 'paloma' Osoro frente al 'halcón' Sanz: la investigación de los abusos divide a los obispos"></p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">Manuel Barbero, padre de un menor que sufrió abusos en los Maristas y fundador de </span><a href="https://twitter.com/manspetites" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Mans Petites</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, es un incansable buscador de "verdad". Y cree que para que una investigación sobre pederastia en el seno de la Iglesia llegue a buen puerto es imprescindible que la jerarquía católica colabore. Por eso no para de pedir reuniones, hacer llegar mensajes, trabar complicidades... Repite dos palabras: "Diálogo y diplomacia". Su empeño le otorga una visión de conjunto de las posiciones del alto clero español en relación a la investigación oficial sobre pederastia en la Iglesia, que todavía está pendiente de definición. </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>"Hay diferentes opiniones. Empastarlas en una sola será más complicado que elegir a un papa en un cónclave",</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> resume.</span></p><p>Entre los obispos, ¿quién se muestra abierto a la cooperación con la investigación y quién cuestiona sus verdaderas intenciones? ¿Quién acepta la responsabilidad institucional y quién la diluye en el conjunto de la sociedad? ¿Quién es duro, o <em>halcón</em>, y quién es <em>paloma</em>? Antes de los detalles, dos nombres: entre los obispos más proclives a la investigación, destaca <strong>Carlos Osoro (Madrid).</strong> Entre los más opuestos, <strong>Jesús Sanz (Oviedo).</strong></p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">Los obispos llegan al debate "tarde, presionados y forzados no sólo por el Gobierno, sino por la sociedad", afirma José Manuel Vidal, director de </span><a href="https://www.religiondigital.org/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Religión Digital</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>, </em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">medio de referencia sobre información religiosa en España, que acaba de publicar que la jerarquía dará un "</span><a href="https://www.religiondigital.org/espana/PSOE-Podemos-Iglesia-investigara-pederastia-osoro-omella-cuca-gamarra-abusos-espana-obispos_0_2425257454.html" target="_blank" ><span class="highlight" style="--color:transparent;">sí con matices</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">" a la cooperación con la investigación. La clave, dice Vidal, es "si abren o no los archivos". A su juicio, era "obvio" que las investigaciones sobre la pederastia, tras empezar en el mundo anglosajón y extenderse por Europa, acabarían llegando a España, donde la Iglesia "ha demostrado menor transparencia". "Ahora –añade– la jerarquía actúa </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>sin margen de maniobra.</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> O apuestan todo por la colaboración, sin excusas, o llevarán siempre la mochila de la sospecha".</span></p><p>Vidal afirma que la trayectoria de la cúpula eclesial acredita una constante: <strong>"Nunca renuncia a nada si no la obligan".</strong> Siguiendo esta lógica, atribuye los movimientos realizados hasta ahora a las iniciativas canónicas del papa Francisco. Ahora, analiza, la CEE debate cómo responder a la exigencia de colaboración del Gobierno. Y ve a los obispos "divididos".</p><p>La postura dominante ha sido la reticencia a la investigación, la tendencia a minimizar la gravedad de los hechos, la difuminación de la responsabilidad de la Iglesia en el conjunto de la sociedad, el discurso victimista... La <a href="https://www.infolibre.es/politica/condena-iglesia-francesa-pederastia-retrata-pasividad-jerarquia-catolica-espana_1_1211459.html" target="_blank">pasividad</a> de la jerarquía ha provocado incluso choques con la posició<span class="highlight" style="--color:transparent;">n del papa Francisco, qu</span>e reclama medidas urgentes.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">La hemeroteca es elocuente. La Iglesia sufre una </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>"inquisición laica",</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> afirmó en 2018 el entonces portavoz de la CEE, José María Gil Tamayo. En 2019 el que era presidente, Ricardo Blázquez, recalcaba que los abusos en la institución supondrían un 3% del total, mientras no se prestaba atención al 97% restante. El actual secretario general y portavoz de la CEE, Luis Argüello, dijo en noviembre de 2021 que el problema se ceñía a </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>"sólo pequeños casos",</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> criticando que se pusiera el foco en la Iglesia y no en la FIFA o el Comité Olímpico Español. Argüello, contrario una investigación "proactiva" de la Iglesia, ha afirmado este mismo mes de febrero, en pleno debate sobre la investigación, que una comisión parlamentaria tampoco serviría para "buscar la verdad", sino para que los partidos se peleasen. "Es un problema de toda la sociedad española que no sólo afecta a miembros de la Iglesia, que representan un porcentaje muy pequeño", añadió.</span></p><p>Argüello forma parte del equipo de Juan José Omella, presidente de la CEE, a quien el director de <em>Religión Digital</em> atribuye una comprensión de la gravedad de la situación y una voluntad de sacar a la jerarquía de su posición a la defensiva. ¿Por qué no se pronuncia entonces con mayor claridad a favor de colaborar sin reservas con una investigación? "[Omella] tiene su criterio, pero <strong>no quiere ser como Rouco</strong> [Antonio María Rouco Varela, expresidente de la CEE y exarzobispo de Madrid, referente de la línea más dura del episcopado], sino que quiere dialogar, armonizar, equilibrar, no ser sólo de una parte, no responder como un líder único", señala Vidal, que recuerda que los obispos responden ante Roma y que el presidente de la CEE tiene una función de coordinaci<span class="highlight" style="--color:transparent;">ón, no de jefatura. De ah</span>í que sus declaraciones sean de estímulo, no de imposición. Así fue en enero, cuando afirmó que “<a href="https://elpais.com/sociedad/2022-01-14/el-cardenal-omella-asegura-que-la-iglesia-espanola-investigara-los-casos-de-abusos-pero-rechaza-crear-una-comision-independiente.html" target="_blank">todas las diócesis van respondiendo poquito a poco</a>”. "Omella no es un convertido, es un hombre que cree en el diálogo y el acuerdo", dice Vidal. Su principal temor, añade, es que la división acabe en "ruptura".</p><p>Vidal observa un grupo de obispos, "los más conservadores" y menos alineados con Francisco, que cifra en torno a la treintena, a los que atribuye una actitud no justificadora ni obstruccionista, pero sí de "máxima prudencia". "Mejor esperar, no hacer nada y movernos sólo si nos obligan", resume Vidal para describir la posición.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">El director de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Religión Digital</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> cita a Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo, que según su análisis "capitanea" y es "jefe de filas" de este sector "conservador", al que también adscribe a los obispos de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla; Córdoba, Demetrio Fernández; y Cádiz, Rafael Zornoza. Un conocedor de las negociaciones parlamentarias para una posible comisión, que se muestra convencido de que la Iglesia tendrá que conceder algún tipo de colaboración, coincide con Vidal: el gran referente de los opuestos a la cooperación es Jesús Sanz, tras el cual alinea también a Munilla, Fernández, Zornoza y suma a los obispos de Canarias, José Mazuelos, y Valencia, Antonio Cañizares. A todos ellos atribuye un discurso minimizador o relativizador.</span></p><p>Sanz, arzobispo de Oviedo, es considerado por sus posiciones el principal <em>halcón</em>. En 2012 afirmó que monseñor Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares, criticado por defender las "terapias" para curar a homosexuales, era víctima de una campaña de los "lobbies gays", una tesis <em>muy Rouco</em>. Aquel mismo año fue objeto de críticas por una carta pastoral interpretada como una defensa implícita del voto al PP en una campaña electoral. En julio de 2018, cuando el Gobierno reafirmó su intención de derogar la Lomce, afirmó: "Vuelve la dictadura totalitaria". Así es su retórica. Ahora, en plena controversia por la posible investigación de la pederastia en el seno de la Iglesia, Sanz ha tomado la palabra sobre el tema en una <a href="https://www.iglesiadeasturias.org/carta/pederastia-piedra-molino/" target="_blank">carta pastoral</a> publicada el 4 de febrero que da voz a las posiciones más duras del episcopado. Las dos principales ideas de la carta son:</p><p><strong>1.</strong> Iglesia perseguida. La institución sufre el ataque de "algunos mandamases y sus terminales mediáticos". "Ha habido una consigna que ha señalado a los cristianos como diana".</p><p><strong>2. </strong>Socialización de la responsabilidad. "La pedofilia no es un pecado o delito cristiano en general y clerical en particular, sino que lo es de toda la sociedad". Sanz afirma que los clérigos son responsables del 0,2% de los abusos, mientras el Congreso "ignora el 99,8% restante". A su juicio, para poner remedio hay que ir contra la "pornografía" y la "educación ideologizada por el género".</p><p>La carta ha movido a una <a href="https://forogasparglaviana.es/DOC_NUESTROS/INMATRICULACIONES%20Y%20PEDERASTIA%20OBISPO%20OVIEDO.pdf" target="_blank">respuesta</a> del Foro de Cristianos Gaspar García Laviana, que señala: "No estamos ante una cuestión ideológica, como el obispo parece querer insinuar, diciendo que son dardos que se lanzan contra los cristianos. La realidad es otra: se persigue a los responsables de cometer delitos y a los que los ocultaron".</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>infoLibre</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> solicitó hablar con Jesús Sanz a través de su diócesis, sin respuesta.</span></p><p>Una de las líneas de discurso más extendidas es el cuestionamiento de las intenciones de la posible investigación sobre la pederastia en la Iglesia. Sintetiza la idea este mensaje de mon<span class="highlight" style="--color:transparent;">señor Munilla (Orihuela-Alicante). </span></p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">Monseñor Mazuelos (Canarias) ha planteado si lo que se persigue en realidad no será "manipular para arremeter contra la Iglesia". Y ha añadido: "Me da pena que los políticos estén empeñados en eso en vez de explicarnos lo de la guerra de Ucrania, la subida de la luz, lo de los inmigrantes, que siguen entrando en Canarias más que antes". Monseñor Blázquez (Va</span>lladolid) ha declarado: "No es legítimo poner sólo la luz en un determinado grupo humano. <strong>Todos estamos implicados".</strong></p><p>Esta argumentación no es hegemónica. Vidal afirma que son abundantes los obispos en desacuerdo, aunque la mayoría prefiere un silencio que empieza a tener excepciones. ¿La más destacada? Todos coinciden: el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, vicepresidente de la CEE, referente de los más autocríticos, proclives a la investigación y partidarios de colaborar.</p><p>El conocedor de las negociaciones parlamentarias antes citado destaca también a los obispos de Santiago, Julián Barrio, y Burgos, Mario Iceta. En opinión de Javier, víctima de abusos que prefiere ocultar su apellido, la reacción de los obispos deja mucho que desear en todos los casos, aunque acepta que hay una actitud distinta en Osoro (Madrid) y Barrio (Santiago) por la "presión" de la sociedad. Los mismos dos nombres aparecen de nuevo al consultar a <a href="https://twitter.com/JuanICortes" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Juan Ignacio Cortés</span></a>, director de la revista de información social y religiosa <a href="https://www.alandar.org/" target="_blank"><em>Alandar</em></a>, que publicó una reciente <a href="https://www.alandar.org/portada-destacado/abusos-carta-abierta-conferencia-episcopal/" target="_blank">carta abierta</a> de más de 200 colectivos de la Iglesia de base urgiendo a la jerarquía a colaborar. ¿Ha caído en saco roto? Cortés cree que la carta está "empujando a reacciones" como las de los arzobispos de Madrid y Santiago. <strong>"La postura es menos monolítica que antes. Empieza a haber división de opiniones y eso es saludable",</strong> afirma Cortés, que aún espera un "golpe de timón" que "proporcione justicia y reparación".</p><p>Los movimientos más destacados en la dirección cooperadora son los de Osoro. Cortés resalta el vídeo <span class="highlight" style="--color:transparent;">"claro y contundente" publi</span>cado por <a href="https://repara.archimadrid.es/#search/director.medios%40archimadrid.es/KtbxLxGrSnGsHVKMJQZMPTGQlvwsfxnRzg" target="_blank">Repara</a><strong>,</strong> la oficina de la Archidiócesis de Madrid dedicada la atención de las víctimas. El vídeo opone una serie de "falsas creencias" con su desmentido. <strong>¿Cuáles son esas "falsas creencias?</strong> Que la "denuncia daña a la Iglesia", que "en la actualidad ya no hay casos de abusos en la Iglesia", que la mayoría de acusaciones "son falsas", que "en la Iglesia es porcentaje es mínimo y no es un fenómeno especialmente significativo", que "los niños y adolescentes no dicen la verdad o exageran", que "los niños son seductores y provocan al adulto". </p><p>Frente a esto, la archidiócesis opone estos mensajes: "Lo que realmente le perjudica [a la Iglesia] es el silenciamiento y la desconfianza respecto de las víctimas". "Que no haya denuncias no significa que no haya casos". "La mayoría de las denuncias son fundadas". "Cuando [los abusos] se dan en la Iglesia, es todavía más grave y más escandaloso, porque contrasta con la autoridad moral y credibilidad ética". "[Los niños y adolescentes] pocas veces se inventan historias relacionadas con su intimidad. No pueden fantasear detalles de una actividad sexual cuyo conocimiento es absolutamente inapropiado para su edad". <strong>"No se pueden descargar en el niño conductas seductoras ni hablar de consentimiento".</strong></p><p>Esta última frase evoca pronunciamientos como del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, que en 2007 afirmó: "Hay <strong>adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo</strong> y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan". El vídeo entero parece dirigido a desmontar el argumentario que minimiza el problema.</p><p>No sólo Osoro ha introducido una nueva actitud. El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, ha apoyado públicamente y sin reservas la opción de la investigación por parte del Estado. “La propuesta de una comisión parlamentaria sobre los abusos en la Iglesia, bien realizada directamente en el Congreso o bien a través del Defensor del Pueblo, [...] es bien recibida”, declaró la semana pasada. También suena autocrítico el discurso del obispo de Bilbao, Joseba Segura, para quien la Iglesia tiene <span class="highlight" style="--color:transparent;">una "deuda pendiente" y "no basta con pedir perdón".</span></p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>infoLibre</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> trató de recabar el punto de vista de la CEE sobre la división en su seno por la investigación sobre pederastia, sin respuesta.</span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Feb 2022 19:19:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Munárriz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La 'paloma' Osoro frente al 'halcón' Sanz: la investigación de los abusos divide a los obispos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Iglesia católica,Laicidad,corrupción de menores,Sexualidad,Abuso sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio asegura que no existe un gen gay: ninguna variante genética predice la orientación sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/estudio-asegura-no-existe-gen-gay-variante-genetica-predice-orientacion-sexual_1_1174131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dd5c5b4a-d558-48b4-9624-71664f94bd7d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio asegura que no existe un gen gay: ninguna variante genética predice la orientación sexual"></p><p>Un estudio de asociación de genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés) sobre más de <strong>470.000 personas </strong>ha revelado que las variantes genéticas de una persona no predicen de manera significativa si se tendrá en un comportamiento sexual orientado hacia personas del mismo sexo.</p><p>Los hallazgos, publicados en la revista <em>Science</em>, sugieren que el comportamiento sexual entre personas del mismo sexo está<strong> influenciado por una combinación compleja de influencias genéticas y ambientales</strong>, similar a lo que se observa para la mayoría de los otros rasgos humanos. <strong>No existe por tanto un único gen gay,</strong> dicen los autores del estudio, y en cambio hay miles de variantes genéticas vinculadas al rasgo, cada una con pequeños efectos.</p><p>La investigadora Andrea Ganna, del <strong>Hospital General de Massachusetts </strong>en Boston, y científicos de numerosos países de Europa, Estados Unidos y Australia, examinaron la genética de personas que informaron sobre si alguna vez habían tenido un comportamiento sexual entre personas del mismo sexo.</p><p>Los autores analizaron las respuestas de la encuesta y realizaron estudios de asociación de genoma completo (GWAS) en datos de más de 470.000 personas del Biobanco del Reino Unido y la empresa norteamericana 23andMe y<strong> no pudieron encontrar ningún patrón entre las variantes genéticas</strong> que pudieran usarse para predecir o identificar significativamente el comportamiento sexual de una persona, dicen.</p><p>"Muchos <strong>loci</strong> (una posición fija sobre un cromosoma) con pequeños efectos individuales contribuyen de manera adicional a las diferencias individuales en la predisposición al comportamiento sexual entre personas del mismo sexo", escriben los autores, que describen patrones genéticos consistentes con muchos rasgos de personalidad, comportamiento y físicos.</p><p>En su estudio, <strong>solo cinco variantes genéticas se asociaron "significativamente" con el comportamiento hacia ell mismo sexo,</strong> y miles más parecen estar involucradas, pero en conjunto, estas variantes solo tuvieron pequeños efectos y están lejos de ser predictivas, puntualizan los autores.</p><p>Asimismo, señalan que algunas de estas variantes están vinculadas a las vías biológicas para <strong>las</strong> <strong>hormonas sexuales y el olfato,</strong> proporcionando pistas sobre los mecanismos que influyen en el comportamiento del mismo sexo.</p><p>"Nuestros hallazgos brindan información sobre los fundamentos biológicos del comportamiento sexual entre personas del mismo sexo --expresa Ganna--, pero también subrayan la importancia de resistirse a las conclusiones simplistas porque los <strong>fenotipos conductuales</strong> son complejos, porque nuestras ideas genéticas son rudimentarias y porque hay una larga historia de mal uso de los resultados genéticos con fines sociales".</p><p>En una perspectiva, Melinda Mills, del Departamento de Sociología de la Universidad de Oxford, añade que "aunque encontraron loci genéticos particulares asociados con el comportamiento del mismo sexo, cuando combinan los efectos de estos loci juntos en una puntuación integral, los efectos son tan pequeños (menos del 1 por ciento) que <strong>este puntaje genético no podría usarse de manera confiable para predecir el comportamiento sexual del mismo sexo de un individuo".</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Aug 2019 09:03:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un estudio asegura que no existe un gen gay: ninguna variante genética predice la orientación sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del rapto de Proserpina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/rapto-proserpina_1_1174068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Escribir sobre el <em>rapto</em> de Proserpina o la transformación <em>ovidiense</em> que se produce tras un abrupto arrebato que emerge desde lo más profundo, y del que aflora la llama de la lujuria, eterna daga de Damocles, del carácter de un soñador como yo; y conectar esta imagen del mito con esa otra faceta de mi personalidad en la que me veo impelido a conocer y profundizar en los laberintos de la psique humana, para poner paz allí donde hay desasosiego, aquilatar las aristas de la basta y desconocida ventana de Johari, para atisbar lo oculto, lo velado, las sombras que hay en cada uno, me lleva a intentar plasmar en este escrito,<strong> a modo de unión de dos pasiones contrapuestas, que coexisten en mi vida desde que tengo consciencia de ello, allá en los albores de la adolescencia.</strong></p><p>De un lado la facultad de <em>curar</em> la psique humana, en sus devaneos circunspectos, laberínticos, de las eternas contradicciones humanas, y de otro mi gusto ancestral por<strong> la máscara del sadomasoquismo como una forma enriquecida de percibir la sexualidad. </strong>Todo esto me lleva a la necesidad de reconocer, aceptar e integrar ambos opuestos, ambas caras de una misma moneda, la luz y la sombra de una espada, que discierne el conocimiento de uno mismo, para dar a luz así, a una nueva forma emergente de creación vital, como un hecho heroico de sanación, extensible a todas las almas aprisionadas en su laberinto interior.</p><p>Nos cuenta el mito que estaba Proserpina tranquilamente recogiendo flores en el prado junto a otras ninfas, cuando <strong>de repente se abre la tierra y emerge en su carro de fuego el dios de las entrañas, de lo profundo, el dios de la muerte</strong>. Proserpina es raptada así, de manera abrupta, como en un arrebato de lujuria del dios, y la lleva consigo de vuelta a su reino, al reino de los infiernos, de las sombras Jungianas, de lo profundo que hay en la psique humana, que nos es velado. La diosa Ceres, diosa de las cosechas, de la tierra cultivada, del conocimiento de la germinación de la semilla tras el enterramiento de la misma, madre de Proserpina a la postre, al tener noticia de tan cruenta violación de la dignidad de su hija, arde en un largo desconsuelo, vagando de aquí para allá y castigando así a la humanidad con una tierra yerma, fría, con largas sequías y devastadoras inundaciones—como hoy día— desprovista de vida, haciéndola entrar en un invierno permanente.</p><p>Finalmente, ante el clamor de la humanidad, intercediendo el padre de todos los dioses del Olimpo, a la sazón hermano tanto de Ceres como de Plutón—el raptor—llegan a un acuerdo, <strong>enviando al mensajero de los dioses Hermes para retornar a la diosa Proserpina de entre el mundo de los muertos</strong>; no sin antes establecer que pasará dos tercios del año junto a su madre y el tercio restante, junto a su marido, en lo más profundo de las entrañas de la tierra, convirtiéndose así, en reina de los mundos del subconsciente, de los mundos velados a la vista terrena.</p><p>Alegoría que refleja claramente el eterno ciclo de la regeneración y la muerte, del resurgir de la vida vegetal tras el paso del invierno—de ahí también la advocación de diosa de la primavera— la fecundación de la llama de la fertilidad en lo profundo de la tierra, como promesa de júbilo, el desarrollo y esplendor y realización de toda vida, de toda semilla germinada, y el inevitable decaer hasta la muerte, que cierra el ciclo y vuelve a poner a cero los marcadores en un eterno ciclo sin fin.</p><p>El mito del rapto de Proserpina, o de Perséfone (mitología original griega), <strong>nos habla de una fuerza bruta, incontrolable, de un arrebato que necesita ser escuchado por parte del ser.</strong> Es de carácter sexual, pues las necesidades sexuales que están encerradas bajo la superficie terminan buscando una salida, <strong>que a veces abrupta y emergente, atentan contra la dignidad de la otra persona.</strong> ¿Pero y si esta necesidad nos está hablando de una fuerza primigenia que pugna por salir, que necesita ser escuchada, que su afloramiento solo lo que busca es poner luz en las tinieblas y dar así paso a una flor más bella aún, que la que ha sido marchitada en el arrebato? ¿Y si en vez de demonizar al arrebatador, este se expresa tranquilamente, a través de sus necesidades compulsivas, con el otro, en un acuerdo que una el extremo de lo sombrío con la luz del amor más bello? ¿Y si se establece una relación de consentimiento, de mutuo acuerdo, desde un espacio de libertad plena de cada uno de los actuantes, de un consentimiento erótico entre adultos, que permita la plena expresión del individuo, sin el lastre que suponen los prejuicios heredados de una sociedad castrante hasta en lo más íntimo?</p><p>Estas preguntas me llevan a encontrar respuestas. Y llevan tiempo dando vueltas en el interior, pugnando por ser escuchadas y puestas de manifiesto.</p><p><strong>En una máscara, la facultad está en poder ponérsela y quitársela a voluntad</strong>. No hay remedio más eficaz que deambular por la vida, con sus laberintos y sus devaneos, con sus continuas contactos y retiradas, con sus salidas de tono y su vuelta a la normalidad, como si las dos serpientes del conocimiento, de la vara del caduceo de Hermes estuvieran danzando en un continuo entrelazado vital, que con una máscara del carácter, que confiere una personalidad distinta a voluntad de quien la maneja, pudiendo así dar rienda suelta a sus necesidades mas ocultas, y que de otra manera no sería capaz.</p><p>Así la máscara del sadomasoquismo nos permite afrontar lo que de otro modo sería inconfesable en una sociedad, que pese a las apariencias peca de hipócrita, y no solo en su aspecto relacionado con la sexualidad, con lo que ella conlleva de motor de la vida, generadora de vida; <strong>sino y también, como modo de expresión del goce que no es dado al nacer, en nuestro cuerpo, en nuestras relaciones con todos los sexos habidos y por haber</strong>, sin exclusión de ninguno: y que siempre y cuando parta desde el reconocimiento mutuo, de la propia sexualidad, reconozca, acepte y respete la sexualidad de la otra persona. Y así pueda entablarse una relación sexual sana, de tú a tú, con plena medida de todas las formas posibles de entender la misma, sin exclusiones, y abriéndose al goce sin límites, que permite una mayor apertura de la mente, que promueve a que la claridad entre en nuestro subconsciente y nos libere de las ataduras, que suponen un esclavitud y una involución en nuestro desarrollo.</p><p>Por tanto <strong>la aparente contradicción del sadomasoquismo</strong>, ese gusto por provocar dolor en el otro a modo de goce sexual y sentir a través del propio dolor igual goce, nos puede parecer a priori una desviación del carácter hacia lo oculto, por inconfesable en una sociedad altamente hipócrita. Aquí entra en juego la máscara, que nos permite ocultarnos por los entresijos de la sociedad, alternando la luz con la sombra, la noche con el día, <strong>la expresión vehemente de una necesidad vital y compulsiva, con la alternancia y apariencia de normalidad</strong><em>normalidad</em>, compungido, impelido a contenerse, inmisericorde, en contra de sus más ansiados anhelos internos, ocultos por el velo de Proserpina.</p><p>Si he de ser sincero, yo encuentro en estas dos caras de una misma moneda, paralelismo y parangones que en nada afectan a mi sobriedad. El exceso de lujuria que desata el dios Plutón, al arrebatar abruptamente, innecesariamente, a la ninfa Proserpina, la convierte de repente en su esposa—mediante la toma del fruto de la granada—y en diosa de los infiernos, para siempre. Pero<strong> no hay necesidad tal en la expresión de nuestros más íntimos arrebatos</strong>. La expresión del sadismo y a la par de su hermano el masoquismo <strong>no tienen que ver necesariamente con una irrupción violenta, con una violación del acuerdo de amor, que supone entablar una relación de mutuo propio entre dos seres</strong>, para manifestarse lujuriosamente su necesidades de relaciones sexuales: más allá de los cánones establecidos por las circunstancias sociales, y su cohorte de normas, prejuicios, estereotipos de una sexualidad encorsetada, banalizada, hipersexualizada, comercializada—sobre todo en la figura de la mujer—restándonos así otras oportunidades de ensanchar nuestros propios límites como personas, en este vasto mundo que nos alberga.</p><p>Es más, no debe verse esta necesidad—abrupta—que irrumpe con fuerza en el escenario de la relación sexual entre dos personas<strong> como una máscara entre la realidad vital y la realidad virtual que supone velarse tras dicha máscara, escondiéndose a uno mismo, sus propias pulsiones vitales que pugnan por salir de la caverna de las sombras de Platón</strong>. El amor que finalmente profesa Plutón hacia Proserpina hacen de ella<strong> la diosa a la que recurren los mortales en busca de alivio, de compresión, de sosiego de sus temores más ocultos, en busca de un consuelo que no encuentra en la faz de la tierra</strong>, y que por eso han de indagar en lo más profundo de su psique, para comprender que es lo que les impide ser plenamente felices mostrando su sexualidad al mundo, como un ofrenda a la diosa, para así hallar la plenitud que contaba Antoine de Saint Exupèry: "Ser, ser por fin, y morir en la plenitud del ser". También Rainer Maria Rilke nos recuerda: "Porque incluso los mejores se equivocan en las palabras cuando se trata de dar significado a lo más sutil y casi indecible". Y si hablamos de indecible recurro a Thomas Merton cuando dice: "Nadie la ha puesto en marcha y nadie la va a parar. Hablará mientras quiera, esta lluvia. Y mientras hable, voy a escuchar".</p><p>Y hablando de la lluvia—que tanta falta nos hace—quisiera entonar desde aquí un canto, y como Merton<strong> rogar por esta lluvia y maldecir al mismo tiempo a este capitalismo salvaje que tanto daño está haciendo a este planeta Tierra que nos alberga y nos lleva de viaje</strong>, y de lo que no debede estar contenta la madre de Proserpina, la diosa Ceres, la diosa Virgo del zodíaco, madre de todas las tierras cultivadas o no, y que ve cómo se van dejando en barbecho estos campos arrasados en las cuatro direcciones del planeta para su posterior extracción maderera, sus nuevos sembradíos productivos, vegetales o ganaderos, con la extinción que conlleva a su población indígena, la pérdida de biodiversidad, con su incidencia directa en la calidad de nuestras vidas, del aire, del oxígeno que consumimos, del agua dulce que sacia nuestra sed de justicia...</p><p>Queridos, queridas, <strong>mi mayor gusto es que lean estos escritos y luego los trituren, los digieran y finalmente los desechen, para fertilizar así nuevas consciencias</strong>, para que ampliemos nuestras miras y nos hagamos conscientes de que las verdaderas necesidades del ser humano suelen ser sencillas pero de consecuencias enormemente inmensas. Como dice Emilio Lledó en su Epicureísmo: "El saber no solo nos hará libres, sino que nos hará mucho más felices". Saber que sí podemos liberar nuestras necesidades más intangibles, aquellas que permanecen en la cara oculta de la luna, tras la máscara de la envidia, o de la compasión mal entendida. <strong>Que desde el respeto mutuo, el respeto al otro, el respeto a la diversidad, entendida esta como las múltiples formas que de entender y de vivir la vida</strong>, en cualquier región del mundo, y en cualquier espectro de la personalidad humana, de sus relaciones vitales, de las relaciones sexuales inclusive, pueden darnos a todos, a todas, una mayor riqueza de lo humano, y por ende, de lo vivo, en esta vida, que nos ha tocado en suerte, y que nos es dado cuidar, fomentar, proteger y ampliar, si cabe, para generaciones venideras. _______________</p><p><strong>Rafael Santana</strong> es socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Aug 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Santana]]></author>
      <media:title><![CDATA[Del rapto de Proserpina]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[A un 'click' de la pornografía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/click-pornografia_1_1171474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Con ocho años aprendí a dividir por dos. Me regalaron una bicicleta morada con cesta con la que daba vueltas por aquella urbanización en mitad de un polígono de la periferia. Cuando tenía ocho, nació mi única hermana, a la que miraba en parte con amor y curiosidad y en parte como si fuera el Baby Feber de mi madre. Cuando tenía ocho años,<strong> cayó el muro de Berlín en mi televisión</strong> y no supe qué significaba toda esa gente contenta. Con ocho, crucé por primera vez la frontera y vi a mi madre llorar cuando un segundo nos separó de matarnos los cuatro. Cuando tenía ocho, murió Dalí y cantamos aquella canción de Mecano. Con ocho, leía <em>El pirata garrapata, La nariz de Moritz, De profesión, fantasma.</em> Veía <em>Regreso al futuro, El secreto de la pirámide, Supermán, Grease. </em>Con ocho escribí un cuento sobre un payaso abandonado. Aprendí lo que significaba mudarse de casa, aunque fuera del tercero al cuarto. Con ocho, mi abuela materna enfermó para siempre.</p><p>Hago el esfuerzo de ubicarme en mi propia memoria y recuerdos desde que ayer el informe <em>Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales</em>, realizado por la Universitat de les Illes Balears y la red Jóvenes e Inclusión, advirtió que la edad de la primera visualización de material audiovisual pornográfico ha bajado hasta los ocho años y uno de cada cuatro adolescentes varones ha visto pornografía antes de los trece. Hace unos días, una compañera me contaba que encontró en la <em>tablet</em> de su hijo de nueve, la que solo le dejan para jugar, una búsqueda en Google sobre <strong>cómo funcionaba su aparato genital</strong>. El niño halló lo que buscaba, pero también aparecieron todos esos enlaces alrededor. Un movimiento, un <em>clic,</em> y pornografía ilimitada en variedad y cantidad, de alta definición, anónima, con cada vez más interactividad y violencia.</p><p>¿Qué hacía yo con ocho años? ¿Qué sabía del sexo? Porque algunas cosas sobre el sexo sí sabíamos. Siempre había hermanos mayores, revistas que se traspapelaban, cambios rápidos de canal, calendarios con mujeres desnudas en una pared, todos habíamos escuchado diálogos que se nos escapaban. Pero a esa edad, todo aquello formaba parte de<strong> un rincón de nuestra imaginación.</strong> Y esa oscuridad donde todo esto habitaba era la que entrañaba cierta violencia, precisamente, por el desconocimiento. Aquella ignorancia, esas primeras informaciones furtivas susurradas en el patio del colegio se convertían en pequeñas detonaciones adentro de la infancia. No puede ser, pensabas primero. Y luego querías saber más cosas, claro, pero casi nunca aparecía nadie para explicártelas.</p><p>Son filtraciones que caen sobre la infancia desde el ajeno mundo de los adultos. Adultos que, en lugar de dotarlas de un significado normal, actuaban de forma extraña frente a ellas. En lugar de la explicación, <strong>llegaba antes el sonrojo</strong>, el qué dices, el no tienes años todavía. Y así una accedía a la edad adulta pensando que, en algún momento, alguien le iba a poner una bomba de relojería entre las manos que no iba a poder desactivar.</p><p>Son varios los peligros que se vienen advirtiendo desde hace un tiempo sobre la precocidad con la que los niños acceden a la pornografía masiva a través de dispositivos móviles incontrolados donde pueden ver relaciones desiguales en las que nunca se toman precauciones o presencia de violencia abierta como golpes o forzamientos. Acceden solos, sin referencias ni explicaciones. Películas donde el papel de la mujer en la mayoría de estos contenidos es el de satisfacer los deseos del hombre, y aparece cosificada y sobreexcitada, quedando eliminados del guion sus propios deseos: el imaginario erótico del porno al que acceden los niños y jóvenes, el porno de producción rápida y más rápido acceso que abunda en la red, el que está a un enlace de su mano, responde a imaginarios antiguos y machistas y todo empieza y acaba con la erección masculina. Según el informe, el vídeo más visto en internet escenifica<strong> una violación en grupo. </strong>Un niño de ocho años aún está lejos de la madurez para entender y medir esa estereotipación como lo que es, los juegos de roles y las relaciones sexuales que la pornografía muestra, que los cuerpos de hombres y mujeres no son como los que aparecen en los vídeos y que el silencio no es ningún idioma para comunicarse con el otro en un lugar íntimo.</p><p>Han pasado treinta años desde que yo tenía ocho, los niños no han cambiado tanto, eso es seguro, pero la educación afectiva y sexual tampoco, sigue siendo deficiente. Hemos viajado desde la negación del placer que se hacía en nuestras materias escolares a una hipersexualización infantil, con el peligro de que un niño o niña aprendan que el valor de una persona está definido por el canon de belleza según el deseo sexual que puede despertar. La oscuridad con la que mi generación rellenaba los vacíos donde no llegaba la información, hoy puede llegar a cubrirse por<strong> breves ficciones audiovisuales sin argumento</strong>, sin contexto, algunas veces vejatorias y casi siempre frías.</p><p>De este informe, de estos datos, dos cosas me quedan: la primera es que espero ser capaz de dotar de confianza la relación con mi hijo para que <strong>acuda a mí cuando tenga una duda</strong> de este tipo; la otra, que la educación sexual es una tarea pendiente en familias y escuelas que no debe desaparecer, sino trabajarse. Porque aunque retrasemos lo máximo posible el acceso a internet, aunque lo prohibamos de raíz, será difícil que restrinjamos el uso de dispositivos a esos niños que se han criado a base de pantallazos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Jun 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
      <media:title><![CDATA[A un 'click' de la pornografía]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Relaciones sexuales,Sexualidad,educación sexual]]></media:keywords>
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