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    <title><![CDATA[infoLibre - Novela negra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/novela-negra/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Novela negra]]></description>
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      <title><![CDATA[Eduardo Mendoza vuelve con la novela 'Tres enigmas para la Organización": "El humor es exigente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/eduardo-mendoza-vuelve-novela-tres-enigmas-organizacion-humor-exigente_1_1696758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/630af2e4-6589-4f6d-a54a-837a4dac0398_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo Mendoza vuelve con la novela 'Tres enigmas para la Organización": "El humor es exigente""></p><p>El escritor barcelonés Eduardo Mendoza vuelve con <em>Tres enigmas para la Organización</em> (Seix Barral), una <strong>novela policíaca en clave de comedia y sátira</strong> social protagonizada por los absurdos integrantes de una organización gubernamental secreta: "El humor es exigente. Si haces humor, tienes que hacer reír y ser eficaz".</p><p>En rueda de prensa en Barcelona, Mendoza (Barcelona, 1943) ha remarcado que <strong>el humor en la novela es "como cocinar, tiene un punto"</strong>, y no pasarse de listo para que funcione de forma precisa, lo que viene de la propia intuición de cada uno a la hora de escribir.</p><p><em>Tres enigmas para la Organización</em> narra como esta organización se enfrenta a la investigación de tres casos: la<strong> aparición de un cadáver en un hotel de La Rambla</strong>, la desaparición de un millonario británico en su yate y las singulares finanzas de una empresa de conservas, salpicada por la vida privada de sus integrantes.</p><p>Ha afirmado que con esta novela ha querido que fuera <strong>"autocontenida" </strong>sin temas candentes ni contenido, y ha subrayado que ha querido que el lector entrara en el juego y una vez concluida se acabara como si finalizara una partida de Monopoly.</p><p>Preguntado por las<strong> similitudes que pueden tener sus personajes</strong> con los de <em>Mortadelo y Filemón</em> de Francisco Ibáñez, ha afirmado que es "admirador" de la obra del historietista fallecido el año pasado, y ha asegurado que han bebido de las mismas fuentes.</p><p>El escritor ha asegurado que no era su intención <strong>retratar la Barcelona actual </strong>en la novela, pero que si pasa en la ciudad es "inevitable que pase el retratado", y ha afirmado que con el humor se produce una mirada sobre la realidad de manera deformada.</p><p>Ha explicado que para él<strong> las novelas</strong> clásicas de misterio como las <strong>de Sherlock Holmes le marcaron como lector</strong>, y ha asegurado que para él el género negro es la "novela más común" en la actualidad, ya que en las librerías puede haber un 70% de libros que son de investigación y misterio.</p><p>"Se ha convertido en el género más representativo y representado", ha dicho Mendoza, quien ha recordado que él <strong>empezó a escribir novela negra cuando en España no era común</strong>, pero siempre en su caso en clave de humor.</p><p>Mendoza ha recordado que dijo que no iba a escribir más novelas, pero que luego empezó a escribir ésta <strong>bajo el modelo de las series policíacas actuales</strong>, pero que a diferencia de estas que se toman muy en serio pensó en hacer "una para entretener, que sea una burrada".</p><p>El escritor ha asegurado que el hecho de decir que no escribiría más le ha dado <strong>mucha libertad </strong>para encarar <em>Tres enigmas para la Organización</em> y que ahora se ve como "un poco así de tiempo de descuento. Si cae un gol bien, pero sí no, no pasa nada".</p><p>"Demasiadas veces he dicho cosas que no tendría que haber dicho. No sé lo que pasará dentro de un año o una semana", ha dicho, pero que si dentro de un año vuelve a convocar para presentar un libro él será el más feliz, aunque por ahora no tiene una idea y está volcado en presentar <em>Tres enigmas para la Organización</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jan 2024 18:05:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Eduardo Mendoza vuelve con la novela 'Tres enigmas para la Organización": "El humor es exigente"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela negra]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Los premios Nadal y Josep Pla se tiñen de negro con César Pérez Gellida y Jaume Clotet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/premios-nadal-josep-pla-tinen-negro-cesar-perez-gellida-jaume-clotet_1_1681356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/18561a59-4733-405a-b780-c1debd03ed5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los premios Nadal y Josep Pla se tiñen de negro con César Pérez Gellida y Jaume Clotet"></p><p><strong>Los premios Nadal de novela y Josep Pla de prosa en lengua catalana se han teñido de negro </strong>con sus respectivos ganadores, el escritor vallisoletano <strong>César Pérez Gellida</strong>, con su novela "Bajo tierra seca", y el periodista e historiador barcelonés <strong>Jaume Clotet </strong>con "La germandat de l'àngel caigut", ha informado EFE.</p><p><strong>Pérez Gellida ha ganado la 80ª edición del Nadal</strong>, el decano de los premios literarios hispanos, con un thriller rural ambientado en la Extremadura de principios del siglo XX, donde una viuda, que marca el destino de quien se cruza con ella, desaparece después de que se incendie su casa.</p><p>En medio de esta historia, en la que se combinan <strong>pasión, sangre y barro</strong>, muy al estilo de Pérez Gellida, la policía trata de averiguar dónde está la viuda, en un texto que el jurado ha valorado de "gran personalidad estilística".</p><p>Pérez Gellida ha confesado tras hacerse público el fallo que "<strong>era una novela que tenía en la cabeza desde hace mucho tiempo </strong>pero que ahora he decidido escribir porque me sentía más maduro como escritor". </p><p>El marco de "Bajo tierra seca" es la Extremadura de 1917, en la que, como dice su autor, "<strong>había mucha pobreza, caciquismo y mucha hambre" </strong>y en ese contexto a un teniente de la Guardia Civil, Martín Gallardo, le ordenan investigar un incendio en el que la propietaria, la viuda Antonia Monterroso, ha desaparecido y el capataz es el principal sospechoso. </p><p><strong>Antonia Monterroso</strong>, añade, es "el personaje que más va a impactar a los lectores porque es <strong>una mujer que todos conocen, pero nadie sabe bien quién es</strong>, es además una mujer muy guapa para los cánones de la época, muy grande y que ha luchado contra casi todo, pero su conducta va a generar las dudas al lector".</p><p>Para su autor, se trata de "<strong>un thriller muy negro, con un trasfondo político y social </strong>que condiciona mucha la novela en la que se pone de manifiesto que la hostilidad puede condicionar a las personas y hacerlas mucho más hostiles".</p><p>Ha asegurado el ganador del Premio Nadal que piensa en dos lectores: <strong>"el que ya me conoce y que va a buscar lo que le gusta de las anteriores novelas y que lo va a encontrar</strong>; y luego el lector nuevo, que se va a sorprender, porque hay muchos ingredientes que consiguen mantener un suspense sostenido desde las primeras páginas hasta el final y que tenga la necesidad de saber quién es César Pérez Gellida".</p><p>En una respuesta retórica a esta pregunta, Pérez Gellida se define como <strong>"un escritor que empezó hace diez años por un problema de insomnio </strong>y encontré un método, que sigue funcionando: inventarme una historia durante la noche y al día siguiente la retomo en el punto en el que la dejé el día anterior".</p><p>La novela en sí, resume Pérez Gellida, es <strong>"un engaño, en la que en cada capítulo el lector se ve obligado a replantearse lo que creía que sabía en el anterior".</strong></p><p>El ganador del Premio Josep Pla, <strong>Jaume Clotet,</strong> ha definido la novela vencedora, "La germandat de l'àngel caigut", como "<strong>un thriller de base histórica</strong>", que narra una misión trepidante en la que se juega la guerra entre el bien y el mal y que puede hacer tambalear los mismos cimientos de la Iglesia.</p><p>La novela parte de la ciudad de Acre, en Tierra Santa, en 1291, donde <strong>un grupo de caballeros templarios huyen del agonizante reino de Jerusalén</strong> y se llevan consigo el secreto más bien guardado de la cristiandad, un misterio que lleva al lector a la actualidad de la mano de sus dos protagonistas, un monje de Montserrat y una mossa d'esquadra. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jan 2024 11:41:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los premios Nadal y Josep Pla se tiñen de negro con César Pérez Gellida y Jaume Clotet]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Novela negra,Cultura,Literatura española]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Alexis Ravelo, más allá de la novela negra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alexis-ravelo-novela-negra_1_1524210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/96636018-7766-4608-8803-9f275aa4f02d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alexis Ravelo, más allá de la novela negra"></p><p><strong>Alexis Ravelo</strong> (Las Palmas de Gran Canaria, 1971-2023) fue un novelista que no escribió desde la atalaya de las vanidades literarias, sino desde el corazón de la vida. Y que se entregó despeñadamente a la literatura, casi como un acto de amor. También como un destino: el que le concedió desde la infancia el paraíso de los libros, porque le tocó ser hijo de un cambista de bolsilibros dedicado a renovar novelas a domicilio. </p><p>Con el tiempo, a aquel niño singular empezaron a brotarle poemas, cuentos y minificciones, y también piezas de teatro y artículos. Mientras, continuó bebiendo vida, y bebiendo más libros, como quien respira. Según sus propias palabras, le deslumbraron en particular <strong>Juan Rulfo</strong>, <strong>Julio Cortázar</strong>, <strong>Juan Carlos Onetti</strong> y <strong>Mempo Giardinelli</strong>. También <strong>Leonardo Sciascia</strong>, <strong>Paco Ignacio Taibo II</strong>, <strong>Jean-Patrick Manchette</strong> y <strong>Patricia Highsmith</strong>. Poco a poco esos escritores se fueron convirtiendo en protagonistas de su panteón personal, mientras las palabras que le iban brotando encontraban al fin su hábitat preferido tras tanto deambular. Ese hábitat era la novela negra, y en ella alojó <strong>Ravelo</strong> su atracción por el misterio. Por esa oscuridad del vivir que acabó llevándoselo de pronto este año, sin que nadie pudiera siquiera imaginárselo, y con poco más de cincuenta años. </p><p><strong>Ravelo</strong> escribió sobre una violencia que se hace a veces catártica en sus novelas. También habló de la compasión, siempre con una prosa subyugante, cautivadora en su lúcida claridad y en su compromiso con los valores de la condición humana. Cuando Siruela editó <em>La otra vida de Ned Blackbird</em> en 2016, ya <strong>Ravelo</strong> era dueño de una trayectoria fecunda, centrada en ese género en que halló el medio más afín para señalar la abyección. Pero no recurrió a la violencia gratuita que tantos frecuentan para lograr adeptos. Él la administró con precisión eficaz de cirujano, mientras nos arrastraba a la vida real, a las calles, para que viéramos con nuestros propios ojos el alcance de la maldad y la miseria humanas. Lo hizo en novelas casi cinematográficas, cuya lograda oralidad discurría líquida, sin los artificios y las impostaciones de quienes buscan el efectismo del color local.</p><p>Sus libros conquistaron pronto a lectores y críticos. Ganó el Premio Getafe Negro en 2013, y el Hammett en 2014. En 2021 llegó un galardón de más peso, porque no era para novelas de género policíaco sino para novelas literarias sin más, y eso lo llenó de orgullo. Era el Premio de Novela Café Gijón, otorgado a <em>Los nombres prestados</em> por un jurado que incluía a <strong>Antonio Colinas</strong>, <strong>Rosa Regàs</strong> y <strong>José María Guelbenzu</strong>, y que enaltecía la trama de ese “thriller psicológico” vertebrado por temas como “la identidad, el perdón, la redención, la evolución y la verdad”.</p><p>La obra, publicada en 2022 y que ya lleva varias ediciones, relata una historia vibrante que comienza con el encuentro casual entre un muchacho discapacitado y un perro, sugerido desde la cubierta del libro. Poco a poco conoceremos a la supuesta madre del muchacho, que vive ahogada por pesadillas, y que se dedica a la traducción y al cuidado de ese adolescente. También conoceremos a un jubilado misterioso y de bigotito recortado, cojo de la pierna derecha, que pasea con su cámara y ese perro, y que es adicto a la lectura. “En general, leía novelas editadas en formatos baratos, realistas o fantásticas, románticas o de aventuras, históricas o de ciencia ficción”, nos dice el autor al retratarlo, para concluir con sorna autoparódica: “Las que menos le gustaban eran las policíacas. Solían parecerle falsas, impostadas, demasiado simétricas para ser creíbles. En cualquier caso, le gustaran o no, las leía hasta el final”. Ambos adultos no son lo que parecen sino policía y terrorista —estamos en los años de plomo— e interpretan una extraña representación, hasta que aparece en el pueblo un mochilero con motocicleta y se desencadena el drama. </p><p>El mastín mencionado, llamado Roco, también se hace importante en la trama, y desde su mirada imprevista se cierra la novela en un extenso <em>flashback </em>que completa la historia desde su semilla. En ese epílogo Roco recuerda, y sabremos que llegó a Canillejas como regalo navideño para una niña, que fue abandonado en un descampado y que allí acabó amparando a un borracho que lloraba. “El perro entendió que el hombre lo necesitaba más a él de lo que él necesitaba al hombre y que no le quedaba mejor solución que adoptarlo como dueño”. En Roco hallamos la humanidad y ternura que falta en el duelo entre abyecciones que arma la trama.  </p><p>En estas líneas que quieren ser, más que una reseña, un mínimo homenaje al novelista malogrado, cabe recordar alguna más de sus obras, particularmente la más celebrada —y objeto ya de numerosas ediciones—: <em>Los milagros prohibidos. </em>Una novela sobre la “memoria chica”, ambientada en la llamada Semana Roja de la isla canaria de La Palma, en julio de 1936, cuando los milicianos se echaron al monte ante el desembarco de tropas franquistas y voluntarios de Falange, y se produjo uno de los episodios más sangrientos de la represión en las islas durante la guerra civil.  </p><p>Estructuralmente, la novela es de nuevo un wéstern —con forma coral—, y en su trama se entrevera la voz de un testigo que recuerda los hechos. A través de sus páginas asistiremos a lo que es en el fondo el duelo entre dos hombres por una mujer. La protagoniza un maestro entregado a una huida desesperada, y solo lo acompaña su zurrón con algo de comida y algún libro, como el <em>Crimen</em> de <strong>Agustín Espinosa</strong> —surrealista tinerfeño también represaliado en aquellos días—, del que por cierto <strong>Ravelo</strong> haría una apasionada edición —editada también por Siruela— como tributo a esa voz irreverente y deslumbrante, tan olvidada por las academias. </p><p>El telón de fondo de la novela son las prisiones flotantes de los barcos de carga de fruta que funcionaron como campos de concentración por aquellos años, y las cacerías humanas a través de los bosques de laurisilva. Ravelo da lo mejor de sí en ese marco insular, y se escora alternadamente hacia perseguidores y perseguidos, minucioso en la construcción de los personajes principales pero también de los secundarios. Como Rosita, la madre del asesino Floro el Hurón, que recrimina al hijo la bajeza de sus instintos. O la bella Emilia, hija de masón y esposa del maestro perseguido, que se desespera por saber el paradero de su marido mientras es acosada por los perseguidores. En esa nueva danza de la muerte participa infinidad de personajes, y hasta cabe el encantamiento de los versos del poeta <strong>Pedro García Cabrera</strong>, o la transformación de la isla de La Palma en otro personaje más, con su mítica caldera de Taburiente convertida en jaula, ratonera o infierno claustrofóbico, majestuoso y cruento.</p><p>Y como siempre en <strong>Ravelo</strong>, el don de magnetizar al lector con su maestría para hilar la trama o manejar la oralidad desde un estilo hipnótico que arrastra como un vendaval. Con ese talento para la psicología, la intriga y las persecuciones trepidantes que electrizan en su <em>crescendo</em> cinematográfico, y que cumplen lo que anotaba <strong>Robert McKee</strong> como primer mandamiento de las artes temporales: lo mejor, para el final. Un final que en el caso de <strong>Alexis Ravelo</strong> es siempre un principio, porque nos seguirá atrapando incesante con una escritura destinada a perdurar más allá de su temprana pérdida.</p><p>________________________</p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>Selena Millares</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> es escritora, sus últimos libros son </em></span><a href="https://www.elsastredeapollinaire.com/producto/lampara-de-madrugada/" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Lámpara de madrugada.</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><em> y </em></span><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/matrioska-lugar-aire-fuego_1_1446142.html " target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Matrioska</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><em>.También es autora de las novelas </em></span><a href="http://www.barataria-ediciones.com/barbaros/elfaroylanoche.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El faro y la noche</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><em> y </em></span><a href="http://www.barataria-ediciones.com/barbaros/laisladelfindelmundo.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La isla del fin del mundo</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><em>.</em></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jun 2023 19:00:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Selena Millares]]></author>
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      <title><![CDATA[La "cantonalización" de la novela negra española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cantonalizacion-novela-negra-espanola_1_1197407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d7442376-1a29-402f-81df-35954c104ecd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La "cantonalización" de la novela negra española"></p><p>“La gente es igual en todas partes”, solía decir <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Miss_Jane_Marple" target="_blank">Miss Jane Marple</a>, vecina de St. Mary Mead y protagonista de algunas novelas de Agatha Christie. De ahí su habilidad detectivesca: <strong>nada de lo que veía en otros lugares podía sorprenderle. </strong>Me acordé de la perspicaz anciana cuando planteé el tema que aquí me trae, la cantonalización de la literatura negra española, consecuencia imprevista del desarrollo del estado autonómico… O no.</p><p>“La mirada de un escritor de novela negra gana mucho cuando mira a la condición humana desde lo cotidiano, desde el territorio ‘chico’. Pero, además, <strong>un escritor es alguien que vive en el lenguaje</strong> y una distinta forma de vivir una lengua es una distinta forma de entender el mundo, con lo cual, en el caso de este país, al español que se habla en diferentes comunidades españolas, habríamos de sumar la literatura en catalán, en euskera, en gallego...” Si ahora el fenómeno es más evidente es porque, en las últimas décadas, el favor del público (y, por tanto, el de los grandes grupos) “ha normalizado el hecho de que nuestras historias se ambienten en lo que los madrileños llaman ‘provincias’”.</p><p>De provincias, concretamente de la provincia de Zaragoza, es Florián Falomir, detective maño creado por <a href="https://www.juanbolea.com/" target="_blank">Juan Bolea</a>, que vive en Zaragoza (autor y personaje lo hacen) aunque su último trabajo (el del personaje), <a href="https://alreveseditorial.com/libros/la-noche-azul" target="_blank"><em>La noche azul</em></a><em>, </em>transcurre a la orilla del Mediterráneo. Ambientar una novela en un sitio y no en otro, dice Bolea, “básicamente, responde al sentimiento de comodidad o de seguridad que el autor obtiene al utilizar una ciudad o un territorio <strong>que le es bien conocido”.</strong> Tesis que apoya <a href="https://www.ibonmartin.net/books/" target="_blank">Ibon Martín</a>: “En mi caso la elección del escenario no es fruto del azar. Conozco bien Euskadi y su idiosincrasia; lo siento mío, es mi tierra, donde nací y donde he crecido. Me siento cómodo localizando mis novelas aquí. Tengo la impresión de que este grado de cercanía con el lugar me permite sacarle todo el jugo a personajes y paisajes, algo que probablemente no ocurriría si ubicara mis historias en otro lugar”.</p><p>No obstante, Bolea presta más atención a la trama que a su ambientación espacial, “factor que, en mi manera de novelar el género policíaco, no es especialmente relevante, salvo en alguna descripción pertinente a complementar al lector. En general, aquel investigador, detective o policía que nos pretende enseñar cómo se vive en Manchester, en Atenas o en Valladolid no me merece especial interés, salvo que sea de verdad brillante en su trabajo”. Y en esto coincide con <a href="https://mariaoruna.com/" target="_blank">María Oruña</a><strong>. “Las historias son más grandes que nosotros,</strong> que la ambientación o ubicación que pretendamos darles, que deben estar a su servicio”, asegura la autora de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-bosque-de-los-cuatro-vientos/313105" target="_blank"><em>El bosque de los cuatro vientos</em></a>, sabedora de que las buenas historias “no solo se guardan en ambientes urbanos y degradados, sino que en las localizaciones rurales y más pequeñas suceden cosas insólitas, que también suponen un reflejo social y costumbrista, un misterio a desvelar, una denuncia que escribir”.</p><p>Por no hablar, como destaca <a href="http://susanarodriguezlezaun.com/" target="_blank">Susana Rodríguez Lezaun</a>, de que antes los escritores se trasladaban a Madrid o Barcelona para desarrollar su carrera, convirtiendo esas ciudades en protagonistas. “El hecho de que los autores podamos ahora vivir y trabajar en casi cualquier lugar del mundo <strong>ha colaborado en la descentralización de la novela negra. </strong>Ciertamente, veo más motivos económicos que sentimentales en esta realidad”.</p><p><strong>El hecho diferencial </strong></p><p>En una ocasión, la sevillana <a href="https://sevilla.abc.es/cultura/libros/sevi-sevilla-territorio-perfecto-para-novela-negra-202102070905_noticia.html" target="_blank">Susana Martín Gijón se confesó sorprendida</a> de que no hubiera más novela negra ambientada en su ciudad, que además del patrimonio, la gastronomía y el sentido del humor, <strong>presenta las </strong><strong>diferencias sociales</strong><strong> </strong><strong>que pide el género.</strong></p><p>La última novela de Ravelo, <a href="https://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=4152&completa=S" target="_blank"><em>Un tío con una bolsa en la cabeza</em></a><em>, </em>es un prontuario de la corrupción insular. “Siempre hay algo de delincuencia organizada, pero las Islas, para esta, <strong>es lugar de paso o lugar de blanqueo.</strong> En cuanto a la delincuencia común, no es de alta intensidad y nuestros choricillos y traficantes locales son más bien pobres diablos chapuceros. Pero es muy fácil utilizarlos como excusa narrativa para hablar del delito de cuello blanco, el delito económico, frecuentemente relacionado con la política. Ese es mi asunto, y en Canarias tengo un filón inagotable”.</p><p>Aunque si hablamos de tráficos, habrá que viajar al extremo noroccidental de la península. “Por lo general, no creo en un tipo delictivo concreto para una zona; los crímenes suelen <strong>obedecer más a cuestiones de oportunidad que a un estilo criminal propio</strong> ―apunta Orduña―. Sin embargo, sí creo que la pertenencia del autor a una zona geográfica concreta puede vestir sus textos de determinado tipo de humor, de una ambientación más o menos oscura, más o menos sobria.”</p><p>Todo ello, con limitaciones. Bolea asegura que su Falomir “sería igual en cualquier otro escenario porque a sus cincuenta <strong>años ya es un personaje muy hecho”. </strong>Ha sido agente de inteligencia, tiene formación diplomática y militar y, sobre todo, instinto para resolver los casos. “Su condición de aragonés bastante más cercano a Buñuel que a Paco Martínez Soria no es una característica esencial de su personalidad, pero lo acerca al lector por su tipo de humor y su libre y amplio entendimiento.”</p><p><strong>Turismo Noir </strong><em> Noir </em></p><p>Su última novela, <a href="https://www.harpercollinsiberica.com/harpercollins/suspense/bajo-la-piel2021-01-27-01-59-152047759312-detail" target="_blank"><em>Bajo la piel</em></a>, está protagonizada por una policía aragonesa, Marcela Pieldelobo, que trabaja en Pamplona y se refugia en Zugarramurdi. Hablando con su creadora pensé en la vasca Dolores Redondo, cuyos libros han revitalizado el <strong>Baztán y forzado la recuperación de los txantxigorri.</strong><a href="https://blogs.hogarmania.com/2017/03/txantxigorri-el-dulce-navarro-de-moda/" target="_blank">txantxigorri</a> Ravelo sabe de qué hablamos. “En Las Palmas había, antes del confinamiento, varias rutas con la Serie Eladio Monroy y otras novelas. Incluso una en bici, con la temática de <a href="https://www.edaf.net/libro/la-ultima-tumba_88092/" target="_blank"><em>La última tumba</em></a>, lo cual me hace mucha gracia, porque yo no sé montar en bicicleta”.</p><p>Novelas que crean turismo, fiestas turísticas que inspiran novelas. Porque sí, “lo negro está por todas partes ―asegura Martín―, no hay mayor enemigo que el odio, y las fiestas, por lo que suponen de exaltación de los sentimientos son un buen reflejo de ello.” La fiesta del Alarde, a la que nos lleva en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-negra-misterio-y-thriller/31306-la-hora-de-las-gaviotas-9788401025655" target="_blank"><em>La hora de las gaviotas</em></a><em>, </em>es un buen ejemplo. “Raro es el pueblo que logra escapar, pero hay lugares en los que esos fervores se desbordan. <strong>Hondarribia es uno de ellos”. </strong></p><p>En cualquier caso, Bolea lo sabe, al final “solo calan, o solo quedan, aquellas obras <strong>que reúnen calidad en todos sus aspectos</strong>. Con un apoyo mayor y con un recuerdo más perdurable, ciertamente, allá donde el escenario ha sido objeto de un notable tratamiento literario, caso de las novelas de Plinio”. Cuyo autor, <a href="https://elpais.com/diario/1979/01/02/cultura/284079604_850215.html" target="_blank">Francisco García Pavón, declaró</a>: “En las novelas policíacas, que la crítica ha dicho que tienen la virtud de haber españolizado el género, tengo dos satisfacciones: la de haber creado el tipo del detective provinciano y español y la de haber popularizado a Tomelloso, mi pueblo”. ¿Hay algo más importante que eso?</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Orúe]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La "cantonalización" de la novela negra española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Cultura,Novela negra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La batalla final de Lisbeth Salander]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/batalla-final-lisbeth-salander_1_1174319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>David Lagercrantz (Suecia, 1962) ha escrito sobre <em>hackers</em> peleando contra los <em>hackers</em>. Este escritor y periodista acaba de rematar la sexta entrega de <em><strong>Millennium</strong></em>, protagonizada por la ya legendaria cibercriminal Lisbeth Salander, desde un ordenador sin conexión a Internet y entre grandes medidas de seguridad, al menos, en su editorial. El manuscrito original, del que solo existía una copia impresa, fue <strong>custodiado bajo dos llaves </strong>y protegido por videovigilancia. Él, sin embargo, recibió la regañina de un especialista en la materia por no cubrir la cámara de su portátil mientras estaba metido en faena. </p><p>“A mi agente le llegaban correos de traductores y editores pidiéndole el manuscrito con antelación, pero en realidad eran <em>hackers</em> que querían echarle mano”, explica Lagercrantz. “Tanto su agente como los editores hemos sufrido <strong>múltiples ataques</strong> –completa su editoria en España, Míriam Vall-. Nunca había pasado algo así en Planeta”. Pero esa situación tan excepcional ya ha llegado a su fin: <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-chica-que-vivio-dos-veces-serie-millennium-6/298527" target="_blank"><em>La chica que vivió dos veces</em></a><em> </em>(Destino, sello integrado en el grupo editorial catalán) acaba de salir a la venta para poner punto final a una de las sagas más exitosas de la última década.</p><p>  </p><p>Cómo este sueco enjuto e hiperactivo llegó a los mandos de <em>Millennium</em> cuando la saga ya había vendido 80 millones de ejemplares es ya historia de la industria editorial. Su artífice, <a href="https://elpais.com/diario/2009/06/14/cultura/1244930401_850215.html" target="_blank">Stieg Larsson</a>, había muerto en 2004 de un infarto cuando tenía 50 años. Los primeros tres volúmenes <strong>aparecieron póstumamente</strong>, convirtiéndole en un autor de éxito mundial. No sin cierto reparo, Lagercrantz asumió la tarea de completar las aventuras del periodista de la revista <em>Millennium</em> Mikael Blomkvist y la <em>hacker</em> Lisbeth Salander, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2014/01/11/de_libros_gallinas_huevos_oro_12170_1026.html" target="_blank">invitado por la editorial y los herederos de Larsson</a>. Entre medias, llegaron las adaptaciones cinematográficas y los <strong>100 millones de libros vendidos</strong>. También en ese tiempo, se completó la <a href="https://elpais.com/cultura/2019/03/06/actualidad/1551876845_251635.html" target="_blank">investigación de Larsson sobre el asesinato de Olof Palme</a>, otra de las grandes obsesiones del autor, férreo activista contra la extrema derecha.</p><p><strong>Antisemitismo y violencia de género</strong></p><p><em>La chica que vivió dos veces</em> arranca con la misteriosa muerte de un mendigo en pleno centro de Estocolmo y continúa con una trama ya pergeñada en su anterior entrega: las fábricas de noticias falsas, los <em>trolls</em> que envenenan la red y los <em>hackers</em> que dedican su energía a propagar intolerancia<em> urbi et orbi</em>. “Muchos de los problemas que tenemos hoy, como el racismo o los líderes políticos sin escrúpulos, tienen origen en <strong>campañas de odio orquestadas digitalmente</strong>”, denuncia Lagercrantz. “Estas difamaciones son peligrosísimas, porque abren el camino a la violencia real”. El autor aprovecha esta crítica política –aunque los versados en <em>Millennium</em> consideran que <strong>la denuncia social ha disminuido en las últimas entregas</strong>- para trazar la evolución del <em>hacking</em> desde la primera novela hasta hoy en día: “Esas campañas digitales ya no se diseñan en sótanos clandestinos por adolescentes, sino que son métodos explotados por Estados y organizaciones con intereses políticos", subraya.</p><p>Sus personajes también han cambiado. Blomkvist ya no parece tan enérgico y Salander ha madurado, reflexionado sobre su vida y se ha desprendido de sus numerosos <em>piercings</em>. “Las novelas de <em>Millenium</em> tiene tres ingredientes: un asesinato misterioso al principio; un conflicto, que en este caso coincide con la batalla final entre Lisbeth y su hermana Camilla; y temas de actualidad, de interés social”, resume Lagercrantz. En esta sexta entrega, además de las<a href="https://www.infolibre.es/noticias/medios/2019/07/10/fake_news_sobre_facebook_96880_1027.html" target="_blank"> fake news</a>, el autor aborda la capacidad destructiva de las redes, la vuelta del antisemitismo y la violencia de género, tema casi transversal en toda la saga. “El <em>thriller</em> es la mejor herramienta para plantear temas políticos o sociales”, opina el autor, que encuentra en <strong>los momentos de mayor tensión narrativa el mejor gancho para introducir la crítica</strong>.</p><p>Decir adiós, una "liberación"</p><p>Lagercrantz asegura despedirse de la saga con cierta sensación de “liberación”. “En Suecia <strong>la gente se volvió loca cuando se anunció que continuaría la trama</strong>. En ese momento había una guerra en Siria y una crisis de refugiados, pero en las portadas de los periódicos los titulares más grandes eran para mí. Hubo mucha indignación y tuve la sensación de que los críticos afilaban sus cuchillos para clavármelos en cualquier momento”, <a href="https://elpais.com/cultura/2015/08/27/actualidad/1440667587_548903.html" target="_blank">rememora</a>. Sin embargo, lo más dramático de todo el murmullo que envolvió este encargo fue el conflicto familiar que generó la herencia de Larsson. Sin testamento, Eva Gabrielsson, quien fuera su pareja durante 32 años, pero con la que nunca se llegó a casar, <strong>no vio ni un euro de los beneficios</strong> generados por la saga. El padre y hermano de Larsson fueron nombrados únicos herederos tras un proceso judicial. Cuando se anunció la continuación de <em>Millennium</em> con Lagercrantz al frente, Gabrielsson llegó a calificar “<a href="https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2013/12/17/trilogia-sueca-millennium-stieg-larsson-tendra-cuarto-libro/00031387300281185105412.htm" target="_blank">de muy mal gusto tratar de hacer más dinero</a>”. "Siempre he soñado con que lo resuelvan”, confiesa el autor con resignación, y añade que el enfrentamiento contribuyó a "un ambiente agresivo" en torno a su cometido.</p><p>Por otro lado, cree que su trabajo con la serie de novelas, y los nuevos lectores que se han sumado hasta esta sexta entrega, ha servido también para rescatar la gran actividad política de su creador. “Stieg Larsson escribió unos personajes fantásticos”, concluye Lagercrantz, “y he escrito con gran pasión: se lo merece”.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
      <media:title><![CDATA[La batalla final de Lisbeth Salander]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Libros más vendidos,Literatura,Autores,Novela negra,fake news]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos Zanón: "Para Carvalho, la verdad resulta siempre decepcionante"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/carlos-zanon-carvalho-resulta-decepcionante_1_1166529.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2ab66abf-1071-4703-9a5d-b3aa61255797_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Zanón: "Para Carvalho, la verdad resulta siempre decepcionante""></p><p>Insiste <strong>Carlos Zanón</strong> (Barcelona, 1966) en que escribir un libro protagonizado por <strong>Pepe Carvalho</strong>, el legendario detective creado por <strong>Manuel Vázquez Montalbán</strong>, es "como donducir un Ferrari". Se trataba de no hacerle demasiados rozones y de llevarlo a buen puerto. Es una imagen solo relativamente lúdica. Desde que recibió el encargo de la editorial Planeta, en connivencia con la familia del novelista, ha podido disfrutar del viaje —eso sí, con algún sobresalto que alargó el proceso de creación—. Pero ahora, con <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-carvalho-problemas-de-identidad/283950" target="_blank">Problemas de identidad</a> en las librerías, llega la hora de rendir cuentas, y el escritor barcelonés conoce la tensión del que espera a que el empleado de la empresa de alquiler compruebe el estado del vehículo. </p><p><strong>Pregunta. El libro tenía una fecha prevista, principios de 2018, y luego se fue retrasando. ¿Qué dificultades se encontró durante la escritura?</strong><a href="https://www.lavanguardia.com/cultura/20170112/413284123502/vuelve-carvalho.html" target="_blank">principios de 2018</a></p><p><strong>Respuesta</strong>. Yo nunca había hecho una novela policial, no sabía cómo hacer aquello de ir explicando la historia y engañando un poco al lector. Por lo demás, no me agobié mucho. Me he ido agobiando más cuando me han ido preguntando cosas. Quizás fui un poco naif, porque no pensé tanto en la repercusión o en tratar un personaje que era de otro autor. Tampoco era una propuesta mía, ¿no? [Se trató de un encargo editorial.] Entonces…</p><p><strong>P. Cuando le plantean continuar con Carvalho, ¿hubo un análisis de cuál era la esencia del personaje, qué se podía quitar y qué había que dejar?</strong></p><p><strong>R</strong>. Sí, desde el principio pensé que quería personajes nuevos que se ensamblaran con los antiguos, a ver si podían dialogar. Y luego estaba el personaje de Charo, que para mí era muy complicado explicar…</p><p><strong>P. ¿En qué sentido?</strong></p><p><strong>R</strong>. Charo es una prostituta, tiene una relación con un detective… En 2017 [cuando comenzó la escritura], no digo que no se pueda hacer, pero con lo que tenía… No sabía gestionarlo.</p><p><strong>P. ¿Releyó los Carvalho?</strong></p><p><strong>R</strong>. Sí, releí. Al principio, todo el mundo se me ofrecía: la policía, que me invitaron a comer, me enseñaron las técnicas de investigación, los cocineros, estudiosos de Vázquez Montalbán… Pero me di cuenta de que todo eso me iba paralizando y que tenía que dejarlo, dar las gracias a todo el mundo, e inventarme una novela y un personaje. Entonces fue leerme los Carvalho, de manera cronológica. La esencia, aparte de sus tics, es que Carvalho es conocimiento y decepción. Carvalho siempre busca la verdad, la encuentra, y la verdad resulta siempre decepcionante. Y luego es un tío leal, que cuida a su tribu: no es un patriota, es un tipo que da golpes para todos lados pero que sabe que tiene que cuidar a los suyos y conservar su respeto a sí mismo. Y el sentido del humor: intenté pillar el respirar de la novela, los diálogos, ese humor de Barcelona muy socarrón y de segundas intenciones. A partir de ahí, edificar el personaje teniendo en cuenta que tenía que hacer cosas que tú sintieras como propias, que ese personaje también tenía que ser yo, porque yo no concibo la literatura si no es también una manera de conocer quién eres, y tus miedos, y tus fantasmas.</p><p><strong>P. ¿Qué puntos en común encontró entre Carvalho y su Carvalho?</strong><em>su </em></p><p><strong>R</strong>. El escepticismo que lleva cierta lucidez. No estar de vuelta de todo, pero sí eso de que ya te lo sabes. O el sentido del humor, un poco de autolesión. Carvalho tiene otra cosa con la que me identifico mucho: no es nada gregario, es solitario, y una idea que compartan más de cuatro personas ya para él es sospechosa. En eso sentía que podía entenderle y seguirle.</p><p><strong>P. ¿Y qué hacer con el estilo, que también hace al personaje, para evitar caer en la imitación? ¿La primera persona fue una respuesta a esta pregunta?</strong></p><p><strong>R</strong>. Sí, sí. Cuando yo leía a Vázquez Montalbán, pensaba: “¿Por qué no lo hace en primera persona?”. Porque usaba una tercera persona que era muy primera. Si lo hacías desde la primera y creabas el artificio de que Vázquez Montalbán fuera un personaje, ya te permitía otra mirada al personaje y a la ciudad. Desde una tercera, me habría sido muy complicado. No hubiera funcionado: imitar el estilo de otro escritor… Bueno, <a href="https://elpais.com/cultura/2014/02/19/actualidad/1392825257_105908.html" target="_blank">Banville lo hizo con Chandler</a> [al resucitar al detective Philip Marlowe], pero Chandler sobre todo es estilo. Yo hubiera naufragado, seguro, seguro, seguro.</p><p><strong>P. ¿Por qué le pareció necesario el artefacto de introducir a Vázquez Montalbán como un personaje, El Escritor?</strong></p><p><strong>R</strong>. Era un juego. Que nadie olvide que este protagonista tiene un autor. Era respetar los galones y respetarme a mí. No vengo a ponerme en los zapatos de nadie. Luego, en el fondo es una reflexión del escritor… Durante muchos años, tú escribes y nadie lo sabe. Vives de una determinada manera y la gente te ve de una cierta manera. En el momento en que la gente te lee, eso cambia un poco. La gente no te ve igual, y tú intentas ser el mismo, pero también has cambiado. Hay un problema de identidad de que uno ya no sabe si es ese al que ven en los libros o quien eres tú... Es una chorrada, pero cuando publicas libros, en cualquier conversación parece que tienes que saber de algo. Hace 15 años igual hablaba de fútbol y mis amigos me decían: “¡Cállate, qué vas a saber tú!”. Ahora digo que el Barça a lo mejor tiene que jugar más por los extremos y me escuchan. Pero soy el mismo idiota. Y la gente a la que le gusta mucho escribir, o a la que le gusta mucho leer, tendemos a descifrar la realidad como si fuera un libro. Queremos que nos expliquen mucho las cosas, que los finales sean perfectos, que todo tenga su porqué… Y la vida no, la vida no tiene sentido. Carvalho se mueve porque tiene la sensación de que El Escritor [Vázquez Montalbán, a quien nunca se nombra] le ha robado la vida, pero que por otro lado le daba verosimilitud y coherencia.</p><p><strong>P. Leía que se lo había permitido, en parte, porque Montalbán ya había usado ese recurso en unos textos publicados en Interviú…</strong><a href="http://www.interviu.es/reportajes/articulos/aquellas-ultimas-de-vazquez-montalban" target="_blank">en Interviú</a></p><p><strong>R</strong>. Él había sacado dos novelas: <em>Yo maté a Kennedy</em>, que era una marcianada, y <em>Tatuaje</em>, que había sido como un juego. Él publicaba en <em>Interviú </em>y cada mes tenía una crónica ficcionada. Contaba que en el piso de arriba vivía un detective, que se llamaba Carvalho, y dependiendo del tema de la columna, subía a hablar con el detective, cenaban o comían, y casualmente el detective siempre investigaba algo que tenía que ver con la columna. Cuando descubrí eso, pensé: “Genial”. Si lo hizo él, no era una herejía tan herejía.</p><p><strong>P. ¿Tuvo claro desde el principio que Carvalho tenía que seguir envejeciendo?</strong></p><p><strong>R</strong>. Era una de las cosas que había que respetar, porque Vázquez Montalbán quería ese tipo de investigador. Pero… A veces aquí, en la literatura que hacemos en España, somos muy cuadrados. Si hubiese tenido la edad que tenía que tener en 2017, tendría 80 años y no podría hacer nada. Entonces la decisión fue ponerle menos edad de la que le correspondía. Le he hecho más viejo que yo, pero es un niño de los sesenta aún, no de la posguerra, porque yo no podía conocer los sentimientos que puede tener un niño de la posguerra con la ciudad o con la política.</p><p><strong>P. ¿Qué le aportaba al personaje el hecho de estar enfermo?</strong></p><p><strong>R</strong>. Me permitía varias cosas: yo quería que fuera un héroe injusto, no un héroe ecuánime. Y cuando estás enfermo tienes poca paciencia con tu entorno, podía ser un borde, un jefe con mala leche. Y no quería que cocinara, porque cuando leía las novelas de Carvalho yo las partes de las recetas me las saltaba. Era una manera de hacer algo distinto: un Carvalho que no cocina. Pero la editorial me dijo que, de todo lo que les había propuesto, eso no. Y me di cuenta de que es verdad, que algo que ha marcado la novela negra mediterránea es eso. Es como una parodia de los detectives <em>hard-boiled</em> americanos, que beben whisky y comen fatal. Él es un detective que vive en un mundo muy ingrato pero que de pronto disfruta. Entonces pensé que ese hedonismo me interesaba. El otro reto era meter recetas… Pero quería hacer algo distinto. La idea de que esté enfermo, no pueda comer y lo tire. Y luego… Estaba esa idea de que, tanto en lo físico como en lo emocional, él en un momento dado decide no protegerse más. La cita de Juan Gelman, “Ser uno es no tener nada”. No me han hecho mucho daño, pero estoy solo: igual me hubiera venido mejor no protegerme. Era algo que necesitaba para sentir que la historia me interesaba.</p><p><strong>P. ¿Cómo se planteaba la relación con la ciudad? ¿Iba a recorrer Carvalho los mismos sitios?R</strong></p><p>. Al principio le había cambiado hasta de domicilio. Barcelona tiene al Pijoaparte de Marsé en Carmelo, y a Carvalho en Vallvidrera. Pero entonces me di cuenta de que los lectores les gusta que Sherlock Holmes siga viviendo en Baker Street. Eso lo dejé igual, pero no quería que fuera a los mismos sitios para ver su decadencia o no. Tenía que haber otro mapa de la ciudad, y un mapa que a mí me gustara. Va a barrios fuera del centro, va en coche, le llevan, va en taxi… El mapa es otro. Otros bares, otros restaurantes… Está esta ruta de bares chinos [que preparan tapas típicas españolas]. Tenía que hacer lo mío, ni me lo planteé.</p><p><strong>P. Si en la Barcelona de Carvalho veíamos la Barcelona de Montalbán, ¿cuál es la Barcelona de Zanón que se ve en Problemas de identidad?</strong><em>Problemas de identidad</em></p><p><strong>R</strong>. Yo no soy una persona que esté enamorada de su ciudad. Me crie en un barrio [Guinardó] en las afueras, con lo cual… Mis abuelas, cuando iban al centro, decían que iban a Barcelona y se ponían guapas. Sabías que tú no eras Barcelona. La mía es una mirada desde fuera, y hay muchos autores ahí: Pérez Andújar, Kiko Amat… Muchos miramos desde fuera. Mi relación con Barcelona… Nos llevamos bien, nos soportamos. Lo que pasa es que, a medida que haces novelas, sí que tienes una relación con la ciudad, y la explicas. Hay una Barcelona que me gusta más, y es de cuando vuelves a casa por la noche, después de haber estado con amigos, de haberlo pasado bien, es esa Barcelona que no se vende como una señora guapa sino como lo que es, una mujer o un hombre que se va a dormir. Barcelona es una ciudad acogedora y humana, pero tiene un punto de vanidad.</p><p><strong>P. Teniendo en cuenta que Carvalho anda entre Madrid y Barcelona, que resulta que uno de los personajes femeninos está casado con un dirigente del PP, que está de fondo en el procés… ¿Le daba miedo que la cuestión catalana le pesara al protagonista?R</strong><em>cuestión catalana</em></p><p>. Al protagonista y a mí. En eso sí que tenías que ir con cuidado. La gente está muy susceptible en todos sitios. El personaje siempre está en medio, pero no es benévolo con ninguno de los dos lados. Tenías que ir con pies de plomo, pero también porque era una realidad tan loca que podías hacer el ridículo perfectamente. Pero sí, Carvalho y yo teníamos que ir con tiento con este tema. Dicho esto, también es verdad que piensas que, bueno, si tienes miedo, el miedo se agranda; a la larga te vas soltando y piensas que la creación es riesgo y que a veces hay que enfadar a la gente.</p><p><strong>P. Da la sensación, por momentos, de que Carvalho bordea una postura… y luego sale por la tangente.</strong></p><p>R. Sí, porque a excepción de los dos bandos que comulgan a tope con las directrices, la mayor parte de la gente no lo vive así. Allí lo que pasa es que amigos con los que te entiendes y tienen contrarias distintas a ti siguen estando en tu vida, y sigues haciendo el esfuerzo de entender cómo ven ellos las cosas. No es una situación maniquea, y él lo ve así. Tú podías estar a favor o en contra del 1 de octubre, pero cuando viste las cargas pensabas, “joder”. Que era gente que iba votar. Entonces en ese momento, igual tú, que no pensabas salir a votar, salías a votar. Es complicado. Yo tenía claro que el personaje no podía decantarse. Hay un momento en que dice que lo mejor sería quitar el cupo vasco, hundir España y que solo quede Portugal. Ese era el punto en el que me sentía más cómodo.</p><p><strong>P. Al principio se advierte de que “esta es una novela de ficción” y que cualquier parecido con la realidad “es pura coincidencia”… Que es lo mismo que decir que se ha inspirado en casos reales. ¿Cómo fue la caza de la trama policial en los periódicos?</strong></p><p><strong>R</strong>. La parte de la trama de las prostitutas la leí en el periódico, que la llevaba una periodista de Barcelona, y la empecé a trabajar para mi anterior novela, <em>Taxi</em>. Pero me di cuenta de que la historia era muy potente y violenta, y que se me comía la novela. Entonces la tenía ahí.  Y luego tengo una amiga periodista, Rebeca Carranco, de <em>El País</em>, y la llamé un día: “Mira, necesito una historia”. Ella me dijo: “Tengo una que es muy tú”. La ley, había salido mucho… Y lo típico: lo coges, aprovechas lo que puedes. El tema de los narcopisos también me pareció muy interesante. O una anécdota muy tonta: en el libro hay, sin hacer moralina, una serie de personajes masculinos que lo que hacen es abusar y maltratar desde su condición. Entonces vi la historia de una mujer en la Rambla que llevaba un burka o algo similar y <a href="https://www.20minutos.es/noticia/3383764/0/historia-esconde-fotografia-mujer-niqab-retratada-las-ramblas/" target="_blank">se paró para que la retrataran</a>. El marido le dijo que no, y ella se enfrentó a él. Me pareció una historia súper buena. Esa anécdota era un poco el libro: estoy puteada, pero aquí me planto.</p><p><strong>P. El género policial tiene el cliché del detective hard-boiled con un punto misógino, que no duda en tratar mal a las mujeres, los casos tienen a mujeres como víctimas… ¿Cómo relacionarse con todo eso hoy?</strong><em>hard-boiled</em></p><p><strong>R</strong>. Por un lado, le das una vuelta; por otro, te planteas que trabajas en 2017. Carvalho no deja de ser un hombre ahora, con las contradicciones que puedo tener yo. Por ejemplo, en la novela hay muchos personajes femeninos que, en el fondo, son los que gestionan la trama: la periodista, Estefanía, Amelia, incluso Novia Zombie, que es una persona que tiene un cierto poder. En algún momento, el abogado le dice: “No sé qué buscan las mujeres en nosotros”, y él responde: “No buscan nada”. Solo estamos en su mundo y ya está. No me parecía que ni yo ni la gente pudiera conectar con él si era un <em>matador </em>o un misógino. Es que eso ya es ciencia ficción, yo ya he crecido en otro mundo.</p><p>Y luego, decimos que en el género negro la mayoría de víctimas son mujeres: es que en la realidad la mayoría de víctimas son mujeres. No puedes hacer la igualdad en eso, meter una víctima masculina porque sí. Y, como hombre, te planteas que la mayoría de estos hijos de puta son de tu partido, tú has comido lo mismo que ellos, te has alimentado de los mismos mitos. Lo que pasa es que ellos han puesto un turbo hacia un sitio y tú no. Pero no dejas de sentirte, en el fondo, no responsable, pero sí... que ese es uno de tu equipo. Eso crea una sensación muy incómoda, porque todos esos roles que te han puesto de “ya te explico yo”, o “te arreglo la vida”… Pues te lo replanteas, porque llevados al extremo son un “no salgas vestida así”. Y Carvalho se mueve también en ese mundo en el que uno se plantea cómo ser hombre ahora.</p><p><strong>P. ¿Y qué es lo que le ha costado más trabajo dentro del género policial?</strong></p><p><strong>R</strong>. Que no se me viera en seguida quién era el malo. Nunca había trabajado eso. Y en mis libros su punto fuerte nunca son las tramas. Pueden ser las atmósferas, los personajes, pero no soy tan imaginativo con las tramas. Y no quería que se resolviera de una manera tópica.</p><p><strong>P. Al inicio del libro, con Carvalho enfermo, se puede temer por su vida, pero finalmente el personaje continúa. ¿Por qué esa decisión? ¿Tenía que ver con que ese personaje tuviera que usado más tarde, o por respeto…?</strong></p><p><strong>R</strong>. Me veía capaz de dejarlo muy enfermo, pero no tenía derecho a matar a Carvalho. Eso está claro. Y yo sabía que el personaje lo tenía que dejar de tal manera que si la editorial quisiera seguir con él pudiera hacerlo. No podía meterlo en un callejón sin salida.</p><p><strong>P. Pero usted sabe que no va a seguir.</strong></p><p><strong>R</strong>. En principio, el planteamiento era uno. Lo he pasado bien y no sé el futuro. Pero el miedo que me daba es que eso se te coma la carrera. A mí me costó mucho empezar a publicar, publiqué muy tarde, he trabajado mucho, he tenido que picar piedra, y no quiero ser “el de Carvalho”. Lo que tengo claro es que el siguiente libro será para Salamandra y será una novela mía. De aquí a equis años, veremos, pero en principio… Además, hay cosas que si pasan una vez son bonitas, y si pasan dos, se estropean.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jan 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Zanón: "Para Carvalho, la verdad resulta siempre decepcionante"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Cultura,Novela negra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otro callejón del Gato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/callejon-gato_1_1149659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e3fcadc9-3eee-4854-88cf-300da3ac1eac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otro callejón del Gato"></p><p><strong>La japonesa calvaJesús Tíscar JandraEdafMadrid2017</strong><em>La japonesa calva</em></p><p>Con su última novela <a href="http://www.edaf.net/es/libro.asp?producto=2339" target="_blank">La japonesa calva</a>, <strong>Jesús Tíscar Jandra</strong> (Jaén, 1970) se ha hecho con el XXI Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe. Como en toda novela negra que se precie, en esta hay asesinatos –un par de ellos—, una bien medida dosis de violencia, algún que otro psicópata –aflamencado y sin mucho convencimiento, en este caso—, investigaciones –bastante rudimentarias, a decir verdad—, su pizca de angustia, intriga y suspense,… En fin, todos los ingredientes básicos que condimentan una novela de género. Con estos mimbres estaríamos hablando sin más de una obra canónica y algo trillada que probablemente no merecería premio alguno. Sin embargo, <em>La japonesa calva</em> es una novela negra y algo más.</p><p>Ese extra que hace de esta obra una especie de <em>rara avis</em> dentro del género hay que buscarlo en los riesgos que asume Jesús Tíscar Jandra, especialmente en lo referente al estilo. Del escritor jienense solo conocía hasta ahora <em>La camarera que me escupía en los chupitos de whisky (y otros 15 relatos pellejos)</em>, una colección de cuentos que en su momento me fascinó por el ambiente canalla que los sobrevuela, pero sobre todo por la frescura y agilidad de la prosa en que están narrados. Esta impresión se confirma y, en cierto sentido, se amplifica en <em>La japonesa calva</em>, donde el escritor, en estado de gracia y en la cima excepcional de su hasta ahora madurez narrativa, se explaya en una prosa sin complejos, atrevida, audaz, creativa, anárquicamente fluida; una prosa que en un primer momento puede descolocar al lector, pero que inmediatamente lo atrapa en su fraseo algo demencial pero eficiente, al tiempo que lo sorprende por su alto voltaje expresivo.</p><p>Algo similar ocurre con la estructura elegida por Jesús Tíscar Jandra para construir su novela: las piezas de este puzle narrativo, que en un principio pueden desorientar al lector por su dispersión, van encajando según avanza la novela hasta construir un artefacto literario bien medido y ajustado, bien desarrollado y perfectamente cerrado, en el que no sobra ni falta nada.</p><p>Otro de los aspectos llamativos de <em>La japonesa calva</em> hay que buscarlo en los personajes que habitan este edificio narrativo construido por Jesús Tíscar Jandra, mucho más degradado de lo que suele ser habitual en las novelas de su género. La niñaca Melisa Benítez, Rafael Lendínez, Luciana Crespillo, Cobriza Pemberton, Franco Baena o Kazumi Kuriwako, los personajes más sobresalientes de esta novela, forman parte de un estrato social varios escalones por debajo del fracaso y las derrotas más comunes, un submundo de desgraciados y de tarados esperpénticos.</p><p>Es precisamente este adjetivo, adscrito a la tradición valleinclanesca, el que mejor puede definir tanto a estos personajes como a la novela en su conjunto, coherentemente reflejado además en la prosa elegida por el autor para desarrollarla. Todo en <em>La japonesa calva</em> se encuentra deformado, todos los personajes y las situaciones que provocan o en las que se ven envueltos se han reflejado literariamente en el espejo cóncavo del callejón del Gato para desatar el lado grotesco de la realidad, una estrategia como otra cualquiera de poner delante del lector una imagen no menos verdadera de la sociedad.</p><p>Y aquí se halla probablemente el mérito más destacado de la novela de Jesús Tíscar Jandra. Gracias a esta técnica de la caricaturización, del órdago literario a lo grotesco, el autor pone su dedo narrativo en la llaga de una sociedad enajenada, demencial, enloquecida, que además no parece tener mucha intención de hacerse consciente de su anormalidad. La mirada del novelista pasea por las miserias morales de quienes han reventado las costuras sociales –cada uno a su manera— y, en un plano más subjetivo, se da una vuelta por las periferias de cada uno de nosotros, esos barrios degradados que encierran las capas más profundas y ancestrales de ese submundo inquietante y fascinante que cada uno habita –ignorándolo o disimulándolo—.</p><p>En definitiva, en <em>La japonesa calva </em>se propone bajo un paraguas de género, el de la novela negra, un discurso narrativo y social crudo, extremo, cruel, pero no exento de verdad en su desproporción. Una suerte de aviso a navegantes ciegos.</p><p><em>*Juan Carlos Sierra es profesor de Literatura.</em><strong>Juan Carlos Sierra</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Sierra]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Otro callejón del Gato]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela,Novela negra,Los diablos azules número 92]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cerca del 'gore']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cerca-gore_1_1149415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/11102faf-a9bc-4524-93dd-cdff501b0190_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cerca del 'gore'"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es </strong></p><p>___________________________________</p><p><a href="http://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa, en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario, donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p>  <strong>IrènePierre LemaitreTraducción de Juan Carlos Durán RomeroAlfaguara2015</strong><em>Irène</em></p><p>  </p><p>Es muy bestia. Terrorífica como el miedo que transmiten los ojos de la mujer de la portada en la edición de bolsillo. Sobrecoge esta barbarie descrita con todo lujo de detalles<strong> </strong>para que el término <em>gore</em> se quede corto. Que <strong>Lemaitre </strong>era capaz de congestionar lo sabía porque lo he constatado con otras de sus novelas, pero la estabilidad de las tripas llegan (y superan) al límite con esta historia tremebunda. Y aunque he llegado a <em>odiarle</em> por su perversidad, Lemaitre se aposenta de nuevo en la parte alta del podio de la novela más negra.</p><p>No conocía todavía al particular comandante de Lemaitre: Camille Verhoeven. Compensa su escasa altura con una mente brillante. La necesitará para adentrarse en el infierno de investigación que cae en sus manos. La estudiada y macabra puesta en escena de la mutilación de dos mujeres hace que el estómago se vuelque boca abajo y haga dudar al lector si continuar adelante, porque temerá que el panorama sea aún más <em>rojo</em>. Pues prepáranse, porque es tan solo un aperitivo.</p><p>El combate de Verhoeven y su equipo será intelectual. Deberán ponerse en la mente de un asesino que recrea de forma <em>artística </em>crímenes atroces que cuentan otras novelas. E insisto –más bien, advierto–, no falta ni un detalle por contar. Lemaitre nos mostrará su enorme capacidad para homenajear a la literatura y describirnos el infinito universo destructivo que cabe en la naturaleza humana más enferma. Esos son los aspectos más interesantes y por los que merece la pena <em>soportar</em> cada una de las vísceras que aparecen destrozadas en estas páginas.</p><p>Es el grueso de la trama, pero Lemaitre tiene recursos de sobra para engordarla aún más con subtramas protagonizadas por algunos compañeros de trabajo (me gusta el fino rico, ya me contarán) y entre ellas, la destacada: la relación de Verhoeven con su mujer, Irène, que está a punto de dar a luz. La sufrida embarazada tendrá que <em>pelear </em>por las escasas horas que la absorbente investigación deja al marido para su vida en común. Tampoco hay que perder de vista al librero especializado en novela negra que entrará de forma indirecta en la investigación, así como al cansino periodista que persigue al policía para intentar robarle algún que otro dato con el que construir jugosos titulares.</p><p>Viajaremos dentro de un<strong> </strong>ambiente opresivo y sombrío que pone a prueba los nervios del comandante, aunque en realidad, como es lógico, son las neuronas y las uñas del lector las que sufren. Si de eso se trata, no tengan reparos:<strong> </strong>van a sufrir mucho y aunque tuerzan el gesto con asco, mucho asco, Lemaitre no les dejará respirar. En eso del ritmo trepidante –y con él, el entretenimiento– es un experto y vuelve a conseguirlo con Irène. Aunque eso sí, creo que el final es previsible. Quiero decir, el lugar hacia el que se enfoca la atención. Ya lo entenderán si llegan hasta la última página, porque lógicamente, esta novela no es para todos los estómagos y sensibilidades.</p><p>Pierre Lemaitre escribe y describe sangriento en <em>Irène</em>. La pregunta es: ¿es necesario, lo pide la historia, se recrea el autor en el morbo? La respuesta es muy personal. Cada persona es un mundo. En mi caso, creo que no todo está justificado, pero si quieres saber lo diábolica que puede ser la materia gris y generar angustia y ansiedad, Lemaitre lo clava. También es verdad que, después de este título de nombre bonito, necesito un descanso de <em>lo negro</em>.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cerca del 'gore']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libreros,Literatura,Novela,Novela negra,Narrativa,Los diablos azules número 91]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aníbal Malvar: “La ilusión democrática degeneró hacia una nueva forma de delincuencia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/anibal-malvar-ilusion-democratica-degenero-nueva-forma-delincuencia_1_1147036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d69ab6ff-d4a8-4722-b1ff-ea6e6dc786e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aníbal Malvar: “La ilusión democrática degeneró hacia una nueva forma de delincuencia”"></p><p>"Cuando me llaman equidistante me hace mucha gracia, porque yo soy equidistante en el insulto: no hay nadie que se libre, ni siquiera yo mismo." <strong>Aníbal Malvar</strong> (A Coruña, 1964), periodista y escritor, apenas se muerde la lengua y corre, enseguida, hacia la polémica. No se le pregunta por Puigdemont ni por la educación en Cataluña, pero allá que va: "Me hace mucha gracia cuando se habla de la invasión educativa de los niños catalanes, lo de que se les ha adoctrinado y por eso piden ahora la independencia. Yo no veo que Puigdemont y Junqueras sean niños" y "No creo que haya un problema catalán, sino un problema de concepción de Europa. Eso es lo único en lo que estoy de acuerdo con Puigdemont, que me parece un irresponsable absoluto". Dicho queda, y sin insultos.</p><p>En <a href="https://www.akal.com/libro/ala-de-mosca_35274/" target="_blank">Alas de mosca</a> (Akal) se mueve por otros derroteros. O se movía: la novela que publica ahora es <strong>la traducción del gallego</strong> (firmada por Susana Veiga) de una novela que llegó a las librerías en 1998 bajo el título de <em>A’ de mosca</em>. Así, explica en el prefacio, es como se conoce a la cocaína que sigue en pureza a la pasta de coca. La metáfora, entre lo sórdido y lo poético, viene de que la cristalización de las lascas hace pensar en la anatomía de los insectos. El caso es que cinco años después de su <a href="https://www.akal.com/libro/la-balada-de-los-miserables_34792/" target="_blank">La balada de los miserables</a>, el también colaborador de tintaLibre regresa al pasado. Quizás porque sigue presente. Servicios de inteligencia, guerras entre capos del narcotráfico gallego y las implicaciones de la Casa Real en el 23-F se dan cita en el libro, un <em>noir</em> clásico regado por litros de whisky con su antihéroe al timón, sus bajos fondos, su chica en apuros y sus corruptelas, que, como suele ocurrir, llegan mucho más alto de lo que parece.</p><p>La trama es sencilla: Carlos Ovelar ha dejado atrás su etapa como miembro de <strong>los servicios de inteligencia</strong>, oficio que compartía con su padre, para ganarse el pan con una agencia fotográfica. Una llamada le devolverá a aquellos días (más) oscuros: Alberto Bastida, prestigioso abogado de Compostela, le pide ayuda. Ania, hija de él y de la expareja de Ovelar, ha desaparecido. La guerra entre jefes de la coca deja un cadáver en la playa de Vilagarcía y el exagente teme que el destino de la joven esté ligado a los tejemanejes del narcotráfico.</p><p>"Los lazos entre abajo y arriba no me los invento yo, con los años se ha demostrado fehacientemente que <strong>el narcotráfico ha estado relacionado con la financiación de partidos</strong> como el PP, o Alianza Popular, y el PSOE", dice Malvar, que se ha ganado la vida como periodista de sucesos durante décadas en <em>El Mundo</em> y luego en <em>Público</em>. Y nombra <a href="http://www.eldiario.es/politica/caso-naseiro-aznar-zaplana-palop_0_384261908.html" target="_blank">el caso Naseiro</a>, que investigó un caso de corrupción cuyos elementos no resultan ya novedosos: recalificaciones, negocios inmobiliarios millonarios y comisiones para los cargos públicos. En el centro, el concejal del PP Salvador Palop y el diputado y tesorero del mismo partido Ángel Sanchís. El proceso judicial no llegó a nada porque las escuchas telefónicas que constituían la principal prueba del caso habían sido obtenidas para investigar un caso de narcotráfico, lo que llevó a que las grabaciones se consideraran irregulares.</p><p>Lo que hoy se refleja en libros de éxito –el celebrado <em>Fariña</em> (Libros del KO), del periodista Nacho Carretero, se emitirá pronto <a href="http://www.antena3.com/series/farina/" target="_blank">como serie de Antena 3</a>– no era entonces tan común. “Lo que ocurre es que <em>Alas de mosca</em> solo se publicó en gallego, y los gallegos estamos muy acostumbrados a este mundo”, lanza el autor. La salida del libro le costó enemistarse con algunas de sus fuentes policiales, “porque <strong>hay muchas partes de la novela que son absolutamente reales</strong> y se veían reflejados”. Confiesa que, como a muchos otros periodistas-escritores, la ficción sirve de descargadero de aquello que no puede ir firmado como información. “Como novelista”, dice, “cuento todas las cosas que se quedan <strong>en el limbo del periodismo</strong> porque jamás las podrás demostrar”. Y, como es amigo de la sugerencia, vuelve a lanzarse a los cocodrilos midiendo las palabras “para no acabar en los tribunales”: “En Galicia, el gran <em>boom</em> de algunos equipos de fútbol, que eran modestos, tuvo que ver mucho con la llegada de [el narco hondureño Juan Ramón] Matta Ballesteros <a href="https://elpais.com/diario/1988/11/29/espana/596761202_850215.html" target="_blank">a Coruña</a>. Esto jamás fue probado porque ni siquiera los medios de comunicación quisieron hacerlo. Me consta, de hecho, que hubo varios medios vinculados a temas de narcotráfico”.</p><p>Pero Malvar insiste más en el trasfondo político de la novela que en el criminal: “Más que denunciar esa vinculación, era señalar cómo la ilusión democrática degeneró hacia una nueva forma de delincuencia”. La <em>nueva España</em> que recién comenzaba a gobernar José María Aznar le parecía sorprendentemente vieja y, pasados los años del PSOE en el Ejecutivo, tocaba saldar cuentas: “Esta novela, sin parecerme buena o mala, daba a intuir algunas de las cosas que ahora vemos. <strong>Nuestra generación vivió esto como una traición personal</strong>. Se trataba de contar esa traición de Felipe González y compañía a la gente que éramos de izquierdas, jóvenes, bellos, leídos, inteligentes… Y cómo esa generación, pese a ser jóvenes, bellos, etcétera, se dejó engañar de esa manera”. No es difícil reconocer en Ovelar hijo, con sus remordimientos sobre el pasado y su difícil relación con el padre, a esos jóvenes de los que habla. “Esta es una novela muy autocrítica, porque marco nuestra falta de reacción a lo que estaba ocurriendo. Como con el Viejo [Ovelar senior], creíamos que era solucionable, y no lo era.”</p><p>Si el autor saca pecho de algo, es de haber cuestionado en <em>Alas de mosca</em> la historia oficial sobre la participación del rey en el golpe de Estado de 1981. “Hacer alusiones tanto en libros de ficción como en libros de ensayo a <strong>las implicaciones de la Casa Real y los grandes poderes del franquismo</strong> en estos asuntos siempre ha estado bastante eclipsado”, se queja. Y, como ejemplo, asegura que <em>El negocio de la libertad</em>, libro del periodista Jesús Cacho que en 1999 hacía una lectura crítica de la Transición <a href="http://www.elmundo.es/elmundolibro/2000/07/27/anticuario/964618696.html" target="_blank">a partir de la hegemonía del grupo Prisa</a>, fue rechazado por la “gran editorial” que debía publicarlo. “Él se quedó con el dinero, pero se tuvo que ir a otro sitio”, cuenta. Finalmente lo puso en circulación el sello Foca. “Y no es solo la cobardía del mundo editorial, sino del mundo lector, que además es tan pequeño que es casi una república independiente.”</p><p><em>Alas de mosca</em> ha llegado recientemente a Francia bajo el título de <em>Comme un blues</em>. Malvar se sitúa a sí mismo en un grupo de escritores –“como Víctor del Árbol, Carlos Zanón o Rafael Reig”– que habría encontrado más interés en el mercado vecino que en el patrio. Y el insulto es ahora todavía más generalizado, para evitar equidistancias: “No es solo que allí interese más lo que ha pasado aquí en los últimos años, es que <strong>tienen más conocimiento de la historia de España que nosotros</strong>”.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Aníbal Malvar: “La ilusión democrática degeneró hacia una nueva forma de delincuencia”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cultura,Novela negra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De contable gris a renovador del 'noir']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/contable-gris-renovador-noir_1_1146283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/07c38ec9-3322-4668-b6b5-ad6b27216505_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De contable gris a renovador del 'noir'"></p><p><strong>La vida de Raymond ChandlerFrank MacshaneTraducción de Pilar GiraltAlrevésBarcelona2017</strong><em>La vida de Raymond Chandler</em></p><p>  </p><p>De un tiempo a esta parte, afortunadamente, el género <em>noir </em>suscita tanto interés como para que no quede circunscrito a la celebración de la veteranísima Semana Negra de Gijón. Granada Noir, Pamplona Negra, Getafe Negro, Las Casas Ahorcadas de Cuenca, el Congreso de Novela y Cine Negro de Salamanca y Valencia Negra se han hecho un hueco en la programación cultural española trazando un muy interesante circuito donde los escritores del género, cineastas, guionistas y sobre todo lectores, se encuentran y disfrutan de uno de los géneros más disruptivos de la historia literaria del siglo XX (y XXI). Si hay un nombre que aúna esa ascensión al reconocimiento artístico y la lealtad a una creación de género ese es el de <strong>Raymond Chandler</strong>.</p><p>Con motivo de la programación de Granada Noir (del 29 de septiembre al 8 de octubre de este año) se presenta la reedición de la biografía de Raymond Chandler publicada por Bruguera originalmente en 1977. El completísimo trabajo de <strong>Frank MacShane</strong>, <a href="http://www.alreveseditorial.com/fitxallibre.php?i=193" target="_blank">La vida de Raymond Chandler</a>, con traducción de <strong>Pilar Giralt</strong> lo recupera la editorial barcelonesa Alrevés, cuando se cumplen cuarenta años de su primera edición.</p><p>Chandler fue un escritor que no fue escritor durante gran parte de su vida. Americano de nacimiento, por accidente, británico por formación y afecto, fue californiano nómada que inquieto, vivió en una continua mudanza. De carácter arisco, se casó con la mujer de un amigo –cuyo hijo luchó junto a él en la Gran Guerra— que tenía casi 20 años más que él. Borracho y mujeriego en diversas etapas, contable y aburrido oficinista, el <em>pulp</em> y Hollywood le dieron la oportunidad –y la aprovechó— de poder dedicarse en los últimos 20 años de su vida a sufrir y disfrutar de la creación de historias.</p><p>De su exigente trabajo surgió Philip Marlowe, ese detective duro y sentimental que desbrozó la senda abierta por <strong>Dashiell Hammet </strong>y elevó el género <em>noir</em>, lo puso en los anaqueles de las bibliotecas y los escaparates de las librerías –ya no solo en los kioskos—, lo editó en rústica y tapa dura, y forjó la idea –un continuo que llega hasta hoy— por el cual el crimen es cuestión social: corrupción política, dinero público para negocio privado, odio racial, violencia machista; no solo un juego de ingenio que reta al lector. Los jarrones venecianos expulsados al callejón fue la imagen recurrente (Chandler se la aplicó a Hammet en su ensayo <em>El simple arte de matar</em>, 1944)<em>.</em> Aquellos jarrones de los saloncitos de palacetes londinenses de <strong>Agatha Christie </strong>que presenciaban los crímenes eran sustituidos por los gatos mudos que sobreviven entre la basura y la podredumbre de los callejones de los bajos fondos.</p><p>Junto con Hammett –con quien tan poco coincidió— son renovadores y maestros indiscutidos del género policiaco. Las siete novelas de Chandler son de una categoría literaria sorprendente en un campo en el que ningún lector, hasta aquel momento, esperaba tal calidad. Europa supo reconocérselo pronto. Chandler reveló el lado oscuro de la opulenta sociedad californiana en novelas como <em>El sueño eterno</em>, <em>La hermana pequeña</em> y <em>El largo adiós</em>. Ni es habitual en el perfil su tardía llegada al mundo literario ni su vida de insólito aislamiento. Por ello, porque muy poco se sabía de Chandler, resulta imprescindible el estudio de Frank MacShane, quien se nutre del testimonio de quienes conocieron al escritor, de su correspondencia y sus textos inéditos.</p><p>El libro de Alrevés, una de las editoriales españolas que mejor catálogo negro presenta en España y que con más decisión apuesta por autores jóvenes, explica mucho sobre la evolución del <em>hardboiled</em> y sobre la vida exigente del escritor. La vida de Chandler no fue apasionante, es cierto, pero hizo de la pasión su vida.</p><p><em>*Alfonso Salazar es escritor.</em><strong>Alfonso Salazar</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Oct 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Afonso Salazar]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De contable gris a renovador del 'noir']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Escritores,Libros,Literatura,Novela negra,Los diablos azules número 80]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tánger: el 'plan b' del ladrillo español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/tanger-plan-b-ladrillo-espanol_1_1141060.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ea229a82-d43b-4dee-ab5c-8fe23924bdfa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tánger: el 'plan b' del ladrillo español"></p><p>Mucho se ha escrito sobre el Tánger crápula y canallesco de mediados del siglo XX, cuando la ciudad estaba bajo el control de varias potencias internacionales, entre ellas, España, Francia y el Reino Unido. En la leyenda de aquel Tánger que el periodista <strong>Eduardo Haro Tecglen</strong> definió como “un estado de ánimo” participaron las plumas de Paul y Jane Bowles, Truman Capote, Patricia Highsmith o Jack Kerouac. Sin embargo, y a pesar de haber perdido cierta pátina de misterio, los procesos en los que está inmersa la ciudad actualmente siguen arrojando jugosas anécdotas para una, o varias, sagas de literatura negra.</p><p>Al género <em>noir </em>y a Tánger ha regresado el periodista <a href="https://twitter.com/cibermonfi" target="_blank">Javier Valenzuela</a> en su segunda novela, <em><strong>Limones negros</strong></em> (Anantes). En esta ocasión, Sepúlveda, profesor del Instituto Cervantes que también protagonizó su debut en la narrativa de ficción, se ve inmerso en una investigación sobre <strong>los tejemanejes tangerinos del sospechoso presidente de BankMadrid</strong>. Bajo la excusa de esta trama, Valenzuela ofrece una crónica del desembarco al otro lado del Estrecho de los empresarios españoles del ladrillo y corruptos de todo pelaje y condición. “En la última década, sobre todo tras el estallido de la burbuja en España, se ha producido en Tánger un renacimiento urbano promovido por el rey Mohamed VI y en el que participan muchas empresas españolas”, explica el también colaborador de infoLibre y tintaLibre.</p><p>Entre los benefactores de este <em>boom</em> inmobiliario también se encuentran los países del Golfo que “generosamente –dice Valenzuela con sorna— han donado dinero para la construcción de obra pública” y los saudíes, que han promovido nuevas mezquitas a través de las que difundir su visión conservadora del islam, el wahabismo. De ello, da cuenta el perspicaz Sepúlveda en sus paseos por las calles de Tánger: bares cerrados, hombres con frondosas barbas, mujeres vestidas con niqab. “Se estaba haciendo cada vez más difícil tomarse un trago en Tánger. No era una persecución oficial, era todavía peor: <strong>la sociedad se reislamizaba desde abajo</strong>”, barrunta el profesor en<a href="http://www.anantescultural.net/?p=1522" target="_blank"> Limones negros</a>. “El islam marroquí es muy tolerante. De hecho, el rey y la élite intentan frenar la creciente influencia del salafismo”, cuenta Valenzuela. “Aun así, casi todo sigue siendo posible en Tánger. Es la ciudad más abierta, liberal y divertida de Marruecos”.</p><p>Es posible, todavía, que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=uLt7lXDCHQ0" target="_blank">persigan a Jason Bourne por las angostas calles tangerinas</a> en <em>El ultimátum de Bourne</em> (2007) o que el James Bond encarnado por Daniel Craig recale allí en una misión (<em>Spectre</em>, 2015). “En el pasado”, explica Valenzuela, “el contrabando, el tráfico de drogas o el espionaje eran actividades económicas clave en la ciudad”. Y la que tuvo, retuvo, seguramente pensará Sepúlveda, testigo de lo que se mueve en las cloacas y, sobre todo, <strong>ávido lector de la literatura noir radicada en Tánger</strong><em> noir</em>, aquella que ofrece en código de ficción los chanchullos y corruptelas que no se pueden demostrar en la vida real. Tanto en <em>Tangerina</em> (Martínez Roca, 2015), como en esta ocasión, el profesor ofrece una excelente guía cultural de la ciudad.</p><p>Durante el festival BCNegra de 2016, la escritora estadounidense <strong>Donna Leon</strong>, autora de la serie negra del comisario veneciano Brunetti, <a href="http://www.efe.com/efe/espana/cultura/donna-leon-defiende-la-novela-negra-mediterranea-frente-a-nordica/10005-2830156" target="_blank">defendió la existencia de un subgénero de novela negra a orillas del Mediterráneo</a>. “Existe una novela negra mediterránea y la prueba es la gastronomía, la comida; mientras que en las nórdicas los personajes no comen, no saben comer, pero sí beben y mucho”, dijo. ¿Están <em>Tangerina </em>y <em>Limones negros</em> dentro de esta corriente? “La llamada novela negra mediterránea, la de Vázquez Montalbán, Petros Markaris o Andrea Camilleri, tiene mucho de costumbrista y entre sus características destaca la abundancia de recetas”, opina Valenzuela. El periodista prefiere encuadrar su obra de ficción en la tradición de sus admirados Raymond Chandler, Dashiell Hammet y James Ellroy, es decir, la literatura <em>hardboiled</em>, caracterizada por una narración más visceral en la que prima la atmósfera sobre la trama policiaca.</p><p>En su caso, la atmósfera es el Tánger actual, con reminiscencias de aquel Tánger más gamberro. <strong>Una ciudad que sigue mirando por el rabillo del ojo a España</strong>, a la liga de fútbol y a las series de televisión, que habla castellano con fluidez y ofrece tapas en los bares. En un artículo publicado en 2012 con el título <a href="http://leitersblues.com/tanger-la-andaluza-articulo-de-javier-valenzuela" target="_blank">Tánger la andaluza</a>, el periodista y escritor defendía la fuerte relación cultural que unía a ambas riberas del Estrecho. Durante el periodo internacional, a finales de los cincuenta, llegaron a vivir 60.000 españoles. “El mundo, y muy en particular España, necesita a Tánger”, decía entonces. <strong>“Tánger simboliza las ramas y las hojas africanas de la cultura y lengua españolas”</strong>, argumenta a día de hoy. Y los tiburones del ladrillo ya se han dado cuenta de ello.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tánger: el 'plan b' del ladrillo español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,Libros,Literatura,Literatura española,Marruecos,Novela,Cultura,Novela negra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un viaje a la negrura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/viaje-negrura_1_1140301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6c6b98fc-786c-40f7-b398-bb6c4df6429c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un viaje a la negrura"></p><p><strong>Bajo los montes de KolimaLionel DavidsonTraducción de Mª Cristina Martín SanzSalamandraBarcelona2016</strong><em>Bajo los montes de Kolima</em></p><p>  </p><p>Sería presuntuoso asemejar <a href="http://salamandra.info/libro/montes-kolima" target="_blank"><em>Bajo los montes de Kolima</em></a> a <em>La Odisea</em> de <strong>Homero</strong>. La “semilla inmortal” del viaje –<a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/la-semilla-inmortal/9788433905482/A_198" target="_blank">como llamaron Jordi Balló y Xavier Pérez</a> a ese manojo de argumentos que se repiten de forma recurrente en la literatura— es también el principal motivo de su trama. De ahí una comparación que parece inapropiada pero que tiene más de sentido común que de exageración una vez te vas internando en la acción. Porque por encima del anunciado suspense, que no se precipita desde su primera página sino que va desplegándose en cada línea de las 540 restantes, están los avatares de sus protagonistas, la profundidad en el retrato a base de frases libres de adornos y la conversión de un <em>thriller </em>en una mezcla de <em>western </em>gélido y aventura.</p><p>Esto lo consigue <a href="http://salamandra.info/autor/davidson-0" target="_blank">Lionel Davidson</a>, escritor inglés (Yorkshire, 1922-Londres, 2009) curtido en el reporterismo y al que se le suele enmarcar en la novela de espías, en la tradición de <strong>John Le Carré</strong>, con quien se le agrupa o compara. <em>Bajo los montes de Kolima</em> apareció en 1994 y hasta hace unos meses no llegó la edición en castellano (gracias a <a href="http://salamandra.info/catalogo/filtrado?imprint=1085" target="_blank">la colección negra de Salamandra</a>). En su día ya supuso la culminación de una trayectoria que contaba con ocho libros previos (y alguno juvenil bajo el pseudónimo de <strong>David Line</strong>) y con <a href="https://thecwa.co.uk/the-daggers/categories/gold/" target="_blank">el premio Gold Dagger</a>, de la Crime Writers’ Association, recibido en tres ocasiones.</p><p>¿Qué propone? Siguiendo los cánones del género, la novela nos presenta a varios personajes con una misión. Un par de científicos, una ayudante o una doctora se mezclan con marineros, transeúntes y la fauna de una geografía inhóspita. Entre las coordenadas de la Columbia Británica y Siberia emerge Johnny Porter, el Ulises de <em>Bajo los montes de Kolima</em>, que se mueve en el tiempo y en el espacio como alguien supraterrenal. Además, responde a una especie de superhéroe: es cautivador, habla veinte lenguas (con sus respectivos acentos) y puede desarrollar destrezas de patrón de carguero o de conductor de camiones en la estepa.</p><p>Soporta Porter en sus múltiples identidades el peso de la historia, que comienza con la búsqueda de una base científica secreta donde parecen experimentar con unas curiosas criaturas (no es ninguna revelación improcedente: hablamos de los primeros capítulos) y va avanzando entre saltos por continentes, romances o momentos de tensión hasta el final. En todo este recorrido hay pasaportes falsos, cartas con mensajes que descifrar o cruces bruscos con la persona menos indicada: todo el arsenal de una intriga clásica. Y, de esta forma, el desenlace no se espera como la solución a una serie de incógnitas sino como el fin natural de una larga marcha. Algo más orgánico que la estructura del ‘quién lo ha hecho’ de otros autores de género.</p><p>Olvidado habitualmente en las listas de clásicos, Davidson llega aquí a las más altas cotas de la narrativa, saltando un peldaño por encima de la concepción más sencilla de la negrura. Su estilo no admite florituras ni descripciones detalladas físicas o psicológicas: le basta con injertar músculo verbal en cada párrafo para que sepamos cómo son las sensaciones que atraviesa cada actor. Algún apunte solitario sobre el pasado ayuda a redondear la biografía de sus agentes. Poco más. El único daño que puede sufrir <em>Bajo los montes de Kolima</em> es la invasión de este tipo de relatos en el cine, con <a href="http://www.imdb.com/title/tt4196776/" target="_blank">la saga de Jason Bourne</a> a la cabeza. Puede que esa primacía de lo audiovisual merme la magia que supone leer —en un lenguaje sobrio, sereno, que te mece de un lado a otro— los lances pirotécnicos o la tensión del aliento enemigo en la espalda. Nada resta su categoría de novela mayúscula, total. Más próxima, eso sí, al <em>noir </em>histórico de <a href="http://dennislehane.com/" target="_blank">Dennis Lehane</a> en <em>Cualquier otro día</em> que a los detectives de posguerra o las andanzas nórdicas actuales, a pesar de la analogía del paisaje.   </p><p><em>*Alberto G. Palomo es periodista y colaborador de </em><strong>Alberto G. Palomo</strong>tintaLibre<em>. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto G. Palomo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un viaje a la negrura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Novela,Novela negra,Narrativa,Los diablos azules número 63]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Roberto Santiago: "Me sorprende que la literatura no haya contado apenas el mundo del juego"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/roberto-santiago-sorprende-literatura-no-haya-contado-apenas-mundo-juego_1_1137799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/756486b7-95cc-42c7-a2be-94609f8ea46b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Roberto Santiago: "Me sorprende que la literatura no haya contado apenas el mundo del juego""></p><p>Cerca de un millón de personas en España están<strong> diagnosticadas de ludopatía</strong>, una enfermedad que arruina a los jugadores adictos y suele llevar al desastre a sus familiares y amigos. Después de varios años de investigación en casinos, en todo tipo de salas e incluso en partidas ilegales, el escritor y cineasta <strong>Roberto Santiago (Madrid, 1968)</strong> ha publicado <a href="http://www.planetadelibros.com/libro-ana/242826" target="_blank">Ana (Planeta)</a>, una historia trepidante, entre la crónica social y la novela negra, narrada en primera persona y que tiene como hilo conductor a una abogada de mediana edad que se atreve a enfrentarse a los poderosos de la industria del juego. Una tragedia familiar desencadena una acción ambientada en la España contemporánea y donde el panorama de fondo está teñido también de corruptelas, de violencia machista o de crisis laborales. Como la vida misma.</p><p>“<em>Ana</em> es una novela de ficción”, aclara el autor, “pero responde a cosas y situaciones muy reales. La lucha de la protagonista apunta así a <strong>una batalla contra las artimañas de la industria del juego</strong>, contra esos narcotraficantes que enganchan a los ludópatas con el señuelo de una droga. No conviene olvidar en este sentido que, como toda adicción, resulta muy difícil abandonar la ludopatía o incluso reconocer que se padece”.</p><p>Roberto Santiago se muestra muy sorprendido de que “la literatura española no haya contado apenas el mundo del juego, que no lo haya utilizado como material narrativo”. A renglón seguido comenta que en su labor de documentación halló muy poca bibliografía y concluye que la adicción al juego <strong>sigue constituyendo un tema tabú </strong>del que no se habla y sobre el que no se escribe, a pesar de la multitud de gente que está enganchada. Esa carencia obligó al autor a investigar a fondo y a buscar el asesoramiento de expertos en el tema, tanto desde el punto de vista médico como desde el prisma judicial.</p><p>  </p><p><strong>Ana</strong> es la primera novela para adultos de este ya veterano <strong>escritor de literatura juvenil</strong>, director de ocho largometrajes y autor de una decena de piezas teatrales. El personaje protagonista de este libro, la abogada <strong>Ana Tramel</strong>, acompaña a Roberto Santiago desde hace años cuando publicó un breve relato basado en una estudiante de Derecho que más tarde, con el paso de los años, se ha convertido en una letrada independiente y fuerte, con un gran sentido de la justicia, pero también con muchas contradicciones y buenas dosis de escepticismo. “En definitiva”, explica el novelista, “un personaje muy poliédrico y, por tanto, muy interesante”. “Podría escribir otras 10 novelas con este personaje”, apostilla entre risas.</p><p>Siempre quiso escribir una novela para adultos porque hasta la fecha su exitosa carrera ha transitado durante años por la literatura juvenil, donde se convirtió en un<em> best-seller</em> con una serie titulada <strong>Futbolísimos</strong>, de la que se han vendido más de un millón de ejemplares. Aficionado confeso al fútbol y seguidor del <strong>Real Madrid</strong>, Santiago reconoce que este deporte de masas nunca gozó de mucho predicamento entre la llamada alta cultura, a pesar de que escritores consagrados e indiscutibles como <strong>Manuel Vázquez Montalbán o Eduardo Galeano</strong> hayan dedicado páginas memorables a este fenómeno social. “El fútbol representa pasión, locura, fiebre... Como dice el personaje de <strong>Ricardo Darín</strong> en<strong> El secreto de sus ojos</strong>, la película argentina que obtuvo un Oscar en 2009, se puede cambiar de partido político, de religión, de pareja o de trabajo, pero nunca de equipo de fútbol”.</p><p>Así pues, tanto la novela <strong>Ana</strong> como esta entrevista con Roberto Santiago están salpicadas de referencias cinematográficas porque no en vano el autor ha dirigido ocho largometrajes, entre ellos <strong>Al final del camino</strong>, <strong>El club de los suicidas</strong> o <strong>El penalti más largo del mundo</strong>, este último candidato a los Goya. No puede negar Roberto Santiago, ni lo pretende, que le gusta tocar todos los palos de la escritura porque además ha firmado una decena de <strong>obras teatrales</strong> y varios <strong>guiones de programas televisivos</strong>. “¡Qué le vamos a hacer! Lo que me apetece es contar historias, en el formato que sea y por medios distintos. No me planteo en absoluto si la próxima temporada me dedicaré más al cine o a la literatura. Sencillamente los proyectos van surgiendo”. Suele ponerse al ordenador sin un esquema previo, sin guion prefijado y las tramas van creciendo, los personajes van surgiendo y entrelazando sus relaciones. “Así las cosas”, relata, “con <strong>Ana </strong>ha salido una novela larga porque la trama lo pedía y porque mis editores no me han obligado afortunadamente a cortar. Creo que cada historia requiere una extensión y un espacio, no puedes plantearte algo preconcebido”.</p><p><strong>Ana</strong> acaba de publicarse en <strong>España</strong>, pero editoriales de<strong> Francia, Italia, Polonia</strong> o <strong>Alemania</strong> ya han comprado los derechos de traducción, una circunstancia que alegra especialmente a Roberto Santiago. Como tantos otros creadores reconoce que el oficio de escribir implica mucho sufrimiento, algo que solamente se compensa con el placer de publicar un libro o estrenar una película. “He acabado agotado”, confiesa, “porque el trabajo de campo para escribir <strong>Ana</strong> me ha llevado a casinos o juicios, a entrevistas con abogados, jueces, médicos o jugadores. Hasta he participado en partidas ilegales para empaparme del ambiente. La mayoría de la gente desconoce la magnitud del submundo que se mueve en torno al juego. Hoy mismo, cualquier día, se puede acudir a muchos lugares en <strong>Madrid</strong> donde apostar en partidas ilegales en las que muchos jugadores se arrastran hasta la ruina por una pendiente de difícil de retorno, como revelan algunos personajes de <strong>Ana</strong>”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Roberto Santiago: "Me sorprende que la literatura no haya contado apenas el mundo del juego"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juego,Libros,Literatura,Literatura española,Novela,Cultura,Novela negra,Narrativa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El silencio de la ciudad blanca': Intriga en Vitoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/silencio-ciudad-blanca-intriga-vitoria_1_1136736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/22c5dcb0-7178-424a-bca7-8498c75a1c9b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'El silencio de la ciudad blanca': Intriga en Vitoria"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>_________________________</p><p>Siempre resulta interesante leer alguna novela negra o policiaca en los clubes de lectura; más aún si da pie a debatir sobre varios temas interesantes, como es el caso de <em>El silencio de la ciudad blanca</em>, de <strong>Eva García Sáenz de Urturi</strong>, una novela que estamos leyendo en los clubes de lectura de la biblioteca pública Almudena Grandes de <a href="http://www.azuqueca.es/" target="_blank">Azuqueca de Henares</a> (Guadalajara) este curso y que nos está gustando mucho. Tanto, que estamos planteando un posible viaje a Vitoria, para descubrir y disfrutar con nuestros propios ojos algunos de los rincones retratados (casi podríamos decir fotografiados, dado la riqueza de detalles y la maravillosa ambientación de la novela) por la autora en la obra.</p><p>  </p><p>Sáenz de Urturi plantea una novela negra que empieza casi por el final: lo primero que sabemos del <em>Kraken </em>(apodo de Unai López de Ayala, investigador del caso en el que se centrará la obra) en el prólogo es que le acaban de dar un tiro. A partir de ese gancho tan lleno de preguntas e incógnitas (y que hace imposible que no te enganches a la trama), se nos cuenta la historia ya ordenada cronológicamente, de manera que el lector va descubriendo la serie de avatares que nos llevan a ese desenlace esbozado en el comienzo de la novela. Una serie de avatares muy interesantes y que han dado para que en los clubes de lectura hablemos de muchas cuestiones, como el vínculo incomparable que se establece entre los gemelos, la maldad de ciertas mentes, la crueldad sin límites de algunos, la culpabilidad, el honor, la ética profesional, la venganza y el perdón.</p><p>Pero a la trama policíaca en sí hay que sumar otras dos subtramas no menos interesantes: por un lado, la que protagonizan el doctor Álvaro Urbina, Blanca Díaz de Atoñana y el marido de esta, Javier Ortiz de Zárate, en los años setenta; y, por otro lado, la que nos va dando cuenta de la vida privada de los investigadores del caso. La primera subtrama (que vuelve a romper el discurrir cronológico de la investigación policial, lo que hace añade un nuevo componente de intriga al misterio central) ha dado mucho de qué hablar en las reuniones del club y nos ha permitido reflexionar sobre el amor, la violencia de género, los matrimonios infelices, la infidelidad, la venganza, las salidas desesperadas, el placer de lo prohibido o el respeto a los compromisos adquiridos.</p><p>La segunda subtrama nos permite ahondar en las personalidades de los investigadores implicados en el caso, lo que suma humanidad a la trama meramente policíaca. ¡Y menuda humanidad! Los pasados (y, hasta cierto punto, los presentes) de estos investigadores también dan para hablar en las sesiones largo y tendido, pues todos tienen un gran trauma que les ha moldeado el carácter hasta ser lo que son o del que aún no han sabido hallar la salida. Además, esta subtrama nos permite conocer al abuelo de Unai, un personaje entrañable donde los haya, profundamente humano y del que se pueden sacar unas cuantas lecciones pedagógicas y de vida.</p><p>Además de la intriga en sí, el ritmo que la autora da a la novela, su resolución y el desarrollo de ese camino que nos conduce a la verdad, nos ha encantado la ambientación de la obra. Quienes sí han visitado Vitoria han vuelto a reencontrarse con algunos de sus rincones, retratados con fidelidad y detallismo; y quienes no la han visitado nunca casi sienten que lo han hecho, acompañadas por la precisa y certera pluma de Eva García Sáenz de Urturi.</p><p>En definitiva, <em>El silencio de la ciudad blanca</em> es una novela que mezcla historia y tradiciones, magníficas descripciones de Vitoria, intriga y misterio, asesinatos y un montón de temas interesantes sobre los que reflexionar; una novela que no ha decepcionado a nadie y que, por lo tanto, recomendamos sin dudar.</p><p><em>*Puedes contactar con los clubes de lectura de la biblioteca municipal de Azuqueca de Henares (Guadalajara) en la propia biblioteca, en la avenida de Francisco Vives, 3, o a través de su correo electrónico (biblioteca@azuqueca.net). </em><strong>Azuqueca de Henares</strong><strong>biblioteca@azuqueca.net</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Ortiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA['El silencio de la ciudad blanca': Intriga en Vitoria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bibliotecas,Libros,Literatura,Literatura española,Novela,Novela negra,Narrativa,Los diablos azules número 52]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escritos para triunfar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/escritos-triunfar_1_1132458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8afe466b-1896-442b-adbe-d58f442887df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escritos para triunfar"></p><p>Este año, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/10/16/el_pacto_ficcion_del_premio_planeta_56272_1026.html" target="_blank">el Premio Planeta</a> ha decidido caminar sobre seguro. No lo ha hecho apoyándose en autores estrella o en excursiones literarias de celebridades. Ha apostado por dos escritores que han demostrado a lo largo de su trayectoria la cualidad más apreciada por el grupo editorial barcelonés: saber vender. El nombre de <strong>Dolores Redondo  </strong>(San Sebastián, 1969)<strong>, ganadora con Todo esto te daré</strong><em>Todo esto te daré</em>, fue celebrado con alegría por los periodistas, que especulaban sobre el triunfo de alguna presentadora de Antena 3, cadena de la casa. Su <em><strong>Trilogía del Baztán</strong></em>, protagonizada por la inspectora Amaia Salazar, que había sido del gusto del público (700.000 copias vendidas) y también de la crítica. Con <em>Todo esto te daré </em>repite en la novela novela negra, género triunfador también <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/11/11/la_maquinaria_del_planeta_40641_1026.html" target="_blank">en la pasada edición</a> con <em>Hombres desnudos</em>, de Alicia Giménez-Bartlett (el cineasta Daniel Sánchez Arévalo, finalista en 2015, tampoco anduvo muy lejos de estas oscuridades con <em>La isla de Alice</em>). </p><p><a href="http://www.marcoschicot.com/es/" target="_blank"> Marcos Chicot</a> (Madrid, 1971), finalista, no era, como su <em>hermana mayor</em>, autor del grupo. De hecho, se les escapó cuando quedó cuarto al galardón en 2012. El autor pensaba que con eso se aseguraba su entrada en la editorial —los cinco primeros suelen ser publicados por el sello—, pero la crisis le jugó una mala pasada, y su novela <a href="https://www.amazon.es/Asesinato-Pit%C3%A1goras-Finalista-Premio-Planeta/dp/1484081129" target="_blank"><em>El asesinato de Pitágoras</em></a><em> </em>se quedó en el limbo de las obras inéditas. Chicot no se rindió y decidió autoeditarse, en formato electrónico y a través de Amazon. Al poco tiempo, se convirtió, por cuenta del autor y sin ayuda de ningún sello, en un superventas: se coló <strong>en el número 1 de la web</strong>, por encima de Dan Brown, y una de sus frases se convirtió en <a href="http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/11/141119_tecnologia_frases_mas_subrayadas_kindle_lv" target="_blank">la más subrayada</a> por los usuarios de Kindle, por encima de Matilde Asensi y de Julia Navarro. <strong>El asesinato de Sócrates </strong><em>El asesinato de Sócrates</em>pretende ahora repetir la jugada, pero esta vez respaldado por el mayor grupo editorial español. </p><p><strong>Objetivo Planeta</strong></p><p>A ninguno les ha llegado el premio por casualidad. Ambos lo tenían como objetivo profesional desde hacía años. "Para mí ha supuesto cumplir <strong>un sueño de adolescencia</strong>; desde que era una cría y quería ser escritora, estaba en mi horizonte", dice Redondo por teléfono, en medio de una jornada promocional que no le da tregua. A diferencia de anteriores premiados, el éxito de su novela negra a la navarra no ha sido producto del galardón, sino su causa. Para Chicot, quedar finalista ha sido el espaldarazo a un temerario proyecto vital que lleva construyendo desde 2009, cuando su hija Lucía nació con Síndrome de Down. "Quería dejarle un colchón para el futuro, sabiendo que lo iba a tener difícil. <strong>Funcionó</strong>", explica. Los 601.00 y 150.250 euros que ganador y finalista se embolsan respectivamente es un buen comienzo. </p><p>El monto es, claro, en concepto de adelanto. La editorial debe <strong>vender entre 125.000 y 425.000 ejemplares</strong> para "amortizar", según sus propias bases, "la dotación del Premio". A partir de ahí, el escritor comienza a recibir derechos de autor. Teniendo en cuenta que desde su creación en 1952, el premio ha vendido <strong>42 millones de ejemplares</strong> entre ganadores y finalistas, una media de 650.000 al año, no debería haber problemas. Como dijo el presidente del grupo, José Crehueras, en la presentación de esta edición: "Cada hogar en España tiene dos premios Planeta. Es un gran orgullo para nosotros". Para que lo siga siendo, es necesaria una entente entre ambas partes, y este año está particularmente equilibrada. </p><p>Promoción por lectores</p><p>"Es verdad que tengo muchos lectores", valora Redondo, "pero la etiqueta de novela negra, aunque muy necesaria, quizás haya alejado a muchos porque puedan pensar que es truculenta. El verdadero Premio Planeta es <strong>llegar a un público que no se había acercado </strong>hasta ahora a mi obra". Los numerosos seguidores de la inspectora Salazar —a la que la escritora promete volver en algún momento—, que no dudan en seguir los pasos de la heroína por el Baztán y que esperan con impaciencia su adaptación al cine, son también un buen caladero para la editorial. </p><p>En el caso de Chicot, se trata también de un trueque: Planeta le da un espacio en los medios y en las librerías que no podría alcanzar ni por sí mismo ni bajo <a href="http://www.duomoediciones.com/es/catalogo-editorial/el-asesinato-de-pitgoras-740.htm" target="_blank">la editorial Duomo</a>, el sello que le acabó fichando, y él, a cambio, brinda sus 25.000 lectores digitales y 100.000 en papel que cosechó con <em>El asesinato de Pitágoras</em>. "Desde que empiezo a escribir <strong>aspiro a lo máximo</strong>, y el máximo trampolín en las letras españolas es el Premio Planeta", zanja. Su fórmula: una "novela ágil" que une "historia y <em>thriller</em>" y cuya estructura, construida a base de capítulos cortos y numerosas tramas entreveradas, está inspirada en la de las series estadounidenses. "Quiero lectores con ojeras, que no puedan soltar el libro", bromea. </p><p>Novel y veterana</p><p>Cada uno llega desde su propia posición dentro de la industria. Chicot ha ido sobre seguro, repitiendo una fórmula que ya había demostrado su éxito entre los lectores: <strong>"Funcionaba"</strong>. La receta incluye una descripción detallada de la Antigüedad —en el caso de la novela finalista, entre Atenas y Esparta—, un posible asesinato que resolver, un personaje célebre como protagonista y un amplio abanico de personajes para desarrollar varias tramas paralelas. "<em>El asesinato de Pitágoras</em> lo escribí para ganar el Planeta. No lo hacía para entretenerme <strong>ni para vender unos cuantos ejemplares</strong>. Si había dejado de escribir durante dos años, que al final fueron tres, tenía que merecerme la pena", recuerda. </p><p>Dolores Redondo, sin embargo, ha preferido obviar su propio pasado. Nada de Baztán, nada de policía, nada de matriarcado. Aquí, <strong>los protagonistas son tres hombres</strong> —un guardia civil, un sacerdote y un escritor cuyo marido ha sido asesinado—, la acción se sitúa en la gallega <strong>Ribeira Sacra</strong> y la investigación es "civil" y está guiada por los "secretos familiares" que habían permanecido ocultos dentro de la pareja. "Esto me ha supuesto un crecimiento, casi empezar de nuevo. Ha sido muy vivificante", explica la escritora. </p><p>Quizás no piense igual dentro de un mes, cuando la gira de presentación les haya llevado a recorrer tres o cuatro ciudades por semana, con sus correspondientes ruedas de prensa, entrevistas y firmas de libros. Es el precio que hay que pagar para ser superventas. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Nov 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Escritos para triunfar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Planeta,Libros,Literatura,Novela,Premios y galardones,Cultura,Novela negra,Narrativa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién mató a Roland Barthes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/mato-roland-barthes_1_1131963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e9124cc2-da2b-4eaf-899c-4f22718796a9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién mató a Roland Barthes?"></p><p>¿Quién mató a <strong>Roland Barthes</strong>? Cualquiera en su sano juicio y con un mínimo conocimiento de la vida del filósofo y crítico francés respondería "nadie" y miraría con extrañeza al encuestador. El autor de <a href="http://www.sigloxxieditores.com.ar/fichaLibro.php?libro=978-987-629-048-7" target="_blank"><em>Mitologías </em></a>murió, cierto, en condiciones poco habituales, al ser atropellado por la camioneta de una lavandería al cruzar la calle en la primavera de 1980. Pero el accidente sucedió a la salida de un almuerzo con François Mitterand, que sería elegido poco después presidente de la República Francesa. Y al novelista Laurent Binet le basta ese curioso detalle para moldear la historia en <a href="http://www.planetadelibros.com/libro-la-septima-funcion-del-lenguaje/218681" target="_blank">La séptima función del lenguaje (Seix Barral)</a>, su primera novela desde <strong>HHhH, que ganó el premio Goncourt en 2011</strong><em>HHhH</em>. </p><p>Si entonces apostó por la novela histórica —sobre Reinhard Heydrich, <em>el carnicero de Praga</em>, y la conspiración preparada para asesinarle—, ahora se dirige directamente a la <strong>ucronía</strong>, una especie de novela histórica alternativa. A partir de hechos y personajes reales —el propio Barthes, su entorno, y las circunstancias de su muerte— <strong>imagina algo que nunca sucedió</strong>: que el accidente del filósofo no fuera tal, sino que se tratara de un complot. Esto convierte a <em>La séptima función del lenguaje </em>en <strong>una novela negra </strong>en la que un comisario de policía y su ayudante tratan de esclarecer el suceso interrogando a la intelectualidad francesa de la época, de Gilles Deleuze a Michel Foucault. Este juego con la verdad le ha resultado muy liberador, en comparación con su anterior novela, muy atada a la realidad histórica: "<em>HHhH </em>me exigió 10 años de estudio, pero no inventé nada. Aquí, a veces esta libertad me sobrecogió, pero otras veces me sentía borracho, eufórico". </p><p><strong>Lingüística, espías y asesinatos</strong></p><p>"La vida de los filósofos siempre han sido bastante ricas e interesantes, mira Sócrates", argumenta el autor en su visita promocional a Madrid. Defiende que, además de "materia" le han dado "espíritu" a la novela. Esa "séptima función del lenguaje" sería una que viene a completar el esquema desarrollado por el lingüista Roman Jakobson, en el que figuraban seis funciones según la comunicación estuviera dedicada a expresar el ánimo del emisor, apelar al receptor, describir el contexto, etcétera. La función que da nombre a la novela sería la performativa, presente en aquellos mensajes que con su propia enunciación cambian la realidad, como por ejemplo el "yo os declaro marido y mujer" formulado por un sacerdote en el altar. </p><p>Si "decir es hacer", defiende Binet, si la palabra modela nuestros actos como han defendido Judith Butler o Jacques Derrida, esta novela funciona como <strong>"una metáfora sobre el poder del lenguaje"</strong>. Pero también es verdad que toda esta teoría es filtrada por Binet para dar lugar a una trama mucho menos seria: Barthes guardaba un manuscrito que, como un encantamiento, podría someter a naciones enteras a través del lenguaje, y que Gobiernos y personajes misteriosos buscan desesperadamente, incapaces de transformar la realidad social por los cauces habituales. </p><p>Porque en la novela hay mucho personaje ilustre, pero muy poca solemnidad. Binet defiende que <strong>el 80% de las citas del libro</strong> han sido extraídas de las obras, discuros y artículos de prensa reales de los protagonistas —lo he le ha exigido una investigación de tres años—, pero el tono ácido de Binet transforman el libro en <strong>una sátira de 440 páginas</strong>. "La novela es un género profano que debe desacralizar", defiende. Y cómo: Sartre figura en la novela acodado a la barra del café Flore, muy afectado por la ceguera; Barthes formula discursos incomprensibles en su lecho de muerte; el polémico filósofo Bernard-Henri Levy se pasea con su sempiterna camisa blanca tratando de llamar siempre la atención; Foucault declama sobre el biopoder en una sauna gay mientras un joven le hace una felación. </p><p>Admiración o reverencia</p><p>Una idea que no impide que parte de la crítica francesa haya censurado lo que considera una "falta de respeto" hacia los autores retratados, integrantes casi todos de la <em>french theory</em> y moldeadores de la crítica, el análisis lingüístico y la filosofía del siglo XXI.  "Quién iba a pensar que en el siglo XX la cuestión de la blasfemia seguiría presente...", se lamenta Binet, "Por otra parte, es curiosa la idea que la gente tiene de la falta de respeto. No veo en qué una felación es sucia o insultante. ¡En esa escena, Foucault es imperial, domina todo!".  No oculta su desagrado por el escritor Philippe Sollers, que sale mal parado en la novela y del que dice que "se ha burlado de tanta gente [de Derrida y Althusser, entre otros] que difícilmente puede quejarse ahora". Pero Binet asegura que otros le han felicitado. "[La escritora] Hélène Cixous me envió una nota muy emocionante dándome las gracias. Y quiero creer que a Foucault no le habría molestado mi libro. <strong>Admiro a estos autores, pero admirarlos no quiere decir reverenciarlos</strong>". </p><p>Irónicamente, otra parte de la crítica se ha alegrado mucho de esa "falta de respeto". Aquellos autores más cercanos a la derecha se han mostrado muy satisfechos de lo que han interpretado como un ataque a un grupo de intelectuales que consideran entronizados y cuyas opiniones políticas de izquierdas creen muy censurables. Este "malentendido" no es tal, defiende Binet: "El proceso de desacralización<strong> ha beneficiado a cierta gente</strong>, incluso a gente que no comparte mis opiniones". Y cita a Kundera, que defendía la novela como el territorio de la ambigüedad: <strong>"Una novela es equívoca, es lo contrario de una demostración</strong>". "Hay límites a la interpretación, claro, pero si ciertos lectores utilicen mis libros para saldar cuentas (no solo ideológicas, porque algunas son personales), no tengo nada que decirles", replica, divertido. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién mató a Roland Barthes?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Novela,Cultura,Novela negra,Filosofía,Narrativa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Subsuelo’, de Marcelo Luján]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/subsuelo-marcelo-lujan_1_1130535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b959f675-9101-4a73-adcb-525c3b4ac545_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Subsuelo’, de Marcelo Luján"></p><p><strong>Subsuelo</strong><strong>Marcelo LujánSalto de páginaMadrid2015</strong></p><p>“No fue la noche. Ni el verano ni el hielo. No fue nada de eso. O tal vez haya sido todo”. Así comienza la novela <a href="http://www.saltodepagina.com/libro/subsuelo-93/" target="_blank"><em>Subsuelo</em></a>, de <strong>Marcelo Luján</strong> (Buenos Aires, 1973). Prosa contundente. Frases cortas. Sin escapatoria. Subsuelo y el mal, subsuelo y hormigas, subsuelo y  mellizos. Raíces en el subsuelo.  Subsuelo y procedencia argentina en una madre que escapa de la dictadura y parece llevar tras de sí la tragedia. La muerte. El mal.</p><p>Narrador omnisciente, todo lo ve, lo oye, se adelanta o se atrasa, los personajes como marionetas en sus manos. Adentramiento a la zona oscura, la de todos, la de los personajes. Todos con secretos. Todos con algo que ocultar. Todos construyen su vida sobre ello, como si no pasara nada. Pero al final estalla. En un espacio específico,  la parcela. Ni campo ni ciudad. Tierra de nadie. Espacio acotado, claustrofóbico, con piscina, elemento central en el relato, desencadenante del principio y el fin. Rodeado de árboles, apenas hay casas, solo una y su terreno, comunicada por un camino sin asfaltar hasta la carretera. Dos veranos. Clase media, acomodada. Supervivencia a través del mal. Y un accidente que lo desencadena, aflora la perversión.</p><p>Marcelo Luján va enhebrando la historia, con saltos también de página, en la historia, temporales, adelante y atrás. Frases en futuro para volver al presente. Espiral que los envuelve. Capítulo tras capítulo: “Ahora no están. No hay rastro. No hay nada. Ni siquiera una. Ni siquiera la más descarriada y subversiva. Nada. No están”. No se ven: las hormigas. Que al final afloran, como el secreto, como el mal. Frases negativas, que construyen el no mundo, la no empatía, el no amor, la no vida, la culpa.</p><p><em>Subsuelo </em>es su tercera novela. De Marcelo Luján. Hay que aprenderse el nombre. Anteriormente ha ganado, entre otros, el premio Ciudad de Alcalá y con la primera novela, <em>La mala espera</em>, traducida al italiano, francés, checo y sigue sumando, obtuvo el Ciudad de Getafe de Novela Negra 2009. Con esta última ha ganado el premio Dashiell Hammet, en la semana negra de Gijón. Ganó por unanimidad. Y sin ser una novela negra al uso.</p><p>Aparte de su faceta de escritor, a Marcelo Luján le debemos también su faceta de divulgador y animador literario, mostrando al público más variopinto el trabajo de otros cuentistas en unas jornadas semanales tituladas <em>El tamaño sí importa</em>, una iniciativa que emprendió inicialmente en el bar literario Diablos Azules y que, tras su clausura, sigue desarrollando en Vergüenza Ajena (calle Galileo, 56, en Madrid), todos los martes.  Este divertimento consiste en programar a un cuentista  para que lea  y luego, con una frase que éste proponga, el público ha de escribir in situ un relato. El ganador se lleva premio. Que no se desvela. Solo el tamaño. Ni grande ni pequeño. Por a esta iniciativa, muchos cuentistas nuevos, apenas desconocidos, hemos encontrado un espacio para darnos a conocer,  jugar con textos, acercar el cuento, tan poco leído aun en nuestro país. Yo he participado. Me he divertido. He visto cómo otros se divertían. He descubierto muy buenos cuentistas. Y también, este verano he disfrutado leyendo <em>Subsuelo</em>. De Marcelo Luján. Habrá que seguir sus pasos. Aunque sea bajo tierra. </p><p><em>*Carmen Peire es escritora. Su último libro es </em><strong>Carmen Peire</strong><a href="http://www.edicionesevohe.com/products-page/evohe-narrativa/en-el-ano-de-electra-carmen-peire" target="_blank">En el año de Electra</a> <em>(Evohé, 2014). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Subsuelo’, de Marcelo Luján]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura latinoamericana,Novela,Novela negra,Los diablos azules número 30]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Yeruldelgger, muertos en la estepa’, de Ian Manook]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/yeruldelgger-muertos-estepa-ian-manook_1_1129982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a6a42c5d-a65f-46db-9456-011c4e64e9b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Yeruldelgger, muertos en la estepa’, de Ian Manook"></p><p><strong>Yeruldelgger. Muertos en la estepa  </strong><strong>Ian Manook Traducción de José Fajardo GonzálezEditorial SalamandraBarcelona2016</strong></p><p>Hacía mucho tiempo que no leía con tanta fascinación una novela negra que produzca las emociones que provoca <em>Yeruldelgger</em>. Los amantes de este género están de enhorabuena, porque hay vida después de<strong> John Connolly</strong>, <strong>Jo Nesbo</strong> y<strong> Pierre Lemaitre </strong>gracias a<strong> Ian Manook</strong> (<strong>Patrick Manoukian</strong> es su verdadero nombre), escritor francés que debutaba en Francia con esta poderosa novela, ganadora de múltiples premios de Polar –nombre con el que se conoce popularmente en el país galo a la novela negra- que nos sitúa en Mongolia en la actualidad, un país inmenso y de inhóspita belleza que lucha por establecer la modernidad (con sus miserias) en una sociedad con milenarias tradiciones.</p><p><strong>Yeruldelgger</strong> es comisario en Ulán Bator, el policía más efectivo del cuerpo aunque completamente atormentado desde que en la investigación de un caso anterior asesinaran a su hija menor, <strong>Kushi</strong>, provocando la locura y huida de su mujer, y la caída en las drogas de su otra hija adolescente, <strong>Saraa</strong>. Solo su intrépida compañera <strong>Oyun</strong>, y su querida amiga, la eficaz forense <strong>Solongo</strong>, parecen acompañar al comisario a su descenso a los infiernos. Yeruldelgger, duro pero sensible, honesto y honorable con los que merecen serlo, pero completamente temperamental y de certidumbres inquebrantables, vive solo para su trabajo, ha olvidado las enseñanzas de los monjes budistas que lo educaron en su juventud y sufre una espiral de autodestrucción y rabia interna que provocan el temor en sus compañeros y entre quienes le rodean.</p><p>La novela comienza con el encuentro fortuito por parte de una familia nómada del cuerpo de una niña en las estepas mongolas, enterrada extrañamente con su triciclo. A la vez en la capital, aparecen los cuerpos atrozmente mutilados de tres chinos y dos prostitutas que aparentemente no tienen relación con la muerte de la menor, pero poco a poco irán apareciendo los vínculos entre todas los asesinatos, en una red tejida desde las más altas esferas de poder, donde la corrupción y el dinero son las verdaderas motivaciones de los abominables crímenes que acaban sacudiendo hasta sus entrañas, al corrupto cuerpo de policía.</p><p>Una auténtica novela policial con sabor a clásico, que describe y critica la miseria que viven miles de personas en las cloacas de Ulán Bator, una ciudad creciente, construida según los parámetros soviéticos durante la segunda mitad del siglo XX y que, llena de contrastes entre la tradición y la modernidad, mantiene todavía la influencia del poder político y el control económico de sus antiguos ocupantes rusos y chinos, de la emergente Corea y de la explotación capitalista donde los negocios priman por encima de las personas. </p><p>Así describe Manook en boca de Oyun, una parte de Mongolia: “Dejando aparte el nuevo corazón de Ulán Bator y la perfección infinita de las estepas y las montañas, Oyun se preguntaba con frecuencia por qué su bella Mongolia parecía tan en ruinas. Cuando atravesaba los arrabales y los pueblos, siempre se llevaba una impresión extraña, como de abandono resignado. Como si la vida cotidiana de la gente, en aquel país inmenso y magnífico, se hubiera tornado mezquina en un presente raquítico, sin más ambición que sobrevivir al paso de los días. No sabía decir si el interior del país era una obra abandonada o una construcción en descomposición. Y siempre la perseguía esa certeza inquietante de que un pasado  de que un pasado y un futuro sin vida que habían condenado a esa pobre gente a un presente sin ambición, hecho de mínimas esperanzas cotidianas. O de mínimas desesperanzas…”.</p><p>Lo subyugante del libro es la calidad literaria de su autor para narrar con esa pasión y elegancia, emplear con brillantez la ironía –especialmente contra la impunidad de los chinos-, y crear la serie de inolvidables personajes que pueblan sus páginas, como la terca y fiel Oyun, compañera inseparable de Yeruldelgger, que no dudará en arriesgar su vida por su compañero para esclarecer los casos, o la brillante forense Solongo, algo más que una amiga para el protagonista y que deparará intensas sorpresas en su relación a lo largo de la trama. Manook consigue que la potencialidad de todos los personajes femeninos de la novela sea sublime. También el joven <strong>Gantulga</strong>, ayudante extraoficial, pura nobleza y valor,  y por supuesto, <strong>Erdenbat</strong>, su suegro, un personaje imprescindible de la trama, un poderoso canalla hecho a sí mismo que será el antagonista perfecto para Yeruldelgger.</p><p>Manook es capaz de escribir sobre la maldad, la belleza, la amistad y la venganza, la inmensidad de la naturaleza, la miseria de los sentimientos y la violencia atroz con una soltura y precisión asombrosas, con una fuerza poética absolutamente subyugante y con un conocimiento etnográfico de las costumbres mongolas admirable. Los diálogos son parte fundamental del libro, llenos de exclamaciones para acentuar la intensidad de las relaciones, también empleando la ironía como arma para la crítica social. Como este ejemplo, demoledor, del diálogo entre Yeruldelgger y su suegro, Erdenbat en el inicio del capítulo 30 y la descripción del paisaje y momento del protagonista: </p><p>“-Ya no eres el hombre que eras -dijo Erdenbat.</p><p>-Usted tampoco es el que pretende ser -respondió Yeruldelgger.</p><p>-Tal vez, pero todavía soy alguien, mientras que tú, poquito a poco, estás dejando de serlo.</p><p>-…</p><p>-No puedes continuar así, Yeruldelgger. Vas camino de perderlo todo. Te has convertido en un policía viejo, irritable y violento. Golpeas a los testigos, a tu propia hija, disparas a tus informadores, no respetas ninguna jerarquía, sólo investigas para ti sin rendir cuentas a nadie…</p><p>Yeruldelgger se había despertado antes del alba, a la misma hora a la que los pájaros se despiertan para cantar. La escarcha de los bosques húmedos le había irritado la nariz y se le había agarrado a los riñones. Había admirado cómo el alba invisible plateaba la laguna y el horizonte, y cómo se sonrosaba después el cielo tras las brumas azulonas, para inundar al fin el valle con una luz cálida y dorada que hacía humear las orillas alrededor de la yurta. Luego había entrado a prepararse un té salado con mantequilla bien caliente y sacado un taburete bajo la terraza de madera para sentarse de cara a la laguna, a la espera de Erdenbat. Su suegro había aparecido poco después, seguro de que el policía ya lo esperaba”.</p><p>Lean esta tremenda novela negra sobre una Mongolia oculta y déjense atrapar por este inmenso relato y la belleza de su lenguaje, que además de la corrupción y el crimen describe unos valores ancestrales muy intensos, que el propio protagonista necesita recuperar para redimirse. No es solo un potente<em> thriller</em>, sino también una crónica  social y cultural certera sobre un país desconocido. Esperemos que no se nos haga larga la espera y pronto el futuro nos depare más apasionados encuentros con el gran Yeruldelgger, un personaje que quedará para la historia del género negro y que junto a su autor me han recordado las palabras del escritor Jack Kerouac: “La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por contar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”.</p><p><em>*Pablo Bonet es librero de guardia en la Librería Muga.</em><strong>Pablo Bonet</strong><a href="http://larevistademuga.blogspot.com.es/" target="_blank"> Librería Muga</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Yeruldelgger, muertos en la estepa’, de Ian Manook]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura africana,Novela negra,Los diablos azules número 28]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘Gotas de Sicilia’, de Andrea Camilleri]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/gotas-sicilia-andrea-camilleri_1_1127301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2e224d8d-df8b-4f42-a7ee-f17a66663937_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Gotas de Sicilia’, de Andrea Camilleri"></p><p><strong>Andrea Camilleri</strong><strong>Gotas de SiciliaGallo NeroMadrid2016</strong></p><p>Hay escritores conocidos por sus criaturas literarias. <strong>Vázquez Montalbán</strong> irá por siempre unido al nombre de Carvalho, como <strong>Miguel de Cervantes</strong> lo está a Quijote y Sancho o <strong>Conan Doyle</strong> a Sherlock.  Apasionantes binomios, trinomios. También hay criaturas que devoraron a sus padres, como Pinoccio, Alicia o Frankenstein. En todo caso, el éxito de un personaje, si no termina por oscurecer a su autor, pone en umbría el resto de su producción, y por extensión sus fuentes, sus trabajos experimentales, sus caminos menos conocidos. La poesía de <strong>Stevenson </strong>o de <strong>Nabokov </strong>caen bajo la sombra del Doctor Jekyll, John Silver y Lolita. Por eso, aunque <strong>Andrea Camilleri </strong>nos dio a Montalbano, hay más literatura, y mucha más Sicilia, más allá del comisario. <a href="http://www.gallonero.es/gotas-de-sicilia/" target="_blank"><em>Gotas de Sicilia</em></a> es un librito publicado por Gallo Nero, en arriesgada y exitosa traducción de <strong>David Paradela</strong>, que ha sido recientemente publicado en la colección piccola.</p><p>Nacido en Porto Empedocle, 1925 (es decir, entrando en la décima década de vida), Camilleri forma parte de una maravillosa generación de escritores sicilianos. Con él forman una tríada asombrosa el enorme <strong>Leonardo Sciascia</strong> (1921-1989) y el sorprendente <strong>Gesualdo Bufalino</strong> (1920-1996). Camilleri practica una pasión casi prohibida, a la que muchos novelistas ponen mala cara: participar de la novela de género, practicar la saga continuada que fideliza lectores. Por eso no emplea el bisturí de Sciascia ni el vuelo majestuoso de Bufalino. Con ese fin creó a Montalbano —comisario que debe su nombre al maestro Manuel Vázquez Montalbán—, un tipo que vive entre Vigàta y Montelusa, ficticias denominaciones del propio Porto Empedocle y Agrigento, quizá Ragusa. Estas novelas suceden en una cercana época, con móviles, ordenadores, televisiones locales; pero sí, y siempre, en amables <em>trattorias</em> con suculentos menús, personajes con reservado acento siciliano, cordiales cafés de media tarde y señores oscuros que dirigen el tejemaneje de la política y la realidad social.</p><p>Camilleri debe su fama a las aventuras de Montalbano y sobre todo desde que la RAI las llevó a la televisión, cosa que sucede casi anualmente desde 1999, pero tiene predilección por los ires y venires de un Sur que finalmente tomó el tren de la modernidad. Camilleri celebra Sicilia en varios libros memorables donde recoge el choque del progreso con la isla secularmente atrasada, sometida con toda naturalidad a la mafia. En España se ha publicado parte de ese universo siciliano como <em>La Pensión Eva</em> o <em>El movimiento del caballo</em>, y su muy merecida, reconocida y deliciosa <em>La concesión del teléfono</em>.</p><p><em>Gotas de Sicilia</em> fue publicado en Italia, originalmente, en 2001 como una breve colección de relatos que habían ido apareciendo en diversos medios en la década anterior. En ella Camilleri presenta cuentos y argumentos, concebidos algunos en los albores de la literatura camilleriana. Ahora, la publicación de Gallo Nero nos recobra al Camilleri brillante que cosecha Sicilia.</p><p>La colección es tan variada como deliciosa. Comienza con un discurso siciliano, sobre el que el traductor David Paradela trata en la nota final, inevitablemente. Ha afrontado el reto de traducir esa mixtura de dialecto e italiano que muestra el monólogo titulado <em>El tío Cola</em>, "pirsona limpia", donde el autor rememora (jura que es verídico) el discurso en confianza de un jefe mafioso (Nicola <em>Nick </em>Gentile), un tipo cuya vida recuerda a la de Lucky Luciano, pues como este volvió de EEUU a Italia para ayudar a las tropas norteamericanas en su desembarco siciliano y colaboró en la <em>Operación Husky</em>. Resaltamos la gran creación del traductor, el esfuerzo cristalizado en un parlamento vivaz y lustroso.</p><p>Le sigue un relato donde se rememora la infancia en Sicilia y el descubrimiento de la literatura en casa de <em>uzz'Arfredo</em>, un relato trabajado desde la sinceridad y donde se vive el homenaje a los grandes novelistas –<strong>Conrad</strong>, <strong>Maupassant</strong>, <strong>Melville</strong>, <strong>Flaubert</strong>, <strong>Dumas—</strong> que aguardaban a los adolescentes en las bibliotecas de sus mayores y que son la herencia recibida por el propio Camilleri.</p><p><em>El vino gusta a san Caló </em>es una parte revisada de una novela de 1978 (<em>El curso de la cosas</em>) y un fresquísimo panorama de la devoción sureña y el difícil encaje de tradición y religiosidad, tan propio del Mediterráneo. Para muchas personas del Norte, esa convivencia entre costumbre pagana y religiosidad, plasmado sobre todo en las romerías, las procesiones de patrones, y por supuesto en la Semana Santa, es un hermético misterio o una chifladura. Pero quienes vivimos el Sur sabemos que es perfectamente compatible ser del Betis, concejal comunista y cofrade de la Macarena, en una suerte de conjunción ideológica que tiene mucho de alineación planetaria. Esta confluencia, muestra bien Camilleri, no solo puede generar una justificada extrañeza en el juicio del foráneo, sino que exige un continuo equilibrio y desequilibrio entre la religión formal y litúrgica, vertical y correcta, de la Iglesia Católica y el acervo pagano, callejero, social, colectivo y jaranero de la celebración popular. Uno lee el relato y puede sustituir a San Calogero por la Virgen del Rocío o por cualquier cristo de la Andalucía subbética, interior y mítica.</p><p><em>Los primeros comicios</em> es otra parábola sobre la fortaleza de las imágenes religiosas, y sobre cómo un cristo hizo que la candidatura comunista ganase las elecciones en el pueblo de Camilleri en el año 1947. Un ejemplo más de la línea abierta por el anterior relato donde los aparentes choques culturales son balanceos armoniosos, muy alejados del mundo partido en dos y del tono anticomunista de los relatos de <strong>Guareschi </strong>que protagonizaron Don Camilo y el alcalde Peppone.</p><p>La tendencia de <strong>Borges </strong>a la falsa biografía, a la investigación de hechos fantásticos o irrelevantes con la aplicación de las más depuradas y científicas técnicas, parece apadrinar la <em>Hipótesis sobre la desaparición de Antonio Patò</em>, relato que fecundaría el libro <em>La desaparición de Antonio Patò</em> (Mondadori, 2000). Camilleri cita por segunda vez a Sciascia y trata un hecho intrascendente con la seriedad de un historiador para, cómicamente, deshacerse de las explicaciones más sencillas y dejar arrinconada la navaja de <strong>Ockham</strong>. De nuevo Viernes Santo, de nuevo la expresión popular preñada de afanes aparentemente religiosos deviene en asuntos más terrenales que divinos. Fascinante la explicación de la arquitectura teatral, su sagaz vinculación con <strong>Escher </strong>y la escalera de Penrose.</p><p>El sencillo microcuento <em>El sombrero y la boina</em> es de un nítido simbolismo que insiste en la resignación y entrega de los serviles hacia los poderosos, como sucede ante los bancos y la mafia, y finalmente, <em>Andanzas de un lunario</em> presenta las vicisitudes de la prensa tradicionalista y antropológica de la época fascista, de cómo el <em>Almanacco per il popolo siciliano</em> derivó en el <em>Lunario siciliano</em> "periódico literario atento a los valores y las aportaciones isleñas". No exento de cierto humor y guasa, Camilleri entrelaza el espíritu de toda la colección de relatos, de estas gotas sicilianas, en una frase que hace manifiesto el contraste Norte-Sur que ha inspirado la muestra: "Es hora de repudiar la mitología del Norte que redime al Sur", aforismo apuntado al hilo de la propuesta del periodista <strong>Telesio Interlandi </strong>(quien posteriormente "caería en la aberración antisemita") de que los italianos le den la vuelta al mapa, queden los Alpes en la base y tenga por cielo el Mediterráneo. Esto es, arriba Sicilia.</p><p><em>*Alfonso Salazar es escritor. Recientemente ha participado en </em><strong>Alfonso Salazar</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/05/06/soy_mas_series_49331_1821.html" target="_blank">Yo soy más de series</a><em> (Esdrújula, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jun 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Gotas de Sicilia’, de Andrea Camilleri]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Novela,Novela negra,Los diablos azules número 20]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El lado oscuro de la novela negra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/lado-oscuro-novela-negra_1_1124609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/70af3fd7-764d-46a2-bb64-2b1bbb087a08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El lado oscuro de la novela negra"></p><p>Aunque no fue el primero, creo que no peco de injusta si digo que con él llegó el escándalo. <a href="https://www.facebook.com/fernando.marias?ref=ts&fref=ts" target="_blank">Fernando Marías</a>, horas después de que se supiera que entre los finalistas de la <a href="http://www.semananegra.org/" target="_blank">Semana Negra de Gijón 2016</a> <strong>no había ni una sola escritora</strong>, escribió esto en Facebook: </p><p><span id="fb-root"></span></p><p>¿Por qué te animaste a escribir esa denuncia?, le pregunto. "Ese 0% es una discriminación demasiado nítida y obscena que ha creado malestar, enfado y estupor. Me pareció necesario significarme y, de paso, invitar cabalmente a reflexionar sobre las causas de un hecho que se ha producido porque <strong>algo falla en alguna parte</strong>", me responde.</p><p>La sacudida, registrada a las 8.07 horas del 28 de marzo, tuvo réplicas inmediatas en forma de "me gusta" y comentarios. De autoras, claro, aunque también de autores como <a href="https://www.facebook.com/toni.hillgumbao/posts/1109153605802705?pnref=story" target="_blank">Toni Hill</a>.</p><p><em>Creo que merece la pena cuestionar el concepto de novela negra asociado sistemáticamente a estereotipos que quedaron rancios hace décadas. A secretarias enamoradas platónicamente de sus jefes, a zorras manipuladoras, a chicas buenas que hornean bollos, mientras ellos, los detectives melancólicos, duros y cínicamente honestos, luchan por alejarse de la botella de whisky y se dejan lamer las heridas por la nena de turno, cuyo nombre, como el del lugar de la Mancha, olvidarán al amanecer.(…) Señores y señoras del mundo negro-literario, lo de las nominaciones que comenta todo el mundo no es más que una prueba de algo que ya existía, de manera más o menos subyacente; algo a lo que nadie parecía hacer caso y que se manifestaba en mesas exclusivamente femeninas (“¿cómo matan las mujeres?”) y en un tono de camaradería, de compañerismo casi de “mili”, entre los autores varones. Y entre los editores varones. Y entre los expertos varones. La fiesta empieza de verdad cuando las chicas buenas se van a la cama. Las nominaciones, también. </em></p><p>Dos días después, los ánimos seguían calientes, como lo demuestra <a href="https://www.facebook.com/berna.gonzalez.9026/posts/10154069984519158" target="_blank">este post de Berna G. Harbour</a> del que entresaco estas afirmaciones:</p><p><em>Si escribo esto es desde la rabia por la invisibilidad habitual de la mujer, de la que aún somos víctimas, por muchas mesas a las que nos inviten sobre femicrimen donde yo suelo siempre decir: “¿y alguien le preguntó a Chandler si lo suyo era mascucrimen?”.(…)La Semana Negra de Gijón es masculina y machista. Pero no solo. Que no haya sido nunca premiada Alicia Giménez Bartlett o Claudia Piñeiro es solo comparable a que no lo hayan sido Lorenzo Silva o Toni Hill. Posiblemente ninguno de ellos responde al esquema que mola en Gijón. No importa. El público está con ellos y con nosotras, aunque quienes deciden en Gijón no lo estén.</em></p><p>Pero ciñámonos a la polémica original. Quien esto escribe ha intentado sin éxito ponerse en contacto con la organización de la Semana Negra de Gijón. ¿Has tenido respuesta de la organización?, pregunto a Marías en la esperanza de que él haya tenido más suerte. "No. Tampoco esperaba una respuesta personalizada. Pero supongo que habrá un comunicado y será, espero, positivo y abierto a esa reflexión". En sus palabras me parece atisbar una voluntad de mantenerse firme en la denuncia sin avivar innecesariamente la polémica, pero quizá es sólo una sensación… "Hay que estar del lado de las novelas buenas. Y, en consecuencia, <strong>abiertamente en contra de toda discriminación</strong>. Esta polémica tiene que servir para avanzar y construir".</p><p><strong>Veamos qué posibilidades hay…</strong></p><p>Por desgracia, lo que se denuncia es habitual. "El mundo de la novela negra<strong> es un mundo machista</strong>, donde algunos compañeros incluso reconocen abiertamente que no leen textos escritos por mujeres", lamenta <a href="https://www.facebook.com/Rosa-Ribas-114681668601217/?fref=ts" target="_blank">Rosa Ribas</a>, una de las que apoyó a Marías en las redes. "Los festivales de novela negra también lo son, con sus mesas redondas 'de mujeres' con las que los organizadores creen cubrir el expediente y dejar claro cuánto minusvaloran a sus compañeras ya que <strong>no las consideran dignas de participar en los debates de temas duros</strong>. O en el <a href="http://www.aragonegro.es/manifiesto-de-los-festivales-de-novela-negra-contra-la-violencia-de-genero/" target="_blank">trasnochado manifiesto</a> que han escrito los directores de los festivales de novela negra".  </p><p>"Que de 18 finalistas en 4 categorías ninguno de ellos sea una mujer es, como mínimo, sorprendente y un hecho que se repite con cifras menos escandalosas cuando analizamos el palmarés de la Semana Negra de Gijón". La escritora <a href="https://www.facebook.com/emparf?fref=ts" target="_blank">Empar Fernández</a>, que también tomó partido en Facebook, se suma a la conversación. "No es generalizable y, muy a menudo, las mujeres que escribimos novela negra estamos nominadas para premios en otros certámenes. Pero sí es cierto que es mundo muy masculino y que <strong>las autoras tenemos generalmente menos visibilidad</strong> (menos representación en mesas redondas, menos críticas en determinados medios...). Por otra parte intuimos que los hombres leen más novela escrita por hombres y, a menudo, disocian las novelas atendiendo al sexo de su autor". </p><p>Es, se ha dicho ya más arriba, una protesta con pedigrí, un runrún que se escucha desde hace tiempo. "Antes de que Fernando escribiera su texto,<strong> ya éramos varios los que estábamos protestando en las redes</strong>", recuerda Ribas. "La denuncia que hace Marías la han formulado también otros autores de género que encuentran lógica nuestra protesta (Toni Hill, Félix G. Modroño, Carlos Zanón...) y han decidido manifestar su postura", asegura Fernández. </p><p>Pero todo parece haber entrado en una nueva dimensión. Y aunque Ribas considera injusto que el detonante haya sido el premio de la Semana Negra de Gijón, en su opinión, el festival que "con mayor sensibilidad y con menos paternalismo" ha tratado temas como el machismo en la literatura, ese<strong> "0 nominaciones de 18 posibles"</strong> en las categorías que se premian (mejor novela, primera novela y obra de no ficción de género negro; mejor novela histórica, y mejor novela de ciencia ficción y fantasía) escandaliza. "Imagino –dice Fernández– que no ha existido un propósito explícito, pero eso no evita que <strong>el resultado sea llamativo y profundamente injusto</strong>". O, como escribe Harbour en su post:</p><p><em>Rechazo los argumentos que estos días hemos podido leer sobre que no hay mala fe, que no ha habido mala voluntad. Seguramente no la hay, pero ¡eso ya no es excusa en 2016!</em></p><p>"Si tenemos en cuenta que <strong>las autoras de novela negra son numerosas </strong>y muchas de sus obras han obtenido muy buenas críticas, creo que el asunto merece una reflexión en profundidad, quizás incluso un replanteamiento –pide Empar–. A menudo, como autoras, topamos frontalmente contra círculos de una masculinidad acusada".</p><p>El lado luminoso de esta negra polémica es que, o eso quiere creer Ribas,<strong> "la discusión está ganando en resonancia"</strong>, y aún existe la posibilidad de que el debate cambie las cosas. </p><p>En cuanto a las cosas que las mujeres han de cambiar en el género… "Las mujeres no cambiarán el género por ser mujeres, sino en la medida en que lo hagan <strong>la calidad y la capacidad de innovación de sus obras</strong>, como lo han hecho Patricia Highsmith o Fred Vargas, por citar un par de ejemplos", afirma. </p><p>Y Empar Fernández coincide con ella. "No soy muy partidaria de señalar diferencias entre hombres y mujeres a la hora de escribir novela negra. Creo que al hacerlo <strong>se tiende a minusvalorar las novelas escritas por autoras</strong> y a considerarlas como un género menor. En todo caso sí considero indiscutible que las autoras contribuimos a diversificar el género, a permitir que respire buscando y encontrando nuevos delitos, nuevos protagonistas y nuevos escenarios y alejándonos de los estrictos patrones de la novela negra de corte clásico". Quizá no tan negra, pero no por ello menos criminal. Y de calidad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Orúe]]></author>
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