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    <title><![CDATA[infoLibre - Luis Cernuda]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/luis-cernuda/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Luis Cernuda]]></description>
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      <title><![CDATA[Negarse a la equidistancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/negarse-equidistancia_129_1794259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis García Montero Negarse a la equidistancia"></p><p><strong>Siempre es peligroso que la vida se convierta en un monólogo.</strong> Así se pudren las aguas más envenenadas del yo. Para evitar que las envidias, las impotencias y las obsesiones pierdan el sentido del pudor, más que monologar con el veneno interior, conviene mantener una conversación con la propia conciencia. Hablar con la persona que va junto a nosotros, escuchando la cara y la cruz de las cosas, es mucho más aconsejable que monologar hasta caer en el ridículo. Mi admiración por<strong> Luis Cernuda</strong> se debe a su poesía, pero también a que una personalidad tan difícil como la suya <strong>supo mantener la dignidad hasta el final de su vida.</strong> El recuerdo de sus poemas y su dignidad me acompaña estos días que vivo en México y con México, país en el que murió exiliado en 1963.</p><p>Como recordó en <em>Historial de un libro</em>, durante la Guerra Civil vio enfrentadas la sempiterna reacción española, partidaria siempre de <strong>la intolerancia, la superstición y la ignorancia</strong>, y una España joven, cuya oportunidad parecía llegada. Pero lo que llegó fue la victoria de “los caínes sempiternos” que se habían levantado en armas en 1936 contra la democracia española. La denuncia de las tramposas equidistancias tiene más valor cuando se da en la obra de Cernuda. Junto a la agresión del franquismo, tuvo que soportar algunas <strong>ofensas del bando republicano y muchas dudas sobre el protagonismo de los comunistas</strong>, de los que se distanció después de haber colaborado en la revista <em>Octubre</em>, haber firmado varios manifiestos en <em>Mundo obrero</em> y haberse integrado con Alberti en la <em>Alianza de Intelectuales Antifascistas</em>. </p><p><strong>Durante la guerra hubo indignidades en los dos bandos.</strong> Las presiones de <strong>Wenceslao Roces, </strong>por ejemplo, hicieron que Cernuda tuviera que suprimir una estrofa en su poema de homenaje a Lorca, cuando se publicó en <em>Hora de España</em>. No fueron bien vistas sus simpatías homosexuales. Por haber sufrido ese tipo de ofensas tiene mucho valor que <strong>Luis Cernuda</strong> se negara siempre a la equidistancia y denunciase la barbarie de la España reaccionaria que había dado el golpe militar, responsable fundamental de la catástrofe, y “estúpida y cruel como su fiesta de los toros”. El verso citado pertenece a <em>Díptico español,</em> un poema de <em>Desolación de la quimera </em>(1962), dedicado a la España obscena y deprimente regentada por la canalla franquista.</p><p>Poco antes de morir escribió también <em>1936</em>, un poema en el que quiso cantar la memoria de <strong>un soldado de la Brigada Lincoln</strong> que se había jugado la vida al luchar, fuera de su país, por una causa justa, una causa que Cernuda, y así lo dejó escrito, seguía considerando noble, aunque algunos hubiesen traicionado por egoísmo la dignidad de sus banderas.<strong> “Gracias, compañero, gracias por el ejemplo”</strong>, escribió Cernuda, <strong>un poeta muy poco dado a utilizar la palabra compañero.</strong></p><p><strong>Cernuda mantuvo la dignidad ante las ofensas porque hablaba con su propia conciencia,</strong> y eso le ayudó a no perder el sentido de la vergüenza. Las diferencias entre un médico y un curandero a la hora de hacer un diagnóstico se dan también entre un historiador y un opinador de pacotilla cuando se hace memoria, o entre alguien que dialoga consigo mismo y alguien ya abandonado al monólogo de su propia degradación. La sempiterna prensa reaccionaria está llenando ahora sus páginas de curanderos, muy resabiados además porque no son bien acogidos en otros lugares más apetecibles. <strong>Cernuda tuvo que soportar las salidas de tono de algún antiguo conocido.</strong> Y no dio nombres, ¿para qué? Pero sí dio una <em>Respuesta</em>:</p><p><em>Lo cretino, en ti,</em></p><p><em>No excluye lo ruin.</em></p><p><em>Lo ruin, en tu sino,</em></p><p><em>No excluye lo cretino.</em></p><p><em>Así que eres, en fin,</em></p><p><em>Tan cretino como ruin</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 May 2024 17:32:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Negarse a la equidistancia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Luis Cernuda,Poesía,Literatura,Cultura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Cernuda revisitado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cernuda-revisitado_1_1183782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/29b810f9-1e79-490d-ba4e-ddee80d9fd2c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cernuda revisitado"></p><p>Una nueva edición de dos clásicos de la prosa lírica española acaba de salir a las librerías, se trata de <a href="https://www.catedra.com/libro/letras-hispanicas/ocnos-variaciones-sobre-tema-mexicano-luis-cernuda-9788437640723/" target="_blank"><em>Ocnos/Variaciones sobre tema mexicano</em></a>, de <strong>Luis Cernuda</strong>, que ahora publica Cátedra en su colección canónica de Letras Hispánicas, al cuidado del poeta, ensayista y traductor <strong>Jenaro Talens</strong>.</p><p>Volver a Cernuda es siempre un placer y una necesidad, no en vano es probablemente el poeta de su generación que más ha influido, para bien y para mal, en quienes le sucedieron en nuestras letras desde 1950 hasta hoy mismo. Un maestro en toda regla que, desde <strong>Bécquer</strong> y <strong>Antonio Machado</strong> y con <strong>Federico</strong>, fue en su día casi el único de su generación capaz de aunar exigencia formal y emoción sentimental sin que se le notaran los pespuntes. A ello añadió lo que a Bécquer y a Federico no les dio tiempo a encontrar y a Machado sí, una conmovedora hondura filosófica (moral, diríamos, si no anduviese tan malamente cargado este término) de estirpe romántica. Su obra nunca será un monumento, porque sigue viva, palpitando, porque Cernuda es nuestro contemporáneo. Así lo demuestra reencontrarse de nuevo con estos dos breves e intensos libros, que serán de seguro conocidos por la mayoría de los lectores, aunque acaso los más jóvenes podrían acercarse a su prosa por primera vez y, en cierto modo, esa es la mejor manera de leer <em>Ocnos</em> y <em>Variaciones sobre tema mexicano</em><em>. </em></p><p>Como lo fue su primera e infantil lectura de Bécquer, recién llegados sus restos a Sevilla, la que recuerda Cernuda en el poema en prosa o en la estampa lírica que titula precisamente "El poeta". El niño que había descubierto la poesía en unos volúmenes prestados volverá de mayor y ya también poeta a esa capilla donde yace aquel con quien empezó a articular su voz propia, pero ya con la conciencia de la pérdida a cuestas: "Allá dentro donde todo era ya indiferencia y olvido", dice. Quizá esa voz no fuese al cabo otra cosa que un testimonio de la inocencia adánica que ya no vuelve más. Y así siguen los atardeceres de verano desde la terraza familiar, el huerto, aquellas pequeñas tiendas que parecían el espacio de la maravilla, el placer, el amor, el vicio, la música, el agua… El recorrido de Cernuda por los paisajes, los aromas y las gentes de su infancia convierten <em>Ocnos</em> en su peculiar búsqueda del tiempo perdido, del paraíso que una vez tuvo y en vano quiere que vuelva y dure para siempre: "Desde niño, tan lejos como vaya mi recuerdo, he buscado siempre lo que no cambia, he deseado la eternidad", dice en "Escrito en el agua".</p><p>Las <em>Variaciones sobre tema mexicano</em> son prosas de distinto aliento, menos poéticas, quizá, pero más abundosas en lo reflexivo, testimonio ya de una certeza durísima, la de la imposibilidad de recuperar ese paraíso perdido de la infancia, aunque el poeta no ceje en buscarlo en esa huida hacia adelante que fue su exilio de la Sansueña española que le tocó sufrir.</p><p>La edición de Jenaro Talens, escrupulosamente certera, enfoca la reedición de estos libros dentro de dos ejes interpretativos. El primero entiende ambas colecciones como partes de la estructura poética de <em>La realidad y el deseo</em>, al modo como ya lo hicieran <strong>Derek Harris</strong> y <strong>Luis Maristany </strong>en su edición de las obras completas del poeta para la editorial Siruela, en la década de 1990. El segundo, la idea de poema en prosa que los dos libros exploran en diferente medida, aunque no siempre nos sea fácil identificar el salto lírico en la forma. Talens, desde una lectura no confesional de la obra cernudiana ("no estaríamos enfrentándonos a una vida, sino al relato de una vida") defiende en su ensayo introductorio el valor poético de <em>Ocnos</em> y <em>Variaciones sobre tema mexicano</em> en la estructuración de ese "todo orgánico elaborado sobre un material preexistente" que constituye <em>La realidad y el deseo</em>. Así, determina la presencia de dos personajes en la obra poética cernudiana, uno "trasunto" de la persona real y otro mítico, incorporando <em>Ocnos</em> (en su primera edición, de 1942) a la segunda etapa de esa biografía paralela a la vital, pero no confundida con ella, que construye el poeta; mientras que <em>Variaciones sobre tema mexicano </em>formaría parte de la tercera de las cuatro etapas en la que divide la obra lírica de Cernuda. Ambos libros se interrelacionan con los poemas de las series correspondientes, en esa búsqueda del sueño de la infancia que evoca <em>Ocnos</em> e intenta, en vano, hacer presente <em>Variaciones sobre tema mexicano</em><em>, </em>impulso que Talens considera motor de toda la poesía cernudiana.</p><p>Hay que felicitarse de que 45 años después de que el poeta, profesor e investigador Jenaro Talens firmara aquel <em>El espacio y las máscaras: Introducción a la lectura de Cernuda</em><em> </em>(Anagrama, 1975), fruto de su tesis doctoral, vuelva a añadir otra curva al círculo con esta edición de los libros en prosa de <em>La realidad y el deseo</em>. En este caso, se ofrecen al lector dos posibles lecturas de <em>Ocnos</em><em>.</em> En primer lugar, se nos da exenta la primera edición del libro, la editada en Londres por Dolphin en 1942, que permite constatar el valor estructural de la colección en la organización de <em>La realidad y el deseo</em>. A ella sigue la de <em>Variaciones de tema mexicano</em> y acaba con un apéndice donde se recoge la versión definitiva de <em>Ocnos</em>, según las ediciones posteriores a la primera de 1942, en las que el propio autor fue añadiendo textos y reordenándolos, para evitar que se reconociera en ellos ese eco de "nostalgias andaluzas" que parecía incomodarle, como escribe en carta a <strong>José Luis Cano</strong> en 1948.</p><p>El rigor filológico, presente en el trabajo de edición de Talens y en su ensayo de introducción a los libros, no impide el goce de la lectura directa de los textos de Cernuda, es más, extiende sus sentidos y nos sugiere un contexto interpretativo que enriquece el encuentro del lector con este poeta que no muere, cuya obra se resiste a no ser una de las referencias ineludibles de la poesía española contemporánea, viga maestra de los que buscan en la poesía el conocimiento de la vida (de la propia, de la ajena) como una continuada indagación por el sentido de estar en el mundo. Cernuda es mucho, esta edición puede ser una hermosa manera de entrar en su obra para aquellos que aún no lo han hecho, y una nueva y muy sugerente lectura de dos libros clásicos y a la vez modernos, para los que ya la conocían.</p><p>______</p><p><strong>Carlos Serrato</strong> es escritor y profesor de Literatura.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Poesía,Luis Cernuda]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Luis García Montero, en la "buena compañía" de Luis Cernuda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/luis-garcia-montero-buena-compania-luis-cernuda_1_1160869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8dd6af10-ec2c-4d18-8eb7-327870e0167c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis García Montero, en la "buena compañía" de Luis Cernuda"></p><p>El ser humano está situado en un tiempo: requiere de historia que actúe como marco de contextualización para que las obras sigan vigentes. Lo necesitamos para entender lo que leemos, lo que pasa. Sin embargo, hay temas que aparecen en los poemas “una y otra vez porque son <strong>permanentes</strong>: el amor, la muerte, las contradicciones del deseo, la rebeldía ante las injusticias”, comenta Luis García Montero (Granada, 1958), poeta, nuevo <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/07/20/luis_garcia_montero_nuevo_director_del_instituto_cervantes_85237_1026.html" target="_blank">director del Instituto </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/07/20/luis_garcia_montero_nuevo_director_del_instituto_cervantes_85237_1026.html" target="_blank">Cervantes</a> y colaborador de infoLibre. Cita a <strong>Luis Cernuda, </strong>miembro de la<strong> generación del 27</strong>, como ejemplo de un poeta del pasado que, con su palabra, “responde a estos asuntos con <strong>una intimidad cercana a la experiencia de hoy</strong>” gracias a la cercanía que su “educación sentimental” tiene respecto a la nuestra.</p><p>  </p><p>“Es una <strong>buena compañía</strong>”, expresa el poeta cuando elige <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=143047&id_col=100500&id_subcol=100506" target="_blank">La realidad y el deseo</a>, libro compilatorio de la obra del poeta sevillano, para la sección veraniega de infoLibre en la que escritores y periodistas recomiendan cada día un clásico literario. García Montero, ganador del Premio Nacional de Poesía por <em>Habitaciones separadas</em> (1994), del Premio Nacional de la Crítica por <em>La intimidad de la serpiente</em> (2003) o del prestigioso premio mexicano de poesía Ramón López Velarde (2017), añade que “con distintos tonos, sus meditaciones<strong> nos esperan en cualquier tarde</strong>”. Los textos de Cernuda recorren cuatro etapas de la vida y en ellos se agrupan los sentimientos y pensamientos que corren por la mente del escritor: el aprendizaje de la adolescencia, la juventud y el amor, las contemplaciones de la madurez y la experiencia de la reflexión real y amarga de la vejez.</p><p>Este paso del tiempo que queda retratado en la recopilación de Luis Cernuda es el tema central de <strong>Un hivern fascinant (2017), del catalán Joan Margarit</strong><em>Un hivern fascinant</em>, también Premio Nacional de Literatura. El autor granadino recomienda la lectura de <em>Un asombroso invierno</em>, título de la edición en castellano, que trata, a su vez, la senectud. La propuesta de una obra escrita en catalán no es casual, pues uno de los objetivos de García Montero como director del Instituto Cervantes es <strong>reinvindicar el plurilingüismo</strong> para fortalecer la cultura española.</p><p>El autor del poemario <em>A puerta cerrada </em>(2017) y del ensayo <em>Un lector llamado Federico García Lorca </em>(2016) considera que “la literatura es un <strong>diálogo entre generaciones</strong>”. “Somos lo que hemos leído, asumimos el legado de nuestros mayores”, explica el escritor. “Yo escribo gracias a Bécquer, a Rosalía de Castro, a César Vallejo…”. Declara que “el arte y su memoria es el mejor remedio para evitar que el tiempo se convierta en una <strong>mercancía de usar y tirar</strong>”, y muestra así su <strong>compromiso social</strong>, por el que ha sido incluso criticado a lo largo de su carrera. Pero, además, remarca la importancia del papel de la sociedad y la participación cívica: el Farero, personaje de <em>La realidad y el deseo</em>, le “impresionó” en su “apuesta por la libertad de su conciencia” y por su solidaridad al vigilar porque “quiere evitar que la <strong>navegación colectiva</strong> se estrelle contra los arrecifes”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Luis García Montero, en la "buena compañía" de Luis Cernuda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Luis García Montero,Cultura,Poesía,Luis Cernuda,Lecturas infalibles]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Impresión de destierro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/impresion-destierro_1_1203111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f39155fb-461a-424e-892e-679b9452da93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Impresión de destierro"></p><p>  </p><p><strong>Impresión de destierro</strong></p><p>Fue la pasada primavera,</p><p>hace ahora casi un año,</p><p>en un salón del viejo Temple, en Londres.</p><p>Tras edificios viejos, a lo lejos,</p><p>entre la hierba el gris relámpago del río.</p><p>Todo era gris y estaba fatigado</p><p>igual que el iris de una perla enferma.</p><p>Eran señores viejos, viejas damas,</p><p>en los sombreros plumas polvorientas;</p><p>un susurro de voces allá por los rincones,</p><p>junto a mesas con tulipanes amarillos,</p><p>retratos de familia y teteras vacías.</p><p>La sombra que caía</p><p>con un olor a gato,</p><p>despertaba ruidos en cocinas.</p><p>Un hombre silencioso estaba</p><p>cerca de mí. Veía</p><p>la sombra de su largo perfil algunas veces</p><p>asomarse abstraído al borde de la taza,</p><p>con la misma fatiga</p><p>del muerto que volviera</p><p>desde la tumba a una fiesta mundana.</p><p>En los labios de alguno,</p><p>allá por los rincones</p><p>donde los viejos juntos susurraban,</p><p>densa como una lágrima cayendo,</p><p>brotó de pronto una palabra: España.</p><p>Un cansancio sin nombre</p><p>rodaba en mi cabeza.</p><p>Encendieron las luces. Nos marchamos.</p><p>Tras largas escaleras casi a oscuras</p><p>me hallé luego en la calle,</p><p>y a mi lado, al volverme,</p><p>vi otra vez a aquel hombre silencioso,</p><p>que habló indistinto algo</p><p>con acento extranjero,</p><p>un acento de niño en voz envejecida.</p><p>Andando me seguía</p><p>como si fuera solo bajo un peso invisible,</p><p>arrastrando la losa de su tumba;</p><p>mas luego se detuvo.</p><p>«¿España?», dijo. «Un nombre.</p><p>España ha muerto.» Había</p><p>una súbita esquina en la calleja.</p><p>le vi borrarse entre la sombra húmeda.</p><p>De <em>Las nubes</em> (1940) </p><p><em>*Luis Cernuda nació el 21 de septiembre de 1902, en Sevilla. Murió en México el 5 de noviembre de 1963. </em><strong>Luis Cernuda</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Cernuda]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Exilio,Literatura,Literatura española,Poesía,Poetas,Luis Cernuda,Los diablos azules número 75]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los misioneros laicos de la República]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/misioneros-laicos-republica_1_1130315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/936b3ee0-4542-4120-8b6f-108417a7f153_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los misioneros laicos de la República"></p><p>Llegaron aquellos misioneros laicos a multitud de pueblos remotos de la España rural, todavía anclados en la Edad Media, y fueron recibidos con una mezcla de sorpresa, expectación y recelo que, al final, derivó en un sentimiento de auténtico entusiasmo de los lugareños. Las misiones pedagógicas, inspiradas en las ideas de la Institución Libre de Enseñanza, fueron uno de los grandes ejes de la reforma educativa que los gobiernos de la Segunda República impulsaron entre 1931 y 1936. Millares de voluntarios, la mayoría de ellos maestros y estudiantes, pero también intelectuales de la talla de <strong>Federico García Lorca, Luis Cernuda</strong> o <strong>Ramón Gaya</strong> recorrieron aldeas de la España profunda y analfabeta para predicar la buena nueva que no era otra que acercar la cultura hasta el último rincón.</p><p>“Se trata de una experiencia poco conocida, más allá de iniciativas como el grupo teatral <strong>La Barraca </strong>que dirigió Lorca”, señala <strong>Alejandro Tiana</strong>, catedrático de Historia de la Educación y rector de la UNED que acaba de publicar el libro <em>Las misiones pedagógicas</em> (Catarata), un ensayo riguroso y ameno sobre aquella aventura cultural. En opinión de Tiana, en aquellas misiones confluyeron las ideas socialistas con el proyecto de renovación pedagógica de la <strong>Institución Libre de Enseñanza </strong>(ILE) que habían impulsado profesores como <strong>Bartolomé Cossio</strong> o <strong>Fernando Giner de los Ríos</strong> desde finales del siglo XIX. “Cuando se proclama la República en 1931”, comenta el autor, “algunos de los principales institucionistas ocupan puestos de responsabilidad en el Gobierno, como <strong>Rodolfo Llopis</strong>, que fue director general del Ministerio de Instrucción Pública. De este modo se crearon condiciones muy favorables para que la educación y la cultura llegaran a todos los sectores sociales”. Los dirigentes republicanos estaban muy preocupados por el atraso del mundo rural y por su sumisión hacia el poder de la Iglesia y de los caciques. Llopis dejó escrito en 1931 que “las grandes ciudades son republicanas, mientras que el campo sigue aferrado a la tradición”.</p><p>Para miles de gentes de zonas rurales (hombres, mujeres y niños) la llegada de las misiones pedagógicas significó el <strong>descubrimiento del cine o de las representaciones teatrales</strong>. Grupos de misioneros arribaron así cargados con proyectores, con tablados de escenarios o con libros, a lomos de mulos o en destartaladas camionetas para acercar, por primera vez, la cultura a poblaciones en su mayoría analfabetas. “En cualquier caso”, explica Tiana, “los miembros de las misiones pedagógicas desplegaron su labor con mucho respeto hacia los vecinos y con un propósito declarado de recuperar una cultura rural, en buena medida despreciada en los núcleos urbanos. Además aquella experiencia resultó muy original porque ponía el acento no solamente en que los campesinos aprendieran a leer y escribir, sino también en que las gentes del campo tuvieran una formación cultural y artística. Por otra parte, aquellos habitantes de pequeños pueblos valoraron poco a poco la generosidad de unos maestros y estudiantes que, en su tiempo libre y de forma totalmente altruista, viajaban hasta localidades remotas para representar una función de teatro”.</p><p>Las fotos que se han conservado de aquella época valen, como siempre, más que millones de palabras y así las expresiones de asombro y fascinación ante la primera película que veían en sus vidas, por poner un ejemplo, reflejan un país que ansiaba salir del subdesarrollo. El manifiesto con el que se presentaban los misioneros ante sus auditorios resulta muy revelador de su filosofía y sus intenciones. “Porque el <strong>Gobierno de la República</strong>”, decía aquella declaración, “que nos envía, nos ha dicho que vengamos ante todo a las aldeas, a las más pobres, a las más escondidas, a las más abandonadas, y que vengamos a enseñaros algo, algo de lo que no sabéis por estar siempre tan solos y tan lejos de donde otros lo aprenden. Y porque nadie, hasta ahora, ha venido a enseñároslo. Pero que vengamos también, y lo primero a divertiros, como os alegran y divierten los cómicos y los titiriteros”.</p><p>¿Qué hubiera pasado si la guerra y la posterior dictadura franquista no hubieran liquidado experiencias como las misiones pedagógicas? “Bueno”, contesta Tiana, “si la extensión de las bibliotecas populares hubiera seguido, muy probablemente se hubiera acabado mucho antes con el analfabetismo en España. Conviene subrayar que las condiciones sociales y económicas han sido muy diferentes con la democracia, pero también resulta indudable que las misiones pedagógicas dejaron un legado que más tarde fue recogido por los movimientos de renovación pedagógica. Desde luego, su experiencia no fue en vano”.</p><p>Aunque las misiones pedagógicas han sido objeto de estudio por parte de historiadores, como <strong>Eugenio Otero</strong> principalmente; y han sido asimismo el tema de una amplia exposición montada en Madrid en 2006, aquella experiencia no contaba hasta ahora con una obra divulgativa destinada no sólo a un lector especializado, sino a un público generalista. Alejandro Tiana ha quedado satisfecho con el reto de escribir este ensayo de divulgación. “Me pareció un buen proyecto el que me propuso la editorial <strong>Catarata</strong>”, afirma el autor de <em>Las misiones pedagógicas</em>, un experto en política educativa que fue secretario general de Educación entre 2004 y 2008. “Creo que, en ocasiones”, agrega Tiana, “los profesores universitarios pensamos más en escribir textos académicos para nuestros colegas que en publicar para un sector amplio de lectores”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los misioneros laicos de la República]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bibliotecas,Cine,Educación,Federico García Lorca,Segunda República española,Cultura,Luis Cernuda]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Un orgullo compartido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/orgullo-compartido_1_1115060.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No es lo mismo una acumulación que una suma. <strong>Las multitudes saben mucho de soledad</strong>. La soledad está superpoblada en las ciudades, y el vacío o el anonimato se parecen a una copa que se desborda en cualquier esquina. Esa fue una de las angustias que <strong>Federico García Lorca</strong> aprendió en el París de Baudelaire. Le sirvió mucho para entender el caminar de la gente en Nueva York.</p><p><strong>La multitud es un conjunto de soledades</strong>. Cada cual con su silencio, su dolor, su secreto, su pasado y sus zapatos. Articular un amor, una ilusión colectiva, no sólo sirve para generar compromisos, sino también para darle sentido a la propia intimidad. “Eres lo más bonito / que he hecho por mí”, escribe la joven poeta <a href="http://www.casadellibro.com/libro-baluarte/9788494237379/2305484" target="_blank">Elvira Sastre en su libro Baluarte </a>(Valparaíso, 2014). El desnudo de la amada ilumina su propia conciencia.</p><p><strong>Federico García Lorca vivió la crisis de 1929 en Nueva York</strong>. Una crisis es algo que afecta a la economía, las ciudades y la propia intimidad. Las multitudes están pobladas por muertos vivientes que caminan aislados en su propio destino. Pero la conciencia del dolor y del amor llega a articular un diálogo, a crear una sociedad. El impulso de solidaridad con las víctimas es un acto de amor propio, una capacidad de entender el dolor ajeno.</p><p>García Lorca se subió a la torre más alta de Nueva York, <a href="http://redined.mecd.gob.es/xmlui/bitstream/handle/11162/37892/01420113014314.pdf?sequence=1" target="_blank">la torre del Chrysler Building, para lanzar su “Grito hacia Roma”</a>. Frente a la Iglesia totalitaria y a la cúpula del Vaticano, <strong>exigió una mirada hacia las víctimas</strong>. Quería comprender sus soledades. Se fijó en las gentes que luchaban contra las sierpes del hambre, en las carnes desgarradas por la sed, en los negros humillados, en las mujeres ahogadas con aceites minerales y en los muchachos que temblaban bajo el terror pálido de los directores.</p><p>El poeta unió la lucha contra las grandes injusticias del capitalismo con la reivindicación del “<strong>oscurísimo beso punzante debajo de las almohadas</strong>”. A lo largo del siglo XX, la poesía ha repetido que la emancipación es un compromiso íntimo porque los sentimientos son parte de la historia. Las plazas públicas se construyen con el aire libre de las alcobas. El murmullo de un amor es tan histórico como una guerra, un tratado de paz, el Fondo Monetario Internacional, los gobiernos europeos que trabajan al servicio de los bancos o las urnas que se mantienen con vida en una democracia. <strong>La forma en la que asumimos nuestro deseo y nuestros besos forma parte de la resistencia y la liberación</strong>.</p><p><a href="http://www.poetasandaluces.com/poema.asp?idPoema=1623" target="_blank">Luis Cernuda cantó con una libertad firme a la belleza de “Un muchacho andaluz”</a> y defendió la legitimidad de un deseo no controlado por las normas de la Iglesia: “Porque nunca he querido dioses crucificados, / Tristes dioses que insultan / Esta tierra ardorosa que te hizo y deshace”. En el mismo libro, <em>Invocaciones</em>, dibujó el “<a href="http://www.las9musas.net/sigloveinte1/g27/3lcernuda/acer.html#Soliloquio%20del%20farero" target="_blank">Soliloquio de un farero</a>”, para escribir sobre el orgullo de quien vive su diferencia y su singularidad como una forma de comprometerse con la dignidad colectiva: “Por ti, mi soledad, los busqué un día; / En ti, mi soledad, los amo ahora”. La verdad personal como un<strong> inmenso abrazo que convierte las multitudes en sociedad </strong>y las leyes en un marco común de convivencia.</p><p><strong>El orgullo gay es un valor compartido en España</strong>. Las discusiones sobre el matrimonio de personas del mismo sexo conocieron muchos matices a finales del siglo XX. Estaban los partidarios de los dioses crucificados. Estaban también los cantores de los márgenes, que mantenían una postura contraria a toda norma social. Si la cultura neoliberal alimentaba la ley del más fuerte propia de la mentalidad machista, fomentaba también, en el otro extremo, el descrédito individualista y maldito de lo colectivo. Se prefería cultivar la leyenda del comportamiento antisocial como mandato alternativo.</p><p><strong>El movimiento de gays y lesbianas apostó por un orgullo compartido</strong>. Fue una lección. Más que santificar los márgenes, quiso <strong>emancipar los centros</strong>, reivindicar su libertad en nombre de toda la ciudadanía. Supieron decir <em>no </em>en el momento oportuno para trabajar por una sociedad afirmativa. El reconocimiento del otro no sólo es una conquista individual, sino la raíz de la convivencia y de una sociedad sin plusvalía de soledades.</p><p>“Eres lo más bonito / que he hecho por mí”, escribe la poeta Elvira Sastre. La ley del matrimonio de personas del mismo sexo es <strong>un orgullo común</strong>, una bandera multicolor de dignidad pública, lo más bonito que hemos hecho por nosotros y nosotras en este tiempo mezquino de neoliberalismo, en el que las constituciones, los gobiernos y la política se humillan al mandato de los bancos y de la avaricia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <media:title><![CDATA[Un orgullo compartido]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Federico García Lorca,Gays,Homosexualidad,Iglesia católica,Libros,Literatura,Manifestaciones,Matrimonio homosexual,Nueva York,Orgullo LGTBI,París,Ciudad del Vaticano,España,Derechos civiles,Poesía,Poetas,Luis Cernuda]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Luis Cernuda, el poeta de los poetas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/luis-cernuda-poeta-poetas_1_1095055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/28f1ff26-a762-479d-96fa-33aba006b974_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Luis Cernuda, el poeta de los poetas"></p><p><em><strong>Va la brisa reciente / por el espacio esbelta, / y en las hojas cantando / abre una primavera. </strong></em>(Primeras poesías, 1924-1927)</p><p>Con estas palabras se marca una de las primeras incursiones del poeta en una vocación que se tornará en misión y obsesión a lo largo de su existencia, una vida inextricablemente ligada a una obra que, más que obra, se presenta como autobiografía espiritual. El sevillano<strong> Luis Cernuda</strong> (1902- México DF, 1963), cuya producción, recopilada bajo el título de <em><strong>La realidad y el deseo</strong></em>, dividió su colega Octavio Paz en cuatro grandes apartados, los que se corresponden a las cuatro grandes etapas de su vida, se fue hace 50 años, <strong>un 5 de noviembre de 1963</strong>. Medio siglo en el que, en realidad, nunca ha dejado de estar presente y muy vivo a través de su música sin notas, de su compromiso canalizado por el intelecto, de su unidad dentro la más colorida variedad. </p><p>Emigrado a Francia, Inglaterra EEUU y México, el poeta aportó a las letras hispanas la europeidad y la apertura de la que entonces carecían. Aunque él nunca dejó de ser andaluz de raza, de razón y corazón, tanto que <em><strong>andaluz</strong></em> fue declaradamente su palabra favorita. En la Sevilla en la que nació y se formó y en el Madrid que frecuentó le han dedicado esta semana sendos homenajes, en la <a href="http://casinodelaexposicion.org/casino-exposicion/casa-de-los-poetas-y-las-letras/" target="_blank">Casa de los Poetas y las Letras</a> y el <a href="http://www.ateneodemadrid.com/" target="_blank">Ateneo </a>respectivamente. Nuevos repasos de una polifacética trayectoria obstinada en volcar la pasión humana en la pasión literaria.</p><p><em><strong>Diré cómo nacisteis / placeres prohibidos, / como nace un deseo sobre torres de espanto, / amenazadores barrotes, hiel descolorida, / noche petrificada a fuerza de puños / ante todos, incluso el más rebelde, / apto solamente en la vida sin muros. </strong></em>(<em>Diré cómo nacisteis</em>, recogido en <em>Los placeres prohibidos</em>, 1931)</p><p>Se presenta así el Cernuda de antes de la Guerra Civil, el de la plenitud juvenil. El poeta de vanguardia, el artista surrealista. “En aquella, época, aprovecha la libertad que le da el <strong>surrealismo </strong>no para romper con la lógica convencional, sino para dar rienda suelta a los <strong>placeres prohibidos</strong>, que es el título a uno de sus libros”, explica <strong>José Luis García Martín</strong>, director de la revista literaria <a href="http://www.revistaclarin.com/" target="_blank"><em>Clarín</em></a><em> </em>y ponente, como el resto de las voces de este reportaje, en el homenaje sevillano a Cernuda. “Él percibe el amor como algo que rompe con las normas sociales,<strong> y no solo por ser un amor homosexual</strong>. El mundo del surrealismo le libera de la tradición”.</p><p>Liberado, sí, pero con la lección aprendida. Porque son muchas las <strong>fuentes </strong>de las que beben sus creaciones, desde la poesía pura, a la plástica, la metafísica alemana de Friedrich Hölderlin, la inglesa de T. S Elliot y también la griega, amén de los grandes poetas españoles, del siglo de oro a Bécquer,  Juan Ramón o Antonio Machado. “Todas las asimila, y con ellas conjuga unidad y pluralidad”. </p><p><em><strong>Vida tras vida, fueron / olvidando los hombres / Aquella diosa virgen / que misteriosamente, desde el cielo / con amor apacible / asiste a sus vigilias / en el silencio dulce de las noches.</strong></em> (<em>Noches de luna</em>, recogido en <em>Las nubes</em>, 1937/38)</p><p>Estalla la guerra y, en 1938, marcha al exilio. En Inglaterra, aprende la técnica del <strong>monólogo dramático</strong>. “Habla por boca de otra persona, describe el pensamiento, es una forma de meditación abstracta”, explica García Martín. “Reflexiona sobre España; sobre la concepción romántica del poeta, que ve como un personaje marginal, un ser especial”. </p><p>En paralelo a su poesía, cultiva el ensayo. <strong>La crítica literaria.</strong> “Aporta con ella una mirada fresca de creador que se interesa por otros creadores”, señala el literato<strong> Antonio Rivera Taravillo</strong>. “Pero no tiene el <em>vicio</em> de ser profesor, y su crítica no está condicionada por elementos ajenos a la creación”. </p><p>Los españoles que más le interesan, por el trato que mantiene con ellos, son los de su generación, la del <strong>27</strong>, "que él prefiere llamar <strong>la generación del 25</strong>”.También se fija en los franceses, como André Gide; en ingleses como Robert Browning, sobre todo en Elliot. De sí mismo también habla, y lo hace “de manera clara y sencilla: vuelca con llaneza su creación personal y como poeta, porque vida y obra están en Cernuda íntimamente unidas”.</p><p><em><strong>Al caer la tarde, absorto / tras el cristal, el niño mira / llover. La luz que se ha encendido / en un farol contrasta / La lluvia blanca con el aire oscuro. </strong></em>(<em>Desolación de la quimera, </em>1962)</p><p>Cercano a una vejez en la que nunca se llegó a adentrar, muerto a los 61 años en México, el poeta, en su eterna y muy consciente evolución, vira entonces hacia el concepto, cambia forma por fondo, música por ideas. A partir de aquel año 1963 comenzará su nueva vida, como referente de poetas. “Es un maestro indiscutible”, sentencia <strong>Jacobo Cortines</strong>. </p><p>El Grupo <strong>Cántico</strong> de Córdoba, con Pablo García Baena; la <strong>generación del 50</strong>, la de Francisco Brines o José Ángel Valente; o los <strong>novísimos</strong>, como Pere Gimferrer o Luis Antonio de Villena, todos adeudan a Cernuda, cada uno habiendo tomado lo suyo de un periodo o un estilo.  “No hay poeta que no haya encontrado algo en Cernuda”, dice Rivera Taravillo.</p><p>“Con su trasfondo becqueriano, también de la poesía ascética de los clásicos del siglo de oro, con su musicalidad y su contacto directo con el lector fue abriendo camino a los poetas posteriores”, remacha el también poeta Cortines, declarado seguidor del sevillano. “Cernuda fue un hombre con una autoexigencia extraordinaria, una persona muy volcada en su vocación, por la que dejó de lado los gozos de la vida. <strong>Un hombre solitario, de carácter difícil.</strong> Alguien que se entregó por entero a su poesía y a su obra”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Nov 2013 20:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Silvia Hernando]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Luis Cernuda, el poeta de los poetas]]></media:title>
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