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    <title><![CDATA[infoLibre - Anarquismo]]></title>
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      <title><![CDATA[La resistencia también tuvo nombre de mujer: cinco antifascistas que pelearon a la sombra de la dictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/resistencia-tuvo-nombre-mujer-cinco-antifascistas-pelearon-sombra-dictadura_1_2099008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ba9cb4b8-4293-4144-b08a-2135be8ff66b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La resistencia también tuvo nombre de mujer: cinco antifascistas que pelearon a la sombra de la dictadura"></p><p>Muchas pasaron a la historia como <a href="https://www.lasexta.com/programas/lasexta-clave/historias-madrinas-san-simon-mujeres-que-llevaron-cartas-comida-ropa-limpia-isla-que-franquismo-uso-como-prision_2025090368b899168f77821956abb5ce.html" target="_blank">madrinas de cárcel</a> o como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=sS-IFPscwSo" target="_blank">mujeres de preso</a>. Eran las que cuidaban, las que sostenían y las que trataban de reparar el dolor infligido por las garras de la dictadura sobre la disidencia política. Las que llevaban cartas a los presos y las que lavaban su ropa fuera de las prisiones. Pero también fueron<strong> las torturadas, las encarceladas y las que aprendieron a leer en el exilio</strong>. Quienes han investigado su historia, saben bien que la oposición al régimen no habría sido posible sin ellas. A pesar de que la mayoría de sus nombres siguen sin encontrar su lugar los libros.</p><p>Precisamente para tratar de corregir esa ausencia trabajan las autoras del libro <a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/represion-franquista-resistencia-antifranquista-y-memoria-historica-democratica-de-las-mujeres/" target="_blank"><em>Represión franquista, resistencia antifranquista y memoria histórica democrática de las mujeres</em></a><em> </em>(Plaza y Valdés Editores, 2025), un manual con vocación didáctica que busca recuperar "la memoria histórica de las mujeres como <strong>sujetos de acción</strong>". Así lo señala <strong>Desirée Rodríguez</strong>, doctora en estudios interdisciplinares de género por la Universidad de Alcalá, quien lleva tiempo buceando en los archivos militares para recuperar los nombres de las mujeres represaliadas por el franquismo. </p><p>"Es importantísimo que la gente conozca" a todas estas mujeres, razona al otro lado del teléfono, porque sólo de esta manera podrán construir su "conciencia política y decidir en concordancia", especialmente los más jóvenes. "Uno es coherente cuando es <strong>conocedor de lo que se ha vivido</strong>. Los cuarenta años de dictadura taparon toda su memoria, rescribiéndola a su antojo". </p><p>Asiente <strong>Beatriz García</strong>, coautora del libro, doctora en Historia y profesora en la Universidad de León. Ellas "siempre han estado relegadas a un segundo plano, ligadas al ámbito doméstico y <strong>excluidas de la vida pública</strong>", reflexiona, una marginación simbólica y material que se ha hecho extensiva a la hora de recordarlas. Incluso para que ellas "dejaran su propio testimonio, han tenido que pasar muchos años".</p><p>García se detiene en todas las acciones populares lideradas por mujeres que pasaron desapercibidas a ojos de la historia. "Las mujeres de preso dejaban notas clandestinas a los encarcelados y hacían cola en los mercados pidiendo bajadas de precio. Estaban<strong> protestando contra el régimen</strong> y quizá sin ellas la dictadura no se habría ido deteriorando hasta desaparecer", clama la historiadora. Reconstruir sus historias, coinciden ambas, es una forma de reparar las grietas de la desmemoria.</p><p>Casi al mismo tiempo que prendía la mecha de la revolución rusa, resonaba a miles de kilómetros el llanto de una recién nacida. En un pequeño pueblo de la provincia de Guadalajara nacía <strong>Tomasa Cuevas </strong>(1917-2007), a quien le envolverían enseguida los vientos de cambio que llegaban desde el otro lado del globo. Con catorce años comenzó a militar en la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) y con el estallido de la guerra se incorporó a<strong> tareas de retaguardia </strong>en defensa de la República.</p><p>En 1939 fue condenada a <strong>treinta años de prisión</strong>, llegando a pasar hasta por cinco cárceles distintas. Tras estar recluida durante un lustro, fue desterrada a Barcelona, donde pasó a engrosar las filas del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), hasta ser detenida en 1945. Los <a href="https://elpais.com/ccaa/2014/10/27/catalunya/1414444328_866126.html" target="_blank">hermanos Antonio y Vicente Juan Creix</a> serían los encargados de someterla a las <strong>brutales y tristemente célebres torturas que marcaron con sangre la sede policial de </strong><a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona-pesadillas-policia-via-laietana_1_1630995.html" target="_blank">Via Laietana</a>.</p><p>En 1946 se casó con su compañero Miguel Núñez. Desde entonces, ninguno de los dos dejaría de pelear en clandestinidad. El PSUC facilitó su salida del país, primero con destino a Francia y después a Praga. Hasta 1969 no pudo regresar. No sólo vivió en primera persona el horror de las cárceles, sino que fue una de las militantes antifranquistas claves a la hora de <strong>cosechar los testimonios de las mujeres</strong> que perdieron la libertad entre los barrotes de las celdas.</p><p>Entre los conocidos como los <em>Aguiluchos de les Corts</em>, había siete nombres de mujeres. Uno de ellos era el de <strong>Concha Pérez Collado </strong>(1915-2014). La miliciana anarquista comenzó a participar en el movimiento libertario cuando era solo una adolescente, fiel heredera de la tradición anarquista que había atravesado la vida de su padre. Concha no dudó en <strong>decantarse por la lucha armada</strong> como vía hacia la liberación de la clase trabajadora, se formó conscientemente para enfrentar los horrores de la guerra desde primera línea y participó en acciones revolucionarias como el ataque a la prisión del Modelo para liberar a presos políticos. </p><p>En 1937 fue capturada en los aledaños de Plaza Catalunya y, un año después, la caída de Barcelona precipitó su salida del país. Fue una de las muchas que acabaría en el campamento de refugiados de Argelès, donde asistió a sus compañeras ejerciendo voluntariamente como enfermera. </p><p>Consiguió regresar a su tierra a principios de los años cuarenta. En el Mercado de Sant Antoni, bajo la aparente sencillez de un inocente puesto de barrio, instaló una parada que funcionó durante la dictadura como<strong> punto de encuentro clandestino</strong> para el movimiento anarquista de su ciudad. Militante de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), la sindicalista fue además un icono de un movimiento al que dieron sentido las mujeres: el activismo vecinal y antifascista. </p><p>A finales de los noventa, con ochenta años cumplidos, fue una de las encargadas de dar vida al <strong>colectivo memorialista </strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=KGUWNykv3WE" target="_blank">Mujeres del 36</a>. Fue no sólo una de las protagonistas de la historia, sino también una de las voces que de forma tenaz e insistente mantuvo su compromiso por recuperar la memoria colectiva de las mujeres. </p><p><strong>Mercedes Núñez Targa</strong> (1911-1986) no experimentó las miserias propias de las clases populares. Nació a principios del siglo pasado y recibió una educación completa, casi privilegiada, el puente a través del que canalizaría un interés genuino por el arte y la política. Tras pasar por el tejido cultural y asociativo de su ciudad, ingresa con veinte años en las filas de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). <strong>Era abril de 1936</strong>.</p><p>Tras el golpe fascista, entró en el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), donde contribuyó realizando labores administrativas durante la guerra. Cuando las tropas franquistas tomaron Barcelona, su partido le encargaría <strong>reorganizar la estructura en A Coruña</strong>. Meses después, sería detenida y en noviembre de 1939 se produciría su primera entrada en la cárcel. Fue juzgada en consejo de guerra y condenada a doce años y un día por "auxilio a la rebelión". </p><p>Un error administrativo sería el responsable de darle una oportunidad: en enero de 1942, obtuvo la libertad condicional. Mercedes sabía que debía ser rápida y hábil preparando su huida clandestina, así que en julio cruzó los Pirineos bajo una falsa identidad. Llegaría a Francia, pero sería detenida y encarcelada en Perpiñán, para ir a parar después al campo de Argelès. En enero de 1943, se incorpora a la resistencia francesa como enlace.</p><p>Su experiencia en las cárceles españolas sería sólo una aproximación al horror que viviría después en las prisiones y <a href="https://www.farodevigo.es/estela/2016/05/15/digais-enfermas-llevan-camara-gas-16620477.html" target="_blank">campos de concentración nazis</a>, tras ser deportada a suelo alemán. La comunista pasaría cuarenta días en el<strong> campo de Ravensbrück</strong>, ocupado exclusivamente por mujeres. En julio de 1944 fue enviada al Kommando Hasag, un complejo industrial situado en Leipzig (Sajonia), donde es obligada a trabajar en una fábrica de armamento destinado a abastecer al ejército alemán. Cuando fue liberada por las tropas aliadas, la española agonizaba en el campo de Leipzig, asediada por la enfermedad y a la espera de un final que parecía inesquivable en la cámara de gas. </p><p>Regresar a España se entretejía como una tarea imposible, pero su militancia le llevó a tender la mano a migrantes españoles y a colaborar con publicaciones clandestinas en oposición al régimen. Con la muerte del dictador, pudo atravesar las fronteras y asentarse definitivamente en Galicia. Pasó el resto de sus días peleando por el<strong> reconocimiento institucional a los deportados</strong>. Aquella sería su última batalla.</p><p>Aunque nació como <strong>Esperanza Martínez</strong> (1927), pasaría a la historia con otro nombre, el que lució orgullosa como guerrillera. No fue, en realidad, una anomalía en su familia: el grueso de sus miembros había sido rebautizado como consecuencia de su compromiso político. Esperanza nació un abril de 1927, en una aldea conquense. Su padre daba apoyo a los maquis de la <strong>Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón</strong> (AGLA) y pronto la joven seguiría sus pasos con entrega: primero como enlace, después como guerrillera. Ahí nació por segunda vez, bajo el nombre de Sole. </p><p>En diciembre de 1949 se integra en el sector cinco de AGLA junto a sus hermanas y un año después se afilia en el Partido Comunista de España (PCE). En 1952 sería detenida, a bordo de un tren en Miranda de Ebro. Fue sometida a<strong> dos consejos de guerra y condenada</strong> por "bandidaje y terrorismo" primero, por "espionaje y comunismo" después. </p><p>Sole se vería obligada a habitar distintas cárceles del país durante una década, hasta ser puesta en libertad provisional en 1967. Sus pasos le llevaron a Zaragoza, donde fue a dar con el Movimiento Democrático de Mujeres. En la misma ciudad, conoció al <strong>sindicalista Manuel Gil</strong>, con quien se casaría en lo que sería el primer matrimonio civil de la ciudad. El templo donde se celebró la unión fue la cárcel donde él cumplía condena. Hoy, es la única guerrillera antifranquista que sigue con vida.</p><p>Ana Sirgo (1930-2024) se asomó al mundo en el seno de una familia de mineros, en una diminuta parroquia de la asturiana cuenca del Nalón. El compromiso político la abrazó desde la cuna: con la caída de la Segunda República, su padre formó parte de la resistencia y su madre fue encarcelada por sus ideas políticas. Criada por sus tíos, la joven comenzó a trabajar en el campo, pero jamás rompió con su genealogía: desde los nueve años colaboró como<strong> enlace para la guerrilla</strong> y con tan sólo doce fue detenida. En 1947 vería por última vez a su padre, asesinado y enterrado en una de las miles de cunetas todavía sin localizar.</p><p>En la primavera de 1962 echó a andar la huelga minera que marcaría un antes y un después. <strong>Todos la conocerían como la </strong><em><strong>huelgona</strong></em>. Ante la amenaza de un fracaso inminente, fueron las mujeres quienes a través de la organización y el apoyo mutuo consiguieron recuperar el ánimo colectivo. Anita participó decididamente en la coordinación de grupos clandestinos, recolectó ayuda en forma de alimentos, organizó piquetes, difundió propaganda y recogió fondos para respaldar a sus compañeros. Se atrevió a atrincherarse entre las paredes de la catedral de Oviedo junto con otras cuarenta mujeres, una acción tan visible que resonó en países como Francia o Bélgica. </p><p>Fue una de las muchas mujeres que sufrió los efectos de la represión, siendo <strong>encarcelada y rapada tras su participación en la huelga</strong>. Perdió la audición del oído izquierdo como consecuencia de las palizas en la cárcel. <a href="https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2024/01/17/hija-bandolero-crueles-palabras-fraga-anita-sirgo-huelgona/00031705509698878421404.htm" target="_blank">Manuel Fraga</a>, icono de la desmemoria y reivindicado por algunos como padre de la democracia, negó las torturas y se mofó públicamente de la víctima, a quien redujo a la categoría de "hija de un bandolero". </p><p>Años después, la comunista se subiría a un tren nocturno camino a Francia, tras <strong>enfrentarse a la policía tacón en mano</strong>. Pasaría años viviendo refugiada en el país galo, donde aprendería a leer y escribir. En 1965 pudo regresar a su país y continuar luchando en las filas del Partido Comunista de España (PCE), hasta el final de sus días. Falleció en enero del año pasado. Sobre su féretro, tres símbolos: la bandera tricolor junto a la de Comisiones Obreras, un lustrosísimo zapato de tacón y un <strong>puñado de granos de maíz</strong>, como el que décadas antes había arrojado a los pies de los esquiroles durante la huelga minera que desafió a la dictadura.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Nov 2025 19:41:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La resistencia también tuvo nombre de mujer: cinco antifascistas que pelearon a la sombra de la dictadura]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Vázquez de Sola, anarcocomunista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/vazquez-sola-anarcocomunista_129_1875180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a34df068-7370-4ca6-bf24-11efde46efec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vázquez de Sola, anarcocomunista"></p><p>Con 97 años ha muerto en su casa de Monachil (Granada), situada en las faldas de Sierra Nevada, el periodista, dibujante y pintor<strong> Andrés Vázquez de Sola</strong>. Había nacido en 1927 en San Roque (Cádiz), fue seminarista en Granada, pero cuando se le acabó la vocación, empezó a trabajar en el diario <em>Patria</em>. Después, <strong>formó parte de la dirección del periódico </strong><em><strong>Madrid</strong></em><strong> y colaboró en </strong><em><strong>La Noche del Sábado</strong></em>, célebre programa de la televisión española de entonces. </p><p>Pero en 1959, harto de la falta de libertades, <strong>se exilia a Francia</strong> y, un año después, se afilia al PCE. Allí, <strong>su trabajo adquiere notoriedad</strong>, pues colabora en <em>Le Canard Enchainé</em>, con la serie <em>La gran corrida franquista</em>, que obtuvo un gran éxito, en <em>Le Monde</em>, <em>Le Monde Diplomatique</em> y <em>L´Humanité</em>, el periódico del Partido Comunista Francés.</p><p>Tras regresar definitivamente a España, a comienzos de los 80, <strong>dirige en 1984 la revista </strong><em><strong>El cocodrilo</strong></em>, y colabora con diversos medios, tales como <em>Mundo obrero</em>, <em>Triunfo</em> o <em>El Mundo</em>, y <strong>se le otorgan numerosos reconocimientos</strong>, tanto en su ciudad natal como por parte de las instituciones andaluzas. </p><p>Entre sus muchos libros, destacaría <em>El general franquísimo o la muerte civil de un militar moribundo</em>, publicado en París por Ruedo Ibérico, en 1971; <em>1492-1992.</em> <em>Me cago en el quinto centenario</em> (Vanguardia obrera, 1989); <em>Trece andaluces de mi corazón (postales)</em>, publicado por la Universidad de Cádiz en 1992. Los elegidos fueron Castilla del Pino, sanroqueño como él, Paco de Lucía, Alberti, María Zambrano, Andrés Segovia, Juan Ramón Jiménez, Picasso, Lorca, Victoria Kent, Antonio Machado, la Niña de los Peines, Velázquez y Góngora. Pero mi preferido es <em>República o `esto´ </em>(Foca, Madrid, 2004), cuyo expresivo título no responde en esencia a su contenido (los títulos no fueron precisamente lo suyo), pues, junto a las caricaturas de varios políticos, las que predominan son las de los escritores (<strong>Unamuno, Valle-Inclán, Ortega y Gasset, Lorca</strong>, Dámaso Alonso, Bergamín, Cernuda, Jardiel Poncela o Max Aub, por solo citar a unos pocos), que aquí aparecen en color, aunque creo recordar que muchas de ellas se hicieron en blanco y negro, que es como quedaban mejor. En 1982 publicó un libro titulado <em>Caricaturas flamencas</em>, un arte que le interesó mucho.</p><p>A pesar de su avanzada edad, <strong>no dejó de dibujar y durante el confinamiento producto de la COVID hizo numerosas viñetas satíricas</strong>. Además de su calidad como caricaturista, lo recordaremos por su actitud siempre contestataria y rebelde, y como <strong>ferviente republicano</strong>, <strong>antimonárquico</strong>, o según le gustaba definirse: <strong>anarcocomunista</strong>. La Biblioteca Nacional debería dedicarles una exposición a sus excelentes caricaturas de escritores.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Oct 2024 18:00:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Vázquez de Sola, anarcocomunista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Periodismo,Comunismo,Anarquismo,Arte]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Anarquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/anarquismo_1_1216270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c93fc0ba-6aba-4b3d-bd59-2cf8ff1d8890_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anarquismo"></p><p><strong>HOMBRE:</strong> <em>En más de una ocasión se ha mostrado reacio a concretar verbalmente su visión acerca de la sociedad anarquista y los modos de instaurarla. ¿No cree que es algo importante para un activista, sin embargo? ¿No convendría intentar comunicar a la gente un plan de futuro factible, que les proporcionará la esperanza y la energía para seguir luchando? Me extraña que no lo intente, al menos. </em> </p><p>Francamente, para trabajar por el cambio social no veo que uno deba ser capaz de explicar su visión de futuro con pelos y señales. A mi entender, lo que debería impulsar a una persona a luchar por el cambio son ciertos principios que espera poner en práctica. Ahora bien, es posible que uno no sepa con exactitud —con total exactitud no creo que lo sepa nadie— el mejor modo de llevar a la práctica esos principios en un momento dado y un sistema tan complejo como nuestra sociedad. Pero eso es lo de menos: lo que importa es tratar de avanzar en la dirección que nos dictan nuestros principios.<strong> A eso mucha gente lo llama </strong><em><strong>reformismo</strong></em><strong>, con cierto desdén, pero las reformas pueden ser revolucionarias si se orientan en la buena dirección. </strong>Y para avanzar en esa dirección no creo que haga falta saber con exactitud cómo funcionará la sociedad futura: lo único que hace falta saber es el conjunto de principios que uno desea hacer efectivos en esa sociedad. Seguramente hay mil maneras de hacerlos realidad en esa misma sociedad. Bien, pues basta con ayudar a la gente a probarlas. </p><p>Pongamos por caso que unos trabajadores aspiran a hacerse con el control de su propio trabajo, por ejemplo. Hay muchas vías para abordar el asunto... y como nadie puede predecir todas las consecuencias de un cambio social de tales dimensiones, lo que habría que hacer es probar cada vía posible, sistemáticamente. De hecho, <strong>en lo que respecta al cambio social soy más bien conservador</strong>: tratándose de sistemas complejos que nadie entiende en su totalidad, creo que lo más sensato es experimentar y ver qué pasa. Y si los cambios funcionan, hacer más. De hecho, es un sistema aplicable en todos los ámbitos.</p><p>En cualquier caso, no creo que yo sea la persona indicada —y aunque lo creyera, me lo callaría— para predecir con exactitud los resultados a largo plazo de cualquier cambio, que a mi entender hay que ir descubriendo sobre la marcha. Eso sí, el principio fundamental que me gustaría comunicar a la gente es que es preciso demostrar la legitimidad de toda forma de autoridad, dominio o jerarquía, de toda estructura autoritaria:<strong> ninguna está justificada de antemano.</strong> </p><p>Si uno agarra a su hijo de cinco años para que no cruce la calle, por ejemplo, está siendo autoritario y tiene que justificarse. Bien, creo que en ese caso el padre podrá dar a su hijo una justificación. Pero<strong> la justificación de cualquier autoridad corresponde siempre a quien la ejerce, eso es inapelable</strong>. Y si uno se para a pensar, la mayoría de instituciones autoritarias carecen de justificación: moralmente no están justificadas, no responden al interés de las personas de los estratos inferiores de la jerarquía o del resto, ni a la protección del medio ambiente, del futuro, de la sociedad, de nada. Están ahí con el solo objeto de preservar ciertas estructuras de poder y dominación, en interés de los que se hallan en la cúspide. </p><p>Creo que estas preguntas hay que hacérselas cada vez que uno se halla ante un poder autoritario. Y la justificación atañe siempre a quien defiende su legitimidad. <strong>Si no se puede justificar, se trata de una autoridad ilegítima que es preciso abolir.</strong> Para serle franco, no creo que el anarquismo sea mucho más que eso. Como yo lo entiendo, no es más que la defensa del derecho del ser humano a ser libre y a exigir una justificación para las restricciones de su libertad. Porque a veces esa justificación existe. Ahora bien, ni el anarquismo ni ninguna otra ideología nos va a decir el cuándo y el cómo. Eso hay que analizarlo caso por caso. </p><p><strong>HOMBRE:</strong> <em>En una sociedad sin autoridad ni incentivos salariales, como la que defiende, ¿dónde hallaríamos los estímulos necesarios para crecer y progresar?</em></p><p>Bueno, <strong>eso de </strong><em><strong>progresar</strong></em><strong> habría que definirlo mejor. Si se refiere a producir más, la verdad, no sé a quién podría interesarle</strong>. ¿Quién dice que sea nuestro deber? Yo no estoy tan seguro. De hecho, en muchos ámbitos es probablemente lo que menos nos conviene. A lo mejor sería una buena cosa que no hubiera tantos estímulos para producir. Nuestro sistema estimula a la gente para que sienta nuevas necesidades. ¿Por qué? ¿Por qué no dejamos a la gente tranquila para que se dedique a otras cosas y sea feliz?</p><p>Si algún <em>estímulo</em> ha de haber, tiene que salir de uno mismo. Sólo hay que ver a los niños: son creativos, exploran, quieren probar cosas nuevas. No sé, ¿por qué comienza a caminar, un crío? Al año ya gatea bien, puede llegar en un santiamén a cualquier rincón, sus padres han de correr tras él para que no lo tire todo a su paso... pero un día se yergue y comienza a caminar. Lo hace fatal: da un paso y se cae de morros, si de verdad quiere llegar a alguna parte tiene que hacerlo a gatas. ¿Por qué se lanza a caminar, pues? <strong>Porque quiere probar cosas nuevas, es algo que está en nuestra naturaleza</strong>. El ser humano quiere probar cosas nuevas, aunque no sean eficientes, aunque sean perjudiciales y acaben por lastimarle. No creo que ese impulso llegue a extinguirse nunca. </p><p>La gente quiere explorar, llevar sus capacidades al límite, saber hasta dónde puede llegar. Pero en nuestra sociedad el gozo de la creación es un lujo reservado a unos pocos afortunados: los artistas, los artesanos, los científicos. Quien lo haya disfrutado sabe que no es poca cosa. No hace falta descubrir la Teoría de la Relatividad ni nada parecido: todo el mundo puede disfrutar de esa experiencia. <strong>A veces basta con ver lo que hace el prójimo</strong>. Enfrentarse a una demostración matemática sencilla como el Teorema de Pitágoras, que se estudia a los quince años, y entender de qué va el asunto, es algo apasionante: “vaya, eso no se me había ocurrido nunca”. Pues bien, eso también es un proceso creativo, aunque el teorema tenga más de dos mil años. </p><p>Uno no deja de sorprenderse de las maravillas que va descubriendo, porque uno las <em>descubre</em>, aunque alguien lo haya hecho antes. Y si además uno consigue aportar su granito de arena, <strong>eso es aún más apasionante</strong>. Eso también vale para quien construye un barco, en principio no creo que sea tan distinto. A mí, al menos, me encantaría; pero no puedo, claro, no sabría ni por dónde empezar. </p><p>En definitiva, creo que deberíamos vivir en una sociedad <strong>en la que la gente pudiera experimentar esta clase de estímulos internos y ejercitar sus capacidades sin trabas</strong>, en lugar de pasar por el aro y tener que elegir entre las escasísimas opciones de las que hoy dispone la mayor parte de la población. Y no me refiero únicamente a sus opciones objetivas, sino también a las subjetivas: es decir, a la forma en que se nos permite pensar y a nuestras propias capacidades. No hay que olvidar que en nuestra sociedad hay muchísimas formas de pensar que nos están vedadas, no tanto porque seamos incapaces de concebirlas como por las múltiples barreras desarrolladas e impuestas para impedir que la gente piense de tal o cual manera. En eso consiste el adoctrinamiento, sobre todo. No en arengas ni en lecciones, sino en series televisivas y programas deportivos. Cada faceta de la cultura lleva implícita una expresión de las formas de vivir que se consideran <em>aceptables</em> y de los valores <em>adecuados</em> que debemos abrazar. Y todo eso es adoctrinamiento. </p><p>Lo ideal sería que la sociedad brindara a la gente muchas más oportunidades: <strong>posibilidades subjetivas y concretas que puedan llevarse a la práctica sin grandes padecimientos. </strong>Ése es uno de los principales objetivos del socialismo, tal como yo lo concibo: crear una sociedad en que la gente pueda decidir con libertad e independencia lo que más le convenga, en vez de tragar con las <em>oportunidades </em>que les brinda el poder arbitrario de turno. </p><p><strong>HOMBRE:</strong> <em>Ha dicho usted que el liberalismo clásico era “anticapitalista”. ¿A qué se refiere, exactamente?</em></p><p>Los principios fundamentales de Adam Smith y otros liberales clásicos giran siempre en torno a la libertad del individuo: los seres humanos no deben vivir bajo el control permanente de organismos autoritarios ni someterse a la división del trabajo y otros mecanismos que los destruye. Siendo así, ¿por qué iba a estar Smith a favor del mercado? Es cierto que nos legó una compleja argumentación en su defensa, pero su idea central es que cuando el individuo goza de absoluta libertad, las leyes del mercado conducen a la igualdad absoluta. Por eso estaba a favor. <strong>Adam Smith defendía el mercado porque creía que debíamos ser todos iguales: absolutamente iguales. </strong>Y, como liberal clásico que era, sostenía que el carácter del hombre da cabida a la compasión, la solidaridad, la facultad de disponer del propio trabajo, etcétera. El polo opuesto del capitalismo, vamos. </p><p>De hecho, <strong>el liberalismo clásico y el capitalismo no podrían ser más antitéticos.</strong> Cuando la Universidad de Chicago celebró el bicentenario de Smith con una nueva edición de sus <em>Obras Completas</em>, tuvieron que amputar y tergiversar sus palabras. Porque, como buen representante del liberalismo clásico, Smith se oponía a todas las sandeces que ahora andan soltando en su nombre.</p><p>Si lee usted la introducción de George Stigler a la edición del bicentenario de <em>La riqueza de las naciones</em>, la versión anotada y erudita de la Universidad de Chicago, comprobará cómo tergiversa su pensamiento una y otra vez. Son célebres las ideas de Smith acerca de la división del trabajo: al parecer, pensaba que la división del trabajo era el no va más.<strong> Pues no, de eso nada, en realidad pensaba que era algo horrible. Según dijo, en una sociedad civilizada el gobierno debe intervenir para evitar que la división del trabajo destruya al pueblo</strong>. Pues busque usted “división del trabajo” en el índice de materias de la edición de la Universidad de Chicago: no encontrará ninguna entrada. Se lo han saltado, sencillamente. </p><p>Y esta es sólo una muestra de la verdadera erudición académica:<strong> suprimamos los hechos y presentémoslos como el polo opuesto de lo que son</strong>. “De todas formas”, pensarán, “nadie va a llegar a la página 473, yo tampoco llegué”. Pregúnteles a los encargados de esa edición si han llegado a la página 473. Ya le respondo yo: probablemente leyeron el primer párrafo y luego recordaron un par de ideas vagas que habían oído en alguna clase universitaria. </p><p>En fin, el hecho es que los liberales clásicos del siglo XVIII tenían su propio concepto de la esencia de los seres humanos y pensaban que el tipo de criaturas que son depende del trabajo que realizan, el control que ejercen sobre ese trabajo y su capacidad para llevarlo a cabo de forma creativa y conforme a sus propias decisiones y preferencias. <strong>En aquella época se debatía mucho sobre esta cuestión.</strong></p><p>Wilhelm von Humboldt, uno de los fundadores del liberalismo clásico que, por cierto, goza hoy de mucha popularidad entre los llamados <em>conservadores</em>, que evidentemente no lo han leído, decía que cuando un trabajador produce algo bello porque se lo han ordenado, “podemos admirar lo que hace, pero despreciaremos lo que es”, pues no se conduce como un ser humano sino como una máquina. Esta idea es uno de los ejes principales del liberalismo clásico. Medio siglo más tarde, [el político y escritor francés] Alexis de Tocqueville advertía que hay sistemas que “hacen progresar al arte y retroceder al artesano”. Y son sistemas inhumanos, porque lo que debería interesarnos es el artesano, la persona. Y para que las personas tengan la oportunidad de vivir una vida plena y gratificante, deben controlar lo que hacen.<strong> Por mucho que desde el punto de vista económico eso sea menos eficiente. </strong></p><p>En los últimos doscientos años ha habido un cambio drástico en las posturas intelectuales y culturales, claro está. Pero ya va siendo hora de recuperar y popularizar las viejas ideas del liberalismo clásico.</p><p>Los focos de poder y autoridad a los que se enfrentaban los pensadores del siglo XVIII eran muy distintos: por entonces se reducían al sistema feudal, la Iglesia y el Estado absolutista. De las grandes corporaciones industriales no sabían nada, porque aún no existían. Pero si uno coge los principios básicos del liberalismo clásico y los aplica a la modernidad, creo que se acercan mucho a los que caracterizaron a la Barcelona revolucionaria de finales de los años treinta; es decir, a lo que entonces se denominaba <em>anarcosindicalismo </em>[forma del socialismo libertario implantada brevemente en algunas regiones de España durante la revolución de 1936, que sería aplastada por el ataque simultáneo de la Unión Soviética, las potencias occidentales y el fascismo]. <strong>Yo diría que fue el momento histórico en que hemos estado más cerca de poner en práctica los principios libertarios </strong>(que son, a mi entender, los más justos). No es que en la revolución española fuera todo positivo, pero en su espíritu y su carácter general, y en el desarrollo de aquella sociedad que Orwell vio y describió en la que para mí es su mejor obra, <em>Homenaje a Cataluña</em>, cuyas instituciones estaban bajo el control del pueblo... En todo eso creo que se acercaba mucho al rumbo que habría que tomar. </p><p><strong>MUJER:</strong> <em>Noam, tú que eres anarquista y te opones a la nación-estado, que consideras incompatible con el verdadero socialismo, ¿cómo puedes defender los programas de asistencia y otros servicios sociales igual de criticados por la derecha, que hará todo lo posible por suprimirlos? </em></p><p>Es verdad que en casi todas sus corrientes el anarquismo ha tratado de abolir el poder estatal, y es un ideal que comparto. Es sólo que, ahora mismo, ese ideal se opone a mis objetivos inmediatos, que han sido siempre y son ahora, más que nunca,<strong> la defensa y consolidación de ciertas instituciones del Estado que están siendo objeto de un ataque constante.</strong> Pero no veo que haya en ello ninguna contradicción. En absoluto.</p><p>Consideremos por ejemplo el llamado Estado del Bienestar. Defender el Estado del Bienestar equivale a reconocer que los niños tienen derecho a comer, a disfrutar de asistencia sanitaria, etcétera. Se trata de programas<strong> incorporados a los actuales sistemas nación-estado por el movimiento obrero y socialista</strong> después de un siglo de grandes penurias. </p><p>Bien, conforme al espíritu de los nuevos tiempos, si violan a una chica de catorce años y tiene un niño, ese niño debería asumir su “responsabilidad personal” y rechazar las prestaciones sociales del Estado, aunque eso conlleve pasar hambre. <strong>Con eso no comulgo de ninguna manera. De hecho, me parece grotesco, se mire como se mire. </strong>Habría que salvar a esos niños. Y para eso, hoy por hoy, tenemos que contar con la mediación del Estado; para eso y para muchas otras cosas.</p><p>Así que, a pesar de mis <em>ideales</em> anarquistas, creo que hay que defender (y a ultranza) ciertos aspectos del Estado, como el que vela por que los niños no pasen hambre. Y en vista de la actual campaña de demolición de los logros de Occidente en el terreno de la justicia y los derechos humanos, que son el fruto de una larga y a menudo amarga lucha, creo que<strong> el objetivo prioritario del anarquista consecuente debería ser la defensa de ciertas instituciones estatales</strong>, lo que no impide tratar de ampliar dichas instituciones para dar cabida a una mayor participación ciudadana y aspirar a su definitiva disolución para crear una sociedad más libre. </p><p><em>*Este extracto pertenece al libro ‘Sobre el anarquismo’ de Noam Chomsky, que la editorial Capitán Swing publicará el 17 de enero. Traducción del inglés de Alejandro Gibert Abós.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Jan 2022 18:57:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Noam Chomsky]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Anarquismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[TintaLibre,Noam Chomsky,Anarquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[150 años de la Comuna de París, el movimiento que transformó un conflicto imperialista en una revolución social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/150-anos-comuna-paris-movimiento-transformo-conflicto-imperialista-revolucion-social_1_1207822.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f4b368b-0eb3-4557-b201-1d7e9b01a135_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="150 años de la Comuna de París, el movimiento que transformó un conflicto imperialista en una revolución social"></p><p>Karl Marx, fundador del llamado Socialismo Científico, la describió como el primer ejemplo en la historia de un Gobierno comunista. Bakunin discrepaba en ese sentido y le respondió que al no haber arrebatado el poder al Estado francés, el movimiento fue más bien anarquista. Sucedió en París y duró poco más de dos meses. Aunque su relevancia en Francia es enorme, como sostiene el investigador estadounidense <a href="https://www.sigloxxieditores.com/libro/masacre_18001/" target="_blank">John Merriman</a>, más allá del Muro de los Federados (lugar de culto para la izquierda), en el cementerio del Père-Lachaise, apenas quedan recuerdos de ella en París. La inquietud generada por aquel primer intento de una revolución del proletariado, activó las alarmas en Europa, que quedó reflejada en la iniciativa del Imperio austrohúngaro de formar una contra-internacional capitalista finalmente de poco éxito. La fiebre anticommunard también se hizo a nivel literario, cómo retrató Paul Lidsky en su clásico<a href="https://www.traficantes.net/libros/los-escritores-contra-la-comuna-0" target="_blank"><em> Los escritores contra la Comuna</em></a> (1970), y estuvo acompañada de una oleada de<a href="https://catalunyaplural.cat/es/el-legado-de-la-comuna-de-paris/" target="_blank"> teorías de la conspiración</a> propiciada por la prensa más conservadora francesa: hablamos de la Comuna de París (18 de marzo - 28 de mayo de 1871) 150 después de aquel estallido social. </p><p>Entre el 18 de marzo y el 28 de mayo, se instauró en París un Gobierno municipal popular que durante 72 días decretó una serie de medidas revolucionarias, adelantadas a su tiempo. Algunas de ellas fueron el control de los precios de la comida y de los alquileres, la sustitución del ejército regular al servicio de las clases dominantes por un ejército del pueblo o la entrega de la fábricas y talleres abandonados a las cooperativas obreras. Además se instauró la bandera roja como símbolo del movimiento, que años más tarde adoptaría el comunismo. La entrada de las tropas gubernamentales en la capital el 21 de mayo desde Versalles provocaron una represión salvaje que pasó a la historia bajo el nombre de la Semana Sangrienta. Se calcula que 20.000 parisinos, aunque la cifra puede variar según la fuente histórica, fueron asesinados por los soldados versalleses sin hacer ningún tipo distinción entre hombres, mujeres y niños, y sin un juicio previo. </p><p><strong>El origen: un conflicto imperialista</strong></p><p>La derrota de los franceses en Sedán en septiembre de 1870 –en el marco de la guerra fraco-prusiana– y la captura de Napoléon III precipitaron la caída del imperio y la llegada de la Tercera República en Francia. En París las tropas del reino de Prusia cercaron la capital durante cuatro meses y aquello abrió más la fractura entre los ricos y los pobres de la ciudad. Los segundos se vieron obligados a sufrir el asedio del ejército prusiano, con privaciones, hambres y pérdida de vidas. La gente devoraba perros, ratas y ratones, mientras que la carne de caballo se convirtió en un manjar exquisito para los más pudientes, como describe Prosper-Olivier Lissagaray en su icónica <a href="https://capitanswing.com/libros/historia-de-la-comuna-de-paris-de-1871/" target="_blank"><em>Historia de la Comuna de París de 1871</em></a><em>.</em></p><p>Las elecciones legislativas del 8 de febrero a la Asamblea Nacional –los prusianos impusieron la convocatoria de las elecciones para poder cerrar el acuerdo de paz con un gobierno respaldado en las urnas– habían dado una amplia mayoría de voto republicano radical en la ciudad de París, encabezando la lista de los diputados personalidades como Louis Blanc (uno de los precursores de la socialdemocracia), Víctor Hugo o Giuseppe Garibaldi (el principal artífice de la unificación de Italia), que dimitieron en rechazo de los términos del tratado de paz. Un escenario político distinto se había configurado en el campo francés, que había otorgado a la Asamblea una gran ventaja a los monárquicos. El nuevo presidente provisional de la república francesa, el conservador Adoplhe Thiers, había firmado el 28 de enero de 1871 un armisticio humillante para la población parisina, a cambio de terminar con el bloqueo de la ciudad. Según el acuerdo, los fortines de la capital y los soldados que la aseguraban debían desarmarse para permitir la entrada de los prusianos y pagarles una indemnización de 5.000 millones de francos oro en tres años. Además de cederles los territorios de Alsacia y Lorena.</p><p>Aquel acuerdo entre ambas potencias, sumado a las medidas impopulares decretadas por el Gobierno a mediados de marzo, generó un clima proclive para la revuelta. Más de 400.000 parisinos habían detenido durante meses el avance de las tropas prusianas con la ayuda de sus 417 cañones, costándole la vida a 32.000 ciudadanos. Por ello consideraban humillante tanto la rendición como la ocupación ante las fuerzas germanas. Mientras tanto, en París, el 3 de marzo, los batallones de la Guardia Nacional eligieron un Comité Central, formado por 70 hombres, principalmente anarquistas y socialistas, que desafiaron al Gobierno de la nación y aprobaron que no se dejarían desarmar por este. El ejército prusiano tenía previsto entrar de manera simbólica en la gran capital el 1 de marzo (como así sucedió) y dejar en manos de Thiers la rendición de las fuerzas de la ciudad. Aunque las tropas alemanas abandonaron la ciudad inmediatamente, París continuó cercada mientras el problema de las indemnizaciones de la guerra seguía vigente. </p><p><strong>El 18 de marzo: el día que todo estalló</strong></p><p>El nuevo Gobierno conservador suspendió la moratoria sobre letras de pago, alquileres y deudas, lo que abocó a más de 300.000 parisinos, entre ellos obreros y propietarios de pequeños talleres, a la quiebra. También retiró el sueldo de la Guardia Nacional, que era el único sustento de muchas familias. El conflicto entre el Gobierno de la Defensa Nacional y el pueblo insurgente estaba a punto de estallar. El 18 de marzo Thiers ordenó a sus tropas tomar los cañones almacenados en la cima de Montmartre, que habían sido adquiridos por suscripción popular por los parisinos, con el fin de desarmar la Guardia Nacional. Cuando llegaron allí, las tropas enviadas por el Gobierno desoyeron las órdenes del general Claude Martin Lecomte y se negaron a abrir fuego contra la población del distrito parisino. Lecomte fue asesinado junto con el general Clément Thomas, un viejo comandante de la Guardia Nacional, responsable de la represión contra los obreros durante la rebelión popular en junio de 1848.</p><p>Ante estos hechos, el presidente Thiers ordenó la retirada inmediata de París de las fuerzas regulares que aún le seguían siendo leales, y él mismo huyó con ellas a Versalles, tratando de calmar a Bismarck –canciller de Alemania–, diciéndole que pronto se haría con el control de la metrópolis. Pero aquello duraría 72 días. La Guardia Nacional dominó rápidamente París y convocó elecciones el 26 de marzo, proclamándose la Comuna el día 28, ante una enorme concentración de gente, más de 200.000 ciudadanos, frente al ayuntamiento. Entre el paquete de medidas que decretó el Gobierno municipal estaba la de reconocer de manera inmediata la ciudadanía a todos los extranjeros, muchos de ellos procedentes de todos los rincones del planeta, así como la separación entre Iglesia y Estado a través del decreto de laicidad del 3 de abril –que se adelantaba en varias décadas a<a href="https://addi.ehu.es/bitstream/handle/10810/38164/4719-17255-1-PB.pdf?sequence=1&isAllowed=y" target="_blank"> la legislación laicista francesa de 1905</a>–, siendo esta una de las medias más populares de aquel primer intento revolucionario. En materia de igualdad, se estableció el matrimonio civil y el derecho al divorcio, además se instauraron pensiones para viudas y huérfanos de la Guardia Nacional y la vacunación gratuita contra la viruela. </p><p>Entre el 21 y el 28 de mayo, unas tropas formadas por 170.000 soldados bien adiestrados bajo el mando de Mac Mahon –mariscal de Francia, que más tarde sería presidente de la república– y el apoyo del ejército prusiano, penetraron por los barrios burgueses de la periferia oeste y se enfrentaron a las fuerzas de la Comuna, que solo contaba entre 30.000 y 40.000 combatientes militarmente bien preparados. Los fusilamientos por parte de los versalleses serían generalizados, incluso llegarían a los heridos de los hospitales. París empezó a arder después de que varios edificios públicos fueran quemados, como el Palacio de las Tullerías, la Legión de Honor, el Consejo de Estado o el Tribunal de Cuentas. La prensa conservadora atribuyó los incendios a grupos de mujeres, que calificó bajo el pseudónimo de las <a href="https://www.publico.es/culturas/feas-incendiarias-marisabidillas-comuneras-aterrorizaron-burguesia.html" target="_blank"><em>petroleras</em></a><em>,</em> con el afán de desprestigiar el papel que habían desempeñado durante toda la Comuna. Los últimos fusilamientos tendrían lugar en el cementerio de Père Lachaise, donde actualmente se alza un muro, conocido como el Muro de los Federados en una de las tapias, en memoria de los caídos. </p><p>Para el movimiento obrero la Comuna de París representó la primera experiencia histórica de la integración de un Estado proletario, y así se conmemoró durante años como <a href="https://descubrirlahistoria.es/2021/03/conversacion-sobre-la-comuna-de-paris-1871/" target="_blank">el día internacional de la clase obrera</a>, hasta que un acuerdo del congreso de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, fijó el 1 de mayo como el día del trabajador, en memoria a los <a href="https://historia.nationalgeographic.com.es/a/revuelta-haymarket-y-derechos-laborales_15292" target="_blank">mártires de Chicago</a> que se movilizaron en defensa de la jornada laboral de 8 horas. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mauro Tortosa]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Comunismo,Ahora que de casi todo hace ya...]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Libertad, a secas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/libertad-secas_1_1197719.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a9ca73fd-45b4-425c-a8af-f490e85c0739_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libertad, a secas"></p><p>No sabemos si es oportuno, en estos tiempos que también corren lo suyo, recordar lo que nos dejó dicho José Manuel Caballero Bonald: “<strong>El que lee se acerca a la libertad</strong>”. También podemos decir que cuando aprendíamos a leer ya nos estábamos soltando de unos lazos familiares, porque nos estábamos metiendo en harinas blancas de luz, que no tenían que preocuparse por el recibo de la electricidad, sino ocuparse en ir abriendo los ojos a otras luces.</p><p>“<strong>Al partir el pan</strong>”, los discípulos de Emaús vieron la luz. Eso nos cuentan las Escrituras. Los que habían amasado desilusión y fracaso descubrieron lo que podía haber en el pan de aquel día. Sin embargo, “no solo de pan vive el hombre”. Cada día, sin fecha de caducidad, nos podemos acercar al pan y también ver qué se nos está dando cada día, que se nos abre igual que un pan. Curiosamente, antes, siempre a lo que llevaba dentro el pan le llamábamos “engaño”, porque de lo que se trataba era de comer pan para alimentarnos. <strong>Pan, a secas, pero con algo que lo justificara</strong>.</p><p>Desde hace mucho tiempo lo que ha justificado la libertad ha sido algo tan líquido, como lo que nos han metido por los ojos tantos chorros de tinta de muchos medios de comunicación, que con infinidad de colores nos han hablado de libertad. Sin embargo, <strong>se trataba de una libertad de medio pelo</strong>, que ahora, para colmo, ha sido inundada de cerveza para que se pudiera consolidar, para los restos, como otro engaño.</p><p>La libertad, a secas, es una dimensión humana que sigue siendo denostada por el liberalismo, <strong>porque supone un armazón de razón y de responsabilidad, de humanismo</strong> y de empatía que la hacen menos jugosa y pringosa que la que se proclama bajo el principio del “hacer lo que nos da la gana”.</p><p>Es esa la proclama de “<strong>anarquía y cerveza fría</strong>”. Sabemos que, de un asesor, que iba ebrio y que le dio unos rasponazos a unos cuantos coches aparcados, se puede esperar cualquier cosa. Por eso alguna política se ha dejado llevar de una liberal y caótica interpretación de la libertad. La libertad que queremos la construimos entre todos y no necesita de tutelas ni de patrocinios ni de padrinos. La libertad que construimos nace del apoyo mutuo y<strong> no de la concurrencia de orfandades y adopciones</strong>.</p><p>Muchas mentes, y muchas veces, nos quieren confundir y nos quieren “vender” la libertad, cuando la “libertad es el don más preciado”, como lanzan a los cuatro vientos los anarquistas. Es una donación colectiva entre todos. Por eso la anarquía nos exige unos requisitos de mucha cultura y mucha ética.<strong> La anarquía no es caos ni desorden</strong>. Ya nos lo dijo, hace más de cien años, el gran geógrafo y profesor Elisée Reclus: “<strong>La anarquía es la más alta expresión del orden</strong>” (en internet podemos encontrar la vida, andanzas casi por todo el mundo, y la enorme y extensa obra sobre geografía humana de Elisée Reclus). No se trata de un mandato, sino de una muy libre elección.</p><p>Ya afirmamos, hace unos cuantos días, que <strong>“por mor de la libertad podemos decir que la libertad bien entendida empieza por nosotros mismos”</strong>. Poco a poco, nos hemos podido ir dando cuenta de que necesitamos leer, ilustrarnos con la sabiduría compartida y no solo con las enseñanzas concedidas y filtradas, como si fueran vacunas contra la ignorancia, porque ya sabemos que hasta cuando nos hablan de la persistente pandemia se les escapa aquello de “<strong>inmunidad de rebaño</strong>”, cuando verdaderamente se trata de “<strong>inmunidad de grupo</strong>”, ya que nuestra identidad es distinta y muy superior de aquella que caracteriza a unos bellos animalitos que solo saben balar, aunque nosotros les hurtemos sus lanas para protegernos del frío.</p><p>La libertad, a secas, no necesita remojarse con demasiados leñazos de cerveza demasiado fría ni muchos lingotazos áureos de convenientes o inconvenientes combinados, porque la libertad se saborea con sabiduría y ética. No se trata de engullir ni comida rápida ni bebidas exprés. Por favor, que no nos hablen tampoco de precocinados. <strong>En un mundo que nos ha ampliado nuestros horizontes de libertad</strong>, no podemos enorgullecernos de seguir por senderos trillados, que hace tiempo teníamos que haber ignorado. Pensamos que el siglo de las luces se oscureció en falso y hemos sufrido bastante apagones, como para no haber aprendido qué significado puede tener ahora, de nuevo, la palabra libertad. “¡Luz, más luz!”. O, solo, más luces.</p><p>José María Barrionuevo Gil es socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José María Barrionuevo Gil]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Libertad, a secas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Valenzuela, en defensa de la libertad (de libertario, no de liberal)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/javier-valenzuela-defensa-libertad-libertario-no-liberal_1_1197268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4479397f-773b-479c-823d-cbc613e6f6d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Valenzuela, en defensa de la libertad (de libertario, no de liberal)"></p><p>“El bien más preciado es la libertad”. Es el primer verso del estribillo de la que quizás sea la canción revolucionaria española menos pop, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wZAgWC9G8WY" target="_blank"><em>A las barricadas</em></a>, himno del anarcosindicalismo español. Y es <a href="https://shop.makma.net/producto/el-bien-mas-preciado-de-javier-valenzuela-makma-coleccion-hojasdebisturi-2021/" target="_blank">el título del último libro</a> de <strong>Javier Valenzuela</strong> (Granada, 1954), periodista y colaborador de infoLibre. En él recoge el escritor sus artículos en este periódico, en el mensual tintaLibre, en Mercurio, en Ctxt y en <a href="https://www.makma.net/" target="_blank">Makma</a> (revista que también edita ahora la recopilación), pero lo hace en torno a un eje: la libertad, ese “bien más preciado” y tan manoseado de un tiempo a esta parte. Se atreve el autor a ponerle subtítulo al conjunto: <em>Artículos libertarios</em>. Nunca ha escondido Javier Valenzuela su cercanía a la familia ideológica de Durruti, al que de hecho dedica un texto, pero la reivindicación suena especialmente valiente en el panorama actual, donde proclamarse socialista (¡no digamos comunista o anarquista!) ya es demasiado, y cuando la<strong> genealogía política libertaria parece haber quedado reducida a los márgenes</strong> incluso dentro de la memoria histórica.</p><p>En la portada del libro se observa —y observa al lector— una cara familiar: Emma Goldman, esa niña judía que siendo muy joven abandonó el Imperio ruso junto a su familia para emigrar a Estados Unidos y que se convertiría en un referente del movimiento, todavía hoy, en todo el mundo. A ella y a sus compañeras, ya fuera la estadounidense Voltairine de Cleyre o la española Lucía Sánchez Saornil, en el artículo “Libertarias”. Pero el autor r<strong>astrea sus referentes ideológicos en otros rincones de la historia </strong>no necesariamente rojinegros. Ahí está su visita a los padres fundadores de los Estados Unidos de América, “gente muy progresista para su tiempo” que “defendían la libertad, la pluralidad y el federalismo”. O a líderes de la desobediencia civil como Rosa Parks o Martin Luther King. O a escritores de muy diferente adscripción política, como Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Machado o Jean Genet. O al Sindicato Andaluz de Trabajadores y la lucha jornalera. Javier Valenzuela es constante en sus obsesiones y principios, de la gloria bohemia de Tánger, escenario de sus novelas <em>Tangerina</em> y <em>Limones negros,</em> al rechazo del autoritarismo, pero <strong>ecléctico en sus intereses y admiraciones</strong>.</p><p>Los artículos están dispuestos en orden cronológico inverso, en un viaje desde el cercano enero de 2021 hasta el ya lejanísimo 2015. El periodista añade un “Estribillo”: un texto publicado en 1983, cuando no había cumplido aún los treinta, en la revista <em>Comunidad Escolar</em>, nacida en aquel y en activo hasta 2012. Allí, en la tierna descripción de lo que es una clase para un niño de siete años, escribe por primera vez el que ahora toma como lema vital: <strong>“coderas en el jersey pero no en el alma”</strong>. “Envejecer físicamente es inevitable”, escribe en el prólogo, “pero hacerlo moral e intelectualmente supone una traición al niño que fuiste”. Y cita a Nietzsche: “La madurez es volver a encontrar la seriedad de los juegos de la infancia”. Es una forma de presumir de coherencia —bien escaso, como demuestra la hemeroteca—, pero también de señalar un camino que conduce a sí mismo. A aquel que empezó en la revista <em>Ajoblanco</em>, junto a firmas de prensa poco identificadas hoy con el anarquismo, y a quien entonces el director Pepe Ribas identificó como <strong>“libertario pragmático”</strong>.</p><p>Este orden pone en primer plano las últimas discusiones y negociaciones sobre la palabra libertad, aunque el libro avance hacia terrenos menos machados por el hoy: qué lejanas parecen las plazas llenas del 15M, del que se cumplen 10 años en unos días, o los debates en torno a aquella acción del SAT en un supermercado, que el sindicato asaltó en 2012, en lo peor de la crisis, para alimentar a sus trabajadores. En cierto modo, el debate político actual parece haber llevado al autor <em>back to basics</em>. ¿Qué significa la libertad? En una clave claramente anarquista, Valenzuela dibuja una definición radicalmente distinta del lema electoral de Isabel Díaz Ayuso: “Menos poder para los Gobiernos y sus servicios policiales, menos poder para las grandes empresas petroleras y militares, menos poder para los bancos y las constructoras” y “<strong>más poder para los individuos, las minorías y las colectividades naturales </strong>como barrios, pueblos, comarcas y ciudades”.</p><p>En el otro extremo, sitúa a “los conservadores” que esconden tras la reclamación de libertad un truco “para disfrazar sus ideas y propósitos”. “Falsarios desvergonzados”, arremetía en un artículo de enero publicado en tintaLibre, “<strong>los reaccionarios emplean ahora la hermosa palabra libertad para justificar la explotación, la represión, la discriminación</strong>, la desigualdad, la evasión fiscal, la corrupción y la injusticia”. ¿El origen de este vuelvo semántico? La revolución conservadora encabezada en los setenta y ochenta por Thatcher y Reagan. “Siguieron llamando libertad —palabra que había terminado por convertirse en mayoritariamente prestigiosa entre los siglos XVIII y XX— a la defensa de intereses particulares como las rebajas de impuestos a las grandes fortunas y empresas”, escribe. Pero tras ese ejercicio de marketing, defiende Valenzuela, “siguen siendo tan autoritarios como sus ancestros del<em> Ancien Régime</em>, partidarios de un rebaño cuya seguridad esté garantizada por un pastor mandón”. Pero la libertad es inseparable de la responsabilidad, recuerda el autor. “Hoy, en el siglo XXI, la defensa de la libertad también implica<strong> desenmascarar a los que usan en vano su nombre</strong>”.</p><p>Pese a formar parte de una rama política familiarizada con el fracaso, los artículos reunidos en <em>El bien más preciado</em> tienen en común una cierta luminosidad. No es exactamente una confianza ciega en el futuro —aunque sí brinda por unos <em>roaring twenties</em> pospandemia—, sino más bien un aprendizaje del pasado. Las aventuras que Valenzuela menciona en estas páginas, desde la utopía de los padres fundadores estadounidenses hasta el movimiento por los derechos civiles de las personas negras, la revolución anarquista española en los años treinta o el mayo del 68 francés son experiencias quebradas, sueños cumplidos solo a medias. Sí. Pero también son grandes logros políticos que transformaron el mundo, enseñanzas prácticas de las que tomar nota, una memoria intelectual y política que enriquece, con sus éxitos y sus fracasos, los movimientos emancipadores del presente y del futuro. “No soy adivino, no sé por dónde irán la vida y la cultura tras la pandemia”, escribía Valenzuela el pasado enero —y seguramente siga sin saberlo—. “Pero sí tengo una idea clara de por dónde me gustaría que fueran. Me gustaría que la cultura liderara el reseteo del mundo tras la pandemia. Un mundo con <strong>menos autoridad y más libertad, igualdad y fraternidad</strong>. Menos obsesión por el mercado y más por la gente. Menos consumismo y más respeto a la Tierra. Menos envase y más contenido. Menos postureo y más felicidad. Menos conformismo y más atrevimiento”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Javier Valenzuela, en defensa de la libertad (de libertario, no de liberal)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Libros,Periodismo,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un anarquista llamado Juan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/anarquista-llamado-juan_1_1196135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En estos días se rendirán discretos homenajes a un hombre, a <strong>un anarquista</strong>, llamado Juan, <strong>Juan Gómez Casas</strong>. Uno más entre otros tantos, uno que hubiera cumplido, que cumple, 100 años este 16 de abril. Hijo de emigrantes españoles en Francia, que volvieron a su tierra con la proclamación de la Segunda República. Un anarquista, como tantos otros, que siguió las huellas de su padre y comenzó a militar desde chico en las Juventudes Libertarias y luego en <strong>la CNT.</strong></p><p>Creo, sinceramente, por lo poco que le conocí, que nunca quiso ser Juan otra cosa que uno entre muchos, pero al estilo de aquellos anarquistas que no toleran que nadie quede por debajo, pero tampoco por encima de los demás.</p><p>Tal vez por ello, por esa voluntad de igualdad y esa concepción de la libertad como el ejercicio de una responsabilidad personal, Juan acudió a taponar, con 17 años, cuando la guerra ya estaba casi perdida, la sangría de vidas que los militares profesionales del ejército fascista estaban provocando en los frentes, o en las tapias de los cementerios y <strong>se alistó en la 39 Brigada Mixta del Ejercito Popular</strong>.</p><p>Era aún menor de edad cuando acabó la guerra y aquello <strong>facilitó que no fuera condenado a larga condena de prisión</strong>, pero no impidió que asumiera su responsabilidad de reorganizar la CNT y las Juventudes Libertarias, destrozadas durante la contienda. Una actividad que <strong>le llevó a la cárcel</strong> en 1948, donde cumplió más de la mitad de los 30 años a los que fue condenado, tras ser incautada en su casa la imprenta donde se editaban las revistas <em>Tierra y Libertad</em> y <em>La Juventud Libre</em>.</p><p>La cárcel fue su universidad, el lugar donde leyó, estudió y aprendió esa forma serena, firme, pero contenida, educada siempre, de exponer sus ideas y defenderlas. Al salir de la cárcel <strong>se gana la vida como pintor</strong> y más tarde como contable, al tiempo que comienza a traducir y escribir bajo seudónimo. Traducciones como la de Moby Dick, o la biografía de Pablo Iglesias, salieron de sus manos.</p><p>Es entonces cuando se entrega al imponente esfuerzo de escribir la <em>Historia del Anarcosindicalismo</em>, o <em>La Historia de la Federación Anarquista Ibérica (FAI)</em>, <em>La política Española y la Guerra Civil</em>, <em>Los Anarquistas en el Gobierno</em>, <em>Sociología del anarquismo hispánico</em>. Tan pronto estudia <em>La autogestión en España</em> como escribe sus <em><strong>Cuentos carcelarios</strong></em>, se adentra en <em>El Frente de Aragón</em>, vuelve a <em>La Primera Internacional en España</em>, o se vuelca en <em>El Relanzamiento de la CNT</em>.</p><p>Decenas de libros, centenares de artículos en revistas nacionales e internacionales, prólogos, introducciones. Una tarea que no le impidió asumir el reto de aceptar <strong>la Secretaría General de la Confederación Nacional del Trabajo</strong> en los primeros años tras la muerte del dictador.</p><p>Muchos historiadores del Régimen, o los historiadores oficiales, institucionales, universitarios o no, nunca han sobrellevado bien este esfuerzo autodidacta de Juan Gómez Casas, pero su aportación a la <strong>Historia del Movimiento Obrero</strong> español sigue siendo una referencia inevitable.</p><p>Se cumplen 100 años de su nacimiento y 20 años de su muerte en pleno verano de 2001. De él aprendí que merecemos un futuro como <strong>mujeres y hombres libres e iguales</strong>. Un concepto que defendí muchas veces en el interno de las organizaciones en las que he militado y como principio rector de la política y de la vida en sociedad.</p><p>Me duele que estas dos ideas fuerza, libres e iguales, hayan sido convertidas en concepto de usar y tirar por parte de quienes se beneficiaron del <strong>Tamayazo </strong><em>Tamayazo</em>y convirtieron Madrid en foro de negocio y corrupción para ese consorcio político-empresarial que ha emponzoñado la vida madrileña, sus instituciones, el tejido económico y la convivencia social.</p><p>Abandoné la CNT allá por 1982. Algo recuerdo de aquellos días, pero prefiero tirar de la memoria de un buen amigo que me ha contado que en una de <strong>aquellas apasionadas y concurridas asambleas</strong> me dio por exponer algunas de las ideas a las que venía dando vueltas desde hacía algún tiempo. Demasiado activismo y campañas, acompañadas de inevitables pegadas de enormes carteles y poca reflexión, poca pedagogía, poco acercarse a la gente común y corriente, la que vivía en los barrios.</p><p>En algún momento debí hacer referencia a los interiorizados, constantes y extenuantes debates, <strong>las escisiones endémicas</strong> y, sobre todo, la locura de que entre nosotros hubiera compañeros que, de un día para otro, eran detenidos por la policía, por perpetrar un atraco, por llevar armas, por preparar un atentado, como quien sigue un plan mecánicamente articulado para destrozar desde dentro la organización.</p><p>Así las cosas, debí de anunciar que yo no seguía en la CNT, porque poco me aportaba y nada me enseñaba. Juan Gómez Casas pidió la palabra y, con su tono sereno, didáctico, que tanto me gustaba, vino a decir –mi memoria nunca ha sido muy buena, sigo utilizando los recuerdos de mi amigo–: "<strong>Javier, gracias por cuanto nos has dicho hoy aquí</strong>. No te vayas pensando que no has aprendido nada. Solamente escucharte, solamente ver cómo has expuesto la situación, eso no tiene precio, es todo un aprendizaje. Muchas gracias".</p><p>Antes de ingresar en la CNT anduve en organizaciones parroquiales, vecinales, educativas, de barrio. Después de la CNT he militado en el PCE, en IU, en Comisiones Obreras, en asociaciones de vecinos. <strong>Hoy sólo conservo el carnet de CCOO</strong>. Pero haya estado donde haya estado, siempre he mantenido viva la idea de construir un mundo de mujeres y hombres libres e iguales.</p><p>Nunca olvidé el tono sereno pero firme, respetuoso y educado pero educador, de aquel hombre, de aquel anarquista llamado Juan Gómez Casas, que nunca quiso dejar de ser uno entre muchos, sin nadie por debajo, sin nadie por encima, que dedicó su vida a vivir con y a escribir sobre su gente.</p><p>Feliz centenario y que su nombre no se borre de nuestras memorias.</p><p>__________________</p><p><strong>Francisco Javier López Martín</strong> fue secretario general de CCOO de Madrid entre los años 2000 y 2013</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco Javier López Martín]]></author>
      <media:title><![CDATA[Un anarquista llamado Juan]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Segunda República española,Sindicatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La hija del anarquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/hija-anarquista_1_1192411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6fe954a4-097e-459b-b094-59f1b703a25c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La hija del anarquista"></p><p>Más de ochenta años después del crimen (84), Concha, la hija de Claudio Doroteo Diéguez, recibió hace unas semanas con un apretado abrazo y lágrimas muy hondas de la niña huérfana que fue <strong>los restos mortales de su padre, asesinado en septiembre de 1936 en Alsasua</strong>.</p><p>Las imágenes del acto de entrega las transmitió <a href="https://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/videos/detalle/7717117/despues-84-anos-familia-claudio-doroteo-dieguez-ha-recibido-sus-restos/" target="_blank">EITB.EUS</a> –algo que posiblemente no podríamos haber visto en los tediosos telediarios de la actual e insoportable televisión pública estatal- mostraban a <strong>una anciana abrazada a la caja que contenía los huesos de su progenitor </strong>sin poder contener el llanto, un llanto corto, discreto, intenso, cuya espontaneidad al cabo de toda una vida de espera y justicia revela cuánto les debemos a los hijos de los vencidos.</p><p>Durante su larga vida, esta mujer navarra, como tantísimos hijos e hijas de las víctimas del franquismo enterradas sin nombre para ser pasto del olvido, ha mantenido en su memoria la doliente ausencia de aquel militante de la CNT que se unió a su madre para darle la vida, poco antes de que se desatara la barbarie represora en Navarra: <strong>más de tres mil republicanos fueron ejecutados y asesinados por las tropas sublevadas</strong> en una provincia donde -como en no pocas del país- no hubo apenas resistencia armada (Esto casi siempre lo olvidan algunos al hacer balances de sus historias).</p><p>Como el de Concha, así de intenso y hondo fue, y sigue siendo, el dolor de esa memoria democrática que durante décadas<strong> se ha pretendido dar por enterrada, borrando la identidad y hasta el rastro de los restos mortales y los nombres que la pueblan</strong>. "Un olvido de todos para todos", sentenció una vez el fallecido Xavier Arzalluz hace muchos años, pretendiendo acallar lo que por naturaleza y sentir, y también por honor, debería aflorar y afloró en los hijos de los hijos de las víctimas.</p><p>Quien no se conmueva ante esas imágenes de Concha llorando abrazada a tan larga ausencia como la de su padre asesinado, carece de la sensibilidad cívica requerida para integrarse en <strong>ese país digno y democrático que aspira a la convivencia</strong>, sin las estridencias cainitas que algunos pretenden aguijar y ciertos medios de comunicación no dejan de cebar desde hace demasiado tiempo.</p><p>No voy a añadir la opinión que me merecen quienes desde el estamento militar –en pasivo o en activo- son capaces de instar por la mensajería digital o epistolar a favor de un giro de timón retrospectivo o, incluso, de <strong>una nueva masacre como aquella de los tres años de guerra y algunos más de dictadura</strong>, pero sí preguntarme cómo es posible tanta y tan brutal mezquindad al cabo de tanto tiempo desde que ocurrió aquel tsunami de vesania. Cómo puede concebirse tanto y tan añoso resentimiento cuando asistimos a imágenes como la de Concha, con todo ese amor y dolor abiertos en ese abrazo de tembloroso gemido.</p><p>Lo que cabe en este caso, como en tantos otros pendientes durante demasiados lustros bajo la tierra de este país, es tener muy en cuenta las palabras de la propia hija del anarquista navarro, asesinado en las primeras semanas de aquella espantosa guerra, cuando matar era un consigna de exterminio:<strong> "Nos dicen que hay que olvidar, pero no se puede olvidar porque si no parece que te han matado también a ti"</strong>.</p><p>Por sentir, pensar y expresar esas perspicaces palabras, a Concha se le derramó todo la vida interior acumulada de espera que se contenía en su llanto, estancado como una emoción sin cauce aguardando abrazar la querida magnitud mortal de quien puso a su hija a vivir -tan a fondo y hasta el fin de sus días- como para vencer así al olvido, de un modo tan radicalmente humano que quizá espante a todos cuantos miran hacia atrás con ira. A estos, por querer dar vida otra vez a la muerte como proyecto exterminador, <strong>deberíamos darlos por muertos en un país libre</strong>. Es lo que cabe con el odio cuando el objetivo es la convivencia.</p><p><strong>Félix Población</strong> es periodista y escritor. su último libro es La memoria nombrada (Ed. El viejo topo, 2018).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Félix Población]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La hija del anarquista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Víctimas del franquismo,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona 1919, orden y lucha de clases]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/barcelona-1919-orden-lucha-clases_1_1175077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En Barcelona, entre 1919 y 1923, se vieron frente a frente el poder sindical de la clase obrera organizada,<strong> el miedo de los propietarios a la subversión </strong>del orden establecido, la preocupación de los gobernantes por la espiral huelguística, la violencia social, el terrorismo, el pistolerismo a sueldo de la patronal y la presencia de los uniformes militares en las calles. Es historia de Barcelona, de Cataluña, que poco tiene que ver con<strong> las reconstrucciones idílicas </strong>de pasados democráticos o de una sociedad acosada por el Estado español.</p><p>Aunque creada en 1910, la CNT no logró levantar cabeza hasta los años de la Primera Guerra Mundial, cuando pudo salir de la clandestinidad y la represión, momento en el que forjaron sus rebeldías los principales dirigentes del movimiento, desde <strong>Salvador Seguí </strong>a <strong>Joan Peiró</strong>, pasando por <strong>Ángel Pestaña</strong>. Su definición ideológica se afirmó en el Congreso de Sants, en 1918, y en el celebrado en el Teatro de la Comedia, en Madrid, en 1919. Allí quedó sellada <strong>su impronta antipolítica y antiestatal</strong>, su sindicalismo de acción directa, independiente de los partidos políticos, llamado a transformar revolucionariamente la sociedad.</p><p>1919 marcó el momento culminante de su expansión. Ese fue el año de la famosa huelga de <em>La Canadiense, </em>un conflicto de 44 días que paralizó la ciudad de Barcelona y que acabó con la victoria de los sindicatos. En 1919 fue también cuando la CNT, organizada ya en sindicatos únicos de industria, consiguió su máxima afiliación antes de la guerra civil:<strong> 700.000 afiliados, con más de la mitad de ellos en Cataluña.</strong></p><p>Pero no todo fueron senderos de gloria para el anarcosindicalismo, y a esa fuerza sindical le tocó vivir también tiempos difíciles. Junto a los despidos, las listas negras, las detenciones masivas y las deportaciones, métodos habituales de represión de las demandas obreras, el sector más duro de la Federación Patronal, "<strong>los bolchevistas del orden</strong>", como los llamaba Oscar Pérez Solís, comenzaron a pensar en otros métodos. Transformaron el tradicional somatén en una milicia urbana burguesa, soñando con aniquilar al sindicalismo revolucionario sin recurrir al ejército; y financiaron bandas de pistoleros a sueldo para acabar con algunos dirigentes de la CNT.</p><p>Los gobiernos de la época aportaron también su buena dosis de violencia, nombrando gobernadores civiles que, como el conde de Salvatierra y sobre todo el general Matínez Anido, clausuraban sindicatos, encarcelaban a todo el que se movía y aparecían implicados en<strong> la supresión física de los militantes anarcosindicalistas</strong>. Emergieron también en ese escenario los "reyes de la pistola obrera", anarquistas puros y pistoleros del hampa que se aprovechaban de las arcas sindicales y atentaban contra patronos, autoridades y contra los propios obreros que no estaban de acuerdo con esa tiranía de la <em>star.</em> Así nacieron, por último, para cerrar esa espiral de violencia, los sindicatos libres, que, amparados por las autoridades, especialmente en el período de Martínez Anido, desde noviembre de 1920 a octubre de 1922, alimentaron represalias contra los sindicalistas.</p><p>Lo que pasó en Barcelona en 1919 resultó paradigmático, un ejemplo a seguir por todos aquellos interesados en<strong> conservar el orden o subvertirlo.</strong> En tan sólo unos meses salieron a la luz los protagonistas de un drama social que dejó marca, los ingredientes de una mezcla explosiva que estalló una y otra vez en aquel período.</p><p>El año comenzó con una huelga en la Compañía de Fuerza e Irrigación del Ebro, <em>La Canadiense</em>, la principal productora y distribuidora de energía eléctrica en Cataluña. Terminados ya los años de prosperidad y vacas gordas de la Primera Guerra Mundial, la compañía intentó reducir salarios. Cuando algunos de los trabajadores afectados acudieron a la CNT, la dirección de la empresa los despidió. La huelga que siguió a ese despido se iniciaba, por lo tanto, por disputas laborales, pero también con el objetivo más amplio de <strong>lograr de los patronos el pleno reconocimiento de la organización sindicalista</strong>. Duró 44 días y la ciudad de Barcelona quedó paralizada. El gobernador civil, González Rothwos, pidió mano dura. El capitán general de Cataluña, Lorenzo Milans del Bosch, ordenó la militarización de todos los empleados. La resistencia a la militarización provocó varios centenares de encarcelados. Se proclamó el estado de guerra. Las garantías constitucionales se habían suspendido ya el 18 de enero y no se restablecieron hasta el 31 de marzo de 1922.</p><p>La huelga concluyó en marzo con una gran victoria obrera y con Salvador Seguí y la CNT como héroes del momento. Pero Milans del Bosch se negó a poner en libertad a todos los detenidos y los grupos de acción anarquistas<strong> lanzaron otra huelga general</strong> que complicó mucho más las cosas e impidió saborear ese triunfo de la disciplina y la organización. Ahí reapareció el somatén, convertido en una guardia cívica burguesa, armando a ciudadanos de orden que se sentían inseguros frente al sindicalismo revolucionario. Y por si todos esos hombres armados no bastaban, hasta ocho mil salieron por las calles de Barcelona en la primavera de 1919, algunos patronos organizaron sus propios servicios de seguridad. Destacó el falso barón de Koening, un exespía alemán, y el expolicía Bravo Portillo, quienes empezaron como guardias de seguridad y acabaron formando <strong>una banda de pistoleros </strong>para eliminar a los sindicalistas que estorbaban a los empresarios.</p><p>La banda de Koening reclamó pronto su sitio al asesinar a Pablo Sabater, <em>El Tero,</em> presidente del Sindicato de Obreros Textiles de la CNT el 19 de julio. Dos meses después, y poniendo en marcha la ley del talión, cayó abatido a tiros Bravo Portillo, el pistolero de la banda que encontró el final que tantas veces había planeado para otros.</p><p>La oleada terrorista subió de tono, sin embargo, en 1920 y ya no paró hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera. Y ahí pasó a la historia, por su <strong>actitud salvaje y represiva con el sindicalismo</strong>, el general<strong> Severiano Martínez Anido</strong>, gobernador civil de Barcelona desde el 8 de noviembre de 1920 al 25 de octubre de 1922. "No soy un político, soy un soldado", declaró a los periodistas nada más conocer la llamada telefónica en la que Eduardo Dato, jefe de Gobierno, le comunicó su nombramiento. Y como soldado actuó. A los pocos días, ya estaba en la cárcel la plana mayor de la CNT, incluido Salvador Seguí, y el abogado republicano <strong>Lluis Companys</strong>, que solía defender a los presos sindicalistas. A protestar por esas detenciones fue Francesc Layret, diputado republicano por Sabadell en las Cortes y abogado defensor de cenetistas. Tres pistoleros, que nunca fueron detenidos, lo abatieron a tiros en la calle de Balmes.</p><p>El récord de la violencia de uno u otro signo se alcanzó en Barcelona en 1921: <strong>311 víctimas</strong>. Martínez Anido y el jefe de policía, Miguel Arlegui, pusieron en marcha la ya para siempre <strong>famosa ley de fugas, el asesinato impune bajo el pretexto de que los presos intentaban escapar</strong><em>ley de fugas</em>. Así cayeron decenas de cenetistas. Y de esa forma acabaron con la vida de <strong>Evelio Boal</strong>, secretario general de la CNT, a quien sacaron de la cárcel a las dos de la mañana del 12 de junio para asesinarlo en la calle, al lado de una comisaría de policía. Ese fue también el año del desastre de Annual y del asesinato de <strong>Eduardo Dato</strong> en Madrid, el 8 de marzo, en un atentado a lo Chicago, en el que los anarquistas Mateu, Nicolau y Casanellas lo cazaron desde una motocicleta con sidecar. "No disparé contra Dato, sino contra el gobernante que autorizó la Ley de Fugas", declaró Pedro Mateu al ser detenido.</p><p>A pistoletazo limpio, en suma, <strong>cayeron acribillados patronos, autoridades, sindicalistas revolucionarios</strong> y del Libre. El último ilustre en caer fue <strong>Salvador Seguí,</strong> el anarcosindicalista más influyente del momento, a quien tirotearon el 10 de marzo de 1923, pocos meses antes de que la dictadura del general Primo de Rivera pusiera fin a ese terrorismo multicolor.</p><p>Entre la violencia desde arriba y la violencia desde abajo, desde fuera y desde dentro, <strong>ese sindicalismo revolucionario quedó roto y maltrecho</strong>. Con la detención de los dirigentes moderados, los sindicatos empezaron a ser dominados por anarquistas puros y duros. La represión bloqueó las vías de negociación, quitó del camino a sus principales orientadores y dejó a la organización en manos de los grupos de acción, de aquellos que creían, como manifestaba Ángel Pestaña, que "prepararse para la revolución era <strong>gastar en comprar pistolas todos los fondos </strong>de los sindicatos”.</p><p>Pero no fueron sólo la clandestinidad y la represión las que provocaron y favorecieron las represalias armadas y la violencia anarquista. El gatillo lo apretaron pocos, los grupos "selectos" a los que se refería García Oliver. Pero eran muchos los sindicalistas que <strong>señalaban con el dedo a quién disparar</strong>. Y hay claros indicios, como el mismo Pestaña escribió, "de que los autores de los atentados eran sostenidos y pagados por la organización". En eso consistía también la fuerza de la CNT, en <strong>responder con pistolas a los patronos</strong>, en hacer pagar a los desertores, en coaccionar a los pusilánimes, a los esquiroles.</p><p>No es de extrañar que en septiembre de 1923 el golpe de Estado de Primo de Rivera, proclamado desde Barcelona, fuera recibido con notable satisfacción y alivio por los patronos, los propietarios y los sectores conservadores de Cataluña y del resto de España, que llevaban tiempo suspirando por el retorno del orden, por el alejamiento del fantasma del <em>bolchevismo</em>, <strong>una pesadilla que había durado seis años</strong>. No importaba que esa <em>paz social</em> tan anhelada viniera impuesta por las bayonetas.</p><p>  --------------------------------------------</p><p><strong>Julián Casanova</strong> es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza e investigador en el Institute for Advanced Study de Princeton.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Julián Casanova]]></author>
      <media:title><![CDATA[Barcelona 1919, orden y lucha de clases]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Barcelona,Historia,Sindicatos]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Lucía Sánchez Saornil, la anarquista que luchó por la emancipación de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/lucia-sanchez-saornil-anarquista-lucho-emancipacion-mujeres_1_1173819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9dd24b01-82bf-4f83-9119-4a7c0f1cf31c_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Lucía Sánchez Saornil, la anarquista que luchó por la emancipación de las mujeres"></p><p>Lucía Sánchez Saornil (Madrid, 1895 - València, 1970) forma parte de <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/la_mitad_todo.html" target="_blank">La mitad de Todo</a>, la sección de <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/verano_libre.html" target="_blank">Verano Libre</a> dedicada a recordar a algunas mujeres importantes del siglo XX español, porque es una figura olvidada a pesar de su <strong>gran lucha en la causa feminista</strong>. La poeta y periodista no tuvo una vida fácil: su madre murió cuando ella era pequeña y, además, también perdió a un hermano, lo que hizo que estudiase el Centro de Hijos de Madrid, destinado a los huérfanos.</p><p>A pesar de que su familia era de origen humilde, contaban con una gran biblioteca que heredaron de la hermana de su padre, Eugenio Sánchez, y esto hizo que la joven Lucía Sánchez Saornil desarrollase su pasión por las letras. De hecho,<strong> su vocación fue la escritura y quiso ser periodista y poeta, </strong>consiguiendo ambas ambiciones. Como poetisa debutó en 1914, con 18 años, al publicar el poema <em>Nieve</em> en el semanario <em>Avante</em>, con el cual el articulista José Santos Pérez <a href="https://www.academia.edu/30312846/LUC%C3%8DA_S%C3%81NCHEZ_SAORNIL_Introducci%C3%B3n_a_la_vida_y_obra_de_una_Mujer_Libre_" target="_blank">le auguró</a> un gran futuro en la profesión: "¿No les parece [...] que está llamada a ser una gran escritora?".</p><p>Mientras publicaba sus poemas en diversas revistas, la madrileña entró a trabajar en Telefónica y, al mismo tiempo, estudiaba Pintura en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En la compañía española estuvo 15 años, hasta que <strong>fue despedida por participar en la huelga de 1931</strong>, aunque siempre formó parte de las reivindicaciones de los trabajadores ya que estaba interesada en la causa obrera.</p><p><strong>Una de las impulsoras de Mujeres Libres</strong></p><p>Tras su expulsión de Telefónica, Lucía Sánchez Saornil abandonó la poesía para dedicarse por completo al <strong>anarcosindicalismo</strong> y por eso pasó a colaborar en periódicos afines a su ideología, como <em>Tierra</em>, <em>Umbral</em> y <em>Solidaridad Obrera</em>, entre otros. Además, entró a formar de la <strong>Confederación Nacional del Trabajo</strong> (CNT) como secretaria de redacción de su periódico. En sus escritos, en unas y otras revistas, la madrileña reflexionó sobre la emancipación de las mujeres y reivindicó que estas no podían estar supeditadas a la lucha de clases. Entendió que dentro del propio anarquismo también imperaba el machismo y que<strong> la independencia de las mujeres empezaba en sus propias casas.</strong></p><p>Su posición ante el patriarcado era tal, que los líderes de la <strong>CNT</strong> y de la <strong>Federación Anarquista Ibérica (FAI)</strong> se enfrentaron a ella al desprestigiar su trabajo. Sin embargo, los ataques no pararon la lucha feminista de Lucía Sánchez Saornil, que junto con <strong>Mercedes Comaposada y Amparo Poch Gascón</strong>, crearon en abril de 1936 la organización Mujeres Libres. Se trataba de que las compañeras anarquistas tuviesen su propio espacio dentro del movimiento y que ellas mismas se organizasen y defendiesen, aunque sin separarse de las reivindicaciones libertarias.</p><p>  </p><p><strong> </strong></p><p>La agrupación feminista contó con más de 20.000 afiliadas y con una <a href="http://cgt.org.es/sites/default/files/Mujeres%20Libres%2011_0.pdf" target="_blank">revista</a> que la propia Lucía Sánchez Saornil se encargó de editar. También impartió charlas dentro de Mujeres Libre: <a href="http://www.feministas.org/IMG/pdf/Mesa_memoria_franquismo-_Lucia_Sanchez_Saornil.pdf" target="_blank">cuestionó</a> el matrimonio, la maternidad y el género, pero cuando se produce el golpe de Estado contra la II República los líderes anarquistas le prohibieron realizar cualquier acción política y tuvo que limitarse a tareas administrativas dentro de la CNT. La madrileña ideó las llamadas <strong>brigadas femeninas de trabajo</strong>, las cuales sustituyeron a los combatientes republicanos en su puesto de trabajo.</p><p>Durante la Guerra Civil, la histórica feminista volvió a dedicarse a la poesía –creó el Ultraísmo– y escribió poemas que más tarde recogería en su obra <em><strong>Romancero de Mujeres Libres</strong></em> (1937), e incluso fue cronista de contienda en la CNT, Juventud Libre y Frente Libertario.</p><p>En 1937, Lucía Sánchez Saornil comenzó a formar parte del Consejo General de Solidaridad Internacional Antifascista y se trasladó a vivir a València, en donde fue la redactora jefe de la revista <em>Umbral</em>. Allí conoció a América Barroso, quien sería su pareja sentimental y con quien huyó a Francia en enero de 1939, ya que su adherencia al anarquismo no le permitía vivir en un Estado fascista. Su exilio en el país galo duró hasta 1940, tras la ocupación nazi. Se vieron obligadas a marcharse, según Elena Samada, sobrina de Barroso, y ambas regresaron a España porque<strong> temían ser recluidas en un campo de concentración.</strong></p><p>Su llegada a España fue de manera clandestina. Las ayudaron familiares y amigos, y <strong>su vida también se desarrolló en el más absoluto anonimato.</strong> Se instalaron en València, ya que América Barroso contaba con familia allí y Lucía Sánchez Saornil se dedicó a la poesía y a la pintura. La anarcofeminista murió en 1970, como consecuencia del cáncer de mama que padecía. Fue la propia enfermedad la que hizo que diese un giro radical a su poesía. Dejó el erotismo y la sexualidad y pasó a hablar del miedo a la muerte y la búsqueda de la fe. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Aug 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lucía Sánchez Saornil, la anarquista que luchó por la emancipación de las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Feminismo,La mitad de todo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Durruti, presente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/durruti-presente_1_1157004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2e98aa70-2685-4db3-b356-61016b1988a3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Durruti, presente"></p><p>De todas las historias protagonizadas por Buenaventura Durruti, una de las que más me gustan es la que cuenta aquella vez, a comienzos de 1936, en que unos obreros anarquistas de Barcelona fueron a su pisito del barrio de Sants a consultarle algo y se lo encontraron en la cocina, haciendo la cena para él, su compañera, la francesa Émilienne Morin, y la pequeña Colette, la hija de la pareja. La anécdota corrió como la pólvora por los ambientes libertarios españoles, contada unas veces con tintes elogiosos y otras desaprobadores. Los anarquistas eran los más avanzados para su época a la hora de reivindicar la igualdad de derechos y deberes entre hombres y mujeres, pero aun así no pocos de ellos encontraban raro que, compartiendo su vida con Émilienne, el recio y viril Durruti se ocupara de las faenas domésticas. Le preguntaron al respecto más de una vez al propio Durruti y esta es la respuesta que daba: “<strong>Cuando mi mujer va a trabajar, yo limpio la casa</strong>, hago las camas y preparo la comida. Además, baño a la niña y la visto. Si crees que un anarquista tiene que estar metido en un bar o un café mientras su mujer trabaja, es que no has comprendido nada.”</p><p>Durruti nació en León en 1896 –el segundo de los ocho hijos de una familia obrera-, creció en la pobreza, tuvo pocos estudios y comenzó a trabajar a los 14 años como aprendiz de mecánico. Siempre fue <strong>un hombre de acción</strong>, más de hechos que de palabras, y el único libro que nos ha legado es el de su vida. Este libro, sin embargo, contiene algunas sentencias de muchas luces. Una es la ya citada sobre la igual responsabilidad de hombres y mujeres en las tareas domésticas, otra es: “Los trabajadores saben perfectamente que los ladrones no se levantan a las seis de la mañana. Los verdaderos ladrones, aquellos que se lucran del robo de nuestro trabajo, son esos hijos de puta de los burgueses”.</p><p>También nos ha llegado la respuesta que le dio al corresponsal del <em>Toronto Star</em> que, recién comenzada la Guerra Civil, le preguntó sobre el inmenso trabajo de reconstrucción que aguardaba a los trabajadores españoles si conseguían ganarla. Durruti le dijo: “<strong>Siempre hemos vivido en la miseria</strong>, y nos acomodaremos a ella por algún tiempo. Pero no olvide que somos nosotros, los obreros, los que hacemos marchar las máquinas en las industrias, los que extraemos el carbón y los minerales de las minas, los que construimos ciudades… ¿Por qué no vamos, pues, a reemplazar en mejores condiciones lo destruido? Sabemos que sólo vamos a heredar ruinas, pero no nos dan miedo las ruinas. Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”. A Durruti ese mundo de libertad, igualdad y fraternidad empezó a crecerle en el corazón desde su infancia, en paralelo a la rebeldía ante lo que padecían la mayoría de los trabajadores españoles. Estamos hablando de tiempos en que los campesinos y los obreros vivían en chabolas o pisos miserables, sin agua corriente ni electricidad, sin otra calefacción que la del brasero, sin otras letrinas y baños que los colectivos. Unos tiempos en que trabajaban 12 o más horas diarias, seis días a la semana, sin el menor derecho a vacaciones. Los trabajadores no contaban entonces con educación y sanidad públicas, ni tampoco con seguro de desempleo y pensiones de jubilación. <strong>Más de la mitad de sus hijos morían pronto de desnutrición</strong> o enfermedades que podrían haber sido curadas. Sus protestas eran acalladas a sablazos por la Guardia Civil y sus líderes caían abatidos por los pistoleros de la patronal.</p><p>Los sindicatos eran su única esperanza. Reivindicaban subidas de salarios y reducción de las jornadas laborales, y también intentaban proporcionarles escuelas, ambulatorios, bibliotecas y centros culturales. En España había dos, perseguidos por las autoridades la mayor parte del tiempo. Uno era la UGT, de raíz marxista; el otro, la CNT, de raíz anarquista. <strong>Durruti estaba con los libertarios de la CNT</strong>. Prefería Bakunin a Marx, la libertad a la autoridad, la organización desde abajo al dictado de los de arriba, la asamblea al comité central, la autogestión al Estado. En los años 1920 y 1930 cientos de miles de trabajadores compartían en España esos ideales, sobre todo en las fábricas de Cataluña y los campos de Andalucía.</p><p>Pero ya dije que el leonés era un hombre de acción. No tardó en llegar a la conclusión de que <strong>las huelgas y manifestaciones pacíficas no eran suficientes</strong> para hacer avanzar las causas populares. Los banqueros, los terratenientes, los grandes empresarios industriales y el Estado que representaba sus intereses no jugaban limpio. Si había que despedir a toda una plantilla para rebajar los salarios, se despedía. Si había que contratar esquiroles para zancadillear una huelga, se contrataban. Si había que torturar en comisaría, se torturaba. Si había que pegarle un tiro a un anarcosindicalista como <a href="http://www.lavanguardia.com/libros/20121010/54352384539/cronica-muerte-anunciada-salvador-segui.html" target="_blank">Salvador Seguí</a>, el <em>Noi del Sucre</em>, para que se callara de una puta vez, se le pegaba. Si había que falsificar pruebas para fusilar a un pedagogo libertario como <a href="http://www.ferrerguardia.org/es/biografia-ferrer-guardia" target="_blank">Francesc Ferrer i Guardia</a>, se falsificaban. Así estaban las cosas, Goliat contra David.</p><p><strong>Los Solidarios, leyendas populares</strong></p><p>Instalado en Barcelona desde 1920, Durruti decidió esgrimir la honda de David. Iba a responder con violencia a la violencia de la patronal y el Estado, iba a hacer que el miedo no habitara sólo en los hogares de los pobres. Juan García Oliver, Francisco Ascaso, Ricardo Sanz y él crearon un grupo clandestino llamado Los Solidarios y durante los años 1920 se convirtieron en los revólveres del anarquismo. Atracaban bancos para financiar las actividades sindicales y ajusticiaban a policías torturadores y matones de la patronal. Pero jamás emplearon eso que hoy entendemos como terrorismo: la colocación de bombas que pudieran herir o matar a inocentes o el ametrallamiento de muchedumbres. Su violencia nunca fue indiscriminada, siempre fue selectiva. Los Solidarios terminaron en la cárcel, se escaparon de ella, vivieron en el exilio en Francia, Argentina y Chile, terminaron convirtiéndose en leyendas populares.</p><p>En un país que no tuviera tantos problemas con su propia historia como los tiene España, Durruti sería el protagonista de incontables biografías, novelas, películas y series de televisión. Como Espartaco, como Robin Hood, como Bonnie & Clyde, como el apache Gerónimo, como Garibaldi, como el Che Guevara. <strong>Durruti es una figura heroica del siglo XX español</strong>. Pero, claro, estamos hablando de un héroe de los perdedores de la Guerra Civil, de los doblemente perdedores. De los trabajadores, derrotados entre 1936 y 1939 por el bando de los nobles, los capitalistas, los obispos y los militares. De los anarquistas, aplastados por los totalitarismos de aquella época, el fascista y el estalinista.</p><p>Así que muchos españoles no tienen hoy la menor idea de quién fue Durruti. Y dice mucho sobre la mediocridad intelectual de nuestra actual democracia que el mejor libro sobre el leonés haya sido escrito por un alemán, <strong>Hans Magnus Enzensberger</strong>. Se llama <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/el-corto-verano-de-la-anarquia/9788433908636/PN_393" target="_blank">El corto verano de la anarquía </a>(Anagrama, 1977), un título que alude al de 1936, cuando las experiencias libertarias en Cataluña, Aragón y algunos otros lugares de España fascinaron al mundo. Bajo el impulso de la CNT, partidaria de hacer la guerra contra el fascismo al tiempo que iniciaba una revolución social, muchas fábricas y grandes explotaciones agrícolas fueron entonces colectivizadas y gestionadas democráticamente por sus trabajadores. El <strong>George Orwell</strong> de <a href="http://www.publico.es/politica/orwell-espana-no-habia-guerra.html" target="_blank">Homenaje a Cataluña</a> fue uno de los testigos extranjeros de aquella aventura.</p><p>Pero me he precipitado un poco. Antes de aquel verano de libertad y colectivismo, se había producido en Barcelona la mayor victoria del anarquismo español. Aquellas jornadas del 19 y 20 de julio, cuando Durruti y sus compañeros derrotaron en duros combates callejeros a los militares que allí intentaban sumarse a la sublevación de los generales Franco, Mola y Queipo del Llano. Quizá uno de los momentos más hermosos de la “<strong>triste historia española</strong>” –Gil de Biedma <em>dixit</em>- fue el que entonces unió a la CNT-FAI y a la Guardia Civil leal a la República en el victorioso asalto al cuartel de las Atarazanas, donde se habían hecho fuertes los golpistas.</p><p>Así nació la Columna Durruti, un grupo de milicianos voluntarios que partiría a combatir a los facciosos en los frentes de Aragón, a la par que animaba a sus campesinos pobres a <strong>administrar en común las tierras de los duques y marqueses</strong>. Fue un verano intenso, de luz y sangre, de esperanza y traición, pero, como bien dice Enzensberger, fue un verano breve. En el otoño de 1936 las tropas de Franco emprendieron el asalto directo a Madrid, la capital de la II República. Pensaban que Madrid caería en un santiamén y también lo pensaba el Gobierno de Largo Caballero, que huyó en dirección a Valencia, dejándole al general Miaja la ingrata tarea de rendir la plaza. Pero Miaja dijo que no pensaba rendirse, el pueblo de Madrid le secundó al grito de “¡No pasarán!” y se produjo otro milagro.</p><p>Una muerte controvertida</p><p>A comienzos de noviembre, la Columna Durruti llegó a Madrid procedente de Aragón. En apenas un trimestre, su jefe se había convertido en un buen soldado. Sin renunciar a sus principios libertarios ni a la idea de aunar guerra y revolución social, había aprendido la necesidad de actuar con unidad y disciplina una vez tomada democráticamente una decisión, algo que en la capital también le había ocurrido al albañil anarquista Cipriano Mera. Durruti, el antiguo pistolero, había desarrollado asimismo una visión amplia y lúcida del conflicto español. “<strong>Yo no espero ayuda de nadie</strong>”, le decía al corresponsal del <em>Toronto Star</em> que le preguntaba sobre un posible socorro internacional a la causa republicana española que nunca llegaría. Y a sus milicianos les explicaba: “Cataluña se defiende ahora en Madrid”.</p><p>La última filmación que nos queda de Durruti la hicieron unos reporteros soviéticos el 19 de noviembre de 1936 en las cercanías del frente de la Ciudad Universitaria. Se le ve tranquilo, resuelto y sonriente, con una gorra y una cazadora, ambas de cuero. Poco después resultaría alcanzado por una bala frente al Hospital Clínico, donde se libraban feroces combates contra los legionarios y los mercenarios rifeños de Franco. Trasladado al Hotel Ritz, incautado por los anarquistas para convertirlo en hospital de sangre de sus milicianos, Durruti fallecería en la madrugada del día 20. Según Dan Kurzman (<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-asedio-de-madrid/11372" target="_blank">El asedio de Madrid</a>, Planeta, 2006) y otros historiadores, sus últimas palabras fueron antiburocráticas: “<strong>Demasiados comités…</strong>”.</p><p>Han pasado más de ocho décadas y la muerte de Durruti sigue siendo <strong>uno de los grandes misterios de la Guerra Civil</strong>. Oficialmente, fue alcanzado por el certero disparo de un francotirador faccioso parapetado en el Clínico. Pero esa versión no cuadra con el hecho de que la quemadura de su cazadora fuera la de un balazo a quemarropa. Los comunistas, que odiaban a los anarquistas, difundieron el rumor de que había sido asesinado por uno de sus hombres al que le reprochaba su cobardía. Los anarquistas, que temían a los comunistas, pensaron que había sido víctima de un atentado estalinista.</p><p>En 2010 Pedro de Paz publicó una novela titulada<a href="http://www.pedrodepaz.com/files/ebooks/durruti.pdf" target="_blank"> El hombre que mató a Durruti</a>, en la que repasa las teorías sobre el suceso. De Paz considera que la más verosímil es la del accidente. Durruti habría sido alcanzado por el disparo de un subfusil Schmeisser MP-28 –un arma a la que los republicanos llamarían naranjero a partir de 1937, cuando empezara a copiarse en Valencia- que habría caído al suelo o habría golpeado contra el estribo en el momento en que Durruti estaba subiendo a su automóvil. Ese naranjero sería el de uno de sus acompañantes, ya que el líder anarquista sólo llevaba una pistola ese día. <strong>¿Por qué no se contó la verdad?</strong> De Paz da dos explicaciones plausibles. Una es que se trataba de una muerte estúpida, poco heroica para un jefe miliciano cuya llegada a Madrid había despertado tantas esperanzas. Otra es que no se podía desmoralizar a los partidarios de la República confesándoles que las armas que tenían eran una calamidad. El Schmeisser MP-28 era un subfusil robusto y capaz de dispararle al enemigo un chorro de balas en el asalto o la defensa de una posición. Pero también era muy peligroso. No tenía seguro de transporte y su percutor se disparaba con cualquier cosa una vez montado.</p><p>El general Miaja fue a recogerse ante el cadáver de Durruti cuando aún estaba en el Ritz. Lloró. Luego, colocó su retrato en un lugar prominente de su despacho en el ministerio de la Guerra, en Cibeles. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TVfeLTZN2NA" target="_blank">El entierro</a> en Barcelona, el 23 de noviembre, fue el más multitudinario de los celebrados en esa ciudad en todo el siglo XX. <strong>Medio millón de personas acompañaron sus restos</strong> hasta el cementerio de Montjuic ondeando banderas rojinegras y cantando <em>Hijos del pueblo</em> y <em>A las barricadas</em>. Muchos de aquellos hombres y mujeres no podían reprimir el sentimiento de que con la muerte de Durruti comenzaba el ocaso de la España libertaria y con él el de la España republicana.</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de abril de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Apr 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Guerra Civil española,Segunda República española,TintaLibre]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Bajo el asfalto sigue estando la playa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/cibermonfi/asfalto-sigue-estando-playa_1_1150033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Durante unos cuantos días de mayo de 1968, <strong>Cipriano Mera</strong> desapareció de su domicilio en un barrio popular de París. El anarquista español exiliado, entonces ya septuagenario, se había sumado a la rebelión en las calles de la capital francesa. En bicicleta, tocado con una boina y chapurreando un francés casi incomprensible,<strong> Mera recorría las barricadas del Barrio Latino</strong> aconsejando a los jóvenes sobre cómo hacerlas más inexpugnables. Los jóvenes le hacían caso. No sabían que Mera había sido el líder de los albañiles madrileños durante la II República y, luego, durante la Guerra Civil, el general de una sólida columna militar cenetista, una de las pocas que obtuvieron victorias en el campo de los que luchaban contra Franco. Pero debían intuir su autenticidad y su experiencia. Le llamaban <em>le Vieux Anarch Espagnol</em>.</p><p>La historia está recogida en <em>Esplendor en la noche</em> (La Linterna Sorda), uno de los primeros libros publicados en España con motivo del cincuenta aniversario de Mayo del 68. Editado por Ana Muiña y Agustín Villalba, este libro pone el acento en la dimensión libertaria, universal y duradera de aquella rebelión. El gran ejemplo de esta dimensión son <strong>las ideas absolutamente actuales</strong> que supo expresar de modo poético. Por ejemplo, aquella que dice que debajo de los adoquines está la playa.</p><p>Al Partido Comunista francés no le hizo la menor gracia de Mayo del 68, aunque no tuviera más remedio que sumarse a la revuelta obrera que siguió a la estudiantil.<strong> Dogmático y comodón</strong>, el PC lo descalificó como la obra de “grupúsculos ultraizquierdistas” liderados por “el anarquista alemán Cohn-Bendit” (nótese el toque xenófobo en la mención a la condición de “alemán” de Cohn-Bendit). No andaba descaminado el olfato estalinista del PC francés. La protesta iba tanto contra el asfixiante capitalismo vigente en Occidente como contra la falsa alternativa social-burocrática de la Unión Soviética.</p><p>El situacionismo de Guy Debord y Raoul Vaneigem aportó muchas de las ideas que se expresaron en las pintadas y los afiches de Mayo del 68 con la frescura del arte efímero. Los situacionistas denunciaban que el consumismo y el espectáculo eran en Occidente el equivalente contemporáneo al <strong>pan y circo de los emperadores romanos</strong>, el placebo que hacía soportable para la mayoría la dureza y la mediocridad de sus existencias. Otras formas de vida eran posibles, pregonaban. Lo expresaban con fórmulas tan fulgurantes como esta: “En una sociedad que ha abolido toda aventura, la única aventura que queda es abolir esa sociedad”.</p><p>George Orwell decía que la diferencia política sustancial no es la existente entre la derecha y la izquierda, sino la que distingue a <strong>los partidarios de la libertad de los partidarios de la autoridad</strong>. Y algo de razón tenía. <em>Vivir de pie</em>, el documental de Valentí Figueres sobre Cipriano Mera, recoge asimismo la historia de cómo Mayo del 68 alegró los últimos años de vida del ácrata madrileño. “Desde el corto verano de la anarquía, el de 1936, Mera no había vuelto a ver esa energía que hace tambalearse al mundo”, cuenta el documental. Al viejo albañil tampoco le fallaba el olfato: Mayo del 68 era una explosión antiautoritaria.</p><p>Por allí andaban Enma Cohen, Freddy Gómez y otros insumisos del sur de los Pirineos. Y allí, en la Sorbona, Paco Ibáñez cantaría <em>¡A galopar!</em> en el primer aniversario de la rebelión. España, que había sido e<strong>l país más libertario de Europa</strong>, no podía estar ausente de aquellas barricadas que, como dice <em>Esplendor en la noche</em>, cerraban calles pero abrían caminos.</p><p>Los perezosos mentales se regocijaron cuando <strong>De Gaulle ganó las elecciones </strong>francesas después de Mayo del 68. Ven, el recreo se terminó, todo vuelve al orden, dijeron. Pero no, los perezosos mentales se equivocaban. El mundo –igualdad de la mujer, derechos de los gais, libertad de costumbres, sentimiento ecológico, normalización de la sexualidad, rechazo al racismo…– ya no sería igual tras aquel año rebelde. Y es que son las ideas las que lo mueven. Las que había tenido De Gaulle al rebelarse contra Hitler y Pétain en junio de 1940 y las que tenían los jóvenes franceses que, 28 años después,<strong> pedían su jubilación.</strong></p><p>La juventud suele tener razón cuando piensa, siente y actúa como juventud, cuando intenta mejorar el mundo que hereda de sus padres, cuando quiere hacerlo más libre, justo y gozoso. Hoy, medio siglo después de Mayo del 68, <strong>bajo el asfalto sigue estando la playa.</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[a3d41d9d-4e3b-480f-821b-a98d1f1e6a98]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
      <media:title><![CDATA[Bajo el asfalto sigue estando la playa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Francia,Guerra Civil española,Mayo del 68]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Declarado inocente de todos los cargos el anarquista griego Tasos Theofilou tras cinco años en prisión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/declarado-inocente-cargos-anarquista-griego-tasos-theofilou-cinco-anos-prision_1_1143039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ee160f00-e037-489f-9685-ee45f06f3351_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Declarado inocente de todos los cargos el anarquista griego Tasos Theofilou tras cinco años en prisión"></p><p>Un tribunal de apelación absolvió de todos los cargos a Tasos Theofilou, el anarquista condenado a 25 años de prisión por robo a mano armada y asesinato, según <a href="http://www.kathimerini.gr/917311/article/epikairothta/ellada/a8wos-o-antie3oysiasths-tasos-8eofiloy-gia-th-lhsteia-ths-paroy" target="_blank">información del diario Kathimerini</a>recogida por Europa Press. </p><p>Theofilou lleva en prisión desde 2012 como culpable de un <strong>robo a mano armada con víctimas </strong>en la isla de Paros. Además de estos cargos, también se le adjudicaba una supuesta pertenencia a la Conspiración de las Células de Fuego, un <strong>grupo de guerrilla urbana </strong>que opera en el país desde hace años. En contra de su absolución, el fiscal pedía para él cadena perpetua.</p><p>El acusado <strong>se declaró desde el primer momento inocente </strong>de todos los cargos y reivindica que fue sometido a una persecución y a <strong>cinco años de encarcelamiento por ser anarquista</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jul 2017 16:53:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Declarado inocente de todos los cargos el anarquista griego Tasos Theofilou tras cinco años en prisión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Grecia,Justicia,Pena cárcel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La jueza Lamela archiva por falta de indicios la investigación por la 'operación Pandora' contra el terrorismo anarquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/jueza-lamela-archiva-falta-indicios-investigacion-operacion-pandora-terrorismo-anarquista_1_1141438.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ead9b639-ce73-4408-8da1-55b22e961ffb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La jueza Lamela archiva por falta de indicios la investigación por la 'operación Pandora' contra el terrorismo anarquista"></p><p>La jueza de la Audiencia Nacional, <strong>Carmen Lamela</strong>, ha declarado el <strong>archivo por falta de indicios suficientes de la </strong><strong>Operación Pandora</strong>, que se desarrolló en 2014 contra una decena de personas a las que se atribuía una <strong>supuesta vinculación con una organización criminal de carácter anarquista</strong>, según informa Europa Press. Hace un año. la misma magistrada ya dictó el sobreseimiento provisional sobre la segunda fase de esta operación policial.</p><p>En diciembre de 2014, fueron <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/12/16/varios_detenidos_cataluna_una_operacion_contra_terrorismo_anarquista_25423_1012.html" target="_blank">detenidas en Barcelona un total de 11 personas</a> —siete mujeres y cuatro hombres— de nacionalidades española, uruguaya, italiana y austriaca, a quienes se atribuía su pertenencia a los<strong> Grupos Anarquistas Coordinados (GAC) .</strong></p><p>Casi tres años después del inicio de las investigaciones, que se remontaban a julio del citado año, la titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 concluye que "pese a los diversos teléfonos intervenidos e informes de todo tipo que han sido recabados" <strong>no ha podido alcanzarse ningún indicio concluyente contra ellos.</strong></p><p>"El único resultado obtenido por los investigadores es la comprobación de que <strong>los investigados se relacionan con personas del colectivo anarquista</strong>, algunos de ellos con antecedentes penales, así como con personas que han sido condenadas por su pertenencia a los GAC", ha explicado. </p><p>La jueza añade que, en todo caso, lo que se tiene son<strong> datos sobre reuniones y viajes a centros penitenciarios</strong> y que la única diligencia que quedaba pendiente, "un descifrado de componentes electrónicos ocupados a los investigados", <strong>no ha arrojado luz alguna sobre la investigación.</strong></p><p>Según la magistrada, no se advierte <strong>ningún avance sustancial que permita continuar con la investigación. </strong>Ya que, pese al tiempo transcurrido, "no se han averiguado hechos nuevos que puedan ser estimados como indicios suficientes que sustenten la sospecha policial de que tales personas pudieran estar realizando determinadas actividades en el seno de movimientos anarquistas o grupos terroristas". Por todo ello, <strong>Lamela ha decretado el sobreseimiento provisional de las actuaciones.</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 May 2017 16:43:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La jueza Lamela archiva por falta de indicios la investigación por la 'operación Pandora' contra el terrorismo anarquista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Audiencia Nacional,Cataluña,Terrorismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los anarquistas que pusieron una bomba en 2013 en la Basílica de El Pilar, condenados a 12 años de cárcel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/anarquistas-pusieron-bomba-2013-basilica-pilar-condenados-12-anos-carcel_1_1124514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9b72fa6d-597c-4190-9917-c35029cb8d17_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los anarquistas que pusieron una bomba en 2013 en la Basílica de El Pilar, condenados a 12 años de cárcel"></p><p>La <a href="https://static.infolibre.es.bbnx.pro.bitban.com/infolibre/private/content/file/original/2016/0330/22/sentencia-atentado-basilica-el-pilar-3f2cdd3.pdf?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=H6P1AP3SXTAJG01CGYD9%2F20210713%2Feu-west-2%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20210713T164457Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=600&X-Amz-Signature=3bbde87c7f3462c1ff18316d2794bf1a0b85f7679e39df8fdb429a3f4fef1e55" target="_blank">Audiencia Nacional ha condenado</a> al matrimonio formado por los<strong> anarquistas chilenos</strong> Francisco Solar, alias <em>Cariñoso</em>, y Mónica Caballero, <em>Moniquita</em>, a sendas penas de <strong>12 años de cárcel por delitos de lesiones terroristas y daños terroristas</strong> cometidos al <a href="http://politica.elpais.com/politica/2013/10/02/actualidad/1380717010_825583.html" target="_blank">colocar un artefacto explosivo </a>en la Basílica del Pilar de Zaragoza el 2 de octubre de 2013, que causó heridas a una feligresa y afectó al patrimonio histórico y artístico de los bancos y la zona del coro o la sillería.</p><p>La Sección Cuarta de la Sala  de lo Penal ha <strong>absuelto </strong>a Solar y Caballero de los delitos de pertenencia a organización terrorista y conspiración para cometer estragos terroristas, al considerar que no ha quedado probado que pertenecieran a la organización anarquista insurreccionalista <strong>FAI-FRI</strong> y que intentaran también atentar contra el Monasterio de Montserrat de Barcelona.</p><p>Los acusados, que aprovecharon el turno de última palabra para finalizar el juicio con el alegato <strong>"muerte al Estado" y "viva la anarquía"</strong>, se enfrentaban cada uno de ellos a una petición fiscal de 44 años de prisión. Los magistrados les han impuesto el pago de una indemnización de 22.775 euros a la mujer herida y de 182.601 euros al Cabildo de Zaragoza.</p><p>Los magistrados Ángela Murillo, Paloma González Pastor y Juan Francisco Martel consideran acreditado que <em>Cariñoso </em>y <em>Moniquita </em>decidieron atentar contra la Basílica del Pilar, <strong>"como una de los símbolos del Estado"</strong>, actuando de manera "autónoma" y "sin que conste que estuvieran integrados en algún grupo de afinidad de FAI/FRI".</p><p>Para ello, se desplazaron desde Barcelona a Zaragoza, donde procedieron a colocar en la nave central del templo un artefacto explosivo, compuesto por una bombona de gas y dos kilos de pólvora negra, cuya deflagración produjo heridas a la mujer –que quedó en una situación de incapacidad permanente parcial– y se produjo  en un momento en el que medio centenar de turistas norteamericanos visitaban en espacio.</p><p>La acción fue <strong>avisada minutos antes </strong>en una llamada telefónica efectuada a un centro de estética cercano, cuya propietaria consideró que la noticia "no era creíble" y no la transmitió a las Fuerzas de Seguridad.</p><p><strong>La bomba carecía de "potencia destructiva"</strong></p><p>Tanto el hombre como la mujer fueron <strong>grabados por cámaras de videovigilancia</strong> colocadas frente a la Basílica y en la estación de autobuses con prendas similares a las encontradas en su domicilio de Barcelona, registrado el 12 de noviembre de 2013.</p><p>Los jueces de la <a href="http://www.infolibre.es/tags/instituciones/audiencia_nacional.html" target="_blank">Audiencia Nacional</a> no consideran probado que hubieran decidido ejecutar actos dirigidos a atentar en Montserrat y descartan el delito de estragos porque la bomba del Pilar <strong>"carecía de potencia destructiva"</strong>, era de "gran simplicidad" y fabricación casera.</p><p>En la <a href="https://static.infolibre.es.bbnx.pro.bitban.com/infolibre/private/content/file/original/2016/0330/22/sentencia-atentado-basilica-el-pilar-3f2cdd3.pdf?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=H6P1AP3SXTAJG01CGYD9%2F20210713%2Feu-west-2%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20210713T164457Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=600&X-Amz-Signature=3bbde87c7f3462c1ff18316d2794bf1a0b85f7679e39df8fdb429a3f4fef1e55" target="_blank">sentencia</a>, aluden al dictamen de los peritos que dijeron que FAI/FRI era "una organización a nivel mundial carente de organización". "Si se considerasen organizaciones terroristas, serían tan <strong>defectuosas, incapaces y objetivamente disfuncionales</strong> que ni siquiera tendrían relevancia penal".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Mar 2016 11:03:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los anarquistas que pusieron una bomba en 2013 en la Basílica de El Pilar, condenados a 12 años de cárcel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Atentados terroristas,Audiencia Nacional,Barcelona,Pena cárcel,Terrorismo,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fiscal pide 44 años por poner una bomba en El Pilar de Zaragoza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/fiscal-pide-44-anos-poner-bomba-pilar-zaragoza_1_1123762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63b67dee-9abf-4286-95a4-aa2a3ee9508a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fiscal pide 44 años por poner una bomba en El Pilar de Zaragoza"></p><p>La fiscal Teresa Sandoval ha elevado a definitiva su petición de 44 años de cárcel para los presuntos miembros del comando <a href="http://www.infolibre.es/tags/temas/anarquismo.html" target="_blank">anarquista </a><em>Mateo Morral </em>Francisco Solar, alias <em>Cariñoso</em>, y Mónica Caballero, <em>Moniquita</em>, y <strong>ha solicitado que se les prohíba residir en Zaragoza y Barcelona durante una década, </strong>al acusarles de colocar un <a href="http://politica.elpais.com/politica/2013/10/02/actualidad/1380717010_825583.html" target="_blank">artefacto explosivo en la Basílica del Pilar de Zaragoza</a> el 2 de octubre de 2013 e <strong>intentar atentar también contra el Monasterio de Montserrat.</strong></p><p>En la última sesión del juicio, celebrado en la Audiencia Nacional, la representante del Ministerio Público<strong> ha pedido que indemnicen con 15.000 euros a la víctima del atentado en El Pilar y con 182.601 euros al Cabildo de Zaragoza </strong><a href="http://www.heraldo.es/noticias/suplementos/2015/09/25/interior_deniega_indemnizar_victima_del_atentado_bomba_basilica_del_pilar_529067_314.html" target="_blank">la víctima del atentado</a>por los daños que la bomba, colocada en el altar mayor, causó al patrimonio histórico y artístico en los bancos de la Basílica, los ángeles esculpidos de la zona del coro o la sillería, según Europa Press.</p><p>La fiscal Teresa Sandoval acusa a <em>Cariñoso</em> y <em>Moniquita</em> de delitos de <strong>pertenencia a organización terrorista, lesiones terroristas, estragos terroristas y conspiración para cometer otro delito de estragos. </strong>Por su parte, el abogado de la víctima ha rebajado  su petición a 12 años de cárcel por un delito de lesiones terroristas y otro de daños terroristas, al tiempo que ha solicitado su inhabilitación,<strong> la prohibición de aproximarse a su defendida durante una década y la libertad vigilada durante siete años.</strong></p><p>Los abogados de los acusados han solicitado  la libre absolución de los acusados,<strong> que se desvincularon del atentado del Pilar y el frustrado contra el Monasterio de Montserrat de Barcelona </strong><a href="http://www.lavanguardia.com/politica/20131114/54393442948/anarquistas-detenidos-barcelona-estudiaron-atentar-montserrat.html" target="_blank">el frustrado contra el Monasterio de Montserrat de Barcelona </a>durante la primera sesión del juicio, en la que i<strong>ntentaron defender las virtudes que, a su juicio, tiene el anarquismo y tuvieron que ser cortados por la presidenta del tribunal,</strong><em>virtudes</em> Ángela Murillo. "¡Mítines aquí no!¡Aquí no!", exclamó.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Mar 2016 10:57:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La fiscal pide 44 años por poner una bomba en El Pilar de Zaragoza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Barcelona,Explosivos,Iglesia católica,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El juez pone en libertad a ocho de los nueve anarquistas detenidos en Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/juez-pone-libertad-ocho-nueve-anarquistas-detenidos-barcelona_1_1118911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f63808d3-6366-45cc-91b6-cfb93210249b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El juez pone en libertad a ocho de los nueve anarquistas detenidos en Barcelona"></p><p>El juez de la Audiencia Nacional Juan Pablo González decretó <strong>prisión incondicional </strong>para uno de los presuntos miembros de los Grupos Anarquistas Coordinados (GAC)<a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/10/28/nueve_detenidos_una_operacion_mossos_contra_grupos_anarquistas_barcelona_manresa_39910_1012.html" target="_blank"> detenidos el miércoles</a>, mientras que acordó la <strong>puesta en libertad del resto</strong>, tras imponer a seis de ellos fianzas que suman los 29.000 euros, informaron fuentes jurídicas a Europa Press.</p><p>El magistrado, que tomó este viernes declaración a los<strong> nueve acusados que fueron detenidos en Manresa (Barcelona) y la capital catalana</strong>, imputa a todos ellos un <strong>delito de pertenencia a organización terrorista</strong> por su vinculación con los GAC.</p><p>Los acusados, que se acogieron a <strong>su derecho a no responder </strong><strong>a las preguntas del juez</strong> y el fiscal alegando que la causa permanece secreta, negaron pertenecer a ningún grupo terrorista, a preguntas de sus defensas.</p><p>Tras las comparecencias, el magistrado<strong> envió a la cárcel a uno de los imputados</strong>, mientras que decretó <strong>prisión eludible bajo una fianza de 4.000 euros</strong> para otro y fijó sendas cauciones de 5.000 euros para otros cinco.</p><p>Los seis pagaron este mismo viernes a través de transferencia las fianzas, por lo que quedaron en libertad. El juez impuso la<strong> retirada del pasaporte </strong>y comparecencias al juzgado más próximo a su domicilio para los dos restantes.</p><p>En la operación, desarrollada por los Mossos d'Esquadra en el marco de la operación <em>Pandora</em>,<strong> se registraron varios ateneos libertarios, viviendas y locales</strong>, algunos de ellos <em>okupados</em>, en los barrios barceloneses de Sant Andreu, El Clot y Sants, además de en dos viviendas de Manresa.</p><p>En el <a href="https://ateneullibertari.wordpress.com/" target="_blank">Ateneu Llibertari de Sants</a> unos siete furgones y una decena de agentes rodearon el edificio, en el número 10 de la calle Maria Victòria. Allí, <strong>una treintena de personas protestó por el registro</strong> portando una pancarta con el lema 'La represión no se para. La lucha continúa'.</p><p><strong>Otras dos operaciones anteriores</strong></p><p>En la <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/12/16/varios_detenidos_cataluna_una_operacion_contra_terrorismo_anarquista_25423_1012.html" target="_blank">primera fase de la operación Pandora</a>, desarrollada en diciembre de 2014, fueron detenidas once personas. Gómez Bermúdez<strong> envió a prisión a siete </strong>tras imputarles los delitos de constitución, promoción, dirección y pertenencia a organización terrorista, tenencia y depósito de sustancias o aparatos explosivos y daños y estragos con finalidad terrorista.</p><p>En marzo de este año el juez Eloy Velasco dirigió la<a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/03/30/detenidos_anarquistas_por_pertenecer_organizacion_terrorista_30587_1012.html" target="_blank"> operación Piñata </a>contra los GAC, que se saldó con la<strong> detención de 15 personas en Madrid, Barcelona y Palencia</strong>, al considerar que habrían participado en "actos de coordinación y promoción de sabotajes y daños en 114 cajeros". Además, algunos arrestados guardaban fotografías de "policías y comisarías" como posibles "objetivos" de sus ataques, informaron fuentes jurídicas.</p><p>El magistrado investiga si los detenidos, a los que se incautaron manuales de fabricación de explosivos,<strong> tienen relación con las explosiones</strong> que se produjeron en 2013 en la catedral de La Almudena de Madrid y en la basílica de El Pilar de Zaragoza.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2015 15:10:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Audiencia Nacional,Barcelona,Delitos]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[País de copas y ladrillos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/pais-copas-ladrillos_1_1137256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3e8e082b-2c4b-4289-b32a-90be495469c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="País de copas y ladrillos"></p><p>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2015 11:47:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Antonio Machado,Bosnia Herzegovina,Economía,Genocidio,Turismo,Violencia género,Viviendas alquiler,Ada Colau,Cristina Fernández de Kirchner,Feminismo,Violencia machista,Mérida,Manuela Carmena,Joan Ribó,Festival de Almagro,Xulio Ferreiro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El juez envía a prisión a cinco de los quince anarquistas detenidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/juez-envia-prision-cinco-quince-anarquistas-detenidos_1_1111806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6cc668ce-8df1-4c23-a2ac-9a383f47c38c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El juez envía a prisión a cinco de los quince anarquistas detenidos"></p><p>El juez de la Audiencia Nacional<strong> Eloy Velasco envió este miércoles</strong> a prisión a cinco de los quince anarquistas detenidos en los últimos días en Madrid, Palencia y Barcelona supuestamente relacionados con acciones como la colocación de artefactos explosivos en la catedral de la Almudena o la basílica del Pilar y dejó en libertad al resto con medidas cautelares.</p><p>Los detenidos declararon durante la mañana y forman parte de los denominados Grupos Anarquistas Coordinados, a los que el juez relaciona con varias acciones terroristas, entre ellas la colocación en febrero de 2013 en la madrileña catedral de la Almudena de un artefacto en <strong>una bolsa que no llegó a explosionar </strong>y de otro en octubre de ese año en la basílica del Pilar de Zaragoza.</p><p>Los arrestados también estarían involucrados en acciones con motivo de los actos de la coronación del<strong> rey Felipe VI</strong> el pasado mes de junio, así como con ataques a sucursales bancarias.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2015 13:08:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Atentados terroristas,Audiencia Nacional,Terrorismo,Eloy Velasco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Han detenido al anarquista que atentó en 1914?”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/humor/tuitometro/han-detenido-anarquista-atento-1914_1_1111739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Anarquistas a los que se atribuyen supuestos actos terroristas han sido detenidos en diversas provincias españolas, acusados de "colocar artefactos explosivos y de sabotajes". Mientras que el secretario de Estado de Seguridad ha justificado que los arrestados pretendían "sembrar el terror en la población e imponer sus ideas", los tuiteros se han solidarizado con los arrestados al grito de #YoTambiénSoyAnarquista. Estiman que todo es una "cortina de humo" tras la que ocultar los casos de corrupción en época preelectoral:</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2015 20:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mariola Moreno]]></author>
      <media:title><![CDATA[“¿Han detenido al anarquista que atentó en 1914?”]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Cuerpo Nacional Policía,Liberalismo político]]></media:keywords>
    </item>
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