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    <title><![CDATA[infoLibre - Literatura africana]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/literatura-africana/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Literatura africana]]></description>
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      <title><![CDATA[Las esperanzas rotas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/esperanzas-rotas_1_1180851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8f8ba544-7565-4e08-aa88-f06cc08d13cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las esperanzas rotas"></p><p><strong>Mi carta más larga</strong></p><p><strong>Mariama Bâ</strong></p><p><strong>Traducción de Sonia Martín Pérez</strong></p><p><strong>Wanafrica</strong></p><p><strong>Barcelona</strong></p><p><strong>2019</strong></p><p>  </p><p>Así empieza uno de los libros más bellos que he encontrado de literatura senegalesa, y uno de los tres libros más importantes de literatura feminista africana,<em> Mi carta más larga</em><a href="https://edicioneswanafrica.com/producto/mi-carta-mas-larga/" target="_blank">Mi carta más larga</a>, un alegato creado por la escritora <strong>Mariama Bâ</strong> contra la poligamia y sobre la condición de la mujer en su continente. Este libro lo leí hace algunos años, publicado en la Editorial Altaya, y no me había atrevido a escribir sobre él precisamente porque era muy difícil de encontrar y no se había vuelto a reeditar. Ahora lo hace la Editorial Wanafrica, también en traducción de <strong>Sonia Martín Pérez</strong>. Por eso me animo a escribir sobre él, a ver si a alguien le pica la curiosidad, lo compra, lo lee y se sorprende como yo lo hice la primera vez.</p><p>Pero antes me gustaría acercar a los lectores la figura de la escritora. Mariama Bâ nació en Dakar en 1929, dentro de una familia acomodada, aunque fue criada por sus abuelos, ya que su madre murió cuando ella era niña. Su padre fue ministro de Salud y ella consiguió estudiar por su propio empeño y el de su padre, que se opusieron a unos abuelos de religión musulmana y mentalidad muy tradicional, contrarios a que las niñas estudiaran. Lo logró y, al finalizar, ejerció la docencia durante más de una década. Se casó con un diputado con el que tuvo nueve hijos, y después se divorció; fue una destacada activista por los derechos de la mujer. Publicó la novela cuando tenía 51 años y poco después murió de cáncer, con 52 años, en París. En la actualidad, <em>Mi carta más larga</em> es de obligada lectura en todas las escuelas de Senegal. No hay nadie en ese país, hombre o mujer, que no sepa quién es esta escritora. Ella inició su carrera literaria siendo mayor, ya casi a las puertas de la muerte, y apenas tuvo tiempo de verla publicada. Su segunda novela,<em> Canto escarlata</em>, la concluyó poco antes de fallecer, pero no la vio editada.</p><p>En 1977, el por entonces presidente senegalés y poeta <strong>Léopold Sédar Senghor</strong> inauguró un instituto llamado Mariama Bâ para dar la oportunidad a chicas jóvenes en los estudios, con un <em>curriculum </em>similar a los estudios secundarios de Francia. La escritora murió en 1981, en algunos sitios dice que en París y en otros en su ciudad natal. En 1982 le fue otorgado el Gran Premio Literario de África negra.</p><p>Y ahora sí, hablemos de <em>Mi carta más larga.</em> Se puede considerar una novela corta, de unas 140 páginas, en la que la protagonista, Ramatoulaye, escribe a su amiga de infancia, Aïssatou, durante el periodo de luto en el que permanece sin salir de casa, según el rito musulmán.</p><p>  </p><p>Y eso es lo que hace: recordar. Poco a poco va contando sus vivencias, lo que fue la vida entre las dos amigas, cómo formaron parte de una generación que luchó contra el colonialismo, contra la opresión de la mujer, por casarse en condiciones de igualdad y por tener estudios universitarios. Vivieron el proceso de la independencia, la esperanza del panafricanismo y de nuevo la desilusión y el retroceso.</p><p>  </p><p>Las dos amigas mantienen una misma postura en contra de la poligamia, pero distinta práctica, pues Aissatou, cuando aparece la segunda esposa en su vida conyugal, decide divorciarse e irse a vivir al extranjero, mientras que Ramatoulaye no tiene valor para hacerlo y acepta finalmente la poligamia. Por eso la protagonista escribe su carta más larga a su mejor amiga, admirando su decisión, y a la vez esa carta sirve para revisar su vida y desgranar las causas que la llevaron a aceptar. Todo ello con una sutileza, con una explicación de la vida en Senegal y de los ritos que nos acerca a una realidad tan desconocida para los europeos:</p><p>  </p><p>En este tono de confidencia, la narración avanza y combina lo que le va pasando a ella en esos días encerrada con los recuerdos de su infancia y juventud, hablando también al marido del que se enamoró:</p><p>  </p><p>Ese aire intimista, delicado, poético, que alterna entre lo amargo y lo dulce, lo reivindicativo y lo cruel, es el tono general de la escritura de Mariama Bâ. Su carta se convierte en un canto a la vida, a la superación de las dificultades, a no perder nunca la esperanza, a no renunciar tampoco a los recuerdos amargos o los reveses sufridos. Así, viene su última confesión:</p><p>  </p><p>Mariama Bâ ha sido la primera escritora senegalesa en ofrecer una descripción de las mujeres africanas de su generación. Este libro, junto a <em>Las delicias de la maternidad</em>, de la nigeriana <strong>Buchi Emecheta,</strong> y <em>Condiciones nerviosas</em>, de la escritora de Zimbabue <strong>Tsi Tsi Dangarembga,</strong> están considerados por el escritor <strong>Ngugi Wa Thiong’o</strong> los libros fundacionales del feminismo africano. Creo que es interesante acercarse a ellos, y en especial a la novela de Mariama Bâ. En la librería Traficantes de sueños (Madrid), que tienen una buena muestra de literatura africana, se puede encontrar. Un buen regalo para cualquier fecha.</p><p>_________</p><p><strong>Carmen Peire</strong> es escritora. Su último libro es <a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Mar 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las esperanzas rotas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura africana]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El capitalismo neocolonialista en África]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/capitalismo-neocolonialista-africa_1_1159638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Recientemente he terminado de leer la novela <em>El diablo en la cruz</em>. El autor, Ngũgĩ wa Thiong'o, nació en 1938 en el pueblo de Limuru en Kenia. A finales de los años 70 empezó a priorizar el kikuyu, su lengua materna, frente al inglés como lengua de creación literaria. En 1978 estuvo un año en la cárcel. Durante la dictadura de Arap Moi, <strong>estuvo exiliado 22 años</strong>, desde 1982 hasta 2004.</p><p>La novela <em>El diablo en la cruz</em>, escrita en kikuyu, se publicó en el año 1980 y la traducción al español fue realizada por Alfonso Ormaetxea. Ciertas expresiones aparecen como en el original en suajili, latín, francés e inglés. El suajili es, después del árabe la segunda lengua más hablada en África, y es el idioma subsahariano con más millones de locutores repartidos entre varios Estados. En la novela hay dos expresiones en lengua española siendo una de ellas, <strong>“el bar Los Amigos”</strong>. El argumento, podría resumirse como sigue:</p><p>Un viernes, Jacinta Waringa perdía por la mañana su trabajo de secretaria en la Champion Construction Company en Nairobi y por la tarde la echaban de su domicilio. No le quedaba otra que volver de inmediato a su pueblo de Ilmorog. Instantes más tarde, viendo un autobús dirigiéndose velozmente hacia ella, pensó dejarse ir: “Padre mío... Ahora... recíbeme...”. A punto de caer, notó que alguien sujetaba su brazo, sosteniéndola. Se dejó conducir a unas escaleras cercanas y cayó en un sueño profundo. Al despertarse vio un joven al lado que le tendió su bolso. Estuvieron hablando. Al separarse, el joven le dio una tarjeta. Waringa empezó a buscar un <em>matatu</em>, un taxi colectivo en lengua suajili. En algún momento recordó la tarjeta y empezó a leerla:</p><p>  "¡La fiesta del diablo!</p><p>Venga y compruébelo usted mismo:</p><p>una competición patrocinada por el diablo</p><p>para escoger siete expertos en robo y hurto.</p><p>¡Muchos premios!</p><p>Pruebe su suerte.</p><p>Un concurso para escoger a los siete ladrones y atracadores más inteligentes de Ilmorog.</p><p>¡Cantidad de premios!</p><p>¡Amenizada por la Banda de los Ángeles del Infierno!</p><p>Firmado: Satán</p><p>Rey de los infiernos</p><p>A/A: Ladrones y atracadores de las Colinas Doradas de Ilmorog".</p><p>Una vez terminado de leer la tarjeta, se quedó un poco alterada. No recordaba ya que el joven había sido muy bueno con ella. Wariinga, nacida en 1953, había recibido su nuevo nombre, Jacinta, al ser bautizada en la iglesia del Santo Rosario. Al poco tiempo encontró un taxi colectivo, era la primera clienta. El <em>matatu</em> empezó a dar vueltas por la ciudad buscando más clientes.</p><p>Un hombre con mono azul entró en el <em>matatu</em>, se llamaba Muturi. Un poco más tarde subió un joven, Gatuiria; después entró una mujer cuyo nombre era Wangari y en la parada Sigona, cerca del campo de golf, subió un hombre trajeado con gafas negras. Eran cinco pasajeros, todos iban a Ilmorog y el <em>matatu</em> ya emprendió la ruta hacia la salida de la capital.</p><p>Wangari, Wariinga y Muturi empezaron a charlar. Muturi era un obrero que había estado con los combatientes Mau Mau en la lucha para la independencia. Wangari también había participado con los combatientes Mau Mau en la guerra contra los británicos. Pronto los dos empezaron a <strong>denunciar la situación económico-social y la corrupción</strong>. Estaban muy enojados por esta situación del país después de haber dado tanto de sus vidas para lograr la Independencia de Kenia. Gatuiria se fue incorporando a la conversación. Al no estar de acuerdo con el destino profesional que su padre tenía preparado para él, se había ido a Estados Unidos, país donde se quedó unos año estudiando música. A Wangari le agradaba que este joven de “buena familia” no hablaba solamente inglés, como solía ocurrir entre la clase dominante, sino que platicaba bien el kikuyu. Gatuiria que había vuelto muy recientemente trabajaba en la Universidad de Nairobi y estaba intentando componer un himno para Kenia que plasmara el alma de sus distintas nacionalidades.</p><p>En un momento de la charla, Gatuiria llegó a expresar su perplejidad por haber encontrado en su casillero en la Universidad una tarjeta que le invitaba a acudir a una “fiesta del diablo” en Ilmorog el día siguiente. Al ver que era la misma tarjeta que el joven le había dado después de que hubiese intentado dejarse morir Wariinga gritó y se desmayó... El <em>matatu</em> se inmovilizó y fue recobrando la conciencia. Wariinga, una vez recuperada, opinaron acerca de la fiesta. Para los cuatro, este tipo de acontecimiento era otra muestra de que las cosas no iban nada bien en Kenia. Entonces el hombre trajeado con las gafas negras habló por primera vez. Se llamaba Mwireri wa Mukiraai, también tenía una tarjeta de invitación para la fiesta del diablo y quiso examinar las tarjetas de Wariinga y Gatuiria. Enseguida sentenció que <strong>no eran invitaciones oficiales sino imitaciones</strong> que habían sido distribuidas por estudiantes que proyectaban reventar el evento. Entregó unas tarjetas oficiales a todos los del <em>matatu</em> para que pudieran tener acceso a la fiesta; manifestó después que la charla que habían tenido los cuatro estaba arruinando el país y tenía sus raíces en el <strong>comunismo</strong>. Defendía que los pobres debían trabajar duro para producir riquezas que pudieran ser robadas por unos pocos. Además, declaró que no había existido ninguna civilización que no se hubiera basado en el robo y el hurto. Finalmente Mwireri wa Mukiraai aclaró que él mismo iba a participar en el concurso de la fiesta...</p><p>La asistencia de la fiesta del diablo estaba compuesta mayormente por <strong>secuaces kenianos de la OILA</strong>, acrónimo de la Organización Internacional de Ladrones y Atracadores. Una mitad de los asistentes eran delgados, la otra mitad gordos con panzas que les llegaban hasta sus rodillas. En el estrado estaban el maestro de ceremonias y los miembros de la delegación extranjera que procedían de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Italia y Japón...</p><p>Reconozco que se me hizo muy difícil aguantar el relato de la fiesta aunque albergaba un enorme y constante sentido del humor. Los intervinientes glosaban sin cesar tales horrores -por ejemplo, <strong>embotellar el aire</strong> para venderlo a millones de pobres ansiosos de respirar-, que me deprimí hasta el punto de que pensé tirar el libro a la <strong>hoguera de mi vilipendio</strong><em>hoguera</em>, pero conseguí no hacerlo y seguir leyendo.</p><p>Wangari, Wariinga, Gatuira y Muturi salieron de la fiesta del diablo sintiendo el mismo asco pero cada uno con un proyecto inmediato distinto en mente. En este momento, al final del cuarto capítulo, me encontraba en la página 168, casi a la mitad de la novela.</p><p>En las páginas siguientes estuve viendo cómo Wariinga, al luchar y lograr mayor autonomía en su vida personal, también estaba provocando mejoras en la gente a su alrededor. Al final percibí que el narrador tenía la convicción de que, algún día, el ejemplo de la magnifica Jacinta Wariinga iba a cundir: multitudes de kenianos y kenianas <strong>se levantarían como una sola mujer </strong>para hacer la revolución. ________</p><p>Thierry Precioso, autor de la la novela <a href="https://www.amazon.es/desorden-los-toldos-thierry-precioso/dp/1521301034" target="_blank">El desorden de toldos</a>,  es socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Thierry Precioso]]></author>
      <media:title><![CDATA[El capitalismo neocolonialista en África]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[África,Literatura africana]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La mitología del cuerpo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mitologia-cuerpo_1_1203148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fdb2240f-f288-45b8-a8bf-159180d151d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mitología del cuerpo"></p><p>  </p><p><strong>La mitología del cuerpo</strong></p><p>Si hubiera sido creada con la astucia de una loba</p><p>—como fui incriminada—,</p><p>y hubiera alegado que el lobo me devoró,</p><p>no me habrían comido dos veces.</p><p>Si yo hubiera gritado:</p><p>¡Oh, Dios, no son pecados lo que cometí,</p><p>aquella serpiente me incitó al placer!,</p><p>no habría sido mordida dos veces de la misma madriguera.</p><p>Si yo hubiera delatado a Adán,</p><p>y con el dedo acusador hubiese señalado:</p><p>¡esta es tu criatura, Señor, él ha mordido la manzana!,</p><p>no habría sido arrojada a la tierra</p><p>con dos heridas sangrantes,</p><p>la herida del útero y la herida del corazón.</p><p>Si me hubiera sido infiel a mí misma,</p><p>y a mí misma me hubiera engendrado en la artesa de la lujuria,</p><p>habría sido ungida soberana del reino de Eros,</p><p>y sería dueña de mi cuerpo.</p><p>Si no me hubiera despojado de la hoja de la mora,</p><p>—mi única prenda—,</p><p>y no la hubiera arrojado al rostro de Satán,</p><p>habría sido el árbol del Paraíso prometido.</p><p>Si hubiera sido más astuta y prudente,</p><p>no habría engendrado en mi útero un hombre para esclavizarme.</p><p>Si yo hubiera sido Atón,</p><p>no me habría creado más que a mí misma,</p><p>y no habría habido una primera mujer,</p><p>ni un primer hombre,</p><p>no habría habido traición desde la eternidad.</p><p>Si hubiera sido creada para el engaño</p><p>—como fui estigmatizada—,</p><p>habría arrancado la túnica de mi amado</p><p>de frente,</p><p>y en el amor sería perdonada.</p><p>Si me hubiera apostado en el pórtico de la muerte,</p><p>con la audacia del que va y regresa de ella,</p><p>y maldecido a Hades con todos sus nombres,</p><p>no habría muerto entre dos vidas.</p><p>¿Acaso fui yo realmente,</p><p>sin haber sido?</p><p>  <em>Traducido del árabe original por Akram J. Thanoon y Maribel Lázaro (Granada, marzo de 2018).</em></p><p><em>*Aicha Bassry (Settat, Marruecos, 1960) es poeta. “La mitología del cuerpo” ganó el Premio internacional Simone Landry de poesía femenina (París, 2017).</em><strong>Aicha Bassry</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aicha Bassry]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La mitología del cuerpo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura africana,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 107]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Feminismo desde la cuna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/feminismo-cuna_1_1157834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fdf8a981-da32-410c-b319-0c25f6e767e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feminismo desde la cuna"></p><p><strong>Todos deberíamos ser feministas y Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismoChimamanda Ngozi AdichieLiteratura Random HouseBarcelona2015 / 2017</strong><em>Todos deberíamos ser feministas y Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo</em></p><p>  </p><p>Hay una joven escritora que me gusta mucho, la nigeriana <strong>Chimamanda Ngozi Adichie</strong>, siempre con ese punto de vista periférico, porque no hay nada más periférico para nuestra mentalidad occidental y eurocéntrica que escribir con el ojo puesto en su país, Nigeria, y en su continente, África. Pese a tres grandes novelas<em>, La flor púrpura, Medio sol amarillo y Americanah</em> y un magnífico libro de relatos titulado <em>Algo alrededor de tu cuello</em>, por lo que está siendo más conocida en nuestro país es por dos pequeños libros publicados en Literatura Randon House, como el resto de su obra. El primero tiene por título <em>Todos deberíamos ser feministas. </em> El siguiente se titula <em>Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo.</em></p><p>En el primero parte de una premisa básica: el feminismo quiere la igualdad . No es, pues, lo contrario del machismo, es un movimiento transversal que beneficia a todos y todas. Si fuera lo contrario del machismo, implicaría que el feminismo aspira al dominio de las mujeres sobre los hombres. Nada más lejos. Bastante hemos probado esa medicina amarga como para dársela a otros. En este pequeño libro, transcripción al papel de una de sus charlas  que se pueden encontrar en el canal TED (la otra es <em>El peligro de la historia única</em>) se produjo a raíz de unos encuentros sobre el continente africano. Chimamanda pone ejemplos sencillos de la vida cotidiana en su país para mostrar esa desigualdad. Cuenta cómo su mejor amigo le llamó<em> "</em>feminista" como un insulto, cuando ella ni siquiera sabía lo que significaba siendo aún una cría. ¡A cuántas de nosotras nos ha pasado lo mismo!</p><p>Chimamanda lo cuenta con mucha gracia, como las anécdotas de la escuela y cómo vivía ella. También una vez le dijeron que estaba rabiosa. Y ella afirma que sí, que lo está: "Estoy rabiosa. Todos tendríamos que estar rabiosos. La rabia tiene una larga historia de propiciar cambios positivos".</p><p><em>Todos deberíamos ser feministas</em> está basado en anécdotas y ejemplos concretos de la vida nigeriana, de su infancia y su juventud, pero, salvo alguna cuestión de matiz, en esencia es un planteamiento universal. Propongo, con el libro en la mano, hacer un ejercicio de recopilar anécdotas y casos concretos en nuestro país. Veremos que no hay tanta diferencia.</p><p>  </p><p>El otro librito, <em>Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, </em>parte de otra premisa. Una amiga suya que ha tenido una hija le pide por carta que le cuente cómo la puede educar en la igualdad. Chimamanda, dentro del género epistolar, acepta el reto porque considera "una urgencia moral mantener conversaciones sinceras acerca de educar de otro modo a los hijos, de crear un mundo más justo para hombres y mujeres".</p><p>Plantea 15 sugerencias que se van desarrollando en cada capítulo, que van desde combinar maternidad y trabajo, compartir las tareas de casa y del cuidado de los niños, amar los libros y cuestionarse el lenguaje que es depositario de nuestros prejuicios, hasta abordar el cómo hay que huir del feminismo <em>light</em>, ese que es fácil de instaurar y aceptar por el heteropatriarcado para que todo siga igual; ese que dice "si yo ayudo" como si no fuera una obligación masculina el hogar, ese que opina que "cuando ella no está hago la cena a los niños…"; ese que se queda en la superficie. En nuestra versión más occidental, ese que llama "feminazi" enseguida o ese que opina estar hartos, ¡hartos! (como si nosotras no lo estuviéramos) de aguantar la matraca de los últimos años (frente a lo que hemos aguantado durante siglos).</p><p>Poner el dedo en la llaga sobre mujeres igualitarias que no educan igual a sus hijos, que transigen más a los varones que a las niñas a la hora de cocinar, recoger, barrer, fregar o hacer la cama, es el principio. Y ahí va este segundo libro de Chimamanda, que parte de una sutileza, de la dificultad de hacerlo, de que la educación es muy compleja y en ella siempre se cometen aciertos y errores.</p><p>Por eso recomiendo, más allá del mes de marzo, la lectura de estos dos pequeños libros, sobre todo para jóvenes, aunque no sean lo mejor de esta escritora. Se leen muy bien, de un tirón, arrancan sonrisas y hacen pensar. Ya que nos empoderamos, pensemos sobre todo ello, sobre todo en cómo educar en la igualdad, tanto a niños como a niñas, con especial cuidado con los juguetes, los roles caseros, la división del trabajo.</p><p>Y ahora, aprovechando este espacio, dado que es una revista literaria, aquí va mi dedicatoria especial, también más allá del mes de marzo:</p><p>A todas las mujeres que leen en cualquier lugar, sacando tiempo de la noche, en el metro, a las que cocinan con un libro entre manos, a las que palpan y besan los libros, a las que pasan los dedos por los estantes.</p><p>A todas las mujeres que escriben, exorcizan, plasman e interpretan el mundo. A las que escriben en el horario de la siesta de sus hijos o por las noches cuando todos duermen, o al alba, antes de que los fantasmas reales habiten las casas.</p><p>A todas las grandes escritoras que me han acompañado a lo largo de mi vida, de las que he aprendido y con quienes me he consolado.</p><p>A todas las mujeres agentes literarias, que cuidan, miman, protegen, ensalzan o promocionan la literatura hecha por mujeres. Esas agentes que están ahí en la sombra, peleándose por colocar la obra, por el contrato, por el anticipo y que ponen boca a nuestras reivindicaciones.</p><p>A todas las mujeres editoras que, siendo mayoría en un mundo patriarcal, son más cooperativas, ponen el ojo en la calidad y entienden la dificultad de la creación femenina.</p><p>A todas las mujeres que nos acompañan, nos pintan o sacan fotos  en las presentaciones para que tengamos un recuerdo del acto.</p><p>A todas las mujeres libreras que nos recomiendan, ponen nuestros  libros en los estantes, entre las novedades, arrancando hueco a los que menos lo necesitan.</p><p>A todas sin excepción<strong>, </strong>gracias por estar, por existir, por hacer la vida más fácil, por seguir.</p><p><em>*Carmen Peire es escritora. Su último libro, </em><strong>Carmen Peire</strong><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Apr 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura africana,Novela,Los diablos azules número 106]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Literatura-locomoción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/literatura-locomocion_1_1154238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c98da186-3de9-4ed2-a247-d05e73c231b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Literatura-locomoción"></p><p><strong>Tranvía 83Fiston Mwanza MujilaTraducción de Rubén Martín GiráldezPepitas de CalabazaLogroño2017</strong><em>Tranvía 83</em></p><p>  </p><p>El sello <a href="http://www.pepitas.net/" target="_blank">Pepitas de Calabaza</a>, que debe su nombre al diálogo con la calabaza de la película <em>Amanece que no es poco</em> y que tiene por lema ser “una editorial con menos proyección que un cinexín”,  ha publicado la primera novela de este escritor, una de las voces africanas que, desde el terreno llamémosle francófono, está teniendo gran repercusión. Con esta primera novela, publicada por primera vez en 2014, ha irrumpido causando la sorpresa en el mundo literario. Ha sido traducida a diversos idiomas y ahora llega al nuestro de la mano de <strong>Rubén Martín Giráldez</strong>.</p><p>Lo que plasma <strong>Fiston Mwanza Mujila</strong> (Lumumbashi, República Democrática del Congo, 1981) es la decadencia de sociedades desestructuradas, donde el dinero fácil, extraído de las minas, va de la mano de la corrupción y de la forma de vida que conlleva. No es tanto el tema que aborda, casi común a muchos de los escritores jóvenes que están irrumpiendo con fuerza en el panorama literario, lo que me llamó la atención, sino, sobre todo, la forma de hacerlo. Él mismo lo llama literatura-locomoción y plasma muy bien esos ambientes que se podrían traspasar a todos los escenarios donde ha existido la fiebre del oro, con buscavidas, prostitutas, generales corruptos, ladrones que roban a ladrones.</p><p>Todo ocurre en una Ciudad-País imaginaria que puede recoger el ambiente de todas las ciudades africanas con la misma problemática, como el mismo Fiston opina. <a href="http://www.pepitas.net/libro/tranvia-83" target="_blank"><em>Tranvía 83</em></a><em> </em>es un local, un antro o garito, bar, prostíbulo, discoteca, centro de negocios, todo al mismo tiempo, por donde pasan los habitantes a gastarse el poco dinero que tienen, en busca de sexo pagado y alcohol. Y donde siempre, siempre, suena la música, un elemento central en la novela, sobre todo el jazz, sobre todo<strong> John Coltrane</strong>. En ese local transcurre toda la historia, lo más importante. La calle, el resto de la Ciudad-País apenas se vislumbra, salvo las minas, custodiadas, abiertas o cerradas según el capricho de un general rebelde, para que todo el mundo las explote:</p><p>  </p><p>En ese ambiente aparece Lucien, aspirante a escritor, en realidad un soñador que cae allí huyendo de la persecución política que sufría en Trans-País. Su <em>alter ego</em>, su compañero, su hermano, quien le acoge nada más llegar es Requiem, acostumbrado a la violencia y a la corrupción, que se mueve como pez en el agua en ella. Dos formas de ver el mundo, contradictorias y complementarias, las dos caras de una misma realidad.</p><p>Compuesta de 33 capítulos que se presentan cada uno de ellos con un breve resumen previo, a veces con sentencias, a veces con una sola frase, al estilo de los capítulos quijotescos, nos va desgranando con una escritura en apariencia caótica, circular, saltando de un tema a otro, como si fueran solos de saxo dentro del local, los avatares de su protagonista Lucien, caído en desgracia frente el triunfador Requiem, y nos va dejando ver en la evolución del libro, cómo Lucien prospera en su literatura y consigue publicar y cómo Requiem termina siendo defenestrado por sus propios amigos, solo por el interés.</p><p>Mientras, nos habla de prostitutas, del Apocalipsis y pasajes de la Biblia, de la religión de la piedra, de la jungla, del elogio a la tortura, porque antes se torturaba bien, con método y conocimiento de las partes del cuerpo, pero con el tiempo se tortura de cualquier manera, sin haber aprendido el oficio. No deja títere con cabeza. Y el humor negro —perverso, diría yo—, esa capacidad humana de reírse de todo para salir adelante en las situaciones extremas, recorre todo el libro. Un ejemplo:</p><p>  </p><p>Esta novela tiene elementos comunes con otras novelas poscoloniales de la zona llamémosla francófona, con ciertas diferencias de los escritores negros nacidos bajo influencia de colonización anglófona. El humor, el baile, la locura desorbitada y el lugar donde ocurre, o sea, el bar, suelen estar muy presentes en ellas. Solo hace falta leer, por ejemplo, <a href="http://www.alphadecay.org/libro/vaso-roto/" target="_blank"><em>Vaso roto</em></a><em>,</em> del también congoleño Alain Mabanckou, para poder comprobarlo.</p><p>Fiston Mwanza reside en la actualidad en la ciudad austriaca de Graz y  aparece como un escritor obsesionado con la música. En sus obras tiene un papel fundamental el jazz y en sus conversaciones se menciona siempre un saxofón que él mismo asegura que es un sueño recurrente para él. Quizá por ese motivo, explica en una entrevista publicada en <a href="http://afrique.lepoint.fr/culture/fiston-mwanza-mujila-tram-83-une-tentative-de-liberte-et-d-independance-21-08-2014-1860451_2256.php" target="_blank"><em>Le Point</em></a><em> </em>que escribe como si compusiera y que a todos los textos les atribuye un ritmo:</p><p>  </p><p><em>Tranvía 83</em> no es una novela autobiográfica aunque sí transmite la visión que tiene el escritor sobre El Congo y el mundo. Y en él, la visión del intelectual africano: “En un país en el que todo el mundo habla de dólares, es una locura pretender ser escritor”.</p><p>En una entrevista con la Agencia EFE, Fiston Mwanza Mujila comenta que se fijó en varias ciudades mineras muy importantes de su país y también Kinshasa, "donde hay música por todas partes". El escritor indica que para los niños que trabajan en las minas de la República Democrática del Congo "la infancia no existe, está enterrada, son utilizados para llegar a los sitios más difíciles". "Como escritor quería hablar de ello", subraya. Fiston Mwanza Mujila sabe que, en general, en el Congo la gente "hace siempre fiesta, porque no sabe si en el más allá habrá música, por lo que hay que aprovechar el ahora, mientras se está vivo".</p><p><em>*Carmen Peire es escritora. Su último libro, </em><strong>Carmen Peire</strong><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[f6ad8473-dfc3-4ba8-b3cb-5414d23ea0d4]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Mar 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Literatura-locomoción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura africana,Novela,Los diablos azules número 99]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Mediterráneo sin fronteras que imaginaba Camus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/mediterraneo-fronteras-imaginaba-camus_1_1139721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ec9f0f76-cdce-4c9b-bd90-06b4782291f1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Mediterráneo sin fronteras que imaginaba Camus"></p><p><strong>Albert Camus</strong> (Mondovi, Argelia, 1913-Villeblevin, Francia, 1960) tenía el corazón dividido entre su Argelia natal y su Francia metropolitana que era también la tierra de su padre. Pero hay un tercer punto geográfico en su biografía: Sant Lluís, un pequeño pueblo de Menorca que cuenta hoy con 7.300 habitantes. El escritor jamás lo pisó, pero de allí provenía <strong>su abuela materna, Catalina Cardona</strong>, que junto a su madre cuidó de él en su infancia. Y allí, en Sant Lluís, tendrán lugar del 29 de abril al 1 de mayo los <a href="http://www.trobadescamus.com/" target="_blank">Encuentros Literarios Mediterráneos Albert Camus</a>, en los que una treintena de escritores, pensadores y periodistas reivindican la obra del francoargelino cuando se cumplen 60 años de su premio Nobel. </p><p>El mar Mediterráneo que une los tres puntos cardinales del autor de <em>El extranjero</em> fue para él mucho más que un asunto geográfico. "Toda su trayectoria y toda su obra se estructura <strong>alrededor del concepto de mediterraneidad</strong>", explica Fina Salord, una de las ponentes, coordinadora del Institut Menorquí d'Estudis y especialista en Camus. "Él superó sus posibles contradicciones identitarias apelando al Mediterráneo como eje de culturas." El cosmopolitismo que defendía el escritor se refleja <a href="http://www.trobadescamus.com/programa/" target="_blank">en el programa</a>, que cuenta con intelectuales franceses como <strong>Agnes Spiquel </strong>o <strong>Frank Planeille</strong>; escritores y periodistas españoles como <strong>Josep Ramoneda</strong>, Javier Reverte, Iñaki Gabilondo o <strong>Jesús Maraña</strong>, director editorial de infoLibre; y también autores de la otra orilla, como el escritor francolibanés <strong>Amin Maalouf </strong>o la periodista siria <strong>Samar Yazbek</strong>.  </p><p>"Queremos hablar de un espacio mediterráneo sin fronteras, un espacio de cruce, un espacio híbrido, donde hay un reconocimiento del otro como parte de nosotros mismos", explica Sandra Maunac, encargada de la dirección y los contenidos de las jornadas. Las reivindica, no como un congreso académico al uso, sino como "un momento de tranquilidad para dar tiempo a los pensadores que <strong>tienen la capacidad de interrogarse sobre lo que ocurre</strong>, ya que desde el nivel político y social solo nos llegan respuestas que no sirven a la ciudadanía". Los ponentes esperan encontrar en Camus una brújula para tiempos convulsos. </p><p>Las raíces menorquinas del escritor hablan de <strong>una historia familiar de emigración y desarraigo</strong>. Como muchos baleares, su familia emigró a Argelia seducida por las promesas de trabajo del Gobierno francés. Muchos de ellos no volverían jamás a las islas, y pasarían a formar parte de la población argelina. Miguel Sintes y Margarita Cursach <strong>se casaron en Ciutadella</strong> antes de emigrar y tener, ya en la otra orilla, a Etienne Sintes, que sería abuelo materno del escritor. Catalina Cardona, con quien se casaría en 1874,<strong> había nacido todavía en la isla</strong>, y conservaba sus raíces y su cultura. La abuela de Camus crió a su hija Catherine en base a sus propias enseñanzas, y ambas educaron juntas al pequeño Albert, cuyo padre murió en 1914 en la batalla del Marne. En el libro póstumo <em>El primer hombre</em>, el escritor homenajearía a los personajes principales de su infancia. Su propia hija llevaría <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2013/06/25/catherine_camus_habla_padre_5159_1026.html" target="_blank">en su nombre, Catherine</a>, el recuerdo de aquellas mujeres fuertes. </p><p>"Nunca he podido renunciar a <strong>la luz, a la dicha de ser, a la vida libre</strong> en la que crecí", diría en su discurso de aceptación del premio Nobel en 1957. Albert Camus siempre defendió que había aprendido a pensar en la playa, bajo el sol del Mediterráneo, y que ese conocimiento sensible había sido tan necesario para él como el racional. El encuentro recuerda esto orientando algunas de sus charlas en torno a las <strong>"luces mediterráneas"</strong>, al "retorno a los orígenes" maternos. "Nací pobre", escribiría, "<strong>bajo un cielo feliz</strong>, en una naturaleza con la que sentimos un lazo, no una hostilidad. No comencé por el desgarro, sino por la plenitud". Si su pensamiento estuvo lleno de luz, fue la luz de las orillas del Mare Nostrum. </p><p>¿Cuál es el espíritu mediterráneo que buscaba Camus? Uno al que asociaba el gusto por la vida, el ingenio, la limpieza, la generosidad, la frugalidad... y que estaba naturalmente en tensión. "Superó esas posibles contradicciones apelando al <strong>Mediterráneo como eje integrador de culturas</strong>, y que por lo tanto las conciliaba de alguna manera. No es una idea exclusiva de él, sino que se defendía de forma muy potente desde los años veinte y treinta", apunta Salord. "Para él es un mar que une, no que separa. La experiencia que estamos teniendo de <strong>un Mediterráneo como frontera</strong> está en las antípodas de aquello en lo que creía Camus." En 2016, más de 5.000 personas murieron tras naufragar en este mar. No es ese el Mediterráneo de Camus. </p><p>Pero en el Mediterráneo encontró también unas guías filosóficas, las que venían de la Antigua Grecia, cultura que identificaba —a diferencia del imperialismo romano— con <a href="http://www.persee.fr/doc/bude_0004-5527_1953_num_1_1_4526" target="_blank">el verdadero espíritu mediterráneo</a> y de la que heredaría un sentido trágico de la vida. Es este elemento el que interesa más al filósofo Josep Ramoneda, también ponente en las jornadas. "<strong>La aceptación lúcida de la precariedad propia de la especie humana</strong> le hace extremadamente reacio a las grandes promesas de redención", apunta. Pero, a diferencia de muchos de sus contemporáneos, esa conciencia no le llevará al nihilismo, <strong>sino al humanismo</strong>. Porque no existe nada más que el hombre, el hombre debe estar en el centro de la vida. "La conciencia del absurdo no conlleva indiferencia hacia la vida, sino, al contrario, voluntad de vivir", escribió. </p><p>Igual que Camus apelaba a tener una Ítaca moral que orientara en un mundo convulso, la organización espera que los encuentros puedan establecer una nueva Ítaca —que geográficamente podría ser Menorca— para estos días igualmente tormentosos. "Sí es verdad que su tiempo y el nuestro se parecen mucho", admite Maunac. "Tampoco sirve de nada hacer amalgamas, pero sí estamos en una situación crítica, y <strong>este es un grito de alarma</strong>. Queremos juntarnos en esa isla e intentar plantear ciertas preguntas." Ramoneda señala también el paralelismo, pero no ve en esta época las "grandes fantasías trascendentales" —entre las que Camus situaba un comunismo soviético que consideraba inhumano, lo que le haría romper relaciones con Jean-Paul Sartre y buena parte de sus amigos— a las que se enfrentó el escritor. "Creo que una cosa que a Camus le chocaría", dice, "es ver cómo, si a finales del siglo XIX sobre todo las expectativas de futuro se construían a través de utopías comunitarias, ahora el presente es distópico, y <strong>las utopías son solo individuales</strong>: prosperar, tener poder".</p><p>"Pensemos en una Ítaca de civilización", propone Salord, "Nos hemos desorientado, nos estamos perdiendo, y necesitamos que nuestra navegación nos conduzca hacia un puerto seguro <strong>que combine, como Camus, revuelta y mesura</strong>". El escritor regresa, durante unos día, al sol del Mediterráneo. </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Mediterráneo sin fronteras que imaginaba Camus]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura africana,Literatura europea,Menorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lucidez de Firdaus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lucidez-firdaus_1_1139092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/60d9def4-ab69-4068-ac15-21c7ab0dd635_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lucidez de Firdaus"></p><p><strong>Mujer en punto ceroNawal El SaadawiTraducción de Mireia Bofill AbellóCapitán SwingMadrid2017</strong><em>Mujer en punto cero</em></p><p>  </p><p>Hace más de 40 años, la escritora egipcia <strong>Nawal El Saadawi </strong>publicaba una de sus obras más leídas y conocidas, <em>Mujer en punto cero</em>, una breve novela en la que recoge el testimonio de una mujer a la que llama Firdaus y que espera en la cárcel su ejecución en la horca. Autora y protagonista apenas se reunieron unas horas –que El Saadawi reescribió frenéticamente en las semanas posteriores al encuentro—, pero la potencia y clarividencia del relato de Firdaus han dejado una profunda huella en la carrera de esta prolífica activista feminista y escritora.</p><p>Resulta igual de relevante la situación personal de El Saadawi en el momento en el que se gesta <a href="http://capitanswing.com/libros/mujer-en-punto-cero/" target="_blank">Mujer en punto cero</a>. En aquella época, tanto ella como su familia vivían hostigados por el gobierno egipcio después de que viese la luz, en 1972, su ensayo<em> Mujeres y sexo</em>, libro en el que abordaba asuntos tabú como la extirpación del clítoris. El Saadawi, doctora y psiquiatra de profesión, fue destituida como directora de Educación para la Salud y como redactora jefa de la revista <em>Salud</em>. Serían los primeros ataques de un gobierno que terminaría encarcelándola en 1981 en la misma prisión en la que entrevistó a Firdaus y forzando su exilio entre los años noventa y la primera década de este siglo.</p><p>Tras ser apartada de su trabajo, la escritora se volcó de lleno en una investigación sobre la salud mental de las mujeres para tratar de vincular “la represión psicológica y corporal con la represión social, política, económica, cultural, religiosa y moral”. Firdaus había sufrido humillaciones en cada uno de esas facetas: de origen humilde, un familiar abusó sexualmente de ella cuando no sabía ni siquiera lo que era el sexo, le practicaron la ablación genital y fue casada a la fuerza con un hombre que le triplicaba en edad. Narrado en primera persona, con una excepcional sensibilidad para entender el mundo que la rodea, el testimonio de Firdaus destila entereza y dignidad. El suyo es un relato común, pero su lucidez resulta inusual.</p><p>En esa tesitura de vejaciones constantes, Firdaus comienza a ejercer la prostitución. El dinero que gana le ofrece la posibilidad de gestionar su tiempo y su vida. Le devuelve parte del poder que le ha arrebatado la sociedad egipcia de mediados del siglo XX. Para ella, la prostitución se convierte en una forma de empoderamiento frente a la esclavitud sexual que era, y continúa siendo para muchas mujeres, el matrimonio. Esta solitaria valentía dejó posos en El Saadawi. En una <a href="http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170324/421132613173/las-mujeres-son-esclavas-de-la-maternidad.html" target="_blank">reciente entrevista en La Vanguardia</a>, la escritora decía: “El cambio no emana de una única batalla, requiere toda una vida. Pero el paso fundamental es cambiarse a una misma, eso te convierte en poderosa”.</p><p>La novela, rechazada en todas las editoriales de Egipto, fue publicada en Beirut, donde muchos otros escritores de la región también pudieron imprimir obras censuradas en sus países de origen. En España, se hicieron varias ediciones entre finales de los ochenta y principios de los noventa hasta ésta, de Capitán Swing, que coincide en el tiempo con la reedición de <em>La cara oculta de</em><em>Eva, la mujer en países árabes</em> en la editorial Kailas.</p><p>Capitán Swing incluye asimismo una introducción de El Saadawi fechada en 2016, en la que evalúa la importancia de <em>Mujer en punto cero</em> después de más de cuatro décadas. “Es normal que Firdaus le cambie la vida a cualquier chica que sepa su historia, pero ¿puede tener el mismo efecto en los chicos? Sí, el número de chicos que afirmaban que su vida había cambiado tras leer la novela era el mismo que de chicas. Hubo quien dijo que las palabras de Firdaus le hicieron replantearse la masculinidad, convirtiéndole en humano y no en hombre”, escribe.</p><p>Aprovecha también la escritora, autora de más de medio centenar de libros traducidos a 40 idiomas, para valorar cómo Firdaus ha cambiado su propia vida. Ambas pagaron –en mayor o menor medida— el coste de haber defendido de su independencia, criterio propio y libertad de expresión. El resto, la férrea sociedad patriarcal, no les ha tolerado poner tantas costumbres (y prejuicios) en cuestión. Esa es la moraleja con la que concluye Firdaus en un desgarrador alegato final: “Yo maté con la verdad, no con una navaja (…). Lo que les da miedo es mi verdad”.</p><p><em>*Saila Marcos es periodista de </em><strong>Saila Marcos</strong>infoLibre <em>y </em>tintaLibre<em>. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La lucidez de Firdaus]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura africana,Periodismo,Los diablos azules número 59]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecturas africanas para el 2017]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lecturas-africanas_1_1135004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ae0f62fc-335a-47f9-8d54-eccd84cba276_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecturas africanas para el 2017"></p><p>Hablemos del África subsahariana. Hablemos del África negra. De todos esos escritores que están surgiendo, hijos de la independencia y de la poscolonización, hijos de la mezcla idiomática y de las culturas. Mi propuesta  es recomendar un autor al mes, porque a través de ellos nos alejaremos de los estereotipos o de las historias únicas acerca de ese continente. Pero sobre todo, porque África está dando una literatura muy pujante y creo que estos escritores deberían tener un lugar en nuestras bibliotecas. En la mía, desde luego, lo tienen.</p><p><strong>Enero</strong>. Primer mes del año. Empezar por <strong>Wole Soyinka</strong> (Nigeria 1934), Premio Nobel de Literatura en 1986, quizá por ello se le conoce más. Propongo <a href="http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=534" target="_blank">La estación del caos</a>, editada últimamente por Baile del Sol, en el año 2011, en traducción de <strong>Héctor Silva</strong>. La historia de un joven músico, Ofeyi, y de su amada Iriyise, cantante de jazz, a la que pierde y parte en su busca a través de su país con un trasfondo de guerra civil. Plasma en él un presente africano debatiéndose entre la leyenda y la magia, las relaciones y vivencias, el lenguaje y la música.</p><p>Febrero. <strong>Chinua Achebe</strong> (Nigeria,1930- Boston,2013), considerado el padre de la literatura africana anticolonial. Este nigeriano tiene una obra muy extensa, pero basta con <a href="http://www.megustaleer.com/libro/todo-se-desmorona/ES0101695" target="_blank"><em>Todo se desmorona</em></a><em> </em>para hacerse una idea de la influencia de su literatura, un auténtico <em>best seller</em> en el continente africano, con más de un millón de ejemplares vendidos, y que ha formado a toda una generación de jóvenes escritores africanos, hasta el punto de que el centro más importante de literatura africana en Estados Unidos se llama Centro Chinua Achebe. En esta novela, escrita en 1958 cuenta cómo el mundo colonial se apropia de la tradición cultural africana y la ridiculiza, sobre todo con la entrada de las religiones occidentales. Se puede encontrar en Ediciones Debolsillo, traducido del inglés por <strong>José Manuel Álvarez Florez</strong>.</p><p>Marzo. Como es el mes en el que se conmemora el día de la mujer trabajadora, mi apuesta va por  la escritora <strong> Chimamanda Ngozie Adichie</strong> (Nigeria, 1977), quizá la más conocida de la nueva generación de escritores africanos y, a la espera de que se reedite su libro de cuentos, propongo <a href="http://www.megustaleer.com/libro/medio-sol-amarillo/ES0074762" target="_blank">Medio sol amarillo</a>, en la editorial Mondadori, traducida del  inglés por <strong>Laura Rius Calahorra</strong>. Novela histórica que nos acerca a los años sesenta, a la guerra civil en Nigeria y la lucha por la independencia de Biafra, desde las experiencias de una familia de clase media universitaria. También ha tenido mucha difusión un librito pequeño que recoge <a href="https://www.youtube.com/watch?v=85fqNwDKXfA" target="_blank">una conferencia suya</a> titulada <a href="http://www.megustaleer.com/libro/todos-deberiamos-ser-feministas/ES0139336" target="_blank">Todos deberíamos ser feministas</a>. No es de lo mejor que tiene, pero sí de lo más apropiado para este mes. Por cierto, su última novela,<em> Americanah</em><a href="http://www.megustaleer.com/libro/americanah/ES0100997" target="_blank">Americanah</a>, en la misma editorial, ya va en nuestro país por la cuarta edición.</p><p>Abril. Llega la primavera y con ella <strong>Binyavanga Wainana</strong> (Kenia, 1971), que ha dirigido el centro de estudios africanos Chinua Achebe hasta sufrir un derrame cerebral, del que se está recuperando en Berlín. De este escritor se puede encontrar su novela <a href="http://sextopiso.mx/tienda/algun-dia-escribire-sobre-africa/" target="_blank"><em>Algún día escribiré sobre África</em></a><em> </em>(Sexto Piso), traducido por <strong>Jesús Gómez Gutiérrez</strong>. En ella  nos acerca de forma autobiográfica a una Kenia sin estereotipos de africanitos con moscas en los ojos o safaris fotográficos. Es decir, la otra Kenia tan desconocida para los occidentales, con un lenguaje ágil, con sentido del humor —una constante en muchos escritores africanos—, y de gran calidad literaria.</p><p>Mayo. <strong>Alain Mabanckou</strong> (República del Congo, 1966) y una deliciosa <em>nouvelle </em>titulada<em> Vaso roto,</em><a href="http://www.alphadecay.org/libro/vaso-roto/" target="_blank">Vaso roto</a> en la editorial Alpha Decay y traducción de <strong>Mireia Porta i Arnau</strong>.  Inspirada en la mejor tradición oral, en el papel de los bares africanos como lugar de encuentro y de intercambio de historias, tratado con un humor finísimo y desternillante, nos acerca a personajes, situaciones cotidianas, borrachos y mujeres fuertes. Muy original.</p><p>Junio es para<strong> Ngugi Wa Thiong’o</strong> (Kenia, 1938) y sus <a href="http://www.rayoverde.es/catalogo/suenos-en-tiempos-de-guerra/" target="_blank">Sueños en tiempos de guerra. Memorias de infancia</a>, traducido por <strong>Rita da Costa</strong>, en Rayo Verde. Salió a finales de 2016 y ha aparecido en alguna lista de esas que hablan de los diez mejores libros del año. Este escritor, nominado al Premio Nobel en sucesivos años y que tiene la osadía de escribir en kikuyu (o gikuyu) y no en ninguna lengua colonial, nos cuenta lo que fue su vida en la aldea cuando era niño, cómo vivió la Segunda Guerra Mundial, la guerrilla de los Mau Mau, la lucha anticolonial, y su aprendizaje, el rito de la circuncisión para entrar en la edad adulta, haciéndonos ver también lo que ha sido la historia de la Kenia actual.</p><p>Julio-Agosto-Septiembre. Verano y vacaciones. Es para la escritora de novela negra <strong>Malla Nunn</strong> (Swazilandia) y su trilogía, publicada en Siruela, en la que desarrolla diferentes casos del detective Cooper acompañado de un zulú y de un médico judío que se salvó de los campos de concentración. <a href="http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=1561" target="_blank">Un hermoso lugar para morir</a>, la primera de la serie, está ambientada en los años cincuenta, recién instaurado el régimen del <em>apartheid </em>en Sudáfrica, donde se desarrollan las novelas. La segunda se titula <a href="http://www.siruela.com/catalogo.php?&opcion=autor&id_libro=2021" target="_blank">Que los muertos descansen en paz</a> y la tercera es <a href="http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=2382" target="_blank"><em>Benditos sean los muertos</em></a><em>. </em>Tres grandes títulos para disfrutar de ellos mientras se descansa. Los tres traducidos por <strong>Clara Ministral</strong>.</p><p>Octubre. <strong>Ahmadou Kourouma </strong>(Costa de Marfil 1927- Lyon 2003) y su <em>Alá no está obligado </em>(Muchnik) en traducción de <strong>Daniel Alcoba</strong>. Las peripecias de un niño soldado que, tras la muerte de su madre, parte a Liberia a encontrar a su tía y va contrastando su lenguaje autóctono con el lenguaje colonial a través de unos diccionarios franceses que le fueron legados. Es un viaje iniciático.</p><p>Noviembre. <strong>Abraham Verguese</strong> (Etiopía, 1955). Este médico de origen hindú nacido en Addis Abeba, escribió <a href="http://salamandra.info/libro/hijos-del-ancho-mundo" target="_blank"><em>Hijos del ancho mundo</em></a><em>, </em>novela que narra la vida de dos gemelos que nacen en un hospital de la capital etíope, cuya madre es una monja que muere en el parto y el padre, un médico inglés que desaparece sin dejar rastro. Según van creciendo los niños nos va mostrando la situación de Etiopía en aquellos años. Fue publicada en Salamandra y traducida del inglés por <strong>José Manuel Álvarez Florez</strong>.</p><p>Diciembre. Propongo un encuentro  con <strong>Amós Tutuola </strong>(Nigeria, 1920-1997), <em>El bebedor de vino de palma.</em> Novela fantástica, más dentro del animismo africano. Su protagonista es un bebedor de vino de palma que pierde al trabajador que le extraía todos los días esa bebida. Se lanza a buscarlo al mundo de los muertos, por los bosques donde habitan, y se encuentra con los seres más estrambóticos que os podáis imaginar. Salió en 1974 en Ediciones Júcar y actualmente <a href="http://www.todostuslibros.com/libros/el-bebedor-de-vino-de-palma_978-84-16259-43-4" target="_blank">puede encontrarse en Navona/Terapias verdes</a>.</p><p>Si os cuesta encontrar algún autor, en la librería <a href="https://www.traficantes.net/" target="_blank">Traficantes de Sueños</a> (Duque de Alba, 13, en Madrid) tienen una buena colección de libros africanos. Aparte de esto, os deseo muchas y buenas lecturas durante el año.</p><p><em>*Carmen Peire es escritora. Su último libro es </em><strong>Carmen Peire</strong><a href="http://www.edicionesevohe.com/products-page/evohe-narrativa/en-el-ano-de-electra-carmen-peire" target="_blank">En el año de </a>Electra<em> (Evohé, 2014).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lecturas africanas para el 2017]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura africana,Narrativa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Nobel, maná editorial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/nobel-mana-editorial_1_1131539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/58b4e9fc-4f24-47cb-ac3b-43095555a1b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Nobel, maná editorial"></p><p>Quizás a Patrick Modiano, Alice Munro o Mario Vargas Llosa el Premio Nobel no les cambiara la vida. Cuando lo recibieron, eran ya venerados por crítica y público, y sus ventas estaban muy por encima de la media del sector e incluso de otroa autores conocidos. Pero luego están esos otros Nobel, aquellos que Europa occidental apenas conocía, cuyo nombre el lector medio no sabe pronunciar y de los que los periodistas españoles tienen habitualmente poco o nada que decir. Son esos los que dan <strong>las mayores alegrías a las editoriales</strong>, habitualmente medianas o pequeñas, que los editan. </p><p>Es el caso de la bielorrusa <strong>Svetlana Alexiévich,</strong> ganadora el pasado año, el autor chino <strong>Mo Yan</strong> (2012) o el sueco <strong>Tomas Tranströmer </strong>(2011), algunos de los ejemplos más claros desde 2010.  Es lo que puede ocurrir este año si se cumplen los rumores y los <a href="https://sports.ladbrokes.com/en-gb/betting/tv-and-specials/awards/2016-nobel-prize-in-literature/222574321/" target="_blank">pronósticos de las casas de apuestas</a>, que, además de al japonés Haruki Murakami, eterno aspirante, señalan como favoritos al poeta sirio <strong>Adonis </strong>y al autor keniano <strong>Ngũgĩ wa Thiong'o</strong>. Philip Roth y Jon Fosse, les siguen, aunque algo lejos, en la lista de candidatos.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/10/08/premio_nobel_literatura_2015_38949_1026.html" target="_blank">El nombre de Alexiévich</a> pilló a trasmano a los lectores españoles, y también a los medios, que ni siquiera se aclaraban con la grafía del apellido. Normal: en septiembre de 2015 solo había <strong>un libro suyo traducido al español</strong>, <em>Voces de Chernóbil</em>, editado por Debolsillo. Pero la periodista llevaba varios años sonando entre los favoritos, y las editoriales habían hecho los deberes. Dos de ellas aplaudían especialmente la decisión de la Academia sueca. <strong>El sello independiente Acantilado</strong> anunció la publicación de <em>El fin del homo sovieticus</em> para ese mismo diciembre. La editorial <strong>Debate (del grupo Penguin Random House</strong>, como Debolsillo) también había sido previsora, contratando otros tres títulos de la autora con anterioridad a la concesión. Cuando se falló el premio, adelantaron a todo correr el primero, <em>La guerra no tiene rostro de mujer</em>, que ya estaba traducido, para que llegara a las librerías en noviembre. </p><p>"De no haber ganado el Nobel", dice Miguel Aguilar, editor de Debate, "hubiéramos conseguido algunas reseñas y hubiera sido un fenómeno de crítica, <strong>pero poco más</strong>". No cree, por ejemplo, que hubieran podido traerla a España, como luego hicieron, por el "odio brutal" del Gobierno ruso. Sumando los dos títulos mencionados y <em>Últimos testigos</em> y <em>Los muchachos de zinc</em>, que han ido saliendo a lo largo del año, Penguin ha vendido alrededor de <strong>150.000 libros de Alexiévich en menos de 12 meses</strong>. Toda una rareza, si se tiene en cuenta que, además de una escritora poco traducida hasta el momento, es periodista. "Como editor de no ficción", admite Aguilar, "pensé que me iba a jubilar sin publicar a un Nobel". Y tampoco cree que el premio haya abierto la puerta de la Academia a otros editores del género. </p><p>La apuesta de la editorial Nórdica por Tomas Tranströmer no era, desde luego, por motivos económicos. Publicaron una primera entrega de su obra, <em>El árbol y la nube</em>, en 2011, pensando que era "perfecto" para su colección de literatura nórdica que da nombre al sello. "<strong>Era ya un clásico</strong>, un autor que ha influido mucho en la literatura del siglo XX, y que además estaba vivo", dice Diego Moreno, uno de los responsables del sello. Conseguir los derechos para publicar su obra en español, tanto aquí como el Latinoamérica, fue "facilísimo". "Antes del Nobel, <strong>los derechos los tenían él y su mujer</strong>", cuenta Moreno, y la negociación se saldó con 1.800 euros de anticipo. De haberlo intentado después del premio, tendrían que haber tratado con la gran editorial sueca a la que los cedieron. </p><p>Aquel año, Tranströmer sonó en la Academia y los editores no lo podían creer: ¿podía una casa con cinco años de historia publicar a un Nobel? Vargas Llosa les llevó la contraria. Pero no desistieron. Publicaron otro volumen, <a href="http://www.nordicalibros.com/deshielo-a-mediod-iacutea" target="_blank"><em>Deshielo a mediodía</em></a>, que junto al anterior suponía "el 90%" de la obra del poeta. Y lo enciaron a la Academia sueca "para que supieran que su obra estaba viva en España y Latinoamérica". No sabe si funcionó o no, pero el hecho es que Moreno fue<strong> el único editor de Tranströmer</strong> en el extranjero que fue <strong>invitado a la cena de entrega del Nobel</strong>. La familia quiso que Nórdica siguiera editando al poeta, y les cedió luego <a href="http://www.nordicalibros.com/eb-vision-de-la-memoria" target="_blank"><em>Visión de la memoria</em></a>, autobiografía de infancia y adolescencia del autor, fallecido en 2015. Cada uno de los títulos ha pasado de los 2.500 ejemplares de la tirada inicial a <strong>alrededor de 8.000</strong>. </p><p>La relación entre la editorial Kailas y su único Nobel publicado hasta ahora, el chino Mo Yan, venía también de antiguo. En 2004, el mismo año de nacimiento del sello, compraron los derechos de <em>Grandes pechos, amplias caderas</em>, una novela que acabarían publicando en 2007. "Nos enamoramos de su capacidad literaria", dice el editor Ángel Fernández. A medida que iban adquiriendo los derechos del autor, su nombre iba sonando de manera más clara en la Academia sueca, hasta el punto de que en los años previos a su concesión acompañaban los títulos de una faja con el lema "el gran candidato al Nobel". </p><p>Aunque la primera novela de Mo Yan ya tuvo una buena recepción, agotando sus 3.000 ejemplares, <strong>tras el Nobel las tiradas se duplicaron</strong>. "Nos transformó. Nos dio prestigio. <strong>Sin él, lo hubiéramos pasado bastante mal</strong>, porque el mercado editorial es muy difícil", admite Fernández. El autor ha tenido la "generosidad" de <strong>conservar su obra en la editorial</strong>, "pese a que en una mayor le hubieran pagado mejor". No cree tampoco que vuelva a repetirse el milagro con otro de sus autores... aunque poco antes de que Alexiévich fuera laureada estuvieron también batallando, sin éxito, por sus derechos. </p><p>Kailas tuvo que vencer un escollo en la publicación de Mo Yan que también afecta a otro de los autores favoritos para el Nobel de 2016. "Traducir del chino es un elemento de especial dificultad", explica el editor, por la escasez de expertos en ambos idiomas y, por lo tanto, el precio al que asciende su trabajo. En ocasiones se vieron obligados a hacer <strong>traducciones indirectas</strong>, desde el inglés o el francés. Es el mismo problema que afecta a Ngũgĩ wa Thiong'o, del que solo hay <strong>dos títulos publicados en español, por el sello Debolsillo</strong>. Descolonizar la mente (editado en España en 2015), un compendio de cuatro conferencias, sí fue escrito en inglés. Pero el resto de su obra producida a partir de 1977, como <em>El brujo del cuervo</em>, está en su lengua materna, el <em>kikuyu</em>. </p><p>De nuevo, el relativo desconocimiento de estos autores en el mundo de habla hispana<strong> da espacio a las editoriales independientes</strong>. La barcelonesa Rayo Verde prepara la salida de <a href="http://www.rayoverde.es/catalogo/suenos-en-tiempos-de-guerra/" target="_blank"><em>Sueños en tiempos de guerra</em></a>, del keniano, aunque tendrá difícil competir con Penguin. Adonis, por su parte, está <a href="http://www.vasoroto.com/?lg=es&id=3&aid=64" target="_blank">editado por el sello mexicano Vaso Roto</a>, que tiene también una delegación en España... aunque Lumen ha publicado uno de sus ensayos y puede disputarle el pastel. Todos ellos quieren ser los que descorchen el champán el próximo jueves. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Nobel, maná editorial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Industria cultural,Literatura,Literatura africana,Literatura asiática,Literatura europea,Premios y galardones,Cultura,Premios Nobel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Yeruldelgger, muertos en la estepa’, de Ian Manook]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/yeruldelgger-muertos-estepa-ian-manook_1_1129982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a6a42c5d-a65f-46db-9456-011c4e64e9b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Yeruldelgger, muertos en la estepa’, de Ian Manook"></p><p><strong>Yeruldelgger. Muertos en la estepa  </strong><strong>Ian Manook Traducción de José Fajardo GonzálezEditorial SalamandraBarcelona2016</strong></p><p>Hacía mucho tiempo que no leía con tanta fascinación una novela negra que produzca las emociones que provoca <em>Yeruldelgger</em>. Los amantes de este género están de enhorabuena, porque hay vida después de<strong> John Connolly</strong>, <strong>Jo Nesbo</strong> y<strong> Pierre Lemaitre </strong>gracias a<strong> Ian Manook</strong> (<strong>Patrick Manoukian</strong> es su verdadero nombre), escritor francés que debutaba en Francia con esta poderosa novela, ganadora de múltiples premios de Polar –nombre con el que se conoce popularmente en el país galo a la novela negra- que nos sitúa en Mongolia en la actualidad, un país inmenso y de inhóspita belleza que lucha por establecer la modernidad (con sus miserias) en una sociedad con milenarias tradiciones.</p><p><strong>Yeruldelgger</strong> es comisario en Ulán Bator, el policía más efectivo del cuerpo aunque completamente atormentado desde que en la investigación de un caso anterior asesinaran a su hija menor, <strong>Kushi</strong>, provocando la locura y huida de su mujer, y la caída en las drogas de su otra hija adolescente, <strong>Saraa</strong>. Solo su intrépida compañera <strong>Oyun</strong>, y su querida amiga, la eficaz forense <strong>Solongo</strong>, parecen acompañar al comisario a su descenso a los infiernos. Yeruldelgger, duro pero sensible, honesto y honorable con los que merecen serlo, pero completamente temperamental y de certidumbres inquebrantables, vive solo para su trabajo, ha olvidado las enseñanzas de los monjes budistas que lo educaron en su juventud y sufre una espiral de autodestrucción y rabia interna que provocan el temor en sus compañeros y entre quienes le rodean.</p><p>La novela comienza con el encuentro fortuito por parte de una familia nómada del cuerpo de una niña en las estepas mongolas, enterrada extrañamente con su triciclo. A la vez en la capital, aparecen los cuerpos atrozmente mutilados de tres chinos y dos prostitutas que aparentemente no tienen relación con la muerte de la menor, pero poco a poco irán apareciendo los vínculos entre todas los asesinatos, en una red tejida desde las más altas esferas de poder, donde la corrupción y el dinero son las verdaderas motivaciones de los abominables crímenes que acaban sacudiendo hasta sus entrañas, al corrupto cuerpo de policía.</p><p>Una auténtica novela policial con sabor a clásico, que describe y critica la miseria que viven miles de personas en las cloacas de Ulán Bator, una ciudad creciente, construida según los parámetros soviéticos durante la segunda mitad del siglo XX y que, llena de contrastes entre la tradición y la modernidad, mantiene todavía la influencia del poder político y el control económico de sus antiguos ocupantes rusos y chinos, de la emergente Corea y de la explotación capitalista donde los negocios priman por encima de las personas. </p><p>Así describe Manook en boca de Oyun, una parte de Mongolia: “Dejando aparte el nuevo corazón de Ulán Bator y la perfección infinita de las estepas y las montañas, Oyun se preguntaba con frecuencia por qué su bella Mongolia parecía tan en ruinas. Cuando atravesaba los arrabales y los pueblos, siempre se llevaba una impresión extraña, como de abandono resignado. Como si la vida cotidiana de la gente, en aquel país inmenso y magnífico, se hubiera tornado mezquina en un presente raquítico, sin más ambición que sobrevivir al paso de los días. No sabía decir si el interior del país era una obra abandonada o una construcción en descomposición. Y siempre la perseguía esa certeza inquietante de que un pasado  de que un pasado y un futuro sin vida que habían condenado a esa pobre gente a un presente sin ambición, hecho de mínimas esperanzas cotidianas. O de mínimas desesperanzas…”.</p><p>Lo subyugante del libro es la calidad literaria de su autor para narrar con esa pasión y elegancia, emplear con brillantez la ironía –especialmente contra la impunidad de los chinos-, y crear la serie de inolvidables personajes que pueblan sus páginas, como la terca y fiel Oyun, compañera inseparable de Yeruldelgger, que no dudará en arriesgar su vida por su compañero para esclarecer los casos, o la brillante forense Solongo, algo más que una amiga para el protagonista y que deparará intensas sorpresas en su relación a lo largo de la trama. Manook consigue que la potencialidad de todos los personajes femeninos de la novela sea sublime. También el joven <strong>Gantulga</strong>, ayudante extraoficial, pura nobleza y valor,  y por supuesto, <strong>Erdenbat</strong>, su suegro, un personaje imprescindible de la trama, un poderoso canalla hecho a sí mismo que será el antagonista perfecto para Yeruldelgger.</p><p>Manook es capaz de escribir sobre la maldad, la belleza, la amistad y la venganza, la inmensidad de la naturaleza, la miseria de los sentimientos y la violencia atroz con una soltura y precisión asombrosas, con una fuerza poética absolutamente subyugante y con un conocimiento etnográfico de las costumbres mongolas admirable. Los diálogos son parte fundamental del libro, llenos de exclamaciones para acentuar la intensidad de las relaciones, también empleando la ironía como arma para la crítica social. Como este ejemplo, demoledor, del diálogo entre Yeruldelgger y su suegro, Erdenbat en el inicio del capítulo 30 y la descripción del paisaje y momento del protagonista: </p><p>“-Ya no eres el hombre que eras -dijo Erdenbat.</p><p>-Usted tampoco es el que pretende ser -respondió Yeruldelgger.</p><p>-Tal vez, pero todavía soy alguien, mientras que tú, poquito a poco, estás dejando de serlo.</p><p>-…</p><p>-No puedes continuar así, Yeruldelgger. Vas camino de perderlo todo. Te has convertido en un policía viejo, irritable y violento. Golpeas a los testigos, a tu propia hija, disparas a tus informadores, no respetas ninguna jerarquía, sólo investigas para ti sin rendir cuentas a nadie…</p><p>Yeruldelgger se había despertado antes del alba, a la misma hora a la que los pájaros se despiertan para cantar. La escarcha de los bosques húmedos le había irritado la nariz y se le había agarrado a los riñones. Había admirado cómo el alba invisible plateaba la laguna y el horizonte, y cómo se sonrosaba después el cielo tras las brumas azulonas, para inundar al fin el valle con una luz cálida y dorada que hacía humear las orillas alrededor de la yurta. Luego había entrado a prepararse un té salado con mantequilla bien caliente y sacado un taburete bajo la terraza de madera para sentarse de cara a la laguna, a la espera de Erdenbat. Su suegro había aparecido poco después, seguro de que el policía ya lo esperaba”.</p><p>Lean esta tremenda novela negra sobre una Mongolia oculta y déjense atrapar por este inmenso relato y la belleza de su lenguaje, que además de la corrupción y el crimen describe unos valores ancestrales muy intensos, que el propio protagonista necesita recuperar para redimirse. No es solo un potente<em> thriller</em>, sino también una crónica  social y cultural certera sobre un país desconocido. Esperemos que no se nos haga larga la espera y pronto el futuro nos depare más apasionados encuentros con el gran Yeruldelgger, un personaje que quedará para la historia del género negro y que junto a su autor me han recordado las palabras del escritor Jack Kerouac: “La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por contar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”.</p><p><em>*Pablo Bonet es librero de guardia en la Librería Muga.</em><strong>Pablo Bonet</strong><a href="http://larevistademuga.blogspot.com.es/" target="_blank"> Librería Muga</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Yeruldelgger, muertos en la estepa’, de Ian Manook]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura africana,Novela negra,Los diablos azules número 28]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fenómeno Chimamanda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fenomeno-chimamanda_1_1124465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a865e666-380f-4262-9662-85b4041cf6b5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fenómeno Chimamanda"></p><p>Acaba de editarse en Literatura Random  House <a href="http://www.megustaleer.com/libro/la-flor-purpura/ES0068672" target="_blank"><em>La flor púrpura</em></a>, el primer libro  que publicara <strong>Chimamanda Ngozi Adichie</strong> (Nigera, 1977) que, con tres novelas y un libro de relatos, se ha convertido en una escritora con miles de seguidores.  Esta primera novela, escrita en 2003, recibió el Commonwealth Writers Prize for Best First Book y le abrió puertas a las sucesivas, <em>Medio sol amarillo </em>(2007), por la que fue galardonada con el Orange Prize for Fiction, y  la última, <em>Americannah </em>(2013), galardonada también con el Chicago Tribune Heartland  Prize 2013 y el National Books Critics Award.</p><p>Todas ellas han sido publicadas en Random House, así como un libro de relatos magnífico, <em>Algo alrededor de tu cuello</em>, publicado en nuestro país en 2010 y actualmente descatalogado.  Ojalá se vuelva a editar. </p><p>Es, pues, todo un fenómeno literario,  sobre todo si se tiene  en cuenta su juventud, el haber nacido en Nigeria y además, ser mujer.</p><p><em>La flor púrpura</em> (<em>Purple Hibiscus</em> en el título original) parece estar ambientada tras la guerra civil de Nigeria  en uno de sus golpes militares. En ella oímos la voz en primera persona de Kambili, la protagonista, quince años de edad y clase media nigeriana, con un padre de gran prestigio: dueño de un periódico opositor, enfrentado al régimen militar que, sin embargo, ejerce un patriarcado autoritario en su familia, católico fanático que no duda en aplicar severos castigos físicos pese a la generosidad que esgrime  con los demás. A través del relato concentrado de unos hechos  en pocos días, una Semana Santa, la protagonista descubre otra forma de vida cuando visita a su tía Ifeoma, que cultiva hibiscos púrpura (frente a los rojos del hogar paterno), profesora universitaria viuda al frente de sus hijos, los primos de Kambili.</p><p>Para no dejar lugar a dudas sobre las influencias y el sentido de esta novela, Chimamanda empieza con la siguiente frase: "Todo empezó a desmoronarse en casa cuando mi hermano Jaja no fue a comulgar y padre lanzó su pesado misal al aire y rompió las figuritas de la estantería". Un claro homenaje a <strong>Chinua Achebe</strong>, considerado el padre de la literatura africana y de su novela más leída en el continente, <em>Todo se desmorona</em>, con la que se inicia la literatura de denuncia sobre la colonización y sus consecuencias.</p><p>A través de la protagonista, la autora consigue entrelazar  una novela de iniciación, la de una joven que despunta a la madurez y al amor, con la situación política del país  y  la estructura patriarcal  que vive.  El premio nobel  <strong>J. M. Coetzee</strong> definió  <em>La flor púrpura</em> como "la conmovedora historia de una niña expuesta demasiado pronto a la intolerancia y a la cara más horrible del Estado de Nigeria".</p><p>Después de esta novela Chimamanda se atrevió, en  <em>Medio sol amarillo</em>, con la novela histórica, donde retrata, a través de unos personajes de clase media y formación universitaria (muy parecidos a su propia familia), lo que supuso la guerra civil de Nigeria y el proceso de reclamación de independencia de Biafra. La última novela, <em>Americannah —</em>que es como llaman en  Nigeria a las africanas que emigran a ese país y que se convierten en los parias de los negros—, retrata con crudeza cómo les cambia la vida al llegar allí y  darse cuenta del color de su piel, algo que, en su continente, no llama  la atención. La propia Chimamanda ha declarado que ella no tuvo conciencia de ser negra hasta que no fue a estudiar a Estados Unidos.</p><p>Su libro de relatos, <em>Algo alrededor de tu cuello</em>, bebe de la rica tradición africana del cuento, pero en este caso de la mezcla con el cuento contemporáneo: no en vano, aparte de estudiar Comunicación y Ciencias Políticas en Filadelfia, ha realizado estudios de escritura creativa en la Universidad John Hopkins de Baltimore y un máster de estudios africanos en Yale. Esta mezcla de tradición/modernidad, esa visión de escritora transterrada, con un pie en África y otro en Occidente, le ha llevado en ese magnífico libro a una experimentación sutil y rompedora, de una profundidad y transgresión al nivel de los grandes cuentistas.</p><p>Ahora bien, no hay que olvidar que, si bien Chimamanda está consiguiendo ser un gran fenómeno literario, es porque ha bebido de fuentes africanas muy importantes, no solo de la gran influencia de Chinua Achebe, sino también de una antecesora africana, <strong>Mariama Bâ </strong>(Senegal 1929-1981), que con una sola novela, <em>Mi carta más larga</em> (1979),  instaura la literatura feminista africana  y  es lectura obligatoria en las escuelas senegalesas. Mariama Bâ publicó esta novela cuando tenía cincuenta y un años, ya casi a las puertas de la muerte, y apenas tuvo tiempo de publicar otro libro en vida, dejando su segunda novela concluida poco antes de fallecer. Ojalá este libro se reedite pronto.  Si alguien encuentra un ejemplar en un rincón de alguna librería, donde a veces hay algo de literaturas africanas,  que se lance a por él y lo lea. No se arrepentirá de descubrirlo.</p><p><em>*Carmen Peire es escritora. Su último libro es '</em><strong>Carmen Peire</strong><a href="http://www.edicionesevohe.com/products-page/evohe-narrativa/en-el-ano-de-electra-carmen-peire" target="_blank">En el año de Electra</a><em>' (Evohé, 2014). </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fenómeno Chimamanda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura africana,Los diablos azules número 10]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un retrato naturalista de Marruecos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/retrato-naturalista-marruecos_1_1124266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/734e8626-86fb-44a4-bb4e-30714661fe19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un retrato naturalista de Marruecos"></p><p>A <strong>Mohamed Chukri</strong> no le gustaba el título con que bautizó su primera editorial española a su libro iniciático, <em>Al-jubz al-hafi</em>, <em>El pan desnudo</em>,  tras el éxito de la versión francesa de <strong>Tahar Ben Jelloun</strong>, titulada <em>Le pan nu</em>. Al escritor rifeño le cuadraba mejor la traducción que conserva Cabaret Voltaire en <a href="http://www.cabaretvoltaire.es/index.php?id=206" target="_blank">su edición póstuma de 2014, El pan a secas</a>, a partir del trabajo realizado en el año 2000 por <strong>Rajae Boumediane El Metni</strong>, revisada por Chukri poco antes de morir en 2003, insólitamente atendido por orden de <strong>Mohamed VI</strong> en un importante hospital militar. A  las puertas de la muerte, se abrieron paradójicamente las puertas de Palacio para aquel borracho prostibulario que escribía tanto con las tripas como con el corazón y que, a partir de su propia peripecia biográfica, nos ofreció un apabullante retraro coral del Marruecos  de su infancia. Esto es, suburbios, éxodo, esclavitud infantil, la sequía, el hambre, las chapas, el reverso amargo de la vieja picaresca, escorado hacia el naturalismo: "Cuando escribí este libro, no había leído aún el <em>Lazarillo </em>ni el <em>Buscón —</em>me dijo—. Pero había leído <em>Don Quijote</em>, cuando estudiaba en Larache. Yo aprendí mucho de la literatura española". </p><p>Nunca fue un narrador oral al estilo de <strong>Mrabet</strong>, el autor de <em>M'haschich</em>, con quien compartió alevosías antes de distanciarse. Las palabras resultan cruciales para una obra que  fue concebida en árabe, enunciada en español por su autor ante un fascinado <strong>Paul Bowles</strong> que, allá por 1973,  transcribió su dictado al inglés y conoció un éxito internacional sin precedentes, aunque la versión íntegra de la misma no aparecería regularmente en Marruecos hasta  muy tarde, en 2000. ¿Cómo iba a aceptar el majzén la descripción pormenorizada del éxodo de una familia, maltratada por su padre, hasta el punto de estrangular hasta la muerte a uno de los hermanos del narrador? "Mi hermano llora, se revuelve de hambre y de dolor —describe—. Me da pena, lloro con él; veo a mi padre, hecho una fiera, dirigirse hacia él con los ojos llenos de cólera y las manos como si fuera un pulpo. Nadie se lo puede impedir. Pido socorro en mi imaginación: ¡un monstruo! ¡un loco! ¡deténganle! Pero el maldito le tuerce el cuello mientras la sangre escapa de su boca. Huyo dejándolo con mi madre, a la que calla con golpes y patadas".</p><p>Andando el tiempo, Chukri llegaba a aceptar que se hubiera tratado de un simple accidente pero el orín que se derrama, en dicho libro, sobre la tumba del patriarcado difícilmente iba a ser aceptado por una sociedad donde los resabios del machismo siguen siendo todavía mayores que a esta orilla del Estrecho. </p><p>"Pero, ¿qué hacemos tú y yo aquí?", me preguntó él como invitado y yo como periodista durante la visita oficial de <strong>José María Aznar</strong> a Tánger en la primavera de 2000? Yo acostumbraba a encontrarlo en el Negresco, uno de sus paraderos habituales de la ciudad pero ya tan desaparecido como él y como su célebre Canada Dry que tanto evocase <strong>Ramón Buenaventura</strong>.  No supe, en aquella puesta de largo marroquí que sirvió de preámbulo al segundo aznarato, que  iba a ser la última vez que nos saludáramos, bajo la cálida acogida del Hotel Minzah. A él le quedaban tres años para morir y, allí, el presidente español tampoco sabía que iba a concluir aquella legislatura recién iniciada con la guerra del Perejil como preámbulo a la invasión de Irak y su pintoresco papel en el Trío de las Azores.</p><p>Mediados los ochenta, descubrí a Chukri entre el público que asistía a una tediosa presentación literaria en la biblioteca española que luego pasó a ser tutelada por el Instituto Cervantes. Era un puñado de voluntariosos escritores marroquíes que se empeñaba en escribir en la lengua de Cervantes mientras unos cuantos mozalbetes francófonos le interrumpían constantemente en la lengua de <strong>Molière</strong>: "Aquí se habla en árabe, en bereber o en español, no se habla en  francés", clamó desde su elegante foulard y su bigote al modo, por entonces, <strong>Omar Shariff</strong>. "Yo nunca tuve un amigo francés", explicaría luego. "Aquí, cuando niño, todos mis amigos eran españoles". Por entonces, en 1983, había conocido una efímera edición de <em>El pan a secas</em>, que se agotó vertiginosamente y que tardaría diecisiete años en volver a reeditarse porque el siniestro ministro del Interior, <strong>Driss Basri</strong>, vetó el libro bajo la considerable presión de los ulemas. No en balde, corrió el bulo de que en el Irán de los ayatollás se habría llegado a promulgar una fatua decretando su condena a muerte, como si fuera un nuevo <strong>Salman Rushdie</strong>, o que su nombre figuraba en una lista negra. Aunque él estaba convencido de que cualquier fanático podría acabar con su vida, movió cielo y tierra hasta que logró un certificado de la embajada de Irán en el que desmentía semejante amenaza. </p><p>"¿Qué es eso del<em> pan desnudo</em>?", protestaba. En España, tal vez quisieron equiparar inicialmente su título con <em>N</em><em>aked lunch</em>, <em>El almuerzo desnudo</em>, de<strong> William Burroughs</strong>, que también se adentraba en el lado oscuro de la vida y del Tánger de su autor. Ambos se cruzaron en los cafetines del Zoco Chico o en los veladores del Café de París, pero el yonqui, a los ojos de Chukri, era desabrido y carecía del talante abierto de <strong>Samuel Beckett</strong>. En la obra de Chukri, los excesos vitales tampoco constituían el argumento de su obra, sino la consecuencia de una biografía plena de sombras y de escalofríos. Una familia que huye de la hambruna del Rif hacia Tánger, un padre desertor del Ejército del protectorado,  desabrido y violento que le azotaba atado contra un árbol; las malas calles de Tetuán, la cárcel de Larache que le  enseñara a leer y a escribir con apenas veinte años.  Se murió sin querer perpetuar su genética para que a sus descendientes no le atraparan el fantasma de su padre.</p><p>Nacido en 1935 en Beni Chiker, a mediados de los años sesenta Chukri había publicado en la revista libanesa <em>Al-Adab</em> un relato titulado "Violencia en la playa", a caballo entre su oficio de niño de once años que duerme al raso y su etapa de Larache, donde empieza a dejar de ser un analfabeto con 21 años de edad. No resulta baladí que el cineasta andaluz <strong>Juan José Ponce</strong> le eligiera como protagonista de su película <em>Mala calle</em>, en la que narra las peripecias de otros jóvenes galopines, en situación similar no sólo en las calles del norte de Marruecos: en Melilla, un niño de la calle apareció muerto en aguas del puerto hace apenas un par de semanas. </p><p>Cierto es que Chukri y su novela gozaron de un prestigio formidable entre los iniciados occidentales en el mundo árabe. Quizá con <strong>Nagib Mahfuz</strong> sea uno de los autores más señeros de aquella época y de ese universo, a pesar de que su obra posterior no llegase a la altura de este formidable <em>Pan a secas</em>. Escribía en árabe contemporáneo estándar, aunque atravesado por expresiones típicas del dariya marroquí e incluso del bereber, su lengua materna. Siguió manteniendo, eso sí, la crudeza, en los dos otros títulos de su trilogía: <em>Tiempo de errores </em>(1992) y <em>Rostros, amores, maldiciones </em>(1996). En esta última relata un hecho que él daba por cierto, el de un joven rifeño que llega a hacerle una felación a su padre ya anciano para que no tuviese la necesidad de casarse y desposeerle así de la herencia.</p><p>"<em>El pan desnudo</em> lo escribí a través de mis tripas. Quiero decir, hay acción —afirmaba, aunque quizá se refiese a que es descarnado, poderoso, realismo sucio amancebado con clásicos franceses y tradición oral bereber—. El segundo, <em>Tiempo de errores</em>, va en la misma línea, pero es más poetizado, más refinado si se puede decir; más escogido. Es un libro de símbolos literarios, de contemplación. El tercero abunda en esa misma línea, pero el primero era un documento social. <em>El pan desnudo</em>, es un testimonio sobre una época, la emigración de los rifeños hacia el norte, durante la sequía".</p><p>Hay quien se empeña —<strong>Teju Cole</strong> en <em>Ciudad abierta—</em> en enfrentar su obra con la de <strong>Tahar Ben Jelloun</strong>, su primer traductor al francés. Sus estilos son diametralmente opuestos, aunque lleguen a tocarse en textos tan descarnados como el <em>Sufrían por la luz</em>, en el que ese último escritor describía las prisiones políticas de <strong>Hassan II</strong>, utilizando por título español un verso clásico de <strong>Vicente Aleixandre</strong>, que sustituía a la expresión francesa <em>Cette aveuglante absence de lumière</em>, que literalmente resultaría "Esta cegadora ausencia de luz". ¿Cómo poner a dialogar el realismo mágico de Ben Jelloun con el realismo sucio de Chukri? Probablemente su estética respectiva apenas vendría a coincidir en las traducciones al árabe que este último llevaría a cabo sobre poemas del propio Nobel, de <strong>Antonio Machado</strong> o de <strong>Federico García Lorca</strong>. </p><p>Convertido en personaje literario por <strong>Javier Valenzuela</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/03/05/javier_valenzuela_quot_tanger_escenario_perfecto_para_una_novela_negra_espanola_quot_29321_1026.html" target="_blank">en Tangerina</a>, Chukri fue uno de los interlocutores  nativos de aquel legendario gueto donde en dicha ciudad y en un tiempo de intolerancia pudieron ser libres Paul Bowles, <strong>Jean Genet</strong>, <strong>Tenessee Williams</strong> o muchos otros a los que él retrató a vuela pluma en otros libros de menor intensidad y renombre (<em>Paul Bowles, el recluso de Tánger</em> y <em>Jean Genet y Tennessee Williams en Tánger,</em> por la que transitaba también de tarde en tarde <strong>Juan Goytisolo</strong>, uno de los principales evangelistas de <em>El pan a secas</em>).</p><p>"El Tánger que me pertenecía ya es un Tánger triste. Cuando bajo a los barrios, encuentro a compañeros que han terminado muy mal —me refirió cinco años antes de morir—. No puedo verlos así y no tengo suficiente para ayudar a aquellos a quienes quiero. Ahora, vivo en un barrio europeo, con un ambiente muy diferente, y lo siento mucho, pero ya no es lo mismo. Y no es melancolía, que conste. Podrían venir otros tiempos. Siempre hay esperanza de que la situación económica y política cambie".</p><p>El murió, sin embargo, sin ver realizado ese remoto sueño. Su Bertucci probablemente siga en poder de la criada que le sirvió durante veinte años y a la que entregó —es fama— toda su herencia. </p><p><em>*Juan José Téllez es escritor.</em><strong>Juan José Téllez</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Mar 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan José Téllez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un retrato naturalista de Marruecos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura africana,Los diablos azules número 9,Narrativa]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘Los caballos de Dios’, de Mahi Binebine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/caballos-dios-mahi-binebine_1_1122882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6f4c504a-6f4b-4a3a-be1e-5df3d8adba6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Los caballos de Dios’, de Mahi Binebine"></p><p><strong>Los caballos de DiosMahi BinebineAlfaguaraMadrid2015</strong><em>Los caballos de Dios</em></p><p>Respetar al otro significa una tarea más compleja de lo que sugieren los estribillos de lo políticamente correcto. Se nos llena la boca de la palabra “otro”. La pronunciamos con educación para sentirnos bien con nosotros mismos. Y cerramos de forma consoladora los conflictos. Pero cuando existen distancias, resulta imprescindible mirar de frente al conflicto para no caer ni en un colonialismo disfrazado, ni en una mentira. Ponerse en el lugar del otro significa a menudo dejar al otro sin lugar. En sentido contrario, la fe en que todo el mundo es bueno es la cara amable de una mentira a la moda: todos son iguales, esa canción de barra de bar que sirve para establecer el descrédito o la ley de la sospecha sobre cualquier realidad.</p><p>Es mejor mirar de frente al conflicto. Así lo hace el novelista marroquí <strong>Mahi Binebine</strong> en <em>Los caballos de Dios</em>, el libro que recibió en 2010 el Premio de Novela Árabe y que ahora edita en España Alfaguara. Su realismo descarnado es un mirar de frente, un contar con la ayuda de la ficción, pero sin velos, un modo de narrar con sencillez cuidada las experiencias de vida que pueden desembocar en el terror.</p><p>Mirar de frente no es un acto de complicidad, sino un requisito de la voluntad de conocimiento. Mírame a la cara, dice quien nos quiere enfrentar de cerca a una vergüenza o a un juicio duro. La cercanía del amor consigue que veamos más cosas con los ojos cerrados. Binebine nos pide que miremos de frente, nos sitúa ante una realidad dura, pero lo hace con una forma de tensión literaria que es obligada a la serenidad. El tono particular de la narración se impone desde el principio cuando sabemos que nos habla un muerto, que las cosas se recuerdan con la serenidad de quien ya no vive. Esta distancia limita la pasión de las opiniones, pero es permeable a la melancolía y a la evidencia del sacrificio inútil. Se trata de alguien que ha sido incapaz de entender el significado de la vida.</p><p>¿Somos nosotros capaces de comprender al terrorista suicida? La narración no busca la complicidad, el perdón o la justificación, sino el conocimiento de una experiencia, la capacidad de vivir una historia desde el interior de los acontecimientos.</p><p>El 16 de mayo de 2003 se produjeron en Casablanca varios atentados en los que murieron 45 personas, entre ellas 12 terroristas suicidas. Un grupo de muchachos, con una edad entre 20 y 23 años, en conexión con Al Qaeda, hicieron estallar sus cinturones mortales en la Casa de España y en el hotel Farah. <em>Los caballos de Dios</em> narra las historias de algunos de estos jóvenes, desde su nacimiento en Sidi Moumen, una barriada de chabolas junto a un vertedero, hasta el momento de entrar en relación con el fundamentalismo islámico y de entregar su vida a una causa de paraísos criminales. La idea de acceder a Dios a través de la venganza necesita del resentimiento, pero también de una identidad particular formada en el desamparo. Las alianzas de una vida sin articulación legal responden a un tejido de lealtades y decisiones que abren poco a poco un verdadero abismo entre el sentimiento del bien y el mal y una posible conciencia cívica. El mandato de la supervivencia dibuja con una tinta de sombras la geografía de la vida, ya sea para iluminar la violencia salvaje, ya sea para imaginar el amor o la amistad. La desigualdad extrema es mal condimento para la mezcla de civilizaciones.</p><p>Mahi Binebine nos cuenta con una serenidad descarnada esta experiencia en la voz de un muerto. Recuerdos de una infancia con un vertedero al fondo que se convierte en lugar de supervivencia y en sedimento moral. Recuerdos de una pandilla que forma un equipo de fútbol y compone una alianza para sentir consuelo, no ya por el entretenimiento de unas horas, sino por el deseo de formar parte de algo. La vida más digna queda lejos y las familias están en permanente peligro de desarticulación. La violencia se cuela como una rata por las fisuras de la convivencia. Recuerdos de un emir y unos personajes que aprovechan las situaciones para ir creando lazos de devoción, intereses laborales, afectivos y económicos que se enredan a una causa. El rigor dependiente se asume con una normalidad cotidiana, igual que las humedades se apoderan de un sótano. Y, sobre todo, el testimonio de que cualquier totalitarismo se vive en primera persona, de que el yo es una experiencia en la que la irracionalidad es compatible con el amor, la soledad y el miedo. Hasta el último segundo quedan huecos para la duda. Los destinos escritos se mezclan con el azar. Asistir al propio entierro supone incluso tomar conciencia, gracias a una madre, de que cualquier ser humano, por grave que haya sido su crimen, no está nunca solo y significa una demanda de dignidad.</p><p>La buena literatura nos enseña a conocer la vida por dentro. Esta novela abre un mundo que suele quedar escondido al otro lado de las noticias. </p><p>*<em><strong>Luis García Montero</strong></em><em> es escritor. Su último libro publicado es 'Balada en la muerte de la poesía' (Visor, 2016).</em><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/baladas-en-la-muerte-de-la-poesia.html" target="_blank">Balada en la muerte de la poesía</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Feb 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Los caballos de Dios’, de Mahi Binebine]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura africana,Novela,Los diablos azules número 4]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fallece a los 90 años la Nobel sudafricana Nadine Gordimer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/fallece-90-anos-nobel-sudafricana-nadine-gordimer_1_1103190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La escritora sudafricana<strong> Nadine Gordimer</strong>, Premio Nobel de Literatura en 1991, ha fallecido a los 90 años de edad, según ha informado este lunes la emisora South African Radio.</p><p>Nadine Gordimer (Springs, 1923) es autora de más de una veintena de publicaciones, entre las que destacan libros como<em> La historia de mi hijo, El conservador </em>o <em>Mundo de extraños</em>, en los que trata<strong> los conflictos interétnicos y el apartheid,</strong> algunos de los temas más presentes en su literatura.</p><p>Además del Premio Nobel, la autora ha recibido un gran número de premios y distinciones, entre ellos, un total de <strong>15 doctorados honoris causa </strong>por universidades como Yale, Harvard, Columbia, Cambridge, Leuven en Bélgica, Ciudad del Cabo y Witwatersrand.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Jul 2014 13:29:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[INFOLIBRE]]></author>
      <media:title><![CDATA[Fallece a los 90 años la Nobel sudafricana Nadine Gordimer]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura africana,Sudáfrica,Cultura,Premios Nobel]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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