<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Che Guevara]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/che-guevara/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Che Guevara]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Y Cuba sigue…]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-tramoya/cuba-sigue_129_1886004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d2d858bb-3e72-4ab9-83e5-a940e4fdaef3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y Cuba sigue…"></p><p>La desproporción entre el mito cubano y su realidad física es impresionante. Cuba es un paisito con once millones largos de habitantes, escasos recursos naturales realmente valiosos, más allá del azúcar, algunas frutas, un poco de tabaco, algún mineral y playas paradisíacas. <strong>Cuba no pinta casi nada en el mercado de las cosas</strong>. Si mañana desapareciera del mapa nadie echaría de menos sus productos industriales ni sus materias primas.</p><p>Ahora bien, <strong>pocos países cuentan con un capital simbólico tan poderoso</strong>. La música cubana, sus estilos y sus bandas están en todas partes. En cada capital del mundo hay un par de restaurantes cubanos, a pesar de la sencillez insultante de su gastronomía.<strong> El poder simbólico de Cuba emerge en su máxima expresión a través de la política</strong>, gracias a la construcción y reproducción tenaz del relato de David contra Goliat: en su narración idealizada, el pueblo bravo resiste ante el tirano poderoso, que tan solo está a unas cuantas millas de su costa. Es interesante que en una visita a La Habana uno vea muy pocas fotografías de <strong>Fidel Castro</strong>, que pidió él mismo que no se le dedicaran plazas ni grandes avenidas ni estatuas, sabiendo seguro que serían un día derribadas, y se sigan viendo las imágenes icónicas, casi religiosas, del <strong>Che Guevara</strong> en su batalla contra el imperialismo.</p><p>Haber mantenido durante 65 eternos años un régimen “revolucionario” sin que se haya derramado sangre, o al menos no tanta, es un logro admirable de los hermanos Castro y de sus ancianos compañeros de batallas. Se han escrito libros enteros <strong>sobre la posibilidad de una transición democrática en Cuba</strong>, se han organizado cientos de simposios y encuentros, pero ahí siguen los octogenerios militares controlando los resortes del mísero sistema comercial: con una economía paralela –muy poco sumergida, porque todo el mundo sabe de ella– que nada tiene que ver con la oficial. Con unos indicadores de desarrollo humano (alfabetización, esperanza de vida, seguridad ciudadana, acceso universal a la salud, a la educación ¡y a la vivienda!) que lucen orgullosos sobre el papel frente a los de cualquier Estado europeo, pero que en realidad se comparecen muy poco con la ausencia palmaria de bienes básicos: desde un cuaderno para la escuela a un vial en el hospital o un simple trozo de pescado… ¿Comen los niños cubanos tres veces al día? Por supuesto. ¿Tiene cualquier ciudadana una vivienda? Claro. ¿Es cierto que se puede ir por la calle sin sustos ni robos ni sobresaltos? Así es. Ante un funcionario de Naciones Unidas, esos hechos son poco objetables. <strong>Otra cosa es qué comen esos niños, si hay luz en esas casas</strong> o cómo actúan los chivatos contra los disidentes en cada cuadra del país.</p><p>Por lo demás, desde hace décadas, si alguien da guerra y no le gusta lo que hay, se le deja marchar y a otra cosa. Recordemos lo que pasó con Yunior García, quien lideró la gran movilización que desembocaría en la Marcha Cívica por el Cambio en 2021. Yunior, acosado y perseguido por el Gobierno, terminó marchando pocos días después de la Marcha con destino Madrid. <strong>Es una pauta muy caribeña, como acabamos de ver en Venezuela: mejor que los líderes molestos se marchen pacíficamente</strong>. El embajador de España en La Habana junto con las autoridades cubanas facilitaron las cosas. Mientras, se detenía a un centenar de chamos que probablemente aún estén esperando en prisión y se restauraba el orden sacrosanto de los hoteles para extranjeros, una rica fuente de ingresos para la isla. En los resorts internacionales, que se lo digan a Meliá o a Iberostar, no hay apagones nunca, ni faltan la langosta ni la gasolina: tampoco los empleados dispuestos a olvidar sus derechos socialistas a cambio de un sueldo equivalente en dólares y unas propinas furtivas en cada intercambio posible.</p><p>A mi me entró pena al ver esas imágenes robadas de las calles de La Habana, de sus gentes en la oscuridad de la noche dándole a la cacerola como última e inútil vía de protesta.<strong> Es la pena de ver cómo se está atrasando la resignificación del mito socialista</strong>. Con plena escolarización, una conciencia social aún mayoritaria entre la población, un orgullo patrio todavía extendido, <strong>Cuba quizá está a tiempo de hacer una transición pacífica</strong>, que solo podrá tener lugar con la aquiescencia de las autoridades. Dudo que ya puedan imponer nada ni Venezuela o México y menos aún Rusia. Esos abuelos, como parecía que podía suceder durante el mandato de Obama, podrían anticipar que antes, o quizá después, mucho después, con ellos muertos, <strong>el colapso total llegará</strong>. Y que entonces la llegada de los hijos de los cubanos que marcharon a Florida, los nietos de los empresarios europeos o estadounidenses expropiados por la Revolución, y así, en conjunto, la extrema derecha mundial, estará presta a tomar revancha.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e23871aa-ba43-4126-991c-ad8654ab393b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Oct 2024 19:16:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Arroyo]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d2d858bb-3e72-4ab9-83e5-a940e4fdaef3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="49678" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d2d858bb-3e72-4ab9-83e5-a940e4fdaef3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="49678" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Y Cuba sigue…]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d2d858bb-3e72-4ab9-83e5-a940e4fdaef3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cuba,Fidel Castro,Che Guevara,Barack Obama,Venezuela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las memorias imposibles del Caudillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/memorias-imposibles-caudillo_1_1718156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fdd05995-eced-46a3-b872-cb96e7c0efa5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las memorias imposibles del Caudillo"></p><p>Entre 1964 y 1965, el editor italiano <strong>Giangiacomo Feltrinelli</strong> realizó varios viajes a Cuba, donde se entrevistó con <strong>Fidel Castro</strong>. El propósito era editar unas memorias del líder revolucionario cubano, que recapitulara los principales episodios de su vida, entre el asalto al cuartel Moncada en 1953 y la Crisis de los Misiles en 1962. El repaso de aquella década de acciones políticas debía desembocar en <strong>un conjunto de reflexiones y análisis de Castro sobre la realidad de Cuba y el mundo en la Guerra Fría.</strong></p><p><strong>No era la primera vez que el político cubano se acercaba a un escritor o editor extranjero para producir un libro.</strong> Ya lo había hecho con Waldo Frank y C. Wright Mills, un escritor y un sociólogo estadounidenses de gran renombre, y también había concedido entrevistas a periodistas como Herbert S. Matthews del New York Times y Robert Taber de la CBS, Lee Lockwood y Lisa Howard, Ed Sullivan y Andrew St. George. La idea de un libro suyo bien colocado en el mercado editorial occidental atrajo poderosamente a Castro y a su editor Feltrinelli.<strong> Para el político cubano podía ser una forma de trasmitir una imagen de sí mismo</strong>, diferente a la del impulsivo e irresponsable receptor de los misiles soviéticos en Cuba. Para Feltrinelli, las proyectadas memorias intentarían ser un éxito editorial, comparable al de <em>Doctor Zhivago </em>(1957), de Boris Pasternak. </p><p>La operación del libro de memorias de Castro, como ha contado <strong>Carlo Feltrinelli </strong>en <em>Senior Service </em>(2001), la biografía de su padre, incluyó al periodista Valerio Riva, el político cultural cubano, ya en desgracia, Carlos Franqui, y como ghostwriter, nada más y nada menos que el poeta y traductor Heberto Padilla. La parte más histórica del manuscrito, hasta la Crisis de los Misiles, logró completarse y se preserva en los archivos de la Fundación Feltrinelli en Milán. <strong>Pero las observaciones finales de Castro sobre Cuba y el mundo, a la altura de 1965, nunca llegaron a transcribirse. </strong></p><p><strong>¿Por qué? </strong>¿A qué se debió que luego de grabar decenas de horas hablando sobre Kruschev y Mao, Vietnam y las guerrillas latinoamericanas, el Che Guevara y la homosexualidad, los artistas e intelectuales en Cuba, Fidel desistiera de concluir y editar sus memorias?<strong> La explicación se encuentra en los pasajes que rescató Feltrinelli de aquellas charlas</strong>, en las que aparecía un Castro favorable al nuevo liderazgo soviético, detractor de Mao –a quien llamaba “senil y esclerótico”–, inconforme con el discurso del Che Guevara en Argel y abiertamente homófobo. De haberse editado el volumen, habría resultado contraproducente para el objetivo de trasmitir una imagen benévola de Castro en la opinión pública occidental. En 1965, año de creación del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, la voz de Castro ya era la del Estado cubano y debía modularse de manera impersonal, sin énfasis o exabruptos que pusieran en evidencia <strong>las fluctuaciones ideológicas de la isla en medio de la Guerra Fría. </strong></p><p>Del malestar de Feltrinelli con aquella experiencia surgió el enorme interés del editor italiano en la figura del Che Guevara, que entonces percibía marginado por la cúpula castrista. <strong>Tres años después</strong>, con la imagen icónica del fotógrafo Alberto Korda en portada, Feltrinelli pondría a circular el Diario de Guevara en Bolivia, un texto que sí <strong>cumplía a sus anchas el objetivo de proyectar las ideas de la izquierda latinoamericana</strong> desde la voz personal de uno de sus líderes. </p><p>La relación de los políticos profesionales de la izquierda latinoamericana con los libros está, de algún modo, cifrada en aquel desencuentro entre Castro y Feltrinelli. Es muy revelador que, a partir de entonces, <strong>el propio Castro agenciara sucesivos encuentros con periodistas y biógrafos para trasmitir ideas en forma de libros</strong>. Las biografías de Tad Szulc, Claudia Furiati y Katiushka Blanco partieron de conversaciones con Castro. Las entrevistas de Frei Betto, Gianni Minà e Ignacio Ramonet no fueron “biografías a dos voces”, sino monólogos con aplausos programados. </p><p>Es toda una ironía que la única biografía de Fidel Castro escrita por un escritor de ficción, Norberto Fuentes, recurriera a la forma de una <strong>autobiografía apócrifa.</strong> <em>La autobiografía de Fidel Castro. I y II </em>(2004-2007) resultó ser una perfecta parodia de los inagotables textos del propio Castro, en los que la historia de su persona se confundía con la historia de Cuba. No hay pasaje en aquellos libros que no tuviera un rastro previo en las autonarraciones de la vida del comandante. Libro a dos voces fue, en realidad, la <em><strong>Conversación con Allende </strong></em><strong>(1971) </strong>de Régis Debray, texto en que el marxista francés debatía con el presidente socialista chileno. Como otros guevaristas y castristas latinoamericanos de los años 70, empezando por el propio Fidel Castro, <strong>Debray no pensaba que el programa de Allende y Unidad Popular fuera verdaderamente revolucionario</strong> y, constantemente, intentaba sacarlo a relucir en su charla con el presidente chileno. </p><p><strong>La Revolución Sandinista de Nicaragua,</strong> en los años 80, produjo muchos comandantes escritores: Tomás Borge, Omar Cabezas, Luis Carrión… Pero uno de sus principales líderes, el que al final ha hegemonizado aquel fenómeno político, en su fase más claramente autoritaria, <strong>Daniel Ortega, no parece haber escrito ninguno</strong>. El volumen <em>Combatiendo por la paz</em> (1988) fue una colección de discursos de Ortega que la editorial Siglo XXI presentó como libro de la campaña presidencial de fines de los 80, que los sandinistas perdieron frente a Violeta Chamorro en 1990. La historia del libro imposible de Fidel Castro se repitió a principios de este siglo, cuando Hugo Chávez se convirtió en la figura central de la izquierda latinoamericana. <strong>Chávez firmó muchísimos libros,</strong> en un intento claramente deliberado de presentar al líder bolivariano como un pensador político. Sus discursos y entrevistas se reprodujeron en forma de libro, intentando cifrar su “doctrina” y su “estrategia histórica y geopolítica” como síntesis de la ideología de<strong> la “Revolución Bolivariana”. </strong></p><p>Sus recurrentes citas de Bolívar dieron lugar a una bibliografía que colocaba los usos chavistas de la vida y obra del líder anticolonial de principios del siglo XIX al nivel de los estudios eruditos de Germán Carrera Damas, Elías Pino Iturrieta, Luis Castro Leiva y otros historiadores profesionales. Los <em>stands</em> del gobierno de Venezuela en cualquier feria de libro, como las de Cuba en Guadalajara, se llenaron de libros de Chávez y Fidel en <strong>una clara muestra de que el discurso de los políticos reemplazaba la letra de los escritores. </strong></p><p>Con Chávez, incluso, se fue más allá y<strong> se le hizo circular oficialmente como autor de ficción</strong>, a través de su libro <em>Cuentos del arañero </em>(2013), una mezcla de relatos autobiográficos y leyendas populares entresacadas de su programa radial Aló Presidente. Otra compilación más bizarra de los mensajes radiofónicos y televisivos de Chávez fue <em>El libro azul </em>(2016), prologado por su sucesor Nicolás Maduro, que reunió profecías, vaticinios, revelaciones místicas y prognosis apocalípticas. En la misma línea esotérica de los socialismos del siglo XXI podría colocarse l<strong>a fascinación de Fidel Castro con las teorías de la conspiración </strong>del lituano Daniel Stulin y de la supremacía rusa de Alexander Dugin, o, más consistentemente, las aficiones evangélicas y adivinatorias de Rosario Murillo, esposa de Ortega y vicepresidenta vitalicia de Nicaragua, quien tiene, además,<strong> una carrera oficial como poeta en el país de Rubén Darío. </strong></p><p>Como antes a Fidel Castro, a Hugo Chávez se acercaron muchos intelectuales partidarios de la modalidad bolivariana de la izquierda regional. Ignacio Ramonet y Heinz Dieterich Steffan, Samir Amin y Juan Carlos Monedero fueron algunos de los teóricos que contribuyeron a perfilar a aquellos líderes como autores del pensamiento político contemporáneo. Hoy por hoy existen en Caracas y La Habana sendas <strong>instituciones dedicadas a la investigación y difusión del pensamiento de Fidel Castro y Hugo Chávez. </strong></p><p>Entiéndase, <strong>no se trata de una hiperbolización afectiva</strong>, bastante natural en la política latinoamericana desde los tiempos de Vargas y Perón. Se trata de <strong>una cabal equiparación intelectual</strong> entre pensadores latinoamericanos como Simón Bolívar y José Martí en el siglo XIX o José Enrique Rodó y Octavio Paz en el XX con políticos profesionales como Fidel Castro y Hugo Chávez, que dominaron sus respectivos espacios políticos durante décadas. </p><p>Más natural, sin tanto proselitismo forzado, fue<strong> la relación con el libro de políticos con un amplio bagaje intelectual,</strong> como el chileno <strong>Ricardo Lagos</strong> o el brasileño <strong>Fernando Henrique Cardoso.</strong> Afincados ambos en izquierdas socialistas y socialdemócratas, desestimadas por las izquierdas autodenominadas “revolucionarias” o “bolivarianas”, estos presidentes publicaron dos memorias. En estos libros se rompe la maldición del libro imposible del estadista latinoamericano.<em> The Accidental President </em>(2006) de Fernando Henrique Cardoso, quien como sociólogo había escrito varios títulos clásicos sobre la dependencia y el subdesarrollo económico y social en América Latina, narró los ocho años de gobierno del socialdemócrata brasileño entre 1995 y 2003. <strong>Cuando el libro apareció Lula da Silva estaba ya consolidado como su sucesor en el poder,</strong> y el caso brasileño se afianzaba como la prueba de que un traspaso presidencial entre izquierdas de diverso signo era posible en América Latina. </p><p>Muy reveladora de aquel talante pluralista fue la forma en que <strong>Cardoso</strong> se refirió a Fidel Castro y Hugo Chávez en sus memorias. Decía el presidente brasileño que<strong> el reeleccionismo o el aferramiento al poder de ambos líderes mostraba una tendencia autoritaria</strong> en la izquierda latinoamericana. Pero insistía en que esa tendencia era menos poderosa que la democrática y cuestionaba que la mejor vía de revertirla fuera una política punitiva de Washington hacia la región. </p><p>Lagos, por su parte, en <em>Así lo vivimos</em> (2012), hizo <strong>un retrato lleno de matices sobre la transición chilena</strong>. El ex presidente contaba críticamente los costos sociales y políticos de la dictadura de Augusto Pinochet y la estrategia económica neoliberal impulsada por los Chicago Boys. Se detenía en la esperanza renovada del triunfo del NO en el plebiscito de 1988 y en las expectativas moderadas de los primeros gobiernos transicionales de Patricio Aylwin y Eduardo Frei Ruiz-Tagle. <strong>Lagos recordaba los consensos regionales que logró impulsar, en los primeros años del siglo XXI,</strong> con el apoyo de Cardoso y Lula da Silva en Brasil y de Tabaré Vázquez en Uruguay. Y, al igual que Cardoso, destacaba más las buenas relaciones con Chávez y el bloque bolivariano, a pesar de las profundas diferencias en términos de gobernabilidad democrática, integración regional y economía social de mercado, que lo separaban de la otra izquierda. Con mucha menos estridencia que la de Chávez o Castro, defendía su posicionamiento en contra de la “guerra contra el terror” impulsada por los gobiernos de George W. Bush y Tony Blair, tras<strong> el derrumbe de las Torres Gemelas. </strong></p><p>Libros como los de Cardoso o Lagos, hace una década, parecían naturalizar en América Latina una tradición que Feltrinelli demandaba a Castro: la de <strong>las memorias del estadista, </strong>al estilo de Churchill o De Gaulle. Otros libros recientes en la política latinoamericana, como el de José Mujica y Noam Chomsky, a partir del documental del mexicano Saúl Alvídrez, insinúan una vuelta al tipo de diálogo profético que promovieron Chávez y Castro en su momento. Diferencias de acento o tono aparte, <strong>ese tipo de libro parece concebido como un conjunto de arengas desde un púlpito ideológico. </strong></p><p>Lo mismo podría decirse de los múltiples libros que escribe el presidente de México, <strong>Andrés Manuel López Obrador.</strong> Desde que era opositor, Amlo se acostumbró a publicar libros en los que <strong>denunciaba la corrupción federal</strong>, los fraudes electorales en Tabasco o incursionaba en la historia regional de su estado. Poco antes de llegar al poder, en 2018, López Obrador había publicado varios libros que reiteraban su diagnóstico sombrío de la realidad mexicana: <em>La mafia nos robó la presidencia</em> (2007), <em>La mafia que se adueñó de México </em>(2010), <em>La gran tentación: el petróleo de México</em> (2013), <em>Neoporfirismo: hoy como ayer </em>(2014) y <em>Oye, Trump</em> (2017). </p><p>Desde que llegó al poder, en 2018, algunas de las premisas de sus campañas previas, como el rechazo al racismo y la xenofobia de Trump, el giro nacionalista en la estrategia energética o el propio combate a la corrupción, fueron abandonados por <strong>una política de entendimiento con el trumpismo</strong> y, luego, con la administración de <strong>Joe Biden,</strong> por una agenda migratoria pactada con Estados Unidos y por una ortodoxia financiera y macroeconómica, en perfecta continuidad con <strong>el neoliberalismo salinista y zedillista de los años 90. </strong></p><p>Durante su gobierno, <strong>López Obrador ha intensificado la publicación de libros personales.</strong> En 2018 apareció <em>La salida</em>, en 2019 <em>Hacia una economía moral</em>, en 2021 A la mitad del camino, y pronto debe aparecer un cuarto, dedicado a los jóvenes mexicanos, y que contendría sus “últimas recomendaciones” al gobierno sucesor. De más está aclarar que los destinatarios fundamentales de este testamento son la sucesora oficial <strong>Claudia Sheinbaum</strong> y el equipo de gobierno que diseñe. </p><p><strong>Hasta la primera mitad del siglo XX </strong>hubo en América Latina estadistas letrados que llegaron a la primera magistratura en sus respectivos países. Domingo Faustino Sarmiento fue presidente de Argentina, Rómulo Gallegos de Venezuela, Rui Barbosa y Miguel Ángel Asturias, Gabriela Mistral y Pablo Neruda fueron importantes diplomáticos y legisladores en Brasil, Chile y Guatemala. </p><p><strong>A partir de los grandes populismos y revoluciones de mediados del siglo XX, </strong>los nuevos caudillos desplazaron gradualmente al estadista letrado en la región. El fracaso de Mario Vargas Llosa en su intento de llegar a la presidencia de Perú, en 1990, hoy adquiere connotaciones más profundas para la América Latina posterior a la Guerra Fría. Alberto Fujimori, alternando populismo y tecnocracia, no sólo ganó aquellas elecciones por casi el doble de votos, sino que, una vez en el poder, aplicó <strong>el programa de gobierno diseñado por el equipo de Vargas Llosa. </strong></p><p>En las últimas décadas, en fiel reflejo de las disputas ideológicas del continente, <strong>los políticos latinoamericanos se han ramificado en tecnócratas y populistas,</strong> aunque no han faltado quienes, como Fujimori, intentaran mezclar los dos perfiles. La relación con los libros ha seguido esa misma bifurcación, describiendo la generalizada degradación paralela de la literatura y el pensamiento de los políticos y del arte mismo del gobierno.</p><p>________________________________</p><p><em><strong>*Rafael Rojas</strong></em><em> (Santa Clara, Cuba, 1965) es historiador y ensayista. Autor de El árbol de las revoluciones. Ideas y poder en América Latina (Turner,2021)</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[de372304-777b-4ba3-9275-2e4b1414f431]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Feb 2024 18:31:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Rojas]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fdd05995-eced-46a3-b872-cb96e7c0efa5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2361373" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fdd05995-eced-46a3-b872-cb96e7c0efa5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2361373" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las memorias imposibles del Caudillo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fdd05995-eced-46a3-b872-cb96e7c0efa5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[TintaLibre,Che Guevara,Fidel Castro,Latinoamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Che, un icono complejo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/che-icono-complejo_1_1146261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En una época en la que las izquierdas parecen divididas y desnortadas, el 50 aniversario de la muerte de Ernesto Che Guevara se aparece <a href="https://www.youtube.com/watch?v=XLr-tP0U-Io" target="_blank">como una luz en un santoral revolucionario y laico</a> en el que muchos héroes resisten mal el paso del tiempo. <strong>Tuvo suerte de morir joven</strong> y hacerlo en defensa de sus ideales sin dejarse contaminar por el ejercicio burocrático del poder.</p><p>Después están los claroscuros, <a href="http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/171008092329530.html" target="_blank">su papel en los fusilamientos</a> de los primeros años de la Revolución. Este vídeo es menos favorable que el anterior.</p><p>El Che se convirtió, tras su ejecución en La Higuera en 1967, en <strong>un símbolo</strong>. La foto de Alberto Korda, que le muestra mitad Jesucristo mitad guerrillero le elevó a la categoría de héroe en América Latina. Fue un continuador de la estela de los Emiliano Zapata, Augusto César Sandino y otros luchadores contra <strong>la injusticia, el abuso de poder y el imperialismo</strong>. Como <a href="https://www.africanexponent.com/post/7696-feats-achieved-by-thomas-sankara-in-just-4-years" target="_blank">el burkinés Thomas Sankara</a>, de cuyo asesinato se han cumplido 30 años.</p><p>El Che vivió en la época en la que <strong>la televisión empezaba a decidir </strong>el nombre del presidente de EEUU (el debate Kennedy-Nixon). Fue poderosa su imagen vestido de uniforme verde oliva en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas en 1964.</p><p>Sus enemigos pensaron que <strong>dándole muerte en Bolivia acababan con el problema</strong>, destruían su halo de invencibilidad, pero su imagen yaciente le catapultó hacia un personaje global. Ni siquiera acabó con el mito de rebelde comunista su transformación en un bien capitalista, en un <em>merchandising</em> revolucionario, que tan bien explotó en su beneficio Fidel Castro y el régimen cubano. Su credibilidad política está <strong>intacta entre la izquierda</strong> de América Latina, África y Europa. Para la derecha es un impostor y un asesino.</p><p>En África trató de organizar una guerrilla en Congo para ayudar a Patrice Lumumba. Escogió a Laurent Kabila como líder, pero comprendió que no servía para luchar porque estaba más interesado en los burdeles de Dar Es Salam.<strong> Kabila acabó siendo 30 años después el jefe de una guerrilla </strong>que derrocó a Mobutu Sese Seko.</p><p>De regreso de aquel viaje se reencontró con el periodista Enrique Meneses que había estado con ellos en Sierra Maestra. Los revolucionarios le llamaban <em>El español</em>. Meneses publicó un gran reportaje en <em>Paris Match</em>. El Che le dijo en una cena en El Cairo que <strong>Fidel Castro le quería dar paredón </strong>porque había escrito que entre los guerrilleros cubanos había comunistas. “Nos costó ayudas económicas procedentes de EEUU”, dijo el Che. Meneses se defendió: “Claro que había comunistas, tú y Raúl Castro”. “Pero no nos convenía que lo dijeras”. Meneses y Castro nunca se volvieron a ver.</p><p><a href="http://www.letraslibres.com/mexico/libros/che-guevara-una-vida-revolucionaria-jon-lee-anderson" target="_blank">La mejor biografía </a>sobre el Che es la del periodista Jon Lee Anderson.</p><p>Una de las mejores biografías de Fidel Castro: <a href="https://www.amazon.es/Fidel-Critical-Portrait-Tad-Szulc/dp/0380808889" target="_blank">Fidel: A Critical Portrait</a> (Avon Books). En España la publicó Grijalbo.</p><p>Más sobre el Che en Al Yazeera:<a href="http://%C2%A0http://www.aljazeera.com/news/2017/10/che-guevara-171008111523876.html" target="_blank"> Who was Che Guevara</a>?</p><p><strong>La voz del Che</strong>, en septiembre de 1959:</p><p>Este documental es <strong>de los más críticos</strong>. Si los muy partidarios del Che lo resisten hasta el final verán que ofrece algunos datos de interés. Libertad de expresión es poder decir lo que no queremos escuchar.</p><p>Pero volvamos al asunto de la izquierda, de su desnortamiento. La socialdemocracia europea, que cumplió un papel esencial en la creación del Estado del bienestar, quedó laminada en la crisis de 2008, aunque para entender mejor su hundimiento habría que ir hasta <strong>la</strong> <strong>revolución conservadora </strong>de Margaret Thatcher, Ronald Reagan y la escuela de Chicago en los ochenta.</p><p>La<strong> última expresión de ese hundimiento han sido los socialdemócratas alemanes, el SPD</strong>. Peor quedaron los franceses, al borde de la irrelevancia. Esa izquierda dentro del sistema se ha quedado sin relato, carece de alternativas al ajuste y al modelo liberal más duro. Ni siquiera tiene un discurso que proponga un control de esos mercados.</p><p>La socialdemocracia fue<strong> laminada por la globalización</strong> y por su falta de respuesta al dilema de Rodik, al que <a href="https://elpais.com/economia/2017/10/08/actualidad/1507484962_666722.html" target="_blank">Joaquín Estefanía</a> hacía referencia hace unos días.</p><p>Luego está la izquierda poscomunista, la que se creyó por devoción o desconocimiento que <strong>al otro lado del muro había un paraíso socialista</strong>. A ella pertenecía el Che.</p><p>Más allá de los símbolos y de la retórica revolucionaria de los años 60, <strong>la nueva izquierda del siglo XXI</strong>, la que trata de ser útil al ciudadano y busca propuestas políticas más allá de los eslóganes. Sus políticas tienen tres patas: feminismo, ecología y lucha contra la corrupción. Arrancar al Che Guevara de la época que le tocó vivir para criticarle bajo los parámetros éticos actuales es tan injusto e inútil como enarbolar sus ideas como programa político. Queda la simbología y una cierta ética del compromiso.</p><p>Y está la música, claro.</p><p> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[f30cc502-1f62-44b2-bea8-2236a1542557]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Oct 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Lobo]]></author>
      <media:title><![CDATA[El Che, un icono complejo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Che Guevara]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La brecha generacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/brecha-generacional_1_1145892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/49e13e4c-11ca-4d51-bd48-8e14e234e07a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La brecha generacional"></p><p>  </p><p>    <span id="dts"></span>​​​​​​ <span id="txt"></span> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[70269119-dc42-419c-93e8-2c24a236d3cf]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Sep 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[tintaLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/49e13e4c-11ca-4d51-bd48-8e14e234e07a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="219871" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/49e13e4c-11ca-4d51-bd48-8e14e234e07a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="219871" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La brecha generacional]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/49e13e4c-11ca-4d51-bd48-8e14e234e07a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Granada,Soraya Sáenz de Santamaría,TintaLibre,Che Guevara,Filipinas,Cataluña ante el 1-O]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hermano del guerrillero reclama un nuevo Che "o Chea" para América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/hermano-guerrillero-reclama-nuevo-che-chea-america-latina_1_1139800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b5277318-f00c-4ff8-af72-7de3a731e1d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hermano del guerrillero reclama un nuevo Che "o Chea" para América Latina"></p><p><strong>Ernesto Guevara de la Serna</strong>, más conocido por todos como <a href="http://www.infolibre.es/tags/personajes/che_guevara.html" target="_blank">el Che</a>, murió con 39 años, en el fragor de la batalla para cambiar el destino de su amada América Latina. Dejó la tarea inacabada, pero también<strong> un legado histórico</strong> que, según apunta Juan Martín, uno de sus hermanos, podría servir para que estos tiempos vean surgir un nuevo revolucionario.</p><p>La figura del Che ha sido interpretada y reinterpretada una y otra vez, quizá por sus múltiples facetas, resultado de una infancia y una juventud en una familia atípica, <strong>a medio camino entre la burguesía de Buenos Aires y las clases humildes</strong> que dominaban fuera de la capital argentina.</p><p>"No era una familia normal y Ernesto era parte de eso", cuenta Juan Martín, en una entrevista con Europa Press, como parte de su gira europea para presentar <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4671031&id_col=100508&id_subcol=100537" target="_blank">Mi hermano el Che</a>, un libro resultado de largas charlas con la periodista francesa Armelle Vincent, publicado por Alianza Editorial.</p><p>Ernesto, afirma Juan Martín, era fruto de la <strong>perseverancia y de la altura intelectual de su madre</strong>, Celia de la Serna, que le instruyó personalmente durante años (en español y francés) a causa de sus violentos ataques de asma, y del espíritu aventurero <strong>y casi temerario de su padre</strong>, Ernesto Guevara Lynch.</p><p>Juan Martín era un niño cuando Ernesto, el mayor de cinco hermanos, salió de casa para emprender largos viajes que le llevarían a tener un c<strong>onocimiento profundo de América Latina</strong> y un adolescente cuando se convirtió en la <strong>figura internacional </strong>que situó a la familia en el centro de la atención mediática.</p><p>"Tengo recuerdos de chico", admite Juan Martín. "Puedo decir que<strong> era un bromista, un jodón</strong>", dice y recuerda que Ernesto participaba –como todos, incluidos sus padres– en la "ley" familiar que consistía en dar una patada en el trasero a todo aquel que se agachara para recoger algo.</p><p>La transición de Ernesto –"mi hermano"– al Che –"mi compañero de ideas"– la vivió a través de las cartas que enviaba a su familia desde los países en los que recaló hasta entrar clandestinamente a Cuba e<strong>n el yate Granma junto a Fidel y Raúl Castro</strong><em>Granma</em> y un puñado de guerrilleros.</p><p>Y conoció al Che en una breve visita que la familia hizo a La Habana en 1959 en un avión fletado por el nuevo Gobierno revolucionario para recoger a cubanos exiliados de toda América Latina. <strong>"Había ganado en seguridad, en presencia, en carisma, en autoridad"</strong>, relata Juan Martín en el libro.</p><p><strong>El hombre contra el mito</strong></p><p>El pequeño de los Guevara, ya de 72 años, es consciente de que la fascinación que causó en ese momento a su familia es <strong>la misma que el Che sigue suscitando en millones de personas </strong>en todo el mundo y muy especialmente en los rincones de América Latina por los que pasó, pero lucha contra la idea del mito.</p><p>Como adulto, Juan Martín visitó la minúscula aldea en la que el Che fue <strong>asesinado en 1967 por tropas bolivianas al servicio de la CIA</strong>. Lo que vio en La Higuera le "horrorizó". Estaba llena de<strong> "mercanchiflería"</strong>, de gente vendiendo su fatal desenlace, en contra de todo lo que defendió en vida.</p><p>Juan Martín reconoce que incluso en Cuba <strong>"no tienen mucho conocimiento del pensamiento guevarista"</strong><em>guevarista</em>. "Es una responsabilidad de ellos (los cubanos), o no, porque a lo mejor en el Gobierno no están convencidos de que este pensamiento sea necesario en estos momentos. Yo creo que sí", sostiene.</p><p>Sin embargo, recalca la diferencia entre el tratamiento que el Che ha recibido en la isla y en el resto del continente. "Son dos cosas diferentes. <strong>En Cuba, el pueblo no mercadea con ello</strong> (...) Puede que alguien te intente vender una estampita del Che, pero no lo creo, te venderán puros", explica.</p><p>En la nación caribeña, el Che "tiene una marca que tiene que ver con la historia", defiende. Esto es plenamente visible en <strong>Santa Clara</strong>, cuya existencia gira en torno al Comandante Guevara porque fue allí donde hizo descarrilar un tren cargado de tropas <em>batistianas</em> que despejó el camino hacia La Habana y porque es allí donde descansan sus restos.</p><p>El idealismo <em>guevarista</em></p><p>Juan Martín se queja de que <strong>se desconocen muchas de las ideas de su hermano</strong> y esa es la razón por la que, tras décadas de silencio, ha comenzado a hablar del Che. "En charlas con la gente, en ese ir y venir de preguntas y respuestas, me fui dando cuenta de las<strong> dudas, las ignorancias, las deformaciones</strong>", señala.</p><p><strong>"Ernesto era marxista y era leninista" </strong>e hizo "críticas profundas" a ambos con las que imprimió su huella. Juan Martín le describe como un "escalón" más en la evolución de una corriente ideológica "viva" y hace un paralelismo: "si uno pregunta a un físico si es newtoniano, dirá que sí, y después de Newton vino Einstein, pero nada le quita al sabio inglés haber sido el escalón necesario para la teoría de la relatividad".</p><p>"¿Cuál es la innovación? Es una cuestión de conciencia. <strong>Sin conciencia no hay posibilidad de que el cambio que se pueda producir </strong>desde el punto de vista práctico se establezca. Porque el ser humano, la humanidad y la sociedad tienen conciencia y, si ese cambio no hace que la conciencia se modifique, se vuelve para atrás", esboza.</p><p>Interrogado sobre <strong>si el régimen de los hermanos Castro ha respetado este pensamiento "antidogmático" y "crítico",</strong> no lo duda: "creo que sí". Para Juan Martín, la distancia entre la Cuba post revolucionaria y la Cuba actual obedece a los cambios que ha decidido el propio pueblo cubano y el Gobierno se ha limitado a "poner leyes".</p><p>"Ha sido el pueblo cubano el que resistió como pudo a la caída de la Unión Soviética, ha sido el pueblo cubano el que sufrió el periodo especial, ha sido el pueblo cubano el que ha cambiado de opinión respecto a sus parientes en Estados Unidos. <strong>Es el pueblo cubano el que ha tomado decisiones</strong> respecto de lo que ha venido sucediendo", afirma tajante.</p><p>Juan Martín refuta con ímpetu las <strong>críticas sobre el respeto a los Derechos Humanos en Cuba</strong> y señala al "dinero estadounidense" como fuente de las mismas. "La crítica viene desde el capitalismo", dice y carga contra Estados Unidos: "no tiene ningún derecho a hablar de Derechos Humanos después de las bestialidades que ha hecho, desde Hiroshima hasta la <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/04/13/eeuu_lanza_contra_afganistan_bomba_nuclear_mas_potente_jamas_creada_63824_1022.html" target="_blank"><em>madre de todas las bombas</em></a>".</p><p>A la espera del Che</p><p>Juan Martín <strong>sitúa el diálogo entre Washington y La Habana</strong> en este contexto. "Cuba no tiene más remedio", considera. Sin la Unión Soviética, con la China comunista "en el capitalismo más agresivo" y Vietnam, "eje del triunfo militar contra Estados Unidos", en transformación, "¡qué le vamos a echar la culpa a Cuba!", argumenta.</p><p>"Cuba viene para atrás, para el capitalismo", y eso a pesar de que "<strong>cambió su mundo en su momento</strong>, algo que –destaca– no ha ocurrido en ningún otro país latinoamericano". Juan Martín lamenta que ni Hugo Chávez, ni mucho menos Nicolás Maduro –con una Venezuela en "una guerra civil encubierta"–, ni Néstor y Cristina Kirchner en Argentina, ni Rafael Correa en Ecuador, ni Daniel Ortega en Nicaragua cambiaron la <strong>"estructura de base"</strong>.</p><p><strong>Solo salva de la quema a Evo Morales</strong>, en Bolivia, y ello porque ha dado relevancia social a la población indígena, aquella que encandiló al joven Ernesto en sus primeros periplos, y ha peleado por la verdadera "soberanía", si bien reconoce que lo ha tenido más fácil que otros por su independencia energética.</p><p>"En la época del Che había una América con un panorama de cambios a corto y largo plazo, pero positivos. Hoy los cambios que percibimos no son positivos, <strong>son como mucho de resistencia, no de avance</strong>", lamenta. "El pensamiento <em>guevarista</em> no es para hoy, <strong>es historia que hay que contextualizar</strong>, pero lo cierto es que contra lo que el Che combatió sigue estando presente y es nuestro problema. Él no lo pudo resolver, nosotros no lo estamos resolviendo, alguien lo tendrá que resolver", reclama.<strong> ¿Quién, un nuevo Che? "o alguna Chea</strong> ¿por qué no?", responde.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[9f97f54a-d797-4fab-b3bb-e09d32e1f8ae]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Apr 2017 12:39:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/b5277318-f00c-4ff8-af72-7de3a731e1d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="166804" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/b5277318-f00c-4ff8-af72-7de3a731e1d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="166804" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El hermano del guerrillero reclama un nuevo Che "o Chea" para América Latina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/b5277318-f00c-4ff8-af72-7de3a731e1d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cuba,Latinoamérica,Che Guevara]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Volver a contar la revolución cubana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/volver-contar-revolucion-cubana_1_1133821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b5277318-f00c-4ff8-af72-7de3a731e1d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Volver a contar la revolución cubana"></p><p>Cuando se conoció la noticia de<a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/11/26/muere_fidel_castro_58120_1022.html" target="_blank"> la muerte de Fidel Castro</a>, el pasado 25 de noviembre, las editoriales se pusieron en marcha. A los buzones de las secciones de Cultura, poco afectadas a priori por la suerte del dirigente cubano, comenzaron a llegar correos que rezaban algo así como "La editorial X dispone de <strong>tres libros sobre Fidel Castro</strong>", o "Un novedoso retrato de Fidel Castro". Con la desaparición de uno de los estandartes de la revolución cubana, la historia se prepara para fijar su rostro, para replantearse de nuevo sus logros y sus maldades. No solo las del propio Castro, sino las de todo un proyecto político.</p><p>Entre esa amalgama de reediciones y títulos de fondo, hay dos que destacan sobre el resto. En <a href="http://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4671031&id_col=100508&id_subcol=100537" target="_blank">Mi hermano el Che (Alianza)</a> Juan Martín, el menor de los Guevara, reúne los recuerdos compartidos y las cartas de las que supo después, siendo ya adulto. En <a href="http://www.editorialstellamaris.com/titulos/la-autobiografia-de-fidel-castro/" target="_blank">La autobiografía de Fidel Castro (Stella Maris)</a>, el escritor Norberto Fuentes se acerca al cubano desde la ficción, haciéndole escribir unas falsas memorias, con la cercanía que le da haber sido amigo y confidente del mandatario. </p><p>Juan Martín Guevara es el único de la familia que acepta hablar, y, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/06/19/el_doctor_ernesto_che_guevara_34264_1026.html" target="_blank">aunque no lo hace por primera vez</a>, sí lo hace ahora con mayor extensión y sirviendo solo a su discurso. La razón: "Sus cinco hijos lo conocieron poco. Mi hermana Celia y mi hermano Roberto se niegan en redondo a hablar. Mi hermana Ana María murió de cáncer, como mi madre. Y yo tengo 72 años. <strong>No me queda tiempo que perder</strong>". Cuando el Che entró en La Habana, triunfante sobre Fulgencio Batista, Juan Martín era un adolescente de 15 años, los mismos que se llevaba con el hermano mayor. Y, sin embargo, se hace testigo casi obligado del revolucionario. </p><p>La tarea le llegó, con cierta urgencia, cuando viajó a La Higuera, la "aldea perdida del sur de Bolivia" donde fusilaron a su hermano el 9 de octubre de 1967. Por entonces su familia ignoraba dónde se encontraba, porque había salido de Cuba en absoluto secreto. Allí, en el barranco en el que el Gobierno boliviano apresó al guerrillero, se le acercó una turista japonesa al grito de "El hermano del Che, el hermano del Che". Poco antes, un guía turístico le había pedido dinero a cambio de llevarle al lugar exacto en el que su hermano había sido detenido. "Me sentí indignado", cuenta, "El Che representaba precisamente lo contrario del lucro vil". Su propósito: "<strong>Hay que apearlo del pedestal, darle vida de nuevo </strong>a la estatua de bronce para perpetuar su mensaje. El Che habría detestado el estatus de ídolo". </p><p>El pequeño Guevara, superviviente a su hermano mayor y a más de ocho años de cárcel bajo el yugo de la dictadura argentina, trata de hacerlo <strong>subrayando su apego a la familia</strong>, la relación que no dejó de tener con ella, la añoranza del hijo por parte de la madre y viceversa, su admiración de adolescente. Lo demás, los documentos, las cartas recogidas en el libro, no es nuevo, aunque toma otros matices si se observa bajo esta luz familiar. Está aquella carta que dirige a su madre en 1956 cuando esta le reprocha que vaya a liberar Cuba, aquel país al que no debe nada:  </p><p> Fue la primera vez que, en una carta a su familia, firmaba como "el Che". </p><p>Si en torno a Guevara, siempre joven, a quien la muerte le quitó la posibilidad de fracasar o de traicionar sus ideales, se ha ido creando un halo de veneración y respeto, la longevidad de Fidel Castro ha creado otro tipo de discurso, uno satírico y ambiguo. Son las armas de Norberto Fuentes, escritor cubano que vive actualmente en Estados Unidos, <strong>fue amigo del dirigente</strong> y ha tenido acceso no solo a ciertos episodios de la política interior cubana, sino al pensamiento, las filias y las fobias de Castro. En 1989, cuando trataba de salir de la isla, fue detenido y posteriarmente liberado por mediadicón de Gabriel García Márquez, entre otros. Ahí se acabó la amistad. </p><p>El escritor defiende que, aunque <em>La autobiografía del Fidel Castro</em> es una falsa autobiografía —es decir, un relato en que el <em>biografiado </em>es transformado en narrador sin su consentimiento—, hay poco en ella de ficción: "La fabulación es el posicionarme yo desde el puesto de mando de Fidel. La intimidad en la revolución es subyacente, es secreta,<strong> pero los acontecimientos son factuales</strong>", dice por teléfono desde Miami. En estás 665 páginas de largo relato en primera persona, Fidel maldice, escupe, se indigna y celebra. ¿Incluso ahora, después de tantos años alejado del personaje, cree que su interpretación de estas reacciones son certeras? "Dicen que el arte del historiador es saber componer los episodios de una manera convincente. Y el arte del novelista es otro, <strong>componer a partir de una recreación</strong>", contesta. Y recuerda <em>Memorias de Adriano</em>, de Marguerite Yourcenar, biografía de ficción del emperador romano.</p><p>Confiesa que su relación con Fidel fue nula durante los últimos años. Cuenta Fuentes que cuando se publicó la biografía, <a href="http://elpais.com/diario/2007/04/08/domingo/1176004355_850215.html" target="_blank">en 2007</a>, el dirigente publicó poco más tarde un comentario en algún medio que aludía vagamente a su propuesta. "<strong>Fidel es un hombre muy mal interpretado</strong>", asegura, "Los retos intelectuales le encantaban, porque le ponían a trabajar. Él estaba preocupado cuando el libro iba a salir. Llamaban de la embajada a Destino [la editorial original] para saber cuándo salía el primer tomo". Y de todas formas, dice, Castro ha sido su propio biógrafo: "Le encantaba editar. Si alguien ha escrito su autobiografía de ficción, es él. <strong>Porque la historia es una realidad editada, ¿o no lo es?".</strong></p><p>Ciertamente, la historia sigue siendo editada. En <a href="http://www.nytimes.com/es/2016/12/09/fidel-castro-de-aqui-a-la-eternidad/" target="_blank">The New York Times</a>, el mexicano Enrique Krauze hacía memoria —"la verdad sobre las condiciones dentro de la isla desgastó el prestigio de la Revolución que, sin embargo, como su Comandante, se resistió a morir", defiende—, y en <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2016/11/26/58397e02268e3ed0048b4573.html" target="_blank">El Mundo</a>, Nuria López se preguntaba qué iba a quedar de todo aquello, más allá de las pegatinas del Che exhibidas por unos niños peruanos que ignoran el nombre del guerrillero. Sirvan de ejemplo. </p><p> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d05ae87a-8928-400e-992b-f68569b4fa7c]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/b5277318-f00c-4ff8-af72-7de3a731e1d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="166804" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/b5277318-f00c-4ff8-af72-7de3a731e1d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="166804" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Volver a contar la revolución cubana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/b5277318-f00c-4ff8-af72-7de3a731e1d7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Fidel Castro,Historia,Libros,Cultura,Che Guevara]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cenizas de Fidel Castro pasarán la noche junto al 'Che' en Santa Clara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/cenizas-fidel-castro-pasaran-noche-che-santa-clara_1_1133486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a967bdfe-dcb7-4b01-8a02-1d01521cfef0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cenizas de Fidel Castro pasarán la noche junto al 'Che' en Santa Clara"></p><p>Los restos del líder revolucionario Fidel Castro llegaron este jueves a Santa Clara, en el centro de Cuba, donde reposarán por una noche junto a los de su compañero, el mítico <strong>Ernesto Che Guevara</strong><em>Che</em>, como parte de un peregrinaje por todo el país similar al que realizaron durante la Revolución de 1959.</p><p>Las cenizas de Castro, que murió el viernes a los 90 años, partieron desde La Habana el miércoles para un recorrido de <strong>cuatro días</strong><em> </em>por la isla que finalizará en la ciudad colonial de Santiago de Cuba, en el sur del país.</p><p>Miles de emocionados cubanos se congregaron el miércoles en las ciudades de Matanzas, Cienfuegos y en la madrugada del jueves en Santa Clara para darle el último adiós al hombre que les gobernó casi por<strong> medio siglo</strong>, erigiendo un régimen comunista a pocos kilómetros de su enemigo ideológico, Estados Unidos.</p><p>"Este es un lugar sagrado nuestro porque reposa el<em> Che</em> y ahora Fidel va a pasar la noche junto a su <strong>compañero de lucha</strong>", afirma Pedro Pineda, trabajador de una procesadora de carne en Santa Clara, a 280 kilómetros al este de La Habana, donde un memorial con una estatua homenajea al guerrillero cubano-argentino que se convirtió en un icono de la Revolución.</p><p>Jóvenes ofrecieron un espectáculo musical en el que cantaron canciones del compositor cubano <strong>Silvio Rodríguez</strong>, mientras en una pantalla gigante se mostraron imágenes de distintos momentos de Fidel Castro con su uniforme verde olivo.</p><p>El recorrido con los restos de Castro emulará, en sentido opuesto, la "<strong>Caravana de la libertad</strong>" que emprendieron desde la ciudad de Santiago de Cuba, en el extremo oriental de la isla, a La Habana los guerrilleros comandados por Fidel Castro y que terminó con el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista en 1959.</p><p>"¡Yo soy Fidel!", gritaron los cubanos a lo largo del recorrido para despedir a su comandante, cuyas cenizas iban en una urna negra cubierta con la bandera cubana, colocada con flores blancas alrededor sobre una camioneta militar, parte del <strong>cortejo fúnebre</strong> que continuará el recorrido en la mañana del jueves hacia la provincia de Sancti Spíritus.</p><p>Una vez finalizado el recorrido de casi 1.000 kilómetros, los restos de Castro reposarán en el cementerio <strong>Santa Ifigenia</strong>, cerca de la tumba de uno de sus grandes inspiradores: el héroe de la independencia cubana, José Martí.</p><p><strong>Llamamiento a la unidad</strong></p><p>Desde su muerte, Castro ha recibido sentidos <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/11/30/los_lideres_internacionales_despiden_castro_desde_plaza_revolucion_58247_1022.html" target="_blank">homenajes</a> en Cuba y varios países de la región, mientras quienes lo consideraban un dictador celebraron su muerte, sobre todo a unos 150 kilómetros al norte, en <strong>Miami</strong>.</p><p>Aquejado por una <strong>afección intestinal</strong> no revelada, el líder revolucionario cedió el poder en 2006 a su hermano menor, Raúl, y desde entonces sus apariciones públicas disminuyeron.</p><p>Sin embargo, de cuando en cuando, fustigaba en artículos de opinión a Estados Unidos, con quien su hermano restableció <strong>relaciones diplomáticas</strong> en 2015 tras más de medio siglo de hostilidades.</p><p>Algunos temen que el acercamiento que el presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, no ha podido sellar, se enfríe con la llegada del republicano <strong>Donald Trump</strong> a la Casa Blanca en enero.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ff8cccc0-2a2d-4cfb-b987-e1b4d5fa39b5]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Dec 2016 07:14:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/a967bdfe-dcb7-4b01-8a02-1d01521cfef0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="129431" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/a967bdfe-dcb7-4b01-8a02-1d01521cfef0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="129431" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las cenizas de Fidel Castro pasarán la noche junto al 'Che' en Santa Clara]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/a967bdfe-dcb7-4b01-8a02-1d01521cfef0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fidel Castro,Cuba,Che Guevara]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El doctor Ernesto ‘Che’ Guevara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/doctor-ernesto-che-guevara_1_1114576.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dee9e437-1e35-41cb-95c0-da5a66409ee8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El doctor Ernesto ‘Che’ Guevara"></p><p>Aparece con el pelo corto y perfectamente afeitado. Viste, a menudo, camisa blanca. No hay rastro, todavía, de la barba, la melena, el ceño fruncido, el uniforme verde aceituna. No hay ningún signo que indique que el recién licenciado Ernesto Guevara vaya a convertirse en guerrillero, en nombre propio de la historia de Latinoamérica, en símbolo de la revolución. El documental <a href="http://www.imdb.com/title/tt2988802/" target="_blank"><em>La huella del doctor Ernesto Guevara</em></a>, del argentino Jorge Denti, estrenado el 19 de junio en España,se adelanta al Granma y a Sierra Maestra para ofrecer <strong>una imagen del Che antes del Che</strong> construida por sus amigos y familiares. </p><p>La película se inicia en 1950, con el primer viaje de Ernesto Guevara en bicicleta y por el norte de Argentina, recoge sus dos viajes por el continente (1953 y 1953), y acaba en 1956, con su embarco en el Granma, ya entrenado como guerrillero y convencido de la necesidad de la revolución, de camino hacia Cuba. "Su padre me dijo que por qué no hacía una película no sobre el Che, sobre Ernesto. <strong>'El vago Ernesto', como él le llamaba, el trotamundos</strong>", explica Denti (Buenos Aires, Argentina, 1943). El estudiante de medicina renegado de la ingeniería, asmático, oveja negra de la clase alta de la ciudad de Córdoba, donde pasó la infancia, ya antimperialista a su llegada a Buenos Aires. El futuro alergólogo. En teoría. </p><p>La exploración es posible gracias al <strong>caleidoscopio construido por las voces de amigos y familiares</strong>. Sus compañeros Alberto Granado y Carlos <em>Calica </em>Ferrer, su hermano Juan Martín, sus encuentros en sus viajes latinoamericanos. "Estoy satisfecho de haber hecho esta película porque están vivos los fundamentales personajes que estuvieron con él", cuenta Denti. En el caso de Granado, fallecido en 2011, haber registrado su voz ya cascada es, en sí mismo, un triunfo. Localizar al resto, dispersados en distintos países de Latinoamérica, fue una labor de investigador, tirando de los hilos que le ofrecían los familiares. </p><p>La imagen se completa con las cartas enviadas a su madre (comienzan, invariablemente, con un "Vieja"), a su amiga Berta Gilda <em>Tita </em>Infante. Y con los diarios, editados como <strong>Diarios de motocicleta </strong><em>Diarios de motocicleta</em>y adaptados al cine por Walter Salles bajo el mismo título en 2005. Pese al éxito del filme (se hizo con una veintena de premios internacionales), Denti eligió continuar con su proyecto, que comenzó imaginado como un largometraje de ficción y que para su estreno en 2013 se había convertido en un documental de testimonios. "La película de Salles es muy meritoria, pero Ernesto está constipado, limitado. Perdió chispa", opina. </p><p><strong>El futuro médico </strong></p><p>La primera aventura fue en bicicleta, en 1950, antes de terminar la carrera. Para preocupación de su madre (con tendencia a sobreproteger a su hijo enfermo), <strong>viajaba sin apenas dinero en los bolsillos</strong>, rechazando su condición burguesa. "Era su forma de acceder al mundo que estaba más allá, el del campo, de los trabajadores, de los cañeros [cortadores de caña de azúcar], de los mineros. Para eso él no podía hacer otra cosa que viajar con los medios más precarios”, explica en el filme Julia Constenla, biógrafa del Che. “Cuando viajas sin dinero, duermes donde duerme la gente, comes lo que come la gente", reitera Denti, "No era pose, era la forma de vincularse a ellos”. </p><p>La medicina, que Guevara elige después de rechazar ingeniería, es para Denti una señal de su carácter solidario: "Es la profesión más humanista, o debería serlo. Él el primer viaje ya dice: 'Yo quiero unir mi destino a los pobres del mundo'. Su vocación es la de un médico que <strong>busca curar y paliar los problemas del hombre</strong>. Y lo hizo". Primero, en el leprosario del doctor Hugo Pesce, en Lima, a donde llega en el primer viaje, con Granado, en 1952. “No tenía miedo [a los enfermos]. Les contaba chistes, les hacía reír, jugaba al fútbol con ellos”, se asegura en <em>La huella</em>. Su estancia allí revela también otro trazo de su personalidad, a medio camino entre la desenvoltura, la guasa y la torpeza. Pesce le pidió opinión sobre un libro que había escrito durante largo tiempo. Recuerda Granado: "Le dijo: 'Usted es muy buen investigador y médico. Pero este libro es muy malo. Es tan malo que para lo único que sirve es para demostrar que es usted muy bueno".  </p><p>El retrato comunitario, desigual, a veces contradictorio, se va completando pieza a pieza. Interesado en la fotografía, la investigación, la filosofía, asmático, viajero entusiasta y entusiasmado, fascinado por los incas y los mayas, por el folclore, osado, tozudo, libre. Y un <strong>lector voraz</strong>. Su hermano describe cómo, para protestar por ser apremiado para que saliera del baño, el Ernesto adolescente contestaba con recitales de poesía desde la ducha. “En lo de Guevara siempre había muchos más libros que adornos”, recuerda un amigo de infancia. Otros le dibujan encaramado a un árbol, alejándose del mundo para leer. Lo haría también en Bolivia, antes de su muerte durante su lucha contra la dictadura del militar René Barrientos. En su mochila encontraron un cuaderno con poemas de César Vallejo, Pablo Neruda, León Felipe. Los de Machado, entre sus favoritos, no necesitaba anotarlos: los conocía de memoria. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[869426aa-bf5b-4af8-9411-c9ad59cc2f08]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/dee9e437-1e35-41cb-95c0-da5a66409ee8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="86380" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/dee9e437-1e35-41cb-95c0-da5a66409ee8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="86380" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El doctor Ernesto ‘Che’ Guevara]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/dee9e437-1e35-41cb-95c0-da5a66409ee8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cultura,Películas,Documentales,Directores cine,Che Guevara]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
