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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 17]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-17/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 17]]></description>
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      <title><![CDATA[‘La habitación de Nona’ y el taller juvenil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/habitacion-nona-taller-juvenil_1_1126490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9dae9298-2367-48b6-b54a-7f957940d84f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘La habitación de Nona’ y el taller juvenil"></p><p>A raíz del último premio de la Crítica a <strong>Cristina Fernández Cubas</strong> (Arenys de Mar, 1945) por <em>La habitación de Nona</em>, decidí llevar el libro al taller juvenil. Sí, hay un grupo de personajes, de los 12 años en adelante, que acuden a él porque tienen pasión por la literatura, por escribir cuentos, poemas o novelas juveniles, y donde encuentran un lugar para expandir su sensibilidad. </p><p>Iba a leerles el cuento último del libro, el de los Wasi-Wanos, por lo que tiene de fantástico, que en esta generación ha venido a sustituir las antiguas novelas de aventuras de mi infancia. Claro que dentro de la literatura fantástica les he metido a <strong>Calvino</strong>, <strong>Kafka</strong> y <strong>Poe</strong> y, de paso,  salimos de Harry Potter o las novelas de <strong>Laura Gallego</strong>.</p><p>Como decía, iba a leerles el último cuento del libro, pero a raíz de la lectura de un relato de una joven tallerista, 15 años, que no sabía cómo finalizarlo, decidí leer en voz alta "La habitación de Nona", que abre el libro y le da el título.   Cuando leemos algún texto muy bueno, se produce un momento mágico: ni un estruendo en la calle les  desconcentra ni les saca del  suspense, alrededor de la mesa 14 personas, quietos los pies, el suspiro contenido, casi sin pestañear, escuchando lo que otro compañero va leyendo en voz alta. Les puedo mirar y no se enteran. Puedo sonreír y no lo perciben, atentos solo a la magia de las palabras que, hiladas una a una, va desentrañando la historia y ese final sorpresivo que, de golpe, les hace reír o suspirar cuando finaliza, con un "¡ay qué bonito!", o "qué pena" si acaba mal, o simplemente se quedan con la mirada perdida en la pared.  Sé entonces que están bullendo por dentro cuando comentamos lo que nos quiere contar la historia, cómo está escrita y la importancia de atrapar al lector desde el principio y rematarlo con un final sorpresivo. Es cuando digo: ahora, a escribir igual de bien. Y lo intentan. Y a veces salen textos sorprendentes.</p><p>Sé que esto de los talleres literarios o de escritura creativa tiene sus detractores y sus partidarios, máxime con gente tan joven. Pero tengo el placer de capitanear un grupo  de entusiastas que me hace  ver el futuro de otra manera, que me rejuvenece los sábados por la mañana. Veo cómo chicos y chicas con una sensibilidad extrema para el mundo en que vivimos, que suelen sentirse bichos raros en el colegio porque les gusta leer o escribir, llegan allí, se destapan, crecen literariamente y escriben con una espontaneidad que muchos adultos quisiéramos. He visto cómo alguno se emocionaba hasta el punto de pensar que terminaría con lágrimas, o con un nudo imposible de articular palabra al finalizar la lectura. </p><p>Y el otro día, con el cuento de "La habitación de Nona", se produjo la magia. Y entonces supe, sin ningún lugar a dudas, que, independientemente de que a mí me haya gustado mucho ese libro, ese cuento es un gran cuento. Porque sólo los buenos cuentos pueden crear ese clima,  ese estar tan atento un sábado por la mañana de primavera, con las hormonas juveniles alteradas y dispuestas a guerrear por las calles. Y conseguir lo que parece imposible. Vi cómo se iban alterando, cómo se estiraban en la silla retirándose del respaldo, a punto de saltar, cómo al finalizar se miraron iluminados. Si un cuento pasa esa prueba, si se produce un soplo o una revelación, el cuento ha cumplido su razón de ser. Y este cumplió las dos cosas. La revelación, en la tallerista que no sabía cómo terminarlo. El soplo lo expresó uno de los más antiguos del grupo que me dijo: "Me ha dejado el cuerpo como cuando leímos a <strong>Alice Munro</strong>". </p><p>Al salir del taller, que por cierto está en el de <strong>Clara Obligado</strong>, fui pensando en lo merecido y gratificante de este premio, porque está escrito por una mujer y porque es difícil que el premio de la Crítica se lo lleve un libro de cuentos. Solo ha habido un antecedente: ese otro libro magnífico titulado <em>Los girasoles ciegos</em>, de <strong>Alberto Méndez</strong>.</p><p>He leído el libro de Cristina Fernández Cubas, todos sus cuentos varias veces,  no solo  "La habitación de Nona" o los "Días entre los Wasi-Wano", sino el resto, "Hablar con viejas", "Interno con figura", relacionado con el cuadro que aparece en la portada del libro, "La nueva vida", o el magnífico "El final de Barbro", la relación de tres hermanas con un padre al que adoran hasta que una intrusa se casa con él. Es un libro con cuentos espléndidos. Solo me queda recomendarles que, por favor, lean ustedes a Cristina Fernández Cubas.</p><p>(En otra ocasión hablaré de las impresiones que se produjeron en el taller juvenil con <em>Balada en la muerte de la poesía</em>, de <strong>Luis García Montero</strong>).</p><p><em>*Carmen Peire es escritora.</em><strong>Carmen Peire</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Novela,Narrativa,Los diablos azules número 17]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Llegar a cualquier parte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/llegar-parte_1_1126484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e39c6eac-271b-4a34-9e11-f53a4c262c86_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llegar a cualquier parte"></p><p><em>(Comienza Eduardo Mendicutti)</em><strong>Eduardo Mendicutti</strong></p><p>Se dará una vuelta por preferente. Aunque la clase preferente en estos trenes de largo recorrido, pero de medio pelo, ya no es lo que era. Desde que, en días laborables, los mayores de sesenta años tienen un descuento del cuarenta por ciento, la clase preferente es como una residencia rodante de ancianos y ancianas sin el menor atractivo. Aunque alguien pique, eso no garantiza nada. Antes, si alguien de preferente picaba, había bastantes posibilidades de que el asunto terminara bien. De todos modos, conviene echar un vistazo. Cuando se está con el agua al cuello, no se pueden descartar oportunidades.</p><p>— Joven, ¿sabe si este tren lleva cafetería?</p><p>— El siguiente vagón, señora.</p><p>Para llegar a preferente, Aurelio debe pasar por cafetería. Allí está la señora que viaja a su lado, en clase turista, y que hace un rato le preguntó por aquel vagón. Esta mañana, en Cádiz, Aurelio sólo tenía cien euros y se ha gastado casi ochenta en el billete a Madrid. A Madrid porque nunca se sabe. Quizás pueda bajar en Sevilla, o en Córdoba, y entonces habrá tirado la mitad del dinero. Es difícil que eso ocurra, sería necesario que alguien que vaya a Sevilla o a Córdoba entrase al trapo, con todas las consecuencias, antes de llegar a su destino. Este tren sólo hace dos paradas intermedias a lo largo de su recorrido: Sevilla Santa Justa y Córdoba. La señora que viaja a su lado está ahora intentando pagar un café con leche y una magdalena con un billete de cincuenta euros. La chica de la cafetería le pregunta si no tiene un billete más pequeño y la señora hurga en su cartera. Aurelio puede ver que la señora sólo lleva billetes de cincuenta, bastantes. Ahí lleva por lo menos quinientos, seiscientos euros. Con eso, Aurelio solucionaría un par de semanas. Quizás en algún momento, a punto de llegar a Sevilla, o a Córdoba, o a Madrid la señora deje la cartera a mano y se descuide.</p><p>El vagón número tres de preferente es el que tiene menos asientos. Hay un gran espacio vacío, quizás para sillas de ruedas, o para alguna camilla, supone Aurelio. Como enseguida se da cuenta de que, salvo los viajeros que comparten mesa al fondo del vagón, el resto viaja en dirección a la marcha, Aurelio decide recorrer los tres vagones de preferente de un tirón y, luego, volver poco a poco, de cara a los pasajeros, fijándose bien en todos. Y en todas, claro. Aurelio sabe perfectamente que muchos y muchas se fijarán en él. Aurelio es guapo. Y sexy.</p><p>— ¿Va en preferente?— le pregunta la azafata, que ya viene de vuelta con el carrito de los periódicos.</p><p>Aurelio dice que sí y le pide un periódico deportivo. El periódico lo deja en un asiento vacío que encuentra en el primer vagón del tren, al fondo, y enseguida se da la vuelta y emprende el regreso muy despacio, buscando la mirada de los pasajeros y pasajeras. Un tipo enchaquetado y encorbatado le sonríe. Aurelio le guiña un ojo. Esa cara le suena. Claro que le suena. Es un político, claro que sí. De derechas, fijo. Aurelio sigue caminando, despacito. Pero vuelve la cabeza y sorprende al tipo que también ha vuelto la cabeza y le sigue con la mirada. Ahí puede haber asunto. Esperará un rato en la cafetería y seguro que el tipo enchaquetado y encorbatado aparece por allí.</p><p>En el segundo vagón de preferente no ve a nadie interesante. Pero en el tercero viaja una señora arregladísima, pintadísima, seguramente operadísima, con un perro minúsculo dentro de una bolsa de Louis Vuitton. La señora mira a Aurelio de arriba abajo. Ahí también puede haber asunto. Aurelio le hace al perro una cucamona y el perro, o perra, protesta con muy poquita energía. La señora regaña a Kiki. El perro o perra se llama Kiki. Seguro que también aparece enseguida, con su dueña, en la cafetería.</p><p>En la cafetería ya no está la señora que viaja a su lado. Aurelio tendrá que medir bien los tiempos. Supone que la señora también va a Madrid, pero quizás no. Aurelio tiene que vigilar bien la cartera de la señora, ahí hay metálico. Bastante. Aurelio decide rápido: volverá a su asiento y seguro que el tipo enchaquetado y la dueña de Kiki asoman el careto en algún momento. Su compañera de viaje le recibe con una sonrisa muy cordial. Lleva el bolso entreabierto y se ve la cartera.</p><p>Antes de sentarse, Aurelio ve, dos asientos detrás del suyo, a una muchacha preciosa que le mira como si acabara de descubrir al hombre de su vida. El chico que va a su lado debe de ser su novio. </p><p>Aurelio no sabe si le gusta más la muchacha o el novio de la muchacha. </p><p><em>(Continuará Beatriz Rodríguez)</em><strong>Beatriz Rodríguez</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Mendicutti]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 17]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘Medea’, de Eurípides]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/medea-euripides_1_1126479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ebd323f3-abe4-4a11-b038-76c5cb0a96a3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Medea’, de Eurípides"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Os dejamos esta sala para que comentéis vuestras lecturas y nos ayudéis a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para hacernos llegar vuestras sugerencias. </em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>Desde hace seis años un grupo selecto de alumnos del British Council School nos reunimos una vez al mes en la biblioteca escolar para comentar la lectura acordada con un dulce en la mano y una sonrisa en los labios. Como una familia, tenemos miembros de todas las edades y opiniones, desde una bibliotecaria apasionada y obsesionada por el silencio a un excéntrico alumno de segundo de bachillerato con pretensiones de cineasta, pasando por una tímida estudiante de tercero de la ESO que no puede evitar ponerse colorada cuando le preguntan por su opinión.</p><p>Después de <em>La muerte de Iván Illich</em>, <em>El extranjero</em> y otras lecturas para suicidas, este año, el club de lectura decidió leer algo alegre y positivo…</p><p><strong>Medea</strong><strong>EurípidesPenguin ClásicosMadrid2015</strong></p><p><em>Medea </em>causó bastante revuelo entre nuestros variopintos integrantes. Hubo dos bandos en la batalla: aquellos que consideraban a Medea una heroína feminista adelantada a su época y aquellos que veían a <strong>Eurípides </strong>como la encarnación de la misógina cultura griega. En la Antigua Grecia, el destino estaba ligado inevitablemente al hombre, la mujeres no tenían voz ni mucho menos voto y eran castigadas con  la muerte por adulterio mientras que la sociedad fomentaba abiertamente la sexualidad masculina. Por eso, que Medea tenga las riendas de su vida y de la de los demás se podría interpretar como un toque transgresor. Sin embargo, también se puede ver como todo lo contrario. Sin ir más lejos Eurípides dijo: “Deberían los hombres buscar otra manera de engendrar a la prole sin sexo femenino, y así no sufriría mal alguno el varón”.</p><p>También hablamos de su autor, Eurípides. Mientras todos sus contemporáneos arrasaban en el festival de Baco, él dedicaba sus obras a mujeres o semi-mujeres despiadadas que mataban a sus hijos, traicionaban a su familia y usaban sus poderes para cometer discretos magnicidios.  Si bien es cierto que no causó lo que se dice furor en su época, ahora sabemos apreciar su relevancia. Son muchos los autores que se han inspirado en <em>Medea </em>como <strong>Shakespeare</strong>, <strong>Tennessee Williams</strong> o <strong>Arthur Miller</strong>. </p><p>En el club de lectura, por lo tanto, no nos quedó ninguna duda de que <em>Medea </em>sobresalía desde el punto de vista del lector actual como una obra compleja. Aunque la conclusión final fue muy clara: <em>Medea </em>no es ni más alegre ni más positiva que las obras de <strong>Tolstoi </strong>y de <strong>Camus</strong>, quizá la siguiente, pero… ¿hay algo más bonito que una obra triste? </p><p><em>*Isabel Hernández-Gil, Ricardo Galiano y Celia Calado son integrantes del club de lectura. </em></p><p><strong>Isabel Hernández-Gil</strong><strong>Ricardo Galiano</strong><strong>Celia Calado</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Club de lectura del British Council School]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura clásica,Teatro,Los diablos azules número 17]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Cien años con Blas de Otero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cien-anos-blas-otero_1_1126475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/88042ae4-8667-4054-ae5a-82f498f6038d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cien años con Blas de Otero"></p><p><strong>Blas de Otero</strong> (1916-1979) fue uno de los portavoces más reconocidos de la poesía social española de posguerra. Comienza a escribir en la década del 40, desde un tono de angustia existencial y expresionista para desembocar en un realismo crítico y testimonial a partir de la década del 50. Su obra poética es una de las más importantes de la lírica de esas cuatro décadas y un ejemplo del llamado "exilio interior" que caracterizó a buena parte de la resistencia contra el franquismo ejercida desde la propia España. Su potencia y originalidad reside en sus innovaciones textuales, en la apertura del poema a otros discursos y en su concepción fluida  del texto (que denominará “poesíabierta”), más que en consignas militantes; inaugura el gesto utópico del escritor comprometido, siendo al mismo tiempo juez riguroso de sus peligros panfletarios y defensor incansable de un cuidadoso trabajo con el lenguaje. Ha de construir a lo largo de su obra una explícita ficción autobiográfica, que insistentemente denomina “la historia de mi vida”. Este relato anuda en la página lenguaje y realidad, ficción y verdad, seduciendo al lector con indudables guiños referenciales, sin suspender su evidente artificio verbal. Dibuja un yo abocado al auto-análisis y la explicación de sus móviles vitales, en un autoconocimiento que busca vías de comunicación verbal, desde una mirada memorialista. Cuando nos cuenta su “historia” de vida exhibe su intimidad y su nombre propio como objeto de un discurso que compartirá con los lectores, pero sabe que el lenguaje significa al mismo tiempo expresión y ocultamiento, testimonio y elusión, como repite en “Biotz begietan”: “Ahora/ voy a contar la historia de mi vida/ en un abecedario ceniciento./ El país de los ricos rodeando mi cintura/ y todo lo demás. Escribo y callo”.</p><p>Este afán por unir poesía y verdad supone una provocación en la tradición lírica del siglo XX, que alumbró un modernismo y unas vanguardias empeñadas en destacar la autonomía de la obra y el perfil carismático y superior del poeta. Para la lírica moderna, ficción y verdad han sido una dupla problemática y su alianza fue estigmatizada como inviable o paradójica. Y este quizás sea uno de los mejores aportes de Otero a la poesía del siglo XXI: sostener una ideología estética coherente basada en la alianza entre verdad y ficción. Una verdad —por un lado— que nada tiene que ver con la confidencia íntima autobiográfica o las consignas militantes de partido. Una ficción —por el otro— que ha superado el encierro autotélico en el lenguaje y regresa de su anterior marginación histórica. Ya no funciona el viejo antagonismo entre referencia e invención, realismo y fabulación. La poesía es una forma de ficción que no escamotea la verdad y provoca efectos sobre el cuerpo social. La modernidad teórica de esta postura es indudable, ya que lo ubica en una corriente revisionista que desmonta los presupuestos más cristalizados de la tradición del género lírico, pero además sutura las heridas de una poesía comprometida y testimonial injustamente menospreciada, como mero arte de propaganda política. La “verdad” no es para Otero la adecuación literal del enunciado a la realidad exterior, sino un vínculo entre el lenguaje y el sujeto, que cifra en él su versión más auténtica. Trata de comprender la acción de las palabras frente al silencio, auscultando el mundo, sin pretensión de agotarlo, reconociendo sus limitaciones. El compromiso de su poética sabe que el desajuste entre palabra y realidad no lo condena a la mudez, sino que reconoce sus fisuras, sus huecos, sus blancos: lo que calla por la censura, pero también lo que el lenguaje no sabe o no puede terminar de articular.</p><p>Cien años con Blas de Otero: cien años con su poesía a mano, cada vez que necesitamos pedir “la paz y la palabra”, aunque no nos dejen, aunque nadie escuche. No es poco legado para uno de los poetas que con más lucidez y maestría se animó a “tratar” de España “en castellano” y sellar ese pacto con sus lectores: “Ni una palabra/ brotará de mis labios/ que no sea/ verdad”.</p><p><em>*Laura Scarano es catedrática de Literatura Española en la Universidad de Mar del Plata.</em><strong>Laura Scarano</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Laura Scarano]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 17]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Es así la belleza’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/belleza_1_1126473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/812f5393-28c5-4f64-a35b-a89eb962b0be_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Es así la belleza’"></p><p>Javier Rodríguez Marcos lee su poema 'Es así la belleza'.</p><p><strong>Es así la belleza</strong></p><p><em>Es así, la belleza</em></p><p>se mide por milímetros.</p><p>Igual que el hielo quiere</p><p>ser sólo agua corriente,</p><p>la belleza se mide por milésimas</p><p>de segundo, por micras.</p><p>No por eternidades.</p><p>No en toneladas, grandes</p><p>cumbres, espacios</p><p>que sobrecogen. Siempre</p><p>se resuelve en la foto</p><p>finish, no en lo sublime. Nunca.</p><p>Al final la hermosura</p><p>se decide por poca diferencia.</p><p>Cero a cero. No hay mucho</p><p>que añadir. ¿Quién no ha visto</p><p>la luna, despistada,</p><p>sobre los edificios,</p><p>sobre la niebla tóxica,</p><p>rompiendo el cielo sucio</p><p>un lunes a las diez</p><p>de la mañana?</p><p>De <a href="http://www.planetadelibros.com/libro-vida-secreta/196919" target="_blank"><em>Vida secreta</em></a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>(Tusquets, 2015)</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Rodríguez Marcos]]></author>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Literatura combativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/literatura-combativa_1_1126471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d98267bd-4ab2-4dfe-bc4f-88d73e89f23c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Literatura combativa"></p><p><em>Los responsables de la librería del Foro de Izquierda Abierta (Madrid) recomiendan algunos de los títulos que más les han interesado en los últimos meses.</em></p><p> <strong>Las desfachatez intelectualIgnacio Sánchez CuencaCatarataMadrid2016</strong></p><p><em>Las desfachatez intelectual</em></p><p>El profesor<a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/03/19/los_autores_transicion_han_tenido_protagonismo_durante_demasiado_tiempo_46616_1026.html" target="_blank"><strong> Sánchez Cuenca</strong></a> analiza el tono que con frecuencia adquieren las columnas periodísticas de reconocidos escritores que pontifican sin rigor ni argumentación sobre la política, el terrorismo, la economía y el nacionalismo. Advierte del “machismo discursivo” que domina en afirmaciones y negaciones que buscan el desprestigio rotundo de todo lo que no se atiene a su propia manera de pensar. El libro <a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/03/16/presentacion_desfachatez_intelectual_sanchez_cuenca_46431_1026.html" target="_blank">pretende abrir una discusión pública </a>sobre los debates intelectuales característicos en la sociedad española.</p><p><strong>Contra el olvido. Una memoria fotográfica de Palestina antes de la Nakba, 1889-1948</strong><strong>Teresa Aranguren, Sandra Barrilaro, Johnny Mansour y Bichara KhaderEdiciones del Oriente y del MediterráneoMadrid2015</strong></p><p>Este volumen ofrece un álbum fotográfico recogido en archivos y colecciones familiares. Es una memoria de la sociedad palestina que nos acerca a la normalidad que se vivía en sus territorios antes de que la política internacional decidiese imponer la creación de un Estado israelí. Las imágenes de vida cotidiana, fiestas populares, centros educativos y escenas deportivas reconstruyen un mundo roto por la violencia y la condena al olvido. Las imágenes van acompañadas de textos históricos rigurosos que suponen una denuncia y una invitación al conocimiento de la historia.</p><p> <strong>El futuro de la nostalgia</strong><strong>Svetlana BoymAntonio Machado LibrosMadrid2015</strong></p><p>Hay un refrán ruso que dice que es más fácil predecir el pasado que el futuro. La nostalgia se basa en esta dificultad de predicción. <strong>Svetlana Boym</strong>, catedrática en Harvard y estudiosa de la literatura eslava, se adentra en el estudio de una nostalgia agravada en el siglo XX por la modernidad y los exilios. En este libro se analiza la melancolía en relación con la ética, la cultura popular, las ciudades, la inmigración y los textos literarios. Es la obra más importante de la autora, fallecida en 2015.</p><p><strong>Furias divinas</strong><strong>Eduardo MendicuttiTusquetsBarcelona2016</strong></p><p>El mundo literario de <strong>Eduardo Mendicutti </strong>crea en esta novela una fábula moral sobre la política y los debates de actualidad. Reunidos por el local nocturno en el que trabajan, los protagonistas de la narración se indignan con la realidad que se vive en La Algaida y deciden boicotear, al grito de “Sí se puede”, una reunión de alta sociedad. Ahora que se ha legalizado el matrimonio homosexual y que hay parejas con suegros e hijos, Mendicutti se fija en la vida difícil de los transformistas, la Tigresa, la Furiosa, la Marlon-Marlén y la Canelita, arañando con certeza literaria las soledades y las debilidades íntimas que nos afectan a todos los seres humanos.</p><p><em>*Puedes encontrar el Foro de Izquierda Abierta en la calle Ribera de Curtidores, 37, de Madrid, o en su página web.</em><strong>Foro de Izquierda Abierta</strong><a href="http://www.izquierdabierta.es/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=25&Itemid=288" target="_blank">su página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Foro de Izquierda Abierta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Literatura combativa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Territorios palestinos,Izquierda Abierta,Los diablos azules número 17]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[‘Regreso a Ítaca’, de Leonardo Padura y Laurent Cantet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/regreso-itaca-leonardo-padura-laurent-cantet_1_1126462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3d9a26e7-8751-45a4-b6c9-8816f169700a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Regreso a Ítaca’, de Leonardo Padura y Laurent Cantet"></p><p><strong>Regreso a Ítaca</strong><strong>Leonardo Padura y Laurent CantetTusquetsBarcelona2016</strong></p><p>El sábado 2 de mayo de 2015, en el 18º Festival de Cine Francés en Cuba, se estrenó en la mítica sala <strong>Charles Chaplin</strong> de La Habana <em>Regreso a Ítaca</em>, una película dirigida por el cineasta <strong>Laurent Cantet</strong> y con guion compartido del propio Cantet y del periodista y escritor <strong>Leonardo Padura</strong>, inspirado en unos pasajes del libro <strong>La novela de mi vida</strong>, escrito por el segundo en 2002. Ahora Tusquets edita el guion novelado del filme, con varios textos de apoyo de sus autores.</p><p><em>Regreso a Ítaca </em>es una suma de cuatro secuencias.  En la primera de ellas, el prestigioso director y guionista de cine Laurent Cantet (<em>La clase</em>, 2008) nos contará cómo y por qué surge el desafío de rodar esta película en un país, Cuba, tan diferente y lejano en cultura e idioma a Francia, y en una ciudad, La Habana, que confiesa haber conocido antes de poner un pie en ella gracias a toda la obra publicada de Leonardo Padura.  Son extremadamente interesantes las reflexiones personales de Cantet de lo que significa crear en un país ajeno a uno mismo y la constatación de que sentimientos universales como la amistad se definen del mismo modo en cualquier sitio, sobre todo si esa amistad se ha forjado maltratada por lo que pudo significar la Cuba de la Revolución, de los eslóganes, los ideales y la realidad.</p><p>En la segunda secuencia, leemos el guion de la película, pero sin el formato propio de este tipo de de textos.  Los autores deciden presentarnos en estas páginas la historia novelada, literaria, de cinco personajes: Amadeo, Aldo, Tania, Rafa y Eddy, cinco amigos que han quedado al atardecer en la azotea de uno de ellos para celebrar el reencuentro del primero, Amadeo, que ha regresado a Cuba tras 18 años de exilio. </p><p>La azotea, desde donde se observa el mar más allá de los muros del Malecón, se convertirá en el espacio de confesión, de catarsis, de estos amigos que se conocen de toda la vida, que se extrañan y se culpan y se lastiman y se beben hasta el amanecer no ya todo el ron que la conversación merece sino también todas las lágrimas de cinco vidas rotas por la migración, el dolor, la añoranza, la nostalgia, la soledad, los fracasos y, sobre todo, el miedo. Y con todo, el lector siente envidia de esta amistad enorme, la amistad que se escribe en la vida con palabras mayúsculas y que es capaz de superar cualquier escollo.  Porque recordando a Amadeo y sus días de inmigrante cubano sabemos que su camino hacia Ítaca fue largo, es cierto, pero que los buenos amigos lo son en la distancia y en el regreso.</p><p>Leonardo Padura nos cuenta en la tercera secuencia cómo participó en este proyecto. Inicialmente iba a ser una de las siete pequeñas historias que componenla película coral <em>Siete días en La Habana</em>.  Inmerso en este plan conoció a Cantet —por deseo de este último— y de esta relación de duro trabajo y de amistad nace la necesidad de convertir el corto inicial en largometraje, de contar la historia de nuestros cinco personajes añadiendo palabras y silencios, de soñar con Ítaca.</p><p>Nuestra novela termina con el guion, de nuevo novelado, para este corto del filme <em>Siete días en La Habana</em>. Leonardo Padura significa la palabra y los personajes.  Todos conocemos de algún modo al Conde.  A todos se nos agarró el Flaco. Amor y dolor por Cuba.  Pero también charla y ron y refresco de cola.  Alrededor de una mesa desvencijada… ¿La novela cubana debe ser política?¿La literatura debe optar por el compromiso y ser la memoria de un país o de una época?¿La poesía debe sólo hablar de amor, de la noche, del mar o ser la voz de la ciudadanía? Caballero… ¡tremenda conversación!</p><p>Sirva hoy este homenaje a un trabajo extraordinario para rendir tributo a todos los festivales que nos acercan el buen cine y, por qué no, la buena literatura, de forma desinteresada.</p><p>Padura cita a <strong>Raymond Chandler</strong>: “El arte básico del cine es el guion; es fundamental, sin él no hay nada…”. Idea que defiende el Festival del Cine y la Palabra, CiBRA, de la ciudad donde vivo, Toledo.  Gracias a todos los que trabajan en este Festival y en tantos otros, el cine, las buenas historias están más cerca de todos nosotros. Hay semanas en nuestro país en las que el cine no sólo es gratis sino que, además, es un regalo.</p><p><em>*Sonia Asensio es profesora de Literatura.</em><strong>Sonia Asensio</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Regreso a Ítaca’, de Leonardo Padura y Laurent Cantet]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Libros,Literatura,Cuba,Directores cine,Los diablos azules número 17]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[‘Roma’, 
de Ugo Cornia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/roma-ugo-cornia_1_1126459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/34f7ca0d-17a2-4a97-a833-1a6703585368_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Roma’, 
de Ugo Cornia"></p><p><strong>Roma</strong><strong>Ugo CorniaPeriféricaCáceres2016</strong></p><p>Si algo caracteriza los libros del escritor italiano <strong>Ugo Cornia</strong> es el estilo para describir con intensidad las alegrías de la vida. Es una literatura confortante, de esa que aguarda lectores indecisos con anhelos de felicidad, como en la maravillosa <em>Sobre la felicidad a ultranza </em>(Periférica, 2011).</p><p><em>Roma</em> es una novela luminosa que cuenta la vida de un  joven de treinta y pocos años que siempre ha tenido trabajos a media jornada para poder compatibilizarlos con sus estudios y con la vida, con sus paseos y sus vivencias de intensa emoción en las cosas pequeñas. Un amanecer o un paseo por la ciudad se convierten en experiencias gozosas que transmite con ternura y alegría. Porque eso son las novelas de Cornia, ternura y felicidad en los mínimos detalles. </p><p>En su nueva novela, un tratado de iniciación a la vida adulta (y también un manual de sociología del trabajo inestable en la Italia de final de los noventa), un joven italiano recorre su Módena natal repartiendo tarjetas del censo. Así es feliz, pese a que su padre quiere que se centre en acabar sus estudios (él mismo no pudo acabar la universidad y quiere que sus hijos lo hagan) y no trabaje en empleos esporádicos, nuestro protagonista disfruta con cada paseo, con cada calle nueva que descubre, con cada vecino que le invita a comer algo o con cada viuda que flirtea con él. Es imaginativo, soñador, inocente y, sobre todo, libre. Cornia destila en sus páginas ternura, humor e ironía ante la realidad que saborea día a día.  Da igual su trabajo, sea correo del censo, lavaplatos a media jornada, asistente fiscal, archivero, con cada experiencia saca sus momentos gozosos, pues para él cada jornada se organiza de manera que pueda disfrutar del entorno. Derrocha optimismo y asume el drama como parte de la vida. Escribe, pues, un tratado del buen vivir, una esencia que emana de su personalidad, y que traslada a la ciudad de Roma cuando tiene una oportunidad laboral allí en una gran empresa.</p><p>Allí, iluminado por la capital, tendrá su primera relación estable con el trabajo, pero seguirá vagabundeando por sus calles, paseando por sus plazas y el Tíber al atardecer, conociendo nuevas chicas, con nuevos compañeros de piso con los que charla hasta altas horas, expandiendo su vitalismo casi candoroso, con una nueva emotividad —como define el narrador en primera persona de esta buena novela—, desprovista de prejuicios y que convierte Roma en uno de esos libros que acabas con una sonrisa de satisfacción, disfrutando de las andanzas del protagonista y rememorando las propias. </p><p><em>*Pablo  Bonet es librero de Guardia en la Librería Muga.</em><strong>Pablo  Bonet</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Roma’, 
de Ugo Cornia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Los diablos azules número 17]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[‘Mar negro’, de Xavier Guillén]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mar-negro-xavier-guillen_1_1126458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/aafca88d-0b57-4a66-8a0f-bf09b7905363_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Mar negro’, de Xavier Guillén"></p><p><strong>Mar negro</strong><strong>Xavier GuillénRenacimientoSevilla2016</strong></p><p><em>Mar negro</em></p><p> es el primer libro de <strong>Xavier Guillén</strong> (El Masnou, 1981), que irrumpe en el panorama de la poesía española revalorizando el concepto de originalidad, asociado por defecto al rupturismo vanguardista, el sensacionalismo formal, los juegos de ingenio, etc. No encontrará aquí el lector ningún tipo de fuego de artificio, sino unos poemas consagrados a la tradición, sí, aunque irreverentes con sus dogmas, de modo que estructura, sintaxis y semántica se alían a su amor para fundar ese brillo raro, original, que desprende<em> Mar negro </em>(premio de poesía Andalucía Joven).</p><p>Armado como un escrupuloso tríptico (“Puerto”, “Isla” y “Puerto”), los 30 textos reunidos narran el viaje iniciático de su protagonista, un moderno Jasón que se pierde en la interpretación de los sucesivos paisajes de su travesía, ya desde el primer poema: “No deja de llover/ dentro de mí,/ en el puerto/ donde los charcos/ del muelle/ ordenan la galaxia:/ se burlan del arriba y del abajo”. Valgan estos versos como ejemplo de una poética que, de pura admiración, trasciende sus propios referentes (en este caso simbolistas), según he apuntado hace un momento. Porque aun siendo el lenguaje armazón y  artesonado en los poemas, a su protagonista no le sirve del todo como catalizador de afectos, quiero decir: en esta fábula de la educación sentimental (pues así hay que entender <em>Mar negro</em>: como un único poema en 30 partes), el carácter fundacional del lenguaje en “Puerto” entra en crisis (amorosa) en “Isla”, para concluir en “Puerto” con una rotunda aspiración de realidad a secas, sin interpretaciones que la distorsionen. Se trata entonces de un viaje —probablemente estático— de ida y vuelta en el que nada ha cambiado, salvo la mirada del protagonista, su manera de estar en el mundo como parte del mundo, refundido en él.</p><p>Sin embargo <em>Mar negro</em> es mucho más que su trama, que en todo caso cumple impecablemente una función moderadora, pero no más. Lo que se revela como auténtico valedor del poemario es la calidad de sus discursos, su cosido de imágenes, las “migas de pan” que disponen por el camino para que los sigamos. Y dado que el protagonista no recorre un itinerario lógico sino sentimental, resultan más que pertinentes la fracturas de las elipsis, que habrán de ser completadas al otro lado de la página. Se exige al lector, por tanto, un ejercicio de empatía con el protagonista, un esfuerzo por vivir cada experiencia desde dentro y no como mero espectador acomodado en su butaca. Y a fe que en ese esfuerzo va la recompensa. El esfuerzo pasa por detectar las piezas complementarias, que se nos ofrecen separadas, dispersas por aquí y por allá (como si el yin y el yang hubiesen quedado desfragmentados) para encajarlas luego. La recompensa la encontraremos en las propias piezas a unir, esa colección de imágenes bellas, reveladoras y prácticas a un tiempo, irresistiblemente animistas en su combinación de aforismo zen y su reverso de ironía, de exigencia y de indulgencia, de gravedad y humor. Cito algunos casos de esta labor de costura que habrá de hacer el lector: “Las constelaciones/ abren juego” vs. “y luego me caían/ sobre el lomo/ estrellas muy fresquitas; “Un junco/ agrieta la marisma” vs. “y todos dicen/ carcaj carcaj”; “El pescador/ rebobina su argumento” vs. “El dique, un señor/ serio con barba”; “hay luz/ en los lunares” vs. “Ovejas blanditas/ tan al fondo del lobo”; etc.</p><p>Plasticidad y lirismo, o inteligencia y emoción, se avienen así, de manera natural, en versos que impregnan de misterio cada objeto que tocan, tanto que casi podemos tocarlos nosotros: “unas focas se amaban/ exhalando salitre”. Un auténtico tratado de la imaginación como estado de alerta, como cualidad de la atención generadora, a su vez, de realidades donde lo inmediato y lo onírico son uno y lo mismo (como en “XVI”, un asombroso caso de poema submarino).</p><p><em>Mar negro</em>, en fin, se me antoja una obra de madurez precoz, el primer indicio de un poeta al que habrá que estar atento los próximos años.</p><p><em>*Virginia Cumplido es profesora de literatura.</em></p><p><strong>Virginia Cumplido</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Virginia Cumplido]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Mar negro’, de Xavier Guillén]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 17]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Una niña está perdida en el siglo XX’, de Gonçalo M. Tavares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/nina-perdida-siglo-xx-goncalo-m-tavares_1_1126446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3ae423d5-6390-4226-ad11-da050f2b5b2e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Una niña está perdida en el siglo XX’, de Gonçalo M. Tavares"></p><p><strong>Una niña está perdida en el siglo XX</strong><strong>Gonçalo M. TavaresSeix BarralBarcelona2016</strong></p><p>“El azar, lo que le sucedía, definía su camino: como si su destino no estuviese en él, sino en cada persona con la que se cruzaba”. La última novela de <strong>Gonçalo M. Tavares</strong> (Luanda, Angola, 1970), <em>Una niña está perdida en el siglo XX </em>(cuyo título original es <em>Uma menina perdida no seu século à procura do pai, </em>2014), que la editorial Seix Barral ha publicado recientemente en castellano, traducida del portugués por <strong>Rosa Martínez Alfaro</strong>, nos toma de la mano y nos invita a un viaje. Un viaje por un siglo en el que, a menudo, avanzar requiere detenerse. </p><p>Marius, un hombre misterioso que huye de algo que desconocemos, se encuentra por azar a Hanna, una niña con síndrome de Down, que dice buscar a su padre. La fragilidad de Hanna hará que Marius decida acompañarla y emprenderá junto a ella un viaje iniciático que los llevará a Berlín, y durante el cual conocerán a una serie de extraños personajes que les harán (y nos harán) reflexionar: sobre el tiempo, sobre la memoria, sobre el miedo y sobre la necesidad de aferrase a algo que quizá hemos perdido o no hemos encontrado nunca. </p><p>La fragilidad de Hanna, a medida que avanza la novela, se convierte en la fortaleza de los que la rodean. Su inocencia hace mejores a aquellos a quienes, desinteresadamente, sonríe, a aquellos en quienes confía, ingenua, consciente de su necesidad de los demás. </p><p>Y nosotros, lectores, descubrimos que también somos Hanna, la niña perdida, y que, como ella, necesitamos a los demás para llevar a cabo nuestro viaje. Somos Hanna y somos Marius, cuyos miedos necesitan de la mano de Hanna; y somos Fried Stamm, que busca hacer una revolución pegando carteles con el único propósito de que, para mirarlos, la gente se detenga unos segundos; y somos Vitrius, el quijotesco anticuario; o Terezin, guardián de los textos judíos del siglo XX; o la pareja que regenta  un hotel, alegoría del Tercer Reich, que necesitan evitar que la historia caiga en el olvido.</p><p>Tavares publicó su primer libro, de poesía, bajo el título <em>Livro da dança</em> en 2001,  y a partir de ese momento, algunas de sus obras como <em>Jerusalén </em>(2005), <em>Aprender a rezar en la era de la técnica </em>(2007), <em>Un viaje a la India </em>(2010), o<em> El barrio </em>(2015), han recibido algunos de los premios más prestigiosos y el reconocimiento unánime de la crítica. La obra de Tavares es difícilmente clasificable, con un estilo que ha sido calificado de original y sorprendente, que rompe las barreras de los géneros y se caracteriza por la fragmentación.</p><p><em>Una niña está perdida en el siglo XX </em> podría dividirse en cuentos, en fragmentos que forman parte de una historia común que ofrece a los lectores la capacidad de la ambigüedad, la posibilidad de darle a esa historia múltiples interpretaciones. El autor ha afirmado en más de una ocasión que ese es uno de sus objetivos al escribir: “La lectura no consiste solo en leer un texto, sino en levantar la cabeza, ahí empieza realmente buena parte de la creación. Si el libro es muy exhaustivo, didáctico, explicativo, no queda nada para el lector. Pero si una frase tiene una intensidad que nos hace levantar la cabeza, empieza algo que te lleva a imaginar, a asociar”.</p><p>El planteamiento fragmentario de esta novela, en la que un narrador externo y un narrador en primera persona se alternan sin previo aviso, nos hace regresar a la realidad con otra mirada. Con la mirada franca de Hanna, capaz de contagiar al mundo y de vencer con su bondad la funcionalidad y la violencia que caracterizan el tiempo que le ha tocado vivir, la mirada de Terezin, que nos habla de la necesidad de desatarnos de las cadenas de lo material, o la de Vitrius, que, a través de su ojo rojo, nos habla de la necesidad de resistir. </p><p>Es una novela de miradas y es una novela de manos. Manos que se buscan, que se necesitan, que son el símbolo de una individualidad que, en el siglo en el que los personajes andan perdidos, y en el actual, es susceptible de desvanecerse en la multitud de la prisa, del egoísmo, de la violencia o del olvido. La novela de Tavares desprende humanismo. Sus personajes, destrozados por una guerra, cada uno desde su historia individual , siguen creyendo en la necesidad de salvar la memoria colectiva. Y solo así es posible avanzar en el viaje. </p><p><em>*Mònica Vidiella es profesora de Literatura.</em><strong>Mònica Vidiella</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mónica Vidiella]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Una niña está perdida en el siglo XX’, de Gonçalo M. Tavares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura europea,Los diablos azules número 17]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[“Venid a ver mi verso por la calle”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/venid-ver-verso-calle_1_1126444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3d71645f-758a-46ee-a0ad-471edde39a04_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Venid a ver mi verso por la calle”"></p><p>Hace cien años del nacimiento del poeta aquel que nos invitó a ver su verso por la calle, su verso a ras del hombre. Hay, con todo, formas biológicas y formas históricas de nacer. Resulta muy ilustrativo que el <strong>Jaime Gil de Biedma</strong> de "En el nombre de hoy" incluyera a <strong>Blas de Otero</strong> entre los "señoritos de nacimiento, / por mala conciencia escritores / de poesía social". El poeta de <em>Pido la paz y la palabra</em> (1955) nos cuenta la historia de su vida en un abecedario ceniciento y comienza por decirnos, efectivamente, que el país de los ricos rodeó su cintura y todo lo demás. Escribe y calla, consciente de que cualquier decir encierra a la vez un no decir, un hablar con los silencios. "Biotz-Begietan", el poema al que aludo, supone una suerte de autobiografía ideológica, un intento de mostrar al lector la constitución histórica del yo que nos recuerda, por el propósito y el tono, al <strong>Alberti </strong>de <em>De un momento a otro</em> (1937). En concreto al del poema "Colegio (S. J.)", donde aborda su educación antivital y represora con los jesuitas del Puerto de Santa María, como Otero con los jesuitas de Bilbao. Uno y otro texto se encuentran muy en la línea de la escritura luego practicada por los poetas del grupo del 50, y más tarde por los de "La otra sentimentalidad": la fundación histórica de la intimidad, la correlación entre la vida privada y la experiencia colectiva. El Alberti revolucionario, que aguarda una transformación del mundo de un momento a otro, es taxativo. Pensemos en el final de su poema: "Pero ya para mí se vino abajo el cielo". También el cielo se ha venido abajo para el Otero social de <em>Pido la paz y la palabra</em>, que antes ha sido un poeta religioso y hasta místico en <em>Cántico espiritual </em>(1942), y después un poeta existencialista o desarraigado en <em>Ángel fieramente humano</em> (1950) y <em>Redoble de conciencia</em> (1951). </p><p>Por lo que apuesta el magnífico poeta social que hay en Otero, demostrando hasta qué punto constituye un prejuicio tozudo la idea de que no puede haber una buena poesía <em>engagée</em>, es por una especie de "descielamiento", por el "cielo al revés" en que se convierte este mundo una vez que se asume la necesidad de transformarlo. Nacido de repente en ese país de los ricos, enredado en las manos de lana de la madre, cuyos pasos aún hoy enhebran la vida destrozada del yo poético, Otero nos habla, en estricto paralelismo con Alberti, de cómo aquellos hombres de hielo y luto atormentado lo abrasaron y trajeron la derrota del niño y de su caligrafía triste: "Madre, no me mandes más a coger miedo / y frío ante un pupitre con estampas". Tanto Otero como Alberti muestran su desclasamiento. Señoritos de nacimiento, se han cambiado de clase, y solo hay que recordar ahora el final de "Cartilla (poética)", de <em>Que trata de España</em> (1964): "Pero yo no he venido a ver el cielo, / te advierto. Lo esencial / es la existencia; la conciencia / de estar / en esta clase o en la otra. // Es un deber elemental". No es que Alberti y Otero escriban poesía social o comprometida solo por mala conciencia, sino por la nueva conciencia de clase que han adquirido, uno en la España convulsa de la Segunda República, otro en la España de la posguerra, como dan a entender perfectamente estos otros versos de "Biotz-Begietan", que aluden a la dura supervivencia en aquellos años oscuros, al mundo abolido por la Guerra Civil y, muy sutilmente, al poder militar franquista, aliado con esa Iglesia que a su vez se encargó de derrotar al niño y su caligrafía: "Esto es Madrid, me han dicho unas mujeres / arrodilladas en sus delantales, / este es el sitio / donde enterraron un gran ramo verde / y donde está mi sangre reclinada. // Días de hambre, escándalos de hambre, / misteriosas sandalias / aliándose a las sombras del romero / y el laurel asesino. Escribo y callo". Aquí el callar de Otero tiene que ver con ese "escribir en diagonal", como lo llama en otro poema de <em>Que trata de España</em>, con ese nadar y guardar la ropa al que le obliga la censura franquista: "Escribir en España es hablar por no callar / lo que ocurre en la calle, es decir a medias palabras / catedrales enteras de sencillas verdades / olvidadas o calladas y sufridas a fondo" ("Nadando y escribiendo en diagonal"). </p><p>Merece comentario una imagen fundamental, por encima del guiño a <strong>Larra</strong>: la de lo que pasa en la calle. No se trataba, para Otero, de nadar y guardar la ropa con astucia y desasimiento de la realidad social e histórica; su callar era un hablar, un escribir torcido, sus medias palabras terminaban siendo completadas por el lector inteligente. Más aún: por las verdades rotundas de la calle. Él mismo dijo que sus cantos eran duran verdades como puños, lo cual no significa dar la razón a ese "clima de contenidos a palo seco" (la expresión, ingeniosa pero inexacta, es de <strong>José María Valverde</strong>) o al "formalismo temático" (<strong>José Ángel Valente</strong>) con los que suele despacharse a los poetas sociales como él, tachados con demasiada frecuencia de moralmente justos y estéticamente injustos. Como cualquier poeta social, Otero va al fondo, pero en su caso sin descuidar la forma: "Voy al  fondo. / Voy al fondo dejando bien cuidada / la ropa. Soy formal. / Pero con qué facilidad la escondo, / musa vestida y desnudada, / prendiendo y desatándote la cinta / de tu delantal, mi vida" ("Aquí hay verbena olorosa", <em>Que trata de España</em>). La idea de desnudar la mujer, confundida con la poesía, y de esconder la forma para no tropezar con ella es netamente juanramoniana, aunque a Otero le mueven propósitos muy distintos, que no son los del esencialismo lírico sino los de darse a entender. Trasmitir a todos un mensaje, ir al fondo, no supone descuidar la forma. La poesía exige sudar tinta delante del papel, como leemos en el citado "Cartilla (poética)". El Otero social jamás sacrificó los derechos de la poesía, pese a asignarle unas obligaciones desde la conciencia y el deber elemental de estar en una clase muy determinada, con los de abajo. Había que desnudar la poesía, vestirla con la ropa de la calle, con el habla de todos los días y no con la que está en los libros: "Me gustan las palabras de la gente. / Parece que se tocan, que se palpan. / Los libros, no; las páginas se mueven / como fantasmas" ("Palabra viva y de repente", <em>Que trata de España</em>). Había que escribir "de cara al hombre de la calle", como se lee en "Cantar de amigo", de <em>En castellano </em>(1959), incluso buscar un verso capaz de parar a un hombre en medio de la calle ("Y el verso se hizo hombre", <em>Ancia</em>, 1958). </p><p>Al igual que Alberti, Otero baja a la calle un buen día, después de haber muerto por dentro. Es entonces cuando comprende y rompe todos sus versos, como leemos en "A la inmensa mayoría", de <em>Pido la paz y la palabra</em>, una inversión del lema juanramoniano de "A la inmensa minoría". No hay imagen más gráfica para ilustrar la voluntad de compromiso: bajar a la calle y querer dirigirse a la inmensa mayoría. Para llegar a ella no solo era necesario ir al fondo, como se va al fondo de un cuerpo que se desea apartando la ropa, incluso la de la calle, cuidando las formas. Había que aproximarse también al lenguaje diario, según pone de manifiesto esta mínima "Poética" del mencionado <em>En castellano</em>, cuya edición francesa lleva el título significativo de <em>Parler clair</em>: "Escribo / hablando". Naturalmente, nunca se escribe como se habla. Incluso Otero llegaría, por este camino imposible, a querer hablar como el pueblo, con sus anchas sílabas que no se lleva el viento. El contrato social que Otero suscribe con la poesía le exige aprender de nuevo a escribir: "Da miedo pensarlo, pero apenas me leen / los analfabetos, ni los obreros, ni los niños. / Pero ya me leerán. Ahora estoy aprendiendo / a escribir, cambié de clase" ("Noticias de todo el mundo", <em>Que trata de España</em>). Cambiar de clase implicó para él cambiar de poesía y de escritura. Hoy quizás sigan sin leerlo los analfabetos, los obreros, los niños. Pero da miedo pensar que no lo leen quienes consideran que la poesía está reñida con cualquier compromiso, como no sea con el lenguaje. Termino como comencé, con Jaime Gil de Biedma, quien no dejó de ver en el Otero de <em>Pido la paz y la palabra </em>un poeta de recetario, como lo fueron los de nuestra posguerra, aunque a su entender era el más excitante de todos.</p><p><em>*Miguel Ángel García es profesor de Literatura en la Universidad de Granada.</em><strong>Miguel Ángel García</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Ángel García]]></author>
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