<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules Número 29]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-29/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules Número 29]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Figuraciones y sospechas’, de Pedro Roso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/figuraciones-sospechas-pedro-roso_1_1130256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/652cb35d-4bc3-45cb-8a02-9f0ccc82f1e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Figuraciones y sospechas’, de Pedro Roso"></p><p><strong>Figuraciones y sospechas</strong><strong>Pedro RosoLa Isla de SiltoláSevilla2016</strong></p><p>La editorial sevillana La Isla de Siltolá ha publicado este año el libro de aforismos y reflexiones de <strong>Pedro Roso </strong>titulado <em>Figuraciones y sospechas</em>. Pedro Roso no es solo el maestro de toda una generación de poetas cordobeses y una figura clave para entender la cultura en Córdoba a finales del siglo XX y principios del XXI. En este libro se muestra también como un pensador audaz e inquisitivo. Desde el breve aforismo a la reflexión casi poética, <em>Figuraciones y sospechas</em> ofrece un abanico de pensamientos que derribarán las certezas del lector para hacerle habitar en el territorio pantanoso de la duda, conduciéndole de la mano hacia cuestiones esenciales como el lenguaje o la misma vida. Quien se aventure en este libro encontrará relámpagos y sombras, adivinaciones y profecías, todo ello en una prosa que no descarta la sorpresa ni la intuición necesarias para poner en cuestión lo que creíamos incuestionable. </p><p>Sobre la labor misma de la escritura hay aforismos  y sentencias de valor indudable, como la siguiente: "En ese juego de sombras que es el diálogo con el silencio, se escribe bien para acallar familiares fantasmas, bien con la escondida intención (tan unamuniana) de responder a la muerte con una larga torera". Intención unamuniana de concebir la escritura como medio de resistencia ante el olvido. Mucho de pensamiento literario y también vital hallaremos en este libro. Hay escepticismo antes las grandes palabras que consagrara el Romanticismo y se abre un resquicio a la duda en su presencia: "En un primer momento se imponen desde su distante arrogancia: Vida, Dios, Naturaleza, Libertad... Son algo más, mucho más que palabras: inquietantes y sinuosos laberintos donde se pierden (ahora sí) todas, todas, todas las palabras". </p><p>Roso lucha por no perder todas las palabras, por devolverles una función de esclarecimiento y verdad sin tener que recurrir a las consabidas mayúsculas. Su labor es humilde y grande a la vez, pues intenta acceder a la verdad sobre la vida y la literatura desde el conocimiento que proporciona la palabra cotidiana. ¿Autonomía del arte? También la pone en cuestión: "– LA autonomía del arte... ¡Qué extraña aspiración! Cuando el arte es sólo arte y la literatura sólo literatura, ¿qué queda? – El mercado". Pero el don de la creación nos salva de algún modo, y también condena a quien lo ansía (léase críticos, muy críticos, con la labor ajena que no pueden poseerlo) sin resultados: "TIENE que ser jodido, verdaderamente jodido, estar convencido de que lo más alto es tener talento artístico, que nada hay más eminente que la creación artística, y ser incapaz de crear, quedarse en mero historiador o comentarista...¿Qué ocurre en ese momento, en el momento en que se impone esa evidencia: la incapacidad de crear? ¿Cómo se justifica, después, la crítica acerada, la agria descalificación, el descrédito de un autor o de una obra? ¿Cuál de los rostros posibles es el que entonces se refleja en el espejo? ¿Qué sintió el día en que comprendió que él nunca, nunca podría componer de ese modo, que sólo le quedaba una opción: seguir ahí, al acecho, dando vueltas y vueltas alrededor de un deseo inasible, inalcanzable...?" </p><p>Muchos lugares comunes son revisitados en este libro y observados desde una nueva perspectiva. El lector que quiere adentrarse en una nueva mirada sobre el amor, el tiempo, la vida o la literatura, debe leer este libro. Y agradecerá que aún queden autores distintos, capaces de figurar el universo y, a la vez, ponerlo bajo sospecha.</p><p><em>*José Luis Rey es poeta.</em><strong>José Luis Rey </strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[530da240-bb35-466f-a27e-d369e1799b09]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Rey]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/652cb35d-4bc3-45cb-8a02-9f0ccc82f1e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="31495" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/652cb35d-4bc3-45cb-8a02-9f0ccc82f1e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="31495" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Figuraciones y sospechas’, de Pedro Roso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/652cb35d-4bc3-45cb-8a02-9f0ccc82f1e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura española,Poesía,Poetas,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Perennia. Poesía epigráfica latina’, de Mònica Miró]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/perennia-poesia-epigrafica-latina-monica-miro_1_1130254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/417c1693-485b-425a-98f3-bdc8d3e88a1e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="‘Perennia. Poesía epigráfica latina’, de Mònica Miró"></p><p><strong>Perennia. Poesía epigráfica latina. Edición bilingüe</strong><strong>Mònica MiróGodall Edicions 2016</strong></p><p>La locución latina  <em>uerba uolant</em><em>, scripta manent </em> pone énfasis en la necesidad de fijar en el tiempo aquello que puede ser olvidado. La epigrafía latina nace, en buena parte, de este anhelo de permanecer, de vencer a la muerte dando voz a los que ya no están. Palabras grabadas en la piedra, erigidas contra el tiempo y el olvido, con la voluntad de ser eternas.  </p><p><em>Perennia</em>, el último trabajo de la profesora, traductora, ensayista y poeta <strong>Mònica Miró</strong> (Barcelona, 1969), parte también de esa voluntad y nos lo explicita desde el inicio con la elección del título, <em>Perennia</em>. Nominativo, vocativo y acusativo plural neutro del adjetivo latino <em>perennis</em><em>, perenne</em> significa aquello que dura, que es eterno, inmortal. Con el deseo de otorgar voz a aquellos, hombres y mujeres, de diferente condición social, que hace 2.000 años se supieron, como nosotros, seres efímeros, precarios y quisieron desafiar la fragilidad de su existencia con sus palabras, nos presenta una selección de 50 poemas epigráficos funerarios latinos cuya manera de entender la muerte, y la vida, es capaz de conmovernos más allá del espacio y del tiempo. </p><p>Este poemario publicado en una cuidada edición bilingüe por Edicions Godall (en catalán en marzo de 2015 y recientemente en su edición castellana) presenta una traducción en prosa poética que se aleja de la erudición y preserva la transparencia y la sobriedad con la que los poemas fueron escritos. Alejándose del academicismo, la selección y traducción de Mònica Miró nos ofrece una muestra de la diversidad del género que responde a una clara voluntad de calidad literaria y de conseguida emoción poética. Con ecos de los grandes poetas clásicos<strong> Catulo</strong>, <strong>Horacio</strong>, <strong>Virgilio</strong>, esta compilación constituye un discurso cultural, estético y humano en el que están representados diferentes temas, tópicos, estilos y concepciones sobre la muerte. </p><p>La poesía recogida en este libro es funeraria, elegíaca, sin embargo, o quizá por ello, expresa profundas inquietudes humanas. “¿Por qué existimos? ¿Por qué hablamos? ¿Qué es, en definitiva, nuestra vida? Hasta hace poco ha vivido con nosotros un hombre, ahora ese hombre no existe. Se levanta una piedra y un nombre, nada más, ningún otro vestigio. ¿Qué es ya, por así decirlo, la vida? No tiene sentido que te esfuerces por saberlo".</p><p>La conciencia del <em>tempus fugit</em> en algunos de los epitafios, interpelando al lector, nos acerca al nihilismo más aterrador, “Nada somos ni hemos sido nada los mortales. Mira lector, qué deprisa hemos vuelto a la nada de la nada. Sin embargo, esta misma consciencia de lo huidizo de los días, de la volubilidad de la fortuna nos insta, en otros, al<em> carpe diem</em>, a aprovechar el momento: 'Vive feliz, tú que estás vivo. La vida es un regalo pequeño: surge de pronto; imperceptiblemente se fortalece; después, imperceptiblemente, se desvanece'”. Y a disfrutar a la manera epicúrea de los placeres que la vida nos ofrece: “Los baños, los vinos, Venus corrompen nuestros cuerpos, pero hacen que la vida sea vida los baños, los vinos, Venus". </p><p>A menudo desde la primera persona, los poemas dibujan en versos de diferente extensión y  a través de esquema métricos muy diversos,  trazos de los que fueron personas reales que se nos hacen presentes, padres que se duelen de la muerte prematura de sus hijos, hombres que lloran a sus esposas, maestros, soldados, esclavos, músicos, poetas, hombres libres, mujeres abnegadas, que, como nos dice la autora en el prólogo, conforman “un retablo de muertos llenos de vida similares a todos nuestros muertos, a todos nuestros vivos". </p><p>Indagar en el territorio de la intimidad de aquellos que antes que nosotros se vieron abocados a la intemperie nos permite, asimismo, adentrarnos en nuestra propia intimidad. Las palabras, una vez más, dan luz, consistencia y nos atan con lazos perdurables a la vida. </p><p><em>Viue dum uiuis, nec quidquam denegaueris/ animo indulgere, quem commodauit deus</em>.  (“Vive mientras estes vivo, y no rehúses jamás prestar atención al instinto que un dios te otorgó”.)</p><p><em>*Mònica Vidiella es profesora de Literatura.</em></p><p><strong>Mònica Vidiella </strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[5bd3f449-cbb4-4afb-8481-837ad061928f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mònica Vidiella]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/417c1693-485b-425a-98f3-bdc8d3e88a1e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" length="149301" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/417c1693-485b-425a-98f3-bdc8d3e88a1e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="149301" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Perennia. Poesía epigráfica latina’, de Mònica Miró]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/417c1693-485b-425a-98f3-bdc8d3e88a1e_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Aviones de papel bajo la lluvia’, de Gabriel Chávez Casazola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/aviones-papel-lluvia-gabriel-chavez-casazola_1_1130247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2578a03e-52c7-41da-b641-8e5b8292cad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Aviones de papel bajo la lluvia’, de Gabriel Chávez Casazola"></p><p><strong>Aviones de papel bajo la lluvia</strong><strong>Gabriel Chávez CasazolaEdiciones ValparaísoGranada2016 </strong></p><p><strong>Gabriel Chávez Casazola</strong> nació en Sucre, Bolivia, en 1972. Poeta y periodista, es considerado como una de las voces imprescindibles de la poesía boliviana contemporánea. Autor de cinco libros de poesía y parcialmente traducido a varios idiomas, posee un modo de decir sugestivo que ensancha los límites de la realidad y ofrece alternativas sobrentendidas. Dueño de un lenguaje sencillo y hondo, que convierte su palabra poética en palabra nueva, su proyección internacional se extiende por todos los países de América Latina, donde su poesía ha sido merecedora de prestigiosos premios y la admiración unánime de la crítica. </p><p>Para regocijo de los amantes españoles de la poesía, Valparaíso Ediciones acaba de publicar en España <em>Aviones de papel bajo la lluvia</em>, un libro fulgurante cuyo intenso temblor poético va sin duda a sorprender a los lectores de este lado del Atlántico. Entre sus páginas la poesía palpita desnuda, sincera, sin ropajes ni escudos, de la mano de un lenguaje cuidado, intenso, depurado. No hay falsos artificios ni fórmulas en la poesía de Gabriel Chávez Casazola, sólo la autenticidad de quien se atreve a mirar a la vida a los ojos y escribir lo que ve. Culto y espontáneo a la vez, el poeta mezcla con asombrosa naturalidad la antigüedad grecolatina, el existencialismo, la música, la literatura o el cine con la crítica social, transportando a los lectores a las más altas cotas de un lirismo estremecedor. Todo es verdad entre sus versos, su palabra nace de la fuente clara de las vivencias reales. Auténtica poesía que siente y piensa, proyectando luz sobre los rincones usualmente menos iluminados de la existencia humana. Todo ello suscita la adhesión incondicional del lector, a través de la identificación personal con sus versos, pues Gabriel Chávez Casazola conjuga un yo poético que siempre se remansa en el nosotros. </p><p><em>Aviones de papel bajo la lluvia </em>está dividido en dos secciones diferenciadas. En la primera de ellas, <em>Aviones</em>, el poeta expresa su conciencia del paso del tiempo y del inevitable advenimiento de la muerte, a través de un profundo conocimiento de la cultura clásica. Así, entre sus poemas podemos encontrar a<strong> Eurídice</strong>, <strong>Orfeo</strong>, <strong>Telémaco</strong>, <strong>Ulises</strong>, <strong>Argo</strong>, <strong>Caronte</strong> o el evanescente <strong>Topus Uranus</strong>. Pero el universo cultural de Gabriel Chávez Casazola es mucho más extenso. A través de sus versos, honra y rinde homenaje a muchos nombres fundamentales en su educación literaria, como <strong>Jean Cocteau</strong>, <strong>Julio Cortázar</strong>, <strong>Jorge Manrique</strong>, <strong>Hugo Mujic</strong><strong>a</strong> o <strong>Dante</strong>. Además, el poeta - hombre de su tiempo- configura su cosmos de influencias poéticas con elementos tan atractivos como dispares, entre los que figuran la Chrysler, el Whatsapp, el Facebook, la zarza ardiente, Bizancio o el santo grial. Es también nuestro poeta un claro melómano -menciona la banda sonora de <em>Chicago</em>, la ópera, <strong>Pachelbel</strong>- y un intenso cinéfilo, dato que se intuye en sus alusiones a las películas, <em>Chicago</em>, <em>Solaris</em> o <em>Harry & Sally</em>. </p><p>En definitiva, Gabriel Chávez Casazola es un poeta de cultura profunda e intereses eclécticos, en los que se apoya para lograr una construcción poética muy personal, a través de la cual canaliza sus emociones, pensamientos, vivencias e invitaciones a la reflexión. Utiliza un lenguaje sencillo, sin ornamentos inútiles, pero complejo y preciso en su denotación, que provoca en los lectores una vívida sensación ambiental y fotográfica. El miedo a la soledad, al vacío, a la muerte, está presente de modo constante en la escritura de Chávez Casazola, al lado de un inteligente y agudísimo sentido del humor, que dulcifica su clarividencia. </p><p>En la segunda sección del poemario, cuyo título es <em>La mañana se llenará de jardineros</em>, el poeta realiza un luminoso recorrido a través de la memoria. La infancia, esa verdadera patria del hombre, en palabras de <strong>Rainer Maria Rilke</strong>, tiene una fuerte presencia en esta segunda parte del libro, tanto la propia como la de sus hijos. Así, el poeta nos deja versos como: “Es sabido que los duendes únicamente se aparecen / a los niños / y para ser más precisos / a los niños que están dejando atrás la infancia”; “La poesía era apenas un juego de niños / el juego de un niño oyendo llover / yéndose en ríos de lluvia”; o “Ahora que / mis hijos pequeños están grandes / mis máquinas de escribir yacen en la basura”.  Los poemas de Gabriel Chávez surgen como flores en medio de una gran pradera, regada por la consciencia, la nostalgia y la memoria. En uno de ellos, titulado '1972' -año de nacimiento del poeta- rememora todos los acontecimientos entonces ocurridos, así como los grandes personajes del momento, que “son ya carne de gusanos y de la desmemoria / como lo seremos los poetas del 72”. Sin embargo, hay una luz que palpita a lo largo y ancho del universo del poeta boliviano, una absorta fe en el infinito, en la perduración de la belleza, en la proyección eterna de la naturaleza. Por eso mismo, el poema finaliza “perdurando / inútil y maravillosa / como la poesía, / como la Loren / como La pietà / triste, solitaria / y final”. </p><p>Es la poesía de Chávez Casazola una mezcla única de intuición y reflexión, de pensamiento e inconsciente, sabedora de lo efímero y guardiana del recuerdo. Un farol que alumbra en la lejanía, allá donde aguarda la oscuridad y la distancia, pero donde, sin duda, la poesía y todas las artes serán la claridad que acerca, el resplandor que acoge. En palabras del poeta: “La música siempre resucita / renace exenta de la fosa donde la hemos sepultado”.  Av<em>iones de papel bajo la lluvia</em> es un libro lúcido y veraz. Es, sobre todo, un hermoso canto a la capacidad de la poesía de construir puentes allá donde el orden del cosmos ordena precipicios. </p><p><em>*Raquel Lanseros es poeta. </em><a href="http://www.raquellanseros.com/" target="_blank"><strong>Raquel Lanseros</strong></a><strong> </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[4bce7a9c-64e6-484d-9cb5-0b91a3b598af]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Lanseros]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/2578a03e-52c7-41da-b641-8e5b8292cad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="89026" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/2578a03e-52c7-41da-b641-8e5b8292cad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="89026" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Aviones de papel bajo la lluvia’, de Gabriel Chávez Casazola]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/2578a03e-52c7-41da-b641-8e5b8292cad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bolivia,Literatura,Literatura latinoamericana,Poesía,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Jardín nublado’, de Francisco Brines]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jardin-nublado-francisco-brines_1_1130246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c8f08025-d70b-4523-a0c6-f9f59c94245e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Jardín nublado’, de Francisco Brines"></p><p><strong>Jardín nublado. Antología poética</strong><strong>Francisco BrinesEdición, introducción y selección de Juan Carlos Abril Pre-TextosValencia2016</strong></p><p>"«Como si nada hubiera sucedido». / Es ése mi resumen / y está en él mi epitafio”. Así comienza el poema que cierra esta antología de <strong>Francisco Brines</strong>, autor de una obra que ha ido desarrollándose en círculos concéntricos, ahondando en unas mismas obsesiones que dan pie a una mirada tan emocionada —y emocionante— como reflexiva. En los versos de ese poema final (el primero de ellos, una cita del propio poeta, del poema 'Los sinónimos' de <em>Insistencias en Luzbel</em>), se aprecia esa honda conciencia de la mortalidad que apunta hacia una de las más agudas paradojas de la poesía de Brines, la de una lírica que convoca una y otra vez a la memoria y, a la vez, parece esconder la convicción secreta de que solo el presente es el tiempo de la intensidad, de la belleza y del placer; porque el pasado se ha vuelto, al modo de <strong>Quevedo</strong>, pura fantasmagoría y el futuro último no es otro que la nada. De ahí que, como apunta <strong>Juan Carlos Abril</strong> en su prólogo, pueda rastrearse en estos versos una lectura ética, que se afinca en el más acá mientras rechaza toda moral que niegue los derechos del cuerpo en aras de una hipotética realidad ultraterrena.</p><p>Son numerosas las antologías de la poesía del valenciano, lo que da fe del interés que ha ido despertando en sucesivas generaciones de lectores y críticos. Entre ellas, resulta de especial interés <em>Selección propia</em>, recopilación preparada por el propio poeta y que va precedida de una suerte de ensayo o de poética, <em>La certidumbre de la poesía</em>, imprescindible para todo aquel que quiera profundizar en su obra. En ella leemos: "Ningún lugar que yo haya visitado ha recibido nunca de mí un adiós definitivo. Y siempre me he alejado con el deseo firme de retornar. Como si mi vida no estuviese emplazada. Allí donde he vivido he gozado del mundo". La fidelidad a los espacios que estas frases traslucen nos indican asimismo la principal aportación de la antología que ahora nos propone el poeta y crítico Juan Carlos Abril, a quien debemos una reedición reciente de <em>Aún no</em>, uno de los libros más singulares en la trayectoria de Brines (con anterioridad Abril había coordinado, junto con<strong> Luis García Montero</strong>, un número especial dedicado conjuntamente a Brines y a <strong>Caballero Bonald</strong> para la revista <em>Ínsula</em>). El antólogo plantea con acierto un lugar, un punto de vista privilegiado para indagar en este mundo poético. Dicha perspectiva es la del jardín, la de un "jardín nublado" (título tomado de un poema de <em>El otoño de las rosas</em> que no falta, por supuesto, en esta selección) que el estudioso vincula al huerto de <strong>Epicuro</strong> por sus resonancias paganas y hedonistas.</p><p>No obstante, no estamos ante una antología temática. El jardín, el huerto constituye tanto un motivo como un punto de referencia, un espacio a la vez físico y textual, que remite a lugares muy concretos pero que puede leerse también como un símbolo: espacio de la intimidad y mirador al gran espacio del mundo, precario refugio ante los embates del tiempo que acaba revelando, sin embargo, la imposibilidad de escapar a la muerte. Al final queda en el lector no solo la abrumadora certeza de la fugacidad del poema citado al principio, sino también, según sugiere otro texto del autor, "un secreto entusiasmo de haber sido". Secreto entusiasmo, no exento de melancolía, que vuelven a despertar sus versos, en esta cuidada selección, que incorpora además unos pocos inéditos que siguen fieles a la línea elegiaca de un poeta que, como dice Abril, se aferra, pese a todo, a la vida.</p><p><em>*José Luis Gómez Toré es poeta y crítico literario.</em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Luis_G%C3%B3mez_Tor%C3%A9" target="_blank">José Luis Gómez Toré</a></p><p>***</p><p><strong>'Donde muere la muerte'</strong></p><p>Donde muere la muerte,</p><p>porque en la vida tiene tan sólo su existencia.</p><p>En ese punto oscuro de la nada</p><p>que nace en el cerebro,</p><p>cuando se acaba el aire que acariciaba el labio,</p><p>ahora que la ceniza, como un cielo llagado,</p><p>penetra en las costillas con silencio y dolor,</p><p>y un pañuelo mojado por las lágrimas se agita</p><p>hacia lo negro.</p><p>Beso tu carne aún tibia.</p><p>Fuera del hospital, como si fuera yo, recogido</p><p>en tus brazos,</p><p>un niño de pañales mira caer la luz,</p><p>sonríe, grita, y ya le hechiza el mundo</p><p>que habrá de abandonarle.</p><p>Madre, devuélveme mi beso.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[44b97730-1182-467a-b3d5-d3b8aca75bab]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Gómez Toré]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/c8f08025-d70b-4523-a0c6-f9f59c94245e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="22552" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/c8f08025-d70b-4523-a0c6-f9f59c94245e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="22552" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Jardín nublado’, de Francisco Brines]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/c8f08025-d70b-4523-a0c6-f9f59c94245e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Batallas de papel’, de Juan Manuel Roca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/batallas-papel-juan-manuel-roca_1_1130172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4a4fe9f0-d338-4c17-a48e-f47d7351a770_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Batallas de papel’, de Juan Manuel Roca"></p><p>Es más sencillo desminar el lenguaje,</p><p>Esgrimir un lápiz como un bastón para tantearlo</p><p>Y que no vuele en pedazos el poema,</p><p>Que ver los desmembrados del mundo,</p><p>El cortejo de mutilados</p><p>Por los comerciantes de la guerra.</p><p>¡Qué clase de guerrero soy</p><p>Que solo evita las minas del lugar común,</p><p>Las trincheras camufladas de las grandes </p><p>/verdades,</p><p>Las heridas de francotirador de un adverbio,</p><p>La granada de mano de una errata!</p><p>Es más sencillo resguardarse en el estudio</p><p>Como en una cómoda tienda de campaña,</p><p>Mirar de lejos el campamento enemigo </p><p>/de los malos poetas                                                                       </p><p>Y desminar el tedio de las horas nocturnas.</p><p>¡Qué clase de poeta soy,</p><p>Un pobre centinela del lenguaje,</p><p>Un lento estafeta que no llega,</p><p>Un soldado oculto en un caballo de madera </p><p>/que se queda dormido,    </p><p>Qué clase de sujeto soy</p><p>Que se conmueve al ver las fotos de los </p><p>/mutilados</p><p>Mientras vuelve a la mesa de trabajo</p><p>Con un maltrecho silencio </p><p>¡Y una bandera de papel como mortaja!</p><p><em>*Juan Manuel Roca es un poeta colombiano. Ha cultivado, además de la poesía, la narrativa y el ensayo. Su último libro es 'El beso de la Gioconda' (Sílaba Editores).</em><strong>Juan Manuel Roca</strong></p><p><em>*Almudena Grandes es escritora. Su último libro publicado es 'Los besos en el pan' (Tusquets). </em><a href="http://www.infolibre.es/tags/personajes/almudena_grandes.html" target="_blank">Almudena Grandes</a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/01/18/los_besos_pan_43511_1821.html" target="_blank">'Los besos en el pan' </a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[622e56f2-39a2-4e8c-bc0f-5365d644880e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Manuel Roca | Almudena Grandes]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/4a4fe9f0-d338-4c17-a48e-f47d7351a770_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="24439" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/4a4fe9f0-d338-4c17-a48e-f47d7351a770_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="24439" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Batallas de papel’, de Juan Manuel Roca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/4a4fe9f0-d338-4c17-a48e-f47d7351a770_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Almudena Grandes,Literatura,Poesía,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Nuevos juguetes de la Guerra Fría’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/nuevos-juguetes-guerra-fria_1_1130167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/166a008f-facd-4143-9066-ad2d74ec18d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Nuevos juguetes de la Guerra Fría’"></p><p>El pulso narrativo es un valor literario que no sólo sirve para mantener el suspense, el interés del lector. Se trata, además, de poner en juego una idea del tiempo que rompa la dinámica del usar y tirar. Las prisas de la sociedad de consumo han impuesto la apetencia de lo inmediato, una energía que tiende a deshacerse en sí misma, olvidando cualquier herencia o cualquier inquietud por el porvenir. El concepto narrativo del tiempo va a la contra del usar y tira, establece una dimensión en la que resulta imposible aislar el presente. Por eso cualquier novela que tenga como protagonista la memoria acaba convirtiéndose en una meditación sobre la propia literatura.</p><p>Ese fue el caso de la última novela del escritor colombiano <strong>Juan Gabriel Vásquez</strong>, <em>La forma de las ruinas </em>(Alfaguara, 2015), en la que la voz narrativa acaba confundiendo las obsesiones del escritor con las de un personaje invadido por el deseo maniático de descubrir las verdades de la historia política y criminal de su país. Es también el caso de la primera novela del escritor peruano <strong>Juan Manuel Robles</strong>, <em>Nuevos juguetes de la Guerra Fría</em> (Seix Barral, 2016), una excelente novela.</p><p><strong>Iván Morante</strong>, el protagonista, es un limeño obligado a convivir con los recuerdos. La memoria es la principal respuesta para fijar una identidad más allá de lo efímero y el desarraigo. Nacido en Perú, pasa su infancia en La Paz, estudia en una escuela de la embajada de Cuba en Bolivia y acaba trabajando en un restaurante de Nueva York.  Esa biografía le permite evocar sus experiencias de joven pionero comunista como tema de conversación entre sus amigos, casi el recuerdo curioso y viviente de un mundo desaparecido.</p><p>Se trata de una memoria elástica. Pero es que ninguna memoria puede ser de otra manera. Ni siquiera puede uno fiarse de los testimonios más convincentes. Eso, por ejemplo, lo aprende Iván en una escena significativa, cuando pregunta por qué el padre no está en las fotografías de su primer cumpleaños. La madre le aclara esa ausencia: “Tu abuelo tomó las fotos. Al final de la reunión, se dio cuenta de que el rollo estaba mal puesto. Habíamos posado un montón de veces, por gusto. Era tu primer cumpleaños”. Los invitados volvieron a juntarse al día siguiente y el abuelo volvió a hacer fotos para que no se perdiera la memoria. El problema fue que el padre tenía trabajo. El recuerdo es un terreno minado con trampas de relojería sentimental. La narración vuelve a repetírnoslo más tarde a cuenta de la Estatua de la Libertad. Muchos inmigrantes, que habían llegado a Nueva York después de un viaje difícil, muertos de hambre, recordaban la visión de La Estatua al acercarse a la ciudad. El asunto es que muchos de esos inmigrantes seguramente no vieron la Estatua o no se fijaron con interés en ella. Más que un inicio la visión simbólica era una consecuencia: “Sólo después, con los años, los que salieron adelante y pudieron hacer realidad sus sueños, los que tenían una historia que contar, narraban su viaje de llegada. Y entonces, al contarla, aparecía la estatua mágica”. Los símbolos cobran sentido dentro de una narración, algo que adquiere peso tanto en las evocaciones privadas como en los grandes sistemas de propaganda.</p><p>La memoria es una operación creativa, una ficción, un ejercicio que se identifica con la dimensión temporal de la literatura. Y la conciencia de ese mecanismo es lo que le permite a Juan Manuel Robles la elaboración de un mundo particular en torno a su personaje. El pulso narrativo se sostiene a través de una variedad de estrategias que van desde la novela de espías a la crónica, desde la indagación intelectual al <em>thriller </em>político. </p><p>La opción de no tomar partido por ninguno de los bandos evocados es imprescindible para la construcción de ese mundo sentimental centrado en Ivan Morante. Sólo la negación de la violencia -ya sea en las ejecuciones, el terrorismo o los tiroteos callejeros- queda como valor en una historia de Guerra Fría y fusión que cruza de Latinoamérica a Estados Unidos y de los viejos sueños revolucionarios, vencidos y asaltados por sus propias contradicciones, a las realidades difíciles del capitalismo. Sobre todas esas tensiones se levantan la indagación personal, la figura de un padre o una hermana, las horas de colegio, el juego de los recuerdos y los olvidos, de la conciencia y la inconciencia; y se levanta con la misma lógica que sirve para tejer una novela.</p><p>La pregunta entonces parece pertinente: ¿son gratuitos, mera insignificancia histórica, los ejercicios de memoria? <strong>Nuria</strong>, otro de los personajes importantes, nos sugiere la respuesta: “No es sólo que los recuerdos no sean fieles. Es que no está en su naturaleza ser fieles. El recuerdo es una idea del pasado que te ayuda a predecir el futuro en el presente, para sobrevivir”. Las decisiones que uno toma sobre su memoria tienen que ver con la fundación del presente que se quiere habitar. Las inseguridades de Ivan Morante, un personaje que quiere entenderse con su propia identidad y con sus afectos, sostienen el pulso narrativo y la complicidad del lector con mucha más eficacia que los sermones sobre el pasado, los ajustes de cuentas, las tomas de partido o las equidistancias. Morante es un individuo que no puede identificarse con las grandes construcciones de la memoria que procuran los mecanismos de propaganda política o de la difusión ideológica indirecta. Más que afectado por el miedo, parece guiado por su propia perplejidad. El haber estado ahí sin responsabilidad ninguna, el sentir los afectos familiares como parte de su propia identidad, le llevan a convertirse a sí mismo en una sorpresa o en una evocación más que en el protagonista de un ajuste de cuentas.</p><p>Y, sobre todo, le llevan a entender la mezquindad de un tiempo que busca el instante único, la dinámica de los días de usar y el tirar. El instinto melancólico de la literatura le devuelve al tiempo su dimensión narrativa. El interés de la novela actual por la historia reciente va más allá de una respuesta contra las leyes del silencio o de un compromiso con asuntos particulares como la Guerra Civil española, los asesinatos políticos en Colombia, las desapariciones en Argentina o la lucha revolucionaria y contrarrevolucionaria en Latinoamérica. Se trata también de negarse a la mercantilización del tiempo para devolverle su dimensión humana, su valor literario. El érase una vez cuestiona el imperio de las urgencias.   </p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b824b70a-2401-43b2-8b2f-b4f46e76d4df]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/166a008f-facd-4143-9066-ad2d74ec18d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="39965" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/166a008f-facd-4143-9066-ad2d74ec18d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="39965" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Nuevos juguetes de la Guerra Fría’]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/166a008f-facd-4143-9066-ad2d74ec18d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra fría,Libros,Literatura latinoamericana,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Manuel Robles: “El pasado de un niño es también el de un continente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/juan-manuel-robles-pasado-nino-continente_1_1130155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/eda8db3d-eab8-4330-964d-59dd3ceae011_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Manuel Robles: “El pasado de un niño es también el de un continente”"></p><p><strong>PREGUNTA:</strong> Antes de publicar esta novela tuviste la oportunidad de asistir a taller de creación literaria de que impartía <a href="http://xn--antoniomuozmolina-nxb.es/" target="_blank">Antonio Muñoz Molina</a> en la Universidad de Nueva York, ¿de qué manera ha influido en el proceso de escritura de <em>Nuevos juguetes</em>?</p><p><strong>RESPUESTA: </strong>El programa de NYU fue fundamental para mí, porque me permitió pensar solo en mi proyecto de novela y vivir en mi burbuja de escritor. Alejarme de todo. Muñoz Molina es una de esas personas que te recuerda que la ficción importa, que está en nuestra naturaleza, que un mundo imaginario puede ser igual de macizo que aquellos que creemos reales. Mi relación con él es especial porque, cuando vio los primeros borradores de la novela, empezó a interesarse mucho en cómo se desarrollaba la historia. Fue él quien más insistió en que la terminara. Incluso cuando ya había egresado de la maestría y vivía de nuevo en Lima, recibía correos suyos preguntándome cómo iba la escritura. Y bueno, compartimos una fanática afición por la neurociencia. Hace poco nos vimos en Madrid y me alegró recordar juntos referencias y estudios científicos, experimentos con ratones y macacos. Ha sido una influencia afortunada.</p><p><strong>P: </strong><em>Nuevos juguetes</em> es una novela sobre la memoria, sobre la propia identidad, sobre la escritura, y se lee como una novela de iniciación, a ratos como crónica, incluso como <em>thriller </em>de espías. ¿Cómo la definirías tú?</p><p><strong>R: </strong>Es curioso. La clasificación amplia de la novela es algo que me ha perseguido. Resulta terrible para los organizadores de anaqueles, supongo. Yo he tenido que acostumbrarme a admitir las etiquetas, aunque puedan parecerme extrañas, pues son como la llave de bienvenida a territorios que no conozco, y que sin embargo he invadido temerariamente, como un intruso. Al final, con la propia distancia, diría que es una novela sobre la pérdida de la memoria como metáfora del desarraigo. Pero eso suena terriblemente intelectual, así que no me disgusta que la llamen <em>thriller</em> de espías, si eso es lo que ven. Es lo genial de la novela: que conviven en ella varios géneros, formas viejas y nuevas de tejer verdades subterráneas, de conspirar.</p><p><strong>P: </strong>En <em>Nuevos juguetes</em> haces un interesante ejercicio al combinar distintas formas narrativas y, sin embargo, logras mantener el suspense y el tono en toda la novela. ¿Cómo se logra esto? </p><p><strong>R: </strong>Creo que primero es preciso crear un mundo, armar con palabras las experiencias sensoriales que sembrarán en el lector familiaridad, memoria de la propia lectura, que recuerdes cosas de la página 12 cuando estés en la 200. La novela, de alguna manera, erige en el mapa un mundo posible que llegas a querer, solo para ponerlo en duda después, o hacerlo trizas con una tormenta. Tal vez es el murmullo de ese mundo poderosamente planteado lo que mantiene el interés general, y lo que te permite hacer fugas. En mi novela se abren, de pronto, compartimientos que aparentemente no están relacionados, es cierto, pero siempre subyace ese mundo original: el pasado de un niño que es también el de un continente. Y un secreto que parece ser grande. </p><p><strong>P:</strong> En la novela se combinan, como te decía, distintas formas narrativas: el relato de la niñez, la escritura de perfiles por parte del servicio secreto, la investigación académica, el interrogatorio, los <em>flashbacks</em>… ¿Fue una elección consciente?</p><p><strong>R: </strong>Sí, fue intencional. Creo que manejar diversos géneros y registros nos sirve, como escritores, para mejorar la ilusión, darle espesor y niveles. La parte de los perfiles del servicio secreto es una de las que más me gusta, porque allí uso escritura de crónica. No solo funciona para contar cosas asombrosas y documentadas, sino porque esa retórica, la propia música de un texto así, surte el efecto de un nivel mayor de realidad. Cuando un lector me dijo que leyendo esa parte se vio impulsado a buscar en Google si los personajes perfilados existían, sentí que había logrado algo. Esa duda, ese parpadeo de no saber si algo es inventado o no —incluso a la mitad del libro— es la razón de ser de una novela, su combustible. </p><p><strong>P: </strong>Hablas de la distancia geográfica como algo necesario para poder observar mejor el pasado y del paso del tiempo como un paso imprescindible para recuperar los recuerdos al cabo del tiempo. ¿Hasta qué punto es necesario olvidar para contar el pasado? </p><p><strong>R: </strong>No sé si es necesario olvidar, pero sí distanciarse. En la novela uso la figura del sobrevuelo: uno abandona su pueblo, entre otras cosas, para poder mirarlo desde el cielo, ver todo con claridad y quedarse con líneas narrativas esenciales. Para mí Nueva York fue el entorno que me permitió darle un polo adicional a mi novela, y sí, se me hizo imprescindible. Fue la ciudad la que me hizo darme cuenta de que yo quería escribir no sobre el pasado, sino sobre la memoria y sus distorsiones. O sobre la memoria como algo que otros —un estado comunista, un movimiento nacionalista, la industria del entretenimiento— controlan para moldear tu identidad. La memoria es una ilusión poderosa porque quiénes somos y adónde pertenecemos también es una ilusión poderosa. Creemos tener ambas cosas garantizadas, las vemos con la claridad de un dibujo o una viñeta. Pero nuestra memoria —y la identidad que construye— es un castillo de arena. Una nueva ciudad —una nueva isla donde generar nuevos recuerdos, un castillo de arena por hacerse— fue el espacio perfecto para hacer esa exploración.</p><p><strong>P: </strong>La hermana de <strong>Iván Morante</strong>, el protagonista, va corrigiendo todos aquellos recuerdos de Iván que no se ajustan a la realidad, y el narrador dice que este mecanismo impide que la historia encuentre una estabilidad, que el relato se asiente. Sin embargo, ésta es una novela repleta de detalles que dan una impresión muy intensa de realidad vivida. ¿Cómo has modulado tú, como novelista, qué detalles incluir y qué dejar fuera de la historia que cuentas?</p><p><strong>R: </strong>Cierto. Quería que el relato del pasado tuviera exuberancia narrativa: muchos detalles. Quería que el viaje al pasado fuera <em>real</em>, que poblara la mente de estímulos sensoriales que pudieran ser recordados a lo largo de la novela. Cuando en una película alguien empieza a recordar, se abre la secuencia del pasado, sin más. Nadie se pregunta cómo hace el personaje para evocar todos los elementos de la locación que habita y lo rodea. Bueno, yo hago lo mismo. El recuerdo es, en la tradición narrativa, un viaje, una manera de teletransportarse. Una vez que uno habita el territorio del pasado, deja de tener el control. La memoria es profusa en detalles pero también errática, algo líquido que se desborda. Esta idea fue la columna vertebral que moduló la selección de eventos, además de las necesidades de la trama para la resolución final. Lo más interesante es que esa impresión bien vívida va a ponerse en tela de juicio: el castillo se derrumbará.</p><p><strong>P: </strong>En varios momentos hablas de cómo se configura una cara en la imaginación: el camarero que identifica al cliente sólo dentro del contexto de la cafetería, el actor de una serie que no reconocemos al verlo en una película distinta, la imagen icónica del <strong>Che Guevara</strong>, un rostro que se puede dibujar de memoria con tan sólo dos o tres trazos y que Iván reproduce una y otra vez. ¿Has aplicado estas reflexiones a la creación de los personajes? ¿Cuáles serían los dos o tres trazos que definen a Iván Morante?</p><p><strong>R:</strong> A mí me fascina el hecho de que la literatura, por su naturaleza de mera letra que inserta en nuestra mente objetos y conceptos, consiga generar un rostro. Obviamente, nunca lo consigue de verdad, nos aproximamos a un personaje como nos acercamos a las personas en ciertos sueños: sintiéndolos cerca, pero sin poder ver todos sus rasgos. Me interesó la idea de un individuo singular que no es capaz de recordar las caras de ciertas personas, incluso las que le son importantes. ¿Pero acaso el lector puede hacerlo con los personajes del libro? ¡Si son solo palabras! Hay estudios científicos sobre en qué momento nuestro cerebro empieza a ver una cara en cierta imagen o figura. Por ejemplo, dos huevos fritos y una salchicha-sonrisa. Resulta que el poder que tenemos para ver caras es alucinante, y desde el momento en que lo hacemos, el asunto involucra nuestras emociones, cosa que ha aprovechado bien Pixar en los últimos años. Entonces sí, uno como escritor sabe que se puede plantear un retrato con muy pocos elementos, y el lector construirá un ser con rostro, alguien que incluso llegará querer. </p><p><strong>P:</strong> El protagonista cuenta la historia desde Nueva York y reflexiona sobre la condición del extranjero: dice que se muestra especialmente confiado y abierto con los demás; su pasado común le une a gente venida de países del bloque soviético; y en un momento dice de su jefe que “la humanidad adquirida en su vida de migrante le había quitado malicia al rostro”. ¿Qué supone ser extranjero, de qué manera cambia la identidad con respecto a cuando uno vive en su propio país?</p><p><strong>R:</strong> Todo migrante que va a un país más desarrollado, con más oportunidades, se ve obligado a bajar unos —o varios— peldaños en la escala social a la que pertenecía en su tierra de origen. A veces la complejidad exterior de un carácter, la performance de una psicología, es un lujo que se pierde al llegar a un lugar en el que el 90% del tiempo está dedicado a la supervivencia. El jefe de Iván Morante era, en Perú, un chef exitoso con derecho a la vanidad, un joven arrogante, pues vivir en serio en Nueva York le quitó esas imposturas de niño rico. Es como verse obligado a usar, para siempre, un avatar. La identidad se vuelve a recalibrar. Eso incluye recalibrar la memoria: perderla (como los chicos de Europa del Este que olvidan adrede sus infancias de pioneros, pues es un estigma) o capitalizarla (como Iván que se da cuenta de que es ventajoso usufructuar la nostalgia comunista y se vende a sí mismo como <em>souvenir</em> humano).</p><p><strong>P: </strong>"La memoria no nos dice la exacta verdad de nada". ¿Es la novela una manera de atrapar esa verdad que se nos escapa?</p><p><strong>R: </strong>Es uno de los intentos, una verdad estética, una forma de belleza que nos convence y nos calma, al menos transitoriamente. Para mí, la novela es también, en sus páginas, la constatación de la imposibilidad de la memoria. Suele pasarle a uno, como maestro de talleres, que vienen personas con ganas de escribir un libro sobre sus abuelos, para “preservar la memoria”. Me fascina que exista esa idea en la cultura, pero la novela, desde que se instaló de lleno en la mente, en cómo percibe el mundo alguien, solo podrá dar cuenta de un hombre buscando su pasado. Es poderosa para eso, pero no para más. </p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[55b0ce75-7c5d-43d9-aa74-0762e13cfe7e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Elena Ramírez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/eda8db3d-eab8-4330-964d-59dd3ceae011_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="31711" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/eda8db3d-eab8-4330-964d-59dd3ceae011_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="31711" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Juan Manuel Robles: “El pasado de un niño es también el de un continente”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/eda8db3d-eab8-4330-964d-59dd3ceae011_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura latinoamericana,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecturas redondas: el ‘maxi-club’ de las bibliotecas de Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lecturas-redondas-maxi-club-bibliotecas-cordoba_1_1130150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8b642624-3151-427c-bddd-4e77a510e2e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecturas redondas: el ‘maxi-club’ de las bibliotecas de Córdoba"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para hacernos llegar vuestras sugerencias.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>¿Un maxi-club? Algo nuevo, extraño, que tiene que ver con libros y lectores. Un club de clubes de lectura con un denominador común: las bibliotecas de la provincia de Córdoba. En un tiempo en el que todo se masifica, todo se uniforma, en el que tenemos la sensación de conocernos y estar conectados unos con otros casi hasta el infinito, hay vacíos de comunicación en nuestras rutinas diarias y más cercanas. Como coordinadora de los clubes de lectura de la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba he comprobado esa distancia entre los distintos clubes que se iban creando en las bibliotecas municipales. Anualmente, coincidíamos en los Encuentros Provinciales con algún autor que organiza el Centro Andaluz de las Letras, sin que llegáramos a propiciar un contacto más allá del visual y los saludos de cortesía, por lo que desde la biblioteca les consultamos sobre la posibilidad de crear un club constituido por todos los de aquellas bibliotecas que desearan participar. Así nace, en el 2013, <strong>Lecturas redondas</strong>.</p><p>Las premisas que articulan el funcionamiento de este maxi-club son iguales a las que facilitan la dinámica de los clubes de lectura habituales. La receta apenas varía, aunque añadimos algunos ingredientes nuevos y modificamos algunos aspectos condicionados por la diversidad, por el tiempo y por el espacio.</p><p>Las sesiones presenciales tienen una periodicidad semestral con el fin de no entorpecer el ritmo lector de cada club. Y la cita es en la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba. El desplazamiento inevitable a la ciudad ha sido uno de los mayores escollos en el desarrollo de nuestro club especial, no solo porque los clubes de lectura de las bibliotecas municipales están constituidos en un porcentaje alto por personas mayores con reparos a viajar, sino porque el coordinador y bibliotecario suelen coincidir y precisan disponer de toda una tarde libre. Después de habernos reunidos en dos ocasiones, pensamos en un club virtual como posible solución y creamos uno de igual nombre y mismos lectores en Facebook, pero no todos utilizan las redes sociales o les gustan las opciones digitales. Comentar lo leído es el motor de todo club, pero igual de importante es para muchos de sus integrantes el contacto real.</p><p>En la selección de lecturas también introducimos novedades. Primero elegimos el autor, después una de sus obras menos conocidas por los lectores de los clubes y ampliamos la visión a otros libros para tener una perspectiva más completa de su escritura. Yo, como coordinadora, elegí al primer escritor para el estreno de Lecturas redondas en diciembre de 2013: <strong>Albert Camus</strong>, coincidiendo con la celebración de su centenario, y su novela <em>El primer hombre</em>. Las siguientes, se han elegido por votación entre una propuesta de cuatro o cinco nombres. En los seis encuentros hemos comentado: <strong>Julio Cortázar </strong>(<em>Las armas secretas</em>), <strong>Chaves Nogales</strong> (<em>El maestro Juan Martínez que estaba allí</em>), <strong>Carmen Laforet</strong> (<em>La mujer nueva</em>), <strong>Leopoldo Alas </strong><strong>Clarín</strong> (<em>La Regenta</em>) y <strong>Max Aub</strong> (<em>Campo cerrado</em>).</p><p>El maxi-club se inicia, excepcionalmente, con una introducción sobre el autor, la época o la literatura de ese momento, por parte de una persona experta, invitada a participar por la biblioteca; y se nutre de las aportaciones de los lectores de clubes muy diferentes de los que, después de seis encuentros, conocemos sus caras, sus voces y sus formas de abordar la lectura.</p><p>Leer en grupo ha sido una necesidad cultural y social en todas las épocas. Los clubes de lectura tomaron el relevo de esta inquietud en los años ochenta, estando presente cada vez con más fuerza en las bibliotecas y han contaminado a otros centros culturales o colectivos. En la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba, son una apuesta importante cada año, lo que nos empuja a buscar nuevos enfoques para ofertar encuentros más atractivos alrededor de la lectura en común. El proyecto de Lecturas redondas cumple esos requisitos, además de la finalidad de interactuar con clubes separados por kilómetros y con idiosincrasias particulares. La celebración de cada encuentro ha sido un aprendizaje para todos y un feliz estímulo de cooperación entre bibliotecas. Aunque no son muchos los clubes que han participado de manera constante (Aguilar de la Frontera, Baena, El Carpio, La Carlota y los que funcionan en la ciudad), nos anima la meta de ampliar en reuniones sucesivas el número de participantes, al igual que leer a escritores actuales que, además, puedan participar de alguna forma en nuestro maxi-club.</p><p><strong>Campo francés</strong><strong>Max AubCastalia2008</strong></p><p>Campo francés transcurre del mes de enero de 1939, ya iniciado el éxodo español, al verano de 1940 en una de tantas cárceles francesas donde están detenidos extranjeros. Entre ellos se encuentran republicanos españoles y muchos de aquellos a los que por su acento o apellido han retirado de las calles y que no paran de proclamar que, en su caso concreto, se trata de un error. París y el campo de concentración de Vernet d'Ariége son los escenarios de la acción y, en ellos, un grupo dilatado de presos de todas las nacionalidades va enfrentando los avatares de la guerra que avanza día a día, noticiario a noticiario.</p><p>Como en 2016 se cumplen 80 años del estallido de la Guerra Civil, acordamos elegir una novela que tratara sobre ella para el encuentro de Lecturas redondas en junio. De los muchos autores que han relatado estos años convulsos y crueles de nuestra historia, surgió el nombre de Max Aub y su <em>Laberinto mágico</em>, por ser casi desconocido para todos. La vivencia de la Guerra Civil y de los campos de concentración impuso un cambio radical a la vida y a la obra de Aub. En <em>El laberinto mágico</em> relata la contienda, sus causas y sus consecuencias en seis novelas: <em>Campo cerrado</em>, <em>Campo abierto</em>, <em>Campo de sangre</em>, <em>Campo del Moro</em>, <em>Campo francés</em> y <em>Campo de los almendros</em>. </p><p>La elección de <em>Campo francés</em> para el maxi-club vino impuesta por la disponibilidad de ejemplares en las librerías. En principio, parecía el menos indicado para el tema de la Guerra Civil, pero, después de leerlo, todos estuvieron de acuerdo en el acierto, no solo por hablar del éxodo español y el internamiento de su esperanza en campos de concentración, sino también por su sorprendente forma literaria: un <em>collage</em> de recortes de prensa, de noticias de radio, de imágenes de la época y de elipsis temporales con calendarios de los avances militares de la Segunda Guerra Mundial, como información exterior, intercalados con diálogos que transmiten toda la desesperación, miserias, delaciones y amargura de las personas que transitan por sus páginas. Aub utiliza el esquema del inocente acusado para mostrarnos la cruda realidad del día a día en esos centros de internamiento, lugares que pasaron de meros campamentos insalubres en playas y descampados, en los primeros momentos, a auténticos centros de detención, avanzada la ocupación nazi, donde los sospechosos (combatientes comunistas, militantes, judíos y delincuentes comunes) sufrieron todo tipo de vejaciones, vigilancia extrema y un trato tremendamente infrahumano.</p><p><strong>Diego Igeño Luque</strong></p><p>, historiador y coordinador del club de lectura de Aguilar de la Frontera, realizó una síntesis de las circunstancias que confluyeron en el inicio y el final de la Guerra Civil y una aproximación al Max Aub que empezó a imaginar <em>Campo francés</em> en el barco Serpa Pinto que lo llevaba al exilio. Este libro, raro en su forma, lleno de datos visuales, generó un intenso debate entre los lectores de los clubes que participaron sobre lo que ocurría en la frontera de los Pirineos en 1939 y el trato dado por las autoridades francesas a los exiliados españoles. No faltó una mirada a la actualidad diaria con el éxodo de personas tan desesperadas como aquellos hombres, mujeres y niños.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1dd7a6e6-28d3-4bf0-b217-77c854c03e0f]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gloria Martínez]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/8b642624-3151-427c-bddd-4e77a510e2e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="122948" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/8b642624-3151-427c-bddd-4e77a510e2e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="122948" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lecturas redondas: el ‘maxi-club’ de las bibliotecas de Córdoba]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/8b642624-3151-427c-bddd-4e77a510e2e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil española,Libros,Literatura,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los conflictivos años del País Vasco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/conflictivos-anos-pais-vasco_1_1130148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/da1b779b-1d04-490e-9c28-cf1e70fc505c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los conflictivos años del País Vasco"></p><p>Desde <strong>Librería Muga</strong> queremos destacar dos novedades que salen en septiembre de autores españoles, la nueva novela (tremenda) de <strong>Fernando Aramburu</strong> que recorre la historia del País Vasco en los últimos 30 años a través de la mirada de dos familias con diferencias irreconciliables y otra de un autor joven, <strong>Julio Fajardo</strong>, que nos cuenta los efectos de la crisis en la sociedad española a través de tres historias donde los personajes se ven afectados irremediablemente por el tiempo que les ha tocado vivir. También destacamos un cómic reciente de <strong>Miguelanxo Prado</strong> (Premio nacional de cómic en 2013) que trata sobre los perniciosos efectos de la crisis y la corrupción en España a través de una historia de venganza con tintes de novela negra maravillosamente dibujada. Y, finalmente, otra novela sobre la precariedad y la crisis, vista esta vez desde los ojos brillantes de la francesa <strong>Sophie Divry</strong>, joven periodista en paro a la que la precariedad de su vida no le quita el sentido del humor ni las ganas de vivir intensamente, con sarcasmo y ternura.</p><p><strong>Patria</strong><strong>Fernando AramburuTusquets2016</strong></p><p>La nueva obra de Fernando Aramburu, ambientada en el País Vasco de las últimas tres décadas, cuenta la historia de dos familias de un pueblo cercano a San Sebastian que fueron amigas y a las que el conflicto vasco va separando, centradas en el odio progresivo de las <em>amas</em> (muy amigas en su juventud), protagonistas sobre las que vertebra el libro del escritor vasco, sin duda, su obra más importante hasta el momento. <em><strong>El Txato</strong></em>, padre de una de las familias, es asesinado por ETA, y su mujer recuerda la historia de su tragedia, mientras en la otra familia, <strong>Joxean</strong>, uno de los hijos, colabora con la banda armada, provocando el conflicto entre su propia gente y con un destino que hará imposible la reconciliación. Aún así, los miembros más jóvenes de las familias se siguen relacionando a escondidas, en un ambiente hostil, donde las apariencias, el miedo, el rencor y la hipocresía se narran de manera valiente y con conocimiento de causa, siendo <a href="http://www.planetadelibros.com/libro-patria/217001" target="_blank"><em>Patria</em></a>, quizá, la primera aproximación narrativa importante al terrorismo vasco, desde la perspectiva de múltiples personajes. A través de sus diferentes puntos de vista se exponen el dolor y la tragedia que ha sacudido a toda la sociedad vasca desde hace más de 30 años y que esta novela imprescindible refleja con maestría. </p><p><strong>Asamblea ordinaria</strong><strong>Julio Fajardo HerrerosLibros del Asteroide2016</strong></p><p><a href="http://www.librosdelasteroide.com/-asamblea-ordinaria" target="_blank"><em>Asamblea ordinaria</em></a> es una novela sobre las transformaciones (visibles y no) de gente corriente durante la crisis. Cuenta tres historias diferentes sin personajes comunes pero con el trasfondo de la recesión pesando en todas las narraciones. Una trata de una joven pareja en la que él pierde el trabajo y decide entrar en una nueva organización política muy activa en las redes. Su mujer intentará mantener la calma y la normalidad (ella a pie de calle, porque no le queda otra, con pragmatismo y frustración; él opta por la evasión y el autoengaño en su actividad en las redes y asambleas), pero ya nada será lo mismo entre ellos y en sus relaciones personales. Otro de los relatos cuenta la fascinación de un trabajador por su jefe en una pequeña empresa moderna de Barcelona, donde el aparente buen rollo entre el superior y sus empleados se irá minando poco a poco cuando empiecen a sentir, bajo la agradable fachada de lo guay, que la apisonadora del trabajo precario les aplasta sin miramientos. Finalmente, la tercera historia cuenta la relación de un chico sin estudios que se queda en el paro y no tiene más remedio que pedirle a su tía, casi anciana ya, compartir la vivienda con ella. A medida que se suceden los conflictos entre ellos, se irán dando cuenta de que, quizá, tienen más en común de lo que les separa. Una novela certera que apunta al centro de las consecuencias de la crisis económica en España, contada con una prosa medida y elegante -y con diferentes narradores, para hacernos sentir la particular extrañeza de sus personajes- que describe la gris cotidianeidad y cómo ha afectado en la corrosión del carácter a una gran parte de la sociedad española los efectos de la crisis. </p><p><strong>Cuando el diablo salió del baño</strong><strong>Sophie DivryEditorial Malpaso2016 </strong></p><p>¿Puede ser divertida y estar llena de coraje una novela que cuenta la historia de una joven periodista en paro que tiene que sobrevivir con escasamente 40 euros al mes para vivir? ¿Puede una novela realista y a la vez fantasiosa en su escritura y grafía despertar unas ganas tremendas de abrazar a su protagonista y de ayudarla a salir del agujero negro? Pues sí, claro que sí, es lo que consigue la francesa Sophie Divry en esta novela personal que a modo casi de diario nos cuenta las dificultosas vivencias de una joven escritora que persigue sus sueños pese a las tremendas adversidades que describe –malvive en París con un subsidio que se lleva prácticamente su alquiler-. Como un canto generacional crítico y mordaz con la degradación social que les asola, de manera brillante con su sutil y dinámica prosa, la novela es a ratos desternillante y a ratos profunda en su descripción de un mundo casi grotesco, pero que la indómita protagonista de este libro, que quiere ser escritora, retrata con humor y compasión, con lucidez y franqueza, lo que convierte a <em>Cuando el diablo salió del baño</em> en un libro que toda una generación debería leer. Una novela actual, absolutamente viva y que plasma bajo el tierno y sagaz humor de su autora, las ganas de continuar y de tener la oportunidad de trabajar para poder vivir de otra manera.</p><p><strong>Pr</strong></p><p><strong>esas fáciles</strong><strong>Miguelanxo PradoEditorial Norma2016</strong></p><p>El nuevo cómic publicado recientemente del Premio Nacional del Cómic Miguelanxo Prado, nos adentra en el cruel mundo de los desahucios y la crisis financiera a través de una envolvente historia. Si lo que esperas de un cómic es que solo te entretenga para pasar el rato, no leas la nueva historia de este ilustrador y escritor, porque no te dejara indiferente. Un cómic de intriga, asesinatos, investigación policial, personas despojadas de su hogar, bancos y corrupción, todo muy de actualidad. La historia comienza cuando descubren que dos ancianos se han suicidado porque les iban a desahuciar... Y aparece un comercial del Banco Ovejero asesinado en su domicilio. ¿Tendrán alguna relación estos dos acontecimientos? A la inspectora<strong> Tabares </strong>le toca atar cabos y llegar al quid<em> </em>de la cuestión, aunque a más de uno no le haga gracia que descubra lo que realmente está pasando. El autor nos recuerda que no siempre los débiles tienen que conformarse con ser las víctimas y que algunas veces pueden llegar a ser también verdugos. ¡Grande, Miguelanxo Prado! Un cómic imprescindible.</p><p><em>*Puedes encontrar la librería Muga en la Avda. de Pablo Neruda, 89, de Madrid o en su blog. </em><strong>librería Muga </strong><a href="http://larevistademuga.blogspot.com.es/" target="_blank">blog</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[fd1499bd-2328-457d-bc34-8ad15fba775e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Librería Muga]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/da1b779b-1d04-490e-9c28-cf1e70fc505c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="82981" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/da1b779b-1d04-490e-9c28-cf1e70fc505c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="82981" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los conflictivos años del País Vasco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/da1b779b-1d04-490e-9c28-cf1e70fc505c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Conflicto vasco,ETA,Literatura española,Precariedad laboral,Cómic,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La abuela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/abuela_1_1130146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d0260ef5-12b8-4e4d-9bfe-f81b2fe0903c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La abuela"></p><p><em>(Comienza Santiago Roncagliolo)</em><strong>Santiago Roncagliolo</strong></p><p>Hay muertos que se niegan a morirse, como si justo antes de llegar al cielo -o al infierno, o a donde vayan los muertos- les diese por remolonear en el camino, por entender mal las señales de tráfico, y finalmente, después de horas perdidos entre carreteras, por tomar el camino de regreso. A la gente indisciplinada no se le debería confiar nada, y menos algo tan serio como su deceso, pero ya sabemos que Dios le da pan al que no tiene dientes, y por eso mismo, también jubila al que no sabe ni dónde cobrar la pensión.</p><p>Mi abuela fue uno de esos muertos irresponsables. Aunque nadie lo habría dicho. El día que la enterramos se veía muy formal, vestida con su traje de terciopelo negro, con el pelo tan blanco que parecía teñido de plata, y maquillada con el mismo cuidado que ponía para las bodas y bautizos de la alta sociedad que tanto le gustaban. Había escogido ella misma un cementerio carísimo, para no pasarse la eternidad rodeada de muertos de hambre y gente sin apellidos. Con tantos cuidados y precauciones por su parte, sus deudos y parientes pensamos que lo tenía todo controlado. </p><p>Y sin embargo, al entierro solo asistimos los cuatro miembros de la familia. Al parecer la abuela, tan amiga de ágapes y cócteles de sociedad, había organizado su última despedida sin pompa ni circunstancia, como un evento más de nuestra rutina doméstica, un desayuno o una merienda. Ni siquiera se habían presentado sus mucamas ni su abogado. Y eso que, como sabía incluso yo a mis 11 años, la gente que más apreciaba a la abuela era la que cobraba regularmente de ella sin tener que aguantar su prepotencia y su mal humor. Sus familiares también vivíamos de su dinero, es verdad, pero los rigores de su compañía, su sarcasmo y su desprecio, convertían nuestra manutención en el mediocre salario por un trabajo duro.</p><p>De vuelta en casa, nuevas señales fueron revelando que la abuela, en realidad, no tenía pensado marcharse. Había organizado ese funeral porque un cuerpo muerto se estropea, y su vanidad le impedía andar maloliente por la casa. Pero no iba a privarse de seguir recibiendo en casa. No perdería su lugar como la <em>socialité</em> más cotizada de la ciudad. Se había pasado la vida labrándose una posición, y no sacrificaría todo eso por un detalle tan vulgar como estar pudriéndose en un cajón a dos metros bajo tierra.</p><p>Comencé a comprenderlo esa misma tarde, al pasar frente a la habitación del abuelo. A fuerza de aguantar a su mujer durante seis décadas, el abuelo llevaba un buen tiempo viviendo tras una neblina mental, incapaz de recordar nuestros nombres o de saber dónde vivía. Aún así, esa tarde mostró una gran seguridad al salir a mi encuentro y gritarme:</p><p>-¡Dile a tu abuela que si quiere hablar conmigo tendrá que venir a buscarme!</p><p>-Abuelo, la abuela está muerta. La enterramos esta mañana.</p><p>-¡Díselo de todos modos!</p><p>Y se encerró dando un portazo.</p><p>Seguí mi camino hacia la cocina, en busca de una magdalena, y al pasar junto al salón, escuche a mis padres hablando:</p><p>-Del patrimonio, no quedan más que deudas -decía mi padre-. Lo siento, cariño, pero tu herencia es un gran agujero fiscal.</p><p>-Si es que mi madre lo hace todo para molestar -respondía mi madre-. Hasta morirse.</p><p>Entendí que la abuela había empleado un truco maestro: al morirse, se ahorraba la pestilencia y transfería sus deudas, pero mantenía su brillo social y su pasatiempo favorito, que era torturar al abuelo. Y todo con un costo mínimo.</p><p>Admiré su inteligencia, pero también sentí miedo. Mucho miedo. Porque si alguien en nuestra casa tenía razones para querer a la abuela muerta -muerta de verdad, digo, muerta del todo, sin dudas ni murmuraciones- ese era precisamente yo.</p><p><em>(Continúa Juan José Millás)</em><strong>Juan José Millás</strong></p><p>Enterramos a la abuela sin bragas. Vestida de arriba abajo, y de punta en blanco, como ha quedado dicho, pero con el sexo al descubierto. Yo me enteré por una discusión que mantuvieron el abuelo y mi madre siete u ocho días después del funeral. La voces, procedentes del salón, fueron subiendo de tono, de modo que abandoné sigilosamente mi dormitorio, avancé como una sombra por el pasillo, y ocupé el “lugar de la escucha” (así lo llamaría años después en mis sesiones de terapia analítica). Situado entre la cocina y el salón, el “lugar de la escucha” era un raro hueco arquitectónico utilizado en su día para guardar el cubo de fregar y otros objetos de limpieza. En un momento dado, mi abuelo dispuso que permaneciera vacío al descubrir -eso fue al menos lo que dijo- que allí reposaba el alma de la casa (el <em>almario</em>, lo llamaba él). Sobra decir que el padre de mamá era animista, lo que me llevó a creer que en cada objeto, por miserable que fuera, alentaba un espíritu. El espíritu de la cuchara, del tenedor, de la tostadora, incluso el espíritu de la taza del váter. Por qué llegó a la conclusión de que el alma de la casa se encontraba en aquel agujero, y no en cualquier otro sitio, constituye un misterio que se llevaría a la tumba. </p><p>Me oculté allí, decía, compartiendo el escaso espacio con el principio vital de la vivienda, y escuché decir al abuelo que había revisado el cajón de la ropa interior de su mujer y que no faltaba ninguna braga.</p><p>-¿Por qué se la ha enterrado sin bragas? –gritó</p><p>-¡Porque fue una de sus últimas voluntades! -respondió mi madre fuera de sí.</p><p>El abuelo empleaba sus momentos de lucidez, cada vez más raros, en hacer un inventario de todo lo que había dentro de la casa. Lo veías allí, en las profundidades del sillón de orejas, medio deglutido por el mueble, con la mirada perdida dentro de sí, cuando se levantaba de repente urgido por la necesidad imperiosa de contar los interruptores de la vivienda para comprobar que no faltaba ninguno. La electricidad era una de sus obsesiones. Yo heredé su manía, la de inventariar continuamente las cosas para comprobar que al mundo no le falta nada. Por cierto, que en el fondo del “lugar de la escucha” había un interruptor en desuso que en su día alimentó una bombilla de 40 vatios fundida desde hacía siglos.</p><p>Pues bien, había inventariado la ropa interior de su mujer y resultó que no faltaba ninguna braga, de donde dedujo que había sido enterrada sin esa prenda. </p><p>Piénsese en la relación enfermiza de un crío de 11 años con el universo de la lencería. Yo conocía perfectamente las bragas de mamá porque me gustaba hurgar en aquel cajón repleto de aderezos sutiles. Las manoseaba, las olía, en alguna  ocasión llegué a ponérmelas… Nunca, sin embargo, se me pasó por la cabeza la idea de hundir mis manos entre la ropa interior de la abuela. Observado con perspectiva, supongo que me habría parecido un trabajo arqueológico. Pero estaba equivocado. Según deduje de la discusión entre mamá y su padre, la abuela usó hasta el final una lencería enormemente provocativa, llena de calados y transparencias. Mi confusión fue enorme. Pero creció al tratar de imaginar por qué una de las últimas voluntades de aquella mujer había sido la de ser enterrada sin bragas. Recuérdese: 11 años, con el sexo empezando a manifestarse en erecciones inauditas.</p><p>-¡Hay que exhumar el cadáver! -decidió mi abuelo de repente.</p><p>Desconocía el significado de exhumar, pero fui a buscarlo enseguida al diccionario y me quedé espantado.  </p><p><em>(Continuará Cristina Fernández Cubas…)</em><strong>Cristina Fernández Cubas</strong></p><p><em>*Santiago Roncagliolo es escritor y periodista. Su último libro publicado es 'La noche de los alfileres' (Alfaguara).</em><strong>Santiago Roncagliolo</strong><a href="http://www.megustaleer.com/libro/la-noche-de-los-alfileres/ES0144648" target="_blank">'La noche de los alfileres' </a></p><p><em>*Juan José Millás es escritor y periodista. Su último libro es 'Desde la sombra' (Seix Barral, 2016).</em><a href="https://twitter.com/juanjosemillas?lang=es" target="_blank"><strong>Juan José Millás</strong></a><a href="http://www.planetadelibros.com/libro-desde-la-sombra/209188" target="_blank">'Desde la sombra' </a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[d9541369-55d1-4bac-97d8-d51f83253916]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Santiago Roncagliolo | Juan José Millás]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d0260ef5-12b8-4e4d-9bfe-f81b2fe0903c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="48645" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d0260ef5-12b8-4e4d-9bfe-f81b2fe0903c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48645" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La abuela]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d0260ef5-12b8-4e4d-9bfe-f81b2fe0903c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ancianos,Literatura,Literatura española,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llegan noticias de Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/llegan-noticias-argentina_1_1130139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/46fa9876-db41-4c4b-a6be-61c3a3e40029_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llegan noticias de Argentina"></p><p>Hay estudios que dicen que  la Argentina es el país con mayor cantidad de psicólogos por habitante. La bibliografía sobre el tema es  extensa, la relación entre los argentinos y el psicoanálisis es de dominio público y, en Buenos Aires, incluso hay un barrio conocido como Villa Freud porque muchos psicólogos y psicoanalistas tienen ahí su consulta. Como no podía ser de otra manera esta peculiar relación fructificó y se hizo literatura. En este envío para infoLibre y sus lectores les propongo conocer alguna de las obras, publicadas recientemente, en las que se explora el trastorno; se trata de libros que se zambullen en el síndrome. Literatura no complaciente y afilada que directa o indirectamente explora el trauma, lo desmenuza, lo atraviesa, lo hace letra vida:  <em>El gran plan</em> de <strong>Paula Pérez Alonso</strong>, <em>Carnívora</em> de <strong>Fernanda García Lao</strong> y <em>Síndrome del montón</em> de <strong>Vanesa Guerra.</strong></p><p><strong>El gran plan</strong><strong>Paula Pérez AlonsoTusquets2016</strong></p><p><strong>Paula Pérez Alonso</strong>, escritora y editora vuelve a la novela pero, esta vez, cruzando un mundo de referencias literarias, artísticas y lecturas apasionadas. Dividido en tres partes, este libro propone al lector múltiples acercamientos, tanto espaciales como temporales: la narradora se nos hace contemporánea, pero, a través de la figura de su padre, vuelve al pasado y lo presentifica, suerte de <em>uroboros</em> que anticipa el acápite de la novela con la cita <strong>William Burroughs</strong>: “The beginning is also the end” (el principio es también el final).</p><p>¿Hacia dónde ir cuando los pequeños planes que alguna vez parecieron grandes se concretan, cuando se apacigua el deseo?  Cuando el matrimonio es una caja o una jaula, cuando la pasión decae "el único movimiento que se conoce es hacia otra parte, hacia fuera, como si algo de lo que se ofrece por ahí habilitara la vida nueva, la ligereza. Porque la única otra posibilidad es la implosión". <a href="http://www.planetadelibros.com.ar/el-gran-plan-libro-214897.html" target="_blank">El gran plan </a>es la alternativa al tedio, el gran plan es encontrar el sentido a la vida en un movimiento de huída de lo convencional. Al comienzo del libro la narradora presenta una tipología masculina sobre la que van a oscilar los personajes masculinos:</p><p>"Yo cavilaba que la diferencia entre los hombres verdaderamente misteriosos y los histéricos es que detrás de los histéricos no hay nada, ese efecto brumoso de lo retaceado mezquinado o vedado es solo un artificio de suavidad o exceso o efecto de espuma, de un trasluz, o una promesa malquerida, con medias muecas seductoras y ojos rasgados enigmáticos; los misteriosos no proyectan un artificio, no son planos, y pueden ser sorprendidos en su —inextricable desvalida— inasible ambigüedad".</p><p><em>El gran plan</em> parece tomar forma en el hilado de pequeños planes. Primero está el rapto que es rescate que ocurre cuando ella ya no podía “mantener los pies en la tierra y la cabeza en los aires simultáneamente”. A partir de ahí está el viaje, el experimento, el universo que se abre en todas direcciones. El desierto de Atacama en el que la narradora –no sabemos su nombre- se encuentra con un cineasta, un arqueólogo, un astrónomo, una antropóloga y un geólogo que protegen, como preciado secreto, de los avances de la civilización mercantilizada y superficial, una tierra de extraña pureza: “En Atacama ya no había carrera contra el tiempo”. Atacama también oficia como rito de pasaje, ella que “ha desarrollado una capacidad especial de percibir a la distancia el extravío de los seres desesperados” retoma la figura paterna y su obsesión por <strong>Ezra Pound</strong>. Ser complejo del que “hasta <strong>Borges</strong> había dicho «Pound encierra ternuras imprevisibles»".</p><p>Su padre y Pound, dos seres que “no habían podido enmascarar su condición de ángeles caídos en rebeldía”. La narradora deviene testigo de episodios de la vida de uno y de otro; biógrafa de su padre a través de la biografía de Pound, mientras que el lector concibe, como visión de trasfondo su propia biografía. Subyacen también, preguntas de final abierto: “¿Los locos también eran una verdadera tradición que no progresa porque representa el punto más alto de toda verdad, como decía Artó [<strong>Artaud</strong>] de la cultura tarahumara?”. Hay personalidades que “no tienen un gran plan, por eso son eternos; viven en el presente incesante de los estoicos”, “el grado cero de la vida”. De lo que se trata es de perderse a sí mismo con alivio, abrirse a una infinidad de sentidos. El lector lo aprecia, “Damis”: a zambullirse en la lectura. </p><p><strong>Carnívora</strong><strong>Fernanda García LaoEdulp2016</strong></p><p><a href="http://www.planetadelibros.com.ar/fernanda-garcia-lao-autor-000044929.html" target="_blank">Fernanda García Lao </a>comienza <em>Carnívora</em>, su primer libro de poesía,  con  “aviso”: “Leer y escribir para no sentir el cuerpo/ es/ una forma de suicidio”. Escribir con conciencia del cuerpo parece ser el sino de esta autora que comenzó siendo actriz y dramaturga y que, tal vez por eso, tiene muy claro que “el cuerpo es el primer mapa que tenemos”. En una entrevista, Lao recordó que escribió los primeros poemas del libro siendo vegetariana, pero le sobrevino una “anemia terrible” y tuvo que volver a comer carne, hacerse cargo, de alguna manera, de que vivimos a costa de otros. Subyace entonces, en <em>Carnívora</em>, una conciencia de la cadena evolutiva en la que “el cuerpo es un  trozo/ de carbón/ que bombea la muerte”. Entonces, se comprende el acierto del editor de presentar el libro en el Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de La Plata, ocurrencia que responde a una necesidad de encontrar un espacio “poco convencional que no mitigara la poesía”.</p><p><strong>Antoni Casas Ros </strong>escribió que "hay en <em>Carnívora</em> un salvajismo galáctico, los cuerpos de las palabras que chocan en combate en el espacio interior del lenguaje. Quedan sólo el nervio y la carne, la intensidad erótica”. Por su parte, Hernan Ronsino, supo ver que en estos poemas  se producen “batallas ('combate o bacanal') entre el cuerpo y la lengua”. Podemos pensar que se juega, además, con la noción de tiempo, de finitud. Así, en 'Cópula', “la verdad tiembla tan desquiciada/ que nadie quiere mirarla/ la pisan/ y ella/ desnuda su alma tensa/ como la soga/ donde han de colgarla”. La de Lao es una mirada aguda, no complaciente, que mira con atención fenomenológica para captar la esencia del mundo y la de la propia voz -encarnada- voraz. Finalmente, cuando el enemigo es el tiempo, la escritura parece oficiar como antídoto: “Huyo hacia las palabras / pequeñas grageas de eternidad”. </p><p>Su poesía le exige a Fernanda García Lao un lenguaje concentrado, preciso, donde la palabra es cortante, afilada, está siempre al borde del abismo de lo decible. Pocos días después de la publicación de <em>Carnívora </em>se reeditó su novela <em>Muerta de hambre</em>, la historia dislocada de<strong> María Bernabé</strong>, una mujer “gruesa y desgraciada” desde que tiene memoria, presa de un delirio hambriento que la lleva a devorar y a escribir con pareja obsesión. Invito a los lectores a leer estos dos libros en contrapunto. Allí donde la voz de peculiar musicalidad de <em>Carnívora</em> se concentra, la de <em>Muerta de hambre</em> se expande, se barroquita.  Al pensarlas en conjunto, coincidimos con Lao cuando dice, en esa conversación entre amigos que es Facebook: “Lo curioso es que la devoración me persigue como metáfora”.</p><p><strong>Síndrome del montón</strong><strong>Vanesa GuerraTren en movimiento / El 8vo Loco ediciones2016  </strong></p><p><em>Síndrome del montón </em>es el título que, poco antes de publicarla, <strong>Vanesa Guerra</strong> le dio a esta novela que comenzó a en los años noventa, cuando el <em>panick attack </em>era el trastorno del momento; la frivolidad imperaba con descaro y los argentinos nos hacíamos creer que habíamos alcanzado la paridad (que ni siquiera fue cambiaria) con el mundo desarrollado.</p><p>La novela de Vanesa Guerra invitaría a una lectura genética, se sabe que tuvo cerca de 20 versiones, que casi fue publicada en los 2000, y que transitó y se demoró en el laberinto de los pasillos editoriales hasta llegar a la colección <em>Fuera de Serie</em>. <strong>Julieta Corbelli</strong> enumera, a modo de presentación los condimentos de una escritura singular que engloba  “el mundo editorial, la farandulería del chisme televisivo, la tragedia familiar, los primeros chateos en red. Los noventa, las terapias de los noventa”.</p><p>Dedicada al psicoanálisis y a la escritura,  Vanesa Guerra elige un epígrafe de <strong>Macedonio Fernández</strong>: “El desorden de mi libro es el de todas las vidas y obras aparentemente ordenadas”. En la página siguiente, un intrincado de líneas conecta nombres de personajes, lugares, palabras enigma como las rectas que diseñan, entre ellos, entramados geométricos. Imposible remitirla a figuras de lo conocido. Con solo ver ese dibujo el lector está avisado: sabe de antemano que se trata de una escritura que experimenta, fragmenta, reconstruye, que no se atiene a un programa lineal, que descoloca. </p><p>En un mundo donde se trabaja para “Nadie y sus asociados” y donde los libros se editan como “una guarnición para acompañar los bifes mediáticos”, ¿qué se puede esperar de la literatura? Ironía, aparente desapego para contar la noche de Buenos Aires habitada por personajes que recurren a terapias alternativas, a grupos terapéuticos, al tiempo que se ven envueltos en situaciones tan disparatadas como el Síndrome de Delfos, teoría del incierto doctor <strong>Engatti</strong>, que describe: “Los pacientes contagiados por el virus que emanan ciertas mujeres desde sus bocas, invaden el cuerpo de los hombres por los pocos o menos orificios que poseen en sus masculinos cuerpos tomando como referente los siete agujeros femeninos, sin contar el ombligo que está anudado, los ojos que están ocupados, y menos aún el orificio uretral”.</p><p>“<em>Síndrome…</em> tiene el corazón anclado en los años noventa, con sablazos de <strong>Baudrillard</strong>, <strong>Lyotard</strong>, <strong>Macedonio Fernández</strong> y un grupete de <em>psicos </em>y falsos <em>psicos</em> y relumbrados <em>new age</em> que más de uno sabrá reconocer por resonancia”, dice la autora, que  invita a jugar su juego: “No ahorré en afano, hay citas enormes metidas en el texto, y me divierte que la gente las encuentre. Son complicidades, infidelidades legítimas. Ésa es mi fe”. </p><p><strong>Ricardo Piglia</strong> supo decir que hubo un tiempo en el que la relación entre psicología y literatura fue conflictiva y tensa. Vanesa Guerra propone otro abordaje, una novela en múltiples planos, con un asesinato incluido, gente que enloquece, chispas de humor que distienden la fructífera relación literatura y psicoanálisis a condición de seguir un discurso que se impone más allá del realismo, que se niega a contar la historia de una manera lineal y que parece decir,  finalmente, que lo que más nos cuesta es sobrevivir la angustia, fructificar.</p><p><em>*Irene Chikiar Bauer es periodista y escritora argentina. Su último libro es 'Virginia Woolf, la vida por escrito' (Taurus).</em><strong>Irene Chikiar Bauer </strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a> </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[882d720e-acf2-4b55-9b89-8ad4626d09f8]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Irene Chikiar Bauer]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/46fa9876-db41-4c4b-a6be-61c3a3e40029_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="72651" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/46fa9876-db41-4c4b-a6be-61c3a3e40029_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="72651" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Llegan noticias de Argentina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/46fa9876-db41-4c4b-a6be-61c3a3e40029_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Argentina,Los diablos azules Número 29]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
