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    <title><![CDATA[infoLibre - Literatura asiática]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/literatura-asiatica/]]></link>
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      <title><![CDATA[La mujer que quiso ser árbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mujer-quiso-arbol_1_1139842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/be34f8c9-4f49-430a-9042-d2513e7d6444_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mujer que quiso ser árbol"></p><p><em><strong>La vegetariana</strong></em></p><p><strong>Han Kang</strong></p><p><strong>Traducción de Sunme Yoon</strong></p><p><strong>Editorial :Rata_</strong></p><p><strong>2017</strong></p><p><strong>Barcelona</strong></p><p>Perdón por el <em>spoiler</em>, pero voy a comenzar la reseña con la primera frase de <em>La vegetariana</em>: “Antes de que mi mujer se hiciera vegetariana, nunca pensé que fuera una persona especial”. La sentencia, pronunciada por el marido de la protagonista, condensa buena parte de lo que su autora, <strong>Han Kang</strong>, ha querido mostrar (e iré desgranando a continuación) en esta novela de más de 200 páginas. Además de ser, con lo que viene después, uno de los mejores arranques que he leído en los últimos meses.</p><p>La editorial<strong> :</strong>Rata_ acaba de publicar en España la segunda obra de esta escritora surcoreana. Fue un golpe de suerte: compró los derechos antes de que el jurado del Man Booker International decidiera <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2016/05/16/actualidad/1463435034_313729.html" target="_blank">darle el premio por unanimidad</a> el pasado otoño, que por primera vez otorgaba el galardón a un solo libro, en lugar de a todo una carrera literaria, como venía siendo habitual. La novela narra la metamorfosis de una mujer, Yeonghye, que un día, y tras una serie de violentas pesadillas, opta por ser vegetariana. La decisión –que, en principio, sólo afectaría a su propio cuerpo y hábitos vitales- acaba convirtiéndose en un desafío para toda su familia, ya que todos se creen víctimas de la recién estrenada autonomía de Yeonghye.</p><p><em>La vegetariana</em> es una especie de parábola sobre una pequeña revolución contra una sociedad, la surcoreana, que bascula entre un capitalismo hipertrofiado y una férrea jerarquía social y laboral. La carne, la herramienta de rebelión de Yeonghye, funciona como un símbolo de estatus en la nueva era ultracapitalista de Corea. “Ni que viviéramos en una época de necesidades”, le espeta durante una comida su madre. Pero al margen de consideraciones de clase, la decisión de Yeonghye genera una incomprensible espiral de violencia en el resto de personajes que contrasta con la actitud sosegada, decidida y feliz de la protagonista. Además, claro, de la hostilidad verbal plasmada en los mismos argumentos que escuchan a diario vegetarianos de todo el planeta: “Todos necesitamos ingerir cierta cantidad de nutrientes”, “si quieres ser vegetariana, hazte una dieta más adecuada” y la clásica del cuñado de turno: “¿No os parece que la persona que come un poco de todo y sin hacer excepciones es a la que se puede llamar ‘sana’ de verdad?”</p><p>Según avanza la trama y van conociéndose los nuevos hábitos de Yeonghye, resulta llamativa la relación que se establece entre las personas que la rodean y su cuerpo, en función del género de sus interlocutores. Mientras que ellas sienten lástima por el aspecto, al parecer desmejorado, de la vegetariana; ellos reaccionan de una manera absolutamente primaria que les empuja a abusar de su aparente debilidad física y emocional. Y esto incluye violencia y maltrato sin ningún tipo de reserva moral. La novela de Han Kang muestra, de esta manera, el feroz patriarcado de la sociedad surcoreana a través de escenas en las que aborda las violaciones dentro del matrimonio o las líneas difusas del consentimiento en algunas relaciones sexuales. Narradas, eso sí, de manera sutil y confusa, aunque la digestión final resulte absolutamente perturbadora. Al igual que sucede con este tipo de situaciones en la vida real. (Véase el capítulo "<a href="http://www.eldiario.es/cultura/series/episodio-American-Bitch-Girls-sexual_0_619438293.html" target="_blank">American Bitch"</a>, de la sexta temporada de la serie <em>Girls</em>.)</p><p>Uno de los aspectos más brillantes de <em>La vegetariana</em> tiene que ver con la narración y cómo Han Kang consigue plasmar, con pequeños detalles estilísticos, algunas de las características definitorias de la sociedad surcoreana. Sobre todo, en la primera parte de la obra que sobresale, en todos los aspectos, por encima de las otras dos. Por ejemplo: pese a que la protagonista de la novela es Yeonghye, son otros los que cuentan todo su proceso de metamorfosis (primero, su marido; después, su cuñado; y, por último, su hermana), reforzando la sensación de mujer objeto.</p><p>Por otro lado, a no ser la protagonista y, en contadas ocasiones, su hermana, no se utilizan nombres de pila para hablar del resto de los personajes, sino el puesto que ocupan dentro de la familia (cuñado, suegro, etc.). Lo cual denota un estricto sistema de roles dentro de la institución familiar: por encima de la identidad personal se encuentra el lugar social que ocupa. Además, todos ellos son definidos en cuanto a su trabajo. Así, el marido habla constantemente del impacto que la decisión de su mujer pueda tener en su propia oficina; el relato de su cuñado se aborda a partir de su faceta de artista; y, en el caso de su hermana, se enfatiza su carrera como pequeña empresaria de éxito. Todos excepto Yeonghye, que sólo es la vegetariana.</p><p>Y en medio de esta paranoica vorágine de pugnas familiares –ninguno de ellos, por cierto, trata de comprender y empatizar realmente con la decisión de Yeonghye— sobresale la calma de la protagonista. Ella se ha propuesto dejar de comer carne como una forma de bajar el ritmo frenético que impone el sistema, económico y social, que convierten su vida en un calvario. Todo el mundo la invita a volver a la dieta carnívora para que tenga “energía” y, por lo tanto, pueda seguir produciendo. No en vano, Corea del Sur es <a href="http://ecodiario.eleconomista.es/asia/noticias/5938346/07/14/Corea-del-Sur-El-suicidio-es-la-primera-causa-de-muerte-entre-los-jovenes-.html" target="_blank">uno de los países con mayores tasas de suicidio</a> e infelicidad del mundo y Yeonghye clama por una forma de vida más sostenible. Para ella, caminar hacia una vida lo más natural posible es una manera de construir relaciones más saludables con la sociedad y el mundo.</p><p><em>La vegetariana</em> llega a España 10 años después de su primera edición en Corea, donde la recepción estuvo entre el ninguneo y las críticas negativas. Lo que contrasta con el éxito y la expectación despertada en el extranjero: a día de hoy ha sido traducida a una docena de idiomas, además de haber conseguido uno de los premios literarios más relevantes del planeta. Sobre esa falta de conexión con el público local, Han Kang ha asegurado que muchos lectores la habían rechazado porque les resultaba “demasiado perturbadora”.</p><p>La edición de :Rata_, un sello catalán que comenzó su andadura hace apenas unos meses, incluye un genial prólogo de <strong>Gabi Martínez</strong> y un texto de la traductora al castellano, <strong>Sunme Yoon</strong>. En él, explica el proceso de traducción y la intensa implicación emocional de la tarea. Entusiasmo que también comparte la autora de la traducción al inglés, <strong>Deborah Smith</strong>. Sunme Yoon añade, como dato relevante, que Han Kang se inserta en una nueva y brillante generación de autores surcoreanos que hablan de la realidad de su país sin referirse de manera explícita a ella. Sea como fuere, e independientemente de la dieta de cada uno, <em>La vegetariana</em> invita a reflexionar sobre asuntos que parecen tan elementales como respetar las decisiones de cada persona respecto a su propio cuerpo.</p><p><em>*Saila Marcos es periodista de</em><strong>Saila Marcos </strong> infoLibre <em>y </em>tintaLibre<em>.</em></p><p>  <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura asiática,Corea del Sur]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Nobel, maná editorial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/nobel-mana-editorial_1_1131539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/58b4e9fc-4f24-47cb-ac3b-43095555a1b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Nobel, maná editorial"></p><p>Quizás a Patrick Modiano, Alice Munro o Mario Vargas Llosa el Premio Nobel no les cambiara la vida. Cuando lo recibieron, eran ya venerados por crítica y público, y sus ventas estaban muy por encima de la media del sector e incluso de otroa autores conocidos. Pero luego están esos otros Nobel, aquellos que Europa occidental apenas conocía, cuyo nombre el lector medio no sabe pronunciar y de los que los periodistas españoles tienen habitualmente poco o nada que decir. Son esos los que dan <strong>las mayores alegrías a las editoriales</strong>, habitualmente medianas o pequeñas, que los editan. </p><p>Es el caso de la bielorrusa <strong>Svetlana Alexiévich,</strong> ganadora el pasado año, el autor chino <strong>Mo Yan</strong> (2012) o el sueco <strong>Tomas Tranströmer </strong>(2011), algunos de los ejemplos más claros desde 2010.  Es lo que puede ocurrir este año si se cumplen los rumores y los <a href="https://sports.ladbrokes.com/en-gb/betting/tv-and-specials/awards/2016-nobel-prize-in-literature/222574321/" target="_blank">pronósticos de las casas de apuestas</a>, que, además de al japonés Haruki Murakami, eterno aspirante, señalan como favoritos al poeta sirio <strong>Adonis </strong>y al autor keniano <strong>Ngũgĩ wa Thiong'o</strong>. Philip Roth y Jon Fosse, les siguen, aunque algo lejos, en la lista de candidatos.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/10/08/premio_nobel_literatura_2015_38949_1026.html" target="_blank">El nombre de Alexiévich</a> pilló a trasmano a los lectores españoles, y también a los medios, que ni siquiera se aclaraban con la grafía del apellido. Normal: en septiembre de 2015 solo había <strong>un libro suyo traducido al español</strong>, <em>Voces de Chernóbil</em>, editado por Debolsillo. Pero la periodista llevaba varios años sonando entre los favoritos, y las editoriales habían hecho los deberes. Dos de ellas aplaudían especialmente la decisión de la Academia sueca. <strong>El sello independiente Acantilado</strong> anunció la publicación de <em>El fin del homo sovieticus</em> para ese mismo diciembre. La editorial <strong>Debate (del grupo Penguin Random House</strong>, como Debolsillo) también había sido previsora, contratando otros tres títulos de la autora con anterioridad a la concesión. Cuando se falló el premio, adelantaron a todo correr el primero, <em>La guerra no tiene rostro de mujer</em>, que ya estaba traducido, para que llegara a las librerías en noviembre. </p><p>"De no haber ganado el Nobel", dice Miguel Aguilar, editor de Debate, "hubiéramos conseguido algunas reseñas y hubiera sido un fenómeno de crítica, <strong>pero poco más</strong>". No cree, por ejemplo, que hubieran podido traerla a España, como luego hicieron, por el "odio brutal" del Gobierno ruso. Sumando los dos títulos mencionados y <em>Últimos testigos</em> y <em>Los muchachos de zinc</em>, que han ido saliendo a lo largo del año, Penguin ha vendido alrededor de <strong>150.000 libros de Alexiévich en menos de 12 meses</strong>. Toda una rareza, si se tiene en cuenta que, además de una escritora poco traducida hasta el momento, es periodista. "Como editor de no ficción", admite Aguilar, "pensé que me iba a jubilar sin publicar a un Nobel". Y tampoco cree que el premio haya abierto la puerta de la Academia a otros editores del género. </p><p>La apuesta de la editorial Nórdica por Tomas Tranströmer no era, desde luego, por motivos económicos. Publicaron una primera entrega de su obra, <em>El árbol y la nube</em>, en 2011, pensando que era "perfecto" para su colección de literatura nórdica que da nombre al sello. "<strong>Era ya un clásico</strong>, un autor que ha influido mucho en la literatura del siglo XX, y que además estaba vivo", dice Diego Moreno, uno de los responsables del sello. Conseguir los derechos para publicar su obra en español, tanto aquí como el Latinoamérica, fue "facilísimo". "Antes del Nobel, <strong>los derechos los tenían él y su mujer</strong>", cuenta Moreno, y la negociación se saldó con 1.800 euros de anticipo. De haberlo intentado después del premio, tendrían que haber tratado con la gran editorial sueca a la que los cedieron. </p><p>Aquel año, Tranströmer sonó en la Academia y los editores no lo podían creer: ¿podía una casa con cinco años de historia publicar a un Nobel? Vargas Llosa les llevó la contraria. Pero no desistieron. Publicaron otro volumen, <a href="http://www.nordicalibros.com/deshielo-a-mediod-iacutea" target="_blank"><em>Deshielo a mediodía</em></a>, que junto al anterior suponía "el 90%" de la obra del poeta. Y lo enciaron a la Academia sueca "para que supieran que su obra estaba viva en España y Latinoamérica". No sabe si funcionó o no, pero el hecho es que Moreno fue<strong> el único editor de Tranströmer</strong> en el extranjero que fue <strong>invitado a la cena de entrega del Nobel</strong>. La familia quiso que Nórdica siguiera editando al poeta, y les cedió luego <a href="http://www.nordicalibros.com/eb-vision-de-la-memoria" target="_blank"><em>Visión de la memoria</em></a>, autobiografía de infancia y adolescencia del autor, fallecido en 2015. Cada uno de los títulos ha pasado de los 2.500 ejemplares de la tirada inicial a <strong>alrededor de 8.000</strong>. </p><p>La relación entre la editorial Kailas y su único Nobel publicado hasta ahora, el chino Mo Yan, venía también de antiguo. En 2004, el mismo año de nacimiento del sello, compraron los derechos de <em>Grandes pechos, amplias caderas</em>, una novela que acabarían publicando en 2007. "Nos enamoramos de su capacidad literaria", dice el editor Ángel Fernández. A medida que iban adquiriendo los derechos del autor, su nombre iba sonando de manera más clara en la Academia sueca, hasta el punto de que en los años previos a su concesión acompañaban los títulos de una faja con el lema "el gran candidato al Nobel". </p><p>Aunque la primera novela de Mo Yan ya tuvo una buena recepción, agotando sus 3.000 ejemplares, <strong>tras el Nobel las tiradas se duplicaron</strong>. "Nos transformó. Nos dio prestigio. <strong>Sin él, lo hubiéramos pasado bastante mal</strong>, porque el mercado editorial es muy difícil", admite Fernández. El autor ha tenido la "generosidad" de <strong>conservar su obra en la editorial</strong>, "pese a que en una mayor le hubieran pagado mejor". No cree tampoco que vuelva a repetirse el milagro con otro de sus autores... aunque poco antes de que Alexiévich fuera laureada estuvieron también batallando, sin éxito, por sus derechos. </p><p>Kailas tuvo que vencer un escollo en la publicación de Mo Yan que también afecta a otro de los autores favoritos para el Nobel de 2016. "Traducir del chino es un elemento de especial dificultad", explica el editor, por la escasez de expertos en ambos idiomas y, por lo tanto, el precio al que asciende su trabajo. En ocasiones se vieron obligados a hacer <strong>traducciones indirectas</strong>, desde el inglés o el francés. Es el mismo problema que afecta a Ngũgĩ wa Thiong'o, del que solo hay <strong>dos títulos publicados en español, por el sello Debolsillo</strong>. Descolonizar la mente (editado en España en 2015), un compendio de cuatro conferencias, sí fue escrito en inglés. Pero el resto de su obra producida a partir de 1977, como <em>El brujo del cuervo</em>, está en su lengua materna, el <em>kikuyu</em>. </p><p>De nuevo, el relativo desconocimiento de estos autores en el mundo de habla hispana<strong> da espacio a las editoriales independientes</strong>. La barcelonesa Rayo Verde prepara la salida de <a href="http://www.rayoverde.es/catalogo/suenos-en-tiempos-de-guerra/" target="_blank"><em>Sueños en tiempos de guerra</em></a>, del keniano, aunque tendrá difícil competir con Penguin. Adonis, por su parte, está <a href="http://www.vasoroto.com/?lg=es&id=3&aid=64" target="_blank">editado por el sello mexicano Vaso Roto</a>, que tiene también una delegación en España... aunque Lumen ha publicado uno de sus ensayos y puede disputarle el pastel. Todos ellos quieren ser los que descorchen el champán el próximo jueves. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Oct 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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